jueves, 4 de enero de 2007

Contradicciones en la supuesta defensa de los animales

Señora ministra de Medio Ambiente,

Hace unos días, en estas páginas, escribió usted un artículo en el que se congratulaba del debate suscitado por sus anteriores declaraciones sobre la tauromaquia. Aprovechando la oportunidad, deseo manifestarle que siempre me place debatir sobre un tema tan controvertido como los toros, cuya polémica sigue viva a través de los siglos. No obstante, en este caso, lamento que el debate haya sido promovido precisamente por usted, pues no deja de ser sorprendente que sus criterios morales sobre la corrida, los anteponga a la defensa del medio ambiente.

Se lo expreso así, porque no hay en España una actividad que promueva mejor que los toros el sostenimiento ambiental. Los juicios que formula siendo ministra del actual Ejecutivo, llevan como consecuencia final la criminalización de unos ciudadanos que asisten a un espectáculo legal, de gran asentamiento, no sólo en España, sino en Francia, Portugal y cinco países americanos. Cuando en su artículo expone analogías con la esclavitud o el maltrato a las mujeres, sitúa implícitamente la tauromaquia y a sus aficionados, en una consideración de anacrónica crueldad, comparable a esos ejemplos. No me parece que forme parte de sus atribuciones establecer dudas éticas sobre nuestras inclinaciones artísticas, las cuales son, como usted misma señala, absolutamente legales.

Resulta paradójico que una ministra de Medio Ambiente formule reparos morales sobre la corrida, en vez de poner como ejemplo mundial de ganadería extensiva, de respeto medio ambiental y ecológico, a los criadores de toros españoles que han conseguido proteger este animal, proporcionándole, como a ningún otro, su espacio vital. En cambio, me sorprende que cite usted a Cataluña como paradigma por la futura desaparición de los toros en aquella comunidad, sin referirse antes al trato que reciben allí los más de 10 millones de cerdos hacinados cruentamente. No encontraríamos en la Historia un ejemplo parecido de maltrato a tantos millones de animales a los que se les priva de su espacio vital.

Además, sabe usted perfectamente, que la Unión Europea ha condenado a España ante la grave contaminación por purines provocada por esta disparatada forma de ganadería intensiva en aquella comunidad. Una de las más funestas consecuencias que conlleva ha sido la contaminación de los acuíferos, y eso representa un enorme desastre medio ambiental en un país como el nuestro, donde el agua es un bien limitado.

No deja de ser paradójica esta mención a Cataluña por parte de un miembro del Gobierno español pues parece desconocer que las limitaciones catalanas a la tauromaquia tienen como motivo esencial el rechazo a una tradición que el nacionalismo desprecia por española. Eso no impide que Barcelona tenga un zoo municipal, y que el presidente de dicho campo de concentración animal sea quien más ha vilipendiado las corridas ¿No es hoy un zoo una de las mayores e inútiles torturas de toda clase de bichos?

Entre otros ejemplos de gradual desaparición, cita usted la caza del zorro en el Reino Unido, pero me cuesta percibir dónde se halla el paralelismo, pues no puede de ninguna manera compararse un arte de la dimensión de los toros, con lo que ha representado y representa dentro del patrimonio cultural español, y una actividad cinegética de más o menos arraigo entre la nobleza británica. Los toros son hoy el último gran arte del mundo occidental, que, a pesar de las distintas transformaciones, ha sobrevivido milagrosamente desde la Antigüedad frente a toda corrección política.

Es, sin duda, un rito duro, cruel como la vida, porque en cada rincón de nuestra subsistencia, de nuestra evolución, encontramos crueldad. Hay crueldad en la formación de un bailarín, de un deportista, y no digamos en esas niñas practicantes de la gimnasia rítmica que compiten en las Olimpiadas. El objetivo de todo ello es la emoción y la belleza. Pero si hemos asumido que los humanos somos algo más que una amalgama de huesos e instintos moviéndonos exclusivamente por la supervivencia como el animal, la misma razón material que justifica comernos un filete nos avala ante todo lo que sea desarrollar las capacidades mentales, como pueda ser el arte o la investigación científica. Incluso a costa de un supuesto sufrimiento animal, porque en el hombre civilizado la búsqueda de la verdad y la belleza es tan imprescindible como el filete.

Denoto en su artículo cierta inclinación por establecer una política igualitaria y pacifista en la naturaleza. Es una ficción muy placentera, pero, lamentablemente, la muerte y el dolor forman parte indisoluble de la vida. Tratar de esconder o presentar una vida sin muerte es faltar a la verdad. Enfrentarse a ella con un protocolo de belleza tan indiscutible como la corrida nos sitúa ante una realidad difícil de asumir, lo que hace de los toros un rito didáctico y moral. Pero esa moral no le gusta, y veo que en vez de la verdad, prefiere un circo con la muerte escondida, como el caso de las corridas en Portugal. Aquí, señora, llegamos al núcleo de la cuestión; el puritanismo. Nadie debe saber la historia de una morcilla. La muerte bien escondida y, así, a los que asisten a un acto semejante, usted les acusa veladamente de pagar para deleitarse con la crueldad.

De la misma forma que la gente no consume almejas vivas por el placer de verlas sufrir con el limón, los aficionados no acudimos a la plaza para compensar ninguna patología semejante. ¿Pero son acaso las almejas inferiores a un toro? Porque cuando habla de sufrimiento y crueldad, ¿hasta dónde establece los límites permisibles? ¿A las moscas que perecen brutalmente con el insecticida? ¿O al genocidio de bacterias por el antibiótico? Sería curioso saber quiénes encabezan la lista de los 40 animales principales. Una rata, ¿es más o menos digna que un gato?

Por ese camino, señora ministra, no sería extraño que mañana planteara la necesidad de acabar con la hípica, pues, bajo esos criterios tan exquisitamente compasivos, no veo por qué un caballo deba pasar por la vejación a su dignidad animal, soportando sobre la espalda a un explotador, que encima le va pegando taconazos en las costillas, además de extenuarlo para su deleite burgués.

En definitiva, ante esta época de simulaciones puritanas, los toros alcanzan mayor sentido que en el pasado, de tal manera que prefiero hoy dos buenos pases de Enrique Ponce que la mejor obra de Shakespeare, y no soy del PP al que usted, indirectamente, aprovecha su artículo para incluirlo en esa polémica, mezclando el terrorismo de por medio. Tranquilícese, a los toros asiste tanta gente de derechas como de izquierdas, no es patrimonio de ninguna facción.

Es del pueblo, como ningún otro arte lo ha conseguido en España. Es posible que quienes asistimos a las corridas pertenezcamos a un mundo que desaparece. Un mundo poblado hoy por mucha gente que exhibe constantemente el repudio a todo signo de crudeza. Me parece muy compasivo, pero siempre me causa cierto recelo la ostentación pública de tanta filantropía. Sobre todo porque, hasta el momento, quienes más me han insultado han sido los defensores de los animales, y le puedo asegurar que he sido notablemente insultado a lo largo de mi vida, pero jamás con la violencia de los antitaurinos. Éste es el problema de la tauromaquia y de la vida; las contradicciones. Algo que los puros quieren siempre finiquitar.

TRIBUNA LIBRE DE ALBERT BOADELLA
El Mundo, 04-01-2007

En la zona cero

Igual que en el cuento de los niños, de nuestro presidente puede decirse aquello de que quien con asesinos se acuesta, ensangrentado se despierta. Por supuesto que ETA es nuevamente la responsable del crimen, pero el Gobierno del Partido Socialista puede ser acusado de irresponsable.

Hace menos de una semana, el conocido abogado abertzale Txema Montero temía públicamente un inmediato golpe de la banda. Entretanto, Zapatero nos despedía el año con un bucólico discursito sobre lo felices que los españoles íbamos a ser en este año que empezaba. Siempre se debe sospechar de estas blanduras y talantes que sonríen. ZP ha declarado que para él es irrenunciable desayunar todos los días con Sonsoles y las niñas, y también cenar con ellas. Si estadistas como Sir Winston Churchill o el presidente Roosevelt hubieran tenido tales principios habrían sido carnaza de la befa pública y las tiras de los cómics de los periódicos.

Cualquiera que leyera los diarios de los últimos meses podía llegar a imaginar y saber que el alto el fuego era una simulación, y que mientras el pánfilo de Patxi López se reunía con Otegi y clamaba contra el Partido Popular, ETA robaba arsenales, pistolas, vehículos, matrículas, en un ensayo general contiguo. Cabe reprocharle a nuestro presidente que no le hayan dado noticias de lo que estaba al cabo de la calle ni siquiera los servicios secretos, ni la Policía Nacional y mucho menos la Guardia Civil. Hasta desoyó las advertencias francesas. Era inevitable que a este estólido pajarito le pillara en el coto de Doñana desayunando con sus niñas.

El presidente ha alardeado demasiado de que ETA no mataba desde hacía más de tres años (30 de mayo de 2003) sumando administraciones políticas populares y socialistas. Ahora el futuro Nobel de la Paz deberá esperar al menos hasta 2011 para intentar retomar su diálogo de besugos y eso, si consigue la reelección de 2008. Su ministro del Interior ha recalcado que el tan famoso proceso de paz está muerto pero todos hemos escuchado nítidamente a Zapatero que este proceso de Kafka en donde unos jueces desconocidos nos condenan a penas ignotas, está en suspenso, volante como nubes en su atrabiliario cerebro.

Zapatero, tan amante de las fotos, ni siquiera se la ha hecho esta vez en nuestra zona cero de la T-4 de Barajas. Tendrá pudor, y también conoce que éste es el comienzo de una cuenta atrás que no le conduce a ningún futuro. Cada uno decide ahorcarse como quiere.

Martín Prieto, Bajo el volcán
El Mundo, 04-01-2007

¿Qué menos que Zapatero comparezca en el Congreso?

Mientras los equipos de emergencia rescataban esta madrugada el cadáver de la primera víctima mortal acaecida desde que ETA anunciara un «alto el fuego permanente» que el Gobierno dio siempre por irreversible, el número dos del PSOE, José Blanco, se revolvía contra su entrevistador en Radio Nacional negando que Zapatero se haya «equivocado» durante el mal llamado proceso de paz. Su tono no augura nada bueno porque sin autocrítica es difícil que haya la sincera rectificación que exigen las circunstancias.

En todo caso la opinión pública espera conocer de labios del presidente cuáles son sus planes. Zapatero salió ayer de su encierro de los últimos cuatro días y se reunió con las familias de las víctimas, demostrando sensibilidad y reflejos ante las críticas que ayer mismo esbozaban contra él en nuestras páginas

El líder del PP se adelantó al jefe del Ejecutivo, visitando la zona cero ayer por la mañana, antes de presidir el Comité Ejecutivo, en el que se decidió pedir la comparecencia urgente de Zapatero en el Congreso para explicar cuál va a ser la política antiterrorista tras la ruptura del alto el fuego.

La petición del PP es muy razonable, como lo es la actitud de Mariano Rajoy desde el atentado. ¿Qué menos que el presidente comparezca para dar certidumbres a los ciudadanos? Además, fue Zapatero quien convirtió al Parlamento en protagonista del diálogo con ETA, al impulsar la resolución que dio cobertura a sus contactos con los terrroristas. Y en el Congreso -aunque no en el pleno- anunció el comienzo de la fase formal de esos contactos. Los socialistas, a través de López Garrido, respondieron ayer al PP que ellos no solicitaron la comparecencia de Aznar tras la ruptura de la tregua de 1999. Habrá que recordar una vez más al PSOE que la actual crisis no tiene nada que ver con lo sucedido en el 99. La anterior tregua de ETA fue producto del Pacto de Lizarra firmado por los nacionalistas con los proetarras, no de encuentros secretos del Gobierno ni del PP con la banda. Además, el entonces presidente Aznar no transmitió una y otra vez a los ciudadanos mensajes de optimismo como Zapatero, el último 24 horas antes del atentado.

En la Ejecutiva del PP, todos los intervinientes expresaron su convencimiento de que Zapatero pretende mantener abierto el proceso con ETA, por lo que reclamaron a Rajoy que no se fíe de él. Una desconfianza que puede estar justificada, puesto que hace dos años Zapatero abusó de la buena fe de Rajoy, cuando se comprometió a crear una comisión negociadora con el PP sobre el modelo territorial que nunca vio la luz.

El presidente tiene una vía de conjurar esa desconfianza del principal partido de la oposición, al que necesita para salir del atolladero. El primer paso sería convocar la comisión de seguimiento del Pacto Antiterrorista. El Gobierno pretende impulsar un nuevo pacto. ¿Para qué crear un instrumento nuevo cuando el que ya existe fue el mejor que ha tenido el Estado de Derecho contra ETA? Si Zapatero quiere que el resto de los partidos participe, que los invite a sumarse. Será la prueba del algodón para que todos se definan.

Editorial de El Mundo, 04-01-2007

miércoles, 3 de enero de 2007

Tristeza y alegrías

Una prueba de la mala fe del actual gobierno y sus afines, prueba de que no han cambiado en absoluto, son sus acusaciones a la derecha por “condenar al gobierno más que a la ETA” (¡lo dicen los sujetos que llamaban “asesino” a Aznar y no a los terroristas del 11-M, que asediaban y asaltaban las sedes del PP y premiaron a los supuestos autores islámicos!); o por “alegrarse” del atentado. Desde luego, ningún demócrata dejará de alegrarse del serio golpe recibido por el “proceso de guerra” a la Constitución y al estado de derecho, como le entristecerá el destino de las víctimas, causadas por aquellos a quienes tanto había favorecido el gobierno, corresponsable, por tanto. Cuando las turbas pro socialistas, instrumentadas desde la SER y otros medios, llamaban “asesino” a Aznar, mentían radicalmente, porque Aznar no había favorecido ni premiado a los terroristas, fueran islámicos, etarras u otros; justo al contrario que Zapo. El gobierno no se ha rendido ante la ETA, es a la sociedad a la que quiere rendir. Lo suyo se llama colaboración política.

Ya lo indiqué otras veces, y perdonen la insistencia: con la irrisoria oposición actual, sólo una firme respuesta ciudadana o las peleas entre los socios del proceso gangsteril pueden echar abajo el siniestro apaño. Pero muy difícilmente se hundirá éste por una rectificación del gobierno. Para él, el proceso no es un error, sino el eje de una estrategia con muchos ingredientes, desde los acuerdos con los separatistas hasta la “memoria histórica”. No puede dar marcha atrás. Intentará algún rodeo, salvar la cara con medidas aparentes; quizá aumente o finja aumentar la presión sobre Batasuna, siempre con el horizonte de una no lejana liberación de los detenidos; maniobrará de cara a la galería para seguir en lo mismo. Pedirle que vuelva al Pacto Antiterrorista y por las Libertades no es una ingenuidad, sino una sandez descalificadora. Es ignorar voluntariamente la lógica de la situación, olvidar que el pacto ya fue traicionado a poco de firmado; es “mirar al futuro” y cerrar los ojos a la continua mentira e insidia que ha caracterizado el gobierno de estos personajes. Mentira nacida, no necesariamente de algún defecto personal, sino de la naturaleza misma de su estrategia política.

Otros ingenuos piden elecciones anticipadas. ¡Grave riesgo!

Pío Moa, Presente y pasado
Libertad Digital, 03-01-2007

Última hora: Hallan el cadáver de Carlos Alonso Palate, una de las víctimas de ETA en el atentado de la T-4

Los equipos de rescate han encontrado uno de los cadáveres de los dos personas desaparecidas en el atentado de ETA en la T-4 de Barajas el día 30 de diciembre. Se trata de Carlos Alonso Palate, de 35 años, cuyo vehículo era el más alejado de la furgoneta bomba. Carlos Palate ha sido localizado dentro de su automóvil, que se encuentra sepultado bajo gran cantidad de escombros que deben de ser previamente retirados para acceder al coche. Los bomberos del Ayuntamiento de Madrid y la Policía Científica lograron localizar el vehículo tras realizar un pequeño orificio entre los escombros, a través del cual pudieron observar que también se encontraba el cadáver. Cuatro días después del atentado, Zapatero adelantó a este mismo miércoles la visita a los familiares de las víctimas prevista para este jueves tras el hallazgo del cadáver.

Europa Press, 03-01-2007, 20h00

Un gobierno desorientado que debe rectificar con la ayuda del PP

El ministro del Interior aseguró ayer que ningún informe policial le advirtió de que ETA iba a romper la tregua. Rubalcaba desviaba así la atención hacia los cuerpos de seguridad, a pesar de que sólo diez días antes del atentado de la T-4, él mismo -sin confirmar ni desmentir una reunión del Ejecutivo con ETA- había afirmado que «la obligación del Gobierno es saber cómo va el proceso y tiene muchos medios y vías para saberlo». Estas vías llevaron a La Moncloa y a Interior a transmitir una sensación de optimismo que no se correspondía con la realidad.

Es más. Probablemente si alguien hubiera advertido al Gobierno de que los terroristas planeaban romper la tregua, habría sido tachado de agorero y pesimista. Ahí queda el dato de la dimisión del número tres del CNI y cabe recordar las declaraciones del ex abogado de Herri Batasuna, Txema Montero, quien pronosticó que ETA volvería a matar pronto, lo cual le valió una reprimenda del PNV y del Gobierno, que le reprocharon que hablara «sin datos».
La actitud del Ejecutivo permite pensar que sólo quería escuchar y ver lo que le convenía, razón por la cual no dio la importancia debida al robo de las pistolas en Francia y el propio Rubalcaba minusvaloró el hallazgo del último zulo. Queda en pie la pregunta de quiénes eran los interlocutores del Gobierno en sus contactos con ETA, por que es evidente que la dirección de la banda ya había decidido romper la tregua cuando Rubalcaba confiaba en que «el proceso» pasara «a fases sustantivas».

El rasero de Rubalcaba

Han pasado cuatro días desde el atentado y el ministro del Interior no tiene pistas sobre la identidad de los autores, ni sobre el tipo ni la cantidad de explosivos utilizados por ETA. Tampoco han podido hallarse aún los cuerpos de los dos desaparecidos. Es pertinente recordar aquí qué sucedería si aplicáramos al Gobierno socialista el mismo rasero que se aplicó al Ejecutivo del PP en los días siguientes al 11-M. Nos parecería un error que el PP administrara al PSOE la misma medicina. Pero el ministro Rubalcaba tendría que darse cuenta de la injusticia que él mismo cometió con los que eran responsables de Interior en aquel momento. También resulta útil para el análisis recordar que una de las conclusiones de la comisión del 11-M fue la falta de previsión del Gobierno de Aznar sobre el terrorismo islamista.

Lo cierto es que la reacción ante el brutal atentado de ETA está poniendo en evidencia a un Gobierno desorientado, que parece no darse cuenta de la dimensión de lo que está en juego. Cabe preguntarse por qué el presidente Zapatero aún no ha acudido al lugar de los hechos. El cuñado de uno de los desaparecidos se queja hoy en una entrevista que publicamos de que Zapatero no haya aparecido por allí ni siquiera haya enviado una nota a las familias. Asimismo, cada día que pasa se acentúa su error de las primeras horas. Su ministro del Interior tuvo que utilizar ayer las palabras que el presidente no se atrevió a pronunciar el sábado: «El proceso está roto, liquidado, acabado y es insalvable».

Sin embargo, Rubalcaba no dio aún el paso imprescindible hacia el único camino razonable que ahora tiene el Gobierno: la vuelta al consenso con el PP. El ministro no quiso comprometerse a una convocatoria del Pacto Antiterrorista, aunque anunció una ronda de contactos la semana que viene con todos los grupos parlamentarios, argumentando que el Gobierno quiere recuperar la unidad de las fuerzas políticas contra ETA. Lo cual no es más que un eufemismo, puesto que el Gobierno nunca perdió el respaldo de ERC, IU, CiU y PNV. El portavoz de ERC en el Parlamento catalán tuvo ayer la desfachatez de decir que ETA «ha puesto más de su parte» en el proceso que el Gobierno. Con socios así... La única quiebra ha sido la producida con el PP y con los millones de votantes a los que este partido representa.

Los dirigentes populares pueden haber hecho críticas exageradas -como la de acusar a Zapatero de rendirse ante ETA-, pero es indudable que Rajoy tenía toda la razón al advertir que no había ni un solo elemento para pensar que la banda estaba decidida a abandonar la violencia.

Cuestión de confianza

Al presidente del Gobierno no le deben doler prendas en reconocer que se equivocó, puesto que seguramente lo hizo de buena fe, y cuanto antes dé ese paso, mejor para todos. Por lo que se refiere al PP, lo lógico sería que su ejecutiva, que hoy se reúne de forma extraordinaria, hiciera un ofrecimiento al Gobierno para volver al Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, comprometiéndose a cambio a no utilizar la lucha antiterrorista como elemento de confrontación política. En el seno de dicho pacto deberían tomarse iniciativas policiales, diplomáticas y judiciales, a través de la Fiscalía. Cuando los técnicos calculan que la reconstrucción de los destrozos de la T-4 costarán entre 30 y 40 millones de euros, hay que preguntarse si el fiscal seguirá poniendo pegas al embargo de los bienes de las herriko tabernas.

La convocatoria del Pacto Antiterrorista no debería aplazarse más de una o dos semanas, por lo cual si el Gobierno responde negativamente al emplazamiento del PP, Rajoy tendría que dar el paso de pedir al presidente del Gobierno que se someta de inmediato a una cuestión de confianza ante el Congreso para saber con qué respaldo cuenta para gobernar. Si Zapatero no accediera a esa petición, estaría justificada la exigencia de elecciones anticipadas. Sólo si el presidente del Gobierno se negara a pactar o someter su política al debate y a las urnas, estarían justificadas otro tipo de iniciativas, ya que un amplio sector de la sociedad española podría llegar a la conclusión de que para hacer frente a ETA sería preciso desembarazarse de Zapatero. No obstante, esperamos que el presidente esté a la altura de las circunstancias y se comporte como un hombre de Estado, dejando al margen los intereses partidistas.

Editorial de El Mundo, 03-01-2007

ERC afirma que la banda «puso más de su parte» en el proceso y reprocha a Zapatero su «frivolidad»


El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Ridao, afirmó ayer que ETA ha sido quien «ha puesto más de su parte» para salvar el proceso de paz y acusó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber actuado con «demasiada frivolidad».

El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Ridao, afirmó ayer que ETA ha sido quien «ha puesto más de su parte» para salvar el proceso de paz y acusó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber actuado con «demasiada frivolidad».

En declaraciones a Ona Catalana recogidas por Efe, el portavoz de ERC -socio del PSOE en el tripartito catalán- reprochó al Gobierno que no haya hecho «ningún gesto», mientras que ETA, según dijo, «ha aparcado debates» sobre territorialidad y autodeterminación «para poner sobre la mesa el acercamiento de presos y la legalización de Batasuna para que pueda concurrir a las próximas elecciones municipales».

En un posterior comunicado de ERC referido a las declaraciones hechas a esta emisora, Ridao emplazó al Gobierno de Rodríguez Zapatero a «continuar el proceso de paz» en el País Vasco, «a pesar de la irracionalidad de ETA».

Según Ridao, el Gobierno «debe valorar los gestos y renuncias que durante meses ha hecho la organización armada, aparcando cuestiones hasta hace poco innegociables como la territorialidad o la autodeterminación, mientras que por parte del Estado no se han llegado a concretar gestos como el acercamiento de presos».

También ayer, el vicepresidente de la Generalitat catalana, Josep Lluís Carod-Rovira, afirmó que «en estos momentos cabe condenar el terrorismo más allá del pensamiento crítico sobre lo que se ha podido hacer o dejado de hacer» y destacó que «la obligación del Gobierno democrático de Cataluña» es apoyar «sin complejos de ningún tipo» al Ejecutivo de Zapatero.

Carod abogó por que haya un proceso de paz que «haga irreversible la violencia». En su opinión, lo peor que podría pasar es que el proceso de paz «se dé por terminado».

Para Carod, «la causa de la paz está por encima de cualquier otra consideración y de cualquier discrepancia que pueda haber» y remarcó que el PP «aprovechará» las «dificultades del momento» para utilizarlo en contra del Gobierno.

El Mundo, 03-01-2007

"Zapatero no ha asomado por aquí ni las orejas"

Amarga queja de los familiares de los dos ecuatorianos desaparecidos: «Ni ha enviado una nota de pesar»

«Zapatero no ha asomado por aquí ni las orejas». Víctor, el cuñado de Diego Armando Estacio, uno de los ecuatorianos desaparecidos tras el atentado de ETA contra la T-4, está indignado. Le duele que el presidente del Gobierno todavía no les haya «ni llamado». «Ni ha enviado una nota de pesar», se queja desde el hotel madrileño donde los familiares aguardan conocer la suerte de sus parientes. La familia de Diego se siente abandonada por el Ejecutivo y dice que en cuatro días no ha recibido noticia de las investigaciones. «No queremos comodidad ni comida. Sólo información», se lamenta otra allegada.


El lamento de Víctor resuena como una letanía en el vestíbulo del hotel Auditorium, cercano al aeropuerto madrileño de Barajas. Una queja que, sumada a la incertidumbre y a la desgracia, se convierte en un cóctel difícil de digerir para la familia de Diego Armando Estacio, un joven ecuatoriano de 19 años, que trabajaba en la construcción, al que más de 200 kilos de explosivos le estallaron encima.

Su novia, Verónica Arequipa, intenta aguantar el tipo, pero se encuentra al borde de un ataque de nervios: «Ya no puedo aguantar más. Yo me voy al aeropuerto. Quiero saber lo que están haciendo. En la habitación no hago nada». Su rostro refleja la pesadilla que está viviendo en estos días. Sus ojeras son pronunciadas y mueve nerviosamente su trenza de un lado a otro. Su desesperación aumenta a medida que pasa el tiempo y las noticias no llegan. Verónica se teme lo peor: que la Policía deje de investigar y no encuentre a su novio: «Ya no están buscando los cuerpos. Sólo buscan pruebas».

La joven acudió al aeropuerto junto al desaparecido el pasado sábado a recoger a unos familiares. Él había estado de fiesta la noche anterior y decidió quedarse en su Renault Clio echando una cabezadita, mientras ella acudía a esperar a sus parientes.

En ese lapso de tiempo, el aparcamiento de la T-4 de Barajas saltó por los aires y el corazón de Verónica se partió en dos. Intentó regresar al parking, intentó comunicarse con él por el móvil, intentó obtener respuestas, pero todo fue inútil. No volvió a saber nada de su novio.

Fue entonces cuando empezó a cundir el pánico y el rumor se extendió como la pólvora encendida: «¡Diego no asoma, Diego no asoma!», se decían unos familiares a otros. Diego se había volatilizado.

Desde ese momento, llegaron las horas de angustia, de desasosiego, de inquietud, pero también de esperanza. A ella se agarra el padre de Diego Estacio, Winston, que no pierde la ilusión de volver a ver a su hijo: «Yo hasta ahorita tengo la esperanza de que él pueda estar ahí. Lo que anhelo es que esté vivo. Sería un milagro muy grande».

Winston es un padre joven, que apenas sobrepasa la cuarentena. Aún recuerda cómo hasta hace poco su hijo, de 19 años, trabajaba con él en la construcción, pero se independizó y comenzó a trabajar en otra empresa. «Era un chico tranquilo, risueño, contento», describe Winston a su vástago, parapetado tras una gorra blanca. La pasión de Diego era el fútbol y su equipo, el Milán.

A su lado se encuentra Víctor, el cuñado, que salvó la vida por puro azar. Él también había acudido al aeropuerto a recoger a los familiares, pero, casualidades de la vida, no estacionó en el aparcamiento, sino que dejó el coche en una parada de autobuses. La infracción le libró de la muerte. Salió para cambiar el vehículo de sitio y que no le multase la Policía. Y, al momento, escuchó la tremenda explosión y vio la nube de polvo que rodeaba la terminal. Asegura que cuando partió del aeropuerto nadie les había informado de que había que desalojar el edificio.

En el corrillo de familiares también se encuentra la hermana de Verónica, que está que trina y es la más reivindicativa ante el silencio del Gobierno: «Queremos ver y estar en el aeropuerto para comprobar cómo avanzan los trabajos. Nos enteramos de todo por la televisión».

Según su testimonio, en estos cuatro días el Ministerio del Interior no les ha dado ninguna información y sólo les ha prohibido hablar con la prensa. «Estamos aquí sentados como tontos. No nos informan de nada. El ministro ha dado una rueda de prensa, pero, ¿por qué no nos ha informado a nosotros? Somos ecuatorianos, somos latinos y, una vez más, nos están dejando de lado», declara indignada. Afirman que si el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, acudió con ellos el lunes a la zona cero de la explosión fue porque se rebelaron y el padre de Diego alegó que iría por su cuenta.

La familia de Carlos Alonso Palate, el otro ecuatoriano desaparecido, se encuentra más tranquila. Su hermano Luis Jaime llegó el lunes al aeropuerto procedente de Quito. El equipo de psicólogos y el personal del Samur que atiende a los familiares en el hotel facilitaba ayer ropa a Luis Jaime: «Es la talla 38, pero tiene las patas más anchas», bromeaba ayer un funcionario mientras enseñaba un pantalón vaquero a Luis Jaime, que se encuentra extremadamente delgado.

El hermano del desaparecido tiene cita a primera hora de hoy con el médico, que le realizará una revisión en la vista, para comprobar su estado. Luis Jaime tiene problemas de visión y su madre es invidente. Según declararon los familiares, el Gobierno costeará todos los gastos médicos e, incluso, se plantea la posibilidad de darle papeles. Hasta ahora, Carlos Palate era el sostén económico de la familia, que en este momento se encuentra desasistida.

Su primo Oswaldo relata que el joven, de 35 años, era un trabajador nato y que, en ocasiones, permanecía hasta 12 horas en la fábrica de plásticos de Valencia en la que estaba empleado: «Él vino desde Ecuador porque quería sobresalir. Era muy aficionado al fútbol y jugaba en el Club Deportivo Nacional de Picaihua. Estamos con mucha incertidumbre». Oswaldo mantiene que cuando fueron a denunciar a comisaría la desaparición de Carlos, en un principio la Policía no les creía. Tuvieron que aportar un arsenal de datos e información para que empezaran a tomarles en serio.

A diferencia de la familia de Diego, Oswaldo tiene palabras de agradecimiento para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que asegura que les ha prestado mucho apoyo y colaboración.

De hecho, el director general de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, José Manuel Rodríguez Uribes, está en permanente contacto con las familias de los desaparecidos y ayer volvió a pasar gran parte del día en el hotel en el que están alojadas. Así, fue él quien concertó la revisión médica para Luis Palate y procuró que le proveyesen de ropa, ya que se desplazó desde Ecuador sólo con lo puesto.

Mientras tanto, la comunidad ecuatoriana en España se manifestará el próximo sábado 13 de enero en repulsa por el último atentado de la banda terrorista ETA y a favor de la paz.

Ana del Barrio y Joaquín Manso
El Mundo, 03-01-2007

Ecuatorianos

"Su pasaporte extranjero hace que las autoridades y los periodistas no los consideren víctimas del todo. Quedarán en un limbo de desaparición. Un accidente, ya lo dijo Rodríguez."

Ecuatorianos silenciosos de áspero destino. Hombres de una república que deletrea la libertad en su lema nacional. Viajeros de la vida trasatlántica. De Quito a las barriadas madrileñas o barcelonesas va un trecho de esperanzas desgarradas. Sucres en el bolsillo del supuesto turista que despega y aterriza como un sueño vital, una epopeya. Peripecia del desarraigo, que nunca tiene patria y que siempre la busca.

En un tiempo lejano fue la Europa hambreada la que marchaba a levantar países llenos de fábricas y de coches y de cables. Y siempre los africanos. Hoy le toca a Ecuador, estremecido de indigenismo, saltar como un alma plural a nuestra España evanescente, que son ellos también. España que será progresivamente ecuatoriana, americana, devolviendo el esperma a sus orígenes.

Soy más del Ecuador que de aquí al lado. Más de allí que de estas montañitas nevadas y estas playas esparcidas. Y cuanto más ecuatoriano me hace el misterio de las migraciones, más lo quiero ser. Las lenguas de los indios se trenzan con rugosa eficacia, y sale de la América del Sur un bramido en la misma lengua de mis sueños y de mis columnas. El español. De Guayaquil a Barcelona un latido de puertos y de rumbos atraviesa el océano. Ecuador es España como España es Ecuador, no por pesadas razones de una historia durmiente en bibliotecas, sino por la única razón de la existencia: vivir para vivir. Buscarse la vida.

En el ecuador de su aventura, duermen discretos los ecuatorianos, austeros en los coches, en los aparcamientos, en los aeropuertos, cuando una bomba que no va con ellos, una bomba cargada de mentiras, los sepulta. Su pasaporte extranjero hace que las autoridades y los periodistas no los consideren víctimas del todo. Quedarán en un limbo de desaparición. Un accidente, ya lo dijo Rodríguez. Y pasa su muerte desprevenida en vez de pasar su vida despaciosa y fértil. Han matado a dos hombres.

Juan Carlos Girauta
Libertad Digital, 03-01-2007

El Proceso


"Llegado ese instante, "su deber hubiera sido el de empuñar él mismo el cuchillo y hundírselo en el cuerpo", nos confía Kafka. Pero ni entonces José K será capaz de reunir el suficiente valor para desafiar una orden del Tribunal. La última."

José K, todavía en la cama, se despereza mientras, feliz, siente que está mejor que hace un año, y que dentro de un año aún estará mejor que hoy. Mas cuando hace sonar el timbre para que le sirvan el desayuno, en lugar de la criada, unos extraños comparecen en la habitación y dan en humillarlo con saña. Ante la desfachatez de esos inesperados visitantes que se toman su desayuno y lo obligan a permanecer en camisón, K sólo acierta a reaccionar tratando de comprender sus razones. Ya nunca dejará de conducirse como el culpable de un proceso en el que ni siquiera sabe de qué se le acusa.

Al poco, tras ese primer encuentro con los alguaciles del Tribunal, una voz también ignota telefonea al convicto; lo convoca a un nuevo diálogo pautado, éste en una casa de la periferia. K se da cuenta de que esa voz olvida mencionar la hora de la citación, pero echa a correr desaforadamente hacia el lugar marcado para el encuentro. Corre y corre, obsesionado con no llegar tarde a su presentación ante el Tribunal. Persuadido de que sus miembros son hombres de paz, se apresta a defenderse ahorrándoles esfuerzos. Para entonces, indagar en su propia culpa ya se había convertido en el único empeño de la existencia de K. "Tenía que recordar toda su vida, hasta los actos y hechos más mínimos, para exponerla y examinarla bajo todos los aspectos".

Así, K se desvive por ayudar a la acusación, aplicando todos sus esfuerzos a demostrar su pecado. Hasta que, al fin, el juez se digna a dirigirle la palabra: "Así que es usted un pintor de brocha gorda". "No, soy el apoderado de un gran banco", le replica K, que, eufórico por los aplausos del público, parece crecerse ante la sala. Euforia que se transmutará en resignada amargura al descubrir que todo aquel auditorio entusiasta en realidad estaba formado única y exclusivamente "por funcionarios del Tribunal, reunidos allí para escuchar y espiar".

Y comienza el último capítulo. Dos individuos impecablemente trajeados vuelven a visitarlo. Su misión es aplicar la sentencia. Tras dudar durante un instante, K opta por no resistirse y sigue cooperando con el Tribunal. "¿Debo mostrar ahora que no he aprendido nada durante un año de proceso? ¿Debo irme como un imbécil que no ha entendido nada?". Por fin, arriba el gran momento, la hora de la ejecución sumaria que pondrá fin al proceso. Llegado ese instante, "su deber hubiera sido el de empuñar él mismo el cuchillo y hundírselo en el cuerpo", nos confía Kafka. Pero ni entonces José K será capaz de reunir el suficiente valor para desafiar una orden del Tribunal. La última.

José García Domínguez
Libertad Digital, 03-01-2007

Adhesíón al pacto antiterrorista

"Supongo que con el tiempo sabremos si Zapatero nos estaba engañando, como hace con todo el mundo, o si es un irresponsable, como todo el mundo piensa y algunos empiezan a decir."

El atentado del sábado en Madrid debe suponer para Ciutadans algo más que un comunicado y las típicas declaraciones de condena. No sé como funciona el asunto del pacto por las libertades y contra el terrorismo, pero creo que es un buen momento para firmarlo y adherirnos expresamente. De hecho, creo que es el momento, con mayúsculas, para hacerlo. Además, nuestra adhesión debe ser completa y sin reservas, es decir, no a negociar con terroristas, no a pactar con quién pacta con terroristas y sí a la Ley de Partidos.

Desde el principio, en los actos de Ciutadans se ha pedido ayuda a la resistencia vasca. Sólo hay que recordar el acto del Tívoli con Fernando Savater y su peculiar escolta, un mosso d'esquadra de gran parecido físico a Albert Boadella, o el acto del Palau de la Música, donde la gente estuvo minutos de pie aplaudiendo a Gotzone Mora, o el cariño que siempre nos ha manifestado Rosa Díez. Firmar el pacto es un acto de coherencia y una forma de devolver el apoyo que estas personas nos han prestado.

En la patética comparecencia del señor Zapatero tras el atentado, el hombre que sabía demasiado poco nos dijo que sus dos objetivos eran la paz y la libertad. El pacto por las libertades y contra el terrorismo, promovido por cierto por Zapatero, y la Ley de Partidos son unos instrumentos eficaces, los más eficaces para lograr esos dos objetivos. Su aplicación ha ahogado y acorralado a los terroristas en cualquiera de sus formas. El proceso de paz o, como dicen las presentadoras de CNN+, "el proceso para lograr el final dialogado de la violencia" no es válido para lograr la paz y la libertad. El resultado de algo con un nombre tan cursi y una finalidad tan perversa ha sido que los batasunos hayan vuelto a sacar la cabeza, que la ETA se haya fortalecido, que el parking de la T4 esté hecho unos zorros, que haya cientos de coches destrozados y dos personas desaparecidas, seguramente asesinadas. Supongo que con el tiempo sabremos si Zapatero nos estaba engañando, como hace con todo el mundo, o si es un irresponsable, como todo el mundo piensa y algunos empiezan a decir. Ciutadans debe firmar el pacto con independencia de que no pueda albergarse ninguna esperanza en el presidente porque, incluso si vuelve a la senda correcta, cualquiera estará en su derecho de pensar que nos está volviendo a engañar.

Además, en Cataluña existe otro pacto, el de Perpiñán. La bomba en Barajas nos recuerda que Cataluña es una nación libre de atentados. En principio se regía por el criterio territorial, pero eso suponía tener que aclarar si Valencia, Baleares, o la Franja de Huesca son Cataluña, lo que no dejaba de ser un poco lioso. Después la ETA emitió una nota aclaratoria en la que parecía que el criterio era el personal: Catalunya lliure de atentados, pero con matices. Esta semana pasada salió Carod en el programa de Susana Griso diciendo que él puso la primera piedra en el proceso de paz, que todo va estupendamente y que es gracias a él. El día 30 ni siquiera salió junto a Montilla y Saura para condenar el atentado. Habrá que hacerle una pregunta parlamentaria y, si procede, que en su caso siempre procede, pedir su dimisión. Habrá que preguntarle si Cataluña sigue siendo territorio libre de atentados o si nos podemos ir calzando. Porque, dicho sea sin ánimo de alarmar, luchar contra el nacionalismo en cualquier parte de España entraña cierto peligro con la ETA poniendo bombas, y nosotros no podemos ser ajenos a ello. Por eso, es bueno preguntarle a Carod, si estamos incluidos en el duty free o si el pacto de Perpiñán no nos incluye.

Maite Nolla, Ciutadans
Libertad Digital, 03-01-2007

¿Se lo jugó todo a una sola carta?

Todos los focos se centran en la información que tenía ZP el viernes.

Datos fehacientes sobre el final de la tregua podrían haber animado al presidente a una huida hacia adelante con un optimismo que el atentado de ETA arruinó a las doce horas.


Mariano Rajoy se reúne este miércoles de forma extraordinaria con el Comité Ejecutivo Nacional de su partido a puerta cerrada. El atentado cometido por ETA el pasado sábado en el aeropuerto de Barajas que ponía fin a la tregua de ETA ha aconsejado una decisión de este calibre por parte del presidente popular. Mientras José Luis Rodríguez Zapatero sigue recluido junto a su familia en el coto de Doñana, dicen que "tocado", y la calle clama por –como mínimo- su ingenuidad a la hora de tratar con la banda terrorista, el líder del PP quiere mostrar, junto a los "barones" de su formación política, la crisis que vive el país.

No es para menos. Tras la bomba del sábado el "proceso de paz" ha saltado por los aires; las esperanzas de Zapatero por acabar con el terrorismo etarrra a través del diálogo se han volatilizado; el principal proyecto político del líder socialista ha quedado sepultado; y la legislatura, así, no es sencillo que aguante más. El camino hacia las urnas anticipadas parece cantado. Y, quizá, si Zapatero no toma la decisión de convocar elecciones coincidiendo con el próximo referéndum andaluz de febrero, sea sólo porque su credibilidad en este momento anda hecha jirones.

Algunas voces del PSOE advierten ya que el único camino que tiene el Gobierno es contraatacar a los terroristas con certeros golpes policiales que permitan que los ciudadanos recobren paulatinamente la fe que han perdido en su presidente, al ver cómo un viernes lanzaba un mensaje optimista sobre el final del terrorismo y, unas horas después, estallaba una furgoneta cargada con 800 kilos de explosivo. Pero esas mismas fuentes no tienen claro que el líder socialista haya decidido todavía dar por muerto el proceso y lanzarse a perseguir por tierra, mar y aire a los terroristas.

Al menos a Zapatero de viva voz no se le ha escuchado aún liquidarlo, tan sólo suspenderlo. Sin embargo, el ministro del Interior, este miércoles, ha dicho de manera rotunda que "el proceso está liquidado; está roto; y, además lo ha liquidado ETA", en una enmienda que parece tratar de recolocar la complicada posición en la que se ha enfangado el presidente con sus ambiguas declaraciones del sábado, tras el atentado, sobre la simple suspensión del proceso.

Existen dudas incluso, aunque Rubalcaba lo niega, de que el jueves por la noche –treinta horas antes del atentado-, en la improvisada cena "convocada de urgencia" que mantuvo en La Moncloa el presidente con Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco -de la que se hizo eco el martes este periódico-, no estuviesen sobre la mesa datos "fiables" que avisaban del final de la tregua; datos que por pura estrategia se habrían obviado a la hora de comparecer el presidente ante los medios en rueda de prensa a la mañana siguiente, en espera muy probablemente de que los temidos atentados no llegasen o no fueran a ser tan inminentes. En el PP están convencidos que el Gobierno ha negociado con ETA hasta llegado un punto en el que no se podía ir más lejos, pero el presidente guarda silencio sobre lo ocurrido, puesto que no puede reconocer tal negociación.

El llamado "tactismo" político, demasiadas veces elogiado, inconsistente cuando de lo que se trata es de terrorismo, consustancial con Zapatero, del que se vanagloria inclusive con sus próximos, puede en esta ocasión haber resultado ser su peor aliado.

De momento, el presidente del Gobierno, arrinconado por las críticas, no ha sido capaz siquiera de desplazarse hasta la denominada "zona cero" del atentado, donde los servicios de rescate buscan desesperadamente a los dos ciudadanos ecuatorianos desparecidos a consecuencia de la acción terrorista.

Antonio Martín Beaumont, E-mail del Director
El Semanal Digital, 03-01-2007

martes, 2 de enero de 2007

La improvisada y "rara" cena en La Moncloa 30 horas antes del atentado

¿Había advertido el CNI de movimientos en Madrid? ¿Fue para mostrar el optimismo que el presidente transmitió horas después? Zapatero, De la Vega, Rubalcaba y Blanco ¿de qué hablaron?

30 de diciembre. Paseo de la Castellana número 5. Sede en Madrid del Ministerio del Interior. En sus despachos se viven muy malos momentos. Han pasado poco más de tres horas desde que ETA rompiese por sorpresa el alto el fuego anunciado el pasado 22 de marzo al atentar con una furgoneta bomba en el aparcamiento de la T-4 del aeropuerto de Barajas. La potentísima explosión -de entre 500 y 800 kilos y que fue previamente avisada en llamadas a servicios de emergencia- ha cogido desprevenido a muchos y la tensión es patente. El trajín es constante.

En la primera planta del palacete, un hombre muestra su rostro desencajado. En breve, deberá comparecer ante los medios de comunicación para informar de lo sucedido y de las investigaciones policiales. El día se presenta duro. Muy duro para el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. La incredulidad y sorpresa de sus asesores políticos es palpable en la medida en la que, además, es la primera vez que ETA comete un atentado de estas características sin anunciar previamente a través de un comunicado que rompe el alto el fuego, tal como hizo en los años 89 y 98.

La acción terrorista supone un golpe letal al denominado "proceso de paz" a las 24 horas de que, precisamente, el mismo presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hubiera mostrado en su balance político de 2006 su esperanza en que dentro de un año "estaremos mejor que ahora".

Y, sin embargo, la noche del jueves, treinta y pocas horas antes de la explosión del coche bomba, Zapatero había convocado de manera improvisada una cena en el Palacio de La Moncloa a la que asistieron la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega; el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba; y el secretario de Organización del PSOE, José Blanco.

Vicepresidenta, ministro y número dos del partido tenían otros compromisos para esa noche, que anularon de inmediato ante la llamada de un presidente del Gobierno llegado desde Doñana, donde pasaba unos días de descanso, según ha podido confirmar Garganta Profunda en fuentes monclovitas solventes. ¿Acaso el CNI había detectado movimientos sospechosos de etarras en Madrid y su director, Alberto Sáiz, así se lo había hecho saber a Zapatero? ¿Fue una cena de optimismo entre camaradas para celebrar lo bien que iban las cosas, tal como dijo el presidente en rueda de prensa a la mañana siguiente? Lo que está fuera de toda duda es que el atentado de Barajas coloca al Gobierno de Zapatero a los pies de los caballos, con un presidente fuera de juego tras su optimista mensaje del viernes y con un Partido Popular al que la realidad de los hechos fortalece en su discurso crítico.

Garganta profunda
El Semanal Digital, 02-01-2007

Los pasos siguientes

Rajoy ha vuelto a ofrecer la mano al Gobierno para que regrese al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Es lo que tiene que hacer, precisamente porque Rajoy sabe que el Gobierno no va a aceptar esa oferta de consenso, ya que no está en su mano aceptarla. Quizá pueda pensarse que Rajoy debería escenificar su oposición a la política del Gobierno de una manera más cercana a la calle, pero es indudable que el mensaje es correcto.

A partir de ahora, es Zapatero quien está obligado a realizar una serie de movimientos forzados. Tiene que realizar gestos de cara a la galería sin variar, en lo sustancial, nada de su estrategia, porque no está en su mano variarla.

Hace ya muchos meses advertí, en este mismo blog, que Zapatero continuaría adelante pasara lo que pasase y que nuestra única obligación es conseguir que cada paso que dé tenga un coste electoral insoportable. Y los hechos siguen confirmando que no existen límites que Zapatero no esté dispuesto a traspasar y que sus medios afines no estén dispuestos a apoyar, y que la estrategia de desgaste es la única estrategia correcta.

No podemos aspirar a que Zapatero cambie de rumbo, porque no está en su mano hacerlo: es preso de los pagos que el PSOE acordó en su día. Tan sólo podemos trabajar para que ese rumbo inamovible garantice la debacle electoral de Zapatero y del partido que le apoya.

Los pasos siguientes están, por tanto, claros. Lo primero, dejar los nervios para Zapatero y quienes le prestan soporte, porque son ellos los que tienen su juego seriamente limitado; nosotros podemos permitirnos, ahora, el lujo de mover las piezas con la máxima tranquilidad para sacar el máximo provecho de cada jugada del Gobierno. Lo segundo, continuar con la estrategia de movilización pacífica, apoyando a la AVT, que la lidera, y llevando a la calle la contestación a una política antiterrorista equivocada y suicida, como medio de garantizar que se visualice la oposición de la inmensa mayoría de los españoles a la actitud de Zapatero, oposición que sería fácilmente silenciada si no se produjeran movilizaciones.

Lo tercero, y aquí el Partido Popular está obligado a abrir el frente parlamentario, deberá ser acentuar al máximo las contradicciones de la posición de Zapatero, poniendo el foco de la atención sobre las medidas concretas en que se plasma esa estrategia claudicante del Gobierno. En ese sentido, son tres, para empezar, las exigencias que deben ponerse sobre la mesa de manera inmediata:

La exigencia de que el Gobierno reconozca formalmente el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo como único marco viable de acción.
La exigencia de que el Gobierno retire, con carácter inmediato, la reforma del Código Penal, que beneficia a los terroristas aún no juzgados, al acortar el plazo de prescripción de sus delitos.
La exigencia de que el Gobierno proceda al relevo del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, el fiscal Zaragoza, devolviendo a su puesto a Fungairiño, quien con tanto éxito lideró durante años la lucha contra esa banda asesina desde la Fiscalía.
Por lo demás, aquellos de los lectores que sean miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o que trabajen en instituciones penitenciarias deben extremar la atención a cualquier nuevo movimiento que detecten e informar a los medios de comunicación de cualquier anormalidad que se produzca, especialmente de aquéllas que pudieran significar el inicio de concesiones a la banda en el tema de los presos.

Hoy martes, a las 12 h, delante de todos los ayuntamientos de España, los ciudadanos están invitados a acudir a las concentraciones silenciosas convocadas por la AVT en protesta por el atentado de ETA. Allí estaremos nosotros, en la Plaza de la Villa de Madrid.

Luís del Pino
Libertad Digital,
02-01-2007

Alemania asume la Presidencia de la UE de Veintisiete con la vista puesta en la Constitución

La canciller Merkel pretende sacar adelante una Hoja de Ruta sobre el Tratado / Con la incorporación de Rumanía y Bulgaria, casi la mitad de los socios europeos procede del antiguo bloque soviético.

En el primer día de Presidencia alemana de la Unión Europea, que desde ayer cuenta con 27 miembros tras la incorporación de Rumanía y Bulgaria, la canciller Angela Merkel dejó claro un mensaje: la UE necesita una Constitución «si quiere conservar su capacidad de acción».

Con este objetivo, Merkel dijo, en un mensaje difundido en la web de la Presidencia alemana (www.eu2007.eu), que su país «quiere contribuir al debate» y para ello «mantendrá conversaciones intensivas» con sus «socios europeos». En este sentido, el fin de la Presidencia alemana es «disponer de una Hoja de Ruta que indica cómo puede concretarse el Tratado Constitucional».

Merkel considera que la UE está en deuda con el ciudadano y que debe ofrecerle una perspectiva. «Mucha gente se pregunta: ¿Nos trae Europa más seguridad y bienestar? ¿No hay demasiada burocracia? Nos esforzaremos en dar una respuesta a estas cuestiones», apuntó ayer la canciller alemana, según informa la agencia Efe.

En su propósito de acercar la UE al ciudadano, el Gobierno alemán ha preparado una gira informativa por 52 ciudades alemanas, que empezó ayer lunes. Alemania detenta la Presidencia semestral de la UE y, durante todo el año, está al mando del G-8.

La primera novedad de la Presidencia alemana es su número: la UE cuenta desde ayer con dos miembros más, Rumanía y Bulgaria, dos antiguos miembros del bloque comunista. Millones de rumanos y búlgaros se despertaron como flamantes ciudadanos de la UE tras una noche de celebraciones callejeras por las fiestas de Año Nuevo.

Con la adhesión de estos dos países balcánicos, las instituciones comunitarias cuentan ahora con 27 miembros, casi la mitad de ellos pertenecientes al antiguo bloque prosoviético. En 2004 tuvo lugar la gran ampliación de países ex comunistas. «La incorporación de Bulgaria y Rumanía a la UE completa nuestra histórica quinta ampliación, que reunifica pacíficamente el oeste y el este de Europa», afirmó Jose Manuel Durao Barroso, presidente del órgano ejecutivo de la Unión.

Los dos nuevos socios aportan al club comunitario una población de 30 millones de habitantes, con lo que la UE suma ya 490 millones los ciudadanos. Sin embargo, Bulgaria y Rumanía añadirán sólo un 1% a la actual economía de los Veinticinco, según informa la agencia Reuters.

Los que fueran países con duros regímenes comunistas en la Guerra Fría llevan las fronteras de la UE desde el Atlántico y el Báltico en el oeste y el norte hasta el Mar Negro en el sureste.

El proceso de ingreso de Rumanía y Bulgaria ha sido muy duro, y para muchos expertos terminó con precipitación. Los dos países siguen con asignaturas pendientes en lo que concierne, especialmente, a la lucha contra la corrupción. El temor a que miles de ciudadanos de estos países quieran emigrar a sus socios europeos hace que en muchos casos se mantengan restricciones al ingreso de los trabajadores, lo que deja a rumanos y búlgaros bastante insatisfechos. Además, esta ampliación será la última hasta que se resuelva la reforma institucional, que los más optimistas calculan que no será antes de 2009. En lista de espera se encuentran Croacia, Macedonia y otros países balcánicos, mientras que las aspiraciones turcas han sufrido un duro golpe por el conflicto sobre Chipre.

«¡Estamos en casa!», era el titular de la edición especial del diario búlgaro Trud, que refleja el sentimiento generalizado de búlgaros y rumanos sobre su incorporación a la Unión Europea.

Fabien Noval, France Presse, para El Mundo
Berlín, 02-01-2007

El pacto antiterrorista, única salida a esta pesadilla

Los escombros del parking de Barajas que miles de viajeros contemplan estos días entre sobrecogidos y atónitos son el mejor símbolo de los vanos sueños albergados durante meses y meses por el presidente del Gobierno contra toda lógica y evidencia. Ahí ha quedado sepultado su proceso de paz, junto a los restos de los dos ecuatorianos desaparecidos. La dificultad de su búsqueda entre bloques de cemento hundidos y automóviles convertidos en poco más que láminas de chatarra proporciona también una pauta de la magnitud del atentado y de la dimensión de la pesadilla que se ha cernido de repente sobre la sociedad española.

Los motivos para reprocharle al Gobierno su conducta irresponsable ya han quedado pormenorizados en estas páginas. Toda su gestión de la relación pública y secreta con Batasuna y ETA ha sido una desastrosa mezcla de ignorancia, inmadurez y soberbia, pues ha estado basada en tratar a los terroristas como si no lo fueran. Y a medida que han ido pasando las horas se ha ido haciendo más patente que Zapatero no estuvo el sábado a la altura de las circunstancias.

Si la «suspensión del diálogo» significa dar por cerrado este camino, como oficiosamente se afirma ahora desde La Moncloa y como sostiene José Blanco al decir que «si no hay diálogo no hay proceso», el presidente tenía que haberlo dicho de forma expresa, anunciando además las medidas de toda índole -policiales, diplomáticas, judiciales y políticas- que ello implica.

Pero a menos que Zapatero se empecine en el error -lo que convertiría al hombre ofuscado por sus sueños de pacificación en un suicida y un necio- la prioridad de la sociedad española no debe ser ahora castigarle. Para eso están las urnas, cuyos perfiles se atisban ya en la lontananza. En este sentido, no nos parece de recibo la actitud de una minoría que el domingo por la mañana, en la concentración convocada por la AVT en la Puerta del Sol, profirió graves insultos contra Zapatero y contra el alcalde de Madrid. Lo último que le conviene a España es que se repita ahora a la inversa el linchamiento callejero fomentado en su día desde un sector del PSOE contra Aznar y su Gobierno.

Juntos de nuevo frente a ETA

Nuestro reto inmediato es hacer frente a la probable nueva escalada de una ETA tan vil y sanguinaria como siempre, pero fortalecida tanto en sus pretensiones como muy posiblemente en su capacidad operativa. El fiscal general del Estado asegura hoy en una entrevista en EL MUNDO que «ETA está derrotada y estamos asistiendo a su entierro aunque podamos tener vueltas atrás como se ha visto con la bomba de Barajas». Ojalá fuera cierto el pronóstico de Conde-Pumpido, aunque los únicos entierros que desgraciadamente nos esperan son los de los dos ciudadanos ecuatorianos desaparecidos. El ministro del Interior acompañó ayer a los familiares de ambos -que han perdido ya la esperanza de encontrarlos con vida- en el lugar del atentado, donde se ha echado de menos la insustituible presencia de Zapatero.

Es el momento, como bien dice Conde-Pumpido, de «una respuesta enérgica y contundente del Estado de Derecho» con todos sus instrumentos legales a esta salvajada cometida por ETA. A él le corresponde aplicarse el cuento y predicar con el ejemplo. El fiscal adelanta hoy una previsible actuación contra el proetarra Arnaldo Otegi por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo, al calificar a De Juana Chaos como «preso político». Sólo con actuaciones como ésta la sociedad española percibirá que se combate el terrorismo en todos sus frentes.

Zapatero debe rectificar

A Zapatero no le queda otro remedio que reconocer sus equivocaciones, ofrecer explicaciones, pedir disculpas a los españoles por sus errores de criterio y anunciar la rectificación de su política, convocando a Mariano Rajoy de nuevo a La Moncloa para promover juntos la revitalización del Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo. Esa sería la única prueba verosímil de que el presidente ha aprendido la lección y ese sería el único camino adecuado para que la respuesta a ETA dejara de ser una operación partidista y volviera a convertirse en una gran iniciativa de Estado.

Si Zapatero admite humildemente la verdad, si explica que ha errado de buena fe y da muestras de sincero propósito de enmienda, Rajoy debe aceptar su mano tendida y contribuir en lo posible a la reconstrucción del consenso. El líder del PP -que ha convocado una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo de su partido para mañana- ha pedido una y otra vez la vuelta del PSOE al Pacto Antiterrorista -ésa ha sido también la línea editorial de este periódico- y difícilmente podría obstaculizar ahora que eso sucediera para obtener ventaja de la debilidad del Gobierno. Afortunadamente para todos, ése no es el estilo de Rajoy.

No queremos ni pensar en la hipótesis de que Zapatero se enroque con la vana ilusión de que ETA afloje la zarpa que aprieta su cuello. Sería tremendo que una parte muy importante de la sociedad española -y no sólo la minoría radicalizada que hasta ahora ha expresado su no injustificada cólera- llegara a la conclusión de que la única forma de defenderse de ETA es librándose antes de Zapatero, pues los primeros favorecidos por esa escalada de la confrontación entre demócratas serían los propios terroristas. «Presidente, vuelva usted al pacto», le pide encarecidamente la eurodiputada socialista Rosa Díez en un artículo que hoy publicamos y en el que reclama con buen tino la sustitución «del diálogo con» por «la derrota de».

El presidente del Gobierno tiene, pues, la palabra. Le quedan muy pocos días, tal vez apenas unas horas, para demostrar que es un hombre de Estado y no un tonto aprendiz de brujo, sin brujería ni aprendizaje.

Editorial de El Mundo, 02-01-2007

Los límites se llaman Carlos Alonso y Diego Armando


Desde que ETA declaró el alto el fuego en marzo pasado se han venido produciendo multitud de hechos que desmentían la supuesta voluntad de la banda de abandonar definitivamente la violencia. A pesar de que el Gobierno nos hizo saber que tenía todas las garantías de que «esta vez» ETA iba en serio, lo cierto es que cuando el presidente compareció ante los periodistas, el 29 de junio pasado, para anunciar «el inicio del diálogo con ETA», no se cumplía ninguna de las condiciones impuestas por la resolución aprobada en mayo de 2005 en el Congreso de los Diputados para que ese paso pudiera darse.

De hecho, desde el 22 de marzo en el que ETA hizo pública su pomposa declaración de alto el fuego hasta ese 29 de junio, lo único que había quedado ampliamente verificado es que la banda había decidido no renunciar al uso de la violencia para conseguir sus objetivos políticos.
De que esto era así hubo pistas claras e inmediatas: el 13 de abril, empresarios navarros denunciaron cartas de extorsión de ETA posteriores al alto el fuego, y el día 22 de ese mismo mes el comercio de José Antonio Mendibe, concejal de UPN en Barañain (Navarra), sufrió un atentado terrorista que lo destruyó por completo. Desde entonces y hasta hoy, los atentados terroristas, las cartas de extorsión, la quema de autobuses, de cajeros, los ataques a instituciones públicas, a sedes de partidos políticos, las exhibiciones de prepotencia de la banda, etcétera, han sido constantes. Por más voluntad que uno pusiera en obviar la realidad, ETA ha demostrado en estos nueve meses que considera útil el uso de la violencia y que en modo alguno ha tomado la decisión de abandonarla.

ETA ha mantenido e incrementado su actividad terrorista a pesar de los gestos de benevolencia, complacencia y apaciguamiento con que ésta era respondida por los dirigentes del Partido Socialista y del propio Gobierno. Recuérdese a Patxi López declarando «interlocutor imprescindible» a Batasuna-ETA y reuniéndose con ellos en un céntrico hotel guipuzcoano sin que los terroristas hubieran condenado la violencia. O al presidente refiriéndose a Otegi como un hombre de paz; o afirmando, en pleno desarrollo del juicio contra él, que De Juana Chaos estaba «en el proceso».

Desde aquel 29 de junio en que el presidente anunció el inicio del diálogo con ETA, hemos vivido una situación surrealista. Mientras la banda confirmaba día a día -con sus comunicados y con sus actos- que no renunciaba a nada -ni a sus objetivos ni a su estrategia para lograrlos-, los portavoces de la verdad oficial se empeñaban en negar la realidad. El robo de pistolas, los disparos de Oiarzun, la quema de autobuses, los duros comunicados de ETA, las amenazas del Zutabe, las exigencias de que la democracia se declarara en tregua..., todo era considerado como gestos para la galería. Y quienes veíamos en todo ello la expresión totalitaria de la organización terrorista y sus verdaderas intenciones éramos inmediatamente calificados como «enemigos del proceso».

Durante este tiempo hemos hablado en más de una ocasión de los límites. Límites morales, democráticos, éticos. Límites que van más allá -o están más acá- de los límites políticos establecidos por la resolución de mayo de 2005, ampliamente superados por el Gobierno; eso hoy no lo cuestiona nadie. Incluso se ha llegado a teorizar positivamente la superación de esos límites en función de los posibles resultados. Desde esa perspectiva utilitaria se justificaba, por ejemplo, la reunión oficial entre el Gobierno y ETA el pasado mes de diciembre: había que obtener garantías de la banda de que se mantenía la tregua.

Atrás quedaban todas las proclamas de que no se hablaría con ETA mientras su «voluntad pacifista» no estuviera acreditada. Y es que hace tiempo que los portavoces de la verdad oficial decidieron que lo importante era justificar los fines; hace tiempo que olvidaron que en democracia también es necesario justificar los métodos. Por eso casi todo valía para mantener la ficción de que el proceso de paz seguía adelante. No podía consentirse que la realidad nos estropeara un hermoso sueño.

Pero yo quería hablar de otros límites, de los límites prepolíticos; de los que se traspasaron desde el mismo día en que se empezaron a minimizar la importancia de los actos de terrorismo callejero; de los que se violaron desde el mismo momento en que se empezaron a relativizar las amenazas de ETA; desde el mismo momento en que se declararon interlocutores políticos del proceso a los terroristas. Yo quiero hablar de los límites morales, de los límites democráticos; de ésos que se pusieron en riesgo cuando algunos quisieron negar la capacidad política de las víctimas; de los que empezaron a peligrar cuando se llevó a Estrasburgo un debate sobre el proceso de paz, generando una enorme confusión entre los europeos, escenificando una división entre los demócratas españoles y colocando a ETA y al Gobierno como dos actores para la resolución del conflicto.

Durante estos meses hemos dicho en más de una ocasión que existían algunas líneas rojas que jamás se debieran traspasar. Frente a aquéllos que hablaban de «nuevos tiempos» para justificar el olvido, hemos sostenidos que nunca sería posible construir un verdadero espacio de libertad olvidando lo que no hay que olvidar. Durante estos meses hemos escuchado afirmar de algunas víctimas que «son unos fachas», o «no se han adaptado», o «les tocó la lotería cuando asesinaron a sus familiares»... Algunos han tratado de cuestionar -utilizando las palabras adecuadas- la inocencia de las víctimas del terrorismo. Hemos dicho que esos comportamientos eran inaceptables. Hemos denunciado que la línea roja estaba siendo traspasada. Hemos proclamado que la inocencia de las víctimas es intocable. Y hemos sentido que se estaban violando los límites. Pero el proceso seguía adelante. Se nos recordaba detalladamente los días que ETA llevaba sin matar. Y se obviaba la enorme trascendencia que estaba teniendo la utilización de ese lenguaje perverso que devolvía la esperanza a los terroristas y sembraba de desconcierto y de inquietud a muchos ciudadanos, particularmente a muchas de las víctimas de ETA.

Así hemos llegado hasta aquí, hasta el 30 de diciembre de 2006, día en el que ETA hizo estallar una potentísima bomba que acabó con la esperanza y la vida de dos seres humanos, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Conmocionada, como todos, tras las imágenes y las noticias sobre el atentado y los desaparecidos, me senté a escuchar la rueda de prensa del presidente del Gobierno, buscando en sus palabras una respuesta clara. No la he encontrado. A pesar de la evidencia -qué mayor evidencia que el crimen para quien lleva dos años y medio hablando de que ETA no mata-, todos hemos percibido que el presidente ha decretado una pausa, pero no ha dado por roto el espejismo.

Me asusta la situación. No sé qué más tiene que pasar para que el Gobierno comprenda que su estrategia de apaciguamiento frente a ETA ha fracasado. No sé qué más tiene que pasar para que el Gobierno deje de sostener la ficción de que se puede seguir adelante -con los mismos presupuestos y con los mismos socios-, como si nada hubiera ocurrido. ETA nunca decidió dejar la violencia, como se desprende de su actividad en estos nueve meses; pero el día 30 rompió mortalmente la tregua. No caben disimulos ante esa verdad incuestionable. Pero el Gobierno no parece percibirlo así; su reacción me recuerda a la que tuvo Ibarretxe cuando ETA rompió la tregua en enero de 2000, asesinando en Madrid al teniente coronel Blanco: condenó solemnemente el atentado y siguió gobernando con el apoyo de Ternera. Las dramáticas consecuencias de aquella reacción -escapista, equivocada e insuficiente desde la perspectiva democrática- las conocemos todos.

Presidente, ETA ha roto la tregua. ETA se ha saltado todos los límites tolerables para seguir adelante con una política gubernamental que pretenda el final dialogado. Presidente, usted optó por explorar una vía diferente a la contemplada en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo; más allá de la opinión que esa opción nos pueda merecer, estaba usted en su derecho y tenía toda la legitimidad para hacerlo. Pero resulta evidente que sustituir al socio de la firmeza por un acuerdo con aquéllos que nunca quisieron la derrota de ETA, que siempre quisieron negociar con ella -cuando mataba y cuando no-, no ha dado los resultados que usted apetecía. Presidente, esa opción política ha fracasado. Presidente, ha de sustituir sin demora la política del «diálogo con» por la de la «derrota de».

Presidente, los límites traspasados exigen que ponga en marcha todos los instrumentos del Estado de Derecho para derrotar a ETA. Presidente, los límites traspasados, intocables, irrecuperables, tienen nombre propio. Se llaman Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Presidente, vuelva usted al Pacto.

Rosa Díez
Tribuna libre para El Mundo, 02-01-2007

Y Zapatero de vacaciones en el Parque de Doñana...

Los bomberos y la Polícia, que no han celebrado la Nochevieja, seguían anoche buscando los cádaveres de dos jóvenes ecuatorianos, entre las toneladas de escombros en que se han convertido más de mil coches y el módulo D, del aparcamiento de la T-4 del Aeropuerto de Barajas. Sin descanso, sin respiro. Y mientras tanto, el presidente Zapatero sigue de vacaciones con su familia, en el Parque de Doñana.

Sigue la búsqueda, pero de momento ninguna señal ha permitido celebrar el comienzo del nuevo año a los familiares de Diego Estacio y Carlos Palate, los dos ecuatorianos desaparecidos bajo los escombros de la T4 de Barajas. Y hasta el momento, a pesar de que el diario El País "certifica" que Zapatero da por roto el "proceso", no ha salido de boca del presidente socialista palabra alguna que los certifique.

Zapatero, fiel a su estilo, se ha tomado las cosas con calma, como si no fueran con él. El presidente del Gobierno, quien a principios de la semana pasada voló en avión oficial a la Base de Rota y desde allí se traslado en coche a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz, para cruzar en barcaza el río Guadalquivir e instalarse en el Parque de Doñana, interrumpió brevemente su descanso el viernes por unas horas para presidir el Consejo de Ministros.


Después, dio una rueda de prensa en la que se mostró muy ufano de su "proceso de paz" con los etarras y alardeó de que las cosas estaban mucho mejor que hace un año y que pronto estarán todavía mejor.

Al término de su triunfal y breve encuentro con los periodistas, regresó a Doñana, de dónde tuvo que salir a toda prisa el sábado, debido al atentado terrorista en Barajas.

Asombrosamente, sólo permaneció en Madrid las horas imprescindibles y poco despues de dar otra rueda de prensa, anunciando la "suspensión" de la negociación con ETA, retornó al Parque de Doñana para festejar la Nochevieja en el Palacio de Las Marismillas, con su mujer, Sonsoles Espinosa, y sus dos hijas.

"DIOS QUIERA QUE LO ENCUENTREN Y QUE ESTÉ BUENO"

Ni los perros especializados en rescate de personas ni el tremendo esfuerzo humano que se está realizando en la búsqueda de estos dos chicos de 19 y 35 años han dado ningún resultado por el momento. Sin embargo, sus familiares, desesperados ante lo ocurrido, mantienen un hilo de esperanza.

Muy afectado, al borde de las lágrimas y sin apenas poder articular palabra después de tantas horas de incertidumbre y angustia, el padre de Diego Armando Estacio, Winston, permanece a la espera de noticias, junto a familiares de Carlos Alonso Palate, y permanentemente informado y acompañado por personal del Samur. Tres psicólogos atienden a las familias ppara ayudarles a superar el estrés post traumático.

Con un "sí" entrecortado contesta a la pregunta de si aún mantiene la esperanza de que su hijo esté con vida.

"Dios quiera que lo encuentren y que esté bueno. No queda más que esperar", susurra.

Dice saber que se está haciendo todo lo humanamente posible por localizar a su hijo, pero también es consciente de que la búsqueda aún puede durar "bastante" y eso "desmoraliza".

"Es horrible encontrarse esta situación", afirmó Winston, quien explica que llevan cinco años viviendo en España y que tiene otra hija, menor que Diego. Su relato de los hechos refleja cómo pasó del estupor a la angustia cuando alcanzó a comprender lo ocurrido.

"Estaba en Alcorcón, primero pensaba que no era grave y cuando llegué acá veo que la cosa es muy grave", explicó. Asimismo, aseguró que "no sabía qué hacer. Es una sorpresa demasiado grande".

Entre el cansancio y la amargura, Winston señaló que no encuentra razón para lo sucedido y tan sólo es capaz de relatar porqué Diego tuvo al mala suerte de encontrarse en el lugar de la explosión.

"Vino a ver a los suegros, se queda descansando y en el rato menos pensado explotó. Ahora estamos esperando a ver si lo encuentran o no", concluyó.

Y es que al parecer, la novia de Diego intentó avisar en varias ocasiones a la Policía de que su novio estaba en el aparcamiento, pero no fue hasta su traslado a la Terminal 2 cuando los agentes atendieron su denuncia.

LES PIDIÓ QUE "SE CUIDARAN"

Los familiares de Carlos Alonso Palate, quien llegó hace cinco a España para trabajar en el sector de la construcción y reside en Valencia, denunciaron su desaparición a última hora de la mañana del sábado.

Antes de salir hacia España desde Quito, su hermano Luis expresó su esperanza de que los equipos de rescate lo encuentren con vida. Totalmente consternado, nervioso y con dificultades para hablar, Luis Palate reconoció que no quería pensar en la posibilidad de que estuviese muerto y recordó que les llamó por teléfono el pasado jueves, les pidió que "se cuidaran" y les deseó un 'Feliz Año'.

Carlos Alonso Palate trabajaba en la construcción y se preocupaba por la familia y les ayudaba económicamente desde Europa.

LOS EQUIPOS DE RESCATE LLEGAN AL NÚCLEO DE LA EXPLOSIÓN

Los efectivos que trabajan en el aparcamiento de la T-4 de Barajas prosiguen con la ardua tarea de buscar entre los escombros a las dos personas desaparecidas después de que ETA hiciera estallar el sábado una furgoneta bomba. No hay ningún rastro de ellas. Sus familiares se han trasladado a la zona de la explosión junto al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

El director de Emergencias del Ayuntamiento de Madrid, Alfonso del Alamo, ha explicado que los bomberos han llegado a la zona del "núcleo de la explosión". Indicó además que esperan encontrar en las próximas horas los vehículos donde pueden estar los dos desaparecidos.

Según Del Alamo, en el núcleo de la explosión no se han encontrado restos de los vehículos que estaban estacionados junto a la furgoneta utilizada por los terroristas, aunque esto es "lógico" porque pudo haber desplazamientos por la onda expansiva. Advirtió además de que todavía pueden quedar bajo los escombros vehículos con carga de calor suficiente como para que se produzca alguna combustión espontánea.

Las labores de rescate prosiguen de forma ininterrumpida. Perros especializados en el rescate de personas han vuelto a rastrear esta tarde el aparcamiento donde continúan las labores de desescombro.

Pasadas las 16.00 horas, dos perros rastreadores de la Guardia Civil accedieron a la zona siniestrada, donde los bomberos del Ayuntamiento de Madrid retiran vehículos calcinados y restos de hormigón, hierro y distintos materiales que formaban la estructura del estacionamiento.

A medida que se extraen estos restos del módulo D, donde se produjo la explosión, la Policía Científica realiza una inspección de los elementos para, posteriormente, ser cargados en camiones y retirados de la zona. Según Del Alamo, desde la mañana del domingo han salido del aparcamiento de la terminal 4 un total de 90 camiones con entre 900 y 1.200 toneladas de escombros.

El inspector de guardia del cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid, Luis Villarroel, explicó que los restos del aparcamiento se encuentran comprimidos, como un sandwich, con capas de coches y forjado, y que el colapso del edificio se puede comparar con el de las Torres Gemelas.

Los efectivos sólo han cesado su actividad para escuchar las doce campanadas de Fin de Año, pero decidieron no brindar como señal de respeto a Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

Además de la desaparición de dos personas, el ayetentado dejó enormes daños materiales. Unos 450 pasajeros que habían estacionado su vehículo en el aparcamiento de la T-4 han acudido al aeropuerto hasta para recabar información sobre sus coches y 397 han presentado reclamaciones. [Vea vídeo]. AENA y el Consorcio de Compensación de Seguros, dependiente del Ministerio de Economía, se harán cargo de los daños.

LAS DESAPARICIONES
Diego Armando Estacio había acudido hacia las 8.00 del sábado a la T4 junto a su novia, Verónica Arequipa, para recoger a la madre de uno de ellos. Diego decidió quedarse en el coche "echando una cabezada" mientras su novia acudía a la terminal. En cuestión de minutos, la T4 fue desalojada.

El coche de la pareja, un Renault Clio blanco del año 1995, estaba aparcado en la cuarta planta del módulo de aparcamiento D de la Terminal 4, la misma en la que explosionó la furgoneta bomba.

Le acompaña en este infortunio su compatriota Carlos Alonso Palate, de 35 años. Acudió junto a un amigo a la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas para recoger a la esposa de éste, que llegaba a España. A las 09.01 de la mañana, este joven ecuatoriano también descansaba en un automóvil cuando ETA decidió poner fin en Madrid a su alto el fuego con el terror como argumento.

Periodista Digital (02/01/07)

T-4

ETA entra en el nuevo año convertida en un Estado en la sombra, gracias a una combinación de desventurados factores entre los que destaca la estupidez de un Gobierno entregado a la retorsión de la lógica. Si a éste le quedara un poco de decencia, dimitiría en bloque. Si tuviera un mínimo de vergüenza, convocaría elecciones. Si aún hubiera un asomo de sensatez en semejante colección de ineptos, se bajarían en marcha del «proceso de paz», pero como no les asiste ni la decencia, ni la vergüenza ni la sensatez, seguirán impertérritos hacia el abismo.

¿ETA, vencida? Por muy triturado que se encuentre un grupo terrorista, incluso por muy desprovisto de apoyo social que se haya quedado, no podrá hablarse de derrota del mismo hasta que sus miembros no admitan la radical ilegitimidad de sus objetivos. El argumento de que se debe hablar con organizaciones de este tipo cuando se tiene certeza de su impotencia es falaz. Nadie se planteó jamás un diálogo con el Grapo, ni siquiera cuando la práctica totalidad de sus efectivos estuvo en la cárcel. Se intuía acertadamente que la neutralización no equivalía en su caso a la derrota, porque jamás se consideraron vencidos. ¿Por qué supuso Rodríguez que con ETA iba a ser distinto? ETA tiene su lógica, mal que le pese a Rubalcaba. Una lógica criminal, pero tan racional como la del ministro del Interior, o más.
El Gobierno actual pretende justificar su obcecada persistencia en el proceso, alegando que Aznar trató de hacer lo mismo. Miente. El Gobierno de Aznar hizo precisamente lo contrario: cortar en seco. Pero supongamos que hubiera hecho lo que no hizo, o sea, prolongar los contactos tan infructuosamente como lo han hecho los socialistas. El sentido común obligaría a considerar las tentativas frustradas anteriores como datos disuasorios. Nadie se contradice si afirma que espera triunfar donde otro fracasó, pero se comportará como un majadero si, a la manera del Gobierno de Rodríguez, se exculpa de sus propios fracasos con el argumento de que otros también se estrellaron en los mismos obstáculos.
El segundo argumento de los socialistas, en orden de manoseo, ha sido la ausencia de atentados mortales en los últimos años. Ignoro si esta muletilla se acuñó solamente para tener contenta a la banda, pero logró ese efecto. Veamos: ante la evidencia de que ETA llevaba varios meses sin matar, el Gobierno de Aznar la explicaba por el acorralamiento policial y judicial de los terroristas y sus cómplices, lo que, además de verosímil y convincente, era cierto. Los socialistas, por el contrario, han insistido en que tal situación se debía a un cambio de actitud de ETA, y los etarras han entendido que el Gobierno les reconocía y agradecía que, pudiendo matar, no mataran. En otras palabras, han entendido que se les equiparaba al Estado que limita voluntariamente su monopolio de la violencia renunciando a imponer la pena de muerte y, en consecuencia, se han sentido más alternativa al Estado que nunca, convicción ésta reforzada por la visible renuncia del Estado a ejercer su soberanía territorial. Cabe recordar un fenómeno sobre el que recientemente ha llamado la atención Pierre Manent: la abolición de la pena de muerte en Europa occidental coincidió con el ascenso generalizado del terrorismo, como si sectores de la sociedad se apresurasen a recuperar las competencias que el Estado se negaba a detentar. Un Estado débil llama clamorosamente al terrorismo, y los socialistas han debilitado al Estado.
Con todo, el problema no está en cómo se sientan los de ETA esta Nochevieja, sino en cómo vuelve a ser percibida la banda. Es innegable que -con espanto, rabia o entusiasmo, según sus diversas posiciones morales-, los españoles ven hoy a ETA, Batasuna incluida, como una alternativa de poder, cuando no como un poder paralelo, copartícipe de los arcanos del Estado, cuyo actual Gobierno nos ha ofrecido una versión inédita de la política de las cloacas, tan cara a la izquierda en general y a los socialistas en particular: contubernios sucios donde antes hubo guerra sucia. Y con resultados idénticos.

Jon Juaristi
ABC, 31-12-2006

FJL y César Vidal renuevan por un año al frente de "La Mañana de la COPE"


Quienes apostaron por que los obispos no darían ese paso se equivocaron. El tándem Federico-César seguirá otros doce meses "dando guerra" cada día. El comunicador turolense sigue creciendo.

Los oyentes de la Cadena COPE y, en especial los del programa La Mañana, arrancan el 2007 de enhorabuena. Tras los buenos resultados de audiencia reflejados en la última medición del EGM, Federico Jiménez Losantos tiene asegurada su continuidad al frente de la franja matinal de la radio de los obispos, el espacio con mayor audiencia y el que determina el ranking de liderazgo entre emisoras, al menos hasta el 30 de junio de 2008. Así lo ha sabido Elsemanaldigital.com de fuentes de la Conferencia Episcopal.

Jiménez Losantos seguirá batiéndose el cobre en las mañanas, circunstancia que acalla definitivamente los rumores, la mayor parte infundados, sobre su salida de la radio. Uno de los últimos medios de comunicación en subirse a la ola de las especulaciones a este respecto fue la revista cristiana 21RS, que dio por hecho la no renovación de la estrella para la próxima temporada y apuntó la sustitución de Jiménez Losantos al frente del segundo espacio más escuchado de la radio española por Cristina López Schlichting, actual directora y presentadora del programa La Tarde de COPE.

El propio Jiménez Losantos expresó públicamente ante sus micrófonos el pasado día 15 de diciembre la voluntad de dar continuidad a su compromiso en la dirección de La Mañana y seguir contribuyendo a que la Cadena COPE siga consolidando su liderazgo como alternativa a su directa y única competidora real, la Cadena SER. Siempre según las mismas fuentes consultadas por este diario, la permanencia de Jiménez Losantos va unida también a la extensión por un año más del contrato de César Vidal al frente de La Linterna, que significará la permanencia del prolífico historiador hasta el año 2008.

Nadie duda de que el tándem Federico Jiménez Losantos-César Vidal está de moda y su estilo propio, químicamente puro, de hacer la COPE viene consolidando la audiencia, ganando nuevos oyentes, y, por tanto, contribuyendo a los resultados económicos de la emisora. El último EGM del año mostró una bajada de audiencia en todas las cadenas de radio, particularmente llamativa fue la caída de la SER con la pérdida de casi 300.000 oyentes, aunque el espacio La Mañana siguió subiendo y ganó 6.000 nuevos adeptos.

El Semanal Digital, 01-01-2007