«El Islam era la forma de vida de
Abrahan, Moises, Jesús y Mojamé»
Abrahan, Moises, Jesús y Mojamé»
Para los musulmanes todos ellos eran profetas del Islam
A TODOS LOS QUE NO ATIENDAN EN GALLEGO
"La sentencia confirma que Educación para la Ciudadanía es una asignatura como cualquier otra.."
HUBO un tiempo en el que Stalin y Beria decoraban la puerta de Alcalá. Stalin y Beria, anotación pie de página, no eran gallegos ni extremeños ni madrileños. Tampoco eran personajes del género chico y Zarzuela inmensamente populares en la capital de la gran República impoluta que es el modelo que nos evoca el Gran Timonel. Aunque sí eran ambos, Stalin y Beria, patronos, amos y pagadores de algunos de los que por aquí imponían su lógica. Eran dos de los peores asesinos, propagadores del terror en el terrible siglo XX. Lo cierto es que sus seguidores entusiastas, que a la postre eran ínfima minoría, pusieron sus imágenes en la Puerta de Alcalá. Como es cierto que nadie fue a quitarlas aunque a muchos ofendieran. Como en San Sebastián sesenta años después, el pasado día del santo, el 20 de enero. Se pedía amnistía, es decir, impunidad, para quienes asesinan con la misma vocación aunque afortunadamente con menos medios. El barrio de Salamanca, sus habitantes, estuvieron bien quietos entonces, en 1937. Más o menos como los habitantes de la Parte Vieja de San Sebastián hace unos días. Nadie se levantó a protestar contra el insulto que supone ensalzar a asesinos. Stalin y Beria eran dos georgianos que sabían cómo tratar a la gente. Hicieron un tándem magnífico en la generalización del terror. Supieron generar una desconfianza entre la ciudadanía que quebró todos los recursos de la buena voluntad y la decencia en contra de su política criminal.
«¿Por qué la ministra supo el fallo antes que nadie y por qué lo mantuvo en secreto durante más de 48 horas? ¿Por qué ha mentido posteriormente? ¿Quién filtró la sentencia al Gobierno y por qué lo hizo?»
El día en que se certificó que la economía española había entrado en recesión, la bolsa española registró la mayor subida del año, el 4,22 por ciento, por las ganancias del sector financiero a nivel mundial y nacional.
La crisis no afecta a los sindicatos gracias al dinero que les dan los contribuyentes a través del Ministerio de Trabajo. CCOO y UGT recibieron casi 15 millones de euros en 2008. Con esta partida de fondos públicos es difícil que los sindicatos se enfrenten al Gobierno.
¿No es increíble? Así es el Gobierno de España, el mismo que va a aparecer en la multimillonaria campaña publicitaria para promocionar el cacareado "Plan E". Cientos y cientos de vallas publicitarias de autobombo del Gobierno poblarán el territorio nacional, a razón de 1.500 euros por cartel, con un total de 30 millones. Mientras, el ministro Bermejo ha prometido a las principales asociaciones de magistrados que les dará 20 millones, 10 menos que para carteles, si dejan de armar revuelo en el gallinero.
No hay manera de que el público en Cataluña vaya a ver películas en catalán. El Tripartito lo sabe y le molesta porque da en la línea de flotación de sus prioridades gubernamentales: la inmersión lingüística en todos los ámbitos de la sociedad, incluido el ocio. La Consejería de Cultura catalana, encabezada por el republicano Joan Manuel Tresserras, ha manifestado su preocupación por que menos del 2% de los espectadores quiera entrar en una sala donde se proyecta una película en catalán o doblada al catalán. Por eso, ahora pretende salvar el cine hecho en esta lengua a golpe de talonario.
SI la economía es un estado de ánimo, la crisis es un estado de cabreo. Generalizado. Y televisado en directo. La comparecencia de ZP en el programa de preguntas del respetable de TVE me confortó el ánimo.
No me pronunciaré sobre la oportunidad ni sobre la legalidad de la iniciativa de magistrados y jueces. Su oportunidad es opinable. Y su legalidad es discutible, según se les contemple como titulares de un poder constitucional o como funcionarios responsables de un servicio público esencial. Cabe reconocer que les resulta beneficioso poder invocar una u otra condición según les convenga. Lo que sí quiero resaltar es que este movimiento sin precedentes expresa una reacción colectiva que algunos esperábamos desde hace años. ¿Cómo es posible que los principales protagonistas judiciales hayan aceptado estoicamente condiciones de trabajo y organización que consideran tan deficientes? ¿Por un sentido de Estado, inasequible al desánimo? ¿Por una vocación profesional a prueba de toda adversidad? ¿Por la comodidad de disponer de una excusa en la que refugiarse si alguien les exigía mayor rendimiento? Probablemente, de todo un poco.
EL programa se llama «Tengo una pregunta para usted», pero Zapatero lo convirtió en «Tengo una respuesta para ustedes». Una sola. No importaba que la pregunta fuese sobre el paro, los discapacitados, la violencia escolar o la venta de armas. Él contestaba siempre lo mismo. A saber: «Le agradezco su pregunta. Es un tema importante que me preocupa. Estamos tomando medidas para él. Con unidad de todos, estoy seguro de que lo resolveremos». O sea que el presidente del Gobierno sigue instalado en el optimismo, sigue convencido de que la crisis es pasajera y de que sus medidas bastan para superarla. Se notaba la frustración de los inquiridores, pero él, a lo suyo, amplias sonrisas, grandes gestos, aseveraciones con la cabeza, sin aportar nada nuevo. A preguntas específicas, reales, dramáticas algunas de ellas, respuestas genéricas, almibaradas, pomposas, respuestas que no eran respuestas, sino verborrea política, párrafos de mitin. Para resumir: el Zapatero de siempre, el querubín de La Moncloa, el vendedor de humo, el que ante un problema personal sale por los cerros de Úbeda de la macroeconomía.
Fue media hora casi mágica. Ocho o diez ciudadanos, apenas una docena, desenmascararon la logomaquia del presidente, lo pusieron contra las cuerdas, a la defensiva, agarrado al torpe negacionismo de sus propias palabras recientes.
Los estériles diputados europeos se duplican el sueldo. Nunca existió, que yo sepa, una casta parásita mejor pagada
Estoy realmente conmovido ante la heroicidad de mis conciudadanos. Su valentía emociona. Han logrado despojar a Francisco Franco de la presidencia de honor de la Diputación de Lugo. Cuando todavía no se han cumplido los 34 años de su muerte, políticos de inmenso arrojo han desposeído al dictador de este cargo usurpado. Lo dicho, coraje es coraje. Ya sabía yo que íbamos a entrar en esta escalada de la resistencia y del desafío frente al miedo. Desde que un ayuntamiento catalán de cuyo nombre no me acuerdo puso un busto del dictador en su sala de plenos y animó a la ciudadanía a que se pasara por allí a abofetearlo o insultarlo. ¡Denle una colleja al dictador fascista! Y allá acudieron los luchadores por la libertad a hacer cola en su revuelta contra el fascismo!