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viernes, 13 de marzo de 2009

No pienses en un Jaguar. Por Juan Carlos Girauta

Ana Mato

«Por desgracia para ella y para su partido, Ana Mato ha reaccionado de la peor forma posible: con la respuesta, absolutamente inverosímil, de que no le consta un Jaguar en casa (¡No pienses en un elefante!). Sí o no, señora Mato. ¡Sí o no!»

"No me consta nada" es la peor respuesta que podía dar Ana Mato a las preguntas sobre el Jaguar que Francisco Correa le habría regalado al secretario del Área Electoral del PP a finales de 1999. Más que nada porque ese cargo lo ocupaba quien entonces era su marido y compañero de trabajo (y de departamento), Jesús Sepúlveda. La persona que estaba día y noche con Sepúlveda sólo podía contestar dignamente dos cosas: Jesús tenía un Jaguar o Jesús no tenía ningún Jaguar. Jamás que no le consta.


Con un rotundo "no", Mato habría comprometido su palabra y su credibilidad para desdecir a El Mundo (algo que ocasionaría gran placer a Rajoy), debilitando de paso las paralelas acusaciones de Garzón, que señala otros presuntos regalos de Correa a Sepúlveda: 400.000 euros, un Range Rover. ¿Qué mejor para el PP? Los ojos del público se quedarían clavados en El Mundo y en Garzón a la espera de pruebas... y sólo se volverían indignados hacia el partido en caso de que Antonio Rubio o el superjuez, efectivamente, las aportaran.

También pudo admitir Ana Mato, sin más, que hubo un Jaguar en su casa. Un Jaguar es difícil de olvidar. Yo recuerdo todos los coches que he tenido, del primero al último, y ninguno era tan vistoso. Una respuesta así habría tenido el doble efecto de confirmar las informaciones de Rubio pero apartando (al menos de momento) cualquier sospecha del PP. Equivaldría a decir "allí había un Jaguar y yo no tengo nada que ocultar". Pensaríamos que el marido había escondido a la mujer el origen del coche. Y por muchas insidias que arrojara el adversario político, se impondría la credibilidad de Ana Mato, persona de perfil riguroso. Opino que saldría inmaculada incluso en la improbable hipótesis de que su ex marido apareciera con un dedo acusador en los papeles: "¡Ella lo sabía!".

Pero, por desgracia para ella y para su partido, la actual número tres del PP ha reaccionado de la peor forma posible: con la respuesta, absolutamente inverosímil, de que no le consta un Jaguar en casa (¡No pienses en un elefante!). Sí o no, señora Mato. ¡Sí o no! ¿No ve cómo se cierne sobre sus siglas la sospecha? De confirmarse, sufriremos una profunda decepción quienes creíamos en la acrisolada honradez de su partido.

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miércoles, 11 de marzo de 2009

La han medido mal. Por Juan Carlos Girauta

Esperanza Aguirre

«El espionaje que le han fabricado se desmonta por momentos, al director de El País le espera una querella y a los que la veían acabada un palmo de narices.»

Se vienen equivocando con Esperanza Aguirre. Antes de la intrascendente pifia de Ortega Cano confundiéndola con una ganadera, la presentó la progresía como iletrada a cuenta de la leyenda de Sara Mago, la tuvo Gallardón por doña Cuaresma –la del gesto agrio y estricta conducta–, la describió el niño republicano Tecglen como cristianofascista, y la verdadera caverna del PP, travestida de centrista, la consideró derecha extrema. El olvidado Simancas la quiso mancillar atribuyéndole un "ruido de cheques" que quedó en alucinación auditiva, El País ha intentado crucificarla con una trama de espías que es un bumerán y Rajoy la ha tomado por el pito del sereno dando pábulo a Prisa y escatimándole a ella, por envenenado silencio e infecta omisión, el apoyo y la confianza que a ningún otro dirigente ha negado. No es raro que, midiéndola tan mal, la dieran hace cuatro días por amortizada. En la galería de equivocaciones, sólo la de Ortega Cano está libre de mala leche.


Los demás se la tienen que envainar. La iletrada viene del entorno del profesor Pedro Schwartz, como ministra protagonizó el único intento de acabar con la fragmentación de la escuela española en un muestrario de mitologías provincianas, tiene el mejor inglés de nuestra clase política y cita con soltura a pensadores que la mayoría de sus compañeros ignoran ampliamente. El agrio gesto sólo lo percibe alguien capaz de venirse abajo al oír "Gran Wyoming". En cuanto a estricta conducta, la sigue con las cuentas, desde luego, más que el alcalde derrochador. De fascista la acusó un tío que le hacía elegías al Ausente y panegíricos a Franco por el mismo precio; ¿quién se acuerda? Su supuesto conservadurismo extremo lo parió la mala conciencia de compañeros procedentes de la rancia derechona que no soportan el contraste con el pasado, el presente y el futuro de la presidenta. Ella militaba en formaciones liberales mientras sus actuales detractores digerían a duras penas la historia implacable. Toda la maquinaria de la izquierda mediática y política no ha logrado encontrarle un desliz económico, y el ruido de cheques sólo lo sigue oyendo Simancas en noches insomnes y avaras de lo que pudo haber sido y no fue. El espionaje que le han fabricado se desmonta por momentos, al director de El País le espera una querella y a los que la veían acabada un palmo de narices.

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lunes, 9 de marzo de 2009

¡A Bruselas!. Por Juan Carlos Girauta

Nacionalismo

«Lo que financia la mayoría con sus impuestos sirve así a los proyectos antiespañoles de una exigua minoría, desde el sistema educativo hasta los medios públicos, pasando por las subvenciones culturales.»

Querían a diez mil independentistas catalanes manifestándose en Bruselas y a duras penas han llegado a la mitad. Los organizadores sostienen que han logrado su objetivo; no así la policía belga, seguramente pagada por el perverso centralismo español, que sitúa la cifra entre 2.900 y 5.000. Los políticos en activo que se enseñaron por allí pertenecen a ERC, naturalmente, y a Convergència. Lo que un día alguien llamó "nacionalismo moderado comprometido con la gobernabilidad en España" es hoy "soberanismo" y ya no presenta diferencias con la formación de Carod. Defendido por el grupo más próximo a Artur Mas, el "soberanismo" no es más que un sinónimo de independentismo, secesionismo, separatismo. La soberanía (¿habrá que explicarlo a estas alturas?) es el atributo definitorio de los Estados, y es exclusivo de ellos.


Se han revelado falaces todas aquellas fórmulas de la "España plural" con que los socialistas pretendían apaciguar a las fuerzas políticas centrífugas. Si se trataba de consolidar un acuerdo general sobre las premisas básicas del nacionalismo para que el sistema dejara de agitarse y las instituciones se estabilizaran, han fracasado. La estrategia de complacer unas supuestas demandas "nacionales" de Cataluña para desactivar las iniciativas de ruptura con el Estado ha sido un fiasco sin paliativos. No sé qué lógica seguirán los socialistas, pero se ha impuesto lo contrario a lo anunciado. El separatismo es cada vez más fuerte, no porque goce de mayor apoyo social sino porque todos los recursos y mecanismos públicos se han puesto al servicio de los planes de una minoría que se sitúa en el 16,1% de la población catalana según la propia demoscopia de la Generalitat.

Lo que financia la mayoría con sus impuestos sirve así a los proyectos antiespañoles de una exigua minoría, desde el sistema educativo hasta los medios públicos, pasando por las subvenciones culturales, un capítulo que merece especial atención: el Gobierno catalán entrega las herencias intestadas a Òmnium, organización consagrada a actividades como contar así la historia, boicotear productos etiquetados en castellano o negar legitimidad al Tribunal Constitucional. Tienen todo el derecho a manifestarse en Bruselas, pero no vaya a ser que alguien los tome en serio. Si nos echan un pulso con diez mil, propongo que nos plantamos ante la sede de la UE veinte mil catalanes para recordarles que esto es España. Aunque luego nos quedemos, como ellos, en menos de la mitad. ¡A Bruselas!

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viernes, 6 de marzo de 2009

Ahora a por el cine. Por Juan Carlos Girauta

Nacionalismo

«Viven de nosotros, malgastan nuestros recursos, nos aleccionan, construyen su realidad virtual y trabajan para que desaparezca cualquier resistencia a su verdadera aspiración: gobernar todas y cada una de las facetas de nuestra vida.»

Si la demanda de cine doblado o subtitulado en catalán ascendiera a la mitad de los espectadores catalanes, ya existiría la oferta que la conselleria de Cultura, en manos independentistas, se dispone a crear artificialmente. Lo mismo sucedería si los demandantes fueran el setenta por ciento, o el treinta: la oferta se ajustaría. Pero las cosas son como son (algo casi imposible de entender para un nacionalista), y, a pesar de la inmersión, las multas y demás discriminaciones positivas, la situación es la que describe en El Mundo quien mejor conoce el asunto, la gerente del Gremio de Empresarios de Cine de Cataluña, Pilar Sierra: "Si pones la misma película en catalán y en castellano en el mismo multicine, la gente entra masivamente a ver la copia en castellano". Todos lo sabemos.


Dejando aparte las cuestiones que suscita esta verdad (entre otras, ¿a qué aula del mismo colegio bilingüe acudirían masivamente los escolares catalanes si pudieran escoger libremente la lengua en que aprenden matemáticas?), hasta los defensores de la nueva ley catalana del cine reconocerán que su objetivo es alterar la demanda a través de la oferta. Otra vuelta de tuerca intervencionista. Ingeniería social, modelación de una sociedad avanzada según agarrotados patrones ideológicos de una minoría iluminada y conocedora de lo que nos conviene a todos.

La locura va más allá. Se prevé implantar en Cataluña una red pública de salas de cine. Bien mirado, es lógico: todo seguirá como hasta ahora, con las salas existentes proyectando sus copias en castellano, y además habrá varias decenas de salas nuevas casi vacías cubriendo la cuota obligatoria del 50%. Así será si el mundo sigue girando en Cataluña al margen de su clase política. Viven de nosotros, malgastan nuestros recursos, nos aleccionan, construyen su realidad virtual y trabajan para que desaparezca cualquier resistencia a su verdadera aspiración: gobernar todas y cada una de las facetas de nuestra vida, incluidos el ocio y la intimidad. Los sentimientos más básicos los vienen invadiendo y explotando de antiguo. Ahora se van a poner más sofisticados. ¡Y todavía dicen que se puede ser nacionalista y liberal!

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miércoles, 4 de marzo de 2009

Por la boca muere el pez. Por Juan Carlos Girauta

Olazábal

«Claro, claro. Para ser un partido real hay que venir de antiguo, ¿no? Sólo que tal requisito hace al PSOE o a ERC bastante más reales que al PP. ¿O quizá a partir de la refundación de Aznar ya no sea posible crear nuevos partidos?»

De atender a Freud, el lapsus linguae de Zapatero "un acuerdo con Rusia para follar" responde a una manifestación del inconsciente que aprovecharía el relajamiento de las represiones conscientes. Hasta ahí puedo decir, pues no hay que perseguir a nadie hasta los recovecos de sus procesos mentales, aunque ese nadie esté dispuesto a perseguirnos a nosotros hasta la intimidad del nacer, del morir, del amar.


Más miga tiene lo de Blanco: "Hay que ser comprensibles", dice, con el PNV. Aquí no hay acto fallido; aquí hay fallo, catástrofe semántica y analfabetismo funcional. No sé si es comprensible que Blanco sea comprensivo con los de Ibarretxe, pero se comprende el sentido, se entiende la intención... y se huele el amaño. Los buenos resultados del PSE han sido una mala noticia para el PSOE, forzado a virar su estrategia de aislamiento al PP perdiendo apoyo nacionalista en el Parlamento... o a retratarse definitivamente en el País Vasco al lado del PNV, que es lo mismo que revelar de una vez su verdadera idea de España: consiste en que ésta deje de existir.

Otros no disparatan al hablar sino al pensar, al juzgar. El problema es aquí de sindéresis y lo padece el portavoz del PP en las Juntas de Vizcaya. Cree saber Olazábal que su partido habría obtenido tres escaños más en el Parlamento vasco "si no hubiese existido UPyD, que no es un partido real sino una formación impulsada por unos medios de comunicación". Claro, claro. Para ser un partido real hay que venir de antiguo, ¿no? Sólo que tal requisito hace al PSOE o a ERC bastante más reales que al PP. ¿O quizá a partir de la refundación de Aznar ya no sea posible crear nuevos partidos? Nótese que Olazábal sí comprende el trasvase de votos del PP al PSE: "Es una cosa comprensible" (aquí sí, Blanco). Lo incomprensible es, por lo visto, que antiguos votantes del PP se decanten por una formación que defiende sin complejos la unidad de España y que está dispuesta a presentar batalla ideológica al nacionalismo. Si Zapatero da risa y Blanco da pena, Olazábal da miedo.

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martes, 3 de marzo de 2009

Las reglas del PNV. Por Juan Carlos Girauta

Elecciones vascas

«Tengo para mí que no habrá caso, pues lo que le pide el cuerpo a los socialistas es pactar con el nacionalismo, que es lo suyo. Y en tal tesitura, lo lógico es que la presidencia recaiga en el que tiene más escaños. Así pues, continuidad.»


Anuncia el PNV lo que no está dispuesto a aceptar: ni un acuerdo con el PSE que suponga ceder la presidencia del Gobierno vasco a López, ni que PSE-PP-UPyD "se unan" desalojándoles del poder. Todo esto sería muy interesante en el caso de que a alguien le importara la opinión del PNV. Tiene el partido de Arana la convicción, sedimentada por tres décadas de régimen, de poseer un derecho natural al Gobierno del País Vasco, más allá de los resultados. Antes de las sedimentaciones, ya González pecaba de tan singular superstición.


Cosa diferente sería que España abominara de la formación de mayorías alternativas a quien gana elecciones por mayoría simple, sólo que no recuerdo a nadie poniendo mala cara cuando se trataba de desbancar a un PP ganador en Galicia, a un PP ganador en la Comunidad de Madrid, a un PP ganador en Baleares, a una CiU ganadora en Cataluña. Todo aquello era perfectamente aceptable. Pero si el mismo mecanismo democrático se aplica en el País Vasco, estamos ante una "agresión política" según Ortúzar, presidente del PNV en Vizcaya. Cuenten pues las agresiones políticas que viene sufriendo el acordonado PP. Las reglas que rigen para el PNV no son las mismas que rigen para los demás. No porque lo crean los nacionalistas vascos, que con eso no habría bastante, sino porque lo lleva interiorizado desde el principio de la Transición la izquierda española.

Con todo, tengo para mí que no habrá caso, pues lo que le pide el cuerpo a los socialistas es pactar con el nacionalismo, que es lo suyo. Y en tal tesitura, lo lógico es que la presidencia recaiga en el que tiene más escaños. Así pues, continuidad. Continuidad pura. ¿O es que no han gobernado ya antes juntos PNV y socialistas durante el régimen de los treinta años? Ojalá me equivoque, pero veo demasiado optimismo en quienes se recrean con la mayoría "constitucionalista". Se justificaría si el lugar de López lo ocupara Redondo. Pero con lo que hemos llegado a ver desde finales de 2003, cuando se formó el tripartito catalán, resulta de un voluntarismo cándido colocar del lado de la Constitución a los impulsores del Estatut (Zapatero en primer lugar) y de la cesión política ante ETA que marcó la anterior legislatura (Zapatero y López).

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viernes, 27 de febrero de 2009

El tío de la maza. Por Juan Carlos Girauta

Lazcano

El delincuente reincidente José Bové, líder antiglobalización, ha sido uno de los hombres más queridos de Francia por haber destrozado un McDonalds, símbolo del capitalismo. ¿Va a ser menos el tío de la maza por destartalar un símbolo de la impunidad?

El tío de la maza, amén de presunto delincuente, es una alarma que se ha disparado, es la justicia material, el hasta aquí hemos llegado, es la insostenibilidad de la justicia formal allí donde no rigen los derechos y libertades democráticos. Metáfora y justicia es el tío de la maza por mucho que pueda haber sido fabricado. No él, que es genuino, sino su destrucción de la taberna. Nótese que, hicieran lo que hicieran las cámaras allí, la ruina previa de su casa existió, la furia existió, y el "ojo por ojo" fue sentido. Salvo que el tío de la maza sea un actor fenomenal.


No tengo ganas de gastar un párrafo explicando que la Ley del Talión y el Código de Hammurabi no forman parte del ordenamiento jurídico español, porque lo que clama al cielo es tener que aguantar a la Iglesias –no sé si unas horas antes o unas horas después de insultar a María San Gil y alabar a Otegi– dando lecciones sobre el rol pedagógico del periodista. Puede que la ex comisaria felipista sea pedagoga; yo no. A ver si Serrat va a poder preferir un buen polvo a un rapapolvo, un bombero a un bombardero y la revolución a las pesadillas (como si no se tratara de lo mismo), y uno no va a poder primar al tío de la maza, con toda su justicia material, sobre los tíos del entramado de ETA metidos en las instituciones, con toda su justicia formal.

Que lo formal se adecente, o sea, que no se financie el terrorismo legalmente con dinero público, y lo material se adecuará a lo formal sin que un tío con una maza despierte simpatías abiertas o encubiertas. Por otra parte, al tío de la maza le son probablemente de aplicación la atenuante de haber sufrido agresión ilegítima, el arrebato u obcecación, y acaso la eximente de un sofisticado miedo insuperable. Sí, a veces el miedo es resueltamente temerario. El delincuente reincidente José Bové, líder antiglobalización, ha sido uno de los hombres más queridos de Francia por haber destrozado un McDonalds, símbolo del capitalismo. ¿Va a ser menos el tío de la maza por destartalar un símbolo de la impunidad? Que le juzguen, bien, pero, sobre todo, que se le proteja de quienes se disponen a lincharle, de quienes ya le están linchando.

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miércoles, 25 de febrero de 2009

El ministerio judeófobo. Por Juan Carlos Girauta

Soraya Rodríguez

«Pida perdón a Israel. Y ahora que se ha animado Bermejo, aproveche para dimitir también usted y deje de ocasionarnos problemas con el único Estado democrático de aquella región del mundo.»

De cualquier cosa hacen un ministro, así que no les cuento lo que puede pasar con los secretarios de Estado. Toda una vida al servicio del PSOE, y una licenciatura en Derecho que, aunque luzca en la pared más sola que la una, no es poca cosa en el país de los presidentes bachilleres y los estadistas de currículum en blanco. Toda una vida pegada a las siglas tiene premio, y ahí que te lanzan, Soraya Rodríguez, al estrellato diplomático, mundial y estratosférico: secretaria de Estado de Cooperación. De cooperación consigo misma, de cooperación con su partido y de cooperación al linchamiento de Israel y a la judeofobia.


Porque resulta que la número dos de Moratinos, es decir, la segunda formalmente del ministro de Exteriores y la segunda materialmente de la nada absoluta, posee un tacto especial y gusta de apagar los fuegos con gasolina. Así, cuando empezaban a olvidarse las últimas canalladas, se saca de la manga la fracasada alcaldable de Valladolid y antisemita progre "1.500 asesinatos" de Israel en Gaza. Asesinatos, lo que se dice asesinatos, los de su partido en la guerra sucia del felipismo, secretaria, por citar los más recientes y por no evocar las checas ni a Calvo Sotelo. Cuando un Estado democrático, legítimo y (al menos hasta que llegó Zapatero al poder) amigo, se enfrenta a grupos terroristas armados o combate en una guerra, es importante averiguar algunas cosas: primera, con qué lado del conflicto coinciden nuestros valores como Estado (¿Con Hamás o con Israel?); segunda, cuántas son las bajas y de qué carácter (cite la fuente ignota que le permite hablar de "1.500 asesinados" en Gaza. ¿Quizá Hamás?); tercera: cuál es el concepto de asesinato.

Compruebe estos extremos y pida perdón a Israel. Y ahora que se ha animado Bermejo, aproveche para dimitir también usted y deje de ocasionarnos problemas con el único Estado democrático de aquella región del mundo. Se han visto enseñas de su partido en manifestaciones favorables a los terroristas donde se vejaba la bandera de Israel, donde se acusaba de genocidio a las principales víctimas de genocidio que ha conocido la historia, donde se invertía el sentido de la palabra Holocausto. Ha sido grave, pero eran manifestaciones callejeras. Lo demencial, lo inverosímil es que hooligans enloquecidos accedan a las Secretarías de Estado.

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martes, 24 de febrero de 2009

Zapatero suelta lastre. Por Juan Carlos Girauta

«Lo que nadie le puede negar a Zapatero es un agudo sentido de lo electoral, y a unos días de dos comicios, Bermejo había dejado de ser el agitador que levantaba a la militancia de sus asientos para convertirse en un lastre, un agujero negro de votos.»

La semana pasada, el Gobierno en pleno despejó el banco azul plantando a Bermejo, que dejaba de formar parte del Gabinete sin necesidad de motorista, por la vía del castigo parlamentario y la tortura fotográfica. Mientras eso le hacían al ministro de Justicia sus compañeros del Ejecutivo, tratándolo como al delantero enemigo al que se deja fuera de juego abandonando de súbito y en bloque los aledaños de la propia portería, una turba de hooligans con carné de diputado (y de socialista) cuyas caritas me gustaría ver ahora hacían el ridículo jaleando al cesante: "¡Torero, torero!". Enésima prueba de lo muy enterados que están siempre los miembros del legislativo de lo que hay y se cuece. La soledad en el banco azul ya exhibía a un ex ministro, y la clac, roma y obtusa, sin comprender, sin discernir. Al final a quien se van a parecer las muñecas japonesas de silicona es a los diputados socialistas. Qué ridículo.


Lo afirmé reiteradamente en la COPE el jueves y el viernes pasados: "Lo de Bermejo es cuestión de días; la semana que viene (por esta) caerá". No soy adivino, pero creo haber comprendido el palo de Zapatero, que consiste en que cada ídem aguante su vela, y todos juntos la del presidente. Cuando ha sostenido contra viento y marea a un ministro, véase la de Fomento, ha sido por vanidad: ¿cómo va él a equivocarse? Pero lo que nadie le puede negar a Zapatero es un agudo sentido de lo electoral, y a unos días de dos comicios, Bermejo había dejado de ser el agitador que levantaba a la militancia de sus asientos, el ácido actor al que se rifaban en todas las provincias como garantía de éxito mitinero, para convertirse en un lastre, un agujero negro de votos, una incomodidad en las comparecencias de De la Vega, un horror estético de ciervos vulnerados, un error ético de sobres con billetes de quinientos euros y una aberración política de encuentros en la tercera fase (la de destrucción de la oposición vía muerte civil de sus cargos) con Garzón. Las miradas se centran ahora en el juez socialista, que podría aprovechar fecha tan indicada como el 23-F para hacerle un favor definitivo a la democracia. Ánimo.

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lunes, 23 de febrero de 2009

Cayo cayó. Por Juan Carlos Girauta

Cita de Marx.

El último comunista que queda en España es Paco Frutos, que no abusa de Marx para no tener que inventarse las citas. A Cayo Lara, coordinador de la evanescente Izquierda Unida, le endosan bulos de internet asesores de todo a cien para que haga el ridículo. Ninguna pirueta le librará de ser la sombra de la sombra de un error histórico. Aunque ostente don Cayo una formidable ventaja: no existe forma humana de empeorar a Llamazares. Los disfraces de Lara han sido lo más soso de los carnavales. Se ha disfrazado de palestino, de conocedor de Marx y de profetilla delegado, capaz de hallar en un texto del siglo XIX el retrato fidelísimo de la debacle financiera del XXI.


Varias cosas tiene don Cayo muy de izquierdas: la falta de rigor, la erudición a la violeta, la doctrina de oídas, la credulidad oceánica y, por encima de todo, la incapacidad congénita de decir "me equivoqué". Por el contrario, opta por revolcarse en el lodo cuando justifica así la cita apócrifa: "Puede que [Marx] no lo dijera, pero seguro que lo pensó". Puede que Marx no escribiera en El Capital el párrafo que le han colado, pero el viejo Karl tiene que haberlo pensado según el criterio del especialista Cayo, cuya comprensión de lo marxiano es más amplia y más profunda que su memoria. Más parece tener que ver todo esto con la pieza del pastor luterano Martin Niemöller "Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas...", atribuida a Brecht por José Sacristán, por Francisco Camps y por el noventa y nueve por ciento de los periodistas.

¿Qué pensará Anguita de Cayo, el que cayó? Él que se enorgullecía de haber leído El Capital lápiz en mano, subrayando pasajes, tomando notas. Lo que pensará cualquiera que venga de aquella izquierda donde el manejo de un mínimo aparato conceptual resultaba indispensable, por mucho que se desbarrara y se estirara hasta la deformación. En realidad, la distorsión de viejas ideas era definitoria de la adscripción ideológica, toda vez que la principal virtud del marxismo bonito era su aparente capacidad de explicar toda la realidad, presente, pasada y futura.

Naturalmente, el socialismo científico era, en estas condiciones, más bien una paraciencia. Por eso han transitado muchos progres, sin dificultad, de Marta Harnecker a las flores de Bach y de los aparatos de penetración ideológica a la ufología. Pero, con paraciencia y todo, el dirigente cogido en cita falsa pasaba un mal trago, y mucha vergüenza. Ahora el esoterismo comunista está tan desarrollado que a un coordinador de IU se les suponen dotes de médium (Marx lo pensó) y punto.

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martes, 17 de febrero de 2009

Alevosía. Por Juan Carlos Girauta

«Lo suyo sería exigirlo en todos los foros, no dejar pasar una sola ocasión de denunciar esta incalificable operación que resulta letal para la imagen y credibilidad de una Justicia que no puede presumir de contar con una gran estima ciudadana.»

Garzón ha dejado al PP en una situación de indefensión tan palmaria que la aberración sólo puede escapar a quien carezca de cualquier sentido de la juridicidad. Conociendo los antecedentes, no es ninguna sorpresa que el juez no accediera a la personación de parte tan claramente perjudicada, ni que se permitiera recordar que contra su resolución no cabía recurso alguno. Con todo, parece que el indefenso prefiere no darse por enterado y presenta un nuevo escrito exigiendo que se identifique a los aforados. Es este, como se sabe, un punto clave, pues si hubiere aforados (como Garzón da por hecho) se impondría la inhibición del instructor de la Audiencia.


El juez estrella debería considerar una gentileza que el PP utilice esa vía para reclamar las identidades escamoteadas. Siendo como es el segundo partido de España en representación parlamentaria y el primero en militancia, lo suyo sería exigirlo en todos los foros, exigirlo cada día y a todas horas, no dejar pasar una sola ocasión de denunciar esta incalificable operación, que resulta letal para la imagen y credibilidad de una Justicia que no puede presumir precisamente de contar con una gran estima ciudadana.

A la Justicia se la respeta porque es preceptivo, pero, en las democracias sanas, a la legalidad se suma la legitimidad. La montaña de sentencias sin ejecutar, la legión de gentes sin la adecuada formación que entraron a impartir justicia sin pasar por unas oposiciones, el caos judicial (con el que algo tendrán que ver jueces y magistrados, ¿no?) y, sobre todo, la politización de la justicia han hecho estragos en ese pilar del Estado de Derecho al que nadie tiene ya por independiente.
Para acabar de arreglarlo, la colusión antidemocrática de la cacería y las decisiones de un juez pagado de sí mismo e ideologizado hasta la médula van acompañadas de la pirueta insostenible de anunciar que existen aforados y a la vez que no se sabe quienes son (pues si se supiera, Garzón se inhibiría; o, dicho a su manera, cuando se sepa, Garzón se inhibirá). A este asegurarse del daño perpetrado se le llama en Derecho alevosía.

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lunes, 9 de febrero de 2009

Lo que le faltaba al PP. Por Juan Carlos Girauta

Corrupción

«El progrerío español necesita ver en el PP una milésima parte de la porquería que ellos alojan para desatar una campaña tras la cual los grandes nombres de Génova serán estudiados en los departamentos de criminología»

En un partido con miles de cargos públicos, habrá de todo. Demasiado presupuesto autonómico y municipal como para que no se le vaya la mano a alguien. No es cosa de izquierda o derecha; es la humana condición. Cuando hay que empezar a demostrar si los valores significan algo es justo en el punto en que la cara sucia del honrado sueño hace su aparición. El PSOE de González pasó a la historia de los albañales en vez de pasar a la historia de la política por no reaccionar como debía.


Metían los suyos una y otra vez las manos en la caja y el aparato callaba, la prensa adepta miraba con lupa al denunciante en vez de investigar al denunciado, y la militancia se echaba una siesta. Nadie tuvo en el estercolero del felipismo la decencia, el valor o las ganas de enderezar una deriva que incluyó incontables robos y ominosos crímenes. Tuvo que caer la cabeza podrida del pescado para que algo parecido a la regeneración en las conductas (que no en las ideas) se abriera paso. Muchos años después, cuando la corrupción ya no suele presentarse en forma de frigoríficos para abrigos de pieles, ni de deprimentes orgías roldanescas en calzoncillos, cuando se ha instalado en la periferia española otra corrupción trasversal y tolerada, consistente en vivir como Dios en cuanto se toca cargo, alguien ha decidido que el camión de la basura lleva las siglas del Partido Popular.

No está claro que Rajoy haya comprendido la gravedad del problema. El progrerío español necesita ver en el PP una milésima parte de la porquería que ellos alojan para desatar una campaña tras la cual los grandes nombres de Génova serán estudiados en los departamentos de criminología. Será injusto, será falso, pero será. Que no lo duden. O encabeza Rajoy la cruzada contra la corrupción interna en vez de despistar, mirando el problema de frente y arrancando de cuajo el trozo podrido, o el adversario lo triturará meticulosamente mientras la derecha sociológica pierde el último amarre, la confianza en la honradez de las siglas, y acaba musitando, a la deriva: "Cuando el río suena...".

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viernes, 6 de febrero de 2009

Izquizofrenia. Por Juan Carlos Girauta

Electorado del PP

«Una abismal diferencia en tragaderas separa a los dos grandes electorados españoles. Con el PSOE están los suyos (hemerotecas cantan) así roben y maten. Por el contrario, a un significativo segmento de votantes populares no le gustan nada las bromitas.»

En tanto que las divisiones internas enconan, despistan y desgarran al PP, disensiones socialistas como la bancaria refuerzan al PSOE y al Gobierno al multiplicar su presencia en los mapas de posicionamiento. El PSOE es radical y moderado, de orden y antisistema, quiere premiar a la banca y quiere castigarla, la entiende y no la entiende, despliega con ella toda la paciencia y al tiempo tal paciencia se ha agotado, está por nacionalizarla y por entregarse a ella cual frágil doncella dispuesta a dejar de serlo. El PSOE es Gobierno y oposición, guiña un ojo a Botín y otro a los destetados del crédito, lo que provoca en Rodríguez un parpadeo preocupante.


Nada similar lograría el PP por mucha voluntad que le pusiera a la esquizofrenia bancaria. Una abismal diferencia en tragaderas separa a los dos grandes electorados españoles. Con el PSOE están los suyos (hemerotecas cantan) así roben y maten. Por el contrario, a un significativo segmento de votantes populares (digamos un 20 o 25%) no le gustan nada las bromitas y a la primara contradicción de sus representantes tuerce el gesto. Esta desventaja (que es en realidad una superioridad de la derecha se mire como se mire) indigna a don Mariano, impulsor de los congresos de maniquíes: está por la inmovilidad, sería un buen líder del sector de los congelados. Ni Findus ni La Sirena: Rajoy congela mejor. Te sirve unos grupos parlamentarios, nacionales, autonómicos y europeos, que ríete tú de los bacalaos de Islandia. Pero tal efecto glacial e inmovilizante se obtiene con los asalariados. No funciona con la militancia, propensa a agitarse hasta a darle un coletazo al gallego al modo de ese spot que castiga a los manirrotos. ¿Acaso no ha malgastado todo lo que sus siglas tuvieron de valioso?

Con qué envidia mira el PP a la España progre, impertérrita ante toda incoherencia. Qué estupor al ver procesar al pueblo llano las contradictorias instrucciones del partido de sus entretelas:

– ¿Banqueros? ¡A la cárcel con ellos!
– Y eso que son unos sacrificados.
– No te digo... Se merecen un premio.
– Eso sí, nos están agotando la paciencia.
– Habría que entrar a saco en sus cajas fuertes y darle su dinero al pueblo.
– ¡Ahí, ahí! Pero sin dejar de sanear sus cuentas, pues sin ellos se cae el sistema.
– Son fundamentales, los bellacos.
– Son unos bribones, nuestros benefactores.

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martes, 3 de febrero de 2009

En mil pedazos. Por Juan Carlos Girauta

Espionaje y PP

«Ahora celebra el no-líder de la no-izquierda que Aguirre investigue la trama de los espías: "Todos deben saber lo que tienen debajo". Bien. ¿A quién tiene debajo Gallardón?

Insiste Feijóo, sospechosamente, en que el PP no está roto. En realidad ya venía roto, aunque primorosamente pegado, cual jarrón chino que ha conocido el suelo. El primor lo puso Aznar, cuyo pegamento se llamaba liderazgo, se llamaba disciplina, se llamaba crítica implacable al adversario, se llamaba victoria. Y a ver quién le discute el mérito, doble y hasta triple, puesto que el gran PP de finales de los noventa no era propiamente "la derecha" sino la no-izquierda, tesis que intenté defender en La eclosión liberal y en la que me reafirmo.
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Resumiéndola mucho, el PP no puede derrotar en la vida al PSOE, mezcla de Falange de los cuarenta, repartidora rural, diabólico Big Brother orwelliano y PRI de siempre, revolucionario, institucional y con tendencia natural a eternizarse. No puede salvo que... todo aquello que no es izquierda ni nacionalismo corra a juntar sus pedazos como el jarrón chino del aznarato.

A estas alturas, el menos indicado para reunir fragmentos, engañar grietas, disimular rajas y velar fisuras es Mariano Rajoy, especialista en estropicios, empezando por su invitación a liberales y conservadores a marcharse, continuando con sus patadas a los medios que leen sus votantes, pasando por el mobbing a María San Gil, que aún colea, y acabando con la zancadilla artera, en pleno ataque prisaico, a la presidenta madrileña, cuya serenidad en aquel helicóptero acaso siga avergonzándole.

Ahora celebra el no-líder de la no-izquierda que Aguirre investigue la trama de los espías: "Todos deben saber lo que tienen debajo". Bien. ¿A quién tiene debajo Gallardón? No leyendo más que Marca, quizá ignore Rajoy lo de los parapoliciales del alcalde. Repito sin retintín y sin segundas, que uno no es Miguel Sebastián: ¿A quién tiene debajo Gallardón? ¿Y Rajoy? Si se atiene a su máxima, lo tiene que saber todo sobre los inquietantes tesoreros de dossieres infamantes y placas de Anacleto. Un día pide: "¡Por encima del ombligo!". Al siguiente: "¡Por abajo!". Que se aclare.

Libertad Digital - Opinión