martes, 5 de mayo de 2009

El sesgado universalismo de la justicia española

Este es el universalismo de la justicia española. Un universalismo caprichoso que responde más a criterios ideológicos que jurídicos y que no le hace ningún bien a la justicia, ni a la diplomacia, ni a España."

¿Quiénes somos nosotros para arreglar la casa ajena cuando tenemos que arreglar tanto en casa propia?". Podría elaborarse más el planteamiento de Carlos Dívar, presidente del Tribunal Supremo, pero no exponerse de un modo tan claro y contundente como lo hizo este lunes en una declaración pública. Es en la fuerza de lo obvio donde radica su originalidad. Asistimos en España a una crisis judicial de primer orden, cuyo síntoma más visible es el malestar general con el estado de la justicia, mientras algunos jueces se empeñan en abrir peregrinas causas que poco o nada tienen que ver con la jurisdicción española, que es la que a ellos les compete.


La jurisdicción universal, un concepto jurídico muy reciente y bastante desconocido, podría resultar razonable siempre y cuando afectase a los intereses de súbditos españoles en el extranjero que, como bien ha indicado Dívar, no hayan sido suficientemente protegidos más allá de nuestras fronteras. Pero de ahí a convertir la jurisdicción universal en una suerte de salvoconducto para incoar causas internacionales y con cualquier pretexto hay un trecho considerable. Demasiados puntos negros tiene la justicia en España como para que sus administradores se dediquen a ir de justicieros por medio mundo.

Baltasar Garzón, el eterno juez estrella cuya ansía de notoriedad es sobradamente conocida dentro y fuera de España, es quizá el representante más distinguido de esta justicia universal ejercida desde un juzgado de Madrid. Pero no es el único ni el más sangrante. Otro juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, ha emprendido una campaña judicial contra el ejército de Israel por un bombardeo selectivo de éste sobre la casa de un líder de Hamas en un barrio de Gaza allá por el año 2002. De nada ha servido que el propio fiscal de la Audiencia haya pedido que se archive la causa por considerar que España no puede actuar como una "tercera instancia penal" en el caso. Andreu sigue en sus trece provocando incluso un conflicto diplomático con el Gobierno israelí.

Andreu, ocupado en arreglar en casa ajena descuidando el lamentable estado de la propia, se escuda tras el Convenio de Ginebra para juzgar un asunto que ni va ni viene con la justicia española. Y no sólo eso, todo el caso del ataque a Gaza apesta a las consignas clásicas de la izquierda antisemita. La causa, nacida de la denuncia de una ONG palestina, involucra actualmente a siete militares israelíes incluido el ex ministro de Defensa Benjamin Ben-Eliezer, pero en origen incluía al entonces primer ministro Ariel Sharón, objetivo predilecto de la última hornada de judeofobia. Contrasta además el celo de Andreu en investigar al ejército israelí cuando ni él ni ningún otro juez se han preocupado nunca de escrutar las acciones de Hamas dentro de su territorio que no son, precisamente, muy respetuosas con los derechos humanos.

Podría decirse lo mismo de Garzón y sus incursiones internacionales en las que jamás ha iniciado proceso alguno contra dictadores socialistas, con o sin españoles de por medio. Este, según parece, es el universalismo de la justicia española. Un universalismo caprichoso que responde más a criterios ideológicos que jurídicos y que no le hace ningún bien a la justicia, ni a la diplomacia, ni a España.

Libertad Digital - Opinión


El sesgado universalismo de la justicia española

LA ESPAÑA DE ZP. Por José María Carrascal

Recuerdo como si fuera hoy la primera entrevista que hice a Juan Linz, pese a haber pasado treinta años, tal fue la impresión de sabiduría y mesura que me produjo. Enseñaba entonces en la Universidad de Columbia, aunque no perdía de vista lo que ocurría en España, y me contaba los resultados del que había sido uno de sus primeros trabajos sobre el terreno, única manera de que la Sociología merezca el calificativo de ciencia, todo lo demás son elucubraciones. «Cuando llegaba a un pueblo con plazas preciosas, fuentes adornadas, aceras impecables, y me ponía a indagar los medios de vida de sus vecinos -me decía-, me daba cuenta de que vivían con la soga al cuello. Mientras que en los pueblos ruidosos, sucios, con las calles y aceras destrozadas por el paso de vehículos, la gente vivía mucho mejor. Y es que en los primeros toda la inversión era de los ayuntamientos y las diputaciones, sin crearse auténtica riqueza, mientras que en los segundos los vecinos eran quienes la creaban. La conclusión era fácil: los ayuntamientos crean una riqueza tan falsa como el aspecto de sus pueblos, al dedicar sus recursos a bienes suntuarios, sin valor añadido, en vez de generar productos que a su vez generan otros, como son los que crean sus vecinos.»

Me ha venido a la memoria aquella constatación de Linz, que como profesor emérito sigue en Yale dando lecciones magistrales de sociología y de política, ante las medidas que está tomando el nuevo Gobierno español frente a la crisis, encauzadas precisamente a través de las instituciones que menos riqueza crean y más recursos despilfarran, los ayuntamientos y las autonomías, auténticas máquinas de gastar sin producir, de devorar dinero sin generar medios. Lo ve cualquiera con dos ojos en la cara. El despilfarro de nuestros ayuntamientos en fiestas, concursos, comidas, viajes y dietas sería motivo de escándalo en cualquier país con sensibilidad democrática y cualquier sociedad consciente de que el dinero público es del contribuyente que lo paga, no del Gobierno que lo gasta. Por Nueva York están pasando constantemente personajillos de este tipo, que vienen, según ellos, a «vender» su localidad, sin que nadie les haga caso, excepto los periodistas y cámaras que traen consigo, pues a quienes realmente venden su viaje es a sus vecinos, viniendo ellos a hacer turismo, acompañados de la flor y nata de su localidad y partido.

El caso se repite en las autonomías, corregido y ampliado por su extensión y obligado por el régimen que nos hemos dado, que propicia, más que la descentralización, la multiplicación del centralismo a nivel regional. Aparte del gobierno, parlamento, tribunal superior de justicia y otras instituciones que nuestro ordenamiento constitucional concede a esas comunidades, no hay comunidad autónoma que no tenga su corte de asesores gubernamentales bien pagados, su parque automovilístico digno de un emirato del Golfo Pérsico, sus televisiones propias para gloria del mandamás de turno y su enjambre de paniaguados, que han disparado sus gastos a la estratosfera. A lo que seguirán «embajadas» en las principales capitales extranjeras, como ya está haciendo Cataluña. ¡Esto sí que es disparar con pólvora del Rey! Pues en una democracia el verdadero rey es la ciudadanía, con permiso, que estoy seguro me concederá, de Don Juan Carlos.

Estos son los canales -más dinero a los ayuntamientos, nueva financiación autonómica- por los que el nuevo Gobierno Zapatero quiere vadear la crisis. Justo los menos indicados para iniciar la recuperación, los menos productivos y los más derrochadores, cuando debería mirarse que cada euro que se gasta fuese allí donde genera más riqueza, es decir hacia una economía productiva. ¿Y cuál es la economía productiva? Pues la que arranca de la iniciativa personal, del esfuerzo individual, de la formación general y de las estructuras competitivas. Algo a lo que no prestó la menor atención ni dedicó un euro el primer Gobierno Zapatero y, a tenor de las medidas que está tomando, tampoco se la presta el último, más atento a las próximas elecciones europeas que a la crisis que tenemos encima. Se ha enterado por la radio y los periódicos de que el 80 por ciento de los puestos de trabajo la pequeña empresa, a la que hasta ahora no ha prestado la menor atención. Los cursos de capacitación los ha dejado en manos de los sindicatos, que es como dejar a la cabra al cuidado del huerto, pues nuestros sindicatos son cadenas de transmisión de la «política de izquierdas», para apaciguar a los trabajadores que ya tienen empleo, a cambio de pingües beneficios para sus dirigentes. La educación puede decirse que no ha existido para este Gobierno, que más bien se ha dedicado a aligerar los planes de estudio para que los alumnos tengan más fácil obtener un título, parecido al que ahora quiere dar a las amas de casa. Así hemos logrado crear la generación peor preparada comparativamente de la reciente historia de España. Cuando la educación es tanto o más básica para el desarrollo de un país que las riquezas naturales, la productividad, las exportaciones o las inversiones, pues todo ello depende del capital humano de que se disponga. Pero el capital humano de que dispone hoy España está a la cola de los países desarrollados y de algunos subdesarrollados. ¿Sabían ustedes que los niños indios conocen la tabla de multiplicar del 0 al 20, es decir que si se les pregunta cuánto es 12 por 17 responden automáticamente? Sospecho que los niños españoles tienen problemas en decir cuánto es 2 por 7. Los que realmente valen se van fuera, ante las pocas perspectivas que encuentran dentro, y los que se quedan piensan en cosas más placenteras que en esforzarse y labrarse un porvenir. El otro día, en el informativo de Televisión Española, se entrevistaba a un chico que podía ser el reflejo de la miseria educativa y humana en que ha devenido el país bajo el presente Gobierno. Tenía 21 años y no había llegado a terminar la enseñanza obligatoria, pues prefirió irse a la construcción, como peón naturalmente, pues no tenía capacidad para otra cosa. Con el desplome del mercado inmobiliario, se encuentra en el paro, sin apenas posibilidad de encontrar trabajo en otros ramos. Pero no era eso lo que parecía preocuparle, sino el no poder seguir con el plan de vida que llevaba. «La cosa está realmente mal -decía-, sin tener para tomarte unas cervezas o salir con los amigos.» Puede que durante los próximos meses su ayuntamiento le dé trabajo para que arregle el jardincito de la plaza mayor de su pueblo y pueda seguir tomándose todas las cervezas que quiera y salir con los amigos, que tarde o temprano estarán como él. Pues la crisis de la construcción, en último término, no es más que la crisis de la educación.

Esta es la España de José Luis Rodríguez Zapatero, una España que trata de copiar el modelo de Andalucía, donde la subvención llega a todos los rincones, y los niños, cuando les preguntan en qué trabaja su padre, responden: «En el paro». ¿Por qué se creen ustedes que se ha traído a Chaves de allí, le ha dado una vicepresidencia y le ha puesto al frente de la política territorial?

Sí, ésta es la España de ZP, el hombre que iba a cambiar el país. Y a fe que lo ha cambiado. Aparte de devolvernos a los Reinos de Taifas, ha vuelto a poner de moda el «¡Que inventen ellos!»

ABC - Opinión

Conferencia de María Blanco (Mary White) en la Universidad Pompeu Fabra



María Blanco, doctora en Ciencias Económicas from nachocorredor on Vimeo.

lunes, 4 de mayo de 2009

Shuhmacher, Obama y el Abuelo. Por Yauma

La veterana periodista Consuelo Sánchez-Vicente ("Arriba", Antena tres, Tele5, editorialista del diario "Ya" en su tiempo,...etc.) escribe de tarde en tarde una columna de tamaño medio en La Vanguardía. Suelo leerla con interés, pues generalmente, bajo mi punto de vista, da de lleno en el clavo en bastantes ocasiones. El último escrito que le he leído hace referencia a las relaciones de ZP con Obama y a sus consecuencias inmediatas tanto en el PSOE como en España. Según Consuelo: "Esto es de no creer, en el PSOE, ahora toca ser pro EE.UU. hasta aburrir, con la fe del converso". ZP y sus ministros no pierden ocasión de hablar de las "excelentes relaciones que tenemos en estos momentos con Estados Unidos". Y en el vídeo socialista de las elecciones europeas insinúan que Obama acaba de apuntarse al PSOE-si no pudiste votar entonces ahora el partido se juega aquí-. Según ZP "Obama tendrá en España un amigo y un aliado fiel".

Consuelo hace un comentario valiente y certero refiriéndose a Zapatero: " Con cuatro millones de parados, esta obsesión de Zapatero por la política de fotos ofende. Y asusta. Yo creo que no puede ser más frívolo, ni más cursis, ni más cateto. De Obama a Bruni, ! qué forma de hacer el ridículo!"
En algún momento la periodista ha dicho que: "Si algún político ha pedido alguna vez mi cabeza no me he enterado". Yo, en su lugar, después de piropear tan finamente al "alegre irresponsable" me estaría planteando la posibilidad de que dejen de aceptar en determinados medios alguna colaboración que otra.

Der Shuhmacher no hay que sorprenderse por nada extraordinario que haga o proponga. Se trata de un hombre político condicionado por sus obsesiones. Durante la primera legislatura la figura estrella era el abuelo " mi abuelo era picador allí en la mina..." en cualquier medio de comunicación, en cualquier momento, hablaba del abuelo republicano, de sus obras y milagros laicos. El nieto alimentaba el sistema con todo el material disponible real o imaginario, lo importante era mantener encendido continuamente el fuego del recuerdo, y la bendición espiritual del santo laico alumbraba la obra magna del magnifico político de la izquierda guapa. Tan seguro de si mismo, tan abierto, delicado, formal y cumplidor de sus compromisos y promesas.
Pero llega un momento en que el tema se agota, las obsesiones, como el amor, de tanto usarlas se desgastan y hay que sustituirlas por otras.

La obsesión actual de ZP es Obama, la vitamina O, de complemento diario. Con sólo nombrar al político americano algunos dirigentes del PSOE empiezan a salivar, y no digamos el jefe supremo, un político capaz. Capaz de cualquier cosa como es Shumacher, con tal de salir en la foto junto al poderoso moreno. Tal es el grado de Obamamanía sociata que en la sede central del partido, junto a las glorias históricas del mismo, Besteiro, Largo Caballero, Indalecio Prieto y el mismísimo Pablo Iglesias, han colocado una fotografía tamaño natural del presidente americano en traje de faena. Ósea dando un discurso ante un público numeroso y entregado. Además el grado de seguimiento y admiración hacia Obama ha llegado al extremo de sustituir la internacional:
"Arriba los pobres del mundo.
En pie los esclavos sin pan
y gritemos todos unidos ! Viva la
Internacional!
..................etc. etc"

Por la machinada "Angelitos negros"

Pintor nacido en mi tierra
con el pincel extranjero
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos

Aunque la Virgen sea blanca
píntame angelitos negros,
que también se van al cielo
todos los negritos buenos.

Pintor, si pintas con amor,
por qué desprecias mi color,
si sabes que en el cielo
también los quiere Dios.

Otro detalle importante es el de los gestos, nada de puños en alto y caras de pocos amigos, ahora al entonar el himno del partido, una sonrisa amplia en los labios, una rosa en la mano izquierda, y un manojo de dólares americanos bien agarrados con la derecha. Los tiempos cambian y la amistad con Obama no sólo hay que mantenerla si no aumentarla y los gestos en el mundo político valen casi tanto como los hechos.
Parece ser que en esta política de gestos hacia el líder americano, y teniendo en cuenta lo que pesan en el mundo exterior algunos tópicos españoles, typically spanish, los toros, García Lorca, el baile flamenco etc. Zapatero le ha regalado a Obama un traje de matador de toros , "El romancero gitano", y "El llanto por Ignacio Sánchez Mejías" de Federico. Además unos trajes de sevillana para la primera dama, la señora Michelle, y sus preciosas niñas. ZP ha sugerido a Obama un nombre artístico en la hipótesis de que quisiera dedicarse al arte de Cúchares una vez acabado su ciclo político en la Casa Blanca: "Morenito de Triana".

Zapatero repite una y otra vez: " Quiero que trabajemos juntos donde los intereses compartidos nos deberán acercar". Algún periódico americano como "The Washington Post" le da bola, compara a Zapatero con Obama, este periódico hace una particular comparación de ambos líderes: "Ambos nacieron el 4 de Agosto, con sólo un año de separación. (48 y 47 años). Cada uno de ellos tiene dos hijas. Y cada uno ha tomado el poder en nombre de una nueva generación y un cambio fundamental después de años de un imperio conservador". Aficiones deportivas comunes: el footing y el baloncesto.(han quedado en practicarlo juntos en algún momento según fuentes del PSOE). Bajo mi punto de vista la parte de mayor importancia de la comparación entre ambos mandatarios es la sutil coincidencia del día 4 de Agosto, no importa el año de diferencia, este tipo de cosas no ocurren así como así. Estos hechos están escritos en las estrellas.

Pero en el inmenso libro del cielo estaba escrito con estrellas que Zapatero y Obama se encontrarían y que coincidirían en el día de su nacimiento, no importa el año de diferencia, porque en las estrellas se halla trazado, transparentemente como sobre cristal (y sólo es menester saber entenderlo), el destino y muerte de todos los hombres. En las estrellas estaban escritas las muertes de Héctor, Aquiles, Pompeyo y Julio César muchos inviernos antes de que ellos hubiesen nacido; y también la guerra de Tebas y las muertes de Hércules, Sansón, Turno y Sócrates, y, hasta la victoria reciente del Barça sobre el Madrid por 2 a 6.
Pero los alcances humanos son restringidos y nadie supo leer aquellos avisos debidamente.
En la antigua China los astrólogos tenían puestos importantes en el gobierno para seguir los movimientos solares, lunares y planetarios. Los astrólogos más importantes del gobierno predecían las tendencias de las dinastías y emperadores reinantes. De la misma forma, los astrólogos pronosticaban la economía del país, proclamación y caída del emperador, así como las catástrofes naturales a través de las estrellas.

Por otra parte atendiendo un punto de vista radicalmente diferente, para que no se me pueda acusar de tendencioso, consideramos las opiniones de Sebastián Brant, que en 1494 escribió "La nave de los necios" (Das Narrenschiff) la obra alemana más importante del siglo XV.
Una nave cargada de necios, locos y pecadores a punto de naufragar.
Toda la sociedad que ha roto amarras con la edad media y no encuentra puerto viaja en su interior.
"Mucha superstición hoy se inventa: el porvenir se ve en las estrellas; todos los necios por ellas se guían".
Buscando un equilibrio estable entre ambas tendencias, hemos desarrollado un programa de ordenador, metodología habitual en estos tiempos, para predecir las tendencias y obsesiones zapateriles futuras, así como la economía de España en un futuro inmediato, el porvenir de los españolitos todos, y la caída del emperador, perdón de Zp. Siguiendo miríadas de estrellas del firmamento mundo, una de las grandes ventajas de los ordenadores es que "n" puede ser casi infinito, la predicción hecha por el ordenador no puede ser más descorazonadora, aunque expresada en pocas palabras claves: Ruina económica, Desaparición de la Nación española, Expulsión de ZP de la vida política y del país.

Epílogo:
Desgraciadamente las estrellas tenían razón las predicciones se cumplieron en su totalidad. Zapatero fue sacado a gorrazos del Gobierno y expulsado del PSOE y de España. Le dio por la mística y a quién quisiera escucharle, poca gente algún marginado que otro de codo fácil, y antes de partir sin rumbo fijo clamaba: " !Oh, firmamento cruel, primer movimiento de la naturaleza! Tú con tu impulso diario, arrastras forzosamente sin cesar,de Oriente a Occidente, cuanto por su naturaleza debiera seguir otro camino. Aquí tu poder sitúa los cielos en tal posición al comienzo de este funesto viaje, que necesariamente el fiero Marte habrá de herir de muerte a este ciervo del Señor".
Le pusieron a bordo de una nave sin timón, con mucha malicia todo sea dicho, y dijéronle que viajase solo hasta donde pudiera. Así empezó a navegar por el salitroso mar.
José Luís, santiguándose, habló con voz desfallecida a un crucifijo que llevaba, diciendo:
"Puro y bendito altar, santa Cruz enrojecida por la sangre del misericordioso Cordero que libró al mundo de la iniquidad antigua: !líbrame de las garras del demonio el día que me sumerja en el fondo del mar! Árbol victorioso, refugio de los fieles, tú que mereciste la honra de acoger al llagado Rey de los cielos, al Cordero inmaculado y herido a lanzadas, tú que expulsas a los demonios que poseen al hombre y a la mujer, auxíliame y dame fuerzas para enmendar mi vida."


Días y años flotó Der Schumacher por el Mediterráneo, siempre a la deriva. Muchas congojosas comidas hubo de hacer; infinitas ocasiones esperó la muerte, antes de que las embravecidas olas lo arrojasen al paraje donde era su destino llegar.
?Quién salvo a ZP? ? Cómo no murió?. Nadie le salvó sino Dios nuestro Señor, a quien llevaba en su corazón; Dios que quiso hacer un asombroso milagro para dar testimonio de su grandeza. Los eruditos saben que Cristo, remedio soberano de todo mal , emplea con frecuencia ciertos medios para realizar cosas tendentes a fines que se aparecen oscuros a la mente humana, porque nuestra ignorancia nos impide desentrañar la sabia providencia divina.
En fin, siempre flotando a través del furioso mar, fue José Luis arrojado hacia la playa y al cabo las olas hicieron varar su nave en la arena, junto a los muros de un castillo del norte de África. Fue auxiliado por el Emir del lugar protegido y cuidado.
Tiempo después se integró en la nueva sociedad de acogida, cambió de fe y fundó la federación de primos musulmanes, mucho más radical que los hermanos, para vengarse del trato recibido por sus antiguos camaradas cristianos. No tuvo ni siquiera en consideración el gran esfuerzo que hizo el Dios de los cristianos para salvarle del embravecido mar.
No es de extrañar ese comportamiento de ZP sus promesas de fe y sumisión ante el Señor, como otras de diferente índole son arrastradas por el viento de la vanidad como la pavesa que desprende el fuego.

El blog de Yauma

Johann Sebastian Bach - Pixelado

SIETE DIAS TREPIDANTES - Lo que Rajoy diga. Por Fernándo Jáuregui

UNA CITA CON EL PRESIDENTE DEL PP

A Mariano Rajoy, que lucía una corbata muy nacional de franjas rojas y amarillas, todos le rodeaban en la recepción madrileña del 2 de mayo, Puerta del Sol, para preguntarle por la marcha del Partido Popular. ¿Es verdad que Ruiz-Gallardón, clamorosamente ausente de la fiesta de Esperanza Aguirre, aspira a dejar la alcaldía de Madrid para pasar a ocupar la secretaría general del partido, que ahora ocupa María Dolores de Cospedal? No, no es verdad, respondía Rajoy; de hecho, a él (Rajoy) ni se le ha pasado por la cabeza esa posibilidad. ¿Y a Ruiz-Gallardón sí se le ha pasado por la cabeza? Eso habría que preguntárselo a él. Pero el alcalde de Madrid resulta que había tenido que viajar inexcusablemente a Italia, para preparar algo al parecer inaplazable relacionado con sus aspiraciones de convertir a Madrid en sede olímpica en 2016, y no había podido asistir al guateque protagonizado por su bastante poco amiga, aunque correligionaria, la "lideresa" Aguirre.


Hay ausencias, la de Ruiz Gallardón, que son todo un síntoma, y presencias, como la de Rajoy -que siempre pone cara de circunstancias cuando está junto a Aguirre, que en algún momento quiso ser alternativa a Don Mariano- obligadas. El caso es que el alcalde madrileño se alineó, de hecho, con los socialistas, que desdeñaron acudir a la recepción institucional del 2 de mayo en señal de protesta contra las maniobras de Aguirre clausurando sin conclusiones, y sin indagaciones, la comisión de la Asamblea de Madrid que teóricamente pretendía investigar los "espionajes" llevados a cabo -parece_ por alguien del PP contra alguien del PP.

Así estaba el patio este sábado a mediodía en la Puerta del Sol, y es que las cosas no están fáciles para los "populares" en Madrid, aunque Aguirre sigue saliendo bastante beneficiada en las encuestas sobre su único competidor, el secretario general del PSM, Tomás Gómez, que no acaba de despegar en el aprecio del electorado.

El caso es que me dio la impresión de que Rajoy eclipsaba algo a Aguirre, que estaba como desdibujada. Y el presidente del PP, que está muy de moda, tiene este domingo una cita importante en Guadalajara: tiene que presentar a "su" lista de candidatos para las elecciones europeas. Una lista que ha provocado, y ayer mismo nos lo reconocía algún significativo líder "popular", críticas en el mismísimo corazón del PP, por su falta de novedad y su excesivo conservadurismo. Y, desde luego, por haber sido hecha "a dedo" y sin consultar, por el propio Rajoy, aconsejado exclusivamente por su coleto. O sea, lo mismo que ha hecho Zapatero con "su" lista socialista. Eso sí que resulta sintomático acerca de cómo anda nuestra democracia partidaria o partidista.

PUES NO, NO HABRA HUELGA GENERAL

Y, yendo hacia atrás con respecto a las celebraciones del 2 de mayo: muy interesantes las manifestaciones del 1 de mayo este año. Tanto el ugetista Méndez como el líder de Comisiones Obreras Toxo me parecen, contra la imagen que se quiere dar de ellos, personas responsables, mesuradas. Tienen que dar los gritos de ritual en la tribuna del 1 de mayo, pero sus amenazas más que veladas con una huelga general suenan a eso: meras amenazas retóricas. Y hacen bien, porque una huelga general sería lo que menos convendría en estos momentos a una economía tambaleante que necesita generar confianza en los trabajadores, sí, pero también entre los empresarios, sometidos a mil y un problemas económicos.

Tengo para mí que no, no habrá huelga general por ahora, a menos que alguna de las tres partes del diálogo social -sindicatos, patronal, Gobierno_ meta la pata hasta el fondo y ponga a galopar a los jinetes del Apocalipsis.

EL GOBIERNO DE PATXI

Hablaremos de ello extensamente esta semana próxima, pero lo cierto es que Patxi López ha tenido que estar hasta el último día pegado al teléfono tratando de completar -en el mayor secreto_ su gobierno. Este martes, sesión de investidura e, inmediatamente después, el anuncio de un listado de consejerías hasta cierto punto previsible: han sido no menos de doce personas las que, por miedo a ETA , por reticencias o por presiones nacionalistas, que de todo ha habido, le han dicho "no" al socialista vasco que les ha invitado a entrar en su ejecutivo, el primero que no es del PNV. Así que, con este equipo inédito, Patxi López va a hacer historia. Ni más, ni menos.

LA VISITA DE SARKO

La semana comenzó con la visita de Nicolás Sarkozy, acompañado, claro, de su esposa, que se llevó aún más titulares que el mismísimo presidente francés. Tuve ocasión de asistir a la rueda de prensa conjunta con Zapatero, en La Moncloa, y constato: que ZP quedó prácticamente anulado ante ese tren mediático que es el presidente galo, como "otras" que yo me sé quedaron bastante minimizadas ante el empuje carismático de Carla Bruni, menuda pareja; que ZP y SK se llevan patentemente bien; que esa buena relación gusta poco en la calle Génova, la sede nacional del PP; que Rajoy trató de contrarrestar el apoyo galo al actual inquilino de La Moncloa con su fotografía acompañado de Angela Merkel en Varsovia, pero la cosa no se vendió demasiado bien en España; que tampoco se vendió demasiado bien la condena emanada del Partido Popular Europeo, desde la capital polaca, contra la política económica de Zapatero, que sigue disfrutando de los réditos de los piropos que le dirigió "Sarko".

Lo hizo bien (para sus intereses partidistas) el secretario general del PP Europeo, el español López Istúriz; pero tengo para mí que uno de los problemas políticos esenciales de Rajoy es que no "vende". Todo lo que hace o hace su entorno queda como envuelto en una bruma de rutina.

Y es que, en el terreno nacional, que es el que le importa, Rajoy avanza; lo que Rajoy diga. En el internacional, aún le queda por aprender. Como está aprendiendo, a marchas forzadas, ese Zapatero que hace apenas unos meses se mostraba tan tímido, tan pelo-de-la-dehesa cada vez que traspasaba los Pirineos. Ahora, hay que reconocerlo, ya no es así: el viejo síndrome de La Moncloa se repite: en casa, casi todo va mal, pero fuera... ¡Ah, fuera! Fuera todo son mieles.

Periodista Digital - Opinión

EL ARTE DE INJURIAR. Por Emilio Campmany

Aznar

«Dice en la entrevista que no piensa en volver. Pero claro que lo piensa. La idea no es para entusiasmarse, pero si hemos de elegir entre Rajoy y Gallardón... Ya se sabe qué ocurre en el país de los ciegos.»

En El Mundo del domingo no había una entrevista, sino dos. Como en ese periódico les pasa lo que en la COPE, que se han dado cuenta de que, hasta 2016, sólo dos personas tienen posibilidades reales de ocupar la Moncloa, Zapatero y Rajoy, decidieron darle relevancia a la de Obama antes que a la de Aznar. Y eso, a pesar de que la de Obama no es más que una traducción de la que publicó el New York Times el 28 de abril pasado. Y eso, no obstante decir en ella el presidente de los Estados Unidos alguna sandez que otra, como la de querer "que haya más titulados en matemáticas y ciencias y aún más estudiantes de ingenierías", dando a entender que los de letras somos coñac de garrafa. Y eso que el periodista enviado a hacer la entrevista a Aznar fue el columnista estrella del diario, Raúl del Pozo. Y eso que el ex presidente acaba de publicar un libro. Es muy probable que a Aznar no le den el Nobel de Literatura, como hicieron con Churchill, pero díganme de un político español que haya escrito algún libro y calculen las posibilidades que hay de que en el futuro lo hagan Zapatero o Rajoy.


Encima, en El Mundo, al titular la entrevista, destacan de ella la frase menos atractiva. Dice Aznar: "Las crisis pueden forjar grandes estadistas. Pero también ratoncitos políticos". Esto no es una injuria. Ni siquiera alcanza la categoría de insulto. Se ve que a Aznar no le interesa leer a Borges y es posible que tampoco lo haya hecho con Schopenhauer, pero debería hacerlo. Rajoy, que probablemente tampoco ha leído a ninguno de los dos, se las apaña mejor insultando. Baste recordar lo de "bobo solemne", que es mucho mejor que lo de "ratoncito de la política".

También destaca El Mundo lo de la necesidad de un acuerdo entre los dos partidos, que, aunque es verdad que lo dijo Aznar, lo hizo porque le preguntaron sobre esa posibilidad y luego, contestando a otra pregunta, condicionó tal acuerdo a la existencia de un Gobierno "renovado", o sea, sin Zapatero, al que le pidió expresamente la dimisión. Pero, sobre todo, lo que justifica ese acuerdo nacional sin Zapatero (y quizá también sin Rajoy, aunque eso Aznar no lo dice) es su diagnóstico, según el cual, "aquí estamos viviendo una crisis que lleva al país a una situación casi límite". Ése sí es un titular. En El Mundo saben de sobra identificarlos. ¿Por qué no han querido destacarlo? Eso es harina de otro costal.

Así que Rajoy sabe injuriar mucho mejor que Aznar. Pero es Aznar quien escribe libros, el que hace diagnósticos acertados y propone tratamientos concretos, mejores o peores, pero concretos. Dice en la entrevista que no piensa en volver. Pero claro que lo piensa. La idea no es para entusiasmarse, pero si hemos de elegir entre Rajoy y Gallardón... Ya se sabe qué ocurre en el país de los ciegos.

Así que están los que saben insultar y los que no. Pero hay una categoría mucho más interesante: la de aquellos a quienes se les da de perlas insultarse a ellos mismos. Dice Ignasi Guardans, flamante director general de cinematografía y enfant terrible de la derecha nacionalista catalana, que él es "un cruce entre Michael Douglas y Mr. Bean". Hay cosas que no se pueden mejorar.

Libertad Digital - Opinión

EL DELICADO HONOR DE FELIPE GONZALEZ. Por Gabriel Albiac

ALGO no puede hacer Dios, según los Padres de la Iglesia: que lo que fue no haya sido. Un político, sí. Su arrogancia es la de aquel que sabe no tener que rendir cuentas por nada de lo hecho. La casta de los señores nace cada mañana. Pura, exenta de lastre antiguo.

Rosa Aguilar lo sabe. Y, al restaurar la clara virginidad de Felipe González, sabe que cumple su rito de paso. González no fue nunca el Señor X. Por supuesto. Ni el Señor de los GAL. Ni el de Roldán y Filesa. Nunca hubo asesinatos de Estado entre 1982 y 1996. Nadie saqueó las arcas públicas en doble beneficio del Partido y sus funcionarios. Nadie corrompió la estructura de la Administración, mediante sinecuras a la medida de amigos y familiares. Nadie recibió a dedo contratos públicos: ni cuñados, ni sacripantes del partido. Nadie violó libertades, nadie pinchó teléfonos, nadie trató de liquidar a quienes atisbaran la sombría red de galerías que reduplicaba la máquina del Estado. Ni desaparecidos, ni torturados, ni asesinados. Ni robo, ni negocios, ni cuñados, ni hermanos, ni contabilidad extraña. Nada. Nada existió. Rosa Aguilar es una profesional y sabe que eso define su brillante destino: borrar cada mañana las huellas de ayer. Tan feas.


Tuvo excelente escuela en el partido que fue algún día el suyo. Un dirigente puede hacer carrera a la sombra de impávidos homicidas. Sale gratis. Así, la generación de aparatchikis que medró en el PCE bajo el manto de Santiago Carrillo. Supongamos que hubiera alguno entre ellos que no conociera la historia. Es difícil, pero supongamos que, en el momento de entrar en el oficio que haría de ellos huéspedes del erario público para el resto de sus vidas, hubiera alguno de ellos que ignorara la matanza de civiles puesta en marcha por el joven Carrillo en 1936. Supongámoslo. Puede que alguno exista. Supongamos que ni una palabra hubiera conocido del papel que Claudín y Carrillo, entonces todavía hermanados, jugaron en la depuración staliniana del propio PCE, que se inicia en Moscú con los «procesos del Hotel Lux» y Siberia en el horizonte. Supongamos que había uno, uno solo, que no sabía quién se encargó de entregar a los maquis de su partido, cuando la URSS juzgó que aquellas gentes estorbaban. Supongamos. Don Santiago, por supuesto, sigue vivo: las malas gentes tienen la piel admirablemente dura. Quienes de él recibieron su oficio de políticos, perseveran en la estupenda sopa boba: unos pocos en el PCE o en IU; lo más granado, en el PSOE, que es, a fin de cuentas, la gran máquina eficaz de hacer dinero. Y cada día borran lo que el anterior hicieron: no hay temple de ánimo lo bastante duro para soportar un cúmulo de datos tal en la memoria.

Así que Rosa Aguilar pide perdón a Felipe González. Y todo listo. Porque él, no como los viejos quisquillosos dioses, él sí puede hacer que lo que fue no fuera; inventar su pasado cada día: el suyo y el de todo aquel que sepa someterse. González profetizó el futuro, allá por el final de los ochenta: en los asesinatos de los GAL no había pruebas; ni las habría nunca. Cuando las hubo, un par de delincuentes menores -quiero decir menores respecto del Supremo- pagaron por el intocable. Y éste renació. Impoluto. Y los grandes negocios, para los cuales estaba hecho su destino, tejieron enredadera en torno a su oronda figura. Y, cuando al fin llegó el día, fue honrado como prócer patrio; con altos cargo y sueldo diplomáticos. ¿Y qué puede existir de censurable en que la señora Aguilar se garantice un futuro confortable, con sólo pasar la goma de borrar sobre lo dicho? ¿Hace otra cosa nunca aquel que vive de un sueldo de partido?

ABC - Opinión

DE GALLARDON A BOTELLA. Por José Cavero

No es nueva la especulación de que Alberto Ruiz Gallardón se propone ceder la alcaldía de Madrid a su primera teniente de alcalde, Ana Botella. En los últimos tiempos se ha reactivado la especulación, como si, paradójicamente, la proximidad de la decisión sobre la asignación de los Juegos Olímpicos de 2016 a Madrid fuera un primer indicio de que piensa dejar la alcaldía para dedicarse a otras tareas en el seno del partido. El propio Gallardón negaba hace unas horas que fuera a sustituir a Cospedal en la secretaría general del partido. También ha negado que tenga el propósito de presentarse a la alcaldía para un tercer mandato consecutivo.

Y en cuanto a la señora Botella, esposa del señor Aznar, ya se han producido algunas alabanzas desenfrenadas y sospechosas, en las que se contemplaba esa eventualidad de ser la alcaldesa de la primera población española. ¿Méritos? Muchos ciudadanos se habrán hecho la misma pregunta: No hace falta ninguno. Recientemente hemos visto la sucesión de Chaves por Griñán... Basta con que el presidente del partido así lo desee y el o la interesada acepte. Y ya está. A los ciudadanos les corresponderá ratificar o rectificar esta decisión... cuando toque. En las elecciones siguientes. ¿Lo ha hecho bien, regular o mal la concejala? Es probable que no haya metido la pata de manera pasmosa, pero tampoco parece que su gestión haya sido particularmente deslumbrante.

O sea, se ignora, como se ignora casi todo de cualquier dirigente de segunda fila. Se sabe que es dama prudente, que apenas participa en debates sobre su propio partido, y que ejerce unas posiciones políticas abiertamente conservadoras. Por ejemplo, acaba de manifestarse abiertamente en contra, no faltaría más, de la iniciativa de un grupo del Congreso de discrepar de las opiniones del Papa sobre los preservativos. Pero aprovecha la oportunidad para "venderse", y habla del liderazgo de Rajoy, de la capacidad del PP para gobernar de nuevo, de que las elecciones gallegas han sido fundamentales para el partido, y que la cita del 7 de junio "será el final de un ciclo político para el PSOE y marcará un cambio". "Quien se movilice más, ganará, y creo que el PP está muy motivado en este momento"... Ni siquiera rehuye hablar del Caso Gürtel, eso sí, para reclamar con insistencia la presunción de inocencia de sus correligionarios.

Pero, si se cumplen esos augurios de relevo en la alcaldía, los madrileños viviremos pronto un tiempo de alcaldesa nueva, sin mayor mérito por su parte que el que en su momento tuvo Aznar de solicitar a Gallardón que hiciera en hueco en "su" lista a su mujer. Y ya está. ¿No hay nadie más capaz en su propio partido? Probablemente, pero ninguna con tantas recomendaciones. Es probable que ni se plantee la cuestión, y que si Gallardón decide irse, la sucesión resulte automática e inevitable. Otra cosa es lo que suceda en las siguientes elecciones.

A muchos ciudadanos les habrá parecido una tomadura del pelo insoportable: Si se añade que también "baja la imagen de Aguirre", según una encuesta de El País, y que el caso Gürtel y el del espionaje han deteriorado su imagen..., podríamos contemplar un vuelco en Madrid. Pero es pronto para esta clase de quimeras.

Periodista Digital - Opinión

«LA MARQUISE». Por Alfonso Ussía

La marquesa de Faubourg Saint Deshonoré perdió la virginidad a la temprana edad de dieciséis años, seducida por el malvado duque de Les Marismes, hombre de edad madura que no dejaba pasar oportunidad alguna. Los padres de la joven marquesa de Faubourg Saint Deshonoré, los condes de la Quinte Pougnette, se enfadaron un más que bastante con el perverso duque, al que pidieron que se casara con su hija Chochette, que así se llamaba la joven marquesa de Faubourg Saint Deshonoré. El maquiavélico duque respondió que no se casaría con Chochette ni por todo el oro del mundo, entre otros motivos, porque Chochette, a pesar de contar con tan sólo dieciséis años, ya tenía andares y movimientos semejantes a los del bacalao. Aquello enfureció sobremanera a los condes de la Quinte Pougnette, padres de Chochette, a la que querían con desmedido afán. Pero el duque no dio su brazo a torcer, y restó soltero, en tanto que Chochette fue internada en el Colegio de «Les Putes de la Noblaisse», a veinte kilómetros de París. Allí se graduó. Posteriormente, casó con el Viscompte de Les Ardennes, y murió a los ochenta y siete años, sin haber olvidado el polvete del duque. Ignoro si yo tendré la suerte de morir a los ochenta y siete años, pero jamás olvidaré el repaso que nos ha metido el «Barça». Casillas -muy mal- puede tener otra oportunidad, como Chochette. Gago, Ramos, y Raúl, al colegio de «Les Putes de la Noblaise». Y definitivamente. ¡Qué desastre!

La Razón - Opinión

LAS LECCIONES DE OBAMA PARA LA ESPAÑA DE ZAPATERO

BARACK OBAMA expone en la entrevista que hoy publicamos sus planes para volver a encarrilar a EEUU en las vías del progreso y de la expansión. El presidente estadounidense ofrece recetas para salir de la crisis que trascienden los límites geográficos de su país y que se antojan razonables para cualquier lugar del mundo. Facilita mucho esa posible transposición de ideas el hecho de su bien conocido pragmatismo. «Lo que yo he estado buscando insistentemente es un pragmatismo implacable», afirma en un momento de la entrevista al abordar la cuestión de su política económica.

Si cumplidos ya sus 100 primeros días de gobierno, y en una etapa extraordinariamente turbulenta, Obama mantiene intacta su credibilidad es, de hecho, porque ha demostrado ser un líder práctico, capaz de buscar las mejores respuestas a los problemas, sin detenerse a valorar de quién sea el copyright. Si a eso añadimos su absoluta determinación -«nada nos impide que tomemos ahora decisiones difíciles en lugar de hacerlo dentro de 10 o 20 años», dice también en la entrevista-, entendemos porqué ha transmitido seguridad y confianza, tan lejanas del optimismo baldío que otros líderes tratan de insuflar en sus países.


Obama no tiene miedo de ser políticamente incorrecto. Por ejemplo, no abomina del mercado financiero, que ha permitido años de bonanza y reparto de riqueza; se ciñe a proponer «un régimen regulatorio más enérgico» que evite en el futuro los desmanes cometidos.No circunscribe tampoco la crisis a una cuestión de especulación, y señala la reforma del sistema educativo como uno de los talones de Aquiles de la sociedad actual. Advierte que aquellos países que produzcan «la mano de obra mejor educada» gozarán de ventaja en una economía mundial cada vez más competitiva.

Lejos de caer en la tentación de rebajar los niveles de exigencia en las escuelas, Obama apuesta por añadir un año de formación postbachillerato que garantice que se han adquirido «sólidos fundamentos», imprescindibles para desarrollar «tareas complicadas en una economía propia del siglo XXI». Según advierte, lo que garantizará la estabilidad laboral será precisamente la mayor capacitación del trabajador.

La prueba de que Barack Obama se propone gobernar sin orejeras ideológicas es su determinación a reformar la asistencia sanitaria con la premisa de «mantener sus costes bajo control», pese a que tal empeño conlleve problemas morales. Obama ejemplifica el dilema con el caso de su propia abuela, que, estando enferma de cáncer terminal, se hizo implantar una prótesis de cadera.Aunque asegura que le hubiera parecido «terrible» que el seguro médico no se hubiera hecho cargo de la operación, no por ello deja de plantearse en voz alta si, tal y como está diseñado, es ése «un modelo sostenible». Vista la furibunda reacción que en nuestro país han tenido los sindicatos y el Gobierno ante el simple planteamiento teórico de una posible reforma del mercado laboral, cabe suponer la alarma y la indignación que estas reflexiones de Obama podrían tener de ser expuestas en España.

La gran lección de Obama, dejando a un lado sus propuestas concretas, es la apertura de miras con la que afronta el ejercicio del poder, lo que le permite encarar los problemas con una batería de respuestas más amplia de lo que cabría suponer por su adscripción demócrata.Ha conseguido que ni el partidismo ni la ideología limiten su margen de maniobra. En España, en cambio, Zapatero ha demostrado que sólo tiene un camino para enfrentarse a la crisis y para aliviar la situación de los más de cuatro millones de parados: recurrir a más y más gasto público.

El Mundo - Editorial

AZNAR NO FUE EL THATCHER ESPAÑOL

«El viernes se cumplieron 30 años de la llegada de Margaret Thatcher al poder; como Aznar, tenía unos principios ideológicos acertados pero, a diferencia de Aznar, cuenta en su haber con el gran mérito de haberlos hecho realidad para beneficio de su país.»

Con cuatro millones de parados y el PIB hundiéndose a tasas cercanas al 3%, no parece que sea necesario que venga nadie, tampoco José María Aznar, a recordar que la situación que vive España es "límite" y que estamos al borde de una "gran depresión". Sin embargo, dado que el Gobierno de Zapatero ha convertido la negación de la gravedad de la crisis en su principal política económica, no está de más que se insista en ciertas verdades elementales, a saber, que no podemos esperar recuperarnos gracias a la inercia internacional sino que el país necesita de reformas urgentes.


Aznar las conoce y las enumera con bastante precisión: el Estado tiene que reducir su fiscalidad asfixiante, hay que abaratar la producción eléctrica en España abandonando el carísimo e insostenible modelo de energías renovables y, por último, es necesario liberalizar un encorsetado mercado laboral cuyos siniestros resultados son más que visibles. Para lograr todo ello, es muy probable que Zapatero tenga que quitarse de en medio, algo que también apunta Aznar, ya que su programa político está basado en prejuicios ideológicos a los que no está dispuesto a renunciar.

Por supuesto el PSOE, regresando a la estrategia de tildar de antipatriotas a quienes le incomoden, ha criticado a Aznar por actuar "de forma poco respetuosa con el país" y lo ha vuelto a incluir en esa nebulosa que parece ser la responsable de todos los males habidos y por haber: el neoconservadurismo, la derecha y el fundamentalismo de mercado.

Al margen de que las tres ramas ideológicas no tengan demasiado que ver entre sí (salvo por el hecho de que ninguna de las tres se identifica en su totalidad con los planteamientos del PSOE), es evidente que Zapatero, al igual que Obama, está aprovechando la crisis para librar una guerra ideológica y expandir el poder del Estado. No se trata de buscar las auténticas causas que dieron lugar a este desaguisado –las expansiones crediticias de los bancos centrales– ni los motivos que están retrasando la recuperación –las nefastas políticas de los distintos gobiernos–, sino de generar un producto de marketing socialista capaz de justificar un proyecto ideológico de mucho mayor calado.

Sin embargo, aun siendo cierto el diagnóstico Aznar y aun cuando el PSOE se encuentre en las antípodas de la realidad, sí hay que reconocer que el ex presidente del Gobierno no es la persona más legitimada moralmente para extender recetas sobre los cambios que necesita nuestra economía.

Parecería que en este país siempre ha gobernado la izquierda y que el PP jamás ha tenido su oportunidad para implantar las reformas que requerimos. No conviene olvidar que Aznar gozó de una amplia mayoría absoluta durante su segunda legislatura y que con ella mantuvo las figuras tributarias que ahora considera asfixiantes, creó el sistema eléctrico basado en energías verdes que ahora está colapsando y dio carpetazo a una tímida liberalización del mercado laboral que tan desastrosos resultados arroja hoy. Así, por ejemplo, cuando Zapatero repite que no aceptará recortes en los derechos de los trabajadores, se está refiriendo a recortes en los niveles de regulación laboral que mantuvo el PP.

Aznar acierta grosso modo en sus prescripciones; no hace falta más Estado –como repite otro ex presidente socialista que como ZP tampoco tuvo demasiado éxito en su gestión económica– sino más mercado. Sin embargo, a Aznar le faltó la resolución y la valentía –que no el poder político– para implementarlas; algo que ahora todos padecemos.

El viernes pasado se cumplieron 30 años de la llegada de Margaret Thatcher al poder. La primera ministra británica tenía, como Aznar, unos principios ideológicos acertados pero, a diferencia de Aznar, cuenta en su haber con el gran mérito de haberlos hecho realidad para beneficio de su país.

Se quejaba ayer el PP de que los sindicatos les tratan peor que al PSOE. No es de extrañar. Si en lugar de retirar una tímida reforma laboral cuando contaban con mayoría absoluta y después de asistir al fracaso estrepitoso de la huelga general, hubiesen actuado como Thatcher librando batalla política y eliminando sus parasitarias subvenciones, tal vez ahora no tendrían de qué lamentarse. Como en la economía, de aquellos polvorosos complejos vienen estos lodosos resultados.

Libertad Digital - Editorial

LA BANDERA DE GIBRALTAR

AFORTUNADAMENTE, la diplomacia española ha sabido reaccionar y ha hecho oír su voz ante el despropósito de conceder a Gibraltar el estatuto de país independiente. Ni Estados Unidos, ni mucho menos Gran Bretaña, ignoran que esa es una posibilidad que está jurídicamente excluida de acuerdo con el Tratado de Utrecht y que una actitud como la que se ha constatado con la firma de un convenio con el Departamento norteamericano del Tesoro no es en modo alguno tolerable para España. Es difícil identificar si detrás de este gesto, aparentemente banal, se esconde una intencionalidad más sofisticada para mostrar el descontento ante algunas de las decisiones que ha tomado recientemente el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, como la abrupta retirada de Kosovo; pero en cierto modo queda claro que este hecho constituye una vuelta a la rutina histórica imperante en este conflicto: Gran Bretaña actúa de vez en cuando para medir el grado de vigilancia de la diplomacia española y los responsables gibraltareños siguen dispuestos a aprovechar cualquier resquicio para tratar de avanzar un paso hacia sus permanentes quimeras de independencia.

Ni la apertura del Instituto Cervantes en la Roca ni los vuelos de Iberia han tenido el menor efecto. El Gobierno querría hacer creer que la elección de Barack Obama como presidente norteamericano había cambiado el mundo y que ello demostraría que la orientación de su política exterior ha sido la adecuada, cuando la realidad se encarga constantemente de confirmar que lo que han fallado han sido los fundamentos esenciales de cada uno de sus proyectos en el campo de la diplomacia, desde el Magreb hasta el Caribe. El de Gibraltar es, entre otros, uno de los más evidentes, puesto que de las arriesgadas concesiones unilaterales que ha hecho el Ejecutivo socialista lo único que ha obtenido es una situación en la que cualquier desenlace amenaza con complicar nuestras posiciones. Ahora solo faltaría que en este ambiente de justa persecución de la piratería financiera, las autoridades de un lugar tan turbio en este aspecto como Gibraltar aparecieran en el papel de probos cooperadores con las autoridades de control internacional, y España pudiera ser tenida por un obstáculo. Lo más grave no ha sido la firma de este convenio, lo peor puede venir después, a la hora de impedir que las autoridades del Peñón recojan un premio político por una respetabilidad que no merecen en absoluto.

ABC - Editorial

domingo, 3 de mayo de 2009

COMO BUSCARSE LA RUINA. Por Arturo Pérez Reverte

Me despierta un ruido y miro el reloj de la mesilla de noche. Ha sonado en la planta de abajo. Así que cojo la linterna y el cuchillo K-Bar de marine americano –recuerdo de Disneylandia– y bajo las escaleras intentando ir tranquilo y echar cuentas. Cuántos son, altos o bajos, nacionales o de importación, armados o no. Si estuviera en un país normal, este agobio sería relativo. Bajaría con una escopeta de caza, y una vez abajo haría pumba, pumba, sin decir buenas noches. Albanokosovares al cielo. O lo que sean. Pero estoy en la sierra de Madrid, España. Tampoco me gusta la caza ni tengo escopeta. Sólo un Kalashnikov –otro recuerdo de Disneylandia– que ya no dispara. Por otra parte, una escopeta no iba a servirme de nada. Estoy en la España líder de Occidente, repito. Aquí el procedimiento varía. Mientras bajo por la escalera –de mi casa, insisto– con el cuchillo en la mano, lo que voy es haciendo cálculos. Pensando, si se lía la pajarraca, si no me ponen mirando a Triana y si tengo suerte de esparramar a algún malo, en lo que voy a contar luego a la Guardia Civil y al juez. Que tiene huevos.

Lo primero, a ver cómo averiguo cuántos son. Porque si encuentro a un caco solo y tengo la fortuna de arrimarme y tirarle un viaje, antes debo establecer los parámetros. Imaginen que descubro a uno robándome las películas de John Wayne, le doy una mojada a oscuras, y resulta que el fulano está solo y no lleva armas, o lleva un destornillador, mientras que yo se la endiño con una hoja de palmo y pico. Ruina total. La violencia debe ser proporcionada, ojo. Y para que lo sea, antes he de asegurarme de lo que lleva el pavo. Y de sus intenciones. No es lo mismo que un bulto oscuro que se cuela en tu casa de madrugada tenga el propósito de robarte Río Bravo que violar a tu mujer, a tu madre, a tus niñas y a la chacha. Todo eso hay que establecerlo antes con el diálogo adecuado. ¿A qué viene usted exactamente, buen hombre? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre?… Y si el otro no domina el español, recurriendo a un medio alternativo. No añadamos, por Dios, el agravante de xenofobia a la prepotencia.

Pero la cosa no acaba ahí. Incluso si establezco con luz y taquígrafos los móviles exactos y el armamento del malo, un juez –eso depende del que me toque– puede decidir que encontrártelo de noche en casa, incluso armado de igual a igual, no es motivo suficiente para el acto fascista de pegarle una puñalada. Además hay que demostrar que se enfrentó a ti, que ésa es otra. Y no digo ya si en vez de darle un pinchazo, en el calor de la refriega le pegas tres o cuatro. Ahí vas listo. Ensañamiento y alevosía, por lo menos. En cualquier caso, violencia innecesaria; como en el episodio reciente de ese secuestrado con su mujer que, para librarse de sus captores, les quitó el cuchillo y le endiñó seis puñaladas a uno de ellos. Estaría cabreadillo, supongo, o el otro no se dejaba. Pues nada. Diez años de prisión, reducidos a cinco por el Tribunal Supremo. Lo normal. Por chulo.

Imaginemos sin embargo que, en vez de cuchillo, lo que esta noche lleva el malo es una pistola de verdad. Y que en un alarde de perspicacia y de potra increíble lo advierto en la oscuridad, me abalanzo heroico sobre el malvado, desarmándolo, y forcejeamos. Y pum. Le pego un tiro. Ruina absoluta, oigan. Sale más barato dejar que él me lo pegue a mí, porque hasta pueden demandarme los familiares del difunto. Otra cosa sería que el malo estuviese acompañado. En tal caso, nuestra legislación es comprensiva. Sólo tengo que abalanzarme vigorosamente sobre él, arrebatarle el fusco, calcular con astuta visión de conjunto cuántos malos hay en la casa, qué armamento llevan y cuáles son las intenciones de cada uno, y dispararle, no al que lleve barra de hierro, navaja empalmada, bate de béisbol o pistola simulada –ojito con esto último, hay que acercarse y comprobarlo antes–, sino a aquel que cargue de pistolón o subfusil para arriba. Todo eso, asegurándome bien, pese a la oscuridad y el previsible barullo, de que en ese momento el fulano no se está dando ya a la fuga; porque en tal caso la cagaste, Burlancaster. En cuanto al del bate de béisbol, el procedimiento es simple: dejo la pistola, voy en busca de otro bate, bastón o paraguas de similares dimensiones y le hago frente, mientras afeo su conducta y le pregunto si sólo pretende llevarse las joyas de la familia o si sus intenciones incluyen, además, romperme el ojete. Luego hago lo mismo con el de la navaja. Y así sucesivamente.

El caso es que, cuando llego al final de la escalera, comiéndome el tarro y más pendiente de las explicaciones que daré mañana, si salgo de ésta, que de lo que pueda encontrar abajo, compruebo que se ha ido dos o tres veces la luz, y que el ruido era del deuvedé y de la tele al encenderse. Y pienso que por esta vez me he salvado. De ir a la cárcel, quiero decir. Traía más cuenta dejar que me robaran.

XL Semanal

El Gobierno británico desarrolla un sistema para interceptar todos los correos electrónicos

El Gobierno laborista británico está desarrollando tecnología secreta para poder controlar todos los mensajes electrónicos enviados por la red, revela hoy el dominical The Sunday Times. El Centro de Comunicaciones del Gobierno podrá interceptar y supervisar todos los correos electrónicos, las visitas a internet y la actividad en las redes sociales además de todo tipo de llamadas telefónicas.

Para ello recurrirá a una serie de “cajas negras” que se insertarán secretamente en la infraestructura de comunicaciones, explica el periódico. El programa se lanzó hace un año, pero se ha sabido de su existencia gracias a una oferta de empleo publicada por el Centro de Comunicaciones en la prensa especializada.


La semana pasada, la ministra del Interior, Jacqui Smith, anunció que el Gobierno había decidido renunciar a su tan ambicioso como polémico plan de crear una base de datos única en la que se guardarían todas las comunicaciones efectuadas en el país. La ministra no mencionó, sin embargo, que el Gobierno había decidido dedicar más de un millón de euros en tres años, a ese programa de espionaje de los ciudadanos, denuncia el periódico.

Según la directora de la organización de defensa de los derechos humanos, Liberty, Shami Chakrabarti, reciente víctima ella misma del espionaje del Gobierno, el anuncio de la ministra es sólo “una cortina de humo”. “Nos opusimos a la base de datos de Gran Hermano porque permitía al Estado acceder directamente a las comunicaciones de todos los ciudadanos. Pero con esta red de cajas negras se pretende conseguir lo mismo aunque por la puerta trasera”, dijo la conocida abogada.

Según fuentes citadas por The Sunday Times, el Gobierno ha concedido ya un contrato por 200 millones de libras (224 millones de euros) al gigante estadounidense del sector de la defensa Lockheed Martin. También se ha firmado un segundo contrato con Detica, empresa británica de tecnologías de la información, que mantiene estrechos vínculos con el espionaje británico. Según esas fuentes, el director del Centro de Comunicaciones del Gobierno, Iain Lobban, supervisa actualmente la construcción de un nuevo complejo en el interior de ese cuartel general, situado en las afueras de la localidad de Cheltenham, en el condado de Gloucestershire.

Una enorme sala trufada de superordenadores permitirá a los espías del Gobierno supervisar y grabar los datos que pasen por las cajas negras instaladas en las conexiones de los servicios de internet y las compañías telefónicas.
Por el momento, los espías que trabajan en esa central sólo pueden interceptar las comunicaciones en casos concretos y si se lo autoriza expresamente el titular del Interior o un secretario de Estado, pero con los nuevos planes del Gobierno, todos los ciudadanos del país podrán ser espiados en todo momento, señala el periódico.

El anuncio publicado en la prensa especializada que reveló esos planes solicitaba a una persona que pudiera hacerse cargo de un programa gubernamental bautizado “Mastering the Internet” (Dominando Internet), a la que se prometía un salario anual de hasta 112.000 euros. El Gobierno afirma que no se trata de leer el contenido de los mensajes intercambiados en internet, sino de saber con quién se comunican determinados individuos y qué portales de internet o redes sociales visitan habitualmente, algo imprescindible para combatir el terrorismo internacional.

La Razón

Rap de Optimus - Dedicado a 4.000.000 de parados - 1º de Mayo 2009 "Día del trabajador "

LOS ENEMIGOS DE LOS TRABAJADORES. Por Juan Ramón Rallo

«No estaría de más que antes de seguir escupiendo prejuicios los sindicatos recordaran cuál ha sido hasta la fecha el saldo para los obreros de las políticas que propugnan y que tan diligentemente ha aplicado el PSOE: cuatro millones de parados.»

Sería conveniente que ciertos mitos se esfumaran para siempre; nuestro bienestar y nuestra libertad sin duda lo agradecerían. Dentro de este género, una de las milongas más extendidas reza que los sindicatos defienden los derechos de los trabajadores, que si no fuera por ellos el malvado capitalismo seguirían pisoteándolos con su bota dickensiana.


La realidad es muy distinta. La finalidad de los sindicatos es matar la economía, esto es, la destrucción de la prosperidad que favorece el sistema de libre mercado y de división del trabajo. Y es que, como atinadamente resume el economista George Reisman, los sindicatos son "básicamente organizaciones parasitarias que medran únicamente saqueando y en última instancia destruyendo las empresas que controlan. Su objetivo básico es forzar que se paguen mayores salarios por trabajos cada vez más reducidos y menos productivos". La antieconomía: producir cada vez menos y consumir más. Extraña ecuación que sólo encaja porque la diferencia entre una producción menguante y un consumo creciente se salda socavando la riqueza acumulada en un país hasta que se agota; aquello de comerse incluso las patas de la gallina de los huevos de oro.

Así pues, la implantación de las prescripciones de los parasitarios sindicatos sólo terminan en un punto: con la muerte del huésped, esto es, con la descapitalización de la empresa que los sufría. Y sin empresa no hay trabajadores ni derechos del trabajador que valgan; que se lo digan a General Motors y a sus empleados.

Merece la pena tener esto presente cuando en días tan mediáticos como hoy se escuchan sus propuestas para salir de la crisis: huir del capitalismo, no abaratar el despido, aumentar los salarios, subir los impuestos, incrementar el gasto y la deuda pública y obligar a los bancos a que expandan el crédito. Recetario que nos arrojaría, más aún si cabe, al abismo. Algunos parecen entusiasmados con las proclamas ideológicas de Zapatero del estilo "la salida de la crisis será social o no será", trasunto de aquellos apolillados "comunismo o muerte" que siempre concluían con muerte; también ahora, porque "no será". Hágase injusticia aunque perezca el mundo.

Sería inútil explicarles a esto retrógrados que precisamente porque se está incrementando la deuda pública los bancos están dejando de prestar dinero a las empresas o que negarse a abaratar el despido y aumentar los salarios equivalen a condenar a determinados trabajadores al ostracismo laboral. Incluso economistas tan antiliberales como Paul Krugman saben que el tejido empresarial español no sobrevivirá sin reformas que abaraten sus costes.

Y sería inútil porque los sindicatos españoles ni viven de mejorar la vida de los españoles, ni de los trabajadores, ni siquiera de sus afiliados. Explotan algo tan capitalista como es una marca: la marca del sindicalismo, del miedo y la amenaza contra las compañías que se nieguen a plegarse a su chantaje. Hablan de "paz social" o de "diálogo social" sólo para advertir que ellos están legitimados para iniciar la "guerra social". Su influencia y sus subvenciones son un peaje que los políticos españoles les pagan puntualmente para garantizar su comportamiento cívico; es decir, para evitar que salgan a la calle a violar los derechos de los demás ciudadanos. Extraño Estado de derecho aquel en el que unos se arrogan el derecho a chupar del bote a cambio de respetar el Código Penal.

Puede que con Zapatero sea imposible la reforma laboral. Pero sin duda con la presencia institucional y los privilegios que ostentan los sindicados españoles, ningún político se atreverá más que a parchear uno de los mercados de trabajo más rígidos y anquilosados del mundo. Con semejantes moscardones ejerciendo de lobby para hundir la economía, complicado panorama tenemos por delante.

No estaría de más que antes de seguir escupiendo prejuicios los sindicatos recordaran cuál ha sido hasta la fecha el saldo para los obreros de las políticas que propugnan y que tan diligentemente ha aplicado el PSOE: cuatro millones de parados. Que luego se atrevan a repetir sin que les tiemble la cartera que son los defensores de los trabajadores.

Libertad Digital - Opinión

EL ARTE DE LA MENTIRA. Por Germán Yanke

El presidente Rodríguez Zapatero anda metido en esa batalla de los análisis. A veces le parecen catastrofistas como antes le parecieron antipatriotas. En otras ocasiones dictamina que los informes, las declaraciones o las propuestas sólo consiguen un efecto nocivo, la preocupación de los ciudadanos, la alarma. Y con ese bagaje, que no es otra que tratar de poner muros de contención a lo que se le va de las manos, se llena su tiempo.

No todo, porque, cuando cae el PIB en barrena, dice que lo peor de la crisis ha pasado. Y cuando se descalabra el superávit de la Seguridad Social, que todo está controlado y se mantendrán y aumentarán las pensiones. El desastre de las previsiones económicas del Gobierno es ya una constante que comienza mucho antes de que la crisis se hiciera evidente, como si tanto alto e inteligente funcionario no dispusiera de las herramientas y los datos de los demás que, a izquierda y derecha, en casa y en el extranjero, iban encendiendo las luces de alarma y señalando nuestras deficiencias.


Pero eso, al parecer, intranquiliza y la misión del presidente es, ante todo, calmar los ánimos. Como sea, con otros datos, con largas disquisiciones sobre el progreso de España a lo largo de los siglos, con la promesa de la protección social, que resulta ser el único recurso propagandístico y de imagen. Nadie puede reprocharle este objetivo pero, como dicta el sentido común, no Rajoy ni Fernández Ordoñez ni un señor de derechas de Cuenca, sino el ex presidente González decía claramente hace unos días que sin crecimiento económico no hay incremento posible ni seguramente subsistencia del Estado del Bienestar.

En 1773, el agitador y panfletista Jonathan Swift publicó El arte de la mentira política como avance y anuncio de un futuro libro, que ha sido publicado ahora en la colección de pequeñas joyas bibliográficas de la editorial Sequitur. No es precisamente una diatriba contra la mentira, sino una suerte de irónico manual para hacerla eficaz bajo una premisa a la que parece haberse abonado el presidente del Gobierno: el pueblo, que tiene derecho a la mentira para cargarse a los políticos que no le gustan, no tiene derecho a la verdad. Hay falsedades «saludables», que evitan problemas y sirven a los intereses políticos. Si el primer lector del opúsculo traducido por Francisco Ochoa ha sido el presidente Rodríguez Zapatero se me escapa, pero parece convencido de que la verdad sobre la economía es nociva y hay que restringirla o velarla para que nadie se desmande, se renueve la confianza y se acepten las decisiones o la falta de ellas en algunas materias del Gobierno.
Protestan los grupos de la Oposición en el Congreso, que ya son una mayoría, y exageran: se responde con nuestra hipotética resistencia y con alguna «mentira profética» sobre el fin de la crisis.

La dificultad del presidente es que, como ya no se puede callar y desacreditar a todo el mundo, el desengaño avanza a tal velocidad que pronto rebasará a las «mentiras saludables» y que, además, en este último escenario, si se quiere mantener la coherencia, es imposible poner en marcha las medidas y reformas necesarias. Zapatero debe dar un giro al timón. Si la mentira política es necesaria para algunos objetivos cuando se despacha en exceso pierde sus efectos. Swift propone una cura para recuperar el crédito: no decir, durante tres meses, nada que no sea verdadero. ¿Será posible aquí?

ABC - Opinión

¿PERO QUE HACE LA DIRIGENCIA DEL PP?. Por Pedro Calvo Hernández

Francisco Correa salía del interrogatorio del juez Antonio Pedreira, del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, camino de nuevo de la cárcel, lo que incrementa el espacio de las convicciones en torno a su culpabilidad en ese espantoso affaire de la trama corrupta en torno al PP. Paralelamente, en las Cortes valencianas, el presidente Francisco Camps ofrecía un nuevo espectáculo de cinismo y de ofensa a la inteligencia de todos, todavía en la retina de las gentes las imágenes y las palabras del vídeo de Cartagena de Indias con el vicepresidente madrileño de protagonista en el otro gran affaire del espionaje político. Es demasiado lo que pasa alrededor del PP como para que no sintamos espeluzno ante ese comportamiento arrogante y ante esa desfachatez con la que diversos dirigentes del partido de Rajoy, empezando por él mismo, nos obsequian un día sí y otro también. Me pregunto anonadado cuál es el juego del PP y para qué nos está sirviendo el primer partido de la oposición, aspirante a volver al poder del Estado y gobernante en algunas autonomías y en muchos Ayuntamientos.

Pues yo me respondo. Por un lado, el PP se dedica a ocultar y/o negar las numerosas y gravísimas acusaciones de que es objeto desde comienzos de esta año de 2009, hasta el punto de haber cerrado las dos comisiones de investigación que se abrieron sobre el espionaje, bien es verdad que tampoco iban a servir para gran cosa, a la vista de la actitud obstruccionista y negativista de ese partido. Y por otro lado, el PP se dedica a negar cualquier tipo de colaboración o cooperación para la lucha contra la crisis económica, a pesar de que gobierna en importantes comunidades autónomas, a sabiendas todos de que éstas tienen medulares competencias en materia económica que, bien ejercidas, serían un instrumento magnífico para salir al paso de las consecuencias de la crisis. ¿Qué más hace la dirigencia del PP? Nada, absolutamente nada que pueda ser de interés o de provecho para la generalidad de los españoles. Sólo actúa y piensa en su propio provecho y en sus intereses electorales.

Periodista Digital - Opinión

SINDICATOS DE ELITE. Por José María Carrascal

ESTE 1 de mayo ha devuelto a nuestros líderes sindicales a su papel favorito: el de come empresarios. Pero ¿qué hicieron para evitar los cuatro millones de parados? ¿Dónde estaban cuando el gobierno negaba la crisis? ¿Qué medidas proponen para afrontarla, excepto las oficiales? Aunque la pregunta de fondo es otra: ¿Representan los sindicatos españoles a todos los trabajadores? ¿A los inmigrantes, por ejemplo, que constituyen un buen porcentaje de la fuerza laboral? No les he visto batirse por ellos. ¿Y qué me dicen de los autónomos, de los que por vocación o necesidad trabajan por su cuenta, que también son muchos? Menos todavía, pues el sindicalismo oficial les considera empresarios en potencia, es decir, enemigos. E incluso entre los asalariados, hay grados muy distintos y dos clases en especial: los que tienen trabajo fijo y los que lo tienen sólo temporal. Un examen, incluso rápido, de la labor de UGT y de CC.OO. arroja que mientras se vuelcan en los primeros -en las negociaciones sobre nuevos convenios, respeto a los derechos adquiridos, continuidad de los puestos de trabajo, etc, etc-, apoyan tan sólo de boquilla a los segundos, lo que explica que el número y variedad de ellos no haga más que crecer, hasta el punto de que hay 17 contratos de este tipo, una auténtica maraña laboral, que no favorece a nadie, empezando por los trabajadores.

El resultado es que si apartamos su hojarasca retórica, los sindicatos españoles defienden únicamente a un segmento específico de los trabajadores, el más favorecido, el que tiene un trabajo fijo, castigando a los que no lo tienen o a los que habiéndolo tenido, se han quedado sin él, ya que en toda disputa por un bien, si se favorece a una parte, se daña a la otra, que es lo que está ocurriendo en el mercado laboral español, y una de las causas principales de que tengamos el record de paro en la Unión Europea.

Como puede acusárseme de prejuicio ideológico, voy a decírselo con las palabras del editorial de «El País» de ayer: «Cuando (los sindicatos) se cierran en banda a reformar la contratación, perjudican a las nuevas generaciones de trabajadores y se merecen la acusación de que sólo defienden los intereses laborales de los sindicados con trabajo fijo». Yo iría más lejos: se defienden a sí mismos. Defienden las subvenciones que reciben, el compadreo de sus líderes con los políticos de izquierda, los «liberados», que es como se llama hoy a los antiguos enlaces sindicales, toda una trama que les hace parecerse cada vez más a los sindicatos verticales y les hace pedir al Estado que se haga cargo de la entera actividad productiva, como si añoraran el INI. Por este camino, los únicos trabajadores que van a quedar en España son los que tienen contrato indefinido. Si no quiebran sus empresas, claro.

ABC - Opinión

LA MESA. Por Alfonso Ussía

La Mesa del Congreso ha acordado limitar la libertad de opinión de un Jefe de Estado. Un Jefe de Estado con una responsabilidad añadida, que es la espiritual.

El Parlamento español, a través de su inefable Mesa del Congreso, ha atacado al Papa, que además de ser el Jefe espiritual de centenares de millones de personas en el mundo, es un Jefe de Estado. Nunca se había dedicado a esos menesteres esta Mesa que se ha puesto en ridículo a sí misma y enfrentado a la libertad de opinión y de expresión del Papa. Con la iniciativa de un diputado de IU-Los Verdes -uno de los dos que tienen, que no son más-, la Mesa ha admitido a trámite una propuesta para reprobar al Santo Padre. No hay precedentes en la desfachatez. El Congreso de los Diputados no está legitimado para ello. Nunca se ha reprobado a un Jefe de Estado extranjero, ni aún a los más reprobables. Pero esta Mesa es muy moderna, y hay más de un tonto.


Coinciden el cardenal Cañizares y el historiador Luis Suárez. «Es un daño y una ofensa para España». Más para España y su prestigio que para el Papa, que ha dormido perfectamente bien después de conocer la estupidez de nuestros parlamentarios. Y se puede rectificar, por supuesto. No la estupidez de nuestros parlamentarios de la Mesa, pero sí la reprobación planteada fuera de ámbito y de rigor por un diputado que representa a los ciudadanos que caben en un bar. Violación, daño, extrañeza, desacuerdo, abuso¿ Todo ello unido y sumado para culminar una peligrosa majadería. Y lo curioso es que, exceptuando a dos miembros de la Mesa que representan al Partido Popular, todos han caído en la trampa de la escandalosa necedad. Jorge Fernández Díaz e Ignacio Gil Lázaro, del Partido Popular, se opusieron a la farsa. Sus compañeras de grupo y partido Ana Pastor y Celia Villalobos apoyaron la ignominia. En el caso de Ana Pastor, con sorpresa y decepción de la mano, porque es persona inteligente, sensata y competente. Ha intentado justificar su resbalón y no lo ha conseguido. Respecto a Celia Villalobos, nada que decir. Es un cáncer, casi ya metástasis, del Partido Popular, pero Aznar le ofreció todo y Rajoy mantiene el error a toda costa. Su marido, Pedro Arriola, sabe demasiado. También el representante de los beatones del PNV y el diputado de Convergencia y Unión votaron a favor del tramite. Y los de PSOE, presididos por un José Bono que ya ha comenzado a lanzar balones fuera y está dispuesto a encontrar la fórmula -fórmula que existe-, para que el Parlamento español no se convierta en el hazmerreír del mundo civilizado. De golpe, la Mesa del Congreso ha acordado limitar la libertad de opinión de un Jefe de Estado. Un Jefe de Estado con una responsabilidad añadida, que es la espiritual. La Mesa del Congreso ha caído en las redes de un sectario para tramitar lo que no le corresponde. Sucede que el «reprobado» es el Santo Padre, no Fidel Castro. Pero de haber aprobado la tramitación de una reprobación de Fidel Castro, también la Mesa del Congreso habría caído en el pozo de la estupidez. Carece de competencias para hacerlo. Rectifíquese cuanto antes y de la forma más decorosa, si ello es posible. El decoro está por los suelos y la idiotez por los cielos. Y con alto dolor, creo que el Partido Popular haría bien en reprobar a las dos parlamentarias que han contribuido al ridículo y al esperpento. A Ana Pastor, con una sanción ejemplar que ella aceptaría con disciplina y buen ánimo. Y a Celia Villalobos, expulsándola de una puñetera vez de un partido que no soporta más sus payasadas.

La Razón - Opinión

DE PILAR BARDEM A MIGUEL BOSE. Por Antonio Burgos

CUANDO el niño de Jesús Gil era alcalde de Estepona, entró allí la fiebre (nada porcina) de ponerles calles a famosos. Especialmente a los de tres al cuarto. A los chiquichancas profesionales del famoseo. Como recalificaban tantísimo campo y hacían tantísimas calles nuevas, necesitaban como el comer nombres para esas vías de nueva formación. Con lo que mangó calle casi todo el mundo. Y alguien con mucha gracia resumió lo absurdo de la situación diciendo:

-En Estepona hay que tener mucho cuidado, porque vas allí desde Marbella a tomar café, y como te vea el alcalde, te pone una calle.

Bueno, pues en Sevilla hemos superado a Estepona. En Sevilla, para que te pongan una calle, ni hace falta que vengas a tomar café. Basta, como Pilar Bardem, con que hayas nacido aquí por casualidad, porque tus padres, actores, estuvieran actuando para la retaguardia del victorioso bando nacional en la guerra, que tendrás tu calle. Sobre todo si afirmas tu sevillanía con esa frase que ya ha sido labrada con letras oro en la Giralda: «En algún sitio hay que nacer».


Pilar Bardem le ha dado la vuelta a lo de «en Sevilla hay que morir» de la sevillana. Ha dado el cante con su sevillana de «en algún sitio hay que nacer». ¿Que para darte una calle por esa proclamación enfervorizada y entusiasta de sevillanismo hay que quitársela a un general que la guerra más cercana que hizo fue la de Cuba? Pues se le quita, y listo. Para eso está la ley de la Memoria Histórica, para complacer a los nuestros. El famoseo de izquierdas es el famoseo de izquierdas. Como alguien ha sentenciado en la misma Feria, tate, aquí hay tomate: «Es que esa mujer parió al que está con Penélope Cruz, quillo, y eso hay que premiarlo».

Y cuando parecía insuperable el dislate de la calle Pilar Bardem puesta por el Ayuntamiento con equivocación generacional de generales Merry incluida, viene la Diputación de Sevilla y le echa la pata. A Pilar Bardem, que nació aquí por casualidad, le ponen una calle. Pero es que a Miguel Bosé lo hacen Hijo Adoptivo de una provincia que apenas ha pisado. ¿Mérito? Pues que mentó el nombre de Sevilla en una canción. Aquello de cuando el no sé qué que a Triana va, Seviiiiilla, ¿le parece usted poco? Hombre, me parece poco preciso. Si es por Sevilla, más hizo Carmelo Larrea, con su bolero del «Sevilla tuvo que ser» y no le dieron ni las gracias. En cuanto a la provincia, tiene ciento y pico de pueblos, aparte de la capital. Ha habido decenas de cantantes que han popularizado memorables canciones dedicadas a muchos de ellos: a Lora del Río, la del barquerito; a Utrera, la de la Virgen de Consolación con el barquito en la mano; a Carmona, la de la diligencia de las mulas castañas. A ninguno, que yo sepa, lo han hecho hijo adoptivo de la provincia. Título que tiene mucha gracia. Que te nombren hijo adoptivo de una provincia es como si te hicieran nacer en una Consejería, en una Subsecretaría o en una Secretaría de Estado. Es tan falso y forzado como si te hicieran hijo adoptivo de un partido judicial o de la Federación de Municipios y Provincias. Se nace en una ciudad, en una villa, en un pueblo, en una aldea, nunca en un concepto administrativo.

Puestos así, llevado hasta los límites del ridículo lo de Estepona, propongo que empecemos a nombrar hijos adoptivos del GPS. Eso sí, todos de la cuerda, todos adictos al Régimen, todos del Sindicato de la Ceja y del Club de la Pancarta y la Pegatina. Será mucho más útil. Porque Miguel Bosé tendrá que venir a recoger su título de hijo adoptivo con GPS, porque no sabe ni dónde está la calle Sierpes. Espero, sin embargo, que sea un poco más delicado que Pilar Bardem, su correligionaria de mangazo y de cobro de servicios prestados, y no diga: «Hombre, alguna ciudad hay que sacar en las canciones...»

ABC - Opinión

DESTALIBANIZACION

Ofensiva del ejército paquistaní, presionado por Estados Unidos, para detener el avance talibán.

Los planes del presidente Obama para poner fin a la guerra de Afganistán pasan por la colaboración de un ejército como el paquistaní, que desde hace años prefiere pactar en vez de luchar. Pero el disgusto de Washington con la pasividad del presidente Asif ali Zardari, junto a la temeridad de los talibanes, que han llegado a 100 kilómetros de Islamabad, han persuadido al Gobierno de que ha de actuar. Y desde hace una semana ha lanzado una ofensiva para desalojar al enemigo de la provincia de Buner, desde donde amenazaba la capital.


Estados Unidos planea en el vecino Afganistán una ofensiva contra las provincias de Helmand, Kandahar y Zabul, donde se cultiva gran parte del opio del país -un 60% de su PIB-, para acabar con un comercio que engrasa la máquina de guerra talibán. Tras su rápida victoria en 2003 en la guerra convencional, las fuerzas occidentales, de las que EE UU lleva la parte del león con sus 30.000 soldados, han ido perdiendo el control del territorio en favor de los irregulares que operan en la frontera entre Afganistán y Pakistán, y de ahí que en el Pentágono se hable de Af-Pak como único teatro militar. Sin destruir el poder talibán en Pakistán, en connivencia con elementos del ejército y de los servicios de información, es imposible ganar la guerra mayor.

Pero no parece que Pakistán vaya a jugárselo todo a esa estrategia, porque el Gobierno es sólo un poder más y no quien tiene todo el poder, con una opinión pública que se opone a combatir en una guerra percibida como de interés puramente norteamericano. El Ejército paquistaní, con más de 600.000 efectivos y en posesión del arma atómica, es poderoso, pero está organizado para hacer frente al enemigo tradicional, la India, más que a irregulares fanatizados talibanes.

Obama sabe que para ganar la guerra ha de negociar y golpear; lo segundo resulta relativamente fácil, aunque no siempre se acierte en el blanco, pero para lo primero hay que saber con quién hacerlo. La diplomacia norteamericana trata de convencer al presidente paquistaní para que asocie a su Gobierno al jefe de la oposición, Nawaz Sharif, bien relacionado con los islamistas moderados, para que éstos frenen a los yihadistas. Aislar políticamente al terrorismo parece un objetivo a medio plazo de la política norteamericana en la zona, pero de momento Pakistán tiene que frenar con las armas el avance de los fanáticos hacia el sur.

El País - Editorial

ZAPATERO EN LAS AZORES. Por M. Martín Ferrand

MIENTRAS los ciudadanos europeos, cortitos de entusiasmo, vemos venir las elecciones de junio, las que renovarán la composición del Parlamento Europeo, de lo que se habla en los Ejecutivos de los 27 Estados integrantes de la Unión es de la renovación, o no renovación, de José Manuel Durao Barroso como presidente de la Comisión que, de hecho, es el anticipo de lo que, si llega el día, será un Gobierno europeo efectivo y real. El entendimiento democrático de la Unión es pintoresco. Quizás no pueda serlo de otro modo ante la diversidad de origen, cultura, historia y modelos políticos que enriquece el paisaje del Viejo Continente. De hecho, el euro, la moneda común para menos de la mitad de los europeos, es el engarce que, con supuestos jurídicos imprecisos y cambiantes, mantiene la esperanza de lo que en su día, hace más de medio siglo, soñaron Robert Schuman, Konrad Adenauer, Jean Monnet y Alcide De Gasperi.

Durao Barroso proyecta el aire de bien formada mediocridad que caracteriza a los integrantes de la Comisión y a la legión de paniaguados eurofuncionarios que les acompañan. Es decir, reúne las condiciones para prorrogar su mandato. La mayor parte de los Gobiernos de la derecha establecidos apoyan su continuidad y, con ellos, algunos notables de la izquierda. José Luis Rodríguez Zapatero, por ejemplo. Tratar de entender al líder del PSOE, sus ideas y sus fundamentos, es tarea inútil. Celebro, por ibérico y conservador, la actitud del Gobierno español; pero no olvido que Durao Barroso fue uno de los cuatro integrantes de lo que, con error numérico, se llamó «el trío de la Azores».

Zapatero, desde que lideraba la oposición, no ha dejado un solo día de demonizar a José María Aznar por haberse sentado en la mesa isleña con George Busch, Tony Blair... y Durao; pero ahora encarna a los socialistas europeos que defienden la continuidad del portugués. Átenme esa mosca por el rabo. Tristemente, la nómina de los lideres europeos no alcanza hoy la talla y el talento de los predecesores, los padres de la Unión citados más arriba. Instalados en lo gris y en lo políticamente correcto, descartada la imaginación, Durao es mejor que su predecesor, Romano Prodi. Tiene más entidad y fuste; pero, ¿nos conformamos con eso? Si es así, en aras de la justicia poética, Zapatero le debe a Aznar una explicación. Las Azores siguen estando en medio del Atlántico.

ABC - Opinión