domingo, 18 de septiembre de 2011

Sed de justicia. Por Irene Villa

Resulta cuando menos sorprendente que alguien pueda decir, y se quede tan ancho, que la justa condena hacia dos personas que, según sentencia, actuaron como dirigentes de ETA al intentar resucitar Batasuna a través del proyecto «Bateragune», responde a la falta de sensibilidad de la Audiencia Nacional hacia el nuevo escenario que se está viviendo en el País Vasco. Hay quien cree incluso que es una noticia «nefasta que en nada ayuda a consolidar la paz y la normalización política». Precisamente lo único capaz de alentar a una sociedad vapuleada por el terrorismo, es el respeto a nuestro Estado de Derecho. Y la Justicia es uno de los pilares fundamentales. Voces Contra el Terrorismo, única asociación que se personó en el procedimiento abierto a Otegi y Usabiaga como acusación popular, y tantas otras asociaciones y colectivos que luchan por la dignidad, la memoria y la justicia, han demostrado su satisfacción por las condenas. Por fin una noticia de justicia frente a realidades poco alentadoras. Y ha coincidido con el VII Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo. Una oportunidad maravillosa para expresarse en libertad en el que volvieron a salir nuevas ideas para ayudar a víctimas de todo el mundo, denunciar el mal empleo de términos en los medios de comunicación a favor de los terroristas y crear un nuevo organismo que nos llena de fuerza y esperanza: la Federación Internacional de Víctimas.

La Razón – Opinión

EEUU. Candidatos republicanos. Por Alberto Acereda

Hay varios casos en la historia electoral norteamericana que prueban cómo políticos casi ignorados, o desbancados de uno u otro partido por los medios a estas mismas alturas de la campaña, acabaron ganando la nominación.

Vale la pena seguir los debates políticos para las elecciones presidenciales de noviembre de 2012. En este ciclo electoral no parece que vayamos a tener pugna en el lado del Partido Demócrata. Barack Obama será el candidato de su partido y todo apunta a que cambiará de vicepresidente: Hillary Clinton sustituirá a Joe Biden. Sin mejora económica en el horizonte, no creo que esto le sirva de mucho a Obama.

A día de hoy, de haber elecciones presidenciales no tengo duda de que cualquiera de los aspirantes punteros del GOP derrotaría fácilmente a Obama. Pero falta todavía más de un año y, según vaya la economía, los votantes tomarán sus decisiones. Los debates suelen ser buenos indicadores de dónde estamos. El debate de la semana pasada (MSNBC-Politico) en la Biblioteca Presidencial Reagan sirvió de telón para abrir oficialmente la temporada en el GOP. Esta semana, en el importante estado de Florida, vimos de nuevo a los ocho candidatos republicanos debatir ante las cámaras de la CNN. Otra vez, los dos protagonistas fueron Mitt Romney y Rick Perry, adelantados en el apoyo de los votantes, a decir de las encuestas. Pero éstas no son más que fotografías instantáneas y reducidas de un momento y que no siempre reflejan ni el pensar ni la naturaleza de todo el electorado.


Faltan casi cuatro meses para iniciar las elecciones primarias, desde Iowa y New Hampshire a Carolina del Sur y de ahí a otros estados durante la primera mitad del año 2012. Además de los favoritos y la lucha personal entre Perry y Romney, ahí están candidatos como Michele Bachmann, que ha perdido algo de fuelle pero atrae a un sector del Tea Party. Está Ron Paul, con buenas ideas en materia económica pero abucheado –y con razón– este lunes noche por sus posiciones sobre política exterior y, particularmente, sobre el 11-S. Está Herman Cain, con gran gestión como empresario. Está Jon Huntsman, cuyo último debate no le ayudó mucho entre los votantes liberal-conservadores. Está Rick Santorum, un católico de principios. Y está Newt Gingrich, que a mi juicio es el mejor candidato, lo que no significa que vaya a ganar.

Desde mis años en Georgia, estado al que Gingrich representó como congresista en Washington, he seguido con interés su carrera política. Aunque los medios lo descartan como el candidato final del GOP, si uno mira con detalle los debates se observa que tiene ideas muy claras y la experiencia necesaria para derrotar a Obama y buscar encauzar el país. Gingrich ganó, a juicio de algunos analistas, los dos debates en estas dos últimas semanas, además de otro foro presidencial en Carolina del Sur. Si por aplausos fuera, Gingrich iría el primero en las encuestas. Está ya tercero y no deberían darle por muerto porque la carrera es larga.

Hay varios casos en la historia electoral norteamericana que prueban cómo políticos casi ignorados, o desbancados de uno u otro partido por los medios a estas mismas alturas de la campaña, acabaron ganando la nominación. En 1972 nadie daba un duro por George McGovern y éste acabó obteniendo la candidatura por el Partido Demócrata. Lo mismo pasó en 1976 con Jimmy Carter, que terminó siendo el candidato demócrata y ganó la presidencia. Igual ocurrió con Bill Clinton en 1992 y también con John Kerry en 2004, aunque luego perdiera las presidenciales. En el bando republicano, hace cuatro años John McCain no era considerado el favorito dentro del GOP pero acabó ganando la nominación. A falta de varias semanas para empezar a aclarar todo esto, lo mejor es seguir atentos a cada candidato. Cualquier de ellos, quede claro, será siempre mejor que lo que ahora hay en la Casa Blanca.


Libertad Digital – Opinión

Poder en la sombra. Por Fermín Bocos

España tiene más de cuatro millones de parados y este drama, que coloca a las puertas de la exclusión social a cientos de miles de ciudadanos a quienes sus familias ya no pueden ayudar, tiene escaso reflejo en la campaña electoral del candidato socialista.

A dos meses vista de la cita con las urnas del 20-N, Pérez Rubalcaba habla poco del problema. Ha preferido desviar el foco desempolvando el Impuesto de Patrimonio, una tasa que hace tres años suprimió el Ejecutivo del que formaba parte por considerarla injusta ya que grava dos veces el mismo bien. La propuesta del candidato ha sorprendido a quienes confiaban hallar menos demagogia y más inteligencia en sus compromisos electorales.

Está claro que surge de la desesperación de quien, conociendo los resultados de las encuestas, observa el hundimiento de las expectativas electorales del PSOE y aspira a reclutar votantes entre los sectores situados a la izquierda de la izquierda. En España, los "ricos" tienen mala prensa. Amén de la tradicional envidia, en un país en el que tanta gente lo está pasando mal, el rencor de clase es algo más que un rescoldo. Si concluimos que Rubalcaba más que por el techo del PSOE lo que persigue es que no se hunda su suelo electoral, ya tenemos el cuadro sociológico de supuestos votantes capaces de aplaudir el mencionado impuesto.


"¡Qué se fastidien! los ricos", debe haber dicho alguno de los miembros del equipo de campaña del candidato -olvidando el "pequeño" detalle de que en nuestro país los dueños de fortunas verdaderamente copiosas se zafan del Impuesto de Patrimonio mediante la llamada "exención de la empresa familiar" o colocando sus dineros en una Sicav o, como hemos conocido estos días en el caso de una gran multinacional dedicada a la industria textil, tienen su domicilio fiscal en Irlanda, donde tributa muy por debajo de lo que le correspondería en España. ¿Por qué Rubalcaba no lleva en su programa electoral una propuesta para acabar con estos coladeros? Serían miles de millones de euros para Hacienda... Pues porque se echaría encima a los plutócratas del país, el restringido club de financieros, grandes empresarios y constructores que son el verdadero poder en la sombra.

Con ellos no se atreve. Por eso se mete con las clases medias, porque sabe que su capacidad de reacción frente al Gobierno es muy limitado. Olvida, claro está, que aunque sólo sea una vez cada cuatro años la gente suele hablar alto el día de las elecciones. Ese día, el poder lo tiene la gente, no las sombras.


Periodista Digital – Opinión

Demasiado incapaces. Por Pilar FERRER

La imagen de este Gobierno, a propósito del demagogo, electoralista y falaz Impuesto del Patrimonio, no tiene precedentes. Un escenario inédito revela las múltiples fisuras en su seno. Un candidato ordena al Ejecutivo aprobar la tasa de marras, antaño derogada, mientras el todavía presidente guarda silencio. La responsable de Economía es ninguneada por estar en desacuerdo, y el portavoz no sabe ni por donde van sus efectos. Zapatero, Rubalcaba, Salgado y Blanco son como cuatro muñecos de madera, cada uno a su aire. Sobre ellos, el polémico gravamen recaudará lo que, en tiempos de crisis, se llama el «chocolate del loro». Son las consecuencias de un decreto improvisado, merced al capricho de Rubalcaba, aferrado al anacrónico discurso entre ricos y pobres. Nadie en el Gobierno, ni en el PSOE, se aclara con las consecuencias del tributo patrimonial. Por si fuera poco, la amenaza de Blanco para no compensar a las Autonomías que rechacen el impuesto, demuestra su ignorancia. La propia Salgado hubo de recordar que esta compensación quedó recogida en el nuevo sistema de financiación, con rango de ley orgánica. Un texto rubricado por el mismo Gobierno que ahora hace aguas por todas partes.

La hemeroteca es implacable. Hace unos años, Rodríguez Zapatero afirmó con solemnidad que el Impuesto era ineficaz y procedió a su inmediata retirada. Ahora, el presidente anda desnortado, ante el torrente de contradicciones de sus ministros. Unos dirigentes que gobiernan y legislan con las vísceras, no con la razón. Ante el negro horizonte del 20-N, las disensiones se agudizan. Demasiados discursos encontrados. En dos palabras: demasiado incapaces.


La Razón – Opinión

PSOE. Hasta en los últimos estertores. Por José T. Raga

Algún español esperaba que quienes promovieron la llamada “muerte digna” –es decir, eutanasia– se aplicaran la receta llegados los últimos estertores.

Que el gobierno del PSOE lleva tiempo en fase agónica es algo que está fuera de discusión. La imagen de cada uno de sus miembros –también de quien fue y pasó a candidato– es la viva representación del zombi. Deambulan sin ton ni son marchando hacia ninguna parte, articulan sonidos aparentando que hablan, cuando nada tienen que decir y, aún así, no pierden ocasión de sembrar la confusión porque su locuacidad la usan para la contradicción y la mentira.

De nada sirve que todos los españoles, aunque algunos no quieran admitirlo, hayamos visto adónde conduce el socialismo: pobreza, corrupción –no sólo económica– sectarismo, confrontación, persecución, autoritarismo... Algún español esperaba que quienes promovieron la llamada "muerte digna" –es decir, eutanasia– se aplicaran la receta llegados los últimos estertores.

No recordaba yo que los dictadores, aunque lo sean de andar por casa, tratan de mandar después de muertos. Se trata de dejar todo atado y bien atado. Aunque la historia reciente muestra lo pronto que se desata lo que estaba bien atado. Lo que no puede orillarse es la consideración que para el pueblo merece el artífice del atillo; pues, dado que tratar de condicionar la vida de los que vengan, es un acto vil de soberbia y de desprecio, sólo quienes desprecien a los gobernados condicionarán sus vidas.


Que después de casi ocho años de gobierno, a dos meses de las elecciones generales, se le ocurra al gobierno poner sus caudales a buen recaudo, es un acto antidemocrático –bien es verdad que la izquierda nunca fue democrática–, de desprecio a la voluntad popular próxima a expresarse, y de deshonestidad política, social y, en definitiva, humana. Sólo la extrema urgencia podría justificar tales actitudes.

La recuperación demagógica del Impuesto sobre el Patrimonio, es un acto condicionante para quienes vengan detrás, izquierdas o derechas. Se engaña a la sociedad dando cifras de la recaudación que se obtendrá para mejorar las prestaciones –en la caja única, nunca se sabe para qué es cada impuesto–, pero nada se dice de cuál será el coste de su gestión. Su anterior vigencia no permite optimismo –costaba casi lo que se obtenía por él–, siendo su utilidad la de controlar las rentas a efectos del IRPF. Hoy, esa misión parece innecesaria.

Pero no acaba ahí el desprecio democrático. Educación está preparando un Decreto en aplicación –en el PSOE significa reforma– de la Ley Orgánica de Universidades. Reformas mediocres, o inexistentes, en el mercado de los servicios, en el de la energía, en el mercado de trabajo, están condicionando la vida futura de la nación. Se está colocando a los amigos y a los que, sin serlo, participaron en las tareas que hay que esconder, en todas las Comisiones y Órganos posibles: Competencia, Mercado de las Telecomunicaciones, Energía, Mercado de Valores, Poder Judicial, etc. incluso en organismos internacionales, como la señora Aído.

Se trata de un estilo propio del actual PSOE: morir matando.


Libertad Digital – Opinión

¿Para qué sirve el Defensor del Pueblo? Por Andrés Aberasturi

A los políticos les importa un bledo las preocupaciones del pueblo; viven de representarlo, pero la realidad es muy otra. Y esta no es una afirmación frívola sino que surge de lo ocurrido en la comparecencia de la Defensora del Pueblo (en funciones) ante el "pleno" del Congreso. Y lo primero es explicar por qué resulta necesario entrecomillar "pleno": las señorías presentes eran tan escasas, que daba pena y rabia el desolador paisaje que se presentaba frente a la oradora que llegaba -nada menos- que a informar a los representantes sobre la quejas de los representados, de todos nosotros, del pueblo. Ese vacío que llenaba casi el hemiciclo, era ya una bofetada a la institución que representa doña María Luisa Cava de Llanos. Nunca la figura constitucional del Defensor del Pueblo les ha preocupado mucho a sus señorías y le oyen -los pocos que le oyen, insisto- porque hay que oírle, pero no parece que tomen nota ni tengan la más mínima vocación de buscar soluciones a los problemas que allí se exponen.

Pero en esta última comparecencia, la defensora en funciones traía una sorpresa: pedir al ministerio de Justicia que estudiara la posibilidad de contemplar como delito el despilfarro del dinero público, o sea, de nuestro dinero, del dinero de todos. Esta petición cayó como un jarro de agua fría entre las adormiladas señorías que, en lugar de agachar la cabeza avergonzados porque en todas partes cuecen habas, reaccionaron de la peor de las formas posibles.


Así, directamente sólo habló del tema la representante de CiU que se mostró "asombrada" de lo dicho por la defensora y pidió que aportara "datos y más rigor". Parece ser que la diputada de CiU no lee los periódicos porque el despilfarro es el pan nuestro de cada día. Pero al menos Montserrat Surroca, se refirió directamente al asunto. El resto aprovechó, una vez más, para su particular guerra al margen por completo del despilfarro y así Tardá (de ERC) fue tan educado de acusar a la institución que representa la compareciente de actuar "como el brazo armado de la catalanofobia" y estar "al servicio de la derecha nacionalista española" ¡Toma ya!, eso para que vuelva el año próximo con su informe el pobre defensor del pueblo que le toque. Y ya puestos, el PSOE, aprovechando el hecho de que las quejas del pueblo aumentan de año en año, mostró su preocupación por "las señales que emiten las comunidades autónomas que han pasado a ser gobernadas por el PP".

¿Para qué sirve realmente el Defensor del Pueblo si en el Congreso o no le hacen ni caso o le acusan de partidista? Recuerdo con pena las esperanzas que en la transición se tenían con esta figura y en lo que ha quedado.


Periodista Digital – Opinión

La institución rosada. Por Alfonso Ussía

Soy antiguo y creo en las instituciones. También en la libertad de cada uno para elegir el rumbo de su vida, y disfrutarlo o padecerlo. Mi padre fue un gran amigo del primer marido de la duquesa de Alba, Luis Martínez de Irujo. Se distanciaron algo cuando el duque de Alba –que lo fue como la copa de un pino–, decidió apoyar la «operación Príncipe» en perjuicio de Don Juan. De aquella amistad nació la mía con sus hijos, en especial con Carlos y Alfonso, los dos mayores. Cuando Luis Martínez de Irujo falleció en plena juventud como consecuencia de una leucemia, esa gran Casa, esa institución, experimentó un gran vacío. Años más tarde, la duquesa se casó con Jesús Aguirre, sacerdote secularizado, inteligente, culto, editor, traductor, irónico y poco dado a lo habitual. Se sentó en la Real Academia Española. Creo que encajó con la mayor parte de los hijos de la duquesa. También falleció en pleno esplendor intelectual. Y ahora se avecina el tercer marido de Cayetana, al que no conozco y del que me está por lo tanto, vedada la opinión. Sucede que una cosa es la opinión y otra la intuición, y esta segunda me alarma.

La duquesa de Alba ha superado con creces los ochenta años de vida, y su futuro marido tiene más o menos los mismos que Carlos, su hijo mayor. La prensa rosa está encantada con la boda, porque su objetivo no es otro que el chisme efímero y el cotilleo barato. No ahonda en las integridades institucionales de una Casa que es parte importante de la Historia de España. He leído que la boda será en Sevilla, donde Cayetana tiene instalada su cortesanía. Vuelvo a la institución y el respeto que me merece. La duquesa de Alba no es una noble cualquiera y del montón. Es la representante de una de las Casas más históricas de España. La Casa está por encima de las personas. Se respeta, por supuesto su libertad, pero también se duda de su oportunidad. Si lo hacen sus hijos, no nos queda otra salida a quienes no lo somos. El chismorreo quiere boda y hay alborozo general, pero a mí, tan antiguo y retrógrado, me apena el espectáculo. No le veo un porvenir claro. Ella es dueña de su vida, de su ánimo, de su cuerpo y de su libertad, pero sinceramente esta boda se me antoja rarísima. Extraña en todos sus aspectos. Los grandes modistas sevillanos Victorio y Lucchino, que además de dos artistas consumados son simpáticos y abiertos, han colaborado con la extrañeza. De su taller saldrá el vestido de novia de la duquesa de Alba, y han adelantado que encajará a la perfección con la juventud de Cayetana. Con toda cortesía soy libre de pensar que si Carlos tiene mis años, y yo me considero un individuo en el melancólico otoño que avanza hacia su invierno, la madre de Carlos no puede formar parte de eso que se llama la juventud, por mucho que se sienta partícipe de sus ventajas. La duquesa de Alba es una mujer extraordinaria que ha ayudado a miles de personas a lo largo de su vida desde el silencio y la discreción. De ser irremediable la boda, podría haberla organizado en familia y por sorpresa, cerrando las ventanas a la insaciable perversidad de los chismosos. No por ella, sino por la institución que representa, que quiérase o no, con tanto batiburrillo, chisme, adulación interesada, y curiosidad popular comprensible, un algo se quiebra. El amor es respetable. Pero también confuso, y no siempre conveniente.

La Razón – Opinión

Crisis. El chantaje de Grecia. Por Emilio J. González

El problema real no es que Grecia no tenga capacidad para reembolsar a sus acreedores el dinero que les debe; el problema real es que no tiene la menor voluntad de hacerlo.

La tragedia griega se amplía hasta octubre. Finlandia ha vuelto a vetar el desembolso del siguiente tramo de ayuda a los helenos si éstos no aportan garantías de pago. Los fineses han vuelto a quedarse solos en su negativa, pero tienen toda la razón del mundo.

El problema real no es que Grecia no tenga capacidad para reembolsar a sus acreedores el dinero que les debe; el problema real es que no tiene la menor voluntad de hacerlo. El pago implicaría subir los más que bajos impuestos que pagan los griegos y ni los socialistas en el Gobierno ni el partido Nueva Democracia como principal formación política de la oposición quieren incrementar la presión fiscal por temor a las protestas de los ciudadanos. Pero es que, además, la política del país se encuentra inmersa en una ola de populismo frente a la crisis fiscal helena protagonizada tanto por la Nueva Democracia de Karamanlis, que con ello quiere ocultar que fue esta formación la que contrató a Goldman Sachs para ocultar los problemas financieros de Grecia en su anterior etapa en el Gobierno, como por los socialistas de Papandreu que, conociendo el engaño, optaron por mantenerlo en vez de enderezar las cosas. Así, los mensajes que ambos líderes y sus equipos están enviando al pueblo griego son del tipo de no pasa nada por repudiar la deuda, como hizo Argentina hace unos años, o los bancos europeos sabían perfectamente cómo estaban las cosas cuando prestaron su dinero a Grecia -¿para qué contrataron entonces a Goldman Sachs?- y, por tanto, ahora tienen que asumir las consecuencias. En el fondo, lo que están haciendo es un chantaje en toda regla, es jugar con los temores de los demás socios de la Unión Monetaria Europea a las consecuencias de una posible ruptura del euro y, más en concreto, con los de Francia y, en menor medida, Alemania, en relación con la exposición de sus respectivos sistemas bancarios a Grecia, todo ello con tal de no pagar lo que se han gastado tan alegremente para financiar un Estado del bienestar insostenible desde el momento en que los griegos le piden prestaciones como las de Alemania financiadas con los impuestos de Tanzania.

Teniendo en cuenta que la Unión Europea carece de un sistema institucional y de gobierno económico que pueda obligar a los griegos a pagar y a enderezar sus cuentas públicas, es lógico que haya países, como Finlandia, que digan que, ante la actitud de Grecia, este país tiene que aportar garantías de pago antes de que los contribuyentes de los demás miembros del euro sigan rascándose el bolsillo para salvar a quien rechaza de plano hacer algo por ayudarse a sí mismo. Dadas las circunstancias, lo que tendrían que hacer los demás países de la Unión Monetaria Europea es empezar a asumir la idea de la quiebra de Grecia, preparar sus sistemas financieros para ello y buscar la forma de echar a los griegos del euro, porque me parece que nada vaya a cambiar en aquel país en relación con sus deudas si los demás no se ponen serios de una vez por todas y le enseñan de verdad los dientes.


RESTO del ARTICULO

Libertad Digital – Opinión

El viraje danés

Para la primera ministra electa de Dinamarca, lograr un pacto sólido entre partidos que dure una legislatura va a ser una tarea ardua. Los socialdemócratas de Helle Thorning-Schmidt, pese a sus malos resultados, han conseguido, en unas elecciones básicamente económicas, acabar con 10 años de Gobiernos centroderechistas en el país nórdico. Pero cosa diferente será trasladar esa victoria sobre los liberales de Lars Rasmussen a una mayoría política estable. No solo porque la futura coalición danesa dispondrá de una exigua ventaja de cinco escaños en el Parlamento, sino también porque el triunfo del bloque rojo encabezado por los socialdemócratas ha sido posible gracias al enorme ascenso electoral de sus dos dispares extremos: los centristas social liberales por la derecha, y los rojiverdes por la izquierda dura.

La alianza tripartita que pretende la primera jefa de Gobierno danesa está llamada, pues, a mantener divergencias serias sobre algunos aspectos cruciales, desde la conomía (desempleo, impuestos, pensiones) hasta la política inmigratoria del país de escasos seis millones de habitantes. Dinamarca no pertenece a la zona euro (algo que continúa descartando la líder socialdemócrata), lo que le ha permitido ahorrarse los traumas que sacuden a sus miembros, pero sus otrora boyantes finanzas sufren la peor crisis en una década.

El lado más positivo de las elecciones es que han acabado con la decisiva influencia de la ultraderecha, el DF danés, que se mantiene como tercera fuerza política, aunque con tres diputados menos. El partido populista y xenófobo no ha formado parte de los sucesivos Gobiernos de Rasmussen, pero su apoyo al centro-derecha desde 2001 ha condicionado algunas de las más desdichadas decisiones adoptadas por Copenhague, como la draconiana legislación inmigratoria (de cambio improbable, dado el giro derechista socialdemócrata en este ámbito) o el restablecimiento de los controles fronterizos con Alemania.


El País – Editorial

El cambio, proyecto nacional

A dos meses de las elecciones generales, el país afronta la recta final de una etapa marcada por el fracaso de un proyecto socialista que recibió la mejor herencia de la democracia española por parte de los gobiernos de Aznar y entregará una nación sumida en una profunda crisis económica, política, de valores y, sobre todo, de confianza y credibilidad. Cuesta encontrar en esta Europa democrática un Estado con el potencial del nuestro que se enfrente a un horizonte tan complejo y exigente que requerirá de todos esfuerzos y sacrificios importantes. Los estertores de este tiempo dominado por la izquierda retratan también a una formación descompuesta y desnortada, liderada por el corresponsable del fracaso como Pérez Rubalcaba, y a un PP, dirigido por Mariano Rajoy, que ha asumido ya su condición de partido de Gobierno.

En los últimos meses hemos insistido en la necesidad de un cambio político en España que suponga un giro de 180 grados sobre el trayecto recorrido en las últimas dos legislaturas. Hay motivos sobrados y razonados para apelar a esa catarsis nacional como un deber. Sólo hay que repasar los distintos sectores de nuestra vida pública, como hace hoy LA RAZÓN en un trabajo extenso y detallado, para entender que el país demanda el proyecto reformista más ambicioso e intenso de la historia democrática. Por supuesto, con prioridades como la economía, pues sin crecimiento, como acertadamente entendió desde hace años Mariano Rajoy, no habrá empleo ni recursos para afrontar otros cambios. Un plan global de reformas estructurales que afecte desde el mercado laboral, al sector financiero, pasando por la fiscalidad y los autónomos, pero también una política de disciplina presupuestaria, ajuste fiscal y equilibrio. Todo ello con el propósito de poner en marcha un país colapsado, y generar confianza dentro y fuera de España.


Sanidad, Educación, Justicia, Estado autonómico, administración pública son otros frentes en los que el nuevo Gobierno tendrá que promover cambios que, por ejemplo, garanticen el futuro de un sistema de salud y una enseñanza públicos de calidad y sostenibles financieramente. España necesita también una administración de justicia despolitizada que acabe con la imagen lacerante de dependencia que ha calado en la opinión. La reestructuración del marco autonómico, que establezca una racionalización de los servicios y las competencias, y una adecuación a un proyecto leal con el Estado que sirva a los ciudadanos, es otro argumento para el cambio.

Rajoy deberá liderar una suerte de refundación nacional. Tras más de tres décadas de democracia, y unos últimos ocho años de desgobierno, el Estado de Derecho se ha resentido y es preciso rehabilitarlo para evitar su ruina y prepararlo para el futuro. Es un proyecto nacional para un político y un partido que han demostrado en otros escenarios extremos inteligencia y solvencia para superarlos. España necesita un tiempo fiable que genere certidumbre y seguridad desde la moderación que plantea Rajoy y con su capacidad de generar consensos en asuntos de Estado. Es un trabajo hercúleo repleto de obstáculos, pero también una misión irrenunciable.


La Razón – Editorial

Una nueva fiscalidad

El impuesto sobre el patrimonio debería ser el primer paso de una tributación más progresiva.

Dos meses antes de que se celebren las elecciones generales, el Gobierno ha decidido despertar la figura tributaria del impuesto sobre el patrimonio. Lo ha hecho eliminando la exención completa del tributo que existía desde el ejercicio de 2008 y elevando el mínimo exento hasta 700.000 euros. En consecuencia, ha reducido a unos 160.000 los contribuyentes que tendrán que soportar el impuesto. Según las estimaciones oficiales, en el próximo ejercicio se recaudarán unos 1.080 millones de euros, frente a los 2.100 que recaudó el último año de su vigencia, en 2007. Aunque solo se examinen las previsiones de recaudación, se llega a la conclusión de que la resurrección del tributo es una decisión que responde más a necesidades de ajuste presupuestario que a la voluntad de componer una estructura fiscal sólida.

Es algo difícil de cuestionar que, al igual que en otros países de nuestro entorno, el ajuste presupuestario que exige el saneamiento de las finanzas públicas requerirá elevaciones significativas de impuestos. Para cumplir con los compromisos de reducción del déficit, este y sucesivos Gobiernos tendrán que recurrir a un aumento de la presión fiscal. Por ello, lo más importante es localizar las debilidades del sistema fiscal y actuar en consecuencia. Hay margen para subidas en impuestos especiales y, por supuesto, en la imposición sobre el capital. Pero, además de tomar decisiones de urgencia (y la de recuperar el impuesto sobre el patrimonio lo es), la economía española necesita una reforma seria de la estructura fiscal.


Una parte de esa reforma es acentuar la progresividad perdida durante las legislaturas del PP y olvidada durante las del PSOE. La condición de partida es no penalizar más a los contribuyentes con menor capacidad defensiva ante la crisis económica y financiera. Pero tratar de hacerlo exclusivamente con ese impuesto no es de recibo. Además del impuesto sobre el patrimonio, la fiscalidad española necesita reconsiderar la actual tribu-tación de las rentas del capital. Una estructura fiscal más progresiva, con mayor eficacia en la persecución del fraude, permitiría ganar margen de actuación para ofrecer estímulos a la inversión al mismo tiempo que se racionaliza el gasto y se reducen el déficit y la deuda.

Es comprensible, en todo caso, que el Gobierno socialista, aunque sea al término de dos legislaturas, caiga en la cuenta de que entre las señas de identidad socialdemócrata y, en todo caso, de mínima justicia, está el tratar de que aporten más al saneamiento de las finanzas públicas aquellos con mayor capacidad de generación de renta y con mayor fortuna. A diferencia de lo observado en otros países, las grandes fortunas españolas no han hecho gesto alguno para reclamar una contribución mayor a los obligados ajustes de rentas. La resurrección del impuesto sobre el patrimonio, en ese sentido, es una señal para una parte de su electorado.

Como contrapartida, la decisión acentuará la diferencia de la fiscalidad española frente al resto de los países de la UE donde esa figura no existe, con la excepción apenas relevante del mantenimiento en Francia de un impuesto para las grandes fortunas. Adicionalmente, se habrá creado un contencioso más con algunas comunidades autónomas. No deja de llamar la atención que sean las gobernadas por el Partido Popular las que han amenazado con no aplicar el impuesto. Bueno sería que su líder nacional aclarara si en el caso de que llegue al Gobierno volverá a la situación existente antes del pasado Consejo de Ministros. Esta debería ser la campaña electoral en la que el debate impositivo, la necesaria reforma fiscal en la dirección de una mayor progresividad, fuera objeto de discusión por unos y otros. Lo demás será despistar una vez más a los ciudadanos, a los contribuyentes.


El País – Editorial

Una sentencia que retrata a ETA, Bildu y PSOE

Resulta obsceno que, junto a la natural frustración de los cómplices y simpatizantes de la ETA, Pachi López se haya sumado al coro de plañideras manifestando su comprensión hacia las protestas del mundo etarra y su sorpresa por una sentencia ejemplar.

La sentencia de la Audiencia Nacional que condena a diez años de prisión a los batasunos Otegi y Díaz Usabiaga, junto con diversas penas menores para otros tres acusados, ha suscitado una serie de reacciones entre los sectores políticos implicados en el proceso de rendición a la banda terrorista ETA que los retrata en toda su vileza.

Los dos líderes proetarras han sido condenados, con toda justicia, por pertenecer a la banda terrorista ETA, a cuyas órdenes se encargaron de ejecutar la estrategia terrorista destinada a tener presencia en las instituciones públicas. Ambos se reunieron con dirigentes de ETA en el sur de Francia –en el caso de Otegi, además, pesando sobre él la prohibición de abandonar el territorio nacional– y ambos también, junto con el resto de encausados en el caso "Bateragune", trabajaron directamente a las órdenes de la ETA desde finales de 2007 para formar un frente político vinculado a la organización terrorista que, fracasada la intentona con Sortu, finalmente ha fructificado con la presencia de la coalición Bildu en las instituciones vascas.


Es lógico que la sentencia haya caído como un jarro de agua fría entre las organizaciones que apoyan los postulados etarras, porque la absolución de los implicados en esta causa contra el brazo político de la banda terrorista hubiera sido interpretado como el refrendo judicial a la presencia de Bildu en la política vasca.

Lo realmente obsceno es que, junto a la natural frustración de los cómplices y simpatizantes de la banda terrorista, el PSE de Pachi López se haya sumado a este coro de plañideras manifestando su comprensión hacia las protestas del mundo etarra y su sorpresa por una sentencia ejemplar, sin que, hasta el momento, ninguna voz autorizada del PSOE lo haya desautorizado con la severidad que la villanía de sus declaraciones merecen.

Otegi y Díez Usabiaga van a entrar en prisión, que es el sitio en el que deben estar, por mucho que le moleste al gobierno y al PSOE. Los que creemos en el Estado de Derecho, en cambio, nos felicitamos de que la ley se cumpla, aunque para ello sea necesario superar los obstáculos de un gobierno sin escrúpulos y un partido socialista que llevan años escarneciendo a las víctimas del terrorismo y avergonzando a todos los españoles.


Libertad Digital – Editorial

sábado, 17 de septiembre de 2011

Del relativismo social a la podredumbre moral. Por Inmaculada Sánchez Ramos

El relativismo es propio de las sociedades postmodernas, aunque es un pensamiento que ya existía en Grecia, partiendo de la tesis filosófica, según la cual, existen tantas verdades como personas crean estar en la verdad. Con lo que la verdad según esta hipótesis dependería de factores físicos, psicológicos o culturales que influyen en los juicios que las personas se hacen sobre la realidad. Por tanto, el relativismo mantiene que, no hay una verdad única e inmutable, sino que existen tantas verdades como personas creen tener un conocimiento de ellas.

En nuestra sociedad el relativismo se formula normalmente para quitar valor a un hecho determinado y justificarlo. Si la verdad depende de cada uno no habría cosas buenas ni malas y no habría necesidad de pedir explicaciones a nadie por sus hechos. Si nuestros actos, pensamientos y opiniones no son correctos ni incorrectos, sino que sólo dependen del juicio de cada uno ¿habría necesidad de pedir perdón?

Si no existe ningún acto bueno, en qué se basan nuestros derechos y la justicia que mana de los mismos. Debido a que no existe ni el bien ni el mal no existe la necesidad de pedir perdón, en virtud de lo cual podríamos afirmar que el nazismo es bueno, es decir, si no hay actos malos por qué afirmamos que el nacismo es malo.

Desde un tiempo a esta parte vivimos en España un relativismo moral que pretende alzarse como valor dominante. Este relativismo moral con su podredumbre lo que pretende es crear confusión frente a dichos valores dominantes, más aún, quiere erigirse como norma moral.
Finalmente, si todo es relativo esta afirmación relativa también lo sería.


Periodista Digital – Opinión

Demagogia pura y dura. Por Carmen Gurruchaga

Un gobierno agónico, sustentado por un partido que se dice socialista, resucita el Impuesto del Patrimonio con la pretensión de recuperar a parte de su electorado que no le ha abandonado por las medidas liberales que se ha visto obligado a tomar, sino por el camino errático y contradictorio de los últimos tiempos.

Sin buscar otro ejemplo distinto, el propio Partido Socialista eliminó este impuesto por obsoleto, injusto e inapropiado y ahora, ante unas elecciones, el «candidato» pide a su gobierno que lo vuelva a poner en marcha con el demagógico argumento de que quiere que paguen los ricos para con ese dinero crear empleo juvenil.

El paro entre los jóvenes españoles llega casi al 50 por ciento, por lo que no es posible que la cantidad «irrisoria» que se a va recaudar con ese impuesto sirva para tan loable fin. Así pues, resulta evidente que se trata de una medida populista de corte electoralista. ¿Por qué no se anuncia que se emplearán todos los medios para encontrar el mucho dinero oculto en la inmensa bolsa de fraude existente? ¿Por qué no se presta a hacer demagogia? Y vaya por delante que lo sensato es hacer pagar más a quien más tiene, pero una medida como la adoptada ayer, en caso de perdurar, sólo lograría desincentivar el ahorro, favorecer la elusión y agredir al contribuyente, pues supone una doble imposición con otros impuestos como el IBI y el Impuesto de circulación.

Además, el patrimonio procede de una renta que ya ha sido gravada en el IRPF y que cuando dedica parte de la misma al ahorro en inmuebles –el principal ahorro de los españoles–, también tributa en el IVA así como en otras tasas e impuestos.


La Razón – Opinión

ETA. La derrota moral del terror. Por Ignacio Cosidó

La sociedad española ha soportado demasiado sufrimiento por la acción criminal de ETA como para poder conformarse con un empate moral con la banda terrorista en la que sus victimas sean equiparadas a las supuestas víctimas de la acción del Estado.

La victoria sobre el terrorismo es esencialmente una victoria moral. Por eso es fundamental que la desaparición del terrorismo tenga como base el reconocimiento de culpa por parte de los asesinos y el resarcimiento moral de sus victimas. Lo contrario puede significar que el terrorismo desaparece porque considera que ha vencido moralmente, que ha logrado los objetivos políticos por los que practicaba su actividad criminal y que, en este nuevo estadio, la lucha violenta debe dar paso a una fase de lucha política en la que sus metas puedan ser culminadas.

La sociedad española ha soportado demasiado sufrimiento por la acción criminal de ETA como para poder conformarse con un empate moral con la banda terrorista en la que sus victimas sean equiparadas a las supuestas víctimas de la acción del Estado en la lucha contra el terror. La violencia terrorista es intrínsicamente perversa, mientras que la acción del Estado, en el marco del Estado de Derecho y de la legitimidad democrática, es una exigencia política y ética.


Resulta absolutamente inaceptable que el Gobierno vasco acceda en el denominado Día de la Memoria a equiparar ambos tipos de victimas. Es una grave ofensa a las victimas reales y, de alguna forma, viene a equiparar la lucha democrática contra el terrorismo con la acción criminal de los terroristas. Espero que el Partido Socialista reconsidere su posición y no apoye la pretensión de quienes en última instancia pretenden dar una coartada moral y una justificación histórica a los terroristas.

El Gobierno y la Fiscalía están obligados, además, a perseguir todas aquellas expresiones de apoyo a los terroristas que cumplen condenas por los crímenes cometidos, las justificaciones públicas del terrorismo o la negativa a condenar de forma clara y contundente sus crímenes, hechos que por desgracia se prodigan cada vez más, amparados y protagonizados por los representantes políticos de los terroristas a los que incompresiblemente se les han vuelto a abrir las puertas de las instituciones democráticas.

La gran eficacia de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han llevado a ETA a un momento de gran debilidad criminal, pero su presencia en las instituciones democráticas está brindando a los terroristas una renovada fortaleza política. La desaparición de ETA no puede hacerse a costa de entregar el poder a sus representante políticos, de ceder aunque sea parcialmente en sus reivindicaciones totalitarias, ni de rehabilitar históricamente su acción criminal. Es esencial que en el final de ETA mantengamos principios muy firmes para poder lograr una verdadera derrota moral del terror a la que la inmensa mayoría de los españoles aspiramos y que debemos, desde hace ya demasiado tiempo, a las victimas.


Libertad Digital – Opinión

La ‘cuestión nacional’, esa otra encrucijada que hereda Rajoy. Por Federico Quevedo

Les decía el viernes que, sin lugar a dudas, la ‘cuestión nacional’ va a ser uno de los ejes centrales de la nueva legislatura, y que me había llamado la atención en ese sentido el discurso de Mariano Rajoy en Barcelona, no tanto por sus afirmaciones, como por sus silencios. A nadie se le escapa que uno de los grandes problemas de estas dos legislaturas de Rodríguez Zapatero ha sido, precisamente, la convivencia con el nacionalismo. En su primera legislatura, Zapatero abrió el melón territorial con la revisión de los estatutos, y lo hizo sin tener ni idea de cómo lo iba a cerrar, porque su única aspiración era contar siempre con la alianza de los nacionalistas para poder gobernar un país en el que cada vez resulta más difícil obtener mayorías absolutas en las elecciones porque la sociedad está mucho más diversificada. La apuesta por el ‘proceso de paz’ en el País Vasco llevaba esa misma dirección, la de crear una alternativa de izquierdas que sirviera de apoyo al PSOE en Madrid y en Euskadi, a imagen del Tripartito en Cataluña.

El problema es que la operación le ha salido mal a Zapatero y ahora el Gobierno socialista se va pero nos deja abierta en canal una situación endemoniada que habrá que resolver en esta próxima legislatura, y será bueno que lo haga un Gobierno fuerte en Madrid, porque de lo contrario va a ser muy difícil mantener el equilibrio entre el interés nacional y las aspiraciones nacionalistas. Pero cuidado, cuando digo y he dicho en muchas ocasiones, que algo está cambiando, también me refiero a eso. Mariano Rajoy es un político de la periferia, un gallego, que sabe perfectamente que la descentralización administrativa ha sido, es y será una muy buena solución para acercar la administración a los ciudadanos, pero sabe también algo más: si hay un país en el que conviven sensibilidades muy distintas y eso le hace susceptible de una estructura política federal, es España. De hecho, el modelo territorial que se pacto en 1978 iba por ese camino, pero no llegó a recorrerse del todo.
«Mariano Rajoy es un político de la periferia, un gallego, que sabe perfectamente que la descentralización administrativa ha sido, es y será una muy buena solución para acercar la administración a los ciudadanos.»
Miren, en la próxima legislatura va a ser necesario mucho diálogo con el nacionalismo. Mucho. Y habrá que empezar a pensar en que no está tan lejos el día en el que se pueda cerrar el modelo territorial dando opción a algunas de las aspiraciones del nacionalismo catalán, como por ejemplo un nuevo pacto fiscal que realmente permita a Cataluña sentir que su destino lo rigen los propios catalanes. ¿Hay algo malo en ello? Yo no lo creo, y creo que ese modelo es extensible al resto de comunidades autónomas, y por eso me llamó la atención el ‘silencio’ con el que respondió Rajoy a preguntas sobre este asunto. Él es plenamente consciente de que va a tener que negociar, incluso con mayoría absoluta, con el nacionalismo catalán para acercar posturas con Artur Mas en un tira y afloja en el que tendrá un especial protagonismo el tema de lengua: el Gobierno no puede dejar de garantizar el derecho de cualquier padre a que sus hijos estudien con el castellano como lengua vehicular, pero al mismo tiempo tiene que garantizar también la implantación del las lenguas co-oficiales como se establece en la Constitución, y obviamente la convivencia de ambos modelos casi siempre va a generar alguna clase de conflictos.

Ahora bien, si el Gobierno de Rajoy es capaz de satisfacer la principal reivindicación del nacionalismo catalán, puede ser que encuentre al mismo tiempo soluciones a un problema que realmente no está en la calle, pero que es evidente que ‘calienta’ sobremanera las relaciones del nacionalismo con el resto y sobre todo en campaña electoral.

Asunto distinto es el del País Vasco, porque ahí, sinceramente, se juega otra liga, la que tiene que ver con ese final de la violencia que vemos en un horizonte que, sin embargo, nunca se acerca lo suficiente. Se que esto que voy a decir me va a costar más de una crítica, pero me temo que ya no va a haber marcha atrás en la presencia de Bildu en las instituciones. Solo un atentado de ETA, Dios no lo quiera, podría hacer cambiar esa situación, pero sospecho, y Rajoy también lo sabe, que difícilmente vamos a volver a ver un atentado de la banda terrorista, luego habrá que irse acostumbrando a tener a sus secuaces en las instituciones y, más que probablemente, en el Parlamento Nacional, y sino al tiempo, y confiar en que la propia esencia del poder ‘corrompa’ el espíritu violento y reivindicativo de estas huestes hasta acabar convirtiéndose en una especie de ERC ‘made in Euskadi’. Pero, sin duda, ese escenario –que acabará conllevando la desaparición de ETA- va a introducir un elemento de sosiego en la vida política muy necesario para poder afrontar las reformas urgentes que el país necesita y cerrar, si es posible, el modelo territorial con una estructura que en definitiva suponga un avance en el modelo de descentralización que nos dimos en el 78, y no un retroceso.


El Confidencial – Opinión

"El Estado y el buitre de Unamuno". Por Miguel Higueras

El gobierno ha violado su neutralidad al restablecer el impuesto sobre el patrimonio, como uno de los candidatos exigía.

Mal está, mitigue o no el desbarajuste económico que el inspirador de la medida ayudó a provocar cuando gobernaba.

Lo peor es que lo que el gobierno saque con éste nuevo impuesto cebará todavía más a la burocracia estatal y agravará la anemia de la sociedad a la que está parasitando.

La alarma creciente de quiebra evoca la sombría mirada del buitre voraz de ceño torvo del soneto de Unamuno, cuando el grajo-estado traga el último despojo de la sociedad para saciar el hambre atroz que nunca se le apaga.

La glotonería es la enfermedad terminal de éste estado, refundación del que se consumió con la desaparición del que su fundador se había hecho a medida en el fragor de una guerra civil, que acabó con el que había nacido cuando, inopinadamente, unas elecciones municipales acabaron con siglos de monarquía.

La que viene no será la primera refundación del Estado en España y, afortunadamente, nada hace temer que haya que reedificarlo sobre las ruinas de un conflicto armado, como cuando la guerra de sucesión, la de la independencia, la de Cuba, las carlistas o la civil.

El que viene debería ser, en contraste con el actual, un Estado que devuelva la iniciativa a la población, renuncie a dirigirla y cambiarla y recaude impuestos de los ciudadanos para garantizarles su seguridad personal y frente a agresiones exteriores.

La mejor receta es reducir a esos dos fines la recaudación de impuestos.
La indolencia individual ha dado como resultado la renuncia colectiva de los españoles a asumir sus obligaciones y derechos como personas.

A pesar de esa dejación, los padres saben mejor que el Estado la educación que quieren para sus hijos y a los hijos les importa más que al Estado el bienestar de sus padres en la vejez.


Periodista Digital – Opinión

La apuesta de Rubalcaba. Por Gloria Lomana

El primer socialista que me dijo que comprendía que el PSOE fuera a perder las elecciones fue Guillermo Fernández Vara. El ex presidente extremeño reprochaba a su propio partido que hubiera gobernado atendiendo a los mercados, obedeciendo a Merkel, haciéndose fotos con los poderosos, llevando a La Moncloa a los 45 grandes empresarios, codeándose con Botín... Y ello, a la par que bajaban el sueldo a los funcionarios, se congelaban pensiones, se liquidaban cheques-bebé, ayudas a los parados y planes E. Zapatero se había dinamitado a sí mismo, había hecho el harakiri a sus principios, a su programa, a su partido y al candidato del futuro. Sólo un «valiente» como Rubalcaba podía hacerse cargo de esa apagada antorcha.

Hace tres meses ya escribí en esta misma columna que Rubalcaba sólo se haría cargo del partido para hacerle una enmienda a la totalidad a Zapatero, para voltear el discurso, para defender a los desfavorecidos y atacar a los ricos. Así, con esa simplista dicotomía, otra vez los pobres y los ricos, la derecha y la izquierda. Vuelta al PSOE obrero del puño y la rosa. Y estamos en lo cierto porque éste va a ser el eje de su campaña, la última esperanza que le queda a Rubalcaba para arañar los votos socialistas que en las municipales y autonómicas se fugaron en todas direcciones.


La demagogia que vamos a escuchar, pues, es sencilla: la derecha defiende la los ricos y la izquierda, a los trabajadores. Mensaje ramplón pero de gran calado. El PP debería reaccionar con contundencia. Basta con alegar que los socialistas prometen castigar a los ricos en campaña, pero cuando gobiernan, como hizo Zapatero, quitan el Impuesto del Patrimonio y se abrazan con los banqueros. Y que los socialistas empiezan poniendo el impuesto de patrimonio y luego suben el IVA, el IRPF y lo que se tercie. Porque, por definición, la izquierda es intervencionista. Y visto lo visto, derrochadora. Una cosa es mantener el Estado del Bienestar, para primar la Educación y la Sanidad, y otra son los planes E, para trasladar la tapia de un parque 20 metros más allá de donde estaba.

Así estamos. Frente a un Rajoy cada vez más en su papel de presidente, tendremos a un Rubalcaba que puede seguir prometiendo porque sabe que no lo será. Sobre el Impuesto de Patrimonio el Gobierno no tiene competencias y sin embargo, el Consejo de Ministros de ayer aprobaba su reimplantación. Nos queda por ver otra catarata de propuestas, todas sociales, sobre becas, dependencia para mayores, pensiones, cheques para bebés, subsidios para parados, limosnas para autónomos, subvenciones a las PYMES, contribuciones a las mujeres. Aunque esta vez nada de inmigrantes. Tema tabú, para un ex ministro del Interior. Discurso muuuuuy social, explicado en pequeños actos de partido porque no son tiempos de llenar plazas de toros, ni de debates en televisión, no sea que Rajoy, en cada respuesta, saque a relucir los cinco millones de parados. Y muuuuucho ataque a los ricos. Todo los días, durante dos meses.


La Razón – Opinión

Boicot. El Festival. Por Maite Nolla

Con el festival de cine de San Sebastián supongo que hay que encontrar el equilibrio entre no ser injustos y no hacer como si las cosas que pasan no pasaran.

Siempre he pensado que los boicots a bulto son muy injustos. Me refiero a que en San Sebastián tienen culpa de que el alcalde sea de Bildu los que le han votado y los que le han dejado gobernar en minoría. El resto soporta la vergüenza del enjuague de Zapatero, Rubalcaba y los magistrados del Constitucional encabezados por Pascual Sala. Vamos, que aunque sea un hecho objetivo que, catorce años después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, en San Sebastián gobierna la cara política de ETA –según dice la Policía, la Guardia Civil, la mayoría de magistrados del Supremo y la minoría del Constitucional–, de eso, más de la mitad de los que pueden votar en San Sebastián no tiene ninguna culpa. Ya sé que la comparación igual no está muy bien traída, pero ahora que cada vez más gente dice que entregaría la independencia a Cataluña con un lazo, los que vivimos y votamos aquí y no estamos por la cosa secesionista nos acordamos de los familiares y amigos de los que han estado treinta años considerando a Pujol un gran hombre de Estado. Porque, como dice Boadella, los mayores defensores del nacionalismo catalán están en Madrid. Aunque sean cuestiones distintas, el sentimiento debe ser parecido al que parte de la población debe tener en San Sebastián con Pascual Sala.

Por eso, con el festival de cine de San Sebastián supongo que hay que encontrar el equilibrio entre no ser injustos y no hacer como si las cosas que pasan no pasaran. Me refiero a que difícilmente veremos a una directora pidiendo no hacerse la foto con el alcalde por sus declaraciones o a la ministra de Cultura negándole el saludo. Y como no hay que ser injustos hay que recordar que al alcalde de Valladolid lo trataron como si fuera un criminal de guerra o un maltratador por su comentario grosero sobre Leire Pajín. Grosero y de mal gusto, aunque no lo era menos que el de Elena Valenciano cuando dijo que el obispo de San Sebastián tenía un "aspecto físico desagradable". La diferencia es que a la número dos de Rubalcaba no le montaron una concentración de teresianas en Ferraz. El caso es que por lo de los "morritos", Antonio Banderas e Icíar Bollaín, entre otros, se hicieron los muy ofendidos. El equipo entero de También la lluvia no quiso salir en la foto con León de la Riva, y, como culminación de aquella charlotada, la señora Sinde se negó a saludar al alcalde de Valladolid, en un acto de valentía sin precedentes, cuyo vídeo se encargaron de pasar una y otra vez en sus canales habituales. Iba a hacer una comparación bien traída, pero mejor no sigo.

Libertad Digital – Opinión

Una explicación heterodoxa del colapso financiero. Por Magdalena del Amo

A pesar de estar tan negro el panorama financiero, desde hace unos días empecé a sentir una especie de tranquilidad irracional –o más bien intuitiva—con respecto a la crisis. Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España son las economías en la cuerda floja, con el agua al cuello, algunas haciendo glu, glu, y otras buceando ya en las profundidades. Pero hace unos días se empezó a hablar de Alemania. La poderosa Alemania con cara de Merkel, que toca diana y nos pone firmes mientras nos tortura apretándonos el cinturón, lo mismo que su compañera de “eje”, la gran Francia por los siglos de los siglos, también podrían verse salpicadas por el tsunami que originó la quiebra del Lehman Brothers. Y qué decir de Estados Unidos. El dólar en caída libre al ritmo que cae el presidente “Yes we can Obama”.

Ver en peligro a los colosos me hizo vislumbrar esa luz ya tan manida al final del túnel, al hacer el siguiente razonamiento: “Si todos están mal, hay que arreglar la cosa, porque esto no puede hundirse del todo”, máxime cuando sabemos que los “ceros” del dinero son virtuales y que si quieren, pueden arreglarlo con el dedo meñique. Otra cosa es el fin último que persiguen y cuánto les interesa prolongar la agonía.

Andaba en estas reflexiones cuando de manera casi simultánea aparecen los países emergentes China, India, Rusia y Brasil, dispuestos a salvarnos –para salvarse ellos, claro—y así evitar que sus economías se hundan, dado que somos sus clientes. (Dios mío, economías emergentes sí, pero hay que ver en qué situación de desamparo y penuria viven sus habitantes). Y como corolario, como por arte de magia, un día después aparece la FED dispuesta a inyectar millones de dólares –tenemos problemas para financiarnos en la divisa norteamericana—, y evitar el colapso de la banca europea. Así, en una acción conjunta entre la FED, el BCE y los bancos de Inglaterra, Japón y Suiza deciden acordar tres nuevas subastas y amainar los rumores sobre las dificultades económicas de Europa. (La Reserva Federal de Estados Unidos es una suerte de banco nacional que no pertenece al Estado sino a una élite constituida por un grupo de banqueros multimillonarios –hasta ahora han dirigido la partida—que imprimen dólares cuando les da la gana. Así como suena. Son tan poderosos que nunca han permitido una auditoría ni que el Gobierno les controle. Algún presidente –Kennedy—ha querido poner fin a estos contubernios financieros, sin éxito).


La reacción fue instantánea y las bolsas acusaron la noticia. ¿Se imaginan a unos cuantos sesudos señores sentados en una mesa ante el tablero del Monopoly jugándose el dominio del mundo? Pues eso ocurre en realidad, pero sería demasiado farragoso desarrollarlo en unas cuantas líneas.

Es paradójico que los causantes de la crisis sean los mismos que vienen ahora en nuestra ayuda. Eso me hizo recordar la vieja copla, tan sugerente:


Con caridad sin igual
don Federico de Robres
hizo su gran hospital
mas primero hizo los pobres.

Sobran explicaciones.

Éstas sí harían falta para entender el origen y posterior efecto dominó de la crisis actual. Reconocidos economistas y Premios Nobel están completamente perdidos. Nadie entiende nada. Todo ello me ha hecho acudir a Los protocolos, un polémico documento de principios del siglo pasado, que marca una serie de estrategias para controlar a la humanidad bajo un solo gobierno, verbalizado por primera vez ante la prensa durante el encuentro Reagan-Gorbachov en la cumbre de Moscú en 1988, como New World Order, el Nuevo Orden Mundial del que tanto se habla en los últimos tiempos. El documento lo tenía dormido en uno de los anaqueles, pero la nueva situación político-social-financiera, y la falta de respuestas lógicas me hicieron releerlo y reconsiderarlo.

No entro ni salgo en análisis sobre su autenticidad. No piensa lo mismo Guillermo Buhigas, que tomando el documento por bueno, le dedica una trilogía –Los Protocolos, memoria histórica—donde analiza a la luz de los acontecimientos del último siglo, el futuro de la humanidad. En el documento se señalan las estrategias que debe seguir la jerarquía iluminista que gobierna el mundo tras bambalinas y se estipulan los diferentes medios para conseguir el dominio. Así, el protocolo III dice: “Cuando hayamos creado, por todos los medios ocultos que nos facilita el oro que tenemos por entero en nuestras manos, una crisis económica general, lanzaremos a la calle, simultáneamente en todos los países de Europa, muchedumbres de obreros”. Esto se está cumpliendo hoy. Difícilmente lo hubiéramos imaginado hace diez o quince años. En el protocolo IV leemos: “La lucha encarnizada por la supremacía y los enfrentamientos de intereses especulativos de la vida económica crearán, de hecho ya han creado, sociedades desengañadas, frías y sin corazón para la lucha, carentes de sentimientos. Estas sociedades tendrán absoluta repugnancia hacia la política superior y la religión”. Un retrato de la tendencia de la sociedad actual: fría, desencantada, sin ánimo de lucha y rechazo hacia la religión y la política.

El periodista francés Jean-Luc Chaumeil, dice a propósito de uno de los protocolos, donde hace alusión a la moneda única: “Las naciones no serían nada más que provincias y sus líderes meros procónsules al servicio de un gobierno mundial oculto constituido por una élite”.

En los últimos meses el mundo ha sufrido cambios espectaculares y radicales a los que nos hemos ido acostumbrando en un tiempo récord. Nuestros políticos electos han cedido el poder a los mercados que son quienes determinan en este momento de incertidumbre las políticas económicas y sociales.

En los protocolos se habla de cómo dirigir la prensa, la televisión o la educación.
No importa si el documento es auténtico o no, o si fueron redactados por una élite para dibujar el futuro. La clave es que los postulados de hace más de un siglo se están cumpliendo en toda su extensión.


Periodista Digital – Opinión

¡Ay, las nubes! Por Alfonso Ussía

«El mejor destino es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca y mirando al cielo». No sabía el gran Ramón que su greguería se haría miel en todas las bocas, medio siglo más tarde, gracias a un Presidente del Gobierno en trance de retiro. Mucho han criticado ese paso hacia la indolencia de Zapatero, y no comparto el berrinche. Pasa con los políticos. Se humanizan cuando su horizonte se aleja del poder. Transcribo a Lamartine: «Cada ciudadano aborda a otro con inquietud. Todo el mundo tiene una nube sobre la frente. Es de esas nubes de donde salen los relámpagos para los hombres de Estado, y algunas veces también, las tempestades». No otra cosa pretende Zapatero que ver pasar cúmulos, cirros y estratos y alejar la niebla de la nube baja que le ha acompañado ocho años sobre su frente. «Las nubes del relámpago, el anuncio del infierno», según Whalen. Ha estrenado Gustavo Pérez Puig una comedia atípica de Jardiel, «Las cinco advertencias de Satanás». Para Jardiel Poncela, «lo peor del infierno son los primeros tres días», es decir, hasta que uno se acostumbra. En cambio, la supervisión de los azules y el camino de las nubes no precisa de un proceso de adaptación. Es siempre un hermoso y dulce trabajo, al que me sumaría de poder conseguirlo. Mientras se alcanza la consecución, bueno es dejárselo a Zapatero, en tumbona o hamaca, encontrando metáforas y figuras de poeta, como las del cursi de Arrieta: «Pequeña nave blanca/ de ebúrneas velas y argentina proa,/todo grácil, traslúcida, y suspensa/ en un sueño de mago». De vivir entre nosotros en la actualidad, habría que meter a Arrieta en la cárcel durante algunos meses, y prohibirle la contemplación de las nubes. Claro, que don Gustavo Adolfo no se queda atrás. «Nubes de tempestad que rompe el rayo/ y en fuego ornáis las desprendidas orlas». Me pregunto: ¿Alguien con dos dedos de frente y alta sensibilidad ha visto en alguna ocasión que tras el lineal estallido del rayo el fuego haya adornado las orlas desprendidas? Don Gustavo Adolfo, con Arrieta a la trena.

Castilla la alta, León inmersa en ella, ofrece la más extensa variación de cielos y de nubes, de tonos y de vientos, de calmas y relámpagos. Buena es la hamaca para supervisar sus cambios y sus caprichos. Se me antoja dignísima la pretensión de Zapatero. De Presidente del Gobierno a Supervisor de nubes. ¿Por qué lo atacan? Lástima que no eligiera a su debido tiempo la segunda actividad en perjuicio de la primera. Pero el ser humano tiene que ser respetado cuando encuentra su sitio, ese rincón, esa esquina tan difícil de hallar a lo largo de la vida. Si el sitio es una hamaca para observar el cielo, respetado sea. Vamos a llenar de poetas nuestras prisiones imaginarias. A Bécquer y Arrieta se une Villaespesa, con probado delito literario:

«Contemplando las nubes me dijiste:/ -Son vírgenes que van/ a llenar de amargura sus ánforas/en las aguas azules de la mar». En esas andará Zapatero durante su merecido descanso. Algo habrá escrito el buen poeta Gamoneda de las nubes. Encuentre tumbado la figura y la metáfora. Pero no caiga en el intento de descifrarlas. Larga distancia media entre supervisar y descifrar. Se lo advierte Cela, el inolvidado don Camilo: «Las nubes, hijo mío, con sus blandas cárcavas y sus cimientos móviles, guardan indescifrables teoremas, cuyo planteamiento no es sano para los hombres». Feliz futuro.


La Razón – Opinión

Patrimonio. Son ricos, no imbéciles. Por Pablo Molina

Siempre que gobiernan los socialistas los verdaderamente ricos preservan sus emporios con un tratamiento fiscal bastante benévolo que, en todo caso, todos ellos tienen la capacidad de sortear para que el gobierno no les toque ni un solo euro.

La reimplantación del impuesto de patrimonio, exigida por Rubalcaba y concedida alegremente por el cesante y sus colegas del Consejo de Ministros, es tan sólo un componente más de la papilla demagógica servida a los simpatizantes de la izquierda más radical, esos que aplauden cualquier subida de la presión fiscal porque ni pagan impuestos ni tienen pensado contribuir a las arcas del estado en toda su vida.

Puesto que tanto los promotores de la idea como sus votantes tienen más que asumido que esta decisión no tiene nada que ver con la racionalidad en la gestión de las cuentas públicas, cualquier esfuerzo en explicar la injusticia y la inutilidad de un impuesto confiscatorio como el de patrimonio ha de resultar forzosamente en balde. La izquierda es refractaria al análisis desapasionado y lo único que pretende es transmitir un dogma, así que ningún razonamiento cartesiano va a hacer que sus votantes perciban que les están tomando el pelo. Allá ellos.


Siempre que gobiernan los socialistas los verdaderamente ricos preservan sus emporios con un tratamiento fiscal bastante benévolo que, en todo caso, todos ellos tienen la capacidad de sortear para que el gobierno no les toque ni un solo euro. Por supuesto, el que los ricos intenten conservar sus bienes es encomiable, y muy cretinos serían si permitieran que una pandilla de iletrados los despojaran de la riqueza honradamente adquirida. El problema es que con esos mismos socialistas, la clase media es ultrajada y los trabajadores enviados al paro a sobrevivir con un subsidio de risa.

Los ricos no pagan impuestos, ni aquí ni en ningún otro lugar del mundo. En todo caso toleran declarar parte de sus riquezas siempre que el tratamiento fiscal no sea demasiado agresivo. En caso contrario se las llevan a otro lugar.

Si Rubalcaba quisiera de verdad hacer pagar a los ricos gravaría severamente el invento de las Sociedades de Inversión de Capital Variable, las famosas SICAVS, instrumento de ahorro colectivo que en realidad es un instrumento financiero personal con un tratamiento fiscal extraordinariamente ventajoso respecto a las fórmulas de ahorro tradicional. Es cierto que cada SICAV tiene que contar con al menos 100 participantes, como también lo es que, en el caso de los verdaderamente ricos, uno sólo es propietario del 99,99% de la sociedad, y el 0,01 restante está distribuido entre otros noventa y nueve "mariachis", generalmente familiares, empleados y amigos.

¿Por qué no propone Rubalcaba una tasa patrimonial para las SICAVS o su homologación con el tipo general del impuesto de sociedades? Pues, en primer lugar, porque el día antes de entrar en vigor ese decreto todas emigrarían fuera del ámbito fiscal español y, en segundo término, y esto quizá es más relevante, porque muchos de los palmeros del PSOE utilizan ese medio para mantener su dinero a salvo de la redistribución socialista y ningún dirigente del PSOE va a perjudicar a los que les hacen ganar las elecciones. Con el mal humor que se gasta últimamente, como para tocarle un euro a "nuestro director de cine más internacional".


Libertad Digital – Opinión

Justicia contra ETA

Que un terrorista sea condenado por un tribunal tras un proceso con todas las garantías es siempre una victoria del Estado de Derecho y una derrota de los enemigos de la democracia y de la libertad. Por esa razón es tan positiva la sentencia de la Audiencia Nacional sobre el «caso Bateragune». El fallo ha sentenciado a sendas penas de diez años de prisión al ex portavoz de Batasuna Arnaldo Otegi y al ex secretario general del sindicato proetarra LAB Rafael Díez Usabiaga por un delito de integración en organización terrorista en grado de dirigentes y por haber intentado reconstruir la ilegalizada Batasuna a las órdenes de ETA. Los jueces han considerado probado que los condenados estaban «integrados» en la banda y actuaban «en plena connivencia con ella» para «planificar y gestionar la nueva estrategia de acumulación de fuerzas soberanistas, en aras de la culminación del proceso independentista». La sentencia ha recordado además una circunstancia esencial para quienes defienden hoy que Otegi es un hombre de paz, que se ha distanciado de las consignas y la disciplina de ETA y que representa algo así como la única esperanza de un tiempo sin violencia terrorista en el País Vasco. Efectivamente, se cometería un gravísimo error si no se tuviera en cuenta, como refiere el auto, que Otegi nunca condenó la violencia terrorista en su etapa como miembro de la comisión de coordinación designada por ETA para controlar Bateragune y que sigue sin pedir la desaparición de la banda.

La exacerbada reacción del nacionalismo vasco, con Bildu y el PNV a la cabeza, demuestra no sólo su escaso o nulo respeto por las resoluciones judiciales y su escasa convicción democrática, sino que también prueba que aguardaban un fallo político en la línea con la legalización de Bildu en el Tribunal Constitucional. Por el contrario, es una satisfacción para quienes creemos en el Estado de Derecho una sentencia dictada por magistrados profesionales que se han guiado por el principio de legalidad en la valoración de las pruebas. Habría que recordar a aquellos que criminalizaron ayer al tribunal, que el mismo Otegi fue absuelto en otros dos procesos. Siempre es una garantía que la Justicia no actúe al dictado de nadie. Cuando no es así, cuando algunos se manchan las togas con el polvo del camino, se hace un flaco favor al Estado de Derecho.

La condena a Otegi y Díez Usabiaga ha llegado en un momento delicado para la lucha contra ETA y la convivencia en el País Vasco, con Bildu en las instituciones y Sortu en camino del Constitucional. Las soflamas nacionalistas y la amenaza de las movilizaciones por parte de Bildu no son más que manifestaciones que avalan la tesis de que todo es ETA y que, por tanto, habría que actuar contra aquellos que participan del proyecto totalitario y liberticida. Hay que recordar hoy que Díez Usabiaga, dirigente de ETA, fue mentor público de Sortu y Bildu. Sacar a los voceros de los terroristas de las instituciones debe ser un objetivo prioritario de la nueva etapa política tras las elecciones generales. Sería una temeridad olvidar que, como recordó la Fiscalía esta semana, ETA mantiene operativa toda su estructura con comandos en España y Francia y que la condena a Otegi, como adelanta hoy LA RAZÓN, ha frustrado la estrategia diseñada por la banda.


La Razón – Editorial

¿Habría salido Otegi?

Si ETA se hubiera disuelto, o Batasuna se lo hubiera exigido, su situación penal sería otra.

La Audiencia Nacional condenó ayer a Otegi a 10 años de prisión por considerarle "miembro de ETA en grado de dirigente". La lógica penal no siempre coincide con la política, pero si ETA hubiera anunciado su disolución es casi seguro que Otegi estaría hoy en la calle; también es probable que lo estuviera si la izquierda abertzale (o el propio Otegi y sus compañeros de banquillo) hubiera exigido de manera creíble la desaparición de ETA y condenado su recurso a la estrategia terrorista.

La sentencia que les condena a tan fuertes penas de prisión constata que "en las fechas de los hechos juzgados" era palmaria la ausencia en los procesados de cualquier actitud que denotara un real distanciamiento de las tesis de la banda. ¿Significa esa referencia temporal que más tarde sí ha habido síntomas de distanciamiento que no han sido considerados? Podría ser, porque en los tres documentos de la ex-Batasuna que analiza, redactados entre octubre de 2009 y febrero de 2010, se reconoce que hay una evolución en esa dirección.


Sin embargo, hay algo que se mantiene en todos los textos y declaraciones: el rechazo a condenar la trayectoria de ETA y el papel central otorgado a la negociación, que no es algo coyuntural sino una "herramienta" a utilizar hasta alcanzar los objetivos finales, según el primero de los tres textos analizados. Ambas cosas están seguramente relacionadas. No condenan a ETA porque justifican el cambio de estrategia con el argumento de que la lucha armada ha impedido la consolidación de la autonomía, lo que hace posible negociar hoy un cambio de marco político a cambio de la retirada definitiva de la banda.

La sentencia es recurrible ante el Supremo, pero juega en contra de que prospere que sus argumentos para no legalizar a Bildu fueron similares a los que ahora emplea la Audiencia: que hay un diseño de ETA tras el giro táctico de la izquierda abertzale; y que el paso de la violencia a segundo plano no implica renuncia a utilizar la existencia de la banda como amenaza latente que condicione la negociación.

A favor de una revisión de la condena jugaría que 10 son muchos años y que considerar sin más que Otegi es y sigue siendo dirigente de ETA resulta bastante increíble e incluso contradictorio. Ha dicho y hecho cosas que no han podido agradar a ETA; aunque es verdad que sus compañeros de partido han dejado de hacerlas y decirlas en cuanto se han visto legalizados y ocupando cargos institucionales.


El País – Editorial

Hacen falta políticos que recorten

Décadas de propaganda machacando con la idea de que todo servicio público, sea el que sea, mejora cuanto más dinero pones en él han logrado convencer a muchos, pese a claros contraejemplos como el de la educación.

Lo que es virtud en el hogar: gastar menos de lo que se ingresa, hacer más con menos, parece ser el peor de los pecados en la administración pública. Décadas de propaganda machacando con la idea de que todo servicio público, sea el que sea, mejora cuanto más dinero pones en él han logrado convencer a muchos, pese a claros contraejemplos como el de la educación, en la que un constante incremento en el gasto por alumno ha ido acompañado de un generalizado descenso en su calidad, gracias en buena medida a la LOGSE del candidato Rubalcaba.

Pero por más que se empeñen, el gasto público siempre tiene un gran porcentaje de derroche. Ya lo dejó claro Milton Friedman cuando explicó que de todas las formas de gasto, la peor es aquella en que para sufragar algo que no disfrutaremos nosotros tampoco gastamos nuestro propio dinero: ni cuidamos que la adquisición sea satisfactoria ni que sea al mejor precio posible. Lo vemos, por ejemplo, en el conflicto de los profesores de la enseñanza pública en Madrid: dan menos horas de clase que sus colegas de la concertada, cobrando más y con peores resultados. Y hacen huelga cuando se les incrementa una hora y media a la semana.

Poco a poco, algunos de los políticos salidos de las urnas del 22 de mayo, aun por necesidad, están empezando a sacar la tijera. Bauzá, Monago, Cospedal o Aguirre están tomando medidas imprescindibles para que España no se convierta en una segunda Grecia. Acostumbrados a que se nos digan cosas como "el dinero público no es de nadie" o "yo soy presidente autonómico, no un contable", es de agradecer que haya quien se tome su trabajo en serio.

España está en una situación límite, y sólo hemos empezado con los recortes. Serán necesarios políticos capaces de tomar decisiones difíciles, y que sean capaces de mantenerse firme en ellas pese a las protestas. Lo que ha sucedido hasta ahora no es más que un aperitivo de lo que pasará si Rajoy gana las elecciones y tiene que acometer las nunca especificadas reformas estructurales. Si ahora cualquier gobernante del PP se echa para atrás, podemos temer lo peor para nuestro futuro.


Libertad Digital – Editorial