jueves, 14 de enero de 2010

Cueste lo que cueste. Por Ignacio Camacho

EN la Roma clásica distinguía a los miembros del Senado la virtud de la sensatez y la prudencia, pero en nuestra empobrecida democracia los senadores son en su mayoría mediocres políticos a medio amortizar a los que todavía deben algún favor los aparatos de sus respectivos partidos. Sin mayor operatividad a falta de una reforma constitucional que le dé algún sentido, la Cámara Alta languidece como presunto ámbito de un debate territorial que suele derivar, ante la indefinición de competencias, en refugio de extravagancias a la mayor gloria de un nacionalismo indesmayable para el que no hay detalle que carezca de importancia si refuerza su imaginario simbólico de la nación de naciones. La última de ellas, por ahora, ha sido la iniciativa de contratar un servicio de traducción permanente para las lenguas cooficiales con el objeto de que sus señorías periféricas puedan a todas horas expresarse en ellas... y el resto entenderlas en el único idioma común que todos comparten.

Habida cuenta de que tal Babel lingüística, propia del Parlamento Europeo, ocasionará un notable gasto suplementario, los proponentes -todos ellos nacionalistas y miembros del PSC, que viene a ser una redundancia- arguyen que se trata de un derecho y que los derechos «no tienen costes» (sic), por lo que exigen no reparar en ellos; incluso una representante vasca se ha mostrado partidaria de llevar adelante el expediente «cueste lo que cueste». Cuestión -o coste- de principios, pues, aunque principio por principio quizá conviniese hablar un poco del principio de austeridad pública, y derecho por derecho podría la brillante minerva euskaldun considerar también el derecho de los contribuyentes a que no se dilapide su siempre escaso dinero.

En la actualidad, el Senado ya cuenta con traducción vernácula en varios debates de política autonómica (al precio aproximado de 7.000 euros por sesión), algún discurso del presidente y los escritos de los ciudadanos, por lo que no puede decirse que se trate de un derecho laminado en la Cámara. Ocurre que existe en España una lengua común en la que todos los españoles pueden entenderse, y con arreglo a tal principio y al de la economía pública no cabe considerar la inversión en un servicio de interpretación universal y permanente sino como un despilfarro. Pero qué sentido tiene hablar de derroche a quienes han hecho del dispendio un sistema, gastando en políticas identitarias caprichosas y a menudo excluyentes millones de euros que detraen sin remordimiento de los servicios básicos para apuntalar su obsesivo designio de «construcción nacional». Se trata de los derechos, ya saben. Y en la España pseudofederal del zapaterismo rigen unos derechos para los nacionalistas y otros para el resto de los ciudadanos. Incluido, por supuesto, el derecho a priorizar lo superfluo. Cueste lo que cueste.


ABC - Opinión

Zapatero está recogiendo los frutos de su insolencia . Por Federico Quevedo

Lo de José Antonio Alonso, portavoz socialista en el Congreso, es antológico. Pocas veces me he encontrado con alguien tan capaz a la hora de retorcer la realidad y reconvertirla a su antojo. Según él, el debate sobre la sucesión de Rodríguez es cosa del PP… Claro, que el diario El País introdujera en su último sondeo demoscópico una pregunta en ese sentido –que arrojaba un nada despreciable 66% que estimaba que Rodríguez no debía ser el candidato socialista en 2012-, es un pequeño detalle sin importancia, oiga… Una casualidad… Y el resto de los mortales somos tontos de capirote, según la visión alonsiana de las cosas.

Pues no. Alonso será un sectario y lo que ustedes quieran, pero lo que no puede por mucho empeño que ponga en el intento, es esconder la realidad, y la realidad es que en el seno del Partido Socialista se ha abierto el debate sobre la sucesión de Rodríguez. Y fíjense, es lo que menos le conviene a Mariano Rajoy a quien, a estas alturas, lo que de verdad le interesa es tener a Rodríguez de contrincante dado el fuerte deterioro de imagen del presidente. A día de hoy, y les aseguro que esto no va a cambiar a mejor para el PSOE –en todo caso a peor-, Rodríguez es una garantía de derrota.


¡Cómo cambian las cosas! Hace dos años debatíamos sobre la sucesión de Rajoy, y sin elecciones de por medio ya nos estamos planteando la de Rodríguez. Pero en el fondo era algo inevitable. Rodríguez siempre fue un mal candidato –y peor presidente-, pero tuvo la habilidad de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, y contar a su favor con unas circunstancias excepcionales porque, de otro modo, nunca habría llegado al poder. Lo que le está ocurriendo en esta segunda legislatura no es más que la evidencia de su incapacidad, la demostración de que no sirve y de que cualquier cosa que haga reunirá todas las garantías para el desastre.

Eso pasó desapercibido en sus primeros cuatro años porque el país conservaba un ambiente de bonanza que adormecía cualquier espíritu crítico, y borrachos como estábamos de consumismo y narcisismo patrio, ¿para qué íbamos a cambiar las cosas, si según parecía todo el mundo nos envidiaba? Nos creímos aquello de la champions league, y eso otro de que éramos la envidia de Francia, Italia y Alemania. Y ahora se toman la revancha, como no podía ser de otra manera. Rodríguez siempre ha sido un tocahuevos, y recién inaugurado el semestre español en Europa, le toca recoger los frutos de su insolencia.

Porque lo cierto es que gracias a Demoliciones y Derribos Zapatero, S.A., en la Unión Europea se han enterado por fin de lo que tenemos aquí. Hasta ahora les hacia cierta gracia el personaje, incluso les caía bien con esa pinta de no haber roto en su vida un plato, la jeta de alma cándida y pelín tímido…, y eso les llevó a perdonarle sus gracietas, sus excesos e, incluso, sus insolencias. Pero ahora se ha descubierto como lo que es: un absoluto incompetente que puede poner en riesgo el proceso de recuperación en Europa si el resto de los socios le permite hacer de las suyas, razón por la cual los países serios le han parado los pies antes de empezar a andar.

Para que ustedes lo entiendan: ha entrado en el bar en plan chulo pretendiendo poner la música que a él le gusta, y se ha llevado una manta de palos que le han puesto los ojos a la virulé. En poco más de una semana ha quemado, abrasado, la Presidencia española de la Unión. Haga lo que haga le van a mirar con lupa, y de esta no le salva ni Obama. Es tal el ridículo, tan patética la imagen que como país hemos trasladado al exterior, que no es de extrañar que en sus propias filas se empiece a plantear darle un puntapié más abajo del coxis. Le guste o no a su compañero de pupitre José Antonio Alonso.


El confidencial - Opinión

El "nuevo" Mariano Rajoy. Por Fernando Jáuregui

Me dio la impresión de que Mariano Rajoy advertía este lunes a los dirigentes de su partido, iniciando su curso político, que no creen dificultades "de manera gratuita", se supone que refiriéndose al Gobierno. O a la propia dirección del PP, quién sabe. El caso es que Rajoy se alinea ya para la carrera que, cree él -y creen muchos de los preguntados en las encuestas que publican estos días algunos medios--, le conducirá a La Moncloa.

El problema de Rajoy, parecen decir estas encuestas, es el propio Rajoy. No convence, los sondeados critican su manera de hacer oposición y, sin embargo, así de veleidosa es la diosa opinión pública, la mayoría lo ven de presidente del Gobierno. El desgaste de Zapatero es tan brutal, podría decirse, que sobrepasa incluso al del jefe de la oposición.

Siempre dije que me parece injusta la pésima opinión que las encuestas indican acerca de los dos principales líderes políticos españoles, Zapatero y Rajoy. Decir que son dos personas patentemente honestas, que buscan lo mejor para su país, es, ya lo sé, poco. La gente quiere aciertos, pero los aciertos, con el viento de cara, siempre son más difíciles.


Para mí, lo peor de todo es la falta de grandeza política que muestran ambos, por personalizar en ellos. Que sean incapaces de llegar a acuerdos sólidos que susciten la confianza de la ciudadanía me parece tremendo, máxime cuando consta que las recetas económicas de los dos partidos, digan ellos lo que digan, no están tan, tan distantes. Y no creo que una "entente" entre ambos resulte imposible por motivos "ideológicos" (ZP dixit): ¿la nueva normativa sobre el aborto? ¿la buena sintonía con los sindicatos? ¿Es esa la ideología que los separa? Las líneas que separan a derecha e izquierda son cada vez más tenues en este mundo globalizado, descreído, en el que el conflicto es más bien de civilizaciones. Y esa línea, desde luego, desaparece cuando del bien común hablamos.

Claro que no abogo por una desaparición de la dialéctica poder-oposición, en la que se basa el primer escalón de la democracia. Lo que sí creo que podría intentarse es un acuerdo coyuntural, aprovechando que este año no es electoral, para fijar las cosas en asuntos como la reforma laboral e incluso ir hilvanando algunas reformas en la normativa electoral y hasta en la Constitución. Algo "sonado" tendrán que hacer, porque, desde luego, las malas notas que les está poniendo la ciudadanía resultan, crea usted en las encuestas o no, de lo más espectacular.

De momento, el "nuevo" Mariano Rajoy -de ZP ya ni hablamos_ no es tan nuevo como me parece que sería de desear. Yo, de su primera salida al ruedo tras estas intensas vacaciones, y tras los varapalos demoscópicos, esperaba más, la verdad.


Periodista Digital - Opinión

Los kulaks de Pepiño. Por Cristina Losada

Un Gobierno que concede fondos a bancos y cajas sin discutir ni divulgar los sueldos de sus jefes, publica cuánto cobran los controladores y amenaza con desvelar lo que ingresa cada uno de ellos.

El ministro de Fomento está en plena cruzada contra los privilegios. Aunque el blanco de sus iras no son sus privilegios, sino los ajenos. En concreto, los que disfrutan, a su decir y al de otros, los controladores aéreos por cobrar cuantiosos sueldos. Y es que don José ha descubierto un agujero enorme en las finanzas de AENA y ha dado en atribuírselo a quienes velan para que no nos estrellemos. Denuncia que tiene su público en un país donde ganar mucho dinero provoca gran resentimiento y abunda el igualitarismo inconsecuente.


Así, un Gobierno que concede fondos a bancos y cajas sin discutir ni divulgar los sueldos de sus jefes, publica cuánto cobran los controladores y amenaza con desvelar lo que ingresa cada uno de ellos. ¡Vean qué privilegiados son esos tunantes!, clama Blanco, acreditado defensor del interés general cuando sale de su exclusivo ático en Arosa. Puede que Pepiño no lo sepa, pero está fabricando a sus kulaks. El kulak era un campesino que poseía dos vacas, unas gallinas y un pedazo de tierra. Suficiente para que los comunistas –soviéticos, chinos, vietnamitas– decidieran acrecentar a su costa la "conciencia de lucha de clases" del pueblo. En suma, su liquidación por "terratenientes". Se trataba de azuzar a unos contra otros, como aquí, mutatis mutandis, se pretende.

Hay en España, por lo visto, cantidad de personas capaces de determinar quién gana demasiado por su trabajo. Confieso que yo no tengo ni idea. Pero sé que la demagogia es sospechosa siempre. Y que AENA se embarcó en inversiones fastuosas y algunas sólo se explican por politiquerías. Blanco quiere endilgar el marrón a los controladores y arrojarlos como pitanza a la opinión pública al grito de ¡abajo los privilegios! Los sindicatos "de clase", encantados. Odian a los sindicatos profesionales.
Qué ironía. Unos socialistas que culpan de la crisis a los neocon o a los neoliberales, que ni en eso se aclaran, y tienen por monstruos a Thatcher y a Reagan, se hallan a un paso de hacerse reaganitas a cuenta de los controladores aéreos. Antes de que nos toque el "modelo de control de bajo coste" que el ministro propugna, que lo prueben ellos. Total, ya aterrizan como pueden.


Libertad Digital - Opinión

La hidra etarra

EL etarra Pedro María Olano sólo era conocido por haber amenazado de muerte a la brava alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola, delito por el que fue condenado. Olano era, hasta ahora, otro matón más de la red social proetarra, integrada por esas cuadrillas de chivatos, colaboradores, correos y palmeros que tan eficazmente han contribuido con la estrategia de ETA de «socializar el miedo». Desde luego lo consiguieron. El descubrimiento de que Olano fue pieza clave de los tres atentados frustrados con misil contra el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, ha confirmado que ETA siempre está detrás de cualquier forma e intensidad de violencia en el País Vasco contra los no nacionalistas y que todo batasuno encierra, en potencia, a un terrorista dispuesto a pasar de la algarada callejera al misil SAM-7, como hizo Olano. Afortunadamente, ETA falló en su triple intento de asesinar a Aznar y a sus acompañantes durante la campaña electoral de 2001. Cuatro intentos, en total, sumando el de 1995, de acabar con la vida de quien ETA siempre ha considerado su bestia negra, aun antes de que fuera presidente de Gobierno. Por eso no fue oportuno ayer Felipe González al afirmar -en relación con la causa contra Ibarretxe y López por sus conversaciones con Batasuna, cerrada ya por Supremo- que él, Aznar y Zapatero ordenaron hablar con ETA. Tampoco dijo toda la verdad, porque tanto él como Zapatero hicieron con ETA mucho más que «hablar» y porque Aznar creó los instrumentos legales que ahora están derrotando a ETA.

Mejor que reescribir la propia historia es asegurarse de que en el futuro no se cometan los errores del pasado. Las andanzas de Olano, bajo apariencia de «borroka» bravucón, son fruto en buena medida de no haber aplicado la ley siempre con rigor, y aunque ahora los resultados policiales de la lucha contra ETA son excelentes, el Gobierno sigue instalado en la pasividad legislativa. Y hay cosas que mejorar en la lucha contra ETA, como los flecos de las ilegalizaciones de partidos y candidaturas. La trama etarra de ANV aún tiene ayuntamientos bajo su control: o se disuelven estos consistorios o se expulsa a los electos de la lista ilegalizada, pero no se pueden dejar las cosas como están. No habrá reforma como esta que cuente con mayor respaldo social y parlamentario, con suficiente base constitucional -la defensa de la sociedad democrática- y con mejores credenciales de eficacia para acabar con ETA.

ABC - Editorial

miércoles, 13 de enero de 2010

Wall Street Journal se burla de Zapatero:

"Ha llegado con una ingeniosa solución contra la crisis, hacerla ilegal"

La prensa internacional sigue lanzando dardos envenados contra la recién estrenada presidencia española de la Unión Europea. Hasta ahora, las críticas provenían de Europa. Financial Times o The Economist en Reino Unido, o el Handelsblatt, el Financial Times Deutschland y el Frankfurter Allgemeine Zeitung en Alemania. Ahora, esas críticas han saltado el charco y no con poca ironía. The Wall Street Journal titula hoy uno de sus editoriales: “Legislando la prosperidad”.

El artículo ya arranca con duras palabras. “España ha llegado con una ingeniosa solución para el deterioro económico, hacerlo ilegal”. Esta frase se refiere a la propuesta propuestas por José Luis Rodríguez Zapatero de penalizar a los países que incumplan las previsiones de crecimiento incluidas en la Estrategia 2020 y que ya ha desatado el malestar de países como Alemania.

"Así que los europeos que estén preocupados por la recesión y el desempleo pueden relajarse -siempre que el primer ministro socialista español José Luis Rodríguez Zapatero se salga con la suya-. Pronto esos problemas van a estar prohibidos. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?". ¿Por qué no habíamos pensado en ello?”, dice con tono irónico el periódico.

Zapatero acaba de empezar su andadura europea al frente a la presidencia europea con un foco especial de atención: a situación económica del Viejo Continente. Explícitamente, el presidente español ha fijado el objetivo en la denominada ‘Estrategia 2020’, que no es la continuación a la Agenda de Lisboa, que, según Zapatero –indica el periódico- sus objetivos no eran obligatorios.

"Es absolutamente necesario para la estrategia 2020 (...) asumir una naturaleza nueva, una naturaleza vinculante", dijo Zapatero a la prensa en Madrid una semana después de que España empezara su presidencia de seis meses en la UE. Entonces también explicó que en el encuentro del próximo mes de los líderes de la UE se discutirían “medidas, incluyendo incentivos y sanciones para conseguir los objetivos de política económica”.

The Wall Street Journal critica que Zapatero no haya especificado a qué se refería exactamente cuando dijo los de “medidas correctivas", aunque ha insistido a los periodistas de que no debería interpretase como “sanciones”. "Como quiera que se las llames, el obstáculo a la competitividad europea nunca ha sido la falta de regulación –sólo piensen en los criterios de Maastrich- o la falta de ambición". Uno no puede legislar la innovación y el crecimiento, a no ser que sea en el limitado sentido de crear un entorno en el que los derechos de propiedad y el imperio de la Ley estén asegurados, y que los premios de la creatividad vayan al creador".


Cotizalia

Una encuesta para Arriola. Por Pablo Molina

Hasta el último medio cargo de la más remota Casa del Pueblo sabe perfectamente que Zapatero es una calamidad pública, así que o bien la encuesta se ha realizado en los pasillos de Ferraz o va a ser cierto que en España nadie dice la verdad sobre política.

Sólo hay una persona en el planeta Tierra capaz de hacerlo peor que Zapatero en un contexto de crisis económica: Rajoy. Eso es, al menos, lo que opina la mayoría de los encuestados por la Fundación de las Cajas de Ahorros de España, situando al líder popular por debajo de Zapatero en el grado de confianza para salir de la crisis. Es un resultado asombroso porque hasta hoy había un consenso general en que no existe nadie capaz de hacerlo peor que Zapatero. Hasta el último medio cargo de la más remota Casa del Pueblo sabe perfectamente que su presidente es una calamidad pública, así que o bien la encuesta se ha realizado en los pasillos de Ferraz o va a ser cierto que en España nadie dice la verdad cuando le preguntan sobre política.


Pero, ¿y si fuera cierto que la mayoría de los españoles confía menos en Rajoy que en Zapatero para acabar con la crisis? Entonces Arriola tendría un problema difícil de resolver, puesto que si la estrategia del PP para vencer a Zapatero en 2012 ha sido hasta ahora dejar que los problemas económicos acaben por hastiar a los votantes socialistas y resulta que ni siquiera así consigue Rajoy remontar el vuelo, ya nos contarán D. Pedro y D. Mariano en qué otros asuntos importantes tiene el PP margen para ofrecer una alternativa seria de Gobierno en que los electores puedan confiar.

En la defensa del derecho a la vida el PP pasa de perfil, limitándose a no sancionar a los altos cargos que acuden a las concentraciones en contra de la nueva ley del aborto, al igual que ocurre con el separatismo catalán, muy del gusto del nuevo PP de cara a futuros pactos, con el derecho a utilizar la lengua común de los españoles en todos sus territorios o con la necesidad evidente satisfacer las necesidades hídricas del sur de España con el agua sobrante en el norte, donde también Rajoy anda mansurreando para no poner en evidencia a su secretaria general, firme partidaria de que el agua de los ríos sea propiedad exclusiva del Gobierno autonómico por cuyo territorio transcurre una parte del cauce.

Si el PP piensa dejar a Zapatero cocerse en su propio fracaso puede ocurrirle lo que a Aznar en el 93 con González. La diferencia es que hasta ese momento el antecesor de Rajoy sólo había perdido unas elecciones generales y él ya lleva dos fracasos consecutivos. Uno más sería excesivo hasta para el PP, pero vaya usted a saber si eso está también previsto en los planes de Arriola. "Rajoy 2020", como las olimpiadas de Gallardón.


Libertad Digital - Opinión

La doctrina Aznar y ¿un tercer mandato de ZP?. Por Antonio Casado

División de opiniones sobre la limitación de mandato a los presidentes de Gobierno. Algunos medios de comunicación han consultado a sus seguidores sobre la más que probable persistencia de Rodríguez Zapatero como candidato para cuatro años más en las próximas elecciones generales, en relación con la doctrina Aznar, cuyo anunciado compromiso fue el de limitar a dos Legislaturas su paso por el poder.

No solo en relación al ejemplo ofrecido por su antecesor en el ejercicio del poder presidencial, que anima la polémica por aquello de las odiosas comparaciones. También en relación con cierta mercancía informativa difundida por El País, según la cual una abrumadora mayoría de ciudadanos opinan que Rodríguez Zapatero debería ceder el paso a alguna otra persona de su partido. Exactamente, según el referido sondeo, un 66 %, frente a solo un 25 % de quienes opinan que debería volver a ser el candidato socialista.


La polémica tiene su morbo, aunque de momento ha quedado eclipsada por el anuncio de que, frente a las especulaciones de estas últimas semanas, los socialistas “no contemplamos una hipótesis distinta” (manufactura verbal de elaboración previa y perfectamente concertada) que la de repetir la candidatura de Zapatero en la primavera de 2012. Tampoco los sectores políticos y mediáticos agrupados en torno a la causa del PP tienen demasiado interés en avivar la polémica. Se lo pondrían demasiado fácil a sus adversarios. El argumento está en la recámara. Si se habla de limitar el mandato del titular, tal vez los socialistas acabasen hablando de limitar el mandato del aspirante ¿Es de peor condición ganar unas elecciones tres veces seguidas que perderlas tres veces seguidas?

La voluntad de los electores

La controversia no puede ser inocente en el aquí y ahora, donde tanto el titular como el aspirante tienen nombres y apellidos. Se trata de Zapatero contra Rajoy. O de Rajoy contra Zapatero, con sus respectivos coros políticos y mediáticos. Pero la cuestión de fondo desborda el nombre del candidato o la sigla del partido afectado ¿Debería limitarse por ley la permanencia de una misma persona en la Presidencia del Gobierno, como en los Estados Unidos, donde sólo se puede ejercer durante dos Legislaturas consecutivas?

En mi opinión, de ninguna manera, pero reconozco que hay buenos argumentos para sostener lo contrario. Sobre todo los que apuntan al paso del tiempo como inductor del adocenamiento del gobernante y la bajada de sus defensas frente a las tentaciones del exterior (léase corrupción y malas prácticas). Sin embargo, y aún así, lo más democrático será siempre dejar que los ciudadanos digan la última palabra. Ningún poder limitador de los mandatos presidenciales tan democrático y tan efectivo como la voluntad de los electores.

La experiencia tampoco permite deducir que la limitación legal es el mejor resorte contra el bonapartismo y otras tentaciones del poder. La historia nos ofrece ejemplos de presidentes que salieron por la puerta grande después de largos períodos de permanencia en el poder y presidentes lamentables cuyo vuelo corto no se limitó sólo a imperativos del calendario legal. Es decir, los hubo malos y los hubo buenos, los habrá buenos y los habrá malos, al margen de que su mandato esté o no legalmente limitado. Lo importante, lo innegociable, es que sean los ciudadanos quienes limiten su paso por el poder en función de su capacidad para gestionar los intereses generales.


El confidencial - Opinión

La foto es lo de menos. Por Andrés Aberasturi

Dice Leire Pajín: "Ya se han acabado las anécdotas, los chistes malos y las bromas". Y respiro con tranquilidad porque así, de sopetón, pensaba que la Señora Pajín se refería mayormente a ella misma y su estrambótica teoría de la conjunción planetaria Obama-Zapatero. Pues no; Leire Pajín se refería a la foto de Rajoy junto a una cola de parados en las puertas del INEM publicada por "El Mundo" y que, al parecer, no ha sentado demasiado bien ni al PSOE ni al Gobierno. Pajín -que como queda dicho se ha vuelto seria- califica la foto como un "acto impúdico" y a la vicepresidenta de la Vega no le parece "de muy buen gusto cuando hay tanta gente que está en el paro, utilizar eso de forma partidaria". A este preámbulo habría que añadir el asombro con que ZP recibió la pregunta sobre su presidencia de la UE con lo que estaba cayendo en España; una pregunta que el presidente calificó de "insólita" y "sorprendente".

Reunamos todo lo dicho: chiste malo, acto impúdico, no de muy buen gusto, uso partidista, insólito y sorprendente. Todas esas descalificaciones están dirigidas no al hecho mismo sino a quien lo denuncia de una u otra forma. Que salga Rajoy en la foto o que lo pregunte una periodista, es, naturalmente, lo de menos porque el drama no es la cara de Rajoy ni las palabras de la periodista sino el número desolador de parados y las hasta ahora ineficaces recetas del Gobierno para solucionarlo. España se desangra moral y económicamente en las colas del INEM y estos se fijan en la foto o en la pregunta. No es de recibo.

Y claro que Rajoy, señora vicepresidenta, hace un uso partidista del paro, faltaría más. Es que si no lo hiciera habría que demandárselo porque el paro es un problema fundamentalmente político, ideológico y no lo digo yo; lea lo dicho por su presidente hace unos días sobre la imposibilidad de llegar a un acuerdo económico con el PP: resulta imposible por cuestiones ideológicas. Eso lo ha dicho ZP, por tanto resulta absurdo acusar al PP de no arrimar el hombro o de utilizar el paro para sus propios intereses de partido: la solución al paro pasa por las ideologías -intervencionistas o liberales- de cada uno pero, en todo caso, profundamente políticas.

El problema no es la foto ni la pregunta, el problema es el paro y la incapacidad del PSOE y del PP para llegar a un acuerdo de mínimos. Ni todo lo hecho por el Gobierno es malo, ni las propuestas del PP son todas despreciables. Pero nadie está por la labor: uno se va a hacer la foto y otros se dedican después a criticarla. Lo que único que permanece inalterable bajo el frío es la larga cola de parados frente a un INEM inútil. Pero siento decirlo: mas responsable es el Gobierno que la oposición. ¿Resulta creíble un presidente que afirma que hemos salido de la crisis o estamos a punto de salir? ¿Es que no lo sabe? Eso sí que es un chiste malo, querida Leire. Si cuando ya estábamos dentro se empeñaba en negarlo ¿cómo creerle cuando viene repitiendo que estamos a punto de salir desde hace un año? Alguna vez acertará, claro, pero no es bueno este juego.


Periodista Digital - Opinión

La chuleta de Montilla. Por José García Domínguez

Hay algo en verdad enternecedor tras ese arquetipo tragicómico, el del charnego agradecido, que encarna Montilla. Algo ridículo y conmovedor a un tiempo porque encuentra su fundamento último en un patológico autodesprecio.

Parece que al esforzado José Montilla han vuelto a sorprenderlo copiando de una chuleta con tal de garabatear un par de frases en la germanía vernácula sin acabar provocando estragos irreparables a la gramática de Pompeu Fabra. Un rutinario sainete que, al margen de revelar la obvia diglosia moral que padece don José, deja entrever su dimensión humana más entrañable. Y es que hay algo en verdad enternecedor tras ese arquetipo tragicómico, el del charnego agradecido, que encarna el hombre. Algo ridículo y conmovedor a un tiempo porque encuentra su fundamento último en un patológico autodesprecio.


Sin ir más lejos, repárese, a ser posible con cristiana compasión, en el muy impostado acento con que intenta ocultar su deje meridional al perorar en castellano. Puro teatro. Del absurdo, huelga decir. Así, el charnego agradecido, ese personaje literario en busca de autor del que Montilla supone la máxima expresión plástica, ha identificado a su peor enemigo en la imagen que todas las mañanas le devuelve el espejo al afeitarse. Al cabo, seguro que fue ahí, en la íntima soledad del excusado, donde juró que se convertiría en el más nacionalista de los nacionalistas ante el imposible metafísico de alcanzar la genuina catalanidad heráldica.

Una mutación, la suya, nada atípica por lo demás. Pues al igual que los más feroces inquisidores suelen resultar antiguos conversos, entre los catalanistas irredentos se da un predominio casi hegemónico de charnegos reciclados. Así Carod o Ridao, amén del innúmero clan de los López, Sáez y Pérez que acampa en CiU. Y así también Montilla. De hecho, la principal diferencia fáctica entre los catalanistas de Iznájar y los de verdad suele ser ésa: la dogmática, visceral intransigencia doctrinal de los recién llegados.

Lluís Aracil, el gran filólogo valenciano que inspiró la normalización lingüística antes de caer del caballo y pasarse a la disidencia, auguró que, tarde o temprano, arribará el cansancio, el tedio, el asco infinito frente a la religión catalanista. Pero que la acción subliminal sobre el inconsciente de toda una generación ya habrá supuesto para entonces una devastación irreparable, al haber interiorizado el vinculo sacro entre lengua y territorio. Quién le habría de decir que entre esas pobres víctimas se encontraría el mismísimo presidente de la Generalidad.


Libertad Digital - Opinión

Europa rompe el sueño del PSOE

MÁS allá de las anécdotas, el arranque de la presidencia española de turno en Bruselas refleja la fragilidad de las políticas exterior e interior de Rodríguez Zapatero, cuya extrema confianza, y la de los estrategas del PSOE, en que este semestre europeo resucitaría su maltrecha imagen pecaba de ingenuidad y, peor aún, de desconocimiento de la realidad. Por un lado, la aprobación definitiva del Tratado de Lisboa iba a implantar una presidencia estable de la Unión Europea que reduciría drásticamente la relevancia que correspondía por turno a España. Por muy gris que pueda ser la figura del belga Van Rompuy, él es el presidente de la Unión y su máximo representante. La reubicación de la presidencia española la ha relegado a un papel de acompañamiento ilustrado. Además, el renovado «corazón europeo» franco-alemán ha cogido con ganas las riendas de la Unión, más aún cuando son Francia y Alemania los países que antes y con mayor claridad han empezado a salir de la crisis económica. Pronto han marcado el territorio del poder en Bruselas con la reconvención alemana al Gobierno español por el anuncio de sanciones a los países que no cumplan los objetivos económicos. Nada se debe al azar.

El Gobierno socialista optó por un papel mediocre en Europa desde que tomó posesión en 2004, decidiendo no sólo secundar el tándem -ya entonces terminal- de Schröder-Chirac, sino también renunciar a la posición de fuerza que el Ejecutivo de Aznar había logrado en Niza para España. Por tanto, si España ya no está en la vanguardia europea se debe a decisiones concretas del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.

Tampoco la estrategia interna de la presidencia española parece bien enfilada. Si la factoría socialista confiaba en que la agenda internacional de Rodríguez Zapatero iba a a cautivar a la opinión pública española, el pronóstico va errado. La crisis económica nunca premia estas estrategias de diseño para un Gobierno desautorizado dentro y fuera de nuestras fronteras. Ni siquiera la ansiada foto con Obama va a tener efectos taumatúrgicos, porque el presidente de Estados Unidos ha perdido ante el progresismo el lustre planetario con su clara opción por la guerra contra el terrorismo de Al Qaida, que tiene escasos o nulos matices respecto de la era Bush. La política exterior no va a modificar de forma significativa la opinión de la sociedad española, que ni destaca por su eurofilia ni olvida los más de cuatro millones oficiales de desempleados. Las bazas del PSOE para 2010 empiezan a tener la pólvora mojada.


ABC - Editorial

Una nueva asociación velará por la libertad lingüística a nivel nacional

DOCUMENTO IDEOLÓGICO - ASOCIACIÓN NACIONAL POR LA LIBERTAD LINGÜÍSTICA

El auge, y la propia existencia de nacionalismos en diferentes regiones de España han creado situaciones políticas en las que la libertad lingüística y los derechos constitucionales al respecto, se ven violados y negados a muchos ciudadanos de nuestro país.

Los procesos de imposición lingüística que han llevado, o llevan a cabo en la actualidad, los diferentes gobiernos autonómicos en Galicia, País Vasco, Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares, suponen no solo el incumplimiento del articulo 3 de la Constitución, referido al castellano, sino de las libertades de circulación y residencia así como un ataque a la igualdad entre los españoles como esencia de la Carta Magna.


Resulta preocupante que estas derivas irracionales se empiecen a reproducir en otros lugares como Asturias, León, Extremadura o Aragón, mediante lentos pero premeditados avances, en un proceso de mimetismo cuyo desenlace supondrá en el futuro espacios sin libertad como los ya conocidos.

La vulneración de cualquier articulo o derecho constitucional que ampara a todos los ciudadanos, se convierte por ello, en un problema de ámbito nacional, cuyas denuncias, consecuencias y soluciones no pueden ni deben encomendarse únicamente a determinados sectores de determinadas regiones de España.

El compromiso con la libertad no se puede considerar pleno si damos la espalda a ese sector de la ciudadanía que sufre el atropello lingüístico, bajo el único pretexto de no sufrirlo nosotros en nuestros propios entornos personales, familiares o laborales.

La Asociación Nacional por la Libertad Lingüística es una respuesta cívica frente a quienes a través de la imposición y la persecución impiden a miles de personas en España expresarse, educarse, o simplemente desarrollar su vida en la lengua oficial del Estado.

Reivindicamos la libertad lingüística como ejemplo de las libertades individuales, como espacio personal e inviolable, que no puede ser propiedad de los nacionalismos para construir su modelo social homogéneo liberticida y excluyente.

La Asociación Nacional por la Libertad Lingüística es un instrumento social para la denuncia de estas imposiciones y una apuesta común por la igualdad, la solidaridad y la libertad de los ciudadanos españoles.




La Voz Libre: Pablo Yáñez, presidente de la ANLL: "Estamos dando un paso histórico"

“Estamos dando un paso histórico”, ha afirmado Pablo Yáñez, presidente de la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística, junto al secretario de la organización, José Vicente Fernández Abril. Ha añadido que desean mostrar su reconocimiento al resto de asociaciones y entidades de defensa de la libertad lingüística, las cuales “durante estos años han llevado a cabo una labor ejemplo de dignidad”.

Yáñez ha realizado un ejercicio de autocrítica al explicar que “hasta ahora habíamos dejado en manos de unos pocos la defensa de las libertades de todos los ciudadanos”. “Cuando asumimos que un problema es nacional pero encomendamos su solución únicamente a determinados sectores de regiones concretas de España, estamos dando una respuesta cobarde”, ha reconocido el presidente de ANLL. “Por ello queremos ofrecer nuestra disculpa a todas esas asociaciones y entidades que hasta ahora se han sentido solas y comprometernos con ellas a que nunca se volverán a sentir así”.

Pablo Yáñez ha recalcado que su fórmula es “trabajo, trabajo y trabajo”. “En octubre empezamos a mantener reuniones informales pero fue durante el mes de diciembre cuando concretamos el proyecto. A día de hoy tenemos 50 socios de 22 provincias diferentes”, explicó.

“Vamos a recorrer España ganando adeptos para la libertad lingüística”, continuó Pablo Yáñez. “Si conseguimos concienciar al enfermero de Burgos o de Valladolid de que si en Baleares se exige catalán, el mercado se cierra, habremos dado un paso. Y si conseguimos que el padre de Granada se de cuenta de que deberá tachar de su mapa laboral no sólo Cataluña, sino también Aragón, Valencia y Baleares, habremos dado otro paso”, añadió el presidente de ANLL

“Todavía hay mucho por hacer porque a día de hoy el 80 por ciento de la población no está verdaderamente concienciada de que se están llevando a cabo ataques esenciales contra las libertades de todo el país”, denunció Pablo Yáñez. Los representantes de la ANLL explicaron que “quien piense que la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística va a defender el castellano está muy equivocado”. “Nosotros vamos a realizar una defensa de la libertad lingüística, manifestó Pablo, quien añadió que no son partidarios de modelos trilingües, bilingües y “mucho menos” monolingües. “Lo que queremos es que los ciudadanos tengan libertad para decidir en qué idioma desean educar a sus hijos y vivir su vida”.

Los representantes de la ANLL han mostrado su agradecimiento por el apoyo recibido de parte de "la Mesa por la Libertad Lingüística de Galicia (MLL), de la Plataforma contra el requisito del catalán en la sanidad balear, de FACUA, de Impulso Ciudadano, de la representación salmantina de UPS y de Galicia Bilingüe, así como por la presencia en la rueda de prensa del delegado en Madrid de Círculo Balear y de Juan Manuel Villegas, miembro de Ciudadanos".



Libertad Digital: Nace la primera asociación que defenderá "a nivel nacional" la libertad lingüística

Este martes ha nacido en Madrid una plataforma que luchará por la libertad lingüística. Creada por estudiantes, es "la primera que a nivel nacional" defenderá que no se vulneren los derechos. Su objetivo es concienciar que esta es una "batalla" que afecta a todos y no sólo a una comunidad.

Este martes se ha presentado en Madrid la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística, una plataforma que pretende defender el derecho de utilizar este derecho en todo el territorio nacional.

Su presidente, Pablo Yáñez, estudiante de 20 años, ha relatado a Libertad Digital por qué ha nacido esta asociación. Su objetivo es dar "un ámbito nacional" a la defensa de la libertad lingüística para que esta lucha no se realice únicamente en las comunidades en las que el castellano es atacado.

"Queremos concienciar a la gente de que cuando se vulneran los derechos constitucionales se genera un problema nacional no sólo en un lugar determinado", sentenció Yáñez, que actualmente es estudiante de Ciencias Políticas. Esta asociación, creada inicialmente por estudiantes y con un perfil juvenil, es "la primera asociación en España que nace para defender la libertad lingüística en todo el territorio nacional".

La ANLL ha tenido un recuerdo muy especial por todas aquellas plataformas que han defendido la convivencia real del castellano con las lenguas cooficiales en comunidades como País Vasco, Galicía, Cataluña o Baleares. Mención especial han tenido Galicia Bilingüe, Círculo Balear, Ciudadanos y el resto de organizaciones que trabajan por acabar con la imposición que los nacionalistas intentan hacer de las lenguas cooficiales.

De este modo, Yáñez consideró que estas asociaciones "son un ejemplo a seguir" e indicó que la recién nacida plataforma tiene que aparecer con una "conciencia autocrítica pidiendo perdón por haberles dejado solos tanto tiempo". "Es un error que los demócratas hemos cometido", indicó.

La concienciación será su principal prioridad. Por ello, su objetivo es que la gente se dé cuenta de que "cuando en Baleares se impone el catalán para acceder a una plaza de enfermero a uno de Burgos se le está restando su libertad". En opinión del presidente de ANLL "es un problema de todos y el recorte de derechos parecía que sólo afectaba allí cuando no es así, nos afecta a todos".

Para poder conseguir esta concienciación, la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística pretende "recorrer España ganando adeptos y trasladando el mensaje de que se están vulnerando derechos". Para ello, también se servirán de las nuevas tecnologías.

A su juicio, esta "batalla" tiene que ser mediática y su trabajo será conseguir una concienciación mediante acciones con repercusión mediática".


Asociación Nacional por la Libertad Lingüística

martes, 12 de enero de 2010

Guerra en la estratosfera. Por Guillermo Dupuy

Aunque ahora Guerra vuelva a ir de crítico del estatuto catalán, recordemos que él fue uno de los que votaron a favor; eso, por no hablar del andaluz y de la "nacionalidad andaluza" que, según él, era "una broma para el 99 por ciento de los andaluces".

A Alfonso Guerra le parece "increíble" que el presidente catalán haya enviado una carta a cerca de doscientas entidades catalanas en las que les reclama una "respuesta unitaria" en caso de que el Tribunal Constitucional recorte el "estatuto" soberanista. A Guerra le parece "muy difícil de entender que una sentencia que no existe y que no se ha podido leer motive una carta, pronunciamientos ni nada", añadiendo que los políticos de Cataluña "están un poco en la estratosfera".

Aunque uno estaría dispuesto a compartir la "incredulidad" de Guerra, la verdad es que a mí ya no me sorprende nada de los socialistas, en general, y de los catalanes muy en particular. Tan "increíble" como cierto es que los socialistas han tenido y siguen teniendo como aliados y socios de gobierno a quienes no tuvieron reparos en reunirse con ETA para, según las propias palabras de la banda no desmentidas por sus interlocutores, "diseñar estrategias conjuntas para la desestabilización del Estado español".


Tan "increíble" como cierto fue también que el entonces presidente de la Generalitat, el socialista Pascual Maragall, en tiempos en los que aun ni siquiera estaba redactadada, amenazó claramente al entonces gobierno del PP con un "drama" si el Congreso de los Diputados no accedía a la "reforma" estatutaria que reclamase el parlamento autonómico.

Aunque ahora Guerra vuelva a ir de crítico del estatuto soberanista catalán, recordemos también que él fue uno de los que votaron a favor de ese engendro en el Congreso de los Diputados; cosa tan "difícil de entender" y tan cierta como que, después de afirmar que "lo de la nacionalidad andaluza es una broma para el 99 por ciento de los andaluces", aprobó un nuevo estatuto para aquella comunidad autónoma que proclama ese y muchos otros disparates.

Volviendo al estatuto catalán, bien está que en la revista Temas para el Debate se puedan leer artículos en los que se recuerda a los nacionalistas que es una "falacia" aseverar que el "estatuto, por el hecho de haber sido aprobado por dos parlamentos y sometido a referéndum en su comunidad, no podría ser declarado inconstitucional". Esta es ciertamente la "falacia" que venía a defender el manifiesto disfrazado de editorial en defensa del estatuto, y que Esperzanza Aguirre, con ironía británica, consideró como "una idea novedosa pero antijuridica".

Sin embargo, no faltará gente que le pueda parecer "increíble" leer tan certera y aguerrida defensa de la separación de poderes en una revista cuyo consejo editorial preside el otrora enterrador de Montesquieu y actual presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, Alfonso Guerra.

De lo que estoy seguro es que no son los políticos catalanes los únicos en España que están en la estratosfera de decir y hacer cosas increíbles pero ciertas con tal de seguir en el poder.


Libertad Digital - Opinión

Los otros feijóos. Por Raúl Vilas

El propio sistema autonómico ha propiciado que las taifas compitan en "elementos diferenciadores", nada mejor que la "lengua propia". Cuanto menos "español", más poder para el reyezuelo de turno.

Los árboles, Galicia, no deberían tapar el bosque, España. O lo que es lo mismo, la inexcusable responsabilidad de Núñez Feijóo en el engaño, uno más, a los votantes del PP, no es eximente para muchos otros.


Las políticas liberticidas –hasta el eufemismo utilizado, "normalización", revela sus propósitos totalitarios– que persiguen desterrar el español de la vida pública –grave– y hasta de la privada –mucho peor– no son cosa de hace dos días ni se ciñen únicamente a la región gallega. El Manifiesto de los 2.300 impulsado por Federico Jiménez Losantos en la Barcelona de 1981 está a punto de cumplir 30 años. En él intelectuales y profesionales que vivían en Cataluña expresaban su preocupación por la vulneración de "derechos tales como los referentes al uso público y oficial del castellano, a recibir la enseñanza en la lengua materna o a no ser discriminado por razones de lengua".

En estas tres décadas han gobernado en España UCD, PSOE y PP. Nadie ha hecho nada. Tampoco el jefe del Estado. Ni un dedo meñique han movido para defender los derechos y libertades de los ciudadanos, todavía formalmente españoles, residentes en Cataluña que la Constitución les reconoce; sí, aunque suene a recochineo. Lejos de eso, el problema que entonces se localizaba en Cataluña se ha extendido, cual metástasis, por todas las regiones con dos lenguas oficiales, independientemente de que gobiernen en ellas nacionalistas, socialistas o populares. En Galicia, Fraga copió a Pujol la Ley de Normalización Lingüística –esa a la que apela ahora Feijóo para legitimar su traición. En Valencia, más de los mismo, hay zonas en las que es imposible la escolarización en castellano. En Baleares, el PP local se apuntó entusiasta a la fiebre normalizadora... Felipe González, José María Aznar y, cómo no, Zapatero han asistido impasibles desde Moncloa, cuando no han colaborado activamente.

El propio sistema autonómico ha propiciado que las taifas compitan en "elementos diferenciadores", nada mejor que la "lengua propia". Cuanto menos "español", más poder para el reyezuelo de turno. Es, por tanto, inviable, como se ha visto en Galicia, que la solución parta, precisamente, de donde está el origen del problema. Sólo un gran acuerdo nacional podría restituir los derechos y libertades derivados de una Constitución que se ha convertido en papel mojado, víctima de sí misma. Una utopía con este PSOE y, lo más preocupante, también con este PP. Porque no sólo ha mentido Feijóo, Rajoy y su dirección nacional también. En el Congreso de los Diputados el diputado Alfonso Alonso defendió con vehemencia una proposición no de ley en defensa de la libertad lingüística. Lo hizo, claro, poco después de una calcada de Rosa Díez, cuyo partido es el único que reclama una reforma constitucional que devuelva la competencia de Educación al Estado.

En esas estamos. Un diputado frente a 349. O el sistema representativo no funciona, o tenemos lo que nos merecemos. O, lo peor y más probable, que las dos cosas sean ciertas.


Libertad Digital

Una presidencia elocuente y liberadora. Por Hermann Tertsch

CREO que entre tanto despropósito como hemos sufrido en los últimos cinco años triunfales del vallisolateno leonés, mitad nieto franquista, mitad nieto Lozano -aquel militar fusilable a ambos lados de la trinchera-, bueno con infinito merengue retórico en sus intenciones, desastrosamente ruín, vago y calamitoso en sus resultados, nos tiene ya a muchos españoles muy agotados. Tanto que hasta sus periódicos de cabecera y masaje dicen que no quieren votarle la próxima vez ni los suyos. Comienza a surgir la elocuencia como las hiedras se abren paso por las grietas de un búnker abandonado, dedicado a la defensa a ultranza de la mediocridad prepotente e implacable. Zapatero emprendió con tanto entusiasmo el descubrimiento de una nueva realidad que sólo existía en su muy modesta cabecita para acometer la mayor destrucción habida en España en tiempos de paz, en todos los órdenes, desde la economía a las instituciones. Casi lo ha conseguido. Era cuestión de justicia que tarde o temprano -ha sido bastante tarde- acabara autodestruyéndose él con su mezcla de violenta arrogancia, desequilibrio general y desorden total en su propia melopea de ideas improvisadas. Ya sólo le quedaría la opción de ser malo con efectividad y optar seriamente por la represión de todo lo que no le convenga. Sería demasiada. Matar políticamente no le es ajeno, vive Dios, y lo hace con mucha parsimonia y eficacia. Toda su biografía política está sembrada de cadáveres. Muchos de los cuales, por cierto y gracias a Dios, gozan de excelente salud al haberse escapado al entorno tóxico y políticamente perverso del gran Timonel, polito excelso de la mentira. Pero aplastar ya a todos los que le votaron en su día y de paso a quienes jamás lo votarían es una operación que le viene grande a nuestro chico que combina la moda yeyé exclusiva de su Sonsoles, con sus trajes cortados por el sastre albanés de Enver Hoxha, siempre deseoso de que las manos incontrolables revelaran el auténtico talante de la percha. Venganza postrera.

Pero lo mejor que realmente nos ha pasado a los españoles en los últimos años del Señor es que finalmente llegara esta presidencia europea. Así todas las víctimas y los espantados por la tropa zapateril conseguirán finalmente la comprensión de todos los europeos ante la tragedia que se nos echó encima con la llegada al poder del Gran Maestre de la Mentira y su ejército de sicarios de la secta. En quince días tan sólo de presidencia, las cancillerías de toda Europa están alarmadas. Como si se les hubiera metido un freaky en la cabina de mandos. Los alemanes, con una señora Merkel tan cabal, ya han calificado de «absurdas» e «insensatas» las propuestas de Zapatero -precisamente de Zapatero- de sancionar a quienes no cumplan con lo que él considera las medidas económicas necesarias. Otros países no hacen siquiera comentarios porque no tienen la mínima intención de hacer el menor caso a las manifestaciones del fracasado y patéticamente solemne, que ya hace pasar unas terroríficas situaciones de vergüenza ajena al auténtico presidente de la UE, Herman van Rampoy. Este es un líder discreto, pero preparado y con la experiencia que le lleva a ver al señor Zapatero como un auténtico marciano salido de un programa de televisión de reality show. Y Van Rampoy, que no es un hombre de bromas, ni llega tarde a los actos institucionales, ni el hace el ridículo con la fraseología de la nada de nuestro Timonel de tierra adentro, ya ha dejado claro que él no hará el imbécil por la triste casualidad de coincidir en la entrada de su mandato con la elocuencia vacua del nieto Lozano. Hace cinco años, todo el pijerío izquierdista europeo estaba medio enamorado de Zapatero o de Zerolo. Hoy Europa está perfectamente hastiada de las ridiculeces y naderías del presidente español. Es una pena que los electores españoles no fueran tan rápidos en su perspicacia como lo están siendo los líderes europeos. Pero nos viene bien a todos. Esta presidencia puede dejar al gran líder izquierdista leonés o vallisoletano -orwhoknowswhat- en esa basura de la historia de la que jamás debió salir.

ABC - Opinión

El PP contra la sociedad civil. Por Cristina Losada

Si linda con el fanatismo reclamar que los padres elijan el idioma de todas las asignaturas troncales, explique Feijóo por qué se comprometió a ello. O confiese el Feijóo presidente que el Feijóo preelectoral incurrió en nefasto extremismo.

Núñez Feijóo ha venido a tildar de "extremistas" a todos los que critican su borrador de decreto lingüístico. Así, de un plumazo, mete en el mismo fétido saco a quienes quieren desterrar el idioma español y a quienes no desean excluir a ninguna de las lenguas cooficiales. El juego, siempre sucio, se llama equidistancia. O también: ni con unos ni con otros. Es una geometría tosca para intentar colocarse en ese centro tan codiciado como misterioso. El artificio requiere convertir dos posiciones de naturaleza distinta –una respetuosa con el bilingüismo, otra contraria a él– en polos similares pero opuestos, para después ubicarse, con gran superioridad moral, en el justo medio.


Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe, ha denunciado la maniobra de Feijóo para equipararlos con los partidarios de erradicar la lengua común. La Xunta, alerta Lago, ha puesto en marcha la maquinaria para "machacar" a su asociación, que rechaza el decreto propuesto por incumplir las promesas del ahora equidistante. Y ahí llega la parte ridícula. Si linda con el fanatismo reclamar que los padres elijan el idioma de todas las asignaturas troncales, explique Feijóo por qué se comprometió a ello. O confiese el Feijóo presidente que el Feijóo preelectoral incurrió en nefasto extremismo. Confesión pública que también deberían realizar su mano derecha, Alfonso Rueda, y Ana Pastor. Pues ambos acudieron a la manifestación de Galicia Bilingüe que pedía lo antedicho y Pastor concitaba aplausos en los mítines cuando elogiaba a la asociación.

Cuánta miseria. Los partidos políticos establecidos sólo conciben un tipo de relación con la sociedad civil organizada: la dependencia. Unos la infiltran, la fagocitan, la manipulan y, si es preciso, la fabrican. Es el estilo del PSOE. El Partido Popular no se inmiscuye, pero la vigila con suspicacia, recelo y mucho miedo. Teme más a los grupos independientes que a los tinglados del nacionalismo y la izquierda. Si logran respaldo social, los apoya de aquella manera, pero si no se subordinan, si osan discrepar, suelta los perros. Y ése es el tenor de la fazaña que Feijóo y los suyos preparan contra uno de los escasos productos genuinos de la sociedad civil gallega. Vaya tropa.


Libertad Digital - Opinión

Algo se mueve en el PSOE. Por M. Martín Ferrand

EL decadente José Luis Rodríguez Zapatero confiaba en que su semestre al frente de la UE elevara la altura de su pedestal político; pero, recién comenzados los festejos, los diarios más solventes del Continente han subrayado su vaciedad y ridiculizado su actitud prepotente. Al líder socialista le ha salido el tiro por la culata y debe de tener herida su propia estimación y, en lo posible, disminuida su patológica manía de grandeza, la que le lleva de desoír todas las voces que no canten su gloria, ensalcen su talante y aplaudan su estática conducta. A mayor abundamiento, cuatro notables premios Nobel de Economía, escandalizados ante la hipótesis de una Europa liderada por Zapatero, se han apresurado a destacar los puntos flacos de la política económica que se deduce de las escasas medidas correctoras que anuncia el Gobierno.

Los hermeneutas del socialismo español, la mayoría de ellos encuadrados en la familia felipista, dan muestras de inquietud. Pudiera ser por razones patrióticas; pero, seguramente, se trata de algo de menos vuelos y mayor practicidad: el miedo a perder el poder y el propio empleo. La encuesta que el domingo publicaba El País, más cerca del pasado que del futuro, era la confirmación sociométrica de la decadencia de Zapatero y, aún con ventaja electoral del PP, también la de Mariano Rajoy. Sin embargo, ya se reflejaban en ella los primeros rayos de una nueva estrategia de un PSOE que, siempre más diligente que los amigos de la gaviota, parecen aprestarse por si vinieran mal dadas, a una drástica sustitución del líder actual con vistas a las legislativas de 2012.

José Blanco, sin venir a cuento, dice y repite que los socialistas españoles no contemplan otra hipótesis electoral que la de Zapatero como cabeza de lista en Madrid y, sólo con eso, ya hay razones para la sospecha. Los acontecimientos, la demoscopia y el admirable sentido grupal del socialismo han contribuido en los últimos días al lanzamiento de la figura del actual ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, como posible sucesor de Zapatero en las aspiraciones del PSOE para el mantenimiento del contrato de inquilinato de La Moncloa. Sin duda Rubalcaba es un personaje de mayor estatura personal, mejor experiencia política y prestigio público que Zapatero; pero, ¿a qué vienen esas prisas por recordarlo precisamente ahora? Algo se mueve en el PSOE y lo mueven los viejos felipistas.


ABC - Opinión

"España es de izquierdas". Por José García Domínguez

Ya que no puede restaurarse el Fuero del Trabajo, aquella gran conquista de la Falange que inundó los andenes de media Europa de emigrantes patrios, al menos, barruntan, que se eternice un régimen de castas laborales único en la Unión.

Entre los muchos y muy asentados prejuicios, tópicos y lugares comunes a cuenta de nuestra identidad colectiva, el más peregrino de todos ordena que éste sería un país visceral, genética, ontológica, irreductiblemente de izquierdas. Es ésa una especie tan extendida que incluso los publicistas conservadores han terminado creyéndosela. Y sin embargo, nada más lejos de la realidad, como bien pudo comprobar el general Franco durante sus plácidos treinta y seis años de dictadura.

Lo que se compadece con la verdad no es que España fuese coto vedado de la izquierda sino que nuestra izquierda, por paradójico que suene, ha devenido en extremo castiza, si no en la forma sí en el fondo. He ahí la razón última del malentendido antropológico. Así, a pesar de su patriotismo discutido y discutible, es decir, a pesar de sí mismo, el PSOE y su medroso proceder económico entroncan con los atavismos carpetovetónicos más arraigados en la mentalidad peninsular. Desengáñese quien crea a Zapatero el problema, o a "los políticos" como prescribe la demagogia canónica al uso. Al contrario, es el pueblo soberano quien encarna la tara, tanto los que comulgan en el altar laico de la socialdemocracia como quienes se dicen en las antípodas.


De ahí, deprimentes, los resultados del último sondeo a propósito de la imposible reforma laboral "¿Estaría usted de acuerdo con que se abaratara el despido si ello estimulara a los empresarios a crear más empleo?", se preguntó a padres, madres y demás parentela de ese cuarenta por ciento largo de jóvenes condenados en sentencia firme al paro crónico. "No", fue la respuesta casi unánime de los mismos que hubiesen gritado "¡Vivan las caenas!" al paso triunfal de Fernando VII. Transversal y ecuménica, esa miseria corporativista tan cara a la sociedad española es quien en verdad determina la parálisis de Gobierno y oposición ante la crisis.

Y es que, por encima de cualquier otra premisa, los electores exigen de sus legítimos representantes que les garanticen la desigualdad de los españoles ante la ley. Ya que no puede restaurarse el Fuero del Trabajo, aquella gran conquista de la Falange que inundó los andenes de media Europa de emigrantes patrios, al menos, barruntan, que se eternice un régimen de castas laborales único en la Unión. "¡A igual trabajo, distintos derechos!", claman. Y a eso llaman izquierda.


Libertad Digital - Opinión

Zapatero como problema. Por Ignacio Camacho

Ningún secreto es a estas alturas que varios millones de españoles consideran a Zapatero un problema para España, pero sí resulta novedad que no pocos socialistas empiecen a verlo como un inconveniente para su propio partido. Al conocido recelo de los tardofelipistas, a la contrariedad de los socialdemócratas moderados y a la sofisticada distancia moral y política de Bono se está uniendo la suspicacia de bastantes dirigentes territoriales y locales que temen que la influencia de la mala imagen del presidente les complique la renovación electoral de sus cargos. El retroceso de los sondeos está haciendo estragos en la confianza sobre su liderazgo, de tal modo que numerosos zapateristas sobrevenidos, que abandonaron sus dudas iniciales ante su vitola de ganador, han vuelto al estado de alarma al comprobar el impacto negativo de su pésima gestión de la crisis económica. El debate sobre la tercera candidatura presidencial no es un rumor superficial ni una serpiente de invierno; está ahí, larvado y en voz baja, como un runrún perentorio a la vista de un desplome que hoy por hoy convierte su continuidad en un regalo para el PP.


Otra cosa es que la retirada pueda plantearse en una organización dominada por una generación a la medida del zapaterismo. La mayoría de los críticos carecen de fuerza interna salvo una improbable coalición catalanoandaluza que acabaría desestabilizando a la propia marca electoral socialista. La intención de los disidentes pasaría por la creación de un estado progresivo de opinión que empujase al propio líder a poner en marcha su sucesión en el último tramo -2011- de la legislatura. Pero para que esa corriente renovadora cuaje con masa crítica suficiente es necesario que la brecha con el PP sea más profunda, por encima del máximo de cinco puntos que hasta ahora registran las encuestas más negativas para el PSOE. Con seis o siete puntos de distancia consolidada no habrá quien pare la emergencia de un clamor de cambio.

Es pronto para eso. Zapatero confía en remontar su descrédito a través del protagonismo de la presidencia europea y de la propia evolución de la recesión socioeconómica, que aunque no sabe combatir puede ir remontando lentamente sola, a base de estímulos externos. Si las diferencias se recortan durante este año, el presidente se sentirá en condiciones de decidir sin influencias.

Claro que él mismo nunca se ha pronunciado sobre la propia duración de su poder. Algunos zapaterólogos sostienen que puede tener pensado apartarse como una última finta, tan propia de su arriesgado talante de jugador de fortuna. Lo que probablemente no esperaba es que incluso esa voluntaria pirueta final pueda tener que abordarla desde una situación de desgaste forzoso. No es lo mismo irse en triunfo que salir empujado por la necesidad de evitar una debâcle. Digamos que existe una cierta diferencia para la autoestima.


ABC - Opinión

lunes, 11 de enero de 2010

El diario El País, gratis en Internet debido al temporal

Debido a las dificultades para adquirir la edición de este lunes de El País en los kioskos, por el temporal de nieve, el diario invita a sus lectores desde su portal a descargarse un archivo PDF de 12,5 Mb de forma gratuita.

El País

El descrédito. Por José Carlos Rodríguez

El crédito internacional de nuestro Gobierno y el de España no ha dejado de caer. Los medios foráneos llevan años dándole una estopa que está sólo un cuerpo por detrás de la que recibe Berlusconi.

El semanario The Economist vino a decir recientemente que a España, en los seis meses de presidencia europea que le quedan, le falta algo fundamental para impulsar las reformas necesarias para mejorar la respuesta europea a la crisis: credibilidad. Se lo hacía ver una periodista al preguntarle cómo podía liderar la recuperación un país que dobla la media europea en paro. The Financial Times ha dicho que "una España torpe guiará a Europa".


El crédito internacional de nuestro Gobierno y el de España no ha dejado de caer. Zapatero tuvo una buena acogida en los medios foráneos, y en ocasiones le han prestado atenciones inmerecidas. Pero llevan años dándole una estopa que está sólo un cuerpo por detrás de la que recibe Berlusconi.

Desde que el Wall Street Journal le considerara un "presidente por accidente", le han caído a Zapatero tortas de todos lados. Le han llamado "populista", "provinciano", "sectario", le han puesto como un cobarde o un mentiroso, como un tramposo. Y ven en él un personaje ideologizado, que vive al margen de la realidad, y que ha pasado de ella con graves consecuencias para los españoles. Gracias a Zapatero, España es ahora "irrelevante".

No le doy a la prensa extranjera el crédito que le conceden habitualmente los medios y el público. Suele mirar a España con un desenfoque notable, especialmente en la cuestión nacional y la incidencia del terrorismo. Pero las críticas de la prensa de fuera al Gobierno y, por extensión, a nuestro país (le hemos elegido dos veces, al fin y al cabo) son importantes por dos razones.

Primero porque degradan la imagen exterior de nuestro país y, especialmente, de nuestra economía, que es donde nos las están dando (casi) todas. Y segundo, porque la prensa extranjera no está atada a los intereses políticos nacionales y por tanto resulta inmune ante la sucesión de consignas enlatadas en que consiste el discurso de Zapatero. Fuera se han dado cuenta de que es un hombre risible.


Libertad Digital - Opinión

La Nación en nuestra Constitución. Por Manuel Jiménez de Parga

Desde el día en el que se afirmó, desde una tribuna oficial, que la Nación era algo cuestionado y cuestionable, han proliferado los debates políticos en torno a ese elemento básico de nuestro ordenamiento constitucional. ¿Qué es una Nación? ¿Qué valor tiene la Nación en la arquitectura jurídico-política diseñada para España en 1978?

Si queremos responder a esas preguntas debemos recordar que la cuna del nacionalismo español se encuentra en las Cortes Generales y Extraordinarias que se reunieron, primero en la asediada Isla de León, el 24 de septiembre de 1810, y se trasladaron luego, el 24 de febrero de 1811, a Cádiz, en cuyo templo de San Felipe Neri terminaron de elaborar la Constitución que lleva fecha 19 de marzo de 1812, festividad de San José.

La España que vivimos arranca en Cádiz, donde el Pueblo se hizo Nación y soberano, y la Monarquía dejó de ser absoluta para, siendo ya constitucional, terminar en el siglo XX siendo parlamentaria. De las Cortes de Cádiz surge una nueva idea de España, que será la continuación de las nociones previas, acompasadas ya al nuevo ritmo de la Historia. La singularidad del episodio gaditano, lo que hace de él algo tan distinto frente a otros procesos de redefinición de la idea de España en el pasado, es que aquél fue un proceso que consta en acta. Un proceso parlamentario en el que se discutió -y se discutió de raíz- sobre el ser de España y su mejor gobierno, concurriendo en el debate toda suerte de opiniones e ideologías. El resultado fue un proyecto de Estado y de Nación del que todavía somos tributarios.


Fue en el Cádiz de las Cortes, además, donde el patriotismo brota y se convierte, como dijera el poeta Quintana, en «una fuente eterna de heroísmo y prodigios políticos». «Patria» y «amor a la patria» eran vocablos que venían de la Antigüedad clásica, pero «patriotismo», novedad del siglo XVIII, hacía referencia a la predisposición para sacrificarse por la colectividad. El patriotismo, así entendido, recibe un impulso decisivo de los constitucionalistas gaditanos.

En Cádiz se forja una idea de España, pero en la fragua se fundieron las ideas precedentes, dándose así continuidad a un proceso que todavía no ha podido detenerse. En aquellos debates parlamentarios confluyeron -dije antes- sensibilidades muy diversas, que es costumbre agrupar alrededor de las distintas filiaciones ideológicas de los Diputados: realistas, americanos y liberales. Sería esta última la orientación ideológica dominante en nuestro primer texto constitucional, pero son evidentes los vestigios debidos a quienes no lograron imponer sus planteamientos. Y, por encima de todo, es llamativa la terca voluntad liberal en presentar como simple actualización de la tradición y de la Historia lo que constituían verdaderas innovaciones revolucionarias. Hasta tal punto se era consciente de que no se trabajaba sobre el vacío o desde la nada, sino a partir de una entidad histórica que reclamaba una nueva formulación política.

Y tal sería la Constitución de 1812. Un texto constitucional, el primero auténticamente español, de tantos méritos como trágico destino. Su vigencia fue en verdad pequeña, pero su influjo se ha hecho notar hasta nuestros días, y desde el principio disfrutó del mejor predicamento más allá de nuestras fronteras. Se inserta, sin duda, en la escogida tradición de las Constituciones que han marcado la senda del constitucionalismo universal, que arranca con la de los Estados Unidos y, pasando por Cádiz, recorre México y continúa por Weimar y Bonn, trazando un mapa constitucional que tiene aquí en España una de sus capitales. Para nosotros, particularmente, supuso el inicio de la modernidad, el nacimiento de la España que conocemos. Una España cuyos contornos enseguida hubo que revisar a raíz de la emancipación americana, pero que en lo sustantivo se ha demostrado capaz de llegar a los doscientos años.

Se crea así una España que es Estado; y Estado constitucional, unitario, descentralizado y liberal. En verdad sólo puede hablarse del proyecto de una España así definida, pues en Cádiz apenas se inició un proceso que, en esa línea, tardaría muchos años en realizarse. Quizás tantos como los que median hasta la Constitución que nos dimos en 1978. Pero el proyecto ya estaba entonces trazado y los primeros pasos pudieron comenzar a andarse.

El punto de partida fue la soberanía de la Nación española, fundamento primero de un Estado que trae causa de la voluntad soberana formalizada en la Constitución. El arranque no podía ser más radical ni, tampoco, más extemporáneo, demasiado adelantado en el contexto de una Europa de Cartas otorgadas que se movía al ritmo desacompasado del Congreso de Viena. De allí la causa de su perdición a manos de los Hijos de San Luis. Tardaría en recuperarse aquel axioma, pero ya era un dogma irrenunciable de nuestra incipiente tradición constitucional. Soberanía de la Nación, del Pueblo, concebido como sujeto unitario al que no cabe oponer otros sujetos de su misma calidad. Se admitirían, a lo sumo, unos sujetos subordinados y constitutivos de la Nación, a los que no puede corresponder otra cosa que una autonomía que, por definición, no es soberanía.

Preguntarse por la idea de España en la Constitución de Cádiz es hacerlo por la España que hoy vivimos. No es, por supuesto, la definitiva. Si algún día alcanzáramos una España perfectamente acabada habríamos dado con una España moribunda, desprovista del genio que ha hecho posible su continuada reinvención, necesaria para su acomodamiento en cada tiempo histórico. Pasados ya casi doscientos años cabría preguntarse si el modelo gaditano muestra ya signos de agotamiento; si, como sus predecesores, ha cumplido un ciclo y se impone volver a comenzar. No lo creo.

La España de principios del siglo XXI apenas recuerda en lo económico, social y jurídico a la España de 1812, pero la abrumadora distancia que media entre una y otra se ha recorrido con el Estado nacional inaugurado en Cádiz y sucesivamente perfilado en las Constituciones que jalonan nuestra accidentada tradición constitucional.

El viaje ha sido difícil, demasiadas veces penoso y hasta trágico, pero la nave botada en San Fernando no ha hecho agua y mantiene el rumbo de la singladura que entonces emprendimos y que en la Historia cuenta los días por centurias.

Quizás Europa, se dirá, acabe siendo el trance histórico que imponga una nueva idea de España. Acaso así ocurra, pero no debe olvidarse que la construcción europea es obra, ante todo, de los Estados y España es uno de los más antiguos y de mayor peso histórico. En la futura organización de Europa la realidad profunda de España encontrará, sin duda, la manera de traducirse en una idea acompasada con esa nueva organización. Casi dos mil años son prueba fehaciente de que en esta Península hay una Nación que pugna por manifestarse como una unidad protagonista de la Historia.

Como afirmara Muñoz Torrero en las Cortes Generales y Extraordinarias, y consta en la página 1745 del Diario, «yo quiero que nos acordemos que formamos una sola Nación, y no un agregado de varias Naciones».

Así se dijo, así se sintió en aquel templo del constitucionalismo mejor: «Una Nación verdaderamente una; donde todos sean iguales en derechos y obligaciones, iguales en cargas». «Aquí no hay provincia, aquí no hay más que la Nación, no hay más que España», leemos en el Diario de las Cortes.

Manuel Jiménez de Parga de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas


ABC - Opinión

La presidencia europea. Por José Cavero

Una periodista preguntó en los estrenos de la presidencia europea de España si Zapatero se siente con la autoridad moral suficiente para presidir la Unión teniendo en cuenta los últimos datos publicados por la oficina Eurostat, según los cuales, junto a Letonia, el nuestro es el país con más paro de la Unión y el que parece que va a tardar más en salir de la recesión. A Zapatero, la pregunta le pareció insólita, viniendo sobre todo de una periodista española. Quizá si hablara con la BBC, o con "The Economist", -que ayer se volvía a sumar a los ataques y proclamaba que Europa se burla de sus consejos-, el Presidente se hubiera mostrado más amable, porque éstos, al fin y al cabo, son británicos, y arremeten a diario con la mala situación económica española, y pretenden entender que no habrá buena presidencia mientras dure la crisis económica española. Que es, precisamente, lo que Zapatero se va a esforzar en desmentir en este medio año que tiene por delante. Muy al contrario, Zapatero ve este semestre como su gran oportunidad para demostrar unas dotes y capacidades que incluso muchos de sus propios compatriotas -basta comprobar las voces de la oposición, de muchos medios informativos hostiles por principio y a ultranza-, tampoco admiten ni están dispuestos a reconocer. De manera que pudo advertirse una cierta irritación en la actitud del jefe del Gobierno, cuando afirmó de manera rotunda que es absolutamente insólito que se cuestionen los treinta años acumulados de "milagro económico español".

Por todo lo cual, bien puede garantizarse que, aunque su presidencia haya arrancado "a la defensiva", y con unos cuantos datos muy desfavorables -recesión y número de parados, esencialmente-, y con una tercera situación y condición desfavorable, la de compartir la presidencia con Van Rompuy, Zapatero se está esforzando, y lo hará durante estos seis meses, para que esta presidencia no sólo no pase inadvertida, sino que llegue a ser considerada modélica y útil. Desde luego, la agenda de tareas es importante, y las prioridades han quedado establecidas, de modo que resultará fácil comprobar si se cumplen en su totalidad o sólo en una mínima proporción: Servicio europeo de acción exterior, iniciativa legislativa popular, más parlamentarios europeos, plan de acción de justicia electrónica, creación de una fiscalía europea, política común de seguridad y defensa, regulación y supervisión financiera, gestión conjunta de la crisis, coordinación de políticas de crecimiento, lucha contra la evasión fiscal, comité de cooperación antiterrorista, mejor inserción laboral de los jóvenes. Desde luego, una relación impresionante de tareas para que la Europa Unida avance. Siempre que exista voluntad de hacerlo en 27 estados soberanos.

Periodista Digital

El académico avinagrado. Por Emilio Campmany

Es una pena que Cebrián no nos regale más a menudo su literatura, porque se haría con más frecuencia patente la poca con la que Dios ha dotado al académico.

Cuando Juan Luis Cebrián ingresó en la Academia de la Lengua, muchos fueron los sorprendidos. Luis María Anson les explicó que para que un periodista merezca ingresar en el ilustre instituto, no se necesita tanto que escriba bien como que dirija medios con brillantez, que es lo que, al parecer, Cebrián sabe hacer.


El maestro Anson tendrá toda la razón del mundo, pero digo yo que, aparte de dirigir periódicos con maestría, o de dominar el arte de criar reses bravas, si es que también esto fuera necesario, para ingresar a la Academia habrá que escribir el castellano con alguna gracia. Y en eso, es una pena que Cebrián no nos regale más a menudo su literatura, porque se haría con más frecuencia patente la poca con la que Dios ha dotado al académico.

Últimamente, al hombre se le ha avinagrado el carácter para que le haga juego con la cara, siempre vestida con gesto de estar oliendo mal. Y la ha tomado con los jueces que no le hacen caso. Un día se mete con el que le archiva una querella y al otro con quien le condena a unos periodistas de la SER. Sin embargo, lo peor de lo que escribe no es su ignorancia jurídica, ni la pobre argumentación, mucho más notable cuando en el caso de los periodistas de la SER alguna razón podría asistirle. Lo peor es cómo lo escribe.

A Cebrián le parece que la sentencia que condena a sus periodistas no se entiende bien. Y es probable que tenga razón porque la jerga leguleya es cada día más críptica y obtusa. Pero hay que ver cómo se explica él, que es académico: "la argumentación jurídica [de la sentencia está] revestida de la oscura dignidad de un lenguaje incomprensible". Jamás se me habría ocurrido que el ser incomprensible pueda revestir al lenguaje de alguna dignidad. Pero lo que nadie puede imaginar, académico o no, es que la dignidad pueda ser oscura. Quizá quiso decir que la oscuridad del lenguaje lo reviste de una falsa dignidad, pero eso sólo él lo sabe.

Anson no aclara si para ser académico hay que saber algo de Historia Antigua. Seguramente no. Cebrián no sabe quién fue Pirro, rey del Epiro. El maestro de periodistas califica de "pírrico" el triunfo de Esperanza Aguirre tras el tamayazo. Un triunfo es pírrico cuando su coste equivale al de una derrota. En ese sentido, más pírrica fue la victoria de Simancas en la "primera vuelta", que la de Aguirre en la segunda, pues Simancas se volatizó y la presidenta de la Comunidad de Madrid no ha dejado de ganar elecciones desde entonces.

Ahora, lo que peor hace Cebrián es aquello en lo que más docto se cree, insultar. A Güemes se le podrá injuriar de muchas maneras, pero decirle que su brillo parlamentario emana más que nada de su afición al fijador es del todo improcedente. Comprendo que le venga bien lo del fijador para meterse con el supuestamente escaso brillo parlamentario de Güemes. Pero eso tendría alguna gracia si Güemes fuera un asiduo del fijador. Dado que no lo es, el insulto carece de eficacia y encima suena un pelín rancio. El maestro tendría que saber que cuando a alguien se le quiere llamar idiota, decirle que no tiene un pelo de tonto sólo tiene gracia si es calvo.


Libertad Digital - Opinión