miércoles, 13 de mayo de 2009

OCURRENCIAS PARA ENCUBRIR EL ESTADO DE LA NACION

Tal y como era de esperar, Zapatero ha aprovechado el Debate sobre el estado de la Nación para hacer públicas nuevas ocurrencias disfrazadas de medidas anti-crisis con la finalidad de distraer la atención sobre el calamitoso estado de nuestra economía y hacernos creer que sabe como enderezarlo. Al igual que sucedía con las anteriores, las nuevas propuestas planteadas por Zapatero se caracterizan, salvo alguna insignificante excepción, por incrementar el gasto público, por lo que, al igual que las anteriores, no servirán para una sana y rápida recuperación de nuestra economía, sino todo lo contrario.

Tal es el caso de la concesión de un ordenador a cada alumno de primaria, las ayudas directas de 2.000 euros para la compra de automóviles o los 25.000 millones de euros para lo que el Gobierno llama "proyectos de economía sostenible".

Al margen de que Zapatero aun no ha cumplido sus pasadas promesas respecto a la introducción de la informática en las aulas, el principal problema que padece la educación no es la falta de ordenadores o de pizarras digitales, sino el abandono de la cultura del esfuerzo y de la disciplina, que ha hecho de la enseñanza, tal y como ha señalado Duran i Lleida, un autentico coladero en la que la execelencia brilla por su ausencia. Zapatero, además, no ha acordado con las autonomías esta medida que afecta a sus competencias, por lo que no están nada claras sus fuentes de financiación.

El sector del automóvil es uno de los que más se ha sobredimensionado como consecuencia de la irresponsable orgia crediticia de los años anteriores, y lo que tiene que hacer es ajustarse a la demanda de los ciudadanos. Estas subvenciones van a ralentizar este inexorable reajuste y van a suponer una rémora para los sectores más rentables de la economía que podrían absorber los excesos de esos otros sectores sobredimensionados.

Muy insostenibles tienen que ser "los proyectos de economía sostenibles" a los que este gobierno quiere dedicar 25.000 millones de euros, si ya para empezar tienen que echar mano del dinero de los contribuyentes. Sin embargo nada es imposible para este ingeniero social que nos gobierna, con la arrogancia suficiente como para creerse que es capaz de cambiar por el ley el patrón de crecimiento de nuestra economía.

En cuanto a la decisión de eliminar la deducción fiscal en el IRPF por la compra de vivienda a partir de 2011 para las rentas superiores a 24.000 brutos anuales, es una medida que no va a ayudar a quienes ahora quieren y no pueden comprarse una casa, dificultad que irá en aumento en el futuro al no poder ya desgravársela. En cuanto a los que ya pueden pero están esperando a que caigan más los precios, el Gobierno les obliga a hacerlo ahora de forma mucho más cara so pena de perder la posibilidad de desgravación en el futuro. Eso no es acabar de forma correcta con las distorsiones que crea la falta de neutralidad fiscal, sino un ultimátum que penaliza a los contribuyentes de las clases medias y que obstaculiza el necesario reajuste en el sector de la construcción.

En cuanto al único anuncio de reducción de impuestos presentado por Zapatero –el referido al impuesto de Sociedades–, más que una rebaja fiscal es una auténtica tomadura de pelo. La reducción es sólo de cinco puntos, sólo durante tres ejercicios, sólo para las empresas de menos de 25 trabajadores y un volumen de ventas inferior a 5 millones de euros y sólo a aquellas que a 31 de diciembre de 2009 mantengan o mejoren su plantilla media de 2008.

En cuanto a la intervención de Rajoy, nadie ha resumido mejor que él el lamentable estado de la nación, al señalar que es el propio de un país en el que hay más de cuatro millones de parados. Ahora bien, por contundente que haya sido la critica de Rajoy a la ineptitud y a las mentiras del Gobierno, y por mucho que la situación económica sea la principal preocupación de los españoles, no habría de estado de más que el líder de la oposición también hubiera dedicado alguna atención al no menos lamentable estado que ofrece España en muchas otras áreas, tales como la justicia, la vulneración de derechos lingüisticos o la absoluta desvertebración que padece el país por culpa de los estatutos soberanistas.

Por otra parte, cabe señalar que ha sido Rajoy el que ha querido presentar unas alternativas de gobierno y la necesidad de emprender unas reformas que, sin embargo y a pesar de haber hablado únicamente de economía, el lider de la oposición se ha negado reiteradamente a explicar.

En cualquier caso, nada es comparable al lamentable papel de Zapatero en este debate y a su absoluta soledad en la Cámara.

Libertad Digital - Editorial

INSTITUTO, GLORIA A TI. Por Francisco Almendros Alfambra

El Cuerpo cumple años. El día 13 de mayo de 1844, hace hoy 165 años, se publicaba el Real Decreto Fundacional, firmado por Ramón María Narváez, Presidente de Gobierno y Ministro de la Guerra y sancionado por S. M. la Reina Isabel II. Su creación respondía a la necesidad del Estado de dotarse de un cuerpo de seguridad de carácter e implantación nacional, que armonizara y uniformizara la seguridad pública en todo el territorio, en contraposición a la profusión de cuerpos de policía con funciones heterogéneas y ámbitos diversos, de imposible coordinación y condicionados en su actuación por la adscripción política de sus dirigentes, cuando no del propio cuerpo. En una España convulsa política y socialmente veía la luz el nuevo Instituto entre la ilusión de unos, el recelo y escepticismo de otros y la expectación de todos.

La magnitud del proyecto, abordado en tal ambiente exigía pericia y decisión. Fue preocupación principal del fundador, el Duque de Ahumada, «granjearse» el respeto y la confianza de la población mediante la eficacia en el servicio y la rectitud de conducta. Así, la selección meticulosa de los primeros guardias civiles entre militares veteranos se fundamentó en el mérito, el prestigio y una intachable hoja de servicios. La conducta pública y privada había de someterse a un código riguroso y estricto. Las pautas de comportamiento del guardia civil fueron descritas con precisión, claridad y belleza literaria en la «cartilla» y han trascendido ya del ámbito del Cuerpo: «El honor ha de ser la principal divisa», «dignidad, prudencia y firmeza», «ser prudente sin debilidad, firme sin violencia y político sin bajeza», «ser un pronóstico feliz para el afligido», «la persuasión y fuerza moral han de ser sus primeras armas», «ser un dechado de moralidad» y otros mandatos del mismo tenor, son proclamas éticas y resumen los valores y principios que han sido norte y guía de la Institución, los que la sociedad española, a cuyo acerbo ya pertenecen, ha visto y quiere seguir viendo en ella y los que, en definitiva, le han valido el hermoso título de Benemérita.

Otra decisión novedosa y trascendental fue la doble dependencia del nuevo Cuerpo: «Del Ministerio de la Guerra por lo concerniente a su organización, personal, disciplina, material y percibo de haberes y del Ministerio de la Gobernación por lo relativo a su servicio peculiar y movimiento». Este es el artículo 1º del Decreto fundacional y núcleo de la naturaleza militar del Cuerpo, cuestionada a veces, y conservada siempre. El que unas «guardias armadas» actuaran con obediencia al poder civil, en su servicio peculiar, llevó a la Reina Isabel II a llamarlas guardias civiles para recoger su doble condición, y así puso nombre al nuevo Cuerpo.

La propia misión encomendada a la Guardia Civil y su despliegue tan diseminado la constituyó en poderoso elemento vertebrador de la Nación, posibilitando el tránsito por los caminos, infestados de salteadores, en una época, protegiendo el ferrocarril después, asegurando en uno y otro caso el flujo de riqueza que hace moderno a un país y siempre llevando al rincón más remoto de España el aliento y autoridad del Estado y recogiendo en él el sentimiento y cuitas del español más alejado.

Pensará el lector que esto es historia. Y es cierto. Pero no sólo historia. Porque la «cartilla» sigue vigente. Cumplir, contra los augurios iniciales, 33 lustros con envidiable salud, puede ser porque el rigor en la exigencia impuesto en el momento fundacional, acompasado a las sucesivas épocas, ha persistido en el tiempo y porque, sin estridencia pero sin descanso, con paso corto y vista larga, en su tradicional estilo, ha ido modernizando sus medios y procedimientos para adaptarse a la realidad social de cada momento, pero manteniendo siempre la fidelidad a los principios y valores que presidieron su nacimiento.

Y es que el esfuerzo para aplicarlos a vida y profesión encuentra generosa recompensa en el disfrute del fundamento ético y moral que pueda dar respuesta a interrogantes y dudas, cuando tanta gente busca entre el desconcierto y el abatimiento algo en que creer. La doble dependencia y la naturaleza militar, esencia de su orden interno, están ligados a su concepto de obediencia y lealtad al poder legalmente constituido, alejamiento de posiciones o tendencias políticas, con absoluta neutralidad y respeto a la Ley. Su mimetización con el territorio y sus habitantes consigue el curioso efecto de que, siendo la misma en todas partes, sea regional en cada región y local en cada pueblo, pues se integra e imbrica en la sociedad a la que sirve y, de igual modo, la sociedad la siente parte de sí misma porque teniéndola invariable e incondicionalmente a su lado tantos años y en tantas vicisitudes sin desfallecer ni abdicar de su abnegada tarea de servicio, ha llegado a constituirla en referencia genuina, encarnando como ninguna otra Institución la esencia y el carácter de la sociedad española, convirtiéndola en un símbolo de nuestra Nación.

Fiel a su vocación vertebradora, también hace patria en el exterior con un papel relevante en misiones internacionales diversas, en más de veinte países, pues su condición de cuerpo policial y su naturaleza militar la hacen especialmente apta para este tipo de misiones, como demuestra el requerimiento creciente de su concurso por organizaciones supranacionales.

Lo dicho lo resume sabiamente el Himno en tres versos que condensan el ideario del Cuerpo:
Por tu honor quiero vivir
Viva España viva el Rey
Viva el orden y la ley

El culto al honor, al deber y demás valores tradicionales de la Institución le procurarán el aprecio, el respeto social y la honra, como reconocimiento público de la propia rectitud. El amor a España, nuestra nación, como sujeto de un largo y glorioso pasado, consciente y orgullosamente asumido, con sus luces y sombras y como proyecto ilusionante de un futuro común del que se sientan protagonistas todos los españoles, en el seno de la Constitución como máxima norma de la organización política que hemos querido darnos. El orden como paz social que la seguridad ofrece para que puedan ejercitarse en plenitud los derechos y libertades de los ciudadanos.

Y la Ley, siempre la Ley, como razón última, como referencia absoluta de toda acción pública en un estado de derecho.

No puedo terminar sin rendir un homenaje de admiración, respeto y gratitud a todos los guardias civiles de todas las épocas, a los de capa y tricornio, y a los que socorren desde el aire, a los que velan en una playa solitaria y a los que navegan por la red, a los que guardan el bosque y a los que hacen seguro el camino, a todos, que dieron cauce a su vocación de servicio a España a través de la Guardia Civil, y muy especialmente a los que ofrendaron su vida en este noble empeño auxiliando a los demás, en lucha contra el delito o asesinados por la lacra del terror, dejándonos su ejemplo de generosidad y sacrificio. Honrarles a ellos, como ellos honraron al Cuerpo, es hacer que «viva honrada la Guardia Civil».


FRANCISCO ALMENDROS ALFAMBRA, General de la Guardia Civil (R)

ABC - Opinión



Letra del himno en archivo PDF

EXTASIS


Cada rosa gentil ayer nacida,
cada aurora que apunta entre sonrojos,
dejan mi alma en el éxtasis sumida...
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos
el perpetuo milagro de la vida!

Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas noches españolas
y las encuentro cada vez mas bellas.
Años ha que en el mar, conmigo a solas,
de las olas escucho las querellas,
y aun me pasma el prodigio de las olas!

Cada vez hallo la Naturaleza
más sobrenatural, más pura y santa,
Para mí, en rededor, todo es belleza;
y con la misma plenitud me encanta
la boca de la madre cuando reza
que la boca del niño cuando canta.

Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama,
diciéndome, al brillar: «Aquí se piensa,
también aquí se lucha, aquí se ama».


(Anado Nervo)

Electric Light Orchestra - Last Train To London

martes, 12 de mayo de 2009

PINTANDO DIANAS. Por Hermann Tertsch

EL telediario del mediodía de ayer comenzó con una buena nueva por la que clamaban millones de españoles. Se dice que de un tiempo a esta parte, gran parte de nuestra sociedad, aburrida ante la escasez de incidencias en nuestras vidas, no pensaban en otra cosa. El anuncio fue todo lo solemne que requería la relevancia de esta noticia. Dos ministras vestidas de boda aparecieron en conferencia de prensa conjunta para anunciarnos que una de nuestras principales cuitas ha sido solucionada por el Gobierno de España. La «píldora del día después», que para millones de españoles no es sino otro tipo de aborto -desde luego más fino que el de la trituradora- estará disponible en las farmacias sin receta y sin listón alguno de edad. Una de nuestras ministras vestida de ceremonia advirtió, eso sí, que no quiere que se considere la píldora abortiva como un «método anticonceptivo». Piadosa reflexión la de la ministra cuando lo que estamos viendo en nuestro país es la deriva hacia la consideración de método anticonceptivo del propio aborto quirúrgico. Como en Rusia, donde no es infrecuente que mujeres de dieciocho años hayan abortado tres o cuatro o cinco veces. No parece ser la mejor forma de fomentar los anticonceptivos reales. Pero eso debe de dar igual porque, según la propaganda del Gobierno de España y sus aledaños, quien debe realmente hacer campaña a favor de los preservativos es el Papa de Roma. Y como resulta que Benedicto XVI no parece mostrar suficiente celo en tal empeño, el Congreso de los Diputados aprueba en comisión una iniciativa para regañar al Pontífice. El Papa a la picota por no querer ser como Zerolo.

Pero que nadie se irrite porque esto acaba de empezar. Con la economía en pleno naufragio, la batería de provocaciones ideológicas superará en intensidad pronto todas las antes habidas. Hoy Zapatero se asoma al Congreso para pedir colaboración, eso que llaman «arrimar el hombro». Es decir, a exigir a la oposición que apoye la política ruinosa del Gobierno socialista. Y si no se aviene, a tratarla como fuerza traidora a los intereses de los españoles, enemigo a abatir por todos los ciudadanos que sufren esta crisis en la que, al parecer, los que han gobernado estos cinco años no tienen responsabilidad alguna. Ayer lo dejó claro la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, con su habitual donosura. Nos dijo que en el PP se alegran de cada dato negativo, de cada revés en la economía. Vino a decir que el PP se alegra de la miseria de sus compatriotas. Ayer Pajín acusó al segundo partido nacional, ni más ni menos, de ser un enemigo del pueblo. Cuidado con este discurso tan batasuno, señorita Pajín, porque las penurias y angustias de los próximos meses y años van a generar mucha carga de violencia, mucho odio. Y usted se dedicó ayer a pintar dianas retóricas en torno a los rostros de aquellos que simplemente discrepan de su política.

ABC - Opinión

LA AUDIENCIA NACIONAL Y EL ABSURDO. Por Ramón Villota Coullaut

Piratas

«No se puede entender que los mismos juzgados que reconocen unos retrasos de años en sus procedimientos, abran causas innecesarias –los citados ejemplos de China o Israel– o inicien polémicas estériles con la Fiscalía y con la Abogacía del Estado.»

Nuestra Armada, después de detener a los piratas somalíes dentro de una operación internacional para proteger la navegación en el Golfo de Arén, ha provocado, sin quererlo, una muestra más del absurdo jurídico al que nos está llevando la Audiencia Nacional con ciertas resoluciones. Y además esta última polémica afecta nuestro prestigio internacional, ya que España no puede permitirse que los siete piratas somalíes detenidos por el Marqués de la Ensenada queden en libertad.


En cualquier caso, esta polémica –que nos puede hacer caer en uno de los mayores ridículos si los piratas no son entregados a Kenia para ser juzgados– nos debería llevar a que nos replanteemos la función de la Audiencia Nacional en cuestiones internacionales. Y es que por un lado parece que el artículo 65.1 e) de la Ley Orgánica del Poder Judicial –que recoge como competencia de la Audiencia Nacional los "delitos cometidos fuera del territorio nacional, cuando conforme a las leyes o a los tratados corresponda su enjuiciamiento a los Tribunales Españoles"– no nos permite juzgar a los piratas somalíes, pero sí a abrir diligencias judiciales contra autoridades de Estados extranjeros (como últimos ejemplos destacan Israel y China). En realidad, nuestra competencia en el plano internacional debiera ser supletoria de la de los tribunales de los respectivos países implicados o de los tribunales internacionales, y en cualquier caso deberíamos proceder con un criterio de sentido común que, aparte de la necesaria subsidiariedad de nuestra jurisdicción, tenga en cuenta que en aquellos supuestos que no hay ciudadanos españoles implicados la Audiencia Nacional no debiera iniciar actuaciones judiciales.

Y si esto requiere de una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, habrá que reformarla. Pero si hay algo que no se puede entender es que los mismos juzgados que reconocen unos retrasos de años en sus procedimientos, abran causas innecesarias –los citados ejemplos de China o Israel– o inicien polémicas estériles con la Fiscalía y con la Abogacía del Estado, como sucede con la misión internacional para erradicar la piratería en las costas de Somalia.

Libertad Digital - Opinión

BAJA ESTOFA Y ALTA ESTAFA. Por Tomás Cuesta

EL debate que hoy se inicia en el Congreso acerca del estado del Estado (mentar a la Nación incurre en el sarcasmo) va a ser un espectáculo grotesco, de los de baja estofa y alta estafa. No apto para estómagos sensibles, ni para inteligencias despejadas, ni para nadie, en fin, que se respete y que respete las normas de la democracia. El único interés del mano a mano que enfrenta a Rodríguez Zapatero con Mariano Rajoy y «tutti quanti» estriba en constatar hasta qué punto el gran embaucador es capaz de adornarse. El presidente sostendrá que dos y dos son cinco por la regla de tres de que los ricachones quieren comerse el pan de los parados. El líder popular pondrá el grito en el cielo —o en el infierno, ya que estamos— argumentando que, ni al amparo de la LOGSE, es posible negar que sumen cuatro. Y los nacionalistas, por su parte, habrán de echar su cuarto a espadas con el pretexto de los muchos cuartos que, según ellos, se les han restado.

Total, que entre cuentas y cuentos, puñaladas de pícaro y embustes a puñados, se nos vienen encima cuarenta y ocho horas de cháchara mostrenca, retórica bastarda y ofensas al buen juicio de los ciudadanos. Un horror, en resumen. O, mejor, un espanto de los que, amén de boquiabierto, te dejan turulato. Similar, aunque huérfano de gracia, al que experimentase el jaque cervantino al admirar el túmulo de Felipe II (el primero es González) en su solemne emplazamiento sevillano: «Voto a Dios que me espanta esta torpeza / y que diera un millón por describilla, / porque ¿a quién todavía no le humilla / esta máquina ignara, esta vileza?». (Parafrasear a Cervantes es una aberración, qué duda cabe, pero también lo es que a la gran mayoría de nuestros parlamentarios les cueles de rondón un soneto falsario y se queden tan anchos).

El estado del Estado es comatoso, fané y descangayado —medio tongo, medio tango— y lo seguirá siendo pese a que Zapatero se saque, no sólo un comodín, sino una baraja entera de la manga. Lo natural, cuando la economía se encabrita, es que la gente termine encabronándose con los que no consiguen ni suturar la herida ni frenar la hemorragia. En España (o sea, en el Estado) la costumbre, por contra, es embestir contra cualquier señuelo que nos pongan delante. Mientras exista un chivo expiatorio —honor que le corresponderá al señor Aznar, por descontado—, el personal, metido a hacer la cabra, igual se tira al monte que al barranco. ¡Más subsidios!, exige el ruedo ibérico con la misma pasión con la que en otros tiempos demandaba más sangre y más caballos. A falta de pan, el odio engaña el hambre.

«Los problemas económicos —escribió Winston Churchill poco antes de que Europa se zambullera en la barbarie— no se resuelven apelando al voluntarismo extremo o a la vehemencia exacerbada. La solución es la eficacia. Son los remedios, no el número de votos, los que curan un cáncer». ¿Cáncer? ¿Qué cáncer? Lo peor ha pasado, la mejoría es evidente y el que no lo perciba es un cenizo, un ceporro, un cegato. Unos cuantos masajes laicistas, una sesión de cataplasmas doctrinarias y andando a cobrar el paro. Si es cierto que un cínico es alguien que conoce el precio de todo y el valor de nada, el señor Zapatero es el cinismo por antonomasia. Atentos al debate: valor nulo, coste incalculable. Baja estofa y alta estafa.

ABC - Opinión

EN ACTITUD LAICA Y DE RODILLAS. Por Cristina Losada

ZP y Patxi

«Los socialistas se mantendrán de pie ante la religión, pero ante el nacionalismo permanecen genuflexos.»

Zapatero celebró que López asumiera la presidencia de la autonomía vasca "de pie y en actitud laica". La posición real es otra. Los socialistas hacen alarde de retirar Biblias y crucifijos, pero despliegan un respeto reverencial por los objetos sagrados del nacionalismo. No se humillarán ante Dios, pero se humillan ante los dogmas establecidos por Sabino Arana, Prat de la Riba y Castelao. Incluso cuando acceden al poder demuestran complejo de inferioridad respecto a los nacionalistas. En unos sitios, los imitan o se vuelven más nacionalistas que ellos. En otros se comportan como el intruso que implora el perdón de los amos por ocupar su lugar y les garantiza que poco, apenas nada, cambiará en la finca.


Cuando López dice que hay un "campo enorme" para entenderse con el PNV y anuncia que le hubiera "encantado" nombrar consejero a Imaz, los bienpensantes lo interpretan como un gesto integrador, destinado a templar la rabia de los de Ibarretxe ante la costosa pérdida de las poltronas. Se alega que la situación del País Vasco es delicada. Pero cuando el mismo López se resiste a garantizar la presencia de la bandera española o cuando pregunta quién puede decir que los socialistas no quieren a Euskadi, revela el fondo turbio de la cuestión. Él y los suyos han comprado el muestrario de supercherías pergeñado por el nacionalismo. En concreto, ese botón sentimental: que sólo los nacionalistas aman de verdad el terruño. Por eso, claro, lo convierten en un coto privado donde la libertad siempre está en veda. Igual que la bandera.

Los orígenes del nacionalismo germánico aparecen vinculados al reemplazo del cristianismo ortodoxo por la creencia en una experiencia mística de la comunidad. En España, el nacionalismo porta también los rasgos de un sucedáneo religioso. Eso no ha impedido que lo abrazaran sectores del clero y que sus políticos se sientan más papistas que el Papa. El ritual de la toma de posesión del presidente autonómico vasco, instituido por el PNV como el resto de la simbología regional, representaba la extraña simbiosis de la religión y la Ersatzreligion. Patxi López decidió laicizar el rito, pero no para distanciarse del nacionalismo, sino de la religión.

El partido de Zapatero está ayuno de señas ideológicas, pero antes prefiere gallear como laicista que mostrarse poco devoto del credo identitario. Y enfrentarse a él, ni en sueños. Los socialistas se mantendrán de pie ante la religión, pero ante el nacionalismo permanecen genuflexos.

Libertad Digital - Opinión

PALABRAS Y MENTIRAS. Por M. Martín Ferrand

JOSÉ Luis Rodríguez Zapatero es un orador singular. Su método camina más cercano al sermón de catequesis que al discurso político tradicional y en sus palabras todo cuanto no resulta esotérico es falso; pero, aun así, convence al respetable. Más que un mérito propio es un demérito de sus oponentes -tan aburridos y tecnocráticos- y, también, el fruto de la generalizada bondad de los españoles. Se le ve tan tierno e inmaduro y se le supone tan abrumado por las circunstancias que incita a la conmiseración y/o, según los sexos, despierta el instinto maternal.

Hoy y mañana tendremos sobredosis oratoria del presidente del Gobierno. El Debate sobre el Estado de la Nación es la única de sus grandes comparecencias parlamentarias anuales que le obliga a algo. Para nuestra desgracia cívica, ya sabemos que las que se corresponden con los Presupuestos son pura ceremonia. Esa Ley se discute y aprueba con la intención de no cumplirla y, en consecuencia, su debate es un trámite mentiroso, algo para el desfogue de la oposición. El Debate de hoy, en vísperas de una confrontación electoral, tiene fuerza en sí mismo. Hace sólo unas horas y después de cinco años de Gobierno, tuvo el desparpajo de señalar la responsabilidad de José María Aznar en el inflado de la burbuja inmobiliaria. ¿Qué no podrá decirnos durante las próximas cuarenta y ocho?

El momento parece el de una gran conjura de necios. Hablar y decir mentiras e inconveniencias sale gratis. Viene un escritor menor, como el británico Martin Amis, de quien he leído dos o tres novelas debiendo haberlo hecho solo con una o ninguna, y dice que «hay que agradecer a ETA que matara a Carrero Blanco». Lo dice en el sentido de que el entonces presidente del Gobierno, cuando ya tenía más de setenta años, era el «previsto» para la sucesión de Francisco Franco. Una machada, con apología del terrorismo incluida, que todos parecen aceptar y los diarios publican sin mayores reparos u observaciones.

Habría que esforzarse para devolverle a la palabra el rigor y la responsabilidad que le corresponden. El mal uso que de ella hacemos todos terminará por incomunicarnos a unos con otros después de producirnos un insoportable prurito de desconfianzas. En el Debate que hoy comienza, por respeto a los parados, Zapatero debiera intentarlo con la verdad, el único subterfugio dialéctico que no ha probado todavía.

ABC - Opinión

"MENOS LADRILLO Y MAS ORDENADORES". Por José García Domínguez


Zapatero

«Cuando el tipo con la cabeza llena de nada resulta ser un político de izquierdas, el latiguillo canónico impone que su perorata remita a la perentoria, ineludible, imperiosa urgencia de afrontar cuanto antes un "cambio del modelo productivo".»

"Vamos a un modelo de crecimiento radicalmente diferente al actual: menos ladrillos y más ordenadores", acaba de fantasear Zapatero ante veinte mil eufóricos altermodelistas. Electrizante, la consigna retumbó como aquel legendario "Menos latín y más deporte" del camarada Pepe Solís. A partir de ya, pues, le sobran motivos para temblar a Bill Gates: por inapelable mandato de La Moncloa, los promotores inmobiliarios de Torremolinos se pondrán a competir con Microsoft e IBM en dura lid por la hegemonía en los mercados globales del soft y del hard. Seguro. Nadie lo dude.


Es sabido, cuando un político de derechas no tienen nada que decir echa mano de las célebres "reformas estructurales". Es entonces cuando el rutinario canto a las virtudes de la economía de mercado se ve sazonado con la perentoria, ineludible, imperiosa urgencia de afrontar cuanto antes ciertas reformas estructurales que, por lo demás, ni siquiera requieren ser especificadas. Basta simplemente con mentar ese sintagma fetiche, "reformas estructurales", mirando con sentido gesto de honda preocupación hacia la cámara, y ya está, expediente resuelto.

Por el contrario, cuando el tipo con la cabeza llena de nada resulta ser un político de izquierdas, el latiguillo canónico impone que su perorata remita a la perentoria, ineludible, imperiosa urgencia de afrontar cuanto antes un "cambio del modelo productivo". Y es que si al personal de la derecha se le aplaca con el sonajero de las reformas estructurales, la tropa de izquierda exige el firme compromiso de un inminente cambio del modelo productivo, cualquier cosa que ello signifique, antes de echarse a dormir.

En fin, que se vaya preparando Steve Jobs: más pronto que tarde se verá eclipsado por los deudores de Caja Castilla-La Mancha. ¿Y qué decir de Hewlett-Packard, Toshiba o de los pobres de Dell? No les quedará más remedio que morder el polvo ante cualquier orondo presidente de club de fútbol español puro en ristre y subvención en mano. Por lo demás, el nuevo modelo será compatible con la muy progresista pedagogía de la plastilina, ésa que aspira a la plácida felicidad de nuestros jóvenes desde la guardería hasta la universidad. Así que nada de exámenes ni de traumáticos filtros académicos hasta que nos diseñen el primer ordenador profesional. Faltaría más.

Y ahora, a fundar por Real Decreto otro Silicon Valley, a ser posible, en la sede de la UGT.

Libertad Digital - Opinión

TORMENTA DE HORMONAS. Por Ignacio Camacho

EN estado de degradación. Así es como se encuentra, no la nación -que acaso también-, sino la política, que Zapatero quiere convertir en una tormenta de hormonas como la que provoca la píldora del día después, utilizada sin reparo como señuelo del día antes, como sorprendente inocentada de la víspera del debate. Acorralado por el paro, por las encuestas, por el desplome industrial, por la oposición, por las minorías, por la terca realidad de un país en quiebra, el presidente ha decidido abandonar cualquier atisbo de fineza, cualquier prejuicio ético y hasta cualquier tapujo estético para abrazarse a una demagogia primaria con la que embarrar el campo de juego. Para calentar una campaña en la que se ve perdedor ha recurrido a la agitación y el trazo de brocha gorda, desde toscas consignas sin pulir -«menos ladrillo y más ordenadores»- a elementales argumentarios de ideología barata. Pero el populismo del «pildorazo» rebasa todos los límites porque compromete por razones de desaprensivo cálculo electoral la salud de la población adolescente, a la que el Gobierno envía el insólito mensaje de que puede lanzarse al sexo sin el paracaídas del preservativo. Esta vez la estrategia de la provocación ha ido demasiado lejos, provocando el estupor de la clase sanitaria, de los educadores, de los padres de familia y hasta de los enfermos leves que no pueden comprar sin receta un simple antibiótico para las infecciones de garganta o un tamiflú para la gripe.

El de hoy es el único debate de los candidatos reales que no figuran en las papeletas del 7-J. Por eso Zapatero adelantó la fecha, embargado de la confianza que se tiene a sí mismo cuando la política se vuelve un duelo áspero, descontrolado e inflamable. El país se le ha ido de las manos pero sabe crecerse en el cuerpo a cuerpo y transformar la esgrima parlamentaria en un bronco desafío de garrotes y navajas. Es incapaz de gobernar con criterio pero posee un instinto superdotado para moverse en la retórica cortoplacista, en el desorden y la confusión. Hoy quiere hacer del Parlamento una traca; a sabiendas de que su gestión de la crisis no resiste el más mínimo análisis y de que va a recibir un vapuleo general, pretende montar una desabrida pelea a cara de perro en la que sus carencias se diluyan entre un primitivo intercambio de golpes bajos. Cuando ya ni siquiera le funciona el diseño posmoderno se enfrasca en la política hormonal, en el revuelo de vísceras, en el menudillo de bofes torpemente camuflado de confrontación ideológica.

Y puede salirle bien. Si algo tiene demostrado este hombre no es su competencia como gobernante ni su responsabilidad de estadista, sino un probado conocimiento, pragmático hasta el cinismo, de los mecanismos de psicología colectiva de sus conciudadanos.

ABC - Opinión

UNA IDIOTEZ. Por Alfonso Ussía

Para Amis, España es una nación moderna gracias a un crimen terrorista. Además de vileza, Amis da muestras de una completa desinformación

El escritor británico Martin Amis ha dicho que España debe agradecer a la ETA el asesinato del almirante Carrero Blanco, «el hombre que iba a reemplazar a Franco». Para Amis, España es hoy un Estado de Derecho y una nación moderna gracias a un crimen terrorista. Además de vileza, Amis da muestras de una completa desinformación. ¿Fue la ETA y sólo la ETA la única responsable de la muerte de Carrero? Es cierto que el entonces Presidente del Gobierno era una presa fácil. Llevaba menos seguridad que hoy «los Albertos» o David Bisbal, y sus movimientos eran casi sistemáticos. En el repugnante libro «Operación Ogro» de Genoveva Forest, que firma con el seudónimo de «Julen Aguirre», hay más auroras boreales que datos e informaciones. Y aún existen en las sedes de dos agencias de prensa norteamericanas los teletipos que anunciaron el asesinato del almirante con una hora de antelación a la del cumplimiento del atentado.


Para mí, que la ETA mató a Carrero, con una infraestructura muy superior a la que tenía la banda terrorista. A mí, políticamente, la figura de Carrero Blanco no me era nada simpática. Y no lo era por su inamovible lealtad al Generalísimo. Carrero Blanco era, en efecto, más franquista que Franco, pero ello no quiere decir que su lealtad al franquismo fuera más allá de la muerte del dictador. No era, como afirma Amis, «el hombre que iba a reemplazar a Franco». La gran batalla de Carrero Blanco no fue otra que asegurar la sucesión del Régimen por una Monarquía encarnada en la figura de Don Juan Carlos. Era el gran enemigo de Don Juan, al que no perdonó un comentario coloquial referido a su persona y que un desleal del Rey en el exilio le trasladó. Carrero, con López Rodó y otros, se impuso al movimiento azul de Solís que quería impedir a toda costa la designación de Don Juan Carlos. Se llegó a montar la «Operación Boda» de Alfonso de Borbón Dampierre con la nieta mayor de Franco para dificultar el rumbo. Carrero sabía que Don Juan Carlos iba a desmontar el Régimen, y defendió siempre su candidatura. No es ejemplar hacer públicas las opiniones privadas del Rey, pero en cierta ocasión, que hablamos de ello, el Rey se mostró convencido que de vivir Carrero Blanco éste habría aceptado como tantos otros, sin poner trabas ni recortes, el período de la transición a la democracia. Y su convencimiento se sostenía en la lealtad demostrada del almirante. Carrero Blanco fue un hombre de segundo plano, con un poder casi omnímodo y una ausencia de ambiciones personales de muy difícil comparación. Cuando murió asesinado, nada tenía que dar ni repartir a sus descendientes. La ETA, sola o acompañada -más bien lo segundo-, no lo asesinó por ser el número dos de un Régimen que se acababa. Lo hizo porque era el más fácil de matar, facilidad que se unía a la gran repercusión del crimen. Pero el almirante no tenía previsto ni pensado reemplazar a Franco, como Amis asegura. Sabía que el Rey y la Monarquía que vendrían después de la muerte de Franco cumplirían con la necesidad del cambio y la reconciliación. Carrero era leal, y lo fue hasta la muerte, pero no tenía un pelo de tonto. Su final político coincidiría con el cierre del sepulcro de Franco. Como español, nada le tengo que agradecer a la ETA. Asesinó a un almirante honesto, a un político honrado -equivocado como tantos de su tiempo-, y a un hombre leal.

La Razón - Opinión

NI OFENSIVA, NI ANTICONCEPTIVA

«La píldora del día después ni es inofensiva ni se trata de una receta milagrosa para evitar el embarazo. Tiene efectos secundarios y contraindicaciones muy bien delimitadas que cualquier médico conoce a la perfección.»

Cada vez que, a instancias del ministerio de Igualdad, se reúne un "comité de expertos" para tratar temas relativos al aborto la factura la termina pagando el más débil, en este caso el nasciturus, tratado una y otra vez como si no existiese; de hecho, para los ingenieros e ingenieras sociales del PSOE no existe y, por lo tanto, carece de derechos. La última vez que los "expertos" se reunieron alumbraron una de las leyes sobre el aborto más permisivas del mundo, a pesar de que la sociedad española pide a gritos un debate a fondo sobre un asunto tan sensible. La ley de marras es sólo el principio. En el programa máximo que los socialistas traen bajo el brazo, ese que saben ocultar a sus votantes para fingir mesura ideológica, la transformación social a través de la ley es tan importante como la pamema de la España plural o el recurso sistemático al Frente Popular como legitimador de su régimen.


Extender el uso de la llamada "píldora del día después" es la siguiente asignatura que las ministras de cuota quieren aprobar a toda prisa. Arguyen en su favor que en España hay muchos abortos entre las adolescentes y que eso supone un problema al que el Gobierno debe hacer frente. Y, efectivamente, es así. Las cifras de aborto entre las menores de edad son alarmantes, pero es misión de la sociedad en su conjunto –no sólo del Gobierno– encarar el problema debidamente, y hacerlo con instrumentos nacidos de la propia sociedad civil, no sólo de la varita legislativa del Estado, embarcado actualmente en una gigantesca empresa de reestructuración moral.

De esto las ministras no entienden, o entienden pero a su manera, y además mienten con un asombroso desparpajo. Su radicalismo feminista no les deja ver que la solución que proponen para que disminuyan los embarazos no deseados es un disparate que compromete seriamente la salud de todas las mujeres que se aventuren por ese camino. La píldora del día después ni es inofensiva ni se trata de una receta milagrosa para evitar el embarazo. Tiene efectos secundarios y contraindicaciones muy bien delimitadas que cualquier médico conoce a la perfección. Y no evita el embarazo sino que lo interrumpe en una fase muy temprana. Es, a todos los efectos, una píldora abortiva con las derivaciones morales que ello implica.

Asumiendo que este fármaco tiene consecuencias sobre la salud femenina, que las tiene, la única defensa que le queda es su supuesta eficacia para hacer descender el número de embarazos no deseados y de abortos en fases más avanzadas. Pero ahí tampoco acierta la ministra, que se ha limitado a citar algunos ejemplos en el extranjero sin ofrecer datos cuantitativos ni porcentajes de descenso en el número de embarazos adolescentes. Aquí, como en todo, hay que aplicar el sentido común. Si la píldora se encuentra a libre disposición de las menores de edad, a bajo precio y sin requerir permiso paterno, todo invita a pensar que se convertirá en un medio anticonceptivo más, pero con una prima de riesgo añadida.

El círculo de embustes en torno al aborto se cierra con esta polémica e inexplicable decisión. El aborto no es un derecho aunque la ley así lo dictamine y la píldora del día después no es una "fórmula anticonceptiva de emergencia", sino un fármaco cuya prescripción debe corresponder a un especialista como sucede, por ejemplo, con los antivirales. El resultado de estos dos errores de concepto puede ser especialmente amargo. Pero entonces nadie se hará responsable de los platos rotos, porque de lo que se trata es de eso mismo, de fomentar la irresponsabilidad de los menores de edad en todos los ámbitos de la vida, incluido el referente a las relaciones sexuales. Esta tal vez sea la esencia misma del "revolucionario" programa con el que los socialistas nos quieren llevar a la modernidad.

RLibertad Digital - Editorial

DEBATE SOBRE UNA NACION EN CRISIS

EL debate sobre el estado de la Nación que hoy enfrentará nuevamente a José Luis Rodríguez Zapatero y a Mariano Rajoy es uno de los más importantes de todos los realizados hasta el momento, porque se produce en medio de la mayor crisis económica mundial y nacional y en puertas de unas elecciones que, aun siendo europeas, pueden marcar el curso del resto de la legislatura. Las posiciones del Gobierno y del PP son conocidas, porque la falta de entendimiento entre uno y otro ha hecho que se defiendan pública y antagónicamente, pero esta previsibilidad de los discursos no merma la trascendencia que puede tener el resultado del debate ante la opinión pública. Es más, esta confrontación justifica más que nunca un debate parlamentario que puede llegar a ser esa moción de censura que el PP sitúa en la calle y que en algún momento podría llegar formalmente al Congreso de los Diputados. La clave del debate estará en cómo Rajoy articula los argumentos de censura a Zapatero y cómo éste pretenderá eludirlos. Por lo pronto, el presidente del Gobierno se presenta con el mayor número absoluto de desempleados en la historia democrática, con una tasa de paro que supera el 17 por ciento, un déficit público creciente e ineficiente, una extensión de la morosidad familiar y empresarial, una caída constante de la productividad y una recesión sostenida. Con estos datos, el Gobierno ha optado por fabricar a toda prisa coartadas para su fracaso, como las que exhibió el PSOE en el mitin de Vistalegre este pasado domingo. Culpar de la crisis al PP, un partido que hace cinco años dejó el gobierno, no es sólo mentir a los ciudadanos; es ante todo un acto de cobardía desnudada por los datos. Para herencia gravosa, la que dejó el PSOE en 1996. Para herencia positiva, la que recibió Zapatero en 2004.

Si no ha habido consenso con el PP en materia económica, se debe a la misma razón que explica que no la haya habido en otras materias de Estado. El PSOE prefiere a las minorías extremistas -ERC, BNG o Izquierda Unida- para no ceder un ápice en su forma partidista de gobernar, incluso cuando la situación de crisis económica aconseja un urgente pacto de Estado. Claro que tampoco Zapatero ha conseguido pactos en otras áreas, pese a sus compromisos personales. Hoy el presidente del Gobierno no puede decir que exista un diálogo social fructífero, pese a que sea su eslogan favorito, ni puede presentar un plan cerrado de financiación autonómica, enrocado en un «sudoku» imposible de resolver. El riesgo de anuncios sorpresa es, a falta de resultados, mayor que nunca.

Hace un año Zapatero negaba la crisis, más aún la recesión. Por eso, sus respuestas a la situación han sido tardías, inconexas e improvisadas. Se ha gastado una ingente cantidad de recursos públicos sin obtener beneficios proporcionales -¿dónde están los 400.000 empleos que la vicepresidenta Salgado anunció con el plan de inversión local?-, con la única certeza de que el coste del déficit que ha provocado lastrará la recuperación a largo plazo. Este escenario de crisis económica y políticas sectarias debería forzar hoy un gran debate ideológico entre un Gobierno socialista, deficitario en todos los sentidos y torpe como gestor, y una opción de centro derecha que si en algo tiene acreditado su buen hacer es la dirección económica de España entre 1996 y 2004, que llevó al país a niveles históricos de empleo y desarrollo.

ABC - Editorial

LA GUERRA DEL FIN DEL MUNDO. Por Yauma

Con este nombre M. Vargas Llosa novela la insurrección popular, de signo religioso que se produjo a fines del siglo XIX en las tierras del Nordeste, en el Brasil. El eje de la obra es un personaje fanatizado, como muchos de nuestros patriotas cuatribarrados, “ O Fanatico Antonio Conselheiro”.

Situándonos en el Nordeste de la península Ibérica, donde parecen correr tiempos de inquietud ante la preparación de un futuro conflicto dentro de 25 años, también de tipo patriótico- religioso, aunque cargado de connotaciones étnicas, lingüísticas y folclóricas. Sobre este tema creo disponer de información privilegiada. Intentaré exponerla sin mayor dramatismo, antes diré como ha llegado a mis manos esta información.

Mi padre, emigrante en los años 80 a Barcelona procedente del sur de España, concretamente cazorleño de Jaén, persona previsora y un adelantado de su tiempo, estudió catalán por correspondencia complementándolo con una formación profesional de contabilidad y historia de la nación catalana y de los países catalans, alternándolos con su trabajo diario de jornalero en la sierra de Cazorla. De este modo, por la vía de la cultura, conoció la existencia de una realidad muy diferente a la que le habían enseñado en el escaso tiempo que estuvo escolarizado. Supo de la existencia de Guifré el Pilós (Wilfredo el Velloso) el fundador de la nación catalana, el artífice del nacimiento de Catalunya, el padre de todos los catalanes, originarios y nouvinguts, “ fills de Guifré el Pilós, això vol dir catalans” (hijos de W. El Velloso esto quiere decir catalanes) según palabras del dramaturgo Serafí Pitarra.


Con sus conocimientos de contabilidad y su catalán balbuciente, mi padre se presentó en Barcelona. Nada más llegar buscó trabajo de contable, sin éxito reseñable, contestando a diferentes anuncios de la Vanguardia donde se pedían personas capaces de entender los conceptos básicos sobre cuentas, estados financieros, información contable etc. Así como disposición para los números y buena letra, en ese tiempo no había ordenadores y, se valoraban otro tipo de habilidades. El tejido empresarial catalán, empresas familiares muy conservadoras dirigidas por los propios dueños generalmente gente emprendedora pero de limitado recorrido y muy nacionalistas, no era el más acogedor para un charnego.

Mi padre se presentaba a concurso, una y otra vez, en diferentes sitios sin ningún resultado positivo, el hombre estaba convencido de la calidad de sus exámenes, no obstante siempre J. Merino Pimienta, así se llama mi padre, aparecía en cuarto o quinto lugar en las listas de examinados, curiosamente los primeros, los que conseguían el puesto, eran aspirantes con apellidos autóctonos. Al principio, en su ingenuidad, esta experiencia le molestó, después llegó a entenderlo, la contabilidad como sala de maquinas de la gestión empresarial, no podía estar al alcance de un recién llegado, nouvingut, hacia falta una solera profesional que el no disponía, una sedimentación conceptual que de momento no estaba a su alcance.

Sin desanimarse, en vista del poco éxito profesional y como el dinero que tenia se le acababa, decidió probar suerte en la construcción, no tenia experiencia, pero era joven y físicamente fuerte, faltaba mano de obra y todos los recién llegados eran absorbidos sin ningún problema, incluidos algunos magrebies indocumentados que ya empezaban a verse por la ciudad. Pronto aprendió el oficio y durante treinta años ha estado trabajando en la construcción. Ahora envejecido y con la crisis del sector se ha quedado en paro. Un paro momentáneo, pues gracias a militar desde hace años en el socialismo-nacional ( PSC) y a una relación cercana con alguien muy importante, comprenderán que no de nombres, ya dispone de un nuevo puesto de trabajo como conserje auxiliar en la nueva sede de” La Fundación Nacional para la Defensa y Conservación de los Macromicetos Autóctonos de los Países Catalanes” (en lo que sigue La Fundación).Desde este foro, en nombre de mi padre ,me gustaría agradecer al honorable benefactor, perdonen que no de nombres, la gran ayuda recibida. Mi padre aún recuerda con afecto cuando al poco tiempo de llegar a Barcelona escribió una carta a un buen amigo suyo, el señor Antonio, cordobés de un pueblo que da nombre a un famoso pantano, para que se viniera a Barcelona , ya se sabe el efecto llamada. El señor Antonio lo tenía ya todo preparado para marchar a Madrid con su señora e hijos, pero la llamada de un amigo, mi padre, le hizo cambiar de planes y se vino para Barcelona. Sin saberlo mi padre cambió el destino del pueblo catalán y privó a los madrileños de un extraordinario dirigente. Lo cual yo celebro, pues ahora tendríamos otro motivo más para envidiarles.

Por estos años un futuro presidente de nuestra amada nación, uno de los más queridos, junto a Macià y Company, el honorable Pujol refiriéndose al hombre andaluz escribía “Es un hombre destruido poco hecho, desarraigado destruido y anárquico, vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual” Acabaría afirmando que de introducirse tal mentalidad en Cataluña podría llegar a destruirla. Evidentemente nuestro querido presidente estaba en lo cierto. Por esta razón, y no por otra, el hombre andaluz ha desaparecido de nuestra querida patria cuatribarrada, desde hace tiempo todos somos patriotas nacionales con ligeros matices, socialistas-nacionales, nacionalistas de derechas, nacionalistas- republicanos, comunistas-nacionalistas etc. el llamado PUC, el resto, cada vez menos y peor organizados, pertenecen a las fuerzas de ocupación extranjeras.

Nada más constituirse el nuevo tripartido dirigentes importantes del PUC, entre los que se encontraban el convergente Pere Macias, se reunieron en secreto y llegaron a un acuerdo de mínimos para la creación del germen del futuro Ministerio de Defensa y Ataque de nuestra nación, una especie de pacto del Tinell en versión bélica, camuflado bajo el inocente nombre de La Fundación. Otro tema importante tratado fue el de la reorganización del PUC ante el futuro difícil, pero glorioso, que nos espera. Nosotros sí, somos un verdadero partido transversal, no como esos infelices de Ciutadanos y Upedeistas, ( izquierda, izquierda, derecha, derecha, un dos tres). Todos estamos de acuerdo en lo que nos une como partido, la defensa y gloria de nuestra sagrada nación, por ello sería conveniente identificar el PUC con unas siglas menos genéricas, algo que recuerde en todo momento al ciudadano la esencia misma del sistema político en el que vive. Hay nombres históricos que se adaptan perfectamente a nuestras necesidades ,pero están algo desprestigiados por lo que deberemos ser prudentes en la adaptación, todos nosotros tenemos en mente el NSDAP – Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei- por ello, Partido Nacionalsocialista Catalán de los Trabajadores, no nos parece el nombre más indicado, quizá Partido Socialista Nacional Catalán PSNC pueda tener mejor prensa.

El primer paso, después del pacto secreto, fue la construcción de un moderno edificio como sede del futuro ministerio con cargo a los presupuestos del Estado, parece que Solbes, tan hábil con los números en determinados debates, se tragó el cuento ecológico que le endilgaron los nacionalistas, el edificio tiene forma de seta gigante invertida, una amanita faloides, lo diseñó el francés Jean Nouvel especialista en este tipo de construcciones, la torre Agbar es otro claro ejemplo en Barcelona, la forma fálica como símbolo de poder. ¡ Recuperamos a Siegmund Freud.!

El director del instituto es un antiguo patriota cuatribarrado, persona relativamente joven, pero experimentada en la lucha revolucionaria contra la ocupación española, últimamente en sus declaraciones públicas repite de manera machacona que España se parece cada vez más a Serbia y justifica cualquier exceso de algunos de nuestros patriotas cuatribarrados más combativos con la desafortunada cita de Quevedo: “Mientras haya catalanes en la Tierra, habrá guerra”. Del edificio conozco sólo la primera planta y el sótano, el resto permanece totalmente cerrado al público con la excusa de que son departamentos de investigación micológica sólo entra personal autorizado poseedor de claves secretas que cambian cada semana. En la primera planta se encuentra el vestíbulo y la sala de actos en el sótano hay una gran biblioteca un gimnasio, una sala de proyecciones y una enorme caseta de feria. Intentare explicar, sin detalle, que se puede encontrar en cada uno de estos lugares por si alguien tiene interés en visitarlos.

El vestíbulo: Hay una exposición permanente sobre las principales setas (bolets) de los países catalans, lo clásico, rovellons, llenegues, gírgoles, moixernons,....etc..(más información en el Blog), un mapa enorme de la península Ibérica donde destaca en colores vivos las zonas micófilas (el país vasco y los países catalans) de las micófobas, el resto. Una fotografía enorme del botánico y nacionalista catalán Pío Font Quer y de las diversas asociaciones boletaríes de Cataluña además fotografías y retratos, según los casos, de los 128 presidentes de la Generalitat de Catalunya el primero Berenguer de Cruilles (1.359) hasta el actual, todos ellos micófilos y grandes micófagos, aunque tengo la impresión que el presidente actual antes de llegar a la presidencia sólo conocía el champiñón de París.

La sala de actos: Está presidida por una enorme fotografía del burro catalán (guarà, ase, ruc) (Equus asinus variedad catalana) una raza de asno originaria de Gerona. Tres grandes banderas están sobre el escenario, la señera o cutribarrada, la estelada y como novedad la futura bandera de combate de nuestro pueblo, fondo amarillo con una enorme hoz roja, sin martillo, en el centro. Sobre las paredes, a modo de versículos coránicos, fragmentos de nuestro sagrado himno nacional en su versión primigenia, incidiendo reiteradamente en el pasaje ¡Bon cop de Falç! ¡Bon cop de Falç! (Buen golpe de hoz, Buen golpe de hoz). En lugar destacado una palabra repetida hasta la saciedad, en albanés ¡Pavarësia! ¡Pavarësia! (¡independencia! ¡independencia!). Sobre las paredes dibujos diversos de escenas de lucha y competición entre un burro y un toro, el burro, parece un caballo, siempre sale victorioso y ridiculiza al toro( presentado sus defensas como cornivueltos, cornicortos, corniabiertos, cubetos etc )incluso en lo propio del Bos taurus, trapío y suertes del arte de Cúchares. También el artista pintor se regodea en varios dibujos de malísimo mal gusto donde se representa la sodomización del toro por parte del burro.

El sótano: empezamos por la biblioteca, amplia, todas las obras escritas en catalán originales o traducciones a nuestra querida llengua, en lugar destacado están los papeles de Salamanca junto con los de León, Zamora , Valladolid y Palencia. Abundan los libros de historia todos ellos escritos por historiadores nacionalistas antiguos y contemporáneos, entre estos últimos ocupa un lugar de relieve un colaborador habitual del País. La primera vez que pude entrar en este gran templo del saber me llamó la atención un pequeño volumen, de color rojo y autor anónimo, al examinar una de sus páginas al azar pude leer lo que sigue: “Nosotros un pueblo elegido desde el origen de los tiempos, históricamente hemos sido sometidos y humillados por un puñado de pastores y esquiladores de ovejas, desde el infausto matrimonio de esa reina castellana, tan poco dada a la higiene personal, con Fernando de Catalunya ese ambicioso y mujeriego Rey nuestro”. Tengo que confesar que me sentí impresionado.

Hay una gran sala dedicada en exclusividad a temas militares, historia de los ejércitos, historia militar, armamento desde lo más antiguo a lo último publicado, tratados de táctica y estrategia militar, topografía y geografía, estudio del tiro parabólico, política de defensa, espíritu militar, orden cerrado, estudio de las grandes batallas ( desde la de Maratón –490 hasta la de las Ardenas 1944-1945 pasando por la del Ebro 1938 y el desembarco de Normandía 1944) etc. Un lugar destacado lo ocupan las obras de Clausewitz especialmente Von Kriege (De la guerra).

Otro apartado de interés es el de la organización, aquí la mayoría de documentos llevan la etiqueta de “Reservado” el uso de los mismos está permitido a muy pocas personas poseedoras de códigos especiales secretos, ruego que no se me pregunte como he podido tener acceso a tal información, la mayoría son traducciones del alemán en otros casos aún no han sido traducidos. A grandes rasgos la idea que he podido sacar es que se pretende tener, en un plazo inferior a 25 años, una organización similar a la que hubo en Alemania durante el nacionalsocialismo, pero con formas amables, son otros tiempos y aunque no nos guste somos de origen latino.

Se estudia al detalle El Reichwehz (el ejercito de Weimar) ejercito regular

Schwarze Reichwehr (ejercito negro)

S.A. Sturmbteilung tropa de asalto que funcionó como una organización paramilitar del NSDAP el nombre viene originalmente de las tropas de asalto especializadas que utilizó Alemania en 1918.

Ordnungsdienst (servicio de orden)

Schutzstaffel (escuadrones de protección)

Waffen-SS el cuerpo de combate de elite del Schutzstaffell, etc.

El gimnasio: poco puedo aportar sobre este asunto, soy un individuo de constitución esmirriada, contento conmigo mismo, sin pretensión alguna de mejora física, a pesar de mis pocos años. Diré que en el gimnasio se ejercitan y se ponen en forma nuestros escuadristas cuatribarrados para salir victoriosos de las frecuentes luchas callejeras que mantienen con el enemigo invasor. Estos jóvenes idealistas seguidores del personaje bíblico Onán, consumidores desenfrenados de la planta herbácea Cannabis sativa , en su diferente aprovechamiento marihuana, hachís etc, practican además la doctrina del Naci-onanismo “Practica sexual de algunos colectivos consistente en reprimir la paja del sentimiento nacional ajeno mientras se excitan con la viga del sentimiento nacional propio”.

La caseta de feria: En ella los jóvenes se distraen disparando, con escopetas de feria, sobre retratos y fotografías de personajes históricos y algunos políticos actuales, entre ellos he podido observar retratos de Isabel la Católica, Felipe V, el Duque de Berwick, Franco, todos los Borbones españoles incluidos los actuales, Aznar los lideres políticos del PP y hasta la de un joven trepa, líder de un pequeño partido en fase de descomposición, de cuyo nombre no quiero acordarme.

El Blog de Yauma

lunes, 11 de mayo de 2009

LA SOLEDAD DE ZP. Por Félix Madero

USTEDES me perdonarán, pero pertenezco a una generación de españoles que terminamos por descubrir el decorado que hay tras el debate de las derechas y las izquierdas. Cuando nos hablaban de la patria había que tocarnos el bolsillo a ver si la cartera estaba en la americana; cuando nos sermoneaban con la igualdad y el sueño proletario debíamos rezar un padrenuestro. No sé por qué nos cuesta tanto decir que la democracia no es sólo votar, que estamos rodeados de instituciones viejas, que el nacionalismo es una cosa y la democracia otra, que los periodistas no somos nada en tiempos en los que la verdad se vende envuelta en papel cebolla.

Hemos hecho un disparate de la vida pública española. O Zapatero, o Rajoy. Eso que tan conveniente resulta en el fútbol, del Madrid o del Barça, es en lo político detestable. En ese terreno donde prende la duda estamos los que no podemos asumir un discurso tan falso. Hay que ser clarividente para afirmar que el Gobierno es malo, la oposición peor y que, como pueblo, somos un desastre. En nuestras manos hay posibilidades para cambiar. No es ZP el que puede hacerlo, ya lo vemos. Ni los sermones matinales de la radio. Tampoco Aznar, claro. Hay lo que hay. Un presidente que recuerda a un caballo cansado y otro, Rajoy, que quiere serlo pero que no termina de cansarse.

Zapatero está solo. Se lo merece dada su afición al diletantismo y la improvisación. Pero es oportuno recordar algunas cosas. La primera, que ante un debate como el de mañana los partidos nacionalistas son tristemente fundamentales. La segunda, que esos mismos partidos siempre ganan. La tercera, que el partido de la oposición, o sea el PP, comparte con el PSOE más de lo que dice. La cuarta y última es que ningún español preocupado por su Nación puede compartir esta exhibición en la que uno afirma y otro niega de forma sistemática.

El PSOE sin apoyos, apestado por la aritmética y la melancolía. Mal hará el PP si cree que ha llegado el momento de la estocada. Zapatero está solo porque por una vez ha hecho política de Estado. Si la solución al País Vasco no hubiera sido un acuerdo con el PP mañana olería a puro habano en las bancadas socialistas. No será así. Hay veces que la soledad, cuando es una opción, debe ser respetada. El poeta Ángel González lo explicaría así de bien: este es mi cuerpo de ayer sobreviviendo de hoy.

ABC - Opinión

NO CON MI VOTO. Por Emilio Campmany

Europeas

«Aquí importa poco el destino de las personas. Importa España. Y a España no le conviene Rajoy. Mejor dicho, no le conviene esta versión aguada de centrista acomplejado y encogido que tan bien representa Gallardón»

Publica Carlos E. Cué una interesante crónica en El País de este domingo. En ella recoge la confidencia de un marianista, quizá José María Lassalle: "En estas elecciones el objetivo no es ganar votos, sino sobre todo no perderlos entre los más españolistas del barrio de Salamanca (Madrid), que se pueden ir a Rosa Díez. Dos de cada tres votos suyos eran nuestros, y ahí Mayor y Aznar son muy útiles. Movilizan el voto de los muy convencidos, los muy politizados, que son de los pocos que van a ir a las urnas". O sea, que los marianistas bizcochables, timoratos, blanditos y gallardonizados confían en que Mayor Oreja y Aznar les traigan el 7 de junio los votos que necesitan para ganar esas elecciones y apuntalar a Rajoy en la presidencia del PP hasta las próximas elecciones generales.


Cué no nos descubre nada que no sepamos. El que no parece saberlo es el propio Mayor Oreja, empeñado absurdamente en convertir estas europeas en una prueba de su tirón electoral, cuando lo que está en juego es el de Rajoy. El propio Cué lo explica: "Todos los consultados, marianistas y críticos (...) creen que lo único que lo podría debilitar [a Rajoy] (...) es un mal resultado en las europeas del 7 de junio, que no es previsible".

No sé qué harán los electores del PP del barrio de Salamanca, pero los de ese barrio y los de cualquier otro que piensen votar el 7 de junio deberían pensar fríamente lo que van a respaldar votando al PP, si a Mayor Oreja o a Rajoy. Si, como Cué y sus fuentes, creen que a Rajoy, deberían hacerlo solamente si están convencidos de que es el presidente que necesita España. Es una lástima que Mayor Oreja tenga que pagar por otros, pero él sabrá por qué se ha dejado colocar a la cabeza de una lista confeccionada a sus espaldas después de ver lo que se hizo con María San Gil. En cualquier caso, aquí importa poco el destino de las personas. Importa España. Y a España no le conviene Rajoy. Mejor dicho, no le conviene esta versión aguada de centrista acomplejado y encogido que tan bien representa Gallardón y con la que Rajoy ha querido vestirse para ver si así logra auparse hasta la presidencia de Gobierno.

Algunos me dirán que, con ser malo Rajoy, peor es Zapatero y que no hay más remedio que elegir. No estoy de acuerdo. Si los electores del PP demuestran el 7 de junio que no les gusta el gallardonismo de Rajoy, habrá tiempo de que venga alguien que de verdad asuma la obvia necesidad de reconducir el desastre en el que se ha convertido el Estado de las Autonomías, crea en una Justicia independiente y se esfuerce por dar a nuestros hijos una educación que se ocupe de formarlos y no de adoctrinarlos, condenando su futuro a la ignorancia, el revanchismo y el aldeanismo. ¿Es mucho pedir?

El PP es el único partido de los que tienen opción de gobernar que conserva algo de nacional. Con Rajoy está empezando a dejar de serlo. Hubiera sido preferible que una derrota en las elecciones gallegas provocara la catarsis que se necesita. Pero los electores gallegos decidieron atender a las necesidades de su tierra antes que a las de España. Así pues, la última oportunidad de hacer lo que hay que hacer será el 7 de junio. No será fácil. Implicará además un triunfo para Zapatero, con lo que tampoco será agradable. Pero hay que hacerlo.

Libertad Digital - Opinión

MENSAJE FALSO Y OBSOLETO

HACE tiempo que el PSOE pretende transmitir un mensaje concreto: la «derecha», culpable de la crisis, pretende ahora que los trabajadores paguen las consecuencias mientras que la «izquierda», víctima del egoísmo de los mercados, lucha contra la reducción del gasto social. Lo malo es que la realidad está empeñada en desmentir los prejuicios sectarios con la fuerza irrebatible de los datos. Ayer publicaba ABC un informe acerca de los recortes en partidas para becas, mayores y dependientes, así como otras secciones directamente vinculadas con la prestación de servicios públicos, hasta una reducción total de 764,5 millones de euros. La fuente que sirve de base a la información es la respuesta del Gobierno a una pregunta parlamentaria, de tal modo que los propios socialistas reconocen la falsedad del mensaje presidencial. Sin embargo, Rodríguez Zapatero no está dispuesto a que los hechos desmientan la publicidad electoral y, ayer mismo, en el mitin de Vistalegre, volvió a insistir en que no permitirá recortes sociales. Habrá que ver cómo llama entonces a los fondos destinados al Imserso, al Plan de Personas con Discapacidad o al Programa de Gratuidad de la Educación Infantil, entre otras políticas públicas afectadas por el «tijeretazo» presupuestario. Cabe suponer que en el ya inminente debate sobre el estado de la Nación, Mariano Rajoy exigirá explicaciones concretas en esta materia tan sensible porque no es de recibo que el Ejecutivo pretenda ocultar la evidencia bajo el manto de una retórica anticuada y falaz sobre el carácter solidario del modelo socialista frente a la supuesta insensibilidad de los populares ante los problemas de los menos favorecidos.

En este contexto, Rodríguez Zapatero recupera una y otra vez su querencia natural hacia la oposición retrospectiva. Es sencillamente ridículo transferir a los gobiernos del PP las culpas sobre la burbuja inmobiliaria y demás factores de la crisis económica y financiera, puesto que José María Aznar dejó el poder hace más de cinco años. Acertó ayer el líder de la oposición al exigir, a su vez, la responsabilidad del PSOE por este largo periodo, en el cual los datos de la economía española confirman el abismo existente entre el éxito y el fracaso. Según los socialistas, la culpa de todo la tienen los «neocon» por la guerra de Irak y los «neoliberales», por la crisis económica y su repercusión social. El radicalismo izquierdista que pretenden imprimir a su campaña, confirmado ayer por los diversos intervinientes en Vistalegre, demuestra que los sondeos auguran malos resultados y se trata de movilizar a los afines y buscar votos en sectores extremistas. Para ello, a falta de ideas propias y propuestas razonables, nada mejor que agitar el fantasma de Bush y de Aznar, del capitalismo y el militarismo, con la peregrina intención de que la opinión pública acepte una mercancía ideológica obsoleta. Resulta que sólo el Ministerio de Igualdad, perfectamente superfluo, ha resistido las exigencias de la política de austeridad que afecta, entre otros, a los estudiantes de idiomas, al Plan de Desarrollo Gitano o a los jóvenes agricultores. El presidente del Gobierno tendrá que explicar a los ciudadanos qué considera como «gastos sociales» y, sobre todo, por qué insiste una y otra vez en la falsedad de asegurar que no se han visto afectados por la crisis.

ABC - Editorial

LA TRISTE VERDAD CATALANA. Por José García Domínguez

Castellano

«A estas alturas del delirio colectivo, iría siendo hora ya de olvidar la fantasía pueril que aún pretende a una mayoría de catalanes buenos oprimidos y amordazados por una siniestra y todopoderosa elite de nacionalistas malos.»

A propósito del muy tedioso asunto de las lenguas propias e impropias de Cataluña, hay una evidencia que no puede seguir negándose por más tiempo: la complicidad activa de la sociedad local ante la fulminante expulsión del español de la vida pública. A estas alturas del delirio colectivo, iría siendo hora ya de olvidar la fantasía pueril que aún pretende a una mayoría de catalanes buenos oprimidos y amordazados por una siniestra y todopoderosa elite de nacionalistas malos.


Así, desde la honestidad intelectual, no cabe seguir esgrimiendo, por ejemplo, que los enunciados críticos de los disidentes resultan censurados antes de poder llegar a sus cándidos y "alienados" destinatarios últimos. Eso, simplemente, no es cierto. Sí llegan. Claro que sí. Un notable grupo de intelectuales y periodistas indígenas lleva años difundiendo razonamientos contrarios al obsesivo acoso institucional contra el y lo español en Cataluña. Resultado: en el mejor de los casos, fría indiferencia; en el más frecuente y habitual, hostilidad abierta, repulsa activa y rechazo manifiesto, cuando no violencia latente. Es peor que sórdido, pero es la verdad.

Ahora, con esa solución final para el idioma apestado que han dado en llamar Ley de Educación de Cataluña, ha vuelto a constatarse lo mil veces sabido: las muestras de repudio frente al integrismo gramático siguen siendo estrictamente testimoniales, poco más que marginales; al punto de que ni siquiera pierde excesivo tiempo con la cuestión esa pasarela de jóvenes sobradamente arribistas que se coló en Ciudadanos con tal de hacer carrera donde fuera, como fuera y con quien fuera. Y pensar que basta con entender apenas un párrafo de Argumentos para el bilingüismo, el libro de Jesús Royo Arpón, para descifrar de golpe las claves todas del nada misterioso enigma catalán:
[A mediados del siglo XIX] La lengua, que estaba en las últimas y a punto de ser abandonada como un trasto inútil, de repente se tornó muy útil: funcionó como marca diferencial entre los nativos y los forasteros. Y eso, evidentemente, tenía consecuencias en cuanto al reparto de los bienes sociales, o sea, del poder (...) Los que tienen el catalán como lengua materna lo valoran como una marca entre ‘nosotros’ y ‘ellos’. Y el inmigrante lo valora aún más, como el medio para ascender un peldaño en la escala social.
Y es que la verdad resulta tan míseramente simple como eso.

RLibertad Digital - Opinión

UN PLAN DE INCENTIVOS PARA LA COMPRA DE AUTOMOVILES

LA CAÍDA DE LA demanda de automóviles en los cuatro primeros meses del año ha encendido las luces rojas en la industria. De enero a finales de abril, el número de matriculaciones descendió en España un 43%, un porcentaje sin precedentes. Sólo hay una comunidad que escapa a este desastre: Navarra, donde las ventas de automóviles a particulares crecieron un 28% en el pasado mes de abril frente a un 40% de descenso de media nacional.

¿Qué tiene de peculiar Navarra? La respuesta es muy sencilla: el Gobierno regional ha puesto en marcha un plan de subvenciones de hasta 2.200 euros a los ciudadanos que adquieran un coche nuevo. El resultado es que las ventas se han disparado en abril. Según informa hoy nuestro suplemento Mercados, el ejemplo navarro ha provocado que otras comunidades hayan empezado a estudiar la implantación de incentivos similares. En concreto, la Comunidad Valenciana acaba de aprobar un cheque de 1.000 euros a quien compre un automóvil nuevo. Aragón está a punto de adoptar una medida parecida.


La previsión para este año es de una venta de 800.000 vehículos en el mercado español, muy lejos de los 1,5 millones de las etapas de prosperidad. Anfac, la patronal del sector, ha calculado que un nuevo plan nacional de incentivos a la compra costaría unos 280 millones de euros y generaría la venta adicional de 162.000 vehículos.

Miguel Sebastián, ministro de Industria, sostiene hoy en un artículo en este periódico que el Gobierno es consciente de la importancia de este sector productivo y, por ello, ha arbitrado una serie de medidas de apoyo destinadas a modernizar sus plantas.

Nada que objetar a estas ayudas, pero lo que el automóvil necesita es otro plan Prever, con subvenciones directas al comprador, como ha hecho Navarra. Es la única manera de tirar de la demanda de un sector industrial -uno de los pocos que quedan en España- , del cual dependen casi dos millones de puestos de trabajo y que supone el 6% del PIB.

Sebastián declaró anteayer que va a convocar antes de acabar el mes de mayo a las comunidades autónomas para coordinar la política de incentivos a la compra. Actualmente, el Gobierno aplica el llamado Plan Vive, que financia la adquisición de coches ecológicos e innovadores. Hasta ahora, 51.000 ciudadanos se han acogido a estas ayudas, una cifra a todas luces insuficiente.

Lo lógico y lo coherente sería que el Gobierno y las comunidades se pusieran de acuerdo para poner en marcha un plan conjunto de subvenciones a la compra en todo el territorio nacional, con ayudas iguales para todos los españoles, como ya se hizo con el plan Prever.

No hace falta inventar nada ni gastarse cantidades astronómicas de dinero. Teniendo en cuenta lo que el Gobierno está dedicando a financiar la banca o a los planes de inversión municipales, la cuantía de este proyecto parece sumamente modesta, máxime si se considera que beneficiaría a la principal industria exportadora del país y a un sector multiplicador de empleo.

El Mundo - Opinión

LA CRISIS DE ZAPATERO

«Las políticas socialistas de restricción artificial del suelo y de desprotección de los arrendadores contribuyeron primero a inflar la burbuja y las de rigidez laboral y de gasto público están agravando ahora el pinchazo.»

Zapatero ha respondido con una amenaza camuflada de silencio a las declaraciones fortuitas de Díaz Ferrán, presidente de la patronal española, en las que consideraba que la peor parte de la crisis era consecuencia de la nefasta gestión socialista de la economía. El presidente del Gobierno ha apelado a la responsabilidad para no enturbiar el clima de diálogo social. No ha dudado, eso sí, de elogiar a los sindicatos quienes, no en vano, son los únicos que no critican al Ejecutivo. Parece que Zapatero sólo acepta el incienso como valoración de su acción política, la disidencia merece el silencio displicente.


Aunque se entiende la prudencia de la patronal a la hora de realizar valoraciones políticas –ya que por desgracia las zarpas del Estado siguen siendo muy largas– no deja de llamar la atención el contraste existente entre los agentes sociales: mientras que los sindicatos sólo saben hacer política, la patronal se niega rotundamente a ello.

Probablemente sea, como decimos, porque los sindicatos viven de la política y de los políticos mientras que los empresarios sobreviven a pesar de ellos. Pero aún así, la libertad de empresa –esto es, el respeto a la propiedad privada– que podrían reclamar los empresarios como auténticos pilares de la sociedad y de la prosperidad económica, muchas veces se ve silenciada en exceso por el celo de prudencia.

Por fortuna, algunos empresarios exitosos, sobre cuya fortuna Zapatero no tiene demasiado poder, comienzan a hablar claro. Adolfo Domínguez, diseñador de prestigio internacional, responsabilizó a las políticas socialistas del "peor tsunamí" económico desde la Gran Depresión y reclamó, con toda la razón del mundo, el reconocimiento de la labor de los empresarios como la "base para hacer civilización".

Adolfo Domínguez sabe de lo que habla porque conoce de primera mano el mercado. Es consciente de que el intervencionismo nos ha abocado a esta desastrosa situación y de que, pese a lo que proclama Zapatero, no necesitamos más Estado, sino mayor libertad económica.

Pero el presidente del Gobierno no acepta semejante diagnóstico, ya que la realidad le importa más bien poco. La suya es una cruzada ideológica para implantar, aprovechando la coyuntura de la crisis, una socialdemocracia mucho más agresiva contra la propiedad privada. Este domingo propuso en Vistalegre un cambio en el modelo productivo de España, pasando del ladrillo a la innovación y del petróleo a las energías renovables.

Desde luego, nuestro país necesita un reajuste de su estructura productiva, pero Zapatero está lejos de conocer su dirección. Más bien, en línea con lo apuntado ayer por Adolfo Domínguez y desde hace siglos por la ciencia económica, el Gobierno tiene que permitir que sean los empresarios quienes descubran qué compañías tienen que cerrarse y cuáles han de crearse y desarrollarse. La labor del Estado, aparte de garantizar la seguridad jurídica (inexistente hoy en España), debería ser simplemente no entorpecer ese proceso. No intentar liderarlo como si de un comité de planificación soviética se tratara.

Pero Zapatero desea incrementar la esfera de acción del Estado y no duda en intervenir activamente en la economía, aun cuando lo haga de manera esquizofrénica. Al tiempo que señala que hacen falta más ordenadores y más sociedad de la información, grava con impuestos a las empresas de telecomunicaciones para financiar industrias ruinosas como la televisión pública o el cine nacional. Justo cuando dice confiar en que las energías renovables contribuyan a la recuperación económica, su ministro de Industria advierte del grave riesgo que suponen al encarecer la factura eléctrica y generar burbujas especulativas (pocas semanas después, eso sí, de que intentara engatusar a los estadounidenses de lo contrario).

Es cierto que la crisis económica no es, en su origen, responsabilidad del Gobierno (sino de las expansiones crediticias de los bancos centrales), pero también es verdad que las políticas socialistas de restricción artificial del suelo y de desprotección de los arrendadores contribuyeron primero a inflar la burbuja y las de rigidez laboral y de gasto público están agravando ahora el pinchazo.

Es necesario profundizar en esta guerra ideológica y dejar claro que no ha sido la libertad de empresa, sino el intervencionismo que representa Zapatero, quien ha engendrado y agravado la crisis.

Libertad Digital - Editorial

1810 - 2010: Una oportunidad para las naciones del español. Por Manuel Lucena Giraldo

HACE casi un siglo, en 1910, las repúblicas iberoamericanas celebraron el primer centenario de su independencia alrededor de la idea de «progreso». Como nos muestran los estudios realizados sobre aquel momento de gloria patriótica, la generación que lo vivió disfrutó en calles y plazas de una verdadera fiesta. Hubo ardientes discursos que ponderaron las virtudes y hazañas de los próceres fundadores, además de multitud de desfiles, e inauguración de monumentos tanto en grandes ciudades como en pequeñas aldeas. Las exposiciones de productos agrícolas, ganaderos e industriales, organizadas por doquier, copiaron el modelo del imperialismo decimonónico europeo y pretendieron mostrar a los contemporáneos que la emancipación de España y Portugal había servido «para mejorar». El triunfo del espíritu humano, visible en los milagros traídos por la revolución industrial, se consideró inseparable de la libertad política lograda de Río Grande en México a Tierra de Fuego en Chile cien años antes. En 1860, cuando se habían cumplido cincuenta años de las independencias, en cambio, la atmósfera no había estado para celebraciones. El mantenimiento de disensiones civiles y el influjo de la terrible Guerra de secesión estadounidense fue determinante. Algunos oficiales sudistas pensaron incluso en implantar la esclavitud en la Amazonía si perdían con los yanquis. Tampoco la España isabelina había madurado una relación igualitaria con las repúblicas «de su progenie», como se decía entonces, y estaba a punto de embarcarse en una serie de conflictos imperialistas patéticos de filiación napoleónica francesa, con Chile, México y Perú, que motivaron un resurgimiento de la hispanofobia continental. Así, hubo que esperar al benéfico impulso que supuso la celebración conjunta en 1892 del cuarto centenario del descubrimiento de América y al despliegue desde 1910 de una potente diplomacia cultural y académica, tan bien representada por Rafael Altamira o José Ortega y Gasset, para que se abriera un camino de éxitos, que facilitó la Edad de Plata de la cultura española. Más allá del genio de quienes la representaron, se subraya poco que fue posible por la existencia de caminos de creatividad transatlánticos: el joven poeta chileno Neruda o el magnífico editor venezolano Blanco Fombona colaboraron a diseñar y a poner en marcha las primeras industrias culturales del español.

Todo aquel impulso de convergencia desde ambas orillas del Atlántico sufrió una forzosa reconversión a causa del destrozo causado por la guerra civil, manifestación delirante de la anormalidad española, pero los lazos de la cultura fueron mucho más fuertes que la política. Como se sabe, ya durante los años cincuenta hubo sectores vinculados a la acción exterior del franquismo y exiliados republicanos de filiación moderada que entraron en contacto y empezaron a construir una cultura de la concordia, así como una visión del conflicto fratricida que superó el antagonismo entre vencedores y vencidos, al considerarla un desastre nacional, «un fracaso para toda la sociedad española».

Aquellas ideas maduradas en debates públicos y privados mantenidos en el continente americano -incluso en México, que nunca tuvo relaciones diplomáticas con la España vencedora en 1939- facilitaron de manera extraordinaria la transición democrática y crearon las bases de la renovación de la imagen española en América, sobre la base de una diplomacia pública de eficacia espectacular, representada en especial por SS.MM. los Reyes, a quienes entonces dieron eficiente cobertura las acciones de los gobiernos socialistas presididos por Felipe González.

Más tarde, los capitales y el saber hacer de los empresarios españoles cruzaron el Atlántico para vivir su particular era de la globalización iberoamericana, mientras multitudes de emigrantes dominicanos, cubanos, ecuatorianos, colombianos, bolivianos, venezolanos o brasileños, vinieron a «hacer las Españas» y a buscar una vida mejor como un siglo antes el flujo había sido al contrario y canarios, gallegos, catalanes o asturianos «hicieron las Américas». Menos inocentes que hace veinte años, obligados ahora por la crisis a realizar políticas enraizadas en un principio de realidad y no en una vacua palabrería, deberíamos preguntarnos qué Bicentenario queremos, aquí y allí, cuáles son las líneas de tensión de un programa de ideas que proponga la celebración del futuro, en vez de un evento tecnocrático o la simple confrontación respecto al pasado. ¿Cuál es la libertad que queremos soñar recordando que hace dos siglos las Españas, europea y americana, se fragmentaron y dieron lugar a dos decenas de naciones de ciudadanos? Parece obvio que el componente de extrema diversidad, de celebración de «un continente de color», en afortunada expresión del viajero alemán al servicio de la Corona española Alejandro de Humboldt, no puede ser relegado, como ocurrió hace un siglo. Todos los países iberoamericanos -España también- reposan sobre sociedades variadas y dinámicas que no tienen homogeneidad, pues poseen una creadora riqueza y una asombrosa diversidad. No existe un «pasado común» sino la necesidad de repensar la Historia en su complejidad, que ofrece un modelo de convivencia extraordinario, más allá de los tópicos sobre el «inevitable caudillismo» o las apelaciones populistas al odio de clases. El Bicentenario ofrece una posibilidad de transformación y de celebración de la democracia, que ha sido y seguirá siendo la forma de gobierno dominante en el Nuevo Mundo. Como ha señalado el historiador colombiano Germán Mejía, «esta es una fiesta de todos: nuestra conmemoración de habernos constituido en comunidad de seres libres, aceptando nuestra responsabilidad ante el otro, pues lo reconocemos igualmente independiente, esto es, distinto; nuestra conmemoración de habernos constituido en nación cuya construcción social encuentra su valor en la aceptación del otro; nuestra conmemoración de un pasado común, pero reconociendo ahora que su significado es dinámico y plural; nuestra conmemoración del Estado, al aceptar que en sus instituciones y reglas de vida se señala el modo de convivir y consolidar un proyecto colectivo, respetando lo particular; en esencia, nuestra conmemoración del futuro, que no encuentra otra posibilidad que su despliegue en la libertad, la comunidad, la convivencia y el patrimonio común».

Esta última valoración es muy relevante, porque la tendencia de las conmemoraciones a considerarse base de referencia y refundación de un tiempo nuevo suele erosionar la conciencia de la tradición. Se trata de un error habitual en los programas revolucionarios, que caen una y otra vez en la falacia de pensar que un cambio de las leyes o de las constituciones produce de manera automática una transformación de la realidad, «a golpe de decreto». Por el contrario, para que el Bicentenario sea operativo, requiere una conciencia mayor de realidad, una reflexión sobre lo que une y articula ambas orillas del Atlántico, pues lo que separa es recordado y jaleado de manera permanente. ¿Resulta quizás demasiado optimista quien recuerda que, por encima de las diferencias políticas, lo que ha unido y une es un idioma común, el español, la segunda lengua global? ¿Que el respeto a este patrimonio marca la senda del futuro, la sociedad del conocimiento y las industrias de valor añadido? Siempre más cercanos como pueblos que como Estados, según señaló el académico Guillermo Céspedes del Castillo, españoles e iberoamericanos deberíamos asumir que no hay futuro sin pasado, pero tampoco un porvenir de marasmo inevitable. Para evitarlo, sólo queda ponerse a trabajar.

ABC - Opinión