domingo, 21 de agosto de 2011

“Besa humildemente vuestra sandalia...” Por Carlos Sánchez

Fue Juan Pablo II, precisamente, quien en cierta ocasión dijo que bien comprendido el principio de laicidad pertenece también a la doctrina social de la Iglesia católica. “La laicidad” -sostuvo Wojtyla- “lejos de ser lugar de enfrentamiento, es verdaderamente el espacio para un diálogo constructivo con el espíritu de los valores de libertad, igualdad y fraternidad”. Es decir, de los valores clásicos republicanos surgidos de la revolución francesa.

Como ha recordado el profesor González Vila en Communio, una revista fundamental del pensamiento católico fundada e impulsada por el propio Benedicto XVI, la fe cristiana, a diferencia de otras, “ha desterrado la idea de la teocracia política”. O dicho en términos más actuales, ha promovido la laicidad del Estado. De hecho, en la Declaración vaticana Dignitatis Humanae, publicada por Pablo VI inmediatamente después del Concilio Vaticano II, incluso se sugiere que la separación de poderes es una condición necesaria para la libertad religiosa. Hasta el punto de que en ese texto se reconoce sin paliativos que “el derecho a la libertad religiosa se ejerce en la sociedad humana y, por ello, su uso está sujeto a ciertas normas que lo regulan”. Normas que, lógicamente, emanan del poder civil en un Estado democrático.

«La libertad religiosa está sujeta a límites, y por eso resulta frustrante que este país no haya sido capaz todavía de enterrar definitivamente sus demonios del pasado cada vez que el pontífice de Roma visita España.»
La libertad religiosa, por lo tanto, está sujeta a límites, y por eso resulta frustrante que este país no haya sido capaz todavía de enterrar definitivamente sus demonios del pasado cada vez que el pontífice de Roma visita España. Afortunadamente, quedan ya muy lejos disposiciones como las del primer Concordato, firmado en 1851, en el que sin rubor la monarquía isabelina dejaba meridianamente claro que “la instrucción en las universidades y escuelas públicas o privadas serán conforme a las doctrina de la Iglesia Católica”. Y con este fin, se remarcaba: “No se pondrá impedimento alguno a los obispos y demás prelados diocesanos encargados de velar por la pureza de la doctrina de la fe y de las costumbres sobre la educación religiosa de la juventud, aún en las escuelas públicas”.

Un siglo después de aquel primer Concordato, y con una guerra civil por medio que hunde en parte sus raíces en el fenómeno religioso, el propio general Franco pidió a Pío XII, renovar el Concordato. Pero el poderoso y soberbio dictador de los años cincuenta mostraba en esta ocasión su cara más servil. El tirano se humillaba ante el papa de la manera más rastrera que jamás ha hecho un dirigente político. "Ha llegado el momento de la celebración de un Concordato según la tradición católica de la nación española”, le decía el caudillo a Pío XII en una misiva. Y a continuación mostraba su comprensión y benevolencia hacia el Papa de la manera más humillante para el poder político. “Postrado ante Su Santidad, besa, humildemente vuestra sandalia el más sumiso de vuestros hijos." Firmado, Francisco Franco.

Todo esto en realidad pertenece al pasado. Pero es verdad que los demonios familiares salen frecuentemente del armario. Precisamente por esa tendencia casi freudiana que tiene este país a dejar las heridas sin cerrar, los problemas sin resolver. Lo que sin duda demuestra que estamos ante una clase política adolescente que en vez de enfrentarse a los problemas de cara (ahí está el debate sobre la España autonómica) los esquiva con el fin de instrumentarlos políticamente en función de cada coyuntura. Y la religión es, a menudo, víctima de un claro oportunismo político, como ha demostrado Zapatero en sus dos legislaturas. La existencia de una España tramontana e intolerante -en los dos bandos- que parece añorar las guerras de religión ha contribuido sin duda a ello.

El hecho de que 32 años después de la firma del Concordato -ahí está el sistema de conciertos educativos- la Iglesia católica todavía no haya logrado cumplir su compromiso de “lograr por si misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades”, sólo pone de relieve la tendencia a dejar morir los problemas.
«"La separación de poderes es una necesidad para la propia Iglesia católica, que sin duda ha demostrado en la JMJ 2011 su capacidad de convocatoria; pero contrasta su incapacidad para reafirmar su compromiso con la fe alejándose del manto del Estado".»
La separación de poderes es una necesidad para la propia Iglesia católica, que sin duda ha demostrado en la JMJ 2011 su capacidad organizativa y de convocatoria. Lo vivido estos días en Madrid ha sido, sin lugar a dudas, puro civismo. El uso del espacio público como un acto de civilización, lo cual contrasta con esa incapacidad de la Iglesia para reafirmar su compromiso con la fe alejándose del manto del Estado. Haciendo buenas aquellas célebres palabras del dictador Porfirio Díaz sobre México: ‘Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos".

No es un problema económico, al fin y al cabo muchas grandes ciudades quisieran recibir la visita de cientos de miles de peregrinos durante casi una semana. Es un problema de principios. Exactamente los mismos principios que el propio cardenal Ratzinger proclama en Dios y el Mundo, donde reconoce con acierto que el Papa “no necesita un Estado, pero si precisa libertad, una garantía de independencia mundana. No puede estar al servicio de Gobierno alguno”. Exactamente la misma libertad que necesitan los representantes del Estado democrático para que el mundo no caiga en ese pozo del relativismo moral que deplora el Papa en sus intervenciones.

Sin embargo, como han señalado algunos curas madrileños, la visita del pontícipe se ha enturbiado por la existencia de un pacto con las fuerzas económicas y políticas “que refuerza la imagen de la Iglesia como institución privilegiada y cercana al poder, con el escándalo social que ello supone, particularmente en las circunstancias actuales”. Una mala señal que arruina una visita sin duda histórica y hasta necesaria para los católicos que arrumba esa imagen estereotipada de jóvenes pasotas sin compromiso moral alguno y en última instancia carne de cañón del botellón. No es cierto, como se ha demostrado en Madrid.


El Confidencial - Opinión

Blanco y ZP. De insultos y contradicciones. Por José T. Raga

¿Se imaginan al señor ministro situado en el podio de la inteligencia para valorar los insultos que a ella puedan dirigírsele?

Reconozco que una de mis carencias es ese esmero en guardar lo que un día alimentará el recuerdo y la contemplación histórica. Por eso mi admiración por aquellos cuyo interés por el hoy y por lo que el futuro deparará al hecho presente les lleva a atesorar un patrimonio de hechos, dichos o sentencias fundamentados sobre un dogmatismo, propio del que abunda en necedad.

A éstos, seguro que no les ha pasado desapercibido el insulto para la inteligencia al que ha aludido, ya digo que con su habitual tono dogmático e imperativo, el ministro señor Blanco. Para él, el insulto para la inteligencia viene producido por los sueldos de los banqueros. Ya sabemos que la izquierda se caracteriza no tanto por la consideración hacia los pobres como por su odio a los ricos. Es el resultado de la envidia a una situación en la que se quisiera estar. Como muestra, algún ministro socialista, presidente de una caja quebrada, además de alto se subió el sueldo.


Lo del señor Blanco hace unos días, dirigido a los banqueros, no tiene desperdicio. ¿Se imaginan al señor ministro situado en el podio de la inteligencia para valorar los insultos que a ella puedan dirigírsele? Si no fuera porque nos está gobernando, sería para pasar un rato inolvidable. Pero hombre, ¿por qué no se acuerda de los pobres, o de los parados, y lo hace precisamente de la inteligencia? Es una contradicción de las muchas con las que el gobierno de ZP nos ha obsequiado en los casi ocho años en el poder. Siempre habla quien más tiene que callar.

Y a propósito: el jefe del Ejecutivo, que es su jefe, también se ha desvelado con una delicia que merecerá recordar: reunidos los líderes de Alemania y Francia –los demás no cuentan–, deciden que Europa debería tener un mayor grado de gobierno económico, que garantizase la marcha de la Unión y la ausencia de despropósitos en unos, y de angustias en otros.

Pues bien, el señor Zapatero, sin ocurrírsele que España es uno de esos países que preocupan y generan angustias a la Unión, se apunta raudo a la idea y, como si la cosa no fuera con él, proclama que es una gran idea y una magnífica solución: un mayor gobierno de Europa y en Europa, y uno menor en los países miembros.

¿Pero cómo puede quien ha reducido el Gobierno de la Nación, incrementando los diecisiete regionales, admitir ahora el proceso inverso dando mayor gobierno a la Unión frente a los de sus miembros? ¿Por qué no empieza por España? La fórmula resultaría válida para tener menos Zapatero, pero no sería la solución. Ahora bien, que lo diga Zapatero, me parece la mayor de las contradicciones. La solución, sin embargo, pasa por menos Gobierno europeo y menos Gobierno de los Estados.

Íbamos al "corazón de Europa"... y nos hemos quedado en el extremo de los capilares del sistema, dispuestos a la amputación.


Libertad Digital - Opinión

Leviatán, moribundo. Por José Antonio Zarzalejos

El debate de fondo en Estados Unidos sobre el techo de gasto ha sido trascendental porque lo que se ventilaba era la dimensión del Estado en términos cuantitativos -ingresos públicos y prestaciones sociales y servicios- y, por consiguiente, el tamaño del aparato administrativo que condiciona la vida de los ciudadanos. Los llamados ultra republicanos son la expresión más radical de los que piensan que el Estado debe ser reducido drásticamente, subviniendo a las necesidades más elementales y básicas, dejando espacio tan amplio cuanto se pueda a la sociedad y a la libre iniciativa de los ciudadanos. Creen que el Estado ha de costar poco a los contribuyentes. Por eso, para ellos, Obama es un “socialista” y un “despilfarrador” y los demócratas unos peligrosos “liberales” que, con los republicanos centristas, constituyen una deleznable casta de maleantes y aprovechados en Washington.
«Leviatán-Estado, se muere. En esa situación agónica hay que contemplar, despavoridamente, cómo el Estado reclama más y más recursos y ofrece menos, de tal forma que con el Estado que conocemos fenecen también las ideologías socialistas y socialdemócratas.»
La derecha más dura en Estados Unidos, en consecuencia, guste o no, entiende que el Estado es un auténtico Leviatán, el monstruo bíblico con que Thomas Hobbes (“Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil” 1651) denominó al Estado, repleto de poderes, para evitar que la naturaleza competitiva e insolidaria del hombre terminará por acabar con la humanidad. Para Hobbes la tendencia de los hombres es la de la “guerra de todos contra todos”, siendo “el hombre un lobo para el hombre”, de tal suerte que sólo una estructura fuerte de poder -el Estado- (en forma de monarquía, aristocracia o democracia) puede y debe imponer un orden implacable como si de un Leviatán se tratara. De ahí que el Estado haya sido metafóricamente entendido como esa criatura horrible del Antiguo Testamento y que de la obra de Hobbes arranquen ideologías extremadamente intervencionistas inspiradas en un pesimismo histórico sobre las capacidades de la convivencia del hombre.

Pues bien: Leviatán-Estado, se muere. Los estadounidenses han adelantado el debate en todo Occidente. Y en esa situación agónica hay que contemplar, despavoridamente, cómo el Estado reclama más y más recursos y ofrece menos, de tal forma que con el Estado que conocemos fenecen también las ideologías socialistas y socialdemócratas que han basado el gobierno contemporáneo de las sociedades más desarrolladas en un altísimo nivel de gasto público, un grado considerable de intrusión ordenancista en la vida de los ciudadanos y en el sostenimiento de una casta gobernante que se ha ido reproduciendo con los mismos vicios durante décadas y décadas. Todo eso ya no funciona.

El Gobierno vende las joyas de la abuela

En ese contexto no extraña que la política contra la crisis del Gobierno socialista en España consista en el transformismo liberal (a la fuerza ahorcan) que se basa en recabar más ingresos de los ciudadanos y recortar las prestaciones con las que les retribuye. Se nos viene encima una cascada impositiva y recaudatoria -a los bancos con la tasa por transacciones financieras; otra vez el impuesto extraordinario sobre el patrimonio; el adelanto a cuenta de las remesas de las empresas por el impuesto de sociedades; el nuevo modelo de prescripción de fármacos- y, al mismo tiempo, una disminución radical de la estructura pública. La privatización de los aeropuertos de Barajas y El Prat, por un lado, y la salida a Bolsa de un 30% de Apuestas y Loterías del Estado, por otro, vienen a representar al Estado lo que a una familia en quiebra: tiene que vender las joyas de la abuela.
«España está en la ruina, y el Gobierno de Zapatero quema sus últimos cartuchos tras la pifia de anunciar con tres meses y medio las elecciones generales.»
El Gobierno necesita 20.000 millones adicionales para lograr la previsión del déficit -¿cuándo este Ejecutivo hará los cálculos sin el torticero propósito de engañar a la sociedad y a los mercados?- y ha de echar mano de todos los recurso a su alcance. No sería extraño que, pese al agosto negro que padece el mercado bursátil, se plantee de inmediato la venta de participaciones estatales ahora en la SEPI como el 8,65% de Ebro Foods, el 2,71% de IAG (sociedad resultante de la fusión de Iberia y British Airways) o el 20% de Red Eléctrica Española.

España está en la ruina -desde luego moral, pero también económica- e intervenida por el BCE (que está comprando deuda soberana española e italiana, habiéndolo hecho, que sepamos, hasta los 22.000 millones de euros), y el Gobierno de Zapatero -tan agónico como el propio Estado que ha dilapidado-quema sus últimos cartuchos tras la pifia de anunciar con tres meses y medio las elecciones generales. El PP y Rajoy no encontrarán en los cajones oficiales cosa distinta a facturas por pagar, reformas por hacer y cajas vacías. No dispondrán, siquiera, del recurso de privatizar empresas y participaciones públicas.

Todo esto, naturalmente enfatizado por su nunca bien ponderado “optimismo antropológico”, lo explicará Zapatero el martes en un pleno extraordinario del Congreso que servirá para convalidar las decisiones del pasado viernes y bosquejar las que adoptará el Consejo de Ministros el día 26. Pero ya no hablamos sólo de economía. Ni él ni nadie debería engañarse: esta crisis -estamos ya en la segunda recesión- es primero política y, consecuentemente, económica. El orden de los factores sí altera el producto porque no es cuestión, sólo, de hacer ajustes y consolidaciones fiscales. Previamente, hay que cambiar el sistema político de manera profunda e incisiva. Merkel y Sarkozy han tanteado ya la necesidad de una nueva gobernanza, el castigo a los inútiles -les retirarán las ayudas comunitarias- y al final de proceso, la articulación de los eurobonos.

El paradigma de la política democrática establecido después de la II Guerra Mundial, ha caducado, se ha quedado viejo y constituye una losa sobre ciudadanos y sociedad civil prácticamente insoportable. Este Leviatán está moribundo, terminal, agónico. Y por muchos que los Zapateros de Europa se empeñen en reanimarlo con un ensañamiento financiero brutal, no lo van a conseguir. Hay que cambiar, renovar, reinventar el paradigma del ejercicio de la política y reencontrar una nueva dimensión y una nueva función para el Estado (sanidad, educación, seguridad) que garantice la ciudadanía igual para todos y abandone sus tentaculares poderes y facultades que ahogan la libertad entendida en su más amplia acepción.


El Confidencial - Opinión

En cuatro meses reactivamos la construcción. Por Andrés Aberasturi

No es fácil asegurarlo con toda certeza, pero yo estoy convencido de que algunas medidas que aprueban los gobiernos son para rellenar, porque algo tienen que aprobar en un consejo de ministros y luego venderlo muy bien como "un conjunto de mediadas destinado a...". Si no fuera así, que me expliquen lo de la última reunión del Ejecutivo con un don José Blanco interpretando el papel del hombre seguro y además convencido de las grandes propuestas. Tres medidas tres de la acreditada ganadería de la reforma fiscal y salvadora de la crisis. La primera, en el mundo sanitario, la obligatoriedad de recetar el genérico que es más barato que la marca e igual de eficaz. Nada que decir salvo preguntarse por qué esta decisión no se tomó desde el principio, desde que en España se admitieron los genéricos.

La segunda medida es ya más discutible y se refiere a la modificación del Impuesto de Sociedades. Es cierto que sólo afectará a grandes empresas y que no supondrá una subida de su tributación aunque sí permitirá al Estado recaudar 2.500 millones adicionales, gracias al adelanto por el pago a cuenta de este impuesto. ¿Cuál es el problema? Pues hay dos: por una parte no sé muy bien cómo puede afectar este adelanto a una empresas que, por muy grandes que sean, no viven sus mejores momentos y por otra es que lo que ingresa ahora el Estado, es un adelanto a cuenta, por lo que ese dinero no se ingresará en el futuro, de formas que la herencia que se deja a los que vengan, no parece la mejor.


Y el broche final: el Gobierno que subió no hace tanto del 7 al 8 por ciento el IVA en la compra de vivienda nueva, ahora decide bajarlo al 4 pero con plazo fijo: una vez que se publique el BOE esta medida, el que quiera aprovecharse de la rebaja lo tendrá que hacer antes del 31 de diciembre; así es que van a tener 4 meses para decidirse a meterse en la aventura de comprar un piso, encontrar la casa de sus sueños, pedir el crédito correspondiente y, naturalmente, que el banco se lo conceda.

Bueno, pues esto, que desde mi humilde punto de vista es una más de las muchas ocurrencias del Gobierno, según el señor ministro de Fomento pretende "reactivar el sector de la construcción" y "contribuir a la creación de empleo en el sector más perjudicado" por el paro. ¡Es que estamos hablando de comprar un piso en un plazo de cuatro meses consiguiendo que te den un crédito ¡Que es que no se trata de cambiar una bombilla normal por otra de bajo consumo¡ Pues nada, el señor Blanco parece estar convencido de que va a haber bofetadas y se van a vender pisos como rosquillas. Dios le oiga. No sé yo si entre los especuladores merecerá la pena esta rebaja, pero desde luego no creo que después de semejante novedad "se reactive el sector de la construcción". Pero como lo dice tan serio, igual se cree que nos lo creemos. ¿Se darán cuenta alguna vez de que no somos del todo tontos?


Periodista Digital - Opinión

Una nueva infamia. Por AUTOR

En su escalada de provocación, los bilduetarras no cesan. Una vez más, y en el marco de un foro catalán de universidad estival, curiosamente ubicado en Francia, Martín Garitano, personaje de rostro altivo, mirada siniestra y convicciones rocosas, ha lanzado otro órdago. No todas las víctimas de ETA son iguales. Y mucho menos, las asesinadas en Cataluña, escenario que para el Diputado General de Guipúzcoa es un gran aliado en sus exigencias soberanistas. Matar allí es, simplemente, un error. Deleznable.

Recuerdan estas palabras al viejo pacto suscrito entre los terroristas y el sector independentista que lideró Carod-Rovira. El ya retirado dirigente de ERC no tuvo empacho en viajar hasta Perpiñán para entrevistarse con «Josu Terera». El que fuera vicepresidente de un nefasto Gobierno tripartito catalán, a pesar de su cargo, habló en tierra francesa con uno de los cabecillas etarras, prófugo de la Justicia, para sellar el acuerdo: ETA podía matar en toda España, menos en Cataluña. Qué gran servicio a los intereses separatistas.

En puertas de la Semana Grande de Bilbao, Bildu prosigue su hoja de ruta. No solo no condena claramente los atentados, sino que recuerda aquel encuentro en Perpiñán que produjo sonrojo. Ahora, las instituciones de Euskadi se llenan de batasunos y se escudan en los presos para el comunicado próximo de la banda. Ello forma parte de una diseñada estrategia, una auténtica farsa carcelaria. Expertos en la lucha antiterrorista señalan que los presos de la banda ETA no son tan decisivos. Es triste. Y, sobre todo, una nueva infamia a las víctimas.


La Razón - Opinión

Gobierno económico. Un Gobierno único para sacarnos la pasta. Por Ignacio Moncada

La intención de quienes quieren un Gobierno europeo único no es arreglar la economía, que seguirá retrocediendo, sino aumentar el lío que les da fácil acceso a nuestras carteras. Quieren un Gobierno único, básicamente, para sacarnos la pasta.

Recuerdo cuando, hace escasos meses, se decía que el verdadero problema de Europa era que no tenía un presidente. Mientras que en Estados Unidos había una voz política predominante, hoy Obama, Europa era una suerte de hidra con innumerables cabezas. Era un auténtico gallinero de líderes que creían gobernar el continente, pero que sólo lograban liar la legislación y aumentar el número de trabas al ciudadano. Nos prometieron que la solución era nombrar un presidente que fuera la única voz política europea. Y así se creó una nueva cabeza europea. Pero ésta jamás sustituyó a los demás, sino que se sumó a ellas ampliando el desconcierto existente. Si usted pregunta por la calle si saben quién es el actual presidente europeo no obtendrán respuesta. Y es que a Herman Van Rumpuy no lo conocen ni en su casa.

Éste mismo proceso parece que va a volver a repetirse con la excusa de crear un nuevo Gobierno económico europeo. Como han descubierto que la economía europea va muy mal, han decidido que para remediarlo deben seguir haciendo lo de siempre. Porque aunque a los inocentes ciudadanos nos vendan la idea de que lo que pretenden es sustituir las decisiones de política económica de cada país, como las relacionadas con el presupuesto o la fiscalidad, cualquiera sabe que ése no es el objetivo real de los políticos europeos. No van a sustituir los gobiernos económicos para crear uno único, sino que van a añadir un nuevo eslabón a la infinita cadena de manos por la que pasan nuestros impuestos. Ampliar ese monstruo es el verdadero objetivo de los burócratas europeos.

Es curioso. En España vivimos desde hace años un descontrolado proceso de descentralización, en el que las autonomías engordan a marchas forzadas. Y, a la vez, estamos viviendo otro de centralización, en el que Europa crece sin contemplaciones. La conclusión lógica de estos dos procesos es que el Gobierno central Español debería estar a punto de desaparecer. Sin embargo, en la práctica también está aumentando de tamaño. El Estado central español está firmando cifras de gasto público, que es medida del tamaño y poder del Estado, jamás vistas anteriormente. La conclusión es aplastante: por mucho que nos vendan la moto, la intención de quienes quieren un Gobierno europeo único no es arreglar la economía, que seguirá retrocediendo, sino aumentar el lío que les da fácil acceso a nuestras carteras. Quieren un Gobierno único, básicamente, para sacarnos la pasta.


Libertad Digital - Opinión

Balonazo al aficionado

Este fin de semana debía comenzar la calificada como mejor Liga del mundo. No lo hará por el conflicto que mantienen los clubes y los jugadores a cuenta de la negociación del convenio colectivo y el fondo de garantía salarial que haga frente a los impagos a los futbolistas. La huelga declarada por los jugadores es un síntoma más de la alarmante situación del deporte-rey convertido en espectáculo y negocio millonario para la minoría y en debacle económica y deportiva para la inmensa mayoría. La Liga de las estrellas es hoy un monumental envoltorio que apenas oculta un declive estructural agudo. La mayoría de los clubes mantiene deudas millonarias que en cualquier otro sector supondrían la bancarrota –triplican en muchas ocasiones el presupuesto del club–, pero el fútbol, además de moverse en parámetros sentimentales y sociales distintos, ha encontrado un agujero en la legislación concursal para «regularizar» las quiebras técnicas derivadas de nefastas gestiones de los dirigentes y salir así del atolladero sin sanción alguna. Que la actual Ley Concursal no tenga una excepción deportiva ha sido utilizado por los gestores para jugar a dos barajas, a conveniencia. Todo ello ha alimentado una burbuja de impunidad para el derroche. Basta con compararse con Europa para calibrar la crisis de la competición española. Y es que de la más de una veintena de equipos en situación de suspensión de pagos en el continente, sólo uno no es español. Pero sería injusto atribuir únicamente a los dirigentes la responsabilidad del desenlace. Los futbolistas han participado de esa fiesta del despilfarro con contratos desfasados sin importarles hacia dónde se dirigía el fútbol o si sus compañeros del equipo vecino pasaban dificultades. Todos veían cómo la criatura se dirigía hacia el precipicio, pero nadie hizo nada para frenarla. En medio de una profunda crisis económica, el fútbol, dirigentes y jugadores, han preservado su oasis ajenos a la realidad social circundante, con pingües beneficios para casi todos. Con datos sintomáticos: de los 15 jugadores mejor pagados del mundo, nueve juegan en nuestra Liga con contratos multimillonarios. No caben, pues, sorpresas cuando los clubes acumulan hoy 4.000 millones de euros en números rojos. También la Administración debe asumir su cuota de responsabilidad. Los impagos a Hacienda y a la Seguridad Social se han convertido en una costumbre tolerada por el trato de privilegio y la permisividad de las autoridades que ahora se ponen de perfil. Los paganos de este conflicto son los aficionados, el fútbol y la imagen internacional de España. El espectador, que ya sufre habitualmente el maltrato de una Liga que le desprecia abiertamente con un calendario indefinido y unos horarios caprichosos, no podrá disfrutar de una pasión que, en muchos casos, le sirve de distracción por unas horas del duro día a día de la crisis. El fútbol debe poner los pies en el suelo. Iniciativas como los límites de gasto en fichajes, los topes salariales, la reforma de la legislación concursal y las sanciones deportivas por impagos deben servir para desterrar la cultura del derroche y abrir una etapa de rigor y profesionalidad.

La Razón - Editorial

La chispa de Gaza

La violencia entre palestinos e israelíes amenaza con implicar a Egipto en un conflicto mayor.

El ataque contra un autobús militar israelí por parte de un comando palestino ha desencadenado una nueva espiral de violencia en Gaza, además de cobrarse una veintena de muertos entre ambos bandos. Inmediatamente después del atentado, el Gobierno de Netanyahu ordenó el bombardeo de objetivos en el interior de la Franja, desde donde las milicias palestinas respondieron con el lanzamiento de misiles sobre territorio israelí. Es decir, una más de las innumerables escaramuzas que forman parte de la dramática realidad cotidiana de Oriente Próximo. Poco importa de dónde proceda el primer disparo, porque el desenlace es siempre el mismo: más muertos y más destrucción mientras la situación política se mantiene rigurosamente estancada.

El hecho de que el ataque palestino se produjera en el sur de Israel, en un lugar próximo a la frontera del Sinaí, obedece al intento de implicar a Egipto en el conflicto. Los militantes palestinos que dispararon contra el autobús, y de los que el Gobierno de Hamás se distanció en un primer momento, contaban con que Israel respondería con un ataque contra la Franja y con una mayor presión sobre El Cairo para que impermeabilice sus fronteras. Pero ni una cosa ni la otra son aceptables para el nuevo Gobierno egipcio, al menos en la misma medida en la que lo era para Mubarak. Con el agravante de que, en esta ocasión, la respuesta israelí al ataque palestino se ha cobrado la vida de cinco militares egipcios que patrullaban en la frontera. El Cairo ha retirado a su embajador en Israel.


La nueva escalada se produce en vísperas de la iniciativa para que Naciones Unidas proclame el Estado palestino en septiembre, sobre la que la Unión Europea debe todavía adoptar una posición común. España considera que ha llegado el momento de reconocer el Estado palestino. Pero el Gobierno israelí invocará estos hechos para impedirlo, mientras que, desde el lado palestino, el argumento será exactamente el contrario. La situación de fondo continúa invariable mientras el contexto regional ha experimentado una profunda transformación, que amenaza con arrasar los restos del precario equilibrio regional existente hasta la fecha. Israel sigue ocupando y colonizando ilegalmente Cisjordania y mantiene el bloqueo sobre Gaza, desbordando la capacidad de la Autoridad Palestina y del Gobierno de facto de Hamás para controlar a las facciones partidarias de incrementar la violencia. Cuando estas logran atentar, el Gobierno de Netanyahu encuentra la excusa perfecta para detener cualquier avance en el proceso político y lanzar operaciones de castigo. En respuesta a estas últimas, Hamás ha declarado rota la tregua que mantenía desde la Operación Plomo Fundido.

Escaramuzas como las de estos días eran la manifestación de una estrategia tan estéril como dramática, cuyo fondo compartían ambos bandos. Desde la caída de Mubarak se trata de un juego insensato, con potencial como convertir Gaza en la chispa de un nuevo conflicto regional en el que Egipto se vería envuelto.


El País - Editorial

Garitano aclara una vez más lo que es Bildu

Mientras no haya una condena sin paliativos del terrorismo y una petición de perdón a las víctimas ocasionadas por el marxismo-leninismo etarra, Garitano y los de su calaña pueden guardarse sus valoraciones.

Las infames palabras del diputado general de Guipúzcoa distinguiendo entre las víctimas del terrorismo según su procedencia demuestran de nuevo, si es que algún ingenuo albergaba todavía dudas, que la coalición Bildu sólo es la continuación de Batasuna en el papel de brazo político de la banda terrorista ETA.

En el marco de unas jornadas académicas de la Universidad Catalana de Verano, dónde si no, Martín Garitano ha tachado de error el asesinato de ciudadanos inocentes pero únicamente los cometidos en Cataluña, lugar en el que el nacionalismo radical vasco ha encontrado tradicionalmente un importante apoyo.


Ni condena esos asesinatos ni tiene previsto, naturalmente, hacer algo parecido respecto al resto de víctimas de la banda terrorista ETA, organización delictiva cuyos postulados políticos comparte plenamente la coalición de la que el diputado general de Guipúzcoa es uno de sus principales cabecillas.

Las víctimas del terrorismo de Cataluña han reaccionado inmediatamente y de forma ejemplar, desmarcándose de la condescendencia cobarde con que Garitano se ha referido a ellas. Mientras no haya una condena sin paliativos del terrorismo y una petición de perdón a las víctimas ocasionadas por el marxismo-leninismo etarra, Garitano y los de su calaña pueden guardarse sus valoraciones sobre lo que consideran o no "algo más que un error".

Al desprecio que merecen esas declaraciones y su autor se suma la vergüenza de que semejante individuo ostente un cargo oficial dentro de nuestro sistema democrático, algo que con absoluta seguridad no ocurre en ningún otro lugar del mundo. Pero hay algo peor que el sonrojo de los ciudadanos de bien y es el dolor de las víctimas del terrorismo al verse continuamente despreciadas estos sujetos, cuya vesania ahora actúa dentro de la legalidad democrática.

Como acertadamente ha señalado el portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, al socaire de esta andanada verbal, Bildu no ha llegado a la democracia sino que ha sorteado sus resortes jurídicos para actuar desde dentro con visos de legalidad, algo que hay que imputarle directamente a José Luis Rodríguez Zapatero y, de su mano, a los magistrados del Tribunal Constitucional de estricta obediencia socialista. Sólo cabe esperar que el próximo Gobierno restituya el derecho a la memoria, la dignidad y la justicia que las víctimas del terrorismo y los españoles de bien exigen de un poder político, hoy en los antípodas de la decencia democrática.


Libertad Digital - Editorial

sábado, 20 de agosto de 2011

Fiestas de proetarras. Por Carmen Gurruchaga

La treta de Bildu para estar presente en la manifestación de la izquierda abertzale durante la Aste Nagusia de Bilbao es más vieja que la injusticia y casi una tradición en ese mundo. Consiste en que una persona, o varias, que aparentemente no tiene vinculación con la coalición abertzale, solicite el pertinente permiso ante la autoridad competente para celebrar un acto de protesta y, a continuación, Bildu lo respalda. En esta ocasión, el «grupo de ciudadanos independientes» quiere protestar contra las «imposiciones españolistas, las conculcaciones de derechos y la imposición de iniciativas y símbolos»; y si la consejería de Interior del Gobierno Vasco no lo impide estarán acompañados por las caras más conocidas de los abertzales y las nuevas de la coalición. Las fiestas bilbaínas se verán amenizadas por las comparsas «Txori Barrote» y «Kaskagorri», sancionadas en 2009 con dos años de suspensión por exhibir fotos de presos de la organización terrorista ETA, pero que tal y como desveló LA RAZÓN, estarán presentes con dos txoznas (casetas). Además, Kaskagorri organizará varios actos a favor de los reclusos. El protagonismo de los etarras internos en cárceles está siendo un clásico este año en todas las fiestas patronales de la geografía vasca y navarra. Cualquier excusa para que algún dirigente de Bildu pida el fin de la dispersión, la vuelta a casa de los presos, su puesta en libertad, el apoyo a los familiares. La coalición campa a sus anchas con el discurso que ilegalizó a sus predecesores. Pero en esta ocasión, sin consecuencias penales.

La Razón - Opinión

Medidas anticrisis. Minar el terreno. Por Emilio J. González

Zapatero sigue con su política de tierra quemada para ponerle las cosas todavía más difíciles al próximo Ejecutivo que surja de las urnas.

El Gobierno está dispuesto a evitar como sea que le estalle en la cara la crisis de la deuda antes de las próximas elecciones generales, para lo cual no tiene el menor reparo en acudir a lo que sea con tal de evitarse el desastre, sin importarle lo más mínimo las consecuencias posteriores de sus decisiones, o importándole si éstas pueden suponer problemas adicionales para el PP si obtiene el triunfo en los próximos comicios y llega a formar Gobierno. En resumen, que Zapatero sigue con su política de tierra quemada para ponerle las cosas todavía más difíciles al próximo Ejecutivo que surja de las urnas. El último ejemplo: el adelanto en el pago del Impuesto de Sociedades que acaba de aprobar el Consejo de Ministros.

Con esta medida, el Gobierno pretende acelerar este año la recaudación fiscal y evitarse, con ello, más problemas de los que ya tiene con los mercados de deuda. Dicho de otra forma, para tener que emitir menos deuda de aquí a noviembre, el Ejecutivo socialista obligue a las empresas a ingresar antes en las arcas de Hacienda los pagos por tributos que tendrían que realizar en 2012. De esta forma, ZP tratará de maquillar tanto las cuentas públicas como su nefasta gestión de las mismas y pretenderá hacernos creer a todos, mercados incluidos, que hace cuanto está en su mano para cumplir con los objetivos que se ha marcado de déficit público. Pero lo que está haciendo en realidad es coger parte del dinero que tendría que entrar en las arcas de Hacienda el próximo ejercicio y utilizarlo para taponar parte de los agujeros presupuestarios de éste, ya que sigue negándose a aplicar medidas reales de recorte del gasto público. Con ello, y en un entorno de desaceleración de la economía española, que puede acabar en los próximos meses en una nueva recesión, le quita al próximo Ejecutivo parte de los ingresos con que debería contar planteándole, de esta forma, más y más problemas a la hora de reducir el desequilibrio en las cuentas públicas. Vamos, que lo que está haciendo es minarle al PP el terreno todo lo posible. Esta forma de actuar se califica por sí misma.

Además, al actuar de esta forma, el Gobierno le está planteando más problemas a las empresas, que necesitan ese dinero para poder seguir financiando sus actividades, a falta, como estamos, de crédito bancario. A Zapatero y su equipo, sin embargo, eso le importa un rábano. Para ellos lo importante es salvar la cara como sea y, si de paso, le dejan al PP una nueva bomba de relojería en marcha, mejor que mejor. Qué más da que ese adelanto de impuestos pueda suponer menos puestos de trabajo; qué importa si la mejor estrategia para resolver el problema de la deuda es recortar el gasto. A Zapatero lo único que le importa es maquillar las cifras económicas, sean cuales sean éstas, haciendo todo lo que pueda fastidiar al PP en la medida de lo posible. Así está dejando a este país, convertido en un páramo económico irreconocible.


Libertad Digital - Opinión

El Papa de la Verdad señala el verdadero camino al 15M. Por Federico Quevedo

Fe y Razón son compatibles. No solo eso: suman. Y en momentos en los que la Razón se desencuentra, la Fe ayuda a enderezar de nuevo el rumbo. ¿Qué ocurre con el que no tiene fe? El primer consejo que cabe dar es buscarla. Pero si, aun así, no se encuentra o se rechaza, la Fe sigue estando ahí y aporta un contenido intelectual esencial para todos los seres humanos, independientemente de sus creencias. Por eso Razón y Fe son compatibles, y su combinación contribuye a llevar al ser humano hacia la Verdad, una verdad que nos hará libres en un mundo que hoy se caracteriza por someter al
hombre, a la persona, al individuo, a los dictados de una sociedad de consumo implacable, de un colectivismo atroz.

Siempre entendí el Movimiento 15M como una respuesta casi revolucionaria a esos dictados, como una reacción a la imposición y a un modo de entender el sistema de convivencia basado en la negación de la persona, lo que ha conllevado a la perversión del propio sistema democrático. Los ciudadanos se revuelven contra aquellos que les han hurtado su derecho a opinar y a decidir, contra aquellos que les han conducido a una crisis social sin precedentes.

«El Movimiento 15M sigue teniendo una sólida base para su existencia: la ausencia total y absoluta de los valores y principios que alumbraron el nacimiento del constitucionalismo liberal moderno, valores y principios que podemos volver a encontrar en esa conjugación de Razón y Fe más allá, insisto, de creencias.»
El problema es que desde el primer momento el Movimiento adolecía de una clara dirección en sus objetivos, y al final se ha convertido en una simple operación de marketing de la extrema izquierda. Aun así, más allá de las manifestaciones laicistas y del odio y el resentimiento que ese sector radical de la izquierda ha desplegado hacia la Iglesia Católica y hacia la visita del Papa, contribuyendo además a ofrecer una pobre imagen en el exterior de nuestro país que es ya lo que nos faltaba, el Movimiento 15M sigue teniendo una sólida base para su existencia: la ausencia total y absoluta de los valores y principios que alumbraron el nacimiento del constitucionalismo liberal moderno, valores y principios que podemos volver a encontrar en esa conjugación de Razón y Fe más allá, insisto, de creencias.

Valores y principios que pueden resumirse en la defensa de la libertad individual, el derecho a la vida, el respeto y la tolerancia hacia todas las ideas, opiniones y creencias, la justicia social, la igualdad de oportunidades, la no discriminación, la solidaridad... Todos esos principios y valores se encuentra comprendidos en el Humanismo Cristiano, y contra ellos ha luchado un pensamiento relativista heredero del socialismo real que ha impuesto a nuestra sociedad el modelo de la absoluta satisfacción. Pero ese modelo, y eso es lo que ha denunciado de manera constante el Papa, ha fracasado, y la prueba de ese fracaso es la actual crisis que está atravesando especialmente el mundo occidental, donde se percibe una absoluta ausencia de valores morales y principios con los que antes se sostenía nuestro modelos de convivencia.

Si alguien puede dar lecciones sobre cómo volver a encontrar ese rumbo es la Iglesia, es el Papa, porque nunca lo ha abandonado a pesar de lo que se diga desde la absurda propaganda anticatólica de la izquierda radical: la Iglesia viene siendo desde hace siglo la mayor organización social de ayuda a los más necesitados, la que más ha aportado a la Humanidad en materia de Educación y de Sanidad, la que más ha contribuido a enriquecer nuestra sociedad con el arte y la cultura.

Negar todo eso es propio del determinismo marxista, y supone contribuir a una enorme y masiva mentira que ha hecho un daño a nuestra sociedad que puede llegar a ser irreparable si no volvemos a recuperar ese rumbo que habíamos perdido. La sociedad protesta porque es consciente de que hay muchas cosas que se han hecho mal durante todo este tiempo, porque sabe que se nos han hurtado muchos de esos valores, pero lo que no sabe es cómo canalizar ese descontento, cómo dar una respuesta a las múltiples preguntas que en estos tiempos convulsos nos hacemos porque de pronto nos hemos dado cuenta de que hemos perdido los escasos referentes que el relativismo nos había impuesto como buenos.

El Papa ha venido a dar respuesta a muchas de esas preguntas, y se le puede hacer caso o no, pero lo que nadie puede negar es que lo hace desde el verdadero compromiso con el ser humano y su futuro, y aunque solo sea por eso, porque Benedicto XVI está tendiendo la mano a todo aquel que quiera encontrar respuestas, sería bueno que volviéramos a encontrar dentro de nosotros mismos la capacidad de entender y de respetar que habíamos perdido y escuchar. Sólo escuchar, que tampoco es pedir mucho.


El Confidencial - Opinión

El Papa y los enfadados. Por Charo Zarzalejos

Al mediodía, nuestro país abría los informativos de todas las grandes cadenas internacionales, dándonos a todos los españoles una publicidad realmente impagable. El Papa Benedicto XVI pisaba tierra española, al tiempo que las principales arterias de la ciudad se llenaban de peregrinos y ciudadanos en general para darle la bienvenida. Madrid ha cambiado su rostro. Enormes cantidades de grupos de jóvenes de todas las nacionalidades imaginables recorren la ciudad.

Lo hacen alegres, sonrientes, de manera ordenada y afable. Los organizadores de la JMJ se han visto desbordados en sus previsiones y cientos de miles de creyentes se sienten reconfortados, ilusionados. Como ocurre en toda sociedad democrática y abierta no todo el mundo se siente identificado ni con el Papa, ni con la Iglesia y, ni siquiera con la idea de la existencia de Dios. Tienen derecho a ello pero algo ocurre al anticatolicismo militante cuando para reafirmarse en sus tesis apelan siempre a lugares comunes. Da igual que se haya dicho por activa y por pasiva que la JMJ se sufraga por los propios peregrinos, donaciones de empresas y particulares. Da igual que se sepa de antemano que la JMJ va a dejar beneficio. Da igual que las primeras palabras del Papa en el avión que le ha traído de Roma haya sido una severa crítica a la economía que sólo busca el beneficio en lugar del bienestar del hombre. Da igual que hable de convivencia, de verdad, de libertad, de perdón. Da igual porque para los anticatólicos militantes todo se reduce al uso o no del preservativo. Es llamativo que los enfados por la visita del Papa no esgriman argumentos más de fondo, más serios. Se olvidan de las ideas para caer en la ocurrencia, en la mofa fácil, en lo patético para intentar ridiculizar a una religión y a una Iglesia que mueve a miles de millones de hombres y mujeres en todos los continentes.

Es seguro que entre ateos y agnósticos hay gentes con estupendas cabezas, que saber argumentar con seriedad y sin necesidad de ofender a nadie ni a nada sus ideas y posiciones discrepantes con la Iglesia Católica, pero con ocasión de esta visita del Papa, lo que se ha visto hasta ahora es un anticatolicismo español -el laicismo es otra cosa- ramplón y chabacano que no solo ha actuado como efecto movilizador a favor de la visita papal sino que además no ha ganado un solo adepto.

¿Es el Papa el que mueve a tantos millones de hombres y mujeres?. En la medida que tiene el liderazgo de la Iglesia, si. Rotundamente, si. ¿Tiene la piedra de la Meca un imán que atrae en contra de su voluntad todos los años a millones de peregrinos musulmanes?. No. Van porque quieren. Se acompaña al Papa, se adora a Buda, se viaja a la Meca porque el ser humano, desde el principio de los tiempos ha necesitado creer en algo y como dice el laico Sarkozy, "una sociedad que cree es una sociedad esperanzada".

Los cientos de miles de jóvenes que se han reunido en Madrid son jóvenes esperanzados y la esperanza ni tiene precio ni decae por las mofas ajenas. Madrid está siendo un buen ejemplo de ello.


Periodista Digital - Opinión

Convezquiendo. Por Iñaki Ezkerra

Se dice que los actuales ministros españoles no están preparados y adolecen de una incultura general básica. Ése es ya un tópico recurrente en la conversación política. Pero, para demostrar que se trata de una simple falacia de la derecha, José Blanco le dijo hace unos días lo siguiente a la radiofónica Begoña Gómez de la Fuente en el programa de Carlos Herrera: «Es hora de que Bildu ‘‘convezca’’ a ETA de que debe dejar las armas». Blanco se inventó así, de buenas a primeras, haciendo un refinado alarde de creatividad gramatical y morfosintáctica, el verbo «convezquer»: yo convezco, tú convezques, Bildu convezque o no convezque a nadie… Para hacer lo que ha hecho Blanco con el verbo «convencer» –retorcerlo como una bayeta húmeda, violarlo a la luz del día, darle una mano de leches en los lavabos del diccionario, hacer chirriar todos los goznes del castellano…– hay que poseer una gran cultura y un hondo conocimiento del idioma. Inventarse el verbo «convezquer» es algo que sólo puede hacer José Blanco, un hombre de sólidas y profundas «convezquiones» que merece un doctorado «horroris causa» como los que tienen Pajín y Aído por similares aportaciones al acervo lingüístico.

La verdad es que «convezquido», lo que se dice «convezquido» de que ETA debe dejar las armas, no le veo yo ni a Bildu siquiera. Y para «convezquer» a alguien de algo debe «convezquerse» primero uno mismo. La verdad es que Bildu ni siquiera nos quiere «convezquer» a nosotros de su falso pacifismo. Quiere chulear, que es otra cosa. Chulear de su poder para darnos el verano en todos los fiestorros populares del País Vasco. Chulearnos con sus txosnas y sus presos y sus pancartas y sus brindis-trampa municipales con dos panolis del PP donostiarra cuyo único pecado es ése, el de dejarse «convezquer» para un brindis-molotov como panolis. La foto esa debe servirnos de vacuna porque es muy simbólica. De ella, lo que más me llama la atención es la risa desencajada del alcalde, la carcajada de viejo zorreras que sabe bien lo que se hace, el lío en el que les está metiendo a ese par de lirios del valle y las reacciones que iba a provocar esa imagen. ¡Qué quieren que les diga! La foto habla por sí sola. Ahí no hay traición ni premeditación ni alevosía política. Hay mala leche por parte de uno y eso, panolismo por parte de los otros. Un panolismo puro, virgen y mártir, que no es el panolismo sociata, estudiado, impostado y curtido que le pide a Bildu que «convezca» a ETA. Ya lo dijo Unamuno: «Vezqueréis pero no convezqueréis». No sé lo que significa ese verbo pero me imagino que es una cosa buena. Yo deseo que le «convezca», pero ya y de una vez por todas.

La Razón - Opinión

Diputaciones. Los ideólogos. Por Maite Nolla

Pretenden instaurar ni más ni menos que siete provincias al modo nacionalista catalán, que no se llaman diputaciones, sino veguerías. Es decir, la propuesta de Duran es la de casi doblar el sistema actual; a lo nacionalista, pero doblado.

La verdad es la verdad y, aunque la cuestión es más compleja y exige muchas más reformas colaterales, la idea de suprimir las diputaciones no sólo es necesaria, sino que parece casi inevitable. Pienso que la cosa tiene que ver más con el reparto de las atribuciones y con las necesidades de cada caso, pero es un principio. Lo que sucede es que siendo novedoso que en España, por fin, se pueda hablar de reorganizar un poco el amplio concepto de eso que se llama la Administración Pública, nunca se podía pensar que los ideólogos del debate sobre la supresión de las diputaciones fueran Pepe Blanco, Rubalcaba y Duran i Lleida. Y menos que los socialistas le pretendan dar al tema un toque ideológico, y que el socialcristiano quiera darnos un ejemplo de la sensatez del nacionalismo moderado.

De los tres, el que tiene alguna disculpa es el ministro Blanco. Pedirle que antes de dar una rueda de prensa se lea el artículo 137 de la Constitución, el 141 y el 143, y que los procese, ya sé que puede ser excesivo, pero redundaría en su propio beneficio. Dijo el portavoz del Gobierno que las diputaciones respondían a una concepción "preautonómica" del Estado. Franquista, quiso decir. La Constitución no dice que las diputaciones tuvieran que desaparecer cuando se constituyeron las comunidades, ni lo prevé como algo a extinguir. Estamos en agosto, y no es plan de soltar un rollo sobre el carácter potestativo del acceso a la autonomía, pero tan constitucionales son las diputaciones como las autonomías, aunque sólo sea porque son dos cosas distintas. Si lo que ha querido decir Blanco es que lo moderno es lo autonómico y lo retrogrado las diputaciones, que despida al que le ha redactado la nota.

En el capítulo de los falsos, aparecen dos habituales: Rubalcaba y Duran. Difícil determinar cuál de los dos lo es más, pero empezando por el líder nacionalista, dice que su partido lleva proponiendo la supresión de las diputaciones desde 1931. Lo que sucede es que ellos proponen la supresión de la provincia por ser una forma española de dividir y organizar a Cataluña. Pero una vez liberados de la imposición española, ellos pretenden instaurar ni más ni menos que siete provincias al modo nacionalista catalán, que no se llaman diputaciones, sino veguerías. Es decir, la propuesta de Duran es la de casi doblar el sistema actual; a lo nacionalista, pero doblado. Y de Rubalcaba hay que decir lo mismo, porque él cocinó, redactó y votó en el Congreso la ley que prevé esa posibilidad: el Estatut. Vamos, que de creernos su propuesta cabría preguntarse por qué ha necesitado salir del Gobierno para ver la luz. Como con la solución al paro.

Dicho todo esto, el PSOE no saca el tema porque el PP sea ahora el que gobierna en las diputaciones. ¡Bong!, respuesta incorrecta. En el PSOE se apuntan a esto porque ya no saben qué hacer. Con lo cual, a ver si los que se quedan de guardia en el PP en verano se trabajan un poquito más las ruedas de prensa.


Libertad Digital - Opinión

Delegada de la chusma. Por Alfonso Ussía

Lo siento por los peregrinos que han sufrido los ataques de odio de la chusma. El mal rato no se lo quita nadie. Pero han contribuido al bien con su miedo y su estupor. Han desenmascarado a esa gentuza sin ideas y rebosadas de ira. Podría haberse evitado, pero la Delegada del Gobierno, desde ahora Delegada de la Chusma, hizo todo lo posible para que se produjera el enfrentamiento. Mejor que enfrentamiento, la agresión de los violentos a los pacíficos que respondían al odio irracional con la sonrisa del perdón. Se han derrumbado los perroflautas. Más de un millón de jóvenes limpios de cuerpo y alma han puesto en evidencia a la suciedad por definición. Que no nos vengan con cuentos los necios con sus proclamas baratas y elementales. Decía ayer una actriz de muy reducidas dotes y lejana a la belleza que antes de dar de comer al Papa ella cocinaría para los de Sol. No es necesario que se esfuerce. El Papa come en la Nunciatura y los de Sol no tienen necesidad de trabajar para comer, porque son unos vagos sostenidos. Engañaron al principio, pero durante poco tiempo. Están apoyados por los de siempre, y los de siempre usan la violencia para compensar la oquedad de sus mentes, el exilio permanente de las ideas. Es fácil gritar, insultar , abofetear y escupir. No tiene secretos ni se precisa una preparación especial para hacerlo. De ser necesaria esa preparación, no gritarían, ni insultarían, ni abofetearían ni escupirían. Ellos actúan desde la elementalidad más brutal. Lo difícil es responder a la barbarie y a la agresión con una sonrisa y los brazos caídos. Este millón largo de jóvenes que se han reunido en Madrid para ver y oír al Papa son los verdaderos pacifistas. La inteligencia es pacífica. La brutalidad, ayuna de ideas, principios y valores, tiene la garrota. Pero nada más que eso. La garrota de un anticlericalismo cavernario que no encuentra argumentos para el debate. La garrota del odio social renacido durante los años del zapaterismo. La garrota del rencor. Es curioso. Más de un millón de visitantes y Madrid está limpia, y huele a limpia, y no se amontonan las basuras y los desperdicios, y no se acumulan jeringuillas y deposiciones humanas. No sólo creen en Dios, que es cuestión que atañe exclusivamente a cada individuo. Están civilizados. Están educados en el respeto hacia los demás y las ideas del prójimo. Están preparados para rezar por quienes los hieren y humillan. No necesitan de la mugre humana para sobrevivir. Reivindican la salud del alma y del cuerpo, sonrientes, felices, esperanzados. La Delegada de la Chusma tiene que abandonar su cargo inmediatamente. Ella ha sido la responsable de la agresión. Las Fuerzas del Orden Público son las primeras en exigir su marcha. Que se instale en Sol con los suyos. Se sentirá muy bien entre el estiércol físico, anímico y mental. El agnosticismo ponderado, el ateísmo culto, el laicismo sensato, reconoce sin tapujos el altísimo nivel intelectual de quien representa hoy en día a Cristo en la tierra. Asombra y emociona su palabra. El Papa ha venido a España a fortalecer a los que ya son perseguidos. Y lo ha conseguido desde el primer momento, porque eran casi dos millones de jóvenes, de futuros, los que aguardaban la llegada de esa fuerza. La chusma no puede con ellos. La violencia se derrota a sí misma. Las máscaras han caído. La luz contra la oscuridad. Maravillosa visita. Sea enviado inmediatamente un paquete a la Delegada del Gobierno en Madrid. Cuando lo abra, se encontrará con una camiseta sudada y una estrella roja de cinco puntas. Unos vaqueros de marca y unas zapatillas malolientes. No encontrará en el paquete ninguna idea. Quizá una garrota. Y que se instale en Sol hasta que su sucesor la desaloje. Delegada de la Chusma.

La Razón - Opinión

Antipapas. "Como en el 36". Por Pablo Molina

El que haya quien considere una provocación ver a otra persona rezar simplemente nos sirve para comprobar el estado de putrefacción intelectual al que se puede llegar cuando se frecuentan ciertos ambiente e ideas.

Lo más penoso de la algarada anticatólica de la Puerta del Sol no es la constatación de que en Madrid existen unos doscientos descerebrados violentos capaces de protagonizar semejantes escenas de odio, pues en la capital de España debe haber, por simple estadística, muchos más. Ese nutrido resto o estaba fuera de vacaciones o tiene como objeto de su ira otra cuestión más prosaica y no consideró oportuno sumarse a ese festival de escupitajos, insultos y empujones a católicos pacíficos, incluidos menores de edad, al que con tanto entusiasmo se dedica por las tardes el resto de la catetada.

La existencia de radicales ociosos dispuestos a vomitar su odio contra quien no piensa igual es un hecho inevitable en todas las sociedades y no hay que escandalizarse demasiado por ello. El que haya quien considere una provocación ver a otra persona rezar simplemente nos sirve para comprobar el estado de putrefacción intelectual al que se puede llegar cuando se frecuentan ciertos ambiente e ideas.


Pero lo realmente sustantivo de estas escenas de violencia callejera contra los jóvenes católicos es la colaboración con que han contado sus protagonistas por parte de las autoridades encargadas de velar por que episodios así no se produzcan.

Las imágenes de una policía maniatada permitiendo que se vulneren derechos constitucionales refleja perfectamente de qué parte está el Gobierno, y los comentarios de los líderes de la izquierda que se han pronunciado al respecto defendiendo a los agresores muestra, a su vez, la catadura ética de un PSOE y una IU irrecuperables para la convivencia democrática.

"Los vamos a quemar a todos como hicimos en el 36", frase proferida junto con otras de similar calaña por la avanzadilla de los manifestantes, demuestra que el guerracivilismo instaurado por Zapatero comienza a dar sus frutos, pero como el violento de a pie siempre es más bestia que el político de nómina, el ropaje progresista con que se revisten estas operaciones de ingeniería social acaba por el suelo hecho unos zorros.

Los políticos de nuestra izquierda han situado en el mismo plano ético a los manifestantes anticatólicos y a los peregrinos asistentes a estas Jornadas Mundiales de la Juventud, lo que significa que para ellos resulta igual de aceptable la instigación verbal al asesinato por motivos ideológicos ("como en el 36") que la profesión pacífica de una determinada fe religiosa.

¿Que a los Valenciano, Jáuregui y Blanco les molesta el correlato? Sólo tienen que poner un tuit condenando moralmente la actuación de estos fanáticos. Más fácil (y barato) imposible.


Libertad Digital - Opinión

Vuelta al ladrillo

Como estaba anunciado, el Gobierno aprobó ayer un nuevo paquete de medidas económicas con el propósito de recaudar unos 5.000 millones adicionales y asegurarse de este modo el cumplimiento del objetivo de déficit del 6% en este año. Si bien el grueso de las iniciativas era ya conocido por haberlo adelantado la ministra Salgado, el Ejecutivo sorprendió al incluir en el real decreto-ley la reducción del IVA para la compra de vivienda nueva del 8% al 4% hasta final de año, además de contemplar la modificación del Impuesto de Sociedades que afectará principalmente a las empresas cuya facturación sea superior a los 20 millones de euros (unas 3.900 en total), y que implica no sólo el adelanto del pago, sino también la eliminación de deducciones temporalmente hasta 2013. La tercera medida es un plan para reducir el gasto farmacéutico que consiste en recetar los medicamentos por principio activo, no por el nombre de las marcas, y dispensar el fármaco de menor precio de una misma categoría. La valoración global del nuevo catálogo antidéficit de Economía es que estamos ante nuevos parches coyunturales en línea con esa política económica a remolque de las exigencias europeas, pero cuya eficacia se diluye precisamente por no formar parte de un plan general. En cuanto al detalle, la decisión del Gobierno de incentivar la compraventa de pisos con ese IVA del 4% es positiva, pero demuestra las contradicciones que han lastrado la política económica socialista. Hace apenas 13 meses, el Gobierno subió un 1% el IVA de las viviendas nuevas, que ahora recorta, por no hablar de que en estos años ha demonizado hasta hundirlo el sector de la construcción, que ahora quiere reflotar para generar empleo y oxigenar los balances bancarios; o el perjuicio evidente para el mercado del alquiler, que, según el discurso socialista, era el futuro. Estas erráticas decisiones son lo que hace poco fiable la política económica del Gobierno. No obstante, menos es nada, y cualquier estímulo fiscal de la actividad siempre es positivo y más en un sector tan castigado, con un stock de 700.000 pisos en venta. Además, es previsible que las entidades financieras puedan desprenderse de activos inmobiliarios y que se relaje así la presión sobre el sistema. Si la rebaja del IVA es un paso en la dirección correcta, la modificación del Impuesto de Sociedades nos parece un error. Trabar la proyección de las empresas en plena crisis mermará su liquidez y capacidad de financiación y, por tanto, su capacidad para competir en un entorno de gran exigencia. Si a eso sumamos la supresión de ciertas deducciones empresariales hasta 2013, lo que sólo se puede traducir en mayor presión fiscal, el revés para nuestras multinacionales resulta importante, pues se las hipoteca en 3.300 millones. El real decreto está marcado por el afán recaudatorio del Gobierno y no por la recuperación económica o las reformas que el país necesita. La realidad es que el Ejecutivo ha cambiado las reglas de juego para garantizarse una suerte de préstamo de las empresas al Estado a interés cero en un contexto adverso para las compañías. La herencia que recibirá Rajoy empeora a un ritmo acelerado.

La Razón - Editorial

Sin alternativas

El Gobierno se esfuerza por sanear las cuentas, pero el nuevo ajuste no generará crecimiento.

Las decisiones destinadas a reducir el déficit público en 5.000 millones de euros, que mediante decreto acaba de adoptar el Consejo de Ministros, constituyen una contrapartida más a los apoyos que está recibiendo la deuda pública española y una señal para tranquilizar a los mercados. Está por ver que este ajuste adicional en las finanzas públicas calme por sí solo a los inversores. Es mucho más probable, sin embargo, que acentúe la ya explícita atonía del crecimiento económico y las dificultades para reducir el desempleo. No son, por tanto, las medidas que precisa la posición cíclica de nuestra economía. Pero las autoridades españolas, en la actual coyuntura, no tenían otra alternativa.

Con independencia del efecto recaudatorio que finalmente tenga, la anticipación del impuesto de sociedades no favorece a la mayoría de las empresas. Ese es un gravamen que gira sobre los beneficios y en cuya tasa efectiva concurren deducciones y bonificaciones diversas, de las que sacan más partido las empresas de mayor tamaño. A las dificultades que encuentran las sociedades con menor facturación, derivadas de una deprimida demanda y un persistente racionamiento crediticio, se añade esta forma de concesión adicional de financiación al Estado.


La otra decisión que incorpora el decreto forma parte de esa racionalización necesaria en el conjunto del gasto sanitario, y más concretamente en el farmacéutico. Los 2.000 millones de euros que se pretenden ahorrar derivarán, en primer lugar, de la rebaja en un 15% del precio de los medicamentos que lleven más de 10 años en el mercado. Otra fuente de ahorro derivará de la obligación impuesta a los médicos de recetar el principio activo y no la marca de las medicinas. Esa utilización de los genéricos ya es amplia en algunas comunidades autónomas. Los efectos de esta medida no serán desde luego neutrales para el conjunto de la industria, sobre todo en los laboratorios, pero tampoco para las farmacias, con serios problemas financieros en algunas comunidades autónomas.

La pretensión de compensar, aunque sea de manera parcial, el efecto contractivo de esas dos decisiones se ha concretado en la reducción a la mitad del IVA para la adquisición de viviendas nuevas, con el fin de aligerar el parque de viviendas vacías. La vigencia de esta medida, que tan solo se prolongará hasta final de año, limitará su efecto, y es dudosa que vaya a conseguir que los compradores potenciales se precipiten a la calle para adquirir alguno de los numerosos pisos o apartamentos que siguen sin vender desde que estalló la crisis. Sin empleo y, desde luego, sin crédito bancario, el mercado inmobiliario seguirá siendo un pesado lastre sobre la recuperación económica.

Son medidas comprensibles, pero no mejorarán unas finanzas públicas en las que incide de forma sustancial la caída de la recaudación derivada de la falta de crecimiento. En ausencia de las presiones que desde hace más de un año ejercen los mercados de bonos sobre las economías periféricas de la eurozona, la prioridad de cualquier Gobierno no sería contraer aún más las posibilidades de crecimiento mediante el aumento de los impuestos o reducciones en el gasto público. Especialmente en un momento como el actual, en el que se observan recaídas sobre ritmos ya anémicos y previsiones decepcionantes. La inquietud de los mercados financieros no se centra ahora tanto en la verificación del saneamiento de las finanzas públicas como en esas deterioradas posibilidades de crecimiento. El Gobierno español ha redoblado su disciplinado propósito de saneamiento público para tratar de cumplir sus compromisos en la eurozona, pero con ello no logrará reducir el paro.


El País - Editorial

Unas medidas económicas para hipotecar a Rajoy

Se trata de permitir al gobierno comprar tiempo para no perjudicar las expectativas electorales de un voluntarioso Rubalcaba y, sobre todo, de provocar serias dificultades al que surja de las elecciones de finales de este mes de noviembre.

Como ha venido ocurriendo con insistencia machacona desde que el Gobierno reconoció la existencia de la crisis, las medidas aprobadas por el consejo de ministros de este viernes tampoco van a ofrecer ninguna solución real a los graves problemas que padece nuestra economía. Se trata lisa y llanamente de permitir al Gobierno comprar tiempo para no perjudicar las expectativas electorales de un voluntarioso Rubalcaba y, sobre todo, de provocar serias dificultades al nuevo Ejecutivo surgido de las elecciones de finales de este mes de noviembre que, previsiblemente y a tenor de lo ocurrido en las pasadas autonómicas y municipales, corresponderá formar al Partido Popular.

Los dos grandes ejes que vertebran este supuesto paquete de medidas económicas destinado a paliar los efectos de la crisis es el adelanto en la recaudación del impuesto de sociedades y la reducción del tipo impositivo del IVA que grava la compra de vivienda.

En el primer caso, y esto resulta más que obvio, la intención no es beneficiar a las grandes empresas para estimular la creación de empleo, sino sencillamente adelantar la recaudación fiscal correspondiente al año 2012 de forma que Zapatero disponga de más dinero para gastar en las postrimerías de su mandato, disminuyendo paralelamente el volumen de deuda pública que de otra forma tendría que emitir con el riesgo que ello conlleva dada la situación de los mercados internacionales y la confianza que despierta el ejecutivo español fuera de nuestras fronteras.


La rebaja temporal del IVA aplicable a las transacciones inmobiliarias persigue un objetivo parecido. Lejos de reactivar el sector de la construcción como ha afirmado el ministro de Fomento faltando a la verdad, una rebaja fiscal de una duración de tan sólo cuatro meses permitirá, y eso en el mejor de los casos, que los bancos puedan colocar en el mercado una parte de las viviendas embargadas por impagos de hipoteca. Salvo que el señor ministro demuestre que de aquí al 31 de diciembre se puede redactar un proyecto, obtener los permisos pertinentes, ejecutar la obra y realizar la venta de las viviendas construidas, es evidente que ningún empresario del sector va a emprender nuevas edificaciones en función de una medida que en nada le va a beneficiar ni a él ni a sus futuros clientes.

Eso sí, aunque esta reducción en el IVA no supone una rebaja en el precio final tan grande como para provocar ninguna decisión de compra nueva, lo que es seguro es que quienes ya están pensando en adquirir una vivienda adelantarán sus planes. De modo que se comprará más durante los últimos meses de Zapatero y menos durante los primeros del próximo Ejecutivo.

En la línea habitual de Zapatero, las decisiones adoptadas en el último consejo de Ministros sólo van a permitir que el Gobierno maquille ligeramente la ruina que ha provocado con su inacción culpable para evitar, en la medida de lo posible, otra crisis de deuda soberana que podría acabar con expectativas electorales del sucesor Rubalcaba, ya de por sí bastante exiguas. Si además se limita duramente el margen de maniobra de un Mariano Rajoy, llamado a suceder a los socialistas en el poder, la tentación es demasiado poderosa. Especialmente para un gobernante sin escrúpulos como el actual inquilino de La Moncloa.


Libertad Digital - Editorial