sábado, 18 de agosto de 2007

Sosa Wagner cree que debería evitarse que los partidos con implatanción regional 'condicionen la política nacional'

El historiador cree que España camina hacia la "fragmentación del Estado" con los procesos estatutarios

El historiador Francisco Sosa Wagner afirmó hoy que debería evitarse "la singularidad española en virtud de la cual unos partidos con implementación regional condicionan de manera tan activa la política nacional".

También propuso "un pacto de Estado" similar al acordado en Alemania de cara a la reforma de la Constitución de 1949 -un proceso que se llevó a cabo el año pasado- en el marco de "las reformas políticas que se han puesto en marcha con motivo de la implantación de los nuevos Estatutos de Autonomía", informó la Universidad de Cantabria en un comunicado.

En opinión del historiador, estos textos estatutarios que "se están haciendo en Barcelona, Sevilla, Santiago de Compostela y Valladolid" crean "unas tensiones muy grandes, algo que ya se está viendo en Andalucía" y no son más que el comienzo del camino que desembocará en "la fragmentación del Estado".

Sosa Wagner -que fue miembro de la Comisión de Expertos que diseñó el modelo autonómico español- intervino en el curso "España como concepto progresista", que se desarrolla esta semana en Laredo dentro de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria.

El historiador puso como ejemplo Alemania, que cuenta con "un modelo federal de gran tradición histórica, institucional y política", mientras que España camina "del modelo federal al confederal, lo que supone un retroceso en la historia". En su opinión, en España se rompe en este momento el principio básico del federalismo, a través del que "el todo y las partes se ponen de acuerdo en lo que son las grandes líneas de la arquitectura constitucional".

"España va hacia la fragmentación del Estado", subrayó, señalando que "es peligroso" que pesen más unas comunidades autónomas que otras, en función de que sus partidos nacionalistas "condicionen con sus votos la política nacional". "Lo estamos viendo", afirmó, por lo que es importante volver al modelo federal tradicional, "que son modelos que se estructuran sobre la base de los partidos políticos nacionales".

Debido a esto, tanto las comunidades autónomas como los grupos políticos "deben pedir un pacto de Estado", dijo, de manera que "todos tengan unos máximos de competencias ajustados y que partan de unos acuerdos globales". "No puede ser que en cada territorio se estén haciendo las componendas correspondientes", señaló, "aunque luego pasen por el filtro de las Cortes Generales". "Esto no es un pacto de progreso, sino de regresión", opinó.

Para Sosa Wagner "todo esto les puede parecer bien a los nacionalistas", pero no "a los que pensamos en términos socialistas", ya que "si lo poco de justicia social que hay en el mundo está en el Estado" hacen falta "instituciones políticas fuertes y no fragmentadas

Tema relacionado:
La nación de naciones, no es un modelo territorial, es un disparate (El Mundo)


Diario Siglo XXI

jueves, 16 de agosto de 2007

Un soñador para el pueblo: José Luis Rodríguez Zapatero

Un viejo catedrático, ya muy de vuelta de casi todo lo que engatusa en la vida, solía hacer la siguiente recomendación a sus conocidos más jóvenes cuando se encontraban a las puertas del matrimonio: “Dinero y buenas maneras”. No se trata de un consejo demasiado romántico, cierto, pero son muchos los que podrían testimoniar que seguir la máxima proporciona buenos rendimientos.

No me consta que Rodríguez Zapatero haya recibido personalmente el consejo, pero su conducta política se atiene sabiamente a esa vieja y astuta sabiduría, y del mismo modo que el recién casado podía considerar que cumpliendo esos deberes primordiales estaba autorizado, eso sí, de vez en cuando, a echar alguna cana al aire, nuestro angelical presidente entiende que él está legitimado para deshacerse de cualquier aire austero y dejar que su imaginación se lance a la conquista del incierto horizonte de mañana con la alegría del soñador más desinhibido.

Nuestro Presidente se transforma cuando sale a la luz, cuando abandona la covachuela, seguro de que la intendencia no le va a fallar y convencido de su carisma. Cada vez que sale a escena se convierte en una especie de Quijote cuya soltura y valentía -eso sí, verbal- nunca cansa a los infinitos Sanchos de la anchurosa España.

Estando la economía en buena forma y siendo el líder de más suaves modales que ha conocido esta híspida España, casi nadie experimenta una sensación de vértigo cuando el Presidente anuncia alguna de sus grandes empresas: desde la Alianza de Civilizaciones hasta la conversión de ETA al republicanismo, pasando por los 2.500 euros para los recién nacidos, nuestro líder no ha dejado de sorprendernos con un inusitado retablo de las maravillas.

Probablemente, un marciano no sabría qué admirar más en la liviandad sonora de ZP: si su potente inventiva para enriquecer el calendario político con hallazgos inverosímiles hasta que cobran vida en su verbo o su habilidad para desdecirse, una especialidad que implicaría ciertos riesgos de no ser Sancho, como es, un acreditado especialista de la desmemoria.

Tenemos a un soñador al frente del negocio, y esto funciona bien en un país que, no hace tanto, acogió como líder moral de, al menos, la mitad de España a alguien capaz de pensar que a los pueblos los guían los poetas (aunque esos y otros españoles acabaron al mando de un general poco dado a los sonetos).

Quiero decir con ello que cualquiera que crea que enfrentándose a Zapatero está librando una batalla meramente argumental, está perdiendo el tiempo. No se puede luchar contra un fantasma del mismo modo que se lucha contra un litigante pejiguero. Mariano Rajoy debería saberse la lección a estas alturas: cuanto más contundente sea su argumentario, más sutiles y exquisitas serán las salidas del artista. Cinco neo-ministros, alguno enterado poco menos que por los periódicos, son el más reciente ejemplo de la creatividad de Zapatero. Si la oposición aprieta, el Presidente no tiene por qué sentirse aludido porque, de alguna manera, su reino no es de este mundo.

Y bien, ¿cómo se puede luchar contra tales encantos? Don Quijote, que sabía lo suyo de maleficios, ya dijo que no hay encantos que puedan con la verdadera valentía (“Bien podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo, será imposible”). Ánimo y esfuerzo más que buenas razones, porque éstas se dan por hechas.

El problema de Rajoy consiste en convencer a los Sanchos de que él es el verdadero Quijote, mientras que Zapatero no pasa de ser un malandrín con cierta labia. El remedio no figura entre los de la retórica ordinaria porque, para el común de los mortales, nada hay más fácil que confundir a un sandío con una eminencia.

El mercado de los votos debiera ser un mercado de razones, que es lo que, en último término, lo justifica desde un punto de vista moral, pero es también un mercado de ilusiones que, si bien no prestan a la democracia una justificación tan sólida como las razones, le dan en cambio un colorido y una fuerza sin las cuales la democracia tampoco sería lo que es.

Quien quiera triunfar en ese mercado tiene que preguntarse no lo que creen los electores que es verdad, sino lo que desean que sea verdad. Tiene que acertar a mover el corazón de los españoles, a ganar sus sentimientos, a vender ilusiones. Esto, que podría sonar inmoral, es parte esencial de la política, esa parte que suelen olvidar los doctrinarios y que casi nunca detectan los arúspices.

Rajoy tiene que saber qué están deseando oír unos españoles que tal vez se encuentran un poco hartos de que se les hable de ETA, y que ya saben que con el PP lo de ETA iría de otra manera, del mismo modo que saben que en El Corte Inglés les devuelven el dinero si no quedan satisfechos con la compra, pese a lo cual esos grandes almacenes se gastan un dinero en anunciar con la mejor imaginación que encuentran sus zapatillas, sus neveras o sus pulligans.

La derecha española tiene una acreditada y equívoca tradición de enfrentarse a las elecciones como si de ganar unas oposiciones al notariado se tratara. Y no es cuestión de que haya programa, sino de que el programa no sea un tocho indigerible en el que figuran los tipos de exención previstos para las viudas ciegas, junto a magníficas afirmaciones del siguiente tenor: “Se incrementarán las medidas destinadas a favorecer la x en la y con el fin de mejorar la z”, lo que indefectiblemente produce una especie de orgasmo intelectual en el encargado del departamento z, las políticas y, o los problemas x.

Rajoy está seguro de administrar una herencia electoral sólida y muy amplia, pero tiene el deber de intentar conquistar nuevos apoyos para batir a ese rival tan gaseoso que ya le ganó una vez, aunque un poco de carambola. De modo que tendrá que meditar sobre sus propuestas, pero mejor haría si hiciese algo de psicoanálisis respecto a la disonancia entre las verdades que proclama y el desdén con que las recibe cierto sector amplio del público.


José Luis González Quirós, filósofo y analista político

El Confidencial

martes, 14 de agosto de 2007

Los obituarios no son para el verano

Julio y agosto se han llevado a unos cuantos. Gente decente, gente inclasificable cuya ausencia tranquiliza, marginales políticos y grandes artistas. Nada voy a poder decir que no se haya dicho sobre Gabriel Cisneros, Jesús Polanco o Xirinacs. Tampoco voy a poder añadir nada a las sesudas crónicas necrológicas que se han escrito sobre Bergman y Antonioni, pero con ellos tuve una relación personal de la que me gustaría hablar.

Con Cisneros, con Polanco y con Xirinacs conversé en varias ocasiones. En el primer caso, fue siempre placentero y enriquecedor. En el segundo, mi desconfianza instintiva me impidió acercarme al hombre, aun en mi época de colaborador de El País. El tercero me convenció de dos cosas: de que la izquierda marginal y los activismos nacionalistas fueron refugio de tipos con grandes tragedias psicológicas, y de que una parte importante de la primera transición, la que terminó en 1982, fue el acting out de muchos males del alma que podían o no deberse al franquismo, pero que le fueron atribuidos. La historia de muchísimos de los militantes de las izquierdas guerrilleras, esto es, terroristas de los años setenta es, ante todo, historia clínica.

Bergman y Antonioni me ayudaron a vivir sin pedirme casi nada a cambio: una entrada de cine.

Yo iba a ver las películas de Bergman al cine Lorraine, en la calle Corrientes de Buenos Aires, la cumbre de las salas de arte y ensayo. En la mayoría de los casos estaban prohibidas para menores de 18 años. Tuve la fortuna hormonal de poder dejarme bigote a los dieciséis años, lo cual me abrió muchas puertas, entre ellas las del Lorraine. En el vestíbulo de ese cine veía a Juan José Sebreli, cinéfilo empedernido, pero no me atreví a dirigirle la palabra hasta muchos años después: él era ya demasiado maestro para un lector desconcertado como yo. (Cuando por fin hablé con él, no fue porque me considerara su igual, ni mucho menos, sino porque ya había aprendido que no hace falta que dos hombres sean iguales para que puedan conversar, y que hasta es mejor que no lo sean.)

A Bergman no lo conocía casi nadie fuera de Suecia en los años cincuenta, pese a que llevaba rodadas una docena de películas cuando se estrenó Un verano con Mónica en 1953. Fue a finales de esa década o a principios de la siguiente cuando un ignorado crítico uruguayo de la revista Marcha, llamado Homero Alsina Thevenet, lo descubrió, para sí mismo y para el mundo. Los que hacían Cahiers du Cinéma leían Marcha, cuyo redactor jefe era Juan Carlos Onetti. Alsina, de quien fui amigo en sus (nuestros) años de exilio en Barcelona, murió hace dos años en Uruguay, dirigiendo aún el suplemento cultural de El País de Montevideo. En los sesenta, las películas de Bergman se estrenaban primero en Montevideo y luego se proyectaban en Estocolmo y Buenos Aires. El sueco no era un tipo fácil, pero siempre mantuvo una relación especial con aquella parte del sur del mundo a través de su ex mujer y amiga incondicional de siempre, Liv Ullman, que llegó a protagonizar dos películas sobre la época de la dictadura en Argentina, Detenido desaparecido (1983, con Roy Sheider en el papel de Jacobo Timerman) y La amiga (1988).

Pues bien. Fresas salvajes es de 1957, de modo que cuando yo la vi, con otro título, Cuando huye el día, como corresponde a países separados por una lengua común, debía de llevar unos años dando vueltas por ahí, pero el Lorraine hacía revisiones y uno se pasaba un mes seguido viendo obras del mismo director. Calculo, por esas raras referencias que la memoria acumula para que no sólo recordemos algo, sino que también recordemos cuándo y cómo, que debe de haber sido en 1967, a mis veinte años. De pronto, sin la menor disposición para ello, sin que jamás me hubiese hecho preguntas serias sobre la cuestión, Bergman me hizo comprender la tragedia de la vejez.

Poco después, en las páginas de la autobiografía de Trotsky, me di de bruces con una reflexión adecuada al caso, en la que el viejo político y viejo mujeriego venía a decir que, de todas las experiencias que un hombre puede prever que ocurran en el curso de su vida, la llegada de la vejez es la que invariablemente le coge por sorpresa. Bergman me había puesto en guardia. Si para Buñuel la pérdida del deseo sexual fue una suerte de liberación, para Bergman fue el detonante de una gravísima depresión: me siento más próximo al frío sueco que al apasionado español. Los dos fueron perseguidos: el español, por sus herejías disfrazadas de erotismo; el sueco, por su esencial erotismo disfrazado de herejía.

Recuerdo el rostro de Gunnar Björnstrand, desesperado, ante el altar, diciendo: "Y lo que más me irrita es el silencio de Dios." ¿Sería en Los comulgantes, llamada en aquel lado del mundo Luz de invierno? El hombre ha perdido la fe. Y está rodeado de deseos, a los que se niega, pero que son la vida.

Muchos años después, mi amigo José Luis Ramírez, en un increíble viaje por la minería del hierro en Suecia, detuvo el coche ante una capilla perfectamente aislada, en medio de un paisaje que hubiese hecho las delicias de Norman Rockwell, y me invitó a visitarla. Era la iglesia del padre de Bergman. El manantial de la doncella y El séptimo sello estaban pintadas en el techo. Ahí estaban la muerte, el caballero, la doncella, el eterno combate, la alucinación medieval que había sido la infancia, puro maltrato y represión, del director. ¿Pero no es eso la Edad Media: erotismo y herejía confundidos? ¿Y no es ése el objetivo de cualquier educación puritana, confundir las dos cosas para siempre en el alma del niño y del hombre que será? Para desenmarañar esa trama espesa hace falta tiempo, hace falta jugar una partida desigual con la muerte. Y el caballero que la juega sabe que se cansará antes de terminar, que llegará la vejez, que el erotismo se desvanecerá y la herejía, entonces, perderá sentido. En aquel techo no sólo estaba la infancia, sino la vida toda. Bergman pasó sus últimos años en una isla, después de intentar por todos los medios posibles ajustar las cuentas con el remoto padre que no dejó de acosarle un solo día.

Por la misma época en que aprendía de Bergman casi todo lo que uno puede saber, en 1966 se estrenó Blow Up, de Michelangelo Antonioni. Él también tuvo raros vínculos con el Río de la Plata: su segundo documental, de 1948, se llamó Roma-Montevideo. Precedió en un año al breve Bomarzo, la villa dei mostri (1949). Adelantándome a preguntas: la novela de Mujica Lainez es de 1962.

Blow Up. Instantánea: no sé por qué nunca se tradujo ese título (en España se llamó, absurdamente, Deseo de una mañana de verano, pero todo el mundo la recuerda como Blow Up). La vi en el cine Coliseo, en la calle Charcas de Buenos Aires. Cuando terminó el pase, salí de la sala, compré otra entrada y volví a verla en la siguiente función. Cuando salí, me fui a casa y releí el cuento de Cortázar en el que Antonioni declaraba haberse basado: Las babas del diablo. Aparentemente, no tenía nada que ver. Salvo en una cosa, la esencial: la idea de que si uno atiende lo suficiente al detalle, el conjunto cambia definitivamente.

En el paisaje, ordenado aunque no con la evidencia del jardín cartesiano, de un parque inglés en el que sólo suceden pájaros, la ampliación ad infinitum de un fragmento de la imagen general revela la presencia del crimen. El fotógrafo (en la película, el olvidado y siempre infrautilizado David Hemmings) ha percibido una distorsión al tomar la instantánea, es decir, al prestar atención, una atención menor que la reclamada por el detalle, pero que basta para generar inquietud. Así es como se pasa de la mirada a la observación y de ahí, de modo indefectible, al pensamiento. Así es como alguna gente se complica la vida, empieza a hablar del crimen que nadie más ha visto y termina por comprender dos cosas: que, así como él ve cosas que los demás no ven, los demás ven cosas que él no ve, y que si sigue insistiendo con el asunto ese del crimen, alguien lo matará. El peligroso filo de las cosas, tituló Antonioni su último producto artístico, en 2004: treinta minutos, junto a otros treinta de Soderbegh y otros treinta de Wong Kar Wai, bajo el rótulo común Eros.

Era un sabio que se burlaba de los críticos diciendo: "Hago películas aburridas porque la vida es aburrida." Hace poco volví a ver Desierto rojo. A diferencia de Blow Up, ha resistido mal el paso del tiempo. Pero a mí aún me conmueve. Siento que es parte de mi vida.

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vazquez-rial@telefonica.net

Horacio Vázquez-Rial
Libertad Digital, Revista de Agosto

Mossèn Xirinacs

"¿De qué extrañarse, pues, si un pobre demente ha tratado de emular el martirio de Cristo en nombre de la salvación eterna de Cataluña? ¿O de que alguien aparentemente sano, como Jordi Pujol, lo haya tildado de "profeta" tras la aparición de su cadáver?"

La última vez que lo vi todavía seguía plantado delante de la puerta del Palacio de la Generalidad, en la Plaza de San Jaime. Durante un mes y pico el hombre permaneció allí, firme como una estatua, con el propósito de reclamarle a Jordi Pujol la redacción de un decreto proclamando la independencia, no recuerdo si de Cataluña o de los Países Catalanes. Ya anciano, con aquella eterna mirada suya de iluminado, completamente solo, ignorado por todos los turistas y paseantes que se tropezaban con él camino de las Ramblas o la Vía Layetana, convertido en un juguete roto por los mismos que antes lo habían izado a los altares laicos del antifranquismo, daba pena.

Pocos días después, supe por una de esas notas breves que los jefes de redacción de los periódicos remiten a la sección de Sucesos que había decidido abandonar la protesta indefinida y volver a casa. Al parecer, el motivo que lo obligó a desistir de aquel gesto absurdo fue que, a altas horas de la madrugada, un grupo de jóvenes lo agredió a patadas y puñetazos, antes de dejarlo tirado semi-inconsciente en el asfalto. Se trataba de una banda de moritos de la Plaza Real, que subió a su encuentro por la calle Fernando para robarle el reloj y la cartera.

Mossèn Xirinacs, que en momento de su suicidio padecía una enfermedad incurable, ya había emitido señales inequívocas de desequilibrio mental a lo largo de los últimos años de su vida. Ése es el contexto en el que habría que interpretar las famosas manifestaciones de apoyo a ETA y los otros muchos dislates que salpicaron sus intervenciones públicas más recientes. Triste víctima de sí mismo, al final ha terminado sus días llevando a la última consecuencia lógica la secularización del relato evangélico que inspira toda la cosmovisión nacionalista. Así, en la Historia Sagrada, al éxodo del Paraíso motivado por el pecado original lo sucede el sacrificio expiatorio en la Tierra, antesala inevitable del acceso al Reino de los Cielos.

Y en el catalanismo político, esa sublimación del panteísmo alimentada a diario por legiones de ex curas y ex seminaristas – Carod y Pujol apenas constituyen la punta del iceberg–, viene a ocurrir exactamente lo mismo. La icaria medieval que dio forma al Estado catalán independiente, ése que han inventado en sus manuales escolares, antecede a la epopeya ascética del combate contra los invasores bárbaros, preámbulo necesario de una nueva plenitud nacional en la que todos los ciudadanos de Cataluña seremos felices y comeremos perdices. ¿De qué extrañarse, pues, si un pobre demente ha tratado de emular el martirio de Cristo en nombre de la salvación eterna de Cataluña o si alguien aparentemente sano, como Jordi Pujol, lo ha tildado de "profeta" tras la aparición de su cadáver?

Que mossèn Xirinacs descanse en paz y que Dios nos coja confesados.

José García Domínguez
Libertad Digital, Agosto 2007

Xirinacs: aquellos años, aquellas mentiras...

"Por fin perdió el juicio y se declaró amigo de la ETA. ¡Y fue justo entonces, loco y filoterrorista, cuando devino un personaje valioso para los peligrosos sujetos que gobiernan y han gobernado Cataluña! "

El caso Xirinacs clama al cielo. A mediados de los setenta, el sacerdote pasó casi dos años sentado en la calle (en la calle Entenza, por más señas), frente a la cárcel Modelo de Barcelona, para exigir la amnistí­a. Estuve all­í con él, dejando correr las horas, en numerosas ocasiones. Algunos al pasar lo saludaban (los menos), otros lo insultaban (algunos más) y la mayor­a de viandantes lo ignoraban por completo. Casi todo el tiempo estuvo solo, y en d­ías especiales nunca nos juntamos con él más de cuatro personas.

A nadie debe sorprender la pasividad, la indiferencia general de la sociedad catalana en aquellos años. Quien les cuente lo contrario y pinte un cuadro de compromiso masivo con las libertades polí­ticas, miente. O no estuvo all­í por razón de edad y le han mentido sus padres, como a los vascos del poema de Juaristi. Alenté a Xirinacs porque lo creía un héroe. Hay más recuerdos agridulces.

En época de Arias Navarro, participé varias semanas, en verano y huido de casa (pues era menor) en la Marxa de la Llibertat, sonada –y ya legendaria– iniciativa para que cinco columnas recorrieran los pueblos de Cataluña exigiendo libertad, amnistí­a y estatuto. Mi columna se llamaba Abat Escarré. Cuando llegábamos a los pueblos del Maresme vistiendo nuestras camisetas ilegales (que comportaban detención y multa de cincuenta mil pesetas de la época), se organizaba un pequeño sarao de consignas y carreras con la Guardia Civil. Cierto es que la gente nos acogí­a, alojaba, alimentaba y animaba a continuar. Pero, ¿cuántas personas recorrimos realmente Cataluña a pie, jugándonos el tipo, aquel verano del 76? En mi columna éramos cinco. ¿Serán muy diferentes las otras? Lo dudo. Hipótesis: cinco columnas por cinco personas, en total veinticinco "luchadores por las libertades de Cataluña", que ese el t­ítulo con el que nos certificó para la posteridad y con su firma Ángel Colom, cerebro del cotarro. Los necios separatistas que me llaman fascista anticatalán en foros de internet o por la calle venderí­an a su madre por poder exhibir un certificado como ese, que guardo en casa por si un d­ía se me acaba el scottex.

En cuanto a Xirinacs, lo ignoraron, como decí­a, en la calle Entenza. Luego lo hicieron senador cuando tocó reinventar la historia reciente y simular que se le apreciaba mucho. Más tarde volvieron a olvidarlo y el sacerdote se tuvo que dedicar a vender sellos, literalmente. Por fin perdió el juicio y se declaró amigo de la ETA. ¡Y fue justo entonces, loco y filoterrorista, cuando devino un personaje valioso para los peligrosos sujetos que gobiernan y han gobernado Cataluña! Finalmente se ha quitado la vida, y sobre eso, naturalmente, guardaré silencio.

Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net

Juan Carlos Girauta
Libertad Digital, agosto 2007

domingo, 12 de agosto de 2007

Cuando oigo la palabra cultura

No echo mano al revólver. Simplemente, me pregunto de qué estarán hablando. Mi curiosidad se remonta a muchos años atrás y a una publicación clásica de la izquierda argentina: la revista Crisis, dirigida en su primera época por Eduardo Galeano.

El grupo fundacional era variopinto en lo ideológico, y la cosa resultó como suele: un montón de intelectuales de prestigio habían respaldado con su nombre algo muy distinto de lo que imaginaban y de lo que deseaban. No es ésta la ocasión de hacer la historia de Crisis, tan compleja como la difícilmente inteligible realidad del país que la vio nacer. La menciono porque en sus páginas me encontré por primera vez con una idea de la cultura que no era la establecida: en la portada de su número inicial se reunía a Pablo Picasso con Juan Perón y a Lenin con Henry Miller. Era una concepción muy amplia de algo necesariamente limitado. Y abría la puerta a otra cosa, que llegó casi inmediatamente después: la mezcla de la cultura y la política con el espectáculo. Un trágala. Un coladero para la basura ideológica: por el mismo agujero por el que pasa Borges, pasan los cantautores y, tras ellos y con ellos, las consignas. Y, cuando pasa Borges, ése fue el caso de Crisis, pasa entrevistado por la ya histórica periodista María Ester Gilio, que le daba lecciones al maestro: el antiborgismo es una lacra argentina.

Las consignas son la reducción al absurdo de cualquier doctrina, además de ser su quintaesencia. Lo he escrito otras veces: ¿qué significa que "la sangre derramada jamás será negociada" o "el pueblo unido jamás será vencido"? Absolutamente nada. La sangre se derrama en procura de una negociación, siempre: es la parte más brutal de una negociación, pero la guerra y la política se sirven mutuamente y se realizan en los mismos términos. Y los pueblos rara vez están unidos y rara vez son vencidos como tales. ¡Ya le hubiera gustado a Hitler, y dejó constancia de ello, que el pueblo alemán hubiese sido derrotado junto al nazismo! Pero el agit prop llenó el mundo de consignas, a tal punto que en muchos casos los programas de los partidos políticos se limitan a ellas.

La enorme mayoría de los que hoy se dicen bolivarianos, empezando por Hugo Chávez, lo ignoran casi todo sobre Bolívar y, en consecuencia, sobre Venezuela, un país maravilloso al que tuvo que llegar don Pedro Grases para que hubiese una biografía aceptable del supuesto padre de la patria. Allá por 1978, llegó a mis manos, y conservo, un opúsculo de los sandinistas titulado El pensamiento de Augusto César Sandino: unas patéticas cuarenta páginas de máximas más o menos apócrifas del líder que dijo que "la injusticia no tiene ninguna razón de existir en el Universo, y su nacimiento fue de la envidia y antagonismo de los hombres, antes de haber comprendido su espíritu". No había mucho más. Tal vez por ello no haya que sorprenderse de las invenciones de los propagandistas: el número de volúmenes de las obras completas de Lenin no dejó de crecer mientras existió la URSS, y otro tanto ha venido sucediendo en Cuba con José Martí: ambos escribieron más después de muertos que mientras se encontraban en este mundo. Pero, si es así, ¿de qué textos se nutren los pueblos? De los que difunden los cantautores.

El comunismo cubano, el bolivarianismo venezolano, el peronismo argentino, el neovarguismo brasileño, el aprismo peruano pre-socialdemócrata, se resumen en ese malhadado "a desalambrar" de Daniel Viglietti: "A desalambrar, a desalambrar, que la tierra es nuestra, es tuya y de aquel, de Pedro y María, de Juan y José". Como si el alambrado, la limitación de las propiedades rurales, no hubiese sido un paso de progreso de enorme alcance; como si el derecho de propiedad fuese un estorbo a abolir. Ni siquiera son gentes de izquierdas las que dicen estas cosas, ni siquiera poseen un modesto pensamiento proudhomiano acerca de la propiedad como robo: hacen anarquismo estúpido, primitivo. De la revolución sandinista dijo en su día, poco después de la toma del poder, una indígena requerida por una cadena de televisión, que eso era "el gran permiso". Le fue corto el permiso.

De Crisis, es decir, de los primeros años setenta, pasamos, por acumulación simple, a El País de los años noventa y a los demás periódicos españoles poco después: primero hubo solapamientos leves entre las páginas de cultura y de espectáculos, más o menos explicables, fundados en la imposibilidad de distinguir si Ingmar Bergman o Federico Fellini pertenecían a unas o a otras. Pero es que la movida madrileña ya no es espectáculo, es historia (¿?), y merece un sitio mejor que el de los estrenos de la semana. ¿El cine es cultura? Claro, según qué cine: ¿Gruppo di famiglia in un interno o Torrente? ¿La movida es cultura? Claro, según qué idea de la cultura se tenga.

¿Hablamos de alta cultura o de cultura, en el sentido antropológico del término, o de cultura popular? ¿De kultur o de "culturas"? Si no se hace diferencia, todo vale: igual Los Buddenbrook que El código Da Vinci; igual Un ballo in maschera que Ponte el cinturón; igual Alfonso Paso que Peter Weiss; igual Joaquín Sabina (se edita) que Philippe Soupault (no se edita). Peor: igual Miles Davis que Marta Sánchez.

Se han cruzado, trastocado, confundido los conceptos: se han nivelado. El igualitarismo ha llegado al museo: me consta, lo he visto en la nueva Tate de Londres. La historia de esa confusión, de ese arrasamiento, es larga. Habrá que rastrearla en la prensa satírica del XVIII en Inglaterra, en ocasiones tan deleznable como Salsa rosa y de la que nació el sensacionalismo del Daily Mirror y el Sun, la prensa que inventó y destrozó a Cagliostro (funcionaba de modo idéntico a la prensa de bidet de nuestros días, amparándose en la libertad de expresión, que Dios nos conserve siempre). Habrá que rastrearla en el Proudhom crítico de arte que convirtió a Courbet en un pintor social (hasta que Proudhom lo dijo, Courbet lo ignoró). Habrá que rastrearla en la historia de Nelson Rockefeller y su papel de mecenas del arte latinoamericano. Habrá que rastrearla en las intervenciones del KGB y la CIA en el arte contemporáneo, en la promoción del realismo la una, en la del expresionismo abstracto, la otra. (Picasso, que vivió del Partido Comunista y de los americanos más ricos, está por encima de todo eso.)

A toda esa historia, tortuosa como es, hay que añadirle la de la intervención del Estado en los procesos de creación, tan vieja como el mundo: no existe el artista egipcio al margen del faraón, ni el escultor persa al margen de Darío o de Jerjes. Los mecenas del Renacimiento eran jefes de Estados: pequeños como Florencia o grandes como Francia. Leonardo dependió de los Medici, de los Sforza y de Francisco I de Francia. Pero aquéllos eran hombres de poder, no funcionarios. El gran ejemplo de mecenas contemporáneo es el funcionario Jack Lang, la rama podrida del árbol del Estado cultural creado por Malraux, por la zona más soviética del alma de ese centón ideológico que era Malraux, apañado por el autoritarismo del general De Gaulle.

Jack Lang es el modelo de todos los ministerios de Cultura que en el mundo son; en el mundo occidental, claro, porque en el resto, más brutos, es el ministro de Interior el que interviene en los procesos de creación, lo hace sin ambages, y no le da un duro a ningún productor de cine. Hay grandes naciones occidentales que no padecen ningún Ministerio de Cultura. Suecia, por ejemplo, que tiene un cine de primera línea, pocas pero casi siempre excelentes películas. En España, el mal de intervencionismo está en plena erupción; se incubó durante el franquismo y se desarrolló hasta la locura en la transición.

La cuestión es de qué cultura se ocupa el Ministerio de Cultura, y todas las consejerías del ramo en las diecisiete autonomías, y todos los diputados del ramo en las diputaciones, y todos los concejales del ramo en los varios miles de ayuntamientos que hay en España (y ya son salarios a pagar, salidos del bolsillo del contribuyente). Hace poco, oí que alguien se quejaba en un programa de televisión porque uno de los últimos conciertos de la Pantoja había sido pagado por el ayuntamiento del caso, y ese alguien ponía el grito en el cielo, no por la aberración misma de la subvención, sino porque la cantante no era trigo limpio y estaba seguramente implicada en lo de Marbella, decía. Vamos, que no estaba contra las subvenciones, sino que reclamaba más control moral por parte del Estado.

Pues bien, ahí tenemos la respuesta: los organismos subvencionadores de la cultura se ocupan de la cultura representada por la Pantoja. No se negarán, desde luego, si el hombre tiene las relaciones políticas necesarias, o da las debidas garantías ideológicas, a hacer lo mismo con los cuadros de un gran pintor o los conciertos de una gran soprano; claro que se corre el riesgo, y es bastante corriente, de que el pintor o la soprano elegidos no sean grandes pero tengan las relaciones políticas y den las garantías ideológicas, etc. Financian cambalache, la Biblia está en pie de igualdad con el calefón, y si un día eligen Biblia, jamás lo hacen por las razones adecuadas.

La cultura de Estado no discrimina calidades. La cultura de Estado es política. Lo que la prensa proponía al meter en el mismo saco a Visconti y a Pimpinela es ahora política de Estado. Y los creadores responden bien. ¿Acaso no cobraban un salario los escritores en la URSS? Y si las secciones de cultura y de espectáculos son la misma cosa desde hace tiempo, ¿dónde habrá que situar la noticia de que Sting actúa o compone para las Madres de Plaza de Mayo? ¿Corresponde dar lugar a Sean Penn, cuando visita Irak una semana antes de la guerra o cuando es agasajado por Chávez, en las páginas de política o en las de espectáculos? Bono, el de U2, no el otro, se reúne con los líderes de la globalización para hablar del impresentable (por inútil y por mentiroso) protocolo de Kyoto: ¿es cultura, política, show? No sé, pero les funciona, venden más discos, están más cerca del Oscar. Participan activamente del hundimiento de la cultura, ellos, los que maldicen de la Edad Media y hablan de oscurantismo: ¿hay oscurantismo mayor que el que se perpetra al hablar de globalización, de imperialismo, de salvar el planeta (no a la humanidad), del 0,7% del dinero del mundo para Mugabe o para Kabila, de petroleros hundidos o bosques quemados, sin saber absolutamente nada?

Porque no saben absolutamente nada, ni quieren saberlo. Han ocupado el lugar de los intelectuales y son profundamente ignorantes. Los ministerios de Cultura, la cultura arrasada por un igualitarismo demencial que equipara la obra de Shakespeare a la de los poetas populares del Caribe (incluidos Palés Matos y Nicolás Guillén, no dan la talla), han creado la figura del intelectual ignorante. El mismo viaje de los ministerios de Educación hacia la nada: más igualitarismo, más arrasamiento hacia abajo. La idea de mérito, de competencia, de calidad, está al borde de la muerte, y los funcionarios están dispuestos a desconectarla. Más aún: llevan años intentando desconectarla. Cuando oyen la palabra mérito, la palabra calidad, la palabra excelencia, llevan la mano al talonario y le pagan a un aprendiz con revólver para ejecute al que la ha pronunciado. Le pagan con una exposición, una conferencia, una película.



Horacio Vázquez-Rial, Las guerras de toda la vida

Libertad Digital, Revista de Agosto

sábado, 4 de agosto de 2007

Jaime Climent: 'Me voy porque Ciutadans ha roto con los principios que inspiraron su fundación'

Ex candidato a la alcaldía de Tarragona por Ciutadans Partit de la Ciutadania. El ex líder del partido se ha dado de baja y formará parte en septiembre de una nueva formación.

Entrevista por Octavi Saumell


¿Por qué lo deja?

Después del segundo congreso se ha desvirtuado el proyecto inicial, que nació no para ser un partido político más, sino como un movimiento ciudadano de regeneración. Entiendo que el partido se ha alejado de estos principios.

¿En qué sentido?

El objetivo de Ciutadans era apelar a la razón, ya que había un exceso de romanticismo reflejado en el nacionalismo de Catalunya. No queríamos instalarnos como un partido más, sino regenerar la forma de hacer política. No ha sido así, y se ha posicionado en el centro izquierda. Esto es en sí mismo una adscripción a algo abstracto o a los motivos que inspiraron el partido.

¿Cree que es el final de Ciutadans?

Sí. Se han roto los principios básicos de su fundación.

¿Está decepcionado?

No, porque lo hemos intentado. Nos quedamos a menos de mil votos de obtener representación y fuimos los cuartos mejor valorados, por delante del PP e ICV.

¿Fue un mazazo no entrar en el Ayuntamiento?

Para nada. Fue una muestra más de lo difícil que es lograrlo. Los medios no cubren igual a un partido con representación que a otro. Nuestra meta no es la de tocar moqueta, sino lanzar propuestas.

¿También lo hubiera dejado si ahora fuera concejal?

No se puede hacer política ficción. La crisis de Ciutadans responde a más factores que el fracaso del 27 de mayo.



Diari de Tarragona

domingo, 29 de julio de 2007

Arcadi Espada: «Madrid emerge como ciudad universal mientras Cataluña y País Vasco están en absoluta decadencia»

Llega puntual a la cita, no elude a lo largo de una hora pronunciarse sobre ningún tema y durante toda la conversación demuestra tanto la profesionalidad de muchos años de oficio como una meridiana claridad de ideas. Cada respuesta es un titular y su discurso, contundente y abrupto en ocasiones, retrata una persona comprometida con la sociedad en la que vive, que no huye de la realidad por mucho que ésta pueda superar la ficción menos deseada. Es Arcadi Espada, periodista y escritor, que el pasado jueves intervino en Castro Urdiales dando una conferencia dentro del programa de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria.

- ¿No me diga que se ha escapado del apagagón que ha asolado Barcelona esta semana?

- Por fortuna, me había escapado antes al sur, de vacaciones. Me alegro que no me haya cogido ya que me ponen nervioso las pruebas de victimismo cuando estoy cerca.

- La llegada del siglo XXI era percibida como un cambio, la modernidad ¿Ha percibido usted algo?

- Hay una cosa que me ha dado el siglo XXI inesperada, el cambio en la tecnología de la información. Internet es la mejor noticia de nuestra vida. La vida es interesante por sí misma, aprendemos cosas, pero Internet ha sido una extraordinaria novedad.

- ¿Estábamos preparados?

- Lamentablemente no creo que ha cogido a España en su mejor momento. Es una nueva fatalidad histórica. España está en la cola de la sociedad de la información. Aún reconociendo el salto que ha dado en los últimos años en muchos temas, el país sigue donde estaba, no ha variado su lugar en el mundo a excepción de la emergencia de Madrid como ciudad universal. Persisten las deficiencias en infraestructuras, aeropuertos, AVE, acceso a la información... Sin embargo, Madrid ha subido muchos puestos en el ránking.

- ¿Y qué ha ocurrido con las comunidades que tradicionalmente lideraron la vanguardia y el progreso?

- Cataluña y el País Vasco están en una absoluta decadencia, y si dejamos de un lado la cultura de la subvención, hay una evidente decadencia económica.

- ¿Internet cambiará nuestra vida?

- Indudablemente, habrá una nueva manera de vivir, auguro cambios sustanciales en el periodismo, en las relaciones entre nosotros y en una democracia más perfecta.

- ¿Por qué si a los españoles en las encuestas les preocupan la sanidad, la educación, la seguridad, el bienestar los políticos insisten en nacionalismos, más competencias...?

- Es un contrasentido completo. La trama de afectos española es la mayor de nuestras señas de identidad. La obsesión obedece a la imposición del discurso de las diferencias por las élites políticas nacionalistas. El Franquismo se apoderó de lo 'español' y acabó convirtiendo la salida del propio Franquismo en el hecho de no ser español. Una gran paradoja. Esto lo han aprovechado muy bien los nacionalistas. Lo insólito es que el presidente del Gobierno se ha sumado a esta idea con su habitual incontinencia. Hay un prestigio del discurso de la diferencia, de la minoría, de lo singular que se produce a partir del fracaso de la izquierda marxista.

- ¿Cómo llegan los nacionalistas?

- La izquierda, con el fracaso histórico de los modelos del Este se fragmenta en muchas minorías (ecologistas, minorías étnicas, homosexuales...). Aquí se apunta el nacionalismo con el permiso de la izquierda. Esto coincide con el rechazo a lo 'español', a lo que antes hacía alusión.

- ¿España debe tener abierto el debate de la independencia?

- En el País Vasco hay personas a favor de la independencia, como en Cataluña y en otras autonomías. Todos los independentistas no alcanzan ni de lejos la cantidad de portugueses a favor de la unidad con España. Saramago ha recuperado un viejo discurso, con pedigree intelectual, pero yo me pregunto cómo es posible que en los últimos 30 años no se haya debatido este tema, una idea que es maravillosa por razones prácticas aunque ahora todos estemos bajo el paraguas de la Unión Europea. Es una opción tan debatible como cualquier otra y más legitimada por los números. ¿Por qué un tema llena páginas de periódicos y otro no aparece en 30 años? Impera el estúpido discurso de la desafección. Este tema debería figurar en el programa de los partidos en las próximas elecciones, pero el problema es que sólo están en contra de los nacionalistas cuando no les necesitan para gobernar.

- ¿En España existe una democracia plena?

- Sí. No quiero fomentar ese punto de vista como si se tratase del caso que en peridismo se pone como ejemplo de que sólo es noticia cuando el hombre muerde al perro. El periodismo debe buscar anomalías, retratar situaciones vergonzosas como las que suceden en el País Vasco, denunciándolo, pero no exagerándolo. El hecho de que 300 personas tomen un ayuntamiento o 4.000 mil voten a los amigos de los terroristas forma parte del grado de conflicto de la nación. El Estado debe proteger los derechos de la mayoría, no cayendo en exageraciones como hace la derecha. El 99% de la población tiene una vida libre, puede ejercer sus derechos, sólo en el País Vasco se rompe esta situación. Sin hacer apocalipsis, el Estado debe intervenir sin concesiones.

- Usted ha sido muy crítico con el nacionalismo catalán. ¿Ha cambiado algo con Montilla en la Generalitat?

- Nada. Siguen gobernando las mismas fuerzas políticas. Hemos pasado de la efervescencia de la dialéctica de un presidente a otro más comedido, ha sido el cambio de una 'maceración carbónica' por un 'amontillado'. En Cataluña se vive en compás de espera por el bodrio de Estatuto y la resolución pendiente del Tribunal Constitucional (TC). Se apaga la luz en Barcelona y miramos a ver si el Estatuto dice algo sobre la luz. La sociedad está bloqueada por la penosa herencia que dejó el pujolismo. Sus sucesores no han renunciado a nada, se han limitado a cobrar la herencia.

- ¿Qué espera del pronunciamiento del TC sobre el Estatuto catalán?

- Conozco bien el Estatuto y, aunque no soy jurista, sí soy un ciudadano que entiende de leyes y de política. El Estatuto debe ser devuelto, para que se subsane su grotesca retórica, se rebajen determinadas pretensiones y se le dote de contenido. Es un documento en el que faltan transparencia y claridad, tiene unos agujeros jurídicos impensables, e incluso miente con la realidad de los hechos, ya que es falso como dice que la Constitución Española reconozca que Cataluña es una nacionalidad... Y tantas y tantas cosas. El TC confío que haga lo que se espera y lo que esperamos lo que les pagamos. Hay que pedirle un contundente ejercicio de claridad jurídica y política. Es preciso un Estatuto que no sea interpretable según el gobernante de turno.

- ¿Qué recuerdos le ha traído el décimo aniversario del asesinato de Miguel Angel Blanco?

- He revivido un sentimiento múltiple. Primero, del horror ante el asesinato. Fue un error mayúsculo de ETA realizar un secuestro y asesinato en directo, y además en fin de semana. Movilizó a la sociedad española como si de un acontecimiento deportivo ser tratara, evocó el principio de la rebelión cívica y sacó del sumidero a las víctimas del terrorismo.

- ¿Existen alternativas a la negociación para terminar con ETA?

- No puedo entender esos planteamientos. ETA tiene un programa político que está derrotado y eso es independiente de que mate o no. El terrorismo es muy barato. Son estupideces cuando se afirma en los medios que los terroristas son calculadores e inteligentes. Son una pobre gente desde el punto de vista intelectual, que han perdido cualquier sentido de la realidad. Hoy es increíble que haya gente capaz de matar por la libertad del País Vasco. Con ETA hay que actuar como con una banda que ha secuestrado a un grupo de personas. Entiendo que el Gobierno quiera liberar a esas personas y que de vez en cuando pregunte a los secuestradores si quieren dejar ir a esas personas. No se puede negociar nada que no afecte a su rendición, no se puede someter al Estado al chantaje. Si negocias con alguien es que le reconoces un estatus racional. El Gobierno tiene derecho de escrutar si los secuestradores de esa parte de la vida española están dispuestos a liberarla, pero explicando a la sociedad qué hacen, cómo lo hacen y qué se va a dar a cambio. Es preciso un ejercicio de claridad.

- ¿Tiene ETA a su juicio excesiva presencia en el día a día?

- Es importante rebajar la potencia de la instalación de ETA en la sociedad española, no por sus crímenes, que soy partidario que aparezcan en los periódicos con toda su crudeza, sino por sus propuestas políticas. A mí no me interesa el delirio de su discurso, no me interesa una entrevista con De Juana, pero sí sus fotos de la huelga de hambre, sí las imágenes de los atentados. Un tema para reflexionar al hilo de esto es la desaparición del señor Otegui de la escena mediática. Hace un mes era protagonista a diario. Como se puede pasar de esto a la situación actual. Esto me falla en la estrategia mediático-gubernamental. ¿Cómo una sociedad permite que se le hurte al principal protagonista de su día a día mediático?

- ¿Cómo valora la situación política que se vive en Navarra?

- Estamos en lo mismo. Alucino. Este asunto no es nada más que la prueba de algo fundamental: ¿Dónde traza el PSOE sus líneas rojas? Eso debe saberlo el votante, lo mismo que debe conocer sus planteamientos en materia territorial o de impuestos. Afecta a la calidad de la Democracia. No es extraño que la gente se sienta desmoralizada y que no acuda a votar.

- La Iglesia católica se siente atacada y maltratada por el Gobierno. ¿Está justificado este victimismo?

- En absoluto. La Iglesia debe callar más de lo que habla y asumir que muchos ciudadanos no son ni católicos ni practicantes. Hay cuestiones en las que la Iglesia no debe intervenir. Es una de las lacras de nuestra Democracia.

- ¿'Educación para la Ciudadanía' debe ser obligatoria o hubiera precisado un consenso de mínimos?

- Me parece un error y un horror. Siento coincidir con la Iglesia católica, hasta el punto que me he replanteado si estoy en lo cierto. En la escuela esta formación es completamente inútil. Es un paraguas político y familiar para liberar a dirigentes y familias de la responsabilidad que tienen. La escuela está para la adquisición de conocimientos y éstos deben generar unos valores morales. En la escuela debe haber orden, disciplina..., pero es inútil y no funcionará inculcar otras cosas.

- Rajoy ha propuesto una modificación de la ley electoral para que gobiernen las fuerzas políticas más votadas, por encima del 30%.

- Seguramente ha de cambiarse. No soy un experto, pero técnicamente es mejorable. Lo del 30% no es una solución aceptable. Hay que debatir otras cuestiones. La ley electoral es fruto de un pacto en la transición en la que se otorga una influencia a los partidos nacionalistas, una capacidad de decisión que éstos han aprovechado para avanzar en la desintegración y el chantaje. No me parece mal el debate, pero lo del 30%, no.

- Usted mantiene desde 2004 un blog en Internet. ¿La red es el futuro o ya es el presente?

- Es el presente en su versión más excitante. Puedo afirmar que he aprendido más en los últimos 10 años que en los 40 anteriores.

- ¿El blog es un mecanismo de confesión o un modo de proyectar unas ideas sin una mejor salida?

- Es un diario con un tema, o sin él, y en mi caso una más de las formas que adquiere mi escritura. Una forma pagada, por lo que me sorprende que haya gente que ésto lo haga gratis. Un blog es un ejemplo de lo que cualquier escritor debe ver para analizar cómo se está gestando una nueva escritura apoyada no sólo en palabras sino también en imágenes y sonidos. En mi caso tengo historias que ya son sólo para Internet.

- ¿Qué le pareció la portada de 'El Jueves' y consideró adecuada la actuación de la Fiscalía?

- Ni leo ni veo 'El Jueves'. Este episodio es una de las verguenzas mayores que se han podido vivir en España. Jamás podía pensar que iba a ser secuestrada una publicación por esa portada y que la Fiscalía haya intervenido en el asunto. Se la ha calificado de 'zafia y grosera' por tertulianos que han hecho la crítica sólo esta semana, pero que no la hacen de esta publicación cada jueves. Me zozobra desde el punto de vista democrático que dos humoristas hayan tenido que ir a declarar por dos caricaturas de los Príncipes de Asturias. Esto sitúa a los Príncipes al mismo nivel que a Mahoma. ¿Qué verguenza!

- ¿Vislumbra a medio plazo un debate Monarquía/República?

- En España las bobadas mayores son siempre previsibles. Es una bobada que me parece posible, no se si probable. Es un debate innecesario incluso para un republicano lógico como yo. La Monarquía, que ya se comporta en todos sus usos como un grupo de plebeyos, asume las condiciones de vivir con y entre plebeyos. A veces parece que la Monarquía pide permiso para comportarse como uno más; por ejemplo el Príncipe para casarse 'como uno más' con una persona que no era de la realeza. Tienen derechos, pero también deberes, y si tienen el derecho a ser tratados como los demás, también en las portadas de 'El Jueves'. Hay que estar a las duras y a las maduras.

- La dimisión de Piqué...

- Es como la llegada de Montilla a la presidencia de la Generalitat; ambas cosas son una consecuencia de la irrupción de Ciudadanos a la vida política catalana. No hay misterio. Piqué no se sentía a gusto en su partido, tenía diferencias en la forma de mantener el debate nacional. Me parece lógico que haya dimitido, no ha sido una sorpresa, aunque no se si es el momento oportuno para el PP.

- Ciutadans nació como una alternativa, pero pronto se han detectado problemas internos. ¿Es propio de la condición humana y el modelo es extrapolable?

- Es propio de la condición humana y más cuando se hacen cosas mal. La dirección ha cometido errores. Pero si las cosas se hacen con una racionalidad mínima el futuro es esplendoroso. Si hay alguna propuesta en estos momentos atractiva y seductora es la de los Ciudadanos españoles. Nunca ha sido un proyecto catalán, es un proyecto español que comenzó en Cataluña por razones obvias. Ahora es preciso que los amigos vascos se embarquen también en este proyecto político común.

- El fenómeno de la inmigración, ¿cómo lo percibe?

- Es una bendición del cielo para la sociedad española en los últimos tiempos. Todo son ventajas, tenemos gente que nos recoja las basuras, que se suba a los andamios... Además, también es positivo desde el punto de vista social, es salutífera la mezcla de la sangre y el goze de los cuerpos, no como en las monarquías, que se casaban entre primos. No hay fundamento moral que deba impedir a un hombre instalarse en cualquier lugar del mundo donde pueda vivir y comer. Pero todas estas ventajas también conviven con los problemas. Son problemas técnicos, ya que a veces no se cabe. Todo ha de intentar solucionarse, no es posible extirpar de golpe el conflicto, las pateras... No todas las sociedades son iguales, la cultura europea es la más poderosa... Pese a todo, es contraproducente que a un emigrante se le obligue a aprender la lengua, pero es fundamental que respete la ley y los comportamientos morales y éticos del país donde se instala. En eso hay que ser radical. Las costumbres culturales me dan igual, no que haya prácticas que contravengan valores que han costado a Europa tanta sangre. Como maten los corderos me da igual, pero que dejen en paz a las muchachas que quieran mostrar su cara o vestir a la moda.

- ¿Qué imagen le evoca Cantabria?

- Cantabria es un invento. Yo entendía muy bien la organización de Castilla la Vieja que aprendí en el colegio. La primera provincia era Santander. Ya sé que lo que digo no es políticamente correcto, pero es lo que me ha quedado. Castro Urdiales, por ejemplo, es un lugar donde se manifiesta un aspecto del discurso de la diferencia. Ayer, cuando nos aproximábamos, el chófer me comentó: «Ya llegamos a otro mundo». Pensé que era absurdo. No hay nada que hacer ante la imposición de lo que sí separa a las personas. Castro es 'otro mundo' por razones políticas, por el exilio de unas personas que se han visto obligadas a salir del País Vasco. Castro es un ejemplo de la deriva y del fracaso de los discursos de la diferencia.

- ¿Cree necesario abrir el debate de de Cantabria en Castilla y León?

- A Cantabria le hubiera ido mejor con Castilla y León, siendo su puerto. Frente al discurso de la diferencia propongo el discurso de la agregación. Si aquí se instala Ciudadanos, la principal reivindicación debería ser la integración en Castilla. Este debate debe abrirse.



Entrevista de José Luis Pérez
El diario montañés

viernes, 27 de julio de 2007

Arcadi Espada: “Es hora de cambiar el discurso nacionalista por el de unidad”

El periodista y escritor Arcadi Espada aseguró que ya “es hora de que el discurso nacionalista cambie y se sustituya por uno de unidad” porque el proyecto español no es “un proyecto de oscuridad y de malversación de los fondos morales, sino que es un proyecto de libertad y ciudadanía” en el marco del ciclo de conferencias de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria.


El autor de ‘Ebro/Orbe’ y ‘Diarios’, que ofreció la ponencia ‘España, una trama de afectos’ en el Centro Cultural La Residencia de Castro Urdiales, afirmó que la trama de afectos entre españoles es mucho más sólida de lo que nos quieren hacer creer a través del discurso político.

El escritor afirmó que el principal reto político de los próximos meses de cualquier mayoría gobernante de España será “asegurar el surtido de esa trama de afectos desgarrado por los últimos acontecimientos de la vida española”. Según Espada, el país es un lugar donde la gente está muy mezclada y donde una persona que viva en Cataluña, Madrid, el País Vasco o Andalucía tiene un hermano en Galicia, otro en Extremadura, dos en León y otro en Aragón. “Eso es fruto de nuestra historia, una trama de afectos que, de alguna manera, se constituye como una de las singularidades del proyecto político español”.

Para el periodista “vale la pena” luchar porque durante treinta años hemos tenido un discurso “disgregador y centrífugo que han monopolizado los nacionalistas y que ya es hora de que cambie”. Explicó que la herencia de este discurso ha gobernado España con independencia de qué partido está en el Gobierno central. “Hoy vemos como el partido popular pacta en las elecciones para poder gobernar con el partido nacionalista, cuando sus mayorías políticas no son los suficientemente sólidas y es un proyecto político basado en la conquista y el reparto del poder, antes que en la conquista y el reparto de los principios”.

Arcadi Espada apeló a la conciencia ciudadana e insistió en que es el momento de que buena parte de los españoles razonables desconfíen del Estado “basado en un puro y simple cambalache de minorías nacionalistas que exprimen con el beneplácito de las fuerzas políticas nacionales el poder político de estado”.

Sobre la plataforma Ciudadanos por Cataluña, de la que fue uno de sus impulsores, opinó que es “la reacción más importante que se ha producido contra esta lógica del poder y por un compromiso de un proyecto de libertad”.

Sobre la unión entre españoles habló también de la unión ibérica, es decir, con Portugal. Manifestó que al igual que el Nóbel José Saramago es más lo que une con este país a lo que nos desune entre españoles y, aunque no se aventuró a presagiar la fusión de ambos países si matizó que es preferible luchar por ello a litigar por lo contrario.

La objetividad periodística

Por último, Espada habló sobre el papel que hoy día juegan los medios de comunicación y cómo algunos de ellos se posicionan afines a ciertas ideas políticas. Aseguró que él lo ve todo de una manera “muy simple” porque “uno puede tener las opiniones políticas y estéticas y éticas que prefiera, pero son opiniones y son perfectamente compatibles con el ejercicio del periodismo”.

El problema surge, según el escritor, cuando las opiniones transcienden: “Consiste en eso tan denostado por los ignorantes que se llama la objetividad periodística, algo muy simple de enunciar aunque difícil de realizar. Se trata de explicar la verdad con independencia de las convicciones que cada uno tenga y creo que ése es el proyecto periodístico. Cualquier periodista que no se rija por ese principio es un periodista que no está haciendo bien su trabajo”, concluyó



Santanderciudadviva.com

miércoles, 25 de julio de 2007

El Proyecto Vital de un Violador

Pujol pide "no recular ni un palmo" en inmersión lingüística

El ex presidente de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol (CiU) pidió "no recular ni un palmo" en el modelo de inmersión lingüística que él instauró en los años 80, y criticó la postura que en esta cuestión adopta el Gobierno tripartito catalán, especialmente los consejeros Ernest Maragall y Josep Lluís Carod-Rovira. El Centro de Estudios Jordi Pujol ha presentado el libro "La inmersión lingüística. Una acción de gobierno, un proyecto compartido", elaborado por los expertos Joaquim Arenas y Margarida Muset, y que defiende la "obra hecha" por la Generalitat gobernada por CiU en materia de promoción de la lengua catalana en el ámbito escolar.

Pese a reconocer que se han producido algunos "cambios" en los últimos meses, Pujol se mostró "totalmente crítico" con la actuación del Gobierno catalán en materia de inmersión lingüística, en un momento en el que, dijo, existe una gran presión de inmigración extranjera en Catalunya.

Tras recordar que "el catalán ha sido muy atacado política y demográficamente", Pujol aseguró, en alusión al nuevo Gobierno tripartito, que "es muy difícil tener un proyecto de escuela si no se tiene un proyecto de país".

Pujol hizo especial mención al actual consejero de Educación, el socialista Ernest Maragall, al que acusó de "tener una incomodidad profunda" con la aplicación de la inmersión lingüística y de "mentir" en el Parlamento catalán al asegurar que había escolares en Ripoll (Girona) que desconocían el catalán, generando "confusión".

Pujol se refirió a la apuesta del consejero de la vicepresidencia, Josep Lluís Carod-Rovira (ERC), por "despolitizar" el catalán para que se convierta en la lengua de todos los que viven en Catalunya.

Según Pujol, esto es "absurdo", ya que países como Francia o Inglaterra tienen claro que la lengua forma parte de sus señas de identidad básicas. "No podemos hablar del catalán como si fuera morse", añadió.

Diario Ibérico

martes, 24 de julio de 2007

C's pide que el Estado recupere todas las competencias en Educación para frenar la "deriva nacionalista" de la enseñanza

Opina que esta debería ser la "principal preocupación" del Gobierno y no la asignatura de 'Educación por la ciudadanía

C's anunció hoy que su programa electoral para las elecciones generales incluirá que el Gobierno central recupere todas las competencias en Educación, que hoy son compartidas con las comunidades autónomas, para impedir la "deriva nacionalista" de la enseñanza. C's lamentó que ésta no sea la "principal preocupación" del Ejecutivo, que está más centrado, según esta formación, en aprobar la asignatura de 'Educación por la ciudadanía'.

En un comunicado, C's criticó que tanto PSOE como PP hayan dejado "de forma irresponsable" la educación "en manos de los partidos nacionalistas" e insiste en que la enseñanza tiene que ser "la misma en todo el territorio".

En cuanto a la asignatura de 'Educación por la ciudadanía', C's también criticó al Gobierno por "llevar adelante esta medida sin el apoyo del principal partido de la oposición" y "creerse legitimado para determinar qué valores democráticos se deben inculcar". Para C's, esta asignatura tendría que servir para que los alumnos conocieran sus derechos y obligaciones como ciudadanos.

Tras la dimisión de Josep Piqué como presidente del PP de Catalunya, C's denunció que el futuro de los populares sigue "dependiendo de los partidos nacionalistas", pese a señalar que el nuevo líder del PP catalán, Daniel Sirera, es "una persona con un lenguaje claro de oposición al nacionalismo".

C's consideró que la dependencia del PP respecto a partidos nacionalistas queda demostrada en su propuesta de modificación de la ley electoral, en la que no se "rebaja" el "poder desmedido" de los partidos "de ámbito autonómico".

Para C's, la reforma propuesta por los populares "resuelve únicamente la situación de la elección del presidente" y no soluciona la "falta" de representación de otros partidos de ámbito español. En la propuesta del PP se plantea que no pueda gobernar como primera fuerza un partido que obtenga menos del 30% de los votos.

"EL PP DEPENDE DE LOS NACIONALISTAS".

La formación presidida por Albert Rivera también consideró "desafortunada" la propuesta del responsable del programa electoral del PP para las generales, Juan Costa, en la que, según C's, "se tiende la mano nuevamente a los partidos nacionalistas". De esta forma, estas formaciones seguirán "poniendo precio" a su apoyo en contra de la "igualdad de todos los españoles".

C's también acusó al ex presidente del Gobierno balear, Jaume Matas (PP), de haber dejado la comunidad "en manos de partidos que, como ERC, pretenden anexionar Baleares a Catalunya". En el Ejecutivo balear, hay ahora, según C's, "todo tipo de partidos nacionalistas, incluso de extrema derecha".

Matas abandonó su escaño en el parlamento balear, tras perder la mayoría absoluta en las elecciones autonómicas del 27 de mayo, y ahora Baleares está gobernada por un Ejecutivo tripartito, formado por socialistas, Unió Mallorquina (UM) y el Bloc --coalición de partidos de la que forma parte ERC--.

Para C's, las "crisis internas" tanto de PSOE como de PP son "siempre" provocadas por su relación con los partidos nacionalistas y por su "permanente pago de hipoteca y dependencia" con estas formaciones.

En cuanto al PSOE, la formación de Rivera tachó de "cálculo político indecente" la actuación del Partido Socialista de Navarra (PSN), quien, tras intentar llegar a un acuerdo con el partido nacionalista Nafarroa Bai (Na Bai), se plantea ahora permitir un gobierno en minoría de UPN.




Europa Press

El Jueves


O se está con la libertad de expresión o se está contra la libertad de expresión. Si se está con la libertad de expresión hay que hacerlo con todas sus consecuencias. Las veladuras y las medias tintas, en este caso, cuartean la verdad. La libertad de expresión es el cimiento sobre el que reposa el entero edificio de la democracia pluralista. Si se fragiliza la libertad de expresión, la construcción democrática terminará derrumbándose.

He dedicado mi vida entera a la defensa de la libertad de expresión, desde el más pequeño puesto periodístico hasta la dirección de grandes medios de comunicación social. Lo hice también desde la presidencia de las Asociaciones de la Prensa de España y de la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Periodistas. Incluso, cuando un juez cerró el diario Egin entre el jolgorio general, escribí uno de los artículos más serios de mi vida defendiendo el derecho a la libertad de expresión del diario proetarra y censurando severamente al juez que tomó la decisión.

Naturalmente que estoy en contra, como he declarado en varias emisoras de radio, del secuestro de la revista El Jueves pero no por la razones aducidas por algunos de que, con esa medida judicial, se ha agrandado lo que se quería censurar y se ha hecho daño a la Corona. El problema no es si la decisión del juez beneficia o perjudica a la Monarquía. El problema es de fondo: la libertad de expresión ampara a El Jueves y su secuestro fractura el principio más básico de la democracia pluralista.¿Quiere decir eso que el periodista es un ciudadano impune? Claro que no. Los profesionales del periodismo estamos sujetos a la ley como cualquier otra persona. Si el fiscal o el juez creyeron en su día que determinados artículos o fotografías de Egin eran constitutivos de delito deberían haber procedido contra sus autores no contra el diario. Un periódico como tal no delinque. Si el juez o el fiscal consideraron que alguna caricatura o determinado texto de El Jueves infringían el Código Penal debieron proceder sólo contra sus autores y responsables, amparados éstos por el sistema de garantías procesales del Estado de Derecho. Lo que no debieron hacer es secuestrar la revista con grave fractura de la libertad de expresión y del derecho a la información que tienen los ciudadanos que compran esa publicaciónTengo, por desgracia, larga experiencia profesional, y también personal, de cierres y secuestros y sé lo que se siente ante el atropello, desde que en 1957 el dictador ordenó el secuestro, primero, y el cierre, después, de la revista Círculo que yo dirigía, pasando por el diario ABC secuestrado por Franco el 21 de julio de 1966, día en que publiqué el artículo La Monarquía de todos, para terminar en octubre de 1975 con el secuestro de la revista Blanco y Negro, de la que era director.

No estoy de acuerdo, en fin, con lo que ha publicado El Jueves. Pero lucharé como he hecho toda mi vida para defender el derecho de los periodistas que hacen esa revista a publicar lo que consideren conveniente. Y como ni ellos ni yo ni ningún periodista somos ciudadanos impunes, que la ley descargue su peso sobre nosotros, si cometemos un delito, no sobre el medio en el que trabajamos. El se-cuestro o el cierre de una publicación atenta gravemente contra la libertad de expresión..

LUIS MARIA ANSON
El Mundo, 24-07-2007

EL JUEVES ironiza sobre el secuestro

El Jueves difunde durante unas horas una portada alternativa bajo el titular "¡Rectificamos!"

La revista satírica "El Jueves" ha publicado en las últimas horas en su página web una nueva portada bajo el titular "¡Rectificamos!" Sólo ha estado visible unas horas. Era la correspondiente al número 1574 y bajo el subtítulo "¡Esta es la portada que queríamos publicar!", aparecía un dibujo en el que el Príncipe de Asturias, disfrazado de abeja, sobrevolaba una flor de la que salía la cara de Doña Letizia. Tras esta aparición temporal, de nuevo han colgado en su portada la resolución judicial que ordenaba el secuestro y un escrito de los trabajadores.

Libertad Digital, 24-07-2007

lunes, 23 de julio de 2007

Sector izquierdista que lidera Robles creará una corriente en C's septiembre

El sector izquierdista que lidera Antonio Robles dentro de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C's) se constituirá en septiembre en una corriente interna del partido.

En un comunicado remitido a Efe, los promotores de esta corriente explican que el pasado jueves, un grupo de militantes de C's decidió dar 'luz verde a una corriente de izquierdas dentro del partido' que se presentará públicamente a mediados de septiembre.

'El pensamiento ilustrado de izquierdas siempre y desde el inicio de Ciudadanos ha inspirado buena parte de nuestros ideales. Ahora, además, se organizará en corriente', señala el escrito.

La corriente estará encabezada por el diputado y ex secretario general de C's, Antonio Robles, y ha surgido de la 'impronta de un grupo gestor inicial de treinta militantes, entre los que están cargos electos, como el concejal de Sant Boi de Llobregat, Manuel Rojas, integrantes del consejo general, así como coordinadores de Cataluña y del resto de España'.

Según los impulsores del grupo, 'las actuales circunstancias por las que está pasando el partido, hacen más necesario que nunca la clarificación de los objetivos y principios' por los que C's ha 'irrumpido en la vida política española y las formas con las que se ha de actuar en política'.

'Estrategias, objetivos y formas serán desmenuzadas en la presentación pública a mediados de septiembre, con el compromiso personal de todos los que dirijan la corriente de no renunciar jamás a la coherencia y a la lealtad de los compromisos contraídos con la ciudadanía y con nuestros propios compañeros de partido', añaden.

El grupo que lidera Robles, que se identifica como 'Izquierda Liberal', considera que 'más que nunca' C's necesita la 'comprensión y el apoyo de todos sus militantes para contrarrestar el acoso de la prensa nacionalista y de quienes, confundiendo sus diferencias con la dirección del partido con el propio proyecto, están perjudicando gravemente al partido'.


Terra Actualidad - EFE

«Para dialogar con ETA hay que buscar interlocutores válidos, con palabra de vasco»

«Desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco, la pérdida más grave en la lucha contra el terrorismo ha sido la ruptura de la unidad política»

Entrevista a Pablo Mosquera, ex secretario general de Unidad Alavesa, por Saul Fernández

La historia política de Unidad Alavesa fue más que singular. Nació en 1989 tras una escisión del Partido Popular, radicó sus apoyos, principalmente, en una sola de las tres provincias vascas y, a pesar de ello -o precisamente por lo mismo-, nunca defendió posturas nacionalistas. En las elecciones autonómicas vascas de 1995 consiguió cinco diputados, con lo que por primera vez logró formar un grupo parlamentario propio. A partir de ahí comenzó su declive. Las luchas internas le acabaron despojando de todos sus apoyos, y así, en 2005, la organización se disolvió y sus restos fueron consumidos por los dos grandes partidos constitucionalistas: el PP y el PSOE. El doctor Pablo Mosquera fue siempre su dirigente más notable: diputado en varias legislaturas y protagonista de todas las movilizaciones ciudadanas que vinieron tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Ahora reside en Galicia, donde nació y adonde regresó tras doce años de vida escoltada. Preside la asociación cultural «Os Aventados», una agrupación de artistas que admiten el viento como fuente de inspiración. Visitó Avilés hace unos días con motivo del homenaje que la Cofradía de la Buena Mesa de la Mar ofreció a Agustín Ibarrola, Luis Laria y a la Cruz Roja del Mar.
-Se cumplen diez años del asesinato de Miguel Ángel Blanco. ¿Ya no hay unidad política contra ETA?
-Eso es lo más grave que se ha perdido en estos últimos años, teniendo en cuenta, además, que era un mandato de la ciudadanía.
-¿Por qué el terrorismo está sujeto a trifulcas políticas?
-Porque es un espacio que da réditos políticos. Hubo entonces, cuando lo de Ermua, un acuerdo de no utilizar el terrorismo en la política, porque entonces era un espacio de consenso tanto en el País Vasco como en Madrid. Cuando se rompió ese consenso, se provocó el enfrentamiento y así el partido del Gobierno dice una cosa y la oposición responde con la contraria. Todo esto favorece que los ciudadanos se sientan huérfanos de liderazgo.
-¿Quién ocupa ahora el espacio político de Unidad Alavesa?
-Unidad Alavesa presentaba un mensaje muy próximo a los ciudadanos, y los grandes partidos se han apropiado de ese mensaje. Es lo que aquel entrenador argentino llamó «achique de espacios»: poco a poco, a base de defender nuestras ideas, los grandes partidos se hicieron con los mensajes que defendíamos: aquello de Álava, frontera al nacionalismo, el nacionalismo no es la solución porque es el problemaÉ Lo que sucede en este momento es que aquellas ideas no se mantienen ahora de forma tan clara, por eso digo eso de que la sociedad que salió de Ermua vive huérfana de liderazgo.
-Entonces, ¿por qué decidieron disolverse?
-Yo dejé la política en septiembre de 2002 y Unidad Alavesa se disolvió en 2005. Pienso que los partidos viven un proceso biológico: nacen, se desarrollan y mueren. Cumplimos un ciclo y desaparecimos; pero ahí estamos, en la Historia. Un partido sin apoyo de la sociedad no tiene futuro y eso lo aprendimos muy pronto. Fuimos capaces en nuestros primeros años de decir cosas que estaban en la sociedad, pero de manera articulada. Por eso triunfamos.
-Pero sus luchas internas fueron más que sobresalientes.
-Ésa es la gran miseria de la política: el cainismo. La crisis en un partido pequeño puede acabar con la organización misma. He leído que Ciutadans acaba de entrar en esta crisis y eso que no tiene más de un añoÉ
-¿Encontrará espacio el partido que impulsa Fernando Savater?
-Sabe comunicar muy bien, aunque no sé si reunirá un grupo de personas a las que le ilusione su propuesta. Savater pretende cubrir una falta de oferta en la izquierda, contestar al PSOE, que después de tantos años ha perdido frescura. De momento, resulta, por lo menos para mí, una incógnita.
-¿Era la época de Ardanza la óptima para la lucha política contra ETA?
-Ardanza logró poner de acuerdo a todos los partidos en el Pacto de Ajuria Enea, cuando eran unos años muy difíciles. Entrábamos en el palacio presidencial enfrentados y era capaz de que saliéramos acordados.
-Luego vino el Pacto de Lizarra.
-Ésa fue la respuesta del nacionalismo vasco a lo que se vivió en Ermua. Ver a los paisanos en la calle pidiendo el fin de ETA, pidiendo la unidad de todos los partidos, les asustó y reaccionaron firmando el Pacto de Lizarra, un acuerdo del que sólo salió beneficiada ETA. Fue, desde luego, una marcha atrás en el camino hacia la paz.
-¿Hubiera permitido, de haber sido parlamentario, que Zapatero iniciara el diálogo con ETA?
-Por supuesto que sí. Tenga en cuenta que estuve diez años en la Mesa de Ajuria Enea, donde decíamos que si había posibilidades para dar solución al conflicto había que ir a por ello. Tenía que cumplirse una condición: que cesara el uso de la violencia. El diálogo se volverá a repetir, y usted y y yo lo veremos. Según mi propia experiencia, hay que buscar el momento justo y los interlocutores válidos. Por interlocutores válidos entiendo gente con autoridad, gente que tenga palabra de vasco.



La Nueva España

domingo, 22 de julio de 2007

Jesús Polanco, ese hombre

"Este santanderino de adopción se dedicó a la recolección de prebendas del poder en aras de su único objetivo: la hegemonía y el monopolio a costa de la libre competencia y de los intereses de los consumidores."

"Criado a los pechos de la dictadura franquista –fue miembro activo del Movimiento Nacional– y enriquecido a principios de los años 70 del pasado siglo tras un turbio asunto con el entonces subsecretario de Educación, Ricardo Díez Hochtleiner, Jesús Polanco pasará a la historia como el perfecto anti-empresario."

"...descanse en paz quien dicen fue un buen padre y un generoso pagador de favores, alguien que prefirió el poder a la probidad y el contubernio a la decencia y que en no pocas ocasiones fue la encarnación de los peores vicios de una España negra y caduca que se resiste a desaparecer."

El fallecimiento del empresario Jesús Polanco Madrid, 1929)tras una larga y penosa enfermedad ante la que Libertad Digital ha mantenido la discreción y el respeto debidos, justo lo contrario de lo que suelen hacer los medios de PRISA en casos semejantes, cierra una de las etapas más importantes de la historia de los medios de comunicación españoles.

Criado a los pechos de la dictadura franquista –fue miembro activo del Movimiento Nacional– y enriquecido a principios de los años 70 del pasado siglo tras un turbio asunto con el entonces subsecretario de Educación, Ricardo Díez Hochtleiner, Jesús Polanco pasará a la historia como el perfecto anti-empresario. Durante más de treinta años, este santanderino de adopción se dedicó a la recolección de prebendas del poder en aras de su único objetivo: la hegemonía y el monopolio a costa de la libre competencia y de los intereses de los consumidores. Sólo así pudo convertir sus negocios en una de las máquinas de persuasión política y social más poderosas de Europa Occidental.

Tras los cambalaches editoriales durante el franquismo, llegó la compra irregular de PRISA, empresa editora del diario El País, y la adquisición de la cadena SER, que disfrutó de la generosidad concesionaria de los gobiernos de Felipe González, perpetuada después por ejecutivos autonómicos y municipales de todo signo, incluidos no pocos del PP. Entre los desmanes cometidos por el entramado PRISA-PSOE, conocido popularmente como PRISOE, destacan el ilegal antenicidio, cuyos efectos José Luis Rodríguez Zapatero ha diluido con la consiguiente reforma legal, la también ilícita alianza con Telefónica para conseguir el monopolio de la televisión de pago en España, conseguida al final pero frustrada por la aparición de nuevas plataformas audiovisuales –ni siquiera la teocracia iraní ha conseguido vencer al progreso– y el llamado Pacto de Nochebuena de 1996, un antecedente mediático del tristemente célebre Pacto del Tinell.

Sin embargo, a pesar de los favores recibidos, y que en los últimos tiempos incluyen la rebaja del IVA para sus productos y la concesión de un canal de televisión en abierto a fin de reflotar la moribunda Sogecable, el mastodóntico, esclerotizado e ineficaz entramado polanquista se encuentra en una fase de declive que debería preocupar a los accionistas y trabajadores de las empresas del imperio. Además de los alarmantes números rojos de la rama televisiva de Sogecable, un secreto a voces, Santillana, la editorial que Polanco fundara en 1958, pasa por apuros a pesar de la gestión independiente de Isabel Polanco, enfrentada a los tiburones que nadan en las aguas revueltas de la editorial y a otros obstáculos imposibles de superar.

Una gigantesca nave a la deriva económica que pasa a manos de su hijo Ignacio Polanco Moreno, quien cuenta con un nutrido grupo de amistades peligrosas, entre ellas el ex franquista Juan Luis Cebrián, el socialista Felipe González y el "empresario progresista" mexicano Carlos Slim. Todo indica que la política de compadreo y chantaje seguida por Polanco, en la que no han faltado el asesinato moral, la persecución –recordemos el caso Gómez de Liaño– la insidia y el guerracivilismo –curioso cambio de bando el de algunos antiguos fascistas– será perpetuada por su heredero. Lo extraño sería que PRISA-Sogecable-Santillana-etc... se sometieran a la racionalidad empresarial, pues esto conllevaría el cierre o la venta de algunas de las líneas de negocio del grupo. De todas formas, no nos sorprendería que los nuevos gestores se las ingeniaran para deshacerse de alguna de las extremidades gangrenosas del paquidermo, previo saneamiento sufragado por el contribuyente y arreglo con alguno de los clientes de la empresa de mediación de González. Como acertadamente afirmó Platón, uno de los más ilustres enemigos de la libertad, "el comienzo vale la mitad de la batalla".

No obstante lo anterior, nada vendría mejor a la maltrecha salud de la democracia española que un golpe de timón en PRISA. Mientras tanto, descanse en paz quien dicen fue un buen padre y un generoso pagador de favores, alguien que prefirió el poder a la probidad y el contubernio a la decencia y que en no pocas ocasiones fue la encarnación de los peores vicios de una España negra y caduca que se resiste a desaparecer.

Editorial de Libertad Digital, 22-07-2007

sábado, 21 de julio de 2007

La revista que se secuestra los viernes

"Si lo medimos por los resultados, no cabe duda de que quienes han ordenado el secuestro de El Jueves son mucho más culpables de "dañar el prestigio de la Corona" que la misma revista."

La libertad de expresión es un derecho fundamental y, como tal, los límites que le marque la ley deben estar perfectamente tasados y limitados a la defensa de un derecho aún más importante, como pueda ser el de la vida. Así, en un país sin la larga historia de asesinatos y coacciones terroristas que España tiene a sus espaldas el delito de apología del terrorismo podría ser considerado una intromisión inaceptable en la libertad de decir y escribir lo que se quiera. Sin embargo, la violencia que se promueve por medio de ese tipo de declaraciones y proclamas es bien real, y la defensa de quienes la sufren o la pueden sufrir en el futuro es razón suficiente para que ese delito se persiga. Pero como cualquier actuación de los poderes públicos que afecte a derechos fundamentales, aquellas excepciones a la libre expresión deben estar muy bien justificadas y razonadas. No es éste el caso del secuestro solicitado por Conde Pumpido del último número de la revista El Jueves.

Según el auto del juez Del Olmo, la viñeta publicada en la portada de la edición secuestrada "resulta innecesaria y desproporcionada para la formación de la opinión pública". Pero lo que olvida el instructor del 11-M es que en ningún caso el objetivo de El Jueves es informar o formar a sus lectores. Es una revista satírica, humorística, una más dentro de la larga tradición de este tipo de publicaciones en España. Por más que sus valores estén en las antípodas de los que nosotros defendemos, no cabe duda de que sus viñetas están hechas para hacer reír y no para informar. Todos y cada uno de sus más de mil quinientos números son "innecesarios y desproporcionados" vistos desde esa óptica.

Además, la tardanza con que se ha solicitado esta medida, aún en el supuesto de que estuviera justificado el secuestro de esta publicación lo único que ha conseguido ha sido aumentar extraordinariamente la difusión y publicidad de la ofensa que se quiere perseguir. La televisión, la radio, los periódicos, los digitales; toda la prensa, y no sólo la española, se ha encargado de dar a conocer el contenido de una viñeta que, hasta este viernes al mediodía, era conocida casi en exclusiva por los lectores de El Jueves, una revista con un promedio de difusión de poco más de 70.000 y que llevaba unos años cayendo, lenta pero inexorablemente. Sin duda acabarán agradeciendo tanta publicidad gratuita.

Era tan evidente que ese iba a ser el resultado inevitable de esta medida que es difícil no pensar que ha sido algo buscado. El aprieto en que Conde Pumpido y Del Olmo han metido a la Casa Real es mayúsculo. La institución monárquica será vista por muchos como responsable de un ataque a la libertad de expresión y vista como retrógrada e intolerante. Si lo medimos por los resultados, no cabe duda de que quienes han ordenado el secuestro de El Jueves son mucho más culpables que la propia revista de "dañar el prestigio de la Corona", el delito del que acusan. Y que a estas alturas, con todo lo que ha avanzado la tecnología, el juez instructor del 11-M haya pedido la recogida del molde empleado para la impresión del número demuestra que no ha dedicado a este caso el celo y la prudencia debidos.

Ha querido la casualidad que esta decisión se haya tomado el mismo día en que hemos sabido que el Tribunal Supremo no ha considerado delictivo que el grupo Soziedad Alkoholika desee que los ertzaintzas exploten y se esparzan sus tripas. Sorprende la diferencia entre el trato que reciben unos y otros, especialmente cuando, desgraciadamente, sigue habiendo tantos dispuestos a llevar a la práctica las edificantes admoniciones del grupo vasco. La viñeta era de un mal gusto indudable y demuestra la escasa sutileza que siempre ha caracterizado el humor de El Jueves. Pero esas no son razones suficientes para perpetrar un ataque como éste al derecho fundamental de la libertad de expresión.

Editorial de Libertad Digital, 21-07-2007

De cómo amplificar una grosería convirtiéndola en delito

El fiscal general del Estado y el juez Del Olmo convirtieron ayer a la Monarquía española en noticia mundial al propiciar el secuestro de la revista El Jueves, que aparecía en su portada con un irreverente dibujo de los Príncipes Felipe y Letizia.
El dibujo, que había sido visto hasta ese momento por algunos miles de personas, pasó a ser portada de numerosas web fuera y dentro de España, con lo que a buen seguro, a estas horas, habrá sido contemplado por decenas de millones de ciudadanos. Ni el mayor enemigo de la Corona habría provocado el mismo efecto. El fiscal pidió la retirada de la página web de El Jueves, pero, ¿qué pasa con las páginas de medios de todo el mundo que han reproducido la caricatura?EL MUNDO, que tuvo acceso a esa portada de la revista coincidiendo con su salida al mercado, había decidido no reproducirla para no divulgar su patente grosería. La decisión del juez de iniciar un procedimiento penal por un delito contra la Corona, a instancias de la Fiscalía, nos obliga ahora a hacerlo para que los lectores dispongan de un indispensable elemento de juicio.

Lo primero que hay que subrayar es que esta resolución supone un grave error porque consideramos que no hay tal delito contra la Corona. El juez argumenta que el dibujo es «claramente denigrante y objetivamente infamante», lo cual es un juicio estético o moral pero no legal. A nuestro entender, no existe injuria ni, por supuesto, calumnia porque se trata de un dibujo satírico en una revista de humor. La imagen es de mal gusto, zafia y puede molestar a muchos ciudadanos. Pero no es delito. Entra dentro de lo permisible en una sociedad donde la libertad de expresión es un valor fundamental.

Da la impresión de que el juez se ampara en el artículo 491.2 del Código Penal, que castiga con multa a quien «de cualquier forma pueda dañar el prestigio de la Corona». La redacción es tan ambigua como desafortunada y su aplicación literal obligaría a los jueces a actuar todos los días contra quienes critican a la Monarquía. Desde el punto de vista jurídico, puede haber en la intención del dibujante un animus iocandi o propósito de burlarse, pero no hay ningún insulto y, menos aún, ninguna imputación delictiva a los Príncipes, porque cualquier lector entiende que esa imagen es una caricatura, producto de la imaginación del autor.

Hace más de 30 años, en plena Transición, un juez decidió secuestrar el semanario Cambio 16 porque consideraba una falta grave de respeto una ilustración en la que Don Juan Carlos aparecía, evocando a Fred Astaire, sobre los rascacielos de Nueva York. Aquel fallo fue también un grave error que en nada favoreció la imagen de la Monarquía.

La Fiscalía reconoció ayer que la iniciativa de proceder contra El jueves había sido suya y que su único ánimo era hacer cumplir la ley. El juez que ha tomado la decisión de secuestrar y el propio fiscal -que podría haber preguntado antes a la Casa del Rey, pero no lo hizo- se han equivocado porque, aun aceptando el razonamiento de que no se puede dejar de exigir el cumplimiento de la ley por las repercusiones que pueda tener un fallo judicial, el daño a la imagen de la Monarquía ha sido tan elevado que habrían hecho mucho mejor en abstenerse. Los Príncipes Felipe y Letizia han sido las verdaderas víctimas de este episodio y por partida doble: primero, del mal gusto del dibujante y luego, del exceso de celo de un poder judicial, que ha convertido una publicación que había pasado desapercibida en centro de atención mundial.

Editorial de El Mundo, 21-07-2007

COMUNICADO DE EL JUEVES: ¿20 de julio de 2007?

Escribimos esta nota el viernes, 20 de Julio de 2007, a las 19h. Tenemos la redacción llena de medios de comunicación que nos preguntan el por qué del secuestro de la revista. No sabemos qué responderles. El Jueves ha publicado decenas, cientos de dibujos sobre la familia real ( y sobre políticos, famosos, la ETA y todo lo que se mueve). Incluso hemos publicado un libro, TOCANDO LOS BORBONES, un tomazo de 350 páginas que recopilaba los dibujos más divertidos.

Somos humoristas gráficos y trabajamos conscientes de que nuestra obligación, lo que nos piden los lectores, es que exploremos el límite de la libertad de expresión. Podemos aceptar que, incluso, en alguna ocasión, lo podamos traspasar . Gajes del oficio. Si nos pasamos para eso están los tribunales pero...¿un secuestro? ¿ la policía recorriendo los quioscos de todo el país retirando nuestra revista? ¿ De verdad escribimos esto el 20 de Julio del 2007?