sábado, 22 de noviembre de 2008
viernes, 9 de mayo de 2008
jueves, 8 de mayo de 2008
Els Joglars pone patas arriba el cambio climático
La cena es la obra con la que Albert Boadella y su compañía Els Joglars ridiculizan el pensamiento que ha venido en llamarse “buenismo” o “pensamiento Alicia”. Una propuesta de la Expo de Zaragoza para crear un espectáculo sobre Medio Ambiente fue el origen de esta sátira sobre los defensores y los políticos “verdes”, a los que Boadella tilda de profetas de una nueva religión. Majaderos e impostores que, como Tartufo, han encontrado un campo abonado a sus profecías apocalípticas (la destrucción del planeta) en una sociedad que no es muy consciente de su puritanismo. El espectáculo se estrena mañana en el Teatro Lope de Vega de Sevilla.
Era más que improbable que la sugerencia que Albert Boadella recibió de la Expo de Zaragoza de hacer un espectáculo sobre Medio Ambiente cobrara vida en una obra de tono “cortesano”. La sátira es el género que la compañía Els Joglars cultiva con eficacia desde sus inicios en 1962: le ha permitido ridiculizar el poder (o los poderes), aunque en ocasiones haya tenido que pagar un alto precio por su atrevimiento, y lo ha hecho con obras de una factura impecable que a la vez que divertían al respetable, hurgaban en los vicios y estereotipos colectivos.
La cena, el último espectáculo de Boadella, es también una sátira sobre una nueva forma de tartufismo de nuestra época: impostores que, disfrazados de amables filántropos, defienden un mundo feliz, pacífico, sin hambre ni diferencias entre ricos y pobres y..., muy respetuoso con el Medio Ambiente.
La cena es también el 33 espectáculo de Els Joglars y, por lo que cuenta su director, “los actores alcanzan un nivel de interpretación insólito en este país”, ya que se desdoblan en numerosos personajes sin que dé tiempo a percatarse de esos cambios. Figuran Ramón Fontserè, Pilar Sáenz, Jordi Costa, Jesús Agelet, Xavi Boada, con más de 25 años en Els Joglars y dedicados casi en exclusiva a la compañía, lo que resulta impensable hoy en el actual sistema de producción teatral. El elenco lo completa Minnie Marx, Lluís Olive, Dolors Tuneu y Xavi Sais. Tras su estreno en Sevilla, la obra visitará Córdoba (23 y 24), Soria (28 y 29) y Linares (31), y seguirá de gira hasta llegar a Zaragoza, del 1 al 3 de agosto.
–¿Cuánto tiempo han estado ensayando la obra?
–Seis meses, pero una parte de este tiempo corresponde al trabajo de definir la estructura de la obra. La obra tiene un guión con una descripción de escenas, de personajes y yo con este material empiezo a trabajar con los actores. Voy trabajando la estructura, cambio cosas. Es un trabajo crucial que dura dos meses y que me permite jugar con los personajes. Un día, por ejemplo, propongo hacer un casting de personajes, un casting de jueces, y nos vamos inventando jueces. Si yo tuviera que ensayar directamente el texto no emplearía seis meses, sino cuatro.
Nueva forma de religión
–¿Cuál es el blanco en esta ocasión de su sátira?
–Es una sátira básicamente sobre el tema medioambiental. La escena se desarrolla en tres ámbitos distintos, aunque centrados todos en el tema del media ambiente y el cambio climático. Por una parte, hay un retrato satírico de la impostura y frivolidad con que los políticos tratan las cuestiones que tienen que ver con la naturaleza y el Medio Ambiente. Por otro, está el fomento de los temas ecológicos promovidos como versión catastrofista, es una moda que engendra con mucha facilidad un tratamiento en forma de religión.
– ¿Al estilo de los profetas y sus apocalípticas profecías?
–Sí, y en ese sentido, un apropiado subtítulo de la obra sería “si no creo en la religión católica, que es la auténtica y verdadera, como voy a creer en ésta”... Y en tercer lugar, otro de los aspectos en los que se centra la obra es en la disposición de mucha gente a seguir a cualquier majadero que decide subyugarles invocando una razón de orden superior, en este caso el pretexto es una supuesta destrucción del planeta. Estas serían las tres bases.
–¿Dónde sitúa la acción?
–Como centro esencial yo lo coloco en una cocina. El Gobierno español se responsabiliza de la cena de clausura de unas jornadas internacionales de medio ambiente, una especie de cumbre de Kyoto, y hay que contratar a un gran cocinero especializado en cocina climática. Este es el arranque o la excusa para luego ir desarrollando lo que antes he dicho, las formas de religión o la impostura de los políticos. Yo la he subtitulado “sátira aliñada con fragmentos de las cuatro estaciones de Vivaldi”. La obra empieza por la primavera y después hay una serie de intermezzos dentro de la obra con fragmentos de las otras estaciones de Vivaldi y con acciones todas ellas ecologistas.
–¿Acciones al estilo de Greenpeace?
–Si, sería una cosa parecida.
–Lo que más me llama la atención es que enfoque el asunto desde la perspectiva de Tartufo, del impostor, del hipócrita. ¿Por qué?
–Una de las cosas que caracteriza nuestra época es la impudorosa exposición de fingimientos filantrópicos. Todo el mundo hace gala ante los demás de una infinita bondad, solidaridad, conciencia medioambiental, preocupación por el Tercer Mundo y por la defensa acérrima de cualquier especie animal, sobre todo de gatitos y perritos. Yo creo que esta exhibición es extremadamente impudorosa, en este momento es el lenguaje natural y rutinario de la gente que nos ve, y creo que ésta es una época extremadamente puritana. Seguramente, en el caso de Molière se refería a un ambiente cortesano y, por lo tanto, más reducido. Pero en este momento todo el conjunto de la sociedad sigue esta dinámica.
–¿Quiere decir que todos comulgamos con el “buenismo”?
–Es una exhibición que viene sobre todo del mundo de la administración política. Tanta exhibición constante de bondad es sorprendente, sin que tampoco el exterior, lo que ocurre en el mundo, muestre la correspondencia a tan buena disposición. Creo que escudados en la defensa de este nuevo orden puritano, hay que vigilarlo porque se imponen un sinfín de normativas que, bajo el pretexto del bien común, en ocasiones rozan los límites de la libertad del ciudadano. De vez en cuando aparecen cruzadas contra fumadores, bebedores, aficionados a los toros como yo, contaminadores, machistas, conservadores, o simples aficionados a la incorrección política. Hay una especie de intento de derrame filantrópico que consiste en legislarlo todo y me parece que eso es peligroso.
Excusa para el totalitarismo
–Pero ¿no cree que el Medio Ambiente merece ser protegido?
–Sí, claro, el deterioro del planeta es un tema muy serio, pero hay que estar vigilante porque esto puede generar cruzadas y legislar contra la libertad individual. Y, sobre todo, se tiende a nuevas religiones. Quiero decir que es importante que nos preocupemos por lo que vamos a dejar a nuestros descendientes, pero hay que vigilar la forma porque puede convertirse en una nueva forma de totalitarismo.
–¿Por qué cree que estos nuevos filántropos convencen tan fácilmente a todos los gobiernos, tanto conservadores como socialistas?
–A los Gobiernos esta historia les va fantástica. Es una historia en la cual pueden mostrar su buena disposición ante los demás. Aquí hay una de las cosas que resultan más extravagantes: por un lado, se promueve una información alarmista destinada a las masas que amenaza con el cambio climático y la supuesta destrucción del planeta; pero por otro lado, se estimula al ciudadano constantemente para que practique un consumismo compulsivo, el cual, no nos olvidemos, es la causa principal de esta supuesta destrucción del planeta. Es decir, que si baja el consumo, la economía se va al traste pero, por otro lado, cuidado que nos cargamos el planeta. Si en el año 2050 se estima que habrá 12.000 millones de personas,y si todas son consumistas, será una catástrofe: ahora los africanos tienen la desgracia de no ser consumistas, pero el planeta digamos que tiene la suerte. Creo que hay una enorme impostura de los Gobiernos de todo signo ante el tema medioambiental, es una auténtica estafa al ciudadano.
–¿Por qué decidió hurgar en este tema?
–La Expo de Zaragoza me propuso hacer algo sobre Medio Ambiente para llevarla allí. Me divierte el tema, es muy actual, parece un tema árido pero a mi esos retos me gustan, temas aparentemente áridos y luego vas viendo que no, que todo lo contrario, que hay un mundo formidable y, además, muy teatral. Y éste es el motivo. Quiero dejar claro que no es una producción de la Expo, es una producción totalmente de Els Joglars. La Expo nos contrata unas actuaciones.
Un dramaturgo maligno
–¿Y los actores, sigue con su compañía de fieles?
–Una parte muy importante de la obra son ellos porque La cena es una exhibición de interpretación. Los actores se multiplican en una cantidad ingente de personajes y creo que lo hacen con unos cambios irreconocibles. Diría que el nivel de los actores es insólito en este país. Piense que hay varios actores que llevan más de treinta años conmigo. Además, con ellos consigo que casi no tenga que llevar escenografía, porque me la hacen ellos. Por supuesto, hay escenografía, pero de una enorme simplicidad.
–Veo en el dossier que sale algún cura, pero ¿y militares, no hay en esta ocasión?
–No, no hay militares, y tampoco curas, bueno al final salen cardenales. Hay una pequeña discusión religiosa, pero la base de la obra es que mejor las religiones conocidas, que las nuevas religiones laicas que se plantean.
–El respetable tiene garantizada la risa.
–Bueno, he controlado los gags, hay un equilibrio muy bien medido de lo que la gente tiene que reír. Se ríen, pero cuando yo quiero no los dejo reír. Hay momentos en el que las cosas alcanzan un punto agrio y maligno, porque un dramaturgo que no sea maligno...que se vaya a un seminario.
–Esta es la primera obra que no gira por Cataluña ¿no es así?
– No, es la segunda. La otra era La controversia del toro y el torero.
–Bueno, no quiero incidir en lo de siempre, el nacionalismo...
–Yo esto ya lo tengo totalmente asumido. Lo tengo muy claro, ya lo dije, que nosotros somos como una empresa de Taiwan que hace allí los calcetines pero no vende ni uno solo en Taiwan. Pues igual. Sí quiero decir que esta obra, en este momento, no recibe ayudas ni subvenciones de la Generalitat, porque para ello tendría que ser una producción en catalán. Estaríamos obligados a hacer teatro en catalán para optar a una subvención. Esto es otra estafa de la política, porque es la desviación de los impuestos que pagan los ciudadanos. Es bestial, el ciudadano castellano-parlante que vive en Cataluña paga sus impuestos pero se los desvían y se los colocan para el disfrute del catalano-parlante.
–Hace años le pregunté por sus temas tabúes a la hora de tratarlos en escena. Dijo que el islam y la monarquía, por razones obvias, y también el tema del amor. Esta encuesta se la hice a muchos directores de escena y casi todos me dijeron que no tenían temas tabúes.
–Cuando yo doy esta respuesta la doy en relación a lo que yo haría. Supongo que el resto pasaría por encima elegantemente y sin ningún problema. Si yo me metiera en el tema del islam o de la monarquía, no sería una cosa extremadamente cortesana, sino que ocurrirían cosas que podrían generar una reacción. Una reacción en un caso muy peligrosa, y en la otra, en el caso de la monarquía, a lo mejor desagradable, no hemos visto muy buena disposición de la Casa Real a la sátira. El tema del amor es por otra cuestión, es un problema de inclinación personal, de pudor. No he tenido inconveniente a hablar de amor en mi último libro (Adios Cataluña), en el que hablo de Dolors (mi mujer), pero en el teatro...no. Los otros dos temas está claros que son un riesgo para los actores de mi compañía.
Disparar a la generación progre
–Y ahora, ¿añadiría algún otro tema?
–En este momento creo que me atrevo con todo. De hecho, me he atrevido a enfrentarme con mi propia generación, la generación progre, y esto es muy delicado porque el público progre es una parte importante del que asiste al teatro y le he pegado muchos batacazos. También aquí, en esta obra, recibe lo suyo. Diría que éste, el de esta obra, es un tema de alto riesgo comercial, pero no he tenido inconveniente en hacerlo. Pero sí, he disparado contra mi propia generación.
–Y cuando uno se aleja de la tribu intelectual que le venía arropando, ¿cómo se lleva?
–¿Lo dice de cara a Cataluña?
–No, me refiero a la gente con la que compartía su inquietudes intelectuales y teatrales. ¿No se ha sentido solo?
–Por cada enemigo que haces, siempre lleva del brazo dos amigos. Creo que he salido ganando, he conseguido tener relación con gente insólita, fantástica, que se ha acercado a mi para decirme que estaba de acuerdo conmigo. Hoy mismo he recibido un jamón de pata negra, buenísimo, que me lo envía un señor de Sevilla que ha leído mi libro y está tan de acuerdo conmigo que me lo ha regalado. ¡Y eso es una alegría extraordinaria, mucho mejor que un pesao intelectual! Lo que sí es duro es desde el punto de vista de los medios de comunicación progres, me han llamado de todo: “facha”, “de derechas”, porque cuando uno no está de acuerdo con un progre, ya es “facha”.
–También me refería a cómo se relaciona con el gremio teatral...
–Nunca he tenido demasiada relación con el mundo teatral, muy poca. Y no porque yo lo desprecie, –todo lo contrario, hay gente de una buena fe que, a veces sería mejor decir gente de una ridícula buena fe–, sino más bien porque vivo físicamente apartado, en el campo. Viajo poco con la compañía y he preferido mantener relación con otras artes que me han dado una apertura mayor, hablo de músicos, escritores, gente que me dan otra visión de las cosas. Los mundos gremiales tienen un lado cerrado.
El Cultural
domingo, 10 de febrero de 2008
Francisco Rubiales captado por los cantos de sirena.
Albert Rivera, presidente y fundador de Ciudadanos, cree que si Zapatero sigue presidiendo el gobierno de España después de las próximas elecciones, "el país puede estallar a mitad de la próxima legislatura".
Estuve conversando casi una hora con Albert Rivera, en Sevilla, el 7 de febrero, en el Hotel Los Lebreros. Él había pedido la entrevista desde Barcelona. Mi conclusión, tras esa conversación política, es que Albert es un auténtico rebelde cuya apuesta por la regeneración de la democracia es auténtica.
Salí de la reunión convencido de que Ciudadanos y UPyD son las dos únicas opciones dignas de voto para un auténtico demócrata en las próximas elecciones del 9 de marzo.
Hablamos de las carencias y defectos de nuestro sistema, del cáncer del nacionalismo y del peso y futuro del movimiento de regeneración que cada día crece más en España, gran parte de él utilizando los capilares de la blogosfera. Analizamos las opciones políticas y electorales y coincidimos en las conclusiones: la primera es que "Hay que luchar con todas las fuerzas posibles por regenerar la política española, podrida y amenazada por una intensa perversión del poder"; la segunda es que "Si Zapatero vuelve a ser presidente, el país puede estallar a mitad de la legislatura".
Rivera explica su negro vaticinio así: Si Zapatero gana, tendrá que pactar con los nacionalistas y ellos exigirán a cambio la independencia. Los nacionalistas están muy crecidos y saben que Zapatero representa la mejor oportunidad para cumplir sus más ambiciosos objetivos.
Como viejo periodista, estoy habituado a escuchar mis sensaciones, casi con la misma intensidad que escucho las palabras y las ideas. Lo hago porque he descubierto que ese sexto sentido profesional no suele fallarme. Y las sensaciones me dicen, una y otra vez, que la lucha de Albert Rivera por una democracia mejor es sincera y solvente.
Me pidió ayuda y voy a prestársela, no sin antes haberle advertido que la partitocracia y el poder corrompen como el ácido y que haga pronto todo lo que tenga que hacer porque lo más probable es que dentro de cuatro o cinco años él y su partido también estén tan contaminados como lo están hoy el PSOE, el PP, IU y los nacionalistas..
Hablamos mucho de la salud democrática que se mueve en Internet y, más concretamernte, en la blogosfera. Le dije que cada día abrían nuevos blog imbuidos de espíritu democrático, libre, rebelde y reformador. Me dijo que uno de sus sueños como político es conectar con ese mundo emergente que se mueve en internet, verdadera esperanza de la democracia española.
Habló bien de Rosa Diéz y de UPyD, lo que le honra, y ambos lamentamos que Ciudadanos y UPyD no hubieran logrado sellar un pacto para presentarse justos ante el electorado.
Demostró gran conocimiento de la blogosfera y me dijo que había abierto un blog personal. Insistió en que hay gente muy demócrata y valiosa en Internet y que le gustaría establecer lazos de colaboración con ese núcleo democrático partidario de la regeneración.
Domingo 10 Febrero 2008
voto en blanco
miércoles, 23 de enero de 2008
Losantos se enzarza con Rosa Díez a cuenta de Savater y sus "insultos a las víctimas"
Todo marchaba a las mil maravillas hasta que Savater ha salido a relucir. Rosa Díez era la invitada de Federico para vender UPD a los oyentes de Se han tuteado mostrando calidez en todo momento. Menos en uno: los minutos en los que el tema ha sido Fernando Savater. Ya se preconizaba cuando una de las oyentes, antes de empezar a hablar la ex del PSOE, le aseguraba que todo bien en el partido, menos Savater.
Así ha sido:
FJL: "Hay una gran confusión, sobre todo porque Savater fue uno de los defensores del proceso de paz y del diálogo con ETA".
RD: "Savater fue una persona que le dio una oportunidad al presidente del Gobierno. Se la dio y lo hizo públicamente. A ver... El primero, y apelo a que lo mires, que escribió un artículo cuestionando lo que se estaba haciendo y poniendo el en la cosa más importante, que era la negociación de la mesa de partidos, fue Fernando Savater en El País. A partir de ahí, todos los dirigentes políticos, y también los del PP, empezaron a hablar de que el riesgo estaba en hacer una negociación política y que se estaba negociando una mesa de partidos políticos y que le mesa era realmente la estructura política de ETA".
FJL: "En muchos medios, todos desde el principio, en el ámbito de la derecha liberal estuvimos en contra desde el principio. Y cuando Savater, que tiene talento, se adornó atacando, insultando a las víctimas del terrorismo, y concretamente a Alcaraz, diciendo que era una mezcla de la monja de las llagas y el cobrador del frac, comprenderás que yo, que pertenezco a
RD: "Yo creo que todo el mundo tiene derecho a tener su propia posición y todo el mundo tiene derecho a equivocarse de percepción y a confiar en quien no debe. Y te voy a decir más, Federico. Puede que te parezca mal, pero te lo voy a decir. Yo creo que en esta historia que llevamos los españoles-vascos de defender las libertades hay algunos que merecen un respecto y merecen una consideración y merecen incluso que nosotros sepamos disculpar lo que a nosotros nos parecen sus errores, porque Savater lleva muchísimos años viviendo con escolta, ¿sabes? (...) Te lo digo en serio, me parece muy injusto..."
FJL: "A mí me parece muy injusto que en el AVT, donde hay muchísimas más personas que han sufrido muchísimo más que Savater, por ejemplo Ortega Lara, los traten a puntapiés".
RD: "Pero también a mí".
FJL: "A ver si resulta que no se puede criticar a Savater porque ha sido diez años decente".
RD: "Federico, no distorsiones el debate que estamos teniendo".
FJL: "Estarás distorsionándolo tú".
RD: "¿Es que yo he dicho que está bien insultar a Ortega Lara?"
FJL: "¿Quién dice lo de
RD: "¿Tú a mí en el debate que estamos teniendo me has escuchado decir no hay que insultar a Savater pero sí hay que insultar a...? No, no. La misma exigencia de respeto que tú planteas con respecto a todas las personas que están en
FJL: "Es un error, creo, para el partido entrar en la cuestión Savater..."
RD: "No, no."
FJL: "Porque, primero, Savater no está en las listas, segundo, es lo clásico de que es tu amigo, pero a otra gente no le hace ni puñetera gracia, etc. Y luego, que hay muchas más cosas que unen a la gente de UPD, incluyendo a Savater, con los que tenemos una idea de la nación y de la libertad que las que nos separan."
RD: "Sí señor."
A partir de aquí, las cosas a vuelto a su ser y el tono se ha rebajado de nuevo hasta retomar la calidez de antes, dejando de lado el ardor.
Para acabar, Rosa Díez ha dicho sobre Ciudadanos:
"Somos un partido político que acomoda a los liberales y a la izquierda no dogmática, como yo. Y Ciudadanos en su último congreso excluyó a este ala más liberal, podríamos decir".
"Voy a decir una cosa, y creo que es la primera vez que la digo en público. La gente nos dice: ¿Si sois lo mismo por qué no vais juntos? Mira. Yo recuerdo las elecciones del 2000 a
Losantos: "Vale, el argumento es demoledor".
jueves, 17 de enero de 2008
Albert Boadella: "UPyD tiene una voluntad nacional"
Leal en la defensa de la libertad y la lucha contra el dogmatismo, Albert Boadella, con esa cercana timidez en lo personal pero rabiosamente atrevido en la escena pública, representa como nadie la figura reivindicativa del ciudadano.
Para muchos un referente en muchos aspectos, los encuentros con este intelectual son siempre un compromiso contra la uniformidad.
En esta entrevista para Foro Civis, Albert nos habla de su nuevo proyecto en la escena teatral para la próxima primavera y de su pesimismo ante el riesgo de quiebra de la convivencia en España.
César Rodríguez: ¿En que proyecto escénico está trabajando en la actualidad?
Albert Boadella: Estamos preparando una nueva obra que se llama "La Cena" y que se estrenará a finales de abril o principios de mayo de 2008.
La Expo de Zaragoza me ofreció la posibilidad de hacer un montaje sobre el tema medioambiental y el cambio climático y a mí, como me gustan los encargos, aproveche esta ocasión para hacer que el tema de esta obra girará alrededor de esta cuestión, no ya simplemente para ese evento sino para el conjunto de toda España. Se trata de una mirada especial que sobre estos temas ha tenido la compañía. Somos gente muy cercana a la naturaleza y creemos que, aparte de la moda actual sobre el cambio climático, hay un lado de impostura, de formas de negocio muy sustanciosas.
Precisamente en la obra vamos a poner en tela de juicio ciertas actitudes, sobre todo políticas, en torno al medio ambiente.
CR: Su trayectoria ideológica ha sido larga y ha tocado todos los puertos. Desde sus posiciones cercanas al catalanismo en su primera juventud, en general, a la izquierda antifranquista catalana, Consejo de Guerra en 1977 incluido, hasta su posterior enfrentamiento con el nacionalismo gobernante y acercamiento al Partido Socialista de Cataluña para, finalmente, apoyar a partidos como Ciudadanos o UPyD.
Señor Boadella, por lo que veo la lealtad es siempre cosa de dos.
AB: La verdad es que yo no me he movido demasiado. Son los demás los que han hecho muchos movimientos, por lo menos a mí alrededor.
Ciertamente empecé en la defensa del mundo de la cultura catalana, sobre todo en la época de la dictadura, ya que había un exceso de presión sobre las cosas que pertenecían a ese territorio pero, posteriormente, cuando los políticos han entrado en lo que son los sentimiento de la gente, sentimientos muy legítimos, sentimientos territoriales, de los pueblos, de las ciudades, de los países, cuando han entrado a manipular esos sentimientos yo, naturalmente, me he situado frente a esta apropiación indebida.
A partir de ahí mi lucha se ha centrado en tratar que no se vilipendiara la libertad de sentimientos de los ciudadanos. Siempre desde unas posiciones que no son para nada conformistas, ni ultraderechistas, en el sentido de actitudes ancestrales, de mantener las cosas sin moverse sino todo lo contrario, las cosas tienen que evolucionar y poner la inteligencia al servicio de esta evolución. Eso es, precisamente, lo que hecho cuando he promovido Ciudadanos, también en el caso de UPyD, y apoyaré siempre esas manifestaciones de gente inconformista, gente que no se deja amansar. Esa es mi actitud no solo en mi vida personal sino en el propio teatro.
CR: Su proceso vital y artístico en Cataluña ha sido una paulatina degeneración, un constante ADIOS. ¿Se trata de un proceso equiparable al vivido por la sociedad española en su conjunto en los últimos años?
AB: Mi generación vivió unas emociones muy fuertes con el franquismo, la transición y el inicio de la democracia. Aquellos años fueron emocionantes, vivos e incluso arriesgados y es muy difícil que eso dure de por vida, en una sociedad es muy difícil estar siempre en la cresta de la ola como en aquel momento estábamos nosotros. Por ese lado si existe esa sensación entre los miembros de mi generación de que aquel pasado, si no mejor, si fue al menos más emocionante y, por tanto, hay una cierta indiferencia frente a la estabilización de todas las cosas propias de la democracia, entre ellas la mansedumbre de los ciudadanos. Siempre he dicho que una semana de dictadura al año sería una buena terapia para muchas democracias.
Ahora bien, en el caso de Cataluña el asunto es distinto al enfrentarme al nacionalismo, con sus formas que chocan con las libertades y la democracia. Democracia y nacionalismo son conceptos muy difíciles de conjugar. En el momento en que uno se enfrenta al nacionalismo, se sitúa en el centro del camino, se encuentra que los medios de comunicación, es decir, los voceros del nacionalismo, empiezan a denigrarte, a insultarte en una especie de erosión continua y acabas siendo un traidor ante los ojos de todos en el conjunto de la tribu nacionalista.
A partir de aquí se hace muy difícil la relación, no solo con los políticos sino con la propia ciudadanía, se trata de una relación de desconfianza mutua y, por lo tanto, el desapego es mutuo.
CR: Hubo un tiempo en el que, en cuestiones de "dineros", se decía que la Administración pagaba "...poco, mal y tarde".
Una democracia mermada, de baja calidad y tarde para cambiar esta situación, ¿es real esta imagen de España?
AB: La España de hoy arrastra todavía un gran problema, se tiene un número de ciudadanos muy bajo y no me refiero de habitantes, ya que somos más de cuarenta millones, sino que entre ellos hay pocos ciudadanos, en el sentido profundo de lo que representa la ciudadanía, este ciudadano que de hecho es el núcleo de la democracia, que participa y exige, es severo e intransigente con ciertas cosas y tiene una pirámide de valores muy concreto, desde el respeto absoluto de la Constitución hasta sus propias obligaciones.
Esto en España no se ha conseguido. Todavía es pueblo español, no son ciudadanos españoles. Eso tiene todas las excusas que queramos ponerle, sobre todo con el pasado más inmediato, con la dictadura, pero viene de muchos años antes, cuando las bases de la Ilustración no penetraron muy profundamente a pesar de la Constitución de Cádiz. Este sigue siendo el problema de España, sigue siendo el problema de esta democracia de una calidad más bien baja.
CR: Las manifestaciones de la Asociación de Victimas del Terrorismo (AVT) son tachadas por algunos de "intolerable intromisión política", mientras que las manifestaciones de los actores son consideradas como ejemplo de compromiso y legítimo derecho a la libertad de expresión, ¿qué opinión le merece esta contradicción?
AB: Más que una contradicción es una degradación del sentido común, de los principios esenciales de la vida, es decir, las manifestaciones de los actores, que normalmente se manifiestan por unas cosas concretas y de un lado muy concreto y dejan de manifestarse en muchas otras, en fin, son gente que no tienen más problemas que sus pequeños delirios intelectuales.
Lo otro es muy grave. Cuando alguien ha sido victima del terror, de unos absurdos asesinatos, esto es lo primero. En el momento que se pierde el respeto hacia esa gente, la piedad, la solidaridad hacia esa gente, se está perdiendo la esencia de las cosas. Es una especie de automatismo degradado, donde cada vez tiene menos sentido lo que se hace.
Lo importante en la vida es lo estrictamente funcional.
CR: ¿Es, no ya necesaria sino posible una "tercera vía" en España?
Este es un problema generalizado en Europa. Si solo fuera un problema español solo tendríamos que copiar la formula y ya tendríamos la solución pero en Europa hay unos sistemas que se han quedado caducos, con tópicos del pasado, como decíamos antes con falta de funcionalidad, automatismos donde se hacen las cosas pero no se sabe muy bien el por que.
Los conceptos izquierda y derecha han sufrido una prostitución constante y ya no se sabe que es una cosa u otra, ni quien está en la derecha ni en la izquierda y, por lo tanto, creo que es muy importante un nuevo replanteamiento de la comunicación entre el ciudadano y sus políticos, de la participación activa de estos ciudadanos, así como poner en funcionamiento, otra vez, lo que hace siglos existía, donde hay gente más abierta se proponen nuevas formulas.
Los intelectuales deben de servir para esto, no solo de funcionarios del poder.
Esta tercera vía es la única posibilidad de subsistencia de la democracia porque si no se empezará a pensar en otras formulas alternativas que, con total seguridad, siempre serán de mayor recorte de las libertades, mucho más cercanas a formulas modernas y vanguardistas de dictadura.
CR: Como es posible la existencia de dos partidos políticos básicamente iguales, con los mismos objetivos, como UPyD y Ciudadanos, ¿a que le suena "un Proyecto, unas Siglas"?
AB: Ciudadanos es un proyecto nacido, como si se tratara de un efectivo militar, frente a una situación de claustrofobia que el nacionalismo va provocando en Cataluña. Hay, por tanto, un intento de oxigenación de la sociedad catalana a través del fenómeno Ciudadanos que, fundamentalmente, es un partido antinacionalista, no solo no nacionalista sino antinacionalista y posteriormente se transforma en un partido con unas formulas distintas.
El partido de Rosa Diez es distinto, no hubiera surgido sin la experiencia de Ciudadanos y ver que esta experiencia era posible, que se conseguían tres diputados en unas condiciones absolutamente contrarias.
UPyD tiene una voluntad nacional, no es un partido simplemente antinacionalista, quiere ser un partido transversal, un partido en el que se trabaje básicamente desde el Parlamento.
CR: ¿Que resultado cree que alcanzarán ambas formaciones en las próximas elecciones?
AB: Creo que por encima de todo es muy lamentable que ambos partidos no vayan juntos a las elecciones. Entiendo las dificultades que pueden existir a veces en que la gente llegue a entenderse por las faltas de feeling, armonía entre las personas, pero no deja de ser lamentable ya que creo que hubiera sido mejor sumar el máximo posible de votos y quizás no desorientar al electorado, pero en fin las cosas han funcionado así y ya no hay vuelta atrás posible.
También pienso que es una primera experiencia. Un partido como UPyD, que aparece sin posibilidades económicas, sin apoyo, y que tiene muy poco tiempo para preparar esta cita electoral significa entrar sin red en la política, por lo tanto sería milagroso que el resultado fuera extraordinario, en todo caso será un resultado discreto.
Ahora bien, eso no quiere decir que ahí se acabe la aventura, no sería incluso muy positivo que se obtuviese un gran resultado porque a lo mejor eso desbordaría las expectativas de la propia estructura como partido de UPyD.
Yo creo que sería bueno un resultado aceptable, moderado, y que UPyD y también Ciudadanos puedan ir reconstruyendo todo ese entramado y, sobre todo, y lo más importante, rectificando determinadas cosas, tratando de dejar atrás todas las cuestiones parasitarias que tienen alrededor estos partidos. Siempre hay mucha gente que se acerca a un grupo ideológico, un partido, por terapia personal lo que se convierte en un lastre.
En definitiva, no se puede pensar en las posibilidades de una tercera vía en simplemente uno o dos años, que es lo que llevan Ciudadanos y más recientemente UPyD. Hay que tener una cierta paciencia pero yo estoy convencido de que la ciudadanía general en España necesita salir del entramado de los dos grandes partidos. La gente necesita más pluralidad.
CR: Detrás de la creación de Ciudadanos como partido político se encontraba un numeroso grupo de intelectuales. En UPyD también habita con un buen número de ellos. ¿Qué sucede? ¿Son en este momento parte de los intelectuales de este país motor de cambio político?
AB: Yo creo que durante bastantes años hemos asistido al silencio de la intelectualidad o en todo caso a unas voces compradas o bien por las tendencias políticas o simplemente por los grandes grupos de comunicación.
Creo que tanto Ciudadanos como UPyD representan la minoría de la cultura, de los intelectuales que reaccionan y que en cierta forma dignifican la actitud del intelectual en el mundo contemporáneo y, en este sentido, a lo mejor esto puede crear una adicción, así lo espero. Esto puede provocar que otros intelectuales, otra gente que por las razones que fuera se han mantenido en el silencio, reaccione y se pueda escuchar la voz de la gente más preparada desde el punto de vista cultural, político o artístico y se escuche esa voz hablando de España, de lo que necesitamos los españoles, de la sociedad española en su conjunto.
CR: Hablando de intelectuales, ¿qué opinión le merece el Informe Pisa sobre la situación de la educación en nuestro país?
AB: En este caso vuelvo a poner a mi generación como responsable de esto, una generación educada con bastante rigor y bastante "mamporro", una generación donde la educación iba siempre acompañada de cierto autoritarismo, a veces excesivo.
Por lógica, por ley de la compensación, se ha pasado al otro lado, no solo en la educación en la escuela sino en las propias familias. Se ha pasado realmente a una situación de intentar facilitar las cosas a los jóvenes hasta límites excesivos e incluso degenerados y eso se ha hecho sentir en los propios programas políticos. Estamos padeciendo las consecuencias de este espíritu que, a mi entender, no llevará a nada bueno, ni desde el punto de vista de la educación de los niños y los jóvenes, ni desde el punto de vista profesional. La historia de los suspensos, por poner una entre muchas, a mi me parece denigrante.
Lo que hemos visto en este informe son las consecuencias naturales de una forma de entender la educación pero, insisto, no solamente en la escuela o en la universidad sino también en la propia familia.
CR: Que pasará no ya en las elecciones de marzo, sino en abril, en los próximos cuatro años..., ¿conseguirán que una gran parte de nuestra sociedad se autoexilie interiormente?, ¿dónde irán los "boadellas" de este país? ¿Hacía donde va España?
AB: España tiene un problema de identidad, de territorialidad, es decir, el virus del nacionalismo ha calado con una fuerza enorme, no solo en Cataluña y el País Vasco sino que empieza a brotar en todas partes y eso hace muy difícil la convivencia, el funcionamiento de las estructuras del estado y crea una situación de desorientación general y por tanto no veo el futuro con optimismo.
Pienso que vamos de mal en peor en este sentido y que es muy difícil, en el momento actual, frenar estos brotes de tribalismo. El nacionalismo no es otra cosa que una nostalgia tribal, una nostalgia de la tribu.
Pienso que la trama de sentimientos que hace que una nación como España, como Francia, como Alemania, como Inglaterra o como Italia, pueda convivir unida, se ha deteriorado de forma importante y en muchos casos, yo conozco el caso de Cataluña, casi diría que se ha roto. La recomposición de una trama así es muy complicada y muy compleja y veo muy difícil que se vuelva a recomponer esa situación.
Mi visión es pesimista en cuanto a lo que entendemos nosotros, bueno algunos millones de personas, como una nación, como es España, Francia, etc…, es decir, lo que es un estado moderno.
Supongo que a la nostalgia tribal les parecerá extraordinario que aquí aparezcan en poco tiempo otra vez 15 tribus distintas y que esto sea un caos. No creo que esta solución, en ningún sentido, ni económico, ni social, ni cultural, aporte nada al conjunto de la Península Ibérica, más bien será un empobrecimiento, una forma de convivencia muchísimo más desagradable, más crispada, muchísimo menos creativa y, por lo tanto, yo estoy por recomponer realmente lo que es el Estado español.
CR: ¿Qué es Albert Boadella actualmente?
AB: En la actualidad, Albert Boadella es un artista que vive autoexiliado en su propio territorio pero que sobre todo piensa que, por la edad que tiene, la cuenta atrás ha empezado de forma muy concreta y muy contundente y como tiene todavía alguna cosa que decir pues lo que más le apasiona en este momento es construir teatro.
CR: Por cierto, si alguien en un plató de televisión "tuviera una pregunta para usted" y le llamara Alberto en lugar de Albert, ¿qué le respondería?
AB: Encantado, no tendría absolutamente ningún problema. Es curioso que la gente me ha llamado Albert, en el conjunto de España, de una manera natural. Jamás se me ha ocurrido decir "¡no, yo me llamo Albert!", por supuesto mi nombre es Albert, Alberto en castellano, pero la gente, no se porque, me ha parecido que quería conservar mi nombre, es decir yo les gustaba como catalán.
Lo puedo decir sin vanidad, el tipo de catalán que yo represento le gusta al conjunto de los españoles y por eso me hacen este pequeño acto de respeto llamándome con el nombre original en catalán.
CR: Albert Boadella, como siempre un placer.
AB: Lo mismo digo.
Entrevista de César Rodríguez
Foro Civis
domingo, 6 de enero de 2008
Manuel Castells: "El poder tiene miedo a internet" (entrevista)
Si alguien ha estudiado las interioridades de la sociedad de la información es el sociólogo Manuel Castells (Hellín, 1942). Su trilogía La era de la información: economía, sociedad y cultura ha sido traducida a 23 idiomas. Es uno de los primeros cerebros rescatados: volvió a España, a dirigir la investigación de la Universitat Oberta de Catalunya, en 2001, después de haber investigado e impartido clases durante 24 años en la Universidad de California, en Berkeley. Una de sus investigaciones más reciente es el Proyecto Internet Cataluña, en el que durante seis años ha analizado, mediante 15.000 entrevistas personales y 40.000 a través de la Red, los cambios que Internet introduce en la cultura y la organización social, y acaba de publicar, con Marina Subirats, Mujeres y hombres, ¿un amor imposible? (Alianza Editorial), donde aborda las consecuencias de estos cambios.Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación
Pregunta. Esta investigación muestra que Internet no favorece el aislamiento, como muchos creen, sino que las personas que más chatean son las más sociables.
Respuesta. Sí. Para nosotros no es ninguna sorpresa. La sorpresa es que ese resultado haya sido una sorpresa. Hay por lo menos 15 estudios importantes en el mundo que dan ese mismo resultado.
P. ¿Por qué cree que la idea contraria se ha extendido con éxito?
R. Los medios de comunicación tienen mucho que ver. Todos sabemos que las malas noticias son más noticia. Usted utiliza Internet, y sus hijos, también; pero resulta más interesante creer que está lleno de terroristas, de pornografía... Pensar que es un factor de alienación resulta más interesante que decir: Internet es la extensión de su vida. Si usted es sociable, será más sociable; si no lo es, Internet le ayudará un poquito, pero no mucho. Los medios son en cierto modo la expresión de lo que piensa la sociedad: la cuestión es por qué la sociedad piensa eso.
P. ¿Por miedo a lo nuevo?
R. Exacto. Pero miedo, ¿de quién? De la vieja sociedad a la nueva, de los padres a sus hijos, de las personas que tienen el poder anclado en un mundo tecnológica, social y culturalmente antiguo, respecto de lo que se les viene encima, que no entienden ni controlan y que perciben como un peligro, y en el fondo lo es. Porque Internet es un instrumento de libertad y de autonomía, cuando el poder siempre ha estado basado en el control de las personas, mediante el de información y comunicación. Pero esto se acaba. Porque Internet no se puede controlar.
P. Vivimos en una sociedad en la que la gestión de la visibilidad en la esfera pública mediática, como la define John J. Thompson, se ha convertido en la principal preocupación de cualquier institución, empresa u organismo. Pero el control de la imagen pública requiere medios que sean controlables, y si Internet no lo es...
R. No lo es, y eso explica por qué los poderes tienen miedo de Internet. Yo he estado en no sé cuántas comisiones asesoras de gobiernos e instituciones internacionales en los últimos 15 años, y la primera pregunta que los gobiernos hacen siempre es: ¿cómo podemos controlar Internet? La respuesta es siempre la misma: no se puede. Puede haber vigilancia, pero no control.
P. Si Internet es tan determinante de la vida social y económica, ¿su acceso puede ser el principal factor de exclusión?
R. No, el más importante seguirá siendo el acceso al trabajo y a la carrera profesional, y antes el nivel educativo, porque, sin educación, la tecnología no sirve para nada. En España, la llamada brecha digital es por cuestión de edad. Los datos están muy claros: entre los mayores de 55 años, sólo el 9% son usuarios de Internet, pero entre los menores de 25 años, son el 90%.
P. ¿Es, pues, sólo una cuestión de tiempo?
R. Cuando mi generación haya desaparecido, no habrá brecha digital en el acceso. Ahora bien, en la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra. Y esto requiere educación. En realidad, Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación. Que un 55% de los adultos no haya completado en España la educación secundaria, ésa es la verdadera brecha digital.
P. En esta sociedad que tiende a ser tan líquida, en expresión de Zygmunt Bauman, en que todo cambia constantemente, y que cada vez está más globalizada, ¿puede aumentar la sensación de inseguridad, de que el mundo se mueve bajo nuestros pies?
R. Hay una nueva sociedad que yo he intentado definir teóricamente con el concepto de sociedad-red, y que no está muy lejos de la que define Bauman. Yo creo que, más que líquida, es una sociedad en que todo está articulado de forma transversal y hay menos control de las instituciones tradicionales.
P. ¿En qué sentido?
R. Se extiende la idea de que las instituciones centrales de la sociedad, el Estado y la familia tradicional, ya no funcionan. Entonces se nos mueve todo el suelo a la vez. Primero, la gente piensa que sus gobiernos no la representan y no son fiables. Empezamos, pues, mal. Segundo, piensan que el mercado les va bien a los que ganan y mal a los que pierden. Como la mayoría pierde, hay una desconfianza hacia lo que la lógica pura y dura del mercado le pueda proporcionar a la gente. Tercero, estamos globalizados; esto quiere decir que nuestro dinero está en algún flujo global que no controlamos, que la población se ve sometida a unas presiones migratorias muy fuertes, de modo que cada vez es más difícil encerrar a la gente en una cultura o en unas fronteras nacionales.
P. ¿Qué papel desempeña Internet en este proceso?
R. Por un lado, al permitirnos acceder a toda la información, aumenta la incertidumbre, pero al mismo tiempo es un instrumento clave para la autonomía de las personas, y esto es algo que hemos demostrado por primera vez en nuestra investigación. Cuanto más autónoma es una persona, más utiliza Internet. En nuestro trabajo hemos definido seis dimensiones de autonomía, y hemos comprobado que cuando una persona tiene un fuerte proyecto de autonomía, en cualquiera de esas dimensiones, utiliza Internet con mucha más frecuencia e intensidad. Y el uso de Internet refuerza a la vez su autonomía. Pero, claro, cuanto más controla una persona su vida, menos se fía de las instituciones.
P. Y mayor puede ser su frustración por la distancia que hay entre las posibilidades teóricas de participación y las que ejercen en la práctica, que se limitan a votar cada cuatro años, ¿no cree?
R. Sí, hay un desfase enorme entre la capacidad tecnológica y la cultura política. Muchos municipios han puesto puntos Wi-Fi de acceso, pero si al mismo tiempo no son capaces de articular un sistema de participación, sirven para que la gente organice mejor sus propias redes, pero no para participar en la vida pública. El problema es que el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía.
MILAGROS PÉREZ OLIVA
El País