viernes, 5 de enero de 2007

Todos juntos contra ETA


Ha llegado la hora de construir. ETA nos ha dado nuevamente la oportunidad de volver a ser razonables. No es posible que la lucha electoral partidista nos ciegue hasta el punto de no darnos cuenta de que estamos en manos de ETA. Juega con nosotros y nuestras pequeñas rencillas personales, políticas y electorales. Es el terrorismo, su naturaleza. A esta hora de la película deberíamos tener aprendida la lección.

El terrorismo puso un Gobierno imprevisto el 14-M y ahora da razones a la oposición para que se ciegue en la desgracia de un diálogo roto. "¿Has visto? Teníamos razón". Ponga la frase en la Terminal T-4 de Barajas o en los trenes del 11-M. La misma cantinela, la misma estupidez, idéntico cálculo electoral. En un caso, el error de una política adolescente; en el otro, el error de un presidente pagado de sí mismo en su apoyo a la guerra de Irak.

A menudo nos mentimos sin darnos cuenta. La cercanía de los fines nos hace más indulgentes con los métodos. Comprobamos como el oportunismo sin discurso histórico del señor Madrazo o la sensibilidad independentista de ERC, los convierte en menos beligerantes con los etarras. Y, al revés, la línea más dura de la derecha los convierte en incapacitados para entender que este cáncer del pasado viene de un tiempo donde no hubo oportunidades democráticas para combatirlo.

Ni la sensibilidad de unos ni la insensibilidad de otros nos sirve. Ha llegado la hora de la verdad. Rodríguez Zapatero no puede seguir comportándose como un adolescente que desprecia toda la experiencia acumulada del pasado. Nos mintió y para conseguir engañarnos antes debió mentirse a sí mismo. No tenía más que bellos deseos, pero la realidad no se cambia por el mero hecho de desearlo. De ser así, a todos nos tocaría la lotería.

Se acabó. Señor presidente, salga, comparezca, reconozca su error, pida a continuación colaboración. Señor jefe de la oposición, dígale que rectifique, pero no lo humille, ofrézcale su colaboración y haga sitio, colabore para que el resto de partidos se impliquen en un frente antiterrorista. Sentí envidia sana cuando el 11-S, en medio de aquella inmensa desgracia de las torres gemelas, la oposición se puso a las órdenes del Gobierno de los Estados Unidos.

Es preciso comprender que hay problemas de Estado que deben sobrepasar la confrontación ideológica. Este es uno. Con la vida de las personas no se negocia. Nadie tiene derecho a utilizar la violencia en un Estado democrático para conseguir fines políticos. Nadie en un Estado puede saltarse las leyes a la torera. Y cuando se hace, el Ejecutivo lanza a las fuerzas de seguridad del Estado sin contemplaciones, es decir, bajo las normas, reglamentos y leyes del Estado de Derecho. Se han de perder los complejos que la larga noche franquista nos colocó con los grises. La policía es parte fundamental de la política. Sin ella, no sería posible la convivencia. Hemos de aprender a reivindicar el lugar digno que le corresponde y que aún no tiene por el recuerdo de lo que representó en el franquismo. Y sacarla a la calle con decisión. Ni un acto más de violencia callejera, ni un acto más de exaltación del terrorismo por parte de concejales o líderes de partidos fuera de la ley. Toda la fuerza legal del Estado contra el mal, ni un milímetro más, pero tampoco un milímetro menos. Y cuando la ley sea respetada, las armas entregadas y la esperanza de los delincuentes rota, entonces podremos ser generosos... con el permiso de las víctimas. Mientras tanto, es el Parlamento y sólo el Parlamento la única mesa de negociación de los ciudadanos.

Y si no están de acuerdo, podemos negociar; ahora sí, entre nosotros sí. De una manera o de otra, acabaremos cediendo unos y otros hasta formar ese frente común de todos contra ETA. La empresa merece la pena.

Antonio Robles - Secretario General de Ciudadanos (Libertad Digital) (05/01/07)

Ambigüedad y debilidad

El presidente del Gobierno visitó ayer la T-4 donde continúan las labores de desescombro para localizar a la segunda víctima, pero -cinco días después del atentado- sigue sin aclarar cuáles son las medidas que tomará para afrontar la crisis derivada de la ruptura del alto el fuego de ETA. Lejos de asumir que su política antiterrorista ha sido un error, el presidente aseguró que su «energía y determinación para alcanzar la paz es, si cabe, mucho mayor» después del atentado.

Esta ambigüedad de Zapatero es un jarro de agua fría para la opinión pública, que espera certidumbres y respuestas por parte del Gobierno. En efecto, querer alcanzar la paz es un deseo inobjetable. Lo que sucede es que desde que llegó a La Moncloa el concepto de paz ha ido indisolublemente unido a los contactos con la banda y su entorno, razón por la cual puede concluirse que Zapatero está enviando un mensaje de continuidad. Un nuevo error que se une al que ya cometió el día del atentado, cuando anunció la suspensión y no la ruptura del diálogo con ETA.

La imagen que traslada el presidente con este tipo de declaraciones pacifistas es la de debilidad frente a la banda terrorista, que ha roto la tregua con un brutal atentado. La actitud de Zapatero es tanto más incomprensible si tenemos en cuenta el hallazgo por parte de la Ertzaintza de 100 kilos de explosivos en un monte de Vizcaya, listos para ser utilizados en un atentado, sólo a falta del detonador. El artefacto se encontraba junto al coche del comando que huyó tras el descubrimiento de un zulo en Amorebieta, al que -recordemos- el Gobierno no le concedió importancia. La cantidad de explosivo y el hecho de que estuviera listo para ser colocado indica que el atentado de la T-4 no fue un aviso aislado, sino que uno o varios comandos de la banda están plenamente operativos.

Tanto Zapatero como la cúpula socialista -con el significativo silencio de los dirigentes regionales y de los miembros de la Ejecutiva- han optado por no reconocer los errores. Sólo el ex ministro José Bono se atrevió a hablar para decir lo que seguramente esperan oír los españoles: «A ETA habría que enseñarle seria y democráticamente los dientes, y que sepa que para negociar debe acercarse con los brazos en alto, y si no lo hace... que se atenga a las consecuencias». Para que el cambio de política sea creíble hay que empezar por variar el mensaje.

¿Pero quiere reralmente Zapatero cambiar de política? «Niego la mayor, el Gobierno no se ha equivocado en el proceso», respondió rotundo José Blanco en la ya comentada entrevista de Radio Nacional. Y sin asunción de errores, tampoco se aprecia en el presidente el propósito de la enmienda, ya que ayer volvió a evitar la referencia al Pacto Antiterrorista, aunque se comprometió a buscar «el concurso de todas las fuerzas políticas». Zapatero parece que prefiere preservar su relación con el PNV y con ERC, uno de cuyos portavoces ha echado la culpa al Gobierno de la ruptura de la tregua. Este sostenella y no enmendalla es la causa por la que la mayoría del PP -tal vez en un análisis precipitado- considera que Zapatero mantendrá el diálogo con ETA. No obstante, habrá que esperar a su comparecencia en el Congreso, aún sin fecha, para saber si está dispuesto a cambiar la política antiterrorista con hechos, que son más importantes que las palabras.

Editorial de El Mundo, 05-01-2007

Terminal

Comparece el presidente del Gobierno en la T-4 de Barajas buscando un instante de grandeza, ya que han encontrado el cuerpo del ecuatoriano Palate. Se anuncia, mientras camina entre los escombros, que el presidente ha suspendido su viaje a Murcia. Es un anuncio interesante, aunque algo inflado. Se trata de Murcia, no de Beijing (adonde se tarda más en llegar) y de un viaje de trabajo. El poder no necesita un determinado espacio físico para actuar, pero metidos en la necesidad simbólica tal vez habría sido más útil suspender las vacaciones en Doñana que los trámites de gestoría murcianos.

El presidente busca un instante de grandeza y acude con Miguel Sebastián a la terminal dinamitada. Miguel Sebastián es el candidato socialista a la Alcaldía de Madrid y el presidente lo lleva del brazo para ver dónde murió Palate. Los entierros siempre han sido importantes para hacer negocios, a condición de que los negociantes no aparezcan en las fotos con sus fauces iluminadas por la carcajada y el hambre. El presidente busca un instante de grandeza y convoca a los medios porque va a pronunciar una declaración solemne. No habla desde La Moncloa o cualquier otro gabinete político. El terrible escenario lo vincula con los ciudadanos antes que con los periodistas.

Los ciudadanos esperan una explicación del primus inter pares, dicha con algo de calidez y confianza. Una explicación no es una palmada en la espalda ni eso que hacen los toreros déspotas e inútiles cuando abanican la cara del toro con la muleta. No hay explicación. Hay bullshit: toro y su boñigas de nuevo. Y su insufrible gramática: «La democracia no se intimida, ninguna de las instituciones democráticas se intimidan, ni mucho menos el Gobierno». Ni mucho menos, democracia. El presidente exhuda frases: «ETA ha elegido el peor de los caminos». Vaya. «Para el fin de la violencia y la paz voy a poner lo mejor de mí mismo». Venga. «La energía que tengo para la paz es aún mayor». Boga. Los semánticos trataban de sacar punta a su verbo del día del atentado: Suspender. ¡Qué preciosismo! Ante una política basada en la supresión del sentido, ¿puede alguien pensar que el presidente eligió su palabra con el metro de iridio? Tuvo que venir Rubalcaba y su verbo de timba (liquidar), a cortar la hemorragia semántica.

Desde que ha habido Zapatero ha habido bullshit. Era irritante y desmoralizador, pero el presidente siempre tenía a mano la rendija: confiad en mí, sólo yo sé qué hay detrás de las palabras. Ahora es distinto. Ahora no puede argüir que el bullshit encanta a la serpiente. Ahora sólo supone un insoportable peso añadido sobre los cadáveres.

(Coda: Second Life es un mundo virtual creado por Linden Lab y fundado por Philip Rosedale. Un mundo que está distribuido en una amplia red de servidores y que puede ser jugado. Second Life proporciona a sus usuarios herramientas para modificar el mundo y participar en su economía virtual, que opera como un mercado real. Fuente: Wikipedia.)

Arcadi Espada
El Mundo, 05-01-2007

La gallinita ciega


"Seguirá escondido debajo de la cama hasta que escampe. Es lo único que ha aprendido de un adulto, Marx (Groucho): "Resulta mejor permanecer callado y parecer idiota que abrir la boca y disipar todas las dudas definitivamente"."

Constatemos lo obvio: hoy, la ETA está mucho mejor que hace un año, y dentro de un año estará mucho mejor que hoy. A saber, les ha derogado de facto la Ley de Partidos; de ahí que contemple alelada a sus ocho serpientes enroscadas en el Parlamento vasco con el hacha bien afilada sobre el escaño para lo que fuere menester. Además, la reflexión del gudari Javier Bilbao ("Ven aquí, cabrón, que te voy a arrancar la piel a tiras") ha servido de aval ante la Unión Europea con tal de equipararla solemnemente al Reino de España en un mismo plano de igualdad moral. Pues, tal como su cuate Arnaldo Otegi, hasta que nadie vote lo contrario en Bruselas – y nadie lo votará– ese intelectual ya es todo un combatiente de una conflagración formal.

Al tiempo, a los demás figurantes del "proceso", como también se han portado muy, muy bien y han sido muy, muy obedientes, los Reyes les han dejado 350 pipas nuevas de trinca en el calcetín remendado de Josu Ternera. Mas por si todo eso fuera poco, con siglo y pico de demora la Ciencia acaba de demostrar que San Sabino Arana llevaba razón en el controvertido asunto de los cráneos y la capacidad cognitiva. ¿La prueba del nueve? Al día siguiente de que el Euskobarómetro revelase que el 64 por ciento de los vascos creía "perfectamente posible" que hubiese un atentado, el ministro del Interior de los maketos sentenciaba pasmado que "nadie esperaba un atentado". Y por si todo nunca fuese bastante, lo que ni soñaron con Suárez, ni soñaron con Calvo Sotelo, ni soñaron con Felipe González, ni soñaron con Aznar, ni hubieran soñado con nadie con pantalones largos y dos dedos de frente –que el Estado se rebajaría algún día a tratarlos de tú a tú como interlocutores políticos–, acaban de lograrlo con el Niño que también sueña despierto porque tampoco quiere crecer jamás.

Sigamos constatando lo obvio: el drama no es que la ETA tenga por norma no mentir –eso ya lo traíamos sabido de casa–, lo verdaderamente terrible, lo atroz, es que quien no mentía era el Niño. "El poder no me va a cambiar", le confesó a un amiguito de El País al llegar a La Moncloa. Y ahora sabemos que decía la verdad: no lo ha cambiado. Así, igual que siempre, con esa conciencia suya acribillada de esquirlas de acne y la cabecita rebosante de dulce regaliz, seguirá escondido debajo de la cama hasta que escampe. Es lo único que ha aprendido de un adulto, Marx (Groucho): "Resulta mejor permanecer callado y parecer idiota que abrir la boca y disipar todas las dudas definitivamente". Al cabo, ya se encargaría Peces de obedecer a la requisitoria de Gara: "¿Por qué el atentado de Barajas imposibilita al Gobierno para la búsqueda del diálogo y no lo hizo el atentado en el madrileño barrio de Simancas llevado a cabo ocho días después de que se aprobara la Declaración del Congreso?". ¿Acaso por ese accidente de los muertos? "Los muertos no estaban en los planes de ETA", se ha apresurado a susurrar Peces con la venia de sus señorías.

No hay ningún impedimento, pues: cuando salga de su escondite, el Niño volverá a jugar a la gallinita ciega en el jardín. Seguro.

José García Domínguez
Libertad Digital, 05-01-2007

Preparando nuevas trampas


"La primera reacción de Rubalcaba fue transparente: no se esperaba esto. De la ETA no esperaba atentados. ¿Qué esperaba entonces? ¿Bailes regionales?"

Que nadie se llame a engaño. Por compungido que parezca el ministro del Interior, por mucha mano que tienda para complacer momentáneamente a la oposición, los hechos son los que son, los muertos están muertos, la ley inaplicada, el Estado rendido y el presidente, que es quien debe asumir el coste de su gravísimo error virando o dimitiendo, ni siquiera ha alterado su visión. Ni la alterará. Pervive en él su esquemita abyecto de buenos abertzales equivocados en el método, su asfixiante concepto de paz, su disposición a cantar las virtudes de Otegi y De Juana, su alegre aceptación de un colosal chantaje.

La izquierda gobernante tiene bien calibradas las debilidades del adversario. Sabe a los populares siempre prestos al abrazo fraterno cuando las cosas se ponen feas. Hará bien el PP en defraudarles esta vez, en recordar al gobierno por qué estamos donde estamos: por qué la exangüe banda de hace unos pocos años encara el 2007 crecida y armada hasta los dientes, provista de fondos, explosivos y pistolas, legitimada por incontables agasajos socialistas, con su McGuffin internacionalizado de la mano de curas-trampa y de violentos nóbeles de la paz, con unas fuerzas de seguridad adormiladas por el apaciguamiento, con una judicatura volcada en la contextualización de sus resoluciones y con una indescriptible fiscalía de partido. Y con los cachorros de etarra enseñoreados de las calles o las kales vascas. Y, lo peor de todo, con media sociedad intoxicada por diarios y cadenas progubernamentales que la han acostumbrado a aceptar el núcleo de la lógica terrorista: la existencia del "conflicto", la necesidad de negociar, la supremacía de la "paz" sobre la libertad, la dignidad y la justicia.

La primera reacción de Rubalcaba fue transparente: no se esperaba esto. De la ETA no esperaba atentados. ¿Qué esperaba entonces? ¿Bailes regionales? Su reproche es el que se hace a un amigo que te ha traicionado o a una pareja que te ha puesto los cuernos. Pero esperar fidelidad de ciertos partenaires es cosa de orates.

No habrá dimisión de Rodríguez ni viraje a sotavento. Sólo habrá lo que el presidente está capacitado para producir: engaños y palabrería. Más de lo mismo. Ahora proponen un pacto antiterrorista, como si no tuviéramos uno. Lo que ellos quieren es una martingala que acoja en su seno a la ERC, donde consideran que la ETA ha puesto más de su parte que el gobierno. Un pacto, en fin, donde el PP no podrá respirar. Cuando las mujeres socialistas entregaron su flor a la abogada batasuna, el PSOE perdió la inocencia.

Juan Carlos Girauta
Libertad Digital, 05-01-2007

La Asociación de Escoltas se ratifica y ofrece al PSOE la lista de socialistas que han recuperado la protección

La Asociación Española de Escoltas hizo público este viernes un comunicado en el que se ratifica en las declaraciones realizadas por su presidente Vicente de la Cruz a Europa Press en las que aseguraba que a mediados de noviembre, un "grupo numeroso" de políticos pertenecientes al PSOE, solicitaron la recuperación de los servicios de escolta, subrayando que esto fue debido a que tenían "información que les decía que las cosas no iban bien". El PSOE exigió una rectificación a De la Cruz negando que ningún político socialista haya variado su sistema de seguridad.

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Europa Press, 05-01-2007

Última hora: se localizó a la segunda víctima

CON EL PELIGRO DE QUE SE DERRUMBEN CINCO PLANTAS DE ESCOMBROS
Los bomberos tratan de rescatar el cuerpo de Armando Estacio con un arriesgada operación que puede durar 17 horas


El rescate de la segunda víctima mortal del atentado de ETA en Barajas avanza lentamente después de que se localizara el cuerpo en el interior de su vehículo. Según ha confirmado el alcalde de Madrid, la "compleja y arriesgada" operación de los operarios podría prolongarse más de 17 horas. La familia, que se ha manifestado aliviada tras el hallazgo, ha manifestado su deseo de repatriar el cuerpo como el de su compatriota también víctima del acto terrorista, Carlos Alonso Palate. Mientras continúan los trabajos en la T-4, otro hallazgo confirmó que la banda continuaba actuando durante la tregua: la Ertzaintza localizó un artefacto listo para estallar con 100 kilos de explosivo.

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Europa Press, 05-01-2007

Entre los escombros y entre los muertos

A medida que pasan los días desde el atentado de ETA en Barajas, la sensación de desorientación que transmiten el Gobierno, los demás partidos que le apoyan y sus medios afines va creciendo en intensidad. El País insta a la unidad de los demócratas mientras El Periódico y el Avui vuelven a arremeter contra las víctimas. Rubalcaba exige al PP apoyo para el Gobierno mientras Blanco embiste a los populares y Simancas El Inimaginable los acusa de ponerse al frente del "facherio más radical". Zapatero suspende el proceso, Blanco lo rompe y Rubalcaba lo liquida, al mismo tiempo que PNV y ERC afirman que el proceso no está muerto. El Ministro de Interior remite a Joan Mesquida para conocer los análisis de los explosivos, Mesquida remite al Ministro de Interior y Rubalcaba se sale por la tangente.

No hay información, no hay respuesta concertada, no hay un mensaje claro para la ciudadanía. La reacción del Gobierno es la del mentiroso a quien han pillado con las manos en la masa después de tres años de engaños y mentiras. No había proceso, no había informaciones secretas que avalaran nada de nada, no había ningún Plan B, pero es que tampoco había Plan A. Todo se reducía a un proyecto común en el que Zapatero se había entregado, atado de pies y manos, a quienes empuñan las pistolas.

Los dos muertos les han cogido con el paso cambiado. Por supuesto que esperaban un atentado, pero no de esta magnitud, ni tampoco con víctimas mortales. ETA no buscaba tampoco esas víctimas, pero tampoco le preocupa que se hayan producido: sabe que es el PSOE quien va a tener que cargar con el coste de opinión pública. Incluso, con una siniestra frialdad, los asesinos de ETA saben que esas víctimas acentúan la presión sobre un Zapatero que no tiene otra salida que huir hacia adelante.

Zapatero es consciente de que, abierta la veda de los muertos, ETA dispone aún de más poder de coacción sobre el Gobierno, poder que no dudará en utilizar con el fin de que éste respete el calendario de pagos. Pero en el banco de la opinión pública, esos dos muertos han hecho que el índice de solvencia de Zapatero se reduzca hasta extremos alarmantes. ¿En manos de qué usureros tendrá que ponerse Zapatero para conseguir el crédito con el que pagar y del que ahora carece?

Preparémonos para lo peor. No habrá vuelta al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo: ya lo ha anunciado López-Garrido. Se cerrará de nuevo filas en un frente anti-PP: ya lo ha sugerido Rubalcaba. Se continuará el proceso de cesiones a ETA-Batasuna: ya lo dejó traslucir Zapatero. Y para compensar el coste que esa posición va a tener, la campaña contra el PP y contra los medios de comunicación independientes va a ser feroz.

Zapatero no va a detener su carrera hacia el abismo, y arrastrará con él a su partido. Y al propio régimen. Y la factura, como de costumbre, la pagaremos a escote entre todos los españoles.

A menos que la sociedad civil sea capaz de reaccionar y de decir de forma cívica y pacífica, pero firme y clara, que se acabó. Que se acabaron las mentiras. Que se acabaron las manipulaciones. Que se terminó lo de que la Ley no se respete. Que ya no hay barra libre para ningún asesino. Que tenemos derecho a saber la verdad sobre todo lo que ha ocurrido en España desde las 7:37 del día 11 de marzo de 2004. Que el hecho de que en España haga falta un partido socialista fuerte no quiere decir que haga falta este partido socialista. Que los españoles no nos merecemos este presidente de Gobierno.

Y, sobre todo, que no estamos dispuestos a seguir siendo la carne de cañón dentro de un proceso "duro y difícil" que no busca conseguir la libertad, ni siquiera la paz, sino simplemente garantizar el poder a un individuo capaz de largarse a tomar las uvas rodeado de patos en Doñana mientras, entre los escombros, los equipos de rescate seguían tratando de encontrar a los muertos.

Luís del Pino
Libertad Digital, 04-01-2007

jueves, 4 de enero de 2007

Contradicciones en la supuesta defensa de los animales

Señora ministra de Medio Ambiente,

Hace unos días, en estas páginas, escribió usted un artículo en el que se congratulaba del debate suscitado por sus anteriores declaraciones sobre la tauromaquia. Aprovechando la oportunidad, deseo manifestarle que siempre me place debatir sobre un tema tan controvertido como los toros, cuya polémica sigue viva a través de los siglos. No obstante, en este caso, lamento que el debate haya sido promovido precisamente por usted, pues no deja de ser sorprendente que sus criterios morales sobre la corrida, los anteponga a la defensa del medio ambiente.

Se lo expreso así, porque no hay en España una actividad que promueva mejor que los toros el sostenimiento ambiental. Los juicios que formula siendo ministra del actual Ejecutivo, llevan como consecuencia final la criminalización de unos ciudadanos que asisten a un espectáculo legal, de gran asentamiento, no sólo en España, sino en Francia, Portugal y cinco países americanos. Cuando en su artículo expone analogías con la esclavitud o el maltrato a las mujeres, sitúa implícitamente la tauromaquia y a sus aficionados, en una consideración de anacrónica crueldad, comparable a esos ejemplos. No me parece que forme parte de sus atribuciones establecer dudas éticas sobre nuestras inclinaciones artísticas, las cuales son, como usted misma señala, absolutamente legales.

Resulta paradójico que una ministra de Medio Ambiente formule reparos morales sobre la corrida, en vez de poner como ejemplo mundial de ganadería extensiva, de respeto medio ambiental y ecológico, a los criadores de toros españoles que han conseguido proteger este animal, proporcionándole, como a ningún otro, su espacio vital. En cambio, me sorprende que cite usted a Cataluña como paradigma por la futura desaparición de los toros en aquella comunidad, sin referirse antes al trato que reciben allí los más de 10 millones de cerdos hacinados cruentamente. No encontraríamos en la Historia un ejemplo parecido de maltrato a tantos millones de animales a los que se les priva de su espacio vital.

Además, sabe usted perfectamente, que la Unión Europea ha condenado a España ante la grave contaminación por purines provocada por esta disparatada forma de ganadería intensiva en aquella comunidad. Una de las más funestas consecuencias que conlleva ha sido la contaminación de los acuíferos, y eso representa un enorme desastre medio ambiental en un país como el nuestro, donde el agua es un bien limitado.

No deja de ser paradójica esta mención a Cataluña por parte de un miembro del Gobierno español pues parece desconocer que las limitaciones catalanas a la tauromaquia tienen como motivo esencial el rechazo a una tradición que el nacionalismo desprecia por española. Eso no impide que Barcelona tenga un zoo municipal, y que el presidente de dicho campo de concentración animal sea quien más ha vilipendiado las corridas ¿No es hoy un zoo una de las mayores e inútiles torturas de toda clase de bichos?

Entre otros ejemplos de gradual desaparición, cita usted la caza del zorro en el Reino Unido, pero me cuesta percibir dónde se halla el paralelismo, pues no puede de ninguna manera compararse un arte de la dimensión de los toros, con lo que ha representado y representa dentro del patrimonio cultural español, y una actividad cinegética de más o menos arraigo entre la nobleza británica. Los toros son hoy el último gran arte del mundo occidental, que, a pesar de las distintas transformaciones, ha sobrevivido milagrosamente desde la Antigüedad frente a toda corrección política.

Es, sin duda, un rito duro, cruel como la vida, porque en cada rincón de nuestra subsistencia, de nuestra evolución, encontramos crueldad. Hay crueldad en la formación de un bailarín, de un deportista, y no digamos en esas niñas practicantes de la gimnasia rítmica que compiten en las Olimpiadas. El objetivo de todo ello es la emoción y la belleza. Pero si hemos asumido que los humanos somos algo más que una amalgama de huesos e instintos moviéndonos exclusivamente por la supervivencia como el animal, la misma razón material que justifica comernos un filete nos avala ante todo lo que sea desarrollar las capacidades mentales, como pueda ser el arte o la investigación científica. Incluso a costa de un supuesto sufrimiento animal, porque en el hombre civilizado la búsqueda de la verdad y la belleza es tan imprescindible como el filete.

Denoto en su artículo cierta inclinación por establecer una política igualitaria y pacifista en la naturaleza. Es una ficción muy placentera, pero, lamentablemente, la muerte y el dolor forman parte indisoluble de la vida. Tratar de esconder o presentar una vida sin muerte es faltar a la verdad. Enfrentarse a ella con un protocolo de belleza tan indiscutible como la corrida nos sitúa ante una realidad difícil de asumir, lo que hace de los toros un rito didáctico y moral. Pero esa moral no le gusta, y veo que en vez de la verdad, prefiere un circo con la muerte escondida, como el caso de las corridas en Portugal. Aquí, señora, llegamos al núcleo de la cuestión; el puritanismo. Nadie debe saber la historia de una morcilla. La muerte bien escondida y, así, a los que asisten a un acto semejante, usted les acusa veladamente de pagar para deleitarse con la crueldad.

De la misma forma que la gente no consume almejas vivas por el placer de verlas sufrir con el limón, los aficionados no acudimos a la plaza para compensar ninguna patología semejante. ¿Pero son acaso las almejas inferiores a un toro? Porque cuando habla de sufrimiento y crueldad, ¿hasta dónde establece los límites permisibles? ¿A las moscas que perecen brutalmente con el insecticida? ¿O al genocidio de bacterias por el antibiótico? Sería curioso saber quiénes encabezan la lista de los 40 animales principales. Una rata, ¿es más o menos digna que un gato?

Por ese camino, señora ministra, no sería extraño que mañana planteara la necesidad de acabar con la hípica, pues, bajo esos criterios tan exquisitamente compasivos, no veo por qué un caballo deba pasar por la vejación a su dignidad animal, soportando sobre la espalda a un explotador, que encima le va pegando taconazos en las costillas, además de extenuarlo para su deleite burgués.

En definitiva, ante esta época de simulaciones puritanas, los toros alcanzan mayor sentido que en el pasado, de tal manera que prefiero hoy dos buenos pases de Enrique Ponce que la mejor obra de Shakespeare, y no soy del PP al que usted, indirectamente, aprovecha su artículo para incluirlo en esa polémica, mezclando el terrorismo de por medio. Tranquilícese, a los toros asiste tanta gente de derechas como de izquierdas, no es patrimonio de ninguna facción.

Es del pueblo, como ningún otro arte lo ha conseguido en España. Es posible que quienes asistimos a las corridas pertenezcamos a un mundo que desaparece. Un mundo poblado hoy por mucha gente que exhibe constantemente el repudio a todo signo de crudeza. Me parece muy compasivo, pero siempre me causa cierto recelo la ostentación pública de tanta filantropía. Sobre todo porque, hasta el momento, quienes más me han insultado han sido los defensores de los animales, y le puedo asegurar que he sido notablemente insultado a lo largo de mi vida, pero jamás con la violencia de los antitaurinos. Éste es el problema de la tauromaquia y de la vida; las contradicciones. Algo que los puros quieren siempre finiquitar.

TRIBUNA LIBRE DE ALBERT BOADELLA
El Mundo, 04-01-2007

En la zona cero

Igual que en el cuento de los niños, de nuestro presidente puede decirse aquello de que quien con asesinos se acuesta, ensangrentado se despierta. Por supuesto que ETA es nuevamente la responsable del crimen, pero el Gobierno del Partido Socialista puede ser acusado de irresponsable.

Hace menos de una semana, el conocido abogado abertzale Txema Montero temía públicamente un inmediato golpe de la banda. Entretanto, Zapatero nos despedía el año con un bucólico discursito sobre lo felices que los españoles íbamos a ser en este año que empezaba. Siempre se debe sospechar de estas blanduras y talantes que sonríen. ZP ha declarado que para él es irrenunciable desayunar todos los días con Sonsoles y las niñas, y también cenar con ellas. Si estadistas como Sir Winston Churchill o el presidente Roosevelt hubieran tenido tales principios habrían sido carnaza de la befa pública y las tiras de los cómics de los periódicos.

Cualquiera que leyera los diarios de los últimos meses podía llegar a imaginar y saber que el alto el fuego era una simulación, y que mientras el pánfilo de Patxi López se reunía con Otegi y clamaba contra el Partido Popular, ETA robaba arsenales, pistolas, vehículos, matrículas, en un ensayo general contiguo. Cabe reprocharle a nuestro presidente que no le hayan dado noticias de lo que estaba al cabo de la calle ni siquiera los servicios secretos, ni la Policía Nacional y mucho menos la Guardia Civil. Hasta desoyó las advertencias francesas. Era inevitable que a este estólido pajarito le pillara en el coto de Doñana desayunando con sus niñas.

El presidente ha alardeado demasiado de que ETA no mataba desde hacía más de tres años (30 de mayo de 2003) sumando administraciones políticas populares y socialistas. Ahora el futuro Nobel de la Paz deberá esperar al menos hasta 2011 para intentar retomar su diálogo de besugos y eso, si consigue la reelección de 2008. Su ministro del Interior ha recalcado que el tan famoso proceso de paz está muerto pero todos hemos escuchado nítidamente a Zapatero que este proceso de Kafka en donde unos jueces desconocidos nos condenan a penas ignotas, está en suspenso, volante como nubes en su atrabiliario cerebro.

Zapatero, tan amante de las fotos, ni siquiera se la ha hecho esta vez en nuestra zona cero de la T-4 de Barajas. Tendrá pudor, y también conoce que éste es el comienzo de una cuenta atrás que no le conduce a ningún futuro. Cada uno decide ahorcarse como quiere.

Martín Prieto, Bajo el volcán
El Mundo, 04-01-2007

¿Qué menos que Zapatero comparezca en el Congreso?

Mientras los equipos de emergencia rescataban esta madrugada el cadáver de la primera víctima mortal acaecida desde que ETA anunciara un «alto el fuego permanente» que el Gobierno dio siempre por irreversible, el número dos del PSOE, José Blanco, se revolvía contra su entrevistador en Radio Nacional negando que Zapatero se haya «equivocado» durante el mal llamado proceso de paz. Su tono no augura nada bueno porque sin autocrítica es difícil que haya la sincera rectificación que exigen las circunstancias.

En todo caso la opinión pública espera conocer de labios del presidente cuáles son sus planes. Zapatero salió ayer de su encierro de los últimos cuatro días y se reunió con las familias de las víctimas, demostrando sensibilidad y reflejos ante las críticas que ayer mismo esbozaban contra él en nuestras páginas

El líder del PP se adelantó al jefe del Ejecutivo, visitando la zona cero ayer por la mañana, antes de presidir el Comité Ejecutivo, en el que se decidió pedir la comparecencia urgente de Zapatero en el Congreso para explicar cuál va a ser la política antiterrorista tras la ruptura del alto el fuego.

La petición del PP es muy razonable, como lo es la actitud de Mariano Rajoy desde el atentado. ¿Qué menos que el presidente comparezca para dar certidumbres a los ciudadanos? Además, fue Zapatero quien convirtió al Parlamento en protagonista del diálogo con ETA, al impulsar la resolución que dio cobertura a sus contactos con los terrroristas. Y en el Congreso -aunque no en el pleno- anunció el comienzo de la fase formal de esos contactos. Los socialistas, a través de López Garrido, respondieron ayer al PP que ellos no solicitaron la comparecencia de Aznar tras la ruptura de la tregua de 1999. Habrá que recordar una vez más al PSOE que la actual crisis no tiene nada que ver con lo sucedido en el 99. La anterior tregua de ETA fue producto del Pacto de Lizarra firmado por los nacionalistas con los proetarras, no de encuentros secretos del Gobierno ni del PP con la banda. Además, el entonces presidente Aznar no transmitió una y otra vez a los ciudadanos mensajes de optimismo como Zapatero, el último 24 horas antes del atentado.

En la Ejecutiva del PP, todos los intervinientes expresaron su convencimiento de que Zapatero pretende mantener abierto el proceso con ETA, por lo que reclamaron a Rajoy que no se fíe de él. Una desconfianza que puede estar justificada, puesto que hace dos años Zapatero abusó de la buena fe de Rajoy, cuando se comprometió a crear una comisión negociadora con el PP sobre el modelo territorial que nunca vio la luz.

El presidente tiene una vía de conjurar esa desconfianza del principal partido de la oposición, al que necesita para salir del atolladero. El primer paso sería convocar la comisión de seguimiento del Pacto Antiterrorista. El Gobierno pretende impulsar un nuevo pacto. ¿Para qué crear un instrumento nuevo cuando el que ya existe fue el mejor que ha tenido el Estado de Derecho contra ETA? Si Zapatero quiere que el resto de los partidos participe, que los invite a sumarse. Será la prueba del algodón para que todos se definan.

Editorial de El Mundo, 04-01-2007

miércoles, 3 de enero de 2007

Tristeza y alegrías

Una prueba de la mala fe del actual gobierno y sus afines, prueba de que no han cambiado en absoluto, son sus acusaciones a la derecha por “condenar al gobierno más que a la ETA” (¡lo dicen los sujetos que llamaban “asesino” a Aznar y no a los terroristas del 11-M, que asediaban y asaltaban las sedes del PP y premiaron a los supuestos autores islámicos!); o por “alegrarse” del atentado. Desde luego, ningún demócrata dejará de alegrarse del serio golpe recibido por el “proceso de guerra” a la Constitución y al estado de derecho, como le entristecerá el destino de las víctimas, causadas por aquellos a quienes tanto había favorecido el gobierno, corresponsable, por tanto. Cuando las turbas pro socialistas, instrumentadas desde la SER y otros medios, llamaban “asesino” a Aznar, mentían radicalmente, porque Aznar no había favorecido ni premiado a los terroristas, fueran islámicos, etarras u otros; justo al contrario que Zapo. El gobierno no se ha rendido ante la ETA, es a la sociedad a la que quiere rendir. Lo suyo se llama colaboración política.

Ya lo indiqué otras veces, y perdonen la insistencia: con la irrisoria oposición actual, sólo una firme respuesta ciudadana o las peleas entre los socios del proceso gangsteril pueden echar abajo el siniestro apaño. Pero muy difícilmente se hundirá éste por una rectificación del gobierno. Para él, el proceso no es un error, sino el eje de una estrategia con muchos ingredientes, desde los acuerdos con los separatistas hasta la “memoria histórica”. No puede dar marcha atrás. Intentará algún rodeo, salvar la cara con medidas aparentes; quizá aumente o finja aumentar la presión sobre Batasuna, siempre con el horizonte de una no lejana liberación de los detenidos; maniobrará de cara a la galería para seguir en lo mismo. Pedirle que vuelva al Pacto Antiterrorista y por las Libertades no es una ingenuidad, sino una sandez descalificadora. Es ignorar voluntariamente la lógica de la situación, olvidar que el pacto ya fue traicionado a poco de firmado; es “mirar al futuro” y cerrar los ojos a la continua mentira e insidia que ha caracterizado el gobierno de estos personajes. Mentira nacida, no necesariamente de algún defecto personal, sino de la naturaleza misma de su estrategia política.

Otros ingenuos piden elecciones anticipadas. ¡Grave riesgo!

Pío Moa, Presente y pasado
Libertad Digital, 03-01-2007

Última hora: Hallan el cadáver de Carlos Alonso Palate, una de las víctimas de ETA en el atentado de la T-4

Los equipos de rescate han encontrado uno de los cadáveres de los dos personas desaparecidas en el atentado de ETA en la T-4 de Barajas el día 30 de diciembre. Se trata de Carlos Alonso Palate, de 35 años, cuyo vehículo era el más alejado de la furgoneta bomba. Carlos Palate ha sido localizado dentro de su automóvil, que se encuentra sepultado bajo gran cantidad de escombros que deben de ser previamente retirados para acceder al coche. Los bomberos del Ayuntamiento de Madrid y la Policía Científica lograron localizar el vehículo tras realizar un pequeño orificio entre los escombros, a través del cual pudieron observar que también se encontraba el cadáver. Cuatro días después del atentado, Zapatero adelantó a este mismo miércoles la visita a los familiares de las víctimas prevista para este jueves tras el hallazgo del cadáver.

Europa Press, 03-01-2007, 20h00

Un gobierno desorientado que debe rectificar con la ayuda del PP

El ministro del Interior aseguró ayer que ningún informe policial le advirtió de que ETA iba a romper la tregua. Rubalcaba desviaba así la atención hacia los cuerpos de seguridad, a pesar de que sólo diez días antes del atentado de la T-4, él mismo -sin confirmar ni desmentir una reunión del Ejecutivo con ETA- había afirmado que «la obligación del Gobierno es saber cómo va el proceso y tiene muchos medios y vías para saberlo». Estas vías llevaron a La Moncloa y a Interior a transmitir una sensación de optimismo que no se correspondía con la realidad.

Es más. Probablemente si alguien hubiera advertido al Gobierno de que los terroristas planeaban romper la tregua, habría sido tachado de agorero y pesimista. Ahí queda el dato de la dimisión del número tres del CNI y cabe recordar las declaraciones del ex abogado de Herri Batasuna, Txema Montero, quien pronosticó que ETA volvería a matar pronto, lo cual le valió una reprimenda del PNV y del Gobierno, que le reprocharon que hablara «sin datos».
La actitud del Ejecutivo permite pensar que sólo quería escuchar y ver lo que le convenía, razón por la cual no dio la importancia debida al robo de las pistolas en Francia y el propio Rubalcaba minusvaloró el hallazgo del último zulo. Queda en pie la pregunta de quiénes eran los interlocutores del Gobierno en sus contactos con ETA, por que es evidente que la dirección de la banda ya había decidido romper la tregua cuando Rubalcaba confiaba en que «el proceso» pasara «a fases sustantivas».

El rasero de Rubalcaba

Han pasado cuatro días desde el atentado y el ministro del Interior no tiene pistas sobre la identidad de los autores, ni sobre el tipo ni la cantidad de explosivos utilizados por ETA. Tampoco han podido hallarse aún los cuerpos de los dos desaparecidos. Es pertinente recordar aquí qué sucedería si aplicáramos al Gobierno socialista el mismo rasero que se aplicó al Ejecutivo del PP en los días siguientes al 11-M. Nos parecería un error que el PP administrara al PSOE la misma medicina. Pero el ministro Rubalcaba tendría que darse cuenta de la injusticia que él mismo cometió con los que eran responsables de Interior en aquel momento. También resulta útil para el análisis recordar que una de las conclusiones de la comisión del 11-M fue la falta de previsión del Gobierno de Aznar sobre el terrorismo islamista.

Lo cierto es que la reacción ante el brutal atentado de ETA está poniendo en evidencia a un Gobierno desorientado, que parece no darse cuenta de la dimensión de lo que está en juego. Cabe preguntarse por qué el presidente Zapatero aún no ha acudido al lugar de los hechos. El cuñado de uno de los desaparecidos se queja hoy en una entrevista que publicamos de que Zapatero no haya aparecido por allí ni siquiera haya enviado una nota a las familias. Asimismo, cada día que pasa se acentúa su error de las primeras horas. Su ministro del Interior tuvo que utilizar ayer las palabras que el presidente no se atrevió a pronunciar el sábado: «El proceso está roto, liquidado, acabado y es insalvable».

Sin embargo, Rubalcaba no dio aún el paso imprescindible hacia el único camino razonable que ahora tiene el Gobierno: la vuelta al consenso con el PP. El ministro no quiso comprometerse a una convocatoria del Pacto Antiterrorista, aunque anunció una ronda de contactos la semana que viene con todos los grupos parlamentarios, argumentando que el Gobierno quiere recuperar la unidad de las fuerzas políticas contra ETA. Lo cual no es más que un eufemismo, puesto que el Gobierno nunca perdió el respaldo de ERC, IU, CiU y PNV. El portavoz de ERC en el Parlamento catalán tuvo ayer la desfachatez de decir que ETA «ha puesto más de su parte» en el proceso que el Gobierno. Con socios así... La única quiebra ha sido la producida con el PP y con los millones de votantes a los que este partido representa.

Los dirigentes populares pueden haber hecho críticas exageradas -como la de acusar a Zapatero de rendirse ante ETA-, pero es indudable que Rajoy tenía toda la razón al advertir que no había ni un solo elemento para pensar que la banda estaba decidida a abandonar la violencia.

Cuestión de confianza

Al presidente del Gobierno no le deben doler prendas en reconocer que se equivocó, puesto que seguramente lo hizo de buena fe, y cuanto antes dé ese paso, mejor para todos. Por lo que se refiere al PP, lo lógico sería que su ejecutiva, que hoy se reúne de forma extraordinaria, hiciera un ofrecimiento al Gobierno para volver al Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, comprometiéndose a cambio a no utilizar la lucha antiterrorista como elemento de confrontación política. En el seno de dicho pacto deberían tomarse iniciativas policiales, diplomáticas y judiciales, a través de la Fiscalía. Cuando los técnicos calculan que la reconstrucción de los destrozos de la T-4 costarán entre 30 y 40 millones de euros, hay que preguntarse si el fiscal seguirá poniendo pegas al embargo de los bienes de las herriko tabernas.

La convocatoria del Pacto Antiterrorista no debería aplazarse más de una o dos semanas, por lo cual si el Gobierno responde negativamente al emplazamiento del PP, Rajoy tendría que dar el paso de pedir al presidente del Gobierno que se someta de inmediato a una cuestión de confianza ante el Congreso para saber con qué respaldo cuenta para gobernar. Si Zapatero no accediera a esa petición, estaría justificada la exigencia de elecciones anticipadas. Sólo si el presidente del Gobierno se negara a pactar o someter su política al debate y a las urnas, estarían justificadas otro tipo de iniciativas, ya que un amplio sector de la sociedad española podría llegar a la conclusión de que para hacer frente a ETA sería preciso desembarazarse de Zapatero. No obstante, esperamos que el presidente esté a la altura de las circunstancias y se comporte como un hombre de Estado, dejando al margen los intereses partidistas.

Editorial de El Mundo, 03-01-2007

ERC afirma que la banda «puso más de su parte» en el proceso y reprocha a Zapatero su «frivolidad»


El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Ridao, afirmó ayer que ETA ha sido quien «ha puesto más de su parte» para salvar el proceso de paz y acusó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber actuado con «demasiada frivolidad».

El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Ridao, afirmó ayer que ETA ha sido quien «ha puesto más de su parte» para salvar el proceso de paz y acusó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber actuado con «demasiada frivolidad».

En declaraciones a Ona Catalana recogidas por Efe, el portavoz de ERC -socio del PSOE en el tripartito catalán- reprochó al Gobierno que no haya hecho «ningún gesto», mientras que ETA, según dijo, «ha aparcado debates» sobre territorialidad y autodeterminación «para poner sobre la mesa el acercamiento de presos y la legalización de Batasuna para que pueda concurrir a las próximas elecciones municipales».

En un posterior comunicado de ERC referido a las declaraciones hechas a esta emisora, Ridao emplazó al Gobierno de Rodríguez Zapatero a «continuar el proceso de paz» en el País Vasco, «a pesar de la irracionalidad de ETA».

Según Ridao, el Gobierno «debe valorar los gestos y renuncias que durante meses ha hecho la organización armada, aparcando cuestiones hasta hace poco innegociables como la territorialidad o la autodeterminación, mientras que por parte del Estado no se han llegado a concretar gestos como el acercamiento de presos».

También ayer, el vicepresidente de la Generalitat catalana, Josep Lluís Carod-Rovira, afirmó que «en estos momentos cabe condenar el terrorismo más allá del pensamiento crítico sobre lo que se ha podido hacer o dejado de hacer» y destacó que «la obligación del Gobierno democrático de Cataluña» es apoyar «sin complejos de ningún tipo» al Ejecutivo de Zapatero.

Carod abogó por que haya un proceso de paz que «haga irreversible la violencia». En su opinión, lo peor que podría pasar es que el proceso de paz «se dé por terminado».

Para Carod, «la causa de la paz está por encima de cualquier otra consideración y de cualquier discrepancia que pueda haber» y remarcó que el PP «aprovechará» las «dificultades del momento» para utilizarlo en contra del Gobierno.

El Mundo, 03-01-2007

"Zapatero no ha asomado por aquí ni las orejas"

Amarga queja de los familiares de los dos ecuatorianos desaparecidos: «Ni ha enviado una nota de pesar»

«Zapatero no ha asomado por aquí ni las orejas». Víctor, el cuñado de Diego Armando Estacio, uno de los ecuatorianos desaparecidos tras el atentado de ETA contra la T-4, está indignado. Le duele que el presidente del Gobierno todavía no les haya «ni llamado». «Ni ha enviado una nota de pesar», se queja desde el hotel madrileño donde los familiares aguardan conocer la suerte de sus parientes. La familia de Diego se siente abandonada por el Ejecutivo y dice que en cuatro días no ha recibido noticia de las investigaciones. «No queremos comodidad ni comida. Sólo información», se lamenta otra allegada.


El lamento de Víctor resuena como una letanía en el vestíbulo del hotel Auditorium, cercano al aeropuerto madrileño de Barajas. Una queja que, sumada a la incertidumbre y a la desgracia, se convierte en un cóctel difícil de digerir para la familia de Diego Armando Estacio, un joven ecuatoriano de 19 años, que trabajaba en la construcción, al que más de 200 kilos de explosivos le estallaron encima.

Su novia, Verónica Arequipa, intenta aguantar el tipo, pero se encuentra al borde de un ataque de nervios: «Ya no puedo aguantar más. Yo me voy al aeropuerto. Quiero saber lo que están haciendo. En la habitación no hago nada». Su rostro refleja la pesadilla que está viviendo en estos días. Sus ojeras son pronunciadas y mueve nerviosamente su trenza de un lado a otro. Su desesperación aumenta a medida que pasa el tiempo y las noticias no llegan. Verónica se teme lo peor: que la Policía deje de investigar y no encuentre a su novio: «Ya no están buscando los cuerpos. Sólo buscan pruebas».

La joven acudió al aeropuerto junto al desaparecido el pasado sábado a recoger a unos familiares. Él había estado de fiesta la noche anterior y decidió quedarse en su Renault Clio echando una cabezadita, mientras ella acudía a esperar a sus parientes.

En ese lapso de tiempo, el aparcamiento de la T-4 de Barajas saltó por los aires y el corazón de Verónica se partió en dos. Intentó regresar al parking, intentó comunicarse con él por el móvil, intentó obtener respuestas, pero todo fue inútil. No volvió a saber nada de su novio.

Fue entonces cuando empezó a cundir el pánico y el rumor se extendió como la pólvora encendida: «¡Diego no asoma, Diego no asoma!», se decían unos familiares a otros. Diego se había volatilizado.

Desde ese momento, llegaron las horas de angustia, de desasosiego, de inquietud, pero también de esperanza. A ella se agarra el padre de Diego Estacio, Winston, que no pierde la ilusión de volver a ver a su hijo: «Yo hasta ahorita tengo la esperanza de que él pueda estar ahí. Lo que anhelo es que esté vivo. Sería un milagro muy grande».

Winston es un padre joven, que apenas sobrepasa la cuarentena. Aún recuerda cómo hasta hace poco su hijo, de 19 años, trabajaba con él en la construcción, pero se independizó y comenzó a trabajar en otra empresa. «Era un chico tranquilo, risueño, contento», describe Winston a su vástago, parapetado tras una gorra blanca. La pasión de Diego era el fútbol y su equipo, el Milán.

A su lado se encuentra Víctor, el cuñado, que salvó la vida por puro azar. Él también había acudido al aeropuerto a recoger a los familiares, pero, casualidades de la vida, no estacionó en el aparcamiento, sino que dejó el coche en una parada de autobuses. La infracción le libró de la muerte. Salió para cambiar el vehículo de sitio y que no le multase la Policía. Y, al momento, escuchó la tremenda explosión y vio la nube de polvo que rodeaba la terminal. Asegura que cuando partió del aeropuerto nadie les había informado de que había que desalojar el edificio.

En el corrillo de familiares también se encuentra la hermana de Verónica, que está que trina y es la más reivindicativa ante el silencio del Gobierno: «Queremos ver y estar en el aeropuerto para comprobar cómo avanzan los trabajos. Nos enteramos de todo por la televisión».

Según su testimonio, en estos cuatro días el Ministerio del Interior no les ha dado ninguna información y sólo les ha prohibido hablar con la prensa. «Estamos aquí sentados como tontos. No nos informan de nada. El ministro ha dado una rueda de prensa, pero, ¿por qué no nos ha informado a nosotros? Somos ecuatorianos, somos latinos y, una vez más, nos están dejando de lado», declara indignada. Afirman que si el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, acudió con ellos el lunes a la zona cero de la explosión fue porque se rebelaron y el padre de Diego alegó que iría por su cuenta.

La familia de Carlos Alonso Palate, el otro ecuatoriano desaparecido, se encuentra más tranquila. Su hermano Luis Jaime llegó el lunes al aeropuerto procedente de Quito. El equipo de psicólogos y el personal del Samur que atiende a los familiares en el hotel facilitaba ayer ropa a Luis Jaime: «Es la talla 38, pero tiene las patas más anchas», bromeaba ayer un funcionario mientras enseñaba un pantalón vaquero a Luis Jaime, que se encuentra extremadamente delgado.

El hermano del desaparecido tiene cita a primera hora de hoy con el médico, que le realizará una revisión en la vista, para comprobar su estado. Luis Jaime tiene problemas de visión y su madre es invidente. Según declararon los familiares, el Gobierno costeará todos los gastos médicos e, incluso, se plantea la posibilidad de darle papeles. Hasta ahora, Carlos Palate era el sostén económico de la familia, que en este momento se encuentra desasistida.

Su primo Oswaldo relata que el joven, de 35 años, era un trabajador nato y que, en ocasiones, permanecía hasta 12 horas en la fábrica de plásticos de Valencia en la que estaba empleado: «Él vino desde Ecuador porque quería sobresalir. Era muy aficionado al fútbol y jugaba en el Club Deportivo Nacional de Picaihua. Estamos con mucha incertidumbre». Oswaldo mantiene que cuando fueron a denunciar a comisaría la desaparición de Carlos, en un principio la Policía no les creía. Tuvieron que aportar un arsenal de datos e información para que empezaran a tomarles en serio.

A diferencia de la familia de Diego, Oswaldo tiene palabras de agradecimiento para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que asegura que les ha prestado mucho apoyo y colaboración.

De hecho, el director general de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, José Manuel Rodríguez Uribes, está en permanente contacto con las familias de los desaparecidos y ayer volvió a pasar gran parte del día en el hotel en el que están alojadas. Así, fue él quien concertó la revisión médica para Luis Palate y procuró que le proveyesen de ropa, ya que se desplazó desde Ecuador sólo con lo puesto.

Mientras tanto, la comunidad ecuatoriana en España se manifestará el próximo sábado 13 de enero en repulsa por el último atentado de la banda terrorista ETA y a favor de la paz.

Ana del Barrio y Joaquín Manso
El Mundo, 03-01-2007

Ecuatorianos

"Su pasaporte extranjero hace que las autoridades y los periodistas no los consideren víctimas del todo. Quedarán en un limbo de desaparición. Un accidente, ya lo dijo Rodríguez."

Ecuatorianos silenciosos de áspero destino. Hombres de una república que deletrea la libertad en su lema nacional. Viajeros de la vida trasatlántica. De Quito a las barriadas madrileñas o barcelonesas va un trecho de esperanzas desgarradas. Sucres en el bolsillo del supuesto turista que despega y aterriza como un sueño vital, una epopeya. Peripecia del desarraigo, que nunca tiene patria y que siempre la busca.

En un tiempo lejano fue la Europa hambreada la que marchaba a levantar países llenos de fábricas y de coches y de cables. Y siempre los africanos. Hoy le toca a Ecuador, estremecido de indigenismo, saltar como un alma plural a nuestra España evanescente, que son ellos también. España que será progresivamente ecuatoriana, americana, devolviendo el esperma a sus orígenes.

Soy más del Ecuador que de aquí al lado. Más de allí que de estas montañitas nevadas y estas playas esparcidas. Y cuanto más ecuatoriano me hace el misterio de las migraciones, más lo quiero ser. Las lenguas de los indios se trenzan con rugosa eficacia, y sale de la América del Sur un bramido en la misma lengua de mis sueños y de mis columnas. El español. De Guayaquil a Barcelona un latido de puertos y de rumbos atraviesa el océano. Ecuador es España como España es Ecuador, no por pesadas razones de una historia durmiente en bibliotecas, sino por la única razón de la existencia: vivir para vivir. Buscarse la vida.

En el ecuador de su aventura, duermen discretos los ecuatorianos, austeros en los coches, en los aparcamientos, en los aeropuertos, cuando una bomba que no va con ellos, una bomba cargada de mentiras, los sepulta. Su pasaporte extranjero hace que las autoridades y los periodistas no los consideren víctimas del todo. Quedarán en un limbo de desaparición. Un accidente, ya lo dijo Rodríguez. Y pasa su muerte desprevenida en vez de pasar su vida despaciosa y fértil. Han matado a dos hombres.

Juan Carlos Girauta
Libertad Digital, 03-01-2007

El Proceso


"Llegado ese instante, "su deber hubiera sido el de empuñar él mismo el cuchillo y hundírselo en el cuerpo", nos confía Kafka. Pero ni entonces José K será capaz de reunir el suficiente valor para desafiar una orden del Tribunal. La última."

José K, todavía en la cama, se despereza mientras, feliz, siente que está mejor que hace un año, y que dentro de un año aún estará mejor que hoy. Mas cuando hace sonar el timbre para que le sirvan el desayuno, en lugar de la criada, unos extraños comparecen en la habitación y dan en humillarlo con saña. Ante la desfachatez de esos inesperados visitantes que se toman su desayuno y lo obligan a permanecer en camisón, K sólo acierta a reaccionar tratando de comprender sus razones. Ya nunca dejará de conducirse como el culpable de un proceso en el que ni siquiera sabe de qué se le acusa.

Al poco, tras ese primer encuentro con los alguaciles del Tribunal, una voz también ignota telefonea al convicto; lo convoca a un nuevo diálogo pautado, éste en una casa de la periferia. K se da cuenta de que esa voz olvida mencionar la hora de la citación, pero echa a correr desaforadamente hacia el lugar marcado para el encuentro. Corre y corre, obsesionado con no llegar tarde a su presentación ante el Tribunal. Persuadido de que sus miembros son hombres de paz, se apresta a defenderse ahorrándoles esfuerzos. Para entonces, indagar en su propia culpa ya se había convertido en el único empeño de la existencia de K. "Tenía que recordar toda su vida, hasta los actos y hechos más mínimos, para exponerla y examinarla bajo todos los aspectos".

Así, K se desvive por ayudar a la acusación, aplicando todos sus esfuerzos a demostrar su pecado. Hasta que, al fin, el juez se digna a dirigirle la palabra: "Así que es usted un pintor de brocha gorda". "No, soy el apoderado de un gran banco", le replica K, que, eufórico por los aplausos del público, parece crecerse ante la sala. Euforia que se transmutará en resignada amargura al descubrir que todo aquel auditorio entusiasta en realidad estaba formado única y exclusivamente "por funcionarios del Tribunal, reunidos allí para escuchar y espiar".

Y comienza el último capítulo. Dos individuos impecablemente trajeados vuelven a visitarlo. Su misión es aplicar la sentencia. Tras dudar durante un instante, K opta por no resistirse y sigue cooperando con el Tribunal. "¿Debo mostrar ahora que no he aprendido nada durante un año de proceso? ¿Debo irme como un imbécil que no ha entendido nada?". Por fin, arriba el gran momento, la hora de la ejecución sumaria que pondrá fin al proceso. Llegado ese instante, "su deber hubiera sido el de empuñar él mismo el cuchillo y hundírselo en el cuerpo", nos confía Kafka. Pero ni entonces José K será capaz de reunir el suficiente valor para desafiar una orden del Tribunal. La última.

José García Domínguez
Libertad Digital, 03-01-2007

Adhesíón al pacto antiterrorista

"Supongo que con el tiempo sabremos si Zapatero nos estaba engañando, como hace con todo el mundo, o si es un irresponsable, como todo el mundo piensa y algunos empiezan a decir."

El atentado del sábado en Madrid debe suponer para Ciutadans algo más que un comunicado y las típicas declaraciones de condena. No sé como funciona el asunto del pacto por las libertades y contra el terrorismo, pero creo que es un buen momento para firmarlo y adherirnos expresamente. De hecho, creo que es el momento, con mayúsculas, para hacerlo. Además, nuestra adhesión debe ser completa y sin reservas, es decir, no a negociar con terroristas, no a pactar con quién pacta con terroristas y sí a la Ley de Partidos.

Desde el principio, en los actos de Ciutadans se ha pedido ayuda a la resistencia vasca. Sólo hay que recordar el acto del Tívoli con Fernando Savater y su peculiar escolta, un mosso d'esquadra de gran parecido físico a Albert Boadella, o el acto del Palau de la Música, donde la gente estuvo minutos de pie aplaudiendo a Gotzone Mora, o el cariño que siempre nos ha manifestado Rosa Díez. Firmar el pacto es un acto de coherencia y una forma de devolver el apoyo que estas personas nos han prestado.

En la patética comparecencia del señor Zapatero tras el atentado, el hombre que sabía demasiado poco nos dijo que sus dos objetivos eran la paz y la libertad. El pacto por las libertades y contra el terrorismo, promovido por cierto por Zapatero, y la Ley de Partidos son unos instrumentos eficaces, los más eficaces para lograr esos dos objetivos. Su aplicación ha ahogado y acorralado a los terroristas en cualquiera de sus formas. El proceso de paz o, como dicen las presentadoras de CNN+, "el proceso para lograr el final dialogado de la violencia" no es válido para lograr la paz y la libertad. El resultado de algo con un nombre tan cursi y una finalidad tan perversa ha sido que los batasunos hayan vuelto a sacar la cabeza, que la ETA se haya fortalecido, que el parking de la T4 esté hecho unos zorros, que haya cientos de coches destrozados y dos personas desaparecidas, seguramente asesinadas. Supongo que con el tiempo sabremos si Zapatero nos estaba engañando, como hace con todo el mundo, o si es un irresponsable, como todo el mundo piensa y algunos empiezan a decir. Ciutadans debe firmar el pacto con independencia de que no pueda albergarse ninguna esperanza en el presidente porque, incluso si vuelve a la senda correcta, cualquiera estará en su derecho de pensar que nos está volviendo a engañar.

Además, en Cataluña existe otro pacto, el de Perpiñán. La bomba en Barajas nos recuerda que Cataluña es una nación libre de atentados. En principio se regía por el criterio territorial, pero eso suponía tener que aclarar si Valencia, Baleares, o la Franja de Huesca son Cataluña, lo que no dejaba de ser un poco lioso. Después la ETA emitió una nota aclaratoria en la que parecía que el criterio era el personal: Catalunya lliure de atentados, pero con matices. Esta semana pasada salió Carod en el programa de Susana Griso diciendo que él puso la primera piedra en el proceso de paz, que todo va estupendamente y que es gracias a él. El día 30 ni siquiera salió junto a Montilla y Saura para condenar el atentado. Habrá que hacerle una pregunta parlamentaria y, si procede, que en su caso siempre procede, pedir su dimisión. Habrá que preguntarle si Cataluña sigue siendo territorio libre de atentados o si nos podemos ir calzando. Porque, dicho sea sin ánimo de alarmar, luchar contra el nacionalismo en cualquier parte de España entraña cierto peligro con la ETA poniendo bombas, y nosotros no podemos ser ajenos a ello. Por eso, es bueno preguntarle a Carod, si estamos incluidos en el duty free o si el pacto de Perpiñán no nos incluye.

Maite Nolla, Ciutadans
Libertad Digital, 03-01-2007

¿Se lo jugó todo a una sola carta?

Todos los focos se centran en la información que tenía ZP el viernes.

Datos fehacientes sobre el final de la tregua podrían haber animado al presidente a una huida hacia adelante con un optimismo que el atentado de ETA arruinó a las doce horas.


Mariano Rajoy se reúne este miércoles de forma extraordinaria con el Comité Ejecutivo Nacional de su partido a puerta cerrada. El atentado cometido por ETA el pasado sábado en el aeropuerto de Barajas que ponía fin a la tregua de ETA ha aconsejado una decisión de este calibre por parte del presidente popular. Mientras José Luis Rodríguez Zapatero sigue recluido junto a su familia en el coto de Doñana, dicen que "tocado", y la calle clama por –como mínimo- su ingenuidad a la hora de tratar con la banda terrorista, el líder del PP quiere mostrar, junto a los "barones" de su formación política, la crisis que vive el país.

No es para menos. Tras la bomba del sábado el "proceso de paz" ha saltado por los aires; las esperanzas de Zapatero por acabar con el terrorismo etarrra a través del diálogo se han volatilizado; el principal proyecto político del líder socialista ha quedado sepultado; y la legislatura, así, no es sencillo que aguante más. El camino hacia las urnas anticipadas parece cantado. Y, quizá, si Zapatero no toma la decisión de convocar elecciones coincidiendo con el próximo referéndum andaluz de febrero, sea sólo porque su credibilidad en este momento anda hecha jirones.

Algunas voces del PSOE advierten ya que el único camino que tiene el Gobierno es contraatacar a los terroristas con certeros golpes policiales que permitan que los ciudadanos recobren paulatinamente la fe que han perdido en su presidente, al ver cómo un viernes lanzaba un mensaje optimista sobre el final del terrorismo y, unas horas después, estallaba una furgoneta cargada con 800 kilos de explosivo. Pero esas mismas fuentes no tienen claro que el líder socialista haya decidido todavía dar por muerto el proceso y lanzarse a perseguir por tierra, mar y aire a los terroristas.

Al menos a Zapatero de viva voz no se le ha escuchado aún liquidarlo, tan sólo suspenderlo. Sin embargo, el ministro del Interior, este miércoles, ha dicho de manera rotunda que "el proceso está liquidado; está roto; y, además lo ha liquidado ETA", en una enmienda que parece tratar de recolocar la complicada posición en la que se ha enfangado el presidente con sus ambiguas declaraciones del sábado, tras el atentado, sobre la simple suspensión del proceso.

Existen dudas incluso, aunque Rubalcaba lo niega, de que el jueves por la noche –treinta horas antes del atentado-, en la improvisada cena "convocada de urgencia" que mantuvo en La Moncloa el presidente con Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco -de la que se hizo eco el martes este periódico-, no estuviesen sobre la mesa datos "fiables" que avisaban del final de la tregua; datos que por pura estrategia se habrían obviado a la hora de comparecer el presidente ante los medios en rueda de prensa a la mañana siguiente, en espera muy probablemente de que los temidos atentados no llegasen o no fueran a ser tan inminentes. En el PP están convencidos que el Gobierno ha negociado con ETA hasta llegado un punto en el que no se podía ir más lejos, pero el presidente guarda silencio sobre lo ocurrido, puesto que no puede reconocer tal negociación.

El llamado "tactismo" político, demasiadas veces elogiado, inconsistente cuando de lo que se trata es de terrorismo, consustancial con Zapatero, del que se vanagloria inclusive con sus próximos, puede en esta ocasión haber resultado ser su peor aliado.

De momento, el presidente del Gobierno, arrinconado por las críticas, no ha sido capaz siquiera de desplazarse hasta la denominada "zona cero" del atentado, donde los servicios de rescate buscan desesperadamente a los dos ciudadanos ecuatorianos desparecidos a consecuencia de la acción terrorista.

Antonio Martín Beaumont, E-mail del Director
El Semanal Digital, 03-01-2007