domingo, 28 de marzo de 2010

Garzón, santo sindical. Por M. Martín Ferrand

DESDE que Baltasar Garzón se convirtiera en escolta electoral de Felipe González, en discutible salto del Judicial al Legislativo que remató con otro al Ejecutivo ante de volver a la blindada protección de su toga, pasó a ser el personaje más polémico y contradictorio de la vida española. Una situación que pudiera ser benéfica para un artista del varieté, pero impropia de quien, se supone, debe resultar ejemplo de moderación y equilibrio para alcanzar el respeto que exige su función y que merecen la mayoría de sus colegas. Garzón es a la Justicia lo que Belén Esteban para Telecinco, un protagonista fundamental que, independientemente de sus valores más hondos, mantiene vivo el espectáculo sin necesidad de mucho atrezo y ningún decorado.

Algunos nos inquietamos ante la conducta de tan singular personaje, más que por los asuntos en que se fundamentan sus problemas procesales, por lo que tiene de encarnación de un modo estelar y frívolo de ejercer su oficio. La polémica que suele acompañarle no se deriva de la originalidad de sus autos, la audacia y hondura de sus instrucciones ni de la cabal práctica de su magistratura. Suelen acompañarle vapores histriónicos, aires obsesivos y un entendimiento caprichoso de los tiempos a los que ajusta sus procedimientos. Son varios los casos que comprometen su futuro y habrá que esperar a que sus colegas decidan elevarle a los altares o mandarle a galeras, que todo es posible a la vista de los espasmos con que aquí y ahora cursa la justicia.

Garzón está en apuros y algunos de sus más devotos seguidores, como UGT y CCOO, quieren apoyarle. Ya anuncian que, pasada la Semana Santa -¡las vacaciones son lo primero para quienes dicen ser representantes de los trabajadores!-, saldrán a la calle para, en gesto inequívoco de presión a los tribunales que deben juzgar la conducta del juez estrella, proclamar su inocencia y condición benéfica para la Nación. Me gustaría conocer de qué manera las escuchas ilegales del «caso Gürtel», la hipótesis de prevaricación en el asunto de las fosas de la Guerra Civil o la financiación de sus excursiones americanas se relacionan con el espíritu que, se supone, anima a los sindicatos; pero está claro que quienes debieran centrar su interés en los españoles e inmigrantes que padecen el paro, y en la difícil situación de los demás, anteponen a su deber la devoción a Baltasar Garzón.


ABC - Opinión

Mayor, Zapatero y ETA. Por José María Carrascal

HAY quien dice que Mayor Oreja lanzó su órdago para obligar a Zapatero a retratarse, es decir, a cerrar todas las puertas traseras que le quedaban a ETA para colarse en las próximas elecciones municipales. Cosa que no ha tenido más remedio que hacer para despejar todas las dudas al respecto, aunque le queda devolver aquella autorización que le dio el Congreso para negociar con la banda en condiciones que luego no cumplió. Pero, en fin, el caso es que está más beligerante que nunca contra ella, de lo que todos nos congratulamos.

No creo, sin embargo, que haya sido esa la intención del ex ministro de Interior y hoy parlamentario europeo del PP. Más bien pienso que Jaime Mayor Oreja, como hombre de una pieza que es, fiel al discurso que ha mantenido durante los últimos años, nos ha dicho lo que piensa, sin otras pruebas que su instinto y su experiencia.


Personalmente, sin embargo, no creo que acierte en este caso. Y no lo creo por dos razones para mí de peso, aunque júzguelas cada cual por su cuenta. La primera es que Zapatero no negocia hoy con ETA, no por falta de ganas, que demostró ampliamente, sino por falta de ganas de ETA, que a estas alturas se ha quedado en una banda de fanáticos tan enloquecidos como descerebrados. Si ETA no negoció cuando el Gobierno Zapatero le ofrecía cuanto podía ofrecerle y algo más -que según Ibarretxe era más de lo que le ofrecía a él-, menos va a negociar ahora, cuando está contra las cuerdas. El descabezamiento continuo, las detenciones múltiples y el hallazgo ininterrumpido de zulos la dejan sin otra alternativa que la rendición por la vía de la entrega de armas. Y eso no entra en la cabeza de esos energúmenos, porque sería reducirlos a lo que son: no los liberadores del País Vasco, sino una banda de asesinos que ha causado todo tipo de sufrimientos a millares de persona tanto allí como en el resto de España. Algo, por tanto, que no harán nunca. Seguirán matando, robando extorsionando, cada vez más lejos de la realidad y de la razón, hasta que los detengan a todos.

Pero hay otra causa, de tanto o más peso, por la que no creo que Zapatero negocie con ellos. Y es que al presidente del Gobierno español también se le acaban las opciones. Con una crisis que se agiganta cada día y un desprestigio cada vez mayor en España, en Europa y en el mundo, con más parados, más deuda, menos soluciones y menos aliados, su único triunfo hoy es la lucha antiterrorista. Con él puede hacer olvidar, como está logrando, su anterior error de negociar con ETA, y tratará de hacer olvidar su error, primero, de no reconocer la crisis y, luego, de no acertar con sus remedios.

Por desgracia para él y para nosotros, no va a lograrlo porque esta crisis no se vence reparando aceras, subiendo el IVA ni, tampoco, deteniendo etarras.


ABC - Opinión

Todo claro. Por Alfonso Ussía

Los sindicatos organizan un acto contra el Supremo en apoyo a Garzón.

Lo harán con dinero público, el de ustedes y el mío, porque las cuotas de sus militantes no dan ni para comprar el alpiste del canario, que alguno habrá dando la tabarra en un despacho. La noticia es sorprendente. Tanto como la que sigue si fuera cierta: «El Embajador de Ucrania en Oslo convoca una manifestación ante el Palacio Real de la capital noruega en protesta por el precio de las plumas de las avestruces». La humanidad se preguntaría perpleja. ¿Insinúa el embajador de Ucrania en Oslo que los miembros de la Familia Real noruega acaparan y encarecen las plumas de las avestruces? ¿Será que el señor embajador está llamando «avestruz» a la Reina de Noruega? ¿Desde cuando importa tanto a los noruegos el precio de las plumas de las avestruces? Preguntas, todas ellas, de muy complicada respuesta satisfactoria. En una muy conocida familia madrileña se discutía la conveniencia o no del proyecto matrimonial de uno de sus miembros. Que si la novia tenía veinte años más que él, que si la novia se casaba por el dinero, que si la novia tenía excesivas huellas dactilares en el cuerpo, que si el novio era tonto, que si tal o que si cual. Cuando la discusión adquirió un tono en exceso subido, y aprovechando un segundo de milagroso silencio, alguien comentó: «La flota de Bermeo se ha hecho a la mar». Y no hubo boda.

Con más de cuatro millones de parados, los sindicatos subvencionados por el Gobierno, no han dicho ni mú. Bueno, hay que ser justo. Han dicho una vez «mú» después de dedicarle al Gobierno un «muá». Es lógico. Los españoles estamos acostumbrados a mantener el nivel de vida de multitud de vagos, y en los sindicatos también se vive muy bien sin dar con un palo al agua. Pero van a manifestarse a favor de un juez tres veces empapelado por el Tribunal Supremo. Si albergaba dudas respecto a Garzón, ya no las tengo. Todo ha quedado claro. Que sea la Justicia la que decida si Garzón es culpable o inocente. Para este humilde escribidor de ustedes, Garzón se ha convertido en una persona acreedora a la sospecha.

¿Quiénes han salido en defensa de un juez que ha podido delinquir gravemente? Los subvencionados. Casi todos los mangantes de la Ceja y los sindicatos. Cuando a un personaje público con vocación de ser más público que nadie, y que ha podido meterla hasta el remo, y que se ha creído que sobrevuela a la propia Justicia que administra y representa, le empiezan a salir defensores de las cloacas estalinistas, malo, malo. No digo que sea culpable, pero malo, malo. Los de siempre, sólo a la espera de que Carmen Machi –¿a qué se dedica?–, se sume o no a la relación de los protestantes. Y ahora los sindicatos. Más de cuatro millones de parados abrumados por sus silencios y componendas, y los sindicatos dando la tabarra a favor de Garzón. La verdad es que este hombre cuenta con agarraderas y amistades imprevisibles. Sólo falta que las creadoras del mapa del clítoris se unan a la empresa. Dicen en «El País», periódico gobernado por un falangista y censor en tiempos de Franco, que los magistrados del Supremo han actuado contra Garzón por motivos políticos. «Falangistas» los han llamado. Pero bueno, bueno, bueno. Si Garzón tiene semejantes defensores, puedo proclamar a pleno pulmón y con todo derecho que no merece mi confianza. El refranero dice muchas tonterías, pero también verdades como puños. «Mira con quien andas y te diré quién eres». Los de la Ceja que cobran de nuestros impuestos y los sindicatos que no abren la boca con más de cuatro millones de parados. Garzón, que se te ha visto el plumero, que viene muy bien para cerrar este artículo por lo de las avestruces. Y cerrado queda.


La Razón - Opinión

La reforma sanitaria de Obama: mito y realidad

La razón de este nuevo avance estatista impulsado por Obama no es proveer de asistencia sanitaria estatal a los más desfavorecidos pues ya la disfrutan, sino someter al yugo del estado a todos los demás.

Es sorprendente la unanimidad con que los políticos y medios de comunicación de este lado del Atlántico han saludado la reforma sanitaria emprendida por Obama. A tenor de los ditirambos lanzados con tal motivo, parecería que los ciudadanos de los Estados Unidos tuvieran que agradecer de rodillas a su presidente que vaya a salvarles la vida imponiéndoles un sistema público de sanidad que, paradójicamente, en Europa sólo utilizan los que no pueden costearse, además del estatal, un seguro privado para tales contingencias.

Hay muchos mitos alimentados por la izquierda que al socaire de esta decisión de Obama, validada por los demócratas de ambas cámaras, vuelven a reverdecer laureles a pesar de su escaso apego a la realidad. El más extendido tal vez sea el que los ciudadanos sin ingresos suficientes para pagarse un seguro privado mueren en los EEUU por falta de atención médica. Sin embargo, por más que nuestros autotitulados progresistas se empeñen, los norteamericanos más pobres no están desatendidos por el estado en materia de sanidad gracias a los programas Medicare y Medicaid, que cubren la atención sanitaria de jubilados y personas con bajos ingresos respectivamente, y funcionan en los Estados Unidos desde mediados de los sesenta del siglo pasado.

La razón de este nuevo avance estatista impulsado por Obama no es, por tanto, proveer de asistencia sanitaria estatal a los más desfavorecidos pues ya la disfrutan, sino someter al yugo del estado a todos los demás, una inmensa mayoría del los cuales prefiere decidir libremente sobre el cuidado de ellos mismos y sus familias como han venido haciendo hasta ahora. Obama, como cualquier político de izquierdas, supone que conoce las necesidades de los ciudadanos mejor que ellos mismos, pero lo que resulta aplaudido en el continente europeo como una gran conquista social en los Estados Unidos es mirado con recelo, pues el norteamericano medio, con muy bien criterio, sospecha siempre de las injerencias de los políticos en su vida privada.

Obama se dispone a obligar a más de treinta millones de estadounidenses a adquirir un servicio que no desean, introduciendo nuevas regulaciones en el mercado de los seguros médicos que elevaran su precio y subiendo la presión fiscal que ya soportan los ciudadanos, sin que exista la menor garantía de que todo este inmenso programa de reformas vaya a redundar en un beneficio tangible para los que lo han de sufrir sino al contrario, que es precisamente lo que ha ocurrido en el estado de Massachusetts tras poner en marcha hace cuatro años una ley prácticamente idéntica a la que Obama quiere ahora hacer extensiva a todo el país.

Todo parece indicar que la reforma sanitaria de Obama va a adquirir carta de naturaleza legal a pesar del rechazo público de cientos de miles de estadounidenses y la oposición de varios estados de la Unión. Las razones para esta fuerte contestación siguen siendo tan válidas como lo han sido siempre, especialmente en los Estados Unidos, y en realidad basta una sola palabra para resumirlas: Libertad. No otra cosa quieren los estadounidenses que se oponen a este proyecto socialista de su presidente, y si aquí no se entiende nuestro es el problema. Y ahora, con Obama, suyo también.


Libertad Digital - Editorial

Batasuna también es ETA en Francia

La cooperación antiterrorista francesa está siendo decisiva en el declive de ETA y lo será aún más si las palabras del presidente Sarkozy se convierten en hechos.

Prometió el Jefe del Estado francés desmantelar una a una las bases de ETA. El asesinato del gendarme Jean-Serge Nérin ha sido un trágico revulsivo para aumentar la intensidad de la lucha contra los etarras en suelo galo. Sin embargo, en esta política de colaboración entre ambos gobiernos falta el paso, por parte de las autoridades francesas, de llevar la legislación antiterrorista a los entramados seudo políticos que la banda etarra tiene montados en el país vecino. Así como España aprobó la Ley de Partidos Políticos para quitar a los etarras sus disfraces de concejales o parlamentarios, Francia aún mantiene en la legalidad las tramas «civiles» de ETA, permisividad de la que se ha venido beneficiando Batasuna desde 2001, cuando sus dirigentes empezaron a comprobar que el Gobierno de José María Aznar iba a por ellos, lo que confirmaron en 2002 con la Ley de Partidos Políticos, gracias a la cual se ilegalizó la red de formaciones que los etarras habían impulsado para consolidar su «frente político». Francia ya no es segura para ETA, pero aún representa una alternativa para los dirigentes batasunos, quienes han reproducido en este país el entramado de «herriko tabernas», sociedades de pantalla y grupos sociales que tenían en España, para proteger sus circuitos de financiación y apoyo logístico.

En cuanto el Gobierno francés asuma que ETA y sus tramas políticas se integran en una misma estructura, la policía y la Justicia galas podrán cerrar el cerco a los terroristas y desmantelar, como dijo Sarkozy, las plataformas de respaldo con las que cuentan. Es evidente que la primera condición de esta ampliación de la política antiterrorista francesa es que el Gobierno español no confunda a su homólogo galo con gestos o palabras equívocas acerca de la absoluta ilegalidad de las tramas políticas de ETA. Incluso el mensaje de que si los batasunos condenan a ETA podrán participar en la vida democrática puede ser contraproducente en caso de que se aspire a una adhesión de Francia, en este momento, a la lucha contra el frente «político» de los etarras. Además, cabe preguntarse si a estas alturas es moral y jurídicamente suficiente la condena a ETA para redimir un historial de cooperación criminal con tres décadas de asesinatos, dolor y terror.

ABC - Editorial

sábado, 27 de marzo de 2010

Un apagón contra el calentón (global). Por Pablo Molina

Adelanto que este sábado, entre las 20:30 y las 21:30, voy a encender todas las luces de casa, el aire acondicionado, la calefacción y voy a conectar de nuevo las luces navideñas, que siempre dan un toque entrañable al conjunto.

Este sábado, la humanidad entera está convocada a realizar un gesto simbólico para salvar al planeta de la voracidad capitalista. A instancias del equipo calentólogo habitual, todos estamos invitados a apagar durante una hora las luces de nuestras casas, en una especie de ritual destinado a aplacar la ira de la Pachamama que, según los ecologistas y los alcaldes del PP, no deja de calentarse.

Los datos dicen lo contrario, que la Tierra no ha dejado de enfriarse en la última década como hemos podido comprobar especialmente durante este invierno con sólo asomarnos a la calle, pero ¿qué es la realidad para unas ONG que han hecho del chantaje ideológico su principal fuente de financiación?


El patriarca del calentamiento, con permiso de Su Goricidad, ha dimitido después de demostrarse que había mentido como un salvaje en los supuestos estudios que avalaban la teoría del calentón. Ha nevado en lugares donde no se recordaba la presencia de este fenómeno desde hace décadas, los termómetros han pulverizado a la baja sus registros en más de medio mundo, se congelan mares y ríos por primera vez en muchísimos años, se ha demostrado, en fin, que el calentamiento global es un fraude, y la única reacción de sus promotores ha sido dejar a un lado lo del calentón y volver a hablar genéricamente del "cambio climático", porque un cambio puede producirse en ambas direcciones y así quedan cubiertas todas las eventualidades.

Además de insultar a la inteligencia de los ciudadanos, los políticos están sangrando nuestros depauperados bolsillos con medidas restrictivas de todo tipo que no sirven más que para llenar el de los que se han erigido en justicieros climáticos en representación de todo el planeta. En la izquierda esta actitud es consecuente con su trayectoria, pero se suponía que los representantes de la derecha liberal y conservadora iban a tener una disposición más respetuosa con sus votantes y una relación menos conflictiva con la realidad. Bueno, pues no. No hay alcalde del PP que no se haya sumado con todo entusiasmo a hacer el chorra este sábado apagando las luces del consistorio, no sea que los progres del municipio lo acusen de asesino de bebés foca. Pero es peor aún, porque de sus declaraciones se extrae la evidencia de que estos tíos realmente creen que la tierra se está calentando a pasos agigantados y que hay que luchar en la misma trinchera de los que hacen todo lo posible para expulsarlos del poder, y no durante una hora, sino todos y cada uno de los días del año.

Pues bien, ante semejante rendición neuronal, adelanto que este sábado, entre las 20:30 y las 21:30, voy a encender todas las luces de casa, el aire acondicionado, la calefacción y voy a conectar de nuevo las luces navideñas, que siempre dan un toque entrañable al conjunto. La Tierra se está enfriando y no quiero que los ancianos del Pirineo se congelen en uno de estos arrebatos antiecológicos de la Pachamama, empeñada en no hacer caso a los dictados de sus defensores de cuota. Eso sí es solidaridad. Están todos ustedes invitados.


Libertad Digital - Opinión

Las verdades de Mayor. Por Tomás Cuesta

LA rotundidad con la que Zapatero afirma que no hay ni habrá diálogo con los asesinos etarras es la misma con la que llamaba antipatriotas a quienes decían en plena crisis que había crisis.

Al presidente del Gobierno le someten a la máquina de la verdad y podría jurar que es políglota sin que el polígrafo registrase el más leve indicio de movimiento. Se puede engañar incluso a sí mismo y no acordarse, que es uno de los síntomas recurrentes del síndrome de la Moncloa. De otra parte, Jaime Mayor Oreja, ex ministro de Interior de Aznar, dice que el Gobierno negocia con ETA y que, como es natural, no dispone de evidencias al respecto para mostrarlas en pública audiencia, pero que no se retracta de la denuncia.

Mayor Oreja es un tipo extraño en política, bastante dado a la reflexión y negado, hasta donde se sabe, al trinque, ya sea de cargos, prebendas, espirituosos o directamente recursos públicos. Un individuo perseguido por ETA con especial saña, pues durante su etapa en Interior diseñó la estrategia global y legal (una diferencia nada sutil respecto al pasado y al presente) que ha reducido la capacidad mortífera de ETA a mínimos históricos. Se trató del Pacto Antiterrorista, la Ley de Partidos, la vía policial y la denuncia internacional de Batasuna y ETA. A día de hoy, el Pacto está disuelto, ANV controla ayuntamientos vascos (que es lo mismo que recibir dinero, tener censos, disponer de información sensible...) y los terroristas han accedido a las instituciones europeas y se pasean por Irlanda dando conferencias. Sí, Otegi está en la cárcel. Pobre. Las víctimas de ETA, por cierto, sean de uno u otro colectivo, después de la experiencia sufrida en la pasada legislatura (y no hace falta dar nombres) sospechan lo mismo que dice Mayor Oreja, aunque ellas, para Zapatero, definitivamente no cuentan.

Es más que probable que Mayor Oreja esté un tanto irritado con lo que sucede, pese a que no es hombre dado a mostrar sus emociones y tampoco es justo poner en la balanza del crédito las veces que Mayor ha dado en el clavo, eso que tanto irrita a la progresía. Pero no deja de ser cierto que fue el primero, lo cual era su obligación, en hablar de tregua-trampa cuando los asesinos intentaron seducir a Aznar y también fue el primero en captar que el PNV se echaba en brazos de Batasuna en aquel Pacto de Estella que luego se versionó como Plan Ibarretxe por si colaba. Es decir, que si alguien entiende de meteorología vasca es Mayor Oreja, por no hablar de los canales habituales y de las múltiples vías de contacto en la sociedad de la comunicación entre unos y otros, aquellos y ellos.

Si hasta Mariano Rajoy se ha puesto del lado de Mayor Oreja en vez de enseñar el perfil. Ante tamaña muestra de apoyo de alguien más bien tibio, habrá que empezar a demandar algunos gestos al Gobierno para confiar en la veracidad de sus afirmaciones. Lo tiene fácil, muy fácil. Basta con que retiren el aval que se pidió en el Congreso para dialogar con ETA. Es sólo un gesto de cara a la galería, pero quedaría tan bien y podría acallar tantos rumores. O el mismo aval que se pidió en el Parlamento europeo. O que se actuara contra los ayuntamientos de ANV. Sólo con esos gestos, los ojos de Rodríguez «mírame a los ojos» Zapatero ganarían en credibilidad.


ABC - Opinión

Zapatero y yo. Por Alfonso Ussía

No han existido dos presidentes en Europa menos valorados que Zapatero y el arriba firmante.

Lo fui de un «broker» de Reaseguros francobritánico. La sociedad se llamaba «Ferrié & Rowbothan» y mi participación presidencial animó la llegada del desastre. Me enteraba de la marcha de la sociedad por la asistenta de uno de los socios. Cuando se reunían en Madrid los representantes de los asociados, era invitado amablemente a sentarme en la mesa del Consejo en el sillón preferente, pero a condición de no abrir la boca. Y cuando septiembre llegaba y se reunían todos los reaseguradores de Europa en Montecarlo –«le rendez-vous de septembre»–, mi presencia en Mónaco se limitaba al turismo. Nadie me hacía ni puñetero caso. El turismo en Mónaco tiene un margen limitado. Al tercer día de visitar el Oceanográfico y conseguir que los congrios del Mar Rojo te reconozcan, el interés turístico monegasco sufre una notable mengua en su intensidad. Allí se reunía el negocio del Reaseguro de Europa, y Europa me daba la espalda con contumacia. Gané en el casino del «Hotel Loews» –sito sobre el túnel que todo el mundo conoce por las carreras de Fórmula Uno–, y aquel detalle me hace guardar un aceptable recuerdo de Mónaco, un Estado bastante chocante. Se puede conocer y recorrer en dos horas y media sin toparse con monegasco alguno. Pero mis quejas europeas tienen base, peana y fundamento.

Para mí, que a Zapatero le hacen todavía menos caso. Ni de presidente semestral de la Unión Europea le invitan a las reuniones importantes. Se hace fotos en Bruselas, junta sus manos a las de Papandreu, y cuando se cree inmerso en el club de los que deciden el futuro europeo, entre Ángela Merkel, Nicolás Sarkozy, Durao Barroso y el belga Van Rompuy, le convencen para que proceda a darse un voltio por la «Grand Place» mientras ellos se reúnen y tratan de asuntos serios.

Bruselas es una grande y triste ciudad, siempre cobijada por las nubes. Los bruselenses, cuando el sol luce, abren la boca del pasmo. Se come muy bien, mejor que en París y Lyon, y tiene la ventaja de la presencia de un extenso funcionariado europeo. Bruselas, que es francófila, puede ser perfectamente dominada sin saber a ciencia cierta el significado de «oui» o «le canard est vert». Se habla español y siempre surge un compatriota en cualquier esquina. No se puede sentir ajeno Zapatero paseando por sus ordenadas calles mientras sus presididos solucionan los problemas económicos de Europa. A Zapatero le permiten hacer un discurso de cuando en cuando para evitar las murmuraciones. Como el Consejo Nacional franquista –ubicado en el Palacio del Senado– hacía con Franco. Le preguntaron a don José María Pemán para qué servía el Consejo Nacional, y estuvo torero. «Para que sus miembros se reúnan una vez al año con el fin de oír un discurso de su aconsejado». Lo mismo sucede con Zapatero. Los presididos se reúnen sin Zapatero y cuando no hay más narices, le dejan soltar un discurso mientras ellos piensan en sus cosas, siempre más importantes. Tengo un amigo, parlamentario europeo holandés, al que Moratinos atemoriza. Dice el de Orange que Moratinos parece una rana siempre dispuesta a dar un salto para comerse al interlocutor. No está mal visto. Sucede que Moratinos también se aburre, y está harto de pasear con el presidente de la Unión Europea mientras los presididos adoptan las decisiones. Europa no es para nosotros, José Luis.


La Razón - Opinión

El euro sobre el alambre

Es todavía una incógnita el desenlace de esta enfermedad infantil de la divisa europea. Podría llevársela por delante o fortalecerla, todo depende de lo acertado de las decisiones en la cúpula política y monetaria de la UE.

La crisis de la deuda griega está tocando sus últimos compases antes de que se produzca lo que parece inevitable: o la expulsión del euro –a lo que le seguiría la bancarrota–, o el fin de la soberanía griega sobre su política económica. Los líderes de la Unión Europea se inclinan por lo segundo, o al menos eso es lo que se deduce del plan de contingencia que, en la reunión de Bruselas, han previsto a dúo Angela Merkel y Nicolas Sarkozy. Sin dar un solo número que asuste a los mercados más de lo que ya lo están, la intención del eje –esta vez monetario– francoalemán es enfriar la olla a presión en la que se ha transformado la eurozona desde que, hace unos meses, los acreedores empezaron a dudar de la solvencia del Estado griego.

Pero, ¿cómo hemos llegado a esta lamentable situación en la que la moneda única corre riesgo de desaparecer arrastrando consigo a la primera potencia económica del planeta? La razón hay que buscarla en la irresponsabilidad de los Gobiernos del continente, de todos, aunque el presidido por el socialista Papandreu haya pulverizado todos los récords de derroche. El Pacto de Estabilidad se firmó hace más de 15 años para evitar situaciones extremas como esta. Los diferentes Estados acordaron cuadrar sus cuentas, no gastar más de lo que ingresaban y mantener la deuda pública a raya. Nadie lo ha cumplido, empezando por los propios alemanes, que se lo saltan a la torera desde hace más de una década.

Pero ha sido en los países del sur, en Grecia, España, Portugal e Italia a raíz de la crisis financiera internacional, cuando el Pacto ha pasado definitivamente a ser papel mojado. Tanto el Gobierno griego como el español han incurrido en tremendos déficits presupuestarios al tiempo que han pedido prestado mucho más de lo debieran. Si Grecia sigue por este camino –y no debe olvidarse que España le sigue de cerca– en un momento u otro habrá de presentar suspensión de pagos, lo que, y esto es seguro, originará un terremoto financiero que dejaría la quiebra de Lehman Brothers en un insignificante e inapreciable temblor de tierra.

Llegados a este punto, a los socios económicos de Grecia, España y demás Estados manirrotos, es decir, a los que se embarcaron con ellos en la aventura del euro, sólo les queda hacerse cargo del desaguisado contra fondos propios y reestructurar por completo la unión monetaria. Por ahora se limitan a tranquilizar, pero más pronto que tarde habrán de aplicar una cirugía muy dolorosa, especialmente para sus cuentas, ya que el rescate de Grecia saldría por unos 75.000 millones de euros que tendrían que salir en gran parte del bolsillo de los contribuyentes de los países "saneados". España, en un alarde de imprudencia solo concebible en la cabeza de Zapatero, se ha apuntado entusiasta a colaborar con unos 2.000 millones de euros que, naturalmente, no tenemos.

Es todavía una incógnita el desenlace de esta enfermedad infantil de la divisa europea. Podría llevársela por delante o fortalecerla, todo depende de lo acertado de las decisiones en la cúpula política y monetaria de la UE. De lo que podemos estar seguros es que, después de esta experiencia, nuestra moneda no va a parecerse en nada a aquel euro confiado y optimista de hace diez años.


Libertad Digital - Editorial

Ni un etarra en los ayuntamientos

EL Consejo de Ministros aprobó ayer la presentación de una serie de reformas que cerrarán las últimas grietas que aún permiten a las formaciones y candidaturas proetarras conservar poder municipal, aun después de ser ilegalizadas.

ABC se congratula de esta iniciativa del Gobierno, porque coincide con la que editorialmente ha venido defendiendo desde 2008, cuando en estas páginas -por ejemplo, «ANV, ilegalización justa y tardía» (17-9-2008)- quedó escrito que «sería oportuno estudiar una reforma que contemplara la inhabilitación de los concejales de la formación ilegalizada que se negaran a realizar una declaración pública y expresa de repudio de la violencia, porque quien es elegido con las siglas de un testaferro de ETA no se rehabilita democráticamente sólo por quedarse sin partido o sin una parte de los fondos de su grupo municipal». La lucha contra ETA no debe dejar cabos sueltos, como ha sucedido con las ilegalizaciones decididas al amparo de la ley de Partidos Políticos -una norma que ha sido y será un ejemplo de determinación política y rigor constitucional-, que no alcanzaba a la privación del acta de concejal o parlamentario a quienes estaban incluidos en una lista anulada. La medida que ahora propone el Gobierno es coherente con la gravedad del terrorismo, se encuentra legitimada por la defensa que todo Estado debe realizar del orden constitucional y está basada en los valores superiores de la democracia y la convivencia.

Ahora bien, no basta con cambiar las leyes para que éstas surtan efecto. Es necesario, además, el compromiso político del Gobierno de llevar ante los tribunales de Justicia a todo colaborador de ETA, aunque aparezca en una lista electoral. Durante la negociación con la banda terrorista, la Fiscalía promovió una aplicación «selectiva» de la Ley de Partidos, mutilando sus efectos y dejando que buena parte de las listas de Acción Nacionalista Vasca accedieran a los ayuntamientos vascos y navarros. Nunca hubo falta de pruebas o insuficiencia de la ley. Se prefirió negociar con los terroristas. Las cosas han cambiado sustancialmente -al menos, no hay indicios de lo contrario- y la unidad política del PP y el Gobierno para acabar con ETA debe continuar asentada en la cooperación y la lealtad recíproca. La definitiva expulsión de ETA de los ayuntamientos vascos cerrará el ciclo de regeneración política de las instituciones regionales y facilitará la deslegitimación de los terroristas, complemento imprescindible de la lucha policial. Otra negociación clandestina con ETA sería traicionar la memoria de las víctimas.

ABC - Editorial

viernes, 26 de marzo de 2010

Lamentable Cesar Alierta

Al parecer no es suficiente lo que pagamos los usuarios por la Red de Telefónica. Lamentable comparecencia de Cesar Alierta, Presidente Ejecutivo de Telefónica S.A.



¡Menuda lengua de trapo!

El regreso de Mayor Oreja. Por Emilio Campmany

El caso es que, si este PP blandito y moldeable descarrila, ahí está de nuevo Mayor Oreja como una opción razonable para hacerse cargo del partido. Es una gran noticia.

Jaime Mayor Oreja era uno de los miembros de la terna oficiosa que Aznar tenía en el cuaderno azul cuando estaba en trance de proceder al dedazo. Como no fue el elegido, buscó su Aventino en la Eurocámara.

Ser cabeza de lista en las europeas de 2004 era una forma lógica de hacer mutis y dejar solo en la escena a Mariano Rajoy. Sin embargo, éste perdió las elecciones de 2008 y, tras caerse del caballo camino de México, empezó a cerdear. Surgieron posibles sucesores. Una derrota en las europeas de 2009 le hubiera podido obligar a dimitir. Para el electorado crítico del PP, la ocasión era propicia porque las consecuencias de una derrota en las europeas no son graves para el partido y en cambio sirve para demostrar el poco aprecio que los electores tienen por el líder si es que quieren expresarlo.


El sector del PP descontento con Rajoy era a la vez el más afín a Mayor Oreja. Debido sobre todo a que éste no compartía con sus compañeros la compresión que éstos mostraron hacia la supuesta nueva política antiterrorista del Gobierno a partir de las elecciones de 2008. Para esa parte del electorado del PP que exigía a Rajoy mayor rigor con el Gobierno en relación con ETA, Mayor Oreja era un referente.

Rajoy sabía que ese sector era el que podía aguarle las europeas, el último escollo para asegurarse ser candidato del PP a la presidencia del Gobierno en 2012. Era esencial ganarlas. Para lograrlo, qué mejor que poner un cabeza de lista que fuera querido por el electorado más crítico. Lo natural era que lo fuera Mayor Oreja, que lo había sido ya en las anteriores. Encima, la decisión tenía la ventaja de que, si la derrota llegaba, la culpa podría atribuirse a la dureza de las posiciones del cabeza de lista ahora que los españoles preferían otras más blandas, como las que se supone representaba el propio Rajoy. Si, por el contrario, el PP ganaba las europeas, el jefe se apuntaría el tanto y nadie osaría sugerir su relevo después de haber vencido en unas elecciones de ámbito nacional, como así efectivamente ha ocurrido.

De modo que, es muy lógico que Rajoy eligiera a Mayor Oreja. Lo que no lo es tanto es que el elegido se prestara al juego. No tenía nada que ganar. Le habrían atribuido la derrota y la victoria sería de Rajoy. Encima perdería la posibilidad de ser relevo del gallego para el caso de que se abriera la crisis de la sucesión por haber sido su candidato para las europeas. Sin embargo, se dejó llevar.

Pues bien, su reciente denuncia de que el Gobierno debe de seguir negociando con ETA le reivindica como alternativa a Rajoy dentro del PP. No tanto por denunciarlo como por haberse desmarcado de él la mayoría de los líderes del PP. Lo han hecho por miedo a ser tildados de miserables por los dirigentes del PSOE y ser acusados de no colaborar en la lucha antiterrorista. Pero el que sus compañeros hoy se aparten de él como si fuera un apestado lo convertirá mañana en el candidato obvio a suceder a Rajoy si, como es lo más probable, resulta que tiene razón.

El caso es que, si este PP blandito y moldeable descarrila, ahí está de nuevo Mayor Oreja como una opción razonable para hacerse cargo del partido. Es una gran noticia.


Libertad Digital - Opinión

Ley sin orden. Por Ignacio Camacho

LA limpieza del procedimiento es la garantía del Estado de Derecho.

Si todo vale y fin justifica los medios no existe una justicia democrática, que es la que define, protege y sostiene la libertad. Un estricto orden garantista implica la posibilidad de que ciertos culpables queden impunes, fracaso que se compensa con la tranquilidad de que no habrá inocentes castigados por un ejercicio atropellado o torticero de la ley. Este principio fundamental constituye la base ética de las normas procesales y son los jueces los primeros que deben encargarse de su correcta preservación, aplicación y entendimiento. No hay lugar para el abuso por firme que sea la convicción de culpabilidad.

Si los imputados de la trama Gürtel salen más o menos beneficiados por la anulación de las escuchas de sus conversaciones con sus abogados habrá que pedirle responsabilidad a quien las ordenó, no a los que han sentenciado su invalidez probatoria. En el caso del juez Garzón concurren antecedentes preocupantes de intervención irregular de comunicaciones y otros clamorosos y desordenados defectos de forma; hay por ahí narcotraficantes en libertad por culpa de alguna instrucción mal formulada. Los numerosos defensores de este magistrado, que reclaman para él una suerte de inmunidad en aras de sus intenciones justicieras, olvidan que la justicia sólo es justa cuando se atiene a unas reglas establecidas por el corpus jurídico. Ha sido su manejo poco escrupuloso, quizá arbitrario, de instrumentos procesales que inciden en los derechos de los detenidos lo que ha abierto la rendija escapatoria para estos corruptos tan formalmente presuntos como moralmente palmarios.

Tampoco será la primera vez, ni el primer magistrado al que le revuelcan diligencias defectuosamente enfocadas. El caso Naseiro, preclaro ejemplo de financiación ilegal del PP, fue anulado por escuchas que comprometían garantías elementales. La red de corrupción socialista establecida en Andalucía en torno a los hermanos Ollero -con el intermediario sorprendido in fraganti llevando en una maleta los millones de un cohecho- salió absuelta cuando el Constitucional invalidó la interceptación de sus conversaciones. Estos días está en el aire, por deficiente instrucción, la Operación Ballena Blanca en la Costa del Sol, y puede haber sorpresas desagradables cuando toque enjuiciar a la célebre cleptocracia de Marbella. Se trata de delincuentes manifiestos y de delitos contrastados, pero ante la evidencia de sus fechorías prevalece el interés supremo de la preservación de la seguridad jurídica. Sin ese manto protector estaríamos ante una indefensión general, amparadora de la vulneración de intimidades y de presunciones de culpabilidad. No es la ley lo que funciona mal sino el modo apriorístico y viciado, a veces chapucero, con que algunos de sus intérpretes acostumbran a aplicarla.


ABC- Opinión

Berzosa y los rebeldes reaccionarios. Por Cristina Losada

Ese hombre de progreso, zapaterista con causa, sólo podía castigar a quienes se atrincheran en causas condenadas por el dogma dominante. ¡La segregación por sexos! Ya el nombre provoca repulsión.



Too good to be true. Eso me dije cuando supe que el Rector Magnífico de la Universidad Complutense iba a meter en cintura a los "violentos". Su decisión de abrir expediente a unos estudiantes que le acosaron y zarandearon obedecía, a todas luces, más al hecho de haber sido él mismo la víctima que a un principio general. No había mostrado intención de disciplinar a aquellos universitarios que, en febrero de 2008, vulneraron la libertad de expresión de la candidata de UpyD. Pero, en fin, el ego herido puede ser motor de giros extraños, imprevisibles, copernicanos. ¿Berzosa, ahora, contra los grupos de intolerantes y fanáticos que se han hecho fuertes en los campus? ¿Por qué no?

En tales reflexiones andaba cuando he topado con la clave. Resulta que los revoltosos que increparon al rector no son los extremistas de la izquierda y el nacionalismo que protagonizan las coacciones en los antiguos templos del saber. No, señor. Son conservadores, jóvenes apegados a la tradición, reaccionarios, sin duda, que, entre otras extravagancias, se resisten a que los colegios mayores alberguen a estudiantes de ambos sexos. De ahí que su radiografía sociopolítica figure bajo el título de "Rebeldes contra la igualdad" en el principal dispensario del maniqueísmo que el buen progresista necesita para sobrevivir con el confort moral acostumbrado.

Gracias a El País he podido entender por qué el Berzosa de hoy no es el Berzosa de ayer. Ese hombre de progreso, zapaterista con causa, sólo podía castigar a quienes se atrincheran en causas condenadas por el dogma dominante. ¡La segregación por sexos! Ya el nombre provoca repulsión. Sugiere el ominoso régimen de apartheid. Racismo, sexismo, machismo, clasismo. También. Pues no está lejos de dictaminarse que, además de reaccionarios, los que maltrataron a Berzosa, son de clase alta. Pecado de nacimiento que sólo se lava mediante la conversión al progresismo, por lo menos.

Que las chicas prefieran vivir con chicas me parece del todo natural, a la vista del estilo de vida que prima entre los adolescentes masculinos. Y a la inversa. Pero ello es tan contrario a la ortodoxia establecida como la educación diferenciada. En cualquier caso, ha de aplicarse la igualdad ante la ley. Los actos de violencia no deben quedar impunes, sean quienes sean sus autores. Hasta la apología del terrorismo, rector, tiene que desaparecer de la Universidad que usted rige.


RLibertad Digital - Opinión

Alemania es culpable. Por José María Carrascal

YA tenemos un nuevo culpable de esa plaga mundial que es la crisis económica.

Primero, fueron los norteamericanos, con sus déficit astronómicos, sus «fondos basura» y su mercado financiero sin control. Luego, los especuladores internacionales, listos a atacar a los países débiles, para sacarles la sangre. Y ahora, es la rica Alemania, con su egoísmo, con su insolidaridad, que se niega a acudir en ayuda de Grecia, poniendo en peligro el euro y la propia Unión Europea. ¡Qué fácil y cómoda explicación! Demasiado fácil y cómoda, para ser cierta.

De entrada, Alemania ha venido siendo el país más solidario de la Comunidad Europea. Es verdad que tras la Segunda Guerra Mundial no se le exigieron las abrumadoras reparaciones que tras la Primera, causantes en buena parte de la subida del nazismo. Pero no menos es cierto que la Alemania que en 1945 emergió de las ruinas pagó sus deudas con los judíos, tanto individualmente como con Israel, y con Europa, contribuyendo como nadie a levantar, primero, el Mercado Común, bajo Adenauer, y a implantar el euro después, bajo Kohl. A lo que hay que añadir la absorción de los 17 millones de alemanes orientales cuando se desplomó el Muro, que fue tanto como absorber de golpe a 17 millones de inmigrantes que llegaban con lo puesto, pues lo que había en la otra Alemania no servía para nada. Nadie ha aportado más tampoco a los países que se iban incorporando a la CEE. ¿Quién creen ustedes que ha pagado nuestras autovías? Bruselas. ¿Y quién creen que aporta más fondos a Bruselas? Alemania. ¿Tiene algo de extraño que los alemanes se nieguen a cargar con toda la deuda griega, cuando los griegos se jubilan a los 63 años y ellos tienen que esperar a los 67 para hacerlo? Ya sabemos que se benefician del mercado único, como mayor economía dentro de él. Pero eso no exonera a los pequeños de cumplir sus deberes.


Ese es el quid del asunto. ¿Han hecho el resto de los europeos sus deberes en esta crisis? Pues unos los han hecho más, otros, menos, y algunos, nada. Entre estos, Grecia, que incluso engañó al resto con sus cuentas. Mientras otros, como España, Portugal o Irlanda, se han engañado a sí mismos, confiando en que bastaba aguantar el chaparrón con un paraguas hasta que los demás tirasen de ellos. Pero esto no es un chaparrón. Es un diluvio, en el que podemos ahogarnos si no construimos un arca en la que ponernos a salvo. Grecia ya está con el agua al cuello y Portugal empieza a estarlo, con la descalificación de su deuda. Seguirán los que siguen esperando que escampe, que puede llegar o no para ellos.

Alemania, en cualquier caso, dice que en su arca ya no admite más. Puede que Angela Merkel se equivoque porque la deuda griega está principalmente en bancos alemanes, que serán los que más sufran con una bancarrota helénica. Pero todo el mundo tiene derecho a equivocarse. Con su dinero, no con el de los demás. Aparte de que hay que decir «hasta aquí, y no más», porque en otro caso, todo el mundo pretendería vivir del resto, camino seguro hacia la bancarrota colectiva.

Ahora, de repente, todos piensan en el conjunto, y se muestran dispuestos a ayudar a Grecia. Zapatero, el primero, con 2.000 millones euros. ¿De dónde va a sacarlos si tiene dificultades en llegar a fin de mes? Porque no va a sacarlos del subsidio a los parados. Ni eliminando ministerios. Ni subiendo aún más el IVA. No, va a sacarlos emitiendo más deuda pública, su fórmula favorita para resolver la crisis. ¡Es la crisis, más deuda!, como los hermanos Marx, quemando el tren para alimentar la locomotora.

¿Saben lo que le dijo Angela Merkel en el Congreso extraordinario de Bruselas, el pasado 11 de enero, cuando le salió con sus fórmulas mágicas? «¿Está usted en condiciones de ayudar a alguien?» Buena pregunta. Sin respuesta, naturalmente.


ABC - Opinión

El mapa. Por Alfonso Ussía

La segunda mandataria del presumible Ministerio de Igualdad, del que es titular o titulara doña Bibiana Aído, la científica de Alcalá de los Gazules, nos ha anunciado la última ocurrencia de esa gente tan rara. La urgente creación del mapa del clítoris. Se presenta como un avance cultural.

Del mapamundi al mapachichi. Ignoro en qué asignatura tendrá cabida el estudio de ese mapa. Hasta la fecha, los mapas se han estudiado en Geografía, pero un mapa del clítoris –además de una cochinada, una cursilería–, no puede estudiarse entre un mapa de Groenlandia y otro de las islas Molucas. Recuerdo a mi profesor de Geografía en los años párvulos del Pilar de Castelló. «Tienen media hora para dibujar el mapa de España con todas sus provincias perfectamente delimitadas». Y sacábamos del pupitre de madera de muchas generaciones nuestro estuche de lápices de colores y pintábamos el mapa. A mí, que tanto la quiero, se me daba bastante mal en aquellos tiempos La Rioja, conocida en esas calendas como «provincia de Logroño». Al profesor no se le pasó el detalle cuando examinó los trabajos. «Ussía suspendido por olvidarse de la provincia de Logroño». Logroño y Santander formaban parte de «Castilla la Vieja» antes de convertirse en autonomías uniprovinciales. Ante exigencias profesorales de ese tipo, los alumnos reaccionábamos con disciplina y entusiasmo. Dibujar mapas era mucho más divertido y edificante que la lectura de «El Quijote», que con tan pocos años, a todos se nos antojaba un tostón. Los tiempos cambian, lo mismo para «El Quijote» que para los mapas. El primero se convierte en un prodigio con la madurez intelectual y los segundos en una gamberrada con la inmadurez feminista. Que me figuro la escena. El profesor que ingresa en la clase y ordena: «Tienen media hora para dibujar el mapa del clítoris». Confusión total.

Según estas chicas tan preparadas, el mapa del clítoris –al que Juan Luis Cebrián, el académico, llama «clítorix»– , es una demanda social y cultural. Hay que dibujarlo para conocerlo, y así experimentar con mayor seguridad de éxito sus escondidas dotes placenteras. Estas chicas del Ministerio de Igualdad lo que realmente buscan es la consecución de pajitas más seguras. Y tengo para mí, escrito sea con atribulado estupor e ignorante pasmo, que más que a obsesiones culturales, estos mapas responden a obsesiones sexuales. Con estos mapas vamos a terminar todos tarambanas. Porque si doña Bibiana se empeña en gastar dinero para estudiar, crear y dibujar el mapa del clítoris, al señor Zerolo le sobra el derecho para intentar algo similar con el mapa de la fuchinga, que es mapa más complicado por aquello de sus modificaciones estructurales según cada momento. Y si un Gobierno se dedica a dibujar mapas de chichis y de trabucos sin ton ni son, muy complicado y nuboso advierto el horizonte de la crisis económica. No alcanzo, sinceramente, a intuir la carga cultural que tales mapas pueden ofrecernos, con la salvedad que aporta el reconocimiento público de mi ignorancia. Si hacerse pajas es sinónimo de cultura, solicito desde aquí para mis veintisiete sobrinos sendos sillones en las distintas Reales Academias. En ese aspecto, y reconocido por ellos mismos, son cultísimos. Como los de mi generación cuando teníamos su edad, y la juventud de tiempos de Viriato, cuando entre acción de guerrilla y planteamiento de estrategia, se entregaban a la cultura de doña Bibiana Aído a la sombra de los alcornocales lusitanos, bellísimos, por cierto.

Esta gente, de la ministra para abajo –no hay segunda intención en la frase–, tiene bloqueado el sentido común. Ése mapa, fuera de la Ciencia, que ya lo tiene, es simple y llanamente una guarrada tan infantil como innecesaria. Que lo dibuje doña Bibiana, a ver qué tal.


La Razón - Opinión

Garzón, el inquisidor

Los jaleadores oficiales de Garzón podrían encontrarse en vísperas de un escenario para ellos aterrador en que la actuación del juez se tradujera en la absolución de parte de la trama Gürtel y su carrera judicial cortada por el Tribunal Supremo.

Cada vez resulta más evidente que Baltasar Garzón no instruyó el caso Gürtel con ánimo de que se hiciera Justicia, sino con la intención de dar a los periódicos titulares jugosos y a las televisiones imágenes de dirigentes de la oposición esposados. Por eso ordenó escuchar las conversaciones de los acusados con sus abogados, conversaciones que en muchos casos terminaron en las páginas de El País. Es posible que en su extrema arrogancia creyera que nadie se atrevería a echar abajo estas pruebas, obtenidas ilegalmente. Pero tampoco parece probable que le importara demasiado. Todo apunta a que su objetivo era otro.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dictado un auto en el que invalida como pruebas las escuchas ordenadas por Garzón a las conversaciones entre los primeros detenidos por la trama Gürtel y sus abogados. Como venimos indicando desde hace meses, para no violar el derecho a la defensa, la ley española sólo permite intervenirlas con una orden judicial y en casos de terrorismo, debido a que se ha comprobado con frecuencia que los letrados pertenecen a la misma organización que el detenido. Unas garantías que se saltó Garzón a la torera, poniendo en riesgo la instrucción y las posibles acciones legales contra los acusados.

Para los magistrados del TSJM, intervenir de forma habitual estas conversaciones podría terminar cumpliendo el mismo papel que "métodos inquisitoriales" como la tortura: violar el derecho de todo detenido a la defensa, derecho cuyo incumplimiento masivo implicaría la destrucción de todo atisbo de Estado de Derecho en nuestro país.

Para colmo de bienes, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha rechazado de forma unánime la pretensión de Garzón de que fuera sobreseída la causa por prevaricación que instruye el juez Luciano Varela con motivo de su absurda pretensión de meter entre rejas el cadáver de Franco. "Ni hay certeza sobre la inexistencia del delito, ni es arbitraria, ilógica o absurda una posible calificación acusatoria por prevaricación", ha concluido el tribunal. Dado que el juez estrella tuvo que contradecir sus propios autos anteriores denegando la posibilidad de investigar a Carrillo por los mismos crímenes contra la humanidad que sí quería investigar en el caso de notables.

Las garantías jurídicas están en el ordenamiento por una razón: impedir el abuso de poder. Los jueces instructores tienen la posibilidad legal de hacer u ordenar hacer cosas que serían ilegales si cualquier otro ciudadano las hiciera. De ahí que su actuación esté limitada por la ley. Garzón no se enfrenta a un posible procesamiento por "investigar el franquismo", sino porque los procesos penales sólo pueden seguirse contra personas vivas, y las leyes deben seguirse siempre; el juez no puede ignorar la ley de amnistía en este caso cuando la utilizó años antes para evitar perseguir a Carrillo.

Los jaleadores oficiales de Garzón podrían encontrarse así en vísperas de un escenario para ellos aterrador en que la forma clásica de actuación del juez, la arbitrariedad más absoluta, se tradujera en la absolución de parte de la trama Gürtel, y su magistrado preferido fuera de la carrera judicial por la primera de las tres causas que actualmente tiene abiertas en el Tribunal Supremo.


Libertad Digital - Opinión

El juez que no sabía escuchar

NO le han faltado al juez Baltasar Garzón avisos de que caminaba por el filo de la legalidad por culpa de su extravagante forma de entender la ley y ejercer la investigación penal.

Pero llegó a un punto en que se creyó investido del poder suficiente para crear las normas jurídicas que convenían a sus propósitos. Y así está acabando. La confirmación del auto del magistrado Luciano Varela de no archivar la causa por prevaricación en el sumario del franquismo pone a Baltasar Garzón en las puertas del juicio oral y de la suspensión cautelar como juez, medida que el Consejo General del Poder Judicial debe tomar, por imperativo legal y dignidad institucional, de forma inmediata. Aunque su comité de apoyo insista en que a Garzón se le persigue por investigar el franquismo, cosa que nunca ha hecho, lo cierto es que este polémico juez será juzgado por manipular el Derecho para quedarse con un sumario que no le competía y por unos delitos que no existían. Lo demás es pura propaganda de una parte de la izquierda que ve con angustia cómo se desmorona uno de sus mitos más conspicuos y por el que protesta con un contradictorio discurso contra los más elementales principios del Estado de Derecho, como la legalidad penal, el derecho de defensa o el respeto a las libertades individuales.

Esto último es especialmente grave en relación con las grabaciones del «caso Gürtel», anuladas por el Tribunal Superior de Justicia. Nadie debería sorprenderse de que se anulen las grabaciones, sin cobertura legal, de la comunicación entre un preso y su abogado defensor. Ésta es, como bien dice el auto de los jueces madrileños, esencial para ejercer el derecho de defensa. Garzón ordenó unas grabaciones indiscriminadas de los imputados del «caso Gürtel» con sus letrados actuales y futuros, prejuzgando que todos éstos son y serían cómplices o cooperadores de la trama. Este proceder es inaceptable en un Estado de Derecho, que, además, cuenta con medios suficientes para investigar a un abogado sin tener que irrumpir en las conversaciones confidenciales con su defendido. La nulidad de estas grabaciones no es fruto de una conspiración contra Garzón, sino de la vanidad con que este juez ejerce la jurisdicción. No es la primera vez que unos delincuentes salen beneficiados por la mala instrucción de Garzón. Pero Baltasar Garzón es un juez que ha demostrado no saber escuchar.

ABC - Editorial

jueves, 25 de marzo de 2010

Feijóo y la derecha gélida. Por Cristina Losada

Núñez Feijóo ha sido fiel a una vieja tradición de la derecha. Una tradición de tecnócratas que detestan involucrarse en asuntos que desaten controversia ideológica.

El cubano Javier Fernández ha dejado la huelga de hambre que mantenía en Santiago de Compostela. Había comenzado su ayuno el 26 de febrero en señal de protesta por la muerte del albañil Orlando Zapata en las cárceles castristas y con la intención de despertar el apoyo hacia la causa de la libertad y los derechos humanos en Cuba. Lo segundo, reconoce, no lo ha conseguido con la amplitud que esperaba y merecía. Fernández se ha dado de bruces con el silencio.

Buena parte de la prensa ha sido cicatera, por no decir hostil. Hace dos semanas, una nota de Europa Press se abría con un escéptico "dice llevar 13 días en huelga de hambre". Un disidente del comunismo siempre es sospechoso. De partidos como el PSdG y el BNG supongo que no esperaba nada. Aún se recuerda la alegre excursión a La Habana que organizaron cuando gobernaban. Se bebieron cuatrocientos mojitos y ni así tuvieron agallas para mencionar la terrible situación de los presos políticos. Bromeo. Ni se les pasó por la cabeza.

Fernández sólo podía mirar hacia el Partido Popular de Galicia y el Partido Popular de Galicia decidió no mirarle. "Ha pasado por delante de mí todos los días y ni siquiera me miró", ha dicho de Feijóo, presidente del partido y del Gobierno gallego. Era razonable confiar en un respaldo explícito cuando la dirección nacional mantiene una posición firme contra la dictadura de Castro. Pero, ay, la autonomía es muy suya. Sólo el portavoz compostelano del PP se dignó a prestarle atención. En los 25 días de la huelga de hambre no hubo forma de que la Xunta tuviera un gesto. Bueno, sí, el de mirar para otra parte.

Típico. Núñez Feijóo ha sido fiel a una vieja tradición de la derecha. Una tradición de tecnócratas que detestan involucrarse en asuntos que desaten controversia ideológica. De gestores que se sienten incómodos en la formulación de ideales y rehúyen expresar la dimensión moral e intelectual de los principios que representan. No extrañe, así, que sea la izquierda la que se haga cargo de ese capítulo. La que aparezca como patrona natural de los derechos humanos, la libertad, la igualdad y la justicia. En relación con Cuba, la derecha está, en España, sola en la defensa de tales causas. Pero con Javier Fernández se impuso la frialdad de las almas de contable.


Libertad Digital - Opinión

Las razones de ETA y los demás. Por Hermann Tertsch

DICE don Jaime Mayor Oreja, ese hombre que ha visto morir a casi todos sus compañeros de UCD en los años ochenta, que vio cómo se liquidó a su partido en aquellos años en nuestras provincias Vascongadas y morían uno tras otro los miembros de la Guardia Civil y la Policía, que el Gobierno español vuelve a embarcarse en una negociación que dejará en la calle a centenares de asesinos de casi un millar de compatriotas nuestros. Volvemos a las andadas. Nuestro gobierno, angustiado por las miserias que ha causado, busca árnica. Y la busca entre nosotros. Quiere una vez más bizcar la confraternización con los asesinos. Mal asunto.

La depravación moral que bajo Zapatero iniciaron los socialistas nada tiene que ver con la miseria encauzada por Felipe González. Es peor porque tiene menos inteligencia. Matar es casi menos malo al final que engañar siempre. Porque es menos sofisticada la solución frente al enemigo. Porque es en realidad mucho más paleta. Si hubiéramos tenido a un Winston Churchill joven lo habríamos comprobado. Y con la seguridad, lo dicen todos los que saben de ello, que lo peor que se puede ser no es malo, sino paleto, no perverso, sino idiota, menos canalla que imbécil. Pero tan tóxico nadie ha podido ser en nuestra historia moderna. Peor casi que el crimen es la complicidad. Y la complicidad existe. Nadie que se haya acercado a este eterno adolescente, dependido de él, ha salido impune ni decente. Si hubiéramos tenido a un Churchilll y no al vallisoletano leonés, hubiéramos tenido una salida digna de nuestras cuitas.


Porque aquel británico enorgullecía a todo aquél que con él trabajara. Mientras este emponzoña todo lo que toca. Nadie que haya visitado la basura intelectual de este presidente del Gobierno ha vuelto a ser una persona con mediana probidad. El veneno de la mentira está tan perfectamente inoculado en todo lo que atraviesa su camino que no hay dignidad después de un almuerzo en la actual Moncloa.

Este hombre que nos ha caído en el Gobierno de la Nación española, en su cúpula, por la gracia ya no de Dios, sino de algún enemigo indescriptible de los intereses de nuestro país y una constelación maldita, ha resultado ser una maldición. Pero además una maldición perfectamente ridícula. Mayor Oreja lo sabe. Ha visto muchos muertos. Sabe quién es el amigo, sabe quién es el enemigo y sabe muy bien quiénes son los cómplices. Aquí hay mucho miserable que cree que nuestros logros contra quienes asesinaron a Javier Ybarra Bergé -¿se acuerda alguien? Yo sí, casi todos los días, como del suicidio de Primo Levi, todos los días pienso en quienes hicieron y vivieron por nosotros- y por supuesto de todos nuestros servidores del Estado, de quienes mataron a Miguel Ángel Blanco.

De quienes han matado a lo mejor de los servidores de una democracia emergente y una sociedad que quería quererse, que supo hacerlo y hoy ha perdido su ilusión en montar una sociedad con esa dignidad que una comunidad de seres honestos y dispuestos, enhiestos y emocionados por la gesta de la convivencia se conceden.

ETA es, sin duda, una basura asesina residual. Pero ETA tiene un plan. Y quienes en el País Vasco viven de ETA no son ETA en sí. Pero no son pocos. Y quienes tenemos unas vidas que sí dependen de ETA, porque nos ha marcado de por vida, sabemos que cualquier acuerdo de este Gobierno con ETA, que lo está labrando, supone una infamia y un insulto a nuestros muertos, que son muchos. Pero también una amenaza para quienes vivos sabemos que la profunda inmoralidad del gentucismo nacional, es decir, de la secta de Zapatero, nos pone siempre en peligro aunque le solvente a él mayorías. Quienes hemos vivido la tragedia nacional del terrorismo, sabemos que Mayor Oreja tiene razón. Los asesinos están en ETA. Sus cómplices necesarios están en nuestro Gobierno y en todas las alianzas miserables que partidos nacionales han hecho.


ABC - Opinión