sábado, 13 de agosto de 2011

Europa contraataca

La prohibición de las ventas a corto confirma que el euro tiene recursos para frenar la especulación.

La decisión de prohibir las llamadas ventas a corto de valores de entidades financueras adoptada en cuatro países (España, Francia, Italia y Bélgica) transmite a los mercados bursátiles el mensaje de que la especulación, fundamento del negocio de la renta variable, tiene unos límites que no se pueden cruzar impunemente. Esos límites se sobrepasaron el miércoles cuando una serie de noticias engañosas hundieron la cotización del banco francés Société Générale, cuya caída arrastró a todos los valores bancarios y a todas las Bolsas europeas. La decisión, hecha pública en un durísimo comunicado por la Autoridad Europea de Activos y Mercados, es temporal (en el caso de España se aplicará 15 días, aunque es prorrogable), pero resulta significativo que desde Alemania se reclame la extensión del veto a toda Europa.

El miércoles negro demostró que, a pesar de las pruebas de resistencia y de muchas protestas de fortaleza, la banca europea es extremadamente débil frente a los ataques especulativos. No ha recuperado la confianza de los inversores y sigue siendo un blanco fácil para las operaciones a la baja. Pero, y este es quizá el mensaje más importante de la prohibición, también ha demostrado que las autoridades nacionales son capaces de coordinarse para frenar la tendencia bajista persistente, manipulada por el mecanismo de ventas a corto (se alquilan acciones, generalmente a bancos de inversión, que se venden con la certeza de que bajará su cotización, se recompran a precio más bajo y se obtiene un beneficio, del que hay que descontar el precio del alquiler). Los inversores que juegan a la baja para deprimir un poco más los mercados ya saben ahora a qué atenerse.


Las contraindicaciones de la prohibición, si efectivamente es temporal, serán escasas. Así se demostró en la reacción de ayer en los parqués. No estaría de más que en la cumbre franco-alemana de la próxima semana se considerase la opción de aplicar la medida a la deuda soberana. En todo caso, se sienta el precedente de que las autoridades económicas europeas tienen recursos para aliviar la presión de los mercados. Como señal política, la decisión es un buen paso.

Sin embargo, las expectativas económicas en Europa no mejoran. Francia, con una economía estancada en el segundo trimestre, aplicará más ajustes para contener el déficit. Italia tiene que poner en marcha su propio plan de austeridad. Por estas razones es necesario que Merkel y Sarkozy, líderes europeos de hecho, establezcan una estrategia de estímulo del crecimiento en Europa y, además, trasciendan esta prohibición de urgencia, necesaria ante un episodio de extrema volatilidad e histeria de los mercados, con más reformas institucionales de los flujos financieros. Un mensaje contundente sería que acelerasen la puesta bajo control de las cámaras de compensación las operaciones que hoy se negocian fuera de los mercados organizados, como los credit default swaps (CDS), los activos que cubren el riesgo de impago.


El País - Editorial

La izquierda intolerante contra el Papa

La manifestación contra el Papa del miércoles servirá principalmente para dejar ver el sectarismo y la intolerancia de sus promotores. Porque para la izquierda la libertad no es más que la ley del embudo.

Por mucho que se repita mil veces, ninguna mentira se convierte en verdad, pero sí que queda así en la mente de muchos de los que lo han oído. Así, de la campaña de la prensa de izquierdas contra la Jornada Mundial de la Juventud habrá bastante que se quedarán con la cantinela de que prácticamente los 50 millones de euros que costará el evento los ponen las administraciones públicas. Y siendo cierto que sí recibe alguna ayuda directa en especie, muy mal tendrían que salir las cosas para que el coste que supone para las arcas del Estado no se viera superado muy ampliamente por los ingresos que traerán consigo los peregrinos.

Una Jornada Mundial de la Juventud no es un evento cualquiera. Al margen de su carácter religioso, la enorme afluencia de público de todos los puntos del globo y los años que lleva su preparación lo asemejan mucho desde el punto de vista público a un gran evento deportivo. De ahí que no resulte de extrañar las ventajas fiscales que reciben sus patrocinadores, fruto de haberse declarado acontecimiento de excepcional interés público, como lo han sido la Copa América de Vela o lo será el Mundobasket de 2014. Sin duda, podría tener interés una crítica al trato de favor que reciben todos ellos. Pero circunscribirla a la visita del Papa demuestra a las claras el carácter meramente instrumental de la protesta. A la izquierda ultramontana no le molesta que se gaste el dinero público, o no sería izquierda; lo que le fastidia es que se proponga una moral y un estilo de vida completamente contrapuesto al que consideran ideal.


Lo que los radicales no pueden soportar que exista la Iglesia y que ésta tenga una opinión distinta de la suya. Para ellos el tema del dinero público no es más que una excusa, un arma que enarbolar contra la visita de Benedicto XVI para intentar convencer a los demás de lo justo de sus fobias, pero aunque no tuvieran ninguna duda sobre el carácter privado del evento seguirían protestando igual. Porque no pueden admitir que se opine de forma distinta a ellos de forma pública, con un gran eco mediático y sacando a la calle mucha más gente de la que el 15-M será jamás capaz de sacar.

Así, aunque no dudamos de que en las televisiones se les dará un protagonismo mucho mayor al que su previsible exiguo número de asistentes justificaría, como ha sucedido con las acampadas de indignados, la manifestación contra el Papa finalmente aprobada por la delegación del Gobierno para este miércoles servirá principalmente para dejar ver el sectarismo y la intolerancia de sus promotores. Ya lo han adelantado, exigiendo a la Fiscalía General del Estado que vigile al Sumo Pontífice por si se le ocurre decir algo con lo que estos censores totalitarios estén en desacuerdo.

Para nuestra izquierda la libertad no es más que la ley del embudo. Cuando se proclaman sus defensores nunca hacen otra cosa que exigir que se les deje hacer lo que quieran, al margen de toda norma de convivencia o de mero respeto por los demás. Jamás defienden, ni defenderán, la libertad de los demás para hacer algo que les desagrade. Porque la izquierda española es, ante todo y por encima de todo, profundamente antiliberal.


Libertad Digital - Editorial

viernes, 12 de agosto de 2011

Desgobierno. Faisán, adelanto del adelanto y Pleno extraordinario. Por Agapito Maestre

Sin bajarse del autobús, como se dice castizamente, el PP ganará las elecciones. Pero, parecería que Rajoy, el hombre tranquilo, ahora le hubieran entrado algunas prisas por demostrar que él quiere hacer cosas.

Noto al PP cada vez más nervioso a medida que se acercan las elecciones, a pesar de que todas las encuestas le dan ganador por mayoría absoluta. Es como si no se lo terminara de creer. Yo, sin embargo, cada día que pasa estoy más convencido de su triunfo, porque la gente no soporta las picias y fracasos terribles de Zapatero en particular, y el PSOE en general. Sin bajarse del autobús, como se dice castizamente, el PP ganará las elecciones. Pero, parecería que Rajoy, el hombre tranquilo, ahora le hubieran entrado algunas prisas por demostrar que él quiere hacer cosas. Es menester cuidarse de ese hiperactivismo, sobre todo cuando se viene de una larga etapa de hibernación, porque puede provocar lesiones graves de carácter muscular.

Más allá de las metáforas, el nerviosismo, que cunde ahora entre los dirigentes del PP, les lleva a exigir algunas cosas que no se entienden su significado, excepto que las justifiquemos cómo mecanismos oportunistas para conseguir votos. Ejemplos de ese nerviosismo abundan por todas partes, pero, lo grave, es que, a veces, especialmente en temas espinosos, revelan una carencia de proyecto político alarmante. He aquí tres asuntos mal planteados y peor resueltos por el PP sin que podamos desvelar su genuino significado político. Son como palos de ciego.


El primero que asombra es el caso Faisán. ¿Por qué se ha pasado de hablar todos los días y a cualquier hora del caso Faisán a no decir nada? ¿Cómo puede justificarse ese tránsito sin sentir sospecha de que la negociación del Gobierno con ETA también afecta al PP? ¿Acaso Rubalcaba está negociando con la cúpula del PP no tratar ni discutir, durante la campaña electoral, sobre temas que pudieran afectar al PP cuando llegue al poder? Imagínense, queridos lectores, la papeleta que ETA le puede acarrear a Rajoy, si en vez de decir ahora que abandona las armas, con el aprovechamiento consiguiente que haría Rubalcaba de ese comunicado, espera a decirlo después del 20-N las elecciones y con el PP en el poder. Quizá en este preciso contexto tendríamos que contextualizar las, por otro lado, poco claras y prescindibles declaraciones de Arenas sobre el final del terrorismo pero no el final de ETA. Por favor, señores del PP, no adelanten problemas. Bastante tienen con definir un proyecto nacional que ilegalice lo que ya está legalizado de facto: ETA. Porque Bildu es ETA.

El segundo caso que me cuesta entender es por qué se pide con tanta insistencia "el readelantamiento" del adelanto de las elecciones, cuando estamos viviendo una crisis económica mundial sin precedentes en la historia. Tampoco veo claro para qué puede servir un pleno del Congreso, si no es para decir que los políticos están haciendo algo por solucionar la crisis. Naturalmente, siempre habrá motivos para justificar esa exigencia del PP y abundar sobre las medidas del Gobierno contra la crisis, que a veces han sido compartidas por el PP. Quizá sea acorde con el sentir común de los españoles esta petición para saber exactamente cuáles son las medidas de ajuste. En fin, ese pleno pudiera tener, sin duda alguna, una función más o menos catártica para los participantes, e incluso para algunos observadores, pero, nadie se engañe, porque lo fundamental del asunto es conocido de sobra. Nadie debería de esperar demasiado de ese pleno, porque parte de esas medidas ya las sufren los españoles, desde hace años; son millones los que conocen en sus propias carnes esas medidas, piénsese, por ejemplo, en los millones de funcionarios a los que se le ha rebajado el sueldo, o en los jubilados que tienen congeladas sus pensiones, etcétera.

Por otro lado, vivimos en una democracia de información y opinión, es decir, no es difícil enterarse por los medios de comunicación de lo que hace este Gobierno para paliar la crisis. Este Pleno Extraordinario puede, en el mejor de los casos, actuar más como un placebo del desgobierno de España que como una solución. Y, naturalmente, quizá también sirva para arrancar unos pocos votos más al PP.


Libertad Digital - Opinión

Uña y carne. Por Alfonso Merlos

Sólo un alma cándida puede escandalizarse de que Bildu y sus cabestros sigan adelante con su plan antiespañol y anticonstitucional cuando la Policía y la Guardia Civil han certificado que dan cumplimiento a un proyecto terrorista, que es ir dos pasos más allá, o tres. Lo escandaloso es que la democracia tenga como único mecanismo de defensa declaraciones políticas de repudio, que evidencian patéticamente la indefensión de un Estado de derecho inoperante y pazguato. Y hay razones de peso para lanzarse judicialmente a por Bildu, morales y legales. Con la ocurrencia de Vitoria, los filoetarras nos sitúan ante una gran paradoja: muestran un gran celo por el presunto maltrato animal mientras desprecian la tortura y el asesinato de ciudadanos libres; pero además atacan las subvenciones públicas que reciben los supuestos maltratadores mientras ellos se llenan los bolsillos actuando como voceros de una organización criminal. La justificación del abolicionismo taurino, se ve, les retrata como auténticos becerros del hacha y la serpiente. Con la escenificación totalitaria de Leitza, los delegados de Troitiño y Ternera aterrizan en otro plano y nos recuerdan, para nuestra vergüenza, que si los demócratas titubeamos y nos dividimos para honrar a nuestros mártires, a los enemigos de España jamás les tiembla el pulso para homenajear a quienes más daño le han hecho a esta nación semidesmoronada. En definitiva, los destrozos que estos miserables están haciendo al sistema de libertades es tal que lo último que necesitamos para repararlo es que socialistas y nacionalistas pidan sosiego frente a una mera «serpiente de verano». Bildu y ETA son uña y carne. Quienes no deseen su achatarramiento, por favor, que no estorben a los que honrada y patrióticamente trabajan para alcanzarlo.

La Razón - Opinión

Terrorismo. Esperando a ETA. Por Ignacio Cosidó

La derrota definitiva de los terroristas será, junto a la recuperación económica, uno de los dos grandes desafíos que tendrá que abordar el nuevo Gobierno que surja de las urnas. No podemos asumir una paz tutelada por una organización terrorista.

Nada es más suicida que supeditar la política antiterrorista a la buena voluntad de ETA. Rubalcaba creía que tras rehabilitar políticamente a los cómplices de los terroristas, la banda emitiría un comunicado anunciando su disolución a cambio de algunas concesiones aparentemente menores en materia de presos y otros asuntos. Pero el efecto de la legalización de Bildu ha sido justamente el contrario. No sólo ETA no ha desaparecido y sus representantes políticos se niegan a condenar los atentados o pedir la disolución de la banda, sino que una vez han accedido al poder están poniendo las instituciones democráticas que controlan al servicio del proyecto totalitario de los terroristas. El peligro ahora es que el próximo 20-N, los cómplices de los terroristas puedan volver, si nadie se lo impide, al Congreso de los Diputados, el corazón mismo de nuestra democracia y de nuestra soberanía.

Lamentablemente, no creo que ETA tenga en estos momentos voluntad alguna de desaparecer. Los últimos datos de movimientos de los terroristas en Francia apuntan más bien lo contrario, los esfuerzos de la banda por reconstituirse y rearmarse como ocurrió en treguas anteriores. En mi opinión, creo que los terroristas no cometerán atentados en la medida en que los demócratas nos pleguemos a sus demandas, pero no dudaran en volver a asesinar, si pueden, en el caso de que no accedamos al chantaje permanente al que pretenden someternos. La amenaza al uso del terror es tan inaceptable política y moralmente como la ejecución misma de los atentados. Solo la eficacia de nuestras fuerzas de seguridad, la firmeza de nuestro Estado de Derecho y la fortaleza de nuestras convicciones democráticas podrá neutralizar esa amenaza y, en última instancia, llevarnos a la derrota definitiva de los terroristas que tanto ansiamos.


Llevamos demasiados años anunciando el final de ETA. Deberíamos haber aprendido de una vez que la derrota de ETA no llegará de ningún pacto firmado en una mesa de negociación ni de ningún comunicado otorgado graciosamente por la banda terrorista, sino cuando todos sus miembros estén en la cárcel y sus cómplices políticos sean aislados y repudiados socialmente en el País Vasco.

La presencia de Bildu en las instituciones está provocando un daño inmenso en la convivencia en el País Vasco y en el funcionamiento mismo de nuestra democracia. El poder al que han accedido los terroristas está generando situaciones que, de hecho, cada vez será más difícil revertir. Habría que tomar decisiones urgentes. Todo grupo político que se niegue a condenar los crímenes de ETA, exigir la disolución inmediata e incondicional de la organización terrorista y dar amparo a sus victimas, debería ser ilegalizado. La iniciativa para instar en los tribunales a esa ilegalización corresponde al Gobierno y a la fiscalía y ya deberían haberlo hecho. La lista de pruebas que acumulan las Fuerzas de Seguridad sobre la conexión de Bildu con Batasuna y ETA, las humillaciones ejercidas por sus cargos electos a las victimas del terrorismo y el apoyo mostrado a los asesinos, no ha hecho sino incrementarse con el paso del tiempo.

Necesitamos un gobierno con la fuerza, el coraje y la determinación necesarias para derrotar definitivamente a ETA. Para ello es esencial no solo mantener la presión policial y judicial sobre los terroristas, sino expulsar a sus cómplices políticos de las instituciones democráticas. Hay que cercenar cualquier posible vía de acuerdo, negociación o dialogo con los asesinos. El único camino que conduce a la derrota de los terroristas es el de la aplicación estricta de nuestro Estado de Derecho. La derrota definitiva de los terroristas será, junto a la recuperación económica, uno de los dos grandes desafíos que tendrá que abordar el nuevo Gobierno que surja de las urnas. No podemos asumir una paz tutelada por una organización terrorista.


Libertad Digital - Opinión

Salario mínimo. Por José Antonio Vera

El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, nos ha sorprendido con una de sus habituales rectificaciones, en esta ocasión sobre el salario mínimo interprofesional (SMI). Si el pasado junio anunciaba que iba a subirlo un 2,5 por ciento, ahora se arrepiente y dice lo contrario, o sea, que no se va a subir porque la prioridad del Gobierno es crear empleo. Rectificación que no me parece mal, porque si bien es verdad que en España tenemos el SMI más bajo de Europa, pensar en un momento como el actual en subirlo parece suicida.

Sobre el salario mínimo he leído estos días en Estados Unidos unas declaraciones de Walter Williams, miembro relevante de la Universidad George Mason de Virginia, que me han parecido de lo más interesante. Es verdad que, en principio, a todos nos parece razonable que la cuantía del SMI sea tal que pueda permitir a cualquier trabajador que viva sólo de él, tener dinero suficiente. Pero dice Williams, profesor universitario de raza negra forjado a sí mismo tras superar una infancia de pobreza en las calles de Filadelfia, que si bien el salario mínimo se considera una conquista para los desprotegidos, en realidad «es una auténtica tragedia para los pobres». ¿Por qué? Lo explica con una ley básica del mercado: cuanto más bajo es el precio de algo, más demandado será; y cuanto más alto, menos. Trasladándolo al SMI, arguye que una de las crueldades de su aumento es que perjudica directamente a los trabajadores menos cualificados, incluidos los jóvenes, que son los primeros en perder el empleo cuando las empresas se ven obligadas a pagar determinados sueldos por unas actividades de las que eventualmente pueden prescindir. Recuerda, en este sentido, que la obligación de pagar el salario mínimo acabó con miles de puestos de repostadores de combustible en las gasolineras, con cientos de acomodadores en los cines, con miles de cobradores de autobús y con otras muchas profesiones que dejaron de existir y sus miembros pasaron a engrosar las listas del paro. Walter Williams no es ningún racista sino lo contrario. En su juventud de negro sin recursos fue seguidor de Malcom X, lo que no le impidió aceptar trabajos de todo tipo, desde limpiabotas a cargador de muelle, camarero, cartero y otros en los que echó jornadas intensivas que compatibilizó con estudiar duramente hasta llegar a la Universidad y acabar como profesor en Virginia. Hoy es también un prestigioso comentarista de Radio y Televisión, articulista en diferentes medios escritos, y autor de libros relevantes, el último «Raza y Economía». Ese bagaje le permite emitir sin mayor problema opiniones libres contrarias, por ejemplo, a la «discriminación positiva de los negros», o como ésta sobre el SMI. «¿Qué es mejor –dice Williams- un salario mínimo de 3,26 dólares a la hora o uno de 7,25 que no se puede cobrar por encontrarse uno en el paro?». Reflexión interesante a la que veo se ha apuntado, con buen sentido, nuestro ministro sindicalista. Ciertamente, yo también creo que es mejor trabajar y cobrar algo, aunque sea poco, que no tener trabajo y no cobrar nada.


La Razón - Opinión

Réplica a David Torres. Guerra santa, hambre santa. Por Guillermo Dupuy

Ni una palabra dicen nuestros "progres" de la genocida actitud de los islamistas que, además de declarar santa la guerra que genera esa hambruna, niegan la existencia de la misma e impiden la ayuda humanitaria de los infieles occidentales.

Denunciaba hace un par de días David Torres en El Mundo el escaso eco mediático que está teniendo la atroz hambruna que sufre Somalia comparado con la atención que las portadas de los periódicos están brindando a noticias como la ola de vandalismo que asola Londres, el desplome de la Bolsa o la inminente visita del Papa a Madrid. Su denuncia habría quedado en una metafórica y original aplicación al periodismo de la teoría especial de la relatividad si no fuera porque, en lugar de culpar de los periodistas de esa dispar atención, la atribuye al hecho de que "Somalia pilla muy lejos para el Vaticano, la OTAN, la ONU y la madre que los parió".

Y es que, en un párrafo anterior, en el que el periodista ya parecía más molesto con la visita del Papa que con la indiferencia hacia ese inmenso cementerio en el que, ciertamente, se está convirtiendo el país africano, Torres nos hablaba de "la noticia del enésimo peregrinaje papal a España, los gastos que va a generar el festejo, los ingresos que va a producir, las lecciones de moral que Benedicto XVI va a traer a millones de jóvenes orondos y satisfechos, mientras que un rincón perdido del planeta del que nadie quiere acordarse está a punto de quedarse sin jóvenes ni niños: un inmenso cementerio africano que no aparece en los telediarios frívolos del verano ni en los mapas celestiales de la caridad".


Para empezar, si hay un líder religioso que ha dado la voz de alarma y pedido ayuda internacional para Somalia es Benedicto XVI. La denostada Iglesia Católica lleva desde hace años brindando ayuda a ese país de inmensa mayoría islámica, donde sacerdotes, monjas y miembros laicos de organizaciones de denigrada "obediencia vaticana" como Cáritas no sólo han dedicado su vida, sino que la han perdido a manos de islamistas radicales que, no sólo han negado y siguen negando la espeluznante gravedad de la situación, sino que impiden que la ayuda humanitaria llegue a sus destinatarios.

Ha sido el grupo islamista Al Shabaab, vinculado a Al Qaeda y que controla el sur de Somalia y algunas zonas de Mogadiscio, el que ha rechazado la declaratoria de hambruna de Naciones Unidas y el que ha contribuido a generarla por su enloquecido y "santo" empeño de mantener puro ese "hogar del Islam". Es ese "clima de Jihad", tanto o más que el de sequía, el responsable de tan extrema situación de carestía. Prueba de ello, tal y como el GEES denunciaba hace un mes en nuestro periódico, es que, a diferencia de la Somalia islamista, otras regiones afectadas por la carestía de lluvias, al norte, y en Kenia y Etiopía, han resistido mejor, sin caer en la hambruna.

Pero, mira tú por dónde, ahora nos sale David Torres arremetiendo contra el Vaticano, la OTAN, la ONU y la madre que los parió. Más que llevar alimentos a los somalíes parecería que Torres quiera arrojar piedras contra los occidentales. Ni una palabra dice de la genocida actitud de los islamistas que, además de declarar santa la guerra que genera esa hambruna, parecerían estar dispuestos a declarar también santa al hambre misma si es el precio que hay que pagar con tal de mantener alejados a los infieles. Ni una palabra dice tampoco de los llamamientos del Papa a socorrer a Somalia; llamamientos que, antes que Torres, reiteraba hace unas semanas el cardenal Rouco Varela en Aranjuez, precisamente en un acto dedicado a la organización de la Jornada Mundial de la Juventud.

Torres prefiere, sin embargo, hacer demagogia con el "festejo", "sus gastos y sus ingresos", sin olvidar su despectiva referencia a "las lecciones de moral que Benedicto XVI va a traer a millones de jóvenes orondos".

No sé si todos esos jóvenes estarán orondos, pero, desde luego, son precisamente esas lecciones de moral cristiana las que han llevado a muchos católicos a Somalia y muchas otras partes del mundo a brindar ayuda a los más necesitados, sin importar su raza o su religión. Esas mismas lecciones de moral son las que han llevado al denostado Vaticano a abrir y sostener, sólo en África, 12.496 escuelas maternas, 33.263 escuelas primarias, 983 escuelas secundarias, 1.074 hospitales, 5.373 dispensarios, 186 leproserías, 753 casas para ancianos, enfermos crónicos y minusválidos, 979 orfanatos, 2012 jardines de infancia y más de 1200 instituciones de ayuda humanitaria. Y, desde luego, si esas denostadas lecciones de moral que el Papa nos viene a dar estuvieran bien aprendidas dudo mucho que se diera esa indiferencia mediática hacia la tragedia de Somalia que a David Torres tanto le parecía molestar.


Libertad Digital - Opinión

La cita. Por Alfonso Ussía

Vivimos en una nación sin Gobierno. El alcalde semietarra de San Sebastián retiró el retrato del Rey del salon de plenos del Ayuntamiento donostiarra. Ninguna reacción. El etarra pseudoetarra de San Sebastián retiró la Bandera de España del salón de recepciones del Ayuntamiento de San Sebastián. Ninguna reacción. O son colaboradores de los casietarras nuestros gobernantes o son unas putas gallinas. Y ahora el alcalde filoetarra de San Sebastián solicita audiencia con la desaparecida ministra de Defensa, Carmen Chacón, para exigirle que desmantele los últimos establecimientos militares del Ejército en la capital de Guipúzcoa. «Lore Toki» y Loyola. El primero, una estupidez de Bono, que quiso hacerse el moderno con el anterior, y todavía no clasificado, alcalde de San Sebastián, Odón Elorza. Elorza es un personaje complicado. Lo decía una gran mujer vizcaína a los noventa años de edad. «Hay vascos que son nacionalistas, y lo reconocen; hay vascos que son nacionalistas y no lo reconocen; y hay vascos que son nacionalistas, y no lo saben». Para mí, que Elorza pertenece al tercer apartado. El hecho es que Bono, siendo ministro de Defensa del primer Gobierno de esa calamidad nacida en Valladolid y desmesuradamente crecida en León, le entregó a Elorza el acuartelamiento de «Lore-Toki», donde el Arma de Caballería mantenía la crianza de los caballos de «purasangre» mejores de España. Ahora están en Ibio, en la provincia de Santander, río Saja superado. Y resta el acuartelamiento de Loyola, que mucho daño produce a los separatistas.

Izaguirre –creo que así se apellida el pájaro– no quiere la presencia del Ejército en San Sebastián. Y le va a exigir a Carmen Chacón la retirada de nuestras tropas de la capital guipuzcoana. No me gustaría estar en el pellejo de doña Carmen. En el plano personal, por tener que compartir lecho matrimonial con Miguel Barroso, que es el listo de la pomada, y no Rubalcaba como algunos creen. Y en el plano institucional, porque es una ministra que sabe que va a dejar de serlo y tampoco se sustenta en convicciones firmes. Porque si yo fuera la ministra de Defensa, o en su defecto, el ministro, ni recibiría al alcalde filoetarra de Bildu, ni cumpliría con la estúpida cesión de Bono.

En Loyola ondea la Bandera de España. La Bandera de todos los guipuzcoanos, de todos los vascos, desde que fuera establecida como tal por Carlos III, después de serlo de la Armada. Y en «Lore-Toki», todavía se iza y se arría cada mañana y tarde. «Lore-Toki» es un prodigioso rosario de prados de decenas de hectáreas. La Real Sociedad de Fomento de Cría Caballar competía con el Ejército en sus praderas de Arizabalo. Si yo fuera el ministro de Defensa, y ante un alcalde que me pide que nuestros soldados abandonen San Sebastián, después de haber retirado el retrato del Rey y la Bandera de España del Ayuntamiento, le enviaría al sujeto un mensaje redactado en los siguientes términos: «Excelentísmo señor Alcalde de San Sebastián. No me toque los cojones –en el caso de doña Carmen, se acepta cualquier dicho de similar intención–. El Ejército está en San Sebastián porque es una ciudad española. Y no se va a mover de ahí. Ni de «Lore-Toki» ni de Loyola. Es más, pretendemos aprovechar las instalaciones para que nuestras Fuerzas Armadas estén presentes en mayor medida y capacidad en aquellos acuartelamientos. Y dado que «Lore-Toki» ha perdido, por culpa de diferentes diarreas nada bonancibles, una parte de su significado, creemos que ha llegado el momento de establecer ahí una nueva bandera de la Legión, que llevará el nombre de Ignacio de Loyola o de Catalina de Erauso. Y si le parece mal, tararí que te ví. Con ninguna consideración, el Ministro de Defensa que España no tiene».


La Razón - Opinión

Humor y política. La Codorniz imposible. Por Emilio Campmany

Con semejante competencia, es imposible sacar con éxito un semanario de humor. Cuando vengan tiempos más serios, si es que llegan, veremos.

¿Por qué en España no hay prensa humorística? ¿Es que no hay hueco en el kiosco para La Codorniz del siglo XXI? Es verdad que todavía hoy sobrevive El Jueves, pero no puede decirse de que sea la sucesora de La Codorniz porque dista mucho de ser "la revista más audaz para el lector más inteligente". Murió Hermano Lobo y apenas sobrevivió El Cocodrilo de Alfonso Ussía.

¿Por qué ocurre esto aquí que siempre ha habido buena sátira política y magníficos humoristas gráficos? Hay una explicación bien sencilla. La actualidad, la información pura y dura, los despachos de agencia, sin necesidad de tocarles una coma, son tan graciosos que resultan imposibles de mejorar. ¿No me creen?

Así, a bote pronto, recuerdo lo de que la Universidad de Sevilla iba a permitir copiar en los exámenes, el discurso de Miguel Ángel Moratinos en lingala, lo de Maleni, que no quería presentarse por la "circuncisión" de Málaga, o cuando Zapatero dijo aquello de que la tierra es del viento, o lo de Bono, que siendo ministro de Defensa prefería morir a matar, o lo de la Pajín con la conjunción planetaria.


Ustedes dirán que eso no vale, que más de siete años de zapaterismo dan para mucho, pero lo discutible es que den para tanto como para hacer inviable un semanario de humor. Bueno, pues vean las siguientes noticias, que son todas de hace menos de una semana.

Según Ramón Jáuregui (¡Jáuregui, no Maleni ni Pajín!) ha dicho que a Zapatero lo recordará la Historia "porque con él se inició un camino difícil, pero se empezó a recuperar y resolvió problemas muy graves". No hay ironía que pueda mejorar semejante augurio de cuál será el juicio de la Historia sobre Zapatero.

Otra: "Marruecos reclama la mitad de los ingresos de La Alhambra de Granada". Se supone que tan brillante idea partió del ministro de Cultura marroquí. Es verdad que la noticia ha sido desmentida, pero lo increíble es que haya que desmentirla porque, de no hacerlo, todos hubiéramos creído en su autenticidad.

Más: Blanco dice que los mercados desconfían de Rajoy porque aumenta la prima de riesgo cuando se anuncian elecciones anticipadas. Es verdad que, viendo que no se reía nadie en la rueda de prensa, el sujeto aclaró que se trataba de un chiste. Y ahí está lo gracioso, en cómo puede permitirse un ministro Zapatero gastar bromas por la agobiante situación económica que padecemos, entre otras cosas, por su culpa.

La última: Elena Salgado, tras recordar que le porcentaje de deuda con relación al PIB es superior en Alemania a lo que lo es en España, admitió que Alemania tampoco tendrá problemas en el futuro para pagarla. Angela Merkel debe estar muy agradecida a Salgado por haber apoyado al poco fiable bono alemán.

Con semejante competencia, es imposible sacar con éxito un semanario de humor. Cuando vengan tiempos más serios, si es que llegan, veremos.


Libertad Digital - Opinión

ETA, serpiente de verano

Las especulaciones periodísticas alimentadas desde el PSOE sobre un inminente final de la banda etarra han generado disputas políticas que no contribuyen precisamente a terminar con ella. Al contrario, nada puede alegrar más a ETA, cuyos intereses gestiona Bildu desde las instituciones, que convertirse en la serpiente del verano gracias a la división entre los partidos. Si los etarras han llegado a un callejón sin salida ha sido gracias a la acción policial y al pacto antiterrorista. Preservar ese consenso básico es más fundamental aún en estos momentos para que la desaparición de ETA sea la consecuencia de su derrota y no, como pretende la banda, un simple cese de actividades voluntariamente decidido por razones estratégicas. Para que la libertad sea real y duradera en la sociedad vasca, sin la ominosa sombra del chantaje a la vuelta de la esquina, es más importante el cómo que el cuándo de la derrota. No vale cualquier forma. De ahí que no se deba caer en las trampas que continuamente tiende Bildu a las fuerzas democráticas, cuyo objetivo final es que todo quede en tablas tras cincuenta años de terrorismo. Para ello, el brazo político etarra ha puesto en marcha una estrategia desde los ayuntamientos para equiparar a las víctimas con los terroristas presos, de modo que se meten a todos en el mismo saco de un «conflicto» que debe terminar sin vencedores ni vencidos. La malintencionada invitación hecha por el alcade de San Sebastián a las víctimas para que acudieran a un acto con los familiares de etarras tuvo la respuesta adecuada y lúcida de la asociación COVITE: «¿Qué hacen las víctimas en casa del verdugo?» En efecto, resulta un sarcasmo que los dirigentes de Bildu, que estos días están recibiendo las instrucciones de Batasuna para los presupuestos municipales de 2012, disfracen de «invitación a todas las víctimas» lo que sólo es una manionbra para rehabilitar legalmente a los terroristas presos, al mismo tiempo que en Leiza (Navarra) les organizan actos oficiales de homenaje. Súmese a ello que en otros ayuntamientos incumplen la legalidad constitucional o destrozan monumentos en memoria de asesinados por ETA, y se desvelarán las verdaderas intenciones del entramado etarra. Por eso causa estupor que dirigentes perspicaces como Rubalcaba, Urkullu o el propio lendakari López muestren ahora su «decepción» por el comportamiento de Bildu, por su supuesto giro de «comprensión» hacia ETA y por su envalentonamiento. Se diría que tienen mala conciencia por haber promovido y jaleado la legalización de la marca blanca de Batasuna y no se les ha agradecido el esfuerzo. Pero no deja de ser una queja hipócrita, pues está en manos del PSOE y del PNV que Bildu deje de gobernar, por ejemplo, en el emblemático Ayuntamiento de San Sebastián y en la Diputación de Guipúzcoa. Todo lo demás son lágrimas de cocodrilo. No obstante, cabe esperar de su responsabilidad que los dirigentes socialistas no caigan, empujados por las prisas para cobrar pieza electoral, en la tentación de aceptar las tablas que Bildu ofrece al Estado en nombre de ETA para poner fin a medio siglo de asesinatos. Y, por supuesto, las víctimas no son ni moneda de cambio ni peones de partida: son los vencedores junto a los demás españoles.

La Razón - Editorial

Después de la batalla

Cameron mira hacia el futuro para prevenir otra barbarie y evita afrontar los males del pasado.

El primer ministro británico, David Cameron, compareció ayer en los Comunes para dar cuenta de los sucesos que han sacudido Londres y otras ciudades del país, dejando un balance de cuatro muertos, centenares de comercios saqueados y más de un millar de detenidos. Ante los miembros de la Cámara, Cameron prefirió hablar del futuro en lugar de concentrarse en las jornadas de barbarie que han padecido los británicos, imaginando que escogía un terreno más propicio para defender la gestión de su Gobierno. Pero Cameron no lo tendrá fácil en ninguna de ambas direcciones.

La muerte de Mark Duggan a manos de la policía fue la causa, o la coartada, que desencadenó una de las mayores llamaradas de vandalismo sufridas por Reino Unido en un cuarto de siglo. Las primeras versiones oficiales trataron de ocultar que se trató de un error policial de trágicas consecuencias, cuyas responsabilidades deberán establecer los tribunales. A este mal paso inicial se sumó la tardía, confusa e insuficiente reacción del Gobierno, que dejó en el ánimo de los británicos una sensación de desamparo. Este es el pasado del que Cameron tendrá que dar cuenta, aunque en los Comunes intentase dirigir la mirada hacia el futuro.


Pero el futuro, por su parte, exige medidas que van a contracorriente de las que la mayor parte de los Gobiernos están adoptando frente a la crisis económica. Una parte de la explicación de los sucesos, no de su justificación, remite a unas políticas en las que Reino Unido fue pionero en tiempos de Margaret Thatcher, y que no se corrigieron durante los Gobiernos de Tony Blair. Los portavoces del actual Ejecutivo señalaron al principio de las revueltas que resultaba imposible preverlas. Como en el caso de la crisis financiera, no es que no saltaron las alarmas, sino que las alarmas fueron sistemáticamente desatendidas. Hasta el punto de que hoy la sociedad británica y, con ella, la del resto de Europa, se asombra de los niveles de desigualdad alcanzados en una de las principales economías mundiales.

El Gobierno de Cameron ha señalado la importancia de que las familias se esmeren en la educación de los hijos para evitar revueltas como las de estos días. La función del Estado no consiste en dar buenos consejos, sino en garantizar la seguridad de los ciudadanos y sus bienes, y uno de los instrumentos de los que dispone para lograrlo es no desentenderse de las bolsas de exclusión. En cuanto a las voces que reclaman el control de las redes de comunicación, conviene recordar los límites que impone el Estado de derecho. El vandalismo no puede sumar su fuerza a la del terrorismo para limitar las garantías de las que disponen los ciudadanos. El hecho de que una minoría de violentos se haya servido de las redes sociales o de los servicios de mensajería no puede ser una excusa para que se prive de ellos a la mayoría, o para que esta pierda el derecho a su privacidad.


El País - Editorial

Rubalcaba, otro Zapatero

Quien esperara algo de frescura en un político que lleva tantos años en esto, sus palabras han podido causar una decepción. Porque si algo ha demostrado este jueves Rubalcaba es que no se diferencia en nada de Zapatero.

El viejo nuevo candidato del PSOE ha comenzado a concretar parte de sus propuestas económicas; no las que piensa acometer en el supuesto de que gane las elecciones, sino las que deberían adoptar Zapatero y Trichet ya mismo. Para quien esperara algo de frescura en un político que lleva tantos años en esto, sus palabras han podido causar una decepción. Porque si algo ha demostrado este jueves Rubalcaba es que no se diferencia en nada de Zapatero.

Su petición al presidente ha sido, de hecho, deliberadamente continuista. Ha solicitado el mantenimiento de los 400 euros que instauró Zapatero para que el Estado sostuviera a los parados de larga duración durante la crisis. Reconociendo la incapacidad de las políticas socialdemócratas para crear empleo, el PSOE al menos decidió otorgar una dádiva a quienes lo necesitaran, subsidio que expirará en breve. Pero esta medida no soluciona nada; sólo sirve para paliar levemente el impacto de la crisis a costa del déficit. Si Zapatero la retira será obligado por la angustiosa situación de las cuentas públicas, pero con estas declaraciones su exvicepresidente podrá desmarcarse de él. Si la mantiene, Rubalcaba se pondrá la medalla. Continuista, sin duda, pero al menos en esta ocasión ha mostrado una astucia de la que había carecido hasta ahora en su papel de candidato.


En cuanto a su otra petición, esta vez a Trichet, demuestra que la ruinosa querencia keynesiana sigue firmemente anclada en los cerebros y programas de los socialistas. Cuando ni empresas ni particulares piden créditos no porque los tipos estén altos sino porque tienen demasiada deuda acumulada por devolver, cuando los bancos se cuidan mucho de conceder préstamos arriesgados visto lo sucedido durante la burbuja, Rubalcaba se empeña en que para salir de la crisis hay que bajar los tipos de interés.

Pero lo peor no sería que no funcionara, sino que lo hiciera. En tal caso estaríamos de nuevo alimentando una burbuja con crédito barato, que nos acabaría estallando y arruinando aún más. Quizá esta vez no sería la vivienda, ni las empresas de internet como sucediera hace una década. Posiblemente el dinero acudiera en exceso a la producción de materias primas o a algún otro sector. Pero se volvería a iniciar el ciclo que nos ha llevado hasta aquí: crédito barato no basado en ahorro, exceso de proyectos empresariales que no serían rentables a unos tipos más realistas y explosión de la burbuja cuando ese crecimiento artificial termina siendo

Las medidas que tendrá que tomar España para salir de la crisis son muy duras e impopulares. A nadie le gusta que le quiten el caramelo de la boca, por más que el objetivo sea no tener caries. Ahora ya sabemos que Rubalcaba no está por la labor, pese a lo cual se ha permitido burlarse del PP pidiéndole ideas desde la playa donde estén de vacaciones. Al menos, de los populares aún podemos albergar cierta esperanza de que tomarán las decisiones que hacen falta a España. Con el PSOE, en cambio, tenemos la certeza de que todo seguirá igual o peor. Para presentar estas ideas, mejor que se vaya de vacaciones.


Libertad Digital - Editorial

jueves, 11 de agosto de 2011

Rapiña. Indignante. Por Bernd Dietz

El timo esperpéntico que ha supuesto la izquierda española se fundamenta en su rencor impotente, su demagogia infantil, su corrupción dineraria y su asco a toda emancipación individual.

Cualquier persona bienintencionada y con dos dedos de frente sabe cómo se habría podido esquivar esta crisis y cómo, inmersos en ella, podríamos comenzar a superarla. Siquiera desde ese pelotón de los torpes a cuyas profundidades nos devolvió el patológico Zetapé, por diferenciarse de Aznar, antes de que la persistencia en el autoengaño y la fatuidad tontiloca que ha instaurado nos aboque a otra guerra civil. Desastre que más de un progresista neroniano, por llamar de alguna forma a esos adanistas pomposos que viven como plutócratas y esquilman los fondos del contribuyente, imaginará como goyesca catarsis. Porque andamos bien surtidos de psicópatas, de idiotas sin presciencia insensibles al dolor ajeno, de narcisos instalados en su factoría de ficción, por mor de una intelectualidad iletrada y venal, cortada según el patrón rentista de la SGAE, que le bate las palmas al institucionalismo ejerciente. A esa izquierda de guardarropía y rapiña, tan typical de este solar fabulador e iracundo como una postal con bailaora en relieve.

Si no hubiéramos vivido por encima de nuestras posibilidades, con cortoplacismo casquivano, aferrados a la quimera del ladrillo, la ostentación sin merecimiento y el cuento de la lechera, no estaríamos tan endeudados. Si no hubiéramos reemplazado el paradigma de la meritocracia y la creatividad por el sindicalismo vertical, el familismo mafioso y el enchufismo elevado al cubo, dispondríamos de ciertas reservas de inteligencia sobre las que basar nuestra regeneración. Si fuésemos menos expertos en el arte del trampantojo y hubiéramos rechazado que el sectarismo y la prevaricación se adueñaran ufanamente de los principales ámbitos de decisión, cabría esperar que rompiese la costra de lo fáctico algo de honradez y coherencia.


Pues hay en España, como en todas partes, abundancia de gente buena, modesta y sana. Ciudadanos que cumplen, desdeñan codiciar las poltronas y las medallas que no les corresponden y podrían ofrecer a su patria el mismo rendimiento útil que cuando emigran a sociedades afectas al pragmatismo, la seguridad jurídica y la vocación de que triunfe el valioso, no el rufián palabrero. El timo esperpéntico que ha supuesto la izquierda española se fundamenta en su rencor impotente, su demagogia infantil, su corrupción dineraria y su asco a toda emancipación individual.

Está por ver si la derecha llega con capacidad de arrumbar lo castizo y desmontar los recios andamiajes del paternalismo. Sobre todo, por la ubicuidad de unas conductas y el éxito obsceno de unos usos orientados a la doblez permanente y las redes de complicidad caciquil, en las que florecen compadreos, subvenciones, trueques y nepotismos. Amiguismos y enemiguismos a mansalva, mas ninguna objetividad. Lacras que impiden cualquier actuación política que no sirva para extraer rédito ilegítimo, congraciarse con lo establecido y comprar protección. La derecha lleva lustros aprendiendo de la izquierda gobernante, y no precisamente a trasvasarle margen de iniciativa a la sociedad civil. Que una nación que dice enorgullecerse de las Cortes de Cádiz siga manifestando tal temor a la libre competencia lo condiciona todo. Lo trunca todo, manteniéndonos encadenados al paripé, la lisonja, la recomendación y el apuñalamiento por detrás. Sin juego limpio no puede haber justicia ni imperio de la ley. Sin equidad, respeto al noble esfuerzo y valoración del talento seguiremos igual, atiborrándonos de mentiras. Echando escupitajos contra el viento.


Libertad Digital - Opinión

El pánico como antesala del cambio. Por Federico Quevedo

Los grandes cambios que se han producido en la Humanidad siempre han venido precedidos de tiempos convulsos, cuando no violentos... Guerras, revoluciones o revueltas sociales han sido la antesala que anunciaba el fin de una era y el inicio de otra nueva, no siempre coincidente con los cambios de siglo. En nuestra memoria colectiva tenemos un ejemplo muy definido, protagonizado por la Gran Depresión y la II Guerra Mundial, a partir de los cuales se puede decir que comenzó su andadura la Era Moderna marcada por profundos cambios sociales muy marcados respecto de los modelos que imperaron durante los siglos XVIII, XIX y primera parte del XX.

La Revolución Francesa fue seguramente el precedente al que más acuden los historiadores para remarcar ese proceso violento como antesala de otro cambio esencial para la Humanidad, del que después nos hemos aprovechado las culturas occidentales para incorporar modelos políticos democráticos. Pero a lo largo de la historia de la Humanidad se han dado procesos muy similares, y da la impresión de que ahora estamos viviendo algo muy parecido que anuncia también cambios importantes en nuestros modelos sociales y políticos.

Lo que parecía que empezaba siendo solo una crisis económica más, hace ya cuatro años -no se olvide ese dato, porque es importante-, se ha ido transformando a medida que ha pasado el tiempo en una crisis social sin precedentes, de cuyo alcance estamos empezando a vislumbrar los primeros síntomas. El tiempo que hemos vivido se acaba y viene un tiempo nuevo, pero hasta que ese tiempo se asiente vamos a vivir todavía mucha convulsión y vamos a ser testigos de situaciones en muchos casos dramáticas que hoy por hoy somos incapaces de adivinar. Quizá los primeros pasos en esa escalada de tensión lo dieron los terroristas de Al Qaeda que estrellaron sus aviones contra las Torres Gemelas, y a partir de ahí se han ido encadenando una serie de acontecimientos que nos están llevando a úna situación de crisis como nunca antes habíamos conocido.


No me tomen por catastrofista al decir esto: lo sería si anunciara alguna clase de debacle o el fin del mundo, pero nada de eso. Lo que creo es que todo lo que está ocurriendo, siendo desagradable en muchos casos y doloroso en la mayoría, es necesario para que el mundo vuelva a encontrar otro periodo largo de estabilidad como fue el que separó la II Guerra Mundial del inicio de esta crisis aquel 11 de septiembre de 2001. En aquel entonces George Bush se embarcó, y embarcó a una parte del mundo, en una guerra contra el terror que implicó el desembolso de grandes sumas de dinero y la necesidad de recurrir al déficit y al endeudamiento para financiar las operaciones militares. Aquella política económica tuvo como consecuencia el debilitamiento de la economía norteamericana, un debilitamiento que se ha hecho visible ahora, cuando Estados Unidos se ha reconocido incapaz de pagar su enorme deuda atesorada durante todos estos años, y las agencias de rating han devaluado la calificación que daban a la misma.
«Vamos a asistir al fin de eso que alguna vez he llamado capitalismo-dirigido, y otra político-social, que afectará principalmente a las estructuras democráticas.»
El primer gran cambio que supone todo esto es precisamente ese, que USA ha dejado de ser la primera economía del mundo, y lo ha hecho de la mano de un presidente negro que llegó a la Casa Blanca subido a lomos de la esperanza de una nación en que con él vendría el gran cambio. Y el gran cambio va a llegar, pero no en la dirección que los norteamericanos querían. Al mismo tiempo, en Europa, la crisis además de poner en cuestión a países como el nuestro por la enorme debilidad de nuestras estructuras, ha puesto en su punto de mira la propia estabilidad del sistema monetario sobre el que los políticos habían cimentado una falsa unión que poco o nada tiene que ver con la que soñaron los padres fundadores de la UE.

En el fondo, lo que nos transmite esta crisis es que nuestras sociedades están en manos de políticos cortoplacistas con una visión egoísta de la realidad, y esa percepción ha calado en la ciudadanía que se ha alzado contra sus instituciones y contra los sistemas que las amparan porque consideran que ya no les sirven para resolver sus problemas. Y tienen buena parte de razón porque, en definitiva, los mismos que nos han llevado hasta aquí son los que tratan de sacarnos del atolladero, y para hacerlo recurren a las mismas políticas que nos han conducido a la crisis.

Y todo ello se ha traducido en pánico. Pánico en los mercados y pánico en las calles. El pánico como antesala de lo que va a venir, aunque hoy por hoy resulte muy difícil adivinarlo, pero podemos aventurar que esos cambios se van a producir en dos direcciones: una económica, en la que vamos a asistir al fin de eso que alguna vez he llamado capitalismo-dirigido, y otra político-social, que afectará principalmente a las estructuras democráticas. Si los cambios son para bien, serán duraderos, pero si cometemos el error de interpretar mal lo que las sociedades requieren y damos pasos atrás hacia modelos mucho más intervencionistas en todos los sentidos, entonces equivocaremos el camino y, lejos de salir de la crisis, seguiremos instalados en ella por mucho tiempo más.


El Confidencial - Opinión

Gobierno de concentración. El beso de la viuda negra. Por Eva Miquel Subías

Gobierno de concentración, solicita el estadista castellano-manchego atisbando las barbas de sus colegas recortarse. Siempre por los intereses de España, por supuesto; José Bono no conoce otros.

Todas las formaciones políticas cuentan entre sus votantes con un buen número de lo que podríamos denominar el elector insatisfecho. Los motivos son de lo más heterogéneos aunque las circunstancias en las que se manifiesten suelan ser bastante comunes a todas ellas. Usted podría ser uno de ellos. O yo misma. En definitiva, la ausencia de un estímulo electoral en un momento dado no distingue los colores.

Bien es cierto que el insatisfecho potencial acaba regresando a la urna con la misma papeleta tras contemplar el árido desierto que le rodea ideológicamente. Algo así nos sucede con Iberia. Volvemos siempre a ella, a pesar de sus látigos. En el fondo, nos pone. Y lucimos sus marcas cicatrizadas en nuestros muslos.

En pleno alboroto londinense, el presidente de la Cámara Baja ha señalado desde su todopoderoso atril que ya va siendo hora de que los dos principales partidos políticos se cojan de la mano y comiencen a intimar. Gobierno de concentración, solicita el estadista castellano-manchego atisbando las barbas de sus colegas recortarse. Siempre por los intereses de España, por supuesto; José Bono no conoce otros.


En éstas, se ha apresurado a ahondar en la cuestión su colega de filas y aspirante a verso suelto, el recientemente derrotado en las urnas Guillermo Fernández Vara. En una semana intensamente tuitera, el ex presidente de la Junta de Extremadura solicita ansioso un acuerdo en letras mayúsculas entre socialistas y populares. No veo por qué no ha llevado su teoría a la práctica en su tierra. Debo estar torpe con los calores estivales.

Pero como no hay dos sin tres, el inquieto ministro de Fomento se hace el gracioso con aquello de que la prima de riesgo aumenta porque los mercados no confían en la llegada de Mariano Rajoy. Puro estilo José Blanco. Con mojito y chancletas. Pues para coñas estamos, oigan.

Supone una servidora que los populares a estas alturas tendrán más que cogida la medida a los movimientos de ficha de los incombustibles socialistas. Es de suponer también que la actuación "en aras de la profesionalidad" de mantener a determinados funcionarios en puestos estratégicos en no pocos ministerios e instituciones diversas habrá servido de ejemplo en el momento en el todos aquéllos fueran ascendidos y "recompensados" por los cargos políticos del PSOE una vez retomaron el poder con la llegada de José Luís Rodríguez Zapatero. Por los servicios prestados, se entiende.

Pero como me temo estoy suponiendo quizás demasiado, cabe recordar que los machos siguen apareándose con la viuda negra, no pueden resistir la tentación de sucumbir ante los encantos de la araña, aun a sabiendas de cuál será su destino.

Aunque yo, por si acaso, no les dejaría siquiera darme un piquito.


Libertad Digital - Opinión

Izquierda profesional. Cuatro gatos laicistas. Por José Antonio Martínez-Abarca

El mismo tío tiene carné del partido, del sindicato, de la asamblea fumeta, de su escalera de vecinos, del mercadillo de comercio justo, de la tetería progre o de la indignación homologada, pero es el mismo tío.

Lo que la izquierda llama "la calle" la forman unos cuantos cientos de tíos en el total del mapa autonómico, que son los mismos siempre pero que pasan muchas veces por el mismo sitio, como en julio del 36 el general sublevado Queipo de Llano hizo circular unos cuantos camiones de soldados por las mismas calles de Sevilla para simular que su cantidad de tropas era abrumadora. Con la próxima visita del Papa a España se han movilizado varios miles, si no cientos de miles, de asociaciones, sindicatos, sopas de siglas más o menos extraparlamentarias, mesas, plataformas y tiendas de campaña para que parezca que hay una "contestación" significativa al Papa. Pero son los mismos perroflautas vestimentarios o morales, esos "doscientos que no pueden poner patas arriba una ciudad" que ha contado Rubalcaba, que como no tienen otra cosa que hacer abultan mucho más porque están en todas partes, todo el tiempo. Su número e influencia reales se ve cuando, juntándose todos los que hay en el país en el mismo taxi, se presentan a unas elecciones de verdad, no ya a unas asambleas populares de barrio, y entonces se ve que los podríamos llamar a todos por su nombre de pila pasando lista, y acabaríamos en treinta segundos, sobrándonos veintinueve.

Si pusiéramos en medio de "la calle", de un "manifestódromo", una cámara fotográfica como esas que se utilizan para ver los cambios apenas perceptibles al ojo humano que se producen a través de los días e incluso meses en un paisaje, veríamos que se sucederían las estaciones del año, los edificios caerían y crecerían, todo mutaría ante los ojos salvo esa especie de foto fija que son las manifestaciones de la izquierda, donde están eternamente las mismas caras, que se repiten tantas veces que parece que no se mueven de ahí, emboscadas bajo diversas denominaciones, marcas registradas y razones sociales, pero que no engañan a nadie. Contra el Papa van a estar los que preguntan que de qué se habla aquí que estoy que me reivindico encima. Hoy nos disfrazamos de airados por los recortes sociales, mañana de campistas de la indignación acostada y pasado mañana de laicistas contra Benedicto. Y todo el tiempo de poco amantes del trabajo y el orden.

Sólo hay una cosa más abultada que la cartera de un multimillonario, tupida hasta el gollete de tarjetas de crédito: la cartera de un representante de "la calle", mechada de carnés de todo eso que llaman "representación social". El mismo tío tiene carné del partido, del sindicato, de la asamblea fumeta, de su escalera de vecinos, del mercadillo de comercio justo, de la tetería progre o de la indignación homologada, pero es el mismo tío. Son los cuatro gatos contados y tres durmiendo la siesta que ya nos suenan de tanta cobertura como les han dado los medios, aquellos cuya cara (suficientemente dura) ya hemos visto pasar, dando una y otra vez la vuelta a la manzana como las tropas de Queipo, por docena y media de telediarios, tres o cuatro "informes semanales" y un par de "colas" de noticias del extranjero. Las "divisiones" del Papa están claras en España. Un millón o dos de fieles cada vez que carraspea. Las de los "alternativos" también están clarísimas, si uno se fija un poco: cumplen estrictamente esa queja que se escucha en sus manifas: "luego diréis que somos cinco o seis". ¿Cinco o seis, vamos a decir? Muchos me parecen.


Libertad Digital - Opinión

Rubalcaba el noticioso. Por Martín Prieto

Mark Twain solía decir que esperaba que pese a sus muchos pecados Dios en su infinita misericordia no le castigara haciéndole director de un periódico. Muchas debieron ser sus faltas o escasa la clemencia divina porque tuvo que dirigir varios. Agosto sólo es vacación en medio hemisferio pero pareciera que se detiene el mundo entero. Como director suplente en los veranos he llegado a suplicar que estallara otra vez el Krakatoa (a ser posible sin víctimas) para tener una noticia de cinco columnas en primera. Hoy los directores sólo cuentan con el chorreo aceitoso de la burbuja financiera y los desmanes en el Reino Unido, aunque el candidato Rubalcaba, al que está quemando Elena Valenciano empujándolo a la omnipresencia, aporta algo chocante día sí día no. Por ejemplo, la propuesta de que empresarios y empleados rebajen de consuno sus ingresos. Eso está muy bien, pero es a la macroeconomía lo que la cuenta de la vieja al cálculo infinitesimal. Como es austero, su esposa trabaja y no tienen hijos que mantener que reduzca sus sueldos a la mitad, venda el autito rojo y se haga llevar a las citas por un amigo socialista que no le faltará. Pero lo noticioso no es que ase la manteca sino que apremie a sindicatos y a la patronal a un acuerdo que llevará al próximo Consejo de Ministros. El líder-candidato no está en el Gobierno pero lleva su agenda mientras el presidente Zapatero dialoga con los mosquitos en Doñana. De hecho tenemos dos presidentes, uno en campaña y otro en retiro espiritual. Las crisis socialistas siempre acaban en bicefalia. No podemos quejarnos de falta de noticias o ausencia de gobernanza.

La Razón - Opinión

Petición alemana. Ni venta de oro, ni privatizaciones. Por Emilio J. González

Lo que no se puede hacer es vaciar la casa antes de que llegue el nuevo inquilino sólo porque sí, hipotecando de esta forma su capacidad de maniobra.

Alemania ha dicho que España debería vender sus reservas de oro y privatizar empresas públicas para reducir su deuda. La petición germana es comprensible habida cuenta tanto de las dificultades de nuestra economía, mucho mayores de lo que había previsto el Gobierno y que nos van a pasar factura en forma de mayor déficit público y tasas de paro aún más elevadas, como de la inacción del Ejecutivo a la hora de tomar medidas para superarlas. En otras circunstancias, incluso, hasta se podría respaldar semejante propuesta porque todo lo que sea reducir deuda rebaja también el déficit presupuestario a través de la partida del servicio de la deuda y, con ello, se reducen los tipos de interés para el conjunto de la economía, administraciones públicas incluidas.

En estos momentos, sin embargo, hay que decir claramente no a semejante propuesta, por razones tan comprensibles como las que han llevado a Alemania a plantearla. De entrada, España tiene margen más que de sobra para recortar el gasto público y nuestro nivel de deuda pública todavía es razonablemente bajo y bastante manejable. Por tanto, creo que no ha lugar a esa petición de empezar a vender el ajuar de la casa cuando todavía hay capacidad más que de sobra para recortar los pagos de las administraciones públicas. España, tengámoslo en cuenta, no es Grecia, al menos todavía, a pesar de las graves dificultades económicas por las que atraviesa el país; pese a todo, seguimos conservando bastante capacidad de pago. En consecuencia, me parece prematuro plantear que haya que empezar a enajenar el patrimonio patrio para satisfacer lo que se debe.


Además, la venta de nuestras reservas de oro y de nuestras empresas públicas para lo único que serviría en términos presupuestarios es para que Zapatero tuviera más recursos para derrochar en los meses que aún le quedan al frente del Gobierno, y eso es algo que no nos podemos permitir. Si vendemos el ajuar, que sea de verdad para deber menos dinero, no para que ZP continúe haciendo de las suyas.

Por último, y con unas elecciones generales a tres meses vista y unas encuestas que hablan de cambio de Gobierno, lo que habría que hacer es esperar un poco y dejar que el nuevo Ejecutivo que salga de las urnas tome sus propias decisiones sobre la estrategia más adecuada para resolver nuestra crisis de deuda. Lo que no se puede hacer es vaciar la casa antes de que llegue el nuevo inquilino sólo porque sí, hipotecando de esta forma su capacidad de maniobra.


Libertad Digital - Opinión

La tiranía cubana condena al periodista español Martínez Ferraté. ¿Qué hace el Gobierno español?. Por Miguel Cancio

La tiranía comunista totalitaria cubana, por medio de una justicia marxista-leninista estalinista-castrista y que se viene aplicando en plan ultrarrepresivo y de forma implacable a todos aquellos críticos y oponentes interiores y exteriores a dicha tiranía comunista, en la primera semana de agosto 2011 ha condenado a siete años de cárcel al periodista español Sebastián Martínez Ferraté de 57 años por decir la verdad en el documental realizado para la productora televisiva española Mandarina y emitido en España en 2008 por la cadena española Telecinco.

Cuba comunista ha condenado a Martínez Ferraté por decir la verdad en su documental sobre la corrupción, la prostitución de menores en la Cuba comunista y que todo el mundo que viaja a Cuba comunista sabe que este tipo de prostitución, en el marco de la prostitución general cubana, es una realidad al cabo de la calle y que se desenvuelve desde hace tiempo dentro del arrase, de la destrucción material y moral de Cuba, de la corrupción que todo lo invade y corrompe en la Cuba comunista por arriba, en medio y abajo.

María Angeles Sola, la esposa de Martínez Ferraté, ha hecho grandes esfuerzos, todo tipo de gestiones para que, primero, las autoridades españolas como es su obligación y, después, diversos medios de comunicación e instancias españoles e internacionales, se preocupasen porque se hiciese justicia a su marido, detenido injustamente en la Cuba comunista en venganza por hacer un documental emitido por Telecinco en España y en el que se decía la verdad de lo que ocurre en Cuba comunista en materia de corrupción de menores.


Sebastián Martínez Ferraté lleva detenido desde julio 2010 de forma completamente injusta (no solo es inadmisible su detención sino lo que se le roba a él y a su familia en divisas con el abogado de oficio y demás mientras se le tiene en la cárcel. Cuba comunista se caracteriza por el llamado resolver desde la mañana, noche y postnoche, por robar a los cubanos en el interior y exterior y a los extranjeros por todo tipo de medios, chanchullos, papeleos, por todo tipo de corrupciones, amenazas, chantajes, clientelismos, etc. y con el fin de hacerse con divisas, bienes, etc.) y acaba de ser condenado a siete años de cárcel, en la Cuba comunista y por una justicia comunista, acusado de proxenetismo y corrupción de menores cuando, a pesar de todas las maniobras de la justicia comunista cubana, esta ha sido incapaz de probar los cargos contra el periodista español. El que hasta hace unos días era Cónsul español en La Habana, Pablo Barrio Almazor, y que fue de los pocos que se preocupo humanamente por Sebastián Martínez Ferraté por las presiones constantes de su esposa, ha declarado que este periodista español fue condenado por la emisión en España en Telecinco del documental sobre la corrupción de menores en Cuba y que en el juicio comunista cubano en ningún momento se probó que el periodista español fuese culpable de proxenetismo y corrupción de menores.

El gobierno español de Rodríguez Zapatero y su Ministerio de Asuntos Exteriores, que ha conseguido que el gobierno comunista cubano enviase a España un número importante (del orden de 70) de expresos políticos cubanos y sus familiares, debería ser capaz de conseguir que el gobierno comunista cubano, con el que tiene excelente relaciones, envíe cuanto antes a España al periodista español Martinez Ferraté, pues, no solo no ha vulnerado ningún ley, no ha cometido ningún delito, sino que, en defensa de un derecho tan importante como la libertad de expresión y que Cuba comunista debería cumplir y hacer cumplir pues ha firmado la Declaración Universal de Derechos Humanos y otros tratados, acuerdos y convenios internacionales en los que se compromete a cumplir y hacer cumplir este derecho de expresión y otros derechos humanos, democráticos y ciudadanos; como estabamos diciendo, el periodista español Martínez Ferraté, no solo no ha cometido ningún delito, sino que, en el ejercicio de un periodismo comprometido con la verdad, con la justicia y la lucha contra la corrupción, ha denunciado una situación de grave corrupción de menores que se viene dando en Cuba comunista y que es ampliamente conocida por las autoridades y la sociedad cubana, por los que visitan y viven Cuba, y por los medios de comunicación, por las diversas instancias que están acreditadas en Cuba comunista (alguna de las autoridades que han estado acreditadas en Cuba comunista, algunas, bastantes personalidades que han visitado Cuba comunista han sido grabados, como es norma en el comunismo cubano, tomando parte en orgías, en esta corrupción de menores, etc. De esta manera son o pueden ser chantajeados, extorsionados de muy diversas maneras. Esto lo ha hecho siempre el comunismo soviético, chino, alemán, vietnamita, el comunismo de este, los diferentes comunismos y, por supuesto, lo viene haciendo el comunismo cubano. Hay un excelente documento, la película alemana La vida de los otros, Oscar 2007 a la mejor película extranjera, en el que da cuenta de este tipo de control comunista, que todo lo invade y, por supuesto, lo mas intimo. En los archivos del comunismo que se vienen haciendo públicos hay bastante material al respecto pero aún queda bastante por hacer público).

El presidente de Estados Unidos Obama acaba de pronunciarse públicamente pidiendo la libertad del empresario, del contratista norteamericano Alan Gross, que acaba de ser condenado injustamente a 15 años en Cuba comunista.

El presidente Rodríguez Zapatero, el candidato Pérez Rubalcaba, las autoridades españolas, el parlamento español, las fuerzas políticas, sindicales, empresariales, judiciales, profesionales, funcionariales, intelectuales, culturales, artísticas, mediáticas, sociales y eclesiales españolas deberían pedir, exigir la libertad cuanto antes del periodista español Sebastián Martínez Ferraté, injustamente condenado en Cuba comunista a siete años por unos delitos que nunca cometió.

Llama la atención que, en primer lugar, la productora televisiva española Mandarina y la cadena española Telecinco no hayan dicho nada, no se movilicen a todos los niveles, dentro y fuera de España, para que el periodista español Sebastián Martínez Ferraté sea liberado cuanto antes.

En segundo lugar, llama la atención la muy poca movilización de los periodistas españoles, de los medios de comunicación españoles que, salvo honrosas excepciones, apenas han levantado su voz para conseguir la libertad cuanto antes del periodista español Sebastián Martínez Ferraté que realizó un importante documental sobre una lacra muy grave que se viene dando en Cuba comunista como es la corrupción de menores.

El gobierno español, por medio de su ministra de Asuntos Exteriores Trinidad Jiménez y del Ministerio de Asuntos Exteriores, esta movilizándose activamente, junto a Francia, Inglaterra y otros países occidentales, para poner fin a la dictadura sangrienta, violadora, torturadora, represora, corrupta y asesina del tirano Gadafi que persigue la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad, del Clan Gadafi.

Gadafi y su clan, su régimen socialista verde eran y son un gran socio, un gran aliado de la tiranía comunista totalitaria cubana. Por ello, el gobierno español, las autoridades españolas, las fuerzas políticas, mediáticas, sindicales, económicas, judiciales, profesionales, funcionariales, intelectuales, culturales, artísticas, sociales y eclesiales españolas deberían movilizarse muy activamente, deberían tomar todas las medidas nacionales e internacionales para acabar, cuanto antes, con regímenes totalitarios, fundamentalistas, dictatoriales, autoritarios, represores y corruptos como los de Cuba comunista, Libia, Siria, Irán, Yemen, Birmania-Myanmar, Corea del Norte, Zimbabwe, etc., es decir, con todos aquellos regímenes como los que acabamos de señalar y otros donde se violan diaria y muy gravemente los derechos humanos, democráticos y ciudadanos. El caso del periodista español Sebastián Martínez Ferraté es una muestra más. España, por su honor y dignidad, debería actuar ya en este caso y traer a España cuanto antes a Martínez Ferraté y que esta en muy malas condiciones anímicas y personales en las mazmorras comunistas cubanas.


Periodista Digital - Opinión

Cambio de horizonte. Por José María Marco

Angela Vallvey se preguntaba en estas páginas por la posibilidad de que caigamos todos, incluidos los países emergentes, a consecuencia de la crisis económica. En realidad, es probable que ya hayamos caído, o, por dejar de lado las metáforas, que la crisis ya nos haya cambiado la vida a todos.

No es un fenómeno nuevo. El siglo XX vivió cambios acelerados en la vida de las personas. Por hablar de España, mis padres se enfrentaron al hundimiento de un mundo todavía liberal y algo democrático y luego a una guerra civil, una dictadura de 40 años y un gigantesco cambio tecnológico, moral y de costumbres a partir de los años 60. Supieron adaptarse, recrear su propia vida, alumbrar fuentes de riqueza y criar a sus hijos. También se quejaban menos de lo que nos solemos quejar nosotros. No se quejaban nunca, más exactamente. Era de mala educación.

Los que hemos venido después hemos visto otros cambios… de lejos. La caída del Muro de Berlín y la salida de millones de personas de la pesadilla del socialismo fue para nosotros un espectáculo, aunque a veces vivido con dramatismo, como lo ha sido la ola integrista en el islam. Parecía que nada de todo eso nos iba a afectar de verdad. Esperábamos, o eso parecía, que los demás se fueran sumando a nuestra forma de vida, como los países se iban sumando a una Unión Europea que acabaría abarcando el mundo entero, con su bienestar garantizado para toda la vida, la perpetua delegación de responsabilidades en el Estado, la secularización, la cada vez más tenue densidad de la vida comunitaria, de la familia, de las naciones, de la sociedad.


No ha sido así. Mientras hubo dinero todo se sostenía, más o menos, pero la crisis que empezó como una crisis financiera en el 2007-2008 se ha convertido ya en un cambio muy profundo, y no sólo en nuestras ideas, sino también en lo que Ortega llamaba nuestras creencias, lo que damos por seguro, por hecho. Estos cambios no se han trasladado todavía a los comportamientos, pero estamos en una mutación que nos exigirá volver a pensar el Estado y su capacidad de intervención. Habremos de pensar nuestras relaciones con los demás, nuestra propia vida, que ya no tiene por delante el perpetuo horizonte de bienestar y progreso que antes dábamos por supuesto. De pronto las cosas, nuestra realidad, nuestra vida depende de nosotros mismos.

Los políticos, que gestionan el presente, no parece que se hayan dado cuenta todavía de la auténtica naturaleza de lo que está ocurriendo y no tienen nada que decir. Hay quien reacciona al vértigo destrozando todo lo que encuentra, como en Inglaterra, y otros (muchísimos) que quieren restaurar el socialismo… Más honda es la percepción de las personas con un sentido trascendente de la vida. Desde esta perspectiva, que no anula otras muchas, la visita del Papa a Madrid puede ser de una inmensa ayuda para entrever el rumbo que tenemos que tomar ante un cambio tan gigantesco.


La Razón - Opinión

Acuerdo UPyD-C's. La letra pequeña. Por Maite Nolla

UPyD necesita a Ciudadanos para las generales lo mismo que Ciudadanos a UPyD en las autonómicas: poco.

¿Ciudadanos y UPyD son lo mismo? ¿Es un error que sigan presentándose por separado? ¿La culpa de ello la tiene una supuesta mala relación entre sus líderes o el presunto mal carácter de alguno de sus segundos? Pues tengo que reconocer que llevo oyendo esas mismas preguntas desde 2007 y no sabría qué decirles. A lo mejor es que las preguntas no son esas, o a lo mejor es que no escuchamos cuando los interesados responden. Yo creo que lo más correcto es preguntarse si a Ciudadanos y a UPyD les conviene ir juntos, y la respuesta es clarísima: depende. Depende de para qué; de qué elección se trate, quiero decir.

Empezando por Ciudadanos, les diré que para mí Albert Rivera es uno de los políticos con más futuro en España. No procede de la pata del Cid y los años en la política catalana valen tanto como una campaña en Flandes. Vamos, que acompaña a las musas y a los principios la experiencia dura del día a día en el Parlamento de Cataluña. Pero Albert Rivera necesita dar el salto a la política nacional, especialmente ante la expectativa de cuarenta o cincuenta años de gobierno de Convergencia y de unción. Y para dar ese salto necesita otro partido. Yo pienso que con los años será el PP, aunque los Fernández no contemplan, de momento, ese escenario; y, ya digo, lo normal es pensar que el paso lo puede dar a través de UPyD. Por otra parte, Ciudadanos no es exactamente un fenómeno autonómico: es un fenómeno de las elecciones autonómicas. Allí consiguen su superéxito. Rivera levantó al partido después del intento de compra y le devolvió sus cien mil votos y sus tres diputados. Pero en el resto de elecciones que se celebran en Cataluña los resultados oscilan entre malos, muy malos y malísimos. En las últimas municipales, sólo seis meses después de las autonómicas, Ciudadanos perdió dos tercios de los votos, la mitad respecto a las municipales de 2007, y el único ayuntamiento en el que su marca gobernaba. Y en las generales y en las europeas, otro tanto.

Y respecto a UPyD, lo que me da la sensación es que siguen a rajatabla el principio que hace unos años manifestó Albert Boadella: ellos buscan un crecimiento gradual y de pasos seguros. Y así lo han hecho, elección tras elección, desde marzo de 2008. Por eso, si UPyD consigue pasar de uno a tres o cuatro diputados en noviembre, creo que será un gran éxito. Y si esos tres o cuatro diputados lo son por Madrid, pues mucho mejor. Esto explica, a mi modo de ver, la situación. Así, si el objetivo de UPyD es consolidarse y dar por bueno el resultado que les decía, Ciudadanos y Albert Rivera no aportan nada a su estrategia electoral. Ciudadanos no sumará más de veinte o treinta mil votos en noviembre y eso, traducido a diputados, es cero. En definitiva, UPyD necesita a Ciudadanos para las generales lo mismo que Ciudadanos a UPyD en las autonómicas: poco.

¿Y el futuro? ¿Y Cataluña? Pues ya se verá, que en política dos tardes son un mundo.


RESTO del ARTICULO

Libertad Digital - Opinión

Jóvenes sin valores

Con los rescoldos del incendio aún candentes, el primer ministro británico reflexionó ayer en voz alta sobre las causas que se ocultan detrás de la destructora explosión de vandalismo y pillaje originada en Londres y contagiada más tarde a otras grandes ciudades británicas. David Cameron no ahorró autocríticas a la gestión del Gobierno, lo que le honra, y realizó un severo diagnóstico de los hechos que se puede resumir así: «Lo que vemos es falta de responsabilidad, un problema moral y político. Hay algo malo en nuestra sociedad y algunas partes están enfermas... Tenemos que curarlo». Además de la violencia con la que se han comportado los grupos de maleantes, lo que más ha asombrado a los británicos ha sido la extrema juventud de sus integrantes, adolescentes de apenas 13 y 14 años muchos de ellos, que «piensan que el mundo les debe algo y que sus acciones no tienen consecuencias», como señaló Cameron. Es decir, se trata de una generación que ha crecido sin ética ni principios morales, en un clima de egoísmo y con absoluta falta de responsabilidad. Es el resultado de haber minusvalorado el papel fundamental de la familia en la formación de los hijos y de haber convertido la etapa escolar en un mero trámite administrativo, sin exigencias éticas ni valores cívicos y morales. Cuando los principios de autoridad, responsabilidad, respeto mutuo y solidaridad desaparecen de la educación por ser considerados «conservadores», lo que se cosecha al cabo del tiempo son los frutos amargos de unas generaciones amorales, agresivas y marginadas. Los actos de pillaje de estos días no han surgido por generación espontánea ni obedecen a un complot, sino que son la consecuencia de haber descuidado los planes educativos, seguramente para hacerlos menos exigentes, y de no haber atajado el deterioro de las condiciones de integración de los jóvenes. Tras varias legislaturas laboristas, la sociedad británica ha abandonado buena parte de los principios que la hicieron sólida y pujante en la época de Margaret Thatcher. Y lo cierto es que Cameron ha heredado una sociedad bastante peor que la que recibió Toni Blair. Son los errores de las políticas educativas y sociales del laborismo los que ahora han salido violentamente a la luz. En vez de abordar con rigor y visión de futuro los problemas que planteaban las bolsas de jóvenes inmigrantes en las grandes ciudades, Blair y Brown se limitaron a la política del subsidio y a rebajar los controles de calidad educativa. Si alguna lección debemos extraer de los sucesos de Inglaterra es que la formación ética y en valores es la base imprescindible para que la sociedad se refuerce con nuevas generaciones bien equipadas intelectual y moralmente. De lo contrario, cuando por intereses ideológicos se deterioran esos principios, tarde o temprano la comunidad acaba pagando muy caro tal irresponsabilidad. No parece probable que en Madrid o en otras grandes ciudades españolas ocurra lo que en Londres, pero tampoco nos saldrán gratis las frivolidades, ocurrencias e imposiciones de la política educativa del Gobierno socialista, que ha situado a España a la cola del mundo occidental.

La Razón - Editorial