jueves, 12 de febrero de 2009

Campaña de los nacionalistas catalanes para que los JJOO de 2016 se celebren en Chicago y no en Madrid

“Porque ningún catalán puede respaldar nada que se organice desde uno de los Estados que le oprime desde hace siglos”. Ésta es la primera de la larga lista de reivindicaciones que se puede leer en el grupo Yo no respaldo Madrid 2016, creado en Facebook. La plataforma que se postula en contra de que los Juegos Olímpicos se celebren en Madrid lleva colgada en la red desde el pasado viernes y ya tiene cerca de 2.000 inscritos.

Entre los argumentos que esgrimen para que los catalanes no apoyen la candidatura se encuentran algunos como que “nos ahogan nacionalmente, culturalmente y económicamente y encima tienen ganas de fiesta con nuestro dinero”. Asimismo, los firmantes reivindican el papel de las selecciones catalanas afirmando que “los españoles luchan en contra de nuestras selecciones (las que tenemos y las que aspiramos a tener). Llegan incluso a ilegalizar lemas como una nación una selección… ¿y ahora quieren nuestro apoyo?”.


Pero las reivindicaciones no terminan aquí. Los creadores de este grupo han colgado un manifiesto en el que aclaran que no tienen ninguna intención de que “la subsede en Barcelona represente un baño de españolismo que sería gravemente perjudicial para nuestra salud física y mental”. Finalmente, la plataforma Yo no respaldo Madrid 2016 se muestra optimista de que la capital del Estado no será la sede elegida para celebrar los Juegos. Su apuesta es clara: el evento será para Chicago. “Gracias a Obama”.

Reclaman el reconocimiento de las selecciones catalanas

El sentimiento en contra de la candidatura madrileña está en plena ebullición en Cataluña y ésta no es la única plataforma que hace uso de la red social Facebook para manifestarse. Catalans for Chicago 2016 es otro grupo que ya tiene más de 1.700 adheridos y que se niegan a respaldar a Madrid hasta que el Gobierno español reconozca el deporte catalán.

Según esta plataforma, “mientras España impide el reconocimiento del deporte catalán, no puede ser sede de unos Juegos Olímpicos. Un país como España, que no respeta la Carta Olímpica, no se merece obtener este logro. Queremos tener el derecho democrático a perder, pero queremos hacerlo representando a nuestro país, Cataluña”, afirma uno de los adheridos a la causa.

División incluso en el Gobierno catalán

Pero no sólo la sociedad catalana está divida entre apoyar o no a Madrid. El tripartito también ha manifestado públicamente sus diferencias. Mientras que el Presidente de la Generalitat, José Montilla, anunciaba su respaldo incondicional a la candidatura olímpica, su socio de gobierno, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), no lo tiene tan claro.

Pocas horas después de que Montilla expresara su apoyo al alcalde madrileño, Alberto Ruiz Gallardón, la portavoz de ERC en el Parlamento de Cataluña, Anna Simó, manifestaba que “nuestra formación política lo que secunda es que Barcelona sea subsede olímpica”, pero en ningún momento quiso pronunciarse sobre si está o no de acuerdo en que se hagan los Juegos en Madrid.

La actitud de Esquerra nos devuelve la imagen, no tan lejana, de cuando el actual vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira, pidió que se boicotearan las aspiraciones de la capital para hacerse con los juegos de 2012. Estas declaraciones desencadenaron un boicot a los productos catalanes, que perjudicó sobre todo al sector del cava. En esta ocasión, Carod-Rovira ha preferido no decir nada para evitar que los empresarios catalanes tengan que sufrir de nuevo pérdidas económicas importantes por las aspiraciones independentistas del ex presidente de ERC.

el confidencial

La fantástica rebelión de Blanco. Cristina Losada

Imposición lingüística

«El oportunismo del socialismo zapaterino no conoce límites. Y ahí debe residir el quid de su éxito. Conforma un torbellino que acaba por banalizar y digerir hasta las más zafias de sus maniobras.»

El actor Manuel Manquiña, la escritora Marta Rivera de la Cruz y otros personajes conocidos que apoyaron la manifestación por la libertad de elección de lengua en Compostela, figuran ya en las listas de "enemigos del gallego". Son las prácticas habituales de los radicales que cría el nacionalismo. Pero aquellos que, igual que los camisas pardas, señalan, acosan y agreden a los discrepantes, como hicieron el domingo –y antes– no han brotado con fuerza por azar. Hay intelectuales orgánicos y sectores del establishment que alientan y alimentan su fanatismo y el bigobierno, con el BNG al frente, los ha vigorizado con dosis de legitimidad.


Pero estos días toca limpieza. Ha habido, así, condenas hipócritas y equidistantes de la violencia de los "contramanifestantes" por parte de los socios de Gobierno y hay una operación de lavado de manos y de cara de los socialistas para desprenderse de ese chapapote que es su política de imposiciones en el ámbito lingüístico. Pues estos socialistas (es un decir) juran ahora que ellos, de imponer, nada de nada.

Después de que Touriño declarase al español "tan nuestro como el gallego", ha sido José Blanco el encargado de ir aún más allá. Desde el Barco de Valdeorras ha anunciado que está "en contra de las imposiciones", proclamándose, incluso, en rebeldía contra ellas. La última rebelión conocida de Blanco fue contra los que denunciaron la urbanización a pie de playa en la que se ha comprado un bonito ático. No es, por tanto, un rebelde sin causa. Y en esta ocasión tampoco le falta una.

La causa de esos pronunciamientos socialistas contra su propia política se encuentra a dos semanas y media. Son las elecciones. Es el descontento social ante la inquisición lingüística que han instalado en comandita con el Bloque. Y ha sido el espectáculo de la violencia desencadenada contra unos manifestantes pacíficos. De manera que niegan la evidencia sin recato.

El oportunismo del socialismo zapaterino no conoce límites. Y ahí debe residir el quid de su éxito. Conforma un torbellino que acaba por banalizar y digerir hasta las más zafias de sus maniobras, como ésta. La acumulación de contradicciones y falsedades agota la capacidad de juicio y asombro. Una mentira tapa a otra. La realidad se desvanece bajo ese constante chorro. Y así nos encontramos abocados a reconocer que aquello que Abraham Lincoln consideraba imposible (engañar a todo el mundo todo el tiempo) intente verificarse cada día ante nuestros ojos.

Libertad Digital - Opinión

Un escándalo: ¿De dónde saca Garzón 4.000€ para un fin de semana de caza?

Juan Antonio González, todopoderoso comisario general de la Policía Judicial, también estuvo presente en la cacería que el pasado viernes reunió a Garzón y a Bermejo. Más datos: el juez y el ministro estuvieron en otra cacería el pasado 24 de enero en una finca cercana a la localidad toledana de Talavera de la Reina. El coste de la actividad ronda los 4.000 euros. ¿Puede un juez permitirse gastar ese dinero un fin de semana? Y si alguien se lo paga, ¿a cambio de qué? ¿Tiene algo que decir el CGPJ?

La ignominiosa cacería de Garzón con Bermejo y una fiscal parece causa justificada de recusación del magistrado. No sólo por su impúdico compadreo y su falta de sensibilidad en medio de una instrucción crítica, sino porque contamina moralmente el sumario y puede ofrecer a los imputados un resquicio para la escapatoria. Si los hechos son tan graves como la parafernalia del caso aparenta, merecen un juez más atento y respetuoso con las formas que rigen el Estado de Derecho. Amén de que por lo general, las apariencias no engañan; los americanos dicen que si algo anda como un pato, tiene pico de pato y plumas de pato, suele tratarse de un pato. Y esa cacería tiene pinta de ser, en efecto, una cacería. De caza mayor.

Así comienza Ignacio Camacho su columna en ABC, que continúa: "El PP no debe perder la perspectiva con un enroque de autodefensa acrítica; sería una lástima que la indudable polución política del caso nublase la oportunidad de una limpieza interna. La corrupción de algunos elementos de una gran organización resulta inevitable, pero lo importante es el modo en que esa organización reacciona. Aunque el cierre de filas obedezca a la necesidad de mantener la cohesión y aunque la evidencia de una maniobra torticera requiera una contraofensiva, lo que está en juego es la capacidad de autodepuración de una fuerza que aspira a volver a ganar la confianza de la gente. Los ciudadanos necesitan una alternativa de poder sin fisuras, capaz de sobreponerse a cualquier atisbo de connivencia con la sospecha, refractaria a la impresión de que ampara, empequeñece, justifica o disculpa conductas deshonestas. Es hora de puñetazos en la mesa, hacia fuera pero también hacia adentro".
"Sin intención alguna de minimizar los hechos, de lo hasta ahora sabido continúa sin desprenderse el motivo que demanda la intervención de la Audiencia Nacional. Casos de corrupción hay, por desgracia, a centenares en el territorio español, sin que traspasen la jurisdicción ordinaria. La Operación Malaya, con enormes repercusiones económicas y ramificaciones geográficas en varias regiones, fue dirigida por un juzgado de Marbella. Si este asunto tiene otro trasfondo, debe saberse. Hasta ahora la instrucción, agujereada de filtraciones, roza la indefensión: los imputados se enteraron por la página web de un periódico".
Y concluye su acertado análisis:
"Casos como el de Ciempozuelos o el recién conocido de Almería -con un vídeo literalmente sobrecogedor- muestran un doble rasero de la justicia y de la opinión pública ante los episodios de corrupción. La diferencia de repercusión entre Boadilla y Ohanes podría entenderse en función de la cercanía con Madrid, pero eso no sirve para explicar el contraste de diligencia y celo de la Fiscalía".
El comisario general de la Policía Judicial acompañó a Bermejo y Garzón

Las “casualidades” en los encuentros entre Garzón y Bermejo para hablar de caza – tal y como ha dicho el propio ministro – se siguen sucediendo. El último dato que hemos conocido es que Juan Antonio González, comisario general de la Policía Judicial, también estuvo presente en la cacería que el pasado viernes reunió al juez Garzón y al ministro Bermejo, según informa Cope.es.

Juan Antonio González se desplazó exclusivamente a la cena que el ministro y el juez mantuvieron en Andújar. Una vez terminada la cena González abandonó la compañía de tan ilustres comensales. Es de suponer que el hecho de que el comisario general de la Policía Judicial, el ministro de Justicia y el juez Garzón cenaron juntos el mismo día que la trama de corrupción que implicaba al principal partido de la oposición en una trama de corrupción responde únicamente a una “casualidad”.

González es un hombre muy próximo al PSOE y de hecho fue nombrado para el cargo que actualmente ocupa por Víctor García Hidalgo, entonces Director General de la Policía, tan sólo dos meses después de que Zapatero llegara al poder en el año 2004. Entre sus actuaciones profesionales se encuentra la detención del que fuera director de la Guardia Civil Luis Roldán

De cacería juntos, también el pasado 24 de enero

Según ha podido saber la Cadena COPE, el juez Baltasar Garzón y Mariano Fernández Bermejo estuvieron en otra cacería el pasado 24 de enero en una finca cercana a la localidad toledana de Talavera de la Reina.

La emisora avanza un nuevo encuentro entre el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón y el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, esta vez en una finca cercana a la localidad castellano manchega de Talavera de la Reina.

Un testigo ha afirmado como juez y ministro estuvieron de cacería y posteriormente almorzaron junto a sus esposas tan solo una semana antes de que Garzón comenzara la investigación del "Caso Günter".

Periodista Digital

La escopeta nacional. Por José García Domíngues

Garzón y Bermejo

«Alguna contraindicación ética ha de haber en eso de que Garzón y Bermejo, Bermejo y Garzón, el número dos de Mister X y el número uno de Mister Bean, salgan juntos y revueltos a practicar la caza del conejo engominado.»

Desconcertantes esas dos fotografías que ocupaban la portada de El Mundo de ayer (el de Pedro J., no el de Stefan Zweig). A primera vista, la cosa resulta más que evidente. El tipo que luce en la de la derecha, el de la barba cana y el jersey verde oliva, no parece ser otro que el camarada Abimael Guzmán, carismático líder de Sendero Luminoso y cuarta espada, tras Lenin, Stalin y Mao, de la revolución socialista mundial, como es fama. El otro, el del escopetón tremendo, las Ray Ban fetén, sus preceptivas chirucas todo terreno y esa gorrilla clavada a la que gastaba Trotsky cuando fundó el Ejército Rojo, trátase, sin aparente duda, del Subcomandante Marcos antes de iniciar alguna acción de severo castigo contra las tropas gubernamentales en la selva de Chiapas.


Únicamente tras un exhaustivo peritaje visual llega el perplejo observador a descubrir las genuinas identidades de los figurantes. O sea, a pillar que el primero resulta ser Bermejo disfrazado de marqués de Leguineche en una montería con aroma a alcanfor, caspa y subdesarrollo; como aquellas en las que Fraga intentó –sin éxito– fusilar a la hija de Franco p´ayudar. E igual de atónito certifica que su cuate es nada menos que el jefe del Ejército Zapaterista de la Audiencia Nacional, el ínclito Garzón; ocupado para la ocasión en trabajarse el papel del prota en la próxima versión de La escopeta nacional. Qué escena más gloriosa con tal de ilustrar el definitivo epitafio de lo que ha quedado de la rojísima izquierda española. Extraordinaria. Sólo falta Paco Rabal con los pantalones remendados, las alpargatas y la milana bonita al hombro, recogiéndoles las piezas del suelo a los dos señoritos.

En fin. Que sí. Que alguna contraindicación ética ha de haber en eso de que Garzón y Bermejo, Bermejo y Garzón, el número dos de Mister X y el número uno de Mister Bean, salgan juntos y revueltos a practicar la caza del conejo engominado, exclusivamente, en las zahúrdas municipales del adversario. Que claro que tiene razón el pobre don Mariano. No obstante, a uno le resulta mucho más sugerente la dimensión estética del asunto. Ese cortijo tantas veces soñado en la juventud. Ese eterno, obsesivo, patético, sobrehumano esfuerzo de los noveaux riches con tal de imitar la liturgia escénica de la aristocracia y la burguesía genuina. Esa enternecedora performance, en todo tiempo y lugar condenada al fracaso. La lubinamismo, que diría Chaves.

Libertad Digital - Opinión

Un ciervo llamado Montesquieu

«Para Bermejo ya no es una opción dimitir, es una obligación moral. Garzón, por su parte, no puede seguir instruyendo la causa por la simple razón de que no es un juez imparcial, garantía mínima que asiste a cualquier imputado en un proceso.»

Con el escándalo de la cacería a dúo entre el ministro Fernández Bermejo y el juez Garzón y, a renglón seguido, el estallido del caso Boadilla, la Justicia en España toca irremediablemente fondo. A estas alturas no nos sorprende comprobar que, por estos pagos, el espíritu de Montesquieu esté muerto –que lo está, al menos, desde tiempos de Alfonso Guerra– sino los niveles de desvergüenza a los que ha llegado la coyunda entre los poderes Ejecutivo y Judicial. Amalgamados hasta un extremo tal que algo así sería difícilmente tolerable en cualquier otro país democrático.


La verdadera víctima de la cacería del pasado fin de semana no ha sido el Partido Popular, ni siquiera la trama de tráfico de influencias que está siendo investigada en Boadilla del Monte; la verdadera víctima de los apaños en secreto entre Bermejo y Garzón ha sido, como bien señalaba el vicepresidente de este diario en su programa matinal, el propio Montesquieu, que ha sido enterrado sin honores por obra y gracia de un ministro de Justicia y un juez de la Audiencia Nacional. Esta es la doliente realidad a pesar de que el Gobierno y el partido que le sustenta se empeñen en no verlo.

Se escudan en que es relativamente habitual que personajes importantes de la vida pública coincidan en actividades de esa índole, y, en principio, que un juez y un ministro se vean en una cacería no es motivo de sospecha. Siempre y cuando, claro está, el ministro no sea Bermejo, representante del socialismo más montaraz, y el juez Garzón, magistrado de la Audiencia Nacional famoso por favorecer siempre y en toda circunstancia al PSOE, partido por el que colgó la toga para presentarse como número dos en las elecciones de 1993. Si a ese cóctel ya de por sí peligrosamente ideológico le añadimos que cuando se produjo el encuentro el juez estaba inmerso en la instrucción de un sumario contra los adversarios políticos del ministro, cualquier duda sobre su presunta imparcialidad queda despejada, pero para mal.

En este caso, que es tanto o más grave que el de Boadilla, la mujer del César ni es decente, ni lo parece, ni tiene intención de serlo ni de parecerlo. Pocas veces hemos visto manipular de un modo tan descarado la Justicia en beneficio del Gobierno y, lo que es peor, casi ninguna hemos asistido a cómo un juez utiliza al Gobierno para hacer Justicia con sus enemigos ideológicos. Porque aquí cuesta saber quién sirve a quién, pero no es muy complicado adivinar contra quién y a favor de quién va dirigida toda una macro operación judicial orquestada para servir de cortina de humo a Zapatero durante el espinoso debate parlamentario sobre la crisis económica.

El asunto es tan bochornoso para el país que urge darle una salida cuanto antes, y una salida ejemplar. Para Bermejo ya no es una opción dimitir, es una obligación moral. Garzón, por su parte, no puede seguir instruyendo la causa por la simple razón de que no es un juez imparcial, garantía mínima que asiste a cualquier imputado en un proceso. Si el magistrado-estrella de la Audiencia se niega, habrá de ser el Consejo General del Poder Judicial el que le retire del caso nombrando a un sustituto. No hay posibilidad, en suma, de medias tintas. Los causantes de este escándalo deben desaparecer del escenario lo antes posible para que, aunque la mujer del César siga sin ser decente, al menos vuelva a parecerlo.

Libertad Digital - Editorial

Roth por España. Por Hermann Tertsch)

HABRÁ quien piense que Joseph Roth se fue de Berlín y se despidió de Austria para irse a morir a París por vicio o capricho. No fue así. Nuestro querido Roth, mucho más viajero que su alma gemela y copa contigua, el entrañable Peter Altenberg, se fue a París a morirse de asco. Cierto es que para consumar su propósito utilizó la absenta. Pero sólo porque los periódicos de la época no le valían como dosis definitiva. Y porque no existía Youtube ni internet para hacer memoria inmediata. De existir, le habrían sobrado. Y se habría ahorrado las copas. Roth se fue de viaje hacia la muerte por asco a la marea de zafiedad violenta y obscenidad moral que, desde el este, había irrumpido en Rusia, en Alemania y a la postre en su amada Austria. Cuando los fiscales y los jueces se unieron a los banqueros e industriales para jalear a la chusma ideológica de la peste parda o roja, las almas más avisadas se dieron a la fuga. Las que no lo hicieron lo pagaron más tarde. Nuestro santo bebedor que había llorado en bellísimas páginas el desmoronamiento del orden que exigía tan solo un poco de honestidad y salubridad, un poco de sentido común en las relaciones humanas, prefirió morir a comer de la basura que se venía encima. Decenas de millones murieron en aquella inmensa marejada de basura que nos trajo la primera mitad del siglo veinte en Europa. Y quienes sobrevivieron lo hicieron en un miedo que aun hoy espanta en sus testimonios que tienen sus cimas en Vassili Grossman o Boris Pasternak, en Víctor Klemperer o Joachim Fest, en Mijail Sebastian o Jorge Semprún.

Les confieso que me produce más ira que miedo -y éste no es poco- ver como algunos de los pasos fundamentales en la destrucción de la convivencia se producen de nuevo. Y como el odio y la manipulación del resentimiento vuelve a ser el arma efectiva de los peores. Como la infamia vestida de benevolencia se adueña, una vez más, del discurso público. Se reaviva la náusea que Joseph Roth o Stefan Zweig sintieron al ver hundirse ante la indolencia e ignorancia general los proyectos de vida en libertad y decencia del sujeto sacro que es la persona. Produce indignación y pavor que vuelvan los ya citados correajes. Y que tengan predicamento en gente joven. Y produce espanto saber que hay de nuevo una jauría suelta que busca, localiza y tiene vigilados a quienes, como Joseph Roth y millones más, tienen dudas y disienten. Resulta tenebroso saber que tras sonrisas de «Joker» hay personajes que aplauden o justifican aventuras pasadas que fueron matanzas, jalean a asesinos de antaño en Paracuellos, a dictadores del presente en Cuba, o a fanáticos hiperactivos en Gaza. Creen realmente que los humanos somos en el mundo piezas intercambiables en un gran campo de experimentación.

Pero dejémonos de literatura barata. Volvamos al feliz presente. Dice el presidente del Gobierno de España que la victoria está cercana. Y sus ministros, jueces, fiscales, periodistas y banqueros asienten. Los demás, también, agradecidos o asustados. Me permitirán que le deniegue tanto la lealtad como el afecto. Puestos así, con Roth y la la absenta.

ABC - Opinión

miércoles, 11 de febrero de 2009

Gallardón, Wyomizado

Kirchner. Por Alfonso Ussía

«Lo que falta en Argentina puede encontrarse en Suiza, en Liechtenstein, en los paraísos fiscales caribeños e incluso en los poderosos bancos de Singapur»

Es de esperar que este artículo no obstruya la fluidez de las relaciones diplomáticas entre España y Argentina, naciones a las que amo apasionadamente. A la primera, por ser la mía, y a la segunda por vivencias, amigos y sentimientos. Argentina es un prodigio que no merecen algunos argentinos, lo mismo que España es una maravilla inalcanzable para muchos españoles. Pero aquel país inmenso, estallante, culto y formidable es aún más raro que el nuestro. Nadie comprende su situación económica, a no ser que se acepte que está siendo robado a manos llenas desde la mitad del pasado siglo. Lo que falta en Argentina puede encontrarse en Suiza, en Liechtenstein, en los paraísos fiscales caribeños e incluso en los poderosos bancos de Singapur.


De devolverse el cincuenta por ciento de lo robado, Argentina encontraría su equilibrio económico. Sucede que ningún político argentino quiere cambiar el sistema, porque perjudicaría su futuro. Y lo importante de Argentina no es su política, bastante rastrera, sino su gente, su cultura, su paisaje, su diversidad, su folclore y su talento natural. Los argentinos nacen inteligentes y filósofos, y de ahí que no se entienda su ceguera cuando se trata de elegir a quienes optan por gobernarlos. Volvió Perón –el gran culpable–, del exilio dorado madrileño y empeoró la situación, como era de esperar. Muerto Perón, los argentinos, tan apasionados en su nacionalismo, elevaron a su viuda, María Stella Martínez, a la presidencia de la República. Esa señora estaba tan capacitada para gobernar en Argentina como el que escribe para proyectar un rascacielos. El resultado fue un aumento del terrorismo montonero y una durísima dictadura militar, que aún se lamenta. Y la señora Martínez de Perón no se apropió por capricho de la Casa Rosada. Los argentinos la pusieron ahí. Han convertido en héroe intocable a un tramposo profesional. Se trata de un futbolista. Han hecho de una nación potencialmente rica, un desbarajuste económico que ni ellos mismos entienden. Y han aceptado el establecimiento de una monarquía conyugal que resulta, a todas luces, ridícula. Al Presidente le sucede la mujer del Presidente. Desde el poder es más fácil ganar las elecciones, de tal modo que la Primera Dama ocupa el lugar de su marido y éste pasa de presidente de la República a Primer Pibe, compartiendo ambos los mismos guisos de antaño.

La señora Kirchner es peronista, y por ende, demagoga. Nada simpática. Más inclinada en las apariencias al indigenismo de Evo y la farsa bolivariana de Chávez, pero sólo para cubrir el expediente entre sus votantes maradonianos. Ahora está con las nacionalizaciones y pretende quedarse con lo que otros países, entre ellos España, ha invertido en Argentina. Dice que las empresas españolas han ganado demasiado dinero. Esa es la obligación de las empresas. Nadie invierte fuera ni dentro para perder. Su batalla fundamental es la de enajenar, más que nacionalizar, las Aerolíneas Argentinas, cuyo capital mayoritario es español. Lo puede conseguir mediante un decreto. Y Aerolíneas Argentinas volverá a ser una sociedad totalmente argentina, es decir, que caerá de nuevo en el desastre económico. Además, que a mí el botox me horroriza, y esta señora, con el permiso del Primer Pibe, tiene botox hasta en la demagogia.

La Razón - Opinión

Zapatero y sus huidas hacia adelante

«Esta permanente huida hacia adelante a través del gasto público no debería quedar oculta por ese "chocolate del loro" que es la nimia reducción de los gastos no financieros del Estado anunciada por Zapatero.»

Si tenemos en cuenta que desde la ultima comparecencia de Zapatero en el Congreso para analizar la situación económica, el pasado noviembre, España ha registrado un aumento de medio millón de nuevos desempleados, sería lógico esperar que las primeras palabras del presidente del Gobierno en su intervención de este martes ante la Cámara hubieran sido para anunciar la destitución, como mínimo, del ministro de Economía.

Zapatero, sin embargo, ha dejado pronto en evidencia que su comparecencia no tenía otro objetivo que confirmar su permanente huida hacia delante, en la que el único "anuncio estrella" ha sido una irresponsable, inconcreta y demagógica propuesta de "mantener e incrementar" la cobertura por desempleo, "sea cual sea el número de parados" que alcance el país en esta crisis. Eso, unido a una ridícula reducción de los gastos no financieros del Estado de 1.500 millones de euros.


Dada la absoluta inconcreción del anuncio de Zapatero y dada su probada afición al engaño, habría que empezar por señalar que las partidas que el Estado destina a la cobertura por desempleo ya se están incrementado preocupantemente desde hace mucho tiempo por la sencilla razón de que cada vez son mas los trabajadores que se quedan en paro y que, por tanto, pasan a ejercer su derecho al subsidio. Si Zapatero hace referencia, por el contrario, a un incremento individual, como correspondería a un anuncio novedoso, debería haber especificado si se refiere a un incremento en la cuantía del subsidio, o bien del tiempo en el que se tiene derecho a percibirlo. En ambos casos, se trataría, sin embargo, de una medida demagógica e irresponsable que, lejos de solucionar el problema, trata de huir de él a costa del contribuyente y del endeudamiento de generaciones venideras. El Estado no genera recursos propios y en un momento en que nos dirigimos a una quiebra de nuestra Seguridad Social, lo último que debía hacer un gobernante responsable es alimentar esa ficción que es el Estado, según la cual –como diría Bastiat– "todos creen poder vivir a costa de los demás". Eso es exactamente lo que hace Zapatero, "sea cual sea el número de parados que alcancemos".

Esta permanente huida hacia adelante a través del gasto, del déficit y del endeudamiento público, que va a hacer mucho más lenta y tardía nuestra recuperación económica, no debería quedar oculta por la nimia reducción de los gastos no financieros del Estado anunciada por Zapatero, autentico "chocolate del loro" si tenemos en cuenta la drástica reducción del gasto público que requeriría un autentico plan de austeridad.

Aunque al líder de la oposición no le haya faltado razón y contundencia a la hora de dirigir sus reproches al presidente del Gobierno, lo cierto es que la propuesta de reducción de gasto público del PP no ha sido hasta la fecha mucho más ambiciosa, por lo que no hay que sorprenderse de que el único reproche que Rajoy le ha dirigido a Zapatero en esta cuestión es que no la haya aplicado antes.

La realidad, sin embargo, es que España necesitaría de un adelgazamiento del Estado que incluyera no ya la reducción, sino la completa supresión de no pocos ministerios, sin olvidar la congelación salarial de los funcionarios y la necesidad de implicar a las comunidades autónomas y a los municipios en un autentico plan nacional de austeridad. Ello permitiría una radical y responsable rebaja de impuestos que reactivaría de manera saludable nuestra enferma economía.

Zapatero, sin embargo, ha dejado por enésima vez en evidencia que de la reducción de impuestos y del gasto público quiere saber tan poco como de las no menos olvidadas reformas estructurales que, especialmente en el campo laboral y energetico, requiere nuestra economía.

Según el líder socialista, esta crisis, a la que ya no pone fecha de caducidad, todavía "no ha tocado fondo", pero lo cierto es que lo que tampoco parece haber tocado fondo es la incapacidad del Gobierno para afrontar esta dramática realidad.

Libertad Digital - Editorial

¿Tienen los jueces derecho a la huelga?. Por Juan Bautista Vivero Serrano

Esta pregunta, hasta hace pocos días limitada al mundo académico, está de moda y no sólo en los medios de comunicación, también en los innumerables parlamentos de lo cotidiano. La perplejidad que provoca el repentino protagonismo de tan extravagante cuestión es todavía mayor por la naturaleza simple, apodíctica y contradictoria de las respuestas que a la misma se vienen dando. Tiene toda la razón Javier Marías cuando dice que no corren buenos tiempos para los matices y las precisiones. Para los jueces y magistrados, agrupados en las férreas asociaciones profesionales, no hay ninguna duda acerca de su derecho a la huelga. Para el Gobierno y los dos principales partidos políticos españoles, tampoco ofrece la menor incógnita justo lo contrario: la prohibición constitucional de la huelga para jueces y magistrados. Y en una decisión adoptada este lunes, el Consejo General del Poder Judicial ha optado por considerar que la huelga convocada para el próximo día 18 no tiene cobertura legal.

Este panorama que para la ciudadanía puede parecer, con toda razón, desconcertante no es, sin embargo, tan extraño para los profesionales del Derecho, tan habituados a defender una postura y, en su caso, la contraria, aunque no necesariamente con argumentos igual de solventes y rigurosos. Por fortuna, la pregunta que da título a este artículo no es especialmente compleja y los materiales jurídicos disponibles para su contestación no son del todo "huidizos". En resumen, puesto que las posiciones de unos y otros y las razones que las respaldan no tienen ni mucho menos el mismo valor, se puede y se debe acabar con esta situación kafkiana.

Conviene comenzar matizando la explicación que de manera mayoritaria vienen dando los estudiosos consultados por este periódico, constitucionalistas todos ellos, protagonistas junto a laboralistas y administrativistas del originario debate académico. Vienen a decir que siendo los jueces y magistrados titulares de uno de los tres poderes del Estado, el Judicial, no pueden a su vez ser "agraciados" con el derecho fundamental de huelga. La titularidad de cualquiera de los poderes del Estado y el derecho de huelga serían así intrínsecamente incompatibles. Esta manera de razonar pertenece más a la política del Derecho que a la interpretación del Derecho y, en consecuencia, más que para resolver la pregunta que nos ocupa sirve para explicar el porqué político o ideológico de la vigente regulación constitucional española en este punto. Al fin y al cabo, en países tan cercanos a España como Francia, Italia y Portugal los jueces tienen derecho a la huelga -con profundas limitaciones, claro está-, que además ejercen enocasiones, y no parece que por ello hayan dejado de ser Estados democráticos de Derecho, ni mucho menos que la sacrosanta división de poderes haya saltado por los aires, al menos no sólo ni principalmente por este motivo.

Además, los jueces y magistrados no pueden meterse en el mismo saco que los parlamentarios y gobernantes, pues, a diferencia de éstos, son funcionarios públicos y, en tanto que tales, sometidos a un empleador que organiza su trabajo y con el que por definición pueden tener discrepancias, salariales o de otra naturaleza. Algo impensable para parlamentarios y gobernantes. Añádase a lo anterior que al margen de la situación jurídica de los jueces y magistrados, el resto de empleados públicos de la Administración de Justicia tienen derecho a la huelga y no hace muchos meses demostraron hasta qué punto pueden paralizar la justicia como servicio público.

En realidad, y aunque pueda parecer sorprendente dado el actual clima de desconcierto, la interrogante de marras hace muchos años que está razonablemente bien resuelta en el ámbito académico y lo que conviene ahora es darle divulgación. Pues bien, la opinión mayoritaria entre los laboralistas es que los jueces y magistrados tienen constitucionalmente prohibido el recurso a la huelga.

La Constitución prohíbe a jueces, magistrados y fiscales en activo cualesquiera actividades políticas y sindicales, negociación colectiva y huelga incluidas. No otra cosa puede significar la prohibición de pertenencia a sindicatos del artículo 127.1 CE. Al fin y al cabo, toda huelga que merezca tal nombre, aunque formalmente no tenga a un sindicato detrás, es desde un punto de vista material una típica actividad sindical. Se trata de una lectura de la -en este punto como en otros muchos- oscura regulación constitucional a la luz de los criterios interpretativos del artículo 3.1 del Código Civil, concretamente del criterio sistemático -interpretación del conjunto de normas constitucionales involucradas (arts. 7, 28.1, 28.2 y 127.1 CE)- y del teleológico o finalista -interpretación atenta al espíritu o finalidad de las normas-.

¿Acaso los jueces de lo social, siempre tan proclives a la interpretación sistemática, finalista y material del Derecho, van a retroceder de repente y porque les interesa al siglo XIX y convertirse en intérpretes "formalistas"?

Mientras no se reforme la Constitución en este punto, hipótesis tan lejana como improbable, mientras incomprensiblemente el legislador permanezca inactivo -30 años después todavía no hay ley orgánica de huelga- y mientras el Tribunal Constitucional no tenga ocasión de pronunciarse, lo más razonable, solvente y riguroso en Derecho es negar a jueces y magistrados el recurso a la huelga. Eso no significa que no puedan tener disputas con el Gobierno y con el CGPJ, que sus reivindicaciones no puedan ser legítimas y que no se deba dialogar con ellos. De hecho, un mínimo diálogo parece que ya existe y a todos interesa que concluya con éxito.

Por desgracia, el diálogo lo es con "rehenes" detrás, con la amenaza de huelga siempre presente. Si fracasara el diálogo y alguna huelga llegara a tener lugar, sería una modalidad de lo más curiosa, una huelga a lo Juan Palomo podría llamarse, en la que los jueces huelguistas serían a su vez juez y parte, es decir, ellos mismos resolverían los numerosos pleitos que a buen seguro podrían surgir -convocatoria, objetivos perseguidos, servicios mínimos, sanciones, acuerdos de fin de huelga, etcétera-.

A propósito de posibles situaciones y pleitos disparatados, ¿los jueces y magistrados que organizaran la huelga ilegal, y en menor medida quienes la secundaran, incurrirían en responsabilidad disciplinaria? ¿Y en responsabilidad penal conforme al olvidado artículo 409 del Código Penal? ¿Acaso deberían los jueces y magistrados correr mejor suerte que los guardias civiles sistemáticamente sancionados por el ejercicio de actividad sindical?

Diálogo sin amenaza de lo que no se tiene, por tanto.

Juan Bautista Vivero Serrano es profesor titular de Derecho del Trabajo de la Universidad de La Laguna.


El País - Opinión

La mayor mentira del PSOE. Por José García Domínguez

Crisis
«Todos convictos, salvo la virginal política económica de Solbes y Zapatero, que, pobrecita ella, no tiene absolutamente nada que ver con ese sórdido asunto de la crisis. Vivir para ver.»

Tal vez se trate de la mayor mentira puesta en circulación por los socialistas desde que Alfonso Guerra pronunció con grave solemnidad su más célebre pirula, aquella que rezaba: "Quizá meteremos alguna vez la pata, pero nunca la mano". Me refiero a esa soberana trola zapateril que pretende atribuir la causa primera y última del súbito derrumbe económico de España a la "crisis financiera global". Nada más lejos de la muy doméstica verdad. Y sin embargo, la descomunal bola ha colado. Porque ha colado.


Resulta que llevamos lustros acarreando con el mayor déficit comercial del mundo. Es decir que somos metafísicamente incapaces de vender una escoba en Portugal, aunque no por ello nos privamos a la hora de mercar lo mejorcito por ahí fuera. A crédito, naturalmente. ¿Cómo si no? Y sin mayor prevención gubernamental o cautela institucional, por lo demás. Razón de que a estas horas andemos endeudados internacionalmente hasta las cejas. En concreto, tenemos que entregar a los acreedores extranjeros el valor de todo lo que vaya a producir el país durante 2009 y hasta un poquitín más (el 110 por ciento del PIB para ser precisos). Se dice rápido: el fruto del trabajo de toda España durante un año entero arreando en camiones hacia la frontera.

Únicamente los bancos están obligados a reembolsar, tan pronto como ya mismo, unos ochocientos mil millones de euros a los paganos guiris que financiaron la fiesta durante los tiempos de vino y rosas. Un Potosí, que se exclamaba cuando en los colegios aún se estudiaba Historia... Bueno, pues como quien oye llover. La suprema falacia de Zetapé ha colado en la opinión pública –y lo que es más grave, en la publicada– sin la menor dificultad. He ahí, entonces, a los culpables exclusivos de nuestros casi cuatro millones de parados: Reagan, Thatcher, Bush, la avara banca judía de Nueva York, los codiciosos especuladores de Wall Street, las hipotecas subprime que según reza la leyenda firmaron unos negros indigentes de Alabama antes de ser empaquetadas al modo de caramelitos financieros envenenados, los malditos neocon y el lucero del alba.

Todos convictos, salvo la virginal política económica de Solbes y Zapatero, que, pobrecita ella, no tiene absolutamente nada que ver con ese sórdido asunto de la crisis. Vivir para ver.

Libertad Digital - Opinión

La corrupción o el terror. Por Gabriel Albiac

DESARBOLADOS ya nación y Estado por la tempestad del año 1794, Maximilien Robespierre lanza, en una elipsis que hará fortuna, el envite político de la nueva era: o corrupción o terror. La disyuntiva se llevará por delante a lo mejor de una generación en la cual Chateaubriand veía la más alta concentración de inteligencia de la historia humana. Cuando Benjamin Constant hace balance de esos meses glaciales, la perennidad del tópico lo sobrecoge. Como si, al contraponer a la corrupción el terror, algo hubiera quebrado la integridad moral del hombre moderno. Apunta entonces Constant cómo esa disyuntiva miente: al cabo, la corrupción es la forma sosegada del terror, su curso normalizado e invisible, ese que apenas habla en un susurro. Corrupción y terror son, desde ese final del siglo XVIII, potencias constituyentes. Cada una de ellas se ofrece al ciudadano para salvarlo de la otra. Y cada una se asigna a sí misma la función de mal menor frente a su opuesta. Y las dos se apuntalan una en otra, y son, al fin, perspectivas de lo mismo.

Imágenes, ayer, en la primera de todos los periódicos. Una furgoneta que vuela en pedazos. Toneladas de muerte que, por eficacia y fortuna, no dieron esta vez con su objetivo: el óptimo que, para un terrorista, es esta nadería frágil, el cuerpo de un hombre, su vida, el irreversible desanudarse la maraña de deseos, sueños y temores a la cual llamamos un hombre. Asesinos. Otras imágenes de ayer: rostros de gentes complacidas tras la coraza de sus trajes caros; pléyade de los parásitos que tejen redes de protección externa a los partidos. Corruptos. Miran con la arrogancia de aquellos que se saben en el secreto. Que ni siquiera es un secreto, aunque tan pocas veces nos sintamos con ánimo para decirlo: ingresos y gastos no casan jamás en las cuentas de los partidos. No sólo en España. Recuerdo las palabras del antaño omnipotente director general de la petrolera francesa Elf, ante los jueces: empezamos teniendo a sueldo al ala derecha del Parlamento. Luego el presidente Mitterrand me llamó: ¿por qué sólo a ellos? Yo entendí; hice cuentas; no era tan caro. Adquirimos todo el Parlamento. Y las cosas rodaron por sí solas.

Pasados entusiasmos e ingenuidades primerizas, la transición española supo eso. Lo puso en práctica. Nada volvería a ser igual en este país después del GAL y de Filesa. Porque GAL y Filesa no eran cosas distintas. Sólo pasajes de una misma partitura, que a los jóvenes gobernantes españoles les venía de dos altos magisterios: el de aquel gran patrón de la corrupción en Italia que fuera Bettino Craxi y el del venezolano CAP del «plata o bala». La lógica era difícil de desarmar: mejor pagar en metálico que en cuerpo presente; la corrupción sería la opción menos horrible en un mundo tan sin cura horrible como el nuestro. Pero los corruptos mataban. Pero los matarifes ingresaban en recónditas cuentas su dinero negro. Y era dulce decir que nada sucedía. Y hacer caer sobre los aguafiestas el difuso terror -que es monopolio de todo Estado- a ser cívicamente aniquilados.

Todo en España está codificado para que la corrupción funcione con el automatismo de un bello reloj suizo. ¿Qué fracción del dinero que los Bancos prestan a los partidos es devuelta y bajo qué condiciones? ¿Qué porcentaje de los beneficios derivados para las constructoras de esas recalificaciones de suelo que la Constitución pone en manos municipales acaba en las cuentas de quienes las deciden? ¿Cuál garantía de transparencia permite al ciudadano saber dónde y cómo gastan quienes se dicen representantes suyos su dinero? Todos sabemos bien que no hay respuesta.

ABC - Opinión

La caza. Por Hermann Tertsch

MONTECASSINO

Hace unos días, un antiguo diplomático y ministro, gran persona y buen coleccionista de pintura, me ofreció ir a un puesto de caza en una de sus fincas. Vio mi cara y la de mis amigos, escuchó mis excusas de poco diestro, supo que sólo había disparado Kalashnikovs en alguna boda en los Balcanes y modificó su invitación. Creo seguir invitado, pero sólo al aperitivo. No tengo nada contra los cazadores. Los tengo en la familia. Entre ellos estaba mi prima Loyola, que dejó de cazar cuando fue nombrada ministra de Agricultura. Por respeto a esa parte de los españoles a los que la caza irrita. Pensó que representar a todos los españoles en un Gobierno exigía el sacrificio de no herir a nadie innecesariamente con sus aficiones. Es esa sensibilidad hacia el prójimo que ya nadie se permite. Tan diferente a la miseria que desplegaron aquellos que urdieron unas acusaciones contra ella que se revelaron totalmente falsas después de minarle la salud.


Ahora veo escenas de caza de gentes del poder que, por supuesto, nada tienen que ver con aquella inmensa persona. Veo fotografías del ministro Bermejo y el juez Garzón cazando juntos, disfrutones ellos con las cabezas de las piezas abatidas. También estaba alguna fiscal útil en esta caza. Sigamos con la literatura. Pensemos que el reparto de puestos se hizo en el Ministerio del Interior. Con la asistencia del consejero de un grupo editorial al que los bancos acreedores consideraban en quiebra antes de la caza. Durante la montería y después de ella se solucionó todo. Los bancos, obligados por las sinergias cinegéticas, decidieron tratar bien a quien iba a la caza sin mancharse de sangre de ciervo. Si Franco acudiera a algún puesto con quienes cazan con ministros, jueces y fiscales dentro y fuera de Madrid vería que siguen con los correajes en el cerebro.

ABC - Opinión

Daniela en Picassent. Por Arturo Pérez-Reverte

Hay un asunto reciente por el que casi todo cristo ha pasado de puntillas: el estriptís, o como se escriba, de Picassent. Me refiero a la pava –Daniela, se llama– que hace unas semanas se marcó un baile porno ante los presos de los módulos 8 y 10 del talego valenciano, animándoles las fiestas. El sindicato de funcionarios de prisiones protestó en un comunicado, el director se disculpó, y las autoridades diversas mostraron su desagrado. Imagino que los boquis de turno, sobre todo, debieron de pasar un mal rato entre doscientos jambos –lo mejor de cada casa– aullando sentimientos e intenciones mientras Daniela, que dicho sea de paso es un poco ordinaria pero goza de anatomía poderosa, se untaba con leche condensada y al final se quitaba el tanga.

Hasta ahí todo normal, a mi juicio. Un error de cálculo. Una metida de pata, acabar el espectáculo de variedades con el número de la cabra. El maco es lo que es. Por eso, precisamente, pidió luego disculpas el director. Lo que pasa es que, como suele ocurrir, al hilo de la marejadilla no han tardado en surgir las voces habituales llevando el asunto algo más lejos. Entre el público había violadores y maltratadores, dicen unos. Violencia ética y moral, afirman otros. Pudo acabar en motín, aventuran los imaginativos. Y no falta quien lleva la cosa al terreno de la dignidad pisoteada de la mujer, mero objeto de deseo y demás parafernalia. Como Izquierda Unida, por ejemplo, uno de cuyos portavoces, original que te rilas, calificó el asunto de «machista y denigrante». Todo eso está bien, supongo. Cada cual tiene sus ideas sobre tetas exhibidas en público: desde la moza que decide ganarse así la vida –a veces es lo único que tiene para ganársela– hasta quien, desde el otro lado de la barrera y el status, cree que esas cosas rebajan a las señoras, y también a las que no lo son. Eso, sin contar las ideas particulares de los presos de Picassent, a quienes sin duda, enchiquerados entre añoranzas y acercanzas, el recuerdo del espectáculo danielesco puede llegar a serles eficazmente útil, supongo, en sus largas veladas invernales.

Es una pena, sin embargo, que el habitual coro de valores éticos y morales pisoteados no las piase con la misma justa e insobornable cólera cuando unos días antes, en atención al público femenino del mismo talego, un fulano llamado Rafa –gemelo de un tal Dinio, famoso por haberle currado la bisectriz a Marujita Díaz, Sara Montiel o alguna de esas damas–, hizo exactamente lo mismo, o casi: despelotarse con música. Lo que pasa es que ese Rafa es pavo, y no pava. Y cuando, al final de un espectáculo similar, se quitó la camiseta y las presas se pusieron calientes –porque también las señoras se calientan, como todo el mundo– y lo manosearon un buen rato, ni al sindicato de boquis talegueros, ni a la Federación de Mujeres Progresistas, ni a la Federación de Hombres Progresistos, se les ocurrió decir que el espectáculo, feminista y denigrante, maculaba la dignidad del varón Dandy convirtiéndolo en torpe objeto de deseo. Con lo cual, doscientas presas aullando calientes como perras –valga el tropo– componen un paisaje digno, tolerable, comprensible y divertido, mientras que doscientos presos aullando calientes como perros –aquí nadie me discutirá el tropo– es sucio, envilecedor, machista y, como casi todo, fascista. No te fastidia.

En fin. Hay quien piensa que una cárcel debe ser siempre una cárcel, que los presos están allí para cumplir lo que les toque, que la sociedad que los encerró para resguardarse de ellos no tiene por qué animarles las fiestas con espectáculos, y que si los reclusos quieren jarana, que la organicen ellos. Ése me parece un punto de vista igual de respetable que cualquier otro, porque la vieja idea del talego como lugar de injusticia e inocencia avasallada, a lo Dickens, hace tiempo que no funciona más que para los demagogos y los tontos. En los tiempos que corren –y en los que van a correr, ni les cuento–, las cárceles, con excepciones razonables, están pobladas por una importante cantidad de hijos de puta. Ahora bien: puestos a que sí o a que no, a dar cariñito a los presos solazándolos con algo que de verdad los motive, el espectáculo de una torda o un tordo arrimándoles la candela de la que carecen no es, para los que están dentro, ninguna tontería. Lo agradecen mucho, y cuanto más bajuno, mejor. Aquello no es el Palace. Si yo mismo tuviera que comerme diez años en Picassent, o en donde fuera, y por Navidad y Año Nuevo me dieran a elegir, agradecería mucho más una Daniela con o sin tanga –a ser posible, sin– que la filarmónica de Viena tocando en el patio o un portal de Belén animado con pastorcillas, pastorcillos y el niño Jesús, fun, fun, fun, metidito entre pajas. Como dice un viejo y querido amigo con el que ayer comentaba esto: «Ojalá en los siete años que me zampé a pulso hubiera tenido algo así para tocar la zambomba».

XL Semanal

martes, 10 de febrero de 2009

Boadella dice que desde que trabaja para la Comunidad en Cataluña le llaman fascista

Aceptar la oferta de la presidenta de la Comunidad de Madrid para dirigir los Teatros del Canal, que se inauguran la semana próxima, "ha dado alas" a quienes tildan de fascista a Albert Boadella en Cataluña, porque Esperanza Aguirre allí es "la bicha", afirma el dramaturgo en una entrevista.

"Haberme venido con Aguirre era lo que faltaba, y claro que eso ha sumado puntos entre quienes me llaman fascista en Cataluña porque ella es allí 'la bicha'. Para los catalanes, después de Felipe V, y casi a la par con el conde-duque de Olivares, viene Esperanza Aguirre, pero a mi me importa un rábano lo que piensen", asegura Boadella (1943, Barcelona), que se arrepiente de no haberse marchado antes de su tierra natal.


Se habría ahorrado así "tanto provincianismo" y habría escrito "cosas más importantes", especula Boadella, que se siente víctima de los medios de comunicación catalanes, que le han tachado de "traidor y fascista" y han conseguido que su mensaje "cale en la ciudadanía", porque en el "tema étnico, en los principios fundamentales de la tribu", sostiene, actúan homogéneamente.

Por eso, declara, le gustaría escribir para el teatro una diatriba sobre "el poder mediático", que crea "una nueva realidad y el ciudadano se la cree como antes se creía a un obispo o al rey", pero ya no le "estimula nada" hacer sátira política y le parece "secundario" lo que lee sobre corrupción, crisis o espías.

"El espionaje -en la Comunidad de Madrid- me parece una anécdota, sobre todo porque a mi me entusiasmaría que me espiaran, se lo iban a pasar en grande: llevo una vida divertida, e incluso si meespiaran en la cama, aunque preferiría que lo hubieran hecho cuando tenía 18 años, podría dar alguna lección", alardea.

También le "exaspera" la "nueva religión" del "buenismo", "un credo legislado por los gobiernos que penetra en todos los pliegues de la vida, desde dar un cachete a un hijo, a fumar, o conducir sin el cinturón de seguridad. Es un intervencionismo asfixiante con la excusa del bien común. Yo prefiero las religiones oficiales, éstasme dan pánico", confiesa.

En esa denuncia se inserta "La cena", una obra sobre "la nueva religión del ecologismo" que se representará a partir del día 26 en el nuevo espacio escénico. "Es un retrato del fundamentalismo que ha sustituido a lo laico, porque la gente no ha perdido su apego a creer sino a pensar", lamenta.

La obra, que ya ha estado de gira el año pasado en buena parte de España, excepto, "naturalmente", en Cataluña, cuenta la historia de un cocinero que debe preparar una cena para las personalidades que asisten a una convención medioambiental en España.

Para el estreno de los nuevos teatros, el próximo día 20, ha elegido una suerte de mezcla de performance y visita guiada -que se ha programado también el 21 y el 22- para permitir a los espectadores conocer el complejo, y hacer una "terapia de humor" que les acerque "al oficio de titiritero y comediante".

Sabe cuánto tiempo se quedará al frente del Canal pero no quiere decirlo porque, argumenta, "hay mucha gente que puede considerar que es muy poco. Quiero estar en lo que es el arranque, en el sentido de darle contenidos teatrales, musicales y coreográficos, pero a partir de un momento esto tiene que estar en manos de un gran gestor, más que de un artista".

Le gustaría que cuando abandone el cargo se dijera que ha conseguido que haya "mucha pluralidad en la programación y un amplio abanico de público. No me gustaría hacer un gueto elitista ni sectario, sino que esto fuera de quienes lo pagan, que son los contribuyentes".

Aunque ha roto "relaciones diplomáticas" con Catalunya, Boadella compagina su trabajo en Madrid con su taller de teatro con Els Joglars a cien kilómetros de Barcelona, en el Pirineo, y además vive "en cuanto puede" en un pequeño pueblo de L'Ampurdá gerundense.

"Es un exilio fantástico pero estoy como gallo en corral ajeno, prácticamente sin contacto con nadie, pero ya me va bien así", aunque le llamen, como hace muy poco, fascista en el tren.


ABC - Madrid

La nostra llengua. El proyecto S.F.. Por Yauma

Una noticia aparecida en la prensa últimamente habla de una nueva técnica quirúrgica, una cirugía experimental que restaura recuerdos olvidados. Un paciente rememora hechos ocurridos hace treinta años atrás. El descubrimiento ocurrió cuando los científicos hacían una exploración quirúrgica en el cerebro de un hombre de cincuenta años en un intento por reducirle el apetito, grave mal de nuestro tiempo en las sociedades ricas, y neutralizar su creciente obesidad. Para ello utilizaban una técnica ya exitosa de “Estimulación cerebral” en la que se insertan electrodos y se estimulan ciertos sectores cerebrales mediante pequeñas descargas eléctricas. En momentos en que se llevaba a cabo el proceso en la zona del hipotálamo vinculada con la sensación del hambre el hombre repentinamente les informó de que los recuerdos se le agolpaban.

Ese mismo día, en el programa “Els matins” de TV3 el inefable J. Cuní y sus tertulianos habituales hablaban sobre el tema del bilingüismo en la enseñanza en Cataluña. No hace falta explicar por donde fue la charla, todo el mundo estaba de acuerdo en que el sistema actual es perfecto, en que es lo mejor para mantener la armonía y la convivencia, etc, etc. Tampoco hace falta decir que en este programa no se invita a ningún Girauta que pueda aportar alguna opinión discordante con el pensamiento oficial del oasis. En un momento determinado uno de los contertulios apuntó que de prosperar las tesis del PP y de otros partidos sobre el tema, las manifestaciones sobre la guerra de Irak serían insignificantes con las que se podrían montar aquí. Al mismo tiempo la encuesta simultanea que hacen a los teleespectadores apoyaba ampliamente las tesis oficiales.

Llegados a este punto alguien puede preguntarse que relación puede establecerse entre los dos apartados anteriores. Bien, un poco de paciencia, ambos forman parte de un futuro proyecto que, paso a paso, intentaré exponer.
En Cataluña se acaba de crear la Asociación Nacional de Charnegos Agradecidos ANCHA apoyada por todos los partidos del arco parlamentario catalán, incluido C´s, a ANCHA pertenecen personalidades de origen emigrante, que hoy ocupan cargos importantes en la vida política, económica y cultural de nuestra nación, no considero oportuno dar nombre alguno sin el permiso de los interesados, pero en la mente de todos nosotros aparecen nombres e imágenes que no hace falta confirmar. También pertenecen a la asociación innumerables personas anónimas, militantes de base, defensores de los valores nacionales de Cataluña deseosos de demostrar eterno agradecimiento a las instituciones oficiales de esta hermosa tierra. Un servidor pertenece a una agrupación local, ocupa plaza de pasante, un puesto modesto, que le permite no obstante, estar al corriente de los principales proyectos de la institución. Los únicos requisitos que se exigen para pertenecer a ANCHA es ser emigrante o hijo de emigrantes, mayor de edad, llevar al menos diez años viviendo en Catalunya (tiempo mínimo necesario para sentirse agradecido), entender y chapurrear catalán lo mejor posible y provenir de alguna de las 16 autonomías restantes, las ideas políticas que pueda tener cada uno al entrar en ANCHA no tienen significado alguno, pronto las abandonará y se integrará en el colectivo con alegría y felicidad patriótica.

La asociación, abalada por la inmensa mayoría de sus miembros, tiene como objetivo básico alcanzar la normalización lingüística de toda la población de nuestra amada nación, incidiendo fundamentalmente en aquellas personas que, por su origen y, a veces por su mala cabeza, cultivan y practican esa lengua de “degenerados y afeminados”, según palabras del gran patriota euskaldún , que en gloria esté, Sabino Arana. Normalizar, en este contexto, quiere decir que toda persona, habitante de nuestra patria, deberá pensar y expresar sus pensamientos por medio de nuestra sagrada lengua nacional. Somos conscientes que la tarea no es sencilla y, menos aún en estos tiempos de globalización que nos ha tocado vivir.

A veces llegar a una meta requiere seguir caminos no siempre rectos, utilizar trochas y senderos dificultosos poco transitados, y en ocasiones hay que dar dos pasos adelante y uno hacia atrás, importando sólo el computo final. Uno de nuestros primeros pasos será la presentación en el Parlament, por medio del partido hermano, el PSC, de un proyecto de ley, que una vez sancionado por la cámara se convertirá en “Ley de Identidad Nacional” esta ley permitirá que todos y cada uno de los charnegos agradecidos, cuya numerosidad resulta innegable tendrá el derecho, y bastante obligación, de poder cambiarse el nombre y los dos apellidos, debiendo elegir entre sus nuevos apellidos los que hacen referencia a oficios populares, como por ejemplo; Ferrer, Fuster, Hortalá, Macip, Moliner, Oller, Paller........etc...etc. Cada persona ha de estar situada, dentro de la sociedad, en lugar que le corresponde. Recuerden lo que ocurrió con los esclavos negros americanos, una vez acabada la guerra de secesión. Otra opción reservada a las personas más tibias con nuestro sentimiento nacional, será la de poder transformar sus apellidos actuales, catalanizándolos. En muchísimos casos basta con añadir una simple tilde, eso sí, de izquierda a derecha no vayamos a confundirla con la habitual que utilizan los españoles, algún ejemplo, Gallego por Gallègo, también por eliminación o agregación de alguna letra como en el ejemplo Chacón por Chacò etc. Este último apellido se está tramitando por la vía rápida. Particularmente cambiar sólo dos apellidos, lo considero una limitación innecesaria pues nos obliga a muchos patriotas a tener que demostrar, día tras día, nuestro sincero nacionalismo, radicalizando los sentimientos patrios hasta extremos desproporcionados, comparados con los de un nacionalista con apellidos catalanes de varias generaciones. En mi caso concreto, cinco apellidos andaluces, cuatro madrileños, seis murcianos, tres gallegos, ocho extremeños, para sentirme a gusto conmigo mismo, mi mayor ilusión sería que todos ellos fueran cambiados por apellidos clásicos catalanes.

El proyecto estrella de nuestra institución es un proyecto científico, se trata de un proyecto secreto que muy pocas personas conoce, como he dicho antes, mi condición de pasante me permite el acceso a cualquier tipo de información escrita, su nombre en clave es S.F. ¿Solución Final? ¿Salud y Fuerza? ¿San Francisco?.......No sé, no sé. Está relacionado de alguna manera, según la información escrita que ha pasado por mis manos, con lo expuesto en el primer apartado de este escrito. Lo dirige el catedrático de fisiología de la Universidad Autónoma de Barcelona Narcis Camprodon i Matadepera y un equipo multidisciplinar de científicos de primera fila, destacan dos miembros muy activos de ANCHA los doctores Atilano Rodríguez Zapata, neurocirujano, y José Luis Rosales Blanco, físico, especialista en nanotecnología. Antes de explicar la naturaleza del proyecto, con el permiso de este foro, me permitirán hacer una pequeña introducción. La base conceptual del mismo podríamos decir que contempla la modulación utilitaria de las sensaciones, un estudio sobre la neurofisiología del placer y el sufrimiento.

La interpretación de los estímulos sensoriales como agradables o desagradables sabemos que depende, en gran medida , de sus características físicas y químicas, según la calidad del estimulo, un estimulo procedente del medio ambiente puede alcanzar el organismo, penetrar en el cerebro y producir sensaciones de felicidad, placer , tristeza o dolor. Existen pues códigos neuronales para la felicidad y el dolor. El placer está en el cerebro, los organismos descerebrados no gozan ni sufren, el placer no se percibe en el hígado ni en el corazón, ni siquiera en la zona genital. En realidad los receptores sensoriales de estas regiones, envían impulsos codificados al cerebro, concretamente al hipocampo y al sistema límbico. Las percepciones difusas de conciencia, felicidad, placer y sensaciones parecidas no parecen tener una localización determinada, sino que son el resultado integrado de sistemas neuronales situados en áreas dispersas. El proyecto S.F. persigue el refuerzo consciente de la felicidad, potenciando los mecanismos de la misma.

El proyecto S.F. incide fundamentalmente en el estudio de áreas de la topografía cerebral relacionadas con el lenguaje, las áreas cerebrales propuestas para el procesamiento del habla, la escucha, la lectura, la escritura y el lenguaje de los signos se localizan principalmente en las cisuras de Silvio y de Orlándolo . La parte frontal del lóbulo parietal a lo largo de la cisura de Rolando participa fundamentalmente en el procesamiento de las sensaciones y puede estar unida con las áreas del habla y auditiva en un nivel más profundo. Se piensa que la estructura básica de la emisión se genera en el área de Wernicke y se envía al área de Broca, que también implica la zona olfatoria, para su codificación.

Se producen en nuestro organismo unas sustancias químicas llamadas endorfinas, neurotransmisores de naturaleza polipéptidica ,neuropéptidos, producidos por la glándula pituitaria o hipófisis , pequeña glándula ubicada en la base del cerebro. Estructuralmente parecidas a lo opiáceos. Las endorfinas son las responsables de la producción de efectos sedantes capaces de inhibir las fibras nerviosas que transmiten el dolor, además de actuar a nivel cerebral produciendo experiencias subjetivas que son sensaciones intensas. Son pues substancias bioquímicas analgésicas. El ejercicio físico estimula la producción de endorfinas. El dolor, el miedo y el placer los gobierna el organismo produciendo endorfinas. Además del lugar de producción habitual se las encuentra en el cuerpo calloso del cerebro- estructura situada en lo profundo del cerebro y que conecta los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo, coordinando las funciones de ambos- núcleo de la mayor parte de las emociones fuertes como miedo, ira, amor y depresión. También se las encuentra en el tálamo medio que transmite al cerebro los impulsos de dolor que se generan en el cuerpo.

Aspectos prácticos del proyecto S.F.

El equipo científico ha diseñado un sistema de nanosensores biológicos basados en una nueva tecnología a base de nanotubos de carbón de capa única recubiertos de una finísima película de fosfolípidos lo que les permite integrarse en el tejido cerebral por afinidad estructural y bioquímica. Estos nanosensores se introducen en el organismo por vía intravenosa y en pocos minutos alcanzan la corteza cerebral donde se distribuyen e integran según determinadas claves que por razones de seguridad y derechos de patente no podemos explicar aquí. Sí, que podemos avanzar que estos nanosensores están programados para captar señales emitidas por cualquier área cerebral procesarlas y reenviarlas a otras zonas del cerebro e incluso del resto del organismo. Los nanosensores energéticamente funcionan con independencia del organismo donde están instalados y se alimentan por la energía electromagnética que les aporta el uso habitual del teléfono móvil.

A partir de aquí el mecanismo de funcionamiento resulta relativamente simple: Cuando en las áreas especializadas del cerebro relacionadas con el lenguaje empiezan a procesar un determinado idioma, los nanosensores biológicos instalados en ellas se activan, son capaces de identificar hasta cinco idiomas distintos, entonces envían una señal a la hipófisis con lo que ésta recibe la orden de liberar, restringir o anular la secreción de endorfinas aportando felicidad o dolor al individuo según la lengua que esté utilizando en ese momento. Parece ser, que si utiliza alguna lengua en concreto el sujeto puede llegar a disfrutar de varios orgasmos durante la conversación, posiblemente se trate solo de una exageración interesada no dispongo de datos que puedan confirmarlo.

El proyecto S.F. se encuentra en estos momentos en la segunda fase de experimentación, en la primera fase numerosos patriotas de ANCHA se ofrecieron voluntarios para someterse al experimento, la dirección muy prudente, nunca se pueden descartar daños colaterales, eligió a diez compañeros de manera aletoria para asegurar la calidad de la muestra. En general el resultado de la prueba fue satisfactorio sólo ocurrió un incidente que nos tiene bastante preocupados. El pobre Martínez un nacionalista catalán de pro, un verdadero patriota, puntal inimitable en la grandiosa manifestación nacional del “català emprenyat” y héroe inconmensurable en las escaramuzas previas a la quema de fotografías de ese rey extranjero. Martínez como secuela del experimento padece afasia un trastorno del lenguaje que surge cuando resulta dañada un área del cerebro que participa en el procesamiento del lenguaje. Nuestros especialistas lo asocian al uso desmesurado que Martínez hacia del móvil antes de ocurrirle el accidente.

Enlazando con lo ocurrido en el Hospital de Toronto y la técnica de estimulación cerebral empleada. Nuestro equipo científico no descarta poderla utilizar en un futuro para los casos muy resistentes de difícil solución por nuestro procedimiento habitual, adaptándola convenientemente, pues en nuestro planteamiento rememorar hechos ocurridos hace 30 años en los pueblos de origen de nuestra gente resulta un grave inconveniente para el futuro de nuestra amada nación. Desarrollaremos la técnica en sentido inverso, cosa científicamente bastante asequible.

Acabo lo más rápidamente posible, pues estoy notando que no me encuentro bien, ni física ni anímicamente, un fuerte dolor de cabeza, una serie de pensamientos negativos, como si estuviese cometiendo un acto de traición a nuestra amada patria acongojan mi espíritu. Soy una de las personas que fue elegida para la segunda fase de experimentación del proyecto S.F. y parece que en mi caso ha funcionado correctamente, creo que los males que me afectan están relacionados con este escrito. Por deferencia a la mayoría de personas del foro estoy escribiendo en el idioma de los ocupantes de nuestra patria y mi organismo funciona como estaba previsto.

¡Visca Catalunya Lliura!
Ya, ya, cumensu a recuperarma!
¡Visca les paisus Catalans!
Ara, ara estí tutalment recuperat!

El blog de Yauma

"[Los bancos tienen que] mirar con cariño a las familias". Por Beatriz Corredor

Beatriz Corredor, ministrilla de cuota de la vivienda

Vamos a pensar detenidamente en la frase de esta genio o genia, en el contexto de la situación actual. Los bancos, animados por el manejo caprichoso y absurdo que del tipo oficial del dinero han hecho los bancos centrales, se liaron la manta a la cabeza y decidieron conceder hipotecas a todo el mundo. El resultado es claro: después del boom viene el bust, tal y como predice la Escuela Austriaca de Economía.

Ahora la morosidad de los bancos aumenta sin parar, porque más y más familias ven como todos sus miembros se van al paro, y sin sueldo no se paga la hipoteca. Y la situación solo puede ir a peor, con lo que los bancos podrían pasarlo realmente mal.


¿Y cual es la receta del gobierno? Primero les regala 5 billones de pesetas del dinero de todos los españoles en créditos porque, según Zapatero, esa banca que todo el mundo envidia está medio en ruinas, y ahí que ayudarles, pobrecitos banqueros.

Y dado que las hipotecas son las que tienen a los bancos hasta el cuello, ¿cuál es la receta de esta señora? Muy fácil, que los bancos den todavía más hipotecas. ¿Cómo, que qué va a pasar cuando la gente no pague la hipoteca? No pasa nada, se les mira con cariño y ya está.

Es asombroso, pero asombroso, que con la que está cayendo salga esta impresentable ignorante a pedir a los bancos que suelten la mosca. Y es todavía más impresentable el argumento: que los bancos tienen que mirar con cariño a las familias. Querida señora, tenga decoro y váyase a su casa. Dimita, y llévese con usted ese monstruo intervencionista e inútil llamado ministerio de la vivienda.

La Frase Progre

Las hogueras de la imposición. Por Cristina Losada

Manifestación de Galicia Bilingüe

«El domingo, en Compostela, hubo una manifestación en defensa de la libertad de elección de lengua, no una manifestación a favor del español. Aquellos que propalaban lo contrario concedieron a los fanáticos el noble título de defensores del gallego.»

El domingo, en Compostela, el periodista Luis Balcarce me mostró la foto de una barricada incendiaria utilizada por los ultras para cortar carreteras y obstaculizar el paso de los manifestantes convocados por la asociación Galicia Bilingüe. La había enviado al medio en el que colabora con un título difícilmente mejorable, que me he tomado la libertad de colocar al frente de esta columna. Estábamos en la plaza de la Quintana, de tranquila charla, conscientes del éxito de una manifestación nutrida por una sociedad civil que rechaza las imposiciones en el ámbito lingüístico y que acababa de afrontar con civismo (como corresponde) la violencia del nacionalismo.


Menos conscientes éramos entonces de que los protagonistas, a efectos informativos, no seríamos nosotros, sino los agresivos "contramanifestantes". El periodismo ha acabado amando los sucesos más que cualquier otra cosa. Se dedicó a plasmar con minuciosidad las acciones de quienes trataron de sabotear la marcha. La violencia ganó en los medios lo que no pudo ganar en la calle. A tenor de lo publicado, habíamos estado en medio de una "batalla campal" y nosotros, como el soldado de Stendhal, sin enterarnos. Es más, aún quisieron algunos que hubiéramos participado en una absurda "batalla por el castellano".

De ahí la necesidad de consignar la evidencia. El domingo, en Compostela, hubo una manifestación en defensa de la libertad de elección de lengua, no una manifestación a favor del español. Aquellos que propalaban lo contrario, atrapados por esa falsificación, concedieron a los fanáticos, que tanto interesaron a la prensa, el noble título de defensores del gallego. No merece la lengua gallega tal vinculación con la violencia. Y tiene razón Touriño cuando dice que no hay en Galicia un conflicto lingüístico. En efecto. El conflicto es político. Un conflicto creado por las imposiciones y por el atropello de derechos civiles.

Tan político como que las hogueras que retrató Barcalce, de camino a Santiago, han sido alimentadas por el nacionalismo abierto o encubierto del Gobierno autonómico, por la coacción lingüística creciente, por el adoctrinamiento en la enseñanza y por la tolerancia hacia los primeros brotes filoterroristas del nacionalismo galaico. La pedagogía del odio avanza a toda máquina bajo el Gobierno social-nacionalista. Esta vez, la civilización pudo con la barbarie. La cuestión es hasta cuándo.

Libertad Digital - Opinión

Espías. Alfonso Ussía

El espionaje lo practica mucho mejor el PSOE que el PP. Los hechos son incuestionables. Desde al Rey en tiempos de Felipe González a Manuel Pizarro en los de Zapatero, los socialistas han espiado, los han descubierto y el manso olvido ha aliviado sus culpas. El PP me recuerda un poco a los soviéticos cuando establecieron plenas relaciones diplomáticas con España. Eran tan espías que iban vestidos como tales. El primer embajador, Serguei Bogomolov, usaba gabardinas largas cuando no llovía y espiaba hasta a los ceniceros. «Aquí ha habido alguien», comentaba con gran trascendencia cuando veía ceniceros con colillas. A Bogomolov le espiaba a su vez el chófer de la Embajada, que era el que mandaba de verdad. La mujer de Bogomolov era guapísima, y toda la sociedad de Madrid quería ligar con ella, pero el chófer lo impedía. Brillaba en aquella primera delegación soviética un jovencísimo diplomático, Igor Ivanov, que terminaría siendo ministro de Exteriores de la Rusia poscomunista.

Ivanov, un tipo simpatiquísimo, también mandaba más que Bogomolov, que no se enteraba de nada. Hablaba -y habla-, un español perfecto y dominaba el argot de la calle, aunque errara a veces en los protagonistas de las frases hechas. «Bogomolov está como un calamar en un garaje». En el fondo, un calamar y un pulpo están igual de despistados en un garaje, pero al pulpo lo que es del pulpo, con todos los respetos debidos al calamar. La sede de la primera Embajada de la URSS era un pequeño chalé del Viso, más profundo que alto. Contaba con unos sótanos amplios y abarrotados de espías. En uno de ellos, el chófer de la KGB regañaba a Bogomolov cada vez que éste metía la pata, lo que sucedía con frecuencia. A Bogomolov sólo lo trataba bien el gran Juan Garrigues, y se sentía tan a gusto en la casa de Juan y Carmen que no había quién lo echara. Era muy gorrón. Pero no importaba, porque el verdadero embajador, el chófer, se entendía con Ivanov y un tal Afanasiev, bigotudo y con aspecto de checheno, que era el espía encargado de sacar información mientras jugaba al ajedrez. Se dejaba ganar a cambio de noticias. Cuando leo que en el Partido Popular se han espiado los unos a los otros, traslado mi memoria a aquellos tiempos de la transición, en los cuales, los espías actuaban a cielo abierto, excepto los que trabajaban en los sótanos de la Embajada de la URSS, que eran espías de segunda clase, redactores de informes, y que se pasaban meses sin ver la luz. Los espías del Partido Popular no merecen respeto alguno, porque se les huele a distancia. Siempre hay alguno en los hoteles con la caña preparada para pescar a un alto dirigente del PP en algún renuncio amoroso. Son espías de polvos, y de ahí los actuales lodos. Tengo para mí que a Ignacio González lo han espiado por envidia, y que están deseando sorprender en una cana al aire a Esperanza Aguirre. Lo tienen crudo, que la conozco y quiero desde la infancia y Esperanza era mujer de ligue difícil y trabajoso. Yo mismo fracasé en el empeño. Los espías del Partido Popular tendrían que trabajar en las redacciones de los programas alcantarillados de Tele-5. Buenos espías, los del PSOE. La Historia no engaña. Los del PP, como Bogomolov.

La Razón - Opinión

Contemporaneidad de Larra. Por Fanny Rubio

A punto de celebrarse el segundo centenario de su nacimiento y a más de 170 años de la despedida trágica de Mariano José de Larra el lunes de carnaval de 1837, hemos de recordar que el escritor madrileño ha sido postergado o rescatado en sucesivas etapas de nuestra historia por iniciativa de grupos intelectuales resguardados bajo su emblema, comenzando por los entonces jóvenes asistentes a su vistoso entierro y sin pasar por alto la recuperación realizada por los hombres del 98, que retoman parcialmente su compromiso intelectual con España. También fue oportuna la doble recuperación del escritor llevada a cabo, en plena guerra incivil, con ocasión del primer centenario de su muerte, tanto en su clave liberal como nacionalista, en sus facetas española o cosmopolita. Pero así como en las sucesivas recuperaciones escénicas que ya contamos desde la pionera de Buero Vallejo, se advierte que quedaba pendiente todo lo relativo a su oficio de periodista, que destraba la realidad vivida aunque para ello deba ridiculizar los poderes de su tiempo.

Ser niño de la Constitución de 1812, hijo de afrancesado y partido psicológicamente por una educación de progreso en Francia y en la España de juventud por una breve fiebre absolutista a la par que por dos guerras -la primera de ocupación, la segunda civil-; ser testigo del decenio ominoso y después periodista fustigador de cuatro gobiernos que se suceden en menos de un lustro, sesga una obra central de la que nos habituamos a entresacar los artículos más contextuales (los dedicados contra la censura, el carlismo, y el Estatuto de Martínez de la Rosa, etcétera), en detrimento de su vibrante fórmula estilística, tan solitaria por original como comprometida en su eficacia periodística.

Analista de lo político, los ministros de Gobernación vieron en Fígaro al interlocutor más turbulento y lúcido con quien temían toparse en una capital salpicada la víspera de patíbulos escarmentadores. Diseccionador de lo social, roza el moderantismo en últimos meses de confusión mediante un acta de diputado nunca estrenada debido a la disolución de aquellas últimas Cortes de su vida. Radical amigo del liberalismo, redactor de periódico que tenía para más inri el nombre de El Español, hoy nos aparece como teórico contemporáneo que desarrolla su concepto de ruptura ideológica frente a quienes proclaman en su tiempo que se puede edificar sin desmontar lo que se hereda.

Larra considera, con un símil candoroso pero ejemplar, que "para que empiece el día hace falta que termine la noche", apostando por la laicización de la sociedad española, premisa imprescindible para regenerar sobre la base de una evolución de la opinión y la instrucción del pueblo.

Tanto ha llovido desde entonces, mas tan intensa es a los ojos de quienes constatamos en su escritura su creencia en el acto de nombrar la verdad y los estados de degradación y de carencia nacionales, que basta alcanzar cualquiera de sus escritos de periódico para confluir con sus razones subjetivas por efecto de convencimiento. Hábil, turbulento, jocoso, escéptico y desesperado, fingidor irónico de identidades y anticlerical, Larra renueva lo que juzga y levanta los motivos de la prensa noticiera al ámbito de la creación más breve convertida en martillo que sobrecoge y avergüenza al contrario. Partidario de la fusión de la prensa de humor con la más grave, suma la distensión liberadora a una causticidad sin concesiones y tanto en la serie costumbrista como en la urbana y la política, eleva a categoría literaria un estado de ánimo que contrarreste la artrosis mental que lo rodea.

Cuando como lectores de periódico nos guarecemos en estas páginas periódicas, aún amenazadas por la autocensura y la estrechez del relativismo, de temporales de necedad, retornar a la firma que combina la observación objetiva con el trallazo lírico, nos reconcilia con su razón imaginaria. Pues no se trata de la pócima sustantiva que se arroja al contrario, sino del viaje de la duda y la divagación inteligente con que se asiste al tiempo que le toca, no para hacer pensar que las cosas podrían ser de otro modo, sino como lección de lo que son, con conciencia, siempre, de que es posible incorporar lo que nos falta. Y puede que nosotros tardemos una doble lectura en comprobar cómo el mañana se prefigura en ese artículo, aunque su esfuerzo le costara otra vez la exclusión aquel día bajo cero como el crédito del Estado, con un reloj, tres sortijas y media docena de alfileres de oro, cuando apenas confía, como antaño, en la evolución general de la opinión pública y agita el índice en su Madrid de la desgana y del ensimismamiento.

Hoy, los jóvenes universitarios, de nuevo preocupados por el tiempo que viene, tienen a su disposición la oportuna bibliografía, como el lúcido ensayo de Juan Goytisolo en los años sesenta La actualidad de Larra, para saber que el Larra sufridor de sus contemporáneos, el dandy y cosmopolita que acostumbran a releer cada día con mayor entusiasmo, no abdica de su diagnosis reformista a propósito de la convalecencia nacional. Y porque no acepta la imagen que la ciudad le da, lo hace constar al menos personalmente en su reducto solitario, contradictorio y lúcido de aquel último lunes y 13 de su vida.

Fanny Rubio es profesora de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid.

El País - Opinión

¿Justicia o redada electoral?

La voluntad del PP de "tolerancia cero" ante el menor atisbo de corrupción, ha llegado al extremo del cese de las personas antes mencionadas por su, hasta ahora, mera relación con unos empresarios que no están siendo más que investigados.

A pesar de que no hay sentencia condenatoria alguna, ni siquiera imputaciones firmes, contra nadie relacionado directa o indirectamente con el Partido Popular, la operación Gürtel, por la que el juez Garzón investiga a varias empresas supuestamente relacionadas con casos de corrupción, ya se ha cobrado políticamente la cabeza de tres cargos de este partido. Así, y sin poner en duda su honorabilidad, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha aceptado la dimisión del consejero de Deportes, Alberto López Viejo, y del ex alcalde de Majadahonda y actual gerente del Mercado Puerta de Toledo, Guillermo Ortega. Asimismo, se ha confirmado la dimisión del alcalde de Boadilla, Arturo González Panero, después de que éste negara su disposición a hacerlo, tal y como previamente había anunciado Mariano Rajoy (quien tampoco había puesto en duda su inocencia).


El tiempo dirá si estamos ante una plausible muestra de cómo el Estado de Derecho lucha contra la lacra de la corrupción o una simple y artera maniobra que, con mucho ruido y pocas nueces, trata de salpicar con ajenos casos de corrupción al principal partido de la oposición en plena época preelectoral. Es cierto que la corrupción no entiende de siglas y que los miembros de cualquier partido –naturalmente, también del PP– pueden caer en ella. Sin embargo, no es menos cierto que el Partido Socialista ha llegado en ocasiones al extremo incluso de tratar de criminalizar a los miembros del principal partido de la oposición (pensemos simplemente en lo que hizo con dos militantes del PP, detenidos y acusados injustamente de haber tratado de agredir al entonces ministro Bono).

Al margen de que haya quien también ponga en duda la objetividad del juez Garzón, ex número dos del PSOE con Felipe González, en todo este asunto, lo que ya se puede denunciar como inadmisibles son las bochornosas filtraciones que se están haciendo del sumario a determinados medios de comunicación, que no se caracterizan, precisamente, por sus simpatías hacia el PP, en general, y hacia Esperanza Aguirre, muy en particular.

Tal y como ha denunciado la secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal, hay medios que han tenido conocimiento de los hechos "prácticamente antes de que se estuvieran produciendo", filtraciones que "perjudican en mucho los derechos de los que pueden estar afectados".

En cualquier caso, la voluntad del PP de dejar en evidencia su "tolerancia cero" ante el menor atisbo de corrupción, ha llegado al extremo del cese de las personas antes mencionadas por su, hasta ahora, mera relación con unos empresarios que, a su vez y hasta la fecha, no están siendo más que investigados. Por mucho que el tiempo sea quien diga si estas pesquisas y estos fulminantes ceses están o no justificados, lo cierto es que la plausible voluntad de "barrer la casa" del PP contrasta con la actitud reacia del PSOE de Zapatero –no digamos ya nada del de González– ante casos de corrupción cuya evidencia era mucho más elocuente. Por citar un sólo ejemplo, en el que también se evidencia la doble vara de medir de la Fiscalía, ahí está caso del alcalde socialista del municipio de Ohanes, comprado por 30.000 euros por facilitar una licencia para una promoción de 25 viviendas. Desde que la denuncia fue presentada, con una grabación de la "compra" en video que no deja lugar a dudas, pasó más de un mes hasta que el alcalde, sin pedírselo su partido, presentara su dimisión alegando meros motivos de salud. Una reacción todavía más tardía ha protagonizado el juez y el fiscal del caso.

Por el contrario, en el asunto que nos ocupa, se trata de una serie de empresas de las que hasta la fecha sólo se conoce a ciencia cierta su relación en el pasado con algunos miembros del PP de Madrid. Tal es el caso de Servimed Integral, a la que la Consejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Madrid adjudicó dos contratos en 2005 y 2006, para organizar la gala de entrega de los Premios de Cultura y la Medalla Internacional de las Artes, respectivamente. Según fuentes del Ejecutivo regional, esta empresa ganó el concurso en 2005 porque era la propuesta más barata y en 2006 porque fue la única empresa que se presentó. Esperemos que la investigación aclare próximamente si hay algo más que esto, relacionado con ésta u otras compañías investigadas, que pueda ser constitutivo de delito.

Aunque se haya echado en falta este fin de semana que Rajoy saliera a la palestra para dejar clara su voluntad de llegar hasta el final, –voluntad que debía incluir tanto la exigencia de responsabilidades políticas en su partido como la defensa del mismo ante posibles intoxicaciones–, el PP ha dejado claro que da prioridad a la mayor transparencia posible. Y esta voluntad ha quedado tan clara, como la del PSOE de utilizar este caso como cortina de humo tanto ante la crisis que padecemos como ante los propios casos de corrupción que le afectan.

Libertad Digital - Editorial