miércoles, 5 de septiembre de 2007

La tercera España

Los desencantos ideológicos de finales del siglo XX nos han dejado desorientados a principios del XXI. ¿Por qué una ideología es más digna de aprecio que otra? ¿Existe un criterio para determinar la superioridad de una ideología sobre otra? ¿Cómo orientarse?

¿Por qué es más progresista ser nacionalista que centralista? ¿Por qué se ha de ser una cosa u otra? ¿Quién decide, y cómo lo determina, por qué es de fachas ser respetuosos con la bandera constitucional española y de demócratas sacralizar la ikurriña o la senyera? ¿Por qué el pacto de gobierno en el País Vasco del filocomunista Javier Madrazo con los clérigos nacionalistas del PNV es loable, pero intolerable la sola idea de que PP e IU colaboren juntos en el Gobierno de España? ¿Por qué la izquierda española ha considerado al Chile de Pinochet una dictadura intolerable y a la Cuba de Fidel Castro un país hermano al que se debe ayudar para que su población no sufra? ¿Por qué se considera a la asignatura Educación para la Ciudadanía un sistema de adoctrinamiento y a la vez se exige que se dé religión y se evalúe su contenido?

Las dudas se amontonan y las ideologías nos confunden. Lo único cierto es que no nos podemos fiar de los parámetros ideológicos de izquierdas y derechas, ni de sus formas de hacer política, porque ni esos parámetros ni quienes los llevan hoy a cabo se ajustan a criterios coherentes.

Nunca fue tan incierto orientarte en semejante compadreo: el socialista Pascual Maragall pide un Estado federal asimétrico y el Partido Popular nivelar, a través de la Caja Única, el Estado de las Autonomías. La izquierda catalana exige una oficina fiscal propia y la derecha española denuncia que se quiera romper la igualdad fiscal entre los españoles. Un mundo al revés. Yo creía que la izquierda buscaba la igualdad y la derecha beneficios fiscales…

Tendencias reaccionarias, progreso y formas cívicas de hacer política

Es evidente que tanto la mecánica parlamentaria como los partidos y sus ideologías han dejado de ser operativos por falta de mantenimiento. Desde el final de la II Guerra Mundial, los ajustes han sido mínimos y la acumulación de intereses burocráticos propios del poder a secas, excesivos. Es preciso regresar al pensamiento ilustrado para recuperar de nuevo la idea de progreso, como, en un artículo extraordinario, explicaba Fernando Savater en las páginas del El País el pasado 4 de agosto ("Regreso al progreso"). Y es preciso hacerlo ataviados con el espíritu del librepensamiento, porque el propio concepto de progreso ilustrado, como hijo de su tiempo, no está a salvo de su paso. Y es preciso hacerlo para poder orientarnos con certeza sin que los profesionales de la política nos vendan gato por liebre. El ciudadano sólo puede elegir correctamente si dispone de la información suficiente y el criterio para utilizarla. Atendamos a lo que escribía Savater:
Será progreso cuanto favorezca un modelo de organización social en el que mayor número de personas alcancen más efectivas cuotas de libertad: es decir, son progresistas quienes combaten los mecanismos esclavizadores de la miseria, la ignorancia y la supresión autoritaria de procedimientos democráticos. Hablando el lenguaje que hoy resulta más próximo e inteligible, la sociedad progresa cuando amplía y consolida las capacidades de la ciudadanía. Ser progresista es no resignarse ni conformarse con las desigualdades de libertad que hoy existen, sino tratar de superarlas y abolirlas. Y es reaccionario cuanto perpetua o reinventa privilegios sociales, descarta los procedimientos democráticos en nombre de mayor justicia o mayor libertad de comercio, propala mitologías colectivas como si fuesen verdades científicas, etcétera...

Con esta sola apreciación, las coartadas para el contrabando ideológico, vengan de la izquierda, de la derecha o del nacionalismo, se hacen insostenibles. Por ejemplo, la declaración del catalán como lengua propia para excluir al resto como impropias, sean o no constitucionales, está basada en los "derechos históricos", o sea, fundamentada en aquellos predemocráticos privilegios del Antiguo Régimen abolidos por la Revolución Francesa. Ese borrón y cuenta nueva es ahora revisado para, así, recuperar mecanismos políticos propios de la aristocracia. De dar validez a ese fundamento, nadie podría oponerse sin contradecirse a que la Iglesia, los duques y los marqueses reivindiquen las propiedades históricas que la historia y las leyes hace tiempo desamortizaron.

Añado al eje progresista/reaccionario de Savater la fuerza motriz que lo mueve, la forma de ejercer la política. Si en los contenidos izquierdas y derechas intercambian papeles sin más criterio que el simple pragmatismo, en "las formas" viven en constante concubinato. Unos y otros procuran por cualquier medio conservar el poder, y, si no se tiene, alcanzarlo por los mismos maquiavélicos atajos. Me repito (El Mundo, 4-III-2007, "Defensa de la política"):
La política se ha llenado de individuos que se reconocen y se promocionan mutuamente con una simple mirada, es la mirada del poder.

Frente a éstos, están en peligro de extinción aquellos otros que, además de querer ejercer el poder, necesitan tener una disculpa ética para alcanzarlo y amoldarse a unas formas de ejercerlo honestas. Están en desventaja. Para los primeros, lo importante es el fin, o sea el poder a secas, no los medios; para los segundos, no todo vale. Éstos tienen ideales y principios; los primeros, sólo ambición.

En esa primacía de los medios, los principios y las normas se violentan con el objeto de adaptarlos a las coyunturas, los discursos se eligen a la carta. Ahora toca exigir responsabilidades porque es el rival quien pierde, o esgrimir justificaciones porque el corrupto es un compañero de partido. Siempre sonrisas interesadas, codazos de terciopelo, navajadas previas como respuesta paranoica a la cultura de la desconfianza. Ni rastro de lealtad, de coherencia, de objetividad ante las reglas no escritas. Un vacío inmenso para el bien común.

Restaurar o inventar la honestidad en los pactos contractuales y ejercerlos con formas alejadas del ventajismo se impone como valor imprescindible para que la ciudadanía pueda volver a confiar en la política y desaparezcan de ésta todos los que actualmente la utilizan como un medio de poder. Desgraciadamente, hoy han ido abandonando la política todos los que podían aportar algo al bien común, mientras ingresan en ella quienes buscan unas ventajas que nunca les brindaría la actividad laboral. Para ser más claros: hoy, la política es lo contrario de lo que debería ser. Si tienen alguna duda, pregúntenle a Pepiño Blanco.

La idea de "progreso" y las "formas cívicas" de hacer política habrían de ser una referencia insalvable contra los contenidos reaccionarios, y su síntesis la atmósfera transparente de la política.

Las ideologías liberal y de izquierdas no abarcan la complejidad del mundo por sí solas

Pero las ideologías no sólo se han desfigurado, también han perdido capacidad de comprender y abordar la complejidad del mundo actual. Por eso las dos grandes protagonistas del siglo XX, las de izquierdas y las liberales, ya no representan por sí mismas la mayor parte de los intereses y antagonismos que se dan en sociedades tan complejas como las del bienestar del siglo XXI.

Digámoslo de entrada: ni una ni otra podrían resolver por sí solas los grandes problemas de la humanidad. Si es que alguna vez pudieron hacerlo. Sin embargo, la simplicidad impuesta por su rivalidad en los últimos cien años ha dado forma a moldes intelectuales y políticos que hacen difícil pensar las cosas fuera de esos dos parámetros. Aunque de diferente manera. Por razones difíciles de comprender, aunque fáciles de explicar, la izquierda se ha considerado a sí misma moralmente superior a la ideología liberal. La intelectualidad ha tenido mucho que ver con ello. La ideología liberal, a su vez, se ha considerado a sí misma la garante de la libertad, al confundir el derecho a la propiedad con la libertad misma.

Una y otra, sin embargo, siguen siendo válidas; no así los subproductos ideológicos nacidos de cada una de ellas: el comunismo, en el caso de la izquierda, y el capitalismo darwinista, en el del liberalismo.

Esa superioridad moral de la izquierda ha monopolizado la idea de progreso, de ilustración, de justicia social, y de la misma libertad, entendida como fruto de la igualdad de oportunidades. Todo un despropósito, a juzgar por las huellas dejadas en su práctica comunista. Esta perversión ha sido y es posible por la inclinación, muy humana, de creer en las palabras. La marca de la tribu suele imponerse sobre la razón, y si la marca tiene solera el caparazón se vuelve tan duro que quienes se refugian en él es muy difícil que lo cuestionen. Hoy, en España, haga lo que haga, el PSOE tiene garantizado un 27% del electorado, y el PP un 24.

Ni un solo país gobernado por el comunismo ha respetado la idea ilustrada de progreso, de la cual nació aquél y por la cual justificaba su praxis. Ni un solo país gobernado por el comunismo ha respetado la libertad de pensamiento, ni la de expresión, ni la libertad política; y todo a costa de nada: el fracaso de sus planes económicos ha sumido en una igualitaria miseria a todos los que lo han padecido. Y lo peor, ha perseguido, encarcelado, humillado, esclavizado y eliminado a millones de personas. Un insoportable sufrimiento en nombre de ideales hermosos.

Con la retransmisión en directo de la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, se dejaba constancia empírica del fracaso histórico de esta ideología. El comunismo había quedado desenmascarado definitivamente; y sin embargo se negó a reconocerlo. Imbuido de no se sabe qué derecho de pernada moral, ha enterrado todo el lastre histórico que lo desautorizaba y se ha replicado en cualquier reivindicación nueva nacida de la existencia misma del propio Estado Democrático de Derecho, como el feminismo, el ecologismo, el indigenismo, la diversidad sexual, etcétera, pero ahora ya definitivamente disuelto tras el concepto general de "Izquierdas".

El control del poder por parte del comunismo solía venir precedido de buenas intenciones, pero a medida que se aposentaba en él y extendía su influencia a todos los estamentos sociales se convertía en totalitario.

Al contrario que el capitalismo: de la explotación laboral inhumana de sus inicios se fue adaptando a las presiones político-liberales de los Estados democráticos y a las sociales que los sindicatos obreros imponían, para acabar aceptando buena parte de la filosofía social de la izquierda (seguridad social pública y educación universal, seguro obrero, derecho al paro, jubilación garantizada, etcétera). Nunca cedió: toda conquista social fue arrancada a su pesar. Por eso en el Segundo y Tercer mundos, históricamente menos presionado por organizaciones de izquierdas, monopoliza mercados, esquilma materias primas, impone aranceles agrícolas en plena globalización e impide que sus productos agrarios sufran competencia, sin tener en cuenta el principio de reciprocidad.

Por el contrario, el pacto económico y la riqueza semicompartida en el Primer Mundo ha convertido en cómplices de sus métodos de producción a la mayoría social, aunque a la vez malgasta energía, contamina con desmesura, consume de forma no sostenible y, con las deslocalizaciones de los últimos tiempos, reduce los derechos laborales que tanto sufrimiento han costado a varias generaciones de trabajadores. No es nada extraño a su naturaleza: está en su esencia escatimar beneficios en cuanto las reglas del mercado laboral le son favorables.

El capitalismo tampoco ha respetado la idea de progreso, porque la entiende como una espiral constante e infinita de producción y explotación de recursos materiales, sin tener en cuenta la finitud del espacio y del tiempo, al menos para la medida de nuestras vidas y de las de las generaciones que nos son más próximas y consideramos propias.

En cualquier caso, el pulso entre uno y otro sistema se resolvió con el fin de la Guerra Fría a favor del capitalismo, al derrotar éste económicamente al comunismo. Sin embargo, la izquierda, al menos en España, sigue atribuyéndose la superioridad moral sobre el capitalismo, y éste, a pesar de haberse adaptado a muchas conquistas progresistas de la izquierda, sigue siendo presentando como el sistema más reaccionario del mundo.

¿Por qué estas paradojas? Especulemos: el espíritu del comunismo nació de un afán de justicia social; el del capitalismo, de la avaricia humana. El primero confió en la bondad de la naturaleza humana, el segundo alimentó su egoísmo. Paradójicamente, el egoísmo en la propiedad y la producción puede activar mecanismos de ambición y competencia que conduzcan a un mejor y mayor servicio para asegurar sus ganancias, y éstas, a su vez, llegar a muchas personas, mientras que la bondad, el altruismo y todas las virtudes buenistas del comunismo desactivan los mecanismos de la avaricia pero, por lo mismo, acaban con la riqueza. En ese camino, el primero se convirtió en dogmático y el segundo en pragmático.

El comunismo se justificó en sus principios morales de igualdad aunque fuera a costa de desactivar la creación de riqueza, mientras que el capitalismo renunció a parte de sus desmesurados beneficios: era más inteligente que un mayor número de ciudadanos tuviera capacidad económica, para que la rueda del sistema avanzara, que atrincherarse en beneficios obscenos que acabaran alentando revueltas sociales y revoluciones comunistas. He aquí la visión pragmática del capitalismo.

Paradójicamente, el triunfo del sistema liberal sobre el comunismo se ha realizado a costa de la progresiva asunción de principios morales de la izquierda, pragmatismo que pone de manifiesto que ha renunciado (¿?) a su naturaleza más depredadora para ser y seguir existiendo, mientras que la izquierda, acosada por la evidencia de su fracaso, ha renunciado a ser... para afirmarse en el seno del liberalismo a través de su huella social.

La combinación sincrética de ambos sistemas desembocó en un espacio de centroizquierda y ha tenido su éxito mayor en las socialdemocracias europeas, al compaginar la igualdad económica de la izquierda, la propiedad privada del capitalismo y la libertad política del liberalismo. El resultado han sido sociedades más ricas, justas y libres.

El espíritu reaccionario del XIX: el nacionalismo

Con ello no salvamos todos los escollos, sólo los más groseros. Como una maldición histórica, desde finales del siglo XIX se han sumado a los sectarismos estrictamente ideológicos los nacionalismos, esa especie de pseudoideología y pseudorreligión que ha pervertido aún más las formas, los contenidos y los fines de las ideologías.

Hoy, en España la obsesión por recuperar o inventar señas de identidad ha infectado por igual a izquierdas y derechas, y de ahí se han pervertido medios y fines de ambas. En ellos se concretan las tendencias más reaccionarias y mejor camufladas de la historia: manipular el pasado para secuestrar el presente, utilizar el territorio y las colectividades como fundamento de legitimidad allí donde se había conseguido universalizar la ley, relegar los derechos individuales del ciudadano y sacralizar los entes colectivos contrarios al bien común y a las reglas constitucionales establecidas, desenterrar "derechos históricos" abolidos definitivamente por los Estados Democráticos de Derecho, etcétera. Y todo para excluir en nombre de la construcción nacional.

En sólo 25 años, la aspiración por universalizar derechos y deberes, como el sistema único de sanidad pública, la educación universal y gratuita, la unidad de mercado, la lengua común, la unidad de la Agencia Tributaria, la igualdad de todos los españoles ante la ley, ha sido desprestigiada y convertida en sospechosa; y, por supuesto, sustituida por la superstición cantonalista más reaccionaria e inconsciente desde los reinos de taifas. Incluso la palabra España o la selección nacional de fútbol son combatidas con saña por ser símbolos constitucionales de la unidad de todos los españoles. En una palabra, han logrado que el Estado más antiguo de Europa se avergüence de serlo.

De pronto, tomas conciencia de que exponer lo sensato resulta violento y de que ocupa su lugar una liturgia de supersticiones nacionalistas románticas, todas ellas perfectamente inútiles, salvo por su capacidad excepcional para generar resentimiento. Los ejemplos son infinitos y casi siempre ridículos, pero no por eso se ven como tal. Es tanta ofuscación la suya en pro de la construcción nacional, que llegan a dar cobertura informativa a la noticia del derribo del último toro de Osborne en medio de un caos ferroviario, aéreo y eléctrico. O convierten el suicidio de Xirinacs en referencia ética de la lucha por la independencia. Ésa es la Cataluña empecinada en sus delirios de pueblo elegido, la que ocupa todas las instituciones locales y empieza a intoxicar a las del resto de España.

El legítimo derecho de las partes a ser frente al todo se ha convertido en un salvoconducto destructivo contra éste. Es tarea de una generación plantarse, levantar la cabeza y sacudirse de encima esta estúpida huida hacia ninguna parte.

Izquierda liberal: la Tercera España

Decíamos hace un instante: ¿por qué seguir sosteniendo la existencia de partidos de izquierdas y liberales? Y le dábamos sentido no sólo porque es un imperativo democrático la diversidad ideológica, sino porque su proceso dialéctico puede ser la solución para muchos problemas enquistados históricamente. Viene de largo; decía Pablo Iglesias: "Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo".

Si aplicamos esta filosofía a la España actual, podría ser una oportunidad para superar el sectarismo de ambas Españas y, de paso, sintetizarlas en una sincrética Tercera España llena de contrastes, pero ninguno excluyente. Tarea ciclópea, porque la dificultad no está en diseñar nuevos fines o abrir caminos para alcanzarlos, sino en convivir con hábitos históricos incapaces de salir de ese laberinto de trincheras.

Y es que la derecha española es muy liberal en economía, pero su liberalismo político sólo es coyuntural y su liberalismo moral, nulo. El progreso entendido como el horizonte de libertad que habíamos definido antes es sistemáticamente combatido por el tradicionalismo católico más rancio. Da lo mismo que sean los derechos de los homosexuales, el derecho a una muerte digna, la investigación con células madre, el control de la natalidad, la educación para la ciudadanía, el aborto, la autonomía personal en las costumbres sexuales, la utilización de los impuestos como instrumento social para una mayor igualdad de oportunidades materiales: todo, todo lo que ponga en cuestión la moral vaticana y los privilegios de la derecha más retrógrada es sistemáticamente combatido. En esa mentalidad no hay "progreso" democrático, sólo vetusta voluntad reaccionaria. Por el contrario, la poca o nula capacidad liberal de la izquierda en economía se compensa con una mentalidad abierta en el liberalismo moral.

Compaginar el liberalismo moral y la justicia distributiva de la izquierda con la capacidad productiva y la libertad individual del liberalismo serían pilares básicos de esa Tercera España. Y el proyecto político para llevarlo a cabo bien podría ser liderado por Rosa Díez en un partido único para toda España nacido de la fusión y disolución de Ciudadanos, Plataforma Pro y cualesquiera otros grupos que compartan la idea de progreso precisada por Fernando Savater.


ANTONIO ROBLES, vocal secretario del Grupo Parlamentario de Ciutadans en el Parlamento autonómico catalán.

antoniorobles1789@hotmail.com

Izquierda Liberal

Socialistas, 2 - PP, 1

Finalmente, los montes parieron un ratón gordote y mofletudo, con bigotazos y larga cola: otro partido socialista, más socialista que el socialista pero con un programa en muchos puntos sospechosamente parecido al del PP, como observa Gotzone Mora, quien, sin embargo, continúa en su partido de siempre, el PSOE, para asombro de propios y extraños. No se entiende que alguien diga que el PP tiene razón y siga siendo militante socialista. Ella sabrá.

Cuando escribo estas líneas, la nueva tendencia no tiene nombre institucional: ha pasado, en unos días, de ser el partido de Savater a ser el partido de Rosa Díez. Y, mal que le pese al hombre, vistos sus esfuerzos, no es el partido de Martínez Gorriarán.

Dice Savater: "No es el partido de Rosa Díez, ni el mío ni el de nadie. El papel de Rosa, igual que el mío, es servir de banderín de enganche que oriente hacia dónde vamos a ir". Con nombre o sin él, en espera de bautismo, supongo que en Moncloa deben de estar frotándose las manos: por un lado, don Manuel Fraga, a quien siempre le interesaron más los éxitos que los contenidos, gallardoneando y, por tanto, haciendo campaña contra Rajoy; por otro, el Nuevo Partido, provisionalmente NP, abocado a recoger esos votos que, de no ir al PSOE, irían al PP si no fuera por este salvavidas de aparición tan oportuna.

No hay que sorprenderse: Savater dijo con claridad hace un tiempo que lo suyo era principalmente oponerse a la derecha, que él, pese a sus abundantes lecturas y constataciones de visu de la realidad (¡ocho años de gobierno!), sigue imaginando inquisitorial. Y lo ratifica ahora, afirmando que los ejes del NP son "el progresismo y la unidad" (quiero creer que se trata de la unidad de la nación española, aunque ésos son términos excesivamente fuertes para una parte de su clientela potencial).

Pero hay que preocuparse a la hora del recuento, porque no sólo van a quitar votos al PP, sino que, con su discurso de reconstrucción de la izquierda, van a conseguir que acudan a las urnas los que no pensaban hacerlo, y que una parte del caudal de Izquierda Unida, mucho menos menguado hasta ahora de lo que se quiere ver, se decante por el NP. Bien mirado, se trata de la misma táctica que llevó al Gobierno a la Pantera Rosa en 2004: que voten los que habitualmente no votan.

Si se hubieran puesto de acuerdo con el NP, no les habría salido mejor a los de Ferraz. Suponiendo que no se hayan puesto de acuerdo. Puede estar tranquila Rosa Díez: serán sólo unos meses sin los ingresos propios de su acta de eurodiputada, enseguida tendrá los de la Carrera de San Jerónimo.

En su página editorial, ABC sostenía el 30 de agosto pasado:

Obviamente, será un partido de izquierda, aunque el PSOE tratará de presentarlo como una filial del PP, pasando por encima de la consideración debida a intelectuales y políticos que, como los citados, tienen acreditada una militancia mucho más coherente y solvente que la de aquellos que, cómodamente instalados en su mediocridad pasada, presente y futura, ahora cargan contra ellos desde las filas socialistas. Por tanto, aquellos ciudadanos españoles que por ser de izquierdas no votan al PP y por sentirse ante todo españoles no secundan la política sin principios de Rodríguez Zapatero, pueden contar en el futuro con una nueva formación que responda a sus exigencias de alternativas.

Es en este contexto donde el nuevo partido tiene asegurada su viabilidad, en el caladero de los múltiples ciudadanos de izquierda que se sienten engañados y hastiados por Zapatero y que quieren una política de izquierda y nacional. Por eso no es extraño que algunas de las propuestas que ya se conocen de esta nueva formación –que debe evitar ser una ilusión efímera– tengan un carácter integrador y sin adscripción ideológica: reforma constitucional para la defensa del Estado, cambio en la legislación electoral para evitar el sobrepeso parlamentario de las minorías nacionalistas y política de unidad y firmeza frente a ETA.

La coincidencia de estas propuestas con las del PP no hace sino confirmar que derecha e izquierda aún tienen amplios terrenos de consenso en lo fundamental y que es el actual PSOE el que ha decidido jugar en las canchas embarradas de los nacionalismos.


Yo creo que la exposición es muy precisa: el exultante y robusto ratón recién parido es de izquierda pero pondrá el acento en aquellas cosas que todos los partidos de Estado tienen en común, es decir la nación, aunque el editorialista se vaya por las ramas del eufemismo al escribir "terrenos de consenso en lo fundamental". Son como el PSOE, pero, en principio, no quieren hablar con ETA ni con ERC.

El problema es que, así como el editorialista de ABC elude la palabra "nación", también la eludirán los miembros del NP, empezando por Savater, quien declaró sin ambages hace un tiempo: "España me la suda". Y si ahora saliera a decir lo contrario, todo el mundo le recordaría la infausta frase, de la que no se retractó en su día, pese a la polvareda que levantó. Pero es cierto que hay un enorme número de votantes a los que eso no les perturba (hasta cabría decir que les perturba más la palabra España) y que se conforman con que los nacionalistas continúen en el lugar en que han estado hasta Zapatero. El lugar de Pujol, aunque haya sido gracias a Pujol que ERC creció y se multiplicó. O el lugar del PNV, aunque haya recogido las nueces de los que sacudían el árbol, es decir, ETA.

Hay un enorme número de votantes buenistas que no se han dado cuenta de que los nacionalistas son insaciables (Azaña dixit). Fraga, también en esto más amigo del éxito que del contenido, crió con su política lingüística pujolista a los cachorros del lamentable BNG, ese partido que despide a un bombero que sabe apagar fuegos porque no habla gallego. (Un recuerdo curioso: en los primeros tiempos de los socialistas catalanes en el Ayuntamiento de Barcelona, el jefe de bomberos de la ciudad era un argentino, contratado por experto en incendios, como era debido; ahora, eso sería inconcebible).

Los del NP hablan de reforma de la ley electoral para evitar que los partidos nacionalistas estén sobrerrepresentados en el Congreso. Es un asunto espinoso, que el PP seguramente (quiero creerlo) habrá estudiado seriamente. Pongamos el ejemplo de Cataluña, reduciendo a sus números reales a CiU y ERC. El PP continuaría allí en la misma situación que ahora: entre el 12 y el 15%. Pero el PSC sumaría una cantidad inconveniente de escaños. Dudo que sea un buen negocio para el PP. Y mucho me temo que otro tanto sucedería en el País Vasco, donde quizás el PSOE no creciera, pero donde una cifra importante de votos podría ir al NP, que después de todo es de ahí.

Y en este punto hay que atender a lo que señalaba hace unos días en estas mismas páginas José María Marco: el NP, como Ciutadans en su día, nace de un lobby regional. Vasco. Como yo cometí el error de promover el partido catalán, sobre todo a la vista de los déficits del PP de Cataluña, con Piqué al frente, en lo tocante al nacionalismo puedo hablar por experiencia: ningún partido de ámbito regional está, por definición, enteramente libre del virus regionalista. Vean ustedes, si no, el caso de UPN.

Pienso que sería excelente que PNV, EA, ERC, CiU y demás formaciones locales tuviesen exactamente los diputados que les corresponden por sus electores, para no forzar a los dos grandes partidos nacionales a negociaciones miserables de la especie de las de Navarra. Y para no obligar así a los demás españoles a depender de los reclamos de unos cuantos catalanes, vascos, navarros o gallegos empeñados en hablar en nombre de todos sus paisanos. Pero también pienso que esa reforma debe ser consensuada, debe ser tejida con mimbres muy parecidos a los de la Constitución, una vez demostrado lo pernicioso de la ingenuidad ante los nacionalismos de los hombres del 78.

¿Es posible consensuar algo así con Zapatero en el poder? Desde luego que no, y eso lo saben los del NP perfectamente. Por eso lanzan una consigna inocua por su propia enormidad, al mejor estilo extraparlamentario, para dejar fuera de juego al PP, que guarda la debida prudencia al respecto y que, por mucho compromiso programático que asuma sobre esa reforma, sabe que no es para la próxima legislatura.

La reforma de la ley electoral es una necesidad, pero es estructural y, por lo tanto, de largo plazo. Y es la única cosa definida que les he oído a los del NP, que por lo demás siguen siendo socialistas. Antes de plantearla, hay que volver a meter al león nacionalista en la jaula. Y para eso hay que liquidar al que le abrió la puerta, al que agitó el árbol, como decía Arzalluz, para que ellos recogieran las nueces. Lo primero, pues, es acabar con ETA, con esta ETA engordada por la irresponsabilidad y la mala leche del presidente. Y a eso no ayuda el NP.


HORACIO VÁZQUEZ-RIAL.
vazquez-rial@telefonica.net

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sábado, 1 de septiembre de 2007

La FERE, Losantos y el más puro liberalismo


"No hace mucho, en el Consejo Escolar de Madrid, el representante de la FERE me criticó por defender el cheque escolar y dijo que el concierto garantizaba la estabilidad y los puestos de trabajo (tipo astilleros, imagino)"

Fuimos ocho las organizaciones convocantes de la manifestación educativa del 12 de noviembre de hace ya dos años. Entre ellas no estaba la FERE, que se adhirió en el último momento para desmarcarse del grupo convocante desde la misma rueda de prensa que dimos en el Palacio de la Moncloa, en la cual aclararon a la prensa que la FERE no se unía a nosotros en la petición de dimisión de la ministra.

Me he reunido muchas veces con la FERE y estoy convencido de que ninguno de sus dirigentes tendría reparo en admitir que los colegios concertados lo tienen más fácil en las comunidades autónomas gobernadas por el PP que en las gobernadas por el PSOE. La escuela concertada depende de la voluntad política para poder funcionar. El concierto educativo consiste en que el centro privado sea parte del servicio público, en el sentido de que ni elige a sus alumnos –éstos son asignados por una Comisión municipal– ni tiene derecho a cobrar a las familias cantidad alguna; sólo su ideario moral o religioso y la autonomía en la selección del profesorado lo diferencia de una escuela pública. O al menos esa es la idea, pues, como bien sabe la FERE, ese dinero no es suficiente y tienen que cobrar a las familias para poder mantenerse, eso sí, siempre bordeando la Ley. Por eso los colegios concertados están sujetos al poder político.

No hace mucho, en el Consejo Escolar de Madrid, el representante de la FERE me criticó por defender el cheque escolar y dijo que el concierto garantizaba la estabilidad y los puestos de trabajo (tipo astilleros, imagino). ¿Acaso se basa el libre mercado –o la libre elección de centro– en garantizar la estabilidad y los puestos de trabajo a quienes pretenden dar un servicio a la sociedad? ¿No se basa más bien en que sean las preferencias de la sociedad las que determinen qué servicios sobreviven y cuáles no? Así sucede, al menos, con la alimentación, ¿por qué no con la enseñanza? Estoy convencido de que la inmensa mayoría de las familias católicas que van a centros FERE preferirían poder tener en sus manos el cheque escolar para, con él en la mano, buscarse la vida sin pasar por la Comisión de Escolarización y el concejal de turno.

Al final va a tener razón la FERE: su problema no es la Educación para la ciudadanía ni mucho menos depender del Gobierno de turno cada dos años. Su problema es, según dicen en una carta remitida a la Conferencia Episcopal (y al ABC), Federico Jiménez Losantos. Resulta que el locutor ha pecado de, cito textualmente, defender "el más puro liberalismo", lo cual, a juicio de la FERE, atenta contra la libertad de enseñanza. Es decir, que la Educación para la ciudadanía no atenta contra la libertad de enseñanza, la imposición lingüística que defendió hace poco la FERE gallega no atenta contra la libertad de enseñanza, pero el liberalismo y la COPE resultan letales. Qué raro ¿no? Y ¿qué dice la FERE de Rajoy? ¿No dijo Rajoy en la COPE que el cheque escolar era la garantía de la total libertad? Igual hasta tienen razón en la FERE y deben temer al liberalismo. ¿Por qué no lo comprobamos?

Es fácil: ¡Cheque escolar, cheque escolar, cheque escolar!

Álvaro Vermoet Hidalgo, presidente de la Unión Democrática de Estudiantes y consejero del Consejo Escolar del Estado y del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid.

La FERE, contra la libertad de expresión


Jiménez Losantos es desde hace mucho el azote mayor de los progres y libertidicas de España. Como lo que dice es casi siempre verdad y lo que ellos dicen casi siempre es mentira, no pueden rebatirle. Entonces, de acuerdo con su carácter, recurren a la presión mafiosa, al chantaje sobre el Episcopado para que silencie su voz, como en otro tiempo consiguieron a través de Polanco y de Mario Conde. Y así ellos, los mayores injuriadores y calumniadores desde la transición, se rasgan las vestiduras: "¡Federico nos insulta! ¡Cómo puede tolerar eso una emisora de los obispos!". Nada enfurece más a los mafiosos que verse tratados sin el debido respeto.Y esos ateos cañís, enemigos jurados de la Iglesia, se permiten aleccionar a los obispos sobre la sana doctrina: "Deben ustedes acallar a Federico, porque no solo es agnóstico, es que Jesucristo se escandalizaría de oírle". Detrás de las protestas y lecciones, la maza, apenas disimulada: si los obispos no entran en razón, el gobierno utilizará el poder y los fondos públicos, el dinero de todos que él cree suyo, para apretar las clavijas a la Iglesia.

Al coro liberticida se ha sumado la FERE-CECA (Federación de Religiosos de la Enseñanza), manifestando a los obispos su "profunda desazón y malestar" por ciertas "palabras ofensivas" proferidas contra ella por Federico con motivo de la Educación contra la Ciudadanía. Pero el problema de fondo no es ninguna palabra ofensiva, sino la actitud acomodaticia de la FERE ante las iniciativas antidemocráticas, separatistas y en el fondo antirreligiosas del gobierno y las autonomías. Cierto que la FERE tiene mucho que defender, ha creado un cierto contrapeso a la enseñanza antirreligiosa oficial, y debe tener en cuenta los chantajes del gobierno, pero es que en gran parte está de acuerdo con él. No se opondrá a dicha educación porque, en apariencia, cree que ella, aunque promovida por un partido anticonstitucional, corrupto y proterrorista, puede ser adaptada a una concepción "correcta" o "cristiana" de la ciudadanía. Sin embargo basta observar cómo la FERE coopera, repito, en la campaña "Silencien a Federico", para entender qué clase de educación ciudadana promueve: empieza por atacar la libertad de expresión, base de la democracia, en lugar de responder con argumentos.

De hecho, la educación contra la ciudadanía existe desde hace muchos años, de forma difusa, en todos los textos escolares que conozco, de geografía, historia o ética, sin excluir los de la Iglesia. También en los con frecuencia pesados y pueriles textos de Religión, cuyas enseñanzas a duras penas difieren de los tópicos progres, y siguen extraídas en gran medida del marxismo patafísico de la Teología de la Liberación, todavía tan presente en la Iglesia española.

He constatado a menudo una gran aversión a Jiménez Losantos en medios católicos, no en todos. En unos, por puro integrismo, en otros por progresismo desatado. Unos y otros con un fondo común: detestan la libertad de expresión, y aun más la claridad expresiva.

Pío Moa
Libertad Digital, 01-09-2007

viernes, 31 de agosto de 2007

Basta ya de bromas

"Rosa Díez y sus amigos se convierten en la mejor forma de evitar que el PP avance. En aliados del PSOE."

Existe un mandato relacionado con los progresistas, y es que cuando un progresista empieza a arrepentirse de su progresismo no hay que criticarlo, sino animarlo y acogerlo.

Nunca he estado muy de acuerdo con esta prescripción y menos ahora, cuando unos cuantos progresistas han decidido, al parecer, descolgarse del PSOE.

Eso sí, mejor no hablar del pasado de cada cual. Por eso, ciñéndonos al presente, en mi opinión la creación de un nuevo partido político para unas elecciones que como mucho se van a celebrar dentro de siete meses es una broma. De mal gusto, además.

Por una parte, Rosa Díez y otros compañeros que vienen viviendo del cuento de la izquierda desde hace muchos años van a quitar votos al PP. Como estos señoritos no pueden ser de derechas, es decir del PP, del único partido que defiende la Constitución y la nación española, van a captar para una supuesta nueva izquierda, otra vez virgen y mártir, los pocos votos que a lo mejor, con un poco de suerte, hubiera obtenido el PP de algún votante socialista capaz de recapacitar, pensar y actuar por su cuenta.

El tabú ideológico, deducido de un problema existencial relacionado con que estos progresistas suelen ser políticos, funcionarios o ricos de familia, es decir han vivido siempre del dinero de los demás, tendrá consecuencias electorales. Rosa Díez y sus amigos se convierten en la mejor forma de evitar que el PP avance. En aliados del PSOE. Como entre sus filas se cuentan eminentes intelectuales, supongo que por lo menos el filósofo oficial, aquel que ha pasado a los anales de la ética y la metafísica por su sofisticada formulación de que "España me la suda", habrá medido las consecuencias de sus actos. Saben, y muy bien, a lo que están contribuyendo.

Por otra parte, el intento de presentarse como partido bisagra alternativo a los nacionalismos al mismo tiempo que se propone una reforma constitucional que evite que los nacionalismos sean partidos bisagra suena un poco... raro.

Una de las muchas consecuencias perversas del diseño electoral e institucional español es el surgimiento de lobbies, en particular lobbies regionalistas, vascos y catalanes, que parecen convencidos de que tienen el derecho a monopolizar la vida pública nacional, mientras que los demás, los que somos españoles sin más, tenemos la obligación de escucharlos y atenderlos. Que los escuchen en su pueblo. Basta ya de bromas.

José María Marco
Libertad Digital, 31-08-2007

Rosa Díez y la causa de la libertad


"¿Qué razón de peso hay para que, en las actuales circunstancias, una persona como Rosa Díez no pueda compartir lista electoral con una persona como María San Gil?"

No por previsible resulta menos destacable la decisión de la histórica dirigente socialista Rosa Díez de abandonar definitivamente el PSOE y su escaño como eurodiputada, tras sus fuertes y públicas discrepancias con la deriva nacionalista y la política de apaciguamiento con el terrorismo llevada a cabo por el gobierno de Zapatero.

Rosa Díez es un referente moral y político de la lucha por la libertad y contra el terrorismo a quien hoy ex compañeros suyos como Rodolfo Ares han tenido la desfachatez de reprocharle una supuesta "falta de coherencia personal y política".

Lo cierto es que ha sido precisamente por no tener que sacrificar unos principios y unos compromisos de firmeza antiterrorista y de lealtad constitucional a los que ha dedicado su vida –y por los que muchos de sus compañeros han sido asesinados–, por los que Díez ha decidido, precisamente, abandonar el partido en el que ha militado durante treinta años. Son los mismos principios que tienen en común los principales partidos en los países de nuestro entorno, pero a los que el Gobierno de Zapatero no ha importado dejar en el estacada con tal hacer un frente común contra el principal partido de la oposición.

Con todo, si coherente es la decisión de Rosa Díez de abandonar el PSOE, harina de otro costal supone su decisión de impulsar un nuevo partido junto a Fernando Savater y asociado a la Plataforma Basta Ya. Y no, desde luego, porque desde la izquierda no pueda y deba haber un partido que también abandere la cohesión nacional y la lucha contra el terrorismo desde el Estado de Derecho, sino porque, en términos de utilidad, y también apelando a esos mismos principios, lograr ese objetivo sería mucho más factible con un cambio de dirección en el PSOE a través de una victoria lo más amplia posible del PP.

Con el PSOE y el Gobierno de Zapatero, lo que está en juego en España, en general, y en el País Vasco, en particular, hace absolutamente irrelevante las diferencias entre esa "izquierda" que quiere representar Rosa Diez y esa "derecha" que representa el PP. ¿Qué razón de peso hay para que, en las actuales circunstancias, una persona como Rosa Díez no pueda compartir lista electoral con una persona como María San Gil?

Editorial de Libertad Digital, 31-08-2007

Nuevos partidos

"Tanto Ciudadanos como Basta Ya reflejan esa necesidad de relevar a los viejos partidos, y, desde luego, sería magnífico que salieran adelante como depuración y regeneración de la izquierda."

¿A quién quitará votos Rosa Díez? No parece la forma adecuada de plantear la cuestión. ¿El PP es la única alternativa al PSOE? Solo de manera formal, en realidad no es alternativa. Para saber lo que hará solo hay que ver lo que ha hecho en la oposición.
El terrorismo nacionalista vasco (TNV) ha sido la piedra de toque de los partidos y los políticos desde la transición, y, salvo, en parte, el PP de Aznar, todos han demostrado su escasa valía, que actualmente ha llegado a la ruina. PP y PSOE han naufragado ideológica y políticamente, como la DC y el PCI en Italia.

¿Entonces? Harían falta otros partidos, que empezaran por sacar la experiencia histórica de estos treinta años y no solo expresasen descontento por lo que pasa y ansias de llenar algún hueco electoral. ¿Van a surgir? No parece probable. Tanto Ciudadanos como Basta Ya reflejan esa necesidad de relevar a los viejos partidos, y, desde luego, sería magnífico que salieran adelante como depuración y regeneración de la izquierda, pero no se les aprecia suficiente impulso ni claridad. Y en la derecha no se ve nada, sencillamente.

Con la subida de Zapo y su pandilla al poder hemos asistido a un proceso de sustitución del espíritu democrático de la transición por los viejos mitos guerracivilistas; un proceso de auge de los partidos separatistas y de recuperación política (no solo política) del terrorismo. La putrefacción del país y de la democracia continuará, por tanto, lo mismo con el PSOE que con el PP.

Muchos países, España desde luego, han padecido largos procesos de ese tipo.

En Una historia chocante he intentado extraer la experiencia de estos años. Se trata de un simple esbozo, discutible por demás. Pero, obsérvese: nadie parece sentir necesidad de discutir sobre ello.

Comente este artículo en el Blog de Pío Moa, "Presente y Pasado"

Pío Moa
Libertad Digital, 31-08-2007

El carné


Desengáñense, no seguirá sus pasos nadie. Y "nadie" significa nadie. No escribo a humo de pajas. Sé muy bien lo que digo. Conozco perfectamente lo que ocurre cuando algún enajenado decide marcharse de la Secta. Lo sé porque yo mismo lo hice en su día. Sí, en su día. Casualidades de la vida: justo un 30 de agosto de hace veinte años me dio por tirar el carné del PSC en un contenedor de basura del Paseo de San Juan de Barcelona.

¿Tienen curiosidad por saber lo que ocurre después? Pues se lo contaré: no pasa nada. Y "nada" también significa nada. De repente, el teléfono no vuelve a sonar. Los amigos del alma de tantas noches de vino y rosas, súbitamente, extravían la agenda en la que tenían apuntado el número. Aquellas voces cotidianas, familiares, nunca más vuelven a emerger al otro lado del hilo. Y "nunca más" también significa nunca más. Es así como uno comienza a descubrir el significado de ese sagrado principio constitucional que se conoce por "libertad de movimientos". Porque, a partir de ese mismo instante, se abren las grandes alamedas y ya no se otean más que espacios llenos de nada alrededor.

La gente se aparta con suma prudencia, respetando escrupulosamente las distancias de seguridad con tu sombra cuando teme tropezarse con ella por la calle. Ni siquiera es necesaria ninguna de esas costosísimas campañas que organiza la Dirección General de Tráfico. Pues, de forma espontánea, se obra el milagro y todo tu mundo, que para ti es todo el mundo, comienza a obedecer con celo exquisito las normas que ordena el Código de la Circulación. Entonces es cuando se empieza a sentir por primera vez el frío. Porque en las largas rutas solitarias siempre hace frío. Mucho frío. Un frío que, poco a poco, te va calando los huesos hasta el tuétano de la hipoteca. Un frío gélido que, como en el poema de Gil de Biedma, enseña a comprender de golpe que la vida iba en serio.

Desengáñense, un partido, cualquier partido, no es más que el híbrido perfecto entre una ETT y la pista central de un canódromo. Ahora mismo, mientras leo el cándido titular de Libertad Digital –"Rosa Díez agrava la mayor crisis del PSOE desde Suresnes"–, recuerdo a G. casi con ternura. G. fue el único que se arriesgó a dirigirme la palabra cuando me los tropecé a todos, con sus banderitas rojas y sus puños en alto, en aquella manifestación de homenaje a Salvador Allende. "¿Qué va a ser de ti fuera del partido? ¿Te has vuelto loco?". Quién sabe, igual hasta tenía razón.

Que los dioses del camino te sean propicios, Rosa, porque lo tendrás que recorrer sola.

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
Libertad Digital, 31-08-2007

Otras rosas socialistas


"Rosa Díez no podía respirar en semejante vertedero, y no concibo intenciones ocultas en quien ha dedicado todas sus energías a denunciar la indignidad de los atajos "antiterroristas", que, por ser atajos, siempre acaban perdiendo el prefijo."

Claveles y puños aparte, los socialistas también cultivan rosas. Algunas tan espinosas como la Regás, riega que regarás. La izquierda ha regado generosamente, para su desgracia y para la de Ptolomeo, ese tipo de flores carnívoras porque desde que llegó Rodríguez y mandó a parar, ser de izquierdas no quiere decir nada. Apenas un furor sectario y una defensa del prejuicio y la prebenda a coces y mordiscos. Otras flores, como Rosa Díez, se agostan en el rosal de la nada.

Se ha marchado del PSOE pero no de la izquierda, y carece de sentido criticarla por lo segundo; el ropaje sectario le cae mejor a ellos, no vayamos a olvidarlo. Justamente por ser progre, el partido que impulsa Savater marcará distancias insalvables con el PP en asuntos con un común denominador: el alcance del papel del Estado. En la educación, en la economía, en la cultura, en lo que sea.

Y va a coincidir con el PP en aquello sin lo cual una nación está condenada a desaparecer: su propia conciencia, plasmada en una unidad soberana y en una comunidad de individuos, elementos que sólo un nacionalista periférico puede denunciar como "nacionalismo español", pues apuntan en sentido contrario al nacionalismo: libertad individual frente a derechos colectivos, razón ilustrada frente a irracionalidad romántica, igualdad ante la ley frente a privilegios (leyes privadas, como el reciente y ruidoso estatuto catalán).

Ojalá más partidos coincidieran en estas coordenadas, que son superiores y anteriores a perfiles ideológicos como conservadurismo, liberalismo o socialdemocracia. Fascistas y comunistas no entran en el cuadro. Ni en ningún sitio, por otra parte. Tampoco entran, por definición, los nacionalistas, madre de un problema cuya solícita niñera es un PSOE que ha perdido lo único digno que le quedaba: la defensa de la unidad de España.

De esa pérdida calculada vienen estos lodos, de su abrazo obsceno al separatismo filoterrorista y del guiño más obsceno aún al simple terrorismo. Rosa Díez no podía respirar en semejante vertedero, y no concibo intenciones ocultas en quien ha dedicado todas sus energías a denunciar la indignidad de los atajos "antiterroristas", que, por ser atajos, siempre acaban perdiendo el prefijo.

No creo que con esto el PP tenga nada que temer, y sí mucho que celebrar. Principalmente, que se acabó la estupidez de identificar España con derecha. Y que mientras Blanco magnifica anecdóticas fisuras en el PP, a la izquierda le nace la Tercera Vía. O sea, que el PSOE se está cayendo a pedazos.

Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
Libertad Digital, 31-08-2007

Gotzone Mora critica a Díez por debilitar la "única alternativa constitucional" a Zapatero


"VA A QUITAR EL VOTO AL PP", OPINA LA OTRA DISIDENTE SOCIALISTA

La disidencia de Rosa Díez provoca división de opiniones. Otra socialista histórica, Gotzone Mora, igualmente disidente dentro del PSOE, ha sido de las primeras en criticar la decisión y alertar con que puede acabar restando apoyo electoral al PP, el único partido, a su juicio, capaz de garantizar la pervivencia de la España constitucional. Mora ha intervenido en La Mañana de COPE –al igual que lo hiciera el pasado miércoles en otro programa de ese canal, La Linterna– para señalar que el nuevo partido que surja de Basta Ya "va a quitar el voto al PP", y no tanto al PSOE y a sus aliados nacionalistas.

(Libertad Digital) La ex concejal del PSOE en Guecho ha criticado la decisión de su antigua compañera en el PSOE. Rosa Díez, de abandonar el partido y sumarse al proyecto de Fernando Savater y Carlos Gorriarán de un nuevo partido poítico.

Para Gotzone Mora, "este tipo de andadura impide que la democracia se manifieste en todo su valor", ha señalado en el matinal de COPE.

Mora opina que el nuevo partido político no provocará la regeneración del PSOE, como pretenden, sino que dañará las expectativas electorales del PP, "el único" que, a su juicio, hoy garantiza la pervivencia de la unidad constitucional de España.

"Se lo dije hace mucho tiempo" a Rosa Díez, ha revelado Gotzone Mora.

"Para mí, se han aprovechado de la plataforma Basta Ya, en la que yo estuve antes que Rosa Díez y que nació como expresión de la ciudadanía frente al nacionalismo obligatorio, se han aprovechado de ese movimiento para formar un nuevo partido que va a quitar el voto al PP".

Mora no se explica cómo "existiendo ya un partido que defiende la España constitucional como alternativa a la deriva del PSOE, un partido como el PP que es el único que puede gobernar, Rosa Díez no lo apoya y decide sumarse a una plataforma incierta cuyos impulsores no han dudado en apoyar al mismo Zapatero al que ahora critican", ha comentado.

Gotzone Mora cree que Rosa Díez "ha tirado hacia delante y tendrá que dar cuentas a los ciudadanos en el futuro". A su juicio, Díez debería haber resistido en las filas socialistas y continuar con su disidencia desde dentro, algo que, para Gotzone Mora, habría sido verdaderamente útil a la regeneración democrática del PSOE.

"Claro que es duro estar dentro, que me lo digan a mí, pero es la única forma de que el PSOE y el PP vuelvan a estar de acuerdo en lo fundamental para España", ha declarado al mismo canal de radio.

Libertad Digital, 31-08-2007

El puño pierde la rosa

Hotel Ercilla, Bilbao, 30 de agosto de 2007, a las 12:00 horas. Palabras de Rosa Díez anunciando su baja en el Partido Socialista Obrero Español:

Quiero anunciarles mi decisión de darme de baja en el Partido Socialista Obrero español. Así mismo les comunico que he renunciado a mi escaño como Parlamentaria española en el Parlamento Europeo. De ambas decisiones he dado cuenta a través de carta certificada en la mañana de ayer al Secretario General del Partido Socialista Obrero Español y a la Junta Electoral Central. La misma comunicación ha sido remitida al Presidente del Parlamento Europeo.

He tomado la decisión de darme de baja en el Partido Socialista Obrero Español para poder defender con más libertad y mayor eficacia las ideas que me llevaron hace más de treinta años a militar en ese partido.

Siempre he considerado que los partidos políticos han de ser instrumentos al servicio de los ciudadanos. Los partidos políticos no son propiedad de sus dirigentes; ni tan siquiera de sus afiliados. Sin los ciudadanos que confían en nosotros cuando nos dan su voto no seríamos nada. Por eso siempre he pensado que un cargo público se debe, sobre todo, a los ciudadanos a los que representa. Los partidos políticos hacen las listas, designan los candidatos. Pero los diputados, senadores o concejales los eligen los ciudadanos.

Los ciudadanos no dan a los políticos un cheque en blanco. Los ciudadanos delegan en nosotros para que defendamos aquello con lo que nos hemos comprometido al pedirles su voto. Por eso siempre he creído que por encima de la disciplina partidaria está el compromiso con los ciudadanos. Lo bueno sería no tener que elegir entre la disciplina del partido y el compromiso con los ciudadanos; pero si hay que elegir porque ambos mandatos no son compatibles, los ciudadanos son lo primero. Por eso he defendido con mis mejores argumentos las cosas que creo que hay que hacer; y he criticado aquellas que se hacían y que yo no compartía. Nunca he desacreditado personalmente a nadie; nunca he juzgado intenciones. Siempre he argumentado, con respeto pero sin tapujos, cada una de las decisiones políticas sobre las que ha creído que tenía que opinar. Los ciudadanos tienen derecho a saber lo que piensan sus representantes durante todo el tiempo, no sólo cada cuatro años cuando les llaman a votar.

Durante mucho tiempo he creído que era posible defender mi posición, --que no es otra que aquella con la que el Partido Socialista Obrero Español se presentó a las últimas elecciones generales y la que se recoge el programa electoral y de gobierno--, desde dentro de las filas del Partido Socialista y desde mi escaño de Parlamentaria Europea. Hace ya tiempo que comprendí que en lo orgánico no había nada que hacer. Pero seguí creyendo que mantener un discurso político público podía facilitar un debate que provocara una reorientación de la política del Partido Socialista, en temas de tanta importancia como la política antiterrorista o el modelo de Estado. Nunca me han importado las dificultades, ni en estos tres últimos años ni en los anteriores. Pero he llegado a la conclusión de que tampoco por ahí hay nada que hacer. Si el discurso político no contribuye a condicionar las políticas, deja de ser práctico. Y cuando se llega a esa conclusión, quien quiera seguir comprometida con las ideas y que su trabajo sirva para algo, ha de dar un paso adelante. Eso es lo que yo hago hoy.

Así que me voy para ser más libre y para ser más eficaz desde la perspectiva de los ciudadanos. Sobre todo para ser más eficaz; yo seguiría soportando los problemas, las tensiones y la falta de libertad si creyera que eso iba a contribuir a que se produjera un debate racional. De la misma manera que sigo haciendo política y viviendo en Euskadi a pesar de las dificultades: porque creo que lo práctico, lo que más nos va a ayudar a ganar, es quedarnos aquí. Al menos mientras podamos.

Pero eso les digo que he llegado a la conclusión de que para poder seguir defendiendo estas mismas ideas por las que me afilié al PSOE y para las que pedí el voto a los ciudadanos lo que tengo que hacer es irme del Partido Socialista. Y eso es lo que he hecho.

No quiero que nadie se equivoque. Para mí no ha sido una decisión fácil. Llevo toda la vida militando en él. Soy hija de socialistas. Y tengo un enorme respeto a toda su historia. Un partido no es una dirección, o las sucesivas direcciones que éste ha tenido y tendrá en el futuro. El Partido Socialista está hecho de su historia centenaria, está hecho de los sacrificios de muchos hombres y mujeres anónimos que en su nombre defendieron las ideas de la libertad, la solidaridad y el progreso. Y yo me siento orgullosa de haber formado parte durante más de treinta años de esa familia de hombres y mujeres buenos que han dado lo mejor de su vida para defender esos valores.

Dejo en el Partido Socialista un montón de amigos; muchos que me han ayudado, que me han animado, que me han querido; y a los que yo quiero. A todos ellos les deseo lo mejor. Respeto su decisión, como sé que ellos respetarán la mía. Ellos saben, porque lo hemos hablado muchas veces, que cuando hay que elegir entre disciplina y coherencia, yo elegiré siempre coherencia. Sé que ser coherente no equivale a tener razón. Pero, aunque muchos – en un afán de protegerme-- me han sugerido que ponga perfil bajo y espere tiempos mejores, yo eso no sería capaz de hacerlo nunca. Defender las cosas en las que uno cree es lo mínimo que se le puede exigir a un cargo electo. Y a mi modo de entender, a cualquier ser humano que se respete a sí mismo.

Pido disculpas a los afiliados, simpatizantes y votantes del PSOE que hayan podido sentirse mal al escuchar o leer mis posiciones contrarias a las sostenidas por la dirección del PSOE y/o por el Gobierno. Pero sé que si lo piensan bien me entenderán; está escrito en el carnet del que hasta ayer era mi partido: somos socialistas no para amar en silencio nuestras ideas, ni para recrearnos con su grandeza ni con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes. (Pablo Iglesias)

Así pues hoy empieza para mí una nueva etapa. No voy a hacer nada diferente a lo que venía haciendo. Sólo voy a hacerlo desde otro lugar. Lo fácil siempre es no moverse. Pero circunstancias extraordinarias requieren decisiones también extraordinarias. Y yo creo que vivimos una situación extraordinaria, en la que la creciente desafección por la política termina por empobrecer las instituciones democráticas. Y eso nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de hacer cosas nuevas, de movernos de la cómoda situación en que cada uno de nosotros podríamos encontrarnos. Bueno, pues yo ya me he movido. Ahora a ver que pasa.

Gracias por su atención. Estoy a su disposición para cualquier pregunta.


Blog de Santiago González

jueves, 30 de agosto de 2007

La publicidad del irracionalismo


Nunca he sentido el rechazo por la televisión que experimentan los progres desde que Marshall McLuhan enunció aquella olvidable pero no olvidada sentencia de que el medio es el mensaje. La televisión nos mete en el salón lo que le mandan meter. Y eso sí que merece un análisis.

Dejemos de lado los deportes, que ocupan una parte desproporcionada de los informativos, aunque no mucho mayor que la que ocupan en la prensa escrita, en la que existen dos periódicos especializados que se venden tanto como los diarios de información general, que también llevan una amplísima sección deportiva. Cada uno se idiotiza como quiere, mirando partidos de lo que sea, atendiendo a las miserias de los programas rosa o siguiendo las peripecias de Bea, todas cosas que vienen del papel y de la radio.

La Sexta, que al parecer va a convertirse en la cadena oficial del PSOE, más aún que ahora, ayudada por el nuevo diario El Público, de próxima aparición, da una pauta ideológica del pensamiento del gobierno: es la que más deportes ofrece, como la Cinco ofrece Pantoja y padres descastados que les dan droga a sus hijas y que no serían nada famosos si no les jalearan esas gracias.

Si usted no quiere nada de eso, la televisión le ofrece otras alternativas: series y películas. Agosto ha sido un mes maravilloso en este terreno: no hemos podido ver un solo episodio nuevo de ninguna serie, ni una sola película que no hubiera sido emitida repetidas veces. Yo he podido comprobar cosas que sospechaba: que Memorias de África ha envejecido, que Grissom ha ido ganando con los años y que El ala oeste de la Casa Blanca, la mejor serie en muchos años, sigue dando mucho miedo: la han condenado a los viernes, a la una de la mañana. Como la han pagado, no les queda otra que pasarla a pérdidas o mostrarla cuando el público está medio dormido.

Todavía estamos esperando una nueva temporada de 24 y sospecho que, si llegan a ponerla, será también en horarios siniestros.

La producción de series en los Estados Unidos es abrumadora, en todos los niveles de calidad y para cualquier público, y está claro que las cadenas españolas de televisión abierta hacen una selección a la hora de comprar unas u otras. Selección que tendrá que ver con las posibilidades comerciales, pero también con otros matices, entre ellos el ideológico. Y no es que El ala oeste no sea progre, pero muestra entripados de la política que no deben ser mostrados. Prefieren cosas más light.

¿Y qué hay más light que los fantasmas? Pues resulta que, de la docena y media de series visibles, nueve se dedican a ellos, a los médium o a los tipos con poderes singulares: Medium, Entre fantasmas, Las voces de los muertos (británica), Premoniciones, Sobrenatural, Embrujadas, Millenium, John Doe y una más, cuyo nombre he olvidado, protagonizada por una médium al servicio del FBI. No cuento La habitación perdida porque pasó a mejor vida. El contrapeso científico queda a cargo de CSI.

No es un fenómeno nuevo. Tras el fracaso de la revolución de 1848, Marx decía en una carta que "todas las mesas de Europa han empezado a moverse" por obra de los espíritus. Y Alan Furst escribe en El oficial polaco, que transcurre en los dos primeros años de la Segunda Guerra Mundial: "En una época en la que el consuelo era prácticamente inexistente, las profecías abundaban, por extrañas que fuesen algunas de ellas." Cierto: en tiempos de crisis, prospera el irracionalismo. Pero, teniendo en cuenta que los capítulos de estas series suelen emitirse en tandas de dos o de tres, veinte horas de televisión cada semana dedicadas a los diálogos con los muertos y con los espíritus, del bien o del mal, o a la investigación de crímenes por adivinación, parece excesivo.

Los seres humanos tendemos a lo irracional, el ser primitivo no deja de estar agazapado un solo instante en el fondo del hipotálamo, y cualquier excusa es buena para dejarlo aflorar, cargándose milenios de cultura y de contención. Pero que se lo promocione desde un poderoso difusor de valores como es la televisión, es harina de otro costal. Si llegamos a dar por normal que a nuestro alrededor haya miles de personas que hablan con espíritus a diario, terminaremos por aceptar cualquier absurdo, desde la combustión espontánea hasta los derechos históricos.

No pienso, como los señores Dorfman y Mattelart en Para leer El pato Donald, que el sello Disney apañe a una conspiración de malvados dispuestos a lavarnos el cerebro mediante los discursos ininteligibles del pato, siempre tan irritable, tan primitivo. En el universo de los relatos, los fantasmas venden tanto como los vampiros. Y se producen series y películas y novelas y cuentos ad hoc. Una proporción en cada mercado, en competencia con las historias de amor, de dolor, de guerra, del far west, de secuestros, de ladrones, de crímenes y, desde luego, con las comedias, que también tienen su público. En la televisión, el consumidor no elige, está a lo que le echen. De modo que si la proporción entre géneros varía, o apaga el aparato o se traga lo que ponen. Y alguien escoge la desproporción.

Claro que irracionalismo y corrección política van de la mano: ahí está A dos metros bajo tierra y su clon, Cinco hermanos, con la que hasta comparten actores. Son como los culebrones de toda la vida, infinitamente mejor hechos y con la presencia de todas las minorías concebibles, salvo negros, que no podían ser concebidos por parejas blancas: pero todas las familias tienen un hijo gay, una hija o una esposa promiscua, un padre con amantes, y A dos metros riza el rizo otorgándole al hijo gay (pero religioso) un amante que, amén de negro, es policía. Son familias impecables, sin reproches esenciales, de libre sexualidad y sin posición política, aunque en Cinco hermanos Rob Lowe haga de senador republicano que cada vez que abre la boca demuestra lo demócrata que es. Irracionalismo, cotilleo, corrección política y deportes conforman el universo mental de la víctima. Y la repetición, como se sabe, genera adicción.

Pinche aquí para acceder a la página web de HORACIO VÁZQUEZ-RIAL.

vazquez-rial@telefonica.net



Horacio Vázquez-Rial
La Revista de Agosto de Libertad Digital

Te esperábamos, Rosa

Catálisis (del gr. «katálysis», disolución) ­f. Quím. Acción activadora (o, más raramente, retardadora) de las reacciones químicas, realizada por cuerpos que, al terminar la reacción, permanecen inalterados. Ô Acción de presencia.

Catalizador Persona o cosa que impulsa o aglutina las distintas fuerzas que intervienen en una reacción colectiva importante.

(Del diccionario de María Moliner)

Creo que muchos te esperábamos, Rosa, porque tu puedes catalizar el proceso reactivo que está iniciándose frente a la degeneración política del país. Porque tú y los que te seguimos podemos hacer cuajar un nuevo equilibrio político que regenere España.



Pero el nuevo partido democrático progresista que España necesita debe fundarse sobre bases sólidas, a fin de cumplir el papel histórico que tiene que desempeñar. Por eso urge acelerar ya el proceso de creación estructural de la nueva organización.

Tu nos liderarás a muchos que estamos buscando una nueva forma de hacer política y un nuevo equilibrio de fuerzas en el país, que instauren una democracia viva, que haga frente al secuestro oligárquico y caciquil de la voluntad democrática, que se ha producido lentamente desde comienzos de la transición y aceleradamente durante el actual trienio necio. Que haga frente a la estafa a la democracia a la que tenemos que enfrentarnos.

Pero España está viviendo una crisis seria de la democracia y superarla resultará enormemente difícil si no sabemos conjugar bien las exigencias del proceso: tiempos, principios, liderazgo, estructura y catarsis.

LA SINCRONIZACION

La primera exigencia es el tiempo, la sincronicidad de urgencia y maduración progresiva de un proceso que comienza: tenemos que frenar urgentemente la degeneración del país y al mismo tiempo necesitamos construir sobre bases sólidas y estabilizadas una nueva realidad política consistente y coherente.

LOS PRINCIPIOS

Para ello, es preciso definir con claridad los principios fundamentales sobre los que tendremos que basarnos. Y creo que estos principios deben referirse a unas cuantas cosas esenciales:

a) La defensa de la idea de España como patria común e indivisible, que encarna e institucionaliza el pluralismo y la libertad como rasgos esenciales de nuestra integración interna y externa en Europa, y que es preciso defender frente a soberanismos y caciquismos. Patologías cuyos principios y orientaciones les llevan a pretender la construcción de naciones monolíticas enfrentadas a la unidad y convivencia del conjunto de los españoles. Impulsos y orientaciones que si no se contrarrestan producen la destrucción del pluralismo, la ruptura de la unidad y la cohesión social, y la degeneración y derrumbe de la democracia.

b) La concepción de la actividad política como una tarea de enorme importancia para el desarrollo de la sociedad, que exige, por tanto, cualificación para tratar sistemas complejos, ideas claras y entrega moral al servicio del interés general. Una actividad, por consiguiente, que exige la actualización permanente de la sensibilidad y los conocimientos, la dedicación entusiasta a la "respublica", y la sensibilidad y empatía necesarias para sintonizar con las demandas y problemas de los ciudadanos y la sociedad.

Una actividad, por consiguiente, que no puede fundamentarse en ideas esclerosadas y delirios anacrónicos; ni en electorerismos vacuos y populistas que manipulan la opinión pública y pervierten la democracia; ni en clientelas de sicarios obedientes a caudillos iluminados; ni en oligarquías cerradas e impermeables a las necesidades sociales.

Una actividad que exige la promoción de los mejores y más capacitados, y no la selección negativa de los que carecen de criterio, personalidad, sentido crítico y autonomía, o profesión conocida.

c) La percepción de la cultura e ideas políticas actuales propias de las sociedades modernas europeas como orientaciones de consenso, a la búsqueda de la interpretación y gestión de un mundo global en transición acelerada y radical. Cultura e ideas que tienen que canalizar y dirigir fuerzas poderosísimas hacia el desarrollo de la Humanidad en una época de crisis global. Cultura e ideas, por consiguiente, que no pueden estancarse en las fórmulas ideológicas de hace dos siglos más o menos remozadas, sino que precisan innovación radical basada en la reformulación de los valores humanos de siempre y en su adaptación a una nueva realidad mundial y global. Cultura e ideas que necesitan integrar y gobernar un mundo en cambio con instrumentos obsolescentes como los Estados actuales. Cultura e ideas, en definitiva, que necesitan construir unidades políticas superiores a las existentes mediante la superación de los sectarismos y brechas del pasado.


EL LIDERAZGO

Necesitamos un liderazgo fundacional, que construya de la nada y/o de las cenizas del pasado algo insólito, una relidad política nueva que integre, en síntesis frescas, ideas y residuos estructurales obsoletos, y que sepa abrirse un nicho nuevo de estabilidad, centralidad y progreso en el seno de una sociedad bloqueada que comienza a derrumbarse.

Por eso te esperábamos, Rosa, porque muchos creemos que tú puedes catalizar todo lo nuevo que hace falta: actitudes, ideas, personas y estructuras, a fin de desatascar el país. Porque somos conscientes de que te guían tus convicciones profundas de persona progresista, cuyas metas son el desarrollo de la libertad y la igualdad, y que sabes perfeccionar y aplicar esos principios a la realidad incluso en contra de lo existente cuando es necesario.

En tu biografía política nos has dado un ejemplo, Rosa, de que en ocasiones es necesario sacrificar la estabilidad y la tranquilidad personal en aras de objetivos y bienes superiores. Porque, como tú dices, Rosa, tenemos hijos a los que legar algo mejor y no peor que lo que tenemos.

En todo esto, creo que somos muchos los que sintonizamos contigo, vemos el peligro de declive y creemos en la necesidad de entregar nuestro esfuerzo a evitarlo. Necesitamos un liderazgo como el tuyo que movilice a los hasta ahora desengañados o estafados por la situación política. Estamos en ello, Rosa.


LA ESTRUCTURA

Los que tenemos algo de experiencia política sabemos de la dificultad de construir partidos vivos, flexibles y adaptativos. Tal como yo veo mi experiencia en el PSC-PSOE y en Ciudadanos, ambos partidos se han podrido por diversos factores y circunstancias a diversos ritmos, sucumbiendo a la corrupción de los principios fundacionales, a la oligarquización y a los intereses de los dirigentes.

Por eso es muy importante que el liderazgo se complemente con una estructura viva y con afiliados motivados por altos ideales de servicio al país, conscientes de la situación de emergencia que vivimos y prestos a entregar gran parte de su tiempo durante algunos años a superar la situación.

En ambos casos, el fracaso estrctural deriva de la avalancha de oportunistas, la jerarquización y oligarquización, la falta de liderazgo de calidad y la degeneración sectaria.

Debemos tratar de evitar las dos primeras patologías y la última, ya que tenemos la suerte de contar con liderazgo de calidad. Pero los objetivos ambiciosos que perseguimos no se pueden conseguir únicamente con la confianza o fe en el liderazgo, sino que se hace preciso construir una estructura ágil y democrática que frene la posible avalancha de oportunistas mediante los filtros adecuados, y sea capaz de integrar la pluralidad interna de sensibilidades variadas propias de un partido transversal.

Un partido que ha de situarse en un espacio central y centrípeto que fortalezca la democracia española frente a la centrifugación nacionalista y el desvarío de una izquierda obsoleta y sin rumbo.

LA CATARSIS

Si acertamos en todo esto y conseguimos actuar con inteligencia, honestidad y eficacia, creo que conseguiremos ganarnos la confianza de un sector importante de la población, que espera como agua de mayo el proyecto que queremos presentarle. Y si conseguimos votos suficientes para jugar un papel significativo entre los dos grandes y frente al soberanismo y el caciquismo, habremos triunfado en ese gran objetivo histórico de impedir la degeneración del país, y sacarlo adelante como una democracia moderna y fuerte que pueda hacer jugar a España el papel que le corresponde.

Nuestra transición actual, nuestra crisis y movimientos, están siendo observados con atención en toda Hispanoamérica. Tengámoslo en cuenta. Y hagamos despertar a los españoles con la idea de que nuestra democracia se puede regenerar, como el ave fénix que finaliza este artículo. Nuestro papel histórico es conseguir la catarsis del país. Un abrazo, Rosa.


Luis Bouza-Brey

miércoles, 29 de agosto de 2007

Contra Fraga (2) : Consejero fracasado


Contra Fraga En fin, Fraga, que es a la derecha liberal lo mismo que Atila a la industria de los fertilizantes, resulta que, ahora, anda con prisa por sentar a Gallardón en el palco del Gran Inquisidor Centrista. Cosas veredes, que decía el otro.

A don Manuel siempre hay que escucharlo poniendo mucha atención. No porque jamás haya habido manera humana de descifrar lo que dice, sino porque el fundador viene a ser lo más parecido a Scott Fitzgerald que nos ha dado la provincia de Lugo desde Prisciliano. Y es que Fraga también habla con la suprema autoridad que le da el fracaso. Por lo demás, como ya desde pequeñito ha llevado el Estado dentro de la cabeza, al de Villalba nunca le ha quedado el más mínimo espacio en la testa para almacenar ideas. De ahí que lo suyo sean las ocurrencias. La penúltima nos la regaló ayer. Y es ésa de que habrá que ir pensando en hacerle la cama a Mariano Rajoy, que, a cinco minutos de una convocatoria electoral, se ve que es lo que más le conviene al Partido Popular.

Lástima que don Manuel sólo haya salido perito en preparar las sucesiones del prójimo. Razón de que cuando fueron a convencerlo para que no regalara Galicia a Touriño y su Anxo Exterminador, saltase raudo con el cuento del cumpleaños del obispo. Ya saben: "Hijo mío, no pongamos límites a la voluntad divina", dicen que replicó cierto venerable mitrado a un arcipreste que acababa de desearle que cumpliera otros cien años más. En fin, Fraga, que es a la derecha liberal lo mismo que Atila a la industria de los fertilizantes, resulta que, ahora, anda con prisa por sentar a Gallardón en el palco del Gran Inquisidor Centrista. Cosas veredes, que decía el otro.

Más de una vez hemos barruntado aquí que las dos enfermedades crónicas de la derecha española son el fulanismo y la adicción a la gomina. Así, que al partido de orden durante la República tuvieran que bautizarlo Confederación de Derechas Autónomas ya lo dice todo sobre la primera de esas taras genéticas que arrostra hoy el PP. En cuanto a lo otro, lo del pelo, que casi es más grave aún, también viene de atrás y, por lo que se ve, tampoco tiene remedio. De ahí que no hayamos de extrañarnos en absoluto del caprichito que le ha entrado a don Manuel por el capataz de aquella patética Alianza Popular que nunca alcanzó ni cinco miserables millones de votos. Al cabo, si a esas dos pandemias se les pudiese poner nombre y apellidos, el ruiz-gallardonismo ya aparecería en todos los informes anuales de la Organización Mundial de la Salud al lado del tifus, el cólera y las fiebres de Malta.

Trece interminables años de socialismo trincón. Ese fue el precio que hubimos de pagar a cuenta de que aquella derechona de Atapuerca que representaban Fraga y su amado ahijado Alberto siguiera rehusándose a entrar de una puñetera vez en la Modernidad. Trece infinitos años de nepotismo al por mayor y mediocridad a granel. Pues, nada, ya volvemos otra vez a las andadas. Lo dicho: no tienen cura.

José García Domínguez

Contra Fraga (1): El facha respetuoso


A Fraga, el amigo de Fidel Castro (¿precursor de la alianza de civilizaciones?), el hombre que luchaba contra el franquismo desde dentro, suelen recordarle los progres que firmó no sé cuántas sentencias de muerte (en realidad no firmó ninguna, pues las firmaban los jueces y el gobierno daba el enterado o conmutaba, según prefiriese). Como ocurre con tantos derechistas, en el castigo no se crece. Al contrario, se revuelve contra su propia biografía. Ahí lo tenemos de nuevo.

Pío Moa
Libertad Digital, 28-08-2007

Muerte de un escritor, UMBRAL


Faltan, sobre todo, los cojones de ponerse el mundo por montera, de arrojarlo en un brindis, de arriesgarlo todo por una buena frase, de entregarse al placer del escritor y del lector de raza. Ahora sí que Cela se ha muerto del todo.

Ahora sí que se ha acabado un siglo XX español, el de las letras recias y el esplendor del genio provinciano que llega a la capital y se enseñorea, con todo derecho, de las tabernas, de las tertulias y del papel impreso. Dejaremos la crítica para los críticos. Y dejaremos el anecdotario –de las pensiones a los grandes premios, de los lupanares a la movida madrileña–, para los trescientos amigos de toda la vida que le van a salir. Dedicarle una columna a Umbral es como pintar un retrato de Goya. Una temeridad, un fracaso cantado. Pero peor habría sido hacérsela en vida o en agonía y contarse entre las aves de mal agüero o entre las carroñeras que ansían su espacio vacío.

Nada de eso importa. Es la literatura, estúpidos, que diría aquel. Quedará, por encima de todo, un despliegue de columnas. Más que el edificio, la columnata, porque los libros ya veremos. Prevalecerá la voz lúcida, bronca y quebrantadora, la sorpresa urdida en unos pocos párrafos; el columnista es un luchador con el brazo bueno atado a la espalda y el cronómetro urgiéndole a acabar cuando justo ha empezado a lucirse. Restará el misterio que llaman estilo.

Prefiero, entre todas sus piezas de periódico, las propias de un género que él había fundado y al que regresaba cuando le daba la gana, elevando a sujetos poéticos, como un dios caprichoso, a políticos, a ricachos o a folclóricas: el columnismo poético. No la prosa poética, ojo, que ya estaba fundada, sino una poesía con su metro que se ve de repente empaquetada en párrafos apresurados de poeta inevitable, arrebatos endecasílabos, rimas ocultas o evidentes. Todo dispuesto para ser devorado por el intelecto y la sensibilidad de una sola vez y sin contemplaciones. Sin guiños, sin barras, sin espacios, sin respiración.

Un siglo XX español, pertinaz, alargaba a su través un brazo incorrupto y se metía en épocas ignotas que ya no podían reconocerle porque faltan demasiadas cosas. Faltan lecturas y disposición. Faltan, sobre todo, los cojones de ponerse el mundo por montera, de arrojarlo en un brindis, de arriesgarlo todo por una buena frase, de entregarse al placer del escritor y del lector de raza. Ahora sí que Cela se ha muerto del todo.

Juan Carlos Girauta
Libertad Digital, 29-08-2007

Rosa Díez abandona el PSOE y será cabeza de cartel en el nuevo partido impulsado por Savater

Madrid. (EUROPA PRESS).- Rosa Díez ha decidido abandonar el PSOE en el que militaba desde hacía décadas y el próximo 7 de septiembre sellará oficialmente su incorporación al nuevo partido encabezado por el filósofo Fernando Savater, según informa ABC en su edición impresa de hoy.


Según indica el diario, la dirigente socialista sellará su compromiso oficial con la nueva formación el 7 de septiembre durante un cena a la que asistirán también el propio Fernando Savater y el profesor de la UPV, Carlos Gorriarán, otro de los impulsores del proyecto.

Asimismo, este nuevo partido del que todavía no se conoce el nombre se presentará en sociedad el próximo 29 de septiembre en Madrid, momento en el que dará a conocer sus bases programáticas de cara a las futuras elecciones del año que viene.

Rosa Díez pondrá así fin a su trayectoria política como militante socialista en la que fue consejera de Comercio, Consumo y Turismo del Gobierno Vasco bajo la presidencia de José Antonio Ardanza (PNV) desde 1991 hasta 1998. Asimismo, fue diputada del Parlamento vasco y desde 1999, desempeño funciones como Eurodiputada. Además es miembro de la plataforma política `Basta Ya! contra el nacionalismo vasco y el terrorismo de ETA.

En 1998 fue derrotada por Nicolás Redondo en las elecciones primarias del PSE para elegir candidato a lehendakari y también fue derrotada por José Luis Rodríguez Zapatero dos años después en las primarías del PSOE para elegir al nuevo secretario general del partido tras la dimisión de Joaquín Almunia.

Rosa Díez, en los últimos años se ha mostrado muy crítica con algunas de las políticas llevadas a cabo por el Gobierno socialista de Zapatero como la relación con los partidos nacionalistas y fundamentalmente lo referente a la política antiterrorista.


La Vanguardia

sábado, 25 de agosto de 2007

El futuro según 'Blade Runner'

Hace 25 años se estrenaba en España la cinta más influyente de la ciencia ficción, una sombría premonición del caos urbano.

Fernando Savater visitó hace unos años el edificio Bradbury de Los Ángeles, donde se rodaron algunas de las escenas más famosas de 'Blade Runner'. «Ridley Scott no se inventó nada», constata el filósofo. «Todo está en las mismas condiciones de la película. Hay basura apilada a la entrada, vagabundos durmiendo en los rincones, niños dispuestos a quitarte las ruedas del coche. La Policía recomienda no pasear por el barrio al anochecer. Incluso juraría que la lluvia que cae de vez en cuando tiene altos índices de radioactividad ».

Este lunes se cumplieron exactamente veinticinco años de su estreno en España. 'Blade Runner' se estrelló en taquilla, pero no tardó en convertirse en una película de culto. El público de entonces esperaba una cinta de acción futurista, en la estela de 'La guerra de las galaxias'; el protagonista, Harrison Ford -alias Han Solo e Indiana Jones-, prometía aventura escapista. Ni la crítica ni el público vislumbraron el sustrato filosófico del filme más influyente de la ciencia ficción.

Y es que 'Blade Runner' proyecta su apocalíptica sombra sobre el diseño, la arquitectura, el cine y el cómic posteriores. Ridley Scott supo rodearse de talentos visionarios que dibujaron un futuro que ya es presente. El director de 'Alien' y 'Gladiator' no ha vuelto a hacer una película mejor. La novela de Philip K. Dick publicada en 1968 '¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?' le sirvió para dibujar un Los Ángeles superpoblado, que en 2019 aparece como una megalópolis putrefacta, construida a base de rascacielos piramidales y coches que vuelan sobre calzadas húmedas. Un 'melting pot' humano entre neones intermitentes. Una vívida y aterradora premonición de nuestras ciudades bajo la síntesis de tecnología avanzada y decadencia social.

Ninguna otra película ha provocado tantos análisis; Google detecta casi tres millones de páginas web que hablan de 'Blade Runner'. Ridley Scott, que padeció un rodaje de pesadilla en lucha contra el estudio, los técnicos y su estrella principal, se ha ocupado de mantener viva la atención con nuevos montajes del filme. Warner anuncia para diciembre el lanzamiento mundial de 'Blade Runner. The Final Cut'. El 'montaje final' -el quinto desde 1982- añade escenas y pule efectos especiales. En su edición de lujo, un maletín de aluminio como el del cazarreplicantes Rick Deckard contendrá cinco DVD con todas las versiones, un sinfín de extras, miniaturas, fotografías, una carta firmada por Scott y hasta el celebérrimo unicornio de papel que tantas disquisiciones ha provocado.

Un unicornio filosófico

Ese unicornio se encuentra a la misma altura filosófica que el monolito de Kubrick en '2001'. En el mundo imaginado por Dick, los androides (robots con apariencia humana) se llaman replicantes y son ilegales. Una Policía especial tiene derecho a 'retirarlos', aterrador eufemismo de exterminarlos: son los 'blade runner', un término cortesía del escritor William Burroughs. La gracia reside en que los androides, pese a su apariencia punk, resultan más humanos que los humanos. Buscan identidad y afecto como la criatura de Frankenstein, sumidos en una patética e inútil plegaria a su creador para que les alargue la vida. Deckard descubrirá en su cacería que su presa no son los robots insensibles que imaginaba. ¿O es él también un replicante?

En 1992, el 'director's cut' estrenado en los cines dio la razón a los partidarios de que el personaje de Harrison Ford era el Nexus 6 más perfeccionado, porque ni siquiera él mismo conoce su condición no humana, al igual que la bella Rachael. Scott eliminó la voz 'en off' que en su día le impusieron los productores y que otorgaba un chandleriano aire de cine negro al relato. Asimismo, se deshizo del pegote final, la fuga de Deckard con Rachael, e incluyó la aparición onírica de un unicornio en un bosque tomada de 'Le-gend', rodada tres años después. Un sueño que alude a los recuerdos implantados de Deckard. Scott sacaba de dudas este mes en la revista británica 'Empire': «En una película que habla sobre la paranoia, siempre me pareció que Deckard tenía que ser un replicante. Es una ironía divertida que se mantiene escondida en el filme, excepto para aquellos que pongan atención».

Pero 'Blade Runner' posee virtudes que van más allá de lo filosófico y lo ético. Se convirtió en piedra angular de un nuevo movimiento literario, el ciberpunk, y reanimó la carrera de Philip K. Dick. Su diseño de producción, densamente conceptualizado, marcó la estética de películas, anuncios, videoclips y series de televisión. ¿Cuántas veces hemos visto desde entonces interiores llenos de humo y cortantes haces de luz? Una de las primeras influencias visuales de Scott fue el retrato de la soledad que presenta el pintor Edward Hopper en su cuadro 'Nighthhawks'. Hizo copias para todo el equipo: «Este es el ambiente que quiero». Los paisajes alucinantes y retorcidos de la revista de cómics 'Heavy Metal' le condujeron a reclutar a los dibujantes Syd Mead y Moebius. El técnico en efectos especiales Douglas Trumbull, responsable de los ballets espaciales de '2001', y el músico Vangelis se sumaron a una conjunción de talentos irrepetible.

Juntos crearon un entorno futurista basado en un concepto ideado por Scott, 'retrofitting' o retroutilización: actualizar ma-quinarias y edificios añadiéndoles elementos nuevos. Los vehículos, viviendas, calles y bares no lucen asépticos, blanco NASA, como en el cine de ciencia ficción de hasta entonces. Se llegaron a diseñar y construir los interruptores de la luz, las tarjetas de crédito, los vasos, las portadas de revistas expuestas en los quioscos. Paraguas con luz, pantallas planas de televisión, fotografías digitales, la 'interlingua' que hablan los protagonistas. «Un mundo de detritus culturales, donde lo atávico convive con la más avanzada tecnología», según el arquitecto y diseñador Juli Capella.

Ironías del destino, Syd Mead escogió como punto de partida de sus diseños urbanos las torres gemelas del World Trade Center. Ya no existen, igual que marcas comerciales que aparecen en el metraje, como Atari y Cuisine Art. El tiempo, el gran tema de 'Blade Runner', según Fernando Savater, no ha envejecidolo más mínimo esta sombría y melancólica epopeya. Y la muerte del androide Roy Batty, una de la más hermosas de la historia del cine, conmueve veinticinco años después. «Al final, cuando expira el tiempo, vuelve la constancia de lo irrepetible», reflexiona Savater. «Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia ». Bienvenido a la humanidad, hermano replicante.



oskar l. belategui
El Diario Montañés

domingo, 19 de agosto de 2007

Gustavo Bueno: el discurso progresista “es de los políticos que no saben lo que dicen”

El filósofo, Gustavo Bueno, ha asegurado que el discurso progresista en el marco de la política nacional “es de los políticos que no saben lo que dicen”. En su opinión, “ generalmente la izquierda” ha echado mano del término ‘progreso’ en su discurso político, “olvidando que el progreso real lo hizo la derecha, la burguesía capitalista”, que era quien disponía de los medios para construir, por ejemplo, “el ferrocarril”.

De este concepto de ‘progreso’, así como del de ‘evolución’, ha hablado Bueno en el curso ‘España como concepto progresista’, que esta semana se viene desarrollando en Laredo dentro de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria (UC). Este filósofo -padre del materialismo filosófico y que desde 1998 desarrolla su labor desde la ‘Fundación Gustavo Bueno’, ubicada en Oviedo- ha recordado que el concepto de ‘progreso’ en España comenzó a desarrollarse en el siglo XVIII, con autores como Jovellanos, que en sus textos ya recurre a este término; un recurso que ha ido amoldándose a las diferentes etapas de la historia de España, y que –hasta estos momentos- no se ha visto resentido en lo que a su uso se refiere.

Sin embargo, según Gustavo Bueno, en la época actual o no se utiliza de forma correcta –“desde Felipe González, que tiene la ‘Fundación para el progreso global’, hasta el propio Fraga, que dice que es conservador progresista”- o se tiende a pensar en términos de regresión. “La gente empieza a no creerse el progreso”, ha subrayado Bueno, que ha señalado que “hoy día hay un estado minoritario, pero bastantes biólogos son degeneracionistas”, por lo que no consideran la evolución en términos de progreso, sino incluso de regreso.

Para el filósofo, “hay que aplicar a España como Nación la idea de ‘progreso’ de manera que no sea puramente teórica”, para lo que se hace necesario “distinguir cuál es el sujeto del progreso”, porque hay materias “en las que no tiene sentido el progreso”, como la pintura o la música. “¿Qué pasa, que Velázquez estaba menos progresado que Goya?”, se ha preguntado Bueno, para quien es imprescindible que “para que haya progreso hace falta una magnitud que se desarrolle en grados susceptibles de medir, que pueda ser positiva o negativa”.

Como ejemplos ha apuntado hacia “la demografía o la expansión territorial”, que son factores que pueden contabilizarse y de los que se puede obtener una curva evolutiva.

Tema Relacionado: España
España no es un mito, de Gustavo Bueno, por Agapito Mestre


Santanderciudadviva

sábado, 18 de agosto de 2007

Sosa Wagner cree que debería evitarse que los partidos con implatanción regional 'condicionen la política nacional'

El historiador cree que España camina hacia la "fragmentación del Estado" con los procesos estatutarios

El historiador Francisco Sosa Wagner afirmó hoy que debería evitarse "la singularidad española en virtud de la cual unos partidos con implementación regional condicionan de manera tan activa la política nacional".

También propuso "un pacto de Estado" similar al acordado en Alemania de cara a la reforma de la Constitución de 1949 -un proceso que se llevó a cabo el año pasado- en el marco de "las reformas políticas que se han puesto en marcha con motivo de la implantación de los nuevos Estatutos de Autonomía", informó la Universidad de Cantabria en un comunicado.

En opinión del historiador, estos textos estatutarios que "se están haciendo en Barcelona, Sevilla, Santiago de Compostela y Valladolid" crean "unas tensiones muy grandes, algo que ya se está viendo en Andalucía" y no son más que el comienzo del camino que desembocará en "la fragmentación del Estado".

Sosa Wagner -que fue miembro de la Comisión de Expertos que diseñó el modelo autonómico español- intervino en el curso "España como concepto progresista", que se desarrolla esta semana en Laredo dentro de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria.

El historiador puso como ejemplo Alemania, que cuenta con "un modelo federal de gran tradición histórica, institucional y política", mientras que España camina "del modelo federal al confederal, lo que supone un retroceso en la historia". En su opinión, en España se rompe en este momento el principio básico del federalismo, a través del que "el todo y las partes se ponen de acuerdo en lo que son las grandes líneas de la arquitectura constitucional".

"España va hacia la fragmentación del Estado", subrayó, señalando que "es peligroso" que pesen más unas comunidades autónomas que otras, en función de que sus partidos nacionalistas "condicionen con sus votos la política nacional". "Lo estamos viendo", afirmó, por lo que es importante volver al modelo federal tradicional, "que son modelos que se estructuran sobre la base de los partidos políticos nacionales".

Debido a esto, tanto las comunidades autónomas como los grupos políticos "deben pedir un pacto de Estado", dijo, de manera que "todos tengan unos máximos de competencias ajustados y que partan de unos acuerdos globales". "No puede ser que en cada territorio se estén haciendo las componendas correspondientes", señaló, "aunque luego pasen por el filtro de las Cortes Generales". "Esto no es un pacto de progreso, sino de regresión", opinó.

Para Sosa Wagner "todo esto les puede parecer bien a los nacionalistas", pero no "a los que pensamos en términos socialistas", ya que "si lo poco de justicia social que hay en el mundo está en el Estado" hacen falta "instituciones políticas fuertes y no fragmentadas

Tema relacionado:
La nación de naciones, no es un modelo territorial, es un disparate (El Mundo)


Diario Siglo XXI

jueves, 16 de agosto de 2007

Un soñador para el pueblo: José Luis Rodríguez Zapatero

Un viejo catedrático, ya muy de vuelta de casi todo lo que engatusa en la vida, solía hacer la siguiente recomendación a sus conocidos más jóvenes cuando se encontraban a las puertas del matrimonio: “Dinero y buenas maneras”. No se trata de un consejo demasiado romántico, cierto, pero son muchos los que podrían testimoniar que seguir la máxima proporciona buenos rendimientos.

No me consta que Rodríguez Zapatero haya recibido personalmente el consejo, pero su conducta política se atiene sabiamente a esa vieja y astuta sabiduría, y del mismo modo que el recién casado podía considerar que cumpliendo esos deberes primordiales estaba autorizado, eso sí, de vez en cuando, a echar alguna cana al aire, nuestro angelical presidente entiende que él está legitimado para deshacerse de cualquier aire austero y dejar que su imaginación se lance a la conquista del incierto horizonte de mañana con la alegría del soñador más desinhibido.

Nuestro Presidente se transforma cuando sale a la luz, cuando abandona la covachuela, seguro de que la intendencia no le va a fallar y convencido de su carisma. Cada vez que sale a escena se convierte en una especie de Quijote cuya soltura y valentía -eso sí, verbal- nunca cansa a los infinitos Sanchos de la anchurosa España.

Estando la economía en buena forma y siendo el líder de más suaves modales que ha conocido esta híspida España, casi nadie experimenta una sensación de vértigo cuando el Presidente anuncia alguna de sus grandes empresas: desde la Alianza de Civilizaciones hasta la conversión de ETA al republicanismo, pasando por los 2.500 euros para los recién nacidos, nuestro líder no ha dejado de sorprendernos con un inusitado retablo de las maravillas.

Probablemente, un marciano no sabría qué admirar más en la liviandad sonora de ZP: si su potente inventiva para enriquecer el calendario político con hallazgos inverosímiles hasta que cobran vida en su verbo o su habilidad para desdecirse, una especialidad que implicaría ciertos riesgos de no ser Sancho, como es, un acreditado especialista de la desmemoria.

Tenemos a un soñador al frente del negocio, y esto funciona bien en un país que, no hace tanto, acogió como líder moral de, al menos, la mitad de España a alguien capaz de pensar que a los pueblos los guían los poetas (aunque esos y otros españoles acabaron al mando de un general poco dado a los sonetos).

Quiero decir con ello que cualquiera que crea que enfrentándose a Zapatero está librando una batalla meramente argumental, está perdiendo el tiempo. No se puede luchar contra un fantasma del mismo modo que se lucha contra un litigante pejiguero. Mariano Rajoy debería saberse la lección a estas alturas: cuanto más contundente sea su argumentario, más sutiles y exquisitas serán las salidas del artista. Cinco neo-ministros, alguno enterado poco menos que por los periódicos, son el más reciente ejemplo de la creatividad de Zapatero. Si la oposición aprieta, el Presidente no tiene por qué sentirse aludido porque, de alguna manera, su reino no es de este mundo.

Y bien, ¿cómo se puede luchar contra tales encantos? Don Quijote, que sabía lo suyo de maleficios, ya dijo que no hay encantos que puedan con la verdadera valentía (“Bien podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo, será imposible”). Ánimo y esfuerzo más que buenas razones, porque éstas se dan por hechas.

El problema de Rajoy consiste en convencer a los Sanchos de que él es el verdadero Quijote, mientras que Zapatero no pasa de ser un malandrín con cierta labia. El remedio no figura entre los de la retórica ordinaria porque, para el común de los mortales, nada hay más fácil que confundir a un sandío con una eminencia.

El mercado de los votos debiera ser un mercado de razones, que es lo que, en último término, lo justifica desde un punto de vista moral, pero es también un mercado de ilusiones que, si bien no prestan a la democracia una justificación tan sólida como las razones, le dan en cambio un colorido y una fuerza sin las cuales la democracia tampoco sería lo que es.

Quien quiera triunfar en ese mercado tiene que preguntarse no lo que creen los electores que es verdad, sino lo que desean que sea verdad. Tiene que acertar a mover el corazón de los españoles, a ganar sus sentimientos, a vender ilusiones. Esto, que podría sonar inmoral, es parte esencial de la política, esa parte que suelen olvidar los doctrinarios y que casi nunca detectan los arúspices.

Rajoy tiene que saber qué están deseando oír unos españoles que tal vez se encuentran un poco hartos de que se les hable de ETA, y que ya saben que con el PP lo de ETA iría de otra manera, del mismo modo que saben que en El Corte Inglés les devuelven el dinero si no quedan satisfechos con la compra, pese a lo cual esos grandes almacenes se gastan un dinero en anunciar con la mejor imaginación que encuentran sus zapatillas, sus neveras o sus pulligans.

La derecha española tiene una acreditada y equívoca tradición de enfrentarse a las elecciones como si de ganar unas oposiciones al notariado se tratara. Y no es cuestión de que haya programa, sino de que el programa no sea un tocho indigerible en el que figuran los tipos de exención previstos para las viudas ciegas, junto a magníficas afirmaciones del siguiente tenor: “Se incrementarán las medidas destinadas a favorecer la x en la y con el fin de mejorar la z”, lo que indefectiblemente produce una especie de orgasmo intelectual en el encargado del departamento z, las políticas y, o los problemas x.

Rajoy está seguro de administrar una herencia electoral sólida y muy amplia, pero tiene el deber de intentar conquistar nuevos apoyos para batir a ese rival tan gaseoso que ya le ganó una vez, aunque un poco de carambola. De modo que tendrá que meditar sobre sus propuestas, pero mejor haría si hiciese algo de psicoanálisis respecto a la disonancia entre las verdades que proclama y el desdén con que las recibe cierto sector amplio del público.


José Luis González Quirós, filósofo y analista político

El Confidencial