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miércoles, 4 de marzo de 2009

Camino. Por Tsevanrabtan

En El País Fernando Savater sigue con su cantilena y manda huevos.

Le parece mal que haya padres que consideren que el principal objetivo de la educación de sus hijos es que éstos "obtengan buenos resultados", porque, claro, ¿qué resultados son esos? No hay que preocuparse, tenemos a Savater para aclararnos cuáles son buenos y cuáles son malos resultados: son malos aquéllos que tienen que ver con el éxito individual y buenos aquéllos que tienen que ver con la "función social de la educación". Naturalmente, aquí ya hay un trasfondo ideológico. Porque el autor ya afirma, sin asomo de discusión, que esa función social consiste en que se eduque "para la convivencia", educando juntos "a los que van a vivir juntos", "sea cual fuere su etnia, su sexo o la religión familiar".


Así dicho es muy bonito. Pero, vaya, le falta una cierta conexión con la realidad y con los añadidos posteriores. Con la realidad, porque al final los niños se educan con los veinte o veinticinco que les toca por suerte. Y en esa lotería, las papeletas están trucadas por el dinero, la posición social o el barrio en el que vives, por ejemplo. No existe un 1º E universal al que vayan todos "para que conozcan cuanto antes los motivos por los que podrían incurrir luego en la tentación nociva de llevarse mal". No, no se reúnen los martes varios millones de niños a darse la paz, y luego conocer esos oscuros motivos - que no hemos debido aprender los que salimos hace mucho de la escuela- que nos harán sabios y benéficos por el resto de nuestros días. Motivos entre los que no está el deseo de poseer esas cosas -propias de ricos y famosos- que tienen los pobres desgraciados que "triunfan" en la vida al haberse descarriado en la tierna infancia, buscando "resultados".

Decía que le falta conexión con ciertos añadidos posteriores. Porque, claro, si se tratase de conocer esos prístinos y filosofales motivos, uno podría llegar a estar de acuerdo. Efectivamente, ser educados juntos, sin más, como "exemplum". Pero no, Savater añade algo más: añade que la escuela puede (junto con los padres) "formar moralmente" a los vástagos de éstos. Sí, Don Fernando no tiene problema (¡ja!) en que "los padres les transmitan los valores que prefieran: pero que no nieguen a la escuela pública el derecho a enseñarles que también hay otras opiniones y otros criterios no menos respetables".

Eso es gracioso. No crean que el asunto es preocupante. Tengo muchas dudas acerca de lo que pueden hacer, tanto los padres como los que diseñan los planes educativos, con la moralidad de los educandos. Y los psicólogos evolutivos no hacen otra cosa que aumentar esas dudas. Pero es cachondo lo que dice, porque esas "otras opiniones respetables" a las que se refiere Savater son opiniones concretas. No se trata de un formalismo vacío. No, se trata de unos contenidos que se relacionan con una determinada manera de entender el mundo. Una manera que, por ejmplo desprecia el énfasis en los "resultados" frente al auténtico éxito: convertirse en Savater.

Todo eso no pasa de un intento más de vender la propia visión de las cosas como la visión correcta. El viejo juego de la religión minoritaria con su moral minoritatia, siempre abierta a la "tolerancia", hasta que se convierte en "mayoritaria" (y si creen que exagero, pregunten a Savater qué pensaría de que se explicase por un "educador" las virtudes del modelo de supremacia racial nazi). Pero hombre, un poco más de sutilidad, sí es exigible.

No me venga con los ejemplos de "padres que venden a la televisión las proezas sexuales de sus hijos de trece años o los noviazgos de sus hijas de catorce con acusados de asesinato" o de la "perspectiva tan lógicamente sesgada por el deseo de venganza y quizá por una secreta sospecha de irresponsabilidad" del padre de la chica asesinada. Porque estamos en 2009 y llevamos ya unas cuántas décadas con un modelo muy concreto y esos ejemplos (según esa pequeña visión del mundo) serían resultado de ese modelo. Porque (y vive Dios que no lo propugno, ya me conocen) si imperase otra moral en la escuela es seguro que no se contarían las proezas sexuales no sólo de niños, sino de nadie, y porque el deseo de venganza no tiene que ver con ninguna otra moral, sino con los códigos grabados en el ADN. No, no creo que esos casos que cita (burricie de las clases populares en estado puro, que vaya tela) tengan que ver con el "resultadismo" o el deseo de segregar a tus hijos. No me jodas, Fernando, no tienen que ver con eso. Y no se van a arreglar enseñando una moral oficial (consista en lo que consista).

Pero eso ya lo sabe. Sólo que es incapaz de renunciar al ejemplo fácil. También está el afectado por el "resultadismo". Y prefiere, antes que llegar a la verdad por el camino difícil, demostrar rápidamente a los lectores del diario global que el mundo está lleno de gañanes con poco juicio que no saben lo que conviene a sus hijos, que es "pensar por sí mismos". Y para que lo consigan ya está él, señalando el correcto camino.

Rumbo a los Mares del Sur

martes, 27 de enero de 2009

Errores y aciertos: factores materiales en el conflicto palestino-israelí (III)

La guerra estaba ganada. Se puede hacer una afirmación así siempre descontando el factor de incertidumbre que puede existir en cualquier conflicto. Los judíos llevaban mucho tiempo preparándose para ese momento. Tenían unos cuadros excelentes y estaban muy bien organizados. El famoso Plan D era el último de otros muchos, y aunque los judíos tenían problemas de suministro de armas y carecían, al principio, de artillería y aviación, lo cierto es que las estructuras que permitirían adquirirlas y elevar el esfuerzo de alistamiento hasta un increíble 17% de la población, existían desde mucho antes. Durante bastante tiempo se mitificó la victoria del pequeño "David" que se enfrentaba a cinco naciones árabes y a los propios palestinos. Los países árabes acababan de llegar a la independencia, y salvo en el caso de la "Legión Árabe", ninguna fuerza, incluida la más numerosa fuerza egipcia, era un oponente verdaderamente peligroso.

Sin embargo, como suele suceder, los militares, cuando se acercaba el momento decisivo, fueron mucho más prudentes. El propio Yigal Allon, uno de los actores más destacados del conflicto, entró en barrena y desaconsejó la declaración unilateral de independencia (mayo de 1948), sobre la base de una superioridad militar de los árabes que era sencillamente inexistente ya en esa fecha. La lectura de la descripción que hace el propio Allon de las operaciones (fundamentalmente de las del otoño e invierno de 1948) para su uso en las academias militares de Israel, no deja dudas en cuanto a esa superioridad. Por cierto, las consideraciones políticas eran poderosísimas: Ben Gurion cuenta con el reconocimiento de los norteamericanos (concretamente con el factor político de un Presidente que es capaz de resistirse a las consideraciones "geoestratégicas" del Departamento de Estado) y con el apoyo soviético que aún se fundamenta en el delirio de pensar que está naciendo un estado socialista y ateo en medio de Oriente Próximo. Por cierto, es paradójico y revelador de la pobreza del análisis de los árabes el que las primeras denuncias contra Israel se basen en su carácter ateo y comunista. Cuando, posteriormente, se les acuse de ser una avanzada del imperialismo norteamericano, el análisis seguirá siendo igual de endeble, pero nadie (hasta Sadat) reparará en la escandalosa contradiccíon.

Los judíos tenían planes. Querían, al menos, conseguir fronteras seguras, obteniendo una continuidad territorial de los asentamientos judíos. Tenían objetivos definidos y, desde el principio, se aplicó una regla que sería básica en los conflictos posteriores: nunca aceptar un alto el fuego como base para retiradas de territorios ocupados.

Los árabes-palestinos, por su parte, no sabían muy bien qué pretendían. No tenían objetivos claros. Simplemente se negaban a la partición del territorio y a que una parte de él (con mayoría judía en proporción 51%-49%) fuese gobernado por los judíos. Sin líderes y sin armas, habían perdido la mayor parte de su capital humano y material en las revueltas contra los ingleses. Tampoco existía una unidad de objetivos entre los diferentes estados árabes que invadirían Palestina. Y estaba muy presente en ellos la posibilidad de obtener beneficios territoriales. Esas consideraciones son trascendentales., porque el principal interesado en hacerse con el territorio del recién creado territorio árabe-palestino, Abdulá, el rey jordano, se resistirá hasta el último momento a utilizar toda su fuerza. Nacerá, desde es momento, la confluencia de intereses entre la monarquía jordana e Israel, la llamada opción jordana.

La inexistencia de objetivos por parte palestina, del más elemental plan de guerra, dará lugar a los episodios de pánico, a veces justificados por la realización de actos criminales por parte de algunas fuerzas judías que tenían clara la necesidad de expulsar a los palestinos de sus tierras, y a veces inducidos por sus propios líderes locales, y por el mensaje, falsificado, de terribles atrocidades de los judíos, que provocaron un éxodo de la población civil. De nuevo, entre las estrategias posibles, los árabes-palestinos, a falta de un mando unificado y de un pensamiento solvente y codificado sobre las alternativas viables, optarán por la peor decisión. Intentando arrastrar a los países árabes (muchos de ellos remisos, al margen de la retórica, a una intervención) animarán a menudo el éxodo, llenando de refugiados a los países limítrofes y provocandoles el miedo a la desestabilización de sus regímenes recién constituidos. Esos mismos dirigentes nunca comprometerán todas sus fuerzas, porque son escasas y porque las necesitan para mantenerse en el poder.

Existía, en resumen, una increíble distancia, por parte árabe-palestina, entre los medios y los fines. Y en el caso israelí, al contrario, daba frutos una preparación exhaustiva para el conflicto y un uso instrumental de la diplomacia y la contención. Los palestinos iniciarán el conflicto y con ello "legitimarán" los planes judíos de expulsión de la tierra y de "reformulación" de las fronteras del plan de partición. Los dirigentes judíos, políticos y militares, desplegarán simplemente la estrategia para la que habían trabajado: alcanzar la mayor extensión territorial posible, con el único límite ideal de la Palestina del mandato, y hacerlo, de ser posible, ocupando el territorio con población civil judía (ya durante el conflicto se iniciarán los asentamientos de civiles en zonas recién abandonadas por los palestinos). De nuevo, el factor demográfico prevalecerá sobre el territorial: cuando hay que decidir hacia dónde dirigir las operaciones militares, se optará (aquí el peso de las consideraciones exclusivamente militares fue muy importante) por la obtención del Neguev, un territorio menos poblado, antes que por ocupar la Cisjordania, que se dejará para un momento posterior, que no llegará por el miedo a la intervención británica.

Sí, la guerra estaba perdida. Y además, hay un factor poderosísimo que no fue considerado por los árabes-palestinos. Éstos, a pesar de las masacres judías y de la brutalidad con que fueron, a menudo, expulsados, tenían una debilidad (o una fuerza, depende de cómo se mire). Su resistencia será menor porque podían irse entre "hermanos". Podían pedir ayuda, hacerse fuertes y volver, una y otra vez. Cómo no recordar a Saladino (la autoreferencia de Yasser Arafat) cuando le contesta al enviado del Ricardo Corazón de León que él no tiene problema, porque está en su país, y pasará el invierno en él, con sus mujeres y sus hijos, mientras él, el rey inglés, está tan lejos de su patria, sin lugar dónde refugiarse. Esa salida es una debilidad, porque los judíos realmente no tenían opción. No podían retirarse; sólo podían resistir y avanzar y atrapar la oportunidad. Uno de los errores de cálculo más notables, como ya he dicho antes, fue ver en la empresa sionista un episodio de colonización.

Por eso cuando surgen iniciativas diplomáticas, sólo se utilizarán por los judíos para reforzarse y nunca se admitirán las vías que impliquen una pérdida de territorio ya conquistado.

La guerra terminará teniendo consecuencias que se sentirán durante años:

1.- Se refuerza la idea entre los israelíes de que la opción militar, la opción más directa, es la más adecuada para hacer frente a los retos del futuro, entre los que se encuentra, ya desde un principio la idea de alcanzar la totalidad del territorio del mandato. Se convierte en dominante, entre los israelíes, la doble (y hasta cierto punto incompatible) idea de que son invencibles y de que están permanentemente amenazados por la extinción. La opción diplomática se empieza a desdeñar cada vez en mayor medida, y aunque se utilizará, a veces con maestría, la estrategia general es la de prepararse para la guerra siguiente. El propio éxito de Israel le inclinará hacia el militarismo. Es cierto que tardará en perjudicar a Israel, pero eso es más "mérito" de la incapacidad árabe que de la bondad de la estrategia de los mandatarios israelíes.

2.- La tragedia de los palestinos y de los países árabes limítrofes, unida a la soberbia del vencedor, dificultarán hasta la imposibilidad cualquier arreglo. Además, Israel se convertirá en una oportuna excusa para todos los dirigentes árabes de la región (salvo para los jordanos), para intentar ocultar la corrupción e ineficacia de sus gobiernos.

3.- Israel, fiel a su tradición occidental, reconocerá pronto algunos excesos de sus fuerzas armadas. Incluso habrá condenas (pronto sustituidas por indultos en aras de la cohesión nacional). Pero a la vez, el increíble resultado derivado de la expulsión de setecientos mil árabes provocará una ceguera que se revelará como muy peligrosa. Se dejarán en segundo plano los primeros meses del conflicto. Precisamente aquéllos que darán lugar a los problemas más enquistados e insolubles. Y se recordarán hasta la náusea los míticos y románticos milagros del pequeño ejército israelí contra las fuerzas de, ni más ni menos, cinco países. Así, el realismo de los sionistas, que pronto habían reconocido la existencia de un nacionalismo árabe-palestino y que habían entrevisto en las revueltas de 1929 y de 1936-1939 una pasión de igual raíz a la suya, se verá sustituido por un absoluto desprecio al problema más evidente para el futuro. De repente los palestinos habían desaparecido.

Por desgracia para los israelíes, sólo se habían marchado por la fuerza. Pronto serían muchos y querrían volver. Hoy nadie duda de que todos los problemas de la región tienen una solución alcanzable. Y se ha estado cerca, en los últimos años, de ver una respuesta estable a los contenciosos con los sirios y libaneses, igual que se llegó a una solución con los egipcios. El único problema que tiene una solución extremadamente complicada es precisamente el problema que creyeron los dirigentes judíos se había esfumado: el del pueblo palestino, el del nacionalismo palestino.

Esa ceguera fue resultado de una peligrosa mezcla de triunfo, wishful thinking y olvido traumático del drama humano. La necesidad de supervivencia de un modelo basado en una determinada tradición era incompatible con la asunción auténtica de lo que habían hecho. En parte para justificar su comportamiento se victimizarán. Se producirá una falla enorme entre sus éxitos materiales y su visión permanentemente paranoide. Todos los datos se interpretarán en esa clave.

En una entrada anterior comenté que es realmente difícil pensar que hubiera sido posible (incluso con otros dirigentes) que los árabes-palestinos aceptasen la partición, pese a no estar preparados para la guerra. Por la misma razón, es fácil comprender por qué los aciertos israelíes, su "manera" de hacer las cosas (basada en el realismo y en una visión a largo plazo) que les había llevado al éxito sin precedentes de crear un estado en pocas décadas y resistir una presión enorme del entorno, se iba a trastocar cuando los éxitos parecían permitir cualquier cosa. Incluso aquellas cosas que estaban en contra de la más elemental aritmética y cálculo de fuerzas.

Rumbo a los Mares del Sur

viernes, 23 de enero de 2009

Errores y aciertos: factores materiales en el conflicto palestino-israelí (II)

Hay un aspecto esencial en el conflicto palestino-israelí que, a la vez, está presente con enorme fuerza en su génesis, e introduce cierta "racionalidad" que detiene alguno de los objetivos mesiánicos de israelíes y palestinos. Es el demográfico.

Decía en el capítulo anterior de esta serie que el éxito del movimiento sionista había provocado la aparición, como tal, de un nacionalismo palestino, hasta entonces inexistente. Y que los sionistas, rápidamente, advirtieron que ese nacionalismo era incompatible con sus objetivos y se aprestaron a combatirlo.

Lo interesante es que el nacionalismo sionista se basaba en una serie de construcciones ideológicas y de referentes históricos que se explicaban refiriéndolos a un territorio. El territorio era importante, porque sin la referencia a Eretz-Israel desaparecía toda "legitimación" para reclamar un estado judío. Sin embargo, el factor esencial en caso de conflicto, nunca fue el territorio. El factor esencial era demográfico. Los sionistas siempre pretendieron que el territorio alcanzase toda la Palestina del mandato, pero una Palestina mayoritariamente judía. Y cuando surgen dilemas optarán por la mayoría y la partición antes que por un territorio quizás inalcanzable y, de serlo, mayoritariamente árabe-palestino. Ésta preferencia es permanente en la historia de Israel y de lo que los judíos llaman yishuv.


O lo que es lo mismo, la carrera de armamentos demográfica entre judíos y palestinos es una de las claves del enfrentamiento final, en cuanto creación de una masa crítica para la consecución de un territorio.

Y la consecución de esa masa crítica es el éxito fundamental del movimiento sionista. En 1915 vivían en Palestina poco más de 80.000 judíos, frente a 590.000 palestinos. En 1922 la población judía sigue siendo la misma; sin embargo, la población árabe ha aumentado a 640.000 habitantes.

A partir de ese momento, el aumento de inmigrantes es fundamentalmente producto de legislaciones judeófobas en Polonia y de un factor importante, las restricciones norteamericanas a la inmigración en general. Y a partir de 1933, la legislación nazi es decisiva. Éstas son las cifras:

El descenso a partir de 1936 es producto de las restricciones de la potencia mandataria, que veía con preocupación la tensión entre las dos comunidades y que no había dejado de crecer. Esa preocupación estaba bien fundamentada, como lo demuestra la Gran Revuelta Árabe de los años 1936 a 1939.

Como resulta de las cifras, la población judía en 1941 era de unas 450.000 personas. En 1947 había alcanzado el medio millón. En 1948 ya son 600.000.

Mientras tanto, la población palestina se multiplicó por dos, ya que en 1947 es superior a 1.200.000 personas. Ese aumento fue resultado fundamentalmente de dos factores:

1.- Por un lado el aumento de la esperanza de vida de los árabes (de 37 años en 1926 a 49 en 1943 -y ello pese a los disturbios de la revuelta de 1936/1939) y el descenso de la mortalidad infantil (de 201/1000 en 1925 a 94/1000 en 1945), resultado de las inversiones en salubridad (desecación de ciénagas), mejoras de las instalaciones médicas y puestos de trabajo mejor remunerados cerca de las ciudades de mayor presencia judía (las que crecen en veinte años en porcentajes superiores al 150 % o más, frente a crecimientos de entre el 50 y el 100 % de ciudades que reciben menos inmigración judía).

2.- Por otro lado, el aumento de inmigrantes árabes desde territorios vecinos.

No obstante, hay que advertir que existe una enorme polémica sobre las cifras. Esa polémica no afecta, sin embargo, a la tendencia observada. Puede que la inmigración árabe-palestina no fuese superior a las 100.000 personas; puede que la presencia de más de 100.000 beduinos (de difícil adscripción) afecte a los resultados; puede que algunas obras públicas (el puerto de Haifa) expliquen parte de la inmigración. Pero hay datos indudables: aumenta la población árabe cerca de los lugares de asentamiento judíos (al contrario de lo que suele pensarse), aumenta su nivel y su esperanza de vida muy por encima de las de sus vecinos, se produce también un efecto de inmigración árabe-palestino. No obstante, esto no es incompatible con la existencia de sociedades básicamente independientes: tanto en lo relativo al sistema económico, a la estructura social, a la propia situación geográfica de los asentamientos. La presencia judía impulsó el crecimiento económico, pero la situación material era de exclusión. Una posible sociedad mixta no pasó de simple sueño de algunos pocos.

Volviendo al principio. ¿Cuál fue la respuesta de unos y otros ante este proceso y esta realidad?

Los judíos comprendieron pronto que el factor demográfico era el decisivo. Y pronto estuvieron dispuestos a aceptar particiones en las que el resultado fuera una mayoría de población judía, y ello en contra del proyecto inmediato de obtener todo el territorio. Además siempre tuvieron claro que el enemigo para su proyecto era el nacionalismo palestino, como lo demuestra su comportamiento frente al Libro Blanco. Aunque suponía un retroceso muy duro y un frenazo a los planes de un estado independiente, los judíos se aliaron con los ingleses durante la 2ª Guerra Mundial. Hasta el punto de colaborar militarmente en misiones contra la Francia de Vichy en Siria y Líbano, y aportar casi 30.000 voluntarios entre 1942 y 1944.

Los árabes-palestinos, sin embargo, se vieron arrastrados por una estrategia de apoyo a la Alemania nazi, representada por la actuación del mufti.

Tan importante era el factor demográfico para los judíos, que pronto un elemento que aparece en el informe de la comisión Peel se hace preponderante: el del traslado de poblaciones. La obsesión es conseguir un territorio con una minoría árabe-palestina, y para ello no atisbarán, desde un primer momento, otra solución que el traslado forzoso.

Tan fuerte es la idea que todos los partidos la harán suya. Incluso los partidos más de izquierdas, como el Hashomer Hatzair, los que pensaban en los primeros años treinta que era posible una Palestina mixta con mayoría árabe, terminarán abrazando esa solución. La presión material es tan grande que todos terminan justificando esas medidas ya coercitivas en el plano teórico, utilizando todos los recursos posibles: desde el impacto del genocidio judío y la comparación con el "sufrimiento" que ocasiona un traslado de pocos kilómetros, hasta la reivindicación de la superior vinculación del judío con la tierra (incluyendo su labor transformadora) frente a la dejadez y desgana del árabe. Y es tan grande que se impone incluso a aquéllos que quieren ir más lejos, que pretenden obtener toda Palestina inmediatamente, como sucede con Jabotiniski, con Tabenkin, con el Mizrahi. También ellos se ven aplastados por la fuerza de los datos objetivos: para prevalecer los sionistas se agarran al yishuv.

Por desgracia para los palestinos, no supieron ver que su estrategia frente a la presencia de más de medio millón de judíos (organizados, con objetivos claros y bien definidos a corto plazo, con medios, con apoyos) no debía ser maximalista. Negaron los datos objetivos y perjudicaron sus relaciones con la potencia colonial cuando su objetivo debía ser limitar los efectos de la presencia judía. Siempre se anticiparon a decir que no, y siempre erraron el momento para sus protestas.

Un ejemplo evidente resulta del contraste con el comportamiento judío. Ya en 1940, Ben Gurion, pese a apoyar a los ingleses en la guerra, predijo la importancia del futuro apoyo norteamericano. Por eso cuando termina la guerra y el movimiento sionista se revela contra el Libro Blanco y contra la política inglesa (ya decrépita) ha conseguido ganarse los apoyos de gran parte de la comunidad internacional. El genocidio nazi es un factor importante, pero el trabajo previo es extraordinario. Como lo es la situación de los judíos hacinados en barcos y en campos en Chipre. El cambio de paso es muy acertado: cuando comprueban que la potencia colonial se bate en retirada, actúan contra ella, violentamente, frente al mundo, exigiendo que Palestina se abra a los supervivientes del genocidio.

Frente a todo esto los árabes, que no habían acertado con el diagnóstico, son incapaces de hacer otra cosa que mantener su objetivo primigenio: que sólo exista un estado palestino controlado por la mayoría árabe. Pero es una pretensión ilusoria.

Un dato es definitivo. Se ha mitificado la resistencia judía frente a la mayoría palestina y sobre todo frente a cinco naciones árabes. Pero la realidad es que el ejército judío tenía más de 100.000 efectivos y estaba mejor formado y más preparado que el de todos sus adversarios.

Sólo necesitaban una plataforma y un casus belli. Para conseguirlo renunciaron (como habían hecho con el plan de la comisión Peel) al plan Biltmore y aceptaron una partición imposible: entre otras cosas porque la "minoría árabe" del futuro estado judío era casi igual a la mayoría judía.

Confiaban y acertaron (como sucederá en 1956 y en 1967) en la negativa de los palestinos y en el ataque de los árabes.

Era el mejor de los escenarios posibles: el que permitía aplicar una lógica de conquista y defensa basada en la cohesión nacional y el desplazamiento de las poblaciones que les estorban.

La resolución 181 de la ONU era un éxito de la diplomacia sionista y de un principio de hechos consumados. Basta con examinar el mapa con los votos favorables (en verde), en contra (en marrón), abstenciones (en amarillo) y ausentes (en rosa). Incluso los soviéticos, que pretendían (en un alarde de ceguera total) acelerar la expulsión de los británicos de Próximo Oriente, votaron a favor.

Pero ese éxito se incrementa con la decisión mal calculada de no colocar al nuevo Estado frente a sus contradicciones y sus miedos. Tal y como resultaba del plan de partición, el nuevo Estado era una bomba de relojería: con fronteras imposibles, con una "minoría" árabe cercana al 50 % en su interior y rodeado por un estado mayoritariamente palestino. La opción de la paz era la más inteligente. Quizás era imposible, para los árabes, seguirla (no hay más que ver el ejemplo del Rey Abdulá). Pero al no hacerlo, le dieron a los judíos una baza decisiva: imponer una política brutalmente realista de unidad social y alcanzar fronteras estratégicamente ampliadas, en el marco que lo permite, el de la guerra.

Rumbo a los Mares del Sur

martes, 20 de enero de 2009

Errores y aciertos: factores materiales en el conflicto palestino-israelí (I)


Antes del genocidio nazi, incluso antes del ascenso de los nazis al poder, los sionistas ya habían llegado a la conclusión de que existía una conciencia nacional árabe palestina. En cierto sentido, esa conciencia concreta era resultado de la declaración Balfour. Cuando la Sociedad de Naciones otorga a ingleses y franceses el mandato sobre territorios de Próximo Oriente, se produce una especificidad de Palestina que influye en lo sucedido después de manera destacada. Concretamente el texto prometía facilitar la inmigración de los judíos (entonces alrededor de un once por ciento de la población, 80.000 sobre 700.000 aproximadamente), desarrollar su autogobierno y daba un protagonismo destacado al sionismo. En ese documento no se hablaba de los palestinos, ni siquiera de los árabes, sino de los "habitantes no judíos", a los que se prometía respetar sus derechos civiles y religiosos. Aunque los primeros enfrentamientos (y muertes) entre palestinos y judíos se producen en 1920 y 1921, los hechos más graves tienen lugar en 1929, con los disturbios que, encabezados por el muftí Haj Amin al-Husayni, provocan cientos de muertos entre los judíos que oran ante el Muro de las Lamentaciones. Los árabes palestinos habían concluido, de manera razonable, que existía una desigualdad de trato por parte de la potencia colonial. Esa desigualdad era producto, básicamente, de dos razones que influyeron, sin duda, en los británicos: los sionistas son judíos, sí, pero también son occidentales; además, los sionistas hacen un uso extraordinario de la diplomacia. Los palestinos, sin embargo, forman parte de la informe masa árabe y, además, son extremadamente torpes en sus tratos con la potencia colonial. Esa torpeza es, además, reflejo de la "infancia" del nacionalismo palestino: la mayor parte de las grandes familias palestinas (muchas de ellas con asiento en su Consejo Musulmán Supremo), y otros grandes terratenientes que viven fuera de Palestina, ganarán dinero vendiendo tierras a los "invasores" judíos, pese a las prohibiciones británicas. Y algunos lo harán no por avaricia, sino porque piensan que no están traicionando nada. Creen que podrán pactar con los sionistas, incluso piensan en la opción de una gran Jordania.

En cualquier caso, las reacciones contra el gobierno colonial y su "minoría protegida" están en el origen evidente del nacionalismo palestino, inexistente hasta entonces con esa especificidad. Tan evidente es para los líderes del sionismo, que ya en la década de los veinte y, con más claridad, durante los primeros años treinta, se dibuja en su mente un conflicto inevitable y una conquista por la fuerza. El proyecto sionista se transformó, sobre el terreno, en una lucha revolucionaria, de construcción nacional, en la que los períodos pacíficos son escalones tácticos. Esa conciencia es clave, porque sin ella es inexplicable el resultado de 1948.

Los palestinos, sin embargo, ajenos a la realidad de la conexión (políticamente brutal) de los judíos con su tierra de origen, creían que el fenómeno era transitorio, un simple producto colonial, como el de tantos europeos transplantados en tierras de África y Asia, llegados para el expolio y prontos para la expulsión, en cuanto perdiesen el paraguas de las potencias. Esa creencia es resultado de la ignorancia y del orgullo. Y en ella está el origen de muchas decisiones erróneas y trágicas para su pueblo, adoptadas por los líderes palestinos. Por ejemplo, la lucha contra la potencia y el coqueteo con los nazis sólo sirvió para descabezar a los palestinos, que, mientras los sionistas se preparaban como nación en ciernes y en armas, perdían el tiempo en revueltas inútiles, como las de los años que van de 1936 a 1939.

El nazismo es posterior a las fuerzas materiales en juego que dan lugar al conflicto y su influencia se concentra sobre todo en el aumento de inmigrantes. Es importante recordar que la inmigración en los años veinte es sobre todo de origen ruso y polaco. Sólo a partir de 1933 se produce una aceleración notable en el número de inmigrantes. Para entonces ya están claras las aspiraciones del movimiento sionista y su estrategia a largo plazo. Otra cosa es que los palestinos les facilitasen la labor, rompiendo siempre antes y de manera más tosca cualquier intento de arreglo.

Un buen ejemplo es el plan de partición que resulta de la llamada Comisión Peel.

Este plan fue aceptado por los sionistas y rechazado por los palestinos. Esa diferente reacción frente a las propuestas de la potencia colonial no es una prueba de que los sionistas hubieran renunciado a sus intenciones de controlar toda Palestina, sino una prueba de su mejor control de los tiempos y de la torpeza de sus adversarios. Las pruebas son notorias en los documentos y memorias. En ese mismo año, el núcleo de lo que luego será el ejército israelí había preparado el Plan Avner, un plan de conquista que anticipa los planes posteriores, el Plan B, el Yehoshua, el Plan D, todos ellos basados en la consideración de Palestina como una unidad ideal, un límite preciso, al que se podría aspirar a llegar si el desarrollo de las operaciones militares futuras lo permitía.

El informe de la comisión Peel es, además, un documento extraordinario si se quiere comprender el desenvolvimiento de factores puramente materiales que son resultado del proceso de inmigración judía y que tanto influirán en el futuro. Es indudable que la inmigración supuso la puesta en marcha de una serie de acontecimientos clave, al margen del puramente político del nacimiento (o reforzamiento) de un nacionalismo palestino, distinto del puramente árabe.

Por ejemplo, el hecho de que grandes familias se vieran favorecidas por las adquisiciones de terrenos, muy a menudo improductivos según los patrones de los vendedores, junto con las inversiones realizadas por los inmigrantes judíos, produjeron un boom económico en Palestina que afectó también, lógicamente, a la población árabe-palestina. Ese crecimiento explica el aumento de población que se produce en una tierra muy poco habitada hasta entonces, y que es resultado de la mejora de las condiciones de vida (con una disminución extraordinaria de la mortalidad infantil), y un fenómeno poco considerado, el de la inmigración árabe hacia palestina. Las mejores oportunidades laborales y la aparición de núcleos de desarrollo (no hay más que comparar los datos de crecimiento de población árabe en las ciudades "judías" frente a las "palestinas", que a menudo las doblan y triplican en porcentaje).

Una tierra habitada por apenas tres cuartos de millón de personas se convierte, como consecuencia del mismo fenómeno que provoca su expansión económica, en el escenario de una lucha nacionalista excluyente.

Rumbo a los Mares del Sur

lunes, 12 de enero de 2009

¿Cómo no creer a gente tan maravillosa? Por Tsevanrabtan

Hace ya unos cuantos años que desapareció del código penal el delito de escándalo público. No crean que lo añoro. Aunque quizás debiera haberser mantenido la modalidad de escándalo público en cuadrilla. Más que nada para ahorrarnos espectáculos como el de ayer, en el que un grupo de hombres y mujeres (muchos de edad avanzada -¡uno hasta dirigió la UNESCO!) se masturbaron colectivamente utilizando para ello imágenes imposibles. Sí, ¿no les vieron?: igual que el adolescente que se ve jodiendo con su actriz porno favorita. Bueno, peor, porque lo hicieron en grupo y en público.

En realidad lo cachondo no es (ahora viene una lista) que ...

... aparecieran por allí tipos que decían cosas extrañas sobre Israel y los judíos que recordaban que la pazzz es un concepto harto flexible según en qué contextos y que la manera más segura de conseguirlo es seguir los estatutos de Hamas ...

... porque puede que se tratase de descontrolados (¿y quién puede vigilar que no aparezcan, sobre todo cuando el consejero de interior está ocupado porque ha ido a una manifestación?) y es de mala fe acusar a muchos de lo que hagan pocos (como si, por ejemplo apareciera alguien entre cientos de miles con una bandera con el aguilucho en una manifa contra ETA) ...

... tampoco es destacable la confusión del público asistente y en especial de los que llevaban la pancarta mencionando el "genocidio" palestino, ni la de los que comparaban a Hitler con los judíos y a Gaza con Auschwitz; no puede uno ir pidiendo conocimientos de derecho penal internacional, o de política internacional, o de historia contemporánea, a simples ciudadanos (aunque salgan por la tele y la "gran pantalla") que sólo intentan demostrar su "mal sabor de boca" y preocupación por hechos que suponen la muerte de casi mil personas (incluidos ancianos y niños) y miles de víctimas ...

... aunque es llamativa la presencia de decenas de miles cuando se trata de Israel (o de centenares de miles cuando se trata de Irak) y de los palestinos, y la ausencia a la hora de protestar por los millones de muertos de África o de los millones de muertos de la hambruna coreana o por los millones encerrados (como en ghettos -que alguien lo recordaba ayer) en esos mismos países, o por los habitantes de Birmania ...

... y además resulta curiosa la comparación entre lo que han hecho los torpes israelíes, que han matado a casi mil personas en dos semanas, a pesar de tener un ejército tela molón, y lo que hicieron los propios árabes en Jordania en 1970 ...

... aunque claro, no es lo mismo, porque los jordanos acusaron a los palestinos de usar a sus compatriotas como escudos humanos ...

No, lo cachondo no es eso. Eso sólo son menudencias, pequeñas discordancias, saltitos en el vacío, cortocircuitos morales, como el de llamar "excusa" a los ataques de Hamas, esos pobres de los que nadie se acordó ayer.

No, lo cachondo es comprobar de nuevo la impronta de bondad que le da a uno recitar los guiones de esos tipos enrollados llamados guionistas. Sí, es genial. Yo quiero ser actor. Apareces en una peli, o en una serie, y dices cosas maravillosas (incluso cuando eres un malo de la hostia), divertidas, emotivas, profundas ... Y la gente ya no ve a éste o a aquél: tipos que a menudo no saben hacer la O con un canuto, pero eso sí no saben hacerla con una sonrisa. No; ves a tipos y tipas geniales, que además ¡¡son tan convincentes!! (Yo, ayer, después de oír a Marisa Paredes, moviendo el cabello a un lado y a otro, lloré y saqué de mi armario un pañuelo que me trajo mi hermano de Afganistán y que parece uno de esos pañuelos palestinos, me lo enrollé al cuello y a punto estuve de invadir la embajada de Israel -menos mal que había que hacer la cena).

Sí, ¿para qué enterarse de algo? ¿Para qué ponderar algunas cosillas? ¿Para qué leer algo sobre el asunto?

¿Para qué?

Ná. Lo mejor es ver una buena película.



Rumbo a los Mares del Sur

jueves, 6 de noviembre de 2008

Tierra de promisión. Por Tsevanrabtan

(Para Voyeure, con afecto envenenado)

Estoy contento por dos razones que demuestran que soy un hombre moderno, lleno de complejidades y contradicciones, que es lo que hay que ser. Ya saben que para que una serie o un peli se convierta en una serie o una peli de culto, el héroe tiene que tener un lado oscuro, barba de varios días y no llorar (recuerden que siempre podemos hacer que lluevaalobestia y le corran chorretones de agua por la cara).

En fin, siempre me desvío del asunto. Decía que son dos las razones: la una es que ha ganado Obama; la otra es que Voyeure está mosqueada porque ha ganado Obama, al que compara con Zapatero. Más aún: incluso afirma que Sarah Palin le gusta, adoptando el papel de corifeo de un grupo terrible de presión que me manda correos electrónicos airados. ¡Sí, me alegro de que se mosquee(n) y poder llevarle(s) la contraria!

Al menos podremos discutir sobre cosas que nos motivan. Podremos discutir sobre candidatos serios, con un pasado magnífico a sus espaldas (¡salvo Palin, coño!). Sobre instituciones prestigiosas. Sobre discursos en los que se mencionan muchas veces las palabras ciudadano y democracia. En los que la alabanza al otro forma parte de las formas.

Les molesta (sí, sí, reconocedlo) que Obama sea un símbolo de la progresía. ¡Ah! qué poco americanos son.

La realidad es que muchos son los focos de la civilización y muchos son los frutos del trabajo de los hombres. Y el eurocentrismo nos lleva a la ignorancia, al desconocimiento y, lo que es peor, al desprecio. Pero esa idea es una idea que nace en la propia civilización occidental. La única que tiene una determinada pulsión universal. Esa pulsión deriva de una semilla extraordinaria que se hace fuerte en las polis griegas y en el Estado romano. Y que se nutrirá de la fuerza del comunitarismo germánico. La idea de ley y de ciudadano con derechos y deberes.

Por eso sí hay que afirmar que hay algo superior en la civilización occidental. Su sistema jurídico-político es mejor, es más grande y nos inspira más. Nace y crece entre las piedras de Europa y se hace verdaderamente en el mundo anglosajón. Es hora de reconocerlo. Hace pocos años, sólo cien apenas, los ingleses y los americanos fueron los custodios de un mundo amenazado por construcciones totalitarias mezcla de un nacionalismo perverso, fundado en el espíritu de un pueblo, un creación romántico-medieval, y un falso racionalismo que se apartó de la finalidad ilustrada: la búsqueda de la felicidad como derecho individual.

Los discursos de Obama y de McCain, magníficos ejemplos de buenas maneras y de optimismo, pueden rozar a menudo una visión excesivamente idílica del mundo y estar cargados de un voluntarismo alejado de la realidad material. Pero es cierto que el nacionalismo americano se inspira en ideas peligrosas, porque no todos podemos pertenecer a la nación entendida como efluvio de la tierra, o ser de la raza correcta escogida por Dios, pero sí podemos ser de esa nación de ciudadanos libres que deciden, también librementre, qué quieren para el futuro, cómo construirlo.

¡Qué idea más poderosa! Más aún cuando la oímos en la voz de un negro y coincide con la voz del hijo de un almirante, que acalla los abucheos, hablando del futuro, diciendo a los que desconfían del socialista con nombre árabe, que ése es su presidente y que los americanos no se rinden porque construyen su historia. Y ves los gestos de los que seguramente odian a Obama, pero están orgullosos de pertenecer a una nación que es capaz de elegirle.

Sí, estoy encantado porque, remedando a Kennedy, yo también soy un estadounidense .Y sonrío cuando escucho a Zapatero decir que Obama tiene en España un amigo; porque no ha entendido nada. Obama quizás no sepa que Obama no es nadie; que es sólo un servidor público, el principal, pero sólo eso. Y que un Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica no tiene amistad con otras naciones. Pero si tuviera que apostar diría que sí, que sí lo sabe; que es muy poderoso, pero lo sabe.

Obama nos defraudará porque las expectativas son infundadas. Pero lo que no nos puede defraudar es el pasado. Hace tiempo lo dije. Estas palabras ...

Sostenemos como evidentes en sí mismas estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, evidencia el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y proveer de nuevas salvaguardas para su futura seguridad y su felicidad.

... son disolventes; disuelven los propios postulados en los que se basan. No explican el mundo, sólo nos dicen qué hacer para cambiarlo. A cada uno de nosotros.

Rumbo a los Mares del Sur

sábado, 20 de septiembre de 2008

Los pródigos hijos de puta vuelven a casa por Navidad. Por Tsevanrabtan

Liberalismo, ¡cuántas fechorías se cometen en tu nombre!

Un día les hablaré (aquí o allí) de un asunto que me inquieta hace muchos años y que tiene que ver con la acumulación de la riqueza, la sucesión hereditaria, el derecho ilimitado de propiedad, y cuestiones morales relacionadas con la desigualdad (como punto de partida) y, como correlación, hasta qué punto aquéllos son ingredientes imprescindibles o no para el funcionamiento de un sistema capitalista, de mercado, y, lo más importante, basado en la libertad real del individuo.

Esto se lo anuncio porque, aunque ahora no tengo tiempo para poder plantear de forma mínimamente seria esas cuestiones, sí tienen una relación perversa con la farsa actual, que saldrá a relucir de forma tangencial.

Resumamos: durante década y media (con algún susto) unos cuantos pastosos del mundo se han dedicado a demostrar lo adecuado del calificativo. Vale. Estos pastosos de los que hablo no son los dueños, no lo crean. Yo les hablo de los mayordomos. Los dueños son como el fantasma de las navidades futuras, un Calibán del que asoman millones de cabezas deformes y simpáticas.

Entiéndanme, no digo que las simpáticas cabezas no lleven un buen fajo de machacantes en el bolsillo. Lo que quiero decir es que los otros, los de las stock options y los contratos blindados son los que se han puesto gorrinos. ¡Algunos hasta se han hecho hombres de negocios respetables!

Naturalmente no hay enemigo más furibundo de la libertad económica y la competencia (la auténtica) que esos tipos. A ellos los que le va es la secta. Siempre es preferible ganar pasta sin darle a la mollera demasiado. La gente se equivoca; lo de que "inventen ellos" es una máxima universal. Por eso cuando hablan de libertad económica están siempre hablando de otra cosa. Lo que ellos quieren es una ecuación fantástica: que todo pueda convertirse en un número que incorporar a un balance, de forma que la realidad no estropee sus monopolis. Todo salvo sus contratos blindados, claro.

A mí lo de la libertad económica me parece de puta madre, ya lo saben. Pero está muy feo que se diga que las rigideces del mercado laboral, por ejemplo, provocan a la larga menor crecimiento, y que es mejor asumir las reducciones de coste de forma rápida (sin que aparezca como un pasivo oculto e imposible de valorar) para que el capital no se pierda en agujeros negros, y, sin embargo, cuando la pasta, por cientos de miles de millones, se utiliza para salvar a instituciones financieras en quiebra, el argumento sea el de la estabilidad. ¿En qué quedamos?

Naturalmente es comprensible que se quiera evitar que colapse el sistema financiero. Pero ¿debe hacerse prestando dinero que quizás no se recupere? ¿Qué sucederá si no puede devolverse? Y uno se pregunta por qué ese empeño que se vende en crear gigantes que luego tenemos que alimentar a toda costa, aunque estén afectados por una metástasis brutal. Y el tamaño se convierte en garantía de inmunidad. En círculo vicioso, se crea una estructura que reclama todas las ventajas del mercado libre, pero que no se ve afectado por ninguno de sus peligros: no se ve afectado por la competencia libre, porque compra voluntades y actúa monopolísticamente, y no se ve afectado por la bancarrota porque tiene secuestrada a la sociedad, que teme su caída.

Sí, los mayordomos juegan con dos barajas. Y cobran mes a mes, engordando sus patrimonios personales, repletos de cortisol, demostrando que ser el macho alfa sirve para algo. Irresponsables como niños de papá, viven como dios, porque papá estado les sacará de la mierda si hace falta, y no les costará más que una pequeña regañina.

Por eso cuando los "liberales convencidos" me comentan (en plan colega ideológico) que el asunto éste de si hacernos socialistas a tiempo parcial es delicado, pero inevitable, porque el remedio sería peor, siempre digo que no tendría problema en discutirlo una vez esté la cárcel llena de trajeados y una vez se declaren nulos todos los contratos y transferencias de dominio (incluidas las retribuciones de los altos directivos y dividendos) de (pongamos) un par de años antes de la quiebra. Aunque anticipo que, incluso así, será difícil que me convenzan de que el Estado no debe ser un pariente rico obligado a ayudar a empresas con problemas, sea cual sea su tamaño.

Yo no digo ¡viva la revolución! Digo ¡viva la retroacción! Pero nadie me hace caso.

Y es que estoy rodeado de putos rojos.

Rumbo a los Mares del Sur

viernes, 26 de octubre de 2007

¿Y AHORA QUE? Por Tsevanrabtan

Comprendo que la gente de UpD no quiera ir con los que mandan en Ciudadanos ni a la vuelta de la esquina. Incluso comprendo que no quieran dar carnaza a todos esos que están esperando para llamarlos friquis y contar que dos partidos tan pequeños son incapaces de ponerse de acuerdo.

Comprendo, por tanto, que lleven unas semanas hablando de que van a hablar y que ya se vería. Ninguno quiere quedar como el causante de que no exista unión. Y se repite eso de que los probables votantes no lo entenderían.


Así que tienen que disimular y mandar mensajes positivos. Y el comunicado es un enorme monumento al disimulo, cargado de derechazos:

1.- En primer lugar, le devuelven a Rivera sus llamadas, inicialmente más falsas que un euro con la cara de Putin, y últimamente repletas de angustia. Eso pasa cuando unos van hacia arriba y otros están cayendo sin paracaídas.

2.- La alegación sobre la catalanidad de Ciudadanos es especialmente sangrante para los miopes dirigentes de madrileños que le dieron a Rivera todo el poder a cambio de nada. 50 delegados de Madrid en el congreso. Nominalmente la alegación es falsa; en la mente y la conducta de Rivera es auténtica, tanto que durante meses, en comandita con Robles, hicieron todo lo posible para estrangular el crecimiento del partido. Otra actitud hace un año habría situado a Ciudadanos con una implantación muy importante fuera de Cataluña. De ahí el patético aspecto de Rivera abriendo agrupaciones a toda leche, como si le hubieran pillado en la cama con la parienta de otro y estuviese poniéndose los pantalones.

3.- Lo de la transversalidad es muy gracioso. También era falso. Creo, incluso, que el Ciudadanos de hace un año era mucho más plural que UpD. Pero es igual, Rivera decidió jugar al centroizquierda y ahora se lo espetan en todo el careto. Merecido, si recordamos que ellos mismos fueron clavando en las tablas de la ley las referencias al "liberalismo progresista" y "socialismo democrático" de aquel primer ideario para arrinconar, cada vez más, a los "liberales".

3.- El vídeo de Carreras. Anda que no ha venido bien. Porque ¿qué podía hacer Rivera? ¿decir que su mentor está como un cencerro y es un bocas? Imposible, ¡ya no le quedan más mentores! A todos les fue pidiendo prestado, pero nunca devolvía nada. Así que han tenido que tragar y ofrecer a los "otros" la prueba perfecta de la deriva de los "iluminados".
4.- El programa. Más ironía. Aquél ideario hablaba de devolver competencias y los contenidos de nuestras discusiones eran muy duras con el modelo constitucional. Pero claro, se pusieron a jugar al partido responsable. Se trataba de hacer un ruido folclórico, con declaraciones insulsas, como si tuviesen 800.000 militantes, olvidando la batalla de verdad, la de las ideas radicales. Y así estamos, con la agrupación de Madrid de C's criticando la política de becas de la Comunidad de Madrid. Amansados y somnolientos, llenos de analistas que predicen la victoria del PSOE frente a Esperanza, y de desocupados que largan enormes rollos infumables sobre la política de vivienda. Del partido de Boadella en bata se pasó a un partido de funcionarios silenciosos.

En fin, los de UpD nos han mentido contando la verdad sobre Ciudadanos, aunque parezca paradójico, con alguna pulla sobre la obsesión de tener cargos y repartir listas, pero manifestando un gran deseo de buen rollito complaciente. Piensan que para que más. Al fin y al cabo, sólo les queda esperar a la defunción y la huida nocturna.

Hoy, a un amigo, le he predicho algo: esta noche, mañana, dentro de Ciudadanos, habrá llamadas a la unidad, al trabajo, a la lucha por la importancia del proyecto, a un "vamos a demostrar lo que somos". Y pasado mañana, los más entusiastas en sus declaraciones estarán empezando a marcharse, buscando cobijo, a escondidas. Ya lo dijo Don Corleone, "el que te invite a ir, ése es el traidor".

Rumbo a los Mares del Sur - 26/10/2007

martes, 23 de octubre de 2007

¿A qué hora se come? Por Tsevanrabtan.

Me manda Brazil un enlace al "Plan de Acción de la Alianza de Civilizaciones" en el período 2007 a 2009.

El texto es un estupendo ejemplo de burocracia supranacional. Imaginen ustedes la cantidad de señores que cobran unos sueldos portentosos para fabricar semejante inmundicia. Y no crean que pienso que están demasiado bien pagados. Al contrario, porque debe ser difícil encontrar a personas que reúnan de manera tan armoniosa la doble cualidad de tener una cara de hormigón armado y una habilidad suprema para el discurso vacío, requisitos imprescindibles para rellenar veintidós hojas con manchas de tinta que aparentan hablar de algo importante cuando en realidad encierran un proyecto de programa de estudio de intenciones de una agencia de viajes.


Si tienen tiempo échenle un vistazo y asómbrense; para los que no tengan, aquí les dejo algunas perlas:

Una: En la introducción, después de hablar de todas las organizaciones con las que pretende colaborar la AC, pero no suplantar (vive dios que son muchas, qué de bocas alimentadas), se nos dice que:

"Trabajar con socios implica siempre oportunidades y desafíos. Los desafíos consisten en trabajar en cooperación en pos de un objetivo común, sin renunciar a la independencia, el mandato y las prioridades de cada parte. Las oportunidades radican en aprender unos de otros y evolucionar en consonancia. Este tipo de relaciones de asociación aspiran a actuar como multiplicadores al apoyar una mejor coordinación entre proyectos, aprovechando las ventajas comparativas de cada socio y generando una mayor visibilidad sobre la base de metas compartidas. El compromiso de los socios ha de ser triple: actuar en beneficio de todos, fomentar una actuación colaborativa eficaz y elaborar una visión para el futuro"

Casi cien palabras para decir "actuar en beneficio de todos".


Dos: Después de definir sus objetivos, que son como mandamientos, ya que se resumen en dos, amarás las reuniones sobre todas las cosas y al musulmán como a ti mismo, nos cuentan los proyectos molones que tienen en mente para promover la paz y el entendimiento.

Estos proyectos también se pueden dividir, pero esta vez, y sin ánimo de ser exhaustivo, en tres: "comilonas", "comilonas con viaje" y "mira como me toco los cojones".


- Ejemplos de "comilonas" son:

a) El Foro Anual de la AC, que sirve para "i. detectar problemas, nuevos retos y oportunidades e intercambiar información y buenas prácticas; ii. consolidar e incrementar el compromiso de los socios con los objetivos de la Alianza y mantener y reforzar a alto nivel el compromiso con la iniciativa; iii. crear y aprovechar las oportunidades de promoción, actividades de comunicación y movilización social; iv. examinar los avances y hacer el seguimiento de la aplicación del Programa de Acción", es decir, para ponerse ciego a cuscús. Bueno, como el primero es en España, a lo mejor cambian el cuscús por otras viandas típicas de esta tierra nuestra tan feraz, que allá donde fueres come el jamón que vieres.

b) Otros foros o reuniones: no se dice cuáles ni cuantos ni para qué, por lo que habrá que remitirse a la letra a) (me refiero al cuscús -entiéndase como genérico de comida rica y bien regada- en cuanto finalidad toral). Además, si se fijan, junto al Representante Alto y los del Secretariado ("sí tío, no veas que Despacho"), existe el Grupo de Amigos de la AC ("¡yo, yo!"). Lógicamente los amigos se ven a menudo, y más si son tan civilizados.

No obstante, ya hay algunos previstos. Va a haber uno del Foro de la Juventud. No se ha definido "joven", pero como se espera que reciban dinero para paridas diversas, seguro que se es flexible con el límite de edad y las relaciones paternofiliales intergrupales.

La primera quedada de los amigos va a ser en Nueva York. Se prevé que vean una peli de los setenta sobre la degradación del Bronx y luego vayan a comer.

También se han inventado un "Centro de Empleo Juvenil para la región de Oriente Medio" que pretende "recopilar las mejores prácticas, apoyar la innovación y procurar conectar la oferta de trabajo con los jóvenes que buscan empleo en la región de Oriente Medio". Ya hubo una reunión en Qatar que demostró un éxito, eso sí, parcial, del proyecto: todos los que estaban allí, comiendo, tenían curro, aunque ninguno era joven.


- Ejemplos de viajes y comilonas (se usa el término viaje no porque en la categoría anterior no viajen, sino porque en ésta hacen apología del turismo en ruta):

a) Así, sucede que, además de los dichos, se va a nombrar embajadores de la AC ("¡yo, yo!"), que tendrán el agotador curro de viajar de Abu Dhabi a Nueva York y de allí a Sudáfrica y de allí a El Cairo y de allí a Madrid pasando por Doñana y Teherán. Creemos que comerán también. Por cierto el Representante Alto también va a contactar con mucha gente, ya nos lo advierten. También creemos que todos , representante y contactados, comerán.

b) Mi ejemplo favorito es la "Iniciativa" llamada “El Camino de Abraham” que consiste en un plan seis días siete noches con traslado incluido a través de Oriente Medio, siguiendo los pasos de Abraham (se está negociando su incorporación al proyecto) de forma que se facilite "el desarrollo de material educativo que promueva el entendimiento interreligioso y la ética común de Abraham entre las tres religiones monoteístas, la recuperación y rehabilitación de los lugares religiosos a lo largo del camino, y la promoción de la peregrinación mediante un evento anual que se celebre en un espíritu de armonía y de entendimiento interreligiosos". Por un módico sobreprecio podrá participar en una simulación del sacrificio haciendo el papel de Isaac o Ismael (según tire uno más pá lo judeocristiano o pá lo musulmán) y el domingo es libre, aunque está previsto un curso de pastoreo intercultural.


- Ejemplos de "mira como me toco los cojones" (nuevamente aclaro que se usa dicho término en sentido no excluyente, en la medida en que es evidente que están incluidas las actividades de las categorías anteriores; sucede que en ésta el aspecto esencial es el tocamiento continuado de las gónadas):

a) El primer ejemplo es lo que llaman "Clearing House" que es algo así como una carpeta tocha con documentos importantes (letras de canciones, discursos, una carpeta con links a la Wiki y a muchas páginas que terminan .org y una página de Picasa con las fotos de las comilonas, jo qué de risas nos echamos aquel día) . Habrá muchos ordenando la carpeta (ahora de canto, no, mejor en la mesa, ¿y si hacemos copias?) y una web escrita en cuatro idiomas con un sitio en el que ponga mande su consulta. Además, entre las reuniones para organizar la carpeta discutirán sobre asuntos como el diálogo y cooperación entre culturas y religiones ("no veas como nos pusimos en la Fiesta de Moros y Cristianos"), los Foros regionales para el diálogo y la cooperación entre culturas y religiones ("dice mi jefe que esta vez quiere habitación con vistas al mar"), programas de alfabetización en los medios y de formación de periodistas en la cosa intercultural (miren, por fin algo útil, que los periodistas siempre equivocan a los fatimíes con los duodecimanos), programas para el "empoderamiento (sic) de los inmigrantes musulmanes" (espero que no hayan querido decir emparedamiento), programas consensuados de enseñanza de las religiones y de educación en derechos humanos en los que se transmita su carácter universal en las diferentes culturas y tradiciones religiosas (incluida la maya y la que sale en Indiana Jones y el Templo Maldito).

b) El segundo ejemplo es genial, es el "Mecanismo de respuesta rápida a través de los medios para hacer frente a las tensiones entre culturas". Se trata de juntar a tíos famosos que se hayan creído, inmediatamente después de la comilona correspondiente y del cheque mensual, que esto de la AC es utilísimo, de manera que tengan preparadas respuestas rápidas en caso de crisis. Pero aunque me los imagino con un casco de plástico de los marines, tumbados en el suelo, haciendo maniobras con soldaditos de plástico, al parecer el asunto va más por la vía civil. Quizás miles de millones de octavillas con la foto de Erdogan y Zapatero diciéndose mots d'amour con una sonrisa.

Menos mal que al menos van a hacer algo interesante: pretenden promocionar la traducción y difusión de "Érase una vez el hombre", perdón, la "Historia de la Humanidad de la UNESCO", que es calificada como original porque "subraya el papel de la historia como instrumento para fomentar el respeto mutuo, la solidaridad y la interdependencia científica y cultural de la humanidad". Supongo que será corta. Capítulo Uno: "Lucy y sus vecinitos"; Capítulo Dos: "Ya soy de la UNESCO".


Y yo a régimen. Anda que no soy gilipollas.

Rumbo a los Mares del Sur 23-10-2007

miércoles, 17 de octubre de 2007

Sin Perdón. Por Tsevanrabtan

He leído con retraso la entrevista a Rosa Díez en la versión que alguien colgó en el nickjournal que creo es una versión reducida respecto de la que salió publicada. Bueno, sirve para hacerse una idea sobre algunas cosas importantes.

Pero antes de entrar en harinas quiero hacer algunas reflexiones. Todos los que me conocen saben que, con todos los matices que se quieran y con la consecuencia nefasta de la etiqueta y la reducción, me he definido como liberal. No soy de izquierdas y nunca lo he sido. Cuando me hablan de promover la igualdad me pongo a la defensiva. Pero hubo quienes, en determinado momento escribieron que defenderían la …


“ -Libertad e igualdad. Será un partido que promoverá el espíritu crítico y el debate racional, haciendo suyos los principios heredados de la Ilustración. Defenderá la igualdad ante la ley y los derechos que caracterizan a las sociedades realmente democráticas, incluido el de recibir la protección del Estado para asegurar una Sanidad digna, un sistema de pensiones que asegure el bienestar en todas las etapas de la vida y un sistema educativo de calidad. Asimismo, el partido defenderá que el Estado promueva la igualdad de oportunidades de forma que ni el origen étnico, ni el idioma, ni el sexo, ni la posición económica de la familia, determine privilegios.”

Yo no lo habría escrito exactamente así, pero es indudable que si la igualdad de la que me hablan es la igualdad ante la Ley y la igualdad de oportunidades entendida como desaparición de privilegios mediante un sistema educativo de calidad, no tengo problemas para hacer mías esas ideas. Y tampoco, aunque ahí habría que ir a los contenidos, estoy en desacuerdo con que el Estado mantenga un sistema sanitario y de pensiones digno. Cuando ese manifiesto se convirtió en Ideario se cambió esa referencia a los principios heredados de la Ilustración por una referencia al liberalismo progresista y socialismo democrático. Esas expresiones no me gustaban demasiado, pero escribí que dentro de un partido que afirmaba la defensa del espíritu crítico y el debate racional yo pelearía por llevar el ascua a mi sardina cuando hubiese que discutir sobre programas y líneas programáticas. Sabía que iba a ser difícil, pero pensaba intentarlo mientras las cosas no se apartasen demasiado de mi posición básica.

Por desgracia, en un año, y aun siendo miembro del órgano que en C’s debía fijar las líneas maestras, no hubo discusiones políticas prácticamente. Se discutió mucho, pero sobre otras cosas, bastante menos estimulantes y que no vienen al caso. Al final se quedaron las etiquetas y cada vez fue más poderoso el discurso de los que nos decían a los “liberales” que no entendían qué hacíamos en un partido de centroizquierda.

Por otro lado, el nuevo ideario de C’s no me interesa y no hablaré de él, porque las personas que se supone que lo van a defender no me merecen la mínima confianza, así que, aunque coincidiera con él (cosa que no sucede), daría igual, porque hacen falta hombres que cumplan lo que firman.

Sigo con la digresión y perdonen que me extienda.

Ya antes de aparecer UpD tenía noticia de que Rosa Díez, al menos, iba a marcharse del PSOE y fundar un partido. Y cuando saltó la noticia personas que habían salido de Ciudadanos y que estaban en la “pomada” me plantearon (a mí y a otros) que entrase en el nuevo partido para seguir realizando la labor que habíamos intentado hacer en C’s. Y me lo han seguido planteando de manera recurrente durante estos meses. Yo les agradezco a esas personas que piensen en mí a pesar del ruido que hice en C’s y que pensé me había amortizado.

He contestado que no. La verdad es que el año en C’s me había agotado bastante, y que abandoné algunas cosas importantes, pero hubo y hay una razón añadida. Desde el principio las declaraciones y el perfil de los fundadores me hicieron sospechar que el partido que se fundaba iba a ser claramente un partido de izquierda y originado en la izquierda. Naturalmente me parece que tienen perfecto derecho a ello. Sin embargo, también es cierto que desde el principio manifestaron querer asumir la idea de transversalidad que aparecía en muchos de aquellos textos que tanto nos gustaron a algunos. Pero creo que lo hicieron sin convicción y que cuando manifiestan buscar el voto liberal no lo dicen sinceramente (sin perjuicio de que todos los votos sean siempre bienvenidos, claro).

Me explicaré utilizando la entrevista.

Veamos un par de preguntas y respuestas:

“Justino Sinova: ¿Qué es Unión Progreso y Democracia (UPD)? ¿Un partido de izquierdas, socialista, transversal...?

Rosa Díez: UPD nace desde la izquierda e incorpora en su seno y entre sus votantes a mucha gente del liberalismo igualitario. Tiene un proyecto transversal; es decir, se presenta a las elecciones para unir lo que nunca debió de separarse y para trabajar desde la necesidad de recuperar los consensos básicos. Defenderá posiciones de progreso en todas las políticas que se planteen, sin ningún Pacto del Tinell y sin ningún cinturón sanitario. Analizaremos cada propuesta y las que nos parezcan de progreso las apoyaremos, las proponga quien las proponga. Diremos que no a las que nos parezcan regresivas, aunque se planteen desde la supuesta izquierda.

Pedro J. Ramírez.- Es la primera vez que oigo hablar del liberalismo igualitario...

R. D.- Siempre se habla del liberalismo en términos económicos. Yo creo que hay un liberalismo político que defiende la igualdad entre los ciudadanos desde una posición liberal. No sé si es una descripción correcta, pero a mí me gusta describirlo así.

Rafael Moyano.- ¿Hacía falta crear un partido nuevo para desarrollar este proyecto? ¿No tenía ningún futuro hacerlo dentro del PSOE?

R. D.- Al menos, yo he llegado a esa conclusión. Durante muchísimo tiempo he creído que era posible defender esta posición desde dentro del PSOE. Cuando yo me afilié, hace más de 30 años, lo más importante para mí no era ni siquiera la ideología -sin perjuicio de que yo era y me sigo considerando socialista-, sino su proyecto progresista, pero sobre todo igualitario, en el sentido de que buscaba garantizar la igualdad de todos los españoles. Esa seña de identidad, no exclusiva de este partido pero sí característica, se ha perdido. He intentado defender esto y he fracasado. El PSOE no es que esté catatónico, es que está muerto. Y sólo reacciona ante la pérdida de poder. Además, no va a resucitar porque José Luis Rodríguez Zapatero pierda las elecciones. El PSOE no tiene pulso, no tiene fibra, no tiene ningún tipo de reacción política ni entre sus bases ni entre sus dirigentes. Sólo desde la competencia electoral es posible que dentro del PSOE haya una reflexión. Aunque nosotros no nacemos para moderarlo.”

Éstas son declaraciones de la portavoz principal del partido y de quien va a ser, presumiblemente, cabeza de lista por Madrid. Naturalmente, lo que dice me produce sarpullidos.

En primer lugar, porque eso que llama “liberalismo igualitario” es contradictorio. No sé qué significa que existe un “liberalismo político que defiende la igualdad entre los ciudadanos desde una posición liberal”, salvo que se trate de una afirmación trivial. El liberalismo siempre se ha basado en la defensa de la libertad, incluida la económica, con una limitación, lo mayor posible, del poder coactivo del Estado. Nunca ha promovido la igualdad material (al menos como programa fundamental). Cree que debe existir un marco jurídico común que permita la máxima expansión basada en decisiones individuales libres, considerando el hecho de que el individuo tiene derecho a decidir qué le conviene y en que el conjunto de decisiones promoverán un beneficio común que se deriva de la expansión de la riqueza. Desconfía del Estado y de las políticas que pretenden promover la igualdad, en la medida que encorsetan a todos y generan mayor pobreza o frenan la expansión económica. De ahí que sólo excluya determinados ámbitos que definen al Estado moderno, como monopolizador del poder coactivo y en las versiones menos fundamentalistas, el mantenimiento de servicios mínimos de sanidad y de seguridad social y otros que son producto de la complejidad creciente de las sociedades actuales (versión esta que además ha triunfado sustancialmente en todas las sociedades modernas, aunque no me extenderé sobre esto porque lo que escribo ya va para largo), porque el liberalismo es compatible con la inversión del Estado en educación, en la medida en que beneficia la puesta a disposición del cuerpo social de los mejores, sea cual sea su origen, de forma que puedan explotar íntegramente sus capacidades. Ese discurso, un discurso antioligárquico es, a mi juicio, liberal por antonomasia, porque la liberal es la ideología de las burguesías que lucharon contra las aristocracias paralizantes. El liberalismo no puede ser igualitario porque no pretende igualar sino lo contrario. Porque maximiza las diferencias, ya que éstas son resultado de las capacidades, la suerte, las condiciones concurrentes, las decisiones adoptadas o el tesón. Pero a la vez defiende una dinámica social que amplía la tarta y mejora comparativamente el conjunto de la vida de la gente.

¿Hay algo de esto en la respuesta de Rosa Díez? No. Para ella la transversalidad es la recuperación de los consensos constitucionales. Véase que en una de sus respuestas dice de Basta Ya que “hemos aprendido a trabajar por lo que nos une, como españoles, en transversal”. Para mí era analizar en concreto cada problema y ver cuál podía ser la respuesta adecuada sin rechazar aquéllas etiquetadas de determinada manera. La clásica respuesta de la izquierda a la energía nuclear es un buen ejemplo.

Además Rosa cree que sólo se deben aceptar las soluciones de progreso y no las regresivas. En sentido estricto todos estaríamos de acuerdo. Todo el mundo defiende que sus medidas hacen progresar a su sociedad (incluyendo los nazis o los comunistas). Pero yo no creo que Rosa Díez utilice esos términos porque sí. No, se refiere a algo propio de la izquierda, que ha asumido que su programa (hablo del programa de la socialdemocracia europea y de los liberales americanos) conduce al progreso porque aumenta la igualdad. Me temo, claro está, que muchos de mis odios favoritos, que incluyen la política de subvenciones de la mayor parte de los gobiernos europeos, pronto aparezca en su programa. La lista con las políticas a favor de la promoción de la igualdad de la mujer mediante políticas activas o de la promoción de la cultura y las manifestaciones artísticas serán las primeras. Estoy absolutamente convencido. Aunque cuando se le pregunte por el programa termine diciendo vaguedades.

Y lo estoy porque la propia Rosa manifiesta que eso, eso mismo, es lo que ella ha defendido durante treinta años en el PSOE. Eso es muy clarificador, porque treinta años, una reclusión mayor, son muchos años. Y las políticas del PSOE son las de la socialdemocracia, por muy “light” que se quiera. El problema es que Rosa no parece haber evolucionado. Para ella el PSOE de los 80 y los 90 es un buen ejemplo de lo que ella pretende conseguir. Mala cosa es ésa para convencer a los liberales. No. No me parece que haya sitio ahí para gente que defienda una reducción del tamaño del Estado y un cambio de punto de vista, más alejado de la visión estática de los que creen que pueden gobernar las relaciones humanas y más cercana a los que piensan que ya es bastante con crear un entorno que las haga posibles sin traumas.

Por otro lado, y para no hacer esto más largo, voy a dejar de lado algunas cuestiones golosas, como que se proclame como intención “promover la democracia interna en los partidos” cuando se está retrasando su primer congreso para dentro de dos años (lo que dificulta absolutamente cualquier labor de oposición dentro del partido); que cuando se le recuerda que el PSOE defendió el sistema de elección del CGPJ (y que nunca lo criticase) salga con la boutade de que como en el PSOE no fue primordial el debate tampoco lo fue para ella, como si fuese un mueble, y como si ese debate no hubiera sido importante entre partidos, en vez de reconocer que metió la pata entonces y que ha rectificado; sus declaraciones sobre el GAL y el pacto con el PNV que producen, siento decirlo así, vergüenza ajena si hemos de considerar que es una mujer inteligente que no vivía en Jamaica. También dejaré su lúcido examen de la respuesta judicial actual a Batasuna y respecto de Ibarreche.

Me voy a centrar en lo peor. En algo muy grave.

Copio literalmente:

”P. J. R.- Sesión de investidura: UPD tiene la llave. ¿Quién sale presidente, Mariano Rajoy o Zapatero?

R. D.- Quien esté más de acuerdo con lo que nosotros proponemos. De verdad.

P. J. R.- Vamos a preguntarlo de otra manera: ¿sería una opción poder respaldar la investidura de Zapatero después de lo que ha pasado durante estos cuatro años?

R. D.- La misma respuesta que le acabo de dar: vamos a ver qué pasa en las elecciones. Dicho esto, hay personas que tienen que acreditar otra vez su confianza, y Zapatero la tiene bastante perdida.”

No hace mucho expliqué las razones por las que votaría en las próximas elecciones al PP. Ahora tengo otra más. Creo en la retribución y en la alternancia. Es absolutamente imprescindible el cambio de partidos gobernantes y de personas. Zapatero y el partido que gobierna ya no pueden recibir la absolución en estas elecciones. Su comportamiento a lo largo de esta legislatura ha sido tan extraordinariamente irresponsable que no basta con el reconocimiento de los errores y la promesa programática de cambiar el curso. No. Esto debería ser diáfano para Rosa Díez. Si pretendía credibilidad sólo cabía una respuesta: en esta legislatura que comienza, con este PSOE, no pactaré bajo ningún concepto, aunque copie nuestro programa de Gobierno. Porque estamos hablando del carácter de unos gobernantes que han demostrado estar dispuestos a utilizar los poderes del Estado para destruir el edificio común y sus reglas básicas. Quien no afirma, una vez pasado lo pasado, que el voto de investidura será para el PP como único partido que puede aspirar a gobernar además del PSOE, sin perjuicio de que luego le apriete las tuercas en asuntos concretos, no puede aspirar a merecer mi respeto. Demasiado cálculo hay en esas palabras. Ahí se diluye el héroe cívico y reaparece la consejera del Gobierno vasco que da respuestas de mal pagador cuando la preguntan por eso del GAL, eso que pasaba a miles de kilómetros de sus “debates primordiales”.

Siento mucho escribir esto por el afecto que tengo a algunas personas que se han embarcado en UpD. Deseo una rectificación pronta. Para ello no estaría de más que Rosa Díez no insistiera tanto en que ella no ha cambiado, que el que ha cambiado ha sido el PSOE. No tanto por la presuntuosidad que asoma, como por el hecho de que ese PSOE del que tan orgullosa está es una referencia que, junto a las luces, proyecta una sombra de sectarismo, clientelismo, corrupción y crimen.

Rumbo a los Mares del Sur 16-10-2007