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sábado, 2 de febrero de 2008

DENTRO DE POCO los hombres no haremos falta para nada

Sperm cells created from female embryo

By Roger Highfield, Science Editor
Last Updated: 7:01am GMT 31/01/2008

Sperm cells have been created from a female human embryo in a remarkable breakthrough that suggests it may be possible for lesbian couples to have their own biological children.

Sperm cells created from female embryo
Lesbian couples could one day have children who share both their genes

British scientists who had already coaxed male bone marrow cells to develop into primitive sperm cells have now repeated the feat with female embryonic stem cells.

The University of Newcastle team that has achieved the feat is now applying for permission to turn the bone marrow of a woman into sperm which, if successful, would make the method more practical than with embryonic cells.

It raises the possibility of lesbian couples one day having children who share both their genes as sperm created from the bone marrow of one woman could be used to fertilise an egg from her partner.

Men and women differ because of what are called sex chromosomes. Both have an X chromosome. But only men possess a Y chromosome that carries several genes thought to be essential to make sperm, so there has been scepticism that female stem cells could ever be used to make sperm.

In April last year, Prof Karim Nayernia, Professor of Stem Cell Biology at Newcastle University, made headlines by taking stem cells from adult men and making them develop into primitive sperm.

He has now managed to repeat the feat of creating the primitive sperm cells with female embryonic stem cells in unpublished work.

The next step is to make these primitive sperm undergo meiosis, so they have the right amount of genetic material for fertilisation.

Prof Nayernia showed the potential of the method in 2006, when he used sperm derived from male embryonic stem cells to fertilise mice to produce seven pups, six of which lived to adulthood, though the survivors did suffer problems.

He is now optimistic about the prospect of lab-grown sperm from women.

“I think, in principle, it will be scientifically possible,” Prof Nayernia told New Scientist.

He said that he has applied for ethical approval from the university to use bone marrow stem cells from women to start experiments to derive female sperm.

“We are now writing the application form,” he said, adding that experiments will begin in Newcastle if and when they get approval.

However, Dr Robin Lovell-Badge, a stem cell and sex determination expert at the National Institute for Medical Research, Mill Hill, London, doubts it will work: “The presence of two X chromosomes is incompatible with this. Moreover they need genes from the Y chromosome to go through meiosis. So they are at least double-damned.”

In Brazil, a team led by Dr Irina Kerkis of the Butantan Institute in Saõ Paulo claims to have made both sperm and eggs from cultures of male mouse embryonic stem cells in the journal Cloning and Stem Cells.

The researchers have not yet shown that their male eggs can be fertilised to produce viable offspring, but they are thinking about possibilities for same-sex human reproduction.

If all these experiments pan out, then the stage would also be set for a gay man to donate skin cells that could be used to make eggs, which could then be fertilised by his partner’s sperm and placed into the uterus of a surrogate mother.

“I think it is possible,” says Kerkis, “but I don’t know how people will look at this ethically.”

The UK parliament is now debating changes to the 1990 Human Fertilisation and Embryology Act, and the government is under pressure to include an amendment that would allow the future use of eggs and sperm grown in the lab from stem cells.

However, a clause added to this amendment would restrict this to sperm from genetic males and eggs from genetic females.


Traducción automática realizada por "San Google" (Pueden aparecer "despropósitos")

Espermatozoides creados a partir de células de embriones femeninos

Por Roger Highfield, editor de la ciencia
Actualizado: 7:01 am GMT 31/01/2008

Células de esperma se han creado a partir de un embrión humano femenino en un notable avance sugiere que puede ser posible para las parejas de lesbianas que tienen sus propios hijos biológicos.

Espermatozoides creados a partir de células de embriones femeninos
Homosexualidad parejas un día puede tener hijos que comparten tanto sus genes

Científicos británicos que ya habían coaxed masculino células de la médula ósea para convertirse en células de esperma primitivos han repetido la hazaña con células madre de embriones femeninos.

La Universidad de Newcastle, equipo que ha logrado la hazaña ahora que solicita permiso para encender la médula ósea de una mujer en los espermatozoides que, de prosperar, haría que el método más práctico que con células embrionarias.

Se plantea la posibilidad de que las parejas de lesbianas un día con los niños que comparten tanto sus genes, como los espermatozoides creados a partir de la médula ósea de una mujer podría ser utilizado para fertilizar un óvulo de su pareja.

Los hombres y las mujeres difieren porque de lo que se llaman cromosomas sexuales. Ambos tienen un cromosoma X. Pero sólo los hombres poseen un cromosoma Y que lleva varios genes que se consideran esenciales para hacer esperma, de modo que ha habido escepticismo que las células madre podría ser utilizada para tomar el semen.

En abril del año pasado, el Profesor Karim Nayernia, profesor de Biología de las células de vástago en la Universidad de Newcastle, en los titulares, tomando las células madre de adultos, hombres y ponerlos a convertirse en primitiva esperma.

Ahora ha conseguido repetir la hazaña de la creación de las primitivas células de esperma femenino con células madre embrionarias en el trabajo no publicado.

El siguiente paso es hacer de estos primitivos espermatozoides se someten a la meiosis, así que tienen la cantidad adecuada de material genético para la fertilización.

Prof Nayernia mostró el potencial del método en 2006, cuando se utiliza el esperma masculino derivados de las células madre embrionarias de ratones fertilizar para producir siete cachorros, seis de los cuales vivieron a la edad adulta, aunque los sobrevivientes hizo sufrir problemas.

En la actualidad, es optimista sobre la posibilidad de que los espermatozoides cultivados en el laboratorio de la mujer.

"Creo que, en principio, será científicamente posible", Prof Nayernia dijo a New Scientist.

Dijo que ha solicitado la aprobación ética de la universidad para utilizar las células madre de médula ósea de las mujeres para iniciar experimentos para obtener esperma femenino.

"Ahora estamos escribiendo el formulario de solicitud", dijo, añadiendo que los experimentos se iniciará en Newcastle, siempre y cuando obtener la aprobación.

Sin embargo, el Dr Robin Lovell-Badge, una célula madre y la determinación del sexo de expertos en el Instituto Nacional para la Investigación Médica, Mill Hill, Londres, dudas en que va a funcionar: "La presencia de dos cromosomas X es incompatible con esto. Además que necesitan genes de los cromosomas Y de ir a través de la meiosis. Así que son al menos el doble de condenados ".

En el Brasil, un equipo dirigido por el Dr Irina Kerkis del Instituto Butantan de Sao Paulo afirma que ha hecho tanto esperma y huevos de las culturas de los hombres de las células madre embrionarias de ratón en la revista Clonación y Células Madre.

Los investigadores aún no han demostrado que sus huevos masculino puede ser fertilizado para producir descendencia viable, pero están pensando en las posibilidades del mismo sexo para la reproducción humana.

Si todos estos experimentos pan a cabo, entonces la etapa también se establecerá para un hombre gay a donar células de la piel que podrían ser utilizados para hacer huevos, y que podría ser fertilizado por el esperma de su pareja y se coloca en el útero de una madre suplente .

"Creo que es posible", dice Kerkis ", pero no sé cómo la gente se verá en este éticamente".

El parlamento británico está debatiendo cambios en el 1990 en materia de fecundación humana y embriología ley, y el gobierno está bajo presión para incluir una enmienda que permita el uso futuro de los huevos y esperma cultivado en el laboratorio a partir de células madre.

Sin embargo, una cláusula añadido a esta enmienda a limitar este genético de los espermatozoides a los hombres y de los huevos de las hembras genéticos.

Telegraph

martes, 1 de enero de 2008

Una familia normal

Los niños vascos juegan actualmente al tradicional juego de las familias, pero con unos naipes, «Familia Multicolor», ideados por los famosos payasos Pirritx eta Porrotx. Para refrescar su memoria les recordaré que ella, Pirritx, es Aiora Zulaika, la concejal de Batasuna que se negó a condenar el asesinato de su compañero de corporación en Lasarte, Froilán Elezpe, «porque era una consecuencia del conflicto». La baraja, así como los seis cuentos sobre este mismo asunto y los dos CDRom utilizan un excelente euskera, perfecto para los chavales.

El juego pretende explicar a los niños el cambio que se ha producido en el modelo familiar, para lo que muestra nuevos grupos. Las cartas, muy bien dibujadas, exponen un ramillete de casos diferentes, elegidos con algún ignoto criterio.
Se puede jugar con Txintxo, hijo de la emigrante nicaragüense; Alfonsiño, niño acogido en Euskadi; Li, chinita adoptada por euskaldunes (vascohablantes); Tider, que como es niño no corre peligro de que su abuela mahometana le practique la ablación del clítoris a espaldas de su madre vasca; Nerea, hija de padres separados, muy liberados; o Gorka, un chaval con la enorme «suerte» de disfrutar de dos «amatxos» (mamás), que lo miman. Además, los protagonistas cuentan con la amistad de Pirritx y Porrotx en sus infantiles vidas. Estos modelos existen, pero la verdad, no son los que cada día uno encuentra en su barrio o en las calles del País Vasco, donde el índice de inmigrantes es bajo.

No voy a criticar estas opciones que tratan de «instruir, deleitando», a los críos vascos, porque existen, aunque no sean mayoritarias. No obstante, se echa en falta una familia tradicional, «normal» dirían muchas personas: aita (papá), ama (mamá) y niños. Claro que, ya que estamos en Euskadi y que los autores del juego son de la izquierda abertzale, deberían haber incluido ejemplos de la tierra: padre jatorra, txikitero (simpático, que va de vinos) y una madre que riega las plantas que sujetan la pancarta que cuelga de la ventana, en la que exigen el regreso de los presos a Euskal Herria.

Probablemente, el juego se extienda a ediciones posteriores en las que podrán aparecer familias como la de Joseba, con un tío que lleva años en la cárcel por haber asesinado a niños como él, en nombre de la patria vasca; o la de Ainara, que tiene una hermana huida desde hace algo más de un lustro, a la que sus progenitores vieron apenas unos minutos en un lugar de Francia. Viven tan en vilo que el padre ha llegado a mostrar su deseo de que la detengan para que deje de hacer tanto mal y también para saber que existe. Asimismo, deberían incluir a Jon, quien quiso jugar con su hermano mayor a «borrokas (etarras) y zipayos (ertzainas)», sin saber, porque nunca se lo han dicho en casa, que su padre es ertzaina, motivo por el que apenas lo ve. Otro modelo típico es el de Kattalin, pero, en este caso, las cartas tendrían que incluir a los escoltas de su madre que es periodista, cargo electo o funcionario.

Sería quizá de mal gusto que una de las familias estuviera formada por algún concejal asesinado, porque resultaría bastante difícil que Pirritx convenza a alguien de que perder a un ser querido es una mera consecuencia del conflicto.

Carmen GURRUCHAGA
La Razón, 30-12-2007

lunes, 31 de diciembre de 2007

Cristianismo y familia, fundamentos de una sociedad libre

"Si la lucha de Juan Pablo II por librar al mundo de la monstruosa experiencia del comunismo acercó a muchos liberales hacia la Iglesia, el ataque del progresismo contra la civilización occidental debería convertir esa alianza en algo más permanente."

Durante demasiado tiempo, especialmente en el siglo XIX, el liberalismo y el catolicismo estuvieron enfrentados. Los liberales veían a la Iglesia como una amenaza a la libertad individual tan grande o en ocasiones incluso mayor que el Estado, mientras que los católicos veían en los primeros un peligro para las costumbres y la moral, además de para el papel de la Iglesia en el orden social. Sin embargo, el paso de los años ha traído un acercamiento que ha llegado incluso a formalizarse en una corriente política, el liberalismo conservador, que cuenta con no pocos seguidores en el mundo y en España.

El cambio más notable desde el punto de vista de los teóricos liberales ha sido el descubrimiento de la importancia de la tradición dentro de una sociedad libre, y del papel que juegan instituciones como la moral para que el Estado pueda reducirse y confiar buena parte de las competencias que se ha atribuido a los propios ciudadanos. Habría que ser ciego también para no darse cuenta a estas alturas que las mismas raíces de las que creció el árbol del liberalismo sólo se han afirmado en la cultura judeocristiana. No es casualidad que la defensa de los derechos individuales naciera en Occidente, ni que fuera esta civilización, por medio sobre todo del imperialismo británico, la que terminara acabando con una institución hasta entonces universal como es el esclavismo.

Muchos católicos, por su parte, tras la completa aceptación de la separación entre Iglesia y Estado, han sufrido en sus carnes cómo la ideología predominante del progresismo ha ido atacando una por una todas las cosas que les son queridas y que conforman su modo de vida. En muchas ocasiones, sí, el ataque se ha limitado a las tribunas de la prensa y la televisión, pero en otras –especialmente en esta última legislatura– ha sido el propio Gobierno el encargado de encabezar esa ofensiva. Para el progresismo, la religión debe limitarse al ámbito privado, y como el Estado debe ocuparse cada vez de más y más cosas, ese ámbito se ve continuamente reducido. Así, los católicos han visto en la disminución del Estado, al menos en ciertos ámbitos como el educativo, la única vía para poder seguir viviendo de acuerdo con sus creencias.

Durante más de un siglo la izquierda se ha empeñado en situar la familia como un entorno hostil al individuo, que lo coarta y le pone cadenas y le impide alcanzar su pleno potencial. Pero cualquiera que conozca su historial en materia de libertades debería desconfiar de cualquier afirmación que pueda hacer al respecto. Desde Rousseau, el buen progresista considera que el ser humano no es aún el ser bondadoso que considera que es de forma natural por culpa de de diversas instituciones que lo van echando a perder. Sólo la izquierda, desde una posición de poder, puede eliminar esas trabas para que un hombre nuevo pueda alcanzar todo el potencial del que somos capaces. Así, el castigo al delincuente se sustituye por reeducación y reinserción, la enseñanza por educación para la ciudadanía, la familia por el cálido abrazo del asistente social y el apoyo del Estado del Bienestar, la religión por la ciencia.

Pero en lo que cristianos y liberales están de acuerdo es que son precisamente esas instituciones las que impiden que el hombre acabe convirtiéndose en el lobo para el hombre. Si la lucha de Juan Pablo II por librar al mundo de la monstruosa experiencia del comunismo acercó a muchos liberales hacia la Iglesia, el ataque del progresismo contra la civilización occidental debería convertir esa alianza en algo más permanente. La defensa de la familia cristiana, de la familia tal y como la entendemos en España y en Occidente, forma parte sustancial de esa lucha. Pues sin ella nos encontraríamos inermes y desprotegidos frente al Estado. Es un motivo por el que debemos mostrar nuestra satisfacción ante la concentración de este domingo, más allá de la coyuntural lucha frente a Zapatero.

Editorial de Libertad Digital
31-12-2007

Pepiño, la checa y la Iglesia

Pepiño Blanco, portavoz de los herederos voluntarios y voluntariosos (nadie les obligaba a ello) de la checa -- véase su "memoria histórica"-- y de la sádica persecución religiosa practicada por los suyos, por la que nunca ha expresado el más mínimo pesar (como tampoco por sus gigantescos expolios), dice ahora, con "esa constante e irritante mentira de los rojos" (Marañón) que la concentración en defensa de la familia fue "un acto del PP presidido por los cardenales".

Él sabe bien que el PP, cuando estuvo en el poder, nunca se preocupó por la familia y que, en la oposición, abunda en las ideas y medidas del propio PSOE, orientadas precisamente a socavarla. No se contenta con eso nuestro glorificador de chequistas, pues con el mismo talante con que los herederos de las checas vienen exigiendo a la Iglesia que pida perdón a sus masacradores, quiere asustar ahora a los obispos para que rectifiquen por haber afirmado que los derechos humanos sufren una involución bajo el gobierno de los autoproclamados "rojos", enterradores de Montesquieu y sucesores del totalitario Frente Popular.

La intimidación va en la línea de las denuncias mafiosas a Alcaraz, a Jiménez Losantos, a César Vidal o a mí por decir, precisamente, la verdad: que este gobierno se identifica con los terroristas y acosa a las víctimas, que corroe la independencia judicial, desvirtúa la Constitución, socava la familia, promueve el separatismo y llena el país de corrupción. La democracia permite, ciertamente, la expresión del embuste, y los embaucadores políticos, siempre gritando, siempre intimidando, han llenado el país de su basura. Pero una cosa es el derecho a la mentira, inevitable dada la naturaleza humana, y que no deja de convertirse en camino a la difícil verdad si encuentra la crítica y la aclaración correspondientes; y otra cosa muy distinta que lo único que permita la democracia sea precisamente la mentira, como quieren los cada día más radicalizados pepiños, los balcanizadores del país, los herederos de la checa y sus "creadores" a sueldo, pagados con el dinero de todos. Esa gente ha tenido muchos años de predominio en la plaza pública y aspira a convertir en absoluto ese predominio. Si lo consintiéramos con nuestra pasividad, con nuestro silencio, nos convertiríamos en sus cómplices.

Pío Moa en su Blog
Libertad Digital, 31-12-2007

domingo, 30 de diciembre de 2007

La Iglesia en la calle


Concentración por la familia en plaza Colón de Madrid

"El conflicto entre la Conferencia Episcopal Española y el Gobierno socialista es una lucha entre la libertad y su contrario."

Nunca es tarde si la dicha llega. Al fin, la Iglesia católica, una de las instituciones más profundamente civilizadoras de Occidente y Oriente, ha salido a manifestarse en España a favor de una institución clave de las sociedades desarrolladas: la familia. Al fin, la Iglesia católica ha salido a la calle sola, sin ningún aditamento partidista, a decir que el Gobierno socialista ha robado a la institución de la familia sus derechos. La "legislación civil" sobre la familia en España, sí, la legislación recogida en el Código Civil español sobre la familia, coreada y aplaudida por cientos de medios de comunicación acéfalos, es una salvajada. Punto. Lo sucedido en Colón es muy importante. Miles de personas rezando por la familia ya es un asunto digno de respeto. Es todo un acontecimiento.

Esos miles que allí estaban defendían, más acá de su creencia en Dios, el hecho antropológico básico de la familia. Pero, aunque el valor de la familia es incalculable, las leyes españolas no reconocen esta realidad humana fundamental. Sí, el lenguaje poético, o mejor, el lenguaje de la calle, el lenguaje de la familia que hablan millones y millones de seres humanos, es negado, o peor, no está recogido en el "lenguaje jurídico". A la familia española le han robado sus derechos una legislación puesta en cuestión en el mundo entero. Contra ese robo, miles de españoles se han manifestado. Han rezado para su recuperación. Y, sobre todo, han afirmado que ese valor es inherente a la libertad de la persona. Quieren, en fin, que les sea devuelto lo que unos salvajes les han robado. Quieren que los traten civilizadamente como ellos tratan a todo ser humano, independientemente de su sexo, creencia o ideología.

¿Cuántos había en la reunión de Colón? Muchos, pero más importante que ese dato es constatar que en la parroquia de San Ginés, sita en pleno centro de Madrid, por poner un ejemplo, en la misa de una el templo estaba repleto. Más aún, entre las 10 de la mañana y las 14 horas del domingo 30, las Iglesias del centro de Madrid estaban llenas. Miles de feligreses estaban en misa. Otros miles entraban en los templos a rezar, y otros miles estaban en el acto de celebración por la familia y la vida que había organizado la diócesis de Madrid. Había cristianos por todas partes. Me di un paseo por las Iglesias del centro de Madrid y todas cobijaban a cristianos. Sí, el domingo 30, como cualquier otro domingo del año, las Iglesias de Madrid, y sospecho que otro tanto sucede en el resto de España estaban llenas de fieles.

Natural, dirá algún bienintencionado, ¿o es que acaso no estamos en España? ¿O es que este país se ha hecho de la noche a la mañana ateo o totalitario? Vale, de acuerdo, contestaremos castizamente; pero, es menester, tal y como están las cosas, constatar este hecho decisivo que niega el Gobierno de Zapatero. Millones y millones de españoles son cristianos de creencia o culturalmente. He ahí el grandioso acontecimiento, o dato básico, que el Gobierno socialista quiere matar. El Gobierno ataca a millones de ciudadanos españoles sólo por profesar la fe cristiana. Es en este preciso contexto donde debemos ubicar el acontecimiento de la plaza de Colón. Es ahí donde se pone en evidencia, una vez más, el enfrentamiento entre los defensores de la libertad y los que consideran que el hombre es un esclavo del Estado.

El conflicto entre la Conferencia Episcopal Española y el Gobierno socialista es una lucha entre la libertad y su contrario. La Iglesia, que siempre defendió su soberanía, se ha constituido como una verdadera fortaleza de libertad frente a un Estado despótico y autoritario. La diferencia entre la Conferencia Episcopal española y el Gobierno socialista no es de grado sino de fondo. Los socialistas confían en el Estado el desarrollo del individuo, o sea, el individuo tiene que someterse a sus dictados. Por el contrario, la Iglesia, y en eso coincide con otros muchos ciudadanos que no se acogen a principios sobrenaturales, desconfía y somete a crítica a quienes creen "conocer las leyes que rigen el futuro de los individuos y la humanidad".

En la Plaza de Colón, frente a lo que mantendrá el hombre-masa, el salvaje cerril, entregado a los dictados del Gobierno despótico, sólo había hombres y mujeres libres, con un objetivo común: defender los valores de la libertad y la familia.

Agapito Maestre
Libertad Digital, 30-12-2007