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sábado, 17 de noviembre de 2007

Los amigos de Chávez, en casa: Asturias se carga una tele pro PP y la sustituye por Cubavisión

¡Comandante Areces, usted sí que entiende la democracia!

Después del "¿Por qué no te callas?" del Rey a Hugo Chávez, el Gobierno de Zapatero está tratando de desvincularse a toda costa del régimen venezolano y sus apoyos en Latinoamérica (especialmente Fidel Castro). Estas viejas amistades se han vuelto muy peligrosas en la actual carrera electoral, y más dentro de la imagen de moderación que se quiere dar a los votantes. Pero estos esfuerzos quedan en entredicho por algunas actuaciones de Gobiernos autonómicos socialistas. Concretamente, el del Principado de Asturias, que ha quitado la licencia a una emisora favorable al Partido Popular -Teleasturias- y ha permitido que su frecuencia sea ocupada nada menos que por Cubavisión.

En la comunidad cantábrica se comenta con sorna que su presidente, Vicente Álvarez Areces, quería una tele de izquierdas y la ha conseguido. Pero el movimiento no puede ser más desafortunado después de la Cumbre Iberoamericana. El enemigo en casa con la que está cayendo. Porque Cubavisión es el aparato de propaganda internacional de Castro, y ayer mismo daba cuenta durante todo el día del artículo del dictador cubano publicado en el Granma en el que dice lindezas como que "el sábado pasará a la historia de nuestra América como el día de la verdad", "el pueblo venezolano se estremeció al vivir de nuevo los días gloriosos de Bolívar", "las traiciones y los golpes bajos que recibe diariamente nuestro entrañable hermano no harán cambiar ese sentimiento de su pueblo bolivariano" y por ahí seguido.

La historia de las televisiones viene del concurso de la TDT asturiana, celebrado dos meses antes de las elecciones autonómicas, en el que se otorgaron sólo dos licencias: para la pública Tele Principado y para Localia (Grupo Prisa). Teleasturias, emisora privada propiedad de un polémico empresario llamado Rodolfo Cachero y tremendamente crítica con el Ejecutivo de Areces, se quedó sin licencia después de nueve años emitiendo de forma alegal. Ello le obligó a desalojar su espacio digital para cedérselo a Localia. Pero, además, Retevisión le cortó la señal analógica, que está intentando retomar a base de repetidores propios. Y en esa frecuencia es donde se ha colado Cubavisión en amplias zonas del Principado.

Esta emisora llegó a interponer una querella contra el Ejecutivo autonómico por vulnerar la libertad de expresión, que fue desestimada por el Tribunal Superior de Justicia asturiano. Su posición es que el Principado debería haber solicitado al Gobierno central un mayor número de licencias, como hizo la Comunidad de Madrid, y así habría habido para todos. Fuentes de la consejería de Administraciones Públicas aseguran que "se aplicó la ley, y Teleasturias y Popular TV tuvieron que desalojar licencias que no les correspondían en digital". En analógico, que es lo que sigue viendo la práctica totalidad de la población, estas fuentes "desconocen" qué emisoras han ocupado su frecuencia.

Pues ha sido Cubavisión, donde los asturianos, aparte de disfrutar de las bellezas naturales de la isla caribeña, pueden escuchar cómo se pone a su Rey a caer de un burro.



El confidencial

martes, 2 de octubre de 2007

Signos de Pánico en Cristina Peri Rossi

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi, afincada en Barcelona desde los años 70 y progre donde las haya, ha sido expulsada de Catalunya Ràdio, emisora oficial del Tripartito, donde colaboraba en una tertulia de madrugada. Su delito es que se expresaba en español. Aunque Peri Rossi nunca se ha pronunciado contra el establishment nacionalista catalán y siempre ha guardado silencio ante los abusos que se han venido cometiendo durante décadas contra los castellanohablantes, ahora sí se muestra indignada con los mandamases catalanes y escribe cosas como: "Los fascismos tienen algo en común: siempre son excluyentes". Así es, Cristina.

Has lamido traseros hasta hartarte;
has engullido, arroba tras arroba,
papilla catalufa y sopa boba,
sin enarcar las cejas ni inmutarte.

Has untado jabón de parte a parte;
lo has disculpado todo, dando coba,
y por eso te pasma y te joroba
que hayan resuelto, ingratos, expulsarte.

Pretendías, por roja, ser inmune,
y es lógico que sufras el despecho
de que un gobierno progre no te quiera.

Por fin tenemos algo que nos une;
da igual lo que hayas dicho o hayas hecho:
¡Bienvenida, Cristina, a la trinchera!

Fray Josepho

jueves, 30 de agosto de 2007

La publicidad del irracionalismo


Nunca he sentido el rechazo por la televisión que experimentan los progres desde que Marshall McLuhan enunció aquella olvidable pero no olvidada sentencia de que el medio es el mensaje. La televisión nos mete en el salón lo que le mandan meter. Y eso sí que merece un análisis.

Dejemos de lado los deportes, que ocupan una parte desproporcionada de los informativos, aunque no mucho mayor que la que ocupan en la prensa escrita, en la que existen dos periódicos especializados que se venden tanto como los diarios de información general, que también llevan una amplísima sección deportiva. Cada uno se idiotiza como quiere, mirando partidos de lo que sea, atendiendo a las miserias de los programas rosa o siguiendo las peripecias de Bea, todas cosas que vienen del papel y de la radio.

La Sexta, que al parecer va a convertirse en la cadena oficial del PSOE, más aún que ahora, ayudada por el nuevo diario El Público, de próxima aparición, da una pauta ideológica del pensamiento del gobierno: es la que más deportes ofrece, como la Cinco ofrece Pantoja y padres descastados que les dan droga a sus hijas y que no serían nada famosos si no les jalearan esas gracias.

Si usted no quiere nada de eso, la televisión le ofrece otras alternativas: series y películas. Agosto ha sido un mes maravilloso en este terreno: no hemos podido ver un solo episodio nuevo de ninguna serie, ni una sola película que no hubiera sido emitida repetidas veces. Yo he podido comprobar cosas que sospechaba: que Memorias de África ha envejecido, que Grissom ha ido ganando con los años y que El ala oeste de la Casa Blanca, la mejor serie en muchos años, sigue dando mucho miedo: la han condenado a los viernes, a la una de la mañana. Como la han pagado, no les queda otra que pasarla a pérdidas o mostrarla cuando el público está medio dormido.

Todavía estamos esperando una nueva temporada de 24 y sospecho que, si llegan a ponerla, será también en horarios siniestros.

La producción de series en los Estados Unidos es abrumadora, en todos los niveles de calidad y para cualquier público, y está claro que las cadenas españolas de televisión abierta hacen una selección a la hora de comprar unas u otras. Selección que tendrá que ver con las posibilidades comerciales, pero también con otros matices, entre ellos el ideológico. Y no es que El ala oeste no sea progre, pero muestra entripados de la política que no deben ser mostrados. Prefieren cosas más light.

¿Y qué hay más light que los fantasmas? Pues resulta que, de la docena y media de series visibles, nueve se dedican a ellos, a los médium o a los tipos con poderes singulares: Medium, Entre fantasmas, Las voces de los muertos (británica), Premoniciones, Sobrenatural, Embrujadas, Millenium, John Doe y una más, cuyo nombre he olvidado, protagonizada por una médium al servicio del FBI. No cuento La habitación perdida porque pasó a mejor vida. El contrapeso científico queda a cargo de CSI.

No es un fenómeno nuevo. Tras el fracaso de la revolución de 1848, Marx decía en una carta que "todas las mesas de Europa han empezado a moverse" por obra de los espíritus. Y Alan Furst escribe en El oficial polaco, que transcurre en los dos primeros años de la Segunda Guerra Mundial: "En una época en la que el consuelo era prácticamente inexistente, las profecías abundaban, por extrañas que fuesen algunas de ellas." Cierto: en tiempos de crisis, prospera el irracionalismo. Pero, teniendo en cuenta que los capítulos de estas series suelen emitirse en tandas de dos o de tres, veinte horas de televisión cada semana dedicadas a los diálogos con los muertos y con los espíritus, del bien o del mal, o a la investigación de crímenes por adivinación, parece excesivo.

Los seres humanos tendemos a lo irracional, el ser primitivo no deja de estar agazapado un solo instante en el fondo del hipotálamo, y cualquier excusa es buena para dejarlo aflorar, cargándose milenios de cultura y de contención. Pero que se lo promocione desde un poderoso difusor de valores como es la televisión, es harina de otro costal. Si llegamos a dar por normal que a nuestro alrededor haya miles de personas que hablan con espíritus a diario, terminaremos por aceptar cualquier absurdo, desde la combustión espontánea hasta los derechos históricos.

No pienso, como los señores Dorfman y Mattelart en Para leer El pato Donald, que el sello Disney apañe a una conspiración de malvados dispuestos a lavarnos el cerebro mediante los discursos ininteligibles del pato, siempre tan irritable, tan primitivo. En el universo de los relatos, los fantasmas venden tanto como los vampiros. Y se producen series y películas y novelas y cuentos ad hoc. Una proporción en cada mercado, en competencia con las historias de amor, de dolor, de guerra, del far west, de secuestros, de ladrones, de crímenes y, desde luego, con las comedias, que también tienen su público. En la televisión, el consumidor no elige, está a lo que le echen. De modo que si la proporción entre géneros varía, o apaga el aparato o se traga lo que ponen. Y alguien escoge la desproporción.

Claro que irracionalismo y corrección política van de la mano: ahí está A dos metros bajo tierra y su clon, Cinco hermanos, con la que hasta comparten actores. Son como los culebrones de toda la vida, infinitamente mejor hechos y con la presencia de todas las minorías concebibles, salvo negros, que no podían ser concebidos por parejas blancas: pero todas las familias tienen un hijo gay, una hija o una esposa promiscua, un padre con amantes, y A dos metros riza el rizo otorgándole al hijo gay (pero religioso) un amante que, amén de negro, es policía. Son familias impecables, sin reproches esenciales, de libre sexualidad y sin posición política, aunque en Cinco hermanos Rob Lowe haga de senador republicano que cada vez que abre la boca demuestra lo demócrata que es. Irracionalismo, cotilleo, corrección política y deportes conforman el universo mental de la víctima. Y la repetición, como se sabe, genera adicción.

Pinche aquí para acceder a la página web de HORACIO VÁZQUEZ-RIAL.

vazquez-rial@telefonica.net



Horacio Vázquez-Rial
La Revista de Agosto de Libertad Digital

miércoles, 29 de agosto de 2007

Muerte de un escritor, UMBRAL


Faltan, sobre todo, los cojones de ponerse el mundo por montera, de arrojarlo en un brindis, de arriesgarlo todo por una buena frase, de entregarse al placer del escritor y del lector de raza. Ahora sí que Cela se ha muerto del todo.

Ahora sí que se ha acabado un siglo XX español, el de las letras recias y el esplendor del genio provinciano que llega a la capital y se enseñorea, con todo derecho, de las tabernas, de las tertulias y del papel impreso. Dejaremos la crítica para los críticos. Y dejaremos el anecdotario –de las pensiones a los grandes premios, de los lupanares a la movida madrileña–, para los trescientos amigos de toda la vida que le van a salir. Dedicarle una columna a Umbral es como pintar un retrato de Goya. Una temeridad, un fracaso cantado. Pero peor habría sido hacérsela en vida o en agonía y contarse entre las aves de mal agüero o entre las carroñeras que ansían su espacio vacío.

Nada de eso importa. Es la literatura, estúpidos, que diría aquel. Quedará, por encima de todo, un despliegue de columnas. Más que el edificio, la columnata, porque los libros ya veremos. Prevalecerá la voz lúcida, bronca y quebrantadora, la sorpresa urdida en unos pocos párrafos; el columnista es un luchador con el brazo bueno atado a la espalda y el cronómetro urgiéndole a acabar cuando justo ha empezado a lucirse. Restará el misterio que llaman estilo.

Prefiero, entre todas sus piezas de periódico, las propias de un género que él había fundado y al que regresaba cuando le daba la gana, elevando a sujetos poéticos, como un dios caprichoso, a políticos, a ricachos o a folclóricas: el columnismo poético. No la prosa poética, ojo, que ya estaba fundada, sino una poesía con su metro que se ve de repente empaquetada en párrafos apresurados de poeta inevitable, arrebatos endecasílabos, rimas ocultas o evidentes. Todo dispuesto para ser devorado por el intelecto y la sensibilidad de una sola vez y sin contemplaciones. Sin guiños, sin barras, sin espacios, sin respiración.

Un siglo XX español, pertinaz, alargaba a su través un brazo incorrupto y se metía en épocas ignotas que ya no podían reconocerle porque faltan demasiadas cosas. Faltan lecturas y disposición. Faltan, sobre todo, los cojones de ponerse el mundo por montera, de arrojarlo en un brindis, de arriesgarlo todo por una buena frase, de entregarse al placer del escritor y del lector de raza. Ahora sí que Cela se ha muerto del todo.

Juan Carlos Girauta
Libertad Digital, 29-08-2007

domingo, 12 de agosto de 2007

Cuando oigo la palabra cultura

No echo mano al revólver. Simplemente, me pregunto de qué estarán hablando. Mi curiosidad se remonta a muchos años atrás y a una publicación clásica de la izquierda argentina: la revista Crisis, dirigida en su primera época por Eduardo Galeano.

El grupo fundacional era variopinto en lo ideológico, y la cosa resultó como suele: un montón de intelectuales de prestigio habían respaldado con su nombre algo muy distinto de lo que imaginaban y de lo que deseaban. No es ésta la ocasión de hacer la historia de Crisis, tan compleja como la difícilmente inteligible realidad del país que la vio nacer. La menciono porque en sus páginas me encontré por primera vez con una idea de la cultura que no era la establecida: en la portada de su número inicial se reunía a Pablo Picasso con Juan Perón y a Lenin con Henry Miller. Era una concepción muy amplia de algo necesariamente limitado. Y abría la puerta a otra cosa, que llegó casi inmediatamente después: la mezcla de la cultura y la política con el espectáculo. Un trágala. Un coladero para la basura ideológica: por el mismo agujero por el que pasa Borges, pasan los cantautores y, tras ellos y con ellos, las consignas. Y, cuando pasa Borges, ése fue el caso de Crisis, pasa entrevistado por la ya histórica periodista María Ester Gilio, que le daba lecciones al maestro: el antiborgismo es una lacra argentina.

Las consignas son la reducción al absurdo de cualquier doctrina, además de ser su quintaesencia. Lo he escrito otras veces: ¿qué significa que "la sangre derramada jamás será negociada" o "el pueblo unido jamás será vencido"? Absolutamente nada. La sangre se derrama en procura de una negociación, siempre: es la parte más brutal de una negociación, pero la guerra y la política se sirven mutuamente y se realizan en los mismos términos. Y los pueblos rara vez están unidos y rara vez son vencidos como tales. ¡Ya le hubiera gustado a Hitler, y dejó constancia de ello, que el pueblo alemán hubiese sido derrotado junto al nazismo! Pero el agit prop llenó el mundo de consignas, a tal punto que en muchos casos los programas de los partidos políticos se limitan a ellas.

La enorme mayoría de los que hoy se dicen bolivarianos, empezando por Hugo Chávez, lo ignoran casi todo sobre Bolívar y, en consecuencia, sobre Venezuela, un país maravilloso al que tuvo que llegar don Pedro Grases para que hubiese una biografía aceptable del supuesto padre de la patria. Allá por 1978, llegó a mis manos, y conservo, un opúsculo de los sandinistas titulado El pensamiento de Augusto César Sandino: unas patéticas cuarenta páginas de máximas más o menos apócrifas del líder que dijo que "la injusticia no tiene ninguna razón de existir en el Universo, y su nacimiento fue de la envidia y antagonismo de los hombres, antes de haber comprendido su espíritu". No había mucho más. Tal vez por ello no haya que sorprenderse de las invenciones de los propagandistas: el número de volúmenes de las obras completas de Lenin no dejó de crecer mientras existió la URSS, y otro tanto ha venido sucediendo en Cuba con José Martí: ambos escribieron más después de muertos que mientras se encontraban en este mundo. Pero, si es así, ¿de qué textos se nutren los pueblos? De los que difunden los cantautores.

El comunismo cubano, el bolivarianismo venezolano, el peronismo argentino, el neovarguismo brasileño, el aprismo peruano pre-socialdemócrata, se resumen en ese malhadado "a desalambrar" de Daniel Viglietti: "A desalambrar, a desalambrar, que la tierra es nuestra, es tuya y de aquel, de Pedro y María, de Juan y José". Como si el alambrado, la limitación de las propiedades rurales, no hubiese sido un paso de progreso de enorme alcance; como si el derecho de propiedad fuese un estorbo a abolir. Ni siquiera son gentes de izquierdas las que dicen estas cosas, ni siquiera poseen un modesto pensamiento proudhomiano acerca de la propiedad como robo: hacen anarquismo estúpido, primitivo. De la revolución sandinista dijo en su día, poco después de la toma del poder, una indígena requerida por una cadena de televisión, que eso era "el gran permiso". Le fue corto el permiso.

De Crisis, es decir, de los primeros años setenta, pasamos, por acumulación simple, a El País de los años noventa y a los demás periódicos españoles poco después: primero hubo solapamientos leves entre las páginas de cultura y de espectáculos, más o menos explicables, fundados en la imposibilidad de distinguir si Ingmar Bergman o Federico Fellini pertenecían a unas o a otras. Pero es que la movida madrileña ya no es espectáculo, es historia (¿?), y merece un sitio mejor que el de los estrenos de la semana. ¿El cine es cultura? Claro, según qué cine: ¿Gruppo di famiglia in un interno o Torrente? ¿La movida es cultura? Claro, según qué idea de la cultura se tenga.

¿Hablamos de alta cultura o de cultura, en el sentido antropológico del término, o de cultura popular? ¿De kultur o de "culturas"? Si no se hace diferencia, todo vale: igual Los Buddenbrook que El código Da Vinci; igual Un ballo in maschera que Ponte el cinturón; igual Alfonso Paso que Peter Weiss; igual Joaquín Sabina (se edita) que Philippe Soupault (no se edita). Peor: igual Miles Davis que Marta Sánchez.

Se han cruzado, trastocado, confundido los conceptos: se han nivelado. El igualitarismo ha llegado al museo: me consta, lo he visto en la nueva Tate de Londres. La historia de esa confusión, de ese arrasamiento, es larga. Habrá que rastrearla en la prensa satírica del XVIII en Inglaterra, en ocasiones tan deleznable como Salsa rosa y de la que nació el sensacionalismo del Daily Mirror y el Sun, la prensa que inventó y destrozó a Cagliostro (funcionaba de modo idéntico a la prensa de bidet de nuestros días, amparándose en la libertad de expresión, que Dios nos conserve siempre). Habrá que rastrearla en el Proudhom crítico de arte que convirtió a Courbet en un pintor social (hasta que Proudhom lo dijo, Courbet lo ignoró). Habrá que rastrearla en la historia de Nelson Rockefeller y su papel de mecenas del arte latinoamericano. Habrá que rastrearla en las intervenciones del KGB y la CIA en el arte contemporáneo, en la promoción del realismo la una, en la del expresionismo abstracto, la otra. (Picasso, que vivió del Partido Comunista y de los americanos más ricos, está por encima de todo eso.)

A toda esa historia, tortuosa como es, hay que añadirle la de la intervención del Estado en los procesos de creación, tan vieja como el mundo: no existe el artista egipcio al margen del faraón, ni el escultor persa al margen de Darío o de Jerjes. Los mecenas del Renacimiento eran jefes de Estados: pequeños como Florencia o grandes como Francia. Leonardo dependió de los Medici, de los Sforza y de Francisco I de Francia. Pero aquéllos eran hombres de poder, no funcionarios. El gran ejemplo de mecenas contemporáneo es el funcionario Jack Lang, la rama podrida del árbol del Estado cultural creado por Malraux, por la zona más soviética del alma de ese centón ideológico que era Malraux, apañado por el autoritarismo del general De Gaulle.

Jack Lang es el modelo de todos los ministerios de Cultura que en el mundo son; en el mundo occidental, claro, porque en el resto, más brutos, es el ministro de Interior el que interviene en los procesos de creación, lo hace sin ambages, y no le da un duro a ningún productor de cine. Hay grandes naciones occidentales que no padecen ningún Ministerio de Cultura. Suecia, por ejemplo, que tiene un cine de primera línea, pocas pero casi siempre excelentes películas. En España, el mal de intervencionismo está en plena erupción; se incubó durante el franquismo y se desarrolló hasta la locura en la transición.

La cuestión es de qué cultura se ocupa el Ministerio de Cultura, y todas las consejerías del ramo en las diecisiete autonomías, y todos los diputados del ramo en las diputaciones, y todos los concejales del ramo en los varios miles de ayuntamientos que hay en España (y ya son salarios a pagar, salidos del bolsillo del contribuyente). Hace poco, oí que alguien se quejaba en un programa de televisión porque uno de los últimos conciertos de la Pantoja había sido pagado por el ayuntamiento del caso, y ese alguien ponía el grito en el cielo, no por la aberración misma de la subvención, sino porque la cantante no era trigo limpio y estaba seguramente implicada en lo de Marbella, decía. Vamos, que no estaba contra las subvenciones, sino que reclamaba más control moral por parte del Estado.

Pues bien, ahí tenemos la respuesta: los organismos subvencionadores de la cultura se ocupan de la cultura representada por la Pantoja. No se negarán, desde luego, si el hombre tiene las relaciones políticas necesarias, o da las debidas garantías ideológicas, a hacer lo mismo con los cuadros de un gran pintor o los conciertos de una gran soprano; claro que se corre el riesgo, y es bastante corriente, de que el pintor o la soprano elegidos no sean grandes pero tengan las relaciones políticas y den las garantías ideológicas, etc. Financian cambalache, la Biblia está en pie de igualdad con el calefón, y si un día eligen Biblia, jamás lo hacen por las razones adecuadas.

La cultura de Estado no discrimina calidades. La cultura de Estado es política. Lo que la prensa proponía al meter en el mismo saco a Visconti y a Pimpinela es ahora política de Estado. Y los creadores responden bien. ¿Acaso no cobraban un salario los escritores en la URSS? Y si las secciones de cultura y de espectáculos son la misma cosa desde hace tiempo, ¿dónde habrá que situar la noticia de que Sting actúa o compone para las Madres de Plaza de Mayo? ¿Corresponde dar lugar a Sean Penn, cuando visita Irak una semana antes de la guerra o cuando es agasajado por Chávez, en las páginas de política o en las de espectáculos? Bono, el de U2, no el otro, se reúne con los líderes de la globalización para hablar del impresentable (por inútil y por mentiroso) protocolo de Kyoto: ¿es cultura, política, show? No sé, pero les funciona, venden más discos, están más cerca del Oscar. Participan activamente del hundimiento de la cultura, ellos, los que maldicen de la Edad Media y hablan de oscurantismo: ¿hay oscurantismo mayor que el que se perpetra al hablar de globalización, de imperialismo, de salvar el planeta (no a la humanidad), del 0,7% del dinero del mundo para Mugabe o para Kabila, de petroleros hundidos o bosques quemados, sin saber absolutamente nada?

Porque no saben absolutamente nada, ni quieren saberlo. Han ocupado el lugar de los intelectuales y son profundamente ignorantes. Los ministerios de Cultura, la cultura arrasada por un igualitarismo demencial que equipara la obra de Shakespeare a la de los poetas populares del Caribe (incluidos Palés Matos y Nicolás Guillén, no dan la talla), han creado la figura del intelectual ignorante. El mismo viaje de los ministerios de Educación hacia la nada: más igualitarismo, más arrasamiento hacia abajo. La idea de mérito, de competencia, de calidad, está al borde de la muerte, y los funcionarios están dispuestos a desconectarla. Más aún: llevan años intentando desconectarla. Cuando oyen la palabra mérito, la palabra calidad, la palabra excelencia, llevan la mano al talonario y le pagan a un aprendiz con revólver para ejecute al que la ha pronunciado. Le pagan con una exposición, una conferencia, una película.



Horacio Vázquez-Rial, Las guerras de toda la vida

Libertad Digital, Revista de Agosto

domingo, 15 de julio de 2007

Defecación para la Ciudadanía

ANTES de que un solo libro de su texto oficial haya sido distribuido, que lo haya estudiado alumno alguno, que una sola lección de su programa haya sido explicada en clase o que oficialmente haya podido ser objetada por ningún escolano, han sido gloriosamente alcanzados los últimos objetivos de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Españoles: la canción del verano se titula «Mecagüentó».
Esta obra maestra del progresismo, símbolo de la degeneración patria, síntesis de su degradación estética, resumen de su depravación moral y colectiva pérdida de valores y de papeles, ha sido creada, como suele ocurrir cada verano, por un genio de las letras y de la música, de parisina nación y española vecindad. Loor a su autor, Georgie Dann, que con su «Mecagüentó» ha convertido la Canción del Verano en Defecación Universal, sintomático exponente este triste tiempo de destrucción y ruptura, de radicalismos demagógicos, regido por los nuevos supremos principios: como Todo Vale, No Passsa Nada.

Maravillado había quedado en veranos anteriores con el plectro de Georgie Dann. ¿Qué clásico de la poesía española había superado su emocionante «Bailemos el bimbó, bimbó»? ¿Y qué cronista de Indias había formulado una pregunta tan decisiva acerca de las razas que el Creador extendió sobre la Tierra, cual su socrático «Mami, qué será lo que tiene el negro»? Negro que, según supimos por otra canción, un verano después, estaba atacado por un gravísimo problema de insomnio: «Que el negro no puede, no puede dormir». Canciones políticamente incorrectas, pues una posterior revisión habrá de preguntar obviamente a la famosa mami qué será lo que tiene el... subsahariano, pues los negros, como es sabido, han dejado de existir. Por lo cual tan eximio autor se alejó de presuntos racismos y en las últimas temporadas nos obsequió con piezas de inmarcesible recuerdo, cual «El chiringuito», cual «La barbacoa».

Este año Georgie Dann se ha superado. No en balde ha estado Carmen Calvo en el Ministerio de Cultura, eso ha de notarse. ¡Qué exquisitez, qué delicadeza en la hodierna Canción del Verano! ¡Qué progresismo! ¿Cómo, que no conocen este encantador texto sonoro de la Educación, digo, de la Defecación para la Ciudadanía, que estoy celebrando como se merece? Pues no les privo ni un instante más de conocer ese dechado de refinamiento lírico. Dice así en su delicadísimo ritornelo: «Ya llegando a Benidorm voy con la mosca en la oreja,/llevo la cara de la vieja fija en el retrovisor,/y al llegar al bungalow que alquilé hasta fin de mes,/empiezan a darme caña suegra, niños y mujer./Así que pido permiso, para cantar en voz alta/que estoy un poquito harto y esto me sale del alma:/ Me cago en el chiringuito, me cago en la colchoneta,/me cago en el veraneo y mecagüentó./Me cago en el chiringuito, me cago en el bungalow, me cago en el veraneo y mecagüentó.» Y en otro pasaje, no menos sublime: «Me cago en la ensaladilla, me cago en la gamba plancha,/me cago en la paellera y mecagüentó».

Insuperable. Insuperable fusión de notas musicales y vertidos fecales. ¡Y qué sinceridad! Otros, para decir lo mismo, tienen que llamar a José Antonio Marina, a fin de que les escriba un texto de Educación de la Ciudadanía donde se explique a los niños en qué principios cristianos de nuestra civilización deben defecarse para ser políticamente correctos. Georgie Dann, que es un profesional, sabe resumirlo todo con arte y sin rodeos. Y con sinceridad admirable. Al fin y al cabo, presidente de Gobierno hay que hace tres años que está haciendo lo mismo que Dann, practicando el «mecagüentó», sin ir a Benidorm con la suegra, sino al gorroneo de Doñana, con las niñas. Aunque no lo dice, este señor suele dar de cuerpo sobre cosas más importantes que el bungalow, la colchoneta, la paellera o la gamba plancha. Por ejemplo, se cisca en la separación de poderes, en la dignidad del Estado, en el matrimonio católico, en la familia tradicional, en la unidad de España, en la memoria de las víctimas de la ETA. Y, encima, quiere que los niños lo aprendan obligatoriamente a pelo seco, sin música. Menos mal que la polémica asignatura tiene ya su banda sonora en la canción del verano: Defecación para la Ciudadanía.

Antonio Burgos

jueves, 15 de febrero de 2007

Cataluña transmite a Calvo 'cierta urgencia' y el Ministerio se muestra 'cauto' por el calendario de retorno


El conseller de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras, transmitió hoy a la ministra de Cultura, Carmen Calvo, 'cierta urgencia' por la aceleración de la segunda fase del retorno de los 'papeles de Salamanca', en la que se incluyen la documentación de sindicatos, entidades y particulares.

Tresserras constató en su encuentro con Calvo la voluntad 'clara y explícita' de la ministra de cumplir la ley y la cautela del Ministerio de Cultura que quiere tener un 'especial cuidado' en la identificación de fondos para no dejar 'rendijas' que posibiliten 'una vía libre para recursos' que atrasen el proceso, según explicaron a Europa Press fuentes de la Conselleria de Cultura.

El titular de Cultura catalán ha reiterado a la ministra 'cierta urgencia' por una aceleración del retorno, en consonancia con las peticiones de la Comissió de la Dignitat y para evitar que sucedan más casos como el del cartelista Carles Fontserè, que falleció sin poder ver de nuevo su obra.

La Generalitat quiere que los legajos incluidos en la segunda fase del retorno estén en Cataluña antes de final de año. El Ministerio de Cultura, por su parte, se mostró 'cauto' en la definición de un calendario de retorno ya que buscan un 'procedimiento impecable' para evitar cualquier recurso.

Tresserras se reunió por espacio de dos horas con Calvo en la sede del Ministerio, en Madrid. El conseller prevé reunirse en breve con la Comissió de la Dignitat para transmitirle el contenido del encuentro y mostrarles su total colaboración.

Terra.es

sábado, 13 de enero de 2007

El gobierno se asusta, y los titiriteros salen al rescate

Cuatro años después, otra vez el mismo espectáculo. Idénticos rostros, idénticos nombres e idéntico odio. Se han quitado la careta que blandieron amparándose en una iniciativa con gran apoyo popular contra la guerra de Irak. Han demostrado lo que son: palmeros, machacas de lujo de los que echar mano porque ellos lo valen, y porque las subvenciones de Carmen Calvo, a diferencia de las de Pilar del Castillo, son de ida y vuelta.

En la manifestación del sábado, UGT no ha sido el único mamporrero del Gobierno. Al papel se han sumado muy gustosamente una troupe reaparecida de a saber dónde. Gentes que han respondido al "A mí la Legión" –y que me perdonen los caballeros del Tercio – lanzado por un Ejecutivo cuyo jefe se niega a apechugar con la triste realidad, dando un paso al frente contra la derecha "cerril y cavernícola" para crear un "cordón sanitario". Esa misma derecha, y que cada palo aguante su vela, que tanto los mimó y a la que tantas bofetadas propinaron.

Resulta curioso ver a tanto personaje saliendo de sus cómodos poltronas. Ahí está cierta matriarca que, por poner verde al PP, es capaz de juntarse con una baronesa. O aquél otro, republicano, que pierde los vientos por cenar con una princesa. Tal vez el de más allá, comunista de toda la vida, y cantautor elogioso del generalito ferrolano, casado con la Pilarín Cuesta de la radio del franquismo. Y en medio, la tieta Regás y los nietos de La Pasionaria en versión rosa. ¡Menudo personal!

Pero lo más curioso es que a estos mismos que afloran como setas, algunos de ellos promotores de las Rosas Blancas (no por la dignidad, precisamente), les ha entrado una preocupación por ETA sorprendente. Aunque las generalizaciones nunca fueron buenas, sería interesante conocer cuántos de los mismos que ahora defienden una manifestación de repulsa al atentado del 30-D, y de paso, destinada a apoyar al Gobierno, han participado en otros actos similares con anterioridad. Claro que para algunos de ellos, es más digna una abogada de etarras como Jone Goirizelaia que un simple simpatizante, o votante, del Partido Popular. El cordón sanitario y tal. Ya saben.

No engañáis, queridos. Ya estáis muy calados. Ni para dobermans servís.

Rodrigo Robles
El Semanal Digital, 12-01-2007

viernes, 12 de enero de 2007

Los comediantes del No a la guerra reanudan el linchamiento del PP y proponen "un cordón sanitario" para aislarlo

"Miserable", "gótica", "mediocre", "cerril", "venenosa". La campaña de linchamiento contra el PP ha comenzado. Son algunos de los insultos dedicados a la Oposición por la élite de comediantes, cantantes y escritores que apoya la negociación con ETA. Por primera vez desde que gobierna José Luis Rodríguez Zapatero se manifestarán, pero al lado del Gobierno y recuperando la actitud de odio agresivo contra el PP. El actor Federico Luppi ha llegado a pedir el aislamiento de esta fuerza política por razones "sanitarias". El PP ha pedido la desconvocatoria de las manifestaciones de Madrid y Bilbao, por la confusión que han provocado con sus cambios de última hora en los respectivos lemas. La AVT y el Foro de Ermua tampoco asistirán, por considerarlo un acto de apoyo a la negociación.

Europa Press, 12-01-2007

domingo, 24 de diciembre de 2006

El toro

C # : somos enemigos acérrimos de la corrección política, el nuevo barniz del conservadurismo verde, rojo, gris o carmesí. Por consiguiente, e independientemente de lo que nos pueda parecer, individual, ética o estéticamente, la "fiesta nacional"... : ¡Vivan los toros! (ergo: ¡Vivan las corridas!)

Aquel toro de Osborne que decoraba el desmonte hubiera sido considerado hoy una provocación, casi una contaminación visual de perniciosas consecuencias, (los pocos que quedaron tuvieron que pasar por el reciclaje intelectual de ser convertidos en obra de arte). El peor avispero que podía pisar el Gobierno es el debate sobre prohibir la muerte del toro en plaza, tan sólo plantearlo como hipótesis ha provocado urticaria. La ministra Narbona, hija de crítico taurino, sabe que sólo anunciar la propuesta perjudica a los partidarios de la tauromaquia.

Los toros tienen un componente emocional que no resiste los rayos X de la lógica, en el extranjero nunca lo podrán entender salvo como locura colectiva de un pueblo que brama en tardes de sol y moscas, pero aquí son una forma de entender la vida. Cuanta más luz se vierta sobre el mito, peor para él, la liturgia no resiste explicaciones. Dice Manuel Vicent que la diferencia entre un taurino y un detractor de la Fiesta radica en que los taurinos no ven la sangre del animal, la toman como efecto colateral asumible. Esa es una posición de partida irreconciliable, imposible de rebatir con argumentos lógicos y con la lectura apasionada de biografías tan interesantes como la de Chaves Nogales: Juan Belmonte, matador de toros. Siempre habrá una parte de españoles que entiendan que hay arte donde otros ven carne picada y pezuñas enrojecidas, incluso negarán la categoría de intelectuales a quienes hayan defendido la Fiesta en algún momento de su vida.

Algunos desorientados tratan de dividir el debate en las dos Españas, ignorando que la República mantuvo las corridas de toros que luego el franquismo también recogió, no tanto para potenciar una fiesta de la derecha cavernícola, sino porque es una tradición arraigada contra la que no pudieron luchar. No hace falta haberse leído el Cossío para entender que los toros en los pueblos son el símbolo de que llega la fiesta. Incluso en el comportamiento de la andanada, siempre tan anárquica y ruidosa, podríamos encontrar el germen de la democracia participativa.

En tiempos de una España más católica y ultramontana se permitió que el torero fuera adorado como santo laico. No, no es un debate entre derecha e izquierda, acaso entre campo y ciudad; los toros se entendían mejor cuando éramos gente de pana, no tanto ahora que tenemos pantalla de plasma y conexión on line. Hoy los chiquillos que quieren hacer carrera rápida sueñan con ser El Pocero antes que torear de maletilla a la luz de un candil. Los toros, tal y como se entendían en la Iberia de los celtas y luego en los grabados de Goya, en los dibujos de Picasso y en los picadores gorditos de Botero, han perdido su valor romántico. La ministra puede pasar a la historia de la tauromaquia por haber sido la puntillera mayor del reino; de haber vivido en Altamira habría prohibido que se pintaran toros bravos en la pared.

Rafael Martínez-Simancas
El Mundo, 23-12-2006

El empecinamiento étnico

Debo empezar por confesar que siempre he detestado las literaturas étnicas. Y en esa denominación incluyo a unos cuantos grandes escritores ocasionalmente preocupados por las identidades. Baroja cae en ello tanto como Hernández en el Martín Fierro, que tanto gustaba a Unamuno y tan poco entusiasmaba a Borges, modelo de autor antiétnico.

La corrección política ha conseguido que en Occidente se leyera como literatura una serie de obras cuyo valor esencial es el de fuente primaria para la construcción de la historia de algunos pueblos. A ello ha contribuido sin duda la culpa que muchos experimentan respecto de la colonización, sin darse cuenta de que esa culpa ha sido sistemáticamente inducida en nuestras almas, desde la más tierna infancia, por esa madre tiránica y verborrágica que fue y es el agit prop de las izquierdas reaccionarias. Así nos han llegado autores de las reservas indígenas y de los guetos negros, muchas veces sobrevalorados por la crítica y devenidos en negocio editorial.

Chester Himes empezó a escribir novelas negras con protagonistas negros en una época en que, en sus propias palabras, mostrar un negro y una blanca "ya era pura pornografía". Se fue a vivir a París, primero, y a España, donde murió y está enterrado, después. Fue un largo exilio, contemporáneo de las luchas por los derechos civiles en los Estados Unidos, exitosas y unificadoras mientras se mantuvieron bajo la guía de líderes cristianos, desintegradoras y perversas a partir del momento en que, logrados los más importantes objetivos iniciales, el islam se apoderó de las comunidades negras.

Lo que vino después de Himes es otra cosa, y tiene su encarnación acabada en la obra de Walter Mosley. En estos días, precisamente cuando la compra de la cadena Hard Rock Café por la muy organizada tribu de los semínolas me convenció de que, aunque a nosotros, los occidentales de toda la vida, nos cueste comprender el alma de los pieles rojas, ellos comprenden perfectamente la mecánica del abominable sistema capitalista en que los hemos obligado a vivir, lejos de la pradera; en estos días, decía, cayó en mis manos Mariposa Blanca (Anagrama, Barcelona, 1996), novela de Mosley, negra y con protagonistas negros. La novela negra, como se sabe, es una invención de blancos.

Habla Mosley de Stella Keaton, una bibliotecaria blanca, buena persona, que solía corregir el modo de hablar de los niños negros del vecindario que constituían su clientela.

– No digas "m'a pegao" –decía [la bibliotecaria]–. Tienes que decir "me ha pegado".

Y, claro está, tenía razón. Pero aquellos niños de color nunca aprenderían a escuchar su propio ritmo en sus palabras, y acabarían por creer que tenían que abandonar su habla y sus historias para formar parte del mundo de aquella educada mujer blanca. Tendrían que perder a Fats Waller para ganar a Mozart, y a Remus por Puck. Entrarían en un mundo donde sólo hablaría la gente blanca. Y no importaba cuán bien se hubiesen expresado Dickens o Voltaire, aquellos niños no tenían ejemplos de la sabiduría de su propio pueblo en la biblioteca, la casa del saber.

Yo ya había discutido con Stella acerca de estas cosas. Ella se mostraba muy receptiva, pero cuando uno le decía que un negro de pie en una esquina, contando cuentos verdes, era como Chaucer, arrugaba la nariz y hacía que no con la cabeza. No obstante, Stella se mostraba siempre respetuosa. A menudo utilizan a los blancos más buenos para colonizar a la comunidad negra. Pero, por bondadosa que fuera la señora Keaton, para los negros representaba a una cultura que no era totalmente ajena.

Antes de continuar, le propongo, querido lector, un ejercicio: ponga usted "judío" donde Mosley pone "blanco" o donde pone "negro"; el resultado será igualmente repugnante. Racismo puro y duro, contante y sonante. Pero, eso sí, un racismo justificado por la larga explotación a que los negros fueron sometidos por los blancos, incluidos, por cierto, los blancos más inicuamente explotados.

Las falacias de Mosley son tan obvias como arriesgadas. ¿Acaso Fats Waller se ha desarrollado en un mundo sin Mozart? ¿No arrugaría la nariz la señora Keaton si yo le dijera que un blanco que cuenta cuentos verdes es como Chaucer? ¿Dónde radica la ajenidad de la cultura blanca?

Veamos lo que dice Mosley:

Stella y yo nos tuteábamos, pero yo no estaba conforme con que ella ocupara aquel puesto. No estaba conforme porque Stella, aunque era una buena persona, era blanca. Era una mujer blanca y venía de un lugar donde sólo había cristianos blancos. Para ella, Shakespeare era un dios. A mí eso no me importaba, pero ¿qué sabía ella de los cuentos, y de las adivinanzas, y de las fábulas que la gente de color había contado durante siglos? ¿Y qué sabía del idioma que hablábamos?

Desde luego, lo que Mosley quiere es que el puesto de bibliotecario en un barrio negro lo ocupe un negro: "discriminación positiva", le llama a eso la corrección política; y las personas sensatas lo llaman simplemente "discriminación". El problema que no menciona es que, por negro que sea el bibliotecario, las estanterías seguirán llenas de Voltaire, Chaucer y Shakespeare. ¿Y durante cuántos siglos ha contado cuentos, adivinanzas y fábulas una comunidad que, en su casi totalidad, ha olvidado cuál era el lugar de procedencia de sus ancestros, si es que alguna vez lo ha sabido? Respuesta: los siglos de América. Durante al menos dos de los cuales, ha dispuesto de la escritura.

¿Acaso debería yo suponer que los negros no han escrito por ser negros? ¿Porque la escritura es cosa de blancos? No, por supuesto que no: no han escrito porque eran obreros, y no existen los escritores proletarios, mito del marxismo. Escritor y proletario son términos contradictorios. ¿Y no ha habido una burguesía negra? Muy minoritaria. Hasta ahora, cuando hay escritores, y guionistas, y actores y directores negros, y se hacen series de televisión como El príncipe de Bel Air, en las que absolutamente todo el mundo es negro y que, supongo, están dirigidas a una amplia clase media negra con expectativas de movilidad social.

¿Recuerda usted a Sabino Arana dando explicaciones sobre la perfección del vasco frente a la inferioridad del maketo, que es un poco tonto, muy torpe y hasta algo afeminado? Pues lea a Mosley: "Ahora era viejo, pero en su día Lips había sido lo que sueñan ser todos los negros. Elegante, seguro de sí mismo, educado y con dinero en el bolsillo". ¿Y qué soñarán ser los blancos? ¿Elegantes como negros?

Mosley es un autor estrella, muy leído en Europa y en los Estados Unidos. Denzel Washington ha hecho el papel de Easy Rawlins, el detective de sus novelas, en la versión cinematográfica de El demonio vestido de azul. Éste es su mensaje de fondo. ¿Escribirá estas barbaridades para ganarse las simpatías de un potencial público negro? Ya sabe que a los blancos todo esto no sólo no les parece mal, sino que hasta aplauden, comprensivos. Yo no, porque no voy a tolerar en otros lo que no toleraría en mí mismo.

Una pregunta para terminar: ¿qué hubiese sido de Mosley si en la biblioteca de su barrio negro no hubiese habido obras de Chandler y Hammett?

Horacio Vázquez-Rial, Las guerras de toda la vida
Libertad Digital, Suplemento Ideas, 20-12-2006

viernes, 8 de diciembre de 2006

Vuelve, en silencio, el fascismo digital


Durante la tramitación de la LSSI durante la última legislatura del PP los autodenominados ciberactivistas hicieron una tremenda cruzada en la que se acusaba al Gobierno de José María Aznar de fascista y se ponían las dos eses de las siglas de la ley con el logotipo de las SS hitlerianas.

La Asociación de Internautas, a la que pertenezco, fue objeto a su vez de una completa campaña de descrédito por negociar con el Gobierno para limar los aspectos más controvertidos de la ley, esfuerzo en el que obtuvimos ciertos éxitos, y ciertos fracasos. El PSOE se apuntó a la campaña, llegando a afirmar el senador Félix Lavilla que "garantizaba" que "cuando los socialistas gobernemos, suprimiremos esta ley tan nefasta para los intereses generales de nuestro país". Sí, por supuesto; sigue siendo senador.

Ahora el PSOE ha propuesto una nueva ley, la Ley de Impulso de la Sociedad de la Información (LISI), que hasta en el nombre parece imitar lo peor de la anterior. La Asociación de Internautas, por boca de su presidente, ha denunciado ya que "entra en el terreno de la Inquisición" y se lamenta de que los socialistas parecen creerse "demócratas de fábrica" que lo son porque sí y hagan lo que hagan. Es más, recuerda que pese a ser miembro del Consejo Asesor de la Telecomunicaciones se ha enterado de este proyecto por la prensa, suponemos que por aquello del Gobierno transparente y con talante. Por su parte, el presidente de la Asociación de Usuarios de Internet, Miguel Pérez Subías, considera que con esta nueva ley "podemos caer en situaciones como las recientemente acontecidas en China".

¿Y a qué se debe tanto revuelo? Básicamente a dos puntos de esta ley. El primero, y menor, es que hace responsable a los motores de búsqueda y creadores de páginas web en general por el contenido de los enlaces que hagan, aunque siempre y cuando esos enlaces sean a sitios web bajo su "dirección, autoridad o control". El problema es que no se especifica qué se considera dirección, autoridad o control. ¿Es por ejemplo Google culpable de los enlaces que haga a las bitácoras alojadas en su servicio Blogspot? Pues quedará al arbitrio del juez. ¿Seré yo culpable por lo que se ponga en los blogs alojados en Red Liberal? Pues me da que también eso quedará al arbitrio del juez.

Pero el segundo punto conflictivo es que se faculta a "órganos competentes" sin especificar a cerrar y bloquear el acceso a páginas web, una función que la denostada LSSI dejó finalmente en las exclusivas manos de los jueces. Ya puedo ver a Moraleda frotándose las manos; ya no sólo estará "vigilante con los periodistas para ver hasta dónde llega el veneno del PP" sino que podrá hacer algo al respecto. Al fin y al cabo, ¿qué puede haber más competente para cerrar un periódico digital que la Secretaría de Estado de Comunicación?

Por supuesto, los que se dedicaron a organizar una campaña contra el Gobierno del PP a cuenta de la LSSI ahora están callados. Las asociaciones que denigraban están, como entonces, al servicio de los internautas. En aquel entonces muchos se sumaron a esa campaña porque les parecía mejor que el Estado no metiera sus narices en Internet, algo de lo más saludable. Pero da la sensación de que, a cuenta de la nueva LISI, va a terminar sucediendo lo que pasó en Galicia: el Prestige es muy malo, pero los incendios son estupendos y, si no lo son, entonces son culpa del PP también. De hecho, siguen una trayectoria casi calcada: mientras quienes se preocupan por los derechos de los internautas discuten sobre la amenaza que supone esta nueva ley, los que sólo querían atacar al maligno Gobierno de la derecha se dedican a hablar del cuarto aniversario de la anterior. Si es que son tan previsibles...

Daniel Rodríguez Herrera
Instituto Juan de Mariana

miércoles, 6 de diciembre de 2006

El análisis grafológico de Zapatero

Dicen que "por su letra los conocereis". Si esto es cierto, el presidente Zapatero es un tipo impaciente y ansioso. Tiene un buen nivel, en lo que a inteligencia se refiere, pero sufre cusiosas contradicciones, sobre todo entre la dimensión intelectual y la afectiva. Experimenta también, cierto temor y angustia hacia el futuro.
Asegura el grafólogo José Bolivar, que ha examinado concienzudamente la letra del presidente de Gobierno para la revista Epoca, que Zpatero es emocionalmente es ingenuo aunque, después, el pensamiento y la estrategia se imponen de forma brutal. Es un sujeto de pensamiento rígido y simple, que huye de las complejidades.

Sentimientos intensos y, sobre todo, variables que sabe dominar violentamente, lo que causa enervamiento y tensión interna, y en muchas ocasiones, provoca crisis de ansiedad.

Las barras de las t son altas y lanzadas hacia arriba, lo que manifiesta un afán polémico y crítico. Indican también oposición a la autoridad, detalle que se ve acentuado por una S mayúscula cuyo final se lanza al cielo.

Las letras terminan rápido, de forma cortante, en el contexto de una armonía gráfica. Es persona de embestida corta y dura. Esta idea se ve reforzada porque los inicios de las letras y sobre los finales son cortos y acerados, reflejando, insistimos, un sentido muy pragmático, deseoso de terminar las cosas por la vía rápida y de forma contundente.

Estas conclusiones se oponen (es una persona compleja y contradictoria) a la fotografía aérea del escrito, que manifiesta aparentemente ingenuidad y claridad, tanto en su forma de ser como de entenderse.

Ese deseo de terminar las cosas también se puede apreciar en que el escrito empieza a ser espaciado, con letras claramente dibujadas y algo anchas, para terminar siendo apretadas. La letra apretada y, en general, alta refuerza la idea de agobio y cierta angustia.

Manifiesta tendencia al idealismo o, al menos, a la abstracción intelectual, lo que se pone en abierta contradicción con ganchos y barras que descienden en la zona inferior. Estos rasgos manifiestan un sentido práctico, económico, material y decididamente estratégico a la hora de actuar.

Temor y angustia ante el futuro. Desea terminar las actividades rápidamente. Buen organizador de un grupo que sea reducido. Ha habido o hay problemas de canalización de la respiración. Esto puede también ser debido a problemas relacionados con el asma infantil o bien porque, no existiendo un problema real de respiración, éste se deba a la ansiedad.

Sabe sintetizar, quitar lo que sobra y esquematizar. Éste es un aspecto positivo de la inteligencia. Buena canalización de esa energía emocional, que sabe superar caídas bruscas del estado de ánimo.

Asimismo, sin mediar causa, disfruta de un intenso estado de euforia y alegría, que también sabe doblegar. Guarda una carga emocional reprimida que salta en descargas eléctricas súbitas. En un sentido volitivo, esa tensión interna provoca que su ritmo de trabajo hipercinético sea, no obstante, irregular.

Trabaja a saltos. Es impaciente, vivaz, rápido e, insistimos, doblegado por la impaciencia y la ansiedad. La línea básica donde se asientan las letras cae para luego levantarse, manifestando una tendencia natural y también voluntaria para estabilizar su estado de ánimo. Orgánicamente, sufre de molestias en la columna vertebral, en la zona cervical dorsal, y tensiones en los músculos de la nuca. La firma es quizás algo más sobrealzada que el escrito y pronunciada.

La Z del apellido y otros rasgos no solamente suben intensamente, sino que bajan desproporcionadamente. Además, esa firma es de dimensiones más reducidas que el resto del escrito. El yo íntimo es más sufrido y oscilante de lo que se manifiesta ante los demás, que aparenta cierto equilibrio. Ese yo busca, ante todo, seguridad, afianzamiento, tanto en el aspecto material como en el afectivo.

Con todo, es una persona sencilla, sencilla, afable, sin egolatría, pero con falta de sentido de la realidad. Las ideas y el sentimiento espiritual son fácilmente canalizados al mundo operativo, como se puede ver en los enlaces del punto de las i (de Luis sin acento) con la letra siguiente (la s), y de la t con la e.

En general es una persona inteligente de carácter cíclico y en la cual la ingenuidad es paradójicamente cubierta por un sentido radical de la estrategia y del puro pragmatismo. El resultado es un escrito aparentemente armónico, que refleja una personalidad aparentemente también armónica, pero que es una pura contradicción de fuerzas opuestas.

Periodista Digital (06/XII/06)

Las tribulaciones del agente de seguros Ortiz


Mi nuevo joven talento literario normalizado favorito es el agente de seguros Ortiz; que es uno que acaba de denunciar a un tal Cervantes como modelo paradigmático de mediocridad subvencionada. Un cráneo privilegiado este Ortiz.

Hace mucho, mucho tiempo, cuando Barcelona no era más que una simple ciudad española, aquí apenas vivía una docena de escritores: García Márquez, Julio Cortázar y gentecilla así. Nada, habas contadas. Pero, ahora, cuando al fin somos la capital nacional de Liliput, las cosas han cambiado. Y a mejor, que también hay que decirlo. Sin ir más lejos, sólo en el Ensanche gozamos de varios miles de novelistas; vernáculos todos, por supuesto. Eso, ya les digo, sin ir más lejos. Porque yendo más lejos, hasta las lindes con el término municipal de Hospitalet del Llobregat, pongamos por caso... Huy, huy entonces. Bueno, pues que no cabrían en las gradas del campo del Barça los que dan a la imprenta sus obras completas cada primero de mes. Así de clarito.

Entre todos ellos, mi nuevo joven talento literario normalizado favorito es el agente de seguros Ortiz; que es uno que acaba de denunciar a un tal Cervantes como modelo paradigmático de mediocridad subvencionada. Un cráneo privilegiado este Ortiz. En fin, otra bendición que le ha dado Dios a la Cataluña rica y plena de nacionalismo: los genios a granel. Que no es por presumir, pero han de saber que, de un tiempo a esta parte, nos crecen a tasas más altas que el PIB chino.

Nadie se extrañe entonces de que ya no sepamos dónde meterlos. Así, en lo que llevamos de tripartito municipal los creadores domésticos de todas las ramas del arte se han visto en la necesidad de incautar trescientos edificios privados en el casco urbano de la ciudad. En algunos casos, por fortuna aislados, habiendo de soportar incluso la connivencia descarada de ciertos jueces con los propietarios. Aunque de poco habrán de servir esos parches. Y es que el torrente incontenible de nuestra cultura no cesa de crecer, y requiere urgentemente de más y más espacio físico.

Sirva como botón de muestra la denuncia descarnada de uno de esos doscientos prometeos que se firman "La Makabra": "Esto es mucho más grande que donde estábamos antes; disponíamos de 6.000 metros cuadrados, que no es poco; pero ahora tenemos dos hectáreas". ¡Dos hectáreas! ¡Qué serán dos miserables hectáreas para la inmensidad del pensamiento de la legión de jordis ortiz que hoy okupa Barcelona!

Se nos debería caer la cara de vergüenza a todos. Al primero, a Joan Saura. ¿Acaso sabrá el consejero de Interior que los okupas de "La Makabra" se han visto obligados a solicitar los servicios de una empresa privada de seguridad, tras ser abandonados a su suerte por los Mossos? Él, tan tranquilo, limpiando las caquitas del gato de Imma Mayol, y la crema de la intelectualidad expuesta a dos hectáreas de inseguridad ciudadana. Menudo novelón va a levantar Ortiz con toda esta historia.

José García Domínguez
Libertad Digital, 06-12-2006

lunes, 4 de diciembre de 2006

Carod-Rovira: el Departamento de Cultura requiere 'una inyección de vitalidad'.

El presidente de ERC, Josep-Lluís Carod-Rovira, aseguró hoy que no considera 'ningún obstáculo para gobernar juntos' los diferentes 'sentimientos' nacionales de los miembros del nuevo tripartito. 'Estamos construyendo un espacio de franqueza y lealtad con el presidente', explicó, y añadió que 'en el Gobierno habrá una sola voz y posición'.

Carod-Rovira señaló que está 'muy contento del reparto del responsabilidades' del nuevo Gobierno', ya que abarcan 'áreas muy diversas'. Explicó que el cambio de Educación por Cultura se debe a que con el Pacto Nacional para la Educación se puso 'los fundamentos de la política educativa para los próximos años', mientras que Cultura requiere 'una inyección de vitalidad'.

En este sentido, fijó como objetivo para esta Conselleria, que se une a la de Medios de Comunicación, la 'desgobernalización de los medios públicos' y contribuir a 'articular un universo de referencias socioculturales propias en la lengua propia del país'.

'CATALANES SOMOS TODOS'

Carod-Rovira señaló que 'lo peor' que podría pasar es la 'idea de una Catalunya mosaico', en la que los catalanes fueran 'una parte más'. 'Catalanes y catalanas somos todos', recalcó. 'Habrá catalanes que también serán otras cosas, pero lo único que tendremos en común todos es que seremos catalanes', añadió.

El líder republicano recordó que el 'objetivo' de su partido es que 'Cataluña tenga su propio Estado'. 'Ahora esto lo quiere el 15 por ciento del pueblo de Cataluña', ilustró.

Por otro lado, Carod Rovira explicó que 'no hace falta' que el nuevo Gobierno de la Generalitat tenga 'conseller primer', ya que su presidente, José Montilla, es 'muy ejecutivo', a diferencia del anterior presidente, Pasqual Maragall, para quien 'la acción ejecutiva no era la prioritaria'.

TERRA.ES

C's#: Una vez que han llenado de mierda hasta los topes la Educación catalana, ahora se quieren concentrar en lo que ellos llaman Cultura.

sábado, 2 de diciembre de 2006

Banderas celebra la elección de Montilla como signo de que Cataluña es una "sociedad abierta"


DOS DÍAS DESPUÉS DE LAS AGRESIONES A "CHARNEGOS DE MIERDA"


El actor malagueño Antonio Banderas se ha mostrado "encantado" de que el nuevo presidente de la Generalidad, José Montilla, sea andaluz porque "lanza un mensaje muy interesante, desde Cataluña, de una sociedad abierta y que permite que eso ocurra, que un presidente tenga sangre también andaluza". Banderas no ha debido enterarse de que este miércoles dos independentistas radicales agredieron físicamente al presidente de la plataforma Convivencia Cívica Catalana y le insultaron con frases como "facha" o "charnego de mierda" por recoger firmas a favor de una educación bilingüe en Cataluña. El actor se encuentra estos días promocionando en España como director, El camino de los ingleses, basada en una novela homónima de Antonio Soler.

L D (Europa Press) En declaraciones a la emisora RAC 1, Antonio Banderas dijo que el hecho de que sea andaluz "le da un poquito de regusto a esta tierra" y aseguró que ello "suma más que resta".

Banderas, preguntado por la idea de un presidente catalán nacido en Andalucía, ha dicho sentirse "encantado" porque "lanza un mensaje muy interesante, de una sociedad abierta". Cree, en este sentido que da un abuena imagen de Cataluña, "que permite que eso ocurra, que un presidente tenga sangre también andaluza".

El actor y director de cine no ha debido enterarse de que esta semana el presidente de la plataforma Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja, fue agredido por dos independentistas radicales por el simple hecho de recoger firmas en una campaña a favor de recibir la educación en la lengua materna o el bilingüismo.

Al grito de "fachas" o "charnegos de mierda", entre otras lindezas, los radicales agredieron a Caja e intentaron romper las actas en la que habían firmado varias personas.

Tras Locos en Alabama, el actor malagueño Antonio Banderas vuelve a la dirección con El camino de los ingleses, basada en una novela homónima de Antonio Soler, y la promoción le ha traído a España para su promoción.

LIBERTAD DIGITAL