miércoles, 8 de abril de 2009

Crisis. Por Alfonso Ussía

«A Zapatero lo han traicionado desde su Partido, abriendo la caja de los chismes mientras él hablaba en inglés con Obama. -Yes, yes-»

A la crisis económica se suma la crisis en el Gobierno, ésta última más divertida. No pretendo establecer equivalencias injustas, pero esta crisis tan cantada desde el mismo PSOE recuerda un poco a las de Franco. Que la mujer del prohombre se sorprendió sobremanera al advertir que su marido desayunaba vestido de chaqué. -¿Por qué te has puesto el chaqué?-; -por la crisis. Esta mañana me llamará el Generalísimo para ofrecerme Vivienda. Me lo ha confirmado la mujer de Fuertes de Villavicencio, que mi nombre suena-. A la hora de la comida, el prohombre seguía con su chaqué. -Las cosas de Palacio, van despacio-. Eran las nueve, y el pertinaz prohombre se mantenía con su elegante atavío. Entró su mujer en su despacho. -Acaban de anunciar los nombres de los nuevos ministros en el «Telediario». No entras, Gregorio-. El prohombre se quitó el chaqué, mientras pronunciaba una frase para la Historia: -¡Qué cabronada!-.


Los tiempos han cambiado y no es necesario llevar chaqué para recibir del Presidente del Gobierno el encargo de una cartera ministerial. Pero hay algunos ministros que aguardan con nerviosismo la llamada del cese, que antaño se cesaba con mayor distancia. Sonaba el timbre de la puerta, y un motorista del Pardo entregaba una carta que a más de uno le llevó a un grave episodio vascular. Franco cesó a Gual Villalbí. «Con Gual, o sin Gual¿ es igual». Lo de ahora también tiene rima: «Con Blanco o sin Blanco¿ como Franco». Suenan y se barajan nombres y aptitudes, y ante una crisis ministerial, los españoles dejamos todo lo demás y nos dedicamos exclusivamente a los rumores. Y a Zapatero lo han traicionado desde su Partido, abriendo la caja de los chismes mientras él hablaba en inglés con Obama. -Yes, yes-. Hermosa sonrisa y natural gesto el de nuestro dirigente. Pero todo se ha borrado por culpa de la crisis. Me informa la peor de mis fuentes. -Pilar Bardem a Cultura-. No entra en mis cálculos. Chaves sí. Prefiere estar en Madrid cuando presenten la factura de la remodelación del Palacio de San Telmo. Salgado en lugar de Solbes. Blanco a Fomento. Tres vicepresidencias. La fuente, de nuevo. -Alicia Moreno, a Cultura-; -¿Y qué va a hacer Gallardón?-; -está desolado-. Tampoco entra en mis cálculos. Maleni fuera y Cabrera en el umbral. El pelmazo de las fuentes nada fidedignas al fin se acerca a un posible acierto: -Emilio Aragón a Cultura. Lo ha impuesto Barroso-. Algo puede haber. El problema es que si Emilio Aragón va a Cultura, la cartera de Educación tiene que caer en alguien de Prisa, por aquello de la compensación. Mi fuente no tarda en informarme. -A Prisa ni agua-. Saltan nombres sin parar. Menos Bibiana Aído, nadie se siente seguro en el Gobierno. La experiencia de otro prohombre del franquismo, posteriormente amnistiado por la Izquierda por sus descargos de conciencia, vuela y pesa sobre los ánimos de los ministros. Así que llegó el prohombre de despachar con Franco asuntos urgentes de su Ministerio, y le comentó a su mujer: «El Caudillo está encantado conmigo. Me ha animado a seguir en este camino. Hasta me ha llamado por mi nombre. Ha estado encantador. Voy a seguir sirviendo a España como ministro. Ha sonado el timbre». Silencio. «Una carta de Su Excelencia para ti»; «Será para felicitarme. Te la leo. Estimado amigo. He creído conveniente agradecerle sus servicios y prescindir de su persona en las tareas del Gobierno»¿ Más o menos, como ahora.

La Razón - Opinión

Zapatero y el refugio de la amistad

«No le faltaría razón a Zapatero al destacar el gran "peso político" de su nuevo gobierno si, por tal, debemos entender, no la preparación y capacidad de gestión de los nuevos ministros, sino su confianza, lealtad, incluso amistad hacia el presidente»

No le faltaría razón a Zapatero al señalar el gran “peso político” de su nuevo Gabinete si por tal debemos entender, no la preparación y capacidad de gestión de los nuevos ministros, sino su confianza, lealtad, incluso amistad hacia el presidente del Gobierno. De hecho, este perfil "político" es el más claro denominador común de los nuevos miembros del Ejecutivo, al margen de la nula o mala experiencia profesional que pueden acreditar en las áreas que les han sido encomendadas.


Empezando por Elena Salgado, su designación oficiosa como sustituta de Solbes al frente del Ministerio de Economía y Hacienda ya había provocado en los últimos días gran “estupor” en medios académicos, sindicales y empresariales, donde se le reconocían sus dotes de política, pero ninguno de economista (exceptuando su licenciatura, cosa que no es poca a la vista del curriculum de alguno de sus nuevos compañeros). Con todo, y al margen de sus polémicas en torno a las campañas contra el tabaco o el vino durante su etapa como ministra de Sanidad, y su gris paso por el Ministerio de Administraciones Públicas, parece que el perfil y la trayectoria de Salgado no son precisamente las del gestor económico reformista que requiere una crisis de la envergadura de la que estamos padeciendo.

En cuanto a la entrada de Manuel Chaves en el Gobierno, además de lo que también tiene de vuelta al felipismo, nos hace recordar que el andaluz ha sido hasta ahora el presidente autonómico con mayor paro de nuestro país, sin que su tarjeta de visita como antiguo ministro de Trabajo en tiempos de González mejore mucho su presentación. Está por ver si su entrada como nuevo ministro de Coordinación Territorial supone un cambio de inflexión en la descoordinadora e irreconciliable condescendencia que desde el Gobierno de Zapatero se ha venido mostrando ante cualquier reivindicación desde el ámbito autonómico.

Las designaciones de Ángel Gabilondo, como titular de Educación, y de Ángeles González-Sinde, como ministra de Cultura, demuestran hasta qué punto Zapatero sabe agradecer a “los artistas de la ceja” el apoyo recibido. Al margen de haber participado ambos en esa campaña de propaganda a favor de Zapatero, el “hermanísimo” de Iñaqui Gabilondo y rector de la Universidad Autónoma de Madrid se ha destacado por la politización del ámbito universitario y por la condescendencia con la que ha tratado a los grupos de extrema izquierda, sin olvidar el “doctor honoris causa” concedido a Santiago Carrillo. En cuanto a González-Sinde, su trayectoria como profesional y lobbysta del séptimo arte, sólo nos aboca a esperar que el ministerio del que ahora se va a hacer cargo sea, más que nunca, el de la cultura de la subvención y de la propaganda.

Al margen de que no acabara la carrera de Derecho, las comparecencias públicas de José Blanco bastan para darnos cuenta de que nos encontramos ante una persona que no se destaca precisamente por su formación cultural y académica. No obstante, no lo tendrá muy difícil para superar a su antecesora en el cargo, lla polémica Magdalena Álvarez. En cualquier caso, su trayectoria es inseparable de la de Zapatero desde que le ayudara a convertirse en nº 1 del PSOE; desde entonces, ha sabido dirigir con mano de hierro el partido y actuar como oposición de la oposición.

Podemos concluir afirmando que, si bien esta amplia remodelación del Gobierno a un escaso año de su nombramiento evidencia el fracaso de Zapatero, nada nos indica que su nuevo equipo vaya a ser mejor que el anterior. Más bien nos demuestra su deseo de escudarse en personas de su máxima lealtad y confianza como forma de capear, que no afrontar, la crisis que durante mucho tiempo nos va a azotar. Ya decía el Libro del Sirácida que “un amigo fiel es un refugio seguro”. El problema está donde, con este Gobierno, encontramos refugio el resto de los españoles.

Libertad Digital - Opinión

Eclipse de Gobierno. Por Benigno Pendás

NO hay milagros en tiempos de crisis, pero las únicas recetas tienen nombre conocido: liderazgo, confianza, eficacia y eficiencia. Aquí y ahora, nada o casi nada. Zapatero confirmó ayer las carencias del socialismo flotante. Una propuesta política frágil, fiel reflejo del perfil posmoderno y liviano de su autor. Lugares comunes bajo disfraz de retórica grandilocuente sobre un «cambio de época». Si hay tal cosa, el presidente y su nuevo equipo están lejos de dar la talla. En términos de Maquiavelo: el líder nunca tuvo «virtud», pero durante algunos años supo atraer hábilmente a la «fortuna». Ahora, tampoco lo consigue. Gestión torpe de los tiempos; maniobras mediáticas que no controla; otra vez, anécdotas que ocultan categorías... Para decir toda la verdad, Zapatero aprendió a medias la lección del terrorismo, y sería injusto negar que las cosas pueden ir bastante mejor en el País Vasco. Incluso ha salvado con aprobado mínimo el largo maratón de la «cumbre» interminable en política exterior. A pesar de todo, sigue siendo un político de partido, nacido y criado en el confuso reparto de los equilibrios internos, única explicación razonable para este cambio de Gobierno largamente anunciado. Muchas apelaciones al interés general, para terminar jugando las cartas que más convienen en Ferraz.

Cuando dicen «mayor peso político» quieren decir -supongo- desembarco del PSOE en el Consejo de Ministros, a través de Manuel Chaves y de José Blanco, sin olvidar a Trinidad Jiménez. Mensaje inequívoco: intocable Rubalcaba, el núcleo duro del viejo y el nuevo socialismo confluyen en un Ejecutivo que, a salvo el paso implacable del tiempo, también podría presidir Felipe González. Cierre de filas, por tanto, con un recado para aliados esquivos y aspirantes indecisos. Sin duda, Chaves es un peso pesado, capaz de bloquear las ambiciones de algunos «compañeros» díscolos a la hora de exigir dineros y prebendas. Otra vez empiezan las apuestas sobre el futuro que aguarda al estatuto catalán en el Tribunal Constitucional. En todo caso, su retorno desde Sevilla alivia la sensación de parálisis que atrofia al régimen andaluz. Blanco mandará mucho repartiendo infraestructuras a cambio de asumir la función de gestor eficaz: no se adivinan dotes excepcionales para ello en el titular de Fomento, pero siempre podrá contar con la ventaja comparativa. Cara amable para las políticas sociales, a la vez que el presidente salda una deuda personal. También aquí hay dudas sobre la eficacia, porque las buenas palabras no arreglan el drama de los parados ni agilizan las ayudas para los dependientes. Una vez más, la democracia mediática es el reino de la imagen y la ideología.

Las piezas encajan peor en el caso de Elena Salgado. Acumula muchos cargos en su larga trayectoria, con balance desigual y perfil indefinido para la opinión pública, fumadores al margen. No tienen gran presencia en el partido, ni le sobra prestigio intelectual o académico, ni parece contar con vínculos especiales en el mundo de las grandes empresas. Los elogios de Zapatero acerca de su eficacia oscurecen todavía más las razones de fondo. Nadie conoce a la nueva vicepresidenta económica por sus tesis keynesianas o sus hipótesis sobre la reforma fiscal o la disciplina e intervención de las entidades de crédito. Pedro Solbes era la viva expresión de un político amortizado, pero su sucesora transmite poco más que una imagen correcta y muchos años de oficio ministerial. El presidente sabrá los motivos ocultos, porque no hay intérprete capaz de ofrecer solución al enigma. La vida da muchas vueltas, y conviene no hacer profecías. Hecha la salvedad, es difícil entender que una ministra de rango secundario pueda asumir el liderazgo de la economía española ante una crisis de dimensión universal. Si los poderes públicos tienen a día de hoy el deber inexcusable de transmitir confianza, Salgado tendrá mucho que demostrar en este terreno. Cabe suponer que dejará de acudir al Auditorio y al Teatro Real. Cuando pueda cultivar otra vez sus selectas aficiones musicales, será un indicio de que ha visto la luz al final del túnel. Ojalá sea pronto.

Las demás novedades aportan poca cosa. Gabilondo conoce el terreno que pisa: lejos de la metafísica, el aparato universitario impone sus criterios de cara a la operación Bolonia. González Sinde sabe de cine, claro, pero seguramente Molina dominaba con mayor amplitud el complejo terreno de la cultura y la lengua española. Última novedad: Zapatero, «ministro» de Deportes. Algo original tenía que salir de la chistera presidencial, y ya tenemos una contribución inocua a la teoría de la organización administrativa. Hay ocurrencias peores. En realidad, son adornos para la galería, simples peones en el juego de una estrategia que dice mucho acerca del desgaste acelerado de un Gobierno incapaz de cumplir un año de ejercicio. Entre los que resisten, hay casos significativos. Moratinos hizo a tiempo los deberes, y se salva gracias al G-20 ampliado y las secuelas de los últimos días. Chacón ha perdido su primera oportunidad para el ascenso: cuidado, porque las modas son fugaces tanto en la política como en la vida. Aído prolonga su equívoca tarea, también aquí al servicio de una visión estrictamente partidista. Sobreviven algunos ministros de tono menor y algunos departamentos casi sin competencias: incluso en estado de alarma financiera, un buen socialdemócrata es incapaz de hacer guiños a la austeridad presupuestaria. Hay querencias que no tiene remedio.

Eclipse de Gobierno, para los amantes de una analogía astronómica. Tal vez el presidente podría preguntar al «amigo» Barack Obama sobre los criterios para formar un gabinete basado en el mérito y no en la disciplina partidista. Zapatero agota su crédito en un año escaso, tal vez porque no supo o no quiso admitir la evidencia y presentó un equipo más bien liviano para disfrutar de ciertas alegrías imaginarias. Al modo de William Faulkner, el ruido y la furia hacen naufragar un barco sin rumbo. Sin embargo, la referencia literaria es ahora el camino trágico hacia la mítica California de los granjeros expulsados de su tierra por la crisis del 29. Al llegar, he aquí la terrible alternativa: un mercado insensible al sufrimiento o el falso espejismo de los «poblados» creados por la ingeniería social en forma de «New Deal». Me refiero, ya saben, a «Las uvas de la ira», la formidable novela de John Steinbeck. Por fortuna, el ser humano es incapaz de adivinar el futuro. No obstante, es difícil equivocarse en este pronóstico: el nuevo Gobierno -seña de identidad del socialismo pasado, presente y futuro- suscita una confianza muy limitada, incluso entre los afines. La sociedad española sigue perpleja: ¿no tenemos nada mejor para hacer frente a una crisis de proporciones excepcionales? La respuesta, querido lector, es muy previsible. Tal vez ahí reside el verdadero problema.

Benigno PendásS Profesor de Historia de las Ideas Políticas

ABC - Opinión

martes, 7 de abril de 2009

Portugal quiere hablar español

La Hispanidad avanza en Portugal

Se trata de convertirla en la segunda lengua de la nación


El Ministerio de Educación de Portugal busca desesperadamente, debido a la creciente demanda, profesores de español para la enseñanza pública. Se necesita cubrir plazas para el 2013, por lo que se ha abierto un concurso para licenciados en lengua extranjera y para los diplomados en el Instituto Cervantes


Los estudiantes de la enseñanza pública portuguesa quieren hablar español, pero no hay docentes suficientes en la nación. Por ello, el Ministerio de Educación ha actuado, no sin polémica. Hasta el 2013 se ha abierto un concurso para cubrir 220 plazas en las que ingresarán licenciados en una lengua extranjera, con la variante en español, y con aquellos que tengan diploma nivel C2 DELE por el Instituto Cervantes.

La Asociación Portuguesa de Profesores de Español como Lengua Extranjera (APPELE) lo considera una «profunda injusticia equiparar a colegas con titulacione y caminos de formación muy diferentes. Es inaceptable que un docente pueda dar lecciones sin garantías de ser suficientemente competente en la materia». A esta protesta se han unido los sindicatos socialdemócratas.

Desde el Ministerio responden que hay horarios disponibles de sobra para profesores cualificados, por lo que se ha alargado el acceso a profesores con formación científica. Valter Lemos, secretario de Estado de Educación ha dicho que «es una situación transitoria que se debe a una situación muy anormal: un crecimiento absolutamente increíble del Español y una enorme falta de profesores de este idioma».

Para la ministra de Educación, María de Lourdes Rodrigues, «el problema es de prioridades, no de lugar. Habrá plaza para todos y para cuantos más hubiese. Lamentablemente tenemos mucha falta de profesores. Nos quedamos com más de 600 horarios por ocupar en español».

Hay dos factores que influyen en este fenómeno. Uno es que los alumnos de español en Portugal han aumentado de 5.000 hace cinco años a 50.000 en 2009. Se esperan 60.000 para 2010. Esto permitiría que los portugueses estudien en Universidades españolas, a la par que buscar trabajo en la nación vecina de la Península Ibérica. Las autoridades quieren que el español sea el segundo idioma para los alumnos de seis años en adelante.

El otro, debido a la dialéctica de Estados, es la decisión de impulsar el español como segundo idioma en Brasil.

El Revolucionario

Los nuevos vicepresidentes y ministros prometen sus cargos ante el Rey

Los vicepresidentes segundo y tercero del Gobierno, Elena Salgado y Manuel Chaves, respectivamente, así como los cuatro nuevos ministros nombrados hoy por José Luis Rodríguez Zapatero -José Blanco, Ángel Gabilondo, Ángeles González-Sinde y Trinidad Jiménez- prometieron esta tarde sus cargos ante el Rey.

En una ceremonia celebrada en el Palacio de la Zarzuela a las 18:00 horas, los nuevos integrantes del Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero han prometido sus cargos en presencia de los Reyes, después de la publicación de sus nombramientos en un número extraordinario del Boletín Oficial del Estado (BOE).


Ha ejercido como notario mayor del Reino el titular de Justicia, Francisco Caamaño, quien hace un mes y medio que tomó posesión de su cargo y que ha sido el encargado de dar fe del ofrecimiento solemne de sus compañeros de Gabinete, en presencia del jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero.

Con la mano derecha sobre un ejemplar de la Constitución, abierto en el título cuarto -del Gobierno y de la Administración-, artículo 199, todos los nuevos miembros del Ejecutivo han optado por la fórmula de la promesa, y no por el juramento.

En la misma mesa, cubierta con un terciopelo rojo, en la que estaba la Carta Magna, había una edición de la Biblia, que data de tiempos de Carlos IV, que mostraba el capítulo 30 del Libro de los Números, que reza sobre el voto y el juramento, y un crucifijo de plata sobredorada.

A la izquierda de la mesa donde estaban los libros se han situado los Reyes y cerca de ellos Rodríguez Zapatero y otros testigos de la solemne ceremonia.

El jefe de protocolo de la Casa del Rey, Alfonso Portoles, ha ido leyendo los reales decretos de hoy mismo por los que se procede al nombramientos de los dos vicepresidentes y de los cuatro ministros, antes de que cada uno de ellos prometiera su cargo.

"Prometo cumplir con las obligaciones de vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros", ha sido la fórmula empleada por Elena Salgado, la primera en prometer su cargo.

Una fórmula que ha sido seguida por el resto de sus nuevos compañeros de Gabinete, todos con la mano derecha apoyada sobre el texto constitucional.

Así, han prometido sus cargos el vicepresidente tercero y ministro de Cooperación Territorial, Manuel Chaves; el ministro de Fomento, José Blanco; el titular de Educación, Ángel Gabilondo; la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde; y la responsable de Sanidad y Políticas Sociales, Trinidad Jiménez.

Después, el Rey, seguido de la Reina y del presidente del Gobierno, ha acudido a felicitar efusivamente a los nuevos integrantes del Gabinete, con quienes ha posado para la foto oficial de familia.

La Razón

Un cambio de Gobierno para la crisis... de votos

ZP ha hecho un lavado de imagen de cara a la galería, pero lo fuerte ha sido hacer recambios para recolocar las piezas en clave interna. Ha conseguido quitar a Chaves, desgastado a todas luces, de Andalucía; Pepiño hace unos encargos en Fomento -y de paso se deshace de Maleni- y, de ahí, salta a Galicia; Elena Salgado es la encargada de sustituir al nefasto Pedro Solbes (que había pedido en reiteradas ocasiones su retirada); Trinidad Jiménez, niña mimada del felipismo, a Sanidad, para tratar de unir lazos con la antigua escuela; Ángeles Gonzalez-Sinde, artista de la ceja, a Cultura; por fin, Ángel Gabilondo, hermano del famoso periodista de Cuatro, para tratar de aplacar las iras del Grupo PRISA. Márketing puro con una estrategia: tratar de solucionar la crisis... del PSOE, la de la pérdida de votos. No la otra, la del paro.

Por fin, después del silencio impuesto tras la filtración, la guillotina ha llegado al Gabinete socialista a tan sólo año y poco de su formación. Magdalena Álvarez, Pedro Solbes, Mercedes Cabrera, César Antonio Molina y Bernat Soria, a su casa. Una buena limpia.

El presidente del Gobierno llegó al Palacio de la Zarzuela para reunirse con el Rey poco antes de las 12.00 horas y Presidencia ha convocado una rueda de prensa para las 13.15 horas en la Moncloa, en la que se espera que se anuncien oficialmente los cambios ministeriales.

Los cambios han ido más allá de lo anunciado. El presidente de la Conferencia de Rectores, Ángel Gabilondo, hermano de Iñaki Gabilondo, será el nuevo ministro de Educación y asumirá las competencias de Universidades, mientras que la hasta ahora secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, será la nueva ministra de Sanidad y Políticas Sociales. Ángeles Gonzalez-Sinde, la sorpresa de última hora, hasta ahora ha estado al frente de la presidencia de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, irá a Cultura.

De esta forma, dos de las tres vicepresidencias estarán ocupadas por mujeres, María Teresa Fernández de la Vega -como hasta ahora- y Elena Salgado, vicepresidenta económica, además de Manuel Chaves.

En su comparecencia, el presidente ha dicho que ante el "momento importante" que vive España era necesario "un cambio de ritmo". El objetivo primordial: "la crisis económica". Esta situación "nos obliga a ocuparnos del presente y del futuro", ha recalcado.

En su nuevo equipo de gobierno, que ha estructurado en tres grandes áreas -económica, productiva y social-, Zapatero ha postulado la lucha contra la crisis como estandarte generalizado, por lo que ha invocado la reducción de ministerios que supongan un menor presupuesto como principal razón para este cambio, un año después de ganar las elecciones y anunciar su gobierno paritario como gran conquista.

Periodista Digital

Liberados todos. Por Consuelo Sánchez Vicente

Cándido Méndez parece que va para secretario general vitalicio de la UGT, dicho sea con todo el ánimo de señalar por mi parte. ¡Quinto mandato democrático seguido, y con más votos que nunca! Están en su derecho claro, los ugetistas, de volver (y volver y volver) a votarle y él de optar a la reeeeeeeeeeeelección, pero lo que muchos pensamos sobre los efectos perversos de la eternización en los cargos de los dirigentes políticos, yo creo que vale exactamente igual para los dirigentes sindicales. El aire viciado que irremediablemente se adueña de las habitaciones sin ventilar no ayuda a la calidad de la democracia sino a la molicie de los demócratas.

Con el empleo en el 15 por ciento y cayendo en nuestro país, en personas y en puestos de trabajo, en parados y en destrucción de empleo, a más del doble que la media de los países de nuestros entorno europeo según los recientes datos del INEM, el Banco de España augurando que de seguir así llegaremos a un 19 por ciento de parados este año y un 20 el que viene, y un paro juvenil de un 31 por cien que en solo un año, el último, ha aumentado en once terroríficos puntos cuando en la UE no llega al 18 según los datos también recientes de EUROSTAT, el líder sindicalista Méndez sigue sin decidirse a llamar a las cosas por su nombre y pedirle cuentas a quien debe, o sea, al presidente del Gobierno, que es quien tiene que rendirlas porque es el que marca la política que hace todo su Gobierno y, por supuesto, el vicepresidente Solbes


Obligado, digo yo que por vergüenza torera -o tal vez para que los parados por la calle no le tiren tomates-, a dedicarle al menos una colleja en el discurso de su quinta clausura triunfal a la inacción del gobierno ante el paro, el ugetista Méndez ha optado por el recurso fácil de disparar contra el pianista. Aunque eso sí, guardando la "equidistancia", para lo que tuvo que meter con calzador en el saco de los reproches a Solbes, al PP con el "argumento" de que la oposición también es responsable del fiasco porque, aunque es oposición en el Estado, gobierna en algunas autonomías. ¡Toma del frasco!. "Asiente, lo asume, pero no dice nada más", de lo que podríamos deducir que el vicepresidente económico "se conforma con señalar que hasta aquí llegó la riada, y no puede ser", sentencio Méndez.

No aclaró qué es lo que no puede ser, claro, ni qué es lo que él y sus "liberados" piensan hacer para que sea de otra manera, ni en qué consiste esa otra manera: qué demonios es lo que en su opinión y la de UGT hay que hacer. Con carita como de penoso deber cumplido, como pidiendo perdón por el atrevimiento. Y lo peor: entre los aplausos de los suyos. ¿Por qué, de qué, cuál es el chiste, la gracia? ¿Para qué nos sirven estos "liberados"?

Periodista Digital - Opinión

Retorno al felipismo. Por M. Martín Ferrand

COMO suele interesarnos mucho más lo que nos duele que lo que nos conviene, andamos todos con los ojos como platos para tratar de ver el más allá del nuevo Gobierno que perpetra, triunfal tras su gira europea, José Luis Rodríguez Zapatero. Es, para empezar, un nuevo Gobierno viejo. El presidente, aunque solo se ha cumplido un año de su segunda legislatura, está agotado. Achicharrado. Su fuerza se reduce al mero valor contable de los escaños que el PSOE mantiene en la Carrera de San Jerónimo y todo lo demás es ruido y propaganda. La marcha de Pedro Solbes, lo más singular de cuanto se barrunta, es la escenificación de algo que ya se había producido hace tiempo. Verdaderamente, ¿Solbes tuvo en algún momento el control de la economía española?

Dejando aparte los mamarrachos con los que maese Zapatero ha mantenido el espectáculo en su guiñol gubernamental, y sin olvidar a Alfredo Pérez Rubalcaba -valor constante en el socialismo español contemporáneo-, los nombres que, según los avances de la propaganda, apuntalarán la nueva intentona del presidente son nombres viejos. Elena Salgado o Manuel Chaves son, y no solo por su origen en los Gobiernos de Felipe González, piezas singulares de la transformación del PSOE, después de Suresnnes, en una socialdemocracia tibia reforzada por una actitud enfermizamente hostil a los valores del conservadurismo español.
De hecho, no estamos ante la hipótesis de un nuevo Gobierno de Zapatero, sino ante la realidad de uno viejo de González. Es el retorno a un tiempo en que el crimen de Estado y la corrupción empañaron los logros -más de uno- que aportó el trecenario de poder que ahora parece querer recuperar, tras su fatal quinquenio, un PSOE que, si se cumplen los oráculos integrará en un Gobierno a su presidente, su secretario y su vicesecretario generales. No les será difícil llegar a confundir el partido con el Gobierno y, de hecho, continuar la línea de amancebamiento, a falta de separación entre los poderes del Estado, entre el Gobierno y el propio Estado.
Lo único que llama la atención es que el relevo pueda producirse a solo dos meses de las elecciones para el Parlamento Europeo. Si la Moncloa no tiene la total seguridad de una rotunda victoria sobre la lista del PP, está exponiendo al «nuevo» Gobierno a una primera y sonora derrota. ¿Es posible que el «amigo» de Barack Obama haya alcanzado tal nivel de desesperación?

ABC - Opinión

Bofetada a la víctima

La libertad del agresor de José Luis Moreno es algo más grave que un error burocrático.

Sea el juzgado de Alcobendas el responsable, lo sea la policía o la Guardia Civil, la puesta en libertad indebida del albanés Astrit Bushi, el jefe de la banda que hace más de un año asaltó el domicilio del productor televisivo José Luis Moreno y le agredió brutalmente, constituye un grave error. La orden de busca y captura lanzada de inmediato contra el fugitivo exigirá nuevos esfuerzos policiales,así como la asignación de más recursos públicos, lo cual no asegura el éxito de la operación contra un delincuente cuya peligrosidad está acreditada por las causas que tiene pendientes en España y en su país. Su impunidad puede ser el precio a pagar por la sociedad, lo que hace más exigible que paguen el suyo los responsables del desaguisado, sean quienes sean.


La justicia no puede impartirse a la medida de la víctima; pero debe cuidarse de no herirla o agravar su dolor con sus descuidos, malentendidos o errores. El PP ha pedido una explicación urgente a los ministros de Interior y de Justicia en el Congreso. También el Tribunal Superior de Madrid y el Poder Judicial han abierto sus propias investigaciones. Mientras, todos los implicados en el fiasco se culpan entre sí. Es obligado, por lo tanto, saber dónde se produjo el fallo y sancionarlo. Porque, al margen de que el error se haya producido en el ámbito judicial o en el policial, lo que destapa es un desajuste en el sistema.

Los policías que custodian a un reo deberían saber que la orden de puesta en libertad de un preso preventivo sólo la puede ejecutar la dirección del centro penitenciario donde está recluido. Sin embargo, parece razonable pedir que el juez que decide su libertad en una causa concreta deba conocer -y aquí la informática desempeña un papel fundamental- el currículum delictivo del encausado y advertir en su auto que la libertad decretada no anula la prisión derivada de otras. ¿Fue éste el caso o, como en otras ocasiones, lo que maneja un juzgado lo desconoce otro? Por eso es tan grave lo sucedido. Una actuación irresponsable de un funcionario puede ser un hecho aislado, pero un mal funcionamiento de la custodia de un preso por falta de información sobre el mismo es algo más. Ayer trascendió que otro de los miembros de la banda también fue puesto en libertad de forma indebida. Por suerte, la policía pudo detenerle de nuevo. ¿Otro error aislado o una prueba de que algo no funciona?

El País - Editorial

Las tres crisis de Zapatero. Por José María Carrascal

No quería admitir una crisis y ha tenido que admitir dos: la económica y la de gobierno. A las que podía añadir una tercera: la personal, pues es él quien está al fondo y al frente de ambas.

Las crisis de gobierno se hacen siempre por ir algo mal en ellos. Se trata de una especie de sacrificios humanos para evitar que quien tenga que sacrificarse sea el jefe. Para percatarse de hasta qué punto el gabinete de Zapatero está desgastado basta mirar la cara de sus miembros, especialmente la del supuesto encargado de la acción en estos momentos: el de economía. Solbes era un lastre cada vez más pesado, con sus falsas predicciones, su hablar desinteresado, sus torpes y lentos movimientos. Apartándole se hace un favor a él y al Gobierno.


Hay otros y otras casi tan quemados, pero el presidente no se atreve a sustituirles, tal vez por temor a crear un tsunami, que termine arrastrándole. La vicepresidenta primera, por ejemplo, ya no da más de sí, excepto en el vestuario, con sus frases alcanforadas y sus gestos resabiados. Por no hablar de Magdalena Álvarez, la alegría de la huerta y la desgracia de la sintaxis. Aunque quien más quemada está es la hasta hace poco gran esperanza del PSOE, Carme Chacón, que ha descendido de un salto todos los escalones subidos, hasta situarse como potencial sucesora del jefe. Pero la ministra de Defensa ha cometido la peor de las faltas en política: no estar dispuesta a sacrificarse. Posiblemente, apalabró la retirada de Kosovo con Zapatero. Pero cuando la jugada salió mal, en vez de asumir todas las responsabilidades, alzó la voz, y eso se paga con el ostracismo. Si no se la sustituye ahora es por lo mismo que a María Teresa: por no hacer el boquete demasiado grande. Pero están marcadas.

Hay un par de elementos más en la crisis que la hacen especial. El primero es que Chaves haya aceptado dejar el califato andaluz por una incómoda silla en Madrid. Muy mal tienen que verlo tanto él como el presidente para que se produzca el cambio. Aún más grave es que José Blanco deje las riendas del partido para entrar en el gabinete, precisamente cuando más va a necesitarse tener el partido a raya, pues en tiempos difíciles es cuando surgen los motines. O la situación es más crítica de lo que pensamos o se ha cometido un error de bulto. El tiempo nos lo dirá.

Las crisis, les decía antes, se hacen para salvar a los presidentes. Pero de poco sirve cambiar los ministros si el presidente no cambia. Ésta es una crisis de Zapatero, de su política, errónea desde que llegó a la Moncloa, basada en falsedades dinamitadas por la crisis económica. Y el primero en saberlo es el padre de la criatura, el presidente del Gobierno, que quema puentes tras sí, como un ejército en retirada.

En las últimas semanas, Zapatero ha descubierto los Estados Unidos, la OTAN, el capitalismo, los verdaderos aliados de España, que no son Castro, Chávez, Morales, Erdogan, sino Brown, Sarkozy, Merkel y no digamos Obama, a quien ha sometido a un verdadero acoso, hasta arrancarle la palabra «amigo».

Este viraje venía produciéndose en nuestro país desde hace algún tiempo, aunque la bronca continua entre PSOE y PP impedía apreciarlo. Pero el fracaso de las negociaciones con ETA obligó a Zapatero a dar un giro de 180 grados en su política antiterrorista. De negociar con la banda pasó a perseguir a sus miembros con todas las armas de la ley. Y con mucho más éxito, todo hay que decirlo.

Algo parecido ocurrió en su idilio con los nacionalistas, hoy a la greña. Nos ha dejado, eso sí, la secuela de unos nuevos estatutos de autonomía con los que ni siquiera se atreve el Tribunal Constitucional. Pero al menos el presidente ya no habla de «cerrar la estructura territorial del Estado», consciente de las brechas que le ha abierto, y, como todos los políticos con dificultades internas, se vuelca en el exterior, con tropiezos de principiante, como el de Kosovo, y entusiasmos de converso, como el batallón para Afganistán.

Puesto a descubrir nuevos horizontes, Zapatero ha descubierto nada menos que el PP. El mismísimo que había intentado aislar como un apestado, pero al que ahora necesita para gobernar en el País Vasco y tapar la derrota en Galicia. Supongo que le habrá hecho la misma gracia que un vaso de aceite de ricino, pero la realidad manda, y Zapatero puede ser un cínico ignorante y sin principios, pero tal vez por eso mismo, en la práctica del poder y en habilidad para retenerlo pocos les ganan. Lo ha demostrado en los cinco años que lleva ejerciéndolo y tendremos abundantes ocasiones de comprobarlo en los tres que le quedan. Si le quedan. Pero ese es un tema que, por lo hipotético, preferimos obviar.

Aparte de que llegados a este punto, surge de forma natural una pregunta de mucho más calado: si el presidente del Gobierno español está descubriendo tantas cosas que ignoraba, ¿por qué no descubre también España? Pues la idea que tenía de ella no podía ser más endeble. Por no considerarla, incluso ponía en duda su carácter como nación, en la más pura línea «nacionalista». «Ese es un concepto discutido y discutible», se escabulló cuando le preguntaron al respecto. Y de todo cuanto ha hecho se desprende que considera España un solar dominado por los dogmas y el totalitarismo, de cultura retrógrada y costumbres impresentables. Nada de extraño que haya querido devolverla, no ya a la Segunda República, sino a su momento fundacional, los Reyes Católicos, para levantar una nación de nueva planta. De ahí la importancia que ha dado a las comunidades autonómicas, los viejos reinos, como piedra básica de su «España plural», que no es una nación propiamente dicha, sino un conjunto de ellas, entre las que se reparte su soberanía.

En el baño internacional que acaba de darse, Zapatero ha tenido que darse cuenta de lo equivocado que estaba. España existe como nación y como Estado. No es perfecta -¿quién puede presumir de ello?-, pero resulta incuestionable que tiene un peso específico por historia, política y cultura, en especial, la lengua, con proyección universal cuando, paradójicamente, se la ponen trabas en casa con la anuencia del gobierno. España no es la suma de Cataluña, País Vasco, Castilla, Andalucía, Galicia y así, hasta 17 elementos dispares. España es el crisol de todos ellos, conocido en el mundo como «lo español», con todo lo que tiene de bueno, malo y regular, pero indiscutible. En sus diálogos con los dignatarios extranjeros, aunque hayan sido a través de un intérprete, Zapatero tiene que haber percibido esa realidad, que él venía empeñándose en cambiar y, en ocasiones, combatir. Si sus últimos viajes le han servido para percatarse de ello, han valido sobradamente la pena. Pues ya es hora de que el presidente del Gobierno español descubra que España existe.

Lo que nos devuelve a la reflexión del principio: no estamos ante una simple crisis de gobierno. Estamos ante la crisis del presidente del Gobierno, y de poco le servirá cambiar su gabinete si no cambia su política.

ABC - La Tercera

¡Hombre, Pepe Luis!. Por Alfonso Ussía

«A Maleni, nuestra Maleni, ni la toques. A mí, y te lo reconozco humildemente, me harías una faena de las gordas.»

Ignoro si Rodríguez Zapatero valora la dificultad y el agobio diario que sufre el escritor de periódicos, también llamado columnista. Es durísimo, Pepe Luis. Aunque parezca mentira, en muchos días del año, la actualidad es un paisaje blanco semejante a la nada. Al final, salen los artículos porque no hay excusas para renunciar a ellos. De ahí la importancia que tienen algunos personajes de la política, que lejos de nuestra enemistad, merecen la gratitud de cuantos escribimos. Es el caso de Magdalena Álvarez, la ministra de Fomento. El proceso es sencillo. «Hoy no se me ocurre nada. Veamos cuál ha sido la última de Maleni». Y el artículo sale. Pasamos por días de dolor, piedad y oración. Los cristianos aprovechamos esta Semana Santa para pedir al Misterio por los nuestros y por sus vidas y muertes. No nos dejes sin Maleni, Pepe Luis.


Esas cosas no se hacen aprovechando esquinas. Nada puede tener que ver Obama con esto. Si quieres remodelar tu Gobierno, nombres de inútiles te sobran. Ahí tienes a Mercedes Cabrera, que carece de competencias, como Bernat Soria. Ahí tienes a Bibiana Aído, que en un año lo único que ha hecho es decir bobadas y proyectar una Ley infumable, entre viaje y viaje, que la niña de Cádiz le ha tomado gusto al viajerío de gorra. Ahí tienes a Celestino Corbacho, que me cae muy bien, pero ya me dirás lo que hace. Se me antoja justo y conveniente que prescindas de Solbes, que tanto nos deprime. ¡Y cómo nos mintió en la campaña electoral! Lo mismo que tú, pero a Solbes lo teníamos por más elegante. Lo de Chaves y Elena Salgado es cosa tuya, y si deseas aumentar las vicepresidencias y éstos son tus elegidos, libre eres de hacer lo que te convenga, Pepe Luis. Pero a Maleni, nuestra Maleni, ni la toques. A mí, y te lo reconozco humildemente, me harías una faena de las gordas. Me quitas a Maleni y ¿qué hago los días que nada se me ocurre? Porque Pepiño Blanco está muy visto. Pepiño Blanco como Ministro de Fomento carece de interés. Será uno más. A Pepiño le va mejor ser el portavoz y mandamás del Partido, que te vas a equivocar, Pepe Luis. Eso lo hace muy bien. Irrita a los adversarios con su gran demagogia, y en un partido hay que tener a un mentiroso malvado para trasvasar las culpas de un lado a otro. Si lo haces Ministro de Fomento, acabas con él y conmigo. Me consta que lo segundo no te afecta, pero lo primero sí, y mucho. ¿Qué te importa que se sigan cayendo túneles? Se caen y se vuelven a construir, Pepe Luis. Vas a cesar a Maleni precisamente cuando llevamos dos meses sin que se produzca ningún desastre que afecte a su responsabilidad. La has mantenido contra viento y marea. Y ahora, después de su provechoso viaje a Siberia para copiar los protocolos de actuación de los siberianos frente a las nevadas, ahora que ya sabe cómo no dejar aislados a diez mil coches en Lerma por cinco centímetros de nieve, te abrazas al capricho y nos la quitas. Maleni, Pepe Luis, puede ser una estupenda ministra si le concedes un plazo de confianza. Si no te gusta en Fomento, colócala en Exteriores para que rompamos relaciones con Mónaco. Porque lo tuyo con los pobres columnistas huele a venganza. Recapacita, Pepe Luis. Maleni no puede dejar de ser ministra. Sosiégate, my friend.

La Razón - Opinión

Una cumbre sobre las niñas. Por Hermann Tertsch

ME van a perdonar mi actitud de aguafiestas frente al desbordado entusiasmo que parece haber despertado, no sólo en la prensa adicta del Gobierno en este país, la gira supuestamente triunfal del presidente Barack Obama por Europa. Y que exprese la grima intelectual que me producen las edulcoradas interpretaciones que hace nuestro presidente Zapatero de unas intenciones de Obama que ni remotamente conoce. Y que revele mi repugnancia al baboseo del entusiasmo de todos los seguidores -interesados o no- de la nueva religión del voluntarismo total en las relaciones internacionales. Hay que congratularse, en efecto, de que la nueva administración norteamericana, deseosa de romper con el legado anterior, haya dejado de tratar a nuestros representantes legítimos como unos parias. Era deseable que Obama mostrara disposición a la normalidad y palabras amables sin compromiso. También con el presidente que gratuitamente insultó una vez y llamó varias veces a la deslealtad contra y nuestra común alianza, la última hace unas semanas.

Aplaudo las mil buenas intenciones del nuevo presidente norteamericano y su buena educación en este su primer viaje a Europa. Y que después de sus palabras de cortesía hacia España y Zapatero le dejara a éste farfullar dos frases y media sobre nuestra voluntad de paz y justicia -otra vez la Nada- antes de darle un cachete amable en el hombro que parecía responder a un miedo muy racional a que Zapatero se explayara. Estaría avisado. Al fin y al cabo el presidente de los Estados Unidos siempre anda mal de tiempo. Él no puede perder el tiempo con la alegría con la que lo hace el nuestro. Quizás quiera en algún momento, pero en todo caso no le dejan. Sugiere el gran columnista Santiago González que hablarían de sus niñas. Tienen dos cada uno. Es posible. Pero en la breve intimidad con la traductora. Por lo demás, como le comentaba Goethe a Eckermann en sus conversaciones, nada hay más ofensivo que hacer perder el tiempo y la paciencia al interlocutor y al público con obviedades grotescas como son las manifestaciones de la bondad propia. Los dos quieren a sus niñas y los dos quieren paz y justicia en el mundo. Nadie desea plagas y terremotos. Al menos no se espera una revelación contraria al respecto. Para mí Obama es aún una página en blanco que empezará a llenarse cuando tenga su primera crisis de voluntad y riesgo. Aún no la ha tenido. Guerrear en la crisis con dinero de los contribuyentes puede ser caro -incluso letal a largo plazo-, pero no es heroico. Reconozco también que sus bienaventuranzas sobre el mundo libre de armas nucleares dan cierto miedo. Su tendencia presbiteriana a no ver más que lo bueno en el enemigo, me recuerdan a otro presidente, Woodrow Wilson, que con su bondad ayudó mucho a hundir Europea en el caos, la miseria y el crimen. Respecto a Zapatero, tengo la convicción de que, después de la conversación sobre las niñas, Obama tiene ya un concepto más exacto sobre su capacidad y fiabilidad. Si no fuera así, pronto el mundo va a estar tan aviado como nosotros.

ABC - Opinión

España vuelve a la lógica amistad con EEUU

CINCO AÑOS ha tardado José Luis Rodríguez Zapatero en tener un encuentro formal con un presidente de EEUU. Lo logró por fin ayer en Praga al reunirse personalmente con Barack Obama durante tres cuartos de hora. El presidente español cierra así un ciclo marcado por las torpezas diplomáticas que inició incluso antes de llegar a La Moncloa, cuando en el desfile del Día de la Hispanidad de 2003 permaneció sentado al paso de la bandera estadounidense.Después vendrían la retirada inmediata de las tropas de Irak, el llamamiento desde Túnez a que otros países hicieran lo mismo, el intento de venta de aviones y patrulleras a Hugo Chávez en contra de la opinión de Washington y el espaldarazo al régimen de Castro con el desaire del Gobierno a los disidentes cubanos, para acabar hace dos semanas con el anuncio de retirada por sorpresa de las tropas de Kosovo.

Las palabras de afecto que ayer dedicó Obama a Zapatero antes de su entrevista -«Me alegra poder llamarle amigo»- diluyen todos los desencuentros anteriores y marcan el inicio de una nueva etapa. El presidente español así lo admitió al reconocer que comienza «un nuevo tiempo» para las relaciones entre ambos países.

No pueden negársele a Zapatero todos los esfuerzos por recuperar la confianza de la Casa Blanca, el último de los cuales ha sido el viaje relámpago a Chile para explicar de primera mano al vicepresidente estadounidense Biden la posición española en Kosovo. Pero no es menos cierto que una política exterior más coherente, sin tantos bandazos, habría ayudado a solucionar hace tiempo esa falta de sintonía.

En lo personal, Zapatero y Obama reúnen condiciones para llevarse bien. Los dos nacieron el mismo día, los dos tienen dos hijas, comparten la afición por el baloncesto y la literatura, y los dos han sustituido en el poder a los conservadores con la promesa de plasmar una forma distinta de gobernar. La anécdota protagonizada ayer por Zapatero al pedir un autógrafo a Obama para una de sus hijas lo resume todo. Pero en lo político, que es lo fundamental, hay también intereses comunes que abonan el entendimiento. España necesita el respaldo de Washington para poder incorporarse a los principales foros internacionales y EEUU puede encontrar en Madrid un aliado en una nueva Europa que no está dispuesta a hacer seguidismo, como ha quedado patente estos días en la reunión del G-20.

Todos los presidentes españoles han querido mantener buenas relaciones con EEUU. Adolfo Suárez fue feliz el día en el que pudo explicarle a Carter su teoría para solucionar la crisis del petróleo interviniendo en el Estrecho de Ormuz. Felipe González se sintió tan a gusto con Reagan y Bush padre como Aznar con Clinton y Bush hijo. Esta buena relación bilateral viene de lejos y arrancó ya a mediados de los 50 con la instalación de bases estadounidenses en España, la visita de Eisenhower y la ayuda económica.

Es imposible no relacionar la fotografía de ayer de Obama poniendo su mano sobre el hombro de Zapatero, con la de Bush con ese mismo gesto hacia Aznar en las Azores, hace seis años. Obama ahora, como Bush entonces, con la misma bandera de su país en la solapa, se muestra entre protector y condescendiente hacia su socio, una actitud normal entre el grande y el mediano. Siendo realistas, esa instantánea captada ayer en Praga es la que conviene a los intereses de España. Máxime cuando la política de Obama parece mucho más lúcida que la de Bush.

El Mundo - Editorial

Ultimas voluntades. Por Cristina Losada

Nuevo Gobierno

«Hay en esa lista que recogen los rumores un aroma a últimas voluntades. Como si ésta pudiera ser la postrera oportunidad que algunos tienen de llegar a ser ministros y les premiaran los servicios prestados con el cargo. Y a lo grande.»

Un conservador norteamericano dijo una vez que prefería que gobernaran los dos mil primeros abonados de la guía telefónica de Boston que la universidad de Harvard y el MIT juntos. Quería advertir así del peligro que representaría un Gobierno formado por intelectuales decididos a desmantelar el mundo y a construir uno "ideal". Nuestro hombre, obviamente, no había podido imaginar un Ejecutivo como el que disfrutamos en España. Aquí ocupan los más altos puestos de responsabilidad unos señores y señoras que no disponen en su mayoría de cualificación universitaria o profesional relevante, que están faltos del pragmatismo y la prudencia que se le suponen al ciudadano común, y que, en virtud de esa terrible combinación de carencias, se han entregado a desmantelar sin ton ni son lo que teníamos.


En tales circunstancias, la remodelación del Gabinete que se avecina suscita a lo sumo el mismo interés que las salidas y entradas de concursantes de Gran Hermano. Las reglas de la casa no cambian. El perfil de los posibles nuevos elegidos corrobora que la norma vigente consiste en seleccionar a los peores. Ahora se lleva esa pauta a sus últimas consecuencias y se premia a los fracasados. A Blanco se le remunera su brillante ejecutoria como cerebro gris de la campaña socialista en las autonómicas gallegas. Una labor que remató dejando solo y en la estacada a su candidato tras la derrota. Nobleza, ante todo. Y es que para administrar el presupuesto de Fomento puede que haga falta cursar algo más que unas cuantas asignaturas de Derecho, pero para administrar favores en función del interés electoral son otras las cualidades precisas.

A Chaves, ese valor emergente de la vieja guardia, se le retribuye el logro de situar de forma crónica a Andalucía en los primeros puestos del ránking del paro. Su aportación (sobre lo que no se debe hacer) promete ser fundamental en un Gobierno cuya prioridad, según dicen, es afrontar la crisis y el desempleo. Tan ingrata tarea ya no lastrará los fatigados hombros de Solbes, si alguna vez fue así, y recaerá en los de Salgado, liviana figura que, aparte de la obediencia debida, ostenta como mérito para el cargo una licenciatura en Económicas. Como no estamos hablando de la London School of Economics, se pondrá al día en dos tardes. El peso económico del nuevo Gobierno se vislumbra tan enorme como el político. En fin, Zapatero se sigue rodeando de sus iguales. De qué asombrarse.

Hay, no obstante, en esa lista que recogen los rumores un aroma a últimas voluntades. Como si ésta pudiera ser la postrera oportunidad que algunos tienen de llegar a ser ministros y les premiaran los servicios prestados con el cargo. Y a lo grande. Quién más quién menos será vicepresidente. El PSOE no escatima recompensas.

Libertad Digital - Opinión

La Alianza de Zapatero no convence

HACE ya cinco años que el presidente Rodríguez Zapatero anunció su proyecto de Alianza de Civilizaciones y en todo este tiempo el mayor logro diplomático que puede atribuirse a tal iniciativa ha sido que el nuevo presidente norteamericano, Barack Obama, haya aceptado asistir a una recepción, y eso en circunstancias en las que no hacerlo habría podido interpretarse como un desaire innecesario a sus anfitriones turcos. A pesar de los ingentes esfuerzos diplomáticos desplegados y de la nada desdeñable cantidad de dinero invertida en ello, aparte del secretario general de la ONU, ningún país importante de Occidente, ni siquiera dentro de la Unión Europea, ha dado un paso para sumarse a una idea que pretendía ser la fórmula filosofal para la paz mundial. La Alianza de Civilizaciones se ha quedado en un proyecto prácticamente bilateral entre España y Turquía, que siendo realistas no merecería tanto despliegue grandilocuente. Es más, como muy acertadamente decía ayer mismo en estas páginas el profesor turco Soner Cagaptay, la formulación puede ser incluso perjudicial para las aspiraciones europeas de Turquía, porque parte de la idea de que aquel país forma parte de una civilización diferente de aquella en la que se sitúa España y en la que teóricamente pretende integrarse.

Mientras no se ocupe de ninguno de los asuntos que causan los conflictos que empañan las relaciones entre Oriente y Occidente, el futuro de la Alianza de Civilizaciones se aventura igual de candoroso que hasta ahora. Para los discursos amables y los propósitos ecuménicos de paz y armonía, siempre habrá algún oyente. Habría que preguntarse en qué ha intervenido la Alianza de Civilizaciones para evitar la proliferación de armas nucleares en el caso de Irán, salvo para servir de válvula de escape para el régimen teocrático de Teherán frente al aislamiento diplomático de las naciones Occidentales. Es cierto que la Casa Blanca ha lanzado también una oferta de diálogo a los ayatolás, pero lo ha hecho pidiendo a cambio un gesto tranquilizador en el campo del desarrollo nuclear iraní, que es una de las mayores amenazas para la paz. Para demostrar su utilidad, la Alianza de Civilizaciones podría, por ejemplo, intentar ocuparse de la paz en Oriente Medio.

Las alianzas se establecen por definición con aquellos con los que se tienen cosas en común, mientras que hasta ahora el proyecto de Rodríguez Zapatero se ha planteado al revés; primero se establecen los socios y después se buscan los valores que pudieran compartirse. Y la verdad es que aparte de las naturales aspiraciones abstractas a la paz, que se suponen a todos los pueblos -incluso a los que están en guerra- es muy difícil encontrar coincidencias entre un régimen teocrático como el iraní, por ejemplo, y el gobierno socialista español que ha aprobado leyes como la del matrimonio homosexual. Desde este punto de vista, la Alianza de Civilizaciones sería la quintaesencia del relativismo, que acoge a todas las expresiones políticas y morales en pie de igualdad. Y eso nos lleva a la conclusión de que o bien el Gobierno carece de valores sólidos, o, peor aún, está dispuesto a mercadear con los que tiene a cambio de una sonrisa diplomática.

ABC - Editorial

lunes, 6 de abril de 2009

NY Times zurra a ZP: “Las perspectivas económicas de España son las más pesimistas de Europa”

Mientras Zapatero se encuentra evangelizando Turquía con su inocente Alianza de Civilizaciones, los principales periódicos del mundo nos ponen en nuestro sitio. El último ha sido The New York Times, que advierte que la perspectiva económica de España será la más pesimista de Europa.

Escribe Victoria Burnett que "la crisis económica de España empeorará los próximos meses y el paro superará el 19%, ya que la demanda mundial sigue siendo débil y las empresas invierten mucho menos en bienes de capital, dijo el viernes el Banco de España".

Este diario recuerda que las predicciones del Banco Central predicen que la economía española se contraerá el 3% este año, casi el doble de la reducción del 1,6% que predijo el Gobierno.

En su informe mensual, el Banco Central dijo que la tasa de paro aumentará al 17% en el presente año y al 19,4% en 2010, más que el doble que predijo esta semana para la Eurozona la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

El Banco pronosticó que el déficit del sector público se incrementará al 8,3% del PIB en 2010 debido a que el Gobierno gasta más fondos en subvenciones a los parados y programas de obras públicas e ingresa menos impuestos.

Advierte que la creciente ratio entre deuda pública y PIB, que dijo que alcanzará más o menos el 50% este año, subraya ‘el poco margen de maniobra que existe para seguir empleando el gasto deficitario para fomentar el consumo’.

Periodista Digital

Carod se va ahora de gira por Mozambique

Éstas son sus ocupaciones. El vicepresidente del Govern, Josep-Lluís Carod-Rovira, ha iniciado este lunes un viaje oficial de tres días a Mozambique con el objetivo de conocer sobre el terreno e impulsar algunos de los proyectos que desarrolla la cooperación catalana. Giras millonarias en medio de una crisis tremenda.

Estos proyectos solidarios se concentran mayoritariamente en el terreno de la salud en la provincia de Inhambane y en Maputo, la capital del país, según informa e-notices.es.

Mozambique es desde 2003 un país prioritario para la cooperación catalana, tal como establecen los Planes Directores de Cooperación al Desarrollo 2003-2006 y 2007-2010, aprobados por unanimidad en el Parlamento de Cataluña.

El exconseller primero Josep Bargalló también visitó Mozambique durante la anterior legislatura. El vicepresidente del Govern estará acompañado de la viceconsejera de Asuntos Exteriores y Cooperación, Roser Clavell.

7.000 euros en editar una conferencia suya

La Generalitat gastó unos 7.000 euros en 2.000 ejemplares de una conferencia que dio en Londres (Reino Unido) el vicepresidente Josep Lluís Carod Rovira el 15 de mayo de 2008, según informó el Ejecutivo en una respuesta parlamentaria a Ciutadans. La conferencia llevaba por título El papel de Cataluña en la Europa del siglo XXI y la impartió Carod en la London School of Economics coincidiendo con la inauguración de la delegación de la Generalitat en el Reino Unido.

El coste del diseño fue de 900 euros; el de la impresión, 3.435; el de la traducción al inglés, 593; al castellano, 432; al francés, 607, y al alemán, 674, más IVA. A estos costes, hay que añadir los de distribución y envío.

Periodista Digital

Al menos 50 muertos y miles de afectados por el terremoto en el centro de Italia

Un fuerte terremoto ha sacudido en la madrugada de este lunes la zona centro de Italia, a unos 80 kilómetros de Roma. El seísmo, que se produjo a las 3.32 horas, ha causado miles de evacuados y, al menos, 50 muertos, entre ellos cinco niños. Las autoridades hablan de al menos 40 desaparecidos.

El jefe de Protección Civil en la zona, Guido Bertolaso ya ha afirmado que las víctimas y los heridos "serán numerosos".
"Es la peor tragedia de este milenio".
El seísmo se produjo en la región montañosa de Abruzzo, en el centro de Italia, y derrumbó numerosos edificios de la capital provincial, L'Aquila, una ciudad universitaria con una población de 80.000 personas situada al noreste de Roma. Han sufrido daños el Palacio de Gobernación, Iglesias, residencias de estudiantes,... en total, Protección Civil calcula que hay entre 10.000 y 15.000 edificios afectados.

26 pueblos afectados de manera grave

La RAI asegura que 26 pueblos cercanos al epicentro, que se ubicó a unos 10 kilómetros de L'Aquila, la capital de la región de Abruzzo, han quedado dañados "de manera grave".

Muchos de los edificios dañados, sobre todo en los pueblos cercanos a L'Aquila son antiguos, por lo que los daños provocados por el temblor allí podrían ser más graves.

El terremoto fue de magnitud5,8 en la escala de Richter, según los sismógrafos locales. El primer ministro Silvio Berlusconi ha firmado el estado de emergencia nacional. Berlusconi ha cancelado su viaje a Moscú para desplazarse a la zona en persona para seguir esta situación, que ha descrito como "una situación sin precedentes en los últimos años". Berlusconi ha convocado un consejo de ministros urgente para esta tarde.

20minutos.es ha contactado con el consulado español en Nápoles desde donde están en contacto con los españoles en la zona afectada.
"Estamos en contacto telefónico con ellos, están todos bien".
Luis Gómez de Aranda, cónsul español en Nápoles, ha salido en un autobús hacia L'Aquila a sacar a 25 españoles que, así lo han solicitado , de la zona, según fuentes del Ministerio de Exteriores. Los evacuados serán un grupo de Erasmus, entre los que se encuentra Enrique, unos amigos que visitaban a estos estudiantes y unos turistas. El autobús les llevará a Nápoles y de ahí a España.

Además, los residentes españoles en la zona no llegan a veinte, según fuentes de Exteriores, aunque desde el consulado en Nápoles calculan que serán unos treinta "porque hay muchos españoles que no se suelen registrar en el consulado". De momento, se ha entrado en contacto con ellos y no habría, de momento, ningún español afectado.

Enrique Romojaro, un estudiante español en L'Aquila ha declarado a 20minutos.es que tuvieron que "salir a la calle en pijama cuando todo empezó" y aseguró que, tras coger algo de ropa de su casa, buscaban un sitio seguro para esperar el autobús del cónsul.
"No nos hemos atrevido a ir al centro porque dicen que la situación está muy fastidiada".
Cerca de la superficie

El terremoto también se sintió con intensidad en Roma. Los vecinos bajaron a la calle alertados por el movimiento sísmico y a la espera de una réplica, pero pasados unos minutos fueron volviendo a sus casas.

El temblor hizo crujir las antiguas casas del centro histórico romano e hizo caer algunos objetos al suelo.


Periodista Digital

Una reparación con piezas estropeadas


Nacen para morir. A la espera de que el anuncio se haga oficial, la noticia del recorte de cabezas en el Gobierno copa las portadas. El desastre se va a llevar por delante a Solbes y Maleni y va a ascender a Manuel Chaves, posible vicepresidente, Elena Salgado, sustituta en Economía, Pepiño, que cogería las riendas de Fomento,... ¿Y se queda con la desgastada Vice Vogue -y su papeleta-? Un recambio de perfil político que muchos profetizan que durará hasta poco después del previsible batacazo de las europeas. Entonces será cuando venga la verdadera crisis de Gobierno. ZP mandará por esas fechas a su casa a todos sus ministros estropeados.


Ya era hora. Pese a que sólo han transcurrido meses desde que ZP nombrara su segundo Gobierno, el desgaste ha sido inmenso. Solbes aparece en todas las encuestas como el ministro peor valorado, compitiendo con la calamidad que dirige el Ministerio de Fomento, Magdalena Álvarez. Ambos se dan por amortizados y parece seguro que van a tener que hacer las maletas y largarse a su casa. Amén.

Pero no todo es Solbes y Maleni. ¿Para qué quiere ZP a la ministra Bibiana Aído? ¿Qué ocurrirá con la desconocida e ineficaz ministra de Vivienda? ¿mandará a descansar a la agotada María Teresa Fernández de la Vega? A la espera de que se oficialice la noticia destapada por PRISA, las dudas sobre el futuro de otros ministros del Gabinete socialista asaltan.

LOS RECAMBIOS POLÍTICOS

Lo filtrado por Moncloa sobre lo que el presidente ZP tiene apuntado en su cuaderno rojo es sorprendente. Surrealista. El relevo de Solbes sería Elena Salgado. Una ministra de duras formas que ha hecho diferentes trabajos para el presidente en varios ministerios pero sin perfil económico. ¿Por qué no ha pensado Zapatero en un técnico? ¿por qué la esperanza blanca de la Economía es una persona con tanto perfil político?

Otro notición -aunque esperado- es que el ínclito Pepiño Blanco llegue a ser ministro. ¿Y no se le ha ocurrido nadie mejor a ZP para sustituir a la nefasta Maleni que el trasquilado por las elecciones gallegas José Blanco? Suenan fuertes los tambores de que el polémico vicesecretario general del PSOE estará al frente del ministerio más inversor. Un pago particular carísimo a costa del bolsillo del contribuyente.

Y para rematar, la vuelta de Chaves al Gobierno. El que ya fuera ministro de Trabajo, amortizado como está en Andalucía, puede ser rescatado por ZP para renovar -inyección de juventud- su Gabinete con una nueva vicepresidencia.

Un fregado superficial para tratar de lavar la cara a un Gobierno, para las elecciones europeas, que adolece de unas estructuras que se vienen abajo. ¿Es simplemente una operación de imagen para la campaña electoral? ¿Tiene reservado el verdadero cambio de Ejecutivo para después de las elecciones?

EL PSOE, DESCOLOCADO POR LA FILTRACIÓN

La filtración al Grupo PRISA sobre la inminente crisis de gobierno que Zapatero tendría previsto culminar de forma inmediata ha descolocado al PSOE y a parte del Ejecutivo. Prueba de ello es la desconvocatoria, sin explicación alguna, de la habitual rueda de prensa que cada lunes ofrece la secretaria de Organización socialista, Leire Pajín.

Moncloa no puede evitar ocultar que el tiro le ha salido por la culata. A perro flaco todo son pulgas. Zapatero quería aprovechar la noticia para sacarle beneficio, era el día de la tan ansiada foto con Obama pero alguien ha pasado la noticia antes de tiempo y les ha dejado totalmente descolocados. No ha habido manera de controlar la bola.

Periodista Digital

Obama-ZP: una transfusión urgente de carisma para acelerar la remodelación del Gabinete

Debería cobrar. Una tarifa por la foto, otra por los abrazos, una tercera por las recepciones de grupo o por las comparecencias multitudinarias; está tan solicitado Obama, es tanta la pasión por «tocar al santo» y recibir su imposición de manos, que si estableciese tasas oficiales por acto podría disminuir el déficit presupuestario.

"Yo sé de uno que pagaría encantado por beneficiarse de este poder taumatúrgico; de hecho ha pagado ya", escribe Ignacio Camacho en ABC. Mil millones de euros, exactamente, que es lo que va a costar a España su aportación al fondo extra del FMI. Calderilla a cambio de una transfusión urgente de carisma, capaz de acelerar la remodelación del Gabinete, y una recarga de talante para volver con los hombros ungidos por el Hombre del Año, el nuevo Papa laico y negro cuyo activismo evangeliza un mundo descreído y en crisis predicando los viejos valores perdidos de la nación norteamericana.


Sólo Sarkozy se ha mantenido en pie de igualdad ante él, gallito sobre sus tacones alzados, disputándole con orgulloso celo francés los ribetes del liderazgo internacional. Al resto lo ha mirado Obama por encima del hombro, repartiendo elegantes elogios protocolarios y dando manos como quien abraza farolas. Pero cada gobernante retratado con él, favorecido por algún comentario amable derramado sobre su cabeza, volverá a casa, como Zapatero, levitando como quien ha peregrinado a un santuario milagrero, y dispuesto a explotar la imagen de esos instantes de privilegio en beneficio de su propia popularidad, y hasta como palanca sobre la que proyectarse para abordar una esperada crisis de Gobierno.

Miradme bien, incrédulos conciudadanos, hombres de poca fe: he aquí, ante vosotros, el hombre que estuvo con Obama y recibió sus complacencias y parabienes. Ecce homo. Que vayan pasando los ministros para ajustar cuentas.

Ocurre, empero, que el liderazgo no se transmite. Es un intangible que se tiene o no se tiene, y que cuando se tiene es menester desarrollarlo con una actitud como la del mandatario americano; un tipo que además de una orla carismática y una impecable excelencia oratoria posee una devastadora fuerza de convicción y es capaz de trasladar una determinación llena de fuerza, intensidad y coraje. Que enfrenta a los problemas llamándolos por su nombre y pide a su pueblo un esfuerzo moral y social para superarlos. Que no esconde la verdad ni promete recetas indoloras. Que cree en la ética del trabajo y conoce el valor contractual de las promesas políticas. Un hombre de palabra.

Por eso ha recuperado para su país el prestigio y la influencia cuestionados en una década ominosa. Por eso tiene cola para obtener una cita. Por eso los dirigentes de medio mundo intentan arrimarse a él para aprovecharse de su crédito. El verdadero liderazgo no consiste en hacerse una foto con alguien, sino en que los demás quieran hacérsela con uno.

Periodista Digital

El lado sucio. Por Gabriel Albiac

«ERA una época en que quedaba bien conocer a un gángster. Una especie de snobismo al revés», relata la protagonista de esa obra mayor de la novela negra clásica que es La hermana pequeña de Raymond Chandler. La España de los tres últimos decenios parece calcada sobre esa literaria imagen del Chicago de los años treinta. En su cegador brillo de lentejuela y rímmel. Que declina en quincalla, fulgor de vidrio roto y basurero. Es la nuestra una versión muy mejorada. Porque esta vez, para acotar la distinción tan tenue entre gran hombre y pistolero, hay una perfecta ausencia de criterio. La ley impera sólo selectivamente. Y fuera de ella queda una primordial casta compleja: la dorada amalgama de los amos del dinero y del Estado.

Comienzan a caer las Cajas. Porque el súbito estrellarse de la de Castilla la Mancha no es más que síntoma. El primero. De una enfermedad terminal que todos los partidos políticos conocían: era obra suya. Y que todos negaban, porque, al fin, eran todos por igual beneficiarios del enfermizo invento. ¿Qué es una Caja de Ahorros? ¿Qué encubre hoy, en España, la venerable denominación, que un día se dio a sí misma como misión pía suplir benefactoramente el despiadado imperio de la rentabilidad sin más, que define el ser o no ser de los bancos? Queda una ficción muy difícilmente creíble. Bajo la cual se enraízan las poco verosímiles finanzas de los partidos políticos. De todos. Cada uno en su feudo. Que, en español del siglo veintiuno, se dice autonomía.

Porque una Caja de Ahorros es una realidad verdaderamente extraña. Banco convencional, por su necesaria dependencia de lo rentable. Pero no banco privado. Empresa en la cual manda por ley el partido político que gobierna la autonomía sobre cuyo territorio alza la Caja en cuestión su formidable imperio de banca paralela. No es fácil entender que en una Unión Europea que proscribe la intervención estatal de la economía, una fracción esencial del capital financiero siga en manos, no ya de la Administración Central, sino de los cacicatos políticos locales: esos que han convertido a España en un ruinoso reino de taifas sin viabilidad económica. Y, en la certeza de esa ausencia de cualquier viso de racionalidad en tal invento de banca semi-pública, no hay cabeza ciudadana a la cual no le ronde la sospecha de que, al cabo, no estemos llamando Cajas de Ahorros a lo que son, antes que nada, Cajas B de los partidos. Sencillamente, porque nada en buena ley impide que lo sean. En los tiempos de fantástica euforia durante los cuales fue forjada la bancarrota sin fondo de ahora, la gran farsa funcionaba con la elegancia de un reloj suizo. Eran las reglas del juego. Ahora hay que pagar la fiesta. Y el reloj lo es de arena. Y no hay un duro. Moltó en la Caja de Castilla la Mancha -aquel mismo histriónico Hernández Moltó de las miradas a los ojos del Mariano Rubio milagrosamente enriquecido- no es hoy mucho más que hipérbole -o, si así se prefiere, caricatura- del tenebroso romance entre política y dinero a gran escala que defina la España de después del franquismo. Mírenlo bien, ahora que ya está a punto de estrellarse contra su destino. En las líneas de su rostro se dibuja el mapa moral de nuestro tiempo.

Tiempo de novela negra. Tiempo del gran desmoronamiento: en lo moral aún más que en lo financiero. Raymond Chandler. El largo adiós, canon del género. Diálogo entre cierto poli no más corrupto de lo imprescindible y un Philip Marlowe como siempre apaleado: «El delito organizado no es más que el lado sucio de la lucha por el dólar...» «¿Y cuál es el lado limpio?» «No sé. No lo he visto nunca».

ABC - Opinión

Quien sobra es Zapatero

«El problema, en última instancia, no es de personas más o menos competentes sino de ideologías. La crisis política y económica que sufre nuestro país se soluciona con más España y más libertad; y el PSOE sólo representa menos España y menos libertad.»

Mucho se ha hablado en las última semanas de la inminencia de un cambio de Gobierno. Se reconozca o no, existe una práctica unanimidad en que la situación actual es insostenible, en que uno de los peores Gabinetes de la historia de España, si no el peor, no puede continuar durante mucho tiempo y en que Zapatero no aguantará el desgaste político de la soledad parlamentaria y el económico de la crisis.


Por eso, algunos medios de comunicación consideran que el bálsamo podría provenir de un giro en la imagen del Ejecutivo que permita retirar a los ministros amortizados –como Solbes o Maleni– e incluso reducir el número de carteras para así ofrecer una falsa apariencia de austeridad en tiempos de crisis.

De ser cierta la exclusiva anunciada por la SER, la ministra Salgado –célebre Torquemada en su etapa por Sanidad– será promocionada a la Vicepresidencia económica y el presidente del PSOE y de Andalucía, Manuel Chaves –dinosaurio felipista reconvertido al zapaterismo–, a una nueva de política territorial.

Los ejes del cambio de Gobierno, por consiguiente, pasarían por resolver los dos mayores quebraderos de cabeza del Gobierno: recomponer las relaciones territoriales con los nacionalistas para no quedarse en minoría parlamentaria y enfrentarse a la crisis económica con una nueva figura al frente del Ministerio.

Sin embargo, por mucho que Zapatero quiera dar la impresión de que está recuperando la iniciativa política y de que, tras el consenso planetario alcanzado con la cumbre del G-20 y con su foto con Obama, los problemas de España pronto terminarán, este Ejecutivo sólo puede transmitir una imagen de desorientación y de agotamiento.

Para empezar, los fichajes "estrella" son Chaves y Blanco, es decir, la quintaesencia política del mismo Partido Socialista que ha venido sosteniendo al actual Gobierno. Sería por tanto sorprendente que los máximos representantes del zapaterismo fueran los que imprimieran un nuevo rumbo a este Ejecutivo. No, si acaso estamos ante una huida hacia delante, ante un cambio cosmético para que nada cambie o para que sólo lo haga a peor. Por lo visto, la manera que tiene Zapatero de rectificar sus errores es ratificándolos.

Y no obstante nada es más necesario en estos momentos que una reorientación profunda y a conciencia de la política económica. Las cifras de paro, de caída de la actividad o de déficit público son la exteriorización más clara de la pésima gestión de la crisis. Con todo, que sea imperativo expulsar a Solbes y a Corbacho no significa que algo vaya a mejorar sin ellos. Más importantes que las personas son las ideas que éstas representan, y en este Gabinete las decisiones económicas seguirán paradójicamente marcadas por un autorreconocido ignorante en la materia. Zapatero nunca se ha guiado por unos principio científicos que desconoce –y que sugieren la necesidad de adelgazar el tamaño del Estado y de liberalizar los mercados– sino por los prejuicios ideológicos izquierdistas que tan interiorizados tiene.

Por eso tampoco nada cambiará en economía. Zapatero continuará anteponiendo su sesgo socialista a las necesidades del país, tal y como ha venido haciendo hasta la fecha para perjuicio de 3,6 millones de parados.

El problema, en última instancia, no es de personas más o menos competentes –si bien el actual Ejecutivo está plagado de incompetentes radicales– sino de ideologías. La crisis política y económica que sufre nuestro país se soluciona con más España y más libertad; y el PSOE –especialmente el PSOE de Zapatero– sólo representa menos España y menos libertad. De ahí que las expectativas desatadas por el cambio de Gobierno tengan tan poca base como las probabilidades reales de que tenga éxito. Quien realmente sobra es Zapatero... todo lo demás es atrezo.

Libertad Digital - Editorial

UE-EE.UU., una relación esencial

LA relación entre Europa y Estados Unidos es la alianza estratégica más importante del planeta. Es imposible discutir que esa intensa asociación ha dado frutos extraordinariamente importantes para el progreso y la estabilidad. Estados Unidos y Europa representan dos formas diferentes de encarnar los mismos valores de libertad, democracia, imperio de la ley y respeto a los derechos humanos. Es posible que en determinados aspectos aparezcan divergencias concretas, pero en ninguna relación encontrarían ni europeos ni norteamericanos tal grado de complementariedad en lo esencial. Barack Obama ha despertado expectativas gigantescas. El recibimiento que los europeos le dispensan allá por donde pasa es prueba de que la opinión pública es muy sensible a los gestos del norteamericano, lo que permite augurar un periodo de grandes sintonías. Que aparezcan elementos de desacuerdo, como se vio ayer sobre el ingreso de Turquía en la UE, no desmiente todos los gestos extraordinariamente amistosos que se habían visto la víspera en la cumbre de la OTAN.

Desgraciadamente, los problemas a los que europeos y norteamericanos debemos hacer frente no desaparecerán solo porque cambien las circunstancias políticas superficiales y tarde o temprano unos y otros deberán hacer prueba de solidez en la defensa de los valores que nos unen. La aspiración que ha expresado Obama con claros aires kennedianos de lograr un mundo sin armas nucleares es una hermosa idea, pero para llevarla a cabo hace falta mucho más que desearla, cuando se contempla la determinación del régimen teocrático de Teherán o de la dictadura norcoreana -puesta en evidencia ayer con el lanzamiento de un misil- de construir las suyas. La receta de Obama de expresar un mayor grado de comprensión hacia el mundo musulmán no es lo que hará cambiar de idea a los ayatolás, sino todo lo contrario, mientras que esa posición nos aboca a considerar que debemos aceptar como algo normal que en el mundo haya seres humanos a los que no se aplican los derechos que nosotros consideramos naturales y universales. En el camino puede haber distintas opciones, pero en el objetivo de extender la democracia y la libertad no debe haber vacilaciones. Frente la acción de otros actores como China, que han introducido una corriente de pragmatismo inmoral en las relaciones internacionales, las democracias se verían amenazadas por un mundo en el que habría cada vez menos gobiernos elegidos por sociedades libres, aunque solo fuera por el interés egoísta de saber que entre democracias los conflictos siempre se resuelven por la negociación y no por la violencia.

Del lado europeo, habría sido deseable que la UE hubiera estado pilotada este semestre por un auténtico líder sólido y no por un primer ministro dimisionario de un país presidido por un euroescéptico. No era posible elegir el calendario, pero por el contrario sí hubiera sido posible haber puesto en marcha las reformas institucionales que Europa necesita para ejercer el papel que le corresponde en el mundo. Cuando esto sucede, aquellos que han militado irresponsablemente contra los sucesivos intentos de reforma, deberían hacer un ejercicio de responsabilidad y de autocrítica.

ABC - Opinión