domingo, 8 de marzo de 2009

Facha el último. Por Arturo Pérez-Reverte

Hay un perverso acicate mutuo entre la sociedad, sus políticos y sus cronistas. Un desafío permanente para ver quién llega más lejos en la espiral del disparate. En esta España acomplejada y cobarde, el canon de lo correcto se ha convertido en perpetuo salto mortal, regado por la baba oportunista de la cochina clase que goza de coche oficial. En cuanto la sociedad establece o acepta un punto de vista, los medios informativos lo recogen y amplifican, consagrándolo aunque sea una perfecta gilipollez. Luego, ese enfoque es de nuevo recibido con entusiasmo por la sociedad, que intenta llevarlo más lejos, por el qué dirán. Maricón el último. O fascista, que se dice ahora para todo. Facha el último. La nueva pirueta es recogida por periódicos, televisión y tontos de guardia, y otra vez vuelve a desarrollarse el proceso. Así, de peldaño en peldaño, hasta el infinito. O hasta la náusea.

Un par de asuntos me recuerdan esto. Uno es la noticia de que
niños de entre 11 y 15 años son sorprendidos en un descampado en ruinas jugando con armas simuladas, y que la policía las requisa; se parecen a las reales, disparan bolitas de plástico potencialmente peligrosas, y aunque su posesión es legal, manejarlas fuera de casa puede alarmar a algún vecino. Hasta ahí la cosa no tiene mayor importancia: chicos que juegan en lugar inadecuado, intervención policial. Punto. Cualquier fulano de mi generación, y de cualquier otra, ha jugado a la guerra en algún momento de su infancia. Yo lo hice, con los amigos, en el campo y en casa: pistolas, soldaditos de plomo y de plástico. Hasta un casco de soldado, tenía. Y un viejo fusil. Hace poco hablé aquí de películas de la Segunda Guerra Mundial, que no nos convirtieron en miembros de la Asociación del Rifle ni en psicópatas belicistas a Javier Marías, a Agustín Díaz Yanes ni a mí mismo. En aquellos tiempos, dabas lo que fuera por un arma como las de verdad. Quiero decir que se trata exactamente de eso: niños jugando a lo que –dejando aparte a espartanos, vikingos, jenízaros, juventudes hitlerianas y otros extremos justificables o injustificables– niños de todas las razas y colores han jugado desde que el hombre existe sobre la tierra. Impulsos naturales en un chico, aunque en los últimos tiempos una panda de cantamañanas se empeñe en que, para erradicar la violencia del mundo y que todos nos besemos en la boca disfrazados de conejito Tambor, con lo que tienen que jugar los niños varones es con Barbies y cocinitas. Que hace falta ser imbécil.

Pero el punto no es ése. Lo que me llamó la atención al leer la información, publicada a cinco columnas, no fue que los niños jugaran a la guerra ni que la policía requisara el armamento –normal, hasta ahí–, sino el enfoque del redactor. No era éste un columnista de opinión, sino un reportero de los que cuentan cosas y dejan la existencia de Dios para los editorialistas, como dijo Graham Greene o uno de ésos. Sin embargo, tomaba partido en tono de reprobación moral contra «ese supuesto juego, nada inocente», dejando entrever que jugar a la guerra situaba al grupo de niños a medio paso de un grupo paramilitar neonazi. Por lo menos.

Esa afición a etiquetar según el canon, a meter en el paquete información y doctrina a la moda, es propia de cierto periodismo de todos los tiempos. Lo que pasa es que ahora actúa a lo bestia, contaminando masivamente a una sociedad que, en principio, debería ser más lúcida y crítica que cuantas la precedieron. En España, en ese aspecto, la única diferencia es que hoy vivimos acogotados por lo socialmente correcto en vez de por obispos y malas bestias cuarteleras. Por los mismos fanáticos y oportunistas que antaño condenaban los escotes, el baile, los libros perversos y el relajo en las buenas costumbres, yendo siempre más allá de la moral oficial para no quedarse cortos, por si las moscas. Hoy son pacifistas ejemplares –hasta con el aliento de Al Qaida en el cogote– como ayer fueron partidarios de la Cruzada nacionalcatólica o de quien les regara la maceta. Los tontos, los lameculos y los canallas de siempre.

Sobre esa adaptación del asunto a los tiempos que corren hay otro ejemplo significativo, de hace poco. En una entrevista, y entre varias cosas de interés, un actor congoleño declaraba que el hecho de ser negro limita la clase de papeles que le ofrecen interpretar aquí. El comentario, hecho por el entrevistado con toda naturalidad y como algo obvio, era elevado por el titular del periódico a la categoría de denuncia social: «Sólo me ofrecen papeles de negro». Pues claro, pensé al leerlo. Papeles de taxista, médico, abogado, arquitecto, chapero, político, bombero, atracador, policía, rey Baltasar. De negro, o sea. Lo raro sería que le ofrecieran hacer de blanco. De Cid Campeador, por ejemplo. De capitán Alatriste o de coronel de las Waffen SS en el frente ruso. Aunque esto es España, concluí. No faltará, seguramente, quien pregunte por qué no pudo ser negro Hernán Cortés. Y todo se andará, al fin. Me temo.

XL Semanal

Pepe Perona, el último romano. Por Javier Orrico

Déjenme que hoy les hable de José Perona Sánchez, catedrático de Lengua de la Universidad de Murcia y uno de los más brillantes combatientes que nos quedaban contra la estupidez reinante en la enseñanza española. Con su muerte, acaecida el pasado martes, algunos perdemos algo fundamental, un amigo verdadero y generoso; pero España pierde una de las escasas inteligencias a contracorriente que quedaban en su gris y acobardada universidad. La cultura española está hoy un poco peor, pues un hombre como Perona es irrepetible. Fue, por ejemplo, además de ensayista e investigador, un articulista implacable, dueño de una lengua culta y acerada con la que hizo lo que muy pocos se atreven a hacer, y menos en los oasis autonómicos: devastar la inkultura, la tontería progre y aldeana, esa redundancia. En la foto de abajo aparece junto a Arturo Pérez Reverte, que le incluyó como personaje en su novela "La carta esférica", bajo el nombre de Néstor Perona. Las palabras que siguen han aparecido hoy en La Opinión de Murcia, en la sección "Obituario".

Se nos ha muerto Pepe y es como si los bárbaros ya estuvieran a las puertas de Roma dispuestos a arrasarla. Como si la última empalizada que nos defendía hubiera caído exhausta, incapaz ya de aguantar la estupidez interior y hubiera dicho entrad, entrad, salvajes, libradnos de nosotros y de nuestros propios canallas, de nuestros cobardes, de nuestros ágrafos sinvergüenzas, que caiga Roma y con ella la belleza pero también cuantos la traicionaron. Como si hoy viviéramos asomados a un abismo, sobre un vacío en el que él nos sostenía y que sin él es más que nunca “el corazón de las tinieblas”. Hay personas que cuando se van te dejan la sensación de algo acabado, te dejan herido pero resignado. Y las hay que te dejan una soledad de acero, de agujas imantadas, de restos de hierro en la mandíbula, como un dolor de astillas, una ausencia de agua oxidada sobre el pecho. Como si estuviéramos más indefensos, más desvalidos, más inermes.

Pepe era el último romano que conocíamos. Creo que siempre vivió entre su amor por Roma (la cultura, la civilización, el conocimiento, la vida concebida al servicio del gozo que todo eso produce en el hombre) y la conciencia de su irremediable extinción, de la decadencia de una república cuyo abandono en los brazos de la mediocridad la conducía a su fin. Hablábamos, ante ello, de la necesidad de cultivar nuestro propio huerto, como nos había enseñado Voltaire, de refugiarnos en el culto casi secreto de unas virtudes y una vida interior que consolaran ante la barbarie que ya estaba aquí, como en ninguna otra época de la Historia, entre nosotros, destruyendo cuanto habíamos amado, cuanto de noble y hermoso habían creado los hombres y que ahora la marea de los demagogos y los correctos convertía en virutas para ser deglutidas por las masas como píldoras de un éxtasis de fin de semana.

No bastaba con el huerto. Y lo sabíamos. Escribíamos porque no bastaba. Lo sabía sobre todo él, que no podía ocultar, ni siquiera bajo su festivo humor, bajo su vitalidad, que ese sarcasmo era una mueca de melancolía, de derrota ante la cual no nos quedaba más que la risa. Su corazón era demasiado grande y su sangre demasiado torrencial para aguantarse bajo la dulzura de una retirada hacia el invierno Creo que siempre supo que un día no bastaría el humor, que un día no podría contener su ira, esa sangre alzada contra los nuevos gurús iletrados de una sociedad y unas élites cada día más cretinizadas.

No sé si no se habrá ido sólo para no ver lo que le espera a la universidad a la que dedicó su vida, rendida ante las nuevas castas de comisarios psicopedagógicos y sus “estrategias implementables”, decididos a aplastar los últimos restos de sabiduría de los hombres-libro para subyugarlos en una inmensa ESO de “capacidades y competencias”. Ya no bastan los conocimientos, dicen los nuevos godos. Lo que Pepe sabía es que nunca había habido tan poco conocimiento, tanto desprecio por el saber verdadero, y que la barbarie que viene no es más que la extremaunción de una cultura. Si le ha dado tiempo, estoy seguro de que habrá soltado una carcajada contra todos esos a los que llamaba delincuentes.

Hasta cambió su título de catedrático de Lengua Española por el de Maestro de Gramática precisamente para expresar todo su desprecio a esta época que ha hecho de la ignorancia un ideal. Se fue a vivir al Renacimiento para no tener que soportar a tanto pedatonto diciendo que no hay que enseñar gramática, cuando lo que ocurre es que ya no se sabe y por eso reina sobre ella la más absoluta confusión. Sabía que sólo el conocimiento de la lengua nos protege de los manipuladores y los mentirosos, que nada hay más necesario que el rigor de la Gramática frente al aplastamiento ágrafo con que hoy se conduce a las masas al degolladero mientras se las halaga y excita. Fue tolerante con todo, absolutamente liberal en las costumbres, abierto a todas las ideas salvo a la pedantería de los golfos arribistas que estaban arruinando el mundo en que creía.

Pero para algunos de sus amigos, la camada de columnistas que empezamos juntos en los primeros noventa (Abarca, Muñoz Clares…), en nuestro irrepetible Diario 16, fue, sobre todo, un articulista excepcional. Único. Alguien, creo que Diego Muñoz, que había sido alumno suyo y era entonces compañero en la redacción, me habló de Pepe. Entré en una de sus clases sin aviso. Su idioma era aún el de un maestro, es decir, el de un modelo de cultura, incisivo, irónico, radical, selecto, riguroso. Inició una serie de apabullantes textos construidos como diamantes, precisos, simétricos, limpios, hechos para ensalzar una tradición. Era, en efecto, un romano, un español orgulloso que hacía gala de serlo, de ser hijo del Renacimiento y del latín, esa lengua que era su cedazo, cuyo conocimiento ha sido negado a las nuevas generaciones, y sin la cual el español, en efecto, no pasa de ser una lengua vulgar.

Fue un auténtico patricio, el último, amó a Roma, a su familia, a la cultura a la que entregó su vida, a sus amigos y a cuantos placeres se le ofrecieron sin dejar por ello de ser un hombre profundamente moral. Eso es Roma. Nos hizo mejores a cuantos lo conocimos.

La muerte debería dejar que nos despidiéramos. Fuimos amigos durante casi veinte años y voy a echar mucho de menos sus llamadas, las largas conversaciones donde su gracia se desplegaba como una adarga contra la necedad. Pero la muerte es siempre un “golpe helado”. No pido que descanses en paz, Pepe, porque tú no estabas cansado. A lo mejor el paraíso es lo que cada uno ha amado. Entonces estarás entre tus libros, paseando por plazas como la Signoria, esperando a los tuyos y riendo, gozoso de quien fuiste y de quienes nos ayudaste a ser.

El blog de Javier Orrico

Las purgas de Fidel

El líder cubano depuró a quien pretendía hacerle sombra

El general Arnaldo Ochoa rechazó que le ataran las manos. Extendió sus brazos y se ofreció a las balas del pelotón. El 13 de julio de 1989, el militar más laureado de Cuba caía fusilado cerca de La Habana. En apenas un mes, Ochoa, de 59 años, pasó de héroe de la república a ser detenido, juzgado y ejecutado por narcotráfico y alta traición. La misma suerte corrieron el coronel Antonio Tony de la Guardia y los oficiales Amado Padrón y Jorge Trujillo.

El caso Ochoa es uno de los episodios más terribles del historial de purgas del régimen de Fidel Castro, que acaba de defenestrar a dos de sus pesos pesados: el ministro de Exteriores Felipe Pérez Roque y el vicepresidente Carlos Lage. La lista de depurados es amplia: bien porque hacían sombra al Líder Máximo, o por desviacionismo ideológico, o por corrupción, o bien, como en el caso Ochoa, porque Fidel necesitaba sacrificar unas fichas para protegerse.


El proceso sumarísimo conocido como Causa número 1 de 1989 concluyó que el general y 13 colaboradores habían transportado seis toneladas de cocaína del cartel de Medellín a Estados Unidos y recibido 3,4 millones de dólares (2,68 millones de euros al cambio actual). El juicio fue transmitido por televisión. Ochoa, el combatiente altanero, héroe de Sierra Maestra y jefe de la misión militar en Angola, aparecía hundido.

La historia oficial no tardaría en resquebrajarse. En una carta filtrada desde la cárcel, tres años después, el general Patricio de la Guardia, gemelo de Tony y condenado en el mismo proceso, explicó que el Gobierno auspiciaba el tráfico de drogas para hacerse con dólares. Tony y sus colaboradores formaban parte de un departamento del Ministerio del Interior llamado MC (Moneda Convertible), dedicado a conseguir divisas mediante el contrabando de diamantes, marfil de Angola… y cocaína de Pablo Escobar. “Sobre la droga, Fidel lo sabía todo”, relata De la Guardia. Él mismo le informaba.

El líder cubano “sacrificó” a su gente, prosigue Patricio, cuando supo que “la actividad del departamento MC era conocida por los norteamericanos”. Washington, en efecto, había lanzado serias advertencias a Cuba. Cuenta el escritor Norberto Fuentes, amigo de Tony de la Guardia, que Fidel visitó al coronel en la cárcel y le prometió que salvarían su vida si se inculpaban.

Con la desaparición de Arnaldo Ochoa, Fidel no sólo se libró de ser procesado en EE UU. El general era un personaje muy popular, gozaba de prestigio en las Fuerzas Armadas y no ocultaba su simpatía por la perestroika rusa. Al día siguiente de su ejecución, algunas calles habaneras amanecieron con una pintada: 8A. Para extirparle de la historia, el general fue enterrado en una tumba anónima en el cementerio Colón.

La oportuna desaparición de figuras carismáticas alrededor de Fidel ha ido tejiendo una leyenda de sospechas. Así ocurrió con Camilo Cienfuegos, llamado el comandante del pueblo por el cariño que despertaba entre los cubanos. Su muerte en un supuesto accidente de avión en 1959, poco después del triunfo de la revolución, sigue envuelta en el misterio: ni su cuerpo ni los restos del aparato fueron encontrados. Las conjeturas también han rodeado el viaje sin retorno del Che Guevara a Bolivia. Algunos de sus ex compañeros creen que fue abandonado a su suerte por Fidel.

Otras cribas van más allá de las suposiciones. Como la del comandante Huber Matos, amigo de Cienfuegos, que decidió apartarse de la revolución por su deriva comunista. Fidel no fusiló a Matos, como pedían Raúl Castro y el Che, para “no convertirle en mártir”. A cambio, lo encerró 20 años en prisión.

Claro que la lealtad inquebrantable tampoco ha sido salvaguarda de las purgas, como lo demuestran las decenas de altos funcionarios que languidecen en el plan pijama: es decir, condenados al ostracismo, humillados y despojados de los privilegios de la nomenclatura. De poco le sirvieron sus desvelos a Carlos Aldana, responsable del departamento ideológico y las relaciones internacionales del Partido Comunista y considerado como número tres del régimen. En 1992, fue apartado del poder por serios “errores” en el desempeño de sus funciones. Aldana se había mostrado sensible al proceso de cambio en la URSS, tras reunirse en privado con Mijaíl Gorbachov.

Peor destino tuvo, siete años después, Roberto Robaina, ministro de Exteriores entre 1993 y 1999. Desde que deslumbrara a Fidel como dirigente de la juventud comunista, Robertico se había convertido en el niño mimado del líder cubano. Pero su estado de gracia terminó cuando empezó a tomar vuelo propio y a mostrar atisbos de contaminación reformista. En 2001, Robaina fue expulsado del partido y despojado de su cargo de diputado. Hoy trabaja en el Parque Almendares de La Habana y se consagra a la pintura. Sus lienzos más recientes tienen como motivo principal el desnudo femenino.

Su sucesor, Pérez Roque, a pesar de ser considerado un “talibán fidelista”, ha tenido idéntica trayectoria: de la juventud comunista a la cumbre, y de ahí al destierro. Quizás porque él, como Carlos Lage, o como antes Robaina o Aldana, habían logrado proyección y buenos contactos exteriores por su condición de interlocutores con la comunidad internacional. Todos han sido víctimas de un rasgo que Fidel comparte, a decir de muchos analistas, con Stalin: su obsesión por decapitar a cualquier figura que haga pensar, siquiera remotamente, en su sucesión.

El País

El aborto según Aído. Por M. Martín Ferrand

POSIBLEMENTE, Bibiana Aído lleve sobre sus hombros una buena cabeza: ordenada para pensar, dispuesta para conocer, apta para sentir, capaz para rectificar y lo suficientemente nutrida para desempeñar la tarea que le ha encomendado José Luis Rodríguez Zapatero. Alguna razón de peso, además de las cuotas regionales y la paridad, habrá motivado su instalación en el Consejo de Ministros. Lo que quizá le ocurra a la ministra es que, en función de la calamidad de nuestro sistema educativo, sea víctima de algunas lagunas y confusiones. Cuando habla sorprende, sobre su inanidad, la confusión que tiene la pobre entre silogismos y sofismas.

La ministra de Igualdad trata de rellenar la vaciedad de su cartera con una gran aplicación a la causa de la liberalización del aborto. «Si las mujeres entre 16 y 18 años pueden decidir si se casan o tienen hijos -asegura Aído-, pueden hacerlo también sobre la interrupción voluntaria del embarazo». Llevamos oídas muchas sandeces para defender una innecesaria reforma de la Ley del Aborto que, en lo que se me alcanza, no constituye una demanda social ni se ajusta a la moral colectiva de los españoles; pero esa comparación deductiva las supera todas. Según tan liviano método de raciocinio, la jovencita que puede decidir casarse, tener hijos o abortar, también podría, en ausencia de límites éticos, matar a su padre.

Tratar de legislar sobre lo que afecta a la intimidad y la conciencia de las personas es temerario y, hágase en sentido restrictivo o liberalizador, atentará contra las convicciones de muchos; pero le ocurre a la izquierda que, vacía de contenidos, tiene que buscar territorios reservados al individuo para justificar el impulso «progresista», sin el que se queda en nada. Más razonable sería que Aído propusiera el establecimiento de la mayoría de edad en los 16 años y así, sin repugnar a otras normas en vigor, no resultara necesaria la autorización paterna en los casos de aborto.

Esta ministra, a la que parece faltarle un hervor, debe de haber entendido mal el soliloquio de Segismundo en La vida es sueño -«Pues el delito mayor/ del hombre es haber nacido»- y, arrebatada por el afán de redimirnos a todos y de contribuir a la construcción de un mundo mejor, se empecina en que sean menos quienes nazcan y/o delincan. Si Aído sigue entrenando, puede superar con facilidad y mérito a otras miembras de su paritario equipo.

ABC - Opinión

El 38. Por Eva Miquel Subías

Elecciones

«"Si tú no vas, el PP vuelve. No te confíes. Pásalo", esta vez los del PSOE se encontraron con que los gallegos ya habían ido, habían vuelto y confiaron en quien les vino en gana confiar.»

Podría tratarse del título de una canción de La Oreja de Van Gogh; pero no. Este bonito número es el que pinta de un color determinado los ejecutivos gallegos y vascos, el que diseña nuevas mayorías, el que mantiene lo que ya había o el que te dice que te las apañes como puedas, pero no de la manera que tú pensabas.


El 68 fue quien se lo dijo –tras más de veinte años en el poder– a Convergència i Unió. Habiendo ganado las elecciones en 2003, socialistas, independentistas y ecosocialistas-ex comunistas, quedaron a cenar un día de otoño y no tuvieron dudas: "esta es la nuestra, chicos". Algunos miembros de la coalición convergente ya no han vuelto a ser los mismos, más de un ex alto cargo del Govern entró en una fase de depresión de la que no tiene pinta se recupere a corto plazo y muchos de los que paseaban a sus anchas bordeando los ríos del pesebre pujolístico, esperan pacientemente a que llegue otra dulce navidad, pero el período de adviento está siendo demasiado largo y pesado. Ya nunca será igual y el catalan establishment cuenta con demasiadas caras nuevas que se han adaptado al nuevo medio con la rapidez con la que los monjes de Shaolin mueven sus miembros.

Y esto, amigos míos, lo saben los nacionalistas vascos. Vamos si lo saben, a pesar de haber estado bien calladitos cuando a sus "hermanos" les pasó lo que les pasó. No oí a Iñigo Urkullu apuntar en ningún momento que fuera la fuerza más votada la que tenía que formar Gobierno. Como tampoco oí a nadie hacer lo propio cuando Emilio Pérez Touriño y Anxo Quintana decidieron arrinconar al Partido Popular.

El 38, en esta ocasión, lo ha tenido claro en Galicia. Uno más, para ser exactos. Tras cuatro años en la fría oposición, Alberto Núñez Feijóo ha sabido convencer a los gallegos, algo hartos éstos de ofensivas nacionalistas y de excesos presupuestarios para calmar las ansias de grandeza aldeana y les ha dicho que vuelvan a ser el gran pueblo que han sido siempre, más gallegos que nadie y por ende, más españoles que nadie. Sin complejos pero sin chorradas.

En el País Vasco, señores, ha sido más caprichoso. El escenario es electoral y socialmente más complicado y así se manifiesta. El PSE tiene la oportunidad de pasar a la historia como el primer partido no nacionalista que gobierna en Euskadi y Patxi López de convertirse en su primer lehendakari. Y para ello cuenta con el apoyo del Partido Popular y de UPyD. Aunque a mí, personalmente, hay una cuestión que me preocupa un poco. En estos momentos, probablemente sea menor, pero no por ello quiero dejar de anotarla.

Me refiero al Síndrome de López. Aunque bien podría llamarse Pérez, García o Montilla. Y el cuadro que presenta consiste en que aquejado por la gran losa que supone llevar un apellido claramente español a tus espaldas, se intenta demostrar compulsivamente la "autenticidad" de la sangre que corre por tus venas mediante políticas cultural y políticamente más homogéneas que las que ponían en práctica tus predecesores. O sea, más nacionalista que el más nacionalista pero sin ser nacionalista.

Cierto es que los apoyos con los que el PSE podría contar son claramente diferentes a aquellos con los que cuentan sus compañeros de filas allá donde Artur Mas permaneció a la espera de ampliar la Casa Gran del Catalanisme. Y eso, en fin, me alivia en cierta manera.

El tema de la participación es otro fenómeno fascinante que bien requerirá un capítulo aparte. Ahora bien, lo que está claro es que cuando el PSOE viendo la que se avecinaba recurrió a uno de sus muchos e infalibles procedimientos de cheerleader electoral enviando sms a destajo con el lema: "Si tú no vas, el PP vuelve. No te confíes. Pásalo", esta vez se encontraron con que los gallegos ya habían ido, habían vuelto y confiaron en quien les vino en gana confiar. Así que id tomando nota y reciclad los mensajes. Pásalo Pepiño.

Libertad Digital - Opinión

Pagos en especie. Por Alfonso Ussía

Pocos años atrás, uno de los grandes bancos españoles financió 17 conferencias de Garzón en los Estados Unidos, a cien mil dólares el acto

Nada me aburre más que escribir del juez Garzón. Sólo comparable a redactar un artículo acerca de la metalurgia en el siglo XIX y su impacto en la economía de Llodio. Sucede que es oportuno hacerlo. Los pagos en especie. De beneficiarse de pagos en especie acusa al Presidente de la Generalidad de Valencia, Francisco Camps. Unos trajes. No me creo semejante patraña. De ser cierta la acusación de Garzón nos hallaríamos ante el soborno más cretino de nuestra Historia. De ahí que no me quepa en la cabeza. Es peligroso señalar a un político de altas responsabilidades como receptor de pagos en especie, cuando el dedo que apunta forma parte de una mano que se ha beneficiado de toda suerte de pagos en especie y no en especie.


Cuando San Isidro llega, en las grandes corridas, siempre las cámaras de Canal Plus nos regalan la imagen de don Baltasar ocupando barreras o burladeros. ¿Paga sus entradas? Sus famosas cacerías en España y África. ¿Las abona de su cuenta corriente o acepta que los propietarios de los cotos y organizaciones de safaris se atrevan a obsequiarle con invitaciones o rebajas? Pagos en especie. ¿Han asistido ustedes en alguna ocasión a una conferencia pronunciada por Baltasar Garzón? Duerme a las ovejas. Pocos años atrás, uno de los grandes bancos españoles financió 17 conferencias de Garzón en los Estados Unidos, a cien mil dólares el acto. En total, un millón setecientos mil dólares que aterrizaron en España en los bolsillos de Garzón. A esto no se le puede llamar pago en especie, sino pago en rama. Quiero y admiro a Luis del Olmo. Colaboré en su programa «Protagonistas» quince años. Luis es generoso y entusiasta. Y también ingenuo con algunas amistades. Cuando se propone algo, lo consigue. Lleva años organizando un campeonato de golf en el que compite Garzón. ¿Paga Garzón los hoteles y los viajes? Deduzco que lo paga la organización de Luis del Olmo, igual que me los pagaba a mí. Cuando Luis invita lo hace de verdad, y disfruta haciéndolo. Pago en especie. Hasta un polo bordado con el logotipo del torneo se puede considerar pago en especie. E insisto en que no estoy disculpando la muy improbable aceptación de Camps de pagos en especie, porque no me la creo. Me limito a escribir que Baltasar Garzón recibe todos lo años muchos pagos en especie y en lo que no es especie, y nadie le ha dicho nada. Su pasado en la lucha contra la ETA elevó su figura ante millones de españoles. De haber sido quien esto firma el empresario de la Plaza de Toros de Madrid o de Sevilla, me hubiera sentido honradísimo en invitar a una barrera o a un burladero al juez Garzón para que asistiera a cuantos festejos se le antojaran. Sería el detalle de un español agradecido a un juez que vacía la calle de terroristas. Otra cosa es el ciclo de diecisiete conferencias a cien mil dólares el tostón financiadas por un gran banco. Eso no lo debería aceptar un juez de la Audiencia Nacional, pero si nadie ha protestado por ello, será que es legítimo y correcto.

De cualquier forma, Garzón ha alcanzado su principal objetivo. Habrá errado, una vez más, en su instrucción, pero dejará el prestigio personal de Francisco Camps en el aire, a merced de lenguas, plumas y voces organizadas y maledicentes. Sus servicios a su partido político preferido podrán ser impagables si Camps no demuestra que su honradez llega también a los trajes de alpaca. Y a partir de ahora, que el juez pague de su bolsillo los toros, el golf y la caza. Con otro ciclo de conferencias, le sobraría liquidez para hacerlo.

La Razón - Opinión

La tercera oleada. Por Ignacio Camacho

UNO de los grandes errores recientes de la derecha política española ha sido el de empeñarse en considerar a Zapatero una especie de accidente histórico. Bloqueada por la dolorosa derrota electoral sobrevenida tras los atentados de Atocha, creyó que le bastaría con reagruparse y esperar, sin autocrítica alguna, a que el poder le fuese devuelto por el curso natural de las cosas. Esa negligencia autosuficiente permitió al presidente asentarse y desplegar una correosa estrategia de aislamiento que ha llegado, en la práctica, a amenazar con convertir los años de Aznar en el auténtico paréntesis entre una larga hegemonía socialista.

No son pocos los politólogos que sostienen que a un gobernante consolidado sólo lo puede retirar otro más joven, o al menos inédito, que proyecte en el electorado una imagen de renovación y alternativa. En ese sentido, es probable que el hartazgo generado por la crisis cuaje cuando la opinión pública perciba en el PP un salto generacional, que Rajoy está intentando dar conservándose a sí mismo como cordón umbilical con la etapa anterior. La apuesta tiene riesgo porque acaso sea el propio líder el obstáculo para una percepción renovada, pero como no es tonto ha puesto en marcha una operación de relevo que, en caso de catarsis, garantice la aparición en escena de un grupo humano poco vinculado a la desgastada primera fila del aznarismo.

A ese grupo, hasta ahora encabezado por Ruiz Gallardón, Cospedal y Camps -cuya supervivencia depende de que sepa salir del feo lío de fondo de armario en que lo ha metido Garzón-, se acaba de incorporar por derecho propio Alberto Núñez Feijóo, un dirigente que representa el rostro sensato, moderno, abierto, pragmático y urbano de la derecha. Un marianista puro que puede configurarse desde Galicia como una futura referencia, con vitola de ganador limpio y sin hipotecas del pasado reciente. Entre toda esa gente -también los Basagoiti, González Pons o Soraya Sáez de Santamaría- se está conformando la masa crítica de un nuevo centrismo político, una tercera oleada que, tras las de Fraga y Aznar, se apodera paso a paso de las estructuras clave del partido; si Rajoy acaba por aprovechar el visible desgaste de Zapatero sacará de ahí su guardia pretoriana, el núcleo duro del poder, y si fracasa de nuevo dejará una fuerza de reserva en condiciones de asegurar que no habrá marcha atrás hacia el túnel del pasado y la nostalgia.

Durante la legislatura anterior, la posibilidad de alternativa quedó frustrada por la crispación y la impaciencia, pero la derrota de 2008 va a terminar imponiendo la depuración necesaria para conformar una nueva mayoría social. Galicia ha sido un punto de inflexión. Las elecciones europeas de junio quizá decidan si ha de ser Rajoy el que encabece el asalto o si ha llegado la hora de que la tercera ola se lance a formar una cabeza de playa.

ABC - Opinión

Mosca. Por Jon Juaristi

ERA yo un joven profesor de instituto (no había cumplido los veintinueve), cuando me sumé a la aprobación plebiscitaria del Estatuto de Autonomía del País Vasco. Acababa de tener un hijo, y creía que el voto afirmativo en el referéndum del 25 de octubre de 1979 contribuiría a que, llegado aquél a mi edad de entonces, conociera un entorno más amable, pacífico y libre que el que me había tocado sufrir. Acerté el pleno. Mi hijo mayor, a sus treinta años, vive feliz en China. Recibió una esmerada educación en eusquera, y hoy enseña español en una amable ciudad junto al Pacífico, donde se siente más libre que en la dulce Bilbao.

Mi otro hijo es madrileño. Nació en el Hospital -público- de Santa Cristina, monumento artístico sito en la calle O´Donnell. Una de las primeras visitas que recibió fue la de Esperanza Aguirre Gil de Biedma, gran aficionada a los hospitales, que había venido allí mismo al mundo, en el Santa Cristina, y presidía por entonces el Senado. Quizá la visión de mi hijo y del gitanito que berreaba en la cuna contigua le inspiraran la idea de batirse por la presidencia de esta autonomía multiétnica (no parece verosímil, pero suena bien). Mi niño abandonó el hospital envuelto en una camiseta del Athlétic de Bilbao, regalo de un voluntarioso amigo de su padre e historiador del club «de limpia tradición» (o sea, de limpieza de sangre), que se horrorizaría si supiera del fervor actual de la criatura por los Colchoneros.

Confieso que la certeza de que mis descendientes tienen más probabilidades de desparramarse por las costas australianas que de terminar empadronados en Donostia, con perdón, me impide regocijarme, como todos los vascos de buena voluntad, ante las perspectivas que se abren tras el vuelco electoral del 1 de marzo, aunque siempre sea divertido ver pintarse el pavor en el rostro de los nacionalistas cada vez que los odiosos maquetos empiezan a trepar por el mástil de la ikurriña. Pero me malicio que, como en ocasiones anteriores, la diversión no va a durar mucho. Marzo es un mes tan cruel como el que le sigue, y llegarán los idus con sus arreglitos, sus apaños y sus conjuras, que unos tomarán por traiciones y otros por imperativos razonables. Hasta entonces, no merece la pena bailar el fandango, que así se llama la jota en vascuence.

El resultado de los pactos entre los partidos de esa autonomía de purezas raciales y cambiantes nombres me preocupa tanto como a mi hijo menor la final de Copa. En mi opinión, de las dos posibles combinaciones, ninguna dará ni para ir tirando, pero es muy legítimo ilusionarse con la esperanza de mandar el nacionalismo a la oposición. Lo que pasa es que mi ilusión particular se cifra en que los socialistas se vayan a la oposición en todas partes, y eso cuenta lo mismo para Rodríguez y para López. Vibro tanto con la hipótesis del segundo en Ajuria-Enea como con la presencia real del primero en Moncloa, y recuerdo melancólicamente las grandes expectativas mis amigos catalanes no nacionalistas ante el triunfo de Maragall, que ahora resuenan como una carcajada siniestra del destino.

Un escritor bilbaíno del XIX, Emiliano de Arriaga, decía que en su ciudad (que fue la mía) no había liberales, sino anticarlistas a secas. Mutatis mutandis, no veo en el ámbito de los partidos vascos no nacionalistas otro denominador común que el antinacionalismo, e incluso eso está por ver en Patxi López. Lo demás es disenso. Por ejemplo, unos defienden el Concierto Económico y otros quieren suprimirlo. Una mosca en la dulce siesta primaveral, sin duda, pero a ver quién agarra esa mosca por el rabo.

ABC - Opinión

Campos de Soria

I

Es la tierra de Soria árida y fría.
Por las colinas y las sierras calvas,
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas.

La tierra no revive, el campo sueña.
Al empezar abril está nevada
la espalda del Moncayo;
el caminante lleva en su bufanda
envueltos cuello y boca, y los pastores
pasan cubiertos con sus luengas capas.

II

Las tierras labrantías,
como retazos de estameñas pardas,
el huertecillo, el abejar, los trozos
de verde obscuro en que el merino pasta,
entre plomizos peñascales, siembran
el sueño alegre de infantil Arcadia.

En los chopos lejanos del camino,
parecen humear las yertas ramas
como un glauco vapor —las nuevas hojas—
y en las quiebras de valles y barrancas
blanquean los zarzales florecidos,
y brotan las violetas perfumadas.

III

Es el campo undulado, y los caminos
ya ocultan los viajeros que cabalgan
en pardos borriquillos,
ya al fondo de la tarde arrebolada
elevan las plebeyas figurillas,
que el lienzo de oro del ocaso manchan.

Mas si trepáis a un cerro y veis el campo
desde los picos donde habita el águila,
son tornasoles de carmín y acero,
llanos plomizos, lomas plateadas,
circuidos por montes de violeta,
con las cumbres de nieve sonrosado.

IV

¡Las figuras del campo sobre el cielo!

Dos lentos bueyes aran
en un alcor, cuando el otoño empieza,
y entre las negras testas doblegadas
bajo el pesado yugo,
pende un cesto de juncos y retama,
que es la cuna de un niño;

y tras la yunta marcha
un hombre que se inclina hacia la tierra,
y una mujer que en las abiertas zanjas
arroja la semilla.

Bajo una nube de carmín y llama,
en el oro fluido y verdinoso
del poniente, las sombras se agigantan.

V

La nieve. En el mesón al campo abierto
se ve el hogar donde la leña humea
y la olla al hervir borbollonea.

El cierzo corre por el campo yerto,
alborotando en blancos torbellinos
la nieve silenciosa.

La nieve sobre el campo y los caminos,
cayendo está como sobre una fosa.

Un viejo acurrucado tiembla y tose
cerca del fuego; su mechón de lana
la vieja hila, y una niña cose
verde ribete a su estameña grana.

Padres los viejos son de un arriero
que caminó sobre la blanca tierra,
y una noche perdió ruta y sendero,
y se enterró en las nieves de la sierra.

En torno al fuego hay un lugar vacío
y en la frente del viejo, de hosco ceño,
como un tachón sombrío
—tal el golpe de un hacha sobre un leño—.

La vieja mira al campo, cual si oyera
pasos sobre la nieve. Nadie pasa.

Desierta la vecina carretera,
desierto el campo en torno de la casa.

La niña piensa que en los verdes prados
ha de correr con otras doncellitas
en los días azules y dorados,
cuando crecen las blancas margaritas.

VI

¡Soria fría, Soria pura,
cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas denegridas!

¡Muerta ciudad de señores
soldados o cazadores;
de portales con escudos
de cien linajes hidalgos,
y de famélicos galgos,
de galgos flacos y agudos,
que pululan
por las sórdidas callejas,
y a la medianoche ululan,
cuando graznan las cornejas!

¡Soria fría! La campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana
¡tan bella! bajo la luna.

VII

¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...

VIII

He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria —barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra—.

Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.

¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!

IX

¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita.

Me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?

¡Gentes del alto llano numantino
que a Dios guardáis como cristianas viejas,
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y de riqueza!

(Antonio Machado)

sábado, 7 de marzo de 2009

De la Cataluña Central a Ecuador.

Carod visitará proyectos financiados por la Generalitat

El vicepresidente del gobierno catalán, Josep Lluís Carod-Rovira, iniciará el próximo lunes 9 de marzo un viaje institucional a Ecuador, que es uno de los países considerados prioritarios para la cooperación catalana, tal como recoge el plan director 2007-2010. Durante el desplazamiento, el vicepresidente mantendrá diversas reuniones institucionales para impulsar las relaciones bilaterales con el gobierno ecuatoriano y consolidar la colaboración en materias como inmigración y cooperación.


En el marco del viaje el vicepresidente impulsará varias actuaciones en materia de cooperación y pronunciará una conferencia en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, en Quito. También viajarán en Ecuador la viceconsejera de Asuntos Exteriores y Cooperación, Roser Clavell, y el director de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo, Andrés Felipe.

El martes, Carod se reunirá con el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración de Ecuador, Fánder Falconí, y firmará el acuerdo de colaboración entre la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (Accd) y la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades), organismo encargado de planificar la acción de gobierno y orientar la inversión pública de Ecuador. El convenio tiene como objetivo consolidar la participación ciudadana y de la sociedad civil en la toma de decisiones que deben orientar las políticas públicas destinadas al desarrollo regional.

Asimismo, presentará el Plan Alianzas para el Desarrollo de Bolívar (Pab), que trabaja para reducir la vulnerabilidad de las familias y las organizaciones de la provincia ecuatoriana de Bolívar, con los índices más elevados de pobreza del país, y visitará el Casal Català de Quito.

Al día siguiente, miércoles, se reunirá con el alcalde del Distrito Metropolitano de Quito, Andrés Vallejo, y se celebrará el acto de declaración del vicepresidente como huésped ilustre de la ciudad. En la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Carod pronunciará la conferencia "Estados plurales, autogobierno nacional: el caso de Cataluña".

Y el jueves, Carod visitará los proyectos del programa Sasiku, que desarrolla la Accd en Puyo. El programa tiene como misión el fortalecimiento de la educación intercultural bilingüe en Ecuador. También ofrecerá una recepción con dirigentes indígenas y directores de educación bilingüe en Puyo.

e-notícies

El juego del gallina. Por Emilio Campmany

Elecciones vascas

«Zapatero no quiere romper con el PNV. Quiere que Patxi sea lehendakari porque no dejaría de ser un triunfo para los socialistas. Pero ni por un momento se le pasa por la cabeza que lo sea a costa de romper con el PNV.»

Ahora resulta que lo que Mayor Oreja y Nicolás Redondo no consiguieron con principios y firmeza están a punto de lograrlo Basagoiti y Patxi López con tibieza y ductilidad. Dicho de otro modo: aparentemente, el País Vasco está a horas de librarse del yugo nacionalista gracias a que el PP acertó a "deshacerse" de la intransigencia de María San Gil y a que Zapatero atinó a jubilar el españolismo de Redondo Terreros. Encima, el cocinero que va a preparar el pastel constitucionalista del que saldrá el nuevo Gobierno del País Vasco es Jesús Eguiguren, perejil indispensable de cualquier salsa vasca.


Me cuesta creerlo. ¿Eguiguren pasteleando una alianza con el PP para acabar con casi treinta años de régimen nacionalista? Mis reservas no tienen nada que ver con que fuera en su día condenado por maltratar a su esposa, baldón que, dicho sea de paso, a nadie parece ofender cuando se es del PSOE y amigo de Zapatero. Aquéllas más bien se deben a que no puede ser el más indicado para tender puentes al PP quien muñó la conspiración para acabar con Redondo Terreros. Y mucho menos puede serlo quien fue (o sigue siendo) el encargado de negociar políticamente con ETA en nombre de Zapatero.

El caso es que Eguiguren es hombre de Zapatero, no de Patxi. Y a Zapatero le conviene un acuerdo con el PNV para no empezar a perder votaciones en el Congreso de los Diputados. Es el único aliado que le queda en Madrid y ¿por qué tendría que enemistarse con él? ¿Para que Patxi sea lehendakari? ¿Para que el PP se apunte un tanto? ¿Para que rija en Euskadi la Constitución a la que no le importó arrollar cuando aprobó el Estatuto catalán? Lo creeré cuando lo vea.

Lo que está haciendo Eguiguren es utilizar al PP como espantajo con el que asustar a Urkullu y a sus huestes, que llevan 29 años adheridos al presupuesto para ver si, antes de verse en la calle alejados de las moquetas, tragan con que sea lehendakari un tío que, además de sacar cinco escaños menos que ellos, no tiene pedigrí nacionalista.

Zapatero y Eguiguren no quieren romper con el PNV. Quieren que Patxi sea lehendakari porque le hace mucha ilusión y porque no dejaría de ser un triunfo para los socialistas el que lo fuera. Pero ni por un momento se les pasa por la cabeza que lo sea a costa de romper con el PNV. Si de verdad quisiera el PSOE "constitucionalizar" el País Vasco, ya habrían roto los puentes con los nacionalistas. Y a esta hora que escribo, todavía no lo han hecho. Zapatero está jugando con Ibarretxe al gallina (ese juego que consiste en dos coches lanzados el uno contra el otro de manera que el primero que se aparta es un gallina y pierde). Sólo que Zapatero juega con ventaja porque tiene los votos del PP, esos que Basagoiti ya ha le ha prometido sin exigir ningún compromiso. Por eso, si los nacionalistas no se rinden y pasan por que sea López el lehendakari, Patxi saldrá elegido con los votos del PP y luego verá el modo de pactar con Urkullu las consejerías que sea menester a cambio de que el PNV sostenga a Zapatero en Madrid. Me apuesto pincho de tortilla y cerveza, que es lo que le gusta jugarse a Luis Herrero.

Libertad Digital - Opinión

Envidia. Por Maite Nolla

Cataluña

«Si el PPC no es el mismo partido que el PP, no sé a qué esperan para hacer como en Navarra y crear en Cataluña una especie de PP auténtico, que con llamarse PP tendría de sobras.»

Pues sí, amigos, tengo envidia de lo que ha sucedido en Galicia y en el País Vasco. Los nacionalismos son minoritarios en todas las comunidades en las que aparecen y ahora se demuestra que es posible que democráticamente se les envíe al lugar que les corresponde según sus votos. Algunos empiezan a comparar lo que puede pasar en el País Vasco con el Pacto del Tinell. El eventual pacto entre PSE y PP simplemente mandará al PNV a la oposición, pese a las amenazas de unos y de otros. El Pacto del Tinell pretendía echar al no nacionalismo en Cataluña de la vida política, que no es lo mismo.


Aquí, en Cataluña, donde el nacionalismo es igualmente minoritario, el PSC impide cualquier esperanza de cambio y yo creo que es porque tiene familias de gran arraigo, procedentes del catalanismo histórico, como son las de Corbacho y Maravillas Rojo. Por cierto, una pareja de récord; nunca España tendrá tantos parados como con estos dos gestores que, amablemente, les hemos enviado desde Cataluña.

Siento envidia, incluso, del discurso del PP del País Vasco, porque, pese a todo, ya nos gustaría que en Cataluña Alicia Sánchez-Camacho tuviera un discurso la mitad de claro que Basagoiti; Basagoiti que ha perdido un tercio de los votos por renegar de los referentes, no por culpa de Rosa Díez, por cierto. Por ello, no es muy aventurado pensar que en Cataluña si las cosas siguen como hasta ahora, si la presidenta filtra a un periódico que cuenta con Vidal-Quadras y a otro que no quiere ni verle, el tercio puede convertirse en tercio y mitad, siempre y cuando el PP de Cataluña no rompa definitivamente la baraja, que estamos a un paso. Lo digo por las declaraciones de la nueva portavoz en el Parlamento de Cataluña, que ha dicho que sus siglas son las del PPC, dando a entender que el PP y el PPC son partidos distintos. Me produce gran felicidad no constar aun como afiliada; muchas gracias a todos los que han contribuido a que yo no tenga el carnet; de corazón, gracias a todos, os quiero como Gallardón al Wyoming.

A la nueva portavoz le preguntaron sobre las declaraciones de Esperanza Aguirre a cerca de los ochocientos milloncejos que la ministra Salgado ha colado de rondón y, por supuesto, en lugar de defender a una compañera de partido, presidenta del partido en la comunidad donde el PP tiene más militantes y presidenta de la comunidad –con todos los respetos– de mayor importancia de las que gobierna el PP –y de las que no gobierna–, después de haber conseguido unos resultados que el actual PPC no conseguiría ni que se presentara solo, le sale la vena UPN y PSC y dice la cosa esta de las siglas. Si el PPC no es el mismo partido que el PP, no sé a qué esperan para hacer como en Navarra y crear en Cataluña una especie de PP auténtico, que con llamarse PP tendría de sobras.

Recientemente se han publicado algunas encuestas en las que se refleja que el votante del PP valora más y mejor a Sirera que a la nueva presidenta y que la intención de voto es peor ahora que cuando estaba Daniel. Lo dicho, envidia.

Libertad Digital - Opinión

El cante. Por Ignacio Camacho

HAY un fenómeno creciente en la España de la crisis que provoca pavor en las oficinas de la banca. Lo llaman el «efecto sonajero», por el tintineo de las llaves que blanden ante los directores de sucursal los hipotecados que acuden a devolver la casa cuyas letras no pueden seguir afrontando. Se han quedado sin trabajo y sus viviendas ya no valen siquiera lo que les queda pendiente del crédito.

Prefieren tirar la toalla, pero nadie les ha explicado que no es tan sencillo: si dejan de pagar, el banco les subastará el piso y luego ejecutará contra otros bienes -quizás el subsidio, el coche, la pensión- el resto de la deuda. A veces los que entregan el llavero son los propios promotores inmobiliarios, asfixiados por las pólizas sin renovar; hay bancos que están ofreciendo a sus directivos chalés de lujo a bajo precio procedentes de quiebras incobrables. Parte de este parque residencial invendido fue quizás objeto en su día de turbias operaciones recalificatorias, que movieron grandes cantidades de dinero y provocaron sobornos y pringue varia para quedarse al final en esqueletos de hormigón abandonados por las grúas; algunos de los escándalos de corrupción que están saliendo en los periódicos ni siquiera llegaron a generar las previstas plusvalías. El flujo de la prosperidad se cortó «in media res» y sólo salieron ganando los que pusieron el cazo para allanar el papeleo.

Este obsceno baile de intermediarios desahogados y monterillas trincones que desfilan por los telediarios protestando su presunción de inocencia forma parte de un retrato de época que se ha quedado viejo en pocos meses. Son fantasmas del tiempo del dinero fácil y la pólvora del rey, la vida muelle al amparo del poder local y regional, los regalos de lujo y los cohechos alegres, una época tan reciente que su recuerdo irrita por contraste con esta angustia cotidiana que forma colas en los comedores de caridad. Las mujeres de los corruptos, habituales testaferros de sus entramados fiduciarios, acuden a los juzgados sin maquillar para aparentar una aflicción circunspecta, mientras en las joyerías de empeño se ve a viudas muy dignamente arregladas que llevan las alhajas de la familia en una bolsita de terciopelo. El dinero que falta en las economías cotidianas se evaporó por alambicados túneles de ingeniería financiera; ahora ni siquiera cabe el consuelo moral de las cuerdas de presos ni de las ruinas de los poderosos, porque cada quiebra de un rico arrastra los cascotes del desplome del empleo.

En un vídeo que hace furor en Youtube, el detenido alcalde de Alcaucín, el estrafalario Pepe el Patillas, canta por soleares «las fatiguitas que estoy pasando». El tipo guardaba bajo el colchón 160.000 euros; por deber ese dinero hay mucha gente agitando las llaves en los bancos sin ver el modo de no dar el cante de los campanilleros.


ABC - Opinión

viernes, 6 de marzo de 2009

Presidencia gasta 550.000 euros para repartir una revista

El Departamento de Presidencia ha convocado un concurso para la fabricación y suministro de bolsas destinadas a cuatro revistas de la Generalitat, por un presupuesto máximo de licitación de 549.926,59 euros (incluyendo el IVA), con un plazo límite para la presentación de ofertas que finalizó el pasado 26 de febrero. El organismo que convocó el concurso es la entidad autónoma del Diario Oficial y de Publicaciones de la Generalitat, que especifica que el número de bolsas que deben ser fabricadas y suministradas es de 2.350.000 ejemplares. También se indica que las bolsas deben ser entregadas en un total de 23 direcciones. El anuncio de la licitación señala asimismo que las bolsas tienen que entregarse en un máximo de 18 días naturales desde la entrega de las cuatro revistas por la empresa impresora.

e-notícies

Juan Velarde: el "Plan Zapatero" es "absurdo"

El economista Juan Velarde ha señalado en Gijón que las medidas contra la crisis o son efectivas en el abaratamiento del despido o "son absurdas".

En el plano energético, para Velarde, "la energía nuclear es la única salida".


Velarde no ve "ninguna" salida al túnel de la crisis. En su opinión medidas concretas como el "Plan Zapatero" o la propuesta de la CEOE de abaratar el despido son "absurdas que no sirven para nada". Pese a todo, animó a prepararse "para que cuando venga la marea alta, flotemos".

"La gran resurrección vendrá dentro de cierto tiempo", dijo antes de añadir que por eso es necesario tomar medidas ahora, pero en conjunto. Como ejemplo, citó la flexibilización del mercado, unido a un cambio en el sistema energético, de los mecanismos de internacionalización y también de la educación, entre otros.

En cuanto a Asturias, señaló que la venta al exterior será lo que salve en parte a las empresas, siempre que la situación en el extranjero mejore. "Que va a sufrir muchísimo es evidente", apuntó sobre la economía de la región. Velarde aseguró que Asturias no es un compartimento estanco y agregó que necesita también prepararse, como por ejemplo con una industria competitiva y mayor acción en el exterior.

También ha incidido en que en Asturias lo rural sigue pesando lo suficiente en la economía, tocada por la Política Agraria Común. En este punto, lamentó que haya un mayor "peso diplomático" de cara a defender los derechos de los españoles ante la Unión Europea. "Nos miran como a pájaros extraños", dijo sobre los griegos y los españoles en la UE.

Por contra, señaló que la zona mejor situada es el eje entre el puerto de Valencia, el mayor de contenedores el Mediterráneo y que conecta el extremo Oriente con la Unión Europea, Madrid y el puerto de Lisboa.

Para el economista, aumentar el gasto público a costa de un incremento en el déficit "no sirve". También rechazó que se proponga volver a la peseta y devaluarla, ya que la inversión extranjera se marcharía y hundiría la economía española. "El que diga esto es que no sabe nada de economía", afirmó. Según el economista, la situación cada vez se "agrava más". Es más, señaló que estamos ante una depresión económica "importante".

Por otro lado, justificó el rescate económico a las entidades financieras, debido a que el hundimiento del sistema provoca "un riesgo sistemático" y que por mucho que moleste se hace preciso salvarlo. Según explicó, el hundimiento de un banco afecta más que el de una empresa, aunque matizó que tras el rescate puede que no queden los mismos que se beneficiaron de la bonanza económica antes de la crisis, como ya pasó en la que duró de 1977 a 1993.

Para Velarde, se hace obligado que los bancos tengan un sistema de control "adecuado y bueno". Asimismo, acusó al actual presidente de los EEUU, Barak Obama, de ser uno de los causantes de la crisis, ya que se opuso a la propuesta del Gobierno estadounidense de controlar más a los bancos cuando él era senador, ya que dijo que era controlar el crédito a las personas.

Otro de los puntos claves, a su juicio, es la energía. El economista aseguró que España apostó por una energía cara, primero por el carbón asturiano que era más caro que el internacional, que fue un "desastre" para la economía española según él, luego por el petróleo, luego la energía nuclear -de la que se produjo el parón en 1982. "Somos un país que le apetece tener la energía cara".

Para Velarde, la energía nuclear es "la única salida". El economista acusó al ex presidente del Gobierno, Felipe González, de ser la "causa" de no tener energía barata en España. Por eso, al apoyar González este tipo de energía Velarde considera que debe pedir "perdón por esa barbaridad", con relación al parón nuclear. "Es de esos tremendos errores históricos", dijo del asunto.

El economista recordó que se tarda de cuatro a cinco años en montar una central nuclear y que será difícil que le den hoy día un crédito a una empresa para ello, debido al anterior parón de 1982. "Un país tiene que ser consciente de sus responsabilidades", añadió.

Velarde explicó que se han juntado dos crisis, una internacional "severísima" y otra propia de España. "Todas las crisis tienen su personalidad y hasta su nombre", apuntó. A la primera la bautizó como la de "la titulización", en referencia a la venta de títulos de crédito a nivel internacional a través de paquetes financieros, y a la segunda como la crisis "inmobiliaria". Por eso cualquier propuesta debe tomarse para cuando la economía internacional suba, en su opinión. "No hay manera ninguna de saber en una situación de estas cuánto va a durar la depresión", apostilló.

En cuanto al paro, recordó que a los que buscan empleo pero están realizando un curso no se les cuenta como parados, por lo que, según él, en España ya se supera, o se hará este año, los cuatro millones de desempleados. "Es horrible", dijo sobre la cifra de parados.

Con todos estos datos, aseguró que España está "mucho peor" que otros países europeos para salir de la crisis, especialmente en desempleo y déficit público. Velarde situó en una situación similar a Irlanda, Portugal, Italia y Grecia, por un lado, al Bloque del Este, que según él está "empeorando a toda velocidad", por otro, y el conjunto hispanoamericano, que cae "en picado" y EEUU, en lo que se refiere a fuera de Europa. Tan sólo los países nórdicos están más aventajados, como los daneses, a su parecer.

Libertad Digital

La Unión ante la crisis. Por José Mª de Areilza Carvajal

Entre las distintas propuestas para hacer frente a la crisis económica, el fortalecimiento del proyecto europeo es una de las que tienen más sentido. Las decisiones del reciente Consejo Europeo dando los primeros pasos para que exista una supervisión financiera común apuntan en esta dirección esperanzadora. Sin embargo, en general la crisis está llevando sobre todo hacia un repliegue de emergencia hacia lo estatal, como si no nos gobernásemos en buena medida desde Bruselas. La negativa a aprovechar a fondo el sistema comunitario está sin duda relacionada con el hecho de que la Unión no atraviesa su mejor momento político y está saliendo de unos años difíciles.

Conviene recordar que las instituciones, normas y principios europeos han contribuido seriamente a la prosperidad compartida del continente durante más de medio siglo. Las autoridades de Bruselas gestionan junto con los gobiernos nacionales una combinación hasta ahora exitosa de libertad económica y protección social. Los principios de libre competencia, no discriminación y eliminación de barreras a la libre circulación de factores de producción conforman una verdadera «constitución económica» que ha dado resultados muy positivos y ha hecho más transparente y racional cualquier intervención pública en la economía. La Unión Europea es un límite permanente y eficaz contra el proteccionismo, esa «filosofía de guerra» en palabras de Ludwig von Mises. Además, la Unión posee una notable capacidad de aprendizaje e innovación en el diseño de políticas comunes en el mercado interior, y goza de una visión de conjunto privilegiada sobre el espacio económico comunitario. También posee un potencial aún no utilizado a fondo para proyectar los intereses comunes europeos en el mundo.

Es cierto que el Estado ha recuperado un papel central en la crisis, como último recurso para volver a hacer funcionar los mercados. Pero en el repliegue de emergencia hacia lo público que vivimos no nos podemos olvidar de lo público-europeo. La situación actual tiene que ver más con un fallo de Estado que con un fallo de la Unión. El nivel nacional se ha resistido a completar el gobierno económico del euro y el ejemplo más claro de esta indolencia ha sido la falta de desarrollo de la Agenda de Lisboa aprobada en el 2000 y su plan de reformas económicas. Ante el fracaso de agencias y organismos nacionales a la hora de regular de modo adecuado las entidades financieras, es justo que se plantee ahora una regulación y supervisión común en todo el mercado interior.

Pero probablemente no basta con esto. Sería conveniente europeizar ámbitos como política energética, investigación y desarrollo o educación superior, todos ellos asuntos cruciales para el futuro del continente si quiere seguir siendo «una esquina indispensable del planeta», en la atractiva formulación de Denis de Rougemont. A corto plazo, se debería contribuir con una sola voz europea a la difícil y necesaria tarea de reinventar las reglas del juego del sistema financiero global. La presencia en el G-20 de media docena de representantes nacionales más tres representantes europeos (José Manuel Durao Barroso, Mirek Topolanek y Jean-Claude Juncker) no es un ejercicio de armónica polifonía europea sino más bien de cacofonía.

Pero hoy existen serias resistencias -aunque claramente más entre dirigentes nacionales o regionales que en sus poblaciones- a transferir poderes a Bruselas y dotar de más medios a sus instituciones para abordar nuevas tareas. En estos últimos años ha habido una pérdida de confianza y se ha creado la sensación de que la Unión ha perdido su dinamismo y en el fondo se ha diluido el proyecto original de avanzar siempre hacia una unión cada vez más estrecha. «Más Europa» es un slogan con problemas en parte porque el proyecto de Constitución Europea se asoció con la absurda visión de un super-estado europeo dispuesto a dejar sin contenido la soberanía nacional, lo que ha calado sobre todo en políticos de países como Alemania, Francia y el Reino Unido y de algunos países del Este que simplemente ignoran los fundamentos del proceso de integración.

Por ello es necesario consolidar y afirmar el modelo existente de integración económica y política, una federación jurídica en una confederación política, que respeta y renueva las identidades nacionales, a las que somete a una saludable disciplina jurídica y económica. En este contexto, la transferencia de nuevos poderes a Bruselas debe hacerse con la misma flexibilidad con la que se pueden renacionalizar algunos y evitando dos claros riesgos. Por un lado, la retórica europeísta, un modo escapista de atribuir la responsabilidad sobre cualquier problema candente a la UE sin darle medios y poderes para atenderlos. Por otro lado, no ser capaces de que el ámbito europeo sirva para un aprendizaje horizontal de las soluciones que funcionan en distintos Estados miembros. La única posibilidad de salvación no puede ser la expansión continuada de competencias europeas, porque parte de la legitimidad europea descansa en la limitación material de poderes de la Unión. La suma del ámbito de gobierno europeo y de los ámbitos nacionales pueden resultar en un verdadero laboratorio de regulación y liberalización, en la mejor tradición del federalismo. Esta alternativa ya fue descrita por Louis Brandeis, uno de los grandes jueces del Tribunal Supremo de EEUU, defensor del New Deal de Roosevelt. El jurista norteamericano ensalzaba no la centralización sino la experimentación a la hora de gestionar la economía por cada Estado dentro de una federación y su función de laboratorio de ideas para el resto de los componentes de la Unión.

En esta deseable consolidación del modelo de integración europeo, las ampliaciones recientes no son el problema. Este proceso histórico de reconciliación entre las dos mitades de Europa injustamente divididas en la Conferencia de Yalta ha servido, hasta la llegada de la crisis, para revitalizar la economía de la Unión y para que se acepte más la necesidad de competir como europeos en la globalización económica. La ampliación, por supuesto, también es un reto político, porque también ha dado lugar a una Europa con grandes diferencias de desarrollo económico y social entre sus miembros y ha modificado la cultura institucional europea.

Del mismo modo, es el momento de reconocer que en el proceso constitucional se invirtieron tal vez de modo excesivo muchas energías políticas durante cinco años y al final se ha saldado con el nada ejemplar y todavía incierto rescate de muchos de sus contenidos en el farragoso Tratado de Lisboa. La mayor parte de las reformas contenidas en este acuerdo son deseables pero la integración puede sobrevivir e incluso avanzar sin ellas, como lo ha demostrado la presidencia francesa durante la segunda mitad de 2008. El verdadero obstáculo para desarrollar el potencial de la Unión, en un año crucial en el que la crisis económica coincide con las elecciones europeas y la elección de una nueva Comisión, puede ser de liderazgo. Necesitamos dirigentes capaces de politizar el día a día de las instituciones europeas para hacerlas más atractivas y al mismo tiempo que sepan pensar a largo plazo y formular un proyecto político sugerente que sea percibido como suyo por casi quinientos millones de ciudadanos europeos.

ABC - La Tercera

En Rusia. Por Alfonso Ussía

Equivocaciones y errores se han dado en la alta política siempre. Gerald Ford brindó en Israel por la «noble nación palestina»

El presidente Zapatero nos ha invitado a los españoles a follar en Rusia. Se agradece el detalle y el interés. Menos mal que lo ha hecho ante el presidente ruso y no ante el canadiense, porque las malas lenguas aseguran que lo más divertido que puede producirse en una cama del Canadá es que se caiga el edredón. En mujeres, Rusia es espectacular. Desde que terminaron los quinquenios comunistas, las mujeres de Rusia han experimentado la maravilla del paisaje nuevo. No obstante, estoy seguro de que Zapatero no quería incitarnos con tanta claridad. Cuando las preocupaciones se acumulan, la mente piensa una cosa y la boca suelta otra, a su capricho y albedrío.


Se disponía a despegar el avión que llevaba a la mujer del Embajador de España en Brasil rumbo a Río de Janeiro. El embajador, Adolfo Martín Gamero estaba casado con una señora divertidísima, Anita Castillo, hermana de Rafael Castillo, uno de los míticos pilotos de Iberia. A la mujer del embajador le daba pánico volar, y a punto la maniobra de despegue, su compañera de vuelo, a la que conocía, le anunció que se había casado. –¿Y cómo se llama tu marido?–, preguntó sin ningún interés. –Casimiro Conejo–, contestó la feliz recién casada. –Pues no sabes cómo lo siento–, comentó la embajadora víctima de la preocupación por el despegue. Equivocaciones y errores se han dado en la alta política siempre. Gerald Ford brindó en Israel por la «noble nación palestina». Harold Wilson, Primer Ministro de Su Majestad británica, con diez «martinis» de más, y sometido a la nube que el exceso de alcohol procura, se enamoró en Venezuela del contorno de una mujer vestida de rojo. «Bellísima dama, ¿me concede este vals?». No, por tres motivos –respondió ofendida la bellísima dama de rojo–; me conozco y no me considero una bellísima dama. Lo que suena no es un vals, sino el Himno Nacional de Venezuela. Y soy el Arzobispo de Caracas». El cardenal Grampoglia, facilitó a Agustín de Foxá una audiencia con el Papa Pío XII. El Papa creía que el valedor de Foxá era el cardenal Antoniutti, y así se lo hizo ver. «No, Santidad, mi contacto en la Santa Sede es otro cardenal». «¿Cómo se llama?», preguntó el Papa; «No se lo puedo decir porque me da la risa», respondió Foxá pocos segundos antes de que Su Santidad diera por terminada aquella surrealista audiencia. Cuando Franco se equivocaba no daba su brazo a torcer. En una de las cenas de La Granja, saludó a una invitada de esta guisa: «Eztoy muy preocupado por zu marido»; «Excelencia, soy viuda»; «Precizamente por ezo». Y ahí se quedó la cosa.

¿En qué estaba pensando Zapatero cuando nos invitó a follar al turismo ruso? Tengo que reconocer que lo ignoro. ¿En Touriño? ¿En Ibarreche? ¿En el Real Madrid? ¿En Rajoy? ¿En María Sharapova? La primera opción ha sido cumplida. La segunda, lo lógico es que se cumpla. La tercera no la va a conseguir. La cuarta ha sido al revés y la quinta es la más sugerente. El problema es que lo de María Sharapova le traería gravísimos problemas, conmigo principalmente. Y ha llegado a Gibraltar Ana de Inglaterra. En tres días, va a inaugurar un hospital, pasear por la calle principal y visitar una escuela y un centro de ocio. Eso, en Gibraltar, se puede hacer en dos horas. ¿Por qué tres días? Con toda probabilidad porque ella también tiene derecho a follar al turismo británico.

La Razón - Opinión

Ahora a por el cine. Por Juan Carlos Girauta

Nacionalismo

«Viven de nosotros, malgastan nuestros recursos, nos aleccionan, construyen su realidad virtual y trabajan para que desaparezca cualquier resistencia a su verdadera aspiración: gobernar todas y cada una de las facetas de nuestra vida.»

Si la demanda de cine doblado o subtitulado en catalán ascendiera a la mitad de los espectadores catalanes, ya existiría la oferta que la conselleria de Cultura, en manos independentistas, se dispone a crear artificialmente. Lo mismo sucedería si los demandantes fueran el setenta por ciento, o el treinta: la oferta se ajustaría. Pero las cosas son como son (algo casi imposible de entender para un nacionalista), y, a pesar de la inmersión, las multas y demás discriminaciones positivas, la situación es la que describe en El Mundo quien mejor conoce el asunto, la gerente del Gremio de Empresarios de Cine de Cataluña, Pilar Sierra: "Si pones la misma película en catalán y en castellano en el mismo multicine, la gente entra masivamente a ver la copia en castellano". Todos lo sabemos.


Dejando aparte las cuestiones que suscita esta verdad (entre otras, ¿a qué aula del mismo colegio bilingüe acudirían masivamente los escolares catalanes si pudieran escoger libremente la lengua en que aprenden matemáticas?), hasta los defensores de la nueva ley catalana del cine reconocerán que su objetivo es alterar la demanda a través de la oferta. Otra vuelta de tuerca intervencionista. Ingeniería social, modelación de una sociedad avanzada según agarrotados patrones ideológicos de una minoría iluminada y conocedora de lo que nos conviene a todos.

La locura va más allá. Se prevé implantar en Cataluña una red pública de salas de cine. Bien mirado, es lógico: todo seguirá como hasta ahora, con las salas existentes proyectando sus copias en castellano, y además habrá varias decenas de salas nuevas casi vacías cubriendo la cuota obligatoria del 50%. Así será si el mundo sigue girando en Cataluña al margen de su clase política. Viven de nosotros, malgastan nuestros recursos, nos aleccionan, construyen su realidad virtual y trabajan para que desaparezca cualquier resistencia a su verdadera aspiración: gobernar todas y cada una de las facetas de nuestra vida, incluidos el ocio y la intimidad. Los sentimientos más básicos los vienen invadiendo y explotando de antiguo. Ahora se van a poner más sofisticados. ¡Y todavía dicen que se puede ser nacionalista y liberal!

Libertad Digital - Opinión