viernes, 3 de abril de 2009

Zapatero en el G-20: un triste esperpento, un brindis a la nada

Inconsciente y ridículo, Zapatero pasea por el G-20, ante el asombro de sus colegas, su estafadora sonrisa televisiva, ignorando que el mayor fracaso para un político honrado es llevar al país que dirige hasta la ruína. Si fuera un dirigente digno y responsable, la imagen de España, conducida por él mismo hacia el fracaso, la derrota y la pobreza, debería helar su sonrisa y provocarle lágrimas.

El optimismo de Zapatero es fatuo, casi bobo y sin contenido, una simple cáscara de nada. Mientras él sonrie en el G-20, España supera ya los 4 millones de parados reales, incrementa su ridículo internacional y gana posiciones en el ranking mundial de la bellaquería, el fracaso y la vergüenza. Somos campeones de Europa en desempleo, prostitución, violencia doméstica, consumo y tráfico de drogas, alcoholismo, coches oficiales, decepción ante la política, desprestigio de los dirigentes e incremento de la inseguridad ciudadana, tamaño del Estado, pobreza y número de parásitos y "enchufados" por el poder. En fracaso escolar, donde también somos campeones absolutos de Europa, la cifra no para de crecer y alcanza ya un terrorífico 31%.


La prensa alemana, que es libre y no está "comprada" por el dinero público que gestiona el gobierno español, interpreta correctamente el "drama" de España y sostiene que Zapatero conduce a su pueblo hacia la "Segunda División". Allí sí tienen claro que la sonrisa de Zapatero es la del payaso fracasado, que ya no hace reir.

Mientras que todo el mundo próspero es consciente de que la única salida de la crisis pasa por la educación de los jóvenes y por la creación de valor añadido mediante las nuevas tecnologías y la innovación, los chavales españoles sin formación profesional ni bachillerato (catalogados como jóvenes con riesgo de exclusión social) se elevan al 40%, muy por encima del 15% previsto en los objetivos de Lisboa. Eso significa que hay un 40% de los jóvenes que aunque quieran no podrían trabajar porque no tienen capacitación alguna. Muy preocupante. Así lo ha puesto de manifiesto en la mañana de este miércoles el portavoz de Educación en el Congreso, Juan Antonio Gómez Trinidad. La ministra Cabrera asegura estar preocupada, pero la verdad es que no hace mucho por remediar la situación. Incluso llega a afirmar que aunque “acate” la sentencia del Supremo que declara nula la posibilidad de pasar de curso con cuatro asignaturas, defiende la flexibilización como una manera de no dejar a nadie descolgado y de prestigiar el bachillerato. El caso es que las cifras de fracaso escolar están ahí y resultan cada día más preocupantes.

Si Zapatero dejara de sonreir un rato y reflexionara con la seriedad que su cargo exige, descubriría que la economía española no tiene futuro, ni podrá salir de la crisis, aunque la crisis finalice y los demás países reemprendan la ruta de la prosperidad, hasta que no sustituyamos al ladrillo como motor de la economía. El "ladrillo" y sus aledaños han representado hasta el 30 por ciento del PIB español, pero el sector de la construcción, con casi dos millones de viviendas por vender, está estancado y así permanecerá por dos décadas.

El inepto dirigente sonriente actúa en la reunión del G-20 como si fuera un supermán, dando el visto bueno a Obama, sin tener conciencia de que el país que él dirige se convierte en un parking de desempleados, inmigrantes ilegales, delincuentes y españoles divididos en dos bandos: los engañados y los sin esperanza.

Como fervoroso creyente en el poder y en la fuerza del Estado, ZP cree que el G-20 es la panacea y el gran foro de los milagros, capaz de resolver los problemas, ignorando lamentablemente que en democracia el único protagonismo lícito y eficaz es el del ciudadano y la sociedad. Ni siquiera es consciente del ridículo que hace cuando recomienda a sus colegas que "escuchen la voz de los sindicatos" o que la solución de la crisis está en "incrementar las políticas sociales".

¿Cómo espera él sacar a España del foso de pobreza donde la crisis mundial y sus errores personales nos han arrojado? ¿Lo hará con el sistema educativo peor de Europa y con ese sobrecogedor 40 por ciento de jóvenes españoles que ni isquiera tienen formación para sustituir a los inmigrantes en los trabajos peor pagados? ¿Nos va a "redimir" cobrando más impuestos o incrementando el número de asesores del Estado, que es lo único que ha demostrado que sabe hacer?

La España que él representa es hoy un país humillado y en caída libre hacia el fracaso, que ya ha superado la cifra de 4 millones de parados reales y que avanza, imparable, hacia los cinco, que cada día cierra centenares de empresas y que genera a diario miles de nuevos pobres que tienen que alimentarse en los comedores de caridad, mientras su clase política, inconsciente, arrogante e inepta, retoza en el privilegio, se equivoca con cada medida que adopta contra la crisis y pruyecta hacia la estupefacta sociedad destellos inquietantes de corrupción y despilfarro. Si esa triste y lacerante realidad permite a nuestro presidente viajar sonriendo, sólo se explica porque es un pobre diablo alienado, ególatra, arrogante y sin demasiadas neuronas activas.

Si fuera coherente y responsable, Zapatero debería anunciar inmediatamente su dimisión y el adelanto de las elecciones generales, permitiendo que los españoles, que somos sus víctimas, hagamos una parada en nuestro peregrinaje hacia el fracaso para elegir democráticamente a alguien más capacitado que ZP para llevar el timón de España.

Con toda seguridad, no lo hará y seguirá sonriendo mientras empuja a España hacia el foso, pero que sepa que la Historia no le perdonará su vergonzoso papel de enterrador sonriente de una España que fue grande y que todavía conserva rescoldos de decencia.

Voto en Blanco

Reunión de chisgarabises. Por Emilio Campmany

G-20

«¿Cómo es posible que a Gordon Brown se le haya ocurrido tirar de Zapatero para resolver las diferencias de la Cumbre? Sólo hay una explicación. No sólo los españoles, sino que la mayoría de los occidentales, estamos en manos de chisgarabises»

Menos José Blanco y Leire Pajín, todos en España nos hemos sorprendido, cuando no aterrado, de que Gordon Brown haya pedido a Zapatero mediar entre él y Obama, por un lado, y Sarkozy y la Merkel, por otro. Cómo estará la cosa de la economía que la esperanza de que los líderes mundiales alcancazaran un acuerdo acerca de cómo salir de la crisis dependía de la habilidad mediadora de nuestro presidente.


Se supone que la necesidad de negociador se deriva del hecho de que Obama y Brown pertenecen a la socialdemocracia avanzada y Sarkozy y Merkel a la derecha moderna. Si han decidido recurrir a Zapatero como amigable componedor será porque lo ven como un espécimen a medio camino entre una cosa y otra. No lo veíamos nosotros así. Él mismo se presentó como un "rojo" radical, una especie de antiglobalización muy parecido a los que tan pacíficamente se manifiestan en Londres. No se comprende que los líderes mundiales lo hayan elegido para mediar entre ellos.

¿Qué está ocurriendo aquí? Muchos españoles nos avergonzamos del papel que Zapatero desempeña en el mundo, de que irrite a los americanos retirando las tropas de Irak sin esperar a una resolución de la ONU que colmaría sus exigencias, de que nos avergüence mendigando una silla en la reunión de un club al que no pertenecemos, de que encienda a todos los aliados de la OTAN ordenando la retirada de nuestras tropas de Kosovo sin previo aviso, de que se ponga en evidencia patrocinando una alianza precisamente con los países de donde salen los terroristas que atacaron Nueva York, Washington, Londres y, según él, también Madrid. ¿Cómo es posible que al primer ministro británico, por muy laborista que sea, se le haya ocurrido tirar de nuestro presidente para resolver las diferencias que pueda haber entre Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania?

Sólo hay una explicación. No sólo los españoles, sino que la mayoría de los occidentales, estamos en manos de chisgarabises. A Bush lo pusieron pingando por ignorante y torpe. Llegaron a calificarlo como el peor presidente de la historia de los Estados Unidos, lo que, habiendo existido Jimmy Carter, equivale a un grave insulto. Y ahora resulta que, a la vista de los primeros pasos de Obama, Arthur Herman anuncia en el Wall Street Journal la vuelta del "carterismo". Brown heredó la dirección del Gobierno de su país de un Tony Blair que nunca fue un alarde de consistencia casi con el fin de demostrar que todo es susceptible de empeorar. Hoy, el partido conservador del blandito David Cameron posee unas expectativas de victoria que jamás soñó la madre del dirigente tory. De Sarkozy, qué vamos a decir. Aparte de toquetear a la Merkel todo lo que sus muchos encuentros le permiten, su máxima preocupación consiste en calzar unos zapatos que le levanten siete centímetros más del suelo para que no se note tanto lo mucho que le saca su nueva esposa, una modelo cañón. La única que se salva, con gran diferencia, es Angela Merkel, que está logrando que su país pase esta crisis sin la mitad de los agobios con los que la estamos pasando los demás y que encima tiene un marido que, aparte de ser catedrático de física cuántica, es un modelo de discreción.

Total, que nuestro Zapatero no termina de desentonar porque los demás no son mucho mejores que él. Dan ganas de apearse en marcha.

Libertad Digital - Opinión

El mediador inesperado. Por M. Martín Ferrand

ANGELA Merkel y Nicolás Sarkozy han tenido el buen sentido de la unidad. «Alemania y Francia, dijeron como prólogo a la reunión londinense del G-20, hablaremos con una sola voz». Así lo han hecho. Otros, como nuestro José Luis Rodríguez Zapatero, renuncian a la expresión coral e, instalados en el prejuicio doctrinal, parecen incapaces de entender que la Unión Europea será tanto más benéfica para los ciudadanos que la integran cuanto menos sean las diferencias y los matices a la hora de enfrentarse a los grandes problemas comunes.

Los campanarios de la propaganda monclovita, para justificar la falta de resolución rotunda del presidente, repiquetean la consigna de que Gordon Brown, otro lince con cataratas, le encomendó a Zapatero la delicada tarea de intermediar para acortar distancias entre los EE.UU. y el dúo europeo que lleva la voz cantante en el Continente. Si es así, que cuesta creerlo, la situación es verdaderamente desesperada. Más todavía de lo que nos temíamos. Si el equilibrio para el entendimiento entre las dos orillas del Atlántico depende de alguien que nunca ha cumplido un compromiso, cual es el caso del líder socialista español, apaga y vámonos.


Barack Obama, recién llegado al escenario internacional, anda instalado en la poesía y la grandilocuencia —«un enorme consenso»—; pero Merkel y Sarkozy, más veteranos y pragmáticos, predican, porque arrancan de convicciones y no de deseos, que «sin una nueva regulación financiera no habrá confianza y, sin confianza, no habrá recuperación». Zapatero, como corresponde a la socialdemocracia más anacrónica, quiere tener un pie en cada orilla del río. Pase cuando se trata de un regato y es tiempo de sequía; pero, con los cauces desbordados, eso no es posible. El centro, esa obsesión, lo es con respecto a los extremos y, por ello, resulta de difícil determinación cuando las fronteras del clasicismo económico han desaparecido, el socialismo real es un lejano recuerdo y el capitalismo está en veremos.

Frente a las cataplasmas de Obama, a quien en el futuro previsible no le faltará la financiación internacional, la situación española, crecientemente difícil en los mercados del dinero, exige posiciones enérgicas y rotundas, no complacientes e intermedias. Aunque quiebren el espíritu confederal, el buenismo, la Alianza de Civilizaciones y cuantas mandangas integran el eje del pensamiento —con perdón— de Zapatero.

ABC - Opinión

¡Qué diferencia! . Por Alfonso Ussía

Ahí la tienen. Sonriente, clara, guapísima. Detrás de esa sonrisa, esa claridad y esa belleza, hay mucha inteligencia, mucho tesón y mucha valentía. Se llama Arantza Quiroga, y a partir de hoy, ocupará la presidencia del Parlamento vasco. Tiene marido y cuatro hijos, ha sido concejal y parlamentaria, y su vida breve y brillante ha estado acompañada de la amenaza, de la muerte, del dolor y de la indefensión. En el fondo, -que estos nacionalistas no se enteran de nada-, lo que han hecho el PSE y el PP con Arantza Quiroga es homenajear a Sabino Arana. El fundador del nacionalismo vizcaíno, poco partidario de los guipuzcoanos y nada respetuoso con los alaveses, escribió que los vascos eran infinitamente más guapos y gráciles que los «maquetos», que se traduce por españoles. Posteriormente, Sabino Arana se casó con una chica no muy agraciada y viajó a Lourdes para pasar su luna de miel, que no fue nada del otro mundo. El milagro no se produjo y no tuvo herederos. Cuando Sabino falleció, la viuda se casó con un guardia civil, y sin necesidad de ir a Lourdes, se hartó de tener hijos.

Pero me estoy escapando de mi propio artículo. He seguido con interés la estética del llamado «abertzalismo» femenino en las últimas décadas. Abundante fealdad en las mujeres amantes del hacha y la serpiente. Ahí tienen a «las Nekanes», también conocidas como «las feas». Y el PNV, que es un partido muy anclado en su joven ayer y descaradamente machista, no ha promocionado a sus mujeres, exceptuando a Miren Azcárate e Idoya Zenarruzabeitia, a las que presento mis respetos aunque ninguna de las dos responda a las exigencias estéticas de Sabino Arana. Y cuando la multitud se empezaba a preguntar si Sabino Arana estaba equivocado con la belleza de los vascos y la fealdad de los españoles, surge Arantza Quiroga, que es tan vasca como él y tan española como Curro Romero. Ya puede descansar tranquilo el atribulado fundador del nacionalismo. Si son como Arantza, los vascos son guapísimos. Y esa sonrisa abierta la mantiene a pesar de haber vivido con la angustia de los perseguidos durante años. Y esa sonrisa la mantiene a pesar de haber sido objeto de toda suerte de amenazas e insultos. Y esa sonrisa la mantiene a pesar de haber visto con sus ojos de mujer joven los cadáveres destrozados de muchos inocentes asesinados por la ETA. Los frutos que caen del árbol de Arzallus cuando alguien mueve su tronco. Y en esa sonrisa hay alegría, pero también decisión. Y luchará para que ningún vasco sufra, a partir de ahora, lo que han padecido ella y los suyos. Que esa es la diferencia ética, además de la estética. Unos incluyen y reúnen y los otros excluyen y separan. Los segundos, que se preparen para ser respetados por los primeros durante cuatro años en la oposición. Si, respetados. No excluidos, no obligados a moverse por su tierra vigilados por escoltas. No inducidos y discriminados hasta el límite de la resistencia. Los vascos aguantan y ahora han ganado muchos que se creen perdedores. Se verá en el futuro. Y Arantza Quiroga ahí, la estética del cambio. ¡Qué diferencia!

La Razón - Opinión

Un G-20 fértil

La cumbre del G-20 (los 24 países más ricos, que representan más del 80% de la riqueza global) logró ayer un consenso que abre fértiles posibilidades para encarar la recesión mundial y la reforma de la arquitectura financiera internacional creada tras la Segunda Guerra Mundial. A diferencia de la cita de noviembre, los compromisos de ahora son más claros, incluyen cifras vinculantes y calendarios muy precisos. La secuencia y densidad de estas convocatorias revelan que la revisión de Bretton Woods, o sea, el esbozo de una suerte de Gobierno económico global, se perfila como un prolongado proceso acumulativo de decisiones. Ello permite abrigar la esperanza de que el diseño sea más inclusivo (de los países emergentes) y más irreversible (a fuerza de concitar mayor esfuerzo al fraguar los consensos) que el de los años cuarenta.

El eje franco-alemán impuso ayer como un rodillo su afán de priorizar la regulación financiera: habrá lista de paraísos fiscales rebeldes; se regularán los fondos de alto riesgo o hedge funds (sólo los de mayor tamaño) y las agencias de calificación; se crearán colegios de supervisores... Como líder del eje anglosajón, el presidente Obama cedió, decayendo en su pretensión de que los países desarrollados dotasen de mayor ambición a sus paquetes de estímulo fiscal. Pero esa concesión le permitió encabezar el éxito de su primera cumbre internacional.

Es obligado que esos mayores estímulos y esa regulación más severa vayan de la mano en el terreno de los hechos. Esta crisis necesitará una inyección de ingentes recursos públicos adicionales, pero sería inútil y escandaloso dispensarlos sin que unas nuevas reglas eviten que se dilapiden o favorezcan la inmunidad de quienes siempre saben eludir los controles.

Destaca también el reforzamiento del FMI, al que se le triplican los recursos (aspiraba sólo a duplicarlos) y al que se le adelanta la fecha de reforma, de 2013 a 2011, bajo el principio de que su director gerente será elegido en función de sus méritos y no por ser europeo (o norteamericano, como es el caso del Banco Mundial). Lo primero resalta la toma de conciencia de que la crisis, contra algún augurio inicial, ha contagiado severamente a los países en desarrollo, a los que se destinará lo esencial de esa suma. Lo segundo es un compromiso hacia los nuevos actores globales (China, India, Brasil...) de que su protagonismo se traducirá en cuotas de poder. El acento sobre el papel supervisor del FMI y el nuevo bautismo del Fondo de Estabilidad Financiera (ahora, "Consejo", en el que España participa) balizan la incipiente nueva arquitectura.

Los líderes también endosaron la carrera de tipos de interés bajos emprendida por los bancos centrales. Ayer mismo, el BCE la subrayó con una nueva reducción, que las autoridades españolas deberían aprovechar para urgir su inmediato traslado a los créditos e hipotecas de los clientes bancarios. Porque puede reanimar la demanda en el marco de una recesión que sigue agravándose, como indica la última cifra del desempleo (3,6 millones), aunque a ritmo más suave. Este dato aumentará la morosidad, perjudicando la solvencia del sistema financiero.

Dos nubes ensombrecen el resultado de Londres: el corto ímpetu antiproteccionista -con una mención de trámite a la ronda de Doha y una incitación a deshacer las medidas antiliberales ya adoptadas- y la levedad del control sobre las remuneraciones de los altos ejecutivos de las empresas que han sido inyectadas con fondos públicos.

Los líderes del G-20 han estado a la altura: especialmente Merkel y Sarkozy, pero también el organizador, Gordon Brown; Obama, como principal estrella, y los demás. Así lo han leído también los mercados en sus primeras reacciones.

El País - Opinión

Los políticos se aprovechan de la crisis

«Al final, lo único cierto de la medida de eliminar los refugios fiscales es que no tiene utilidad alguna para frenar la crisis económica, sino sólo para reducir las consecuencias de la irresponsabilidad de nuestros políticos.»

Dos mensajes han centrado la rueda de prensa de Zapatero tras la reunión del G-20: que se va a acabar con los paraísos fiscales y que –otra vez– la crisis tocará fondo, esta vez en el segundo semestre de este mismo año. ¿Tienen alguna relación ambos mensajes? Evidentemente, no.

La promesa de recuperación carece de base y es más que probable que siga el camino del resto de las predicciones económicas de Zapatero y Solbes, que suelen ser sustituidas por nuevas equivocaciones incluso antes de que sus errores originales sean arrollados por la realidad. Los economistas serios no se ponen de acuerdo en el número de años que España estará en el agujero, pero no hace falta poseer grandes conocimientos en la materia –basta un poco de memoria– para descartar a priori todo lo que diga José Luis "Dos Tardes" Zapatero.


Lo que es seguro es que las medidas aprobadas en el G-20 no van a servir para el objetivo que, se supone, había reunido a los líderes mundiales: acabar con la crisis. Las medidas más importantes que se han adoptado han sido el gasto de un billón de euros adicional a través del FMI, aparte de los cuatro ya comprometidos en los planes de "rescate" nacionales, y la grosera invasión de la soberanía de los pequeños países a los que en España llamamos –mal– paraísos fiscales (tax heaven) y los anglosajones refugios fiscales (tax haven).

Sobre el renovado derroche poco se puede decir, salvo que tendrá la misma escasa utilidad que todo el dinero que llevan gastados los gobiernos de todo el mundo. Mayor novedad y mayor amenaza contra nuestras libertades es la promesa de acabar con el secreto bancario y los refugios fiscales.

Existen en el mundo, grosso modo, dos principales modelos económicos: el socialdemócrata, con altos impuestos y un Gobierno enorme que consume entre el 40% y el 50% del PIB, y el liberal, con obligaciones fiscales mucho más reducidas y un Estado más limitado. La mayor parte de los principales países del mundo siguen el primero, lo que ha provocado que muchos ciudadanos y empresas voten con los pies y huyan a naciones que les obliguen a pagar menos. Siguiendo el principio democrático que nuestros gobernantes aseguran obedecer, el mismo derecho debería tener un Gobierno de bajar los impuestos como lo tiene de subirlos. Pero eso, ay, pone un límite práctico a los políticos derrochadores, pues unos tributos demasiado altos llevan a escoger una alternativa a quienes más tienen que perder, si es que ésta existe. Así que eliminarla es imprescindible para sufragar los costosísimos planes que nuestros derrochadores gobiernos han puesto en marcha.

Zapatero se ha llenado la boca hablando de que la existencia de estos refugios indigna a los ciudadanos y que así se inaugura una nueva era en que la ética reinará en los mercados. Como siempre, palabras grandilocuentes sin relación alguna con la realidad. Si tan poco éticos son estos refugios fiscales, ¿cómo es que su Gobierno ha prometido una amnistía a quienes guardan su dinero en ellos si lo sacan para invertirlo en deuda pública? ¿Es acaso ético ese "perdón" selectivo?

Al final, lo único cierto de esta medida es que no tiene utilidad alguna para frenar la crisis económica, sino sólo para reducir las consecuencias de la irresponsabilidad de nuestros políticos. Naturalmente, la han adoptado todos juntos, sonrientes y hablando de que su reunión ha sido histórica. Como si la historia no hablara tanto de los buenos como de los malos.

Lo único positivo de esta cumbre no es lo que han hecho los políticos, sino lo que han dejado de hacer, como no caer en la trampa del proteccionismo. Pero incluso esta buena noticia es más apariencia que realidad, pues el nada sospechoso Banco Mundial ha alertado del aumento de barreras al comercio y la competencia internacionales desde que comenzó la crisis, y la campaña para "comprar americano" de Obama no augura que este proceso vaya a disminuir por muchas buenas palabras que se pronuncien en las cumbres.

En definitiva, los políticos se han reunido en Londres para aumentar su poder a nuestra costa. Ninguna sorpresa.

Libertad Digital - Editorial

En la cumbre del 60 aniversario de la OTAN. Por Jaap de Hoop Scheffer

La crisis económica mundial lleva meses ocupando la primera página de los periódicos, y con razón. Los gobiernos están inyectando cientos de miles de millones a los mercados, y están intensificando la regulación y la supervisión. Y se están esforzando por coordinar sus acciones, entre otras cosas mediante las reuniones del G-20 que acaban de concluir en Londres, porque está clarísimo que éste es un problema transnacional que requiere soluciones multilaterales.

Muchos de esos mismos dirigentes vienen hoy a la cumbre de la OTAN en Estrasburgo y Kehl para hablar de seguridad. Pero esto no significa cambiar radicalmente de tema. Imaginen qué le sucedería al sistema financiero internacional, con lo frágil que es ahora, si se produjese otro atentado terrorista a gran escala en una de nuestras ciudades. ¿Qué pasaría con las inversiones y el crecimiento económico en el mundo si el libre flujo de fuentes de energía estuviese gravemente amenazado? ¿Podrían esas economías que luchan por mantener sus máquinas en funcionamiento evitar un grave daño si se viesen sometidas al tipo de «ciberataques» que padeció Estonia hace dos años?


Estas preocupaciones son reales. La seguridad no es un artículo prescindible, algo sin lo que se puede vivir cuando el dinero escasea. Es la base sobre la que se asienta nuestra prosperidad. Y al igual que la economía, hoy más que nunca la seguridad sólo puede construirse mediante la cooperación multinacional, razón por la cual la cumbre de la OTAN es más que una celebración. Es una reunión en la que los líderes de la Alianza tienen que conseguir que se hagan cosas.

Ante todo, tendrán que diseñar un plan común para afrontar el problema de Afganistán. Hace ocho años que los talibanes fueron derrocados y que diversos grupos terroristas, principalmente Al Qaeda, perdieron el refugio seguro que tenían en la zona. Se ha avanzado mucho desde entonces: la vida normal está volviendo a lugares que nunca la habían conocido, las mujeres tienen unas libertades sin precedentes y un lugar en la vida pública, y los terroristas no conocen tregua en Afganistán.

Pero una valoración honesta también debe concluir que no estamos donde habríamos querido estar a estas alturas. La insurgencia sigue presente en Afganistán y al otro lado de la frontera de Pakistán; la corrupción y los narcóticos son males endémicos; y la ayuda internacional está demasiado fragmentada. Debemos hacerlo mejor antes de que la capacidad de aguante de la comunidad internacional y la paciencia del pueblo afgano empiecen a decaer.

El presidente Obama ha realizado multitud de consultas con sus aliados durante los últimos meses, mientras Estados Unidos se replanteaba por completo su forma de afrontar este reto para incorporarlo a su doctrina. Nuestra cumbre nos brindará la oportunidad de llevar a cabo un profundo intercambio de opiniones, y también, espero, de alcanzar un acuerdo entre aliados sobre el camino a seguir que tenga en cuenta el nuevo enfoque estadounidense, que incluye más apoyo a Pakistán, muchos más esfuerzos para reforzar la Policía, una ayuda más coordinada y medidas visibles por parte del Gobierno de Afganistán para combatir la corrupción.

Los líderes de la OTAN también hablarán de planes de futuro comunes cuando se toque otro asunto crítico para la seguridad del siglo XXI: establecer una verdadera asociación con Rusia. Hay muchísimas cosas que podemos hacer juntos para nuestro mutuo beneficio, entre otras con respecto a Afganistán, los misiles y el terrorismo. También en esto hay mucho que mejorar por ambas partes. No es ningún secreto que, en lo tocante a Rusia, hay un amplio abanico de opiniones dentro de la OTAN, desde las muy prudentes hasta las más atrevidas. Hasta que estrechemos esas diferencias, siempre será difícil contar con Rusia de forma efectiva, en los momentos en que estemos de acuerdo con Rusia y en aquellos en que no lo estemos. Dicho esto, también Rusia tiene que decidir si reconoce el deseo de colaborar de la OTAN o si sigue contemplando la Alianza a través del prisma de una Guerra Fría que hace mucho que dejamos atrás.

Además, nuestro otro reto para la cumbre de estos días será empezar a prepararnos ahora para los desafíos a los que podríamos enfrentarnos mañana. Los dirigentes de la Alianza adoptarán una Declaración sobre la Seguridad de la Alianza que no sólo reafirmará el objetivo central de la OTAN, sino que también establecerá en términos generales lo que la OTAN deberá hacer en el futuro. Espero que también sirva como punto de partida para una revisión profunda del Concepto Estratégico de la OTAN, uno de los documentos rectores más importantes de la Alianza, a fin de llegar a un acuerdo entre los aliados sobre lo que la OTAN debería hacer en el siglo XXI, también respecto a temas como la «ciberdefensa» y la seguridad energética, dos campos en los que creo que la Alianza Atlántica debería esforzarse más por incrementar la excepcional aportación que puede tener.

Está claro que los 28 dirigentes de la OTAN tendrán mucho trabajo que hacer durante lo que será una reunión relativamente corta. Pero eso no impedirá que haya algunas celebraciones importantes. Los aliados acogerán con alegría la decisión del presidente Sarkozy de que Francia recupere su lugar como miembro de pleno derecho de la Organización. Albania y Croacia ocuparán sus asientos y adquirirán sus derechos y responsabilidades como los miembros 27 y 28 de la familia de la OTAN.

La cumbre también será una celebración del 60 aniversario de la OTAN. Un columnista escribía este mes que «cuando la Alianza gana, ellos mueren». Pero la OTAN está viva y coleando porque todavía tiene una misión única que cumplir: ser el lugar en el que Europa y América del Norte se reúnen, comparten opiniones y actúan al unísono para garantizar su seguridad común. Esa función se verá reafirmada y reforzada en la cumbre de este fin de semana.

Jaap de Hoop Scheffer, Secretario General de la Alianza Atlántica

ABC - Opinión

El G-20 destina un billon de dolares para acabar con la crisis

Libertad Digital: El G-20 decide en un día "salvar el mundo" con 5 billones de dólares

La Cumbre acuerda un gasto de 5 billones de dólares, de los que cuatro billones han sido ya comprometidos por los planes nacionales. Cada líder ha tenido una intervención de 11 minutos para acordar el fin de los paraisos fiscales y triplicar los recursos del FMI. España pondrá 4.000 millones.

Resumen de las conclusiones

La Cumbre del G-20, con la que se pretende “cambiar el mundo” ha concluído con un mensaje claro: el gasto público será la vía para lograr la recuperación económica. De esta manera las teorías keynesianas serán las principales protagonistas y se basará todo el programa de rescate en inyecciones de dinero público.

El primer ministro Gordon Brown, anfitrión de la reunión celebrada en Londres, ha anunciado que la comunidad internacional destinará 5 billones de dólares (casi 3,5 billones de euros) hasta 2010. Estos fondos vendrán de los propios planes fiscales de cada país (ya aprobados) y la dotación un billón de dólares para recuperar la economía global.

Hasta ahora los distintos planes de estímulo tras la pasada Cumbre celebrada en Washington alcanzan los 4 billones de dólares, por lo que el compromiso adoptado este jueves es emplear otro billón adicional.

La mitad de este billón de dólares será para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) rescate a países en apuros, mientras que 250.000 millones de dólares (procedentes de la venta de oro, según explico Brown) para reactivar el comercio global. El resto será para potenciar al Banco Mundial y para financiar al FSF, que se convierte en el policia que vigilará el cumplimiento de las normativas nacionales.

"El Viejo consenso de la cumbre de Washington ha acabado, hoy hay un nuevo consenso. Queremos evitar la recesión", proclamó Brown tras avanzar que “limpiaremos los bancos para que puedan volver a dar créditos”.

Y es que el principal punto del programa pactado es la reforma del sistema bancario. El objetivo es acabar con sus "sombras", lo que incluye, según Brown, los hedge funds (fondos de inversión de alto riesgo). Además, se creará un consejo de estabilidad financiera en cada país que colaborará con el FMI para detectar fallos en el sistema financiero.

A este respecto, el G20 se compromete a acabar con el secreto bancario y eliminar los paraísos fiscales. Precisamente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha elaborado una lista negra de países “que serán perseguidos”, tal como declaró el primer ministro británico.

Asimismo, el G-20 ha pactado desarrollar un marco regulatorio común para evitar salarios y primas injustos que recompensen la mala gestión de los directivos, son los “bonus” que reciben los ejecutivos como salario variable.

El segundo punto del acuerdo del G-20 es la “limpieza” de los activos tóxicos de la banca. "Hemos aprobado los paquetes de estímulo más grandes de la historia, una expansión fiscal sin precedentes, se habrán destinado cinco billones de dólares a la creación de 20 millones de empleos", ha explicado Brown.

Pero en materia de expansión fiscal, EEUU se ha encontrado con el escollo de Francia y Alemania, que han liderado la posición europea. La UE ya ha aprobado ya planes de estímulo y no quiere seguir aumentando el agujero en las cuentas públicas de los estados.

No obstante, Brown ha explicado que se ha llegado a un acuerdo para que haya el apoyo común a las políticas expansivas a través de "todas las herramientas disponibles". Así, el G-20 destinará un billón de dólares para fortalecer los organismos internacionales, entre ellos el FMI, cuya dotación pasará de 250.000 a 750.000 millones de dólares.

España pondrá 4.000 millones

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, compareció tras la reunión para anunciar que, del billón de dólares extra acordado en la Cumbre, España aportará 4.000 millones de euros. El lider del Ejecutivo se mostró muy satisfecho de las negociaciones, poniendo especial énfasis en la lucha contra los países fiscales.

Zapatero explicó que “hemos acordado medias poderosas de inversión pública para fomentar la demanda y luchar contra el desempleo, así como la voluntad de que las reglas del sistema financiero sean distintas, que den seguridad, que trasladen confianza y que se rijan por principios éticos”.

Para el presidente los acuerdos del G-20 se pueden resumir en dos. Por un lado “la voluntad de Unión, de entendimiento de las grandes economías del mundo” y, por otro, “la determinación de todos los países de poner todos los medios para cambiar el sistema financiero, que vuelva a su normalidad desde el apoyo del sector público y se recupere la normalidad del crédito, cuestión indispensable para la recuperación económica”.

“La Historia nos juzgará ante todo por la voluntad que hayamos puesto en la lucha contra la pobreza y la miseria en favor de los más débiles”, añadió Zapatero.

Sarkozy, “emocionado” por la Cumbre

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se mostró "verdaderamente feliz" del resultado de la cumbre Londres y destacó que era "emotivo" ver a los diferentes países ponerse de acuerdo sobre "medidas tan precisas" para hacer frente a la crisis.

"Va más allá de lo que hubiéramos imaginado", admitió el mandatario galo, que en vísperas de la reunión había amenazado con levantarse de la silla si no se acordaban medidas concretas para regular el sistema financiero internacional. Sarkozy ha logrado uno de sus principales objetivos: la elaboración de una lista de paraísos fiscales.

En la rueda de prensa celebrada al término de la cumbre, subrayó, en primer lugar, que los Jefes de Estado y de Gobierno han decidido reformar "en profundidad" la organización financiera internacional, algo que "no se había hecho jamás hasta este punto desde los acuerdos de Bretton Woods en 1945".

"Nos hemos puesto de acuerdo en una estrategia de salida de la crisis económica mundial, la más grave de los últimos setenta años", continuó Sarkozy, quien no ocultó que hubo "tensiones" hasta "hace media hora".

El presidente francés rindió homenaje a la labor "honesta" del primer ministro británico, Gordon Brown, y a la postura del presidente norteamericano, Barack Obama, que le ayudó, dijo, a convencer a China para acordar la elaboración de una lista de paraísos fiscales, un asunto que fue objeto de un debate "fuerte", en palabras de Sarkozy.

Por otro lado, anunció que ha propuesto que se celebre una tercera reunión del G-20 coincidiendo con la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, iniciativa que ha sido aceptada, para evaluar el resultado de las medida operativas acordadas.

Merkel: “Es una victoria para la cooperación global”

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, afirmó que el acuerdo logrado en Londres constituye "una victoria para la cooperación global".

En rueda de prensa, Merkel destacó que el G-20 consiguió un "buen compromiso", si bien admitió que el consenso se obtuvo tras "duras negociaciones". La canciller Merkel afirma que las medidas financieras y económicas acordadas por el G-20 darán al mundo "una arquitectura más clara del mercado financiero" y cree que el acuerdo adoptado "es un compromiso muy, muy bueno y casi histórico".

Obama: "Sentamos las bases para un progreso real y sostenible"

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó que la cumbre del G20 hoy en Londres representa un "hito" en la lucha contra la crisis económica y ha sido "histórica por el alcance de los desafíos y la magnitud de nuestra respuesta".

Obama habló en una rueda de prensa, comenzada con más de una hora de retraso, tras la clausura de la cumbre del G20, que acordó hoy inyectar un billón de dólares en la economía mundial a través del Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Sentamos las bases para un progreso real y sostenible. Los desafíos del siglo XXI se deben afrontar de una forma colectiva y aunque los resultados no serán siempre rápidos reconstruiremos la propesridad global", declaró.

Además, anunció que ha hablado con líderes de Gran Bretaña, China, Rusia, Corea del Sur, India y Arabia Saudí para tratar la amenaza nuclear de países como Corea del Norte, así como para tratar la cuestión del terrorismo internacional y reclamar más acción militar en Afganistán.

"Vinimos a escuchar, a aprender, pero también a liderar, y el documento final, y las acciones que van a adoptarse reflejan nuestras prioridades", consideró Obama, que acudía con la intención de promover medidas de estímulo económico con fondos públicos.

Según él, logró ese objetivo, pues "hubo una respuesta firme al crecimiento". También hubo "una firme respuesta coordinada a la regulación del sistema financiero, muchos de cuyos puntos proceden de principios que habíamos planteado antes de venir".

El presidente reconoció que había tenido que ceder en algunas áreas, aunque no quiso precisar cuáles. "Cada país tiene sus propias peculiaridades, cosas que les son totalmente importantes y no negociables. Lo que hemos intentado hacer es acomodar esos temas de manera que no quedara perjudicado el resultado final", manifestó

"Esto es sólo el comienzo, necesitaremos una o dos reuniones más para encontrar y aplicar las soluciones, pero tengo esperanza en que lo lograremos", apostilló Obama.

Barroso: "La huella europea está clara en las conclusiones"

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, afirmó que el acuerdo alcanzado por el G-20 a sido "mucho más ambicioso de lo esperado" para proteger el empleo y crear prosperidad. "La huella europea está clara en las conclusiones", subrayó Barroso al término de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno del G-20 (veinte principales países industrializados y emergentes).

"Lo que hemos conseguido no tiene comparación en la historia económica", dijo el presidente de la CE, quien calificó el acuerdo de "momento definitorio" para la economía mundial.

Por su parte, el primer ministro checo en funciones y presidente de turno de la Unión Europea (UE), el conservador Mirek Topolanek, señaló que el consenso logrado por el G-20 para aumentar los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) contribuirá a "crear más confianza en la economía".

Barroso también se felicitó por la resistencia del grupo al proteccionismo y destacó su "firme creencia" en que las negociaciones de la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial podrán completarse "este año".


El Mundo: El G-20 aprueba destinar un billón de dólares contra la crisis

LA SUMA DE TODOS LOS PLANES ALCANZA 5 BILLONES HASTA 2010
  • El objetivo es crear 20 millones de empleos en los próximos dos años
  • La meta: elevar el PIB mundial un 4% la transición a una economía verde
  • La mitad irá al FMI, cuyos recursos pasan de 250.000 a 750.000 millones
  • El resto será destinado a medidas para revitalizar el comercio internacional
  • La nueva regulación acabará con el secreto bancario de los paraísos fiscales
  • Los fondos de inversión riesgo serán regulados con más firmeza
  • Reforma de FMI y Banco Mundial en 2011 y 2010, respectivamente
España aportará 4.000 millones de euros al plan pactado por el G-20 contra la recesión mundial

Más de un billón de dólares adicional para luchar contra la crisis. Ése ha sido el principal acuerdo de la cumbre del G-20 en Londres. "El Viejo consenso de la cumbre de Washington ha acabado, hoy hay un nuevo consenso. Queremos evitar la recesión", ha afirmado el primer ministro británico, Gordon Brown, antes de explicar que la comunidad internacional habrá destinado en su conjunto cinco billones de dólares hasta finales de 2010 contra la crisis.

Este dinero se divide entre los propios planes fiscales de cada país y la dotación de 1,1 billones de dólares adicional a recuperar la economía global.

De esa cantidad, 750.000 millones de dólares irán destinados al Fondo Monetario Internacional, que emplea esos recursos para ayudar a países en problemas. En realidad, los recursos del fondo eran ya de 250.000 millones, con lo que se ha triplicado la cantidad.

Otros 250.000 millones de dólares irán destinados a reactivar el comercio global y 100.000 millones para los bancos internacionales de desarrollo.

Las medidas aprobadas por el G-20 tienen una meta: elevar el PIB mundial un 4% y acelerar la transición a una economía verde, informa Eduardo Suárez, corresponsal de EL MUNDO en Londres.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, aseguró que la cumbre del G20 de Londres ha acordado "la reforma más profunda del sistema financiero desde 1945". Al final de la cumbre, Sarkozy destacó, entre otras decisiones, la de publicar una lista de paraísos fiscales, asegurando que la "época del secreto bancario ha llegado a su fin".

La regulación alcanza a los 'hedge funds'

El primer punto del programa pactado es la reforma del sistema bancario. El objetivo es acabar con sus "sombras", lo que incluye, según Brown, los fondos de inversión 'riesgo', ajenos a la regulación de la banca comercial. Para mejorar la regulación internacional, Brown ha anunciado la creación de un consejo de estabilidad financiera en cada país que colaborará con el FMI para detectar fallos en el sistema financiero.

El G-20 ha establecido 2010 como plazo límite para implementar las reformas del Banco Mundial pactadas en la cumbre de Washington y 2011 para las propias del Fondo Monetario Internacional.

"La gente quiere confianza en sus bancos y que hacemos todo lo que está en nosotros para la recuperación. No hay arreglos rápidos", ha opinado Brown.

Pacto contra la evasión fiscal

Este punto abarca también la presión internacional sobre los paraísos fiscales que figuren en la 'lista negra' de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Estos 'offshores' serán aquellos países que mantengan el secreto bancario.

Además, el G-20 ha pactado desarrollar un marco regulatorio común para evitar salarios y primas injustos que recompensen la mala gestión de los directivos.

El segundo punto del acuerdo del G-20 es la limpieza de los activos tóxicos de la banca. "Hemos aprobado los paquetes de estímulo más grandes de la historia, una expansión fiscal sin precedentes, se habrán destinado cinco billones de dólares a la creación de 20 millones de empleos", ha explicado Brown.

Otro punto explicado por Brown ha sido el apoyo común a las políticas expansivas a través de "todas las herramientas disponibles". Así, el G-20 destinará un billón de dólares para fortalecer los organismos internacionales, entre ellos el FMI, cuya dotación pasará de 250.000 a 750.000 millones de dólares.

Respecto a las medidas destinadas a evitar el proteccionismo, los países participantes en la cumbre han acordado como iniciativa principal evitar la tentación de devaluar sus divisas para competir de forma desleal en el mercado.


El País: El G-20 crea una 'superagencia' supervisora y destina un billón extra para luchar contra la crisis

La nueva institución vigilará los mercados junto al FMI, que triplica sus fondos.- Habrá inyecciones para favorecer el comercio y aumentar el crédito y una "expansión fiscal sin precedentes".- "Es el principio del fin de los paraísos fiscales", asegura Brown

Una nueva inyección extra para luchar contra la crisis y una superagencia de regulación son los dos grandes pactos acordados este jueves por los líderes del G-20 reunidos en Londres para superar la crisis económica global y evitar que se repita, según ha anunciado el primer ministro británico, Gordon Brown. "Habrá normas duras y castigos para los que no cooperen", ha dicho Brown en una rueda de prensa a las 17.00 hora española, en la que ha detallado los acuerdos a los que han llegado los líderes presentes en la cumbre, que se ajustan en lo esencial a lo avanzado ya en el borrador de conclusiones.

Sarkozy: "Se ha ido más allá de lo que podíamos imaginar"

El G-20 aumenta la inyección de recursos en más de un billón de dólares extra (algo más de 750.000 millones de euros), de los 500.000 van para el FMI, que verá triplicado sus fondos. De esa nueva ayuda, calificada por Brown como "una expansión fiscal sin precedentes", 750.000 millones de dólares se destinarán a los países con más dificultades con el objetivo de restablecer el crédito y el resto para incentivar el comercio. Habrá, además, 100.000 millones para los bancos multilaterales de desarrollo (Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo). En total, 1,1 billones de dólares "para restablecer el crédito, el crecimiento y los puestos de trabajo en la economía mundial", según el texto final (documento en inglés).

En ese documento, todos los participantes en la cumbre aseguran que harán "todo lo necesario restaurar la confianza, el crecimiento y los puestos de trabajo; reparar el sistema financiero y de crédito; reforzar la regulación y restituir la confianza (...) y rechazar el proteccionismo".

Brown, que ha insistido en varias ocasiones en disipar cualquier duda sobre las diferencias presentes entre los principales países del G-20, ha subrayado en varias ocasiones la importancia del acuerdo cuando "en noviembre no se sabía ni siquiera que iba a haber ayudas" y ha calificado esta maniobra como un "esfuerzo fiscal sin precedentes que llegará al final de 2009 a los 5 billones de dólares". Las bolsas, que se encontraban inmersas en una jornada de ganancias, han aumentado sus subidas a última hora una vez que se ha hecho público este acuerdo.

Una 'superagencia' reguladora

Las negociaciones sobre uno de los puntos en los que más han insistido las delegaciones de Francia y Alemania ha llegado finalmente a buen puerto. El comunicado final reconoce que "los fallos esenciales en el sector financiero y en la regulación financiera fueron las causas fundamentales de la crisis" y afirma que la confianza no será restaurada hasta que no reconstruyamos la confianza en el sistema financiero". Además, el FMI y el Banco Mundial serán "reformados" y reforzados.

Para eso, el G-20 ha acordado la creación de un Consejo de Estabilidad Financiera (FSB en sus siglas en inglés) sucesor del Foro de Estabilidad Financiera en el que España entró a medidados de marzo, y que contará con poderes ampliados para, en cooperación con el FMI, alertar de los riesgos macroeconómicos y financieros y tomar las acciones necesarias para actuar contra ellos. Además, esta agencia servirá para extender la regulación en los mercados, que cada país se compromete a estrechar. Por último, los países se proponen, "una vez esté asegurada la recuperación", asegurarse de que mejora la calidad y la consistencia del sistema bancario internacional y de que los bancos no se endeudan en exceso y aumentan sus provisiones en momentos de bonanza.

Contra los paraísos fiscales

Dentro de la lucha contra los paraísos fiscales, uno de los temas que más preocupaba a la delegación francesa y alemana, se ha llegado a un consenso para publicar una "lista de países no cooperantes". En respuesta a la petición de los países del G-20, la OCDE ha hecho pública la lista de los Estados que menos cooperan: Costa Rica, Uruguay, Malaisia y Filipinas. Países, según indica la institución, que "no se han comprometido a respetar los estándares internacionales". Suiza, Bélgica, Luxemburgo y Austria, precisa, han retirado sus reservas sobre el levantamiento del secreto bancario en caso de fraude.

"La era del secreto bancario ha terminado", asegura el documento final. "Esto es el principio del fin de los paraísos fiscales", ha añadido Brown, quien además ha adelantado un acuerdo para una inyección extra de 250.000 millones para favorecer el comercio, aunque ha reconocido, a preguntas de los periodistas sobre el aumento del proteccionismo, que en este campo queda mucho por hacer. El texto final insiste, como ya hizo el de la anterior cumbre en Washington, en fomentar el comercio internacional y la Ronda de Doha para la liberalización del comercio.

El acuerdo se ha alcanzado tras duras negociaciones entre quienes daban prioridad a la regulación del sistema financiero internacional (sobre todo Francia y Alemania) y los que abogaban por estímulos fiscales para impulsar la economía (Reino Unido y Estados Unidos). Entre las medidas, Brown ha asegurado que se ha llegado a un acuerdo para que el FMI pueda vender su oro para dedicarlo a ayudar a los países pobres.

A juzgar por las declaraciones del presidente francés, Nicolás Sarkozy, que se ha mostrado "feliz" por los acuerdos alcanzados más allá de lo "imaginado", sí parece que los países finalmente han superado sus diferencias que esta misma mañana aún estaban patentes a pesar de las declaraciones en sentido contrario de unos y otros. Sobre la celebración de una próxima cumbre, Brown ha asegurado que el lugar y la fecha se anunciarán en los próximos días.

Zapatero, de nuevo optimista

Por su parte, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha mostrado su satisfacción por el acuerdo alcanzado en el G-20 para fijar las bases de un nuevo orden financiero y ha estimado que la cumbre generará la confianza necesaria para que la recesión "toque fondo" en el segundo semestre del año.

En la rueda de prensa con la que ha cerrado su participación, Zapatero, que ha anunciado una aportación de España al FMI de 4.000 millones, ha considerado que España, después de las cumbres de Washington y de Londres, ha consolidado su posición en el G-20 como "una potencia en el ámbito internacional" y se ha mostrado convencido de que el país volverá a ser invitado a la próxima reunión.

La cumbre ha terminado relativamente bien, tras arrancar de manera oficial esta mañana, después del ir y venir de ayer de unos y otros en Londres para formar frentes comunes contra la crisis. En los prolegómenos, se marcaron dos posturas bien diferenciadas que al final han sido superadas. Durante todo el día, aunque de manera más tranquila, se han desarrollado más manifestaciones y protestas por las calles de la capital británica.


La Razón: El G-20 pone otro billón de dólares para acabar con la crisis económica

La mitad de los fondos serán para el FMI / Se creará un Consejo de Estabilidad Financiera, que actuará de «superagencia» y, junto al Fondo, prevendrá e intervendrá en caso de futuros riesgos

No fue el Bretton Woods que algunos esperaban, pero el anfitrión de la cumbre del G-20 de Londres, el «premier» Gordon Brown, se encargó con su discurso de que el encuentro de ayer se convirtiera en histórico. Y en cierto modo lo fue, porque los países que acumulan el 90% del PIB mundial y algún que otro invitado, como España, llegaron a un acuerdo para intentar hacer frente a la peor crisis económica desde la II Guerra Mundial. El consenso, además, vino con cifra específica: 1,1 billones de dólares (750.000 millones de euros) destinados a los organismos multilaterales. «Este es el día en que el mundo se unió para luchar contra la recesión global», sentenció Brown. No hubo sorpresas y la cumbre satisfizo tanto las ambiciones de EE UU como las de la UE. Los estímulos fiscales inmediatos que tanto obsesionaban al presidente estadounidense, Barack Obama, se recogieron en el gran documento de manera muy genérica y, tal como demandaba Europa, liderada por el eje franco-alemán, se apostó por esperar a ver el resultado de los planes de reactivación implantados ya en cada país. El anfitrión, que siempre se decantó más por el plan norteamericano, matizó, eso sí, que «el esfuerzo sin precedentes» que están llevando a cabo los países del G-20 aportará a la economía mundial 5 billones de dólares adicionales hasta finales de 2010. En el comunicado final de la cumbre se señala que este impulso ayudará a salvar o crear 20 millones de puestos de trabajo en todo el mundo en dos años y a aumentar el PIB un 4%. A pesar de que se empleará mano dura contra los paraísos fiscales, empezando con la publicación por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico de una «lista negra» y de que el documento final advierte de que «la era del secreto bancario ha terminado», para dolor de los ciudadanos, la regulación de las retribuciones de los banqueros quedó recogida de manera bastante difusa. Brown anunció la celebración de la próxima cumbre para antes de que acabe este año con el objetivo de revisar el impacto de esta cifra «sin precedentes» dirigida en su mayor parte al Fondo Monetario Internacional. Este organismo triplicará sus recursos y recibirá 500.000 millones de dólares adicionales -371.000 millones de euros- a los 250.000 millones de los que ya disponía. Esta multimillonaria partida será financiada, según explicó el primer ministro británico, por la Unión Europea, con 100.000 millones de dólares, Japón, con otros 100.000, y China, con 40.000 millones más. A España le tocará desembolsar 4.000 millones de euros. Otros 100.000 millones de dólares irán a parar a manos del Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La obsesión de Francia y Alemania por endurecer la regulación de los mercados también logró sus frutos. La cumbre decidió que el Foro de Estabilidad Financiera se rebautice como Consejo de Estabilidad Financiera y que colabore con el Fondo para alertar de los riesgos macroeconómicos y financieros y tomar las acciones necesarias para actuar contra ellos. Los asistentes a la reunión también se comprometieron a «ampliar su regulación y supervisión de las instituciones financieras importantes del sistema, sus instrumentos y sus mercados», incluidos «los ¿hedge funds¿ de importancia sistémica». Además, a través de las instituciones internacionales y los bancos regionales de desarrollo se canalizarán otros 250.000 millones de dólares -185.000 millones de euros- para estimular el comercio, una de las claves de la recuperación, según Brown, quien expresó su confianza en la reactivación de las negociaciones de la Ronda de Doha. «Éste es un ejemplo de cómo trabajamos juntos, con estímulos y nuevas inversiones para evitar que la recesión vaya a más», reivindicó. «Nuestro objetivo es dar a la gente más confianza en el sistema bancario y asegurar que tiene mayores probabilidades de continuar sin grandes perjuicios frente a este huracán que nos ha afectado a todos», explicó Brown. Aunque eso sí, para no crear falsas esperanzas matizó que no hay «solución rápida», pero sí «la determinación de hacer lo que esté en nuestra mano para superar la crisis, inyectar recursos en la economía, crear empleo y garantizar que los negocios se expandan».


ABC: Obama: «Tendremos que esperar para ver si estas acciones son suficientes»

El G-20 inyectará un billón de dólares a la economía mundial

El presidente de EEUU, Barack Obama, ha reconocido que tendrán que "esperar" para ver si las acciones aprobadas en la cumbre del G-20 son suficientes, añadiendo no obstante que la reunión ha sido un "hito" en la lucha contra la crisis económica "por el alcance de los desafíos y la magnitud de nuestra respuesta". Obama añadió que el encuentro ha sido "muy productivo" por las acciones "sin precedentes" que se han tomado. También anunció que su país duplicará la ayuda alimentaria a los países pobres, hasta alcanzar los 1.000 millones de dólares.

Obama apuntó que los acuerdos son "un punto de inflexión en la recuperación mundial" gracias a los acuerdos "sin precedentes para restaurar el crecimiento y prevenir que esta crisis vuelva a ocurrir de nuevo".

En una multitudinaria rueda de prensa para escuchar las palabras de Obama tras su primera cumbre mundial como presidente de EEUU, también destacó el rechazo al proteccionismo y urgió a la unidad global diciendo: "debemos actuar en nombre de nuestros ciudadanos", aunque reconoció que es difícil ponerse de acuerdo entre tantos líderes. "Creo que lo hemos hecho bien", confesó Obama, que admitió llegar a la cumbre "para aprender", pero también para representar a EEUU.

jueves, 2 de abril de 2009

Obama saluda a Zapatero

Internet, autocrítica y sectarismo. Por Carlos Carnicero

La negación de la evidencia es un paso fundamental en la incapacidad para la autocrítica y ésta atenaza de tal forma a quien no la practica que termina por acabar envuelto en una nube de adhesiones inquebrantables en donde la luz de la discrepancia no tiene espacio para penetrar esas barreras. Digo todo esto en relación con la reacción de la interesada, Carme Chacón, y todos los miembros del Gobierno que se han pronunciado sobre el anuncio hecho por la ministra de la salida de las tropas de Kosovo.

A partir de la negación de la evidencia de esa gestión increíblemente torpe de una decisión legítima, razonable y acertada, toda la catarata de disciplina impuesta en el hemisferio del partido socialista ha cerrado filas para justificar ese error.


Ahora mismo el zapaterismoo como ideología dominante en el PSOE está engendrando unas criaturas supuestamente progresistas que han hecho de la adoración al líder un credo irrenunciable: el líder, por el hecho de serlo, no se equivoca nunca. Y quien lo critique es su enemigo. Pero la realidad es así de sencilla: no se puede culpar a los seguidores por los postulados del profeta porque sólo cumplen los prefectos establecidos en la cúpula del poder.

José Luis Rodríguez Zapatero entiende la discrepancia como una ofensa. Quien no piensa como él está frente a él. Por eso está tan sólo, rodeado de mediocres en un Gobierno en el que está escondido Alfredo Pérez Rubalcaba y con ganas de salir corriendo Pedro Solbes. La vicepresidenta, agotada, no termina de balbucear peticiones de auxilio de forma autoritaria a unos subordinados que no son ya capaces de sustituir el absentismo de sus jefes. Y el resto de los ministros están ausentes porque no tienen autonomía excepto para seguir las directrices de un presidente que no comparte su responsabilidad con nadie. Salvo sus amigos y consejeros particulares que están fuera de las esferas del Gobierno y del partido.

La metodología con que José Luis Rodríguez Zapatero ejerce la política es netamente autoritaria porque niega el debate como instrumento en la toma de decisiones que impone bilateralmente a sus ministros. Solo hay tres personas en ese universo que se atreven a llevarle la contraria: José Blanco, Alfredo Pérez Rubalcaba y Manuel Chaves.

De su primera hora no queda ningún testigo: están todos desterrados porque no quiere referencias de sus orígenes.

Su forma de operar ha tenido el apoyo inestimable de un Partido Popular cavernícola que alimentaba la pretensión del presidente de que la brutalidad de sus posiciones del partido conservador, sus equivocaciones estratégicas, iban a certificar los aciertos irremediables del Gobierno.

Las hordas que le idolatran arremeten contra cualquier crítica que se formule al líder carismático. El único credo posible es la incondicional y quien no lo practica es un traidor. Y quienes unas veces aplaudimos y otras pitamos no somos tolerables y se establece que tenemos que estar al servicio de intereses ocultos.

Escribo todo esto porque me encanta comprobar como una turba de fanáticos insultan a cualquiera que vea debilidad en el liderazgo de Zapatero. No valen los artículos que señalen un acierto, porque su apetito de adhesión es insaciable: señalar un déficit significa obligatoriamente una traición, un interés inconfensable. Esas posiciones son dramáticas porque rebelan que quien las practica no puede concebir la independencia y sus pensamientos aplicados al adversario son el espejo convexo que les devuelve la visión de su propia naturaleza en la que el pensamiento individual es imposible porque la manada obliga a la sumisión,

Internet es un instrumento valioso para esta pléyade de intolerantes disfrazados de progresistas, porque el anonimato les permite el insulto como todo argumento. No necesitan el menor esfuerzo intelectual porque la descalificación personal es suficiente para aliviarse de la posibilidad de discurrir.

No soportan el ridículo que acaba de hacer el Gobierno de España en la gestión de la salida de los soldados españoles de Kosovo y niegan la mayor, la torpeza infinita y las ansias de protagonismo de la ministra de Defensa ,sólo porque ha sido la tecnología aplicada por el Gobierno repitiendo eslóganes de propaganda para ocultar su incapacidad.

A todos ellos, a los que son incapaces de ver mácula en sus propias filas, les dedico con toda mi devoción este artículo para que tenga un calentón al leerlo que les motive a ser todavía más intransigentes, haciéndoles saber que todavía tienen recorrido para prosperar y llegar a ser verdaderos Talibán de la vida española. De verdad que he disfrutado mucho dedicándoles estas líneas. Ahora, ¡ánimo! por lo menos sería deseable que los insultos de hoy fueran renovados.


El socialismo democrático, el debate político y la potencialidad de la red. He decidido proseguir el debate iniciado con el artículo de ayer a la vista de la aceptación de los lectores (unos a favor y muchos otros, la mayoría de los que entran en el foro, en contra de mis tesis), lo que me motiva a seguir haciendo una prospección en la intolerancia que anida en la sociedad española y la incapacidad para la autocrítica –que muchos suponen que es patrimonio exclusivo de la derecha- que se ha instalado en sectores del socialismo español como un mecanismo de defensa ante las limitaciones de liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Creo que fundamentalmente lo que diferencia –o lo que debiera diferenciar- a los militantes de izquierda de los de derecha es, sobre todo, la exigencia de participación política en las decisiones, para que el compromiso militante sea el motor de las dinámicas democráticas de los partidos.


Un antídoto contra el establecimiento de castas y camarillas que por un sistema de cooptación tienden a ocupar la cúspide del poder y apartar a quien no practique la adhesión inquebrantable.

Eso, hoy día, es bien visible en el conjunto de los partidos españoles, de tal manera que lo que era un caudal exclusivo de la derecha –la concepción del partido como una maquinaria electoral controlada por los intereses económicos más poderosos en forma de castas- ha terminado por contaminar toda vida partidaria copada en sus direcciones por élites inaccesibles.

La llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la secretaría general del PSOE interrumpió una larga tradición de democracia interna en el partido que en momentos puntuales ha provocado verdaderos climas de tensión.

El congreso de Suresnes –auténtica refundación del PSOE- fue sobre todo una ruptura generacional entre los jóvenes socialistas del interior y los viejos socialistas, supervivientes de la guerra civil. Pero no se estigmatizó a nadie que quiso sumarse a aquel proyecto por razones de procedencia o de edad.

La suma positiva del conjunto de partidos socialistas diseminados por la geografía española, con las limitaciones que pudo llegar a tener, fue un ejercicio democrático en el que se invitaba a la participación de todos.

La batalla de Suresnes fue dura y como es sabido fue ganada por la dirección que encabezaron Felipe González, Alfonso Guerra, Nicolás Redondo (padre), Enrique Múgica, José María Benegas y toda una generación de líderes que tuvieron buen cuidado en que la victoria no supusiera una ruptura ni con el pasado ni con los veteranos militantes que quisieron seguir incorporados a la vida del partido.

Los congresos sucesivos siempre dieron cabida a la discrepancia, circunstancia que quedó más evidenciada que nunca en el congreso que debatió la adhesión de la ideología del partido al marxismo, con un pulso democrático que ganó Felipe González poniendo en juego su liderazgo.

Durante los años de Felipe González el pluralismo interno no fue un obstáculo para la cohesión del partido. No se invocaba la obediencia ciega y hay sobrados ejemplos de que la vida partidaria permitía los debates profundos y las diferencias no se solucionaban desde la sumisión sino desde el convencimiento y la imposición de mayorías formadas después de un debate bastante libre.

Es cierto que en esa época no había hecho eclosión el aznarismo. La llegada de José María Aznar a la presidencia del Partido Popular marcó el cambio de las reglas de la democracia española. Con un talante autoritario y un soporte ideológico predemocrático, José María Aznar organizó una maquinaria de poder para asaltar La Moncloa sin tener la paciencia de esperar los resultados de las elecciones.

El contubernio organizado por el PP junto a Pedro J. Ramírez, Baltasar Garzón y los periodistas adheridos al llamado “sindicato del crimen”, estuvo a punto de dar un golpe institucional para meter en la cárcel al presidente legítimo del Gobierno de España y forzó las instituciones hasta el límite que le permitió alcanzar un gobierno minoritario en 1.996.

Nada ha sido igual después de aquella ofensiva predemocrática de José María Aznar.

El encanallamiento de la vida democrática volvió a enfrentar a España en dos mitades difícilmente reconciliables. La crispación de la anterior legislatura, la falta de responsabilidad democrática del PP para asumir la derrota del 2004, fue la antesala de una confrontación con el Gobierno de Zapatero que no dejó al margen ni la lucha antiterrorista ni la política internacional.

El PP metió todo, incluidas las instituciones, en la trituradora de la práctica política, para tratar de llegar al poder.

El tiro les salió por la culata porque esta derecha agresiva, ligada con los poderes más reaccionarios de la Iglesia católica y de la sociedad, sembró una alarma que movilizó el voto útil de adhesión al PSOE más allá del convencimiento sobre las propuestas que formulaba José Luis Rodríguez Zapatero, como forma de frenar a una derecha tan dura en su escalada hasta el Gobierno.

Esta lucha política ha tenido daños colaterales y efectos secundarios. Primero, que el miedo a una derecha tan dura ha establecido la impunidad del Gobierno sobre el axioma de que cualquier crítica, formulada incluso desde la izquierda, favorecía el crecimiento de las tesis del Partido Popular. Se estableció desde sectores del poder, sobre todo en el entramado más cercano al presidente del Gobierno, que las discrepancias eran imposibles, desde el momento que ejercerlas auxiliaría al Partido Popular.

Ahora, el Gobierno pretende que cualquier crítica equipara a quien la ejerce con el Partido Popular. En el fondo, en La Moncloa y en algunos sectores del PSOE, rezan todos los días para que el PP no se democratice, para que el liderazgo de Mariano Rajoy con todas sus debilidades permita la supervivencia de un partido ultraconservador, agresivo y enraizado con la Conferencia Episcopal, para garantizar la llamada de auxilio de toda la izquierda, desde la renuncia a la crítica y a la participación política, si no es con la condición de aplaudir todas y cada una de las decisiones del Gobierno, incluidos sus errores.

Quienes ejercemos la crítica en las ocasiones que no los dicta nuestro saber y entender, somos sencillamente traidores. Hay una jauría organizada en Internet para desacreditar a quien no aplauda todos y cada uno de los gestos del Gobierno, porque entienden la acción política como mera propaganda y la militancia como adhesión acrítica a un proyecto del que no esperan explicaciones sino consignas.


Una seña de identidad fundamental de la izquierda democrática es el debate. Además de la construcción de los proyectos políticos, la forma de entender la participación popular es lo que marca la distancia entre un proyecto conservador y uno progresista. La reivindicación del liberalismo como exaltación del potencial individual en el factor de crecimiento de la sociedad, en el fondo es una coartada para que los grupos económicos poderosos condicionen el poder político para reducir el papel del estado a labores de auxilio en momentos de crisis: entonces, los liberales se hacen socialistas mientras dura la crisis para socializar las pérdidas y volver a privatizar los beneficios cuando estos se producen.

Para impulsar esos pensamientos es necesario un férreo control de las maquinarias de los partidos que son sólo herramientas de los procesos electorales en los que el sistema de cooptación hace que quienes dirigen la organización no puedan modificar los móviles que se persiguen.


Esta forma de operar ha sido fortalecida con la aparición de los movimientos neoconservadores, donde la radicalidad del pensamiento exigía todavía un mayor control de las organizaciones políticas fundadas en la incondicionalidad sobre unos credos inamovibles, y en los que la sacralizad del mercado se contraponía al desprestigio del estado. La amenaza socialista era el factor de cohesión de esa incondicionalidad.

Por definición la derecha es mucho más acrítica que la izquierda, porque cerrar la válvula del cuestionamiento político es la mejor garantía de un férreo control del pensamiento. Al contrario, la izquierda reivindica los mecanismos de participación y la posibilidad de la discrepancia. En esencia, los partidos de izquierda que son democráticos lo son más que los de derechas sobre todo por el nivel de implicación y de participación de su militancia y la libertad crítica que disfrutan en su seno.

La izquierda democrática tiene una tradición de control de las bases sobre la dirección. Pero en España el PSOE, como genuino representante de la izquierda, ha entrado en una deriva derechista en su concepción de la política. Si Felipe González fue acusado de cesarismo en determinadas actitudes de dirección del partido, con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero la tendencia a prescindir de la organización se ha incrementado hasta el punto de que la independencia política, la ausencia de compromiso militante, se ha constituido en un valor sobredimensionado sobre el esfuerzo de los miembros del partido. Se llegó al paroxismo de que José Antonio Alonso, ex ministro de Interior y de Defensa, fue nombrado portavoz del Grupo Parlamentario socialista sin ser militante del partido. El jefe de los militantes parlamentarios no lo era. El caso fue tan insoportable que finalmente Alonso, ejerciendo ya su nuevo papel, tuvo que pedir el alta en la organización.

De esa forma, advenedizos como el ministro de Cultura o el dimitido ministro de Justicia se movilizaban para encabezar candidaturas en provincias donde debían ser encapsulados buscando raíces artificiales y suplantando a los cuadros locales. Los veteranos y jóvenes dirigentes que acompañaron al líder en sus comienzos han sido sistemáticamente desplazados: Juan Fernando López Aguilar, cesado como Ministro de Justicia para encabezar el intento imposible de conquistar el Gobierno de las Canarias. Jesús Caldera, brillante ministro de Trabajo está en un laboratorio de ideas como un retiro del que fue informado cuando se le llamó a La Moncloa y el interesado esperaba su confirmación como miembro del Gobierno.

Jordi Sevilla, no corrió mejor suerte. José Bono que se enfrentó Zapatero compitiendo por la secretaría general, está en el Congreso de los Diputados, presidiendo una institución importante, pero lejos de la capacidad de defender sus posiciones en el partido. Juan Carlos Rodríguez Ibarra está prácticamente jubilado; Francisco Vázquez, embajador en el Vaticano… El cedazo de la edad ha sido la manera de mantener alejados de posiciones de influencia orgánica a dirigentes tan valiosos como Alfonso Guerra, José María Benegas y muchos otros más que al final han buscado refugio en actividades privadas.

Manuel Marín, un experimentado político que demostró además capacidad e independencia en la presidencia del Congreso de los Diputados, ya está fuera de la política activa y se enteró de que no sería renovado en su cargo por los periódicos, porque la crueldad del líder cuando amortiza servicios prestados es extraordinaria.

La falta de experiencia y de peso político es una condición para ser miembro de la ejecutiva socialista con contadas excepciones. Y en el Gobierno, el marketing ejercido sobre la edad y el número de mujeres superior al de hombres ha convertido lo que fue un logro innegable en la tapadera para formar un ejecutivo en el que los independientes y las adhesiones personales al líder han sustituido en la mayoría de los casos el peso político y la influencia orgánica.

Una parte de la explicación de esta metodología política del presidente Zapatero es sencilla: el presidente es conservador en los modos políticos y entiende la diferencia con sus propios criterios como una ofensa de la que no se regresa jamás. De esa forma, cualquiera que tenga criterio propio será tratado con cautela y a la postre alejado de cualquier núcleo de poder. Es en esa clave en la que hay que estudiar muchos nombramientos. No tienen más importancia en sí mismos que el haber aliviado al presidente de elegir a otro más idóneo pero con más criterio. Si se observa la ascensión meteórica de jóvenes promesas a cargos de extraordinaria relevancia se verá que la mayor ventaja es que no tienen pedigrí para pedir explicaciones ni para manifestar discrepancias. Serán sumisos cuanto menos arraigo tengan en la organización del partido y menos experiencia acumulen.

Los ejemplos antes citados y su destierro tienen que ver con la prevalencia de criterios contrarios a los del líder. Personas independientes, sin méritos de militancia, son mucho más maleables que quienes tienen historia y raíces en el partido. La forma de entender la política de José Luis Rodríguez Zapatero no tiene que ver con la labor de equipo ni con el ejercicio de compartir responsabilidades: el liderazgo es personal y no se prorratea sino en contadas ocasiones cuando aparece un ungido en enamoramientos políticos apasionados que siempre acaban en divorcios dramáticos.

Ahora Miguel Sebastián está a la baja después de aparecer como el caballo blanco que iba a conquistar la alcaldía de Madrid desde su condición de independiente e ignorante absoluto de la vida política. Durante mucho tiempo marcó las pautas económicas en la primera legislatura desde la oficina económica de Moncloa, por encima o contraponiendo los criterios del vicepresidente económico Pedro Solbes, que, con un paciencia profesional e infinita, soportó con estoicismo todo tipo de desplantes.

Las grandes ocurrencias como el reparto electoral indiscriminado de cuatrocientos euros y el cheque bebé sin tener en cuenta niveles de renta, lejos de ser políticas socialdemócratas, impulsan el populismo con políticas que en la mayor parte de los casos son iniciativas personales del líder y su entorno más cercano, sin pasar el filtro de la militancia y la dirección del partido. Miguel Sebastián apadrinó operaciones fallidas como la OPA de Sacyr sobre el BBVA (qué hubiera ocurrido ahora si llega a tener éxito con la crisis de la constructora) y la famosa estrategia para hacer de Endesa un campeón energético nacional que ha terminado por ser italiano. A ambas operaciones se opuso Pedro Solbes, pero prevalecieron los criterios del amigo cercano al presidente.

El éxito electoral y la contraposición con las posturas reaccionarias del PP son la gran coartada que evita la crítica, asumiendo que está será utilizada por el enemigo. Un chantaje con lógica electoral: criticar, incluso desde la izquierda, desgasta al Gobierno; y el sacrificio que se pide es la abstinencia en la discrepancia pero sin compensar esa exigencia con una oferta de diálogo constructivo y con aplicación de fórmulas socialistas para compartir el poder que en el caso de Zapatero es cesarista.

En el horizonte socialista hay algunas excepciones al control del líder. En primer lugar, viejos supervivientes imprescindibles como Alfredo Pérez Rubalcaba, la cabeza mejor amueblada del Gobierno y de la ejecutiva socialista, que tiene un límite en su nivel de flotación; lo lógico era que hubiera sido vicepresidente del Gobierno pero ha sido relegado a la labor (sin embargo importantísima) de Ministro de Interior y encargado de la prioridad de acabar con el terrorismo, tarea que está llevando a cabo con extraordinaria eficacia.

Eso le salva de la criba. Alfredo Pérez Rubalcaba sabe mejor que nadie que sus límites están marcados. Su carrera política no puede ir más allá porque su inteligencia es un elemento de repulsión para ser llamado a mayores cotas de poder. Manuel Chaves tiene un equipo relativamente autónomo en el PSOE de Andalucía. Desde el profundo sentido de lealtad, con raíces históricas de los socialistas andaluces, se han conformado con constituirse en una isla dentro del entramado organizativo del PSOE con personalidad propia y en donde el Gobierno tiene que pedir permiso para entrar.

Cataluña, en el otro extremo, ha hecho de la cuestión identitaria una formulación de independencia orgánica que además está consagrada por su configuración estatutaria de organización política independiente del PSOE.

El resto del partido es más una maquinaria electoral que un cauce de debate y participación política.

Las nuevas tecnologías ofrecen un aspecto contradictorio a la participación política. De una parte, cualquier puede acceder a la red, dar a conocer sus criterios, proponer debates, iniciativas y movilizaciones. Internet es una herramienta poderosa para traspasar los límites de los medios de comunicación y sus servidumbres; democratizan la capacidad de influir. La red, utilizada inteligentemente, puede ser un instrumento movilizador que puede permitir, en momentos de crisis como el que vivimos, formulación y difusión de alternativas que suelen ser condicionadas, mediatizadas o anuladas por los medios de comunicación conservadores trufados de intereses económicos y reacios a abrir debates innovadores.

Pero la red tiene también inconvenientes. Las formas de comunicación actuales, televisión e Internet dan a la información una velocidad de rotación tan alta que dificulta la reflexión y el debate. Se navega por la superficie de la información pero no se sumerge en sus raíces.

Para defender este modo de entender la política y blindarse de críticas externas, el presidente del Gobierno creó un grupo mediático a su medida a partir de un pequeño grupo de periodistas y recién convertidos empresarios que, además de haberse hecho ricos a la sombra del líder y del BOE, son el grupo que más influencia política tiene en el presidente del Gobierno, influencia que ejercen desde fuera de la organización del partido. Internet, la movilización de jóvenes blogueros agresivos es la otra punta de lanza para desacreditar a todos los discrepantes que son convertidos en arribistas, vendidos y traidores.

Periodista Digital: Internet, autocrítica y sectarismo (I)
Periodista Digital: Internet, autocrítica y sectarismo (II)
Periodista Digital: Internet, autocrítica y sectarismo (III)

La prensa alemana sacude a ZP: "España lucha por no descender a Segunda División"

De 'la Champions' económica de la que presumía ZP se ha pasado a 'la lucha por no irse a Segunda'. El diario alemán Handelsblatt escribe un artículo sobre la crisis económica y la reunión del G-20 dedicado a España que titular: "Miedo a la liga de los pigs”. Dice en la entradilla: “El antiguo niño prodigio en materia de crecimiento amenazado por descender a segunda división”.

Dice la crónica de Anne Grüttner en este diario alemán: “En septiembre de 2007, el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, constataba con satisfacción que España había ascendido a la liga de campeones de la economía mundial. En aquel momento, su país registraba un crecimiento récord y el desempleo más bajo en su historia democrática. Zapatero creía poder activar el piloto automático en política económica. Se concentró en la ampliación del Estado social y en la modernización de la sociedad mediante una nueva ley de divorcio y cosas similares. Pero estos tiempos de oro se han acabado".
"También los demás países industrializados están en recesión, pero el gobierno de Zapatero se encuentra ante un desafío especialmente grande. En un país acostumbrado durante muchos años a beneficios demasiados rápidos y a demasiados créditos, tiene que sentar las bases para un crecimiento verdadero e independiente tras la crisis económica mundial”.

“Entretanto, el presidente tiene que hacer frente a aquellos que no ven a España entre los campeones, sino entre los pigs: la contraparte europea negativa a los países Bric de fuerte crecimiento (Brasil, Rusia, la India y China). Pigs significa Portugal, Italia, Grecia y España, países que según los críticos carecen de potencial de crecimiento sostenible. Este encasillamiento es exagerado, pues en más de un aspecto, España se defiende mejor que la media europea: gracias a una vigilancia bancaria previsora, sus bancos no se han visto tan afectados por el torbellino de la crisis financiera. En 2008, España aún creció en un 1,7 por ciento en comparación con el 0,9 por ciento de media europea. El gobierno reaccionó con gran calibre al final del boom español en el sector de la construcción, que arrastra al resto de la economía”.

“Ahora, el gobierno ante todo tiene que tomar medidas estructurales para poner en forma a la economía. En opinión del ministro de Economía y Finanzas, Pedro Solbes, el Estado ha agotado su margen de maniobra financiera. Zapatero le contradice y aún ve margen en el endeudamiento estatal, que todavía se sitúa por debajo de la media de la UE”.

“La competitividad de España sufre, ante todo, debido al aumento automático de los salarios con la inflación, independientemente del ciclo y de la productividad laboral. Al mismo tiempo, para el 60 por ciento de los trabajadores rige una protección contra el despido muy cara. Sin embargo, el 30 por ciento solo tienen contratos temporales y apenas están protegidos. El FMI y numerosos economistas no se cansan de advertir que esta segmentación debería combatirse mediante contratos fijos más flexibles y una mejor protección de los contratos temporales. Hay que admitir que una crisis económica no es el momento ideal para liberalizar el mercado laboral. El gobierno desaprovechó el mejor momento, en medio del boom. Ahora habría que amortiguar las medias correspondientes mediante una mediación estatal de empleo eficaz así como quizás mediante prestaciones sociales adicionales”.
Y concluye:
“Para convertirse en campeón de la economía mundial hace falta una agenda de reformas más ambiciosa que a la que aspira actualmente Zapatero. Es cierto que empresas españolas como Inditex, Telefónica, Iberdrola o el Banco Santander forman parte del grupo de líderes mundiales y que destacan por su gran eficacia de costes y su flexibilidad, pero la economía española aún está muy lejos de todo esto”.

Periodista Digital