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Sólo en una ocasión he saludado a la ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa. No puedo tener opinión de ella. Pero quienes conocen a la ministra me aseguran que es inteligente, trabajadora y dialogante. Ser inteligente, trabajadora y dialogante en un Gobierno como el de Zapatero se me antoja un milagro. Porque los inteligentes no son dialogantes, los dialogantes no son trabajadores y los trabajadores no son inteligentes. Y los hay que no son ninguna de las tres cosas, y sí en cambio, tontos, vagos y cerrados al diálogo. Así está el patio. Leo en «El Puntazo», que la gran promesa medioambiental del Gobierno -promesa electoral-, no sólo se ha incumplido sino que ha pasado a mejor vida. Zapatero prometió plantar un árbol por cada español para combatir la deforestación que sufren las tierras de España.
Han transcurrido dos años, dos períodos de plantación, y ninguno de esos cuarenta y cinco millones de árboles ha anclado sus raíces en el sitio que le corresponde. Excesivo incumplimiento. La excusa de la crisis económica sirve para incumplir parcialmente las promesas, pero no para hacerlo en su totalidad. Si no hay dinero en el Ministerio de Medio Ambiente para plantar cuarenta y cinco millones de árboles, con veinte millones nos conformamos. Se explica, se entiende y se acepta la mengua. Pero no plantar ninguno, manda narices. Con la mitad de lo que reciben los chulos del sistema, que ni por casualidad cubren con el dinero voluntario de las taquillas el pastón político y pesebrista que entra en sus bolsillos, se podrían haber plantado la totalidad de los árboles prometidos. Si invirtiéramos en nuestros bosques y espacios deforestados lo que nos cuenta cada desmoronamiento de un túnel de Maleni, España tendría una piel verde y vegetal en decenas de miles de hectáreas. Servidor, desde su modestia, ha plantado este año diez limoneros, tres ciruelos, un haya, un castaño, un nogal y dos robles. Sin comprometerme a nada aventajo al Gobierno de España en dieciocho árboles de diferencia a mi favor. Como dice Antonio Mingote, cada árbol es un dios, y un país de árboles es una nación viva de pájaros y músicas. Por ahora, nos quedamos sin los cuarenta y cinco millones de árboles, pero España ha recuperado uno. Y muy significativo. Me refiero al Roble de Guernica, retoño del antiguo señor del solar de los vascos, que hoy es tronco muerto pero erguido. En la bóveda verde del norte de España los robles han principiado su renuevo. Y las hojas nacientes de este roble venerado se abren con más libertad que en los últimos treinta años. Al menos, con una esperanza de buena sombra para los justos y los pacíficos que en las últimas décadas nos habían hurtado. El «Guernikako arbola» de Iparaguirre podría volver a ser el himno que una a todos los vascos de buena voluntad. Nadie entendió que fuera despreciado por los nacionalistas. Quizá, porque Iparaguirre no lo era. Pero en su música y su texto, se resume la adoración de un pueblo por su tierra, simbolizada en la nobleza de un roble. Es triste que nos hayamos quedado sin los millones de árboles prometidos. Y es bueno que España haya recuperado, al esperanzado, fuerte y firme, ya no secuestrado, roble de Guernica.
La Razón - Opinión
«Pese a que el Gobierno no deja de quejarse de la escasez de crédito, los aumentos del gasto público implican succionar el escaso ahorro que podría haber ido a parar al crédito privado, estrangulando aún más la frágil situación de nuestra economía.»
Hubo unos meses en los que el Gobierno de Zapatero se quedó totalmente paralizado ante la crisis. Desconcertado ante sus propias mentiras durante la campaña electoral, cualquier "plan de choque" que superara una tímida devolución de 400 euros habría supuesto un reconocimiento implícito de que el PSOE no se equivocó en su diagnóstico económico sino que ocultó y lo manipuló la crítica realidad para volver a conquistar La Moncloa.
Desde luego, la inacción política durante una crisis supone unos costes muy elevados. El Gobierno tiene la responsabilidad de acelerar la recuperación, esto es, de reducir el gasto público, los impuestos y el número de regulaciones onerosas. La pasividad de la clase política no es un mérito, sino un signo de desgobierno y de impotencia ante unos fenómenos que la desbordan.
Sin embargo, parece evidente que todo es susceptible de empeorar y más cuando la izquierda se encuentra en el poder. Desde luego, si gente tan poco preparada como los socialistas ocupan los sillones del Consejo de Ministros, la indiferencia del Gobierno ante la crisis puede ser una excelente noticia: no nos facilitan la vida a los ciudadanos, pero al menos no nos la entorpecen más. Cuando uno no entiende lo que está pasando –y ni Solbes, ni Sebastián ni mucho menos Zapatero lo entienden– lo más probable es que se acabe equivocando; y si a la ignorancia se le añade una decidida voluntad de ideologizar a la sociedad, el desastre está asegurado.
Dicho y hecho. Tras un tiempo prudencial que echara un poco de tierra sobre el desbocado optimismo preelectoral, el Ejecutivo socialista inició una carrera suicida para convertirse en el Estado más despilfarrador del mundo; obsesión que ya le ha llevado a disparar la previsión de déficit público hasta el 7,6% del PIB a finales de 2009. Las consecuencias de tamaña dilapidación de los recursos nacionales no se han hecho esperar: el diferencial de tipos del bono español con respecto al alemán ya supera los 100 puntos básicos y la agencia internacional de rating Standard and Poor's ha rebajado la calificación crediticia de España.
No obstante, ayer Zapatero, ajeno a todo lo anterior, concedió una entrevista a varios medios económicos internacionales como el Wall Street Journal o el Financial Times. Durante el coloquio afirmó rotundamente que la economía española "tiene un amplio margen para endeudarse" ya que la deuda pública apenas representa el 39% del PIB, muy por debajo de la media europea.
La interpretación más benigna de tales palabras es que Zapatero pretendía demostrar ante el mundo la solvencia de las Administraciones Públicas españolas con la finalidad de que los inversores nos exigieran unos menores tipos de interés para adquirir nuestros bonos públicos (esto es, "en caso de ser necesario, todavía podríamos endeudarnos más para amortizar todas las emisiones actuales de deuda"). Sin embargo, no debemos olvidar que el presidente del Gobierno no se encontraba en una nueva emisión de Tengo una pregunta para usted..., sino en un encuentro con analistas económicos serios que se conocen perfectamente el funcionamiento y la situación de los mercados financieros.
La señal que envía Zapatero, en realidad, no es que España no vaya a tener problemas para amortizar su deuda actual porque carezca de la intención de gastar más –en ese caso, nada mejor que reafirmar precisamente esto– sino que busca todo lo contrario. No envió un giño al mercado sino más bien una advertencia: "esto no termina aquí, porque aun estamos muy poco endeudados".
¿Pero realmente el endeudamiento de España es tan reducido como sugiere Zapatero? Siendo optimistas –muy optimistas– a España le quedan un par de años de recesión profunda a tasas de decrecimiento del PIB que bien podrían superar el 5% anual. Si el déficit público sólo fuera del 7,5% este año y el siguiente (cuando muchos analistas ya hablan de que superará el 11%), nuestro ratio de endeudamiento sobre el PIB se dispararía al 65% a finales de 2010 –el nivel europeo medio de deuda– y ello sin gastar más de lo que ya está presupuestado (lo que no coincide con la voluntad de Zapatero). De prolongarse esta situación, en 2011 rozaríamos el 80% y en 2012 el 100% de deuda sobre el PIB: es decir, deberíamos entregar todo lo que producimos en un año sólo para amortizar los pasivos públicos.
Los mercados ya esperan este repunte súbito del endeudamiento del Estado y por eso van aplicando progresivamente mayores tipos de interés a nuestras obligaciones. Zapatero no engaña a nadie, más bien intranquiliza a todo el mundo: los inversores son conscientes de que existe un creciente riesgo de suspensión de pagos en España y cada vez que el presidente del Gobierno toma una decisión, la percepción de ese riesgo sólo hace que aumentar.
El drama de todo esto no es ya que Zapatero se equivoque y haga el ridículo, sino que daña nuestro futuro. Pese a que el Gobierno no deja de quejarse de la escasez de crédito, los aumentos del gasto público implican succionar el escaso ahorro que podría haber ido a parar al crédito privado, estrangulando aún más la frágil situación de nuestra economía.
No, España no tiene margen infinito de endeudamiento. Y el propio Solbes es consciente de ello. Por poca idea que tenga de economía (recordemos que hace un año tachaba de ignorantes a quienes alertaban del riesgo de recesión), es consciente de la amenaza que supone la charlatanería de Zapatero para España. El problema –nuestro problema– es que esa charlatanería es la que ha inspirado la totalidad de sus decisiones políticas hasta la fecha.
Libertad Digital - Editorial
EN una partitocracia como la nuestra, cuando el sistema electoral niega la esencia representativa y el Congreso es una mera escenificación litúrgica, el empleo de diputado es algo simbólico y decorativo. Como los maceros que sobreviven en algunos Ayuntamientos, pero sin plumero. Aún así convendría guardar las formas. Lo deseable sería, quizás, un gran pacto para la regeneración democrática y la separación de los poderes del Estado, para que las Autonomías no multipliquen por diez el total del gasto público y dejen sin sentido ni fundamento las más tradicionales instituciones de la Nación; pero, dado que todos, los centrípetos y los centrífugos, se sienten satisfechos con la situación y no se vislumbra posibilidad alguna de revisión constitucional, implántese el disimulo para que el decaído entusiasmo de los contribuyentes no se hunda del todo.
Estoy pensando en el cínico desparpajo de los padres de la Patria, de los 246 diputados que votaron a favor del dictamen de la Comisión del Estado del Diputado. Sólo los portavoces de cada grupo, según costumbre establecida y unánimemente consensuada, conocían el texto que el presidente del Congreso, José Bono, sometía a la consideración de sus señorías. Los demás votaron a ciegas y, al hacerlo, consagraron el derecho de los diputados a compatibilizar su trabajo supuestamente representativo con otros de naturaleza particular y, se supone, lucrativa.
La opacidad arraiga como fundamento de nuestra convivencia. Hasta el Presupuesto se aprueba sin que conste que ese será, y no otro, el capítulo de gastos e ingresos del Estado: aún a sabiendas de que las circunstancias niegan la posibilidad de cumplir lo que se aprueba, una exhibición de desprecio a los electores. Pero que los diputados voten sin saber lo que votan, en la más absoluta oscuridad, es el límite de la decencia democrática. No es cosa de entrar en el fulanismo y subrayar el nombre de los principales beneficiarios de esa conducta laxa y compartida porque lo que realmente se resquebraja con prácticas de esa naturaleza es el espíritu que debiera animar nuestra Constitución y presidir nuestra convivencia; pero una sesión parlamentaria con 336 asistentes y el acuerdo previo de que nadie haga uso de la palabra, en la que se vota algo que la mayoría desconoce y que, en cualquier caso, establece el privilegio de algunos de los votantes es, en el mejor de los casos, un cachondeo.
ABC - Opinión
España podría convertirse en el primer país que inicia un proceso penal cuestionando la legalidad de la prisión
La Audiencia Nacional podría investigar a los padres del sistema jurídico sobre el que se sustenta la base de Guantánamo por delitos contra la comunidad internacional, lo que convertiría a España en el primer país que inicia un proceso penal para cuestionar la legalidad de los métodos empleados en la prisión estadounidense, según informa la Cadena SER.
El magistrado, informa este medio, ha reabierto el caso, guardado desde marzo de 2008, y se lo ha trasladado al fiscal de la Audiencia Nacional para que le informe si se debe admitir la querella criminal presentada contra los seis abogados estadounidenses que participaron en la elaboración, aprobación y puesta en funcionamiento del andamiaje jurídico de Guantánamo.
Esta querella fue presentada por la asociación por la dignidad de los presos y presas, informa la SER, con el propósito de investigar por un delito contra la Comunidad Internacional a este grupo de letrados que trabajaban tanto para el subsecretario de Defensa como para el fiscal general o como consejeros de George Bush.El País
DECIAN de Adolfo Suárez, algunos de sus colaboradores, que era incapaz de tener más de dos asuntos sobre la mesa. Cubrió esta carencia un equipo de colaboradores con experiencia política durante el franquismo en su mayoría, varios de los cuales le abandonaron cuando el monarca decidió llegada la hora de que los socialistas accedieran al poder para apuntalar la corona. Rodríguez ni tan siquiera está dotado para almacenar y digerir más de una idea, casi siempre contrahecha, y dispararla como inoportuno eructo según pinten los acontecimientos. Tampoco dispone de un equipo político experimentado, salvo en una demagogia de baja estofa con la que suple un oscuro complejo de inferioridad. Negados psicológica y funcionalmente para enhebrar una política de Estado a medio y largo plazo, el acontecer de cada día les pilla siempre desarbolados y apenas si disponen de otro asidero para salir del paso que la aplicación marrullera del diseño desvertebrador insuflado desde las logias.
LA RETIRADA DE IRAK LA ESTÁ PAGANDO ESPAÑA A MUY ALTO PRECIO
CREYÓ Rodríguez que con la abrupta retirada de Irak pagaba la deuda contraída con Chirac y Mohamed VI que tanto contribuyeron a su acceso al poder. Político de corto alcance y del montón, no cayó Rodríguez en la cuenta de que la vergonzante retirada de Irak, añadida al anterior desplante a la bandera de los Estados Unidos de Norteamérica, implicaba para España la pérdida de confianza de la primera potencia mundial. Y de buena parte de las cancillerías europeas, de rechazo. El agit-prop rodriguezco mantuvo una campaña desaforada para hacernos creer que el cierre en banda de Washington era una cuestión personal de Bush, pese a que cualquier persona medianamente informada era consciente de que la doble ofensa la sentían como propia republicanos y demócratas. Y la mayoría del pueblo norteamericano.
No pasó inadvertida en Washington la estúpida de una sonriente fotografía de Rodríguez con Mohamed VI, teniendo como fondo un mapa en el que Ceuta, Melilla, Canarias y Andalucía aparecían como marroquíes. Tampoco el progresivo deterioro reduccionista de nuestras Fuerzas Armadas, la deriva hacia un disgregador e incontrolado confederalismo de impredecibles consecuencias ni la campaña orquesta por la izquierda para amenazar con la derogación de los acuerdos bilaterales hispano-norteamericanos. Sucedió, asimismo, que Alemania y Francia iniciaron su retorno hacia el fortalecimiento del atlantismo, dejando a Rodríguez con el culo al aire. Los nocivos efectos para España no se hicieron esperar. Washington decidió desplazar a Marruecos el centro de gravedad estratégico para el control del acceso occidental al Mediterráneo y el consecuente espacio atlántico. La base británica de Gibraltar cobraba así nueva dimensión y reforzaba la reluctancia de Londres a cualquier tipo de concesiones. No paró ahí, sin embargo, la reacción norteamericana. Washington llegó luego a un acuerdo con Rabat para construir una gran base aeronaval en las proximidades de Tánger que suplirá a la de Rota.
ESPAÑA CONVERTIDA EN DÓCIL INSTRUMENTO DE LA POLÍTICA DISGREGADORA DEL MUNDIALISMO
CREYERON Rodríguez, sus ministros de aluvión y su enorme pandilla de asesores que podían contrarrestar el despego de la primera potencia mundial convirtiendo a España en una dócil delegación de la Secretaría General de las Naciones Unidas. Su refugio progresista y plataforma para que la mofeta política que nos preside paseara por el mundo, ufano, su sonrisa de cómico de vodevil y su insondable vaciedad. Cambió el teléfono rojo con el Despacho Oval por el teléfono triangular con el secretario general onunista y políticamente onanista.
Cada vez que la ONU decide enviar cascos azules a una zona conflictiva del mundo para que disparen bengalas multicolores en forma de palomas de la paz, Rodríguez responde con presteza y allá van nuestros soldados con orden terminante de componer la figura de Don Tancredo frente a las balas enemigas. Que para eso el ministerio de Defensa lo han convertido estos socialistas de pacotilla y ADN pabloiglesista en astracanada castrense. En misioneros uniformados del relativismo iluminista, condenados a morir por la ONU con la paloma picassiana entre los dientes y a que sus cadáveres retornen, casi de tapadillo, como muertos en accidente fortuito. Como los del Cougar en tiempos de Bono, el pastelero manchego, maestro en la confección de mazapanes encubridores con relleno excrementicio. Fue esa la causa de que el general Vicente Díaz de Villegas, al mando de 17.000 cascos azules en el Congo, bañado en sangre, dimitiera a las siete semanas de tomar posesión. Consideró que sus tropas no estaban allí para contemplar impávidas las matanzas entre facciones y de tantos miles de civiles indefensos, sino para imponer la paz por la fuerza de las armas. Pero la doctrina militar correcta no cuenta para los siervos del iluminismo.
Pocos columnistas han entrado en el fondo del problema planteado por nuestras “misiones de paz” en lejanos escenarios conflictivos. Tampoco, por lo general, sobre las causas de las feroces guerras intestinas que asolan amplias regiones africanas, ricas en materias primas estratégicas que poderosas multinacionales mantienen como reservas de futuro, a costa de la miseria de aquellos pueblos y de un continuo guerrear entre grupos tribales. También sacan suculenta tajada las empresas de las naciones que les suministran armamento, al tiempo que se les llena la boca con apelaciones al pacifismo y nutren de efectivos las mesnadas de cascos azules que despliega la ONU para enmascarar su complicidad con la estrategia del poder mundialista. Un juego criminal y protervo del que el gobierno Rodríguez participa con servil entusiasmo.
Está casi todo dicho o insinuado respecto de la espantada de Kosovo. La participación en los conflictos que desmembraron la unidad yugoslava fue iniciativa europea , canalizada a través de la OTAN y amparada en sus diversas fases por la ONU. Salvo en la declaración unilateral de independencia de Kosovo, si bien cuando la cuestión se explora a fondo comparece una calculada ambigüedad. La mayor parte de la población de Kosovo es musulmana, aunque no aborigen, sino consecuencia de una prolongada y forzada inmigración desde Albania y con Turquía como parte interesada. Está en el intríngulis de la Alianza de Civilizaciones promovida por la Secretaría General de la ONU y la que Rodríguez se apuntó de inmediato en connivencia con Turquía, cada vez más musulmana.
ALCANCE ESTRATÉGICO DEL ACOSO A SERBIA Y LA SEGREGACIÓN DE KOSOVO
SERBIA ha sido desde antiguo el nostálgico eslabón eslavo de Rusia. Y viene a cuento recordar lo que escribí en una anterior crónica sobre Barak Obama y su equipo preferentemente clintoniano. Me refiero a que el diseño estratégico de los USA, obra de Brzezinski, hombre de la máxima confianza de Rockefeller, pivotaba de manera obsesiva sobre el aislamiento de Rusia. De ahí que Washington alimentara la rebelión y resistencia de los afganos contra la ocupación militar y política por la URSS, hasta expulsarlos. Pero con la consecuencia no prevista de que ahora son los USA y sus aliados quienes hacen frente a esa misma situación. Y de que Rusia pretenda vengarse de la afrenta. Resulta, además, que el cartel mundialista del petróleo perseguía tender oleoductos por Afganistán para sustraer a Europa de la dependencia del petróleo y el gas rusos.
Quebrar el potencial nucleador de Serbia en el avispero balcánico y su vinculación eslavista formaba parte de la estrategia diseñada por Brzezinski y llevada adelante por los sucesivos presidentes norteamericanos, desde Carter, fueran demócratas o republicanos. Y no es casual que el Tribunal Penal Internacional se haya cebado con los dirigentes políticos y militares serbios mientras hace caso omiso de comportamientos nada diversos en otras de las repúblicas emergidas de la voladura del Estado yugoslavo. Tampoco de los terribles bombardeos de la aviación otanista sobre Kosovo ni de otros brutales excesos, incluidos los kosovares, respecto de los cuales la ONU guardó cómplice silencio.
La ONU, es cierto, no amparó la proclamación de independencia de Kosovo. Pero fue notorio su consentimiento desde que se produjo, hace poco más de un año. Si Rodríguez no retiró entonces nuestras fuerzas en Kosovo, pese a que se lo pidió el Partido Popular, se debió en buena medida a su vinculación instrumental con el secretario general de la ONU. También a que habría aparecido como una debilidad ante sus seguidores la aceptación de una propuesta del PP, partido enemigo a batir.
EL ORIGEN DE UNA DECISIÓN TARDÍA Y ESPERPÉNTICA
¿Y por qué Rodríguez decide un año más tarde de la independencia de Kosovo el golpe estrafalario de la espantada, valiéndose de Carmen Chacón, a espaldas del resto del gobierno y sin cumplir los requisitos obligados con la OTAN, con los gobiernos que también tienen tropas desplegadas junto a las españolas ni el gobierno norteamericano de cuyo nuevo presidente mendiga una fotografía?
La explicación más plausible reside en que Rodríguez necesitaba un golpe de efecto similar a la retirada de Irak, atemorizado como está por el revés electoral en Galicia, el desenlace indeseado de las elecciones en Vascongadas y el creciente descrédito derivado del hundimiento de nuestra economía y sus letales efectos sociales. Le ha sucedido lo que a un encantador de serpientes amaestradas a quien se le mueren. O al prestidigitador al que le roban la chistera. Parece confirmarlo su temeraria insistencia en sacar a relucir la retirada Irak frente a las certeras andanadas de Rajoy en la sesión parlamentaria del pasado miércoles.
Otras incitaciones, añadidas a las expuestas, motivaron o aceleraron la consumación de la espantada. Lorenzo Contreras sugería en La Estrella Digital una de ellas: la reciente entrevista de Rodríguez con Medvedev. No es descabellado suponer que el presidente ruso pudo advertir a Rodríguez de los riesgos que para las relaciones económicas entre ambos países y el difícil equilibrio interno español podrían derivarse de la permanencia de soldados españoles en Kosovo, equivalente al reconocimiento tácito de la declaración unilateral de independencia de una parte del territorio serbio. Pero si Mevdevev fue discreto de puertas afuera de la Moncloa, Boris Tadic, presidente de Serbia, no se recató durante su visita oficial a Madrid en advertir del efecto emulación que supondría para otros movimientos secesionistas la aceptación la independencia unilateral de Kosovo como realidad política irreversible. Llamada serbia de atención que subrayé en mi anterior crónica.
Se ha escrito, asimismo, que Rodríguez había decidido, para congraciarse con Obama, asumir la petición norteamericana a sus aliados, en particular los europeos, de aumentar sus efectivos desplegados en Afganistán, aunque no para una beatífica “misión de paz”. Rodríguez aceptó ese precio por futuras fotografías con el presidente norteamericano. Lo prueba la velada campaña mediática emprendida para justificarlo ante la opinión pública. Y ante sus seguidores, en particular. Pero la escasez de efectivos militares desplazables y la estrechez de los recursos financieros destinados a nuestras Fuerzas Armadas exigían retirar alguno de nuestros contingentes desplegado en otros escenarios geográficos.
Si lo anteriores ingredientes se mezclan en una coctelera moncloaca y se les añade una rociada de arbitrismo, incompetencia e ignorancia de las claves actuales de las relaciones internacionales, se entenderá mejor la naturaleza del bodrio que montaron Rodríguez y la Chacón para anunciar por sorpresa la espantada de Kosovo. El pasmo interior y exterior fue generalizado. Y también el derrumbe del ya escaso crédito internacional a que Rodríguez y compaña han conducido a España. A una España en fase iluminista de eutanasia y aquejada de una debilidad extrema frente a eventuales insurgencias internas o agresiones islámicas. Una indefensión política y militar que no es casual, sino resultado de un proceso desintegrador que ya puso sus huevos en el texto constitucional.
DESGUACE DE LAS FUERZAS ARMADAS PARA ASEGURAR LA DESINTEGRACIÓN DE ESPAÑA
EL desmoche de la Fuerzas Armadas lo inició Gutiérrez Mellado, movido por resentimientos propios y acuciado por la exigencia partitocrática de erradicar cualesquiera afecciones franquistas en los cuadros de mando. Los continuos atentados de ETA, de los que eran objetivo preferente militares y guardias civiles, que también lo son todavía, hacían temer una perturbadora reacción castrense. Se puso entonces en práctica un peculiar remedo de la lejana “Ley Azaña”, encaminado a eliminar de los cuadros de mando a los considerados de dudoso “espíritu democrático” y sustituirlos por afines y predispuestos a la obediencia. Un mecanismo que se extremó tras la acción institucional del 23 de febrero de 1981, merced a la cual se lograron tres de los objetivos perseguidos por sus escondidos promotores: depuración y asfixia militar; acceso al poder del partido socialista y consolidación del monarca como salvador de la democracia. Se olvidó que las Fuerzas Armadas, fieles al mandato contenido en el testamento político de Franco, fueron las garantes de la transición hacia el sistema parlamentario de partidos promovido por la Cortes franquistas mediante la Ley de Reforma Política y asumida por la extensa y nueva clase media que creo el régimen constitucionalmente subvertido.
No es el momento de explayar un relato minucioso de lo acontecido a partir de entonces. Si acaso, señalar que bajo los gobiernos de González se siguió el camino iniciado por Gutiérrez Mellado de depuración subrepticia de los cuadros de mando, al tiempo que desde el gobierno se amparaban y excitaban los movimientos de objeción de conciencia al cumplimiento del servicio militar y de otros mecanismos antimilitaristas, paso previo a la inexorabilidad de derogación del servicio militar obligatorio y de creación de unas Fuerzas Armadas profesionales, o mercenarias, difícilmente sostenibles en forma acorde con las necesidades objetivas de la defensa nacional a causa de las limitaciones de nuestra economía. El objetivo fue satisfecho bajo el gobierno de Aznar. Queda en el aire la pregunta de si, a tenor de la herencia recibida, no le restaba otra alternativa y de si pudo evitarlo de habérselo propuesto.
El acceso al poder de Rodríguez, mediante un criminal “accidente”, sin duda calculado en sus efectos políticos por quienes lo diseñaron en la sombra, aceleró hasta el paroxismo el proceso que he descrito. Lo emprendió Bono desde el ministerio de Defensa con su habitual doblez y ha alcanzado cotas esperpénticas con el nombramiento de Carmen Chacón para ese departamento crucial. Además de la sumisión de Rodríguez as los dictados disolventes de la Secretaría General de las Naciones Unidas y del Nuevo Orden Mundial, no puede desconocerse el empeño rodriguezco en romper la unidad de España a través de un cenagosos confederalismo que vulnera frontalmente el concepto unitario de España definido por la Constitución y cuya defensa a ultranza atribuye a las Fuerzas Armadas el Art. 8º.
LA ANTIESPAÑOLA CHACÓN SE AFANA EN EL DESGUACE DE LAS FUERZAS ARMADAS
EL nombramiento de Carmen Chacón para sustituir a Bono no respondió al cumplimiento de la monserga de paridad en el gobierno entre el número de varones y de hembras, sino a la estrategia disolvente de convertir en “naciones” a las taifas secesionistas. Si algo distingue a Carmen Chacón es su pertenencia a un expeditivo nacionalismo catatalanista, adobado con un enfermizo resentimiento hacia España y sus Fuerzas Armadas, amén de su anclaje en un mostrenco feminismo y en un gaseoso pacifismo a ultranza. Son anecdóticos, aunque significativos, su reluctancia a usar el preceptivo “¡Viva España! en las visitas mediáticas a unidades desplegadas en el extranjero u otro tipo de revanchismo antiespañoles. Lo que importan son las decisiones que afectan a un efectivo diseño estratégico de la defensa nacional. Lo confirman unos mínimos datos sobre las medidas adoptadas durante sus pocos meses de mandato.
* Los efectivos militares en Vascongadas, ya perniciosamente disminuidos en tiempos de Bono, se han reducido hasta el extremo de convertirlos en presencia simbólica y carente de una mínima capacidad operativa. Y a despecho de que, tal y como la concibió Garicoechea, la policía autónoma vascongada responde a criterios de ejército profesional “gudari”. Se ha debilitado al propio tiempo el despliegue de unidades operativas y logísticas en el entorno de Vascongadas. Decisión nada casual que condiciona una pronta y eficaz respuesta en caso, nada improbable, de subversión separatista. También ha proseguido silenciosamente el debilitamiento del despliegue militar en Cataluña.
* Persiste la supresión de regimientos de arraigada tradición histórica bajo el pretexto de una reordenación y modernización del diseño estratégico de defensa.
* También hemos asistido al desmantelamiento de unidades de la Legión de gran solera, a despecho de que se trata de unidades de reconocida capacidad operativa, una de cuyas misiones prioritarias era la defensa de Ceuta y Melilla.
* La calculada inclinación a desfondar la estructura institucional de las Fuerzas Armadas ha alcanzado también a la Infantería de Marina, innovación española que data de 1537 y que todos los ejércitos modernos, y no sólo el norteamericano, han reproducido y potencian año tras año. Carmen Chacón la ha rebajado de Fuerza con entidad propia en el ámbito de la Marina de Guerra, a Cuerpo deshuesado y manipulable. Pierde así la Infantería de Marina “su carácter orgánico dentro de la Armada y queda desprovista de su entidad institucional”. Lo denunciaba Florentino Portero en un esclarecedor artículo publicado en “ABC” (07.03.2009) cuya búsqueda y lectura aconsejo a quienes lo desconozcan.
* La Academia General Militar, ya destripada en buena medida por Bono, trata de convertirla Carmen Chacón en una suerte de escuela de ingenieros militarizada. Y al frente de la Escuela Naval de la Armada tiene decidido colocar a un civil.
* La dotación en armamento de nuestros Ejércitos es casi tercermundista. El presupuesto de mantenimiento de la aviación militar, por ejemplo, condiciona brutalmente su operatividad y el entrenamiento de sus efectivos de vuelo y tierra. Lo absorbe en gran proporción el de la flota destinada al transporte de los miembros de la Casa Real, del presidente del gobierno, de sus ministros, de otros políticos de pacotilla y del nutrido acompañamiento de adláteres y tropa mediática. Condicionamiento que también afecta a la Marina de Guerra. Si se envían unidades a un escenario de conflicto más o menos alejado, apenas si hay disponibilidad económica para que se haban a la mar otras unidades.
* Se ha politizado al máximo la selección de los altos mandos militares e incluso de escalas inferiores al generalato. Priman para los ascensos la docilidad, las primas económicas, la afección ideológica y también la pertenencia a la masonería. No ha sido casual en este aspecto la iniciativa de equiparación generalizada entre oficialidad procedente de la escala de suboficiales y la oficialidad de carrera.
* El pacifismo de vodevil iluminista que hizo decir al pastelero Bono de nuestros soldados que prefieren morir a matar, lo ha institucionalizo Rodríguez mediante la degradación de la fuerza militar a ONGs uniformadas, en vez de en unidades de combate preparadas para vencer al enemigos y subsidiariamente para proteger a las ONGs civiles en el cumplimiento de misiones de paz y ayuda humanitaria que le son específicas.
* Pese a la escasez de fuertes unidades operativas, se mantiene el despropósito de sustraer a las Fuerzas Armadas los 4.000 efectivos humanos de la Unión Militar de Emergencia, en realidad una guardias pretoriana para Rodríguez y su gobierno. Y cuya capacidad para intervenir frente a situaciones de catástrofes localizadas se ve condicionada por el consentimiento que para su actuación otorguen las Administraciones taifales afectadas.
ACUSADORAS PLUMAS BLANCAS PARA LOS ALTOS MANDOS QUE BAILAN EL AGUA AL GOBIERNO
ASISTIMOS, en definitiva, al desguace sistemático de nuestra capacidad militar de reacción frente cualquier tipo de insurgencias interiores o de agresiones exteriores.
Una conspiración desmanteladora de las Fuerzas Armadas que, repito, forma parte de la encaminada a destruir la unidad de España. Rodríguez, que se declaró “rojo” sin que nadie se lo pidiera y alardeó de que el concepto de nación es “discutido y discutible”, no se apea del burro aunque ocasionalmente trate de disimularlo mediante declamaciones o decisiones coyunturales carentes de efectos prácticos. La mentira y el engaño son componentes inseparables de una enfermiza irracionalidad.
El malestar comienza a bullir y a manifestarse de nuevo en las escalas militares de mando directo sobre la tropa. No circulan todavía manifiestos como los que menudearon en tiempos de Gutiérrez Mellado. Pero emergen otro tipo de protestas al amparo de la informática y de las posibilidades que ofrece Internet. Los altos mandos que hacen servilmente el juego a la política disgregadora del gobierno están recibiendo mensajes consistentes en el dibujo de una pluma blanca. Su fuente de inspiración, obvio es recordarlo, reside en aquella lejana versión cinematográfica de “Las cuatro plumas”, cada una de las cuales, remitida por tres de los compañeros de regimiento que Harry dejó y por la novia que le abandona, contiene una acusación simbólica de cobardía. Harry reaccionó ante la afrenta y marchó a Sudán para rescatar a los antiguos compañeros y a sus soldados cercados en Jartún
La cuestión que propone este envío simbólico de plumas blancas a los altos mandos militares de nuestras Fuerzas Armadas es si contribuirán, como sucedió con Harry, a que reaccionen, redescubran las exigencias del cuadro castrense de valores y cumplan con su deber que no es el de sumisión complaciente a los caprichos devastadores del poder político. Los más dudan de esa eventual recapacitación.
Vistazo a la Prensa

Carmen Chacón junto a las tropas españolas
Una traidora independentista catalana se cuadra hipócritamente junto a unas tropas a las que desprecia y usa para sus espúreos intereses
Una guardia personal al servicio del PSOE
Kosovo, la última canallada contra nuestras tropasEl actual gobierno socialista de España considera no sólo que sus preferencias ideológicas, por absurdas y ridículas que sean, han de adaptarse a las necesidades políticas españolas, sino que además las tropas españolas destinadas a velar por la seguridad de la Nación ante amenazas externas, han de subordinarse también a tales espúreos y traicioneros fines.
Si la retirada de Kosovo ha puesto de manifiesto la viscosa ideología socialdemócrata, no menos viscosas y estúpidas fueron las justificaciones de la Ministra de Defensa, la separatista catalana Carmen Chacón, y las del Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero: apelaciones a la Guerra de Iraq y al supuesto ridículo que nuestras tropas habrían hecho al recuperar la parte de territorio español que correspondía al Islote Perejil, invadido por soldados marroquíes.
Pero lo cierto es que ese 17 de julio de 2002, tan caricaturizado por el socialfascismo, se produjo un acto legítimo de ejercicio de la soberanía española y de nuestras tropas: se repelió una agresión externa proveniente del enemigo islámico más cercano que tiene España: Marruecos, con quien ha establecido vulgares componendas el actual gabinete socialdemócrata, en forma de la vulgar Alianza de Civilizaciones. De ahí el escándalo que suscita en tan biempensante gobierno que sus antecesores en el cargo defendieran España frente a la amenaza islamista.
Pero aquellos tiempos de defensa de la soberanía nacional por nuestras tropas quedaron atrás. Ahora el uso que se estila es la demagogia contra los rivales políticos. Por ejemplo, el accidente del avión de transporte Yak 42, que tan nefastas consecuencias tuvo en la pérdida de vidas de nuestros soldados, y cerrado en falso durante el anterior gobierno «popular», es usado día sí y día también como cortina de humo para que el socialfascismo tape sus vergüenzas. Los familiares de las víctimas, cómplices objetivos del socialfascismo al permitir que jueguen de manera tan rastrera con sus sentimientos, son usados para atacar al Partido Popular en un vomitivo y repetitivo ejercicio de demagogia.
Sin embargo, poco importa ya el dolor de otras víctimas, como las del 11 M, asunto cerrado completamente en falso y que tantos réditos aportó al socialfascismo del PSOE, o las que presuntamente mueren «en son de paz» en el Líbano o en Afganistán, tan carentes de medios como los que murieron al estrellarse el Yak 42, asunto que tanto parece preocupar a los socialdemócratas, sin que hagan absolutamente nada para evitar que suceda un nuevo desastre de similares características.
Si ya nada más llegar al poder el socialfascismo, logró que en Iraq nuestros soldados fueran convertidos en gallinas por huir del lugar, abucheados y blanco de las burlas de otros destacamentos comprometidos en la zona bajo la forma de lanzamiento de huevos, los constantes bandazos en política exterior han ido configurando un ejército que ya no es el Ejército de España, sino el Ejército del Socialfascismo (¿Español?). La última jugarreta tuvo lugar con las tropas desplazadas a Kosovo, pero no menos importantes han sido los desaires a los pocos militares que han mostrado su descontento con la política del gobierno socialista de España. El General Mena, que alertó en su discurso de Enero de 2006 que una deriva separatista obligaría al ejército a intervenir para mantener la soberanía nacional, fue acusado de traición al gobierno y apartado de sus cargos.
Sin embargo, por mucho que el socialfascismo fantasee con el disminuido y ridiculizado ejército español como guardia de corps a su exclusivo servicio, el ejército de una nación política no es un instrumento de un partido político sino de la nación, su capa cortical en definitiva. La que tiene que defender a la Nación, no a un partido político, de amenazas externas y de los riesgos de disgregación de la soberanía nacional.
Y si esa capa cortical está integrada en otra organización de mayor potencia de obrar, como la OTAN, en tanto que integra a los países miembros del orden internacional realmente existente, lo lógico y normal es que se mantengan los compromisos firmados dentro de ese tratado, y que en cualquier caso se abandonen con una causa bien justificada y previo aviso a los miembros de la Alianza Atlántica. No salir huyendo sin previo aviso y simplemente porque toca realizar la extravagancia de turno ante los medios de comunicación.
Asimismo, si un gobierno de España, por sus acciones clandestinas y traidoras a la Nación, siguiese una deriva que pusiera en peligro la pervivencia de la nación política, el ejército no debería permanecer sumiso, sino intervenir para evitar la desintegración nacional, ya fuera haciendo el «ruido de sables» o incluso deponiendo al gobierno felón que intenta destruir la nación. Un acto que incluso habría que calificar como de plena democracia, o como forma de salvar el actual régimen democrático.
Desde el Grupo Promacos llamamos a la rebelión contra este gobierno nazi que desacredita a España y a su Ejército.
El Revolucionario

A bofetada limpia. Los socialistas de Vigo llegaron esta noche a las manos tras conocer los resultados de una votación en la que se elegía a los delegados en el próximo congreso del PSdeG-PSOE el 25 de abril en que se designará a la nueva ejecutiva del partido y al nuevo secretario en sustitución de Emilio Pérez-Touriño.
De nuevo, las dos corrientes muy definidas desde hace años en el seno del PSdeG-PSOE vigués se hicieron patentes esta noche no sólo en los resultados, sino en una tensión que acabó en pelea y agresiones físicas.
El altercado se produjo después de concluir una asamblea en la que volvió a evidenciarse esas dos corrientes: una de ellas la oficial liderada por el alcalde de Vigo, Abel Caballero, y otra más crítica, encabezada por su sobrino y también socialista, Gonzalo Caballero.
Pese golpes entre unos y otros, algunos afiliados lograron separar a los dos grupos y poner calma a tanto alboroto en el que se vieron puñetazos, patadas y empujones.
Las dos diferentes vías del PSdeG-PSOE de vigués reflejaron sus diferencias en una samblea en que la candidatura oficial para acudir al congreso del 25 de abril logró un total de 527 votos, un 71,80 por ciento, y que se traduce en una representación de 19 delegados, frente a los 7 logrados por la alternativa, obtenidos por los 208 votos y que suponen un 28,20 por ciento.
Después de conocerse los resultados, el secretario general los socialistas de Vigo y portavoz de la candidatura oficial, Manel Gallego, indicó que lo importante de los resultados de esta noche es que "se consolida una mayoría amplia para construir un nuevo partido en Galicia".
Por su parte, un Gonzalo Caballero exultante, líder de la candidatura alternativa, señaló que esta otra corriente dentro del PSdeG-PSOE es "imparable" y que "sigue creciendo". Según Gonzalo Caballero, las bases del partido demostraron que quieren un cambio en Galicia.
Preguntado si con este apoyo de la militancia pretende presentar una candidatura en el próximo congreso, Caballero se limitó a decir que a partir de ahora mantendrá contactos con las agrupaciones locales, pero subrayó que lo relevante es que pese a la "presión" del aparato del PSdeG-PSOE vigués "hemos resistido".
Gonzalo Caballero, apoyado esta vez por el ex alcalde socialista Carlos González Príncipe, criticó el que no hubiera ningún mecanismo de control durante la votación ni que tampoco hubieran podido acceder al censo de militantes con tiempo.
Periodista Digital
Joaquín Leguina carga una vez más en su blog personal contra ZP. En esta ocasión acusa de "saquear" el Estado con el controvertido asunto del agua. El ex diputado socialista critica que haya convertido el agua "en bandera para crear banderías".
Leguina, quien además de ser doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, en Demografía por la Sorbona de París, estadístico Facultativo del Estado y funcionario de Naciones Unidas en Santiago de Chile hasta el golpe de Estado contra Salvador Allende, antes de convertirse en el primer Presidente de la Comunidad de Madrid, considera a Zapatero un chisgarabís.
No es extraño, por tanto que considere una insensatez que el Ejecutivo socialista haya propiciado que se pase de "el agua es de todos" a "el agua es mía y me la quedo yo". Una consigna, sobre la que ironiza en su blog, subrayando que es "mucho más adelantada y progresista".
En un artículo publicado este jueves en su blog califica la política hidráulica impulsada por el Gobierno socialista de "despropósito" y acusa a Zapatero, de "saquear" el Estado y de iniciar un viaje "disparatado" hacia "la rebatiña demagógica".
En sus propias palabras, este viaje "disparatado" hacia "la rebatiña demagógica" ha convertido el agua "en bandera para crear banderías" bajo "la mirada irresponsable" de unos gobernantes a quienes el Estado "parece importarles una higa".
Así pues, el ex dirigente socialista se lamenta de que, tras dos planes hidrográficos nacionales –uno impulsado por el PSOE y otro por el PP–, Zapatero llegue con su "España plural" y, "sin más trámite", decrete que los trasvases son "reaccionarios y, "lo que es más disparatado", las desaladoras "progresistas" y que las cuencas pueden transferirse"."El nuevo Estatuto de Andalucía expropió al resto de los españoles la cuenca del Guadalquivir; el Ebro se lo quedó Aragón y, ahora, Castilla-La Mancha, a través también de su Estatuto, pretende decretar motu proprio el final del trasvase Tajo-Segura".
Finalmente, Leguina cree que hace algunos años hubiera sido "inconcebible "que un Gobierno de España, "y más si era de izquierdas", hubiera propiciado "un desmantelamiento del Estado" como el que, a su juicio, se está asistiendo con Zapatero a propósito del agua."Lo diré claro: una izquierda, tan nueva como la actualmente reinante, que propicia o permite tales saqueos del Estado, será nueva, pero no es de izquierdas ni por el forro".
Periodista Digital
El trato que reciben los autónomos del gobierno de España es injusto, inmerecido y cruel. Son las principales víctimas de la actual crisis y, abandonados por el gobierno de Zapatero, están cayendo como moscas. Más de 300.000 han tenido que salir de la actividad económica y productiva, engrosando las filas del paro y la pobreza. Para colmo de males, ayer, al manifestarse ante las Cortes para protestar por su maltrato y pedir socorro, fueron apaleados sin misericordia por la policía.
Es el colectivo que crea más empleo, junto con la pequeña empresa, pero es el menos protegido por la Seguridad Social y el peor tratado por Hacienda, que los somete a una injusticia fiscal constante y especialmente cruel. Obligar a los autónomos y empresarios a que paguen al Fisco, por anticipado e inmediatamente, el IVA de todo lo que facturan, aunque no hayan cobrado esa factura o aunque tarden más de un año en cobrarla, es una flagrante injusticia y un abuso de poder del gobierno, aunque esa norma esté protegida por una ley.
Para los autónomos, masacrados por la injusticia y empujados hacia la ruina por el gobierno, debe ser duro comparar su triste situaciín con el lujo, los privilegios y las ventajas de muchos políticos, entre ellos muchos diputados del congreso (Michavila, Acebes y Leire Pajín, entre otros), que, según denuncian los medios de prensa en estos días, reciben tres sueldos, lo que les permite, sin ni siquiera tener que asistir a las sesiones de la Cámara, embolsarse unos 20.000 euros mensuales.
En democracia, las leyes son justas o injustas con independencia de hayan sido o no aprobadas por el Parlamento legalmente elegido.
Esa norma abusiva, que obliga a los empresarios a financiar al Estado y que es causa de la ruina de muchas empresas, es todavía más injusta y aberrante en tiempos de crisis, cuando las empresas, sin financiación, acosadas por la escasa demanda, la morosidad y la depresión general de la economía, están obligadas a anticipar a la Hacienda Pública, para alimentar la avaricia del poder político, parte del dinero que no han cobrado y que ni siquiera saben si cobrarán.
La eliminación de esa injusticia le ha sido solicitada al gobierno de Zapatero por algunos partidos políticos de inspiración liberal y por diversas asociaciones empresariales y de autónomos, que la señalan como abusiva y manifiestamente injusta, pero el gobierno, arrogante y, en este caso, también opresor y avariento, se niega a eliminar esa barbaridad jurídica y económica que asfixia a las empresas.
Si a ese drama se agrega el dato de que las administraciones públicas, que deberían ser ejemplares a la hora de pagar sus deudas, debe en estos momentos más de 32.000 millones de euros a las empresas privadas, la "opresión", la injusticia y el abuso gubernamental es todavía más sangrante e incomprensible en democracia.
De ese modo, el Estado, creado por los ciudadanos libremente para solucionar sus problemas y garantizar la Justicia, la convivencia y la paz, se convierte no sólo en depredador y en fuente de inestabilidad, angustia y dolor ciudadano, sino también en un lastre para el desarrollo y el verdadero progreso.
Los empresarios saben que la CEOE podría haber acabado con esta injusticia si se hubiera plantado ante el gobierno, pero esa plante implicaría un pulso que pondría en peligro los muchos millones que la organización empresarial recibe del gobierno español a cambio de lo que unos llaman "paz social" y otros "silencio".
Entre los mayores problemas políticos de España figuran el terrible desequilibrio de los poderes, la devaluación del ciudadano y la ausencia de una verdadera democracia. El pueblo y la sociedad civil, ante injusticias flagrantes como el trato discriminatorio a los autónomos y pequeños empresarios, no pueden hacer otra cosa que "rogar" al poder del Estado, a ser posible con humildad, que rectifique y repare el daño, algo que el gobierno hará sólo si le da la gana.
Si esto es democracia, que venga Dios y lo vea.
Voto en blanco
«Para mí, que el juez Garzón sería mucho mejor instructor si no tuviera siempre prisa por largarse a Méjico»
Lo contaban de Franco y Gregorio Marañón Moya. Si no es verdad está bien contado. El anterior Jefe del Estado recibía en audiencia los miércoles. La más importante e institucional, la última de la mañana. Aquel miércoles, tres grupos de recibidos fueron presididos por Gregorio Marañón Moya, hijo del gran don Gregorio. Los Amigos de los Castillos, los Amigos de la Capa, y finalmente, el Instituto de Cultura Hispánica. Al saludar Franco por tercera vez en una misma mañana a Marañón, le preguntó con gallega socarronería: -Marañón, ¿y «uzté» cuándo trabaja?-. Cada día que pasa se sabe de una nueva conferencia de Garzón en América. Y creo que la pregunta bromista de Franco a Marañón tendría que formulársela a Garzón el presidente del Consejo del Poder Judicial. -Baltasar, ¿y tú cuándo trabajas?-.
Ahora nos toca Tamaulipas. El gran Hugo Sánchez, uno de los más formidables autores e intérpretes de rancheras y corridos mejicanos, compuso una canción alegre y divertida, el «Mil Amores», que trataba de las andanzas de un fresco enamoradizo. «De Altamira a Tamaulipas/ traigo esta alegre canción»¿ También Garzón estuvo en Tamaulipas, no como el «Mil amores», sino como el «miles de euros», que en él, es lo habitual. El 8 de octubre de 2007, don Baltasar llegó a Tampico, soltó su rollo de una hora, recibió 14.000 euros por la conferencia más 11.000 correspondientes a los gastos de viaje de Su Señoría y el guardaespaldas, una botella de tequila añejo, otra de una reserva de vino mejicano, y ¡un traje! Un traje típico tamaulipeco, marrón y blanco, con flecos apaches, confeccionado especialmente para él por el mejor sastre de la zona, y por el que cobró al Gobierno de Tamaulipas mil trescientos euros más. Un traje regional valorado en más de doscientas mil pesetas de las de antes, que no es trino de ruiseñor afónico. Allí le dicen a este tipo de vestidos «cuera», porque el cuero es el elemento fundamental en su confección. Se complementa con una camisa floreada y una corbatilla roja, amén del inevitable sombrero charro, si bien en Tamaulipas es de ala menos exagerada que en Sonora, Guadalajara o el Distrito Federal. Para mí, que el juez Garzón sería mucho mejor instructor si no tuviera siempre prisa por largarse a Méjico. En su caso, mis urgencias serían similares. Aquí, en España, no se siente tan bien tratado como en el estallante país azteca. Es objeto de toda suerte de carantoñas y agasajos, y para colmo, le regalan trajes, que allí en Méjico es una costumbre muy normal y nada tiene que ver con las corruptelas de aquí, contra las que combate tan afanosamente. En Méjico, a todos los que llegan a dar una conferencia se les regala una «cuera» tamaulipeca de mil trescientos euros, porque allí son así y no hay quien los cambie. Intuyo que el obsequio de la «cuera» es para compensar los bajos emolumentos que perciben los conferenciantes a cambio de su perorata, porque catorce mil euros por hablar durante una hora son muy pocos euros, céntimo arriba, céntimo abajo. Dicho esto, sólo nos falta elevar a Su Señoría una petición con vocación de clamor. Que entre en la Audiencia Nacional un día cualquiera con el traje tamaulipeco con flecos apaches. Sería un detalle que agradecería emocionado el Gobierno de Tamaulipas, la tierra del «Mil amores».
La Razón - Opinión
«El PP vasco ha acertado centrando la negociación no en los cargos sino en el programa político que desarrollará el nuevo Gobierno. Lo importante para la derecha social es acabar con las redes clientelares nacionalistas, no a quien se confíe esa labor.»
No hay región en España donde la confusión entre Gobierno, partido y sociedad haya sido mayor que en el País Vasco. No podía ser de otro modo cuando la bandera oficial de la comunidad autónoma es la del PNV y el himno una canción tradicional de la que se apropió Sabino Arana. Los nacionalistas llevan tres décadas afirmando que ellos son "los vascos" y que por tanto no se podía gobernar sin contar con ellos. Por todo ello resulta imprescindible echarlos del Gobierno y dejar que entre aire fresco en las estancias de Ajuria Enea.
Después de los resultados de los primeros comicios en que los etarras carecen de representación directa en el Parlamento Vasco, PP y PSOE tienen ante sí la oportunidad de desalojar a los nacionalistas del poder. Desgraciadamente, el PSE no es el mismo que dirigía Redondo Terreros y todos los recelos están justificados ante quienes se sentaron con Otegi durante el proceso de rendición. No puede reclamar un voto a ciegas y el PP ha hecho muy bien en condicionar su apoyo.
Las negociaciones han dado como primeros frutos que la presidencia del Parlamento Vasco esté ocupada por un popular y un preacuerdo sobre las bases políticas en las que se basará el apoyo a la investidura de Patxi López. Lo primero es un éxito sobre todo simbólico. Que el partido de los apestados, de aquellos que para los nacionalistas no merecían siquiera ocupar sus escaños ahora esté a la cabeza del Parlamento no deja de ser la primera muestra tangible del cambio que podría tener lugar en el País Vasco. La evaluación del segundo dependerá de los términos que finalmente queden negro sobre blanco.
El PP vasco ha acertado centrando la negociación no en los cargos sino en el programa político que desarrollará el nuevo Gobierno. Lo importante para la derecha social es acabar con las redes clientelares nacionalistas, no a quien se confíe esa labor. Lo crucial es terminar con la hegemonía cultural y el nacionalismo omnipresente en los medios de comunicación públicos, no que sea un socialista o popular quien lo lleve a cabo. Lo necesario es poner fin a la imposición lingüística en la educación, no la persona encargada de hacerlo. Acierta el PP al no cegarse ante los cargos y centrar la discusión en la tarea que se le abre al nuevo Gobierno constitucionalista.
Ciertamente quedaríamos más tranquilos si los consejeros de Educación o Interior fueran personas sobre cuyas intenciones no cupiese albergar a priori ninguna duda. Al contrario que Basagoiti y los suyos, Patxi López, Rodolfo Ares y los demás socialistas vascos que han encontrado en la ambigüedad la forma de crecer electoralmente en el País Vasco resultan muy poco dignos de confianza. Por eso es esencial que en el programa pactado se incluyan todas las reivindicaciones que ha dejado claras el PP vasco. Ni unos ni otros pueden desaprovechar esta oportunidad histórica de acabar con el Poder Nacionalista Vasco.
Libertad Digital - Editorial
POR definición, todas las cumbres internacionales son un éxito y la próxima de Estrasburgo-Kehl en donde los aliados celebrarán el 60 aniversario de la OTAN no será distinta en eso. El comunicado final recogerá con toda seguridad la satisfacción colectiva de los logros de la Alianza en sus primeros sesenta años de existencia y entonará los mejores deseo para las próximas décadas. Callará sobre la espantá del gobierno español de Kosovo, por prudencia.
Hasta cierto punto tienen razón: ¿No quiere todo el mundo -hasta los franceses- ser parte de esta organización defensiva occidental? La OTAN como institución no está en peligro. Su eficacia y relevancia, sin embargo sí. La Alianza tiene tres grandes problemas hoy que van a determinar el futuro de la organización. El primero es un problema operativo que tiene nombre y apellidos, Afganistán. Los aliados fueron a aquel país porque muchos pensaban que era la guerra buena frente a la mala de Irak. Es más, una gran mayoría fue allí porque creían que las tropas americanas habían vencido ya a los talibán y a los terroristas de Al Qaeda y que, por tanto, su misión se concentraría en la reconstrucción, no en la seguridad. Se diga lo que se diga, ese fue el espíritu que llevó a la OTAN hacerse cargo de la ISAF en 2003. Y precisamente por eso sólo unos pocos aliados, más algunos países que no son miembros de la OTAN, como Australia, han estado dispuestos a acometer misiones de combate. Hace un par de años, el chiste sobre el terreno era el significado real de ISAF : «Veo a los americanos luchar» (I See Americans Fight). Hoy la situación no ha mejorado. Son los americanos los que van a intentar cambiar el delicado equilibrio de fuerzas que hoy existe en Afganistán y que amenaza con convertirse en una vergüenza para toda la OTAN. Allí los aliados sólo pueden esperar dos cosas: la derrota o la victoria. Pero para obtener esta última tienen que asumir una responsabilidad de la que vienen huyendo en los últimos años. La OTAN no puede ni debe ser únicamente los marines americanos.
En segundo lugar, la OTAN tiene un serio problema político, la quiebra de la solidaridad entre sus miembros, agudizado por su claudicación frente a Rusia. La dependencia de los aliados europeos de los suministros energéticos rusos y la necesidad de los Estados Unidos de contar con Moscú para frenar situaciones indeseables como la nuclearización de Irán, ha llevado a que la OTAN acepte, de hecho, la política del Kremlin de imponer su propia esfera de influencia en el este de Europa. Atrás queda la invasión de Georgia y las reiteradas injerencias en Ucrania por parte de Moscú, las continua bravuconadas de sus dirigentes, su visión neo-imperial y sus amenazas de volver a la guerra fría con sus despliegues en el Caribe. En lugar de actuar con serenidad, evitando provocaciones, pero con firmeza, los aliados han preferido olvidar sus promesas a Georgia y Ucrania y con tal de contentar a Moscú hasta aplauden la decisión, por más que sea unilateral, del presidente Obama de abandonar el escudo antimisiles en suelo europeo. Ronald Reagan abrazó a los rusos desde la fuerza y acabó con el régimen comunista. El reciente consejo de ministros de la OTAN ha reanudado sus sesiones con Moscú a cambio de nada. Alemania, Francia e Italia estarán tranquilas, pues priman una buena relación con el Kremlin sobre todas las cosas, pero los países bálticos y los polacos, checos y húngaros no pueden estarlo. Si Rusia se sale con la suya sin pagar ningún precio, Georgia no será la última en caer en sus redes. Bastaría conque la Alianza desplegase parte de sus infraestructuras en sus miembros más al Este para reforzar el sentimiento de solidaridad necesario en toda alianza militar. Tendría todo el derecho y la legitimidad para hacerlo y eso le permitiría a los aliados dialogar con Moscú en un plano de mayor igualdad. De todas formas, la crisis de la solidaridad va, por desgracia, bastante más allá que Rusia, como la decisión unilateral de Zapatero sobre nuestras tropas en Kosovo ha puesto de nuevo en evidencia. El todos para uno no es conocido por el actual gobierno español, que huyó de la coalición en Irak, se niega a asumir las tareas de combate en Afganistán y sale de Kosovo de mala manera.
En tercer lugar, la Alianza tiene un grave problema estratégico. La OTAN, que fue el centro del mundo desde su nacimiento en 1949 hasta la caída del muro de Berlín en 1989, se ha mantenido voluntariamente al margen de los asuntos centrales para la seguridad del mundo en los últimos años. Primero, inhibiéndose de jugar un papel acorde a sus medios en la guerra contra el terrorismo islamista. Más allá de activar el artículo 5 de su Tratado con motivo de los ataques del 11-S, poco más ha hecho, dejando en manos de sus miembros o de la UE la esencia de las políticas antiterroristas; en segundo lugar, Irak. La Alianza se abrió en canal al querer utilizarla unos cuantos como plataforma anti-americana. La incapacidad para involucrarse colectivamente o, aún peor, para asistir a una Turquía que lo demandaba, no sólo marginó a la Alianza del Medio Oriente, sino de su principal fuerza y motor, los Estados Unidos. Y a tenor de lo que vemos con la nueva administración Obama, su atlantismo parece más bien de boquilla, pues no cuenta con sus aliados a la hora de tomar decisiones que afectan a todos; por último, la OTAN ha optado por no enfrentarse al tema estratégico de nuestro tiempo, Irán y su acelerado programa nuclear. Ni ha querido sumarse a los movimientos para impedir la bomba en manos de los ayatolas, ni se ha preparado para asegurarse una mayor protección y disuasión en el caso de que, en un futuro cercano, tengamos que lidiar con un Irán atómico. Se podía haber enviado unos buques en visita al Golfo o en apoyo de las fuerzas americanas en la zona y se debían haber acelerado los proyectos de defensas antimisiles balísticos, pero ni una cosa ni la otra.
Ciertamente, Francia vuelve a las estructuras militares de la Alianza, poniendo fin a 43 años de anomalía. Pero su retorno es menos importante en el aspecto operativo y militar, pues Francia ya participa en las operaciones OTAN como otro aliado más. Lo importante será poner fin a una permanente batalla de nuestro vecino galo por mermar la influencia americana en Europa e intentar colocar a Francia en su lugar. La OTAN ha sufrido mucho por tener que bregar todos los días con dos visiones antagónicas sobre lo que debía ser y hacer. Si la vuelta francesa significa de verdad acabar con eso, será positiva. Pero si sólo se queda en una batalla por escalar posiciones dentro de las estructuras aliadas, puede que Francia gane colocando a sus oficiales donde no los tenía hasta ahora, pero la OTAN colectivamente ganará muy poco. La Alianza lo que necesita urgentemente es una única concepción estratégica que de sentido a lo que hace y que la oriente sobre lo que tendría que hacer. Francia puede contribuir a ello, pero, como siempre, la potencia indispensable será América. Sin los Estados Unidos no hay OTAN que valga. Lo deberían saber los aliados europeos y lo debería aprender rápido Barack Obama. Pero quién más necesidad tiene de saberlo es nuestro siempre sonriente presidente de gobierno y su ministra de defensa, quienes se empachan del término «multilateralismo eficaz» al hablar de la ONU, pero lo niegan en la única organización multilateral que ha probado su eficacia, como es la OTAN.
ABC - Opinión
HSBC es menos presionable, por lo que exige más venta de activos. Entre ellos, Digital+ que los Polanco colocarán a Telefónica por no menos de 2.500 millones de euros y hasta discutiendo derechos y deuda. Slim está “imposible”, porque exige pagar a precio de mercado. Al final, PRISA pretende volver a empezar de cero con El País, la SER y Cuatro. Además, Cebrián vuelve a sus mejores tiempos: con Garzón amenaza al PP y con Chacón al PSOE
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) asigna dos acepciones al término 'extorsión'. A saber:
1. Amenaza de pública difamación o daño semejante que se hace contra alguien, a fin de obtener de él dinero u otro provecho.
2. Presión que, mediante amenazas, se ejerce sobre alguien para obligarle a obrar en determinado sentido.
Quedémonos con la segunda, más genérica para explicar lo que está haciendo el grupo editorial PRISA, el más importante del mundo en lengua castellana, propiedad de la familia Polanco pero en el que manda el periodista Juan Luis Cebrián.
Si analizamos el balance, el grupo PRISA, con una deuda que aún supera los 5.500 millones de euros, debería haber presentado concursos de acreedores. No tiene activos tangibles, apenas, pero tiene mucho poder, el poder de poner contra las cuerdas a los poderosos, el poder de, por ejemplo, obligar a sus cuatro primeros acreedores bancarios, Santander-Banesto, Caixa, Caja Madrid y Popular, a pasar por el aro de una refinanciación que más parece una condonación. En otras palabras, Juan Luis Cebrián, especialista en calificar como chantajistas y extorsionadores a la prensa independiente de Internet practica aquello de lo que acusa a los demás. Cuentan, que, siendo el máximo responsable de Alianza Popular, durante la Transición, Manuel Fraga rompió las pólizas de crédito de los bancos acreedores del partido al grito de: “Y ahora, si tenéis, c..., embargar al Partido”. No, no los tuvieron.
Ahora la historia se repite: no hay banco que se atreva a embargar a PRISA, por lo que lo que es realmente una condonación -aunque los tipos estén a la baja- se disfraza de refinanciación. Y no se van a refinanciar los 1.900 millones de la última, e innecesaria, OPA sobre Sogecable, sino los 5.500 millones, la totalidad de la deuda. El propio Cebrián asegura que se ahorrará 1.000 millones de euros. Casi un 20%.
El HSBC es británico, es extranjero, así que le asuste menos PRISA, y es el que exige venta de activos para cobrar su deuda. No hay problema: se venderán activos, todo lo vendible, hasta quedare con Cuatro, El País y la SER. Y ojo, entre los activos a vender, con lo que se incluye a Telefónica en la extorsión, está Digital+ a Telefónica. No acepta Cebrián los 1.800 millones de euros que ofrecía Vivendi ni los 2.400 anteriores. Quiere 2.500 millones y el derecho a discutir qué derechos de emisión se traspasan y qué deuda se le asigna a la plataforma de pago, en una sospechosa contabilidad analítica de asignación de costes.
Por de pronto, Cebrián ya ha mostrado su fuerza a los dos grandes partidos. Con el PSOE, mordiendo la yugular de la ministra de Defensa, Carme Chacón, esposa de un ex prisa y hoy odiado por Cebrián, Miguel Barroso, mentor intelectual de su gran enemigo socialista: La Sexta. El trato dado al asunto Kosovo ha sido no duro, durísimo. Mucho más que el que la prensa de derechas ha destinado a Chacón. Con el PP, también para demostrarle a ZP que le necesitan, con la creación -con el apoyo invaluable del juez Baltasar Garzón- de la fantasmagórica trama de los espías en la Comunidad de Madrid y los trajes de Milano del presidente valenciano del PP, Francisco Camps, clave de la política nacional.
Eso sí, no hay acuerdo con el amigo mexicano, con Carlos Slim, quien quiere comprar PRISA para mandar a precio de mercado. O sea, que Cebrián deberá seguir contando con los Polanco, aunque eso sí, ahora mucho más domesticados de lo que estuvieron nunca.
Hispanidad
Puede que los políticos españoles no estén entre los mejor pagados de la Unión Europea, pero algunos, como Leire Pajín, se han instalado en el olimpo salarial a base de acumular nóminas. La número tres del PSOE, que a su sueldo como secretaria de Organización del partido suma también el de ex secretaria de Estado de Cooperación Internacional, está a punto de cobrar una tercera remuneración: la de senadora por la Comunidad Valenciana. En total, Pajín, de 32 años, se embolsará cerca de 20.000 euros mensuales, más de 3,3 millones de las antiguas pesetas.
La dirigente socialista fue nombrada en 2004 secretaria de Estado de Cooperación Internacional, a las órdenes de Miguel Ángel Moratinos, en el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El pasado mes de julio, durante el 37º Congreso Federal del PSOE, Zapatero la elevó al altar de la Secretaría de Organización del partido en sustitución de José Blanco, que fue ascendido a vicesecretario general. Pajín abandonó entonces el Ministerio de Asuntos Exteriores para volcarse de lleno en el aparato socialista, pero desde entonces cobra el 80% de su sueldo de secretaria de Estado.
Pajín se beneficia, de esta forma, de una ley aprobada en 1980 para blindar económicamente a los ministros y presidentes de órganos constitucionales (Congreso, Senado, Tribunal Constitucional, Consejo de Estado...) cuando abandonan el cargo. Durante los dos años posteriores a su cese, esos ex altos cargos tienen derecho a percibir el 80% de su salario en concepto de indemnización.
En 2001, el Gobierno de José María Aznar extendió esa prebenda a los secretarios de Estado, y cuando Pajín renunció a la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional, en julio de 2008, comenzó a percibir una retribución de casi 7.000 euros mensuales.Esa pensión indemnizatoria representa el 80% del salario íntegro de un secretario de Estado, que actualmente se eleva a 103.000 euros anuales, repartidos entre el sueldo, los complementos específico, de destino y de productividad, y dos pagas extras.
A esa cantidad hay que sumar el sueldo que el PSOE paga a Pajín como secretaria de Organización del partido. Ferraz rechazó ayer revelar el salario de su número tres, pero fuentes socialistas consultadas por El Confidencial aseguran que percibe no menos de 6.500 euros mensuales.
Dos sueldos públicos
La indemnización mensual que cobra como ex secretaria de Estado es compatible con cualquier otra remuneración pública, un privilegio vedado al resto de los ciudadanos, que no pueden recibir más de un sueldo de la Administración. De ahí que Pajín, a partir del próximo mes de junio, podrá sumar a sus haberes mensuales otros 5.500 euros como senadora por la Comunidad Valenciana.
Fuentes socialistas confirmaron ayer a este periódico la información adelantada la víspera por Público, en la que se aseguraba que Pajín ocupará el escaño que dejará en el Senado el socialista Juan Andrés Perelló, que se incorporará a la candidatura del PSOE para las elecciones al Parlamento Europeo del próximo 7 de junio. La número tres del PSOE, que en las elecciones generales de 2008 fue elegida diputada por Alicante -aunque renunció al escaño por su incompatibilidad con el cargo de secretaria de Estado-, formará parte, al igual que Perelló, del cupo de senadores por designación autonómica.
En total, la dirigente socialista se embolsará mensualmente unos 20.000 euros por su condición de ex secretaria de Estado, senadora y secretaria de Organización del PSOE. Conviene recordar que este último salario, pese a que lo abona Ferraz, procede en su mayor parte de fondos públicos, ya que la financiación de los partidos políticos depende, fundamentalmente, de las arcas del Estado.
La futura senadora por la Comunidad Valenciana, pese a que tiene su residencia en Madrid, cobrará los 1.823 euros mensuales en concepto de gastos de manutención y alojamiento que, en teoría, están reservados para los senadores de circunscripciones electorales distintas a la de Madrid. En el caso de Pajín, esos gastos -que están exentos de tributación- no se corresponden con la realidad, puesto que vive en la capital de España, por lo que sólo debería percibir 870 euros mensuales.
Su sueldo de senadora podría incrementarse si, además, fuese designada presidenta, vicepresidenta o portavoz de alguna de las comisiones de la Cámara Alta, cargos que tienen asignados distintos complementos mensuales.
el confidencial
Parlamento Europeo.
«Socialistas y nacionalistas se caracterizan por su voluntad de erradicar de las regiones bilingües la lengua común de los españoles, primero del ámbito público y después de los restantes.»
El chiringuito de la inquisición lingüística en Galicia celebra que el Parlamento Europeo haya tumbado una resolución "contra la enseñanza del gallego". Como nadie sabe de la existencia de tal propuesta, pues no existe, hay que aclarar que se refieren al informe diseñado por el eurodiputado portugués Vasco Graça Moura con aportaciones de su colega español Luis Herrero. Según los manipuladores irredentos, afectos al nacionalismo pero subvencionados por todos, aquel texto establecía que la única lengua de escolarización en España debía ser el "castellano". Su reacción es el negativo de la realidad. El informe trataba de impedir que el "castellano" fuera la única lengua de España en la que no se puede escolarizar a un alumno en España.
Eso es justo lo que ocurre en Cataluña y lo que se ha intentado imponer en Galicia (con el rechazo patente en las urnas) y en el País Vasco. Los socialistas catalanes, o sea, los nacionalistas, no sólo han celebrado el rechazo del informe. Presentan el texto alternativo aprobado como legitimación del modelo lingüístico que aplican. La resolución que salió adelante ha eliminado el reconocimiento del derecho de los padres a elegir la lengua en que reciben la enseñanza sus hijos y la exhortación a que ningún escolar sea privado de la enseñanza en la lengua oficial del Estado. Ergo, el Gobierno catalán muestra, una vez más, su desprecio hacia aquel derecho y hacia una recomendación que no haría falta hacer a ningún país europeo, salvo a España.
Los socialistas españoles se han salido con la suya en el Parlamento Europeo con la ayuda de sedicentes "demócratas y liberales", verdes e izquierdas y abstencionistas varios. Han primado los derechos colectivos sobre los individuales. Se reconfirma que la izquierda ha sustituido a Marx por Herder y De Maistre. Los parlamentarios europeos han de saber, o es su obligación saberlo, que el nacionalismo y el socialismo españoles no aceptan ese multilingüismo que el informe aprobado considera esencial preservar. Ambos se caracterizan por su voluntad de erradicar de las regiones bilingües la lengua común de los españoles, primero del ámbito público y después de los restantes.
Tal fazaña no sólo demuestra que el PSOE se halla irremediablemente contaminado de nacionalismo. También pone de manifiesto el cinismo de socialistas europeos como los de Francia o Alemania que le han apoyado en esta empresa. ¿O acaso enseñan allí en bretón o en bávaro y no en francés y en alemán? Ni el nacionalismo escocés se atreve a proscribir el inglés de las escuelas. En naciones europeas con zonas donde se hablan distintas lenguas los padres pueden elegir. No en España. Nada parecen haber aprendido las instituciones de Europa de los desgarros que ha provocado en el continente el nacionalismo, ayer étnico y hoy lingüistico.
Libertad Digital - Opinión
Arcadi Espada
«Se les adivina, por lo demás, jóvenes. El huevo de la serpiente. Hijos putativos de un delirio identitario que, al fin, ha roto con los pocos puntos de amarre que aún lo vinculaban a la razón ilustrada.»
En la edición digital del diario Avui, publicación propiedad del señor José Manuel Lara Bosch y del Grande de España Javier Godó Muntanyola, amén de estar participada en un veinte por ciento de su capital por la Generalidad de Cataluña, leo lo siguiente a propósito del periodista y profesor universitario Arcadi Espada:
"Esta panda de charnegos españoles y renegados, esta chusma de delincuentes sólo entiende el lenguaje de los coches bomba y los tiros en la nuca"."Vete de aquí que estás infectado del virus castellanufo, a ver si agarras una enfermedad venérea y te la cortan". "Capullo de mierda, a ver si un día, sea por accidente o por agresión, te cortan los cojones". "Cerdo hijo de promiscua". "Charnego rencoroso y renegado"."En Cataluña sobras". "Si me lo cruzo le soltaré cuatro hostias bien dadas y le someteré a mi ley, y después si se queja le diré que su estatus no es de nación..."."Estos sólo entienden una cosa..."."Hijo de rata español"."Lerrouxista hidrofóbico"."Ideólogo del exterminio (de momento cultural)"."Vuelve a tu país"."Mucho hablar para no hacer nada. No hay cojones. Enviemos España donde se merece"."Indeseable, quedará colgado en su propia mierda".
"Muerte al charnego"."Por favor, inmigrantes españoles: volved a España y dejad de pisar nuestro maravilloso país que es Cataluña. Repito: marchaos!!!!"."Prostituta ideológica y cultural"."Sois muy inferiores y lo sabéis, de ahí vuestra rabia. Id preparando las maletas porque cuando tengamos un Estado propio las deportaciones de colonos españoles serán masivas"."Yo opino que habría que hacer como antiguamente: los traidores a la horca"."Grano de pus podrido"."Escoria viviente"."Más ignorante que los africanos". "Xenófobo"."Que una persona se tiña tan vistosamente el pelo, para mí, es que alguna, o muchas cosas, tiene que esconder". "Prevaricador". "Gusano". "Demonio". "Intelectual".
Podría continuar. Hay muchos, muchísimos más "comentarios", todos de idéntico tenor. Pues el director de Avui, Antoni Cruanyes, generoso, ha ofrecido espacio ilimitado a fin de que cuantos valientes nacionalistas lo deseen calumnien y amenacen a Espada con la garantía del más estricto anonimato. Son apostillas las suyas de un unánime cariz ignaro, elemental, gárrulo, fanático, ido; tosco primitivismo que contrasta con el grado de abstracción de las declaraciones de Espada que pretenden replicar. Obviamente, ni pueden ni quieren entender sus razonamientos. La única dialéctica que parecen conocer es la de los puños, acaso también la de las pistolas. Se les adivina, por lo demás, jóvenes. El huevo de la serpiente. Hijos putativos de un delirio identitario que, al fin, ha roto con los pocos puntos de amarre que aún lo vinculaban a la razón ilustrada. Qué mejor prueba de ello que ese torrente de bilis pueril desembocando interminable en internet. Los muertos nos han ganado la partida.
Libertad Digital - Opinión
LA batalla ideológica por la posesión de las palabras no es nueva. Supongo, sin ninguna certeza, que se entabla de la forma en que hoy la conocemos con la Revolución Francesa. Supongo, insisto, en que es entonces cuando no sólo se inventan nuevos palabros y se asigna a ciertas palabras un significado distinto al que portaban antes de la caída del viejo régimen. Desde entonces siempre ha habido ofensivas ideológicas para dominar o secuestrar el lenguaje y proscribir la semántica no deseada. Lo sabemos por George Orwell, lo sabemos por Víctor Klemperer con su LTI (Lengua del Tercer Imperio) y lo sabemos por toda la deriva grotesca de movimientos ideológicos surgidos del sesentaiochismo, con vocación tan totalitaria como el comunismo, el nazismo y el fascismo clásicos.
Uno de los frentes de esta batalla se ha librado en el desprestigio por manipulación de ciertos términos. Entre ellos están por supuesto «elitismo» y «discriminación», pero también «prejuicio». Podría casi decirse que con la criminalización del contenido real de estos términos comienza una larga agonía del vigor y rigor en la voluntad de formación de los individuos que acaba desembocando ahora en una sociedad desvertebrada y hundida en la ciénaga de ese sentimentalismo intolerante, hostil al pensamiento racional, cuyos máximos representantes en España, o quizás en la tierra, podrían ser el presidente Zapatero y su ministra Aído. Personalmente creo que no hay nada mejor contra el totalitarismo que el elitismo, la discriminación y el prejuicio. El elitismo es la vocación de ser que debiera inculcarse a todos los seres humanos desde que comienzan a hablar y entender. Los niños debieran saber desde muy pequeños que todos somos iguales en derechos, pero que precisamente por eso todos tenemos el derecho a perseguir nuestras metas y objetivos más allá de los de otros.
La discriminación les parece terrible a nuestros gobernantes y por desgracia a la inmensa mayoría de los educadores, todos amamantados por esas ideas igualitaristas que tanto les gustan a quienes quieren gobernar a masas aborregadas y no a individuos con conciencia de ciudadanos libres. Pero la discriminación ¡ay! lo es todo porque es la libertad que tenemos los individuos a elegir entre las opciones que nos da la vida en cada minuto, desde la compañía a la lectura, desde los placeres a los gobernantes. Discriminar es imprescindible en la elección de los mejores en clase para que no se vean sometidos a la represión que les obligaría a ser igual que los peores. Enseñar a discriminar bien es la base de toda educación. Y es también el fundamento de toda democracia madura y sana porque así se sabrá elegir con criterio y sin dejarse engañar o embaucar por farsantes peores que uno mismo. Y ahí es donde interviene el prejuicio que procede de las conclusiones extraídas por el individuo de su formación, es decir, de las discriminaciones hechas por uno mismo o transmitidas por sus mayores. La lucha a favor del elitismo, de la discriminación y del prejuicio es por eso en realidad la lucha por el criterio, por la libertad del individuo. Por eso precisamente los combaten.
ABC - Opinión
El jefe del Ejecutivo no reconoce errores en el anuncio de la retirada de tropas
Todos los grupos parlamentarios dejaron a un lado la última cumbre europea, objeto del debate de ayer en el Pleno del Congreso, y se lanzaron contra el presidente José Luis Rodríguez Zapatero para criticar con extrema dureza el traspiés de la retirada de las tropas de Kosovo y, una vez más, la gestión de la crisis económica.
Entre todos propinaron a Zapatero su peor revolcón parlamentario. Ningún portavoz, salvo el socialista, respaldó al Gobierno. Pero para el presidente es sólo una polémica "desorbitada" y un "disparate". Acosado, el jefe del Ejecutivo no sólo no admitió ni un solo error, sino que se reafirmó en una decisión que, según él, es consecuencia de haber actuado "con coherencia y con principios". Es decir, que si España no reconoce la independencia de Kosovo no tiene sentido mantener tropas para la reconstrucción de aquel país. Nada dijo de los titubeos y la descoordinación que se le imputa al Gobierno, ni de la desautorización del secretario de la Presidencia, Bernardino León, a la ministra de Defensa, Carme Chacón.
Añadió Zapatero que no habrá consecuencias negativas en las relaciones con EE UU y, de forma enigmática, emplazó a los portavoces a estar "atentos" al Foro de la Alianza de Civilizaciones que tendrá lugar en Estambul el 6 y 7 de abril, al que irá Barack Obama. Se escudó tras esa carta en la manga para su primera foto con el mandatario estadounidense.
Como el debate se transformó en una agria discusión sobre su política exterior, el presidente sacó pecho por la presencia permanente de España en las reuniones del G-20, fruto "del buen hacer, la confianza, la lealtad y la convicción" con que actúa el Gobierno. Y, como se trataba de responder a las duras críticas del líder del PP, Zapatero volvió a arremeter contra el Gobierno del que Mariano Rajoy fue vicepresidente durante la Guerra de Irak y en la crisis "surrealista" de la isla Perejil. No obstante, el recurso de la mirada a las Azores por el espejo retrovisor le sirvió lo justo, porque enfrente no tenía sólo a Rajoy sino a todos los portavoces de la oposición, dispuestos a aprovechar el asunto para volver a dejar clara la soledad del Gobierno.
Al hablar de Kosovo, el líder del PP utilizó expresiones como "anuncio lamentable para la credibilidad", "medida efectista sin más objetivo que salir en el telediario", "esfuerzos patéticos", "gestión catastrófica" y "monumento a la descoordinación". Aunque no lo parezca, Rajoy aseguró que comparte el fondo de la retirada, pero, subrayó, "las formas son tan importantes como el fondo".
La catarata de críticas a Zapatero lo completaron todos los demás portavoces, desde posiciones ideológicas distintas. Por ejemplo, Joan Ridao (ERC) cuestionó que España se alinee con Rusia, frente a la inmensa mayoría de los países de la Unión Europea, para no reconocer la independencia de Kosovo. El más duro fue Josu Erkoreka (PNV), escenificando el progresivo distanciamiento respecto del Gobierno, con un paralelismo sobre la capacidad de Zapatero para incumplir acuerdos, en política exterior y en el Parlamento. A continuación, la ministra Chacón habló de "incidente ya solucionado" y acusó al PP de querer desgastar al Ejecutivo.
El País