martes, 12 de mayo de 2009

LA GUERRA DEL FIN DEL MUNDO. Por Yauma

Con este nombre M. Vargas Llosa novela la insurrección popular, de signo religioso que se produjo a fines del siglo XIX en las tierras del Nordeste, en el Brasil. El eje de la obra es un personaje fanatizado, como muchos de nuestros patriotas cuatribarrados, “ O Fanatico Antonio Conselheiro”.

Situándonos en el Nordeste de la península Ibérica, donde parecen correr tiempos de inquietud ante la preparación de un futuro conflicto dentro de 25 años, también de tipo patriótico- religioso, aunque cargado de connotaciones étnicas, lingüísticas y folclóricas. Sobre este tema creo disponer de información privilegiada. Intentaré exponerla sin mayor dramatismo, antes diré como ha llegado a mis manos esta información.

Mi padre, emigrante en los años 80 a Barcelona procedente del sur de España, concretamente cazorleño de Jaén, persona previsora y un adelantado de su tiempo, estudió catalán por correspondencia complementándolo con una formación profesional de contabilidad y historia de la nación catalana y de los países catalans, alternándolos con su trabajo diario de jornalero en la sierra de Cazorla. De este modo, por la vía de la cultura, conoció la existencia de una realidad muy diferente a la que le habían enseñado en el escaso tiempo que estuvo escolarizado. Supo de la existencia de Guifré el Pilós (Wilfredo el Velloso) el fundador de la nación catalana, el artífice del nacimiento de Catalunya, el padre de todos los catalanes, originarios y nouvinguts, “ fills de Guifré el Pilós, això vol dir catalans” (hijos de W. El Velloso esto quiere decir catalanes) según palabras del dramaturgo Serafí Pitarra.


Con sus conocimientos de contabilidad y su catalán balbuciente, mi padre se presentó en Barcelona. Nada más llegar buscó trabajo de contable, sin éxito reseñable, contestando a diferentes anuncios de la Vanguardia donde se pedían personas capaces de entender los conceptos básicos sobre cuentas, estados financieros, información contable etc. Así como disposición para los números y buena letra, en ese tiempo no había ordenadores y, se valoraban otro tipo de habilidades. El tejido empresarial catalán, empresas familiares muy conservadoras dirigidas por los propios dueños generalmente gente emprendedora pero de limitado recorrido y muy nacionalistas, no era el más acogedor para un charnego.

Mi padre se presentaba a concurso, una y otra vez, en diferentes sitios sin ningún resultado positivo, el hombre estaba convencido de la calidad de sus exámenes, no obstante siempre J. Merino Pimienta, así se llama mi padre, aparecía en cuarto o quinto lugar en las listas de examinados, curiosamente los primeros, los que conseguían el puesto, eran aspirantes con apellidos autóctonos. Al principio, en su ingenuidad, esta experiencia le molestó, después llegó a entenderlo, la contabilidad como sala de maquinas de la gestión empresarial, no podía estar al alcance de un recién llegado, nouvingut, hacia falta una solera profesional que el no disponía, una sedimentación conceptual que de momento no estaba a su alcance.

Sin desanimarse, en vista del poco éxito profesional y como el dinero que tenia se le acababa, decidió probar suerte en la construcción, no tenia experiencia, pero era joven y físicamente fuerte, faltaba mano de obra y todos los recién llegados eran absorbidos sin ningún problema, incluidos algunos magrebies indocumentados que ya empezaban a verse por la ciudad. Pronto aprendió el oficio y durante treinta años ha estado trabajando en la construcción. Ahora envejecido y con la crisis del sector se ha quedado en paro. Un paro momentáneo, pues gracias a militar desde hace años en el socialismo-nacional ( PSC) y a una relación cercana con alguien muy importante, comprenderán que no de nombres, ya dispone de un nuevo puesto de trabajo como conserje auxiliar en la nueva sede de” La Fundación Nacional para la Defensa y Conservación de los Macromicetos Autóctonos de los Países Catalanes” (en lo que sigue La Fundación).Desde este foro, en nombre de mi padre ,me gustaría agradecer al honorable benefactor, perdonen que no de nombres, la gran ayuda recibida. Mi padre aún recuerda con afecto cuando al poco tiempo de llegar a Barcelona escribió una carta a un buen amigo suyo, el señor Antonio, cordobés de un pueblo que da nombre a un famoso pantano, para que se viniera a Barcelona , ya se sabe el efecto llamada. El señor Antonio lo tenía ya todo preparado para marchar a Madrid con su señora e hijos, pero la llamada de un amigo, mi padre, le hizo cambiar de planes y se vino para Barcelona. Sin saberlo mi padre cambió el destino del pueblo catalán y privó a los madrileños de un extraordinario dirigente. Lo cual yo celebro, pues ahora tendríamos otro motivo más para envidiarles.

Por estos años un futuro presidente de nuestra amada nación, uno de los más queridos, junto a Macià y Company, el honorable Pujol refiriéndose al hombre andaluz escribía “Es un hombre destruido poco hecho, desarraigado destruido y anárquico, vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual” Acabaría afirmando que de introducirse tal mentalidad en Cataluña podría llegar a destruirla. Evidentemente nuestro querido presidente estaba en lo cierto. Por esta razón, y no por otra, el hombre andaluz ha desaparecido de nuestra querida patria cuatribarrada, desde hace tiempo todos somos patriotas nacionales con ligeros matices, socialistas-nacionales, nacionalistas de derechas, nacionalistas- republicanos, comunistas-nacionalistas etc. el llamado PUC, el resto, cada vez menos y peor organizados, pertenecen a las fuerzas de ocupación extranjeras.

Nada más constituirse el nuevo tripartido dirigentes importantes del PUC, entre los que se encontraban el convergente Pere Macias, se reunieron en secreto y llegaron a un acuerdo de mínimos para la creación del germen del futuro Ministerio de Defensa y Ataque de nuestra nación, una especie de pacto del Tinell en versión bélica, camuflado bajo el inocente nombre de La Fundación. Otro tema importante tratado fue el de la reorganización del PUC ante el futuro difícil, pero glorioso, que nos espera. Nosotros sí, somos un verdadero partido transversal, no como esos infelices de Ciutadanos y Upedeistas, ( izquierda, izquierda, derecha, derecha, un dos tres). Todos estamos de acuerdo en lo que nos une como partido, la defensa y gloria de nuestra sagrada nación, por ello sería conveniente identificar el PUC con unas siglas menos genéricas, algo que recuerde en todo momento al ciudadano la esencia misma del sistema político en el que vive. Hay nombres históricos que se adaptan perfectamente a nuestras necesidades ,pero están algo desprestigiados por lo que deberemos ser prudentes en la adaptación, todos nosotros tenemos en mente el NSDAP – Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei- por ello, Partido Nacionalsocialista Catalán de los Trabajadores, no nos parece el nombre más indicado, quizá Partido Socialista Nacional Catalán PSNC pueda tener mejor prensa.

El primer paso, después del pacto secreto, fue la construcción de un moderno edificio como sede del futuro ministerio con cargo a los presupuestos del Estado, parece que Solbes, tan hábil con los números en determinados debates, se tragó el cuento ecológico que le endilgaron los nacionalistas, el edificio tiene forma de seta gigante invertida, una amanita faloides, lo diseñó el francés Jean Nouvel especialista en este tipo de construcciones, la torre Agbar es otro claro ejemplo en Barcelona, la forma fálica como símbolo de poder. ¡ Recuperamos a Siegmund Freud.!

El director del instituto es un antiguo patriota cuatribarrado, persona relativamente joven, pero experimentada en la lucha revolucionaria contra la ocupación española, últimamente en sus declaraciones públicas repite de manera machacona que España se parece cada vez más a Serbia y justifica cualquier exceso de algunos de nuestros patriotas cuatribarrados más combativos con la desafortunada cita de Quevedo: “Mientras haya catalanes en la Tierra, habrá guerra”. Del edificio conozco sólo la primera planta y el sótano, el resto permanece totalmente cerrado al público con la excusa de que son departamentos de investigación micológica sólo entra personal autorizado poseedor de claves secretas que cambian cada semana. En la primera planta se encuentra el vestíbulo y la sala de actos en el sótano hay una gran biblioteca un gimnasio, una sala de proyecciones y una enorme caseta de feria. Intentare explicar, sin detalle, que se puede encontrar en cada uno de estos lugares por si alguien tiene interés en visitarlos.

El vestíbulo: Hay una exposición permanente sobre las principales setas (bolets) de los países catalans, lo clásico, rovellons, llenegues, gírgoles, moixernons,....etc..(más información en el Blog), un mapa enorme de la península Ibérica donde destaca en colores vivos las zonas micófilas (el país vasco y los países catalans) de las micófobas, el resto. Una fotografía enorme del botánico y nacionalista catalán Pío Font Quer y de las diversas asociaciones boletaríes de Cataluña además fotografías y retratos, según los casos, de los 128 presidentes de la Generalitat de Catalunya el primero Berenguer de Cruilles (1.359) hasta el actual, todos ellos micófilos y grandes micófagos, aunque tengo la impresión que el presidente actual antes de llegar a la presidencia sólo conocía el champiñón de París.

La sala de actos: Está presidida por una enorme fotografía del burro catalán (guarà, ase, ruc) (Equus asinus variedad catalana) una raza de asno originaria de Gerona. Tres grandes banderas están sobre el escenario, la señera o cutribarrada, la estelada y como novedad la futura bandera de combate de nuestro pueblo, fondo amarillo con una enorme hoz roja, sin martillo, en el centro. Sobre las paredes, a modo de versículos coránicos, fragmentos de nuestro sagrado himno nacional en su versión primigenia, incidiendo reiteradamente en el pasaje ¡Bon cop de Falç! ¡Bon cop de Falç! (Buen golpe de hoz, Buen golpe de hoz). En lugar destacado una palabra repetida hasta la saciedad, en albanés ¡Pavarësia! ¡Pavarësia! (¡independencia! ¡independencia!). Sobre las paredes dibujos diversos de escenas de lucha y competición entre un burro y un toro, el burro, parece un caballo, siempre sale victorioso y ridiculiza al toro( presentado sus defensas como cornivueltos, cornicortos, corniabiertos, cubetos etc )incluso en lo propio del Bos taurus, trapío y suertes del arte de Cúchares. También el artista pintor se regodea en varios dibujos de malísimo mal gusto donde se representa la sodomización del toro por parte del burro.

El sótano: empezamos por la biblioteca, amplia, todas las obras escritas en catalán originales o traducciones a nuestra querida llengua, en lugar destacado están los papeles de Salamanca junto con los de León, Zamora , Valladolid y Palencia. Abundan los libros de historia todos ellos escritos por historiadores nacionalistas antiguos y contemporáneos, entre estos últimos ocupa un lugar de relieve un colaborador habitual del País. La primera vez que pude entrar en este gran templo del saber me llamó la atención un pequeño volumen, de color rojo y autor anónimo, al examinar una de sus páginas al azar pude leer lo que sigue: “Nosotros un pueblo elegido desde el origen de los tiempos, históricamente hemos sido sometidos y humillados por un puñado de pastores y esquiladores de ovejas, desde el infausto matrimonio de esa reina castellana, tan poco dada a la higiene personal, con Fernando de Catalunya ese ambicioso y mujeriego Rey nuestro”. Tengo que confesar que me sentí impresionado.

Hay una gran sala dedicada en exclusividad a temas militares, historia de los ejércitos, historia militar, armamento desde lo más antiguo a lo último publicado, tratados de táctica y estrategia militar, topografía y geografía, estudio del tiro parabólico, política de defensa, espíritu militar, orden cerrado, estudio de las grandes batallas ( desde la de Maratón –490 hasta la de las Ardenas 1944-1945 pasando por la del Ebro 1938 y el desembarco de Normandía 1944) etc. Un lugar destacado lo ocupan las obras de Clausewitz especialmente Von Kriege (De la guerra).

Otro apartado de interés es el de la organización, aquí la mayoría de documentos llevan la etiqueta de “Reservado” el uso de los mismos está permitido a muy pocas personas poseedoras de códigos especiales secretos, ruego que no se me pregunte como he podido tener acceso a tal información, la mayoría son traducciones del alemán en otros casos aún no han sido traducidos. A grandes rasgos la idea que he podido sacar es que se pretende tener, en un plazo inferior a 25 años, una organización similar a la que hubo en Alemania durante el nacionalsocialismo, pero con formas amables, son otros tiempos y aunque no nos guste somos de origen latino.

Se estudia al detalle El Reichwehz (el ejercito de Weimar) ejercito regular

Schwarze Reichwehr (ejercito negro)

S.A. Sturmbteilung tropa de asalto que funcionó como una organización paramilitar del NSDAP el nombre viene originalmente de las tropas de asalto especializadas que utilizó Alemania en 1918.

Ordnungsdienst (servicio de orden)

Schutzstaffel (escuadrones de protección)

Waffen-SS el cuerpo de combate de elite del Schutzstaffell, etc.

El gimnasio: poco puedo aportar sobre este asunto, soy un individuo de constitución esmirriada, contento conmigo mismo, sin pretensión alguna de mejora física, a pesar de mis pocos años. Diré que en el gimnasio se ejercitan y se ponen en forma nuestros escuadristas cuatribarrados para salir victoriosos de las frecuentes luchas callejeras que mantienen con el enemigo invasor. Estos jóvenes idealistas seguidores del personaje bíblico Onán, consumidores desenfrenados de la planta herbácea Cannabis sativa , en su diferente aprovechamiento marihuana, hachís etc, practican además la doctrina del Naci-onanismo “Practica sexual de algunos colectivos consistente en reprimir la paja del sentimiento nacional ajeno mientras se excitan con la viga del sentimiento nacional propio”.

La caseta de feria: En ella los jóvenes se distraen disparando, con escopetas de feria, sobre retratos y fotografías de personajes históricos y algunos políticos actuales, entre ellos he podido observar retratos de Isabel la Católica, Felipe V, el Duque de Berwick, Franco, todos los Borbones españoles incluidos los actuales, Aznar los lideres políticos del PP y hasta la de un joven trepa, líder de un pequeño partido en fase de descomposición, de cuyo nombre no quiero acordarme.

El Blog de Yauma

lunes, 11 de mayo de 2009

LA SOLEDAD DE ZP. Por Félix Madero

USTEDES me perdonarán, pero pertenezco a una generación de españoles que terminamos por descubrir el decorado que hay tras el debate de las derechas y las izquierdas. Cuando nos hablaban de la patria había que tocarnos el bolsillo a ver si la cartera estaba en la americana; cuando nos sermoneaban con la igualdad y el sueño proletario debíamos rezar un padrenuestro. No sé por qué nos cuesta tanto decir que la democracia no es sólo votar, que estamos rodeados de instituciones viejas, que el nacionalismo es una cosa y la democracia otra, que los periodistas no somos nada en tiempos en los que la verdad se vende envuelta en papel cebolla.

Hemos hecho un disparate de la vida pública española. O Zapatero, o Rajoy. Eso que tan conveniente resulta en el fútbol, del Madrid o del Barça, es en lo político detestable. En ese terreno donde prende la duda estamos los que no podemos asumir un discurso tan falso. Hay que ser clarividente para afirmar que el Gobierno es malo, la oposición peor y que, como pueblo, somos un desastre. En nuestras manos hay posibilidades para cambiar. No es ZP el que puede hacerlo, ya lo vemos. Ni los sermones matinales de la radio. Tampoco Aznar, claro. Hay lo que hay. Un presidente que recuerda a un caballo cansado y otro, Rajoy, que quiere serlo pero que no termina de cansarse.

Zapatero está solo. Se lo merece dada su afición al diletantismo y la improvisación. Pero es oportuno recordar algunas cosas. La primera, que ante un debate como el de mañana los partidos nacionalistas son tristemente fundamentales. La segunda, que esos mismos partidos siempre ganan. La tercera, que el partido de la oposición, o sea el PP, comparte con el PSOE más de lo que dice. La cuarta y última es que ningún español preocupado por su Nación puede compartir esta exhibición en la que uno afirma y otro niega de forma sistemática.

El PSOE sin apoyos, apestado por la aritmética y la melancolía. Mal hará el PP si cree que ha llegado el momento de la estocada. Zapatero está solo porque por una vez ha hecho política de Estado. Si la solución al País Vasco no hubiera sido un acuerdo con el PP mañana olería a puro habano en las bancadas socialistas. No será así. Hay veces que la soledad, cuando es una opción, debe ser respetada. El poeta Ángel González lo explicaría así de bien: este es mi cuerpo de ayer sobreviviendo de hoy.

ABC - Opinión

NO CON MI VOTO. Por Emilio Campmany

Europeas

«Aquí importa poco el destino de las personas. Importa España. Y a España no le conviene Rajoy. Mejor dicho, no le conviene esta versión aguada de centrista acomplejado y encogido que tan bien representa Gallardón»

Publica Carlos E. Cué una interesante crónica en El País de este domingo. En ella recoge la confidencia de un marianista, quizá José María Lassalle: "En estas elecciones el objetivo no es ganar votos, sino sobre todo no perderlos entre los más españolistas del barrio de Salamanca (Madrid), que se pueden ir a Rosa Díez. Dos de cada tres votos suyos eran nuestros, y ahí Mayor y Aznar son muy útiles. Movilizan el voto de los muy convencidos, los muy politizados, que son de los pocos que van a ir a las urnas". O sea, que los marianistas bizcochables, timoratos, blanditos y gallardonizados confían en que Mayor Oreja y Aznar les traigan el 7 de junio los votos que necesitan para ganar esas elecciones y apuntalar a Rajoy en la presidencia del PP hasta las próximas elecciones generales.


Cué no nos descubre nada que no sepamos. El que no parece saberlo es el propio Mayor Oreja, empeñado absurdamente en convertir estas europeas en una prueba de su tirón electoral, cuando lo que está en juego es el de Rajoy. El propio Cué lo explica: "Todos los consultados, marianistas y críticos (...) creen que lo único que lo podría debilitar [a Rajoy] (...) es un mal resultado en las europeas del 7 de junio, que no es previsible".

No sé qué harán los electores del PP del barrio de Salamanca, pero los de ese barrio y los de cualquier otro que piensen votar el 7 de junio deberían pensar fríamente lo que van a respaldar votando al PP, si a Mayor Oreja o a Rajoy. Si, como Cué y sus fuentes, creen que a Rajoy, deberían hacerlo solamente si están convencidos de que es el presidente que necesita España. Es una lástima que Mayor Oreja tenga que pagar por otros, pero él sabrá por qué se ha dejado colocar a la cabeza de una lista confeccionada a sus espaldas después de ver lo que se hizo con María San Gil. En cualquier caso, aquí importa poco el destino de las personas. Importa España. Y a España no le conviene Rajoy. Mejor dicho, no le conviene esta versión aguada de centrista acomplejado y encogido que tan bien representa Gallardón y con la que Rajoy ha querido vestirse para ver si así logra auparse hasta la presidencia de Gobierno.

Algunos me dirán que, con ser malo Rajoy, peor es Zapatero y que no hay más remedio que elegir. No estoy de acuerdo. Si los electores del PP demuestran el 7 de junio que no les gusta el gallardonismo de Rajoy, habrá tiempo de que venga alguien que de verdad asuma la obvia necesidad de reconducir el desastre en el que se ha convertido el Estado de las Autonomías, crea en una Justicia independiente y se esfuerce por dar a nuestros hijos una educación que se ocupe de formarlos y no de adoctrinarlos, condenando su futuro a la ignorancia, el revanchismo y el aldeanismo. ¿Es mucho pedir?

El PP es el único partido de los que tienen opción de gobernar que conserva algo de nacional. Con Rajoy está empezando a dejar de serlo. Hubiera sido preferible que una derrota en las elecciones gallegas provocara la catarsis que se necesita. Pero los electores gallegos decidieron atender a las necesidades de su tierra antes que a las de España. Así pues, la última oportunidad de hacer lo que hay que hacer será el 7 de junio. No será fácil. Implicará además un triunfo para Zapatero, con lo que tampoco será agradable. Pero hay que hacerlo.

Libertad Digital - Opinión

MENSAJE FALSO Y OBSOLETO

HACE tiempo que el PSOE pretende transmitir un mensaje concreto: la «derecha», culpable de la crisis, pretende ahora que los trabajadores paguen las consecuencias mientras que la «izquierda», víctima del egoísmo de los mercados, lucha contra la reducción del gasto social. Lo malo es que la realidad está empeñada en desmentir los prejuicios sectarios con la fuerza irrebatible de los datos. Ayer publicaba ABC un informe acerca de los recortes en partidas para becas, mayores y dependientes, así como otras secciones directamente vinculadas con la prestación de servicios públicos, hasta una reducción total de 764,5 millones de euros. La fuente que sirve de base a la información es la respuesta del Gobierno a una pregunta parlamentaria, de tal modo que los propios socialistas reconocen la falsedad del mensaje presidencial. Sin embargo, Rodríguez Zapatero no está dispuesto a que los hechos desmientan la publicidad electoral y, ayer mismo, en el mitin de Vistalegre, volvió a insistir en que no permitirá recortes sociales. Habrá que ver cómo llama entonces a los fondos destinados al Imserso, al Plan de Personas con Discapacidad o al Programa de Gratuidad de la Educación Infantil, entre otras políticas públicas afectadas por el «tijeretazo» presupuestario. Cabe suponer que en el ya inminente debate sobre el estado de la Nación, Mariano Rajoy exigirá explicaciones concretas en esta materia tan sensible porque no es de recibo que el Ejecutivo pretenda ocultar la evidencia bajo el manto de una retórica anticuada y falaz sobre el carácter solidario del modelo socialista frente a la supuesta insensibilidad de los populares ante los problemas de los menos favorecidos.

En este contexto, Rodríguez Zapatero recupera una y otra vez su querencia natural hacia la oposición retrospectiva. Es sencillamente ridículo transferir a los gobiernos del PP las culpas sobre la burbuja inmobiliaria y demás factores de la crisis económica y financiera, puesto que José María Aznar dejó el poder hace más de cinco años. Acertó ayer el líder de la oposición al exigir, a su vez, la responsabilidad del PSOE por este largo periodo, en el cual los datos de la economía española confirman el abismo existente entre el éxito y el fracaso. Según los socialistas, la culpa de todo la tienen los «neocon» por la guerra de Irak y los «neoliberales», por la crisis económica y su repercusión social. El radicalismo izquierdista que pretenden imprimir a su campaña, confirmado ayer por los diversos intervinientes en Vistalegre, demuestra que los sondeos auguran malos resultados y se trata de movilizar a los afines y buscar votos en sectores extremistas. Para ello, a falta de ideas propias y propuestas razonables, nada mejor que agitar el fantasma de Bush y de Aznar, del capitalismo y el militarismo, con la peregrina intención de que la opinión pública acepte una mercancía ideológica obsoleta. Resulta que sólo el Ministerio de Igualdad, perfectamente superfluo, ha resistido las exigencias de la política de austeridad que afecta, entre otros, a los estudiantes de idiomas, al Plan de Desarrollo Gitano o a los jóvenes agricultores. El presidente del Gobierno tendrá que explicar a los ciudadanos qué considera como «gastos sociales» y, sobre todo, por qué insiste una y otra vez en la falsedad de asegurar que no se han visto afectados por la crisis.

ABC - Editorial

LA TRISTE VERDAD CATALANA. Por José García Domínguez

Castellano

«A estas alturas del delirio colectivo, iría siendo hora ya de olvidar la fantasía pueril que aún pretende a una mayoría de catalanes buenos oprimidos y amordazados por una siniestra y todopoderosa elite de nacionalistas malos.»

A propósito del muy tedioso asunto de las lenguas propias e impropias de Cataluña, hay una evidencia que no puede seguir negándose por más tiempo: la complicidad activa de la sociedad local ante la fulminante expulsión del español de la vida pública. A estas alturas del delirio colectivo, iría siendo hora ya de olvidar la fantasía pueril que aún pretende a una mayoría de catalanes buenos oprimidos y amordazados por una siniestra y todopoderosa elite de nacionalistas malos.


Así, desde la honestidad intelectual, no cabe seguir esgrimiendo, por ejemplo, que los enunciados críticos de los disidentes resultan censurados antes de poder llegar a sus cándidos y "alienados" destinatarios últimos. Eso, simplemente, no es cierto. Sí llegan. Claro que sí. Un notable grupo de intelectuales y periodistas indígenas lleva años difundiendo razonamientos contrarios al obsesivo acoso institucional contra el y lo español en Cataluña. Resultado: en el mejor de los casos, fría indiferencia; en el más frecuente y habitual, hostilidad abierta, repulsa activa y rechazo manifiesto, cuando no violencia latente. Es peor que sórdido, pero es la verdad.

Ahora, con esa solución final para el idioma apestado que han dado en llamar Ley de Educación de Cataluña, ha vuelto a constatarse lo mil veces sabido: las muestras de repudio frente al integrismo gramático siguen siendo estrictamente testimoniales, poco más que marginales; al punto de que ni siquiera pierde excesivo tiempo con la cuestión esa pasarela de jóvenes sobradamente arribistas que se coló en Ciudadanos con tal de hacer carrera donde fuera, como fuera y con quien fuera. Y pensar que basta con entender apenas un párrafo de Argumentos para el bilingüismo, el libro de Jesús Royo Arpón, para descifrar de golpe las claves todas del nada misterioso enigma catalán:
[A mediados del siglo XIX] La lengua, que estaba en las últimas y a punto de ser abandonada como un trasto inútil, de repente se tornó muy útil: funcionó como marca diferencial entre los nativos y los forasteros. Y eso, evidentemente, tenía consecuencias en cuanto al reparto de los bienes sociales, o sea, del poder (...) Los que tienen el catalán como lengua materna lo valoran como una marca entre ‘nosotros’ y ‘ellos’. Y el inmigrante lo valora aún más, como el medio para ascender un peldaño en la escala social.
Y es que la verdad resulta tan míseramente simple como eso.

RLibertad Digital - Opinión

UN PLAN DE INCENTIVOS PARA LA COMPRA DE AUTOMOVILES

LA CAÍDA DE LA demanda de automóviles en los cuatro primeros meses del año ha encendido las luces rojas en la industria. De enero a finales de abril, el número de matriculaciones descendió en España un 43%, un porcentaje sin precedentes. Sólo hay una comunidad que escapa a este desastre: Navarra, donde las ventas de automóviles a particulares crecieron un 28% en el pasado mes de abril frente a un 40% de descenso de media nacional.

¿Qué tiene de peculiar Navarra? La respuesta es muy sencilla: el Gobierno regional ha puesto en marcha un plan de subvenciones de hasta 2.200 euros a los ciudadanos que adquieran un coche nuevo. El resultado es que las ventas se han disparado en abril. Según informa hoy nuestro suplemento Mercados, el ejemplo navarro ha provocado que otras comunidades hayan empezado a estudiar la implantación de incentivos similares. En concreto, la Comunidad Valenciana acaba de aprobar un cheque de 1.000 euros a quien compre un automóvil nuevo. Aragón está a punto de adoptar una medida parecida.


La previsión para este año es de una venta de 800.000 vehículos en el mercado español, muy lejos de los 1,5 millones de las etapas de prosperidad. Anfac, la patronal del sector, ha calculado que un nuevo plan nacional de incentivos a la compra costaría unos 280 millones de euros y generaría la venta adicional de 162.000 vehículos.

Miguel Sebastián, ministro de Industria, sostiene hoy en un artículo en este periódico que el Gobierno es consciente de la importancia de este sector productivo y, por ello, ha arbitrado una serie de medidas de apoyo destinadas a modernizar sus plantas.

Nada que objetar a estas ayudas, pero lo que el automóvil necesita es otro plan Prever, con subvenciones directas al comprador, como ha hecho Navarra. Es la única manera de tirar de la demanda de un sector industrial -uno de los pocos que quedan en España- , del cual dependen casi dos millones de puestos de trabajo y que supone el 6% del PIB.

Sebastián declaró anteayer que va a convocar antes de acabar el mes de mayo a las comunidades autónomas para coordinar la política de incentivos a la compra. Actualmente, el Gobierno aplica el llamado Plan Vive, que financia la adquisición de coches ecológicos e innovadores. Hasta ahora, 51.000 ciudadanos se han acogido a estas ayudas, una cifra a todas luces insuficiente.

Lo lógico y lo coherente sería que el Gobierno y las comunidades se pusieran de acuerdo para poner en marcha un plan conjunto de subvenciones a la compra en todo el territorio nacional, con ayudas iguales para todos los españoles, como ya se hizo con el plan Prever.

No hace falta inventar nada ni gastarse cantidades astronómicas de dinero. Teniendo en cuenta lo que el Gobierno está dedicando a financiar la banca o a los planes de inversión municipales, la cuantía de este proyecto parece sumamente modesta, máxime si se considera que beneficiaría a la principal industria exportadora del país y a un sector multiplicador de empleo.

El Mundo - Opinión

LA CRISIS DE ZAPATERO

«Las políticas socialistas de restricción artificial del suelo y de desprotección de los arrendadores contribuyeron primero a inflar la burbuja y las de rigidez laboral y de gasto público están agravando ahora el pinchazo.»

Zapatero ha respondido con una amenaza camuflada de silencio a las declaraciones fortuitas de Díaz Ferrán, presidente de la patronal española, en las que consideraba que la peor parte de la crisis era consecuencia de la nefasta gestión socialista de la economía. El presidente del Gobierno ha apelado a la responsabilidad para no enturbiar el clima de diálogo social. No ha dudado, eso sí, de elogiar a los sindicatos quienes, no en vano, son los únicos que no critican al Ejecutivo. Parece que Zapatero sólo acepta el incienso como valoración de su acción política, la disidencia merece el silencio displicente.


Aunque se entiende la prudencia de la patronal a la hora de realizar valoraciones políticas –ya que por desgracia las zarpas del Estado siguen siendo muy largas– no deja de llamar la atención el contraste existente entre los agentes sociales: mientras que los sindicatos sólo saben hacer política, la patronal se niega rotundamente a ello.

Probablemente sea, como decimos, porque los sindicatos viven de la política y de los políticos mientras que los empresarios sobreviven a pesar de ellos. Pero aún así, la libertad de empresa –esto es, el respeto a la propiedad privada– que podrían reclamar los empresarios como auténticos pilares de la sociedad y de la prosperidad económica, muchas veces se ve silenciada en exceso por el celo de prudencia.

Por fortuna, algunos empresarios exitosos, sobre cuya fortuna Zapatero no tiene demasiado poder, comienzan a hablar claro. Adolfo Domínguez, diseñador de prestigio internacional, responsabilizó a las políticas socialistas del "peor tsunamí" económico desde la Gran Depresión y reclamó, con toda la razón del mundo, el reconocimiento de la labor de los empresarios como la "base para hacer civilización".

Adolfo Domínguez sabe de lo que habla porque conoce de primera mano el mercado. Es consciente de que el intervencionismo nos ha abocado a esta desastrosa situación y de que, pese a lo que proclama Zapatero, no necesitamos más Estado, sino mayor libertad económica.

Pero el presidente del Gobierno no acepta semejante diagnóstico, ya que la realidad le importa más bien poco. La suya es una cruzada ideológica para implantar, aprovechando la coyuntura de la crisis, una socialdemocracia mucho más agresiva contra la propiedad privada. Este domingo propuso en Vistalegre un cambio en el modelo productivo de España, pasando del ladrillo a la innovación y del petróleo a las energías renovables.

Desde luego, nuestro país necesita un reajuste de su estructura productiva, pero Zapatero está lejos de conocer su dirección. Más bien, en línea con lo apuntado ayer por Adolfo Domínguez y desde hace siglos por la ciencia económica, el Gobierno tiene que permitir que sean los empresarios quienes descubran qué compañías tienen que cerrarse y cuáles han de crearse y desarrollarse. La labor del Estado, aparte de garantizar la seguridad jurídica (inexistente hoy en España), debería ser simplemente no entorpecer ese proceso. No intentar liderarlo como si de un comité de planificación soviética se tratara.

Pero Zapatero desea incrementar la esfera de acción del Estado y no duda en intervenir activamente en la economía, aun cuando lo haga de manera esquizofrénica. Al tiempo que señala que hacen falta más ordenadores y más sociedad de la información, grava con impuestos a las empresas de telecomunicaciones para financiar industrias ruinosas como la televisión pública o el cine nacional. Justo cuando dice confiar en que las energías renovables contribuyan a la recuperación económica, su ministro de Industria advierte del grave riesgo que suponen al encarecer la factura eléctrica y generar burbujas especulativas (pocas semanas después, eso sí, de que intentara engatusar a los estadounidenses de lo contrario).

Es cierto que la crisis económica no es, en su origen, responsabilidad del Gobierno (sino de las expansiones crediticias de los bancos centrales), pero también es verdad que las políticas socialistas de restricción artificial del suelo y de desprotección de los arrendadores contribuyeron primero a inflar la burbuja y las de rigidez laboral y de gasto público están agravando ahora el pinchazo.

Es necesario profundizar en esta guerra ideológica y dejar claro que no ha sido la libertad de empresa, sino el intervencionismo que representa Zapatero, quien ha engendrado y agravado la crisis.

Libertad Digital - Editorial

1810 - 2010: Una oportunidad para las naciones del español. Por Manuel Lucena Giraldo

HACE casi un siglo, en 1910, las repúblicas iberoamericanas celebraron el primer centenario de su independencia alrededor de la idea de «progreso». Como nos muestran los estudios realizados sobre aquel momento de gloria patriótica, la generación que lo vivió disfrutó en calles y plazas de una verdadera fiesta. Hubo ardientes discursos que ponderaron las virtudes y hazañas de los próceres fundadores, además de multitud de desfiles, e inauguración de monumentos tanto en grandes ciudades como en pequeñas aldeas. Las exposiciones de productos agrícolas, ganaderos e industriales, organizadas por doquier, copiaron el modelo del imperialismo decimonónico europeo y pretendieron mostrar a los contemporáneos que la emancipación de España y Portugal había servido «para mejorar». El triunfo del espíritu humano, visible en los milagros traídos por la revolución industrial, se consideró inseparable de la libertad política lograda de Río Grande en México a Tierra de Fuego en Chile cien años antes. En 1860, cuando se habían cumplido cincuenta años de las independencias, en cambio, la atmósfera no había estado para celebraciones. El mantenimiento de disensiones civiles y el influjo de la terrible Guerra de secesión estadounidense fue determinante. Algunos oficiales sudistas pensaron incluso en implantar la esclavitud en la Amazonía si perdían con los yanquis. Tampoco la España isabelina había madurado una relación igualitaria con las repúblicas «de su progenie», como se decía entonces, y estaba a punto de embarcarse en una serie de conflictos imperialistas patéticos de filiación napoleónica francesa, con Chile, México y Perú, que motivaron un resurgimiento de la hispanofobia continental. Así, hubo que esperar al benéfico impulso que supuso la celebración conjunta en 1892 del cuarto centenario del descubrimiento de América y al despliegue desde 1910 de una potente diplomacia cultural y académica, tan bien representada por Rafael Altamira o José Ortega y Gasset, para que se abriera un camino de éxitos, que facilitó la Edad de Plata de la cultura española. Más allá del genio de quienes la representaron, se subraya poco que fue posible por la existencia de caminos de creatividad transatlánticos: el joven poeta chileno Neruda o el magnífico editor venezolano Blanco Fombona colaboraron a diseñar y a poner en marcha las primeras industrias culturales del español.

Todo aquel impulso de convergencia desde ambas orillas del Atlántico sufrió una forzosa reconversión a causa del destrozo causado por la guerra civil, manifestación delirante de la anormalidad española, pero los lazos de la cultura fueron mucho más fuertes que la política. Como se sabe, ya durante los años cincuenta hubo sectores vinculados a la acción exterior del franquismo y exiliados republicanos de filiación moderada que entraron en contacto y empezaron a construir una cultura de la concordia, así como una visión del conflicto fratricida que superó el antagonismo entre vencedores y vencidos, al considerarla un desastre nacional, «un fracaso para toda la sociedad española».

Aquellas ideas maduradas en debates públicos y privados mantenidos en el continente americano -incluso en México, que nunca tuvo relaciones diplomáticas con la España vencedora en 1939- facilitaron de manera extraordinaria la transición democrática y crearon las bases de la renovación de la imagen española en América, sobre la base de una diplomacia pública de eficacia espectacular, representada en especial por SS.MM. los Reyes, a quienes entonces dieron eficiente cobertura las acciones de los gobiernos socialistas presididos por Felipe González.

Más tarde, los capitales y el saber hacer de los empresarios españoles cruzaron el Atlántico para vivir su particular era de la globalización iberoamericana, mientras multitudes de emigrantes dominicanos, cubanos, ecuatorianos, colombianos, bolivianos, venezolanos o brasileños, vinieron a «hacer las Españas» y a buscar una vida mejor como un siglo antes el flujo había sido al contrario y canarios, gallegos, catalanes o asturianos «hicieron las Américas». Menos inocentes que hace veinte años, obligados ahora por la crisis a realizar políticas enraizadas en un principio de realidad y no en una vacua palabrería, deberíamos preguntarnos qué Bicentenario queremos, aquí y allí, cuáles son las líneas de tensión de un programa de ideas que proponga la celebración del futuro, en vez de un evento tecnocrático o la simple confrontación respecto al pasado. ¿Cuál es la libertad que queremos soñar recordando que hace dos siglos las Españas, europea y americana, se fragmentaron y dieron lugar a dos decenas de naciones de ciudadanos? Parece obvio que el componente de extrema diversidad, de celebración de «un continente de color», en afortunada expresión del viajero alemán al servicio de la Corona española Alejandro de Humboldt, no puede ser relegado, como ocurrió hace un siglo. Todos los países iberoamericanos -España también- reposan sobre sociedades variadas y dinámicas que no tienen homogeneidad, pues poseen una creadora riqueza y una asombrosa diversidad. No existe un «pasado común» sino la necesidad de repensar la Historia en su complejidad, que ofrece un modelo de convivencia extraordinario, más allá de los tópicos sobre el «inevitable caudillismo» o las apelaciones populistas al odio de clases. El Bicentenario ofrece una posibilidad de transformación y de celebración de la democracia, que ha sido y seguirá siendo la forma de gobierno dominante en el Nuevo Mundo. Como ha señalado el historiador colombiano Germán Mejía, «esta es una fiesta de todos: nuestra conmemoración de habernos constituido en comunidad de seres libres, aceptando nuestra responsabilidad ante el otro, pues lo reconocemos igualmente independiente, esto es, distinto; nuestra conmemoración de habernos constituido en nación cuya construcción social encuentra su valor en la aceptación del otro; nuestra conmemoración de un pasado común, pero reconociendo ahora que su significado es dinámico y plural; nuestra conmemoración del Estado, al aceptar que en sus instituciones y reglas de vida se señala el modo de convivir y consolidar un proyecto colectivo, respetando lo particular; en esencia, nuestra conmemoración del futuro, que no encuentra otra posibilidad que su despliegue en la libertad, la comunidad, la convivencia y el patrimonio común».

Esta última valoración es muy relevante, porque la tendencia de las conmemoraciones a considerarse base de referencia y refundación de un tiempo nuevo suele erosionar la conciencia de la tradición. Se trata de un error habitual en los programas revolucionarios, que caen una y otra vez en la falacia de pensar que un cambio de las leyes o de las constituciones produce de manera automática una transformación de la realidad, «a golpe de decreto». Por el contrario, para que el Bicentenario sea operativo, requiere una conciencia mayor de realidad, una reflexión sobre lo que une y articula ambas orillas del Atlántico, pues lo que separa es recordado y jaleado de manera permanente. ¿Resulta quizás demasiado optimista quien recuerda que, por encima de las diferencias políticas, lo que ha unido y une es un idioma común, el español, la segunda lengua global? ¿Que el respeto a este patrimonio marca la senda del futuro, la sociedad del conocimiento y las industrias de valor añadido? Siempre más cercanos como pueblos que como Estados, según señaló el académico Guillermo Céspedes del Castillo, españoles e iberoamericanos deberíamos asumir que no hay futuro sin pasado, pero tampoco un porvenir de marasmo inevitable. Para evitarlo, sólo queda ponerse a trabajar.

ABC - Opinión

domingo, 10 de mayo de 2009

LA CANCION DE FLOR DE MAYO


Flor de Mayo como un rayo
de la tarde se moría...
Yo te quise, Flor de Mayo,
tú lo sabes; ¡pero Dios no lo quería!

Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, cantando irán.

Flor de Mayo ni se viste
ni se alahaja ni atavía;
¡Flor de Mayo está muy triste!
¡Pobrecita, pobrecita vida mía!

Cada estrella que palpita,
desde el cielo le habla asi:
"Ven conmigo, Florecita,
brillarás en la extensión igual a mí"

Flor de Mayo, con desmayo,
le responde: "¡Pronto iré!"
.......................
Se nos muere Flor de Mayo,
¡Flor de Mayo, la Elegida, se nos fue!

Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, llorando irán...

"¡No me dejes!" yo le grito:
"¡No te vayas dueño mío,
el espacio es infinito
y es muy negro y hace frío, mucho frío!"

Sin curarse de mi empeño,
Flor de Mayo se alejó,
Y en la noche, como un sueño
misteriosamente triste se perdió.

Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, ¡ay, cómo irán!

Al amparo de mi huerto
una sola flor crecía:
Flor de Mayo, y se me ha muerto...
Yo la quise, ¡Pero Dios no lo quería!


(Amado Nervo)

APATRULLANDO EL INDICO. Por Arturo Pérez Reverte

Imperativos de las artes gráficas obligan a escribir esta página un par de semanas antes de la fecha en que se publica. Lo aclaro porque es posible –poco probable, pero posible– que, cuando lean estas líneas, la fragata española destacada en el Índico haya destruido a cañonazos a toda una flotilla de piratas somalíes, o que nuestros comandos de la Armada, tras recibir vigorosa luz verde del implacable Ministerio de Defensa español, hayan liberado heroicamente a varios rehenes españoles o extranjeros, liándose a tiros, bang, bang, bang, y dándoles a los malandrines las suyas y las del pulpo sin pagar rescate ni pagar nada. Que no creo, la verdad. Aquí eso del bang bang se mira mucho, no vayamos a darle a alguien, que encima es negro y desnutrido, aunque lleve Kalashnikov, y a ver qué dicen luego la prensa, las oenegés y las estrellas del cine español. Pero nunca se sabe.

Hoy quiero hablar de una foto. En ella aparece la titular de Defensa, señora Chacón, con varios portavoces parlamentarios –el señor Anasagasti, la señora Rosa Díez y algún otro padre y madre de la patria– a los que invitó al océano Índico para retratarse a bordo de la fragata Numancia; que como saben forma parte del dispositivo internacional que allí protege, o lo intenta, el tráfico mercante. En la foto, los portavoces varones y hembras sonríen felices, cual si acabaran de cantarle a la marinería lo de «Soldados sin bandera/soldados del amor», satisfechos por llevar al cuerno de África un mensaje de compromiso y firmeza. Mucho ojito, piratas malvados, que con España no se juega. Aquí estamos todos, unidos como una piña colada, para dar aliento a nuestros tiradores de élite. Cuidadín. Etcétera. Estoy seguro de que, después de verlo en el telediario, las familias de los tripulantes de atuneros, petroleros, portacontenedores y otros barcos españoles duermen tranquilas. Relajadísimas. Nuestra Armada está ojo avizor, y nuestros políticos la apoyan. El protocolo operativo contempla el uso de la fuerza, siempre y cuando no peligre la vida de secuestrados ni de secuestradores. O algo así. A ver qué pirata le echa huevos y se atreve ahora.

Debo confesar algo inconfesable. Y, por tanto, lo confieso. Habría dado mi colección completa de primeras ediciones en gabacho de Corto Maltés –blanco y negro, editorial Casterman– porque, en el momento mismo de la foto, una docena de piratas somalíes hubiesen decidido sumarse por su cuenta al homenaje. Me tiembla el dedo de placer, dándole a la tecla, al imaginar a una docena de Isas y Mojamés abordando la Numancia con su cayuco mientras todo el mundo estaba pendiente del fotógrafo. Hola, buenas. Aquí mi cuñado, aquí mi primo. El del lanzagranadas es mi suegro. De momento nos van a pagar ustedes veinte kilos en billetes nuevos. Si no es molestia. Y díganle a la rubia de las gafas y los piños que deje de hablar por el móvil pidiendo auxilio y se siente, coño.

Y luego el operativo. Gabinete de crisis en Moncloa. Café y expertos. Ese presidente Zapatero telefoneando a Obama para preguntarle qué haría él en un caso similar, y el otro respondiendo que ya lo hizo: no pagar un duro y cargarse a los malos. Eso es totalitario, responde Zapatero. Indigno de un presidente afroamericano de color. Entre Sarkozy y tú me vais a desmontar el chiringuito con vuestros putos pistoleros. Nosotros tenemos Alianza de Civilizaciones, chaval. Somos líderes en eso. Además, te informo de que la violencia sólo engendra violencia. La piratería está tocando fondo, dentro de un par de meses empezará a disminuir, y mi gobierno ya toma medidas para que cuando desaparezca del todo, que será pronto, África y sus habitantes encuentren a España preparada para convertir aquello en Hollywood. Que no te enteras, tío.

Y después, tatatachán, el desenlace. Al alba y con viento de levante, tras arduas y enérgicas negociaciones a través de la embajada de Cataluña en Mogadiscio, el ministro Moratinos anuncia otro éxito diplomático y humanitario sin precedentes: «Hemos pagado enérgicamente –dice sin despeinarse– el rescate en un tiempo récord, cosa nada fácil con las transferencias, los horarios de bancos y demás. En cuanto a lo que de verdad preocupa a los españoles, la salud de los piratas, diré que todos se encuentran bien; excepto uno que, al abalanzarse a robarle el reloj al señor Anasagasti, resbaló y se hizo pupita en un dedo. La ministra de Defensa ha fletado un avión para trasladarlo a un hospital de Madrid –ella misma le sostiene el gota a gota de plasma–, y confiamos en su recuperación. Son daños colaterales inevitables en estas operaciones de precisión y alto riesgo. Por otra parte, el cabo primero de infantería de marina Manolo Gómez Cascajo, que en un momento dado sugirió coger los Cetmes y achicharrar por el morro a los piratas, ha sido seriamente amonestado por Defensa, y su próximo destino será censar focas en Chafarinas. Por querer matar negros y por fascista».

XL Semanal

Los “generales de Zapatero”: disciplina militar, ética profesional, responsabilidad, incompatibilidades y otras menudencias

Los “generales de Zapatero”

España, como suele decir José María Carrascal, es una nación donde nunca pasa nada; ya se puede estar ausente dos años, que cuando se regresa, los mismos demonios y mismos sueños siguen vivos y presentes. Hasta las sempiternas obras de Madrid, sea quien sea el alcalde de turno, siguen presentes. Todo es cuestión de un calentón, pasado el cual todo sigue como antes. La memoria de los españoles –ahora que está de moda la Memoria Histórica del Sr. Zapatero-, es frágil y efímera.

En estos días ya son más de 5.000 oficiales los que han denunciado la Ley de la Carrera Militar y la promoción del heredero de la Corona, al unísono, ha manifestado su desacuerdo –no sabemos si Felipe de Borbón y Grecia se habrá unido a sus compañeros-, y llegan rumores de que militares escriben al Jefe del Ejército, molestos con actitudes pueriles del Ministerio de Defensa en relación con ciertas vidrieras, históricas por cierto. Las opiniones y críticas de oficiales arrecian contra lo que parece una conducta, cuando menos dudosa, de recientes jefes de los ejércitos que –es verdad que ahora en la reserva- fichan por las empresas que hasta hace poco les servían, y heridos y convalecientes de Afganistán y Líbano arremeten contra el Ministerio –algunos hasta delante de jueces-, al que acusan de abandono y de no haberles dotado de los medios necesarios para cumplir su trabajo. Pero Zapatero y Chacón no escuchan, y lanzan las campanas al vuelo a la mínima insignificancia que consideran que les puede servir de vanagloria. Sin Novedad, las Fuerzas Armadas españolas están entre las mejores del mundo, y no hay de que preocuparse.


Zapatero y Chacón tienen la cúpula militar más politizada y más dócil que jamás haya existido. A los salientes de la cúpula se les premia su obediencia, servilismo y docilidad, y paulatinamente van ocupando puestos, y puestecillos –sin ningún azoramiento-, en las empresas del ramo o en organismos internacionales, a los que intentaron acceder y precisamente, por ser quienes eran, fueron rechazados. A veces hasta dan conferencias, poniendo de ejemplo su modelo de gestión, cuando éste ha consistido en no hacer nada y procurar pasar desapercibidos. Se trata de algo que raya casi en el surrealismo, y que el papanatismo del ruedo ibérico contempla hasta con deleite.

Otros profesionales de la defensa que no fueron tan dóciles están en su casa, y escriben desde Menorca, o incluso algunos que ni siquiera alcanzaron el generalato, se dedican ahora a la docencia, mostrando alto y claro su desencanto y contrariedad. ¿Sirve de algo? De nada, pasado algún revuelo por algún caso concreto, aquí paz, y después gloria. Contra menos ruido más pronto se olvida todo, y a seguir disfrutando que la vida son dos días.

No nos engañemos: la profesión militar, la defensa militar y la seguridad nacional están en crisis, por más que se niegue, y la historia no va a perdonar ni a Zapatero ni a sus generales, especialmente a los que pasan de servidores públicos ejemplares a probos empresarios, con “capacidad probada” de gestores eficaces. Como en algunos medios se ha dicho, no hay duda de que el alto mando militar se halla inmerso en un profundo fracaso moral.

A principios de los años 70 se solía decir en los ámbitos de la oficialidad joven de los ejércitos, que todo cambiaría cuando las promociones de cadetes que no habían vivido ni hecho la Guerra Civil llegasen al generalato. Hoy parodiando a Ortega no se puede más que concluir que “¡No es esto, no es esto!”, y los resultados no pueden ser más desalentadores. Los militares deben mantenerse al margen de la política pero deben velar por la máxima eficacia de los instrumentos que manejan, y cuando faltan los medios y procedimientos adecuados, advertir de ello a los responsables políticos. Cuentan que, en mayo de 1940, cuando el Mariscal del Aire Dowding advirtió al War Cabinet sobre la precaria situación de la defensa aérea británica, y de que de no tomarse medidas no se podría garantizar la soberanía del espacio aéreo, el Secretario de Defensa, alarmado, advirtió a Dowding sobre si era consciente de que Churchill iba a ser informado de sus planteamientos, a lo que Dowding respondió diciendo que precisamente para eso lo había hecho. En España no podemos recordar recientemente a ningún jefe de estado mayor de los ejércitos que haya advertido a los superiores políticos acerca de las vulnerabilidades y deficiencias que presentan las fuerzas, los problemas y escaseces en Afganistán y Líbano, y las dificultades para llevar a cabo sus misiones, sino más bien todo lo contrario: solo se han vanagloriado del alto espíritu que demuestran, la excelente labor que realizan, y más maravillas del mismo tono dedicadas al consumo de la opinión pública y a adular a las autoridades políticas.

A la luz de los resultados es obvio que la defensa nacional no interesa en España, pero lo peor es que la defensa, sobre todo no interesa ni a los propios militares, o por lo menos no le interesa a la llamada cúpula militar, ni a la gran masa de generales en activo, excesiva a todas luces para un país que es el que menos invierte en seguridad y defensa nacional de toda la OTAN, exceptuando quizás en términos absolutos a Portugal y Luxemburgo.

Lo más reprobable de la actitud de los que podemos llamar “generales de Zapatero”, es su conducta vergonzosa. Simples estómagos agradecidos, no al servicio no de la nación, sino de los gobernantes de turno a los que deben sus ascensos y sus prebendas, más bien propias de la caridad y limosnas que de distinciones y privilegios merecidos-, no alzan la voz ni exponen a los gobernantes la realidad preocupante de la defensa nacional. De todos es conocido que la gran mayoría de estos generales solo hacen lo preciso de su deber para no perder su silla. Simplemente se limitan a decir sin novedad, engañando con su actitud, no solo a las autoridades políticas sino al conjunto de contribuyentes, sino a sus propios subordinados a los que se les pide y exige todo el sacrificio en nombre de unos principios que brillan por su ausencia en los despachos suntuosos de la Castellana y aledaños.

Sin duda fue un gesto “hermoso” el que el propio Jefe del Estado Mayor de la Defensa afirmase, hace unos meses en el Congreso, que en época de carestía, los servidores públicos deben ser los primeros en apretarse el cinturón, no significando ello otra cosa que estar dispuesto a aceptar y a resignarse a que las Fuerzas Armadas estén peor equipadas, a que no se puedan cumplir muchas de las misiones establecidas por la propia Constitución, y a que por negligencia se pudieran producir bajas, y pérdidas de vidas humanas, en cualquiera de los escenarios internacionales, o en el curso de las misiones de adiestramiento regular que los soldados españoles realizan en el día a día de su trabajo –como así ha sido-, y en suma, a que la defensa nacional siga presentando unas vulnerabilidades del todo inaceptables para el nivel, status y papel que España debe representar en la colectividad internacional.

No hay duda tampoco de que la actitud del máximo representante de la cúpula militar –que, naturalmente, no renunciaba con esas “hermosas palabras” a ninguno de sus privilegios-, le podría llevar en última instancia al desempeño de un buen cargo en alguna de las empresas relacionadas con la defensa, como ha ocurrido con quienes han mostrado conductas dóciles y acomodadas con el poder político, y que han servido igualmente al sector industrial conveniente. Es un clamor entre los militares esta relación directa entre una cosa y otra. Después se viste el asunto con el adorno de la excelente capacidad de gestión acreditada por el “afortunado” y lo mucho que aporta a la industria en cuestión, aunque el histórico de su gestión sea precisamente el no haber hecho nada durante su período de mando, pero de eso se trataba precisamente ¿o no?

De Franco a Zapatero

En España, el general Franco supo utilizar a los generales en su propio provecho, no abandonando el poder, aún tras la victoria en la Guerra Civil, como habían esperado algunos de estos generales –especialmente Kindelán y Queipo de Llano-. Franco asentó una dictadura personal cuyo núcleo fue el poder militar, aunque paradójicamente los militares fueron privados poco a poco de toda capacidad de decisión y mando. Con él, los Ejércitos fueron relegados a un papel secundario. Nunca los generales habían sido más políticos que en ese momento y menos militares. Esto parecía impropio en un sistema democrático… hasta hoy, habiendo dejado “los generales de Zapatero” pequeños a sus antecesores.

Uno de los métodos que Franco utilizaba para mantener el control sobre los generales del Ejército era hacer la vista gorda ante las pequeñas corrupciones. Admitir ciertas prebendas para los altos cargos, tolerar una organización ineficaz que solo mantenía los ascensos, y otorgar despachos y cargos que servían para la ostentación y pavoneo de los que los detentan, ascendiendo a aquellos que no eran merecedores, ni lo esperaban, pero que por esa misma razón se convertían en rehenes e instrumentos serviles del poder político. Pues bien: hoy con Zapatero, el sistema de corrupción moral y profesional de las Fuerzas Armadas sigue el mismo guión.

La actual organización fue concebida en tiempos del Ministro Trillo, perfeccionada con el exministro Bono, y ha sido elevada a lo sublime con la Ministra Chacón. La regresion profesional es el ejemplo más claro del desbarajuste y del caos que reina en la estructura militar de la España de Zapatero. En el Ejercito de Tierra, por ejemplo, ha significado perpetuar de hecho las antiguas capitanías generales, ahora con otros nombres manteniéndose un determinado número de vacantes de teniente general y nada mas, y manteniendo contento al generalato, aunque se trate ya de puestos sin casi subordinados ni contenido. Con lo cual, la cosa queda mucho mejor, con menos trabajo y menos problemas.

Militares, cargos y compatibilidades

El reciente nombramiento del ex JEME del Ejército, hoy en la reserva, como vicepresidente de una firma de capital extranjero -íntimamente ligada al propio Ejército- es un ejemplo palpable de esta conducta, y prueba de la actitud deplorable de muchos de los altos mandos de las fuerzas armadas. Esta actitud es tolerada y favorecida desde el entorno político de la ministra Chacón y la Presidencia del Gobierno, en su afán por destruir moral y físicamente unas fuerzas armadas que odian desde su más profundo interior. Este nombramiento sigue al del ex – AJEMA, también en la reserva, que se ha integrado recientemente en la empresa Navantia, antes Empresa Nacional Bazán. Síntoma claro de que no tienen clara su conciencia, ambos han renunciado expresamente a seguir en la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, como si así se lavase cualquier duda sobre su honorabilidad, y demostrando claramente cuales son sus preferencias. Curiosamente ambas empresas gestionan los principales programas en curso, terrestres y marítimos, como son el carro de combate Leopardo, el vehículo de combate Pizarro, y el nuevo MRAP RG-31, en Santa Bárbara, y el Buque de Proyección Estratégica, las fragatas F-100, los submarinos S-80, y otros buques, al margen de otros programas menores –pero sustanciosos-, de abastecimiento de municiones, y de mantenimiento, en ambas empresas.

Tradicionalmente siempre ha habido militares en ambas empresas –conviene recordar que se ha tratado siempre de empresas públicas ligadas a la defensa nacional-, y mientras eran públicas hubo una época en la que los cargos de directores de las fábricas los ocupaban coroneles –normalmente ingenieros de armamento o artilleros-, y capitanes de navío o contralmirantes, y se consideraban como un destino más dentro de la carrera. Pero eso ya es historia; Santa Bárbara fue privatizada al 100 por 100, vendiéndose a la firma norteamericana General Dynamics, CASA fue absorbida por completo por EADS, y Bazán, aunque todavía pública, ha pasado por diversas vicisitudes hasta convertirse en la actual Navantia, en vías hacia una privatización total más pronto o más tarde.

Son muchas las preguntas que surgen entre los militares. Ambos han tomado decisiones y firmado resoluciones bajo el ejercicio de su responsabilidad como altos cargos del Ministerio de Defensa en relación con dichas empresas. Surgen por tanto las dudas sobre la Ley de Incompatibilidades de Altos Cargos, que el Ministerio debiera aclarar. Y ello además porque en nuevas Reales Ordenanzas de las FAS recién aprobadas por la Ministra Chacón, leemos:

Artículo 5. Actuación del militar como servidor público.

Deberá actuar con arreglo a los principios de objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, imparcialidad, confidencialidad, dedicación al servicio, transparencia, ejemplaridad, austeridad, accesibilidad, eficacia, honradez y promoción del entorno cultural y medioambiental.”


Las actitudes y comportamientos de muchos generales se han hecho tan diferentes de las del resto de los militares que se hace necesaria una reforma clara del proceso de selección y ascenso a general, debiendo privar más su capacitación profesional que la lealtad –realmente servilismo-, al grupo político del momento. Igualmente se hace necesario aclarar las condiciones y limitaciones de sus cargos, en especial de cara a las incompatibilidades en que puedan incurrir. Hoy son exclusivamente los oficiales, desde teniente a coronel, los que dan forma, espíritu y coherencia a los ejércitos, poniéndose de manifiesto una clara separación del colectivo del cuerpo de oficiales del de generales.
Aunque la disciplina no ha llegado a romperse, es patente la existencia de una seria fractura espiritual y hasta de conciencia entre la oficialidad y los mandos superiores, fractura que se debe atribuir mayormente la responsabilidad a los generales, y de la que no se es, o no se quiere ser, muy consciente. Naturalmente hechos como el protagonizado por el exJEME del Ejército, y por el exAJEMA de la Armada, ahondan y hacen más profunda aún esta brecha.

Incluso cerrando los ojos y oídos, el tema rechina, sobre todo cuando al Presidente Zapatero se le llena la boca de hablar de lucha contra la corrupción. No se conoce ni se puede recordar ningún caso parecido hasta ahora, ni ningún Jefe de Estado Mayor de los Ejércitos de España que haya aparecido trabajando para empresas con las que la Defensa ha tenido relaciones, y menos aún en un lapso tan breve de tiempo desde que abandonaron sus cargos públicos. Cada vez hay menos pudor y menos respeto humano. Y nunca los gobernantes de España, y sus autoridades, habían llamado tontos a sus súbditos y subordinados con la frecuencia, intensidad y desparpajo con que lo hacen los que detentan actualmente el poder.

Tienen cierta razón, sin embargo, los que tratan de defender y justificar estas actitudes, ya que desde hace algún tiempo -ya incluso con el gobierno del PP- algunos generales de alto rango habían pasado al sector industrial al pasar a la reserva, pero si no se había hecho mucho ruido es precisamente porque no eran cargos de la talla de los que se consideran ahora. En la antigua Santa Bárbara, ya había otros generales –Tenientes Generales para ser exactos-, que habían desempeñado el máximo cargo del Mando de Apoyo Logístico del Ejército, y por lo tanto habían estado íntimamente ligados a las adquisiciones, y relacionados por todos los costados con los contratos firmados con la empresa, alguno de los cuáles habían firmado incluso personalmente. Su función en la empresa era y es, la de consultoría y asesoramiento, una tarea, sin duda, de no mucha talla. Inaudito pero real.

Empresas-Ministerio-Empresas

ISDEFE, empresa creada en su día por Narcís Serra para el apoyo de ingeniería de sistemas al Ministerio de Defensa -y que incongruentemente preside el propio Secretario de Estado de Defensa-, es otro de los agujeros donde se premia a los generales que son complacientes para con el estamento político, y así se les admite a ellos y a sus hijas e hijos, e incluso a sus esposas, como podría corroborar en este último caso el “servidor público” por excelencia antes aludido. Así, exDirectores y Jefes de Gabinete, duermen los laureles de la recompensa a su “buen hacer” obediente y servil, en ISDEFE, y otros esperan su turno.

En EADS, antes CASA, hay numerosos asesores, antes generales y tenientes generales del Ejército del Aire. Naturalmente, el alcance económico de los contratos de los tres ejércitos, y no solo del Aire, con EADS-CASA, es enorme, dada la naturaleza de los programas en curso. Eurofighter, A400M, Soldado del Futuro, helicópteros Tigre o NH-90. Sin duda no fue desdeñable el papel jugado por estos asesores en la adjudicación del contrato del helicóptero Tigre a Eurocopter, integrante de EADS, a pesar del rechazo de los profesionales del Ejército de Tierra. Curiosamente este contrato se adjudicó por el exMinistro Trillo, pero ya con el ex – JEME del Ejército como Director General de Armamento y Material (DGAM) del Ministerio de Defensa, aunque luego fue Bono quien lo firmaría y aseguraría. Toda una saga, el dinero no distingue colores.

Todo se justifica con buenas palabras, al igual que Bono justificó lo injustificable al crear de la nada un polo de desarrollo industrial en Albacete para fabricar el pedido de helicópteros para su Ministerio, no podemos dejar de sonreír, cuando menos, al leer las palabras que se han publicado, y que algún alto directivo de Santa Bárbara ha pronunciado, tratando de justificar la llegada del ex–JEME a la empresa, quien, dicho sea de paso, no se ha distinguido precisamente por poseer ni experiencia ni especiales conocimientos en vehículos acorazados, municiones, blindajes, o motores, temas que constituyen el quehacer diario de Santa Bárbara. Dignas de la mejor propaganda del pasado y propias de otras épocas ¿a quién se quiere engañar? No parece realista contemplar, en los tiempos que corren, un lanzamiento industrial de Santa Bárbara a la conquista de los mercados de vehículos militares de combate de Europa y del mundo –solo hay que ver sus antecedentes de exportación-, y menos de la mano de un ex – militar caracterizado precisamente por lo contrario.

La tarea de los jefes de Estado Mayor de los ejércitos es complicada y exige una gran altura de miras. Ninguno de los recientes que han ocupado el cargo, se ha distinguido especialmente por alcanzar ningún hito relevante. Eso sí, bajo su mando se ha consolidado la UME, se ha acabado de poner a punto la Ley de la Carrera Militar, asestando la puntilla definitiva a la moral de los militares, y se han iniciado algunos programas menores de adquisiciones, que aunque de pocas pretensiones, han sido firmados con las empresas Santa Bárbara y Navantia, precisamente, incluyendo el más reciente de los nuevos vehículos protegidos MRAP RG-31, con Santa Bárbara, que es una empresa que ni conoce el vehículo ni lo fabrica ni nada de nada, y solo hace la gestión del contrato. ¿No podía haber efectuado esa gestión ISDEFE que está precisamente para esos menesteres? Está claro que había que darle algo a SBS. Saque el lector su conclusión.

Sin ser juristas, nos parece que está muy claro en la legislación vigente. Y sin haber oído pronunciarse a los organismos competentes como determina la ley 5/2006, de 10 de abril, todo indica que la mayoría de los generales de alto rango de las Fuerzas Armadas en la reserva presentan pruebas palpables de incompatibilidad en sus cargos y puestos actuales. ¿O acaso pueden decir que nunca tomaron ninguna decisión o resolución bajo su ejercicio de responsabilidad como Altos Cargos en relación con dichas empresas?

Desde algún sector, pseudo-intelectual y a sueldo del PSOE, se argumenta que esto sucede desde los tiempos de los romanos, y que es la regla en países como EEUU, Francia, Alemania o Reino Unido. En absoluto es así, y debemos rechazarlo de plano. Incluso si así fuera –que no es el caso-, no habría por qué seguir su ejemplo. España no sigue el ejemplo de tantas y tantas cosas de provecho que se aplican en los países citados, y cuando parece que conviene a unos pocos, se quiere que sigamos el ejemplo dudoso. De entrada, no.

Solo hay que repasar y ver donde están en Estados Unidos, los jefes recientes de los ejércitos y veremos como no hay ninguno dirigiendo una división o área de negocio en Boeing, General Dynamics, o Lockheed Martin. Y en Alemania ¿cuántos generales integran Krauss-Maffei, o Rheinmetall? Ni siquiera en la tradicionalmente corrupta Italia y mucho menos en Francia. Por ello se debe rechazar la manipulación y la tergiversación de la información. Al pan, pan y al vino, vino.

Como ya ha dicho alguien en estos tiempos,… preguntas y más preguntas... en un país que se rompe y que no encuentra respuestas.

GEES - Grupo de Estudios Estratégicos

El Gobierno recorta casi 800 millones en gasto social y servicios públicos

MIENTRAS REPITE EN CADA MITIN QUE NO LO HARÁ

Zapatero rompe su promesa de no disminuir jamás, pase lo que pase, sus partidas dedicadas a gasto social y fulmina, de paso, su principal argumento contra el PP. Según ABC, el Gobierno ha recortado casi 800 millones en materia de educación, discapacidad y mayores.



Zapatero se va a "dejar la piel" por "un orden económico más justo"

El sistema de pensiones español ocupa la "tercera división" de la UE

"El camino para transitar la crisis será social o no será"

La reducción, cifrada en 764,5 millones de euros, se recoge en una pormenorizada respuesta parlamentaria que entierra las políticas del PSOE sobre política social y gasto público a sólo unos días del debate sobre el Estado de la Nación, según ABC.

El propio Zapatero se comprometió el pasado 10 de febrero a reducir todos los gastos no financieros previstos en los PGE, salvo los destinados a las políticas de protección social o retribuciones a empleados públicos. Tras exigir el PP el desglose detallado de dicha reducción, cifrada en 1.500 millones, la respuesta del Gobierno al Congreso ha desvelado numerosos recortes allí donde el propio presidente había prometido no hacerlos. Por valor de casi 800 millones de euros.

De ese modo, se reconocen recortes sociales de 59 millones de euros para el Fondo de apoyo a la acogida e integración de inmigrantes, 12 millones del Imserso, 2.4 pertenecientes al Plan de acción para discapacitados, y 3.01 millones para el apoyo de la "parentalidad" positiva, entre otros.

Además, se reducen 33,8 millones de los dedicados a seguridad ciudadana, 40 del programa para la gratuidad del segundo ciclo de educación infantil, y casi 15 millones del crédito para becas o educación secundaria.

Las reducciones no afectan a Aído

Zapatero también prometió que todos los ministerios sin excepción tendrían que apretarse el cinturón. Y lo han hecho todos, menos uno, según ABC. El ministerio de Igualdad cuenta con un presupuesto de 80 millones de euros que no se ha visto afectado por las exigencias de austeridad.

Si, por ejemplo, Asuntos Exteriores, tal y como dice ABC, ha visto recortada su partida en 73,1 millones del Fondo de Ayuda al Desarrollo, Defensa dispone de 72 millones menos en programas de modernización del Ejército de Tierra, productos farmacéuticos y material sanitario, e Interior ve restados 21,6 millones en materia de seguridad vial, 13 en acceso a la vivienda, y otros 2,7 en instituciones penitenciarias, la cartera de Aído sigue intacta.

"El ajuste ha sido el resultado de una negociación con todos y cada uno de los ministerios centrada en actividades que se pueden aplazar o simplemente no realizar", "se ha actuado en aquellos gastos que no se consideran prioritarios", aseguran desde el Gobierno, cuenta ABC, para afrontar el "mayor gasto derivado de las prestaciones por desempleo".

Gastos financieros

Los 735 millones que quedan hasta llegar a los 1.500 están dedicados a gastos financieros. Fomento (300 millones), Medio Ambiente (200), Ciencia e Innovación (160), Defensa (150), Industria (110), Educación (105) y Vivienda (105) son los más afectados.

El Grupo Popular ha presentado una iniciativa para que el Gobierno elimine esos recortes y los sustituya por reducción del gasto superfluo, es decir, propaganda, gastos de representación y cargos de confianza.

Libertad Digital

UN CHOLLO. Por Alfonso Ussía

Hay dos especies de la condición humana que me inspiran envidia de la mala. En el fondo, la buena envidia es una suerte de admiración, en tanto que la mala es una sensación corrosiva que daña el equilibrio. Y siento envidia de la mala por los multimillonarios de izquierdas y los miembros del Comité Olímpico Internacional. Los primeros, por gozar de todas las amnistías que no disfrutan los multimillonarios de derechas, que son los más consecuentes. Y los segundos, porque resulta imposible vivir mejor. Y lo hemos podido apreciar en Madrid durante la última semana. Hubo un tiempo en el que formar parte del selectísimo COI era más una carga que un cargo. Los miembros del Comité Olímpico Internacional se pagaban sus viajes y los hoteles, y administraban con una pulcritud extraordinaria las menguadas arcas del olimpismo.

Ahora, con el dinero de las televisiones y la expansión del movimiento olímpico, no saben qué hacer con el dinero. Pedro Ybarra Mac Mahon, barón de Güell, me contaba en aquellos aperitivos en «La Rabia» de Comillas, que el COI le salía por un ojo de la cara. Han cambiado los tiempos. La delegación del COI que ha visitado Madrid para valorar las virtudes y los defectos de la candidatura olímpica madrileña ha sido recibida como no se hace con muchos jefes de Estado. El Ayuntamiento, principalmente, que es el candidato, se ha volcado -y ha hecho muy bien- con estos señores tan estirados. Decía la hija de Mercedes Coghen que mientras ella hablaba había un miembro del COI que ni la miró a la cara. Al Ayuntamiento se ha sumado la Comunidad de Madrid y el Gobierno de España. El sueño es de todos. Y al final, Los Reyes y los restantes miembros de la Familia Real, siempre involucrados con el Deporte, se han mojado sus reales traseros hasta el fondo en beneficio de la candidatura de Madrid. Incluso el ministro del Interior, Alfredo Pérez de Rubalcaba, quizá para tapar la boca y las malas intenciones del chico que reina en Mónaco, ha asegurado que la ETA no existirá en 2016. Y colmados de agasajos, regalos, reverencias, lujos y toda clase de zalemas, los del COI se han marchado sin comprometerse a nada. Porque ahora se inicia la más sucia e interesada lucha por la nominación, con bloques establecidos de voto seguro, y bloques que admiten las influencias para emitir sus votos discrecionales. En la anterior cita, Madrid fue traicionada por dos miembros que a la postre, en un momento de inspiración espectral, después de haber hablado con el fantasma del barón de Coubertin, decidieron que Londres era una ciudad más segura que la capital de España. Pocas semanas más tarde, el metro de Londres saltó por los aires. Pero es de envidiar su arrogancia, su establecimiento en un nivel al que no tiene acceso el resto de los seres humanos, porque de ellos, y sólo de ellos, depende el triunfo y el fracaso de una candidatura, que en el caso de la de Madrid, es una candidatura formidable con cuatro años de trabajo regalado a una ilusión incumplida. Por respeto a los intereses de Madrid y España, domino mis impulsos y amanso mi mano. Pero si Madrid no es la ciudad elegida, que se preparen los del chollo. Soy capaz hasta de retirarles el saludo. Por chulos.

La Razón - Opinión

OCURRENCIAS SOBRE TVE. Por M. Martín Ferrand

DE poco sirvió el «comité de sabios» que, al llegar a La Moncloa, reclutó José Luis Rodríguez Zapatero para estudiar las transformaciones convenientes en TVE. Zapatero, experto en las artes del disimulo, es un genio a la hora de organizar maniobras de distracción que consigan desviar la atención de sus críticos. Aquello fue un globo sonda que no ascendió hacia lo alto; pero le permitió al Gobierno, que es de lo que se trataba, aplazar la solución a un problema que pone en evidencia la escasez democrática a la que, tristemente, parece que nos hemos acostumbrado.

¿Cuál es la justificación teórica para la existencia de televisiones públicas? En Europa, con la que compartimos la enfermedad, se esgrime como razón el perverso planteamiento audiovisual del III Reich y las mañas de Joseph Goebbels para convertir en arma de guerra la entonces naciente televisión alemana. Eso ya no se tiene en pie. Aún así, los mismos demócratas a quienes repugna la idea de una prensa del Estado asumen la existencia de televisiones publicas nacionales, autonómicas y locales.

María Teresa Fernández de la Vega, aparentemente encargada del lanzamiento de los globos sonda con los que Zapatero juega a aprendiz de brujo, ha puesto en circulación el de una nueva TVE sin publicidad. Parece una justificación de la merma en la contratación que padece la Corporación. Es una nueva ocurrencia frente a la que no se sabe qué valorar más, si la capacidad de irresponsable improvisación del Gabinete o el desparpajo que, en alarde de ignorancia, lucen los notables que la testan ante la opinión pública y frente a quienes resultarían ser sus perjudicados.

Además del Presupuesto, esa Ley que el Gobierno aprueba cada año para no cumplirla, la financiación de TVE sin publicidad, sólo con propaganda, se sustentaría en un canon a satisfacer por las televisiones privadas -cosa no prevista en las concesiones vigentes para la explotación privada del servicio público-, con un «impuesto revolucionario» a las compañías de telecomunicación -que pagaríamos sus usuarios- y con una parte de la tasa sobre el uso del espectro radioeléctrico que está por venir. Una vez más, lejos de buscar una solución global para TVE, el Gobierno, en desprecio de lo fundamental -la esencia y el control político- se centra en una hipótesis de financiación absolutamente peregrina. Zapaterista.

ABC - Opinión

LA PASIVIDAD DEL CONSTITUCIONAL, UN ESCANDALO

EL GOBIERNO y la oposición reaccionaron ayer contra la Ley de Educación que está a punto de aprobar el Parlamento de Cataluña, en la que se impone el catalán como única lengua vehicular del sistema educativo. UPyD y PP manifestaron su disposición a recurrir esta norma ante el Tribunal Constitucional si no se reconoce el derecho de los padres a una enseñanza en castellano y la Generalitat persiste en un modelo que no reconoce el bilingüismo en las escuelas.

María Teresa Fernández de la Vega afirmó que el Gobierno va a «analizar» la ley cuando salga del Parlamento de Cataluña, pero fuentes gubernamentales aseguraron a este periódico que el Ejecutivo recurrirá también ante el Constitucional si la ley catalana no asume la tercera hora de castellano, obligatoria por un decreto del Ministerio de Educación. Es una cuestión tal vez menor, pero la Generalitat nunca ha aceptado esta disposición, convirtiéndola en piedra de toque de su rebeldía ante el Estado.


En realidad, no harían falta esas iniciativas del Gobierno y la oposición si el Tribunal Constitucional se hubiera pronunciado ya sobre el recurso que presentó el PP en julio de 2006 en el que se impugnaban decenas de artículos del Estatuto, entre ellos el que establece que el catalán es «la lengua propia» de Cataluña y que debe ser la única vehicular en la enseñanza.

Han pasado casi tres años y los miembros del Tribunal Constitucional siguen aplazando su decisión mientras la Generalitat y el Parlamento de Cataluña practican una política de hechos consumados que haga poco menos que imposible cualquier marcha atrás.

Rosa Díez pidió ayer la dimisión de los magistrados del Alto Tribunal por su pasividad. Cada día que pasa parece más claro que no se atreven a pronunciarse para evitar un conflicto político con el nacionalismo catalán, cuyos líderes han amenazado con no cumplir la sentencia si es desfavorable a sus intereses.

Lo menos que cabe exigir a estas alturas al Constitucional es una clarificación definitiva y sin equívocos sobre esos artículos que están permitiendo a Cataluña construir un Estado dentro del Estado, vulnerando de forma flagrante la letra y el espíritu de la Constitución.

El Supremo ya falló hace cinco meses que la Generalitat debe garantizar a los padres que lo soliciten el derecho a educar a sus hijos en castellano. Pero como la sentencia no fue más allá de reconocer ese derecho, la Generalitat no ha dado ningún paso para cumplirla, alegando que las cuestiones lingüísticas y educativas son competencia suya.

Teniendo en cuenta este precedente, el Constitucional debería ser mucho más categórico y preciso sobre esta cuestión, al igual que sobre temas como la bilateralidad, la financiación, los llamados «símbolos nacionales», los derechos históricos y el blindaje de las competencias. ¿Cómo es posible, por ejemplo, convalidar la constitucionalidad del artículo 110 de un Estatuto que señala que las leyes aprobadas por el Parlamento catalán tendrán siempre primacía sobre las del Congreso en materia de competencias exclusivas?

No hay que ser catedrático de Derecho Constitucional para saber que ello vulnera la Carta Magna. Los miembros del Constitucional también lo saben, pero les da miedo decirlo en una sentencia. La prueba es que llevan tres años deshojando la margarita y ganando tiempo para no mojarse a pesar de que el Tribunal tenía que haber sido renovado hace 17 meses. La incapacidad del Constitucional para pronunciarse es un verdadero escándalo político que deslegitima esa institución, máxime cuando estamos ante un asunto de enorme trascendencia, que afecta de lleno a la arquitectura institucional del Estado.

El Mundo - Editorial

¿NO APRENDEREMOS NUNCA?. Por José María Carrascal

«EN España no hay gobierno y no hay oposición», me dice un conocido que, desde la atalaya neoyorquina sigue apesadumbrado la política de nuestro país. Mi respuesta: «Lo que no hay en España son españoles. Hay cada vez más catalanes, vascos, castellanos, gallegos, andaluces, valencianos, etcétera, y menos españoles. Si a alguien se le ocurriera, como a Kennedy, decir allí «No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país», le corrían a gorrazos, pues en España todo el mundo pide, pero nadie está dispuesto a dar nada. Como al Real Madrid, a España le falta equipo y le sobran jugadores».

La cosa viene de lejos y la crisis económica la ha llevado al límite, con un gobierno que sigue sin admitir su gravedad y unos españoles dispuestos a tolerárselo. Sólo así se entiende que con 4 millones de parados, las peores perspectivas en la Comunidad Europea y un 65 por ciento de la población confiando poco o nada en el presidente, el Gobierno siga aventajando a la oposición en las encuestas y ganaría unas elecciones generales de celebrarse hoy. ¿Cómo es posible? Pues porque Zapatero no pide sacrificios, ni esfuerzos, ni nada para salir del atolladero en que nos encontramos. Al revés, asegura que no recortará el gasto social, que es tanto como decir que los parados seguirán cobrando eternamente su seguro de desempleo. Así, ¿quién tiene miedo a la crisis? ¿Quién tiene ganas de escuchar a los malajes que predicen todo tipo de desgracias? Más, cuando la ministra de Economía aprecia ya «brotes verdes» en el árido panorama. ¿Cómo van a estar alarmados los españoles, cómo van a querer un cambio de gobierno? Lo que digan los expertos, lo que anuncien los indicadores, lo que advierta el sentido común no importa. Lo importante es seguir como íbamos, tan contentos, aunque sea al precio de endeudarnos hasta el infinito. Pues, como decía otra ministra, «el dinero del Estado no es de nadie».

Ahí puede estar la clave de todo. En los países serios, en las democracias de verdad, no hay «dinero del Estado». Hay «dinero del contribuyente». Hay una sociedad civil, protagonista de la vida política. Pero en España, pese a lo que hayamos avanzado, sigue sin haber sociedad civil, sigue sin haber ciudadanos conscientes de que el Estado somos todos, no un tío rico y un poco tonto, al que puede sacársele todo el dinero que se quiera sin riesgo, peligro ni esfuerzo. Hemos vuelto así a la más chabacana, triste, decrépita versión de España: la del «yo arramplo con lo que puedo, y el que venga detrás que arree».

(Pd: Intercambio por teléfono impresiones sobre la situación con un amigo alemán, empresario, que lo está pasando mal. Su comentario sobre nuestro país: «¿Pero no aprenderéis nunca los españoles?»).

ABC - Opinión

RTVE: ESTO ES UN ATRACO

«A cambio de películas y partidos de fútbol sin publicidad comercial, el PSOE quiere suministrarnos una nueva dosis de adormidera a base de reportajes sobre los peligros de la globalización y el capitalismo y las virtudes del multiculturalismo.»

La supresión de la publicidad en los canales de Televisión Española y su financiación a través del erario público y de dos nuevos impuestos, uno que pagarán las televisiones privadas y otro sufragado por todos los usuarios del teléfono o de Internet, es un abuso intolerable que merece la reacción inmediata y rotunda de la sociedad civil y la oposición.


Con una deuda que sobrepasa el billón de las antiguas pesetas, RTVE es un gigantesco esqueleto pestilente y carcomido por la politización, los enchufes y el nepotismo que gobiernan esa casa y un puñado de estudios y productoras que viven exclusivamente de la vampirización del presupuesto de la Corporación. Además, en la actualidad no existe ningún contenido ofrecido por RTVE que no esté disponible en los operadores privados, siempre a un coste menor y con frecuencia de calidad muy superior.

En estas condiciones, no hay ninguna razón que explique la pervivencia de RTVE y sus imitaciones regionales salvo el afán de los políticos por diseñar unos servicios informativos a su medida y recompensar mediante contratos y subvenciones a quienes prostituyen su poco o mucho talento al servicio de una causa partidaria.

Ahogados por una legislación que impide que expandan sus operaciones, usen las economías de escala o aprovechen las sinergias creadas por los acuerdos de colaboración con otros operadores, en los últimos meses varios medios de comunicación privados se han visto obligados a reducir sus plantillas, con el consiguiente desencadenamiento de una crisis en todo el sector.

Ante esta grave situación, que podría producir una merma en la pluralidad y variedad de las fuentes de información, formación, opinión y entretenimiento de los ciudadanos, el Gobierno ha optado por reforzar el sector público asestando otro golpe al mercado y a la iniciativa empresarial. Por tanto, hace bien la Asociación Española de Operadoras de Telecomunicaciones al calificar la iniciativa del Ejecutivo de abusiva e ilegal y anunciar el recurso a los tribunales ante este nuevo acto de tiranía.

A cambio de de películas y partidos de fútbol sin publicidad comercial, el PSOE quiere suministrarnos una nueva dosis de adormidera a base de reportajes sobre los peligros de la globalización y el capitalismo y las virtudes del multiculturalismo y el ecosocialismo, concursos de patosos y propaganda gubernamental.

Sin embargo, la televisión pública dista mucho de ser gratuita. A los más de 2200 euros por habitante a que asciende el agujero de RTVE, habrá que sumar en breve los recargos en los recibos de teléfono e Internet. En su comparecencia tras el Consejo de Ministros del viernes, la vicepresidenta Mª Teresa Fernández de la Vega elogiaba el modelo de financiación contenido en el anteproyecto de Ley de Financiación de la Corporación de RTVE como transparente, equilibrado y razonable. En realidad, se trata de un nuevo atraco perpetrado por una pandilla de vulgares cuatreros a los que los españoles deberían poner fuera de la circulación política cuanto antes.

Libertad Digital - Editorial

PIRATAS SANOS, SALVOS Y LIBRES

ES incomprensible que la captura de siete piratas somalíes por un buque de la Armada Española, en vez de desarrollarse como un ejemplo de buen hacer de nuestras tropas y de las administraciones públicas de nuestro país, se haya convertido en un conflicto entre poderes del Estado y no en un problema para esta banda de delincuentes. La sucesión de hechos parece un sainete. Primero, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, a instancias de la Fiscalía, ordena el ingreso en prisión provisional de los piratas y su traslado a España para ser juzgados por un delito de piratería, que está comprendido entre los que pueden juzgar los tribunales españoles aunque se cometan fuera de su jurisdicción. Poco después, el fiscal rectifica su criterio y, apelando a un reciente canje de notas entre la Unión Europea -responsable del despliegue militar en la zona- y Kenia, pide al juez Andreu que ordene la entrega de los piratas a este país africano. El tercer episodio ha sido un auto del juez Andreu que pone a los piratas en libertad y hace caso omiso a la petición del fiscal, porque alega que un canje de notas no es una norma jurídica aplicable a sospechosos detenidos bajo jurisdicción española.

Este despliegue militar en el Índico está comprometiendo a decenas de países. Estados Unidos resolvió expeditivamente el secuestro de un buque americano. Francia no negocia y asalta los buques de su bandera en manos de piratas y persigue a éstos incluso en tierra. Es fácil imaginar qué pensarán estos y otros países acerca la actuación española por la liberación de siete piratas. En cualquier caso, lo que este bochornoso espectáculo acredita es la improvisación y la descoordinación con que se planificó la iniciativa contra la piratería. Parece que nadie en el Gobierno -ministerios de Presidencia, Defensa, Justicia y Asuntos Exteriores- se preguntó qué habría que hacer con los piratas que fueran detenidos y nadie se preocupó de estudiar y avisar de la relevancia jurídica de un canje de notas que está publicado por el Diario Oficial de la Unión Europea desde 23 de marzo de este año.

La torpeza política se ha traducido en chapuza judicial. Un canje de notas entre la UE y Kenia no es una norma vinculante para los tribunales españoles, y menos aún sustituye un procedimiento reglado y garantista de extradición a un tercer país. Los piratas estaban sometidos a una autoridad militar española por un delito perseguible por la Audiencia Nacional. La decisión política de la UE de entregar los piratas a Kenia no es suficiente para crear una inmunidad frente a la Justicia española. Por otro lado, es inevitable reflexionar sobre el contrasentido de que la Audiencia Nacional esté abriendo sumarios de justicia universal contra responsables que nunca se sentarán en el banquillo, y para una vez que los posible autores del delito no sólo están localizados sino detenidos por un buque de la Armada, al final quedan en libertad. Pocas dudas caben de que la opción más realista para combatir la piratería sea la disuasión, el uso de la fuerza y, cuando sea posible, la detención de los piratas y su entrega al país que, por su nacionalidad, corresponda juzgarlos. Mientras el Gobierno pone orden legal y diplomático en esta chapuza, parece razonable que el Congreso de los Diputados reciba una explicación política por este despropósito.

ABC - Opinión