martes, 26 de diciembre de 2006

El Rey elude dar al 'proceso de paz' el apoyo que sí le dio en el 98

El mensaje navideño del Rey Don Juan Carlos no será este año tan recordado por sus palabras como por un clamoroso silencio: en un curso político marcado por el llamado proceso de paz con ETA, el monarca quiso que sus únicas referencias al terrorismo fueran para recordar que «la única respuesta a la extorsión, la coacción y la violencia es la que resulta de la primacía de la Ley y del Estado de Derecho».

No ha habido en esta ocasión ni una sola mención al «diálogo» o la «generosidad», los términos que marcaron el discurso del Rey en la Nochebuena de 1998, vigente la anterior tregua de ETA. Entonces, el monarca hizo una referencia explícita a lo que llamó el «cese de las actividades terroristas» y se mostró esperanzado de que aquel proceso llegase a buen puerto. Bien al contrario, en 2006 todas las referencias que el Rey ha hecho sobre cómo «acabar con el terrorismo» se han ceñido a la aplicación de la Ley y el respeto a la Constitución, palabras que bien podrían haber sido pronunciadas en un contexto en el que en vez de estar vigente el alto al fuego se contasen las víctimas por decenas.

¿A qué puede atribuirse este cambio de actitud? La respuesta no se encuentra tanto en una decisión del Rey como en el diferente cariz de ambas treguas. Mientras la de 1998 le llegó al Gobierno por sorpresa y fue acogida como una cuestión de Estado por parte de todos, la actual no ha pasado de ser una cuestión del partido en el Gobierno. Lógicamente los apoyos explícitos del jefe del Estado han de reflejar el acuerdo entre las grandes fuerzas políticas del país. Pero también a este respecto resulta elocuente que las repetidas apelaciones al «consenso» del discurso de ayer no estuvieran encaminadas a buscar la adhesión de todos al proceso de paz, sino a recuperar el espíritu de la Transición que tantos logros ha procurado para España. Resulta imposible no reconocer que este lenguaje tiene más resonancias con el habitual discurso del PP que con las últimas intervenciones del PSOE.

La mejor prueba de esto último son las reacciones que el discurso navideño ha generado en los distintos partidos y organizaciones sociales. Mientras el PP «asumía y hacía propio» el mensaje del Rey y distintas organizaciones de víctimas del terrorismo han expresado su adhesión a lo dicho por Don Juan Carlos, el líder de IU se ha quejado de que el monarca «no se moje» en el proceso y los partidos nacionalistas volvían a poner en solfa al jefe del Estado por hablar de la «gran Nación» española.

Entre estos dos extremos se encuentra la reacción templada del PSOE, que ha respondido a la llamada de unión del monarca con la increíble versión de que el Pacto contra el Terrorismo sigue, por su parte, vigente. Está claro que el Rey no ha dicho nada que explícitamente pueda molestar al Gobierno, pero tampoco ha dicho lo que al Gobierno le hubiese gustado escuchar.

Editorial de El Mundo, 26-12-2006

Epílogo feliz al cuento de Navidad

Como el epílogo feliz que le habría gustado escribir al director de EL MUNDO en su Cuento de Navidad del pasado domingo, los dos agentes de la Policía Nacional, encarcelados por Del Olmo, pudieron salir de prisión para celebrar la Nochebuena con sus familiares.

Un empresario que desea permanecer en el anonimato se presentó el día 24 en el sindicato policial para aportar en metálico los 70.000 euros que faltaban para completar la fianza exigida por el juez. Los restantes 230.000 euros habían sido recaudados gracias a la contribución de más de 5.000 ciudadanos que, en estas fechas, han protagonizado un hermoso y solidario gesto hacia estos dos agentes.

Correspondiendo más allá de la profesionalidad al ahinco de nuestro periódico y a la generosidad de todos ellos, Cajamadrid abrió una de sus oficinas para extender el talón conformado que exigía la Justicia. La carrera contra reloj concluyó en el despacho del juez Del Olmo, que casualmente estaba de guardia. El magistrado intentó poner todo tipo de trabas burocráticas para no poner en libertad a las policías, pero se vio obligado a hacerlo cuando tuvo el cheque y el dinero restante en sus manos.

Un desenlace a tono con el espíritu navideño, que pone en contraste la humanidad y la solidaridad de esos miles de ciudadanos frente a la mezquindad de los responsables de Interior, la Fiscalía de la Audiencia Nacional y el juez Del Olmo, que han quedado retratados estos días.

No es exagerado decir que los agentes Celestino Rivera y Jesús Parrilla han sido objeto de una arbitrariedad sin precedentes por tres razones. La primera, por su encarcelamiento con débiles e inconsistentes indicios de un delito de revelación de secretos. La única prueba es que Rivera expresó su preocupación a este periódico de que el delito de tráfico de explosivos quedara impune. La segunda razón es que la prisión preventiva no estaba justificada por la gravedad del delito. Y la tercera, la disparatada fianza de 150.000 euros por persona, el triple de la impuesta a señalados dirigentes de Batasuna.

Por añadidura y para colmar esos agravios comparativos, la injusta sanción de empleo y sueldo impuesta por Interior. ¿Por qué Rubalcaba no ha actuado con el mismo criterio con Santano y compañía, imputados por delitos más graves?

La respuesta es muy sencilla: Interior pretende amedrentar a los policias honestos que puedan estar tentados a denunciar irregularidades o corrupción.

Esta vez, la sociedad civil, estimulada por nuestro periódico, la Cope y otros medios, ha ganado la partida a esa maquinaria de poder que opera de forma implacable con quien se le enfrenta. Como en el cuento de Dickens, y sin que sirva de precedente, el espíritu de la Navidad ha triunfado en este sórdido episodio.

Editorial de El Mundo, 26-12-2006

Second life


"En una de las vidas que vivimos hay explosivos reales que revientan vehículos en nombre de las libertades colectivas. En la segunda vida, mientras tanto, se puede sostener sin pestañear que nada de todo eso está sucediendo."

Progres, nacionalistas y pasteleros del centro (majaderos, enajenados y antiguos extremistas de derecha, respectivamente), todos ellos conciudadanos nuestros a su pesar, pueden haber encontrado la solución a los problemas que ellos mismos han creado. La clave está en el modo inédito en que afirman y afirman, sin descanso ni rubor, que están haciendo lo contrario de lo que hacen.

Se han inspirado en Second Life, la comunidad virtual donde cientos de miles de individuos viven sus vidas paralelas a través de "avatares", imitando mal que mal un universo real. Bidimensional e inodoro. Intangible e intacto. Indoloro. Con todo, uno puede hacerse rico en su segunda vida, medrar, mandar, saltar a medios de comunicación alimentados por supuestas agencias de noticias que informan sobre una presunta sociedad.

Debimos sospecharlo cuando la memorable cinta Matrix nos reveló la verdadera esencia de la nación catalana. ¿Por qué no iban a hacer el mismo trabajo los constructores de patrias alternativas con España toda? Acostumbrar a los ciudadanos al salto caprichoso entre vidas paralelas presenta ventajas asombrosas. Se puede, de entrada, violar la ley con desparpajo en el mundo que huele y que duele mientras se reafirma en pantalla –desde el avatar– el compromiso inquebrantable con el Estado de Derecho.

En una de las vidas que vivimos hay explosivos reales que revientan vehículos en nombre de las libertades colectivas. Y persiste una amenaza cierta y mortal. En la segunda vida, mientras tanto, se puede sostener sin pestañear que nada de todo eso está sucediendo. Que la amenaza cierta se llama paz. Que si algo explota no ha sido por obra de los libertadores. Y que si finalmente lo ha sido, ellos no tienen culpa. No se trata de terrorismo. No afecta al "proceso".

El verdadero proceso en marcha no es de paz sino de hipnosis. Hay acciones del mundo real que pueden ser obviadas en el trasunto virtual, como hay consecuencias que no quedan registradas en la memoria del sistema. Ay de aquel que ose irrumpir en Second Life con quejas o exigencias propias de la Primera Vida. Será, por definición, un farsante, un aguafiestas, un pirata. Como ese manifestante poliomielítico culpable de existir, sospechoso de nacimiento.

"Nuestra Constitución nos ofrece un marco amplio y generoso que asegura la convivencia en libertad de todos los españoles, el pleno ejercicio de nuestros derechos y la pacífica defensa de cualquier opción política. Por ello, en democracia, la única respuesta a la extorsión, la coacción y la violencia es la que resulta de la primacía de la Ley y del Estado de Derecho." (Juan Carlos I, Rey de las Españas)

Juan Carlos Girauta
Libertad Digital, 26-12-2006

lunes, 25 de diciembre de 2006

Zulos de Navidad


"Es evidente que las garantías dadas por la vicepresidenta Fernández de La Vega son insuficientes, a la vista de que ni siquiera el hallazgo de un zulo aún caliente con 60 kilos de explosivos en suelo español provoca el inmediato anuncio de ruptura con ETA".

El hallazgo en Vizcaya de un zulo con detonadores y 60 kilos de productos químicos para fabricar explosivos es la enésima verificación de que ETA no está en tregua ni lo ha estado. Se trata del primer depósito de armamento descubierto en España, desde que la banda terrorista declaró su falso "alto el fuego" el pasado 24 de marzo. Demuestra, entre otras cosas, que ETA ha aprovechado los últimos nueve meses para hacer acopio de material con el que volver a matar. El robo de pistolas, vehículos y explosivos en Francia; la extorsión a empresarios, el terrorismo callejero, y ahora esto: ¿lo considerará, al fin, el ministro del Interior un hecho lo bastante "relevante" como para explicar a la opinión pública de qué está hablando el Gobierno de España con una banda terrorista que no sólo no quiere dejar la violencia, sino que se rearma hasta los dientes?

José Luis Rodríguez Zapatero se equivocó o engañó a los españoles cuando, el 29 de junio, dijo en un pasillo del Congreso que el Gobierno había verificado que el cese de la violencia es real y las intenciones de paz de ETA, sinceras. Era el requisito que el propio Zapatero había fijado para comenzar la negociación oficial con ETA, y lo daba por comprobado, cuando lo cierto es que desde el atentado contra la ferretería del concejal de UPN, o desde las primeras cartas de extorsión a empresarios, quedó claro que ETA ha declarado otra tregua-trampa como la de 1998.

Si un presidente es capaz de forzar sus propias normas hasta hacer que cualquier hecho encaje en ellas, ¿por qué hemos de creerle cuando asegura que sólo se negociará con ETA lo que quepa dentro de la Constitución? ¿Acaso no supone, el derrumbe de la llamada "verificación", un aviso lo bastante serio de que no se puede dejar la Constitución en manos de Zapatero y de su fiel escudero el Fiscal General del Estado, para que la interpreten a conveniencia y hagan pasar por el embudo, incluso, el referéndum de autodeterminación o la anexión de Navarra al País Vasco?

Rajoy volvió a intentar sin éxito el pasado viernes que Zapatero se comprometiera a respetar unas sencillas "líneas rojas", a saber: que Batasuna-ETA no pueda presentarse a las elecciones mientras no condene la violencia y no cumpla todos los requisitos para ser un partido legal y democrático, y que no se negocie nada sobre el futuro de España, del País Vasco y de Navarra en una mesa extraparlamentaria.

Es evidente que las garantías dadas por la vicepresidenta Fernández de La Vega son insuficientes, a la vista de que ni siquiera el hallazgo de un zulo aún caliente con 60 kilos de explosivos en suelo español provoca el inmediato anuncio de ruptura con la banda terrorista por parte del Gobierno.

Al contrario, lo que hemos visto este sábado es una maniobra de contra-programación clásica de un Gobierno tramposo y manipulador como éste, montada con el único objetivo de quitar hierro al hallazgo por la Ertzaintza del depósito de armamento en Amorebieta.

Inmediatamente después de que el Gobierno vasco difundiese este descubrimiento, Interior "hizo aparecer" un zulo en Guipúzcoa con cartuchos de caza caducados. Desde el Gobierno se subrayó que es un zulo abandonado "hace unos cuatro años". Todo un señuelo para relativizar el auténtico hallazgo, el de la Ertzaintza en Amorebieta, que arruina definitivamente la versión oficial de una paz sincera.

Casi sin tiempo para pensar, la cocina intoxicadora de Interior lanzó otra sorpresa: la Guardia Civil había desactivado dos bombas en las vías de tren de Tafalla (Navarra) el pasado miércoles, es decir, 48 horas antes de la reunión de Zapatero y Rajoy, en la que el presidente ocultó este hecho al jefe de la oposición. Todo indica que Interior, más preocupado por relativizar la importancia del hallazgo del zulo de los 60 kilos de explosivos, y por demostrar que está tan activo como puedan estarlo la policía francesa y la Ertzaintza contra ETA, no calculó las implicaciones retrospectivas que sobre la cumbre Zapatero-Rajoy tendría el hecho de revelar el atentado frustrado de Tafalla.

De ahí que, en un segundo momento, el Gobierno matizase su propia filtración y calificase lo que al principio fueron bombas como simples "botellas de gasolina sin iniciador". Es decir, según el departamento de Rubalcaba, cada día más imaginativo, ETA colocó dos "botellas de gasolina" en las vías de tren de Tafalla, como podría haber colocado dos botellas de leche.

Ahora sabemos que cualquier amenaza o desastre causado por ETA va a obtener del Gobierno la misma respuesta que dio Rubalcaba el pasado miércoles: "nada relevante que contar". Aquí dispone Rajoy, que dijo salir de La Moncloa "sin ninguna certidumbre", de la certeza más reveladora de todas. Ahora sólo es cuestión de que sepa actuar en consecuencia como jefe de la oposición.

Editorial de Libertad Digital, 25-12-2006

Inmigrantes, no volver por Navidad

Una vez hubo en España un Papá Noel vestido de verde y nos inundaron con gorritos verdes de borla blanca para publicitar una marca de telefonía móvil. Por eso, al mirar esta tarde de lunes en la sala de llegadas de la T1 del aeropuerto de Madrid la larga hilera de presuntos viajeros que presentan sus demandas ante unos hombres y mujeres sentados y vestidos del color del pistacho, parece que toda esa desesperación hilvanada se esté encomendando a un Viejito Pascuero, sin barba, y en vez de con una carta, con una reclamación. «A la mayoría se le está muriendo alguien o ya ha ocurrido y se trata de llegar al entierro, o se les casa un hermano, o no han visto a los hijos desde hace años... Si te pones a buscar encuentras lo que sea porque ellos están dispuestos a contar cualquier cosa con tal de salir». A la advertencia del amable trabajador de AENA —a las órdenes de la no menos condescendiente ministra de Fomento («El Gobierno no paga las vacaciones a nadie»)— primero una se pone en los zapatos de la gente de la cola y después, calzada con ellos, el cuerpo te pide arremeter contra los culpables, gritar y armar la marimorena, y luego espetarle al solícito empleado público que las vacaciones, de cualquier forma, te las has pagado tú para que a reglón seguido, y sin que te asista ni la autoridad, ni la justicia, ni las fuerzas del orden, te las estén robando.

Por la cara. Pero allí, frente a esos «papanoeles» de pacotilla, que bastante hacen dando la cara, la paciente gente que aguarda la fila sorprendentemente no se deja llevar por los nervios, por no decir por los más criminales instintos —qué culpa, pensarán, tienen estos pobres santa claus verdiblancos—. Y además han llegado repartiendo bocadillos, zumos y hasta potitos dos voluntarios de los centros cristianos benéficos Remar, que son la prueba mortal de que hay esperanza: ambos emigraron al infierno, a lomos del caballo que corre por las venas del poblado de las Barranquillas, y al fin pudieron volver a casa. Y, qué demonios, es Navidad.
María Varela. Ecuatoriana
«Me esperan en Salitre para conocer a dos nietos»
María, la dulce María Valero, incluso sonríe y eso que si hubiera cogido el maldito avión de Air Madrid ya hubiera conocido a dos nietecitos que nacieron en Ecuador —400.00 de sus compatriotas viven en España—, «los de mi hijo mayor», y hubiera vuelto a abrazar a su madre doña Rosa Briones que desde el lunes cuenta los minutos para estrechar contra su pecho a la hija que vive en España desde hace tantos años, en donde se casó con un español del que ya enviudó, y que se ha podido comprar ese pasaje a ninguna parte con el sudor de su frente y la de un hermano que de «poquito a poquito me ha ido ayudando». Y con todo, aún le quedan fuerzas a María para no perder la sonrisa, para decirle a la periodista que «la esperanza es lo último que muere» y que «será lo que Dios decida, porque Él es el único que todo lo puede. Nuestra vida está en manos de Nuestro Señor». Pero el tiempo corre y lo aviones se van o no salen y el hijo pequeño, con el que iba a volver a la casa de la abuela por Navidad, empieza a primeros de enero el Instituto, «y no puede faltar» y el tiempo de la esperanza se acaba, y «¿qué hago? No puedo avisarles... Nos esperan en Salitre... Después de tanto tiempo...¿Cómo vamos a fallar ahora?» Tantos años dejándose el pellejo para sacar a unos hijos adelante en un país extranjero y la ilusión, cuando ya tocaba el sueño con la punta de los dedos, que se esfuma. Y lo peor de todo es que la dulce María Valero no entiende por qué le esta pasando esto. Pero sonríe.
Silvina Rodríguez. Argentina
«Me arruinaron las navidades después de 6 años»
A otros, sin embargo, les conmueve más lo de acá que lo del más allá. He ahí el caso de Silvina Rodríguez, actriz, que esperaba de la prieta fila una revolución y se ha encontrado una hilera formalmente mansa que la saca de quicio. «¿Y que no van a luchar por lo que les corresponde? Vine hasta el aeropuerto porque pensé que iba a haber una cacerolada, qué sé yo... ¡A mí me lo arruinaron! Me echaron a perder las navidades». Porque el billete que sacó en mayo esta argentina —hay más de 135.000 de sus compatriotas en España— era el pasaje para pasar por primera vez en seis años las fiestas de Navidad con su madre y sus hermanas en una casita alquilada en Las Grutas, Río Negro, la misma Patagonia, adonde debía de llegar mañana, «después de perder mi Nochebuena en el viaje pero con la idea de celebrar allá el Año Nuevo».
Silvina aterrizó en España hace seis años «cansada de correr la coneja en Argentina y atraída por la idea de encontrarme con un fabuloso panorama artístico y cultural, ya sabe, la fantasía de Europa que luego resulta que no es tal». A pesar del desengaño, se quedó a vivir entre nosotros, donde es profesora de teatro, como autónoma, en un programa del ministerio de Educación. «Y por eso —añade— no puedo faltar ni un sólo día. Estaba todo medido y me lo arruinaron sin una ínfima posibilidad de hueco en la lista de espera. Tanto trabajar y así se me acabaron las Navidades».
A ella, y a tantos aspirantes a viajeros que se consumen en Barajas. A dos metros de Silvina, en la misma terminal aeroportuaria, Jesús Estuardo Martínez, mexicano de 33 años, vive la penitencia de no poder retornar, recién culminado el Camino de Santiago, que empezó el 14 de noviembre en Roncesvalles. Él no comparte el destino emigrante de la mayoría de los que le rodean, sólo su mala suerte. «Sólo quiero que me regresen a San Luis de Potosí para pasar estas fechas con mi familia, pero eso es lo que queremos todos y lo que no esperamos casi ninguno. Conseguirlo sería la guinda a la experiencia del camino, que sin duda pienso repetir. Pero ahora lo importante es volver para Navidad». Sus padres, Jesús y Magdalena, le están esperando.
Marcelo Sánchez. Ecuatoriano
«Mi hija me espera para su fiesta de niña a mujer»
También aguardan a Marcelo Sánchez, emigrante y trabajador de la construcción, sus hijas Melani y Marcelita a las que dejó en la ecuatoriana Sierra de Imbarra hace siete años cuando las niñas tenían ocho y uno. «Ahora la mayor celebra el 7 de enero el paso de niña a mujer y mi ilusión es hacerle la fiesta». Marcelo será su rey mago. Es en lo único que piensa desde que compró el billete de Air Madrid en agosto, una razón tan poderosa que hasta se ha dado de baja por ella en el trabajo, donde no le daban vacaciones. Además, este año tendrá que compartir fiestas entre la familia de allí, si es que al final vuela, y la de aquí, la que forma con su segunda esposa, también ecuatoriana, y otra hijita de tres años, Aixa. Y también le espera en Ecuador un padre con el que se reconcilió antes de emprender su vida de emigrante, y que hasta entonces ni siquiera le había reconocido, y su madre, doña Laura, que no le ve desde hace un lustro y medio. «No puede ser que no vaya a llegar para después de tanto, de haber reunido al fin los 950 euros del billete, no hacer junto a los míos el pesebre, con lo que me necesitan mis hijas, con lo que las necesito yo a ellas...» En este aeropuerto de los sueños rotos se conjuran esta última tarde del otoño esa clase de pesadillas que ni siquiera se ahogan con lágrimas.
Rosario Tacuri. Ecuatoriana
«Sueño con mis hijas, lo más grande de mi vida»
Porque sabemos que el doctor Marañón prescribió que «si la pena no se muere, se la mata». Pero cómo lograrlo cuando el dolor que produce el recuerdo y la ausencia es endémico de la emigración. Y eso es dentro y fuera del aeropuerto. Ahí mismo, casi a orillas del aeródromo, y sin billete con el que soñar un regreso, otra ecuatoriana, la costurera Rosario Tacuri, se ha transfigurado en paquete postal y estará junto a sus tres niñas, con las que no pasa las Navidades desde hace cuatro años, en forma de regalo. Y también esta noche será al otro lado del teléfono el bálsamo de la adolescencia de su Jessica de 16 años, la confidente de los 13 años de su niña Soraya, y la mamá más guapa del mundo para su pequeña Caty, que sólo tiene 8. «Son lo más importante de mi vida. Nadie sabe lo que es vivir con la angustia de saber si estarán bien. Gracias a Dios que mi marido es muy bueno conmigo y con ellas». Un perfume para la mayor, algo de ropa para la mediana y un juguete para la más chica. «Son muy dulces y se conforman con cualquier cosa». Sabe Charo que sus hijas no quieren más regalo que a ella, pero para eso habrá que esperar «dos o tres años, cuando yo vuelva a Ecuador o ellas puedan venir aquí». Hoy le han dicho que ya han puesto el arbolito, que hoy irán a la Misa del Gallo, que la quieren y que la echan mucho de menos…
Juan, Fiorello y Mijail. Rumanos
Lágrimas por los que estarán lejos esta Nochebuena
Al rumano Juan, sin papeles y albañil, se le saltan las lágrimas cuando habla de su niña Larisa Juana, de 14 años, que se quedó en Transilvania, junto a la mujer de Fiorello, otro rumano ilegal, que a través de las montañas birló hace unos meses la vigilancia de fronteras para estar junto a la madre muerta. Ambos apenas llevan un par de años en España. Y esta mañana en la obra sus pensamientos están a miles de kilómetros. Su compañero, Mijail Salcianu, que vive en Torrejón de Ardoz con su mujer y su hija, volverá a celebrar la Navidad porque aunque el resto de la familia esté en Rumanía y aunque no pueda abrazar a la madre, Margareta, está vivo: salió ileso de la matanza del 11-M al escapar del tren que reventó dentro de la estación de Atocha. Los tres —hay 382.000 compatriotas suyos en España— imaginan hoy una vida mejor, una vida en casa.
Yula Klyusa. Ucraniana
«Esta noche mi corazón estará con Olga»
Es la esperanza que brilla en las miradas. Como el mar cristalino y abisal que se asoma a los ojos de la ucraniana Yula Klyusa, un océano a través del que es posible imaginársela, allá en Yvano-Frankiuvk, junto a sus seis hermanos con sus mujeres y sus maridos, con todos sus hijos, en torno a la cena preparada por la madre, Katerina, que como antes hiciera la abuela Yula, y aún antes la bisabuela, estaba formada por doce platillos diferentes para esta noche del 24, por supuesto sin carne, y a los postres con «pampuski» (una especie de buñuelo) un coro de voces desiguales e impetuosas llenaba la casa familiar de villancicos. Para entonces, los fantasmas de los muertos ya habían dado cuenta de la «kutyá» (trigo con miel y semillas de amapola) que se apartaba para los que ya no estaban, y el grupo, al filo de la medianoche de la Nochebuena, se encaminaba hacia la iglesia; pero eso ya fue después de que Ucrania dejara de pertenecer a la Unión Soviética «porque antes, al trabajar de profesora de física en un colegio —dice esta mujer de 53 años, que en su actual vida española es personal de servicio doméstico—, si iba a la iglesia me quedaba sin empleo». ¡Con esas a Katerina, que nunca dejó de asistir a los oficios religiosos, y contra la que no pudo ni la URSS! Como con la abuela Yula no pudieron los buenos vinos a la mesa porque no dejaba beber a su descendencia ni gota de alcohol.
Luego murió la abuela y después la madre y las Navidades también murieron un poco, pero Yula Klyusa, la nieta e hija, no dejó que se oscureciera entre los suyos la luz de esa víspera que reunía a los vivos y a los muertos en la casa familiar.
Y lo que no pudo la pérdida lo consiguió la economía: en septiembre hizo cinco años que Yula vive en Madrid —más de 130.000 de sus compatriotas habitan en España—, el mismo tiempo que no vuelve a casa por Navidad, el lustro en que no comparte «pampuske» con su hija Olga, que se quedó allí. Por eso esta noche, junto a su marido Vadim y su hijo recién llegado y ya con la amenaza de expulsión sobre su cabeza, junto a los amigos emigrantes, el trigo duro, la miel, las nueces y las semillas de las amapolas volverán a la mesa para saciar la melancolía de sentir a la familia tan lejos, «a dos días de autobús por 500 euros... Una locura... Imposible... No se puede... Tal vez algún día... Esta noche mi corazón y mi cabeza estarán con mi hija Olga... con mi niña...» Por eso el pasado martes por la noche San Nicolás, que todo lo sabe, le ha traído del país de los hielos un teléfono móvil nuevo. Para que sienta nítidamente el calor de la voz de Olga y la imagine más cerca, a la orilla del mar de sus ojos.

Virginia Ródenas
ABC, 24 de diciembre de 2006

domingo, 24 de diciembre de 2006

El toro

C # : somos enemigos acérrimos de la corrección política, el nuevo barniz del conservadurismo verde, rojo, gris o carmesí. Por consiguiente, e independientemente de lo que nos pueda parecer, individual, ética o estéticamente, la "fiesta nacional"... : ¡Vivan los toros! (ergo: ¡Vivan las corridas!)

Aquel toro de Osborne que decoraba el desmonte hubiera sido considerado hoy una provocación, casi una contaminación visual de perniciosas consecuencias, (los pocos que quedaron tuvieron que pasar por el reciclaje intelectual de ser convertidos en obra de arte). El peor avispero que podía pisar el Gobierno es el debate sobre prohibir la muerte del toro en plaza, tan sólo plantearlo como hipótesis ha provocado urticaria. La ministra Narbona, hija de crítico taurino, sabe que sólo anunciar la propuesta perjudica a los partidarios de la tauromaquia.

Los toros tienen un componente emocional que no resiste los rayos X de la lógica, en el extranjero nunca lo podrán entender salvo como locura colectiva de un pueblo que brama en tardes de sol y moscas, pero aquí son una forma de entender la vida. Cuanta más luz se vierta sobre el mito, peor para él, la liturgia no resiste explicaciones. Dice Manuel Vicent que la diferencia entre un taurino y un detractor de la Fiesta radica en que los taurinos no ven la sangre del animal, la toman como efecto colateral asumible. Esa es una posición de partida irreconciliable, imposible de rebatir con argumentos lógicos y con la lectura apasionada de biografías tan interesantes como la de Chaves Nogales: Juan Belmonte, matador de toros. Siempre habrá una parte de españoles que entiendan que hay arte donde otros ven carne picada y pezuñas enrojecidas, incluso negarán la categoría de intelectuales a quienes hayan defendido la Fiesta en algún momento de su vida.

Algunos desorientados tratan de dividir el debate en las dos Españas, ignorando que la República mantuvo las corridas de toros que luego el franquismo también recogió, no tanto para potenciar una fiesta de la derecha cavernícola, sino porque es una tradición arraigada contra la que no pudieron luchar. No hace falta haberse leído el Cossío para entender que los toros en los pueblos son el símbolo de que llega la fiesta. Incluso en el comportamiento de la andanada, siempre tan anárquica y ruidosa, podríamos encontrar el germen de la democracia participativa.

En tiempos de una España más católica y ultramontana se permitió que el torero fuera adorado como santo laico. No, no es un debate entre derecha e izquierda, acaso entre campo y ciudad; los toros se entendían mejor cuando éramos gente de pana, no tanto ahora que tenemos pantalla de plasma y conexión on line. Hoy los chiquillos que quieren hacer carrera rápida sueñan con ser El Pocero antes que torear de maletilla a la luz de un candil. Los toros, tal y como se entendían en la Iberia de los celtas y luego en los grabados de Goya, en los dibujos de Picasso y en los picadores gorditos de Botero, han perdido su valor romántico. La ministra puede pasar a la historia de la tauromaquia por haber sido la puntillera mayor del reino; de haber vivido en Altamira habría prohibido que se pintaran toros bravos en la pared.

Rafael Martínez-Simancas
El Mundo, 23-12-2006

Un cuento de Navidad

"Empecemos por decir que Marley había muerto». El juez Del Olmo dejó el colirio, la campanilla y los dos tampones con el sello del Juzgado de Instrucción Central Número Seis sobre la mesita de noche y trató de concentrarse en la lectura, arropado por los espesos cortinajes de su cama con dosel. «El viejo Marley estaba tan muerto como el clavo de una puerta...» Comprendía que lo de no separarse de los tampones en ningún momento del día o de la noche no hacía sino incrementar su fama de bicho raro y de maniático. Pero lo que pensaran los demás de él no le importaba nada. Desde que se había hecho cargo hacía ya 33 meses del asunto más importante de la historia judicial española, había tomado la determinación de que nadie, absolutamente nadie, vulneraría el secreto de su sumario. «Scrooge no borró el nombre del viejo Marley, sino que la inscripción permaneció durante muchos años sobre la puerta del almacén: 'Scrooge y Marley'...».

Su procedimiento de control era, en realidad, bastante sencillo. Había encargado a la Gerencia de Organos Centrales del Ministerio de Justicia un primer tampón, haciendo constar que debía de tener «aproximadamente dos centímetros de diámetro». Con él se sellaban todos y cada uno de los documentos de la causa. El otro tampón de tamaño y forma distinta le servía para marcar la fecha y hora en que tenía entrada cualquier escrito. Así como desde primero de carrera había aprendido aquella máxima de que «lo que no está en los autos no está en el mundo», él estaba convencido de que, si los sellaba y requetesellaba bien, ninguno de esos papeles llegaría nunca impunemente a las manos de EL MUNDO.

«Scrooge era atrozmente tacaño, avaro, cruel, desalmado, miserable, codicioso, incorregible, duro y esquinado como un pedernal del que ningún eslabón había arrancado nunca una chispa generosa. Era secreto y retraído como una ostra. El frío de su interior le helaba las viejas facciones, le amorataba la nariz afilada, le arrugaba las mejillas, le entorpecía la marcha, le enrojecía los ojos, le ponía azules los delgados labios...».

El juez Del Olmo se frotó la punta de su apéndice nasal y comenzó a sentir que el cansancio de su vista tiraba hacia abajo de los párpados. Aunque el sueño había comenzado a apoderarse de él, la dura descripción del socio del difunto Marley le interesaba e inquietaba. Tal vez ese tal Scrooge no fuera sino un tímido incomprendido, celoso de su privacidad, tal y como él mismo se sentía. Y es que cuando tienes una responsabilidad, hasta la mismísima Navidad puede resultar una amenaza. ¿Cómo no iba a entender la reacción huraña de Scrooge cuando sus dependientes le felicitaban las Pascuas si esa misma mañana le había pasado a él algo parecido con la prensa?

-Muchas felicidades, Su Señoría. ¿Ha resuelto ya sobre los recursos de los policías? ¿Piensa rebajarles la fianza?... Dénos una noticia, Su Señoría, que estamos en Navidad.

Su primera intención había sido alejarse de los reporteros como si ni siquiera los hubiera visto, pero de repente se le ocurrió algo mejor. No les daría una noticia, pero sí que les daría un pin. Se metió la mano en el bolsillo y, sin mediar palabra, como quien entrega una limosna, repartió unas cuantas insignias con la bandera constitucional. Velasco, el fiel secretario del juzgado, se las tenía reservadas como atención para los visitantes ilustres, colegas extranjeros o amistades personales. En la práctica en todo el año no había tenido ocasión de atender a nadie que encajara en ninguna de estas tres categorías. Así que... echémosles un poco de alpiste a los canarios.

Los reporteros habituales de la Audiencia no pudieron ocultar su pasmo. Se miraban la palma de la mano y no terminaban de creerlo. ¡El juez Del Olmo repartiendo pins! Uno de ellos se atrevió a traslucir su sorna:

-¿Le ha tocado la lotería, Su Señoría?

Pero los demás volvieron a la carga de inmediato.

--¿Podrán pasar los policías la Nochebuena en familia? ¿Tiene ya redactado un nuevo auto? ¿Por qué no los puso en libertad antes de inhibirse?

Del Olmo ni siquiera les había escuchado. Una vez repartidas las insignias se alejó arrastrando su leve cojera y farfullando para sí: «¡Noticias por Navidad!». El último truco para cogerle con la guardia baja. Se empezaba por ahí y se terminaba retransmitiendo en directo la instrucción sumarial. Pero a él no le iban a engañar. Los jueces no están para dar noticias sino para dictar autos. Y esa regla no admitía excepciones ningún día del año. No, señor. Él defendía sus secretos como el señor Scrooge defendía sus dineros. ¡Y ay del que osara desafiarle!

Del Olmo continuó leyendo un largo rato, mientras iba entrando en un estado de creciente sopor. Finalmente se quedó dormido con el libro abierto y sin tan siquiera apagar la luz. A pesar del glaucoma y otros recurrentes problemas con la vista, la iluminación de su dormitorio se reducía a una lamparita con una bombilla de pocos vatios cuyo resplandor se colaba a través del entorno protector de sus queridos cortinajes. Quienes le ponían fama de tacaño -«con tal de no rascarse el bolsillo, ése no se toma ni un café en el bar de la esquina»- pensarían que lo hacía por ahorrar. La realidad es que a él, como acababa de leer que también le ocurría al señor Scrooge, le gustaba ese estado de semipenumbra, esa ardiente oscuridad, esa luz mortecina. Bueno, en realidad, le gustaba que todo fuera mortecino a su alrededor. ¿Cuánto tiempo hacía que nadie le había visto soltar una carcajada?

Pasaron varias horas y de repente el juez tuvo la sensación de que la campanilla comenzaba a oscilar. Primero levemente, luego de forma mucho más perceptible. Para él la campanilla era un símbolo de autoridad. La llevaba consigo desde la etapa en la que había estado destinado en Cieza y tenía que celebrar todo tipo de juicios. Cuando alguien se le desmandaba, en lugar de alzar la voz, hacía sonar la campanilla. Ahora ya no celebraba juicios, pero tenerla siempre a mano, ahí al pie de las cortinas, le daba seguridad en si mismo.

¿Cómo era posible que la campanilla tintineara por sí sola? Del Olmo se fijó entonces en el pomo de uno de los tampones y observó con estupor cómo adquiría la forma de una diminuta figura humana. El estupor dio paso al espanto a medida que la figura iba creciendo junto al borde mismo de su cama. ¡Tate, es el Espectro, el fantasma del socio de Scrooge que acude a contarle que está condenado a vagar eternamente con una larga cadena y que a él le pasará lo mismo por avaro y por tacaño!

Pero cuando Del Olmo ya empezaba a tranquilizarse, pensando que no estaba sino soñando lo mismo que acababa de leer, se dio cuenta de que el Espectro tenía las facciones de Paul Newman, iba vestido de vaquero y se dirigía a él por su propio nombre.

-Hola, Juan. Soy Roy Bean. Tal vez ya no te acuerdes de mi nombre... Solían conocerme como el Juez de la Horca...

¡El Juez de la Horca! Sí, claro, cómo le había impresionado aquella película de John Huston, aquel recorrido por todo lo que un juez no debería nunca poder hacer...

-En realidad no era yo quien mandaba colgar a la mayoría de esos infelices, sino mi vecino Isaac Parker, el juez de Fort Smith. Pero ya sabes, por un perro que maté, me llamaron mataperros. Cría fama y échate a dormir... Y ahora mira lo que tengo que arrastrar...

Incorporándose en la cama, Del Olmo dirigió la vista hacia el suelo y descubrió que a los pies del Espectro se abría un pozo muy profundo iluminado por una misteriosa claridad. De los tobillos del fantasma pendía una larga cadena, formada por los más extraños eslabones, que se sumergía en el abismo insondable del pozo. Roy Bean la fue extrayendo como quien rebobina todas sus miserias. El primer eslabón tenía forma de cadalso con su correspondiente horca. De ella pendía una botella de whisky que a su vez tenía amarrada al gollete una Biblia de la que colgaba un revólver cuyo gatillo estaba enganchado al retrato de una actriz del que brotaba el cadáver de un chino con cuatro billetes de 10 dólares en la mano y una ristra de cuatreros montados a caballo.

¡Cielo santo! ¿Cómo podría el Juez de la Horca vagar con todo esto? Del Olmo le miraba sobrecogido.

-Pues la mía, Juan, no es nada comparada con la tuya...

Ante la estupefacción de Del Olmo, su colega dejó caer la cadena en el pozo luminoso y metió la mano para sacar lentamente otra cuyos eslabones no pudo por menos que reconocer de inmediato. El primero era una furgoneta blanca completamente vacía. El segundo era esa misma furgoneta atiborrada de objetos. Venía luego una mochila llena de explosivos conectados a un teléfono con los cables del detonador sueltos. De esos cables pendían unos informes con membrete de los tedax y de los informes -el papel lo aguanta todo-, un flamante Skoda Fabia.

Del Olmo lo contemplaba atónito. Se preguntaba con horror cómo se las arreglaría un tipo tan enclenque como él para arrastrar en la otra vida semejante peso, cuando el Juez de la Horca le advirtió:

-Y todavía falta lo más importante.

Entonces, utilizando las dos manos para extraer con todas sus fuerzas lo que aún quedaba en el pozo, Roy Bean le fue mostrando uno tras otro 12 inmensos bloques de metal prensado.

-¿Por qué mandaste achatarrar los trenes, Juan? ¿Por qué te precipitaste tanto?

Bañado en sudor y al borde de las convulsiones, el juez Del Olmo sólo pudo tranquilizarse un poco cuando escuchó al Espectro dirigirle las mismas palabras que, según su libro, había dirigido también al avariento y desalmado señor Scrooge:

-«He venido esta noche a advertiros que aún podéis tener esperanza de escapar a mi influencia fatal: una esperanza que yo os proporcionaré».

Seguidamente le anunció que le visitarían tres Espíritus y que, a diferencia de lo que había leído, ni siquiera tendría que esperar al día siguiente. Todo sucedería esa misma noche.

Entonces se apagó la luz del pozo y el Espectro se fue jibarizando, hasta volver a ocupar el pomo del tampón en el que ponía «Juzgado de Instrucción Número Seis». Del Olmo trató de echarle mano, pero cuando lo agarró sólo era el sello, mondo y lirondo, lo que tenía entre los dedos. Iba ya a recurrir a la campanilla para llamar al servicio, o al oficial del juzgado, o a la Policía, o a quien fuera, pero de repente, muerto de miedo, aferrado a sus cortinas protectoras, creyó haber descubierto la raíz de su problema: ¡el libro no estaba estampillado! Sin el sello del Juzgado, sin el registro de entrada, sin control de ninguna clase, aquella era una influencia que turbaba su independencia jurisdiccional.

Se disponía ya a sofocar tal germen de herejía, esgrimiendo un tampón en cada mano, cuando comprobó que ya era demasiado tarde. Delante de él acababa de materializarse el Primer Espíritu. Era transparente como el éter, pero su forma le tranquilizó enseguida. Se trataba de la representación de la Justicia con su toga romana, su venda sobre los ojos, su espada, su balanza y sus platillos. Además le habló con una voz dulce y susurrante.

-Anda, Juan, sal de la cama y ven conmigo. Soy el Espíritu de la Navidad Pasada.

La Justicia se quitó la venda de los ojos y se soltó a la vez la melena. Tenía el cabello rubio y las pupilas verdes. Era la Dama del Lago con la que tantas veces había soñado durante su infancia. Del Olmo se agarró a su mano y juntos salieron volando por la chimenea. Pronto llegaron a Murcia y ella le mostró primero a un niño con pinta de empollón en un rincón de una clase vacía del colegio de los Maristas, repitiendo la lección en voz alta: «Sujeto, verbo, predicado... Sujeto, verbo, predicado...». Él se puso colorado: desde pequeño había tenido problemas con la gramática.

Luego visitaron la facultad de Derecho y encontraron a un chico cargado de ideales, pero herido por el rayo del mal de amores. Enseguida le vieron sacar las oposiciones, casarse y divorciarse de forma turbulenta. Viajaron después al País Vasco y observaron a un joven juez salir cojeando de un coche accidentado en la bajada de Urquiola.

-¿Verdad que nunca te recuperaste del todo de aquello...? ¿Pero... por qué empezaste a olvidarte de mí tan pronto?

Del Olmo iba a protestar, a decirle a la Justicia que eso no era cierto, que él le seguía siendo fiel, pero ya estaban en la Audiencia Nacional, contemplando cómo un magistrado recién llegado instruía el caso Egunkaria. El Gobierno había decidido plantar cara a los amigos de los terroristas y la Fiscalía le pedía drásticas medidas cautelares. Él no terminaba de verlo claro, pero en la duda hizo lo que le pedían: cerró el periódico y metió en la cárcel a sus dirigentes.

A medida que el viaje por su biografía se aproximaba al final, él iba sintiendo una creciente ansiedad y zozobra. La Dama del Lago se dio cuenta y le tranquilizó:

-No te preocupes, Juan, porque no visitaremos ninguna de las tres estaciones. Hay cosas que nadie merece ver más de una vez en su vida y tu ya tuviste una dosis suficiente... En cambio, quiero que mires esto otro.

Y le llevó a la sede de la Comunidad de Madrid en la Puerta del Sol, donde al final de unas jornadas sobre terrorismo islámico él mismo estaba dirigiéndose con la voz quebrada de emoción a una chica en silla de ruedas: «Laura, la Justicia va a dar respuesta a muchas cosas, de eso no te quepa duda... Lo va a conseguir por tí y por todos los que han sufrido».

-¿Dónde están las respuestas, Juan? Que tengas sentimientos es algo que te honra. ¿Pero por qué te comprometes a algo en mi nombre y luego no lo cumples?

La Dama del Lago se recogió de nuevo el pelo y se volvió a tapar los ojos. Entonces blandió un abultado legajo de papeles.

-¿A esto le llamas respuestas?

Sin que Del Olmo pudiera hacer nada por evitarlo, la Justicia arrojó su auto de procesamiento contra el suelo. Él intentó recuperar los folios desperdigados, pero hizo un movimiento brusco y se le cayeron las gafas. Él se puso a cuatro gatas y empezó a buscarlas a tientas. La Justicia les dio una patada y le dijo sarcástica:

-Ahora ya estamos iguales. Pero ten cuidado. No vaya a ser que algún periodista te quite alguna hoja...

Enseguida se compadeció de él y le devolvió las lentes.

-Anda, recoge esos papeles... Pero, fíjate en la calamitosa resolución que acabas de adoptar.

Y la Justicia blandió indignada otro de sus autos, imputando un delito de desobediencia al director de EL MUNDO por negarse a entregarle unos documentos sumariales cuya filtración constituía, según él, un delito de revelación de secretos.

-¡Pero si eso está ya en todos los periódicos! ¡Si tu mismo has levantado el secreto del sumario! ¡Si el artículo 20 de la Constitución le ampara! Además ¿por qué cada vez que alguien te contraría reaccionas de forma que parece que estás dictando una resolución injusta a sabiendas?

El juez Del Olmo balbuceaba ya una respuesta, cuando la Justicia volvió a quitarse la venda y a soltarse la melena. La Dama del Lago le dedicó su última sonrisa.

-Mira, chato, la contestación se la das ya a mi compañero, que a mí se me ha terminado el tiempo.

El Primer Espíritu se desvaneció y en su lugar apareció el Segundo. Llevaba un turbante y, en lugar de traje, una doble capa de ropa interior propia de los terroristas suicidas con el anagrama de una cadena de radio. Fue a mostrarle la placa y se le cayó un papel con el nombre de Henri Parot y otros etarras. Su voz sonaba mucho más imperiosa que la de su antecesora.

-Soy el Espíritu de la Navidad Presente. Antes de que me digas nada, haremos dos visitas.

Mientras surcaban el cielo de Madrid, Del Olmo sintió tanto frío interior que creyó estar reviviendo uno de los pasajes que más le habían impresionado del libro con el que se durmió entre las manos: «Las fachadas de las casas parecían negras y más negras aún las ventanas, contrastando con la tersa y blanca sábana de nieve que cubría los tejados y con la nieve más sucia que se extendía por el suelo y que había sido hollada en profundos surcos por las pesadas ruedas de carros y camiones».

Ni en los tejados ni en las calles de la ciudad había nieve, pero su corazón quedó recubierto de escarcha cuando se dio cuenta de que la primera visita era a una colonia de casitas bajas en el barrio de Vallecas. Entraron en una vivienda humilde pero digna. Era la casa del agente Antonio Parrilla, uno de los dos policías a los que él había mandado a prisión por el presunto delito de revelación de secretos. ¡Ay la revelación de secretos! Sus dos hijos, su compañera, otros familiares y unos cuantos amigos del cuerpo se habían reunido para celebrar la Nochebuena en una habitación con una estantería llena de libros y la ausencia de su propietario flotando en el ambiente.

A la hora de los brindis se había empezado por homenajear al ausente, se había continuado por desear felicidad a los presentes y alguien había tenido la misma ocurrencia amarga que la esposa del dependiente del señor Scrooge:

-¡Brindemos por el juez Del Olmo que nos ha procurado esta fiesta! «Quisiera tenerle delante para que la celebrase. Y estoy segura de que yo le iba a abrir el apetito...».

-Déjalo, que estamos en Navidad.

-«En efecto, es preciso que estemos en Navidad para beber a la salud de un hombre tan odioso, tan duro, tan insensible» como el juez Del Olmo...

Las copas se entrechocaron con violencia y la conversación ya no dejó de girar sobre la injusticia cometida con Parrilla, un policía íntegro que había rendido grandes servicios al Estado en la investigación de las tramas islamistas, en las propias pesquisas sobre el 11-M, pero que no comulgaba con ruedas de molino. Por eso había chocado con Telesforo Rubio, por eso había salido rebotado de la Comisaría General de Información y había vuelto a la calle. Como jefe de grupo, sí, pero currando con la misma vocación y entusiasmo que el más novato policía de base. Ahora le habían pasado la factura por tener ideas propias, por pensar por su cuenta. Pero era ignominioso que la Fiscalía y ese juez implacable le hubieran mandado a prisión simplemente por estar presente en una reunión entre un periodista y un compañero. Por mucho odio que el juez tuviera al diario EL MUNDO, por muy frustrado que estuviera por no haber podido empitonar a su director, aquello era una pasada... Y los 150.000 euros de fianza, una ignominia. El recochineo, el ensañamiento, el abuso de autoridad, la prevaricación con pintas.

Del Olmo hizo ademán de protestar al oír esa última expresión, pero el Segundo Espíritu se llevó el dedo a la boca y lo arrastró bruscamente hacia el exterior. Ya no portaba el turbante sino un tricornio de la UCO cuando, tras un corto vuelo, lo introdujo en la casa del agente Rivera. El ambiente era más popular. Había ruido, niños, villancicos, pero también un halo de tristeza. Celestino Rivera, Funci para los compañeros, amigos y confidentes, era el último policía gitanero, un auténtico especialista en los intríngulis de esa etnia y también, en cierto modo, un patriarca para los suyos.

Allí estaban la mujer, los hijos, otros parientes, amigos de la familia y, por supuesto, los nietos. Del Olmo no necesitó que el Segundo Espíritu se lo mostrara para fijarse en un niño de unos 10 años al borde del llanto que no quería jugar con nadie. Inmediatamente pensó en Tiny Tim, el personaje que más le había impresionado del libro, el niño con problemas físicos que él mismo llevaba dentro. Este otro niño no tenía muletas y parecía completamente sano. Pero su cara enfurruñada era todo un poema.

-¿Por qué no ha venido esta noche el abuelo?

Funci y su mujer habían criado a ese niño casi personalmente. Era su nieto favorito, su ojito derecho. Los mayores trataban de consolarle y de darle explicaciones.

-Es que a un juez muy tonto se le ha ocurrido tenerlo ocupado hoy...

-Pero no te preocupes que Papá Noel o los Reyes Magos te devolverán muy pronto a tu abuelo.

Del Olmo estaba compungido. Sentía cómo el hielo que le rodeaba había empezado a cristalizar y hería sus entrañas. Comprendía que esa familia nunca podría reunir los 150.000 euros -25 millones de pesetas, se dice pronto- que le había puesto de fianza al Funci y que ese niño no podría tener de vuelta a su abuelo ni para Nochebuena, ni para Nochevieja, ni para Reyes. De hecho el policía estaba enfermo del corazón y, alterado por lo que consideraba un atropello, había intentado suicidarse tomando una sobredosis de sus medicinas en el calabozo. Un escalofrío le recorrió la médula espinal. Era como ver apalear a Tiny Tim. ¿Cómo le hubiera explicado él a ese niño lo que había estado a punto de sucederle a su abuelo?

Pero aún le quedaban por recibir algunos azotes más. De repente el Segundo Espíritu se sacó de entre los refajos unos papeles y se los mostró en silencio. Estaban firmados por él mismo. Eran los autos en los que ponía en libertad al líder de KAS Xabier Alegría y al cuñado de Trashorras, Antonio Toro. Estaban acusados de delitos mucho más graves, existía bastante más riesgo de fuga, pero sólo les había obligado a pagar 50.000 euros de fianza.

Del Olmo giró cabizbajo el cuello una y otra vez como si estuviera arrepentido. El fantasma le entregó ahora un recorte de periódico. Era la noticia de que el jefe del grupo de atracos de Palma, acusado de recibir sobornos por valor de cerca de un millón de euros, con dinero fresco, pues, para tomar las de Villadiego ante el riesgo de la enorme condena que pendía sobre sus espaldas, había sido puesto en libertad por sólo 30.000 euros. Las mejillas del juez se llenaron de rubor, mientras el Segundo Espíritu se desvanecía haciendo suyas las palabras de su antecesora:

-¿Por qué cada vez que alguien te contraría reaccionas de forma que parece que estás dictando una resolución injusta a sabiendas?

En su lugar apareció un inmenso peón de ajedrez. Era negro como el betún y silencioso como el caballo de Troya. Enseguida, como quien no quiere la cosa, se abrió por la mitad, desplegándose como una mantis religiosa provista de la túnica de Darth Vader. La rejilla de su máscara estaba cubierta por tiras de esparadrapo negro en protesta por los atentados a la libertad de expresión. Su pecho lo ocupaba una pantalla de cristal líquido en la que se repetía un escueto mensaje: «Soy el Espíritu de la Navidad Venidera. Soy el Espíritu de la Navidad Venidera. Soy el...».

Del Olmo enseguida comprendió que no lograría arrancar ni una sola palabra de aquella aparición. Y que intentar explicarle que en realidad no es que él tomara resoluciones injustas a sabiendas sino que más bien lo que ocurría es que, claro, la revelación de secretos por parte de un funcionario pues a él le parecía muy grave... sería una pretensión inútil. Además pronto se sintió arrancado del suelo e impulsado hacia las nubes como por una posesión infernal. El Tercer Espíritu le arrastraba como la estela de un reactor, sin tan siquiera tener que tocarle. En medio de un ruido ensordecedor que le trepanaba los tímpanos y de unos tremendos resplandores que le desgarraban la córnea y le hacían estallar el cristalino se dio cuenta de que estaban rompiendo la barrera del sonido y superando la velocidad de la luz.

Todo sucedió en menos de un minuto. Cada vez que quería que observara algo Darth Vaader se limitaba a hacer un ademán, soltando las bridas de los caballos del Apocalipsis. Las escenas de lo que le quedaba de vida brotaban ante el juez como viñetas en medio de ráfagas de fuego. Primero le mostró una inmensa manifestación que recorría gravemente la ciudad tras dos rotundas pancartas: «Queremos saber la verdad», «España necesita un Gobierno que no mienta». Inmediatamente detrás de la cabecera cientos de personas llevaban una misma careta con puntiagudas narizotas y gafas de cegato. En una mano esgrimían blancos bastones de la ONCE y en la otra enarbolaban carteles con signos de interrogación: «Del Olmo, ¿quién ha sido?», «Del Olmo, ¿qué estalló en los trenes?». Luego vieron la espalda encorvada de un hombre avejentado salir renqueante de la Audiencia con una cartera enorme y una sonora ristra de latas amarrada a su tobillo. Un reportero hablaba con un funcionario: «Por fin se va el muy capullo...». «Pocos le echarán de menos. En el fondo no era mala persona, pero no tuvo ni vergüenza ni piedad». A continuación contemplaron cómo una mujer descolgaba las cortinas de la cama con dosel, las doblaba minuciosamente, salía con ellas a la calle, llegaba a la parte más miserable de la ciudad, entraba en una tienda de ropa de segunda mano y las entregaba a cambio de cuatro billetes pequeños. El juez creyó reconocer a su asistenta. La mujer cruzó la acera y penetró en un comercio con un rótulo inmenso y un reclamo de inferior tamaño. «Todo por 1 euro», «Compramos y vendemos». Ella abrió su bolso y puso sobre el mostrador tres objetos inconfundibles. Él iba a gritarle que no le importaba lo que hiciera con la campanilla, pero que tenía que devolver los tampones al juzgado, cuando una nueva viñeta entre llamas le retrotrajo a la alcoba. Sobre la cama ya sin cortinajes, junto a la mesita en la que sólo quedaba el frasco de colirio podía percibirse una forma rígida que inmediatamente le hizo recordar las últimas líneas que había leído: «Una luz pálida que llegaba del exterior caía directamente sobre el lecho, en el cual yacía el cuerpo de aquel hombre despojado, robado, abandonado por todo el mundo, sin que nadie le velara y sin que nadie llorara por él». Lo siguiente que vio ya era una lápida en el cementerio, acompañada por dos coronas de flores. Sintió un alivio inmenso cuando lo primero que distinguió al acercarse fue la palabra Scrooge. Pero toda la sangre le subió de repente a la cabeza cuando pudo leer completa la inscripción: «His Honour John Scrooge of the Elm Tree. No shame, no pity». Lo que definitivamente le hizo desmayarse fue descubrir que las dos coronas habían sido depositadas por manos diferentes, pero tenían grabado el mismo mensaje: «The Grill family. Remember Christmas 2006», «The Riverside family. Remember Christmas 2006».

El juez Del Olmo soñó que se despertaba, que comprobaba la fecha en el periódico y que se abalanzaba sobre el teléfono:

-¡Velasco, Velasco, preséntese inmediatamente en la Audiencia que tenemos que dictar varios autos!

-Pero, Su Señoría, que hoy es el día de Nochebuena...

-Precisamente por eso. Lo ve, todavía llegamos a tiempo. ¿Cuánto me dijo usted el viernes que tenía recolectada la Confederación Española de Policía? ¿180.000 euros? Pues vamos a rebajarles la fianza. 90.000 a cada uno...

-Pero, Su Señoría, es que hoy están cerrados los bancos...

-¿Cerrados los bancos? Pues sabe lo que le digo: que les ponemos en libertad con cargos pero sin fianza. No podemos consentir que Tiny Tim se quede esta noche sin abrazar a su abuelo...

-Su Señoría, perdone la intromisión... ¿Quién es Tiny Tim?

-Tiny Tim es Tiny Tim. Yo ya me entiendo, Velasco. ¡Levante ese ánimo, hombre, que estamos en Nochebuena! Ah, y convoque una rueda de prensa...

Fue al escucharse a sí mismo pronunciando esa última palabra cuando el juez Del Olmo abrió de verdad los ojos, francamente sobresaltado. Se había quedado dormido con las gafas puestas y sólo veía una borrosa masa grisácea delante. Pensó, alarmado, que se le había reproducido el glaucoma. Entonces se dio cuenta de que algo le raspaba la nariz. Fue a llevarse las manos a la cara y topó con un objeto flexible abierto por la mitad y desplegado sobre su rostro. Al mismo tiempo le volvieron a la cabeza una serie de imágenes terribles y entendió lo sucedido. Había empezado leyendo un libro y el libro le había terminado leyendo a él.

Cerró el volumen con recelo y apretó las manos sobre la cubierta y contracubierta. No sabía muy bien qué hacer. Le habían pillado desprevenido. Habían saqueado su cerebro mientras dormía. Claro, no podía tomar medidas cautelares contra un objeto inanimado. Ni querellarse contra la editorial. Lo que sí podía, y esa sí que le parecía una buena idea, era deducir testimonio contra el autor por revelación de secretos. Dicho y hecho. Aunque fuera domingo, aunque fuera Nochebuena, él iba a ir redactando el auto.

Buscó los datos del responsable en la solapa del libro y al leer su escueta biografía, no pudo reprimir una exclamación:

-¡Ah, Dickens! Periodista tenía que ser...

Pedro J. Ramírez, cartas del Director
El Mundo, 24-12-2006

El empecinamiento étnico

Debo empezar por confesar que siempre he detestado las literaturas étnicas. Y en esa denominación incluyo a unos cuantos grandes escritores ocasionalmente preocupados por las identidades. Baroja cae en ello tanto como Hernández en el Martín Fierro, que tanto gustaba a Unamuno y tan poco entusiasmaba a Borges, modelo de autor antiétnico.

La corrección política ha conseguido que en Occidente se leyera como literatura una serie de obras cuyo valor esencial es el de fuente primaria para la construcción de la historia de algunos pueblos. A ello ha contribuido sin duda la culpa que muchos experimentan respecto de la colonización, sin darse cuenta de que esa culpa ha sido sistemáticamente inducida en nuestras almas, desde la más tierna infancia, por esa madre tiránica y verborrágica que fue y es el agit prop de las izquierdas reaccionarias. Así nos han llegado autores de las reservas indígenas y de los guetos negros, muchas veces sobrevalorados por la crítica y devenidos en negocio editorial.

Chester Himes empezó a escribir novelas negras con protagonistas negros en una época en que, en sus propias palabras, mostrar un negro y una blanca "ya era pura pornografía". Se fue a vivir a París, primero, y a España, donde murió y está enterrado, después. Fue un largo exilio, contemporáneo de las luchas por los derechos civiles en los Estados Unidos, exitosas y unificadoras mientras se mantuvieron bajo la guía de líderes cristianos, desintegradoras y perversas a partir del momento en que, logrados los más importantes objetivos iniciales, el islam se apoderó de las comunidades negras.

Lo que vino después de Himes es otra cosa, y tiene su encarnación acabada en la obra de Walter Mosley. En estos días, precisamente cuando la compra de la cadena Hard Rock Café por la muy organizada tribu de los semínolas me convenció de que, aunque a nosotros, los occidentales de toda la vida, nos cueste comprender el alma de los pieles rojas, ellos comprenden perfectamente la mecánica del abominable sistema capitalista en que los hemos obligado a vivir, lejos de la pradera; en estos días, decía, cayó en mis manos Mariposa Blanca (Anagrama, Barcelona, 1996), novela de Mosley, negra y con protagonistas negros. La novela negra, como se sabe, es una invención de blancos.

Habla Mosley de Stella Keaton, una bibliotecaria blanca, buena persona, que solía corregir el modo de hablar de los niños negros del vecindario que constituían su clientela.

– No digas "m'a pegao" –decía [la bibliotecaria]–. Tienes que decir "me ha pegado".

Y, claro está, tenía razón. Pero aquellos niños de color nunca aprenderían a escuchar su propio ritmo en sus palabras, y acabarían por creer que tenían que abandonar su habla y sus historias para formar parte del mundo de aquella educada mujer blanca. Tendrían que perder a Fats Waller para ganar a Mozart, y a Remus por Puck. Entrarían en un mundo donde sólo hablaría la gente blanca. Y no importaba cuán bien se hubiesen expresado Dickens o Voltaire, aquellos niños no tenían ejemplos de la sabiduría de su propio pueblo en la biblioteca, la casa del saber.

Yo ya había discutido con Stella acerca de estas cosas. Ella se mostraba muy receptiva, pero cuando uno le decía que un negro de pie en una esquina, contando cuentos verdes, era como Chaucer, arrugaba la nariz y hacía que no con la cabeza. No obstante, Stella se mostraba siempre respetuosa. A menudo utilizan a los blancos más buenos para colonizar a la comunidad negra. Pero, por bondadosa que fuera la señora Keaton, para los negros representaba a una cultura que no era totalmente ajena.

Antes de continuar, le propongo, querido lector, un ejercicio: ponga usted "judío" donde Mosley pone "blanco" o donde pone "negro"; el resultado será igualmente repugnante. Racismo puro y duro, contante y sonante. Pero, eso sí, un racismo justificado por la larga explotación a que los negros fueron sometidos por los blancos, incluidos, por cierto, los blancos más inicuamente explotados.

Las falacias de Mosley son tan obvias como arriesgadas. ¿Acaso Fats Waller se ha desarrollado en un mundo sin Mozart? ¿No arrugaría la nariz la señora Keaton si yo le dijera que un blanco que cuenta cuentos verdes es como Chaucer? ¿Dónde radica la ajenidad de la cultura blanca?

Veamos lo que dice Mosley:

Stella y yo nos tuteábamos, pero yo no estaba conforme con que ella ocupara aquel puesto. No estaba conforme porque Stella, aunque era una buena persona, era blanca. Era una mujer blanca y venía de un lugar donde sólo había cristianos blancos. Para ella, Shakespeare era un dios. A mí eso no me importaba, pero ¿qué sabía ella de los cuentos, y de las adivinanzas, y de las fábulas que la gente de color había contado durante siglos? ¿Y qué sabía del idioma que hablábamos?

Desde luego, lo que Mosley quiere es que el puesto de bibliotecario en un barrio negro lo ocupe un negro: "discriminación positiva", le llama a eso la corrección política; y las personas sensatas lo llaman simplemente "discriminación". El problema que no menciona es que, por negro que sea el bibliotecario, las estanterías seguirán llenas de Voltaire, Chaucer y Shakespeare. ¿Y durante cuántos siglos ha contado cuentos, adivinanzas y fábulas una comunidad que, en su casi totalidad, ha olvidado cuál era el lugar de procedencia de sus ancestros, si es que alguna vez lo ha sabido? Respuesta: los siglos de América. Durante al menos dos de los cuales, ha dispuesto de la escritura.

¿Acaso debería yo suponer que los negros no han escrito por ser negros? ¿Porque la escritura es cosa de blancos? No, por supuesto que no: no han escrito porque eran obreros, y no existen los escritores proletarios, mito del marxismo. Escritor y proletario son términos contradictorios. ¿Y no ha habido una burguesía negra? Muy minoritaria. Hasta ahora, cuando hay escritores, y guionistas, y actores y directores negros, y se hacen series de televisión como El príncipe de Bel Air, en las que absolutamente todo el mundo es negro y que, supongo, están dirigidas a una amplia clase media negra con expectativas de movilidad social.

¿Recuerda usted a Sabino Arana dando explicaciones sobre la perfección del vasco frente a la inferioridad del maketo, que es un poco tonto, muy torpe y hasta algo afeminado? Pues lea a Mosley: "Ahora era viejo, pero en su día Lips había sido lo que sueñan ser todos los negros. Elegante, seguro de sí mismo, educado y con dinero en el bolsillo". ¿Y qué soñarán ser los blancos? ¿Elegantes como negros?

Mosley es un autor estrella, muy leído en Europa y en los Estados Unidos. Denzel Washington ha hecho el papel de Easy Rawlins, el detective de sus novelas, en la versión cinematográfica de El demonio vestido de azul. Éste es su mensaje de fondo. ¿Escribirá estas barbaridades para ganarse las simpatías de un potencial público negro? Ya sabe que a los blancos todo esto no sólo no les parece mal, sino que hasta aplauden, comprensivos. Yo no, porque no voy a tolerar en otros lo que no toleraría en mí mismo.

Una pregunta para terminar: ¿qué hubiese sido de Mosley si en la biblioteca de su barrio negro no hubiese habido obras de Chandler y Hammett?

Horacio Vázquez-Rial, Las guerras de toda la vida
Libertad Digital, Suplemento Ideas, 20-12-2006

sábado, 23 de diciembre de 2006

El Ayuntamiento de Barcelona torpedea que los jóvenes estudien una hora más de castellano

El Gobierno tripartito -PSC, ERC e ICV- y CiU aprueban una declaración institucional en contra

Barcelona - ¿Castellano o catalán? El debate lingüístico está de moda entre la clase política catalana. Las razones que han avivado la disputa son el giro catalanista de CiU para seducir a los votantes republicanos descontentos por el pacto con el PSC, la presencia de Ciutadans en el Parlament y el decreto del Gobierno para aumentar las clases en lengua castellana. El Parlament de Cataluña estrenó el primer pleno de esta legislatura con una disputa sobre el idioma y el Ayuntamiento de Barcelona se despidió ayer, en el último pleno antes de las vacaciones de Navidad, discutiendo más de lo mismo. CiU logró que los socios del gobierno tripartito -el PSC, ERC eICV- le apoyaran para tirar adelante una declaración institucional en contra de enseñar una hora más de castellano en Primaria. Resultado: el Ayuntamiento es la primera institución que rechaza el decreto del Gobierno de dar una tercera hora de castellano en las escuelas.

Pese a «haberse criado» en la misma casa, el grupo del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona no comparte la opinión del conseller de Educación, Ernest Maragall, sobre la realidad lingüística. Mientras Maragall se enfrentó con sus socios de ERC por defender que los niños necesitan esta tercera hora de castellano, los socialistas del Consistorio rechazaron de plano la propuesta.

Gracias al voto de los socialistas, el Ayuntamiento aprobó una declaración institucional que denuncia que el decreto supone «una invasión de las competencias educativas de la Generalitat». Añade que todos los estudios indican que el conocimiento que tienen los alumnos catalanes del castellano es «equiparable» a la de los estudiantes del resto de España. Asimismo, rechaza cualquier posibilidad de que el catalán padezca un retroceso en la escuela, algo que podría pasar si se impartiera una asignatura troncal en castellano. La declaración institucional pone de manifiesto también que el proceso de inmersión lingüística , avalado por el Tribunal Constitucional, «es la única garantía que permite que el catalán tenga el mismo grado de conocimiento por parte de todos los alumnos catalanes».

El PP fue el único grupo que votó en contra. El dirigente del PP, Alberto Fernández, denunció que esta polémica no se hubiera producido si en vez de poner una hora más de castellano se hubiera puesto una más de inglés. Fernández, que pronunció parte de su discurso en castellano, negó que el decreto sea una amenaza para el catalán. El popular hizo una lectura contraria a la del tripartito y CiU. Para él, el decreto del Gobierno es «un decreto de mínimos».

Con la aprobación de esta declaración Barcelona se convierte en el primer ayuntamiento en el que CiU tira en marcha la moción. Los de Artur Mas anunciaron el pasado viernes que todos los grupos de CiU en todos los ayuntamientos de Cataluña presentarían en sus respectivos plenos municipales una moción reclamando la derogación del Real decreto de enseñanzas mínimas en educación primaria, impulsado por el Gobierno.

Las razones que pusieron los grupos que apoyaron la declaración fueron las siguientes. La concejal socialista de Educación, Montserrat Ballarín, mostró su apoyo al modelo de inmersión lingüística de la enseñanza en Cataluña porque garantiza la cohesión social. Asimismo, defendió las competencias que otorga el Estatut a las instituciones catalanas y tachó el decreto de «intervencionista». Por su parte, el concejal de CiU, Jaume Ciurana, que fue el encargado de leer la declaración, advirtió de que ésta no es un acuerdo contra el reconocimiento del castellano, sino «a favor de una educación que garantiza el aprendizaje del catalán entre todos los alumnos de los colegios».

Montse Espanyol. La Razón.

¿Una Nochebuena entre rejas?

Si no lo remedia una súbita decisión del juez Del Olmo, un cambio de criterio de la Fiscalía o un milagro económico de última hora, dos policías honrados pasarán este año la Nochebuena lejos de sus familias. El único delito que se les imputa es el de haber hablado con un periodista de EL MUNDO, como seguimos recordando al pie de nuestros editoriales.

Si cada día incluimos esta letanía no es sólo porque consideremos que el magistrado de la Audiencia se ha ensañado con ellos imputándoles sin pruebas, encarcelándoles sin motivo e imponiéndoles una fianza a todas luces desproporcionada. Es, principalmente, por lo mucho que todos nos estamos jugando en este envite. Porque el proceso kafkiano que sufren desde hace 23 días Celestino Rivera y Antonio Parrilla es en su esencia un aviso a todos aquéllos que tengan la tentación de denunciar cualquier irregularidad dentro de la Policía, tenga o no relación con el 11-M. Como en el caso de los peritos, cualquiera que se decida a denunciar tramas de corrupción en el seno del Cuerpo ya sabe que le espera un calvario semejante.

Por si fuera poco el trato vejatorio al que les ha sometido Del Olmo -que pese a haberse inhibido les mantiene la prisión y la fianza-, EL MUNDO ha podido saber que el Ministerio del Interior ha suspendido además de empleo y sueldo a los dos policías. La decisión es un escándalo por sí misma, pero aún más si tenemos en cuenta que los policías condenados por falsedad y detención ilegal en el caso Bono no han sido sometidos por el momento a ninguna medida disciplinaria.

A la luz de tamaña injusticia, conviene recordar lo ocurrido con Vera y Barrionuevo, que fueron indultados parcialmente e in extremis por Aznar en diciembre de 1998 para que pudieran pasar las Navidades en casa. Las diferencias entre un caso y otro son sonrojantes: ni la decisión depende ahora del Gobierno ni Parrilla y Rivera han sido condenados en firme a 10 años por el secuestro de una persona. Por eso es aún más injusto que continúen en prisión y por eso Del Olmo debería reconocer que se equivocó y dejar que puedan pasar la Nochebuena al lado de los suyos.

Editorial de El Mundo, 23-12-2006

Desobediencia

"Si quedara en nuestra anestesiada, mesmerizada, lobotomizada Cataluña el más mínimo rastro de dignidad cívica, las calles se llenarían de rótulos en castellano hasta que se derogara la liberticida norma."

El imperio de la ley es concepto que apunta a quien se zafa por principio de su cumplimiento, o puede zafarse con facilidad: el poder; en especial, el ejecutivo. Que el ciudadano está sometido a las leyes es algo que va de soi. No acrecentaré el fárrago teórico de la desobediencia civil, pero a veces el ciudadano libre, para seguir siéndolo, se ha de plantar.

Sabemos que Sócrates bebió la cicuta siendo inocente, y que lo hacía porque las leyes se deben acatar, más allá de cualquier otra consideración. Conocemos el adagio dura lex sed lex, ley dura pero ley al cabo. Sí. Pero todo tiene un límite: si una trasgresión está hoy más que justificada es la de la normativa catalana que sanciona a los comercios por rotular en castellano.

No sólo no deberían pagar un céntimo los multados. Es que deberían mantenerse en sus trece, no someterse, no aceptar la invasión de su esfera privada, no servir de cordero sacrificial. Es más, si quedara en nuestra anestesiada, mesmerizada, lobotomizada Cataluña el más mínimo rastro de dignidad cívica, las calles se llenarían de rótulos en castellano hasta que se derogara la liberticida norma. Y todos habrían de sumarse –incluyendo a los más recalcitrantes nacionalistas– si mantuvieran una sombra de inteligencia práctica: en una guerra de imposiciones, el catalán sólo puede salir perdiendo.

Ninguna simpatía despertará, ningún atractivo le verá el castellanohablante a la otra lengua oficial si ésta siempre se le aparece excluyendo al castellano con multas y sanciones varias. El catalán es lo bastante importante como para que su aprendizaje y uso le merezca la pena al que no lo conoce desde la cuna. Con la inmersión lingüística de los infantes empieza el gran error: tratar de remodelar una sociedad que goza del privilegio del bilingüismo. Convertirla en monolingüe, a la larga, tras un largo camino de la diglosia.

Carod vivió el otro día un momento de lucidez que me recordó a Robert de Niro en Despertares. Soltó, de pronto, que había que despolitizar el catalán. ¿Lo habrían entendido por fin? La respuesta llegó en forma de multa a una tienda de frutos secos. 600 euros del ala por mantener cartelitos en castellano en el interior; los exteriores ya los habían cambiado. Ya los habían –en sentido estricto– corregido: rotular en castellano en Cataluña se reduce al error de no saber dónde se está, de creer que uno vive en España.

Pues eso. Hay leyes superiores que salvaguardan nuestro derecho a tan dulce error. Y aunque no las hubiera. La normativa de marras es totalitaria y es insoportable. No hay que cumplirla, hay que boicotearla. Y los primeros interesados son los defensores del catalán. Pero dudo que lo entiendan.

Juan Carlos Girauta
Libertad Digital, 22-12-2006

Zapatero elige el camino más peligroso

Los peores temores se confirmaron y el encuentro entre Zapatero y Rajoy sólo sirvió para resaltar las grandes diferencias que existen entre el PSOE y el PP a la hora de abordar la negociación con ETA.

Fue sencillamente un fracaso, como las dos partes reconocieron sin molestarse en disimular el distanciamiento, que quedó patente -antes de comenzar la entrevista- en la frialdad de Rajoy al estrechar la mano de un Zapatero que se esforzaba en sonreír. Al término de la reunión, Rajoy aseguró que carece de «la certidumbre» de que el Gobierno esté respetando la legalidad en el llamado proceso de paz.

Sus palabras fueron respondidas por la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, que aseguró que el Ejecutivo va a cumplir la legalidad a rajatabla.

Respecto a las cuatro condiciones impuestas por Rajoy para apoyar al Gobierno, De la Vega afirmó que son «innecesarias» y «ficticias». La vicepresidenta argumentó que Batasuna tendrá que cumplir la Ley de Partidos para poder presentarse a las elecciones municipales, que el estatuto de Navarra no está en cuestión, que las decisiones políticas tienen que ser adoptadas por las instituciones aunque se cree una mesa de partidos y que los fiscales y los jueces van a seguir aplicando la ley.

Ojalá las cosas fueran como dice la vicepresidenta, pero Mariano Rajoy tiene fundados motivos para desconfiar a juzgar por la errática trayectoria del Ejecutivo desde que ETA declaró la tregua.

Si existe algún responsable de la falta de entendimiento entre Gobierno y PP, ése es Zapatero. Primero, por su responsabilidad institucional. Segundo, porque fue el PSOE quien rompió el Pacto Antiterrorista. Y tercero, porque Zapatero le engañó al líder del PP en el debate del Estado de la Nación, al ocultarle que el PSE se iba a reunir con Batasuna.

Da la sensación de que Zapatero piensa que cuanto mayor sea su grado de acercamiento al PP, menor son sus posibilidades de pactar con ETA. Expresado con una gráfica metáfora, al tener que cruzar como Ulises con su nave entre Scilla y Caribdis, Zapatero ha preferido el riesgo de estrellarse en los acantilados de ETA antes que dejarse atrapar en la mansa corriente del PP.

La actitud de Zapatero es sumamente cuestionable en unos momentos en los que la banda y la izquierda abertzale intensifican su presión para que el Gobierno haga concesiones que desbordan la Constitución y el sentido común.

Lo que ayer sucedió es muy malo para los demócratas de este país, ya que quedó en evidencia que se han agotado las posibilidades de acuerdo entre el PSOE y el PP en este asunto. Zapatero es el que más tiene que perder, ya que corre el serio riesgo de que ETA le deje en la estacada dentro de unos meses rompiendo el alto el fuego. Ello tendría un devastador coste político para el presidente, que ha elegido la ruta más peligrosa.

Editorial de El Mundo, 23-12-2006

viernes, 22 de diciembre de 2006

Touriño propone "importar" médicos extranjeros para cubrir las vacantes


El Consello de la Xunta aprobó ayer dos nuevas ofertas públicas de empleo en la sanidad pública para cubrir 687 plazas en situación de interinidad, 585 de ellas correspondientes a médicos especialistas. Pero la sanidad gallega tiene un problema de personal, como reconoció ayer el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que es la falta de médicos para cubrir determinadas especialidades, como pediatría, anestesista o matrona, por lo que abogó por "importar" facultativos de otros países de fuera de la UE y por "flexibilizar" los requisitos de incorporación de estos profesionales a la sanidad española.

Touriño comentó que la escasez de personal para atender determinadas especialidades médicas es un problema estructural de toda la UE, debido a que fallaron las previsiones: aumenta la demanda de servicios sanitarios y el envejecimiento de la población, pero se mantiene estable el número de médicos que son formados cada año. Por ello, el presidente de la Xunta reclama una revisión del sistema, orientada a la formación de más facultativos, y esta demanda se la trasladará la próxima semana a la ministra de Sanidad, Elena Salgado, con quien compartirá un desayuno de trabajo.
Pero mientras no se modifique el sistema, la salida para cubrir especialidades como pediatría o anestesista es "reclutando" médicos extranjeros y ofreciendo para ello facilidades desde la Administración del Estado.
"Una medida a tomar podría ser el favorecer la entrada de profesionales de otros países, pero no de la UE donde el problema es más grave, y para eso hay que flexibilizar seguramente los requisitos para que no sean barreras infranqueables", comentó Touriño tras el Consello de la Xunta.
La solución de este problema, según comentó, pasa por la revisión del sistema nacional en su conjunto y debe abordarse desde las propias facultades de Medicina, con la revisión de los números clausus -límite de alumnos admitidos por curso-, hasta la "regulación" de la profesión en sí misma.
Problema común
Así, el presidente de la Xunta incidió en que la situación actual "está afectando" a los ciudadanos de la toda la Unión Europa, si bien puntualizó que en España, junto con Italia, lo padece en menor grado "en comparación con otros países del espacio europeo, que presentan problemas más agudos".
No obstante, asumió que la decisión requiere de un trabajo de expertos, puesto que las carencias no corresponden a un hospital en concreto, sino que es un "problema de fondo" que, según anunció, abordará con la ministra de Sanidad.
Sin embargo, desde hace algunos años numerosos médicos y enfermeros abandonan Galicia para acudir a trabajar, sobre todo, a Portugal y a Reino Unido, donde las condiciones salarias son mejores. De hecho, aunque no se ha materializado aún de ninguna forma, la Consellería de Sanidade había anunciado, como medida para reforzar la atención sanitaria en Galicia, su interés en captar a estos profesionales que habían emigrado.
En el ámbito de las obras públicas, Pérez Touriño proclamó la "apertura de una nueva etapa" en Galicia, basada en "garantías de calidad", en lugar de la "prisa electoral". "No cometeremos ese error: la obra bien hecha y menos preocupación por la coyuntura electoral", comentó.
Preguntado por los daños en carreteras de la comunidad ejecutadas por la Administración del Partido Popular, como la vía rápida de O Salnés o el corredor de O Morrazo, el presidente de la Xunta optó por "transmitir un mensaje de confianza" para no generar inseguridad, pero aclaró que el Gobierno gallego promoverá "una nueva etapa en la gestión de la obra pública".

X.A.Taboada (Faro de Vigo) (22/XII/06)
C´s#: ¿De dónde es la ministra de Sanidad, Elena Salgado?.....de......Galicia..... Síiiiii.

Ernest Maragall reconoce que niños catalanes no dominan el castellano


El consejero de Educación de la Generalitat, Ernest Maragall, reconoció ayer que existen zonas de Cataluña en las que los escolares tienen problemas para expresarse correctamente en castellano. Aunque advirtió de que se trata de hechos muy puntuales, Maragall defendió que el decreto del castellano -aprobado por el Gobierno, para que todos los planes de estudios incluyan un mínimo de tres horas de castellano a la semana, algo que no cumple el actual plan de estudios catalán- servirá para paliar esos efectos nocivos de la inmersión lingüística que rige la educación en Cataluña.

Pese a todo, el consejero de Educación insistió en que el Ejecutivo catalán está a la espera del dictamen jurídico para decidir si recurre el decreto del Gobierno por invasión de competencias, extremo que CiU niega. Ernest Maragall señaló, además, que el catalán «habrá aumentado el curso que viene más que el castellano o el inglés» gracias al aumento del horario escolar y apuntó que el catalán «no sólo seguirá teniendo carácter de lengua vehicular central, sino que tendrá además el carácter de presencia perfectamente dominante, como debe ser».
Maragall hizo esta afirmación en respuesta a una interpelación de la diputada de CiU Irene Rigau, quien aseguró que esa tercera hora de catalán «acaba con el modelo» de Educación y hará imposible el aprendizaje del catalán entre los niños inmigrantes.
Cerrar Política Lingüística
La ex consellera convergente recriminó además al vicepresidente de la Generalitat, el líder republicano Josep Lluís Carod-Rovira, que se haya propuesto «despolitizar» el debate de la lengua y le animó a que, en tal caso, «cierre la Secretaría de Política Lingüística», que depende de su Departamento.
Tras el frenazo de Maragall a las presiones nacionalistas, el presidente de la Generalitat, José Montilla, insistió, sin embargo, en que el catatán sigue siendo «la lengua que está en minoría» en Cataluña, en respuesta a una interpelación del líder de Ciutadans (C´s), Albert Rivera, quien le había reclamado que abanderara la defensa del castellano.
«Espero que tenga el mismo interés por la lengua propia de Cataluña, no olvide que es la lengua que está en minoría», le espetó Montilla, después de que Rivera le señalara que «no es ningún delito que las matemáticas se hagan en castellano, como se ha dicho en esta Cámara».
Las «juanis»
El líder de C´s reclamó además a Montilla que su Administración se dirija tanto en catalán como en castellano a los ciudadanos durante todo el año, «no sólo en elecciones», y que el castellano sea también lengua vehícular de la enseñanza en esta Comunidad. Rivera se refirió a una interpelación anterior sobre política lingüística, realizada por la escritora Maria Merc_ Roca -del Grupo de ERC- en la que aseguró que «las juanis» también pueden adaptar el catalán «a su argot».
Aunque la máxima tensión se vivió, sin duda, cuando el interpelado por Ciutadans fue Carod-Rovira. El diputado José Domingo preguntó al vicepresidente por sanciones a compañías aéreas por usos lingüísticos y le recordó que el conseller de Economía y Finanzas, Antoni Castells (PSC), ve mejor «persuadir que sancionar». «¿Por qué tiene miedo a la libertad?», llegó a preguntar Domingo a Carod.
El vicepresidente destacó que «no hay ninguna empresa sancionada por el uso de la lengua castellana», sino por la ausencia del catalán y añadió que «respecto al aeropuerto de Barcelona, lo que sí hay es cola para venir, no para irse».

(ABC.es)

El Gobierno destina 48 millones de euros a combatir la violencia de género


El Gobierno ha aprobado el Plan Nacional de Sensibilización y Prevención de la Violencia de Género (2007-2008) y un Catálogo de Medidas urgentes, que incluye la puesta en marcha de 42 juzgados exclusivos y la incorporación de 222 nuevos agentes efectivos policiales y de la Guardia Civil.

El Ejecutivo destinará 47,7 millones de euros, de los que 14.687.660 euros irán destinados al Plan y 33.111.373 se invierten en la puesta en marcha de este 'plan de choque' de medidas urgentes. Éste incluye cuatro grandes objetivos, tales como aumentar la atención y sensibilización, reforzar los mecanismos judiciales y de protección judicial, mejorar la coordinación de todos los cuerpos profesionales que se dedican a proteger a las mujeres víctimas de violencia de género y los recursos de todas las administraciones y conseguir la máxima inhibición de los maltratadotes y agresores.
Más juzgados
Entre las acciones que se prevén para optimizar la protección y atención de las victimas de violencia de género, se encuentra la puesta en marcha de 42 Juzgados exclusivos de Violencia sobre la Mujer y la incorporación de 42 nuevos fiscales especializados más, lo que va a suponer una inversión de casi 11 millones de euros. Además, se va a fortalecer el turno de oficio asegurando la asistencia inmediata 24 horas.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha anunciado que las nuevas medidas se centran en reforzar la seguridad de las víctimas, el aumento de la protección judicial y el fomento de la sensibilización de la sociedad en torno a este tema.
Se trata de un "esfuerzo extraordinario" para que la ley integral contra la violencia de género "pase de los despachos a las calles, de los objetivos a los resultados y del temor a la seguridad de las víctimas", ha agregado la portavoz del Gobierno.

Las Provincias (21/XII/06)

La encrucijada del copago


El PSOE se encuentra en una encrucijada porque, después de más de un año y medio de trabajo, el Grupo de Análisis del Gasto Sanitario ha concluido el informe que se le encargó. En él se advierte de que el dinero para sanidad se encuentra "algo por debajo de lo que destinan los países del entorno", lo que no supone un obstáculo para recomendar, a la vista del ritmo de crecimiento que está experimentando el gasto, la puesta en marcha de medidas que vayan dirigidas a mejorar la eficiencia y la racionalización tanto en el medio como en el largo plazo

En política sanitaria, todos los caminos deberían conducir inexorablemente al incremento del copago ciudadano de los servicios asistenciales que se ofertan. En 1996 y, sobre todo, 1997, el PP intentó impulsar la polémica medida en el ámbito de los medicamentos bajo el paraguas de la subcomisión del Congreso que iba a reformar el Sistema Nacional de Salud (SNS) en España. Al final, las reticencias del PSOE a secundarle, sus propios complejos y la errática marcha de la subcomisión impidieron su puesta en marcha, con una consecuencia perceptible para todos los agentes del sector: desde entonces hasta ahora, los diferentes gobiernos no han hecho más que contener el crecimiento de la factura pública en medicinas mediante la aplicación de recortes de beneficios a tres de las cuatro patas implicadas en la misma: distribuidores, farmacéuticos y laboratorios. En estos momentos, el partido que se encuentra en la encrucijada es el PSOE, aunque la escasa popularidad de la iniciativa y el poco tiempo que resta para que termine la legislatura provocarán que el debate se aplace, por lo menos, hasta finales de 2008, si lo permiten los juegos parlamentarios y la existencia de mayorías holgadas tras los comicios.

Es ahora el PSOE el que se encuentra en la encrucijada porque, después de más de un año y medio de trabajo, el llamado Grupo de Análisis del Gasto Sanitario, auspiciado por los ministerios de Presidencia, Economía, y Sanidad, a raíz de la celebración, en 2004, de la Conferencia de Presidentes destinada a abordar entre otras cuestiones el déficit de la financiación sanitaria, ha concluido ya el informe que se le encargó. En él, se revisa de forma exhaustiva el gasto sanitario público registrado durante 1999-2003, y se advierte de que el dinero para sanidad se encuentra "algo por debajo de lo que destinan los países del entorno", lo que no constituye un obstáculo para recomendar, a la vista del ritmo de crecimiento que está experimentando el gasto, la puesta en marcha de medidas dirigidas a mejorar la eficiencia y la racionalización tanto en el medio como en el largo plazo. En línea con las conclusiones a las que también ha llegado el Consejo Económico y Social (CES), los expertos del Gobierno proponen que los usuarios asuman parte del coste de la asistencia que reciben, "porque siempre gastan más de lo necesario", y recuerdan que en España sólo existe copago en los medicamentos, mientras en algunos países de Europa los ciudadanos pagan diez euros al trimestre por la visita al especialista, un euro por los procesos ambulatorios, y la hostelería hospitalaria a partir del quinto día de estancia en el centro.

Los expertos sostienen que un copago de este tipo no serviría para aumentar la financiación sanitaria, sino para "racionalizar la demanda", y apuntan que su puesta en marcha debería aplicarse sólo en ciertas prestaciones, en función de características como la condición de salud del paciente y su nivel de renta. En la parcela puramente farmacéutica, los miembros del Grupo de Trabajo alertan del fuerte incremento que está experimentando el número de recetas fruto del aumento de la población protegida y de las políticas de prevención de enfermedades en personas con factores de riesgo.

Se trata, pues, de un análisis que confirma las tendencias detectadas por numerosos paneles de expertos y que traslada al Ejecutivo —principalmente a los ministerios de Economía y de Sanidad— la patata caliente de una decisión que todos los gobiernos han rehuido desde la emisión del informe Abril: la contención del gasto pasa por aplicar nuevos recortes al sector, o por involucrar en mayor medida a los ciudadanos en el pago de los servicios médicos. Como la primera opción ya ha sido ampliamente explotada, la segunda cobra fuerza, y tendrá que ser el Gobierno que resulte triunfador en las próximas elecciones el que reabra el debate a partir de 2008. Los datos confirman que ya no caben más dilaciones.

Sergio Alonso (El Global.net) (22/XII/06)

jueves, 21 de diciembre de 2006

No es una inocentada

Muchos habrán pensado que estamos a 28 diciembre, Fiesta de los Inocentes, al leer la noticia de que la ministra de Medio Ambiente propone prohibir la muerte de los toros en el ruedo. Pero queda una semana y además este periódico no publica inocentadas.
La propuesta de la ministra es la palpable demostración de que en la España surrealista de Zapatero caben las iniciativas más peregrinas, incluso aquellas en las que nadie había pensado como la de Cristina Narbona.

(foto: "Controversia del toro y el torero", última obra de Boadella)

La ministra no pretende que el Gobierno apruebe a corto plazo la prohibición de la muerte del toro en el ruedo, sino que quiere eliminar ese final sangriento en la próxima legislatura. La titular de Medio Ambiente considera que las corridas de toros van contra los derechos de los animales -recientemente protegidos por la reforma del Código Penal que tipifica el maltrato de animales en espectáculos no autorizados- y alega asimismo que en la UE hay una oposición clara a este festejo.

De confirmarse que la prohibición de la muerte del toro en la plaza no es sólo un deseo -respetable- de la ministra de Medio Ambiente, sino la expresión de la voluntad política del Gobierno del que forma parte, estaríamos sin duda ante un un error de proporciones y consecuencias difícilmente calculables, puesto que ningún gobernante se planteó nunca esta medida.

La equiparación que hace la ministra con el maltrato de los animales domésticos, penalizado recientemente, no es adecuada en absoluto. El toro de lidia se cría con el único fin de ser puesto en suerte y sacrificado en la plaza. Por increíble que pueda parecerles a nuestros socios de la UE, la muerte es la esencia de la Fiesta, por lo que la prohibición del estoque sería la desaparición de las corridas de toros en España. Si ésta es la voluntad del Gobierno, sería mejor prohibir directamente el festejo, antes de convertirlo en una pantomima o en un circo.

Evidentemente, la fiesta de los toros tiene sus detractores y, desde luego, comprendemos que haya españoles que no sientan ningún entusiasmo por la suerte de los ruedos, sangrienta al fin y al cabo. Sin embargo, no estamos ante un espectáculo cualquiera. La Fiesta de los toros es una expresión artística, cultural y costumbrista profundamente arraigada en nuestro país al margen de las ideologías políticas. Sería un disparate monumental pretender acabar con ella.

("La historia del toreo está ligada a España, tanto que sin conocer la primera, resultará imposible comprender la segunda". Ortega y Gasset)

Editorial de El Mundo, 21-12-2006