viernes, 27 de noviembre de 2009

La dignidad de la Constitución

La mayoría de los periódicos editados en Cataluña y otros medios de comunicación se alinearon ayer pública y conscientemente con la estrategia de coacción y deslegitimación desarrollada por el tripartito catalán y CiU contra el Tribunal Constitucional. Un inédito editorial común —titulado «La dignidad de Cataluña»— vertió contra esta institución una larga serie de admoniciones sobre las razones por las que debe avalar el nuevo estatuto, todas ellas relacionadas no con la constitucionalidad de su contenido, sino con el hecho de tratarse de una norma situada al margen del control constitucional en virtud de su carácter pactado.

Pero tal y como se ha hecho moneda de uso corriente en los discursos oficiales de la clase política catalana -que no de sus ciudadanos-, el editorial no se conforma con impartir doctrina histórica y política a los magistrados del TC, sino que incluye la consabida amenaza de una «legítima respuesta» a cargo de la sociedad catalana.

Hora es ya de que los partidos nacionalistas -incluido el de los Socialistas de Cataluña- aclaren cuál va a ser su respuesta. En el pasado fue una violación flagrante de la Constitución republicana de 1931, con la creación en 1934 del «Estado Catalán». Resulta evidente que el problema de los nacionalistas catalanes, reforzados por el socialismo catalán y español, no es el TC, sino la Constitución misma, sea ésta cual sea. La amenaza contra el resto de España forma parte del método histórico de una parte de la clase política catalana, pero todos los españoles, empezando por los propios catalanes, tienen derecho a saber qué van hacer el presidente Montilla, los partidos que lo apoyan y los medios que los secundan, si el TC, en el ejercicio de sus legítimas funciones constitucionales, revisa y anula, total o parcialmente, el texto del estatuto de Cataluña.

Nada dicen, pero amenazan. Por eso resulta cínico que el ultimátum publicado como editorial por los medios catalanes se refugie en un impostado constitucionalismo, que incluso sitúa en primera línea la figura de Su Majestad el Rey -«ahorcado» en una postal navideña por el nacionalismo radical- como excusa de sus diatribas. Es más, tanta apelación falsaria a la Constitución Española de 1978 desvela la raíz misma de las contradicciones insuperables del estatuto de Cataluña y su vicio absoluto de inconstitucionalidad. Si, como dice el ultimátum de los medios catalanes, de la decisión del TC sobre el estatuto de Cataluña dependen, ni más ni menos, «la aceptación de la madurez democrática de la España plural» y «la dimensión real del marco de convivencia español», y tiene «en juego los pactos profundos que han hecho posible los treinta años más virtuosos de la historia de España»; si todo esto, repetimos, depende de la sentencia del TC sobre el estatuto de Cataluña, entonces no hay prueba más evidente de que este estatuto encierra una modificación ilegal del orden constitucional de España, y debe ser derogado.

Sólo a través de la reforma de la Constitución, avalada por la voluntad soberana del pueblo español, como sujeto nacional único e indivisible, pueden cambiarse las reglas de la convivencia y los pactos constituyentes. Porque ni el Congreso, ni el Senado, ni el Gobierno -aunque lo presida José Luis Rodríguez Zapatero-, ni el Parlamento catalán ni los ciudadanos catalanes son los titulares del poder constituyente de la Nación española. El desprecio por este fundamento de la realidad nacional de España está en el origen de esta atosigante demanda de privilegios. En todo caso, es de agradecer que, por fin, desde Cataluña se haya hecho un reconocimiento tan explícito de la verdadera dimensión constitucional de lo que debería haber sido únicamente un estatuto autonómico.

Sólo a través de la reforma de la Constitución pueden cambiarse las reglas
«Pacta sunt servanda», dice el editorial. «Los pactos deben ser cumplidos». En efecto, deben serlo con el pleno sentido de la reciprocidad que entraña este aforismo jurídico, que podría complementarse con muchos otros que harían recordar a la clase política catalana que el pacto fundamental que vincula a todos los españoles es la Constitución de 1978. ¿Cuándo han aceptado y acatado realmente los nacionalistas catalanes la proclamación contenida en el artículo 1 de la Constitución, «la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado», incluidos los autonómicos? ¿Respetan el principio de que «la Nación española es la patria común e indivisible de todos los españoles» (artículo 2 de la Constitución)? Por supuesto, los pactos deben ser respetados y cumplidos, como el pacto constituyente de 1978, que reconoce la autoridad del TC para decidir qué leyes o estatutos se ajustan o no a la Constitución.

Nuevamente, los estamentos cívico-políticos de Cataluña se aferran al furor identitario haciendo de un proyecto nacionalista y de izquierda, como el del estatuto catalán, la seña de identidad de un pueblo que, ciertamente, ha mostrado su «hartazgo», pero no en el sentido que indican los medios catalanes, participados algunos de ellos por la Generalitat en compañía de quienes son capaces de cuadrar el círculo y defender una cosa y la contraria, en Madrid y Barcelona, en un desdoblamiento de la personalidad editorial contrario a la razón. El hartazgo es con su clase política, a la que da la espalda con una abstención endémica que supera la de cualquier otra comunidad autónoma. Este déficit democrático sí debería ser motivo de preocupación para quienes abanderan con tanto desparpajo la ortodoxia catalanista, porque mucho tiene que ver con aquel «3 por ciento» que el presidente Maragall espetó a la oposición nacionalista, o con la malversación masiva de fondos en informes ridículos, o con otros episodios de corrupción clavados en la entraña del sistema sociopolítico establecido en Cataluña. ¿Realmente no se sienten desautorizados por los propios catalanes estos portavoces de la esencia catalana cuando abogan por romper la convivencia y las reglas constitucionales en defensa de un estatuto refrendado por un exiguo 35 por ciento de los electores catalanes, mucho menor que el que recibió el anterior estatuto, y menor aún que el respaldo que dieron a la Constitución? A la hora de hablar de legitimidades, deberían hacer un ejercicio de honrada autocrítica.

Es ridículo buscar la singularidad catalana en que, como pretende el editorial, «los catalanes pagan sus impuestos» y «contribuyen con su esfuerzo a la transferencia de rentas a la España más pobre». La mayoría de los españoles con recursos hacen lo mismo, vivan donde vivan, porque el dinero de los impuestos no tiene denominación de origen. Esto es vivir en una nación y compartir derechos y obligaciones. Ningún privilegio debe resultar de cumplir con los compromisos básicos que conciernen a todos los ciudadanos, y menos aún si se buscan a costa del victimismo frente a Madrid, presente, como no podía ser menos en una soflama nacionalista, en la mención a «los cuantiosos beneficios de la capitalidad del Estado».

No es digno defender a Cataluña con estos argumentos rancios y hundidos.

No es digno defender a Cataluña y a los catalanes con estos argumentos rancios y hundidos en los localismos previos a la Ilustración, ni utilizar su cultura -que es tanto la escrita en catalán como la escrita en castellano- como arma arrojadiza. La dignidad de Cataluña está en su pasado, en su presente y en su futuro como parte fundamental de España, en su aportación al progreso del conjunto de la Nación con el dinamismo y la pujanza que han caracterizado su historia, en ser el factor de estabilidad institucional que le corresponde y en aspirar a ser la fuerza motriz de España, no su competidora.

Pero conviene no acortar la memoria. Esta defensa del estatuto, arbitraria en lo político, banal en lo histórico y temeraria en lo social, se funda en la irresponsable decisión de José Luis Rodríguez Zapatero y del PSOE de convertirlo en el precio de un pacto político entre la izquierda socialista y el nacionalismo catalán para evitar una nueva victoria electoral de la derecha. Este es el monstruo creado por la ambición política de Rodríguez Zapatero, quien inauguró su mandato hace cinco años diciendo que iba a traer la paz a la política territorial en España. Aquí tiene las consecuencias de haber creído que España era una mercancía a disposición de sus acuerdos de poder.


ABC - Editorial

La nomenklatura catalana.

Los catalanes no pueden concederse un régimen que se aparte de la legalidad española sin reformar nuestra carta magna, del mismo modo que un ciudadano no puede saltarse la ley con la excusa de que se lo ha permitido su comunidad de vecinos.

Contaba Solzhenitsyn en su monumental Archipiélago Gulag una historia que tuvo lugar en un comité local del Partido Comunista. Según iban acumulándose los discursos de sus miembros, todos ellos laudatorios del líder Stalin, los aplausos iban siendo cada vez más fuertes y prolongados. Hasta tal punto llegó el entusiasmo, que en un momento dado la ovación se alargó con visos de no acabar. Los miembros del partido se miraban unos a otros, temerosos de ser el primero que dejara de aplaudir. Cuánta razón tenían, pues quien finalmente abandonó las palmas y permitió a los demás hacer lo mismo acabó con sus huesos en los campos.

Parece como si los subvencionados diarios catalanes hayan querido evitarse este doloroso trance, asegurándose de que no existe ninguna diferencia, ni siquiera de matiz, en el grado de adhesión a los principios fundamentales del movimiento. Así, han publicado una suerte de parte oficial en comandita, al que se han sumado en cuanto han podido varias radios pagadas con el dinero de todos los catalanes y hasta el Barça, demostrando que lo que califican de "identidad catalana" exige una uniformidad absoluta. Ellos, que protestan por unas supuestas "cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española", han demostrado no creer que dentro de las fronteras de su terruño tengan derecho a existir unas ideas distintas a las suyas, optando por la simplificación más burda posible de esos catalanes a los que dicen defender.

El argumento esencial, y cabría decir único, de la prensa del régimen es que el Tribunal Constitucional no puede echar abajo una ley aprobada en referéndum, por más escasa que haya sido la participación en el mismo. Pero tanto la existencia de la Comunidad Autónoma de Cataluña como la legalidad del mismo Estatuto descansan en la soberanía de la Nación española y los límites marcados en la Constitución. Los catalanes no pueden concederse un régimen que se aparte de la legalidad española sin reformar nuestra carta magna, del mismo modo que un ciudadano no puede saltarse la ley con la excusa de que se lo ha permitido su comunidad de vecinos.

Pero siendo sin duda criticable esta suerte de manifiesto de adhesión al régimen tanto en el fondo como en la forma, lo que no cabe es protestar por el hecho de que intente presionar al Constitucional. Desgraciadamente, y a raíz de la ya lejana sentencia del caso Rumasa, el TC se ha contaminado de política. Es difícilmente cuestionable que, si se limitara a lo estrictamente jurídico, el dictamen habría llegado hace años, anulando una parte considerable del Estatuto. Recordarlo es un deber continuo, especialmente del partido que presentó el recurso y recogió cuatro millones de firmas para apoyarlo.

Por eso decepciona, aunque no sorprenda demasiado, que después de haber presentado una respuesta seria y contundente al Estatuto, Rajoy asegure ahora "no tener nada que decir" ante la avalancha de presiones provenientes del nacionalismo catalán, con el apoyo de un Zapatero que terminó convertido en uno de los ponentes del texto. Que el Gobierno de España apoye un Estatuto anticonstitucional es escandaloso, pero mientras el PSOE esté al frente entra en el guión. Pero a los ciudadanos preocupados por lo que supondría un refrendo del TC al engendro nacionalista no les puede contestar Rajoy quitándoles toda esperanza.

Como mínimo, si no quisiera entrar en excesivos detalles, podría haber hecho una declaración más institucional, explicando que negar la legitimidad al TC para decidir sobre la constitucionalidad del Estatuto es demostrar que se carece de respeto por nuestra carta magna, que establece la creación de este tribunal como intérprete máximo de la Constitución. Al hacerlo, la prensa del régimen nacionalista y quienes apoyan sus argumentos se han quitado hasta la apariencia de legitimidad a la hora de opinar sobre la constitucionalidad del Estatuto.

Desde la Transición se ha podido constatar la correlación entre los gobiernos nacionalistas y la supresión de las libertades de los ciudadanos. Este editorial conjunto viene a demostrar hasta qué punto resulta asfixiante este régimen después de casi tres décadas de gobierno ininterrumpido. Si el Tribunal Constitucional no declara ilegal lo que es claramente ilegal, esa destrucción de España y de nuestras libertades carecerá ya de freno alguno. En eso deberían reflexionar los magistrados. Tienen la oportunidad única de ser los primeros en dejar de aplaudir.


Libertad Digital - Editorial

¿Editorial o panfleto político?. Por José María Carrascal

ESPERABA más de los colegas catalanes. Más exactitud, más profundidad, más elegancia. Si para defender su nuevo estatuto lo único que se les ocurre es deslegitimar al Tribunal Constitucional -como los equipos que van perdiendo, al árbitro-, mal anda ese estatuto. Cualquier editorial de cualquiera de los 12 periódicos tiene más enjundia y menos política que el publicado ayer al alimón bajo el título «La dignidad de Cataluña». Para empezar, la dignidad la tienen las personas, no los territorios, y si esos diarios hubieran investigado la corrupción en su torno con el mismo ardor que el Estatut, Cataluña estaría hoy más limpia. Luego, acusar al Tribunal Constitucional de convertirse en «cuarta Cámara» es falaz.

El Tribunal Constitucional no es la cuarta ni la décima Cámara. Es uno de los poderes del Estado, encargado de vigilar que los otros dos no se aparten de la legalidad. Precisamente por ello, está capacitado para pronunciarse sobre el Estatut y sobre cuantas leyes, decretos y disposiciones emitan los gobiernos, las Cámaras y demás instituciones. Que actúe con solo 10 miembros por haber muerto uno de ellos y haber sido recusado otro, como el que 4 de ellos se hayan pasado de plazo, no le quita legitimidad: su mandato sigue vigente hasta que no se les encuentre sustitutos. Como el que lleven tres años debatiendo el tema. Llevarán el tiempo que sea necesario, sin plazo para ello. Por último, acusar a «una parte significativa del Tribunal haber adoptado posiciones irreductibles», cuando los irreductibles son quienes proponen hacer la vista gorda ante un posible desafuero sólo es superado en cinismo por esa postrera apelación del editorial al «espíritu de la Transición». Quienes han traicionado la Transición son los que nunca la aceptaron plenamente y vienen tratando de socavarla con iniciativas como ese Estatuto, pretendiendo hacer constitucional lo inconstitucional.

Lo que no debe preocuparnos demasiado es la amenaza de que, en caso de sentencia negativa, «la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable». En un rasgo que le honra, junto a ese editorial, «La Vanguardia» publica un artículo de Francesc de Carreras que describe lo que hay tras esa connivencia prensa-políticos: «En realidad -advierte el catedrático de la Universidad de Barcelona- lo que pretenden los políticos catalanes no es defender el Estatut, ni a Catalunya, ni a los catalanes, lo que tratan es defenderse a sí mismos». Y señala la causa: las próximas elecciones autonómicas, con unos sondeos que rondan el 50 por ciento de abstención, «prueba de su fracaso». Pero no es sólo el fracaso de los políticos catalanes. Es el fracaso de Zapatero, con aquel «os daré lo que me pidáis», creyendo posiblemente que, como promesa electoral, no estaba obligado a cumplirla.


ABC - Opinión

Culpables y responsables de lo que está pasando en Cataluña y el resto de España. Por Federico Jiménez Losantos

En 1979, treinta años ya, publiqué en Barcelona Lo que queda de España. Nada ha sucedido después que no me haya dado la razón, salvo una cosa: entonces tenía la esperanza de frenar una deriva que acabaría llevándonos a una dictadura lingüística y política en Cataluña y a la liquidación de las libertades en España. Hoy, esa esperanza no está en absoluto justificada. El régimen constitucional de 1978 está muerto. Muerto en pie, pero cadáver. El problema –moral y material– es que quieren hacerle pagar al difunto su propio entierro. Y los albaceas del fiambre están dispuestos a hacerlo.

Cómo hemos llegado a esta situación lo he analizado en diversos libros, en especial la última versión de Lo que queda de España (Temas de hoy) y La dictadura silenciosa (también Temas de Hoy) que defendió Lara Padre ante el déspota Pujol. Y para los que no creen que haya existido hace sólo tres décadas una Cataluña habitable por todos los españoles y propicia a todas las libertades, escribí La ciudad que fue (también Temas de Hoy). Por supuesto, en los libros de artículos y ensayos he dedicado centenares de piezas al proceso liberticida en Cataluña y fatalmente libertófobo en el resto de España. He escrito tanto que estoy aburrido de acertar.

No voy, pues, a repetirme. Pero cuando caen las caretas, la corrupción se envuelve en la bandera de una patria inventada y la sedicente nación catalana se convierte en el último refugio de los bribones, de Barcelona y de Madrid, debemos constatar una realidad que el populacho ovino se niega a ver: una casta política apestosa ha liquidado el régimen constitucional del 78. Y lo ha hecho sin reforma legal, sin alternativa política, y sin darnos siquiera la posibilidad de votar si lo enterramos. Y como decir "casta" es demasiado genérico, señalaré los que, a mi juicio, son los tres autores principales de este inmenso magnicidio que es el asesinato de España.

Las responsabilidades son muy fáciles de establecer: el máximo culpable es Zapatero; su cómplice necesario, Rajoy. Y el máximo responsable, el Rey.


El blog de Federico

jueves, 26 de noviembre de 2009

El ejército inútil. Por Edurne Uriarte

Si un líder político abogara en España por unas fuerzas policiales que no pudieran usar la fuerza, probablemente se pediría su retirada por el peligro evidente de sus teorías para la seguridad de los españoles. Pues ésa es exactamente la situación de nuestro Ejército, la de un cuerpo militar que no puede usar la fuerza. Y no porque lo exija cualquier líder desvariado, sino porque lo ordena el mismísimo Gobierno.

Dijo ayer la ministra de Defensa que los militares hicieron en Somalia lo máximo dentro de la ley para tratar de detener a los piratas. Y añadió que el Ejército no está autorizado para intervenir en tierra ni tampoco para tirar a matar. En otras palabras, que el Ejército sólo está autorizado a mirar, o a ayudar a pagar rescates a los piratas, o a trabajar como una ONG. Y que le están prohibidas sus propias funciones, las de defensa.

Lo que podría haber tenido como esperpéntico resultado la sanción a un teniente que disparó a los piratas, algo que la Armada ha negado, pero que los pescadores que estuvieron allí han denunciado de forma reiterada.

La crisis de Somalia representa la perfecta realización de este Ejército inutilizado por el Ejecutivo. Sin la excusa en este asunto de una guerra extranjera, la de Afganistán, para justificar la inacción de los militares. En Somalia había unos ciudadanos españoles secuestrados por un enemigo claramente identificado y sin ninguna sociedad civil de por medio que complicara la acción. Y, sin embargo, como en Afganistán, la orden ha sido la pasividad.

Y es que una buena parte del socialismo, empezando por este Gobierno, sigue instalado en el más puro extremismo izquierdista en su concepción del Ejército. En la línea de Llamazares que denunció ayer al PP por querer un ejército africanista (sic) que actúe en la calle Serrano para proteger las joyerías y los intereses privados (otro sic, aunque cueste creerlo).


ABC - Opinión

Rosa Díez "La Redentora".

Artículo publicado el 27 de Septiembre de 2.007, el La Voz del Tajo», por Matías Antolín.

El otro día, pensando en Rosa Diez, recordé a un magistrado que se dirigió al condenado así: "Se le acusa de haber ahorcado a su madre, decapitado a su padre, descuartizado a sus hermanos, incinerado a su tía en el horno y haber envenenado al gato… ¿Acaso usted no calculo el daño que estaba haciendo?"…. Y contesto quejumbroso el joven delincuente: "No, señoría, yo siempre fui muy malo en Matemáticas". No merece un diez conducta Rosa Diez. Después de su actitud beligerante contra el partido que representaba, el PSOE mientras jaleaba sin pudor al PP, he de tener cuidado con quien me guiña un ojo, podía estar apuntándome.

Rosa Diez ha dejado el PSOE. ¿Vanidad o venganza? Compitió en Euskadi con Nicolás Redondo Terreros. Y perdió. Disputo la secretaria general del partido a Bono y Zapatero. Estrepitosa derrota… "Soy la solución del PSOE", proclamo en una entrevista. A esta mujer, Narcisa de la política, su yo le devora. Su espejo tiene azogue de soberbia. Una limosna de votos lograra a su nuevo partido que no hará ni cosquillas al PSOE. Yo quiero que ella estaría encantada de ir de numero dos del PP con Rajoy. De momento, ella baila sola, canta sola, desafina a coro con sus palmeros.

Rosa Diez ha practicado durante los últimos anos la estrategia de la tensión. No se puede cambiar de caballo en plena carrera. Donde las dan, las toman. He creado un nuevo partido. Lo fácil es quitar a uno la batuta, lo difícil es dirigir con ella la orquesta. No se que inimaginables beneficios obtendrá su grupo a cambio de esta beligerante actitud contra la política antiterrorista del Gobierno. Hubo un tiempo en que pensé que Rosa Diez tenia demostrada sensatez y prudencia, pero se ha convertido en una política de talante agriado que se alimenta de la bronca como plato del día. Me exaspera su soflama ponzoñosa contra Zapatero… Yo, Rosa Diez, La Pluscuamperfecta, tiene obcecada obsesión contra Zapatero. Se ha metido a redentora y acabara crucificada. Quizá su lupa vea submarinos donde solo hay caballitos de mar. Es peligroso que la pasión venza a la razón.

Todos quieren salir en la película Primera plana, aunque sea en los títulos de descrédito. Rose Diez, como la luna, quizá tenga una cara oscura que a nadie enseña. No se si Rosa habrá leído al filosofo Francis Bacon aquello de "es un extraño propósito perseguir el poder y perder la libertad". Hay más estrategas partidistas a la caza de voto que estadistas en España. Para leer los resultados de los comicios, más que con aritmética de escaños quizá haya que leerlos con matemática ideológica. Algunos políticos, como Rosa Diez, me parecen ser dignos de un estudio neurológico, ya que deben de tener alguna alteración en su sistema nervioso, cosa que les impide el flujo de sangre a los capilares de la cara para no sonrojarse. Aunque pudiera ser que yo no aprecie el sonrojo debido a lo atezado de su cutis o a que este contenga células de amianto o cemento en su composición. La sumisión a una idea fija es el fundamento de todo tiranía. Rosa Diez no puede ahora encogerse de hombros ni escamotear sus contradicciones.


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El CNI que tenemos, para bien o para mal. Por Fernando Jáuregui

Entiendo que ha habido demasiados escándalos relacionados con los servicios españoles de inteligencia, y eso ha hecho que su papel se devalúe (añadir, claro está, el morbo del síndrome Mortadelo y Filemón"). Pero me parece que tiene razón Zapatero, que tanto hizo en su día por degradar, con un nombramiento tan incompetente como el de Alberto Saiz, el Centro de los espías, cuando dice ahora que "al CNI no se le tima así como así".

Ignoro lo que hay tras la noticia de que tres agentes de "la casa" fueron engañados por un falso funcionario somalí que les "sacó" un millón de euros a cambio de una falsa liberación de varios pescadores del "Alakrana"; sí sé que, como profesional del periodismo, pedí confirmaciones donde debía pedirlas y me desmintieron la noticia. Respeto a quien la dio -un gran profesional, sujeto, como todos, a los vaivenes de la locura de rumores y filtraciones interesadas de estos días--, pero me temo que, dentro del clima de voladura de las instituciones que vivimos ahora, el Centro Nacional de Inteligencia ha entrado a formar parte del sector de las víctimas, tras tantos años de estar al otro lado.

Fui el primero en criticar la anterior etapa de la "casa de los espías", convertida en un zoco absurdo por quien fue su director. O, incluso, por algunos de los que fueron sus directores. Y he querido estar entre los primeros que piden abrir una línea de crédito a este "nuevo" Centro, dirigido por un militar prestigioso sobre quien recaen pocas sombras de sospecha de aprovechamiento del cargo en lo personal y sobre quien difícilmente se puede decir, por su trayectoria, que no está preparado para el puesto.

Algún día sabremos, imagino, la verdad y toda la verdad sobre las peripecias que llevaron a la liberación de los pescadores secuestrados por los piratas somalíes. Habrá entonces que calibrar desde la imprudencia de los propios pescadores hasta sus reacciones militantemente hostiles a las gestiones, algunas bien erráticas, pero con final feliz, del Gobierno que los liberó. Pasando, claro, por los errores de algunos ministros y funcionarios, incluyendo el haber traído a Madrid a los dos piratas capturados, algunas declaraciones imprudentes...qué sé yo. Y no olvidaremos ciertas reacciones precipitadas de la oposición, afortunadamente corregidas por el buen tino de Mariano Rajoy, tras conversar telefónicamente con Zapatero. O podríamos hablar de los jueces, de ciertos comentaristas mediáticos...

Ya digo: tiempo habrá de analizar con calma lo sucedido, lo que se hizo rematadamente mal y no tan mal en estos casi dos meses de agonía, en los que a punto estuvo de caer un Gobierno (o casi) y en los que dio la sensación de que una partida de desalmados hambrientos -y los bufetes internacionales que los apoyan_ponían en jaque a varios estados de derecho.

Pero, aun criticando no poco algunos comportamientos gubernamentales -que fueron desde la imprudencia verbal hasta la falta de un criterio claro--, me parece que quizá ahora no haya llegado del todo el momento de dar las explicaciones al completo. En la sesión parlamentaria de este miércoles, desde luego, no se dieron, contra lo que pedía la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría.

Llegará, sin duda, la oportunidad de la investigación a fondo, de la petición de responsabilidades. Pero entre ellas está también la de quienes tratan de devaluar el papel del Gobierno -que, nos guste o no, es "nuestro" Gobierno, el único capaz de gestionar estas crisis_y el de algunos organismos -que, actuando mejor o peor, son los encargados de defender nuestros intereses--. El tan traído y llevado CNI, que tantos dislates ha cometido, pero sospecho que no precisamente ahora, figura sin duda entre estos organismos sometidos al pinpanpum de la veleta de la opinión pública y publicada.


Periodista Digital - Opinión

Golpe de Estado. Por José García Domínguez

La Hacienda del Estado golpista español le abona cada año al patriota Huguet un pellizco de 127.737 euros limpios de polvo y paja, además, claro, de las reglamentarias dietas y los viajes gratis total en trenes y aviones.

Con el firme propósito de demostrar que a energúmenos no les gana nadie, los dirigentes de la Esquerra han optado por doblar la apuesta retórica de sus iguales del PSC y satélites, en el cotidiano pim, pam, pum contra el máximo órgano jurisdiccional de la democracia española. Así, cierto Huguet, a la sazón consejero de Universidades en el tripartito, acaba de deponer, solemne, que el Tribunal Constitucional prepara "un golpe de Estado" aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, esto es, con la coartada de redactar la sentencia del Estatut. Otra barbaridad a ignorar, si no fuese porque en esta ocasión la astracanada procede de alguien que, guste o no, constituye una autoridad del propio Estado en Cataluña.

Por lo demás, el capitidisminuido de Huguet, al igual que el decapitado Carod, encarna una muestra de la extraordinaria vis cómica de los independentistas confesos. De hecho, si no es en esa clave de lúdica charlotada, ¿cómo interpretar que ellos, los mismos que rechazaron airados la Constitución, se proclamen ahora máximos defensores de su letra y espíritu? ¿O cómo digerir que quienes pidieron el voto negativo en el referéndum prediquen que el Estatut constituye sagrado objeto de su devoción súbita? En fin, humoradas aparte, la viril denuncia contra los golpistas del patriota Huguet sitúa a nuestro héroe ante una disyuntiva civil desgarradora, propia de un personaje de tragedia griega: tener que optar entre la patria y patrimonio.

Y es que la Hacienda del Estado golpista español le abona cada año al patriota Huguet un pellizco de 127.737 euros limpios de polvo y paja, además, claro, de las reglamentarias dietas y los viajes gratis total en trenes y aviones, amén del preceptivo vehículo oficial, un flamante Audi A6, por más señas. Baladís estipendios todos ellos. Prosaicas bagatelas a las que, sin duda, el patriota Huget estará ansioso de renunciar con tal de entregarse en cuerpo y alma a la lucha clandestina por las burladas libertades nacionales de Cataluña . Seguro. Nadie lo dude. Es más, en Barcelona rumores insistentes apuntan a que, a estas horas, ya habría solicitado el reingreso urgente en su antiguo empleo de maestro de taller en la escuela de oficios de su pueblo. Por algo lo advierte la letra de Els Segadors: "Que tremoli l´enemic!".


Libertad Digital - Opinión

¡Que vienen los turcos!. Por M. Martín Ferrand

DOY por hecho que José Antonio Pérez Tapias, socialista y diputado por Granada en el Congreso de los Diputados, es un honrado padre de familia y un profesor competente en la Universidad de la que fue capital del viejo Reino Nazarí. Otra cosa es que el profesor Pérez Tapias no padezca alguna confusión en lo que respecta al análisis de la Historia y a los contenidos básicos de una política social en el Parlamento español entrado ya el siglo XXI. El profesor granadino pretende, y sus mayores en el PSOE no le desautorizan, que el Estado compense, aunque sea simbólicamente, a los descendientes de los moriscos que fueron expulsados de España por Felipe III, hace justamente cuatro siglos. ¿Se les pedirá previamente una compensación a los sucesores de los moriscos que, en tiempos de Felipe II y a las órdenes de Aben Omeya -Fernando de Córdoba y Válor-Táboas por nombre cristiano- protagonizara la Rebelión de las Alpujarras, el enfrentamiento civil más sangriento de los producidos en España hasta 1936 y que tanto perturbó, por la disponibilidad de los tropas, la guerra en los Países Bajos?

Este tipo de proposiciones parlamentarias, si es que tienen algún fundamento más allá del afán de notoriedad de quienes las presentan, será el de la pura distracción de los ciudadanos para que no atiendan asuntos más fundamentales que evidencian la torpeza operativa del Gobierno. Arrastran el mal añadido de presentar ante la opinión pública, tan mal instruida en el conocimiento de la Historia, un juicio al pasado que repugna a la historicidad, quiebra la justeza y, al sacar los acontecimientos de su contexto ético, social y político, confunde y desvirtúa la interpretación de lo que aconteció y las razones de Estado que los produjeron.

La expulsión de los moriscos fue una desgracia económica para Valencia y Aragón y una merma tecnológica importante en el desarrollo agropecuario de toda España; pero con un criterio de Estado que bien pudieran imitar nuestros gobernantes actuales, Felipe III antepuso el interés general de la Nación al particular de alguna de sus porciones y sectores económicos. El Imperio Otomano era un peligro real, tanto como pueda serlo hoy el islamismo que trata de sustituir, en todo o en parte, nuestros valores cristianos y tradicionales. La fe mueve montañas. Cualquier fe. ¿Habrá que conectar la iniciativa de Pérez Tapias con la Alianza de Civilizaciones?


ABC - Opinión

El inviable empeño de la vicepresidenta

La vicepresidenta tenía ayer una misión imposible: convencer a la Cámara de que el Gobierno había gestionado correctamente la crisis del 'Alakrana'

LA VICEPRESIDENTA acudió al debate parlamentario de ayer con una misión imposible: convencer a la Cámara no sólo de que el Gobierno ha gestionado bien la crisis del Alakrana sino, además, de que ha respetado de forma escrupulosa la legalidad vigente.

De la Vega fracasó en el empeño y no porque estuviera mal. Su intervención fue articulada e incluso razonable, dijo cosas interesantes y enumeró una serie de propuestas con las que casi todos mostraron su acuerdo. Pero sus palabras no fueron creíbles cuando afirmó que «el Gobierno se atiene siempre a la legalidad» siendo evidente que ha pagado o contribuido a pagar un fuerte rescate a los piratas o cuando alabó de forma desmedida la actuación de una Armada que no fue capaz de detener a los secuestradores que huían con el botín.

La ganadora del duelo parlamentario fue Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP, que radiografió implacablemente los errores del Gobierno, planteando alternativas que habrían podido evitar el humillante desenlace.

El primer punto por el que la oposición arremetió contra el Ejecutivo fue por no proteger los buques de pesca con personal militar, como ha hecho Francia. La vicepresidenta argumentó que hay obstáculos legales, lo cual es discutible, pero no explicó por qué el Gobierno se ha negado hasta ahora en todo caso a cambiar la legislación.

La segunda crítica fue a la decisión de traer a España a los dos piratas capturados. De la Vega se responsabilizó de ello y dijo que era «una obligación legal», pero la popular desmontó el argumento al recordar que la operación Atalanta permite entregar a los detenidos a los tribunales de Kenia tras un canje de notas diplomático. Sáenz de Santamaría recordó a la vicepresidenta que la verdadera responsabilidad consiste en prever las consecuencias de las acciones que uno toma.

El tercer reproche fue el pago del rescate. La parlamentaria del PP recordó que ya se había pagado en el secuestro del Playa de Bakio y que ahora se ha vuelto a hacer lo mismo. Pidió que el Gobierno aclare si «se dejó engañar y encima pagando», a lo que De la Vega respondió que todo lo que hizo el Ejecutivo «respondió a razones de seguridad».

Por último,Sáenz de Santamaría culpó al Gobierno de tener «prejuicios» a la hora de hacer «un uso proporcionado y reglado de la fuerza», lo que facilitó la huida de los piratas. El PP tiene razón: carece de sentido el gran despliegue militar en la zona, con dos fragatas de última generación, si sólo pueden disparar en legítima defensa y en caso extremo. Es necesario no sólo cambiar las reglas de enfrentamiento sino además redefinir el sentido de las misiones militares cuando se dan situaciones de peligro o amenaza como en Somalia o Afganistán.

De la Vega aseguró que el Gobierno «sabía en todo momento» dónde estaban los tres tripulantes que fueron apartados de sus compañeros. No es así y la prueba es que la ministra de Defensa afirmó que habían sido llevados a tierra. EL MUNDO revela hoy que los piratas utilizaron el móvil de un tripulante para engañar a los servicios secretos, lo que pone en cuestión las palabras de Zapatero de que «al CNI no se le tima así como así».

El Ejecutivo ha salido muy malparado de esta crisis porque, en lugar de reconocer que ha tenido que actuar bajo un estado de necesidad, ha pretendido sacar pecho y convencer a la opinión pública de que el desenlace ha sido un éxito. Casi ningún grupo parlamentario -y tampoco aliados como PNV e IU- apoyó las tesis del Gobierno, que ayer pareció más solo que nunca.


El Mundo - Opinión

Un CNI timado y una Armada inutilizada

Sáenz de Santamaría ha estado especialmente acertada al exculpar a los militares y al señalar al "prejuicio del Gobierno al uso legal y proporcionado de la fuerza" como el principal responsable de que los piratas del Alakrana se hayan salido con la suya.

Por si ya fuera poco bochornosa la clamorosa renuencia o incompetencia del Gobierno de Zapatero para impedir, antes, durante y después del secuestro del Alakrana, que los piratas se salieran con la suya, este miércoles el diario El Mundo ha informado de que el CNI habría pagado un millón de dólares a un supuesto alto cargo del Ministerio de Defensa somalí por la liberación de los tres tripulantes que supuestamente los piratas habían bajado a tierra. Lo cierto, sin embargo, es que ninguno de los pescadores descendieron nunca del barco durante su secuestro, y que el supuesto alto cargo somalí que iba a hacer de intermediario no era tal, sino un simple timador que, una vez cobrado el dinero, desapareció dejando a nuestros agentes secretos esperando en vano la liberación de los tres marineros.

Si no fuera porque en este asunto del Alakrana el Gobierno de Zapatero se ha saltado la legalidad tanto española como la de las propias directrices de Naciones Unidas que consideran delito y censuran el pago de rescate a los secuestradores, este nuevo y esperpéntico capítulo protagonizado por el CNI nos podría evocar a un cómic de Mortadelo y Filemón. Desgraciadamente, sin embargo, no nos podemos tomar a risa el hecho de que un Gobierno de España haya incentivado, por segunda vez, los secuestros de buques españoles a través del pago a los piratas, tal y como el Ejecutivo de Zapatero ya hizo con el Playa de Bakio y ha vuelto a hacer con el Alakrana. Tampoco es para tomarse a risa el hecho de que nuestros servicios secretos hayan sido timados y, menos aun, de que nuestro Gobierno oculte unos hechos o mienta sobre ellos a los ciudadanos.

Con la noticia que ha revelado El Mundo se puede explicar una de las muchas y bochornosas descoordinaciones que se han dado en el Gobierno, como fue la que protagonizaron Moratinos y Chacon a propósito de esos tres marineros supuestamente llevados a tierra. Mientras el ministro de Exteriores, en contacto con las verdaderas autoridades somalíes, negaba el desembarco de los marineros, la ministra de Defensa, en contacto con un impostor a través del CNI, no sólo aseguraba que estaban en tierra sino que también sabía "donde estaban y que se encontraban bien".

Con estos antecedentes, no hay que extrañarse de que la comparecencia de la vicepresidenta Fernández de la Vega en el Congreso haya supuesto una tormenta política. La portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, en una esplendida intervención, ha denunciado como el secuestro se hubiera podido evitar si el Gobierno hubiera hecho caso a la petición de protección de nuestros pesqueros solicitada por el PP poco antes del apresamiento del Alakrana. También ha puesto en evidencia la descoordinación del Ejecutivo, la ilegalidad del pago del rescate como solución única y definitiva al secuestro o cómo el Gobierno fue engañado por los piratas y cómo, a su vez, el Ejecutivo trata de engañar a los españoles respecto al pago del rescate y respecto al fracaso –más bien inutilización– del operativo militar tras la entrega del dinero.

A este último respecto, Sáenz de Santamaría ha estado especialmente acertada al exculpar a los militares y al señalar al "prejuicio del Gobierno al uso legal y proporcionado de la fuerza" como el principal responsable de que los piratas se hayan salido con la suya. Y es que por mucho que las ametralladoras de los helicópteros podrían haber alcanzado perfectamente a los piratas, ¿de qué sirve cualquier operativo militar si luego hay órdenes que limitan su utilización contra los piratas para que ninguno de ellos resulte herido o muerto? Ya con ocasión del secuestro del Playa de Bakio, muchos militares denunciaron anónimamente en ABC cómo, tras el pago del rescate y la liberación de los rehenes, se les prohibió abrir fuego contra los piratas en su fuga. Ahora, por mucho que se hayan producido disparos, estos solo iban dirigidos a la proa y al motor del esquife de los piratas para evitar que estos pudieran ser alcanzados.

Con estos protocolos de actuación que desarman a la Armada y que le imponen las limitaciones al uso de la fuerza propias de una agente de tráfico, no hay que extrañarse de que, a pesar de las fragatas, los radares, las ametralladoras y los helicópteros, seis piratas hayan podido, sanos y salvos, darse a la fuga en un esquife con el botín en sus manos. No nos extrañemos tampoco de que hayan nuevos secuestros.


Libertad Digital - Editorial

Como aquí, en ninguna parte. Por Hermann Tertsch

SIEMPRE me ha sorprendido, y de alguna forma asustado, la alegría de la vida meridional. Cierto es que viene bien para salvar las penas y para no producir demasiados Dostoievskis y generar multitud de Jardiel Poncelas. Esa especie de entusiasmo por lo propio que hace olvidar todas las miserias cotidianas, todos los fracasos, las angustias y la necesidad omnipresente y lleva a chabolistas o semichabolistas en Cádiz o Almería, con sus cajones y guitarras, con sus rumbas o bulerías a decir esa frase que siempre me ha dejado estupefacto: «Cómo aquí no se vive en ninguna parte». Ni siquiera es cierta esta sentencia equivocadamente pretenciosa porque así se vive en muchas partes del mundo, olvidando la miseria, la ignorancia y la impotencia con cierta dosis de soberbia, un patriotismo local muy chato, mucho cantar y buscar la alegría de la vida en el puro menester y la picaresca por esquivarlo de vez en cuando, pregonándolo como victoria. Las regiones más pobres de nuestro país han logrado entrar en ese nirvana cañí en el que lo único que importa es tener ojo para la subvención, rapidez en asumir la dependencia y premura en la obediencia.

Todo convertido en un inmenso cortijo en el que los vasallos andan pendientes de cómo están sus señoritos que al final de la juerga les darán la paga. Los señoritos hoy en día, los que manejan masas de vasallos, son por supuesto socialistas a los que gusta compadrear con sus mandados y alimentados. Así se hizo el PER que convirtió en Gran Visir Iznogud a un personaje tan poco interesante como Manuel Chaves del que se puede decir que no sabe hacer absolutamente nada, salvo sobrevivir en el mando. Dirán muchos que no es poco. Aunque alguna vez quisiera ser califa en lugar del califa. Cierto. Para él, esta España cada vez más meridional en hábitos, vicios y pensamiento romo ha sido el gran chollo. Para él, cuya vida en una sociedad desarrollada y moderna hubiera transcurrido en una oficina o gestoría llevando manguitos y cogiendo turnos de ciudadanos en sus diversas cuitas burocráticas. Habría sido divertido ver a este patriota andalusí, que ha heredado el nepotismo de los Omeyas, trabajando en una empresa privada alemana o sueca. Habría aprendido hasta retórica. Lo malo no es que un personaje de tan poca monta haya dirigido a su antojo hacia la permanente pobreza una región española que ha invertido todo el dinero recibido de Bruselas y Madrid en salarios de obediencia. Y que sus jefecillos provinciales y locales ejerzan como lo que siempre quisieron ser, es decir caciquillos implacables, omnipotentes e impunes, imitando a los zafios poderosos de antaño. Lo malo es que cada vez está más claro que tenemos unos gobernantes que ven en la perpetuación de la mediocridad tóxica de los gobernantes en Andalucía un proyecto general de éxito para sumirnos a todos los españoles en la misma pesadilla. Con la obligación de decir que «como aquí no se vive en ninguna parte». O ser tachados de enemigos y ser la anti España. Que en Cataluña ya pasa lo mismo lo sabemos. La forma en que los gobernantes tratan a la oposición es siempre, en toda democracia, el baremo ideal para establecer el grado de salubridad de la misma. Lo que estamos viendo en el Congreso de los Diputados, cuando la oposición exige responsabilidades al Gobierno es algo muy meridional, andalusí o, si prefieren ahora, morisco. El desprecio a las legítimas dudas e interrogantes de la discrepancia es la demostración más fehaciente de que nuestra democracia está en plena regresión. Cuando el espionaje a la ciudadanía, la postración ante los chantajistas, la ocultación de vínculos policiales con los terroristas, la ineptitud en el terreno económico y la obscena utilización del estado para fines partidistas son cuestiones que la mayoría no se digna siquiera a discutir, es que nos hemos vuelto tan meridionales que vamos a acabar teniendo frontera con Zimbabue.

ABC - Opinión

Dirigente gitana Pilar Heredia notifica su baja de militancia de UPyD

La dirigente gitana Pilar Heredia ha notificado hoy su baja de militancia de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), al considerar que el partido liderado por Rosa Díez está condenado al fracaso.

Heredia, portavoz de la Asociación Intercultural Gitana "Yerbabuena", ha manifestado en un comunicado "la desilusión, la indiferencia y el desencanto de innumerables militantes" ante el reciente Congreso de UPyD, en el que Rosa Díez ha sido reelegida como portavoz del Consejo de Dirección de esta formación.

La dirigente gitana ha definido el Congreso como "otro episodio para la reflexión y el análisis del claro desvarío demencial que sufre Rosa Díez, por la codicia imponderable del poder".


Heredia ha explicado que le llama la atención que alguien hable con tanta vehemencia de la regeneración democrática, la cohesión institucional y las políticas progresistas, cuando, contrariamente, UPyD se ha presentado en su último Congreso como un partido "con una rígida y severa dirección política" y como "una organización férreamente centralizada".

Tras señalar la baja participación de los afiliados en el Congreso, la dirigente gitana ha opinado que el partido de Rosa Díez no tiene recorrido y está sentenciado al fracaso.

Ha apuntado que la líder de UPyD la "estigmatizó" en el instante en que rechazó el número simbólico que le propuso dentro de la candidatura para las pasadas elecciones europeas, por considerar que la mujer gitana nunca alcanzará la igualdad real postulándose para puestos "meramente testimoniales".

Pilar Heredia ha considerado que la puesta en escena teatral que caracteriza a Rosa Díez, de mujer rebelde y revolucionaria, es un fraude y ha acusado a la líder de UPyD de tratar de sacar el mayor rendimiento de banderas, plataformas cívicas, símbolos patrióticos y nacionalismos radicales para exhibirse como la única defensora de la democracia y los derechos de todos los españoles.


adn.es

Publicidad. Por José A. Sanchidrián

¿Cómo serían las cosas en un congreso en el que los diputados no dependieran de su inclusión en una lista de partido por los aparatos dirigentes de estas organizaciones, sino que hubieran de ser personalmente elegidos, mediante la norma de la mayoría, por el grupo de ciudadanos que van a representar?



¿Qué sucedería si el presidente del Gobierno no fuera el jefe del partido cuyas listas resulten proporcionalmente más votadas, nombrado por un parlamento en el que sus propios delegados son mayoría absoluta, o entrando en oscuras componendas con otros partidos cuando le falten apoyos, sino que hubiera de ser personalmente ganador en otra elección democrática en circunscripción única nacional? Si la ecuación “mayoría del Congreso de diputados de aparato = presidencia del Gobierno de jefe(s) de aparato” es constitucionalmente obligatoria, ¿qué sentido tiene hablar de separación de poderes y control al Gobierno?

Preguntas como éstas, que remiten a un nuevo orden institucional que impediría la oligarquía de las jefaturas de partido, no se pueden plantear en el espacio público español. No hay ni un solo medio de comunicación social, ni un solo periódico, ni una sola radio y ni una sola tv que puedan abordar con profundidad —y no muy ocasionalmente organizar algún debate o entrevista puntual— semejantes cuestiones, y menos tomar una línea editorial a favor de la alternativa. Esto a pesar de la crisis económica y de la “descomposición institucional” que muchos reconocen. O, ¿es que acaso los citados interrogantes carecen de interés, pertinencia, inteligencia y profundidad? No. No nos engañen, lo que falta en la opinión pública española es la libertad.

Los grandes grupos de comunicación están vinculados con los intereses que defiende el Régimen del posfranquismo. Y los pequeños carecerían de licencia administrativa o verían, si osaran emprender el camino de la esperanza, cómo les cancelarían la publicidad. La cobardía hace el resto. Pero sabed, los afamados líderes de opinión, periodistas y contertulios, que en la sociedad civil ya hay quienes conocemos vuestros cínicos manejos. El momento de la verdad está próximo. Así que id pensando lo que hacéis. Y más os vale comenzar a abandonar la podredumbre del Estado de partidos, porque cuando la catarsis de la libertad desborde vuestros diques, los españoles despreciarán a aquellos que les han estado engañando. Y la publicidad buscará entonces las caras creíbles.

República Constitucional

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El Estatut, Montilla y el sentido del Estado. Por Antonio Casado

El presidente de la Generalitat, José Montilla, reclama “sentido de Estado” al Tribunal Constitucional. Si los magistrados le hacen caso, me temo que sus “irrenunciables aspiraciones de prosperar nacionalmente” tendrán que esperar mejor ocasión. Por ahí sopla el viento en las deliberaciones de los diez magistrados sobre la constitucionalidad del Estatuto de Autonomía de Cataluña. El sentido del Estado les obliga a preservar lo que hay de permanente en el ordenamiento jurídico, frente a las pretensiones de desbordarlo.

Tan sencillo como eso. El deber del Tribunal es dictaminar el encaje o no del Estatut en la letra y el espíritu de la Constitución Española. Y el de los gobernantes, nacionales o autonómicos, es acatarlo. Son los gobernantes y dirigentes políticos catalanes, excepto los del PP, que es parte recurrente con su centenar largo de impugnaciones, los que están dando la nota. Como las filtraciones les han puesto de los nervios, no dejan de anunciarnos las siete plagas si se recorta el vuelo nacionalista de algunos artículos del Estatut.

Su argumento es siempre el mismo: el anclaje democrático en la voluntad de las fuerzas políticas (todas menos una) y el pueblo catalán (más de la mitad de los catalanes no fueron a votar, todo hay que decirlo). Correcto. Pero ese argumento, siendo necesario, no es suficiente y ellos lo saben perfectamente. También hace falta que estén a favor los órganos de la soberanía nacional -lo están- y que el Tribunal Constitucional entienda que el texto se ajusta a los preceptos constitucionales. Y obviamente, ninguna pretensión segregacionista del territorio nacional se ajusta. Sencillamente, la independencia de Cataluña, o de cualquier otro territorio, no es posible. Salvo que se reforme la Constitución.

Recortar el vuelo nacionalista del texto, en este caso, sería acomodarlo al principio de soberanía única e indivisible proclamado en el artículo 2 de la Constitución. Entienden los magistrados que no son “acomodables” aquellos artículos de los que eventualmente podría inferirse un proceso de segregación. Así que se trataría de evitar ese riesgo, de modo que nadie pudiese utilizar el Estatut como pretexto legal de semejante aventura política.

Lo que me parece extravagante es centrar la controversia en el hecho falso de que el Estatut define a Cataluña como una nación. Es mentira. Al menos de forma directa y declarativa en su articulado. Lo decía el borrador inicial, pero no quedó en el texto definitivo. Solo en el preámbulo, que no es parte normativa, se alude de forma indirecta a Cataluña como nación. De forma indirecta, alusiva y referencial, se lee que el Parlamento ha definido a Cataluña como nación. De forma más explícita se habla de “nacionalidad”. Eso sí. Pero eso es plenamente constitucional porque en el título VIII se habla, como todo el mundo sabe, de “nacionalidades y regiones”.

Por tanto, el “Estatut” no define a Cataluña como nación. Lo que hace, en el preámbulo y no en el texto articulado, no es definir sino dar cuenta, referir, recordar, hacer memoria, poner al corriente, informar de que en su día el Parlamento autónomo, “recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña”, “ha definido a Cataluña como nación” ¿Qué efectos jurídicos iba a tener el mero recordatorio de que en cierta ocasión el “Parlament” definió a Cataluña como una nación?


El confidencial

Sostenible

El lunes tuvo lugar en el Hotel Castellana Intercontinental de Madrid un interesante encuentro de Zapatero con doscientos empresarios. Un desayuno. Mientras Zapatero hablaba de economía, la mayoría de los empresarios asistentes abría la boca. En los desayunos se abre la boca para ingerir bollos y churros, pero aquellas bocas se mantenían estáticas, sin proceder a la masticación. Eran bocas abiertas a caballo entre el sueño y el estupor. Lo que en España se ha llamado siempre «boca de tonto».

Entiendo a los boquiabiertos economistas. Hay que reconocerle a Zapatero una insuperable capacidad para hablar de lo que ignora completamente. Creo que en conocimientos de economía está a mi altura, y le agradezco su solidaridad, pero mi altura no supera las uñas de mis dedos meñiques. Zapatero daba una lección de economía a los malvados empresarios, los culpables de todo, según los mansos y subvencionados sindicatos. Él no tiene culpa alguna de que vayamos a alcanzar la moderada cifra de cinco millones de parados, camino de los seis. Cuando Zapatero anunció que España había salido de la crisis si bien no podía aventurar con qué fuerza, al empresario sito en la segunda mesa a la izquierda en su zona frontal se le cayó el churro de la boca. No fue una caída de churro sosegada, sino una expulsión de churro a chorro.


Pero Zapatero domina el lenguaje de la nada, y los empresarios, que desayunaban de gorra, no se atrevieron –ninguno– a incorporarse de la mesa, avanzar hacia el conferenciante, propinarle una colleja y llamarle embustero. La economía sostenible. En Europa se ríen. La economía sostenible de Zapatero se aventura como algo sostenible que no se puede sostener. Más o menos como las tetas de Yola Berrocal. No hay sostén que pueda sostener tanta abundancia en trance de desmoronamiento. Y así estaban los empresarios, con la boca abierta, con o sin churro, y la imaginación perdida en sus problemas y sinsabores. Tuvo un detalle Zapatero digno de ser agradecido. No se refirió ni a la «optimización de recursos» ni a los «flecos de la negociación». Pero está con su economía sostenible tan pesado como con la Alianza de Civilizaciones, su más famosa chorrada. Vuelvo a la expresión de los empresarios presentes. Se miraban los unos a los otros con gestos de educado asombro. Una empresaria, muy cercana al PSOE, resumió su intervención: «No ha estado muy convincente, pero es un sol». Y eso es lo que nos pasa. Que es un Presidente del Gobierno desastroso, pero los que le conocen, dicen que en privado es un sol. Un solete. Un sol solete con cinco millones de parados en la calle, los gastos públicos por las nubes, las subvenciones por la estratosfera, los sindicatos comiendo de su mano y con la economía española, según él, saliendo de la crisis pero no se sabe cómo, aunque prometió explicarlo el próximo viernes, que me pregunto yo por qué el viernes y no ahí en ese momento. Quizá porque de lunes a viernes la economía española va a dar un estirón y no hay que precipitarse. En mi caso, satisfacción y orgullo. Ha crecido mi autoestima. Si Zapatero, con su ignorancia, ha conseguido ser el Presidente del Gobierno, yo, humildemente y sin intención de fastidiar a Rato, me postulo como candidato idóneo a la presidencia de Cajamadrid. Optimizaré recursos y negociaré los flecos que sean precisos para sostener el desastre.

La Razón - Opinión

Un paso clave para la derrota de ETA

La detención de una treintena de miembros de la organización juvenil Segi es un paso fundamental en la lucha contra el terrorismo.

LA DETENCIÓN en la madrugada del martes de más de una treintena de miembros de la organización juvenil terrorista Segi supone un avance decisivo en la lucha para acabar con ETA. Rubalcaba fue muy gráfico ayer al señalar que la operación supone el «descabezamiento» de la «cantera» de la banda.

El pasado verano, ETA había ordenado una intensificación del terrorismo callejero para presionar al nuevo Gobierno vasco y, en concreto, para desafiar algunas de sus decisiones, como la de retirar de las calles las fotografías de etarras y otros símbolos de la banda. En busca de ese objetivo, ETA había intentado recomponer Segi. El golpe de ayer a esta estructura revela la determinación política de impedir que las organizaciones que han sido ilegalizadas puedan volver a reconstituirse.

Pero esta gran redada tiene un valor especial. Los últimos informes confiscados a ETA revelaron que la banda había diseñado una nueva estrategia para refundar todo el aparato de captación y formación de nuevos terroristas. El plan consistía, en primer lugar, en reclutar a los futuros etarras fuera de la kale borroka, contrariamente a lo que era habitual hasta ahora. Es más, se apartaba a los nuevos cachorros de ETA de actos de terrorismo callejero para no arriesgarse a que fueran detenidos, lo que podría acabar abortando en último término su pase a los comandos.

Siguiendo ese guión, ETA pasaba a buscar a los futuros pistoleros en distintos ambientes del tejido social nacionalista, lo que, además, ponía más difícil a las Fuerzas de Seguridad su persecución. Y lo que es clave, se procuraba a estos jóvenes una mayor preparación ideológica para ahormarlos en la ortodoxia del sector duro y poder mantener así más fácilmente su fidelidad a la dirección. Pues bien, buena parte de los detenidos ayer formaban parte de la primera remesa de etarras surgida de este nuevo plan, y estaban llamados a ser el relevo generacional en ETA.

La gran cantidad de detenciones, el hecho de que éstas se hayan producido en todas y cada una de las provincias vascas y también en Navarra, y con un despliegue de 650 agentes revela a las claras la determinación del Estado por seguir ganándole el pulso a los terroristas.

Además, con esta operación, la Policía y la Guardia Civil asestan un golpe moral a los etarras, pues dejan muy mermado algo que les resulta vital: su capacidad para seguir captando terroristas. Es muy importante también la documentación recogida en el casi centenar de registros realizados en pisos y locales.

La redada llega, por otra parte, en un momento crucial para el futuro de ETA, con dos sectores enfrentados: el de los representantes de la línea dura, partidarios de seguir atentando hasta forzar al Estado a iniciar una nueva negociación; y el de quienes, con Otegi, pretenden dar los pasos necesarios para intentar regresar a las instituciones. Así las cosas, la izquierda abertzale que es partidaria de hacer sólo política ha desatado unas tensiones que amenazan con crear una escisión dentro de ETA. Desde el momento en el que los detenidos ahora forman parte del sector más radical, indirectamente se está facilitando el camino a quienes son partidarios de abandonar las armas. Por todo ello, operaciones como la de ayer permiten seguir confiando en la derrota del terrorismo.


El Mundo - Editorial

Las siete plagas de Montilla. Por José García Domínguez

De ahí otra verdad incómoda, a saber, que el 64,5% del censo, es decir la más decisiva, aplastante y demoledora de las mayorías absolutas no accedió a ratificar ese papel que ahora presumen sagrado merced a su pretendida legitimación popular.

Hay como un déjà vu tedioso en ese ostentóreo alarde testicular de los machos alfa del catalanismo a cuenta de la sentencia del Estatut. Así, advierte el consorte de la de los quince momios que caerán sobre "Madrit" las siete plagas de Egipto si el Tribunal no se pliega a su muy soberano capricho. Amenazan los sirleros del Palau de la Música con la peste negra. Hierático, anuncia el Apocalipsis el cuate de Ternera en caso de que los magistrados diesen en imitar su mismo proceder, votando contra el cambalache. Gallea el antisistema de Dolce & Gabanna, exigiendo el "cese voluntario", valga el oxímoron, de los togados del Constitucional. Atiza, en fin, las brasas de la santa ira identitaria la prensa doméstica, llamando a la yihad con calçots a la brasa si se modifica una coma de aquel redactado que alumbró Alfonso Guerra en la Comisión Constitucional. Todo ful. Como siempre, por lo demás.

Y es que si el Alto Tribunal "tumba" el Estatut, según el agreste decir de Montilla, lo único que va a pasar es que no va a pasar nada. Igual que nada pasó tras ordenar la Justicia que se colocara en su sitio, es decir extramuros de la Ley, a Batasuna, pese a los siniestros augurios de los oráculos abertzales. ¿Acaso recuerda alguien, por lo demás, aquella terrible lluvia de fuego y azufre que demolería los cimientos de Estado si se impidiera cometer el Plan Ibarretxe? Por cierto, ¿qué se fizo el Rey don Juanjo? Los infantes de Euskal Herria, ¿qué se fizieron? ¿Qué fue de tanto galán? ¿Qué de tanta invención como truxieron?

Lo dicho: nada de nada de nada. Repárese al respecto en la aritmética de la desolación oculta tras toda esa charlatanería histriónica de los catalanistas. Porque ni siquiera la mitad de los catalanes con derecho al voto acudimos a las urnas el día de autos. Ni la mitad. Y ello, por la prosaica razón de que el Estatut no le importa una higa a nadie. De ahí otra verdad incómoda, a saber, que el 64,5% del censo, es decir la más decisiva, aplastante y demoledora de las mayorías absolutas no accedió a ratificar ese papel que ahora presumen sagrado merced a su pretendida legitimación popular. Qué cruz: aburren a las ovejas.


Libertad Digital - Opinión

Nuevas energías, viejas mentiras. Por José María Carrascal

ALguien tendría que informar a Zapatero de que «la energía no se crea ni se destruye. Sólo se transforma», principio que estableció Lavoisier hace 300 años, aunque es posible que entre los 600 asesores de la Moncloa nadie lo conozca. Todas las energías son renovables. Lo único que cambia es la tecnología que la renueva. Pero para tener esa tecnología se necesitan técnicos, y para tener técnicos, se necesita prepararlos. Algo que no ha hecho España en estas décadas de jolgorio y bonanza, y que hoy puede hacer menos que nunca, con un presupuesto en el que se ha reducido la partida de investigación y no se ha hecho nada para mejorar la enseñanza. O sea que todo eso de las «energías renovables», el «cambio de modelo económico» y la «economía sostenible» (¿hay una economía insostenible?) es pura camelancia, bálsamos de Fierabrás, curalotodo milagroso, más digno de sacamuelas de feria que de un presidente de gobierno. Un cambio de modelo económico requiere un cambio de modelo educativo, de modelo productivo, de modelo social, que el Gobierno Zapatero no ha hecho, y a los que incluso se ha opuesto, alineándose decididamente con los sindicatos contra los empresarios en la reforma del mercado laboral, sin la que la economía española no se recuperará, según todos los expertos nacionales y extranjeros. Ahora, cuando ha visto las orejas al lobo de la crisis e incluso siente sus colmillos clavados en la carne, sugiere imitar las medidas alemanas en ese terreno. Tarde, como siempre, y, mucho nos tememos, mal, como acostumbra. Este es un gobierno que vende humo, que dice en cada momento y a cada interlocutor una cosa distinta, sin hacer realmente nada.

Para resumir, estamos ante otro de los conejos que Zapatero se saca de la chistera, como fue la negociación con ETA, que iba a traer la paz al País Vasco, o los nuevos estatutos de autonomía, que iban a estructurar definitivamente España. Ahora le toca a la economía, «que empieza a recuperarse», según el presidente. Que se lo cuente a los parados, a los que sólo puede ofrecer que su crecimiento será algo menor cada mes. ¡Menuda recuperación! E incluso si sus medidas tuvieran éxito, cosa como decimos más que dudosa, a bastantes de ellos les llegaría cuando estén ya jubilados.

En lo que de verdad confía Zapatero es en que los demás países se recuperen y tiren de nosotros, mientras él nos cuenta fábulas. Pero los demás se recuperarán, porque están haciendo sus deberes, mientras nosotros seguiremos en el foso, por no hacerlos. De estas crisis va a surgir un nuevo mapa económico mundial, donde España no estará entre los primeros. No sólo por la incapacidad, charlatanería e imprevisión de su Gobierno, sino también por nuestra disposición a creer fábulas. Son mucho más agradables que las realidades.


ABC - Opinión

Del discutible éxito de Rosa Díez. Por Mario López

Si somos muchos los que cuestionamos la solvencia democrática de nuestra ley electoral y extendemos la cuestión a la propia naturaleza de nuestro sistema representativo, a la luz del gran número de abstenciones que se consigna en cada una de las convocatorias electorales que se vienen produciendo desde la muerte del dictador ¿Qué podremos pensar de la solvencia de Rosa Díez y su grupo político, la UPyD, cuando en las últimas elecciones internas a la presidencia del grupo se ha producido un 60% de abstención?

Más de la mitad de los militantes con derecho a voto han decidido abstenerse, es decir, manifestar que lo mismo les da que les da lo mismo quién esté al frente del proyecto; lo que viene a ser igual que decir que más de la mitad de sus promotores no creen en el proyecto. No existe constancia de ningún proyecto político que haya salido adelante con el único concurso de su principal promotor y sus tres más incondicionales seguidores. Rosa Díez ha renovado su liderazgo con el apoyo del 81% de los votos emitidos, pero sólo con el 34% de los votos posibles. Es decir, cuenta con el apoyo real del 34% de la militancia ¿Es eso un triunfo o una flagrante derrota? En cualquier caso, ¿los españoles que cuestionamos la falta de democracia de nuestra ley electoral y desconfiamos de la capacidad de convocatoria que en la actualidad posee nuestro sistema representativo, podemos confiar en Rosa Díez que es capaz de celebrar un triunfo tan discutible? Mi opinión particular es que cualquier elección que cuente con menos del 50% de participación debería ser invalidada automáticamente. Y también pienso que un líder político que asume, ya no sin empacho, sino con auténtico alborozo su nombramiento con un apoyo minoritario no merece la menor credibilidad democrática.

Siglo XXI

El pásalo congresual de los de Rosa Díez.

“Vota la candidatura Rosa Díez al Consejo Dirección UPyD, 20xtarde y 21nvmbe. Tu voto hará más fuerte a UPyd. Muchos ciudadanos lo desean. Vota. Envíalo”

Por si el río no estuviera ya suficientemente revuelto, nos cuentan que en Andalucía se han utilizado teléfonos móviles adscritos a la coordinación territorial que dirige Miguel Ángel Lobato (y por lo tanto a buen seguro pagados por el partido) para enviar, en vísperas del Congreso de UPyD recientemente celebrado, SMS pidiendo el voto para una de las dos candidaturas: la de Rosa Díez.

Los miembros de la candidatura alternativa que encabezaba el militante madrileño Valia Merino han denunciado numerosas irregularidades, como que se les impidió tener apoderados en las mesas de votación.

El texto del SMS enviado:"Vota la candidatura Rosa Díez al consejo direccion UPyD, 20xtarde y 21 nvmbre. Tu voto hará más fuerte a UPyD. Muchos ciudadanos lo desean. Vota. Envíalo".

España Liberal

martes, 24 de noviembre de 2009

Los miembros de la candidatura alternativa de UPyD seguirán en el partido y recomiendan "paciencia" a los descontentos

Los integrantes de la candidatura alternativa de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) que disputaron el liderazgo del partido a Rosa Díez han anunciado su intención de continuar "luchando por la regeneración democrática" desde las filas de la formación y recomendaron a aquellos afiliados "muy descontentos" que tengan "paciencia".

El madrileño Valia Merino encabezó una lista de miembros de UPyD críticos con la dirección del equipo de Rosa Díez con la intención de promover un debate en el primer Congreso que el partido celebró durante el pasado fin de semana en el Palacio de Congresos de Madrid.

Esta candidatura únicamente obtuvo un 18,33 por ciento de los votos de los afiliados frente al 78,24 por ciento que consiguió la lista liderada por Rosa Díez. Sin embargo, sus miembros anunciaron su intención de continuar militando en la formación, ya que consideran que actualmente es "la única opción posible" en España.

En un artículo publicado en la página web de la candidatura, recogido por Europa Press, sus miembros explican que promovieron la lista alternativa como consecuencia de su descontento con la gestión del equipo directivo, aunque no habían abandonado el partido "al seguir creyendo en su mensaje".

PARTIDO "MONOPENSANTE"

"En UPyD toda persona que realiza una crítica a la base ideológica del partido se convierte automáticamente en un elemento destructor del partido que debe ser controlado o excluido del proyecto", denuncian antes de advertir la deriva de la formación de convertirse en un partido "monopensante" en el que la democracia interna no es "efectiva ni representativa".

El propio Valia Merino ya reconoció antes de la celebración del Congreso que su candidatura tenía "muy difícil" conseguir la victoria e ironizó con la posibilidad de lograr "un alcorconazo", recordando los cinco goles que el equipo de segunda división encajó al Real Madrid. Sin embargo, ante la dificultad de lograrlo, asumió que tras su derrota se convertiría en "un cadáver político".

Europa Press

Así se desarrolló, punto por punto, el cónclave del partido de Rosa Díez

El I Congreso Nacional de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) celebrado el pasado fin de semana en Madrid se celebró a puerta cerrada. Pero Diariocrítico tenía un 'infiltrado' que relata ahora en forma de crónica diaria lo que de verdad ocurrió de 'puertas adentro', lo que se habló de verdad, la contestación interna, lo que piden lo críticos y niegan los oficialistas. Ésta es su crónica.

Resumen del 1º congreso de UPyD visto desde una delegada crítica. No quiero referirme a mi propia opinión, intentaré dar un resumen lo más imparcial posible y limitándome a los hechos.

La afiliación de los críticos en la cual me incluyo ha dado a Rosa (UPyD es Rosa Díez y punto) un toque de atención sobre la falta de democracia, la inoperancia y las decisiones arbitrarias del partido por toda España, no sólo en Cataluña. Los resultados de las votaciones ya se conocen por prensa.


Jueves 19

Asistí junto con otros compañeros a la presentación de la candidatura de Valia Merino. Participaron unas 80 personas, entre ellos se encontraban algunos de los expedientados, Buesa y la líder del movimiento gitano, Heredia, también gente muy crítica de Andalucía, País Vasco, Castilla, Murcia etc.

Para mi fue como una terapia de grupo al oír que lo que nos ha pasado en Cataluña se había repetido en prácticamente toda España. Muy dura la intervención de Buesa y Heredia, el primero manifestó, entre otras muchas cosas, que en UPyD no se mueve un papel sin el conocimiento e intervención de Rosa y ni Gorriarán ni nadie hacia nada que no aprobara Rosa, que el partido era una estafa, que se replantearía volver si las cosas cambiaban, pero que lo consideraba prácticamente imposible.

Heredia, también durísima, dijo: 'No fui yo quien llamo a Rosa, fue ella la que me contactó y con sus argumentos y discurso me convenció para entrar en el partido', pero que, poco a poco, ha ido viendo el gran engaño que es Rosa tanto para la afiliación como para los votantes, predicando algo que ni de lejos tiene la intención de poner en practica. Se creó una estrategia para el congreso y reunión para el día siguiente.


Viernes 20

Acreditación de delegados e inscripción a las Comisiones que cada uno se había preparado y deseaba participar, o había presentado enmiendas que deseaba defender. Yo personalmente me inscribí a Estatutos. Pero, divide y vencerás, se crearon 5 Comisiones: Organización y Estatutos, Economía, Educación, Derecho Constitucional y Política General.

Apertura del Congreso. Intervención de Rosa triunfal. Se paso a la lectura del Informe de Gestión, creo, no recuerdo bien, que se permitieron 5 intervenciones a favor del informe y 5 en contra del mismo. Los de a favor naturalmente todo excelente, las intervenciones en contra durísimas, se argumentó en contra del informe de finanzas y que más de un millón y medio no estaba reflejado en las cuentas de gastos justificados, otro ponente criticó toda la organización, lo mal y el como que se había llevado la creación de las Coordinadoras regionales, los nombramientos a dedo, la elección de candidatos a las distintas elecciones, el silencio por parte de la ejecutiva, las dimisiones, los expedientes sancionadores y las expulsiones sin justificar.

El Ponente, conciso y muy claro, fue enumerando una por una todas las arbitrariedades e injusticias que se habían cometido y la pérdida de gente muy preparada que ya había abandonado el partido.

Por lo que a Cataluña se refiere nos hizo un gran favor, palabras textuales " En Cataluña donde se ha perdido afiliación, donde los afiliados eran boicoteados y se impedía el derecho de reunión de los mismos, donde a los afiliados que salieron elegidos de una votación (la primera en dos años) se les insulta llamándoles ratas por el coordinador, (es cierto está escrito en su blog) se le premia con su inclusión al consejo de dirección" y más.

La última intervención, la de Rosa: salió histérica, cabreadísima y amenazante. Amenazó con poner delante de los tribunales al ponente que puso en duda las cuentas del partido y que no lo iba a hacer el partido, sino ella personalmente. Amenazó con pedir daños y perjuicios a los expedientados que se habían atrevido a denunciar e impedir la creación del Congreso, que ya estaba bien, que ya vale, que esa gente con su protagonismo personal estaba impidiendo el trabajo y el esfuerzo de toda la organización, que ya valía tantos ataques, aquí se traicionó y sacó lo mucho que les había tocado la denuncia.

De democracia interna dijo que este partido tenía unos objetivos que iban por encima de las personas, lo importante es el fin y quien quería apuntarse y trabajar (y callar, esto no lo dijo) era bienvenido y el que no, pues que ya sabía.

La intervención fue magistral, chillando, lamentándose, defendiéndose como una leona, dominando los tiempos, el lenguaje corporal, el dramatismo, el sarcasmo, para haberlo grabado.

El 70 % de los delegados cayeron en éxtasis divino, aplausos en pie, bravos, los palmeros tan histéricos como su diosa, digno de verse. Resultado: aprobación del Informe de Gestión por 341 votos a favor, 57 en contra y 43 abstenciones. Aquí ya se vio que todo estaba más que controlado.


Sábado, 21

A las 9 horas nos encontramos que nos habían distribuido en las distintas Comisiones como les había parecido, nadie o muy pocos excepto los suyos estaban en las Comisiones que habían solicitado para defender sus enmiendas. A mi me toco la comisión de Política General y de ésta es de la que voy a hablar, de las otras me explicaron que fue lo mismo.

Se presentaron nueve enmiendas a la totalidad y empezó el teatro, palabra por palabra: la presidenta de la mesa anunció: 'Enmienda 3.153', con el nombre de su/s autores, '¿alguien qué la defienda?'. Naturalmente el autor no estaba presente, por lo que decayó, la 3.283 más de lo mismo, la 3.343 lo mismo… Aquí empezaron las protestas, que naturalmente si se había impedido a que los autores estuvieran en la sala para defenderla era imposible.

Hubo protestas, gritos, gente que abandonó, pero la presidenta no cedió ni un punto. Seguimos: enmienda 3.723, '¿nadie que la defienda?'. Decae. En fin lo resumiré: solo se pudieron defender de las enmiendas generales 14 y la mayoría por cosas sin importancia o discusión de un vocablo, las otras decayeron todas.

El defensor del texto original era Carlos Gorriarán, prepotente, para nada entrando en debate, sólo en una enmienda sobre el concepto de Nación se entró en debate y, después de haber sido votada a favor, Carlos intento llevarla al pleno, lo que impedimos con protestas, ya que la votación era vinculante y estaba admitida por mayoría, se puso farruco, pero en este caso, el único que yo presencie, que no se salió con la suya.

Por la tarde en el pleno, ya con todo en sus manos, pues se había impedido la participación de defensa de enmiendas, siguió el teatro del informe de las distintas Comisiones.

Un delegado podía disertar a favor y otro en contra. Y ahí es donde se aprobó lo de la España Federal, que ya habéis leído en los periódicos. Las intervenciones fueron fuertes y el ponente de en contra muy convincente y muy bien argumentado dijo que esto no era lo que el partido defendió en su fundación, vamos como lo de Carreras con Ciudadanos. Ya en estos momentos la asamblea estaba abiertamente dividida y algunos delegados abandonaron el Congreso.

Al final, ya no recuerdo si fue Rosa o alguien de la ejecutiva con muy poca generosidad humilló a la candidatura alternativa, leyendo toda la estrategia que se había elaborado el jueves en la presentación, por lo que sin lugar a dudas dentro del grupo de Valia había habido algún espía.

También indirectamente se refirió sin nombrarlo a Luís Bouza al criticar que se había presentado una enmienda a la totalidad por una persona que ya no estaba en el partido a través de otras personas y que era una persona que sólo se dedicaba a insultar y criticar a UPyD por los distintos foros. El tono del discurso final fue agresivo, duro, para nada incluyente (personalmente sentí vergüenza ajena).

Naturalmente los palmeros aplaudiendo a rabiar y el éxito fue espectacular para Rosa y sus secuaces.

Me quede hasta las 11,30 de la noche para saber los resultados de las votaciones, que, aunque sabidos, quise oírlos de primera mano. Llegué al hotel deprimida y gracias a mis compañeros después de unas copas se me alegró el ánimo.


Domingo 22

El día de la clausura del congreso ya la habéis leído en la prensa, aparte de un par de intelectuales el primer día, se notó la falta de personalidades. Así lo viví yo y así lo cuento.

Diario crítico

Zapatero se divierte. Por Cristina Losada

Ni el modelo de crecimiento se transforma por ley, ni la economía sostenible es un concepto que pueda sostenerse. Su utilidad no es económica, sino política.

En plena Gran Depresión, un economista e ingeniero norteamericano llamado Stuart Chase publicó A new deal, libro cuyo título se cree que fusiló Roosevelt para darle nombre a su política económica. Al final de la obra aparecía una pregunta que se ha hecho célebre: "¿Por qué los rusos han de ser los únicos que se diviertan rehaciendo el mundo?". Una de las grandes diversiones que tenían por entonces los soviéticos consistía en cambiar el modelo productivo por completo. Gracias al trabajo forzado y esclavo, a las colectivizaciones y a las hambrunas, lo consiguieron. Y también lograron poner en pie –y exportar– la economía más insostenible que se haya visto nunca. Veinte años después de su ocaso, todavía hay recalcitrantes dispuestos a mantener que el Estado puede y debe de sustituir al mercado.

Zapatero también quiere divertirse. Sólo como diversión y entretenimiento se puede entender la Ley de Economía Sostenible. De ahí el suntuoso espectáculo que ha organizado para anunciarla, como si de una gala de los Oscars se tratara. Tantas estrellas, tanto lujo y tanto derroche, se dirá el espectador, no serán para nada. Pues sí. Para nada bueno y para nada serio. Salvo que por serio se entienda fabricar un embeleco para la repesca de votantes. Ni el modelo de crecimiento se transforma por ley, ni la economía sostenible es un concepto que pueda sostenerse. Su utilidad no es económica, sino política. Como su pariente, el "desarrollo sostenible", sirve para proveer de buena conciencia y superioridad moral a quienes lo suscriben. Es todo cuanto necesitan quienes creen que el planeta está abocado a la catástrofe, pero no quieren hacer ninguno de los sacrificios que su salvación demanda. Basta apoyar a los voceros de lo sostenible, para disponer del carné de persona comprometida y dormir a pierna suelta.

Las profecías apocalípticas tienen su público, desde luego. Poco importa que, como aquellas del Club de Roma, no se cumplan. La profecía incumplida no disuade a los creyentes. Pero, además, tiene lo "sostenible" otro atractivo. Su invocación permite acrecentar la intervención del Estado. Pues la izquierda se funda en el optimismo antropológico, pero desconfía de modo radical del ser humano. La coacción es, por ello, la norma. Como es norma que los resultados de sus grandiosos planes y leyes sean los opuestos a los que pretendían. De modo que podremos felicitarnos si el único prodigio que obre esa ley de alfombra roja es sacar al PSOE de su bache en los sondeos. Que la diversión, en fin, nos sea inocua.

Libertad Digital - Opinión

Insostenible Zapatero. Por M. Martín Ferrand

CUANDO le vienen mal dadas, cuando las circunstancias no le resultan favorables y tiene el zurrón vacío de remedios, José Luis Rodríguez Zapatero se homenajea a sí mismo. Es un tic. El de este último fin de semana fue grandioso. Una eructación de vanidad que, por su insistencia, empieza a resultar risible. Todo a mayor gloria del conducator que, para no desentonar, convierte en extraparlamentarios asuntos y planteamientos impropios de un mitin partidista. El señor de los eslóganes habla siempre de energías renovables, pero sin atenerse al debate nuclear; de educación de calidad, pero instalado en la complacencia y el rechazo de la excelencia; de I+D+i, pero sin la previa promoción del talento y acaba de parir la «Economía Sostenible», todo un cambio del sistema productivo, sin un pacto previo con los sindicatos que le tienen secuestrado y sin dar la batalla por unas nuevas relaciones laborales que, con el rigor y la transparencia financiera -ausentes-, integran la medicina necesaria para salir de la crisis estructural de nuestra economía y el único bálsamo que puede aliviar las llagas del paro.

Inmerso en la confusión de ideas que le caracteriza, acompañado por los suyos y de espaldas a la realidad, como acostumbra, Zapatero anunció un proyecto de Ley que aprobará el Consejo de Ministros del próximo viernes como quien anticipa una verbena. Ya es conocida la escasa vocación parlamentaria del líder socialista, pero tampoco es cosa de humillar a la teórica sede de la soberanía popular. Ni tan siquiera después de aceptar que la partitocracia haya relegado la representatividad a un plano litúrgico y formal. ¿Qué invento es ese de la Economía Sostenible? Ni la ciencia ni la política económicas reseñan un concepto que parece un híbrido entre el Desarrollo Sostenible, algo ecológico, y la competitividad productiva, algo inalcanzable para quien, siempre en fiebre electorera, trata de hacer tortillas sin romper huevos. La sostenibilidad económica, que es un pleonasmo, exige para su pretensión el rigor arbitral de un Gobierno frente a los llamados agentes sociales y un profundo debate que acorte distancias entre las distintas posturas existentes y acelere la demanda social por un modelo que viene dado, en parte, por Bruselas y, en lo demás, por los usos y costumbres del mercado en el que, con esfuerzo, tenemos que operar. Algo que necesita un presidente sostenible.

ABC - Opinión