jueves, 16 de julio de 2009

"Espanya ens roba!". Por José García Domínguez

«El tripartito, y más allá del tripartito el catalanismo todo, inconsciente, ha vendido su feliz impunidad histórica a cambio de treinta monedas de plata.»

En alguna parte dejó escrito Cernuda que los dioses castigan a los hombres concediéndoles lo que les piden. Así el tripartito, y más allá del tripartito el catalanismo todo, que, inconsciente, ha vendido su feliz impunidad histórica a cambio de treinta monedas de plata. Aún no se han dado cuenta, pero perdida la coartada secular del "expolio fiscal" y su airado corolario –el "Espanya ens roba!"–, acaban de condenarse a contemplar su personal e intransferible mediocridad en el espejo cruel de la gestión cotidiana. Y es que, a partir de ahora, ya no valdrán más excusas victimistas, ni tampoco esa estomagante cantinela del agravio comparativo que hubimos de soportar durante el último cuarto de siglo. Con su generoso desprendimiento, una apocada divinidad menor los ha dejado desarmados, al fin desnudos y ya sólo a merced de su infinita incompetencia.


¿Qué harán ahora? Porque lo suyo, desde el principio, desde siempre, ha sido la agitación. De hecho, es lo único que saben hacer con mínima, aceptable pericia: acuñar agravios fantasmales, inventar peligros quiméricos y fabricar conflictos imaginarios con Madrit. Oh Madrit, esa siniestra metrópolis habitada por legiones de malvados que no duermen por las noches, siempre en vela buscando el mejor modo de mancillar a Cataluña. Gritar, excitar, movilizar, jamás hicieron otra cosa Macià, Companys y el resto de aquellos glorificados orates que provocaron la locura del 34 y, a la postre, la guerra civil. Gritar, excitar, movilizar, he ahí la suprema destreza de Jordi Pujol: veintitrés años enterrados en el apostolado obsesivo de la metafísica identitaria. Y luego, el tripartito: más de lo mismo pero sin el bachillerato.

¿Y las infraestructuras? ¿Y la conexión eléctrica con Francia? ¿Y el cuarto cinturón de Barcelona? ¿Y la línea 9 del Metro? ¿Y el trazado del AVE hasta la frontera? Ah, no, eso es prosaica gestión, asuntos menores, pura bagatela; algo que no va con ellos ni con la suprema misión emancipadora para la que los eligió el Destino. Además, ya se sabe, de que semejantes fruslerías no existan la culpa única la tiene Madrit, por mucho que la exclusiva competencia recaiga en la Generalidad. Mas celebrémoslo: al fin, disponen de sobrada financiación con tal de hundir la Sagrada Familia, sin duda, su próximo objetivo.

Libertad Digital - Opinión

Un único partido. Por M. Martín Ferrand

JOSÉ Luis Rodríguez Zapatero, sembrador de vientos, vive en perenne huida de las tempestades que desata. Eso, especialmente cuando la oposición, ensimismada en sus conflictos internos, ha dejado de ejercer su función principal, comporta un grave riesgo para la Nación. Ayer, con el capítulo del Consejo de Política Fiscal y Financiera, se cerró un lamentable proceso en el que, al margen del Parlamento y como prólogo chapucero de la próxima Ley de los Presupuestos Generales, quedaron asignadas las grandes partidas del gasto para el próximo ejercicio. En puridad, y como símbolo de la austeridad que reclama la situación, podrían ahorrarse las sesiones del Congreso que, a la vuelta del verano, oficiarán la liturgia hueca de aprobar lo que ya está acordado o, cuando menos, repartido y aceptado por las partes.

Quienes venimos doliéndonos por la no separación de los poderes del Estado, la evidencia de nuestra superchería democrática, debemos ahora arreciar en lamentaciones: ya no se confunden las funciones del Ejecutivo y el Legislativo. Son una sola cosa, un magma de poder que arranca de un pintoresco sistema electoral y del que se deriva el Judicial. No hemos llegado al partido único, pero es un único partido hegemónico el que, en interesada simbiosis con los pequeños grupos periféricos que no quieren ser españoles, mangonea a su capricho el presente de cuarenta millones de ciudadanos y compromete gravemente el futuro de sus hijos, nietos y bisnietos.

No se puede descartar que, hace poco más de tres meses, Pedro Solbes abandonara su cargo y su responsabilidad en manos de Elena Salgado para evitarse, como veterano servidor de la Administración del Estado, el sonrojo que le hubiera producido una situación como la que ayer culminó con la aprobación del proyecto gubernamental por parte de unas Autonomías y la resignación de las demás. No es, como con aviesa intención anuncio María Teresa Fernández de la Vega, que los del PP se haya sentido protagonistas de Toma el dinero y corre. También quienes consideramos injusta la legislación fiscal vigente estamos obligados a pagar impuestos y, en concordancia, no es necesario estar a favor de un modo de reparto para percibir la cuota correspondiente. Pero quedan en el aire las dudas sobre una democracia decadente y la inquietud por un partido, el otro, que parece incapaz de atender sus deberes con diligencia.

ABC - Opinión

Una visión pesimista del modelo de financiación. Por Antonio Casado

El Consejo de Política Fiscal y Financiera aprobó ayer tarde el nuevo sistema de financiación autonómica. Decisión colegiada del principal órgano de coordinación presupuestaria del Estado (Gobierno central-Comunidades). Se abstienen las Comunidades gobernadas por el PP, según quiso Rajoy y la cúpula nacional del partido. Esa postura formalmente neutra no disimula la guerra declarada a un modelo de aplicación multilateral alumbrado en una operación descaradamente bilateral.

Bilateralidad de origen, multilateralidad de ejercicio. Una de las aberraciones del nuevo modelo. Al menos estética ¿Cómo explicar que lo de todos se pacta solo con uno, Cataluña, y los demás vienen obligados a aceptarlo como regla común? Es exactamente la misma pregunta que nos hicimos los analistas cuando en 1998 el Gobierno Aznar pactó el modelo anterior con los nacionalistas catalanes de CiU (Convergencia i Unió). O sea, que viene de lejos el poder condicionante de Cataluña sobre la política nacional.


Los socialistas de Montilla están ahora donde antes estaban los nacionalistas de Pujol (Generalitat). Y donde estaban los populares de Aznar reinan ahora los socialistas de Zapatero (Moncloa). Lo demás se parece mucho. Una película de cansina reposición, incluidas las reticencias de los territorios gobernados entonces por los

socialistas, comparables a las reticencias de las territorios gobernados ahora por el PP.

Así que no nos rasguemos las vestiduras. Ni en la bilateralidad del origen del modelo ni en la falta de consenso PSOE-PP, otra de las aberraciones del nuevo modelo de financiación autonómica. Es una fuente de conflictos el hecho de fletarlo sin estar asentado sobre la voluntad concertada de los dos grandes pilares del sistema de representación política de la Nación, el derecho y el izquierdo. No es de recibo. Pero se explica. Se explica a la luz de sus respectivas conveniencias, resumidas en algo tan viejo como la conquista y conservación del poder.

Debería ser compatible la conservación del poder con la sintonía en políticas de Estado, o normas de general aplicación que sirvan para cohesionar y no para alimentar agravios entre las distintas Comunidades Autónomas. Peor aún, entre una Comunidad determinada y las demás, que es la variable insoportable en la relación de Cataluña con el resto de España. Pero no hay forma. Hasta en el modo de relacionar a Cataluña con el Gobierno de la Nación, y viceversa, siempre ha habido diferencias entre el PSOE y el PP. Salvo en la utilización de Cataluña para su respectivo mantenimiento en el poder.

A Aznar no le importó pasar en veinticuatro horas del “Pujol, enano, habla castellano”a la práctica del catalán “en la intimidad”. Y a Zapatero no le ha importado consentir un “Estatut” de cuestionada constitucionalidad, o estirar el talonario hasta donde hiciera falta, si eso suponía reforzar su gran caladero electoral y garantizarse base parlamentaria suficiente para seguir en el poder. Esto es así de crudo y no vale la pena darle más vueltas. El instinto de supervivencia de un político en el poder siempre será más fuerte que esos intereses generales cosidos al discurso de un gobernante.

Los grandes principios, cuando aparecen, desempeñan el papel de las grandes coartadas. Por ejemplo, los de solidaridad, autonomía, suficiencia y corresponsabilidad, aplicados a las nuevas fórmulas de distribución de recursos entre las quince comunidades afectadas, además de Ceuta y Melilla.

El Confidencial

Desplantes Camps

El presidente de la Generalitat valenciana calla mientras intenta de nuevo evitar el banquillo.

Como político, el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, se presenta ante los ciudadanos ardiendo en deseos de decir la verdad (aunque se niega a hablar), pero como imputado se resiste como gato panza arriba con todos los recursos a su alcance: ahora quiere la suspensión de la causa como paso previo a su archivo definitivo. Son condiciones -las de político e imputado- muy distintas, que responden a intereses distintos, pero al confluir en la misma persona deberían propiciar un discurso un poco más coherente y menos contradictorio.

El resultado es que Camps rehúye explicarse de manera clara y creíble respecto de la acusación de cohecho que pesa contra él ante la única instancia legitimada para exonerarle: los tribunales. No sólo ante los ciudadanos ni ante sus votantes, a quienes los medios públicos de la Comunidad Valenciana -especialmente Canal Nou- hurtan información sobre el proceso abierto: siguen en esto el vergonzoso ejemplo presidencial de responder con silencios y evasivas líricas cada vez que se le pregunta. Con esta conducta intolerable, cuyo clímax se alcanzó el martes en la conferencia de prensa con el ministro de Fomento en Madrid, Camps no menosprecia a los periodistas, como él cree: menosprecia al conjunto de los ciudadanos (también a sus votantes), merecedores de otro trato en una sociedad democrática.


Ayer, en la vistilla previa a la decisión de apertura de juicio oral, se consumó el último intento por parte de la defensa de evitar a su cliente sentarse en el banquillo ante un jurado popular. Es arriesgado predecir las resoluciones judiciales, y no es procedente hacerlo, pero la experiencia enseña que es altamente improbable que un juez instructor desautorice su trabajo, sobre todo si tiene la solidez del realizado por el magistrado Flors.

El despiece del caso Gürtel en tres trozos, al tiempo que priva a la mayoría de los imputados no aforados del juez predeterminado por la ley -la Audiencia Nacional-, beneficia al menos de momento al pequeño grupo de aforados dependientes del Tribunal Supremo y del Tribunal Superior de Valencia. En el caso de Camps y los otros imputados valencianos, el despiece ha prefigurado un proceso por cohecho impropio, que deja fuera la posibilidad de investigar si los trajes y demás prendas de vestir recibidas de la trama corrupta de Correa han tenido algo que ver con los contratos por más de siete millones de euros otorgados por la Administración valenciana a Orange Market.

En el marco de este proceso no cabe investigar ni imputar al que hace el regalo, como ayer decidió Flors, que remitió esa investigación al Tribunal Superior de Madrid. ¿Pero qué pasaría si en el proceso de Madrid apareciesen indicios de que los trajes regalados a Camps y compañía han favorecido las buenas relaciones de Orange Market y su jefe Álvaro Pérez con los diversos departamentos autonómicos facilitadores de los contratos?

El País

Donde no hay patrón, mandan marineros

«Incapaz de llamar al orden a unos barones regionales para que no hagan una política de taifas, Rajoy ha optado por corregir al único gobierno regional que, sin desatender los intereses madrileños, también ha tenido en cuenta los intereses nacionales.»

El nuevo modelo de financiación autonómica –el mismo que, como recordábamos ayer, había sido calificado apenas veinticuatro horas antes por el "líder" del PP como "frívolo", "profundamente antisocial" y como una "enorme chapuza" que traerá "inevitables consecuencias negativas para los españoles" y que ha "dejado a la mayoría de las comunidades autónomas en meros convidados de piedra"– ha sido aprobado en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera sin ningún voto en contra, incluyendo el de las comunidades gobernadas por el PP, que no sólo se han abstenido mayoritariamente sino que incluso algunas han votado a favor, como es el caso de Canarias y Ceuta.


Se consuma así el fraude y la enorme incoherencia que ayer temíamos y denunciábamos en estas mismas páginas al constatar que la contundente y justificada critica de Rajoy hacia ese sudoku iba acompañada, sin embargo, de una incoherente ambigüedad a la hora de señalar cuál iba a ser el sentido del voto de las comunidades en las que gobierna su partido. Su llamamiento a que cada autonomía defienda sus intereses trataba de ocultar su absoluta descoordinación a la hora de lograr que todas las gobernadas por el PP emitieran un voto negativo,algo coherente tanto con los principios que se supone defiende ese partido, como con las duras descalificaciones que merecidamente Rajoy había dirigido al modelo de financiación pactado por los socialistas con sus aliados separatistas.

Ante esta falta de coordinación y de liderazgo a la hora plantar cara al gobierno, Rajoy sólo pudo presagiar ayer por la mañana, pocas horas antes de la votación, que "suponía" que las comunidades gobernadas por el PP se abstendrían "porque no tienen claro algunos extremos y quieren seguir negociando con el gobierno". No sabemos que nos resulta más lamentable: si que el líder del PP sólo "suponga" cuál va a ser el sentido del voto de las comunidades en las que gobierna su partido; o que, sabiéndolo, diga que sólo lo "supone", por ser el sentido del voto sea el de la abstención; o que lo que horas antes era una "clara y enorme chapuza" de "inevitables consecuencias negativas para los españoles" pase a ser –en cuestión de horas– un acuerdo válido para "seguir negociando" que tan sólo requiere "aclarar algunos extremos". Eso, por no hablar de que nada impide votar negativamente a ese nuevo e irresponsable modelo de financiación y seguir negociando a partir de entonces.

En cualquier caso, no ha sido esta la intervención más lamentable de Rajoy. Su "batuta" como máximo dirigente del partido sólo se ha sacado a relucir para impedir que la Comunidad Autónoma de Madrid votara negativamente al nuevo modelo de financiación, única postura coherente con los principios del PP y con las criticas que el propio Rajoy le había dirigido. Es como si, incapaz de llamar al orden a unos barones regionales para que no hagan una política de taifas, Rajoy hubiera optado por corregir al único gobierno regional que, sin desatender los intereses de los madrileños, también ha tenido en cuenta los intereses nacionales en su conjunto. Aunque tal vez sea eso lo que le moleste: que dentro del PP sí exista una alternativa que ejerza el liderazgo sin complejos ante la indefinición o indiferencia hacia cuestiones políticas de calado que exhibe con orgullo la dirección "nacional".

Ya decíamos ayer que no sería la primera vez que el líder del PP dedica argumentadas criticas de fondo a ciertos proyectos del Gobierno que luego, a la hora de votar, se transforman en abstenciones, cuando no en votos favorables. Pero no olvidemos tampoco que por una abstención de UPN a unos Presupuestos Generales del Estado de Zapatero, no más perjudiciales para la nación que este modelo de financiación autonómica, este partido dejó de ostentar desde 2008 la representación del PP en Navarra.

En cualquier caso, bien sea por una falta de liderazgo de Rajoy ante sus propios barones regionales, bien sea por una deliberada estrategia de oposición de perfil bajo que no quiere ahuyentar a los nacionalistas, la dirección del PP ha hecho de una no menos impresentable abstención la única forma de simular cierta posición común en su formación. Ni siquiera bajando el nivel de oposición a ese mínimo denominador común lo ha conseguido Rajoy: sólo hace falta fijarse en el voto favorable de Ceuta y Canarias.

Por mucho que los representantes del PP en el Congreso voten en el futuro negativamente este acuerdo cuando sea remitido como reforma de ley al Parlamento –extremo que desde luego está por ver–, nada borrará el lamentable espectáculo de incoherencia que ha dado el partido de Rajoy. De hecho, tan sólo lo dejará más en evidencia.

Libertad Digital - Opinión

Electric Light Orchestra - So Serious

miércoles, 15 de julio de 2009

Buesa y 30 afiliados abandonan UPyD por el "excesivo personalismo" de Díez

Presentan un escrito en el que solicitan su baja inmediata.

El que fue mano derecha de Rosa Díez cuando fundó el Unión Progreso y Democracia, Mikel Buesa, presenta junto a otros 30 militantes un escrito de abandono inmediato del partido. En este documento denuncian la "falta de democracia interna, falsedades por parte de la dirección, la ausencia de regeneración democrática efectiva y un excesivo personalismo" de su líder, Rosa Díez.


Uno de los fundadores del partido Unión Progreso y Democracia (UPyD), Mikel Buesa, y otros 30 militantes de la formación remitirán a primera hora de este miércoles a la dirección del partido que lidera Rosa Díez un fax en el que solicitarán que se les dé de baja de forma inmediata como afiliados de la organización. Entre los dimisionarios se encuentran ocho miembros del Consejo Político de UPyD entre los que se encuentran el propio Mikel Buesa, Carlos Novillo, Ángel Soria y Aurora García Pérez. Asimismo, también presentarán su solicitud de dimisión cinco miembros de la coordinadora de Madrid y algunos integrantes de la coordinadora territorial de Castilla y León. En el escrito, al que ha tenido acceso Europa Press, este grupo de afiliados muestra su "absoluta disconformidad" con el modelo de organización del partido tanto a nivel nacional como autonómico.

Discrepancias
Asimismo, los firmantes del escrito indican que el partido se ha caracterizado en los últimos tiempos por "falta de democracia interna, falsedades por parte de la dirección que se pueden acreditar documentalmente, ausencia de regeneración democrática efectiva y un excesivo personalismo" de su líder, Rosa Díez. Estos afiliados indicaron también que han sufrido una pérdida de confianza por parte de la cabeza visible de UPyD, criticaron la apertura de expedientes "arbitrarios e injustificados" y la "doble vara de medir a la hora de aplicar los procedimientos administrativos internos". Buesa había anunciado ya su intención de dejar la formación por lo que el partido le comunicó por correo electrónico el inicio de los trámites para darle de baja del partido que ayudó a fundar junto con Rosa Díez.

El Imparcial

UPyD... tempranico empezamos con los líos.. Por José Luis Trasobares

Quienes escrutan a diario la actualidad política aragonesa (o como quieran ustedes llamar a la cosa esta), auguran futuros resultados electorales en los cuales PSOE y PP se destacarán más aún como principales receptores de votos, en tanto que los minoritarios deberán repartir papeletas con la última novedad: la Unión para el Progreso y la Democracia (UPyD) de Rosa Díez Habrá cuatro fuerzas políticas (CHA, PAR, e IU, además de la ya citada) disputándose las migajas del festín. Algunos, visto lo que hubo en las europeas, creen que la recién llegada tiene grandes posibilidades de convertirse bien en aspirante a bisagra, bien en árbitro del juego que haya en las principales cámaras de representación (las Cortes de Aragón y el pleno municipal de Zaragoza, se comprende).

Por si acaso, UPyD ya está metida en una estupenda riña interna. Tal vez sus líderes y cuadros den por seguros los éxitos venideros y estén disputándose por anticipado las mieles del poder (aunque sólo sea un poder pequeño o un antipoder testimonial). Aunque quizás exista una maldición bíblica por la cual los partidos políticos españoles, en cuanto medran una miaja, caen directamente en la manía del quítate tú p´a ponerme yo. Incluso los que, como Ciudadanos o esta UPyD, habían nacido justamente para superar los habituales vicios del Sistema.

Ha sido Aragón, la más famosa, uno de los primeros lugares donde UPyD ha empezado a a reventar la traca cuando apenas comenzaba la verbena. El delegado regional del partido, Javier Carraquino, quiso parar el ordeno y mando de Díez . Ésta (que menudo genio tiene) contratacó de inmediato asegurando que algunos militantes zaragozanos (amigos de Carraquino, se supone) estaban ofreciéndose como futuros conseguidores de pelotazos. No había pruebas al respecto, pero la cosa se lió y el delegado aragonés fue cesado. Desde entonces se han ido sucediendo los enfrentamientos internos por buena parte de las Españas (o de la única España, que los de UPyD son jacobinos). Ha saltado Mikel Buesa, uno de los fundadores, y los disidentes están pasando a la guerrilla refugiados en sus blogs. Tempranico empezáis, queridos.

El Periódico de Aragón

Treinta afiliados de UPyD, ocho del Consejo Político, abandonan el partido por falta de "democracia" interna

Treinta afiliados de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) abandonaron hoy el partido por la falta de "democracia" interna y de la aplicación de los principios del "ideario" original de la formación política. Asimismo, ocho de los miembros que han presentado su baja pertenecían al Consejo Político, cuatro a la Coordinadora de Madrid y otros tantos a la Coordinadora de Política Territorial de Castilla y León.

En un comunicado escrito por los miembros que han decido dimitir, al que tuvo acceso Europa Press, encabezados por Mikel Buesa, se afirma que la crisis interna por la que atraviesa UPyD se debe a la "diferente vara de medir" que utiliza el partido en su "procedimiento disciplinario", ya que "no da respuesta" a las sucesivas denuncias contra la actuación "arbitraria, sectaria y autoritaria" del coordinador de Madrid, Ramón Marcos Allo.


A su juicio, la cúpula de UPyD está "dañando seriamente" el proyecto original porque primero "da el papel protagonista" al "personalismo" y después "se lo da al ciudadano". Algo que, a su juicio, "anula por completo" el espíritu del Manifiesto Fundacional.

En este sentido, el colectivo considera que las "dimisiones en bloque" son un "claro ejemplo" de la situación por la que atraviesa el partido. Un momento que, según ellos, "no ha hecho más que empezar" puesto que estas críticas se extienden a "todo el colectivo nacional".

No obstante, afirman que con sus bajas "no pretenden romper el partido" sino ser "coherentes" y "defender" los principios del Manifiesto y, recuerdan que antes de acometer esta acción han ido por "todas las vías oficiales habilitadas" en la organización.

"Entregamos en mano a Rosa Díez en el Congreso de los Diputados. una carpeta que contenía una carta firmada por más de cincuenta afiliados, testimonios de denuncia de vulneración de derechos de varios militantes y pruebas documentales en contra del actual coordinador de Madrid, causante directo de estas dimisiones", subrayan.

Europa Press

Bajada de pantalones. Por José María Carrascal

LO más importante de la nueva financiación autonómica es lo que no ha dicho el gobierno: que no tiene dinero para pagarla. Y como subir los impuestos está descartado, la única forma de obtener los 11.000 millones de euros adicionales que cuesta es emitir nuevas emisiones de la ya altísima deuda pública. Lo que deja el Estado español a la intemperie, con las arcas vacías y una capacidad recaudatoria recortada, al haberse transferido a las Autonomías el 50 por ciento del impuesto sobre la renta, el 50 por ciento del IVA y el 58 por ciento de los impuestos especiales. ¿Cómo va el gobierno a hacer frente a los gastos extra que conlleva la crisis, empezando por el desempleo? ¿Cómo va a financiar la educación y el desarrollo necesarios para incrementar la productividad y competitividad precisas para salir del pozo en que nos encontramos?

Por si ello fuera poco, la equidad que proclaman tanto el presidente como su ministra de Hacienda no aparece por ninguna parte, como demuestra un simple vistazo a los números. Que Cataluña se lleve 3.855 millones más y Andalucía, 3.133 significa un reparto tan parcial y torticero como el de la madrastra entre sus hijas e hijastras. Los dos graneros de votos del PSOE se llevan la parte de león, y las otras 13 comunidades que entran en el reparto tendrán que conformarse con el resto. Y si no se conforman, ni siquiera eso.

Aparte de haberse dado el peor de los ejemplos a las Autonomías. En vez de inducirlas a la sobriedad y al ahorro, como exigen las circunstancias, se las induce a gastar aún más de lo que vienen haciendo e, incluso, a gastar el dinero que no tienen. ¿No lo acaba de hacer el gobierno central?

Pero lo más grave de todo, el mayor error de cuantos ha cometido hasta ahora Zapatero, es haber negociado esta nueva financiación autonómica no con las autonomías en su conjunto, ni siquiera con una de ellas. La ha negociado con un pequeño partido político: Esquerra Republicana de Cataluña. Mejor dicho, no ha negociado, ha claudicado ante él, como se vanagloria, desgraciadamente, con toda razón. Desde el esperpento con De Juana, su huelga de hambre y su traslado a San Sebastián para que pudiera ducharse con su novia, no se había visto una bajada de pantalones igual por parte del gobierno español. Con el agravante de que esta vez afecta a las finanzas presentes y futuras del país. Todo, para asegurarse los votos que sostengan al gobierno Montilla en Cataluña y al gobierno central en Madrid con los votos que los de Montilla le presten en el Congreso. Pocas veces un gobierno español se habrá vendido tan barato. O tan caro, según se mire. Pues parte de ese dinero se destinará a que Carod Rovira y su grupo puedan seguir abriendo embajadas en el extranjero y proclamar dentro y fuera de España que ni son ni se sienten españoles.

ABC - Opinión

Contra el victimismo. Por José García Domínguez

«Nadie ha dado en reclamar que se expulse a Andalucía, y con ella a los andaluces, de España por esa querella. Igual que tampoco consta acusación alguna tildando de desalmados expoliadores a los oriundos de Cádiz, Málaga, Granada o pedanías limítrofes.»

Como quizá algún lector ya habrá sospechado, uno es liberal. Y si algo nos distingue a nosotros, los liberales, de todos los Torquemada y los Lenin que en el mundo han sido, esos celosos guardianes de cualquier verdad superior e indiscutible, es que nosotros, escépticos tanto por naturaleza como por convicción, tendemos a congeniar con los herejes, con los disidentes, con los heterodoxos; con el individuo y su desvalida incertidumbre, en suma. Así, como alguna vez arguyó Baroja, aunque estuviese demostrada de modo inapelable e indubitado la existencia de Dios y del Diablo, nunca le daríamos todos nuestros votos a Dios; si bien pocos, algunos se los prestaríamos al mismísimo Diablo.


Pues barruntamos que hasta Lucifer podría tener algo de razón de vez en cuando, y con ello, el derecho a defenderla. En fin, viene a cuento el exordio porque esa desmedida conmoción nacional, la surgida a raíz de los cuatro chavos que le acaba de sisar Belcebú Montilla a Zapatero, sombrío drama patrio trufado de camisas rasgadas, a uno le recuerda demasiado el chiste de los judíos y los taxidermistas. Ya saben, pasean dos alemanes por el Berlín de entreguerras cuando el más locuaz propone que habría que liquidar a los judíos y a los taxidermistas. Y, tras meditarlo durante unos segundos, replica algo perplejo el otro: ¿Por qué a los taxidermistas?

Veamos, en aplicación de una Ley Orgánica redactada y votada en las Cortes, el Gobierno decide primar las cuentas domésticas de dos regiones, dos, Andalucía y Cataluña, en detrimento y agravio presunto de algunas otras, tal vez todas. Hasta ahí, objetivos, los hechos. A partir de ahí, penosas, las reacciones. Y es que nadie, que uno sepa, ha dado en reclamar que se expulse a Andalucía, y con ella a los andaluces, de España por esa querella. Igual que tampoco consta acusación alguna tildando de desalmados expoliadores a los oriundos de Cádiz, Málaga, Granada o pedanías limítrofes.

Por lo visto –y por lo leído–, el monopolio de la astracanada xenófoba impune nos corresponde disfrutarlo a los ciudadanos de Cataluña. Juntos y revueltos en idéntico saco, además, igual nacionalistas que anticatalanistas. Se ve que con nosotros también procede la santa doctrina de aquel obispo de Narbona: "Matadlos a todos, que ya el Señor sabrá distinguir a los suyos". Toda una vida denunciando el victimismo de los de enfrente para acabar en esto.

Libertad Digital - Opinión

Y da lo mismo. Por Gabriel Albiac

LA edición está fechada en el año en 1944 e incluye las bellas ilustraciones de J. Tenniel. Alguien me la regaló cuando yo era un niño; es la más vieja de mis posesiones. La realidad ha estado siempre en ese Otro lado del espejo de Lewis Carroll. Sigue estando.

Van ya para seis años que gentes necias lo controlan todo. La política. No sólo. Lo amargo es la invasiva potencia con la cual -camaleones inversos- lograron los políticos mimetizarlo todo en torno suyo. En la Florencia del sigo XVI, Guicciardini podía escribir a su compadre Maquiavelo cómo forzar a magos y adivinadores a imprimir, junto a sus predicciones futuras, las pasadas los aniquilaría. No es cierto. Hoy, cualquier ciudadano tiene en la banda ancha de su ordenador la universal memoria. Cada palabra que dijeron sus gobernantes está ahí. Y cada una de las realidades que la refutaron. Y cada una de las nuevas palabras que ocultaron las palabras anteriores, la realidad que vino, el testarudo choque de lo real con lo prometido... Y nada pasa. Puede, el burlado hombre de la calle, catalogar en su pantalla las secuencias que le fueron impuestas. Como una creencia. Puede leer y escuchar al gobernante que dijo que España estaba a pocos meses de alcanzar el paraíso del pleno empleo. Y al mismo gobernante arremeter, en ruda diatriba, contra quienes sugirieran que una crisis económica fuera pensable. Puede, enseguida, tener ante sí los pasajes en los cuales, llegada la tal crisis, prometía borrarla en pocos meses, dando la fecha fija después de la cual tornaría la euforia. Puede analizar los momentos en que, pasada esa fecha, fue augurada otra, y otra, y otra... El hombre de la calle se quedó sin trabajo, su hipoteca lleva meses sin ser pagada; su esperanza no existe. El hombre de la calle debiera estar furioso ante el cúmulo de engaños de los que fue víctima. Una mala sangre homicida podría latir en sus sienes, mientras repasa el catálogo de tanta burla. Como la víctima de los nigromantes a los que Guicciardini exigía dejar constancia escrita de su estafa, el hombre de la calle tiene ante sí todos los datos. Y permanece inmóvil. Silencioso. Muerto. Políticamente, muerto. Moralmente.

Estábamos habituados a políticos asesinos. A políticos ladrones. No supimos prepararnos para la etapa superior: políticos sólo necios. Hablando y actuando como necios. A los cuales su necedad preserva aun del mínimo principio de no contradicción. Políticos que dicen A y no-A en secuencia continua. Ni siquiera porque sean mala gente (aunque lo sean). Sólo porque desconocen que exista regla lógica que exige que A y no-A no puedan ser enunciados juntos. Y eso es, ya en sí, asombroso. Lo siniestro, no obstante, reside en otro estrato: en la onírica aceptación colectiva de ese uso demencial de las palabras.

Estamos despeñándonos. La recesión se nos lleva a todos por delante. Se nos seguirá llevando. Más hondo cada día, como exige la ausencia de medidas para acotar el daño. Y yo me parapeto en la misma edición del más viejo de los libros míos. Alicia es arrastrada, a una velocidad de vértigo, por la de pronto enloquecida reina negra. «¡Corre, corre! ¡Más deprisa, más deprisa!». La niña pierde el aliento, es llevada en volandas por la otra. Súbitamente todo está, de nuevo, inmóvil. Jadea: «¡Qué cosa más rara!». «¿Qué es lo raro?«. «Pues que en mi tierra, cuando uno corre así, acaba por llegar a algún sitio». Mira en torno, y es verdad que ambas siguen donde estaban al iniciar su fuga. «¡Qué país más extraño, el tuyo...! Aquí, ¿sabes?, es preciso correr cuanto se puede para quedarse en el mismo lugar». Siempre. Y da lo mismo.

ABC - Opinión

¿Quién teme el federalismo fiscal?. Por Carlos Sánchez

«Ningún Gobierno, ni este ni el anterior, ha tenido coraje político para avanzar hacia un modelo federal en el que no haya asimetría entre lo que gastan las CCAA y lo que recaudan»

A principios de los años 70 -en pleno deshielo de las relaciones entre China y EEUU- un grupo de periodistas occidentales visitó Pekín. El viaje incluía un encuentro con Chu En-lai, por entonces primer ministro y mano de derecha de Mao desde los tiempos de la Larga Marcha. En un momento de la recepción, uno de los plumillas se acercó al dirigente chino y le preguntó: ¿Qué piensa el Partido Comunista Chino de la revolución francesa de 1789? Se cuenta que Chu En-lai le miró a los ojos y le contestó con cierta parsimonia: “Se trata de un hecho demasiado reciente. Todavía no tenemos un perspectiva histórica suficiente para pronunciarnos sobre la Revolución Francesa”.


Probablemente no haya que esperar tanto tiempo para sacar conclusiones sobre cómo ha funcionado el modelo autonómico que diseñó la Constitución de 1978, pero no parece un análisis apresurado aventurar que el sistema está agotado y que no da más de sí. Y para llegar a esta conclusión sólo hay que analizar lo que ha sucedido en las últimas semanas a cuenta del nuevo modelo de financiación autonómica, que refleja una ceremonia de la confusión y un oscurantismo sin parangón en un país que presume de ser de los más descentralizados del mundo y con mayores cotas de autogobierno.

El espectáculo ha sido tal que la ciudadanía ha visto como todas y cada una de las comunidades autónomas se pasaban por caja -en este caso Hacienda- para preguntar cómo va lo mío. Y el resultado no ha sido otro que el esperado: algunas comunidades –léase Cataluña y Andalucía- han salido la mar de contentas, aunque otras del ámbito socialista están obligadas a decir que sí para no romper la disciplina de partido (Baleares); mientras que las del PP juran en arameo mascullando que va a ser duro llegar a final de mes si no aceptan un modelo que actúa a modo de contrato leonino: O todo o nada.

Al contrario de lo que piensa una corriente cada vez más importante en la opinión pública española (de ahí el nacimiento de fenómenos como UPyD), los fallos detectados en la negociación del nuevo modelo de financiación no deben relacionarse con que se haya llegado demasiado lejos en las transferencias del Estado. Es probable que algunas competencias autonómicas tuvieran que revisarse (urbanismo o comercio interior), pero lo cierto es que los fallos tienen más que ver con un problema de diseño más que de exceso. Tienen que ver con el hecho de que el modelo autonómico sigue sin cerrarse casi treinta años después. Y de esos polvos vienes estos lodos, que dice el saber popular.

Coraje político

El problema de fondo es que ningún Gobierno, ni este ni el anterior, ha tenido el suficiente coraje político para avanzar definitivamente hacia un modelo federal en el que haya correspondencia entre lo que recauda cada región y lo que gasta, lo que permite a las comunidades autónomas disparar con pólvora del rey. Saben que antes o después alguien tendrá que pagar la factura. Detrás de esta asimetría se encuentra el origen de todos los problemas, y eso explica que la financiación autonómica se haya convertido en una subasta en la que el maestro de ceremonias (el presidente del Gobierno de turno) sabe de antemano quien va a ser el ganador. Si gobierna el PP; las comunidades autónomas de su influencia política; y si gobierna el PSOE, justo lo contrario.

El problema radica, por lo tanto en que las comunidades autónomas tienen gran capacidad de gasto, pero sus recursos son muy limitados, precisamente porque se ha avanzado escasamente en la corresponsabilidad fiscal efectiva, que no es exactamente lo mismo que aumentar los porcentajes de cesión de tributos con tanto impacto recaudatorio como el IRPF, el IVA o los impuestos especiales. La corresponsabilidad fiscal tiene más que ver con la creación de tributos propios con potencia recaudatoria real, lo cual aumentaría la transparencia fiscal. Cada ciudadano sabría cuánto aporta a las arcas regionales para el mantenimiento de los servicios públicos.

Tanto el vigente sistema como el que le sucederá desincentivan la utilización de la capacidad normativa. Básicamente porque todos los actores que participan en esta obra bufa saben que el Gobierno central –tarde o temprano- saldrá en su ayuda al cabo de cierto número de años. Es decir, que prefieren que el primo de zumosol les resuelva los problemas antes de tener que subir impuestos o de tener que recortar el gasto de forma drástica.

Es por eso que los problemas no se solucionarán hasta que los parlamentos regionales utilicen sus propios tributos para financiarse, mientras que los estatales deben tener que atender una doble función: cubrir las necesidades de la nación (defensa, política exterior o justicia) y dotar de medios económicos suficientes a las regiones que no tengan suficiente capacidad de recaudar recursos para financiar los servicios públicos esenciales.

Es curioso que algunas comunidades que sacan pecho sobre su nivel de autogobierno -caso de Cataluña- reivindiquen siempre más dinero del Estado en lugar de explorar lo que debería ser más razonable en un Estado federal: la existencia de recursos propios con verdadera capacidad recaudatoria. En su lugar, ya se sabe, se tira de victimismo y se echa la culpa a Madrid de que no haya dinero. Y como Madrid necesita votos, la jugada es perfecta: más recursos sin coste político alguno. Negocio perfecto.

El Confidencial - Opinión

Un sistema pésimo en la forma y en el fondo

El Consejo de Política Fiscal y Financiera aprobará hoy con votos del Gobierno un modelo de financiación deficiente. Un cambio de este calado sacude los cimientos del Estado.

EL CONSEJO de Política Fiscal y Financiera aprobará hoy con los votos del Gobierno y de las comunidades gobernadas por el PSOE un modelo pésimo de financiación autonómica. Un cambio de este calado político, que sacude los cimientos del propio modelo territorial del Estado, hubiera requerido de una gestación absolutamente distinta, más si cabe por la gravísima situación del país como consecuencia de la recesión.


El presidente Zapatero ha vuelto a las andadas y, de la misma forma que en los asuntos capitales ha venido marginando deliberadamente al primer partido de la oposición (lucha antiterrorista y reforma de Estatutos -en la primera legislatura- y plan de medidas económicas contra la crisis -en este segundo mandato-), ha evitado lo que parecía más lógico y conveniente: un pacto de Estado. Su actitud revela cortedad de miras y un gran sectarismo: lo importante para Zapatero no es ni el interés general, ni la cohesión, ni la estabilidad del país, sino los intereses de su partido y la perpetuación en el cargo con el apoyo de sus socios parlamentarios.

Llama la atención que el Consejo de Política Fiscal y Financiera haya quedado como mero órgano de ratificación de un acuerdo que se ha negociado a oscuras y de forma bilateral, cuando este órgano debería haber sido el seno que acogiera con absoluta transparencia las negociaciones de los representantes de todas las comunidades autónomas en pie de igualdad.

La perversión del nuevo sistema está en el propio principio que lo inspira. No es un modelo pensado para redistribuir la riqueza atendiendo al principio de solidaridad, sino un engendro diseñado para satisfacer al tripartito catalán siguiendo unos criterios fijados en un Estatuto de, todavía hoy, dudosa validez constitucional. Nótese bien que no estamos ante un modelo del cual se deriva un determinado reparto, sino que es el dinero que exige el tripartito catalán el que lleva a construir el modelo. El resultado global al que aboca esta financiación a la carta para Cataluña es un auténtico disparate que obliga incluso a crear una suerte de caja B con fondos complementarios con los que corregir las cifras.

Es inconcebible, también, que se llegue hoy a la votación de la nueva financiación autonómica sin que se conozcan al detalle las cantidades que corresponden a cada comunidad ni su impacto final en las cuentas del Estado. Mientras el Gobierno cifra en 11.000 millones de euros el incremento adicional que entregará a las comunidades, la Generalitat estima que el montante alcanzará los 12.000. Lo que es seguro es que este aumento del déficit del Estado habrá que pagarlo y que se traducirá en una subida de impuestos o en una rémora para el futuro.

Pero el modelo es malo porque consagra justo lo contrario de lo que debería: la desigualdad y la insolidaridad. Cataluña, con un nivel de riqueza superior en un 17% a la media nacional, acabará recibiendo del Estado, según ERC, más dinero del que aportará para el equilibrio del país. Por eso Aguirre afirma que Madrid quedará como la única comunidad que contribuirá netamente al conjunto. Sólo le acompañará, y en mucha menor medida, Baleares. Y está el agravante de que, al ceder a todas las autonomías el 50% del IRPF e IVA y el 58% de los impuestos especiales, el margen del Estado para corregir las desigualdades quedará muy mermado.

Zapatero ha convertido la financiación, clave para la articulación del Estado, en un instrumento partidista. Ha enfrentado a las comunidades creando un sudoku con el que sólo resuelve sus apoyos parlamentarios. Ni siquiera ha logrado acabar con el victimismo nacionalista: su socio, ERC, ha anunciado que lo próximo es «el concierto económico y la independencia».

El Mundo - Editorial

Rajoy, un fraude para el PP

«Los votantes del PP no se merecen a un líder que haga dejación de sus funciones y cuyo único objetivo sea alcanzar La Moncloa asimilando todo lo que representa Zapatero: exactamente aquello contra lo que han votado sus diez millones de electores»

"Profundamente antisocial", una "frivolidad", un "caos", una "enorme chapuza" que traerá "inevitables consecuencias negativas para los españoles" y que "ha dejado a la mayoría de las comunidades autónomas en meros convidados de piedra". Estos son algunos de los duros calificativos que, con razón, el presidente del PP, Mariano Rajoy, ha dedicado este martes al nuevo modelo de financiación autonómica que el Gobierno de Zapatero ha consensuado con sus socios separatistas de ERC. Aunque no podemos más que suscribir estas criticas a un irresponsable modelo de financiación que no hace otra cosa que engrosar alarmantemente el déficit público y favorecer descaradamente a las comunidades donde el PSOE encuentra su principal granero de votos, nos resulta alarmante, incluso indignante, que acto seguido el líder del PP no haya dejado meridianamente claro el voto negativo de su partido a este irresponsable sudoku.

Bien está que Rajoy anime a las regiones gobernadas por el PP a defender sus intereses en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera, órgano que congrega al Gobierno y a todas las Comunidades Autónomas y que hoy miércoles debatirá la reforma de la financiación autonómica. Sin embargo, este llamamiento de Rajoy se transforma en un implícito respaldo a que cada taifa autonómica defienda exclusivamente lo suyo al no ir acompañado por una postura clara respecto al sentido negativo del voto que merece esta reforma tan justificadamente criticada. La reforma de la financiación autonómica no es un asunto exclusivamente regional. Afecta a la nación en su conjunto. Se supone que Rajoy lidera un partido que se reputa nacional. Son los intereses nacionales en su conjunto los que deben encajar la financiación de las diferentes autonomías. Ni los principios nacionales del PP ni el propio liderazgo de Rajoy pueden quedar supeditados a los exclusivos intereses de los barones regionales del partido, sobre todo cuando atacan los intereses del conjunto de los españoles. No es de recibo que, ante un nuevo modelo de financiación autonómica contra el que tantas y tan contundentes críticas le ha dirigido el líder del PP, haya comunidades gobernadas por este mismo partido que simplemente se abstengan, tal y como, sin desmentirlo nadie, han adelantado no pocos medios de comunicación.

Téngase en cuanta además que no sería la primera vez que el líder del PP dedica argumentadas criticas de fondo a ciertos proyectos del Gobierno que luego, a la hora de votar, se transforman en abstenciones, cuando no en votos favorables. Así ha ocurrido, por citar sólo un par de deplorables ejemplos, con el plan de rescate bancario o con el Plan E.

Esperemos que esta vez no ocurra lo mismo, por mucho que la ambigüedad y la ocultación del sentido del voto nos haga temer una nueva incoherencia por parte del Partido Popular. Lo que nos parece evidente es que de producirse esta, las criticas de "frivolidad", "irresponsabilidad", "chapuza" y "caos" no deberían tener a Zapatero como único destinatario. De momento, sólo Esperanza Aguirre está desarrollando un discurso nacional que defienda tanto la libertad de los españoles como los principios fundacionales del PP; si Rajoy no puede o no quiere seguir esta línea –la única que debería seguir una formación representante del centro-derecha español– tal vez significa que ha llegado la hora de retirarse de la escena política. Los españoles, y más particularmente los votantes del PP, no se merecen a un líder que haga dejación de sus funciones y cuyo único objetivo sea alcanzar La Moncloa asimilando todo lo que representa Zapatero: exactamente aquello contra lo que han votado sus diez millones de electores.

Libertad Digital - Editorial

Se busca a Luis el Cabrón. Por Ignacio Camacho

LOS marianistas están que no duermen, presos de una obsesión conspirativa, y en la vigilia brumosa del insomnio se les aparece, con el perfil inquietante y sombrío de un aguafuerte goyesco, el difuso fantasma de Luis el Cabrón. Así llamaban los corruptos de la Gürtel, en las notas de su pringosa contabilidad paralela, a uno de los recipiendarios de dinero sospechoso, a quien el juez Garzón adjudicó en el «dramatis personae» del sumario la identidad civil de Luis Bárcenas. A estas alturas nadie duda en el PP de que se trate del susodicho, quizá porque en efecto lo consideran un cabrón con patas como los que se aparecían en los akelarres de las brujas, dispuesto a fastidiarle al partido el pasodoble de la euforia. Sólo Bárcenas, que desde luego no ganará concursos de simpatía, rebate con denuedo su ominoso remoquete y se dice dispuesto a encontrar, como el conde de Montecristo, al verdadero culpable. Incluso cree haberlo hallado en la personalidad de cierto intermediario de Madrid habitual de los tejemanejes financieros; también sostiene que él no es el L.B. de los apuntes de Correa y sus muchachos, y busca indicios de otro empresario con nombre de pintor flamenco para preparar su defensa en torno al principio de la duda razonable.

Sea como fuere, el terco tesorero ha sembrado de nervios las filas populares, que piafan de impaciencia en torno a un Rajoy estatuario. El lunes, en la cena de los Cavia, el gallego habló en los corrillos con la ambigüedad de un oráculo: «los tiempos y las prioridades», repetía, «los tiempos y las prioridades». Tiene el partido como un flan y parece que empieza a gustarle el papel de patriarca impávido. Quizás esté utilizando a Bárcenas como fusible, como un escudo, sabedor de que en el fondo no es a Bárcenas a quien persiguen los conspiradores. Si lo echa a los leones éstos no se entretendrán un minuto en devorarlo; buscan, los de fuera y los de dentro, carne de mayor enjundia.

Andaba por allí Aznar, bromeando con el Rey que no se atrevía a encender un puro. Uno de los patricios me lo señaló en un aparte: «a ése le duraría Bárcenas un suspiro si se atreviese a chulearlo». Le respondí, por provocar, que fue en tiempos del César cuando los corruptos le llevaban dinero a Luis el Cabrón, sea quien sea, aunque los tiros no van por ahí; Bárcenas puede saber muchas cosas, pero no parece de los que sueltan mierda para taparse. Por si acaso, en la planta noble de Génova 13 han consultado a Álvaro Lapuerta, el anterior tesorero, un «pata negra», y éste ha meneado la cabeza como los hombres de respeto de Sicilia: su proahijado no soltará prenda. No al menos sobre nada que comprometa al núcleo duro.

Pero acaso otros no estén tan tranquilos y por eso conspiran para meter presión desde sus zonas de sombra. El cainismo siempre deja pendientes deudas, y un hombre acorralado puede cobrarse a destiempo alguna cabronada.

ABC - Opinión

Cortijos políticos. Por Eugenio S. Palomares

Un partido político es la cristalización de un proyecto nacional para un buen gobierno. Se eleva el discurso al espacio público, se trata de persuadir a los ciudadanos de su viabilidad como proyecto y las urnas miden su grado de aceptación. En el caso de organizaciones pequeñas es normal trabajar en consenso. Es fácil el acuerdo. De esta forma, aunque el trabajo se reparta y los miembros cumplan diferentes funciones, todos participan en la gestión del proyecto. En cambio, en las grandes organizaciones, como en los partidos políticos que han conseguido una amplia representación en el parlamento, esta estructura democrática es particularmente complicada de respetar. Es normal que pensemos, especialmente en un Estado democrático, que la democracia impere en los partidos políticos, pero lo cierto es que en ellos se forman oligarquías y facciones de poder -el PP actualmente es un buen ejemplo, con sus Bárcenas, Camps y Aguirre- sin que ello les impida convivir dentro de la misma organización.

Una situación que, normalmente, criticamos con generosidad, pero que no es distinta de la que también se da en las empresas. En las grandes organizaciones el trato personal es el germen de envidias y la mayor amenaza a la tan celebrada meritocracia. En efecto, cuando las fidelidades y no los méritos personales forman el carisma que hace oficio, el edificio de la organización termina siendo el particular cortijo de unos y otros. Es fácil de entender, pues los méritos son el producto de la fidelidad y no del trabajo bien hecho. La fidelidad es más celebrada que el mérito. Se tiene a la fidelidad como una virtud, cuando no es más que pusilanimidad. No es reflejo de un trabajo en equipo, sino un cerrar filas de los fieles frente a otros fieles, dentro de la misma organización y es un magnífico abono para navajazos traperos, y no es necesario citar ejemplos pues seguro que cada uno tiene más de uno en fechas recientes y no tanto. Es, y acabo con estas reflexiones, el disfraz de la obediencia más cobarde, ya que rechaza todo tipo de crítica como si la crítica fuera deslealtad.

Claro que, tal vez, esto no interesa. Y no interesa ni a los grupos de amplia representación parlamentaria ni a los más pequeños, donde tampoco tienen cabida ni críticos ni disidentes. Es lo que sucedió con Rosa Díez. Pensaba que las cosas se podían hacer como ella afirmaba, y fundó una nueva organización en la que trabajar en la línea y en la manera que ella decía debía hacerse. Y no es el único ejemplo, aunque sí el más reciente. En su día entendió que las cosas se podían hacer de otra manera, recibió el aplauso de la derecha, también de muchas personas que le han dado su confianza y ahora rechaza a algunos que, como ella, conformaron UPyD y que, como ella en su día, no le son fieles sino críticos. El abandono del coordinador de UPyD en Andalucía y de Mikel Buesa, o la invitación de Rosa Díez a que otros miembros de su grupo dejen el partido y funden uno nuevo, son más ejemplos. No acepta la crítica, sólo la fidelidad. El autoritarismo, que tanto denunció en el PSOE, el personalismo y la falta de democracia interna le caen a Díez al igual que antes las atribuyó al grupo socialista. De nuevo se muestra que en estos espacios, cuando la crítica aparece, algo profundamente no democrático asoma. Hay una jerarquía y las parcelas de responsabilidad han generado tierras de poder que atienden a intereses puramente particulares. La disidencia, una vez más, se considera traición y no se legitima cuando la disidencia es legítima en cuanto no supone sumisión y sí aportación de ideas. De ahí que tenga que preguntarme, ante el obligado abandono del coordinador de la UPyD en Andalucía y la invitación a tantos otros militantes que querían formar un nuevo proyecto y esta nueva historia, si ¿podría ser relativamente frecuente que algunas organizaciones políticas no nazcan del mundo de las ideas, sino de ambiciones personales? La respuesta que, a veces, me doy es que en ocasiones, especialmente en las pequeñas organizaciones, cuyo origen responde a desavenencias políticas y personales y no al ámbito de ideas al servicio de la sociedad.


El País

martes, 14 de julio de 2009

Mikel Buesa en Popular TV - 13/07/2009

Los críticos de UPyD abandonan el partido por "falta de democracia interna"

Los dimisionarios, entre los que están Mikel Buesa y Carlos Novillo, denuncian el "excesivo personalismo" de la formación dirigida por Rosa Díez

La grave crisis interna que atraviesa Unión Progreso y Democracia (UPyD) ha desembocado en una fractura del partido de Rosa Díez. Los críticos, a cuya cabeza está Mikel Buesa, uno de los fundadores de UPyD, harán oficial su renuncia a la militancia este miércoles a primera hora con un fax a la dirección en el que solicitan la baja voluntaria inmediata como afiliados. Se trata de una treintena de militantes que discrepan con el rumbo emprendido por UPyD en los últimos tiempos, caracterizados en su opinión por una "falta de democracia" y un "excesivo personalismo". Y acusan directamente de todo ello a Rosa Díez.


Entre los dimisionarios se encuentran ocho miembros del Consejo Político de UPyD entre los que se están el propio Mikel Buesa, Carlos Novillo, Angel Soria y Aurora García Pérez. Asimismo, también presentarán su solicitud de dimisión cinco miembros de la coordinadora de Madrid y algunos integrantes de la coordinadora territorial de Castilla y León.

En el escrito, al que ha tenido acceso Europa Press, este grupo de afiliados muestra su "absoluta disconformidad" con el modelo de organización del partido tanto a nivel nacional como autonómico.

"Excesivo personalismo"

Asimismo, los firmantes del escrito indican que el partido se ha caracterizado en los últimos tiempos por "falta de democracia interna, falsedades por parte de la dirección que se pueden acreditar documentalmente, ausencia de regeneración democrática efectiva y un excesivo personalismo" de su líder, Rosa Díez.

Estos afiliados indicaron también que han sufrido una pérdida de confianza por parte de la cabeza visible de UPyD, criticaron la apertura de expedientes "arbitrarios e injustificados" y la "doble vara de medir a la hora de aplicar los procedimientos administrativos internos".

Buesa había anunciado ya su intención de dejar la formación por lo que el partido le comunicó por correo electrónico el inicio de los trámites para darle de baja del partido que ayudó a fundar junto con Rosa Díez.

El País

El puzzle y el sudoku. Por Cristina Losada

«Muchas de las voces críticas claman contra el hecho de que Cataluña se lleve la parte del león. Pero cuanto más señalan los dedos acusadores a Cataluña, más se olvida que los leones de esta historia se encuentran en la Carrera de San Jerónimo.»

Cuando se discutió en las Cortes de la República el Estatuto de Cataluña, el periodista Camba contó en un artículo cómo tuvieron que llevar a Ortega y Gasset por la noche al Congreso para que explicara que los conceptos de federalismo y autonomía no eran análogos, sino opuestos. Nadie sabía eso en la cámara. "Para aquellos energúmenos era lo mismo ensamblar las piezas de un puzzle a fin de formar un cuadro, que coger un cuadro y hacerlo añicos al objeto de crear un puzzle", escribió don Julio. Ahora se le ha llamado sudoku a la ensalada de cifras que quedó sobre la mesa una vez destrozado el cuadro de la financiación autonómica.


El culpable del estropicio se encuentra en la misma sede a la que llevaron a Ortega a ilustrar a los energúmenos. Fue el Congreso de los Diputados quien aprobó el nuevo Estatuto de Cataluña que está en el origen del entuerto. Muchas de las voces críticas contra el modelo de financiación presentado por Salgado a media luz claman contra el hecho de que la autonomía catalana se lleve la parte del león. Pero cuanto más señalan los dedos acusadores a Cataluña, más se olvida que los leones de esta historia son los que se encuentran en la Carrera de San Jerónimo. Fueron los depositarios de la soberanía nacional, con los votos de la mayoría y, en primer lugar, del partido de Zapatero, quienes decidieron cargarse el cuadro y enredarse en un sudoku irresoluble.

Ah, pero lo han resuelto, objetarán algunos. Ha sido una jugada maestra, dicen otros. Si incrementar la deuda y el déficit, aumentar las desigualdades y romper el principio de cohesión demuestran maestría, adelante con los faroles. También habrá quien elogie la habilidad de un estafador en lo suyo. Es muy fácil pagar con el dinero que no se tiene y que apoquinen los que vengan detrás de uno. Entretanto, fiesta. Y fiesta grande allí donde haya tocado un trozo mayor de la tarta. Las autonomías harán con los millones lo que les venga en gana, sin control alguno. No en vano se ha establecido como norma superior que el Estado no decide cómo se financian las Comunidades. Son ellas las que ordenan la financiación del Estado. Y, huelga decir, unas más que otras. Todo por voluntad y decisión del Gobierno de España, el de los anuncios.

Libertad Digital - Opinión