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martes, 11 de octubre de 2011

Paz sucia. La paz como chantaje. Por Guillermo Dupuy

No sé si, como Ardanza afirma, Rajoy tiene "un talante mucho más favorable para pasar esta página desgraciada". Lo que sé es que existe la suicida tentación de llamar "paz" al chantaje y "pasar pagina" a la impunidad.

Ya he dicho en ocasiones anteriores que esperaré a que ETA nos anuncie su arrepentimiento y su incondicional e irreversible disolución para plantearme si la organización terrorista nos hace trampas. Mientras tanto me sigue y seguirá preocupando las trampas que hace buena parte de la clase política y mediática de nuestro país presentándonos los chantajistas comunicados de tregua de la banda -así como los no menos chantajistas pactos de sus voceros en pro de la autodeterminación y de la amnistía-, como si de la derrota del terrorismo se tratara.

En cualquier caso, ya tenemos buena prueba de qué falsa y chantajista "paz" es la que podemos esperar de ETA viendo cómo nos la presentan no sólo los terroristas: así, el diario Deia, órgano oficioso del PNV, planteaba el pasado 30 de septiembre lo siguiente: "Si se confirma lo que la mayoría de las encuestas predicen, el 20 de noviembre puede abrir el tiempo del PP en el Gobierno español. Y Rajoy puede no ser refractario a la tentación de acometer el final de la banda a través de la detención del centenar de activistas que, según el Ministerio de Interior, siguen operativos y de alguna manera identificados y localizados. Los riesgos de una actuación de este tipo serían altos y los miembros del grupo de verificación son conscientes de ello. Cualquier error en las detenciones podría desencadenar una respuesta militar de ETA y un retraimiento de posiciones entre sus bases, lo que podría acarrear una vuelta en el proceso hacia postulados ahora en vías de superación".


Ya ven. A los terroristas Deia los llama "activistas"; a su actividad criminal, "respuesta militar". Al mismo tiempo, el diario nacionalista vasco presenta el deber moral, político y legal de detener a los etarras que siguen prófugos de la Justicia como algo pecaminoso, como una "tentación", o cuanto menos un "error". Si ya resulta bochornoso que así se denigre lo que no es sino una permanente e irrenunciable exigencia de cualquier Estado de Derecho, peor aun es que se le acuse de desencadenar una respuesta militar –léase criminal- por parte de ETA.

Lo cierto es que yo, como Deia, también creo que ese riesgo existe pero no porque los etarras hayan abandonado o estén en "vías de superar unos postulados" de violencia, sino, muy al contrario, porque siguen instalados en la lógica del chantaje. Un chantaje que, diga lo que diga Deia, no solo pasa por conceder impunidad a los terroristas que siguen en libertad, sino por dar pasos a hacia la "amnistía total" de los que ya están en prisión, tal y como nos exigen los comunicados de alto el fuego o el Pacto de Guernica. Eso, sin olvidar la neutralización de la Ley de Partidos y la negociación de un "nuevo marco juridico-político" que contemple el mal llamado derecho de autodeterminación.

Yo no sé si Rajoy cumplirá su deber de detener a los terroristas que quedan en libertad, o por el contrario, mostrará, tal y como apuntaba este lunes Ardanza con envilecida esperanza, "un talante mucho más favorable para pasar esta página desgraciada". Lo que sé es que existe la suicida tentación de llamar "paz" al chantaje y "pasar pagina" a la impunidad. Una tentación en la que muchos ya han caído.


Libertad Digital – Opinión

En el filo de la navaja

Disolverse es lo que ETA puede hacer por sus presos para que la sociedad acepte su reinserción.

Cuando ETA asesinaba a razón de un muerto a la semana, uno de sus dirigentes "históricos", Peixoto, aclaró en una entrevista el significado auténtico de la consigna de amnistía. Significa que "el Gobierno español reconozca que la lucha que hemos mantenido (...) ha sido correcta y que en cambio la represión que se ha desplegado contra nosotros ha sido injusta". Mucho han cambiado las cosas desde 1982, pero los presos de ETA han vuelto a invocar la amnistía en su adhesión a la Declaración de Gernika, y la hipótesis de un próximo anuncio de retirada de ETA ha suscitado debates sobre el significado actual de esa consigna. Asunto que parece ser motivo de discrepancia entre los principales partidos interesados en un final de ETA sin contrapartidas políticas: PSOE, PP y PNV.

La Constitución contempla la facultad real de ejercer el derecho de gracia "con arreglo a la ley", precisando que esta no podrá "autorizar indultos generales". La diferencia entre amnistía e indulto es que la primera implica anular no solo la pena sino el delito. Por tanto, suele admitirse que si no puede haber indultos generales, menos podrá haber amnistías generales. Pero es un tema que algunos juristas discuten.

Sin embargo, incluso si en teoría fuera posible, sería inadmisible aplicarla a los condenados de ETA. Borrar el delito puede tener sentido tras una dictadura. Aplicarlo ahora sería volver a la doctrina Peixoto: la justificación del terrorismo como una opción política "correcta".


La cuestión sería, por tanto, si son posibles medidas de gracia no generales, y en qué condiciones. En el caso de la autodisolución de ETA (pm), se forzó bastante la ley pero fueron medidas individuales, no un indulto general. Por otra parte, durante años se intentó convencer a los de ETA de que aceptaran un acuerdo en términos de paz por presos, y no, como planteaban ellos, de paz por alternativa KAS, o sea Navarra y autodeterminación.

Esto caducó definitivamente con la bomba de la T-4, y las asociaciones de víctimas, con fuerte apoyo ciudadano en esto, se han convertido en barrera contra cualquier vuelta a aquella fórmula. Sin embargo, tiene fundamento el argumento reciente del exlehendakari Ardanza: "Una vez que desaparezca ETA (...) mientras haya presos de ETA en las cárceles el problema no se habrá resuelto". Es decir, no sería un fin irreversible. Pero también hay experiencia de que si se les ofrecen medidas de gracia lo consideran un derecho y pasan a exigir la negociación política.

Estamos en el filo de la navaja. Las medidas de gracia solo serán posibles, venciendo las lógicas resistencias sociales, cuando se evidencie que el fin de ETA es irreversible. Pero ETA se niega a dar ese paso sin medidas de gracia. Probablemente la clave será que los de Otegi logren convencer a los de las pistolas de que lo que pueden hacer por sus presos es disolverse, para que empiecen a correr cuanto antes los plazos necesarios para que la población acepte medidas de reinserción y de gracia.


El País – Editorial

sábado, 8 de octubre de 2011

PSOE-ETA. La fábrica de comunicados. Por Maite Nolla

Llevan todo el verano fabricando comunicados a granel en el Canal 24h, que le dan valor de comunicado a cualquier cosa, como dijo el despistado Conde-Pumpido, y que sacan el terrorismo a pasear para criticar a los que hablan de terrorismo.

Parece que al Gobierno no le ha sentado nada bien que Aznar haya dicho que el candidato socialista está rogando a los etarras para que se desprendan de cualquier trapo viejo que sea susceptible de ser presentado como un comunicado. Ellos, que llevan todo el verano fabricando comunicados a granel en el Canal 24h, que le dan valor de comunicado a cualquier cosa, como dijo el despistado Conde-Pumpido, y que sacan el terrorismo a pasear para criticar a los que hablan de terrorismo, consideran las palabras de Aznar miserables y mezquinas.

Aquí lo que sucede es que estamos ante una especie de resolución contractual. Lo lógico es pensar que esta extraña derrota del terrorismo –que los derrotados contemplan desde el presupuesto de la diputación de Guipúzcoa y desde el balcón del Ayuntamiento de San Sebastián– trae causa de algún tipo de compromiso para que Rubalcaba tuviera algo que vender en las fechas previas a las elecciones. Pero la caída libre de uno y el ascenso de los otros –hasta el punto de que el batasunismo está a las puertas de volver al Congreso, algo que creía que sólo se iba a volver a ver en un reportaje de Victoria Prego–, sitúa a "ese mundo" en la tesitura de dar por amortizados a Rubalcaba, a Zapatero y a su opción de premio Nobel, y pasar página para ir ideando la forma de saludar al gobierno de Rajoy y a sus doscientos diputados.


Así, cuando el Gobierno y Rubalcaba han sospechado que la ETA daba por resuelto su compromiso y que les iba a dejar sin un comunicado antes de noviembre, han utilizado a TVE para crear comunicados allí donde no existían."ETA anunciará en primavera el final... de las consultas con sus presos sobre su posible disolución". ¿Problema? Pues que pese a darle prioridad y máxima difusión, la sorpresa de la reforma constitucional –sobre todo para Rubalcaba–, dio al traste con el asunto y aquello tuvo menos repercusión que la reposición en la 2 de la Abuela de Verano, con guión de la candidata del PSC Rosa Regás. Ni siquiera cuando han hiperbolizado la adhesión al "acuerdo de Guernica", como si aquello fuera la firma del Convenio de Roma sobre derechos humanos, han conseguido tener efecto alguno.

No quisiera ser yo la portavoz de Aznar, pero me da que en el fondo su mensaje es un buen consejo para Rubalcaba: los tres votos que puedes ganar por aquí, los pierdes doblados cada día por cualquier otra cosa. Vamos, que no vale la pena.


Libertad Digital – Opinión

martes, 4 de octubre de 2011

La leyenda del «Sarri». Por Iñaki Ezkerra

El Gobierno de Patxi López acaba de darle un premio de ensayo a una leyenda más que a un escritor. Se llama Joseba Sarrionaindia y lleva 26 años huido de la Justicia española, desde que en 1985 se fugó de la cárcel de Martutene metido en un altavoz del cantante Imanol. Sarrionaindia había sido condenado en 1980 a 27 años de cárcel por su pertenencia a ETA.

En el 82 habían ganado los socialistas y se había abierto un dilatadísimo período de reinserción al que se acogieron muchos en condiciones parecidas a la suya. Hubo hasta el caso de uno que pasó de ETA a jefe de prensa del PSOE. Sarrionaindia podía haber sido uno de esos reinsertados, pero se cruzó en su camino un concierto de Imanol con aquel bafle fatídico. Ahí nació el mito del «Sarri», pero ahí la cagó el hombre que quería ser escritor y se convirtió en personaje literario.

Los truculentos hermanos Muguruza (otros músicos de las tierras vascas) hicieron el resto. Agarraron por las solapas una canción del grupo jamaicano Toots and The Maytals y donde la letra decía Chatty-chatty pusieron «Sarri Sarri». El mal ya estaba hecho. La canción se propagó por todas las verbenas de Euskadi y recuerdo a más de un concejal socialista de la margen izquierda del Nervión meneando el culo con su parienta al son de ese estribillo en las fiestas de su pueblo.


Durante años Sarrionaindia o su fantasma ha ganado premios y ha enviado, a diferentes publicaciones vascas, unas regulares colaboraciones que llegaban siempre rodeadas de un secretismo pueril que añadía un interés morboso al literario y que trataban de alimentar esa leyenda suya, que inevitablemente ha ido decayendo hasta quedarse en un guiño para una minoría de arte y ensayo euskoparlante. En sus escritos, Sarrionaindia ni ha llamado a sus lectores a las armas ni se ha retractado de su militancia etarra.

Es curioso, que, siendo un escritor, no se sepa lo que piensa de ese asunto ni del presente político. Cultiva la extemporaneidad para seguir mimando su estatua de eterno Peter Pan con pistola. De Peter Pan o de patata caliente para el Gobierno de Patxi, que ahora dice que va a retenerle el dinero del premio. No es que vaya a retenerle el dinero. Es que no sabe dónde ingresárselo. Sería escandaloso que la Consejería vasca de Cultura tuviera los datos bancarios de un etarra en fuga y los usara para hacerle ingresitos jugosos.

Si el Gobierno de Patxi quiere ser realmente legal tiene otro camino. Para presentarse a un premio literario oficial se exigen siempre al aspirante unos datos básicos que el «Sarri» no ha podido cumplimentar lógicamente. Se exige el teléfono, el domicilio, el DNI con una foto actual y no la de adolescente que hoy conservan todos los periódicos españoles de él con un cariño de madre.


La Razón – Opinión

Paz sucia. ¿Para qué Ekin teniendo a Bildu? Por Guillermo Dupuy

Tras la sentencia del Constitucional a favor de Bildu, y tras celebrar la propia ETA su resultado electoral, ¿nos ha de parecer "buena" la noticia de la disolución de Ekin? No. Lo que nos parece es tan lógica como se lo parece a quienes la han anunciado.

El repugnante empeño del gobierno y el PSOE por hacer pasar el enésimo chantaje en forma de alto el fuego de ETA como si del final de la amenaza terrorista se tratara sigue adelante con la práctica y suicida condescendencia del principal partido de la oposición.

Por lo visto, al gobierno y al PSOE no les basta con elogiar la vomitiva carta en la que los presos de ETA arremeten contra los estados español y francés por "el conflicto que han impuesto a Euskalherria", exigen la "amnistía total", condicionan el alto el fuego de la banda a la consecución de los objetivos soberanistas por los que han practicado su "lucha armada", o celebran, tal y como ya hicieran a principios de año, la firma del Pacto de Guernica, pacto que impulsó la propia banda terrorista; ahora el PSOE, nacionalistas y buena parte de los medios de comunicación hacen también trampas respecto a lo que significa tanto el último comunicado de ETA como el anuncio de disolución de Ekin hechos públicos este fin de semana.


En el primero, la organización terrorista, tras reiterar que la "resolución del conflicto" pasa por que se atiendan sus inamovibles exigencias, lo único que hace es mostrarse dispuesta a colaborar con una "comisión internacional de verificación" cuya creación la propia ETA exigió con ocasión de su "alto el fuego" de enero. La "internacionalización de la resolución del conflicto" es una demanda que ETA viene haciendo desde hace décadas, pero si buena parte de la clase política y mediática española ha celebrado como algo positivo que ETA y sus presos se adhieran a un Pacto en torno a la autodeterminación y la amnistía como es el de Guernica, ¿cómo no va a esperar ETA que se vea también como un "gesto positivo" por su parte su adhesión a lo que ella misma viene reivindicado?

Con todo, más engañosa y cínica ha sido la buena acogida que el gobierno ha dispensado al "anuncio" de disolución de Ekin hecho por dos de sus integrantes en el Gara. Que ETA había decidido disolver Ekin era algo que ya sabíamos desde que en abril de este año lo hizo público la cadena SER, basándose en un informe de los servicios de información del Estado. Esa disolución ya mucho antes era previsible, no sólo por los golpes policiales que había sufrido por órdenes de jueces como Grande-Marlaska, sino también por el trabajo que los comisarios políticos de ETA estaban llevando a la hora de impulsar y tutelar el acuerdo político ya entonces existente entre la "izquierda abertzale" y Eusko Alkartasuna que, meses después, desembocaría en la creación de Bildu.

Fue precisamente el auto de encarcelamiento dictado por Grande Marlaska contra los seis miembros de Ekin detenidos a principios de año el que desveló que estos habían participado en varias "reuniones de coordinación" con Batasuna por "encargo de ETA", revelación que, junto a otros informes policiales, sirvieron posteriormente de base para la sentencia de ilegalización de Bildu.

Sin embargo, tras la bochornosa sentencia del Constitucional a favor de Bildu, y tras celebrar la propia ETA públicamente sus buenos resultados electorales –comunicado de julio de 2011- , ¿nos ha de parecer "buena" la noticia de la disolución de Ekin? No. Lo que nos parece es absolutamente lógica, como así se lo parece también a los dos miembros que la han anunciado y que, tras hacer un "balance positivo de su labor", han animado a sus miembros y seguidores a integrarse en lo que eufemísticamente llaman "la izquierda abertzale" y su "nueva estrategia".

A esto le llaman "paz" y a esto tendrá que enfrentarse o doblegarse el próximo gobierno del PP. Claro que esto lo dejo para el próximo artículo.


Libertad Digital – Opinión

ETA en campaña. Por Cayetano González

El continuo goteo en estos días de noticias supuestamente positivas referidas a la banda terrorista ETA está produciendo el efecto de introducir a esta en la precampaña electoral, lo que sin ninguna duda favorece en primer lugar a la franquicia de ETA en las elecciones generales del 20-N. Las expectativas electorales de Bildu en dichas elecciones -a las que concurrirá en coalición con Aralar- son las de tener grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados, lo que supone sacar al menos cinco diputados.

Pero no es sólo ETA y su mundo quien está queriendo dar la impresión que están dando pasos positivos. El propio Gobierno de Zapatero, el lehendakari socialista Patxi López y de forma mas cauta el candidato Rubalcaba, han valorado positivamente esos pasos, lo que aparte de provocar cierta sorpresa -que se sepa, a día de hoy ETA no ha anunciado que se disuelva ni ha entregado las armas, ni ha perdido perdón a las víctimas que ha causado- lleva a preguntarse si el PSOE quiere dejar "atado y bien atado", antes de previsiblemente abandonar el poder, todo lo que ha venido tejiendo en estos años en su proceso de negociación con la banda terrorista, de tal manera que un supuesto ejecutivo del PP no pueda dar marcha atrás en ciertas concesiones que se han hecho a los terroristas.


Sólo de esa forma se explicaría el que haya aparecido en escena -sin que el Gobierno haya hecho nada para impedirlo- una esperpéntica comisión internacional de expertos en mediación en conflictos que después de reconocer que no tienen ni idea de lo que ha pasado en el País Vasco, se han ofrecido a verificar el "alto el fuego" declarado por ETA el pasado mes de enero. O que el lehendakari López -¿hasta cuando el PP vasco estará dispuesto a mantenerle su apoyo en Vitoria?- haya solicitado el acercamiento de los presos de la banda terrorista a las cárceles del País Vasco y que se empiecen a aplicar medidas de reinserción.

Lo preocupante de toda esta situación es que desde el Gobierno de Zapatero se quiere vender a la opinión pública que el tema de ETA está finiquitado. Y puede que sea así desde el punto de vista policial, pero en ningún caso en el frente político, donde la banda está mas fuerte que nunca: Bildu gobierna en 104 Ayuntamientos del País Vasco y Navarra; las perspectivas electorales para el 20-N son inmejorables y en las próximas elecciones autonómicas vascas -en la primavera del 2013- de seguir las cosas así, estará en condiciones de disputar el puesto de partido mas votado al PNV. Es decir, el proyecto totalitario que encarna ETA, por el que ha asesinado en sus cincuenta años de macabra existencia a 858 personas, está triunfando. Si a eso algunos lo quieren llamar el final de ETA, allá ellos. Otros lo llamamos la derrota de la democracia, del Estado de Derecho y la humillación de las víctimas del terrorismo.


Periodista Digital – Opinión

Otra burla a las víctimas

La concesión de un premio literario a un criminal etarra fugado de prisión, con penas pendientes de cumplir por atentados con explosivos, secuestro de un industrial para cobrar rescate o atraco a una caja de ahorros, resulta sin duda un hecho absolutamente reprobable que pone en evidencia al Ejecutivo vasco, que es quien convoca y concede el galardón.

Y no cabe, tras el escándalo desatado por la decisión del jurado, considerar el hecho como una mera anécdota y darlo por zanjado con el simple gesto de no pagar el importe del premio a un delincuente, a un terrorista, huido de la Justicia. Por el contrario cabe esperar una clara explicación por parte del Gobierno de Patxi López , y la correspondiente dimisión de una consejera de Cultura que, en el mejor de los casos, ha demostrado torpeza en evitar el nombramiento de un jurado capaz de premiar a un delincuente.

Más que un hecho aislado, se trata sin duda del enésimo desprecio a las víctimas del terrorismo y a la democracia, y una boqueada de aire para ETA y su entorno, que se enmarca en «los nuevos tiempos», en los que está «fuera de lugar» la condena a Otegi, que nos ha traído el Gobierno socialista con su suicida política de apaciguamiento, encaminada a lograr, por el atajo electoralista más rápido posible, colgarse la medalla del final de ETA. Premiar a un criminal fugado sí se enmarca así en estos tiempos donde los proetarras han vuelto a los Ayuntamientos y contratan, con cargo al presupuesto municipal, a sus amigos de la ilegalizada ANV, o se niegan a permitir que Administraciones como las Juntas de Guipúzcoa puedan velar por las víctimas de ETA.


Son tiempos en el que han vuelto a la impunidad quienes tratan por todos los medios de evitar que la derrota de ETA sea consecuencia del triunfo del sistema democrático son capaces de hablar de «normalidad» o «avances en el proceso de resolución del conflicto» cuando se producen hechos reprobables y se valora como positivo o esperanzador que ETA imponga su propio sistema de «alto el fuego» y «verificación», sin necesidad de entregar las armas y explosivos, disolver los comandos operativos y poner fin a la pesadilla del terror.

Son tiempo en los que es imprescindible huir de los cantos de sirena y de los cálculos electoralistas. Por eso cualquiera otra medida que no tenga como claro objetivo el cumplimiento de la Ley y el respeto a las víctimas, supondrá alentar a los terroristas y a sus cómplices en su cada vez más extendida conquista de los espacios públicos.

No es la primera vez que ETA logra con artimañas poner palos en la rueda de la triple ofensiva policial, judicial y política, la única que hasta hoy ha llegado a poner a la banda contra las cuerdas y poder confiar en su derrota final. La paz, entendida como el fin de la violencia, es un objetivo legítimo, pero que no se consigue con la dejación. Son tiempos, en fin, marcadamente electorales en los que conviene recordar que no caben atajos políticos en la lucha contra el terrorismo tiene que haber vencedores y vencidos. Debe completarse el triunfo de la democracia y la derrota de los verdugos, aunque algunos no lo entiendan así.


La Razón – Editorial

lunes, 3 de octubre de 2011

La risa del Faisán. Por Iñaki Ezkerra

La gran carta moral que tenemos frente a ETA es el Estado democrático de Derecho. Si sus representantes se saltan nuestras leyes, ETA obtiene una victoria moral porque nos han puesto a su altura. Esa victoria es la que le hace reír al dueño del Faisán, cuando declara que los ocho o diez inspectores que había en su bar cuando el «chivatazo» saben mejor que él quién le dio el móvil del delito. La risa del Faisán es la del delincuente que le dice al Estado que lo juzga: «No eres mejor que yo porque tus policías cumplen órdenes ilegales; porque esconden a quien las dio; porque tus jueces no llegan al fondo de las responsabilidades de unos y otros». Quizá al PSOE no le importe tener a una ETA que una y otra vez lo mira como a un igual y se ríe de esa paradoja. Pero a los ciudadanos normales nos deben herir esas constantes insinuaciones. Y debemos hacer cuanto esté en nuestra mano para borrarle la risa a ETA; para que, después del 20-N del 2011, no pase con la X del Faisán lo que pasó, después del 3-M de 1996, con la X de los GAL.

La Razón –Opinión

Elecciones. ETA al faisán. Por Pedro de Tena

Aquí se está cocinando el plato que hay que presentar en el menú electoral para que el PSOE, al menos, no pierda por goleada. ETA al faisán rociado con lágrimas de víctimas. En otra España el plato no hubiera llegado siquiera a la carta.

Decían que la intuición no existía y ahora se revisa el dicho. Bergson, el pobre, que soportó las iras del positivismo, se remueve de felicidad en su tumba. Y hace bien, porque acabo de tener una intuición pasmosa. No pasmosa porque me deje pasmado. Ya lo espero todo de este equipo de malvados. Pasmosa, de pasma, porque pasma que en las cocinas de Rubalcaba sea un sector de "la pasma" la que cocina un final de ETA a la carta para este PSOE sin horizonte. Dentro de mi corazón suena cada vez más un tambor que anuncia que la banda terrorista va a hacer gestos, tal vez EL GESTO, en favor de la mejora electoral del PSOE. Pachi López, el helador de las sangres nobles, ha oficiado una vez más de sumo sacerdote.

Hay quien cree en ese extraño seno del PP que el pescado está todo vendido. Y siguen las encuestas sumando puntos a su favor. Ya van por el 47 por ciento y más de 190 escaños. Pero quedan poco menos de dos meses y la diferencia entre los perversos y los malos –en esta historia, buenos buenos, no hay –, es que los malos sienten en los momentos decisivos un ataque de duda, incluso de moral. Craso error. Los perversos lo son por no haber experimentado nunca tamaña debilidad. Te pegan dos tiros y se toman un café. O ponen un paquete bomba y se ponen a mirar desde la ventana cómo unos niños lo recogen y explotan. Lamentablemente, la oligarquía que gobierna el PSOE en España es capaz de cualquier cosa. Lo ha sido en el pasado y a menos que sufra una revolución ética y estética –algo estadísticamente muy improbable–, lo volverá a ser en estos comicios y después. Recuerden el chiste sobre el carácter del escorpión.

Las palabras de López, el asentimiento de Rubalcaba, las piruetas de Pumpido y sus fiscales, las hipocresías evidentes de Pepiño, el sacapecho de González y las oportunas pleitesías de ETA en los últimos días arropan la intuición que me posee. Recuerden cómo Bergson explicaba la intuición: es el impulso de la mano cuando acude al picor del brazo, certero, directo, preciso, eficaz, exacto. No estudia trayectorias ni discute caminos, ni probabilidades. Sencillamente, sabe, va, rasca y resuelve el desequilibrio. Sí, aquí se está cocinando el plato que hay que presentar en el menú electoral para que el PSOE, al menos, no pierda por goleada. ETA al faisán rociado con lágrimas de víctimas. En otra España, en otra democracia, en otra sociedad, el plato no hubiera llegado siquiera a la carta. Pero si donde no hay harina, todo es mohína, donde no hay valores, todos son horrores. Y me pica. Mucho.

Por ello, mi mano va a rascarse con una papeleta electoral para tratar de impedir que se consume lo que intuyo ya ocurre. Lo prometo.


Libertad Digital –Opinión

Exceso de trabas. Por Carmen Gurruchaga

La Denegación de ayuda a la Justicia es un ilícito penal, que podría estar produciéndose en el «caso Faisán». Josefa Elosua, el etarra que se benefició del «chivatazo», acaba de afirmar una perogrullada: nadie mejor que el policía que le pasó el teléfono para saber el nombre del superior que le ordenó advertirle de su detención si cruzaba la frontera con el dinero fruto del chantaje del «impuesto revolucionario». Y es que en este asunto algo huele a podrido, pues si el juez Ruz había concluido la instrucción del sumario, imputado a tres personas y dictada la orden de procesamiento contra ellos de acuerdo con las pruebas practicadas y los vídeos grabados en el lugar de los hechos, no suele ser habitual que nadie desbarate un trabajo tan laborioso y en el que el instructor ha tenido que superar todo tipo de trabas. Pese a las dificultades encontradas, el magistrado determinó que fue el comisario Ballesteros quien entregó el móvil a Elosua para que un superior le chivara la operación policial que se cernía contra él. Pero, inopinadamente, Gómez Bermúdez decide reunir al pleno de la Sala de lo Penal para dilucidar si la instrucción de Ruz está bien hecha o no, y decide que sí existe un delito de colaboración con banda armada, pero que no están claros sus responsables. La consecuencia es que la decisión beneficia voluntaria o involuntariamente al candidato Rubalcaba, pues le evita pasearse con el baldón del «chivatazo», mientras le permite colgarse las medallas del éxito en la lucha antiterrorista.

La Razón –Opinión

Bildu-Eta. Refundación del terrorismo. Por Agapito Maestre

En estas elecciones nos jugamos la posibilidad de que un gobierno con fuerza sea capaz de plantarle cara a quienes quieren sacrificar definitivamente a España como Estado nacional.

La coyuntura es trágica. No se ve por ningún sitio de dónde pueden salir las fuerzas que lleven a este país a reinventarse. Todas las grandes naciones han aprovechado los conflictos, las tensiones y las derrotas para salir reforzadas. La inteligencia de sus dirigentes siempre fue utilizada para aprovechar la ocasión de las peripecias más desagradables de su historia para reinventarse. Refundarse. La derrota siempre fue un estímulo de las grandes sociedades. Roma, como nos enseñara Polibio, sacó de sus múltiples derrotas las energías suficientes para refundarse; otro tanto, después de la Segunda Guerra Mundial, podría decirse de Alemania y Japón; pero los dirigentes de todos esos países, por muchas diferencias interiores que existieran entre ellos, tenían la creencia en la propia Roma, por decirlo con el ejemplo de Polibio, como la única condición para emerger de los peores fracasos.

¿Quién cree hoy en España como nación? Respondan sin autoengaños. Al margen de las apelaciones retóricas a España, para los españoles de hoy la situación, por decirlo con contundencia, es mucho más difícil que la de los romanos de la época de Polibio y Cicerón. Los romanos de todos los partidos tenían un sustrato común: Roma. Ésa es, exactamente, la gran carencia de los españoles: la base nacional parece haber desaparecido. He ahí lo que nos jugamos en estas elecciones del 20-N: la desaparición definitiva de ese lugar común, del Estado-nacional. Estas elecciones van más allá del mantenimiento más o menos precario del llamado Estado del bienestar. Nos jugamos la posibilidad de que un gobierno con fuerza sea capaz de plantarle cara a quienes quieren sacrificar definitivamente a España como Estado nacional.


El día 20-N se juega la última oportunidad de lo poco que queda de democracia española. Los resultados pueden ser dramáticos para la reconstrucción de España; dos asuntos serán decisivos: por un lado, si el PP no obtiene mayoría absoluta, olvídese de cualquier oportunidad para reconstruir el Estado nacional desde la derrota y fracaso del actual modelo territorial de España; un gobierno sin mayoría absoluta se vería sometido a los mismos chantajes, o quizá peores, que hasta ahora han utilizado los nacionalistas contra el gran imaginario colectivo de la democracia: que todos los ciudadanos seamos libres e iguales antes la ley. Por otro lado, si el partido Bildu-Eta obtiene representación parlamentaria, y así lo prevén todas las encuestas que algunos analistas políticos celebran con "alegría estúpida", entonces los asesinos de ETA habrían logrado lo que nunca tuvo un grupo criminal en el mundo: representación parlamentaria en la "nación" que matan.

De la actitud del PP en esta campaña electoral dependerá, a pesar de lo que digan los promotores del perfil bajo del candidato Rajoy, el éxito o el fracaso de este partido para ganar por mayoría absoluta. Naturalmente, esta hipótesis es discutible; pero, en mi opinión, lo que parece obvio es que nadie como Rodríguez Zapatero, en los casi ocho últimos años, ha contribuido de modo decisivo a refundar políticamente ETA. Lejos de acabar con ETA, los enjuagues de los diferentes gobiernos de Rodríguez Zapatero han conseguido algo inédito en el mundo civilizado, a saber, que un grupo terrorista gobierne instituciones locales y autonómicas. Es deber del PP construir con precisión este relato sobre cómo el gobierno del PSOE ha promocionado, o mejor, creado la oportunidad para que ETA, un grupo criminal, se refunde políticamente sin abandonar sus fines terroristas.

Si el PP no consiguiese hacer pedagogía política durante esta campaña electoral, sobre cómo ETA ha sido promocionada por Rodríguez Zapatero y Pérez Rubalcaba, incluso hasta el punto de que podría obtener una representación importante en el Parlamento de España, correría un peligro aún más grave que no alcanzar la mayoría absoluta.


Libertad Digital –Opinión

El «chivatazo», caso abierto

El juez Pablo Ruz permanece a la espera de que la Sala de lo Penal redacte el auto por el que se acordó por unanimidad que el sumario del caso del «chivatazo» prosiga en la Audiencia Nacional para que continúe la investigación de uno de los mayores escándalos de nuestra democracia como fue la delación policial que abortó una operación contra el «aparato de extorsión» de ETA en mayo de 2006. En estos momentos, la situación procesal de los tres mandos de Interior implicados, García Hidalgo, Ballesteros y Pamies, es confusa, si bien es cierto que la Sala revocó su procesamiento y frustró el juicio oral solicitado por el instructor. El «Faisán» es, por tanto, un caso abierto, y no cerrado, como desde el Gobierno y el PSOE se ha pretendido trasladar a la opinión pública después de la resolución de la Sala.

Que la investigación prosiga es razonable no sólo porque hablamos de actos graves con consecuencias importantes en la lucha contra ETA, sino porque la instrucción del juez Ruz ha propiciado más que sólidos indicios sobre actuaciones que deben ser depuradas por la Justicia. Es un criterio compartido también por el Pleno de la Sala de lo Penal, que entendió por unanimidad de sus 14 miembros que detrás del «chivatazo» existió un delito. En este sentido, LA RAZÓN, que ha tenido acceso al sumario en exclusiva, publica hoy detalles esclarecedores del testimonio del dueño del bar Faisán, Joseba Elosua, ante el juez Ruz.


Según su declaración, «la Policía que había allí tenía que saber mejor que yo quién me dio el móvil», porque «por lo menos había ocho o diez inspectores». Elosua dijo que los agentes estaban allí «todos los días» y que eran «como de la familia». Además de que no pudo identificar al inspector Ballesteros como la persona que le entregó el teléfono, el relato de los hechos demuestra que el despliegue policial era de envergadura, que hubo demasiados testigos y que Interior tenía bajo control todo lo que ocurrió en el Faisán y sus alrededores en aquella jornada, incluidas las famosas grabaciones y el intenso tráfico de llamadas.

Estamos ante un escenario poco tranquilizador para Pérez Rubalcaba y Antonio Camacho, pues el juez Ruz comenzará nuevas diligencias para reforzar el relato de los hechos que él ya dio por bueno y que plasmó en un auto de procesamiento contra los tres mandos dependientes del entonces ministro del Interior y del secretario de Estado para la Seguridad.

El juez concluyó que existieron indicios de un delito de colaboración con banda armada basado en un informe final de conclusiones que encargó al equipo policial que investigó los hechos y no tiene razones para rectificarse a sí mismo, aunque sí para reforzar los elementos probatorios que podrían afectar a nuevos implicados.

El «Faisán» no puede cerrarse en falso. Es demasiado grave para que el Estado de Derecho mire para otro lado. Y también habrá que depurar las responsabilidades políticas. Cinco años y medio después, el hoy candidato socialista no ha dado explicación alguna. Se ha limitado a atacar al PP, pero no ha aclarado por qué bajo su dirección se alertó a unos terroristas de que iban a ser detenidos.


La Razón – Editorial

domingo, 2 de octubre de 2011

ETA en campaña. Por Iñaki Ezkerra

Antes fue el comando mediador del sudafricano Currin y ahora la Fundación Dialogue Advisory Group de Ámsterdam. Entre una y otra estuvo la Fundación Henry Durant de Suiza, que se hizo con algunos titulares de prensa este verano. La cosa es meter ruido con la zambomba de ETA y más según se acerca el 20-N. La cosa es meter a ETA en campaña electoral con dos objetivos indisimulados por parte del PSOE: vender el producto de una inminente autodisolución de la banda que ni ha tenido ni tendrá lugar y descolocar al PP, romper su temple y sacarle del debate económico como sea porque en él Rubalcaba naufraga irremisiblemente. Este segundo objetivo no es nada desdeñable para los socialistas y en él se emplearon a fondo durante la campaña del 22 de mayo. A la legalización de Bildu por el Constitucional le siguió la amenaza de legalizar Sortu por parte del Supremo y todas las declaraciones hirientes para las víctimas que hizo Patxi López con el fin de dividir al constitucionalismo que hoy el PP representa en soledad.

Ahora viene una repetición de la jugada pero sacando todos los ases tramposos de la manga. Entran en campaña los terroristas del colectivo de presos mientras EKIN dice que se disuelve cuando lo prometido es la autodisolución de ETA. Y Patxi López no sólo llora por las condenas de Otegi y Usabiaga, sino que promete «acercamientos». No es un error. Es una estrategia. Para crispar al PP. Para dividirlo. Para no hablar de economía. Para que olvidemos que la victoria de Rajoy es la derrota de ETA. Para soliviantar a las víctimas. Quieren obtener los votos del nacionalismo a base de su dolor. En eso está Patxi y estos días podemos esperar cualquier cosa. Si «hace falta», volverá a fotografiarse con etarras.


La Razón – Opinión

sábado, 1 de octubre de 2011

No está transferida. Por Carmen Gurruchaga

El lehendakari López es amigo de Rubalcaba y ejerce. Lo demostró cuando amenazó con pedir un congreso extraordinario del PSOE para ayudar al ex ministro del Interior a quitarse de encima las primarias para no enfrentarse a Carmen Chacón; y ahora, al hacer una declaración institucional con 10 puntos, del gusto de ETA y sus acólitos para «conseguir la libertad», que más parece dirigida a lograr un comunicado de la banda que pueda echar un capote a Rubalcaba ante el 20N. De hecho, ha sido bien recibida en el mundo abertzale radical pues asumía una de sus propuestas estrella, la de «presoak Euskal Herrira» (los presos al País Vasco). Resulta evidente que asistimos a la puesta en escena de una hoja de ruta con una secuencias predeterminadas. Las últimas escenas vividas: la adhesión de un grupo de presos de ETA al vacuo «Acuerdo de Gernika», pidiendo la amnistía. La respuesta subliminal de Rubalcaba al indicar que el Código Penal no contemplaba medidas de gracia colectivas, pero sí individuales. Más tarde, la manifestación formal del presidente vasco en la que abogaba por una política penitenciaria flexible que conduzca a medidas individuales y su traslado al país vasco con el fin de lograr la reinserción. Y finalmente, José Blanco quien ha confirmado que la política antiterrorista está consensuada entre los dos gobiernos. Ya se sabía que así incluso cuando al Gobierno le ha convenido negarlo. Además no podría ser de otra forma pues el acercamiento de los reclusos de ETA a cárceles vascas compete exclusivamente al Ministerio de Justicia.

La Razón – Opinión

ETA. Vender la piel de la serpiente. Por Ignacio Cosidó

El discurso de López, asumiendo la tesis de un conflicto entre facciones que en realidad nunca ha existido y apostando por una reconciliación con los verdugos, constituye una afrenta moral a las víctimas del terrorismo que resulta inaceptable.

Rubalcaba y López están tratando de vender a pachas la piel de la serpiente antes de cazarla. El principal defecto del Lendakari en su último discurso ante el Parlamento vasco es que resulta irreal. Patxi López se situó en un escenario ficticio, el final del terrorismo, para hacer unas propuestas sobre acercamiento de presos terroristas al País Vaco y reconciliación que, mientras ETA exista, y existe, resultan contraproducentes para la propia desaparición de la banda terrorista.

Nada hay más peligroso que negar la amenaza. Y la verdad es que a fecha de hoy ETA no solo sigue existiendo, sino que no ha mostrado voluntad ninguna de disolverse. Más bien al contrario, los datos de los que disponemos indican que la banda terrorista estaría tratando recomponerse en Francia. ETA siempre ha utilizado sus treguas trampa y sus altos el fuego ficticio para intentar rearmarse y esta ocasión no estaría siendo una excepción. La vuelta de sus cómplices a los ayuntamientos del País Vasco, rompiendo el aislamiento político y social al que estaban sometidos los terroristas, puede facilitar además esa recomposición. Negar esta realidad, como ha hecho López, resulta tremendamente arriesgado.


Resulta difícil no encuadrar el discurso de López en un proceso en el que ETA y el Gobierno van dando pasos de forma concertada en aras de abrir un nuevo y definitivo proceso de negociación. Así, el pasado fin de semana el colectivo de presos emitía un comunicado adhiriéndose al Acuerdo de Guernica y unos días después el Lendakari les contesta con su propuesta de acercamiento de presos de forma pactada con Rubalcaba. Es previsible que ahora el Gobierno empiece a aplicar la anunciada nueva política de reagrupamiento de etarras.

Cada vez que ETA se encuentra acorralada por la eficaz acción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado parece que los socialistas sucumben a la tentación de intentar precipitar ese final para poder así obtener réditos electorales. El problema es que los terroristas aprovechan cualquier resquicio para intentar saltar el cerco que amenaza con derrotarles definitivamente. Rubalcaba debería haber aprendido que el atajo de la negociación siempre termina en el precipicio de nuevos atentados.

El discurso de López, asumiendo la tesis de un conflicto entre facciones que en realidad nunca ha existido y apostando por una reconciliación con los verdugos, constituye una afrenta moral a las víctimas del terrorismo que resulta inaceptable. No es el momento de anunciar medidas de gracia para los asesinos, sino de lograr la derrota definitiva de los terroristas. Una victoria que solo vendrá de la acción de la justicia, la salvaguarda de la dignidad de las víctimas y el recuerdo imborrable de su memoria. Una paz con vencedores y vencidos.


Libertad Digital – Opinión

Los votos de ETA

El pronunciamiento del lendakari a favor del acercamiento de los presos de ETA a las cárceles vascas, una de las reivindicaciones históricas del entramado proetarra, fue ayer respaldado por el Gobierno y por el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, aunque se aseguraron de precisar que no se incluirá en el programa electoral, en una finta que compromete poco o nada. Otra reacción habría sido una sorpresa, pues no sólo conocían la propuesta de Patxi López, sino que el ex vicepresidente, que tiene en el lendakari a un estrechísimo colaborador, la había consensuado con él. Tras el Consejo de Ministros, José Blanco confirmó que el Gobierno atenderá el plan de López sobre los reclusos terroristas ya que la política contra ETA es pactada entre el Gobierno central y el Ejecutivo vasco. Pérez Rubalcaba la valoró además como una propuesta importante que coincide, según él, con un momento histórico en el que se está «acabando ETA».

Es evidente que este nuevo guiño a los violentos hay que enmarcarlo en una secuencia con distintos episodios como la legalización de Bildu, el alto el fuego de la banda, la adhesión del colectivo de presos al «Acuerdo de Guernica» y ahora el acercamiento de los reclusos. Todo ello en un contexto electoral. En política no existen casualidades ni coincidencias espontáneas, y menos aún en la lucha contra ETA. Eslabón tras eslabón, se forma una cadena que cobra todo su sentido y que, obviamente, favorece intereses partidistas y electorales en unos comicios en los que el PSOE lo tiene casi todo perdido y busca una tabla de salvación. Como hemos adelantado en LA RAZÓN, es más que probable que la nueva página del guión en curso sea un inminente comunicado de ETA, que se instrumentalizará convenientemente.


Pero los demócratas no pueden confundirse ni perder de vista lo esencial. Pérez Rubalcaba y Patxi López han articulado un discurso sobre ETA en tiempo pretérito, como si el terrorismo ya fuera parte de la historia. Estamos ante una fenomenal manipulación, como es pretender que ese mundo de violencia y extorsión está en su peor momento, cuando tiene más poder institucional que nunca.

Las víctimas del terrorismo, termómetro adecuado para calibrar el estado de la política antiterrorista, han reaccionado con una indignación comprensible y justa a los movimientos de este nuevo proceso. Le han recordado a Rubalcaba y a López que ETA sigue «presente». Y lo estará mientras no abandone el terrorismo, pida perdón por sus crímenes y entregue las armas.

Entre una democracia y una banda de asesinos no hay empate posible ni final inocuo. El Estado de Derecho demanda un epílogo sobre todo ético, y éste sólo puede darse con un desenlace con vencedores y vencidos.

Por lo demás, el Partido Popular tendrá que valorar con detenimiento la conveniencia de mantener una alianza en el País Vasco con un partido que recibe los elogios de Bildu y los reproches de las víctimas del terrorismo.


La Razón – Editorial

viernes, 30 de septiembre de 2011

Paz sucia. Patxi vuelve a helar la sangre. Por Guillermo Dupuy

¿Se imaginan al PSOE celebrando la adhesión de ETA y de sus presos al Pacto de Estella durante la tregua del 98? ¿Se imaginan al PP quitándole "credibilidad" o "importancia"? Pues eso es lo que está ocurriendo ahora con la carta y el acuerdo de Guernica.

Patxi López ha tenido la desfachatez de afirmar, entre otros muchos dislates, que "hoy no hay nadie que, en público, reivindique la violencia terrorista. Ya no hay ningún espacio público secuestrado por los violentos". Vamos, como si los proetarras de Bildu, que gobiernan la Diputación General de Guipúzcoa, el Ayuntamiento de San Sebastián y un centenar de municipios del Pais Vasco y Navarra , hubieran dejado en algún momento de enaltecer como "presos políticos" a los criminales de ETA que están en prisión; como si los proetarras de Bildu hubieran pasado a condenar los casi mil asesinatos perpetrados por la banda; como si los de Bildu hubieran exigido la incondicional e irreversible disolución de la organización terrorista a la que sirven de voceros, en lugar de secundar, como desgraciadamente secundan, el chantajista comunicado de alto el fuego de la banda.

Más infame todavía ha sido su referencia al "hecho" de que "incluso los presos y sus familias, a los que ETA siempre ha impuesto, mediante el terror, un silencio clamoroso, han abierto una nueva grieta estos días y se han sumado al denominado "Acuerdo de Gernika".


Vamos, como si ETA no hubiera diseñado ese repugnante acuerdo, que ningún demócrata debería suscribir; como si ETA y sus presos no hubieran celebrado, desde el primer día y en públicos comunicados la firma de ese acuerdo que exige la amnistía de los presos, arremete contra la democracia y el ordenamiento jurídico español y condiciona el "alto el fuego permanente y verificable" de los terroristas a la consecución de los objetivos por los que han venido matando y convocado las anteriores treguas; como si en su infame carta, los presidiarios de ETA, monolíticamente agrupados en el "Colectivo de Presos Políticos Vascos", no hubieran reivindicado por enésima vez su actividad terrorista como la "lucha de Euskal Herria, la lucha a favor del reconocimiento y la soberanía de nuestro pueblo", como si los presos de ETA no hubieran insistido nuevamente en esa misiva en considerarse "cautivos" y en hablarnos del "conflicto que los Estados español y francés han impuesto a Euskalherria".

Pese al tramposo discurso de Patxi López, que no deja de ser el de Rubalcaba y Zapatero, lo cierto es que actualmente estamos mucho peor que lo que estuvimos en anteriores treguas de los terroristas. No sólo los voceros de ETA cuentan con mayor poder público que nunca, sino que ahora, además, el gobierno y el PSOE celebran la adhesión de ETA al Acuerdo de Guernica mientras el PP se limita, estúpida y suicidamente, a quitarle importancia. ¿Se imaginan al PSOE de Almunia celebrando la adhesión de ETA y de sus presos al Pacto de Estella durante la tregua del 98? ¿Se imaginan al PP quitándole "credibilidad" o "importancia"? Pues esto es exactamente lo que está ocurriendo ahora en nuestro país con respecto a la nauseabunda carta en la que los presos, al igual que ya hiciera ETA en su comunicado de enero de este año, celebran la firma del Acuerdo de Guernica.

Parecería que en este país nadie se haya leído ni el repugnante "Acuerdo de Gernika" ni la, aun peor, carta de los "presos políticos vascos". Teniendo en cuenta la estupidez de una parte de la derecha, es muy posible. Pero en el caso de la izquierda, estoy seguro de que manipulan a sabiendas. Luego, claro, dirán que los terroristas les hacen trampas. Pero no. Las trampas las hacen quienes presentan la carta de los presos como si de una carta de arrepentimiento se tratara o como si el Acuerdo de Guernica fuera una especie de calco del "Acuerdo por las Libertades y Contra el Terrorismo".

Así las cosas, ya sabemos qué poco valor debemos conceder a las apelaciones de Patxi López a la memoria de las victimas. Sólo las menta para dejar de lado su igual derecho a la dignidad y a la justicia.


Libertad Digital – Opinión

Maldita ansiedad. Por Alfonso Merlos

Mal vamos. La hoja de ruta presentada por López, tan sintética como fría y almibarada, flaquea en lo fundamental. El aventajado lendakari aún no ha comprendido que los españoles no merecemos ser conducidos como ganado hacia el final de ETA. Queremos luchar cívicamente y caminar con dignidad hacia la derrota de ETA. Y el decálogo omite, no por casualidad, los conceptos de derrota y victoria, erigidos en democracia en referencias éticas de primer orden.

La noticia de la nueva iniciativa pacificadora de Pachi es que no hay noticia. La misma ausencia de claridad moral que tradicionalmente ha exhibido el PSOE en el combate contra el terror, la misma tibieza en las formulaciones de choque contra el mayor entramado asesino que ha conocido España en el último medio siglo… y la misma ansiedad que ha sacudido la conciencia de la izquierda en la búsqueda de una falsa convivencia en el País Vasco, que por desgracia sólo ha servido para otorgar ventaja a los del hacha y la serpiente. Dado el desafío autonómico de Bildu y el nacional de Sortu, resulta de un cinismo intolerable plantear que el Estado de Derecho le ha quebrado la muñeca al totalitarismo. Y más aberrante todavía abrir una ventana de oportunidad a los matarifes que ahora permanecen entre barrotes y cuyo futuro le quita el sueño día y noche a los socialistas. ¿Qué clase de final es éste? ¿Qué clase de Justicia? ¿Dónde queda el honor y la superioridad de los que han caído por la libertad?

Hace ya unos años, tras la excarcelación de Iñaki de Juana, el askatasuno Olano le dijo al PSOE que la lucha tenía sentido, pero que estuviera tranquilo Zapatero que nadie le iba a pasar la bandera de la victoria por la cara. Años después, con más sufrimiento y más víctimas, ten por seguro Pachi que no vamos a dejar que estos cafres nos pasen la bandera por la cara a los españoles que aún nos mantenemos erguidos. Y somos millones.


La Razón – Opinión

Fleur, fleur. Por Alfonso Ussía

El carota sudafricano Brian Currin lleva mucho tiempo viajando de un lado a otro del mundo con la excusa de un supuesto plan de «pacificación» del «problema vasco». Currin lo que quiere es que España perdone, la ETA no sufra derrota alguna, los presos salgan a la calle y todas esas bobadas que propugnan los batasunos. Pero nadie nos ha informado de quienes pagan a Currin y sus ayudantes. Viajan en clase Preferente y se alojan en los mejores hoteles de Bilbao, San Sebastián y Vitoria. Comen y cenan en famosos restaurantes y cuando están aburridos hasta podrían irse de palomitas, que así las llamaba don Santiago Bernabéu. Cuenta Luis Miguel González en un libro que acaba de publicar con el Real Madrid de protagonista, que Bernabéu en una audiencia con Franco le sorprendió con esta proposición: «Mi general, ¿y si nos fuéramos a pasar un rato con un par de pelandruscas?». Franco se puso muy colorado y no respondió. Y Foxá, refiriéndose a su ministro, Alberto Martín Artajo, cristiano profundo y muy clerical, cuando éste abandonó una cena con un grupo de diplomáticos, informó de esta guisa a sus compañeros. «No os preocupéis, es que el ministro, a estas horas, siempre se va de curas». Currin tiene aspecto de guepardo del Krügger, apasionado y ligero, no tanto como Strauss-Kahn, pero mucho me temo que en sus horas de aburrimiento en la soledad de los hoteles –que son todas, porque no hace nada–, le asaltará de cuando en cuando la tentación de culminar algún desahogo. No se trata de una afirmación, y menos aún de una confirmación. Es un juego de intuiciones. En el caso de que tal tentación le sobreviniera, ¿quiénes les pagan a Currin y sus ayudantes la resolución de sus gozos? Vuelos, hoteles, restaurantes y gozos. No creo que sean los bilduetarras los paganinis. Y tengo para mí que a Currin le estamos pagando los españoles para que siga intrigando contra los españoles. Fondos reservados, Ministerio del Interior.

No contentos con los gastos de Currin, la ETA ha contratado –¿puede la ETA contratar?– a seis observadores extranjeros para que verifiquen el alto el fuego de la banda. Son seis formidables desconocidos. El inglés Chris Maccabe, el indio Satish Nambiar, el srilanqués Ram Manikkalingam, el sudafricano Ronnie Kasrils, el escocés Ray Kendall y la atractiva Fleur Ravensbergen, de quien no facilita la ETA sus datos de origen, y puede ser alemana, danesa, sueca, noruega e incluso, francesa, por lo de Fleur. Me parece que estos se lo van a pasar estupendamente bien en España a nuestro cargo. Con especial intensidad, Ram Manikkalingam, que es el jefe de Fleur, y Dios me libre de la sospecha y el chisme, pero ahí puede haber tomate. Y me duele la posibilidad, por cuanto Fleur me ha entrado por los ojos como rayo de luz ardiente y mesurado simultáneamente. ¿Puede ser lo mesurado ardiente y lo ardiente mesurado?, se preguntarán ustedes. Mi respuesta es decepcionante. Lo ignoro. Pero yo he sentido ese ardor y esa mesura cuando he visto la imagen de Fleur. Y claro, los celos matan. Y Manikkalingam me cae fatal. Ay, Fleur, Fleur, que mal me lo está haciendo pasar.

Por lo demás, nada nuevo. Seis gorrones más a costa del contribuyente que sumados a Currin y sus ayudantes empiezan a conformar un grupo preocupante. No por lo que hagan, sino por lo que cobran.


La Razón – Opinión

Del sueño a la pesadilla

La fallida operación de salida a Bolsa de Loterías ha sido el penúltimo episodio de una gestión socialista marcada por la improvisación que ha frustrado el presente del país y ha hipotecado su futuro. La inesperada decisión del Gobierno de suspender la privatización del 30% de la compañía, tan sólo una semana después de haber sido aprobada por el Consejo de Ministros, encaja en lo que ha sido la trayectoria de un Ejecutivo precipitado y equivocado en la mayoría de sus decisiones de calado. La malograda iniciativa no es un asunto menor ni se le puede dar carpetazo con una fugaz comparecencia y una explicación poco verosímil. Los argumentos de que «en este momento la situación de los mercados de capitales es muy distinta a la que existía» al emprender el proceso privatizador y de que «no se dan las condiciones adecuadas para garantizar unos ingresos que reflejen» el valor de la sociedad no convencen, pues hay que insistir no sólo en que el panorama depresivo de los parqués viene de lejos, y que incluso ha mejorado en los últimos días, sino en que el Consejo de Ministros dio luz verde a la operación, y por tanto otorgó su impulso político a la misma, hace tan sólo una semana. Y hace siete días la Bolsa estaba peor que ayer. Por tanto, Salgado debe explicaciones que aporten luz a un asunto opaco y no exento de sospechas para la oposición. El PP defendió que las «prisas» por los procesos de privatización en los estertores de la legislatura no se entienden y «generan dudas y sospechas de toda naturaleza» sobre los beneficiarios. El Ejecutivo tendrá que rendir cuentas por haber lanzado una campaña de publicidad por valor de entre 10 y 14 millones de euros para anunciar una inminente salida a Bolsa que no se producirá, y también tendrá que detallar los estudios financieros y de mercado realizados que sustentaron una apuesta más tarde abortada. La impresión es que el Gobierno tomó primero la decisión y luego analizó su conveniencia, algo habitual en su proceder estos años. Creemos fundamental que se aclare de dónde piensan obtener de 7.000 a 9.000 millones que estimaban recaudar y que, según algunos expertos, eran imprescindibles para cumplir con los objetivos de estabilidad presupuestaria del Gobierno para 2011. Que Economía no haya mostrado interés en clarificar estos detalles no es admisible en un caso con miles de millones en juego. Entre tanto aspecto cuestionable y censurable, el fondo de la operación tampoco resulta convincente. La privatización de Loterías, un negocio que no ha decaído con la crisis y que genera ingresos fijos valorados en 2.700 millones de euros cada año, carece de sentido económico y político, más allá de las urgencias y la asfixia financiera de una Administración agonizante y con compromisos ineludibles en disciplina fiscal. Afrontarla, además, sin el consenso del principal partido de la oposición –y muy probablemente de Gobierno tras el 20-N– abocaba a un escenario de litigio y convertía el proceso en un despropósito. El lema de la campaña publicitaria de la salida a Bolsa era «Si hay algo seguro, es que la gente nunca va a dejar de soñar», pero con este Gobierno, más que sueños serán pesadillas.

La Razón – Editorial