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lunes, 19 de septiembre de 2011

El silencio de Chacón y el paso atrás de Bono. Por Charo Zarzalejos

Desde el pasado 2 de Abril, fecha en la que el Presidente anunció que no volvería a ser candidato, los acontecimientos se suceden sin parar en el PSOE. Ahora, después de la reforma express de la Constitución que hizo que empalideciera el rostro del candidato Rubalcaba y de haberse cobrado la "deuda" en forma de impuesto sobre el Patrimonio, se inicia el nada fácil período de elaboración de listas. Nunca es un trance fácil pero se convierte en un via crucis cuando hay más aspirantes que plazas. El primer lance se ha librado en la pacifica Zamora y el PSM de Tomás Gómez se ha tranquilizado al comprobar que Enrique Torres Mora encabezará la lista por Málaga.

Quien se ha retirado de toda liza es José Bono. No quiere ir en lista alguna, pero nada ha dicho de retirarse a sus posesiones. Lo suyo es y será la política. Bono se ha colocado en posición de espera. Cree, como el resto de sus compañeros, que el 20N "tendremos una noche difícil". La cuestión está en saber cuánto de difícil. Si las urnas superan los pésimos presagios no es difícil pensar que Rubalcaba, después de este camino de hielo que está recorriendo, no tire la toalla y acuda al Congreso son pretensiones de llegar a la secretaria general del mismo. De lo contrario, se retira.


Para un supuesto u otro, ahí está Bono probablemente dispuesto a una nueva competición por el cargo que en su momento le arrebató el hoy Presidente por nueve votos. Pero en esta aventura no estaría solo. Esto es al menos lo que se prevé en buena parte del PSOE. Y no estará solo porque Carmen Chacón, que renunció a una candidatura que no había formalizado, tiene tiempo y ganas. Se retiró porque estaba convencida de que si finalmente se hubieran celebrado primarias al Presidente le hubieran masacrado. Pero con Zapatero con un pie en León, Chacón, candidata por Barcelona, ya se ve libre de especiales lealtades . Al igual que hace unos meses, guarda silencio. A nadie ha dicho que aspire a la secretaria general, pero pocos, muy pocos, descartan que lo vaya a intentar y además auguran que si entrara en la liza "ganaría sin dificultad. Va haciendo falta cambio de caras y de actitudes".

Todo esto pertenece al futuro aún por escribir pero no pocos socialistas, agobiados por el presente más inmediato, creen que hay que comenzar en el día después. "Si ganamos_que no vamos a ganar_sobra todo porque nada hay más balsámico que el poder, pero si la derrota que nos auguran se cumplen hay que agarrar el futuro al día siguiente". Intuyen que Chacón y Bono ya se han colocado en él, en el futuro.


Periodista Digital – Opinión

miércoles, 14 de septiembre de 2011

A la mar pelillos. Por Rafael Martínez-Simancas

No habló nunca Demóstenes por boca de Manuel Chaves que a su condición de presidente del partido añade la de equilibrista sintáctico, uno de esos que cuando empieza una oración no sabes nunca dónde puede llegar saltándose las leyes de la gramática como el que desafía a la gravedad. Chaves ha reconocido que la nave, es decir el partido, tiene una vía de agua y que no le ha gustado la renuncia de Bono. Acierta en la primera parte pero no en la segunda, va listo Chaves si cree que Bono se retira del todo. Bono se repliega en este momento de este "ahora" que no le gusta nada porque con él no van los barcos que tienen vías de agua. Bono es de los que cree que charcos los justitos y contados puesto que con los pies llenos de barro uno no va a ninguna parte decente. Y Bono es de los que se bañan con corbata como queda constancia después de su cruzada contra los desaliñados de la tribuna y los "perro-flauta" de las aceras cercanas al Congreso.

Dice Chaves, y esta vez se le ha entendido perfectamente que los amigos también discrepan y pelillos a la mar. Una expresión que se entiende perfectamente pero que igual le vuelve a tocar las narices a Bono que de pelillos sabe un montón. Así empezaron Carmen Morell y Pepe Blanco con sus famosas "coplas regañás", por lo tanto no extrañaría ver a Chaves y Bono cantado "me debes un beso" en una gira por las principales ciudades de España, y de telonera Carme Chacón a la que la realidad de las encuestas le dan la razón porque pueden "venir tiempos maravillosos" (los mismos que se vuelven pesadilla para Rubalcaba que es el candidato incapaz de tapar la vía de agua). De Zapatero ni se habla, pero ni aquí, ni en Rodiezmo, ni en las charlas entre grumetes en las que se localiza a Chaves. Una de esas charlas de bar de puerto en las que se arregla el mundo mientras quede sentido común dentro de una botella de ron.

De estas vamos a ver más. A medida que las encuestas fustiguen y a medida que se acerque el 20-N escucharemos críticas a los que abandonan el barco como a Garmendia o a Gabilondo, que prefiere dar más horas lectivas por el mismo precio antes que aguantar el tardo-zapaterismo que tiene nombre de asignatura que se estudia en las academias de alumnos repetidores, en esas mismas donde toda la vida se han dado clases de griego, latín y química para niños tarambanas de la clase media. Este septiembre el coleccionable más solicitado es el álbum de cromos de bajas en el PSOE, en los patios no se habla de otra cosa. Las vías de agua llenan obligan a los que quedan dentro a subir las piernas para no mojarse los pies.


Periodista Digital – Opinión

lunes, 12 de septiembre de 2011

Bono no ve futuro. Por Victoria Lafora

El presidente del Congreso José Bono, no debe ver muy claro el futuro electoral de su partido y del candidato Rubalcaba, por lo que pone tierra por medio y ha comunicado que no quiere participar en las elecciones de noviembre. El riesgo es doble; de perder el PSOE, los cuatro años en la oposición se antojan demasiado arduos y, de ganar, no le compensa volver a ser ministro. Así que a casa, que se puede vivir fuera de la política como el mismo ha recordado a Fraga, otro que se va, pero por razones de edad.

José Bono, que se ha despedido de Fraga con una sentida carta de agradecimiento por sus servicios a España, en la que recuerda su lucha contra los extremismos, comparte con el presidente honorario del PP no solo su fe católica sino un cierto sentido patrimonial de la política.

En el caso de Manuel Fraga, hombre al que hay que reconocer su esfuerzo por aglutinar dentro de las siglas de Alianza Popular a toda la derecha española, incluyendo a la más irredenta, todavía muchos ciudadanos recordarán su famosa frase de "la calle es mía" como argumento para reprimir a palo limpio las manifestaciones siendo ministro de la Gobernación en aquel gabinete tras la muerte de Franco.


No tiene paragón, pero Bono ha pretendido estos día ponerse la medalla por la declaración de bienes de diputados y senadores que tiene colapsada la página web del Congreso. En tiempos de crisis hay una curiosidad morbosa por saber cuánto dinero e inmuebles han acumulado sus señorías a los que la imaginación popular atribuye riquezas sin cuento. Con respecto a las filas socialistas puede haber una cierta decepción; no hay mucho dinero. Hay más en las bancadas populares ya que muchos de ellos son de familias pudientes.

En cualquier caso sería injusto comparar el patrimonio de un hombre como Manuel Fraga, de casi noventa años y que lleva toda su vida trabajando, con, por poner un ejemplo, el de Carlos Aragonés, diputado por Madrid y casado con la Consejera de Educación, Lucia Figar.

Hay, sin embargo, un dato curioso; la enorme deuda que, en su conjunto, acumulan los diputados del Congreso en préstamos que no se reflejan en viviendas a su nombre. O sea, deben dinero pero no tienen nada. ¿Cómo se explica?

En cualquier caso Bono no da un buen ejemplo a la militancia socialista, necesitada en este momento de todos los hombres y mujeres que han mandado en cargos públicos. En tiempos de dificultades, cuando a alguien la he ido tan bien en un partido político, no es el momento de abandonar el barco aunque las travesías del desierto sean muy duras.


Periodista Digital – Opinión

domingo, 28 de agosto de 2011

Elegancia. Por Alfonso Ussía

El presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, no pretende que los periodistas y reporteros gráficos acudan al Parlamento elegantemente vestidos, sino con corrección. El baremo para distinguir lo correcto de lo incorrecto, que pasa por el respeto a los demás y a la institución que se visita, es fácil de establecerlo. Otra cosa es la elegancia, que se mueve por el gusto de cada uno. Escribió el gran Grover Whalen: «Míster Prower sorprendió con su elegancia.

Chaqueta verde con cuadros morados y unos pantalones naranjas que morían lánguidamente sobre el empeine de sus zapatos blancos». ¿Es elegante llevar todo a juego? Frank Case no lo considera así: «Muéstrame a un hombre que lleve pañuelo, calcetines y corbata a juego y te mostraré a un tipo que lleva puesto un regalo de Navidad». Bono no exige a los periodistas y reporteros que lleven puesto un regalo de Navidad, ni que las periodistas y reporteras vayan al Congreso como si fueran a desfilar en una pasarela. Pide corrección y respeto. Jamás será elegante quien pretenda serlo e invierta más de diez segundos en elegir la corbata. Se cuenta del barón de Segur, padre de José Luis de Vilallonga. Había sido invitado por Alfonso XIII al primitivo «Giralda». Desayuno, a las nueve en punto. Daban las diez y Segur no se presentaba. Al fin apareció, acicaladísimo. «¡Salvador!, ¿qué coño hacías?», le preguntó molesto el Rey.

«Vestirme, Señor». «¿Y para vestirte así necesitas una hora? Yo lo he hecho en cinco minutos». «Y se nota, Majestad, se nota». Lo cual no era cierto. Combates monárquicos y republicanos aparte, el Rey era elegante por naturaleza, en tanto que el barón de Segur era un elegante cosmético y bastante cursi, escrito sea con el perdón de sus descendientes. En resumen. Bono no pretende que los periodistas y reporteros que cubren la información en el Congreso de los Diputados vayan vestidos como el barón de Segur.


El duque de Bedford, elegante y algo arruinado, se presentó una noche de verano en su club londinense, el «Brooks & Woodles», perfectamente vestido y sin corbata. «Señoría; no puede permanecer con ese atuendo. El artículo 6º del Reglamento Interno lo explica con claridad. “Los señores socios están obligados al uso de la corbata”». El duque de Bedford se marchó sin protestar por respeto al Reglamento de su amado club. Al día siguiente, algo lluvioso, el duque se presentó con una elegante gabardina. Al quitársela, apareció completamente desnudo y una corbata anudada a su cuello. «Cumplo con el artículo 6º». Y cenó en pelota picada. Es decir, Bedford llevó hasta el límite el reglamentarismo, pero nada hubiera pasado de ser nuevamente puesto de patitas en la calle. Más por cumplirlo que por su inicial incumplimiento.

Es cierto que en verano los reporteros gráficos –más que los informadores– llevan toda suerte de artefactos de un lado al otro. Y que el calor aprieta y agobia. Bono no les pide que se vistan como Segur. Lo que les pide es que no vayan como quien se presenta en una playa, con camisetas, pantalones cortos y chancletas. No hacen falta lecciones de urbanidad para saber si uno va vestido con respeto hacia los demás o, por el contrario, considera que el Congreso es un chiringuito costero. La elegancia no es obligatoria, pero sí el respeto. Los diputados no acuden al Congreso en camiseta y con chancletas. Ni las diputadas ataviadas para darse un chapuzón. Se va como se recibe. Eso es la corrección. No llamar la atención, pasar desapercibido y respetar las instituciones a través de la estética.


La Razón – Opinión

jueves, 18 de agosto de 2011

Bono. Rumbo de colisión. Por Eva Miquel Subías

"Mi posición personal sería la de no estar". Típica contestación de quien considera que el destino debe imponerse a su propia voluntad.

No revelo nada nuevo si les digo que no son pocos los socialistas españoles que han empezado a organizar sus bártulos para la recogida aunque sólo sea de manera virtual. Así, van preparándose mentalmente para un más que probable desalojo de sus aposentos poco después de zamparse unas castañas y unos pocos panellets en plena fiesta otoñal.

Hay quien, ante el panorama que se le avecina, comienza –de manera más tímida o más descarada– a mover sus contactos para una salida profesional lo más vistosa posible. Decorosa a lo sumo. Hay quien no debe preocuparse demasiado al respecto, sea por la permanente protección de su partido, sea por tener más recursos que otros. Y siendo justa debo añadir a todos aquéllos que una vez cesados de sus cargos regresarán al puesto de trabajo que ocupaban antes de ser seducidos por la cosa pública.

José Blanco, sin ir más lejos, es de los eternos protegidos. Y si el manto calentito de Ferraz le dejara al descubierto en alguna ocasión, la Paramount Comedy le haría gustosamente un hueco como artista invitado sin la necesidad de currarse un sesudo e ingenioso guión. Con expresarse como lo viene haciendo de manera habitual sería más que suficiente para un buen monólogo. Ocurrente como pocos.


Y por supuesto, siempre hay espacio para los autodenominados imprescindibles. Estos son los que me chiflan. No saben ustedes lo que abunda en política este género. Precisamente donde más se ha comprobado que nadie lo es, aunque ostente el título. Luego, ni siquiera ellos mismos llegan a echarse de menos, pero son unos auténticos especialistas en hacer creer a toda una nación en su indispensabilidad.

Uno de los que se encuentran orgullosos de pertenecer a este selecto grupo es sin duda José Bono. Ahí lo tienen, abriendo paso a una legión de periodistas cruzando la pasarela que separa el río frente a la casa que le vio nacer en su pequeña localidad albaceteña. Mostrando su power dressing en su absoluta plenitud, como bien seguro añadiría el estilista Josie siempre atento a las tendencias, de la misma manera que yo presto atención a sus expresiones. Debería anotarlas; me parecen lo más.

Sigo que me descentro. "Mi posición personal sería la de no estar". Típica contestación de quien considera que el destino debe imponerse a su propia voluntad. Algo así como que el interés nacional debe anteponerse a los deseos mundanos. Cualquier político sea del color que sea habría contestado sí, no o dependerá de lo que decidan los órganos competentes de mi partido, pero esos pertenecen a la categoría de simples mortales. Don José está siempre por encima. Faltaría más.

Pues si su posición personal es la de no estar, que no esté. Nadie se lo va a impedir. Tampoco es tan complicado. "Yo estoy ligero de equipaje... Ya he degustado los frutos..." y cursilerías varias para decir aquello de sí, no, bueno, pero, tan característico de los pertenecientes al club de los especiales. Y una servidora está cada día más perezosa para entrar en según qué jueguecitos y maniobras a corto y a medio que ya resultan mortalmente aburridas.

Escribo estas palabras en el mar, con lo que debería aparentar más relajación. Será que hoy tengo unos de esos días en los que a mi alrededor sólo veo rumbos trazados al antojo de cada cual. Sin tener en cuenta el de los otros. Y en el caso de nuestro amigo, con riesgo siempre de colisión. Que lo anote Rubal.


Libertad Digital - Opinión

miércoles, 17 de agosto de 2011

Adiós sin punto final. Por Pilar Ferrer

Corría el año setenta y nueve cuando José Bono estrenó su escaño por Albacete. El PSP de Tierno Galván, partido en el que militaba, acababa de integrarse en el PSOE y aquel joven licenciado en Derecho inició una meteórica carrera política. Pronto fue elegido secretario de la Mesa del Congreso, punto de partida de una larga carrera pública en la que ya lleva casi cuatro décadas. Hombre mediático por excelencia, paladín de titulares y astuto como una ardilla, en este convulso verano ha lanzado el último: su disposición a no ser diputado y dejar paso a otras generaciones.

Es la suya una afirmación un tanto ambigua. Amigo personal de Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien votó en el Congreso Federal que después ganaría Zapatero, ambos han mantenido en los últimos meses discretas conversaciones. En una de ellas, poco antes de finalizar el periodo de sesiones, Bono se lo dijo claramente al candidato: «Alfredo, has de tener manos libres para hacer las listas». Sabido es que, ante perspectivas de victoria, mucho puesto hay a repartir. Pero ante sombras de derrota, la cosa cambia. Rubalcaba tiene ante sí un complejo encaje de bolillos para cerrarlas.

Y hete aquí donde se encuadra la posición de José Bono. En un sutil juego de lanzar la piedra y esconder la mano, el veterano dirigente socialista ofrece su retirada al candidato, pero no descarta estar disponible para lo que se le pida. Es como un aviso a quienes forcejean por estar en unas listas complicadas, con la aparente grandeza de una renuncia sin cerrarse la puerta. Tal vez, un favor a su amigo Alfredo. Un generoso gesto. Un adiós sin punto final. Continuará.


La Razón - Opinión

sábado, 26 de febrero de 2011

El alcalde de Zalamea. Por Tomás Cuesta

Reinterpretada por José Bono, la pieza, ¡menuda pieza!, se descuelga desdeel drama al sainete.

JOSÉ Bono se supone víctima de un montaje de la ultraderecha mediática, de una conspiración cuyo único objetivo sería desestabilizar el sistema y dejar las instituciones en barbecho. «Tengo los bolsillos de cristal», afirma la tercera autoridad del Estado. Nadie lo pone en duda, pero de la incomodidad de los fiscales con el expediente del presidente del Congreso se deduce que el vidrio es tan diáfano como las ventanillas de los vehículos blindados, por poner un ejemplo. Escudriñar los interiores de Bono, en esas condiciones, es una encomienda que requiere grandes dosis de empecinamiento y arrojo, cualidades que deben asistir a la juez de Toledo que ha decidido admitir a trámite una querella por delito societario y falseamiento de cuentas en la hípica del ínclito jinete. Que tal resolución se haya tomado en contra del criterio de la Fiscalía es la prueba del nueve del modelo de justicia vip que se aplica en supuestos como el de que el afectado sea socialista, condición previa en el caso de Bono a la de socio de referencia de un picadero.

Si llegara a darse el caso, a Bono no habría que recordarle que tiene derecho a un abogado y aún menos que si no dispone de posibles se le proporcionaría uno, porque la Fiscalía ya actúa de oficio en defensa de sus intereses y de una presunción de inocencia que, carné socialista en mano, no es precisamente una fórmula retórica. Sólo por comparar, al imputado Camps ya se le considera culpable sin que nadie haya advertido en el entorno del presidente de la Generalitat valenciana el más leve rastro de conspiración alguna entre filtración y filtración. Sin embargo, el tiro por elevación de la estrategia de defensa del presidente del Congreso tiene consistentes efectos secundarios sobre la propia esencia del cargo que ostenta. Además de la grosera confusión entre lo público y lo privado, las constantes apelaciones a la virginidad de sus bienes han convertido al histórico dirigente socialista, embarcado también en la sucesión de Zapatero, en un trasunto romo, avieso y garbancero de aquel legendario edil (un punto extremoso, además de extremeño) que inmortalizara Calderón en «El alcalde de Zalamea».

En la obra original, como recordarán ustedes, el protagonista es Pedro Crespo, regidor de un municipio de la comarca de la Serena que, amparándose en que los ultrajes a la honra no discriminan entre nobles y plebeyos, se toma la justicia por su mano y da garrote vil al capitán que ha privado a su hija de las galas de doncella. Y recordarán también que, a la hora de rendir cuentas, («¿Sabéis que estáis obligado/ a sufrir, por ser quien sois,/ estas cargas?»), el encrespado Crespo apela con voz tonante al Tribunal Supremo: «Con mi hacienda,/ pero con mi fama no./ Al rey, la hacienda y la vida/ se ha de dar, pero el honor/ es patrimonio del alma,/ y el alma sólo es de Dios…».

Reinterpretada por José Bono, la pieza, ¡menuda pieza!, se descuelga desde el drama al sainete y el trémolo grandioso de la moral barroca acaba convertido en un ínfimo aspaviento. ¡El honor, el honor! ¿Nos haría el honor su señoría de darnos referencias acerca de su hacienda? El alcalde de Zalamea, en suma, pero a la viceversa.


ABC - Opinión