miércoles, 10 de enero de 2007

BASTA YA: España no debe negociar con unos desquiciados que rompen sus propias reglas

La combinación de tonterías, simplificaciones y maldades del comunicado de ayer de ETA suscita, en primer lugar, perplejidad. Resulta verdaderamente insólito que un país democrático como España, la octava potencia económica del mundo y una sociedad avanzada en todos los sentidos, siga a estas alturas pendiente de una pandilla de fanáticos, que quieren torcer la voluntad popular mediante el chantaje y el terror.

En el resumen del comunicado ofrecido por Gara, la banda amenaza con nuevos atentados si el Gobierno «continúa sin cumplir sus compromisos». ¿A qué compromisos se refiere? Zapatero siempre los ha negado, pero la banda insiste una y otra vez en su existencia. ETA acusa al Ejecutivo y al PSOE de «poner obstáculos sin cesar al proceso democrático» en estos nueve meses de tregua y le emplaza a negociar de tú a tú el derecho de autodeterminación de los vascos.

El lenguaje de ETA es verdaderamente orwelliano, ya que el centenar de pistoleros que a lo sumo integra la banda se arroga la patente de distribuir acreditaciones de «demócrata» y se coloca en el mismo plano de legitimidad representativa que el Estado español. Ver para creer.

Lo peor de todo es que este grupo de desquiciados lleva intentando marcar la agenda de la vida política española durante 30 años y que incluso estuvo a punto de desestabilizar la democracia al crear las condiciones favorables al golpe de Tejero. ETA sigue en su mundo, construido sobre la base de una mitificación del pasado, y confía en hacer retroceder las manecillas del reloj de la Historia en un par de siglos hacia atrás.

Nada se puede negociar con una banda que ha asesinado a más de 800 personas, que tiene el cinismo de dar el pésame a las víctimas de Barajas y que echa la culpa a los servicios de seguridad por no desalojar a tiempo. El único camino que queda es combatir política y policialmente a ETA, que es la obligación de cualquier presidente y cualquier Gobierno democrático. Así se hizo con notable éxito entre 1999 y 2004 y ahora hay que retomar ese empeño.

La paradoja de la banda

La situación no puede ser más paradójica porque ETA afirma en su delirante comunicado que «mantiene el alto el fuego permanente» -tal y como le había pedido la víspera Arnaldo Otegi- y a la vez amenaza con nuevas acciones terroristas, lo cual parece incompatible desde el punto de vista de la lógica. ¿De qué vale ese alto el fuego si ETA se reserva el derecho a colocar bombas en función de «las decisiones del Estado español»?

Ello supone, en definitiva, una ruptura de las propias reglas establecidas por ETA, que se había comprometido a negociar en un escenario de ausencia de violencia, e implica de hecho una vuelta al escenario anterior a la tregua.

Semanas antes del inicio del «alto el fuego permanente», la banda había volado una discoteca en Navarra, había colocado artefactos explosivos en fábricas y había atacado instalaciones eléctricas. A partir del 24 de marzo, todas estas actividades cesaron. ¿Cómo podría si no identificarse la nueva etapa, teniendo en cuenta que continuaron la extorsión y la kale borroka? Cabía imaginar que ETA diera por finalizado «el alto el fuego» y volviera del todo a las andadas, pero no que pretendiera compatibilizar ambos escenarios. Por eso, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, tenía ayer toda la razón al afirmar que tras el atentado de la T-4 «nunca más habrá otra tregua creíble con ETA». En una entrevista publicada por The New York Times, el ministro asegura que la banda «faltó a su palabra» y que «ha engañado» a los que la creyeron. Eso es lo que le ha sucedido a Zapatero.

El camino de la firmeza

La duplicidad y el cinismo de ETA corroboran que el único lenguaje que puede hacer entrar en razón a sus militantes es el de la firmeza policial y política. Ayer la Policía francesa detuvo a dos miembros de la banda relacionados al menos con los explosivos hallados en Atxondo. Ése es el buen camino y no la insistencia en una negociación en la que ETA aspira a obtener réditos políticos de sus acciones criminales, sin siquiera renunciar a ellas.

El camino no es tampoco el de los contactos secretos del PSE con Batasuna, información en la que EL MUNDO se reafirma absolutamente. Quien quiera saber la verdad no tiene más que analizar con atención las manifestaciones de Joseba Permach, que dijo ayer que no había habido ninguna «reunión formal». Un eufemismo que corrobora lo publicado por este periódico.

Existe una larga trayectoria de contactos entre el PSE y Batasuna que primero fueron negados y luego han sido confirmados con la coartada de que eran encuentros «informales» o «personales» como si Jesús Eguiguren y Arnaldo Otegi se reunieran para tomar café simplemente porque se caen bien.

Especial repudio merece el desmentido de Diego López Garrido, portavoz parlamentario del PSOE, que acusó a este periódico de publicar «mentiras lesivas para los intereses de los españoles», de perjudicar «los intereses de nuestro país» y de «justificar la división de las fuerzas democráticas».

Las motivaciones que nos atribuye son tan falsas como mezquinas, pero lo grave es que quien miente es él. Le recordaremos sus expresiones durante mucho tiempo. Da la impresión de que López Garrido añora los malos modos de los tiempos del felipismo cuando fue premiado por traicionar a Julio Anguita y justificar el crimen de Estado y la corrupción.

Lo que lesiona «los intereses de los españoles y de nuestro país», como dice López Garrido, es la tibieza y la ambigüedad contra ETA, la aceptación de una negociación política con una banda criminal y la claudicación en la defensa de la Constitución y las libertades. Por eso, resulta tan peligroso el camino del que no se termina de apartar el Gobierno. Por decirlo con las palabras que identifican a un encomiable colectivo vasco, ¡basta ya! de plegarse a esta indigna extorsión.

Editorial de El Mundo, 10-01-2007

Ira sin libertad

La ventaja que tienen algunos es que se les entiende todo. UGT se ha negado a incluir la palabra "Libertad" en el lema de la manifestación trampa del sábado 13, como le había solicitado el Foro de Ermua. Debe de ser que, según UGT, la libertad es un concepto de la derecha liberal. Por una vez, voy a estar de acuerdo con ellos.

Repasemos la situación: tenemos una manifestación que se convoca por parte de una serie de organizaciones que no han acudido a las concentraciones que se celebraron inmediatamente después del atentado de Barajas, ni tampoco a ninguna de las que las víctimas han convocado en los últimos dos años; que se convoca fijando un lema unilateral, al mismo tiempo que se hacen apelaciones a la unidad; que se convoca con un lema que incluye la palabra "Paz", como si estuviéramos en guerra, pero no la palabra "Libertad", a pesar de que el objetivo de los asesinos es quitárnosla; que se convoca el mismo día que en Bilbao se celebra otra en favor de la "Paz" y el "Diálogo", para que así los medios de comunicación puedan al día siguiente transmitir a la ciudadanía que en Madrid y Bilbao la gente salió a la calle a defender que se siga dialogando con asesinos. ETA ha vuelto a hablar y el sábado, en dos manifestaciones, algunos volverán a hacer los coros a la banda.

El problema de España se llama Izquierda. Mientras que la mayoría de los españoles ansiaban vivir en democracia e hicieron la Transición que a ella nos debía conducir, una parte de la izquierda española no llegó a hacer la Transición nunca. Ni siquiera en los momentos más oscuros del felipismo hubiera sido posible encontrar ningún español en la derecha que considerara a Felipe González más enemigo que a Otegui. Y, sin embargo, en buena parte de la izquierda se consideraba, y se sigue considerando, que Aznar es mucho más enemigo que Otegui, que Alcaraz es más despreciable que Josu Ternera, que Federico Jiménez Losantos es mucho más peligroso que Txeroki. Mientras que la derecha de este país admitió, sin excepciones, que la izquierda tenía derecho a existir, derecho a gobernar, derecho a discrepar, una parte de la izquierda española sigue pretendiendo excluir a la mitad de España y negarla el derecho discrepar, a gobernar y a existir. Es decir, sigue sin asumir que vivimos una democracia.

Por eso es natural la alianza con asesinos: para ellos, un asesino de izquierdas siempre es corregible, porque su fondo es bueno y sano, mientras que un pepero, un oyente de la COPE o un liberal no son sino fascistas, excrecencias sociales que sólo se toleran cuando no se está en posición de barrerlas.

Por eso es natural que se cerquen sedes del PP: llamarles asesinos no es insultarles, sino sólo describirles, y violar jornadas de reflexión está justificado porque los fascistas no pueden escudarse en la letra de las leyes para irse de rositas.

Por eso es natural que se insulte a las víctimas del terrorismo: porque víctimas verdaderas son sólo aquéllas que mueren en desiertos lejanos y en montañas remotas, y sólo si su muerte es directa o indirectamente achacable a los EE.UU.; las víctimas del terrorismo en España son simples daños colaterales cuya importancia no hay que desorbitar, y sus opiniones sólo deben ser toleradas si no entorpecen el trabajo contra el verdadero enemigo: la derecha.

La Constitución del 78 está muerta. Pero no porque ETA haya acabado con ella, sino porque nunca la dejaron vivir aquéllos que, en realidad, jamás llegaron a asumir la Transición a la democracia. Los españoles queríamos, con esa democracia, poder disponer de libertad sin ira. Pero algunos no querían eso.

Y, viéndoles pactar con asesinos, viéndoles insultar a las víctimas, viéndoles manipular los conceptos, corromper la política, saltarse las leyes, justificar cualquier medio, ... lo que nos preguntamos es hasta dónde llega su ira, hasta dónde estarían dispuestos a llegar, por ejemplo, para expulsar del poder a unos fascistas del PP que lo ocuparan, a su juicio, ilegítimamente.

Ira sin libertad: eso es lo que nos tienen reservado.

Luís del Pino
Libertad Digital, 09-01-2007

Rodríguez abusa de Rajoy en un nuevo ejercicio de doble juego

Nos hubiera gustado comenzar este editorial saludando la rectificación del Gobierno y felicitando a Zapatero por escuchar las voces juiciosas y sensatas que le reclamaban un giro en la política antiterrorista. Pero el encuentro de ayer con Mariano Rajoy en La Moncloa revela que el presidente no quiere rectificar y va en la dirección contraria de lo que dicta el interés general y el sentido común.

La reunión entre los dos líderes políticos no sólo sirvió para evidenciar por segunda vez en poco más de dos semanas sus enormes diferencias en política antiterrorista, sino que además escenificó el nuevo intento del Gobierno de aislar al PP y presentarlo como un partido intolerante, que se niega a cualquier tipo de diálogo y que se desmarca del resto de las formaciones. Éste era, muy probablemente, el principal objetivo de la convocatoria a juzgar por las declaraciones de la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega.

Si lo que quería el Gobierno era recomponer el consenso con el PP, fuera de forma unilateral o en un marco multilateral, la reunión de ayer fue totalmente contraproducente. Resulta insólito que el presidente convoque al líder de la oposición y la vicepresidenta le descalifique poco menos que cuando está saliendo por la puerta. Fernández de la Vega llegó a acusar a Rajoy de haber «utilizado» el terrorismo para «desgastar» al Gobierno, advirtiéndole a continuación de que «hará un flaco favor a los intereses generales, a su propio partido y [¡¡] a sí mismo» si ahora no secunda a Zapatero. Hacía tiempo que no se escuchaba nada tan impropio como esta mezcla de reproches y admoniciones dirigidas a un invitado. Por mucho menos Aznar decidió sustituir a Miguel Angel Rodríguez cuando se permitió burlarse de Jordi Pujol el mismo día que acudía a Moncloa. No sugerimos que ahora deba ocurrir lo mismo -sólo le faltaba eso al Gobierno-, pero el que una persona habitualmente prudente como la vicepresidenta no guardara ayer ni las normas de la cortesía política es la mejor prueba de hasta qué punto la cúpula del poder sigue sin recuperarse del impacto emocional de la explosión en la T-4 de Barajas.

Sin propuestas concretas

Zapatero ofreció ayer al PP un diálogo en abstracto, pero no realizó propuesta concreta alguna y menos la recomposición del Pacto Antiterrorista, que, según las palabras de la vicepresidenta, ha quedado superado por el paso del tiempo.

Zapatero quiere que Rajoy se sume a una política de consenso con el resto de las fuerzas políticas, pero no acepta ni el menor error en su estrategia de negociación, ni se compromete a romper definitivamente el diálogo con ETA, ni se desmarca de la ambigüedad de socios como el PNV y ERC. Pide, en definitiva, al PP que rectifique, cuando quien tiene que rectificar es él después del atentado de ETA en Barajas.

La prueba de que Zapatero pretendía arrinconar de nuevo al PP y presentarlo como la gran coartada de su fracaso es la noticia que publicamos hoy en nuestra portada: los contactos secretos mantenidos hace muy pocos días entre el PSE y Batasuna al más alto nivel.

A través de su interlocutor, Batasuna le pidió al Gobierno que no rompiera el proceso de paz a cambio de la declaración de ayer de Otegi, en la que éste solicitó a la banda que «mantenga el alto el fuego permanente». Esa comunicación del líder de Batasuna fue pactada con la dirección de ETA.

Contraste con la realidad

Es inimaginable que Zapatero -que, por supuesto, no le dijo ayer ni una palabra a Rajoy al respecto- no estuviera al tanto de este encuentro. De hecho, en las actuales circunstancias, todo indica que la cúpula del PSE tuvo que tener su autorización previa. ¿Cómo encaja eso con su enfático anuncio del sábado 30 de diciembre: «He ordenado suspender todas las iniciativas para desarrollar ese diálogo»? ¿Qué podemos esperar de este Gobierno si ni siquiera un compromiso tan superficial y débil no resiste el contraste con la realidad más allá de una semana? ¿Es que de nuevo Zapatero quiere jugar con las palabras, pensando que todas se las llevará el viento y que nada de lo que se dice tiene importancia alguna? Así es como se destruye la credibilidad de un gobernante.

Pero peor aun es el fondo del asunto. El PSE se reunió con Batasuna por la misma razón por la que Patxi López se apresuró a secundar la manifestación de Ibarretxe a favor del «diálogo» , por la misma razón que se ha frenado en seco el esbozo de autocrítica de José Blanco y por la misma razón por la que Zapatero se niega a convocar el Pacto Antiterrorista: porque, aunque parezca inverosímil, el presidente quiere mantener los puentes abiertos para tener la opción de volver a las andadas en cuanto se disipe el humo de la bomba, se retiren los escombros y se proteste un poco por los muertos. Entre tanto, para ganar tiempo, necesita crear una gran marejada no contra ETA sino contra el PP.

Rajoy -que ya fue engañado por Zapatero en el debate sobre el estado de la Nación cuando también le ocultó una futura reunión del PSE con Batasuna- no se merece ese doble juego del Gobierno. Y tampoco se merece el descortés trato que recibió ayer. Si Zapatero quiere seguir convocándole a Moncloa, lo menos que debe garantizar al líder de la oposición es un elemental respeto a las reglas de la buena educación.

La reunión de ayer sólo sirvió para agrandar las ya abismales diferencias entre el PSOE y el PP, lo cual favorece a ETA y augura fuertes tensiones entre los dos partidos en un periodo preelectoral.

Editorial de El Mundo, 09-01-2007

martes, 9 de enero de 2007

¿De qué se reiría?

"Esas tristes palmas de Patxi López y el PSC sólo logran que retumbe mucho más ensordecedor aún el mutismo unánime de Ferraz, ante la liturgia solitaria del suicida que lentamente se anuda la soga al cuello."

Imposible no ver a aquel príncipe Miskin contemplando su sonrisa frente Mariano Rajoy ante la puerta de La Moncloa. ¿De qué se reiría? Imposible delante del obsceno impudor de esos labios felices no pensar en el otro paciente psiquiátrico que arribó a San Petersburgo también subido a un vagón de ferrocarril. Miskin, el hombre bueno que no fuera capaz de encontrar Diógenes. Miskin, el de la dulce mirada y los largos monólogos que nunca nadie conseguiría descifrar jamás. Miskin, el puro, el huérfano, el cándido. Miskin, el rencoroso, el errático, el iluminado. Imposible no reconocer al personaje de Dostoyevski en esos labios risueños que se restregaban contra la nada en todas las portadas de los periódicos de ayer. ¿Pero de qué se reiría?

Imposible ante el espectáculo de su mueca pueril, absurda, histérica, sin sentido, no recitar mentalmente a la Oriana Fallaci de El Apocalipsis, la que ya no necesitaba sobreactuar porque se sabía a punto de morir: "En la mayoría de los casos el que se sienta sobre el trono de la autoridad política es un hombrecillo cualquiera que tuvo la fortuna de ganar la lotería (...) Para entrevistarlos estuve jornadas enteras con ellos, y puedo garantizarle que en cinco de cada diez casos se trataba de pobres gilipollas."

Imposible frente a ese rictus grotesco no recalar en aquella otra vieja historia. Sobre todo, tras otear los venablos envenenados de la viceautista de cuota, Maite Fernández, el Personaje del Año que –quizá por eso mismo– ya tampoco semeja capaz de comportarse como una persona ni siquiera el Día de Difuntos. La otra vieja historia, esa que cuentan de la noche que se congelaron las cataratas del Niágara; aquella en que todos los habitantes de las cercanías se despertaron aterrados porque, por primera vez en sus vidas, habían escuchado el silencio. Y es que esas tristes palmas de Patxi López y el PSC sólo logran que retumbe mucho más ensordecedor aún el mutismo unánime de Ferraz, ante la liturgia solitaria del suicida que lentamente se anuda la soga al cuello

Imposible no adivinar –otra vez– el infalible instinto de supervivencia de Fouché, el latido de sus siete vidas que ahora se esconden bajo la máscara barbuda que responde por Pérez Rubalcaba. Imposible no entrever en sus palabras al New York Times al girondino que supo organizar el Terror para Robespierre, cambiar su cabeza por la suya en thermidor, servir como probo ministro de la Policía a Napoleón, y ser el primero en acurrucarse bajo el manto del Rey al comprender que todo estaba perdido en Waterloo.

Imposible ante esa sonrisa necia, ida, enloquecida, no invocar a Espriu: "A veces es necesario y forzoso que un hombre muera por un pueblo, pero nunca un pueblo entero debe morir por un único hombre: acuérdate de esto siempre, Sefarad."

¿Pero de qué se reiría?

José García Domínguez
Libertad Digital,
09-01-2007

La paz de los imbéciles


"Se contarán por miles los que saldrán a la calle a gritar paz y, por supuesto, diálogo sin saber que lo hacen en nombre de los objetivos terroristas de ETA."

El comunicado de los criminales de ETA ha dejado claro que el "proceso de paz" con el Gobierno sigue abierto. He ahí el principal argumento para que nadie en su sano juicio "simule" manifestarse contra ETA cobijado en la palabra más querida por ETA. Es el mundo al revés. Ante esta ceremonia de la confusión, instalada por ETA y el Gobierno, debemos actuar con cautela, especialmente a la hora de utilizar la palabra paz. Ejemplar ha sido la crítica contundente que ha hecho Rouco Varela a quienes demandan una paz abstracta siguiendo el "razonamiento" perverso de ETA: busquemos la paz porque estamos en guerra. Rouco Varela ha sido preciso al razonar: "En España no falta la paz porque haya guerra, sino porque hay terroristas que amenazan la vida y la libertad de sus semejantes." La sutileza de Rouco Varela me anima a ratificarme en lo escrito por mí hace unos días en El Mundo de Andalucía.

Sí, porque los ciudadanos, las víctimas del terror, no estamos en guerra con nadie, deberíamos usar la palabra paz con sumo respeto a la verdad, al Estado de Derecho, que es la condición de la paz. Sin embargo, muchos imbéciles creen que por pronunciar la palabra paz, o decir que están por la paz recibirán un palmadita de reconocimiento a su estulticia. Pobres. El problema es que embaucan a buenas personas hasta mancharlas e infectarlas con sus gazmoñerías cobardes. Se contarán por miles los que saldrán a la calle a gritar paz y, por supuesto, diálogo sin saber que lo hacen en nombre de los objetivos terroristas de ETA. Penoso. El Gobierno autonómico vasco ya ha convocado una manifestación con el falso lema "Por la paz y el diálogo" a la que se ha adherido, naturalmente, el PSOE-PSE. Los llamados "sindicatos de clase", en Madrid, también han convocado una manifestación al servicio del Gobierno con un lema parecido: "Madrid por la paz", pero por su mala conciencia y peor mala fe se han obligado a agregar: "contra el terrorismo". Aunque estos lemas ya sólo engañan a los inmorales que quieren engañarse, no puedo dejar de recomendar que se abstenga de asistir a esos aquelarres sindicales.

Digámoslo sin rodeos. Estos lemas "por la paz" sólo son ilustraciones de los objetivos del nacionalismo y el terrorismo, a saber, "si queremos que no haya más muertos, aceptemos las demandas políticas de los terroristas". Y a eso se dedica la izquierda en general, y el Gobierno en particular, a "persuadir" a los ciudadanos de que la mejor manera de acabar con los terroristas es uniéndose a ellos. He ahí la principal tarea de Zapatero en el Gobierno, que no piensa cambiar ni un milímetro. Por lo tanto, olvídense de que el PSOE vuelva al Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Nada ni nadie, excepto Prisa, hará cambiar al socialismo su alianza con el nacionalismo y el terrorismo.

Naturalmente, en esta labor conjunta del nacionalismo y la izquierda, hay "accidentes trágicos", como llama Zapatero a los atentados terroristas, que obligan a revisar los métodos de adoctrinamiento, a priorizar los tiempos y las asignaturas de esta perversa pedagogía que conducirá, finalmente, a la población a entregarse a su "tolerante" doctrina universal de que todo vale para alcanzar la paz. Así, uno de esos "accidentes", utilizando el inmoral lenguaje del presidente, ha sido el atentado criminal de Barajas, que debe servir antes para insistir y promocionar la doctrina de la "paz", o sea, entregarse a los criminales, que para combatir y derrotar a los asesinos. A partir de ahora, todo lo que haga este Gobierno, naturalmente, incluidas las manifestaciones bochornosas que le convoquen los famosos "sindicatos de clase", no tendrá otro objetivo que persistir en que sólo alcanzaremos la paz entregándonos al dictado: paz por territorios.

"Paz por territorios" sigue siendo la coincidencia entre Zapatero y los terroristas. Es el estro trágico que eleva al criminal a hombre político. Es, repito, el mundo al revés. Los responsables de este invento son el Gobierno, los sindicatos, cientos de periodistas y miles de profesorcitos alabando a la famosa palomita... No se dejen engañar con la palabra paz. Digan verdad.

Agapito Maestre
Libertad Digital, 09-01-2007

PSE y Batasuna se reúnen en secreto para tratar de salvar el 'proceso' con ETA

El representante de Batasuna pidió al Gobierno que le dé unas semanas para encauzar la situación / Otegi consultó con ETA el comunicado en el que pide a la banda que vuelva a su compromiso de marzo.

Miembros de la dirección del Partido Socialista de Euskadi (PSE) y de Batasuna se reunieron después del atentado del día 30 de diciembre en Madrid que costó la vida a dos personas. Los contactos, que en un primer momento fueron indirectos y que culminaron con un encuentro secreto al máximo nivel, se han venido produciendo a lo largo de la última semana, a pesar de las declaraciones efectuadas por el presidente del Gobierno asegurando que, tras el atentado contra el Aeropuerto de Barajas, el «diálogo» que era la base del proceso había «llegado a su fin».


En los contactos habidos entre la dirección de ambos partidos, los representantes radicales solicitaron al Gobierno unas semanas de tiempo para tantear cuál era su propia situación respecto a ETA y tratar de encauzar a sus bases más recalcitrantes. Esa solicitud, que debía efectuarse a través de los socialistas vascos, ocupó parte de la conversación y la representación abertzale, tras plantearla, deslizó la idea de lo difícil que podía volverse la situación si no se le concedía ese plazo.

De los encuentros que los dirigentes de Batasuna, con su portavoz Arnaldo Otegi a la cabeza, han tenido en la última semana con el resto de los partidos políticos y con el lehendakari, Juan José Ibarretxe, éste es sin duda el más controvertido de todos. Porque mientras el resto, incluido el Gobierno vasco, desde inmediatamente después del atentado, mostró su apuesta por que las negociaciones prosiguiesen, tanto el Partido Socialista como el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, aun manejando hábil y ambiguamente en algunas ocasiones las posibilidades semánticas sobre la continuidad o no del proceso, sí han querido trasladar la imposibilidad de que el diálogo con la formación ilegalizada fuese a proseguir.

En los contactos que se han producido, además de la petición de tiempo para intentar reconducir la situación y de la reflexión sobre lo difícil que se volvería ésta en caso de que al final de dicho plazo nada se hubiese conseguido, la dirección de Batasuna también se comprometió a intentar pactar con la banda una respuesta relativamente autónoma respecto al atentado.

Se trataba de realizar una formulación que no llegaría a la condena del asesinato de los dos ciudadanos ecuatorianos pero que, según los interlocutores abertzales, iría más lejos de lo que nunca había ido la formación ilegalizada.

El portavoz de Batasuna, efectivamente, realizó sus consultas entre los miembros de la Mesa Nacional y también, y esto es fundamental, con algunos de los más destacados miembros de Ekin, organismo en el que está incluida ETA. En definitiva, la declaración leída ayer en un hotel de San Sebastián fue consultada previamente y se le puso el tope a Otegi de hasta dónde podía llegar.

No en vano, Otegi pidió ayer a ETA que «mantenga intactos los compromisos» del comunicado de alto el fuego hecho público en marzo pero sin realizar alusión alguna -ni mucho menos de condena-, al atentado de Barajas. Otegi propuso, así, que se haga borrón y cuenta nueva, que se vuelva al principio de la tregua como si el atentado no se hubiese producido, para así poder centrarse en lo único en lo que Batasuna es protagonista y de lo que puede sacar rentabilidad, que es la mesa de partidos en la que estaba previsto que se abordaran las cotas de mayor autogobierno para Euskadi.

Las negociaciones secretas para la constitución de la mesa han resultado un foro que, además, ha convertido a sus dirigentes en interlocutores, una condición que ha librado a algunos de ellos de sufrir las consecuencias inmediatas de algunos de los procedimientos judiciales que tienen abiertos. En su comparecencia, Otegi, le puso al Ejecutivo las condiciones que se deben cumplir: que se mantenga a distancia de los acuerdos políticos, que pare las medidas judiciales y policiales y que si los partidos vascos apuestan por la autodeterminación o la independencia, se comprometa a que estas decisiones van a poder ponerse en marcha.

En esas condiciones, por tanto, la banda terrorista estaría de acuerdo en volver a los términos del mes de marzo. Pero esto no garantiza necesariamente que no se vayan a producir nuevos atentados dado que, según ha podido saber este periódico de fuentes solventes, ETA, al menos hoy por hoy -y cuando hasta la izquierda abertzale está esperando que haga público de manera inminente un comunicado-, no tiene la intención de anunciar que renuncia de manera expresa a la violencia.

La organización terrorista está manejando otros tiempos, considera que este proceso no se debe circunscribir necesariamente a una legislatura, y el método de trabajo que va a intentar imponer es el de -en caso de que se reinicien las negociaciones-, enviar un toque de atención al Ejecutivo en caso de que éste no cumplimente determinadas expectativas.

Ayer, en su comparecencia, Otegi, flanqueado por los miembros de la mesa de interlocución, Rufi Etxebarria y Arantxa Santiesteban, como si se tratara de una declaración solemne, desde un atril y en presencia de las banderas del País Vasco y Navarra, le perdonó la vida al Gobierno públicamente. Aseguro que el Ejecutivo había realizado una «gestión pésima de la tregua» pero que la izquierda abertzale sabe que no es ocasión de «buscar el desgaste» o el «reproche». Aseguró que los partidos con los que se había reunido le recordaron que tenía «especial responsabilidad en lo que había ocurrido» y él quiso entender que le estaban pidiendo, no que se distanciase de ETA, sino que «recondujese» la situación.

«Materializables»

Así pues, recogió «el guante», asegurando que todo diálogo se debe hacer «en ausencia de violencia» -otorgó a esta frase la misma interpretación que le dio en Anoeta y que tan escaso efecto ha tenido-; pidiéndole a ETA y al Gobierno que «manifiesten su compromiso con el diálogo político multilateral» -es decir que no boicoteen la mesa de partidos en la que sólo éstos, incluida Batasuna, han de tener la decisión-; y exigiéndole al Ejecutivo que garantice «que los proyectos han de ser no sólo defendibles sino materializables».

Las últimas semanas del proceso han generado ciertas tensiones en un sector de los socialistas vascos que no se han sentido identificados con decisiones adoptadas desde el Ministerio del Interior como las detenciones posteriores al robo de armas o el endurecimiento de la postura inicial de «suspensión» del proceso -que no ruptura- que expresó el presidente tras el atentado.

Ángeles Escrivá
El Mundo, 09-01-2007

Dudosas virtudes cercenadas

"El Gobierno como tal no tenía nada, apenas la palabra de Rodríguez y la constancia de sus cercenadas y laicas virtudes teologales: fe en sí mismo, esperanza en la ETA y falta de caridad para con las víctimas."

Escandaliza a no pocos analistas que el Gobierno careciera de un plan B para la eventualidad de que fallara el "proceso", cuando lo asombroso es que no tuviera un plan A. En realidad, el Gobierno como tal no tenía nada, apenas la palabra de Rodríguez y la constancia de sus cercenadas y laicas virtudes teologales: fe en sí mismo, esperanza en la ETA y falta de caridad para con las víctimas.

El porqué de tanta fe en su propia "energía y determinación", renovada según nos dejó ver con el asesinato de dos personas –una vez superó la narcolepsia en Doñana–, es cosa que maravilla. El uso que ha de darles, misterio mayúsculo. Salvo que aceptemos de una vez por todas que Rodríguez está determinado a hacer de los etarras gente respetable, y que a ello aplicará toda su energía.

La esperanza en la ETA logró contagiársela a todo el gabinete, al partido entero y los palmeros de la prensa. Así pudo el marmóreo Rubalcaba reaccionar al atentado de Barajas exhibiendo su franca decepción: "no me esperaba esto". Se esperaba lo otro: que los asesinos no asesinaran. Ello tras convencerse de que las cartas de extorsión a empresarios no eran tales, o que eran anteriores a la gran esperanza, o que los destinatarios se las inventaban, o, ya a la desesperada, que venían redactadas con mucha educación.

A los ecuatorianos también los han matado con mucha educación, sosteniendo los criminales que la tregua no se ha roto. Va a ser un gran consuelo para los familiares. Una tregua compatible con el asesinato, la voladura de infraestructuras, el uso de centenares de kilos de explosivos renuentes, como en el 11-M, al análisis químico (¡hay que ver que explosivos tan limpios se fabrican hoy en día!) constituye toda una demostración de los prodigios que el "proceso" opera sobre la realidad.

La explicación es que el proceso se autorregenera, como los seres vivos. Ahora está acabado y... ¡zas! ¡De inmediato reaparece, decidido y enérgico! Con las víctimas aún de cuerpo presente, los subordinados vascos del señor Rodríguez ya se estaban dando la lengua otra vez con la ETA. Que sí, que sí, que Batasuna es la ETA, el mismo sujeto según la Justicia. Por eso para negar la condición terrorista del interlocutor que les ha descubierto El Mundo, los socialistas tienen que pasarse primero las sentencias del Supremo por el arco del triunfo. Sin problema.

No hay pues plan B ni había antes plan A. Lo que hay es un proceso que se justifica en sí mismo, pues, como dice la muchachada mediática progre, ¿qué otra opción cabe? ¿Qué les parecería, por ejemplo, aplicar la ley? Por probar, más que nada.

Juan Carlos Girauta
Libertad Digital, 09-01-2007

Los presos de ETA anuncian la vuelta a la lucha para lograr la autodeterminación y la amnistía

El Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK) ha anunciado el inicio de una nueva "trayectoria de lucha" para reivindicar la autodeterminación y la amnistía, según un comunicado difundido en la edición digital del diario Gara.
El EPPK tenía previsto hacer este anuncio el pasado sábado en un acto convocado por el Movimiento Pro Amnistía en el Velódromo de Anoeta de San Sebastián y que fue finalmente prohibido por la Ertzaintza.

En su comunicado, los presos etarras advierten de que a partir del próximo mes de febrero trabajarán por aunar fuerzas con amplios sectores de la ciudadanía vasca en pro de sus dos demandas, ya que, en su opinión, "la trayectoria democrática que conlleve a la autodeterminación y la amnistía será una trayectoria de lucha" y asegura que tiene la "total determinación de darlo todo en esta lucha"
Los presos de ETA acusan a España y Francia de comtinuar "por el camino de la represión", afirman que ésa es la actitud que "hunde" el proceso y matizan que la expresión "más cruel" de esta práctica se encuentra en las prisiones y pone como ejemplo al etarra Ignacio de Juana.
Ningún Gobierno, continúa el comunicado, logrará hacer uso de los presos "como moneda de cambio para desfigurar un proceso que tiene que acarrear la autodeterminación, la territorialidad y la amnistía".
El Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK) ha anunciado el inicio de una nueva "trayectoria de lucha" para reivindicar la autodeterminación y la amnistía, según un comunicado difundido en la edición digital del diario Gara.
El EPPK tenía previsto hacer este anuncio el pasado sábado en un acto convocado por el Movimiento Pro Amnistía en el Velódromo de Anoeta de San Sebastián y que fue finalmente prohibido por la Ertzaintza.
En su comunicado, los presos etarras advierten de que a partir del próximo mes de febrero trabajarán por aunar fuerzas con amplios sectores de la ciudadanía vasca en pro de sus dos demandas, ya que, en su opinión, "la trayectoria democrática que conlleve a la autodeterminación y la amnistía será una trayectoria de lucha" y asegura que tiene la "total determinación de darlo todo en esta lucha"
Los presos de ETA acusan a España y Francia de comtinuar "por el camino de la represión", afirman que ésa es la actitud que "hunde" el proceso y matizan que la expresión "más cruel" de esta práctica se encuentra en las prisiones y pone como ejemplo al etarra Ignacio de Juana.
Ningún Gobierno, continúa el comunicado, logrará hacer uso de los presos "como moneda de cambio para desfigurar un proceso que tiene que acarrear la autodeterminación, la territorialidad y la amnistía".

ABC.es (09/01/07)

ETA mantiene alto el fuego y se atribuye el atentado de Barajas

ETA reivindicó el martes el atentado de Barajas, pero dijo que el alto el fuego permanente decretado el pasado marzo continúa vigente, según un comunicado en la página web del diario Gara.
El 30 de diciembre una potente furgoneta bomba explotó en el aparcamiento del aeropuerto madrileño de Barajas, matando a dos personas, las primeras víctimas mortales de la banda desde mayo de 2003.

En el comunicado remitido a Gara, redactado en euskera, la banda armada dice que no pretendía "causar víctimas", criticando que la policía no hubiera desalojado el aparcamiento pese a las tres llamadas de aviso realizadas con una hora de antelación.

Tras el atentado, el Gobierno afirmó que el proceso para lograr la paz en el País Vasco iniciado hace nueve meses quedaba roto.

Al plantear seguir manteniendo el proceso, la banda aseguró que en el futuro la oportunidad para desarrollarlo "llegará a través de un acuerdo político que recoja los derechos y mínimos democráticos que se le deben a Euskal Herria", según la traducción de Gara.

Pese a mantener el alto el fuego, ETA dijo que "responderá" si el PSOE "mantiene sus ataques".

ETA culpa al Gobierno y al PSOE de obstaculizar "sin cesar al proceso democrático" abierto hace nueve meses, aparente referencia a los procesos policiales y judiciales contra los miembros de la banda, que han continuado durante estos meses.

También tuvo palabras de reproche para el PNV por actuar "contra la izquierda abertzale, alimentando la línea del Gobierno español".

SÓLO UN CAMINO

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no quiso comentar el comunicado durante una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados con ocasión de la reanudación de las reuniones con los portavoces parlamentarios, que pretende que sean cada 15 días.

"A ETA sólo le queda un camino, sólo uno, que es poner fin a la violencia", dijo el ministro.

Sin embargo, en una entrevista publicada el martes en el diario The New York Times, Rubalcaba aseguró que no habrá otra "tregua creíble con ETA".

"La próxima vez que anuncien una tregua, todo el mundo dirá: 'Una tregua como la de Barajas'", afirmó.

Rubalcaba retomó los contactos con los portavoces de los grupos parlamentarios para analizar la nueva situación abierta tras la ruptura del proceso de paz. El titular del Interior busca con estas reuniones unir a todas las fuerzas políticas en la lucha contra ETA.

La ronda arrancó con el portavoz del Partido Popular, Eduardo Zaplana, que definió la reunión como "cordial, pero sin novedades de fondo" y aseguró que el Gobierno sigue sin detallar su posición de manera clara y que debería "explicar qué piensan hacer, sin la ambigüedad permanente en la que están instalados".

El lunes, el portavoz de Batasuna Arnaldo Otegi pidió a ETA que mantenga el alto el fuego y los "compromisos y objetivos" presentados en marzo.

Batasuna se ha distanciado de los atentados y ha expresado su solidaridad con las víctimas pero no ha condenado la violencia, requisito para que el partido vuelva a la legalidad y pueda tomar parte en las elecciones de la próxima primavera.

SWISSINFO (09/01/07)

Rubalcaba dio un ultimátum a ZP: o anunciaba la ruptura con ETA o dimitía


Zapatero afronta la primera crisis en su Gobierno y en el Partido desde que llegó a La Moncloa. El ministro del Interior advirtió al jefe de Gabinete que iba a ir más allá que Pepiño Blanco para enmendar el error presidencial tras el atentado de Barajas. El responsable de Defensa, José Antonio Alonso, tampoco apoyó a su amigo Zapatero. Un sector del PSOE, en especial del Grupo parlamentario, ha barajado la dimisión de ZP, y éste advierte que no olvidará la ‘traición’. Su respuesta a Rubalcaba llegó el jueves desde la ‘zona cero’: continuó hablando de paz. El responsable de Interior no ha contado con el esperado respaldo de la vicepresidenta primera, De la Vega. Además, Montilla ha aprovechado para vengarse del cántabro

Dicen que el Ministerio del Interior trasforma a las personas, porque el político que ocupa ese cargo siente de una forma especial el dolor provocado por el terrorismo. Debe ser cierto, dado que Hispanidad ha podido saber de fuentes socialistas de toda solvencia, que el responsable de la Seguridad Alfredo Pérez Rubalcaba dio un ultimátum a su jefe de filas antes de su rueda de prensa (2 de enero) en la que afirmó, rotundo que el “proceso de paz estaba “roto, liquidado y acabado”. De tal forma contradecía a ZP, quien el mismo 30 de diciembre, día del atentado de ETA insistió en no hablar de ruptura del proceso de paz, a pesar de que los periodistas se lo preguntaron por tres veces.

El enfrentamiento fue explícito. El cántabro, siempre fidelísimo a La Moncloa, parecía transformado : le advirtió a Zapatero lo que iba a decir en la rueda de prensa, y realizó la advertencia en forma de ultimátum: o se le permitía oficializar la ruptura con la banda o presentaba la dimisión. En Moncloa no daban crédito a la amenaza y respondieron con el silencio. Rubalcaba oficializó la ruptura con las precitadas palabras: el proceso quedaba “roto, liquidado y acabado”. Había llegado mucho más allá que Pepe Blanco, quien se limitó a reinterpretar a Zapatero, al dedicarse a la hermenéutica: “Suspender el diálogo (con la banda) significa que se paraliza el proceso”.

En el Grupo Parlamentario, que Rubalcaba ha controlado durante años, se empezó a hablar de una dimisión de Zapatero, algo que nunca, a pesar de la depresión post-atentado, ZP no se ha planteado jamás: si presentas la dimisión corres el riesgo de que te la acepten. El único que se destapó, asimismo por presiones de Moncloa, fue Diego López Garrido, sucesor de Rubalcaba, escudero fiel que enseguida inició una maniobra de distracción: atacar al PP y exigirle unidad de acción frente al terrorismo, lo mismo que sugirió el jueves 4 de enero Zapatero, cuando, al fin, se decidió a visitar la Zona Cero.

ZP, recuperado del fracaso, ha insistido en su ansia de paz, al tiempo que promete venganza ante los traidores. Es consciente de que se enfrenta a su primera crisis en el Gobierno y en el Partido, porque el mazazo de Barajas ha sido más fuerte que cualquier otro. Con su gran olfato para discernir la orientación de los votos, ZP ha comprendido que Barajas puede ser su tumba política, el monumento a su más grave error político. Por tanto, ha iniciado una campaña para conseguir todo tipo de apoyos en Gobierno, partido y baronías regionales, y ha cosechado más de un éxito en esa campaña. Por de pronto, le ha llegado una inesperado apoyo desde Barcelona, del hombre que le propinó el primer bofetón. José Montilla, el presidente de la Generalitat no ha perdonado a Rubalcaba su labor de zapa del 1 de noviembre del pasado año 2006, jornada electoral en Cataluña, cuando el ministro cántabro intentó que en el PSC aceptaran a Artur Mas como presidente de la Generalitat tras un pacto de Gobierno con los socialistas. Se trataba de conseguir que venciera el pacto Zapatero-Mas, y la ulterior entrada de los nacionalistas de CIU en el Gobierno de España. Ahora, Montilla, sorprendentemente, ha apoyado a ZP para dejar en mal lugar a Rubalcaba: el presidente de la Generalitat apuesta por la continuidad del proceso de paz, aunque también por la suspensión del diálogo : postura monclovita en estado puro.

Zp también ha buscado el apoyo de su vicepresidente primera, Teresa Fernández de la Vega de quien podría decirse, como se afirmaba del ministro de Exteriores soviético, Andrei Gromiko, que “sería capaz de sentarse sobre un cubo de hielo si así se lo ordenan sus superiores”. De la Vega, ante el enfrentamiento interno, ha mantenido un ominoso silencio, especialmente llamativo en el caso de una portavoz del Gobierno. Al final, cuando la situación se ha clarificado y la niebla ha permitido vislumbrar los contornos de los dos bandos, ha optado por el oficialismo, ha abandonado a Rubalcaba y se ha apuntado a la ambigüedad del mensaje presidencial: suspendo el diálogo pero continuó buscando, hoy más que nunca, la paz. Y si el PP no se apunta al proceso estará traicionando las ansias de paz de los españoles. Maestra de la ambigüedad, De la Vega tiene muy claro que lo primero, es mantener su cargo, más que nada para que el feminismo no pierda posiciones en el Gobierno.

Hispanidad.com (07/01/07)

lunes, 8 de enero de 2007

LAS PESQUISAS DE MARCELLO - Cartas a los Reyes de España

Queridos Reyes ausentes:

Unas líneas para protestar por la ausencia de la familia real española en la
Terminal 4 de Barajas, en el lugar de la última catástrofe criminal de ETA,
donde han muerto dos hermanos hispanoamericanos, de esa parte de América tan
española que luego queremos presidir en cumbres iberoamericanas, y que tanto
visita el Príncipe para participar en pomposos actos oficiales y que más le
valía que hubiera estado en estos días en Madrid en vez de viajar a Milán
—que está a salto de mata—, Baqueira, o donde sea.
Espero que al recibo de esta carta alguien de la familia real se haya
molestado, al menos para acudir a despedir al joven Diego Armando, sepultado
por la acción criminal de la banda terrorista, con la que nuestro inefable
presidente Zapatero todavía no ha roto oficialmente el famoso proceso
negociador sobre el que, dicho sea de paso, su Majestad don Juan Carlos I
—por cierto feliz cumpleaños— debió haber sido un poco mas claro y
contundente durante su último mensaje de Navidad.
Mi protesta va especialmente dirigida al Príncipe de Asturias, don Felipe de
Borbón, que no da un palo al agua, es decir que no trabaja como cualquier
español, y que si solo se de dedica al protocolo lo menos que debía haber
hecho en estos días era acudir a la T-4, visitar a los familiares de la
víctimas y acompañar, aunque fuera por unos minutos, a los esforzados
bomberos que llevan días y noches trabajando con alto riesgo para sus vidas
en la terminal.
Los telegramas, que mandan las secretarias particulares de la Casa Real,
carecen de todo valor, y en el caso del Príncipe con mayor motivo, y no sólo
por que es su obligación —el Rey ya trabaja lo suyo— sino además porque se
tiene que ganar el puesto y el sueldo, como se lo ha ganado su papá que le
ha consentido demasiado —gracias a su mamá— y que no le ha dado la orden de
visitar Barajas como era su obligación. Y eso que tiene a su lado a una
presunta periodista —o locutora— que debería tener algo más de vista y de
sensibilidad con estas noticias de gran alcance nacional.
Ojalá esta carta sirva para algo, porque nunca es tarde, de lo contrario los
Reyes Magos le traerán carbón a una familia real que se ha ido de vacaciones
sin poner los pies en el lugar donde muchos españoles y ecuatorianos han
puesto en estos días su corazón.
Saludos cordiales,
Marcello


Marcello - Estrella Digital

Los escombros de Zp


No sé si la voladura de ese crimen llamado diálogo, negociación o, simplemente, rendición ante la banda etarra le pasará factura al PSOE en las urnas o reducirá -qué menos- su intención de voto. La experiencia no alienta el optimismo, aunque las encuestas publicadas mostrasen que la inmensa mayoría de los españoles considera algo más que un tremendo error el llamado proceso de paz. Todos decían condenar en las encuestas la corrupción generalizada en los últimos años de González, pero, a la hora de la verdad, le dieron una cómoda victoria en el 93 y casi vuelven a dársela en el 96.

La izquierda política es más alérgica que nunca al patriotismo español, pero a cambio cultiva con fervor el patriotismo de partido, eso que el vulgo alfabetizado solía llamar sectarismo. Y como Zapatero tiene más medios de comunicación y más poderosos que los que tenía González, no hay que descartar una reconciliación entre el líder y su secta.

Sin embargo, los escombros y los muertos dejados por ETA en Barajas son algo más que una metáfora, y sería gravísimo que entre los medios de comunicación y los políticos convenciéramos a la ciudadanía de que basta con volver al Pacto Antiterrorista para cancelar las terribles hipotecas contraídas por el irresponsable inquilino monclovita. El rendido diálogo de ZP con ETA era sólo la punta del iceberg del cambio de régimen, de la liquidación de la legitimidad democrática nacida de la Transición, de la resurrección de la Guerra Civil y, al modo de la II República española o el México del PRI, del disfrute perpetuo del poder por izquierdistas y nacionalistas.

Ese proyecto es anterior al 11-M y al presidente por accidente -recuérdese el Pacto del Tinell o el de Perpiñán- y va más allá del apaño con los terroristas. Incluso si el PSOE llegara a la conclusión de que su relación política con ETA, mucho más cordial que la mantenida con el PP en esta legislatura, le resulta perjudicial, es difícil que renuncie a lo que, en definitiva, es un proyecto de poder prácticamente ilimitado.

Del mismo modo que el error de ZP no está en cómo ha negociado con la ETA, sino en el hecho de negociar, los escombros institucionales que deja el proceso son aún más estremecedores que los de Barajas. Ni el Rey ni el Gobierno, ni la Fiscalía ni la Judicatura, ni los guardias civiles ni la Policía, ni tantos periodistas y tantos medios de comunicación salen ilesos de esta tregua trampa que nos tendieron a medias la progresía y los terroristas.

Zapatero se ha pringado, sí, pero lo ha pringado casi todo. Y aunque las instituciones recuperen sus funciones, estarán construyendo sobre los escombros, que es la peor forma de construir. La Nación y la Constitución, o sea, los cimientos han volado.

Federico Jiménez Losantos, Comentarios liberales
El Mundo, 08-01-2007

La ruptura de la tregua pasa factura al Psoe

La conclusión más relevante de la encuesta de Sigma Dos que hoy publicamos es que el atentado de la T-4 está pasando una por ahora moderada factura electoral al PSOE. Si hoy se celebraran elecciones generales, el PP lograría el 40,7% de los votos frente al PSOE, que alcanzaría el 40,2%. Es la segunda vez en esta legislatura que los populares toman la delantera desde el 14-M, según la serie histórica de estas encuestas. La primera se produjo en el momento más tenso del debate sobre el Estatuto catalán, en octubre de 2005. Un dato elocuente que demuestra que los grandes fracasos de Zapatero, los que le alejan de la sensibilidad mayoritaria de los votantes del PSOE, son la política territorial y la lucha contra el terrorismo, con importantes vasos comunicantes entre ellos.

Sin embargo, la victoria del PP en esta encuesta es más significativa que en la anterior, puesto que encaramos la recta final de la legislatura y en el transcurso de un año se producirán dos convocatorias nacionales: las municipales y autonómicas de mayo y las generales de marzo de 2008.

El trabajo de campo se realizó en los días siguientes al atentado, por lo que la caída en la intención de voto del PSOE es achacable a la ruptura de la tregua. Sin embargo, este periódico puede demostrar que el desgaste del Gobierno socialista ya era notable en vísperas de un atentado que nadie esperaba. Siguiendo nuestra costumbre al comienzo de cada año, Sigma Dos había hecho una encuesta anterior cuyo trabajo de campo se desarrolló del 26 al 28 de diciembre, en la que el PSOE se situaba sólo dos décimas por encima del PP en intención de voto. En la encuesta, que lógicamente hubo de repetirse para valorar el impacto del atentado, se advertía con claridad una tendencia al descenso por parte del PSOE, que en el último sondeo de octubre se situaba 3,5 puntos por encima del PP. La indudable tendencia descendente de los socialistas contrasta con los excelentes indicadores de la economía, en crecimiento, inflación y creación de empleo.

Los resultados son doblemente inquietantes para el presidente Zapatero, puesto que también desciende tanto su propia imagen como la de su Gobierno. En octubre, los ciudadanos que valoraban mal o muy mal su gestión sumaban sólo el 25,1%, mientras que ahora son el 33,7%. Zapatero alcanza la nota más baja de la legislatura: un 5,12. A excepción de los dos vicepresidentes y los titulares de Interior y Defensa, el resto de los ministros suspende. Destaca el descenso de Magdalena Alvarez debido a la crisis de Air Madrid.

El fracaso que suponen estos datos para el Gobierno no se corresponde, sin embargo, con un éxito claro por parte del PP. Es verdad que su tendencia es ascendente y que está en condiciones de ganar las elecciones, pero por un margen demasiado estrecho para poder gobernar. Recordemos que Aznar ganó en el 96 por una diferencia de 1,4 puntos, que le obligó a los acuerdos con los nacionalistas. Aumenta, asimismo, la valoración de Mariano Rajoy hasta 4,91, si bien una mayoría piensa que el presidente del PP no ha logrado consolidar su liderazgo en el partido.

Editorial de El Mundo, 08-01-2007

Izquierda y Eta: el progresismo ante el terror


"Soltadlo de una vez, que vais a reventar: el atentado no buscaba víctimas, se avisó con tiempo de sobra. Qué buena es la ETA. Ya está. ¿Más tranquilos?"

Lo suyo, lo indicado, lo progre es acusar a los detractores del "proceso" de alegrarse por el atentado de Barajas. Como en la viñeta nauseabunda del Avui y en las palabritas taimadas de Iceta. Está en el aire. Veremos a muchos aferrarse al nuevo clavo ardiente. Clavo que viene oxidado, presto a infectar el tétanos de la inmoralidad a los pocos incondicionales del presidente-pásalo que se habían librado. El absurdo debió quedar desenmascarado años ha, cuando un ser de la SER escupió la más fúnebre ocurrencia: Lluch habría dialogado con quienes le dispararon. ¿Costaba tanto comprender que con un tiro en la nuca se hace difícil tomar la palabra?

A otros no les impresiona el tétanos porque están muy familiarizados con Tánatos. Es la parte de la progresía que no ha de disimular. Haga lo que haga la ETA, siempre confirmará la necesidad de darle lo que pide: si no mata, porque no mata; si sigue matando, para que no lo haga más. No hay que estudiarlos demasiado; constátese simplemente de qué lado están, cuáles son los intereses que defienden. A cualquier precio.

En la escala progre caben otros grados. Los que parecían más civilizados se van a manifestar sin perder tiempo por el diálogo. No aprenden nunca. Otros quedaron asilvestrados sin remedio en sus años feroces, pero sus actuales privilegios les vetan el placer de un acto último de sinceridad: "estamos con la ETA". ¡Ahhh! Venga, hombre, si ya casi lo habéis dicho: la ETA ha puesto más de su parte que el gobierno (Por cierto, ¿más qué?). Tal como están las cosas, la sinceridad no ha de poner en peligro vuestros escaños y consejerías, vuestros coches oficiales y títulos falsos. Soltadlo de una vez, que vais a reventar: el atentado no buscaba víctimas, se avisó con tiempo de sobra. Qué buena es la ETA. Ya está. ¿Más tranquilos?

Asombra comprobar cómo un histórico del nacionalismo vasco retrata la situación con mayor realismo que ningún otro político: Anasagasti en El Mundo. El mismo diario que trae la crónica dominical e implacable de los hechos, que dibuja al loco del cocodrilo, que apura los argumentos para comunicarnos finalmente... que Rodríguez tiene buenas intenciones, y buscar su derrota electoral no es de recibo. ¿Cómo hay que derrotarlo pues? Será que no hay que derrotarlo, para que pueda seguir metiendo gente en las fauces de su mascota.

Qué pintarán aquí las intenciones cuando se han desgranado los hechos desnudos que han llevado a la ETA del pabellón de terminales a la final olímpica del crimen, con renovadas armas y bagajes. ¡Buenas intenciones! Y si así fuera, ¿qué cambia?

Juan Carlos Girauta
Libertad Digital, 08-01-2007

La esquizofrenia del Pse

El secretario general del PSE anunció ayer que su partido acudirá a la manifestación convocada por Ibarretxe para el próximo sábado en Bilbao con el lema Por la paz y el diálogo. La decisión de López, que se adelantó a la reunión de la Ejecutiva del martes en la que estaba previsto debatir el tema, es de una enorme gravedad puesto que las circunstancias de la convocatoria permiten pensar que, al igual que hizo Arzalluz tras el repudio social contra el asesinato de Miguel Angel Blanco, lo que pretende Ibarretxe reivindicando el «diálogo» es salvar a ETA y Batasuna del rechazo provocado por el brutal atentado de la T-4.

El respaldo de los socialistas vascos es tanto más increíble cuanto que, según ha trascendido, el propio presidente del PNV desaconsejó al lehendakari la convocatoria, en consonancia con las rotundas declaraciones contra Batasuna que ha reiterado Imaz desde que se produjo la ruptura de la tregua. Mientras el líder del PNV se ha cuidado de respaldar en público la manifestación, Patxi López se ha apresurado a echar una mano a Ibarretxe en consonancia con Joseba Egíbar, quien ha asegurado que la marcha es «un dique de contención social para que el proceso sea irreversible».

A pesar de sumarse a la manifestación, López manifestó que no comparten el lema ni la forma en la que ha sido convocada, lo cual es una muestra notable de esquizofrenia. Los líderes del PSE se manifestarán contra ETA en una marcha encabezada por una pancarta en la que se pide «diálogo». ¿El diálogo con quién? Es evidente que con la banda terrorista y su brazo político ilegalizado. No cabe otra interpretación sobre lo que está defendiendo Ibarretxe, cuando convocó el acto del sábado después de reunirse con Otegi.

Resulta difícil imaginar que Patxi López haya tomado esta iniciativa por su cuenta y sin consultar a la dirección del PSOE. Las palabras ambigüas de Zapatero y su actitud dubitativa tras la ruptura de la tregua eran un indicio preocupante. El paso de ayer del PSE, sumado a la voluntad expresada por el Gobierno de buscar el apoyo del PNV en esta encrucijada, nos hace ponernos en lo peor. Los nacionalistas vascos siguen defendiendo el diálogo con ETA y los socialistas están dispuestos a marchar junto a ellos. Las pintadas aparecidas en las calles del País Vasco culpando al PSOE del estado de salud del etarra De Juana Chaos -alimentado a la fuerza en un hospital-indican que la presión de los proetarras sobre el PSOE está siendo muy fuerte y para afrontarla es necesario coraje cívico y valentía política.

Editorial de El Mundo, 08-01-2007

La ira de los justos


"Se entiende, ya que el proceso está roto y bien roto, el ulterior golpe –éste letal de necesidad– contra la izquierda abertzale que acaba de prometer el mismo PSOE: la derogación oficial y solemne del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo."

Como tampoco debe andar muy puesto en eso de las nuevas tecnologías, Pepiño aún no ha descubierto a qué botón hay que darle para borrar su penúltima anotación en el blog heterodoso. Razón de que cualquiera pueda leer ahí lo que sigue: "Reitero lo ya manifestado por el Presidente. Con violencia no hay diálogo, y sin diálogo no hay proceso. Por lo tanto, el proceso, porque así lo ha querido la banda terrorista ETA, está roto".

Se comprende entonces que, puesto que con violencia no hay diálogo, la primera represalia fulminante del Partido Socialista frente a los crímenes de Barajas haya de consistir en un desfile tras esa pancarta de Ibarretxe que rezará: "Por la paz y el diálogo". Igual que se entiende, ya que el proceso está roto y bien roto, el ulterior golpe –éste letal de necesidad– contra la izquierda abertzale que acaba de prometer el mismo PSOE: la derogación oficial y solemne del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

Que se vayan preparando, pues, Ternera y Txeroqui, porque se les va a acaba el agravio comparativo de la miel de la vida fuera del mako. Y es que la paciencia de Zapatero tenía un límite. Un límite que se llamaba Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. En consecuencia, a partir de ahora los taldes que siguen en la calle ya no podrán seguir beneficiándose ni un minuto más de aquel apartado del pacto que prescribía: "La política penitenciaria forma parte de la estrategia contra las bandas terroristas (...) La legislación penitenciaria ha de aplicarse asegurando el más completo y severo castigo a los condenados por actos terroristas".

Mas, por muy duras que se antojen esas coléricas arremetidas contra la ETA, que nadie crea que cesará ahí el castigo. No, esta vez los socialistas van a ser implacables. Ahí está, para acreditarlo, Miquel Iceta, el portavoz de Montilla, que en la frontera de la saña acaba de lanzarles una puya directa al corazón. Así, con intención de que no olviden jamás el mandato bíblico que aconseja temer por encima de todas las cosas la ira de un hombre bueno, Iceta ha regurgitado: "Tampoco se debe esconder la indignación que nos produce ver cómo algunos parecen alegrarse de volver a la situación anterior a la declaración de alto el fuego". Traducido del catalán: "Que les quede muy clarito a los gudaris: entre los asesinos y los asesinables, la espada flamígera de los barandas del Tripartito seguirá firme y alerta, apuntando contra el único enemigo de siempre". Pobres etarras, con sus dos últimas víctimas recién sepultadas, y los de Zetapé ya les han demostrado con creces que la violencia siempre es inútil y jamás sirve para lograr ningún objetivo político.

Y pensar que no aprenden.

José García Domínguez
Libertad Digital, 08-01-2007

domingo, 7 de enero de 2007

El criterio del terrorismo



EL ROTO

¿ES ESTO LA ALIANZA DE CIVILIZACIONES DE ZAPATERO? (extracto)


Se está obligando a inmigrantes a punta de fusil a pasar la frontera. Entran en las casas rompiendo puertas, sacando de la cama a hombres, mujeres, niños y niñas , bebés y enfermos.

Nos llega este testimonio espeluznante de la asociación Elín, sobre los hechos ocurridos estas navidades.

La asociación Elín, se dedica a favorecer la integración y la acogida de personas inmigrantes, la protección y defensa de los derechos de los menores de la calle y la sensibilización y denuncia ante la sociedad de estas realidades.

La asociación creyó oportuno enviar a algunos miembros de la misma (entre los que me encuentro) para viajar en el periodo comprendido entre los días 26 y 30 de diciembre a Rabat. El objetivo era visitar a distintos grupos de inmigrantes refugiados y solicitantes de asilo. Algunos contactos que teníamos en el país junto a otra visita realizada en agosto pasado nos corroboraban la nefasta situación vivida por estos colectivos de personas debida a la no consideración por parte de las autoridades marroquíes de sus derechos reconocidos por la ONU y a la vulneración continua de los mismos.
Nuestra visita pretendía ser una nueva oportunidad de contacto con ellos (sobre todo con mujeres y familias), aliviar su situación con alguna ayuda económica, mostrar nuestra solidaridad y, sobre todo, ser testigos para luego denunciar.
Cuando estábamos ultimando detalles para partir a Rabat nos encontramos con este correo de alguien que vive en Marruecos y que colabora con nosotros, el cual, hizo cambiar nuestros planes. Les remito el texto que les pondrá en situación.

VIOLACIONES GRAVES DE DERECHOS HUMANOS EN LAS ÚLTIMAS DEPORTACIONES DE INMIGRANTES EN MARRUECOS

El gobernador de Rabat declaró el veintitrés por la tarde que la deportación de más de cuatrocientos inmigrantes, refugiados y demandantes de asilo subsaharianos a la frontera de Argelia respondía a la ejecución de los acuerdos alcanzados en la última cumbre euro-africana celebrada hace unos pocos meses en la capital alaouita. En la madrugada del día veintitrés, a las cuatro de la mañana, cientos de militares entran por sorpresa en los barrios de Ayn Hada y Takadoum, en Rabat. Sorprenden a inmigrantes, demandantes de asilo y refugiados durmiendo. Entran en las casas rompiendo las puertas y sacan de las camas a hombres, mujeres, niños y niñas, bebés y enfermos. No toman en cuenta los papeles que algunos subsaharianos les muestran indicándoles que son residentes legales en territorio marroquí, tampoco tienen en cuenta a las mujeres embarazadas o a los menores.
Todo ciudadano o ciudadana procedente de África es embarcado en seis autobuses, donde se hacinan un número de aproximadamente cuatrocientas personas.
Sin recibir asistencia de ningún tipo y ni mucho menos alimento, ni soporte jurídico, les llevan hasta la frontera con Argelia, donde se viven momentos de mucha tensión, cuando los soldados argelinos ven cómo cientos de inmigrantes son obligados a punta de fusil marroquí a atravesar la frontera. En esos momentos los argelinos comienzan a disparar al aire y los inmigrantes, demandantes de asilo y refugiados se ven en un fuego cruzado que les hace caer víctimas del pánico.
El resultado de esta redada, que según autoridades marroquíes es fruto de los acuerdos de control migratorio efectuados y pagados por el estado español, es hasta el momento el siguiente:

Un muerto la noche el 23 de diciembre. En las redadas participan también personal civil que en colaboración con los militares roban y saquean las pobres pertenencias de los inmigrantes, demandantes de asilo y refugiados detenidos. Parece ser que este ciudadano africano se negó a ser robado y fue apuñalado reiteradamente por personas vestidas de civil, la policía se encargó de retirar rápidamente su cuerpo.
Por el momento no podemos confirmar si se trata de un inmigrante o bien
de un refugiado o demandante de asilo. Varios inmigrantes desaparecidos. Mujeres embarazadas, bebés y menores deportados. Mujeres agredidas sexualmente.Una mujer secuestrada y agredida sexualmente por fuerzas de seguridad argelinas. Al menos, verificados hasta el momento, 35 refugiados y demandantes de asilo procedentes de Costa de Marfil. 44 refugiados y demandantes de asilo procedentes de República Democrática del Congo. Entre ellos un cinco por ciento, aproximadamente, mujeres y menores.

La incapacidad de ACNUR para proteger los derechos humanos de demandantes de asilo y refugiados en Marruecos.
La negativa del gobierno marroquí a reconocer el estatuto jurídico de ACNUR, que es tolerado por las autoridades pero al que no se le da reconocimiento jurídico.
Esta nueva situación dramática es provocada y tiene un gran interés económico, ya que los acuerdos de externalización de fronteras están provocando que los países en tránsito sobredimensionen el fenómeno migratorio para recibir contraprestaciones económicas de los países europeos como es el caso claro de España.

Hasta aquí el correo recibido.

Después de llegar a Rabat y contactar con un refugiado que nos puso al día de lo ocurrido, decidimos viajar hasta Oujda (en la frontera con Argelia) ciudad en cuya universidad, los deportados se habían refugiado. Allí fuimos testigos de lo explicado anteriormente:

Mujeres agredidas sexualmente, madres con niños de no más de dos años y más de trescientas personas entre refuguiados, demandantes de asilo e inmigrantes, sin ninguna pertenencia, sin posibilidad de poder volver a Rabat (a casi setecientos kilómetros) por miedo a la policía marroquí, (la noche anterior había llevado a prisión a alguno que lo había intentado).
En Oujda nos enteramos también de que algunos estaban aún en los hospitales por las agresiones recibidas. Todas estas personas habían recibido ayuda únicamente de médicos sin fronteras que les había llevado algunas mantas, comida y medicamentos. La actuación de Acnur hasta ese momento era inexistente. Al volver a Rabat tuvimos la opotunidad de reunirnos con diversos grupos de subsaharianos refugiados o solicitantes de asilo. Familias que nos narraron la negación por parte del gobierno marroquí del derecho de los niños asistir a la escuela, la imposibilidad de poder acceder a ningún trabajo, las condiciones de las viviendas en las que viven... Fuimos testigos del hacinamiento en el que están otros grupos (hasta setenta personas en pequeñas casas en las que establecen turnos para dormir). A todo esto se le sumaba el miedo a que la policía pudiera repetir lo pasado el día 23.

Creemos que esta situación es insostenible y mucho más si es conocida y permitida por el gobierno español que para colmo otorga dinero a este país para el control de las fronteras.

Nos gustaría que la denuncia se extendiera y llegara al máximo número de personas y entidades. Les pido que envíen este correo a toda persona o institución que consideren oportuna.

Juan Manuel Palma
Asociación Elín

Solidaridad.net (07/01/07)

2007

Pues no. Nada invita al optimismo ni a la esperanza en este año largo que se abre bajo el gobierno más deslegitimado de toda la historia de la democracia española: más incluso que el último gobierno de Felipe González, con su turbia secuela de corrupción. Porque González, justo es reconocerlo, no se propuso cargarse el gran acuerdo democrático de la transición, ni desmembrar la nación, ni negociar con los terroristas. Y en vísperas de cumplirse los tres años del Gobierno Rodríguez, esto es lo que hay: un consenso hecho pedazos, dos naciones donde había una y ETA rebosante de salud asesina. Todo un palmarés. Pero Rodríguez todavía espera. Más que nunca. Temblemos.

¿Que no se ha negociado con ETA? Replanteemos la pregunta, por favor, con los acentos en su sitio: ¿qué no se ha negociado con ETA? Probablemente, ni la autodeterminación, ni Navarra, porque aún no se había conseguido expulsar al PP del sistema, pero nadie duda de que se ha hablado por extenso de ello con la banda. Se negociaron las condiciones de la negociación política; es decir, la marginación de la derecha democrática, siguiendo el modelo del Pacto de Estella. En la noche de las elecciones autonómicas vascas del 13 de mayo de 2001, y ante la evidencia de que el acuerdo frentista abertzale seguía funcionando (puesto que Batasuna prestaba a la coalición PNV-EA la mitad de sus votos para evitar el triunfo constitucionalista), el PSOE y sus adeptos mediáticos optaron por un cambio de alianzas. Las consecuencias del paso de los socialistas vascos al frente de Estella -cuyo mayor logro fue conseguir que se le diese por fracasado- fueron las previsibles: indujo un mimetismo inmediato en el PSC, que se apresuró a crear, con la inestimable ayuda de Rodríguez, un frente nacionalista catalán sobre el modelo vasco. Carod-Rovira marcó la pauta del comportamiento a seguir respecto a ETA negociando en Perpignan una tregua permanente para Cataluña. ¿Qué ofreció en contrapartida? Lo único que podía ofrecer: la exclusión del PP como condición previa para la desaparición del Estado en dicha comunidad autónoma (objetivo logrado, según Maragall). En la etapa siguiente, tras las elecciones legislativas de marzo de 2004, Rodríguez extendió el modelo frentista de Estella a toda España (respetando la excepción catalana, que ya había ejercido su soberanía bajo la especie de rendición incondicional, o sea, a cambio sólo de seguir con vida).
Pero el PSOE se encontró con unos límites similares a los que el PNV y EA no pudieron traspasar en la primera fase de la estrategia frentista (1998-1999). La negociación de las condiciones preliminares (aislamiento y exclusión de las fuerzas constitucionalistas) podía producir una tregua, pero no mantenerla si no se ofrecía más que eso. ETA rompió la tregua en noviembre de 1999 acusando al PNV de congelar indefinidamente el proceso independentista. La acusación que ha lanzado por boca de Batasuna contra el Gobierno Rodríguez es idéntica. A ETA no le bastaba el aislamiento del PP, ni que se le colocara el estigma de franquista. Pretendía (muy racionalmente, aunque le pese a Rubalcaba) que ese aislamiento se tradujese en concesiones que el PSOE no podía hacer sin provocar el colapso del régimen constitucional y, posiblemente, un conflicto civil violento. Rodríguez exige que le felicitemos por no haber franqueado ese límite. Pues felicidades, presidente: sólo nos ha llevado hasta el borde.
Rubalcaba se pregunta estupefacto por qué ETA no ha anunciado esta vez la ruptura de la tregua, y se lo voy a explicar. No la ha anunciado porque, según el bushido nacionalista, el código abertzale del honor -es una ironía, por si alguien no lo capta-, los españoles no merecen la mínima cortesía. El PNV, por lo menos, es de la familia. De la raza, ¿comprende usted? No un hato de maquetos despreciables. Pues eso. Téngalo en cuenta para la próxima vez, porque volverán ustedes a intentarlo, volverán a vendernos y volverán a hundirse en la misma letrina. De eso estoy convencido. Ahórrenos las preguntas estúpidas, para que podamos agradecerle algo, que lo estamos deseando.

Jon Juaristi
Abc, 07-01-2007

ERC califica de "exceso" impartir tres horas de castellano a la semana y dice que Cataluña "tiene que educar a su gente"


Agustí Cerdá ha calificado de "exceso" el decreto del Ejecutivo que fija que los escolares deban estudiar tres horas de castellano a la semana. Para el presidente del grupo parlamentario de ERC en el Congreso, el catalán es una lengua "perseguida" y aún "débil"; si bien, en estos momentos la Generalidad impone multas a los comercios que rotulen en castellano, acciones denunciadas por el PP. Tras afirmar que está a favor de "hacer políticas de discriminación positiva" del catalán, el nacionalista ha denunciado que el conocimiento del castellano es "más que aplastante" en Cataluña y que "es un exceso" elevar las horas de esta lengua en la escuela. A su juicio, "Cataluña tiene la responsabilidad de educar a su gente". Este desencuentro se suma a la intención de que las escuelas deciden sobre la enseñanza del castellano.

El presidente del grupo parlamentario de ERC en el Congreso, Agustí Cerdà, acusó hoy al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, de querer invadir competencias de la Generalitat al ampliar las horas lectivas de castellano en la escuela, algo que calificó de "exceso". A su juicio, "Cataluña tiene la responsabilidad de educar a su gente".

En una entrevista concedida a Europa Press, Cerdà admitió que el decreto del Ejecutivo que fija que los escolares deban estudiar tres horas de castellano a la semana constituye el "primer tema de choque" entre el tripartido catalán y el Gobierno de Zapatero porque éste último, añadió, no respeta "la legalidad vigente".

A su juicio, no debería ser un tema de conflicto porque las competencias en educación están transferidas a la Generalitat de Cataluña y, por lo tanto, "a partir de ese momento Cataluña tiene la responsabilidad de educar a su gente".

Por eso, insistió en que el decreto del Ejecutivo puede constituir una "invasión competencial" y ERC lo "denunciará allá donde sea preciso". "Esa responsabilidad la tiene el Gobierno de Cataluña y es una competencia autonómica -enfatizó-. A partir de ahí, que el Estado intervenga continuamente en las decisiones de una competencia transferida, pues me parece que es forzar las reglas del juego".

Tras afirmar que el conocimiento del castellano "es más que aplastante" en Cataluña, el presidente del grupo parlamentario de ERC aseguró que "es un exceso" elevar las horas de castellano en la escuela.

Es más, recalcó que el catalán es una lengua aún "débil" en Cataluña y que "durante mucho tiempo ha estado perseguida", por lo que se mostró a favor de "hacer políticas de discriminación positiva" del catalán, no del castellano.

Libertad Digital (07/01/07)

El cocodrilo abría la boca... y él creía que le sonreía


I. Memorial del autoengaño

Cuando el 14 de noviembre de 2004 la ilegal Batasuna se limitó a cambiar el envoltorio de las perennes exigencias de sus amos terroristas y a bifurcar su negociación en dos tableros -uno «político» y otro «militar»- en los que habría que jugar partidas simultáneas, Zapatero reaccionó como si hubiera visto el arco iris, subrayando ante sus interlocutores de confianza que en Anoeta no se había hablado de «independencia» ni -enorme avance- se habían quemado banderas españolas. El presidente llegó a pronosticar incluso -ingenua criatura- que sería la última vez que en un mitin se gritara: «¡Gora ETA!».

Cuando el 30 de diciembre de ese año el Parlamento vasco aprobó el plan Ibarretxe gracias al calculado apoyo de una parte de los diputados de la ilegal Batasuna, Zapatero transmitió a su entorno que había llegado la hora de la «alta política», consistente en frenar en seco, por un lado, la iniciativa soberanista del lehendakari, pero permaneciendo dispuestos, por el otro, a aprovechar la oportunidad de encarar «la fase final de la violencia» a partir de una nueva declaración de tregua -esta vez definitiva- que ETA podía hacer pública en una fecha tan próxima como mediados de enero de 2005.

Cuando el día 14 de ese mes, mientras protagonizaba con Rajoy el coitus interruptus que habría de marcar toda la legislatura -quedaron en rematar sus pactos autonómicos a través de una comisión que no llegó jamás a reunirse-, recibió la carta de Otegi planteándole las bases de Anoeta, Zapatero se apresuró a transmitir a unas cuantas personas influyentes su sensación de estar ante una «ocasión histórica» y un mensaje muy concreto: «Quiero que sepas que me la voy a jugar».

Cuando fueron transcurriendo las semanas sin que se materializara la tregua pero sin que ETA cometiera tampoco ningún asesinato o atentado resonante, Zapatero se jactó una y otra vez, como quien aloja un as en la bocamanga, de tener muy buena información de lo que ocurría en el planeta abertzale: «Los de Batasuna están como locos por convertirse en Esquerra Republicana y los de ETA saben que nunca van a tener una ocasión así. Estoy por asegurar que nunca más volverán a matar».

Cuando él mismo pronosticó durante un almuerzo en la sede de EL MUNDO tres días antes de las elecciones vascas del 17 de abril que el PNV obtendría sólo 30 escaños y obtuvo 29, que el PSE llegaría a 19 y consiguió 18, que el PP conservaría 15 y esos fue los que mantuvo, que Ezker Batua seguiría en sus 3 y en sus 3 siguió, que Aralar engancharía uno y así fue, y que las Nekanes de las Tierras Vascas se quedarían en 4 y se dispararon hasta 9, Zapatero poco menos que entró en éxtasis festejando todo en lo que había acertado y minusvalorando -no sin argumentos- la trascendencia de su gran error de apreciación: «Son unos locos cariocos, no una estructura durmiente de Batasuna».

Cuando el 11 de mayo de 2005 Mariano Rajoy le acusó con timbre sombrío y exagerado, en el Debate sobre el estado de la Nación, de estar «traicionando a los muertos», Zapatero pronosticó que su antagonista estaba «terminado como líder de la oposición» y se apresuró a promover atropelladamente la famosa resolución que le autorizaba a negociar con ETA, convirtiendo a la banda en anhelado interlocutor del Estado, aislando al PP y rompiendo de facto el Pacto Antiterrorista.

Cuando el mismo domingo 15, antevíspera de la votación de esa resolución, ETA hizo estallar cuatro bombas en Guipúzcoa y varios amigos le advirtieron que eso sólo podía ser el augurio de que los terroristas pretendían cobrar un precio político para decir adiós a las armas, Zapatero refutó esa teoría, se autodefinió como un «optimista antropológico» y les contestó con una cita de María Zambrano: «Todo lo que el hombre ha hecho en la Historia, lo ha soñado antes».

Cuando el 25 de mayo, coincidiendo con el estallido de un coche bomba en Madrid contra su candidatura olímpica, Otegi fue fugazmente encarcelado -tras preguntar si la decisión la conocía el fiscal del Estado- y al salir de la trena proclamó que el episodio no afectaba para nada «a la apuesta por la paz de la izquierda abertzale», Zapatero se sintió reafirmado en todas sus predicciones. Puesto que Batasuna estaba «como loca por jugar un papel político» y se avecinaba una tregua de ETA que «equivaldría al abandono definitivo de las armas», a él le correspondía volcarse en la tarea de preparar una negociación en la que no cometería «los errores de Aznar».

Cuando el 21 de enero de 2006 la ilegal Batasuna convocó su Congreso en Baracaldo, Zapatero apeló al «derecho de reunión» frente a una Ley de Partidos «muy restrictiva y de aplicación muy delicada», lo que envalentonó a Otegi para lanzar un mensaje muy claro en el mitin que, a modo de sucedáneo, terminó celebrándose en el mismo lugar y fecha: «Vamos ganando».

Cuando el 22 de marzo, 14 meses después de lo por él esperado, llegó al fin el anuncio de «alto el fuego permanente» de ETA, Zapatero lo celebró junto a sus seres más queridos como un hito histórico y se aferró tanto al avance cualitativo de la adjetivación -la tregua del 98 sólo había sido «indefinida»- como a la circunstancia de que esta vez la banda no se reservaba expresamente el derecho a realizar «labores de aprovisionamiento», vulgarmente consideradas como de chantaje y extorsión.

Cuando el 13 de abril trascendió que, sin embargo, ETA seguía enviando cartas a empresarios exigiendo el impuesto revolucionario, Zapatero dio por buena la explicación de que eran anteriores al anuncio y me aseguró en la entrevista publicada en EL MUNDO el día 17 que «la primera aproximación no refleja elementos de gravedad».

Cuando el 20 de junio la Policía capturó in fraganti a un cobrador de ETA y desmanteló la trama del Bar Faisán en una operación previamente abortada por el chivatazo de alguien muy próximo al poder, Zapatero puso toda su atención en el modus vivendi de las personas implicadas, y muy concretamente en la foto de la casa de Julen Madariaga publicada en EL MUNDO -«¿De dónde saca ese tío la pasta para vivir así?»-, como si se tratara de la actividad delictiva de unos particulares que estuvieran usurpando las siglas de la banda.

Cuando previamente fue incendiada el 22 de abril la ferretería de un concejal de UPN en Barañáin, Zapatero escuchó con complacencia las teorías que situaban el episodio en un contexto de conflictos vecinales y se encogió de hombros cuando la propia ETA presentó ese y otros actos de violencia callejera como expresiones espontáneas de la resistencia ciudadana frente a la opresión: también Aznar había dialogado con ETA durante una tregua en la que había habido kale borroka...

Cuando un sector de la ilegal Batasuna amenazó con negarse a acudir a las citaciones del juez Grande Marlaska a la Audiencia Nacional -lo que hubiera implicado su detención inmediata-, Zapatero accedió a «salvar el proceso», autorizando el 31 de mayo a Patxi López que anunciara un próximo encuentro con Otegi pocas horas después del Debate del estado de la Nación en el que, si de algo había pecado esta vez Rajoy, era de exquisito tacto y guante blanco. Resultaba evidente que esa puñalada por la espalda significaba perder el apoyo del PP, pero al presidente no parecía importarle demasiado. Tampoco el flagrante incumplimiento de uno de los contados compromisos claros de la mencionada entrevista de abril: «Evidentemente no habrá diálogo con ninguna fuerza que no esté legalizada».

Cuando las semanas fueron pasando sin que nadie pudiera dar por «verificado» que el alto el fuego era completo y a pesar de que en esa misma entrevista también había prometido «tomar el tiempo que considere necesario para llegar a la convicción de que existe la alta probabilidad de que ETA esté dispuesta a abandonar la violencia», Zapatero decidió tirarse a la piscina y el 29 de junio anunció el inicio formal de las conversaciones, mientras proclamaba un equívoco «derecho a decidir de los vascos»... dentro de la Constitución.

Cuando a comienzos de septiembre el sanguinario etarra De Juana Chaos comunicó a un funcionario de prisiones su determinación de llevar a cabo su último chantaje con palabras que impresionaron vivamente al ministro del Interior -«O cementerio o libertad»-, Zapatero impulsó la búsqueda de fórmulas para que la Fiscalía rebajara espectacularmente su nueva petición de pena y el 27 de octubre -en plena deliberación del tribunal- llegó a declarar que su conducta moderada durante el juicio demostraba que era «favorable al proceso de paz».

Cuando el robo de las 350 pistolas dejó en ridículo el 23 de octubre su divisiva iniciativa en el Parlamento Europeo, Zapatero se limitó a afirmar que aquello «tendría consecuencias» e impulsó las detenciones de etarras que, obviamente, estaban siendo controlados desde hacía algún tiempo, pero se negó a suspender el proceso tal y como proponían algunos de los medios de comunicación más afines a sus tesis.

Cuando la víspera de Nochebuena la Ertzaintza descubrió el zulo de Amorebieta con los primeros 50 kilos de explosivo dentro de un bidón semienterrado, Zapatero escuchó con satisfacción las declaraciones del máximo responsable policial, Joan Mesquida, en el sentido de que eso no significaba que ETA se estuviese «rearmando» y dio luz verde al nuevo mensaje de optimismo hábilmente inoculado por el Ministerio del Interior: acababa de producirse un contacto con la banda en el que el Gobierno había obtenido garantías del mantenimiento del «alto el fuego permanente».

Cuando el pasado viernes 29 de diciembre compareció por primera vez en mucho tiempo en una rueda de prensa digna de tal nombre, Zapatero desechó las insistentes advertencias de ETA en el sentido de que sin «autodeterminación» y «territorialidad» -Navarra- no habría proceso, considerándolas mera propaganda para consumo interno y decidió, con la misma insensata temeridad que en todos los momentos antedichos, poner su futuro en manos de la banda. «Dentro de un año estaremos mejor que hoy», proclamó eufórico justo mientras la furgoneta bomba circulaba con destino al aparcamiento de Barajas.

II. Un farol sobre la popa

Estos son los hechos, tal y como yo los he vivido y conocido. Al cabo de dos años de intentarlo contumazmente, el presidente ha conseguido que ETA lo engañe y que eso quede en evidencia de la forma más estruendosa imaginable. Ahora es como el niño de la fábula de Esopo que acude con las manos escocidas por el picor de las ortigas y le explica desconcertado a su madre que él se ha limitado a acariciarlas. Ella le replica que tenía que haber hecho exactamente lo contrario: agarrarlas con tal fuerza que no les permitiera exhalar su líquido urticante. A lo que sigue la conclusión del esclavo fabulista: «Al insolente, irrespetuoso o delincuente debe demostrársele siempre que la autoridad prevalece sobre él».

Como bien saben los mozos de los pueblos, la única manera de que no te quemen las brasas es pisarlas con tal firmeza y contundencia que no haya transpiración. Cuando una manada de leones sale de cacería enseguida percibe que su mejor presa es aquella que da muestras de vacilación y debilidad. Los perros salvajes siempre atacan a aquel que más teme hacerles frente.

Zapatero nunca se ha puesto de rodillas ante ETA, pero le ha dado a entender que estaba ensayando una posición intermedia entre la erguida y la genuflexa que muy bien podría servirles de acomodo a ambos. Ellos han interpretado sus mensajes contradictorios como Hernán Cortés interpretó los fastuosos e inesperados regalos que le enviaba Moctezuma, acompañados del ruego de no seguir acercándose a su capital: se quedó con los regalos y tomó la capital con sólo 600 hombres, 17 caballos que sembraban el terror y un puñado de arcabuces y mosquetes que producían entre los aztecas el mismo efecto que hoy provocan los coches bomba. La lapidación por su propio pueblo fue el castigo del emperador que no se atrevió a combatir.

Durante todos estos meses Zapatero ha recibido al menos tantos avisos y señales de alarma como el rey Príamo y su hijo Paris cuando decidieron introducir en Troya aquel caballo de madera que los griegos habían dejado abandonado como supuesta expresión de su renuncia a tomar la ciudad por la fuerza. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.

A los que hemos advertido una y otra vez que en el interior del proceso de paz se oían sones de guerra y que lo que se pretendía ejecutar no cabía en nuestra legalidad, se nos ha dado el mismo trato de agoreros que recibieron Capis el Viejo y otros sabios de la ciudad cuando denunciaron que del vientre del caballo emanaban ruidos metálicos y que las normas ancestrales prohibían que nada que no cupiera por el dintel de la gran puerta traspasara las murallas: los ruidos eran alucinaciones y el dintel -como las leyes- bien podía desmontarse.

En el momento en que alguien de su propia familia como Rosa Díez levantaba su voz autorizada para profetizar lo obvio, la maldición de Casandra, la condena a no ser tenida jamás en cuenta, caía inexorable sobre ella. Y cuando Rajoy, Zaplana y Acebes se han mostrado disconformes con el avance del proceso, les ha ocurrido lo que a Laocoonte y sus hijos cuando trataron in extremis de atravesar con sus lanzas el caballo-trampa: que las más venenosas y desaforadas serpientes marinas han brotado cual rugientes sicarios del océano mediático gubernamental y se han enrollado sobre ellos, tratando de asfixiarles y obligándoles a pelear por su propia supervivencia política.

Herodoto, el padre de la Historia, sostiene que el rey de Troya y su príncipe heredero -el secuestrador de Helena- fueron víctimas de Até, la Diosa del Encaprichamiento. Desde una perspectiva más racionalista el propio Zapatero admitirá que el suyo está siendo un problema de talante. Los hechos han demostrado que negociar con ETA equivale a «cortejar a un cocodrilo» en los términos en los que lo explicaba Winston Churchill: «No sabes si hacerle cosquillas debajo de la barbilla o darle un garrotazo en la cabeza, porque cuando abre la boca no puedes decir si está tratando de sonreír o preparándose para devorarte».

Aunque lo haya hecho de buena fe, el presidente se ha equivocado gravemente primero al cortejar al cocodrilo y segundo al pensar una y otra vez que, mostrándole sus afilados colmillos, el saurio asesino le sonreía fatigado y transigente. Ahora tendremos que pagar las secuelas de todo ello porque ETA ha ganado capacidad operativa, poder de reclutamiento y prestigio social durante estos dos años de contemplaciones y condescendencias. Pero a menos que se descubra que Zapatero ha dado algún paso indigno durante sus tratos secretos con la banda -cosa que él niega taxativamente-, la prioridad de la sociedad española no debe ser propinarle ahora el castigo político que probablemente se merezca en las elecciones, sino reclamar la rectificación que la situación requiere y afrontar desde la unidad democrática todo lo que puede venírsenos encima.

Hoy por hoy sólo Zapatero tiene el mandato legal para liderar ese proceso. Los mismos que le hemos advertido durante dos años que estaba equivocándose le recomendamos ahora que siga el único camino que se demostró a prueba de cualquier bomba durante unos años muy fecundos: el Pacto Antiterrorista con el PP, al que siempre podrían sumarse los demás. No hace falta inventarse nada nuevo ya que eso es lo que demanda el 80% de la población. El pasado domingo yo estaba convencido de que el presidente iba a tomar ese sendero, a mitad de semana tenía mis dudas y a día de hoy empiezo a sentirme desoladamente escéptico.

Tal vez, a la hora de la verdad, lo único que diferencie a Zapatero de la gentecilla de quinta división que le rodea es que él es un poco más simpático, pero eso no le hace necesariamente inmune a la «estupidez autoprotectiva» que en el 1984 de Orwell salía al paso de todo aquel que estaba a punto de tomar una decisión sabia basada en precedentes o analogías. Por algo dice Barbara Tuchman en La Marcha de los Locos que «aceptar un error y cambiar de rumbo es la opción que más repugna a un gobernante» y concluye con una tan maravillosa como inquietante cita de Samuel Coleridge: «¡Si los hombres aprendieran de la Historia, cuántas lecciones podría enseñarnos! Pero la pasión y el partidismo ciegan nuestros ojos y la luz que nos proporciona la experiencia es como un farol sobre la popa que ilumina solamente las olas que dejamos detrás».

Pedro J. Ramírez, Carta del Director
El Mundo, 07-01-2007

Rodríguez, Rajoy y el 80% de los españoles

La encuesta de Sigma Dos que hoy publicamos acerca del impacto del atentado de la T-4 en la opinión pública indica que los españoles tienen una idea muy clara de la respuesta política que deben dar el Gobierno y la oposicion a la ruptura del alto el fuego por parte de ETA. Un 80,3% de los ciudadanos es partidario de restablecer el Pacto Antiterrorista entre el PSOE y el PP, una opinión que expresan de forma abrumadora los votantes de ambos partidos: el 79,5% de los electores socialistas y el 85,5% de los que se inclinaron por el PP en las últimas elecciones. No hay duda de que esta firme apuesta de los españoles por recuperar la unidad de ambos partidos debería pesar en el ánimo tanto del presidente Zapatero como de Mariano Rajoy, a la hora de anteponer el interés de la mayoría al de sus respectivos partidos. El Rey, en su discurso de la Pascua Militar, coincidió con esta mayoría al pedir unidad a los partidos para acabar con el terrorismo.

Otra de las grandes conclusiones de este sondeo es la madurez y racionalidad de los españoles, por encima muchas veces de las de la clase política. Para una mayoría -el 56,6%-, la ruptura de la tregua no ha sido una sorpresa porque ya se veía venir y sólo el empeño del presidente en su proceso, «sin tener en cuenta los datos de la realidad», explica que los hechos hayan desmentido tan rápidamente el optimismo mostrado por Zapatero sólo un día antes del atentado. Esta valoración es compartida por el 50,9%, mientras que un 29,3% cree que ETA ha cambiado de opinión sobre la marcha. Una mayoría -el 56,2%- cree que el presidente del Gobierno debería reconocer que se ha equivocado y pedir disculpas a los ciudadanos, frente a un 38,2% que no lo considera necesario. A la luz de este dato, resulta sumamente equivocado que Zapatero se empeñe, como hizo ayer en los actos de la Pascua Militar, en decir que «no hubo errores», contradiciendo a su secretario de Organización que el jueves había asegurado lo contrario.

La encuesta también refleja una opinión clara sobre lo que debería hacer el PP en esta encrucijada. El 67% de los ciudadanos cree que si el PSOE le ofrece restablecer el Pacto Antiterrorista, Rajoy tendría que acceder a ello y respaldar al Gobierno, frente a un 26% que apuesta por una oposición dura. Hay otros datos muy significativos que el PP no puede obviar a la hora de decidir su estrategia. La mayoría -el 47,6%- no es partidaria de presentar una moción de censura; el 62,2% no cree necesario reclamar elecciones generales y el 69,3% es contrario a convocar manifestaciones antigubernamentales. Por contra, el 47% ve conveniente que Zapatero presente una cuestión de confianza, incluído el 41,9% de los votantes del PSOE.

En cuanto a las medidas concretas que los ciudadanos esperan del Gobierno, la mayoría cree que hay que cancelar definitivamente todo contacto con ETA -ayer Zapatero, ya era hora, declaró que el atentado es el «punto y final» del proceso-, pero también que es necesario impedir que Batasuna se presente a las elecciones directa o indirectamente -el 82%- y no consentir que Otegi y el resto de los proetarras sigan desarrollando su actividad política, mientras su formación sea ilegal. Esta mayoría sin duda aprueba la actuación de la Ertzaintza ayer en San Sebastián, dispersando a los asistentes a una manifestación prohibida por el juez Ismael Moreno.

Editorial de El Mundo, 07-01-2007