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sábado, 16 de octubre de 2010

Disculpas urgentes. Por Alfonso Ussía

Por lo leído, visto y oído en algunos medios de comunicación de España, el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, tiene que pedir urgentes disculpas por no ser de izquierdas. Ha sentado muy mal su éxito espectacular y la demostración de seriedad y unión que ha dado Chile bajo su humanísimo y sonriente liderazgo durante el perfecto rescate de los mineros chilenos. Ha molestado tanto su condición liberal-conservadora que algunas plumas y voces le han responsabilizado del deterioro y falta de seguridad existentes en las minas de su país. El salvamento de los treinta y tres mineros supone un triunfo personal, porque fue el Presidente Piñera el que hizo oídos sordos a quienes le aseguraron que los trabajadores sepultados a setecientos metros de profundidad no sobrevivirían. Y fue el Presidente Piñera el que tomó el mando de la preparación, buscó financiación, mantuvo viva la esperanza de sus familiares y demostró que los milagros son posibles. Claro, que para todo ello hay que contar con la ayuda de una sociedad unida, de una ciudadanía culta y preparada y de unos medios técnicos, propios o importados, dignos de una nación desarrollada.

En España, una inmensa mayoría ha celebrado como si fuera suyo el prodigio del rescate, y ha sentido una envidia sana de los chilenos, que tienen un dirigente excepcional. Envidia muy comprensible, como es de suponer. Esa unión admirable, por encima de tendencias e ideologías, ese himno nacional entonado con emoción por los mineros y su presidente en la boca de la mina, ya el deber cumplido, nos ha hecho ver a muchos españoles que una patria con doscientos años de historia puede sentirse más arraigada que la nuestra, milenaria. Un Chile democrático y vivo, pujante y honrado, sin nacionalistas, sin sectarios, sin imbéciles, sin memos empecinados, al menos en apariencia. Eso sí, tienen que pedir disculpas a los medios de información afines al Gobierno de España, a su izquierda de Visa Oro y a sus partidarios. No es tolerable que siendo liberal-conservador se haya metido en el bolsillo, Chile lo primero, a todo un pueblo, y que su prestigio haya alcanzado cotas inalcanzables para otros en todos los rincones del mundo. Señor Presidente de la República de Chile: acuda a España cuanto antes y pida perdón por haber padecido un terremoto y que por un corrimiento de tierras se haya derrumbado una mina. En China, mueren seis mineros cada día, pero ese problema no les afecta a los «progresistas» de profesión.

Sea humilde y pida perdón, señor Presidente, por ser competente, humano, serio y constructivo. Qué inasumibles impertinencias. Qué provocadoras extravagancias. De haber sucedido en España la tragedia, no quiero ni pensar las consecuencias. Hubieran intervenido hasta Bibiana Aído, Leire Pajín, Zerolo y Corbacho, todos ellos coordinados por Zapatero. Y a éste, con toda probabilidad, le habría dado «pereza» permanecer treinta horas en la boca de la mina recibiendo a sus mineros y salvadores. Ya le dio «pereza» un viaje oficial y dejó plantado al Presidente de Polonia. «No puedo descansar ni los domingos», dijo en determinada ocasión.

Venga, señor Piñera. Y pida humildemente perdón por ser tan buen Presidente como persona.


La Razón - Opinión

viernes, 15 de octubre de 2010

Al fin, una buena noticia. Por José María Carrascal

Ahora comprende uno por qué Chile lleva una ventaja considerable a las demás naciones hispanas.

¡QUÉ ganas teníamos de oír, publicar, comentar, aplaudir una buena noticia, después de tantas malas que hemos tenido últimamente! Y ninguna mejor que el rescate de los mineros chilenos, 33 hombres atrapados por la naturaleza en sus entrañas, para irlos digiriendo lentamente, como en la guarida de un monstruo. Salvados en una carrera contra el tiempo y los elementos, en la que el ingenio y la voluntad humana se aliaron, en vez de enfrentarse, como ocurre con más frecuencia de lo conveniente. Todo ello ante los ojos del mundo entero, que siguió la odisea en directo, hasta su feliz desenlace. Uno no sabe qué admirar más, la obra de ingeniería que representó la perforación de 700 metros o el temple de los mineros aguantando durante 69 días.

Aunque si tuviera que elegir, tras mucho pensarlo, eligiría la espectacular lección que Chile ha dado al mundo en general y al, hispánico en particular a lo largo de este rescate. Seguro que han contribuido muchos a la hazaña, desde la NASA a ingenieros norteamericanos, expertos en este tipo de rescates. Sin ellos, hubiese sido mucho lento y, puede, no tan feliz. Pero la actitud de los chilenos, empezando por los atrapados y sus familiares, ha sido la de un pueblo maduro, serio, responsable. Es muy posible que en el desplome de la galería hubiera habido culpas, que los directivos de la mina no hubieran tomado las debidas medidas de seguridad (ya había habido en ellas otros derrumbamientos), que los controles de la misma hubieran sido demasiado laxos. Pero en vez de ponerse a buscar culpables y a apuntarse con el dedo unos a otros —como solemos hacer en estos casos en la mayoría de nuestros países— los chilenos fijaron las prioridades desde el primer momento y se aplicaron a lo que tenían que hacer: sacar a los 33 atrapados del foso donde se encontraban, no importando las enorme dificultades que la empresa requería. Ya habría tiempo de encontrar culpables y dilucidar responsabilidades. Lo primero era lo primero.

Ahora comprende uno por qué Chile lleva una ventaja considerable a las demás naciones hispanas, pese a ser una estrecha franja de tierra montada sobre una cordillera, sin otras riquezas naturales que el cobre y los fosfatos, superexplotados: en vez de dedicarse a mirar al pasado y a echar la culpa de sus males y retrasos a gentes hace ya tiempo muertas, se han puesto a corregirlos a base de trabajo, esfuerzo y, sobre todo, unidad. Sintiéndose todos chilenos, no importan las diferencias étnicas, sociales e ideológicas que pueda haber entre ellos. Es la razón de que en la mina de San José haya habido tanta épica antigua como patriotismo moderno. Uno lo dice con un poco de envidia.


ABC - Opinión

jueves, 14 de octubre de 2010

Chile. Una hazaña moral. Por Cristina Losada

Desde los dramas personales que sufrimos en las fragmentadas sociedades posmodernas se observa con nostalgia el modo de afrontar la fatalidad en aquellas que aún se rigen por valores tradicionales.

Mientras escribo estas líneas prosigue el rescate de los mineros chilenos a través de un cordón umbilical cuyas características, vistas por ojos inexpertos, llaman a establecer analogías con la fragilidad de la vida. Cada llegada de un minero a la superficie hace llorar a moco tendido. La carga emotiva del acontecimiento es tal que en torno a la mina San José velan televisiones de todo el mundo. Es la era de las emociones globalizadas, pero pocas tan diáfanas y justificadas. De una punta a otra del planeta, sus pobladores asisten a uno de los contados instantes en que se pueden sentir unidos en la adversidad y satisfechos de la capacidad humana para superarla.

Los treinta y tres hombres que han permanecido a setecientos metros bajo tierra han dado un ejemplo de resistencia, disciplina y cooperación que subraya su cualidad de valiosos instrumentos para la supervivencia. Cuantos han participado en el rescate señalan la primordial importancia de que, en el curso de su largo encierro, se hubieran mantenido juntos y establecieran y respetaran una jerarquía. Junto a la proeza técnica, en la que ha colaborado la NASA –lo que debería hacer pensar a quienes preguntan para qué sirve mandar cohetes a la Luna– encontramos, como condición sine qua non del éxito, la hazaña moral de los mineros.


En la BBC o la CNN –todavía hay que recurrir a los clásicos– mostraron el mensaje de un británico que confesaba su envidia de los mineros porque tenían mujeres e hijos que les querían. ¡Quién los tuviera en Liverpool! Desde los dramas personales que sufrimos en las fragmentadas sociedades posmodernas se observa con nostalgia el modo de afrontar la fatalidad en aquellas que aún se rigen por valores tradicionales. En el caso que nos ocupa, la familia y las creencias religiosas ayudaron a sostener la fortaleza de los atrapados. Todos lucían, al salir, camisetas con la leyenda: "Gracias, Señor". Son valores que, en nuestros contextos, se tachan de ridículos, perjudiciales y obsoletos, a pesar de su notable evolución. Y se olvida que cuando el ser humano se ha puesto a inventar otros, han resultado peores.

La operación de rescate será justo motivo de orgullo para la nación chilena. Su esfuerzo por salvar a los mineros muestra el valor que se le da a la vida en un país civilizado. Enhorabuena. Y a llorar.


Libertad Digital - Opinión

La lección de Chile. Por Ignacio Camacho

El rescate minero constituye una exhibición de eficiencia que Piñera ha liderado en un golpe de audacia.

CARAMBA con Chile. En la epopeya de los mineros ese país ha dado al mundo una lección de eficiencia, coraje, esperanza, superación y liderazgo. Y ese presidente, Piñera, se ha proyectado a sí mismo como un dirigente digno de ser tomado en cuenta. Hay otra América del Sur distinta a la de los caudillos bolivarianos y demás fantasmones de la demagogia populista, una América seria que busca su camino de desarrollo en las vías de la modernidad y el occidentalismo; países en los que la moderación política ha estabilizado el progreso democrático: el Brasil de Lula, la Colombia de Uribe y Santos, el Chile de Frei, Bachelet y Piñera. Izquierdas socialdemócratas, derechas liberales, alternancias serenas, pragmatismo educado. Democracias constructivas capaces de consolidar estándares de eficacia política sin esperpentos paramilitares ni corruptelas endémicas.

Chile acaso sea la nación con más seguridad jurídica del continente sudamericano. Hizo una transición ejemplar desde el brutalismo pinochetista y se ha aproximado con firmeza a un reconfortante modelo de bipartidismo estable; sus elecciones son un brillante ejercicio de confrontación respetuosa y sus presidentes tienen limitadas las tentaciones de abuso de poder a un solo mandato. Tiene un marco fiable de garantías civiles y económicas y recorta poco a poco sus anchas desigualdades sociales. Le falta mucho por hacer para construir una sociedad cohesionada pero se aplica a ello con determinación y confianza.


En ese marco, el rescate minero de Copiapó constituye una exhibición de fortaleza que Piñera ha dirigido en un golpe de audacia. Sus propios ministros aceptaban el desastre cuando el presidente se empeñó en desafiar al destino y rebelarse contra una catástrofe que, entre otras cosas, comprometía el prestigio de un sector económico vital en la balanza comercial chilena. La sacudida global de interés humano que ha provocado la aventura le ha permitido situarse bajo los focos del mundo entero para afianzar su crédito-país en una operación asombrosa. Apoyado en la extraordinaria, prometeica, épica resistencia y organización de los mineros, ha movilizado solidaridad, tecnología —por cierto, con destacable papel de la española Abengoa—, propaganda y eficiencia. Y ha asumido los riesgos de involucrarse de forma personal en el salvamento. Sin esconderse a esperar el final feliz, dando la cara con un excepcional arrojo.

Este «yes we can» chileno ha despertado una intensa sacudida emocional planetaria. Y ha mostrado que en la política aún se puede liderar un proceso delicado sin atenerse a las cautelas convencionales de los asesores y las encuestas. Órdenes concretas, planificación centralizada, ejecución escrupulosa y transparencia informativa. La gesta pasará a la Historia como un modelo de imaginación, de anticonformismo y, sobre todo, de fe en la condición humana.


ABC - Opinión

El milagro chileno

El mundo entero siguió ayer el desenlace de la apasionante historia de los 33 mineros que durante 69 días han vivido a 700 metros bajo tierra en el pozo San José en Chile. Pasadas las 5:00 de la madrugada en España, salía a la superficie el primero de ellos, Florencio Sepúlveda, para después continuar sus compañeros en un interminable viaje de ida y vuelta en la cápsula «Fénix 2» usada para el rescate. El drama original de estos trabajadores, a los que casi se dio por muertos en un principio, se ha transformado con el paso de los días en un ejemplo de superación y solidaridad, y en una misión nacional que ha movilizado al país en pos de un objetivo único e irrenunciable como era el de salvar la vida de los atrapados. Gracias a las tecnologías de la comunicación y la información, desde todos los rincones del planeta hemos asistido al ejercicio de coraje de los 33 hombres, héroes ya, que nunca se rindieron ni desfallecieron, y que fueron capaces de liderar el salvamento con esa determinación que les hizo superar circunstancias tan desesperadas.

Lo ocurrido en la mina San José ha simbolizado también los valores y el potencial de un país como Chile, que se ha convertido en un referente moral, político, social y económico para un continente no sobrado de espejos en los que mirarse, y sacudido con saña por una corriente populista y autoritaria desde Venezuela a Bolivia, pasando por Ecuador o Cuba. El país andino fue capaz de sobreponerse a las consecuencias de una dictadura que fracturó la sociedad, sanar heridas muy profundas y afrontar con éxito un complejo proceso de reconciliación nacional. Con la reciente victoria electoral del centro-derecha y bajo el liderazgo del presidente Sebastián Piñera, se cerró el círculo de la transición de una nación que volvió a abrazar la democracia y sentó las bases de una pujanza económica ilusionante. A diferencia de otras naciones de Iberoamérica, Chile es hoy un Estado de Derecho, donde se opera con seguridad jurídica, sin prejuicios ni sectarismos. Hay, pues, razones para que instituciones nacionales, como el Senado, o internacionales, como el Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social, se hayan referido a Chile como un excelente escenario para el desarrollo de las inversiones gracias a una probada fiabilidad. España y las empresas de nuestro país han interpretado y valorado positiva y adecuadamente las condiciones propicias de presente y futuro que ofrece aquella nación hermana. No sin motivo, nuestro país es el segundo mayor inversor en Chile en términos de inversión acumulada, únicamente superado por Estados Unidos, mientras que más de mil doscientas empresas españolas se encuentran presentes en diversos sectores de la economía chilena, contribuyendo a su progreso. Esa presencia demuestra por sí sola el carácter estratégico de ese país para los intereses nacionales, tanto mejor garantizados bajo la presidencia de Piñera. El pequeño-gran milagro de la mina San José es, en definitiva, el de una nación que salió de ese otro pozo que supuso la dictadura, que sorteó las tentaciones populistas y decidió emprender unida la senda de la prosperidad.

La Razón - Editorial

No es un milagro

El ejemplar trabajo de los chilenos culmina con el rescate de los mineros sepultados en Atacama.

A Chile le ha tocado poner en escena el argumento que muestra que también existe un lado luminoso en la condición humana, y el país latinoamericano ha salido modélicamente airoso. Hace 69 días 33 mineros quedaron atrapados a 600 metros bajo tierra y desde el primer momento se temió lo peor: que la combinación de una naturaleza hostil con unas pésimas condiciones de trabajo terminara con la muerte de todos ellos. Más de dos semanas después llegó el primer signo de esperanza: estaban vivos. A partir de ese momento, todo el país se confabuló contra la desgracia.

Al Gobierno chileno le tocó coordinar el esfuerzo de rescatar a aquellos hombres y sacarlos de las entrañas de la mina San José, que con sus derrumbamientos ya había avisado que no toleraría una intervención violenta, ni improvisada. Era imprescindible obrar con prudencia, pero con rapidez, y combinar la tecnología más sofisticada e innovadora con el recurso a esa sabiduría que puede templar la ansiedad y la angustia de cuantos se ven implicados en una situación desesperada. El presidente Sebastián Piñera se volcó en la tarea de recabar ayuda internacional, y consiguió que los países más avanzados pusieran a su disposición la maquinaria idónea y facilitaran la participación de los mejores especialistas.


El esfuerzo ha sido, en cualquier caso, colectivo y los chilenos han superado con creces el desafío confirmando de nuevo que sus instituciones son sólidas y competentes sus profesionales que, en las múltiples tareas que surgieron día a día, pusieron por delante siempre el objetivo final y nunca sus propios intereses. La solidaridad ha sido el carburante para superar un reto que se les podía haber ido fácilmente de las manos. Chile ha dado ejemplo, no solo a sus vecinos sino al mundo entero: el rescate se produjo antes de lo previsto y se pusieron en marcha hasta tres estrategias para garantizar la vida de los mineros.

El proceso se ha seguido en todas partes a través de la televisión y los nuevos medios de comunicación. Con un argumento que tenía la intensidad de las tragedias griegas o shakespearianas, y en el que fueron perfilándose distintos caracteres, el desierto de Atacama ha sido el espejo donde millones de mujeres y hombres de las condiciones más diversas se han vuelto a asomar a las viejas heridas de la vida y la muerte, la injusticia, la pobreza, el miedo, la angustia. Los abrazos de los supervivientes han permitido, aunque fuera solo por un rato, abrir un hueco a la alegría y a la esperanza en tiempos verdaderamente difíciles. No hay que olvidar que los chilenos se enfrentaron hace unos meses, y también con enorme eficacia, a las consecuencias de un terremoto devastador.

Después del feliz desenlace, vienen los interrogantes. ¿Qué pasará ahora? La vuelta a la monótona normalidad exige redoblar las alertas. Solo con que parte de lo que se ha gastado en rescatar a los mineros se hubiera invertido en garantizar la seguridad en su trabajo, quizá el accidente no se habría producido nunca.


El País - Editorial

Milagro en la Atacama

La eficacia de las autoridades, la profesionalidad de los técnicos y el temple de los mineros atrapados se conjugan en un final feliz.

POR desgracia, no es frecuente que las buenas noticias aparezcan en los grandes titulares de los medios informativos. Sin embargo, hoy el mundo entero se congratula por el éxito en el rescate de los mineros chilenos.

El pozo San José, el campamento Esperanza o la cápsula Fénix acaparan portadas y comentarios, mientras Chile ofrece una imagen de unidad y solidaridad ante la tragedia que refuerza la cohesión social y el propio sentimiento patriótico. La eficacia de las autoridades, la profesionalidad de los técnicos y el temple de los mineros atrapados se conjugan en un final feliz para las 33 personas que han sobrevivido a 700 metros de profundidad ante la angustia de familiares y amigos. Al margen de cualquier consideración partidista, es notorio que Sebastián Piñera se apunta un éxito político no sólo por la buena organización de los equipos de rescate, sino también por haber mantenido una actitud prudente al dejar a los expertos la dirección de las operaciones.


El aspecto humano del rescate merece una valoración muy positiva. Cada uno ha colaborado en su tarea al servicio del interés común, sin egoísmos oportunistas y con un elogiable espíritu de solidaridad. De cara al futuro, es imprescindible —en Chile y en otros países— que se refuercen las medidas de seguridad necesarias para evitar que se produzcan este tipo de situaciones dramáticas. En el ámbito internacional, es llamativo cómo ha llegado a calar un profundo sentimiento de apoyo a los mineros y al pueblo chileno, que demuestra la posibilidad de movilizar a la opinión pública al servicio de una buena causa. El papel de los medios de comunicación en la sociedad global merece una reflexión a fondo. En efecto, es preciso encontrar criterios que permitan un equilibrio razonable entre el derecho a informar y el derecho a preservar la intimidad de las personas en circunstancias tan complejas. En todo caso, hoy lo importante es expresar la satisfacción de todos por este auténtico «milagro» de Atacama que hace felices a millones de personas a lo largo y ancho del planeta. También la sociedad española ha seguido al minuto los acontecimiento, ofreciendo una plena colaboración y mostrando la natural cercanía afectiva hacia un país hermano.

ABC - Editorial

domingo, 10 de octubre de 2010

Esperanza en la mina

Todos los mineros chilenos volverán a ver la luz del día si no hay problemas de última hora.

Ayer se cumplieron 65 días del enterramiento en vida que sufrieron 33 mineros chilenos a casi 700 metros de profundidad en la mina de San José. Los trabajos sin descanso para su rescate tocan a su fin. La perforadora que ha horadado un túnel vertical ha alcanzado ya, antes de lo previsto, la galería donde se encuentran los mineros. El «campamento Esperanza» está de enhorabuena y ayer, pese a la prudencia que todavía requiere la compleja operación de rescate, se respiraba euforia. En cuestión de días, todos los mineros volverán a ver la luz del día si no hay problemas de última hora. La fe en el milagro está a minutos de salvarles la vida.

ABC - Editorial

sábado, 30 de agosto de 2008

Álvarez no defrauda en su comparecencia: "¡Es que dudo de mi propia capacidad!"

Pese a lo delicado del asunto a tratar en esta comparecencia extraordinaria, la ministra Álvarez no ha defraudado. Haciendo honor a declaraciones ya célebres como aquellas con Ana Rosa Quintana en las que confesó que "me cuesta mucho aprenderme las cosas porque tengo la cabeza que tengo", la ministra ha reconocido este jueves que "dudo de mi propia capacidad" o que "no tengo ni idea de la función pública".

Al comienzo de la comparecencia, la ministra Magdalena Álvarez se ha esforzado en detallar las acciones que se llevaron a cabo en el aeropuerto de Madrid-Barajas en los primeros instantes tras el accidente del MD-82 el pasado día 20 de agosto. Cuando llegó al asunto sobre las listas de pasajeros del vuelo JK5022, señaló que "no sabía que el sector de las listas de pasajeros tuviera tanta complicación".

En cuanto a las conversaciones entre Spanair, el piloto del avión siniestrado y Aviación Civil antes del despegue, Álvarez ha explicado que cuando se detectó el primer fallo que originó el regreso de la nave a la plataforma de estacionamiento, Spanair informó de su disposición para cambiar de aeronave, algo que la ministra explicó de la siguiente manera: "la compañía dijo: vete anotando otra matrícula por si tengo que cambiar de avión"

Tras las primeras preguntas de los diputados y contestando a la portavoz de Nafarroa Bai, Uxue Barkos, sobre lo sucedido en el aeródromo Magdalena Álvarez indicó: "señora Barkos le respondo, es que claro, el aeropuerto de Barajas es mu (sic) grande".

También fue objeto de discusión entre la ministra y los portavoces de los diferentes grupos la cronología minutada de los avisos a los bomberos y servicios de emergencias que se desplazaron hasta el avión tras el impacto. En este sentido, había algunas dudas sobre quién llegó primero, si el cuerpo de bomberos o los servicios de asistencia sanitaria. Para tratar de poner luz en este asunto, Álvarez dijo: "si no me decís que no con la cabeza, ratifico que los bomberos llegaron primero"

Los diputados que interrogaron en comisión a la ministra también se interesaron por la polémica con los inspectores de Fomento. Un asunto que resultó muy arduo de explicar a la ministra quien tuvo algunos problemas con los documentos que llevó hasta el Congreso para apoyar sus explicaciones. "¡Ah perdón!, que me he pasado, estaba hablando de la agencia estatal y me he puesto a hablar de los inspectores, vuelvo a lo de la agencia estatal" porque "es que pierdo los papeles es que estoy muy desordenada con los papeles", dijo para justificarse.

También hubo algunos asuntos más arduos relativos a las normas que rigen el tráfico aéreo así como las que delimitan las responsabilidades en caso de accidente. En este punto Álvarez confesó dudar "de mi propia capacidad" y confesó respondiendo a los diputados que "coincido con usted en que no tengo ni idea de la Ley de Función Pública, pero eso no es lo importante". Un extremo que también le llevó a afirmar que "dudo de mi propia capacidad".

Libertad Digital

jueves, 28 de agosto de 2008

Ay, si el avión se le cae al PP... Por Antonio Burgos

A pesar de lo terrible de la catástrofe de Barajas, después de todo hay que dar gracias a Dios. Menos mal que el avión de Spanair se ha estrellado con el PSOE en el poder y que no pegó el pellejazo gobernando el PP. Menos mal que estos señores del Gobierno son unos genios en los prodigios de la comunicación y en el dominio de los medios informativos. ¡Monstruos, que son ustedes unos monstruos! Qué bien lo hacen. Es que lo bordan con la opinión pública, y con la opinión publicada, y con la opinión que no se atreve ni a abrir la boca, por lo que le pueda pasar, vamos a llevarnos bien... todo lo que haya que llevarse.

Gobernando el PP, el avión de Spanair hubiera sido como el «Prestige», o como el Yak-42. Los 154 muertos del vuelo JK 5022 hubieran sido como los asesinados por los terroristas desconocidos en el 11-M. Lo pienso y se me abren las carnes. Con el PP en el poder, esto hubiera sido una pesadez, otra vez lo mismo...

Es que lo estoy viendo. Ese mismo Rubalcaba que ahora se dedica a la templanza de gaitas con las familias de las víctimas y que pide tiempo para la identificación de los cadáveres, como si esto fuera un partido de baloncesto y no una catástrofe aérea, sería quien encabezaría las manifestaciones del «Queremos saber». Una pesadez, porque allí estarían los mismos de siempre, que si la familia Bardem de tres en fondo, que si El Gran Guayomin, que si Ana Belén con los pastores del rebaño, que si Almodóvar, todos diciendo lo mismo: «Queremos saber». Ea, pues ya lo sabéis, hijos míos: que los del «queremos saber» calláis como hetairas cuando son los vuestros los que están en el poder y los responsables políticos de los accidentes.

Gracias a que el vuelo JK 5022 no se le ha caído al PP podemos presenciar este prodigioso espectáculo del arte de callar. Los editoriales de la Prensa del Movimiento Progresista están sosegados y en calma, como corresponde a la festividad del día. Las televisiones del régimen es que ni pían. Callada, la ministra de Fomento está guapísima. Mucho más guapa que en la foto del bikini, dónde va a parar. ¿Usted no ve? Esto, con el PP en el Gobierno, ni por asomo podría haber ocurrido. Ya estarían las turbas progresistas y las hordas de la modernidad gritando «Que salga el autor», como en el teatro, ante el silencio del ministro de Fomento, el Trillo o el Álvarez Cascos de turno. Pero como La Maleni no abre la boca con ese arte que no se puede aguantar...

Lo cual, además, viene divinamente a la circulación en Madrid, ya de por sí congestionada. Si el avión se le hubiera caído al PP, no se podría circular por la calle Génova, porque las masas manifestantes ante la sede del partido la tendrían cortada todo el santo día, llamando a los dirigentes del partido de «¡asesinos!» para arriba, como está mandado. Como en el Gobierno están los que tienen que estar, pues ya ven la fluidez de tráfico en Ferraz, donde nunca osa nadie ir a manifestarse contra nada, ni a reclamar nada, ni a acusar de nada al partido del Gobierno. Claro, como son los nuestros, ¿cómo les vamos a decir nada? Si además lo han hecho estupendamente, ellos sí que saben gestionar las crisis. Les doy un dato: ¿usted ha visto en algún rincón de España a alguien con una pegatina que ponga «No queremos que se estrellen más aviones» o «España no se merece un Gobierno que mienta»? ¿A que no? ¡Pues claro! Se va a investigar hasta el final porque lo ha prometido el presidente del Gobierno, y no como cuando el PP, que siempre dejaban los pichones a medio criar y se hacían un lío de humor negro con los ataúdes y los cadáveres del Yakolev. Aquí cada cual sabrá cuál es su muerto con todas las garantías, gracias a que no están en el poder los fachas.

Menos mal, menos mal que dentro de la desgracia tenemos la fortuna de que nos gobiernen estos monstruos del dominio de la comunicación y no los fachas. El Gobierno no tiene la culpa de nada. La tiene Spanair. Por el momento. Espero que, de acuerdo con el habitual guión —como ahora se dice—, dentro de unos días sepamos con plena seguridad que la culpa de que el avión de Spanair se cayera la tuvo el PP. ¡Naturalmente!

ABC - Opinión

domingo, 24 de agosto de 2008

El accidente de las incógnitas. Por Luis María Anson

Son tantos los puntos oscuros, tantas las contradicciones técnicas, tantas las informaciones sin contrastar que se comprende la irritación de los familiares de las víctimas del accidente de Barajas.

La compañía Spanair no ha dicho toda la verdad. El Gobierno actúa a la deriva. Los medios de comunicación desbrozan cada día nuevas incógnitas. Todo o casi todo está en duda en un accidente producido a unos metros de la terminal 4 de Barajas y con 19 supervivientes
.

Los familiares de las víctimas no se fían de la empresa, no quieren saber nada de los políticos, aspiran a conocer la verdad. ¿Fue un accidente puro y duro? ¿O existe negligencia de alguien y en qué medida? Esos son los interrogantes que deben despejarse. No sólo lo exigen los familiares. También la opinión pública.

La catástrofe aérea ha dejado huellas precisas. El etiam periere ruinae de César ante los despojos de Troya no se puede aplicar en esta ocasión. Por intrincada que sea la madeja terminará por desenredarse. A mucha gente le da la sensación de que se está ocultando algo y de que el avión estrellado no debió emprender nunca el viaje hacia Canarias.

Seguramente tendrá justificación el secreto del sumario, dictado por el juez, pero la opinión pública reclama transparencia, información veraz, celeridad en la investigación. Se trata de un accidente peculiar en el que incluso la aeronave siniestrada regresó al edificio del aeropuerto para ser revisada porque algo fallaba. Luz y taquígrafos y que se aclaren las dudas que todos tenemos.

El Imparcial - Opinión - 24/08/2008

sábado, 23 de agosto de 2008

El Gobierno incumple el Decreto por el que crea la Agencia de Seguridad Aérea

La 'falta de fondos' impidió crear la Agencia de Seguridad Aérea
    El organismo no se puso en marcha por la escasez de presupuesto

    El presidente de la Asociación de Pilotos denuncia el problema de la 'falta de inspección'
Las dudas sobre la eficacia de las inspecciones de seguridad aérea se multiplican. Se hacen más evidentes tras el enigmático y trágico accidente que sufrió un MD-82 de Spanair el pasado miércoles en el aeropuerto de Barajas (Madrid).

Los pilotos, los inspectores y los expertos del Ministerio de Fomento dudan de la eficacia de los actuales controles de la Dirección General de Aviación Civil, dependiente de Fomento, y recuerdan que la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa) debía haberse aprobado el pasado 2 de junio, pero aún no se ha puesto en marcha por «falta de presupuesto» y por la imposibilidad de conformar un comité de dirección.

Expertos del más alto rango en seguridad aérea de la dirección general de Aviación Civil del Ministerio de Fomento (que prefieren no revelar su identidad, por motivos obvios), señalaron ayer a Expansión que «es una evidencia que si la Agencia no ha echado a andar es por dinero. No la han dotado de fondos económicos, por la crisis».

Proyecto congelado

De hecho, Fomento ni siquiera ha encontrado aún un director general para el organismo. «No ha habido voluntad ni dinero, ni equipo directivo. No han encontrado a nadie con categoría que quiera ser directivo de la Agencia. No hay ninguna cabeza visible», añaden a este diario.

El presidente de la Asociación Española de Pilotos, Luis Lacasa, explicó ayer a Expansión que «hay un problema histórico de falta de inspección que es necesario subsanar». Algo que se podía atisbar con la creación de la nueva Agencia, pero que no se ha conseguido: «Aviación Civil quería hacer un esfuerzo muy grande por modernizarse con la Aesa, pero congeló el proyecto por falta del dinero».

«Todo avanzaba muy rápido hasta muy poco después de las elecciones; lo que parecía que era inminente dejó de serlo», agrega Lacasa. De hecho, el Consejo de Ministros aprobó el estatuto de la Agencia el 8 de febrero. En aquel texto, se decía que «para mejorar la seguridad aeronáutica es necesario aumentar la eficacia de la Administración inspectora».

Uno de los pocos técnicos oficiales de seguridad con los que cuenta Fomento confirma la versión de la «falta de recursos financieros» y las dificultades para componer una directiva.

Actualmente, la mayor parte de los inspectores que operan al servicio de Fomento proviene de una empresa externa, Senasa. «Normalmente son pilotos jubilados o prejubilados. Aviación Civil tiene muy poquitos empleados propios para poder hacer inspecciones».

Este inspector señala: «Para mí sería mejor que el Estado se hiciera cargo de la inspección aérea de forma más oficial. En mi opinión, la inspección tendría que ser un poco más rigurosa y exigente».

Estas críticas cobran relevancia en un momento en el que muchos expertos cuestionan por qué Aviación Civil no intensificó la seguridad sobre una compañía en plena crisis como Spanair.

Fuentes oficiales del Ministerio de Fomento aseguraron que «se está trabajando en la constitución de un comité director; hay que pasar competencias de Aviación Civil a la Agencia, y se está tardando más de lo previsto. Es algo que lleva tiempo. Nos ha pillado a principios de verano, pero se está trabajando a fondo».


Actualidad Aeroespacial: El Gobierno incumple el Decreto por el que crea la Agencia de Seguridad Aérea.


El Ejecutivo de Rodríguez Zapatero ha incumplido el Real Decreto 184/2008, de 8 de febrero, de la Presidencia del Gobierno, por el que se aprobó el Estatuto de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.

Dicho Real Decreto, con la firma del Jefe del Estado, Juan Carlos R., y rubricado por la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, María Teresa Fernández de la Vega Sanz, establece en su disposición adicional primera: “Constitución efectiva. La efectiva puesta en funcionamiento de la Agencia se producirá en todo caso antes del día 2 de junio de 2008 con la constitución del Consejo Rector, en cuya sesión constitutiva se llevará a cabo asimismo el nombramiento del Director de la Agencia y de sus órganos y personal directivo”.

Pues bien, a 20 de junio de 2008, casi tres semanas después de la última fecha ordenada imperativamente por el propio Gobierno en su Real Decreto, ni se ha puesto efectivamente en funcionamiento la Agencia ni se ha constituido el Consejo Rector ni se ha llevado a cabo el nombramiento del Director y de sus órganos y personal directivo. Puestos en contacto con el Ministerio de Fomento, nadie ha desmentido tales extremos.

Al parecer, según ha podido saber este diario, las causas de este incumplimiento podrían estar en la improvisación y en la falta de provisión de fondos para la puesta en marcha de la Agencia Estatal de la Seguridad Aérea.

Según establece en su exposición de motivos el propio Real Decreto, “La Agencia Estatal de Seguridad Aérea es el organismo al que compete el ejercicio de las potestades inspectoras y sancionadoras en materia de aviación civil, la iniciativa para la aprobación de la normativa reguladora en los ámbitos de la seguridad aérea y la protección del usuario del transporte aéreo para su elevación a los órganos competentes del Ministerio de Fomento, así como la evaluación de riesgos en materia de seguridad de la aviación civil”.

En virtud de la disposición adicional segunda, “se lleva a cabo la supresión de órganos de la antigua Dirección General de Aviación Civil”. Asimismo, la disposición adicional tercera prevé “el cambio de denominación de las Delegaciones de Seguridad en Vuelo”.

“La disposición adicional cuarta determina el modo de integración del personal de la Dirección General de Aviación Civil en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, previendo que mediante Resolución de la Subsecretaría de Fomento se concrete el personal sujeto a dicha integración”. Y por la “Disposición final tercera, desarrollo normativo y aplicación, se autoriza al Ministro de Fomento para que dicte cuantas disposiciones sean necesarias para el desarrollo y ejecución de este real decreto”.

Invasión de las pistas de El Prat

La cosa viene desde hace dos años. El BOE del 19 de julio de 2006 publicó la Ley 28/2006, de 18 de julio, de Agencias Estatales para la mejora de los servicios públicos. En su Disposición adicional tercera se contempla la futura creación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea “para la ejecución de las funciones de ordenación, supervisión e inspección de la seguridad del transporte aéreo y de los sistemas de navegación aérea y de seguridad aeroportuaria en sus vertientes de inspección y control de productos aeronáuticos, de actividades aéreas y del personal aeronáutico. Así como, para las funciones de detección, análisis y evaluación de los riesgos de seguridad en este modo de transporte”.

Poco después, escasamente diez días más tarde, el Ministerio de Fomento tuvo oportunidad de comprobar la necesidad de esta Agencia Estatal. El aeropuerto de Barcelona conoció el 28 de julio de 2006 una jornada de caos sin precedentes debido a una huelga ilegal del personal de servicios de tierra de Iberia que afectó a unos 100.000 usuarios y obligó a cancelar alrededor de 600 vuelos. Las instalaciones de El Prat quedaron prácticamente bloqueadas a partir de primeras horas de la mañana, cuando se celebraba una asamblea del personal de servicios de tierra de Iberia que derivó en una huelga descontrolada y en la invasión de las pistas de rodadura y de sus vías de acceso.

El Ministerio de Fomento argumentó entonces que la creación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea era el remedio de todos los males de la aviación civil en España y, desde luego, servía para evitar incidentes como el de El Prat. Así lo anunció el 13 de septiembre de 2006 en el Pleno del Senado la titular de Fomento, Magdalena Álvarez, en respuesta a una pregunta del senador de CIU Lluís Badia i Chancho sobre la actuación prevista por el Gobierno para que no se vuelva a repetir la situación sufrida en El Prat.

El Ministerio "ha iniciado acciones en relación a las medidas sancionadoras y a la creación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea", aseveró Álvarez, para quien “la Agencia Estatal de Seguridad Aérea permitirá a Fomento intensificar las inspecciones en los aeropuertos -sobre todo en lo referente a los sistemas de control de acceso a las aéreas restringidas y de personal autorizado- y controlar que los operadores aéreos den respuesta adecuada a las reclamaciones por incumplimiento que puedan presentar los usuarios”.

Responsabilidad de los gestores

“El objetivo general de la Ley de Agencias Estatales -dice en su exposición de motivos dicha ley- es que los ciudadanos puedan visualizar de manera clara cuáles son los fines de los distintos organismos públicos y los resultados de la gestión que se ha encargado a cada uno de ellos, así como la forma en que se responsabilizan sus gestores por el cumplimiento de los objetivos que previamente han sido fijados de forma concreta y evaluable”.

“Las Agencias Estatales no van a ser, sin más, un nuevo tipo de organismo público, sino la fórmula organizativa hacia la que, progresivamente, se van a reconducir aquellos organismos públicos existentes en la actualidad, cuya actividad y funciones se ajusten al concepto de Agencia Estatal y se estime oportuno y más eficaz su transformación en este tipo de organismo público”.

En su artículo 10. La ley contempla la constitución del Consejo Rector.
1. El Estatuto de las Agencias Estatales determina la composición y el régimen aplicable a los miembros del Consejo Rector, respetando en todo caso las siguientes reglas:
a) Los miembros del Consejo Rector son nombrados por el Ministro de adscripción, quien designará directamente a un máximo de la mitad de sus componentes.
b) El Director es miembro nato del Consejo Rector.

El artículo 11 aborda los órganos ejecutivos.
1. El órgano ejecutivo de la Agencia es el Director. Es nombrado y separado por el Consejo Rector a propuesta del Presidente entre personas que reúnan las cualificaciones necesarias para el cargo, según se determine en el Estatuto.
2. El Director es el responsable de la dirección y gestión ordinaria de la Agencia, ejerciendo las competencias inherentes a dicha dirección, así como las que expresamente se le atribuyen en esta Ley y en el Estatuto de la Agencia, y las que le delegue el Consejo Rector.
3. Los Estatutos podrán determinar, en función de las características propias de cada Agencia, la asunción por parte del Presidente de las funciones atribuidas al Director en esta ley.

Y en su Disposición adicional tercera establece: “La Agencia Estatal de Seguridad Aérea [se crea] para la ejecución de las funciones de ordenación, supervisión e inspección de la seguridad del transporte aéreo y de los sistemas de navegación aérea y de seguridad aeroportuaria en sus vertientes de inspección y control de productos aeronáuticos, de actividades aéreas y del personal aeronáutico. Así como, para las funciones de detección, análisis y evaluación de los riesgos de seguridad en este modo de transporte”.

Referencia del Consejo de Ministros, Viernes 8 de Febrero de 2.008: APROBADO EL ESTATUTO DE LA AGENCIA ESTATAL DE SEGURIDAD AÉREA

El Mundo

Tensa reunión de la Vicepresidenta con las familias de las víctimas

"Hubo una negligencia en el accidente. Sabemos que muchos quisieron bajar"

Los parientes de los fallecidos expresan a De la Vega sus sospechas sobre la tragedia - "Las identificaciones tardan. No queremos hacerlo rápido y mal", dice la ministra.

Más medios para la investigación. Más apoyo para las víctimas. Pero, sobre todo, respuestas. Los familiares de muchos de los 153 fallecidos del accidente del vuelo de Spanair exigieron ayer a la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, más información sobre las causas del siniestro.


En un hotel se reunieron durante más de dos horas padres, hermanos e hijos de los pasajeros del vuelo con la número dos del Ejecutivo. Con la tensión lógica de las pérdidas violentas le reclamaron una y otra vez justicia.

De la Vega llegó al hotel Auditórium de Madrid, donde se alojan muchos de los familiares, acompañada de Pilar Gallego, directora de Protección Civil, y del presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Pérez. La sala estaba casi llena. Más de 200 personas esperaban a que llegara la hora en la que pensaban mantener la reunión para constituir una asociación de víctimas. La vicepresidenta se acercó a muchos de ellos. Al final, terminó sentándose enfrente, flanqueada por la directora de Protección Civil. "Estamos aquí para atenderles", afirmó. Las familias comenzaron entonces su emotivo discurso.

"Hubo negligencia. Tenemos testigos. Muchos de nosotros recibimos llamadas de nuestros familiares o mensajes que decían que algo raro pasaba", asegura un hombre empuñando un micrófono que los voluntarios que atienden a las familias se afanan en pasar de un orador a otro. "Todo se está investigando. Hay una investigación en curso para determinar qué sucedió", intenta tranquilizar la vicepresidenta.

A pocos metros, un hombre de unos 50 años alza la voz: "Le pido como ciudadano que el Gobierno al que hemos votado nos proteja. Tenemos mensajes que muestran que hubo una especie de mitin o discusión a bordo para que el vuelo no saliera. Ustedes tienen que protegernos de tiburones económicos como los bancos o las compañías, como ésta, que han asesinado a los nuestros". Muchos aplauden, algunos gritan justicia. La vicepresidenta intenta, micrófono en mano y con gestos, calmar la situación. No lo consigue. Algunas personas salen de la sala entre lloros. "A ver, esta señora es la máxima responsable del Gobierno y ella nos va a proteger y ayudar", manifiesta una mujer casi a gritos.

La vicepresidenta interrumpe la discusión. "El Gobierno va a exigir todas las responsabilidades. Se va a determinar de quién son esas responsabilidades". Y explica que el Ejecutivo va a montar una oficina de atención a las víctimas en Madrid y otra en Canarias, aunque los familiares no se muestran muy convencidos. "Si me decís cómo queréis que lo hagamos, lo hacemos", señala De la Vega. Una chica de unos 30 años apunta que "hay muchos casos y muy distintos". Otros hablan de que para eso se había pensado crear la asociación de víctimas. "En esta oficina se atenderá a todos individualmente. Además, apoyaremos para que os constituyáis en asociación. El Gobierno va a estar muy pendiente de vosotros", contesta la vicepresidenta en una reunión cada vez más tensa. "No somos estúpidos y se nos trata como si lo fuéramos. Muchos somos familias humildes, pero muy legales", dice una mujer entre llantos mientras sale de la sala. "Cabrones", musita su acompañante.

Uno de los psicólogos que atiende a las familias intenta poner orden y tranquilidad. "No podemos hacer a todo el mundo responsable de lo que ha sucedido", explica. "El problema es que no aparecen. Ninguno se hace responsable", reclama una voz. La vicepresidenta les explica el funcionamiento de las revisiones a las compañías. "Existen mecanismos de control y una agencia europea de seguridad que investiga a todas las compañías. Incluida ésta. Esta aerolínea ha pasado muchas inspecciones para ver que todo era correcto. El Gobierno al final lo supervisa todo. Esto no tenía que haber sucedido. Se está investigando todo", repite.

"Necesitamos respuestas. Y que las identificaciones vayan más rápido", insiste una mujer. La vicepresidenta intenta tranquilizar: "Se están haciendo las pruebas. Pero el proceso tarda. Lo haremos lo más rápido que podamos. Creemos que en unas 48 o 52 horas ya se habrán hecho la mayoría. Ahora mismo se han identificado y entregado 50 cuerpos. Pero son identificaciones complicadas y no vamos a hacerlo deprisa y mal. No hay una versión oficial del Gobierno. Cuando la haya, la haremos saber".

"¡Pero sabemos que se quisieron bajar!", grita una mujer. "Además, en el avión había niños. Niños que debieron pasar mucho miedo en la espera para reparar el avión". "Debería crearse un protocolo para que quien quiera bajarse del avión pueda hacerlo", propone un hombre. Las familias reclaman que un técnico ajeno a la compañía revise todos los aviones antes de despegar. "Ése no es el problema", contesta De la Vega. "No hay consuelo, pero sí va a haber justicia. Vamos a buscar respuestas hasta el final. Vamos a poner los mecanismos para que salgan de esta angustia. Estamos compartiendo su dolor", añade.

Tras la conversación con la vicepresidenta los familiares se reúnen para decidir qué preguntas harán a Spanair. Un representante de la compañía comparecerá ante ellos a media tarde. Todos buscan respuestas. Sin embargo, algunos no quieren ver a nadie de la línea aérea. "Como venga le mato. ¡No quiero que nos mientan!", grita un hombre. "He perdido a toda mi familia y nos están tratando como gilipollas", dice otro. Pero hay quien no está de acuerdo. "Queremos escucharles. Deben venir a dar la cara. Al menos que pasen el mal rato", opina una mujer.

Los ánimos se caldean. Dos de los familiares discuten. Casi llegan a las manos. Los psicólogos y los voluntarios intentan tranquilizarles. Tres policías entran y les separan. La tirantez se traslada a la reunión con la aerolínea. Las familias no están contentas con la designación de Héctor Sandoval, director de Recursos Humanos, como interlocutor. "Han traído a alguien que sabe hablar y despedir a la gente pero sin respuestas concretas. No queremos un psicólogo sino técnicos que nos expliquen qué ha pasado", protesta el primo de un fallecido.

"Mi hermana era azafata y ha muerto en el accidente. Ella me contó que en Spanair hay muchas irregularidades, que los aviones son alquilados y que una vez se les cayó un motor", cuenta con serenidad un chico joven.

Sandoval escucha. Asegura que anotará todas las preguntas, pero da pocas respuestas. "¿Hay alguna normativa para que quien quiera bajarse del avión pueda hacerlo?", inquiere un joven. Sandoval sostiene que es el comandante quien decide eso. "Nos consta, y así nos lo habéis transmitido, que había gente que quería salir del avión", dice. Mañana, le asegura, tendrán la respuesta. Las familias no le creen.

El País

jueves, 21 de agosto de 2008

Zapatero, abucheado por los familiares de las víctimas

Los familiares no quieren políticos haciéndose la foto, sino personal especializado. El alcalde de Madrid, chupando cámara con Rajoy y con 4 ministros socialistas. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, alude a las responsabilidades de Spanair del accidente e incluso del retraso en la identificación de los cadáveres. Se dispara la venta de tranquilizantes en la farmacia de la T2 de Barajas

Curiosamente todos los medios lo han silenciado. En TVE agradecieron a Zapatero sus desvelos. Pero ocurrió. Fue este miércoles cuando el presidente del Gobierno acudía al Ifema donde se encontraba la gran morgue habilitada por el Ayuntamiento de Madrid. En la planta baja se encontraban los cadáveres del accidente. Los forenses trabajaban -y trabajan- a destajo para identificar los cadáveres.

En la planta superior se encontraban los familiares esperando al reconocimiento de los cadáveres. Estaban siendo atendidos por psicólogos y sacerdotes. Y por farmacéuticos, porque el consumo de tranquilizantes se disparó, según informó la farmacia de Barajas.

Ahí, en la segunda planta, lugar de tensión y desesperanza, fue donde se desplazó Zapatero. Y fue ahí donde recibió los abucheos de los familiares. Y es que las familias no parecen estar muy dispuestas a ver a políticos haciéndose la foto, sino a personal especializado que les ayude en semejante trance. El abucheo resulta muy significativo porque cada vez está siendo más difícil para ZP salir a la calle sin recibir el rechazo del ‘respetable’. Le ocurre algo parecido a Felipe González que tras la pitada en la Universidad Autónoma de Madrid, optó por recluirse en la Moncloa.

No obstante, Zapatero ha estado en la mañana de este jueves en los hospitales madrileños de La Paz y Ramón y Cajal para acompañar a los familiares de los heridos. Sn duda tiene mucho más ‘reprise’ que el principal líder de la oposición. Primero estuvo “puntualmente informado”, después suspendió sus vacaciones y finalmente se personó en el lfema. Rajoy sufrió el mismo proceso aunque con algo más de retraso que el presidente del Gobierno.

Rajoy también estuvo ahí, aunque llegó de noche. Había estado ya Gallardón y Esperanza. Y junto a la presidenta regional, Güemes y otros ‘acólitos’. Pero sin duda el más llamativo ha sido el alcalde capitalino, ‘vedette’ de vocación, que no sólo ha estado detrás de Rajoy chupando cámara, sino que también se ha situado junto a los ministros socialistas del gabinete de crisis de Zapatero. También chupando cámara. Segundo plano, pero plano.

Por lo demás, ha llamado la atención la actitud de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, anunciando todo tipo de respuesta contundente contra Spanair a la que acusa incluso del retraso en la identificación de los cadáveres. ¿No habrá que esperar a que los forenses terminen su trabajo? Los políticos siempre buscando a quien endilgar las catástrofes. ¿AENA no tiene ningún tipo de responsabilidad en lo ocurrido?

En cuanto a las razones del accidente, el director de la aerolínea, Marcus Hedblom, y su presidente, Mats Jansson, no han querido conjeturar en la mañana de este jueves sobre las causas. Sin embargo, en rueda de prensa sí que han explicado las razones por las que el piloto retrasó el vuelo y la incidencia anotada. Se trató de un calentamiento excesivo en una toma de aire. Se evaluó y mantenimiento lo aisló quitando el interruptor que le daba energía, dando el OK para el vuelo. Obviamente alguien se equivocó.

Hispanidad