jueves, 14 de mayo de 2009

DEBATE DE CENSURA

LA segunda jornada del debate sobre el estado de la Nación confirmó la ausencia de apoyos explícitos de las minorías al presidente del Gobierno, dibujando así un escenario político muy complejo para Rodríguez Zapatero. Es evidente que el Gobierno no cuenta con una mayoría estable en el Congreso, sin perjuicio de que consiga apoyos aislados para determinadas iniciativas. Aunque así fuera, su estado de precariedad está completamente contraindicado para un período de crisis, porque no sólo tiene necesidad de respaldos para aprobar leyes y convalidar medidas como las anunciadas estos días, sino también para enfrentarse a un horizonte despejado que le permita aprobar los presupuestos generales del Estado para 2010. Después de la chapuza cometida con las cuentas públicas para 2009, el Gobierno no está en disposición de pedir a sus antiguos aliados nuevos actos de fe sobre predicciones de optimismo inverosímil.

Por otro lado, el Gobierno se empeña en gestionar como cierta una situación distorsionada por sus diagnósticos y así es difícil atraer voluntades. Los hechos, los resultados, los datos de la realidad desmienten la estrategia urgente ejecutada por el Gobierno para presentarse como víctima de culpas ajenas y para absolverse a sí mismo de su cadena de equivocaciones sobre la evolución de la crisis. No hubo equivocación, sino falseamiento, porque a diferencia de aquellas instituciones que sí erraron sobre la gravedad de la crisis, pero la reconocían, Rodríguez Zapatero directamente la negaba. Es la diferencia entre un error y una mentira. Hace poco más de un mes, hizo una crisis de gobierno para relanzar su imagen. La operación ha sido un fracaso -salta a la vista- y hace aún más inexplicable la autocomplacencia de Rodríguez Zapatero con la gestión de la crisis. Ahora, la pregunta es con qué aliados fiables cuenta el Gobierno y para qué tipo de política económica quiere sus apoyos. Rodríguez Zapatero anunció ayer y anteayer una batería de medidas, cuya letra pequeña augura efectos muy distintos de los prometidos por el jefe del Ejecutivo y que, antes o después, acabarán traduciéndose en un incremento de los impuestos o de la presión fiscal, porque el déficit público que se está formando, si no aumenta la recaudación del Estado por un relanzamiento de la actividad económica, tendrá que ser pagado con cargo a los ciudadanos. Por tanto, si el Gobierno vive en el filo de la navaja se debe a que no plantea un proyecto global de recuperación económica, a que su modelo productivo alternativo está lastrado por la abstracción, a que rehúye las evidencias sobre la necesidad de reformar el mercado laboral y vigilar la situación de las pensiones y a que toma medidas sin estudiar su repercusión.

Lo de menos es saber quién ganó el debate sobre el estado de la Nación. Lo que importa es saber si de ese debate ha salido un gobierno reforzado o si, por el contrario, se han agravado sus carencias. Este debate tenía que servir para despejar dudas, pero ha creado más de las que había. El rechazo al Gobierno ha generado una coalición negativa de todos los grupos parlamentarios. No significa que una moción de censura del PP vaya a contar con su apoyo, pero políticamente, Zapatero ha salido censurado de este debate.

ABc - Opinión

CUANDO VALE MAS TENER CINTURA QUE RAZONES

EL PRESIDENTE del Gobierno se le escapó vivo ayer a Rajoy en el Debate del estado de la Nación. Construyó un discurso efectista con el anuncio de nuevas propuestas contra la recesión, lo que le permitió mantener la iniciativa. Aunque la mayoría de estas medidas tienen más apariencia que realidad, merecían ser discutidas, y ahí le faltaron reflejos a la dirección del PP, que seguramente esperaba una intervención de contenido más ideológico.

Zapatero anunció la rebaja fiscal de las pymes y la subvención directa a la compra de vehículos, y se apuntó ambas como un éxito propio, pese a que son dos medidas que ha venido reclamando el PP y que él se había negado a tomar en consideración... hasta ayer. Reveló que en 2011 desaparecerán las deducciones por vivienda para las rentas que superen los 24.000 euros como forma de incentivar la compra de pisos antes de esa fecha. Adelantó su intención de dotar a los escolares, progresivamente, de un ordenador portátil. Y todo ello envuelto en medidas tan dispares como un nuevo recorte de gastos en la Administración, la aprobación de una ley de «economía sostenible» que engloba desde las energías renovables hasta la moda, o la implantación de un plan de inversión local para 2010 de 5.000 millones de euros centrado en la dependencia.

Sólo el batiburrillo de propuestas revela que estamos más ante un conjunto de parches que ante un verdadero plan. Además, la mayoría de medidas tiene trampa. La rebaja fiscal de las pymes es sólo por tres años, en una época en que pocas empresas van a poder presentar beneficios; la ayuda a la compra de coches obliga a los fabricantes a desembolsar 1.000 euros por cada operación, una circunstancia que nadie ha negociado con la industria del automóvil; las medidas para la mejora de la educación no solucionan el problema, que es de calidad y de exigencia; y la amenaza de retirar la desgravación por compra de vivienda es la subvención más barata imaginable y, en el fondo, una subida indirecta de impuestos a la clase media a dos años vista.

Pese a que el debate llegaba en el peor momento para el Gobierno -cercado por la crisis, con cuatro millones de parados y debilitado por la falta de apoyos en el Parlamento- es verdad que los nuevos conejos sacados de la chistera sirvieron a Zapatero para jugar al despiste. Sobre todo porque Rajoy perdió la ocasión de discernir qué había de positivo y qué de artificio en sus propuestas. El líder de la oposición se enredó en un prolijo memorial de afrentas pasadas y entró en un cuerpo a cuerpo que no le convenía y que le hizo patinar con algún comentario desafortunado, como cuando acusó a los socialistas de «no saber leer». Claro que Zapatero fue también muy mezquino cuando dijo que el PP se frota las manos con la crisis y la ansía con tal de desgastar al Ejecutivo.

Rajoy cargó contra el «refrito de improvisaciones sucesivas» y la política «despilfarradora» y de «gestos» del Gobierno, y acusó a Zapatero de «dar la puntilla» a la clase media. «Lleva usted cinco años de retraso» y «se ha convertido en el lastre de la economía española», llegó a decirle. Aunque su análisis era correcto, la inconcreción a la hora de aportar propuestas le sirvió en bandeja la respuesta demagógica al presidente: «Han pasado del España se rompe al España se hunde».

El debate de ayer aleja toda posibilidad de llegar a unos nuevos pactos de la Moncloa. Ni el PSOE ni el PP quieren acuerdos. Las elecciones europeas serán un paréntesis que darán paso a dos años y medio de estancamiento, de tablas interminables que se resolverán en las generales de 2012. Rajoy tuvo más razón de fondo -hoy habrá 7.000 parados más-, pero Zapatero demostró más habilidad. La cabeza no pudo con la cintura. Mal andamos.

El Mundo - Editorial

ETA INTENTA COLARSE EN ESTRASBURGO

«De lo que no debemos tener dudas es de la intención de ETA de conservar los recursos políticos y económicos que le otorga la representación institucional que desgraciadamente ha seguido manteniendo tras la entrada en vigor de la Ley de Partidos.»

El Gobierno, a través de la Abogacía del Estado, ha decidido finalmente impugnar este miércoles la candidatura presentada por Iniciativa Internacionalista a las elecciones europeas, que está encabezada por un proetarra con pretensiones de dramaturgo, el ex candidato de HB, EH y ANV, Alfonso Sastre. La demanda se presentará este jueves, al entender los servicios jurídicos del Estado que "existen bastantes pruebas que acreditan que esta candidatura es una sucesión fraudulenta del entorno ETA-Batasuna".


Desde 1989, Sastre se ha presentado en listas proetarras en seis ocasiones: la primera por HB, después por Euskal Herritarrok y por HZ, y la última, en 2008, por ANV. Aunque el único de los candidatos supuestamente "contaminado" es el propio Sastre, la sustitución de los avales perdidos por otros procedentes de un partido ilegalizado por pretender suceder a Batasuna ha llevado a la Fiscalía a inclinarse por impugnar la candidatura. Hay que tener presente, por otra parte, que en esta lista de Iniciativa Internacionalista-Solidaridad entre los Pueblos figuran candidatos que, si bien no han integrado nunca las ilegalizadas terminales políticas de ETA, han dejado en numerosas ocasiones de manifiesto sus simpatías hacia ella. Tal es el caso de la abogada Doris Benegas, miembro de Izquierda Castellana, que ha participado en varios actos públicos junto a Batasuna, o el de la ex dirigente de IU Ángeles Maestro, que en 2005 fue reprobada por el PCE por pedir el voto para el posteriormente ilegalizado PCTV.

El tiempo dirá si las pruebas son suficientes como para que esté justificada la impugnación de esta lista. De lo que no debemos tener dudas es de la intención de ETA de conservar los recursos políticos y económicos que le otorga la representación institucional que desgraciadamente ha seguido manteniendo con posterioridad a la entrada en vigor de la Ley de Partidos. Así lo siguen acreditando varios y recientes documentos de ETA, entre ellos uno del comando Hego Haizea y dos de la planificación bianual de Batasuna. Lo que ocurre, tal y como han señalado fuentes fiscales, es que ETA y su entorno actúa de forma que las impugnaciones de sus listas entrañan cada vez una mayor dificultad, pues innovan con "sistemas más sofisticados y complejos". La ley está prevista para partidos y agrupaciones electorales, pero hubo que cambiar este enfoque después de que Batasuna utilizara un partido ya existente, como era Acción Nacionalista Vasca, y ahora hay que estudiar si Batasuna podría estar "contaminando" esta coalición integrada por varios partidos que son legales. En cualquier caso, ha de quedar claro que, tal y como evidencia la incuestionada candidatura de Aralar, la Ley de Partidos no ilegaliza ideas, ni siquiera las del secesionismo vasco de izquierdas, sino las que sirven de plataforma a una organización terrorista.

Cabe señalar, por último, que este encomiable celo de los órganos judiciales dependientes del Gobierno de cara a impedir que los proetarras se cuelen en Estrasburgo, contrasta con la pasividad del Ejecutivo a la hora de erradicar definitivamente la presencia que los proetarras todavía conservan en numerosos ayuntamientos vascos y navarros. Así se podría hacer, sin necesidad de tener que esperar a las próximas elecciones municipales, si Zapatero aplicara el artículo 61 de la Ley de Bases de Régimen Local. Claro que esa es una de las nefastas herencias de un pasado en el que este Gobierno socialista no sólo se negó a aplicar la Ley de Partidos a PCTV y ANV, sino que además respaldó el diálogo con ETA hasta en la mismísima sede del Parlamento Europeo.

Libertad Digital - Editorial

EL CAPITALISMO SE PUEDE REPARAR. Por Guy Sorman

Los que confíen en que ésta sea la crisis definitiva del capitalismo van a llevarse, una vez más, una decepción. La crisis en el capitalismo es innegable: es la tercera recesión en un siglo, pero no es una crisis del capitalismo. A diferencia de los años treinta, y de los setenta, las críticas (toda crítica es legítima) no proponen un sistema alternativo: el fascismo de los años treinta y el socialismo de Estado de los años setenta han dejado de ser opciones creíbles. Casi todos los economistas están de acuerdo en que el capitalismo es igual de imperfecto que las propias sociedades humanas, pero también ha sacado a la Humanidad (prácticamente en su totalidad) de la miseria, y esto en todas las civilizaciones. Lo que queda por hacer es reparar el sistema, lo cual no será sencillo y exige de antemano una comprensión precisa de lo que se ha de reparar. Los economistas y los gobiernos que más o menos les escuchan se enfrentan, en realidad, a dos crisis distintas: una es banal, y la otra, revolucionaria.

La primera exigencia, que a menudo se ha puesto a prueba en el pasado, exige que se haga humanamente tolerable la transición entre las actividades anticuadas y las profesiones futuras que todavía desconocemos. Este proceso denominado «destrucción creativa» (abandonar lo antiguo para pasar a lo nuevo) es el motor del capitalismo: en un cierto grado, exige una colectivización de los riesgos, es decir, que el Estado se haga cargo de los daños. Ése es el supuesto que se mantuvo en todos los países industrializados en los años setenta, cuando las explotaciones hulleras, la siderurgia o la industria textil se trasladaron a lugares en los que la explotación era más rentable, en concreto a Asia y a Iberoamérica. Los Estados supieron dirigir dicha transición, y eso salvó al capitalismo e hizo que se volviera económicamente más rentable y socialmente más aceptable. Este mismo escenario se repite en la actualidad, de forma idéntica en Estados Unidos en la industria automovilística y, en parte, en el sector bancario. Sin duda, la fabricación de automóviles está condenada a la larga en América del Norte, y quizás también en Europa; y el sector financiero está ciertamente sobredimensionado en todas partes en relación a las necesidades de la economía real. Los gobiernos norteamericanos y europeos intentan por tanto anestesiar sin demasiado dolor a un mundo antiguo para que dé a luz a un mundo nuevo: esta transición, afirma Barack Obama, no es una nacionalización y, en este tema, hay que creerle a pies juntillas. Y el arte de los empresarios capitalistas, perfeccionado a lo largo de los siglos, consiste en hacer que las pérdidas sean mutuas: nada nuevo bajo el Sol.

La crisis financiera es más compleja. Al parecer, y ésta es la causa de la crisis, el mercado financiero se ha convertido en un objeto, un poco monstruoso, distinto a la economía real. Sabemos relativamente cómo funciona la economía real: responde a modelos relativamente previsibles conforme a leyes que los economistas y los gobiernos dominan más o menos. Pero el mercado financiero responde a sus propias leyes, que nadie conoce realmente ni controla: de este modo, las cotizaciones de la Bolsa no suben ni bajan en función de los resultados de las empresas que cotizan, sino en función de las estrategias de inversión. La decisión de los inversores influye en los precios que, a su vez, influyen en las estrategias de inversión: esta cadena es autónoma. Esta desconexión entre la economía real y las finanzas virtuales no es constante: ambas están destinadas a coincidir más tarde o más temprano, pero no se sabe cuándo. Esto puede llevar 10 años. Todos los intentos de moldear el comportamiento del capitalismo financiero han fracasado hasta la fecha, en concreto las grandes desigualdades del tipo actual. La ley de las finanzas es el «azar salvaje» (Benoît Mandelbrot). ¿Podríamos alejarnos del capitalismo financiero para volver a centrarnos en el capitalismo real? No, porque no hay innovación real sin finanzas virtuales. Además, el enorme crecimiento mundial desde hace 25 años, del que se ha beneficiado casi todo el mundo, ha sido posible gracias a las innovaciones financieras, hoy perversas pero ayer benéficas, como la titularización del crédito hipotecario. Por tanto, es el exceso de las finanzas lo que es peligroso pero, ¿podemos regularlo? Ésa es la cuestión actual. Nos olvidamos de que el mercado financiero ya estaba muy regulado antes de la crisis bursátil: se ha comprobado que estas reglas eran contraproducentes y estaban aplicadas por reguladores incompetentes. La regulación ha acelerado la crisis, y ha obligado, por ejemplo, a los bancos a vender sus acciones, lo que ha hecho que se desplomaran las cotizaciones.

Una buena regulación que encuadrara la desconexión de las finanzas y la economía dentro de unos límites razonables (un azar sabio) es la quimera del momento. Esta regulación implica un conocimiento de los flujos mundiales que no tenemos pero que se podría adquirir. Rama Cont, economista en París y en la Universidad Columbia de Nueva York, propone la creación oportuna de un observatorio mundial de riesgos que alertara a los gobiernos nacionales de una posible tempestad. Correspondería a estos gobiernos (la Administación de Obama ya ha anunciado que no renunciará a la soberanía nacional en la regulación de su mercado financiero) proteger a los ahorradores, a los accionistas, a los bancos y a las aseguradoras frente a estrategias especulativas que amenazaran con llevar el sistema a la quiebra. Sin duda, la crisis actual hará progresar el conocimiento y la previsión del riesgo: este enfoque mejorado debería volver a unir el mercado financiero y la economía real. La crisis se terminará cuando empresarios, trabajadores, consumidores e inversores crean que los dos ventrículos del capitalismo vuelven a latir al mismo ritmo. El capitalismo, en definitiva, se basa en la confianza que ponemos en él y en los servicios concretos que ofrece. A nadie se le exige que ame el capitalismo.

ABC - Opinión

miércoles, 13 de mayo de 2009

Se dan de baja de Ciudadanos dos diputados autonómicos

el confidendial: El ‘tercer diputado’ de Ciudadanos se da de baja y reclama una fusión con UPyD

Ciudadanos no acaba de recuperarse de una y cae en otra. José Domingo, uno de los tres diputados que tiene en el Parlamento autonómico, abandona la formación que preside Albert Rivera después de los últimos acontecimientos y, especialmente, tras la coalición a las elecciones europeas con Libertas. Antonio Robles, otro diputado descontento, anunció ya hace unos días su intención de dejar el escaño a principios de verano en desacuerdo con esta coalición.

En una conferencia pronunciada ayer en Barcelona, Domingo fue taxativo: “Recupero mi independencia: me doy de baja en Ciudadanos y no militaré en ninguna otra formación política hasta acabar esta legislatura”. El diputado criticó especialmente la estrategia seguida por Albert Rivera: “En estos últimos meses, he venido reivindicando la necesidad de presentar una coalición electoral de los no nacionalistas y de los europeístas en España. Lógicamente, estaba pensando en formaciones más afines y no en estrafalarios proyectos de un millonario irlandés”, dijo refiriéndose a la alianza con Declan Ganley, alma mater de Libertas.


Ante un auditorio con un centenar de personas, hubo una ausencia significativa: la del propio Albert Rivera. Pero hubo una presencia también significativa: Juan Perán, portavoz de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) en Cataluña. Además, Domingo estuvo arropado por Antonio Robles, Francesc de Carreras (que, aunque es el mentor de Albert Rivera también lo fue de él mismo hace años), Juan March, Almudena Semur... todos ex dirigentes de Ciudadanos.

Boicot de la dirección

La estrategia del diputado no nacionalista se resume en que es necesario sumar y no restar. “Es necesario restablecer las bases de confianza política que hagan posible la presencia de una única lista en las próximas elecciones autonómicas. El espacio a ocupar es demasiado estrecho para que pueda dar acomodo a dos formaciones políticas compitiendo por un mismo electorado”, enfatizó refiriéndose a una necesaria fusión de Ciudadanos y UPyD. “No podemos defraudar a todos aquellos que confiaron en nosotros, a las 90.000 personas que votaron una opción que representaba el cambio”, subrayó. Y añadió: “Es hora de que todos rectifiquemos y de que los que más se han equivocado, reflexionen sobre sus errores y asuman sus responsabilidades, no cerrando el paso al acuerdo”.

Domingo se va de Ciudadanos dolido. Recordó que ha intervenido en el pleno del Parlamento más de 500 veces esta legislatura. Y más de 1.500 veces en Comisión. “Lamentablemente, no hemos sido capaces de proyectar a la sociedad toda esa actividad y esa carencia no es imputable sólo a los medios de comunicación. Tengo que confesar que en numerosas ocasiones no me he sentido arropado por la organización Ciudadanos y que no siempre se ha reconocido la tarea parlamentaria; es más, he tenido la sensación de que, con frecuencia, se ocultaba nuestro trabajo”. ¿El motivo? “Una absurda desconfianza y un exceso de soberbia por parte de algunos dirigentes”, en alusión implícita a Rivera.

Se pasa al grupo mixto

En lo que resta de legislatura, José Domingo trabajará en el grupo parlamentario mixto (donde ya está encuadrado) y en la Asociación por la Tolerancia, en la que milita desde hace años. “¿Ha fracasado Ciudadanos? ¿Tiene sentido continuar defendiendo el programa y los ideales que nos llevaron al Parlamento catalán?”, se preguntó. Y lamentó “la demolición de los cimientos de mi partido”. “Pretendo hacer un elogio de la madurez, de la madurez política y ella es incompatible con un proyecto resquebrajado que ha perdido sus verdaderas señas de identidad”. Por tanto, ahora toca de nuevo militar en movimientos cívicos: “No me siento extraño ni a los compañeros del movimiento que militan en UPyD ni, por supuesto, a los ciudadanos que han compartido hasta hoy militancia conmigo. De ahí que reivindique mi condición de diputado no nacionalista y me comprometa a defender los intereses, los de ambos, los de todos, en el Parlamento de Cataluña”.

Su estrategia desde la Asociación por la Tolerancia ya tiene hoja de ruta: una gran campaña contra de Educación de Cataluña (LEC). Criticó que Ciudadanos no se haya movilizado y no haya inundado “las calles de pasquines informando del desmán” y acusó a la formación en la que hasta ayer militaba de estar desmovilizada, “con la mirada desviada”. Así pues, pretende impulsar, desde la asociación, una iniciativa legislativa popular (ILP) “por toda España para lograr que el Gobierno español y el resto de formaciones políticas asuman la necesidad de garantizar, para evitar el fracaso escolar, el derecho a la enseñanza en castellano en todo el territorio nacional”. Es su única opción: “El movimiento cívico surgido con el esfuerzo de muchos como respuesta a la imposición y a los abusos del nacionalismo no puede diluirse por la incompetencia de unos pocos que hagan caer en el desánimo a los que defendemos su relanzamiento”, advirtió.


Libertad Digital: Robles justifica su marcha de C´s: "Ya no aguanto más"

El diputado en el Parlamento catalán Antonio Robles ha reiterado que se da de baja de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, igual que hizo el martes el también diputado José Domingo, aunque, a diferencia de éste, ha recordado que dejará su escaño en verano.

Robles ha justificado su marcha de C's porque la convivencia dentro del partido que lidera Albert Rivera se ha convertido en una "losa inaguantable".

"Ya no aguanto más las arbitrariedades de la dirección. Tengo otras cosas mejores que hacer que seguir en medio del remolino", ha afirmado Robles, que a finales de abril ya anunció que dejaría su escaño en verano, en protesta por la deriva de C's, tras integrarse en la plataforma electoral europea "Libertas", al lado de fuerzas ultranacionalistas y euroescépticas.

C's anunció esta semana que abría expediente sancionador a Robles tras sus agrias críticas a Rivera, a quien acusó de dar un "golpe de Estado" interno para imponer su opción de concurrir a las elecciones europeas con "Libertas".

El martes, minutos antes de que Domingo anunciase por la tarde que abandona su militancia en C's, el propio Robles dirigió un buró-fax al partido comunicando que también se da de baja.

No obstante, a diferencia de las intenciones de Domingo de conservar su escaño en el Parlamento catalán, Robles ha garantizado que al finalizar el actual período de sesiones renunciará a su acta de diputado.

Pedro Schwartz: "La Ley de Economía Sostenible propuesta por ZP recuerda a los Planes de Desarrollo del franquismo"

Para el economista liberal Pedro Schwartz las medidas propuestas por el presidente del Gobierno en el Debate del estado de la Nación evidencian que "no sabe nada de Economía". Schwartz no se cree que el déficit vaya a poder reconducirse fácilmente: "ZP está dejado un problema de endeudamiento a los siguientes Gobiernos que yo no sé cómo lo van a resolver". Y, a la oposición también le lanza un recado: "Rajoy y el PP son tímidos en lo que dicen que hay que hacer con el sistema laboral porque estamos cerca de unas elecciones".

- Zapatero se centró en la necesidad de cambiar el modelo productivo español, y para eso anunció un proyecto de "Ley sobre la Economía Sostenible". ¿Qué entiende usted de esto?

Esto lo debería de explicar el propio presidente porque la idea de que se pueda cambiar el modelo de una economía- es decir, lo que las distintas empresas y personas producen e intentan vender- por una ley es desconocer totalmente cómo funciona el mecanismo económico de una sociedad.

Las leyes cambian el marco en el que los individuos y las empresas toman decisiones, y la competencia hace que esas decisiones se vayan ajustando a las necesidades. Pero una "Ley de Economía Sostenible" es no saber cómo funciona una sociedad. ¿Que qué va a hacer? Me está recordando los Planes de Desarrollo del franquismo. Van a decir qué industrias tienen que promocionarse, qué es lo que tienen que hacer los españoles... Todas esas cosas un Gobierno no las puede saber y todo esto es la mejor señal de que Zapatero en cuestiones de Economía no sabe nada.

- Otra medida anunciada ha sido la apuesta por la concesión de una ayuda directa de 2.000 euros para la compra de un automóvil nuevo. ¿Cree usted que esto ayudará a reactivar el sector?

Esa ayuda no es del Gobierno central. 500 dará el Estado, 500 las Comunidades Autónomas, que tampoco es que estén boyantes para darlos, y otros mil lo tienen que dar los fabricantes. Es decir, lo que está diciendo es que los fabricantes tienen que rebajar el precio en mil euros cada coche y no veo yo que los fabricantes estén tampoco boyantes para poder dar esa financiación. Es una política de apariencia que habrá que ver si pondrá en pie nuestra industria del automóvil, que tiene problemas graves de exceso de producción. Se trata de una medida superficial y de apariencia.

- La medida más contestada ha sido el fin a la deducción por vivienda para quienes perciban rentas inferiores a 17.000 euros anuales.

Esto evidencia cómo lo concibe él y sus ministros, especialmente el ministro de la bombilla, el problema. Lo que está diciendo es: dentro de unos años les voy a quitar la desgravación, por lo tanto, dense prisa en comprar una vivienda ahora. Es una especie de mecanismo psicológico para tratar de reanimar el mercado de la vivienda. El mercado de la vivienda tendría que dejarse a su movimiento espontáneo, con un coste de la financiación sensato y realista.

- En definitiva, ¿usted cree que con todas estas medidas se amortiguará el golpazo del paro o vamos a seguir asistiendo a una sangría?

Yo creo que no porque el paro es lo último que se reaviva cuando una economía sale de una recesión como la que tenemos. El paro, en sí, tiene una causa, que es la de la recesión, pero tiene otra causa que es que está mal organizado el sistema del mercado de trabajo. Hay que fijarse en que el paro afecta sobre todo a los jóvenes y a los extranjeros. Eso es porque las empresas echan a la calle a los que no están blindados con un contrato de trabajo permanente. No estamos hablando de abaratar el despido, sino de abaratar el empleo. Es el momento de hacer una reforma inteligente del mercado de trabajo y el negarse a hacerlo es una indicación de que el presidente del Gobierno es un dogmático que no entiende nada de Economía.

- ¿Mariano Rajoy habló de esto pero tampoco incidió mucho? ¿Qué le faltó?

A Rajoy le pasa lo que a los políticos, que no les gusta tocar este tema porque es difícil de explicar y tiene miedo a perder votos en la parte del electorado que tiene un trabajo y que no quiere perderlo. Rajoy el PP son tímidos en lo que dicen que hay que hacer porque estamos cerca de unas elecciones. Es una desgracia que esto sea así. Se trata más bien de ilustrar a la sociedad y hacerle ver que nuestro paro es el doble de la media de la Unión Europea. Entonces, algo nos pasa.

- Por último, presumió ZP de austeridad en el gasto y anunció que en unos años España volverá a un déficit aceptado por la Unión Europea. ¿Lo ve usted así?

Esto va a ser muy difícil porque estamos cargándonos de deuda. El que estemos cargándonos de deuda tiene un efecto inesperado y es que si el Estado y las Autonomías ponen deuda en el mercado eso hace que el precio de la deuda caiga y que suban los tipos de interés de la deuda y la gente que esté en Bolsa se pase a la Deuda Pública. Entonces, un exceso de emisión de deuda puede estropear esa subida que ha habido desde hace un mes en las Bolsas. Luego habrá que ver cómo se financia esa deuda, porque se financia o con más impuestos, o por más inflación, o por más deuda después. Ahí queda un problema para los Gobiernos siguiente que yo no sé cómo lo van a revolver.

Periodista Digital

EL PAPA Y LAS SECTAS. Por Hermann Tertsch

Espero que la secta me perdone el atrevimiento de expresar mi convicción de que el Papa Benedicto XVI ha acudido a Tierra Santa con buena fe. Cuando hablo de la secta no me refiero a los ultraortodoxos judíos, para los que son herejes la inmensa mayoría de sus compatriotas, reniegan del Estado de Israel aunque vivan de sus dádivas y desprecian al resto del mundo. Tampoco pienso en los islamistas, que consideran que todo cristiano que se acerca por aquellos pagos es una reencarnación de Godofredo de Bouillon, dispuesto a montar una nueva cruzada. O un agente de los intereses del Gran Satán y del «Ente Sionista», con aviesos propósitos de corromper a sus mártires potenciales con la revista Hustler y una petaca de Johnnie Walter. O, aun peor, con conversiones a la fe de Roma.

Hablo de la secta que tenemos aquí en Occidente, más obsesionada con el Papa que la mayoría de los creyentes católicos. Sus militantes, devotos de la fobia antirreligiosa, afectos a toda la idolatría y al pensamiento único del izquierdismo, abominan del Papa de Roma más que Enrique VIII. Ahora dicen que Ratzinger es especialmente reaccionario. Del Papa Wojtyla decían todo tipo de pestes. En todo caso le prestan más atención al Papa que «L´Osservatore Romano». Y liderados por sus teólogos de cabecera, le dan muchísimos consejos al Pontífice sobre cómo modificar la Iglesia y sus reglas. Consejo de enemigo. Esta secta considera un fiasco la visita del Papa a Tierra Santa. Precisamente esto me induce a una inmersión llena de interés en los contenidos reales de este viaje tan complejo y difícil, en el que, más allá de la política, se dirimen cuestiones de teología y confrontación cultural que pueden tener una repercusión insospechada en nuestro futuro.

ABC - Opinión

¿Y SI ESTALLA LA DEUDA PUBLICA?. Por (Manuel LLamas

Medidas anti crisis

«Si el problema de España es la falta de ahorro y el exceso de deuda, lo que propone ahora el Gobierno es más deuda para apagar el incendio. La japoneización de la economía española está servida.»

El Debate sobre el estado de la Nación ha reflejado, una vez más, la decadencia ideológica e intelectual que padece la clase política española. Al grito de ¡más madera!, Zapatero ha hecho oídos sordos a las recomendaciones que apremian la necesidad de abordar profundas reformas estructurales en el ámbito laboral, energético, comercial y administrativo para salir cuanto antes de la crisis. Lejos de apostar por la liberalización económica, las rebajas fiscales o la reducción del gasto público, el Gobierno tira de chequera con el ilusorio objetivo de que la administración relance a la economía. Y, efectivamente, tirará, pero hacia al barranco, al conjunto de los españoles.


Más allá de la necedad que supone tratar de cambiar todo un modelo productivo a golpe de decreto, en lo que constituye una imitación burda y torpe –gracias a Dios– de los planes quinquenales de Stalin, la clave de las medidas anunciadas por el presidente radica en el coste futuro que supondrá al bolsillo de los contribuyentes. En un alarde de chulería temeraria y prepotencia irracional, Zapatero apuesta firmemente por aumentar la deuda pública con el fin de salvar a sectores en quiebra e impulsar actividades improductivas, tales como las energías renovables o los servicios sociales. Es decir, un derroche de dinero a espuertas cuya factura, tarde o temprano, habrá que pagar.

Y ello, bajo el argumento falaz de que España aún tiene margen para permitirse un mayor endeudamiento público. El Gobierno olvida que ya ha despilfarrado más de 50.000 millones de euros bajo las siglas del Plan E sin obtener ningún resultado visible. Pese a ello, echará mano de más gasto público, cuyo efecto será igualmente nulo.

Sin embargo, lo dramático no son los resultados sino sus consecuencias. España es uno de los países más endeudados del mundo. En concreto, el auge inmobiliario de los últimos años, animado por tipos de interés artificialmente bajos, ha permitido que la deuda viva haya pasado de representar el 212% del PIB nacional en 2002 al 344% en 2007. Además, es deuda de muy baja calidad. La economía española sólo generaba 28 céntimos de PIB en 2007 por cada euro de deuda comprometido, debido a las malas inversiones financieras acometidas al calor de la burbuja crediticia.

Por si ello fuera poco, España es uno de los países más endeudados con el exterior. La falta de ahorro interior –anclada en torno al 20% del PIB– impedía que la banca nacional pudiera satisfacer la disparatada demanda de créditos, sobre todo hipotecarios. Los bancos tuvieron entonces que buscar fondos fuera del país. El endeudamiento nacional neto –lo que familias, empresas y Administraciones Públicas deben al exterior– pasó de 85.000 millones de euros en 1996 a cerca de 860.000 millones (el 80% del PIB) en el segundo trimestre de 2008.

La abultada deuda privada y el grave déficit exterior de la economía española sitúan al país en una situación especialmente delicada frente a la tormenta perfecta que, precisamente, ha generado el estallido de la crisis del crédito a nivel internacional. En la actualidad, el mercado está purgando los excesos pasados vía recesión, morosidad, deflación, quiebras, restricción del crédito y paro. Es decir, identificado las malas inversiones y reestructurando la actividad productiva. Sobre todo, en aquellos sectores que más se beneficiaron de la burbuja, como es el caso de la banca, el motor o la construcción.

En lugar de facilitar el ajuste mediante una mayor liberalización económica, Zapatero ha visto una oportunidad para tratar de imponer por ley su modelo ideal, una economía "verde y social", que tan sólo puede ser sostenida a base de subvenciones. Si su plan triunfa se disparará el déficit presupuestario, la deuda pública y la presión fiscal, al tiempo que se restringirá aún más el crédito al sector privado. Tan sólo con las medidas ya aprobadas, la deuda pública amenaza con alcanzar el 80% del PIB en 2010. Y ello, sin contar los más de 100.000 millones de euros que, como mínimo, precisará el Estado para salvar de la quiebra a numerosas cajas de ahorro.

Es decir, si el problema de España es la falta de ahorro y el exceso de deuda, lo que propone ahora el Gobierno es más deuda para apagar el incendio. La japoneización de la economía española está servida. Sólo que con un matiz. Los inversores confían en el ahorro y el superávit comercial de Japón para devolver los compromisos financieros adquiridos por su Gobierno, y que ascienden al 160% del PIB. La rigidez y la falta de competitividad propia de la economía española hará que la confianza en los bonos del Tesoro se evapore como un azucarillo en un vaso de leche caliente. De ahí, a una crisis como la vivida en algunos países latinoamericanos hay tan sólo un paso. Bienvenidos, pues, a la burbuja de la deuda pública.

Libertad Digital - Opinión

LA TOMBOLA DE ZAPATERO. Por José María Carrascal

FUE tan estrafalario, tan lejos de la realidad, tan ofensivo a la inteligencia, que los portavoces parlamentarios tuvieron que echar mano del humor para calificarlo. «En la tómbola de Zapatero siempre toca, si no es un pito es una pelota», dijo Durán Lleida. «Una mezcla de carta a los Reyes Magos y de cuento de la lechera», Rosa Díez. A mí me recordó a Groucho Marx gritando «¡Más madera! ¡Es la guerra!», mientras sus hermanos descuartizaban el tren para alimentar la locomotora. «¡Más cheques! ¡Es la crisis!», grita Zapatero, dando otros 5.000 millones de euros a los ayuntamientos, 20.000 millones a la «economía sostenible» (¿es que hay una economía insostenible?, cabría preguntar. ¿La suya, tal vez?), 600 millones al turismo, 2.000 euros a quien compre un coche o un autobús nuevo, matrículas gratis a los licenciados en paro y un ordenador a cada alumno de 5º de Primaria. De dónde va a sacar todo ese dinero no nos lo dice, excepto que parte de ello tendrán que ponerlo las Autonomías, que buenas están para más gastos.

Aparte de preguntas como: ¿de qué va a servirles un ordenador a unos escolares que no saben leer ni escribir bien? ¿Qué necesitan los parados, matrículas y subsidios o puestos de trabajo? Y este nuevo plan de Zapatero no tiene más aspecto de crearlos que todos los anteriores. Al revés, se trata de una edición corregida y aumentada de ellos. Su discurso sobre el estado de la nación fue un discurso para ocultar la verdadera situación en que se encuentra España, una cháchara para mantener entretenido al personal hasta que el esfuerzo de los demás nos saque del bache. Pero de esta crisis no saldrá nadie que no se esfuerce en salir por sí mismo. Y Zapatero no pide esfuerzos, pide paciencia; no contempla sacrificios, contempla subsidios. Y quedó claro que no está dispuesto a rectificar, como mostró en sus réplicas a los portavoces que le criticaron. Este hombre se ha instalado en la mentira, y no hay quien le saque de ella. Es posible que haya quien le crea, a fin de cuentas, ¿a quién le amarga un dulce? Y las palabras de Zapatero son tan dulces como las de Don Juan a la oreja de Doña Elvira. Y tan falsas. Pero, en fin, entre los derechos democráticos, está el de equivocarse.

Me quedan sólo unas líneas que quiero dedicar a Rajoy. Comprendo su indignación al oír al presidente repetir sus trapacerías. Pero a mentir y a navajazos le ganará siempre. Con esta gente lo único que cabe es la ironía. Por ejemplo, felicitarle por haberse puesto finalmente a perseguir a ETA en vez de negociar con ella, por haber reconocido finalmente que existe una crisis económica y por haberse decidido finalmente a ayudar a las pymes y a los autónomos. Esperando que siga adoptando otras propuestas del PP.

Y prepararse para lo peor.

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UN NUEVO IMPUESTO A INTERNET. Por Daniel Rodríguez Herrera

Navegante

«Es difícil creer en la seriedad de ningún político al explicarnos las medidas con las que pretende sacarnos de esta crisis si entre ellas no está la inmediata supresión de todas las televisiones públicas.»


Existen pocas cosas más absurdas en una sociedad democrática que los medios de comunicación propiedad del Estado. Con ellos se obliga a los ciudadanos a pagar por televisiones perfectamente serviles a los designios de los partidos en el poder. Cualquier excusa con respecto a su mantenimiento cae en el ridículo en un escenario en el que la TDT ya está llenando los números de nuestros mandos a distancia de decenas de canales que no nos cuestan un duro. Y en momentos de crisis, en los que es crucial que los gobiernos se aprieten el cinturón, resultan un gasto inadmisible.


Las televisiones públicas son contraproducentes en una democracia y resulta difícil creer en la seriedad de ningún político al explicarnos las medidas con las que pretende sacarnos de esta crisis si entre ellas no está la inmediata supresión de todas las televisiones públicas, sea vía privatización o directamente mediante el cierre. No sólo RTVE, sino también las autonómicas.

Y en este escenario el Gobierno anuncia un aumento de los gastos de la televisión pública que serán pagados, en parte, por los impuestos de todos y, sobre todo, por dos nuevas tasas que deberán sufragar las empresas de televisión privadas y las operadoras de telecomunicaciones.

Sobre ese primer impuesto no se ha escrito mucho, especialmente porque las principales cadenas están de acuerdo con el trato, pues estiman que ganarán más de lo que pierden. Sin embargo, se olvida que muchas otras empresas que están intentando hacerse un hueco como buenamente pueden van a ver muy mermadas sus posibilidades de romper con el oligopolio de las telecincos, antenatreses, cuatros y sextas, que en breve será aún más pequeño gracias a las fusiones. Libertad Digital TV, Veo o Intereconomía TV, entre otras, tendrán que pagar este diezmo sin que vayan a ver aumentados sus ingresos por la desaparición de TVE del mercado publicitario. Lo cual aumenta las barreras de entrada del sector, con lo que se aseguran de que no habrá alternativa informativa al progresismo que reina en el oligopolio.

Pero lo que ya resulta indignante en grado sumo es el impuesto a las operadoras de telecomunicaciones. Este fin de semana Zapatero aseguraba en Vistalegre que la economía española crecería de acuerdo a un nuevo modelo resumido en la frase "menos ladrillo y más ordenadores". Su modo de conseguirlo consiste en... subir el precio de las conexiones a internet y las comunicaciones móviles con un nuevo impuesto a las empresas del ramo. Un hacha, el tío. Así es como se pretende estimular un sector desde el poder, encareciendo sus costes y, en el caso de internet, reduciendo su clientela que optará, al menos en parte, por dejar de conectarse para ahorrar dinero en estos tiempos. De toda la vida se sabe que ésta es la mejor manera de impulsar las nuevas tecnologías, por supuesto.

No existe ninguna razón para hacer pagar a las operadoras, salvo que son un blanco fácil y que, como ya lo había hecho Francia, existen más posibilidades de que Europa dé el visto bueno. Las balbucientes excusas de De la Vega de que las operadoras "van a beneficiarse" de la utilización del espacio radioeléctrico y de la producción y traslación de distintos contenidos audiovisuales y televisivos es ridícula. Las operadoras ya pagan un canon por el uso del espectro y el beneficio que les puede suponer que TVE ponga sus programas en internet es minúsculo, aparte de que se estaba llevando a cabo al margen del modelo de ingresos de la cadena. No hay más que ver las cifras que obtiene la web de RTVE en OJD; si eso justifica un impuesto del 0,9% exigimos otro del 0,5% para Libertad Digital, que más o menos es lo que nos correspondería por los "beneficios" que obtienen las operadoras de nuestra presencia en la red.

En definitiva, que el Gobierno ha encontrado otra vía para atracarnos, que es lo que suelen hacer los gobiernos. Otro motivo para manifestarse el día 24, en la Plaza del Rey de Madrid.

Libertad Digital - Opinión

CIUDADANO A SOLAS. Por Gabriel Albiac

EL ciudadano escucha a esos que hablan, dicen que en nombre suyo. Y nada reconoce como propio. ¿Con qué derecho puede hoy un diputado decir que es su discurso reflejo o quintaesencia del ciudadano al cual está representando? ¿Con qué vergüenza básica o sentido del ridículo puede acaso pretender que sus angustias, miedos, esperanzas son siquiera similares? ¿Qué sueldo han visto recortarse en sus bolsillos los señores diputados? ¿En qué se vio horadado su nivel de vida? El ciudadano escucha a esos que invocan paro y ruina desde sueldos blindados y aún mejor blindadas jubilaciones. Ninguno de los riesgos que atenazan al vulgar don nadie que todos somos, existe para ellos. Ni Zapatero ni Rajoy corren peligro de ver zozobrar a sus familias en un presente negro y sin mañana. Ni Gallardón, ni Pajín, ni la última de las asombrosas nulidades que componen en España los privilegiados aparatos de los partidos, afrontan más incordio que el de que algún vecino les escupa a la cara. Pero para eso está la nube de escoltas.

Huir, huir de todo esto. No hay ciudadano a quien quede una neurona viva, que no sueñe con eso. Cada día. Obsesivamente. Porque no existe un solo instante en el cual esta gente no insulte nuestra dignidad básica y nuestras dificultades, exhibiendo su horterez de nuevos ricos. Lo más repugnante. ¿Es necesario realmente que una ministra de sanidad se disfrace de princesita monegasca en puesta de largo, para anunciar el derecho de cualquier menor a adquirir fármacos sin receta? ¿Es realmente necesaria esa sonrisa de melaza pringosa que ha venido a convertirse en password del club de los señores?
Hice política, cuando era una aventura. De alto riesgo y beneficio cero: a eso se llama aventura. Y a eso llamamos política quienes hicimos de la lucha clandestina contra la dictadura lo más hermoso de nuestros años jóvenes. Y claro que sabíamos que sería este tipo de gente el que se beneficiaría, al fin, de tanto esfuerzo, tanto dolor, tanta inteligencia malbaratada. Pienso ahora que valió la pena, porque fue divertido. Nada más. Y en esta vida hay pocas cosas que puedan combatir eso en lo cual Blaise Pascal viera los más horrible para un hombre: el hastío. Y claro que sabíamos que, con la mala gente que haría de nuestro juego negocio, retornaría el hastío en su forma peor: ésta. Los Zapatero y compañía: la gente que jamás arriesga nada; la gente que siempre medra y vegeta en cualquier régimen; y la que, en cualquier régimen, exhibe su talante complacido, porque nada hay mejor para que el propio bolsillo siga lleno. Lo sabíamos. Nos daba igual. Nosotros nunca estaríamos en eso. De la poquísima gente de mi edad que luchó de verdad contra la dictadura, me queda al menos ese recuerdo grato, por encima de todos nuestros monumentales errores: nadie hizo de aquello un duro; y todos fuimos barridos.
Oigo mentir a Zapatero en ese horrible Parlamento, que ocupa la peor gente española. Miente con tal descaro, que debería darme risa. Pero no puedo. Un ira primordial me abofetea. Pero yo ya no quiero ni perder el tiempo en desplegar mi ira contra gente que no merece siquiera ser depreciada. Ya sólo quiero huir. Huir, huir... Muy lejos. Y se me vienen encima todos los años perdidos. Tanto esfuerzo. Para nada. Me hice viejo. Y, como el aviador de W. B. Yeats, tan sólo sueño en poner una distancia lo bastante grande como para que todo no parezca ya ni un sueño. «Ni ley ni deber me invitaron a esta lucha,/ ni los estadistas, ni la turba clamorosa./ Un solitario impulso de deleite/ me trajo a este tumulto entre las nubes». Quedaos con la tierra. Yo paso de cualquier retorno.

ABC - Opinión

PERSECUCION A LA OPOSICION. Por Agapito Mestre

Debate

«Leyes y más leyes para domesticar la poca sociedad civil de esta nación de nacioncillas es el hallazgo zapateril. Terrible. No hay modelo productivo alguno en todo el mundo desarrollado que haya sido creado por una ley del Estado.»

Zapatero quiere un país pobre, casi miserable, y socialista. Socialista al modo peronista. Fascista. Cuanto más pobres y arrugados estén los españoles, nadie lo dude, más tiempo estarán los socialistas en el poder. Todo y un poco más dará Zapatero a quienes sus rentas no pasen 24.000 euros anuales. De ahí para arriba, según el peronista de La Moncloa, todos son ricos. A esos "ricachones" hay que perseguirlos. Arruinarlos. Matarlos. Todo para los descamisados y nada para quien desee prosperar. Zapatero lo ha dejado diáfano. Tiene una idea clara de lo que debe hacerse desde el Estado: una revolución para pobres, peor, para miserables. En este punto, al menos, Rajoy estuvo acertado: "Zapatero se dedica a apalear a las clases medias".


El nuevo peronista está fuerte. Crecido. Le va la marcha. Además, en el colmo del intervencionismo, rozando con los regímenes populistas de partido único, sólo le ha faltado prometer una "paga más" para su particular "18 de julio". Además, para pisotear un poco más a los llamados agentes sociales y a los individuos libres, Zapatero quiere construir un nuevo modelo productivo a través de una ley. Leyes y más leyes para domesticar la poca sociedad civil de esta nación de nacioncillas es el hallazgo zapateril. Terrible. No hay modelo productivo alguno en todo el mundo desarrollado que haya sido creado por una ley del Estado. Me refiero a los Estados de Derecho soportes últimos de las democracias en los sistemas capitalistas. Otra cosa es lo que sucede en los Estados totalitarios, versión fascista o comunista, que intervienen y controlan a través del Ejecutivo hasta el último suspiro de los ciudadanos en sus vidas privadas.

Zapatero es un extraordinario profesional del engaño. Un político perfecto para una sociedad sin columna vertebral. Ha vuelto a demostrar en el Parlamento que Maquiavelo, hoy, sería un pálido reflejo de su profesión. De su vocación. Zapatero vive para su obra. Su vocación maquiavélica no es tentativa. Es su condena. Su gran condenación. El otro, Rajoy, no pasa de tener una vocación tentativa, sí, cuando parece que desistirá por una decepción, por un fracaso, vuelve a caer en la tentación... Atenuado por el tiempo, relativiza el fracaso anterior, y vuelve a persistir en "hacer política" de oposición. La primera respuesta, en realidad, el repasito que le ha dado Zapatero a Rajoy ya ha pasado a la historia; menos mal que reaccionó Rajoy en la siguiente intervención; en todo caso, este debate ha conseguido dejar atrás una hipotética moción de censura para conseguir presentarse como una cuestión de confianza.

No sé si Zapatero ha ganado o no a Rajoy en el debate de argumentos, entre otras cosas, porque éstos han brillado por su ausencia. Pero hay una conclusión obvia: el líder del PP es blandito. Suave. Zapatero es duro. Fuerte. Rajoy pierde elecciones. Zapatero gana y gana elecciones. Uno habla de datos y el otro sube a la tarima para insultar a Rajoy. El asunto es ineludible: Zapatero es el jefe. El amo del tinglado político. La suerte está echada. Los españoles están entablillados entre la demagogia de Zapatero y la debilidad política de Rajoy. Eso es todo.

Libertad Digital - Opinión

DADIVAS Y OCURRENCIAS. Por M. Martín Ferrand

UNO de los grandes trucos de José Luis Rodríguez Zapatero, al que recurre siempre que le acosa la necesidad, consiste en enfrentarse a la Cámara -o a las cámaras, según los casos- y recitar un discurso tan solemne como vacuo. Ayer, en la apertura del Debate sobre el Estado de la Nación, batió su récord en la especialidad y a punto estuvo de alcanzar el vacío absoluto, la nadería total. En el supuesto de que el líder socialista sepa en qué país vive -¡y gobierna!- y cuáles son los problemas fundamentales que nos acucian, lo disimuló con perfección y, rebajando el tono y el volumen de su voz, con la misma aparente seriedad con que hace un año nos prometía el «pleno empleo», ayer les ofreció un ordenador a los niños de quinto de Primaria. La dádiva como sucedáneo de la seriedad.

Por un instante reconoció el presidente los «errores sucesivos» de su Gobierno en el diagnóstico y prevención de la crisis; pero, de inmediato, disolvió su responsabilidad, e incluso la autocrítica, en la comparación con los gobiernos y expertos de todo el mundo a quienes les ocurrió lo mismo. Así, sin un ápice de rigor, fue comunicando medidas sin sentido ni fundamento. Desde un plan para incentivar la compra de automóviles que habrán de pagar mayoritariamente quienes los fabrican y las Autonomías hasta la supresión para las clases medias de los incentivos fiscales que hasta ahora ayudaban a la adquisición de las viviendas.
A tal punto llega la trampa en el desordenado plan que Zapatero anunció ayer que, para fomentar el mantenimiento y el incremento del empleo en las pequeñas empresas -menos de 25 empleados y una facturación inferior a 5 millones de euros- se les ofrece una reducción de 5 puntos en el Impuesto de Sociedades. ¿Para qué querrán un descuento en un impuesto que cursa sobre beneficios quienes viven angustiados por las pérdidas que les origina la situación? Resulta soez que, en un momento de máxima gravedad, con cuatro millones de parados en presencia y territorios del Estado en que se niega la obligación constitucional de conocer el castellano, entre tormentas de corrupción y/o despilfarro, sin separación entre los poderes del Estado y ayunos de una Justicia independiente, capaz y operativa, el presidente del Gobierno, con su insolvente conducta, convierte en irrelevante, por lo escaso de su planteamiento, un Debate del que nadie esperaba mucho, pero sí algo más que nada.

ABC - Opinión

EL ILUMINADO DE LA MONCLOA. Por Juan Ramón Rallo

Medidas anti crisis

«Conceder 25.000 millones de euros al ICO para que dirija las inversiones según el proyecto personalista y socialista del Gobierno es ruinoso: los amigos de Zapatero medrarán a costa del hundimiento de las empresas que no le gusten al régimen.»

Cinco han sido básicamente las promesas que ha lanzado Zapatero para reactivar la economía, a cada cual más ruinosa. Conviene analizarlas por separado para entender por qué todas ellas sólo nos hunden aun más en la miseria y no contribuirán, sino que dificultarán, a la recuperación:

  • 420.000 portátiles: Una de las medidas más sonadas y llamativas ha sido la de informatizar las clases de primaria con 420.000 portátiles. Es lógico que Zapatero haya pulsado esta tecla, ya que muchos economistas han atribuido, no sin cierta razón, la gravedad de la crisis actual a la pésima calidad del sistema educativo público. Por consiguiente, el presidente del Gobierno lo ha tenido fácil: más gasto en educación en forma de ordenadores se equipara automáticamente con mayor formación de los alumnos. Pero he ahí la primera falacia: los problemas de la educación no proceden de la insuficiencia de medios (en otro caso, la humanidad nunca habría prosperado: ¿con cuántos ordenadores estudiaron nuestros padres, abuelos o bisabuelos? ¿Cuántos ordenadores necesitaron los ilustrados o los científicos revolucionarios de siglos pasados para convertirse en lo que fueron?). Sólo si los alumnos ya salieran con una preparación magnífica del sistema público, la informatización de las clases tendría algún sentido: después de haber exprimido al máximo todos los recursos de los que ya disponemos, ampliémoslos. Pero desde luego, eso no sucede ahora. Y de todas formas, aun cuando estos ordenadores sirvieran para mejorar la calidad de la educación, ¿en qué ayudarían a salir de la crisis actual? Los alumnos que empiezan hoy la educación primaria tardarán entre 10 y 20 años en salir al mercado laboral con su supuestamente mejorada preparación. ¿De verdad esperamos que sean ellos los que promocionen la recuperación de la crisis actual? No. Invertir en educación es siempre una inversión a largo plazo (en este caso una mala inversión a largo plazo), y la crisis requiere soluciones a corto y a medio.
  • Subvención de 2.000 por vehículo: Es cierto que las fábricas de automóviles son uno de los motores de la economía española. Pero también son uno de los motores que se ha sobredimensionado durante esta crisis gracias a las alegrías crediticias de los bancos centrales y, por tanto, uno de los sectores que tiene que recortar sus excesos de capacidad productiva (¿para qué necesitamos producir miles de coches que no podemos vender?) y liquidar sus stocks de coches. La medida de Zapatero subvenciona a los fabricantes de automóviles para evitar que se reestructuren, esto es, para convertir el ajuste en un proceso más largo, lento y, por tanto, doloroso. Las compañías que sí están siendo competitivas y que deberían expandir sus actividades (es decir, las que tienen una rentabilidad mayor que las automovilísticos en estos momentos) serán lastradas con impuestos para sufragar estos aguinaldos. No es más que tirar dinero bueno sobre dinero malo. Por fortuna, la subvención pública en realidad sólo es de 1.000 euros. Los otros 1.000 son en realidad rebajas de precios que ofrecen los concesionarios para dar salida a su stock de coches. Sin embargo, ¿por qué el Gobierno subvenciona a los fabricantes y les evita que tengan que recortar los precios no en 1.000 sino en 2.000 euros?
  • Fin de la deducción a la vivienda: La deducción fiscal a la vivienda ha sido uno de los elementos que ha distorsionado la economía en los últimos años y que ha favorecido la burbuja inmobiliaria. Pero al contrario de lo que se piensa, no ha sido porque se incentivara la inversión en vivienda, sino porque sólo se incentivaba la inversión en vivienda. La fiscalidad sobre el resto de instrumentos de ahorro (especialmente las acciones) ha sido voraz y confiscatoria, de modo que todos los españoles han tendido a ahorrar en aquellos espacios que, como la vivienda, eran relativamente más libres. En esta crisis necesitamos por cualquier modo favorecer el ahorro, especialmente en aquellas inversiones con una rentabilidad más elevada. La solución no pasa por eliminar la fiscalidad privilegiada de la vivienda para igualarla por abajo, sino en extender esa fiscalidad privilegiada a todos los instrumentos de ahorro (plusvalías, dividendos y beneficios empresariales). La alternativa muchas veces no es entre ahorrar en vivienda o en acciones, sino entre ahorrar o consumir; de modo que si nos cargamos todas las deducciones fiscales al ahorro, los incentivos son a no ahorrar tanto como ahora, es decir, un desastre. De todas formas, que Zapatero haya retrasado la eliminación de la deducción de la vivienda hasta 2011 tiene uno claro regusto a ultimátum para los potenciales compradores: muchas personas no están adquiriendo hoy inmuebles porque esperan –con buen criterio– que en dos años sean más baratos. El presidente del Gobierno les está diciendo: "Muy bien, es cierto que los precios van a caer dentro de dos años, pero en ese momento yo os aplicaré un recargo fiscal que en buena medida compensará la caída, así que comprad ahora, mientras la deducción siga vigente". Un error: no conviene manipular las decisiones de las familias y los empresarios mediante la política fiscal agresiva. Los precios de las viviendas tienen que caer hasta que sea rentable su reutilización en los nuevos proyectos empresariales que vayan surgiendo (comercios, almacenes, alquileres, laboratorios...). Presionar para que se compren ahora las viviendas aun cuando no sea rentable hacerlo, sólo despilfarrará los escasos recursos de la economía española; encarecer a partir de 2011 los precios fiscales de las viviendas sólo reducirá los márgenes de beneficios de las empresas que decidieran quedarse con los inmuebles y utilizarlos en sus negocios, lastrando su creación de riqueza.
  • Reducción del Impuesto de Sociedades a las pymes que no despidan a ningún trabajador: La medida podría tener su sentido siempre y cuando no estuviéramos caminando hacia déficits públicos cercanos al 10% del PIB. Si los impuestos bajan pero no lo hace el gasto público, lo único que conseguimos son subvenciones encubiertas: todos los españoles tendrán que pagar los impuestos (vía deuda) que habrían pagado aquellas empresas a las que se les reducen. En este caso, se trata de una subvención desde los grupos económicos que siguen creando riqueza a aquellos que tienen que reestructurarse (despedir trabajadores y reducir actividad). Por tanto, esclerosis.
  • Crédito de 25.000 millones en economía tecnológica y verde: Dejo para el final la última fantasmada del presidente del Gobierno: 25.000 millones de euros para cambiar el modelo productivo de España. Es evidente que la estructura económica de España tiene que cambiar, reduciendo sensiblemente el peso de la construcción. Pero, ¿quién tiene que trazar la dirección del modelo de modelo? ¿El Estado o las empresas? El primero no se guía por consideraciones de rentabilidad: no le importa que los ingresos de las empresas superen los costes (en esencia, porque no tiene posibilidad de valorarlos todos), es decir, no le importa dilapidar los escasos recursos económicos de España. Las empresas, en cambio, se guían por márgenes de beneficios (los ingresos superan los costes): si se equivocan pierden dinero y quiebran (a menos que las rescate el Estado) y si aciertan van creando cada vez más riqueza. Zapatero está empeñado en adaptar España a sus preferencias, pero la economía española debe adaptarse a las preferencias de sus consumidores y acreedores. De hecho, hasta el momento tal sesgo ideológico ha sido catastrófico para nuestra sociedad: por ejemplo, la "apuesta personal" de Zapatero por las energías renovables ha provocado que padezcamos una energía cara que reduce nuestra competitividad y nuestro empleo. Incluso Sebastián ha terminado reconociendo el despropósito que han supuesto las renovables. Conceder 25.000 millones de euros al ICO para que dirija las inversiones, no según las necesidades de los agentes económicos, sino según el proyecto personalista y socialista del Gobierno es ruinoso: los amigos de Zapatero medrarán a costa del hundimiento de las empresas que no le gusten al régimen. Es el modelo de TVE: las telecos subvencionando a las televisiones. Por consiguiente, más despilfarro del ahorro que necesitaríamos para recomponernos y volver a crecer de manera sostenible y competitiva.
¿Para esto pagamos impuestos? ¿Para que un iluminado los dilapide arruinando a las empresas y a los trabajadores que generan riqueza?

Libertad Digital - Opinión

TOCOMOCHO FISCAL. Por Ignacio Camacho

UN artista, este tío es un auténtico artista. Sin llegar al birlibirloque envolvente de González, que era capaz de quitarle la cartera a un retrato y que encima el retrato le diese las gracias, Zapatero está alcanzado cumbres en el arte de la cháchara embaucadora. Ayer se superó a sí mismo: con un tono profundamente responsable fue capaz de vender como rebaja de impuestos... ¡una subida! El timo del tocomocho fiscal: ofrece a bombo y platillo una leve bajada a las PYMES -a coste casi de cero porque la mayoría anda en pérdidas- y se carga a corto plazo la desgravación por vivienda de todo el que gane más de 2.000 euros al mes, brutos y sin pagas extra. O sea, los ricos según su retórica de demagogia bolivariana, los opulentos propietarios amarrados de por vida a la hipotequita de sus pisos. Y agradecidos de que no haya apretado más las tuercas para pagar la juguetería electrónica y los pizarrines digitales que les quiere echar por Reyes a los niños para que pinten y coloreen en las clases de Educación Ciudadana.

El debate de ayer fue un atraco a las clases medias. Arriba las manos, dadme todo lo que tengáis que me lo voy a gastar en subsidios y regalías. El presidente se ha tirado al monte del populismo inventándose un proletariado que ya no existe, aunque acaso acabe existiendo si persiste la sangría del paro. En vez de crear empleo exprime a una burguesía empobrecida para sufragar el coste social de su falta de impulso. Envuelto en una retórica de electoralismo descamisado se dedica a repartir regalos con los que frenar el deterioro de su propia credibilidad. Ya no saca conejos de la chistera, sino juguetes de la chequera. Pero de la chequera cada vez más delgada de los que aún conservan un trabajo encogido bajo la amenaza de una crisis que comenzaron a sufrir mucho antes de que el prestidigitador aceptase su existencia con falsos morritos de compungida autocrítica. Que no lo sabía, el pobrecito.

Lástima que Rajoy se bloquease ante tamaña desenvoltura. Quizá preso del estupor tiró por la borda su primer turno y sólo al final del segundo apretó la tecla clave: las clases medias. La mesocracia que creció con los Gobiernos del PP y vivió un despegue feliz de actividad y consumo, ahora desplomado mientras el zapaterismo se entrega a la ingeniería social entre los cascotes de la prosperidad evaporada. Con sentido de moderación burguesa, Duran i Lleida le robó parte del discurso que correspondía al jefe de la oposición. Al PP le salvaron ayer las minorías que se negaron a comprar la charla del truquista, pero esa gente siempre está al pairo de un cambalache mercenario para beneficio de sus autonomías y terruños. Y Zapatero siempre tiene algo que regalar. Ordenadores, coches, financiación, lo que sea. La factura, a escote entre los privilegiados «plutócratas» que cobren 24.000 euros al año... mientras conserven su empleo.

ABC - Opinión

CONFIRMADO: ZP NO ESTABA DE COÑA. Por Pablo Molina

Debate

«Zapatero ha demostrado una vez más que no sabe por qué se ha producido esta grave recesión, qué es lo que ha de hacer un Gobierno para evitar que se prolongue y qué debe evitar para no agravar la situación.»


José Luis Rodríguez Zapatero desgranó en su primera intervención del debate del estado de la nación un nuevo poemario para salir de la crisis, el decimosegundo si no cuento mal (o el "doceavo" que diría Solana). A grandes rasgos se trata de dar dinero a los que quieren cambiar de coche, suprimir la desgravación por adquisición de vivienda, darle píldoras postcoitales a las niñas, regular por ley la libertad religiosa (como en las teocracias musulmanas), luchar contra el cambio climático, faltaría más, y, como colofón, cambiar "el patrón de desarrollo económico", frase que queda bastante bien entre los iletrados de su cuerda pero que, a día de hoy, no sabemos qué significa exactamente.


Ah sí, si tiene usted un hijo en quinto de primaria que no aprueba ni la educación para la ciudadanía (lo que ya tiene mérito), no se preocupe. El ceporrín va a seguir suspendiendo pero estará muy entretenido en casa porque ZP le va a encasquetar un ordenata gratis total.

Zapatero ha demostrado una vez más que no sabe por qué se ha producido esta grave recesión, qué es lo que ha de hacer un Gobierno para evitar que se prolongue y qué debe evitar para no agravar la situación. Lo mejor de todo es que, además, todo eso le importa lo mismo que a un cineasta español el número de espectadores que paga por ver sus películas: aproximadamente nada.

En su primera réplica a Rajoy, plena de talante, el caballero al que han votado once millones de optimistas antropológicos recuperó los grandes asuntos que tantos réditos electorales le han proporcionado desde que un día le nombraron secretario general del PSOE. El resultado es un intento patético de volver a resucitar la imagen de una derecha crispadora, antipatriota, insolidaria, antisocial y carca, frente a la luminosa presencia del líder progresista que se preocupa por el bienestar cotidiano de todos y cada uno de los trabajadores con la única condición de que sean sindicalistas liberados de una organización "de clase" (de clase alta diría yo, tal y como está el patio).

Más gasto público, más intervención estatal, más despilfarro y menos dinero en el bolsillo de los ciudadanos y empresarios. A cambio, algún becario le ha colado en el discurso dos referencias tan liberales que ni siquiera Rajoy las hubiera utilizado: libertad de derecho de establecimiento para todo comercio minorista y progresiva liberalización del sector eléctrico. Pero no se preocupen, el pobre a estas horas ya debe estar despedido. Otro más a las listas del paro. Para que luego digan que estos debates no sirven para nada.

Libertad Digital - Opinión

RETRATO DE UN GOBIERNO A LA DEFENSIVA

José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy protagonizaron ayer el debate más duro y áspero desde 2004, escenificando no sólo el antagonismo de sus políticas económicas, sino también la ruptura de puentes entre el Ejecutivo y la oposición. Los antecedentes de discrepancias entre uno y otra por la crisis y el contexto preelectoral auguraban este sesgo del debate, que además evidenció el creciente aislamiento parlamentario del presidente del Gobierno, cuyo discurso inicial de la mañana fue duramente criticado por las minorías aún antes de intervenir. La tensión que mostraba Zapatero en su primer discurso reflejaba la certeza de que ya han quedado atrás los tiempos en que todo valía para marginar al PP con el «cordón sanitario» trenzado con nacionalistas y extrema izquierda. Ahora, Zapatero es mal compañero de viaje y recibe un repudio que sus antiguos aliados no se recatan en disimular.

El presidente del Gobierno intentó anticiparse a las críticas que iba a recibir lanzando anuncios de medidas económicas y sociales pretendidamente novedosas, expuestas de manera un tanto precipitada, en ocasiones confusa, que siguieron el patrón de la improvisación y la falta de proyecto global para la recuperación económica. Intentó mermar la réplica de Rajoy con unas rebajas fiscales a pequeñas y medianas empresas y trabajadores autónomos -reiteradamente rechazadas por los socialistas- que son insuficientes, porque son tan restrictivas y condicionadas que apenas van a tener efecto estimulador en la contratación y en la actividad económica. También anunció una ayuda directa a la compra de coches, pero basada en las cuentas de la lechera, porque el 75 por ciento de esa ayuda dependerá de que accedan a compartirla las comunidades autónomas (500 euros) y la industria del automóvil (1.000 euros). Y así hasta llegar al tijeretazo a las desgravaciones por adquisición de vivienda, previsto para 2011 -plazo tan largo que inutiliza la medida de antemano-, que maltrata a las clases medias, bien defendidas por Rajoy, e ignora las cargas familiares, al fijar como tope salarial para ese beneficio fiscal unas rentas de 24.000 euros, que tendrán los mismos problemas que los actuales para acceder a la financiación hipotecaria.
El presidente del Gobierno se encontró con que sus novedades nacían ya amortizadas por un efecto letal para un gobernante: el descrédito personal, que fue uno de los argumentos principales de la intervención contundente de Rajoy. El líder del PP fue consciente de que el desempleo creciente, el pesimismo social generalizado y el estancamiento político del Gobierno debían centrar el debate, aunque Zapatero insistió en reconducirlo a una especie de culpa histórica del PP -de la que su líder supo liberarse en todo momento- por la «burbuja inmobiliaria» y el modelo económico sustentado en la vivienda. Rajoy acertó en sus críticas, porque pusieron a Zapatero frente a sus responsabilidades desde hace más de cinco años, tiempo suficiente para hacer propias las causas de cualquier carencia en el sistema productivo español. Los sondeos de opinión sobre quién ganó el debate arrojarán resultados dispares, pero la jornada de ayer se cerró con la certeza preocupante de que el Gobierno no tiene fuerza política para salir de la crisis económica.

ABC - Editorial

DESBARAJUSTE. Por Alfonso Ussía

Dos ministras anuncian que las niñas de 16 años pueden abortar a su capricho y antojo, sin permiso paterno ni receta médica

Sería muy conveniente que los ministros de Trabajo, señor Corbacho, de Sanidad, señora Jiménez, y de Igualdad, señora Aído, se reunieran a tomar un café. O una copita, si les gusta más. Sus rumbos son tan errados y contradictorios que han superado con creces el suceso de la condecoración a Antonio Mingote en el anterior Régimen. Así que Antonio se hallaba dibujando en su despacho, cuando Isabel le entró una carta que le había enviado a mano el ministro de Exteriores. «Por su genialidad continuada en los dibujos publicados en ABC, le ha sido concedida la Gran Cruz de Isabel la Católica». -Pues ¡bueno!-, comentó Mingote con su estallante expresividad.


Y siguió dibujando. Pocos minutos más tarde, también Isabel, le llevó otra carta, igualmente enviada a mano, del ministro de la Gobernación. «Lamentamos comunicarle que por sus continuas ofensas e ironías contra el Régimen, aparecidas en sus dibujos publicados en ABC, ha sido sancionado con una multa de 25.000 pesetas, con independencia del proceso judicial que se ha abierto contra su persona». -De acuerdo, pero a ver si me dejan terminar el dibujo-. En el mismo día, y casi a la misma hora, el Gobierno premiaba y castigaba a Mingote por interpretación descoordinado de sus dibujos. Unos gansos. Ayer, las señoras ministras de Sanidad y de Igualdad, con sonrisa de victoria, anunciaron que la píldora «del día después» se dispensará en las farmacias sin necesidad de receta y sin límite de edad. Para conducir hay que cumplir los dieciocho años, y para abortar no es necesario ni el permiso paterno en las menores de edad. Y sin receta, a pesar de los efectos adversos que denuncian los farmacéuticos. Por eso mostraban tanta felicidad esa atractiva pareja de gamberras. Aquí vale todo, parecían decir mientras se reían a mandíbula batiente. En el mismo día y a la misma hora, el ministro de Trabajo, señor Corbacho, que está pasando por una mala temporada, buscaba fórmulas para garantizar las pensiones, que pocos años atrás estaban garantizadas, y en la actualidad, tararí que te vi. Corbacho no se reía tanto como sus compañeras en el Gobierno. Es hombre de seriedades altas y reflexiones dolorosas. Para tomar copas, sin duda alguna, infinitamente mejores doña Trini y doña Bibi, que amenizan con su sonrisa su espectacular ignorancia. De llamarme para solicitar mi compañía en un bar, no tardaría en responder que sí. A una y a otra. Si lo hiciera Corbacho, me lo pensaría más. Con el ministro de Trabajo más que a tomar unas copas a un bar le encaja degustar un café en la barra de un tanatorio. Pero el hombre hace lo que puede. Y de tanto buscar fórmulas para garantizar las pensiones en el futuro, ha encontrado la solución. También la adelantó ayer. «La primera medida para asegurar las pensiones es fomentar la natalidad». Manda huevetes. Sin entrar en trifulcas morales, éticas o religiosas, dos ministras anuncian que las niñas de 16 años pueden abortar a su capricho y antojo, sin permiso paterno ni receta médica, y el ministro de Trabajo anuncia que la primera medida para asegurar las pensiones no es otra que nazcan más niños. Al menos, que se pongan de acuerdo, porque están dando una imagen de desbarajuste conmovedora. Ellas, sonrientes, abriendo la máquina de eliminar a los indefensos, y él tan serio y formal, defendiendo, en nombre de la economía, la natalidad. Coordine, Zapatero.

La Razón - Opinión

NI NUEVO, NI MODELO, NI PRODUCTIVO. Por José García Domínguez

Debate

«Según Zapatero, un país de la Unión Europea puede cambiar de modelo productivo con la misma facilidad con que Ana Obregón cambia de novio. Y si él lo dice, será verdad.»


Me provoca cierta vergüenza admitirlo en público, casi tanta como a Rajoy cuando lo acusan de ser de derechas, pero alguna vez tenía que confesarlo: soy el único español que no conoce la solución a la crisis. Como decía Serrat, "no es dura la verdad, lo que no tiene es remedio". Así, todos los días, uno empieza a ruborizarse de buena mañana, cuando baja a desayunar y la tropa del bar le explica a coro las obvias –según dicen– reformas estructurales que exige la economía con tal de salir zumbando de la recesión mañana mismo.


Poco después, vuelve a enrojecer, al ser ilustrado por la clientela toda del quiosco sobre las, según predican, muy evidentes inelasticidades inducidas que estrangulan el potencial de crecimiento de nuestro PIB. Es un humillante bochorno cotidiano que se torna en irrefrenable auto odio si a Zapatero le da por predicar la "modernización del modelo productivo español", como en el Debate. Pues, al parecer, hemos pasado del "programa, programa, programa", aquella insufrible letanía del temible Julio Anguita, al "modelo, modelo, modelo", no menos plúmbeo rosario laico recién alumbrado en La Moncloa.

Por ignorar, uno hasta desconoce qué demonios debe ser eso del modelo productivo a modernizar. Es más, incluso tenía entendido que el asunto de los modelos era una cosa soviética, de cuando Stalin mandó fusilar a Kondratieff en el Gulag porque no le gustaba la fórmula matemática de su teoría del ciclo largo; vaya, un arcaísmo retórico con olor a naftalina, planes quinquenales y viejos desfiles del primero de mayo rodados en blanco y negro. Qué error, que inmenso error, como diría el otro. Porque, según Zapatero, un país de la Unión Europea puede cambiar de modelo productivo con la misma facilidad con que Ana Obregón cambia de novio. Y si él lo dice, será verdad.

En fin, ya que ese inminente nuevo modelo que acaba de anunciar el presidente se apoyará, sobre todo, en la educación, sólo resta conocer qué presiones ejercerá ante los países asiáticos que prohíben terminantemente a sus escolares el uso de ordenadores y calculadoras en las aulas. Casualmente, las mismas naciones que ocupan todos los primeros lugares, sin excepción, en los estudios internacionales de rendimiento escolar. Veremos.

Libertad Digital - Opinión

PILDORA CON SECUELAS

HA causado perplejidad en medios sanitarios el anuncio conjunto de las ministras Trinidad Jiménez y Bibiana Aído sobre el libre acceso a la píldora poscoital sin necesidad de receta médica ni límite de edad. Más allá de planteamientos éticos o sociológicos, los profesionales de la sanidad reclaman un análisis científico riguroso sobre las consecuencias de la universalización de la llamada «píldora del día después», dado que los argumentos expuestos por las ministras chocan con la evidencia más elemental. Frente a la afirmación sin pruebas de que este producto no es abortivo, los expertos establecen que la píldora evita que el óvulo, ya fecundado, pueda implantarse en el útero en un alto porcentaje de ocasiones. Por supuesto que produce efectos secundarios, desde náuseas y vómitos hasta transtornos ginecológicos y neurológicos. No se trata de informaciones confidenciales o puramente técnicas, sino que aparecen con toda claridad en el prospecto de alguna de las marcas más conocidas. Podría incluso facilitar la aparición de enfermedades infecciosas y, en el plano psicológico, sitúa a las adolescentes ante una decisión que puede acarrear secuelas muy complejas. A mayor abundamiento, el ejemplo del Reino Unido -utilizado en concreto por la ministra de Sanidad- demuestra que el medicamento aumenta también el riesgo de enfermedades de transmisión sexual.

Dadas las circunstancias, es una irresponsabilidad permitir que esta píldora poscoital pueda adquirirse sin problemas por veinte euros en una farmacia como si fuera un simple producto higiénico o cosmético. Hay que suponer que los profesionales de la medicina tienen algo que decir cuando se trata de proteger la salud sexual. En vez de receta médica, estamos ante una receta gubernamental orientada por criterios ideológicos e intereses oportunistas. Si el PSOE prefiere ignorar los argumentos morales o sociales, debería al menos tener en cuenta el derecho a la salud que la Constitución otorga a todos los ciudadanos. Los datos actuales reflejan que cerca de 600.000 mujeres reciben cada año en España el tratamiento de la píldora del día después, una cifra que puede incrementarse notablemente si se lleva a la práctica el proyecto del Ejecutivo. No se trata de eliminar obstáculos para el acceso de las personas más jóvenes a los métodos anticonceptivos, como pretende el Gobierno, sino de una opción ideológica que pasa por encima de los requisitos científicos más elementales. Es imprescindible escuchar a los expertos antes de adoptar una fórmula errónea y sin sentido.

ABC - Editorial

EL ESTADO DE LA NACION NECESITA OTRAS PILDORAS

«ESPAÑA ELIGE a Zapatero para sacarla de su crisis», tituló en primera página este periódico el día después de las elecciones generales y enfatizábamos el «su» porque queríamos subrayar que el presidente del Gobierno revalidado en las urnas había cometido flagrantes errores en su primera legislatura que seguro que iban a pasarle factura en la segunda, tanto en la cuestión económica como en temas de Estado. Ha pasado poco más de un año y la situación se ha ido deteriorando a toda velocidad, sin que el presidente haya dado muestras de haber aprendido las muchas lecciones que le ha proporcionado su gestión. Empezó por negar la crisis hasta hace sólo unos meses y ese negacionismo sigue impregnando el día a día de su acción de gobierno. Hoy se celebra el primer Debate del estado de la Nación de su segunda legislatura y Zapatero llega a la sesión en su peor momento, cercado por unos indicadores que no dejan lugar a duda sobre la gravedad de la crisis en la que España se ha instalado, y con el PSOE en una soledad parlamentaria casi absoluta.

La economía española decrece al 2,9%, hay 4.010.000 parados (el 17,4%), el consumo se ha detraído un 4,2% en el primer trimestre de este año, la caída de los ingresos del Estado alcanza el 12% y la previsión de déficit público para finales de año se sitúa en el 8,6% según las previsiones del Banco de España. A pesar de que son datos que no dejan lugar a ningún tipo de interpretación optimista, Zapatero sigue empeñado en esperar a que escampe y en mantener el discurso de que lo único que el Gobierno puede y debe hacer es mantener las prestaciones sociales. El presidente es inmune a las peticiones de reformas -en el mercado laboral, en las pensiones, en la educación, en política energética- que le llegan de numerosas y autorizadas voces, algunas de ellas procedentes de su entorno ideológico e incluso de su propio partido.

Zapatero quiere vadear la crisis a base de iniciativas que puedan satisfacer a los votantes más a la izquierda, y como muestra, un botón. Ayer, víspera del debate, la ministra de Sanidad anunció que la llamada píldora del día después se venderá en farmacias sin receta y a mujeres sin límite de edad. Sin entrar en el fondo de la cuestión con el que en líneas generales podríamos estar de acuerdo, la intencionalidad política y propagandística de este anuncio es tan evidente que casi da reparo comentarla. Una vez más, el Gobierno pone un señuelo en una cuestión delicada desde el punto de vista moral y social para que los sectores que no comulgan con la izquierda entren al trapo y así presentarse ante la opinión pública como la quintaesencia del progresismo. Y de paso, si consigue que se hable menos de la crisis y del paro, mejor que mejor.

El Debate del estado de la Nación fue fijado por Zapatero para antes de las europeas del 7-J y ello quiere decir que la sesión será utilizada por el presidente, por Rajoy y por el resto de los grupos como un escenario más de campaña electoral. Con unas elecciones a la vista, está claro que el presidente no tiene intención alguna de liderar lo que, según las encuestas, pide a gritos una mayoría de la sociedad española: un gran pacto de Estado -que se puede llamar de La Moncloa o de otra forma- para sacar a España de la crisis. Es previsible que el encasillamiento de Zapatero sea respondido de forma muy dura por el líder de la oposición Mariano Rajoy, quien también afronta un reto importante ante el debate de hoy: demostrar que además de críticas, tiene un proyecto detallado en materia económica para hacer frente a la gravedad de la situación.

El Mundo - Editorial