viernes, 13 de febrero de 2009

El PP, contra TV3 por llamar a Esperanza Aguirre "atracadora"

"Los Mossos d'Esquadra han desarticulado la banda de atracadores más activa en Barcelona", anuncia la presentadora de los informativos de TV3. Entonces, unas imágenes aparecen, según la rotulación, "cedidas por Mariano Rajoy": Esperanza Aguirre se coloca una capucha; después aparece sonriente sobre una moto. No se trata de un error en la edición, sino de un montaje puro y duro, aunque preparado para un programa de humor



Inmediatamente, el secretario general del PPC, Jordi Cornet, envió una carta al presidente de la Corporación Catalana de Medios de Comunicación, Albert Sáez, para exigir una rectificación pública de TV3 por haber 'insultado' a la presidenta de Madrid en el espacio humorístico 'APM?' ('¿Alguna pregunta més?').

En el 'sketch', la presentadora del informativo continúa su relato (complementado con imágenes diferentes a las del verdadero noticiario): "Los ladrones entraban a la entidad bancaria con cascos en la cabeza, simulando que iban a sacar dinero del cajero automático". Mientras, Esperanza Aguirre aparece sobre el vehículo, protegida por un casco de motocicleta.

Cornet considera "un hecho gravísimo" la emisión de unas imágenes que vinculan a Aguirre con la desarticulación de una banda. Según los 'populares', se la tilda de ladrona.

La televisión catalana ha respondido con un comunicado en el que aclara que el 'gag' corresponde a un apartado del programa titulado 'El deformatiu', "habitual en el programa, en que con toques de humor se deforma totalmente la realidad".

TV3 cree que se trata de un caso de "deformación de la actualidad tan evidente y tan habitual en el programa que se puede considerar de humor blanco".

Además, Televisión de Cataluña ha recordado otros casos de deformación de la actualidad como alterar las imágenes de un mosaico sobre el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, cuyo rostro fue sustituido por el del presidente de la Generalitat, José Montilla y en la que también aparecía un título que decía "imágenes cedidas por el PSC".

Otro 'gag' que ha recordado le televisión catalana ha sido el del ex presidente norteamericano George Bush bailando en una noticia sobre los parados que han de hacer trabajos especiales par ganarse la vida.

Periodista Digital

El Govern pagó 6.600 euros por la copia de un catálogo de pulverizadores agrícolas

La Conselleria de Agricultura de la Generalitat, que dirige el socialista Joaquim Llena, pagó 6.600 euros por un estudio de 10 folios titulado «Modelos gráficos de pulverizadores agrícolas», consistente en su mayor parte en fotos de un catálogo sobre este tipo de maquinaria.

Este estudio, realizado por la empresa Disema, forma parte de los 1.583 informes encargados a dedo por el Gobierno tripartito en 2007 y que investiga la Fiscalía de Cataluña, después de que un sindicato de funcionarios presentara una denuncia por malversación de caudales públicos. Entre estos estudios, algunos de ellos encargados a personas afines a PSC, ERC e ICV, figuran títulos tan curiosos como «Seguimiento de la concha brillante» (27.956 euros, «Diseño de parchís y puzzle de la casita de cartón recortable» (11.365 euros) o «Estudio, factores y manejo del cultivo de la chufa» (11.965 euros). Agricultura también encargó el «Estudio socioeconómico de explotaciones de avellanas», por el que pagó 30.000 euros a la agencia de detectives Método 3 -la que investigó la desaparición de la pequeña Madeleine Mcann-.


El estudio sobre pulverizadores agrícolas apenas tiene texto, pues se trata de un «book» de imágenes sobre este tipo de maquinaria. Cada folio ha costado 660 euros. «Es un mero catálogo, muy parecido a los que se pueden encontrar en cualquier tienda», asegura el diputado de CiU, Jordi Turull, quien recientemente denunció la manipulación de varios estudios, como es el caso de «Campaña juguetes no sexistas», encargado por al Conselleria de Acción Social y Ciudadanía (ERC) por 12.000 euros.

Se trata de 18 páginas extraídas de Internet -www.paideiaescuelalibre.org- o copiadas de otros estudios ya realizados. En una versión inicial, publicada por ABC, aparecía la frase «una criatura en nuestro país ve una media de xx xxxxxxx anuncios al día». Tras la apertura de la investigación de Fiscalía, Turull accedió a una segunda versión en la que esas X habían sido sustituidas por cifras concretas.

Generosidad

La Generalitat ha dado otros ejemplos de generosidad. Tal como publicó ABC, la Conselleria de Cultura pagó 1.392 euros por un informe de cuatro páginas titulado «Ambientación olorosa de un espacio circular de unos 30 metros cuadrados de superficie abierto en su parte superior», que se limita a explicar cómo funciona un ambientador. Entre los beneficiarios de aquellas adjudicaciones, ex diputados y personas del entorno del tripartito. Es el caso, por ejemplo, de la ex diputada de ICV Bet Font, cuya empresa realizó seis informes técnicos por un coste total de 124.000 euros. Elisabet Comín, que formó parte de las listas electorales de los socialistas, cobró 60.000 euros por dos informes. Joaquín Tornos, ex presidente del Consell Consultiu -cargo que ocupó a propuesta del PSC- realizó ocho informes por 43.680 euros. Enric Pujol, que figuró en las autonómicas en las listas de ERC, cobró 2.750 euros por un estudio.

La semana pasada, el conseller de Economía, Antoni Castells, entregó a la Fiscalía la auditoría sobre estos informes, pero no ha cumplido su promesa de entregarlo en el Parlament. El portavoz del grupo nacionalista, Oriol Pujol, ha pedido el amparo al presidente José Montilla. «Castells tenía un compromiso con este Parlament y engañó porque dijo que las auditorías, no estaban acabadas. Un día después, la Generalitat envió las auditorías a Fiscalía», denunció Pujol. Asimismo, criticó que el Govern advierta ahora «que nunca veremos estas auditorías, sino un informe de la Intervención General, por lo que el investigado será quien redacte un informe sobre sí mismo».

ABC

Patriota cuatribarrado. Por Yauma

El Gran Honorable escribe en su blog (3-2-09) lo que sigue a continuación:

“ Durante los siglos medievales de esplendor, Catalunya no fue un pequeño país en un rincón de mundo, fue una potencia europea. Lo fue el Reino de Aragón, pero con Catalunya como motor político, económico e incluso ideológico. Con proyección y peso en todo el Mediterráneo, enfrentada con Francia y a menudo con el Papado que solía ser pro francés, y relacionada con toda Europa. Siempre, eso sí, con una peligrosa presión castellana encima.

Pasada la etapa de esplendor, todas nuestras guerras en defensa de nuestro poder político y económico tienen un fuerte componente europeo. Lo tiene la guerra contra Joan II, a finales del siglo XV (con un componente de guerra civil por la cuestión remença), lo tiene la guerra de 1640 y lo tiene, más que ninguna, la de 1705-1714, en la cual Catalunya es una pieza en el tablero de ajedrez europeo, pero es también un actor de política europea muy activo.

Este componente europeo en aquellas tres guerras, y muy especialmente en la de Sucesión, no fue sólo táctico o fruto de la necesidad de encontrar aliados. Fue también de elección de modelo político, social y económico. En todas tres, aunque más débilmente en la guerra contra Joan II, los catalanes tuvieron las provincias unidas de los Países Bajos –es decir, Holanda– como referente. Un referente del seno europeo opuesto a la mentalidad castellana –de hecho la de la monarquía española– ya situada política e ideológicamente en la periferia europea.

Esto explica la opción catalana a favor no tanto del pretendiente austríaco frente al francés, como del modelo angloholandés de carácter mercantil y productivo combinado con el austríaco poco centralista y respetuoso de las nacionalidades frente al modelo francés políticamente muy centralista y económicamente muy colbertiano, es decir, muy dirigista.”


Tan lucido como siempre el Gran Honorable plantea los principales hechos históricos y motivos diversos que endulzan y relajan la convivencia entre todos los españoles, acentuando esos pequeños detalles, tres guerras lejanas, habla de la cuestión remença (el pago en concepto de rescate que los payeses tenían que pagar a su señor para abandonar la tierra. La guerra de los remençes o revueltas de remençes fue un conjunto de movimientos revolucionarios que protagonizó la payesía durante la segunda mitad del siglo XV en la llamada Catalunya Vieja para reivindicar la abolición de los “Mals usos” un conjunto de gravámenes , servidumbres y subordinaciones humillantes frente a su señor). De la guerra dels segadors (de los segadores) 1640-1659 (Los hechos del corpus de sangre 1640 desencadenados por el amotinamiento de un grupo de segadores 400 a 500 que entraron en Barcelona y que conduciría a la muerte del conde de Santa Coloma virrey de cataluña). De la guerra de Sucesión española en su versión catalana 1705-1714. Y, probablemente se ha olvidado de la mal llamada guerra civil española, último episodio de las guerras de independencia de Catalunya, su verdadero nombre, por tratarse de un hecho relativamente reciente o por falta de espacio. Lo que debe quedar muy claro es que todas estas guerras lo han sido por el logro de una Catalunya rica y plena. En todo su escrito el Gran Honorable refleja que cualquier coincidencia con Francia o España, Estados opresores, sólo puede ser fruto de la casualidad, nuestros conceptos económicos, políticos, organizativos siempre han sido diferentes y mucho mejor elaborados. Por ejemplo Colbert ministro de Luis XIV que optó por el camino de emprender el desarrollo de la economía francesa a partir de la formación de una gran administración pública con el propósito de alcanzar la prosperidad del país por medio de la industrialización del reino. Esa política tuvo un gran éxito en su tiempo y, consecuentemente creó una verdadera escuela o modelo francés de encarar los requerimientos del progreso nacional. Pero indudablemente ni punto de comparación con nuestro modelo autóctono cuatribarrado. Quinientos años de convivencia con los españoles nos han aportado solamente disgustos y retraso en nuestro proyecto de socialismo nacional, ( me gusta más nacional socialismo).

Algunas de sus reflexiones más recientes llevan, como siempre, el sello pujolista quejoso y patriotero a que nos tiene acostrumbrados, la letanía de siempre. “Catalunya no se puede rendir debe reaccionar”, “Respeto para Catalunya”, “Hacer valer el decoro, una virtud que los catalanes todavía mantenemos” “ Los grandes partidos políticos españoles no han respetado Catalunya ni ahora ni durante los últimos cuatro años (curiosamente los mismos que él no ha gobernado), nos han golpeado por todos lados, mientras que nosotros poníamos el acento en temas como el respeto y la dignidad”

Entiendo que las fantasías, sentencias, diatribas, manías y ese carácter intimo exaltado de Don Rigoberto (el protagonista de los cuadernos del mismo nombre) puede escandalizar a más de uno/a. Sin embargo, hay discursos de Don Rigoberto con los que identificarse casi plenamente puede representar una liberación divertida y positiva hacia otros horizontes, de amplitud mental incomparable, abandonando el camino estrecho y trillado del patriotismo cutre y localista que machaca a nuestras pobres neuronas n-veces cada día, incluidos festivos y fines de semana. Seguidamente, con el permiso de Vargas Llosa, se reproduce uno de los brillantes soliloquios de Don Rigoberto mezclado desordenadamente con el mío propio.

“Patria, palabra triste, como termómetro o ascensor”

Si usted señor, señora, detesta la mortífera sentencia del Doctor Johnson ( Samuel Johnson 1709-1784 una de las figuras literarias más importantes de Inglaterra) “Patriotism is the last refuge of a scoundrel” ( el patriotismo es el último refugio de un canalla) y en cambio ve normal y hasta emocionante las heroicas cargas de caballería, espadas que se incrustan en pechos de uniformes enemigos, toques de clarín, disparos y cañonazos. Usted pertenece, según todas las apariencias, al conglomerado de machos y hembras que miran con respeto las estatuas de esos prohombres que adornan las plazas públicas y deploran que las caguen las palomas, y es capaz de madrugar y esperar horas para no perderse un buen sitio en el parque de la Ciudadela en el desfile anual de los Mossos d`Esquadra , espectáculo que le suscita apreciaciones en las que chisporrotean las palabras marcial, patriótico y viril. Señor, señora: en usted hay agazapada una fiera rabiosa que constituye un peligro para la humanidad.

Usted es un lastre viviente que arrastra la civilización desde los tiempos del caníbal tatuado, perforado y de estuche fálico, el mágico prerracional que zapateaba para atraer la lluvia y manducaba el corazón de su adversario a fin de robarle la fuerza. En verdad, detrás de sus arengas estandartes y banderas en exaltación de ese pedazo de geografía mancillada por hitos y demarcaciones arbitrarias, comarcas, veguerías y demás zarandajas político- electorales, en las que usted ve personificada una forma superior de la historia y de la metafísica social, no hay otra cosa que la astuta actualización del antiquísimo miedo primitivo a independizarse de la tribu, a dejar de ser masa, parte, y convertirse en individuo, añoranza de aquel antecesor para el que el mundo comenzaba y terminaba dentro de los confines de lo desconocido, el claro del bosque, la caverna oscura, la meseta empinada, ese enclave pequeñito donde compartir la lengua, la magia, la confusión, los usos, y sobretodo la ignorancia y los miedos de su grupo, le daba valor y lo hacía sentirse protegido contra el trueno, el rayo, la fiera, y las otras tribus del planeta.

Aunque, desde aquellos remotos tiempos, hayan transcurrido siglos y se crea usted, porque lleva traje y corbata o falda de tubo, muy superior a ese ancestro de taparrabos de corteza de tronco y labio y nariz de colgantes prendedores, usted es él y ella es usted. El cordón umbilical que los enlaza a través de siglos se llama pavor a lo desconocido, odio a lo distinto, rechazo a la aventura, pánico a la libertad y a la responsabilidad de inventarse cada día, vocación de servidumbre a la rutina, a lo gregario, rechazo a descolectivizarse para no tener que afrontar el desafío cotidiano que es la soberanía individual. En aquellos tiempos, el indefenso comedor de carne humana, sumido en una ignorancia metafísica y física ante lo que ocurría y lo rodeaba, tenía cierta justificación de negarse a ser independiente, creativo y libre; en estos , en que se sabe ya todo lo que hay que saber y algo más, no hay razón valida para empeñarse en ser un esclavo y un irracional. Este juicio le parecerá severo, extremado, ante lo que para usted no es sino un virtuoso e idealista sentimiento de solidaridad y amor con el terruño y los recuerdos (“la tierra y los muertos”, según algún descerebrado intelectualoide francés,), ese marco de referencias ambientales y culturales sin el cual un ser humano se siente vacío. Yo le aseguro que ésa es una cara de la moneda patriótica; la otra, el envés de la exaltación de lo propio, es la denigración de lo ajeno, la voluntad de humillar y derrotar a los demás, a los que son diferentes de usted porque tienen otro color de piel, otra lengua, otro dios y hasta otra indumentaria y otra dieta.

El patriotismo, que, en realidad, parece una forma benevolente del nacionalismo, pues la patria parece ser más antigua, congénita y respetable que la nación, es una peligrosa pero efectiva coartada para las guerras que han diezmado el planeta no sé cuantas veces, para las pulsiones despóticas que han consagrado el dominio del fuerte sobre el débil y una cortina de humo igualitarista cuyas deletéreas nubes indiferencian a los seres humanos y los clonizan, imponiéndoles, como esencial e irremediable, el más accidental de los denominadores comunes: el lugar de nacimiento. Detrás del patriotismo y del nacionalismo llamea siempre la maligna ficción colectivista de la identidad, alambrada ontológica que pretende aglutinar, en fraternidad irredimible e inconfundible, a los catalanes, los vascos, los gallegos, los españoles...etc. Usted y yo sabemos que esas categorías son otras tantas abyectas mentiras que echan un manto de olvido sobre diversidades e incompatibilidades múltiples y pretenden abolir siglos de historia y retroceder a la civilización a esos bárbaros tiempos anteriores a la creación de la individualidad, quiero decir de la racionalidad y la libertad: tres conceptos inseparables, entérese. Mi individualismo no me lleva, claro está, a hacer el elogio del soliloquio sexual como la forma más perfecta del placer; en este campo, me inclino por los diálogos de a dos o, máximo de a tres, y, por supuesto, me declaro encarnizado enemigo del promiscuo “partouze” (orgía ) , que es, en el espacio de la cama y el fornicio, el equivalente del colectivismo político y social. A menos de que el monólogo sexual se practique en compañía , en cuyo caso se convierte en barroquísimo diálogo, como se ilustra en esa pequeña acuarela y carboncillo de Picasso (museo de Barcelona) en la que el señor Ángel Fernández Soto, vestido y fumando una pipa, y su distinguida esposa, desnuda pero con medias y zapatos, tomando una copa de champaña y sentada en las rodillas de su cónyuge, se masturban recíprocamente, cuadro que para mi gusto considero superior al Guernica y Les demoiselles d`Avignom.

Ya sé que usted señor patriota, señora patriota, odia el contenido de la palabra civilización, ese torbellino demoledor de fronteras, de costumbres pintorescas, de color local, de diferencias provinciales y espíritu campaneril. Es su derecho .También lo es, mío, amarla y defenderla contra viento y marea, aun a sabiendas de que el combate es difícil y que puedo hallarme, los signos son múltiples, en el bando de los derrotados. No importa. Esa es la única forma de heroísmo que nos está permitida a los enemigos del heroísmo obligatorio: morir firmando con nombre y apellidos propios, tener una muerte personal.
Sépalo de una vez por todas y horrorícese: la única patria que reverencio es la cama que holla mi amada, Lucrecia (Tu luz, alta señora/Venza esta ciega noche mía, fray Luis de León dixit) y, su cuerpo soberbio, la única bandera o enseña patria capaz de arrastrarme a los más temerarios combates, y el único himno que me conturba hasta el sollozo son los ruidos que esa carne amada emite, su voz, su risa, su llanto, sus suspiros, y, por supuesto (tápese los oídos y la nariz) sus hipos, eructos, ronquidos, pedos y estornudos. ¿Puedo o no puedo ser considerado un verdadero patriota, a mi manera?

M. Vargas Llosa (Los cuadernos de don Rigoberto)

El blog de Yauma

Crónica de la miseria. Por Dragut

Al final fue un tránsito de algo más de un año, el que medió entre la ilusión y la miseria. Y me acordé de lo que Tse escribió hace ya bastante tiempo: El triunfo de la mediocridad.

No conocía a nadie y tenía sólo la información de lo que leía en la prensa y en Internet. Me atrajo, me ilusionó y, como un infante en su primera escapada furtiva, con más vergüenza que miedo, mandé un correo electrónico. Pensé que ni contestarían, que me mandarían a tomar viento. Jamás me había mezclado en nada así, por falta de espíritu gregario y por una necesidad –a veces he pensado que errada y hoy la creo lo único que me es posible- de no dejarme ver demasiado: no está bien que el cerdo se pasee por el salón, sobre todo cuando vienen invitados de postín. No sé si la edad o la experiencia, confusión voluntaria que solemos hacer de una y otra cosas, sea por alejar la mortaja o, invirtiendo la cosa, por añadir alevosamente el conocimiento que no tenemos escudándonos en el tiempo que nos bastó para tenerlo, me insinúan a grandes voces que los pies en el tiesto son buen sitio en que tenerlos y no sacarlos. Todo depende del tamaño de la maceta: para algunos es el universo todo; para otros, jardinera de balcón.


El caso es que me respondieron y me citaron un día a última hora en un bar. Fui, bastante escéptico, y allí conocí a J. Estupenda. Había otros, de los que recuerdo sólo a dos. Uno, un tipo encantador del que tengo pocas noticias. Otro, un cutre miserable, que entonces sólo me pareció un majadero convencional. Pero J me pareció de fiar, de golpetazo de filete magro sobre el mármol, como una vez le dije. Y lo es. Por eso me lié en el asunto y, de buenas a primeras, sin haberlo pensado, me encontré en el mismo medio del salón cuando no sólo venían los invitados de postín, sino que, encima, había recepción. Pero fue magnífico, porque encontré una esquina de cochiquera, desde allí escuché y aquello, como le he comentado a alguien, me empotró el alma en el cerebro. Me pareció más que necesario, posible.

Y se fue añadiendo más gente, mucha, en todas partes. Tuve la suerte simultánea a la desgracia de ver en el propio campo la traza del destino. Fue suerte ver cuánta gente anhelaba simplemente la dignidad, cuánta de ella era capaz de ser quien decía ser. Fue desgracia que un canto de cisne prematuro ya hubiese copado parte de las filas con la soldada que aspira a generalato sin haber ganado batallas. Quieren ser quien firme la capitulación del enemigo, pero que la sangre la pongan otros. Desgracia también cuanto vi de los afanes de trastienda. Pero la suerte inmensa de haber conocido a gente magnífica para toda una vida.

Las larvas de la miseria maduraron y, de manera inexorable, se fue a pique todo, lo primero la ilusión. Me di cuenta de hasta qué punto los ambiciosos son más aún imbéciles e ignorantes. No supieron esperar a que realmente hubiera algo que repartir y todos nos quedamos sin nada. Los que pretendíamos algo digno lo perdimos nada más empezar, y los que algo miserable no sabían que necesitaban la semilla de los decentes para obtener un provecho. En la escala pública, todos sabemos en qué acabó. Simplemente en algo que pensamos que pudo ser. Hoy creo que era algo delirante, que nada de lo que pretendíamos es posible en un país estúpido, clasista, ceporro y adocenado, donde la gente vende su dignidad por que le cambien el váter de casa sin tener que pagarlo. Y por supuesto, que sea más blanco, más vitrificado y un poquito más alto que el del vecino, faltaría más.

En la escala del trato humano, encontré en proporción enana una explicación sobre la banalidad del mal, sin querer arrogarme ninguna pretensión filosófica (no sé casi nada de filosofía y menos aún soy filósofo). Me explico. Por mi actividad académica y profesional he visto miserias abundantes. En lo académico, la Universidad es más bien un rebaño de gañanes que visten sus estrechas ansias funcionariales con birretes, togas y puñetas. Pero saben que, tras la traición y el medrar, llega el momento del sueldo de por vida, de las vacaciones de muchos meses, del inexplicable prestigio social, de la promoción inmerecida gracias al escalafón y al tejemaneje vario. Y de no tener que volver a estudiar nunca y fascinar a los alumnos con porquería intelectual surtida. No todos son así, pero si digo que ocho de cada diez lo son, estoy siendo benévolo. En la variante profesional he visto acuchillamientos indecentes, traiciones alevosas, acusaciones dolosas, de todo. Pero hay un beneficio: se mueve mucho dinero y arrasar la dignidad de alguien puede suponer ganar o perder un par de millones de euros. En definitiva, en ambos casos hay una ganancia tras el baño de miseria. Pero en aquella aventura, ¡no había aún nada que ganar, lo fiaban todo a lo mucho que habría de cosecha mientras pisoteaban lo recién sembrado! Pero no todos, porque lo más estupefaciente era ver cómo por ser mindundi de tercera había quienes eran capaces de adularte para acto seguido acuchillarte, decir que apoyaban a alguien siempre de palabra y por escrito, para, llegado el momento, unirse a la legión de los defenestradores de honestos. Quienes, en un rocambol psiquiátrico inimaginable, cautivos de su propia imagen elaborada hacia los demás, se abonaban a la impostura para poderse creer seres ultramorales de palabra y acometer la miseria, la trampa, la mentira, la traición y cuanto de más bajo aloja la condición humana con una soltura tal que a veces resultaba descacharrante. Por desgracia, más que descacharrante, siempre me pareció hiriente. Y todo para nada, para no conseguir nada en absoluto. Actos banales a caballo de la miseria. La maldad de barrio por sí misma.

Sería un error pensar que, total, son pequeñas cosas que no afectan a la gran escala del mundo. Lo es porque las miserias son siempre una proporción de la situación y, así, quienes sienten la pulsión de la traición por una nadería, en idéntica proporción la sienten ante lo importante. Comprendí entonces el tránsito que lleva a que un descerebrado que sólo se ha fajado en cuitas de barrio, entre navajeos de poca monta, pueda acceder a las alturas y cometer hasta delitos sin inmutarse. En el colegio robaban piruletas, lo que es lo mismo, idéntico, a pervertirlo todo llegados al poder. La miseria tiene un tamaño a la escala de la situación. Hoy sigo sin entender cómo podían ser más aún imbéciles que miserables.

Pero ya he dicho que conocí a gente magnífica también. Quizá no debiera citarlos, pero es justo que sea así. Me quedo sólo con los que han acabado siendo más cercanos: al amigo fenicio LFC, y al bostoniano VC; y a los “centralistas” ALC, AIE, EP, EM, FC, GHJ, JCC, JJA, JM, JS, JRL y TS. A todos ellos les debo las gracias por haber hecho magnífico el paseo del cerdo sacando las patas fuera del tiesto. Hoy me alegro, pero fue en su momento doloroso: un tiempo dulce y terrible.


El blog de Bartleby

jueves, 12 de febrero de 2009

Simulador de Facua para revisar la factura de la electricidad

Más de 55.000 usuarios han utilizado el simulador de Facua para conocer si las nuevas facturas mensuales de la luz reflejan adecuadamente el coste de la energía consumida, señaló hoy la organización.

Esta herramienta, que hizo que el sitio en Internet de Facua registrara ayer un récord de visitas, indica al usuario si la compañía eléctrica le ha cobrado de más en la factura, y de ser así ofrece un informe sobre las irregularidades y las cantidades que deben ser reclamadas.

Facua ha lanzado este simulador, disponible en la página 'simuladores.facua.org', tras la controversia provocada por la puesta en marcha de una nueva factura mensual sin que la lectura de contadores de la luz, que sigue siendo bimestral, siga la misma frecuencia.

Esta circunstancia hace que el recibo de la luz del primer mes se realice conforme a estimaciones. En el segundo mes se recoge el dato real de consumo más el ajuste del mes anterior, lo que en algunos casos ha conllevado un sobrecoste irregular de la factura, según Facua.

La organización denuncia que en el segundo recibo se cobra la energía de finales de 2008 como si fuera de este año, de modo que a este consumo se le aplica la subida de tarifas de enero y, con ello, un precio inapropiadamente superior.


Europa Press

Rita Barberá: "Mariano, esto es muy grave; tienes que salir tú"

La oficina de prensa del Partido Popular congregó a los periodistas para la rueda de prensa posterior del Comité Ejecutivo Nacional de su partido, convocado con carácter extraordinario. El tema: "La cacería orquestada contra el PP". "Va a salir María Dolores de Cospedal a hablar", anunciaban. Pero al final salió Rajoy y con todos los altos cargos haciendo piña con él. ¿Qué ocurrió en esa sala? Que Rita Barberá cogió a Mariano de las solapas.

La Secretaria General del PP, María Dolores de Cospedal, salió a dar la cara el domingo tras las continuas publicaciones en El País de parte del sumario contra la trama de corrupción de la Comunidad de Madrid. Acusó al PSOE de instigar "esta campaña de acoso y derribo" en periodo preelectoral y pidió a los socialistas que dejen de utilizar las instituciones del Estado, como la Fiscalía General o el Ministerio del Interior en este asunto. Mientras, Mariano Rajoy estaba de campaña en Suiza.


Pero, tras su regreso de este país, la gravedad de lo que estaba ocurriendo hizo a Mariano Rajoy tomar las riendas. El líder del PP convocó para el lunes al comité de dirección, destinado a «fijar estrategia, argumentos y línea de actuación». Rajoy sabe que su futuro político pende de un hilo y la broma ha terminado.

Ese mismo martes, en el Congreso, el presidente del Gobierno se vio acorralado por el líder de la oposición. Mariano Rajoy advirtió a ZP que "hará lo que sea por el interés general", pero no está para "perder el tiempo" apoyando "medidas disparatadas". En definitiva: que rectifique. En la contrarréplica, ya sin papeles, Rajoy dio la puntilla al jefe del Ejecutivo: "¿Quién es ahora el apocalíptico y catastrofista?" Zapatero se dedicó, noqueado, a aplicar cataplasmas en la sangrante herida. Su actuación despertó la euforia en la bancada "popular".

La firmeza de Rajoy, en el monográfico sobre la crisis en el Parlamento, tuvo su continuación en la actuación del líder popular tras conocerse que el juez Baltasar Garzón, que instruye la causa contra la corrupción en la Comunidad de Madrid, y el ministro Bermejo habían pasado el fin de semana juntos de cacería.

El miércoles, y con carácter extraordinario, la cúpula dirigente de Génova reunió al Comité Ejecutivo Nacional. Y el Partido Popular cerró filas. Pese a que en un principio el servicio de prensa había convocado a los periodistas a una rueda de prensa de María Dolores de Cospedal, Rita Barberá convenció a Mariano Rajoy para que fuera él mismo el que encabezara el encuentro con los medios. Según informan fuentes internas a Periodista Digital, estas fueron las palabras de la alcaldesa de Valencia:
"Esto es muy grave, Mariano. Tienes que ser tú. Y nosotros detrás. Todos".
Y la receta Barberá funcionó a las mil maravillas. La contundencia de Rajoy en sus últimas actuaciones ha sido un chute de entusiasmo para un partido que no atraviesa por buenos momentos. Como escribe Manolo Martín Ferrand en ABC, "Rajoy cabalga de nuevo".
"Estuvo bien Rajoy apareciéndose ante los españoles rodeado por todos los integrantes de la Junta Nacional de su partido para trasladar una imagen de unidad que, aunque esté prendida con alfileres, tiende a reforzarse ante una agresión tan brutal y sectaria como la que padecen en las últimas semanas. Son muchos los episodios de corrupción que salpican al PP, y ello debiera llevar a la constitución de una comisión gestora para el partido en Madrid que avente la más mínima responsabilidad; pero es, en su caso, corrupción de las personas. No del partido. Su presidente dejó claro que «ni un solo euro» procedente de tan feos desaguisados como los que contemplamos ha ido a engordar las arcas del PP. Es decir, no cabe la hipótesis de un caso de financiación irregular de un grupo político -experiencia que el PSOE conoce con detalle-, sino en una casual conjunción de chorizos que deben ser depurados. De ahí el acierto de Rajoy, que después de una larga siesta parece transfigurado, al requerir que se levante el secreto del sumario que instruye el justiciero Garzón. La oscuridad con filtraciones dolosas, más que proteger a las personas, perjudica al grupo que es víctima de una instrumentalización de la Justicia que, si las apariencias no engañan, encauza el Fiscal General del Estado, Conde-Pumpido. Cándido, sólo de nombre".

Periodista Digital

Campaña de los nacionalistas catalanes para que los JJOO de 2016 se celebren en Chicago y no en Madrid

“Porque ningún catalán puede respaldar nada que se organice desde uno de los Estados que le oprime desde hace siglos”. Ésta es la primera de la larga lista de reivindicaciones que se puede leer en el grupo Yo no respaldo Madrid 2016, creado en Facebook. La plataforma que se postula en contra de que los Juegos Olímpicos se celebren en Madrid lleva colgada en la red desde el pasado viernes y ya tiene cerca de 2.000 inscritos.

Entre los argumentos que esgrimen para que los catalanes no apoyen la candidatura se encuentran algunos como que “nos ahogan nacionalmente, culturalmente y económicamente y encima tienen ganas de fiesta con nuestro dinero”. Asimismo, los firmantes reivindican el papel de las selecciones catalanas afirmando que “los españoles luchan en contra de nuestras selecciones (las que tenemos y las que aspiramos a tener). Llegan incluso a ilegalizar lemas como una nación una selección… ¿y ahora quieren nuestro apoyo?”.


Pero las reivindicaciones no terminan aquí. Los creadores de este grupo han colgado un manifiesto en el que aclaran que no tienen ninguna intención de que “la subsede en Barcelona represente un baño de españolismo que sería gravemente perjudicial para nuestra salud física y mental”. Finalmente, la plataforma Yo no respaldo Madrid 2016 se muestra optimista de que la capital del Estado no será la sede elegida para celebrar los Juegos. Su apuesta es clara: el evento será para Chicago. “Gracias a Obama”.

Reclaman el reconocimiento de las selecciones catalanas

El sentimiento en contra de la candidatura madrileña está en plena ebullición en Cataluña y ésta no es la única plataforma que hace uso de la red social Facebook para manifestarse. Catalans for Chicago 2016 es otro grupo que ya tiene más de 1.700 adheridos y que se niegan a respaldar a Madrid hasta que el Gobierno español reconozca el deporte catalán.

Según esta plataforma, “mientras España impide el reconocimiento del deporte catalán, no puede ser sede de unos Juegos Olímpicos. Un país como España, que no respeta la Carta Olímpica, no se merece obtener este logro. Queremos tener el derecho democrático a perder, pero queremos hacerlo representando a nuestro país, Cataluña”, afirma uno de los adheridos a la causa.

División incluso en el Gobierno catalán

Pero no sólo la sociedad catalana está divida entre apoyar o no a Madrid. El tripartito también ha manifestado públicamente sus diferencias. Mientras que el Presidente de la Generalitat, José Montilla, anunciaba su respaldo incondicional a la candidatura olímpica, su socio de gobierno, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), no lo tiene tan claro.

Pocas horas después de que Montilla expresara su apoyo al alcalde madrileño, Alberto Ruiz Gallardón, la portavoz de ERC en el Parlamento de Cataluña, Anna Simó, manifestaba que “nuestra formación política lo que secunda es que Barcelona sea subsede olímpica”, pero en ningún momento quiso pronunciarse sobre si está o no de acuerdo en que se hagan los Juegos en Madrid.

La actitud de Esquerra nos devuelve la imagen, no tan lejana, de cuando el actual vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira, pidió que se boicotearan las aspiraciones de la capital para hacerse con los juegos de 2012. Estas declaraciones desencadenaron un boicot a los productos catalanes, que perjudicó sobre todo al sector del cava. En esta ocasión, Carod-Rovira ha preferido no decir nada para evitar que los empresarios catalanes tengan que sufrir de nuevo pérdidas económicas importantes por las aspiraciones independentistas del ex presidente de ERC.

el confidencial

La fantástica rebelión de Blanco. Cristina Losada

Imposición lingüística

«El oportunismo del socialismo zapaterino no conoce límites. Y ahí debe residir el quid de su éxito. Conforma un torbellino que acaba por banalizar y digerir hasta las más zafias de sus maniobras.»

El actor Manuel Manquiña, la escritora Marta Rivera de la Cruz y otros personajes conocidos que apoyaron la manifestación por la libertad de elección de lengua en Compostela, figuran ya en las listas de "enemigos del gallego". Son las prácticas habituales de los radicales que cría el nacionalismo. Pero aquellos que, igual que los camisas pardas, señalan, acosan y agreden a los discrepantes, como hicieron el domingo –y antes– no han brotado con fuerza por azar. Hay intelectuales orgánicos y sectores del establishment que alientan y alimentan su fanatismo y el bigobierno, con el BNG al frente, los ha vigorizado con dosis de legitimidad.


Pero estos días toca limpieza. Ha habido, así, condenas hipócritas y equidistantes de la violencia de los "contramanifestantes" por parte de los socios de Gobierno y hay una operación de lavado de manos y de cara de los socialistas para desprenderse de ese chapapote que es su política de imposiciones en el ámbito lingüístico. Pues estos socialistas (es un decir) juran ahora que ellos, de imponer, nada de nada.

Después de que Touriño declarase al español "tan nuestro como el gallego", ha sido José Blanco el encargado de ir aún más allá. Desde el Barco de Valdeorras ha anunciado que está "en contra de las imposiciones", proclamándose, incluso, en rebeldía contra ellas. La última rebelión conocida de Blanco fue contra los que denunciaron la urbanización a pie de playa en la que se ha comprado un bonito ático. No es, por tanto, un rebelde sin causa. Y en esta ocasión tampoco le falta una.

La causa de esos pronunciamientos socialistas contra su propia política se encuentra a dos semanas y media. Son las elecciones. Es el descontento social ante la inquisición lingüística que han instalado en comandita con el Bloque. Y ha sido el espectáculo de la violencia desencadenada contra unos manifestantes pacíficos. De manera que niegan la evidencia sin recato.

El oportunismo del socialismo zapaterino no conoce límites. Y ahí debe residir el quid de su éxito. Conforma un torbellino que acaba por banalizar y digerir hasta las más zafias de sus maniobras, como ésta. La acumulación de contradicciones y falsedades agota la capacidad de juicio y asombro. Una mentira tapa a otra. La realidad se desvanece bajo ese constante chorro. Y así nos encontramos abocados a reconocer que aquello que Abraham Lincoln consideraba imposible (engañar a todo el mundo todo el tiempo) intente verificarse cada día ante nuestros ojos.

Libertad Digital - Opinión

Un escándalo: ¿De dónde saca Garzón 4.000€ para un fin de semana de caza?

Juan Antonio González, todopoderoso comisario general de la Policía Judicial, también estuvo presente en la cacería que el pasado viernes reunió a Garzón y a Bermejo. Más datos: el juez y el ministro estuvieron en otra cacería el pasado 24 de enero en una finca cercana a la localidad toledana de Talavera de la Reina. El coste de la actividad ronda los 4.000 euros. ¿Puede un juez permitirse gastar ese dinero un fin de semana? Y si alguien se lo paga, ¿a cambio de qué? ¿Tiene algo que decir el CGPJ?

La ignominiosa cacería de Garzón con Bermejo y una fiscal parece causa justificada de recusación del magistrado. No sólo por su impúdico compadreo y su falta de sensibilidad en medio de una instrucción crítica, sino porque contamina moralmente el sumario y puede ofrecer a los imputados un resquicio para la escapatoria. Si los hechos son tan graves como la parafernalia del caso aparenta, merecen un juez más atento y respetuoso con las formas que rigen el Estado de Derecho. Amén de que por lo general, las apariencias no engañan; los americanos dicen que si algo anda como un pato, tiene pico de pato y plumas de pato, suele tratarse de un pato. Y esa cacería tiene pinta de ser, en efecto, una cacería. De caza mayor.

Así comienza Ignacio Camacho su columna en ABC, que continúa: "El PP no debe perder la perspectiva con un enroque de autodefensa acrítica; sería una lástima que la indudable polución política del caso nublase la oportunidad de una limpieza interna. La corrupción de algunos elementos de una gran organización resulta inevitable, pero lo importante es el modo en que esa organización reacciona. Aunque el cierre de filas obedezca a la necesidad de mantener la cohesión y aunque la evidencia de una maniobra torticera requiera una contraofensiva, lo que está en juego es la capacidad de autodepuración de una fuerza que aspira a volver a ganar la confianza de la gente. Los ciudadanos necesitan una alternativa de poder sin fisuras, capaz de sobreponerse a cualquier atisbo de connivencia con la sospecha, refractaria a la impresión de que ampara, empequeñece, justifica o disculpa conductas deshonestas. Es hora de puñetazos en la mesa, hacia fuera pero también hacia adentro".
"Sin intención alguna de minimizar los hechos, de lo hasta ahora sabido continúa sin desprenderse el motivo que demanda la intervención de la Audiencia Nacional. Casos de corrupción hay, por desgracia, a centenares en el territorio español, sin que traspasen la jurisdicción ordinaria. La Operación Malaya, con enormes repercusiones económicas y ramificaciones geográficas en varias regiones, fue dirigida por un juzgado de Marbella. Si este asunto tiene otro trasfondo, debe saberse. Hasta ahora la instrucción, agujereada de filtraciones, roza la indefensión: los imputados se enteraron por la página web de un periódico".
Y concluye su acertado análisis:
"Casos como el de Ciempozuelos o el recién conocido de Almería -con un vídeo literalmente sobrecogedor- muestran un doble rasero de la justicia y de la opinión pública ante los episodios de corrupción. La diferencia de repercusión entre Boadilla y Ohanes podría entenderse en función de la cercanía con Madrid, pero eso no sirve para explicar el contraste de diligencia y celo de la Fiscalía".
El comisario general de la Policía Judicial acompañó a Bermejo y Garzón

Las “casualidades” en los encuentros entre Garzón y Bermejo para hablar de caza – tal y como ha dicho el propio ministro – se siguen sucediendo. El último dato que hemos conocido es que Juan Antonio González, comisario general de la Policía Judicial, también estuvo presente en la cacería que el pasado viernes reunió al juez Garzón y al ministro Bermejo, según informa Cope.es.

Juan Antonio González se desplazó exclusivamente a la cena que el ministro y el juez mantuvieron en Andújar. Una vez terminada la cena González abandonó la compañía de tan ilustres comensales. Es de suponer que el hecho de que el comisario general de la Policía Judicial, el ministro de Justicia y el juez Garzón cenaron juntos el mismo día que la trama de corrupción que implicaba al principal partido de la oposición en una trama de corrupción responde únicamente a una “casualidad”.

González es un hombre muy próximo al PSOE y de hecho fue nombrado para el cargo que actualmente ocupa por Víctor García Hidalgo, entonces Director General de la Policía, tan sólo dos meses después de que Zapatero llegara al poder en el año 2004. Entre sus actuaciones profesionales se encuentra la detención del que fuera director de la Guardia Civil Luis Roldán

De cacería juntos, también el pasado 24 de enero

Según ha podido saber la Cadena COPE, el juez Baltasar Garzón y Mariano Fernández Bermejo estuvieron en otra cacería el pasado 24 de enero en una finca cercana a la localidad toledana de Talavera de la Reina.

La emisora avanza un nuevo encuentro entre el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón y el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, esta vez en una finca cercana a la localidad castellano manchega de Talavera de la Reina.

Un testigo ha afirmado como juez y ministro estuvieron de cacería y posteriormente almorzaron junto a sus esposas tan solo una semana antes de que Garzón comenzara la investigación del "Caso Günter".

Periodista Digital

La escopeta nacional. Por José García Domíngues

Garzón y Bermejo

«Alguna contraindicación ética ha de haber en eso de que Garzón y Bermejo, Bermejo y Garzón, el número dos de Mister X y el número uno de Mister Bean, salgan juntos y revueltos a practicar la caza del conejo engominado.»

Desconcertantes esas dos fotografías que ocupaban la portada de El Mundo de ayer (el de Pedro J., no el de Stefan Zweig). A primera vista, la cosa resulta más que evidente. El tipo que luce en la de la derecha, el de la barba cana y el jersey verde oliva, no parece ser otro que el camarada Abimael Guzmán, carismático líder de Sendero Luminoso y cuarta espada, tras Lenin, Stalin y Mao, de la revolución socialista mundial, como es fama. El otro, el del escopetón tremendo, las Ray Ban fetén, sus preceptivas chirucas todo terreno y esa gorrilla clavada a la que gastaba Trotsky cuando fundó el Ejército Rojo, trátase, sin aparente duda, del Subcomandante Marcos antes de iniciar alguna acción de severo castigo contra las tropas gubernamentales en la selva de Chiapas.


Únicamente tras un exhaustivo peritaje visual llega el perplejo observador a descubrir las genuinas identidades de los figurantes. O sea, a pillar que el primero resulta ser Bermejo disfrazado de marqués de Leguineche en una montería con aroma a alcanfor, caspa y subdesarrollo; como aquellas en las que Fraga intentó –sin éxito– fusilar a la hija de Franco p´ayudar. E igual de atónito certifica que su cuate es nada menos que el jefe del Ejército Zapaterista de la Audiencia Nacional, el ínclito Garzón; ocupado para la ocasión en trabajarse el papel del prota en la próxima versión de La escopeta nacional. Qué escena más gloriosa con tal de ilustrar el definitivo epitafio de lo que ha quedado de la rojísima izquierda española. Extraordinaria. Sólo falta Paco Rabal con los pantalones remendados, las alpargatas y la milana bonita al hombro, recogiéndoles las piezas del suelo a los dos señoritos.

En fin. Que sí. Que alguna contraindicación ética ha de haber en eso de que Garzón y Bermejo, Bermejo y Garzón, el número dos de Mister X y el número uno de Mister Bean, salgan juntos y revueltos a practicar la caza del conejo engominado, exclusivamente, en las zahúrdas municipales del adversario. Que claro que tiene razón el pobre don Mariano. No obstante, a uno le resulta mucho más sugerente la dimensión estética del asunto. Ese cortijo tantas veces soñado en la juventud. Ese eterno, obsesivo, patético, sobrehumano esfuerzo de los noveaux riches con tal de imitar la liturgia escénica de la aristocracia y la burguesía genuina. Esa enternecedora performance, en todo tiempo y lugar condenada al fracaso. La lubinamismo, que diría Chaves.

Libertad Digital - Opinión

Un ciervo llamado Montesquieu

«Para Bermejo ya no es una opción dimitir, es una obligación moral. Garzón, por su parte, no puede seguir instruyendo la causa por la simple razón de que no es un juez imparcial, garantía mínima que asiste a cualquier imputado en un proceso.»

Con el escándalo de la cacería a dúo entre el ministro Fernández Bermejo y el juez Garzón y, a renglón seguido, el estallido del caso Boadilla, la Justicia en España toca irremediablemente fondo. A estas alturas no nos sorprende comprobar que, por estos pagos, el espíritu de Montesquieu esté muerto –que lo está, al menos, desde tiempos de Alfonso Guerra– sino los niveles de desvergüenza a los que ha llegado la coyunda entre los poderes Ejecutivo y Judicial. Amalgamados hasta un extremo tal que algo así sería difícilmente tolerable en cualquier otro país democrático.


La verdadera víctima de la cacería del pasado fin de semana no ha sido el Partido Popular, ni siquiera la trama de tráfico de influencias que está siendo investigada en Boadilla del Monte; la verdadera víctima de los apaños en secreto entre Bermejo y Garzón ha sido, como bien señalaba el vicepresidente de este diario en su programa matinal, el propio Montesquieu, que ha sido enterrado sin honores por obra y gracia de un ministro de Justicia y un juez de la Audiencia Nacional. Esta es la doliente realidad a pesar de que el Gobierno y el partido que le sustenta se empeñen en no verlo.

Se escudan en que es relativamente habitual que personajes importantes de la vida pública coincidan en actividades de esa índole, y, en principio, que un juez y un ministro se vean en una cacería no es motivo de sospecha. Siempre y cuando, claro está, el ministro no sea Bermejo, representante del socialismo más montaraz, y el juez Garzón, magistrado de la Audiencia Nacional famoso por favorecer siempre y en toda circunstancia al PSOE, partido por el que colgó la toga para presentarse como número dos en las elecciones de 1993. Si a ese cóctel ya de por sí peligrosamente ideológico le añadimos que cuando se produjo el encuentro el juez estaba inmerso en la instrucción de un sumario contra los adversarios políticos del ministro, cualquier duda sobre su presunta imparcialidad queda despejada, pero para mal.

En este caso, que es tanto o más grave que el de Boadilla, la mujer del César ni es decente, ni lo parece, ni tiene intención de serlo ni de parecerlo. Pocas veces hemos visto manipular de un modo tan descarado la Justicia en beneficio del Gobierno y, lo que es peor, casi ninguna hemos asistido a cómo un juez utiliza al Gobierno para hacer Justicia con sus enemigos ideológicos. Porque aquí cuesta saber quién sirve a quién, pero no es muy complicado adivinar contra quién y a favor de quién va dirigida toda una macro operación judicial orquestada para servir de cortina de humo a Zapatero durante el espinoso debate parlamentario sobre la crisis económica.

El asunto es tan bochornoso para el país que urge darle una salida cuanto antes, y una salida ejemplar. Para Bermejo ya no es una opción dimitir, es una obligación moral. Garzón, por su parte, no puede seguir instruyendo la causa por la simple razón de que no es un juez imparcial, garantía mínima que asiste a cualquier imputado en un proceso. Si el magistrado-estrella de la Audiencia se niega, habrá de ser el Consejo General del Poder Judicial el que le retire del caso nombrando a un sustituto. No hay posibilidad, en suma, de medias tintas. Los causantes de este escándalo deben desaparecer del escenario lo antes posible para que, aunque la mujer del César siga sin ser decente, al menos vuelva a parecerlo.

Libertad Digital - Editorial

Roth por España. Por Hermann Tertsch)

HABRÁ quien piense que Joseph Roth se fue de Berlín y se despidió de Austria para irse a morir a París por vicio o capricho. No fue así. Nuestro querido Roth, mucho más viajero que su alma gemela y copa contigua, el entrañable Peter Altenberg, se fue a París a morirse de asco. Cierto es que para consumar su propósito utilizó la absenta. Pero sólo porque los periódicos de la época no le valían como dosis definitiva. Y porque no existía Youtube ni internet para hacer memoria inmediata. De existir, le habrían sobrado. Y se habría ahorrado las copas. Roth se fue de viaje hacia la muerte por asco a la marea de zafiedad violenta y obscenidad moral que, desde el este, había irrumpido en Rusia, en Alemania y a la postre en su amada Austria. Cuando los fiscales y los jueces se unieron a los banqueros e industriales para jalear a la chusma ideológica de la peste parda o roja, las almas más avisadas se dieron a la fuga. Las que no lo hicieron lo pagaron más tarde. Nuestro santo bebedor que había llorado en bellísimas páginas el desmoronamiento del orden que exigía tan solo un poco de honestidad y salubridad, un poco de sentido común en las relaciones humanas, prefirió morir a comer de la basura que se venía encima. Decenas de millones murieron en aquella inmensa marejada de basura que nos trajo la primera mitad del siglo veinte en Europa. Y quienes sobrevivieron lo hicieron en un miedo que aun hoy espanta en sus testimonios que tienen sus cimas en Vassili Grossman o Boris Pasternak, en Víctor Klemperer o Joachim Fest, en Mijail Sebastian o Jorge Semprún.

Les confieso que me produce más ira que miedo -y éste no es poco- ver como algunos de los pasos fundamentales en la destrucción de la convivencia se producen de nuevo. Y como el odio y la manipulación del resentimiento vuelve a ser el arma efectiva de los peores. Como la infamia vestida de benevolencia se adueña, una vez más, del discurso público. Se reaviva la náusea que Joseph Roth o Stefan Zweig sintieron al ver hundirse ante la indolencia e ignorancia general los proyectos de vida en libertad y decencia del sujeto sacro que es la persona. Produce indignación y pavor que vuelvan los ya citados correajes. Y que tengan predicamento en gente joven. Y produce espanto saber que hay de nuevo una jauría suelta que busca, localiza y tiene vigilados a quienes, como Joseph Roth y millones más, tienen dudas y disienten. Resulta tenebroso saber que tras sonrisas de «Joker» hay personajes que aplauden o justifican aventuras pasadas que fueron matanzas, jalean a asesinos de antaño en Paracuellos, a dictadores del presente en Cuba, o a fanáticos hiperactivos en Gaza. Creen realmente que los humanos somos en el mundo piezas intercambiables en un gran campo de experimentación.

Pero dejémonos de literatura barata. Volvamos al feliz presente. Dice el presidente del Gobierno de España que la victoria está cercana. Y sus ministros, jueces, fiscales, periodistas y banqueros asienten. Los demás, también, agradecidos o asustados. Me permitirán que le deniegue tanto la lealtad como el afecto. Puestos así, con Roth y la la absenta.

ABC - Opinión

miércoles, 11 de febrero de 2009

Gallardón, Wyomizado

Kirchner. Por Alfonso Ussía

«Lo que falta en Argentina puede encontrarse en Suiza, en Liechtenstein, en los paraísos fiscales caribeños e incluso en los poderosos bancos de Singapur»

Es de esperar que este artículo no obstruya la fluidez de las relaciones diplomáticas entre España y Argentina, naciones a las que amo apasionadamente. A la primera, por ser la mía, y a la segunda por vivencias, amigos y sentimientos. Argentina es un prodigio que no merecen algunos argentinos, lo mismo que España es una maravilla inalcanzable para muchos españoles. Pero aquel país inmenso, estallante, culto y formidable es aún más raro que el nuestro. Nadie comprende su situación económica, a no ser que se acepte que está siendo robado a manos llenas desde la mitad del pasado siglo. Lo que falta en Argentina puede encontrarse en Suiza, en Liechtenstein, en los paraísos fiscales caribeños e incluso en los poderosos bancos de Singapur.


De devolverse el cincuenta por ciento de lo robado, Argentina encontraría su equilibrio económico. Sucede que ningún político argentino quiere cambiar el sistema, porque perjudicaría su futuro. Y lo importante de Argentina no es su política, bastante rastrera, sino su gente, su cultura, su paisaje, su diversidad, su folclore y su talento natural. Los argentinos nacen inteligentes y filósofos, y de ahí que no se entienda su ceguera cuando se trata de elegir a quienes optan por gobernarlos. Volvió Perón –el gran culpable–, del exilio dorado madrileño y empeoró la situación, como era de esperar. Muerto Perón, los argentinos, tan apasionados en su nacionalismo, elevaron a su viuda, María Stella Martínez, a la presidencia de la República. Esa señora estaba tan capacitada para gobernar en Argentina como el que escribe para proyectar un rascacielos. El resultado fue un aumento del terrorismo montonero y una durísima dictadura militar, que aún se lamenta. Y la señora Martínez de Perón no se apropió por capricho de la Casa Rosada. Los argentinos la pusieron ahí. Han convertido en héroe intocable a un tramposo profesional. Se trata de un futbolista. Han hecho de una nación potencialmente rica, un desbarajuste económico que ni ellos mismos entienden. Y han aceptado el establecimiento de una monarquía conyugal que resulta, a todas luces, ridícula. Al Presidente le sucede la mujer del Presidente. Desde el poder es más fácil ganar las elecciones, de tal modo que la Primera Dama ocupa el lugar de su marido y éste pasa de presidente de la República a Primer Pibe, compartiendo ambos los mismos guisos de antaño.

La señora Kirchner es peronista, y por ende, demagoga. Nada simpática. Más inclinada en las apariencias al indigenismo de Evo y la farsa bolivariana de Chávez, pero sólo para cubrir el expediente entre sus votantes maradonianos. Ahora está con las nacionalizaciones y pretende quedarse con lo que otros países, entre ellos España, ha invertido en Argentina. Dice que las empresas españolas han ganado demasiado dinero. Esa es la obligación de las empresas. Nadie invierte fuera ni dentro para perder. Su batalla fundamental es la de enajenar, más que nacionalizar, las Aerolíneas Argentinas, cuyo capital mayoritario es español. Lo puede conseguir mediante un decreto. Y Aerolíneas Argentinas volverá a ser una sociedad totalmente argentina, es decir, que caerá de nuevo en el desastre económico. Además, que a mí el botox me horroriza, y esta señora, con el permiso del Primer Pibe, tiene botox hasta en la demagogia.

La Razón - Opinión

Zapatero y sus huidas hacia adelante

«Esta permanente huida hacia adelante a través del gasto público no debería quedar oculta por ese "chocolate del loro" que es la nimia reducción de los gastos no financieros del Estado anunciada por Zapatero.»

Si tenemos en cuenta que desde la ultima comparecencia de Zapatero en el Congreso para analizar la situación económica, el pasado noviembre, España ha registrado un aumento de medio millón de nuevos desempleados, sería lógico esperar que las primeras palabras del presidente del Gobierno en su intervención de este martes ante la Cámara hubieran sido para anunciar la destitución, como mínimo, del ministro de Economía.

Zapatero, sin embargo, ha dejado pronto en evidencia que su comparecencia no tenía otro objetivo que confirmar su permanente huida hacia delante, en la que el único "anuncio estrella" ha sido una irresponsable, inconcreta y demagógica propuesta de "mantener e incrementar" la cobertura por desempleo, "sea cual sea el número de parados" que alcance el país en esta crisis. Eso, unido a una ridícula reducción de los gastos no financieros del Estado de 1.500 millones de euros.


Dada la absoluta inconcreción del anuncio de Zapatero y dada su probada afición al engaño, habría que empezar por señalar que las partidas que el Estado destina a la cobertura por desempleo ya se están incrementado preocupantemente desde hace mucho tiempo por la sencilla razón de que cada vez son mas los trabajadores que se quedan en paro y que, por tanto, pasan a ejercer su derecho al subsidio. Si Zapatero hace referencia, por el contrario, a un incremento individual, como correspondería a un anuncio novedoso, debería haber especificado si se refiere a un incremento en la cuantía del subsidio, o bien del tiempo en el que se tiene derecho a percibirlo. En ambos casos, se trataría, sin embargo, de una medida demagógica e irresponsable que, lejos de solucionar el problema, trata de huir de él a costa del contribuyente y del endeudamiento de generaciones venideras. El Estado no genera recursos propios y en un momento en que nos dirigimos a una quiebra de nuestra Seguridad Social, lo último que debía hacer un gobernante responsable es alimentar esa ficción que es el Estado, según la cual –como diría Bastiat– "todos creen poder vivir a costa de los demás". Eso es exactamente lo que hace Zapatero, "sea cual sea el número de parados que alcancemos".

Esta permanente huida hacia adelante a través del gasto, del déficit y del endeudamiento público, que va a hacer mucho más lenta y tardía nuestra recuperación económica, no debería quedar oculta por la nimia reducción de los gastos no financieros del Estado anunciada por Zapatero, autentico "chocolate del loro" si tenemos en cuenta la drástica reducción del gasto público que requeriría un autentico plan de austeridad.

Aunque al líder de la oposición no le haya faltado razón y contundencia a la hora de dirigir sus reproches al presidente del Gobierno, lo cierto es que la propuesta de reducción de gasto público del PP no ha sido hasta la fecha mucho más ambiciosa, por lo que no hay que sorprenderse de que el único reproche que Rajoy le ha dirigido a Zapatero en esta cuestión es que no la haya aplicado antes.

La realidad, sin embargo, es que España necesitaría de un adelgazamiento del Estado que incluyera no ya la reducción, sino la completa supresión de no pocos ministerios, sin olvidar la congelación salarial de los funcionarios y la necesidad de implicar a las comunidades autónomas y a los municipios en un autentico plan nacional de austeridad. Ello permitiría una radical y responsable rebaja de impuestos que reactivaría de manera saludable nuestra enferma economía.

Zapatero, sin embargo, ha dejado por enésima vez en evidencia que de la reducción de impuestos y del gasto público quiere saber tan poco como de las no menos olvidadas reformas estructurales que, especialmente en el campo laboral y energetico, requiere nuestra economía.

Según el líder socialista, esta crisis, a la que ya no pone fecha de caducidad, todavía "no ha tocado fondo", pero lo cierto es que lo que tampoco parece haber tocado fondo es la incapacidad del Gobierno para afrontar esta dramática realidad.

Libertad Digital - Editorial

¿Tienen los jueces derecho a la huelga?. Por Juan Bautista Vivero Serrano

Esta pregunta, hasta hace pocos días limitada al mundo académico, está de moda y no sólo en los medios de comunicación, también en los innumerables parlamentos de lo cotidiano. La perplejidad que provoca el repentino protagonismo de tan extravagante cuestión es todavía mayor por la naturaleza simple, apodíctica y contradictoria de las respuestas que a la misma se vienen dando. Tiene toda la razón Javier Marías cuando dice que no corren buenos tiempos para los matices y las precisiones. Para los jueces y magistrados, agrupados en las férreas asociaciones profesionales, no hay ninguna duda acerca de su derecho a la huelga. Para el Gobierno y los dos principales partidos políticos españoles, tampoco ofrece la menor incógnita justo lo contrario: la prohibición constitucional de la huelga para jueces y magistrados. Y en una decisión adoptada este lunes, el Consejo General del Poder Judicial ha optado por considerar que la huelga convocada para el próximo día 18 no tiene cobertura legal.

Este panorama que para la ciudadanía puede parecer, con toda razón, desconcertante no es, sin embargo, tan extraño para los profesionales del Derecho, tan habituados a defender una postura y, en su caso, la contraria, aunque no necesariamente con argumentos igual de solventes y rigurosos. Por fortuna, la pregunta que da título a este artículo no es especialmente compleja y los materiales jurídicos disponibles para su contestación no son del todo "huidizos". En resumen, puesto que las posiciones de unos y otros y las razones que las respaldan no tienen ni mucho menos el mismo valor, se puede y se debe acabar con esta situación kafkiana.

Conviene comenzar matizando la explicación que de manera mayoritaria vienen dando los estudiosos consultados por este periódico, constitucionalistas todos ellos, protagonistas junto a laboralistas y administrativistas del originario debate académico. Vienen a decir que siendo los jueces y magistrados titulares de uno de los tres poderes del Estado, el Judicial, no pueden a su vez ser "agraciados" con el derecho fundamental de huelga. La titularidad de cualquiera de los poderes del Estado y el derecho de huelga serían así intrínsecamente incompatibles. Esta manera de razonar pertenece más a la política del Derecho que a la interpretación del Derecho y, en consecuencia, más que para resolver la pregunta que nos ocupa sirve para explicar el porqué político o ideológico de la vigente regulación constitucional española en este punto. Al fin y al cabo, en países tan cercanos a España como Francia, Italia y Portugal los jueces tienen derecho a la huelga -con profundas limitaciones, claro está-, que además ejercen enocasiones, y no parece que por ello hayan dejado de ser Estados democráticos de Derecho, ni mucho menos que la sacrosanta división de poderes haya saltado por los aires, al menos no sólo ni principalmente por este motivo.

Además, los jueces y magistrados no pueden meterse en el mismo saco que los parlamentarios y gobernantes, pues, a diferencia de éstos, son funcionarios públicos y, en tanto que tales, sometidos a un empleador que organiza su trabajo y con el que por definición pueden tener discrepancias, salariales o de otra naturaleza. Algo impensable para parlamentarios y gobernantes. Añádase a lo anterior que al margen de la situación jurídica de los jueces y magistrados, el resto de empleados públicos de la Administración de Justicia tienen derecho a la huelga y no hace muchos meses demostraron hasta qué punto pueden paralizar la justicia como servicio público.

En realidad, y aunque pueda parecer sorprendente dado el actual clima de desconcierto, la interrogante de marras hace muchos años que está razonablemente bien resuelta en el ámbito académico y lo que conviene ahora es darle divulgación. Pues bien, la opinión mayoritaria entre los laboralistas es que los jueces y magistrados tienen constitucionalmente prohibido el recurso a la huelga.

La Constitución prohíbe a jueces, magistrados y fiscales en activo cualesquiera actividades políticas y sindicales, negociación colectiva y huelga incluidas. No otra cosa puede significar la prohibición de pertenencia a sindicatos del artículo 127.1 CE. Al fin y al cabo, toda huelga que merezca tal nombre, aunque formalmente no tenga a un sindicato detrás, es desde un punto de vista material una típica actividad sindical. Se trata de una lectura de la -en este punto como en otros muchos- oscura regulación constitucional a la luz de los criterios interpretativos del artículo 3.1 del Código Civil, concretamente del criterio sistemático -interpretación del conjunto de normas constitucionales involucradas (arts. 7, 28.1, 28.2 y 127.1 CE)- y del teleológico o finalista -interpretación atenta al espíritu o finalidad de las normas-.

¿Acaso los jueces de lo social, siempre tan proclives a la interpretación sistemática, finalista y material del Derecho, van a retroceder de repente y porque les interesa al siglo XIX y convertirse en intérpretes "formalistas"?

Mientras no se reforme la Constitución en este punto, hipótesis tan lejana como improbable, mientras incomprensiblemente el legislador permanezca inactivo -30 años después todavía no hay ley orgánica de huelga- y mientras el Tribunal Constitucional no tenga ocasión de pronunciarse, lo más razonable, solvente y riguroso en Derecho es negar a jueces y magistrados el recurso a la huelga. Eso no significa que no puedan tener disputas con el Gobierno y con el CGPJ, que sus reivindicaciones no puedan ser legítimas y que no se deba dialogar con ellos. De hecho, un mínimo diálogo parece que ya existe y a todos interesa que concluya con éxito.

Por desgracia, el diálogo lo es con "rehenes" detrás, con la amenaza de huelga siempre presente. Si fracasara el diálogo y alguna huelga llegara a tener lugar, sería una modalidad de lo más curiosa, una huelga a lo Juan Palomo podría llamarse, en la que los jueces huelguistas serían a su vez juez y parte, es decir, ellos mismos resolverían los numerosos pleitos que a buen seguro podrían surgir -convocatoria, objetivos perseguidos, servicios mínimos, sanciones, acuerdos de fin de huelga, etcétera-.

A propósito de posibles situaciones y pleitos disparatados, ¿los jueces y magistrados que organizaran la huelga ilegal, y en menor medida quienes la secundaran, incurrirían en responsabilidad disciplinaria? ¿Y en responsabilidad penal conforme al olvidado artículo 409 del Código Penal? ¿Acaso deberían los jueces y magistrados correr mejor suerte que los guardias civiles sistemáticamente sancionados por el ejercicio de actividad sindical?

Diálogo sin amenaza de lo que no se tiene, por tanto.

Juan Bautista Vivero Serrano es profesor titular de Derecho del Trabajo de la Universidad de La Laguna.


El País - Opinión

La mayor mentira del PSOE. Por José García Domínguez

Crisis
«Todos convictos, salvo la virginal política económica de Solbes y Zapatero, que, pobrecita ella, no tiene absolutamente nada que ver con ese sórdido asunto de la crisis. Vivir para ver.»

Tal vez se trate de la mayor mentira puesta en circulación por los socialistas desde que Alfonso Guerra pronunció con grave solemnidad su más célebre pirula, aquella que rezaba: "Quizá meteremos alguna vez la pata, pero nunca la mano". Me refiero a esa soberana trola zapateril que pretende atribuir la causa primera y última del súbito derrumbe económico de España a la "crisis financiera global". Nada más lejos de la muy doméstica verdad. Y sin embargo, la descomunal bola ha colado. Porque ha colado.


Resulta que llevamos lustros acarreando con el mayor déficit comercial del mundo. Es decir que somos metafísicamente incapaces de vender una escoba en Portugal, aunque no por ello nos privamos a la hora de mercar lo mejorcito por ahí fuera. A crédito, naturalmente. ¿Cómo si no? Y sin mayor prevención gubernamental o cautela institucional, por lo demás. Razón de que a estas horas andemos endeudados internacionalmente hasta las cejas. En concreto, tenemos que entregar a los acreedores extranjeros el valor de todo lo que vaya a producir el país durante 2009 y hasta un poquitín más (el 110 por ciento del PIB para ser precisos). Se dice rápido: el fruto del trabajo de toda España durante un año entero arreando en camiones hacia la frontera.

Únicamente los bancos están obligados a reembolsar, tan pronto como ya mismo, unos ochocientos mil millones de euros a los paganos guiris que financiaron la fiesta durante los tiempos de vino y rosas. Un Potosí, que se exclamaba cuando en los colegios aún se estudiaba Historia... Bueno, pues como quien oye llover. La suprema falacia de Zetapé ha colado en la opinión pública –y lo que es más grave, en la publicada– sin la menor dificultad. He ahí, entonces, a los culpables exclusivos de nuestros casi cuatro millones de parados: Reagan, Thatcher, Bush, la avara banca judía de Nueva York, los codiciosos especuladores de Wall Street, las hipotecas subprime que según reza la leyenda firmaron unos negros indigentes de Alabama antes de ser empaquetadas al modo de caramelitos financieros envenenados, los malditos neocon y el lucero del alba.

Todos convictos, salvo la virginal política económica de Solbes y Zapatero, que, pobrecita ella, no tiene absolutamente nada que ver con ese sórdido asunto de la crisis. Vivir para ver.

Libertad Digital - Opinión

La corrupción o el terror. Por Gabriel Albiac

DESARBOLADOS ya nación y Estado por la tempestad del año 1794, Maximilien Robespierre lanza, en una elipsis que hará fortuna, el envite político de la nueva era: o corrupción o terror. La disyuntiva se llevará por delante a lo mejor de una generación en la cual Chateaubriand veía la más alta concentración de inteligencia de la historia humana. Cuando Benjamin Constant hace balance de esos meses glaciales, la perennidad del tópico lo sobrecoge. Como si, al contraponer a la corrupción el terror, algo hubiera quebrado la integridad moral del hombre moderno. Apunta entonces Constant cómo esa disyuntiva miente: al cabo, la corrupción es la forma sosegada del terror, su curso normalizado e invisible, ese que apenas habla en un susurro. Corrupción y terror son, desde ese final del siglo XVIII, potencias constituyentes. Cada una de ellas se ofrece al ciudadano para salvarlo de la otra. Y cada una se asigna a sí misma la función de mal menor frente a su opuesta. Y las dos se apuntalan una en otra, y son, al fin, perspectivas de lo mismo.

Imágenes, ayer, en la primera de todos los periódicos. Una furgoneta que vuela en pedazos. Toneladas de muerte que, por eficacia y fortuna, no dieron esta vez con su objetivo: el óptimo que, para un terrorista, es esta nadería frágil, el cuerpo de un hombre, su vida, el irreversible desanudarse la maraña de deseos, sueños y temores a la cual llamamos un hombre. Asesinos. Otras imágenes de ayer: rostros de gentes complacidas tras la coraza de sus trajes caros; pléyade de los parásitos que tejen redes de protección externa a los partidos. Corruptos. Miran con la arrogancia de aquellos que se saben en el secreto. Que ni siquiera es un secreto, aunque tan pocas veces nos sintamos con ánimo para decirlo: ingresos y gastos no casan jamás en las cuentas de los partidos. No sólo en España. Recuerdo las palabras del antaño omnipotente director general de la petrolera francesa Elf, ante los jueces: empezamos teniendo a sueldo al ala derecha del Parlamento. Luego el presidente Mitterrand me llamó: ¿por qué sólo a ellos? Yo entendí; hice cuentas; no era tan caro. Adquirimos todo el Parlamento. Y las cosas rodaron por sí solas.

Pasados entusiasmos e ingenuidades primerizas, la transición española supo eso. Lo puso en práctica. Nada volvería a ser igual en este país después del GAL y de Filesa. Porque GAL y Filesa no eran cosas distintas. Sólo pasajes de una misma partitura, que a los jóvenes gobernantes españoles les venía de dos altos magisterios: el de aquel gran patrón de la corrupción en Italia que fuera Bettino Craxi y el del venezolano CAP del «plata o bala». La lógica era difícil de desarmar: mejor pagar en metálico que en cuerpo presente; la corrupción sería la opción menos horrible en un mundo tan sin cura horrible como el nuestro. Pero los corruptos mataban. Pero los matarifes ingresaban en recónditas cuentas su dinero negro. Y era dulce decir que nada sucedía. Y hacer caer sobre los aguafiestas el difuso terror -que es monopolio de todo Estado- a ser cívicamente aniquilados.

Todo en España está codificado para que la corrupción funcione con el automatismo de un bello reloj suizo. ¿Qué fracción del dinero que los Bancos prestan a los partidos es devuelta y bajo qué condiciones? ¿Qué porcentaje de los beneficios derivados para las constructoras de esas recalificaciones de suelo que la Constitución pone en manos municipales acaba en las cuentas de quienes las deciden? ¿Cuál garantía de transparencia permite al ciudadano saber dónde y cómo gastan quienes se dicen representantes suyos su dinero? Todos sabemos bien que no hay respuesta.

ABC - Opinión

La caza. Por Hermann Tertsch

MONTECASSINO

Hace unos días, un antiguo diplomático y ministro, gran persona y buen coleccionista de pintura, me ofreció ir a un puesto de caza en una de sus fincas. Vio mi cara y la de mis amigos, escuchó mis excusas de poco diestro, supo que sólo había disparado Kalashnikovs en alguna boda en los Balcanes y modificó su invitación. Creo seguir invitado, pero sólo al aperitivo. No tengo nada contra los cazadores. Los tengo en la familia. Entre ellos estaba mi prima Loyola, que dejó de cazar cuando fue nombrada ministra de Agricultura. Por respeto a esa parte de los españoles a los que la caza irrita. Pensó que representar a todos los españoles en un Gobierno exigía el sacrificio de no herir a nadie innecesariamente con sus aficiones. Es esa sensibilidad hacia el prójimo que ya nadie se permite. Tan diferente a la miseria que desplegaron aquellos que urdieron unas acusaciones contra ella que se revelaron totalmente falsas después de minarle la salud.


Ahora veo escenas de caza de gentes del poder que, por supuesto, nada tienen que ver con aquella inmensa persona. Veo fotografías del ministro Bermejo y el juez Garzón cazando juntos, disfrutones ellos con las cabezas de las piezas abatidas. También estaba alguna fiscal útil en esta caza. Sigamos con la literatura. Pensemos que el reparto de puestos se hizo en el Ministerio del Interior. Con la asistencia del consejero de un grupo editorial al que los bancos acreedores consideraban en quiebra antes de la caza. Durante la montería y después de ella se solucionó todo. Los bancos, obligados por las sinergias cinegéticas, decidieron tratar bien a quien iba a la caza sin mancharse de sangre de ciervo. Si Franco acudiera a algún puesto con quienes cazan con ministros, jueces y fiscales dentro y fuera de Madrid vería que siguen con los correajes en el cerebro.

ABC - Opinión

Daniela en Picassent. Por Arturo Pérez-Reverte

Hay un asunto reciente por el que casi todo cristo ha pasado de puntillas: el estriptís, o como se escriba, de Picassent. Me refiero a la pava –Daniela, se llama– que hace unas semanas se marcó un baile porno ante los presos de los módulos 8 y 10 del talego valenciano, animándoles las fiestas. El sindicato de funcionarios de prisiones protestó en un comunicado, el director se disculpó, y las autoridades diversas mostraron su desagrado. Imagino que los boquis de turno, sobre todo, debieron de pasar un mal rato entre doscientos jambos –lo mejor de cada casa– aullando sentimientos e intenciones mientras Daniela, que dicho sea de paso es un poco ordinaria pero goza de anatomía poderosa, se untaba con leche condensada y al final se quitaba el tanga.

Hasta ahí todo normal, a mi juicio. Un error de cálculo. Una metida de pata, acabar el espectáculo de variedades con el número de la cabra. El maco es lo que es. Por eso, precisamente, pidió luego disculpas el director. Lo que pasa es que, como suele ocurrir, al hilo de la marejadilla no han tardado en surgir las voces habituales llevando el asunto algo más lejos. Entre el público había violadores y maltratadores, dicen unos. Violencia ética y moral, afirman otros. Pudo acabar en motín, aventuran los imaginativos. Y no falta quien lleva la cosa al terreno de la dignidad pisoteada de la mujer, mero objeto de deseo y demás parafernalia. Como Izquierda Unida, por ejemplo, uno de cuyos portavoces, original que te rilas, calificó el asunto de «machista y denigrante». Todo eso está bien, supongo. Cada cual tiene sus ideas sobre tetas exhibidas en público: desde la moza que decide ganarse así la vida –a veces es lo único que tiene para ganársela– hasta quien, desde el otro lado de la barrera y el status, cree que esas cosas rebajan a las señoras, y también a las que no lo son. Eso, sin contar las ideas particulares de los presos de Picassent, a quienes sin duda, enchiquerados entre añoranzas y acercanzas, el recuerdo del espectáculo danielesco puede llegar a serles eficazmente útil, supongo, en sus largas veladas invernales.

Es una pena, sin embargo, que el habitual coro de valores éticos y morales pisoteados no las piase con la misma justa e insobornable cólera cuando unos días antes, en atención al público femenino del mismo talego, un fulano llamado Rafa –gemelo de un tal Dinio, famoso por haberle currado la bisectriz a Marujita Díaz, Sara Montiel o alguna de esas damas–, hizo exactamente lo mismo, o casi: despelotarse con música. Lo que pasa es que ese Rafa es pavo, y no pava. Y cuando, al final de un espectáculo similar, se quitó la camiseta y las presas se pusieron calientes –porque también las señoras se calientan, como todo el mundo– y lo manosearon un buen rato, ni al sindicato de boquis talegueros, ni a la Federación de Mujeres Progresistas, ni a la Federación de Hombres Progresistos, se les ocurrió decir que el espectáculo, feminista y denigrante, maculaba la dignidad del varón Dandy convirtiéndolo en torpe objeto de deseo. Con lo cual, doscientas presas aullando calientes como perras –valga el tropo– componen un paisaje digno, tolerable, comprensible y divertido, mientras que doscientos presos aullando calientes como perros –aquí nadie me discutirá el tropo– es sucio, envilecedor, machista y, como casi todo, fascista. No te fastidia.

En fin. Hay quien piensa que una cárcel debe ser siempre una cárcel, que los presos están allí para cumplir lo que les toque, que la sociedad que los encerró para resguardarse de ellos no tiene por qué animarles las fiestas con espectáculos, y que si los reclusos quieren jarana, que la organicen ellos. Ése me parece un punto de vista igual de respetable que cualquier otro, porque la vieja idea del talego como lugar de injusticia e inocencia avasallada, a lo Dickens, hace tiempo que no funciona más que para los demagogos y los tontos. En los tiempos que corren –y en los que van a correr, ni les cuento–, las cárceles, con excepciones razonables, están pobladas por una importante cantidad de hijos de puta. Ahora bien: puestos a que sí o a que no, a dar cariñito a los presos solazándolos con algo que de verdad los motive, el espectáculo de una torda o un tordo arrimándoles la candela de la que carecen no es, para los que están dentro, ninguna tontería. Lo agradecen mucho, y cuanto más bajuno, mejor. Aquello no es el Palace. Si yo mismo tuviera que comerme diez años en Picassent, o en donde fuera, y por Navidad y Año Nuevo me dieran a elegir, agradecería mucho más una Daniela con o sin tanga –a ser posible, sin– que la filarmónica de Viena tocando en el patio o un portal de Belén animado con pastorcillas, pastorcillos y el niño Jesús, fun, fun, fun, metidito entre pajas. Como dice un viejo y querido amigo con el que ayer comentaba esto: «Ojalá en los siete años que me zampé a pulso hubiera tenido algo así para tocar la zambomba».

XL Semanal

martes, 10 de febrero de 2009

Boadella dice que desde que trabaja para la Comunidad en Cataluña le llaman fascista

Aceptar la oferta de la presidenta de la Comunidad de Madrid para dirigir los Teatros del Canal, que se inauguran la semana próxima, "ha dado alas" a quienes tildan de fascista a Albert Boadella en Cataluña, porque Esperanza Aguirre allí es "la bicha", afirma el dramaturgo en una entrevista.

"Haberme venido con Aguirre era lo que faltaba, y claro que eso ha sumado puntos entre quienes me llaman fascista en Cataluña porque ella es allí 'la bicha'. Para los catalanes, después de Felipe V, y casi a la par con el conde-duque de Olivares, viene Esperanza Aguirre, pero a mi me importa un rábano lo que piensen", asegura Boadella (1943, Barcelona), que se arrepiente de no haberse marchado antes de su tierra natal.


Se habría ahorrado así "tanto provincianismo" y habría escrito "cosas más importantes", especula Boadella, que se siente víctima de los medios de comunicación catalanes, que le han tachado de "traidor y fascista" y han conseguido que su mensaje "cale en la ciudadanía", porque en el "tema étnico, en los principios fundamentales de la tribu", sostiene, actúan homogéneamente.

Por eso, declara, le gustaría escribir para el teatro una diatriba sobre "el poder mediático", que crea "una nueva realidad y el ciudadano se la cree como antes se creía a un obispo o al rey", pero ya no le "estimula nada" hacer sátira política y le parece "secundario" lo que lee sobre corrupción, crisis o espías.

"El espionaje -en la Comunidad de Madrid- me parece una anécdota, sobre todo porque a mi me entusiasmaría que me espiaran, se lo iban a pasar en grande: llevo una vida divertida, e incluso si meespiaran en la cama, aunque preferiría que lo hubieran hecho cuando tenía 18 años, podría dar alguna lección", alardea.

También le "exaspera" la "nueva religión" del "buenismo", "un credo legislado por los gobiernos que penetra en todos los pliegues de la vida, desde dar un cachete a un hijo, a fumar, o conducir sin el cinturón de seguridad. Es un intervencionismo asfixiante con la excusa del bien común. Yo prefiero las religiones oficiales, éstasme dan pánico", confiesa.

En esa denuncia se inserta "La cena", una obra sobre "la nueva religión del ecologismo" que se representará a partir del día 26 en el nuevo espacio escénico. "Es un retrato del fundamentalismo que ha sustituido a lo laico, porque la gente no ha perdido su apego a creer sino a pensar", lamenta.

La obra, que ya ha estado de gira el año pasado en buena parte de España, excepto, "naturalmente", en Cataluña, cuenta la historia de un cocinero que debe preparar una cena para las personalidades que asisten a una convención medioambiental en España.

Para el estreno de los nuevos teatros, el próximo día 20, ha elegido una suerte de mezcla de performance y visita guiada -que se ha programado también el 21 y el 22- para permitir a los espectadores conocer el complejo, y hacer una "terapia de humor" que les acerque "al oficio de titiritero y comediante".

Sabe cuánto tiempo se quedará al frente del Canal pero no quiere decirlo porque, argumenta, "hay mucha gente que puede considerar que es muy poco. Quiero estar en lo que es el arranque, en el sentido de darle contenidos teatrales, musicales y coreográficos, pero a partir de un momento esto tiene que estar en manos de un gran gestor, más que de un artista".

Le gustaría que cuando abandone el cargo se dijera que ha conseguido que haya "mucha pluralidad en la programación y un amplio abanico de público. No me gustaría hacer un gueto elitista ni sectario, sino que esto fuera de quienes lo pagan, que son los contribuyentes".

Aunque ha roto "relaciones diplomáticas" con Catalunya, Boadella compagina su trabajo en Madrid con su taller de teatro con Els Joglars a cien kilómetros de Barcelona, en el Pirineo, y además vive "en cuanto puede" en un pequeño pueblo de L'Ampurdá gerundense.

"Es un exilio fantástico pero estoy como gallo en corral ajeno, prácticamente sin contacto con nadie, pero ya me va bien así", aunque le llamen, como hace muy poco, fascista en el tren.


ABC - Madrid