sábado, 25 de noviembre de 2006

Ciutadans, ¿el proyecto “castellano” que soñó Losantos?

Una campaña de casi "dos millones de euros"
El Plural.Com: En el origen de Ciutadans-Partido por la Ciudadanía (C-PC) se encuentra el “rastro profundo” del ideario de Jiménez Losantos, que ya en 1980 promovió un proyecto político “inmigrante y castellano” en Cataluña. Así lo expone el historiador Culla i Clarà.
Joan B. Culla da un toque de atención a los miembros del partido que se estrena en el Parlamento catalán. Les pide a los intelectuales de C-PC que acepten las críticas y el examen público como el resto de los partidos políticos, ya que “no es lo mismo ejercer de intelectual divino que de político de faena”.
Ciudadanos de Losantos
Jiménez Losantos reconocía en 1981 haber impulsado un proyecto de carácter “genéricamente inmigrante y castellano” en Cataluña que no cuajó, 25 años antes de que apostara por la candidatura de Ciutadans en las recientes elecciones autonómicas en las que la nueva formación consiguió tres escaños.
El proyecto de Losantos
El historiador Culla i Clarà expone en el artículo “Caperucitas y lobos”, publicado ayer por El País, que existe un “rastro profundo” que enlaza las ideas y objetivos políticos de aquel proyecto y el actual de Ciutadans. Así, Clarà recurre a extractos literales de una carta de 1981 en la que Losantos confesaba al ex presidente de la Generalitat Tarradellas que él había intentado impulsar en Cataluña un proyecto “genéricamente inmigrante y castellano” que pudiese atraer a “toda la masa inmigrante y españolista demócrata”.
Contra el PSC y Pujol
El proyecto de Losantos consistía en presentar un programa que tenía que “cubrir lo que el PSC descubre y lo que la UCD tapa, es decir, la cuestión lingüística”, así como combatir un “PSOE catalanista-marxista” y el “nacionalismo tronado de Pujol”. Este partido sería “una candidatura inmigrante, castellana, española y de centro-izquierda” y le concedía un potencial de seis a ocho escaños. “
No se consiguió”
La plataforma de este intento sería el Partido Socialista Andalucista (PSA) de Rojas Marcos, al que había que otorgar componentes de otra inmigración, como la aragonesa y la castellana en general. Losantos explicaba que el proyecto contó con el apoyo de “un núcleo de la UCD en Cataluña” pero que finalmente “no se consiguió”, si bien le cabía “la tranquilidad de haber hecho lo que pude, y algo más, por intentarlo”.
Aceptar las críticas
Después de establecer estos vínculos, Joan B. Culla da un toque de atención a los miembros del partido que se estrena en el Parlamento catalán. Les pide a los intelectuales de C-PC que acepten las críticas y el examen público como el resto de los partidos políticos, ya que “no es lo mismo ejercer de intelectual divino que de político de faena”, para que acepten los mismos escrutinios “que sufren diariamente las restantes fuerzas políticas en nuestro sistema democrático”.
Respuesta al “victimismo”
El historiador, cercano al mundo nacionalista de CiU, alude directamente a Félix de Azúa por un reciente artículo de éste en las mismas páginas de El País. Clará expone que “un folletinesco” y “truculentro” De Azúa ha vendido una imagen de “desvalimiento, victimismo e indefensión” de Ciutadans, que sin apenas campaña, dinero ni apoyos habría conseguido tres escaños.
Atención “constante y desmesurada”
Clará replica a estos argumentos señalando que la campaña “sin dinero” del C-PC podría haber costado “casi dos millones de euros” y también niega que se pueda hablar de boicot informativo cuando tres periódicos generalistas les han dedicado “una atención constante y desmesurada” antes incluso de su alumbramiento y “un trato sin parangón con el que haya tenido cualquier otra fuerza extraparlamentaria pasado o presente”. También recuerda que C-PC ha contado con el respaldo de la COPE, de Libertad Digital y de Grupo Intereconomía. El historiador concluye irónicamente su respuesta a De Azúa diciéndole que una cosa “es que comparados con usted seamos unos plebeyos sin cuna y otra bien distinta es que nos chupemos el dedo”.
Mensaje a Boadella
El artículo lanza otro mensaje para la intelectualidad de Ciutadans y recuerda a Boadella que él ha utilizado “burlas, parodias e insultos contra sus adversarios ideológicos o políticos” por lo que ahora le sorprende que reaccionen “como novicias sonrojadas” anta los sarcasmos o las ironías ajenas. Por último, Clarà anima a Ciutadans a que se implanten a nivel nacional y que acepten que las críticas no tienen que ser “necesariamente" benévolas, ya que “no es lo mismo ejercer de intelectual divino que de político de faena”.

"El Plural" (16/XI/06)

Caperucitas y Lobos

Algún tiempo antes de los primeros comicios al Parlamento de Cataluña de la actual etapa, los de marzo de 1980, un entonces joven profesor de instituto con ínfulas intelectuales, aragonés de Teruel destinado en Santa Coloma de Gramenet, concibió el designio de una ambiciosa operación político-electoral. Según sus propias palabras -escritas un año y medio después en género epistolar- se trataba de introducir en la candidatura anunciada por el Partido Socialista de Andalucía (PSA) de Rojas Marcos a algunos elementos del Partido Socialista de Aragón u otros "que le dieran un carácter genéricamente inmigrante y castellano" y pudiesen así atraer "a toda la masa inmigrante y españolista, demócrata". Los enemigos a combatir eran "la suplantación o estafa que supone un PSOE catalanista-marxista", así como el "nacionalismo tronado de Pujol y, sobre todo, de Barrera".
El proyecto no nacía tan desnudo de apoyos como pudiese parecer, puesto que "un núcleo de la UCD de Cataluña, al que luego liquidó la estupidez central en beneficio del incoloro, inodoro e insípido Cañellas, estaba íntimamente y políticamente de acuerdo con mi idea. (...) Y efectivamente hubo setenta millones, más o menos, para despilfarrar, porque no se usaron, en la campaña del PSA". De haber sabido explotar tales complicidades y recursos, y "teniendo en cuenta que nuestro programa solamente había de cubrir lo que el PSC descubre y la UCD tapa, es decir, la cuestión lingüística en lo que respecta a la educación y a lo laboral, era más que probable que una candidatura inmigrante, castellana, española y de centro-izquierda sacase seis u ocho diputados, que serían el fiel de la balanza del Parlamento catalán y que venderían muy caro su papel arbitral a cambio de una legislación verdaderamente igualitaria en la cuestión lingüística. Ésta era mi idea". "No se consiguió, pero me cabe la tranquilidad de conciencia de haber hecho lo que pude, y algo más, por intentarlo" (todas las frases entrecomilladas, incluyendo las cursivas, proceden de la carta que Federico Jiménez Losantos le escribió al ex presidente Tarradellas el 20 de agosto de 1981, reproducida en Josep Sánchez Cervelló, Los papeles de Tarradellas, Barcelona, Flor del Viento, 2005, páginas 189 a 194).
Aunque la Cataluña de 2006 es distinta a la de 1980, no resulta nada difícil hallar en la música y la letra de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C-PC) el rastro profundo de las ideas y los objetivos políticos que Jiménez Losantos propugnaba un cuarto de siglo atrás. Tampoco es complicado seguir, a lo largo de esos 25 años, el hilo rojo de profesores o padres hostiles a la inmersión escolar en catalán, de funcionarios e intelectuales a los que la lengua propia de Cataluña produce repelús, de plataformas y manifiestos sedicentemente bilingüistas, que conectan aquellas inquietudes de principios de los ochenta con el reciente nacimiento de Ciutadans. Explicar de forma documentada todo esto, recoger las expresiones de simpatía que la ultraderecha más genuina ha dedicado al partido del señor Rivera, ¿es desinformar, intoxicar o insultar a la nueva formación? ¿Deberíamos periodistas y articulistas limitarnos a copiar como alumnos aplicados las notas de prensa de Ciutadans, sin análisis crítico alguno? ¿Pretende acaso el Partido de la Ciudadanía gozar de inmunidad frente a los escrutinios, controversias y juicios de intenciones que sufren diariamente las restantes fuerzas políticas en nuestro sistema democrático?
Durante los últimos meses, C-PC ha sabido proyectar hacia sus simpatizantes potenciales una imagen de desvalimiento, victimismo e indefensión que, como red para pescar votos, funcionó de maravilla. Es la imagen que dibujaba aún el otro día desde estas mismas páginas Félix de Azúa, transmutado en folletinesco Pérez y Pérez: "un pequeño partido", "minúsculo" frente a sus adversarios, que "ha conseguido tres escaños sin apenas campaña, sin dinero, sin apoyos, sin aparecer en los medios, contando tan solo con el entusiasmo de la gente". Lástima que tan enternecedor y truculento relato guarde poca relación con la realidad: ¿tiene idea el señor de Azúa de cuánto cuesta el mailing que hizo llegar a todos los hogares catalanes el tríptico y las papeletas de Ciutadans? ¿Conoce el importe aproximado de la cartelería, las pancartas, las cuñas radiofónicas de pago, los locales alquilados...? Hay quien evalúa el monto total de esa "campaña sin dinero" en casi dos millones de euros.
Por lo que toca al presunto boicot informativo, su mera insinuación carece de sentido en la era de Internet, pero tampoco se sostiene con respecto a la prensa de papel. De los ocho periódicos generalistas con edición catalana que se venden cada día en Barcelona, tres dedicaron a Ciutadans una atención constante y desmesurada desde mucho antes de su alumbramiento -El Mundo, verbigracia, les consagró portada y dos páginas enteras el último día de la campaña electoral-, y los otros cinco, incluido EL PAÍS, concedieron a C-PC un trato sin parangón con el que haya tenido cualquier otra fuerza extraparlamentaria pasada o presente. ¿Silenciado, un grupo cuyo principal ideólogo ha llegado a publicar hasta dos artículos diarios en La Vanguardia? ¿Inerme, una sigla que tiene tras ella a la Cope, a Libertad Digital, al Grupo Intereconomía..., a un Jiménez Losantos resuelto a triunfar en 2006 donde fracasó en 1980? Una cosa, señor De Azúa, es que comparados con usted seamos unos plebeyos sin cuna; y otra bien distinta es que nos chupemos el dedo.
Los impulsores y dirigentes de Ciutadans, grupo que bajo la batuta de Boadella ha jalonado su trayectoria de burlas, parodias e insultos contra sus adversarios ideológicos o políticos ("cursis", "capullos", "mangantes"...), hacen el mayor de los ridículos cuando reaccionan como novicias sonrojadas ante los sarcasmos o las ironías ajenas.
Querían un partido, y ya lo tienen; querían voz en el Parlamento catalán, y han ganado tres meritorios escaños. Utilícenlos, pues, para hacer política, para acreditar su presunta etiqueta socialdemócrata, para desmentir o confirmar las acusaciones de españolismo. Concurran a las municipales, implántense en Madrid y en Salamanca, hagan allí campaña antinacionalista o posnacionalista (¡ardo en deseos de seguirla!)... Pero sepan que, en cualquiera de los casos, estarán sujetos al examen y a la crítica no necesariamente benévola de la opinión publicada. No es lo mismo ejercer de intelectual divino que de político de faena.

Joan B. Culla i Clarà (El País) 15/XI/2006

¿Quién teme al ciudadano feroz?


Como es bien sabido, con ocasión del Salon de 1864 el pintor Édouard Manet expuso su célebre Olympia, un desnudo femenino que irritó profundamente a la buena sociedad parisina y cambió las reglas de la representación clásica. La gigantesca cólera desatada por el cuadro de Manet era debida a que el nuevo modo de presentar un tema clásico dejaba sin argumentos a los tradicionalistas. La estrategia artística de Manet negaba todos los valores defendidos por la vieja escuela. Los entendidos, los expertos, los coleccionistas y aquellos aficionados que se consideraban enterados, reaccionaron con violencia porque, de ser cierto lo que Manet expresaba en su pintura, entonces ellos eran una colosal mentira. También es conocido el final de la historia: eran una colosal mentira.

Algo similar está sucediendo con la irrupción de un pequeño partido posnacionalista en Cataluña, a partir de las últimas elecciones. El Partido de los Ciudadanos (PC) es minúsculo en comparación con las fuerzas que representan al nacionalismo catalán, pero la reacción que ha desatado es sorprendente y pone de manifiesto, no la amenaza de los débiles, sino el miedo de los poderosos. La astuta conducta de los medios de comunicación catalanes, que no informaron en ningún momento sobre la campaña del PC mientras duró la subasta de votos, no ha podido resistir el resultado y ahora se desborda en ataques furibundos. Un síntoma inequívoco de que el poder se siente débil.

Por si alguien supone que escribo desde una posición militante, debo aclarar que si bien formé parte del grupo que incitó a la creación en Cataluña de un nuevo partido que pudiera hablar con naturalidad sobre todo lo prohibido por el poder, en cuanto ese partido se constituyó legalmente me retiré con ánimo de no regresar nunca más a la política empírica. Si ahora escribo sobre ellos es porque nos están sirviendo una valiosa información sobre la falta de información que sufre la sociedad catalana. De modo que habría escrito exactamente lo mismo si hubiera votado a Convergencia o a Iniciativa.

La falta de información a la que aludo es una de las causas de la inseguridad del poder catalán. Cuando escribo esta crónica hay ya un acuerdo para repetir el tripartito. Es decir, que han ganado los que han perdido, pero quizás no cabía otra posibilidad. Los partidos nacionalistas catalanes son máquinas de distribución. Cualquiera de las posibles combinaciones ganadoras no se forma para cumplir el deseo de los votantes sino para satisfacer a los partidos y a sus clientelas. Contra este estado de cosas había que fundar un nuevo partido y ese partido ha conseguido tres escaños sin apenas campaña, sin dinero, sin apoyos, sin aparecer en los medios, contando tan sólo con el entusiasmo de la gente.

La victoria ha sorprendido porque la sociedad catalana carece de información responsable. Muy pocos periodistas sabían algo sobre el nuevo partido y lo que sabían era mentira. Ningún profesional de la prensa catalana intentó averiguar algo por su cuenta. Cada uno de los mediáticos de prestigio pertenece a un grupo dentro del sistema y nada que caiga fuera de tan estrecho horizonte tiene la menor importancia. La endogamia informativa ha llegado a extremos grotescos, como la creación de un comité de comisarios que vigila a los periodistas catalanes. Sin embargo, no es el momento de examinar el grado de dependencia y la falta de autonomía de los medios catalanes, sino de sacar algunas conclusiones. Y para ello nadamejor que poner algunos ejemplos de lo que está sucediendo después de las elecciones, cuando el resultado es irreparable. Quizás alguien se percate de que el estado de cosas es insostenible, que está hundiendo a la sociedad catalana en el escepticismo democrático, y trate de ponerle remedio.

Hablemos de las firmas y vayamos de menor a mayor. Como es lógico, todo el periodismo de batalla ha coincidido en calificar al PC de facha, ultraderechista y cosas semejantes. De nada ha servido que el jefe del partido se definiera como socialdemócrata, o que no haya ni un solo dato que fundamente semejante barbaridad, es decir, que este es un partido de delincuentes. Ningún responsable del PC ha hablado de inmigración y si lo ha hecho ha sido con bastante mayor liberalidad que la señora Ferrusola de Convergencia o el señor Barrera de Esquerra; ni de religión y si lo ha hecho es para declararse laico y contrario a la asignatura de religión, a diferencia de los nacionalistas; ni del aborto, las bodas gays, el feminismo y la parafernalia que trabaja ese partido estetizante, Iniciativa, como no sea para coincidir con ellos porque, la verdad, esas cosas son simplemente obvias. No importa: los Sopena, los Culla, los Cardús, los Sánchez, la infantería del sistema, han afirmado que el PC es de extrema derecha.

Era de esperar, por así decirlo, entre la gente de faena, pero subamos un peldaño. Toni Soler es una figura de la radiotelevisión catalana y escribe en La Vanguardia. Es una de esas estrellas locales que viven de luchar heroicamente contra la microscópica presencia del PP y que jamás han tocado un pelo al poder. Sin embargo, la aparición del PC le ha puesto nervioso. He aquí lo que escribía Soler el domingo 5 de noviembre: "(Para el PC) el nacionalismo catalán va de Carod a Piqué, inclusive, y dicen una frase en cada idioma, para demostrar que el idioma no les importa, es decir, que si el catalán desaparece no soltarán ni una lágrima". Esto lo escribe Soler en castellano. Es otro de los innumerables nacionalistas que considera justo multar a un tabernero por no rotular en catalán, pero que desea seguir cobrando sus artículos en castellano, por favor. Con esta moral es difícil informar objetivamente.

Subamos otro peldaño, lleguemos a periodistas prestigiosos y a los que respeto. Ese mismo día y en el mismo órgano de los conservadores catalanes, Enric Juliana escribía: "El despliegue del Partido de la Ciudadanía en España sólo es posible con el apoyo estratégico de un poder fuerte. La FAES es uno de ellos y ha amenazado con querellarse contra quien diga que suya es la mano que mece la cuna". Debo confesar que el párrafo me ha desconcertado porque soy lector habitual de Juliana, uno de los escasos periodistas catalanes que utiliza el castellano con elegancia. Su posición siempre ha sido clara, es simpatizante de Convergencia, pero no es un palanganero. Suelo oírle en la tertulia de Carlos Herrera y me parece un hombre equilibrado. Que utilice una falacia tan absurda es significativo sobre el grado de intoxicación de los periodistas catalanes. La gente que ha conseguido tres escaños se los ha trabajado como antaño los clandestinos que luchaban contra Franco: aguantando los ataques del régimen en pleno y sin el menor apoyo de nadie como no sea el desinteresado y generoso de mucha gente que está harta de tanta falacia. Que sólo les hiciera caso la prensa de Madrid no es culpa suya, sino de la prensa de Barcelona.

Y acabemos de subir la escalera hasta un nivel que puede costarme una amistad. El viernes 3 de noviembre, Xavier Vidal-Folch, el director de la edición catalana de este periódico y amigo personal, hacía un balance de los resultados. Escribía lo siguiente: "La gran novedad, Ciutadans, ese nacionalismo neoespañolista". Pasaba luego a anunciar que el partido practicará el lerrouxismo, que acabará en manos de la extrema derecha, y terminaba diciendo: "¿Nuevo el nacionalismo español? ¿O el más rancio y cutre de los nacionalismos hispánicos?". Esta es la opinión de un gran profesional catalán que ha vivido en Bruselas durante años y conoce la prensa europea. Si estuviéramos en Europa habría que hacerle algunas preguntas: ¿Qué es, en su opinión, el "españolismo"? ¿Algo así como el catalanismo, un apego cultural? ¿Que te guste la música de Albéniz, el Museo del Prado y las novelas de Mendoza? ¿Hay que añadir, para radicalizar, la jota en plan sardana, los toros en plan castellers, el Valle de los Caídos en plan Montserrat? ¿O más bien será españolista alguien que se oponga al populismo del odio contra los españoles tipo Rubianes? ¿Y que sería un "neoespañolismo"? ¿O es sólo un modo de clasificar para evitarse el análisis? ¿Pereza o desinformación?

El lerrouxismo y la extrema derecha son fantasmas constantes en Cataluña, quizás por ser dos de las más frecuentes tentaciones catalanas, desde el carlismo del XIX hasta los Requetés franquistas. Son espantajos que carecen de contenido ya que toda situación histórica es irrepetible y para acabarlo de arreglar nadie sabe muy bien en qué consisten. ¿Es un lerrouxista a la inversa Artur Mas cuando se inventa un carnet de puntos para inmigrantes? ¿O Maragall cuando le concede la nacionalidad catalana a Montilla por lo bien que se ha portado? Cuando un término más o menos técnico se usa como insulto hay que suponer que de lo que abunda en el corazón habla la boca.

Lo mejor sin embargo es el final. "Rancio" y "cutre" son de nuevo adjetivos muy frecuentes entre los defensores de la buena sociedad catalana, aunque deben aplicarse exclusivamente al llamado "nacionalismo español". Que Artur Mas se arrodille ante la tumba de Wifredo el Velloso, que todos los partidos canten Els segadors con la mano en el pecho y lo hagan obligatorio en las escuelas, que peregrinen a los lugares sagrados, que prohíban a los escolares hablar en castellano en el patio, o que sólo hayan leído a Prat de la Riba y otros genios de la filosofía política, no es, para ellos, ni "cutre" ni "rancio". Debe de ser lo más progresista, aunque sólo en Cataluña. ¡Qué pésima información, Dios mío!

En efecto, un partido sin dinero, sin campaña, sin apoyo mediático, en cuatro meses ha conseguido tres diputados. Ahora el poder catalán puede reaccionar de dos modos distintos: temblando de miedo e insultando como hasta ahora viene haciendo, o poniendo remedio a lo que ha provocado 90.000 votos para el nuevo partido, 60.000 votos en blanco, la más alta abstención de la historia de Cataluña, y un panorama para el futuro Gobierno que cada vez nos acerca más a la Italia de los años de plomo. O a cosas peores. Quizás ellos se sientan a gusto en este ambiente de sauna para padrinos. Los demás, no.

Félix de Azúa (El País) (09/XI/06)

Albert Rivera, Ciutadans y su programa económico izquierdista

Hoy EXPANSIÓN publica una muy interesante entrevista con uno de los ganadores de las elecciones catalanas. Albert Rivera, número uno de la lista de Ciutadans, desvela sus posiciones en política económica y otros ámbitos. Finalmente, se ha desnudado. Y se lo quiero agradecer. A partir de hoy todos sabemos que Ciutadans es un partido que en economía forma parte de la izquierda clásica: nada de bajar impuestos, más gastos y más subvenciones, incluyendo la de pañales.

Estuvimos dos horas charlando con Rivera. Si el experimento de Ciutadans sigue -a fecha de hoy tengo dudas de que tengan recorrido más allá de una legislatura- puede tener un buen futuro. Como decimos en el periodismo, es un buen toreador. No se escapa. Se enfrenta al interrogatorio y tiene capacidad dialéctica. Se nota que su paso por Finlandia (estuvo seis meses) le influyó en su manera de pensar. Finlandia, por ejemplo, es un país absolutamente trilingüe, además de ser uno de las naciones donde se pagan más impuestos del mundo. Rivera también considera a Olof Palme como el gran estadista de la historia.

En eso, igualito que Joan Saura y la izquierda postcomunista española, que han pasado de alabar a Cuba y las ex repúblicas soviéticas a mirarse en el espejo escandinavo. Es un paso. Pero Rivera no es marxista, lo que le ocurre es que se nota que muchos de los pseudointelectuales (los de ¡Libertad, libertad, libertad!) proceden de la extrema izquierda reciclada y algo de influencia habrán tenido.

Rivera comenta que está en contra de la última reducción de impuestos propuesta por el Gobierno del PSOE. "Soy socialdemócrata", afirma, con lo cual el PSOE debe ser de derechas. Al igual que ERC. Otro partido de ¿derechas? que consideró que la bajada de impuestos del PSOE se había quedado corta. Rivera puso también especial empeño en fomentar la natalidad. Rivera quiere subvencionar la compra de pañales (¿No hay competencia en este mercado?), ¿Y los chupetes? No me contestó. Lo afirmé en el post anterior: hay que ayudar a las familias numerosas con desgravaciones fiscales, pero si nos metemos a subvencionar de todo, al final se eliminan las fronteras.

Rivera no cree en ideologías y habla de terceras y cuartas vías. Pues sí. Hay ideologías. Aquellas que defienden la responsabilidad del ciudadano y aquellas que quieren que papá Estado lo solucione absolutamente todo. Se puede defender la igualdad de oportunidades y la meritocracia o se pueden defender postulados conservadores o izquierdistas, donde al final, por mucho que te esfuerces, el Estado te nivelará con los que no se esfuerzan o no te dejan progresar. Rivera dice que es socialdemócrata y liberal al mismo tiempo. Pero la falta de contradicción es tal que incluso cuando le preguntamos sobre la libertad de horarios respondió que le parece bien, pero que antes había que hablar con los comerciantes. A ver: o se está a favor o no. Que no me venga con diálogos.

Por otro lado, totalmente de acuerdo con él en temas de listas abiertas, libertad de opinión de los parlamentarios y democracia participativa. Desgraciadamente, cuando le pedimos que hiciera público quién ha financiado Ciutadans dijo que sólo lo hará si lo hacen los otros partidos. En el tema del idioma, bajó el tono habitual de su partido. El bilingüismo es una realidad en Catalunya y nadie tiene que decir a nadie como tiene que hablar. Los dos idiomas, catalán y castellano, deben tener los mismos deberes y derechos.

Ciutadans es, en definitiva, desde posiciones económicas, un partido muy de izquierdas y quiere cubrir el espectro del votante del PSC-PSOE y de ICV no nacionalista. Y, tal como afirma Rivera en el titular de hoy de EXPANSIÓN, que nadie se extrañe si vota a favor del tripartito muchas veces. La primera vez que escribí de ellos -hace unos seis meses- afirmé que más allá de sus posiciones antinacionalistas y populistas, deberían definir cuáles serían sus posiciones respecto a la economía y al bolsillo. Pues ya las saben. Que nadie diga que no avisamos y que no están informados.

Martí Saballs (Expansión) (15/XI/06)

El acoso a Ciutadans

Ya ha empezado el linchamiento. Primero fue la invisibilidad, el silencio, el desprecio. Pero ahora que los Ciutadans están aquí, con nada menos que tres relucientes escaños en el Parlamento catalán, los que ayer se negaban a verlos entienden que ya ha llegado el momento de tirarles piedras.

Y uno tal vez podría entenderlo -que no comprenderlo- si las pedradas provinieran sólo de la casta periodística catalana, de esa tribu aldeana que prorrumpió en obscenos aplausos cuando los políticos a quienes debían vigilar pergeñaron ese flamante Estatuto que refrendó menos de un 40% del electorado. Si los proyectiles vinieran sólo de esas filas pastueñas, de esos sumisos ciegos que no quieren ver los tres por cientos ni los derrumbes de barrios enteros en la fosa séptica que recorre la Ciudad Condal; si, como digo, sólo ellos fueran los lapidarios, uno lo aceptaría como otra manifestación más de la obediencia debida, de la adicción al éxtasis colectivo del que únicamente disfrutan los que tienen derecho a vivir bajo la confortable sombra de los cocoteros del oasis polaco. Los periodistas allí no quieren ser excluidos de esa sombra. Saben que la norma sagrada es no molestar a los políticos locales, todos niños bien del «seny», el Ensanche y la Sagrada Montaña de Montserrat. A cambio de respetarla, tienen toda la libertad del mundo para disparar contra un gigante de cartón que allí no asusta ni a los niños: un gigante espantoso, culpable de todos los males de Cataluña, un gigantón de barro llamado España. Ya me lo advirtió hace meses el mismo Albert Boadella cuando le pregunté por su apoyo a Ciutadans y por las consecuencias que le podría traer su postura firme en defensa del bilingüismo y la idea de una Cataluña imbricada en España. Él me dijo que nada había que temer mientras no sacasen un solo diputado; que si no enturbiaban el estanque, serían contemplados con cierta displicencia despectiva. Pero, ay, si lograban representación parlamentaria, mucho se temía que entonces tendría que irse de Cataluña por su propia seguridad. «No nos lo perdonarán», me dijo. ¿Quién? Quise saber. «Los políticos profesionales», contestó. ¿Los nacionalistas? Él me miró con cierta tristeza y negó con la cabeza. «No, ésos no serán los peores en el acoso». Y el resto de la amarga respuesta se diluyó en el atardecer. Pero, después de haber leído cómo un columnista de «La Razón», ese periódico de derechas decidido defensor de la idea de España, tilda a Albert Rivera de cobarde por definirse cercano a la socialdemocracia, he de recordar compungido el resto de la respuesta que se llevó el aire aquella tarde. Cuando un tío cómodamente sentado en su butaca madrileña acusa de falta de valor a quien se juega el tipo por poder definirse español en Cataluña, es que la vía de agua abierta en la fachada partitocrática es muy grande. Ahora me doy cuenta de cuán acertado era el diagnóstico de Boadella. Ciutadans, como grupo marginal, folclórico, algo atrabiliario, es perfectamente digerible, de fácil amortización, incluso divertido para el «stablishment», para esos que se reparten en amistosa francachela los ayuntamientos, las consejerías, los cargos, los túneles y los tres por cientos. Ahora bien, como grupo político parlamentario, sin hipotecas con entidades crediticias, patronales, sindicatos, lobbies, editoriales o grupos mediáticos, Ciutadans es una amenaza, un estorbo, el maldito espejo que retratará cuán fofos son los profesionales de partido. A la denigración se han sumado, pues, los conservadores que tanto se llenan la boca con la palabra España, para estupor de sus propios votantes. Pero es que el votante de uno y otro signo, llevado por su infantil buena fe, no acaba de darse cuenta de que la política de partido es un coto cerrado, un campo embarrado con sus propias reglas del juego, consistentes sólo en garantizar la supervivencia de los jugadores por delante de cualquier otra consideración. Incluso los escasos medios de comunicación que apoyaron el experimento en Cataluña se aprestan ahora a negarle utilidad alguna fuera de los estrechos márgenes regionales, sin tomar en cuenta el creciente número de ciudadanos formados y críticos de toda la nación que ya estamos hartos de que nos vendan la misma burra una y otra vez. El linchamiento ha empezado pronto. Y los linchadores profesionales no pararán hasta devolver a Ciutadans a la marginalidad, de donde consideran que nunca debió salir. Pero será cosa nuestra, señora, de usted y mía, el que lo consigan. ¿Estamos tan inermes como nos suponen? Bueno, pronto saldremos de dudas.

Miquel Silvestre (La Nueva España) (11/XI/06)

Antonio Robles Almeida: «En Fermoselle yo soy igual a otros, pero en Cataluña te sientes extranjero»

Tuvo una niñez feliz en Fermoselle, «un lugar donde el tiempo no existe y la vida se convierte en un paraíso», aunque a los 14 años emigró a Cataluña provisto tan sólo de una maleta. Allí estudió Ciencias de la Información y Filosofía, y allí ejerce como profesor de instituto. Ahora, a sus 51 años, casado y padre de dos hijas, se ha convertido en diputado electo al Parlament por la recién creada formación Ciutadans, antinacionalista.
Es el principio, cree, de un camino para terminar con «tantos años de acoso en Cataluña». - Como tercer candidato al Parlament, ¿esperaba obtener el escaño apenas unos meses después de formalizar su partido? - Para mí no ha sido ninguna sorpresa, porque esto empezó hace mucho tiempo. En 1992 ya escribí el libro titulado "Extranjeros en su país", que en realidad es la doctrina básica de Ciutadans. También fui el primer presidente de la Asociación por la Tolerancia. Pero si digo que esto no es nuevo es porque la situación en Cataluña tenía que explotar. Hay una dictadura del silencio y, efectivamente, ha explotado. Los intelectuales lo que han hecho de alguna manera es contribuir a legalizar un discurso.
- ¿Nacen con vocación de continuidad tras este boom electoral?
- Por supuesto. Dentro de ocho años se puede llegar perfectamente a la presidencia de la Generalitat. Hay un cincuenta por ciento de los ciudadanos que residen en Cataluña que no votan, pero piensan igual que nosotros, porque se sienten excluidos.
- ¿Usted se ha sentido extranjero en Barcelona?
- Siempre. Ahí está la diferencia, porque en Fermoselle yo soy igual a otros, pero aquí en Cataluña siempre estás señalado. Lo ves sobre todo en los casos de las personas que tenemos un trabajo, como el mío en la educación, vinculado a la Generalitat. Es sangrante y humillante para los ciudadanos.
- ¿Le costó aprender catalán?
- Conozco y utilizo el catalán, aunque no lo hablo perfectamente, como ocurre cuando aprendes una segunda lengua. Lo estudié en los años setenta, cuando se organizaron los primeros cursos, pero era todo una mitología nacionalista descarada y lo dejé.
- ¿Llevan con orgullo la bandera del antinacionalismo?
- El nacionalismo lo que ha hecho es utilizar tradicionalmente tres armas. Primero te silencian. Luego, te satanizan, te ensucian y acaban criminalizándote. A continuación ya viene la exclusión social.
-¿Se considera sobre todo español?
-Yo lo que reivindico es mi derecho a ser normal. No somos n i catalanistas ni españolistas. Yo no voy por la vida de nada. Pero, por supuesto, hay sentimientos y no nos avergonzamos de ser españoles.
- ¿Qué es para usted Cataluña?
- Lo que trato es de intelectualizar estos conceptos. No me pregunto si soy catalán o español, sino si tengo libertad, si tengo los servicios servicios sociales necesarios... En mi pueblo no se preguntan qué son. Estoy orgulloso de ser de Fermoselle, por supuesto, pero no lo utilizo desde la prepotencia ni me siento superior o mejor a otros por ello.
- ¿En Ciutadans aspiran a convertirse en el instrumento de conciliación entre España y Cataluña?
- En España la gente tiene que aprender que en Cataluña somos más los que pensamos en términos de normalidad que el resto. Si los ciudadanos no votan es porque el proyecto nacionalista no va con ellos. Es un error coger manía a los catalanes; hay que coger manía a los nacionalistas catalanes.
- A quién han hecho más daño electoralmente, al PP o al PSOE?
- Lo que le puedo asegurar es que si el PSC y el PP no reaccionan se tendrán que disolver, y todos se vendrán con nosotros. En estos momentos no hay un lugar más sectario que Cataluña, más incluso que el País Vasco por el factor psicológico. Consiguen acomplejarte y que sientas complejo de inferioridad, algo que es peor que el acoso psicológico que puede darse en el País vasco, dejando a un lado las muertes, por supuesto, porque al final hay personas que se llegan a creer que son inferiores. El acoso moral es de tal calibre, sobre todo con los emigrantes, por ejemplo con los castellanos o andaluces... Es terrible.
- Los planteamientos de Ciutadans, salvo las singularidades lingüísticas, ¿son extensibles al resto del territorio nacional?
- Cada día nos llegan siete u ocho propuestas desde distintos puntos del país. Este proyecto se va a reactivar y la red se extenderá, porque nuestro objetivo es ser un partido bisagra. En el fondo Ciutadans, como concepto, sirve para todo el país y espero que en Zamora se constituya pronto, porque el hartazgo de los ciudadanos es un sentimiento que está ahí, como los problemas diarios. -Como secretario general de la formación, ¿valora la posibilidad de concurrir a las elecciones generales?
- Vamos a presentarnos y vamos a dar sorpresas. Se lo aseguro.
- ¿A quién darán su apoyo para gobernar el Parlament?
- No vamos a dar nuestro voto a nadie. Nuestra labor va a ser de denuncia de la corrupción política. Además todos son nacionalistas, salvo el PP que no pinta nada. Los ciudadanos están cansados de que se les engañe.
- Cuando tenga que intervenir en el Parlamento de Cataluña, ¿lo hará tanto en catalán como en castellano?
- Voy a intervenir exclusivamente en castellano. Lo que hay que instituir es que cada uno hable como quiera, y todo el mundo en Cataluña entiende el castellano. Yo me siento infinitamente más competente hablando en castellano, y es como lo quiero hacer. Imponer lo contrario sería un abuso. «Voy al pueblo todos los veranos, porque es donde me libero y donde la vida es un paraíso»
- ¿Cómo recuerda la niñez en su Fermoselle natal y qué le llevó a abandonar la provincia?
- Hasta los once años viví en Fermoselle. Un día llegaron al pueblo dos curas y a los cuatro primeros de la clase nos llevaron a un colegio de curas alemanes en León. Era una educación bastante avanzada si la comparabas con la del franquismo.
- ¿Mantenía el contacto con el pueblo y con la provincia? -En aquellos años yo sólo iba en vacaciones. Mi madre y mi hermana habían emigrado a Alemania para trabajar y mi padre a Francia. Como era bastante ateo y no tenía vocación sacerdotal al final me echaron . Con catorce años me fui en autobús a Cataluña sólo con una maleta. Mi padre, que trabajaba en pernoctaba en Llivia, un pueblo español pero en territorio francés, me fue a buscar y allí me quedé yo también. Hice el bachillerato y, más tarde, la carrera de Ciencias de la Información y la de Filosofía y letras.
- ¿Con qué frecuencia regresa a su tierra?
- Voy a Fermoselle todos los veranos. Es donde me libero, donde el tiempo no existe y donde la vida se convierte en un paraíso. Las noches en Fermoselle son impagables
. - ¿Tiene familia allí?
-Tengo mucha familia y muchísimos primos. Fermoselle para mí es el centro del mundo y el lugar al que llevo a mis amigos.
- Aunque ejerció un tiempo el periodismo finalmente se ha dedicado a la docencia.
-Ejercí en Cataluña, cierto, pero precisamente no quise participar de determinados planteamientos. Lo dejé y me presenté a unas oposiciones a profesor de Filosofía y Letras, y aprobé.
Begoña Galache (La Opinión - El Correo de Zamora) (03/XI/06)

A.M. - Tendencias

El ejemplo francés. Por primera vez una mujer será candidata a la presidencia en Francia. Ségolène Royal, diputada y ministra en sus treinta, ahora en sus cincuenta aspira al máximo escalón de una carrera política. Madre de cuatro hijos, de bella sonrisa y palabra clara y firme, ha vencido a sus contrincantes en la disputa interna del partido socialista. Como su correligionaria Bachelet, es percibida como un soplo de aire fresco en la rancia y machista vida política de su país. Nunca Francia se había acercado tanto a la "egalité", por lo menos en la burocrática vida interna de los partidos.
El ejemplo norteamericano. ¿Puede EEUU elegir próximamente a su primer presidente negro? Se llama Barack Obama, es demócrata y se vislumbra como un serio contrincante para Hillary Clinton. Los demócratas aparecen ilusionados con este joven y brillante abogado negro. Dicen de él que cautiva con su discurso y es capaz de atraer tanto a demócratas moderados como a muchos republicanos.
El ejemplo español. Las últimas elecciones celebradas en España, las autonómicas catalanas, depararon una gran sorpresa. Un movimiento ciudadano, surgido en torno a un grupo de intelectuales, logró tres diputados. Asfixiados por el autoritarismo de los nacionalistas y hartos de los partidos tradicionales decidieron salir a la vida política como un grupo independiente de ciudadanos. Ahora, los Ciutadans de Catalunya se disponen a extender su esquema a otras ciudades.
¿Nos influirá en 2008 alguna de estas tendencias?

Diario Libre (19/XI/06)

La apolítica del Siglo XXI


La mayoría de nosotros, pensábamos que la política, era algo tortuoso y exclusivo de señorones mayores, trasnochados e inaccesibles, enfundados en traje caro, a quienes tras las lunas tintadas de su coche oficial, lo que menos importa es, en realidad, el bien común y el interés general. Sus legislaturas -si es que consiguen terminarlas- responden al siguiente esquema:

Fase 1: Arenga abstracta e indiferencia absoluta hacia los problemas de la sociedad que están gobernando. Mangoneos indiscriminados, despilfarros a diestro y siniestro, cisma interno, conflictos competenciales y favores a amigos.
Fase 2 (Tiene lugar los seis meses previos a las elecciones): Descalificar al contrincante en una guerra sin límite, principalmente. También sonreír y salir en su televisión pública. Alquilar hoteles carísimos para dar cenorras a los VIPs y a sus propios patrocinadores mientras reparten caramelos, bolígrafos y pulseritas de goma entre la plebe arrabalera.
Los triunfos de la política de última generación, cuyos exponentes más conocidos son actualmente Ségolène Royal y Ciutadans de Catalunya, se propagan con fuerza y contagian de entusiasmo a los nuevos demócratas europeos. Resulta, que en medio de esta tradicional maquinaria de apariencia y corrupción, de repente nos encontramos con personas reales que por encima de fachadas e ideologías, están dispuestos a luchar por los derechos y las libertades de sus semejantes y también a afrontar los problemas que otros han postergado indefinidamente para tomar las riendas de una sociedad casi desahuciada que quiere renacer con el nuevo siglo.
Ciutadans de Catalunya, con tan sólo cuatro meses de vida, consiguió noventa mil votos en unas elecciones autonómicas en las que casi todos perdieron, marcando el hito de ser el primer partido catalán no nacionalista (y no “antinacionalista”) en la historia de la democracia en Cataluña. No les han frenado ni las amenazas recibidas desde determinados sectores radicales, ni la falta de cobertura por parte de los medios de comunicación públicos de su propia comunidad ni la escasez de financiación con la que contaron para llevar a cabo su campaña, renunciando a la ayuda tendenciosa de aquellos que siempre se quieren subir al carro atraídos irresistiblemente por la erótica del poder. Pero tienen una idea tan sencilla e innovadora, como que las personas sean la prioridad.
Y por eso cuentan con una excelente acogida; los ciudadanos queremos que quienes nos gobiernen, nos escuchen y se empiecen a interesar simplemente por lo que importa. La socialista Ségolène Royal, desde el centro izquierda, adopta sin complejos algún que otro postulado tradicionalmente atribuido a la derecha, porque esta abogada de la “Generación Voltaire”, tal y como fue llamada su promoción universitaria, sólo quiere atender a razones.
Sus adversarios durante la campaña e incluso compañeros de partido, cayeron en combate por méritos propios, verbi gratia; la estrategia anteriormente expuesta de la jocosa referencia personal al oponente, al igual que en Cataluña se hicieron “ingeniosos” juegos de palabras con el apellido de Montilla, aunque en este caso, haciendo uso de la condición femenina de la Royal.
Pero que las buenas ideas no necesiten artificio alguno y que los estrógenos todavía puedan detectar el machismo a años luz, situaron a aquellos candidatos en Las Antípodas de la victoria.Los nuevos políticos, ni siquiera se consideran a sí mismos como tales. Son profesionales -y sobre todo personas- que quieren y pueden llevar a buen puerto una sociedad a la deriva y recuperar la ilusión del votante desengañado al que España no da una alegría desde 1975 o en el caso de Francia, desde Mayo del 68.
Los Ciutadans, consiguieron tres escaños en unas elecciones en las que ellos mismos, la abstención y el voto en blanco, fueron los protagonistas. Al Norte de los Pirineos, casi un ochenta por ciento del censo electoral ejerció su derecho al sufragio y ella, arrasó. Queda claro que son estos recién nacidos apolíticos los que en breve moverán el Viejo Mundo. El cambio está en marcha y los nuevos ilustrados, ganan terreno merecidamente en las mentalidades y en el hemiciclo recuperando esos ideales, tan modernos y transgresores, nacidos hace más de doscientos años en el país de Ségolène.

Mar Berenguer (Siglo XXI) (21/XI/06)

La insoportable pesadez de la razón

Un año antes de la invasión soviética de Checolosvaquia Milan Kundera escribía La Broma, una pieza magistral sobre la pérdida de la libertad y el sentido común en las relaciones humanas; la obra también es, entre otras muchas cosas, una cerrada denuncia de la opresión política y un alegato implacable a favor del sentido común y los valores del individuo frente a los excesos del un régimen absurdo, que somete al protagonista de la novela a la marginación social y a duros castigos por haber escrito una broma en una carta de amor.

La situación no es desde luego comparable a la Catalunya actual, pero sí que nos induce a meditar críticamente acerca del por qué esta sociedad se ha convertido en un ente ajeno al elemental sentido común; o por qué la razón -entendida como método discursivo conforme a la naturaleza de las cosas- parece haberse volatilizado y que no anide ya en ninguna de las cabezas de nuestros políticos.

La presencia en el Parlament de tres diputados de Ciutadans ha hecho naufragar algunas verdades que hasta hoy se daban por sentadas, mientras los políticos profesionales del nacionalismo han quedado atónitos y confusos ante la nueva situación. No consiguen entender cómo después de dos décadas de inmersión y adoctrinamiento practicados sin rubor, algunos ciudadanos han decidido no hacerles el menor caso y denunciar abiertamente el secuestro de su libertad individual y el espeso manto de silencio y marginación con que les arropaban a su pesar.
El nacionalismo, por sí mismo, no es intrínsecamente nocivo: tiene apreciables componentes de autoestima, y el formar parte de un grupo sociopolítico -nación u otra denominación equivalente- contribuye a fortalecer el carácter social de la persona. El hecho de pertenecer a una comunidad con una traza cultural diferenciada o de una cierta entidad, produce en el individuo un claro confort social.
Pero lo ocurrido en Catalunya estos últimos tiempos se aleja notablemente de esta clase de nacionalismo. Lo ocurrido es un verdadero rapto del inconsciente colectivo por parte de los lideres políticos -de todos sin exclusión- instalados en una privilegiada casta social y económica, mediante la patrimonialización de la Patria (Catalunya), elevada al rango de Nación y usada sin rubor ni vergüenza para sus particulares intereses políticos.
Para estos señores, cualquier acto, manifestación, opinión o crítica que cuestionase la exquisita catalanidad de sus políticas de partido -o la propia conveniencia de una política basada de forma exclusiva en lo catalán como objeto de agresión directa por parte del Estado español- era interpretada como una grave ofensa al sujeto colectivo “Catalunya”, convertido en tal por una hipóstasis ritual de los dirigentes con sueldo, tarjeta Visa y coche oficial. Esta sacralización, desmesurada y obscena, del territorio y acervo cultural común ha servido (con excelentes resultados hasta la fecha, por cierto) para consolidar un nacionalismo políticamente excluyente o, a lo sumo, no-integrador.
En realidad se ha estado practicando de tapadillo algo más que la promoción y exaltación de lo propio y particular: quien no participase con devoción de estas ideas y no se considerase nacionalista en los términos descritos, era -y es todavía- considerado un traidor a la tribu, y, por tanto, un sujeto digno de la más absoluta marginación social y ostracismo civil. Y todo esto, sorpresivamente, sin ninguna elaboración doctrinal estimable, sin escritos dignas de ser leídos, sin ensayos filosóficos, sin foros de debate o discusión. En resumen, sin ningún soporte científico. El nacionalismo catalán de las ultimas dos décadas se ha lanzado a la palestra sin bagaje alguno, aunque bien pertrechado de sofismas, tópicos y medias verdades.
En puridad han seguido la misma senda que Herder y Fichte habían trazado para justificar el nacionalismo alemán y arrebatar a Francia el predominio y superioridad cultural en el siglo XVIII. Herder, más que nadie, contribuyó a forjar este carácter nacional que es la base del nacionalismo de los siglos XIX y XX y que se caracteriza por una incontenible exaltación de lo particular (Volksgeist). El sustrato de la cultura nacional es, básicamente, la lengua, originando en el caso catalán un nacionalismo romántico que tiende enfatizar la cultura autóctona (y su instrumento: la lengua catalana) hasta extremos inconcebibles, edificando la base de su propia existencia sobre la cuestión lingüística como materia única y primera de definición y de diferenciación respecto de sus vecinos.
La lengua pasa a ser, por tanto, elemento definidor del concepto de nación en la Catalunya de la segunda mitad del siglo XX ,y este y no otro es el elemento diferenciador y piedra clave del nacionalismo catalán.
En Catalunya, a mayor abundamiento, el uso del catalán permite que se perpetúen los privilegios de las clases dirigentes y las elites económicas locales. Estas, amparadas con la bandera de la lengua y la cultura -a veces desde posiciones políticas e ideológicas dispares- no tienen inconveniente en fundirse y amalgamarse con el solo propósito de monopolizar el poder político y liderar el proceso hacia la “plena soberanía” o “autodeterminación”. Los posicionamientos políticos no nacionalistas quedan marginados de la cosa pública, como también lo son aquellos colectivos que no asumen la lengua como marchamo identitario propio.
En este estado de cosas los partidos políticos han tenido oportunidad de repartirse el poder durante años, configurando un mapa político “estable”, cuando en realidad no era más que una ensoñación porque no todo el pueblo catalán -ni de lejos- es nacionalista en los términos excluyentes que hemos mencionado.
De hecho la aparición de Ciutadans en la política catalana marca un antes y un después en la evolución de este tipo de nacionalismo; a partir de ahora habrá que repensar la participación de todos los catalanes en el proceso político que se iniciará con la puesta en marcha del Estatut.
Ya no va a ser posible mantener esta marginación política porque nos hemos dado cuenta de golpe que el pueblo catalán está formado individuos con una elevada conciencia de su pertenencia a Catalunya, que se sienten honestamente catalanes, pero que no pueden sin más aceptar su exclusión de la vida colectiva si no se someten a un encorsetado monolingüismo.
Quizá este repensar nuestro futuro nos lleve a una nueva concepción de las formas de articulación territorial. Todo es posible. Lo que no ofrece duda es que en este debate Ciutadans va a intervenir de forma honesta y eficaz con su presencia en el Parlament de Catalunya. Su irrupción en el plano político ha trastocado las previsiones de los más sesudos analistas gracias al tesón y voluntad de gentes que han visto llegado el momento de poner fin a una política de diletantes y oportunistas.
La mecha la encendieron en su día unos intelectuales a los que debemos agradecer su valentía y su resolución en impulsar a la participación política a ciudadanos desengañados y ofendidos. Dijo también Kundera que hay algo así como una especie de tendencia a la autoflagelación en los intelectuales: les encanta dar la razón a quienes les están quitando la libertad. Por una vez Kundera no ha tenido razón.

Ricard Tàsies Hispalibertas (19/XI/06)

Ciudadanos de Zaragoza-Aragón, ¿una nueva alternativa?


El virus ciudadano se extiende por toda España, y lo que en Cataluña ha funcionado bien, partiendo de una base ideológica firme, intelectualmente corroborada, reafirmada por la calidad de sus creadores, pretende exportarse a todos los rincones de la piel de toro.

Soy un firme partidario de que sean los ciudadanos los motores de la política, frente a la inercia jerarquizada y monopolista de los partidos tradicionales, pero, francamente, creo que si el modelo Ciutadans ha funcionado en Cataluña ha sido porque parte de la ciudadanía catalana reclamaba hace tiempo un vuelco de los supuestos inamovibles del catalanismo. por otra parte, como ya he dicho, los abonados a este neopartido han sido grandes mentes, cerebros bien pertrechados, personas (que no personajes) "ilustres", y no cuatro manguis que no tienen dónde caerse muertos...
Y no confío en que ese modelo, exportado deprisa y corriendo a otras ciudades tenga éxito. No porque no sea necesario, sino porque se pretende hacer deprisa y corriendo. Y eso sólo puede significar una cosa: que muchos, viendo cómo en Cataluña se han conseguido tres escaños, se imaginen a si mismos sentados, por ejemplo, en las Cortes de Aragón tratando de tú a los políticos "de siempre".
Y no sería malo, pero no sería bueno que cuatro listillos poco cualificados corrieran a apuntarse a las listas de Ciudadanos por Zaragoza-Aragón viendo en ello la oportunidad de medrar, además animados por no tener que pagar antes el precio del vasallaje (lo que suele llevar varios años de ímprobo trabajo para el partido) y huyendo escocidos de otros lares por no encontrar su hueco en ellos...
El sistema de partidos no está bien, ya sea el del PP, del PSOE, del PAR, de la CHA o de IU, etc... pero menos bien me parece que se abra la posibilidad de ingresar en una alternativa política y "coger sitio" para "entrar en listas" (porque de eso se habla, de entrar en listas, que es lo que llama a los buitres) como quien toma el número en la pescadería...Supongo que en este asunto soy más tradicional, y pienso que ha de irse viendo la línea de una persona, su base ideológica, su forma de trabajar y, sobre todo, como dice mi amigo Lorenzo Abadía, dos cosas fundamentales: libertad económica y libertad intelectual-cultural.
Esto no es un concurso de mamporreros, señores, esto es luchar por lograr una Zaragoza mejor, un Aragón con peso en España.

Raul Tristan (Siglo XXI) 25/XI/06

Ciutadans ya mira a la Comunitat

El éxito obtenido por Ciutadans de Cataluña, la formación creada hace poco más de cinco meses y que ha obtenido tres escaños, ha animado a sus impulsores a mirar hacia la Comunitat. Vicente Carbona, coordinador de la agrupación de Ciudadanos en la Comunitat y Murcia, señaló que ayer, en pocas horas, se produjeron medio centenar de nuevas afiliaciones en el partido en la Comunitat. Carbona consideró que la fórmula que ha dado éxito en Cataluña puede trasladarse a Valencia, Alicante y Castellón, “porque aquí hay dos partidos que se pelean entre ellos y no resuelven los problemas de la gente”. De hecho, el Partido Socialdemócrata se presentó hace unas semanas como el “partido de la ciudadanía” y este fin de semana celebrará su convención con la presencia de los impulsores de Ciutadans: Albert Boadella, Arcadi Espada y el presidente del partido, Albert Rivera.

Las Provincias (03/XI/06)

Ciudadanos ya tiene filiales en Madrid, Salamanca, Valencia, Sevilla, Murcia y Zaragoza y busca financiación


El nuevo partido revelación, Ciutadans, decidirá en su Consejo General del sábado 25 de noviembre la estrategia a seguir de cara a las elecciones municipales del próximo año. De momento, están estudiando las posibilidades que tienen sus agrupaciones catalanas y las que se están constituyendo en el resto de España. Hasta ahora, según han manifestado a El Confidencial fuentes de la dirección de Ciudadanos (su denominación en castellano), se han formalizado agrupaciones en Madrid, donde ya tiene 300 militantes, Salamanca, Valencia, Sevilla, Murcia y Zaragoza.

Desde la dirección del partido, que se formó como tal justamente a principios de este verano, se afirma que “tanto PP como PSOE tienen un miedo cerval a que nos presentemos a las elecciones municipales del 2007 en España” y se asegura que “no ha habido ninguna presión del PP para que renunciemos a presentarnos”. Es más, la cúpula de la organización está estudiando las posibilidades que tiene en cada municipio para decidir “si cristaliza nuestra opción, es decir, si tenemos un determinado número de militantes y, especialmente, si tenemos financiación. Si las condiciones son idóneas y podemos costear la campaña a la vez que tenemos una mínima estructura social, nos presentaremos a las municipales sea donde sea”, señala un alto dirigente del partido.

“Lo que queremos es afianzarnos primero en Cataluña, que es donde tenemos más fuerza. Pero eso es sólo nuestra prioridad. Si extrapoláramos los resultados de las elecciones catalanas, tendríamos representación en 67 ayuntamientos de Cataluña, la mayoría de ellos en el área metropolitana, que es donde reside la mayor parte de la población. Y estamos convencidos de que en las municipales vamos a superar los 90.000 votos de las últimas autonómicas. Pero no vamos a basar nuestra estrategia en ser un partido de esta comunidad, sino que nuestra vocación es convertirnos en un partido de nivel nacional”, señala otra fuente de la dirección del partido.

Otra fuente de Ciutadans afirma que “el tema de nuestra presentación en otras demarcaciones está en stand by. Ya se les ha dicho que la prioridad es afianzarnos en Cataluña, donde ya tenemos una fuerza considerable, y después, si tenemos posibilidades, empezar a expandirnos por el territorio, pero todo a su debido tiempo”.

Control de los arribistas

Los números que maneja la dirección de esta rara avis de la política certifican que en algunas poblaciones del área metropolitana de Barcelona han superado con creces el 5% de los votos, como es el caso de Cerdanyola y Ripollet. Y hay localidades más pequeñas donde han rebasado el 7%. Aun así, la dirección de Ciutadans prefiere ser cauta a la hora de acometer su expansión por España.
“Nos llegan muchos viajantes de otros partidos, pero vamos a controlar mucho quién quiere entrar en Ciudadanos para no tener ninguna sorpresa desagradable. En estos momentos, somos un partido muy apetecible para arribistas, pero estudiaremos con lupa las incorporaciones, aunque estamos abiertos a afiliaciones”, señala otra fuente de la dirección.

En Ciudadanos reconocen que están en un momento de “crecimiento exponencial”, con afiliaciones que oscilan entre las 30 y las 50 diarias. “En Cataluña, tenemos casi 3.000 afiliados, más que Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) y, además, con la salvedad de que nuestros militantes dan el callo. Trabajan activamente sin tener ninguna motivación espuria, mientras que ICV copa parcelas de poder tanto municipales como autonómicas”, señala otro dirigente de Ciutadans.

Y, a pesar de los rumores que se han hecho correr -especialmente después de que algunos medios vinculados a la derecha apostaran en las últimas autonómicas catalanas por Ciutadans en detrimento del propio PP- niegan que haya habido presiones del PP para que Ciudadanos no se presente en Madrid.

”Ni el PP nos ha financiado ni tenemos tratos preferentes con él. El PP no determina nuestra política y sabemos que no están muy cómodos con nosotros. Nuestra estrategia no está en función de los que piense o diga el PP. Además, no existe ni puede existir ninguna presión de los populares para modificar nuestra estrategia. Otra cosa es que desde determinados medios se constate que hay un interés por los temas o la estrategia de Ciudadanos, pero eso no nos afecta”, señala la misma fuente. Y concluye: “Estamos a resguardo de cualquier OPA. No aceptaremos ninguna fusión con otro partido”.
Luisa Casal (El Confidencial) (17/XI/06)

Lecturas catalanas

ENTRE las múltiples valoraciones que se han hecho de las elecciones catalanas hay un elemento común: Zapatero ha perdido. Pero ésa no es una interpretación, sino una descripción. Sin embargo, no se señala que el presidente del Gobierno ha buscado la derrota del socialismo catalán desde hace muchos meses, al encumbrar a Artur Mas y relegar al PSC en el pacto por el 'Estatut', con el estrambote del finiquito a Maragall.
Zapatero ha buscado la derrota del PSC para crear un nuevo 'statu quo' en Cataluña, marcado por la predominancia de CiU, con el socialismo centrado en alianzas transversales de auxilio al poder nacionalista. El mismo papel que tiene el presidente reservado para el socialismo vasco cuando emerja la nueva situación institucional de esa comunidad autónoma: mando en plaza para el PNV y el PSE de socio minoritario en el Gobierno de Vitoria.
Al jefe del Ejecutivo le resultaba muy incómodo que la Generalitat socialista le marcara la agenda, y por eso ha preferido volver a la vieja dialéctica de Felipe González de entendimiento con el nacionalismo convergente. De ahí que las figuras históricas del socialismo español -Bono, Chaves- critiquen el intento de reedición del tripartito. Por ello, a nadie puede extrañar que el PSC cierre filas con Montilla y plante batalla a Zapatero, al sentirse engañados.
La reacción más clara contra la estrategia del presidente del Gobierno será la firma de un nuevo pacto de gobierno entre los tres partidos, PSC, ERC e ICV. La consecución del 'Estatut' no va a suponer un periodo de distensión en las relaciones entre Cataluña y Madrid, ya que el nuevo mandato va a ser más conflictivo que el anterior, porque no hay una relación de corresponsabilidad entre los dos gobiernos, algo que sí aportaba Artur Mas.
Desde Asturias, los socialistas apoyan la reedición del tripartito, un tipo de alianza emparentada con la que gobierna en el Principado (PSOE e IU). El PP calla, porque no se siente concernido por el resultado de Cataluña, pese a que tiene indudables enseñanzas para el tipo de política que practica el PP asturiano. De lo sucedido en Cataluña se puede extraer más de una conclusión interesante para nuestra región.
La más evidente es que a IU le beneficia como a nadie subirse al carro de los gobiernos, bien sea en Cataluña, País Vasco o el Principado. A las buenas encuestas que maneja IU en Asturias se suma el excelente resultado catalán. En el próximo mes de mayo, el socio minoritario del Gobierno regional sacará previsiblemente un excelente resultado, y aquí consideramos que es excelente la repetición de los cuatro escaños en un contexto general muy poco proclive para los partidos comunistas y afines.
Frente a lo que creen las bases de IU, jugar a romper la alianza con los socialistas, discrepar agriamente del presidente Areces, no da votos. Lo que prima el electorado es la seriedad -como la tuvo Saura en el tripartito frente a las carnavaladas de Maragall y Carod-Rovira- y ser muy rigurosos con el rol asumido al entrar en el Gobierno: gestionar intereses públicos. Así lo entendieron Valledor y Laura González en el Principado, y por eso obtendrá IU un buen resultado. Sin cambiar de argumento, de las elecciones catalanas sacamos conclusiones para el socialismo asturiano: compartir el poder con IU es sinónimo de no poder ganar votos por la izquierda.
La idea de que IU quedaría diluida dentro de un Ejecutivo mayoritariamente socialista es enteramente falsa.Lo que tendrían que pensar los socialistas es que el centro está huérfano en Cataluña y en Asturias. No son dos experiencias iguales, porque en Cataluña el tripartito no sólo ha estado escorado hacia la izquierda, sino que ha sido incoherente, errático y mal avenido.
Lo que quiero decir es que en el Gobierno asturiano falta la figura de un consejero con un discurso claramente de centro, que no se muerda la lengua a la hora de apoyar la enseñanza concertada, la supresión del Impuesto de Sucesiones o la compatibilidad del ejercicio de la medicina pública y privada. Entre los miembros socialistas del Gobierno regional no hay matices: o no hablan de política o repiten las mismas 'boutades'. Aquí las áreas de gestión social las cubre el Gobierno a través de acuerdos de izquierda con CC OO y UGT.Otra enseñanza catalana es que la bandera del Estatuto no sirve para mucho.
Los socialistas se han dado un batacazo y CiU sacó el segundo peor resultado de su historia. Siempre hemos mantenido en estas líneas que el discurso nacionalista, o la baza regionalista, es una estrategia dentro del Estado de las Autonomías para que un territorio tenga una relación privilegiada con el Gobierno central. Pero la bandera del Estatuto, en sí misma, no despierta pasiones.
El resultado sacado por el PP en Cataluña ha sido tratado con gran benignidad en la mayoría de los análisis. En las autonómicas catalanas de 2003, el PP se había hundido, y ahora ha perdido otro diputado más. El PP sólo sacó dos escaños más que ICV, la versión catalana de IU. Un resultado pésimo. La enseñanza para el PP asturiano consiste en valorar que la pusilanimidad no da réditos en política. Se puede y se debe hacer política moderada, pero con personalidad, sin fiarlo todo a que un partido como CiU escoja al PP como socio de Gobierno.
Por fortuna, la situación en Asturias es muy distinta a la catalana, pero hay una cierto parentesco entre el aislamiento social del PP catalán y la escasa incidencia social del PP asturiano, incapaz de ser el interlocutor político del sindicato de médicos, durante la pasada huelga, y ajeno a la intelectualidad asturiana. El único anclaje con la realidad social del PP asturiano es el SOMA. Queda por ver si la alternativa de Ciutadans puede prender en Asturias.
Como partido es muy probable que fracase en Cataluña, sobre todo si intenta remediar problemas como la vivienda y el empleo; pero lo interesante de Ciutadans no está en lo que haga en el futuro sino lo que expresa en el presente: la protesta frente a un poder establecido. El hartazgo social ante el establecimiento político no es privativo de Cataluña, se da también en Francia y puede ocurrir en Asturias, donde la repetición de discursos y rostros estimula el espíritu objetor.

El Comercio Digital (05/XI/06)

Intelectuales y políticos asturianos analizan el éxito de Ciutadans

Tres escaños, de la nada al todo. Un fenómeno nuevo, inesperado, «ligado a una idea revolucionaria», como dice el filósofo Gustavo Bueno. La irrupción de Ciutadans en el 'Parlament' ha cogido por sorpresa a todos los observadores de la realidad política catalana postelectoral, generando una cascada de reacciones diversas y encontradas a la que tampoco escapan intelectuales y políticos asturianos. ¿Dónde está la razón del éxito? «Es un voto de castigo a los políticos catalanes», asegura el coordinador de IU, Jesús Iglesias.
«No es así, han encontrado un hueco para un discurso no nacionalista en una comunidad con una fuerte presencia nacionalista», matiza el portavoz del PSOE, Fernando Lastra. ¿Es un fenómeno extrapolable a Asturias? «Es muy difícil», señala el sociólogo Rodolfo Gutiérrez. «Seguro que muchos asturianos votarían una opción así», contrapone Ramón Punset, catedrático de Derecho Constitucional. Conclusión: Ciutadans ha dado el golpe.
Hay quien piensa, en todo caso, que todo tiene su truco. «La repercusión ha sido superior a la esperada por la alta abstención», opina Francisco Bastida, catedrático de Derecho Constitucional, que asegura que la escasez de votantes ha «sobrevalorado» el peso real que, en circunstancias más normales, tendría Ciutadans en el Parlamento catalán.
Bastida considera que en épocas de «desencanto» es habitual la aparición de alternativas políticas ajenas al sistema vigente, caso de las incursiones en este mundo de José María Ruiz Mateos o Jesús Gil. Sin embargo, precisa que la iniciativa tiene fecha de caducidad, dado que su origen está más en un «voto de castigo» que en otra cosa.
Gustavo Bueno, como filósofo que es, tiene una forma más 'filosófica' de analizar la cuestión. «Al hablar de ciudadanos, este partido tiene un componente derivado de la revolución francesa y ligado a la idea revolucionaria de la patria de los ciudadanos», señala. El pensador asturiano considera que, entre otras razones, su éxito electoral tiene que ver con la desazón entre muchos militantes del PSC por su labor al frente del tripartito.
¿Quién se esconde tras el voto a la formación que lidera Albert Rivera? Bueno lo tiene claro. «Es la opción», agrega, «de quienes se sienten, sobre todo, españoles, y que no separan Cataluña de España sino que las sitúan en dos escalas diferentes».Siempre hay, en todo caso, visiones discordantes con la tendencia general de circunscribir este fenómeno a la realidad política catalana y juzgar inviable su expansión.
Ramón Punset, catedrático de Derecho Constitucional, pone esa nota diferenciadora. Aunque afirma que el ascenso de Ciutadans tiene mucho que ver con la disconformidad de una parte de los electores del PSC por su «política ultranacionalista», estima que el «cansancio» general de muchos votantes con el sistema político tradicional haría factible el éxito de una opción similar en cualquier región española.
Rodolfo Gutiérrez, catedrático de Sociología, también tiene su versión. Con todas las cautelas que se desprenden de una sorpresa política como esta, Gutiérrez intuye que el éxito de Ciutadans viene de los votos 'robados' a PSC y PP pero avanza que, de cara al futuro y a una posible consolidación, la clave pasa por movilizar al electorado que hoy está situado en la abstención «agobiado por el discurso catalanista».
El apoyo de FAES
Las diferencias de interpretación se extienden también a los representantes de los partidos políticos. El portavoz del PSOE en la Junta, Fernando Lastra, asegura que el voto a esta nueva alternativa no es un castigo «desde el momento en que ejercitan un discurso político, no apolítico ni antipolítico».
Lastra argumenta asimismo que se trata de un fenómeno «barcelonés, no catalán» que se ha producido en una ciudad cosmopolita en la que, en su opinión, «a mucha gente no le importa el debate identitario» que ha marcado la política catalana en los últimos meses.Jesús Iglesias, por su parte, sí aprecia una reprimenda de los ciudadanos a los políticos, que han visto «deteriorada» su imagen a consecuencia de polémicas como el 'Estatut'.
El líder de IU introduce un matiz relevante al destacar que detrás de la financiación y los apoyos personales a Ciutadans se encuentra, entre otros colectivos, la fundación FAES que preside Aznar. «Es un contrasentido que el PP vaya a las urnas con dos candidaturas», indica.En el PP, como no podía ser de otra manera, las cosas se ven de una forma diferente. Su presidente, Ovidio Sánchez, insta al PSOE a reflexionar «porque parece que este movimiento seguirá creciendo a su costa».
Andrés Suárez (El Comercio Digital) (03/XI/06)

Ciudadanos por...

EL éxito cosechado por Ciutadans per Catalunya en las pasadas elecciones calatanas ha encendido en otras regiones y provincias la misma mecha de insatisfacción y antisistema que alentó su creación en aquella Comunidad.

Y así, al socaire de tan inesperado como rotundo triunfo, ya se anuncian formaciones políticas de idéntico signo, con el «Ciudadanos por...» como bandera electoral. No cabe la menor duda de que la estela de desencanto dejada por los partidos «clásicos» ha propiciado la aparición de siglas de nuevo cuño, pero de vida efímera, pues son contadas las ocasiones en que han llegado a cuajar a través de su presencia en las instituciones a las que presentaban candidatura.

A seis meses vista de las elecciones municipales y autonómicas, la aparición de una nueva formación electoral en Castilla y León, que podría presentar candidaturas a las alcaldías de alguna de sus principales capitales de provincia, Valladolid y Salamanca entre ellas, supone todo un aviso para navegantes. Ciertamente en esta región no se dan las condiciones de asfixia y presión nacionalista que han hecho posible la eclosión de los Ciutadans, pero ello no es óbice para que sean muchos -y en número creciente- los ciudadanos cabreados con los partidos que gobiernan las instituciones. No lo van a tener nada fácil, si bien sus homólogos catalanes ya les han hecho buena parte de la campaña.

Ahora el partido de los ciudadanos ya no es un desconocido. Su triunfo en las elecciones de Cataluña les ha granjeado la admiración, cuando no el reconocimiento, en no pocas comunidades españolas, circunstancia que además de dar alas a la nueva causa allí donde conformen lista electoral, puede atraer muchos votos. Y todas esas papeletas a favor son resta para aquellos partidos que en algunas ciudades se juegan las alcaldías por unos cientos de apoyos. Si a ello se añade el cada vez más alto nivel de abstención, que como se ha visto en el caso catalán es el que ha favorecido su acceso al Parlamento, en detrimento de los partidos mayoritarios, la situación no puede pintarles más favorable.

Con este escenario y con tanto elector hastiado por el comportamiento de los partidos mayoritarios, nada más fácil para una formación que se nutre de la decepción ciudadana que alcanzar el número suficiente de votos como para convertirse en llave de la gobernabilidad de algunos municipios.

Estos días no han faltado en estas páginas las columnas de otros colaboradores que han glosado sobre el fenómeno «Ciudadanos» y sus posibles efectos en el territorio castellano y leonés. Cada cual ha aportado su visión del mismo; coincidente en algunos casos, aunque con matices, pues como dice Javier Reverte en su última novela El médico de Ifni «la política recorre caminos extraños muchas veces».
Luis Angel Laredo (ABC.es) (10/XI/06)

Ciutadans quiere presentar candidaturas fuera de Cataluña

Ya tiene agrupaciones electorales en Madrid, Andalucía, Valencia, Aragón y Salamanca porque su proyecto es «estatal»

Ciutadans busca apoyos para asentarse en España. Un portavoz del partido revelación en las elecciones autonómicas de Cataluña tras conseguir tres parlamentarios cuatro meses después de su fundación, aseguró ayer a este periódico que pretenden presentar candidaturas en los comicios vascos. Asimismo, constató la voluntad expansiva de la formación. «Los estatutos recogen nuestra proyección estatal y de desarrollo», explicó.
En este sentido, disponen de agrupaciones electorales -para las que son necesarios un mínimo de quince afiliados- en Madrid, Andalucía, Valencia, Aragón y Salamanca.Ayer, dos días después de las elecciones, las oficinas de Ciutadans estaban en plena ebullición. Las llamadas para concertar entrevistas, concretar comparecencias y ofrecer valora- ciones eran continuas. La lista de peticiones desbordaba sus previsiones y la estructura que manejaban se parecía más a la de un gran partido consolidado que a la de una iniciativa recién nacida, impulsada a través de Internet y sin apenas reflejo mediático.
El éxito cosechado les ha llevado a madurar su idea expansiva en tiempo récord. «En el resto de España nos llamaremos Partido de la Ciudadanía», anunciaron. De hecho, a última hora de la tarde de ayer la ejecutiva mantenía una reunión interna en la que incluían su extensión al País Vasco en el orden del día, y en la que esperaban hablar ya, incluso, de algunas personas, según adelantaron las mismas fuentes. Otra de las cuestiones que tienen entre manos es la confección de listas para los comicios municipales en Cataluña.
Arcadi Espada, uno de los promotores de Ciutadans, calificó la posibilidad de traslación de «un movimiento ciudadano» como éste a Euskadi de «extraordinaria» y se mostró «encantado» de que «germinara». No obstante, descartó que se ponga en marcha en un plazo tan corto como para el próximo mes de mayo. «Habrá que dar más tiempo», aventuró.«Hastío» de la sociedadEspada negó su sorpresa por los excelentes resultados de Ciutadans, ya que «la realidad mediática no es la realidad», y los atribuyó al «déficit de representatividad» existente. La similitud entre las situaciones catalana y vasca la resumió en que ambas realidades están «sometidas al yugo nacionalista».
La eurodiputada del PSOE Rosa Díez, por su parte, fue una de las primeras políticas en valorar el movimiento Ciutadans, que definió como un «fenómeno europeo», por lo que lo consideró perfectamente trasladable a cualquier parte de España, «y no sólo a comunidades donde haya nacionalismo o no». A su juicio, este partido representa una expresión política «con la que mucha gente desencantada de las formaciones tradicionales se siente identificada».
El éxito obtenido responde, en su opinión, a la «desafección» de los ciudadanos hacia los partidos que conocen, con los que «no se sienten identificados». La europarlamentaria cree que Ciutadans se dirige a un electorado «de centro-izquierda» y supone una crítica a las formaciones tradicionales. Asimismo, considera que en el País Vasco hay un «caldo de cultivo» donde una opción de este tipo podría cuajar.
Carlos Martínez Gorriarán, portavoz de Basta Ya y amigo de promotores de Ciutadans como Albert Boadella o Félix Ovejero, entre otros, admitió ayer que «hay mucha gente interesada» en participar en una iniciativa similar en el País Vasco. A su entender, el ejemplo de Ciutadans ha aportado al panorama actual «novedades interesantes», como partido que surge del «hastío y aburrimiento» de la sociedad y ante la «falta de compromisos» de las formaciones con sus electores.

Manu Rueda (Ideal Digital) (04/XI/06)

Ciutadans en Baleares

El problema que atesora el instinto cuando viene generado por el triunfo, es que te ves obligado a seguir su dictado hasta el final por aquello de pensar que se van a repetir los momentos de gloria. Ni Baleares es Cataluña, ni el nacionalismo por estos pagos es un negocio tan redondo como el que intuyó el olfato de un banquero en quiebra, al percibir lo que podría obtenerse trabajando el ego de sus congéneres.

La irrupción de Ciutadans en el panorama político de nuestra vecina mini-nación ha hecho concebir esperanzas desmesuradas en el contexto público balear, sin considerar «que ese plano mental de posible ocupación» aquí prácticamente no existe. La intervención de Albert Boadella fundador de este creativo movimiento en el foro que organizó en su momento EL MUNDO/ El Día de Baleares, contempló una de las asistencias más numerosas que se han conocido. Llegados aquí, es preciso recordar que el público que acudió al citado acto era del PP mezclado con otro del llamado segmento liberal y acompañado de unos pocos intelectuales de izquierdas con sentido del humor que también los hay.

El PP de Baleares mantiene un perfil que aparece con menos soberbia que la imagen ofrecida por José María Aznar en la última legislatura, sin seguir a ciegas inclinaciones tan inapropiadas como la que representó el apoyo dispensado a la guerra de Irak o la dejación que supuso la no ordenación de las parejas de hecho. El inquilino de La Moncloa se aprovechó de estas desviaciones y que Rajoy se presentara acompañado por una guardia pretoriana como la que representa Zaplana y Acebes, hizo el resto. (¿Por qué no los suplió por María San Gil y Esperanza Aguirre?).

El aire de Ciutadans de Baleares aquí lo respira el PP y admitir que el partido liderado por Albert Rivera se transforme en la segunda versión de Clau, solo es cuestión de interpretar la psicología de nuestros conciudadanos. El nacionalismo en Baleares ha conocido un proyecto serio y fue el que representó en su momento el PSM. Unirse a otras figuras ideológicas con tal de arañar un poco de representatividad, ha sido el principio de su fin. Establecer una acción puntual al objeto de neutralizar a UM, -paradigma del oportunismo en grado superlativo- es innecesario, su propia dinámica para saber cuál es el movimiento a realizar con el único objetivo de permanecer hace que la imagen se vaya deteriorando lastrada por los intereses.

Los hay que advierten que Ciutadans llevaba inherente un mensaje de izquierdas que la propia izquierda se encargaría de apuñalar. Algo hay. El acervo de esta formación es esencialmente un pensamiento de sentido común, cuyo fin es intentar que España no se transforme en un parque temático tipo Disneylandia con 17 banderas, 17 himnos y 17 dialectos, todo para justificar la creación de 17 mini-naciones. Es un hecho, algunos políticos se han distanciado de las problemáticas reales para obtener más poder a través de la segregación y el ciudadano alienado por el pago de los impuestos, los gastos corrientes y las hipotecas se lo está permitiendo.

El futuro de Ciutadans pasa por ampliar el espectro pero sin participar en el poder ya que acabaría contaminándose -reproducir el tripartito catalán ha sido impresentable-. Mientras tanto en Cataluña, el País Vasco, Galicia y actualmente Andalucía con la realidá nacioná, pueden hacer una excelente labor. Baleares felizmente todavía no está inmersa en la espiral de la tontería, por lo que tampoco es cuestión de quemar energías cuya utilización se precisa en otros lugares.
Javier Macías (El Mundo - El Día) (14/XI/06)

El partido Ciudadanos prepara una candidatura para las municipales en la capital vallisoletana

El éxito de Ciudadanos de Cataluña el pasado 1 de noviembre ha concentrado la atención en el germen de este partido en Castilla y León. Constituido formalmente en Salamanca, su responsable, Francisco García Salinero, coordinará la expansión en la comunidad y en toda la zona noroeste. Ayer avanzó que la formación está preparando candidaturas en todos los grandes municipios de la comunidad y especialmente en Valladolid, donde se está elaborando una lista «muy interesante, con personas vinculadas al mundo de la Universidad».
Pachi García desveló que el domingo se producirá una reunión que marcará los plazos en la conformación de la candidatura para Valladolid. El partido espera tener finalizada la lista aproximadamente en dos meses.El coordinador se mostró tajante al asegurar que en ella no se encontrará «ni a ningún 'excombatiente' de otros partidos ni a ningún profesional de la política». Ciudadanos, insistió, «quiere que lleguen a la política buenos profesionales con vocación de servicio a la comunidad, no que haya profesionales de esto que trabajan únicamente para su carrera personal, y lograr una poltrona».
El coordinador en Castilla y León señaló que la creación de una candidatura para las municipales en Valladolid permitiría también plantearse «hacer una lista autonómica» y se mostró convencido de las posibilidades de conseguir representación en las Cortes, y en municipios como Salamanca, Ávila o Burgos. García Salinero señaló que Ciudadanos pretende «romper con el terrible bipartidismo que padecemos» y aseguró que «creemos que nuestra principal fuente de votos es la abstención, personas hartas de lo que ven en la política que ahora pueden encontrar a alguien en quien confiar».

Caras conocidas en la primera reunión de Ciudadanos de Madrid




Los miembros de la ejecutiva de Ciudadanos de Madrid, la agrupación hermana de Ciudadanos de Cataluña, convocó anoche a sus afiliados y simpatizantes en los salones de un céntrico restaurante de la capital. Acudieron un centenar de personas, aunque, según los líderes madrileños, la agrupación cuenta con 351 afiliados.

No todos eran ciudadanos anónimos. Destacaba una cara popular, la del componente del Dúo dinámico Ramón Arcusa. El cantante tomó la palabra para ensalzar la figura de Albert Rivera y su victoria en las elecciones de Cataluña. Después pasó a criticar a Zapatero.


La mayoría de los allí presentes permanecían expectantes ante el posible anuncio de que Ciudadanos de Madrid se presentará a las elecciones locales y autonómicas del próximo mes de mayo. Los miembros de la ejecutiva, sin embargo, informaron de que todavía era muy precipitado tomar una decisión de ese tipo, que dependerá en gran medida del número de afiliaciones que se consigan y que la decisión definitiva se adoptará el próximo mes de enero.
También se explicó que para presentar candidaturas se necesitaba la aprobación de la dirección nacional del partido, cuya sede está en Barcelona.


Decepcionó entre los asistentes la más que fugaz intervención de Antonio Robles, secretario general de Ciudadanos de Cataluña y uno de los tres diputados elegidos en los pasados comicios catalanes. Robles llegó tarde, por problemas con el tráfico, y sólo permaneció un par de minutos ya que tenía que ir a otro acto a recoger un premio. El hecho molestó a algunos de los afiliados, que posteriormente llegaron a cuestionar públicamente la buena sintonía entre la agrupación de Cataluña y la de Madrid.


Interrogantes sobre la ideología


Cuál es la ideología de Ciudadanos es otra de las cuestiones que más interrogantes levantó. Los miembros de la ejecutiva explicaron que es una cuestión que todavía está abierta y que se van a crear grupos sectoriales –sanidad, justicia, educación, medioambiente…- para debatir sobre cuál debe ser la ideología del partido y plasmarla por escrito.

Además se subrayó que no se admiten las afiliaciones colectivas ya que, según relataron, muchos grupos y asociaciones, ante el éxito electoral del partido, se han acercado a Ciudadanos para unirse a ellos, y algunos no con buenas intenciones. También se habló de tener cuidado con posibles infiltrados que pueden pretender hacer daño al partido.

Se explicó que Ciudadanos se subvenciona única y exclusivamente con el dinero que aportan sus afiliados, y que FAES –el think tank de Aznar- no financia al partido. No en vano, a mitad del acto se pasó una caja para que cada uno de los asistentes aportara lo que buenamente pudiera.

«A Coruña necesita una candidatura como Ciutadans»



Declaraciones de Carlos Casal, periodista, reciente ganador de la LXVI edición del premio Pérez Lugín


Carlos Marcos defiende con orgullo sus verdades. A sus 45 años y con tres hijos, está harto de las vueltas que dan los políticos con temas que no les preocupan a los ciudadanos. «¿Tú has escuchado discutir a alguien en un bar por el preámbulo del Estatuto?», pregunta. Marcos, que tiene una empresa de publicidad («situada en un ránking de pymes como la quinta mejor gestionada de Galicia») asegura que «A Coruña necesita una candidatura como Ciutadans». Veloz en llegar a la cita y veloz al hablar, Marcos defiende sus posturas.
-¿Su empresa de publicidad ha sido premiada recientemente?
-Realizamos muchos trabajos y muy variados.
Últimamente hemos salido en un ránking de La Voz como la quinta pequeña y mediana empresa de Galicia mejor gestionada.
-¿Política y empresa, como aceite y agua, mejor no mezclarlos?
-Llega un momento en que te cansas. Hay muchos ciudadanos cabreados. Mucha gente de a pie está cansada de lo qué pasa.
-¿Se necesita en Galicia un partido al estilo de Ciutadans?
-Lo cierto es que hay mucha gente que quiere que las cosas cambien. En Galicia tenemos que escuchar a los políticos hablar de temas que sólo les preocupan a ellos. ¿Tú has escuchado discutir a alguien en un bar sobre el preámbulo del Estatuto gallego? ¿Sobre si tiene que poner nación o nazón? -No. -Pues ésa es una de las cuestiones. Los políticos están alejados de la realidad y nos cuentan las cosas cómo les interesa. Yo todavía no sé que pasó en realidad con Rumasa o con los GAL. Tampoco en Galicia con el Prestige , o este mismo verano con los incendios forestales.


En otras declaraciones ha dicho lo siguiente:
«No soy menos gallego por hablar en castellano»
-Tengo tres hijos que viven en A Coruña y uno se cansa de ver el lugar en el que van a tener que desarrollarse. En esta ciudad tendría que haber una candidatura como Ciutadans. He hecho estas reflexiones muchas veces y es verdad que, por el medio, he pensado en presentarme. -¿También con la reivindicación del idioma? -Claro. No soy menos gallego por hablar en castellano, ni quiero menos esta tierra. Los políticos están para poner hospitales o decidir carreteras. Pero si quieren cambiar lo que es esta tierra tendrían que consultar a los ciudadanos. Hacerlo sin que hablemos todos es muy grave. Nos utilizan cada cuatro años. Eso es lo que hacen.


Espada cree necesario crear en Euskadi partido similar Ciutadans


Arcadi Espada, periodista y uno de los fundadores de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, consideró hoy 'posible y necesario' impulsar un partido con la ideología de Ciutadans en un País Vasco 'dominado por el nacionalismo' que, como en Cataluña, ha llevado a España a la 'decadencia moral y política'.

Espada pronunció hoy en Vitoria una conferencia sobre Ciutadans, partido que logró tres escaños en el Parlamento de Cataluña en las últimas elecciones, dentro de un ciclo de charlas organizado por la Fundación para la Libertad, en el que también participó el periodista Santiago González.
En declaraciones a Efe antes de su intervención, Arcadi Espada aseguró que le parecería 'muy bien' que hubiera personas en el País Vasco que dieran un paso al frente y se encargaran de llevar a cabo una alternativa a la política que 'conocemos hasta ahora' y que cree 'que ha cumplido un ciclo'.Opinó que en el País Vasco, un partido como Ciutadans tiene aún más sentido 'porque es un movimiento antinacionalista' y Euskadi 'está dominado por el nacionalismo'.

Además, apostó por la vía de una 'tercera España' en unos momentos de enfrentamiento entre los dos partidos mayoritarios -PP y PSOE-, y que haría posible que la política retornara 'al terreno de la razón'.Espada agregó que la clase política de la transición 'es un modelo agotado' y subrayó que 'lentamente y con firmeza' partidos de la ideología de Ciutadans 'pueden cumplir un papel muy relevante en la política española'.



Terra Actualidad - EFE (14/XI/06)