domingo, 7 de junio de 2009

VA EN SERIO. Por Alfonso Ussía

Me lo tomé a broma meses atrás. Pero va en serio. Carod-Rovira va completamente en serio y es de indeseables y anticatalanistas criticar sus gastos de viaje cuando los resultados de los mismos son tan prometedores y concluyentes. ¿Qué significan para los contribuyentes de Cataluña 1.043.663 euros? Mucho, si el gasto no se justifica. Pero nada, si el desembolso de hoy se convierte en una mina de riqueza cultural para el mañana. Y eso, sólo eso, es lo que hace Carod-Rovira en sus viajes, que tampoco han sido tantos, veinticinco, llevando y explicando las reivindicaciones de Cataluña por el mundo. En los Estados Unidos todo salió bien, pero se equivocó de día. Un problema de agenda. Inauguró la pequeña embajada de Cataluña el mismo día y a la misma hora que Obama juraba y tomaba posesión de la presidencia de los Estados Unidos. Y sobraron canapés. Pero no es el viaje a Nueva York el que inspira este texto. Ese millón largo de euros que han pagado los contribuyentes catalanes ha llegado a los bolsillos de don Luis Kuash.

Don Luis Kuash podría ser perfectamente, de acuerdo con la fonética, un delegado de la Generalidad en cualquier parte del mundo, e incluso, un vicepresidente del «Barça». Me imagino la noticia: «Luis Kuash asegura que Kaká no jugará en el Real Madrid». Pero no. Don Luis Kuash es el jefe de tribu amazónica de los «shuar», que habita en las selvas del Ecuador. La visita de Carod-Rovira a don Luis y los de su tribu, forma parte del interesantísimo «Proyecto Sasiku» de la Generalidad de Cataluña, consistente en intercambiar culturas y voluntades. Me tomé a broma, insisto y me arrepiento de ello, la visita de Carod-Rovira a los «Shuar», que culminó con la entrega de una lanza milagrosa por parte de don Luis a don Josep Lluis. Además del millón de euros que don Josep Lluis entregó a don Luis, los gastos del viaje ascendieron a 43.663 euros. Una minucia si nos centramos seriamente en el porvenir. El idioma de los «shuar» ha perdido adeptos, incluso entre los «shuar», y Cataluña no está dispuesta a permitir que esa joya de la comunicación entre las tribus del Amazonas pierde fortaleza y vigencia. El «shuar» es una idioma que interesa vivamente a la juventud de Cataluña por una extraña coincidencia que a Carod-Rovira le emocionó. Chaparrón, en catalán, se dice «chafat», y en el idioma shuar, «Achafatú». Este hallazgo, justifica de por sí el millón de euros entregado a don Luis Kuash y los cuarenta y tres mil del viaje de Carod. Pero no queda ahí la cosa. En la temporada seca, los shuar imploran a sus dioses la llegada del agua. También se hace en España, y basta recordar la petición rimada a la Virgen de la Cueva: «Que llueva, que llueva…». En catalán, esa solicitud se dice «que plovi, que plovi», y en shuar, –y lo que me dispongo a escribir es de una extraordinaria importancia–, la petición a los dioses se inicia con un «a plivú, a plivú», lo cual despeja todas las dudas posibles y probables.

Mi enhorabuena a Carod-Rovira, que padeció de mis ignorantes bromas, por contribuir de manera tan efectiva y barata al desarrollo del idioma de los «shuar», tan unido al catalán en algunas de sus voces y expresiones. No hay derroche en sus viajes. Los medita, los mide y los cumple con brillantez. Otra cosa es que muchos catalanes no compartan su visión del futuro y de la unión de las culturas. Allá ellos.

La Razón - Opinión

MANUEL CHAVES ABOCHORNA A LOS DEMOCRATAS Y ENFANGA AL GOBIERNO

El vicepresidente intenta camuflar con mendacidades su último gran acto de nepotismo, la concesión de diez millones a una empresa apoderada por su hija Paula.

EL VICEPRESIDENTE tercero del Gobierno, Manuel Chaves, ha enviado a este periódico un largo texto con su interpretación de lo ocurrido con la concesión de más de 10 millones de subvención a una empresa apoderada por su hija Paula cuando él era presidente de la Junta de Andalucía. Chaves se acoge al Derecho de Rectificación y nos recuerda que debemos publicar su versión «con relevancia semejante» a las informaciones sobre el caso y «sin comentarios ni apostillas».


En cuanto a lo segundo, el lector podrá encontrar en nuestras páginas 4 y 5 su texto íntegro -incluidas sus descalificaciones a EL MUNDO- sin ninguna interrupción ni añadido. Naturalmente, en esas mismas páginas, bajo cabecera distinta, está también nuestra cumplida respuesta a sus falaces explicaciones.

Y respecto a la «relevancia», el vicepresidente tercero no podrá quejarse, pues si ninguna de nuestras informaciones sobre el caso excedieron de cuatro columnas en portada, hoy a él le hemos dado las cinco. Y es que la mendaz desfachatez con que alguien situado en el escalón inmediatamente inferior al del presidente Zapatero pretende camuflar su último gran acto de nepotismo en Andalucía merece toda la notoriedad de lo repudiablemente escandaloso.

Dice Chaves que el Consejo de Gobierno por él presidido «no ha aprobado subvención alguna a la empresa Matsa, limitándose a ratificar por imperativo legal, el incentivo aprobado por la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía». Así expresado, cualquiera diría que Chaves fue una víctima del destino y de su responsabilidad institucional al no tener más remedio que rubricar «por imperativo legal» -como si fuera el Rey de España sancionando una norma legal- una resolución ajena que resultó que afectaba a su hija.

La realidad es muy otra. Es cierto que la normativa andaluza impone que cualquier subvención que exceda de 1.200.000 euros debe ser «ratificada» por la Junta, pero eso no significa que tenga la obligación de hacerlo. El «imperativo legal» era intervenir, no resolver favorablemente a la beneficiaria.

Por otra parte, la Agencia de Innovación y Desarrollo no es sino un mero apéndice de la consejería de similar nombre, sometido por lo tanto al principio de jerarquía, es decir, al ordeno y mando del jefe máximo que no era otro que el propio Chaves.

Así de hipócritas son también sus demás alegaciones. Dice Chaves que es falso que «el expediente contuviera un apoderamiento» a favor de su hija. Hoy volvemos a reproducir la inscripción en el registro de ese apoderamiento con fecha 12 de noviembre de 2008, o sea dos meses y ocho días antes de que la Junta concediera la subvención y de que su presidente incumpliera flagrantemente el deber legal de abstención. Y ahí está el propio comunicado de Matsa reconociendo que Paula Chaves tenía encomendado desde más de un año antes la «gestión y tramitación de incentivos». ¿Pretende Chaves que nos creamos que no sabía a qué se dedicaba su única hija?

Dice Chaves que es «falso» que la Junta cambiara la norma para beneficiar a Matsa, pero lo cierto es que cambió la norma beneficiando a Matsa. Dice Chaves que es «falso» que la subvención se incrementara de forma artificiosa y que eso ocurre con el 30% de los expedientes, pero lo cierto es que las razones parecen banales -él habla de que se incluyó la obra civil- y que en el 70% de los casos no sucede.

Dice Chaves que los informes de la Junta y la Fiscalía que le ponen en evidencia «no se refieren a mi persona», pero se olvida del pequeño detalle de que se refieren a la de su hermano Leonardo que, con su obvia anuencia, anticipó el trato de favor ahora otorgado a Paula en la persona de su otro hermano Antonio José. La única diferencia es que, para cubrir las apariencias, éste último causó baja como apoderado de la empresa beneficiaria y eso se vuelve ahora como un bumerán contra el jefe del clan.

No nos extraña que Chaves firme su escrito únicamente como «ex presidente de la Junta». Zapatero acaba de decir que el asunto debe tratarse en el Parlamento autonómico en el que el PSOE tiene mayoría absoluta. Pero Chaves es ahora vicepresidente del Gobierno de España y su reciente conducta afecta a la dignidad del cargo. Es obvio que con esos antecedentes en Estados Unidos nunca hubiera pasado el filtro de la confirmación en el Capitolio y es lógico que sea en el Congreso de los Diputados donde todas las fuerzas democráticas puedan expresar su reprobación por unos hechos que, como mínimo, abochornan a cualquier demócrata y enfangan al Ejecutivo al que Chaves pertenece.

El Mundo - Editorial

ALGO MAS QUE UNAS EUROPEAS. Por José María Carrascal

UNAS elecciones europeas en las que los protagonistas han sido los trajes de Camps, el Falcon de Zapatero, los escoltas de Aznar, la niña de Chaves y el acontecimiento planetario de Pajín no podían, naturalmente, entusiasmar al respetable, por más embrutecido que esté por la vulgaridad y la chabacanería de sus dirigentes.

Todo ello, sin embargo, no impide que estas «europeas» sean cruciales. No porque se la jueguen Zapatero y Rajoy, ya que el perdedor quedará tocado, sino porque van a decirnos algo fundamental sobre España: hacia dónde se mueve, si es que se mueve hacia algún sitio. Los resultados van a ser un reflejo del mar de fondo que agita hoy el ánimo de los españoles. Una victoria clara del PP nos diría que el giro iniciado en las elecciones gallegas y vascas se consolida, pudiéndose hablar ya de cambio de ciclo. En otras palabras: que el pueblo español ha perdido la confianza en Zapatero como gerente de sus asuntos, sin que todos los malabarismos que haga, todos los conejos que se saque de la chistera y todas las mentiras que cuente le sirvan ya de nada. Sin que eso quiera decir que el electorado haya encontrado a quien le sustituya, algo que tendrá que decidirse más adelante. En esta ocasión, se trataría sólo de preparar el finiquito a quien de forma tan audaz como desastrosa se equivocó en la negociación con ETA, en los nuevos estatutos de autonomía, en el manejo de la crisis económica y en buscar la concordia entre los españoles, que puede ser su mayor fallo.

Por el contrario, un empate o la victoria por la mínima de uno de los dos principales contendientes mostraría que el pueblo español, profundamente desilusionado de la política y de los partidos, ha vuelto a instalarse en su galbana secular, en su estoico escepticismo, y busca la salvación individual, resignado a que no haya una colectiva, confiando unos en el «Dios proveerá», y otros, en el amigo o pariente que tenga en el gobierno o ayuntamiento.

No se trata, por tanto, de unas elecciones superfluas. Ni «europeas», pese a su nombre. Se trata de un referéndum sobre el ánimo español en un momento crítico para la nación y el Estado, con fuerzas tirando en distintas direcciones de los mismos. Bastaba ver y oír a los candidatos de los partidos en liza en su último debate televisivo para darse cuenta de que no existe un criterio común, sino varios muy distintos, sobre España. E incluso, planeando sobre ellos, el viejo espectro de la autodestrucción, en el afán de todos de destruir al contrario. Me cuesta trabajo creer que habiendo llegado adonde estamos -a Europa, al desarrollo, a la democracia-, alberguemos todavía ese instinto suicida. Pero a la luz de esta infausta campaña, hay que estar preparado para todo.

La solución, en cualquier caso, esta noche. Si solución puede llamarse.

ABC - Opinión

BENI Y SU COMUNION POR LO CIVIL. Por Antonio Burgos

CREE la gente que Zerolo y sus amigos han inventado los bautizos por lo civil, cuando son más antiguos que la raspa con su son. Se inventaron en Cataluña. Cuentan que fue idea del alcalde de Alella, en el Maresme barcelonés, el médico Antoni Caralps, de Convergencia y Unión. En Alella se inventaron dos grandes aportaciones a la cultura universal, impagables avances para la Humanidad: el bautizo por lo civil y el Monumento al Caganer. Alella fue la primera ciudad del mundo que erigió un monumento al Caganer, el defecante muñequito de los belenes catalanes.

Y el bautizo civil. Caralps inventó el bautizo civil como una ceremonia que celebrase la inscripción en el Registro de las criaturas cuyos padres fuesen objetores de las purificadoras aguas del Jordán. La invención en sí, que ya parecía el colmo de la cursilería, fue superada por su propio inventor al ponerle título al laico paripé del sacramento: «Ceremonia civil de imposición de nombre». ¡Toma ya!


Mas lo que parecía imposible se ha logrado. En Madrid le han echado la pata a Alella en cursilería y parodia de la Iglesia. Los progres de guardia, con Zerolo de párroco, han celebrado la «bienvenida democrática» del hijo de Cayetana Guillén Cuervo. Como soy de pueblo, a mí esto de Bienvenida Democrática, y en Madrid, la verdad, me suena al ala liberal del Círculo Bienvenida, a trofeo a Morante de la Puebla como triunfador en San Isidro. Lo que me extraña es que no haya tomado cartas en el asunto el Defensor del Menor. Eso de leerle al chaval un poema de Mario Benedetti, como se lo largaron al pobre, no me negarán que es un caso evidente de maltrato de menores. ¿Qué culpa tiene la criatura para que le hagan esa perrería? Y me imagino que los padrinos (laicos y democráticos), tras echarle el agua de la Constitución al niño, se lo devolverían a la madre con la frase clásica de «me lo diste moro y te lo devuelvo cristiano», pero en términos políticamente correctos: «Me lo diste fachita y te lo devuelvo progre».

Precedentes de Alella, Igualada, Rivas Vaciamadrid o El Borne aparte, esto de los sacramentos por lo civil es antiquísimo. El Beni de Cádiz hizo ya su comunión por lo civil y no le daba la menor importancia. Primero hizo la comunión sacramental, pero inmediatamente, la civil. Y no una, sino bastantes veces. Así se lo contó a Jesús Quintero:

-Yo hice la primera comunión trescientas mil veces. Porque, mira, mi madre me vistió de primera comunión, fuimos a la iglesia, di una vueltecita por tó Cádiz, y cuando llegué a casa, yo vivía en la calle Hércules, muy cerquita, muy cerquita de la Facultad de Medicina, y había un Don Antonio Ferrer que era médico, y cada vez que Don Antonio venía por la calle Hércules, decía mi madre: «Vestid al Beni de primera comunión». ¿Por qué? Porque Don Antonio me endiñaba quinientas calas de aquella época y me las metía en el bolsito. Y mi madre, cada vez que veía a Don Antonio venir por la calle, decía: «Vestid al Beni, vestidlo, vestidlo, rápido, rápido, que viene Don Antonio por ahí». ¡Uuuuuh, p´abajo El Beni vestío de primera comunión otra vez! Me vistió trescientos mil millones de veces, cada vez que pasaba Don Antonio, pá que me endiñara quinientas calitas. Hasta que Don Antonio ya se rebeló y me dice: «Niño, ¿todos los días haces tú la primera comunión?».

Esa fue la verdadera primera comunión por lo civil del Beni. Las quinientas calas que le endiñaba Don Antonio. Así que no me vengan con cuentos. Como la Constitución, la Lotería Nacional, el pelotazo y la libertad de imprenta, los sacramentos por lo civil se inventaron en Cádiz. Los inventó la madre del Beni concretamente. Para mangar las quinientas calas de Don Antonio.

ABC - Opinión

RELIGIONES. Por Jon Juaristi

VATICINIOS planetarios al margen, lo que de verdad me preocupa en la visión de futuro de las Pajín, Aído y compañía es su convicción de representar la esperanza de los seres humanos (una vez definidos éstos según criterios científicos). No se trata exclusivamente de necedad, y creo que se equivocan quienes lo reducen todo a un innegable déficit de escolarización en las mentadas, que, sin duda, progresaron adecuadamente bajo la guía de profesores/profesoras incapaces de enseñarles a pronunciar la palabra «atlántico». Estas precarias criaturas, cultivadas en los viveros de la LOGSE, son el resultado de sustituir la instrucción -o sea, la enseñanza- por la educación, encomendada ésta a un cuerpo de funcionarios en el que abundaban caballeros resentidos con el mundo en general y damas dispuestas a enderezar una sociedad torcida desde sus cimientos. Así que salieron a la vida, tras su preceptiva estabulación en colegios, institutos y universidades, hablando una lengua depauperada (tan dialectal como la de sus abuelos, aunque ni la mitad de abundante y precisa) y con un odio sarraceno a la cultura de base impresa y forma de adquisición repetitiva y rutinaria. Pero, y esto es lo importante, con la seguridad de haber dado con la clave de la armonía cósmica, que consiste, según lo que se les transmitió en las aulas, en la ausencia de motivos de resentimiento hacia el entorno social y natural.

Como tales motivos sobran, la solución de los males del mundo pasa necesariamente por la destrucción de las desigualdades, de manera que la nivelación nos deje a todos en una situación catatónica de felicidad universal. Si la cosa se hubiera parado ahí, sus consecuencias no habrían sido excesivamente graves. La adolescencia se habría prolongado hasta los treinta y pico, y durante ese suplemento de caos y desorden existencial habrían podido ir reconciliándose con la realidad, como hicieron, con mayor o menor fortuna, las generaciones anteriores. Pero, a lo largo del pasado fin de siglo, sobrevino una concatenación de cambios radicales en el ámbito de las creencias que han hecho prácticamente imposible una adaptación pragmática de conductas y mentalidades. En primer lugar, hay que referirse de nuevo a la sustitución de la enseñanza por la educación, entendida como inculcación de una determinada doctrina. Antes, educación y enseñanza aparecían nítidamente separadas. La primera correspondía a los curas y la segunda a los profesores de química, latín o álgebra, aunque las distintas funciones concurrieran a menudo en los mismos individuos. Por otra parte, la secularización acelerada vació los seminarios y hubo que recurrir a contratar, como profesores de religión, a un variado plantel de militantes cristianos de Izquierda Unida o de sindicalistas de choque que, fatalmente, terminaron viéndose las caras con los obispos ante las magistraturas de trabajo.

A todo ello se añadió el derrumbe del socialismo y su secuela de guerras en el este y cleptocracia en el oeste. La renovación de los muy tocados partidos de izquierda se produjo mediante la cooptación prematura de la quinta del biberón por unas direcciones seniles caídas en el descrédito. Es lógico, por tanto, que la organización del PSOE esté hoy en manos de megalómanas que dicen «alántico» y no saben quién fue Rodolfo Llopis, pero que se creen en posesión de recetas infalibles para el bienestar de la humanidad doliente. Es decir, de una nueva modalidad de religión que cifra la salvación en el arreglo de tetas, porque ahí es donde la desigualdad natural produce más resentimiento.

ABC - Opinión

¿VOTAR O NO NOTAR?. Por M. Martín Ferrand

CON los pies anclados en la retórica aristotélica y la elegante finura apostólica de un cardenal del Renacimiento, enérgico y sutil, mi dilecto Juan Manuel de Prada preguntaba ayer en estas páginas, sobrevolando las fantásticas abstracciones de Máximo y alineado con el divertido pragmatismo expresivo de Martinmorales -todojunto-: «¿Qué votamos mañana?». No lo sé y mi duda es más primaria y elemental que la de mi colega y vecino. Lo mío es hamletiano y, para resultar más europeo, me gustaría poderlo formular con la voz y el tono de Laurence Olivier en su interpretación cinematográfica del príncipe de Jutlandia, al que Shakespeare regaló la inmortalidad: ¿votar o no votar?

Si tuviera la certeza de que los cincuenta eurodiputados españoles que esta noche saldrán de las urnas correrán hacia Bruselas, y no volveríamos a verlos hasta dentro de cinco años, lo resolvería a cara o cruz con la seguridad de no equivocarme. Las dos grandes listas son igual de erráticas. Buena parte de los no debutantes en ellas tienen probada su falta de asistencia y no dedicación a las sesiones de un Parlamento, diz que representativo de 27 naciones, renqueante en sus estructuras, vaporoso en sus planteamientos -¡la Constitución pendiente!- y costoso en su operatividad. En nuestro caso, se trata de un pretexto para continuar la estéril confrontación entre los dos partidos que, más de consuno de lo que parece, impiden la separación entre los poderes del Estado y han anulado la molla democrática de la Constitución del 78 para convertirla en hueso partitocrático.

Según José Luis Rodríguez Zapatero hoy es un buen día para «frenar a la extrema derecha en Europa». Otra de sus falacias. Está por ver que el PP siga siendo un partido, pero resulta evidente que sus ideas (?) son equivalentes a las que hoy dominan en el Viejo Continente y, muy lejos de la derecha extrema, vive acomplejadamente su esencia conservadora y liberal. Según Mariano Rajoy, debe votarse al PP dada la «necesidad nacional» de cambio. No deben mezclarse churras con merinas; pero ese cambio, de producirse como rebote de unos comicios europeos, será en función de la igualdad matemática en los resultados de los dos partidos principales. El empate les castiga a ambos y la mejor manera de garantizarlo, vista la fidelidad de sus incondicionales, es la abstención. Una forma democrática de participar.

ABC - Opinión

LA MISERIA DEL NUEVO CAPITALISMO

«Las políticas puestas en marcha hasta ahora por los gobiernos de las principales economías occidentales no han hecho sino desalentar la innovación, reprimir la espontaneidad y retrasar el cambio necesario.»

Mientras Barack Obama aterrizaba en Francia para participar en los actos conmemorativos del LXV aniversario del desembarco de Normandía, su Departamento de Trabajo anunciaba que el pasado mes de mayo el desempleo en los EE.UU. había alcanzado el 9,4%, la tasa más alta de los últimos 25 años. Si le sumamos los trabajadores recientemente despedidos que aún no han comenzado a buscar un nuevo empleo y los que se han visto forzados a pasar de la jornada completa a la parcial, la proporción de desempleados y subempleados involuntarios llega al 16% de la población activa.


Este es el trágico saldo de las intervenciones aprobadas desde el pasado mes de octubre y de otro fenómeno que podría lastrar la recuperación económica en aquel país: la paulatina pérdida de flexibilidad del mercado de trabajo fruto de la disminución de la movilidad geográfica de los norteamericanos, una consecuencia de la expansión de los subsidios y ayudas directas a los sectores en declive. Así las cosas, los nuevos planes de rescate anunciados por Obama alimentarán un círculo vicioso cuyas consecuencias a medio y largo plazo pueden ser funestas.

En Francia, donde el presidente Sarkozy proclama la llegada del nuevo capitalismo, las últimas cifras relativas al primer trimestre de 2009 arrojan un saldo estremecedor: más de medio millón de puestos de trabajo destruidos y una tasa de paro del 8,7%. La situación es especialmente grave entre los menores de 24 años, ya que uno de cada cuatro no tiene trabajo. La respuesta del Gobierno ha sido un plan de ayudas directas valorado en 1.300 millones de euros a las empresas que contraten a jóvenes en prácticas. En otras palabras, déficit y una distorsión más en el mercado de trabajo a través de la discriminación mal llamada positiva.

La situación en Gran Bretaña y en Alemania es mejor. Sin embargo, también allí los jóvenes son los más afectados por el paro. Además, la concentración de la desocupación en las ciudades ha llevado a los gobiernos de ambos países a intervenir para detener la caída del empleo en el sector servicios y frenar el desencanto de las clases medias, que según las encuestas cada vez son más proclives a reducir el peso del Estado en la economía nacional.

Esto explicaría el aumento de las expectativas de voto tanto de los conservadores ingleses como de los liberales alemanes, partidos que han reforzado sus mensajes a favor de la reducción real de impuestos, el recorte del gasto público y la simplificación de las leyes que rigen la contratación y la creación de nuevas empresas, sin introducir preferencias que desnaturalicen el mercado.

Toda recuperación económica pasa necesariamente por la consolidación de algunos sectores, la creación de otros nuevos y la desaparición de aquellas actividades convertidas en una pesada carga para todos. Sin embargo, las políticas puestas en marcha hasta ahora por los gobiernos de las principales economías occidentales no han hecho sino desalentar la innovación, reprimir la espontaneidad y retrasar el cambio necesario. Puro socialismo.

Libertad Digital - Opinión

EUROPA VOTA SIN ENTUSIASMO

LAS elecciones europeas se celebran de forma simultánea en los veintisiete estados miembros y sus resultados se harán públicos de forma conjunta, precisamente para reforzar el símbolo unitario del gesto de acudir a las urnas que pueden llevar a cabo más de 375 millones de europeos. La democracia es una de las principales señas de identidad del proyecto comunitario, y por ello es comprensible el intento de hacer que estas elecciones sean, de alguna manera, un momento común. Esta noche, cuando los últimos colegios electorales de las Azores cierren sus puertas, el recuento de los votos dibujará la composición de la Eurocámara, es decir, de la representación política de los europeos.

Por desgracia, millones de ciudadanos van a permanecer al margen de este proceso, y no porque no crean en la Europa que ya conocemos, sino porque consideran que los mecanismos de representación todavía no son satisfactorios. Europa está avanzando hacia un mayor grado de competencias y de capacidad política, mientras que el desencuentro entre las instituciones europeas y sus ciudadanos es cada vez más evidente, tanto en los países recién incorporados como entre los fundadores. Los dirigentes políticos no siempre están a la altura, su desprestigio constante hace un gran daño a la democracia y la opinión pública está huérfana de grandes líderes como los del pasado. En esta legislatura, además, se ha producido una ruptura sentimental -plasmada en el rechazo del proyecto de Tratado Constitucional- que debe hacer reflexionar más seriamente a los responsables europeos, porque el hecho de ir a votar no es suficiente para que los ciudadanos se consideren vinculados con unas instituciones que regulan su vida, pero a las que, en sentido inverso, todavía no consiguen controlar.

Pese a todo, no se puede ignorar que la Unión Europea es la entidad supranacional más exitosa de la historia, y que desde su fundación ha proporcionado al Viejo Continente estabilidad y progreso. Varias generaciones han conocido un periodo de paz y de libertad sin precedentes, y los nuevos problemas a los que debemos hacer frente no se pueden resolver sin la cooperación entre unas naciones que comparten una larga serie de valores fundamentales y un entorno cultural común. Volver a los estados nacionales no es una alternativa, por lo que, a pesar de las frustraciones, es necesario acudir a votar, al menos para refrendar nuestra condición de europeos.

ABC - Editorial

PATETICO Y BOCHORNOSO. Por Andrés Aberasturi

Tras la campaña para las elecciones europeas, el problema no es si votar o no votar el domingo próximo a algo que nos resulta incluso más inútil y desconocido que nuestro Senado; el problema, tal y como se ha desarrollado todo, es si volver a votar en las próximas generales, municipales o autonómicas; el problema es si la democracia que soñábamos la pueden liderar estos partidos; el problema es que la sociedad no sólo camina por aceras distintas a las de la llamada clase política sino que, además, está muy por encima de estos personajes capaces de cualquier cosa por un puñado de votos.

El espectáculo ha sido patético y bochornoso desde el principio hasta el final alcanzando grados verdaderamente increíbles en algunos momentos: los debates televisivos entre los candidatos eran monólogos absurdos de reproches mutuos, las tramas creadas, o aprovechadas, para la campaña resultaban penosas y los deslices de algunos oradores no es que rozaran el ridículo sino que se zambullían en él con alevosía y premeditación. Y claro, imposible evitar una mención a doña Leire Pajín; nada diré de su absurda cosmogonía ni podré achacar al calor del momento la estupidez ya que su discurso estaba escrito y fue leído no precisamente en un mitin sino en un madrugador desayuno organizado por Europa Press para periodistas y afines. Lo que realmente preocupa es el culto a la personalidad, el convencimiento -o el sometimiento- que hay en el PSOE en torno a Rodríguez Zapatero. Lo he dicho muchas veces y cada vez lo corroboro más claramente: en un partido que se declara a si mismo de izquierdas, la ausencia absoluta de autocrítica, el silencio o la inexistencia de corrientes y/o "varones" con pensamiento propio, la pérdida de independencia de su sindicato que ha vuelto a ser correa de transmisión, el abandono de todo eso que siempre ha sido la esencia del socialismo, convierte a este PSOE en algo peligrosamente cercano a un "régimen" autoritario y caudillista donde la disidencia se paga con el exilio y en donde todo gira en torno al líder. El problema no es Pajín dijera lo que dijo, el verdadero problema es que -como ella misma confesó después- tal vez las palabras altisonantes sobraran, pero era eso exactamente lo que pensaba: el líder ZP está ungido y llamado por quien sabe que seres superiores para devolver la esperanza junto a Obama a los seres humanos del planeta.

¿Y que decir del papanatismo de esa izquierda con el presidente de los EEUU? Que se llevaran mal con Bush no significa que ahora se tengan que entregar en cuerpo y al nuevo mandatario que seguramente es más progresista que su antecesor, pero que desde luego -y como no podía ser de otra manera- sigue siendo más de derechas que San Isidro. El discurso de Obama es el de Cárter o el de Clinton y hasta el momento solo es discurso que "con la ayuda de Dios" se propone cumplir. Su gira por Oriente Medio no ha aportado nada nuevo -salvo algún anacronismo histórico- y la intención de un imposible: seguir inquebrantablemente unido a Israel y apiadarse y denunciar la situación Palestina. Hoy por hoy las dos cosas no son compatibles. Pero esa es otra historia.

Lo que resulta sospechoso por muy bien que nos caiga Obama, es que el PSOE lo considere un modelo a seguir o alguien con quien compartir la salvación del mundo: lo que no puede ser no puede ser y además es imposible o esto no lo reconocería ni el Pablo Iglesias que los creo.

Periodista Digital - Opinión

ABUSO DE PODER

Berlusconi apela a la frontera entre vida pública y privada que él mismo ha destruido.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha anunciado acciones legales contra este periódico por la publicación de unas fotos de su finca de Cerdeña que considera a la vez "inocentes" y atentatorias contra la "intimidad de sus invitados". Tras amordazar a casi todos los medios de su país, recurriendo tanto a su fortuna personal como a la fuerza del Estado, parece querer extender su dominio a la prensa independiente de otros países.


Berlusconi ha tomado dos decisiones políticamente relevantes, que justifican el escrutinio sobre sus reuniones en su propiedad de Villa Certosa. En primer lugar, ha promovido leyes ad hoc para que los vuelos oficiales pudieran transportar invitados particulares a sus fiestas, entre muchas otras normas de mayor trascendencia y gravedad. En segundo lugar, ha promocionado a puestos de responsabilidad institucional y situado en sus listas electorales a personas cuyo único mérito político reside en la belleza, según sus propias afirmaciones. Hay que añadir que su ex esposa Verónica Lario ha denunciado la afición de su ex marido a tener relaciones con menores, que podrían caer en el Código Penal. Los medios de comunicación de su propiedad, incluido Telecinco en España, son pioneros europeos en la exhibición e intromisión en la vida privada; muchos de ellos cargan ahora contra ella.

El propósito de Berlusconi era acomodar el espacio público a los intereses de su espacio privado, convencido de que ganaría impunidad para sus acciones pasadas y discrecionalidad para las futuras. Ahora esta estrategia, que ha deteriorado el Estado de derecho en Italia, se ha vuelto en su contra, y por eso carece de credibilidad cuando invoca una separación entre la esfera pública y la privada que él mismo ha destruido. Para recuperarla, nadie tiene derecho a reclamarle que renuncie a sus esparcimientos entre adultos consintientes, por más que pongan de manifiesto la contradicción entre la moral que predica y la que practica. Pero sí exigirle que restablezca los principios del Estado de derecho que ha conculcado. De acuerdo con esos principios el jefe del Ejecutivo no puede gobernar por encima de las leyes ni, tampoco, convertir éstas en una coartada para sus arbitrariedades.

Berlusconi no era el único gobernante europeo que asistía a las fiestas de Villa Certosa. En una de ellas estuvo acompañado por el ex primer ministro checo Mirek Topolanek, como éste reconoció y Berlusconi confirmó al anunciar acciones legales. Es contradictorio confirmar la asistencia a la fiesta, como ha hecho el ex primer ministro checo, y asegurar, al tiempo, que las fotografías que lo corroboran son un montaje. Las imágenes de Villa Certosa no revelan un escándalo sexual relacionado con la intimidad del primer ministro italiano, sino que tienen una dimensión diferente y mucho más grave: son una prueba fehaciente de que Berlusconi está perpetrando un continuado abuso de poder, capaz de arruinar el Estado de derecho y el sistema democrático en Italia.

El País - Editorial

sábado, 6 de junio de 2009

CIUDADANOS: OTRA VISION DEL NAUFRAGIO. Por Clemente Polo

Crisis interna «Nos dejaron solos a quienes queríamos mantener las señas de identidad del partido frente a la candidatura de oportunistas, buscavidas y parados que encabezaba el Sr. Rivera.»

Tras la coalición electoral de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía con Libertas algunos destacados líderes del partido han decidido abandonar la formación que nació el 8 de julio de 2006 en un Congreso Constituyente que acabó de manera lastimosa con la elección de una dirección patética y la proclamación de un presidente, el Sr. Rivera, al que los delegados presentes no elegimos para el cargo. Cada uno, como es lógico, ha contado la historia de su marcha a su manera, que viene a ser en última instancia la que lo deja en mejor lugar. Hace unos días publiqué un artículo (De ciudadano a ciudadano) escrito el 14 de noviembre de 2006, cuatro meses después de la creación del partido, en el que examinaba la situación de Ciudadanos y apuntaba a lo que en mi opinión constituyó su punto débil desde el inicio de su andadura: la incapacidad del partido para desarrollar el Ideario aprobado en ese congreso constituyente con el fin de renovar y regenerar la política española.


Algunos de los ahora idos acusan al Sr. Rivera de cesarismo, ocultando que durante muchos meses gobernaron, codo con codo, con el Sr. Rivera y que, cuando algunos lanzamos una candidatura alternativa a la oficial en el segundo congreso celebrado el 30 de junio del 2007, no la apoyaron y hasta alguno de ellos acabó fundido en un abrazo con el Sr. Rivera, tras una votación y un recuento plagados de irregularidades (la más notoria de ellas que se proclamaran ganadores a los integrantes de la candidatura oficial sin indicar los votos obtenidos por cada candidatura). Me ha hecho gracia, digo, comprobar que algunos de los hoy idos reivindican incluso la caracterización que hice de Ciudadanos, en el Ideario aprobado con su oposición en el congreso constituyente, como heredero de lo mejor de la tradición política europea, un movimiento a caballo entre el liberalismo progresista y el socialismo democrático. Digo que me ha hecho gracia, porque esas mismas personas no cejaron hasta aprobar una enmienda a la totalidad del Ideario en el segundo congreso el 30 de junio de 2007, sustituyendo esa declaración de principios por una vulgar y engañosa ubicación del partido en el espacio del centro-izquierda.

Una anécdota de los inicios ilumina el drama actual de Ciudadanos, un partido ahora en fase ya avanzada de descomposición. Habían pasado quizás un par de semanas del congreso constituyente cuando un grupo de cinco personas pedimos una entrevista con el Sr. Rivera y el Sr. Robles. Les planteamos nuestra insatisfacción ante lo que considerábamos un comportamiento sectario por parte de la mayoría de la Ejecutiva que estaba dejando de lado a una masa importante de miembros del Consejo General a los que ellos, despectivamente, calificaban como liberales. A mí me sorprendía mucho el calificativo, porque todavía no había asistido a un debate político de cierta altura en el seno del partido y todo lo que había visto hasta el momento eran codazos por estar en tal o cual lista. Lo que realmente me impactó ese día fue la respuesta del Sr. Robles que textualmente nos dijo: "tenéis la puerta abierta. A mí, con que me queden en el partido 500, me sobra". Eso dijo y el Sr. Rivera guardó silencio. Eran las primeras palabras que escuchaba al secretario general y ya pude hacerme una idea del gran tipo que era. Habría hecho falta un milagro para que con estos mimbres se hubiera podido construir una cesta.

Durante meses, el Sr. Robles dirigió la secretaría general de la manera más sectaria e inepta posible, intentando controlar cada agrupación y creando problemas allí donde no los había para seguir acrecentando su base personal de poder. Nunca lo consiguió, pues su escasa habilidad personal se veía más que contrarrestada por la astucia del Sr. Rivera que iba ofreciendo cargos y atrayendo a su órbita a personajillos llegados a la Ejecutiva o al Consejo de la mano de los Sres. Robles y Domingo. Midieron mal sus fuerzas y los tiempos y cuando tuvieron la oportunidad de plantear batalla al Sr. Rivera en el segundo congreso, ambos eludieron enfrentarse con él y nos dejaron solos a quienes queríamos mantener las señas de identidad del partido frente a la candidatura de oportunistas, buscavidas y parados que encabezaba el Sr. Rivera. Una vez constatada la imposibilidad de desalojar al Sr. Rivera de la presidencia, nos marchamos del partido. Eso es exactamente lo que también deberían haber hecho ahora ellos: dejar su escaño si tan a disgusto estaban en Ciudadanos, pues que el acta de diputado sea personal no quita que se la deben a quienes votaron a la lista de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía. Ni hasta en el momento de decir adiós, han sabido estar a la altura de las circunstancias.

Libertad Digital - Opinión

¿QUE VOTAMOS MAÑANA?. Por José Manuel de Prada

LA campaña de las elecciones europeas ha discurrido en «clave nacional», afirman los analistas políticos. ¿Y qué significa eso de «clave nacional»? Pues básicamente significa que los dos partidos establecidos se han repartido el bacalao, que consiste en asegurarse el voto de sus hinchas y la abstención de quienes no se incluyan en esta categoría cerril. Para ello, arrojan sobre el adversario un alud de descalificaciones que lo presenten como epítome de todas las calamidades; y evitan que entre el alud de descalificaciones se cuele, ni siquiera por casualidad, cualquier atisbo de debate sobre la idea de Europa. Así, por ejemplo, causa pasmo que los candidatos de los partidos establecidos no hayan dedicado ni un instante a un asunto tan medular para el futuro de Europa como el posible ingreso de Turquía en la Unión; y causa pavor que los hinchas de uno y otro partido no les demanden una postura sobre este extremo. Pero de lo que se trata precisamente es de que los hinchas se mantengan entretenidos, cerrilmente entretenidos, mientras mordisquean la carroña de descalificaciones que uno y otro partido dedican al adversario.

Pero, ¿qué demonios les importa a los hinchas el ingreso de Turquía en la Unión Europea? Para importarles, primero tendrían que saber lo que fue la batalla de Lepanto; pero la batalla de Lepanto es una cosa muy facha que no creo que se estudie en la ESO, o si se estudia será convenientemente rebozadita de delicuescencias disparatadas y políticamente correctas, al estilo de las que Obama mete en sus discursitos. Tampoco creo que se estudie, por cierto, el funcionamiento real de las instituciones de la Unión Europea, tan descaradamente antidemocrático; porque si se estudiara hasta el hincha más cerril llegaría a la conclusión de que su voto sólo sirve para apuntalar una espantable maquinaria burocrática donde los partidos establecidos colocan a los suyos... para que entre todos se perpetúe la maquinaria. En otras épocas, el ideal de una Europa unida lo encarnaron Carlomagno o Carlos V; hoy ese ideal lo encarnan los burócratas que los partidos envían a Bruselas o Estrasburgo. Y si el sueño de aquellas mentes excelsas era resucitar la grandeza del Imperio Romano a través de una federación natural y religiosa de Estados, el sueño de estas mentes burocráticas es constituir una suerte de imperio persa dividido en satrapías que asegure el mantenimiento de los partidos establecidos... y de los mercaderes que los respaldan.

Los transportes y la tecnología han achicado el mundo. Pero no es lo mismo arrimar los cuerpos que acercar los corazones. Y la Unión Europea constituye una prueba evidente de este aserto: falta el corazón que sirve de argamasa a las uniones verdaderas; y, a falta de corazón, a los partidos establecidos sólo les resta defender sus intereses de sátrapas... después de escenificar disensiones, para regocijo de sus hinchas. A quienes no se incluyen en esta categoría cerril se les invita a la abstención, puesto que las formaciones que podrían representar ese acercamiento de los corazones son condenadas a la irrelevancia mediática. Lo que salga de estas elecciones no será sino una falsa unión sin corazón; y todos sus intentos por perpetuarse serán igualmente infructuosos. Pues, como dice el salmista, «si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles». Y, como la Unión Europea es una casa sostenida sobre cimientos de arena, correrá el mismo destino que en su día corrió la torre de Babel, que es el fin que corresponde a todo proyecto de fraternidad universal que prescinde de una paternidad común. Pues a quienes edifican sobre el vacío, el vacío acaba engulléndolos en su seno. Podrán dilatar su fin diez o cien años; pero todos sus afanes por dilatarlo no serán sino esfuerzos baldíos por mantener en pie un organismo sin corazón.

ABC - Opinión

LOS DE LA EUROPA SOCIAL, A MISA EN COCHE OFICIAL. Por Maite Nolla

PSOE

«Una cosa, Leire, ¿de verdad ningún alcalde socialista va a los franciscanos en un Audi oficial y con una patrulla de la Guardia Urbana? ¡Qué ocasión para callarte!, aunque eso te lo deben decir todos lo días.»


Supongo que están ustedes al corriente de la insultante y efectiva campaña de los compañeros del PSC. Escribió Pepe García Domínguez un artículo sobre el tema. En el PP de Cataluña –excepto Vidal-Quadras, que va por libre, y algún otro– decidieron que la mejor forma de protestar era ir a darse el pico con Montilla y jugar a política catalana barata de salón, haciendo como que se producía un acercamiento diplomático con los socialistas, en lugar de estar dos meses sin hablarles y sin mirarles a la cara. Alguien tendrá que explicarle a la señora Camacho que ser presidenta del PPC implica que si insultan a tus votantes y a tu partido hay que hacer algo; precisamente porque eres la presidenta ¿eh? Además, me cuentan que dedica tres días a la semana a entrevistarse con los convergentes para ofrecerse, con lo que la pantomima montillesca no tiene ningún sentido. Por cierto, ¿qué opina Vidal-Quadras de que el objetivo de Alicia Sánchez Camacho sea dar por bueno cualquier resultado por malo que sea –como en el País Vasco– si sirve para hacer presidente a Artur Mas?

Pero bueno, yo no les quería sacar el tema de la presidenta del PPC, que nos dará para rato, sino que el PSC se vende, tras insultar al prójimo, como la Europa social, cualquier cosa que eso signifique. Debe ser en relación a lo que dice Zapatero de que él promueve una Europa laica y progresista. De hecho, los socialistas, para defenderse de lo del Falcon, han dicho que ellos no utilizan los coches oficiales para ir a buscar paellas ni para ir a misa. Efectivamente, la autora de la frase es Leire Pajín. Una cosa, Leire, ¿de verdad los socialistas no utilizáis el coche oficial para ir a misa? ¿Me puedes asegurar que ningún cargo público del PSC se sirve del coche oficial para ir a misa los domingos? ¿Ningún alcalde socialista va a los franciscanos en un Audi oficial y con una patrulla de la Guardia Urbana? ¡Qué ocasión para callarte!, aunque eso te lo deben decir todos lo días.

A mí que un alcalde sea socialista y vaya a misa, me parece estupendo, vamos que lo respeto mucho. Que en lugar de ir a pie o en su propio coche, despliegue a la policía y le paguemos el pedazo de Audi para llevar a cabo una actividad estrictamente privada, me molesta un poco; supongo que por ser el jefe, no tiene lo que hay que tener para coger el bus local, aunque sea por miedo a no llegar a la hora. Que los que presumen de laicos, progresistas y sociales, necesiten de un Audi y de la urbana para ir a misa y darnos después lecciones de laicos, progres y sociales, me molesta casi tanto como la situación del PP de Cataluña. Que Leire Pajín acuse a algunos peperos de ir a misa en coche oficial, teniendo en cuenta que algunos sociatas hacen lo mismo, da risa.

Libertad Digital - Opinión

EL PARROCO ZEROLO. Por M. Martín Ferrand

DEL mismo modo que para bailar la Bamba se necesita un poco de gracia, los profesionales de la política -tanto más cuanto menor es su fundamento- precisan una buena dosis de capacidad histriónica. Deben llamar la atención, a ser posible de un modo honorable, para poder recabar, para sí o para las listas en que se incrusten, el voto de sus convecinos. Uno de los principios de la degeneración partitocrática y excluyente que padecemos convierte la discreción en algo no democrático, y de ahí el éxito creciente de tantos bobos ruidosos y necios con campanillas. Los líderes, y quienes aspiran a serlo, ya no buscan el respeto que puede otorgarles su sabiduría o el reconocimiento de sus virtudes cívicas. Quieren hacerse notar y, para ello, nada mejor que el exceso gestual. Los bufones ya no acompañan y di-vierten a los poderosos, son los poderosos. Toda la inversión de valores, muy de nuestro tiempo, que hace doctrina de la extravagancia y coloca en primer plano a los saltimbanquis.

El Ayuntamiento de Madrid, esa distorsión administrativa de Alberto Ruiz-Gallardón que pretende ser sede olímpica y tormento de vecinos y transeúntes, ha inaugurado el «bautizo civil». Una nueva majadería que genera gasto. El bautismo canónico, el sacramento, cursa por cuenta de los padres y padrinos de sus beneficiarios y es, en lo material, cuestión de acuerdo entre la parroquia y sus feligreses. Lo «civil» es la inscripción del recién nacido en el Registro correspondiente; pero añadirle a eso una ceremonia, con ocupación de instalaciones municipales, presencia de funcionarios y discurso de ediles es sólo un exceso que abunda en la confusión de las ideas y en la perversión de los gestos.

Es posible que Pedro Zerolo, el concejal pionero en tan absurda ceremonia, hubiese preferido ser párroco de la Concepción y, convenientemente revestido, oficiar en bautizos, comuniones, bodas y enterramientos; pero eso tiene su trámite. En tanto que concejal, en lugar de buscarle al Ayuntamiento funciones que no le son propias, debiera trabajar por el bienestar de los vecinos de la capital. Si de lo que se trata es de sustituir valores tradicionales, llenos de sentido ético y cultural, por otros más dicharacheros y amenos: hágase, pero sin que nos cueste un euro a quienes sólo aspiramos a que las instituciones sean un marco para la convivencia democrática y no una parodia de valores de mayor respeto.

ABC - Opinión

SIN PILA, SIN AGUA. Por Alfonso Ussía

Que los laicos profesionales pierden la cabeza por los sacramentos y ritos de la Iglesia Católica es una realidad por todos conocida, especialmente por ellos. Algún alcalde necio ha oficiado en su ayuntamiento «primeras comuniones» civiles. Átenme a esa mosca por el rabo. El bautismo es el primero de los sacramentos del cristianismo, con el cual se da el ser de gracia y el carácter cristiano a quien lo recibe. Se puede creer o no en su significado, pero no tiene otras versiones. Como el llamado matrimonio entre homosexuales. Llámese unión, compromiso o lo que sea, porque matrimonio es la unión de un hombre y una mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales. Y en el catolicismo, el sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia. Sí hay, por lo tanto, matrimonios religiosos y civiles, siempre que las personas que lo contraigan sean de distinto sexo. Un matrimonio homosexual, por mucho que le moleste al señor Zerolo, es contradictorio por definición, con independencia de la felicidad que le deseo desde aquí tanto a él como a su pareja.

Un bautismo civil es, por lo tanto, una gamberrada y una majadería, como una primera comunión civil es un imposible. En estas cuestiones a los laicos les falta imaginación. Para mí, que los «bautismos» y «primeras comuniones» civiles tendrían que celebrarse en la SGAE, con Teddy Bautista o Ramoncín de oficiantes. Al tratarse de una farsa representada, la SGAE podría legalmente percibir un tanto por ciento de la factura del guateque, y en sus archivos quedaría constancia de los actos celebrados. En el caso que nos ocupa, por ser el primero que se realiza en Madrid, casi todos los asistentes pertenecen al sindicato de la Ceja. Y ahí les propongo la originalidad. Como en actos de esa índole, sobran la pila bautismal y el agua que simboliza la purificación, se podría sustituir el rito con un leve derramamiento del mejor caldo de cada región sobre una de las cejas del protagonista, siempre que le sean cerrados previamente los ojos. Un mínimo toque húmedo, apenas una gotita en la ceja que imprima carácter de progresía en el niño agasajado. Y posteriormente la fiesta. Eso es lo que más les gusta a los laicos cejeros. Y con regalos. En lugar de medallas de la Virgen, estrellitas de rubíes de cinco puntas u objetos numismáticos con el perfil de Zapatero. Lo mismo que en las «primeras comuniones civiles». Los niños vestidos de marineros del «Acorazado Potemkyn», las niñas de blanco, y de regalo, en lugar de un pequeño misal o una imagen religiosa, una cuidada edición de «Educación Sexual para Niños», siempre, claro, que no hayan existido experiencias previas. Que ya lo dice el cuento. La profesora que se dirige a sus alumnos de esta guisa: «Queridos niñas y niños: Hoy vamos a hablar de orientación y educación sexual según nos ordena el Ministerio de Educación. La primera lección trata de la semillita que el niño planta en la niña»¿ Y así hasta que un alumno levanta la mano y pregunta a la profesora: «Señorita, ¿los que ya hemos fornicado podemos salir al recreo?». Bueno, pues eso. Sin pila, sin agua y sin significado no hay bautismo. Inventen otro nombre, un diferente rito y sean felices. Que el niño no tiene culpa de nada.

La Razón - Opinión

MONSEÑOR CEROLO. Por Pablo Molina

Laicismo

«Si quiere registrar el acontecimiento no tiene más que comprar una libretica y hacer la anotación correspondiente, pero exigir que sean los madrileños quienes lo paguen se antoja excesivo incluso para Zerolo.»

Los progres odian tanto a la Iglesia Católica que no dudan en imitar sus ritos, como ha hecho el Padre Zerolo con el hijo de una presentadora de la televisión pública, administrándole el sacramento del bautismo laicista en el Ayuntamiento de Madrid.


Esta fascinación de la izquierda por la liturgia católica es muy comprensible, dado que el progresismo actúa también a modo de religión, con sus profetas, sus presbíteros, sus fieles y su Sagrada Inquisición de lo políticamente correcto. El problema es que se emocionan en el proceso y comienzan a exigir extravagancias, que es lo que le ocurrió a Fray Zerolo nada más terminar la liturgia bautismal del chiquillo de Cayetana Guillén Cuervo, el primer niño español que recibe las sagradas aguas socialdemócratas para que hagan de él un progre a la altura de lo que esperan y merecen sus papás.

En efecto, nada más ungir al pequeñuelo y presa de la emoción por haber protagonizado un acto de esa trascendencia, Monseñor Zerolo exigió que en todos los ayuntamientos exista un registro de bautismo laico, como si el acto que acababa de celebrar tuviera alguna relevancia jurídica que el Estado debiera consignar. La Iglesia, como institución privada, lleva el registro parroquial de los niños bautizados sin que el Estado intervenga en el proceso, dado que se trata de un acto sin efectos legales, que es exactamente lo mismo que ha hecho el concejal madrileño con esta criatura. Si quiere registrar el acontecimiento no tiene más que comprar una libretica y hacer la anotación correspondiente, pero exigir a los madrileños que paguen el gasto de una oficina pública con el único objeto de que el gobierno municipal se parezca cada vez más a una Diócesis se antoja excesivo incluso para Zerolo... O sea que pueden estar seguros de que Gallardón incluirá la creación de este registro en su programa para las próximas municipales.

El laicismo sociata, como vemos, no consiste en rechazar al cristianismo sino en sustituirlo, que es algo bien distinto. A este paso no es descartable que pronto tengamos una Semana Laica, coincidente en fechas con la tradicional Pascua católica, así que no se extrañen si un día ven desfilar por las calles de su localidad de vacaciones el paso de Mister X amarrado a la columna, o azotado por el sindicato del crimen. Cofrades no le han de faltar.

Libertad Digital - Opinión

OBAMA Y EL CALIFATO. Por Ignacio Camacho

CUANDO los dos líderes planetarios de ambos lados de la mar océana se encuentren en enero merced a la conjunción astral de la galaxia progresista, Zapatero debería dedicar unos minutos de su misión cósmica a explicarle a Obama que el Califato de Córdoba y la Inquisición están separados por cinco siglos, más del doble de la edad de la nación americana. La exactitud de los datos tiene un cierto valor en política, sobre todo cuando se trata de adquirir credibilidad, y el presidente estadounidense, que tiene mucha, ha permitido que su patinazo histórico diluya ante la opinión pública española la importancia de su discurso en El Cairo, versión ampliada de la Alianza de Civilizaciones que el futuro colíder global diseñó con tanto mimo para que su colega cometiese el imperdonable olvido de ningunearlo al citarla o, peor aún, de atribuírsela al turco Erdogan. Así no va a haber modo de liderar el planeta mano a mano.

Error cronológico aparte, la ya célebre referencia obamista a la tolerancia perdida de Al Andalus procede de un extendido tópico de la mitología histórica, que se sobrepone en el imaginario contemporáneo a la terca realidad documentada de una abusiva dominancia musulmana sobre las religiones y razas con las que se supone que el Califato convivía en armonía y esplendor. Quizá sea mucho pedir que el «negro» -que por cierto es blanco- que le escribe los discursos a Obama se haya leído a Serafín Fanjul, implacable debelador del mito andalusí que sospecha que a la paloma de Ibn Hazm acabaron retorciéndole el pescuezo con su lírico collar, pero sí al menos debería conocer a Bernard Lewis, que escribe en su lengua. Lewis, antipático politólogo arabista de autoridad mundial, duda de la existencia de ese islam moderado al que la Casa Blanca desea tender la mano, y al respecto pueden ocurrir dos cosas: que lleve razón o que no. Si no la tiene, Obama quizá pueda abrir una nueva era de paz y de diálogo, pero si la lleva el asunto acabará como en otras experiencias similares de anteriores presidentes demócratas, que han terminado tirando montones de despechadas bombas sobre los presuntos amigos empeñados en comportarse de forma poco amistosa con ellos. Así que más vale que Lewis no esté en lo cierto, por la cuenta que nos trae a todos.

De momento el que se ha equivocado es el propio Obama, y por cinco siglos de diferencia. El resbalón constituye un decepcionante episodio para sus admiradores, entre los que me cuento, porque un hombre de su prestigio no merece que le escriban discursos basándose en la wikipedia. Los cientos de asesores de Zapatero tienen tarea para el día glorioso de la alineación de los astros: elaborar unas fichas históricas medianamente rigurosas para que al menos nuestro timonel planetario no parezca recién graduado en la Logse.

ABC - Opinión

VOTAR EUROPA

Pese a la escasa altura de la campaña y su tono nacional, está en juego la legitimidad de la UE.

La última fase de la campaña para las elecciones al Parlamento Europeo, que se celebran mañana, ha confirmado los peores augurios. Los partidos no sólo han seguido ignorando que el asunto sobre el que se vota es el futuro de la Unión Europea, y lo que a ese futuro pueda aportar la Cámara de Estrasburgo. Se han enzarzado en debates en clave puramente nacional, y lo que es peor, en muchos casos, de una ínfima altura. Y además preparan una lectura interna del resultado.


El PSOE ha centrado su mensaje en agitar el miedo al retorno del PP, con el único barniz europeo de preservar y ampliar el modelo social de la UE. Y el PP ha removido todos los temas menos los que afectan a Europa: aborto, paro o los desplazamientos del presidente del Gobierno. Las escasas excepciones, salpicadas en algún debate televisado, sólo han confirmado la regla. Algunos de los partidos minoritarios, sobre todo las coaliciones nacionalistas o IU-IC, intentaron no esquivar el bulto del asunto sobre el que se votará. Pero sus exhibiciones de europeísmo autoproclamado contrastan con la realidad de que sus programas, o sus cabezas de lista, están sesgados por un incipiente euroescepticismo, como se demostró en su actitud refractaria u hostil en el referéndum sobre la Constitución europea (y en cambio, su aplauso a su versión menos ambiciosa, el Tratado de Lisboa).

La enorme abstención prevista puede anotarse, pues, en la cuenta de los partidos, aunque sus víctimas sean el prestigio y la legitimidad de la Eurocámara, y de rebote, lo que significa en el entramado comunitario: un contrapeso a las tendencias individualistas de muchos de los Gobiernos.

Es falso que el desinterés de la ciudadanía por Europa sea inevitable, y la prueba es que en otros momentos ha formado parte de las aspiraciones compartidas por todo el electorado. Y no es cierto que sea incapaz de entender su alcance y necesidad en un mundo globalizado, en el que las decisiones nacionales apenas tienen incidencia. Quienes han sido incapaces de vincular el debate nacional con las políticas europeas han sido los partidos.

El Parlamento que surgirá del 7-J ostentará muchas competencias para codecidir con los Gobiernos en la UE. De hecho, más competencias que nunca, a menos que las crisis checa y británica arruinen el Tratado de Lisboa. Aunque le falte la potencia de arrastre que supondría la capacidad para designar un Gobierno, podrá influir en la política contra la crisis, la evolución del modelo social o los dilemas ambientales. Así sucedió en la última legislatura en asuntos como los vuelos secretos de la CIA o las directivas más escoradas hacia el ultraliberalismo social.

La UE afronta retos como el de completar la unión económica y monetaria, reforzar la política exterior, salvar el Estado de bienestar o incrementar la seguridad interna. Para ello conviene evitar la erosión de legitimidad asociada a la abstención. Pese a la lógica tentación de castigar a toda la clase política, no hay que olvidar que votar es un deber cívico y también un derecho al que no hay que renunciar.

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UNAS ELECCIONES PARA CASTIGAR A ZAPATERO

POCAS DUDAS caben de quién va a triunfar en las elecciones del próximo domingo: el partido de la abstención. Y es que habría muchas razones para no acudir a las urnas en esta ocasión, pero votar es un derecho de los ciudadanos que ha sido arduamente conseguido y al que, por ello, no se debe renunciar.

Lo que los votantes eligen en estas elecciones es a sus representantes en el Parlamento Europeo, una institución de limitadas competencias y que no ejerce una función real de control de las decisiones que adoptan los órganos ejecutivos de Bruselas. Ésta es la realidad, aunque no nos guste. Estos comicios se celebran además en unos momentos de profunda crisis del proyecto europeo, con el Tratado de Lisboa pendiente de ratificación. Las sucesivas ampliaciones han debilitado la cohesión de la Unión Europea (UE), un gigante con pies de barro.


A la parálisis del proceso de construcción europea se suma la desastrosa campaña electoral que han hecho los grandes partidos, ocupados en descalificaciones mutuas de baja estofa y eludiendo cualquier debate serio sobre Europa. Ahí queda la lamentable intervención de Zapatero en Barcelona, cortejando al electorado catalán a costa de proclamar que lo blanco es negro.

Por si esto no fuera suficiente, PP y PSOE han elaborado sus listas de forma endogámica, proporcionando un retiro de lujo a las viejas figuras o una actividad muy bien remunerada a los parientes en paro.

Todo ello configura un panorama desolador, que invitaría a quedarse en casa si no fuera por dos razones que hay que considerar. La primera, la importancia de relanzar el proyecto europeo que necesita de un empujón de todos. La integración en Europa ha sido clave para nuestro progreso económico y político y ahora no podemos dejar que el sueño europeo se difumine lentamente ante la pasividad generalizada.

La UE es un marco de convivencia y cooperación, una fuente de estabilidad política en un continente con una historia traumática y un motor de crecimiento económico. Votar mañana significa apostar por ese gran proyecto.

Pero hay una segunda razón que nos aconseja recomendar que los ciudadanos vayan a las urnas: es la oportunidad de castigar al Gobierno de Zapatero por sus 15 meses de gestión, que arrojan un demoledor balance negativo. Desde el punto de vista de la economía, el Gobierno ha demostrado su ineficacia para combatir una crisis que le desborda. Desde el punto de vista político, Zapatero está virando hacia un sectarismo cada vez más agudizado. Teniendo en cuenta que las próximas elecciones municipales y autonómicas son dentro de dos años, la cita del domingo es una gran ocasión para que los ciudadanos puedan expresar el rechazo que suscita la deriva del Gobierno.

Aunque Rajoy ha hecho un gran esfuerzo personal en este campaña, da la impresión de que el PP ha perdido la oportunidad de que el electorado pudiera visualizar esa renovación que propugna, que desde luego no queda reflejada en su lista ni en algunos de sus mensajes.

UPyD ha sido víctima de la marginación de los medios estatales, pero tampoco ha logrado en esta campaña transmitir una idea fuerza que le permita dar ese salto que necesita. Ayudarle a entrar en Europa es, en todo caso, un objetivo tan noble como recomendable pues se trata del único partido con un proyecto fiable de regeneración democrática.

En suma, como no hay en juego un cambio de Gobierno ni ninguna decisión trascendental que afecte a Europa, recomendamos a los ciudadanos que voten como les parezca mejor para castigar a Zapatero. Y es obvio que la lista del PP es el instrumento más eficaz para ello.

El Mundo - Editorial

UNA CAMPAÑA POBRE PARA UNAS ELECCIONES CARISIMAS

«A la vista de la inanidad, la falta absoluta de propuestas y la burla descarada al ciudadano, dan ganas de pedir que la jornada de reflexión se extienda a toda la campaña.»

Es evidente que la Unión Europea no despierta un gran entusiasmo entre los europeos por cuyo bienestar dice haberse constituido. Es lo que suele suceder cuando se crea una casta burocrática que se aísla de la realidad y que considera su escaño como una jubilación de lujo anticipada a costa de los ciudadanos.

Y si bien la enorme abstención que se prevé el domingo debe interpretarse como un duro mazazo para la credibilidad e incluso para la supervivencia a largo plazo de la Unión, en España la bajísima participación no debería entenderse sólo como una manifestación más del creciente escepticismo y desencanto hacia Europa, sino como una reacción ante una clase política nefasta y ensimismada que nos ha ofrecido unos cansinos y mortecinos 15 días de campaña electoral.


Para empezar, ningún partido político se ha dignado a hablar sobre Europa y sobre sus proyectos para la misma, probablemente porque carezcan de ellos. Los dirigentes españoles consideran a la Unión Europea como un dato externo que resulta positivo por necesidad. Su mediocridad es tal que nadie cuestiona las bondades que proceden de ese mastodonte burocrático; más bien al contrario: todos se muestran entusiasmados con un proyecto político cada vez más indefinido, despótico y antiliberal.

Por consiguiente, en lugar de discutir sobre Europa en unas elecciones europeas, prefieren dedicar esos 15 días de barra libre propagandística –sufragada, de nuevo, por un contribuyente que sigue pagando puntualmente los salarios de unos gobernantes que se dedican a promover las candidaturas de sus respectivos partidos– a arrojarse los trastos a la cabeza por cuestiones internas. Así, unos y otros han convertido estas elecciones en una especie de calentamiento para las municipales y autonómicas primero y para las generales después. Pero si eso es así, si todos son conscientes del fraude electoral en el que están participando, ¿no sería más lógico que simplemente suspendieran la campaña y nos ahorraran sus insufribles, vacíos y costosos discursos?

Claro que puestos a discutir sobre cuestiones nacionales, los partidos políticos podrían haberse centrado en asuntos sustanciales como la reforma laboral, fiscal, energética o educativa que necesita nuestro país. Sin embargo, vacíos como están de propuestas para Europa, más vacíos, si cabe, se muestran de proyectos para España. Han confundido proponer soluciones para los problemas con repetir una y otra vez que ellos son los más adecuados para solucionarlos. Pero no hemos oído ni siquiera una medida concreta encaminada en la buena dirección. O han tirado por la calle de en medio (como suprimir los paraísos fiscales o abrazar la "economía verde") o se han limitado a soltar vaciedades (como que los niños tienen que estudiar mucho para tener un futuro próspero).

Y es que esta campaña electoral se ha convertido en todo un insulto a unos ciudadano a los que, como pocas veces antes, se les ha tratado de menores de edad inmaduros y medio tontos. Los eslóganes de unos han sido del calibre de que "Rajoy está feliz", "Menos ceja y más Mayor Oreja" o "Rajoy vuela como tú" frente a los de los otros laicistas que ya empiezan a rendir culto al "próximo acontecimiento histórico planetario". Falcons y corruptelas frente al cóctel demagógico de aborto y pederastia. ¿Quién da menos? Probablemente la propia Leire Pajín, que ha resumido perfectamente el nivel intelectual y político de esta campaña electoral con una apropiada soflama de cierre: "Vaya a votar el domingo porque todos los especuladores y machistas lo harán".

Desde luego, siempre nos hemos manifestado en contra de restricciones tan absurdas de la libertad individual como son la prohibición de publicar estimaciones de voto una semana antes de los comicios o la jornada de reflexión. Sin embargo, a la vista de la inanidad, la falta absoluta de propuestas y la burla descarada al ciudadano, dan ganas de pedir que la jornada de reflexión se extienda a toda la campaña. Al menos de este modo sí nos permitirían reflexionar sin las interferencias de un ruido más propio de un patio de colegio y sin que tengamos que financiar este deplorame espectáculo.

Libertad Digital - Editorial