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"El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota.
La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado."
Marco Tulio Cicerón, Año 55 antes de Cristo.
Aunque el Gobierno trate de abonar la hipótesis de los brotes verdes con el dogma de la economía sostenible, no se pueden confundir sus deseos con la triste realidad.
AUNQUE el Gobierno trata de abonar la hipótesis de los brotes verdes con el dogma de la economía sostenible y la promesa de un nuevo modelo productivo, cada día aparecen nuevos estudios y datos que hacen temer que no hay ningún motivo real para el optimismo, sino más bien al contrario. A tenor del último informe de la prestigiosa Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas), no es descabellado pensar que Zapatero confunde sus deseos con la realidad cuando insiste -como hizo ayer mismo en la asamblea anual del Instituto de la Empresa Familiar (IEF)- en que «hay indicios para la esperanza y para la recuperación».
Funcas, precisamente una de las instituciones que antes alertó de la gravedad de la crisis y cuyos pronósticos se han revelado más acertados, ha revisado a la baja sus previsiones sobre el crecimiento en un informe que echa por tierra el análisis del presidente y en el que advierte de que no hay signos que permitan inferir que estamos cerca de la recuperación. Según Funcas, que ha actualizado sus pronósticos a partir del informe de contabilidad nacional del INE sobre el primer trimestre del año, lejos de iniciar la senda de la recuperación, la economía española se contraerá un 3,8% este año y un 1,2% en 2010. Estas cifras superan en ocho y siete décimas respectivamente su estimación anterior, lo que prueba que la economía se está comportando aún peor de lo esperado. Funcas cree que la intensidad del ajuste del sector inmobiliario, los problemas del sector bancario y la recesión internacional «van a retrasar considerablemente la salida de la crisis».
Para llegar a esta conclusión, las cajas de ahorros reparan en que los hogares seguirán recortando su consumo, que no comenzará a recuperarse antes del segundo trimestre de 2010; en el crash de la construcción, un sector cuyo ajuste se prolongará durante «mucho tiempo»; en la evolución del desempleo, cuya escalada superará la tasa del 21% y la cifra de cinco millones de parados en el último trimestre del próximo año; y en el aumento del déficit público, que se incrementará nada menos que hasta el 11,5% en 2010.
Por otro lado, el INE acaba de informar de que, tras cuatro meses consecutivos de descensos, los precios industriales han registrado en abril su mayor caída en los últimos 33 años, lo que prueba la parálisis que atenaza a la industria en nuestro país.
Con este panorama, cabe preguntarse si el voluntarismo del Gobierno no se basa más en cálculos electorales y en el absurdo argumento de que es difícil estar peor que en un análisis riguroso de los datos sobre la mesa. Lo cierto es que cuando Zapatero hace mención a supuestos «indicadores» que apuntan a que «la recesión puede haber tocado fondo» se refiere sólo a las encuestas sobre la evolución de la confianza de los ciudadanos que, efectivamente, ha mejorado algo.
Con todo, resulta muy ilustrativo el contraste entre las halagüeñas previsiones del presidente y la percepción que tienen los principales empresarios del país sobre la situación económica. Según un sondeo improvisado ayer mismo entre los miembros del Instituto de la Empresa Familiar -que integra a emprendedores de la talla de Alicia Koplowitz, Juan Roig o Simón Pedro Barceló-, nada menos que un 75% opina que la recuperación está aún lejos. Esto es, si alguna vez desde que estalló la crisis llegó a haber brotes verdes en la economía española, no cabe duda de que se han secado.
El Mundo - Editorial
LES voy a contar hoy una confidencia -ha pasado ya mucho tiempo- sobre los prolegómenos de mi salida de mi anterior diario. Fue el primer incidente serio que tuve con la emergente secta de guardianes de unas esencias que eran sólo suyas. Hoy controlan la casa. Tanto, que en la redacción se habla en voz muy baja, como en los bares de Hernani, como en el Palacio de La Moncloa, por cierto. El hecho es que vino un miembro de la citada tropa a mi despacho y me anunció que el comité de redacción tenía una denuncia anónima contra mí. Que se transmitiría al director. Le pregunté si era una broma. No lo era. Le dije que lo de la «denuncia anónima» sonaba muy feo. A camisas pardas y negras, a abrigos de cuero. Y pregunté por la identidad del denunciante. Se me negó. La denuncia llegó al director. Era un periodista y mandó a paseo a los denunciantes. Éstos prosiguieron con su misión de purificación ideológica y con otro director consiguieron su propósito. Mi delito había sido declarar en televisión que yo tenía un mar de dudas sobre el trasfondo del atentado del 11-M. No esbocé una tesis propia ni me adherí a ninguna otra con o sin conspiraciones que me parecen disparatadas. Sólo dije que dudaba. Mi puñetera manía de albergar dudas sobre la verdad decretada. Hoy estoy seguro de que algún día se tendrá que volver a hablar del 11- M. Y no desde la marginalidad o el interés por un titular forzado.
Quizás no haya que esperar más de cuatro décadas, lo que ha tardado en llegar el espectacular giro en el caso de la muerte del estudiante izquierdista Benno Ohnesorg, abatido a tiros por el policía Karl Heinz Kurras. Fue durante una manifestación el 2 de junio de 1967. El asesinato de Ohnesorg -a manos de la policía «capitalista y fascista»- fue el detonante del movimiento violento de protesta que sacudiría a Alemania. Y generó las bases para el terrorismo alemán, tanto del llamado significativamente «2. Juni» como de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) que durante muchos años mantuvo en estado de excepción -en algún momento contra las cuerdas- a la RFA. La muerte de Ohnesorg dividió a la sociedad, puso en riesgo la democracia y causó la muerte de decenas de inocentes. Ahora, 42 años después -como resultado del análisis de los archivos de la policía política (Stasi) de la Alemania comunista (RDA)- se ha sabido que Kurras, el policía que disparó a matar a Ohnesorg, era un miembro de la Stasi infiltrado en la policía de Berlín oeste. Kurras, de 81 años, ya ha confesado. Al izquierdista Ohnesorg lo mató la izquierda comunista. Para desestabilizar a la RFA, sembrar el odio y cambiar su historia. Aquí y ahora no se trata de hacer paralelismo alguno. Eso sí, Zapatero muestra ya en los mítines la mirada trastornada y el rictus descompuesto de los líderes bolcheviques de provincias cuando amenazaban al enemigo y acusaban al traidor de impedirle cumplir con brillantez su plan quinquenal. Impotente, vierte odio y discordia por doquier. Es peligroso. Dentro y fuera pueden aprovechar su siembra quienes no nos quieren bien. Alguien debiera advertírselo. Pero me dicen que Zapatero ya sólo escucha las voces que oye en su interior.
ABC - Opinión
ETA
«Que un jurista de la cuerda de Garzón se aviniese a ensuciar su toga para negociar con criminales prófugos, no nos debe sorprender si recordamos que el propio Garzón avaló la "paz sucia" de ZP bajo la premisa de que "hay que dialogar hasta con el diablo".»
Unas de las frases más lamentablemente célebres del fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido, destinadas a respaldar la "paz sucia" de ZP en su no tan encubierto pulso contra el Estado de Derecho, fueron aquellos llamamientos suyos a jueces y fiscales para que "el vuelo de sus togas no eludan el contacto con el polvo del camino" o el de que "la Justicia no debe ser un obstáculo para la paz".
Si el primer llamamiento no era más que una cursilada destinada a encubrir una infame relajación en la observancia de la ley, el segundo, aun con el mismo objetivo, no era tan original, si tenemos en cuenta el requerimiento, tan parecido al que la propia ETA había hecho poco antes en uno de sus muchos comunicados durante la tregua. Recuerdo que desde el entorno del Gobierno eran tan frecuentes y desvergonzados esos llamamientos a jueces y fiscales para tener en cuenta "las nuevas circunstancias", que el entonces presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Dívar, llevó incluso a relacionarlos valientemente con una "incitación a la prevaricación".
Con estos antecedentes no nos debe, pues, sorprender, tal y como desvelaba El Mundo este domingo, que uno de los enviados del Gobierno para negociar con los etarras fuera un catedrático de derecho penal, José Manuel Gómez Benitez, abogado entonces del PSOE y hombre de la máxima confianza de Rubalcaba, además de íntimo amigo del juez Garzón.
Ya que el apoyo del PP a la aparente rectificación del Gobierno en materia antiterrorista parece haberse sellado con un "pase de pagina" de aquellos tiempos, aprovecho la noticia para recordar algunos de sus olvidados y más negros detalles.
Que un jurista de la cuerda de Garzón se aviniese a ensuciar su toga para negociar con criminales prófugos de la justicia, no nos debe sorprender si recordamos que el propio Garzón avaló la "paz sucia" de ZP bajo la premisa de que "hay que dialogar hasta con el diablo". Es más. Garante de ese "diálogo", Garzón no ha dudado en enterrar en el cajón del olvido el caso del chivatazo policial, "diálogo con el diablo" destinado, en este caso, a informar a los responsables del aparato de extorsión de ETA de que estaban siendo vigilados por orden del juez Grande Marlaska; una extorsión, dicho sea de paso, que el Gobierno de Zapatero había encubierto por boca de Rubalcaba al decir que "Interior no tenía constancia" de ella, aun cuando ETA ya la había justificado en Gara "por razones de financiación" y hacía meses que los empresarios navarros la venían denunciando.
Si Conde Pumpido no dudó durante aquella "paz sucia" de ZP en depurar a fiscales de prestigio que no estaban dispuestos a machar sus togas, como Torres Dulce o Fungairiño, al tiempo que se alineaba con las tesis de los abogados de los etarras –tal y como ocurrió en el caso de la solicitud de excarcelación del sanguinario Henri Parot– Garzón tampoco dudó. Al igual que el juez Pedraz, permitió a los imputados por colaboración con banda armada, Díaz Usabiaga y Gorka Aguirre, utilizar su libertad condicional para ir a Estrasburgo a festejar ese infame espaldarazo que la Eurocámara –gracias al Gobierno español– había brindado a lo que ETA siempre llamó "la internacionalización de la resolución del conflicto". Eso, por no hablar de las repetidas ocasiones en las que, tanto Conde Pumpido como Garzón, hicieron la vista gorda ante las numerosas veces en que ANV, PCTV, o la propia Batasuna, con Otegui a la cabeza, se saltaban a la torera la Ley de Partidos o la propia sentencia de ilegalización.
Ignoro las maniobras de distracción en el seno de la policía –tanto española como extranjera– que debieron ser necesarias para evitar que etarras tan perseguidos por la justicia como Josu Ternera o López Peña, alias Thierry, fueran capturados en compañía del presidente del PSE Jesus Eguiguren, el otrora fiscal general del Estado, Javier Moscoso, o el que, gracias a los socialistas es ahora vocal del CGPJ, José Manuel Gómez Benítez. Sólo constato, con vergüenza ajena, que el haberse ensuciado con el polvo del camino en esa sucia paz de Zapatero no ha sido, ni para ellos ni para Garzón ni Conde Pumpido, obstáculo alguno en sus respectivas carreras profesionales.
Libertad Digital - Opinión
EN vísperas de la Expo 92, Felipe González tuvo una idea buena y otra mala. La buena fue empezar el proyecto del AVE por Andalucía, acierto que nunca se le ponderará bastante: pese a las dudas iniciales y al brutal sobrecoste del proyecto -debido en parte a la red de comisionistas que puso el cazo- no ha habido un salto histórico mayor en el desarrollo y equilibrio del sur de España. La mala, o más bien desacertada, fue producto de los consejos de ciertos gurús que pronosticaron un futuro de innovación tecnológica, I+D y batas blancas basado en la reutilización de las inversiones para crear un Silicon Valley en donde estaba claro que no existían condiciones para intentarlo. Los pitonisos hicieron mal sus cálculos y el recinto de la Cartuja, con medio billón de pesetas de entonces invertidas, se convirtió en un criadero de jaramagos hasta que el poder decidió recalificarlo por las bravas para que en vez de laboratorios de investigación floreciesen edificios de oficinas al calor de la burbuja inmobiliaria.
Ahora Zapatero promete, recogiendo el ejemplo felipista, comenzar por Andalucía su modernización productiva, el ya célebre cambio del modelo hacia una economía «sostenible». Dado el estado subsidial de la sociedad andaluza, la más subvencionada de Europa, esta declaración permite atisbar algo de su vigorosa propuesta recién improvisada: se trata de dar ayudas a tutiplén para instalar por doquier molinos de viento y paneles solares. Dejando de lado la pequeña contradicción de que cuando el aire está quieto -lo que en el sur ocurre a menudo- y el cielo nublado la red eléctrica tira en el acto de la muy nuclear y cara energía francesa, el presidente parece proponer un cambio del sistema de recalificaciones que prime el valor de los suelos según su potencial receptor de instalaciones renovables en vez de su aprovechamiento inmobiliario. Pero ese mercado es artificial: o lo sostiene el Estado o volveremos al fiasco post-Expo, resumido en su momento por una célebre pintada mural que puso a Chaves de los nervios: Expo 92=Paro 93.
El retrato social de la economía andaluza por donde ZP quiere empezar su recién parida reconversión no es precisamente un modelo de dinamismo: la mitad de la población activa es funcionaria -en sentido lato, es decir, trabaja para el sector público- o está en el paro, e incluso la gran mayoría de los emprendedores depende de alguna subvención o ayuda, como el resto de la llamada sociedad civil. La tasa de dependencia clientelar es la más alta de España, y la de productividad por habitante, la más baja. La receta modernizadora del Gobierno apunta a convertir a los parados en rentistas por el procedimiento de instalar generadores subvencionados hasta en las macetas. Un método sostenible y renovable: sostiene al socialismo en el poder desde hace cinco lustros y lo puede renovar por otros tantos.
ABC - Opinión
Sexismo
«A decir del anfibio Cabañes, ansían acabar con situaciones "por poner un caso extremo [sic], en las que haya grupos de niños jugando a policías y ladrones y grupos de niñas jugando a las mamás". Angustioso, terrorífico oprobio sexista.»
En El día de la lechuza, la primera gran novela sobre la Mafia de Leonardo Sciascia, un personaje divide a la Humanidad en cinco grandes categorías: los hombres, los mediohombres, los hombrecillos, los tomapor... y los cuacuacuá. Hombres habría pocos; los mediohombres igual constituirían género de escasa circulación; el alter ego literario de Sciascia sigue descendiendo después hasta avistar a los ya innúmeros hombrecillos, "que son como los niños que se creen mayores, monos que hacen los mismos gestos que los mayores"
Aún más abajo, atisba a los tomapor..., "que se están convirtiendo en un ejército", según tan fatal como empírica constatación. Por fin, identifica a los cuacuacuá, no menos extensa plaga "que debería vivir como los patos en las charcas, pues su vida no tiene mayor sentido ni mayor expresión que la de los patos". ¿Cómo interpretar la última iniciativa parlamentaria del tribuno José Alberto Cabañes sin conocer tan precisa taxonomía antropológica?
¿Cómo, ignorando la existencia de los cuacuacuá, entender que el Grupo Socialista en las Cortes vaya a instar a los Poderes del Estado a fin de que obliguen a los niños a jugar a la comba durante el recreo? Y es que, hasta ahora mismo, el único deber pautado de los escolares españoles en el patio consistía, como es fama, en tener que hablar en catalán entre ellos, nada más. Escandalosa anarquía neoliberal, ésa imperante durante el "segmento de ocio" de los colegiales, que los cuacuacuá socialdemócratas pretenden saldar cuanto antes.
Así, a decir del anfibio Cabañes, ansían acabar con situaciones "por poner un caso extremo [sic], en las que haya grupos de niños jugando a policías y ladrones y grupos de niñas jugando a las mamás". Angustioso, terrorífico oprobio sexista que, según denuncia él mismo con serena rotundidad, "se ha dado y se sigue dando". En fin, si durante la República al Ateneo de Madrid le cupo decretar la inexistencia de Dios merced a una impecable votación democrática entre sus socios, ¿por qué no va a poder alterar la naturaleza humana el PSOE en el Pleno del Congreso?
Eso sí, procede que el cuacuacuá Cabañes comparezca ese día en el hemiciclo ataviado con sugerente minifalda, medias negras y blusita a juego de generoso escote. ¿O acaso piensa seguir rindiendo servil tributo a los atávicos roles indumentarios impuestos por la cultura patriarcal?
Libertad Digital
JOSÉ Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del PSOE, se trasladó el pasado domingo a Dos Hermanas (Sevilla) para intervenir en un mitin de su partido utilizando un avión militar, puesto a su disposición en calidad de presidente del Gobierno. La confusión del plano institucional con la política partidista no es aceptable en una democracia madura. El Falcon 900 que despegó de Torrejón por la mañana y regresó a la misma base por la tarde es un bien público al servicio del Estado; por tanto, de todos los españoles y no sólo de los afiliados al PSOE.
Durante la etapa del gobierno del PP, José María Aznar utilizaba un avión alquilado por el partido para desplazarse a este tipo de actos. En cambio, todavía perdura en la memoria colectiva el caso del Myst_re al servicio de las aficiones personales del entonces vicepresidente Alfonso Guerra, sin olvidar la célebre definición de los miembros del Ejecutivo como «bienes de Estado» atribuida a un ministro de Felipe González. En caso de que cualquiera de los predecesores del presidente del Gobierno hubiera actuado así, sería igualmente reprobable. El Código de Buen Gobierno, supuesto modelo de austeridad y buenas prácticas, prohíbe expresamente hacer un uso impropio de los bienes y servicios puestos a disposición de los altos cargos. Es llamativo que el presidente del Gobierno se considere a sí mismo liberado de la enojosa obligación de distinguir entre su función como cargo institucional y como líder de partido. No está de más recordar que los asistentes al mitin sevillano fueron debidamente ilustrados sobre un nuevo modelo económico basado en las energías renovables y el desarrollo sostenible. Sin embargo, no consta que fueran informados acerca del medio de transporte utilizado por el distinguido orador, tal vez porque todavía los aviones militares no están adaptados a estas nuevas pautas energéticas.
Rodríguez Zapatero ha cometido un grave error. En plena crisis económica, la opinión pública muestra una especial sensibilidad ante los excesos de la clase política, que debe extremar el cuidado ante cualquier actitud de privilegio. La financiación de los partidos es más que suficiente para dar cobertura a las necesidades de intendencia de sus dirigentes. Además, este tipo de actuaciones supone una ruptura de la igualdad de armas electorales entre los candidatos. Una y otra vez, los socialistas demuestran una peculiar doble vara de medir, puesto que se muestran inflexibles con los adversarios al tiempo que disculpan estas actuaciones intolerables a cargo de los suyos.
ABC - Editorial
Política lingüistica.
«No hay ahí ni un adarme de fanatismo si aplicamos la teoría política alumbrada por el escritor Manuel Rivas. El único fundamentalismo existente reside, para el insigne autor, en quienes proponen cierta libertad de elección en la enseñanza.»
Hace una semana, el profesor Miguel Cancio vio boicoteada una de sus clases en la Facultad de Económicas compostelana por un grupo de reventadores que se hicieron acompañar por dos inocentes aves de corral. Cancio permite libertad
lingüística en sus clases y en tiempos del franquismo defendió como pocos el uso del gallego, pero todo ello representa lo que saca de quicio a los manipuladores de gallinas. Sin embargo, no vaya nadie a pensar que esos sujetos que irrumpen en un aula con la intención de amedrentar al discrepante son un ejemplo de fanatismo.
Un día antes, en la misma ciudad, durante una manifestación a favor de erradicar el español, los comercios rotulados en ese idioma fueron atacados con pintura y la presidenta de Galicia Bilingüe, amenazada de muerte en el zafio estilo terrorista. Pero tampoco los autores de esas tropelías son fanáticos ni integristas. Como no lo son los que agredieron a pacíficos manifestantes en febrero tras acosar de continuo a la citada asociación y a otras de similares fines. Ni los que intentaron agredir a María San Gil y gritaron que ojalá la matara ETA. Ni los que tapian despachos y persiguen a profesores por impartir sus clases en la lengua común.
No hay ahí ni un adarme de fanatismo si aplicamos la teoría política alumbrada por el escritor Manuel Rivas. El único fundamentalismo existente reside, para el insigne autor, en quienes proponen cierta libertad de elección de la lengua vehicular de la enseñanza. Quienes aceptan los dos idiomas y se comportan como demócratas son fanáticos, mientras que los que rechazan el español y se conducen como fanáticos no lo son. He ahí la nueva paradoja de Rivas. Casi tan deslumbrante como aquella tesis suya que atribuyó una oleada de incendios a una conspiración de agentes del PP resentidos. Resultó que eran los pirómanos habituales, pero el escritor comprometido nunca deja que la realidad le estropee un buen prejuicio, de modo que no se retractó.
Todo ello explica que el literato jamás condene la violencia que ejercen los partidarios de imponer una lengua y desterrar la otra. Tal simpatía siente por su causa que ha incitado a emplear todos los medios para impedir que reine en los colegios algo parecido a la libre elección de idioma. Claro que tan rígidas restricciones las reserva Rivas para los demás. El escritor no renuncia a la libertad de publicar sus obras en español, pero predica que han de sacrificar su libertad los (restantes) ciudadanos de Galicia. Y el que se resista es un perturbado, como el disidente bajo el stalinismo.
Libertad Digital - Opinión
El anuncio de ETA de fijar una «estrategia político-armada eficaz» ha avivado el debate sobre un hipotético cambio estratégico por parte del grupo terrorista. En los últimos meses medios políticos y periodísticos han insistido en la existencia de relevantes divergencias dentro del movimiento terrorista, sin que la realidad en torno a ETA y Batasuna confirme tan infundado argumento. Desde sectores políticos y mediáticos que defendieron la negociación con ETA emprendida por Zapatero pese a sus negativos costes, se ha alimentado la creencia de que una parte del entramado terrorista, representado por Ternera y Otegi, desea romper con la banda. En ese sentido, El País titulaba así una información publicada el pasado 2 de mayo: «La izquierda abertzale elabora por vez primera su estrategia al margen de ETA». En ella, se tildaba de «posibilistas» a personajes como Otegi, al que se presentaba como dispuesto a «actuar al margen de ETA» para «imponerle» a la banda el «cese de la violencia» mediante «una estrategia de hechos consumados».
En abierta contradicción, el mismo periodista que firmaba esta información había defendido antes la negociación con ETA señalando que aquel era «un proceso inédito en Euskadi, donde la falta de sincronía entre ETA y Batasuna condujo al fracaso de los anteriores intentos de paz» (El País 5/12/05). Añadía además: «En esta ocasión, se produce la particularidad de que no hay disensiones ni en Batasuna ni tampoco, y lo que es más importante, en ETA, donde existe un apoyo generalizado al proceso puesto en marcha por Batasuna». Sin embargo, la «sincronía» entre ETA y su brazo político en previos contactos había sido siempre total, circunstancia ésta que, al igual que ocurriría con el último proceso de negociación, garantizaría que la ruptura de la tregua en 2006 no fuera seguida de relevantes disensiones al cerrar filas el movimiento en torno a la decisión del liderazgo terrorista.
Esta misma unidad es la que refleja el último comunicado de ETA. La entrevista a los dos etarras en Gara revela una clara coincidencia conceptual con los planteamientos expresados por Otegi el pasado mes de marzo. En aquella ocasión Otegi hizo un llamamiento a «sumar fuerzas» a todos los sectores políticos y sociales independentistas vascos con el fin de impulsar una «frente independentista» y una «estrategia eficaz» que «ponga en marcha un proceso de cambio político» en el País Vasco. En esa comparecencia pública tras su salida de la cárcel, arropado por los responsables de LAB y otros destacados activistas etarras, Otegi anunciaba la búsqueda de una «estrategia independentista eficaz».
La coincidencia estratégica con ETA es todavía clara, apreciándose una estable coordinación entre el frente «político» y el «militar» de los terroristas. Lo que el movimiento integrado por ETA y Batasuna persigue ahora es la creación de un bloque de formaciones independentistas que progrese hacia la constitución de un «Estado vasco». En ese frente se prescindiría inicialmente del PNV con objeto de presionar a un partido que aún debe decidir si mantiene la radicalización emprendida en los últimos años en la búsqueda de un voto nacionalista que le garantice su hegemonía política en el País Vasco. El concepto de «Estado vasco», elaborado por ETA desde 2006, era reivindicado nuevamente en un comunicado de enero de 2009 al indicar los terroristas que «es el momento de unir fuerzas por este pueblo, sin excusas, para que los abertzales entremos en la fase de la independencia».
La declaración de Otegi en marzo reafirmaba esa misma línea. Abundaba así en lo reproducido al ser entrevistado por Gara en noviembre de 2008, cuando anunció un nuevo proyecto orientado a «vertebrar una alternativa política a la izquierda del PNV que lidere el cambio político desde posiciones independentistas» con el fin de «avanzar hacia la creación de un Estado vasco». La sumisión de Otegi a ETA sigue manifestándose en la ausencia de cualquier oposición significativa a su violencia, incluyendo la designación del nuevo gobierno vasco como «objetivo prioritario» de los terroristas. Previamente, Otegi había aceptado también que sus negociaciones para perfilar un «polo soberanista» de cara a las elecciones autonómicas de 2009 fracasaran debido al asesinato del empresario nacionalista Ignacio Uría.
Quienes describen a Otegi y Ternera como «posibilistas» parecen ignorantes a las dinámicas de la banda, como ya lo fueron cuando alimentaron en la anterior legislatura las expectativas sobre un falso deseo de Batasuna de imponer el final de la violencia. Por ello ignoraron el texto elaborado por Batasuna en 2005 en el que comunicaba a sus bases que la tregua no era más que un intervalo que sería interrumpido si la negociación no resultaba satisfactoria para los intereses de ETA. Hoy, igual que entonces, ETA y Batasuna continúan compartiendo una estrategia firme en su voluntad de mantener el terrorismo y que, además, se ha visto reforzada por la reciente negociación a pesar de la eficaz presión policial y judicial aplicada tras el final de la tregua. Los etarras entrevistados en Gara lo expresaban así: «El PSOE ha prometido a los poderes internacionales y del Estado que solucionará -policialmente este problema-. Y está intentado demostrar eso, vendiendo ya la piel del oso y con alguna borrachera represiva de por medio a raíz de ciertas detenciones. Pero llegarán las resacas, y otra vez el problema y su gravedad se situarán en el centro de la agenda política. Y antes de lo que creemos, les escucharemos hablar otra vez de diálogo, paz...».
Tras la ruptura de la negociación con el gobierno de Zapatero, en su documentación interna ETA se ha vanagloriado de haber obtenido un «gran logro» al demostrar la inutilidad de las instituciones democráticas, pues tanto el PSOE como el PNV aceptaron negociar con Batasuna en una mesa extraparlamentaria con el fin de eludir la ilegalización del partido pro etarra. Esa lógica llevaba a Otegi a declarar: «Yo no hablo de fracaso. Se puede afirmar que hemos avanzado, pero no hemos alcanzado un acuerdo resolutivo final. Y no lo hemos hecho porque todavía no existe ni la ambición ni la madurez suficiente por parte del Gobierno español para alcanzarlo. Pero no hay que desistir» (Gara 29/7/07). De nuevo se aprecia una identidad entre lo afirmado por Otegi y los etarras entrevistados en Gara, uno de los cuales declara: «No albergamos ninguna duda sobre para qué sirve lo avanzado en el proceso. En términos políticos, hemos llegado al nivel más elevado alcanzado nunca en un proceso. Ha evidenciado que este pueblo tiene ganados dos debates: el primero, que la resolución del conflicto llegará de un proceso de diálogo y negociación; y el segundo, que los vascos tienen todo el derecho a decidir su futuro y que hacerlo factible cerrará de una vez por todas la puerta del conflicto».
Frente a la evidencia que arroja el análisis de ETA y Batasuna, hay personas interesadas en suscitar confusión sobre las intenciones de Otegi y Ternera pese a la negativa de ambos a distanciarse de los postulados terroristas. Ello puede conducir a la repetición de errores pasados cuando desde el gobierno, e incluso desde algunas instancias judiciales, se buscó la rehabilitación de estos dirigentes terroristas, reforzándose a interlocutores absolutamente subordinados a los dictados de una ETA que rechaza abandonar el terrorismo.
ABC - Opinión
Éste es el Ejecutivo socialista que inventó el 'Código del buen gobierno'. Pero no parece que les guste predicar con el ejemplo. Zapatero tenía este domingo mitin del PSOE para apoyar a López Aguilar para las europeas en Dos Hermanas. Y no escatimó en gastos... del erario. ZP usó un avión de las Fuerzas Armadas para trasladarse hasta allá. En la nave iba también Bibiana Aído, que ni siquiera intervino en el mitin.
La Cope avanza que el presidente Rodríguez Zapatero empleó ayer un avión de las Fuerzas Aéreas Españolas para trasladarse para dar un mitin de campaña en la localidad sevillana de Dos Hermanas.
Según ha podido saber la Cope, el avión utilizado fue un Falcon 900, matrícula 4543, que salió de la base de Torrejón de Ardoz a las 10:20 de la mañana y regresó a las cuatro de la tarde a la misma base madrileña.
Una ley no escrita pero respetada que estipula que no se usan aviones oficiales para desplazamientos de partido y, menos aún, cuando se trata de actos de campaña. En esas ocasiones los partidos optan por fletar aviones privados.
Junto a ZP también viajó este domingo, según las fuentes consultadas por Cope, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, quien, a diferencia de su jefe, no intervino en el mitin.
Éste es otro ejemplo de ZP de 'Código de buen gobierno'. Buenísimo para el PSOE aunque no tanto para los contribuyentes.
Periodista Digirtal
Gracias al Tribunal Constitucional el independentismo vasco podrá tener voz en el Parlamento europeo. Necesita 300.000 votos. La gran mayoría le llegarán de la ilegalizada Batasuna, Aralar, EA, EB y, fuera del País Vasco, de ERC y, en general, de una izquierda que llegó a pensar que la pareja Sastre y Eva Forest era como una réplica (¡) de la formada por Sartre y Simone de Beauvoir...
Retirado al sur de Francia después de la detención y encarcelamiento de la autora de la «Operación Ogro», y devuelto a España por las autoridades francesas a causa de un encierro con huelga de hambre en la catedral de Burdeos a favor de un grupo de etarras detenidos en la isla de Yeu, Sastre se entregó a la difusión de la obra y el nombre de su esposa. Por supuesto siguió escribiendo teatro y ensayo pero ya con la esperanza del que tiene la realidad a su favor, el terreno favorable al socialismo «revolucionario» en una Euskadi de la que se veían obligados a huir los perseguidos por ETA. El abertzalismo de izquierda vasco ha sido el descubrimiento de la vanguardia de este tardo-marxista que predicaba la revolución en los años sesenta. A su juicio, la voladura de Carrero Blanco debería haber sido la señal de la nueva era; debería haber hecho saltar por los aires las contradicciones de un PCE del orden y un proletariado integrado y mendicante.
El TC, que no ha sido capaz de pronunciarse sobre el Estatuto catalán a lo largo de tres años, se ha comportado en este caso con una «ejemplar» agilidad. Ha sido tan independiente respecto al Supremo como dócil al Gobierno de Zapatero y a las regañinas de algún periódico. Gracias a él, la presencia de Sastre o de Doris Benegas en el Parlamento europeo jugarán a ser el anuncio de la paz institucional por la que están trabajando Otegi y Eguiguren mientras López cumple la misión integradora que le han encomendado las abstenciones de Batasuna.
ABC - Opinión
La Justicia debe darse una segunda oportunidad para averiguar lo que ocurrió el 11-M. El 'Informe Iglesias' ha revelado errores graves en la identificación de los explosivos.
POR SI FALTARA alguna prueba de la trascendencia del informe Iglesias que mañana mismo aparecerá en las librerías, el vicedirector de EL MUNDO Casimiro García-Abadillo revela en el prólogo del libro que el juez Gómez Bermúdez estuvo a punto de proponer a sus compañeros una sentencia que hubiera sido muy acorde con las principales conclusiones de este químico: en los trenes no estalló Goma 2 ECO sino Titadyn y la Policía manipuló la investigación. Resulta que apenas una semana antes de la presentación pública de la sentencia, el a la vez presidente de la sala y ponente comunicó a un magistrado amigo suyo no sólo que quedarían absueltos los supuestos cerebros de la trama -como así ocurrió- sino que, además, Trashorras sólo sería condenado por tráfico de explosivos y habría deducción de testimonios contra mandos de los cuerpos de seguridad.
EL MUNDO conoció esta información y se comprometió a mantenerla en secreto hasta que se consumara, y así lo hizo. Ahora García-Abadillo ha reconstruido y corroborado los hechos con el interlocutor del juez. No hablamos, pues, a lomos de un mero rumor.
Es obvio que la absolución de Trashorras como autor de la masacre hubiera desmontado no sólo el tejado de la versión oficial, como pasó con los autores intelectuales, sino sus propios cimientos. Todo el edificio se hubiera desmoronado con estrépito y el comando de Leganés habría quedado flotando en el vacío, sin suministradores de explosivos conocidos. Si además uno o varios policías -el candidato más obvio era Sánchez Manzano- hubieran ido «caminito de Jerez» como el propio Bermúdez había pronosticado ante diversos testigos, el escándalo político habría sido mayúsculo y las circunstancias de la victoria del PSOE en el 2004 habría sido puesta en entredicho. ¿Por qué durante esa semana decisiva el juez Bermúdez primero echó el freno a esos afanes justicieros y luego dio marcha atrás en dos de sus tres propósitos? ¿Recibió presiones del Gobierno? ¿Tuvo en cuenta la precariedad de su recurrido puesto al frente de la Sala de lo Penal de la Audiencia? ¿Ponderó el efecto que una sentencia así habría tenido en la acogida al polémico libro de su esposa? La prueba de que, en todo caso, sus consideraciones fueron políticas está en el inaudito formato con que presentó la sentencia: enfatizando todo aquello que avalaba al Gobierno frente a las dudas y pesquisas de nuestro periódico y camuflando la propia absolución de los «cerebros».
Esta secuencia de acontecimientos adquiere ahora un gran relieve porque en definitiva viene a demostrar que Bermúdez, hombre sin duda perspicaz e inteligente, ya se dio cuenta de lo que Antonio Iglesias demuestra al repasar los análisis de los explosivos: que la química refutaba la versión de la «Goma 2 ECO y vale ya». Por eso se cubrió con la añagaza de que podía haber un segundo explosivo, fingiendo ignorar que en los trenes de lo que no había rastro era del primero.
Así las cosas, creemos que la Justicia debe darse una segunda oportunidad para averiguar lo que ocurrió el 11-M. Podría llegar a través de los flecos que aún investiga el juez Velasco, sucesor del nefasto Del Olmo -por ejemplo la detención en Marruecos del supuesto alquilador del piso de Leganés- pero nadie percibe el impulso suficiente en esa vía. Más factible sería que alguno de los condenados pidiera la revisión de la sentencia a partir de un hecho nuevo como el informe Iglesias o que las víctimas se querellaran contra el entonces jefe de los Tedax y otros policías. La memoria de los muertos y la dignidad de los vivos requieren que alguien levante en sede judicial el freno político que, según todos los indicios, Gómez Bermúdez aplicó sobre su inteligencia y su conciencia en octubre de 2007.
El Mundo - Editorial
HE aguantado exactamente dos minutos y quince segundos de campaña electoral, y eso, por obligación periodística. Me bastaron para hartarme de demagogia barata, golpes bajos e ideas mostrencas, no necesariamente por ese orden. Por parte socialista, el tema de estas elecciones europeas son Bush y Aznar. Por parte del PP, Zapatero. Se aproximan más a la realidad los populares, pero lo hacen con tan poca gracia y con argumentos tan reiterativos, que aburren a las ovejas. Unos y otros nos tratan como menores de edad, y puede que tengan algo de razón vista la pasividad con que estamos aceptando la situación en que ha devenido nuestro país. ¿Por culpa de quién? Difícil decirlo. Esto del gobierno y la ciudadanía, en democracia, se parece bastante al viejo dilema del huevo y la gallina. ¿Quién fue antes, un gobierno infecto o una ciudadanía inane que lo elige? Puede optar cada cual por lo que quiera, pues argumentos hay para defender ambas tesis. Aunque tampoco hay que olvidar las culpas que corresponden a la oposición, al ser incapaz de provocar el cambio necesario.
En tales condiciones, me he prometido no volver a escuchar ni una sola frase más de los discursos electorales y soñar, de aquí al 7 de junio, que estoy totalmente equivocado respecto a mis compatriotas. Que ese pasotismo que exhiben no es otra cosa que una forma de engañar a los políticos, como los políticos tratan de engañarles a ellos, y que dedicarán, como yo, el tiempo de campaña a pensar en la situación en que nos encontramos, para terminar votando tal como ésta lo requiere. Y no nos lo han puesto fácil, pues si el Gobierno carece de planes no ya para salir de la crisis, sino para gobernar España, el PP no acaba de ofrecernos un proyecto de futuro convincente y definitivo. Sus alusiones nostálgicas a la era Aznar ignoran algo tan importante como que la situación actual no se parece en nada a aquélla. Por otra parte, Rajoy da la impresión de estar siempre mirando de reojo, como si temiera más las balas que puedan venirle por la espalda que los obuses que le llegan de enfrente. Algo que no contribuye a aumentar la confianza en él, que es poca. Claro que Zapatero no tiene ninguna. Y son ellos dos, no ese galán de playa que tan bien encaja con las ministras progres de la última hornada, ni ese otro señor de barba blanca que parece sacado de una foto del álbum de familia, los verdaderos protagonistas de estas elecciones supuestamente europeas.
Al final, si el panorama no se aclara, habrá que decidirse por el mal menor, pues lo que no cabe en democracia es dejar de votar. Aunque esperábamos más de la nuestra, ¿verdad? Cabe el consuelo de aquello «la democracia es el menos malo de los regímenes políticos». Pero no tanto ni tan calvos.
ABC - Opinión
YA nos rebelábamos hace tiempo contra quienes afirman que Bibiana Aído es imbécil; y lo hacíamos acudiendo a la etimología de la palabra «imbécil», que viene de báculo. Para algunos etimólogos, imbécil sería aquella persona que camina sin báculo, es decir, alguien que aún no ha alcanzado la sabiduría, que según los antiguos era conquista propia de la madurez; para otros, por el contrario, imbécil sería más bien la persona tan debilitada y senil que necesita apoyarse en un báculo. Un pensamiento imbécil sería el que, por inmadurez, anda sin ayuda de báculo; o bien el que, por senilidad, necesita andar con báculo para afirmarse. Pero el pensamiento de Bibiana no es imbécil porque ni siquiera anda; el pensamiento de Bibiana no se ha puesto todavía en pie, es un pensamiento abyecto (de iactus, participio pasado de iacere) que repta, que se arrastra por el suelo, ignorante de su condición humana.
Gregorio Salvador también recurría el otro día a las etimologías para explicarle a Bibiana que un feto es un ser humano, aunque sospecho que irle a Bibiana con etimologías es como si a un caracol le vas con logaritmos neperianos. Es «ser» porque existe; y «humano» por proceder del hombre «y no del mono o del caballo», afirmaba Salvador; y añadía, con delicioso sarcasmo, que «esto no quita para que cuando crezca se vuelva inhumano, con comportamientos impropios de la condición humana». Pues, en efecto, nunca es tarde para ponerse a reptar, como hace el pensamiento de Bibiana. Una de las características distintivas del pensamiento reptante o bestial es su incapacidad para razonar juiciosamente; y su propensión a sustituir el razonamiento por la consigna mecánica y fuera de juicio. Otra característica distintiva del pensamiento reptante o bestial es su alergia al lenguaje, que es racional (como demuestran las etimologías) y amigo de la verdad; y su propensión a sustituirlo por lo que Orwell denominaba «neolengua», un instrumento verbal de dominio, enemigo de la verdad, que desnaturaliza las palabras y las sustituye por eufemismos o circunloquios asépticos. Muestras de esta «neolengua» las hallamos por doquier en las consignas reptantes de los proabortistas: «interrupción voluntaria del embarazo» (o su acrónimo IVE), «salud reproductiva», «derecho a decidir» y demás morrallona lingüística. Y es que cuando las palabras se retuercen como alambiques es porque tienen miedo a nombrar lo que por su naturaleza es odioso y bestial; esto es, inhumano.
El pensamiento reptante de Bibiana entró en cortocircuito cuando le preguntaron si un feto de trece semanas es un «ser humano». Aquí Bibiana podría haber probado a repetir las definiciones que sobre el feto ha elaborado el movimiento abortista. Podría haber dicho, por ejemplo, como los firmantes de un manifiesto publicado por la revista Le Nouvel Observateur en 1971, que el feto es «una especie de tumor en el vientre de la madre»; o como escribía Christopher Hitchens en The Nation, una «protuberancia», una «excrecencia amputable»; o podría haber acudido a la autoridad suprema del Marqués de Sade y llamar al feto una «materia» de la que la mujer «puede purgarse», un «pedazo de carne del que la mujer es dueña, igual que lo somos de las uñas que cortamos de nuestros dedos o de los productos de la digestión que evacuamos de nuestras vísceras». También, en fin, podría haberse puesto más primaveral y decir que el feto es un «brote verde» al que le metemos podadera, como hace su jefe de filas con los presuntos brotes verdes de la economía, metiéndoles la podadera de la fabricación de parados. Si cuando metes la podadera en los brotes verdes de la economía dejas de ver en los parados seres humanos y los conviertes en cifras, ¿por qué no va a poder hacerse lo mismo si la metes en los brotes verdes del útero? El pensamiento reptante puede permitirse estas alegrías.
ABC - Opinión
Otegui apoya a II
«Al Gobierno le ha faltado convicción para instar la ilegalización de esta candidatura, muchos de cuyos componentes mantenían una intensa vinculación con Batasuna»
Pocas horas después de que el Tribunal Constitucional amparara la candidatura proetarra de Iniciativa Internacionalista a las elecciones europeas del próximo 7 de junio, este partido fantasma renegaba de la condena a la violencia terrorista en la que había basado su apelación ante el Alto Tribunal. Simultáneamente, un partido que forma parte de ETA como Batasuna pedía abiertamente el voto, en boca de Arnaldo Otegi, para esa candidatura. Con estos datos, la sensación no puede ser otra que los terroristas han logrado burlarse de la Ley de Partidos y del Tribunal Constitucional. Ninguna de las dos cosas es una buena noticia para nuestra democracia ni para nuestro Estado de Derecho.
La exclusión de ETA de nuestras instituciones democráticas impulsada por los gobiernos de José María Aznar ha sido un factor decisivo en el grado de debilidad que padece actualmente esta banda terrorista. Por eso, la posibilidad de que los terroristas puedan volver a tener una voz en el Parlamento Europeo en los próximos cinco años sería una de las peores noticias que podríamos tener en la política de aislamiento institucional, social e internacional que tan buenos resultados ha logrado en el debilitamiento y deslegitimación del entramado terrorista. Tengo la esperanza de que ETA no tenga ya la fuerza necesaria para lograr el objetivo, pero la mera concurrencia de esta candidatura ya constituye un cierto aliento político para los que apoyan a los terroristas.
Mi impresión es que al Gobierno le ha faltado convicción para instar la ilegalización de esta candidatura, muchos de cuyos componentes mantenían una intensa vinculación con Batasuna, como pusieron de manifiesto los informes elaborados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El Ministerio del Interior actuó más como reacción a la denuncia de los medios de comunicación que por iniciativa propia. El propio ministro, Alfredo Pérez Rubalcaba, dudó hasta el último momento confirmar esta voluntad. Los antecedentes demuestran que cuando se trata de aplicar la Ley de Partidos, el Gobierno de Zapatero titubea, como ya ocurrió con las candidaturas de ANV en las pasadas elecciones municipales, cuyos efectos aún padecemos con ayuntamientos todavía gobernados por los proetarras en el País Vasco. La reacción del Gobierno tras la última sentencia del Constitucional parece incluso de cierto alivio.
Acatar las decisiones judiciales es un principio básico de nuestro Estado de Derecho. No es tarea parlamentaria ni el control ni la crítica a las decisiones de los tribunales. Pero sí lo es prever el efecto de esas decisiones sobre la política antiterrorista y, en su caso, impulsar las reformas legislativas o las iniciativas políticas que puedan ser necesarias para un mejor funcionamiento del sistema y una mayor eficacia en la lucha contra el terror.
La gran eficacia demostrada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la lucha contra ETA ha colocado a la banda terrorista en un momento de mínima actividad criminal. Pero la experiencia de muchas décadas nos demuestra que es necesario combatir al terrorismo en todos los frentes y no exclusivamente en el policial. El aislamiento político y social de la banda resulta crucial para evitar que pueda regenerarse y provocar así la ansiada derrota definitiva de los terroristas. Cuanto mayor sea la debilidad criminal de la organización terrorista, mayor debe ser la presión sobre todo su entorno político, social, económico y mediático, porque sólo eso conducirá a la victoria final de la democracia sobre el terror.
Libertad Digital - Opinión
CANSADO como está de todo aquello con lo cual lo han venido incomodando políticos a los cuales enriquece sin saber el motivo, el ciudadano atisba en las elecciones europeas ocasión propicia para vengarse. Inocuamente, es cierto, porque no existe modo de librarse de esa gente, la peor gente, la que ha parasitado vidas y bolsillos. Sólo una cosa ansía el ciudadano: arrancarse de la piel a esas perseverantes sanguijuelas. Y sabe que eso no le será permitido. Están ahí de por vida. Ni ellos vivirán jamás de otra cosa, ni a él le será permitido dejar de mantenerlos. Queda el consuelo de no votarlos.
Y claro está que el ciudadano sabe que a esos profesionales del erario público les va a dar lo mismo que esta vez no vayan a votar ni la mitad de los censados. Sucederá. Y ni en un céntimo recortará eso su opulento salario. Que es lo que importa. No hay un electo hoy que no sepa a quién debe su cargo: no al que vota; al Jefe que lo pone en la lista de tal modo que al elector no le quede sino resignarse. No hay votante que no sepa para qué sirve su voto: para nada. Ni nadie tan infantil como para ignorar que la política hoy se asienta, no como se asentara la del siglo XIX sobre la lucha de clases, sino sobre el amable circuito de las castas. Inalterables.
Ni partidos ni sindicatos son ya otra cosa. De los segundos, todos lo han entendido: su afiliación tiende al cero; sus finanzas son ministeriales; de su papel dio ejemplo el jerifalte madrileño de la UGT que embestía, la semana pasada, contra la única gobernante que se resiste a su juego. ¿De los partidos? No, de los partidos no hay manera de librarse. No son siquiera, como los sindicatos, obedientes y gandules funcionarios del Estado. Son el Estado. Poseen poder legislativo, ejecutivo... Y, desde que la ley orgánica del poder judicial de Felipe González -ratificada por el gobierno de Aznar- les diera esa potestad, poseen también el privilegio de nombrar, en proporción exacta a la de su hegemonía, al poder judicial. Jamás, desde que la democracia es democracia; jamás, desde que Montesquieu formulara en el Capítulo IV del Libro XI de L´esprit des lois hasta qué punto era imprescindible que «por la disposición de las cosas el poder contrarrestara al poder», la impunidad del club que agrupa, por encima de nimiedades ideológicas, a los miembros, sin excepción, de los partidos políticos ha sido tan invulnerable. Sueldo garantizado. De por vida. Y autoridad. Y privilegios: conocidos como ocultos. A cambio de una sola virtud: fidelidad al Jefe. A esto fue reducido eso a lo cual, con resonante nombre que hoy ya nada significa, llamamos democracia.
No votaré en las europeas. No es que haga ya de la abstención una cuestión de principio. Aunque tentado me siento, visto el nivel mental de los diputados españoles, a retirarme en una plácida Cartuja: lástima que yo no sea creyente. Que gente de ese nivel pueda decir que habla en mi nombre, me ofende. Pero soy demasiado viejo: sé que moriré yo y la casta seguirá lozana. Nada espero. Y mis deseos hacia esa turba son demasiado homicidas para poder formularlos sin infringir varios artículos del Código Penal. Me callo. Me encierro en la biblioteca lo que puedo: demasiado poco. Procuro no leer nada que tenga menos de tres siglos. Ni aun así consigo olvidarlos del todo. ¿Pero votarles? ¿Para una farsa como la del Parlamento Europeo, institución que sólo sirve para engrosar cuentas corrientes a cambio de no hacer nada, en el mejor de los casos? Bien está que se embolsen mis impuestos: me resigno. Pero que no pretendan que además sonría. Es tiempo de venganza. Aun inocua.
ABC - Opinión
CGPJ
«Llegará el día, más pronto que tarde, que consigamos conocer los pormenores. ETA siempre deja huellas escritas. Le va en ello su propia permanencia como organización criminal.»
La portada de El Mundo del domingo haría temblar los cimientos políticos de una sociedad desarrollada moral y democráticamente; pero estoy convencido de que aquí no pasará nada, entre otros motivos porque las víctimas del terrorismo no son para nuestros gobernantes nada más que monedas de cambio para mantenerse en el poder. El Mundo daba una información que vale su peso en oro. La portada mostraba la fotografía de un hombre, José Manuel Gómez Benítez, en el momento de prometer su cargo de vocal del CGPJ, conocido por ser el gobierno de los jueces o algo parecido. La foto es de septiembre de 2008, dos años antes, en septiembre de 2006, el mismo personaje era uno de los negociadores elegido por el Gobierno de Rodríguez Zapatero para pactar, negociar y cambalachear con ETA al margen de las instituciones públicas.
La información de El Mundo marca el inicio de una nueva época sobre ese fatídico suceso entre el Gobierno y los terroristas. Ya hemos empezado a saber todo lo que ofreció Zapatero a los criminales de ETA. Naturalmente, también empezamos a comprender los funcionamientos oscuros de algunas instituciones claves de nuestro sistema político, que no pasa de ser un régimen de derechos tasados parecidos al antiguo régimen. Llegará el día, más pronto que tarde, que consigamos conocer los pormenores. ETA siempre deja huellas escritas. Le va en ello su propia permanencia como organización criminal. De entrada, ya sabemos los nombres de los principales negociadores.
A la lista formada por Jesús Eguiguren, dirigente del PSE, y Javier Moscoso, antiguo fiscal general del Estado, también sabemos que hubo un especialista en derecho penal. Curioso. ¿Qué podría ofrecer un profesor de derecho penal a los criminales que nunca daría un profesor de ética o un ciudadano común? Quién sabe. Pero a tenor de la "calidad moral" del profesor no sería de extrañar que éste les ofreciese a los criminales su ciencia para hacer más llevaderos los castigos de la ley. La familiaridad del profesor con el manejo del código penal lo pondría, en fin, al servicio de los criminales para que las penas fueran mínimas, o peor, para que la sociedad aceptara a los criminales como "ciudadanos" normales. Según las víctimas del terrorismo consultadas por este cronista, no parece descabellado pensar en que el negociador del Gobierno, señor Gómez Benítez, les ofreciera a los criminales impunidad frente a las exigencias de las propias víctimas, que siempre han exigido el cumplimiento íntegro de las penas.
En cualquier caso, la identidad del personaje desvelada por El Mundo nos ilustra sobre aspectos decisivos de la vida política y moral de nuestro país. Aparte de que nos hacemos una idea de la calidad moral del negociador, que naturalmente acepta ser nombrado vocal del CGPJ a propuesta del PSOE, podemos establecer los vínculos políticos y profesionales del negociador con los criminales por un lado, y con el Gobierno por otro. Según la información de Ángeles Escrivá, basada en los documentos incautados por la policía a ETA, este abogado de Garzón, profesor de derecho penal y hombre de confianza de Pérez Rubalcaba, puede ser una pieza básica no sólo para saber la relación del Gobierno con las decisiones de Garzón, sino también para establecer las responsabilidades del Gobierno y el juez referidas al chivatazo a ETA de la operación policial contra el aparato de extorsión de la banda criminal.
Libertad Digital - Opinión
MÍRENLOS, ahí están, en el escenario, desgañitándose con la idea de Europa y del encaje tuerto de España en las comunidades. Observen cómo se entregan a la causa de contarnos lo que van a hacer por nosotros en Estrasburgo, en Bruselas. Adviertan cómo trabajan para que olvidemos la única idea que tenemos de ellos cuando pensamos en Europa: sus sueldos por tan delicado trabajo. Estremézcanse leyendo las listas que unos y otros presentan, lo mejor de cada casa, verdaderos arietes de la intelectualidad y la política. Hijos, todos ellos, de Adenauer, Monnet y Gasperi.
Pienso en la lista del PSOE y no puedo con las ganas de votar. Reparo en el número tres, Magdalena Álvarez, y entonces pido a la vida un milagro, que salten los días del calendario y llegue pronto el 7 de junio porque me muero de ganas de abrazar la urna. Magdalena Álvarez en Europa, la imagino en Estrasburgo diciendo a polacos, alemanes y eslovacos eso de antes partía que doblá. ¿Le pasa a usted como a mí, que no puede con las ganas de votar?
Pero el espectáculo no sería creíble sin la utilería. Ese público rendido que acompaña a cada líder. Cómo aplauden, cómo jalean, cómo pitan. No sé si son siempre los mismos, pero estos paisanos míos, de derechas o de izquierdas, tienen una fe capaz de mover montañas. Hay que vivir plácidamente en el mundo de las confirmaciones para aguantar con devoción la monserga del dirigente sin sentir el insulto de lo zafio y mentiroso. Zapatero: en el PP manda Aznar. Rajoy: ZP es Perón. Así vamos contando los días. Y así llegamos a la conclusión, triste por habitual, de que tenemos lo que nos merecemos, mercancía averiada.
La democracia pueda ser aburrida y roma en emociones, pero no un ejercido en el que unas docenas de políticos desubicados se van a Europa sin la más mínima vocación. De la preparación, no hablo, que ya sabemos que la democracia abre las puertas a ágrafos y voluntariosos. Hablan de España, Europa les importa una higa. Zapatero y Rajoy se mandan recados. Como hablan para convencidos el nivel de exigencia es insignificante. Rajoy en Baleares no nombra a Matas, no sea que vaya a resucitar algún sumario. Y Zapatero se come con patatas el patinazo de su ministra de Defensa que, con insultante tranquilidad, admite que decenas de niños fueron a un cuartel cuando ya se sabía que había gripe porcina. El personal aplaude y jalea. Y vive la ensoñación de que esto es la democracia. La fiesta de la democracia.
ABC - Opinión
Vídeos
«Es estúpido, como hacen los del PP, insistir en que se respeten las reglas del Marqués de Queensberry. Cuando un tío saca un revolver, es patético ver al otro desenvainar el sable y gritar: ¡en garde!»
La derecha suele quejarse de que vende mal sus ideas. El problema no es que las venda mal, es que ni las vende, ni las defiende. Ante un vídeo tan zafio como el que ha elaborado el PSOE para presidir su campaña en las elecciones europeas, el PP podía elegir entre contestar con las mismas armas o defender su programa. Prefirió no hacer ninguna de las dos cosas y autocaricaturizarse mostrando a varios perros ladrando, que es precisamente como el PSOE quiere que los electores lo vean.
Unas elecciones, en un país esencialmente bipartidista como el nuestro, son un duelo. En los duelos, hay que procurar reservarse el derecho a elegir el arma precisamente para escoger la que más garantía nos dé. Los electores de la derecha quieren creer que sus representantes son unos caballeros y prefieren verlos empuñando el florete cuando toca enfrentarse a los socialistas. Pero no siempre se tiene el privilegio de elegir arma. A veces, es el otro el que decide. En estos casos, es una ingenuidad ir al duelo peor armado. A los socialistas les gusta pelear a navajazos, cuchilladas y bastonazos porque en estos duelos no hay reglas y así pueden recurrir a cualquier trapacería que les dé alguna ventaja. En ellos, es estúpido, como hacen los del PP, insistir en que se respeten las reglas del Marqués de Queensberry. Cuando un tío saca un revolver, es patético ver al otro desenvainar el sable y gritar: ¡en garde!
¿Deben los del PP rebajarse a pelear con las armas que le gusta emplear al PSOE? No necesariamente. Siempre tienen la alternativa de no pelear. Limitarse a transmitir su mensaje, sus propuestas, lo que piensan del aborto, las reformas en las que creen para generar empleo, lo que crean que debe hacerse con la inmigración, las Comunidades Autónomas y tantas otras cosas que preocupan a sus electores. Ahora bien, si creen que exponer sus ideas les hará perder los votos de los que no acaban de comulgar con ellas y se sienten incapaces de convencer a nadie que no esté ya convencido, tendrán que pelear en el terreno y con las armas que escogieron sus adversarios, es decir, a trancazo limpio.
En vez de tanto perro con el que recordar la imagen que de ellos mismos quieren transmitir los socialistas, podían haber sacado a algunos electores de aspecto inequívocamente socialista afirmando su deseo de entregar nuestro dinero a la SGAE y a los parásitos del cine de izquierdas; de impartir una educación cada vez de peor calidad; de socavar, en beneficio del Estado, la familia; de asesinar fetos no deseados y viejos previamente convencidos de que empiezan a estorbar; de ahogar la excelencia, el esfuerzo, el estudio; de ceder parte de nuestro territorio a nuestros enemigos; de aceptar los chantajes de los terroristas a cambio de una paz humillante. Y acabar diciendo que lo peor no es lo que votan, sino lo que piensan. Suena un poco demagógico, de acuerdo, pero, como caricatura, está mucho más cerca de la verdad que la que ellos han dibujado de la derecha en su vídeo.
El PP, naturalmente, ni hará propuestas concretas, ni se dejará enredar en "provocaciones". Y mientras tanto, tendremos socialismo hasta 2016. Y luego dicen que no hay mal que cien años dure. Lo que no va a haber es cuerpo que lo aguante.
Libertad Digital - Opinión