martes, 30 de octubre de 2007

Guía para abordar la sentencia del 11M


Han pasado cuatro meses desde que el juicio del 11-M quedó visto para sentencia y casi cuatro años de los atentados. Mañana, por fin, algunas incógnitas sobre la organización de la masacre quedarán esclarecidas, al menos, judicialmente. El tribunal, integrado por Javier Gómez Bermúdez (presidente y ponente), Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás, dará lectura pública a las 11.00 de la mañana en el pabellón que la Audiencia Nacional dispone en la Casa de Campo.

En la sentencia, de más de 600 folios, encontraremos los hechos probados (muy importante para poner nombre, por fin, a los responsables más directos del atentado, y para aclarar aspectos que en el relato de la Fiscalía no están suficientemente atados), los fundamentos de Derecho (claves en la validación de pruebas presentadas contra los condenados) y las condenas fijadas para los acusados.

En la vista pública que se celebra mañana volverán a estar presentes los 28 acusados, con sus respectivos abogados. En la lectura de la sentencia (en realidad, el tribunal leerá un resumen) también estarán presentes algunas víctimas. Según las previsiones de las tres asociaciones representadas en el juicio, acudirá alrededor de medio centenar, informa Efe.

Para las víctimas, casi lo más importante de la sentencia es el reconocimiento que el tribunal haga de sus daños y perjuicios y, la cuantía de las indemnizaciones que fije en función de ello.

Éstas son algunas claves para abordar el fallo del tribunal:

28 acusados

Jamal Zougam, acusado de ser autor material, en su alegato final.
De los 29 acusados en principio, sólo 28 están pendientes de la sentencia, ya que uno de ellos, Brahim Moussaten, quedó absuelto al retirarle los cargos la Fiscalía. Otro, Mahmud Slimane, fue puesto en libertad provisional en septiembre por haber cumplido tres años de prisión preventiva, lo que significa que la pena que se le imponga, por los delitos de colaboración con banda armada que se le hayan encontrado, no requerirá ingreso en prisión.

Principales acusaciones
En la trama hilvanada por la Fiscalía entre todos los procesados destacan los papeles de autores materiales, inductores o autores intelectuales y cooperadores necesarios. El tribunal tendrá que pronunciarse sobre:

- Si Jamal Zougam y Abdelmajid Bouchar colocaron bombas en los trenes de Cercanías.

- Si Rabei Osman el Sayed ‘Mohamed el Egipcio’, Youssef Belhadj y Hassan el Haski impulsaron la preparación de un atentado ‘yihadista’ en Madrid antes de las elecciones.

- Si Emilio Suárez Trashorras proporcionó a los terroristas la dinamita que explotó en los trenes. Lo único que está probado es que les proporcionó dinamita.

- Si el confidente de la Guardia Civil Rafa Zouhier supo de los fines de los terroristas cuando los puso en contacto con Antonio Toro y Emilio suárez Trashorras. En ese caso, sí le pueden condenar como cooperador necesario de la mascre, como pide la Fiscalía y algunas acusaciones particulares.

- Si Otman el Gnaoui también fue cooperador necesario del atentado por ayudar a Jamal Ahmidan ‘El Chino’, organizador logístico del 11-M, a transportar explosivos desde Asturias el 29 de febrero de 2004.

(Todos estos procesados se enfrentan a una solicitud de penas de más de 38.000 años de prisión)

- El nivel de responsabilidad de Antonio Toro y Carmen Toro en el tráfico de explosivos.


Tres de los suicidas que reivindicaron el atentado. En el centro, Jamal ahmidan 'El Chino'.
-La participación del resto de procesados en el atentado y, si no la hay, su vínculo con la célula terrorista.

Otras cuestiones relevantes
Aparte de cargos y condenas, la atención estará centrada en aspectos rodeados de polémica desde el mismo 11 de marzo de 2004 y avivados durante el juicio. Por ejemplo:

- Si el tribunal reconoce ausencias en el banquillo: posibles autores materiales, inductores y cooperadores aún desconocidos. Esto significaría que la instrucción del 11-M que ha llegado a juicio estaría incompleta y abriría la puerta a seguir investigando la participación, más o menos directa, de otras personas, como piden la AVT y la Asociación Ayuda a las Víctimas del 11-M.

- El tipo de explosivo que estalló en los trenes y mató a 191 personas. La Fiscalía y algunas acusaciones particulares sostienen que fue Goma 2 ECO y Goma 2 EC porque fue lo que se encontró en el piso de los suicidas de Leganés y en el artefacto colocado en el AVE. A partir de ahí, trataron de justificar con teorías como la de la contaminación que una muestra tomada de un tren no encajara con la composición de esas dos dinamitas. La investigación policial (Tedax) y judicial fue incapaz de determinar el explosivo de los trenes. De ello pueden depender varias condenas.

- Cuántos terroristas colocaron las bombas. Si fueron 13 (por las 13 bombas) o fueron menos, lo único que podría justificar que tres testigos afirmaran haber visto a Zougam en tres trenes diferentes.


El teléfono hallado en la mochila bomba de Vallecas, que fue clave en la investigación.
- El papel de las Fuerzas de Seguridad del Estado, después de que en el juicio quedara constatado que algunos guardias civiles, policías y agentes del CNI tuvieran relación con algunos de los hoy acusados (Trashorras y Rafa Zouhier) y con confidentes cercanos a la trama (el imam ‘Cartagena’, el sirio Safwan Sabagh (que vigilaba al suicida Allekema Lamari), Francisco Javier Villazón Lavandera y José Ignacio Fernández Díaz, alias ‘Nayo’, al tanto del tráfico de explosivos). Un agente de Policía Nacional reconoció ante el tribunal: "Siempre fuimos un paso por detrás de ellos" (los terroristas).

- La incapacidad de las Fuerzas de Seguridad para determinar el explosivo de los trenes (fueron destruidos a los dos días); y el rigor de su actuación en la consecución de pruebas como la Renault Kangoo, el Skoda Fabia o la mochila bomba de Vallecas.

- La actuación de la Policía en el dispositivo desplegado en Leganés, que no consiguió evitar el suicidio colectivo del 3 de abril pese a que se controlaron contactos teléfonicos de uno de ellos, ‘El Chino’, y que el familiar de otro, Abdenabi Kounjaa, pidió a la policía ponerse en contacto con él.

- La validez de la mochila encontrada en la comisaría de Vallecas como una bomba procedente de los trenes después de que los agentes responsables de revisar los mismos aseguraran que allí no quedó ningún objeto sin registrar.

- Si mintieron ante el tribunal algunos testigos policiales como el ex jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, la responsable de los análisis a las muestras tomadas en los trenes, el inspector de la UCIE que isntruyó las diligencias del 11-M, el controlador de Zouhier, el guardia civil apodado 'Víctor', y su jefe en la UCO, el coronel Rafael Hernando. Las acusaciones de la Asociación Ayuda a las Víctimas del 11-M y la AVT pidieron al tribunal que les dedujera testimonio y esperan que el tribunal se pronuncie al respecto.


Velas por los fallecidos en la calle Téllez, días después del 11-M.
- La relación entre Zougam y los teléfonos móviles usados para fabricar las bombas.

- En el terreno político-ideológico, la relación que, como desencadenante de los atentados, pudo tener la participación de España en la guerra de Irak, como denunció la acusación de la Asociación 11-M (presidida por Pilar Manjón).

- Las indemnizaciones fijadas para los heridos y las familias de los 191 fallecidos y el posible reconocimiento como víctimas de algunos heridos no admitidos como tales hasta ahora.

El Mundo, 30-10-2007

11 M: lo importante mañana


"Lo que verdaderamente importa de la sentencia de mañana es la valoración que los jueces hagan de las distintas pruebas practicadas."

El Derecho no es una ciencia exacta. Ni pretende serlo, porque el grado de complejidad de las acciones humanas excede cualquier intento de clasificarlas o valorarlas objetivamente. De ahí la necesidad de que haya jueces, personas que valoren los distintos aspectos de un caso y tomen una decisión atendiendo a todas las circunstancias que concurren en él.


Pero el Derecho pretende, de todos modos, aproximarse lo más posible al ideal de la Justicia objetiva, tratando de minimizar el margen de posible arbitrariedad de los jueces. Tan injusta sería una Justicia administrada por ordenador como una Justicia en la que los jueces se dedicaran a emitir sentencias contradictorias llevados por su estado de ánimo momentáneo.

En lo que tiene de objetivo, el Derecho no difiere de cualquier otro sistema axiomático. Al igual que una teoría física parte de la observación de la Naturaleza para deducir una serie de leyes básicas, luego aplica la Lógica para deducir otras leyes derivadas y luego aplica esas leyes para calcular, por ejemplo, el movimiento de los cuerpos en el espacio, también en el Derecho se aplica el razonamiento lógico para llegar a una serie de conclusiones a partir de la observación de los hechos.

En los últimos días, se multiplican las voces que discuten acerca de qué condenas se pronunciarán en la sentencia del 11-M, o que efectúan pronósticos sobre quién saldrá a la calle y quién no.

En el fondo, todas esas voces no hacen sino tomar el rábano por las hojas. Porque lo importante en la sentencia de mañana, lo verdaderamente importante, no son las condenas que se impongan o se dejen de imponer. Las condenas o absoluciones no son más que la consecuencia lógica del relato de los hechos, que a su vez no es sino una reconstrucción efectuada a partir de las conclusiones obtenidas durante la fase de valoración de la prueba.

Lo que verdaderamente importa de la sentencia de mañana es la valoración que los jueces hagan de las distintas pruebas practicadas. Lo que importa es si los jueces dan carta de naturaleza a la mochila de Vallecas, o si dan por buenos los efectos encontrados dentro del Skoda, o si admiten tales o cuales datos extraídos de los informes de conexiones telefónicas. Es ahí donde se juega la partida. Es ahí, en realidad, donde se ha jugado desde el principio, aunque algunos quisieran fijarnos otro terreno de juego.

La valoración que los jueces hagan de las pruebas será la que decida todos los restantes aspectos. Dependiendo de qué pruebas den por buenas, los miembros del tribunal efectuarán un relato de los hechos, que debe deducirse necesariamente de esas pruebas aceptadas. Y, a partir de ese relato de los hechos, se deducirán las condenas o absoluciones de manera casi automática.

Por eso, y aunque las absoluciones y condenas puedan ser lo más llamativo desde el punto de vista mediático, yo estaré mañana especialmente atento a otra cosa. Lo que verdaderamente me importa de la sentencia es ver qué pasa con todas y cada una de esas falsas pruebas que se nos presentaron a los españoles para construir la patraña con la que tender un manto de olvido y de silencio sobre la masacre del 11-M.

Si la sentencia de mañana sirve para desgarrar ese manto, si la sentencia de mañana pone el dedo en las distintas llagas que los medios de comunicación independientes hemos ido revelando, si la sentencia de mañana responde al sentido común a la hora de juzgar la validez de las pruebas, la partida entrará en una fase totalmente nueva.
Quizá por eso andan algunos tan nerviosos.

Luís del Pino en su blog
Libertad Digital, 30-10-2007

De la Vega

"Prefiero la sonrisa al gesto hosco",
acabas de soltar –¡toma del frasco!–
con un mohín de vómito y de asco,
como el de quien jamás se come un rosco.

Tu fingimiento huele a falso y tosco,
tu voz rechina a ráfaga y chubasco,
y hasta tu faz, rocosa cual peñasco,
revienta las portadas del quiosco.

Tu acento es como témpano y pedrisco,
tu hocico, pese al bótox, es arisco,
y tu carácter, frío, seco y brusco.

Con ese estilo cínico y chulesco,
la dignidad te trae más que al fresco,
y todo lo que dices suena chusco.

Fray Josepho

Vidal Quadras: "hasta aquí hemos llegado"


Intervención del presidente de la Fundación Concordia, Alejo Vidal-Quadras, en el acto de presentación de la plataforma "Por la Concordia Nacional y la Reforma Constitucional", en el Casino de Madrid el 25 de octubre de 2007:

El propósito que nos ha animado durante los dos años que llevamos madurando este planteamiento que os presentamos esta noche es muy sencillo, diáfano me atrevería a decir. Hemos llegado hace ya mucho tiempo a la conclusión de que alguien ha de atreverse a decir lo que todo el mundo sabe y nadie osa pronunciar. Sí, exactamente lo que estáis pensando. El emperador va desnudo. En otras palabras, los nacionalistas no son integrables. Esta es una verdad tan silenciada como dolorosa, tan desagradable como incómoda, tan terrible como innegable. Lo horrible a veces sucede y ante ello caben dos actitudes: la negación de su existencia y entonces lo horrible nos devora o la asunción lúcida de su presencia y la determinación serena, pero firme, de hacerle frente y vencerlo.

Desde la transición, hemos seguido el primer camino y el resultado está a la vista. No hay catastrofismo, ni alarmismo ni tremendismo alguno en el enunciado de la realidad que nos aflige: Después de la aprobación del nuevo Estatuto de Cataluña, de la elevación de ETA a la categoría de interlocutor válido del Gobierno y del anuncio por parte de los partidos nacionalistas tenidos hasta hoy por moderados, de la celebración de referendos de autodeterminación ilegales e inconstitucionales, España, esta tremenda mole que se alza en el paisaje de la Historia, amasada de piedra, sangre y sueños, constructora de nuevos mundos, cuna de hazañas legendarias, féretro de tantas ilusiones, cosida a cicatrices, gloriosa y humillada, mística y prosaica, cobijo por fin seguro de nuestras libertades y derechos, todavía viva y reconocible, se encuentra al borde mismo de su disgregación. Otra legislatura más como la que ahora termina y nuestra gran Nación de ciudadanos libres e iguales se fragmentará en un agregado informe de nacioncillas inventadas y ajenas entre sí.

Por eso hemos de tomar la segunda senda, la de la decisión, la de la lucidez, la del compromiso indeclinable con los principios y valores de la vigente Constitución, que son los de la sociedad abierta, los de la civilización occidental, los que ponen al individuo con rostro, nombre y dignidad inalienable por encima de abstracciones colectivas aniquiladoras de la libertad.

¿Para qué, pues, nuestra propuesta? Para resolver el único de nuestros conflictos seculares que aún no hemos superado. La Constitución de 1978 marca el final de una larga etapa en nuestro devenir colectivo en la que los ricos se enfrentaron a los pobres, los militares a los civiles, los creyentes a los anticlericales y los monárquicos a los republicanos. La transición inició una era de reconciliación, de equilibrio, de generosidad, de fórmulas normativas y de usos sociales bajo cuyo manto los cuatro frentes de desgarro que habían sacudido nuestros dos últimos siglos quedaron definitivamente apaciguados. Sin embargo, queda una herida que no ha sido cerrada, que sigue ulcerada y que se resiste a los desinfectantes más potentes. El encono de los nacionalistas por dinamitar la empresa común y por liquidar la unidad nacional no ha cesado ni un instante a lo largo de las tres décadas de democracia recuperada que hemos recorrido desde el fin de la dictadura. Y bien sabéis, bien sabemos todos en esta sala que se ha hecho todo lo posible, y más que lo posible, por sumarles al proyecto aglutinador que los españoles emprendimos esperanzados tras medio siglo de anormalidad institucional.

Hemos transformado un Estado tradicionalmente unitario en uno de los más descentralizados administrativa y políticamente del planeta, hemos establecido la cooficialidad de las lenguas mal llamadas propias hasta el punto de permitir y sufrir que se elevaran al rango de hiperoficiales, hemos procedido al reconocimiento de símbolos, himnos, banderas y hechos diferenciales diversos hasta la extenuación, hemos transferido en masa competencias y recursos a las Comunidades Autónomas debilitando las instancias centrales del Estado a niveles que ponen en peligro su operatividad y su eficacia, hemos consagrado un sistema electoral que otorga a las minorías nacionalistas el papel de bisagras parlamentarias todopoderosas sometiendo a la Nación a la férula de aquellos cuyo objetivo explícito es deshacerla, hemos destinado un ingente esfuerzo económico a satisfacer a los nacionalistas porque el Estado de las Autonomías nos cuesta del orden de un punto del PIB por año en comparación con un Estado políticamente unitario administrativamente descentralizado, y hemos soportado apretando los dientes con paciencia atormentada más de ochocientos asesinatos de escalofriante vileza. Y el Presidente del Gobierno nos avisa sonriente que si revalida dentro de cuatro meses su victoria, se propone continuar su tarea de descuadernamiento del Estado y de disolución de la Nación.

Las entidades que os hemos convocado aquí esta noche hemos llegado a una conclusión que nos parece la única posible si queremos ser algo más que un conglomerado amorfo de televidentes hedonistas y anestesiados. Y la conclusión es ésta: Hasta aquí hemos llegado. El proceso de desintegración nacional al que nos vemos arrastrados contra la voluntad de la inmensa mayoría ha de detenerse, el Estado se ha de fortalecer y la Nación ha de recuperar el rumbo perdido. Basta de claudicaciones, de oportunismos, de renuncias, de fingimientos, de disimulos, de cobardías, de ingenuidades y de chatas conveniencias partidistas. Basta. A partir de hoy, ni un paso atrás y todos los necesarios adelante. Ha llegado la hora de la acción y de las decisiones. A grandes males, grandes remedios. Si España ha albergado durante demasiado tiempo, como dice el morisco Ricote en el Quijote, a la sierpe en su seno, y el veneno ya nos paraliza, es urgente buscar un antídoto. Nosotros lo hemos destilado y está en nuestra propuesta y en la agenda política concreta que reclamamos para hacerla realidad. Si los nacionalistas no son integrables, sí son neutralizables. No se trata de excluirlos ni de marginarlos ni de arrinconarlos. Nada más lejos de nuestro ánimo, siendo como somos partidarios del pluralismo político y de la biodiversidad. Se trata simplemente de colocarlos en su sitio y de paso volver a alzar a España al suyo.

Nuestro sistema se apoya en dos pilares que son los dos grandes partidos nacionales. Uno de ellos está secuestrado por un pequeño grupo de oportunistas relativistas y desideologizados, gentes ameboides cuyo lema es que no es la Verdad la que nos hace libres, sino la libertad la que nos hace verdaderos y que han sustituido los métodos inductivo y deductivo por el método deliberativo para que nada ni nadie ponga freno a sus desmanes. Sin racionalidad y sin moral y pasando de curso en el bachillerato con cuatro asignaturas suspendidas la estación final del viaje degradante en el que nos han embarcado sólo puede ser el desastre.

De ahí nuestra propuesta y nuestra llamada a quien corresponda para que la haga suya y la ofrezca a los españoles, a todos, de derecha, de izquierda, de arriba, de abajo, de centro, de mar, de meseta y de montaña, y lo haga de tal manera que sus argumentos les convenzan y su pasión les arrastre. No son tiempos para las maniobras de despacho, ni para las cenas exploratorias ni para la administración inercial del statu quo, entre otras razones porque el nuevo Estatuto de Cataluña, el compadreo con ETA y la suelta del espantajo de los plebiscitos secesionistas han hecho saltar el statu quo por los aires. Son tiempos de salir a la calle, exponer sin tapujos la gravedad de la situación, indicar la salida y lanzarse a atravesarla.

Permitidme que termine recordando la esclarecedora reflexión de George Orwell, escrita en una fase particularmente trágica de la historia europea: "Nos hemos hundido hasta una profundidad tal", decía Orwell, "que el restablecimiento de lo obvio se ha convertido en el primer deber de las personas inteligentes".

Os invitamos esta noche a restablecer lo obvio, y obvio es que la parte está contenida en el todo y no al revés, que los impuestos los pagan los individuos y las empresas y no los territorios, que los árboles, los ríos y las cordilleras no hablan, que las que hablan son las personas, y que España es una gran Nación que no dejaremos que sea descuartizada por una pandilla de asesinos y por una tropilla de caciques de barrio. Os invitamos a movilizaros sin vacilaciones, a comportaros como lo que sois, como lo que son muchos millones de españoles a lo largo y a lo ancho de la Nación, ciudadanos por supuesto inteligentes, pero también patriotas y valientes. Y quiero subrayar lo de valientes porque a la luz de los acontecimientos que se avecinan habrá que derrochar inteligencia y patriotismo, pero sobre todo valor. Mucho valor. Enormes dosis de valor. Que no os falte. Que no le falte. Que no nos falte.

Escuelas recibirán un DVD de las Tres Mellizas para facilitar integración

Las Tres Mellizas

Todas las escuelas, los centros de recursos pedagógicos y los entes locales y entidades de apoyo a los inmigrantes recibirán un DVD de las Tres Mellizas editado por la Generalitat que pretende facilitar la integración de los niños recién llegados desde otros países.

Esta iniciativa se enmarca en un proyecto en el que participan los departamentos de Educación, Acción Social y Cultura de la Generalitat con el objetivo de sensibilizar a la población en edad escolar sobre la actual sociedad plural y diversa.

El objetivo del DVD es explicar, en clave infantil y con un argumento de ficción, cómo la sociedad catalana ha sido, es y será una tierra de acogida de familias recién llegadas, ha asegurado el departamento de Educación.

La Generalitat tiene previsto distribuir en las próximas semanas un total de 10.000 copias del documental 'Cataluña, Tierra de Todos.

Las Tres Mellizas a la Cataluña Real' a más de 3.000 escuelas de educación infantil y primaria, tanto públicas como concertadas, así como a los 79 centros de recursos pedagógicos.

Por su parte, el departamento de Acción Social y Ciudadanía distribuirá las copias a través de los ayuntamientos, consejos comarcales y entidades de apoyo a los inmigrantes.

El DVD se ha presentado hoy en el colegio público Ferran Sunyer de Barcelona, donde más de 150 alumnos han asistido a su proyección en un acto que ha contado con la presencia de los consellers de Educación, Ernest Maragall, y de Acción Cívica, Carme Capdevila, así como la creadora de las Tres Mellizas, Roser Capdevila.

Las Tres Mellizas, las protagonistas creadas por Capdevila, son las que conducirán a los alumnos y padres por diferentes puntos de Cataluña explicando cómo es el país, cómo han sido y son los catalanes tierra de acogida.

El documental es el primero de las Tres Mellizas que se realiza en tres dimensiones.

Terra

lunes, 29 de octubre de 2007

Al Gore a todo gas: su jet emitió 20 toneladas de CO2 en una semana


EN SU GIRA POR ESPAÑA

Quizás la mayor contradicción del discurso de Al Gore no sean los cuantiosos errores científicos contenidos en su oscarizado documental "Una verdad incómoda" sino su propio estilo de vida. Según publica el diario La Nueva España en su edición digital del domingo, el jet privado del ex vicepresidente norteamericano emitió unas 20 toneladas de CO2 en una semana de gira por España. Gore se desplazó con un modesto Gulfstream de Asturias a Madrid, de Madrid a París y de París a Madrid; de Madrid a Asturias y de Asturias a Sevilla. Si detrás del supuesto calentamiento se encontrase la mano del hombre, la del ex político estaría seguro.

Overbooking en el aeropuerto de Oviedo después de la celebración de los Premios Príncipes de Asturias pero no precisamente de pasajeros sino de jets privados. En una noticia publicada en el periódico La Nueva España, se informa de que el aeropuerto asturiano registró la mayor concentración de aeronaves de lujo de los últimos tiempos, con 22 entradas durante la semana y 18 salidas previstas para ayer (domingo).

Entre los que acapararon más atención fue el del mesias del apocalipsis medioambiental, Al Gore, que viajó con su modesto Gulfstream, propio de los hombres de negocios. Aunque a diferencia de éstos, el ex vicepresidente norteamericano no se dedica a crear riqueza sino que a nutrirse cobrando por realizar discursos alarmistas en torno a la contribución del hombre en el calentamiento del globo con las emisiones de CO2.

En este sentido, si se toma como refernecia los cómputos de consumo de aeropuertos estadounidenses para jets de la gama del de Gore se llega a la conclusión que el mesías del calentamiento global emitió unas 20 toneladas de gases contaminantes en sus desplazamientos por España y Europa en siete días.

El recién nombra do Nobel de la Paz y director del oscarizado documental "Una verdad incómoda", aterrizó en Asturias el pasado día 24. Se marchó con su Gulfstream al día siguiente a Torrejón (Madrid) desde donde voló a París, regresó de nuevo a Madrid y después a Asturias donde estuvo hasta ayer (sábado), fecha en la que salió con destino Sevilla.

Después de Gore, el Boeing 767 del multimillonario Sheldon Adelson para su estricto uso personal -un avión preparado para 200 pasajeros- ha sido el segundo más destacado. Adelson es promotor inmobiliario de Las Vegas y el tercer hombre más rico de Estados Unidos. A las dimensiones de su 767 se suman sus traslados.

El avión llegó el viernes, a las 11 de la mañana, de Asturias trasladó a su familia a Bilbao a visitar el Guggenheim y regresó para la ceremonia, pero tuvo que volver a Bilbao para pasar la noche debido el tamaño de la nave no podía permanecer en el aeródromo asturiano. El domingo, al parecer, regresó para recoger a sus tripulantes y puso rumbo a casa.

Libertad Digital, 29-10-2007

¿El principio del fin de C´s?


BARCELONA. Ciudadanos- Partido de la Ciudadanía (C´s) se enfrenta a su enésima crisis interna por el no rotundo de Unión, Progreso y Democracia (UPD) a concurrir juntos en las próximas elecciones generales. La negativa del partido de la ex dirigente socialista Rosa Díez ha descolocado al presidente de C´s, Albert Rivera, que confesó que carecía de un «plan b» para afrontar la difícil situación.
A la actual dirección de C´s, que ya cuenta con 61 agrupaciones y está presente en 11 comunidades, sólo le queda una huida hacia adelante: ir en solitario a las generales con la esperanza de alcanzar el 3 por ciento de los votos en alguna circunscripción que les dé un escaño en el Congreso. Un descalabro electoral sería el principio del fin de Ciudadanos.


Fuga de militantes

Rivera confiaba en llegar a un pacto electoral con Díez para calmar a los críticos del partido que exigían una «fusión» con UPD, entre ellos los miembros de la corriente «Izquierda Liberal», encabezada por el diputado Antonio Robles.
Fuentes de la coordinadora catalana de la UPD confirmaron a ABC que algunos militantes críticos con la actual dirección de C´s ya se han puesto en «contacto» con ellos para saber qué han de hacer para ingresar en el partido del filósofo Fernando Savater y el escritor Carlos Martínez Gorriarán.

Hasta hace poco, la UPD mantenía la doble militancia; es decir, militantes de C´s podían ingresar en la formación que impulsaba Basta Ya sin necesidad de romper con el partido de Rivera. Esta opción ya no es posible. «O vienen a la UPD o se quedan en C´s, ya no hay otra alternativa», aseguran las mismas fuentes.

Algunos fundadores y militantes de C´s, que en su día apoyaron la candidatura alternativa de Luis Bouza-Brey, y que salió derrotada del segundo congreso de C´s porque pedía la fusión con el partido que impulsaba Basta Ya, también se plantean ahora su continuidad en la formación catalana tras las calabazas de Díez a Rivera.

Díez rechazó la coalición electoral porque Rivera quería mantener a toda costa la «marca» de C´s en Cataluña. «Una coalición abigarrada en base a la negociación de candidatos y programas no mejorará la oferta, sino que la hará menos creíble como proyecto de regeneración de la democracia. Somos dos partidos diferentes», afirma UPD en la nota que anuncia su intención de acudir en solitario a las generales.
La formación de Savater y Gorriarán pretende ser un partido «transversal» -es decir, busca el voto de la izquierda y de la derecha liberal-, mientras que C´s se definió como un partido de «centro-izquierda» en el último cónclave, a propuesta de Francesc de Carreras.

El apoyo del catedrático de Derecho y fundador de C´s a la la convocatoria de un referéndum sobre autodeterminación en Cataluña ha sido otro elemento negativo en las negociaciones para formalizar un acuerdo de colaboración o pacto electoral con UPD.
A las polémicas declaraciones De Carreras se suma un clima de amistades inrreconciliables en Cataluña porque la actual dirección de C´s ha criticado con dureza a algunos ex militantes que se pasaron a UPD, como el propio Bouza-Brey.
Algunos militantes críticos con la actual dirección de Ciudadanos (C´s) ya se han puesto en «contacto» con la UPD tras las calabazas de Rosa Díez a Albert Rivera



Angel Marín
ABC

Rajoy, o el vacío

Rajoy propone "un nuevo consenso" para volver a la "unidad" y "la concordia". ¿Con quiénes? ¿Con el PSOE? ¿Con los separatistas? ¿Sobre qué bases? Este hombre vive en el futuro, y lo suyo es la ciencia ficción.

"Coincido con gente de izquierdas en cosas importantes". ¿En cuáles, concretamente? ¿Y con qué gente de izquierdas? ¿Con Buesa y Díez, o con Chaves y Carod? ¿Con Zapo? A ver si nos aclara el asunto, porque es muy importante, y cabe sospechar fundadamente que, después de los estatutos, con quien coincide es justamente con el gobierno.

“Tras elogiar a "gente valiente" como San Gil u Otaola, ha afirmado que, "con un partido así", sabe "que vamos a ganar las elecciones". Pero ¿qué significan San Gil u Otaola en el PP al lado de Arenas, Gallardón, Feijoo, Camps, Arriola, Soraya o el propio Rajoy? Pues significan lo mismo que Vidal Quadras o Mayor Oreja: muy poco. Aunque pueda explotarse su dignidad para hacer demagogia. Y lo que importa a los españoles no es que ganen las elecciones, sino que resuelvan los problemas, para lo que se ve al PP muy poca disposición.

"Sé que existen los nacionalistas, he convivido con ellos, pero también han de saber que defenderé la soberanía nacional y que España es España". La defiende con los estatutos andaluz, balear y valenciano, por el momento. Recuerda lo de "Ibarreche me va a escuchar", de Zapo.

"Quiero cambiar la miopía de los que nos han gobernado por la responsabilidad, la falta de energía por la decisión, la frivolidad por la eficacia y la mediocridad por la ambición de ser cada día mejores". ¿Miopía? Ha dicho miopía el futurista. ¿Falta de energía? ¿Falta de energía un gobierno que en su colaboración con el terrorismo empieza retirando las tropas de Irak, continúa poniendo en pie el “proceso de paz”, la “alianza de civilizaciones”, metiendo leyes como la de los “matrimonios” homosexuales, la de memoria histórica y tantas otras medidas? Si algo ha tenido es energía, en contraste con la flojera inaudita de Rajoy, el enérgico futurista. Ambición quizá tenga el actual PP, por lo menos ambición de ganar elecciones, esto es, cargos públicos; pero la mediocridad es toda suya.

De la demagogia de Zapo a la de Rajoy. Y dicen que es la alternativa.

Pío Moa en su blog
Libertad Digital, 28-10-2007

«Z» en el socavón de Platón. Por Hermann Tertsch

El líder máximo «Z» viajó ayer hacia las tierras movedizas de Barcelona para reconfortar a sus maltratados e irritados pero imprescindibles votantes en las elecciones de marzo. Debido precisamente a la inestabilidad general del paisaje, «Z» prefirió que la visita oficial tuviera ese carácter que los periodistas denominan «sorpresa» y «relámpago», propio de las apariciones que hace su fetiche favorito, el presidente norteamericano George W. Bush, en la «zona verde» de Bagdad. No parece muy dispuesto el presidente a que le hagan vídeos electorales sin control de Pepiño Blanco y en escenarios poco agradecidos como es la desoladora estación de Bellvitge. Y nadie debe reprocharle cierto miedo a un abucheo que con seguridad se habría reproducido de hacer aparición por la maltratada zona meridional de Barcelona en un día de labor -digamos hoy- en una visita anunciada. Al hombre que todo lo sabe decir con una sonrisa le habría brotado ese rictus nada amable habitual en él cuando no domina la escenificación. A su corte obediente le habría costado mucho esfuerzo, tinta y saliva de predicadores, presentar las lógicas protestas de los indignados ciudadanos barceloneses como una operación de desestabilización del «aznarismo» de la Plaza de Colón, llegado desde Madrid en autobuses para orquestar una fechoría del «facherío». Habría sido más difícil y caro difamar a los descontentos allí que a los del día 12 de Octubre en Madrid.

Sin embargo y pese a la brevedad de su visita, lo cierto es que el subsuelo catalán parece haber decidido, en emulación de aliados, beneficiados, socios, interlocutores clandestinos y demás cómplices de Zapatero durante la legislatura, adquirir vida y voluntad propia y demostrar al presidente «Z» lo poco que le respeta. Así, mientras él daba plenas garantías de que las grietas que aparecen y crecen sin cesar por tabiques, fachadas y balcones en diversos edificios cercanos a las obras no suponen peligro alguno, la tierra se volvió a abrir no lejos de donde hablaba para sus pocos elegidos y la prensa. Hay que advertirle al presidente -que, según dicen, tiene cierta debilidad por los fenómenos paranormales- que lo de ayer parece una abierta amenaza de las fuerzas ocultas por tragárselo como vuelva a aparecer por las cercanías. Con la misma alegría juvenil con que nos dio a los españoles solemnes garantías -en primera página y a cinco columnas- de que las turbulencias financieras iniciadas en el Imperio del Mal del señor Bush no nos iban a afectar, Míster Z les dice ahora a los habitantes de unos bloques de viviendas cada vez más agrietados que están más seguros que nunca. ¿Por qué entonces no hicieron las viviendas con grietas desde un primer momento?
Hundidos en el socavón -en uno de ellos-, no se puede evitar la evocación de la caverna de Platón en la que los prisioneros confundidos por sus sombras proyectadas por la luz de las hogueras sobre las paredes subterráneas tienen unas certezas ajenas a la realidad. Y en reflexionar sobre las terribles dificultades de transmitir realidades más auténticas a quienes permanecen encadenados en el fondo de la sima. Pero esto -sentenciaría nuestro desenfadado Míster Z-, es un problema de Platón. Complicaría las cosas. Porque la ministra Maleni Álvarez le preguntaría en el próximo Consejo de Ministros si Platón era progresista o facha. Y sembraría allí la confusión porque ya saben ustedes que se es lo uno o lo otro. «Platón está con la caverna», diría la vicepresidenta doña Maria Teresa, ya definitivamente conocida como la «Fashionaria» por genial aportación del blog de Santiago González (www.santiagonzalez.blogspot.com).
Para el final quedan, por supuesto las responsabilidades. Mister Z asegura que el gobierno asume la responsabilidad. Da la impresión de que lo hará con algún esfuerzo de introspección religiosa. Porque por lo demás y como siempre, Mister Z no da pistas. Búsquenlas en las sombras de las paredes de la caverna-socavón de Platón.

ABC - Opinión - 29/10/2007

domingo, 28 de octubre de 2007

PP reclama el derecho a usar, en toda España, el castellano en vida pública

C's Red: Después de 25 años de Genocidio Cultural con los niños en Cataluña, el PP parece que quiere empezar a reaccionar. De todas formas, no deja de sorprender la ingenuidad del planteamiento al pedir al Gobierno de ZP que asegure que todos los alumnos concluirán la educación secundaria obligatoria dominando plenamente las dos lenguas.

Señores del Partido Popular, ustedes no tienen sangre en las venas.
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El grupo parlamentario popular ha presentado una moción en la que insta al Gobierno a "garantizar la libertad" y el "derecho a usar y participar en lengua castellana" en todos los ámbitos de la vida pública de los ciudadanos, y particularmente en las autonomías con lenguas cooficiales.

Esta moción responde a la interpelación urgente que el PP dirigió al ministro de Cultura, César Antonio Molina, para que aclarase las medidas del Ejecutivo para "erradicar" la "situación de marginación" que vive el castellano en algunas comunidades autónomas.

El titular de Cultura aseguró, en el Pleno del Congreso, que el castellano vive "el mejor momento de su historia" y defendió la convivencia de todas las lenguas cooficiales.

Molina añadió que el problema que traslada el PP "tiene que ver más con una idea de entender España".

La moción del Partido Popular emplaza al Ejecutivo a garantizar la enseñanza en castellano de todas las materias y en todas las etapas educativas, de acuerdo a un marco de bilingüismo "equilibrado" e "integrador".

El PP recuerda que el castellano, según establece la Constitución, es la lengua oficial del Estado y que "todos los españoles tienen el deber de conocer y el derecho de usar".

Por este motivo, pide al gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero que asegure que todos los alumnos concluirán la educación secundaria obligatoria dominando plenamente las lenguas oficiales que correspondan a su comunidad autónoma.

Además, insta al Ejecutivo a que recabe informes de la Alta Inspección de Educación, del Defensor del Pueblo y del Foro para la integración social de los inmigrantes del Ministerio de Trabajo, para conocer el grado de respeto a los derechos lingüísticos en las escuelas, las quejas de los ciudadanos en esta materia y el grado de formación de los inmigrantes, respectivamente.


Yahoo Noticias

Quintero entrevista a Rosa Díez (I y II)



PRIMERA PARTE

SEGUNDA PARTE



sábado, 27 de octubre de 2007

Amigos de la ciencia y la libertad (o un análisis crítico de periodismo basura)

Rafael Méndez, periodista del diario que recientemente ha dejado de proclamarse independiente (por algo será) cree que la ciencia aún tiene enemigos... ¡qué miedo! Escribe sobre ciencia alguien cuyo conocimiento científico es obviamente escaso: confunde calor, temperatura y energía, se nota que habla de oídas del cambio climático (se luce cuando añade algo personal), repite de forma acrítica las presuntas verdades oficiales y olvida cuidadosamente mencionar los datos y teorías contrarios a las mismas.

"Simplificando: a más CO2, más calor; menos CO2, menos." Sí: o sea, que sí que es una simplificación, claramente excesiva. No está tan claro cuán intenso es el efecto directo (y mucho menos los indirectos mediante mecanismos de realimentación positivos y negativos) de los gases de efecto invernadero (de los cuales el principal es el vapor de agua, cosa que no se suele decir). Además no menciona un asunto clave, y es que también puede ser que a más temperatura más CO2 (no es simplemente una posibilidad, se sabe que ha sucedido a menudo durante la historia climática de la Tierra), porque algunos sumideros como el mar se transforman en fuentes de CO2.

"En los años, 70, pero sobre todo en los 80 y los 90, los científicos comenzaron a ver que las concentraciones de CO2 en la atmosfera subían de forma alarmante e inexorable." Lo de alarmante e inexorable lo añade él con mucha soltura. "2005 y 1998 fueron los años más calientes desde que hay registros y seis de los siete años más cálidos han ocurrido desde 2001". Esto ya no está tan claro después de las revisiones que ha realizado recientemente la NASA: el ganador resulta ser 1934. "El Ártico ha alcanzado este año su mínimo histórico". Pero se sabe que se debe a vientos inusualmente fuertes que favorecían la disgregación del hielo. Se olvida mencionar que en la Antártida cada vez hay más hielo.

"El Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU, que agrupa a 4.000 expertos, dio por zanjada cualquier controversia sobre la responsabilidad de la mano del hombre en el calentamiento". De esos expertos sólo una pequeña parte son climatólogos, y ni son todos los que están ni están todos los que son. Recientemente se está reconociendo que la variabilidad natural del clima se está minusvalorando, y que el ser humano influya sobre el clima no implica que todo el cambio climático sea antropogénico. En ciencia las controversias no se zanjan porque un organismo oficial produzca un informe que, además, es mucho menos alarmista de lo que a muchos ecofanáticos les gustaría.

"A no ser que uno tenga poderosas razones, oponerse a la ciencia no suele ser rentable para la propia imagen. Pero en este caso hay muchos intereses." La "oposición" es parte misma de la ciencia y se hace desde dentro: la crítica es esencial para el avance científico. Lo que no suele ser rentable para la propia imagen es tener el valor de denunciar que el emperador va desnudo, que la opinión mayoritaria puede estar equivocada. Naturalmente en este caso hay muchos intereses por ambos bandos y, aunque parezca extraño, son mucho mayores en el lado "oficial" (tengan o no razón). Algunos sabemos por qué somos escépticos: para otros resulta más cómodo sugerir que participamos en turbias conspiraciones; para qué se van a molestar en conocernos.

"Admitir que el planeta se calienta implica que hay que hacer algo para evitar las desastrosas consecuencias (no hoy, como dicen los detractores, sino en 50 o 100 años). Supone intentar reducir el consumo de combustibles fósiles: petróleo y carbón. Implica ahorrar energía y elegir las fuentes renovables o la energía nuclear. Por eso, políticos, economistas y empresas decidieron, 100 años después, que Arrhenius no tenía razón." En este párrafo Méndez desbarra sin control. Las consecuencias del calentamiento global pueden ser negativas o positivas (qué herejía recordar esto último) según las valoraciones subjetivas de las personas; lo de los desastres lo añaden siempre los alarmistas (además aquí no queda claro si el desastre toca ya hoy o en cien años, cuando no se piensa con precisión es difícil escribir y que se entienda). Muchos pueden preferir un planeta más caliente, o sea, que su "implicación" es un abuso de la lógica. O incluso prefiriendo menos temperatura, tal vez el coste de evitarlo sea excesivo. El ahorro es algo que cualquier consumidor hace en la medida en que merezca la pena, pero no es un fin en sí mismo. Las fuentes renovables son muy queridas por los amigos de la naturaleza pero también resultan muy ineficientes, nada económicas (con las tecnologías actuales no significan ahorro sino despilfarro). Reconozcamos el valor de mencionar la energía nuclear, que a tantos mueve a la histeria: qué pena estropearlo luego con la estúpida acusación genérica contra políticos, economistas y empresas.

"Greenpeace ha acusado a la estadounidense Exxon-Mobil de financiar decenas de grupos de presión e instituciones para hacer dudar del cambio climático. Su intención no ha sido negarlo, sino sembrar la duda. Han copiado la estrategia que años antes siguieron las tabacaleras para poner en duda que el tabaco causase cáncer." Claro, si Greenpeace acusa seguro que es cierto, las petroleras sólo pueden ser malvadas, la duda es muy mala para la fe verdadera del pensamiento único y los críticos escépticos en realidad no queremos negar nada... ¡Un momento! ¿Entonces por qué nos denominan "negacionistas" como a los del Holocausto? ¿En qué quedamos? "Entre 1998 y 2005, Exxon-Mobil gastó 16 millones en estudios para negar el calentamiento". ¿Lee este pobre hombre lo que él mismo escribe para intentar no contradecirse? ¿Sabe lo que es una contradicción? "El American Enterprise Institute, financiado por Exxon-Mobil con 1,12 millones de euros, ofreció el año pasado 7.000 euros por cabeza a algunos científicos del IPCC para rebajasen las conclusiones de este grupo, según el diario británico The Guardian." Qué fácil es recurrir a "aquél dijo" (The Guardian) para seguir propagando una leyenda urbana que distorsiona gravemente la verdad.

"El negacionismo del cambio climático cae en todo el mundo". ¿Pero negamos o no negamos? Si cae en todo el mundo, ¿por qué siguen planteándolo como un grave problema contra el cual hay que luchar? No especifica a qué se refiere con lo de negar el cambio climático, no sea que los detalles y los matices de un tema hipercomplejo les fastidien los simplones topicazos que la inane progresía es capaz de asumir en sus muy limitadas inteligencias.

"Parte de la derecha cree que la ecología, y especialmente la lucha contra el cambio climático, es un invento para suplir al socialismo. Consideran que los llamamientos a dejar el coche en casa o a cambiar hábitos de vida son una intromisión intolerable del Estado en la vida privada. Para sustentar esta teoría desacreditan a los científicos". El socialismo sigue presente en todos los partidos, tanto de derechas como de izquierdas; la ecología (ciencia del medio ambiente) y el ecologismo (ideología política) no son lo mismo; muchos ecologistas son como sandías, verdes por fuera y rojos por dentro, no comprenden y desprecian los mercados libres y claman por el intervencionismo estatal: son hechos comprobables, no simples consideraciones de la siempre perversa derecha. Para un liberal todo llamamiento pacífico es legítimo por tonto que sea, pero es que eso no es lo que hace el Estado como monopolista de la coacción legal. Y respecto a los "científicos", que son personas, no todos merecen crédito: cuando uno dice una cosa y otro la contraria al menos uno está equivocado; ¿acaso no se les ataca cuando dicen algo impopular? ¿Les suena el premio Nobel James Watson?

"La organización que más hace por rebajar el cambio climático es el Instituto Juan de Mariana, que asegura no tener ánimo de lucro, ni afiliación política, y cuya misión consiste en dar a conocer los beneficios de la propiedad privada, la libre iniciativa empresarial y la limitación del ámbito de actuación de los poderes públicos". Narbona nos va a dar un premio por ser los mejores en la lucha contra el cambio climático. O eso o este mindundi no acaba de expresarse bien (o quizás ni siquiera comienza a hacerlo). No sólo aseguramos esas cosas, sino que son ciertas (compruébelo quien quiera). "En la web afirman que se financian únicamente con donaciones individuales". ¿De veras? ¿Dónde? ¿Realmente no está claro que lo que no aceptamos es subvenciones públicas, o sea estatales, pero sí de grupos, empresas, asociaciones, fundaciones?

"Este diario intentó ayer, sin éxito, contactar con el Instituto Juan de Mariana". Risas, por favor. ¿Lo intentaron muchos y con mucho esfuerzo y sudores? ¿De verdad que querían pero se les había olvidado el teléfono en el otro pantalón? ¿Realmente es "ese diario" un imponente grupo multimedia al que nada se le escapa? Cuando tanta gente contacta con nosotros con suma facilidad, pedimos alguna prueba fehaciente de este presunto intento de contacto. Si demuestra que es cierto, sólo queda inferir que como periodista lo intenta pero no puede: vamos, que es un incompetente. Bellísima persona, eso seguro. Rigor periodístico, ínfimo.

"Muchos de estos críticos han puesto la política por encima de la ciencia. Como hizo Lysenko, el supuesto genetista comunista que decidió que Mendel y la herencia eran una patraña y que todos los guisantes y los hombres nacían iguales. Con sus teorías y el apoyo soviético, condenó a la hambruna a millones de personas." Su uso de la analogía bordea lo criminal. Por favor, dé nombres de críticos a los que compara con un indeseable como Lysenko. Y recuerde que no fueron las teorías las asesinas, sino los soviéticos, que eran ¿adivinan? ¿URSS?... socialistas.


Opinión de los lectores

Libertarian
Excelente respuesta. Estaba esperando este artículo desde esta mañana, ya que nos avisó María de que habría réplica a El País y somos muchos supongo los que nos sentimos ninguneados cuando ponemos en solfa el falso consenso que pretenden hacernos creer sobre este asunto.


Ijon Tichy
Son tantos los asuntos que habría que analizar en profundidad y se dan como algo "evidente" por parte de los medios de desinformación masiva que intentar abordarlos todos es desmoralizante.

1. ¿Es en realidad evidente que el clima está cambiando?

2. Si la respuesta a 1. fuera afirmativa, ¿tal cambio es atribuible de forma indudable a la acción del hombre?.

3. Si 2. también fuera indiscutiblemente cierto ¿sería el CO2 el culpable principal de forma inequívoca?

Ante este cúmulo de cuestiones, creo que la actitud escéptica (nada que ver con un supuesto "negacionismo") es la única científicamente razonable.

Abordemos tan solo mínimamente el primer punto. Si abandonamos la ciencia pura y bajamos al campo de la técnica, cualquiera que haya trabajado en un proceso industrial sabe que las mediciones de parámetros como temperatura, presión, caudal, etc. de dicho proceso se ven afectadas por la precisión de los aparatos de medida. El conocimiento de la precisión de tales aparatos, corroborada por su calibración certificada así como los correspondientes cálculos, permiten hablar del resultado de cualquier medición con unos ciertos márgenes de INCERTIDUMBRE. Es decir, el resultado de mi medida es de x con una probabilidad de más o menos el 99% de que la medida "real" esté entre x y más/menos el 1% de x de mi medida.

Esto es. Nunca hay certeza. Hay una probabilidad más o menos elevada de estar dentro de unos márgenes determinados.

Aumentar tal probabilidad o disminuir los márgenes de error está en función directa de la precisión de los aparatos de medida empleados y del número y tipo de éstos.

En procesos perfectamente controlados los márgenes de incertidumbre en el momento en que inciden un buen número de variables en dicho proceso son tan amplios que a menudo sorprenden al profano. Las normas internacionales (ISO, DIN o ANSI) de pruebas de rendimiento de equipos o instalaciones permiten a menudo márgenes de error alrededor del 5%.

Así, cuando se habla de la temperatura en 1.934 ó 1.998, en realidad ¿de que estamos hablando? ¿De medias realizadas no se sabe bien cómo a partir de aparatos de calibración desconocida? ¿Y si intentamos remontarnos al 1.700? ¿Se tiene en cuenta el efecto de que muchos observatorios hace 100 años se ubicaban en las afueras de una ciudad y hoy están en el centro de la misma? ¿Y si esto se tiene en cuenta, como se cuantifica?

¿Como puedo saber si lo que sube es la temperatura del planeta o la temperatura de los observatorios?

Cuando se hace una media "mundial" ¿Donde tomo los datos actuales? ¿Y donde los tomo para calcular la media de hace 100 años?

En mi opinión, demasiadas incertidumbres para emitir una opinión concluyente. Si me dicen que la temperatura media del globo ha aumentado 0,5ºC en un siglo, ¿debo considerar tal hecho como incontestable si resulta que estoy dentro de los márgenes de incertidumbre aplicables a procesos medibles de forma infinitamente más precisa?

CMRR
¿Habéis probado a mandar este artículo a el País para que os lo publiquen como réplica?


Francisco Capella
Libertad Digital Suplementos

Boadella: Adios a Cataluña - AMOR VI

De la única cosa que podría estar agradecido a Catalunya es que en aquella tierra nació Dolors. Por lo demás los hechos me han venido demostrando que el nacionalismo no es más que la sublimación de un incidente sexual, por el que la sola razón de ser originario de un lugar u otro es motivo de ridícula superioridad frente el vecino. Bajo esta óptica, sentirse deudor de un territorio es un disparate monumental. Fuera de un contexto místico religioso, la tierra, las piedras y los vegetales no pueden ser nunca materia de agradecimiento. No hay ningunacorrespondencia biológica posible.
AMOR VI


Solo merecerían un reconocimiento quienes no destrozan el entorno, pero este no es precisamente el caso de la Catalunya actual, que ha contaminado el territorio a base de naves industriales en los más bellos parajes, multitud de edificios atroces en las costas, recalificaciones salvajes en todos los núcleos urbanos y una catástrofe espectacular en las infraestructuras de comunicación.

La Dolors nació en Organyà, un pequeño pueblo del Pirineo que presume de tener el más antiguo texto literario en lengua catalana, concretamente, unas homilías datadas en el siglo XII que hoy tienen un fachendoso monumento en el centro de la localidad. No sé si el motivo es haber nacido en el crisol de la lengua, pero su catalán es una delicia, y mucho más si se compara con esa jerga ridícula y cursi con que TV3 ha contaminado hasta el último rincón del territorio. Su infancia transcurrió entre las gélidas ventiscas del Pirineo, un lugar en el que ella se recuerda realizando sus primeros dibujos sobre los cristales helados del dormitorio. A veces la escucho rememorar los juegos en el exquisito huerto de la abuela, donde las flores tenían tanta importancia como las viandas, y entre otras muchas cosas, el olor insuperable de su cocina le quedó grabado como uno de los recuerdos más persistentes de su niñez (de aquí su falta de interés por la inodora vanguardia gastronómica).

A los pocos años, debido al empleo bancario de su padre, la familia se trasladó a Ulldecona, en el extremo sur de Catalunya. El pueblo también representaba otro extremo en la forma de relación. Frente a la austeridad y el rigor climático de los montes pirenaicos, Ulldecona es mediterráneo puro al estilo valenciano. Vida extrovertida, ritos, ceremonias y fiestas rumbosas, exuberante hedonismo y buenos alimentos.

Esta dualidad en la formación se percibe claramente en su carácter: por un lado, Dolors es una mujer sobria, alérgica a la frivolidad, que despliega una considerable protección de su intimidad, pero que al mismo tiempo goza de una gran capacidad de irradiar en su entorno una forma de vida donde la sensualidad y la presencia de la belleza constituyan el lenguaje cotidiano. Es más, fuera de estas condiciones se siente incapacitada para subsistir. Puede parecer lógico tratándose de una pintora, pero he conocido muchos artistas actuales que se
sienten especialmente cómodos rodeados de caos y mierda. La implantación de la belleza en el entorno tampoco es una cuestión de nivel económico, porque en los momentos más difíciles y precarios de nuestra vida ha conseguido demostrar esa capacidad de transformar el rincón más sórdido de un exilio en un lugar apetecible.

En las mentes impermeables de nada sirve auscultar las influencias del pasado; solo existe comportamiento genético y acostumbran a ser más carne de veterinaria que de psiquiatría. Pueden estudiar en los mejores colegios anglosajones, les pueden suceder toda clase de incidentes y conocer a las más relevantes personalidades y, aun así, se mantienen inalterables. He tratado bastantes ejemplares adornados con estas características, algunos de los cuales, precisamente por ello, ocupan cargos de gran relevancia. Son individuos que, para colmo, se jactan de ser inasequibles a cualquier influencia externa, y ese mismo inmovilismo cerril es el que los promociona como ciudadanos de confianza.

En caso contrario, cuando una personalidad ofrece cierta resistencia al empuje irracional de lo atávico y presenta
una mejor disposición a dejarse moldear por el entorno y las personas, los resultados humanísticos, en todos los ámbitos, acostumbran a ser de mayor interés. En cierta medida serán mucho más atractivos y útiles para mitigar los quebrantos de la vida. Al margen del grueso encefálico, posiblemente esta virtud de la permeabilidad sea, en lenguaje llano, la diferencia entre un burro y un despabilado, pero no descarto que también tenga algo que ver con la diferencia entre hombre y mujer.

El desinterés que siente Dolors por sus propias cosas se transforma en todo lo contrario cuando se trata de los demás. Es una mujer dotada de una enorme curiosidad hacia el exterior, y precisamente es esta particularidad la que ha ido moldeando su pericia para comprender las razones de los otros y las sutiles complejidades del más simple acontecimiento. No hay un solo paisaje, una sola persona, ni un solo suceso que no haya suscitado algún efecto en su vida. El resultado suele ser un juicio extremadamente certero y siempre desde un ángulo insospechado y de lógica irrebatible. Es lo que se entiende por un pensamiento libre.

Cuando llegué por vez primera con ella a la Casa Nova, nada sabía sobre la dimensión de lo que acababa de raptar. Solo era víctima de algunos presentimientos y, sobre todo, del ardor que me producía su belleza tan fantaseada en el pasado. Mi intuición no falló en la elección del lugar: allí se paraba el tiempo y las pasiones no sufrían desgaste; pero esa misma intuición no logró captar que aquel ser sutil y delicado, de voz suave y ancas excelsas, escondía una evidente superioridad frente a cualquier aspecto de mi desbocada naturaleza. Lo fui descubriendo día a día como uno de los mayores placeres que me ha llevado el alejamiento de los arrebatos juveniles y los preconcebidos masculinos.

Los hombres que no han conseguido penetrar en el conocimiento de una mujer templada de apariencia insondable y sin aspavientos exhibicionistas se han perdido la degustación de la parte más civilizada y menos zoológica de la vida. Si pienso que hubiera podido salir maricón, me quedo consternado, no alcanzo a comprender la excitada felicidad que aparentan; claro que, recíprocamente, ellos deben de sentir lo mismo, pero al revés.

Cuando nos llegó el momento de abandonar la Casa Nova se produjo en nosotros una nostalgia indescriptible. Los hijos necesitaban sus institutos y nos esperaba otra espléndida masía del siglo XV en el Ampurdán, más cerca del bullicio. A pesar de ello, sentíamos cierta resistencia a dejar aquel lugar tan impregnado de íntimas pasiones. Significaba acabar simbólicamente con la época de nuestra tórrida juventud.

Dolors había transformado aquellas austeras paredes de piedra que alojaron tantas generaciones de payeses en una réplica refinada de la más excelsa naturaleza. Todo invitaba al sosiego protector. En el exterior estaba la cruenta armonía del orden natural con sus aparatosas intemperancias, y en el interior, la naturaleza domesticada, contenida de luz, proporcionada de espacio y aliviada de rudeza. Ella no ha hecho nunca decoración: coloca las cosas en el único lugar donde les corresponde. Los espléndidos bodegones que pinta los construye igualmente en sus espacios de vida.

Tampoco sería exacto presentar los tiempos de Pruit únicamente como un cuadro de bucólica felicidad. Los sucesos externos algunas veces nos fueron poco propicios. Solo aparecer en la Casa Nova y Dolors tuvo que convivir unos meses con algunos de los actores de La Torna, que pernoctaban provisionalmente en aquella casa, invadiendo nuestra intimidad con la poca discreción que caracterizaba a los becarios de Mayo
del 68. Les hizo la comida y la limpieza, y tuvo que soportar su afición a la mugre hippie. Mi hermano Paquito, al que los dos queríamos tanto, se mató muy cerca de nuestra casa, cayendo con el coche al pantano de Sau. Poco tiempo después fui encarcelado como consecuencia de La Torna, y una vez fugado de la jaula, con la ayuda de Dolors, tuvimos que vivir una larga temporada en el exilio en situación muy precaria.
De vuelta a España clandestinamente, me detuvieron de nuevo los militares y nos pasamos cinco meses separados por mi nueva estancia entre rejas. Un año más tarde empezaría la guerra carlista, provocada por Operació Ubú (ya no cesaría en el futuro), y, poco después, la larga conflagración religiosa de Teledeum, con toda clase de amenazas de muerte y atentados a la compañía.

Los ásperos acontecimientos propiciaron aún más nuestra imperiosa necesidad de estar juntos. La Casa Nova actuaba como refugio inexpugnable en el que todos los ataques externos eran neutralizados con un simple paseo a caballo de dos amantes por el bosque. Extasiado en el delirio romántico, la mirada suave y esperanzada de aquella mujer me animaba a toda clase de alardes; no podía defraudarla; me sentía capaz
de entrometerme en cualquier guerra y salir invicto.

Afortunadamente, los enemigos jamás se percataron de la dicha que rodeaba mi vida; igualmente como en la actualidad, me creían resentido y trastornado. De lo contrario, hubiera tenido todas las bazas para no estar hoy entre ustedes. Tengo comprobado que nada exaspera tanto a los mezquinos como la felicidad ajena.

En aquella época los juveniles amores a la patria ya se habían erosionado notablemente. Los motivos de la decepción eran diversos y muy madurados, pero ante todo existía una razón esencial: empecé a vislumbrar que mi única y amada patria acabaría siendo Dolors.

GUERRA VI

Un Josep Pla muy anciano, que miraba a Dolors con ojos pícaros, se dirigía a mí, alarmado por mi falta de prudencia.
—Boadella, no seáis insensato. Debéis tener más cordura.
Estábamos a los postres de un suculento almuerzo en el Hotel Empordà y en esa parte del ágape el insigne escritor compensaba siempre la frugalidad que le imponía su deteriorada salud con una buena dosis de güisqui. Hasta ese momento había repasado, como tenía por costumbre, todos los vicios y manías del territorio con un sarcasmo letal; pero, paradójicamente, ante mi actitud insurrecta con este mismo país, parecía irritarse. Al finalizar la comida, antes de despedirnos, cambió su tono, y de forma serena y hasta un tanto afectuosa me lanzó:
—Vigile, Boadella, sobre todo vigile mucho, que Catalunya es un país de cobardes.
No diré que no le hice caso, pues su frase quedó clavada en mi memoria; pero antes de poder comprobar con creces la verdad de su aseveración y tomar la senda del escepticismo me pasé muchos años enzarzado en toda clase de refriegas contra los intangibles brujos de la tribu y sus secuaces.

Eran todavía visibles algunas pintadas de Llibertat Boadella por el episodio de La Torna, cuando aparecieron otras, en paredes cercanas al Teatre Lliure, de Barcelona, con una literatura algo más críptica: «¡Viva Franco! ¡Viva Boadella! ¡Muera Pujol!». Los cachorros de Convergència i Unió trataban de mostrar así, con la misma metodología chapucera del fascismo, que quien se enfrentaba al jefe era nada menos que un fascista.

El contraataque tenía su explicación. Hacía pocos días que, sin previo aviso, había disparado desde el Teatre Lliure un misil de alcance medio que impactó de lleno en el Palau de la Generalitat. La contraseña de la operación era Ubú y llevaba como objetivo esencial contrarrestar la campaña que el mariscal Pujol y sus huestes nacionalistas habían iniciado meses atrás para incautarse, física, mental y patrimonialmente, del territorio catalán. Mi arremetida cogió por sorpresa al enemigo, que me tenía situado todavía en la trinchera de los aliados al movimiento de la revancha nacional.

La confusión parecía lógica, pues hasta el momento no había mostrado signos externos de mi desafección al tinglado provinciano. Cierto que al presentar en La Torna la historia de un infortunado apátrida ejecutado en Tarragona, sobre el que ningún ciudadano catalán se interesó, no sumaba puntos en mi hoja de servicios étnicos. Para eso, mejor habría sido hablar del autóctono Puig Antich, ejecutado el mismo día (por el que tampoco hicieron nada), pero que, por lo menos, hubiera dejado un poso de mala conciencia, cosa que no pasó ni por asomo con el forastero Heinz Chez. Tampoco fue considerado un sacrificio por la patria esquivar el martirologio fugándome de la cárcel. Encima, algunos guerrilleros sediciosos de La Torna aprovecharon ocasión tan propicia para alimentar calumnias sobre mi insolidaridad por dejarlos colgados. Era un embuste tan descarado y burdo que parecía imposible su penetración en la sociedad catalana, pues ellos estuvieron
en libertad todo el tiempo que permanecí en prisión y, por lo tanto, gozaron de oportunidades sobradas para exiliarse. Solo cuando yo me fugué, algunos se entregaron a los militares y otros se marcharon a Francia. Estos acontecimientos, con ser públicos y notorios, no sirvieron de nada, porque la izquierda consideraba que debía permanecer preso como símbolo de la libertad de expresión pisoteada. Una vez fugado, y desbaratados sus planes, lo más rentable para aquellos adalides de la insurrección contemplativa era alimentar dudas sobre mi falta
de solidaridad. Estos sucesos hicieron mella en los círculos culturales, cuyas represalias no tardarían en llegar; pero aún, a pesar de todo, el historial vernáculo de mi pasado continuaba siendo indiscutible.

Al volver del exilio, y una vez instalado de nuevo en España, pude constatar que, en muy poco tiempo, la situación en Catalunya había cambiado de forma sustancial. La irrupción del mariscal Pujol como Reichführer de la Generalitat había provocado una recolocación de las fuerzas vivas y la ascensión al poder de una nueva clase emergente. El naciente estatus de mando en plaza era una mezcla de arribistas apuntados a última hora en el folclore patrio —bastantes franquistas reconvertidos— junto a los ahijados de Lenin y Mao, debidamente camuflados como demócratas de toda la vida, y utilizados por el astuto Mariscal para desactivar la izquierda a base de instalarlos en ventajosos destinos. La nueva mutación de los comunistas ocupó estratégicamente las casernas culturales mejor dotadas de presupuesto. La táctica tampoco significaba nada original en las maniobras de los camaradas: actuaciones muy parecidas se habían practicado en Italia y Francia; pero tuve claro desde el principio que ante semejante panorama algo tenía que hacer. Yo era un individualista francotirador que no suscitaba ninguna confianza entre esta clase de personal, siempre dispuesto a finiquitar cualquier veleidad librepensadora o simplemente una mente con demasiadas contradicciones. En general, son gente con un terror atávico a la libertad. Y el arte solo les interesa sometido a control.

Las nuevas circunstancias me planteaban un dilema: o bien optaba por volver a emigrar a otro territorio o me decidía a presentar batalla en pro de la supervivencia. Mi irrefrenable belicosidad me llevó a decidirme por lo segundo, aunque consciente de que solo podría proyectar el combate bajo una estrategia de guerrillas, pues ahora ya no eran los fingidos antifranquistas de antes, sino que el nuevo panorama autonómico de España los había convertido en el prepotente ejército del poder. Tampoco podía confiar en los colegas del gremio, ni contar con ellos, porque andaban todos a la caza de alguna prebenda que les permitiera vivir del erario público. La milicia de volatineros se hallaba dedicada por entero a colaborar entusiásticamente en la implantación de la nueva patología endogámica, y nadie quería pasar por desafecto a la causa.

Así pues, con el mayor sigilo construí la munición escénica, confiando en el ataque sorpresa. Los propios protagonistas de la operación no fueron totalmente conscientes de la trascendencia del asunto que llevábamos entre manos hasta que el armamento estuvo prácticamente listo. En este sentido, recuerdo una conversación con el malogrado Joaquín Cardona, que interpretaba magistralmente a Ubú-Pujol.
—¿Tú no crees que soy demasiado Pujol?
—Bueno, es posible; ¿y que?
—Pues que se lo van a tomar muy mal.
—¡Qué va! Ya no estamos en la época de Franco; ahora los políticos se han acostumbrado a ser parodiados.
—Sí, pero esto no es una simple parodia: aquí no queda títere con cabeza. No voy a poder trabajar más en este país.
Cardona estaba considerablemente aterrorizado, y yo, como un vulgar embaucador, trataba de calmar su pánico,
presentándole al Ubú auténtico como un tipo que, en el fondo, era indulgente y bonachón (esto último era el embuste más descarado).
—Nada, nada, amigo Cardona; da por seguro que tu interpretación será motivo de algún premio. Ni lo dudes.
No podía expresar la previsible realidad sin exponerme al riesgo de deserción. Tampoco se trataba de mis guerrilleros Joglars, que eran unos jóvenes mucho más avezados a esos lances. Aquella compañía, que participaba en la Operació Ubú, pertenecía al Teatre Lliure y, hasta el momento, se habían dedicado al repertorio clásico. Eran unos buenos chicos, partidarios de una belleza pacífica, y, por consecuencia, no podían creer en el teatro más que como vehículo cultural. Convertirlo en efectivo militar significaba para ellos una singularidad imprevista. Sin ánimo de soslayar mi responsabilidad en la encerrona, puedo afirmar que ya entonces estaba seguro de que me iba a comer yo solito todos los marrones de las inevitables represalias.

Desde el primer día del ataque, el pasmo general fue absoluto. La sátira de Operació Ubú no disparaba precisamente munición convencional; además de retratar con tintes ridículos a Pujol, recientemente nombrado Reichführer, predecía incluso su futura actuación a base de hacer patentes los delirios de grandeza de su inconsciente. El personaje, mediante unas jugosas sesiones psicoterapéuticas, nos desplegaba el ridículo panorama provinciano que le esperaba a la tribu. El disparo provocaba una enorme hilaridad, y, mientras los adversarios se indignaban, los amigos se desternillaban. No estaba previsto que la Catalunya sagrada se pudiera poner patas arriba sin ser obra del enemigo fascista español.

Una vez transcurridos los primeros días, a pesar de que presentía las consecuencias del desafío, disfrutaba imaginándome al Mariscal pidiendo informes a sus colaboradores sobre los más morbosos pormenores de Operació Ubú. Estos seguro que no soltaban prenda al observar los cortocircuitos que alumbraban como relámpagos la cara del Reichführer completamente fuera de sí por la profanación de su sagrada persona. Enseguida me fueron llegando toda clase de informaciones confidenciales sobre la reacción del Mariscal. Como era previsible, Pujol, en pleno ataque de paranoia, interpretó que detrás del agravio estaba el PSC y descargó toda su furia en una reunión con el entonces alcalde de Barcelona, Narcís Serra. En medio de tan delirante
situación, los socialistas catalanes (siempre tirando a pusilánimes) acudían medio a escondidas a las funciones del Lliure, pero estaban aterrados de cargar con el muerto.

La contraofensiva no se hizo esperar. El periódico Avui, subvencionado por el Gobierno, es decir, por los sufridos contribuyentes (sufridos sobre todo por la infame calidad del diario), me presentaba como un anticatalán ultraderechista, comparándome a los guerrilleros de Cristo Rey y a los nazis, y se rasgaba las vestiduras por mi ataque a los símbolos nacionales de Catalunya. Lo mismo hicieron los medios afines al nuevo invento indígena, porque, a partir de Ubú, cualquier mindundi del ejército pujolista sabía que una forma de hacer méritos para un ascenso era ponerme a parir en público o vetar mi actividad escénica si poseía autoridad administrativa.
(Eso sucedía casi siempre en el ámbito municipal.) Por mi parte, comprobaba que las cosas iban quedando definitivamente claras; no me confundirían más con los de su bando y, aunque avistaba riesgos futuros, me sentía muy campante sin tibiezas ni fingimientos.

Aquí empezó una larga guerra de veinticinco años, en la que el enemigo utilizó el mejor armamento a su alcance para neutralizarme o conseguir, si no la muerte física, por lo menos la muerte civil. También el ejército de mercenarios de la izquierda autóctona colaboró estrechamente en el acoso, a través de sus tribunas públicas. Era el tributo que debían pagar al nuevo sistema por las sustanciosas raciones recibidas de Pujol. Se utilizaron toda clase de artimañas: desde calificar mis obras de bodrios indignos de subir a un escenario, hasta hacer
uso de la competencia desleal, denegándonos los medios públicos que proporcionaban al resto del gremio.

Sin el amparo moral de mis conciudadanos, la estrategia de blindaje ante la ofensiva auguraba un futuro muy peliagudo. En última instancia, solo era posible sobrevivir en Catalunya consiguiendo que Els Joglars encontrara algún refugio donde guarecerse. Una posibilidad, la única, era que el PSC, como partido mayoritario de la oposición, sin ser un aliado, por lo menos no fuera beligerante con nosotros. Mi entrañable amigo Romà Planas, que había sido secretario de Tarradellas, llevó a cabo de manera generosa y cauta esta misión de paz. Como compensación, tuve que hacer gestos complacientes hacia ellos, a pesar de que su escaso coraje me mostraba claramente que jamás podría esperar de los socialistas una defensa explícita de mi trayectoria. En el legítimo intercambio, se aprovecharon de mi nombre todo lo que pudieron, y me tocó demostrar públicamente mi adhesión. No obstante, siempre me miraron con cierta suspicacia, lo cual no dejaba de ser chocante, pues hacía muchos años que la compañía era la empresa más socialista del país. ¿No sería precisamente por eso?

La guerra de los veinticinco años había comenzado.



El Cultural

Federico Jiménez Losantos

Si estuviéramos en una de esas tascas madrileñas que tanto me gustan, yo diría que a mí Federico Jiménez Losantos me parece un tipo cojonudo. Entonces alguien, a mi lado, recalcaría: "¡Es genial!". Así lo cuento porque así me ha ocurrido.

Eso no quiere decir que esté cien por cien de acuerdo con todo lo que dice o escribe, pero sería desconocer y hasta insultar a Federico, inventor del lema de Libertad Digital: "Que nadie opine por ti, ni siquiera nosotros", pensar que se trata de una persona que exige unanimidad y lameculismo. Si algo exige es debate, discusión, libre confrontación de ideas.

No tengo la menor intención de emular la hipocresía del editorial de El Mundo del 22 de octubre, en el que, como Poncio Pilatos, y tras reconocer los méritos de su columnista, se lavaba las manos e insistía en que nada tiene que ver con él. No lo voy a hacer por la sencilla razón de que considero que formamos parte del puñado de liberales con que cuenta hoy España.

Está visto que mi admiración y simpatía por Federico no es compartida por todos, y que, al revés, jamás hemos asistido a una campaña tal de odio, de mentiras, de inquisiciones, contra un periodista. Jamás en toda la historia de la prensa española un escritor-periodista se ha visto tan agredido e insultado. Nunca se ha exigido tan cínicamente silenciar –ya que las circunstancias no permiten el fusilamiento– a alguien. Incluso el Rey se ha sumado a la campaña.

Yo, ateo, ya lo he dicho, admiro la tolerancia y la inteligencia de "la radio de los obispos", la COPE, que mantiene La Mañana de Jiménez Losantos contra viento y marea. Tampoco es imposible que el rotundo éxito de la emisión tenga su importancia. Lo que nadie puede negar es la independencia absoluta de Federico, que no es el portavoz de un partido, de una mafia financiera, de nada, de nadie. Cuando así lo considera necesario, critica a Aznar o a Rato, pongamos; aunque, claro, sus feroces críticas van esencialmente dirigidas contra el terrorismo etarra, contra el PSOE y contra la rendición de su Gobierno ante ETA, así como contra el ultranacionalismo "periférico". No vale la pena insistir en lo que todo el mundo sabe.

Pero hablemos de lo que fundamenta el vergonzoso escándalo actual, o sea, el Rey y la Monarquía. Inspirándome, una vez más, en Jean-François Revel, recuerdo que cuando, hace años, en Francia hubo una polémica escolástica entre republicanos y demócratas (resumiendo: los republicanos eran soberanistas y partidarios del Estado todopoderoso; entre ellos se contaba, por ejemplo, Jean-Pierre Chevenement. Los demócratas eran menos hinchas del Estado y un poquitín más liberales, y no todos adversarios de la UE), Revel, mofándose de tal debate, declaró que él, como ciudadano francés, era republicano, y pensaba que prácticamente nadie exigía el restablecimiento de la Monarquía, pero que no se podía olvidar que muchas de las democracias europeas más veteranas eran, precisamente, monarquías: el Reino Unido, los Países Bajos, los países escandinavos, etc., y que lo importante era la democracia, y que cuanto más liberal fuera ésta, mejor.

Pues bien, yo soy republicano (Federico ha escrito que él no), pero aplaudí al Rey cuando se enfrentó al Tejerazo. En un reciente discurso, Juan Carlos ha afirmado que la Monarquía ha aportado a España años de paz y prosperidad. Yo no veo mucha paz, con el terrorismo etarra y los tremendos atentados de Atocha; ni veo mucha "prosperidad", cuando los nuevos estatutos rompen España. Desde luego, el PIB es importante, pero no es lo único importante.

Entre los que hoy, de manera caótica y minoritaria, le criticamos, algunos incidimos en su silencio, en su pachorra aparente: el Gobierno se rinde ante ETA, y nada, ni una palabra; los nuevos estatutos destruyen la unidad de España, de la que él es constitucionalmente garante, y nada, silencio. Y cuando de pronto se pone a hablar, y claro, de la actualidad, es sólo para atacar a un periodista y exigir a los obispos que le echen.

"Fue una conversación privada", dicen en la Zarzuela (¡y menuda zarzuela!). ¿Cómo iba a ser privada, cuando estaban en torno al mantel gentuza como Zapatero y Moratinos? En esa ocasión, Esperanza Aguirre se portó como lo que es, una genuina liberal, y defendió contra viento y marea la libertad de expresión.

Yo no me meto, ahora, en cuestiones dinásticas y constitucionales. Lo que pido al Rey es que se aclare: si está de acuerdo con el estatuto catalán, que lo diga; si está de acuerdo con la consulta independentista de Ibarreche, que lo diga; si está de acuerdo con la política del Gobierno en las materias que le incumben, y que conciernen a todos los españoles, y no sólo a ERC y al PSOE, que lo diga. Pero si no está de acuerdo, que se exprese con firmeza. Mucho podría cambiar en ese caso. Expresarse exclusivamente para atacar a un "periodista impertinente" (¡y a mucha honra!) no es digno de un monarca.

Yo, desde mi torre de marfil parisina, no estoy al corriente de todo lo que se hace a la chita callando, pero esta canallesca campaña contra Federico, de casi todos: El País (está visto que, aunque haya pasado de "independiente", ¡ja, ja!, a "global", sigue siendo igual de pueblerino y sectario), la SER, ABC, ETA, el PSOE, ERC, muchos más, y hasta el Rey, ahora en un mano a mano con Chaves, no el venezolano, sino el andaluz, pero vienen a ser más o menos lo mismo; esta canallesca campaña, digo, es mucha presión, desde luego, y me pregunto si la COPE va a resistir. Sería preferible que Federico siguiera siendo tan impertinente e inteligente por "la mañana", pero nunca se sabe.

Con todo, no caigamos en el pesimismo: con su extraordinaria fama y talento, será capaz de sorprendernos una vez más. ¡Enhorabuena, Federico!

Carlos Semprún Maura, CRÓNICAS COSMOPOLITAS
Libertad Digital Suplementos, octubre 2007

Los Señoritos del PP

Me comentaba Cristina Losada unas frases de Ignacio Sánchez Cámara sobre las numerosas personas que han pasado por la extrema izquierda en tiempos del franquismo y que han evolucionado en un sentido liberal. Como no se trata de nada confidencial ni personal, me permitiré comentarlo a su vez. El fenómeno ha sido realmente curioso: Federico Jiménez Losantos, Jon Juaristi, Teo Uriarte, en su momento Mario Onaindía, Javier Rubio, Cristina Losada o un servidor entre bastantes otros. Algunos de ellos entraron en el PSOE, donde –caso de Onaindía o Uriarte– estaban o están en el ala más razonable, aunque, me temo, condenada a la derrota como en otro tiempo la de Besteiro. Según Sánchez Cámara, estos que, en su opinión, se han pasado a la derecha, conservan un espíritu extremista que les hace, en definitiva, poco fiables.

Tengo la impresión de que el señor Sánchez, un apreciable y por lo general sensato columnista, refleja esa mentalidad extendida en las "derechas de toda la vida" que imaginan haber estado siempre en la razón frente a otros que han pasado de un extremo al otro y le resultan por ello advenedizos o competidores poco agradables, a quienes puede convenir utilizar en un momento dado y despedir en otro, pero siempre tener a cierta distancia. La mentalidad del señorito de derecha, en suma.

Creo que el señor Sánchez se equivoca.

Los desastres del siglo XX en España han venido de la combinación del mesianismo de la izquierda con la extrema mediocridad intelectual y política de la derecha. Una derecha bastante más sensata que la izquierda, desde luego, pero sumamente oportunista, bastante "plasta" y de muy escaso valor moral, capaz de envolver al país en una capa de tedio y vaciedad. Una derecha que se reveló en todo su ser cuando despreció a sus propios votantes para entregar el poder a los republicanos. Como se revela ahora mismo en un PP sin nervio ni inspiración, llevado del ronzal por un personaje tan insignificante como Zapo.

Bajo el franquismo fuimos muchos los que nos equivocamos, pero hay una diferencia entre equivocarse arriesgándose y luchando y equivocarse chupando del bote (si bien no han dejado un momento de chupar, lo cual, para su mentalidad, constituye un éxito). Un sector de la derecha acertó al organizar la Transición, pero, como señalé del rey hace unos días, lo hizo por oportunismo, porque "tocaba", por adaptarse de modo casi instintivo a las circunstancias, sin verdaderas convicciones democráticas o de cualquier tipo, y por ello mismo dispuesto a ceder a la izquierda y al separatismo todos los aparatos ideológicos y culturales: de aquellos polvos, estos lodos.

En general, el señorito de derechas tiene el mezquino espíritu del aprovechado, poca experiencia de la vida, y nunca entendió muy bien lo que pasaba ni por qué la izquierda o los separatistas pensaban y actuaban como lo hacían. De ahí sus debilidades.

Hace poco tuve ocasión de aclarar algunas de estas ideas a otro intelectual de derecha, González Cuevas, en la revista de Gustavo Bueno El Catoblepas. El citado escritor temía la competencia –puramente imaginaria– que pudiéramos hacerle César Vidal o yo para ganarse los favores del PP… Por decirlo de otro modo, ¿es el liberalismo de derechas?, ¿cuánta derecha liberal existe en el país? En cuanto a mí, y creo que a otros muchos que procedemos de la extrema izquierda, nunca me he considerado afín a la derecha. Por lo menos a la de los señoritos.

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Rajoy se pregunta "quién gana" con la "irresponsable" Ley de Memoria Histórica.
Pregunta facilita. Ganan las izquierdas y los separatistas, y pierden España y la democracia. Tan mal defendidas por Rajoy, absorto en la apasionada contemplación del futuro.


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Herederos de García Atadell

Debemos insistir en ese hecho que revela en sí mismo todo el contenido moral y político de la Ley de falsificación histórica: con el pretexto de las víctimas, identifican a los inocentes con los asesinos y ladrones, a Peiró o Besteiro con García Atadell, paradigma del chequista.

Tan inconcebible bajeza solo pueden perpetrarla los herederos morales y políticos de García Atadell:

Juan Peiró y Agapito García Atadell
Pío Moa


Sin duda la mayor mancha del franquismo fue la represión de posguerra, en la que cayeron en torno a las 25.000 personas. En otro artículo me extendí sobre las circunstancias, desde luego distintas a como las presentan ahora los revanchistas, pero la cifra es, desde luego, impresionante, y testimonia un afán despiadado de castigo y venganza de los vencedores.

Tal represión fue posible en buena medida porque un gran número de los responsables y ejecutores del terror izquierdista cayeron en manos de los nacionales. La excepción fue Cataluña, donde la mayoría de ellos pudo huir por la frontera. Los jefes del Frente Popular se preocuparon de ponerse a salvo, y casi siempre lo consiguieron, sin dejar el menor preparativo de evasión u ocultamiento para los miles de sus seguidores complicados en el terror contra la derecha. Estos hechos no suelen mencionarse, pero tienen gran importancia. Prieto había señalado tras el asesinato de Calvo Sotelo: "será una batalla a muerte, porque cada uno de los bandos sabe que el adversario, si triunfa, no le dará cuartel". A ese extremo habían llegado los odios, y no, como creo haber probado, por culpa de la derecha, sino de una izquierda convencida de que había llegado la hora de su revolución. Sin duda alguna, la represión no habría sido menor de haber triunfado las izquierdas. Esto debe señalarse, porque a menudo se enfoca el problema como si el afán de venganza dominase sólo en uno de los bandos.

La represión franquista tuvo la particularidad de haberse ejercido, muy mayoritariamente, por vía judicial militar. Esto es poco común, porque los vencedores, preferían el ajuste de cuentas en la oscuridad, dejando para los jueces sólo a unos pocos vencidos. Así, en el castigo a la Comuna de París, Thiers hizo fusilar en masa a presuntos revolucionarios (precisamente, el ejemplo de Thiers, como medio para salvaguardar la paz social por varias generaciones, fue invocado en las Cortes españolas por Melquíades Álvarez y por Calvo Sotelo). Y al terminar la guerra mundial, no menos de 10.000 presuntos colaboracionistas, probablemente bastantes más, fueron eliminados extraoficialmente en Francia, y algo similar ocurrió en Italia.

La vía judicial, aunque mucho más onerosa en todos los sentidos, suponía en principio una mayor justicia, y una posibilidad de defensa para el acusado. Lo cual no significa que esa justicia no tuviera mucho de represalia, y que no cayeran en ella muchos inocentes. Un caso característico fue el de Juan Peiró, dirigente anarquista y ministro del Frente Popular durante seis meses, hasta la defenestración de Largo Caballero por una intriga de comunistas, prietistas y republicanos.

Peiró pertenece al escaso número de los dirigentes que se opusieron al terror, lo condenaron pública y reiteradamente, y procuraron salvar al mayor número posible de los perseguidos por las "patrullas de control" y por otros organismos de la CNT y del Frente Popular en Cataluña. Logró huir a Francia, pero allí fue detenido y entregado a los franquistas. No parecía temer mucho por su vida, pues su actitud moderada durante la guerra era bien conocida, e incluso le había valido amenazas de los suyos. En su juicio testificaron a su favor numerosas personas de derechas, incluyendo a militares y curas. No parecía haber base alguna para una condena a muerte, y sin embargo, esa fue la que se le impuso, debido a sus cargos políticos en el régimen revolucionario. Por supuesto, miles de penas capitales, muchas de ellas más motivadas que la de Peiró, habían sido conmutadas por cadena perpetua –que a su vez solía quedarse en seis u ocho años de prisión–, pero en el caso de este dirigente anarquista fue cumplida inexorablemente, por alguna razón poco clara, quizás por negarse a colaborar con la Falange, sostienen algunos no muy convincentemente.

Según me han comentado algunas personas, la mayor dureza e intransigencia en los tribunales solía provenir de militares burócratas ajenos a la vida del frente, mientras que a menudo eran los combatientes quienes mostraban mayor comprensión, negándose a que actos como los cometidos por ellos mismos, y bastante normales en el curso de la guerra, sirvieran como base para condenar a los acusados. Tales conductas han sido siempre comunes en circunstancias semejantes. Una circular eclesiástica señalaba cómo en los pueblos los más dados al castigo solían ser personas que apenas habían sufrido, o que tenían su parte de responsabilidad en crear el clima bélico inicial, por sus abusos contra los trabajadores.

Caso muy distinto del de Peiró fue el de García Atadell, aunque éste no resultara capturado al terminar la guerra, sino a finales de 1936. García, militante socialista de relevancia media, en el sector de Prieto, al parecer, montó al recomenzar la contienda una de las peores bandas terroristas de Madrid. Buñuel cuenta en sus memorias: "García no era más que un bandido, un canalla, pura y simplemente, que se proclamaba socialista. En los primeros meses de la guerra había creado en Madrid, con un pequeño grupo de asesinos, la siniestra Brigada del amanecer. Por la mañana temprano, penetraban por la fuerza en una casa burguesa, se llevaban a los hombres "de paseo", violaban a las mujeres y robaban cuanto caía al alcance de su mano. García, a quien los fascistas buscaban ávidamente, era una de las vergüenzas de la República". El chequista marchó a Marsella pretextando una labor de contraespionaje. Allí vendió parte del tesoro acumulado en sus fechorías, y embarcó rumbo a Suramérica. Buñuel, informado por un policía francés, transmitió los datos al embajador del Frente Popular en París, y sigue Buñuel: "El barco tenía que hacer escala en Santa Cruz de Tenerife, en poder de los franquistas. El embajador no vaciló en avisarlos a través de una Embajada neutral". Y así la gestión del cineasta permitió detener, juzgar y ejecutar a García Atadell.

Aunque no hay por qué dudar de la información de Buñuel, éste tergiversa deliberadamente los hechos cuando habla de "vergüenza de la República", como si ésta subsistiese desde el 19 de julio del 36, y como si se tratara de hechos más o menos aislados y repudiados por las izquierdas. Armadas las masas en dicho día por el gobierno Giral, la revolución aplastó lo poco que restaba de la república del 14 de abril, y los García Atadell proliferaron sin la menor oposición eficaz de los partidos, salvo algunas quejas o exhortaciones retóricas de Prieto y otros. En realidad era un terror al mismo tiempo oficial y anárquico, organizado por los partidos y por el mismo aparato del gobierno (como la checa de Fomento, una de las peores), y estimulado desde la prensa y la propaganda. García Atadell, al igual que tantos más, utilizaba los archivos oficiales para perseguir a sus víctimas, y recibió felicitaciones públicas por su celo antifascista. A pocos les preocupaban sus asesinatos y torturas, o sus robos de joyas y bienes diversos. Lo que ya no sentó tan bien fue su huida con el botín.

Ahora que vuelve a insistirse en la represión franquista como si hubiera sido única, y se mencionan cifras como si la ejecución o encarcelamiento volvieran inocentes a cuantos los sufrieron, conviene recordar también, y comparar, casos como estos dos. No se puede identificar a un Peiró con un García Atadell, y quien lo hace, mencionando simplemente cifras abstractas, informa muy poco de los hechos, y mucho de su propia actitud personal o política. ¿Cuántos Peiró y cuántos García Atadell hubo? Tal vez sea imposible averiguarlo, y acaso no valga la pena. Fueron, desde luego, muchos miles los complicados en el terror izquierdista, y sus enemigos pudieron capturar a una elevada proporción de ellos. Aun así, tal represión constituyó el episodio más siniestro del franquismo. Pero ello no justifica a cierta historiografía y a ciertos políticos que, metiendo en el mismo saco a culpables y a inocentes, intentan justificar el terror izquierdista y darnos una idea falsa de la época, con fines políticos muy actuales.

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Solo una observación al anterior artículo: sí hay por qué dudar de la información de Buñuel, que pretende lavar la cara al terror del Frente Popular, una manera de colaborar con él.

Pío Moa en su blog
Libertad Digital, 26-10-2007