miércoles, 24 de junio de 2009

Apología del borrico. Por Yauma

“El asno es un animal heráldico y cósmico simboliza la materia: por ello se le ha vejado y demonizado. Sobre todo al asno bermejo…! Por eso fundé yo la Hermandad del Asno Bermejo! Debería instituirse una cátedra de Asnología, una facultad de Ciencia Asnológica.” (Cristóbal Serra, escritor, traductor y erudito asnómano)

En 1.837 se imprimió en la Imprenta Nacional, Madrid, “El asno ilustrado” cuyo autor es un antiguo clérigo. Leyendo esta obra fácilmente se llega a la conclusión de que sin el asno no hubiese existido ninguna civilización mediterránea. Así pues, ese animal semejante al caballo y al mulo, pero más pequeño, de pelaje áspero y orejas largas, usado, injustamente, para la carga. Merece un comentario apologético, paralelamente a las biografías apologéticas de santos, apóstoles y otros seres martirizados y maltratados por las sociedades de diferentes épocas y lugares. Identificando como principal protagonista de los tormentos del asno al asnero o arriero de asnos, por sus gritos, lenguajes…., insultos y broncos avisos pidiendo paso para sus recuas.
Quisiera aclarar, antes de continuar, por si algún iletrado españolista entra en este foro, que el asno bermejo mencionado arriba no tiene nada que ver con el ex ministro de justicia zapateril de tan infausto recuerdo. Además, siguiendo al autor de la obra original, “guárdate de juzgar la apología del asno por el sonido del título teniéndola por cosa liviana o de mero entretenimiento”. El asno es el animal príncipe del escritor, del filósofo, del físico, del historiador, del agricultor, del moralista, del hombre religioso.
Como hemos dicho antes, la apología del asno se imprimió en Asnopoli, es decir Madrid; con notas y borriquero, y con elogio del rebuzno como apéndice.

Sabido es qué, el borrico, burro, pollino, jumento simboliza al animal mascota de una gran Nación sin Estado, afortunadamente por poco tiempo, por lo que en dicha tierra el asno (asna no se contempla, pero sí, burra) está muy ligado a la futura independencia política de la misma, cosa ésta que demuestra la sensibilidad de ese pueblo para con el noble animal.
La elección del pollino como símbolo Nacional tiene su origen, como casi todo lo que pasa en el oasis, con hechos ocurridos en la capital del Estado español, y en su denominación borriquil: Asnopolis. ¿Cómo un animal tan sabio iba a contribuir a orlar, dar brillo y esplendor, a la ciudad causante de todos nuestros males y desgracias quedándonos con los brazos cruzados?. Nuestra reacción inmediata fue la de apoderarnos del simbólico animal, poco a poco, para que no se notara en exceso, y darle una relevancia superior enfrentándolo al toro osborniano.
Afortunadamente, hoy día, nadie identifica a Madrid con Asnopolis, ni a los seis millones de madrileños (6.043.031 en su área metropolitana) con burros. Aquí, no obstante, algunas personas de escaso techo mental, en programas basura televisivos, dicen que los catalanes somos seis millones de burros, actualmente según el último censo, el número es de siete y medio. ¿Nos podemos quejar de esa identificación entre símbolo asnal patriótico y ciudadanos? Ya se sabe algunas personas, por llamarlas de alguna manera, son incapaces de separar el todo de las partes, el burro patriótico del patriota, el vino de la gaseosa, la paja del trigo….y otros sublimes ejemplos prácticos que se me están ocurriendo y por falta de espacio dejo para mejor momento.

¿Pero quién puede molestarse por la comparación, identificación, con tan sabio animal:? La cachaza y sabiduría del asno. El ritmo pausado mediterráneo. La labor silenciosa y callada. El pasar sobre las ofensas. Esta criatura se la tiene por necia, siendo de las más sabias.
El Gran Napoleón tuvo un cuerpo de observadores muy especial compuesto por orejas de asnos. Antes de entrar en batalla, consultaba el temblor de las orejas de los asnos capaces de anticipar eventos meteorológicos y propiciatorios.
Para los egipcios fueron símbolos de sabiduría: adoptaron las orejas de burro, teñidas de rojo, como distinción de su cetro.
Nosotros, una vez obtenida la independencia, por las buenas o por las malas, incorporaremos estos saberes antiguos para realzar nuestra grandeza nacional y alcanzar el perfecto equilibrio entre lo clásico y lo moderno.
Aarón , el hermano de Moisés, como sumo sacerdote de los hebreos adoptó las orejas de burro sobre su cabeza(Éxodo,28,4) distintivo sacerdotal que se convirtió con el tiempo en tiara papal. Nosotros en un futuro inmediato presentaremos también al Gran Honorable con tales aditamentos.
Sigamos con el investigador asnal Cristóbal Serra: “El calmo solípedo fue para el pueblo judío animal sacrosanto: el jumento es la primera criatura citada en el Génesis, y la más citada en la Biblia. Y borricos indicaron dónde había agua cuando morían de sed los hebreos en el desierto del Sinaí. Y el Templo de Jerusalén custodió una cabeza de burro áurea.”
Los primeros cristianos eran también fraternos con el borrico. Jesús entró en Jerusalén en cabalgadura borrica. Los cristianos fueron caricaturizados por los romanos como asnos, tomándolos como onolatras. Igual, exactamente igual, que hacen ahora los españoles con siete millones y medio de catalanes.
Luego, pertenecer a este enorme colectivo cuatribarrado debemos tomarlo como un orgullo nacional. Indirectamente puede ser una manera de entrar en el cielo sin pagar aduana, por similitud con los cristianos primitivos, aspecto éste de singular importancia (ahorrar el peaje) para cualquier catalán que se precie.

Cuenta una fabula que un burro portaba los materiales sacros para los cultos eleusinos de la diosa Ceres/Vesta, y el solípedo se envaneció por ello, por lo que fue amonestado con las siguientes palabras: “! Mira que no eres tú el Dios, sino que sólo lo llevas!” Análogamente lo mismo le ocurre al Gran Honorable cuando cubierto con la senyera afirma, o deja entrever, que Cataluña es él.
Me resisto a cerrar el tema sin reproducir aquí un interesante pasaje del libro “El asno ilustrado”:
“Presento aqueste Elogio bosquejado
Tan solamente, pero no completo.
Lean, piensen, discurran, juzguen, digan:
¿No fuera honor y dicha el ser Jumento?”
Como pueden observar: por medio de la palabra hasta un pretendido insulto puede dulcificarse, a modo de operación de cirugía estética embellecedora, tan actual en estos tiempos de predominio de la imagen. Aunque este tipo de cosas no son nuevas. Hace más de cuatrocientos años el poeta Argensola escribió el siguiente soneto “A una dama que se afeitaba y estaba hermosa”:

“Yo os quiero confesar, don Juan, primero
que aquel blanco color de doña Elvira
no tiene de ella más, si bien se mira
que el haberle costado su dinero.
Pero tras eso confesaros quiero
que es tanta la beldad de su mentira
que en vano a competir con ella aspira
belleza igual de rostro verdadero.
Mas ¿qué mucho que yo perdido ande
por un engaño tal, pues que sabemos
que nos engaña así Naturaleza?
Porque ese cielo azul que todos vemos
ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!”

El blog de Yauma

martes, 23 de junio de 2009

El silencio de la progresía

Irán hierve por los costados, y los progres del mundo enmudecen. ¿Dónde están ahora los pañuelitos, las webs histéricas, las manifestaciones con politiquillos incluidos? En ningún lugar. Esta revuelta les rompe los esquemas, alejada de los dogmas de fe que configuran su pensamiento político.

Subraya Pilar Rahola en La Vanguardia que no es una revuelta contra los malos de manual, cuya presencia excita sobremanera sus delicadas fauces.

Los americanos no dirigen la represión –hasta que Michael Moore o Noam Chomsky descubran alguna perversa conspiración judeo-yanqui–; los israelíes no mueven los hilos –demos tiempo a Michael y a Noam–; y todo pasa en el islam, que siempre está libre de toda culpa. Además, el dictador es amigo de uno de los paladines del neorrevolucionarismo, un tal Hugo Chávez, cuya amistad con el tirano iraní ha permitido que el fundamentalismo islámico pusiera su perversa patita en Sudamérica.

Es decir, sin malos clásicos, sin víctimas homologadas y sin paternalismo occidental por repartir, lo de Irán no es una causa. Es, simplemente, una noticia, una de esas noticias que surfean por la conciencia progre, sin hacer ninguna mella. Nada es nuevo, porque esa misma progresía se ha mantenido impasible ante decenas de masacres, dictaduras y todo tipo de represiones, cuyos verdugos no les interesaban, y cuyas víctimas les resultaban indiferentes.

Más allá de vociferar contra los israelíes –que siempre sale gratis–, y de vender una solidaridad de plástico con los palestinos, basada en prejuicios, mentiras y manipulaciones, esta progresía ruidosa, dogmática y reaccionaria no tiene ninguna otra causa que le interese.

¿Por qué? Probablemente porque nunca fueron tan amantes de la libertad como vendieron. Y también porque sus esquemas mentales no han superado la caída del muro de Berlín, y miran al mundo con los mismos ojos con que lo miraban los viejos comunistas.

En esta dialéctica de buenos y malos, la libertad siempre sale perdiendo. Lo más sorprendente es que estos chillones de lemas vacíos, depositarios, a la vez, de grandes silencios, son los mismos que dividen al mundo entre derecha malvada y progresía justiciera, y nos inundan con proclamas redentoras.

Algunos hasta convierten esa dialéctica en un estilo de propaganda, para ganar elecciones. Sin embargo, la realidad a veces es tan dura de oído que no oye los cantos de sirena.

Y ahí está, martilleando los esquemas con sonora eficacia. Fíjense en la sutil contradicción. Contra la dictadura iraní, y contra la represión brutal que ejerce contra la revolución verde de los ciudadanos, los que alzan la voz no son los redentores pancartistas, sino líderes de la derecha, como Angela Merkel o Nicolas Sarkozy.

Lo cual nos recuerda una verdad histórica: en defensa de la libertad, no están todos los que son, ni son todos los que están.

Periodista Digital

El Gobierno ZP recluta a los 'titiriteros' para cerrar Garoña


Son más de 250 personalidades del mundo de la cultura, la ciencia, la educación, la política y la ecología, el sindicalismo y la política, entre otras disciplinas, los que han suscrito un manifiesto en favor del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña, cuyo permiso de explotación acaba el próximo 5 de julio. Los 'titiriteros' encuentran una nueva causa. Están Fernando Colomo, Bernardo Atxaga, Rosa Regás, Manuel Rivas, Bebe,... Los de siempre, vaya.


El manifiesto, promovido de Ecologistas en Acción y Greenpeace, está firmado por directores de cine como Víctor Erice o Fernando Colomo, escritores como Bernardo Atxaga, Rosa Regás o Manuel Rivas, músicos como Bebe o Kiko Veneno, y políticos como Hugo Morán (PSOE) o Gaspar Llamazares (IU).

Además, el texto cuenta con el respaldo de un centenar de científicos, catedráticos, rectores universitarios, investigadores, expertos en el sector energético, e incluso empresarios.

El manifiesto, que ignora los argumentos de Nuclenor que desmontan los recelos que 'vende' Zapatero, pide al Gobierno que cumpla sus compromisos electorales y ordene el cierre inmediato de Garoña, una instalación "insegura", "sobradamente amortizada" y "totalmente prescindible".

Sin embargo, Nuclenor demuestra que el posible cierre de la central nuclear de Garoña, anunciado por Zapatero, no está plenamente sustentado. Al menos por las razones que hasta ahora ha esgrimido el Presidente. Pero a los 'titiriteros' los argumentos les sobran.

Tanto ecologistas como los 'siempre listos titiriteros' prefieren demonizar una energía que produce electricidad mucho más barata que la generada por fuentes renovables. En lugar de someter el tema a debate, han preferido la pancarta y el vociferío. Porque así lo manda el canon progre.

Periodista Digital

Embajadas españolas, 116. Autonómicas, 196

Que las Comunidades Autónomas tengan en el extranjero más representaciones que el mismísimo Estado español, revela sin necesidad de comentario alguno el despropósito en que el estado de las autonomías ha caído. Los datos del Gobierno acreditan que en este momento hay 196 organismos de esas características, de los cuales una cuarta parte, exactamente 46, dependen de la Generalitad de Cataluña, empeñada en hacer proliferar estos sucedáneos de embajadas creados para promocionar la idea de que Cataluña es una nación aparte de España.

La promoción cultural y comercial, además de los asuntos de los españoles en el exterior, creíamos que era una competencia exclusiva del Estado. Pero como en España vale todo y sus más altos tribunales sólo piensan en lamer la mano que les nombra, los caciques autonómicos usan el eufemismo de delegación, para en realidad invadir las competencias diplomáticas del gobierno central en estas materias, porque la constitución de 1978 reserva en exclusiva al gobierno de España la acción exterior. Eso sí, la imagen que proyecta España internacionalmente, es la real, somos un gallinero, no una nación.

Por no hablar del dinero que nos cuestan estas oficinas de propaganda nacionalistas, absolutamente innecesarias y fuente de todo tipo de corruptelas, sin fin público alguno. Porque a lo que se dedican es bien a crear lobbys empresariales, procurar el voto cautivo de los inmigrantes españoles en el extranjero ( la autonomía gallega es el mejor ejemplo) o bien en el caso catalán y vasco difundir y recabar apoyos para su causa separatista. Cuando la deuda de las CC.AA aumentó un 20,6% en el primer trimestre del año, hasta registrar 73.385 millones de euros (el 6,7% del PIB), la cifra más alta de toda la serie histórica, según datos del Banco de España, es un autentico insulto para el contribuyente que su dinero se gaste en estas estúpidas delegaciones «diplomáticas» autonómicas, en vez de en mejorar los servicios de sanidad, educación, justicia, infraestructuras o se destine a poner de una vez en marcha esa famosa Ley de Dependencia, para la que las autonomías nunca tienen fondos suficientes.

minuto digital

Malversación autonómica. Por M. Martín Ferrand

THOMAS Malthus sospechaba erróneamente que, mientras la población crece en progresión geométrica, la producción de alimentos lo hace en progresión aritmética y, en consecuencia, debemos elegir entre el hambre y la esterilidad. El tiempo le ha quitado la razón al economista británico; pero el maltusianismo, aplicado al gasto público en España, es algo cierto y comprobable. Por mucho que crezca la recaudación fiscal, su caudal siempre resultará insuficiente para atender la demanda y el capricho de los administradores públicos. Es más, mientras la ley del rigor no obligue, incluso penalmente, a quienes tienen la responsabilidad del gasto, la malversación será perpetua y el déficit publico inconmensurable.

Ángel Collado trajo ayer a estas páginas una denuncia que, especialmente en temporada declarativa del IRPF, solivianta el ánimo de los contribuyentes. Las Autonomías, esos 17 agujeros por los que se escapan a chorros los fondos del Estado, mantienen 196 «embajadas» por el mundo. Las dependientes de Exteriores sólo son 119. Una vez más, el Título VIII de la Constitución sirve de apoyo para una interpretación caprichosa, posiblemente inconstitucional, de las funciones propias de cada uno de los gobiernos que, sobre los municipales y bajo el de la Nación, organizan la Administración pública española.

La Ley de los Presupuestos Generales del Estado y sus derivadas autonómicas son las más vulneradas entre cuantas están en vigor; pero no consta que los transgresores sean conducidos por la Guardia Civil, sentados ante un juez y, en su caso, trasladados a prisión. Si un ciudadano raso, por incumplir un precepto del Código de la Circulación puede ser inhabilitado para conducir un automóvil, ¿por qué no les pasa nada a quienes, con el mayor compromiso de haber sido elegidos democráticamente, no cumplen lo establecido en los Presupuestos?

Todas las leyes que proclama el Legislativo y que ha de interpretar y hacer cumplir nuestro sistema Judicial obligan, con preferencia, a los integrantes del Ejecutivo. Esas «embajadas» de las Autonomías, fuente de corruptelas y bicocas, funcionan contra el principio de centralidad del Estado, son ilegales. El que cada cual se establezca por su cuenta es, además, un despilfarro y un modo eficaz de hacer el ridículo planetario, ese que tanto emociona a Leire Pajín, intelectual de izquierdas.

ABC - Opinión

La derecha no existe. Por Cristina Losada

«Mientras la derecha política no quiere por nada del mundo llevar con orgullo la etiqueta de derechas, su adversario luce con obscena ostentación la insignia de la izquierda. Ese marbete constituye su más preciado capital.»

España es un país plural, dice el lugar común. Falso. España es un país singular, y una de sus singularidades es que carece de un gran partido de derechas. En las democracias más antiguas y asentadas, existen partidos de derechas, pero aquí no y ello por haberlo decidido así los políticos de derechas a lo largo y ancho de las últimas décadas. Pongamos, aunque no se trata de un caso excepcional, al actual dirigente del Partido Popular. Meses atrás, en una entrevista, dijo que no era de izquierdas. ¿Era, entonces, de derechas? No, señor. Se proclamó independiente. Este domingo en La Razón, Rajoy confesaba que no le importa que digan que es de derechas. ¿Por qué debía importarle? Ahí está el quid de la cuestión. Debe importarle porque así lo han decidido los políticos de izquierdas. Lo cual confiere un significado de fondo a lo que de otro modo sería asunto de superficie.


Mientras la derecha política no quiere por nada del mundo llevar con orgullo la etiqueta de derechas, su adversario luce con obscena ostentación la insignia de la izquierda. Ese marbete constituye su más preciado capital, pues ha logrado inculcar el miedo a la derecha y en la derecha. Para los políticos con rótulo de izquierdas resulta trascendental mantener vivo ese temor absurdo y por ello se dedican todo el tiempo a identificar a la derecha como derecha y a mancharla con un profundo desprecio. Cuanto más trata la derecha de pasar por otra cosa, más se aplican sus rivales a ese ejercicio de definición y desprestigio. No puede faltarles el enemigo y siempre lo fabricarán, por mucho que la bête noire se disfrace de osito de peluche.

Los políticos de derechas se refugian en la vacuidad del centro conscientes de que en España importa mucho y para mal ser de derechas. Tanto es así que cuando los encuestadores del CIS preguntan sobre la adscripción ideológica, las personas de derechas prácticamente no existen. El descrédito de la marca derecha ha tenido un éxito indudable, pero ese triunfo se ha podido alcanzar gracias a la colaboración de quienes, a su pesar, la representan. Asumen que han de ocultar su condición, que han de huir de esa denominación como de la peste, y de esa manera contribuyen a perpetuar el círculo vicioso.

Sellan su destino por escapar de él: tendrán que negar siempre su identidad política. Lo que, por otro lado, no incomoda en demasía a los conservadores, que sienten aversión por la politización excesiva y la discusión teórica. Pero hace tiempo que la política se juega en el ámbito de las ideas articuladas y en ese campo de batalla, el sentido común y la tradición, que son la sustancia de la derecha, están en franca desventaja. Así, podrá ganar aquélla por desgaste del contrario, mas sus etapas de gobierno serán meros interregnos en la era socialista.

Libertad Digital - Opinión

Viento del noroeste. Por Ignacio Camacho

OJO a ese tipo de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. No le pierdan la pista; puede ser gente en la política española. Tiene el perfil que las encuestas piden para un dirigente del centro-derecha: moderado, abierto, tenaz, pragmático. Parece suavón y algo aburrido, sin estridencias, pero pega -que se lo digan a Touriño- con mano de piedra y cierto instinto asesino. Le ha ganado a una coalición socialnacionalista que representa la síntesis del zapaterismo. Y aunque tuvo algunos cargos intermedios en la Administración aznarista, pertenece a la generación que no salió quemada del poder. Es un activo de futuro. Quizá no «el» hombre del futuro, pero quién sabe.

Después del triunfo en las europeas quedan pocas dudas de que Mariano Rajoy será de nuevo el candidato del PP a la Presidencia del Gobierno. Salvo una improbable catástrofe en las municipales del 11, los críticos no volverán a salir antes a campo abierto; a su manera lenta y constante, con tracción de gasoil, ha ido recomponiendo un liderazgo a su estilo y medida. En su piel de elefante han rebotado maniobras, disidencias y hasta conspiraciones, y hoy por hoy no tiene alternativa. Pero si vuelve a fracasar o se abre, por la razón que sea, una catarsis; si la derecha española se ve abocada a buscar un líder que arranque con motor de inyección, es probable que el partido mire por encima de la nomenclatura del aznarismo y se decida a dar un salto generacional. Aguirre y Gallardón se neutralizan mutuamente, Camps está más tocado de lo que parece y Arenas, aunque aún joven de edad, lleva demasiado tiempo en la primera línea.

Feijóo es un político de síntesis. Un hijo del marianismo con una imagen más moderna que su jefe. Sabe aguantar y esperar sus momentos, como demostró tras sustituir a Fraga, que no era un encargo fácil. Tiene el toque centrista gallardoniano, la transversalidad capaz de construir mayorías, sobre todo entre los votantes urbanos; no se le transparentan ambiciones y hasta ahora ha manejado los tiempos con solvencia. Carismático no resulta, pero ha ganado unas elecciones a la primera en la tierra del «aparatchik» Pepe Blanco. Y hay quien sostiene que para tumbar a Zapatero hay que ponerle delante a un tío al que no se pueda vincular con el pasado.

Por ahora, es un capital de reserva, un depósito a plazo que rinde intereses a su jefe de filas. Si Rajoy alcanza el poder, da el retrato robot de un vicepresidente o un ministro de Estado. Pero sobre todo representa, como Cospedal, Sáez de Santamaría o Basagoiti, esa nueva oleada de cuadros que un partido necesita para convertirse en garantía de relevo. Una dirigencia nueva, sin hipotecas, moderna y con capacidad de gobernar en la España poliédrica de este tiempo confuso. Justo lo que le falta a Zapatero, que detrás de los supervivientes felipistas sólo enseña la insolvente liviandad de bibianas y pajines. Ojo al viento del noroeste.

ABC - Opinión

Silencio, se mata. Por José García Domínguez

«Las víctimas, todas, no han de hablar, pues, sin ir más lejos, podrían ofender a las otras mamás, las de los etarras encarcelados.»

"El jueves, mi ama, con una amiga, iba a una reunión de verano en Donostia, donde siempre pasa el mes de agosto. Se les ocurrió, en mala hora, coger un autobús. Iban tan tranquilas cuando en pleno trayecto un grupo de nazis encapuchados y con bates de béisbol destrozaron los cristales, echaron líquido inflamable y quemaron el autobús. Dos minutos más y hubieran ardido dentro. A su amiga, le hirieron los cristales. Ella quedó traumatizada ante la barbarie de aquellos salvajes y tuvo que ser atendida". No sé si Iñaki Anasagasti iría sedado a tope cuando pergeñó aquel célebre, iracundo artículo contra los violentos, muy rara pieza de coleccionista que contiene el párrafo que encabeza estas líneas.


Sea como fuere, incurrió en grave pecado tanto cívico como moral al publicarlo en Deia. Porque el más estricto y respetuoso silencio ante los chicos de la gasolina hubiera sido la obligación primera de Iñaki en su condición de protovíctima colateral. Así, aquella descalificación tan imprudente, tan descontextualizada, tan plagada de adjetivos precipitados, tan huérfana de referencias a las causas históricas del conflicto, estaba fuera de lugar. Y es que, tal como acaba de recordar ese miembro anónimo (¿iría también encapuchado?) de la dirección del PNV, "es mejor que las viudas [y los huérfanos y los padres y los hermanos y los mutilados y los secuestrados y los extorsionados y los amenazados y los escoltados y los exiliados y los desquiciados] no hablen". Nadie, ni siquiera el sufrido vástago de la ama de Iñaki, debería hablar.

Las víctimas, todas, no han de hablar, pues, sin ir más lejos, podrían ofender a las otras mamás, las de los etarras encarcelados. Como Francisca Hernández, que, para escándalo supremo del partido de Anasagasti, acaba de negar nada menos que la condición de presos políticos a sus chicos. Cosas veredes, amigo Iñaki. Qué ajenas tan turbadoras novedades al claro criterio y recto proceder del obispo Setién. Qué lejos aquella radiante mañana, la del primer aniversario de Gregorio Ordóñez, cuando monseñor, indiferente, pasó de largo ante los que se manifestaban por la libertad del raptado Aldaya. Ni una palabra. Ni una mirada. Ni un saludo. Ni un gesto. Sólo aquel apretar el paso con la vista fija en el otro lado de la calle. Sólo aquel tonsurado, preceptivo, obediente, sepulcral, equidistante silencio.

Libertad Digital - Opinión

Sedados. Por Hermann Tertsch

ESTÁ claro que los peores no son los muy malos sino los indolentes, los celosos de la corrección, los obsesos de la obediencia y los cobardes. Ya no sé a quién parafraseo aquí. La frase podría haber sido del gran Ralf Dahrendorf, un aristócrata alemán por nacimiento que se convirtió en aristócrata británico por mérito y excelencia. Un auténtico príncipe del pensamiento europeo que nos dejó la pasada semana. Podía haber sido la frase también de Annah Ahrendt, de Elie Wiesel, de Isaiah Berlín, de Anna Ajmátova o Mijail Sebastian, de George Washington o Winston Churchill. Da igual. Lo que me hace inmensamente feliz es que esta frase -por supuesto no en esos términos- me ha parecido oírla o al menos la he evocado continuamente durante estos últimos días, aquí, en España, en el País Vasco, entre gobernantes españoles. Reconozco mi sorpresa. ¿Será un sueño? ¿Será una confusión de las mías? Mucho -sobre todo la experiencia- sugiere que podría ser así. Que a las grandes palabras pronto seguirán las eternas miserias. Que las mezquinas componendas de indolentes, correctos, obedientes y cobardes convertirán en espejismo este despliegue de gallardía al que hemos asistido con motivo del asesinato de Eduardo Puelles.

Son muchas las incógnitas. ¿Cómo es posible que un inspector jefe de Indautxu conocido por todos en Arrigorriaga y por supuesto por las sucesivas camadas pardas, amenazado desde hace veinte años, aparcara su coche en la puñetera calle? ¿Se sentía tan seguro? ¿Lo hacía por ahorrar? ¿Por falta de medios de un Gobierno cuyos miembros viajan en aviones militares hasta a la pedida de mano de su tía Clota? ¿Cuántos merlines puede pescar el jefe de nuestros servicios secretos (CNI) por aguas africanas con el alquiler de un garaje vigilado, o dos o tres si hacen falta? Otro día hablaremos de horteras depredadores. De personajes de mal chiste manchego que manejan toda la información secreta de nuestro Estado. De la catadura de individuos a los que no prestaríamos un coche y manejan nuestros datos, nuestra seguridad y nuestra hacienda que, por supuesto, es la suya.

Hoy hablamos de Arrigorriaga, de las dignísimas palabras que se han podido escuchar estos días en este país habitualmente sedado. Sedado no por el doctor Montes por supuesto, ni en una de esas muertes tan dignas que se inventan nuestros apologetas de la eutanasia, ni en un aborto de una menor que se nos presenta como un «lifting» o unas tetas mejoradas. Mis reservas son infinitas pero mi emoción por lo vivido estos días también. Los moralmente sedados de los nacionalismos, de la indolencia y la capitulación, han visto que en España pueden pasar cosas que hasta a ellos podría llevar a recuperar la lucidez y la dignidad.

ABC - Opinión

Cuando las falsedades del debate nuclear alimentan la confusión. Por Vidal Coy

Lo que más sorprende de un asunto de profundidad económica y trascendencia política y social es la premura, por no decir precipitación, con que se ha planteado públicamente la disyuntiva de cerrar o mantener abierta por otro periodo añadido la central nuclear de Santa María de Garoña, al margen de la campaña pro-nuclear que desde hace muchos meses se desarrolla. La confusión sobre las intenciones gubernamentales y su verdadera política socioenergética es la sensación hoy primordial.

Se diría que el Gobierno ha estado pensando en las musarañas desde que asumió sus funciones, dando por hecho que el cierre iba a ser una mera concreción del programa electoral del PSOE, sin que nada ni nadie se manifestara no ya en contra sino simplemente dubitativo. Sabemos fehacientemente que ese cálculo era falso, pues en el seno del mismo Ejecutivo hay quienes no son partidarios de cerrar Garoña o, por lo menos, de no decidirlo ya y prolongar la vida de la central.

El resultado es que, salvo quienes estamos decidida e históricamente en contra de la energía nuclear, hay muchas voces, cada una representando sus legítimos intereses -y alguno, dicen que el del Estado, como el CSEN­-, que cuestionan ahora la conveniencia de que Garoña inicie su proceso para dejar funcionar.

Incluso desde el punto de vista de la oposición sociopolítica a la energía nuclear, parece palmario que no se han hechos los deberes para que la conversión pretendida de una España parcialmente nuclear a otra energéticamente renovable fuera sin muchos problemas. ¿Cómo se explica, pues, que la población de los aledaños de Garoña esté decididamente a favor de la continuidad de la central? Sencillamente, porque no se les ha convencido con actuaciones reales y concretas de que puede haber otros medios de creación de riqueza para los menos de diez mil habitantes cuyo bienestar económico está relacionado con la instalación.

Ni se les ha convencido de que hay vida después de Garoña (quizá más) mediante una reconversión del tejido productivo. Claro, que esto último lleva tiempo. ¿Pero acaso no lo ha tenido el actual Gobierno en los años que lleva al frente del Estado? Indudablemente, ha habido tiempo y lugar para ello, sobre todo si tenemos en cuenta que, salvo el paréntesis de ocho años de Aznar, la suma temporal de ejecutivos socialistas contrarios, por lo menos teóricamente, a la extensión de la energía nuclear en España es de 19 años, desde 1982.

Resuena en el fondo el eco de otro falso debate en el que la actitud de quien ahora gobierna ha sido sino idéntica, sí al menos parecida. No es otro que el de los trasvases, en el que se adoptó una postura radicalmente correcta -eliminar el del Ebro-Segura del Plan Hidrológico Nacional-, pero no las actuaciones consecuentes: apuestas decididas, claras, explicadas y firmes por las alternativas hídricas subsiguientes al no-trasvase. Una vez escribí en este mismo medio algo titulado “Muerta Narbona, vivan los trasvases”. Pues eso. Y ahora estamos en el debate de si es viable, o no, un trasvase desde el Tajo en Villacañas (Extremadura) hasta el canal Tajo-Segura en La Roda (Albacete) para alimentar el caudal del Segura (Murcia, fundamentalmente).

Como es igualmente falso el debate de si la energía nuclear es “limpia”, porque no produce dióxido de carbono. Efectivamente, de eso no hay en el paquete nuclear. Pero hay unos residuos que no se conoce cómo eliminar, si acaso se pudiera, y que dejaremos en herencia a decenas de brotes de nuestros respectivos, por individuales, árboles genealógicos.

En el caso concreto de Garoña, quienes estamos en contra de su continuidad productiva argumentamos que su aportación porcentual al input energético estatal es mínima. Por desgracia para quienes así argumentamos, no hay respaldo oficial, que debería haberlo, para tal argumento. Porque ¿cómo podría explicar el órgano colegiado que es el Gobierno sus recientes restricciones a la expansión de la producción de energía solar fotovoltaica, fuente limpia y “opuesta” a la nuclear?

Sorprende, por demás, ese corte precisamente en vísperas, como quien dice, del deadline de Garoña, después de casi una década de expansión de la energía solar que nos ha colocado casi en lo alto de la lista de países productores de energías renovables. Otra cosa no, pero hay razones suficientes para estar confuso, al menos en cuanto a la actual política energética se refiere.

el confidencial - Opinión

El Odio. Por Alfonso Ussía

En esa mirada ennegrecida por el odio se reúnen las respuestas de su vida. Su biografía ha sido permanentemente manipulada por los imbéciles que lo confunden todo. El autor madrileño Alfonso Sastre se movió de maravilla en los círculos falangistas y vencedores de la Guerra Civil. A su íntimo amigo y tocayo Alfonso Paso no se le ha perdonado su pertenencia a las llamadas «derechas». A él se le han concedido todas las amnistías por ser amigo, partidario, apoyo constante y refugio de la ETA. Hasta Gustavo Pérez-Puig, en sus tiempos de director del Teatro Español de Madrid y de nada escondidos ideales políticos, le montó una de sus obritas en el gran teatro municipal siendo Alcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano. De perseguido, nada. Un mimado por los complejos y las inseguridades de quienes despreciaba. Se casó con una mema, Genoveva Forest, cuya casa compartida con Sastre, se hizo base logística etarra para planificar el atentado de la cafetería «Rolando», sita en la calle del Correo de Madrid, en la que murieron asesinados doce inocentes.

Amigos los dos, Alfonso Sastre y Genoveva Forest, de todos los altos dirigentes de la banda terrorista, «Argala» incluido. Hoy, Alfonso Sastre se ha convertido en un simple y elemental propagandista de la ETA, que firma sus amenazas en el diario «Gara» y ha hecho de su deteriorada capacidad intelectual un bazar del odio, de la depresión que su pasado le causa, de la frustración que su vanidad le recuerda. A sus ochenta años, este pobre individuo, ensalzado durante décadas por la crítica oficial de la retroprogresía, nos revela el patético camino hacia su propia destrucción. Su mirada es una ennegrecida asignatura de rencor, de pudrimiento, de venganza no se sabe contra quién ni contra qué, de ridículo, de necedad, de chochez y lo que es peor, de júbilo ante la barbarie. Pero no tiene sitio en su mirada la expresión del júbilo, porque son tantos y tan variados los odios acumulados, los pasos perdidos, las vanidades degradadas, que nada le queda por ofrecer excepto su tributo a la barbarie y su dependencia de los canallas. Cuando Alfonso Sastre muera, nadie tendrá que cerrarle los ojos. La mancha negra del odio es también clausura.

Publicaba el domingo en ABC un dibujo prodigioso, tremendo, estallante, el genio. El genio es el de siempre y no precisa ser identificado, pero lo hago. Antonio Mingote. Unos terroristas encapuchados, cumplido el asesinato de Eduardo Puelles, hablan de sus cosas. «No hay que preocuparse porque nos llamen asesinos. Siempre nos quedará el Tribunal Constitucional». Eso. El mismo Tribunal que no quiso ver en Alfonso Sastre todo el lastre ignominioso de su pasado y permitió que los cómplices del crimen tuvieran la oportunidad de formar parte del Parlamento europeo. El dibujo es irreal, porque a ningún asesinado de la ETA y a nadie de su entorno se le puede ocurrir un editorial de catorce palabras como a Antonio Mingote. No condenar el terrorismo no significa apoyar el terrorismo, dicen los magistrados. Pero amenazar al «Lehendakari» con más dolor en el futuro, sí es amenazar desde el terrorismo y a través del periódico del terrorismo. No obstante, déjenlo estar. Ya no es nada. Alfonso Sastre es una patética sombra de ennegrecido odio. Una caricatura soez de la tragedia, un final abrazado al fracaso.

La Razón - Opinión

PNV: insultar a las víctimas y arropar a los asesinos

«El PNV aparenta firmeza antiterrorista y se postula en Madrid como el interlocutor juicioso y confiable, cuando lo cierto es que se encuentra en posiciones muy parecidas a las de los batasunos más recalcitrantes»

Para nadie medianamente bien informado es un secreto que en el nacionalismo no hay moderados. Ni en el catalán, ni en el gallego ni, por supuesto, en el más bizarro de todos ellos: el vasco. Tanto los melifluos miembros del PNV, que hasta ayer pastoreaban del presupuesto en el Gobierno regional, como la bronca izquierda abertzale son dos variantes del mismo radicalismo que actúan como un frente unido e inquebrantable cuando toca. Y suele tocar siempre en las mismas circunstancias. Cuando se producen detenciones de etarras y cuando esos mismos etarras asesinan, secuestran o extorsionan. Viene siendo así desde el principio de los tiempos, es decir, desde hace unos 30 años, que es lo que dura la glaciación nacionalista en el País Vasco.


El asesinato del policía nacional Eduardo Puelles la semana pasada mediante una bomba lapa ha vuelto a poner a cada uno en su sitio. En un lado, a los que, como Puelles, combaten y abominan del terrorismo; en el otro, a los que lo toleran, lo alientan o se valen de él como arma política indeseable pero necesaria para conseguir el fin último, que no es otro que alcanzar la soberanía plena de esa Euskalherría fantasmagórica que tanto se prodiga por los mapas meteorológicos de los medios adictos al nacionalismo. Así nos encontramos con que el entorno de la ETA, personificado esta vez en el dramaturgo Alfonso Sastre, candidato estrella de Iniciativa Internacionalista en las pasadas elecciones europeas, justifica a los asesinos y repite los latiguillos habituales de Batasuna. Una reiterativa infamia que invierte los roles poniendo al verdugo en el papel de víctima, y a la víctima en el de verdugo.

A pesar de que la mentira revolucionaria de los portavoces filoetarras es tan insistente y nauseabunda, nos hemos terminado acostumbrando a ella. Hasta el extremo de que esta gentuza siempre dispone de altavoces para hacerse oír, y no precisamente dentro de la prensa que le es afín. Como muestra el botón de la entrevista supuestamente cómica que la Sexta le dedicó a Arnaldo Otegui hace pocos días. La ventaja de los proetarras es que son directos en sus manifestaciones y no recurren al artificio retórico. Están con la ETA, comparten sus fines y sus medios y cuentan con un arsenal de sofismas en los que apoyan sus inicuas convicciones. Nadie puede llevarse a engaño, y menos aún el Gobierno de España, empeñado como estuvo, pese a todo, en negociar con ellos durante toda la última legislatura.

No sucede lo mismo con el PNV y su gastado disfraz de cordero. Aparenta firmeza antiterrorista y se postula en Madrid como el interlocutor juicioso y confiable, cuando lo cierto es que se encuentra en posiciones muy parecidas a las de los batasunos más recalcitrantes. La diferencia con ellos es que saben disimularlo y se enredan en la aparatosidad más pomposa para tratar de ocultar lo que de verdad sienten. Para el PNV la víctima no existe, es el desagradable resto de una acción política que, o es vergonzosamente ninguneada o, según los casos y la necesidad, se convierte en objeto de velados vituperios. El terrorista para ellos no es un asesino a secas, sino parte de un conflicto, del mismo conflicto con el que se llenan la boca los proetarras. En este trastocado orden de cosas la violencia no es violencia sino manifestación externa de algo que requiere una solución que, irremediablemente, pasa por ellos.

La postura frente a esta hidra de dos cabezas, una que muerde y otra que no, es incomprensible. Se condena a una de ellas mientras se tolera a la otra como mal menor negando incluso su naturaleza anticonstitucional y antidemocrática. Pero la realidad es terca, no sabe de componendas y se niega a complacer a los bienpensantes que, para tranquilizar su conciencia, quieren creer que el nacionalismo tiene una veta positiva y dialogante. Pero no es así. La disfunción intelectual y emotiva que caracteriza a cualquier nacionalismo irredentista como el vasco sale a flote en cuanto tiene ocasión de hacerlo. Entonces se autorretrata y su presunta bondad queda en burda ignominia.

Libertad Digital - Editorial

El PSOE desbarra en Pamplona

NINGUNA explicación sirve para disculpar a los socialistas navarros de haber votado junto a Acción Nacionalista Vasca dos mociones contra la alcaldesa foralista de Pamplona, Yolanda Barcina. Aunque se tratara de mociones propuestas por Nafarroa Bai, una coalición de formaciones nacionalistas, los socialistas sabían que sólo si ANV sumaba sus votos a los suyos podían derrotar a Unión del Pueblo Navarro, que cuenta con trece concejales en el Ayuntamiento pamplonés, frente a los catorce del PSN, Nafarroa Bai y ANV. Por tanto, ningún portavoz del PSOE o del PSN puede escudarse en que su partido no puede controlar los votos de ANV, un grupo declarado ilegal por su integración en ETA. Los socialistas navarros se han equivocado por completo, no sólo porque hay una razón ética para no votar nunca lo mismo que ANV -razón que no habría que aclarar a ningún demócrata-, sino porque no habían pasado ni 72 horas del asesinato de Eduardo Puelles. Los proetarras de ANV se negaron a repudiar este horrible crimen, motivo suficiente para que los concejales socialistas del Ayuntamiento de Pamplona renunciaran a cualquier moción que implicara el apoyo de un partido ilegalizado.

Además, por si fuera poca la indignidad de sumar votos con ANV, las mociones aprobadas son de las que agradan a la izquierda proetarra y al nacionalismo en su conjunto. Una insistía en el cese del jefe de la Policía Municipal de la capital navarra, un funcionario conocido por su intensa actividad contra los grupos de apoyo a ETA, y advertía a Yolanda Barcina de que en dos meses llegaría la reprobración, lo que sólo será posible si de antemano los socialistas aceptan los votos de los dos concejales de ANV. La otra moción, también propuesta por Nafarroa Bai, amparaba la petición de la plataforma «Gora Iruñea» de que se le cediera espacio para sus «actividades lúdicas y culturales». Desde hace tres años, el Ayuntamiento de Pamplona suprimió las «barracas políticas» en San Fermín porque se habían convertido en puestos de recaudación para los presos de ETA y sus familias. Los matices de los socialistas navarros sobran, porque no pueden justificar una coincidencia, siquiera esporádica, con un partido ilegal y proetarra como es ANV. No es admisible que unos socialistas, los vascos, apuesten inequívocamente por estar contra ETA, y que otros socialistas, los navarros, sean capaces de coincidir con ANV y definir opciones futuras contra Yolanda Barcina que sólo son viables si vuelven a tener los votos de esta formación proetarra.

Las últimas elecciones forales y municipales en Navarra fueron traumáticas para los socialistas, obligados a hacer lo que debían, facilitar un gobierno de UPN, y no lo que querían, pactar con Nafarroa Bai. La opinión pública apreció favorablemente esta decisión porque habría sido irresponsable franquear al nacionalismo panvasquista la entrada en los gobiernos foral de Navarra y municipal de Pamplona. Pero el coste de esa decisión no justifica hacer oposición con los votos de los proetarras. La moción que anuncia la reprobación de Barcina debe ser desautorizada expresamente por la dirección nacional del PSOE porque implica contar de antemano con ANV para ganar la votación y es una incongruencia con la claridad del discurso pronunciado por el lendakari López ante el cadáver de Eduardo Puelles.

ABC - Editorial

lunes, 22 de junio de 2009

¡No se quieren enterar!

¡Eso es, "con alegría"!

Oportunistas de lo imprescindible. Por Arturo Pérez Reverte

No hace mucho, en una de esas cenas con Javier Marías queZ a veces nos sirven a uno o a otro, luego, para teclear un artículo que resuelva los respectivos compromisos semanales, comentábamos un hecho pintoresco que suele darse entre los comentaristas culturales a la hora de hablar de libros y autores. Un título, un nombre olvidados por completo o de los que nadie hace caso, incluso escritores despreciados o desconocidos por quienes se dicen árbitros de las bellas letras, se ponen de moda con un centenario, una película o una reedición oportuna. Entonces, buena parte de aquellos a quienes nunca oíste hablar de tales títulos o autores emiten alaridos entusiastas, cantando sus excelencias y colocándoles la etiqueta imprescindible. Que es el adjetivo que ciertos esnobs de la tecla, con alborozado entusiasmo de conversos, reservan indefectiblemente para libros o autores de los que no se habían ocupado antes, en su vida. Además, ellos nunca leen, sino que releen. «Estoy releyendo –escriben, imperturbables– a Ian Fleming. Un autor imprescindible.» Sorprende, por otra parte, que si tanto aprecian a determinado escritor, nunca hasta hoy le hayan dedicado una línea, y se acuerden de él sólo cuando una editorial prestigiosa o una edición afortunada lo ponen en primer plano. Pero quienes se lo montan de posar como culturillas exquisitos –Lo que podría escribir y no quiero, o cosas así– nunca recomiendan libros imprescindibles antes de que lo sean. Sería arriesgarse demasiado.

Comentaba esto con Javier, como digo, mientras despachábamos sendos filetes empanados. No solemos hablar de literatura propia ni ajena, pero esa noche íbamos por ahí. Yo mencioné a Roberto Bolaño. Como ya dije alguna vez en público, es un autor que me parecía –a mí, no a Javier– increíblemente avinagrado y aburrido cuando estaba vivo, y me lo sigue pareciendo muerto. Lo de avinagrado se explica porque en vida nadie le hizo caso ni compró sus libros; eso lo malhumoró mucho y solía meterse con otros autores como si ellos tuvieran la culpa. El caso es que, con el filete empanado a medias, puse a Bolaño como ejemplo. Aparte de que a mí me guste o no, dije, tiene guasa el asunto. Lees algunas columnas actuales de animadores culturales españoles y resulta que Bolaño es imprescindible. Eso, casualmente, ahora que su agente literario le ha montado una bestial promoción post mortem nulla voluptas en Estados Unidos. Podían haberlo dicho cuando estaba vivo y sin agente, digo yo. Ayudándolo a vender más libros y a tener menos mala leche.

Pasamos luego a hablar de otros autores que ciertos caraduras que hoy pretenden barajar la literatura ninguneaban o infravaloraban no hace muchas décadas: Stevenson, Conrad, Simenon, Eric Ambler, Budd Schulberg, Le Carré, Stephan Zweig, Schnitzler, el barón Corvo, Joseph Roth y otros. Autores, todos ellos, poco estimados entonces en España, o incluso insultados directamente, como era el caso de Zweig, novelista considerado menor hasta hace cuatro días; y que, a quienes descubrimos su Partida de ajedrez y sus obras completas en Editorial Juventud a finales de los años sesenta, nos causa mucha hilaridad que ahora no se le caiga a nadie de la boca. O de Conrad, cuyo Espejo del mar tradujo Marías hace la tira, cuando algunos tontos del ciruelo todavía consideraban al polaco sólo un aseado escritor de novelas marineras, y juraban que lo que había que leer era El Jarama, del por otra parte respetable Sánchez Ferlosio, o la imprescindible –permitan que ahí sí que me tronche– Larva, de Julián Ríos.

A los postres puse un ejemplo casual. Imagínate, dije, a un autor al que nadie haga caso. Poco conocido y leído. Traven, por ejemplo. Escritor maldito, marginal, autor de El barco de la muerte y Lo conocemos desde hace al menos treinta años y nos gusta a los dos. O, por lo menos, a mí. Pero aquí ningún periculto de suplemento literario lo menciona jamás, ni recomienda sus libros. Pregunta por él en una librería. No existe. Pues apuesto la tecla Ñ a que si mañana aparece un libro suyo en una buena editorial, una docena de pavos que no han leído a Traven en su puta vida se descolgarán con encendidos elogios. Para eso está Internet, para documentarse. Yo, lector de Traven de siempre. Voy a explicarles quién es. Etcétera.

Y bueno. El ejemplo era casual, como digo. Pillado por los pelos. Pero lo cierto es que profeta en España puede serlo cualquiera. Tres semanas después de la cena con Javier, la interesante y prestigiosa editorial Acantilado publicaba El tesoro de Sierra Madre. En el acto, como era de esperar, llovieron columnas y comentarios. Traven, naturalmente. Qué me van a contar a mí, a estas alturas. Traven esto y lo otro. Traven y yo. Travenólogo como soy, desde pequeñito. Con una palabra –nunca la habríamos adivinado– repitiéndose en cada artículo: imprescindible.

XL Semanal

El coraje de la viuda y la firmeza del lehendakari. Por Antonio Casado

Lo de Paquita y lo de López. Por ese orden. Porque en esta ocasión la sociedad, la magullada sociedad vasca, fue un paso por delante de los políticos y sus lugares comunes. En esta ocasión se acortó la distancia. Entre la valerosa dignidad de Francisca Hernández, la viuda del policía asesinado el viernes pasado por ETA, Eduardo Puelles, y el enérgico discurso de un lehendakari que fue creíble por primera vez en 30 años.

No es la primera vez que una víctima del terrorismo nos da una lección de dignidad. Recordemos a la familia de Miguel Ángel Blanco, a la del profesor Tomás y Valiente, a Eduardo Madina (felizmente vivo y con una enorme proyección). O, más recientemente, a Sandra, la hija del ex concejal socialista de Mondragón, Isaías Carrasco (marzo 2008). Pero sí es la primera vez que un lehendakari deja muy claro que está de parte de los que mueren (“uno de los nuestros”) y que los que matan se han quedado sólo para ser carne de presidio: “Si ellos nos enseñan el camino del dolor, nosotros les enseñaremos el camino de la cárcel”.

Mire usted por donde, los terroristas también nos han enseñado el camino de la unidad. A su pesar. Este fin de semana ETA hizo el milagro de la unidad sin esfuerzo de todos los demócratas y el reencuentro de Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, después de la autodestructiva Legislatura pasada. Unidad política, y también policial, expresada en esa luminosa imagen del féretro a hombros de policías nacionales, ertzainas y guardias civiles. Unidad representada por el lehendakari Patxi López y su contundente discurso: “Se acabó la impunidad y la arrogancia de los del otro lado de la capucha”. Terrible. Es tanto como reconocer que hasta ahora la impunidad y la arrogancia formaban parte del paisaje vasco.

Impresionante el testimonio de la viuda. Coraje, pasión, emoción, sentimiento, en el sencillo desahogo de Paquita, pero también había una carga de razón y de sentido común que se habrá hecho insoportable para más de un gobernante o dirigente político. Qué lección para quienes en el País Vasco todavía tropiezan con dificultades expresivas cuando se trata de desagregar el asesinato de la política. No solo expresivas. En vísperas del asesinato de Puelles, Arnaldo Otegui, cabeza visible de ese mundo nacionalista identificado con las aspiraciones políticas de la banda terrorista, declaraba por enésima vez que ETA nunca podrá ser derrotada policialmente mientras persista el “conflicto” causante de la existencia de ETA. Y entretanto, sufrimiento para todos, anuncia -¡vaya novedad!- Alfonso Sastre, el número uno de la reciente lista europea de los amigos de Eta, por cierto, tan repudiada en las urnas como en las comisarías policiales.

De todos modos, no es lo mismo el auspicio de la derrota policial en boca de un gobernante, o un político, que en boca de la viuda de un policía asesinado. Su valiente desahogo verbal del sábado, junto a sus hijos y ante las 50.000 personas que se manifestaron por el centro de Bilbao, nos puso un nudo en el pecho. Pero las lágrimas no pudieron anegar la lucidez de sus palabras: “Lo único que han conseguido es dejar dos huérfanos y una viuda. No van a conseguir nada más porque hay, gracias a Dios, mucha más gente como mi marido, ¡mucha! Y no van poder con ellos ¡Cada día van a salir más y más!”.

De momento, el ministro del Interior debería enmarcar estas emocionantes pero verdaderas palabras y colocarlas en todos los edificios oficiales. Recogen con absoluta fidelidad, en una metáfora perfecta, la operación de legítima defensa en la que está embarcado el Estado frente al absurdo desafío del absurdo fascismo provinciano que denuncia con tanta sencillez la esposa del enésimo servidor público asesinado en nombre de Euskadi.

Pero Euskadi ha dicho basta. Hace mucho tiempo que la gente honrada y decente de Euskadi (“Aquí se puede vivir muy bien porque hay mucha gente muy decente y muy honrada”, decía Paquita) le ha dicho no a ETA. Se lo ha vuelto a decir en una multitudinaria expresión de protesta por el último asesinato de la banda: “ETA, no, por la libertad”.

el confidencial

Insana anacronía. Por Gabriel Albiac


ETA nace en el punto de intersección de dos milenarismos. Caduco uno: el nacionalista. Emergente el otro: la gran marea que, tras el sesenta y ocho, iba a llevar a toda una generación europea a bordear el abismo, y a una parte excesiva de ella a ser por él tragada. Con los ojos de aquellos años, el componente nacionalista no era -no podía ser- más que anacronismo residual y un tanto cómico, llamado a ser necesariamente diluido en la apocalíptica fantasía que en aquellos años lo envolvía todo: la de una esperanza revolucionaria que muy pronto acabaría por revelarse como nueva suplencia de la providente fe en el reino de este mundo.

Pero todos nos equivocamos. Pasaron los años de la epopeya izquierdista. Demasiados, en toda Europa, dieron con su biografía en el horrible manicomio del terror; en el terror aniquilaron y se aniquilaron. Cerrado el ciclo, a final de los setenta, los más lúcidos entendieron la catástrofe que arrastra consigo toda fantasía apocalíptica. No es la primera vez que eso sucede. La tentación utópica es cicatriz incurable del inconsciente humano: deseo fallido de un mundo sobre el cual primen el sentido y la redención consumada de la especie. De un modo muy exacto, que todos los estudiosos conocen, la teoría política moderna nace, con Maquiavelo y Guicciardini, del frío constatar hasta qué punto el final de las utopías es necesariamente un incremento extremo del dolor a cuya supresión sueñan haber encaminado su proyecto. En el crepúsculo del siglo quince florentino, Savonarola soñó hacer en su ciudad eso: reino de Dios, en el cual se anticipase el cielo. Y Florencia se desmoronó en su sima más honda. Nunca más la utopía, exige Maquiavelo. La santidad, en política, medita Guicciardini, sólo construye infierno.

El milenarismo izquierdista de los años setenta se extinguió. Sabemos hoy, gracias a los prolijos archivos del Este, que, si un regusto revenido de aquello fue retornando en los ochenta, lo era sólo como apéndice de las redes de inteligencia soviéticas en los pasajes terminales de la guerra fría. Lo de Alemania fue lo más trágico, sin duda. Pero Alemania era la línea de frente en aquella guerra. El modo en que los jóvenes terroristas de la RAF de Baader y Meinhof fueron marionetas milimétricamente manejadas por los servicios secretos del Este, y el modo en que por ellos fueron entregados a sus homónimos del otro lado tras caer el muro, figura entre los ejercicios más crueles, más cínicamente crueles, de un tiempo marcado por el universal engaño.

Disponemos hoy de documentación exhaustiva: es la ventaja cuando un imperio cae y hasta los más oscuros archivos pueden ser comprados. A mí me escalofría particularmente, esa nota manuscrita por la cual Brezhnev autoriza, en abril de1974, al KGB para que integre en su estructura al FPLP palestino. No sólo porque el FPLP haya sido una de las más eficaces máquinas de asesinar en la Europa de los años setenta, sino porque el FPLP fue el puente entre terrorismo europeo y terrorismo en el Cercano Oriente. Y, en buena parte, el proveedor en armas y campos de entrenamiento para esa generación suicida que, en la vieja Europa, soñó paraíso y alumbró tinieblas. Y pereció.

Todo cuanto confluyó en el nacimiento de Eta se ha extinguido. El franquismo, por supuesto. La guerra fría. El Este. Del retórico fervor en inminentes amaneceres de luz y de hombre nuevo, queda sólo el grotesco caudillismo de Castro en Cuba. Hasta el nacionalismo mesiánico se vino abajo en el Ulster. Hoy, Eta es una rareza fuera del tiempo. ¿Qué maldición exige a esa pobre tierra vivir y morir en la anacronía?

ABC - Opinión

El PNV no digiere el cambio en el País Vasco: "Es mejor que las viudas no hablen"

"En esas circunstancias no se puede dejar el discurso a la viuda. Fue una situación durísima. La mujer lo mezcló todo. Hizo referencias muy duras a las familias de los presos. Supongo que estaría sedada a tope. Eso lo tienen que cuidar. Es mejor que las viudas no hablen". Así de descarnado -y escocido- habla un miembro de la Ejecutiva del PNV. La manifestación de Bilbao, las palabras de Patxi López y la voz potente de la viuda de Eduardo Puelles, flanqueada por los dos huérfanos, son la imagen del cambio posible en el País Vasco. Y el PNV no quiere ni oír hablar de eso.

El discurso pronunciado por el lehendakari Patxi López al término de la multitudinaria manifestación de repulsa a ETA celebrada el sábado en Bilbao le parece "excesivamente épico" a la dirección del PNV.

Pero lo que más rechazo ha despertado entre los líderes del partido nacionalista, según informa Tomás Bárbulo en El País, es que los organizadores de la marcha cedieran el micrófono a Francisca Hernández, la viuda de Eduardo Puelles, asesinado el viernes por la banda terrorista con una bomba lapa colocada en su coche.

Las palabras de la viuda han escocido a los miembros del PNV. Pueden evidenciar que ha llegado la hora de que las víctimas de ETA tomen la palabra y la sociedad civil vasca se rearme moralmente contra ETA.

Un miembro de la ejecutiva del PNV ha expresado así sus críticas a este periódico: "En esas circunstancias no se puede dejar el discurso a la viuda. Fue una situación durísima. La mujer lo mezcló todo. Hizo referencias muy duras a las familias de los presos. Supongo que estaría sedada a tope. Eso lo tienen que cuidar. Es mejor que las viudas no hablen".

¿Y qué es lo que dijo la valerosa viuda que hay que acallar?
"Son asesinos, no son políticos, no son presos políticos, eso es mentira. Que no vengan sus familias pidiendo dinero para ir a verlos porque son presos políticos. No. Es mentira, son asesinos".
Dio con su dardo en el centro de la diana del "conflicto", que llaman los nacionalistas. Les desmontó de un mazazo toda su mitología montada a los largo de décadas.

La era Patxi López puede suponer que la libertad y la democracia se instalen de pleno en el País Vasco. Una señal es que la consejera de Educación del Gobierno vasco, Isabel Celaá, pidió ayer, en la celebración del Araba Euskaraz en Oyón (la fiesta de las ikastolas alavesas para promocionar el euskera) que en las aulas de Euskadi "se respire empatía y solidaridad" con las víctimas de ETA.

Lamentablemente, suenan las balas en el País Vasco, pero la música nacionalista que siempre ha acompañado a los atentados se oye cada vez más tenue y desafinada.

Periodista Digital

Aído despilfarra 1,4 millones en un teléfono para contribuir a su "otro modelo de masculinidad"

El Ministerio de Igualdad quiere centrar ahora su acción en los hombres. Tal y como anunció la ministra, Bibiana Aído, al inicio de la legislatura, hace ahora un año, el Ministerio habilitará un teléfono para hombres. Además, cumplirá los plazos previstos, puesto que se anunció para 2009. Sin embargo, no se trata, como dijo en un principio, de un teléfono para maltratadores que quieran «canalizar su agresividad», sino de una línea 900 y de un servicio de información por internet para varones con «dudas» sobre sus relaciones de pareja. Total de la factura: 1,4 millones de euros.

El incumplimiento de órdenes de alejamiento y la falta de seguridad de las mujeres amenazadas parecen quedar en un segundo plano: ésta es una de las recetas con las que el departamento que dirige Aído pretende reducir la sangría de mujeres asesinadas por sus parejas y ex parejas, según informa La Razón.

La Subsecretaría del Ministerio de Igualdad publicó la semana pasada en el Boletín Oficial del Estado el anuncio de la licitación del «servicio telefónico y on line de información y orientación en materias y cuestiones relacionadas con los hombres y la igualdad de género. El valor estimado del contrato es de 1,2 millones de euros, aunque la cantidad máxima a invertir será de 1,4 hasta 2011. En el presente año el presupuesto asciende a 234.000 euros. Serán 700.000 para 2010 y 466.000 para 2011.

El objetivo no es disuadir a los hombres violentos ni detectar casos de maltrato. En su lugar, el objetivo es «contribuir con políticas preventivas a otro modelo de masculinidad desde el que establecer las relaciones de pareja sobre unas nuevas referencias, para la cual la implicación y el compromiso de los hombres en esta lucha es imprescindible». Así lo detalla el pliego de prescripciones técnicas que regirá la contratación del servicio.

Tal y como dice el diario de Planeta en su sección El Puntazo:
De ocurrencia en ocurrencia, la ministra Bibiana Aído se va a gastar 1,4 millones de euros en un teléfono gratuito para varones «con dudas» en sus relaciones y en impulsar un «nuevo modelo de masculinidad». La violencia de género es un problema lo suficientemente grave para abordarlo desde políticas más rigurosas y eficaces. En tiempo de crisis, ese presupuesto podría ir dirigido a lo que verdaderamente importa: hacer un seguimiento sobre la falta de seguridad de las mujeres amenazadas, detectar los posibles casos de maltrato y persuadir a los hombres violentos. Pero no, se ha optado por un teléfono que los pondrá en contacto con «organizaciones de hombres igualitarios» y ofrecerá «lecturas recomendadas» sobre igualdad... Pura cosmética con unos resultados más que dudosos. Nadie ignora que la educación es vital para evitar la violencia de género, pero hay cauces más efectivos que este despilfarro.
Periodista Digital

REFERENCIA IDENTITARIA. Por Yauma

“Pujol critica a los mossos por el idioma” (La Vanguardia)

“Jordi Pujol lamentó ayer que los agentes de la policía autonómica se dirigieran cada vez más en castellano a los ciudadanos y acusó al Departament d`Interior, que dirige Joan Saura, de no dar importancia al uso del catalán por parte de los Mossos d`Esquadra. En declaraciones a COM Ràdio, el ex presidente de la Generalitat admitió que su principal objetivo es garantizar la seguridad de los ciudadanos y ser eficaz, pero consideró que también fueron creados para ser una referencia de identidad de Catalunya.
Pujol citó el ejemplo de un ciudadano catalán de origen peruano al que un agente se le dirigió exclusivamente en castellano.”


Una vez más, el Gran Honorable, tiene que romper la barrera de lo políticamente correcto, y llamar la atención, a los responsables directos de nuestro ejército nacional. Sobre un hecho concreto, objetivo, irrespetuoso y transcendente, sobre el futuro de Cataluña. Mancillando (con el hecho) ,al mismo tiempo, la historia acrónica del glorioso cuerpo armado, y de sus valores ancestrales ,basados en el nacionalismo identitario, en el ensoñamiento consciente, y el romanticismo trasnochado. No debe perderse de vista que la principal misión del elitista y bien dotado cuerpo de ejército, es la obligatoriedad de velar por el sagrado deber de mantener la jerarquización de la lengua catalana en los territorios históricos por encima de la lengua oficial española.
Por más que los políticos cuatribarrados actúen con metodología y cálculo controlado en los procesos de selección y formación de los miembros de nuestro glorioso ejército nacional, siempre se pueden producir infiltraciones y operaciones quinta columnistas capaces de trastocar, aún en los aspectos de mayor sensibilidad nacional, como es el caso de la conversación con el ciudadano catalán de origen peruano, y trabajar con la innobleza del espía y saboteador profesional al servicio de las fuerzas de ocupación extranjera. Estos elementos infiltrados inducen a otros compañeros a que hablen castellano en algunas de sus actuaciones profesionales dando lugar, lamentablemente, a la adquisición de hábitos perversos en los sistemas de comunicación con el ciudadano.

Nos ha enseñado, sin embargo, la experiencia que siempre algunos puntos quedan por atar, siempre alguna leche se derrama por el camino, siempre algún alineamiento se tuerce hacia dentro o hacia fuera, lo que, aplicado a la situación en análisis, significa que se deben tomar medidas encaminadas a corregir tales desviaciones, causantes, sin lugar a dudas, del desaguisado denunciado por nuestro amado líder.
Como primera medida, y no la de mayor importancia, el mosso número 7.541, Don Apolonio Pérez i Gutiérrez, se le ha abierto el correspondiente expediente disciplinario. Cabe la posibilidad real de suspenderle de empleo y sueldo durante un periodo de tiempo superior a dos años e inferior a tres.(Se ha contemplado como atenuante que ,Don Apolonio, es padre de tres criaturas, además tiene mujer a cargo suegra y dos cuñadas). Ha sido advertido, por escrito, qué de producirse reincidencia en el grave hecho denunciado por nuestro gran timonel será expulsado del cuerpo sin previo aviso. Otras medidas de gran importancia política se presentarán en el parlament después de las vacaciones de verano.

De todas maneras y sólo a efectos informativos, la sanción no se la quita a Apolonio ni el mismísimo San Pedro, exponemos los hechos acaecidos el día de autos.
El ciudadano catalán de origen peruano, no se corresponde exactamente con la persona implicada involuntariamente en los hechos y referenciada en el informe, peruano sí, pero catalán difícilmente, pues se trata de Don Rigoberto Magallanes Ochoa, turista originario de Lima, concretamente del elegante barrio de Miraflores, antiguo vecino del escritor Mario Vargas Llosa y compañero de juegos y juergas juveniles. Este señor, Don Rigoberto, agradece el espíritu integrador y asimilador del catalanismo cuatribarrado, pero solamente llevaba varias horas en Barcelona cuando ocurrieron los hechos.
Nada más aterrizar en el aeropuerto del Prat, terminal uno, Don Rigoberto fue llevado, casi a rastras, a un amplio salón donde una especie de juez, con barretina, hacia determinadas y extrañas preguntas a tres árabes y dos rumanos que componían una pequeña cola. Don Rigoberto pensó rápidamente en algún programa televisivo y debido a su carácter cachondo y divertido se puso en la cola hasta que le llegó el turno. Don Rigoberto hombre cultivado e inteligente, salió del paso soltando la siguiente parrafada: “En el aspecto formal, el poeta Carles Riba adaptó el ritmo de la elegía clásica al sistema silábico y acentual catalán”.
El individuo de la barretina se levantó de su asiento excitado: ¡Excelente! ¡Excelente! Y puso en las manos de Don Rigoberto un bonito diploma ornado con las cuatro barras y una fotografía del Gran Honorable en sus años mozos. “Certificat de catalanitat per a immigrants”. Con una sonrisa divertida Don Rigoberto abandonó la sala y se dispuso a tomar un taxi para que le llevará a su hotel, cinco estrellas, quería pasar diez días en Barcelona, tenía una buena posición económica, y de cuando en cuando se hacia este tipo de regalos.

El dialogo, causante de la desgracia del mosso Don Apolonio Pérez i Gutiérrez, con Don Rigoberto fue de lo más corriente, Don Rigoberto se acercó a un coche patrulla para preguntar la situación de las Ramblas barcelonesas, típico lugar para turistas despistados.
Don Apolonio, el mosso, de natural bonachón, su primer impulso fue responderle en la nostra llengua, a pesar de que Don Rigoberto había utilizado su idioma materno el español, podía haber preguntado en inglés u otra lengua, pero tratándose bajo su punto de vista de “la madre patria” le pareció lo más apropiado. El mosso en muy pocos segundos cambió de opinión y le contestó en castellano. El aspecto campechano del peruano le recordó a su tío Feliciano natural de Villanueva de los Barros e inconscientemente utilizó también el idioma de su madre la señora Dolores.
El corto tiempo transcurrido en el intercambio de palabras entre ambas personas, utilizando el español, fue suficiente para poner en marcha la poderosa máquina delatora al servicio del nacional socialismo cuatribarrado. El policía acompañante de Apolonio era agente del SIN (Servicio de Inteligencia Nacional) y rápidamente, siguiendo los protocolos habituales, pasó la información y denuncia, a sus superiores vía criptográfica digital. A las pocas horas el Gran Honorable estaba al corriente del gravísimo suceso y del comportamiento poco honroso del traidor mosso.

Nunca, nunca, jamás, este país, Catalunya, estará suficientemente agradecida al Gran Honorable. Una persona tan inteligente y sensible, dedicando su enorme talento a denunciar el comportamiento relajado de mossos y otros servidores de la patria cuatribarrada. No se valora en su justa medida por los habitantes del oasis. Este gran hombre, este honesto político, repito honesto político, en tiempos de arribistas zapateriles , tiene todo el derecho a olvidarse durante algún tiempo de su enorme responsabilidad, y hacer por ejemplo como Don Rigoberto pasarlo bien en otras tierras, conocer otras mujeres otros horizontes. Sin embargo, erre que erre, al pie del cañón, denunciando públicamente a mossos y mossas poco respetuosos con su sagrado deber. Esto es un ejemplo para las generaciones venideras, qué digo, para la eternidad.
Está visto que lo que tiene que ser, tiene que ser, y tiene mucha fuerza, no merece la pena jugar con el destino, lo que está de Dios a la mano viene. La procesión, así se decía en los antiguos tiempos, todavía está saliendo de la iglesia. Sigámosla. Amén

Cita:
“No puedo llevar un registro de mi vida por mis acciones; la fortuna las puso demasiado abajo: lo llevo por mis fantasías.”
Montaigne


El blog de Yauma

AQUELLA CIZALLA MILAGROSA. Por Hermann Tertsch

LA semana próxima unos cuantos privilegiados asistiremos en Budapest a una ceremonia que va a hacer brotar lágrimas. De felicidad y gratitud. Ese día se evocarán la vida y la muerte de millones de personas a lo largo de medio siglo de dictadura comunista, pero también algunas de las escenas e imágenes más felices y conmovedoras que la sociedad humana ha podido generar. El día 27 hace exactamente veinte años de un hecho protagonizado por dos políticos no especialmente relevantes por sus cargos, pero que entraron en la historia al darle la patada a la primera ficha de dominó que fue demoliendo en los meses posteriores todas las demás, construidas de hormigón y alambre de espino. El 27 de junio del año 1989, los ministros de asuntos exteriores de Austria y Hungría, Alois Mock y Gyula Horn, se citaron en la frontera entre ambos países, cerca de la ciudad de Sopron. Ante cientos de cámaras y un público entusiasmado, aferraron los mangos de una gran cizalla y al unirlos con fuerza cortaron un tramo de alambre de espino que discurría a lo largo de cientos de kilómetros de frontera común. Fue aquel día cuando el telón de acero dejó de existir. Era el primer hueco abierto oficialmente en la frontera que había dividido a Europa después de la Segunda Guerra Mundial. La noticia se extendió como la pólvora. Decenas de miles de alemanes orientales y checoslovacos que se hallaban de vacaciones en Hungría llamaron aquel mismo día a sus casas para decirles que no volvían. Miles de alemanes orientales que sólo podían viajar sin visado a Checoslovaquia comenzaron a llenar trenes y coches en dirección a Praga, para acercarse a aquel hueco en el muro. La capital checa se llenó de alemanes orientales que en principio buscaron refugio en la embajada de la República Federal en la Mala Strana. Cuando ésta fue rodeada por la policía checoslovaca se dedicaron a merodear por la ciudad en busca de una forma de llegar a la nueva tierra prometida que era Hungría como puerta a Occidente. Fueron días indescriptibles e inolvidables. En mi coche frente al hotel U Tri Pstrosu durmieron algunos días hasta seis jóvenes, hacinados, todos decididos a no dar un paso atrás. Alguno se ahogó por impaciencia, al desafiar a nado las violentas aguas del Danubio en la frontera eslovaca con Hungría. En la frontera de Hungría con Austria, retengo en la retina decenas de jóvenes corriendo por los campos de cereales sin que la policía húngara hiciera apenas esfuerzos por retenerlos. El 10 de septiembre, Budapest permitió la salida sin restricciones hacia Occidente a todos los alemanes orientales que acampaban en parques y jardines de todas las ciudades húngaras.

Todo podía haber sido muy distinto. El régimen de la RDA había convocado, ante la creciente crisis, a todos los miembros del Pacto de Varsovia para una acción concertada de represión y restablecimiento del orden socialista al estilo del llevado a cabo por el régimen chino en Tiananmen. Se negaron Hungría y Polonia, pero, ante todo, se negó el Kremlin de Mijail Gorbachov. El telón de acero, rajado en Hungría, había dejado de tener sentido. Dos meses después caía el muro de Berlín. La cizalla milagrosa había cambiado el mundo.


ABC - Opinión

domingo, 21 de junio de 2009

Terrassa (Sudáfrica): Queman pantalla gigante de TV en el partido de la Selección Española

Terrasa, Sudáfrica

Diez minutos antes de que comenzara el partido entre Sudáfrica y España, Terrasa se ha quedado sin poder ver el encuentro emitido por Telecinco. Un grupo de independentistas provocó un aparatoso incendio justo debajo de la pantalla gigante, provocando el desalojo de la zona e impidiendo a los vecinos disfrutar del encuentro. La Policía, que se ha encargado de apagar el fuego, investiga el incidente.

Los vecinos de Terrassa (Sudáfrica) no pudieron ver el partido de la Copa Confederaciones. Vídeo: Informativos Telecinco
Todo sobre la Copa Confederaciones
Un periódico local de Terrasa ya lo había anunciado. Algunos independentistas anunciaron que querían boicotear el acto y dejar a los vecinos de Terrasa sin poder ver en la pantalla gigante de Telecinco el partido de Copa Confederaciones.

Momentos antes de que se produjera el incendio, los radicales intentaron reventar el evento con gritos independentistas, pero no lo consiguieron. Sin embargo, justo después de que sonaran los himnos en Bloemfontein, una gran capa de humo en la zona de la pantalla provocó el pánico entre los asistentes.

Uno de los cámaras de Telecinco se acercó a la zona para ver lo que ocurría y descubrió debajo de la lona (situada bajo la pantalla) una botella de agua de cinco litros con gasolina. Desplazó todo lo que pudo dicha garrafa para evitar el incendio, pero no lo consiguió y la zona comenzó a arder.

A poco más de diez metros de distancia se encontraban los vecinos de Terrasa, incluidos numerosos menores, cuya intención era disfrutar del encuentro. Al final, la zona se quedó vacía, y después de que la Policía apagara el fuego, la pantalla tuvo que ser desmontada, privando del encuentro por fuerza mayor a la gente que había acudido a ver a la selección española.

Tras el incidente, la Policía se están encargando de investigar los hechos, aunque sospechan de un grupo concreto de radicales con los que ya han tenido más problemas.



Telecinco

Ver imágenes de los salvajes

viernes, 19 de junio de 2009

Mikel Buesa: “En el embrión concebido por dos seres humanos hay una vida humana”

Mikel Buesa, de UPyD, nos ha hecho llegar su postura personal sobre el proyecto de ley del aborto del gobierno de Zapatero.

El Catedrático de Economía del Terrorismo de la Universidad Complutense de Madrid. D. Mikel Buesa Blanco, ex-presidente del Foro de Ermua, premio HazteOír 2007 en la categoría de Sociedad Civil, y actualmente miembro de la directiva de UPyD, ha atendido la solicitud de Derecho a Vivir y nos ha hecho llegar su postura personal sobre el proyecto de ley del aborto del gobierno de Zapatero a través del siguiente mensaje:

* Desde mi punto de vista el aborto constituye una tragedia para la mujer que aborta y un fracaso para la sociedad, que no ha sido capaz de evitarlo. También considero que, tal como ocurre en la actualidad, el aborto debe ser recogido en el Código Penal y tipificado como un delito. Y de la misma manera, entiendo que ese delito debe estar despenalizado en aquellos supuestos en los que se puede entender que la colisión entre los derechos de la madre y los derechos del niño no nacido, se inclina en favor de aquella.
* La ley actualmente vigente responde a este planteamiento y ha proporcionado un marco que podríamos haber considerado equilibrado si, en su aplicación, los principios establecidos en ella no hubiesen sido bastardeados por la presión de unos negociantes de la muerte interesados en ganar mucho dinero a costa de las mujeres y de las minorías pro-abortistas que quieren establecer el derecho femenino a matar. Esta situación ha sido también propiciada por unos gobiernos autonómicos que han renunciado a ejercer sus competencias de inspección sanitaria y han dejado hacer a su antojo al negocio privado de las clínicas abortistas. Y no debe olvidarse que de esos gobiernos son responsables políticos, principalmente, del PSOE y del PP. Por ello, me parece que hay que denunciar la hipocresía de estos últimos.
* Que la ley actual haya sido reiteradamente conculcada señala que, seguramente, debería ser reformada. Pero no para establecer el derecho femenino a matar en determinados supuestos, sino para evitar que las soluciones reales a la colisión entre los derechos de la madre y del niño no nacido estén desequilibradas en perjuicio de estos últimos. Tal vez la solución a este dilema esté en la fijación de un plazo rígido e inapelable, como ocurre en una buena parte de los países que han regulado este asunto. No lo sé muy bien, pues no creo tener los suficientes conocimientos sobre el asunto. Pero, en cualquier caso, me parece que este es el debate en el que, seriamente, deberíamos estar metidos; y no en el debate radical en el que nos ha metido el Gobierno y su demagogia.
* Dicho esto, también he de señalar que nadie me tiene que convencer de que en el embrión concebido por dos seres humanos hay una vida humana. Me parace que debatir sobre esto es superfluo por más que algunos lo nieguen como coartada para reconocer el derecho femenino a matar. Más bien, insisto, lo que se ha de discutir es acerca de los límites morales y jurídicos en los que se ha de desenvolver la solución al dilema entre los derechos de la madre y los del hijo no nacido.
* Comprendo que este asunto levante pasiones. Pero muchas veces la pasión no es buena consejera cuando a lo que nos enfrentamos es a un asunto cuya solución siempre constituirá una tragedia y un fracaso.

Desde Derecho a Vivir agradecemos el mensaje y la opinión de D. Mikel Buesa, que responde a la solicitud realizada desde esta plataforma.
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La Rosa de Rialp

Electric Light Orchestra - Strange Magic