viernes, 20 de julio de 2007

Nueva era


Relevo en el PPC

"Cuando, en medio de zancadillas y agotadoras conspiraciones de pasillo, el PPC conseguía titulares atractivos o lanzaba lemas demoledores que agitaban al establishment catalán, Sirera estaba detrás."

En Daniel Sirera se unen la juventud y la experiencia, las ganas y la pericia, la fuerza y la inteligencia. Ya conoció una presidencia, la de las Nuevas Generaciones de Cataluña, antes de su larga etapa como diputado autonómico: doce años intensos que le han convertido en un maestro de las artes parlamentarias, del uso estratégico de la tribuna. Desde ahí ha abierto debates necesarios que la clase política catalana deseaba mantener en la sombra y ha defendido los principios y valores del PP, del único PP. Como portavoz adjunto y como responsable de comunicación, Sirera ha logrado, superando las sordinas externas e internas, que esa voz no se apagara en Cataluña.

Cuando contra todo pronóstico el PPC seguía dando en el Parlament muestras de vitalidad, era gracias a él. Cuando durante la travesía del desierto sonaba en el Parque de la Ciudadela el mismo discurso que en el conjunto de España ha atraído a diez millones de españoles, a él se debía. Cuando, en medio de zancadillas y agotadoras conspiraciones de pasillo, el PPC conseguía titulares atractivos o lanzaba lemas demoledores que agitaban al establishment catalán, Sirera estaba detrás.

Junto con Alberto Fernández (encastillado y libre en el Ayuntamiento de Barcelona) y Xavier García-Albiol (un milagro de éxitos, frescura y optimismo para las filas más deprimidas –hasta ahora– del panorama político catalán), Sirera ha sido decisivo para la supervivencia con dignidad de una formación acosada sin tregua desde fuera y desde dentro. Para lograr tal cosa, ha asumido riesgos sin cuento. Afortunadamente, a veces en la política se hace justicia, y su batalla sorda y su resolución insobornable se han visto reconocidas con la presidencia del PPC.

Que nadie se engañe. "Crisis" no es la etiqueta que describe lo sucedido en las filas populares catalanas desde que Ángel Acebes llegara a Barcelona a principios de esta semana. Esto es un renacimiento, una nueva era, una oleada de alegría desbordante entre la militancia y unas ganas generalizadas de ponerse manos a la obra para ofrecerle a Mariano Rajoy el triunfo en las generales.

Aquí, en Cataluña, radicaba el agujero negro por el que se perdían los esfuerzos y proyectos de los populares. En el mismo lugar se yergue hoy una esperanza inmensa. Sin complejos ni mimetismos, con serenidad y solvencia, en castellano y en catalán, se va a demostrar que en España existe al menos un partido capaz de mantener las mismas ideas y valores en todo el territorio de la Nación.

Juan Carlos Girauta

Guillermo, dibujante de la viñeta en El Jueves: 'Lo mejor es que me corten la mano derecha'

RETIRAN DE LOS QUIOSCOS 'EL JUEVES'

'Es una solemne torpeza y hace muy poco favor a la Casa Real', dice el dibujante Ricardo.

'Esto demuestra que todavía necesitamos mayor madurez democrática', afirma Julio Rey.


"¿Que van a retirar los moldes? ¡Pero si hace años que eso ya no existe! ¡Lo mejor es que me corten la mano derecha!". Así comentaba sorprendido el dibujante Guillermo a elmundo.es la noticia de que el juez Del Olmo ha ordenado retirar de los quioscos el último número de 'El Jueves' por una viñeta suya en la que aparecen los Príncipes de Asturias en una actitud "claramente denigrante y objetivamente infamante", según el auto judicial.

El autor del dibujo sostiene que en ningún lugar de la portada de la polémica publicación "se dice que los dibujos sean de Felipe y Letizia". En cualquier caso, para Guillermo la Casa Real debería estar más molesta por el texto del bocadillo que por la viñeta.

Para el dibujante la decisión de Del Olmo "es una equivocación" y el dibujo no está hecho con ninguna mala fe. El guionista de la polémica viñeta es Manel Fontdevilla, antiguo director de la publicación y que actualmente realiza todas las semanas la serie 'La parejita' en esta publicación.

'El sistema debe saber reírse de sí mismo'
Por su parte, Ricardo, dibujante de viñetas en EL MUNDO, ha afirmado que la decisión es de "una solemne torpeza por parte de la Fiscalía y el juez, que abren una espita que ya estaba cerrada". "Hacen muy poco favor a la Casa Real porque ahora el dibujo aparecerá por todos lados. Los republicanos deben estar frotándose las manos", añade.

"Estamos totalmente en contra de la censura y el secuestro. Que haya sido una revista satírica da la conclusión de que todavía necesitamos mayor madurez democrática, como la que, por ejemplo, existe en Inglaterra", dice Julio Rey, creador junto a su compañero José Gallego de viñetas humorísticas en EL MUNDO. "Es muy importante que el sistema sepa reírse de sí mismo", concluye.

El Mundo.es, 20-07-2007

Pumpido ordena el secuestro de la revista El Jueves por una caricatura de los Príncipes

LA POLICÍA IRÁ QUIOSCO POR QUIOSCO A RETIRAR LOS EJEMPLARES

VER REACCIÓN DE CS EN LA RED AQUÍ.

El editor de El Jueves avisa que "contestarán con una broma en la portada" la próxima semana.

El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ha ordenado, por exigencia de Cándido Conde-Pumpido, retirar de los quioscos y prohibir la difusión del último número de la revista satírica "El Jueves". El motivo es que en la portada aparece una viñeta con la caricatura de los Príncipes de Asturias en una postura sexual explícita. Entiende el magistrado que la publicación podría haber incurrido en un delito de ofensas a la Corona. La Policía tendrá que ir quiosco por quiosco retirando los ejemplares. A media tarde, la página web de El Jueves era inaccesible.

L D (Agencias) - El auto dictado este viernes, por exigencia de la Fiscalía General del Estado, que dirige Cándido Conde-Pumpido, ordena a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que procedan a retirar los ejemplares de la revista de los puntos de venta, así como que se desplacen a Madrid y Barcelona para hacerse con el molde del dibujo.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 6, que se encuentra de guardia esta semana, requiere al director de la revista que identifique a los autores de la caricaturas, que podrían haber incurrido en los delitos contra la Corona previstos en los artículos 490.3 y 491 del Código Penal, que preven penas de hasta 2 años de prisión a quien cometiera calumnias o injurias contra el rey o sus descendientes.

La portada de la revista muestra una viñeta satírica en la que aparecen representadas sendas caricaturas del príncipe de Asturias, Don Felipe y la princesa Doña Leticia, en una postura sexual explícita. La viñeta hace referencia a la ayuda de 2.500 euros a la maternidad anunciados por el Gobierno y aparece la siguiente afirmación: "¿Te das cuenta? si te que das preñada. Esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida".

Según Conde Pumpido estaríamos ante un delito de ofensas al Rey tipificado en el Código Penal entre otros, en el artículo 491.2.:

Se impondrá la pena de multa de seis a veinticuatro meses al que utilizare la imagen del Rey o de cualquiera de sus ascendientes o descendientes, o de la Reina consorte o del consorte de la Reina, o del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del Príncipe heredero, de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la Corona.

Libertad Digital, 20-07-2007

Daniel Sirera será el nuevo presidente del PP en Cataluña

ESTA TARDE TIENE QUE RATIFICARLO LA DIRECCIÓN EN MADRID

Libertad Digital ha podido confirmar la información avanzada por el director de Informativos COPE Barcelona, Carlos Losada: el sustituto de Josep Piqué al frente del PP en Cataluña será Daniel Sirera. La decisión tendrá que ser ratificada esta tarde por la dirección del partido pero habría sido adoptada por unanimidad. Alberto Fernández Díaz será el director de campaña además de liderar la oposición en el Ayuntamiento de Barcelona.

Daniel Sirera, actual Portavoz adjunto del Grupo Popular en el Parlamento catalán y secretario ejecutivo de Comunicación del PPC, será proclamado esta tarde con toda probabilidad como nuevo presidente del PP catalán tras el abandono de Josep Piqué.

Entre los candidatos que se postulaban para el cargo estaba, además del propio Sirera, Alberto Fernández Díaz y Xavier García Albiol. El perfil del ganador partía como favorito en muchas apuestas por su adscripción liberal y su ausencia de complejos en la defensa de los principios de su partido. La llegada de Sirera supondrá un empujón al partido en Cataluña pero también, como apuntaba García Albiol este viernes en la COPE, para el ascenso de Mariano Rajoy a La Moncloa.

Daniel Sirera nació en Badalona en 1967. Está casado y tiene dos hijos. Es licenciado en Derecho, y desde hace tiempo es uno de los valores más jóvenes no sólo del PPC sino de la empantanada política catalana. Pese a su juventud, es un político experimentado y de amplia trayectoria política. Empezó a militar en su adolescencia en las Nuevas Generaciones, hasta llegar a ser el presidente de este cuadro en Barcelona.

En la era de Josep Piqué ha sido uno de los hombres fuertes del partido limitado por la mano derecha del ex ministro, Francesc Vendrell que acaparaba el poder del aparato y del parlamento; pese a estas cortapisas, Sirera ha demostrado en numerosas ocasiones su capacidad de liderazgo capitaneando el Partido Popular en Cataluña cuando el presidente por sus obligaciones como senador tenía que ausentarse en Madrid.

Daniel Sirera es un político activo. En su labor de oposición se ha destacado como una de las voces más duras y críticas contra los gobiernos nacionalistas, primero, y el desbarajuste del tripartito, después. En la crisis del Carmel en Barcelona, en la que Piqué estuvo más bien ausente, Sirera estuvo a pie de calle, denunciando la omisión de responsabilidades por parte de los poderes públicos y el flagrante de apagón informativo.

También se le conoce como uno de los parlamentarios más incómodos, preguntando semanalmente por, entre otros asuntos espinosos, los excesos presupuestarios del ejecutivo catalán en cuestiones tan anecdóticas para la creación de prosperidad, como es la promoción de las selecciones deportivas catalanas, a la que se destinan cifras astronómicas de euros.

Más en concreto en medio del maremoto producido por la salida de Josep Piqué, Daniel Sirera estuvo atendiendo, sin restricciones de ningún tipo, a los medios de comunicación desde los primeros momentos en los que estalló la crisis. Expresó su "respeto" a lo que consideraba la "decisión personal" de Josep Piqué, pero, cumpliendo con la praxis política apostaba por "mirar al futuro" y seguir trabajando.

Y es que el nuevo presidente del Partido Popular va a piñón fijo y sabe muy bien cuál es su objetivo: dar la presidencia del Gobierno a Mariano Rajoy. Cuando sólo faltan ocho meses para las elecciones generales, un político que sea capaz de trazar un recorrido fijo, sin desvíos, y aunar los diversos activos en torno a esta meta; es esencial. Daniel Sirera está en condiciones de conseguirlo.

Libertad Digital, 20-07-2007

Ciutadans, un éxito letal

A la vista del tumultuoso curso que la trayectoria de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C-PC) ha tenido desde su nacimiento, hace poco más de 12 meses, sería fácil recurrir al sarcasmo, y hacer sangre a cuenta del espectacular contraste entre las promesas de transparencia, aire fresco, regeneración democrática, nuevo estilo político, etcétera, y las prácticas de opacidad, sectarismo, faccionalismo y zancadilleo en la peor tradición de los partidos más viejos y resabiados. También cabría preguntar si la aparente implosión de Ciudadanos, el rosario de dimisiones y bajas de las últimas fechas, es fruto de ese boicoteo mediático, de esa conjura hostil que algunas plumas dignas de mejor causa denunciaron el pasado otoño, o bien obedece a causas internas, a las debilidades y contradicciones inherentes al proyecto.

El fracaso sufrido por Ciutadans-Partido de la Ciudadanía en las municipales de mayo fue el fulminante de un estallido que se ha hecho patente antes, durante y después del congreso de julio
Puesto que mi hipótesis es esta última, trataré de desarrollarla del modo más analítico posible, sin ensañamiento ni regodeo. Como fruto inevitable del perfil socio-profesional de sus promotores, Ciutadans se gestó y alumbró entre grandes dosis de retórica, sí, pero al calor de una única motivación: el rechazo de las políticas identitarias (en materia de lengua, de símbolos, de conmemoraciones, etcétera) desarrolladas en Cataluña desde 1980 y ratificadas en 2003; es decir, de las políticas nacionalistas. Y, por tanto, el apoyo tácito a las políticas identitarias que impulsan desde siempre las instituciones estatales; o sea, a las políticas nacionales. Porque en esta materia rige el horror vacui: si una comunidad humana no hace una política identitaria propia, otros se la hacen y se la imponen...

Ahora bien, el problema de la postura germinal de C-PC -etiquetada con más o menos precisión de "anticatalanista", "españolista", "no nacionalista"...- es que puede ser asumida desde todos los grados del arco ideológico, lo mismo desde la extrema derecha, desde el extremo centro o desde la extrema izquierda. Véase, a propósito de extrema izquierda, el ejemplo de Unificación Comunista de España (UCE), un grupúsculo que fue en tiempos marxista-leninista y anti-OTAN, que de unos años acá cultiva el españolismo a la férvida manera de José María Aznar, y que flirtea con Ciutadans desde la aparición de éstos.

El caso es que, realzado por la notoriedad y sentido del espectáculo de algunos de sus impulsores, por la aparente osadía de su discurso dentro del escenario catalán y por el apoyo interesado de una coalición mediática que perseguía sus propios fines (esa emisora, castigar a Josep Piqué; aquel diario, chantajear al PSC e, indirectamente, al PSOE...), el banderín de enganche de Ciudadanos atrajo en pocos meses a una militancia muy heterogénea, muy aluvial, poseedora de un magro denominador común: la defensa de la posición dominante de la lengua castellana y el rechazo de las políticas catalanistas. Y entonces, sin tiempo material para que esos hombre y mujeres homogeneizaran sus horizontes ideológicos, para que destilasen una cultura militante propia de C-PC, sin tiempo para decidir si eran socialdemócratas, liberales, conservadores o radicales, el flamante partido y su desconocido cabeza de cartel obtuvieron tres escaños en el Parlamento de Cataluña elegido el 1 de noviembre de 2006.

Fue, en varios sentidos, un triunfo fatídico. Por un lado, pronto se hizo evidente que la agitprop resulta mucho más cómoda y agradecida que la labor institucional: es más fácil llenar el teatro Tívoli que conseguir hacerse visible en un debate parlamentario. El contexto político general tampoco ayudó: contra Maragall, Ciutadans vivía mejor que contra Montilla. Sobre todo, la conquista de los escaños y de los medios materiales consiguientes hizo surgir en el partido una incipiente oligarquía interna encabezada por Albert Rivera, un pequeño aparato que empezó a actuar como todos; es decir, a aplicar aquel viejo apotegma de Alfonso Guerra: "el que se mueva, no sale en la foto". Esto, en una organización aún no cohesionada, entre una militancia novel, discutidora y sin hábito de disciplina, hizo proliferar las voces críticas, las disidencias y las facciones. A mayor abundamiento, el éxito electoral abrió también una grieta entre el envalentonado liderazgo orgánico de C-PC (Rivera) y el cóctel de vanidades, resentimientos y diletantismos que habían formado el colchón intelectual del proyecto, buena parte de cuyos miembros empezaron a dar muestras de decepción, de escepticismo o de despego con respecto a su criatura.

Así las cosas, y con la crisis latente desde el invierno, el fracaso sufrido por Ciudadanos en las elecciones municipales del 27 de mayo fue el fulminante de un estallido que se ha hecho patente antes, durante y después del congreso clausurado el 1 de julio. A lo largo de este tiempo, la misma y desmesurada atención mediática que el año pasado atraía adhesiones y ganaba simpatías para C-PC se ha transformado ahora en bumerán, amplificando las disputas, los reproches y la sensación creciente de desbarajuste interno, entre referencias a una 'Corriente Zanahoria' y alusiones a un 'Colectivo Ubú'.

A este escenario fratricida, el proyecto de partido político que promueven Fernando Savater y ¡Basta Ya! le ha proporcionado un pretexto o una coartada, pero no es en modo alguno su causante. Quiero decir que los antagonismos de ideas, de personas, de ambiciones y de talantes en el seno de Ciutadans eran previos, fundacionales y estructurales. La iniciativa de Savater, Rosa Díez, Martínez Gorriarán y compañía sirve sólo para presentar en público aquellas rivalidades bajo una luz ennoblecedora: los enemigos del "personalismo" de Rivera claman por la fusión inmediata con ¡Basta Ya! en un nuevo partido con sede en Madrid -lo que diluiría el liderazgo del joven diputado-, mientras que éste -tratando de preservar la soberanía de su chiringuito- habla sólo de coaligarse o federarse con la plataforma vasca.

No es la menor entre las ironías de esta historia que, un año después de agruparse para luchar contra el catalanismo, una parte de los Ciutadans acuse a su líder de "anteponer la catalanidad a la españolidad", le reproche su "ambición catalana" y le tache -en suma- de catalanista.

Joan B. Culla
Tribuna en El País, 20/07/2007

Vidal Quadras achaca la actual situación del PPC al "error estratégico" de Aznar

APUESTA POR UNA POSICIÓN "SIN COMPLEJOS" ANTE EL NACIONALISMO

El vicepresidente del Parlamento Europeo y ex dirigente del PPC ha señalado que el partido "vive en parte" las consecuencias del "error" que a su juicio cometió José María Aznar en 1996 cuando cambió la dirección de los populares que él encabezaba "para poder pactar con Pujol". Alejo Vidal Quadras afirmó que el proyecto del PP debe ser de "confrontación ideológica con el nacionalismo hegemónico rotunda y sin complejos" porque si "vacila, si se acompleja, si duda de sí mismo, pasa lo que pasa".

L D (Europa Press)- Así se manifestó Vidal Quadras en declaraciones a RNE, recogidas por Europa Press, preguntado sobre la dimisión irrevocable de Josep Piqué como presidente del PP de Cataluña. "Más allá de cuestiones estrictamente personales, este último episodio de la agitada historia del PP de Cataluña demuestra que ha de decidir ya de una vez qué quiere representar en Cataluña. Estas oscilaciones siempre acaban de manera traumática, como se acaba de demostrar", expuso.

El europarlamentario aseguró que en su Comunidad tiene que existir un partido que represente a los ciudadanos que creen en una Cataluña "integrada sin reservas en un gran proyecto español" y que defienden valores de "libertad, pluralismo y constitucionalismo", pero que apuestan también por una "confrontación ideológica rotunda y sin complejos" frente al "nacionalismo hegemónico". "Si el PP catalán es eso y representa a esta gente, tiene un amplio campo de recorrido en Cataluña", agregó.

El "error" de Aznar

Vidal Quadras aseguró que no quería poner nombres a una corriente ni otra, sino que su opinión es que el partido debe optar por una. Las dudas sobre el proyecto, a su juicio, las alberga más el PP central, la dirección nacional, y recordó lo ocurrido en 1996, cuando él fue relevado de la dirección catalana por el entonces presidente, José María Aznar.

"Hizo una cosa que ahora vista se ve que fue un error estratégico: cortar un camino ascendente del PP de Cataluña. Él creía que aquello tenía que ser interrumpido para poder pactar con Pujol, lo cual demuestra que conocía muy mal a Pujol porque eso no era en absoluto necesario. Ese tipo de errores se pagan y ahora estamos viviendo en parte la consecuencia de aquel error", aseguró.

"Uno tiene que saber lo que es, lo que representa, lo que cree, y defenderlo con toda claridad, con valentía y sin ningún tipo de reticencias. Es una fórmula sencilla pero muy eficaz, eso tiene que hacer el PP en Cataluña", concluyó.

Libertad Digital, 20-07-2007

La irresponsabilidad de Piqué

La dimisión de Josep Piqué como presidente del PP catalán es todo un torpedo en la línea de flotación del principal partido de la oposición y una auténtica faena para Mariano Rajoy, que se ve obligado a afrontar una seria crisis interna cuando faltan ocho meses para unas elecciones generales en las que se juega su futuro. El ex ministro y líder del PP en Cataluña anunció ayer su dimisión, un día después de que el secretario general, Angel Acebes, viajara a Barcelona para comunicar personalmente ante la junta directiva una reorganización interna, que previamente había sido pactada con el propio Piqué y con Rajoy. Al parecer, el ya ex presidente popular en Cataluña se sintió desautorizado por la dirección nacional y no suficientemente respaldado por Rajoy, porque quería anunciar él los cambios ante los órganos del partido. Además, Piqué responsabiliza al secretario general de haber filtrado a diversos medios una interpretación, a su juicio errónea, de estos cambios como un «golpe de mano» de Génova contra él.

Sea como fuere, Piqué se ha comportado con una gran irresponsabilidad y de forma muy poco leal con un partido que le acogió en su Ejecutiva al mismo tiempo que se hizo militante, gracias a que el entonces presidente Aznar le puso en la primera línea de la política como ministro portavoz y después como responsable de la codiciada cartera de Exteriores. Tras perder las elecciones, Rajoy apostó por situarle al frente del PP catalán, una organización que evidentemente necesitaba un revulsivo que Piqué no fue capaz de darle. Las explicaciones que ha dado su entorno sobre la dimisión suenan únicamente a excusas. Piqué lleva suficiente tiempo en política como para no tener la piel tan fina. Mucho más teniendo en cuenta que Acebes en ningún caso puso en duda la continuidad de su liderazgo en el PP catalán y hasta insinuó que sería el cabeza de lista por Barcelona en las generales.

Es más que probable que la espantada de Piqué sea una forma de endosar a los demás la responsabilidad de sus pésimos resultados electorales en las pasadas municipales en Cataluña, donde sólo se mantuvieron firmes los feudos de las personas con las que él no sintoniza, como Alberto Fernández en Barcelona. Es evidente que el PP tiene un serio problema en Cataluña de cara a las generales. En 2004 logró sólo seis escaños por 21 de los socialistas. El tibio nacionalismo catalán de Piqué, o su vergonzante españolismo, no ha servido para que el partido se recupere electoralmente en esa comunidad. Pero su dimisión en este momento es un contratiempo grave. Los hechos demuestran que hubiera sido mejor que Rajoy hubiera aceptado su renuncia cuando hace dos años le echó un primer órdago con sus injustas e insolidarias críticas contra Acebes y Zaplana.

Editorial de El Mundo, 20-07-2007

La carta de dimisión de Piqué

Reproducimos a continuación el contenido íntegro de la carta remitida por Josep Piqué al presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy.

"Querido Presidente y amigo Mariano:

Como recordarás, hace varios días te escribí para comunicarte mi decisión de dejar la dirección del Partido en Cataluña y, por añadidura, mi dedicación a la política. Creo que te daba razones más que suficientes para justificar mi actitud. Y, pienso, sinceramente, que todas siguen siendo válidas. En otro momento, y en circunstancias distintas, ya te ofrecí mi puesto ante la clara desautorización a la que me había sometido la Dirección a través del Secretario General. Tu solicitud, argumentada sólidamente no sólo en términos políticos sino, sobre todo, humanos, y mi aprecio personal y político hacia tu persona, logró que, entonces, reconsiderara mi postura.

Como sabes, he seguido trabajando, en circunstancias nada fáciles y en el seno de un Partido en el que no faltan mezquindades y miserias (que debo decir que se compensan, más que de sobra, con gente admirable por la que siento un enorme respeto y reconocimiento y que me han ayudado a mantener las ganas y la ilusión).

Recientemente, en virtud de lo que te expuse en mi carta, llegué a la conclusión de que mi permanencia no era sostenible y así te lo trasladé, con toda sinceridad y honestidad, y convencido de la irreversibilidad e inevitabilidad de mi salida, y desde la convicción de que era lo mejor, para ti y para el Partido, que fuera cuanto antes.

Tu petición de que abriera unos días de reflexión y, sobre todo, mi profunda voluntad de no perjudicarte, a la vista de los argumentos personales que me utilizaste, logró, de nuevo, que lo haya intentado otra vez, sabiendo, como tu sabes, que mi compromiso no iba a ir, en ningún caso, más allá de las generales y con el único objetivo, en lo personal, de contribuir a tu victoria que deseo fervientemente por el bien de España y de todos.

Creí que eso pasaba por reforzar mi autoridad y, haciendo los cambios y los ajustes necesarios que yo comparto, no aprovechar la circunstancia para demoler mi imagen propia frente a la sociedad catalana, e intentar dañar a personas que, con errores, sin duda, pero también aciertos, se han dejado la piel por nuestro proyecto.

Y como es evidente que se ha querido hacer así desde la Dirección del Partido, y aún constándome que no por ti, el daño ya es irreversible. Lo malo es que creo que, consciente o inconscientemente, el daño se ha hecho, sobre todo, a ti y al Partido.

Pero, queda aún tiempo para las generales y para que otras personas se pongan al frente del Partido en Cataluña y te hagan la mejor campaña electoral.

Siempre mantendré mi afecto y aprecio hacia tu persona y hacia nuestro Partido que me ha dado la oportunidad de conocer a magníficas personas, de descubrir nuevos amigos, y de poder prestar, modestamente, un servicio a los intereses generales, tanto en labores de gobierno, como desde hace ya cuatro años, desde la oposición.

Con toda mi estima.

Josep Piqué

jueves, 19 de julio de 2007

Vidal-Quadras dice que los cambios en el PP Catalán son para quitar el "timón" a quienes "no consiguen objetivos"

REACCIONA ASÍ ANTE EL CAMBIO EN LA ESTRATEGIA DE CARA A LA CAMPAÑA ELECTORAL DE LAS ELECCIONES GENERALES

Aleix Vidal-Quadras, dirigente del Partido Popular y responsable de este partido en el Parlamento Europeo, dijo hoy que los cambios en el PP catalán consisten en dar "el timón del partido a personas que han demostrado buenos resultados y quitárselo a los que han demostrado que no consiguen los objetivos".

Aleix Vidal-Quadras, dirigente del Partido Popular y responsable de este partido en el Parlamento Europeo, dijo hoy que los cambios en el PP catalán consisten en dar "el timón del partido a personas que han demostrado buenos resultados y quitárselo a los que han demostrado que no consiguen los objetivos".

En declaraciones a Servimedia, el dirigente popular manifestó que "la dirección de campaña la nombra directamente la dirección nacional y todo parece indicar que se trata de un primer paso para marcar una inflexión en el discurso y el mensaje de la campaña de las generales en comparación con las anteriores".

Vidal-Quadras reaccionó así ante el cambio en la estrategia de cara a la campaña electoral de las elecciones generales que ha iniciado el PP en Cataluña.

Agregó que, cuando los resultados no son "satisfactorios", la dirección nacional "suele intervenir para enderezar el rumbo del partido".

Los resultados del PP en los últimos comiciones autonómicos, en los que quedó como quinta fuerza más votada, habrán despertado "la lógica alarma en la dirección nacional y este primer paso así lo indica. A partir de aquí habrá que esperar a ver cuál es el tono y el contenido de la campaña", apostilló. El segundo paso, añadió, "ya es difícil de prever, dependerá de las propias elecciones generales y eso lo marcará todo".

De momento, dijo, "lo que está claro es que ante la evidencia de que la estrategia política y el tipo de discurso que se ha hecho en Cataluña ha sido un fracaso", la dirección nacional con "buen criterio" ha decidido utilizar ahora a personas que han demostrado un "buen nivel de eficacia".

Debate 21, 19-07-2007

Piqué dimite como líder del PP de Cataluña

"En la carta que ha enviado a Rajoy, Piqué constata "la voluntad de la dirección nacional del partido de imponer un replanteamiento estratégico en Cataluña, perjudicando la imagen y la autoridad personal de su presidente en Cataluña y de su equipo". "

El presidente del PP catalán, Josep Piqué, ha presentado hoy de forma irrevocable por carta la dimisión al presidente del PP, Mariano Rajoy, han asegurado a EFE fuentes de la cúpula de los populares catalanes.

El detonante que ha precipitado la decisión ha sido la aparición hoy en tres periódicos de una información en la que fuentes de la dirección nacional del PP interpretan los nombramientos del equipo electoral del PP catalán, comunicados durante la visita a Cataluña de esta semana del secretario general del partido, Ángel Acebes, como una "imposición" por parte de la cúpula del PP en Madrid.
En este equipo electoral, figura Alberto Fernández Díaz como director de campaña en Barcelona, Alicia Sánchez Camacho en Girona, mientras que Daniel Sirera y Xavier García Albiol serán los coordinadores de la campaña, pero en el equipo no se incluían colaboradores de confianza de Piqué como Francesc Vendrell o Rafael Luna.

La "filtración" de Génova, que fuentes cercanas al dimisionario presidente del PP catalán creen que iba "con mala fe" y que no procede de Rajoy, ha sentado "muy mal" en el entorno de Piqué, que niega que la elección del equipo de campaña sea una "imposición" de Acebes o de la cúpula nacional del PP.

En la carta que ha enviado a Rajoy, Piqué constata "la voluntad de la dirección nacional del partido de imponer un replanteamiento estratégico en Cataluña, perjudicando la imagen y la autoridad personal de su presidente en Cataluña y de su equipo".

Piqué reitera "su aprecio y admiración, política y personal, por Mariano Rajoy", a quien le desea fervorosamente que, "dentro de unos meses, consiga una gran victoria electoral para él y para el PP, y que se convierta en el próximo presidente del Gobierno de España".

El hasta hoy presidente del PP catalán "solicita a la militancia del PP de Cataluña su máxima implicación y todo su respaldo a Rajoy y a los que tengan a partir de ahora la responsabilidad del Partido Popular en Cataluña y, en especial, de la campaña electoral".
Piqué añade que "agradece muy profundamente a todo el partido y, en especial a los militantes que, con gran esfuerzo y sacrificio, han dado y siguen dando la cara para defender nuestras convicciones y nuestros ideales, su respaldo y ayuda durante estos años en los que he tenido el honor de presidirlo".

ABC, 19-07-2007

Rajoy da un «golpe de mano» en Cataluña para reforzar posiciones ante las generales

El partido se «electoraliza» con comités de campaña que trasladen su mensaje sin matices.
El PP catalán promueve una renovación que desplaza a dos de los colaboradores de Piqué.

Mariano Rajoy se juega las elecciones generales en dos nichos de voto socialista, Cataluña y Andalucía. En la dirección nacional preocupa especialmente el caso catalán por varios motivos: los pasados comicios municipales no fueron bien, mientras que Javier Arenas logró salvar la cara ya que la victoria en todas las capitales de provincia le permitió tapar «puntos negros» como el de los municipios intermedios; en esa comunidad están las dos únicas provincias, Gerona y Lérida, donde el PP no tiene representación; y las cifras de las generales de 2004 cantan, aunque la verdad es que tanto como las andaluzas. En Cataluña están en liza 47 escaños, de los que 5 son ahora del PP y 20 del PSOE. Una diferencia de 15, cuando la distancia a nivel nacional entre los dos principales partidos fue de 17.

La ejecución de Acebes

Las luces de alarma están encendidas y el trabajo en marcha, puesto que la dirección nacional del partido ya ha perfilado el mapa de las comunidades y de las provincias prioritarias, base a partir de la cual implementará sus estrategias electorales. En Cataluña, de hecho, está ya en ejecución una operación de renovación y de refuerzo de las estructuras territoriales para sacarlas de su «estado de hibernación» -en palabras de un dirigente catalán-, que ha sido hablada con el líder del partido, Josep Piqué, y, sobre todo, consensuada y analizada con destacados miembros de la organización territorial.

El secretario general, Ángel Acebes, se ha encargado personalmente de activarla. Pasa por electoralizar todas las provincias con comités de campaña al frente de los cuales se ha colocado a nombres muy significativos como el de la diputada Alicia Sánchez-Camacho en Gerona. Ya ha sido cabeza de lista por esa circunscripción, aunque en la actualidad es diputada por Barcelona: por su discurso y sus relaciones con la dirección nacional tiene un perfil que se ajusta al reclamado por los más críticos con la «excesiva catalanización» del partido. Al frente del comité de Barcelona está Alberto Fernández, también símbolo del discurso más severo con el nacionalismo; y en Lérida se ha situado a una histórica y apuesta segura, Pilar Arnalot.

A esto se suma el hecho de que del comité electoral regional, presidido por Piqué, quedan desplazados dos de sus más estrechos colaboradores, Francesc Vendrell -cuestionado tanto en Génova como por sectores del PP catalán por sus coqueteos nacionalistas- y Rafael Luna. En su lugar toman posiciones Daniel Sirera, que asume las responsabilidades más políticas, y Javier García Albiol, que se encargará de las cuestiones organizativas. García Albiol fue el ideólogo de un duro vídeo del PP de Badalona sobre inmigración y delincuencia y se le considera cercano a Alberto Fernández -pese a las críticas, al vídeo se le atribuye en buena parte el crecimiento electoral de los populares en esa localidad.

La electoralización del PP catalán a ocho meses de las generales responde al objetivo de intentar revitalizar e insuflar savia nueva a la maquinaria de la organización, y los cambios -según la interpretación que se hace en Génova- están dirigidos a garantizar un equipo de trabajo que traslade el discurso nacional sin matices y de manera unívoca. «Ésta es una campaña nacional que exige de mucha disciplina y de una unidad de mensaje, en la que no caben matizaciones», puntualiza uno de los responsables de Organización del PP -el «dos» de Piqué representa, precisamente, al sector partidario de acoplar el discurso a la realidad catalana.
Respecto a la lista de las generales de Rajoy, sigue hablándose de la posibilidad de que sea Piqué quien la encabece por Barcelona, aunque aún no hay nada oficialmente cerrado.

Otras actuaciones

En Andalucía el objetivo para las generales es recuperar los diputados que el PP logró en 2000, lo que supone subir un escaño por las provincias de Sevilla, Almería, Málaga, Jaén y Cádiz. Y también en otras autonomías, como Canarias, Asturias o Baleares, se pondrán en marcha actuaciones coordinadas entre Madrid y la organización regional para intentar fortalecer las estructuras y tapar aquellos agujeros que han podido salir a la luz a raíz del análisis detallado de las elecciones del 27-M.

Bajo la lupa de Génova están las provincias en las que hay en juego ganar un escaño o perderlo, bien por resultados bien por la modificación del número de diputados a elegir por la circunscripción electoral.

Carmen Morodo
La Razón, 19-07-2007

Piqué presenta su dimisión irrevocable como presidente del PP catalán


Según la agencia Europa Press que cita fuentes del PP catalán, Josep Piqué, ha presentado su dimisión irrevocable como responsable del partido en Cataluña. La decisión se produce un día después de profunda renovación impulsada por Ángel Acebes que ha situado al frente de los comitñes de campaña electoral a personas muy alejadas de la línea política de Piqué, caracterizada por sus constante guiños al nacionalismo.

Libertad Digital, 19-07-2007

Piqué dimite como presidente del PP catalán

El presidente del PP catalán, Josep Piqué, ha presentado de forma irrevocable su dimisión, según fuentes de la cúpula de los 'populares' catalanes.

La dimisión del presidente del PP catalán se produce después de que en los últimos días la dirección nacional del partido haya hecho nombramientos próximos a ella para la campaña de las generales en las circunscripciones provinciales catalanas.

Alberto Fernández Díaz, el más tradicional oponente interno de Piqué, fue designado como máximo responsable de campaña en Barcelona, Alicia Sánchez Camacho (persona de máxima confianza de Ángel Acebes), en Girona y Pilar Arnalot, en Lleida. Falta por confirmarse el nombre de Quico Ricomá, actual diputado en el Congreso, como responsable de la campaña en Tarragona.

En las filas del partido se han vivido estos cambios como una verdadera revolución interna, de la que ha salido reforzado el sector más españolista de la formación catalana, informa Carmen Remírez de Ganuza en EL MUNDO.

El PP perdió en las elecciones municipales del pasado 27-M en Cataluña un 20% de votos respecto a los resultados de hace cuatro años.

El Mundo digital, 19-07-2007







Partido partido

"Ciudadanos, es cierto, ha fracasado como partido: no es de recibo que sus dirigentes quiten importancia a la enorme disidencia que ha generado en su seno, y que el último congreso no ha hecho sino empeorar. Tampoco se ve por ninguna parte el esfuerzo por construir un partido nacional como el que proponemos. Albert Rivera decía ayer que han creado la agrupación de Asturias y que están en puertas de fundar las de Galicia y Extremadura –curiosamente, nuestro periplo de fundación de Plataforma Pro; ¿casualidad solamente?-, pero el hecho es que antes de ayer, en Oviedo, un miembro de Plataforma Pro que también es afiliado de Ciudadanos desde hace muchos meses, afirmó que todavía no conocía a ningún otro afiliado asturiano… El extraño caso del afiliado Robinson Crusoe, podría titularse un ensayo breve sobre el tema. Y otros vicios: que la eurodiputada socialista Rosa Díez y yo mismo, portavoz de este invento, debamos enterarnos de los temas de nuestras conversaciones (futuras) con ellos –ni siquiera comenzadas, salvo un par de llamadas para hablar- a través de la prensa, que “sabe” mucho más del tema que nosotros mismos, los interesados. No son maneras, y revelan extrañas propensiones a una política a la veneciana, época Puente de los Suspiros."

No es precisamente un récord deportivo de los de enorgullecerse que un partido que nació con espléndidos resultados y expectativas haya provocado en torno suyo tantos dimes y diretes exclusivamente volcados en sus peleas internas. No, más bien es un fracaso en toda regla, y lo que ha fracasado es el modelo de partido. No es algo que deba minusvalorarse, porque el modo de hacer política de un partido depende en buena medida de su propia calidad. Es una consecuencia del carácter instrumental de cualquier partido político, incluso de los que se definen de modo más sublime como garantía de valores metafísicos o conciencia de la historia y otras charlotadas semejantes. Lamentablemente, el PSOE se ha convertido, o está en camino de convertirse, en una confederación de aparatos consagrados a manejar su base territorial de poder; el PSC es la vanguardia de esa disolución enmascarada.

¿Cómo cabe esperar que un partido así defienda y gobierne un Estado de derecho concebido como Nación de Ciudadanos Iguales? No cabe esperarlo. ¿Y el PP? No tiene todavía el mismo problema que el PSOE, pero apunta maneras, como indica las advertencias de sus cúpulas territoriales en el sentido de que Valencia o Madrid no van a renunciar a nada que consiga Cataluña, ya puestos; es decir, la voladura de la igualdad fiscal, en concreto. Pero no es Valencia, ni Madrid o Cataluña quienes consiguen cosas o dinero, sino grupos privilegiados instalados en esos territorios. Algo sabemos del tema en el País Vasco, donde el Concierto Económico es esencialmente un chollo para financiar al nacionalismo y a los grupos empresariales afines o neutrales, mientras los servicios públicos se estancan o retroceden, sean las patéticas autopistas vascas o los aeropuertos de chichinabo, como el guipuzcoano, pasando por una sanidad en crisis y una enseñanza consagrada a formar abertzalitos patanes.

Ni el PSOE, ni el PP, ni ninguna sigla puede por sí sóla y ella solamente garantizar la viabilidad de un sistema constitucional seriamente amenazado. Tienen demasiados intereses e hipotecas firmadas para lanzar las propuestas políticas imprescindibles para rescatar la democracia española de la disolución en una colección de taifas ricas y pobres. Basta con ver las propuestas de Rajoy de reforma de la Ley Electoral: ni entran al fondo de la cuestión, el bipartidismo imperfecto con casi obligatoria alianza con nacionalistas, ni están presididas por otra preocupación que mejorar las posibilidades del PP para gobernar.

Por eso el editorial de hoy de ABC que carga contra Ciudadanos equivoca las cosas, aunque C's haya dado motivo de sobra. Ciudadanos, es cierto, ha fracasado como partido: no es de recibo que sus dirigentes quiten importancia a la enorme disidencia que ha generado en su seno, y que el último congreso no ha hecho sino empeorar. Tampoco se ve por ninguna parte el esfuerzo por construir un partido nacional como el que proponemos. Albert Rivera decía ayer que han creado la agrupación de Asturias y que están en puertas de fundar las de Galicia y Extremadura –curiosamente, nuestro periplo de fundación de Plataforma Pro; ¿casualidad solamente?-, pero el hecho es que antes de ayer, en Oviedo, un miembro de Plataforma Pro que también es afiliado de Ciudadanos desde hace muchos meses, afirmó que todavía no conocía a ningún otro afiliado asturiano… El extraño caso del afiliado Robinson Crusoe, podría titularse un ensayo breve sobre el tema. Y otros vicios: que la eurodiputada socialista Rosa Díez y yo mismo, portavoz de este invento, debamos enterarnos de los temas de nuestras conversaciones (futuras) con ellos –ni siquiera comenzadas, salvo un par de llamadas para hablar- a través de la prensa, que “sabe” mucho más del tema que nosotros mismos, los interesados. No son maneras, y revelan extrañas propensiones a una política a la veneciana, época Puente de los Suspiros.

Pero si Ciudadanos ha fallado como modelo de partido, y por tanto comprometido su posibilidad de ser la fuerza que impulse otro modo de hacer política más transparente y abierto a escala nacional, de lo que se trata es de mejorar el modelo de partido y afinar su contextura. Dar por finiquitada la idea es tanto como echar a la abstención eterna a los muchos españoles que están más que justificadamente hartos del sistema de partidos actual. Y si lo que se pretende es que la cosa tire a trancas y barrancas con un 60% de abstención o más, y con pactos eternos de los dos grandes y vituperables partidos con partidillos oportunistas a la balear o la canaria, que se diga de una vez y que se deje de dar la murga con una regeneración del sistema en la que, obviamente, no creen en absoluto. Nosotros sí. Por eso vamos a seguir, con (mejor) o sin Ciudadanos.

El Blog de Carlos Martínez Gorriarán
Basta Ya, 19-07-2007

Abandonan Ciutadans 20 líderes y militantes por discrepancias con la dirección de Rivera

Afiliados y responsables de la agrupación de CERDANYOLA, RIPOLLET Y MONTCADA, acusan a la dirección de CS de 'marginar y excluir a la mitad de la militancia'

Veinte cuadros dirigentes y militantes de base de la agrupación de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C's) en Cerdanyola del Vallès, Ripollet y Montcada han anunciado que se dan de baja del partido, tras "perder la ilusión y la confianza" en la dirección que preside Albert Rivera.

Una de las plazas fuertes de C's era precisamente Cerdanyola, donde el partido cosechó en las elecciones catalanas de noviembre sus mejores resultados en Cataluña, con 1.627 votos y un 6,76% del total de sufragios.

No obstante, las disputas internas libradas a partir de entonces en el seno de la agrupación arruinaron sus expectativas de éxito en las elecciones municipales de mayo, en las que no obtuvieron ni un sólo concejal en esta localidad vallesana.

Veinte afiliados críticos de Cerdanyola, Ripollet y Montcada han anunciado a través de un comunicado que dejan el partido, después de ver que, en el congreso que C's celebró a finales de junio, Rivera salía reelegido como presidente de la formación y se hacía con el control absoluto de la dirección.

Un año de 'crispación y despotismo'

Según los dimisionarios, la dirección que encabeza Rivera ha "marginado y excluido a la mitad de la militancia", por lo que han decidido abandonar definitivamente el partido, tras aguantar un año de "permanente crispación y constante enfrentamiento, provocados y alimentados por la incompetencia, la dejación de funciones, la arbitrariedad y el despotismo" de la cúpula de C's.

"Como no queremos continuar desperdiciando nuestras energías y nuestro tiempo en luchas fratricidas y cainitas, muchos de nosotros nos integraremos y seguiremos trabajando en distintas organizaciones o plataformas para luchar por el proyecto originario de C's", señala el comunicado.

Entre los veinte firmantes del anuncio figuran los ex coordinadores de la agrupación Manuel Cabezas, Rufino Salguero, Inma Peral y María Teresa Godayol, los ex secretarios Gerardo Álvarez y María Jesús Castresana, así como el ex número dos de C's por Mollet del Vallès, Carlos Javier Megino.

En plena campaña de las municipales, la dirección de C's abrió expediente disciplinario y suspendió de militancia a Manuel Cabezas, tras una rebelión interna del sector crítico, que llegó a hacer campaña en contra de la candidatura del partido en Cerdanyola, confeccionada según el criterio de la cúpula.

A principios de esta semana, el líder del sector crítico de C's, Luis Bouza-Brey, anunció que también abandona el partido junto a más de medio centenar de afiliados, debido a sus discrepancias con la dirección "presidencialista" que encabeza Albert Rivera.

El Mundo, 19-07-2007

«Ciudadanos», operación fallida

LOS partidos políticos son elementos básicos en los sistemas democráticos contemporáneos. Los partidos verdaderamente representativos son formaciones complejas, que mueven notables recursos humanos y materiales y cuentan con miles de afiliados y simpatizantes. No es fácil improvisar una organización de este tipo y, por ello, es frecuente el fracaso de determinadas operaciones que obtienen al principio un cierto apoyo social. ABC advirtió en su día sobre los riesgos que implicaba el modelo «Ciutadans», impulsado por un grupo de intelectuales de reconocido prestigio y que logró un buen resultado en las elecciones catalanas.

Merecen el mayor elogio los promotores de esta plataforma cívica, personas con notable influencia en la opinión pública y que han tenido el mérito de llamar la atención sobre ciertas deficiencias del sistema de partidos. Sin embargo, cumplida su tarea, ellos mismos dieron un paso atrás y «Ciudadanos» quedó en manos de personajes dispuestos a ganar fama y notoriedad aunque fuera a costa de alejarse del espíritu fundacional. Algo de esto quedó ya patente en la campaña electoral a la vista de la peculiar forma de atraer el interés de los votantes por parte del cabeza de lista y todavía líder del grupo político. Se confirma ahora la crisis interna, en la que se han reproducido los comportamientos más tópicos de la lucha por el poder y el reparto de influencias, es decir, lo mismo que se reprocha a los partidos tradicionales con el agravante de la falta de equilibrios estatutarios e ideológicos. En la práctica, se ha producido incluso la ruptura de la unidad entre los intelectuales que pusieron en marcha la operación, de manera que se sitúan ahora en opciones diferentes que parecen irreconciliables.
No se trata sólo de un problema de organización. La cuestión de fondo reside en que «ciutadans» pretende ocupar un espacio político que ya está ocupado. Más allá del debate estéril sobre las personas, el PP representa en Cataluña esa opción moderada y centrista que defiende sin rodeos el sistema constitucional y denuncia los excesos del nacionalismo. Si los impulsores y votantes de «ciudadanos» quieren, como es el caso, plantar cara al sectarismo imperante, lo que deben hacer es apoyar el proyecto popular y hacer pública está decisión. La reflexión es válida también para el País Vasco o para una eventual operación a escala nacional, según el modelo -ya muy cuestionado después de la crisis- de este movimiento cívico catalán. De lo contrario, el mecanismo electoral puede producir graves perjuicios a la única opción que a día de hoy defiende sin matices la teoría y la práctica de la España constitucional. El puñado de votos que se escapan por esta vía refuerza a partidos como los nacionalistas que no dejan escapar ningún sufragio y, por esta vía indirecta, sale ganando ese socialismo dispuesto a pactar en todas partes en nombre de una llamada «España plural» que encubre en realidad la ruptura del modelo territorial vigente.

ABC. Editorial

La dirección de Ciutadans se enteró por la prensa de la ruptura de los descontentos, que despreciaron una subsecretaría: “los daños en la formación so

No hay daños colaterales en Ciutadans, según explica a ECD la actual dirección de la formación política, liderada por Albert Rivera, tras la “ruptura” de los descontentos. Por cierto, de la salida de este grupo de discrepantes se enteraron por la prensa.

El Congreso celebrado el último fin de semana de junio debía perfilar líneas, solventar escollos y decidir si Albert Rivera era o no el candidato que quería la formación política para presentarse en las elecciones del 2008. A pesar de las tensiones, de las críticas y de las voces emergentes que hablaban de la necesidad de sustituir a Rivera, el primer día del encuentro todas las facciones de Ciutadans aprobaron el ideario que situaba al partido en un espacio electoral de centro izquierda.

Nadie chistó. Ni siquiera se encontraron, aseguran fuentes del partido a ECD, con la oposición de la candidatura del profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona -avalada por intelectuales como Teresa Giménez Barbat, Albert Boadella o Arcadi Espada, que optaba por una reubicación más a la izquierda.

Esto hizo entender a la actual dirección que no había tantas divergencias con la línea seguida hasta el momento y, en cambio, sí cierta incoherencia con lo que habían defendido hasta entonces. El principal argumento que la lista de Bouza “había vendido” hasta entonces para recabar el apoyo de los militantes es que la actual dirección había perdido el espíritu con el que surgió Ciutadans. Eso y que Rivera no tenía ningún interés de crear un partido nacional: prefería permanecer en el ámbito catalán.

Un día después, llegó la votación y, de hecho, aseguran estas fuentes, los militantes castigaron a los discrepantes, a pesar de la euforia que se respiraba entre los seguidores de la candidatura de Bouza. Sobre todo tras aprobarse la elección por listas abiertas.” Se veían vencedores y fue un mazazo”, aseguran desde la actual dirección.

Días después, Rivera se reunió con Bouza para ofrecerle una Subsecretaria del partido. Bouza, explican estas fuentes, no dijo nada, es decir, no aceptó el puesto. Y a partir de ahí el silencio separó aún más las dos corrientes.

Hasta que en una reunión de la Ejecutiva, la jefa de prensa de la plataforma repartió una especie de comunicado en el que se aseguraba que Bouza y otros militantes se escindían de Ciutadans. Albert Rivera y su equipo piensan que se le ha dado demasiada importancia a la escisión de Bouza cuando realmente se está hablando –explican- de 30 o 40 personas, en una formación de más de 3.500.

En septiembre, otra histórica de Ciutadans, como Teresa Giménes podría sumarse a los que ya se han marchado. En Ciutadans siguen sin darle importancia a estas defecciones.


ECD

Ciudadanos en la Red: menos mal que se han enterado, aunque haya sido por la prensa; ahora sí, ahora las cosas están funcionando mucho mejor. Ayer declaró Rivera que había 4000 militantes, hoy declara que hay 3500, mañana nos sorprenderá con que solo se han quedado los que tienen algún cargo, o pretensión de tenerlo....al tiempo.

miércoles, 18 de julio de 2007

Contra el sentido común

"Resulta que en Valencia el Partido Popular considera indiscutiblemente inconstitucional lo mismo que el Partido Popular sabe perfectamente constitucional en Sevilla, algo que un poco más arriba, en Barcelona, el Partido Popular vuelve a denunciar."

Lo peor de los socialistas es que a veces tienen razón. Por eso, cuando dediquen la campaña electoral a restregarle por la cara a don Mariano el Estatuto de la Realidad Nacional Andaluza, algunos casi lo celebraremos; más que nada, por la cosa del sentido común, que esta temporada está muy de moda y en Génova se lleva tanto como las corbatitas rosas. Y es que del PSOE ya sabemos que sólo cabe repetir aquello que sentenció Borges sobre sus primos hermanos, los peronistas: no son ni buenos ni malos, simplemente, son incorregibles.

Pero ¿qué decir de la coherencia doctrinal del PP en la cuestión del cuarteamiento del Estado? ¿Qué decir, por ejemplo, de la charlotada que escenificó ayer ante los magistrados del Tribunal Constitucional? Resulta que en Valencia el Partido Popular considera indiscutiblemente inconstitucional lo mismo que el Partido Popular sabe perfectamente constitucional en Sevilla, algo que un poco más arriba, en Barcelona, el Partido Popular vuelve a denunciar por gravemente inconstitucional.

Pues bien, ¿qué decir? ¿"Yo soy dos y estoy en cada uno de los dos por completo", en homenaje a la gloriosa memoria de San Agustín? Porque el Partido Popular recogió aquellos cuatro millones de firmas de aquellos cuatro millones de incautos por considerar inadmisible, egoísta, asimétrica y mezquina la disposición del Estatut que fuerza al Estado a invertir en Cataluña el equivalente a la aportación regional al PIB español.

Y, al día siguiente, el Partido Popular en pleno ya estaba movilizado en pos de lograr otros tantos millones de votos en el referéndum de Andalucía por creer muy razonable, ajustadísimo a derecho, digno de encomio y modelo a imitar el Estatuto de Chaves. Un Estatuto que obligará a ese mismo Estado a soltar de Despeñaperros hacia abajo un fajo exactamente igual a la aportación proporcional de... Cataluña al PIB español.

Pues ocurre que entre todos los catalanes, incluidos los que somos anticatalanistas, generamos anualmente el dieciocho por ciento del valor final de cuanto es producido en España. Razón de que vayamos a acaparar por nuestra incontestable voluntad, es decir, pasándonos por el arco del triunfo lo que opine el Parlamento de la Nación, el dieciocho por ciento de la inversión pública del Estado.

O sea, exactamente el mismo porcentaje que se reservará Chaves para sí con el aplauso del PP. Es decir, incurriendo todos juntos y en unión en una alegre violación de la presunta soberanía popular depositada en las Cortes similar a la que podrá cometer Camps -con el aplauso de Camps– cuando le dé la real gana de aplicar la Cláusula Idem. Y encima hay que llamarle sentido común.

José García Domínguez
Libertad Digital, 18-07-2007

El mal de la incoherencia

Hay unas cuantas cuestiones, pocas, que definen, más allá de las respuestas oportunas a problemas circunstanciales, la identidad de un partido político. Hasta no hace mucho, la unidad de España, o, si se prefiere, por mor de la corrección política, la unidad del Estado, era una de esas cuestiones. En ese terreno, los dos grandes partidos nacionales se oponían a los pequeños, aunque numerosos y activos, partidos nacionalistas periféricos, verdes y de la izquierda al oeste del PSOE.

Con el advenimiento de la Pantera Rosa, eso cambió: de la noche a la mañana, el Gobierno de España abandonó todo compromiso con la unidad nacional y se situó del mismo lado que los Carod Rovira y los Anxo Quintana de este mundo, llegando incluso a cogobernar con ellos. Con lo que la defensa de la unidad del Estado, y con ella la de la identidad española, quedó en manos de ese PP que fue expresamente aislado en el Pacto del Tinell, con el cual Artur Mas juró ante notario no aliarse jamás y alrededor del cual propusieron establecer un cordón sanitario luminarias tan señeras como María Antonia Iglesias, Federico Luppi o Lucía Echevarría.

La pregunta a la que dan lugar los acontecimientos de estos días en el Tribunal Constitucional, que ya ha tenido tiempo sobrado para pronunciarse y que no lo hace por razones de oportunidad política (y eso sí que es crispar, jugar con el hilo que sostiene la espada de Damocles), es si el PP ha estado y está a la altura de su misión. Tiene razón Edurne Uriarte al escribir, en ABC, sobre la cuestión del recurso de inconstitucionalidad del Estatuto de Cataluña, que
seguramente, la estratagema de la Abogacía del Estado, la puesta de relieve de las contradicciones de quien ha impugnado, es jurídicamente sostenible [...] Pero es políticamente impresentable. Para la Abogacía del Estado, y, sobre todo, para el Gobierno. Porque no son las contradicciones políticas del PP lo que se dirime en el Constitucional, eso lo juzgarán los ciudadanos en las elecciones, sino la constitucionalidad del Estatuto catalán.
El problema es que el argumento no sólo es sostenible en el plano jurídico, también en el lógico, y que, en efecto, los ciudadanos juzgarán las contradicciones políticas del PP en las elecciones.

Desgraciadamente, se mire como se mire, nadie puede decir que un artículo no se condice con la Constitución en un texto pero sí lo hace en otro.

Tal vez yo venga a decir una obviedad políticamente inaceptable si afirmo que, desde el momento en que se comprometió a combatir el Estatuto de Cataluña, el PP no tendría que haber contribuido a aprobar ningún otro, y mucho menos el de Andalucía, con su rebuscada "realidad nacional". En Andalucía, el PP colaboró como el que más a la deconstrucción del Estado que la Pantera Rosa había iniciado al llevar al Congreso el Plan Ibarreche y al prometer a Pasqual Maragall, como Azaña a sus antecesores en la Generalidad, aprobar en el Parlamento español el Estatuto que surgiera del Parlament catalán. Queremos estatutos o no los queremos, o queremos algunos porque son distintos de los otros.

Puede Rajoy explicar la cuestión como quiera, pero le han pillado con las manos en la masa de la incoherencia. Y ello se debe a que la imagen de unidad política que suele dar el PP es falsa: la acumulación de compromisos circunstanciales establecidos a lo largo de los años ha llevado a una fragmentación de la estructura partidaria tan profunda como la del PSOE: no responde más Montilla a la línea general del PSOE que Piqué a la del PP, pero ambos están ahí por decisión de sus respectivos partidos, y no parece que ninguno de los dos vaya a cambiar. Desde luego, ninguno de los dos es reclamado por la masa, que el día de las elecciones se queda en casa.

Camps ha ganado las elecciones en Valencia, y lo ha hecho teniendo en contra al sector "zaplanista" de su partido, sin que a nadie se le ocurra en la calle Génova cuestionar a Zaplana. ¿Política calderonista? ¿Si se ha ganado el campeonato, hay que despedir al que ha hecho posible el triunfo?

Jaume Matas ha perdido las elecciones en Baleares (y su carrera política), en parte por la consecuencia local del "todos contra el PP" y en parte por sus propios errores, como la inclusión en sus listas de la célebre "planta trepadora" María de la Pau Janer, que no esperó ni un día para lanzar todas las diatribas imaginables contra Rajoy: no se ha hecho público ningún debate interno a propósito de esa desafortunada candidatura, lo que hace que sea una prueba de descontrol aún más fiable.

¿Qué fue lo que llevó a un hombre tan inteligente y tan claro (en ocasiones, en contra de sus propios intereses y únicamente en favor de sus principios) como Javier Arenas a apoyar un proyecto de Estatuto que no sólo pone en tela de juicio la Constitución en todos esos artículos que el abogado del Estado ha revelado idénticos a los del Estatuto catalán, y no sólo declara a Andalucía "realidad nacional", sino que roza el absurdo totalitario al incluir la administración del flamenco, supuesto patrimonio local, entre los derechos y los deberes del Gobierno autonómico? Lo llevó el Partido, que no se ha puesto de acuerdo consigo mismo. Ni siquiera tiene la justificación de la demagogia: podría habernos vendido que era necesario dar el sí a ese estatuto porque la gente lo exigía, pero es que sólo uno de cada tres andaluces fue a votar, y no todos a votar sí.

Tengo para mí, y lo digo con profundo dolor, que al menos una parte de la dirección del PP tiene problemas con la realidad. Y que, si no los resuelve pronto, haciendo uso de la misma claridad que legítimamente le reclama a Zapatero, perderá las elecciones. Los problemas con la realidad se inician en el punto en que el partido empieza a ser más importante que la nación. Y el PP, hasta ahora, ha sido un partido caracterizado por su convicción de que la nación es más importante que el partido. Un desliz en ese punto y en este momento puede ser letal.

Esperanza Aguirre (una líder real, que gana elecciones, como Camps, sin que su peso en la realidad tenga el menor reflejo en la dirección del PP) dijo hace unos días que, en buena ley y buena lógica, había que ofrecerle la presidencia de Navarra al impuro Puras, sin nada a cambio, para que los socialistas gobernaran en solitario, sin deudas con los nacionalistas de NB: propuesta generosa y llena de sentido común, propia de quien pone la nación por encima del partido y de sus dirigentes, que en este caso ni siquiera son dirigentes nacionales, sino del sello local UPN. Naturalmente, Miguel Sanz se subió por las paredes y se colgó de la araña, y consiguió que el PP, ese partido del que ni siquiera asume las siglas y al que dice representar, se echara sobre la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid y forzara una especie de disculpa por su intromisión en los asuntos internos de otra autonomía. Puras es un modelo de político del zapaterismo, pero no lleva en su programa la anexión de Navarra al País Vasco y la estética de Zabaleta no le va.

Esperanza Aguirre fue absolutamente coherente con sus principios, que se comprenden sin necesidad de saber latín: sentido común, unidad del Estado, políticas sociales liberales hasta donde la realidad lo permita, nación por encima de los partidos. Un buen programa electoral, con resultados concretos. Y, como consecuencia, un Gobierno que, consejería a consejería, reúne a los mejores en cada campo. Sin trampas: Gobierno de cuadros, no de amigos.

Esperanza Aguirre ha demostrado, al igual que Aznar en 2000, cómo funciona el liderazgo auténtico. (Algo muy distinto de aquello a lo que se refiere la prensa cuando menciona al "líder" de tal o cual partido. Llamazares, por poner un ejemplo, "líder" de IU. Pues no, mire usted. Líder era Julio Anguita, y antes que él Santiago Carrillo, y cerca de él, pero lo bastante lejos como para no hacerle sombra, lo es Rosa Aguilar; pero no Llamazares). También lo ha demostrado Alberto Ruiz-Gallardón, mal que a mí me pese reconocerlo, porque no es santo de mi devoción; diría que no somos ideológicamente compatibles, pero para eso tendría que tener claro cuál es la ideología del alcalde, si es que tiene alguna.

Tiene oportunidad de crear liderazgo, Mariano Rajoy. Lo ha generado a trechos, en el Parlamento sobre todo, mostrándose como un orador contundente, y en algunos instantes de la última campaña. Posee la madera formal necesaria, pero demasiada gente se pone a temblar por él cuando regresa al país, aún no se sabe por qué, Rodrigo Rato. (Rato es un líder ideal, nacido en ausencia, que no necesita demostrar nada porque se le supone el milagro económico español: lo dicen muchos especialistas, de modo que debe de ser cierto, aunque yo no olvido que la palabra de los especialistas no es de origen divino, y es vox populi, lo que tampoco es inevitablemente vox dei).

A Rajoy le ha tocado casi siempre bailar con la más fea, y ha salido en general bien parado. Pero tiene que librarse de compromisos internos para enunciar un discurso propio, que seguramente lo acercaría, a los ojos del pueblo llano, más a Aguirre y a Rato que a quienes habitualmente aparecen a su lado. No le sobra el tiempo para ello, pero tampoco le falta.

Un discurso necesario, sin incoherencias: estamos por la unidad del Estado, no por las realidades nacionales fragmentarias, no por el anexionismo vasco; por lo mismo, nos proponemos derrotar a ETA; estamos por el gobierno de los partidos democráticos, aunque en determinadas épocas los dirijan locos iluminados, antes que por el gobierno de los partidejos abertzales o por el cogobierno con carodes y quintanas; queremos reformar el régimen electoral, llegando a abogar por la segunda vuelta, para evitar sobrerrepresentaciones y espurias asociaciones poselectorales, aunque en algunos casos eso nos perjudique; insistimos en que no nos oponemos a las uniones legales y legítimas entre personas del mismo sexo, y aunque en su momento nos hayamos opuesto al uso de la palabra "matrimonio" para designarlas, ahora nos interesa más representar los intereses de nuestros muchos miles de votantes gays y lesbianas que sostener discusiones bizantinas sobre el modo de denominar los hechos de su vida; tenemos una posición tomada sobre la cuestión del islamismo radical, que va más allá de los clientelismos municipales y del respeto debido a los inmigrantes, entre otras cosas porque tenemos diputados, afiliados y simpatizantes fatwados por imanes y conversos locales; vamos a reducir impuestos porque se puede, si uno no pretende tener comprados estratos sociales enteros; vamos a emprender una reforma profunda de la educación, recuperando la competencia, el mérito y el saber; vamos a eliminar del currículo la FEN de la izquierda y vamos a establecer el cheque escolar (algo de esto ha dicho Rajoy en el Campus FAES de este año, con rechinar de dientes de sus compañeros católicos logseanos, que los hay, y muchos; ahora sólo falta trasladarlo a los mítines); volveremos sobre el Plan Hidrológico Nacional, al menos para que no se cometa esa barbaridad de la "fiesta del agua" en una comunidad insolidaria que les niega el agua, el pan y la sal a otras. Y permítame usted fumar, que mi presidenta lo autoriza, porque le he resumido, poco más o menos, lo que necesitamos escuchar los votantes del Partido Popular para ir a las urnas por buenas razones y no sólo porque la dignidad cívica nos imponga sacar a la Pantera Rosa de Moncloa.

El liderazgo no requiere tratados, sino principios y propuestas claras, y eficacia en la gestión. Coherencia, portavoces creíbles y respetados, programas de máximos para aplicar en cien días y no al cabo de ocho años, como la LCE.

Pinche aquí para acceder a la página web de HORACIO VÁZQUEZ-RIAL
vazquez-rial@telefonica.net

Libertad Digital - Ideas, Julio 2007

martes, 17 de julio de 2007

Los críticos que perdieron el congreso de Ciutadans rompen el partido

Luis Bouza-Brey deja la formación junto con otros 50 militantes


Ciutadans-Partido de la Ciudadanía ha iniciado su proceso de descomposición. Luis Bouza-Brey, el líder del sector crítico con la gestión del presidente Albert Rivera, abandonó ayer el partido con medio centenar de militantes más. Fuentes del partido aseguran que en septiembre se producirá "una huida en masa" para integrarse en el partido político de ámbito estatal que están preparando Fernando Savater y Carlos Martínez Gorriarán.

"En lugar de perder el tiempo librando batallas internas inútiles de antemano en un partido esterilizado, preferimos salir cuanto antes a respirar aire limpio y dedicar todo el esfuerzo a impulsar la creación del nuevo partido de ámbito nacional", dijo Luis Bouza-Brey en un comunicado hecho público ayer.

Otros 50 militantes acompañaron al profesor de Derecho, continuando así con el goteo de deserciones que se inició hace dos semanas, cuando se celebró el congreso del partido. En aquella asamblea Rivera fue reelegido presidente con el 60% y los miembros de su candidatura coparon 19 de las 20 plazas de la Ejecutiva.

Bouza-Brey se va, pero algunos críticos con Rivera consultados dijeron que se quedarán en el partido hasta otoño: "¡Basta Ya! nos pidió que no nos fuéramos de momento. Pero hay gente que no ha podido soportar la situación y ha decidido irse. En septiembre, cuando las cosas estén más claras con el partido que están promoviendo, habrá una huida masiva de gente", dijeron varias fuentes del partido críticas con Rivera.

Todo apunta a que en otoño también abandonarán Ciutadans algunos de los intelectuales que promovieron el partido, como Arcadi Espada, Albert Boadella o Teresa Giménez Barbat: "De momento nos quedamos porque pensamos que no es momento de hacer ruido. Intentamos contener a los militantes para que se estén quietos y no dar una apariencia de ruptura. Pero no creemos que Rivera esté en la tesitura de liderar este partido", subrayó Barbat.

Está previsto que después del verano tome forma el partido político de ámbito nacional que están impulsando los miembros de la plataforma vasca ¡Basta Ya!, con Fernando Savater y Carlos Martínez Gorriarán al frente. Esa formación debería concurrir a las próximas elecciones generales con Ciutadans, aunque aún no está clara con qué fórmula: coalición, federación o fusión.

Tanto el sector de Rivera como el de Bouza-Brey han competido por ver quién gozaba del favor de los dirigentes de ¡Basta Ya! Ahora, la salida de Bouza-Brey de Ciutadans abre todavía más interrogantes. "Queremos contar con todos y no vamos a elegir entre un grupo u otro", dijo Martínez Gorriarán. "Veo francamente posible la creación de un partido estatal que integre a todo el mundo a pesar de lo que ha pasado", señaló el profesor de la Universidad del País Vasco.

Jaume Bauzà
El País, 17-07-2007

Críticos con Rivera dejan Ciutadans por la «mutación» de su ideario

La trifulca interna que se ha producido durante las últimas semanas en Ciutadans desembocó ayer en el abandono del partido por parte de Luis Bouza-Brey, que optó en el último Congreso a la presidencia del partido y salió derrotado, y por parte del grupo que le apoya. Son unos 50 militantes descontentos con la «mutación» del ideario y la estructura de la formación que, dicen, salió de aquel encuentro.

Un comunicado del grupo encabezado por Bouza-Brey, Regeneración Democrática, selló ayer la ruptura definitiva entre los críticos y la dirección del partido. La distancia entre el presidente de Ciutadans, Albert Rivera, y Bouza se había ensanchado después de que, en el Congreso de junio, los principales órganos de la formación quedaran integrados por miembros afines a Rivera.

El comunicado de Bouza se queja de que «una enmienda a la totalidad presentada por [Francesc] de Carreras», uno de los intelectuales que firmaron el manifiesto que dio origen a Ciutadans, «cambió de raíz el ideario que contaba con el apoyo unánime del Consejo General» durante el Congreso del partido. También lamenta que, tras el cónclave, «la corriente mayoritaria, con el 50% de los votos, copa al 100% la dirección del partido y la casi totalidad del Consejo General».

Bouza no escatima críticas a Rivera, cuya gestión política y «cuentas» fueron «reprobadas mayoritariamente al inicio del Congreso». Para su oponente, la «dirección presidencialista» de Rivera ha demostrado «su incapacidad para liderar el partido» y, aunque «ha visto reforzada su autoridad estructuralmente, ha perdido totalmente la autoridad»..«Ambición catalana».

El comunicado también reprocha a Rivera su «ambición catalana» y que no apueste por mantener una relación estrecha con Basta Ya y con Fernando Savater en su intención de crear un nuevo partido de ámbito nacional. «Preferimos dedicar todo el esfuerzo a impulsar la creación del nuevo partido, que puede regenerar la democracia española frente a la pérdida de rumbo de una izquierda entregada a la centrifugación nacionalista».

De hecho, fuentes cercanas a Bouza-Brey subrayaron que uno de los mayores desencuentros con la dirección es que «parece ser que ésta prefiere un modelo de coalición» con el nuevo partido de Savater, mientras que los críticos, que atribuyen esa intención a la «reducción del ámbito geográfico de los nuevos idearios», preferirían una «integración completa» en el proyecto.

Daniel G. Sastre
El Mundo, 17-07-2007