domingo, 9 de septiembre de 2007

El PP vasco augura "poco recorrido" a UPD por los insultos de Gorriarán a Abascal


EL PARLAMENTARIO "ES UN REFERENTE EN LA LUCHA POR LA LIBERTAD"

El Partido Popular ha salido en defensa de Santiago Abascal después de que Carlos Martínez Gorriarán, portavoz de Basta Ya, le asociara con la extrema derecha en su blog. Carmelo Barrio ha advertido que "mal empieza el promotor de un nuevo partido" con declaraciones de este tipo antes de recomendarle que "reoriente dónde está problema" y no arremeta "contra una persona que simboliza los mejores valores". Para Alicia Sánchez Camacho, las críticas evidencian que UPD "tiene poco que aportar".

En declaraciones a la Cadena COPE, Carmelo Barrio se refirió a la información publicada este sábado en Libertad Digital que recogía las acusaciones de Martínez Gorriarán contra Santiago Abascal, de quien decía que "estaría mejor con Le Pen".

"Mal empieza el promotor de un nuevo partido haciendo una declaración de este tipo", ha apuntado el secretario general del PP vasco y compañero de Santiago Abascal, de quien ha dicho que "es un demócrata como la copa de un pino" y un referente "ejemplar" de la "lucha por la libertad" y la defensa del "cumplimiento de la ley".

Según Barrio, Gorriarán "tiene que reorientar dónde está el problema", "en qué parte el PSOE" y "no arremeter contra una persona que simboliza los mejores valores". "Si empieza por ahí poco recorrido tendrá su formación política", ha insistido.

Libertad Digital, 09-07-2007

sábado, 8 de septiembre de 2007

Martínez Gorriarán dice en su blog que Abascal estaría "mucho mejor con Le Pen"

El portavoz de Basta Ya y miembro de Plataforma Pro, embrión del partido de Díez y Savater, vincula en su blog personal al parlamentario vasco Santiago Abascal con la extrema derecha. Gorriarán afirma que Abascal, en Francia, "estaría mucho mejor con Le Pen". Y apostilla: "No creo que estuviera con Sarkozy". En declaraciones a Libertad Digital, el presidente de DENAES se ha mostrado "sorprendido" con este "ataque furibundo" y lo ha atribuido al "nerviosismo" de los impulsores del nuevo partido, quienes, en su opinión, "reniegan de España".

En el último artículo que Carlos Martínez Gorriarán publica en su blog personal, el portavoz de Basta Ya habla del Partido Popular, al que acusa de intentar "adaptarse a la marea y sacar algún beneficio" en materia territorial y lingüística. Casi al final del artículo, Gorriarán se centra en uno de los miembros del partido, el parlamentario vasco Santiago Abascal. "Basta con leer a Santiago Abascal para darse cuenta de que con gente así puedes encontrar mucho parentesco biográfico pero casi ninguno ideológico".

Continúa diciendo del parlamentario, al que califica de uno de los "más aguerridos muchachos" del PP, que "este chico estaría mucho mejor con Le Pen, añorando a Juana de Arco". "Desde luego, no creo que estuviera con Sarkozy", añade. Además, en el artículo se refiere irónicamente a la colaboración prestada por Abascal al colectivo del que Gorriarán es portavoz: "¡Otro que presume de servicios prestados a Basta Ya! Con haber tenido la décima parte, nos habríamos salido del mapa".

En declaraciones a Libertad Digital, Santiago Abascal ha respondido a Carlos Martínez Gorriarán aludiendo, precisamente, a la colaboración que ha mantenido con la plataforma cívica. El presidente de DENAES, tras mostrarse "bastante sorprendido" por el "ataque furibundo" del que es objeto en el blog, ha recordado que desde Basta Ya le han invitado con frecuencia a participar en actos o a viajar con su autobús. Por ello, ahora le asombra que los mismos que le solicitaban su presencia "se descuelgen" con esto.

Ataques parecidos, ha afirmado Abascal, "sólo se me han hecho desde Gara". El parlamentario se ha preguntado qué es "lo que le parece facha" a Gorriarán, si su presidencia de la Fundación de la Defensa de la Nación Española o su defensa de la enseña nacional. Si a él le identifican con Le Pen, "me pregunto con quién identificarán a Savater", ha manifestado Abascal, antes de recordar que el filósofo manifestó en el pasado que "se la suda" España.

Para Abascal, reacciones así son fruto del "nerviosismo" de quienes antes "han abanicado a Zapatero". En su opinión, los impulsores del nuevo partido UPD "reniegan de España" y "olvidan que la España democrática ha nacido de la España histórica".

Libertad Digital, 08-09-2007

viernes, 7 de septiembre de 2007

El PP vasco respeta a Buesa pero recuerda que "a Savater le importa un bledo España"

Respeto y sorpresa. Así han recibido en medios constitucionalistas del País Vasco la adhesión de Mikel Buesa al nuevo partido político Unidad, Progreso y Democracia (UPD), adelantada este jueves por Libertad Digital. La vicepresidenta del Foro Ermua confía en que Buesa renuncie a la presidencia de esta asociación si asume responsabilidades directivas en el nuevo partido político de Rosa Díez, Fernando Savater y Carlos Gorriarán. En el PP del País Vasco, reconocen su sorpresa porque "a Savater le importa un bledo España, mientras Buesa ha acreditado de sobra su defensa de la unidad constitucional de España", dijo este viernes a LD el diputado regional y presidente de Denaes Santiago Abascal.

El reconocimiento del liderazgo de Mikel Buesa en los tiempos difíciles de la defensa de la libertad, la Constitución y la unidad de España en el País Vasco predomina en las primeras reacciones a su decisión de unirse al nuevo partido Unidad, Progreso y Democracia (UPD).

No obstante, su salto a la política dirigente del nuevo partido ha causado también sorpresa en medios constitucionalistas del País Vasco.

La vicepresidenta del Foro Ermua, Inmaculada Castilla de Cortázar, ha manifestado en COPE su "respeto por la decisión de Mikel" y ha dicho que confía en que "dependiendo de su grado de implicación" en el nuevo partido, el hoy presidente del Foro "asuma que debe renunciar a dirigirlo".

Inma Castilla ha hecho votos, además, "por que el proyecto político que va a nacer contribuya a la regeneración de las filas socialistas".

"El Foro Ermua va a ser siempre lo que ha sido: una organización suprapartidista e independiente –indicó–, por lo que si el grado de implicación de Mikel Buesa perjudicara esa independencia, evidentemente plantearíamos la incompatibilidad entre la Presidencia del Foro y sus responsabilidades o representatividad en el partido", que, según apuntó, "todavía es un proyecto".

García de Cortázar reiteró que el Foro Ermua "siempre" ha destacado por su "independencia diciendo lo mismo gobierne quien gobierne" y, por esta razón, "no puede permitir que ésta se lesione porque algún miembro relevante adquiera responsabilidad de liderazgo de una opción concreta".

Por todo ello, y porque "la independencia del Foro es esencial", la vicepresidenta del citado colectivo cívico aseguró que velarán "para que no haya la menor incompatibilidad".

En este sentido, quiso dejar claro que la decisión de Mikel Buesa de apoyar la formación Unión, Progreso y Democracia (UPD) es "estrictamente personal" y que esta posición "en absoluto afecta a la posición institucional" del Foro de Ermua.

Y es que, según apuntó, el objetivo de cara a las próximas elecciones de la plataforma cívica es "desalojar" del poder al PSOE que, por contentar las aspiraciones nacionalistas, se ha implicado en una estúpida negociación con ETA mintiendo reiteradamente a los españoles y ha roto el pacto antiterrorista que había dado lugar a la política antiterrorista más decente, democrática y eficaz de la historia de España".

Desde el PP vasco, la respuesta al paso dado por Buesa es de "respeto y reconocimiento", pero también de "cierta sorpresa", según indicó este viernes, en declaraciones a Libertad Digital, el diputado y presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES), Santiago Abascal.

"Ante todo, mi respeto y mi admiración personal e intelectual por Mikel Buesa, que tanto ha hecho por la libertad y la unidad de este país", dijo Abascal.

"Por otro lado, su decisión me sorprende, porque no acabo de ver qué tiene que ver Mikel Buesa con Fernando Savater. A Savater le importa un bledo España, mientras que Buesa es uno de sus defensores más lúcidos", los ha comparado Abascal.

El diputado popular observa que "a Mikel Buesa no se le habría ocurrido decir, como acaba de hacer Savater, que sería posible a medio plazo aliviar las condenas a asesinos de ETA".

Libertad Digital, 07-09-2007

La izquierda democrática no está desamparada

EDITORIAL

"La voz de Díez representa el sentir de cientos de miles de votantes socialistas, que asisten boquiabiertos e impotentes a la deriva radical e irresponsable de un Gobierno nefasto."

Dos son las cuentas pendientes de la izquierda española con la democracia. En primer lugar, el llamado “patriotismo de partido”, un concepto arcaico y fascistoide, y por ende liberticida, que hoy en día sólo sostienen los nostálgicos del Muro. Junto a él, la aceptación de la igualdad ante la ley, un principio inherente al Estado de Derecho hacia el que no pocos socialistas manifiestan un mal disimulado desprecio.

En este contexto, la creación de Unidad, Progreso y Democracia (UPD), el nuevo partido liderado entre otros por la ex militante socialista Rosa Díez, cuya trayectoria no ha sido siempre todo lo coherente que cabría esperar –aún no ha explicado su ausencia de la triste votación sobre ETA celebrada el pasado mes de octubre en el Parlamento Europeo- constituye una novedad positiva en el panorama político español. Ante el escándalo de un Partido Socialista entregado a los postulados de la izquierda más reaccionaria, la iniciativa de Díez podría suponer un factor de democratización que contrarrestara los delirios nihilistas del actual líder del PSOE.

Sin embargo, son varios los peligros que acechan el loable esfuerzo de esta tenaz política vasca. Para empezar, Díez debe precaverse contra la afición al “vedettismo” de algunas de las personalidades que apoyan su nuevo partido. Nos referimos al siempre sibilino y nunca confiable Fernando Savater, experto en el trazado de falaces equidistancias que sólo revelan una profunda amoralidad. A estas alturas, sólo un incauto confundiría el vedettismo del profesor de Filosofía con la independencia intelectual.

Además de cuidarse de oportunistas y bribones, UPD, cuya plataforma a favor de la igualdad entre todos los españoles y en contra del nacionalismo excluyente concuerda plenamente con algunos de los principios de la tradición liberal, debería abandonar los postulados más radicales del progresismo español, tales como la ira anticlerical y el intervencionismo. En principio, nada impide que el nuevo partido lleve a cabo en España el proceso de modernización realizado por la izquierda democrática en otros países occidentales, y de la que Rodríguez Zapatero y los suyos están más lejos cada día.

Por último, cabe pedirle a Rosa Díez que evite la tentación populista, el fácil y necio “contra todos” que sólo aporta confusión y que a menudo deviene amarga decepción tras el entusiasmo inicial de los desencantados con los partidos establecidos.

Pese a éstas y otras precauciones, lo cierto es que la voz de Díez representa el sentir de muchos cientos de miles de votantes socialistas, que asisten boquiabiertos e impotentes a la deriva radical e irresponsable de un Gobierno nefasto. La ocasión la pintan calva.

Libertad Digital, 06-09-2007

jueves, 6 de septiembre de 2007

"Savater, la justicia es nuestro único alivio"

TRAS HABLAR EL IMPULSOR DEL PARTIDO DE ROSA DÍEZ DE ALIVIAR CONDENAS

Alcaraz, presidente de la AVT, respondió este jueves a las palabras de Fernando Savater, uno de los promotores del nuevo partido de Rosa Díez, que afirmaba en El Mundo que si ETA deja las armas, sería posible "a medio plazo, quizá, aliviar las condenas" de los terroristas. Alcaraz recuerda al profesor y filósofo que para las víctimas "la justicia es nuestro único alivio" y afirma que todavía está esperando "una rectificación" por haber calificado a las víctimas "como una mezcla del cobrador del frac y la monja de las llagas".

El diario El Mundo publica este jueves una entrevista con Fernando Savater, uno de los impulsores del nuevo partido político en el que se va a integrar Rosa Díez. En ella, el profesor y filósofo que si la organización terrorista ETA abandona las armas, sería posible "a medio plazo, quizá, aliviar las condenas" de los terroristas.

El presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, remitió esta tarde una carta a Libertad Digital en la que responde a las palabras de Savater y que a continuación se reproduce integramente:

"Savater, la justicia es nuestro único alivio:

Aliviar sus condenas, estas son las palabras pronunciadas por Savater respecto a un futuro trato hacia los terroristas. Palabras que son compartidas por más de un político de turno del actual Gobierno. Y mientras, en Francia, se aplica la cadena perpetua. ¿Qué alivio podemos tener las víctimas del terrorismo si por la generosidad de individuos como Savater nos cruzamos por la calle con los asesinos de nuestros seres queridos? Qué más da lo que suframos las víctimas del terrorismo, eso es lo que evidencia en sus palabras.

Qué triste y desolador es escuchar, especialmente en estos tiempos que corren, propuestas que sólo ahondan más en las heridas abiertas por el terrorismo y el entorno que lo ampara. Qué peligroso es lanzar este tipo de mensajes a los asesinos, ya que les estamos diciendo que los crímenes, cuando se ejecutan en colectividad y amparados en un proyecto político, tienen un trato preferente, con beneficios penitenciarios.

Alivio es lo que necesitamos la mayoría de las víctimas del terrorismo al saber que la justicia es implacable contra los terroristas y sus proyectos. Alivio sentiríamos si no estuviésemos sometidos a un Gobierno que prefiere utilizarnos como moneda de cambio, renunciando a la justicia y a la dignidad que defendemos a las víctimas. Alivio siento yo cuando las palabras de Savater no son respaldadas por la mayoría de la sociedad española, que nunca van a premiar a quienes, por un motivo u otro, dejan de matar. La Justicia es nuestro único alivio.

Por cierto, aún estoy esperando una rectificación del señor Savater tras sus declaraciones de hace unos meses, cuando se refería a las víctimas como una mezcla del cobrador del frac y la monja de las llagas".

Libertad Digital, 06-09-2007

miércoles, 5 de septiembre de 2007

La tercera fuerza

"Destruirles el chiringuito a Rosa Díez y Fernando Savater es lo más fácil del mundo. Lo podemos hacer sin despeinarnos. Bien, adelante, hagámoslo. Pero seamos conscientes de que será la última vez. Porque la próxima ya no quedarán chiringuitos nacionales."

Estoy dispuesto a admitir que defendiendo la urgencia imperiosa de que nazca un tercer partido nacional, vivo en el error. Pues de sobra sé que para tener la razón no basta con estar en minoría. No obstante, permítase que ponga una única condición antes de arrodillarme en el ágora, confesar mi yerro y entonar el mea culpa. Una condición que, por lo demás, debería sustentar el edificio argumental de los que postulan la tesis contraria.

Y es que, en buena lógica cartesiana, quienes consideren perentorio forzar un aborto quirúrgico antes de que nazca esa criatura, deberían celebrar lo que nos ha ocurrido durante los últimos treinta años. Felicitar, primero, a los constituyentes por la clarividencia histórica que demostraron al redactar el Título VIII de la Constitución. Homenajear, después, a los cráneos privilegiados de UCD y del PSOE que pergeñaron la Ley Electoral. Y, por último, gritar un ¡vivan los novios! cuando, dentro de medio año, Zapatero o Rajoy, que tanto da, desfilen del bracete de la Esquerra, el PNV o CiU, camino de perder –por enésima vez– el virgo patriótico en el altar del posibilismo.

Me rasgaré las vestiduras antes de darme los tres golpes de rigor en el pecho, sí, pero antes quiero que Pangloss proclame que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Ese es mi único requisito previo a materializar un sincero propósito de enmienda. Deseo oír que, hace un cuarto de siglo, no nos equivocamos al diseñar un trípode que sostuviera las mayorías parlamentarias, basándolo en la premisa de que los nacionalistas moderados, valga el oxímoron, se mantendrían leales al pacto constitucional. Ruego, pues, que se me convenza de que el artículo 150.2 de la Carta Magna, ese inmenso coladero por el que está desapareciendo la soberanía nacional a borbotones, hubiese provocado idéntica anorexia terminal del Estado caso de existir un partido-bisagra de ámbito nacional. No pido nada más, apenas eso.

Destruirles el chiringuito a Rosa Díez y Fernando Savater es lo más fácil del mundo. Lo podemos hacer sin despeinarnos. Bien, adelante, hagámoslo. Pero seamos conscientes de que será la última vez. Porque la próxima ya no quedarán chiringuitos nacionales para nadie. Ni para esa pequeña facción de la izquierda decente que acaba de dar un paso adelante que puede ser al vacío. Ni para lo que reste del Partido Socialista cuando se consume el cambio de régimen y la nueva confederación no tenga marcha atrás. Ni tampoco para el Partido Popular de las Dos Castillas y Poco Más, que también en eso terminará.

Ah, claro, lo olvidaba: otrosí me caeré del caballo –de cabeza y sin casco– si alguien me persuade de que don Mariano Rajoy ya tiene ganadas las elecciones por mayoría absoluta, y esos cuatro gatos de ¡Basta ya! vienen para hurtarle un triunfo cósmico.

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

José García Domínguez
Libertad Digital, septiembre 2007

El nuevo partido y el fin de la sociedad civil

"No es de recibo democrático servirse de una iniciativa civil para convertirla en una plataforma política; mientras haya un solo afiliado a esta asociación que se niegue a esa transformación."

Una vez celebrado la aparición del nuevo partido político de Díez y Savater, llega el tiempo de la crítica política con la siguiente pregunta: ¿A quién perjudicará electoralmente la nueva agencia política? Si tenemos como punto de referencia lo sucedido en Cataluña con Ciudadanos, es obvio que el primer perjudicado será el PP. Por eso, el partido de Rajoy tendrá que tomar la iniciativa ya o el partido de Rosa Díez le quitará votos en las elecciones generales. El PP debería haber aprendido de la experiencia de Ciudadanos de Cataluña. Escrito lo dejé aquí mucho antes de las catalanas, incluso hubo gente de este periódico que me afeó mi análisis, pero cualquier persona atenta a la realidad política podía haberlo vaticinado… Y así sucedió, pues que de los tres diputados que sacó Ciudadanos, seguramente, dos y parte del otro tenían su origen en votantes del PP. No era difícil preverlo, pues que hasta el cabeza de cártel de Ciudadanos era un militante del PP de Cataluña.

También en esta ocasión podría suceder algo parecido. Desde el día que dio la rueda de prensa Rosa Díez hasta hoy, han pasado algunas cosas que me llevan a sospechar que, otra vez, el PP podría pagar los gastos del partido, que ha surgido de una mínima escisión del PSOE por un lado, más la “reconversión” de una iniciativa ciudadana en una plataforma partidista por otro. Esta reconversión o, dicho en castizo, movida política no puedo dejar de verla con preocupación, porque se mire desde donde se mire hay una utilización de una organización civil, Basta ya, que junto a la AVT y el Foro de Ermua eran lo único saneado de nuestra endeble democracia, al menos simbólicamente, para fines partidistas. No parece una buena señal que desaparezcan instituciones ejemplares que, quizá por pura casualidad, ha dado un sistema democrático más putrefacto que el “Estado salvaje” –¿o es que acaso no es salvaje un Estado cuyo poder judicial y legislativo están al servicio del Gobierno?– que lo mantiene.

No veo con buenos ojos que sea una asociación civil la base del nuevo partido. Basta ya, como El Foro de Ermua y la AVT, representaba lo más dinámico y desinteresado, lo más democrático y transparente del tejido social y político de un sistema democrático que hace agua por todas partes. Pero su utilización, o mejor, la manipulación que han llevado a cabo algunos de sus miembros para crear un partido político dista mucho de ser una operación democrática transparente. Por supuesto, es legal, pero no es de recibo democrático servirse de una iniciativa civil para convertirla en una plataforma política; mientras haya un solo afiliado a esta asociación que se niegue a esa transformación, y me consta que hay más de uno, no es legítima esta utilización.

Por la misma razón, tampoco estaría bien visto que, por ejemplo, miembros directivos del Foro de Ermua se pasasen a la nueva formación política. Por muchas explicaciones que se dieran, no dejaríamos de sospechar que se ha utilizado una iniciativa civil para un fin estrictamente partidista. Por ejemplo, aunque estaría en su derecho, no sería razonable ni de buen gusto estético que Mikel Buesa, que sucedió en la presidencia del Foro de Ermua al insobornable Vidal de Nicolás, se pasase al partidito de Rosa Díez, la antigua consejera del Gobierno Vasco, que se querelló contra el filósofo y humorista español, Mingote, porque hizo reír a los españoles con el lema de Díez: “Ven y cuéntalo”.

La creación del nuevo partido político tiene su mérito y, además, trae un poco de aire fresco al putrefacto ambiente político de España, pero, nadie en su sano juicio político, debe olvidar los males que trae su creación; especialmente al PP, porque, primero, mantiene en lo fundamental el mismo ideario del PP, o sea, repite un mensaje para restarle votos a la única alternativa plausible y racional al nefasto gobierno de Rodríguez Zapatero.

Segundo, el nuevo partido busca a sus nuevos dirigentes entre las filas de las organizaciones civiles, que tienen la sagrada misión de dinamizar un estático sistema democrático, cuando no en el seno del propio PP como ya ha pasado con un parlamentario del PP en el País Vasco, que ha pedido la baja en el Partido de Rajoy para entrar en el de Rosa Díez. Y, tercero y clave, porque el nuevo partido no tiene tiempo ni empaque intelectual suficiente para torcerle el brazo a un partido político, el PSOE, que ha basado su poderío en el sectarismo y la contrailustración, en el ataque a la nación española desde las instituciones de la propia nación, y, sobre todo, en el analfabetismo político de sus votantes.

Agapito Maestre

La tercera España

Los desencantos ideológicos de finales del siglo XX nos han dejado desorientados a principios del XXI. ¿Por qué una ideología es más digna de aprecio que otra? ¿Existe un criterio para determinar la superioridad de una ideología sobre otra? ¿Cómo orientarse?

¿Por qué es más progresista ser nacionalista que centralista? ¿Por qué se ha de ser una cosa u otra? ¿Quién decide, y cómo lo determina, por qué es de fachas ser respetuosos con la bandera constitucional española y de demócratas sacralizar la ikurriña o la senyera? ¿Por qué el pacto de gobierno en el País Vasco del filocomunista Javier Madrazo con los clérigos nacionalistas del PNV es loable, pero intolerable la sola idea de que PP e IU colaboren juntos en el Gobierno de España? ¿Por qué la izquierda española ha considerado al Chile de Pinochet una dictadura intolerable y a la Cuba de Fidel Castro un país hermano al que se debe ayudar para que su población no sufra? ¿Por qué se considera a la asignatura Educación para la Ciudadanía un sistema de adoctrinamiento y a la vez se exige que se dé religión y se evalúe su contenido?

Las dudas se amontonan y las ideologías nos confunden. Lo único cierto es que no nos podemos fiar de los parámetros ideológicos de izquierdas y derechas, ni de sus formas de hacer política, porque ni esos parámetros ni quienes los llevan hoy a cabo se ajustan a criterios coherentes.

Nunca fue tan incierto orientarte en semejante compadreo: el socialista Pascual Maragall pide un Estado federal asimétrico y el Partido Popular nivelar, a través de la Caja Única, el Estado de las Autonomías. La izquierda catalana exige una oficina fiscal propia y la derecha española denuncia que se quiera romper la igualdad fiscal entre los españoles. Un mundo al revés. Yo creía que la izquierda buscaba la igualdad y la derecha beneficios fiscales…

Tendencias reaccionarias, progreso y formas cívicas de hacer política

Es evidente que tanto la mecánica parlamentaria como los partidos y sus ideologías han dejado de ser operativos por falta de mantenimiento. Desde el final de la II Guerra Mundial, los ajustes han sido mínimos y la acumulación de intereses burocráticos propios del poder a secas, excesivos. Es preciso regresar al pensamiento ilustrado para recuperar de nuevo la idea de progreso, como, en un artículo extraordinario, explicaba Fernando Savater en las páginas del El País el pasado 4 de agosto ("Regreso al progreso"). Y es preciso hacerlo ataviados con el espíritu del librepensamiento, porque el propio concepto de progreso ilustrado, como hijo de su tiempo, no está a salvo de su paso. Y es preciso hacerlo para poder orientarnos con certeza sin que los profesionales de la política nos vendan gato por liebre. El ciudadano sólo puede elegir correctamente si dispone de la información suficiente y el criterio para utilizarla. Atendamos a lo que escribía Savater:
Será progreso cuanto favorezca un modelo de organización social en el que mayor número de personas alcancen más efectivas cuotas de libertad: es decir, son progresistas quienes combaten los mecanismos esclavizadores de la miseria, la ignorancia y la supresión autoritaria de procedimientos democráticos. Hablando el lenguaje que hoy resulta más próximo e inteligible, la sociedad progresa cuando amplía y consolida las capacidades de la ciudadanía. Ser progresista es no resignarse ni conformarse con las desigualdades de libertad que hoy existen, sino tratar de superarlas y abolirlas. Y es reaccionario cuanto perpetua o reinventa privilegios sociales, descarta los procedimientos democráticos en nombre de mayor justicia o mayor libertad de comercio, propala mitologías colectivas como si fuesen verdades científicas, etcétera...

Con esta sola apreciación, las coartadas para el contrabando ideológico, vengan de la izquierda, de la derecha o del nacionalismo, se hacen insostenibles. Por ejemplo, la declaración del catalán como lengua propia para excluir al resto como impropias, sean o no constitucionales, está basada en los "derechos históricos", o sea, fundamentada en aquellos predemocráticos privilegios del Antiguo Régimen abolidos por la Revolución Francesa. Ese borrón y cuenta nueva es ahora revisado para, así, recuperar mecanismos políticos propios de la aristocracia. De dar validez a ese fundamento, nadie podría oponerse sin contradecirse a que la Iglesia, los duques y los marqueses reivindiquen las propiedades históricas que la historia y las leyes hace tiempo desamortizaron.

Añado al eje progresista/reaccionario de Savater la fuerza motriz que lo mueve, la forma de ejercer la política. Si en los contenidos izquierdas y derechas intercambian papeles sin más criterio que el simple pragmatismo, en "las formas" viven en constante concubinato. Unos y otros procuran por cualquier medio conservar el poder, y, si no se tiene, alcanzarlo por los mismos maquiavélicos atajos. Me repito (El Mundo, 4-III-2007, "Defensa de la política"):
La política se ha llenado de individuos que se reconocen y se promocionan mutuamente con una simple mirada, es la mirada del poder.

Frente a éstos, están en peligro de extinción aquellos otros que, además de querer ejercer el poder, necesitan tener una disculpa ética para alcanzarlo y amoldarse a unas formas de ejercerlo honestas. Están en desventaja. Para los primeros, lo importante es el fin, o sea el poder a secas, no los medios; para los segundos, no todo vale. Éstos tienen ideales y principios; los primeros, sólo ambición.

En esa primacía de los medios, los principios y las normas se violentan con el objeto de adaptarlos a las coyunturas, los discursos se eligen a la carta. Ahora toca exigir responsabilidades porque es el rival quien pierde, o esgrimir justificaciones porque el corrupto es un compañero de partido. Siempre sonrisas interesadas, codazos de terciopelo, navajadas previas como respuesta paranoica a la cultura de la desconfianza. Ni rastro de lealtad, de coherencia, de objetividad ante las reglas no escritas. Un vacío inmenso para el bien común.

Restaurar o inventar la honestidad en los pactos contractuales y ejercerlos con formas alejadas del ventajismo se impone como valor imprescindible para que la ciudadanía pueda volver a confiar en la política y desaparezcan de ésta todos los que actualmente la utilizan como un medio de poder. Desgraciadamente, hoy han ido abandonando la política todos los que podían aportar algo al bien común, mientras ingresan en ella quienes buscan unas ventajas que nunca les brindaría la actividad laboral. Para ser más claros: hoy, la política es lo contrario de lo que debería ser. Si tienen alguna duda, pregúntenle a Pepiño Blanco.

La idea de "progreso" y las "formas cívicas" de hacer política habrían de ser una referencia insalvable contra los contenidos reaccionarios, y su síntesis la atmósfera transparente de la política.

Las ideologías liberal y de izquierdas no abarcan la complejidad del mundo por sí solas

Pero las ideologías no sólo se han desfigurado, también han perdido capacidad de comprender y abordar la complejidad del mundo actual. Por eso las dos grandes protagonistas del siglo XX, las de izquierdas y las liberales, ya no representan por sí mismas la mayor parte de los intereses y antagonismos que se dan en sociedades tan complejas como las del bienestar del siglo XXI.

Digámoslo de entrada: ni una ni otra podrían resolver por sí solas los grandes problemas de la humanidad. Si es que alguna vez pudieron hacerlo. Sin embargo, la simplicidad impuesta por su rivalidad en los últimos cien años ha dado forma a moldes intelectuales y políticos que hacen difícil pensar las cosas fuera de esos dos parámetros. Aunque de diferente manera. Por razones difíciles de comprender, aunque fáciles de explicar, la izquierda se ha considerado a sí misma moralmente superior a la ideología liberal. La intelectualidad ha tenido mucho que ver con ello. La ideología liberal, a su vez, se ha considerado a sí misma la garante de la libertad, al confundir el derecho a la propiedad con la libertad misma.

Una y otra, sin embargo, siguen siendo válidas; no así los subproductos ideológicos nacidos de cada una de ellas: el comunismo, en el caso de la izquierda, y el capitalismo darwinista, en el del liberalismo.

Esa superioridad moral de la izquierda ha monopolizado la idea de progreso, de ilustración, de justicia social, y de la misma libertad, entendida como fruto de la igualdad de oportunidades. Todo un despropósito, a juzgar por las huellas dejadas en su práctica comunista. Esta perversión ha sido y es posible por la inclinación, muy humana, de creer en las palabras. La marca de la tribu suele imponerse sobre la razón, y si la marca tiene solera el caparazón se vuelve tan duro que quienes se refugian en él es muy difícil que lo cuestionen. Hoy, en España, haga lo que haga, el PSOE tiene garantizado un 27% del electorado, y el PP un 24.

Ni un solo país gobernado por el comunismo ha respetado la idea ilustrada de progreso, de la cual nació aquél y por la cual justificaba su praxis. Ni un solo país gobernado por el comunismo ha respetado la libertad de pensamiento, ni la de expresión, ni la libertad política; y todo a costa de nada: el fracaso de sus planes económicos ha sumido en una igualitaria miseria a todos los que lo han padecido. Y lo peor, ha perseguido, encarcelado, humillado, esclavizado y eliminado a millones de personas. Un insoportable sufrimiento en nombre de ideales hermosos.

Con la retransmisión en directo de la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, se dejaba constancia empírica del fracaso histórico de esta ideología. El comunismo había quedado desenmascarado definitivamente; y sin embargo se negó a reconocerlo. Imbuido de no se sabe qué derecho de pernada moral, ha enterrado todo el lastre histórico que lo desautorizaba y se ha replicado en cualquier reivindicación nueva nacida de la existencia misma del propio Estado Democrático de Derecho, como el feminismo, el ecologismo, el indigenismo, la diversidad sexual, etcétera, pero ahora ya definitivamente disuelto tras el concepto general de "Izquierdas".

El control del poder por parte del comunismo solía venir precedido de buenas intenciones, pero a medida que se aposentaba en él y extendía su influencia a todos los estamentos sociales se convertía en totalitario.

Al contrario que el capitalismo: de la explotación laboral inhumana de sus inicios se fue adaptando a las presiones político-liberales de los Estados democráticos y a las sociales que los sindicatos obreros imponían, para acabar aceptando buena parte de la filosofía social de la izquierda (seguridad social pública y educación universal, seguro obrero, derecho al paro, jubilación garantizada, etcétera). Nunca cedió: toda conquista social fue arrancada a su pesar. Por eso en el Segundo y Tercer mundos, históricamente menos presionado por organizaciones de izquierdas, monopoliza mercados, esquilma materias primas, impone aranceles agrícolas en plena globalización e impide que sus productos agrarios sufran competencia, sin tener en cuenta el principio de reciprocidad.

Por el contrario, el pacto económico y la riqueza semicompartida en el Primer Mundo ha convertido en cómplices de sus métodos de producción a la mayoría social, aunque a la vez malgasta energía, contamina con desmesura, consume de forma no sostenible y, con las deslocalizaciones de los últimos tiempos, reduce los derechos laborales que tanto sufrimiento han costado a varias generaciones de trabajadores. No es nada extraño a su naturaleza: está en su esencia escatimar beneficios en cuanto las reglas del mercado laboral le son favorables.

El capitalismo tampoco ha respetado la idea de progreso, porque la entiende como una espiral constante e infinita de producción y explotación de recursos materiales, sin tener en cuenta la finitud del espacio y del tiempo, al menos para la medida de nuestras vidas y de las de las generaciones que nos son más próximas y consideramos propias.

En cualquier caso, el pulso entre uno y otro sistema se resolvió con el fin de la Guerra Fría a favor del capitalismo, al derrotar éste económicamente al comunismo. Sin embargo, la izquierda, al menos en España, sigue atribuyéndose la superioridad moral sobre el capitalismo, y éste, a pesar de haberse adaptado a muchas conquistas progresistas de la izquierda, sigue siendo presentando como el sistema más reaccionario del mundo.

¿Por qué estas paradojas? Especulemos: el espíritu del comunismo nació de un afán de justicia social; el del capitalismo, de la avaricia humana. El primero confió en la bondad de la naturaleza humana, el segundo alimentó su egoísmo. Paradójicamente, el egoísmo en la propiedad y la producción puede activar mecanismos de ambición y competencia que conduzcan a un mejor y mayor servicio para asegurar sus ganancias, y éstas, a su vez, llegar a muchas personas, mientras que la bondad, el altruismo y todas las virtudes buenistas del comunismo desactivan los mecanismos de la avaricia pero, por lo mismo, acaban con la riqueza. En ese camino, el primero se convirtió en dogmático y el segundo en pragmático.

El comunismo se justificó en sus principios morales de igualdad aunque fuera a costa de desactivar la creación de riqueza, mientras que el capitalismo renunció a parte de sus desmesurados beneficios: era más inteligente que un mayor número de ciudadanos tuviera capacidad económica, para que la rueda del sistema avanzara, que atrincherarse en beneficios obscenos que acabaran alentando revueltas sociales y revoluciones comunistas. He aquí la visión pragmática del capitalismo.

Paradójicamente, el triunfo del sistema liberal sobre el comunismo se ha realizado a costa de la progresiva asunción de principios morales de la izquierda, pragmatismo que pone de manifiesto que ha renunciado (¿?) a su naturaleza más depredadora para ser y seguir existiendo, mientras que la izquierda, acosada por la evidencia de su fracaso, ha renunciado a ser... para afirmarse en el seno del liberalismo a través de su huella social.

La combinación sincrética de ambos sistemas desembocó en un espacio de centroizquierda y ha tenido su éxito mayor en las socialdemocracias europeas, al compaginar la igualdad económica de la izquierda, la propiedad privada del capitalismo y la libertad política del liberalismo. El resultado han sido sociedades más ricas, justas y libres.

El espíritu reaccionario del XIX: el nacionalismo

Con ello no salvamos todos los escollos, sólo los más groseros. Como una maldición histórica, desde finales del siglo XIX se han sumado a los sectarismos estrictamente ideológicos los nacionalismos, esa especie de pseudoideología y pseudorreligión que ha pervertido aún más las formas, los contenidos y los fines de las ideologías.

Hoy, en España la obsesión por recuperar o inventar señas de identidad ha infectado por igual a izquierdas y derechas, y de ahí se han pervertido medios y fines de ambas. En ellos se concretan las tendencias más reaccionarias y mejor camufladas de la historia: manipular el pasado para secuestrar el presente, utilizar el territorio y las colectividades como fundamento de legitimidad allí donde se había conseguido universalizar la ley, relegar los derechos individuales del ciudadano y sacralizar los entes colectivos contrarios al bien común y a las reglas constitucionales establecidas, desenterrar "derechos históricos" abolidos definitivamente por los Estados Democráticos de Derecho, etcétera. Y todo para excluir en nombre de la construcción nacional.

En sólo 25 años, la aspiración por universalizar derechos y deberes, como el sistema único de sanidad pública, la educación universal y gratuita, la unidad de mercado, la lengua común, la unidad de la Agencia Tributaria, la igualdad de todos los españoles ante la ley, ha sido desprestigiada y convertida en sospechosa; y, por supuesto, sustituida por la superstición cantonalista más reaccionaria e inconsciente desde los reinos de taifas. Incluso la palabra España o la selección nacional de fútbol son combatidas con saña por ser símbolos constitucionales de la unidad de todos los españoles. En una palabra, han logrado que el Estado más antiguo de Europa se avergüence de serlo.

De pronto, tomas conciencia de que exponer lo sensato resulta violento y de que ocupa su lugar una liturgia de supersticiones nacionalistas románticas, todas ellas perfectamente inútiles, salvo por su capacidad excepcional para generar resentimiento. Los ejemplos son infinitos y casi siempre ridículos, pero no por eso se ven como tal. Es tanta ofuscación la suya en pro de la construcción nacional, que llegan a dar cobertura informativa a la noticia del derribo del último toro de Osborne en medio de un caos ferroviario, aéreo y eléctrico. O convierten el suicidio de Xirinacs en referencia ética de la lucha por la independencia. Ésa es la Cataluña empecinada en sus delirios de pueblo elegido, la que ocupa todas las instituciones locales y empieza a intoxicar a las del resto de España.

El legítimo derecho de las partes a ser frente al todo se ha convertido en un salvoconducto destructivo contra éste. Es tarea de una generación plantarse, levantar la cabeza y sacudirse de encima esta estúpida huida hacia ninguna parte.

Izquierda liberal: la Tercera España

Decíamos hace un instante: ¿por qué seguir sosteniendo la existencia de partidos de izquierdas y liberales? Y le dábamos sentido no sólo porque es un imperativo democrático la diversidad ideológica, sino porque su proceso dialéctico puede ser la solución para muchos problemas enquistados históricamente. Viene de largo; decía Pablo Iglesias: "Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo".

Si aplicamos esta filosofía a la España actual, podría ser una oportunidad para superar el sectarismo de ambas Españas y, de paso, sintetizarlas en una sincrética Tercera España llena de contrastes, pero ninguno excluyente. Tarea ciclópea, porque la dificultad no está en diseñar nuevos fines o abrir caminos para alcanzarlos, sino en convivir con hábitos históricos incapaces de salir de ese laberinto de trincheras.

Y es que la derecha española es muy liberal en economía, pero su liberalismo político sólo es coyuntural y su liberalismo moral, nulo. El progreso entendido como el horizonte de libertad que habíamos definido antes es sistemáticamente combatido por el tradicionalismo católico más rancio. Da lo mismo que sean los derechos de los homosexuales, el derecho a una muerte digna, la investigación con células madre, el control de la natalidad, la educación para la ciudadanía, el aborto, la autonomía personal en las costumbres sexuales, la utilización de los impuestos como instrumento social para una mayor igualdad de oportunidades materiales: todo, todo lo que ponga en cuestión la moral vaticana y los privilegios de la derecha más retrógrada es sistemáticamente combatido. En esa mentalidad no hay "progreso" democrático, sólo vetusta voluntad reaccionaria. Por el contrario, la poca o nula capacidad liberal de la izquierda en economía se compensa con una mentalidad abierta en el liberalismo moral.

Compaginar el liberalismo moral y la justicia distributiva de la izquierda con la capacidad productiva y la libertad individual del liberalismo serían pilares básicos de esa Tercera España. Y el proyecto político para llevarlo a cabo bien podría ser liderado por Rosa Díez en un partido único para toda España nacido de la fusión y disolución de Ciudadanos, Plataforma Pro y cualesquiera otros grupos que compartan la idea de progreso precisada por Fernando Savater.


ANTONIO ROBLES, vocal secretario del Grupo Parlamentario de Ciutadans en el Parlamento autonómico catalán.

antoniorobles1789@hotmail.com

Izquierda Liberal

Socialistas, 2 - PP, 1

Finalmente, los montes parieron un ratón gordote y mofletudo, con bigotazos y larga cola: otro partido socialista, más socialista que el socialista pero con un programa en muchos puntos sospechosamente parecido al del PP, como observa Gotzone Mora, quien, sin embargo, continúa en su partido de siempre, el PSOE, para asombro de propios y extraños. No se entiende que alguien diga que el PP tiene razón y siga siendo militante socialista. Ella sabrá.

Cuando escribo estas líneas, la nueva tendencia no tiene nombre institucional: ha pasado, en unos días, de ser el partido de Savater a ser el partido de Rosa Díez. Y, mal que le pese al hombre, vistos sus esfuerzos, no es el partido de Martínez Gorriarán.

Dice Savater: "No es el partido de Rosa Díez, ni el mío ni el de nadie. El papel de Rosa, igual que el mío, es servir de banderín de enganche que oriente hacia dónde vamos a ir". Con nombre o sin él, en espera de bautismo, supongo que en Moncloa deben de estar frotándose las manos: por un lado, don Manuel Fraga, a quien siempre le interesaron más los éxitos que los contenidos, gallardoneando y, por tanto, haciendo campaña contra Rajoy; por otro, el Nuevo Partido, provisionalmente NP, abocado a recoger esos votos que, de no ir al PSOE, irían al PP si no fuera por este salvavidas de aparición tan oportuna.

No hay que sorprenderse: Savater dijo con claridad hace un tiempo que lo suyo era principalmente oponerse a la derecha, que él, pese a sus abundantes lecturas y constataciones de visu de la realidad (¡ocho años de gobierno!), sigue imaginando inquisitorial. Y lo ratifica ahora, afirmando que los ejes del NP son "el progresismo y la unidad" (quiero creer que se trata de la unidad de la nación española, aunque ésos son términos excesivamente fuertes para una parte de su clientela potencial).

Pero hay que preocuparse a la hora del recuento, porque no sólo van a quitar votos al PP, sino que, con su discurso de reconstrucción de la izquierda, van a conseguir que acudan a las urnas los que no pensaban hacerlo, y que una parte del caudal de Izquierda Unida, mucho menos menguado hasta ahora de lo que se quiere ver, se decante por el NP. Bien mirado, se trata de la misma táctica que llevó al Gobierno a la Pantera Rosa en 2004: que voten los que habitualmente no votan.

Si se hubieran puesto de acuerdo con el NP, no les habría salido mejor a los de Ferraz. Suponiendo que no se hayan puesto de acuerdo. Puede estar tranquila Rosa Díez: serán sólo unos meses sin los ingresos propios de su acta de eurodiputada, enseguida tendrá los de la Carrera de San Jerónimo.

En su página editorial, ABC sostenía el 30 de agosto pasado:

Obviamente, será un partido de izquierda, aunque el PSOE tratará de presentarlo como una filial del PP, pasando por encima de la consideración debida a intelectuales y políticos que, como los citados, tienen acreditada una militancia mucho más coherente y solvente que la de aquellos que, cómodamente instalados en su mediocridad pasada, presente y futura, ahora cargan contra ellos desde las filas socialistas. Por tanto, aquellos ciudadanos españoles que por ser de izquierdas no votan al PP y por sentirse ante todo españoles no secundan la política sin principios de Rodríguez Zapatero, pueden contar en el futuro con una nueva formación que responda a sus exigencias de alternativas.

Es en este contexto donde el nuevo partido tiene asegurada su viabilidad, en el caladero de los múltiples ciudadanos de izquierda que se sienten engañados y hastiados por Zapatero y que quieren una política de izquierda y nacional. Por eso no es extraño que algunas de las propuestas que ya se conocen de esta nueva formación –que debe evitar ser una ilusión efímera– tengan un carácter integrador y sin adscripción ideológica: reforma constitucional para la defensa del Estado, cambio en la legislación electoral para evitar el sobrepeso parlamentario de las minorías nacionalistas y política de unidad y firmeza frente a ETA.

La coincidencia de estas propuestas con las del PP no hace sino confirmar que derecha e izquierda aún tienen amplios terrenos de consenso en lo fundamental y que es el actual PSOE el que ha decidido jugar en las canchas embarradas de los nacionalismos.


Yo creo que la exposición es muy precisa: el exultante y robusto ratón recién parido es de izquierda pero pondrá el acento en aquellas cosas que todos los partidos de Estado tienen en común, es decir la nación, aunque el editorialista se vaya por las ramas del eufemismo al escribir "terrenos de consenso en lo fundamental". Son como el PSOE, pero, en principio, no quieren hablar con ETA ni con ERC.

El problema es que, así como el editorialista de ABC elude la palabra "nación", también la eludirán los miembros del NP, empezando por Savater, quien declaró sin ambages hace un tiempo: "España me la suda". Y si ahora saliera a decir lo contrario, todo el mundo le recordaría la infausta frase, de la que no se retractó en su día, pese a la polvareda que levantó. Pero es cierto que hay un enorme número de votantes a los que eso no les perturba (hasta cabría decir que les perturba más la palabra España) y que se conforman con que los nacionalistas continúen en el lugar en que han estado hasta Zapatero. El lugar de Pujol, aunque haya sido gracias a Pujol que ERC creció y se multiplicó. O el lugar del PNV, aunque haya recogido las nueces de los que sacudían el árbol, es decir, ETA.

Hay un enorme número de votantes buenistas que no se han dado cuenta de que los nacionalistas son insaciables (Azaña dixit). Fraga, también en esto más amigo del éxito que del contenido, crió con su política lingüística pujolista a los cachorros del lamentable BNG, ese partido que despide a un bombero que sabe apagar fuegos porque no habla gallego. (Un recuerdo curioso: en los primeros tiempos de los socialistas catalanes en el Ayuntamiento de Barcelona, el jefe de bomberos de la ciudad era un argentino, contratado por experto en incendios, como era debido; ahora, eso sería inconcebible).

Los del NP hablan de reforma de la ley electoral para evitar que los partidos nacionalistas estén sobrerrepresentados en el Congreso. Es un asunto espinoso, que el PP seguramente (quiero creerlo) habrá estudiado seriamente. Pongamos el ejemplo de Cataluña, reduciendo a sus números reales a CiU y ERC. El PP continuaría allí en la misma situación que ahora: entre el 12 y el 15%. Pero el PSC sumaría una cantidad inconveniente de escaños. Dudo que sea un buen negocio para el PP. Y mucho me temo que otro tanto sucedería en el País Vasco, donde quizás el PSOE no creciera, pero donde una cifra importante de votos podría ir al NP, que después de todo es de ahí.

Y en este punto hay que atender a lo que señalaba hace unos días en estas mismas páginas José María Marco: el NP, como Ciutadans en su día, nace de un lobby regional. Vasco. Como yo cometí el error de promover el partido catalán, sobre todo a la vista de los déficits del PP de Cataluña, con Piqué al frente, en lo tocante al nacionalismo puedo hablar por experiencia: ningún partido de ámbito regional está, por definición, enteramente libre del virus regionalista. Vean ustedes, si no, el caso de UPN.

Pienso que sería excelente que PNV, EA, ERC, CiU y demás formaciones locales tuviesen exactamente los diputados que les corresponden por sus electores, para no forzar a los dos grandes partidos nacionales a negociaciones miserables de la especie de las de Navarra. Y para no obligar así a los demás españoles a depender de los reclamos de unos cuantos catalanes, vascos, navarros o gallegos empeñados en hablar en nombre de todos sus paisanos. Pero también pienso que esa reforma debe ser consensuada, debe ser tejida con mimbres muy parecidos a los de la Constitución, una vez demostrado lo pernicioso de la ingenuidad ante los nacionalismos de los hombres del 78.

¿Es posible consensuar algo así con Zapatero en el poder? Desde luego que no, y eso lo saben los del NP perfectamente. Por eso lanzan una consigna inocua por su propia enormidad, al mejor estilo extraparlamentario, para dejar fuera de juego al PP, que guarda la debida prudencia al respecto y que, por mucho compromiso programático que asuma sobre esa reforma, sabe que no es para la próxima legislatura.

La reforma de la ley electoral es una necesidad, pero es estructural y, por lo tanto, de largo plazo. Y es la única cosa definida que les he oído a los del NP, que por lo demás siguen siendo socialistas. Antes de plantearla, hay que volver a meter al león nacionalista en la jaula. Y para eso hay que liquidar al que le abrió la puerta, al que agitó el árbol, como decía Arzalluz, para que ellos recogieran las nueces. Lo primero, pues, es acabar con ETA, con esta ETA engordada por la irresponsabilidad y la mala leche del presidente. Y a eso no ayuda el NP.


HORACIO VÁZQUEZ-RIAL.
vazquez-rial@telefonica.net

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sábado, 1 de septiembre de 2007

La FERE, Losantos y el más puro liberalismo


"No hace mucho, en el Consejo Escolar de Madrid, el representante de la FERE me criticó por defender el cheque escolar y dijo que el concierto garantizaba la estabilidad y los puestos de trabajo (tipo astilleros, imagino)"

Fuimos ocho las organizaciones convocantes de la manifestación educativa del 12 de noviembre de hace ya dos años. Entre ellas no estaba la FERE, que se adhirió en el último momento para desmarcarse del grupo convocante desde la misma rueda de prensa que dimos en el Palacio de la Moncloa, en la cual aclararon a la prensa que la FERE no se unía a nosotros en la petición de dimisión de la ministra.

Me he reunido muchas veces con la FERE y estoy convencido de que ninguno de sus dirigentes tendría reparo en admitir que los colegios concertados lo tienen más fácil en las comunidades autónomas gobernadas por el PP que en las gobernadas por el PSOE. La escuela concertada depende de la voluntad política para poder funcionar. El concierto educativo consiste en que el centro privado sea parte del servicio público, en el sentido de que ni elige a sus alumnos –éstos son asignados por una Comisión municipal– ni tiene derecho a cobrar a las familias cantidad alguna; sólo su ideario moral o religioso y la autonomía en la selección del profesorado lo diferencia de una escuela pública. O al menos esa es la idea, pues, como bien sabe la FERE, ese dinero no es suficiente y tienen que cobrar a las familias para poder mantenerse, eso sí, siempre bordeando la Ley. Por eso los colegios concertados están sujetos al poder político.

No hace mucho, en el Consejo Escolar de Madrid, el representante de la FERE me criticó por defender el cheque escolar y dijo que el concierto garantizaba la estabilidad y los puestos de trabajo (tipo astilleros, imagino). ¿Acaso se basa el libre mercado –o la libre elección de centro– en garantizar la estabilidad y los puestos de trabajo a quienes pretenden dar un servicio a la sociedad? ¿No se basa más bien en que sean las preferencias de la sociedad las que determinen qué servicios sobreviven y cuáles no? Así sucede, al menos, con la alimentación, ¿por qué no con la enseñanza? Estoy convencido de que la inmensa mayoría de las familias católicas que van a centros FERE preferirían poder tener en sus manos el cheque escolar para, con él en la mano, buscarse la vida sin pasar por la Comisión de Escolarización y el concejal de turno.

Al final va a tener razón la FERE: su problema no es la Educación para la ciudadanía ni mucho menos depender del Gobierno de turno cada dos años. Su problema es, según dicen en una carta remitida a la Conferencia Episcopal (y al ABC), Federico Jiménez Losantos. Resulta que el locutor ha pecado de, cito textualmente, defender "el más puro liberalismo", lo cual, a juicio de la FERE, atenta contra la libertad de enseñanza. Es decir, que la Educación para la ciudadanía no atenta contra la libertad de enseñanza, la imposición lingüística que defendió hace poco la FERE gallega no atenta contra la libertad de enseñanza, pero el liberalismo y la COPE resultan letales. Qué raro ¿no? Y ¿qué dice la FERE de Rajoy? ¿No dijo Rajoy en la COPE que el cheque escolar era la garantía de la total libertad? Igual hasta tienen razón en la FERE y deben temer al liberalismo. ¿Por qué no lo comprobamos?

Es fácil: ¡Cheque escolar, cheque escolar, cheque escolar!

Álvaro Vermoet Hidalgo, presidente de la Unión Democrática de Estudiantes y consejero del Consejo Escolar del Estado y del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid.

La FERE, contra la libertad de expresión


Jiménez Losantos es desde hace mucho el azote mayor de los progres y libertidicas de España. Como lo que dice es casi siempre verdad y lo que ellos dicen casi siempre es mentira, no pueden rebatirle. Entonces, de acuerdo con su carácter, recurren a la presión mafiosa, al chantaje sobre el Episcopado para que silencie su voz, como en otro tiempo consiguieron a través de Polanco y de Mario Conde. Y así ellos, los mayores injuriadores y calumniadores desde la transición, se rasgan las vestiduras: "¡Federico nos insulta! ¡Cómo puede tolerar eso una emisora de los obispos!". Nada enfurece más a los mafiosos que verse tratados sin el debido respeto.Y esos ateos cañís, enemigos jurados de la Iglesia, se permiten aleccionar a los obispos sobre la sana doctrina: "Deben ustedes acallar a Federico, porque no solo es agnóstico, es que Jesucristo se escandalizaría de oírle". Detrás de las protestas y lecciones, la maza, apenas disimulada: si los obispos no entran en razón, el gobierno utilizará el poder y los fondos públicos, el dinero de todos que él cree suyo, para apretar las clavijas a la Iglesia.

Al coro liberticida se ha sumado la FERE-CECA (Federación de Religiosos de la Enseñanza), manifestando a los obispos su "profunda desazón y malestar" por ciertas "palabras ofensivas" proferidas contra ella por Federico con motivo de la Educación contra la Ciudadanía. Pero el problema de fondo no es ninguna palabra ofensiva, sino la actitud acomodaticia de la FERE ante las iniciativas antidemocráticas, separatistas y en el fondo antirreligiosas del gobierno y las autonomías. Cierto que la FERE tiene mucho que defender, ha creado un cierto contrapeso a la enseñanza antirreligiosa oficial, y debe tener en cuenta los chantajes del gobierno, pero es que en gran parte está de acuerdo con él. No se opondrá a dicha educación porque, en apariencia, cree que ella, aunque promovida por un partido anticonstitucional, corrupto y proterrorista, puede ser adaptada a una concepción "correcta" o "cristiana" de la ciudadanía. Sin embargo basta observar cómo la FERE coopera, repito, en la campaña "Silencien a Federico", para entender qué clase de educación ciudadana promueve: empieza por atacar la libertad de expresión, base de la democracia, en lugar de responder con argumentos.

De hecho, la educación contra la ciudadanía existe desde hace muchos años, de forma difusa, en todos los textos escolares que conozco, de geografía, historia o ética, sin excluir los de la Iglesia. También en los con frecuencia pesados y pueriles textos de Religión, cuyas enseñanzas a duras penas difieren de los tópicos progres, y siguen extraídas en gran medida del marxismo patafísico de la Teología de la Liberación, todavía tan presente en la Iglesia española.

He constatado a menudo una gran aversión a Jiménez Losantos en medios católicos, no en todos. En unos, por puro integrismo, en otros por progresismo desatado. Unos y otros con un fondo común: detestan la libertad de expresión, y aun más la claridad expresiva.

Pío Moa
Libertad Digital, 01-09-2007

viernes, 31 de agosto de 2007

Basta ya de bromas

"Rosa Díez y sus amigos se convierten en la mejor forma de evitar que el PP avance. En aliados del PSOE."

Existe un mandato relacionado con los progresistas, y es que cuando un progresista empieza a arrepentirse de su progresismo no hay que criticarlo, sino animarlo y acogerlo.

Nunca he estado muy de acuerdo con esta prescripción y menos ahora, cuando unos cuantos progresistas han decidido, al parecer, descolgarse del PSOE.

Eso sí, mejor no hablar del pasado de cada cual. Por eso, ciñéndonos al presente, en mi opinión la creación de un nuevo partido político para unas elecciones que como mucho se van a celebrar dentro de siete meses es una broma. De mal gusto, además.

Por una parte, Rosa Díez y otros compañeros que vienen viviendo del cuento de la izquierda desde hace muchos años van a quitar votos al PP. Como estos señoritos no pueden ser de derechas, es decir del PP, del único partido que defiende la Constitución y la nación española, van a captar para una supuesta nueva izquierda, otra vez virgen y mártir, los pocos votos que a lo mejor, con un poco de suerte, hubiera obtenido el PP de algún votante socialista capaz de recapacitar, pensar y actuar por su cuenta.

El tabú ideológico, deducido de un problema existencial relacionado con que estos progresistas suelen ser políticos, funcionarios o ricos de familia, es decir han vivido siempre del dinero de los demás, tendrá consecuencias electorales. Rosa Díez y sus amigos se convierten en la mejor forma de evitar que el PP avance. En aliados del PSOE. Como entre sus filas se cuentan eminentes intelectuales, supongo que por lo menos el filósofo oficial, aquel que ha pasado a los anales de la ética y la metafísica por su sofisticada formulación de que "España me la suda", habrá medido las consecuencias de sus actos. Saben, y muy bien, a lo que están contribuyendo.

Por otra parte, el intento de presentarse como partido bisagra alternativo a los nacionalismos al mismo tiempo que se propone una reforma constitucional que evite que los nacionalismos sean partidos bisagra suena un poco... raro.

Una de las muchas consecuencias perversas del diseño electoral e institucional español es el surgimiento de lobbies, en particular lobbies regionalistas, vascos y catalanes, que parecen convencidos de que tienen el derecho a monopolizar la vida pública nacional, mientras que los demás, los que somos españoles sin más, tenemos la obligación de escucharlos y atenderlos. Que los escuchen en su pueblo. Basta ya de bromas.

José María Marco
Libertad Digital, 31-08-2007

Rosa Díez y la causa de la libertad


"¿Qué razón de peso hay para que, en las actuales circunstancias, una persona como Rosa Díez no pueda compartir lista electoral con una persona como María San Gil?"

No por previsible resulta menos destacable la decisión de la histórica dirigente socialista Rosa Díez de abandonar definitivamente el PSOE y su escaño como eurodiputada, tras sus fuertes y públicas discrepancias con la deriva nacionalista y la política de apaciguamiento con el terrorismo llevada a cabo por el gobierno de Zapatero.

Rosa Díez es un referente moral y político de la lucha por la libertad y contra el terrorismo a quien hoy ex compañeros suyos como Rodolfo Ares han tenido la desfachatez de reprocharle una supuesta "falta de coherencia personal y política".

Lo cierto es que ha sido precisamente por no tener que sacrificar unos principios y unos compromisos de firmeza antiterrorista y de lealtad constitucional a los que ha dedicado su vida –y por los que muchos de sus compañeros han sido asesinados–, por los que Díez ha decidido, precisamente, abandonar el partido en el que ha militado durante treinta años. Son los mismos principios que tienen en común los principales partidos en los países de nuestro entorno, pero a los que el Gobierno de Zapatero no ha importado dejar en el estacada con tal hacer un frente común contra el principal partido de la oposición.

Con todo, si coherente es la decisión de Rosa Díez de abandonar el PSOE, harina de otro costal supone su decisión de impulsar un nuevo partido junto a Fernando Savater y asociado a la Plataforma Basta Ya. Y no, desde luego, porque desde la izquierda no pueda y deba haber un partido que también abandere la cohesión nacional y la lucha contra el terrorismo desde el Estado de Derecho, sino porque, en términos de utilidad, y también apelando a esos mismos principios, lograr ese objetivo sería mucho más factible con un cambio de dirección en el PSOE a través de una victoria lo más amplia posible del PP.

Con el PSOE y el Gobierno de Zapatero, lo que está en juego en España, en general, y en el País Vasco, en particular, hace absolutamente irrelevante las diferencias entre esa "izquierda" que quiere representar Rosa Diez y esa "derecha" que representa el PP. ¿Qué razón de peso hay para que, en las actuales circunstancias, una persona como Rosa Díez no pueda compartir lista electoral con una persona como María San Gil?

Editorial de Libertad Digital, 31-08-2007

Nuevos partidos

"Tanto Ciudadanos como Basta Ya reflejan esa necesidad de relevar a los viejos partidos, y, desde luego, sería magnífico que salieran adelante como depuración y regeneración de la izquierda."

¿A quién quitará votos Rosa Díez? No parece la forma adecuada de plantear la cuestión. ¿El PP es la única alternativa al PSOE? Solo de manera formal, en realidad no es alternativa. Para saber lo que hará solo hay que ver lo que ha hecho en la oposición.
El terrorismo nacionalista vasco (TNV) ha sido la piedra de toque de los partidos y los políticos desde la transición, y, salvo, en parte, el PP de Aznar, todos han demostrado su escasa valía, que actualmente ha llegado a la ruina. PP y PSOE han naufragado ideológica y políticamente, como la DC y el PCI en Italia.

¿Entonces? Harían falta otros partidos, que empezaran por sacar la experiencia histórica de estos treinta años y no solo expresasen descontento por lo que pasa y ansias de llenar algún hueco electoral. ¿Van a surgir? No parece probable. Tanto Ciudadanos como Basta Ya reflejan esa necesidad de relevar a los viejos partidos, y, desde luego, sería magnífico que salieran adelante como depuración y regeneración de la izquierda, pero no se les aprecia suficiente impulso ni claridad. Y en la derecha no se ve nada, sencillamente.

Con la subida de Zapo y su pandilla al poder hemos asistido a un proceso de sustitución del espíritu democrático de la transición por los viejos mitos guerracivilistas; un proceso de auge de los partidos separatistas y de recuperación política (no solo política) del terrorismo. La putrefacción del país y de la democracia continuará, por tanto, lo mismo con el PSOE que con el PP.

Muchos países, España desde luego, han padecido largos procesos de ese tipo.

En Una historia chocante he intentado extraer la experiencia de estos años. Se trata de un simple esbozo, discutible por demás. Pero, obsérvese: nadie parece sentir necesidad de discutir sobre ello.

Comente este artículo en el Blog de Pío Moa, "Presente y Pasado"

Pío Moa
Libertad Digital, 31-08-2007

El carné


Desengáñense, no seguirá sus pasos nadie. Y "nadie" significa nadie. No escribo a humo de pajas. Sé muy bien lo que digo. Conozco perfectamente lo que ocurre cuando algún enajenado decide marcharse de la Secta. Lo sé porque yo mismo lo hice en su día. Sí, en su día. Casualidades de la vida: justo un 30 de agosto de hace veinte años me dio por tirar el carné del PSC en un contenedor de basura del Paseo de San Juan de Barcelona.

¿Tienen curiosidad por saber lo que ocurre después? Pues se lo contaré: no pasa nada. Y "nada" también significa nada. De repente, el teléfono no vuelve a sonar. Los amigos del alma de tantas noches de vino y rosas, súbitamente, extravían la agenda en la que tenían apuntado el número. Aquellas voces cotidianas, familiares, nunca más vuelven a emerger al otro lado del hilo. Y "nunca más" también significa nunca más. Es así como uno comienza a descubrir el significado de ese sagrado principio constitucional que se conoce por "libertad de movimientos". Porque, a partir de ese mismo instante, se abren las grandes alamedas y ya no se otean más que espacios llenos de nada alrededor.

La gente se aparta con suma prudencia, respetando escrupulosamente las distancias de seguridad con tu sombra cuando teme tropezarse con ella por la calle. Ni siquiera es necesaria ninguna de esas costosísimas campañas que organiza la Dirección General de Tráfico. Pues, de forma espontánea, se obra el milagro y todo tu mundo, que para ti es todo el mundo, comienza a obedecer con celo exquisito las normas que ordena el Código de la Circulación. Entonces es cuando se empieza a sentir por primera vez el frío. Porque en las largas rutas solitarias siempre hace frío. Mucho frío. Un frío que, poco a poco, te va calando los huesos hasta el tuétano de la hipoteca. Un frío gélido que, como en el poema de Gil de Biedma, enseña a comprender de golpe que la vida iba en serio.

Desengáñense, un partido, cualquier partido, no es más que el híbrido perfecto entre una ETT y la pista central de un canódromo. Ahora mismo, mientras leo el cándido titular de Libertad Digital –"Rosa Díez agrava la mayor crisis del PSOE desde Suresnes"–, recuerdo a G. casi con ternura. G. fue el único que se arriesgó a dirigirme la palabra cuando me los tropecé a todos, con sus banderitas rojas y sus puños en alto, en aquella manifestación de homenaje a Salvador Allende. "¿Qué va a ser de ti fuera del partido? ¿Te has vuelto loco?". Quién sabe, igual hasta tenía razón.

Que los dioses del camino te sean propicios, Rosa, porque lo tendrás que recorrer sola.

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
Libertad Digital, 31-08-2007

Otras rosas socialistas


"Rosa Díez no podía respirar en semejante vertedero, y no concibo intenciones ocultas en quien ha dedicado todas sus energías a denunciar la indignidad de los atajos "antiterroristas", que, por ser atajos, siempre acaban perdiendo el prefijo."

Claveles y puños aparte, los socialistas también cultivan rosas. Algunas tan espinosas como la Regás, riega que regarás. La izquierda ha regado generosamente, para su desgracia y para la de Ptolomeo, ese tipo de flores carnívoras porque desde que llegó Rodríguez y mandó a parar, ser de izquierdas no quiere decir nada. Apenas un furor sectario y una defensa del prejuicio y la prebenda a coces y mordiscos. Otras flores, como Rosa Díez, se agostan en el rosal de la nada.

Se ha marchado del PSOE pero no de la izquierda, y carece de sentido criticarla por lo segundo; el ropaje sectario le cae mejor a ellos, no vayamos a olvidarlo. Justamente por ser progre, el partido que impulsa Savater marcará distancias insalvables con el PP en asuntos con un común denominador: el alcance del papel del Estado. En la educación, en la economía, en la cultura, en lo que sea.

Y va a coincidir con el PP en aquello sin lo cual una nación está condenada a desaparecer: su propia conciencia, plasmada en una unidad soberana y en una comunidad de individuos, elementos que sólo un nacionalista periférico puede denunciar como "nacionalismo español", pues apuntan en sentido contrario al nacionalismo: libertad individual frente a derechos colectivos, razón ilustrada frente a irracionalidad romántica, igualdad ante la ley frente a privilegios (leyes privadas, como el reciente y ruidoso estatuto catalán).

Ojalá más partidos coincidieran en estas coordenadas, que son superiores y anteriores a perfiles ideológicos como conservadurismo, liberalismo o socialdemocracia. Fascistas y comunistas no entran en el cuadro. Ni en ningún sitio, por otra parte. Tampoco entran, por definición, los nacionalistas, madre de un problema cuya solícita niñera es un PSOE que ha perdido lo único digno que le quedaba: la defensa de la unidad de España.

De esa pérdida calculada vienen estos lodos, de su abrazo obsceno al separatismo filoterrorista y del guiño más obsceno aún al simple terrorismo. Rosa Díez no podía respirar en semejante vertedero, y no concibo intenciones ocultas en quien ha dedicado todas sus energías a denunciar la indignidad de los atajos "antiterroristas", que, por ser atajos, siempre acaban perdiendo el prefijo.

No creo que con esto el PP tenga nada que temer, y sí mucho que celebrar. Principalmente, que se acabó la estupidez de identificar España con derecha. Y que mientras Blanco magnifica anecdóticas fisuras en el PP, a la izquierda le nace la Tercera Vía. O sea, que el PSOE se está cayendo a pedazos.

Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
Libertad Digital, 31-08-2007

Gotzone Mora critica a Díez por debilitar la "única alternativa constitucional" a Zapatero


"VA A QUITAR EL VOTO AL PP", OPINA LA OTRA DISIDENTE SOCIALISTA

La disidencia de Rosa Díez provoca división de opiniones. Otra socialista histórica, Gotzone Mora, igualmente disidente dentro del PSOE, ha sido de las primeras en criticar la decisión y alertar con que puede acabar restando apoyo electoral al PP, el único partido, a su juicio, capaz de garantizar la pervivencia de la España constitucional. Mora ha intervenido en La Mañana de COPE –al igual que lo hiciera el pasado miércoles en otro programa de ese canal, La Linterna– para señalar que el nuevo partido que surja de Basta Ya "va a quitar el voto al PP", y no tanto al PSOE y a sus aliados nacionalistas.

(Libertad Digital) La ex concejal del PSOE en Guecho ha criticado la decisión de su antigua compañera en el PSOE. Rosa Díez, de abandonar el partido y sumarse al proyecto de Fernando Savater y Carlos Gorriarán de un nuevo partido poítico.

Para Gotzone Mora, "este tipo de andadura impide que la democracia se manifieste en todo su valor", ha señalado en el matinal de COPE.

Mora opina que el nuevo partido político no provocará la regeneración del PSOE, como pretenden, sino que dañará las expectativas electorales del PP, "el único" que, a su juicio, hoy garantiza la pervivencia de la unidad constitucional de España.

"Se lo dije hace mucho tiempo" a Rosa Díez, ha revelado Gotzone Mora.

"Para mí, se han aprovechado de la plataforma Basta Ya, en la que yo estuve antes que Rosa Díez y que nació como expresión de la ciudadanía frente al nacionalismo obligatorio, se han aprovechado de ese movimiento para formar un nuevo partido que va a quitar el voto al PP".

Mora no se explica cómo "existiendo ya un partido que defiende la España constitucional como alternativa a la deriva del PSOE, un partido como el PP que es el único que puede gobernar, Rosa Díez no lo apoya y decide sumarse a una plataforma incierta cuyos impulsores no han dudado en apoyar al mismo Zapatero al que ahora critican", ha comentado.

Gotzone Mora cree que Rosa Díez "ha tirado hacia delante y tendrá que dar cuentas a los ciudadanos en el futuro". A su juicio, Díez debería haber resistido en las filas socialistas y continuar con su disidencia desde dentro, algo que, para Gotzone Mora, habría sido verdaderamente útil a la regeneración democrática del PSOE.

"Claro que es duro estar dentro, que me lo digan a mí, pero es la única forma de que el PSOE y el PP vuelvan a estar de acuerdo en lo fundamental para España", ha declarado al mismo canal de radio.

Libertad Digital, 31-08-2007

El puño pierde la rosa

Hotel Ercilla, Bilbao, 30 de agosto de 2007, a las 12:00 horas. Palabras de Rosa Díez anunciando su baja en el Partido Socialista Obrero Español:

Quiero anunciarles mi decisión de darme de baja en el Partido Socialista Obrero español. Así mismo les comunico que he renunciado a mi escaño como Parlamentaria española en el Parlamento Europeo. De ambas decisiones he dado cuenta a través de carta certificada en la mañana de ayer al Secretario General del Partido Socialista Obrero Español y a la Junta Electoral Central. La misma comunicación ha sido remitida al Presidente del Parlamento Europeo.

He tomado la decisión de darme de baja en el Partido Socialista Obrero Español para poder defender con más libertad y mayor eficacia las ideas que me llevaron hace más de treinta años a militar en ese partido.

Siempre he considerado que los partidos políticos han de ser instrumentos al servicio de los ciudadanos. Los partidos políticos no son propiedad de sus dirigentes; ni tan siquiera de sus afiliados. Sin los ciudadanos que confían en nosotros cuando nos dan su voto no seríamos nada. Por eso siempre he pensado que un cargo público se debe, sobre todo, a los ciudadanos a los que representa. Los partidos políticos hacen las listas, designan los candidatos. Pero los diputados, senadores o concejales los eligen los ciudadanos.

Los ciudadanos no dan a los políticos un cheque en blanco. Los ciudadanos delegan en nosotros para que defendamos aquello con lo que nos hemos comprometido al pedirles su voto. Por eso siempre he creído que por encima de la disciplina partidaria está el compromiso con los ciudadanos. Lo bueno sería no tener que elegir entre la disciplina del partido y el compromiso con los ciudadanos; pero si hay que elegir porque ambos mandatos no son compatibles, los ciudadanos son lo primero. Por eso he defendido con mis mejores argumentos las cosas que creo que hay que hacer; y he criticado aquellas que se hacían y que yo no compartía. Nunca he desacreditado personalmente a nadie; nunca he juzgado intenciones. Siempre he argumentado, con respeto pero sin tapujos, cada una de las decisiones políticas sobre las que ha creído que tenía que opinar. Los ciudadanos tienen derecho a saber lo que piensan sus representantes durante todo el tiempo, no sólo cada cuatro años cuando les llaman a votar.

Durante mucho tiempo he creído que era posible defender mi posición, --que no es otra que aquella con la que el Partido Socialista Obrero Español se presentó a las últimas elecciones generales y la que se recoge el programa electoral y de gobierno--, desde dentro de las filas del Partido Socialista y desde mi escaño de Parlamentaria Europea. Hace ya tiempo que comprendí que en lo orgánico no había nada que hacer. Pero seguí creyendo que mantener un discurso político público podía facilitar un debate que provocara una reorientación de la política del Partido Socialista, en temas de tanta importancia como la política antiterrorista o el modelo de Estado. Nunca me han importado las dificultades, ni en estos tres últimos años ni en los anteriores. Pero he llegado a la conclusión de que tampoco por ahí hay nada que hacer. Si el discurso político no contribuye a condicionar las políticas, deja de ser práctico. Y cuando se llega a esa conclusión, quien quiera seguir comprometida con las ideas y que su trabajo sirva para algo, ha de dar un paso adelante. Eso es lo que yo hago hoy.

Así que me voy para ser más libre y para ser más eficaz desde la perspectiva de los ciudadanos. Sobre todo para ser más eficaz; yo seguiría soportando los problemas, las tensiones y la falta de libertad si creyera que eso iba a contribuir a que se produjera un debate racional. De la misma manera que sigo haciendo política y viviendo en Euskadi a pesar de las dificultades: porque creo que lo práctico, lo que más nos va a ayudar a ganar, es quedarnos aquí. Al menos mientras podamos.

Pero eso les digo que he llegado a la conclusión de que para poder seguir defendiendo estas mismas ideas por las que me afilié al PSOE y para las que pedí el voto a los ciudadanos lo que tengo que hacer es irme del Partido Socialista. Y eso es lo que he hecho.

No quiero que nadie se equivoque. Para mí no ha sido una decisión fácil. Llevo toda la vida militando en él. Soy hija de socialistas. Y tengo un enorme respeto a toda su historia. Un partido no es una dirección, o las sucesivas direcciones que éste ha tenido y tendrá en el futuro. El Partido Socialista está hecho de su historia centenaria, está hecho de los sacrificios de muchos hombres y mujeres anónimos que en su nombre defendieron las ideas de la libertad, la solidaridad y el progreso. Y yo me siento orgullosa de haber formado parte durante más de treinta años de esa familia de hombres y mujeres buenos que han dado lo mejor de su vida para defender esos valores.

Dejo en el Partido Socialista un montón de amigos; muchos que me han ayudado, que me han animado, que me han querido; y a los que yo quiero. A todos ellos les deseo lo mejor. Respeto su decisión, como sé que ellos respetarán la mía. Ellos saben, porque lo hemos hablado muchas veces, que cuando hay que elegir entre disciplina y coherencia, yo elegiré siempre coherencia. Sé que ser coherente no equivale a tener razón. Pero, aunque muchos – en un afán de protegerme-- me han sugerido que ponga perfil bajo y espere tiempos mejores, yo eso no sería capaz de hacerlo nunca. Defender las cosas en las que uno cree es lo mínimo que se le puede exigir a un cargo electo. Y a mi modo de entender, a cualquier ser humano que se respete a sí mismo.

Pido disculpas a los afiliados, simpatizantes y votantes del PSOE que hayan podido sentirse mal al escuchar o leer mis posiciones contrarias a las sostenidas por la dirección del PSOE y/o por el Gobierno. Pero sé que si lo piensan bien me entenderán; está escrito en el carnet del que hasta ayer era mi partido: somos socialistas no para amar en silencio nuestras ideas, ni para recrearnos con su grandeza ni con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes. (Pablo Iglesias)

Así pues hoy empieza para mí una nueva etapa. No voy a hacer nada diferente a lo que venía haciendo. Sólo voy a hacerlo desde otro lugar. Lo fácil siempre es no moverse. Pero circunstancias extraordinarias requieren decisiones también extraordinarias. Y yo creo que vivimos una situación extraordinaria, en la que la creciente desafección por la política termina por empobrecer las instituciones democráticas. Y eso nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de hacer cosas nuevas, de movernos de la cómoda situación en que cada uno de nosotros podríamos encontrarnos. Bueno, pues yo ya me he movido. Ahora a ver que pasa.

Gracias por su atención. Estoy a su disposición para cualquier pregunta.


Blog de Santiago González

jueves, 30 de agosto de 2007

La publicidad del irracionalismo


Nunca he sentido el rechazo por la televisión que experimentan los progres desde que Marshall McLuhan enunció aquella olvidable pero no olvidada sentencia de que el medio es el mensaje. La televisión nos mete en el salón lo que le mandan meter. Y eso sí que merece un análisis.

Dejemos de lado los deportes, que ocupan una parte desproporcionada de los informativos, aunque no mucho mayor que la que ocupan en la prensa escrita, en la que existen dos periódicos especializados que se venden tanto como los diarios de información general, que también llevan una amplísima sección deportiva. Cada uno se idiotiza como quiere, mirando partidos de lo que sea, atendiendo a las miserias de los programas rosa o siguiendo las peripecias de Bea, todas cosas que vienen del papel y de la radio.

La Sexta, que al parecer va a convertirse en la cadena oficial del PSOE, más aún que ahora, ayudada por el nuevo diario El Público, de próxima aparición, da una pauta ideológica del pensamiento del gobierno: es la que más deportes ofrece, como la Cinco ofrece Pantoja y padres descastados que les dan droga a sus hijas y que no serían nada famosos si no les jalearan esas gracias.

Si usted no quiere nada de eso, la televisión le ofrece otras alternativas: series y películas. Agosto ha sido un mes maravilloso en este terreno: no hemos podido ver un solo episodio nuevo de ninguna serie, ni una sola película que no hubiera sido emitida repetidas veces. Yo he podido comprobar cosas que sospechaba: que Memorias de África ha envejecido, que Grissom ha ido ganando con los años y que El ala oeste de la Casa Blanca, la mejor serie en muchos años, sigue dando mucho miedo: la han condenado a los viernes, a la una de la mañana. Como la han pagado, no les queda otra que pasarla a pérdidas o mostrarla cuando el público está medio dormido.

Todavía estamos esperando una nueva temporada de 24 y sospecho que, si llegan a ponerla, será también en horarios siniestros.

La producción de series en los Estados Unidos es abrumadora, en todos los niveles de calidad y para cualquier público, y está claro que las cadenas españolas de televisión abierta hacen una selección a la hora de comprar unas u otras. Selección que tendrá que ver con las posibilidades comerciales, pero también con otros matices, entre ellos el ideológico. Y no es que El ala oeste no sea progre, pero muestra entripados de la política que no deben ser mostrados. Prefieren cosas más light.

¿Y qué hay más light que los fantasmas? Pues resulta que, de la docena y media de series visibles, nueve se dedican a ellos, a los médium o a los tipos con poderes singulares: Medium, Entre fantasmas, Las voces de los muertos (británica), Premoniciones, Sobrenatural, Embrujadas, Millenium, John Doe y una más, cuyo nombre he olvidado, protagonizada por una médium al servicio del FBI. No cuento La habitación perdida porque pasó a mejor vida. El contrapeso científico queda a cargo de CSI.

No es un fenómeno nuevo. Tras el fracaso de la revolución de 1848, Marx decía en una carta que "todas las mesas de Europa han empezado a moverse" por obra de los espíritus. Y Alan Furst escribe en El oficial polaco, que transcurre en los dos primeros años de la Segunda Guerra Mundial: "En una época en la que el consuelo era prácticamente inexistente, las profecías abundaban, por extrañas que fuesen algunas de ellas." Cierto: en tiempos de crisis, prospera el irracionalismo. Pero, teniendo en cuenta que los capítulos de estas series suelen emitirse en tandas de dos o de tres, veinte horas de televisión cada semana dedicadas a los diálogos con los muertos y con los espíritus, del bien o del mal, o a la investigación de crímenes por adivinación, parece excesivo.

Los seres humanos tendemos a lo irracional, el ser primitivo no deja de estar agazapado un solo instante en el fondo del hipotálamo, y cualquier excusa es buena para dejarlo aflorar, cargándose milenios de cultura y de contención. Pero que se lo promocione desde un poderoso difusor de valores como es la televisión, es harina de otro costal. Si llegamos a dar por normal que a nuestro alrededor haya miles de personas que hablan con espíritus a diario, terminaremos por aceptar cualquier absurdo, desde la combustión espontánea hasta los derechos históricos.

No pienso, como los señores Dorfman y Mattelart en Para leer El pato Donald, que el sello Disney apañe a una conspiración de malvados dispuestos a lavarnos el cerebro mediante los discursos ininteligibles del pato, siempre tan irritable, tan primitivo. En el universo de los relatos, los fantasmas venden tanto como los vampiros. Y se producen series y películas y novelas y cuentos ad hoc. Una proporción en cada mercado, en competencia con las historias de amor, de dolor, de guerra, del far west, de secuestros, de ladrones, de crímenes y, desde luego, con las comedias, que también tienen su público. En la televisión, el consumidor no elige, está a lo que le echen. De modo que si la proporción entre géneros varía, o apaga el aparato o se traga lo que ponen. Y alguien escoge la desproporción.

Claro que irracionalismo y corrección política van de la mano: ahí está A dos metros bajo tierra y su clon, Cinco hermanos, con la que hasta comparten actores. Son como los culebrones de toda la vida, infinitamente mejor hechos y con la presencia de todas las minorías concebibles, salvo negros, que no podían ser concebidos por parejas blancas: pero todas las familias tienen un hijo gay, una hija o una esposa promiscua, un padre con amantes, y A dos metros riza el rizo otorgándole al hijo gay (pero religioso) un amante que, amén de negro, es policía. Son familias impecables, sin reproches esenciales, de libre sexualidad y sin posición política, aunque en Cinco hermanos Rob Lowe haga de senador republicano que cada vez que abre la boca demuestra lo demócrata que es. Irracionalismo, cotilleo, corrección política y deportes conforman el universo mental de la víctima. Y la repetición, como se sabe, genera adicción.

Pinche aquí para acceder a la página web de HORACIO VÁZQUEZ-RIAL.

vazquez-rial@telefonica.net



Horacio Vázquez-Rial
La Revista de Agosto de Libertad Digital

Te esperábamos, Rosa

Catálisis (del gr. «katálysis», disolución) ­f. Quím. Acción activadora (o, más raramente, retardadora) de las reacciones químicas, realizada por cuerpos que, al terminar la reacción, permanecen inalterados. Ô Acción de presencia.

Catalizador Persona o cosa que impulsa o aglutina las distintas fuerzas que intervienen en una reacción colectiva importante.

(Del diccionario de María Moliner)

Creo que muchos te esperábamos, Rosa, porque tu puedes catalizar el proceso reactivo que está iniciándose frente a la degeneración política del país. Porque tú y los que te seguimos podemos hacer cuajar un nuevo equilibrio político que regenere España.



Pero el nuevo partido democrático progresista que España necesita debe fundarse sobre bases sólidas, a fin de cumplir el papel histórico que tiene que desempeñar. Por eso urge acelerar ya el proceso de creación estructural de la nueva organización.

Tu nos liderarás a muchos que estamos buscando una nueva forma de hacer política y un nuevo equilibrio de fuerzas en el país, que instauren una democracia viva, que haga frente al secuestro oligárquico y caciquil de la voluntad democrática, que se ha producido lentamente desde comienzos de la transición y aceleradamente durante el actual trienio necio. Que haga frente a la estafa a la democracia a la que tenemos que enfrentarnos.

Pero España está viviendo una crisis seria de la democracia y superarla resultará enormemente difícil si no sabemos conjugar bien las exigencias del proceso: tiempos, principios, liderazgo, estructura y catarsis.

LA SINCRONIZACION

La primera exigencia es el tiempo, la sincronicidad de urgencia y maduración progresiva de un proceso que comienza: tenemos que frenar urgentemente la degeneración del país y al mismo tiempo necesitamos construir sobre bases sólidas y estabilizadas una nueva realidad política consistente y coherente.

LOS PRINCIPIOS

Para ello, es preciso definir con claridad los principios fundamentales sobre los que tendremos que basarnos. Y creo que estos principios deben referirse a unas cuantas cosas esenciales:

a) La defensa de la idea de España como patria común e indivisible, que encarna e institucionaliza el pluralismo y la libertad como rasgos esenciales de nuestra integración interna y externa en Europa, y que es preciso defender frente a soberanismos y caciquismos. Patologías cuyos principios y orientaciones les llevan a pretender la construcción de naciones monolíticas enfrentadas a la unidad y convivencia del conjunto de los españoles. Impulsos y orientaciones que si no se contrarrestan producen la destrucción del pluralismo, la ruptura de la unidad y la cohesión social, y la degeneración y derrumbe de la democracia.

b) La concepción de la actividad política como una tarea de enorme importancia para el desarrollo de la sociedad, que exige, por tanto, cualificación para tratar sistemas complejos, ideas claras y entrega moral al servicio del interés general. Una actividad, por consiguiente, que exige la actualización permanente de la sensibilidad y los conocimientos, la dedicación entusiasta a la "respublica", y la sensibilidad y empatía necesarias para sintonizar con las demandas y problemas de los ciudadanos y la sociedad.

Una actividad, por consiguiente, que no puede fundamentarse en ideas esclerosadas y delirios anacrónicos; ni en electorerismos vacuos y populistas que manipulan la opinión pública y pervierten la democracia; ni en clientelas de sicarios obedientes a caudillos iluminados; ni en oligarquías cerradas e impermeables a las necesidades sociales.

Una actividad que exige la promoción de los mejores y más capacitados, y no la selección negativa de los que carecen de criterio, personalidad, sentido crítico y autonomía, o profesión conocida.

c) La percepción de la cultura e ideas políticas actuales propias de las sociedades modernas europeas como orientaciones de consenso, a la búsqueda de la interpretación y gestión de un mundo global en transición acelerada y radical. Cultura e ideas que tienen que canalizar y dirigir fuerzas poderosísimas hacia el desarrollo de la Humanidad en una época de crisis global. Cultura e ideas, por consiguiente, que no pueden estancarse en las fórmulas ideológicas de hace dos siglos más o menos remozadas, sino que precisan innovación radical basada en la reformulación de los valores humanos de siempre y en su adaptación a una nueva realidad mundial y global. Cultura e ideas que necesitan integrar y gobernar un mundo en cambio con instrumentos obsolescentes como los Estados actuales. Cultura e ideas, en definitiva, que necesitan construir unidades políticas superiores a las existentes mediante la superación de los sectarismos y brechas del pasado.


EL LIDERAZGO

Necesitamos un liderazgo fundacional, que construya de la nada y/o de las cenizas del pasado algo insólito, una relidad política nueva que integre, en síntesis frescas, ideas y residuos estructurales obsoletos, y que sepa abrirse un nicho nuevo de estabilidad, centralidad y progreso en el seno de una sociedad bloqueada que comienza a derrumbarse.

Por eso te esperábamos, Rosa, porque muchos creemos que tú puedes catalizar todo lo nuevo que hace falta: actitudes, ideas, personas y estructuras, a fin de desatascar el país. Porque somos conscientes de que te guían tus convicciones profundas de persona progresista, cuyas metas son el desarrollo de la libertad y la igualdad, y que sabes perfeccionar y aplicar esos principios a la realidad incluso en contra de lo existente cuando es necesario.

En tu biografía política nos has dado un ejemplo, Rosa, de que en ocasiones es necesario sacrificar la estabilidad y la tranquilidad personal en aras de objetivos y bienes superiores. Porque, como tú dices, Rosa, tenemos hijos a los que legar algo mejor y no peor que lo que tenemos.

En todo esto, creo que somos muchos los que sintonizamos contigo, vemos el peligro de declive y creemos en la necesidad de entregar nuestro esfuerzo a evitarlo. Necesitamos un liderazgo como el tuyo que movilice a los hasta ahora desengañados o estafados por la situación política. Estamos en ello, Rosa.


LA ESTRUCTURA

Los que tenemos algo de experiencia política sabemos de la dificultad de construir partidos vivos, flexibles y adaptativos. Tal como yo veo mi experiencia en el PSC-PSOE y en Ciudadanos, ambos partidos se han podrido por diversos factores y circunstancias a diversos ritmos, sucumbiendo a la corrupción de los principios fundacionales, a la oligarquización y a los intereses de los dirigentes.

Por eso es muy importante que el liderazgo se complemente con una estructura viva y con afiliados motivados por altos ideales de servicio al país, conscientes de la situación de emergencia que vivimos y prestos a entregar gran parte de su tiempo durante algunos años a superar la situación.

En ambos casos, el fracaso estrctural deriva de la avalancha de oportunistas, la jerarquización y oligarquización, la falta de liderazgo de calidad y la degeneración sectaria.

Debemos tratar de evitar las dos primeras patologías y la última, ya que tenemos la suerte de contar con liderazgo de calidad. Pero los objetivos ambiciosos que perseguimos no se pueden conseguir únicamente con la confianza o fe en el liderazgo, sino que se hace preciso construir una estructura ágil y democrática que frene la posible avalancha de oportunistas mediante los filtros adecuados, y sea capaz de integrar la pluralidad interna de sensibilidades variadas propias de un partido transversal.

Un partido que ha de situarse en un espacio central y centrípeto que fortalezca la democracia española frente a la centrifugación nacionalista y el desvarío de una izquierda obsoleta y sin rumbo.

LA CATARSIS

Si acertamos en todo esto y conseguimos actuar con inteligencia, honestidad y eficacia, creo que conseguiremos ganarnos la confianza de un sector importante de la población, que espera como agua de mayo el proyecto que queremos presentarle. Y si conseguimos votos suficientes para jugar un papel significativo entre los dos grandes y frente al soberanismo y el caciquismo, habremos triunfado en ese gran objetivo histórico de impedir la degeneración del país, y sacarlo adelante como una democracia moderna y fuerte que pueda hacer jugar a España el papel que le corresponde.

Nuestra transición actual, nuestra crisis y movimientos, están siendo observados con atención en toda Hispanoamérica. Tengámoslo en cuenta. Y hagamos despertar a los españoles con la idea de que nuestra democracia se puede regenerar, como el ave fénix que finaliza este artículo. Nuestro papel histórico es conseguir la catarsis del país. Un abrazo, Rosa.


Luis Bouza-Brey