lunes, 23 de noviembre de 2009

El Estatut, ¿último paso hacia la independencia?. Por Antonio Casado

El Estatut se ha convertido en un agujero negro en el funcionamiento de una parte del Estado. Con efectos contagiosos en el resto. Y así seguirá siendo mientras el Tribunal Constitucional siga sin pronunciarse sobre los 120 artículos impugnados por el PP y los siete motivos de inconstitucionalidad apreciados por el Defensor del Pueblo, amén de tres recursos más. Todos ellos redundantes en las principales cuestiones de fondo: identidad, bilateralidad, uso de la lengua, derechos históricos y símbolos nacionales.

El retraso es una fuente de inseguridad jurídica, sobre todo en Cataluña, porque el Parlamento autonómico no ha dejado de parir leyes, decretos, normas y disposiciones diversas sobre unas bases legales puestas en cuestión. En cualquier momento pueden quedar abolidas si el alto tribunal considera inconstitucionales dichas bases, tal y como figuran en el vigente Estatuto de Autonomía (223 artículos, 15 disposiciones adicionales, dos transitorias, una derogatoria y cuatro finales) ratificado en referéndum ya hace más de tres años.

Es una aberración legislar en el vacío. Pero mayor aberración es saberlo con tres años de retraso. Salvo que aceptásemos las tesis del profesor Pérez Royo. Sostiene este catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla que ni el Tribunal Constitucional ni nadie puede enmendar la plana a los órganos de la soberanía nacional, en tanto que éstos ostentan la plena capacidad legislativa y, por tanto, vienen a ser la fuente del ordenamiento jurídico.

Pero eso parece inaceptable. Si eso fuera así, la fuente del Derecho sería no ya contingente sino de una levedad insoportable, pues contingente y ocasional es la naturaleza de la representación política personalizada en la figura de los parlamentarios elegidos cada cuatro años. Se supone que el Tribunal Constitucional sirve para preservar y garantizar lo que hay de permanente en el ordenamiento jurídico, frente a las pretensiones de desbordarlo por parte de, por ejemplo, los nacionalismos periféricos. O. simplemente, frente a las veleidades de los partidos políticos cuyos principales responsables se sientan en el Parlamento.

Según nos cuenta un periódico madrileño, en su segunda entrega sobre la marcha de las deliberaciones internas del tribunal, se trataría precisamente de evitar que del texto del Estatuto se pudiera inferir el “derecho a la nacionalidad”. Algo así como el paso previo para justificar antes o después la independencia de Cataluña. Por eso, al parecer, las discusiones se están centrando en los artículos relacionados con la identidad, los derechos históricos y los símbolos nacionales, que aparecen reñidos con el artículo 2 de la Constitución Española, donde se proclama el principio de soberanía nacional única e indivisible.

En definitiva, se trataría de impedir ese desbordamiento de la Constitución Española al que de forma más o menos explícita aspiran los nacionalistas catalanes, incluidos aquellos que, como Montilla y otros dirigentes del PSC, no llevan el nacionalismo en la biografía aunque se comporten como tales.

El confidencial - Opinión

Héroes y villanos. Por Emilio Campmany

Estatut.
La responsabilidad del retraso corresponde a María Emilia Casas, decidida a no sacar la sentencia hasta que no contara con votos suficientes. Atribuirla al magistrado que vota según su conciencia es la prueba de la degradación de nuestra democracia.

El Gobierno esperaba poder lograr del Tribunal Constitucional una sentencia que, en lo sustancial, avalara la constitucionalidad del Estatuto de Cataluña. Contaban con que la cosa se resolvería con un seis a seis que la presidenta, María Emilia Casas, podría resolver a favor del Estatuto deshaciendo el empate con su voto de calidad. Cuando se aceptó la recusación de Pablo Pérez Tremps, contaminado por haber ya opinado a solicitud de la Generalidad acerca de la conformidad del Estatuto con la Constitución, el voto de calidad de la presidenta devino inútil, ya que, al ser once los magistrados que podían votarla, no cabía que hubiera ningún empate que deshacer. Ganarían seis a cinco los que estaban en contra de la constitucionalidad del Estatuto.

Para evitar que ocurriera esto, María Emilia Casas metió los papeles en un cajón y se sentó a esperar. Para poder seguir esperando hubo que reformar la Ley del Tribunal y que Casas pudiera seguir siendo su presidenta pasados los tres años que fija la Constitución. Tuvo igualmente que resolverse que esta Ley no era inconstitucional, a pesar de serlo. Para poder hacerlo, hubo que crear una mayoría artificial recusando a dos magistrados conservadores con el pretexto de que ya se habían pronunciado sobre el asunto, ignorando que lo hicieron precisamente porque la propia presidenta les había pedido que lo hicieran.

Finalmente, ocurrió algo. Roberto García-Calvo, uno de los magistrados conservadores contrario a la constitucionalidad del Estatuto, murió. Se supuso que entonces la votación alcanzaría un nuevo empate, esta vez a cinco, y que María Emilia Casas podría deshacerlo con su voto de calidad. Elisa Pérez Vera, progresista, fue encargada de la redacción de la ponencia que salvaría al Estatuto. Pero saltó la sorpresa. La ponencia fue rechazada seis a cuatro porque un magistrado del bloque progresista, un héroe llamado Manuel Aragón Reyes, decidió votar en contra.

Tan asumido tienen políticos, magistrados y periodistas de izquierdas que lo que tienen que hacer los jueces es votar conforme a lo que les ordenan los partidos que los han colocado, que la crónica de El País de este domingo nos cuenta sin rubor que los demás magistrados "no dejan de atribuir a Manuel Aragón la responsabilidad de lo que ha pasado por ‘hacer la guerra por su cuenta’". "Hacer la guerra por su cuenta", es decir, votar lo que uno en conciencia cree ser conforme a Derecho, es precisamente lo que tiene que hacer todo juez. La responsabilidad del retraso padecido corresponde a María Emilia Casas, decidida a no sacar una sentencia hasta que la constitucionalidad del Estatuto no contara con votos suficientes en el pleno. Atribuirla al magistrado que vota obedeciendo a su conciencia y no al partido que lo avaló es la prueba palpable de la extrema degradación que ha alcanzado nuestra democracia.

Naturalmente, El País no es capaz de esperar siquiera un día para emprender una campaña de desprestigio del traidor. Su cronista nos cuenta que la "extraña" conducta del magistrado progresista se debe a que quiere ser presidente del alto tribunal el, me temo que todavía lejano, día que María Emilia Casas deje de serlo y que, como no cuenta con los votos de los de su cuerda, quiere ganarse el de los conservadores alineándose con ellos en lo del Estatuto de Cataluña. Si es cierto, repugna. Si no es más que una campaña de desprestigio, también. Lo peor es que una de las dos cosas tiene que ser verdad.

Libertad Digital -Opinión

Retórica insostenible

EN el acto central de la campaña «Nuevas Energías» celebrado ayer, Rodríguez Zapatero anunció que el Consejo de Ministros del próximo viernes aprobará -por fin- el proyecto de ley de Economía Sostenible, uno de los secretos mejor guardados por el Ejecutivo, que pretende convertir también el asunto en el eje de la próxima Conferencia de presidentes autonómicos. Mientras alguien en La Moncloa termina de poner orden en las ocurrencias formuladas desde diversos Ministerios, el presidente del Gobierno pide el apoyo de las fuerzas sociales y económicas y exige más que solicita el consenso de todos los partidos, con particular referencia al PP, al que reprocha de antemano que sólo se dedique a desgastar al PSOE. Lo más sorprende es que se pida a los demás que suscriban un texto que nadie conoce. De momento, todo se mueve, como siempre, en el nivel de la retórica grandilocuente: una economía «sostenible» frente a otra «insostenible», fuente de desastres urbanísticos y crecimiento disparatado, todo ello aderezado de referencias genéricas al I+D+i, las energías renovables, la educación de calidad y la internacionalización de las empresas. Como de costumbre, son palabras vacías de contenido que por un extraño milagro deberían llevar a España a salir «reforzada» de la crisis económica.

Al grito de «Zapatero, no estás solo», el PSOE intentó ayer disimular el deterioro acelerado del Gobierno en un acto concebido para resaltar la unidad del partido, incluidos Felipe González y otros dirigentes históricos. Sin embargo, las cosas no se arreglan a base de propaganda para vender humo ni con adaptaciones supuestamente modernas de una ideología trasnochada. Seguimos sin saber en qué consiste la ley de Economía Sostenible, ni qué disposiciones legales se van a modificar, ni qué virtudes mágicas se ofrecen para crear empleo y generar confianza en la sociedad española. Cuando los agentes sociales y políticos sepan de qué se trata, podrán pronunciarse con conocimiento de causa. Por ahora, ni siquiera el Consejo de Estado y otros órganos llamados a emitir informes consultivos tienen visos de poder pronunciarse puesto que las instrucciones de Presidencia eran muy claras en el sentido de evitar materias que exigieran dictámenes previos. Todo hace sospechar que estamos en presencia de un texto plagado de generalidades. No obstante, las normas jurídicas deben contener mandatos precisos y la realidad económica exige medidas específicas orientadas a la creación de empleo y el dinamismo empresarial.

ABC - Editorial

Dilema constitucional

El debate del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, ya en su recta final, se decanta cada vez más nítidamente hacia una sentencia adversa para esta norma. Así lo indica el consenso de los 10 magistrados para excluir del Preámbulo la tácita alusión a Cataluña como "nación" y podar del Título Preliminar las referencias a los "símbolos nacionales" y los "derechos históricos", así como la conformación de una cada vez más sólida mayoría que aprecia tachas de inconstitucionalidad en al menos 40 de los 126 artículos impugnados, hace ya tres años, por el PP. El curso que han tomado las deliberaciones permite presagiar que la vieja aspiración de que el alto tribunal dictase una sentencia salomónica, sin vencedores ni vencidos, ha quedado definitivamente arrumbada. Si los aspectos identitarios del texto -por emocionales, menos objetivables que los de orden com-petencial- no superan el cedazo constitucional, la letra pequeña de la sentencia pasará inadvertida para muchos. La mayoría de los catalanes acogerá el fallo como una derrota de Cataluña; y el PP, como una victoria en toda regla.

Sólo desde una falsa ingenuidad se puede pretender que el Constitucional es un órgano jurisdiccional inmune a la política. Primero, porque sus integrantes son designados por los dos grandes partidos, que articulan las mayorías parlamentarias precisas para los nombramientos preservando sus respectivas cuotas. Segundo, porque le corresponde arbitrar entre los poderes públicos, incluidos los principales grupos parlamentarios. Y tercero, porque la jurisdicción ordinaria se limita a aplicar las leyes, mientras que la misión del Constitucional, como sumo intérprete de la Ley Fundamental, es velar por que el legislador la respete en su letra y en su espíritu. Si política es su función, políticos son también los efectos de sus sentencias. Y mucho de lo que las rodea.

A la campaña del PP contra el Estatuto, cuñas radiofónicas y recogida de firmas incluidas, le siguió, una vez interpuesto el recurso, una guerra de recusaciones que dejó en la cuneta a un juez del bloque progresista en teoría proclive a la constitucionalidad del texto. Tampoco es ajeno a la política el hecho de que PSOE y PP no hayan sustituido a los cuatro magistrados cuyo mandato expiró en 2007, ni al fallecido Roberto García-Calvo.

Con estos precedentes, es obvio que la sentencia del Estatuto, al parecer inminente, tendrá por fuerza efectos políticos. El primero será la radicalización de CiU, que, en pugna con ERC, esgrimirá el varapalo para completar su tránsito del moderantismo al soberanismo. Pero el más profundo será el apuntado ayer por el presidente de la Generalitat, José Montilla: una lectura restrictiva de la Constitución, ajena a su espíritu integrador, debilitaría a la legión de catalanes que quieren sentirse cómodos en una España que reconozca su pluralidad. Agravar el problema catalán o encauzarlo. Ése es el dilema que afronta el Constitucional.

El País - Editorial

La Ley de Economía Insoportable. Por José García Domínguez

Incurrirá en delito de lesa patria quien recuerde que toda esa charlatanería ecológica y renovable es la responsable única de que el coste del kilovatio hora para las familias españolas haya crecido un 23 por ciento desde 2008.

Después del almibarado tránsito de Zapatero por el BOE, el derecho inalienable a la gramática tendría que incorporarse a la Declaración Universal de los Derechos Humanos por el procedimiento de urgencia. Amén de ser una reparación de justicia, constituiría el primer paso para la muy necesaria inclusión de la cursilería y el kitsch como delitos tipificados en el Código Penal. No obstante, mientras ese ansiado día llega, habremos de asistir a nuevos crímenes impunes contra la semántica; como ése de llamar "Ley de Economía Sostenible" al último contubernio de Salgado, Méndez y Cía. De hecho, cuando se sancione la norma, todos deberíamos guardar dos minutos de silencio, el primero por el sentido común, el otro por el sentido del ridículo. Y ello, aunque sólo fuera porque, en economía, lo único en verdad insostenible consiste en pretender que las leyes que rigen la producción y el intercambio de mercancías se plieguen a lo que mande el Gobierno de turno en un trozo de papel timbrado.

En fin, si en Lenin el socialismo consistía en la electrificación más los soviets, para Zapatero reside en despreciar el viejo concepto burgués de coste económico más unos cuantos caramelos de fresa retórica. Así, consecuente con la inconsistencia de su mentor, el primer plan quinquenal rosa se fundamentará en seguir apuntalando las energías de cuento de hadas en el imaginario progre vía primas, subsidios, presentes, dádivas, ofrendas y otros dones varios a los proveedores parasitarios de ese humo insostenible. Es decir, las manos muertas del siglo XIX transplantadas al XXI, pero, eso sí, sin el menor riesgo de que asome ningún Mendizábal en el horizonte.

Un demencial festín de Babette con cargo al contribuyente ante el que Zetapé reclama ahora la más estricta omertá al Partido Popular. Es sabido, la del PSOE siempre ha de constituir la única política económica posible, mantra frente al que sólo cabe la adhesión inquebrantable so pena de fulminante excomunión democrática. Incurrirá, pues, en delito de lesa patria quien recuerde que toda esa charlatanería ecológica y renovable es la responsable única de que el coste del kilovatio hora para las familias españolas haya crecido un 23 por ciento desde 2008. Peccata minuta si se tiene en cuenta que esa broma, la de la soportabilidad insoportable, no ha hecho nada más que empezar.

Libertad Digital - Opinión

Y ahora, el Estatut. Por José María Carrascal

LA política española, interior y exterior, se ha convertido en una carrera desesperada para arreglar hoy los disparates de ayer. Ayer me preguntaba de qué se quejaba Moratinos, si las humillaciones que estamos sufriendo en torno a Gibraltar fueron propiciadas por él al «aparcar los temas de soberanía» y dar voz, voto y veto a los gibraltareños en un pleito que tanto el Tratado de Utrecht como la ONU adjudican sólo a España e Inglaterra. Y hoy me pregunto qué va a pasar si, como se rumorea, el Tribunal Constitucional recorta buena parte del nuevo Estatut, empezando por el término «nación» para Cataluña.

Pues no va a pasar nada. Mejor dicho, va a armarse una enorme algarabía, una especie de danza guerrera de los nacionalistas, con Montilla abandonando su habitual inanidad para advertir que «esto podría poner en peligro la propia Constitución».


Cuando lo único que la pone en peligro es el nuevo Estatut. Pero, aparte de esto, ¿qué pueden hacer? ¿Romper sus relaciones con el Gobierno español, y quedarse sin el dinero que reciben de él? ¿Cerrar sus fronteras con España, y dejar de vender allí sus productos? ¿Apelar a Europa, a la ONU, que buenas están ellas para estos pleitos? Más, cuando Montilla tiene que andarse con cuidado, pues la mayoría del PSC está formado por socialistas que se sienten catalanes, pero se sienten también españoles, aparte del pequeño grupo que, como él, se han encumbrado plegándose a los dogmas nacionalistas. Junto a algo importante: esta nueva «ofensa» a Cataluña, les vendrá muy bien a todos ellos para que se olvide la corrupción en que están metidos. O sea, que mucho ruido y pocas nueces.

Aunque, por otra parte, ¿qué va a pasar con todas las disposiciones del Estatut que ya han entrado en vigor? ¿Va a retirarlas la Generalitat? ¡Ni se piense! ¿Va a hacerlas retirar a la fuerza el Gobierno central? Menos todavía. O sea que tendremos otra comunidad española actuando abiertamente contra la Constitución. ¿No ocurrió en el País Vasco durante el largo mandato del PNV, y sigue ocurriendo en muchos de aquellos ayuntamientos? Pues lo mismo, mientras los partidos catalanes se enzarzan en una pelea sobre quién es más antiespañol cara a las próximas elecciones autonómicas.

Este es el resultado de haber empezado diciendo «Os daré lo que me pidáis» y terminado con «Las decisiones del Tribunal Constitucional hay que acatarlas» de Zapatero, un hombre que desbarra en cuanto toca, sea ETA, sea la economía, sea la piratería. Sin embargo, media España sigue apoyándole, una muestra de que las vísceras siguen imponiéndose al cerebro entre nosotros. Y déjenme decirles otra cosa: a la hora de la verdad, es decir, a la de permitirle o no seguir gobernando, también le apoyarán esos nacionalistas que hoy le ponen verde. Y la apoyarán por saber que sacarán de él más que de ningún otro. Como ya vienen haciendo.

ABC - Opinión

Los críticos quedan fuera de todos los órganos

Ni una mención -y mucho menos un guiño- al candidato rival deslizó ayer Rosa Díez en su discurso tras ser elegida portavoz de Unión Progreso y Democracia (UPyD). El derrotado, Valia Merino, empresario madrileño de 35 años, esperó a que terminara el acto para decir luego en los pasillos: "Suscribo punto por punto el discurso de Díez, ha sido brillante. Pero, ¿aplica ella en el partido todo eso que ha dicho?" El aspirante se quedó -con un grupo afín de unos 50 delegados- sentado y sin aplaudir durante toda la intervención, mientras la gran mayoría del plenario se levantaba, batía palmas y jaleaba a la portavoz. No hubo silbidos contra Díez, sí algunas caras largas.

"Si somos tan criticones con el resto de partidos, que no nos cueste tanto hacer autocrítica", pidió Merino, que consideró cumplido el objetivo: "Dar un toque de atención a la dirección, decirle que no todo vale". "Me hubiera gustado que tendieran puentes. Sin embargo, lo que sale de aquí es un Consejo Político monolítico, dócil y fiel a Díez", se lamentó el candidato. Y anunció: "Vamos a seguir movilizando a la militancia".

El Consejo Político es, en efecto, 100% afín a la portavoz: lo eligieron 467 de los 500 delegados del congreso, votando entre más de 400 candidatos que concurrían en listas abiertas. En el Consejo de Dirección, elegido por los afiliados entre dos candidaturas, tampoco estará el sector crítico. De los 4.781 afiliados con derecho a voto, lo ejercieron 1.811, el 62%. Díez recibió 1.417 votos (78,2%); Merino, 332 (18,3%), y hubo 62 votos blancos o nulos (3,4%). Junto a la portavoz habrá ocho cargos con cartera (siete hombres y una mujer) y 12 vocales.

Una escena de El señor de los Anillos -Aragorn llamando a "la lucha" a sus soldados- introdujo en el escenario a Rosa Díez. "Hemos tenido una desgracia en este país: el peor Gobierno posible y la peor oposición posible. ¡Hay que obligarles a ser partidos nacionales! Llegará un día en que UPyD condicione quién y cómo gobierna", dijo. Sólo recibió más aplausos cuando extendió en el atril la bandera de la autoproclamada República Árabe Saharaui y acusó al Gobierno de abandonarla.

El País

Críticos de UPyD se dan de baja

La candidatura crítica, encabezada por Valia Merino, que ha disputado a Rosa Díez la dirección política de UPyD este fin de semana tenía una sensación agridulce en la clausura. Por un lado, estaban satisfechos por haber conseguido casi un 20 por ciento de los votos de los militantes, y también por haber obligado, a su juicio, a la portavoz del partido a esforzarse aún más para ganar. Por otro, la tristeza se instaló en muchos de los que apoyaban con entusiasmo, y una buena dosis de ingenuidad política, esa lista de Merino, y que ya han decidido darse de baja en el partido. Es el caso de Pilar Heredia y de muchos más, que según comentaban han dejado de creer en un proyecto que ven excesivamente personalista, y donde se excluye a los que se atreven a discrepar. En la clausura, Díez no lanzó ni medio mensaje de conciliación interna.

ABC

domingo, 22 de noviembre de 2009

El Govern pagó 3.000 € para informarse sobre la compra de una isla en 'Second Life'

La Generalitat se gastó algo más de 3.000 euros en un informe para ver si valía la pena comprarse una isla en 'second life', un mundo virtual que tuvo sus 15 minutos de gloria pero que, hoy por hoy, está más desaparecido que la Atlántida.

El informe, encargado en 2007 por el Departament de Governació, fue elaborado por la empresa Second Mind y consta tan sólo de tres páginas, según explica la diputada del PP Àngels Olano, que puedo acceder al documento en la sede de la Conselleria, aunque no consiguió que los funcionarios le facilitasen una copia.

Olano se muestra sorprendida del precio del informe, porque adquirir una isla en Second Life, cuesta algo más de mil euros, pero la Generalitat ha pagado cuatro veces más por tener presencia en este mundo virtual, ya que al coste de adquisición de la isla hay que sumar el del informe, cuyo título oficial es Consultorio de Cataluña en Second Life.

La isla catalana del 'Second Life'

LA CASA ES GRANDE y está dispuesta a comprar una isla. Una isla digital, por supuesto, para sentirse como un catalán digitalizado de pro. La información que hoy publica este diario sobre el pago de 3.000 euros por un informe que debía explicar la rentabilidad y viabilidad de la compra de una isla en el ciberespacio, demuestra que las tonterías que se hacen el política no tienen límites. Hay cuestiones en este tema que no tienen sentido. No tanto que en un momento dado la Generalitat decidiera, puede que para promocionar Cataluña, entrar en la moda del Second Life. Lo grave es que el departamento de Governació pagara por abrir esa isla y que siga abonando, de forma mensual, el alquiler de un espacio virtual desierto y completamente pasado de moda. Decía Benach la pasada semana, que no se podía dudar del ahorro del Parlament porque se hubieran dedicado 1.000 euros a una traducción catalán-castellano, además inútil. Es cierto que es poca cantidad. Se trata del fondo de la cuestión.

El Mundo
El Mundo

UPyD - Una noche en el Congreso

sábado, 21 de noviembre de 2009

Las camas de Kenya. Por Alfonso Ussía

Las camas en Kenya tienen que ser comodísimas. Más adelante se verá. Tengo la imagen de dos mujeres. Una rubia y deslucida y otra más compacta y vestida de negro. Son las mujeres de dos pescadores bermeanos del «Alakrana», el atunero sin bandera. Cuando se supo que los tripulantes del pesquero habían sido liberados gracias al dinero de los españoles y a la presencia de dos fragatas de la Armada Española, las dos mujeres retiraron la pancarta que se extendía de punta a punta del balcón del Ayuntamiento, también sin la Bandera, exigiendo la libertad de los marineros secuestrados. Me figuro que exigiéndosela a los terroristas somalíes. La pancarta fue retirada y apareció una más reducida en la que se exigía –en esta ocasión al Gobierno de España– la libertad de los terroristas de la ETA. En señal y detalle de alta gratitud por haber liberado a sus familiares secuestrados, las mujeres de Bermeo han declinado la invitación del Gobierno de España a viajar a las islas Seychelles para reencontrarse con los suyos. Los familiares de los tripulantes gallegos han viajado todos. Probablemente, a los familiares de los tripulantes vascos no les ha parecido correcto que los obliguen a viajar con gallegos, que tienen el RH diferente. Ellos, los vascos, aguardarán a sus maridos, padres y demás familia en Bermeo, el puerto de los barcos sin bandera y bajo el balcón sin Bandera pero con pancarta proetarra para abrazar a los suyos. Una muestra de los simpatiquísimos y agradecidos que son.

Entretanto, el armador, es decir, el dueño, es decir, el propietario, es decir, el responsable principal del «Alakrana», el barco sin bandera, había desaparecido. Pero al fin ha sacado la cabeza del agujero. Ha permanecido, según sus palabras, más de cuarenta días en cama, sufriendo por el desenlace del secuestro. Cuarenta y siete días encamado. Mucho ha tenido que ser el padecimiento. Buenas camas las de Kenya. Y ha yacido en la cómoda cama, el armador Kepa Etxebarría, el dueño del barco sin bandera, en el lecho que ha puesto a su disposición el embajador de España en Kenya. Su barco, sin Bandera de España, y el propietario en una cama de la embajada de España. Y los familiares de los pescadores vascos en Bermeo, porque el avión de la Fuerza Aérea Española compartido con gallegos no les parecía demasiado bien. Ellas se lo pierden. Abrazar a los maridos y novios en una playa de las Seychelles, entre palmeras y ante un mar lapislázuli, tiene más morbo que hacerlo bajo el Ayuntamiento de Bermeo, con la pancarta ésa. Un fornicio de reencuentro en las Seychelles no se lleva a cabo todos los días. Pero en fin, allá cada uno con sus gustos y sus preferencias.

Y el armador, Kepa Etxebarría, el que tendría que pagar el total del rescate de un barco sin bandera asaltado por terroristas, al fin ha abandonado la cama de la Embajada de España en Nairobi, y vuela hacia las Seychelles «muy cansado y con la mitad de su salud perdida». Como si el Embajador le hubiera obligado a hacer cada mañana mil abdominales en lugar de ofrecerle, como así ha sido, toda la hospitalidad de España en su preciosa residencia. Es de esperar que don Kepa aprenda la lección y la aplique a sus barcos. Si insiste en esconder la Bandera de su nación, que le ayude en la próxima el alcalde de Bermeo, pero no España.

La Razón - Opinión

Valia Merino: «Díez tiene rasgos totalitarios y está hasta en la sopa»

La cita con Valia Merino, candidato que disputa con Rosa Díez la dirección de UPyD, se produce en un «Starbucks». Merino, que tiene el respaldo de los militantes expedientados y críticos de su formación, afirma que no le dejan utilizar la sede oficial del partido y que se ha gastado unos 3.000 euros de su bolsillo en la campaña. Le acompaña Pilar Heredia, uno de los primeros fichajes de Díez, que ahora es una de las voces discrepantes.

-¿Por qué se presenta como candidato en UPyD?

-¿Por qué no? La competencia es sana. La presencia de una segunda candidatura ha de hacer que Rosa Díez sea mejor y que su candidatura tenga que esforzarse. Nos presentamos porque hay una deriva externa e interna que no nos gusta y hay una figura presidencialista en el partido que tampoco vemos bien.

-Usted sabe que lo suyo es una misión imposible.

-Sí, es misión imposible, es muy complicado. Una victoria sería que el partido salga unido, estructurado, con listas abiertas, que cuente con los afiliados para el desarrollo ideológico de UPyD.

-¿Puede describir a Rosa Díez en pocas palabras?

-No, porque he coincidido con ella siete u ocho veces, y jamás hemos hablado. Me han hablado mucho de ella, y prefiero no entrar en cuestiones personales.

-Preguntaba por su perfil político, no por el personal.

-Rosa Díez es un activo importante de UPyD. Es una buena parlamentaria y portavoz, y no es una buena administradora y gestora de una organización hacia dentro, porque tiene rasgos totalitaristas. Es una crítica constructiva.

-¿Hay un exceso de liderazgo personalista en UPyD?

-Sí, hay un exceso. Rosa Díez es muy necesaria en el partido, pero no hace falta que la tengamos hasta en la sopa. Hay que potenciar otros valores en el partido. Si le pasara, Dios no lo quiera, algo parecido a lo de Julio Anguita, ¿qué pasaría con UPyD?

-¿Usted tiene aspiraciones políticas en Madrid?

-(Se ríe a carcajadas) En principio, no. Hombre, ser alcalde de Madrid es un sueño que a cualquier ciudadano le gustaría. Pero es utópico.

-¿No es muy pronto para que haya una división en UPyD?

-Sí, pero no seremos los militantes de base los responsables de eso. Yo no he sido el que ha hecho que se vayan militantes insignes, como Mikel Buesa.

(Pilar Heredia no puede contenerse y expresa su opinión)

-Rosa Díez en su momento me pareció una de las políticas más limpias y necesarias. Hoy, me parece un auténtico fraude, es una política manipuladora, con todo el lastre del Partido Socialista, y absolutamente endiosada.


ABC

viernes, 20 de noviembre de 2009

Críticos de UPyD denuncian la dirección "personalista" y sin "ninguna democracia" de Rosa Díez

Afiliados y ex afiliados en Vizcaya dicen que el Balance de Gestión contiene un epígrafe principal de gastos corrientes "sin detalle"

Los críticos de Unión, Progreso y Democracia, UPyD, denunciaron hoy que el Balance de Gestión que presentará Díez en el I Congreso de la formación contiene un epígrafe con la parte principal del gasto englobada en 'Gastos Corrientes', "sin detalle" sobre su composición.

En un comunicado firmado por ocho afiliados y tres ex afiliados del partido en Vizcaya, señalaron que mantendrán su enmienda a la totalidad sobre el Reglamento, la Ponencia Política y los Estatutos que se debatirán en la cita congresual, puesto que refuerzan la dirección "personalista" y sin "ninguna democracia" interna que mantiene su portavoz, Rosa Díez.

"Aún sabiendo que jugamos en total desventaja, defendemos una enmienda a la totalidad sobre el Reglamento, la Ponencia Política y los Estatutos, al tiempo que proponemos aplazar el I Congreso, su suspensión por excluyente e ineficaz para el objetivo perseguido y queremos abrir un gran debate, con proyección política a la sociedad", añadieron.

En el texto, titulado 'UPyD, de la ilusión al fraude', recordaron que en el verano de 2007 Rosa Díez, desde la página web de 'Basta Ya!', hizo público su proyecto de construir un nuevo partido político, ante el que "un nutrido grupo de personas", principalmente "ciudadanos ajenos a la política profesional", se sumaron a la iniciativa "con entusiasmo".

"El magnífico Manifiesto-Programa que redactara Fernando Savater nos unió. Nos lanzamos a la arena política con más ganas que experiencia, dispuestos a vencer todas las dificultades. Entregamos con ilusión esfuerzo, tiempo y dinero a la tarea", agregaron.

Sin embargo, lamentaron que, "dos años después de su creación, UPyD ya no es el partido" que les unía, porque su Dirección "lo ha transformado en el partido de Rosa Díez".

En este sentido, lamentaron que en UPyD "nadie puede tener criterio propio y mucho menos contradecir las decisiones de una dirección personalista". "No es que falte democracia interna, es que no existe ninguna democracia", insistieron.

"NINGUNEADOS"

Asimismo, explicaron que, tras las primeras protestas, los que las realizaron se han visto "ninguneados, apartados silenciosamente y sustituidos en sus funciones, cuando no han sido directamente expedientados y suspendidos de militancia".

De esta forma, añadieron, "muchos ya han abandonado el partido, otros intentan una lucha enormemente desigual desde dentro para cambiarlo en el I Congreso". "Baste un dato: más de la mitad de los miembros del primer Consejo Político (CP) han desaparecido, se han marchado a sus casas o han sido expedientados", precisaron.

Además de acusar a Díez y la Dirección de censurar la página web de la formación, también indicaron que el Informe de Gestión que presentará la portavoz a los delegados del Congreso "termina con un balance económico para pre-escolar: casi dos millones de euros de gastos, la mayor parte del balance de dos años, aparecen bajo el epígrafe 'gastos corrientes' (sin ningún otro detalle)", por lo que "muy probablemente aquí esté uno de los más silenciados aspectos del partido".

Por otro lado, insistieron en que el Reglamento para este I Congreso "cambia el núcleo mismo del partido" y lo establecido en los Estatutos, apostando por "un sistema presidencialista en el que el CD y su portavoz son elegidos por todos afiliados durante las sesiones del Congreso".

"Se crea así un sistema caudillista plebiscitario sin mecanismos reales de balance y control, con apariencia de impecabilidad democrática", remarcaron.

El comunicado está firmado por los afiliados Magdalena San Vicente, Lydia Brancas, Rodolfo Laiz, Juan Ramón Martín, Iván Ziegler, Pilar Eresta, Mª Isabel Olmos, Josu Goikoetxea, así como los ex afiliados Rafael Brancas, Loyola González y Francisco Ruiz.

Europa Press

Acalorada bronca entre detractores y afines a Rosa Díez antes del cónclave . Por Erika Montañés

La cosa no ha mejorado mucho (a la vista de los acontecimientos) a nivel interno en Unión, Progreso y Democracia (UPyD) desde que supiéramos, el pasado mes de julio, que sus rostros ideólogos más importantes como el profesor Mikel Buesa abandonaban la formación con fuertes críticas hacia la dirigente y cabeza visible en el Congreso de los Diputados Rosa Díez. La dirección expedientó entonces a 14 «disidentes». Hoy, en las horas previas a la celebración del primer cónclave del partido que debe renovar los órganos de dirección, se han sucedido los encontronazos verbales entre los partidarios y detractores de los dos candidatos presentados ante el Consejo de Dirección, Rosa Díez y Valia Merino.

Fuentes afines al segundo candidato, Valia Merino Vallina -un rostro menos conocido por su cargo de coordinador de la agrupación del distrito madrileño de Chamartín-, han relatado a ABC.es el grotesco episodio que se ha vivido en el Palacio de Congresos de Madrid esta misma mañana, donde han acudido los representantes de esta candidatura «temprano» y han sido invitados «con muy malas formas» a abandonar el recinto. Los despropósitos se han ido sucediendo a partir de ese momento: los delegados venidos de todas partes de España para apoyar la lista de Merino -que está respaldada por unas 200 personas- han exigido saber si era la seguridad del Palacio de Congresos de Madrid la que pedía que se fueran o, en cambio, era la organización del partido. El segundo extremo se ha confirmado y les han exigido que hasta las 16.00 horas de hoy, que se da por iniciado el congreso renovador de UPyD, no podían pasar.

El enfado de unos ha estallado cuando miembros del Consejo de Dirección, del lado de Díez como Juan Luis Fabo y el coordinador territorial en Madrid, han increpado directamente a los partidarios de la otra candidatura. De ese enfrentamiento ha quedado una grabación oportuna que ha realizado un miembro de apoyo a Merino. «Hemos pedido que se nos argumentase por escrito por qué nos teníamos que ir del Palacio de Congresos, donde no hacíamos nada malo, y ya que dicen que es el partido más democrático del mundo, deberían dar ejemplo, no boicoteando la libertad de reunión» en un espacio público, dicen las mismas fuentes.

Deniegan a los apoderados de Merino estar en la mesa de votaciones

Mientras se produce la comunicación con este periódico, partidarios de Valia Merino reciben la confirmación -vía correo electrónico- de que ninguno de ellos estará sentado en la mesa de votaciones del Consejo de Dirección, porque -se dice en ese «email»- no se ha contemplado que la candidatura de Merino tenga apoderados en la mesa. «Una vergüenza. Es bochornoso», añaden los perjudicados por esta decisión.

«Es una auténtica guerra sucia, y todo provocado porque nuestra lista les ha pillado por sorpresa», dicen fuentes afines a Valia Merino.

Los que no quieren como portavoz a la anteriormente socialista Rosa Díez apelan al espíritu de equipo destruido por la actual dirección, que carece de liderazgo, según dicen, y ha provocado la salida de la formación de quienes idearon la constitución del partido. «Queremos recuperar ese proyecto inicial plasmado en el manifiesto fundamental de UPyD. Más del 75 por ciento de quienes comenzon este proyecto ya no están por discrepancias con la dirección», añaden las mismas fuentes, que ponen como ejemplo de la deriva que ha tomado el rumbo del partido el hecho de que nació con la voluntad de devolver competencias autonómicas, como la Sanidad y la Educación al Gobierno central, y en lugar de eso ahora priman un «Estado Federal de intensidad media cooperativo». Además, también se propuso originalmente que se formarían listas abiertas, pero son cerradas.

¿Cuál es la razón de que los partidarios de Rosa Díez reaccionen así? «Nos consideran casi guerrilleros y han llegado a decir que buscamos reventar este congreso -que se prolonga hasta el domingo, con la votación por parte de los afiliados que se decante por Díez o Merino- . Al núcleo duro le ha pillado por sorpresa que hubiese otra lista, cuando ellos pensaban ser los únicos y nos han llegado a calificar gatos lunáticos. Es una auténtica guerra sucia». Son menos elocuentes cuando se trata de cifrar el apoyo que aspiran a conseguir en este cónclave que comienza esta tarde, y en el que discutirán las 3.712 enmiendas parciales registradas por los afiliados: ambicionan lograr entre un 30 y un 40 por ciento de los votos, pero tienen claro que «Rosa va a ganar».

ABC

Un pirata somalí llamado Moratinos. Por Haddamin Moulud Said

Coger a una persona, por la fuerza, llevarla atravesando los mares hasta tierra firme y mantenerla retenida ahí sin posibilidad de salir. A esto, en el Océano Índico, se le llama piratería; y en el Atlántico, se le llama hacer algo normal, lo que cualquier país haría (Moratinos dixit).



Coger por la fuerza a una persona, después de haberle requisado el móvil, los objetos personales y el pasaporte, meterla contra su voluntad en un avión, llevarla desde un lejano desierto a una isla en medio del mar. A esto, en el Caribe, se le llama Guantánamo; en el Atlántico, Lanzarote.

Desde luego que hay que tener muchísima habilidad política para, en tan sólo tres días, juntar en el imaginario popular, la imagen de lo peor de la piratería somalí con lo peor de Guantánamo. Y es evidente que para alcanzar semejante proeza es preciso cometer tantos desatinos como kilómetros separan Cuba de Somalia. Aminetu Haidar, la Gandhi saharaui, se pasea por EE.UU. y algunas partes de Europa para cosechar premios por su incansable lucha en favor de los derechos humanos. Pero para Moratinos, no es más que un buque lleno de mercancías cuyo secuestro bien vale una travesía. Y así lo ha hecho. En mitad de la noche, sin luces ni taquígrafos, prescindiendo de las más elementales normas tanto legales como morales, ha pactado con unos corsarios, el secuestro de Aminetu Haidar y su posterior traslado a un minúsculo lugar del nordeste de Somalia, quería decir, de Canarias.

Lo sucedido con Aminetu Haidar es, sencillamente, ignominioso. Un Estado que se dice de Derecho, viola sus propias normas para hacerle el trabajo sucio a una monarquía feudal. El Ministro de Asuntos Exteriores de España ha inducido a un piloto de avión, a una compañía aérea y a las autoridades policiales y aduaneras de Lanzarote a una conducta que raya en la prevaricación, la detención ilegal y el secuestro. Y todo esto, sin que el mayor partido político de la oposición se entere.

Aminetu Haidar aterrizó el 13-11-2009 en El Aaiún (Sahara Occidental), un territorio que, con la ley en la mano, su administración corresponde a España. Pensar lo contrario es dar validez a los Acuerdos de Madrid de 1975, cuya nulidad, tanto desde el prisma del derecho español como desde el prisma del derecho internacional, está sobradamente acreditada. Cuando Aminetu Haidar desciende del avión en El Aaiún, unos ‘okupas’ (colonos marroquíes), le impiden quedarse en su ciudad y le obligan a subir en otro avión y abandonar el Sahara Occidental. Para consumar este brutal atropello, los ‘okupas’ cuentan con la inestimable colaboración de Miguel Ángel Moratinos, que les garantiza que, quiera ella o no quiera, pueden mandarla a España. Es decir, colaboración necesaria para la detención ilegal y secuestro de una persona. En El Aaiún y contando con la inestimable colaboración de España, los ‘okupas’ llevan, a Aminetu Haidar, a un avión de una compañía española, la obligan a subir en esa aeronave sin sus objetos personales y sin pasaporte alguno. Las normas internacionales de la aviación civil estipulan que en caso de pasajeros indocumentados, la responsabilidad recae en la compañía aérea. Toda la legislación española en materia de extranjería exige la tenencia de un pasaporte para atravesar los puestos fronterizos. La figura penal de la prevaricación castiga a la autoridad o funcionario que realice una acción a sabiendas de su ilegalidad. Puede ser que haya algún piloto que, después de tanto viajar, ya no sepa que el pasaporte es un documento necesario para salir o entrar en un país, pero que lo ignore un ministro…

Ese mismo sábado y ya en Lanzarote, Aminetu Haidar, es obligada a descender del avión y a abandonar la zona internacional del aeropuerto de Lanzarote, donde quería permanecer para intentar regresar al Sahara Occidental. Cuando los muy profesionales cuerpos de seguridad del aeropuerto, curtidos en mil batallas, se enteran de que una mujer ha venido a España, engañada y obligada por otros, lo primero que piensan es que están sobre las pista de alguna mafia que trafica con personas. Cuando, además, esa mujer les dice que no quiere quedarse en Lanzarote, que lo que quiere es volver a su tierra, ello les reconfirma en la idea de que esa persona ha sido engañada y obligada a realizar el viaje. Pero cuando las fuerzas policiales, obedeciendo órdenes de la Superioridad, en lugar de evitar el delito, emplean la fuerza para abundar en ello, francamente, deberían saltar todas las alarmas en cualquier sociedad que se precie.

La tarde del sábado 14-11-2009, Aminetu Haidar, intenta embarcar en un vuelo con destino a El Aaiún, pero entonces llega un agente de la autoridad y le dice que tiene órdenes para impedir que Aminetu Haidar pueda salir de España. Llegados a este punto de la historia, si el lector de este artículo aún no había nacido cuando Bush montó lo de Guantánamo, aún le queda la opción de escuchar la justificación dada por Moratinos el mismo sábado 14 de noviembre: Aminetu Haidar tiene Tarjeta de Residencia legal en España, por lo que puede entrar en España sin necesidad de pasaporte. Y el domingo, día 15, Moratinos añade: Se le ha prohibido salir de España a, Aminetu Haidar, porque no tiene pasaporte. Si Usted, estimado lector, insiste en que no sabe nada de lo de Bush y Guantánamo, convendrá conmigo en que esto, como mínimo, es un secuestro. Y convendrá conmigo, también, en que eso de que el pasaporte no hace falta para entrar en España, pero sí para salir de España, constituye el último desatino que desde Somalia le lleva a Guantánamo. ¿Verdad que ahora comprende, usted, lo de Guantánamo? Entonces, grite conmigo: ¡MORATINOS, DIMISIÓN!

República Constitucional

Cuando Freddy se desquicia. Por Emilio Campmany

Si es que es eso lo que más les irrita, conviene sacarles una y otra vez el GAL. El Gobierno del PSOE fue el que levantó, financió y dirigió una organización terrorista.

No sé qué ha pasado, que el PP se ha puesto a hacer oposición. Especialmente brillante ha estado el diputado extremeño Carlos Floriano, nuevo en esta plaza, que, al decirle Rubalcaba que los únicos que coinciden en criticar Sitel son Batasuna y el PP, al cacereño se le ocurrió recordarle al ministro del Interior que eso mismo es lo que decían, los socialistas en general y él en particular, cuando el GAL. Cosa no dijera porque el habitualmente pacífico de formas Rubalcaba se puso como un basilisco y ya fuera del hemiciclo citó en un aparte a Floriano y a González Pons y los puso como no quieran dueñas.

En las democracias modernas, especialmente en la española, la televisión es el medio más influyente en los resultados electorales. Y, en la televisión, desquiciarse, indignarse, mesarse los cabellos, alterarse y cantarle las cuarenta al adversario queda fatal. Da igual que se tenga o no razón, el que pierde los estribos pierde el debate, tanto si el argumento está bien fundado como si no. Y el que pierde el debate pierde las elecciones. Los socialistas lo saben muy bien. Por eso, no pierden ocasión de sacar aquellos temas que irritan al PP y tienen la virtud de sacarle de sus casillas. Poseen una amplia panoplia de asuntos a los que recurren sistemáticamente cuando no saben por dónde salir o incluso cuando lo saben. En las cartucheras llevan desde los crímenes de la Guerra Civil, los de la derecha, por supuesto, hasta la condena del franquismo, pasando por el Prestige, el Yak-42, la Guerra de Irak, el 11-M, la negociación de Aznar con la ETA y alguna otra munición que se me olvida.

Como al PP le gusta presentarse como partido de Estado, repleto de hombres de Estado, sensatos y equilibrados, se dejan irritar, pero nunca descienden a combatir con esas mismas armas. No digo que recuerden los muchos episodios vergonzosos que jalonan la historia del PSOE, aunque no estaría mal que alguna vez les refrescaran la memoria para que reconocieran haber sido el único partido con representación parlamentaria que colaboró un día con una dictadura. Y que el 23-F estuvo a poco de caer en la misma tentación. Tampoco es indispensable poner de relieve que muchos de sus altos dirigentes fueron marxistas e incluso comunistas, y que ninguno de ellos ha afirmado renegar de sus viejas ideas.

Pero no sobraría ponerlos colorados de vez en cuando señalándoles como el partido que trajo la corrupción a la democracia española. Tampoco estaría de más exigirle a Zapatero que diga quién le reveló que en los trenes del 11-M había terroristas suicidas para, en el caso de no contestar, acusarle de intoxicar a los medios con noticias falsas que le favorecían a 48 horas de unas elecciones generales. Y, sobre todo, si es que es eso lo que más les irrita, sacarles una y otra vez el GAL. El Gobierno del PSOE fue el que levantó, financió y dirigió una organización terrorista. Con ser esto terrible, lo peor fue que no lo hizo para acabar con la ETA, que aún sigue viva y coleando, sino para esquilmar con tal pretexto las arcas del Estado. Y encima, algunos de los secuestrados y asesinados no tenían nada que ver con la banda. A ver qué tal les sienta.

Libertad Digital - Opinión

Una medalla para Chacón. Por M. Martín Ferrand)

UNO de los muchos daños colaterales que conlleva la peripecia del «Alakrana» es la inducción al menosprecio de nuestras Fuerzas Armadas en general y de la Marina en particular. Las muchas mentiras y las medias verdades con las que nos han informado los miembros del Gobierno implicados en el caso, especialmente la ministra de Defensa, invitan a pensar que los oficiales y tripulantes de las dos fragatas españolas desplazadas al Índico son gente de menor cualificación y escasa destreza en el oficio. Nada más lejos de la verdad. España disfruta hoy, a pesar de los complejos que inspiran la política gubernamental, de un Ejército con jefes, oficiales y suboficiales como nunca, desde los Tercios de Flandes, los habíamos tenido. Son comparables con los mejores del mundo y superiores en formación y entrega a sus equivalentes civiles en la estructura organizativa del Estado.

Es más que discutible que, frente a un conflicto armado, el Gobierno desplace unidades militares con la única autorización de efectuar «disparos disuasorios»; pero esa es la doctrina, tan buenista como ridícula, del zapaterismo. De ahí que pueda parecer que las tripulaciones de los helicópteros integrantes de la dotación de la «Méndez Núñez» y de la «Canarias» fueran torpes o indecisas a la hora de perseguir a los piratas en fuga. Dada la condición irreverente que establecen nuestras costumbres nacionales, al hilo del suceso abundaron ayer las burlas audiovisuales contra la Armada. Los complejos antimilitares que se arrastran desde el franquismo -¿nunca terminaremos de amortizar la dictadura?- unidos al pacifismo de salón que marca la moda vigente, muy en la línea de las «Historias de la puta mili» que Ivá dibujaba en El Jueves, se desbordaron las críticas infundadas y malsonantes contra la nobilísima profesión militar.

El mérito principal de ese reverdecimiento antimilitar en nuestra sociedad corresponde a Carme Chacón. En la medida en que, como parece, uno de los objetivos del zapaterismo sea la destrucción de los valores tradicionales de la vida española, Carmen Chacón se merece una medalla. Si de mí dependiera le concedería por su actitud en el caso «Alakrana» la del Mérito Nabal. ¿Qué naval se escribe con uve? Solo en los casos relativos a la navegación y a los barcos. La titular de Defensa, tan estrambótica e imprecisa, tan singular y marisabidilla, es un caso especial y hortofrutícola.

ABC - Opinión

España como no país. Por Cristina Losada

Cuánto más discreto y prudente habría sido el presidente si hubiera contenido su ansia por presentarse como el salvador de los marineros. No atendió antes y como era debido a los familiares, pero se arrogó protagonismo al término del secuestro.

Aunque no lo parezca, el ministro de Justicia ha aclarado mucho al decir, desde alguna de las colinas romanas, que España "como país" no ha pagado a los piratas que secuestraron el atunero Alakrana. "Yo sólo puedo sostener que España como país no lo ha hecho", dijo con una frase que delata a la otra: miren, no querrán que deje de sostenerme en el cargo. Pero si España como país no ha pagado, quiere decirse que pagó como "no país", que es el status que le gusta a Caamaño para España. No en vano prestó sus oficios a la tarea de maquillar el Estatuto de Cataluña y es partidario de extender el modelo. Pues naciones somos todas, hasta el ayuntamiento de Bermeo con sus pancartas pro-etarras. Pero cuando toca pagar, lo hacen todos los españoles.


A lo largo del alacránico episodio, el Gobierno exigió del público la suspensión de incredulidad, la aceptación de lo inverosímil y la ceguera voluntaria, siempre con el chantaje emocional de que, en caso contrario, peligraba la vida de los rehenes. Pero ahora que, por fin, ha desaparecido ese riesgo, aún reclama con mayor histerismo prudencia, discreción y, ¡ja!, responsabilidad. De la Vega ha advertido que no hay más que dos bandos en esta guerra: los piratas y el Gobierno, y que pedirle a este último cuentas por su gestión, equivale a izar la bandera de la calavera. El maniqueísmo para todo es la enseña del partido de Zapatero.

¿Discreción? Bien. Que se hubieran aplicado el cuento. Cuánto más discreto y prudente habría sido el presidente si hubiera contenido su ansia por presentarse como el salvador de los marineros. No atendió antes y como era debido a los familiares, pero se arrogó protagonismo al término del secuestro. ¿No quedamos en que no pagó, como país, España? Y, en responsabilidad, ninguna lección ha dado un Gobierno que, tras el apresamiento del Playa de Bakio, en abril de 2008, demoró las decisiones sobre la seguridad a bordo de los pesqueros. Y, punto capital, optó por no perseguir a los delincuentes. Ahora tienen a Willy, pero dejaron escapar a unos cuantos que salieron del Alakrana. Imposible creer que un helicóptero de la Armada fuera incapaz de hundir su esquife.

Cuatro millones de dólares han salido de alguna parte. Si proceden total o parcialmente de las arcas, los contribuyentes tienen que saberlo. Hay que echar cuentas sobre los costes de la pesca del atún en el Índico. Y, en fin, imaginamos, Caamaño, que no irían hasta las costas de Somalia, a entregar el dinero, unos funcionarios españoles. Fíjese lo que les pasó a los que envió la Segunda República con el oro destinado a pagar el material de guerra soviético. Allí los retuvieron de mala manera y algunos no regresaron hasta después de la guerra.

Libertad Digital - Opinión

La humillación que no cesa. Por José María Carrascal

¿RECUERDAN el chiste de Gila? «Capitán, he hecho un prisionero». «Tráelo». «Es que no me deja». Bueno, pues eso mismo, con un helicóptero de ataque Sea Hawk incapaz de detener a dos esquifes ¿Les disparó o no les disparó, con su ametralladora GAU16A, que puede alcanzar blancos a kilómetros? Casi mejor que no les haya disparado. O que utilizase balas de fogueo. O que tuvieran órdenes de no tirar a dar. O que las fragatas no hubieran estado allí. A fin de cuentas, los piratas ya se habían largado con el dinero, y el «Alakrana», con toda su tripulación sana y salva, podía dirigirse hacia las Seychelles. Claro que entonces no podrían hacerse esas fotos tan bonitas con las fragatas, como van a hacerse con sus esposas, llevadas en avión militar. Las esposas gallegas, porque las vascas han declinado la invitación, tal vez por no querer saber nada del Ejército español, como no quieren saber nada de su bandera. ¿Es un Ejército o es una ONG? Porque si es una ONG sobran los cañones, las ametralladoras, los tanques y demás.

Aunque la ministra de Defensa no pueda pasarle revista con esa cara tan seria que pone. Pero nos ahorraríamos una pasta, que bien nos vendrá para pagar los próximos rescates, ahora que los piratas han descubierto lo fácil y productivo que resulta asaltar barcos españoles. Hablando de la ministra: ¿por qué nos dijo que tenían perfectamente localizados a los tres tripulantes desembarcados, y que estaban bien, si resulta que no llegaron nunca a tierra? ¿Mentía o era producto del despiste que ha mostrado desde que llegó al Ministerio? ¿O las dos cosas al mismo tiempo, como ya es habitual en un gobierno en el que resulta difícil decir qué es mayor, la incompetencia, la descoordinación o la deshonestidad?

Aunque nunca han quedado tan de manifiesto como ahora, y miren que las ha hecho gordas: la negociación con ETA, con la bajada de pantalones ante De Juana y el «accidente» de Barajas; el nuevo Estatuto catalán, tres años atascado en el Constitucional, después del «Os daré lo que me pidáis»; la crisis económica, que no iba a afectar a España, y resulta que seremos los últimos en salir de ella. Pero esta vez han batido récords al desacreditar también al Ejército español, que ha interpretado el papel más triste de todos. Si de nuestros políticos se espera que mientan y de nuestros jueces, que obedezcan a los políticos, de los militares podía esperarse que no se prestaran a encubrir una farsa escrita de principio a fin por los piratas somalíes e interpretada por los españoles, tanto en mar como en tierra. Con el Gobierno, como siempre, a remolque de los acontecimientos, tomando medidas erróneas y mintiendo para ocultarlas. La vicepresidenta acusa al PP de «ponerse al lado de los piratas». Su gobierno viene haciendo algo más indigno: humillarse ante los terroristas de dentro y de fuera.

ABC - Opinión

jueves, 19 de noviembre de 2009

El fin y los medios. Por M. Martín Ferrand

MUCHAS veces, cuando la necesidad parece que obliga, la democracia deja de ser confrontación ponderada e inteligente y se convierte en pasteleo. Abundan las personas que valoran la componenda como una forma de perfección y equilibrio y, si se apura en la comparanza, eso es el centro: un híbrido entre la socialdemocracia y el liberalismo que, sin satisfacer a nadie, tiende a consolarnos a todos.

Especialmente a quienes mantienen que la moderación es más provechosa que el ímpetu y la pasión. En España, especialmente en el último quinquenio, el pacto -«no nos vayamos a hacer daño»- ha sido elemento fundamental y desatascador de situaciones incómodas para los dos grandes partidos nacionales y no puede decirse que ello haya dado, si nos atenemos a los resultados, grandes motivos para la alegría. La partitocracia es de vuelo corto y se conforma con el presente en el poder o con un futuro inmediato con posibilidades de alcanzarlo. Carece de distancias largas, planteamientos nuevos, fuerza regeneradora y ambición por la excelencia.

Desde que Felipe González, en 1985 y todos sabemos por qué, rompió los supuestos de independencia del Consejo General del Poder Judicial se produjo una triste promiscuidad entre los poderes del Estado. El actual estéril presidente del Consejo, Carlos Dívar, ha sido fruto del pasteleo bipartidista y así, poco a poco, vamos degenerando. Ello le obliga, supongo, a constantes gestos de eclecticismo y volatines de difícil estabilidad que no quiebren el equilibrio -¿artificial?- que mantiene las apariencias en esta democracia decaída y esclerotizada. Envuelto en ese espíritu, Dívar ha manifestado su satisfacción por la libertad, «sea cual sea el medio», de los tripulantes del «Alakrana». ¿Sea cual fuere?

«Había personas que estaban sufriendo y han dejado de sufrir», ha dicho Dívar en alarde del relativismo que, posiblemente, entre en las exigencias para la buena marcha de su cargo y función. En la moral clásica y en las democracias verdaderas el fin no justifica los medios, pero quizás sea que algunos nos estemos pasando de fecha y no alcancemos la elasticidad suficiente para emprender un camino de síntesis entre el bien y el mal. Los tiempos de la política y los de la justicia, como dice Dívar, persona honorabilísima, son distintos; pero, sin recurrir al pasteleo, ¿son también distintos los principios y valores que las animan?

ABC - Opinión

.... y Rubalcaba sufre un ataque de ira por Sitel

TRAS responder a varias interpelaciones del PP en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba perdió ayer la compostura en una tensa discusión con los diputados Esteban González Pons y Carlos Floriano en el salón de los Pasos Perdidos.

Según la versión del PP, en un determinado momento de acalorado debate, el ministro de Interior le dijo a Floriano con un tono de ira: «Veo y oigo todo lo que haces y dices». Las palabras de Rubalcaba fueron interpretadas como una amenaza por los dos parlamentarios, que entendieron que estaba sugiriendo que Interior ha grabado conversaciones de Floriano mediante el sistema Sitel.

Tras hacerse eco los medios de comunicación del incidente, Rubalcaba reconoció que había proferido esa expresión o algo parecido, pero que se refería a que él tiene conocimiento por los servicios de prensa de Interior de todo lo que dice Floriano en las radios y en las televisiones. El ministro argumentó en privado que si realmente él espiara a la oposición por métodos ilegales, no iba a ser tan ingenuo de decírselo a la cara.

El razonamiento tiene sentido, por lo que su explicación es verosímil. Pero ello no exime de responsabilidad al ministro de Interior, que por lo menos es culpable de haber generado una situación susceptible de interpretaciones equívocas.

Igualmente desafortunado estuvo cuando respondió a otro diputado del PP en relación al caso Faisán: «De GAL ya sólo hablan ustedes y ETA», amen de proferir una catarata de descalificaciones. Rubalcaba eludió nuevamente dar las explicaciones que le pide la oposición sobre este asunto y se refugió al mencionar la guerra sucia en el mismo discurso que empleaba Felipe González hace más de 20 años.

Rubalcaba no se comportó ayer como debe hacerlo el ministro del Interior de una democracia, por lo que debería excusarse ante el PP. Su conducta empaña la buena labor que está haciendo en el Ministerio, particularmente sus notables éxitos en la lucha contra ETA. En el mejor de los supuestos, el ministro de Interior se levantó ayer con el pie cambiado, pero ello no le exime de responder a las preguntas que le viene formulando el PP sobre el caso Faisán y la utilización del Sitel.

Respecto a esto último, el PP tiene base para interpretar las palabras de Rubalcaba a Floriano como una amenaza, pues sigue sin estar nada claro el uso que Interior está haciendo de este avanzado sistema. Sitel permite no sólo grabar las conversaciones sin dejar rastro sino que además facilita datos que pueden vulnerar la intimidad, como las páginas por las que navega en internet la persona espiada o en qué lugar se encuentra en cada momento.

De hecho, el Sitel puede convertirse en un cheque en blanco en manos de la Policía con autos como el que redactó el juez Garzón en el que autorizaba a emplear este sistema para espiar a «otros investigados y al resto de identificados en la causa y terceros que puedan ser conocidos en un delito de blanqueo de capitales». Es decir, casi a quien le dé la gana a la Policía.

Sitel está regulado por un artículo de un reglamento de una ley sobre telecomunicaciones cuando afecta a los derechos fundamentales de los ciudadanos, lo que exige evidentemente una ley orgánica. Si Rubalcaba está seguro de que las Fuerzas de Seguridad jamás han abusado de Sitel, debería ser el primero en impulsar una regulación que garantice su uso legal.

El Mundo - Editorial

Un pacto de caballeros. PorIgnacio Camacho

UN trato es un trato. Si un Gobierno respetable llega a un acuerdo con unos señores piratas está obligado a cumplir su palabra por un imperativo moral de caballerosidad y buena crianza. ¿O se puede permitir que los piratas sean más leales a un pacto que un Estado democrático? Porque al fin y al cabo los asaltantes del «Alakrana» han actuado con una fiabilidad absoluta, dejando aparte el detalle inicial del secuestro con violencia, que tampoco lo iban a pedir por favor; pero en cuanto trincaron la pasta soltaron a los rehenes, dejaron el barco y se largaron sin un mal gesto. Habría sido una bellaquería dispararles a dar o detenerlos; a unos tipos que se comportan con esa nobleza no se les puede despedir encima a tiros. Ahora le toca a España acabar de cumplir su parte con los dos prendas que andan por Madrid haciéndose radiografías; si no se les encuentra una salida digna, un retorno honorable, vamos a quedar como auténticos rufianes.

La oposición se queja porque querría, en su antipatriotismo proverbial, que este Gobierno y su presidente anduviesen en bocas como unos incumplidores, unos informales, unos malquedas. Que se retratasen ante el Tercer Mundo como gente desleal y poco de fiar, como arrogantes explotadores capitalistas capaces de engañar a los pobres africanos. Ya es un síntoma de superioridad etnocéntrica llamarles piratas sin comprender que sólo se trata de seres humanos empujados a la violencia por el estado de necesidad y la desintegración social propiciada por el reparto injusto de la riqueza. En puridad, son gentes de armas que ante la ausencia de un ejército regular en su país protegen las riquezas naturales del mar frente a la sobreexplotación imperialista. A la derecha les gustaría tratarlos a tiros y encerrarlos en galeras, como hacían sus antepasados. Pero éste es un Gobierno de progreso que entiende el orden internacional de forma igualitaria, y por eso ha mandado a un señor embajador a negociar el rescate. Que tampoco debería de considerarse un rescate propiamente dicho, que suena al pago de una extorsión, sino una contribución solidaria a la lucha contra la pobreza y a la ayuda al desarrollo. Seguro que invierten el dinero en mejoras tecnológicas y organizativas para mejor defender su patrimonio pesquero del saqueo occidental. No como ahora, que tienen que ir los muy desgraciados en chalupas y esquifes zarrapastrosos con lanzagranadas y kalashnikovs de segunda mano.

Ya decía el clásico que pacta sunt servanda: los acuerdos están para cumplirlos. Y eso es lo que ha hecho el Gobierno, negociar con lealtad, con el fair play y la generosidad propios de una potencia moderna. Con buen rollito y sin amenazas, como corresponde a un trato entre hombres de paz. Que se enteren en Somalia, en Kenia, en el mundo entero y pleno: los españoles somos unos caballeros. Y a mucha honra.

ABC - Opinión

El 'Alakrana' saca a De la Vega de sus casillas...

El Gobierno pierde los nervios en el Parlamento al ser interpelado por la gestión del secuestro del atunero.

EL GOBIERNO perdió ayer los nervios en el Parlamento al ser interpelado por la gestión del secuestro del Alakrana. La tensión llegó al punto de que la vicepresidenta De la Vega acusó al PP de no dudar «en ponerse del lado de los piratas» con tal de sacar «rédito» político. Esta acusación, que la vicepresidenta se negó a retirar incluso horas después del calentón, es manifiestamente injusta. Cuando Soraya Sáenz de Santamaría le exigía explicaciones y la asunción de responsabilidades por ser ella quien coordinaba el gabinete de crisis montado tras el secuestro del pesquero, no hacía más que cumplir con su deber de ejercer la labor de oposición. Y en el caso del Alakrana hay muchas explicaciones que dar.

Si todo se hubiera hecho tan bien como ha defendido De la Vega e incluso el presidente Zapatero, ¿por qué la ministra de Defensa manifestaba ayer mismo que el Gobierno «va a aprender lecciones» de cara al futuro?

El Ejecutivo ni puede pretender convertir la humillante victoria de los piratas en un triunfo de España -y ahí están la juerga y las ocho bodas que ayer mismo celebraron los secuestradores en Haradhere para desmentirle-, ni puede responder con palabras gruesas y aspavientos a sus graves errores. El Gobierno se equivocó al traer a los dos piratas capturados a España y también al explorar piruetas judiciales para devolverlos; falló en la comunicación con las familias, que así lo denunciaron; y mostró su absoluta descoordinación cuando los ministros empezaron a señalarse entre sí como responsables de lo ocurrido, hasta que la propia De la Vega tuvo la enterza de asumirlo ella. El resultado final es que se ha acabado pagando el rescate más alto por un pesquero en Somalia y que no se ha podido capturar a ninguno de los más de 60 piratas que retenían a la tripulación.

La propia persecución de los secuestradores genera muchas dudas que el Gobierno está en la obligación de disipar. Es difícil entender que transcurridos 47 días, la Armada no fuera capaz de diseñar una operación para capturar siquiera a alguno de los piratas para el momento en el que concluyera el secuestro, sobre todo teniendo en cuenta la ventaja de contar con unos medios infinitamente mejores que los suyos.

Esas dudas no se disipan tras escuchar los testimonios del capitán del atunero, que ha sostenido que durante la liberación del barco «no hubo disparos por parte del Ejército español», o la manifestación de uno de los piratas a EL MUNDO, asegurando que nadie abrió fuego sobre ellos, contrariamente a lo dicho por el jefe del Estado Mayor de la Defensa. Por supuesto que merece mucha más credibilidad la relación de hechos que ofrece el general José Julio Rodríguez, pero el Gobierno tiene muy fácil disipar cualquier sospecha. De la misma manera que la Armada grabó en vídeo cómo ofrecía escolta al Alakrana, debe de tener imágenes de la persecución de los piratas.

También suscita estupor la explicación oficial de que fue imposible detener a los piratas al desembarcar, pues nada más llegar a la playa se mezclaron con la población. Lo cierto es que la ciudad queda varios kilómetros tierra adentro y esa zona de costa no está poblada.

En definitiva, se han cometido tantos fallos y quedan aún tantos interrogantes por resolver, que lo último que debería hacer el Gobierno es colgarse medallas, y menos aún arremeter contra la oposición y llamarse andana cuando le piden cuentas. Una vez celebrada la liberación de los marineros ha llegado el momento de dar explicaciones y de asumir responsabilidades.

El Mundo - Editorial

Rubalcaba miente en lo gordo

Mientras el Gobierno no lleve al Congreso un proyecto de Ley Orgánica que regule Sitel, la oposición tiene perfecto derecho a sospechar que el ministro sabe lo que de hecho Sitel le permite saber al margen, no ya de la prensa, sino también de la ley.

Dos asuntos tan espinosos para el Gobierno como son el chivatazo policial a ETA y esa barra libre para el espionaje político que constituye la falta de regulación del Sistema Integral de Intercepción de Comunicaciones Electrónicas (Sitel) han llevado este martes al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a perder los papeles hasta el extremo de insultar y amenazar en dependencias del Congreso al diputado del PP Carlos Floriano.

Así lo ha relatado el propio Floriano, quien ha relatado cómo Rubalcaba, tras la bronca que ambos habían tenido en el hemiciclo, lo ha abordado visiblemente airado en los pasillos y lo ha trasladado junto a Esteban González Pons al Salón de Pasos Perdidos, donde en tono amenazante lo habría insultado y amenazado diciéndole que "oigo lo que dices y veo lo que haces".

Por mucho que Rubalcaba, todavía visiblemente nervioso, haya corrido a desmentirlo en rueda de prensa, y por mucho que fuese cierto que el ministro no se refiriese a Sitel –cosa que, por cierto, el propio Floriano ni Pons tampoco han afirmado–, ¿es de recibo que un ministro del Interior advierta en tono colérico y amenazante a un diputado de la Oposición que "oigo lo que dices y veo lo que haces" por mucho que lo perciba a través de la prensa y de la televisión? ¿Es de recibo que no considere un insulto calificar a Floriano de "paranoico" o llamar "loca" a una dirigente del PP que no estaba presente en esa intempestiva reunión? ¿Alguien se cree que, con el tono con el que Rubalcaba se ha dirigido a este diputado, tan elevado que los periodistas lo han podido percibir, la mediación de Bono se debía únicamente a que había quedado a "tomar un café" con el ministro del Interior"?

Además de recordar el refrán aquel que dice que "ofende el tono y no las palabras", todos deberíamos tener presente la trayectoria de Rubalcaba, propia de un mentiroso compulsivo, en la que brilla, entre muchísimas otras, su falsedad al afirmar que el GAL no existía en tiempos en que era portavoz del Gobierno de González. Tal vez sea precisamente ese asunto de los GAL, al que de pasada Floriano se había referido en el pleno, o el hecho de que con Sitel el ministro del Interior puede saber mucho de lo que dice y hace en privado los miembros de la oposición o cualquier otro ciudadano, lo que ha llevado a Rubalcaba a perder los nervios. Eso, por no hablar de un caso como el del chivatazo policial a ETA, en el que a Rubalcaba se le podrían exigir responsabilidades políticas, si no penales, en el caso de haber sido él quien hubiera dado la orden de perpetrar lo que bien puede ser considerado como un delito de colaboración con banda armada.

En cualquier caso, lo que no es una "locura", ni una "paranoia", ni siquiera una probable suposición, son las acreditadas escuchas ilegales que han padecido, como mínimo, la secretaria general del PP María Dolores de Cospedal –¿era ella la "loca"?– o el coordinador de Libertades Publicas y de Justicia Federico Trillo.

Y es que centrándonos en el "grueso" del asunto, mientras el Gobierno de Zapatero no lleve al Congreso un proyecto de Ley Orgánica que regule Sitel, la oposición tiene perfecto derecho a sospechar que el ministro sabe lo que de hecho Sitel le permite saber al margen, no ya de la prensa, sino también de la ley.

Libertad Digital - Editorial

Piratas, traidores y mentiras. Por Hermann Tertsch

NOS cuenta el señor portavoz socialista en el Congreso, Alonso, que el Gobierno lo ha hecho todo muy bien durante la crisis del «Alakrana» porque el objetivo, la liberación de los pescadores, se ha conseguido. Y la vicepresidenta socialista De la Vega nos advierte de que quienes no estemos totalmente de acuerdo con el señor Alonso, debiéramos hacérnoslo mirar, porque somos en realidad la quinta columna de los piratas en España. Luego cuidado, queridos amigos lectores, porque si pertenecen Ustedes a esa especie que piensa que quizás se podrían haber hecho las cosas mejor, en aras de la dignidad nacional, la integridad de nuestro Estado de Derecho y la respetabilidad de nuestras instituciones, pueden entrar en la lista de sospechosos de piratería. Como tales entrarán Ustedes todos en la lista del SITEL en la que el ministro Fouché controla nuestros movimientos, palabras y pensamientos para evitar desmanes del enemigo. Y automáticamente toda su familia y su entorno entrarán en la banda de corsarios, por decisión gubernamental, sin saberlo, sin haber blandido jamás una daga, empuñado un Kalashnikov ni haber pisado un barco en su vida.

Así están las cosas. Desde luego, parece mentira que nuestros gobernantes se pongan nerviosos sólo porque se les cace una mentira. Cuando se dedican casi exclusivamente a producirlas y difundirlas. Tan nerviosos se han puesto todos que se le ha ido la cabeza hasta al ministro que tiene fama de tener, además de estudios de ciencias, sangre de rodaballo. Todos al parecer nos volvemos mayores. Y Fouché Rubalcaba no iba a ser menos. Hace unos años cuando todavía ocultaba a los asesinos del GAL no le habría pasado. Pero ayer, después de las preguntas que le dirigió el diputado del PP, Carlos Floriano, fue hacia él como un energúmeno por los pasillos del Congreso y le espetó, ante testigos que «veo todo lo que haces y dices». La amenaza es tan evidente que parece una frase de Al Pacino. Pero no le falta razón al ministro de la vigilancia y la trampa. Ve todo lo que hacemos y decimos. Y lo utiliza como le conviene. Y el principal objetivo de querer y poder saber todo lo que hacemos y decimos los demás ciudadanos es precisamente lo que ayer hizo el ministro nada menos que en el Parlamento, amenazar e intimidar. Si esto se lo hacen a un parlamentario, imagínense la capacidad de presión que puede ejercer sobre policías y jueces, sobre políticos y periodistas, sobre empresarios o funcionarios. Cuidado, que se lo que haces y lo que dices. Es toda una declaración de la vocación intimidatoria y totalitaria. Después nos dijo Rubalcaba, nervioso como nunca, perdida esa relajada presencia de ánimo y frialdad que le dio fama, que se refería a que sabía lo que hacía Floriano porque lo veía y oía en televisión y por radio. Querido Alfredo, ni Floriano aparece por radio y televisión como para que sepas todo lo que hace, ni nadie se cree que seas tan televisivo y radioyente. En ese nerviosismo del que pierde el control, te vino sencillamente a ver Sigmund Freud. Y dijiste, por equivocación, una verdad. Por fin una verdad, podríamos decir alborozados. Pero nos preocupa. No porque don Alfredo vaya a seguir mintiendo después del lapsus -lo que damos por hecho-, sino porque tanto el caso SITEL como ahora el escándalo mentiroso de la crisis del «Alakrana» van a obligar a mentir a todo el Gobierno en masa y, lo que es peor, van a llevar al Gobierno a forzar a mentir a gentes que no suelen hacerlo. Porque ahora el Gobierno va a intentar que todos los implicados, desde los fiscales a nuestros militares, mientan con ellos o se conviertan en colaboradores de los piratas, es decir de los españoles que no les creemos y sabemos de su indignidad. Cuando paradójicamente, los únicos colaboradores de los piratas, sus financiadores en todo caso, están en el Gobierno.

ABC - Opinión

Deslealtad institucional. Por Pedro M. González

República de leyes.

El vacuo concepto de Estado de Derecho contrasta con la precisión de la República de Leyes. La definición del primero, articulada por Von Mohl ordena el autocumplimiento estatal de la norma dada por los cauces establecidos en la Ley Suprema o Constitución, que funciona como límite o tope de su injerencia en la individualidad, quedando así definido por eliminación el espacio para el libre albedrío.


La República de Leyes según la articulación que de la misma realiza Adams no se para en la autolimitación estatal, sino que lleva ínsito el requisito inexcusable de que la producción normativa provenga de legisladores independientes del ejecutivo elegidos por la ciudadanía y que sea interpretada por Jueces también independientes de ambos poderes. La conceptuación del Estado de Derecho es negativa, definiéndose por eliminación de lo que éste no puede hacer según las normas de que se dota. La de la República de Leyes es claramente positiva por cuanto diseña no sólo el sometimiento estatal a la Ley, que también, sino adicionalmente la exigencia de cauces eficaces de actuación del individuo en la producción normativa a través de legisladores representativos y separados del gobierno que elaboren el cuerpo legal. Por eso la Razón de Estado es guía y norte de la actuación de los poderes públicos en el Estado de Derecho partitocrático, funcionando al unísono como rodillo de una sola voluntad y haciendo acomodaticio lo jurídico a lo particular, mientras que en la República de Leyes el supuesto de hecho concreto se tamiza a través del filtro de la legalidad y de una justicia independiente y separada en origen, sin excepcionalidad.

Entendido esto, no debe sorprender que el Ministro Caamaño, ante la comprometida situación política creada por el recientemente finalizado secuestro del Alakrana, se descolgara reclamando a los Tribunales, a cuya disposición se encuentran aún los piratas capturados, una solución “ad hoc”. Así, declaró sin rubor que el supuesto de hecho exige “apartarse de la generalidad de la ley y buscar soluciones concretas”, recordando para ello que los detenidos “son delincuentes que han atacado a ciudadanos de nuestro país y hay que conseguir que los secuestrados sean liberados explorando todas las vías legales que existen”. Cabe pensar ahora qué relación tiene la aplicación de la Ley española con la liberación de los secuestrados, a no ser que se condicionara ésta a retorcer la interpretación de la norma procesal en ejemplar interpretación del Estado de Derecho. La vergüenza de su indignidad exige el pacto de silencio manifestado en la siguiente “perla” de Caamaño: Lo lógico no es tratar ni ventilar con altavoces cómo organismos independientes del Estado, como es el Poder judicial, van a aplicar las leyes. España es un Estado de Derecho y sus Tribunales forman parte de él por lo que hay que dejar que las instituciones funcionen con la normalidad necesaria.

República Constitucional