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sábado, 23 de mayo de 2009

IDEAS... Por José T. Raga

Caldera

«Los españoles están siendo sacrificados por el ecologismo, bien por el precio de la electricidad, o bien por engrosar la cifra de paro al no poder su empresa competir con una energía cara frente a los que usan, en el exterior, energía más barata.»

Sinceramente me parece una falta de respeto al conocimiento el uso de términos nobles para identificar actitudes gratuitas e irresponsables. Ya me pareció una denominación ofensiva que el PSOE decidiera constituir una Fundación que adoptase la denominación fundacional de "Ideas", cuando a mi entender este término merece una cierta reverencia natural: primero, porque son pocas las ideas que merecen tal apelativo y, segundo, porque dicho enunciado transmite al lector un concepto genérico, cuando, de suyo, es específico y muy específico en sí mismo. El vocablo, tal como se enuncia, permitiría hablar de buenas ideas y malas ideas, de ideas infantiles y adultas, de ideas locas y cuerdas, incluso de ideas de los sin ideas, que quizá fuera en lo que se pensara en aquel momento, si es que en sus protagonistas hubo en alguna ocasión un pensamiento.


En esta materia, mi posición se sitúa en el Mito de la Caverna que describe Platón en La República. Para él, la mente humana no está capacitada para contemplar las ideas en estado puro, es decir en toda su integridad, por lo que a lo único que puede acceder es a conocer, de aquellas, las sombras que proyectan en la vida real. El destello de una idea, en sí misma, es de tal naturaleza que si intentásemos verla en su propia dimensión, quedaríamos cegados e imposibilitados para comprensión alguna, de aquí que sólo conozcamos rasgos que las ideas proyectan sobre la capacidad comprensiva de nuestras mentes. Y de aquí mi lógico rechazo a la denominación adoptada por la fundación socialista que, momentáneamente, atribuí a esa arrogancia sin límites de sus dirigentes, en clara connivencia con el desprecio que sienten por todo lo que se relaciona con el saber, con la verdad científica, y con el conocimiento de la historia y del fundamento de la humanidad.

El desprecio se hizo más patente cuando se pone al frente de la mencionada fundación a aquel del que sólo se le conoce una idea, si es que, contra el criterio platónico, se puede llamar idea a la falsedad y a la perversión. Hasta donde yo conozco, el vacío del personaje encargado de las "Ideas" no puede ser más pleno si salimos de la gloriosa idea de falsear cualquier dato cierto, incluso numérico, cuando éste nos resulta molesto porque pone de relieve nuestra incompetencia. Falsear o falsificar, utilizando para ello los procedimientos más burdos que sólo un ignorante es capaz de poner en práctica. Y, lo que es peor, parece ser que la caverna donde se fraguan las ideas de quien otrora ostentara una cartera ministerial, con la misma escasa justificación, es en la que se recluye el presidente del Gobierno para empaparse del humus ideado por aquel manantial de ideas.

El último reflejo que se nos ha dado a conocer de la grandiosidad productiva de las ideas puras es el objetivo del inmediato cierre de las centrales productoras de electricidad de origen nuclear. Esgrimir alguna razón para ello es pedir demasiado, y no queremos poner en aprietos al fabricante de ideas. Por otro lado, la ventaja de la tesis del diálogo helénico es que se nos autoriza a pensar que no estamos preparados para conocer la idea en todas sus dimensiones, por lo que basta saber que hay que cerrar las centrales nucleares, y ello sin discusión. Al fin y al cabo, es la idea del gran mago de las ideas, a cuyo mundo nadie tiene capacidad para acercarse.

Nosotros, que ya digo no tenemos acceso al mundo de las ideas, vemos que es una energía barata, abundante, no dependiente de países que han mostrado muy poco respeto por los compromisos adquiridos, y además segura. Se nos dirá que lo de la seguridad está en entredicho, pues recordamos con dramatismo el caso Chernobil, a lo que sólo tenemos una respuesta: aquello era la Unión Soviética que, con una tecnología avanzada para enviar satélites al espacio o a otros planetas, era incapaz de fabricar un sencillo Fiat 124 del que sólo supo cambiarle el nombre por el de Moskvic; sin duda, para curar con ello el orgullo nacional. Además, a aquel régimen político nunca le preocupó las condiciones de vida de su población.

Me atrevo a decir algo que merecería mantenerse en secreto. Si el gran gobernador del mundo de las ideas hurgase en la historia de la urbe que le vio nacer, que es la que tiene más cercana, simplemente en la primera mitad del siglo XX, descubriría que el número de muertes producidas por inhalación de monóxido de carbono procedente del brasero de carbón vegetal –cisco– doméstico supera en un número infinito las producidas por la energía nuclear –excepción hecha del caso soviético. ¿Qué razón subyace en la idea del cierre de las nucleares? A eso sólo tiene acceso el gran productor de ideas.

Nos tememos que, en el Olimpo en el que reside, pretende contentar a los seis ecologistas/marxistas desinformados que quedan, pues los informados del ecologismo, ya apuestan como única solución por la energía nuclear. Pero es que en aquel lugar, residencia de dioses, se tarda mucho en enterarse de las cosas que ocurren en el mundo de a pie. Se tarda mucho en saber que la factura de la electricidad que pagan los sufridos usuarios –tanto más sufridos cuanto más deteriorada sea su renta– podría ser mucho más baja si el precio de la electricidad no tuviera que cubrir los costes de producción de las centrales menos eficientes.

Pero eso al Olimpo no le afecta: ellos tienen la electricidad gratis. De todos modos, deberían de pensar que los votos que esperan como segundo reflejo de estas ideas son de votantes que están siendo sacrificados por tan peregrinas ideas, bien por el precio de la electricidad, o bien por engrosar la cifra de paro al no poder su empresa competir con una energía cara frente a los que usan, en el exterior, energía más barata. La esperanza es que esos votantes nunca llegarán a conocer la idea alumbrada, porque la luz que la ilumina sólo le permite transmitir una tenue sombra. Así que a votar, que es lo que quiere el Gran Padrino de las Ideas.

¡Qué barbaridad! Y es que este país aguanta todo.

Libertad Digital - Opinión

domingo, 29 de marzo de 2009

Escaso descenso del consumo eléctrico durante la Hora del Planeta

El consumo de energía durante la celebración de la Hora del Planeta, entre las 20:30 y las 21:30 horas de ayer, registró un escaso descenso, en torno al 1%, según explicaron a Efe fuentes de la Red Eléctrica de España. Estas fuentes han cifrado en 300 megavatios el descenso del consumo de energía en el punto más acusado durante la hora que duró el apagón, que se produjo principalmente en edificios emblemáticos de más de cien ciudades españolas.

Monumentos como la Puerta de Alcalá de Madrid o la Alhambra de Granada, se quedaron a oscuras durante una hora para concienciar a los ciudadanos de la importancia de combatir el cambio climático, una iniciativa a la que se han sumado administraciones y empresas en más de cien ciudades españolas.


Entre ellos, el museo Guggenheim, en Bilbao; en San Sebastián, el paseo de La Concha y el Kursaal; la Sagrada Familia, la Pedrera o la Torre Agbar, en Barcelona; la Puerta de Alcalá, el Palacio Real y el Congreso de los Diputados, en Madrid; la Plaza del Pilar y el Ayuntamiento de Zaragoza; el Acueducto y la Catedral, en Segovia; la Giralda y la Torre del Oro, en Sevilla, y la Alhambra, en Granada, así como la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

La lluvia y la drástica bajada de temperaturas en muchas de estas ciudades deslució algunos de los actos lúdicos que estaban previstos en torno a estos edificios para explicar esta iniciativa a los ciudadanos. Desde los medios de comunicación también se registraron iniciativas de apoyo. Los edificios españoles han perdido su protagonismo durante unos minutos para unirse a la larga lista de "edificios apagados" en el mundo por esta iniciativa, como la Torre Eiffel en París, la Ópera de Sydney, el Times Square en Nueva York o el Cristo Redentor en Brasil.

La Hora del Planeta busca sensibilizar a la población sobre la amenaza del cambio climático y demostrar que es posible la acción, tanto de forma global como individual. La campaña recuerda que pequeños cambios en la vida diaria como reemplazar las bombillas por luces fluorescentes o reducir el consumo energético también son cruciales.

De hecho, esta iniciativa de WWF pretende lanzar un mensaje a los líderes mundiales que se reunirán en diciembre de este año en Copenhague, para firmar un nuevo tratado global sobre cambio climático que dé continuidad al actual de Kioto. Para Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España, tras esta iniciativa "los gobiernos tienen el respaldo y el mandato de los ciudadanos para actuar en defensa del clima"

"El apoyo masivo a esta campaña no es sólo un símbolo, es el deseo de toda la sociedad de que los gobiernos luchen contra el cambio climático de forma eficaz y urgente", ha asegurado Del Olmo, quien reconoce que "este es el comienzo de un largo camino".

el confidencial

martes, 9 de diciembre de 2008

El fracaso de la energía eólica en Reino Unido cuestiona la euforia renovable en España

Un estudio de la patronal eólica española señala que es una energía muy rentable y la proponen como "solución keynesiana a la crisis". En cambio, el regulador eléctrico de Gran Bretaña, país con más días de viento efectivo al año, evidencia el fracaso y el elevado coste de la energía eólica.

El debate energético vuelve a estar de actualidad. Las renovables constituyen, tanto para España como para la UE, un sector estratégico del que depende, entre otras cosas, el abastecimiento de energía eléctrica a la población.

Precisamente, el Ejecutivo ha abanderado la lucha por un crecimiento energético sostenible como punta de lanza de muchas de sus iniciativas contra la crisis. El ministro Sebastián ha señalado en más de una ocasión que la inversión en energías renovables será una de las principales oportunidades de nuestro país para salir de la crisis económica. Convertir los molinillos y los paneles fotovoltaicos en el nuevo motor de la economía española.

En la misma línea se ha mostrado la Asociación Empresarial Eólica (AEE), quien ha propuesto este generador de energía como "una solución keynesiana" a la crisis económica que sufre nuestro país. Para justificar su utilidad, el Ejecutivo ha subvencionado estos sectores y los molinillos de viento se dispersan por doquier a lo largo de la geografía española.

Recientemente, la Asociación Empresarial Eólica ha publicado un informe, elaborado por la consultora Deloitte, en el que señala que la energía eólica produce el doble de lo que recibe. Según este informe, si la subvención pública en 2007 alcanzó los 950 millones de euros, la aportación de esta fuente energética al PIB nacional fue de 1.993 millones, el 0,21% .

Esto, además, ha estado acompañado por un fuerte incremento de la potencia instalada.

Concretamente del 17,5% entre 2006 y 2007. En términos de cobertura de la demanda energética, la eólica ha aumentado su presencia un 18,3%. En cambio, este informe no abunda en aspectos como las condiciones necesarias para las centrales eólicas, compuestas por los famosos molinos, puedan producir energía, ya que cuando no hay viento no pueden suministrar megavatios a la red. Tampoco cuando el viento excede de una determinada fuerza o velocidad.

Además, pese a su incremento, la energía eólica constituye algo más de la mitad de la potencia total de la energía de régimen especial (fuentes renovables), que cubrió en 2007 el 21,2% de la demanda energética. Tan sólo tres puntos porcentuales más que cuatro años antes (18,0%). En esos cuatro años, la potencia eólica instalada ha crecido un 122,9%.

Costosa, poco fiable y poco ahorrativa

En cambio, otros estudios, ponen en entredicho las virtudes que refleja la publicación de la Asociación Empresarial Eólica. En un informe recogido por el blog desdeelexilio, y elaborado por Ofgem, la agencia estatal que regula en Reino Unido el mercado eléctrico y del gas natural, señala el elevado coste que supone en este país el mantenimiento de la energía eólica.

Pese a que hablamos del país con más días de viento efectivo al año en Europa, los consumidores británicos han pagado 1.000 millones de dólares a los propietarios de las instalaciones eólicas. Además, las subvenciones que el Gobierno concede a este tipo de instalaciones distorsiona notablemente el precio de esta energía. Si se mantienen los planes del Gobierno británico de instalar hasta 2020 parques eólicos con capacidad de generar 25 gigavatios la factura para los contribuyentes se dispararía hasta los 6.000 millones.

Concretamente, durante 2007, los precios de la energía eléctrica y el gas natural en Gran Bretaña sufrieron las mayores subidas en el seno de la Unión Europea, según el informe de noviembre de la OCDE. El aumento medio en la UE fue del 15%, los precios británicos del gas y la electricidad han aumentando un 29,7%.
Otro estudio, elaborado por James Oswald y publicado en la revista Energy Policy concluye que la energía eólica no sólo distorsiona los precios totales del paquete energético elevándolos considerablemente, sino que además no evita que se continúen alejando las metas de reducción de emisiones de CO2, ya que no reduce la dependencia energética de otros generadores como los de carbón, los ciclos combinados o las nucleares.

(Gráficos y tablas: Red Eléctrica Española)

Libertad Digital

lunes, 24 de noviembre de 2008

No dejes que Greenpeace decida por ti. Por Gabriel Calzada

Energías renovables

«Greenpeace no está interesada en la verdad sino en la alarma social y las medidas que les permitan acercar nuestra sociedad a un mundo en el que los verdócratas de su cuerda planifiquen nuestras vidas.»


El pasado jueves, la organización radical Greenpeace bloqueó durante horas la entrada a la central nuclear de Garoña para exigir su "cierre inmediato". En una de sus típicas y cada vez más impopulares acciones, los activistas de la organización colocaron un contenedor frente a la entrada y se encadenaron a la puerta de la central eléctrica.


No es la primera vez que Garoña se convierte en el objetivo del radicalismo verde. En septiembre de 2002, Ecologistas en Acción anunció que un grupo de ecologistas alemán había descubierto un pez mutante en las inmediaciones de la central. Esto le sirvió al vocero de turno de la organización para afirmar que "la energía nuclear no es tan inocua como dicen y tiene una incidencia clara sobre el entorno". El suceso también les sirvió para exigir, como ahora hacen sus amigos de Greenpeace, el cierre de Garoña por "los peligros que conlleva su continuidad". El pez, que según estos declarados enemigos del libre mercado (en sus principios ideológicos "rechazan el modelo capitalista") "había sufrido reacciones mutagénicas a causa de la radiactividad de las aguas", nunca aparecería. Los propios ecolojetas fueron los encargados de reconocer que se trataba de una burda mentira. El episodio fue útil para que a la opinión pública le quedara bastante claro que si los críticos de la central eléctrica nuclear de Garoña tenían que inventarse tamaña trola para poner en duda su seguridad, la instalación debía estar en muy buenas condiciones.

Los dirigentes de Greenpeace tampoco le hacen ascos al uso de falsedades y las medias mentiras para lograr sus objetivos ideológicos. En el pasado, la organización simuló matanzas de crías de focas y ocultó informes que le venían mal en su campaña contra el desmonte de una plataforma petrolífera de Shell en el Mar del Norte. Yo mismo he sido testigo en vivo y en directo de las mentiras de su director ejecutivo, López Uralde, sobre la disminución del bosque en España (que no disminuye sino aumenta). Ahora, en la campaña en la que se enmarca el bloqueo de Garoña, estos exaltados exigen "sustituir de forma gradual la energía nuclear en España por energías seguras, limpias y menos costosas". Sin embargo, lo cierto es que es imposible encontrar una energía menos costosa y limpia que la que se obtendría de ampliar 10 o 20 años la vida de Garoña. El megavatio que resulta de alargar la vida de estas centrales nucleares se sitúa en torno a los 15 céntimos, un coste sin rival en el mercado. Además, estas centrales son "limpias" en el sentido que tanto nos han machacado ellos mismos de que no emiten CO2; causante de lo que ellos decían considerar el "mayor problema al que se enfrenta la humanidad". Por último, digan lo que digan estos activistas, la central de Garoña ha pasado este año cuatro inspecciones internacionales que avalan su seguridad.

Para tratar de llevarse el gato al agua el lobby ecologista afirma que podemos prescindir de la electricidad de Garoña porque el incremento de la producción renovable del año 2007 fue del doble que lo que esta central produce. ¿Y qué? La Agencia Internacional de la Energía advierte que nuestro país se enfrentará a un cuello de botella energético hacia 2015 si no hacemos algo para remediarlo. Además, a los ecologistas se les olvida comentar que las renovables son tan ineficientes que para poder crecer tuvieron que obtener en 2007 2.600 millones de euros en primas al precio, lo que permitió a unos pocos ricachones forrarse injustamente a costa del los ciudadanos de a pie. Las ayudas al precio de sus improductivas tecnologías han alcanzado este año la friolera de 3.000 millones de euros. Este proceso redistribuidor de rentas desde el ciudadano medio a unos pocos enchufados está poniendo en jaque a todo el sistema eléctrico por culpa del déficit tarifario que genera.

De todo esto no nos habla Greenpeace porque ellos no están interesados en la verdad sino en la alarma social y las medidas que les permitan acercar nuestra sociedad a un mundo en el que los verdócratas de su cuerda planifiquen nuestras vidas.

No dejemos las decisiones energéticas en manos de los ecologistas ni de los políticos. Tampoco debemos dejarlas en manos de las empresas eléctricas, incluidas las nucleares, que podrían estar beneficiándose de las ayudas de las que hablan los ecologistas. Quitemos todas las subvenciones y que sean los ciudadanos los que decidan libremente en el mercado.

Libertad Digital - Opinión

miércoles, 24 de septiembre de 2008