viernes, 28 de marzo de 2008

FITNA, del "ultraderechista" holandes, Geet Wilder



Advertencias: El contenido de este vídeo puede herir su sensibilidad.
«Ciudadanos en la Prensa» simplemente informa, no comparte necesariamente el planteamiento del Vídeo.


FITNA en YouTube

3 comentarios:

una cuestión de idiomas dijo...

Yo no se ingles, pero intuyo que si lo supiera se me pondrían los pelos como escarpias.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por rescatar el vídeo censurado.

Lástima que la imagen inicial sea durísima. Corresponde además a nuestro 11-M, de supuesta autoría islamista.

Anónimo dijo...

Supuesta, supuesta, vaya odiadores incompetentes.

De la pag UPyD.

“UNA NUEVA PROVOCACION”
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Por Shaykh Hamza Yusuf Hansona, Din Syamsuddin y el Príncipe Hassan bin Talal Publicado por el International Herald Tribune, 25.03.2008
29 de marzo de 2008

El parlamentario holandés Geert Wilders ha provocado un fiero debate con sus planes de colgar en internet un cortometraje muy crítico acerca del Corán y el Islám. Todavía no hay fecha, ni tampoco es seguro que el mencionado cortometraje vaya a ser expuesto en la red. Pero la expectación despertada ha dado ya lugar a debates subidos de tono, y ha levantado temores de que el cortometraje pudiera provocar actos violentos como los que siguieron a la publicación de las caricaturas del Profeta Mahoma en Dinamarca.

Un estudio reciente de la empresa Gallup sobre la opinión de los musulmanes en 39 países distintos muestra que el 92% de los musulmanes cree que los ataques contra civiles no pueden ser núnca justificados. Al ser preguntados por la explicación de esta posición, un segmento significante de los encuestados mencionó la insistencia del Corán en proteger la vida de los inocentes como una obligación moral. A pesar de ello, Geert Wilders nos quiere hacer pensar de otro modo.

El cortometraje de Wilders no es más que la última de una serie de provocaciones contra las comudidades musulmanas en Holanda, y contra el Islám en general. Su título, “Fitna”, ha sido tomado de una palabra del árabe que significa caos y disturbio civil.

Parece ser que éste es precisamente el objetivo de Wilders al producir este cortometraje. Él argumenta que muchos musulmanes holandeses deberían abandonar Holanda o destruir al menos la mitad del Corán si quieren quedarse allí. Él promete que su película mostrará definitivamente “los elementos violentos y fascistas de la fe musulmana”.

No hay duda de que un reducido número de extremistas criminales han cometido actos de violencia en el pasado reciente en nombre del Islám. Pero ellos no representan a la inmensa mayoría de los musulmanes.

La encuesta de la demoscópica Gallup también muestra que una reducida minoría de gente que cree que la violencia puede ser a veces justificada raramente utiliza la religión o el Corán para justificar sus opiniones. Sus razones son mayoritariamente geopolíticas. En otras palabras, la furia anti-musulmana de Wilders no solo es racista, sino que también es incorrecta.

El uso cínico de políticas identitarias para enfrentar a la gente entre sí, con el mero objetivo de conseguir el beneficio electoral no es una táctica nueva. Los últimos años han estado lastrados por un aumento en las tensiones entre grupos reducidos de extremistas que promueven por todo el mundo la percepción de un supuesto enfrentamiento entre Occidente y el Islám.

No es sorprendente el hecho de que los extremistas, en ambos frentes de cada bando en éste supuesto “enfrentamiento”, utilicen una retórica incendiaria similar destinada a provocar a los jóvenes con el objetivo final de justificar sus propios postulados políticos. Al estrenar una película que sin duda alguna unsultará profundas creencias religiosas, parece que Wilders espera causar una violenta reacción que legitime sus propios argumentos.

Al igual que la crisis de las caricaturas en Dinamarca hace dos años, la situación, a pesar de ser peligrosa, también ofrece oportunidades únicas.

Cada vez que se hacen esfuerzos para extender la desinformación, se experimenta un positivo resurgimiento de la curiosidad de la gente. Ya hay muchos que se muestran interesados por conocer mejor el Islám. Es muy posible que su número aumente después de éste nuevo episodio. Es esencial que aprovechemos esta oportunidad para mobilizarnos y presentar una visión más adecauda del Islám.

Como mediadores en un debate cada vez más agitado, nuestros esfuerzos para combatir los postulados de Wilders deben de ir dirigidos al mismo tiempo hacia el exterior de la comunidad musulmana (acercando el Islám a otros), y al interior de la misma, haciendo llegar nuestro mensaje a los jóvenes musulmanes.
¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestros jóvenes no caigan presa de estas provocaciones?
Debemos prestar atención a sus necesidades, y escucharles atentamente. Debemos utilizar cada oportunidad para apoyar el desarrollo de saludables identidades occidentales y musulmanas. Debemos aportarles alternativas en materia de información y de posibilidades para el diálogo y la participación. Y la mejor manera para empezar a hacerlo es que seamos ejemplos de moderación en nuestras propias palabras y acciones. Nuestro Profeta no habría hecho menos.

Shaykh Hamza Yusuf Hansona es un musulmán americano, profesor del Islám. Din Syamsuddin es el presidente de “Muhammadiya”, la segunda mayor organización Islámica de Indonesia. El Príncipe Hassan bin Talal de Jordania es el presidente del Foro de Pensamiento Musulmán.