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Treinta largos años después que los demás... Nacionalismo como religión política; secta homogénea (al menos, la clase dominante); distinción identitaria entre «nosotros» y «ellos»; irrendentismo, intolerancia, «totalismo» como versión suave del terror totalitario. De acuerdo en que Patxi Lopez no era la fórmula soñada para salir del agujero, pero la política -espejo de la vida- nos enseña una y otra vez que los mejores no siempre tienen éxito. Los recuerdos se agolpan. Primero, las víctimas. Hablo de personas de carne y hueso, de (casi) todos los partidos y de (casi) todas las profesiones, valedores de la causa cívica o ajenos a la disputa interminable. No pienso en organizaciones, ni en estrategias partidistas o maniobras tácticas. Es el homenaje uno por uno a los seres humanos cuyo proyecto de vida, único e irrepetible, fue truncado por los asesinos. Basagoiti los puso ayer en el primer plano de la memoria de la gente decente. Homenaje también a tantos héroes de la libertad en el País Vasco (socialistas, populares, indiferentes al partidismo) dispuestos a vivir en estado de sitio para dar testimonio de la razón frente a la barbarie. Reconocimiento también a los amigos del exilio y su añoranza legítima y a los políticos sacrificados en el camino: ¿cómo no recordar a Jaime Mayor y a Nicolás Redondo? Fueron las imágenes de una utopía que ahora nos exige que aceptemos simplemente lo posible.
Un par de generaciones de españoles hemos dejado lo mejor de nosotros mismos (con el discurso, con la pluma, con el ejemplo diario) para que la Transición, orgullo legítimo de la España contemporánea, llegara también al País Vasco. Llega, claro, de forma imperfecta, pero la realidad no admite dudas. Una joven dirigente del PP preside el Parlamento de Vitoria, un soplo de aire fresco cuando se abre la ventana de la libertad. Un candidato del PSE que dice sociedad plural, lucha contra ETA sin precio político, inserción en España y en Europa... ¿Sospechas? Quizá. Pero no lean ustedes la letra pequeña para encontrar apoyo a ciertos prejuicios arraigados. Vamos a ser generosos, por ahora. También exigentes, muy exigentes. Patxi Lopez tiene ante sí una inmensa responsabilidad y ojala esté preparado para asumir una tarea que sólo está al alcance de los grandes políticos. No puede fallar, por complejos y por oportunismos. Sea como fuere, hoy tenemos que ser optimistas en nombre de la libertad, de muchos años de lucha por el derecho, de tantas veces como hemos dicho y sentido que somos más y somos mejores.
¿Problemas? Infinitos. ¿Suspicacias? Unas cuantas. En todo caso, un éxito colectivo que por una vez los españoles de bien tenemos que celebrar juntos y sin sectarismo. Hoy empiezan los trabajos de Hércules para desmontar una red de complicidades y servidumbres. Con algún objetivo directo: policía autonómica, televisión vasca, sistema educativo desde la escuela a la facultad universitaria. Desactivar el mito nacionalista en nombre de una democracia de ciudadanos. Lo principal: vencer el miedo y ayudar a que la gente lo venza. Se vive bien en el País Vasco cuando no toca ejercer el papel de víctima. Está, claro, la infamia terrorista. Ahí sigue y -por desgracia- ahí seguirá, ojalá que sea a la baja. Los culpables son ETA y sus secuaces. La democracia tiene que acabar con ellos, lejos de la política de apaciguamiento y la perversión del lenguaje. No sé si Zapatero ha aprendido la lección moral o sólo le mueve, como es frecuente, el posibilismo electoral. La verdad es que apenas importa. Los hechos están ahí: los terroristas y su disfraz político ya no están en el lugar reservado a las personas honorables, aunque la tarea está incompleta en el ámbito municipal. Parece difícil para el PSOE recuperar el apoyo del PNV en el Congreso: rebus sic stantibus, esto es, si se mantienen las circunstancias actuales. La tentación es oficio natural del diablo y nada es descartable en asuntos tan complejos. Pero seamos justos aquí y ahora para valorar los datos reales. El PP sale muy bien parado de una estrategia limpia en la negociación y la investidura. La excepción vasca justifica un modelo singular de relación con los socialistas y exige también limitar los efectos favorables del eventual apoyo nacionalista a las iniciativas contra Zapatero a escala nacional. Es lo más justo de acuerdo con el contexto. Si cambia, ya se verá.
Usted, querido lector, ha escuchado como yo que el nuevo lendakari tiende la mano al PNV. Si es una pieza retórica para facilitar un cambio digno, bien está. Si es un anuncio de componendas, habrá que replantear muchas cosas. El Estado constitucional es fruto de la Ilustración, hijo de las revoluciones atlánticas enriquecidas por la democracia y los derechos fundamentales. No hay lugar para las pasiones irracionales traducidas en ideologías orgánicas o historicistas, que tienden a sumergirse en el mito y la sinrazón. La «tenebrosa fragua» del Espíritu del Pueblo, refugio de tribus y de clanes, ha causado estragos y crueldades sin fin. El PNV tiene a día de hoy una posibilidad única para enviar el delirio sabiniano al desván de los malos sueños. Hay un lugar en el País Vasco para un nacionalismo sensato y moderado. ¿Existe tal cosa? Si no es por convicción, sea por utilidad. Si no es por virtud, nos vale la hipocresía. Si pierden la oportunidad, tal vez será la última, porque la era global ha venido para quedarse. ¿Pronóstico? Reservado, tirando a mal... Patético ayer Ibarretxe con su «frentismo» y su «cruzada», refugiado en un discurso aldeano y perverso. Menos mal que se despide para siempre.
Decía Montesquieu que el absolutismo causa un daño irreversible a la constitución social de manera que la libertad se hace imposible para siempre. Espero que se equivoque, y ejemplos hay al respecto. ¿Será capaz de reaccionar la sociedad vasca? Miedo, disimulo, mediocridad y perfidia conviven allí con dignidad, valentía, honor y sacrificio. Ha llegado la hora de recuperar a ciertas mayorías amorfas. Recuerdo las palabras de Martin Luther King, un referente para Barack Obama, entonces desconocido. Con ellas terminaba hace años una Tercera, con motivo -¡qué asco!- de algún asesinato de ETA. Decía el líder de los derechos civiles que «lo peor de nuestro tiempo no es la crueldad de los malvados sino la fría indiferencia de los buenos». Sabemos por experiencia que la Transición supone sufrimiento e incertidumbre. La experiencia de todos los españoles está a disposición de nuestros compatriotas vascos. El esfuerzo merece la pena. Ha llegado la hora de construir una democracia para los ciudadanos y no una cárcel para la libertad envuelta en un equívoco ropaje. El PSOE y el PSE no pueden fallar. Tampoco el PP. Sería imperdonable. Un poco tarde, pero todavía a tiempo, también los vascos -como los demás españoles- serán ciudadanos y no simples súbditos.
ABC - Opinión
Con cuatro millones de parados (uno por cada jinete de este Apocalipsis españolazo y laico: Zapatero, Corbacho, Chaves y Méndez) al galope tendido, el sindicalismo de clase no ha encontrado mejor medio de protesta que dejar en negro a Telemadrid, que es la única TV que habla del paro en la España de ZP (Zimbabwe Paradise). A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar. Ahora que Aznar tiene todas las papeletas para comerse el marrón del Gal de Gonzalón, no estaría de más que Aguirre se comiera el del paro de Zapatero, el tipo que dice que lo peor de la crisis ya ha pasado, pero sólo para consolar al millón de parados a los que ya no alcanza la sopa. ¿Y si dejáramos en negro a Telemadrid? Dejaríamos a la derecha sin los actos del 2 de Mayo, y al madridismo, que viene a ser lo mismo, sin los goles del Bernabéu. Quien más, quien menos, todo el mundo pensaba que el resultado sería al revés, con el consiguiente disgusto para los culés del partido, como Zapatero, Garzón o Pepiño Blanco, que luego, ay, acabarían gozando a lo Joan Joel con el tablao del Bernabéu donde Casillas cantaba: «¿No hay quien me pegue un tirito / en mitad del corazón?» El fútbol futbolero del Barça es como el teatro teatrero de Pirandello: la trampa y el queso. La ratonera barcelonera apesta a literaturismo de viejo, a efectismo y truco aparente de José Luis el Brillante, a trasnochado naturalismo real. Pero los culés creen que sólo por haber ganado en el Bernabéu a un equipo de viejas glorias ha cambiado la tortilla, que es lo que, negándose a conducir el auto, le dijo el chófer a la marquesa el día que legalizaron al PCE: «¡Es que la tortilla ha `dao´ la vuelta!» «La tortilla habrá dado la vuelta -repuso la marquesa-, pero no olvide que yo sigo siendo el huevo.» Por eso, yo de culé no me quitaría todavía el braguero con que han andado todo el año: no parece aconsejable quedarse con la culera al aire, cuando el que viene por detrás es el Madrid.Recurso para enlace a URL de referencia
País Vasco
«Para antecedentes, el que protagonizó Arzalluz en una reunión en 1979 con los dirigentes de la organización terrorista para que pusieran fin al cese temporal de los atentados que habían declarado mientras se negociaba el Estatuto de Autonomía vasco.»
Por lo visto no han bastado las antidemocráticas declaraciones de los actuales responsables del PNV que tanto han dejado en evidencia su nauseabunda concepción patrimonial del Gobierno vasco. Tampoco han bastado, por lo visto, las amenazas de muerte que expresamente ha lanzado ETA contra los miembros del nuevo Gobierno no nacionalista del País Vasco. Ahora ha sido el ex presidente del PNV, Xabier Arzalluz, quien ha dado una nueva muestra del carácter totalitario del mal llamado "nacionalismo democrático" alentando una "rebelión" y un escenario de "confrontación total con el Estado", por lo que llama el "acoso del PSOE y el PP" contra el nacionalismo vasco.
Yo no sé si esa "rebelión" con la que amenaza Arzalluz, y que pasaría por una negativa del PNV a participar en las elecciones españolas, "será lo más grave que ha pasado desde la transición", tal y como él dice. De lo que no tengo duda es de la multitud de antecedentes de colaboración del PNV, en general y de Arzalluz en particular, con quienes legitiman y practican el asesinato, desde antes incluso de la transición.
Que conste que no me refiero exclusivamente a la infame colaboración con ETA para prenegociar chantajistas comunicados de tregua, que el PNV protagonizó con sus compañeros de Estella o, más recientemente, con los emisarios de Zapatero. Me refiero también a la expresa solicitud para que ETA reactivara su "lucha armada", tal y como hizo Arzalluz en una reunión en 1979 con los dirigentes de la organización terrorista para que pusieran fin al cese temporal de los atentados que habían declarado mientras se negociaba el Estatuto de Autonomía del País Vasco. Así lo confirma, en un libro del profesor Fernando Reinares (Patriotas de la muerte, Taurus 2001), un etarra preso, en la entrevista nº 45:Incluso una de las cosas que me hace pensar que nosotros hemos aportado algo, es cuando Arzalluz, por ejemplo, fue a Iparralde a decirnos que teníamos que romper la tregua, que teníamos que empezar a darles caña, porque las cosas del Estatuto iban muy mal.
Yo no sé si la "rebelión" de la que ahora habla Arzalluz incluye nuevamente ese "dar caña" de ETA. Creánme que si pudiera se lo preguntaría. De lo que me acuerdo es de que fue el propio Arzalluz el que dijo que "unos sacuden el árbol, y otros recogemos las nueces". Y que ahora ha sido el propio Arzalluz el que ha anunciado que, en ese "escenario de confrontación total con el Estado", estaría "no solo el PNV, sino todo el nacionalismo vasco". Y ya sabemos que Arzalluz es tan aficionado a la división del trabajo como renuente a hacer exclusiones entre nacionalistas...
Libertad Digital
YA hemos admitido, y algún día nos arrepentiremos de ello, que la campaña electoral para el Parlamento Europeo no se refiera, como demanda el sentido común, al Viejo Continente, su Constitución pendiente y las políticas que emanarán de Bruselas durante su próximo periodo legislativo. De lo que se trata es de que el PP y el PSOE se zurren la badana y que ambos puedan demostrar a sus apasionadas clientelas que el malo, el gran responsable de lo que nos pasa, es el otro. De ahí la consideración de «primarias» que, con vistas al 2012, se obstinan en darle a la confrontación Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero y sus abundantes y no muy lúcidos equipos de analistas, asesores, consultores y propagandistas.
Las listas que encabezan Juan Fernando López Aguilar y Jaime Mayor Oreja, auténticas cofradías de afectados a quienes sus jefes quieren consolar o compensar, son un pretexto para llevar a la calle, a los anacrónicos mítines y a sus manipulados resúmenes, lo que debiera ser una sesión continua en el Congreso de los Diputados: las crisis -la global y la específicamente española-, sus demoledores efectos y sus posibles remedios. Es un nuevo ejercicio colectivo de irresponsabilidad dirigente que cuenta con la pasión o el desdén, según los casos, de los dirigidos.
En esta ocasión, el poco madrugador Rajoy ha tirado la primera piedra y aprovechó la presentación de la candidatura que él solito ha compuesto para decir, con tanta precisión como inoportunidad, que Zapatero es «el gran gastador» del dinero de los contribuyentes. Por otra parte, el líder socialista anuncia su dedicación a la campaña y su presencia en diez grandes mítines. Es decir, que de aquí al día 7 del mes próximo no tendremos ni Gobierno ni oposición.
Los tranvías de hace medio siglo y los autobuses que todavía tenían cobrador lucían un prudente letrero: «Prohibido hablar con el conductor». Es importante que quien debe llevarnos hasta final de trayecto sin sustos ni incidentes no se distraiga demasiado. Aquí y ahora es el conductor, el presidente del Gobierno de una Nación en ruina, quien le da palique a los viajeros y el encargado de vigilar su buen trabajo, el líder de la oposición, quien mantiene viva la conversación. Un gran disparate en la línea de lo que, en colectivo ejercicio de enajenación mental, venimos practicando desde hace años. Cinco por lo menos.
ABC - Opinión
Leire Pajín
«Insistía Pajín en El Magazine de El Mundo en que "hay vida fuera de la política", cuando la suya jamás se ha desarrollado extramuros de esa fortaleza. Se refería, en realidad, a que después de la tarea se puede ir de cañas con las amigas. Eso es vida.»
Aún meditaba sobre una afirmación del filósofo Sloterdijk acerca de que la suya es una generación desheredada, cuando encontré una entrevista con Leire Pajín. Caray, he ahí una mujer a la que no se puede calificar de desheredada. Recibió el carné casi en la cuna, como esos niños a los que hacen socios de un club de fútbol en el momento del bautizo. Pero la prole del baby-boom socialista no sólo está destinada a ser hooligan del partido y a contribuir al envenenamiento sectario de nuestra política. Constituye el relevo generacional tanto en el partido como en el gobierno, lo que resulta más preocupante.
Estamos ante un grupo generacional que no ha bebido de otras fuentes que las que divulgan y vulgarizan las "pequeñas y malolientes ortodoxias" que sustentan el artificio del sedicente progresismo. Y ante un plantel de apparatchiks que me resisto a llamar políticos profesionales para no degradar la profesionalidad, pero que no se han dedicado a otro menester que la política. El historiador Paul Johnson calificaba a esos burócratas de partido de gran azote humano del siglo XX, pero los aludidos ya no tienen de su condición la menor conciencia. Así, insistía Pajín en El Magazine de El Mundo en que "hay vida fuera de la política", cuando la suya jamás se ha desarrollado extramuros de esa fortaleza. Se refería, en realidad, a que después de la tarea se puede ir de cañas con las amigas. Eso es vida.
Nuestra heredera, fiel a los tópicos, repetía una frase de Fernández de la Vega, según la cual "cuando una mujer da un paso, todas avanzamos". Ese absurdo argumento corporativista ha terminado por imponerse como verdad incontestable. Pero cuando una mujer que carece de méritos es llamada a ocupar una posición de privilegio, retroceden todos los que sí los tienen, sean hombres o mujeres. En un país y un tiempo que ha abolido la meritocracia –en la escuela, para empezar– no cabe esperar que el talento, el esfuerzo y la inteligencia sean los elementos decisivos para ascender en unos partidos que disfrutan de un sistema tan cerrado como el nuestro. Ganar elecciones es, como mucho, lo que cuenta. Y a veces ni eso.
Nada garantiza que los mejores se desempeñen como buenos políticos. El ejemplo paradigmático es aquella Administración Kennedy formada por the best and the brightest. Pero los mediocres serán peores y tendrán como principal empeño cortar el paso de quienes pueden dejarles en evidencia. La generación desheredada de Sloterdijk mantenía, y de qué manera, los vínculos con la tradición cultural de Occidente. Ahora llegan arriba los que rompieron ese cordón umbilical. Esos para los que, como Finkielkraut escribió hace veinte años, un par de botas equivale a Shakespeare. La generación de las Pajín y Aído más sus iguales del otro lado del arco no se verá a sí misma como una generación perdida. No sabe lo que ha perdido y por eso nos perderá.
Libertad Digital - Opinión
HAS navegado durante dos días por un río de dolor que lleva hasta el corazón de la memoria. Has visto apagarse en tus brazos la vida que te dio la tuya, como una vela que se extingue entre un chisporroteo de estertores, y has flotado a tu pesar en ese amargo vacío sin respuestas que siempre crea la aparición cercana de la muerte. Te ha herido la mirada el resol de la mañana de mayo que enciende los muros de cal de una casa invadida de ausencias, en la que cada rito cotidiano te clava la punzada de una soledad pastosa, densa e inerte. Has sentido el silencio hueco y funeral del desamparo cuando recorres las estancias que habitó tu niñez colorida de voces y presencias, cuando acaricias los muebles y los armarios y los libros en los que reposa la huella polvorienta del tiempo que dejaste atrás. Has desandado el camino de tu propio ser hasta el primer instante que recuerdas, y en esa dolorida exploración se te han acumulado las horas hechas años hasta dejarte exhausto, apaleado por un remolino de sentimientos, estacado de zozobra en mitad del patio donde jugabas con la feliz disipación de la inocencia, quizá bajo este mismo trozo de azul en el que oyes cantar los pájaros y mecerse las flores recién abiertas como esa rosa que alguien acaba de dejar en tus manos.
Al cerrar por fuera el viejo portón has notado en tus entrañas el golpe seco de la madera vencida, y sabes que has bajado la persiana de una etapa que ya no volverá salvo en la bruma de la memoria con que alcances a evocarla. Nada hay tan común como la muerte de un ser querido pero en ese trance decisivo jamás sirve de nada la experiencia; no vale el esfuerzo intelectual, ni el consuelo moral, ni la misma certeza del desenlace. Al final estás solo delante de la maldita puerta que tendrás que cerrar con la melancolía de un expatriado mientras tu estómago te pega por dentro la patada brutal de la evidencia. Antes lo sabías, o lo intuías, pero ahora lo sientes con una certidumbre definitiva, irrevocable: la infancia no acaba cuando te haces adulto, sino cuando muere tu madre.
Así que has vuelto lentamente de la áspera anestesia de los recuerdos al presente que dejaste colgado en la percha del recibidor cuando la angustia te cogió de las solapas para lanzarte a su vértigo de soledades, y en los periódicos ya caducos de las últimas cuarenta y ocho horas has buscado la hoja ruta del retorno. No te será difícil: todo está igual que antes de tu periplo al fondo de la nostalgia. El mismo ritual fatuo de palabras sectarias, el escenario idéntico de una política inmóvil, la trivial logomaquia repetida de consignas estériles. Una breve, concisa cuenta mental te ha permitido calcular la diferencia: debe de haber quince mil parados más, y ni siquiera eso resulta ya una novedad para tener en cuenta.
ABC - Opinión
Referente
«La pecosa Pippi simbolizaba la definitiva superación dialéctica de todas las contradicciones del modo de producción capitalista. Fue ella quien fijó las bases del gran compromiso histórico entre Marx, los déficits públicos estructurales y Peter Pan.»
Atónito, leo en El Periódico de Catalunya que Pippi Langstrum, más conocida por Pippi Calzaslargas, acaba de cumplir cincuenta años. Aún consternado, intento descubrir alguna pista suya en la fotografía de una señora sueca con aire de pensionista del INSERSO de vacaciones en Torremolinos que, de dar crédito al diario, sería Inger Nilsson, la ex niña que diera vida al personaje. Y tras mucho mirar y remirar, resulta que sí, que algo en ese rostro anodino recuerda vagamente a nuestra Pippi. Carpe diem.
Mi generación, que es la de Zapatero, estrenó el uso de razón política mucho más marcada por la socialdemocracia libertaria de Pippi Calzaslargas que por Mao, Stalin, Trotsky y aquella recua de charlatanes de La Sorbona que aún sobrevive atrincherada en la memoria sentimental de nuestros hermanos mayores, los paleoprogres. Y es que lo suyo era otra cosa. En realidad, la pecosa Pippi y sus amigos simbolizaban la definitiva superación dialéctica de todas las contradicciones internas y externas –si las hubiere– del modo de producción capitalista. Al cabo, fue ella, Pippi, quien fijó las bases del gran compromiso histórico entre Marx, los déficits públicos estructurales y Peter Pan.
Hacer siempre y en todo momento lo que a uno le diese la real gana, vivir el instante, al día y del aire cuando no de los padres o el Estado, sólo obedecer el muy imperativo mandato de Rimbaud –"Hay que ser absolutamente moderno"– y negarse firme, terca, obstinadamente a crecer. He ahí el modelo ético y estético, el paradigma vital, el referente como dicen los periodistas, encarnado por aquel pequeño icono nórdico, saltarín y pelirrojo, ¡ay!, condenado a desaparecer ahogado entre los michelines de la señora Nilsson.
Apenas medio siglo antes de su súbita irrupción en nuestra infancia, Stefan Zweig recordaba en El mundo de ayer: "[en los años veinte] El que quería triunfar en la vida se veía obligado a recurrir a todos los disfraces posibles para parecer más viejo de lo que realmente era (...) Los diarios recomendaban productos para adelantar la aparición de la barba". Los médicos recién salidos de la universidad se esforzaban por conseguir una barriguita lo más oronda posible, amén de cargar sus narices con gafas de montura de oro, aunque su vista fuera perfecta, "ello pura y simplemente para dar a sus pacientes la impresión de que tenían experiencia...".
Y pensar que ya casi estaba a punto de empezar la férrea dictadura de los perpetuos adolescentes que, a su modo, nos anticipó Pippi.
Libertad Digital - Opinión
EL Parlamento de Vitoria abrirá hoy una nueva etapa en la historia del País Vasco con la elección de Patxi López como nuevo presidente del gobierno autonómico. La mayoría parlamentaria formada por el Partido Socialista, el Partido Popular y el único diputado de UPyD permitirá a López ser investido en la primera votación. Será entonces cuando el cambio de régimen empezará a ser una realidad, después de un cuarto de siglo de control omnímodo del Partido Nacionalista Vasco, que aún permanece en las Diputaciones de los Territorios Históricos y en la mayoría de los Ayuntamientos vascos. Por tanto, el gobierno socialista presidido por López va a enfrentarse a una tupida red de servidumbres políticas y sociales tejida minuciosamente por el PNV durante muchos años. Las dificultades ya han aparecido antes incluso de que sea investido presidente. Para formar gobierno López ha tenido que recurrir a dirigentes de su partido, a falta de independientes dispuestos a asumir consejerías. La intimidación que pesa sobre los no nacionalistas aún perdurará mucho tiempo, porque no es fácil liberarse de los sentimientos de exclusión y temor impuestos por el terrorismo y la hipocresía nacionalista.
A pesar de todas estas dificultades, López sabe que cuenta con una mayoría parlamentaria que le permitirá introducir los cambios necesarios para que la sociedad vasca viva realmente en una situación de democracia y derechos individuales. Sólo si estas reformas de regeneración democrática son profundas y transformadoras se podrá demostrar a los vascos que el nacionalismo es únicamente una opción política más y no una religión de Estado. Si, por el contrario, el PSE se autolimita su capacidad de gobierno para no irritar al PNV, se perderá la oportunidad de cambiar el rumbo del País Vasco y de gobernarlo como una sociedad moderna y no como una comunidad anclada en la mitología nacionalista.
Ahora bien, la negativa del PSE a formar un gobierno de coalición con el PP pone en las manos de los socialistas toda la responsabilidad de sus decisiones. Es el coste de gobernar en solitario. El PP no puede ser el chivo expiatorio de la falta de fortaleza que pueda sufrir el gobierno de López por las presiones nacionalistas. Presiones aseguradas en cuanto el nuevo lendakari impulse sus compromisos de reformar la policía vasca, los medios públicos de comunicación y el sistema educativo. También, por supuesto, de poner las instituciones democráticas vascas al servicio de la derrota de ETA. El PP debe responder de su apoyo en la medida en que se mantengan las condiciones pactadas para que hoy lo preste a Patxi López en la Asamblea de Vitoria. Hasta ahora, el PP ha tenido un comportamiento ejemplar, que no se corresponde con algunas declaraciones críticas de ciertos dirigentes socialistas, al parecer irritados por tener que pactar con los populares el gran cambio que necesita el País Vasco. Tanto o más que el apoyo del PP, Patxi López va a necesitar el respaldo del Gobierno central y del PSOE. Uno y otro habrán de soportar la precariedad de su mayoría en el Congreso de los Diputados, y no caer en la tentación de sustituir al PP por el del PNV a cambio de estabilidad en Madrid. Es Zapatero, no Rajoy, quien debe cubrir las espaldas del nuevo lendakari frente al PNV.
ABC - Editorial
El peso de la quiebra inmobiliaria impide la recuperación de la economía española en 2010
La economía de la zona euro está atrapada en la crisis económica más grave de la que se tiene constancia desde el final de la II Guerra Mundial, pero, al menos, el informe económico de la Comisión Europea aprecia indicios suficientes para pronosticar una lenta mejoría a partir de 2010 para el conjunto de países de la Unión Económica y Monetaria. El perfil que dibuja Bruselas empeora las predicciones anteriores. La intensa recesión contraerá el PIB de la UEM un 4% en 2009, llevará la tasa media de paro en torno al 10% y el déficit público hasta el 5,3% del PIB. La Comisión subraya las causas de esta recesión, que todavía provocará un retroceso del PIB en 2010 del 0,1%: estrangulamiento financiero, depresión del comercio mundial y, en algún país, como España, quiebra del mercado inmobiliario.
En este marco general, los perfiles más oscuros corresponden a España. Las cifras no difieren de las tétricas predicciones de otros organismos (un descenso del PIB del 3,2% en 2009, una tasa de paro que duplicará la europea en 2010, un déficit público superior al 8,5% del PIB este año y más del 9% el próximo) y ratifican algunos de los temores sobre la economía española sugeridos por destacados economistas. El peor, que la recesión española llegue hasta finales de 2010, cuando el resto de sus socios europeos ya pueden haber iniciado lentamente la recuperación.
Por tanto, la interesada comparación de la cifra de la recesión en España (-3,2%) con las más acentuadas de Alemania (-5,4%) o Reino Unido (-4,4%) es trivial y confunde a la opinión pública. Francia, Alemania o Reino Unido se ajustarán intensamente, pero disponen de resortes de actividad de los que España carece. El mercado inmobiliario español ha quebrado y gran parte del empleo de los últimos dos lustros, directa o indirectamente soportado por el ladrillo, ha desaparecido. Quienes se preguntan por qué la tasa de paro española duplica la europea deben recordar que la actividad inmobiliaria también pesa en el PIB español casi el doble que en los países centrales del área euro.
El informe de la Comisión se pregunta si hay indicios suficientes para confiar en una recuperación económica. La respuesta parece ser moderadamente alentadora, en parte porque los motivos para la confianza, entre los que destaca la suposición de que el sistema bancario se irá normalizando durante los próximos meses, no están fundamentados con precisión. En cambio, expone con rotundidad que la economía española estará en la cola de la UEM a finales de 2010, al menos en términos de actividad. El que los hechos contrastados desmientan continua y sistemáticamente la absurda confianza oficial en una recuperación a corto plazo es una de las razones de que el Gobierno esté perdiendo credibilidad a chorros ante la opinión pública. Puede perder la poca que le quede si insiste en mostrarse optimista sin razón o en cuanto proponga otro plan de estímulo económico sin las suficientes garantías de ejecución.
El País - Editorial
Los ciudadanos de Madrid están entusiasmados por la posibilidad de acoger la cita olímpica. España quiere revivir el brote de entusiasmo de Barcelona 92.
FALTAN 151 días para que se conozca la ciudad organizadora de los Juegos Olímpicos de 2016, objetivo que persiguen Río de Janeiro, Tokio, Chicago y Madrid. Pese a que Coubertin fue un visionario, capaz de vaticinar a finales del siglo XIX la importancia del deporte como elemento de hermandad entre los pueblos, seguramente no pudo imaginar que en el futuro tantas y tan buenas candidatas se disputasen la organización de los Juegos. Dicho lo cual, creemos que Madrid merece suceder a Londres como sede olímpica.
Cuando la Comisión de Evaluación del Comité Olímpico Internacional (CIO) aterrice hoy en la capital de España para elaborar su informe, que puede ser clave para la decisión final, se encontrará con un proyecto sólido, respaldado por las instituciones y por los ciudadanos. La candidatura está madura porque Madrid ya optó a los Juegos de 2012, y se quedó a sólo dos votos de disputarle y probablemente arrebatarle a Londres la elección. Eso le permite tener acabadas el 70% de las instalaciones. La semana pasada fue inaugurado el emblema arquitectónico de la candidatura: la Caja Mágica. Es la infraestructura más moderna del mundo para la práctica del tenis. En el corte de la cinta estuvieron el presidente Zapatero, la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde, Ruiz-Gallardón, y ésa es la mejor prueba de la implicación de todos -por encima de enfrentamientos políticos y de guerras internas de partido- y garantía añadida de seguridad y fortaleza económica. La Caja Mágica acogerá a partir del viernes el Abierto de Tenis de Madrid, torneo que contará con la presencia del número uno mundial, Rafa Nadal. Es precisamente el excelente momento que vive nuestro deporte, con figuras de prestigio internacional, un argumento más para aspirar a los Juegos. Como lo es que un español como Samaranch, presidente de honor del CIO, sea quien casó de manera natural el deporte profesional con el espíritu olímpico y entendió que los Juegos debían aprovechar las nuevas tecnologías para convertirse en un espectáculo universal.
Los ciudadanos están ilusionados con la posibilidad de acoger la cita. España quiere revivir el brote de entusiasmo de Barcelona 92. Como entonces, no sólo es la ciudad, es todo el país el que se implica y el que vibra con unos ideales que representan lo mejor de nuestra civilización: el esfuerzo personal, el espíritu de superación y la deportividad. Valencia, excelente anfitriona de la Copa América, sería la subsede de vela, y Barcelona, Málaga y Córdoba -entre otras- acogerían la fase de clasificación de fútbol.
Si Barcelona 92 cambió su imagen y la del conjunto de España, Madrid 2016 quiere contribuir a afianzar esa estampa de país solvente, pujante y competitivo. Barcelona tuvo en Maragall a su gran impulsor, y ahora es Gallardón, un político de primera división, quien se ha involucrado no menos en la promoción de la candidatura de Madrid y en la transformación de la ciudad.El alcalde ha tenido el acierto de recuperar zonas degradadas para convertirlas en eje de las nuevas instalaciones y ha puesto a Madrid a un paso del sueño olímpico.
Las cuatro ciudades ahora finalistas pasaron en 2008 una primera criba del CIO en la que Madrid fue la segunda mejor puntuada (8,4), sólo dos décimas por debajo de Tokio -seguramente por su mayor oferta hotelera- y por delante de Chicago y Río. Cada ciudad juega sus bazas. Tokio ha hecho una gran apuesta tecnológica, pero su talón de Aquiles es el escaso apoyo que la candidatura tiene entre la población, muy visible en las encuestas. Chicago cuenta a su favor con ser la cuna del presidente Obama, aunque técnicamente está peor preparada que Madrid. Río representa el empuje de un Brasil que se sube al tren de la modernidad.
El próximo 2 de octubre los Reyes estarán en Copenhague encabezando la representación española para que Madrid entre en la historia olímpica. La ocasión merece el apoyo de todos.
El Mundo - Editorial
Este es el universalismo de la justicia española. Un universalismo caprichoso que responde más a criterios ideológicos que jurídicos y que no le hace ningún bien a la justicia, ni a la diplomacia, ni a España."
¿Quiénes somos nosotros para arreglar la casa ajena cuando tenemos que arreglar tanto en casa propia?". Podría elaborarse más el planteamiento de Carlos Dívar, presidente del Tribunal Supremo, pero no exponerse de un modo tan claro y contundente como lo hizo este lunes en una declaración pública. Es en la fuerza de lo obvio donde radica su originalidad. Asistimos en España a una crisis judicial de primer orden, cuyo síntoma más visible es el malestar general con el estado de la justicia, mientras algunos jueces se empeñan en abrir peregrinas causas que poco o nada tienen que ver con la jurisdicción española, que es la que a ellos les compete.
La jurisdicción universal, un concepto jurídico muy reciente y bastante desconocido, podría resultar razonable siempre y cuando afectase a los intereses de súbditos españoles en el extranjero que, como bien ha indicado Dívar, no hayan sido suficientemente protegidos más allá de nuestras fronteras. Pero de ahí a convertir la jurisdicción universal en una suerte de salvoconducto para incoar causas internacionales y con cualquier pretexto hay un trecho considerable. Demasiados puntos negros tiene la justicia en España como para que sus administradores se dediquen a ir de justicieros por medio mundo.
Baltasar Garzón, el eterno juez estrella cuya ansía de notoriedad es sobradamente conocida dentro y fuera de España, es quizá el representante más distinguido de esta justicia universal ejercida desde un juzgado de Madrid. Pero no es el único ni el más sangrante. Otro juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, ha emprendido una campaña judicial contra el ejército de Israel por un bombardeo selectivo de éste sobre la casa de un líder de Hamas en un barrio de Gaza allá por el año 2002. De nada ha servido que el propio fiscal de la Audiencia haya pedido que se archive la causa por considerar que España no puede actuar como una "tercera instancia penal" en el caso. Andreu sigue en sus trece provocando incluso un conflicto diplomático con el Gobierno israelí.
Andreu, ocupado en arreglar en casa ajena descuidando el lamentable estado de la propia, se escuda tras el Convenio de Ginebra para juzgar un asunto que ni va ni viene con la justicia española. Y no sólo eso, todo el caso del ataque a Gaza apesta a las consignas clásicas de la izquierda antisemita. La causa, nacida de la denuncia de una ONG palestina, involucra actualmente a siete militares israelíes incluido el ex ministro de Defensa Benjamin Ben-Eliezer, pero en origen incluía al entonces primer ministro Ariel Sharón, objetivo predilecto de la última hornada de judeofobia. Contrasta además el celo de Andreu en investigar al ejército israelí cuando ni él ni ningún otro juez se han preocupado nunca de escrutar las acciones de Hamas dentro de su territorio que no son, precisamente, muy respetuosas con los derechos humanos.
Podría decirse lo mismo de Garzón y sus incursiones internacionales en las que jamás ha iniciado proceso alguno contra dictadores socialistas, con o sin españoles de por medio. Este, según parece, es el universalismo de la justicia española. Un universalismo caprichoso que responde más a criterios ideológicos que jurídicos y que no le hace ningún bien a la justicia, ni a la diplomacia, ni a España.
Libertad Digital - OpiniónEl sesgado universalismo de la justicia española
Recuerdo como si fuera hoy la primera entrevista que hice a Juan Linz, pese a haber pasado treinta años, tal fue la impresión de sabiduría y mesura que me produjo. Enseñaba entonces en la Universidad de Columbia, aunque no perdía de vista lo que ocurría en España, y me contaba los resultados del que había sido uno de sus primeros trabajos sobre el terreno, única manera de que la Sociología merezca el calificativo de ciencia, todo lo demás son elucubraciones. «Cuando llegaba a un pueblo con plazas preciosas, fuentes adornadas, aceras impecables, y me ponía a indagar los medios de vida de sus vecinos -me decía-, me daba cuenta de que vivían con la soga al cuello. Mientras que en los pueblos ruidosos, sucios, con las calles y aceras destrozadas por el paso de vehículos, la gente vivía mucho mejor. Y es que en los primeros toda la inversión era de los ayuntamientos y las diputaciones, sin crearse auténtica riqueza, mientras que en los segundos los vecinos eran quienes la creaban. La conclusión era fácil: los ayuntamientos crean una riqueza tan falsa como el aspecto de sus pueblos, al dedicar sus recursos a bienes suntuarios, sin valor añadido, en vez de generar productos que a su vez generan otros, como son los que crean sus vecinos.»
Me ha venido a la memoria aquella constatación de Linz, que como profesor emérito sigue en Yale dando lecciones magistrales de sociología y de política, ante las medidas que está tomando el nuevo Gobierno español frente a la crisis, encauzadas precisamente a través de las instituciones que menos riqueza crean y más recursos despilfarran, los ayuntamientos y las autonomías, auténticas máquinas de gastar sin producir, de devorar dinero sin generar medios. Lo ve cualquiera con dos ojos en la cara. El despilfarro de nuestros ayuntamientos en fiestas, concursos, comidas, viajes y dietas sería motivo de escándalo en cualquier país con sensibilidad democrática y cualquier sociedad consciente de que el dinero público es del contribuyente que lo paga, no del Gobierno que lo gasta. Por Nueva York están pasando constantemente personajillos de este tipo, que vienen, según ellos, a «vender» su localidad, sin que nadie les haga caso, excepto los periodistas y cámaras que traen consigo, pues a quienes realmente venden su viaje es a sus vecinos, viniendo ellos a hacer turismo, acompañados de la flor y nata de su localidad y partido.
El caso se repite en las autonomías, corregido y ampliado por su extensión y obligado por el régimen que nos hemos dado, que propicia, más que la descentralización, la multiplicación del centralismo a nivel regional. Aparte del gobierno, parlamento, tribunal superior de justicia y otras instituciones que nuestro ordenamiento constitucional concede a esas comunidades, no hay comunidad autónoma que no tenga su corte de asesores gubernamentales bien pagados, su parque automovilístico digno de un emirato del Golfo Pérsico, sus televisiones propias para gloria del mandamás de turno y su enjambre de paniaguados, que han disparado sus gastos a la estratosfera. A lo que seguirán «embajadas» en las principales capitales extranjeras, como ya está haciendo Cataluña. ¡Esto sí que es disparar con pólvora del Rey! Pues en una democracia el verdadero rey es la ciudadanía, con permiso, que estoy seguro me concederá, de Don Juan Carlos.
Estos son los canales -más dinero a los ayuntamientos, nueva financiación autonómica- por los que el nuevo Gobierno Zapatero quiere vadear la crisis. Justo los menos indicados para iniciar la recuperación, los menos productivos y los más derrochadores, cuando debería mirarse que cada euro que se gasta fuese allí donde genera más riqueza, es decir hacia una economía productiva. ¿Y cuál es la economía productiva? Pues la que arranca de la iniciativa personal, del esfuerzo individual, de la formación general y de las estructuras competitivas. Algo a lo que no prestó la menor atención ni dedicó un euro el primer Gobierno Zapatero y, a tenor de las medidas que está tomando, tampoco se la presta el último, más atento a las próximas elecciones europeas que a la crisis que tenemos encima. Se ha enterado por la radio y los periódicos de que el 80 por ciento de los puestos de trabajo la pequeña empresa, a la que hasta ahora no ha prestado la menor atención. Los cursos de capacitación los ha dejado en manos de los sindicatos, que es como dejar a la cabra al cuidado del huerto, pues nuestros sindicatos son cadenas de transmisión de la «política de izquierdas», para apaciguar a los trabajadores que ya tienen empleo, a cambio de pingües beneficios para sus dirigentes. La educación puede decirse que no ha existido para este Gobierno, que más bien se ha dedicado a aligerar los planes de estudio para que los alumnos tengan más fácil obtener un título, parecido al que ahora quiere dar a las amas de casa. Así hemos logrado crear la generación peor preparada comparativamente de la reciente historia de España. Cuando la educación es tanto o más básica para el desarrollo de un país que las riquezas naturales, la productividad, las exportaciones o las inversiones, pues todo ello depende del capital humano de que se disponga. Pero el capital humano de que dispone hoy España está a la cola de los países desarrollados y de algunos subdesarrollados. ¿Sabían ustedes que los niños indios conocen la tabla de multiplicar del 0 al 20, es decir que si se les pregunta cuánto es 12 por 17 responden automáticamente? Sospecho que los niños españoles tienen problemas en decir cuánto es 2 por 7. Los que realmente valen se van fuera, ante las pocas perspectivas que encuentran dentro, y los que se quedan piensan en cosas más placenteras que en esforzarse y labrarse un porvenir. El otro día, en el informativo de Televisión Española, se entrevistaba a un chico que podía ser el reflejo de la miseria educativa y humana en que ha devenido el país bajo el presente Gobierno. Tenía 21 años y no había llegado a terminar la enseñanza obligatoria, pues prefirió irse a la construcción, como peón naturalmente, pues no tenía capacidad para otra cosa. Con el desplome del mercado inmobiliario, se encuentra en el paro, sin apenas posibilidad de encontrar trabajo en otros ramos. Pero no era eso lo que parecía preocuparle, sino el no poder seguir con el plan de vida que llevaba. «La cosa está realmente mal -decía-, sin tener para tomarte unas cervezas o salir con los amigos.» Puede que durante los próximos meses su ayuntamiento le dé trabajo para que arregle el jardincito de la plaza mayor de su pueblo y pueda seguir tomándose todas las cervezas que quiera y salir con los amigos, que tarde o temprano estarán como él. Pues la crisis de la construcción, en último término, no es más que la crisis de la educación.
Esta es la España de José Luis Rodríguez Zapatero, una España que trata de copiar el modelo de Andalucía, donde la subvención llega a todos los rincones, y los niños, cuando les preguntan en qué trabaja su padre, responden: «En el paro». ¿Por qué se creen ustedes que se ha traído a Chaves de allí, le ha dado una vicepresidencia y le ha puesto al frente de la política territorial?
Sí, ésta es la España de ZP, el hombre que iba a cambiar el país. Y a fe que lo ha cambiado. Aparte de devolvernos a los Reinos de Taifas, ha vuelto a poner de moda el «¡Que inventen ellos!»
ABC - Opinión
La veterana periodista Consuelo Sánchez-Vicente ("Arriba", Antena tres, Tele5, editorialista del diario "Ya" en su tiempo,...etc.) escribe de tarde en tarde una columna de tamaño medio en La Vanguardía. Suelo leerla con interés, pues generalmente, bajo mi punto de vista, da de lleno en el clavo en bastantes ocasiones. El último escrito que le he leído hace referencia a las relaciones de ZP con Obama y a sus consecuencias inmediatas tanto en el PSOE como en España. Según Consuelo: "Esto es de no creer, en el PSOE, ahora toca ser pro EE.UU. hasta aburrir, con la fe del converso". ZP y sus ministros no pierden ocasión de hablar de las "excelentes relaciones que tenemos en estos momentos con Estados Unidos". Y en el vídeo socialista de las elecciones europeas insinúan que Obama acaba de apuntarse al PSOE-si no pudiste votar entonces ahora el partido se juega aquí-. Según ZP "Obama tendrá en España un amigo y un aliado fiel".
Consuelo hace un comentario valiente y certero refiriéndose a Zapatero: " Con cuatro millones de parados, esta obsesión de Zapatero por la política de fotos ofende. Y asusta. Yo creo que no puede ser más frívolo, ni más cursis, ni más cateto. De Obama a Bruni, ! qué forma de hacer el ridículo!"
En algún momento la periodista ha dicho que: "Si algún político ha pedido alguna vez mi cabeza no me he enterado". Yo, en su lugar, después de piropear tan finamente al "alegre irresponsable" me estaría planteando la posibilidad de que dejen de aceptar en determinados medios alguna colaboración que otra.
Der Shuhmacher no hay que sorprenderse por nada extraordinario que haga o proponga. Se trata de un hombre político condicionado por sus obsesiones. Durante la primera legislatura la figura estrella era el abuelo " mi abuelo era picador allí en la mina..." en cualquier medio de comunicación, en cualquier momento, hablaba del abuelo republicano, de sus obras y milagros laicos. El nieto alimentaba el sistema con todo el material disponible real o imaginario, lo importante era mantener encendido continuamente el fuego del recuerdo, y la bendición espiritual del santo laico alumbraba la obra magna del magnifico político de la izquierda guapa. Tan seguro de si mismo, tan abierto, delicado, formal y cumplidor de sus compromisos y promesas.
Pero llega un momento en que el tema se agota, las obsesiones, como el amor, de tanto usarlas se desgastan y hay que sustituirlas por otras.
La obsesión actual de ZP es Obama, la vitamina O, de complemento diario. Con sólo nombrar al político americano algunos dirigentes del PSOE empiezan a salivar, y no digamos el jefe supremo, un político capaz. Capaz de cualquier cosa como es Shumacher, con tal de salir en la foto junto al poderoso moreno. Tal es el grado de Obamamanía sociata que en la sede central del partido, junto a las glorias históricas del mismo, Besteiro, Largo Caballero, Indalecio Prieto y el mismísimo Pablo Iglesias, han colocado una fotografía tamaño natural del presidente americano en traje de faena. Ósea dando un discurso ante un público numeroso y entregado. Además el grado de seguimiento y admiración hacia Obama ha llegado al extremo de sustituir la internacional:
"Arriba los pobres del mundo.
En pie los esclavos sin pan
y gritemos todos unidos ! Viva la
Internacional!
..................etc. etc"
Por la machinada "Angelitos negros"
Pintor nacido en mi tierra
con el pincel extranjero
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos
Aunque la Virgen sea blanca
píntame angelitos negros,
que también se van al cielo
todos los negritos buenos.
Pintor, si pintas con amor,
por qué desprecias mi color,
si sabes que en el cielo
también los quiere Dios.
Otro detalle importante es el de los gestos, nada de puños en alto y caras de pocos amigos, ahora al entonar el himno del partido, una sonrisa amplia en los labios, una rosa en la mano izquierda, y un manojo de dólares americanos bien agarrados con la derecha. Los tiempos cambian y la amistad con Obama no sólo hay que mantenerla si no aumentarla y los gestos en el mundo político valen casi tanto como los hechos.
Parece ser que en esta política de gestos hacia el líder americano, y teniendo en cuenta lo que pesan en el mundo exterior algunos tópicos españoles, typically spanish, los toros, García Lorca, el baile flamenco etc. Zapatero le ha regalado a Obama un traje de matador de toros , "El romancero gitano", y "El llanto por Ignacio Sánchez Mejías" de Federico. Además unos trajes de sevillana para la primera dama, la señora Michelle, y sus preciosas niñas. ZP ha sugerido a Obama un nombre artístico en la hipótesis de que quisiera dedicarse al arte de Cúchares una vez acabado su ciclo político en la Casa Blanca: "Morenito de Triana".
Zapatero repite una y otra vez: " Quiero que trabajemos juntos donde los intereses compartidos nos deberán acercar". Algún periódico americano como "The Washington Post" le da bola, compara a Zapatero con Obama, este periódico hace una particular comparación de ambos líderes: "Ambos nacieron el 4 de Agosto, con sólo un año de separación. (48 y 47 años). Cada uno de ellos tiene dos hijas. Y cada uno ha tomado el poder en nombre de una nueva generación y un cambio fundamental después de años de un imperio conservador". Aficiones deportivas comunes: el footing y el baloncesto.(han quedado en practicarlo juntos en algún momento según fuentes del PSOE). Bajo mi punto de vista la parte de mayor importancia de la comparación entre ambos mandatarios es la sutil coincidencia del día 4 de Agosto, no importa el año de diferencia, este tipo de cosas no ocurren así como así. Estos hechos están escritos en las estrellas.
Pero en el inmenso libro del cielo estaba escrito con estrellas que Zapatero y Obama se encontrarían y que coincidirían en el día de su nacimiento, no importa el año de diferencia, porque en las estrellas se halla trazado, transparentemente como sobre cristal (y sólo es menester saber entenderlo), el destino y muerte de todos los hombres. En las estrellas estaban escritas las muertes de Héctor, Aquiles, Pompeyo y Julio César muchos inviernos antes de que ellos hubiesen nacido; y también la guerra de Tebas y las muertes de Hércules, Sansón, Turno y Sócrates, y, hasta la victoria reciente del Barça sobre el Madrid por 2 a 6.
Pero los alcances humanos son restringidos y nadie supo leer aquellos avisos debidamente.
En la antigua China los astrólogos tenían puestos importantes en el gobierno para seguir los movimientos solares, lunares y planetarios. Los astrólogos más importantes del gobierno predecían las tendencias de las dinastías y emperadores reinantes. De la misma forma, los astrólogos pronosticaban la economía del país, proclamación y caída del emperador, así como las catástrofes naturales a través de las estrellas.
Por otra parte atendiendo un punto de vista radicalmente diferente, para que no se me pueda acusar de tendencioso, consideramos las opiniones de Sebastián Brant, que en 1494 escribió "La nave de los necios" (Das Narrenschiff) la obra alemana más importante del siglo XV.
Una nave cargada de necios, locos y pecadores a punto de naufragar.
Toda la sociedad que ha roto amarras con la edad media y no encuentra puerto viaja en su interior.
"Mucha superstición hoy se inventa: el porvenir se ve en las estrellas; todos los necios por ellas se guían".
Buscando un equilibrio estable entre ambas tendencias, hemos desarrollado un programa de ordenador, metodología habitual en estos tiempos, para predecir las tendencias y obsesiones zapateriles futuras, así como la economía de España en un futuro inmediato, el porvenir de los españolitos todos, y la caída del emperador, perdón de Zp. Siguiendo miríadas de estrellas del firmamento mundo, una de las grandes ventajas de los ordenadores es que "n" puede ser casi infinito, la predicción hecha por el ordenador no puede ser más descorazonadora, aunque expresada en pocas palabras claves: Ruina económica, Desaparición de la Nación española, Expulsión de ZP de la vida política y del país.
Epílogo:
Desgraciadamente las estrellas tenían razón las predicciones se cumplieron en su totalidad. Zapatero fue sacado a gorrazos del Gobierno y expulsado del PSOE y de España. Le dio por la mística y a quién quisiera escucharle, poca gente algún marginado que otro de codo fácil, y antes de partir sin rumbo fijo clamaba: " !Oh, firmamento cruel, primer movimiento de la naturaleza! Tú con tu impulso diario, arrastras forzosamente sin cesar,de Oriente a Occidente, cuanto por su naturaleza debiera seguir otro camino. Aquí tu poder sitúa los cielos en tal posición al comienzo de este funesto viaje, que necesariamente el fiero Marte habrá de herir de muerte a este ciervo del Señor".
Le pusieron a bordo de una nave sin timón, con mucha malicia todo sea dicho, y dijéronle que viajase solo hasta donde pudiera. Así empezó a navegar por el salitroso mar.
José Luís, santiguándose, habló con voz desfallecida a un crucifijo que llevaba, diciendo:
"Puro y bendito altar, santa Cruz enrojecida por la sangre del misericordioso Cordero que libró al mundo de la iniquidad antigua: !líbrame de las garras del demonio el día que me sumerja en el fondo del mar! Árbol victorioso, refugio de los fieles, tú que mereciste la honra de acoger al llagado Rey de los cielos, al Cordero inmaculado y herido a lanzadas, tú que expulsas a los demonios que poseen al hombre y a la mujer, auxíliame y dame fuerzas para enmendar mi vida."
Días y años flotó Der Schumacher por el Mediterráneo, siempre a la deriva. Muchas congojosas comidas hubo de hacer; infinitas ocasiones esperó la muerte, antes de que las embravecidas olas lo arrojasen al paraje donde era su destino llegar.
?Quién salvo a ZP? ? Cómo no murió?. Nadie le salvó sino Dios nuestro Señor, a quien llevaba en su corazón; Dios que quiso hacer un asombroso milagro para dar testimonio de su grandeza. Los eruditos saben que Cristo, remedio soberano de todo mal , emplea con frecuencia ciertos medios para realizar cosas tendentes a fines que se aparecen oscuros a la mente humana, porque nuestra ignorancia nos impide desentrañar la sabia providencia divina.
En fin, siempre flotando a través del furioso mar, fue José Luis arrojado hacia la playa y al cabo las olas hicieron varar su nave en la arena, junto a los muros de un castillo del norte de África. Fue auxiliado por el Emir del lugar protegido y cuidado.
Tiempo después se integró en la nueva sociedad de acogida, cambió de fe y fundó la federación de primos musulmanes, mucho más radical que los hermanos, para vengarse del trato recibido por sus antiguos camaradas cristianos. No tuvo ni siquiera en consideración el gran esfuerzo que hizo el Dios de los cristianos para salvarle del embravecido mar.
No es de extrañar ese comportamiento de ZP sus promesas de fe y sumisión ante el Señor, como otras de diferente índole son arrastradas por el viento de la vanidad como la pavesa que desprende el fuego.
El blog de Yauma
SIETE DIAS TREPIDANTES - Lo que Rajoy diga. Por Fernándo Jáuregui
UNA CITA CON EL PRESIDENTE DEL PP
A Mariano Rajoy, que lucía una corbata muy nacional de franjas rojas y amarillas, todos le rodeaban en la recepción madrileña del 2 de mayo, Puerta del Sol, para preguntarle por la marcha del Partido Popular. ¿Es verdad que Ruiz-Gallardón, clamorosamente ausente de la fiesta de Esperanza Aguirre, aspira a dejar la alcaldía de Madrid para pasar a ocupar la secretaría general del partido, que ahora ocupa María Dolores de Cospedal? No, no es verdad, respondía Rajoy; de hecho, a él (Rajoy) ni se le ha pasado por la cabeza esa posibilidad. ¿Y a Ruiz-Gallardón sí se le ha pasado por la cabeza? Eso habría que preguntárselo a él. Pero el alcalde de Madrid resulta que había tenido que viajar inexcusablemente a Italia, para preparar algo al parecer inaplazable relacionado con sus aspiraciones de convertir a Madrid en sede olímpica en 2016, y no había podido asistir al guateque protagonizado por su bastante poco amiga, aunque correligionaria, la "lideresa" Aguirre.
Hay ausencias, la de Ruiz Gallardón, que son todo un síntoma, y presencias, como la de Rajoy -que siempre pone cara de circunstancias cuando está junto a Aguirre, que en algún momento quiso ser alternativa a Don Mariano- obligadas. El caso es que el alcalde madrileño se alineó, de hecho, con los socialistas, que desdeñaron acudir a la recepción institucional del 2 de mayo en señal de protesta contra las maniobras de Aguirre clausurando sin conclusiones, y sin indagaciones, la comisión de la Asamblea de Madrid que teóricamente pretendía investigar los "espionajes" llevados a cabo -parece_ por alguien del PP contra alguien del PP.
Así estaba el patio este sábado a mediodía en la Puerta del Sol, y es que las cosas no están fáciles para los "populares" en Madrid, aunque Aguirre sigue saliendo bastante beneficiada en las encuestas sobre su único competidor, el secretario general del PSM, Tomás Gómez, que no acaba de despegar en el aprecio del electorado.
El caso es que me dio la impresión de que Rajoy eclipsaba algo a Aguirre, que estaba como desdibujada. Y el presidente del PP, que está muy de moda, tiene este domingo una cita importante en Guadalajara: tiene que presentar a "su" lista de candidatos para las elecciones europeas. Una lista que ha provocado, y ayer mismo nos lo reconocía algún significativo líder "popular", críticas en el mismísimo corazón del PP, por su falta de novedad y su excesivo conservadurismo. Y, desde luego, por haber sido hecha "a dedo" y sin consultar, por el propio Rajoy, aconsejado exclusivamente por su coleto. O sea, lo mismo que ha hecho Zapatero con "su" lista socialista. Eso sí que resulta sintomático acerca de cómo anda nuestra democracia partidaria o partidista.
PUES NO, NO HABRA HUELGA GENERAL
Y, yendo hacia atrás con respecto a las celebraciones del 2 de mayo: muy interesantes las manifestaciones del 1 de mayo este año. Tanto el ugetista Méndez como el líder de Comisiones Obreras Toxo me parecen, contra la imagen que se quiere dar de ellos, personas responsables, mesuradas. Tienen que dar los gritos de ritual en la tribuna del 1 de mayo, pero sus amenazas más que veladas con una huelga general suenan a eso: meras amenazas retóricas. Y hacen bien, porque una huelga general sería lo que menos convendría en estos momentos a una economía tambaleante que necesita generar confianza en los trabajadores, sí, pero también entre los empresarios, sometidos a mil y un problemas económicos.
Tengo para mí que no, no habrá huelga general por ahora, a menos que alguna de las tres partes del diálogo social -sindicatos, patronal, Gobierno_ meta la pata hasta el fondo y ponga a galopar a los jinetes del Apocalipsis.
EL GOBIERNO DE PATXI
Hablaremos de ello extensamente esta semana próxima, pero lo cierto es que Patxi López ha tenido que estar hasta el último día pegado al teléfono tratando de completar -en el mayor secreto_ su gobierno. Este martes, sesión de investidura e, inmediatamente después, el anuncio de un listado de consejerías hasta cierto punto previsible: han sido no menos de doce personas las que, por miedo a ETA , por reticencias o por presiones nacionalistas, que de todo ha habido, le han dicho "no" al socialista vasco que les ha invitado a entrar en su ejecutivo, el primero que no es del PNV. Así que, con este equipo inédito, Patxi López va a hacer historia. Ni más, ni menos.
LA VISITA DE SARKO
La semana comenzó con la visita de Nicolás Sarkozy, acompañado, claro, de su esposa, que se llevó aún más titulares que el mismísimo presidente francés. Tuve ocasión de asistir a la rueda de prensa conjunta con Zapatero, en La Moncloa, y constato: que ZP quedó prácticamente anulado ante ese tren mediático que es el presidente galo, como "otras" que yo me sé quedaron bastante minimizadas ante el empuje carismático de Carla Bruni, menuda pareja; que ZP y SK se llevan patentemente bien; que esa buena relación gusta poco en la calle Génova, la sede nacional del PP; que Rajoy trató de contrarrestar el apoyo galo al actual inquilino de La Moncloa con su fotografía acompañado de Angela Merkel en Varsovia, pero la cosa no se vendió demasiado bien en España; que tampoco se vendió demasiado bien la condena emanada del Partido Popular Europeo, desde la capital polaca, contra la política económica de Zapatero, que sigue disfrutando de los réditos de los piropos que le dirigió "Sarko".
Lo hizo bien (para sus intereses partidistas) el secretario general del PP Europeo, el español López Istúriz; pero tengo para mí que uno de los problemas políticos esenciales de Rajoy es que no "vende". Todo lo que hace o hace su entorno queda como envuelto en una bruma de rutina.
Y es que, en el terreno nacional, que es el que le importa, Rajoy avanza; lo que Rajoy diga. En el internacional, aún le queda por aprender. Como está aprendiendo, a marchas forzadas, ese Zapatero que hace apenas unos meses se mostraba tan tímido, tan pelo-de-la-dehesa cada vez que traspasaba los Pirineos. Ahora, hay que reconocerlo, ya no es así: el viejo síndrome de La Moncloa se repite: en casa, casi todo va mal, pero fuera... ¡Ah, fuera! Fuera todo son mieles.
Periodista Digital - Opinión
EL ARTE DE INJURIAR. Por Emilio Campmany
Aznar
«Dice en la entrevista que no piensa en volver. Pero claro que lo piensa. La idea no es para entusiasmarse, pero si hemos de elegir entre Rajoy y Gallardón... Ya se sabe qué ocurre en el país de los ciegos.»
En El Mundo del domingo no había una entrevista, sino dos. Como en ese periódico les pasa lo que en la COPE, que se han dado cuenta de que, hasta 2016, sólo dos personas tienen posibilidades reales de ocupar la Moncloa, Zapatero y Rajoy, decidieron darle relevancia a la de Obama antes que a la de Aznar. Y eso, a pesar de que la de Obama no es más que una traducción de la que publicó el New York Times el 28 de abril pasado. Y eso, no obstante decir en ella el presidente de los Estados Unidos alguna sandez que otra, como la de querer "que haya más titulados en matemáticas y ciencias y aún más estudiantes de ingenierías", dando a entender que los de letras somos coñac de garrafa. Y eso que el periodista enviado a hacer la entrevista a Aznar fue el columnista estrella del diario, Raúl del Pozo. Y eso que el ex presidente acaba de publicar un libro. Es muy probable que a Aznar no le den el Nobel de Literatura, como hicieron con Churchill, pero díganme de un político español que haya escrito algún libro y calculen las posibilidades que hay de que en el futuro lo hagan Zapatero o Rajoy.
Encima, en El Mundo, al titular la entrevista, destacan de ella la frase menos atractiva. Dice Aznar: "Las crisis pueden forjar grandes estadistas. Pero también ratoncitos políticos". Esto no es una injuria. Ni siquiera alcanza la categoría de insulto. Se ve que a Aznar no le interesa leer a Borges y es posible que tampoco lo haya hecho con Schopenhauer, pero debería hacerlo. Rajoy, que probablemente tampoco ha leído a ninguno de los dos, se las apaña mejor insultando. Baste recordar lo de "bobo solemne", que es mucho mejor que lo de "ratoncito de la política".
También destaca El Mundo lo de la necesidad de un acuerdo entre los dos partidos, que, aunque es verdad que lo dijo Aznar, lo hizo porque le preguntaron sobre esa posibilidad y luego, contestando a otra pregunta, condicionó tal acuerdo a la existencia de un Gobierno "renovado", o sea, sin Zapatero, al que le pidió expresamente la dimisión. Pero, sobre todo, lo que justifica ese acuerdo nacional sin Zapatero (y quizá también sin Rajoy, aunque eso Aznar no lo dice) es su diagnóstico, según el cual, "aquí estamos viviendo una crisis que lleva al país a una situación casi límite". Ése sí es un titular. En El Mundo saben de sobra identificarlos. ¿Por qué no han querido destacarlo? Eso es harina de otro costal.
Así que Rajoy sabe injuriar mucho mejor que Aznar. Pero es Aznar quien escribe libros, el que hace diagnósticos acertados y propone tratamientos concretos, mejores o peores, pero concretos. Dice en la entrevista que no piensa en volver. Pero claro que lo piensa. La idea no es para entusiasmarse, pero si hemos de elegir entre Rajoy y Gallardón... Ya se sabe qué ocurre en el país de los ciegos.
Así que están los que saben insultar y los que no. Pero hay una categoría mucho más interesante: la de aquellos a quienes se les da de perlas insultarse a ellos mismos. Dice Ignasi Guardans, flamante director general de cinematografía y enfant terrible de la derecha nacionalista catalana, que él es "un cruce entre Michael Douglas y Mr. Bean". Hay cosas que no se pueden mejorar.
Libertad Digital - Opinión
EL DELICADO HONOR DE FELIPE GONZALEZ. Por Gabriel Albiac
ALGO no puede hacer Dios, según los Padres de la Iglesia: que lo que fue no haya sido. Un político, sí. Su arrogancia es la de aquel que sabe no tener que rendir cuentas por nada de lo hecho. La casta de los señores nace cada mañana. Pura, exenta de lastre antiguo.
Rosa Aguilar lo sabe. Y, al restaurar la clara virginidad de Felipe González, sabe que cumple su rito de paso. González no fue nunca el Señor X. Por supuesto. Ni el Señor de los GAL. Ni el de Roldán y Filesa. Nunca hubo asesinatos de Estado entre 1982 y 1996. Nadie saqueó las arcas públicas en doble beneficio del Partido y sus funcionarios. Nadie corrompió la estructura de la Administración, mediante sinecuras a la medida de amigos y familiares. Nadie recibió a dedo contratos públicos: ni cuñados, ni sacripantes del partido. Nadie violó libertades, nadie pinchó teléfonos, nadie trató de liquidar a quienes atisbaran la sombría red de galerías que reduplicaba la máquina del Estado. Ni desaparecidos, ni torturados, ni asesinados. Ni robo, ni negocios, ni cuñados, ni hermanos, ni contabilidad extraña. Nada. Nada existió. Rosa Aguilar es una profesional y sabe que eso define su brillante destino: borrar cada mañana las huellas de ayer. Tan feas.
Tuvo excelente escuela en el partido que fue algún día el suyo. Un dirigente puede hacer carrera a la sombra de impávidos homicidas. Sale gratis. Así, la generación de aparatchikis que medró en el PCE bajo el manto de Santiago Carrillo. Supongamos que hubiera alguno entre ellos que no conociera la historia. Es difícil, pero supongamos que, en el momento de entrar en el oficio que haría de ellos huéspedes del erario público para el resto de sus vidas, hubiera alguno de ellos que ignorara la matanza de civiles puesta en marcha por el joven Carrillo en 1936. Supongámoslo. Puede que alguno exista. Supongamos que ni una palabra hubiera conocido del papel que Claudín y Carrillo, entonces todavía hermanados, jugaron en la depuración staliniana del propio PCE, que se inicia en Moscú con los «procesos del Hotel Lux» y Siberia en el horizonte. Supongamos que había uno, uno solo, que no sabía quién se encargó de entregar a los maquis de su partido, cuando la URSS juzgó que aquellas gentes estorbaban. Supongamos. Don Santiago, por supuesto, sigue vivo: las malas gentes tienen la piel admirablemente dura. Quienes de él recibieron su oficio de políticos, perseveran en la estupenda sopa boba: unos pocos en el PCE o en IU; lo más granado, en el PSOE, que es, a fin de cuentas, la gran máquina eficaz de hacer dinero. Y cada día borran lo que el anterior hicieron: no hay temple de ánimo lo bastante duro para soportar un cúmulo de datos tal en la memoria.
Así que Rosa Aguilar pide perdón a Felipe González. Y todo listo. Porque él, no como los viejos quisquillosos dioses, él sí puede hacer que lo que fue no fuera; inventar su pasado cada día: el suyo y el de todo aquel que sepa someterse. González profetizó el futuro, allá por el final de los ochenta: en los asesinatos de los GAL no había pruebas; ni las habría nunca. Cuando las hubo, un par de delincuentes menores -quiero decir menores respecto del Supremo- pagaron por el intocable. Y éste renació. Impoluto. Y los grandes negocios, para los cuales estaba hecho su destino, tejieron enredadera en torno a su oronda figura. Y, cuando al fin llegó el día, fue honrado como prócer patrio; con altos cargo y sueldo diplomáticos. ¿Y qué puede existir de censurable en que la señora Aguilar se garantice un futuro confortable, con sólo pasar la goma de borrar sobre lo dicho? ¿Hace otra cosa nunca aquel que vive de un sueldo de partido?
ABC - Opinión
DE GALLARDON A BOTELLA. Por José Cavero
No es nueva la especulación de que Alberto Ruiz Gallardón se propone ceder la alcaldía de Madrid a su primera teniente de alcalde, Ana Botella. En los últimos tiempos se ha reactivado la especulación, como si, paradójicamente, la proximidad de la decisión sobre la asignación de los Juegos Olímpicos de 2016 a Madrid fuera un primer indicio de que piensa dejar la alcaldía para dedicarse a otras tareas en el seno del partido. El propio Gallardón negaba hace unas horas que fuera a sustituir a Cospedal en la secretaría general del partido. También ha negado que tenga el propósito de presentarse a la alcaldía para un tercer mandato consecutivo.
Y en cuanto a la señora Botella, esposa del señor Aznar, ya se han producido algunas alabanzas desenfrenadas y sospechosas, en las que se contemplaba esa eventualidad de ser la alcaldesa de la primera población española. ¿Méritos? Muchos ciudadanos se habrán hecho la misma pregunta: No hace falta ninguno. Recientemente hemos visto la sucesión de Chaves por Griñán... Basta con que el presidente del partido así lo desee y el o la interesada acepte. Y ya está. A los ciudadanos les corresponderá ratificar o rectificar esta decisión... cuando toque. En las elecciones siguientes. ¿Lo ha hecho bien, regular o mal la concejala? Es probable que no haya metido la pata de manera pasmosa, pero tampoco parece que su gestión haya sido particularmente deslumbrante.
O sea, se ignora, como se ignora casi todo de cualquier dirigente de segunda fila. Se sabe que es dama prudente, que apenas participa en debates sobre su propio partido, y que ejerce unas posiciones políticas abiertamente conservadoras. Por ejemplo, acaba de manifestarse abiertamente en contra, no faltaría más, de la iniciativa de un grupo del Congreso de discrepar de las opiniones del Papa sobre los preservativos. Pero aprovecha la oportunidad para "venderse", y habla del liderazgo de Rajoy, de la capacidad del PP para gobernar de nuevo, de que las elecciones gallegas han sido fundamentales para el partido, y que la cita del 7 de junio "será el final de un ciclo político para el PSOE y marcará un cambio". "Quien se movilice más, ganará, y creo que el PP está muy motivado en este momento"... Ni siquiera rehuye hablar del Caso Gürtel, eso sí, para reclamar con insistencia la presunción de inocencia de sus correligionarios.
Pero, si se cumplen esos augurios de relevo en la alcaldía, los madrileños viviremos pronto un tiempo de alcaldesa nueva, sin mayor mérito por su parte que el que en su momento tuvo Aznar de solicitar a Gallardón que hiciera en hueco en "su" lista a su mujer. Y ya está. ¿No hay nadie más capaz en su propio partido? Probablemente, pero ninguna con tantas recomendaciones. Es probable que ni se plantee la cuestión, y que si Gallardón decide irse, la sucesión resulte automática e inevitable. Otra cosa es lo que suceda en las siguientes elecciones.
A muchos ciudadanos les habrá parecido una tomadura del pelo insoportable: Si se añade que también "baja la imagen de Aguirre", según una encuesta de El País, y que el caso Gürtel y el del espionaje han deteriorado su imagen..., podríamos contemplar un vuelco en Madrid. Pero es pronto para esta clase de quimeras.
Periodista Digital - Opinión
«LA MARQUISE». Por Alfonso Ussía
La marquesa de Faubourg Saint Deshonoré perdió la virginidad a la temprana edad de dieciséis años, seducida por el malvado duque de Les Marismes, hombre de edad madura que no dejaba pasar oportunidad alguna. Los padres de la joven marquesa de Faubourg Saint Deshonoré, los condes de la Quinte Pougnette, se enfadaron un más que bastante con el perverso duque, al que pidieron que se casara con su hija Chochette, que así se llamaba la joven marquesa de Faubourg Saint Deshonoré. El maquiavélico duque respondió que no se casaría con Chochette ni por todo el oro del mundo, entre otros motivos, porque Chochette, a pesar de contar con tan sólo dieciséis años, ya tenía andares y movimientos semejantes a los del bacalao. Aquello enfureció sobremanera a los condes de la Quinte Pougnette, padres de Chochette, a la que querían con desmedido afán. Pero el duque no dio su brazo a torcer, y restó soltero, en tanto que Chochette fue internada en el Colegio de «Les Putes de la Noblaisse», a veinte kilómetros de París. Allí se graduó. Posteriormente, casó con el Viscompte de Les Ardennes, y murió a los ochenta y siete años, sin haber olvidado el polvete del duque. Ignoro si yo tendré la suerte de morir a los ochenta y siete años, pero jamás olvidaré el repaso que nos ha metido el «Barça». Casillas -muy mal- puede tener otra oportunidad, como Chochette. Gago, Ramos, y Raúl, al colegio de «Les Putes de la Noblaise». Y definitivamente. ¡Qué desastre!La Razón - Opinión
LAS LECCIONES DE OBAMA PARA LA ESPAÑA DE ZAPATERO
BARACK OBAMA expone en la entrevista que hoy publicamos sus planes para volver a encarrilar a EEUU en las vías del progreso y de la expansión. El presidente estadounidense ofrece recetas para salir de la crisis que trascienden los límites geográficos de su país y que se antojan razonables para cualquier lugar del mundo. Facilita mucho esa posible transposición de ideas el hecho de su bien conocido pragmatismo. «Lo que yo he estado buscando insistentemente es un pragmatismo implacable», afirma en un momento de la entrevista al abordar la cuestión de su política económica.
Si cumplidos ya sus 100 primeros días de gobierno, y en una etapa extraordinariamente turbulenta, Obama mantiene intacta su credibilidad es, de hecho, porque ha demostrado ser un líder práctico, capaz de buscar las mejores respuestas a los problemas, sin detenerse a valorar de quién sea el copyright. Si a eso añadimos su absoluta determinación -«nada nos impide que tomemos ahora decisiones difíciles en lugar de hacerlo dentro de 10 o 20 años», dice también en la entrevista-, entendemos porqué ha transmitido seguridad y confianza, tan lejanas del optimismo baldío que otros líderes tratan de insuflar en sus países.
Obama no tiene miedo de ser políticamente incorrecto. Por ejemplo, no abomina del mercado financiero, que ha permitido años de bonanza y reparto de riqueza; se ciñe a proponer «un régimen regulatorio más enérgico» que evite en el futuro los desmanes cometidos.No circunscribe tampoco la crisis a una cuestión de especulación, y señala la reforma del sistema educativo como uno de los talones de Aquiles de la sociedad actual. Advierte que aquellos países que produzcan «la mano de obra mejor educada» gozarán de ventaja en una economía mundial cada vez más competitiva.
Lejos de caer en la tentación de rebajar los niveles de exigencia en las escuelas, Obama apuesta por añadir un año de formación postbachillerato que garantice que se han adquirido «sólidos fundamentos», imprescindibles para desarrollar «tareas complicadas en una economía propia del siglo XXI». Según advierte, lo que garantizará la estabilidad laboral será precisamente la mayor capacitación del trabajador.
La prueba de que Barack Obama se propone gobernar sin orejeras ideológicas es su determinación a reformar la asistencia sanitaria con la premisa de «mantener sus costes bajo control», pese a que tal empeño conlleve problemas morales. Obama ejemplifica el dilema con el caso de su propia abuela, que, estando enferma de cáncer terminal, se hizo implantar una prótesis de cadera.Aunque asegura que le hubiera parecido «terrible» que el seguro médico no se hubiera hecho cargo de la operación, no por ello deja de plantearse en voz alta si, tal y como está diseñado, es ése «un modelo sostenible». Vista la furibunda reacción que en nuestro país han tenido los sindicatos y el Gobierno ante el simple planteamiento teórico de una posible reforma del mercado laboral, cabe suponer la alarma y la indignación que estas reflexiones de Obama podrían tener de ser expuestas en España.
La gran lección de Obama, dejando a un lado sus propuestas concretas, es la apertura de miras con la que afronta el ejercicio del poder, lo que le permite encarar los problemas con una batería de respuestas más amplia de lo que cabría suponer por su adscripción demócrata.Ha conseguido que ni el partidismo ni la ideología limiten su margen de maniobra. En España, en cambio, Zapatero ha demostrado que sólo tiene un camino para enfrentarse a la crisis y para aliviar la situación de los más de cuatro millones de parados: recurrir a más y más gasto público.
El Mundo - Editorial
AZNAR NO FUE EL THATCHER ESPAÑOL
«El viernes se cumplieron 30 años de la llegada de Margaret Thatcher al poder; como Aznar, tenía unos principios ideológicos acertados pero, a diferencia de Aznar, cuenta en su haber con el gran mérito de haberlos hecho realidad para beneficio de su país.»
Con cuatro millones de parados y el PIB hundiéndose a tasas cercanas al 3%, no parece que sea necesario que venga nadie, tampoco José María Aznar, a recordar que la situación que vive España es "límite" y que estamos al borde de una "gran depresión". Sin embargo, dado que el Gobierno de Zapatero ha convertido la negación de la gravedad de la crisis en su principal política económica, no está de más que se insista en ciertas verdades elementales, a saber, que no podemos esperar recuperarnos gracias a la inercia internacional sino que el país necesita de reformas urgentes.
Aznar las conoce y las enumera con bastante precisión: el Estado tiene que reducir su fiscalidad asfixiante, hay que abaratar la producción eléctrica en España abandonando el carísimo e insostenible modelo de energías renovables y, por último, es necesario liberalizar un encorsetado mercado laboral cuyos siniestros resultados son más que visibles. Para lograr todo ello, es muy probable que Zapatero tenga que quitarse de en medio, algo que también apunta Aznar, ya que su programa político está basado en prejuicios ideológicos a los que no está dispuesto a renunciar.
Por supuesto el PSOE, regresando a la estrategia de tildar de antipatriotas a quienes le incomoden, ha criticado a Aznar por actuar "de forma poco respetuosa con el país" y lo ha vuelto a incluir en esa nebulosa que parece ser la responsable de todos los males habidos y por haber: el neoconservadurismo, la derecha y el fundamentalismo de mercado.
Al margen de que las tres ramas ideológicas no tengan demasiado que ver entre sí (salvo por el hecho de que ninguna de las tres se identifica en su totalidad con los planteamientos del PSOE), es evidente que Zapatero, al igual que Obama, está aprovechando la crisis para librar una guerra ideológica y expandir el poder del Estado. No se trata de buscar las auténticas causas que dieron lugar a este desaguisado –las expansiones crediticias de los bancos centrales– ni los motivos que están retrasando la recuperación –las nefastas políticas de los distintos gobiernos–, sino de generar un producto de marketing socialista capaz de justificar un proyecto ideológico de mucho mayor calado.
Sin embargo, aun siendo cierto el diagnóstico Aznar y aun cuando el PSOE se encuentre en las antípodas de la realidad, sí hay que reconocer que el ex presidente del Gobierno no es la persona más legitimada moralmente para extender recetas sobre los cambios que necesita nuestra economía.
Parecería que en este país siempre ha gobernado la izquierda y que el PP jamás ha tenido su oportunidad para implantar las reformas que requerimos. No conviene olvidar que Aznar gozó de una amplia mayoría absoluta durante su segunda legislatura y que con ella mantuvo las figuras tributarias que ahora considera asfixiantes, creó el sistema eléctrico basado en energías verdes que ahora está colapsando y dio carpetazo a una tímida liberalización del mercado laboral que tan desastrosos resultados arroja hoy. Así, por ejemplo, cuando Zapatero repite que no aceptará recortes en los derechos de los trabajadores, se está refiriendo a recortes en los niveles de regulación laboral que mantuvo el PP.
Aznar acierta grosso modo en sus prescripciones; no hace falta más Estado –como repite otro ex presidente socialista que como ZP tampoco tuvo demasiado éxito en su gestión económica– sino más mercado. Sin embargo, a Aznar le faltó la resolución y la valentía –que no el poder político– para implementarlas; algo que ahora todos padecemos.
El viernes pasado se cumplieron 30 años de la llegada de Margaret Thatcher al poder. La primera ministra británica tenía, como Aznar, unos principios ideológicos acertados pero, a diferencia de Aznar, cuenta en su haber con el gran mérito de haberlos hecho realidad para beneficio de su país.
Se quejaba ayer el PP de que los sindicatos les tratan peor que al PSOE. No es de extrañar. Si en lugar de retirar una tímida reforma laboral cuando contaban con mayoría absoluta y después de asistir al fracaso estrepitoso de la huelga general, hubiesen actuado como Thatcher librando batalla política y eliminando sus parasitarias subvenciones, tal vez ahora no tendrían de qué lamentarse. Como en la economía, de aquellos polvorosos complejos vienen estos lodosos resultados.
Libertad Digital - Editorial
LA BANDERA DE GIBRALTAR
AFORTUNADAMENTE, la diplomacia española ha sabido reaccionar y ha hecho oír su voz ante el despropósito de conceder a Gibraltar el estatuto de país independiente. Ni Estados Unidos, ni mucho menos Gran Bretaña, ignoran que esa es una posibilidad que está jurídicamente excluida de acuerdo con el Tratado de Utrecht y que una actitud como la que se ha constatado con la firma de un convenio con el Departamento norteamericano del Tesoro no es en modo alguno tolerable para España. Es difícil identificar si detrás de este gesto, aparentemente banal, se esconde una intencionalidad más sofisticada para mostrar el descontento ante algunas de las decisiones que ha tomado recientemente el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, como la abrupta retirada de Kosovo; pero en cierto modo queda claro que este hecho constituye una vuelta a la rutina histórica imperante en este conflicto: Gran Bretaña actúa de vez en cuando para medir el grado de vigilancia de la diplomacia española y los responsables gibraltareños siguen dispuestos a aprovechar cualquier resquicio para tratar de avanzar un paso hacia sus permanentes quimeras de independencia.
Ni la apertura del Instituto Cervantes en la Roca ni los vuelos de Iberia han tenido el menor efecto. El Gobierno querría hacer creer que la elección de Barack Obama como presidente norteamericano había cambiado el mundo y que ello demostraría que la orientación de su política exterior ha sido la adecuada, cuando la realidad se encarga constantemente de confirmar que lo que han fallado han sido los fundamentos esenciales de cada uno de sus proyectos en el campo de la diplomacia, desde el Magreb hasta el Caribe. El de Gibraltar es, entre otros, uno de los más evidentes, puesto que de las arriesgadas concesiones unilaterales que ha hecho el Ejecutivo socialista lo único que ha obtenido es una situación en la que cualquier desenlace amenaza con complicar nuestras posiciones. Ahora solo faltaría que en este ambiente de justa persecución de la piratería financiera, las autoridades de un lugar tan turbio en este aspecto como Gibraltar aparecieran en el papel de probos cooperadores con las autoridades de control internacional, y España pudiera ser tenida por un obstáculo. Lo más grave no ha sido la firma de este convenio, lo peor puede venir después, a la hora de impedir que las autoridades del Peñón recojan un premio político por una respetabilidad que no merecen en absoluto.
ABC - Editorial