jueves, 9 de abril de 2009

Un deslucido relevo a tono con la crisis

LAS PALABRAS, los silencios, las ausencias y las demasiado previsibles presencias en las tomas de posesión de los nuevos ministros ofrecieron ayer una imagen con claroscuros del nuevo equipo de Zapatero.Especialmente deslucida fue la despedida de Pedro Solbes, en la que se hizo patente su poca sintonía con el presidente del Gobierno. Solbes, que agradeció a sus colaboradores el trabajo realizado en estos cinco años, no tuvo una sola mención para Zapatero e incluso se quejó de haber trabajado con «limitaciones», lo que obligó después a De la Vega a aclarar que el vicepresidente se refería sólo a dificultades derivadas de la crisis económica.

Si la comunicación entre un presidente y su responsable de Economía ha de ser especialmente fluida en cualquier gobierno, en época de recesión y con 3.500 nuevos parados de media cada día esa relación debería ser privilegiada. Sin embargo, Zapatero ha ninguneado continuamente a Solbes, haciéndole luz de gas desde la Oficina Económica del presidente, dejándole al margen de operaciones teledirigidas desde Moncloa de la envergadura de la OPA sobre Endesa, prescindiendo de él en asuntos como la financiación autonómica o imponiéndole medidas como la ayuda de los 400 euros. Estos desencuentros han influido probablemente más en el ánimo y el cansancio de Solbes que la propia tarea ministerial. Alguien que sólo está fatigado ni pide el relevo a gritos como hizo al afirmar que sentía «envidia» del destituido Bermejo ni protagoniza una despedida tan fría como la de ayer.

Las sospecha de que el nombramiento de Elena Salgado responde más a un enroque del presidente que a una apuesta por aportar nuevas ideas ha empezado también a tomar cuerpo. El estupor con el que el mundo económico ha recibido a Salgado tuvo fiel reflejo en su toma de posesión, prácticamente huérfana de personalidades de este ámbito. La nueva vicepresidenta estuvo arropada casi en exclusiva por sus amistades políticas y el resto de ministros.Esa soledad fue más evidente si cabe por la esperanzadora presentación de José Blanco en el Ministerio de Fomento. En contra de lo que parecía predecible, el vicesecretario general del PSOE estuvo acompañado por destacados líderes políticos y empresariales como Esperanza Aguirre y Gerardo Díaz Ferrán, a los que invitó en un gesto de apertura y de búsqueda de entendimiento. Blanco era ayer, por su evidente perfil político como látigo socialista durante nueve años, el ministro peor recibido por los lectores de elmundo.es. Sin embargo, empieza a dar muestras de que puede reinventarse como ministro y habrá que esperar a ver su trabajo antes de juzgarle.

Muy previsible, en cambio, fue la llegada de Angeles González-Sinde a Cultura. Pilar Bardem, José Luis Borau, Elías Querejeta...A su lado estuvieron muchos representantes del cine, a los que Zapatero ha querido entregar el Ministerio a través de la guionista.Si Blanco llega condicionado al Gobierno por su perfil político, González-Sinde lo hace marcada por su procedencia, y deberá demostrar que su misión no se limita a conseguir dinero para sus colegas del cine.

El relevo de despachos más amable lo protagonizó Trinidad Jiménez, tanto por su talante como por la simpatía con la que Bernat Soria le entregó la cartera. Las presentaciones de Chaves y de Gabilondo, con llamadas al diálogo y al consenso, estuvieron en la línea de lo esperado. A lo deslustrado de algunas de las tomas de posesión ha contribuido sin duda la falta de audacia de Zapatero en la elección de los nuevos ministros y al hecho de que se filtrase con tanta antelación su nombramiento. La comunicación, en la que Zapatero es especialista, ha fallado. Hay que esperar ahora a valorar el trabajo.

El Mundo - Editorial

El lobby del cine celebra su llegada al Gobierno tras años de agitación

EN LA TOMA DE POSESIÓN DE GONZÁLEZ SINDE

La toma de posesión de González Sinde ha resultado esclarecedora. Besos y abrazos en un ambiente de compadreo entre ministros y miembros del lobby del cine, con Pilar Bardem como cabeza visible. La misma que ha protagonizado estos años de agitación política, siempre a favor del PSOE.

El "no a la guerra", las "rosas blancas", el "cordón sanitario"… El lobby del cine ha protagonizado multitud de actos de agitación política. Siempre contra el PP, siempre a favor del PSOE, siempre con Pilar Bardem. Por eso, su presencia en la toma de posesión de Ángeles González Sinde como ministra de Cultura, refleja a la perfección el significado de este nombramiento. No se puede decir que hayan intentado disimularlo. Multitud de besos y abrazos entre ministras y dirigentes del PSOE con Bardem y algún otro miembro del lobby.


Un nombramiento que, lógicamente, ha generado enorme preocupación entre asociaciones de internautas y quienes tengan un mínimo apego por la libertad. En la rueda de prensa tras la primera reunión del remodelado Consejo de Ministros, María Teresa Fernández de la Vega ha salido en defensa de la recién nombrada Ángeles González-Sinde. “Por su perfil profesional va a hacer una labor extraordinaria”, ha dicho al ser preguntada por LDTV por el malestar entre los internautas por su oposición al P2P.

Según De la Vega, la nueva ministra “va a llevar hacia delante todos los retos”. No ha especificado cuáles. “Somos muy sensibles a todas las reivindicaciones de la cultura y todos los agentes”, lo que incluye a los internautas, según ha dicho. "La tarea es armonizar los intereses vinculados a la red, a la propiedad intelectual y a lo que se refiere a la creación audiovisual", insistió.

González-Sinde “no va a escatimar esfuerzos en aglutinar posturas con el fin de seguir potenciando nuestra Cultura”, dijo. Ahí, afirmó, “tienen un papel muy importante los internautas”. “Contaremos con ellos, queremos que sean protagonistas”, indicó.


La vicepresidenta ha asegurado también que los nuevos ministros ya "trabajan a pleno rendimiento", siempre "liderados por el presidente". Pero a pesar de la gran remodelación del Ejecutivo, la socialista cree que "en la dirección correcta es en la que venimos trabajando" sólo que ahora hay "un nuevo ritmo y energías renovadas".

Además, De la Vega ha confesado que "nos hemos comprometido a ser más eficaces para salir cuanto antes de esta situación". De hecho, dijo que la solución pasa por "crear una cultura de la cooperación". "Los ciudadanos nos piden resultados y tenemos la responsabilidad de responder desde la cooperación", sentenció.

Sin embargo, tras hablar de cooperación y diálogo no dudó en atacar al PP. "Confiamos en que el principal partido de la oposición entre, aunque sea por una vez, y abordemos la situación desde el dialogo para sacar este país adelante", espetó la socialista.

Libertad Digital

La esclerosis política del PSOE. Por Valentí Puig

ERAN jóvenes y osados. Trinidad Jiménez -ahora finalmente ministra- puso el piso para reunirse. Pedían una oportunidad, sin pretender hacer mucha Historia. Fue un sesgo de luz que descontaminó ilusoriamente el XXXV Congreso del PSOE, año 2000. De allí salió el zapaterismo, con relato poco épico, tan acomodaticio a las brisas de la demoscopia y el marketing electoral, tan inmovilista. Al comparar el zapaterismo con el felipismo, el componente reformista de González resalta. De otra parte, si finalmente González llevó el PSOE casi al límite de la quiebra moral, Zapatero culmina la esclerosis de su sistema nervioso central. Tacticista, muy parco con la verdad, Zapatero llegó a la secretaría general del PSOE y después del atentado de Atocha las urnas le entregaban La Moncloa. Fue una primera legislatura que avanzó de forma espasmódica, gracias a la extremada confianza de Zapatero en un destino político y personal que se le mostraba favorable. Torpemente, el PP puso a sus pies la alfombra al tardar demasiado en asumir que había perdido las elecciones.

A un año de su segunda victoria electoral, los síntomas de esclerosis están colapsando aquel nuevo PSOE. Ha perdido masa muscular, padece alteraciones de la visión, sus movimientos cada vez son más descoordinados. La prueba está en una remodelación de gobierno que tan solo al romper aguas se ha visto exhausta y mustia. Las figuras del banquillo ya no dan para mucho más. En un momento en que el país necesitaba de un gobierno que fuese la locomotora de la recuperación económica, resulta que en La Moncloa se dan indicios de disnea y parálisis.
¿Es posible revertir una situación tan desafortunada? Examinar el sistema visceral del nuevo gobierno dificulta compartir la idea de que quedan reservas de energía para salir adelante y ofrecer a la sociedad española la confianza que hace falta para afrontar una recesión económica tan aguda. Zapatero ha cruzado la línea roja. Todo eso nos va a salir carísimo. Es improbable que con las estrategias que ha oído comentar en el G-20 Zapatero consiga amansar la crisis, actuando como ventrílocuo con la ministra Salgado. En un alto del camino ha quedado Solbes, desactivado, como un juguete roto.
Chaves en el Gobierno representa la inercia más definitoria del Zapatero de hoy. Tenía un problema sucesorio en el PSOE de Andalucía, necesitaba cambiar candidato para atajar al PP de Javier Arenas, y ha actuado con la maniobrabilidad plúmbea de un inquilino del parque jurásico. El socialismo andaluz durante tan largo tiempo en manos de Chaves significa dependencia, mucho paro, ley de oligarquía partitocrática, coerción de creatividad civil, caciquismo del XIX puesto en un disco duro del siglo XXI. Gran caladero del voto socialista, Andalucía se convierte en paradigma esclerótico del PSOE de Zapatero aunque a Chaves se le tuviera en Madrid con poco presupuesto y escasas competencias.
Ciertamente, en el escenario de la política todo es posible, incluso las resurrecciones. Después del desperfecto de las elecciones gallegas, a Zapatero le queda la oportunidad de las elecciones europeas en junio y para eso ha hecho su remodelación de gobierno, pero sin el perfil de calidad, innovación y estabilidad que un electorado ansioso espera para confiar en algo. Salvo un trance de transfiguración, el problema cada vez más será Zapatero. No hay impedimento mayor a la imprescindible sincronización del PSOE con lo que es el futuro. Es desapacible circunstancia para una sociedad que se siente desalentada, carente de hoja de ruta, cercada por la incertidumbre y el paro.

ABC - Opinión

De Malraux a Sinde. Por Cristina Losada

Cultura

«Más preocupante resulta que la cultura en España se haya identificado hasta tal punto con el famoseo, que cuando se habla del "mundo de la cultura" las grandes referencias son Pilar Bardem y otros ilustrados miembros de cofradías como la PAZ y la Ceja.»


Dicen que Zapatero deseaba que César Antonio Molina hubiera sido su Malraux. El auténtico Malraux, ministro de Cultura de De Gaulle, fue recibido en la Casa Blanca de Kennedy con una cena a la que asistieron doscientos escritores, pintores, actores y músicos. Saul Bellow cuenta que en ese banquete varios literatos proclamaron que daba comienzo una nueva era, pues la presidencia de Estados Unidos, apegada durante tantos años a los calzoncillos largos, o sea, pueblerina, por fin se modernizaba y respetaba la cultura. Con tales actuaciones, la presidencia de Kennedy, en vez de quedar marcada por sus desastres, pasaría a la historia como la viva imagen de un moderno Camelot. El problema de Zapatero de cara a la posteridad es que a su particular Camelot le sobra la última letra.


El ascenso de González Sinde a las alturas ministeriales ha sido acogido con hurras por sus compañeros del cine. Ha sido todo un éxito el suyo. Han tumbado a Molina, que no satisfacía con la diligencia debida sus demandas. Naturalmente, de dinero. Podemos hacer chistes sobre cómo el cine se carga a la literatura, como también sobre el hecho de que el estado de la cultura venga determinado por la cultura del Estado. El cine español, desde luego, vive del Estado, quiere decirse de los contribuyentes, y ése es el círculo vicioso que lo condena a la ruina y a nosotros a pagarla. Ha dicho Sinde que cree en la cultura como generadora de bienestar. Desde que Freud escribió El malestar en la cultura ha llovido mucho. Hemos pasado a la incultura del malestar y al bienestar de la cultura. Sinde buscará, por lo menos, el bienestar de la industria del cine.

El lobby del cine ha colocado en la cúspide a uno de los suyos, pero este nuevo Gabinete de Zapatero es un Gobierno de concentración de lobbys y lobbytomizados que tendrán que andar a la rebatiña por el presupuesto. Más preocupante resulta que la cultura en España se haya identificado hasta tal punto con el famoseo, que cuando se habla del "mundo de la cultura" las grandes referencias son Pilar Bardem y otros ilustrados miembros de cofradías como la PAZ y la Ceja. A una recompensa por estas actividades lúdico-políticas de la farándula se atribuyen el cese de Molina y la llegada de Sinde. Sería, así, un intercambio de subvenciones por respaldo político. Pero esta explicación de determinismo económico olvida que los gobiernos del PP no cerraron el grifo a la industria cinematográfica.

Es verdad que Sinde no podrá ser el Malraux de Zapatero, pero a cambio la guionista de películas con títulos tan estimulantes desde el punto de vista cultural como Mentiras y gordas o La puta y la ballena no tendrá dificultades para superar a la inolvidable "pixit y dixit".

Libertad Digital - Opinión

Maneras de ser ministro(a). Por Ignacio Camacho

PARA formar un Gobierno se necesita haber ganado antes unas elecciones, pero para entrar en él puede resultar útil haberlas perdido, siempre que se tenga la promesa de un premio de consolación al esfuerzo de la derrota. Es el caso de Trinidad Jiménez y de Miguel Sebastián, unidos por su condición de víctimas de la arrolladora pujanza de Alberto Ruiz Gallardón, que se los merendó consecutivamente en sus respectivos intentos por alcanzar la Alcaldía madrileña. Gallardón se ha convertido en una máquina de hacer ministros a base de vapulear a sus adversarios, con la condición de que éstos sean favoritos de la consideración de Zapatero. Va a haber tortas por ser candidato en Madrid, donde recibir una soberana paliza en las urnas parece garantía de acceso al Consejo de Ministros. El presidente siente predilección por los perdedores, incluso antes de que lleguen a serlo; ha bastado que el espejo de las encuestas refleje una imagen en declive en Chaves para que lo llame a una vicepresidencia.

También existen otras formas más obscenas de tráfico de favores que se convierten en papeletas premiadas para la pedrea del Gabinete. Por ejemplo, formar parte de algún «lobby» de resonancia mediática que haya creado una deuda moral con la causa zapaterista. El de la «zeja», mismamente, sectaria tribu de cómicos y adláteres caracterizados por la común idea de que el Gobierno es una institución benéfica con la misión intrínseca de subvencionar su discutible talento. Algunos gobernantes utilizan el Ministerio de Cultura -invento francés destinado a poner un broche de glamour en el prosaísmo burocrático de la Administración- para adornar su equipo con alguna personalidad de relumbrón y carisma, como fue el caso de Melina Mercuri en Grecia, pero Zapatero lo contempla más bien como instrumento de pago para servicios mercenarios. La solidez intelectual del poeta César Antonio Molina, hombre de criterio cabal, independiente y ecuánime, le parecía demasiado soberbia e inmanejable para este escabroso y directo «quid pro quo», así que lo ha cambiado por una guionista mediocre -¿alguien ha visto «Mentiras y gordas»?- que ocupaba la jefatura gremial de su clan de intereses. Para el presidente, la cultura no es el castellano, los museos, el patrimonio o la música, sino lentejuela y oropel, pancarta y activismo, colorín y gala de los Goya con camisetas sobre la guerra de Irak. Descartado Corbacho, porque ya tiene uno en el Gobierno, y con Blanca Portillo demasiado ocupada en su deslumbrante Hamlet, ha echado mano de Ángeles González Sinde para que le escriba los libretos de su retórica insustancial y vacía a cambio de otorgarle el control de la caja de las subvenciones. Esto debe de ser la posmodernidad política: sustituir el esquema de un proyecto por el guión de un espectáculo.

ABC - Opinión

Surtido de perplejidades. Por José García Domínguez

Nuevo Gobierno

«País raro, éste. Promociona el turbio Blanco a la cúspide de un ministerio técnico, quizá el más difícil y complejo entre todos los que dan cuerpo a cualquier Estado moderno. Un célebre pícaro, amén de notorio iletrado.»

Desconcertante país, España. La prensa, unánime, tanto la de izquierdas y la rajoyesca como la de derechas, coincide en denunciar la más grave tara del nuevo Gobierno, a saber, que la señora de Orense adolecería de la mínima formación requerida para dirigir el Ministerio de Economía. Por lo visto, nada importa que el currículum de la señora de Orense acredite, entre otros notables méritos académicos, tales como poseer una ingeniería superior, que también es licenciada en Económicas.


Al contrario, quizá sea tamaña excentricidad –el que por primera vez en lustros un economista resulte llamado a dirigir la economía– lo que la inhabilite para el cargo. Repárese al respecto en que tanto Solbes como Rato, dos cráneos presuntamente privilegiados cuya pericia numérica nadie osa poner en cuestión, son simples licenciados en Derecho. País raro, éste. Promociona el turbio Blanco a la cúspide de un ministerio técnico, quizá el más difícil y complejo entre todos los que dan cuerpo a cualquier Estado moderno. Un célebre pícaro, amén de notorio iletrado, administrando una organización que gestiona recursos superiores a los de muchas multinacionales. Bien, pues la misma prensa que se escandaliza con el libre albedrío de ‘Pepe el del Popular’ recibe, indiferente, el inaudito nombramientoen Fomento. Eso, cuando no da en celebrarlo con desconcertante alborozo.

Así El Mundo, que en el clímax del delirio ha llegado a equiparar a ese alter ego del Buscón Don Pablos con Michal Kalecki, el genial autodidacto polaco que se adelantara a Keynes en la formulación de los conceptos clave de la Teoría general. Y es que ya deben faltar menos de cinco minutos antes de que descubran en el corruto de Palas de Rei a un nuevo Miguel Hernández. O quizá a la genuina reencarnación de Jorge Luis Borges, que también pudiera ser. País cómico, España. Leo en el periódico de Gabilondo que Gabilondo "asume Educación para evitar la revuelta estudiantil". Infiero, consternado, que los estudiantes españoles tenían previsto iniciar una violenta revolución en las calles si Gabilondo no hubiese visto satisfecho su deseo de sentarse en el Consejo de Ministros. Mas, por ventura, el nombramiento ha evitado la eclosión de un nuevo y sangriento mayo del 68. Alegrémonos de nuestra inmensa fortuna: gracias a Gabilondo ha estallado la paz.

País penoso, el de Prisa. Y también el otro.

Libertad Digital - Opinión

Zapatero, gran reserva. Por M. Martín Ferrand

LOS politólogos más conspicuos tratan de analizar la génesis, el desarrollo y la potencialidad de la crisis gubernamental que acaba de rematar José Luis Rodríguez Zapatero. Como es costumbre en tan acreditado grupo de expertos, miran y remiran los nuevos nombres incorporados al Gabinete, y a la ascendida Elena Salgado, con el interés que un tratante de ganado analiza el diente de la caballería antes del trato. Están condenados al fracaso. Zapatero y la lógica son conceptos antagónicos y tratar de deducir de un rasgo biográfico de los nuevos ministros una intención del líder socialista es tarea inútil. Sin sentido. Cinco años de experiencia les ha enseñado a los más eximios zapaterólogos que el método prospectivo válido para la predicción de la conducta del vallisoletano que dice ser de León es el mismo que sirve para anticipar el número premiado en un sorteo de la lotería.

Se pueden extraer más enseñanzas con el repaso de los nombres que permanecen. Los que se han salvado de la quema reflejan el espíritu de un líder contradictorio, sin más constantes que el rencor histórico y el ánimo confederal. Dejando aparte a María Teresa Fernández de la Vega y Alfredo Pérez Rubalcaba -el Gobierno propiamente dicho- la supervivencia en el cargo de personajes como Miguel Ángel Moratinos, Bibiana Aído, Miguel Sebastián o Carme Chacón -cuatro patas para el banco de los errores- acreditan el amor de Zapatero por la contumacia. Han sido, con Magdalena Álvarez, los nombres más justamente criticados en el equipo y ahí siguen, en el machito. Es el desplante del líder, su toque de provocación y su exhibición de poderío. Moratinos es un náufrago en la política exterior que, en guerra con Chacón, se rebotan mutuamente los ridículos de nuestra proyección exterior. Aído, un capricho, hace lo que no sabe para poder hacer algo y Sebastián, el desertor del Ayuntamiento de Madrid, nos debe una bombilla. Con ellos, Celestino Corbacho -un millón de parados en un año de gestión-, Cristina Garmendia y Elena Espinosa son la sublimación de la impotencia, la nada política. De Francisco Caamaño no cabe opinión alguna, que todavía están calientes los restos de su predecesor, Mariano Fernández Bermejo, y no sé si procede incluir en esta lista a Beatriz Corredor, según el BOE titular de Vivienda, porque no está probada su existencia política. En ellos Zapatero luce plenamente. Son su gran reserva.

ABC - Opinión

Tristes lodos de Verdún. Por Hermann Tertsch

YA tenemos un gobierno nuevo, queridos lectores. Con todos los ministerios que había, sepa Judas para qué. Y una Vicepresidencia más que todos esperamos nos sea muy útil para resolver los problemas de subsistencia y convivencia que se nos echan encima como una marabunta bien alimentada por unos fondos públicos tan profusamente utilizados por los gobernantes para alimentar a las hormigas fieras. Aquí estamos ahora con un Gobierno que no se cree nadie y al que nadie otorga ya, al segundo día de su existencia, ni la menor posibilidad de contener la plaga. Ni cien días ni niño muerto. No encuentro a nadie serio que crea que este Gobierno se ha hecho para otra cosa que no sea su propia y pura subsistencia. Veremos si consigue superar el verano y las elecciones europeas. Por mucho que hayan incorporado a piezas de combate de trinchera.

La toma de posesión de nuestra nueva «Cavallería Rusticana» de Cultura lo dice todo. Allí estaba toda la tropa de la secta dispuesta a un imaginario y patético «no pasarán» -también de un «nos lo llevamos todo»- mientras las realidades de nuestro país van mostrando un declive y una degradación vertiginosa. Allí estaba casi de ministrable una Pilar Bardem que, no me cabe duda, llegado el caso, enviaría a media sociedad española a la Checa de Fomento. Y allí estaban junto a la nueva ministra de la subcultura de algunos de ellos, los más fervorosos agitadores y beneficiarios del rencor en este país. Allí estaba toda la arrogancia y prepotencia del izquierdismo carpetovetónico, que tanto tiene que ver con la miseria revolucionaria tercermundista o soviética y tan poco en común con la socialdemocracia cultivada de la tradición europea. Que tanta amistad y empatía tiene con asesinos como el Ché Guevara o Fidel castro, con milicos déspotas como Hugo Chavez o tiranos comunistas. Y tan poca afinidad con humanistas de la izquierda europea como Helmut Schmidt, Willy Brandt, Olof Palme o Bruno Kreisky. Probablemente muchos de la tropa no sepan siquiera a quienes me refiero.

Algunos estamos curados de espanto. Y hemos visto cosas mucho peores. Pero da bastante miedo ver la íntima comunión entre poder y vocación abiertamente totalitaria que se vio ayer en el «sarao» de la toma de posesión de la ministra de cultura. Está claro que el señor Zapatero sabe que no puede sacar a este país de un pozo negro que tanto a contribuido él a abrirnos. Pero está también claro que su tropa se atrinchera para defenderse en un frente que cada día nos evocará más a un Verdún económico, político y desde luego social y cultural. Nuestro código social no conoce ya el pecado. Y ni la impericia ni la ineptitud son delitos. Pero quiero pensar que hay una sociedad española en la que rige aun una cierta percepción de la responsabilidad histórica. Y espero que no le pase inadvertida esta grotesca y peligrosa aventura del maridaje entre inanidad moral y arrogancia irresponsable.

ABC - Opinión

Cortejo a Turquía

El cierre en Turquía de la lucida gira europea de Barack Obama, justo antes de una escala sorpresa en Bagdad que demuestra los reflejos del presidente estadounidense, es probablemente la decisión más significativa del intenso viaje-presentación destinado a plantar las semillas de las nuevas relaciones transatlánticas. Si en Londres o Praga Obama asistió a cumbres bien coreografiadas, donde ha impulsado un G-20 reformista, conseguido un moderado apoyo a sus planes para Afganistán o desvelado una iniciativa para rebajar los arsenales nucleares, todo ello en el guión, en el Parlamento de Ankara el reto era mayor. Desde la puerta de entrada al mundo musulmán, un presidente de Estados Unidos se ha esforzado por explicar con la solemnidad requerida que su país no está en guerra con el islam, una idea que ha calado en los últimos años como consecuencia de las políticas seguidas por Bush en Irak o Afganistán o a propósito del conflicto palestino-israelí. El inquilino de la Casa Blanca besando en las mejillas a un líder turco, Erdogan, no es cosa que se vea todos los días.

Turquía, miembro clave de la OTAN como puente entre Europa y Asia, es política y militarmente un aliado decisivo para EE UU, con influencia en Oriente Próximo y el sur del Cáucaso. Interlocutor privilegiado de Washington en los más importantes conflictos abiertos con el mundo islámico, desde los palestinos, hasta Irak y Afganistán, el Gobierno del conservador Erdogan desempeña un discreto papel mediador entre Israel y Siria, tiene hilo directo con Hamás o Sudán y lleva valiosos recados a Irán, régimen con el que Obama quiere el deshielo y al que los aliados occidentales acaban de invitar de nuevo a dialogar sobre sus ambiciones nucleares. Pero a la vez que Turquía dispone de algunos de los canales de comunicación de los que EE UU carece en la región, es también uno de los países del mundo más consistentemente antiamericanos. Esta militancia popular, acusada exponencialmente en la presidencia de George W. Bush, carga más de significado el conciliador mensaje de Obama desde la atalaya turca.

A cambio de lo mucho que EE UU espera de Turquía, Obama probablemente esté dispuesto a olvidar su promesa electoral de impulsar en el Congreso la calificación de "genocidio" para las matanzas turcas de armenios en 1915, ahora que ambos enemigos históricos parecen a punto de concluir un acuerdo de relaciones diplomáticas mediado por Suiza. Como anticipo a cuenta de la estrecha alianza que Washington quiere potenciar, Obama ha urgido a la Unión Europea para que acoja las aspiraciones de integración turcas, en un momento en que hay evidentes signos de distanciamiento entre Ankara y Bruselas. Coinciden en ello un claro e inquietante enfriamiento del otrora fervor prodemocrático y reformista de Erdogan y el fortalecimiento de los puntos de vista francés y alemán sobre la conveniencia de dar tiempo al tiempo.

El País - Editorial

Zapatero y el refugio de la amistad

«No le faltaría razón a Zapatero al destacar el gran "peso político" de su nuevo gobierno si, por tal, debemos entender, no la preparación y capacidad de gestión de los nuevos ministros, sino su confianza, lealtad, incluso amistad hacia el presidente»

No le faltaría razón a Zapatero al señalar el gran “peso político” de su nuevo Gabinete si por tal debemos entender, no la preparación y capacidad de gestión de los nuevos ministros, sino su confianza, lealtad, incluso amistad hacia el presidente del Gobierno. De hecho, este perfil "político" es el más claro denominador común de los nuevos miembros del Ejecutivo, al margen de la nula o mala experiencia profesional que pueden acreditar en las áreas que les han sido encomendadas.


Empezando por Elena Salgado, su designación oficiosa como sustituta de Solbes al frente del Ministerio de Economía y Hacienda ya había provocado en los últimos días gran “estupor” en medios académicos, sindicales y empresariales, donde se le reconocían sus dotes de política, pero ninguno de economista (exceptuando su licenciatura, cosa que no es poca a la vista del curriculum de alguno de sus nuevos compañeros). Con todo, y al margen de sus polémicas en torno a las campañas contra el tabaco o el vino durante su etapa como ministra de Sanidad, y su gris paso por el Ministerio de Administraciones Públicas, parece que el perfil y la trayectoria de Salgado no son precisamente las del gestor económico reformista que requiere una crisis de la envergadura de la que estamos padeciendo.

En cuanto a la entrada de Manuel Chaves en el Gobierno, además de lo que también tiene de vuelta al felipismo, nos hace recordar que el andaluz ha sido hasta ahora el presidente autonómico con mayor paro de nuestro país, sin que su tarjeta de visita como antiguo ministro de Trabajo en tiempos de González mejore mucho su presentación. Está por ver si su entrada como nuevo ministro de Coordinación Territorial supone un cambio de inflexión en la descoordinadora e irreconciliable condescendencia que desde el Gobierno de Zapatero se ha venido mostrando ante cualquier reivindicación desde el ámbito autonómico.

Las designaciones de Ángel Gabilondo, como titular de Educación, y de Ángeles González-Sinde, como ministra de Cultura, demuestran hasta qué punto Zapatero sabe agradecer a “los artistas de la ceja” el apoyo recibido. Al margen de haber participado ambos en esa campaña de propaganda a favor de Zapatero, el “hermanísimo” de Iñaqui Gabilondo y rector de la Universidad Autónoma de Madrid se ha destacado por la politización del ámbito universitario y por la condescendencia con la que ha tratado a los grupos de extrema izquierda, sin olvidar el “doctor honoris causa” concedido a Santiago Carrillo. En cuanto a González-Sinde, su trayectoria como profesional y lobbysta del séptimo arte, sólo nos aboca a esperar que el ministerio del que ahora se va a hacer cargo sea, más que nunca, el de la cultura de la subvención y de la propaganda.

Al margen de que no acabara la carrera de Derecho, las comparecencias públicas de José Blanco bastan para darnos cuenta de que nos encontramos ante una persona que no se destaca precisamente por su formación cultural y académica. No obstante, no lo tendrá muy difícil para superar a su antecesora en el cargo, lla polémica Magdalena Álvarez. En cualquier caso, su trayectoria es inseparable de la de Zapatero desde que le ayudara a convertirse en nº 1 del PSOE; desde entonces, ha sabido dirigir con mano de hierro el partido y actuar como oposición de la oposición.

Podemos concluir afirmando que, si bien esta amplia remodelación del Gobierno a un escaso año de su nombramiento evidencia el fracaso de Zapatero, nada nos indica que su nuevo equipo vaya a ser mejor que el anterior. Más bien nos demuestra su deseo de escudarse en personas de su máxima lealtad y confianza como forma de capear, que no afrontar, la crisis que durante mucho tiempo nos va a azotar. Ya decía el Libro del Sirácida que “un amigo fiel es un refugio seguro”. El problema está donde, con este Gobierno, encontramos refugio el resto de los españoles.

Libertad Digital - Editorial

SINDEscargas

SINDEscargas.net es una página web que solicita la destitución de la ministra de cultura que acaba de prometer su cargo, Ángeles González-Sinde, por su evidente condición de juez y parte, su pasado sectario y sus declaraciones gruesas que la incapacitan completamente para el ejercicio del cargo para el que ha sido designada. Un nombramiento que Pedro J. Ramírez en su videoblog diario califica directamente y con toda la razón como de “obsceno”, siguiendo el mismo razonamiento de poner a la zorra a cuidar del gallinero que ayer apuntaba Antonio Delgado en “Una radical en el ministerio de cultura“.

Tal vez lo que se esté escenificando sea lo que Julio Alonso escribió ayer en su pagina, en una entrada que vale la pena leer: “El día que Zapatero perdió Internet“.

La página ofrece además la posibilidad de firmar contra el canon al ADSL que esta iluminada solicitó de manera insistente antes de acceder al cargo que ahora tristemente ocupa. Entre tanto, el grupo de Facebook solicitando el cese de la ministra ya supera los seis mil miembros, multiplicando por mucho la popularidad habitual del político medio en esta red social y dando una idea clara de la magnitud del movimiento de oposición a tan equivocado nombramiento. Nos toca demostrar que los internautas no somos cuatro gatos, que no somos una panda de tipos raros cuya opinión se puede ignorar alegremente, que somos representativos de un amplio sector de la ciudadanía y que la política no puede de manera sistemática ignorar nuestras peticiones, no puede hacerse al margen de la opinión de los ciudadanos.

La página se une a “Sinde Pírate“, a “SINDEmocracia“, al Twitter correspondiente y a tantas más que sin duda van a ir saliendo. El coste de adherirse a todas cuantas iniciativas puedan surgir en este sentido es prácticamente nulo, y el impacto podría llegar a ser importante. Hazlo. Firma. Difunde el tema. Escribe sobre ello. Informa a otros. Movilízate. Todo suma.


El blog de Enrique Dans

miércoles, 8 de abril de 2009

Ningún partido dispara al tesorero

“Lo más estúpido que se puede hacer en un partido es disparar contra el tesorero”, asegura un dirigente del PP. Bárcenas se aferra al cargo y alega que su discutido patrimonio es fruto de su trabajo. Galeote niega cualquier irregularidad. Sin embargo, las explicaciones de ambos no convencen a muchos. En el mismo entorno de Rajoy, pese a sus declaraciones públicas, no falta quien recela.

Según cuenta la revista Época, la dirección del PP se encuentra tan preocupada como dividida ante la delicada situación en la que les ha situado la denominada operación Gürtel. Su imagen ha quedado seriamente comprometida desde que Luis Bárcenas, senador por Cantabria y tesorero nacional del PP, aparece en el auto del magistrado Baltasar Garzón atribuyéndole el cobro de 1,3 millones de euros de la presunta trama corrupta de Francisco Correa.


En la cúpula popular son muchos los que consideran que poco importa que la Fiscalía se haya pronunciado hasta en tres ocasiones sobre la falta de indicios suficientes para la imputación de Bárcenas. Entienden que el PP no puede permitirse ni la másmínima sombra de sospecha, por injusta que pueda ser para el afectado, sobre el tesorero. Y menos ante las elecciones europeas.

Nadie duda de que se trata de una cacería contra el partido -monterías del ya ex ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo junto a Garzón incluidas-, pero también otros tantos, descartando tajantemente cualquier tipo de financiación irregular del partido, como han asegurado Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, sospechan abiertamente sobre comportamientos irregulares de algunos de sus miembros.

Así, un destacado dirigente del partido muy próximo a Rajoy, preguntado sobre la honorabilidad de Bárcenas, reconoce que sus explicaciones son insuficientes y que su actitud genera recelos. Ni mucho menos pone la mano en el fuego por su tesorero.

Pese a que el propio Rajoy ha señalado que “nadie podrá probar que Bárcenas y Galeote no son inocentes” -una frase que en Génova consideran tan inocentemente desafortunada como gallega-, los diputados hablan abiertamente en corrillos sobre el caso y los barones se pronuncian en privado... y hasta en público, como Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, quien ha indicado que si él estuviera en una situación “tan complicada” como la del tesorero y el eurodiputado Gerardo Galeote, dimitiría sin ninguna duda: “Me sentiría mucho más libre liberando a mi organización de mis responsabilidades”.

Otro reputado barón popular precisa que “parece que Bárcenas vive por encima de sus posibilidades”, y también considera que la mejor solución para el partido, pasa por el abandono de su cargo. El tesorero del PP asegura: “Tengo la conciencia muy tranquila”, tal y como subrayan en desde su entorno más cercano.

Citan también una frase de Bárcenas muy temida por los dirigentes populares: “No pienso dimitir”. La trasladan a este semanario el mismo día en el que algunas informaciones ya daban por sentado que haría pública su renuncia para poder defenderse del auto en que se le atribuye el cobro 1,3 millones de euros.

Las presiones internas se suceden, pero Bárcenas, trasladan desde su entorno, no sólo no piensa dimitir, sino que contaría con el aval de Rajoy para sustentar su decisión. “Otra cosa sería que le imputaran”, indican las mismas fuentes sobre el tesorero. Creen que lo contrario sería “dar carta de naturaleza a las acusaciones de Garzón”.

La versión de Bárcenas

Sobre el tesorero del PP (gerente hasta el Congreso de Valencia) pesa la acusación del juez Garzón de atribuirle el cobro de 1,3 millones de euros, además de las transcripción de una grabación oculta de un ex concejal despechado en la que Correa se jacta de haberle entregado 1.000 millones de las antiguas pesetas. El auto de Garzón incorpora un informe policial que certifica apuntes contables de la trama de Correa que incluyen las siglas L B, L Bárcenas o Luis el cabrón.

Las versiones del entorno del también senador sobre estos apuntes son dos: “O Correa fanfarroneaba con falsos pagos a Bárcenas para lograr contratos en sus visitas, o incluyó su nombre para engañar a sus compañeros y embolsarse parte de las ganancias de las empresas”.

Periodista Digital

El ministro que se cargó dos veces la economía

Pedro Solbes ha conseguido el dudoso mérito de ser capaz de dejar dos veces, una en 1996 y otra ahora, un reguero de malos datos en las cuentas nacionales. Su problema: su inactividad, motivada, en parte, por el esfuerzo por ocultar la verdadera situación económica, hasta que pasaran las elecciones generales, cuando por fin se pronunció la palabra crisis.

Decía hace pocas semanas un secretario de Estado que él prefería su actual cargo al de ministro de Economía porque mandaba más como secretario de Estado. La característica que define la andadura política de Solbes es precisamente ésa: no hacer nada.


Como cuenta la revista Época, el ministro de Economía que más veces ha expresado su deseo de abandonar el barco -llegó a decir que envidiaba a Mariano Fernández Bermejo cuando tuvo que abandonar el puesto, acuciado por sus cacerías con Garzón- ha sido la piedra en el zapato del presidente del Gobierno.

El presidente ha soportado mal la actitud negativa de Solbes, que no ha tenido más remedio que reconocer las dimensiones de la crisis. A pesar de intentar suavizar los mensajes, como el momento en el que reconoció que el déficit estaría por encima del 3%, sin admitir que puede superar el 6%, ha sido el encargado de dar las malas noticias.

Tampoco han beneficiado los enfrentamientos con otros miembros del Gobierno, en particular, con Miguel Sebastián. Todos querían dinero y Solbes era el encargado de decir que no quedaba.

Cifras bajo mínimos

Solbes se encontró con una economía saneada cuando el PSOE llegó al Gobierno por sorpresa, tras los atentados del 11-M. Pero el error del ministro fue no ver la crisis a tiempo y no prepararse para afrontarla con los cambios estructurales que hoy son imprescindibles y que no se pueden llevar a cabo. La culpa no fue del todo suya.

La regla impuesta desde Ferraz para no pronunciar la palabra crisis, hasta pasadas las elecciones del 7 de marzo, provocó que el equipo de Gobierno no tomara ninguna medida que pudiera hacer sospechar sobre la verdadera situación económica.

Desde enero de 2007 se dejaba ver la tendencia bajista del Índice de Producción Industrial, uno de los indicadores más fiables de la economía. Desaprovechado el pico de enero de 2006, donde alcanzó un 5,5%, en marzo de 2008 entraba ya en valores negativos. Por aquel entonces, el presidente del Gobierno aún no había dicho el término tabú.

Los malos datos del paro, ante los que no se actuó a tiempo con medidas de flexibilización del mercado laboral y de aumento de la productividad; y las peligrosas cifras del sistema bancario, con una intervención, la de CCM, que parece no ser la última, son los últimos capítulos de su mala gestión.


Periodista Digital

Bernat Soria, "un bufón de corta duración"

Sin entusiasmo ha sido acogido el recambio de ministros efectuado por Zapatero. Pero no sólo se ha hecho leña de los nuevo brotes; también de los árboles caídos. Solbes y Maleni se ha llevado la palma, pero Molina, Cabrera y Bernat Soria se han llevado lo suyo. "Miembros y miembras para sustituir a las miembras y miembros que se van. Sorprende la escasa permanencia en la titularidad de Sanidad de Bernat Soria, pero los bufones son siempre de corta duración".

El malhadado quinquenio de poder protagonizado por José Luis Rodríguez Zapatero nos ha enseñado que, en lo que se refiere a sus iniciativas políticas, cualquier sospecha resulta escasa; cualquier temor, fundado; cualquier irregularidad, posible y cualquier acierto, casual. Por la misma razón que los olmos no dan peras, el líder socialista no pudo prevenir las crisis que ahora nos acongojan y no ha sabido reaccionar para atajarlas.
Martín Ferrand, en ABC, escribe: "Ahora, sus amigos, más perversos que sus adversarios, han empañado los oropeles de su última gira europea y, sin tiempo para refocilarse en su condición de «amigo» de Barack Obama, ha tenido que anticipar una crisis de Gobierno que tiene el aspecto de una inmensa rectificación".

Sigue el prestigioso analista del diario de Vocento:
Aunque Zapatero nos anunció ayer un «cambio de ritmo», no una modificación esencial de la partitura que viene interpretando, los nombres que ha elegido para su nueva etapa permiten augurar algo más. El escalón vicepresidencial de La Moncloa tenía hasta ahora, por mitades, dos titulares bien distintos. Una gestora política y un técnico económico. María Teresa Fernández de la Vega, disminuida en sus funciones y reforzada en su influencia, sigue en donde estaba; pero a Pedro Solbes, por quien nadie derramará una lágrima de despedida, le sustituyen dos vicepresidentes rotundamente políticos. La especialización y la técnica quedan para segundos y terceros niveles de la gestión.
Y concluye:
Elena Salgado y Manuel Chaves, alumnos aventajados en la escuela de Felipe González, son políticos en estado puro. Algo muy de celebrar. En tiempos de tribulación, contra lo que predicaba Ignacio de Loyola, es cuando hay que hacer mudanzas. Los técnicos no están, ni sirven, para eso. Los políticos pueden fracasar, pero solo de ellos cabe esperar un acierto pleno.

La sustitución de Magdalena Álvarez, tan ridícula como altanera, es una reconciliación con el sentido común y José Blanco, gran obrero de la política, puede enderezar el gran Ministerio del gasto y la inversión públicos. Lo demás es mera figuración. Miembros y miembras para sustituir a las miembras y miembros que se van. Sorprende la escasa permanencia en la titularidad de Sanidad de Bernat Soria, pero los bufones son siempre de corta duración. Antes de que se cumplan tres años que le quedan a la legislatura, conoceremos nuevos ministros. Quizás también entonces podamos decir que los que llegan parecen mejores que los que se van.

Periodista Digital

La Red se pone 'calentorra' con el nombramiento de la ministra 'ceja'

Fue la única sorpresa del seísmo gubernamental. Cuando el presidente apareció, más contento que chupillas, a anunciar que se cargaba a medio Gobierno, un solo nombre se había resistido a las filtraciones: Ángeles González-Sinde. Cineasta del sindicato de la 'ceja', fervorosa, ha sido una de las grandes defensoras del canon digital y de cortar las alas a los usuarios de las redes P2P, de intercambio de archivos. La Red está que trina con la nueva ministra de Cultura de ZP. ¿Pago de favores? Un polémico nombramiento que tiene la guinda en el bodrio -del que ella es guionista- dirigido a adolescentes 'drogatas' y salidos, de culo fácil, que puede verse(?) en las salas de cine.

Fue una decisión de última hora. César Antonio-Molina era seguro que caía, pero todas las filtraciones aseguraban que Ángel Gabilondo, hermano (ísimo) de Iñaki, asumiría Educación y Cultura, un biministerio para un hombre más que cercano al Grupo PRISA. Pero los rumores erraron aquí. ZP tenía reservada una caricia en forma de millones de euros para el conocido como sindicato de la 'ceja', y que se personalizó en el nombramiento de Ángeles Gónzalez-Sinde como ministra de Cultura.

ESTA INDUSTRIA ES UNA RUINA

Mucho han tenido que ver las desastrosas cifras del cine español en la defenestración de César Antonio Molina. Los datos de 2008 cantan solitos: la producción nacional perdió cerca de 1,5 millones de espectadores y en el que, por primera vez, las ayudas directas del Estado, 85 millones, superaron la recaudación de las cintas nacionales, que apenas llegó a los 81.

Las relaciones entre el ya ex ministro y los productores y directores, tradicionalmente afines al Gobierno, reprocharon al ministro que tras tres años y medio de gestación la Ley de Cine no se pueda aplicar por falta de publicación de la orden ministerial que contemple su desarrollo. Molina se tomó bastante mal los reproches.

Gónzalez-Sinde, hasta ahora presidenta de la Academia Española de Cine y directora y guionista, viene a aplacar los ánimos. O a intertarlo.

DEFENSORA A ULTRANZA DEL CONFISCATORIO CANON DIGITAL

La ministra de la 'ceja' es una convencida enemiga de las descargas ilegales en Internet.

Lo dejó meridianamente claro durante su discurso en la última gala de los Goya, aunque por entonces convertirse en ministra del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero seguro que no entraba en sus planes:
"Hay que seguir peleando. Peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos".
Con esos galones, la nueva ministra apenas tardó unos minutos en levantar una enorme polvareda en la Red, tal y como recoge El Semanal Digital. La Asociación de Internautas se apresuró a hacerle el cruz y raya y a poner el grito en el cielo por lo que sus miembros consideran una "provocación" de Zapatero. "Con esta decisión, contribuye a mermar nuestra competitividad y menoscabar nuestra capacidad de innovación, porque no se da cuenta de lo importante que es difundir el conocimiento en condiciones de libertad", señaló su presidente, Víctor Domingo.

Unas horas después de que Zapatero hiciera el anuncio, aparecía un grupo de Facebook contra la decisión, que en sólo cinco horas superó los mil miembros.

Obviamente la otra cara de la moneda la representa la SGAE y otras sociedades de autores, que ya se frotan las manos con la llegada de una de los suyos al Ministerio de Cultura. Desde allí luchará contra la piratería, un peliagudo asunto que ya le dio muchos quebraderos de cabeza a Carmen Calvo y se los siguió dando a Molina.

En este sentido, el presidente del consejo directivo de la SGAE, Teddy Bautista, aplaudió la decisión: "El cine, más que la música, es un sector muy machacado por la piratería, y creo que González-Sinde se lo tomará como una prioridad". Una opinión que comparte también la Federación de Exhibidores de Cine.

Lo que está claro es que la elección del presidente es un guiño más al artisteo patrio que tanto ha hecho por él. En los prolegómenos de las elecciones generales de 2004, manifestándose contra la Guerra de Irak y, en particular, contra José María Aznar. Antes de los comicios de 2008, creando la Plataforma de Apoyo a Zapatero, en cuyo acto de puesta de largo el director de cine Juan Luis Cuerda llamó "turba mentirosa y humillante" al PP.

Bien es cierto que Zapatero ha sabido ser agradecido con los denominados titiriteros. Tras ser investido presidente por segunda vez, el leonés eligió como acto público en el que reaparecer uno organizado por la Academia de Cine en homenaje al guionista Rafael Azcona, que había fallecido recientemente. Allí se presentó del brazo de su mujer, Sonsoles Espinosa, repartiendo besos y apretones de manos y dando las gracias a los artistas por su valiosa aportación a la causa socialista.

"MENTIRAS Y GORDAS"

Según la sinopsis de la película, "un grupo de jóvenes se prepara para lo que va a ser el verano de su vida, entre secretos, mentiras, sexo, confusión, noche y fiesta. No son conscientes que en ese viaje iniciático una vez comenzado no se puede echar marcha atrás, que las mentiras se van haciendo cada vez mas grandes y que amar significa hacer daño".

Mucho se está poniendo el foco en la última obra de la que es copartícipe, como guionista, la elegida por Zapatero. Una película de adolescentes que trata de acercar a los más jóvenes al cine presentándoles como una panda de drogadictos, arquetípicos, machistas y salidos. El gancho: jóvenes con el culo al aire. Eso se nos avecina.

Periodista Digital

Cruel ironía

El puño izquierdo en alto. La mano derecha abierta, cobrando. Que una mano no sepa lo que la otra hace. Lo que es del Dios Progreso para el Dios Progreso, siempre y cuando lo que es del César sea para el César.

Marx se revolvería en su tumba si viera que los que roban las plusvalías a los trabajadores no son los perversos explotadores empresarios, sino los herederos de su marxismo, solemnes demabobos; y que los alienados son los trabajadores que les votan, y que el único opio del pueblo es su Socialismo.


Desde el Exilio

A Rajoy le sale una china en el zapatero en Baleares

Las aguas parecen bajar un poco más calmadas en el Partido Popular. Pero el río se ha desbordado ahora en Baleares. El alcalde de Calviá, el segundo municipio más importante de la isla, reclama al presidente del PP una profunda renovación del partido en Baleares. Considera inaceptable que los 'populares' en las islas no defiendan el español y las libertades como sus colegas vascos.

Carlos Delgado Truyols se ha dirigido en una "carta abierta" a Mariano Rajoy.
"Quizá me recuerde. Soy el alcalde de Calviá, el segundo municipio en población de Baleares y el primero desde el punto de vista turístico. Y, por ello, en la práctica soy el presidente de la institución más importante de las Islas Baleares en las que gobierna el Partido Popular, ya que, tanto en el Gobierno autonómico como en el Consejo Insular de Mallorca, como en el Ayuntamiento de Palma, gobierna en la actualidad el hexapartito, es decir, el pacto de todos los partidos contra el PP".
El alcalde de Calviá aclara que "el motivo que me ha impulsado a escribir esta carta, dejando bien claro por enésima vez que mi única aspiración política es cumplir el resto de mi legislatura como alcalde y que mi horizonte personal se vislumbra ya en breve fuera de la actividad pública, es hacerle llegar mi opinión sobre la dificilísima situación que atraviesa el partido en Baleares, así como manifestarle mi absoluta convicción de que ésta únicamente puede ser solucionada mediante la fijación, desde lo más alto de la jerarquía del partido, de unos principios y directrices claros y comunes para toda España".

Y, en la carta publicada por el diario El Mundo, entra en materia:

"Pienso que han sido tres los motivos que han llevado a la situación actual del PP en Baleares. El primero, el espectáculo que estamos dando con los variados casos de corrupción del último Gobierno popular presidido por Jaime Matas, tras su fulgurante desaparición de la vida política, tema éste que merece una amplia reflexión pero que no es objeto de la presente carta. El segundo, la ausencia de un rumbo fijo, de una ideología y de unos principios claros.Y el tercero, la falta de renovación de todas las personas que llevan demasiados años en la primera línea política y que ya no tienen ninguna credibilidad.

Señor Rajoy, llevamos muchos años defraudando a nuestros simpatizantes y potenciales votantes en Baleares, y las consecuencias de dicha inexplicable actitud no han hecho más que comenzar a padecerse.Hemos llegado a un punto en el que puedo afirmar con rotundidad que, si no rectificamos ya, el partido en Baleares no tiene ningún futuro, algo de lo que, sin duda, se beneficiarán otros partidos, como UPyD".
Según Delgado Truyols, "estos diáfanos principios en materia de derechos y libertades que le han permitido al partido recuperar Galicia y participar en el histórico cambio constitucionalista en el País Vasco no rigen para el Partido Popular de Baleares.Peor aún, toda la normativa que ha permitido la conculcación de derechos y libertades, como la Ley de Normalización Lingüística y el Decreto de Mínimos en la enseñanza, ha sido impulsada, redactada y aprobada por nuestra formación. La tremenda irrupción de lo que hoy se denomina fascismo catalanista y que ha conseguido que Baleares sea en la actualidad una autonomía monolingüe -que ha expulsado el castellano del uso oficial- no ha precisado crear un marco jurídico nuevo, sino que se ha limitado a utilizar el marco jurídico que irresponsablemente creó el PP balear".

Concluye:
"Y aprovecho la ocasión para decirle que si su intervención es imprescindible desde el punto de vista regional en Baleares, también y sobre todo, lo es a nivel nacional. Sobre usted recae la responsabilidad de marcar unas líneas comunes al partido en todas las comunidades autónomas. Sobre usted recae la responsabilidad de marcar clarísimamente la idea de España que va a defender el PP. Sobre usted recae la responsabilidad de establecer cual debe ser la postura frente a los nacionalismos. Y sobre usted recae la responsabilidad de decidir si vamos a reformar la Constitución para que el Estado recupere o controle determinadas competencias, como la educación, que nunca debieron ser cedidas. Y esa postura debería ser la misma en Madrid, en Galicia, en Cataluña, en el País Vasco, en Baleares y en toda España.

En resumen, presidente, la situación actual exige un líder nacional que, sin complejos y por el bien de España, haga renacer la ilusión en la sociedad y lidere un nuevo Partido Popular que marque unos principios irrenunciables uniformes y defienda su cumplimiento hasta el último rincón de nuestro país. Lamentablemente, hasta este momento, eso no ha ocurrido".

Periodista Digital

El nuevo Gobierno de ZP: la constatación de un fracaso

Para renovar un Gobierno prematuramente marchitado, Zapatero ha llamado al dirigente en activo con mayor grado de agotamiento que queda en España. La presencia de Chaves en el Gabinete puede resultar incluso un alivio para los andaluces, víctimas de su cansino desgaste a lo largo de dos décadas de galbana, pero es cualquier cosa menos un impulso de frescura.

El ya ex presidente andaluz representa el eslabón perdido del felipismo, cuya solera política está avinagrada por el tiempo, la abulia y la fatiga de materiales. Incluso en la época del esplendor gonzalista, Chaves fue siempre -escribe Ignacio Camacho en ABC- el paradigma de la indolencia y la desgana; su estilo es el de la estatuaria, el de la indiferencia, el de verlas venir y dejarlas pasar. Le ha alcanzado sin problemas para pastorear una autonomía en la que la maquinaria socialista domina con hegemonía clientelar una sociedad pastueña, pero de ninguna manera y en ningún lado puede suponer un revulsivo de nada.

Zapatero, el joven rupturista que liquidó con temeraria resolución la herencia de González, ha acabado refugiándose en los restos de la vieja guardia de su antecesor en un viaje involutivo que muestra la liviandad de su proyecto. A la que le han venido mal dadas le ha entrado un ataque de pánico. Con De la Vega, Chaves, Rubalcaba y Salgado en el núcleo duro, este Gobierno ha nacido con canas. Los elementos puramente zapateristas han quedado relegados a Ministerios huecos y sin competencias, papeles subalternos y/o decorativos, expresión de la vacuidad posmoderna de un estilo superficial y sin sustancia.

Consumido por la parálisis, falto de ideas, ayuno de impulso, el presidente se ha echado en brazos de los antiguos pretorianos de Felipe, los elefantes con la piel encostrada por el fango solidificado de la vieja política, en busca de un bálsamo de pragmatismo que no es sino la confesión de su fracaso. Se le ha acabado la imaginación, ha embarrancado en su atrevimiento, ha perdido la lozanía y ha terminado pidiendo socorro a un grupo de veteranos encallecidos cuya mente está ya, como la del despedido Solbes, acariciando la perspectiva del montepío.

Chaves es el símbolo de ese paso atrás, de ese retorno al pasado que pesaba ya en la escena de Andalucía hasta provocar un anquilosamiento estructural muy parecido a un régimen institucionalista. Sus principales virtudes consisten en que goza del respeto histórico del partido y que su falta de empuje no provoca rechazo, sino sólo una perezosa sensación de apatía y «dèja vu». Ése es el gran fichaje de un Gobierno que tiene que proyectar al país hacia el futuro. Muy mal debe de ver las cosas el presidente cuando se conforma con el mediocre valor de la indiferencia

Periodista Digital

Dos errores, dos compromisos y varios caprichos

ZAPATERO, consciente de que el tiempo jugaba en su contra, hizo público ayer el desenlace de una crisis de Gobierno que se llevaba gestando desde hace algunas semanas, como él mismo reconoció.Hay sorpresas con las que nadie había contado, como los nombramientos de Angel Gabilondo y Angeles González-Sinde, pero en conjunto cabe calificar de decepcionantes unos cambios que no van a contribuir a aumentar la cohesión del Gobierno ni su efectividad en la lucha contra la crisis económica y que, por el contrario, van a radicalizarlo política e ideológicamente.

El presidente ha cometido dos graves errores en esta remodelación.El primero se llama Elena Salgado, una persona sin el prestigio y los conocimientos necesarios para suscitar confianza como nueva responsable de la política económica. Zapatero tenía en su entorno dirigentes con mucha más autoridad y competencia, que habrían transmitido un mensaje de determinación para combatir la crisis, pero ha preferido recurrir a una burócrata ideologizada cuya capacidad plantea importantes incógnitas.

El segundo de los errores reside en la recuperación de Manuel Chaves, que vuelve al Gobierno casi 20 años después de haberlo dejado para presidir la Junta de Andalucía. El felipista andaluz, látigo de herejes y de vocacion clientelista, es la única incorporación con peso político propio. Se va a ocupar de negociar la financiación autonómica, un aspecto clave para que el Gobierno pueda disponer de apoyos en las minorías nacionalistas en el Parlamento.

Zapatero se mostró ayer escéptico respecto a la posibilidad de llegar a grandes acuerdos de Estado con el PP tras afirmar que los pactos de La Moncloa pertenecen a una época ya superada.Ni Salgado ni Chaves son las personas adecuadas por su perfil y su trayectoria para llegar a un entendimiento con la oposición en materia económica y territorial.

Zapatero ha optado por un Gobierno para la confrontación y el maniqueísmo, en el que encaja perfectamente José Blanco. Tras ocho años al frente de la organización del partido, Zapatero ha cumplido su compromiso de premiarle con una cartera importante como es Fomento. Carece de experiencia como gestor y del currículo adecuado para el cargo, pero es un hombre de partido al que Zapatero encomienda las contrataciones públicas en infraestructuras. Igual agradecimiento ha demostrado hacia Trinidad Jiménez, que fue uno de sus primeros apoyos en el PSOE. El presidente paga con ella una vieja deuda al nombrarla ministra de Sanidad pese a su total desconexión con el sector.

Además de estos errores y compromisos, Zapatero ha tomado decisiones que sólo cabe calificar de meros caprichos. El más llamativo es, tal vez, la destitución de Mercedes Cabrera, que ha tenido escaso tiempo para una labor tan difícil como es reformar la educación. ¿Acertará Gabilondo, vinculado familiarmente a Prisa, donde ya han fracasado sus dos predecesoras y también Cristina Garmendía, que pierde Universidades?

Igual de caprichosa parece su decisión de mantener a Miguel Angel Moratinos en Exteriores tras una gestión errática y repleta de errores. Moratinos es uno de los tres ministros, junto a una debilitada Fernández de la Vega y Elena Espinosa, que sigue desde el primer Gobierno de Zapatero. Da la impresión de que el presidente se encandila con sus fichajes a la misma velocidad con la que se desengaña. Ahí están los relevos de Bernat Soria, una estrella que se ha apagado rápidamente, y de César Antonio Molina. El pecado de éste ha sido, tal vez, su enfrentamiento con la industria del cine español, un poderoso lobby que ha conseguido situar a Angeles González-Sinde al frente de Cultura. Ello hace temer un fuerte aumento de las subvenciones para su sector y un mayor proteccionismo de los derechos de autor a base de impuestos preventivos, en línea con los intereses de la SGAE.

Zapatero podría haber aprovechado la ocasión para reducir gastos, eliminando ministerios sin apenas competencias como Vivienda, Cultura o Ciencia. Pero no lo ha hecho, lo que disminuye la credibilidad de su discurso contra la recesión.

Estamos ante un Gobierno que acentúa todos los vicios del anterior sin potenciar ninguna de sus virtudes. Zapatero ha optado por reforzar la presencia de miembros destacados del aparato del partido, confiriendo un «sello político» cada vez más sectario al Gabinete. Todo apunta a que busca una confrontación con el PP -y con la España conservadora o liberal en general- con la esperanza de movilizar a la izquierda, estrategia que hasta este momento le ha funcionado pero que resulta cada vez más arriesgada en una situación de crisis como la actual.

El Mundo - Editorial

González-Sinde defensora del canon y las subvenciones

El Mundo: González-Sinde ya levanta polémica en la Red

Está a favor del control de los contenidos protegidos por derechos de autor

Su discurso contra el P2P en la gala de los Goya fue muy criticado en Internet

Apenas unos minutos ha tardado la Asociación de Internautas en elevar la voz y expresar el sentimiento de muchos activistas del intercambio de archivos a través de Internet: la nueva ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, es persona 'non grata' en la Red, una "provocación de Zapatero". Todo porque es una firme defensora del control de contenidos protegidos por derechos de autor.


El mismo motivo por el que la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), se ha apresurado a comentar que se trata de "un nombramiento excelente", ya que es "una gran conocedora de la cultura" que "seguro que va a promover la creación y a los creadores y a defender los derechos de autor", según fuentes citadas por la agencia Efe.

La AI destaca en su nota una clara cita de González-Sinde: "Hay que seguir peleando. Peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos. Peleando para fomentar la venta y alquiler de películas por Internet de manera justa, cómoda y ventajosa para el usuario. Hay miles de puestos de trabajo en juego".

Una guerra larga y difícil

Sólo del día en que pronunció esas palabras, la gala de entrega de los Goya, se podrían extraer muchas otras citas que encendieron la alarma de miles de internautas. Especialmente ahora que por toda Europa proliferan las leyes contra los sistemas de intercambio de archivos protegidos por derechos de autor sin que España haya dejado aún clara su postura.

Sin embargo, tanto la actuación del anterior ministro, César Antonio Molina, como las últimas campañas del Gobierno en la Red, hacen pensar que el objetivo es frenar las descargas gratuitas de contenidos protegidos para impulsar sistemas que tengan el beneplácito de la industria.

Pero para ello, el Ejecutivo tendría que cambiar la legislación, dado que actualmente, en España, no es ilegal intercambiar archivos protegidos por derechos de autor si no es con ánimo de lucro.

El anterior ministro ya sufrió el desgaste de esta dura lucha y González-Sinde llega expuesta de antemano. Y su guerra no es sólo con los internautas, ya que las operadoras y las Cortes son otro dos duros escollos que tendrá que salvar para sacar adelante una ley que proteja, desde su punto de vista, a la industria de los contenidos.


Libertad Digital: González Sinde, defensora del canon digital y de las subvenciones al cine español

NUEVA MINISTRA DE CULTURA

Una de las novedades de Rodríguez Zapatero ha sido el nombramiento de la presidenta de la Academia Española de Cine, Ángeles González- Sinde, como nueva ministra de Cultura. La nueva titular de esta cartera ha sido una firme defensora del canon digital y de las subvenciones al cine español.


Ángeles González-Sinde, presidenta de la Academia Española de Cine y directora y guionista, con dos Premios Goya en su trayectoria, uno por el guión del filme de Ricardo Franco "La buena estrella" (1997) y, el otro, por su película "La suerte dormida" (2003), con la que debutó como realizadora.

La presidenta de la Academia de Cine es una firme defensora del canon digital. En marzo de 2008 dijo que que "hay mucha demagogia" en torno al canon digital, pero no debido a lo injusto del gravamen para los consumidores –sistemáticamente olvidados-, sino debido a que considera lamentable que un "ministro de Industria empatice más con un importador de tecnología que con más de ocho mil autores". González-Sinde ha señalado que "a los autores nos duele que haya más comprensión hacia esas empresas importadoras de tecnología".

También es favorable a las grandes subvenciones al cine español. A su juicio es "vergonzoso y provinciano seguir acomplejados porque somos una industria creativa y consolidada", al tiempo que ha querido romper el mito sobre las subvenciones que recibe el cine español: "es una de las partidas menores del Ministerio de Cultura y es como el presupuesto de cualquier museo importante".

De directora y guionista, a ministra de Cultura

Nació en 1965 en Madrid (España). Es hija del director, guionista y productor José María González-Sinde, el primer presidente de la Academia Española de Cine (1985-1988) e impulsor de los Premios Goya.

Estudió la carrera de Filosofía y Letras (rama de Filología Clásica) y, antes de dedicarse profesionalmente a los guiones y al cine, trabajó de traductora, promotora de conciertos de una discográfica, colaboradora de la revista "Cosmopolitan" y en el gabinete de prensa de una editorial.

Profesionalmente empezó con guiones para la televisión y después perfeccionó la escritura y la técnica guionísticas en EEUU. De nuevo en España, se introdujo en el cine como autora del guión de la película de Ricardo Franco "La buena estrella" (1997), que obtuvo el citado Goya, y continuó con los diálogos de cintas como "Lágrimas negras" (1998), del mismo realizador; la "Segunda piel" (2000) de Gerardo Vera; "Antigua vida mía" (2001), del argentino Héctor Oliveira; "La puta y la ballena" (2004), del también argentino Luis Puenzo; o la "Heroína" (2004) de G. Herrero, que recibió los premios al director y al guión en el Festival de Cine Español de Málaga'05); y "La vida que te espera" (2004), de Manuel Gutiérrez Aragón.

Después llegaron su telefilme para Canal Sur y TV-3 ¿Y a mí quién me cuida? (2007) y su segundo largometraje como directora, "Una palabra tuya" (2008), adaptación de la novela homónima de Elvira Lindo y protagonizada por Malena Alterio y Esperanza Pedreño. Fue uno de los 31 directores que rodaron de forma desinteresada el documental "Madrid 11 M-Todos íbamos en ese tren" (2005), formado por cortos sobre el drama de las víctimas de los atentados en Madrid. El 17 de diciembre de 2006 relevó como presidenta de la Academia Española de Cine a la actriz Mercedes Sampietro

Magic People. Por Gabriel Albiac

EN Magic People Show, que anda ahora por la escena madrileña, hace Pino Montesano parlotear diarréicamente a un cuarteto de descerebrados. Su cráneo es hueca bóveda donde resuenan los sedantes clichés televisivos. La realidad, extinta, cede lugar a algo sórdido y difuso. Tras las palabras vacías, se dibuja el laberinto del desastre. Nada puede, en rigor, sobrevivir a un estado de degradación humana tan extremo. Y uno, si se deja llevar en la modorra, siente que está escuchando a José Luis Rodríguez Zapatero. O a cualquiera de sus ministros. Orondos declamadores de la nada. Porque a eso se reduce todo: el éxito electoral, como la bancarrota. A la exclusión perfecta de cualquier concepto. A la final reducción de la política a perverso jardín de infancia. El éxito del PSOE está entero en esa clave: haber comprendido mejor que nadie que la política ya sólo apasiona a los necios; que, al final, el cliente electoral perfecto es el lobotomizado. Y que aquel líder que aparente la estupidez más perfecta, aquel cuyas palabras más se asemejen a la pueril edad mental que se atribuye al ciudadano, ése merecerá su voto.

Como para todo hay coste, el de tal éxito se paga en efectivo: no gobernar. Otra cosa podría fácilmente ser tomada por el votante como traición al pacto de irracionalidad que selló su compromiso. Muchas cosas podrán serle criticadas al señor Rodríguez Zapatero, mas no ésa. Ni una sola medida de administración que merezca tal nombre. En cinco años. No es nada fácil perseverar en una coherencia así. Raya en lo heroico, incluso, en las extraordinarias condiciones presentes. La primera depresión que sacude al mundo desde la del año 1929 (que, conviene no olvidarlo, se cerró sólo en 1948 y tras la guerra más destructora de la historia) ha sido contemplada por el gobierno español con el plácido sosiego de quien asiste, bien guarecido, a una encantadora llovizna de primavera sobre el florido campo. Ni una sola medida. A cambio, los borbotones de palabrería que son imprescindibles allá donde la realidad falta; allá donde la realidad que duele debe ser negada. Y que tan súbitamente como se desencadenan, son borrados de la memoria común, tras su momento de eficacia. No había crisis, primero. Solbes -fastuoso personaje, en cuya carrera pública se cifra el raro mérito de haber arruinado dos veces, en menos de una década, al mismo país- fulminó como antipatriotas a los pobres ingenuos que constataban datos y contabilidades. Zapatero, que no iba a quedar por detrás de su subordinado, anunció con solemnidad el inminente pleno empleo. Un mes después, la crisis nos comía; la recesión estaba en cada dato analizado por los economistas. Pero el gobierno «no contemplaba» recesión alguna. Ni Zapatero, ni Solbes, ni nadie. El gobierno contemplaba ministerios de igualdades y alianzas civilizatorias con los rebanadores de clítoris y lapidadores de adúlteras. Y recuperación en marzo. O sea, ayer. Sentido de la historia, se llama eso.

A fuerza de no gobernar, España es hoy ingobernable. Un puñado de feudos autonómicos, cada uno de los cuales se sacude a su aire, con espasmos de cola de lagartija amputada. En Madrid, el Jefe ha decidido cambiar de gobierno. Acto escénico que garantiza un montón de fotos en primera página. Da exactamente igual quiénes sean los que salgan. Da aún infinitamente más, quienes sean los que entren. Algo sabe Zapatero: que un gobierno no está para tomar medidas materiales. De ningún tipo. Que un gobierno está para llenar pantallas en hora de máxima audiencia. Y muchas fotos en colores. Eso acarrea votos. Nunca la inteligencia. Magic People.

ABC - Opinión

Exiliémonos. Por José García Domínguez

Nuevo Gobierno

«¿A qué extrañarse de que don Ángel Gabilondo de Santillana y Prisa, Conde de los Okupas, el mismo genio precoz que terminó la carrerita de Filosofía y Letras a la muy respetable edad de 31 años, esté llamado a poner coto al fracaso escolar hispano?»

Qué envidiable lugar, Suiza, un país donde nadie recuerda el nombre del primer ministro. Qué irrefrenable tentación, el exilio. Qué vigente, hoy, el manido Espriu:
"¡Oh, qué cansado estoy
de mi cobarde, vieja, tan salvaje tierra
y cómo me gustaría alejarme
hacia el norte
en donde dicen que la gente es limpia
y noble, culta, rica, libre
despierta y feliz!".


La mayor caja de caudales del Reino de España en manos del ignaro Blanco. Nada nuevo bajo el sol: también Calígula nombró senador a su caballo. Creían ingenuos los historiadores que la estampa circense de Joan Pich i Pon, celebérrimo alcalde barcelonés durante el ocaso de la Restauración, jamás habría de ser superada. "La batalla de Waterpolo", "el conflicto nipojaponés", la vida serena tomada "en pequeñas diócesis", fueron expresiones que lo harían justamente célebre en su tiempo.

"Llegará un día en que los entierros se harán sin cura y sin difunto...", auguró en memorable alocución Pich i Pon, a la sazón anticlerical de la rama utópica. Sin embargo, más pronto que tarde, Blanco habrá de eclipsar tanta fúnebre gloria. Nadie lo dude. ¿A qué extrañarse, por lo demás, de que don Ángel Gabilondo de Santillana y Prisa, Conde de los Okupas, el mismo genio precoz que terminó la carrerita de Filosofía y Letras a la muy respetable edad de 31 años, esté llamado a poner coto al fracaso escolar hispano? ¿O acaso Fernando VII no nombró ministro a un tal Perico Chamorro, aguador de la Fuente del Berro y diligente perito en suministrar mozas expertas en trabajos de cama al Borbón?

En cuanto a la vicepresidenta-trampa, esa señora de Orense con aire de quebradiza secretaria de dirección, sépase que está llamada a recuperar otro clásico de la Restauración: el director pantalla, aquel sufrido figurante expuesto a cargar con duelos, querellas y hasta el presidio mientras el auténtico rector de la empresa permanecía impune en la sombra (tal que así llegaría, jovencísimo y famélico, Alejandro Lerroux a "dirigir" El País). Qué inconfesables trapacerías legislativas no tendrá previstas ya Miguel Sebastián, real, único y verdadero ministro de Economía tras los biombos, para haber rescatado ardid tan añejo.

Lo otro, lo de Chaves, al menos, habrá servido para resolver uno de los grandes enigmas de la Humanidad, a saber, qué demonios era eso de la deuda histórica. Y es que los españoles, todos, le debíamos a Manolo una sinecura, el justo pago por haber consolidado a Andalucía durante veinte años en la cola de todos los indicadores de desarrollo. En fin, con González Sinde en Cultura, la nevada simbiosis entre el PSOE y la farándula se revela aún mucho más firme que el famoso "complejo militar-industrial" que denunció Eisenhower. Al contrario, por cierto, que los rotos sueños internacionales de la desdichada Trini, que habrán de quedar en sórdidos, lúgubres, administrativos abortos domésticos.

Lo dicho: quién fuera suizo.

Libertad Digital - Opinión

Sin respeto. Por Hermann Tertsch

«Con Pedro Solbes España ha vivido los momentos más brillantes de su economía». Con frases así quiere infundir confianza el Gran Timonel. Ésta es sólo una pequeña joya de la palabrería incontenible de nuestro presidente del Gobierno, en una especie de incontinencia verbal terrorífica y tan absolutamente fea por mentirosa que causa casi dolor físico.

No se trata ya del Gran Timonel tratando a los españoles como pequeños gilipollas cuando nos dice que él tenía marcado los tiempos de una crisis de Gobierno que le pilló literalmente en bragas al jefe. Sucede siempre que se impone la lógica de la selección negativa. Cuando un jefe se sabe un impostor mediocre y tiene que elegir gente peor en su entorno para no temer que alguien cuestione su posición y sabotee su impostura. Porque ha tenido gracia la ministra de defensa, doña Carmen, la señora de Barroso, el jefe de tantas cosas, desmintiendo al Pentágono y a la Casa Blanca, a la OTAN y a sus mandos, a todos los ministros de defensa supuestamente aliados y a los propios militares. Aquí uno aparece en el Congreso y puede contar cualquier milonga en abierta contradicción no ya con las manifestaciones de todos los demás implicados sino con la realidad flagrante y se va a casa andando, con una oficial del ejército llevándote el bolso y la gabardina. La ministra socialista, pacifista, feminista, nacionalista, catalanista y cacique, de las nuevas ricas que maltrata al servicio que no paga ella. Como decía su amigo Rubianes, con quien tanto se solidarizó, «que se metan su España por el culo». Cuando falta el respeto, todo es posible. Nos pueden contar cualquier cosa, cualquiera de ellos, sin rubor, mentiras grotescas, porque no hay respeto ninguno.


ABC - Opinión