En Sevilla acaba de volver a mostrar la astucia que ahora tantos le reconocen y antes tanto le negaron.

SALVO imprevisibles errores de muchísimo bulto, Rajoy va a ganar las próximas elecciones generales. Los previsibles están siendo cometidos. Durante años Rajoy ha sido ninguneado por muchos de los suyos, periodistas incluidos. Ha tenido suficiente paciencia para ver pasar sus cadáveres. Muchos han sido los agoreros que ahora se agolpan en la cola para acudir presurosos en socorro del vencedor. Lo malo es que siga deleitándose en victorias que, a medio plazo, sí que pueden resultar agoreras. En Sevilla acaba de volver a mostrar la astucia que ahora tantos le reconocen y antes tanto le negaron; astucia antes no exenta de «fair play» en la que unos pocos habíamos creído.
Todo tiene su límite y sus plazos, sin embargo. Es paradójico —o no— que sea precisamente en horas de repique de campanas cuando se esté viniendo abajo el prestigio, la confianza que Rajoy producía aunque fuera a sólo unos cuantos. Puede haber sido la venganza del chinito, el rencor impropio de un hombre de verdadero carácter u otra manera de debilidad ciega para elegir colaboradores…, la que le haya conducido a este descarrilamiento en el cambio de agujas. Pasados los primeros momentos de gloria, el tiempo lo probará.
Todo tiene su límite y sus plazos, sin embargo. Es paradójico —o no— que sea precisamente en horas de repique de campanas cuando se esté viniendo abajo el prestigio, la confianza que Rajoy producía aunque fuera a sólo unos cuantos. Puede haber sido la venganza del chinito, el rencor impropio de un hombre de verdadero carácter u otra manera de debilidad ciega para elegir colaboradores…, la que le haya conducido a este descarrilamiento en el cambio de agujas. Pasados los primeros momentos de gloria, el tiempo lo probará.
Álvarez Cascos no tenía que haber sido diana de la venganza. Su manera de comportarse habitualmente puede incitar a la polémica, pero ésa es su virtud. Su estilo no es el de la traición ni mucho menos el de la derecha extrema, que otros enemigos interiores y exteriores han logrado atribuirle. Para traidores, a Rajoy se le apelotonan no pocos Yugurtas, que sí están en los escritos. ¡Al tiempo!
Lo verdaderamente importante es que Rajoy y sus acólitos han malvendido a los asturianos por un puñado de lentejas momentáneo. ¿Malvendido? Absolutamente. Asturias va de inconsecuencia en inconsecuencia. Por una vez, los asturianos vislumbraban la salida del túnel, no digamos a través de Cascos —que por supuesto—, sino también de Areces, igualmente ninguneado por su partido.
Ni Rajoy ni siquiera su secretaria general se han molestado durante estos años en disimular con su presencia el desprecio hacia Asturias. Y, puestos a desconfiar, los asturianos desconfían aún más del equipo «reserva» que Rajoy ha improvisado; no sólo producto de la incompetencia, sino de otras sospechas.
En cuanto a «equipos» para el Tour, Rajoy ha salido de Guatemala para entrar en Guatepeor. Buena idea la de los rejuvenecimientos, siempre que no fueran para cambiarlos por material de deshecho. La prueba es que no ha optado por el suyo mismo. Ha sido demasiado pedir a los asturianos que se suicidaran.
O sea que Zapatero perderá a nivel nacional, Rajoy será provisionalmente presidente de Gobierno y Álvarez Cascos, líder en Asturias. Para tal viaje hubiéramos necesitado mejores alforjas.
Lo verdaderamente importante es que Rajoy y sus acólitos han malvendido a los asturianos por un puñado de lentejas momentáneo. ¿Malvendido? Absolutamente. Asturias va de inconsecuencia en inconsecuencia. Por una vez, los asturianos vislumbraban la salida del túnel, no digamos a través de Cascos —que por supuesto—, sino también de Areces, igualmente ninguneado por su partido.
Ni Rajoy ni siquiera su secretaria general se han molestado durante estos años en disimular con su presencia el desprecio hacia Asturias. Y, puestos a desconfiar, los asturianos desconfían aún más del equipo «reserva» que Rajoy ha improvisado; no sólo producto de la incompetencia, sino de otras sospechas.
En cuanto a «equipos» para el Tour, Rajoy ha salido de Guatemala para entrar en Guatepeor. Buena idea la de los rejuvenecimientos, siempre que no fueran para cambiarlos por material de deshecho. La prueba es que no ha optado por el suyo mismo. Ha sido demasiado pedir a los asturianos que se suicidaran.
O sea que Zapatero perderá a nivel nacional, Rajoy será provisionalmente presidente de Gobierno y Álvarez Cascos, líder en Asturias. Para tal viaje hubiéramos necesitado mejores alforjas.
ABC - Opinión