martes, 17 de mayo de 2011

El tocador de señoras. Por Ignacio Camacho

No hay pasión política que tenga la expectativa truculenta y el alcance morboso de un escándalo sexual.

NINGUNA pasión política, la codicia, el tráfico de influencias, el abuso de poder, tiene el alcance morboso de un escándalo sexual. Nada fascina más al gran público que la lujuria de los poderosos, la concupiscencia que decían los curas antiguos llenándose la boca con la sonoridad del palabro. El sur del ombligo sigue siendo el territorio prohibido que desata la expectativa truculenta del cotilleo planetario. Pese a esa evidencia, hay políticos capaces de esquivar responsabilidades en crímenes de Estado, enriquecimientos espurios, fraudes electorales, para acabar enredados en la zona oscura del sexo ilícito. Más allá del escabroso escrutinio moral, a veces tan ilegítimo como puritano, que abre en canal flaquezas íntimas ante la opinión pública —caso de Clinton y la becaria—, algunos gobernantes liquidan sus carreras bajo el impulso irracional de una falsa impunidad que se precipita en el simple delito. Lo hemos visto en las orgías bunga-bunga de Berlusconi, o ahora en el asalto trempante de Strauss-Kahn en la suite del Sofitel de Manhattan. Es curioso que Kennedy, tan promiscuo, se librase de ese debate que hoy lo habría echado a patadas de la Casa Blanca. Claro que no consta que violase a nadie.

Aún no sabemos si el director gerente del FMI es la improbable víctima de una compleja operación Mata-Hari o un rijoso pichabrava que salta, como Harpo Marx, sobre la primera falda que se le pone delante. Juega contra él algún antecedente dudoso, su currículum de mujeriego y su origen francés, que ya le presupone en el imaginario popular una reputación genética de tocador de señoras. Tiene un perfil antipático en tiempos de crisis: un socialista millonario, un intelectual de la gauche caviar aficionado a los coches de lujo, las casas fastuosas, los viajes caros... y a jugar a las damas. Esta vez puede haberse equivocado de tablero.

Si el episodio de la camarera es cierto se le va a caer su elegante pelo cano: tiene toda la pinta de una agresión sexual y en USA gastan pocas bromas con eso. Y en todo caso ya está políticamente acabado. Pero esa peripecia tan rocambolesca, esa detención express a bordo de un avión que parece sacada de una novela de Tom Wolfe o de un thriller de intriga política, es demasiado sugestiva para que la verdad, sea cual sea, no quede sepultada bajo una escombrera de morbo, especulaciones, teorías conspirativas y efectos colaterales. Que si la Presidencia francesa, que si los rescates europeos del Fondo Monetario, que si la geoestrategia financiera global. Tal vea sea todo más sencillo y más sórdido: un satirillo libidinoso acostumbrado por su alta posición a que nadie le diga que no a sus urgencias. El problema es que ya da igual; no habrá realidad más apasionante que el relato torrencial de estas horas convulsas. Apasionante viene de pasión y este veterano galán tan pasional ha acabado la suya crucificado.


ABC - Opinión

lunes, 16 de mayo de 2011

Por qué votar socialista garantiza la propia ruina. Por Roberto Centeno

Vamos de mal en peor, el deterioro económico y social crece día a día. La OCDE acaba de afirmar que las reformas de Zapatero no han mejorado sino que han empeorado la economía española, un agravamiento que se ceba especialmente en los pensionistas y la clase trabajadora, que ven cada día hundirse más y más su renta disponible. Los socialistas no tienen piedad para los más débiles, porque están convencidos de que les seguirán votando. Sin embargo, votar socialista el próximo día 22, o en cualquier otro momento, es garantizar la propia ruina. Siempre ha sido así cuando han gobernado, aunque esta vez han deteriorado de forma irreversible la economía y el bienestar de los españoles: nunca tan pocos hicieron tanto daño a tantos.

Los desastres del socialismo: la crisis del 33 y la del 96

La primera vez fue la crisis de 1933, que los “historiadores” izquierdistas cuentan fue debida a “la traición de empresarios y banqueros para sabotear la República”, cuando la realidad fue que el Gobierno de la República actuó con una incompetencia económica absoluta, su única preocupación, al igual que Zapatero con Aznar, fue como nos recuerda el profesor Velarde (1), la destrucción de los logros económicos de Primo de Rivera, los mayores de la primera mitad del siglo XX. Ortega y Gasset, en su discurso ante las Cortes Constituyentes en julio de 1931 afirmaría que “si el régimen hoy naciente no triunfa en la economía, no tiene porvenir”, y espantado por la ineptitud del Gobierno clamaría “es menester que encarguéis (la economía) a las personas más autorizadas que en España haya, y si no hay bastantes traedlas del extranjero”.


Marcelino Domingo, Ministro de Agricultura, del que Alcalá-Zamora decía que “estaba tan ayuno de preparación, que era incapaz de distinguir el maíz de las algarrobas”, con el mito republicano del “pan barato” decidió importar grandes cantidades trigo a finales de 1931 y cuando en 1932 este trigo estaba llegando se recogió la mayor cosecha en años, el exceso de oferta hundió los precios y sumió a los campesinos en el hambre y la miseria. El otro mito republicano, la “peseta fuerte”, sosteniendo un cambio artificial, dio la puntilla. En 1933 la izquierda perdió el poder, que recuperó tres años después en un clima prebélico latente, como adelantó en campaña el socialista Largo Caballero, espetando que “si no ganamos, iremos a la guerra civil”, con una caída de la renta per capita del 13% hasta julio tras las ocupaciones de tierras y fábricas.

La era González, después de una etapa expansiva entre 1986 y 1990, consecuencia de nuestra incorporación a la UE, desastrosamente negociada por las prisas de entrar, algo que hubiera sucedido en cualquier caso y a coste cero, “concluyó en catástrofe a causa de un considerable déficit del sector público, de una política monetaria restrictiva y, por ello, con altos tipos de interés, y de una peseta fuertemente sobrevalorada, y de las rigideces estructurales (1)”. Al término de esa época, la Seguridad Social bordeaba la quiebra, la industria quedó aniquilada por el desastre de la reestructuración siderúrgica, naval y textil, el paro superó el 23 % y los monopolios públicos fueron privatizados a precio de saldo… un expolio de dos billones de pesetas a los españoles.

“Una España arruinada, dividida y con ETA en las instituciones”

Pero este desastre quedaría empalidecido por Zapatero. No se me ocurre mejor resumen del mandato del presidente que el realizado por Esperanza Aguirre, que no solo nos ha llevado a una ruina económica sin precedentes, que tardará varias generaciones en superarse, también ha dividido España y ha sentado las bases de su destrucción, además de legalizar a una banda terrorista porque los socialistas buscan gobernar el País Vasco y Navarra donde la izquierda abertzale puede jugar un papel bisagra importante.
«Pues si tanto le dolía ¿por qué en vez de recortar gasto social no recortó despilfarro autonómico y local, seis veces mayor que los 15.000 millones que cercenaría a los mas desfavorecidos?.»
Cuando Zapatero ganó las elecciones de marzo 2004 era evidente que el modelo de crecimiento era insostenible. Zapatero encargó a un indolente Pedro Solbes, que había completado el hundimiento económico de la era González y que logró sillón de Comisario de cuota en la UE, la cuadratura de un círculo imposible. Ya desde el principio, Zapatero se desentendió de la economía, mientras Solbes dormitaba, porque el crecimiento continuaba, aunque ni el uno ni el otro supieran por qué. Zapatero se dedicó a lo realmente le gustaba, a destruir toda la obra de Aznar, empezando por paralizar el Plan Hidrológico Nacional -un disparate histórico-, a reescribir la Guerra Civil -“durante el franquismo los españoles no éramos españoles, éramos apátridas”- y a negar a la nación mas vieja de Europa su condición de tal -“España es una realidad discutida y discutible”, sentenciaría-.

Los primeros avisos

Y como no podía ser de otra manera, los desequilibrios se agravaron hasta unos límites tales que han llevado al hundimiento irreversible de la nación. El primer aviso institucional del desastre que se avecinaba lo realizaron los inspectores del BdE a mediados del 96, alertando al Gobernador sobre los riesgos suicidas que estaban corriendo bancos y cajas inflando irresponsablemente la burbuja inmobiliaria. Solbes y Mafo no solo ignoraron la advertencia, en la primavera del 2007 animaron a las familias a seguir endeudándose, pues “cuanto más se endeuden mas ricos son, ya que los pisos solo pueden subir de precio”. Solo por esto, en cualquier país civilizado ambos habrían sido procesados. Zapatero derogaría también el modelo de financiación autonómica consensuado en 2002, realizando transferencias y cesiones absolutamente disparatadas, algo que ya por si solo nos llevará a la ruina, pero además destruyendo la cohesión nacional con un reparto inaceptable de las inversiones del Estado, Cataluña y Andalucía se apropiarían de más del 40% de las mismas.

La incompetencia absoluta del BdE han hecho que al menos un tercio del sistema financiero esté quebrado y que la falta de crédito este aniquilando al tejido productivo del país. El endeudamiento de España llega al 300% del PIB, el mayor del mundo desarrollado, el déficit por cuenta corriente en términos de PIB es aún el mas alto de los 42 países más importantes. La deuda pública total, no sólo la computable, llega al 100% del PIB, y sigue creciendo sin freno. El reparto de la riqueza es el más antisocial de Europa: un 90 % de las familias ha perdido renta real, un 60 % tiene problemas para llegar a fin de mes y un 23 % vive por debajo del umbral de la pobreza. La parte del trabajo en el PIB se ha hundido hasta el 46%, la cifra más baja desde que existen series estadísticas y la menor de toda Europa, frente al 57 % del PIB en 1970. El paro real asciende a 6 millones y Zapatero ha destruido a la generación más preparada de nuestra historia. Y el pasado abril, por primera vez en la historia, el paro y la inflación han hecho descender el gasto en alimentos, convirtiendo la cesta de la compra en una cesta de supervivencia.

El martes pasado con una desvergüenza sin precedentes, Zapatero afirmó que “miente como un bellaco quien diga que he recortado ayudas sociales”. ¡Patético! Solo hace un año anunció en el Congreso el mayor recorte de derechos sociales de la Democracia, afirmando con toda su cara que “era al que más le dolía hacerlo, pero era necesario”. Pues si tanto le dolía ¿por qué en vez de recortar gasto social no recortó despilfarro autonómico y local, seis veces mayor que los 15.000 millones que cercenaría a los mas desfavorecidos? ¿Por qué no eliminó los pagos millonarios a UGT y CCOO por trabajos que pueden hacer mejor los funcionarios públicos, de los que sobran más de dos millones? Incluso ahora, ante este escenario, la ministra de Defensa y aspirante a liderar el PSOE se atreve a decir que pronto “pasaran cosas maravillosas”. Realmente, están convencidos que estamos alelados y no les falta razón, porque el 22 muchos votaran socialista.

Y así las cosas, el Gobernador del BdE falta a la verdad por segunda vez con las cifras de PIB justo antes de unas elecciones, para ayudar a los socialistas, como hizo en febrero 2008 diciendo que España, al contrario que el resto del mundo, estaba creciendo y no había ninguna crisis, engaño que sería clave en la victoria de Zapatero. Con todas las grandes empresas y entidades financieras, el corazón de nuestro sistema económico, con resultados mucho peores en España que hace un año -los ingresos cayeron entre un 5-15% y el Ebitda (resultado bruto operativo) entre un 10-20% en el primer trimestre-, cómo se puede tener la desvergüenza de afirmar que el crecimiento ha sido positivo. Si fuera cierto es que muchas otras habrían tenido resultados excelentes. Entonces, Sr. Gobernador, por qué no nos las presenta, quiénes son las afortunadas. Con todos los indicadores de actividad y demanda experimentado caídas generalizados, con la tasa de inflación haciendo estragos en la renta real disponible de las familias y, por tanto, en el consumo, cómo puede subir el PIB. No estamos creciendo al 0,3 ni al 0,2 %, estamos cayendo al 4% o más y el Gobernador miente de nuevo para ayudar electoralmente a los socialistas.

Y termino, la situación de España es un sistema piramidal, donde con menos riqueza se incrementa el peso de las deudas. Pero ningún esquema Ponzi se mantiene mucho tiempo, el BCE acaba de advertirnos que los mercados están a punto de perder la paciencia. “Después del 22-M se desatará el infierno sobre España; recortes de gastos inimaginables hoy, aumento de impuestos y de precios de los servicios, un empobrecimiento brutal de las familias para que pueda pagarse la deuda pública y la de las entidades financieras” (2). Por ello, parafraseando a Machado y al profesor Niño-Becerra, creo que el mejor resumen es: españolito que vienes al mundo, te guarde Dios; deuda, paro y socialismo van a helarte el corazón.


Cotizalia - Opinión

Campaña. Antigallardonismo. Por Emilio Campmany

Sí hay un resultado que podría, si no matar, al menos herir al gallardonismo. Así ocurriría si Esperanza Aguirre, la candidata del PP a presidir la Comunidad y antigallardonita en estado puro, saca a Alberto Ruiz Gallardón, cuantos más votos, mejor.

El gallardonismo parte de la base de que España es de izquierdas. Ergo, es imposible ganar elecciones en España desde la derecha. Por tanto, es necesario hacer política de izquierdas y dorarle la píldora a los nacionalistas para, contando con los votos de la derecha, arañar aquí y allá votos de electores de izquierda y de nacionalistas y configurar así una mayoría victoriosa. Se llama gallardonismo porque es Alberto Ruiz Gallardón quien ha elevado esta estrategia al estado de arte. Para los electores del PP la cuestión es: y si es para hacer política de izquierdas, ¿para qué queremos que gane el PP?

Rajoy se ha gallardonizado. Luego, el PP que pudiera vencer en las elecciones de 2012 lo hará para gallardonear en el Gobierno. A principios de 2009, pedí a los electores gallegos del PP que no votaran a Feijóo para desprestigiar al gallardonismo. No me hicieron caso ante la tesitura de tener que soportar cuatro años más a Touriño. Así que será el Rajoy gallardonado quien encabece el PP en 2012 sin que nada que razonablemente pudiera ocurrir en las elecciones del día 22 pueda impedirlo.


No obstante, sí hay un resultado que podría, si no matar, al menos herir al gallardonismo. Así ocurriría si, en Madrid capital, Esperanza Aguirre, la candidata del PP a presidir la Comunidad y antigallardonita en estado puro, saca a Alberto Ruiz Gallardón, el candidato al Ayuntamiento, cuantos más votos, mejor. Tal hecho demostraría que el gallardoneo no es tan rentable electoralmente como su inventor preconiza y obligaría a Rajoy a revisar su gallardonizada estrategia.

Pero, aunque no valiera para eso, serviría para algo mucho más importante en el caso de que se produjeran en 2012 alguno de estos escenarios. Imaginen que Rajoy pierde o, aun ganando, quien forma Gobierno es el PSOE aliándose con los nacionalistas. Habría que buscar a otro líder que lo sea de la oposición y Gallardón será el primer nombre en venir a la boca, sobre todo si logra su propósito de ser el número dos de la lista de Madrid. Sus posibilidades para tal caso quedarían francamente disminuidas si se hubiera demostrado tener mucho menos tirón electoral que Esperanza Aguirre.

Cabe un segundo escenario aun más atemorizador. Que un Rajoy ganador por mayoría simple sea incapaz de forjar una alianza con los nacionalistas y éstos se muestren dispuestos a apoyar, en cambio, un Gobierno presidido por Gallardón. La única forma de evitar semejante desastre es dando a los gerifaltes del PP dispuestos a oponerse el argumento de que Gallardón no tiene tirón electoral.


Libertad Digital- Opinión

domingo, 15 de mayo de 2011

Lluvia, derrota. Por David Gistau

El dios de la lluvia lloró sobre las víctimas. Mejor dicho, sobre los despojos de una causa civil que antaño colmó avenidas y sacudió la sociedad con descargas morales, como un cable de alta tensión suelto. Pero que ayer apenas logró que un puñado largo de irreductibles, bien apelmazados para resistir el viento, ocupara una plaza madrileña sobre la cual aún gravita el recuerdo de uno de los más crueles atentados etarras. La integración de Bildu en el sistema fue narrada con tal dominio del tempo, que para cuando ocurrió la sociedad española ya la tenía aceptada.

Por ello, la concentración de ayer, primera de las de esta serie de la que no podía decirse que fuera preventiva, que constituyera una profecía de Casandra, no sólo no fue el aguijonazo que alentara una «rebelión cívica» de largo aliento. Sino que tuvo cierta impronta de soledad, casi de desconexión, como si los presentes estuvieran abocados a recordar a esos soldados japoneses que permanecían emboscados en una isla porque no sabían que su bando ya se había rendido. Las asociaciones de víctimas están en El Álamo, barridas por los engranajes del Estado, por la eficacia en la intriga del PSOE y por la deserción de Rajoy, ese koala abrazado a la rama del reproche económico.


Salvo por algunas presencias de miembros del partido que no están en el núcleo de Rajoy, el PP, a diferencia de la primera legislatura, ha desistido de levantar un dique de contención. Se ha dejado abducir por la reanudación del «Proceso», concediendo al Gobierno un terreno casi despejado, aparte de la voluntad inquebrantable de las víctimas.

Pero éstas no tienen la fuerza de antes, ni irradian el mismo poder de convocatoria. De hecho, personas que deberían estar arropadas por un respeto estatuario parecen ahora personajes de extramuros, regurgitados. Bastaba escuchar a oradores como Ortega Lara, Salvador Ulayar o Regina Otaola para comprender que se sienten abandonados por el ente que debería tutelar sus derechos y defenderles de sus enemigos: el mismísimo Estado, que ha renunciado a su estatura hobessiana para hacerse flexible al cálculo político, y por ello ha defraudado principios fundacionales, aventando una desconfianza definitiva. Era mencionar alguien el Tribunal Constitucional e, igual que en el guiñol cuando sale el malo de la porra, del público emergía un abucheo.

Cuando se pierde la confianza en el Estado y además desertan los líderes profesionales, queda un vacío que pronto llenan otros líderes naturales, emanados de la propia muchedumbre huérfana. En ese hombre estuvo a punto de convertirse Ortega Lara, tan reticente siempre a pronunciarse en público, y que por ello dio un barniz de excepcionalidad a su intervención de ayer. Y lo que hizo fue sembrar un mensaje muy disolvente con las instituciones, con las representaciones del Estado, como si todas ellas merecieran ser perseguidas por una reputación de traidoras que no arreglará un posible gobierno de Rajoy, enajenado de esa parte de su electorado a la que complació que en algún momento el PP fuera el abanderado de las víctimas.

La misma rabia contuvo el apasionado discurso de Ulayar, hijo de un asesinado por ETA, que dio a entender que el Gobierno pretende disolver a todos los muertos por terrorismo en un compartimento moral donde la impunidad se hace olvido.

Otaola fue más testimonial, y por lo tanto más concreta. Esbozó, refiriéndose a su propia vida cotidiana, un futuro del que tenemos todos el recuerdo. El del matonismo institucionalizado. El del achique de espacios a todo antagonista de la izquierda abertzale. El del asalto terrorista de los fondos públicos y los censos. El «silencio de los corderos», como lo llamó, que impone un canon unitario que aún encomienda todo su poder de disuasión a una mafia con coartada política.

La gente se desperdigó y se metió en bares o en el Metro para huir de la lluvia. Eran pocos. Han perdido y sienten que no les ha derrotado el terrorismo, sino la encarnación jurídica y política de la misma nación por la que se creían prolongados. Extraños tiempos, en los que las víctimas son antisistema y Bildu da lecciones de integración democrática.


ORBYT - El Mundo

sábado, 14 de mayo de 2011

Ortega Lara, al TC:¿Qué arriesgan ustedes más allá de su sillón?

José Antonio Ortega Lara el 14 de Mayo de 2.011 en la concentración de Voces Contra el Terrorismo.

¡Mientes, Gómez, y tus compañeros ni te cuento! Por Federico Quevedo

El candidato socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, es un mentiroso. Lo es por muchas razones, una de ellas, por ejemplo, insistir de manera machacona en que el PP va a privatizar la Sanidad e instalar el copago, algo que bajo ninguna circunstancia piensa hacer el Gobierno de Esperanza Aguirre que, todo lo contrario, hasta ahora lo que ha hecho es fomentar la universalidad del servicio público de salud y mejorar el acceso de los ciudadanos al mismo. Miente, además, porque oculta su verdadero programa electoral, que no es otro que un programa de nacionalizaciones y expropiaciones al más puro estilo del leninismo pro-soviético.

Una de las áreas que quiere nacionalizar Tomás Gómez es la enseñanza privada, y puede que en el fondo lo haga, no tanto por convicción, como por despecho: le da una rabia tremenda que le hayan pillado habiendo sido alumno de uno de esos colegios privados que ahora quiere nacionalizar -pero no va a poder, porque no gana ni pagando a los ciudadanos-, y ha dicho que tuvo que estudiar ahí porque entonces no había colegios públicos, que fueron creados por la política educativa de Felipe González.


Hace falta ser embustero para decir eso sin que se le caiga la cara de vergüenza. Los colegios públicos existen desde hace décadas. Ya existían en tiempos del franquismo, y antes. De hecho, él tenía donde elegir: nueve alrededor de su casa. Lo que, eso si es verdad, fue consecuencia de la política educativa de Felipe González son los colegios concertados. Gómez fue a un colegio privado porque en aquel entonces era un niño de familia bien, pudiente, clase media con posibles, probablemente satisfecha con el franquismo y con el nivel de vida que les permitió la política económica llevada a cabo por la tecnocracia de la época.

Y ya que estamos, permítanme que abandone a Gómez, que ya no da más de si porque todo su programa político se fundamenta en la mentira constante sobre su adversaria, y me centre en otros ilustres socialistas que también van por la vida dando lecciones de empatía con los pobres y sacándole los colores a la derecha por ricos, cuando la realidad es que los que se comportan como nuevos ricos son ellos, la mayoría además muy vinculados a la oligarquía franquista o a la aristocracia de la época. Porque, en eso hay que ser sinceros, los únicos que pueden dar lecciones en este país de coherencia son los comunistas, en todos los sentidos: ellos si van de lo que creen, y lucharon contra la dictadura en las calles y en las cárceles.

Los que presumen de rojos

«Esta izquierda de nuevos ricos es peor, si me apuran, que la derecha de siempre. A los segundos, al menos, se les ve venir y no mienten sobre lo que son cuando lo son -que no es la mayoría de las veces-.»
Pero en esa lucha no estaba Manuel Chaves, por ejemplo, que ahora presume de rojo y exige que pierda la “derecha de la derecha” en memoria de los padres y los abuelos de los socialistas que lucharon contra Franco… Como su padre, ¿no?, un coronel franquista, y su madre, militante de la Falange Española y de las JONS. En casa de Chaves sí que se llevaban correajes. Como en la Bono, en incluso en la de Felipe González -bueno, en este caso los correajes los llevaba él-.

El jueves, leyendo la noticia de la hija de López Garrido en El Confidencial -ver noticia-, se me ocurrió buscarla en Google, y me encontré, ¡oh, casualidad!, con este divertido documento del ABC, del 13 de julio de 1975, en el que se da cuenta de la boda de don Diego López Garrido y la señorita doña Carmen Moreno de Cala y Bernabéu en la capilla del Castillo de Batres. Solo el relato de los invitados y testigos no tiene desperdicio -ver documento adjunto- y sirve de ejemplo de lo progre que resultaba tal enlace. ¿Y éstos son lo que vienen a darnos lecciones de progresía?

Cómo José Blanco, que le echa en cara a la derecha que lleven a sus hijos a colegios privados y oculta que el lleva a los suyos al British Council Somosaguas, donde comparten clase, mesa y recreo con los nietos de la Duquesa de Alba y lo más granado de La Finca y las urbanizaciones de lujo de Pozuelo de Alarcón. El mismo José Blanco que se construye un ático de lujo en la Isla de Arosa incumpliendo todas las normativas medioambientales y ahora se ha hecho un carril bici y una carretera ‘casi particular’ que le lleva directamente a la urbanización sin pasar por el medio del pueblo.

Qué voy a decirles de José Bono que no se haya contado ya, o de la casa de veraneo de Felipe González en Marruecos, más la que tiene en pleno centro de Madrid que vale un potosí. O de Carmen Chacón, que presume de haber trabajado en un Corte Inglés, pero oculta que lo hizo como otras muchas compañeras suyas porque era lo que se llevaba entre la clase media-alta de la época, porque en realidad no lo necesitaba perteneciendo como pertenecía a una familia muy bien posicionada de Almería, como cuenta todo aquel que la conoce en la zona. ¿Y nos dan lecciones a los demás sobre ética y estética? Pues hombre, hasta aquí podríamos llegar. Esta izquierda de nuevos ricos es peor, si me apuran, que la derecha de siempre. A los segundos, al menos, se les ve venir y no mienten sobre lo que son cuando lo son -que no es la mayoría de las veces-, pero éstos mienten y nos ocultan la realidad para presentar una distinta que poco o nada tiene que ver con lo mucho que les gusta ser iguales que ésos a los que critican.


El Confidencial - Opinión

Con las víctimas, ahora más que nunca

Este sábado hay que estar con las víctimas y en contra de un Gobierno y un Tribunal Constitucional a su servicio que ha vuelto a permitir que se aprovechen de la democracia quienes desean destruirla. Tenemos más razones que nunca.

La posibilidad de que el Gobierno permitiese a ETA presentarse a las elecciones, como le había permitido mantenerse en decenas de ayuntamientos vascos mal disfrazada de ANV, ha sido uno de los motivos por los que se ha reactivado la rebelión cívica de las víctimas del terrorismo en los últimos meses. Un temor que fue confirmado por la vergonzosa sentencia del Tribunal Constitucional, votada por cinco jueces de estricta obediencia socialista y otro al servicio del nacionalismo. Seis jueces que han demostrado una vez más que en nuestro sistema político no rige la separación de poderes, marca de fábrica de toda democracia que merezca tal nombre.

El PSOE será el principal responsable de que ETA permanezca en los ayuntamientos, disponga del censo para sus fines y reciba subvenciones del Gobierno por los resultados políticos que consiga. La agonía de la banda terrorista comenzó cuando por fin comenzaron a emplearse todos los instrumentos de los que podía servirse un Estado de Derecho para acabar con esta lacra. Sus brazos políticos empezaron a quedar fuera de las instituciones públicas, perdiendo el dinero que perciben por ello, en forma tanto de sueldos como de ayudas directas a los partidos políticos.

A cada paso de este camino se dijo que una gran parte de la sociedad vasca lo encontraría injusto, que ganarían simpatías y apoyos. Lo cierto es que no han hecho sino perder relevancia. Y ahora, cuando más cerca estamos del final, el Gobierno vuelve a insuflar oxígeno a una ETA cuyo único destino debiera ser el de desaparecer sin haber logrado ni una sola de sus reivindicaciones.

¿Qué camino puede quedar a las víctimas del terrorismo sino el de protestar ante la evidencia de que el Gobierno los considera ciudadanos de segunda? Este sábado hay que estar con las víctimas y en contra de un Gobierno y un Tribunal Constitucional a su servicio que ha vuelto a permitir que se aprovechen de la democracia quienes desean destruirla. Tenemos más razones que nunca.




Libertad Digital - Editorial

viernes, 13 de mayo de 2011

#llamamebellaco o cómo (casi) todo se vuelve contra ZP. Por Federico Quevedo

Ha sido decir Rodríguez en un mitin de campaña, con el rostro indignado y el puño golpeando con estudiada cadencia el atril, que “miente como un bellaco” quien diga que él ha hecho alguna clase de recorte social -pero, por Dios, ¿cómo se nos puede ocurrir semejante cosa?-, y la red de moda, o sea, Twitter, ardía por los cuatro costados bajo la etiqueta de #llamamebellaco: “#llamamebellaco pero 120.000 jóvenes emigran en busca de trabajo”, “#llamamebellaco por el pleno empleo, a eso lo llamo yo cumplir promesas”, “#llamamebellaco pero solo tus nombrados en el TC colaboran con ETA legalizando a Bildu”, “#graciasZP por la subida de la luz pero, si quieres, #llamamebellaco”, “#llamamebellaco si quieres, pero a mí sí me bajaron el sueldo el año pasado”, “#llamamebellaco por el recorte de los sueldos de los funcionarios y las pensiones”, #llamamebellaco pero me compré un piso que costó una pasta y hoy vale una m….”, “#llamamebellaco va camino del #plenoparo”… Y así hasta un infinito que se convirtió en uno de los trending topics del día. Y es que, en fin, hace falta tener la cara muy dura para negar hasta ese punto las evidencias, y lo de Rodríguez empieza a ser ya un poco preocupante.

Tal día como hoy se cumple un año desde que Rodríguez se subiera a la Tribuna del Congreso de los Diputados para anunciar el que ya ha sido el mayor recorte social que se haya llevado a cabo nunca en nuestra historia democrática. Lo cierto es que afirmar esto resulta enormemente doloroso, y me consta que cada vez que se dice en el Partido Socialista chirrían los goznes de las puertas de la vergüenza, pero qué le vamos a hacer, es así les guste o no les guste. Fue el propio Rodríguez quien dijo aquello de que “mientras haya una mayoría socialista en el Parlamento que no aspiren a recortes sociales, de ninguna manera, no va a pasar”.


Pero en mayo del año pasado ocurrió, obligado por las circunstancias y por las presiones de nuestros socios europeos y del presidente norteamericano, Barack Obama. Entonces teníamos nuestra prima de riesgo en 97 puntos básicos. Hoy la tenemos en 230 y nuestra economía vuelve a estar en el punto de mira a cuenta de la más que posible reestructuración de la deuda de los países periféricos, lo cual nos lleva a pensar que probablemente lo hecho entonces no acaba ahí y que cuando Salgado dice que no habrá más recortes hay que echarse a temblar, porque eso significa que los va a haber.

Dice Rodríguez, en sus mítines -que es en el único sitio en el que encuentra a alguien que le haga caso, y cada vez menos y a menos gente-, que eso es mentira, que él ha traído los mayores logros sociales a este país. Es verdad que la herencia dejada por Aznar le permitió, durante su primera legislatura, tirar de chequera y mejorar algunas de las prestaciones sociales e, incluso, aprobar algunas nuevas como el cheque-bebé. Pero realmente lo único que hizo Rodríguez fue eso, gastar más y como suele ocurrir casi siempre cuando las cosas se hacen así, mal, sin pensar, sin políticas de ajuste añadidas que permitan aplicar políticas sociales y al mismo tiempo evitar incurrir en déficit, cuando se tira la casa por la ventana y se derogan leyes de estabilidad presupuestaria permitiendo a las administraciones públicas hacer lo mismo, también hay que saber asumir las consecuencias de esos errores.
«Finalmente no ha tenido más remedio que aceptar los hechos: esta es la crisis más profunda que ha padecido este país, y su incompetencia la ha hecho todavía más grave..»
Este Gobierno ha gestionado mal, muy mal, y cuando han venido las vacas flacas primero se dedicó -él sí- a mentir y engañar negando la evidencia, después a menospreciar el alcance de la crisis, más tarde a presumir ante el resto de los socios riéndose de algunos de ellos, a continuación a intentar convencernos de que había brotes verdes en el desierto, hasta que finalmente no ha tenido más remedio que aceptar los hechos: esta es la crisis más profunda que ha padecido este país, y su incompetencia la ha hecho todavía más grave.

Gastar y gastar

Durante los primeros compases de la crisis el Gobierno de Rodríguez se dedicó a hacer justo lo contrario de lo que había que hacer: gastar, gastar y gastar. Fue la época de los Planes E, A, B, C… Cada día un plan, una reunión, un comité, un pacto sin pacto, una mesa… Pero de medidas reales, de verdadero programa económico, nada de nada. Y a medida que la inoperancia crecía, lo hacía proporcionalmente la intensidad de la crisis, y hace un año por estar fechas el asunto estalló en las manos del Gobierno, justo cuando España presidía la UE y estábamos en el escaparate a los ojos del mundo entero, y el mundo entero se dio cuenta de que tenía un problema que se llamaba España. Porque podían hundirse Grecia, Irlanda e incluso Portugal, pero si se hundía un país que significa más del 10% del PIB de la Unión, en el que buena parte de los inversores europeos y americanos tenían invertidos muchos billones de dólares, podía llevarse por delante la incipiente recuperación de esos mismos países.

Y fue cuando Obama, Merkel y Sarkozy levantaron el teléfono y le dijeron a Rodríguez: “Muchacho, hasta aquí hemos llegado, ya no puedes seguir haciendo el idiota, ahora te tienes que poner las pilas y tomar decisiones, aunque eso suponga que vayas a perder las elecciones”. Y el resto de la historia la conocen ustedes igual que yo: dos días después Rodríguez comparecía ante el Parlamento y se hacía lo que los periodistas hemos llamado una enmienda a la totalidad de toda su política.

Ayer lo resumía, en el transcurso de la sesión de control, Mariano Rajoy quien, lejos de escuchar los cantos de sirena de quienes le piden más agresividad en su particular campaña, está acertando con un mensaje directo al ciudadano más preocupado hoy por su situación económica que por cualquier otra cosa. Hace un año Rodríguez anunció un plan muy duro de recortes sociales como la eliminación del cheque bebé, la deducción de 400 euros por IRPF o la deducción por compra de vivienda habitual, la congelación de la pensiones y la reducción del salario de los funcionarios, entre otras cosas.

Con todo, la más antisocial de las políticas de Rodríguez se llama PARO: "En España hay 264.700 parados más, el paro juvenil ha aumentado del 42% al 45%, 43.728 autónomos ha cesado su actividad y los españoles siguen perdiendo poder adquisitivo", enumeró ayer Rajoy. "Todo esto sin crecimiento económico, con la prima de riesgo por encima de 200 puntos básicos y sin crédito en España. Con casi 5 millones de personas que quieren trabajar y no pueden, es evidente que se pierde poder adquisitivo”, y eso, aunque se nos llame bellacos, solo tiene un nombre: recorte social, el peor de todos los recortes sociales. "Tiene usted el dudoso honor de ser el presidente de ese gobierno que más ha empobrecido a los españoles y que más recortes de derechos sociales ha hecho nunca", le dijo ayer Rajoy a Rodríguez. Y tiene toda la razón, aunque el presidente se empeñe en llamarle “bellaco”.


El Confidencial - Opinión

Cómplices en la infamia. Por Hermann Tertsch

El Gobierno español es el mayor defensor del régimen cubano en el mundo. A los cubanos sin miedo los desprecian e ignoran.

NO les voy a hablar de Bildu y el Tribunal Constitucional, aunque no culpo a nadie que lo haya pensado al leer el título. No les voy a hablar de los cerca de novecientos muertos españoles, cuyos asesinos han sido legitimados en su trayectoria por nuestro Gobierno. Erigidos en adalides de un largo proceso de cincuenta años que entra en su nueva fase triunfal con las camadas de nazis legalizadas para su proyecto de liquidar las libertades en el País Vasco y en Navarra. Algunos de los responsables de esta tropelía histórica se prometen de ello el título de “pacificadores” en nuestra historia. A mí se me ocurren otros. En todo caso, que no pidan respeto, por favor. Cuando lo que deberían pedir es perdón. Respeto no, por favor.

Vamos a hablar de otro muerto que aquí han olvidado antes de que lo enterraran el pasado domingo en un cementerio de La Habana. Juan Wilfredo Soto, de 46 años, era un cubano que llevaba más de la mitad de su corta vida pidiendo, precisamente, respeto. Nada menos que al poder. Juan Wilfredo pedía que le dejaran decir lo que pensaba. Y pedía que no le pegaran ni le encarcelaran por algo tan sencillo e inocente como decir la verdad, su verdad, en voz alta. Que no es otra verdad que la de millones de cubanos que no se atreven a pronunciarla. Él era uno de esos pocos que no tenía miedo. O que lo vencía a diario por un compromiso consigo mismo, un respeto y una exigencia a un tiempo. Eso que se llama dignidad. La mayoría de los cubanos tiene miedo. Es lógico porque el régimen que los oprime desde hace medio siglo es una inmensa maquinaria de producción de miedo. Todas las demás fuentes de producción, fábricas, ingenios, talleres y granjas, se han hundido en Cuba podridas por la desidia, el desamor, la ineficacia, la corrupción y la mentira. Solo funciona la producción y la administración del miedo, esa mercancía que se reparte muy equitativamente, según las reglas comunistas, entre toda la población. Mayores y menores, hombres y mujeres, obreros y burócratas, policías y campesinos, miembros del partido de arriba y abajo, todos tienen miedo por igual. Como debe ser para el funcionamiento armonioso de un sistema que, desprovisto de espíritu y alma, no funciona. Juan Wilfredo, sin miedo, era una pieza estropeada. Como tantos cientos de cubanos que, por alzar la voz con su verdad, con su dignidad y la exigencia de libertad para defenderlas ambas, sufren las represalias de uno de los regímenes más viles y putrefactos del mundo. Tras el Congreso del Partido Comunista, nuestras gentes sin miedo pasan una vez más una dura prueba. Resuena con virulencia la consigna del hostigamiento contra esos impertinentes que osan no tener miedo. Los registros, las detenciones, los

insultos, los asaltos vandálicos a sus viviendas, vuelven a ser deber patriótico para la soldadesca del miedo. Y así le han matado a Juan Wilfredo. De una paliza. Sabía que lo harían. Se lo habían dicho. Cumplieron. Para que sus amigos no se obstinen en no tener miedo. Y reconozcan que sólo con miedo se puede vivir con seguridad.

El Gobierno español es el mayor defensor del régimen cubano en el mundo. Lo han elogiado en Bruselas, en Washington y aquí. Jiménez alaba sus «reformas». Pajín en La Habana canta al hermanamiento entre PCC y PSOE. A los cubanos sin miedo los desprecian e ignoran. El régimen es su amigo, los disidentes «gusanos». Por eso aun no han dicho una palabra sobre Juan Wilfredo. Porque son cómplices. Del crimen y la infamia.


ABC - Opinión

miércoles, 11 de mayo de 2011

La Policía Local denuncia al ex ministro Corcuera por un altercado en la Feria

El ex responsable de Interior pretendía acceder en coche al real sin identificarse y dijo a los agentes que le cerraron el paso que "no sabían con quién estaban hablando" y que "deberían nacer de nuevo".

La Policía Local de Sevilla ha denunciado por una falta contra el orden público al ex ministro del Interior José Luis Corcuera, quien protagonizó un altercado con dos agentes de este cuerpo en un control de acceso a la Feria el pasado viernes 6 de mayo. El atestado policial fue remitido al juzgado de Guardia el domingo y ha recaído en el juzgado de Instrucción 9 de Sevilla, que ya ha abierto diligencias previas y ha solicitado a la Policía una ampliación del atestado, según informaron ayer a este periódico fuentes judiciales.

Los hechos ocurrieron sobre las seis menos veinte de la tarde del viernes de Feria en la esquina de la calle Virgen de la Cinta con Virgen de la Oliva, donde dos policías locales se encontraban regulando el tráfico e impidiendo el acceso de vehículos al recinto ferial. El coche en el que viajaba José Luis Corcuera llegó a ese punto y uno de los dos agentes le indicó que no podía continuar hacia la Feria y tenía que girar a la izquierda. El conductor exhibió una placa del Cuerpo Nacional de Policía y el agente municipal le indicó que no podía seguir hacia adelante. En ese momento, Corcuera, que viajaba en el asiento delantero derecho, se dirigió al policía local diciéndole que tanto él como su escolta iban a pasar.


El agente le indicó que sólo podían acceder los vehículos oficiales y los de servicio público. Se entabló entonces una discusión en la que el ex ministro defendía que el suyo era un coche oficial y por tanto tenía derecho a pasar. El policía contestó pidiendo que identificara el vehículo como tal, mientras que Corcuera decía que no tenía por qué hacerlo e insistía en que iban a entrar en la Feria.

La tensión fue en aumento entre ambas partes y tanto el ex ministro como su escolta se apearon del coche y siguieron discutiendo con los policías. Según relata el atestado policial enviado al juzgado, Corcuera decía a voces que "no sabía con quién estaban hablando" y que no se pensaba identificar. Al pedirle uno de los agentes que bajara la voz porque le estaba hablando con respeto y sin amenazarlo, el ex ministro contestó "yo sí que te estoy amenazando y no me voy a identificar".

El policía insistió en que tendría que llamar a un patrullero para que lo identificaran, puesto que ellos tenían que seguir regulando la circulación. A esto el ex político socialista respondió que llamase a quien le diera la gana porque él era José Luis Corcuera, mientras levantaba las manos y movía los dedos imitando el gesto que se hace cuando a alguien le toman las huellas dactilares.

Poco después llegaron otros dos policías locales, que trataron de calmar al ex ministro, que reiteró que no se identificaría porque él no había hecho nada. Uno de estos dos agentes habló con el escolta, que aseguró que efectivamente era quien decía ser, José Luis Corcuera, ministro del Interior durante los años 1988 y 1993 en la etapa de Felipe González al frente del Gobierno. En ese momento, Corcuera ordenó al escolta que cogiera el coche y se fuera hacia la Feria porque él iba a denunciar a los policías locales.

Uno de los dos agentes que llegaron después le informó entonces de que si se quería quedar allí tendría que subirse a la acera y salirse de la calzada porque ya estaba identificado y sus compañeros tenían que continuar con su trabajo. Corcuera respondió que lo que tendría que hacer su compañero -en referencia al policía con el que había tenido el enfrentamiento más violento- era "nacer de nuevo". Finalmente, el ex ministro se subió al coche y se dirigió hacia la Feria, ya una vez identificado su coche como vehículo oficial. Antes, los policías le informaron de que lo iban a denunciar al juzgado por una falta de respeto hacia los agentes.

El altercado entre los policías y José Luis Corcuera congregó a numerosos curiosos que se dirigían a la Feria y se detuvieron para presenciar la bronca. Algunas de estas personas han sido incluso aportadas como testigos a la causa que ha abierto el juzgado de Instrucción 9 para investigar el comportamiento del ex ministro.


Diario de Sevilla - Local

Juicios y prejuicios. Por José María Carrascal

La justicia no es progresistao conservadora, es justiciaa secas, y todo adjetivola pervierte.

LAS sentencias sobre Bildu recuerdan el chiste judío: acuden dos litigantes al rabino con su pleito. Expone el primero sus argumentos y el rabino dice: «Tienes razón». Lo hace luego el segundo y el rabino dice. «Tienes razón». «Pero rabino —dice un testigo del lance— no puedes dar la razón a ambos». «Pues tú también tienes razón», sentencia el rabino. Lo mismito que el Constitucional y el Supremo. Lo malo es que el chiste judío es una broma, mientras el caso Bildu es una trágica realidad. Bildu no puede ser legal e ilegal al mismo tiempo. La justicia no puede tener dos varas de medir y un Estado de Derecho no puede sustentarse sobre opiniones opuestas en asuntos que afectan a la vida, los derechos y la legalidad de sus ciudadanos.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Pues muy sencillo: habiendo dejado entrar la política en la justicia, que es tanto como meter la zorra en el gallinero. El hecho de que haya jueces «progresistas» y jueces «conservadores» lo demuestra. La justicia no es progresista o conservadora, es justicia a secas y todo adjetivo la pervierte, al romper el principio de equidad. Los magistrados no deben juzgar según sus pre-juicios, que impiden los juicios ecuánimes. Pero es lo que ocurre en España, con la consecuencia de que puedan predecirse sus decisiones según el bando a que pertenecen y quien les haya nombrado. En otras palabras: hemos renunciado a la separación de poderes, esto es, a una verdadera democracia. Y aquí quiero rendir homenaje a don Manuel Aragón, el único magistrado que ha demostrado estar por encima de sus prejuicios.


¿Tiene remedio? Sí: echar a la zorra del gallinero. Hacer la justicia totalmente independiente. Elegir como jueces aquellas personas que no se dejan llevar por su prejuicios. ¡Pero esas personas no existen!, me dirán. Sí, existen, aunque son pocas. Todos las hemos conocido, en el bachillerato, la vida profesional o los círculos sociales. Son individuos egregios, solitarios, con un sentido innato de la imparcialidad, que van por el mundo por encima, no de los demás, sino de sí mismos, de sus tendencias, querencias e ideologías. De ahí que la primera condición de un verdadero juez sea no estar afiliado a nada ni comprometido con nadie. Su único compromiso es con la ley; su único norte, la equidad; su única lealtad, la justicia. Por algo se la representa con los ojos vendados y una balanza en su fiel. Un juez puede equivocarse, por algo es humano, lo que no puede es simpatizar con nada. Y menos, con una tendencia política. Por no hablar ya de ser nombrado por los políticos.

Como ven, estoy enumerando justo lo contrario de lo que ocurre en España. Y así nos va. Pues si nuestros problemas económicos son grandes, nuestros problemas como nación y como Estado son mayores. Una país puede vivir sin políticos, sin periódicos, sin todo, pero no sin justicia independiente.


ABC - Opinión

martes, 10 de mayo de 2011

¡Menos mal que está el PP para echarle la culpa de todo! Por Federico Quevedo

El primer fin de semana de campaña electoral para las elecciones del 22 de mayo nos deja un panorama bastante desolador en lo que a mensajes de los líderes políticos se refiere. El PP sigue a lo suyo, erre que erre, centrado en los ciudadanos y en la difícil situación económica, haciendo oídos sordos a las provocaciones socialistas. El asunto podría incluso ser encomiable si no fuera porque los propios militantes del Partido Popular echan a veces de menos una reacción de sus líderes a la campaña de acoso brutal que ha puesto en marcha el PSOE. Es verdad que la economía y sus consecuencias ocupan hoy los primeros puestos de la lista de preocupaciones de los ciudadanos, pero eso no es razón suficiente como para que Mariano Rajoy abandone otros discursos que también tienen mucho que ver con la crisis política e institucional que atraviesa este país.

Se echa en falta algo más de contundencia por parte del líder del PP en el asunto de Bildu, teniendo en cuenta además que su silencio no ha servido para acallar la devastadora maquinaria de propaganda puesta en marcha por un PSOE preocupado por el daño colateral que la sentencia del TC puede ocasionarle. Ya no estamos en los tiempos del proceso de paz, y para un PSOE a la baja con un acusado deterioro hechos como la sentencia sobre Bildu acrecientan la desconfianza del electorado hacia los socialistas.


Eso, y la propia dinámica de una campaña en la que las encuestas siguen advirtiendo que el 22-M puede darse un vuelco electoral de proporciones todavía no del todo advertidas, es lo que está llevando al Partido Socialista a posiciones de extremismo de nefastos recuerdos en otras épocas. La campaña socialista lejos, muy lejos, de intentar convencer a la ciudadanía, lo que hace es amedrentarla. Estamos otra vez en la estrategia del miedo a la derecha, una derecha que según ZP es la culpable del paro porque el paro es la consecuencia de las políticas de Aznar. Si eso fuera así, lo sorprendente es la manera en que el propio ZP presume de haber conseguido la tasa más baja de paro en 2007, gracias precisamente ¡a las políticas de Aznar! Una derecha que, según ZP y otros dirigentes socialistas, va a recortar derechos sociales adquiridos por los españoles gracias a los socialistas, pero supongo que la gente no se tragará esa patraña teniendo en cuenta que ha sido precisamente ZP el que ha llevado a cabo el mayor recorte social de toda la historia democrática, y amenaza todavía con seguir abundando en la misma política en los próximos meses.
«El PSOE vuelve por sus fueros, por las posiciones estalinistas, y elige de nuevo como compañeros de viaje a los mismos con los que compartió mesa en la anterior legislatura: los movimientos antisistema y los nacionalismos radicales, entre los que se incluye el mundo proetarra.»
Una derecha que, según los socialistas, pone en riesgo la democracia por criticar al Constitucional por la sentencia de Bildu… ¡Vaya! Partiendo de la base de que Rajoy no ha dicho ni ‘mu’ sobre el asunto, y ya nos hubiera gustado que lo hiciera, no sé en qué manual sobre democracia dice que las sentencias de los jueces no sean criticables, sobre todo aquellas que vienen de un tribunal político… No recuerdo que el PSOE dijera lo mismo de sus correligionarios del PSC cuando el mismo TC emitió una sentencia sobre el Estatut que no agradó ni a socialistas ni a nacionalistas catalanes, y desde ambas posiciones se ha venido manteniendo una actitud, no solo de crítica, sino de desacato al TC incumpliendo esa sentencia. O sea, lo de siempre, si es la izquierda la que critica al Constitucional eso es muy democrático, pero si lo hace la derecha entonces se trata de una involución fascista. Pues hasta aquí podríamos llegar. Lo cierto es que el fin de semana el PSOE ha desplegado una auténtica batería de misiles en forma de insultos y provocaciones hacia el PP, que es verdad que ponen de manifiesto que están muy nerviosos por lo que pueda pasar el 22 de mayo, pero que hace pensar que quien de verdad está jugando con fuego y poniendo en riesgo el sistema democrático no es el PP, sino el PSOE y sus huestes.

Daba la sensación, en estos meses atrás, de que probablemente influidos por la situación económica y la necesidad de adoptar medidas económicas antisociales, ZP y el PSOE abandonaban esa posición de radicalismo para buscar un tono más moderado que le diera cierta credibilidad de cara a los mercados financieros y las instancias internacionales. Todo mentira. El PSOE vuelve por sus fueros, por las posiciones estalinistas, por el extremismo más atroz, y elige de nuevo como compañeros de viaje a los mismos con los que compartió mesa y mantel en la anterior legislatura: los movimientos antisistema y los nacionalismos radicales, entre los que se incluye el mundo proetarra. La izquierda acusa al PP de ser la ‘derecha de la derecha’ y esas tonterías, pero lo cierto es que quienes de verdad se están dando la mano con lo más antidemocrático que pueda existir en nuestro panorama político-social son ellos, que han actuado de comparsas complacientes con los proetarras y con una izquierda radical que todavía hoy, a estas alturas de la película, debe ser la única izquierda occidental que sigue rindiendo tributo al comunismo, al socialismo real enemigo de la democracia y la libertad.


El Confidencial - Opinión

Cataluña. García Albiol. Por José García Domínguez

Resulta que, tras lustros y lustros pidiendo perdón por existir, alguien en el PPC, ese Albiol por más señas, ha descubierto cuál es la diferencia ontológica entre verlas venir e ir dándolas.

Procede agradecer a Xavier García Albiol que nos haya librado del tedio insufrible que suelen acarrear las campañas municipales. Recurrente vía crucis de la inteligencia en el que fulanito promete, solemne, que gobernará para las personas, no para los roedores o las moscas, como sería de prever. Y ello al tiempo que el contrincante menganito propala, compungido, su amor por el terruño do mora. Porque lo normal debe ser odiar al paisaje y al paisanaje propios con furia cainita. Así las cosas, Albiol está a punto de dar al traste con ese estado de excepción oficioso que prescribe excluir al PP de cualquier parcela de poder institucional en Cataluña; el Tinell tácito que estableciera el Partido Único Catalanista allá por los albores mismos de la Transición.

Razón, esa posibilidad al fin cierta, la de que un hereje españolista mancille la Alcaldía de Badalona, de la honda consternación que abate al establishment local y a sus domésticos. Que de ahí la muy urgente llamada a rebato del somatén mediático, con la Hannah Arendt de La Noria capitaneando la banda de la porra. Tal resulta el grado de pavor en el gallinero identitario que no sería de extrañar otro De profundis contra la democracia liberal en forma de editorial conjunto. Todo un éxito, el de Albiol, consecuencia de haber osado franquear los márgenes que delimitan el angosto espacio de la corrección política en el Oasis. Pues resulta que, tras lustros y lustros pidiendo perdón por existir, alguien en el PPC, ese Albiol por más señas, ha descubierto cuál es la diferencia ontológica entre verlas venir e ir dándolas.

Al cabo, no otro es el secreto del hombre que ha desatado esa ola de pánico transversal que va de las cotorras de TV3 a las más engoladas plumas mercenarias de la demarcación. Airados tartufos que gritan "xenófobo" a Albiol por pretender, ¡anatema!, que la igualdad de todos ante la Ley no excluye a los carteristas rumanos. Las mismas veletas morales que aplaudieron a rabiar cuando el mando –esto es, CiU y PSC– votó el empadronamiento para todos en Madrid. Y que volverían a batir palmas –su genuino oficio– al poco, tras reclamar los mismos papeles para nadie en Cataluña. Tristes tigres de papel.


Libertad Digital - Opinión

El escándalo de Exteriores. Por Hermann Tertsch

Moratinos es el responsable del hundimiento de este Ministerio en la ineficacia, la villanía y el sectarismo.

NO se preocupe nadie, que no vamos a hablar de cosas feas como ventas de visados o trapacerías similares. No vamos a hablar tampoco del balance necesariamente trágico de lo que es ahora un ministerio devaluado y disminuido en el interior y en el exterior. En el exterior lo es porque España ha perdido una gran reputación de seriedad y credibilidad que se forjó en la transición y cultivaron con eficacia todos los ministros y presidentes del Gobierno antes de este septenio negro. Definitivamente hemos pasado a engrosar el grupo de países tramposos y frívolos con los que sólo hay que tratar lo imprescindible. Países cuya palabra dada hay que amarrar mucho para evitar sorpresas desagradables. Hemos sido casi desde los albores de la democracia un aliado de primer rango para los grandes europeos. Hoy sólo somos fuente de problemas e inquietud. Eso en Europa, porque en América nuestra desaparición como fuerza relevante es más sangrante si cabe. Todos nuestros lazos, fruto de mucho esfuerzo de todos —en especial de la Corona— durante décadas, han sido reducidos a poco más que simbolismo y nuestra influencia raya en nula. Pero ese no es el escándalo. Tampoco lo es que tengamos una ministra que nada sabe ni aprenderá. A la que se colocó allí porque sobraba en otra parte. Que hace pasar terrible vergüenza a sus equipos en los viajes. «Bochorno» sufre López Garrido, con el que no se habla. Ministra que desembarcó con una tropa de miembros del partido —«las maris», las llaman— que ejercen de comisarias políticas, que no distinguen entre francés e inglés y que han convertido los palacios de Santa Cruz y Viana en dicharachera Casa del Pueblo. Ni siquiera es escándalo ya, por habitual, que el sectarismo dicte todas y cada una de las decisiones de personal y de gasto. Ni que los diplomáticos de carrera que no huyen a una excedencia ni consiguen un puesto en el exterior, se hundan en la desmotivación más absoluta. Los diplomáticos españoles, que gozaron de merecida fama internacional como funcionarios eficaces y patriotas, asisten a la voladura descontrolada de una carrera otrora de prestigio. Intimidados por una vigilancia política implacable con cualquier crítica siempre sospechosa de derechista o clasista.

Todo eso se sobreentiende. Eso es mera inercia de la secta en su penetración y control de lo que fue una muy digna administración del Estado del Reino de España. El escándalo de Exteriores es el ex ministro Moratinos, el máximo responsable del hundimiento de este Ministerio en la ineficacia, la villanía y el sectarismo. Moratinos es, en sí, un escándalo. Lo es en medida extrema su forma de utilizar todos los recursos del ministerio para la campaña particular de venta de su candidatura a la secretaria general de la Organización mundial de la alimentación y agricultura FAO. Mientras los diplomáticos destinados en el exterior no tienen recursos para una representación digna de España, al nivel de sus colegas europeos, Moratinos viaja con avión oficial y séquito ministerial a «gestionar» el voto de países del Tercer Mundo a favor de su candidatura. No sabemos lo que nos cuestan decenas de viajes, especialmente a África. Ni sabemos qué nos cuestan los votos que pueda conseguir. Moratinos tuvo suerte de no ser ya ministro cuando cayeron todos sus amigos corruptos en Oriente Medio. Pero se comporta como ellos, un sátrapa oriental, en su trato a los diplomáticos y su uso del erario público. Ha conseguido que medio mundo desee que el cargo en la FAO se lo den a su rival brasileño. Se lo den o no a él, su jubilación internacional ya nos ha costado un Congo.

ABC - Opinión

domingo, 8 de mayo de 2011

El disidente cubano Juan Wilfredo Soto muere tras recibir una paliza de la policía

ABC: Disidentes cubanos denuncian la muerte de un opositor por una paliza de la policía

El Mundo: Denuncian la muerte de un opositor cubano por golpes de la Policía


El país: Muere un disidente cubano tras recibir una paliza de la policía


La Razón: Disidentes cubanos denuncian la muerte de un opositor por parte de la policía

Fallo. Por Jon Juaristi

La estrategia etarra de las coaliciones está calcada del frentepopulismo estalinista. Bildu no es una novedad

COMO era de temer, se consumó el disparate. No aprenderán, y mira que es fácil. Lo que el Tribunal Constitucional ha legalizado se llama ETA aunque Bildu se llame, como se llamó en otro tiempo Herri Batasuna o incluso, que se nos olvida, Euskadiko Ezkerra, antes de que Juan María Bandrés, Mario Onaindía y el actual senador Roberto Lertxundi se apropiasen de esta última etiqueta para construirse una pasarela hacia el PSOE. Las coaliciones abertzales que surgieron en los orígenes de la Transición incluían pequeños partidos que se definían como independientes y, en algún caso, opuestos a la «lucha armada» y a ETA. Fue cuestión de meses que tales capillitas desaparecieran, fagocitadas o simplemente depuradas por el aparato político de la banda, que ni se tomó el trabajo de infiltrarlas. Conscientes de su inanidad, los dirigentes de aquellas microscópicas naderías se encaramaban a la cúpula de la coalición, pisándose el gañote unos a otros, después de haber rendido pleitesía a los verdaderos amos de la barraca. ¿Que ni Eusko Alkartasuna ni Alternatibason parte de ETA? Lo serán en poco tiempo, no se llamen a engaño. Si no lo son ya, gracias al fallo del Tribunal Constitucional. Menudo fallo. No se puede fallar más fastuosamente.

La teoría de las coaliciones frentistas en ETA viene, a través del nacionalismo revolucionario, de la estrategia frentepopulista del estalinismo. O sea, de la instrumentalización comunista de las alianzas de fuerzas antifascistas o antiimperialistas. En las desdichadas democracias populares subsistieron, hasta el derrumbamiento del comunismo, restos espectrales de antiguas organizaciones no comunistas subordinadas a la dictadura efectiva del Partido. Eran lo que quedaba de las formaciones sedicentemente socialcampesinas, socialdemócratas o socialcristianas que se subieron al carro de los frentes populares en los años del antifascismo y la descolonización. Los comunistas se las merendaron, pero dejaron subsistir las siglas y, a veces, un minúsculo cónclave de ancianitos provisto de sello de goma. No es el futuro, sino el presente del ya provecto ex lehendakari Garaicoechea, por ejemplo.

Y de su partido, un cadáver político desde el Pacto de Estella. Eusko Alkartasuna, partido de memos desgajado del PNV hace un cuarto de siglo, sólo tenía dos destinos practicables: regresar a la matriz o engancharse a Batasuna, y se ha decidido por este último. Ahora no es nada, no es más que nada, nada, nada y hedionda nada que al olerse apesta, pero da igual. Por navidades estará enterrado bajo el nuevo aparato de la única izquierda abertzale que realmente cuenta, al que no es difícil vaticinar un período de intensa actividad municipal de agitación y propaganda, exigiendo la amnistía de todos los presos de ETA para que coman las uvas de nochevieja con la gran familia nacionalista, qué menos. Todos, Urkullu, Urízar, Matute, Otegi, Troitiño, en fin, todos en paz, ilusionados y felices, sin violencia, sin culpa, sin memoria incómoda, y así hasta la próxima fase armada de la interminable guerra del pueblo vasco por su independencia. Que llegará. No la independencia, sino la misma indecencia de siempre, que ni se ha ido ni se irá, porque encuentra fácil acomodo en la estupidez progresista.


ABC - Opinión

Una vergüenza. Por Alfonso Ussía

Hasta los dirigentes de «Bildu» reconocen que la sentencia del Tribunal Constitucional tiene «una lectura y una decisión políticas». Seis magistrados nombrados por el PSOE han sido los responsables de abrir la ventana a la ETA y reverenciar su entrada en las instituciones democráticas. Dos de ellos tendrían que haber abandonado el Tribunal Constitucional hace seis meses. Esperanza Aguirre, por sus aciertos tan aborrecida, ha resumido en pocas palabras el balance del Gobierno socialista: «Una España arruinada, una España dividida y la ETA en las instituciones». Un proceso largo y perfectamente medido por quien nada le importa la descomposición de España. Ése, el que no es capaz de llenar los aforos de los mítines electorales. ETA percibirá legalmente, a partir del 22 de mayo, centenares de millones de euros provenientes de las arcas municipales. Enhorabuena a los seis magistrados nombrados por el PSOE que han obedecido a los que procuran los piensos y las prebendas. El trabajo de quince años para terminar con las finanzas del terrorismo, tirado por la borda. Me pregunto. ¿Qué trampa semántica es ésa del progresismo? Mi periódico, LA RAZÓN, también ha caído en ella. «Mayoría de magistrados progresistas en el Tribunal Constitucional». La respuesta es clara. «Progresista: el que favorece al terrorismo». Al menos en el vergonzoso caso que nos ocupa y preocupa.

Los magistrados del Tribunal Constitucional no pueden tener apellidos. Ni «progresistas», ni «conservantes». Están ahí nombrados a dedo por los partidos políticos. Dos de ellos –de los «progresistas» designados por el PSOE– son nacionalistas e independentistas. Curiosa pertenencia al Tribunal que debe velar por el cumplimiento de la Constitución. «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, Patria común e indivisible de todos los españoles». Eso dice la Constitución. Dos magistrados «progresistas» nombrados por el PSOE anhelan disolver lo indisoluble y dividir lo indivisible. Que me aten esa mosca por el rabo.

No ha habido sorpresa. Se sabía que el reingreso de la ETA en la política se admitiría en última instancia, es decir, fuera ya de las responsabilidades del Tribunal Supremo. En el Tribunal Supremo se cierra el ámbito de las Leyes y en el Tribunal Constitucional se abre el espacio de la política chamarilera. El PSOE se había comprometido con los nacionalistas vascos a permitir que «Bildu» –es decir, una buena parte de la ETA– volviera a las instituciones. Y seis magistrados políticos y obedientes han cumplido con su labor de subalternos del Gobierno. Sus nombres pasarán a la Historia por la puerta pequeña. Pascual Sala, Eugeni Gay, Elisa Pérez Vera, Luis Ignacio Ortega, Pablo Pérez Tremps y Adela Asúa Batarrita. Para que no los olviden, se los relaciono al revés. Adela Asúa Batarrita, Pablo Pérez Tremps, Luis Ignacio Ortega, Elisa Pérez Vera, Eugeni Gay y Pascual Sala. No olviden sus nombres. Cuando la ETA, de nuevo poderosa económicamente y de nuevo traidora de sus pactos y zalemas, vuelva a asesinar, a alguno de los magistrados que llevan esos nombres se les caerá la cara de vergüenza. Pero ya no habrá posibilidad de retorno. Los «progresistas». Los designados por el PSOE. Los obedientes a Zapatero. Sigan el ejemplo de García Pelayo. Cumplida la sumisión, dimitan y a casa.


La Razón - Opinión

sábado, 7 de mayo de 2011

Prohibir y recaudar. Por Jesús Cacho

Será difícil encontrar en el último siglo de historia de España un Gobierno más dañino para el bienestar de los ciudadanos y más lesivo para sus derechos y libertades que el que hoy maneja Alfredo Pérez Rubalcaba (APR), con Rodríguez Zapatero en la sombra. En una situación de estancamiento económico que no deja de producir paro y cierre de empresas, el estado anímico de los españoles, lastrado por la falta de confianza, debe hacer frente con regularidad a las humoradas y ocurrencias, cuando no los simples disparates, de un Gobierno que hace mucho tiempo dejó de representar los intereses de la mayoría. Ocurrencias y disparates. No de otra forma cabe calificar la decisión del Ejecutivo de limitar la velocidad en autovía y autopistas a 110 km/hora, iniciativa convertida en perfecta metáfora de la situación española: una tal velocidad de 110 km en autopista es la que naturalmente corresponde a un país que se ha quedado literalmente parado, parado y empobrecido, achicado por el paro, la pobreza y el paulatino recorte de libertades al que tan aficionado es este Gobierno liberticida. Velocidad tortuga para el país cangrejo. ¡Muerte al progreso!

No estamos aquí para discutir la efectividad de la nueva parida del ministro bombilla, Miguel Sebastián, al parecer padre de la idea, en lo que a ahorro de combustible se refiere, ahorro real que técnicos y expertos sitúan en menos del 3%. Estamos para denunciar que el Gobierno lleva años empeñado en recortar la velocidad, cuando de lo que se trata es de gestionar –palabra maldita para el Ejecutivo- la velocidad, lo que equivale, entre otras cosas, a adecuarla a la calidad de trazado y estado de conservación de la vía, de forma que en una autopista moderna y bien señalizada se pueda circular a 140, y en aquellos tramos de autovía vieja se imponga la restricción de los 110. La tendencia en Europa no es a reducir los límites de velocidad, sino al contrario: 130 en Francia; hasta 150 en algunos tramos en Italia; a 140 en Polonia desde hace pocas semanas, y a 130 en Holanda. Alemania, con tramos sin limitación, cuenta con el índice de siniestralidad más bajo de Europa, debido, entre otras cosas, a la eficiente red de helicópteros medicalizados con que cuenta, variable que completa la trilogía de “mejores infraestructuras, mejores coches y mejor asistencia sanitaria, igual a menos muertes en la carretera”.

El pasado mes de junio, el Congreso aprobó por unanimidad (también el PSOE) una proposición no de ley instando al Gobierno a revisar, por obsoletos, los límites de velocidad, evidencia de que el debate está sobre la mesa en España. La web Movimiento140.com ha recabado casi 175.000 firmas pidiendo una subida de los límites de velocidad, algo que piensa acometer el nuevo Gobierno de la Generalitat, elevando los límites a 130 en autopistas y eliminando la absurda limitación a 80 en las autovías de circunvalación a Barcelona decretada por el Tripartito de triste memoria, algo que podría dejar en evidencia la política de seguridad vial impuesta por la DGT en el resto de España, basada en la represión pura y dura y en el eslogan torticero de que “la velocidad mata”, mensaje permanente, constante, machacón de los últimos seis años, que esconde la realidad (Anuario Estadístico de Accidentes de la GDT, año 2008) de que la velocidad excesiva es responsable de sólo el 1,92% de las muertes en carretera.

¿Limitar la velocidad o recaudar?

No es aventurado suponer que el ahorro energético perseguido se quedará en nada, y ello por la sencilla razón de que la mayoría de conductores –el 93% de las 11.420 personas que a las 8 de la tarde de ayer habían respondido la encuesta de este diario- tenderán de forma natural a no respetar una norma que consideran disparatada e injusta. Y si el conductor desprecia la norma, el corolario es sencillo: las sanciones por tráfico tenderán a crecer de forma exponencial, que es el objetivo que muchos españoles se malician late detrás de la iniciativa. Recaudar a palo seco, para lo cual es preciso seguir llenando las carreteras de radares, tres cuartas partes de los cuales se instalan paradójicamente en lugares donde apenas se produce el 18% de los accidentes mortales. El director general de la DGT, Pere Navarro, se encargó hace poco de aclarar el misterio con la desfachatez que le caracteriza: “colocar un radar en una carretera secundaria no es rentable”.

Curioso personaje este Pere Navarro, antiguo inspector de Trabajo, típico ejemplar del gen intervencionista, liberticida y meapolítico (el partido es la religión; la propaganda, su profeta) que distingue al socialismo metomentodo que, si no es capaz de convencer, tratará de someter acogido al paternal “por vuestro bien”. Navarro es el guardián entre el centeno que concibe al conductor como un ciudadano de segunda, un tipo sospechoso cuyos derechos conviene limitar y cuya libertad debe ser permanentemente vigilada, y, por tanto, administrada, regulada. Prohibir, prohibir y prohibir. Para los Peres de este mundo derechos como la presunción de inocencia o el de defensa son estorbos intolerables que ralentizan el crecimiento de una cuenta de resultados cuyos ingresos él ha multiplicada por cinco desde que llegó a la DGT: por eso, en el trámite parlamentario de la última reforma de la Ley de Tráfico, don Pere deambulaba triste por los pasillos de Congreso, asegurando ante sus señorías que “lo que yo quiero es la misma capacidad ejecutiva que Hacienda o la Seguridad Social”. ¡Todo por la pasta!

Estamos, en definitiva, ante un problema de libertades, como ocurre siempre con los partidos socialistas empeñados en la igualdad por decreto en detrimento de la libertad. Es la esencia de la mayoría de las medidas legislativas emprendidas por el Gobierno Zapatero. Como advirtiera Hayek, nos hallamos ante otro caso de involución liberticida, una nueva demostración de cómo una democracia puede perfectamente atentar contra las libertades individuales. Padre de la teoría del “orden espontaneo”, Hayek destacó la importancia del imperio de la ley, del sometimiento de todos los individuos –del Rey abajo- a esas normas surgidas de los usos y costumbres a través del tiempo y que evolucionan conforme lo hace la propia sociedad. El problema del momento radica en la perversión de la ley, en lo que alguien ha llamado la "hiperinflación legislativa" que acaba con el valor ejemplarizante de la misma y la devalúa y desvirtúa al responder a los intereses de grupo o partido al margen de las demandas sociales. Razón por la cual el derecho consuetudinario yace hoy postrado, víctima de un cúmulo de arbitrariedades legales fruto del juego de las élites y los caprichos del legislador liberticida, siempre dispuesto a restringir nuestra libertad y preservar sus privilegios.

Deslumbrante paradoja de la pesadilla Zapatero

El resultado es que el individuo está hoy discrecionalmente restringido en el uso de su libertad, dramáticamente podado por los caprichos de los Rubalcabas de turno, gente que, en el caso que nos ocupa, han descubierto en el uso del automóvil y en la siniestralidad inherente al mismo un caladero fácil de demagogia política -quizá la única muesca de la que puede presumir este Gobierno-, y una fuente inagotable de pasta. Recaudar para después repartir, se supone, olvidando la máxima de Plutarco según la cual “el verdadero destructor de las libertades del pueblo es aquel que reparte botines, donaciones y regalos”. Se trata, por eso, de meter mano en el bolsillo de los ciudadanos y freírlos a multas, como si no supieran ellos cómo y cuándo gastar su dinero mejor que el Estado. Las libertades dañadas y el principio de equidad jurídica hecho añicos. “¡Dadme la libertad o dadme la muerte!”, que dijera Patrick Henry, uno de los más influyentes defensores de la Revolución americana

En un discurso pronunciado en 1964 ante la Convención Republicana, el ex presidente Ronald Reagan planteó la cuestión de las libertades individuales en estos términos: “Se trata de saber si creemos en nuestra capacidad para el autogobierno o si abandonamos la Revolución americana y confesamos que una pequeña élite intelectual en una capital distante puede planear nuestras vidas mejor de lo que nosotros mismos podemos hacerlo”. Casi 50 años después, ésta sigue siendo la esencia del problema español. Como señalara Tocqueville en su Democracia en America, el viejo socialismo despótico del pasado ha sido sustituido por otro mucho más sibilino y peligroso, más soft: en el altar del talante y el buen rollo los españoles han cedido libremente grandes cuotas de libertad -deslumbrante paradoja de la pesadilla Zapatero-, sin que perciban el uso coercitivo de la fuerza. Los efectos de las cesiones y concesiones de los españoles desde 2004 han dañado seriamente nuestra prosperidad y restringido peligrosamente nuestra libertad. ¿Hasta cuándo estaremos dispuestos a consentir que una minoría absurdamente ideologizada que ni de lejos representa ya los intereses de la mayoría del pueblo español actúe por nosotros, restrinja nuestros derechos, coarte nuestra libertad de movimientos y meta impunemente mano en nuestros bolsillos? Quosque tandem abutere, José Luis, patientia nostra?


El Confidencial - Opinión

Tomás Gómez "le presta" un buen lema de campaña a Esperanza

«Me gustaría para Madrid lo que Zapatero ha hecho en España».

viernes, 6 de mayo de 2011

Voces Contra el Terrorismo anuncia movilizaciones para el día 14 de mayo en Madrid

SE HA CONSUMADO LA TRAICIÓN.

Voces Contra el Terrorismo denuncia que a partir del día 22 de mayo, 252 ayuntamientos de la comunidad autónoma vasca y navarra, tendrán representantes de ETA entre los concejales de las corporaciones, gracias al Gobierno de Rodríguez Zapatero que ha permitido de forma tácita la continuidad de ETA en las instituciones.

Las continuas declaraciones de miembros del Gobierno e incluso del propio Lehendakari Pachi López, dejan al descubierto la connivencia de estos con el proyecto de BILDU, es decir, la negociación sumergida que desde Voces Contra el Terrorismo venimos denunciando desde hace tiempo.

La utilización torticera de las instituciones, realizada por el Gobierno para colar a ETA en los ayuntamientos , ha puesto en jaque al Estado de Derecho, ya que para Voces Contra el Terrorismo la sentencia del Constitucional dando luz verde a BILDU, ha derogado de facto la Ley de Partidos Políticos. Además de demostrar la nula independencia que tienen Tribunales como el Constitucional al ser sus componentes son elegidos por los partidos políticos.

De nuevo el tiempo vuelve a dar la razón a personas como Jaime Mayor Oreja que ha denunciado al igual que VCT en la más profunda soledad la continuación de la negociación del Gobierno con ETA. Dónde para VCT una de las cesiones pactadas con ETA es permitir su continuidad en las instituciones.

De nada ha servido la encomiable labor de los Cuerpos y Fuerzas del Seguridad del Estado para demostrar, como ha dicho el Tribunal Supremo, que BILDU es ETA ya que el Gobierno se ha valido de un tribunal que no tiene ninguna independencia para consumar su pacto con ETA.

No puede quedar ninguna duda llegado a este punto de la existencia de la negociación con ETA, negarla es ser cómplice por omisión o acción con el proyecto político de este Gobierno en materia antiterrorista.

Durante meses el Gobierno ha intentado engañar buscando resultados en beneficio propio, argumentando modificaciones en leyes que impedirían la continuidad de ETA mientras dirigentes socialistas esperaban con esperanzas que el brazo político de ETA pudiera seguir en las instituciones.

Ante este panorama VCT no se quedará cruzada de brazos mientras que los terroristas celebran con Champán la inclusión de ETA en los comicios Municipales. Es por ello que emplazamos a todos los ciudadanos, asociaciones, Partidos políticos, medios de comunicación a secundar la convocatoria de protesta que en los próximos días se hará público todos los datos para dejar claro al Gobierno que no aceptamos los chantajes de los terroristas.

LA REBELIÓN CÍVICA SERÁ IMPARABLE HASTA LA DERROTA FINAL DEL TERRORISMO.

NO MÁS MENTIRAS, NO MÁS TREGUAS TRAMPAS, EN MI NOMBRE ¡NO!


Voces Contra el Terrorismo

Buhoneros por el mundo. Por Hermann Tertsch

Lo del presidente es de traca. Dedica ahora su jubilación forzosa a viajar como conseguidor por el mundo.
EL bueno de nuestro ministro de Fomento, Pepiño Blanco, se nos fue a Londres a vender pisos. Ya saben que tenemos, más que un parque, un mundo inmobiliario muerto de asco diseminado por la geografía española. Y hay que encontrarles algún dueño antes de que esas bandas que trabajan más que nadie acaben de saquearlos y robarles lavabos, inodoros, cableado y carpintería metálica y convertirlos definitivamente en siniestras ruinas nunca habitadas. Por eso Pepiño se nos ha ido, sartorial como viste él desde que descubrió el mundo apasionante de la sastrería, a decirles a los británicos que no hay en el mundo sitio mejor para invertir sus ahorros que las costas levantinas y meridionales españolas. Lo cual es en principio cierto. Porque nuestro clima es de lo poco en este país que no han logrado estropear Pepiño y sus amigos, con el Atila de León a la cabeza. Y las infraestructuras necesarias existen desde antes y son muy decentes, con sus carreteras y autopistas y sus aeropuertos, sus bares y supermercados. Es más agradable leer en la vejez los resultados del cricket en la prensa inglesa en una playa de Estepona que hacerlo, como el espía Kim Philby en un parque de Moscú, a quince bajo cero. En ese sentido, el agente Blanco presentaba una oferta apetecible, sobre todo a la vista del hundimiento de los precios de las viviendas que se ofrecen hoy por el 50 o 60 por ciento de su precio original.

Blanco se las prometía muy felices. Con eso de aparecer por la «City» londinense a vender productos emulaba a su jefe. Por ahí dicen vender España y aquí nos venden supuestos favores que Catar, China o la familia Pashton de Sussex nunca nos harían si no fuera por ellos. Lo del presidente es de traca. Dedica ahora su jubilación forzosa como líder socialista a viajar como conseguidor por el mundo, convertido en una especie de buhonero que, a todos los que se presten, pretende endilgarles partes de nuestro vapuleado sistema de cajas de ahorros, cachos de deuda, piezas de proyectos nonatos, quincalla de todo lo poco que hay. Nuestro presidente se ha convertido en un chamarilero itinerante por el globo que vende todo en denodada busca de una noticia positiva que florecezca en la prensa amiga.

Pero Pepiño no contaba con que incluso para vender saldos se requiere un mínimo de reputación. Buena, se sobreentiende. Y nuestro ministro de Fomento vio cómo en Londres se le echaba encima su pasado, el propio y el de su Gobierno. Y es que siguen pensando que nadie tiene memoria y que a ellos hay que perdonarles todas sus tropelías. Ayer, ya en TVE vendiéndonos la burra a nosotros, decía que «había habido ciertos problemas« con el mercado británico. No, amigo, lo que hubo fue el inmenso atropello de vuestra ley de Costas, que con efecto retroactivo dejó a decenas de miles de propietarios británicos en el limbo jurídico. Esa ley de Costas que no afectó a la casa que Pepiño y otros chicos del PSOE se hicieron en la costa gallega, arrebató los derechos de propiedad a centenares de miles de pequeños propietarios de viviendas en el litoral. A los que se trató con brutal arrogancia, indignante indiferencia ante sus protestas y quejas y desprecio a auténticas tragedias causadas por esta ley injusta y abusiva. Los propietarios españoles tragaron. Es lo que la sociedad española lleva haciendo siete años. Pero los británicos, no. La prensa británica se lo ha recordado. La inseguridad jurídica que Atila, Blanco y su tropa nos dejan es una losa. Pena que sean siempre otros quienes recuerdan a estos insensatos sus desmanes.


ABC - Opinión