domingo, 26 de abril de 2009

LOS NUEVOS OPRESORES

«A menudo los peores enemigos de los pobres y oprimidos son precisamente sus autoproclamados representantes, macabros fantoches sedientos de poder a costa del sudor y la sangre ajenos.»

La nueva y aplastante victoria del Congreso Nacional Africano (ANC) en las elecciones legislativas celebradas en Sudáfrica el miércoles marca el probable retroceso de esta joven democracia hacia un régimen autoritario de la mano de quien será su nuevo presidente, Jacob Zuma, un oscuro personaje cuyo historial político está marcado por los procesamientos por corrupción y las acusaciones de violación.


Pese al progresivo debilitamiento de los vínculos emocionales del ANC con la población negra sudafricana, especialmente entre los más jóvenes, el escrutinio de los sufragios indica que la formación liderada en el pasado por Nelson Mandela roza los dos tercios de los votos válidos. Esto significa que el Legislativo podrá modificar la Constitución del país para aumentar los poderes del Ejecutivo, restringir la libertad de prensa, dar marcha atrás a las reformas económicas y obstaculizar la labor del principal partido de la oposición, la Alianza Democrática, una organización centrista que propugna el robustecimiento de las fuerzas de seguridad, el equilibrio presupuestario, la reducción de las cargas fiscales para las empresas y la liberalización de los mercados laboral y energético. Al menos así se ha manifestado Zuma en numerosas ocasiones durante una campaña electoral caracterizada por su renuencia a debatir en público con sus rivales.

El desempeño de los gobiernos sudafricanos desde el fin del Apartheid en 1994 ha distado de ser modélico. Así, la notable mejora en el nivel de formación de la juventud de raza negra, traducida en la expansión de una incipiente y próspera clase media multirracial, profesional, independiente e ilustrada en los núcleos urbanos del país, se ha visto ensombrecida por el rechazo del presidente Thabo Mbeki al consenso científico sobre el SIDA, la inacción del Estado ante el espectacular aumento de la criminalidad y el parasitismo de la elite del ANC, más interesada en la adquisición de aviones privados y otros productos de lujo que en el trabajo en pro de la masa pobre gracias a cuyos votos llegó al poder.

La enorme importancia estratégica de Sudáfrica reside tanto en su gigantesco potencial económico (en una década España ha triplicado sus flujos comerciales con la nación africana) como en el papel benéfico que puede desempeñar en la estabilización política y social de África austral. Sin embargo, la elección de Zuma, cuyo procesamiento por corrupción fue abortado por la fiscalía pocos días antes del comienzo de la campaña electoral, augura el inicio de un periodo de decadencia democrática, polarización política y conflictos sociales cuyas trágicas consecuencias ya han costado la vida a millones de habitantes de su vecino norteño Zimbabue. La afirmación de la excepcionalidad negra y la denuncia de la infiltración de los valores occidentales en la sociedad, así como su discurso socializante y altermundista, hacen temer lo peor para un país que en poco tiempo podría convertirse en un nuevo foco de tensión internacional.

Por si el aquelarre de Durbam II no bastase, Jacob Zuma y los suyos confirman que a menudo los peores enemigos de los pobres y oprimidos son precisamente sus autoproclamados representantes, macabros fantoches sedientos de poder a costa del sudor y la sangre ajenos. La vitalidad y la creatividad de la nueva clase media sudafricana constituye el arma más potente contra la falacia racista. Paradójicamente, líderes como Zuma son su mejor aliado.

Libertad Digital - Editorial

sábado, 25 de abril de 2009

EL HIJO POLITICO. Por Xavier Pericay

LA condición de padre trae muchos disgustos. En fin, qué les voy a contar. Pero todavía trae más la de padre político. En el primer caso uno tiene siempre cierta capacidad de intervención, al menos hasta la mayoría de edad. En el segundo, en cambio, uno carece por completo de ella. Por más que haya soñado muchas veces con ese hijo o esa hija que fatalmente van a pasar a engrosar la familia, la verdad es que se lo encuentra allí un buen día, el día de las presentaciones, sin casi comerlo ni beberlo. Y si el recién llegado le cae en gracia, estupendo. De lo contrario, y aunque de vez en cuando agarre por su culpa algún berrinche, no le va a quedar más remedio que aguantarse. A no ser que termine por repudiarlo, claro.

Como sin duda ya habrán imaginado, yo he sido padre político. Y a mucha honra -ni que sólo sea por la parte que aporté-. Pero lo he sido, lo que significa que ya no lo soy. ¿Repudio? Sí, por supuesto. Con esa clase de hijos no hay que andarse con chiquitas, entre otras razones, porque ellos nunca van a soltar del todo el amarre -¿para qué, si pueden seguir beneficiándose del parentesco?-. El caso es que a mediados de 2005, junto con otros catorce ciudadanos, manifesté públicamente que Cataluña necesitaba un nuevo partido político. Y el caso es que un año más tarde, tras muchas contracciones y no pocas dilataciones, ese partido vio la luz. Que la apuesta tenía sentido y estaba cargada de razón vinieron a confirmarlo, a los pocos meses, las elecciones autonómicas, en las que la formación obtuvo tres diputados, tres. Dada la coyuntura, fue un éxito sin precedentes.

Pero, casi enseguida, aquella luz de julio revalidada en noviembre se volvió penumbra. Yo diría que bastaron los primeros focos y los primeros discursos para comprobar que ni el sentido ni la razón asistían a quienes decían representarla. La vieja política, aquella que ese partido, justamente, se había propuesto renovar, campaba en él a sus anchas. El apego al latiguillo, la vaciedad argumentativa, el recurso al subterfugio emocional, todo olía a pasado, a «déjà vu». Y luego, de puertas adentro, lo que había sido desde el principio un proyecto transversal, ajeno a la inútil y desfasada dicotomía entre derecha e izquierda, se había transformado, por obra y gracia de los viejos «aparatchiks» -sí, viejos también, pues muchos habían velado sus armas en los «ismos» de los setenta-, en una suerte de remedo socialpopulista de andar por casa. Los sucesivos fracasos en las elecciones municipales y generales no hicieron sino confirmar la deriva.

Llegados a este punto, sólo faltaba el reciente fichaje de Miquel Durán como cabeza de lista para las europeas y la consiguiente alianza con la Libertas de Declan Ganley para que la deriva dejara paso al delirio. Sí, Ciutadans, ese partido, ha perdido definitivamente el juicio. Y con alguien así -da igual que sea un hijo político-, no hay nada que hacer.

Xavier Pericay

ABC

ESPIAS EN EL RETRETE. Por Edurne Uriarte

Releer hoy a Philip Pettit, aquel profesor que ejerció gustosamente de tonto útil de Zapatero, produce carcajadas. Y no sólo por el sobresaliente que otorgaba a su gestión aún hace un año. Sobre todo, por la convicción con la que soltaba aquello de que Zapatero constituye la realización del republicanismo cívico, o sea, del Estado como no dominación, de los ciudadanos protegidos contra los peligros del poder público.

Se ve que a Pettit no le han metido una escucha en el retrete que es lo que se estila por las tierras de su admirado Zapatero. Y no ha experimentado el significado del republicanismo policial. Dado que tampoco sabe español, problemilla que no le impidió dar un sobresaliente a su examinado, tampoco está en condiciones de analizar cómo encaja el espionaje de la Policía a los políticos en eso del Estado como no dominación. Cómo encaja que la Policía grabe conversaciones privadas sin trascendencia penal alguna. Y cómo encaja que, sabiendo de su nula trascendencia penal, las filtre a un medio de comunicación para dañar la imagen del político espiado.


El republicanismo policial consiste en un sistema político en el que uno nunca sabe si le han colocado un micrófono en el retrete. Y cuándo se encontrará sus conversaciones íntimas en la primera de un periódico. Que es lo que deben de estar preguntándose todos los políticos españoles, sobre todo los de la oposición. Además de los empresarios, o los periodistas, excluidos, supongo, los que se han divertido «un huevo» con el espionaje a Camps, quizá porque han hecho las comprobaciones oportunas en sus retretes y están tranquilos.

Puede que el responsable último de estos abusos sea Garzón y no Rubalcaba. Como es posible que lo sean ambos, dadas las estrechísimas relaciones denunciabas hace días por Pumpido. El republicanismo policial, en cualquier caso, querido Pettit.

ABC - Opinión

LA VICE NO SE MOJA. Por Andrés Aberasturi

La ministra Salgado prevé una mejora en el empleo a partir de abril. Esta afirmación tiene dos problemas: la primera es que el mes de abril se está terminando y no parece que la cosa vaya a mejor; y la segunda, que cada vez que alguien del Gobierno hace una previsión, de todas todas, marra. La credibilidad no es, hoy por hoy, su mayor activo y casi sería mejor no poner fechas a algo que parece que les viene pillando por sorpresa desde hace muchos meses: el número de parados. No es cosa de recordar ahora los optimistas augurios del pleno empleo prometido por ZP en su momento porque es verdad que la crisis ha estallado de una forma mucho más virulenta y rápida de lo esperado por todos los gobiernos y todas las oposiciones, pero resulta ya mas complicado entender cómo es posible que el mismísimo ministro de Trabajo hace menos de un par de meses descartara que se llegara a los cuatro millones de parados. Pues ya los hemos superado. Y ahora ¿qué?

Pues ahora poco: palabras, promesas, esperanzas y medidas que se ponen sobre la mesa un aquí, otra allí. La vicepresidenta primera, ha tenido tres detalles si no sorprendentes, si al menos llamativos en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Preguntada por si el Gobierno creía que se llegaría a los 5 millones de parados, ha preferido no mojarse, no ha dicho ni que sí ni que no; sólo que el gabinete trabajaba y trabajaba y trabajaba para salir cuanto antes de esta situación. La segunda afirmación ha sido que el Gobierno nunca hace predicciones sobre el futuro, lo cual, a la vista de lo ocurrido hasta ahora, es lo mejor que puede hacer; lástima que sea mentira porque si algo ha hecho el Gobierno ha sido pronosticar y equivocarse. Puede que se cambie de política en ese sentido. Y el tercer asunto que llama la atención, es que el único calificativo digamos "excesivo" se lo dedicó al asunto de los trajes del PP cuando sobre todos sobrevuela una cifra de parados que casi -es un decir- debería ser hoy por hoy la única preocupación del Gobierno y el único tema digno de calificativos ampulosos.

Y lo malo es que no va a pasar -aunque lleguemos a los cinco millones de parados, que es más que probable que se llegue- lo único que la gente entendería: una pacto entre los dos grandes partidos para afrontar lo que, se mira como se mire, es ya una urgencia nacional. Pero ni el PSOE va a "rebajarse" a algo así, ni el PP parece muy interesado realmente en evitar este desgaste del Gobierno. Es un diálogo de sordos donde cada uno pone "sus" propuestas pero se niegan a proponer juntos otra cosa que no sean pequeños asuntos puntuales. Bueno, pasarán lo meses y es posible que los resultados de las europeas (incluida la más que probable llamativa abstención) les haga ver a los dos que el personal empieza a estar no solo temeroso del futuro sino harto de este presente cicatero que nos ofrecen nuestros llamados representantes.

Periodista Digital - Opinión

EL PROBLEMA PRINCIPAL. Por M. Martín Ferrand

ESPAÑA es, desde siempre, un país desesperanzador con breves intervalos en los que brota la ilusión. El problema actual reside en que el desaliento es, cada día que pasa, de mayor intensidad y más arraigado fundamento y, además, se debilita la paciencia ciudadana. Vivimos un problema económico profundo que compromete nuestro presente y, sobre todo, el futuro de las nuevas generaciones; pero, en un ataque de irresponsabilidad colectiva, todos los planos del poder -nacional, autonómico, provincial y local- están ensimismados en su propia identidad, en sus pequeñas ambiciones y en asuntos mínimos y episódicos. Las leyes que, por ejemplo, perpetra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, desde la relativa a la interrupción del embarazo a la de igualdad de trato (!), hablan por sí mismas del desenfoque y la ignorancia que acompañan a sus integrantes.

El debate político nacional se centra en los trajes de Francisco Camps, en la mudanza de Rosa Aguilar -el último estertor de IU-, en las triquiñuelas de los pretorianos presidenciales y, cuando mucho, en la consideración de alguno de los efectos del desastre autonómico; pero, para nuestra desgracia, en nada de mayor enjundia. Hemos sobrepasado los cuatro millones de parados e incluso en el PP, en donde anida una mínima reserva de capacidad y talento económicos, lo que interesa es quiénes estarán, o no estarán, en la lista para el Parlamento Europeo que, como Francisco Franco y sus Cuarenta de Ayete, se guisa en solitario Mariano Rajoy.

Todo lo que no sea centrar la atención de las fuerzas políticas y sociales en la tarea de abordar y empequeñecer las crisis económicas que nos arruinan es temerario. Insolvente. Es inmoral en una situación como la que nos afecta que el Gobierno anteponga el electoralismo a la eficacia gestora porque está en juego el pan de los ciudadanos. Zapatero parece incapaz de olvidar su beatífico buenismo en beneficio de una acción drástica, inevitablemente antipática, que recorte gastos, reduzca privilegios, anule sinecuras y haga posible una resurrección de la economía española. En Andalucía ya está parado uno de cada cuatro trabajadores: un espejo en el que hay que ir mirándose porque así estará el resto de España antes de un año. Sólo José María Aznar dice tenerlo claro y se dispone a presentarnos su fórmula en un libro -España puede salir de la crisis- de próxima aparición.

ABC - Opinión

LA LUCHA CONTRA EL PARO EXIGE UN PACTO DE ESTADO

SEIS PARADOS al minuto, 400 por cada hora y casi 9.000 al día.A ese ritmo ha aumentado el desempleo en España en el primer trimestre de este año. Son datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), que hizo pública ayer la Encuesta de Población Activa.

El paro alcanzó a finales de marzo la impresionante cifra de 4.010.700 personas, lo que supone el 17,3% de la masa laboral, el porcentaje más elevado desde 1998. La estadística es demoledora: más de 800.000 ciudadanos se han incorporado a las filas del desempleo en los tres primeros meses del ejercicio en curso, un récord sin precedentes en la economía española.


Hasta ahora era el sector de la construcción el que venía perdiendo más puestos de trabajo. De enero a marzo, ha sido sobrepasado ampliamente por el sector servicios, en el que el paro ha aumentado en 454.000 personas, más del doble que en la construcción. Ello significa que la crisis ha penetrado en el tejido del pequeño comercio y las empresas familiares, las más afectadas por la caída del consumo.

Según el INE, hay ya en España más de un millón de hogares en los que ninguno de sus miembros trabaja. De esa cifra total, hay 470.000 familias que no disponen de ningún tipo de renta, pensión o subsidio, es decir, que se encuentran en la indigencia más absoluta.

Se podía presumir que el Gobierno iba a reaccionar esta vez ante datos tan alarmantes, pero Elena Salgado, vicepresidenta y ministra de Economía, compareció ante los medios para decir que el paro era «peor» de lo esperado y que mejorará en abril. Salgado descartó adoptar medidas inmediatas y subrayó que es partidaria del consenso entre los agentes sociales, en cuyo seno existe un profundo desacuerdo al respecto.

La ministra estuvo muy desafortunada al comentar que, a la vista del aumento de los 800.000 desempleados, «no parece que se pueda decir que el despido es caro o que hay dificultades para despedir a la gente». Sus palabras reflejan un grave desconocimiento de la realidad social de este país porque muchos de estos parados se han quedado sin trabajo porque han cerrado sus empresas y apenas han recibido indemnización, máxime si tenían contratos temporales.

Da la sensación de que el Gobierno está reaccionando ante la crisis con recetas estereotipadas y condicionadas por un sectarismo ideológico que impide adoptar acciones efectivas. Anteayer, Elena Salgado aseguraba que hay «más margen» para elevar el gasto público y Zapatero ha insistido una y otra vez que no se van a tocar las prestaciones sociales.

Veremos hasta dónde el Ejecutivo puede ser fiel a sus promesas porque, al ritmo que está creciendo el paro, es perfectamente posible alcanzar la cifra de cinco millones de desempleados antes de acabar este año. Nadie sabe dónde está el límite y cuándo se puede detener esta espiral de destrucción de puestos de trabajo.

No resulta exagerado decir que existe un considerable riesgo de estallido social que pondría en peligro la viabilidad del sistema y el progreso alcanzado en las últimas décadas. Ello es razón suficiente para que el Rey tome la iniciativa de convocar a Zapatero y Rajoy con el objetivo de fomentar un gran acuerdo para luchar contra la crisis, como ya hizo hace cuatro años cuando pidió a ambos líderes que sumaran fuerzas para oponerse al plan Ibarretxe y luchar contra el terrorismo. La situación es tan grave que requiere medidas que sólo podrían abordarse con el consenso del PSOE y el PP, lo que además tendría la virtualidad de generar una espiral de confianza entre los ciudadanos.

El Mundo - Editorial

MARIANO, TE ESTAN ENGAÑANDO. Por Maite Nolla


PP-CiU
«Como la frase de Churchill, que todo el mundo cita mal, por pactar con CiU vais a hacer el canelo y ni vais a pactar con CiU, ni os van a salir las cuentas. De verdad, Mariano, te están engañando.»

El problema que tiene el PP es que si alguna vez se ha hecho un análisis más o menos serio de por qué el PP no arranca en Cataluña, por el camino muchos interesados se han ocupado de que el informe no llegara a los que debían tomar las decisiones.

La derecha española es tonta y en relación al nacionalismo catalán, idiota. El mejor –o peor– ejemplo fue considerar a Pujol un gran estadista y culminarlo con la designación de español del año. Como dijo Boadella recientemente, un chiste, si tenemos en cuenta que el personaje ha consagrado su vida política a cargarse al Estado y en concreto al Estado español. La derecha española si quiere recibir información de lo que pasa en Cataluña se agencia a un moderadísimo de CiU que, en Madrid y en el trato corto, son unos tíos educadísimos; y así nos va.


Eso, traducido a la historia del PP, significa que los líderes del PP catalán, ya fuera los que ocupaban el cargo o los que controlaban y controlan el partido en la sombra y en el sol, han engañado sistemáticamente a los líderes nacionales, tanto a Aznar como a Rajoy. Aznar se dejó engañar por Durán i Lleida, por Tries de Bes, por Piqué –que engañó también durante una temporada crucial y decisiva a Rajoy– y por los mismos que hoy engañan a Rajoy. El único período en el que a Rajoy le pasaban información de la buena, fue en la época de Sirera, que tuvo que aguantar el contrapeso de los engaños de los que hoy controlan el partido y que engañan en la actualidad a Rajoy. ¿Y la presidenta? La presidenta es un títere, con incontinencia verbal e ideológica, pero un títere.

Dicho esto, los bodiguars de Mariano le están vendiendo la moto de que el PP de Cataluña puede ser decisivo en las próximas elecciones autonómicas y, Mariano, te están engañando, para variar.

¿Qué es lo que sucede? Alguien se ha creído las encuestas que dan a Convergencia cincuenta y cinco o más escaños en las próximas autonómicas. La mayoría absoluta está en sesenta y ocho. Actualmente CiU tiene cuarenta y ocho escaños, a veinte de la mayoría absoluta, con menos de un millón de votos, teniendo en cuenta que en Cataluña podemos votar más de cinco millones de humanos; lo digo para que la derecha española tonta se entere. Las encuestas en 2006 le otorgaban un resultado similar y luego pasó lo que pasó. También cabe recordar que desde 2003 CiU siempre ha perdido votos. Pero hagamos caso a las familias del PP y demos por buena la encuesta.

El PP tiene catorce diputados. Las encuestas premian la labor de Alicia Sánchez-Camacho con un descenso, que puede ser un salto si los tres diputados de Ciudadanos se transforman en cinco diputados de Rosa Díez, como parece. Es decir, el PP podría quedarse con diez o doce diputados; un desastre. El caso es que alguien le ha contado a Mariano que ese desastre puede no serlo tanto si, al igual que ha sucedido en el País Vasco, donde el PP ha perdido un tercio de los votos, la cosa parlamentaria sitúa al PP en condiciones de hacer presidente a Artur Mas.

¿Dónde está el engaño a Mariano? Primero, en que se están creyendo las encuestas. Segundo, que aunque ERC baje mucho, es muy difícil que lo haga por debajo de diez o doce diputados –los mismos que el PP. Tercero, si baja ERC, esos votos irán a CIU, comunicándose.

Y cuarto, y lo más importante, ¿qué le hace pensar al PP que si CiU puede elegir entre el PP y ERC elegirá al PP? Los nacionalistas se perdonarán los odios y pelillos a la mar. Además, teniendo en cuenta que cuando se celebren las autonómicas en Cataluña, Zapatero aún será presidente, ¿qué diablos podrá ofrecerle el PP a cambio?

Así se explica el garbeo por las Ramblas, que algunos han calificado como maniobra audaz de Alicia Sánchez-Camacho y que ni es obra suya –pese a las autofiltraciones– y que, por usada e inútil, no es audaz sino usada e inútil. Como la frase de Churchill, que todo el mundo cita mal, por pactar con CiU vais a hacer el canelo y ni vais a pactar con CiU, ni os van a salir las cuentas. De verdad, Mariano, te están engañando.

Libertad Digital - Opinión

SON ELLAS. Por Alfonso Ussía

La España del futuro son ellas. Y ellos. Me refiero a toda una España libre y democrática. No a la actual, separada por una línea imperceptible entre los hayedos de Burgos y de Álava y Vizcaya, o los robledales que establecen la linde entre Navarra y Guipúzcoa. Las sorpresas. Pocos días atrás, en un Colegio Mayor Universitario me topé con una mujer bellísima y abierta, estudiante de Ciencias Políticas, vasca como la isla de Ízaro, la chapela de Paulino Uzcudun o la Ría de Nervión, por la que bajaron las gabarras, rumbo a Bilbao, de los soldados carlistas y los futbolistas del Athletic de Bilbao cuando ganaron sus campeonatos de Liga y sus Copas de España. Iba de negro, sonreía, se quedaba en un segundo plano, se movía con timidez. El director del Colegio Mayor me la presentó. –Es nuestra heroína particular–. Cuando supe los motivos de su heroicidad, le dije al director que también era mi heroína, y la de millones de españoles.

Se llama Patricia. No ha alcanzado los veinticinco años y lleva seis de concejala del Partido Popular en Ermua, la yerma, la ciudad alzada para albergar «a los de fuera», aunque en la actualidad está habitada por vascos tan auténticos como los del Goyerri o los de las Encartaciones. En Ermua fue secuestrado Miguel Ángel Blanco. Y torturado por los asesinos. Y asesinado de un disparo en la nuca con las manos anudadas a sus espaldas. Patricia asiste a los plenos, pasea por las calles de la ciudad sangrada, y defiende la libertad en su tierra vasca. Se manifiesta esperanzada con el paisaje inmediato, y piensa que poco a poco, muchos jóvenes como ella, se van a ir incorporando a la política en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, con el objetivo de conseguir, al fin, que un ciudadano de cualquier lugar del País Vasco sea tan libre y viva tan libre como uno de Madrid, de Sevilla, de Santander o de Badajoz. Eso tan difícil y tan maravilloso. La libertad.

A Patricia le han disparado por la espalda en numerosas ocasiones con el pensamiento. Patricia sabe que la mayoría de las gentes de Ermua está del lado de la libertad y la convivencia, pero que también los hay partidarios del tiro en la nuca o del racismo ombliguero. Y a ella, aparentemente tan frágil, algunos de sus vecinos la prefieren muerta y no viva, en silencio y no con voz, con la nada en la mente y no con las ideas de la libertad sembradas y crecidas en su inteligencia. En personas como ella está el futuro de España, la culminación definitiva de la normalidad. Decía Antonio Basagoiti hace días que en el País Vasco no tiene sentido la discusión entre las derechas y las izquierdas, como en el resto de España, sino entre la libertad y la falta de libertad. Estoy seguro de que la van a conseguir. El nacionalismo sin poder puede convertirse en una inmensa embarcación que hace aguas por todas partes. El pacto entre socialistas y populares no es incoherente ni escandaloso. Allí donde la libertad existe, lo sería. En el País Vasco ese pacto busca la libertad que aún no se ha desarrollado en aquellos territorios. Cuando se alcance el sueño, tendrán sentido las derechas y las izquierdas. Mientras se luche y se trabaje por alcanzarlo, el sentido común obliga a conseguir la libertad. Una libertad para todos, también para los nacionalistas, libres de pactos con socios tan escondidos como indeseables, y que muchos de ellos, rechazan. Hay bastantes como Patricia. Pero en su persona reúno hoy mi admiración y mi agradecimiento.

La Razón - Opinión

AGRUPACIONES Y CUADROS DE C's DEJAN EN BLOQUE EL PARTIDO "INDIGNADOS" POR LA COALICION EUROPEA

La ejecutiva y los militantes de las agrupaciones locales de C's en Rubí y el 85 por ciento de los militantes del Hospitalet de l'Infant (Tarragona), además de cargos territoriales y sectoriales de la formación, dejarán el partido en bloque "indignados" por una coalición europea con Libertas encabezada por Miguel Durán con la que no quieren que se les relacione. Critican el "autocratismo" del presidente de la formación, Albert Rivera, y auguran un goteo de bajas.

Según informaron fuentes de las agrupaciones dimisionarias consultadas por Europa Press, no están dispuestos a seguir vinculados al partido que preside Albert Rivera por la coalición europea con la plataforma irlandesa euroescéptica coaligada en algunos países con movimientos de ultraderecha, porque creen que no tiene nada que ver con la naturaleza de C's. El Consejo General aprobó la coalición por 36 votos a favor, 24 en contra y dos abstenciones.


En declaraciones a Europa Press, la coordinadora de la Agrupación de Hospitalet de l'Infant --la más numerosa de Tarragona-- y secretaria de la federación de Tarragona, Paloma León, anunció su baja del partido y la de 12 de los 14 militantes que integran su agrupación. Opina que la coalición con Libertas encabezada por Durán --que rechazan también los intelectuales que idearon C's-- ha sido la "gota que colmó el vaso".

Criticó que la dirección de C's no permitió estudiar la propuesta a los consejeros generales la coalición. Dijo que se sienten "indignados" por la forma como se ha hecho la coalición y el fondo. Además, auguró que la salida de militantes y cargos de C's será "masiva" y va a suceder en los próximos días. Dijo que se sienten obligados a dejar el partido para que no les "identifiquen" ni con Libertas ni con Durán.

Fuentes de C's informaron a Europa Press que en Rubí algunos militantes ya han tramitado la baja. Tomarán la decisión formalmente en una asamblea a principios de la semana que viene y lo anunciarán en una rueda de prensa posterior. Las mismas fuentes aseguraron que ya hacía tiempo que se planteaban su salida de C's, que se precipitó por una coalición forjada y decidida de forma "poco democrática".

El ex secretario general de la agrupación de Rubí y uno de los responsables de la campaña de 2006, Rafael Ávila --que confirmó la baja colectiva de su agrupación--, opinó que los últimos acontecimientos en la formación le hacen pensar que el partido está "prácticamente muerto". Para Ávila, Rivera ha hecho una gestión "autocrática" y "antidemocrática", y ha "sometido al silencio" cualquier discrepancia interna. Le tildó de "mercenario de la política sin escrúpulos".

Ávila no solo criticó la coalición y el proceso para formarla, sino también que las discrepancias de dos de los tres diputados críticos, Antonio Robles y José Domingo, no hayan permitido articular una alternativa a la actual dirección. Robles dejará el partido y su escaño en el Parlamento catalán en verano, y Domingo abrió un "proceso de reflexión" para decidir su futuro en el partido.

También, el Coordinador de la Agrupación Técnica de C's, José Ignacio Herreras, anunció su baja del partido --y el de "la mitad" de la sectorial-- tras acusar a Rivera y a su ejecutiva de haberse "vendido el partido descaradamente por dinero". Se siente "traicionado" con la coalición, el "toque definitivo" que precipitó su decisión.

Otras fuentes consultadas por Europa Press aseguraron que a la decisión de las agrupaciones de Hospitalet de l'Infant, Rubí y de miembros de la sectorial técnica les seguirán las agrupaciones de Sant Cugat del Vallès (Barcelona) y Madrid y parte de la sectorial de Educación, además de algunos consejeros generales de la formación que ya anunciaron su marcha de C's.

Los miembros y dirigentes de las agrupaciones de Rubí y Hospitalet de l'Infant abrirán un período para reflexionar sobre su futuro político, que no descartan que esté en UPyD, formación que creen que debe tomar el relevo de C's. Más claro lo tiene Herreras, quien dijo que "casi seguro" que se integrará en el partido de Rosa Díez.

Europa Press

ZAPATERO Y EMPLEO SON TERMINOS INCOMPATIBLES

«O renunciamos a cuatro millones de trabajadores o renunciamos al Gobierno socialista. No hay alternativa: ni el PSOE está dispuesto a dar marcha atrás ni comenzará a crearse empleo hasta que recule.»

No deja de transmitir una imagen de decadencia y final de ciclo político que las discusiones sobre el futuro de nuestra economía pasen por preguntarse si llegaremos o no a los cinco millones de parados durante este año en lugar de aspirar a reconducir esa cifra a los tres millones. Nada de crear empleo, la aspiración consiste en contener la caída libre de España, en minimizar los destrozos.


Poca esperanza, por consiguiente, pueden tener con este Gobierno los cuatro millones de personas que están hoy sin empleo en nuestro país. El PSOE los considera costes irrecuperables, un punto de partida para un futuro que sin duda será peor que el deprimente presente. Lo único que hasta el momento les ha prometido el Ejecutivo a los parados es que su "sensibilidad social" no permitirá que se queden sin subsidio de paro; promesa que al menos ya ha incumplido para un millón y medio de españoles.

Por mucho que se empeñe el PSOE, no todos pueden vivir de las arcas públicas durante todo el tiempo; es decir, no todos los desempleados pueden dejar de producir riqueza y pasar a arrebatársela a los pocos que sí lo siguen haciendo. Este camino sólo nos conduce a la bancarrota nacional y a que quien aún tenga un empleo, lo pierda. Una economía donde una mitad de la población parasita a la otra mitad no es sostenible.

Ahora bien, los parados españoles, a diferencia de los parásitos, no adoptan esa estrategia de supervivencia por placer, sino porque la inoperancia del Gobierno les condena al desempleo. Como suele decirse, ganas de trabajar no faltan, lo que escasea es el trabajo. Y si lo hace, en buena medida, es porque el PSOE se niega a emprender las reformas que la economía española requiere en estos momentos.

La única manera de enfrentarse a las crisis es facilitando que las economías se recompongan y se reestructuren. No hay otra vía. Durante años España vivió una burbuja inmobiliaria impulsada por el crédito artificialmente barato del Banco Central Europeo y esto permitió que sobre el papel todos los indicadores económicos (incluido el empleo) parecieran espectaculares. En realidad, sólo estábamos hipotecando nuestro futuro, ya que cada vez nuestra economía se volvía menos competitiva y más dependiente de un crédito barata que no podía perdurar.

Ahora, cuando ya se ha cortado el crédito, se revelan las pésimas inversiones que se realizaron por doquier: cientos de miles de pisos sin vender y empresas que se habían convertido en meros proveedores de unos pisos que nunca se iban a habitar. El reajuste, por consiguiente, es imprescindible y no pasa por criminalizar y perseguir a las empresas con mayores impuestos y más regulaciones. Durante las recesiones una parte de las compañías está al borde de la quiebra y la otra comenzando a florecer: no conviene ni rematar al moribundo ni asfixiar al naciente.

Por eso mismo, es el momento de liberalizar todos los mercados y, particularmente, el laboral, buscando la manera de eliminar los costes artificialmente impuestos por el Estado. No se trata tanto, como sostiene demagógicamente Salgado, de abaratar el despido (que también) sino sobre todo de abaratar la contratación. Y para esto último hay que reducir tanto las cotizaciones a la Seguridad Social como las indemnizaciones por despido (y es que los nuevos empresarios se enfrentan al riesgo de tener que despedir a parte de su plantilla si su proyecto fracasa).

Claro que con unas pensiones tambaleante, debido a que durante años no se emprendió la muy necesaria transición hacia un sistema de capitalización, difícilmente tiene margen el Ejecutivo para minorar significativamente las cotizaciones a la Seguridad Social. Tampoco parece que después de haber vivido montado sobre la pancarta de la izquierda radical y del sindicalismo obtuso durante su etapa de líder de la oposición, Zapatero tenga ni legitimidad ni, sobre todo, apoyos parlamentarios para recortar hoy, tal y como erróneamente los denomina, los "derechos de los trabajadores".

El PSOE tiene las manos atadas porque es cautivo de una ideología ruinosa y sectaria. Son incapaces de identificar y de reconocer sus fallos –en esencia porque se niegan a mirar a la realidad con objetividad sin filtrarla con sus prejuicios– y de este modo se convierten en el mayor lastre para la economía española. Su incompetencia puede observarse en el fiasco de sus predicciones y su fanatismo en la negativa a admitir que se han equivocado, aún cuando resulta evidente para todo el mundo.

Llegados a este punto, o renunciamos (de momento) a cuatro millones de trabajadores o renunciamos al Gobierno. No parece que haya alternativa: ni el PSOE está dispuesto a dar marcha atrás ni comenzará a crearse empleo hasta que el PSOE recule. Y, obviamente, ningún sillón ministerial o coche oficial vale tanto como para condenar a casi el 20% de los trabajadores al paro.

Este Ejecutivo, que durante su primera legislatura basó sus éxitos económicos en el hichazón inmobiliario, ha tenido ya un año entero para cambiar de posición y enfrentarse con inteligencia a la crisis. No lo ha hecho; las pocas políticas económicas que ha acometido sólo han hecho que agravar la situación. Es hora de que se larguen y de que comiencen a aprobarse las reformas que reclama a gritos la economía española. Si al PSOE de verdad le importan los trabajadores, debería apartar su cerril mentalidad de la economía. En caso contrario, la destrucción de empleo no habrá hecho más que empezar en este primer trimestre de 2009.

Libertad Digital - Opinión

LA PROMESA DE ZAPATERO

viernes, 24 de abril de 2009

ZAPATERO MIMA A LOS SINDICATOS EN PLENA CRISIS ECONOMICA

Las subvenciones a CCOO y UGT han subido un 50% desde 2006

Desde el año 2006, los ingresos de los dos sindicatos por las principales subvenciones estatales crecen en torno a un 50% acumulado. En los dos últimos años, ya en crisis, suben un 10%.

Los sindicatos no sufren con el mismo rigor que el resto el avance de la crisis. De hecho, algunas de sus principales subvenciones procedentes del Gobierno central han hecho caso omiso de las dificultades presupuestarias para permitir que desde el año 2006 los incrementos acumulados asciendan a casi un 50% -un 10% desde 2007- para los dos principales sindicatos. Mientras, los salarios lo han hecho en torno a un 10% acumulado en tres años y un 7% en los últimos dos ejercicios.


Así, la suma de la subvención por actividades formativas y sindicales, la concedida por labores consultivas del Ministerio de Trabajo y la correspondiente a la participación en la mesa de la función pública arroja unos saldos un tanto reveladores. Si se toman los importes percibidos en los años 2007 y 2008 por estos conceptos, los cobros de CCOO se han incrementado un 11,2% y los de UGT un 9,9%. Por ver una comparación con otra de las fuerzas sindicales, por ejemplo USO, que se ha mostrado claramente más combativa que las anteriores con el Gobierno, su incremento de ingresos en ese mismo periodo se limita al 1,6%.

Si se incluyen en el cálculo los importes percibidos desde 2006 los incrementos se disparan: CCOO gana un 50,1% más por estos conceptos, UGT un 46,8% y USO (que en 2006 aún estaba incluido en algunas de las mesas sindicales de las que posteriormente saldría) un 40,9%.

La reforma oficial de los criterios de pago ha reforzado a sindicatos nacionalistas

Alguien podría pensar que se trata, sin más, de un avance de las cifras correspondiente a un incremento del número de delegados sindicales de estas dos organizaciones que, al conferirles más representatividad les permite acceder a más subvenciones. Pero lo cierto es que las normas han sido modificadas por el Gobierno provocando estos incrementos de fondos. Así, por ejemplo, las subvenciones concedidas en 2006 –y diseminadas en el BOE–por la participación en la Mesa General de la Función Pública beneficiaban a 7 sindicatos. El importe total entregado por el Gobierno para todos ellos se situó en 231.330 euros.

Sólo está en poder de cada organización la cifra concreta que ha recibido. Fuentes sindicales aseguran que a UGT y CCOO le corresponden cerca del 40%, respectivamente, de la cantidad total. Este periódico ha intentado confirmar sin éxito las cifras con los sindicatos.

En los años 2007 (fecha real de inicio del debilitamiento económico) y 2008 (cuando estalla la recesión), sólo cinco sindicatos pasaron a cobrar por este concepto, entre ellos, por supuesto, CCOO y UGT y también ELA, de origen vasco (Euzko Languilleen Alkartasuna). Y, pese a que eran claramente menos a cobrar, el importe se multiplicó por cinco veces y media hasta sumar 1.255.970 euros y 1.281.090 en cada uno de esos años. Uno de los sindicatos que salió de la mesa en ese periodo fue USO, actualmente el único que ha incidido en el maquillaje de las cifras oficiales del paro.

La salida de USO de aquella mesa no fue casual. El Gobierno endureció en aquel momento sus exigencias para formar parte de este foro pidiendo, además de la representatividad del 10% tradicionalmente exigida, requisitos de presencia autonómica y local, lo que ha reforzado la presencia de ELA.

Los sindicatos se remiten a las cifras publicadas en los Presupuestos Generales del Estado y en el BOE, pero aseguran no tener computado el total de subvenciones recibidas. “El dato existirá, pero llevaría mucho trabajo, pues hay que mirar las 17 federaciones, todas las organizaciones, que llevan distinto CIF...”, dicen desde CCOO.

Y además, pagos por el patrimonio franquista
Las ayudas no acaban en las subvenciones. El PSOE, además, ha prometido un nuevo pago a los sindicatos, con la idea de zanjar cualquier posible foco de enfrentamiento en momentos de crisis. Si el Partido Socialista, fuerza con mayor representación en el nuevo Parlamento, cuenta ya directamente con responsables de UGT en sus equipos electos, ahora pretende saldar cuentas con CCOO. Así, abordará la devolución del patrimonio sindical acumulado y generado en la etapa de Franco, que puede suponer un fuerte desembolso, como adelantó EXPANSIÓN el 17 de marzo de 2008.

En concreto, los socialistas se han comprometido a “abordar una solución definitiva para la devolución del patrimonio sindical acumulado, generado durante los años de la dictadura con las aportaciones obligatorias de empresarios y trabajadores”. Para ello, el PSOE asumió como requisito crear “una comisión de expertos nombrados por la Administración, las organizaciones sindicales y asociaciones empresariales, que analice la situación y formule propuestas de actuación en la materia”.

Ya en la pasada legislatura, el Gobierno socialista puso punto final al proceso de devolución del patrimonio sindical histórico, por los bienes supuestamente incautados tras la Guerra Civil, que beneficio CNT, ELA-STV y, en especial, a UGT, que recibió 149 millones de euros.

Expansión.com

UN PROVINCIANO EN BARCELONA. Por Emilio Campmany

Rajoy

«Rajoy creía que por dulcificar sus posturas, por plegarse en lo que fuera posible a las exigencias del nacionalismo catalán, lograría, si no el afecto, al menos el respeto de los líderes y electores nacionalistas. Rajoy ya ha visto que no.»

Rajoy se ha ido a Cataluña a celebrar con el Tripartito el día de Sant Jordi. Quizá el hombre esperaba que, tras haberse caído del caballo y convertido al federalismo más o menos asimétrico, sería recibido con algo más de cariño del que suelen ser allí recibidos los líderes populares. Nada de eso. En un alarde de imaginación le han llamado "fascista", que es el insulto de ordenanza que se gastan los radicales catalanes contra los populares, propios y foráneos. Joan Ridao sí ha estado verdaderamente imaginativo y lo ha llamado "provinciano". Tiene guasa que un nacionalista de la Esquerra, que representa el aldeanismo quintaesenciado, insulte a nadie llamándole provinciano. ¿Sabrá Ridao lo que significa en castellano ser un "provinciano"? A lo mejor se cree que provinciano es aquel que visita un país extranjero en la convicción de que no es más que una provincia del propio. Ocurre, sin embargo, que "provinciano" no significa eso, sino que se dice de aquél que muestra apego excesivo a la mentalidad o costumbres particulares de una provincia o sociedad cualquiera, con exclusión de las demás. O sea, justo lo que es Ridao y que no es Rajoy.


Más gracia, y también más educación, ha tenido lo de Artur Mas, que ha dicho que hubiera sido un bonito gesto de Rajoy ir a Cataluña el día de Sant Jordi a anunciar la retirada del recurso contra el Estatuto catalán. Tiene gracia porque Mas identifica su Estatuto con Cataluña, como si todos tuviéramos que pasar por él por ser el que los catalanes quieren para sí. Sin embargo, ocurre que a la mayoría de los catalanes les trae al pairo este Estatuto, como demuestra el hecho de que la mayoría no lo votó. Y ocurre igualmente que el Estatuto no sólo es inconstitucional, sino que es precisamente cuando establece un sistema que dinamita la solidaridad entre todos los españoles cuando más inconstitucional es. Recuerdo con vergüenza el día que Mas, en Telemadrid, trató de convencer a los madrileños de cuánto nos convendría tener un sistema de financiación como el que Cataluña acababa de darse. Y veo con orgullo el poco caso que los madrileños le hemos hecho.

Rajoy creía, quizá convencido por Alicia Sánchez Camacho, que por dulcificar sus posturas, por plegarse en lo que fuera posible a las exigencias del nacionalismo catalán, lograría, si no el afecto, al menos el respeto de los líderes y electores nacionalistas. Rajoy ya ha visto que no. Cuando le espetó a Zapatero que en Cataluña no se podía estudiar en castellano, le llamaban "fascista". Y ahora que ya no lo hace, siguen llamándole "fascista".

Por lo menos, el viaje le ha servido para comprar un libro y que le regalen otro. Rajoy ha adquirido El hombre más buscado, de John le Carré, un alegato contra la política antiterrorista de Bush, que ya sabemos que el PP es muy anti Bush y muy pro Obama. Y Alicia Sánchez Camacho le ha regalado Anatomía de un instante, de Javier Cercas. Yo, si fuera él, empezaría por el de Cercas, deteniéndome especialmente en los pasajes en que el escritor relata como el Rey, según parece sin querer, animó a otros a hacer cosas que luego desautorizó. Y luego, reflexionaría sobre lo ocurrido en México después de las elecciones. Quizá pueda entonces este gallego acusado de ser un provinciano extraer alguna ilustrativa lección acerca de cuánto se puede confiar en según qué personajes.

Libertad Digital - Opinión

ZAPATERO, A POR LOS 177. Por Fernándo Jáuregui

Tras pasar la mañana de este miércoles contemplando en la Cámara Baja el debate parlamentario y la posterior sesión de control parlamentario, he llegado a la conclusión de que Zapatero piensa que tiene ya en el bolsillo 177 escaños para controlar las Cortes. Es decir, que contaría con una mayoría absoluta para sacar adelante sus planes, incluyendo los próximos Presupuestos Generales para 2010, la ley del aborto, la de libertad religiosa, las reformas en la Judicatura y un conjunto de medidas económicas de urgencia que eventualmente pudieran ponerse en marcha.

Fue muy diferente el tono empleado por el presidente del Gobierno con unos y otros portavoces parlamentarios. Con el del PP, Mariano Rajoy, está claro que no hay ni habrá más entente que la imprescindible: ahora se busca el acuerdo en torno a la estabilidad de las instituciones financieras, y poco más. Tampoco parece esperar el presidente nada de los nacionalismos; ni con el vasco, por razones obvias, ni con los catalanes, que están en la oposición a la Generalitat. Incluso yo diría que está distanciándose voluntariamente de Esquerra Republicana, un "socio" que gusta poco a los votantes de fuera de Cataluña.

Pero corteja claramente a otros: a los pequeños. Comenzando por Izquierda Unida. Y siguiendo con el Bloque Nacionalista Galego, Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria y Nafarroa Bai. Ocho escaños entre todos, valiosísimos para, en unión de los 169 que tiene el Grupo Socialista, alcanzar una cómoda mayoría absoluta que permita al Gobierno central sacar adelante sus proyectos.

No resulta extraña la confianza que mostraba en el hemiciclo un desenvuelto Zapatero: le bastaría incluso con que algunos de los "pequeños" se abstuviesen para sacar adelante las votaciones que él quiera. Nada de pactos generalizados con la derecha, nada de grandes coaliciones: cada día más, Zapatero confirma que el giro no es a la izquierda, como, a mi juicio erróneamente, han interpretado algunos comentaristas: el giro es en torno a sí mismo. A veces da la impresión de que Zapatero, cueste lo que cueste, intenta la cuadratura del círculo en esta legislatura: reinventarse cada día, aislando y arrinconando a la oposición y sustituyendo a los nacionalismos en su propio terreno (ya veremos si no trata de fagocitar también a Rosa Díez).

Es decir, ZP quiere quedarse con la izquierda, con el centro y con los planteamientos nacionalistas, dejando al Partido Popular nuevamente solo y, si puede, fraccionado. Lo dicho: la cuadratura del círculo.

Periodista Digital - Opinión

EL SUEÑO DE EVA. Por Ignacio Camacho

EL ruido lo ha hecho ruido el fichaje de Rosa Aguilar, la sobria y sensata alcaldesa de Córdoba que llevaba tiempo merodeando el jardín socialista ante la ruina política y moral de Izquierda Unida, pero la clave del nuevo Gobierno andaluz de José Griñán quizás esté en otra pieza, también femenina por cierto. Se llama María del Mar Moreno, viene de Jaén, ha escrito una novela feminista llamada «El sueño de Eva» y a día de hoy continúa siendo la verdadera candidata de Zapatero a la sucesión de Chaves. Al incluirla en su Gabinete, meses después de que abandonase el de Chaves para irse por designio zapateril a la ejecutiva federal del partido, Griñán ha dejado abierta la incógnita de su propia continuidad más allá de este mandato. Quizá se trate de una señal reveladora de que el pacto interno para darle salida a Chaves incluía más cláusulas de las que conocemos.

El nombramiento de Moreno como consejera de Educación de la Junta convierte en plausible la hipótesis de la sucesión a plazos. Zapatero se fijó en ella hace tiempo -por alguna de esas razones intuitivas tan suyas, similares a las que convirtieron en ministra a Bibiana Aído- para señalarla como «el futuro» del socialismo andaluz. Chaves la consideraba, con razón, un poco verde para dar un salto cualitativo tan grande, y estaba además escocido por el ninguneo a que fue sometido cuando el presidente se la llevó a Madrid sin su permiso. Así que, llegada la hora del relevo, ha podido abrirse paso una vía intermedia: Griñán a la Presidencia para evitar un ataque de vértigo en el chavismo, y Moreno al Gobierno para hacer natural el paso siguiente, previa digestión del aparato del partido.

De momento la estrategia es no dar pistas a un PP crecido

Se trata de una hipótesis pero, como la ceniza quevediana, tiene sentido. De un lado viene avalada por la tenacidad de Zapatero a la hora de imponer sus criterios en la organización socialista. De otro, por la propia trayectoria de Griñán, cuya carrera parece más bien al final de todo que al principio de algo. Ofrece el perfil de un hombre de transición; es un gestor solvente, sólido y dueño de una cierta elegancia intelectual, pero pertenece, como el propio Chaves, a la generación que el zapaterismo está jubilando más deprisa que despacio. Y siempre ha sido más un político de gobierno que de partido; cuesta trabajo imaginarlo empeñado en el esfuerzo de hacerse con el control de una maquinaria tan compleja y pesada como la del PSOE de Andalucía.

Es en ese veterano aparato de poder, y desde luego en las encuestas de aceptación, donde están las claves de esta operación que se irá desvelando a medio plazo. De momento la estrategia es no dar pistas a un PP crecido cuyo líder, Javier Arenas -al que el nuevo presidente andaluz ya dio el relevo una vez, en el 96, al frente del Ministerio de Trabajo-, ignora a qué candidato tendrá que enfrentarse. Pero el sueño de Griñán ya está cumplido. El de Eva sigue a la espera.

ABC - Opinión

El SINDROME. Por Alfonso Ussía

Eso es lo que le pasa al espíritu de La Moncloa, que observa las cejas que se le han puesto a Zapatero por culpa de la crisis, y huye a toda pastilla

Tengo para mí que a Zapatero le ha atacado el fantasma monclovino. Es conocido como «Síndrome de la Moncloa», y no ha sido complaciente con ninguno de los presidentes del Gobierno de la democracia. Un espectro, un trasgo, un duende estantiguado, un alma en pena. El aparecido del Palacio de Linares, un aprendiz sin futuro. Pudiera ser el ánimo nostálgico, etíope y eritreo, de Hallie Sellasie, último emperador de Etiopía, breve como pulga y enjuto como palillo, que en La Moncloa se alojó en las agonías del anterior régimen. El «Negus» tenía aspecto de pobre de tanta hondura, que Javier Barcáiztegui y yo, paseando por el Paseo de Recoletos, y ante su endeblez mayestática, a punto estuvimos de acercarnos hasta el Rolls-Royce que Franco le había prestado para darle un duro. De lo que no cabe duda es de que en el nada acogedor Palacio de la Moncloa, hay un espíritu cabroncete que termina con los equilibrios de nuestros presidentes.


Adolfo Suárez lo combatió en soledad, con valentía, escribiendo sus ensayos políticos, que algún día, si Adolfo Suárez Illana lo permite, saldrán a la luz. Leopoldo Calvo Sotelo, que lo habitó durante pocos meses, se enfrentó al fantasma de La Moncloa tocando el piano, que lo hacía con alta armonía. Ha sido el único presidente del Gobierno de España que sabía inglés, pero ese detalle, importantísimo, no le sirvió para permanecer en el poder. Felipe González, se reía del fantasma monclovino hasta que éste, indignado, le recordó que existía. Para no verlo, se refugió en un invernadero en el que guardaba su colección de bonsais, que cedió posteriormente al Jardín Botánico de Madrid. José María Aznar no fue visitado por el maligno espíritu hasta el último tramo de su segunda legislatura. Cuando se vió acosado por el fantasma, se dedicó a estudiar inglés. Y José Luis Rodríguez Zapatero, que no cree en nada, se permitió el lujo de mofarse del trasgo, y ya ha caído en sus manos. Sucede que Zapatero carece de interés por las cosas sencillas de la vida, como la escritura, el piano, los bonsáis y el inglés, y nadie sabe cómo combate la presencia impertinente del alma en pena. Lo que sí se sabe es que el alma en pena de La Moncloa, a punto está de dimitir y marcharse a otro lugar por aburrimiento. Un alma en pena no puede asustar a quien más pena causa. Eso acompleja. Me recuerda al pobre fantasma del castillo de Canterbury, inmortalizado por Oscar Wilde, que vivió aterrorizado con las bromas que le hacían los hijos de su nuevo propietario americano. Un fantasma asusta, pero si es asustado, pierde toda su dignidad. Y eso es lo que le pasa al espíritu de La Moncloa, que observa las cejas que se le han puesto a Zapatero por culpa de la crisis, y huye a toda pastilla por los pasillos monclovinos. Y cuando está huyendo a toda pastilla, se topa de golpe con María Teresa Fernández de la Vega, y al fantasma le sobreviene un episodio vascular, que así está la pobre, que ni le hacen caso los conejitos de «Bambi». Zapatero puede presumir de haber acabado con el fantasma de La Moncloa. Para fantasma él, habrá dicho el ídem. En el Congreso está más solo que «Cachuli», y ha perdido la consistencia en los hombros de las personas seguras. Sabe que va hacia el abismo. Lo malo es que está deseando invitarnos a todos los españoles a acompañarlo. Y me parece que no. Que le acompañen los que le votaron.

La Razón - Opinión

UN GOBIERNO YA SIN CREDITO Y CADA VEZ MAS AISLADO

Los llamamientos a la confianza de Zapatero en el Congreso volvieron ayer a darse de bruces contra las previsiones del FMI y la totalidad de los partidos representados en el parlamento.

LA COMPARECENCIA de Zapatero ayer en el Congreso para explicar la crisis de Gobierno puso de manifiesto que el presidente ha fracasado en su intento de dar un golpe de efecto para generar confianza mediante la sustitución de Solbes por Salgado y la incorporación de dos políticos curtidos como Chaves y Blanco en el Consejo de Ministros. La oposición dejó muy claro que no está dispuesta a conceder al nuevo Gabinete ni los 100 días de gracia protocolarios, ni los 30 que de forma oficiosa había pedido el entorno del presidente. El que Zapatero no fuera capaz de explicar con seriedad y rigor las razones que han motivado el cambio de banquillo ha acentuado más si cabe su aislamiento parlamentario y ha contribuido a consolidar la certidumbre de que carece de un planteamiento serio para sacar a España del atolladero económico.


Zapatero aventuró que nuestro país se encuentra «en la primera línea de la esfera internacional», presentó los cambios de su Gabinete como un ajuste a los criterios de la cumbre del G-20 y los justificó en la necesidad «de acelerar la recuperación» y de «mantener vivas las señas de identidad del proyecto progresista, como son las políticas sociales y la cultura española». Lo cierto es que con argumentos tan endebles y absurdos sólo consiguió recalcar el grado de improvisación con que ejecutó el cambio de carteras ministeriales.

Todos los partidos vapulearon a Zapatero y se mostraron muy críticos con el nombramiento de Chaves como vicepresidente de Política Territorial, pero especialmente certero y contundente fue Mariano Rajoy. El líder del PP ironizó sobre la insospechada relación entre el G-20 y el relevo de César Antonio de Molina y puso el dedo en la llaga cuando aseguró que «al no querer enmendarse en sus políticas», Zapatero sólo conseguirá que marchemos «mucho más resueltamente hacia el abismo».

El presidente salpicó de descalificaciones contra sus rivales políticos su habitual voluntarismo, si bien volvió a fiar la recuperación económica a las medidas puestas en marcha hasta ahora y a una «potencial reactivación del consumo» como consecuencia de un futurible aumento de la confianza. Es ilusorio pensar que los ciudadanos vayan a mejorar su percepción sobre el futuro por un mero cambio de caras en el Gobierno. Sobre todo, cuando las políticas acometidas se han revelado ineficaces -si no contraproducentes- para frenar el deterioro económico. Y más aún, cuando todos los organismos solventes vaticinan que el temporal, lejos de amainar, se agravará.

De hecho, los llamamientos a la confianza de Zapatero en el Congreso volvieron ayer a darse de bruces contra las previsiones del Fondo Monetario Internacional. Los portavoces de la institución económica esbozaron el abismo al que había hecho referencia Rajoy, al advertir de que la recesión en España durará al menos un año y medio, que nuestro PIB caerá un 3% en 2009 y que en 2010 nos acercaremos a una tasa de paro de casi el 20%, más del doble de la media pronosticada para las economías desarrolladas. Además, ha previsto un año «muy difícil» para la banca española, por lo que ha augurado fusiones. En este sentido, la Confederación Española de Cajas de Ahorros reprochó ayer al Gobierno que no esté elaborando un plan de contingencia para el sistema financiero que contemple riesgos «catastróficos». Zapatero perdió una oportunidad al optar sólo por un cambio de nombres en el Gobierno. Sólo un cambio radical de política, en pos de un pacto de Estado que incluya estrictas medidas de ahorro en todas las administraciones y una reforma laboral en profundidad, podrán apartarlo -y salvarnos a todos- del precipicio al que nos dirigimos.

El Mundo - Editorial

AGUILAR Y EL BARCO QUE SE UNDE

«Cambiar de bancada perdiendo poder en el camino suponer poner los principios por encima de las siglas. Hacerlo para arrimarse al sol que más calienta da toda la impresión de aprovecharse de unos principios para hacer carrera.»

Lo increíble podría suceder. Las palabras y actitudes de Cayo Lara desde el momento en que fue elegido coordinador general de Izquierda Unida hasta hoy nos dan la impresión de que podría hacer bueno incluso a su predecesor inmediato, Gaspar Llamazares. La capacidad de los líderes de la extrema izquierda española ha ido descendiendo paulatinamente desde que Anguita abandonara la jefatura de IU y da la impresión de que podría seguir cayendo hasta que la formación se disuelva o se convierta en una fuerza irrelevante.


Es posible que Rosa Aguilar, viendo que la situación de los suyos no parece tener ya remedio, haya decidido irse de un partido que poco tiene que ver con aquel que dirigiera Julio Anguita, ya sea por motivos ideológicos o, más probablemente, por cuidar su propio futuro político. En cualquier caso, su marcha de la alcaldía para sumarse a un Gobierno autonómico de otro partido supone una clara traición a sus votantes y una merma considerable para su imagen de política diferente que se había labrado estos años.

Es en general censurable, al margen de las siglas, esa costumbre de abandonar la jefatura de un Gobierno para acceder a destinos algo más elevados, no tanto por el que se va como por el que lo sustituye. Nadie votó en Andalucía por tener a Griñán al frente del Ejecutivo autonómico, como tampoco antes se votó por Barreda o Herrera. Y aunque es sabido que formalmente lo que se elige son diputados, y por tanto estos cambios de presidente son perfectamente legales, sólo quien quiera engañarse o engañar a otros puede decir que los ciudadanos votan otra cosa que al cabeza de lista.

Dado que la democracia es, por encima de todo, un modo de cambiar de gobierno periódicamente sin violencia, cabe poner objeciones al abuso que representa llegar al poder sin ser elegido para aprovecharse de todos los resortes del mismo (especialmente la televisión pública) y así partir de una mejor posición en unas futuras elecciones. No es, desde luego, la mejor manera de promocionar el cambio. No obstante, al margen de las siglas, no parece que ningún partido tenga intención de modificar este fraude a los ciudadanos, porque todos se benefician de él en un momento u otro.

No cabe duda de que el objetivo de este fichaje es intentar beneficiarse de la buena imagen que tiene Rosa Aguilar. Sus críticas a Madrazo y el recuerdo de la época de Anguita que evocaba la cordobesa la habían convertido seguramente en la figura más valorada de IU fuera de su partido. El problema es que un cambio de esta naturaleza no ha hecho mucho bien a esa imagen. Cambiar de bancada perdiendo poder en el camino suponer poner los principios por encima de las siglas. Hacerlo para arrimarse al sol que más calienta da toda la impresión de aprovecharse de unos principios para hacer carrera.

Además, las formas con que se ha marchado la hasta ahora alcaldesa de Córdoba han sido lamentables. Lo mínimo cuando uno se va de cualquier sitio, especialmente si lo hace para trabajar para la competencia más directa, es comunicarlo primero a quienes se deja. Y lo que ha hecho Rosa Aguilar es dejar un mensaje a Cayo Lara cuando la noticia ya había aparecido en todos los telediarios.

Pocos habrán quemado en tan poco tiempo un capital político amasado durante tantos años como ha hecho Rosa Aguilar con esta decisión. Posiblemente la considere provechosa para su futuro. No debería ser optimista. Es tradición que los comunistas que ingresan en el PSOE disfruten de una legislatura de gloria para luego ser despreciados. Que pregunte a Cristina Almeida o López Garrido.

Libertad Digital - Editorial

¡En qué manos estamos! Por M. Martín Ferrand

EL diario que, en sus mejores tiempos, fue independiente -aunque sólo de la mañana- y dice ahora ser global no pierde oportunidad para convertir en manantial informativo las filtraciones que, con sospechosa constancia, genera el «caso Gürtel». Está en su derecho. En las últimas horas he oído voces demonizadoras contra los periódicos que acogen en sus páginas -con la relevancia que sólo les corresponde establecer a sus respectivos directores- nuevos detalles de una historia que germinó al hilo de unas de las sonoras instrucciones de Baltasar Garzón y que ya cursa, con metástasis, en distintas instancias de la organización judicial. Nada más injusto ni distante del recto entendimiento del trabajo informativo. Los periodistas estamos para contar lo que pasa y, en su caso, valorarlo.

Ayer, el periódico aludido, con ruidoso despliegue de medios, abundó en las chuscas relaciones entre el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, y Álvaro Pérez, un pintoresco conseguidor conocido por «El Bigotes». Según esa información, su nivel de intimidad es tan intenso como para que el tal Pérez le diga al líder valenciano del PP: «Oye, que te sigo queriendo mucho». Para mayor y mejor demostración de afectos mutuos, el presidente le corresponde, aunque de forma menos académica: «Yo también. Te quiero un huevo». Ignoro si el huevo como unidad de medida del cariño es poco o mucho, pero queda claro que la confianza es recíproca.

Lo que me escandaliza es la ramplonería de los personajes y, sobre todo, la imprudencia del presidente valenciano

Tampoco sé, ni tengo un interés desmedido por averiguarlo, si algunos notables del PP recibieron trajes gratis u otros favores equivalentes. Lo que me escandaliza es la ramplonería de los personajes y, sobre todo, la imprudencia del presidente valenciano. Razones tendrá para adorar a «El Bigotes»; pero, ¿tanto como un huevo? A la imprudencia de Camps hay que enfrentar la grave irresponsabilidad de las personas que, en su trabajo judicial, han producido, o permitido, las filtraciones que sirven de base a quienes, con toda legitimidad profesional, han elaborado y publicado esas informaciones. El secreto es una exigencia de los sumarios abiertos y trasladados en este «caso Gürtel» que, por lo que llevamos visto, tiene más ruido que nueces. Lo es también la elegancia en el procedimiento de los jueces y sus colaboradores. Con qué nos escandalizamos más, ¿con la ligereza de uno o con la falta de seriedad de los otros?

ABC - Opinión

EL NENG. Por Yauma

Mi nombre es Albert ,aunque mis enemigos políticos despectivamente me llaman “El Neng” quizá por un mal disimulado sentimiento de envidia por su propia falta de juventud. Nací el 15 de Noviembre de 1979 en L`Atmella del Vallés, un pequeño municipio en la orbita de Granollers, mi padre catalán y mi madre malagueña, un equilibrio casi perfecto entre el norte desarrollado y adusto, y el sur alegre y vivaz. Cuentan mis familiares que nací un niño sano y robusto, con un peso superior al correlacionado con la edad gestacional, cosa que parece influir en un elevado coeficiente intelectual y que el paso del tiempo debe confirmar o refutar.

Se sabe que la conjunción astral más frecuente hace referencia a la situación relativa de dos o más astros, cuando tienen la misma longitud. Así hablamos de Venus en conjunción con la Luna como un hecho astronómico de importancia contrastada. Sin embargo, el día de mi nacimiento, según he podido averiguar después, tuvo lugar la formación de un hexágono por parte de los tres soles y las tres lunas de Idhún, hecho extraordinario bajo el prisma astrológico. Aparte de mi nacimiento, nada aparentemente sobresaliente ocurrió en nuestro entorno, no malparieron las ovejas, ni el Honorable fue nombrado Rey de Cataluña, dos noticias de ese mes de Noviembre: Rupérez secretario de relaciones exteriores de UCD fue secuestrado por ETA y el estreno en el teatro Marquina de Madrid de cinco horas con Mario, de Miguel Delibes.


Soy hijo único de una familia acomodada de clase media, siempre he tenido muy claro que había nacido para destacar, siento que algo dentro de mí guía mis pasos hacia el triunfo absoluto, personas con menor fuerza interior han llegado a ser presidentes del gobierno de España, un ejemplo claro lo tenemos ahora con ZP. Son envidiadas mis cualidades personales y políticas, la energía negativa que sustraigo a mis enemigos políticos la transformo en energía positiva y la uso en mi propio beneficio. Intentaré explicar brevemente en que están basadas tan rotundas afirmaciones.

Se me acusa con frecuencia de ser demasiado joven para la política con epítetos de corrección dudosa: “Niñato prepotente”, Chaval sobrevalorado en su entorno familiar”...etc Cómo si ser joven fuese pecado. La historia nos habla de Alejandro El Grande, espejo donde me miro, existe un paralelismo evidente para quien quiera verlo, Pella y L`La Atmella del Valles, Aristóteles y F. d C., Macedonia y Cataluña, La conquista del imperio Persa y la Presidencia del Gobierno español, junto a cuestiones personales que por pudor sólo menciono, listeza, oratoria guapura ....etc. Alejandro con muy pocos hombres derrotó a ejércitos muy superiores, yo con lo que queda de C´s , unos trescientos militantes, los mejores,( descontando al hipnotizador y su tropa), mi guardia personal, la infraestructura madrileña, con Esscanseti Lamdeso y los montoneros, apoyado económicamente por la noble orden de los Rotaris, conquistaré España.

Se me llama “Pijo de Esade”. Bien, yo obtuve una licenciatura y un master en derecho en esa famosa escuela de negocios, regentada por los jesuitas, no fui un estudiante brillante pero no perdí ningún curso, tuve como compañeros de estudio a apellidos ilustres de la vida política, empresarial y profesional del país, algunos en privado, lo sé de buena tinta, que me consideran un trepa, pura envidia, destacaba más que ellos en las practicas deportivas, y la oratoria plana aconceptual de nuestro tiempo, arte de hablar con elocuencia para persuadir o convencer a un auditorio, donde la memoria no relacional juega un papel importante, junto a las buenas formas gestos y maneras de los vendedores de humo. Con posterioridad conocí a mi mentor político en la Universidad Central de Barcelona, donde me matriculé para hacer un doctorado en Derecho Constitucional. Mis enemigos políticos propagan la infamia de que eso sólo fue una excusa para acercarme a C que era uno de los principales impulsores del futuro movimiento ciudadano.

Sobre ideología dicen que no tengo ninguna, que mi ideología es el poder, en este apartado considero que tienen algo de razón, no obstante creo que una componente fuerte de mi ideología es transversal en estado puro, un ejemplo concreto, antes de pertenecer a C´s yo estaba en nuevas generaciones del PP, durante mi etapa en Esade había coqueteado con Convergencia, en C´s soy de centro izquierda, con tintes montillanos, y en el futuro Dios dirá. No tengo ningún complejo al reconocerlo y aceptarlo como peaje indispensable para seguir ascendiendo en el mundo político.

Se me critica porque C´s no sea democrático, que el partido soy yo, que tengo baja tolerancia a la frustración, que no asumo que nadie me diga qué no soy el mejor. Analicemos apartado por apartado:? Hay en España algún partido político cuya organización interna sea democrática? Si alguien conoce alguno que de un paso al frente, sólo un puñado de ilusos e inadaptados, defendían la democracia interna en mi partido y, no me quedo otra salida que expulsarlos del mismo. Todo líder carismático confunde el partido con su persona y, algunos como el gran Honorable, a todo un país. En cuanto a los apartados relacionados con la psicología, Alejandro en su tiempo y yo ahora, intuimos que somos dos seres superiores necesarios para el progreso de la humanidad y, por lo tanto, según el método trascendental kantiano, la dialéctica de la razón está de nuestra parte.

Además se dice “que mi discurso es repetitivo y que se me nota que mi principal valor es aprenderme las cosas de memoria”. Sobre este tema apunto lo siguiente: la política como mercancía requiere publicidad, la publicidad cuando está dirigida a un publico consumista de nivel intelectual mediano, tirando a bajo, requiere repetición, y la repetición continuada hace que yo me aprenda las cosas de memoria sin esfuerzo aparente, según las reglas más elementales de la didáctica clásica.

El blog de Yauma