jueves, 11 de agosto de 2011

Protesta en Chile

Piñera debe atender las demandas estudiantiles aprovechando el buen momento económico.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, tiene motivos para preguntarse qué es lo que está pasando. Los datos macroeconómicos siguen boyantes: Chile, con más de 10.000 euros de renta per capita -récord latinoamericano- no sufre la crisis del Primer Mundo y, sin embargo, la nación está inquieta, los índices de popularidad presidencial han caído vertiginosamente y, sobre todo, la juventud que estudia lleva semanas en la calle exigiendo enseñanza pública de calidad y gratuita. Los dirigentes estudiantiles amenazan con exigir la celebración de una consulta, plebiscito lo llaman, para que la ciudadanía les dé -que es muy probable que se la diera- la razón. Para una Administración de la derecha ilustrada, como quiere ser la de Piñera, muy volcada en lo que en el país llama exitismo, la protesta es un desastre.

El martes pasado una gran manifestación transversal -no solo de estudiantes- recorrió las calles de Santiago. El número de asistentes osciló entre los 40.000 de la alcaldía -oficialista- y los 150.000 de los organizadores, pero la capital chilena vivió intensamente la protesta. Tanto, dicen fuentes del Ministerio del Interior, que al final de la misma, bandas de encapuchados incendiaron automóviles, destruyeron paradas de transporte público que utilizaron como barricadas y se produjeron enfrentamientos con la policía -hubo 300 detenidos y docenas de heridos-. De eso se valen tales fuentes para acusar a los estudiantes de incapacidad para controlar la protesta, lo que es casi como pedirles que se dediquen solo a estudiar. Algo cuestionable, porque ninguna protesta, por cívica que sea, está al abrigo de su utilización por grupos de desaprensivos.

El movimiento es muy concreto en sus demandas: que el Estado vele por la enseñanza a todos los niveles y no se deje como ahora una parte bajo el control únicamente municipal y, ya puestos a pedir, que se prohíba el lucro en las instituciones de enseñanza privadas. Pero hay un fondo no solo de justicia sino de acierto material en las demandas de la juventud. Una enseñanza pública, de calidad y gratuita, compatible con la competencia que la iniciativa privada pueda establecer, es la mejor garantía para una nación próspera en democracia. Y si ahora los números lo permiten, ¿por qué no atender todo lo que sea realista con esas demandas?


El País - Editorial

Barrer un vandalismo injustificable

Ninguna actuación policial de supuesto índole racista, ni la pobreza ni la crisis económica son excusa para esta ola de violencia, una intolerable falta de respeto al Estado de Derecho que debe ser barrida y no justificada.

Miles de londinenses han comenzado a organizarse a través de las redes sociales para hacer frente y protestar, con escobas en la mano, contra los vándalos que en los últimos días han quemado coches y viviendas, destrozado y saqueado innumerables comercios, en los peores actos de violencia callejera que la capital británica ha sufrido en el último cuarto de siglo.

Aunque se haya detenido a más de 500 personas y las autoridades –empezando por el primer ministro– hayan renunciado a sus vacaciones para hacer frente a la situación, los ciudadanos denuncian la escasa contundencia con las que las fuerzas de orden público reprimieron en un primer momento estos injustificables actos de barbarie que se han extendido a otras ciudades y que han dado una imagen de Londres como si de una ciudad devastada por la guerra se tratara.

El tiempo y los tribunales juzgarán la proporcionalidad con la que actuó el agente de policía que el pasado jueves abatió a tiros al joven Mark Duggan, cuya muerte ha sido utilizada por los organizadores de estos actos de violencia como excusa de su barbarie. Pero lo que no es de recibo es que, no sólo los vándalos, sino también numerosos medios de comunicación, incluidos los españoles, se limiten a decir del joven abatido que era negro, mientras silencian que estaba vinculado con el mundo de las drogas y las bandas criminales y que, en el momento de su enfrentamiento con la policía, portaba un arma de fuego.


Si ninguna actuación policial de índole racista excusa la violencia de estos días, tampoco la justifica la pobreza, ni la crisis económica ni una falta de política de integración de los inmigrantes, como también han querido dar a entender esos mismos medios de comunicación. Se trata tan sólo de una intolerable falta de respeto a la propiedad ajena, al imperio de la ley y al Estado de Derecho que debe ser barrida y no justificada.

Esperemos que esa sensación de impunidad sea de una vez erradicada por acciones policiales "más robustas", tal y como han prometido los mandos de Scotland Yard, pues estos falsos "indignados", que no son, en realidad, más que simples delincuentes, deben sentir toda la fuerza de la ley. A la postre, tal y como ha afirmado, aun tardíamente, el primer ministro Cameron, "si estos jóvenes son los suficientemente adultos para cometer delitos, también los son para asumir las consecuencias".


Libertad Digital - Editorial

miércoles, 10 de agosto de 2011

HUESCA - 10 de Agosto - SAN LORENZO

¡¡¡ VIVA SAN LORENZO !!!


Londres y Madrid. Las revueltas callejeras. Por Agapito Maestre

18.000 policías restablecerán el orden público, porque Inglaterra es, a pesar de los pesares, una gran nación.

Las revueltas callejeras de Londres y Madrid sólo se parecen en la violencia. Nadie compare demagógicamente los sucesos de Londres con los de Madrid, o sea, nadie diga que la protesta callejera de Madrid es pacífica y la de Londres violenta. Mentira. Son fenómenos sociales radicalmente distintos, aunque ambos pudieran tener ese punto en común. Tiendo pensar que el primero se solucionará, pero el segundo seguirá enquistado como un cáncer que corroe el sistema español. Mientras que los incidentes de Inglaterra son de orden público, que se resolverán metiendo en vereda a los delincuentes y criminales, por el contrario, la ocupación salvaje del espacio público en España tiene un cariz "político", o mejor dicho, de asesinato político de guante blanco al que nadie le ve solución, o peor, nadie se atreve a pensar cómo podríamos reforzar nuestro sistema de libertades reprimiendo a los salvajes.

El orden público, antes o después, se restablecerá en Inglaterra, pero el restablecimiento del sistema democrático español, o sea que todos los ciudadanos seamos tratados por igual ante la ley y se nos garantice el uso de nuestras libertades, no parece tan sencillo. Por ejemplo, nadie con un poco de decencia intelectual puede dejar ver con perplejidad que a los del 15-M se les permita todo tipo de tropelías, que van desde la ocupación sistemática del espacio público hasta la agresión a los agentes judiciales para que ejecuten un desahucio. ¿Por qué razón hay que dejar a los del 15-M en la Puerta del Sol entorpeciendo la vida ciudadana? ¿Por qué tienen que ocupar un espacio público de información o de lo que sea en la Puerta del Sol?

Son, desde el punto de vista democrático, infinitamente más graves los fenómenos sociales y "políticos" que sistemáticamente atacan el espacio público común y atentan contra la libre circulación de las personas, como son los casos de España, que los problemas de orden público que, cíclica y casi regularmente, suceden en la sociedad británica. Hay, no obstante, alguna novedad en los saqueos a los comercios y asaltos a la propiedad privada en las actuales revueltas callejeras de Inglaterra, por ejemplo, el modo de convocarse y comunicarse entre sí los salvajes; pero, al final, lo decisivo es la respuesta que recibirán esos delincuentes. Hoy como ayer, las autoridades británicas sólo tienen una solución contra el salvajismo violento: el Estado meterá, reitero, en vereda a los salvajes. 18.000 policías restablecerán el orden público, porque Inglaterra es, a pesar de los pesares, una gran nación.

¿Quién es capaz en España de restablecer el orden político que me asegure que yo soy un ciudadano libre e igual ante la ley? ¿Quién me asegura que puedo caminar por Sol, o tomar un metro en Madrid, sin que me agreda un bocazas que se mea en un policía, es decir, en alguien que ejerce el monopolio legítimo de la violencia?


Libertad Digital - Opinión

¿Y si caemos todos?. Por Angela Vallvey

Según la Ley de Pascal (siglo XVII), la presión ejercida por un fluido incompresible y en equilibrio dentro de un recipiente de paredes indeformables se transmite con igual intensidad en todas las direcciones y en todos los puntos del fluido. Esta ley se aplica en Física a un conjunto de recipientes comunicados por su parte inferior que contienen un líquido homogéneo. Es lo que conocemos como «vasos comunicantes». En una economía globalizada, como la nuestra, ese líquido es el dinero, fluido incompresible, fuerte donde los haya, pese a que lo intenten comprimir. Y los vasos comunicantes: los distintos países del globo ligados entre sí por sus relaciones de comercio y circulación de bienes y dinero. La globalización consiste en la interdependencia y comunicación, cada día más estrecha, que esos países «soberanos» de la Tierra mantienen unos con otros. La feroz recesión que padecemos comenzó quizás en Estados Unidos y afectó de inmediato a Europa porque el veneno que emponzoñó la economía norteamericana es el mismo que nosotros tomamos en grandes dosis: dinero barato, casi gratis, sin bienes que lo respalden, y crédito desbocado, un endeudamiento salvaje con el que pretendemos compensar el declive de Occidente, incapaz de competir –en una economía globalizada– con el sistema esclavista de los países emergentes, que han atraído las inversiones y la industria ofreciendo costes de producción que sólo pueden proporcionar los negreros. Tratando de conservar un Estado de Bienestar que ha costado siglos levantar, nos endeudamos por encima de nuestras posibilidades. El problema no es que España o Italia puedan ser rescatados, ni que el BCE (o sea, Alemania) posponga las inyecciones de dinero necesarias para aliviar la deuda de esos periféricos «pesados» y, por tanto, contribuya a que cada día estemos más endeudados pese a que el riesgo de rescate siga siendo el mismo. El problema es que, detrás de España o Italia, iría Francia. Que, mientras Occidente continúe hundiéndose, China, Brasil e India se verán afectados por la creciente pobreza de sus esenciales clientes occidentales (Europa, EE UU…) y, como vasos comunicantes que son, llegará el día en que también la miseria llamará a la puerta de las potencias emergentes. Será el fin de su crecimiento brutal, que ya se está contrayendo. El problema es, creo yo, que desde que cayó el primer país se gestó la enfermedad que nos puede hacer caer a todos, al mundo entero. Así lo vería Blaise Pascal.

La Razón - Opinión

Blackberry, herramienta de destrucción. Por Daniel Rodríguez Herrera

Deberíamos tomarnos con más sensatez el papel de las nuevas tecnologías. Son una herramienta, más o menos útil, pero una herramienta. Quienes han incendiado Londres han sido un grupo de vándalos, no Blackberry Messenger.

El 5 de octubre de 1985, la Policía de Londres detuvo a un joven negro, tras lo cual procedió a registrar su casa. Durante el registro la madre del detenido, Cynhia Jarrett, murió. Al día siguiente comenzaron unos disturbios que se saldaron con el asesinato de un policía, Keith Blakelock, al que una turba intentó decapitar con machetes y cuchillos.

Estos sucesos tuvieron lugar en el barrio de Tottenham, al norte de Londres, que está siendo noticia esta semana por unos disturbios similares. Una semana antes, otro incidente había provocado problemas similares en Brixton, al sur de la ciudad, donde han tenido lugar tumultos aún peores en 1981 y 1995. Ambos son barrios pobres, con mucha inmigración.

Sin embargo, muchos periodistas se han lanzado en plancha para buscar la causa tecnológica detrás de la violencia que está viviendo su capital. Para algunos ha sido Twitter; para los más, Blackberry Messenger. No cabe duda de que este último ha jugado un papel importante en la coordinación de parte de los actos vandálicos de Londres. Pero resulta difícilmente defendible atribuirle un papel central, toda vez que disturbios idénticos han tenido lugar antes de los smartphones e incluso antes de los móviles.

No cabe duda de que las tecnologías de la comunicación facilitan la organización de este tipo de cosas. Pero deberíamos tomarnos con más sensatez el papel de las nuevas tecnologías. Son una herramienta, más o menos útil, pero una herramienta. Quienes han incendiado Londres han sido un grupo de vándalos que debería estar entre rejas, como están reclamando los propios londinenses. Sin Blackberry ni Twitter los criminales hubieran usado otra cosa, como han hecho hasta ahora.

RIM ya tiene bastantes problemas como para que encima le queramos echar encima éste. Sobre todo cuando su única culpa es ofrecer un servicio seguro para sus clientes, cifrado para que nadie más que ellos y quienes ellos decidan puedan acceder a sus mensajes.


Libertad Digital - Opinión

Engañarse y engañarnos. Por José Antonio Vera

No sale uno del asombro ante la manera tan peculiar que tiene la vicepresidenta Elena Salgado de cumplir con el compromiso de reducir el déficit público. Incapaz de generar ingresos por la vía de la creación de empleo, a nuestra responsable de Economía sólo se le ocurre «falsear» el calendario adelantando el pago del impuesto de sociedades a las empresas. De esa manera pretende ingresar 2.500 millones extra en 2011 y así garantizar el cumplimiento del déficit. El problema es que, como ha subrayado Cristóbal Montoro, esa medida no es sino un engaño, pues el mayor ingreso de este año se va a hacer a costa de aminorar el correspondiente a 2012. O sea, hambre para mañana, comprometiendo además las cuentas del Gobierno que salga de las urnas el próximo 20-N, que debe cumplir el objetivo de no superar un déficit del 4,4 por ciento.

No sólo eso. Lo peor es que se hace a costa de la liquidez de las empresas, ya de por sí muy mermada por la situación de la economía y por el hecho catastrófico de que las administraciones públicas no están pagando sus compromisos ni saldando sus deudas. De manera que nos encontramos con el caso de unas sociedades agobiadas por los impuestos, obligadas a adelantar el IVA y ahora también constreñidas a tener que adelantar el de sociedades, sólo porque a doña Elena no le salen las cuentas y no encuentra mejor manera que hacerlo a costa de la iniciativa privada. Se ve que a la vicepresidenta sólo le importa el maquillaje de las cifras para poder decir, una vez que en unos meses deje el Gobierno, que ella cumplió su objetivo. Poco le va si la manera de hacerlo es hipotecando el déficit del próximo año o llevando a la quiebra a unas compañías ya muy azotados por la carga impositiva y unas medidas que, en algunos sectores, les están arruinando. Es el caso, por ejemplo, de la Sanidad. No sólo las autonomías no pagan los medicamentos a las empresas que se los venden, sino que ahora además las castigan obligándoles a tener que desembolsar por anticipado un dinero que en muchos casos no tienen. Tal es la situación, que hay ya multinacionales farmacéuticas que han decidido abandonar su localización en España, pues al hecho grave de no cobrar suman la pesadilla de bregar contra una Administración dividida en 17 taifas, amén de sentirse azotadas por la presión de unas tasas crecientes que les han obligado a hacer recortes de plantilla o directamente a cerrar en algunos sitios.

Total que este es el legado que nos va a dejar Salgado. Cinco millones de parados, más de 1.500 empresas concursadas, una prima de riesgo por encima del 300 por cien y, eso sí, las cuentas bien amañadas con medidas excepcionales como cobrar este año los impuestos del ejercicio venidero. Una manera como otra cualquiera de engañarse a sí misma. En vez de poner en marcha el potencial de la economía española, la vice nos viene con estas trampas de primero de básica. Así cualquiera.


La Razón - Opinión

Crisis. El colapso del intervencionismo cerril. Por Juan Ramón Rallo

Después del fracaso de todo tipo de intervencionismo, los inversores han perdido toda confianza en que nuestros políticos vayan a tomar alguna medida acertada que no se base en el más pauperizador de los populismos cortoplacistas.

Por supuesto a nuestros políticos les sale muy a cuenta endilgarles la responsabilidad de su muy defectuosa gestión a entes externos: "los mercados", "los especuladores", "la desregulación", "la avaricia", "la codicia", "el Tea Party" y ahora, también, las agencias de calificación que, como Standard and Poor’s (S&P), no arriman el hombro. Nunca, claro, a su propia incompetencia, a su incontenible apetito por el gasto, a su sola receta de subir impuestos y monetizar los déficits, a su renuencia a liberalizar los mercados. Carlos Rodríguez Braun lo ha resumido muy acertadamente en una de sus máximas más populares: "El mejor amigo del hombre no es el perro, sino el chivo expiatorio".

Retrospectivamente nos intentarán hacer creer que la marcha de la economía se torció cuando S&P osó rebajar el rating de EEUU o incluso cuando los republicanos más ultraderechistas pusieron en jaque el acuerdo para elevar el techo de deuda. También nos vendieron la moto de que la crisis de 2008 se debió a la torpe decisión de dejar quebrar a Lehman Brothers, cuando en marzo de ese año había caído Bear Stearns (el quinto banco de inversión del país) y una semana antes los dos gigantes hipotecarios semipúblicos de Fannie Mae y Freddie Mac. Vamos, que la economía iba viento en popa a toda vela. Pero no nos dejemos engañar: durante la semana pasada, habiéndose suscrito la elevación del techo de deuda, la bolsa estadounidense ya se desinfló un 8% debido a las crecientes señales de la debilidad económica del país (mínimos de actividad fabril y del volumen de negocios de los servicios y revisión a la baja del crecimiento del PIB) y a la incertidumbre procedente por el cada vez más probable estallido de la Eurozona.


El desastre de este lunes, uno de los peores días del mercado de valores en su historia, no se debe a la degradación de S&P, ¿cómo iba a hacerlo? Los efectos de rebajar el rating sobre la deuda soberana, de momento, han sido beneficiosos para las finanzas del Tesoro: el bono a 10 años de EEUU, lejos de encarecerse, se abarató un 5% (como algunos, por cierto, ya habíamos pronosticado al decir que la deuda de EEUU sigue siendo, de momento y pese a todo, el activo más seguro del mundo y que todo pánico de mercado tendería a traducirse en compras generalizadas de la misma).

Al contrario, los problemas son otros: la monetización masiva de bonos españoles e italianos por parte del BCE no resuelve a medio plazo los problemas de solvencia de Eurozona, los sucesivos Quantitative Easings de Bernanke han sido del todo inútiles para propiciar un crecimiento sostenible de EEUU, y Obama, lejos de estar dispuesto atajar los auténticos problemas de fondo de su economía (los desproporcionados gastos sociales que se incrementarán exponencialmente en el futuro) está jugueteando con agresivas subidas de impuestos que sólo descapitalizarán más a los ahorradores y a las empresas privadas.

Después del fracaso de todo tipo de intervencionismo, los inversores han perdido toda confianza en que nuestros políticos vayan a tomar alguna medida acertada que no se base en el más pauperizador de los populismos cortoplacistas. Para muchos, no obstante, el dirigismo estatista con el que nos han estado aplastando estos tres últimos años se ha quedado corto. Es lo que tienen los fanatismos y las fes ciegas: si el cien milmillonario plan de estímulo de Obama no ha funcionado, es porque no se duplicó su cuantía (Krugman dixit); si las billonarias monetizaciones de deuda de Bernanke no han surtido efectos, es porque no continúa indefinidamente con ellas (Scott Sumner dixit). Se llama disonancia cognitiva y es un trastorno psíquico perfectamente recogido por la Psicología.

Veremos cuál es la próxima barbaridad con la que buscan robarnos la cartera. Pero desde luego, así no se restituye ninguna confianza en el sistema de mercado y en la creación de un marco jurídico estable en el que apetezca invertir y generar riqueza a largo plazo. Sobre todo porque si personas como Obama o Zapatero están gobernando es porque millones de personas los auparon al poder y aun hoy continúan sin darse cuenta de sus muy profundos errores.


Libertad Digital - Opinión

Somalia exige un gesto de renuncia del cine español. Por Federico Quevedo

"Si quieres que las subvenciones del cine español se destinen a paliar el hambre en Somalia, cuelga esto en tu muro". El mensaje circula estos días por Facebook, en respuesta a la campaña que parte de la izquierda ha puesto en marcha en contra de la visita del Papa la semana que viene a España para presidir la Jornada Mundial de la Juventud. Es cierto que la visita del Papa va a costar dinero a las arcas públicas. También lo es que va a dejar en esas mismas arcas más dinero del que va a salir de ellas, luego lo realmente sensato sería pedirle a las administraciones públicas que destinen lo recaudado a la ayuda contra el hambre en el Cuerno de África.

Hace unos días, lo recogíamos en 'El Confidencial', el Padre Ángel, fundador de Mensajeros por la Paz, se quejaba amargamente de la escasez de la ayuda española para combatir la hambruna de Somalia: solo 27 millones de euros. Una mierda, dicho así, sin más, para lo que podría hacer un país como el nuestro.

Por ejemplo, que el subvencionado cine español renuncie a esos más de 110 millones de euros de presupuesto en ayudas públicas previstos para este año y destine ese dinero a ayudar a los miles de niños cuyo destino es morir víctimas del hambre en aquella zona paupérrima del mundo. Ya sé que es demagogia, o no, pero si lo es se trata de la misma demagogia que lleva a esa parte intransigente de la izquierda a vincular el viaje del PP con una supuesta dejadez por parte de la Iglesia respecto de lo que está ocurriendo en el Cuerno de África.


Nada más lejos de la realidad: si hay una organización verdaderamente preocupada por el problema del hambre en Somalia, esa es la Iglesia Católica, y de ahí el lamento del Padre Ángel. Son muchas las organizaciones católicas que se han entregado en cuerpo y alma a ayudar a la población de Somalia, y desde hace mucho tiempo además. De hecho, las primeras ONGs que se instalaron allí tienen mucho que ver con esa faceta solidaria que caracteriza al Cristianismo, y por allí aparecieron los Padres Blancos y otras organizaciones cuyo fin es ayudar a los más pobres y desheredados de la tierra.

La Iglesia está llena de madres Teresa, aunque haya habido una que por encima de todos ha sido luz y guía de otras muchas y muchos hombres y mujeres entregados a la causa de la caridad, pero eso es lo que ha caracterizado siempre al catolicismo porque forma parte de su esencia espiritual la ayuda a los demás y la caridad llevada al extremo del sacrificio personal.
«Si quieren seguir por ese camino de reprender a la Iglesia Católica, entonces harían bien en no fijarse tanto en la paja del ojo ajeno, cuando tienen verdaderas vigas escondidas en los suyos: vigas en forma de subvenciones millonarias, vigas en forma de escandalosas SICAVs a nombre de destacados próceres del progresismo patrio..»
Por supuesto, eso no hace desmerecer el trabajo de otras muchas organizaciones que, sin incluir un fin apostólico en su altruismo, también se entregan hasta límites difíciles en la causa de la ayuda a los más pobres, pero es profundamente injusto señalar a la Iglesia como culpable cuando es la primera interesada en acabar con las injusticias sociales y esa lucha ha formado siempre parte esencial de su enseñanza moral.

Muchos de los que hoy critican el viaje del Papa, en cuya misión evangelizadora siempre hay reservado un espacio importante para ese mensaje, deberían dedicar aunque solo fuera un poco de tiempo a interesarse por la llamada Doctrina Social de la Iglesia y comprobar cómo muchas de las cosas que el catolicismo considera primordiales para poder hablar de justicia social son las mismas que ellos defienden desde un prisma ideológicamente distinto.

Pero si, a pesar de todo, quieren seguir por ese camino de reprender a la Iglesia Católica, entonces harían bien en no fijarse tanto en la paja del ojo ajeno, cuando tienen verdaderas vigas escondidas en los suyos: vigas en forma de subvenciones millonarias, vigas en forma de escandalosas SICAVs a nombre de destacados próceres del progresismo patrio, vigas en forma de cuantiosas posesiones mobiliarias e inmobiliarias que harían enrojecer a los más conspicuos capitalistas... Hay muchos que antes de hablar, tienen mucho que callar.


El Confidencial - Opinión

No piensan. Por Alfonso Ussía

A los llamados indignados de Madrid, aparte del desodorante, les han abandonado las ideas. Tienen el motivo de la indignación a dos palmos de las narices, y no lo han descubierto. Tengo para mí que, de formar parte del zaguanete de presumibles indignados que se mantiene en la Capital de España, mi indignación se centraría en los sindicatos. Acaban de recibir otro centenar de millones de euros de todos los españoles regalados por el Gobierno. Dicen que serán invertidos en la «formación de funcionarios». Uno creía que los funcionarios se formaban en los colegios y las universidades, pero parece que estaba equivocado. En lo que van a gastarse el dinero los sindicatos es en el boicot a la visita del Papa que ha llamado a Madrid a dos millones de jóvenes. Qué casualidad. El aeropuerto y el Metro en huelga justamente en esos días. Los sindicatos no están en absoluto indignados con el Gobierno, que los mantiene, los mima y les dice lo que tienen que hacer para seguir recibiendo dinero. Si los sindicatos se financiaran con las cuotas de sus militantes no tendrían ni para un chupa-chups. Ellos se forran y los indignados no perciben ayudas de ninguna clase. El Papa no tiene la culpa de ello. Además, con independencia del objetivo espiritual y social de la visita a Madrid del Santo Padre, la multitud que le espera llegada de todas las partes del mundo va a dejar mucho dinero en España. Eso no lo admiten ni los sindicatos ni los indignados, cuando habrían de mostrarse felices por ello.

Los indignados tendrían que visitar las sedes de los sindicatos. Ahora no, porque la mayoría de los chulos del sistema están de vacaciones en el Caribe. Los indignados harían bien en intentar conocer adonde han ido a parar los miles de millones de euros que han llovido sobre los sindicatos durante los años zapateriles. Se indignarían con razón. No lo hacen, porque en el fondo, el derroche del dinero de todos en beneficio de unos pocos no les indigna tanto si esos pocos son de su cuerda. Tienen el mismo jefe, Rubalcaba, y ese detalle imprime carácter y sella las libertades. Los indignados se indignan con el Papa y cierran los ojos cuando pasan los jerifaltes gramscianos de Comisiones o de UGT. Pídanles explicaciones a ellos. Y hagan una prueba. Preséntense todos una mañana en la sede de Comisiones o de UGT y pidan que les den de comer con abundancia , simpatía y caridad. No probarán bocado. Hagan lo mismo y acudan a los comedores de Cáritas, administrados por la Iglesia que el Papa representa, y saldrán de sus estancias bien alimentados y con muchas dudas en la cabeza. Sin la labor social que la Iglesia realiza en favor de los sin nada y los enfermos, nuestro sistema quebraría. Pidan cobijo y alojamiento en los sindicatos. Se quedarán en la calle. Hagan lo mismo en cualquier establecimiento regentado por una organización cristiana, y descansarán compartiendo el descanso con los desheredados, los desesperanzados y los abandonados por la vida. No se indignen contra el Papa, que nada les ha hecho. Su protesta contra la visita del Santo Padre nada tiene de espontánea. Es política y responde a unas pautas y órdenes que ellos, los llamados indignados, están dispuestos a cumplir a rajatabla, quizá para conseguir que les caiga parte del maná que sólo se derrama sobre los sindicatos. Odian lo que sirve y aborrecen lo que hace el bien. No tengan cuidado. Ellos son mil y los que estarán en Madrid para recibir al Papa serán dos millones de personas, la mayoría jóvenes. Dos millones de verdaderos pacifistas. No abusarán de su número y podrán contar con su ayuda en el caso de solicitarla. No se indignen con ellos. Háganlo con los que se llevan el dinero para seguir obstruyendo la entrada de España en el siglo XXI. Piensen.

La Razón - Opinión

Lo nuclear y los progresistas. Por Juan Velarde

No es posible el desarrollo económico sin una energía abundante, barata y de buena calidad.

Como señaló Kindleberger, no es posible el desarrollo económico sin una energía abundante, barata y de buena calidad. Además, a partir de los dos sucesivos choques petrolíferos de los setenta, y las conmociones que siguieron –ahora mismo el barril de crudo ronda los 100 dólares y ha incrementado en torno a un 30% la cotización de hace un año–, su carestía se ha propalado en más de un sentido al carbón y al gas natural importados. Por eso a la trilogía de Kindleberger se agrega que la fuente energética ha de tener un fuerte componente nacional. El Libro Verde de la Comunidad Económica Europea advertía del riesgo de sobrepasar el 50% de dependencia externa en energía primaria, y he aquí que España se encuentra ligeramente por encima del 80% en esa dependencia.

Quien viene en nuestro auxilio en todo esto es precisamente la energía nuclear, que ha sido la denostada primero por todo el pensamiento progresista español, y después, de modo bien explícito, por las Administraciones de Felipe González y de Rodríguez Zapatero.


Busquemos ahora unos datos en un libro reciente del Club Español de la Energía (Instituto Español de la Energía): Balance energético de 2010 y perspectivas para 2011 (Biblioteca de la Energía, Madrid, 2011). Tiene datos muy valiosos aunque en él se omite una cifra económica esencial: la baratura de nuestra energía nuclear, pues ésta exige un gran dispendio en la inversión, pero a continuación, incluyendo las amortizaciones, el coste por Kwh pasa a ser reducidísimo.

En su página 33 observamos en el cuadro "Consumo de energía primaria" que, para el periodo 2009-2010, son visibles caídas en el carbón, petróleo y gas natural, pero en cambio aumentos en las energías renovables, un 22’6% y en la nuclear, un 17’1%, gracias a lo cual el saldo total, incluyendo las importaciones menos las exportaciones, ofrece un avance en el consumo de energía primaria del 1’1%.

Todo se corona, de plena actualidad, en la pág. 36, lo que se muestra en este cuadro extraordinariamente significativo, de la producción nacional de energía, en el que el crecimiento de 28’9 millones de Tep en el año 2009 pasa a 33’9 millones de Tep en 2010, lo que "se ha debido al aumento de las energías renovables y (de) la energía nuclear en nuestro mix de energía primaria". Gracias a las renovables y a la nuclear, el autoabastecimiento español, que había disminuido desde algo más del 35% en 1990 a un 23% en 2005, ha pasado a un incremento hasta cerca de 32’5% en 2010. El cuadro final contiene una extrapolación para 2020.

Autoabastecimiento energético español
La gran pregunta final debería ser: ¿vamos a abandonar, a causa de deleznables argumentos científicos el sendero nuclear? La extrapolación que se hace para 2020 puede ser muy útil para la acción política. Siempre surge en torno a la nuclear un riesgo colosal porque, lisa y llanamente, puede hundir, literalmente, nuestra competitividad.


Libertad Digital - Opinión

Londres, a sangre y fuego

Con estupor e indignación asiste la sociedad británica al estallido de violencia, pillajes e incendios que tuvo su origen en Londres el pasado sábado, que se cobró ayer una segunda víctima y que se ha propagado a otras ciudades como Birmingham, Leeds, Liverpool, Bristol, Nottingham o Manchester. La gravedad de los disturbios ha obligado al primer ministro a cancelar sus vacaciones, a convocar de urgencia el gabinete de crisis y a decretar una movilización sin precedentes de las Fuerzas de Seguridad, con un despliegue de más de 16.000 policías. Prácticamente todos los ámbitos sociales se han visto afectados, desde la suspensión de un partido de fútbol de la selección inglesa, hasta la actividad del Parlamento. Nada semejante se recuerda en Londres desde hace 30 años. Y tal vez por eso nadie sabe a ciencia cierta, ni siquiera la Policía, a qué obedece esta llamarada de furia y vandalismo, mezcla de supuesta ira social y delincuencia pura y dura. Tampoco los políticos han sabido explicar hasta ahora lo que está sucediendo y lo único que ha diagnosticado la oposición laborista es que «no son disturbios políticos, sino pillaje». De la misma opinión es David Cameron: «Lo que está ocurriendo es pura y simple criminalidad a la que hay que enfrentarse y derrotar». Sin embargo, tales afirmaciones no explican por qué unos simples delincuentes han podido poner en jaque a toda una ciudad como Londres ni cómo es posible que hayan actuado coordinados a través de mensajería móvil y saltando como una plaga de langostas por diferentes barrios y ciudades. Aunque es prematuro sacar conclusiones y sería ridículo aplicar a los vándalos una presunción de inocencia que ellos mismos se han encargado de desmentir, sí existen ya algunos datos contrastados sobre los que conviene reflexionar. En primer lugar, sorprende la masiva presencia de adolescentes entre los alborotadores. También es muy relevante el protagonismo de nuevas redes sociales cuyo uso escapa al control policial. Otro dato irrebatible es la tardía reacción de los gobiernos municipal y nacional, que fueron incapaces de calibrar, primero, el alcance de los disturbios, y de proteger, después, a la población. En este punto, es digno de subrayar que la mayoría de los afectados son pequeños comerciantes de origen inmigrante, lo que sin duda elimina el supuesto agravio racista o xenófobo que algunos se apresuraron a entrever a raíz de la muerte a manos de la Policía de un delincuente de raza negra. Asistimos, por tanto, a unos sucesos complejos y si bien no es la primera vez que Londres sufre la violenta agitación de sus barrios más marginales (en las décadas de los 80 se registraron hasta media docena de grandes batallas campales), ahora han entrado en juego elementos novedosos que no encajan en los esquemas tópicos. Lo que sí es cierto es que el modelo multiculturalista, del que hacen gala los británicos como el más adecuado para la integración de los inmigrantes, también presenta graves carencias, y lejos de asimilar a las segundas y terceras generaciones, el tejido social se rasga y crea guetos y submundos paralelos que se convierten en ollas a presión.

La Razón - Editorial

Mensaje realista

La Reserva Federal reconoce que la recuperación será lenta y sugiere más estímulos en septiembre.

La Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) tenía ayer poco margen para actuar sobre las malas perspectivas de crecimiento económico. El Comité de Mercado Abierto decidió ayer mantener los tipos de interés en el rango objetivo entre el 0 y el 0,25%, y abrió la puerta a reanudar en septiembre una nueva ronda de estímulos monetarios (quantitative easing) con el fin incentivar el crecimiento económico y aumentar el empleo. La baja tasa de crecimiento y la incapacidad de la economía estadounidense para reducir el paro es la razón fundamental que explica el desplome de Wall Street durante la jornada del lunes y el contagio en cadena de las grandes Bolsas europeas. Es importante señalar que estas decisiones, en particular la sugerencia de nuevas facilidades monetarias, cuenta con oposición, minoritaria pero significativa, dentro de la Fed.

El mensaje de la Reserva Federal se distancia de algunos hábitos de la institución. Ben Bernanke, su presidente y buen conocedor de las causas de la Gran Depresión de 1929, sabe que la abundancia de liquidez es el marco necesario (complementado con otras medidas, desde luego) para salir del estancamiento económico. Pero el comunicado de la Fed pone fecha (mediados de 2013) al periodo de tipos "excepcionalmente bajos". Además, el análisis de la institución es muy pesimista. El crecimiento es "más lento de lo esperado", la situación laboral se ha deteriorado y el consumo no reacciona. Bernanke y sus colegas han tomado conciencia de la gravedad de la situación y también del conflicto político en Estados Unidos, que complica la corrección del estancamiento. De ahí esa discreta afirmación de que la Fed estudia las herramientas económicas que debe aplicar.


La economía mundial está cayendo velozmente en la contradicción que solo unos meses antes atenazaba a las economías del euro. Durante 2011 y probablemente durante el año próximo, Estados Unidos y Europa atravesarán por una etapa de bajo crecimiento; puesto que en Washington la extrema derecha republicana (liderada por el Tea Party) ha impuesto un ajuste presupuestario como contrapartida para aprobar un aumento del techo de la deuda y en Europa se aplican varios programas de austeridad y recorte de gasto para estabilizar la solvencia de la deuda, no hay margen de maniobra para estimular el crecimiento económico. El efecto probable de esta contradicción será una prolongación del estancamiento hasta al menos mediados de 2013.

Durante la última semana, las Bolsas han reaccionado con graves pérdidas ante esta desconcertante ola de ajustes presupuestarios. El tenedor de acciones requiere crecimiento y rentabilidad. Si las expectativas de negocio se arruinan, la Bolsa se hunde. La tendencia depresiva de la renta variable no acaba de disiparse, aunque las pérdidas del Ibex se moderaron ayer y varias Bolsas europeas cerraron con leves ganancias. En la fase actual de esta crisis, lo que es bueno para los compradores de deuda resulta tóxico para los accionistas.


El País - Editorial

Barrer un vandalismo injustificable

Ninguna actuación policial de supuesto índole racista, ni la pobreza ni la crisis económica son excusa para esta ola de violencia, una intolerable falta de respeto al Estado de Derecho que debe ser barrida y no justificada.

Miles de londinenses han comenzado a organizarse a través de las redes sociales para hacer frente y protestar, con escobas en la mano, contra los vándalos que en los últimos días han quemado coches y viviendas, destrozado y saqueado innumerables comercios, en los peores actos de violencia callejera que la capital británica ha sufrido en el último cuarto de siglo.

Aunque se haya detenido a más de 500 personas y las autoridades –empezando por el primer ministro– hayan renunciado a sus vacaciones para hacer frente a la situación, los ciudadanos denuncian la escasa contundencia con las que las fuerzas de orden público reprimieron en un primer momento estos injustificables actos de barbarie que se han extendido a otras ciudades y que han dado una imagen de Londres como si de una ciudad devastada por la guerra se tratara.


El tiempo y los tribunales juzgarán la proporcionalidad con la que actuó el agente de policía que el pasado jueves abatió a tiros al joven Mark Duggan, cuya muerte ha sido utilizada por los organizadores de estos actos de violencia como excusa de su barbarie. Pero lo que no es de recibo es que, no sólo los vándalos, sino también numerosos medios de comunicación, incluidos los españoles, se limiten a decir del joven abatido que era negro, mientras silencian que estaba vinculado con el mundo de las drogas y las bandas criminales y que, en el momento de su enfrentamiento con la policía, portaba un arma de fuego.

Si ninguna actuación policial de índole racista excusa la violencia de estos días, tampoco la justifica la pobreza, ni la crisis económica ni una falta de política de integración de los inmigrantes, como también han querido dar a entender esos mismos medios de comunicación. Se trata tan sólo de una intolerable falta de respeto a la propiedad ajena, al imperio de la ley y al Estado de Derecho que debe ser barrida y no justificada.

Esperemos que esa sensación de impunidad sea de una vez erradicada por acciones policiales "más robustas", tal y como han prometido los mandos de Scotland Yard, pues estos falsos "indignados", que no son, en realidad, más que simples delincuentes, deben sentir toda la fuerza de la ley. A la postre, tal y como ha afirmado, aun tardíamente, el primer ministro Cameron, "si estos jóvenes son los suficientemente adultos para cometer delitos, también los son para asumir las consecuencias".


Libertad Digital - Editorial

martes, 9 de agosto de 2011

Memoria económica. Por José Luis Requero

Un proyecto de ley o de reglamento exige lo que se llama «memoria económica». Sirve para saber cómo se financiará la futura norma. Esto se exige para proyectos de ley y de reglamento pero no para una Constitución. Así cuando se elaboró la Constitución no hubo memoria económica alguna, como tampoco cuando se trata de un estatuto de autonomía. Ahora bien, es aconsejable reflexionar sobre tales extremos porque el pueblo soberano que se dota de esas normas básicas debe saber si tiene capacidad económica para sostenerlas, luego para que se apliquen.

Probablemente de haberse elaborado una memoria económica de lo que en su momento era el proyecto de Constitución, los españoles nos habríamos dado cuenta de que nos iba a regir un texto bastante caro; nos dimos un sistema constitucional que iba a exigir a todos un importante esfuerzo económico para que buena parte de sus previsiones se hiciesen realidad, lo que se acentúa en los últimos estatutos de autonomía que tiran la casa por la ventana.

Proclamar derechos y libertades está muy bien, pero se necesita una Justicia ágil y eficaz para hacerlos realidad, como también tiene su coste crear un Tribunal Constitucional o el sistema parlamentario bicameral o la Casa Real o que haya un Defensor del Pueblo, etc. Y no digamos que se dote de autonomía a provincias y municipios o surjan de la nada las Comunidades Autónomas, órganos en los que se descentraliza la acción política, clonando la organización estatal.


Pero lo que encarece la Constitución es atribuir a los poderes públicos el deber de crear y mantener un abanico de servicios y competencias que concretan el Estado del Bienestar. Se prevé así que «los poderes públicos» procurarán la tutela de la salud, del medioambiente, una vivienda digna y adecuada, la gratuidad de la enseñanza, unas pensiones dignas y así un largísimo etcétera al que se añaden los aún más largos etcéteras de las leyes que desarrollan la Constitución. Repito: todo esto exige gran capacidad financiera.

En 1978 tiramos la casa por la ventana y aprobamos una Constitución de lujo: nos compramos un deportivo, un yate, un chalet en la playa y reformamos la casa. Todo a la vez y gracias al préstamo que nos dio la Historia. ¿Podíamos mantener ese tren de vida? Afortunadamente, al poco vino la Unión Europea y luego los Fondos de Cohesión, lo que nos permitió mantener ese tren de vida al que nos subíamos: las infraestructuras se modernizaron, los pueblos y ciudades se embellecían y se hacían «sostenibles»; el medioambiente se empezaba a cuidar, etc. lo que permitió destinar recursos para colegios, pensiones, etc.

Pero hay dos actitudes para tener ese tren de vida. O la responsable y consciente de que se precisa una economía fuerte y saneada o la inconsciente del que gasta sin medida; no le basta el yate o el deportivo, encima los llenan de accesorios y monta una televisión autonómica, su propia policía, clona órganos estatales, etc. El médico es gratis y somos tan buenos que invitamos a otros y surge la España del turismo sanitario; se dan subvenciones a propios y extraños y los abuelos viven cada vez más años a costa de una menguante población de nietos hechos a la buena vida de sus padres.

Mientras la economía iba bien esto tenía un pase, pero se estropea; la financiación europea mengua, pero la frivolidad gubernativa lo ignora, suprime los topes de gasto y en el país del Lazarillo se dice que lo progre es el déficit; los hijos, acostumbrados al tren de vida de sus padres, se indignan: ni pueden llevarlo ni, quizás, el que tenían esos padres cuando eran más modestos pero sensatos. Se indignan, se autodenominan «indignados», pero no se les censura y unos políticos frívolos y descerebrados les adulan asegurándoles más vida fácil.

El Estado del Bienestar es caro, exige esfuerzo, disciplina y un sistema económico capaz de sostenerlo, que genere riqueza, lo que depende de un empresario incentivado, no demonizado ni machacado. En vez de perder el tiempo en memorias históricas, aunque tarde, quizás sea hora de hacer la memoria económica de nuestro sistema constitucional. Así sabremos lo que cuesta, si podemos financiarlo y si estamos dispuestos a esforzarnos para hacerlo viable.


La Razón - Opinión

Crisis de deuda. Solucionar el déficit en cinco minutos. Por Ignacio Moncada

En el mundo real la magia no existe. Es decir, que ese agujero tendrá que ser pagado por alguien. No tenga ninguna duda al respecto: será usted.

Hace unos días, en una entrevista a la CNBC, Warren Buffett afirmó que podía acabar con el déficit público en cinco minutos: "sólo hay que aprobar una ley por la que, si el déficit público supera el 3% del PIB, todos los miembros del Congreso quedan automáticamente inhabilitados para la reelección". El exitoso inversor estadounidense puso el dedo en la llaga respecto a la crisis de deuda que se vive a ambos lados del Atlántico: nos recuerda que el problema es puramente político. Pese a que nuestros gobernantes insistan en culpar a los mercados, una crisis de deuda soberana se genera cuando los políticos gastan tanto dinero que no sólo hay que pedir prestado, sino que comienza a sospecharse que ni siquiera podrán devolverse esas deudas si no hay rescate de por medio. Y para llegar a ese punto hay que gastar mucho.

En la antigüedad, cuando sucedía algo que no era posible explicar, se solía recurrir al brujo de la tribu. Cuando una enfermedad, por ejemplo, asolaba el poblado, como no se sabía que las causas procedían de un determinado tipo de germen, se buscaba el remedio al problema con una exótica danza del chamán, implorando al cielo la solución. Es razonable, porque la explicación a los sucesos no estaba a su alcance. Lo absurdo es que, hoy en día, nuestros gobernantes sigan recurriendo a los chamanes cuando no comprenden lo que sucede en materia económica. Y es que, después de que se disparara la prima de riesgo española e italiana a cotas desconocidas, el Gobierno ha descargado toda la responsabilidad sobre Jean-Claude Trichet, el presidente del BCE. El banquero central de la eurozona es, para Zapatero, el brujo de la tribu, pues con darle un botón es capaz de solucionar el problema de la deuda. Es lo que sucede cuando quien gobierna no conoce las consecuencias de sus acciones. Porque, aunque lo niegue, en este caso el germen que ha engendrado la enfermedad es el propio Gobierno.

El Gobierno, al pedir públicamente al Banco Central Europeo que compre deuda pública española, lo que está haciendo es solicitar el más deshonroso de los rescates. No estoy seguro de que Zapatero lo sepa. Este mecanismo de salvamento está envuelto en múltiples capas que le dan apariencia de ser extremadamente complejo, tal vez para ahorrarse las explicaciones. Pero su esencia es muy sencilla: consiste en imprimir dinero e intercambiarlo por deuda pública. O sea, darle a los gobiernos billetes recién sacados de la impresora para que no tengan que responsabilizarse de sus gastos. Es evidente que en el mundo real la magia no existe. Es decir, que ese agujero tendrá que ser pagado por alguien. No tenga ninguna duda al respecto: será usted. Verá como la moneda se deteriora, y su poder adquisitivo se desploma. Cuando vea que su bolsillo sigue menguando, recuerde que los problemas están donde señalaba Warren Buffett: sentados en el Congreso de los Diputados.


Libertad Digital - Opinión

La bipolaridad de Bildu. Por Carmen Gurruchaga

Bildu tiene más de un 50% de Batasuna en su composición, por lo que como coalición puede llegar a comportarse de manera bipolar e, incluso, tripolar. Ayer por ejemplo, la parte de EA y Alternatiba sí asistió al acto que se celebró en Zumaia, en memoria del ex presidente de la patronal guipuzcoana, Joxe Mari Korta, asesinado por ETA hace 11 años.

Pero no lo hizo el diputado general de la provincia, Martín Garitano, vinculado a la izquierrda abertzale de toda la vida y que prefirió dejar su representación en manos de dos diputadas de EA. Sin embargo, sí acudió la alcaldesa en funciones del municipio, del sector independiente de Bildu. Y es que Garitano está más preocupado por la vuelta a casa de los presos de ETA que por las víctimas de la banda; y por la negociación de los terroristas con el Gobierno que por las necesidades de los guipuzcoanos.

Sin embargo, sabe que si se le ve el plumero exigiendo las reivindicaciones perennes de la banda y sólo muestra su apoyo a los reclusos etarras y a sus familiares, la coalición que posibilita a la izquierda abertzale el acceso a las instituciones puede ser finalmente ilegalizada. Por ello, a Batasuna le viene bien la bipolaridad pues aunque la verdad sea vox populi y ya no engaña a nadie, ¿cómo se demuestra jurídicamente que no condenan la violencia cuando una parte de Bildu acude al homenaje de una víctima?


La Razón - Opinión

Despilfarro. ¿Seguirá Fabra el mal ejemplo de Camps? Por Guillermo Dupuy

La verdad es que el asunto de los trajes ha eclipsado en los medios de comunicación muchas cosas de la Comunidad Valenciana, tal y como afirmaba Camps; pero no sólo elogiables sino también censurables de la gestión del PP valenciano.

Aseguraba Francisco Camps en su discurso de dimisión estar "harto" de que el caso Gürtel hubiera ocultado en los medios de comunicación muchas cosas positivas de la Comunidad Valenciana. La verdad es que el asunto de los trajes ha eclipsado muchas cosas, no sólo elogiables sino también censurables de la gestión del PP valenciano. Cosas como el insaciable centralismo autonómico, que ha seguido vampirizado a las provincias de Alicante y Castellón en beneficio exclusivo de la ciudad de Valencia; cosas como la politización de las cajas de ahorros que ha terminado por arruinar a una de las otrora más prosperas entidades financieras de nuestro país, como era la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Sólo dos días antes de su intervención por parte del Banco de España, la entidad financiera alicantina tuvo que renovar un préstamo de 200 millones al Gobierno valenciano, que, desde 2006, ya era el destinatario de tres de cada cuatro euros de las operaciones de crédito, aval o garantía que la entidad había realizado con las instituciones públicas de la Comunidad.

Está por ver que el asunto de los trajes haya acabado definitivamente con la carrera política de Francisco Camps. Pero, desde luego, si queremos que la victoria electoral del PP sirva para establecer las bases de la recuperación económica, lo que ya ningún representante popular con responsabilidad de gobierno debería poder hacer es seguir el mal ejemplo de Camps en lo que a gasto y endeudamiento público se refiere. La Comunidad Valenciana –por no hablar del Ayuntamiento de Valencia– es una de las instituciones públicas de nuestro país que más y a mayor velocidad se ha endeudado y una de las principales corresponsables de las elevadísimas primas de riesgo que está pagando la deuda española.

Es verdad que, en una reciente entrevista concedida a El Mundo, el nuevo presidente de la Generalidad, Alberto Fabra, hacía público un compromiso con la austeridad que parecía un punto de inflexión frente a la rienda suelta que el gasto publico ha gozado en Valencia. Sin embargo, ya entonces ese compromiso del nuevo presidente me pareció demasiado vago y no suficientemente consciente del radical cambio de mentalidad que es exigible en los políticos en lo que a privatizaciones y recorte de gastos se refiere. Así, que Fabra se limitara a decir respecto a Canal 9 –uno de los cuatro canales de televisión pública que hay en la Comunidad Valenciana, cuya deuda asciende a los 1.500 millones de euros–, que lo que pretende es "garantizar el pluralismo", debe resultar hasta ofensivo para cualquier persona mínimamente consciente de la realidad financiera que los políticos deben de una puñetera vez de afrontar. Y es que la solución no pasa ni siquiera por reducir los déficits de las televisiones públicas, sino proceder a su inmediata puesta en venta y reducir con lo que se obtenga con ella la deuda que han generado estos pozos sin fondo.

No le echaré en cara al recién llegado presidente algo que ahora se ha sabido como es el hecho de que durante 2010 cada diputado valenciano gastara una media de 650 euros al mes en teléfono, pero desde luego sí que haya nombrado 83 asesores –entre 6 y 8 por consejería- con un coste de 4,45 millones de euros anuales.

Espero, no obstante, poder equivocarme con Fabra. Si es así, gustoso haría una recolecta para regalarle dos o tres trajes.


Libertad Digital - Opinión

Campus estéril. Por José Antonio Álvarez Gundín

Sorprende que entre las reivindicaciones de los «indignados» no haya una sola alusión, siquiera de pasada, a la Universidad, estando como están muchos de ellos en plenos estudios superiores. Es más, se diría que están satisfechos con el sistema académico, con la gestión de los rectores y con el profesorado, lo cual resulta asombroso si se tiene en cuenta que ninguna universidad española figura entre las 150 primeras del mundo por su calidad y prestigio. De la duodécima potencia mundial cabía esperar que su enseñanza universitaria no desmereciera del ranking, pero la realidad es que se disputa los puestos del pelotón con países del Tercer Mundo. De hecho, la Universidad pública española es una fábrica de frustración a pleno rendimiento y un título suyo no tiene más utilidad para encontrar trabajo que un diploma de la asociación de vecinos. Y lo peor es que aún no ha tocado fondo. Hace algunas semanas, un centenar largo de catedráticos difundió un manifiesto contra la reforma del personal docente que proyecta el Gobierno, con denuncias tan vigorosas que dejan pasmado al más escéptico. Según los firmantes, en su mayoría de centroizquierda, la Universidad se dirige a toda máquina hacia la perfecta burocratización, sindicalización y endogamia, donde se puntúa más el papeleo de despacho y la militancia sindical que la investigación, las publicaciones o el currículum en el extranjero. Se alimenta así una casta parasitaria cuyo objetivo es controlar los resortes del claustro para fines ideológicos. Eso es lo que explica por qué el campus se ha convertido en el patio de recreo de los grupúsculos radicales, una minoría que impone sus reglas y decide quién puede pronunciar una conferencia y quién no, a quién se le abre el aula magna y a quién se le cierra. Es muy loable que los «indignados» quieran cambiar el mundo, pero ¿qué tal si empiezan por su raídos pupitres? La Universidad no puede convertirse en refugio de mediocres ni fonda de fracasados, sino en el principal motor intelectual, científico y de renovación social, donde se prime el mérito y el esfuerzo, donde no se malverse el dinero público impunemente y se impida su utilización política, que por depender de las autonomías suele ser cateta y de vuelo gallináceo. Si el título universitario no recupera su utilidad laboral y su prestigio, sobra tanta universidad inútil y estéril.

La Razón - Opinión

Acuerdo con C's. ¿El gran error de Rosa Díez? Por Carmelo Jordá

Para los que hasta ahora han confiado en Rosa Díez o están pensando en hacerlo esta negativa inopinada y en redondo puede ser difícil de tragar y en el rapidísimo no de algunos dirigentes de UPyD se adivinan razones no muy presentables.

Puede que la fórmula elegida por Albert Rivera para hacer su propuesta de pacto, hablar de ello en los medios antes de comunicarse con la propia dirección de UPyD, no haya sido la más acertada; puede que el de C's esté simplemente buscando un espacio en los medios que no le es fácil conseguir; incluso es probable que la apuesta de Rivera, ese extraño todo o nada que plantea al decir que si no lo hace con UPyD no se presentará, sea un flaco favor a su electorado.

Sin embargo, aún así Rosa Díez y su partido pueden estar cometiendo uno de los grandes errores de su todavía corta vida si desprecian sin más el ofrecimiento que les plantea el líder de C’s. Y en un partido pequeño como UPyD los errores se pagan muy caros: pueden marcar la diferencia entre el ser o no ser.

Digo esto porque creo que, aunque pueda parecer lo contrario, en este tema la formación de la valiente Díez tiene más que perder que la de Rivera. En primer lugar porque por suerte o por desgracia C’s se ha acabado configurando como una alternativa netamente autonómica, que no espera ni necesita un gran resultado fuera de Cataluña.


Por el contrario, UPyD mantiene una vocación de partido nacional, pero tiene una implantación poco menos que testimonial en Cataluña y sus diferentes resultados electorales han rozado el ridículo, y eso siendo benévolos. C’s sí podría dar esos votos que los de Díez no logran tener en aquella región y tiene también la estructura de partido necesaria para, por primera vez, hacer una campaña digna de tal nombre.

No sé si todo ello serviría para que algún diputado catalán acompañase a Rosa Díez en el Congreso, pero de la mano de C’s está claro que ésta sería una empresa difícil pero no imposible. En solitario, por el contrario, resulta absolutamente descabellado pensar que se puede pasar de los 5.000 votos en las autonómicas a los 150.000 necesarios, más o menos, para obtener un diputado en Barcelona.

Por otro lado, tiendo a pensar de que el electorado de partidos como UPyD o C’s es más crítico y exigente que el de PSOE y PP, que han tenido tiempo de convertirse en una costumbre que es difícil romper y que arrastran a muchos votantes por pura entraña.

Así, para los que hasta ahora han confiado en Rosa Díez o están pensando en hacerlo esta negativa inopinada y en redondo puede ser difícil de tragar y en el rapidísimo no de algunos dirigentes de UPyD se adivinan razones no muy presentables y todavía menos comprensibles para un elector que, dando su voto a partidos pequeños, está claro que no piensa en la defensa de intereses o privilegios particulares sino en el bien común.

Y está claro que buena parte de ese bien común pasaría, en las próximas elecciones, por contar con una alternativa de izquierda moderada, españolista y racional que puede dar respuesta a las demandas de un electorado, sobre todo del PSOE pero también del PP, que ha dejado de creer que los grandes partidos son capaces por sí mismos de arreglar la situación.

Si esa alternativa no llega a configurarse con el formato más amplio posible puede defraudar muchas de estas expectativas y ver frustrado un crecimiento para el que va a tener pocas oportunidades como estas elecciones, especialmente si ese elector exigente percibe que los culpables han sido los personalismos, los egoísmos y las ansias de un protagonismo banal.

Al fin y al cabo, la U de UPyD es de Unión, ¿no?


Libertad Digital - Opinión

Un liderazgo sin dueño. Por Ignacio Villa

Después de una semana de infarto para la economía mundial; de días de desasosiego para la Unión Europea y para los Estados Unidos; de jornadas maltrechas para el euro, el dólar, el yen y las bolsas de medio mundo; de idas y de venidas con todo tipo de acusaciones, de reproches y de críticas podemos decir que esta primera semana de agosto ha sido una de las más críticas de estas últimas décadas. Son desde luego muchas las sugerencias y muy variados los análisis; pero no hay que dar muchas vueltas a la cuestión. Echarnos las culpas unos a otros no sirve absolutamente para nada. La cuestión tiene mucho mayor alcance y además tiene el agravante de no saber si hemos tocado suelo. Es más, todo apunta a que todavía no ha llegado lo peor.

Quizá lo más fácil en un momento como éste, sería repartir culpas a diestro y siniestro. Y además posiblemente hay motivo para ello. Pero en esta ocasión me gustaría poner el acento en una cuestión distinta y diferente. Lejos de medidas más o menos acertadas, y de decisiones más o menos correctas; ahora mismo lo que está quedando en evidencia es que cuando más lo necesitamos no tenemos un liderazgo internacional que marque las pautas, que señale el recorrido y que sea capaz de aunar voluntades ahora que la economía mundial está al borde de la bancarrota.


No son estas afirmaciones más o menos genéricas. Es simplemente la confirmación de algo que ya conocemos en nuestra historia reciente. Ejemplos no faltan. Desde la caída del Muro de Berlín, hasta la paz entre Egipto e Israel, desde la puesta en marcha de la moneda única europea hasta una solución en la complicada zona de los Balcanes. Para situaciones sin solución, hacen falta líderes con capacidad de respuesta, con decisiones arriesgadas y con apuestas impensables. Pero por encima de todo, lo que en estos momentos es de obligado cumplimiento es un liderazgo, sin egoísmos partidistas e ideológicos. Un liderazgo que sepa también sacarnos de este pozo negro en el que nos estamos introduciendo a una velocidad de vértigo.

Estamos huérfanos. No tenemos un asidero que nos sirva de apoyo en esta situación de incertidumbre. Ni en los Estados Unidos, ni en el Reino Unido, ni en Alemania, ni en Francia, ni en Japón. Todos se miran al ombligo, pendientes y calculadores de sus políticas internas. Vivimos sin orden, ni concierto. Todos hacen, gesticulan y pontifican. Pero nadie asume ese liderazgo por encima del bien y del mal, que necesitamos para salir del precipicio. En todas las grandes cancillerías se acicalan para la fiesta que nunca llegará, inconscientes de que el «Titanic» se hunde. Ajenos a que el barco se va a pique por mucho que la orquesta siga tocando. No hay liderazgo internacional, ni nadie que quiera asumirlo. Todos se miran y se contemplan; nadie quiere riesgos. Y ahí esta nuestro problema, lo demás son pamplinas.


La Razón - Opinión

El balance. Game over. Por Manuel Llamas

La crisis de deuda no se debe a la especulación, ni a los avariciosos mercados, ni a una conspiración internacional ni mucho menos a las agencias de rating.

La degradación crediticia de Estados Unidos era una mera cuestión de tiempo. De hecho, si por algo ha de recibir críticas S&P es por su descarada tardanza y alarmante falta de rigor a la hora de rebajar el rating a la primera potencia mundial. Pero la realidad, para desgracia de muchos políticos, se acaba imponiendo tarde o temprano, tal y como acontece desde hace casi año y medio en el seno de la zona euro.

Para entender la crisis de deuda pública no es preciso irse a las grandes cifras sino tomar como ejemplo lo que acontece en una empresa o familia que atraviesa graves dificultades financieras. Si un hogar cuenta con una deuda de 100.000 euros y unos ingresos anuales de 40.000 podrá amortizar con facilidad dicho crédito a medio plazo destinando una porción de sus recursos. Claro que si el matrimonio en cuestión se queda en paro y sus ingresos descienden a 10.000 euros anuales dicha situación cambia radicalmente.


Además, si la pareja mantiene su anterior nivel de vida (gasto) a base de ampliar crédito, sin intención de liquidar activos (piso, coche, acciones...) ni atisbo alguno de recolocarse en el mercado laboral por la negativa de cambiar de sector o aceptar salarios más bajos, resulta evidente que, llegado un punto no muy lejano, el banco le acabará exigiendo tipos de interés mucho más altos o bien le cerrará el grifo de la financiación. Es entonces cuando la familia tendrá que declararse en quiebra e incumplir sus compromisos financieros, a no ser que alguien distinto a ese banco le conceda más avales o le preste dinero para salvar la situación.

Algo similar es lo que acontece desde hace meses con algunos países. Ante la negativa de reestructurar sus finanzas públicas (reducir gastos) y acometer las reformas necesarias para impulsar el crecimiento (generar más ingresos), el mercado (banco) comenzó a exigir un mayor coste para prestar dinero a determinados estados. Sin embargo, éstos han continuado con su deriva, culpando a la malvada especulación de todos los males e ignorando por completo que la raíz de todos los problemas radica en mantener su sobredimensionado tamaño. La imposibilidad de financiarse a precios asequibles ha situado a varios de estos países al borde de la quiebra. El impago tan sólo se ha evitado, de momento, gracias a que otros socios –léase bancos centrales y Gobiernos– han intervenido in extremis prestándoles el dinero preciso.

Sin embargo, esta particular transferencia de recursos no es gratuita. Para que los países díscolos se mantengan en pie, los solventes deben incrementar su ya abultado nivel de deuda (es el caso de Alemania), deteriorando así su posición crediticia, en una especie de huida hacia adelante que tarde o temprano llegará a su fin. Game over, el tiempo se agota.

Y es que, la crisis de deuda no se debe a la especulación, ni a los avariciosos mercados, ni a una conspiración internacional ni mucho menos a las agencias de rating. Los verdaderos culpables son los Gobiernos de cada país, obstinados en ocultar la realidad y retrasar todas las medidas precisas para recuperar el crédito de los inversores.


Libertad Digital - Opinión

Concurso de recetas

Los mercados financieros internacionales vivieron ayer otra jornada de agitación e incertidumbre con caídas generalizadas. Pese al efecto sedante que tuvo el anuncio de que el Banco Central Europeo comprará deuda española e italiana, lo que situó nuestra prima de riesgo por debajo de los 300 puntos, la tormenta desatada en Estados Unidos por las agencias de calificación golpeó a Wall Street y arrastró al resto de las bolsas mundiales. La comparecencia ante la Prensa de Barack Obama fue muy elocuente de los problemas de credibilidad entre los inversores que padece la política fiscal del país. No está claro que el presidente norteamericano haya logrado con su mensaje de optimismo relajar las tensiones y todo apunta a que en los próximos días asistiremos a nuevos sobresaltos. Tampoco España está a salvo, por más que la vicepresidenta Salgado haya tratado de infundir confianza a los inversores con el anuncio de una serie de decisiones muy heterogéneas para recaudar unos 5.000 millones adicionales y cumplir así el objetivo de déficit del 6% en este año. Pendientes de ser aprobadas en un próximo Consejo de Ministros, estas medidas van desde un recorte del gasto farmacéutico, más voluntarista que viable, hasta una flexibilización del contrato a tiempo parcial, pasando por acelerar la entrada en vigor de las normas de control del déficit autonómico. Pero la más sorprendente ha sido otra: las grandes empresas deberán adelantar a cuenta el pago del impuesto de sociedades, capítulo por el que Salgado espera disponer de 2.500 millones. Como es natural, la CEOE ya ha manifestado su oposición a lo que considera una arbitrariedad, pues a las empresas les merma aún más su liquidez y capacidad de financiación. Además, adelantar el pago del tributo es pan para hoy y hambre para un mañana que seguramente no tendrá que gestionar el Gobierno socialista, sino uno del PP, lo que viene a engrosar esa pesada herencia que recibirá Rajoy a partir de noviembre. Lamentablemente, las nuevas medidas de Salgado siguen la estela de la improvisación y la ocurrencia que ha marcado la política económica desde mayo del pasado año. Todas las reformas, recortes y restructuraciones se han hecho a regañadientes, sin verdadera convicción, a remolque de las exigencias europeas y con limitada credibilidad. Lo que se llama vulgarmente ir trampeando la situación. En este contexto, la propuesta realizada ayer por un Rubalcaba hiperactivo para que empresarios y trabajadores firmen un pacto por la moderación tanto de los salarios como de los beneficios ha caído como un meteorito. Desde luego, parece extraterrestre que, en plena tormenta financiera internacional, el candidato del PSOE se despache con una iniciativa de diálogo social que como vicepresidente del Gobierno ni impulsó ni le pareció relevante. Por el contrario, aprobó una reforma laboral insuficiente e ineficaz que no ha contentado a nadie, no ha estimulado la creación de empleo y no ha incrementado la competitividad de la economía española. No es nada tranquilizador que desde el Gobierno y desde Ferraz compitan por dar nuevas recetas económicas como si se tratara de un concurso de ocurrencias.

La Razón - Editorial

El miedo crece


Las Bolsas siguen en caída libre pese al BCE y al dramático mensaje de Obama a los mercados.

La caída de las Bolsas mundiales parece no tener fin. Ni la intervención del BCE ni el dramático mensaje de Obama para intentar disipar las dudas sobre la economía estadounidense pudieron evitar otra jornada desastrosa. Los mercados de deuda y de renta variable respondieron ayer de forma dispar a los recientes acontecimientos económicos, es decir, la rebaja de la calificación de la deuda estadounidense por parte de Standard & Poor's y la compra de deuda de España e Italia por parte del Banco Central Europeo (BCE) para estabilizar los diferenciales de ambos países y evitar el riesgo de intervención. Las Bolsas mundiales, incluyendo el Ibex 35, sufrieron grandes caídas porque los inversores descuentan que los ajustes presupuestarios a uno y otro lado del Atlántico (en especial en EE UU) causarán una ralentización del crecimiento económico. La OCDE es de la misma opinión; sostiene que durante 2011 el crecimiento mundial será más lento. La contradicción entre ajuste y crecimiento, cada vez más importante para los inversores, cuestiona, al menos a corto plazo, las expectativas de recuperación mundial.

Los mercados de deuda, al contrario, reaccionaron bien al anuncio del BCE. La prima de riesgo española cayó de golpe en 100 puntos básicos (80 al cierre de la jornada) y mejoró la solvencia de la deuda. Algo tendría que ver además el anuncio de un nuevo recorte presupuestario en preparación que, por supuesto, reducirá un poco más la expectativa de crecimiento español en 2012. La deuda italiana sufrió igual suerte, aunque el BCE ha recordado que Italia tiene que aplicar planes de austeridad y un programa de privatizaciones.


Pero si era un clamor en Europa que el BCE tenía que actuar comprando deuda española e italiana para evitar la quiebra de la solvencia en ambos países, ¿por qué Trichet no lo anunció el jueves? La explicación es que el BCE está aplicando la táctica de la intervención menos costosa. El jueves pasado intentó transmitir a los mercados que el banco está dispuesto a intervenir; pero la comunicación fracasó porque amagó comprando deuda irlandesa y portuguesa (la opción más barata) y los inversores requerían conocer con exactitud la línea roja a partir de la cual entraría en liza el BCE. Desde el domingo por la noche ya conocen esa línea roja.

Ahora bien, la acción de Europa no puede quedarse en la intervención del BCE. Los inversores empezarán a preguntarse rápidamente si el banco se va a limitar a intervenir una sola vez o si lo hará de forma continuada para cortar la especulación. Más prudente sería acelerar la reforma anunciada del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), la que le permite intervenir en el mercado y actuar como un mecanismo de estabilidad de la eurozona. Es mala política que, con los riesgos que implica la permanente convulsión financiera, la reforma del Fondo empiece a discutirse en septiembre. El coste de la ausencia de una autoridad económica europea puede ser insoportable; y no solo para España o Italia, sino para toda Europa.


El País - Editorial

Rubalcaba se viste de Zapatero


Si ya ni siquiera comparece como presidente ante una crisis como ésta, delegando en el candidato de su partido la búsqueda de soluciones, ¿por qué esperar al 20 de noviembre?

Al contemplar la rueda de prensa que ha ofrecido Alfredo Pérez Rubalcaba en la mañana de este lunes, resultaba inevitable pensar que la máquina del tiempo nos había trasladado un mes atrás, cuando el entonces vicepresidente ejercía de portavoz del Gobierno. Con su tono institucional con el que esquivaba las preguntas difíciles los viernes tras el Consejo de Ministros, el candidato del PSOE exigió que representantes de empresas y trabajadores se reunieran para alcanzar un gran pacto.

El contenido de la comparecencia es casi lo de menos. Una vuelta más de tuerca a las malas costumbres que hemos alimentado durante los últimos treinta años y que nos han llevado a donde estamos: pactos de chichinabo entre las fuerzas sociales que hace mucho que dejaron de representar a nadie, cambios cosméticos y palabras, muchas palabras. España necesita darle la vuelta como un calcetín a su modelo productivo, liberalizando una economía encorsetada, en buena medida, por soluciones como las que busca Rubalcaba, que pretende dirigirla desde arriba abajo en lugar de facilitar el proceso contrario.


Lo realmente notable es el descaro con el que el exvicepresidente actúa como si Zapatero no estuviera al mando y fuera él quien gobernara el país. Asegura haber hablado ya con miembros del Gobierno y aprovechar sus reuniones como candidato con los representantes de empresarios y sindicatos para avanzar. Cierto es que quienes "tienen que estar al frente tampoco se pueden ir de vacaciones", en crítica nada velada a Zapatero, pero eso no conlleva su sustitución de facto por alguien que no ha sido elegido ni por las urnas ni por el Congreso.

Pero si esta comparecencia deja en mal lugar a Rubalcaba, a quien no debería dejar indiferente es al propio Zapatero. Si ya ni siquiera comparece como presidente ante una crisis como ésta, delegando en el candidato de su partido la búsqueda de soluciones, ¿por qué esperar al 20 de noviembre? Parece claro que se ha tomado muy a pecho su papel de líder amortizado que nada puede ni debe hacer hasta su marcha. Pero en tal caso, y dada la dramática situación económica en que nos encontramos, no tienen ningún sentido seguir alargando la agonía. Que convoque ya, sin perder más un tiempo que para España es precioso.


Libertad Digital - Editorial