sábado, 8 de octubre de 2011

Presunción de inocencia sí, pero el tufillo apesta. Por Magdalena del Amo

Vaya. Parece que estamos viviendo un dejà vu, pues nuevamente tenemos a un ministro socialista bajo sospecha. Y no por un tema menor que pudiera poner en peligro su honorabilidad por aquello de “La mujer del César no sólo debe ser honrada, sino parecerlo”, y los políticos deben llevan vidas ejemplares, sino por cobro de comisiones a cambio de agilizar la concesión de ayudas públicas a los laboratorios Nupel, propiedad Jorge Dorribo.

El guión tiene su origen en mayo de este año con la Operación Campeón, cuando se descubre que la empresa Nupel, propiedad de Jorge Dorribo, recibe subvenciones supuestamente irregulares del Instituto Galego de Promoción Económica (IGAPE), dependiente de la Consellería de Economía. La Operación Campeón implica también al director del Igape, Joaquín Varela, y al subdirector de Información Especializada, Carlos Silva, ambos en libertad con cargos y suspendidos de empleo y sueldo.


El empresario lucense protagonizó durante los últimos años una vida de excentricidades. Era de dominio público que llevaba un tren de vida por encima de sus posibilidades además de ser amante de todo tipo de lujos, como tener un jet privado y una escudería con un parque en leasing (alquiler con opción a compra), con más de cuarenta coches, entre ellos varios Porsche, Ferrari, Maserati, e incluso un Rolls Royce. Además hacía de intermediario entre algunas empresas y el Igape para conseguir subvenciones, presumiendo además de “tener hilo directo” con quienes las concedían. También se le relaciona con el mundo del narcotráfico. De hecho, el juzgado de Villagarcía decide detenerle con dos de sus colaboradores la noche de autos, tras mantener el imputado unas conversaciones telefónicas con varias personas vinculadas al negocio de la droga y descubrirse que preparaba un viaje a Portugal, cosa que alertó a los agentes de la Agencia Tributaria. En la actualidad, el empresario, en libertad provisional a condición de colaborar con la justicia, está imputado por fraude de subvenciones públicas, alzamiento de bienes, blanqueo de capital y fraude fiscal.

Con gente de este pelaje se relacionaba el diputado autonómico del PP y concejal por Oleiros, Pablo Cobián, obligado a dimitir –no es para menos, máxime en vísperas de unas elecciones generales—a quien Dorribo acusa de abrirle camino en la búsqueda de subvenciones a cambio de dinero (200.000 euros). También habría recibido comisiones el exconselleiro de Industria del Bipartito, Fernando Blanco (BNG) –que también renunció a su acta de diputado y a su candidatura de senador—, a cambio de facilitarle la obtención de partidas de dinero público (350.000 euros). El tercer político en lid es el ministro de Fomento, José Blanco a quien el empresario lucense declara haberle entregado 400.000 euros por medio de un primo suyo a cambio de agilizar las ayudas públicas. “Si tú te portas bien conmigo, yo me portaré bien contigo”, le habría dicho el Ministro a Dorribo. También le habría facilitado el contacto con dos empresas para viabilizar las subvenciones: Proitec, la consultora que supuestamente realizaba los informes para la Xunta para recibir las subvenciones y cuyos socios también fueron detenidos; la otra empresa recomendada fue Electricidad Espiñeira y Bran, propiedad del famoso primo del ministro Blanco. Con ayuda o sin ayuda, Dorribo recibió para sus empresas 5,6 millones de euros en subvenciones.

Por si la trama no fuera ya complicada por demás, varios medios, entre ellos El Progreso publican que hace tres noches se produjeron dos sospechosos robos uno en las oficinas de Prolusa Estudio Económico “uno de cuyos socios es administrador concursal dentro del procedimiento de concurso de acreedores de las empresas de Jorge Dorribo, Laboratorios Nupel, Innova y Tramipharma”. La parte importante del botín son tres ordenadores, uno de ellos con abundante información de la Operación Campeón, discos duros y copiosa información sobre el cobro de subvenciones. Afortunadamente, había copia de la información sustraída. El otro de los robos se perpetró en la oficina de otro de los socios. Confirma la policía que los robos fueron llevados a cabo por expertos; todo se hizo de manera muy profesional y no se dejaron huellas.

Los políticos dimitidos declaran su inocencia y han amenazado con emprender acciones legales contra Dorribo. Blanco es el único que no sólo no ha dimitido, sino que ya presentó la denuncia en el juzgado. De los tres, el Ministro sería, por su cargo, el más culpable, moral e institucionalmente. Corruptio optimi pessima. ¡Quién lo iba a decir de quien se pasó dos legislaturas dando clases de moral y hablando de vendavales en la dirección de los cuatro puntos cardinales que llevarían al PP por delante!

Dicho todo esto, quiero aclarar que defendemos ante todo la presunción de inocencia y que rechazamos los juicios paralelos en cualquier medio. Nuestro cometido es sólo dar información y hacer un análisis de un hecho rocambolesco que contiene todos los ingredientes de una película de cine negro.

Hay que aclarar también que dimisión no quiere decir aceptación de culpabilidad, e imputado no es sinónimo de culpable. Aun así, la cosa está rara si tenemos en cuenta que se trata de declaraciones ante la jueza de instrucción. Le han prometido “buen trato” a cambio de información y por eso “larga”. Pero, ¿por qué se filtra esto ahora? ¿Quién filtra desde los juzgados información que está bajo secreto de sumario? Sería bueno profundizar en esto. Pero, irregularidades aparte, las cosas pintan mal para el Ministro de Fomento, número uno por Lugo a las generales, y aspirante a gobernar en Galicia. Todos hablamos últimamente de su desembarco y, de hecho, su lucha por traer el AVE a nuestra comunidad autónoma se ha visto siempre como un concurso de méritos. Pero ahora lo tiene difícil. ¿Qué hacía el Ministro con su coche oficial en una gasolinera de Guitiriz (Lugo) con un tipo del pedigrí de Dorribo?

Presunción de inocencia sí, pero el tufillo apesta.


Periodista Digital – Opinión

PSOE-ETA. La fábrica de comunicados. Por Maite Nolla

Llevan todo el verano fabricando comunicados a granel en el Canal 24h, que le dan valor de comunicado a cualquier cosa, como dijo el despistado Conde-Pumpido, y que sacan el terrorismo a pasear para criticar a los que hablan de terrorismo.

Parece que al Gobierno no le ha sentado nada bien que Aznar haya dicho que el candidato socialista está rogando a los etarras para que se desprendan de cualquier trapo viejo que sea susceptible de ser presentado como un comunicado. Ellos, que llevan todo el verano fabricando comunicados a granel en el Canal 24h, que le dan valor de comunicado a cualquier cosa, como dijo el despistado Conde-Pumpido, y que sacan el terrorismo a pasear para criticar a los que hablan de terrorismo, consideran las palabras de Aznar miserables y mezquinas.

Aquí lo que sucede es que estamos ante una especie de resolución contractual. Lo lógico es pensar que esta extraña derrota del terrorismo –que los derrotados contemplan desde el presupuesto de la diputación de Guipúzcoa y desde el balcón del Ayuntamiento de San Sebastián– trae causa de algún tipo de compromiso para que Rubalcaba tuviera algo que vender en las fechas previas a las elecciones. Pero la caída libre de uno y el ascenso de los otros –hasta el punto de que el batasunismo está a las puertas de volver al Congreso, algo que creía que sólo se iba a volver a ver en un reportaje de Victoria Prego–, sitúa a "ese mundo" en la tesitura de dar por amortizados a Rubalcaba, a Zapatero y a su opción de premio Nobel, y pasar página para ir ideando la forma de saludar al gobierno de Rajoy y a sus doscientos diputados.


Así, cuando el Gobierno y Rubalcaba han sospechado que la ETA daba por resuelto su compromiso y que les iba a dejar sin un comunicado antes de noviembre, han utilizado a TVE para crear comunicados allí donde no existían."ETA anunciará en primavera el final... de las consultas con sus presos sobre su posible disolución". ¿Problema? Pues que pese a darle prioridad y máxima difusión, la sorpresa de la reforma constitucional –sobre todo para Rubalcaba–, dio al traste con el asunto y aquello tuvo menos repercusión que la reposición en la 2 de la Abuela de Verano, con guión de la candidata del PSC Rosa Regás. Ni siquiera cuando han hiperbolizado la adhesión al "acuerdo de Guernica", como si aquello fuera la firma del Convenio de Roma sobre derechos humanos, han conseguido tener efecto alguno.

No quisiera ser yo la portavoz de Aznar, pero me da que en el fondo su mensaje es un buen consejo para Rubalcaba: los tres votos que puedes ganar por aquí, los pierdes doblados cada día por cualquier otra cosa. Vamos, que no vale la pena.


Libertad Digital – Opinión

Hablemos del próximo presidente del Gobierno de España. Por Federico Quevedo

Sí porque si les soy sincero, a estas alturas lo que puedan aportar el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el resto de los dirigentes de ese partido al debate político nacional, es bastante pobre. No por nada, fíjense que hasta en este aspecto prefiero ser condescendiente, pero después de casi ocho años de Gobierno y de haber conducido al país a la situación en la que se encuentra, el margen de maniobra que tiene el Partido Socialista para hilvanar un discurso mínimamente coherente entre lo que se ha hecho y lo que se propone para el futuro es muy estrecho, por no decir que casi invisible.

Los acontecimientos, además, no ayudan a la campaña del candidato Rubalcaba, que se enfrenta a la que, en mi opinión, es la peor de las situaciones para un candidato sobre el que recae el peso de la responsabilidad de ocho años de gobierno: un decaimiento-desánimo-hastío colectivos como nunca antes se había vivido en este país.


El PSOE llegó al poder en el 82 en medio de una importante crisis social y económica, cierto, pero entonces había esperanza en el futuro. Ahora no. Y eso es lo que va a hacer que la ciudadanía castigue al Partido Socialista de un modo severo en las urnas el próximo 20 de noviembre, y el testigo de la gobernabilidad lo tendrá que recoger el Partido Popular y su líder, Mariano Rajoy. Un Partido Popular que del jueves al sábado celebra su Convención Nacional en Málaga, una Convención de la que se supone deben salir propuestas para el futuro, sobre todo para el futuro inmediato, pero sobre todo debe salir un discurso que empiece a despertar algo de esperanza y de ilusión colectiva en el electorado.
«Lo que va a hacer Mariano Rajoy es pedir a toda la sociedad un esfuerzo común, un gran acuerdo colectivo para sacar a este país adelante, un consenso social y político sin precedentes para ayudar a España a salir de la crisis.»
Será hoy cuando Mariano Rajoy intervenga en la Convención, para clausurarla, y esa será, sin duda alguna, la intervención más esperada de los tres días, porque tengo para mí que no va a ser un discurso cualquiera, sino que va a ser una de esas intervenciones en las que Mariano Rajoy sabe darlo todo y que puede empequeñecer, y mucho, el nivel que hasta ahora está demostrando un Partido Socialista que gasta de manera aleatoria y a la desesperada sus últimos cartuchos.

Ya el jueves por la tarde, Rajoy lanzo dos pequeñas ‘píldoras’ que son del máximo interés: limitación por ley de mandatos para todo cargo público y reducción de número de diputados, diputados autonómicos y concejales para adelgazar la administración y su coste. Verán, probablemente una de las grandes apuestas de este país para los próximos años sea la de llevar a cabo un ejercicio de regeneración democrática que limpie la cara a todo el sistema de arriba abajo, pero hasta ahora son pocos los políticos que se han atrevido a poner el dedo en esa llaga, por no decir ninguno. Mariano Rajoy lo va a hacer, y va a ir más allá el PP: una ley para evitar que las entidades financieras abusen de los más débiles, una reforma del BdE para evitar situaciones de una manifiesta inmoralidad pública como las retribuciones de los directivos de las cajas de ahorros, reforma de la ley de televisiones públicas para permitir su venta o su transformación y evitar el gasto que suponen para el erario público, una reforma laboral que establezca el contrato indefinido único para todos los trabajadores, ayudas a las empresas para que contraten a los más jóvenes y a los parados de larga duración, un reparto del coste de la crisis -que habrá que concretar- entre los más ricos…

¡Vaya! Resulta que después de varios meses mareando la izquierda la perdiz, quien se pone el gorro de defensa de los menos favorecidos y de apuesta por la regeneración del sistema es la derecha, mientras que en la otra orilla solo se les ocurre como gran reclamo para esa masa de indignados de la sociedad restablecer el Impuesto sobre el Patrimonio. Pero, lo más importante, lo que de verdad va a marcar la diferencia entre el discurso de Mariano Rajoy y el de Rubalcaba, entre los modos y las maneras de quien va a ser el próximo presidente del Gobierno y el candidato a dirigir la oposición, va a estar en la mano tendida.

Lo que va a hacer Mariano Rajoy es pedir a toda la sociedad un esfuerzo común, un gran acuerdo colectivo para sacar a este país adelante, un consenso social y político sin precedentes para ayudar a España a salir de la crisis. Eso es lo que vamos a escuchar de boca de Mariano Rajoy, y esa es la primera gran apuesta que necesita España para iniciar el camino de su regeneración y de su recuperación: volver a los tiempos del consenso y la concordia con los que en otros momentos de nuestras reciente historia hemos conseguido superar situaciones, si no igual de difíciles, sí al menos bastante aproximadas.


El Confidencial – Opinión

La «O» y el canuto. Por Alfonso Ussía

La estructuración parlamentaria de España no está dirigida al servicio de los ciudadanos. Los españoles elegimos a los diputados, a los senadores, a los presidentes autonómicos, los alcaldes y los concejales, pero no son nuestros, sino de los partidos políticos. Ningún español puede decir que va a ser recibido por su diputado, porque no estamos asignados a ninguno de ellos. Eso quiere decir que sobran. Y que el plan de Mariano Rajoy de reducir 50 diputados y 20.000 concejales no sólo es acertado, sino fundamental.


Hay diputados que trabajan a destajo, y muchos que no hacen absolutamante nada. Lo decía el Rey Jorge VI de la Gran Bretaña, padre de Isabel II y popularizado por la película del tartamudeo vencido. «Algunos parlamentarios no hacen nada, aunque sepan no hacer nada bastante bien». Los parlamentos democráticos no funcionan con la cantidad sino con la calidad de sus miembros. Tengo la imagen de las asambleas políticas comunistas de la Unión Soviética y China. Esos infinitos salones con miles de sillones ocupados por silentes y obedientes funcionarios del partido que votan coincidentes en un 100 por ciento. El Senado español fue ocupado durante el franquismo por una institución denominada Consejo Nacional. Una institución perfectamente inútil, y a la que don José María Pemán, el genial escritor gaditano olvidado en las alcantarillas progres, definió con su gracia luminosa. «El Consejo Nacional es una cosa que se reúne una vez al año para oír el discurso del aconsejado».


No conozco a todos los parlamentarios, pero me atrevo a asegurar que más de un cincuenta por ciento de ellos no sirven ni para hacer la «O» con un canuto. Esa incompetencia con la «O» y con el canuto está muy bien remunerada. Y lo mismo hay que decir y aplicar a los parlamentos autonómicos, tan innecesariamente inflados de componentes. La tendencia de los políticos es la de aumentar el número de escaños en toda institución, porque ese aumento garantiza la supervivencia económica de numerosas oquedades mentales, intelectuales y culturales. Antonio de Senillosa, que era un parlamentario diferente, dandy, culto, nada disciplinado y siempre a su aire, les decía «los tontitos». «Todos los grupos del Congreso tienen a sus tontitos. Sirven para mandarlos a la barra del bar a que nos traigan cafés a los más listos». Y Areilza asentía con su noble cabeza vascorromana.
El plan de Rajoy es bueno, pero habría de aumentarlo. Menos diputados, muchos menos senadores, y ampliar el recorte a los parlamentos autonómicos y municipios. Entiendo que en España las cercanías y vecindades no se llevan muy bien, pero las mancomunidades son imprescindibles. Hay localidades con más concejales que habitantes. Y todo eso desemboca en el gran río del derroche del dinero público, que se desborda cuando se unen todas las partidas inútiles, prebendas injustificadas, pesebres cejeros y ayudas exóticas que tanto gustan dilapidar las administraciones socialistas. Está bien ayudar a los homosexuales de Gabón siempre que hayan sido atendidos los homosexuales de Fuenlabrada, por poner un ejemplo.


Perderán los políticos grises y profesionales de las listas. Ganarán en eficacia las instituciones democráticas y a la postre, todos los españoles. Y a intentar hacer las oes con canuto en casa, que es más barato.


La Razón – Opinión

Rubalcaba. Las fotos ausentes del álbum. Por Pablo Molina

En la flamante página web del candidato se echan en falta ciertas instantáneas de gran utilidad para esmaltar en todo su esplendor los éxitos políticos del Sr. Rubalcaba en beneficio del bien común de los españoles.

La flamante página web del candidato Sr. Rubalcaba incluye una extensa nota biográfica que, junto a unas pinceladas entrañables por las que se hace saber que el niño Alfredito era muy bueno, estudioso y responsable, dedica la parte mollar de ese apartado a resaltar los hitos más destacados de su trayectoria política.

En esa sección de la web del candidato hay fotografías que recogen los grandes momentos vividos por el Sr. Rubalcaba en la cosa pública a su paso por las distintas responsabilidades que hubo de ejercer durante el felipismo y, más recientemente, de las que ha desarrollado bajo la batuta de José Luis Rodríguez Zapatero, en ambos casos con gran brillantez si hemos de creer al biógrafo digital de nuestro protagonista. Sin embargo se echan en falta ciertas instantáneas de gran utilidad para esmaltar en todo su esplendor los éxitos políticos del Sr. Rubalcaba en beneficio del bien común de los españoles.


Por ejemplo, cuando llevado por el entusiasmo el autor de la semblanza relata los extraordinarios beneficios que las reformas educativas ejecutadas por el Sr. Rubalcaba han proporcionado los niños españoles, no estaría de más adjuntar una fotografía de la portada del informe PISA, documento que acota perfectamente el éxito que la LOGSE y sus secuelas han tenido para España en términos comparativos.

Tampoco sobraría una imagen de Jesús Eguiguren intercalada en el párrafo donde se atribuye al Sr. Rubalcaba el mérito de la elaboración de la Ley de Partidos, la misma que el PSOE vulneró antes, durante y después de su aprobación por el parlamento, como el mismo presidente Zapatero se encargó de confirmar en su día.

Una foto de la fachada del Bar Faisán se antoja asimismo imprescindible para que el visitante ocasional de la página web se haga una idea cabal de la forma de hacer política del candidato así como de su línea "de firmeza" en la lucha antiterrorista, uno de los grandes logros del candidato según la información disponible en este prontuario digital destinado a captar el voto del internauta ocioso.

Hay más omisiones, pero con solucionar las tres citadas la imagen del Sr. Rubalcaba quedaría mucho más ajustada a la realidad. Con lo exigente y trabajador que es el candidato, seguro que al responsable de la web le cae una bronca de las que hacen época por su vagancia. Eso si no lo ha despedido ya.


Libertad Digital – Opinión

Cada vez menos y más viejos

El Instituto Nacional de Estadística publicó ayer un estudio en el que afirma, por primera vez en sus 66 años de historia, que el número de españoles, en vez de crecer, va a disminuir. En su Proyección de la Población de España a Corto Plazo (2011-2021), el INE asegura que, de mantenerse las tendencias demográficas actuales, el censo nacional decrecerá un 1,2% en los próximos 10 años, lo que supone una reducción de medio millón de habitantes. Por primera vez también, la tasa de crecimiento poblacional será negativa este año. En algunas comunidades autónomas los datos son especialmente alarmantes: Cataluña –que en 2010 vio aumentada su población en 30.000 habitantes– experimentará en 2011 una disminución de 60.000, recorte que se repetirá todos los años de esta década. De nada servirá que la tasa de fecundidad suba hasta los 1,5 hijos por mujer en 2020: la estructura de nuestra pirámide poblacional hará que el número de nacimientos decrezca debido a que la cifra de mujeres en edad fértil será sensiblemente inferior. Esta caída en los nacimientos se verá agravada por el aumento de los fallecimientos, consecuencia de un creciente envejecimiento poblacional que, para 2021, alcanzará cifras difícilmente sostenibles: habrá 1,4 millones más de españoles jubilados y seis personas inactivas (menores de 16 o mayores de 64) por cada diez en edad laboral. No hace falta ser experto en macroeconomía para entender la seria gravedad de estos datos en un país cuya tasa de paro se sitúa por encima del 20%. Mientras que en Francia y Alemania –por no citar a los países escandinavos– las políticas de apoyo a la familia y de fomento de la natalidad son cuestiones estratégicas y de Estado, en España la situación ha sido muy otra y durante estos últimos siete años el Gobierno ha estado más interesado en repartir preservativos en los colegios, legalizar el matrimonio homosexual, facilitar el divorcio y convertir el aborto en un derecho. No ha existido interés alguno en poner en marcha una política demográfica seria y eficaz que permita a España invertir una tendencia que no es de última hora, sino que ya era grave antes del boom de la inmigración. Las políticas de ayuda a la familia han sido espasmódicas, electoralistas o, sencillamente, inexistentes. Una nación, por encima de su PIB, de su índice bursátil y de la prima de riesgo de su deuda soberana, es antes que nada un conjunto de personas que nacen y crecen en el seno de familias. Perder de vista esta sencilla verdad dejándose llevar por la ideología o por el interés del momento es irresponsable e imprudente. El nuevo Gobierno que salga del 20-N no sólo tendrá que lidiar con la crisis económica, sino que también deberá adoptar medidas drásticas para invertir una tendencia demográfica que nos condena al envejecimiento acelerado, al incremento desmesurado de las jubilaciones y al raquitismo del mercado laboral. En suma, a la quiebra de un Estado del Bienestar que será insostenible por puras causas biológicas. España no dispone de demasiado tiempo para reaccionar, tras perderlo en estos últimos años, porque es ahora cuando se siembra lo que se recogerá en las próximas décadas.

La Razón – Editorial

Aznar y las excusas de mal pagador

Si a los socialistas les quedara algo de vergüenza, evitarían hablar de ETA, especialmente si es para criticar a Aznar. Pero claro, son el partido de Zapatero y Rubalcaba.

El Gobierno de José María Aznar fue el que sentó las bases de la actual decadencia de ETA. Víctima de un atentado diseñado para asesinarlo, el ahora presidente de FAES centró su política en el reconocimiento público a las víctimas, el cerco policial a los terroristas y las iniciativas legales para ahogar el frente amplio que utilizaba ETA para financiarse y aumentar su influencia y legitimación en el País Vasco.

Frente a ese impresionante historial, los socialistas se han aferrado tradicionalmente a la excusa de que al comienzo de la tregua-trampa, bajo la presión de una prensa, un PSOE y una mayoría de su propio partido favorables a la negociación, se refiriera a ETA como el "movimiento de liberación nacional vasco". Sin duda fue algo censurable, pero resulta ridículo tomarlo como una especie de eterna indulgencia plenaria que santifica todas las barbaridades cometidas por el Gobierno del PSOE liderado por Zapatero durante el proceso de rendición, primero, y esa versión soterrada de la misma infamia que ha desembocado en la legalización de Bildu.

Aznar no sólo tiene razón al recordar que el perdón es potestad exclusivamente de las víctimas, pues si no nos vengamos personalmente y cedemos al Estado la administración de justicia no es para que luego se la niegue a unos ciudadanos por motivos políticos. Aznar tiene además toda la autoridad moral y política para decirlo. Gracias a Aznar, se pasó de una suerte de "empate infinito" entre una banda terrorista y un Estado democrático a que éste empezara a tener la iniciativa hasta que la mayoría quedó convencida por fin de que se podía y, por tanto, se debía ganar a ETA. Desde la ley y sin atajos.

El PSOE y sus terminales mediáticas se encargaron de destruir todo eso. Cargó de legitimidad a unos criminales que estaban a la defensiva, los devolvió a las instituciones de las que se les había expulsado y les dio la esperanza de triunfar cuando ya se sabían derrotados. Por eso nadie que haya estado en ese Gobierno tiene ni una brizna de autoridad para criticar a Aznar en lo referente a la política antiterrorista. Si les quedara algo de vergüenza, evitarían hablar del tema. Pero claro, son el partido de Zapatero y Rubalcaba.


Libertad Digital – Editorial

viernes, 7 de octubre de 2011

Blanco y la gasolinera. Por Cayetano González

¿Qué hacía el ministro de Fomento y número dos del PSOE hablando dentro de su coche oficial, parado en una gasolinera de Lugo, con un empresario gallego que ahora le acusa de haberle entregado 400.000 euros a través de un primo del ministro a cambio de favores para su empresa? El "modus operandi" no deja de ser chocante. Si lo que tenían que hablar no entrañaba ningún tipo de problema para el ministro, ¿por qué no le recibe en su despacho oficial en Madrid, o en la sede de la Subdelegación del Gobierno en Lugo, o manda a un subordinado a que atienda lo que el susodicho empresario quería plantear?

Las acusaciones del empresario Jorge Dorribo son de una enorme gravedad y de momento se han cobrado dos piezas: el parlamentario autonómico del PP, Pablo Cobián, y el ex conselleiro de Industria de la Xunta de Galicia, también diputado autonómico por el BNG, Fernando Blanco. Ambos han dimitido de sus cargos, por lo que la situación política del ministro Blanco se complica por horas a pesar de que hoy haya presentado en los juzgados de Lugo una querella contra el citado empresario por delito de calumnias.

No estará de más subrayar que la presunción de inocencia debe de acompañar a José Blanco y eso a pesar de que el mismo no siguió esa elemental norma democrática en otros supuestos casos de corrupción que salpicaron al PP, de forma especial el caso Gürtel en la Comunidad Valenciana. No hay más que tirar de hemeroteca para recordar lo que decía entonces el número dos del PSOE respecto a Francisco Camps y los trajes que este había recibido.


Las acusaciones del empresario Dorribo, realizadas ante la juez que lleva el caso y que por la condición de aforado del ministro remitirá el caso al Tribunal Supremo, llegan en un momento muy delicado para el PSOE: a cuarenta y cinco días de unas elecciones generales que según señalan todas las encuestas pueden suponer una debacle para los socialistas. Y por eso, Blanco puede haber pensado estos días que las desgracias nunca vienen solas. Puede haber sentido también una cierta soledad y haber echado de menos una defensa más contundente de quienes deberían haberse empleado más a fondo. Empezando por el candidato Rubalcaba que como principal argumento para defender a su compañero de partido ha utilizado el de comparar su honorabilidad con la de un empresario que ha estado en la cárcel.

No sé si Rubalcaba recuerda aquello que dijo el entonces ministro del Interior, José Luis Corcuera, del Director General de la Guardia Civil: "Roldan es un hombre honrado" veinticuatro horas antes de que salieran a relucir todos los trapos sucios del jefe de la Benemérita. Blanco tiene derecho a la presunción de inocencia, pero políticamente ha quedado muy tocado después de haber probado su propia medicina y de haber cometido la "chapuza" de recibir a un empresario en una gasolinera.


Periodista Digital – Opinión

Don José. Blanco y en botella. Por Agapito Maestre

Todo lo que rodea esta imputación nos lleva a pensar que estamos ante una terrible trama de corrupción. Es una corrupción más, sí, en un Estado endeudado y, sobre todo, desmadejado.

Dos lecciones importantes pueden extraerse del caso Blanco. La primera es de carácter particular, y afecta exclusiva y directamente al ministro de Fomento: o dimite, de acuerdo con los propios criterios que él mismo aplicó a otros casos de supuestas corrupciones, o estará puesto en cuestión toda su vida. Todo lo que rodea esta imputación nos lleva a pensar que estamos ante una terrible trama de corrupción. Es una corrupción más, sí, en un Estado endeudado y, sobre todo, desmadejado.

Creo que estamos ante una situación de desmadejamiento del Estado; en efecto, aunque la denuncia contra el ministro no surge directamente por parte de un particular, sino que procede de una investigación del juzgado de Lugo acerca de un empresario, que había sido denunciado previamente por la Agencia Tributaria, es de todo punto imposible concebir que, en un Estado serio y vertebrado, un ministro de Fomento y portavoz del Gobierno se reúna con un empresario en una gasolinera para hablar de una mediación del primero en un negocio del segundo con el Ministerio de Sanidad.


Por otro lado, también repercute en la persona de Blanco que dos políticos, uno del BNG y otro del PP, hayan dimitido ya de sus cargos, porque están implicados en el mismo sumario que aparece el propio ministro. Y, por si no teníamos suficiente con todos esos datos, a las pocas horas de conocer la noticia de las acusaciones que recaían sobre Blanco, roban los ordenadores de los administradores concursales donde pudieran conservarse las pruebas contra el ministro. En fin, como se dice de la leche, esto es blanco y en botella.

La lección general del caso también es blanca y en botella. Se refiere al modelo territorial de España que es, por muy benevolente que seamos, el primer causante del endeudamiento, la desvertebración, la corrupción y la descomposición del Estado. Una vez más, en el caso Blanco, hablamos de una corrupción ligada a una Autonomía, la de Galicia; he ahí la enésima prueba de que el Estado de las Autonomías genera corrupción. Del poder central y, por supuesto, de las corruptelas de un posible cacique único, habríamos pasado a los caciquismos locales que, como mínimo, se multiplican por 17. El "Estado de las Autonomías" es una distorsión casi total de lo que se entiende, entre los países de la UE, por administración: las leyes y reglamentaciones de las comunidades son diferentes, no hay fluidez y comunicación entre ellas, ni siquiera hay una lengua común para comunicarse, etcétera... Los caciquismos autonómicos son, pues, los soportes fundamentales del actual estado de corrupción de España.


Libertad Digital – Opinión

Recorte y despilfarro. Por José Antonio Vera

Desde el nacionalismo catalán se interpreta cualquier crítica a la gestión de la Generalitat como un ataque directo a Cataluña. Trampa que se repite desde los tiempos gloriosos de Pujol, con calcada similitud con Maragall o Montilla, y ahora con Artur Mas. Por eso hay que insistir en que criticar al PSC o a CIU nada tiene que ver con la admiración que merece una comunidad que, como Cataluña, ha sido ejemplo para España en tantas cosas durante décadas.

Dicho lo cual tengo que señalar que constituye un auténtico despropósito la forma en que el Gobierno nacionalista está abordando el tema de las famosas «retallades» (recortes) en el ámbito sanitario. La Sanidad pública catalana es excelente y está, con Madrid, a la cabeza de España. No es casualidad que el Rey elija siempre Cataluña para sus revisiones u operaciones, y que otras muchas personas de relieve social actúen de forma parecida. La Sanidad catalana es muy buena, aunque no es perfecta. Como en el resto de España, se cometen excesos en materia de gasto, planificación hospitalaria, medicamentos y otros muchos ámbitos. Por eso se puede y se debe recortar, igual que en los demás sectores de la actividad económica. Pero lo que no es en absoluto justificable es que el grueso de los recortes de la Administración nacionalista se concentre en la Sanidad, olvidando por completo otros ámbitos menos necesarios y más prescindibles desde el punto de vista social. A la hora de suprimir, lo normal sería empezar por aquello que no causa perturbación en la vida diaria de los ciudadanos. Hecho eso, se puede abordar lo demás, incluida la Sanidad o la Educación, pero no al contrario, que es lo que han estado haciendo Mas, Boi Ruiz y compañía.

A última hora, para transmitir la idea de solidaridad, el Govern ha decidido retirar la paga extra de Navidad a todo su Gabinete y al resto de altos cargos. Bien hecho. Por ahí podían haber comenzado. Se empieza por uno mismo y luego se exige a los demás. Pero aunque los recortes salariales de los políticos están bien, no son suficientes. Porque no es presentable que se cierren centros de salud, se aumente la lista de espera, se deje de pagar a las farmacias o se supriman quirófanos cuando el Gobierno Mas sigue derrochando en política «identitarias», subvenciones para la edición en catalán, para el doblaje en catalán, para grupos independentistas como Omnium Cultural, atenciones representativas de la Generalitat, asociaciones pro Paissos Catalans, subvenciones a Spanair, partidas para intérpretes y traductores de castellano, premios a organizaciones secesionistas, medios públicos de comunicación deficitarios, embajadas en el exterior, selecciones deportivas, organismos prescindibles como el CAC y un total de 450 entes y empresas públicas que pierden dinero. Antes de emprenderla a «retallades» con la Sanidad, Mas tenía que haber abordado lo anterior, y por supuesto los gastos de representación del propio presidente de la Generalitat, que son más altos que los del jefe del Gobierno de España. Hecho eso, tendría fuerza moral para justificar lo que está haciendo en la Sanidad. Antes no.


La Razón – Opinión

José Blanco. “Corrutos”. Por Emilio Campmany

Tiene guasa que el socialista que con más gracejo ha fustigado a los populares por sus trapisondas llamándoles una y otra vez “corrutos” se vea ahora como alguacil alguacilado envuelto en una trama de corrupción.

Tiene guasa que el socialista que con más gracejo ha fustigado a los populares por sus trapisondas llamándoles una y otra vez "corrutos" se vea ahora como alguacil alguacilado envuelto en una trama de corrupción. El gabacho Monsieur de Sans-Foy y el alegre clérigo Fray Josepho se van a hinchar porque "corruto" es mucho más fácil de rimar que "corrupto". La cosa va a dar mucho juego. Por ejemplo:

¿A qué se dedica el "fistro"?
A ministro.
¿Es Ribeiro o Albariño?
Pepiño.
¿Es gallego, como Franco?
Blanco.

Cojeas del izquierdo flanco
y pareces un poco bruto.
Podrías ser algo "corruto",
ministro Pepiño Blanco.

Lo mejor de todo es lo de la gasolinera, como lugar de las citas privadas y reuniones con empresarios del ministro. Les hemos dado los más amplios despachos. A los que hemos equipado con los muebles de las maderas más exóticas, hemos adornado con los cuadros de los pintores más rutilantes, y hemos alfombrado con las moquetas de lana más fina. Y va el tío cutre y se cita con el empresario en una gasolinera, que también tiene la rima bien fácil. Por ejemplo:
En los ojos siempre un guiño,
Pepiño.
Y de hocico no andas manco,
Blanco.
¿Cómo te llaman con mofa?
El Gasofa.

Por ir a esa hora tan fofa
a aquella gasolinera
ya serás para cualquiera
Pepiño Blanco, el Gasofa.

Lo dicho, se van a poner las botas.

Libertad Digital – Opinión

Mister Zapatero. Por Alfonso Ussía

El presidente del Gobierno en trance de despedida está siendo infinitamente mejor que el presidente del Gobierno de los últimos siete años. El horizonte de la vida apacible y provinciana le ha llenado de sensatez. Consulta y trata a Mariano Rajoy como se hace con un sucesor seguro. Puentea a Rubalcaba, que ha renegado de él cuando todo se lo debe. Y para colmo, se reconcilia con los Estados Unidos con un fervor espectacular. Inesperadamente se ha abrazado a la OTAN y se ha sumado al escudo occidental antimisiles. Cuatro buques de guerra de los Estados Unidos además de mil cien soldados se instalarán en la base de Rota. Bueno para la base, bueno para nuestra Armada, y bueno para España. Obama, que cada día que pasa quiere parecerse más a George Bush, se ha mostrado feliz con la integración de España en la bóveda de la defensa antimisiles. Rota se sitúa en un punto estratégico, y Zapatero lo ha entendido como si fuera Aznar. Sólo le falta al presidente saliente que pida la dimisión de José Blanco por esos cuatrocientos mil euros de marras que andan por ahí de boca en boca, de plaza en plaza en plaza y de oca a oca y tiro porque me toca. Muy raro su silencio y extraña su falta de explicaciones, que, al final, no va a tener más remedio que darlas y exponerlas. De los tres políticos señalados por el empresario pagador, el del Partido Popular y el nacionalista gallego han dimitido de sus cargos y responsabilidades. El presumiblemente mejor tratado de los tres, José Blanco, está escondido. Su dimisión –y por qué no decirlo, su despido– sería catastróficas para los socialistas. Blanco está metido hasta las cachas en los planes de Rubalcaba, y la mancha de la sospecha se ha extendido. Dice Rubalcaba que el empresario ha estado en la cárcel y que carece, por ello, de credibilidad. Confunde el atún con las berenjenas. Además, Rubalcaba dio el vuelco electoral, el disfrazado golpe de Estado, en marzo de 2004, gracias a las informaciones de algún antiguo amigo conocedor de celdas alcarreñas. El empresario que ha señalado a los tres políticos como receptores de sus dineros no gana nada inventándose una patraña. Está reconociendo su delito y acusándose a sí mismo. Y si Blanco ha sido receptor de esas cantidades, en su nombre o en el del PSOE, no puede seguir en el Gobierno en funciones, ni en prácticas electorales. Triste, pero inevitable. Más aún, cuando Blanco ha sido el más contundente y precipitado martillo de herejes contra las corruptelas que afectaban al Partido Popular.

Resulta lastimoso que en su tramo final Zapatero se haya convertido en un presidente del Gobierno moderado, occidentalista, pro-americano, e inclinado a la austeridad en los gastos públicos. Aquella imagen del joven rojete sentado en el desfile ante el paso de la bandera de los Estados Unidos nada tiene que ver con la explosiva cordialidad de su conferencia de prensa junto al Secretario General de la OTAN y el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, con domicilio en el Pentágono. Para toda nación libre y occidental es mucho más agradable y beneficiosa la amistad con los Estados Unidos que el desaire progre hacia el país que más dinero invierte y mas soldados entierra en la defensa de la libertad. Zapatero se está despidiendo bien del infinito mal que ha hecho. Su gran golpe sería pedir la dimisión de su amigo José Blanco y dejar al desleal Rubalcaba sin las artimañas del gallego listo.


La Razón – Opinión

Farándula. Hegel, Marx, Willy Toledo y el resto. Por Cristina Losada

El poder que encumbró a este miembro del club de la comedia a la categoría de un Sartre sin lecturas ni cigarrillo, ahora querría silenciarle para evitar que llegue a las masas su mensaje fieramente revolucionario.

El signo visible de que asistimos al fin de la era de Gutenberg no es la siempre anunciada muerte del libro, sino la sustitución del intelectual por la figura del espectáculo. No hay materia política y social, por compleja que sea, sobre la que no se pronuncien los actores, cantantes y comparsas que han usurpado el papel del "intelectual comprometido". Pues así como es norma comúnmente aceptada que para hablar, pongamos, de biología, es preciso disponer de conocimientos al respecto, se admite con igual carácter genérico, que no hace falta ningún saber especial para dictaminar sobre la res publica. De manera que gentes cuyo oficio es entretener al público, han llegado a considerarse guardianes de la conciencia colectiva e infalibles gurúes del pensamiento. Este fenómeno no sería comprensible sin la aportación de los medios donde el show reina cada día, y eso sí que lo ha comprendido alguno de los nuevos salvadores del mundo.

El pobre Willy Toledo, por ejemplo. Después de haber sido objeto de atención de los telediarios, creyó que tenía algo que decir y creyó que muchos querrían escucharle. En consecuencia, publica un libro con sus reflexiones y experiencias políticas, pero en lugar de la admiración acostumbrada, encuentra el vacío. ¡Como si fuera un cualquiera! Dado que es imposible que el pueblo no estuviera en vilo a la espera de sus cogitaciones, el actor ha acusado a la prensa de ignorarle con el propósito de conseguir que se calle. O sea, el poder que encumbró a este miembro del club de la comedia a la categoría de un Sartre sin lecturas ni cigarrillo, ahora querría silenciarle para evitar que llegue a las masas su mensaje fieramente revolucionario. Acabáramos. Unos creen ser Napoleón y otros, cuando se miran al espejo, ven a Lenin. Se dejan llevar por el narcisismo, que casi es connatural al progre, y se acaba por hacer el ridículo.

Más o menos como Sean Penn, el actor que lleva fama de ser el más progresista de Hollywood. En 2002 acudió a Bagdad para prestarle apoyo a Saddam Hussein, no dijo una palabra sobre la represión de aquella dictadura, y hoy visita Egipto y Libia y celebra que se hayan desembarazado de sus tiranos. En tiempos, los peregrinos políticos que cantaban loas a las dictaduras de izquierdas del planeta eran conocidos como tontos útiles. Hoy, visto en quiénes ha recaído la continuidad de esa estirpe, mucho me temo que además son inútiles.


Libertad Digital – Opinión

Convención por el cambio

El PP arrancó ayer su Convención Nacional con el objetivo casi único de concretar el programa que ofrecerá a los españoles para los próximos cuatro años. Ese contrato con los ciudadanos constituirá el motor del cambio político que el país necesita con urgencia y que la gente demanda de forma muy mayoritaria. Tras años de intensa oposición y un esfuerzo programático considerable en el Parlamento, los populares llegan al tiempo electoral con un cuerpo político y legislativo muy avanzado que se encuentra en una fase importante de actualización y enriquecimiento. Serán además muy significativas en el debate de la Convención, las aportaciones de más de 24.000 ciudadanos a través de la web del partido que han servido para poner en discusión asuntos de interés como la limitación de mandatos en el Gobierno y la reducción de diputados y senadores de las Cortes Generales, de los parlamentarios autonómicos y de los miembros de las corporaciones locales, y que serán abordados estos días, como avanzó ayer el propio Rajoy. Sin embargo, el encuentro tiene como propósito capital fijar la estrategia para la creación de empleo y el crecimiento económico. El pasado septiembre, con los más de 95.000 nuevos desempleados, la peor cifra en ese mes en 15 años, demostró que la patología se había agravado. Camino de los cinco millones de parados, parece lógico que, según la última encuesta del CIS, el desempleo sea el primer motivo de inquietud para ocho de cada diez españoles. La determinación de Rajoy por dinamizar el mercado laboral parte de la experiencia y del convencimiento de que una sociedad que crea puestos de trabajo desata un efecto dominó que la reactiva social y económicamente. El PP lo comprobó en el escenario crítico de 1996 y fue capaz de liderar la generación de empleo en Europa con cinco millones de puestos de trabajo con Aznar y de liberar todo el potencial de la nación. Fue precisamente el ex presidente del Gobierno el encargado de abrir la cita popular con un discurso vibrante y contundente, una radiografía descarnada de la etapa y el proyecto socialista y del ilusionante cambio político que se avecina. Para Aznar, la «primera reforma que España necesita» es recuperar «la normalidad y «la confianza» que personifica Rajoy, porque supondrá «volver a la sensatez, a la credibilidad, a ser reconocidos como país serio». Habló de «asentar el Estado autonómico y no alimentar la deriva de 17 mini estados inviables», de que «España necesita un Gobierno solvente y capaz, decidido a poner la casa en orden y a poner fin a años de enfrentamiento y división», de «recuperar la ambición compartida de país», de «entenderse en todos los acentos», de que «ETA sólo acabará si la derrotamos sin condiciones» y de que «el perdón es un derecho que sólo corresponde a las víctimas». Aznar habla desde la autoridad y el conocimiento, desde la experiencia y la exigencia, y desde la lealtad y el compromiso con España y los españoles. Esa suerte de líneas rojas, de hoja de ruta que desgranó en una intervención intensa, son principios que refuerzan el proyecto de cambio y regeneración liderado por Rajoy que España espera y exige.

La Razón – Editorial

Siempre Zapatero

El presidente se compromete con el escudo antimisiles sin promover el más mínimo debate.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció el miércoles en Bruselas que España albergará el componente naval del escudo antimisiles. Zapatero, que había viajado por sorpresa a la reunión de la OTAN, aseguró que esta iniciativa es defensiva y que no va dirigida contra nadie, al tiempo que justificó la participación comprometida con los aliados en la posición estratégica de España "como puerta de entrada al Mediterráneo". El Ministerio de Defensa añadió a los argumentos ofrecidos por el presidente el del positivo impacto económico del escudo antimisiles en el entorno de la base de Rota.

El escudo antimisiles defendido por Obama tiene poco que ver con el auspiciado por el Ejecutivo de George W. Bush, que estaba concebido contra cohetes de largo alcance y que provocó de inmediato los recelos de Moscú. Que Europa se proteja, a través de este nuevo sistema de defensa, de eventuales ataques de Irán y Corea del Norte podría justificar la decisión de comprometerse con una iniciativa en la que ya están implicados Polonia, Rumanía y Turquía, y en la que también pretenden participar Holanda y Francia. Pero Zapatero ha decidido seguir siendo fiel a sí mismo hasta el último día en que permanezca en La Moncloa y, de la misma forma que improvisó una reforma de la Constitución en las últimas semanas de su mandato, ahora lleva a cabo un giro de la política exterior con las Cámaras disueltas, desentendiéndose de las consecuencias diplomáticas de la decisión y sin comprobar siquiera su compatibilidad con el acuerdo que desde 1988 rige la gestión de Rota. Al margen, por otro lado, de que no se sabe dónde quedaron aquellas solemnes declaraciones al inicio de esta legislatura en las que la búsqueda de la paz adquirió el rango de objetivo de la política exterior española.


Por diferente que sea a la concebida por Bush, Rusia ha vuelto a expresar su temor de que esta iniciativa norteamericana, ahora apoyada también por España, acabe afectando al equilibrio desde el que habría que ir avanzando en el desarme nuclear. La situación internacional no es la más adecuada para comprobar si Rusia solo hará declaraciones contra el escudo antimisiles o si utilizará sus bazas en otros terrenos de confrontación, como el del programa nuclear iraní. Impedir que Teherán se haga con el arma nuclear, un objetivo difícil de alcanzar sin el apoyo de Rusia, ofrecería infinitamente más seguridad que el escudo antimisiles. Otra cuestión, por tanto, que habría que haber discutido y analizado es si ese apoyo resulta ahora más difícil de conseguir que antes del acuerdo alcanzado en Bruselas.

Mariano Rajoy fue consultado por Zapatero antes de anunciar el compromiso sobre el escudo antimisiles. Quizá lo menos relevante sea que Zapatero vuelva a dejar en difícil posición al candidato de su partido, Pérez Rubalcaba. Lo peor es que ha decidido privar de nuevo a los españoles del imprescindible debate parlamentario al que deberían obligar decisiones que pueden alterar el rumbo de la política exterior.


El País – Editorial

La gasolinera de Blanco

La culpabilidad o inocencia de Blanco es algo que deberán dilucidar los jueces, si el Gobierno se lo permite. Pero que un ministro al frente de una cartera con el presupuesto de Fomento esté bajo algo más que la sombra de una sospecha es inadmisible.

No hay más que hacer el ejercicio mental de borrar a su protagonista, su afiliación política y hasta los hechos que no ha reconocido. Piensen en un ministro del Gobierno, del partido que sea, que reconoce haber parado su coche oficial en una gasolinera para departir con un empresario dedicado a vivir de la subvención pública, de un dinero que recibía sobornando a otros políticos. Ese ministro dice que no participó de ese entramado ilegal, sí, pero tampoco denunció al empresario que intentó obtener de él favores políticos. ¿En qué país democrático y desarrollado, no sería obligado ese ministro a dimitir al día siguiente?

Además, si ese ministro hubiera pasado la mejor parte de los últimos años exigiendo dimisiones a sus rivales políticos a la menor excusa, con razón o sin ella, ¿con qué cara puede presentarse ante la opinión pública para defender sus turbias reuniones con empresarios? Más aún cuando ha dado la casualidad, bendita casualidad, de que justo en el momento en que la denuncia se hace pública se roba de forma "muy profesional" numerosa documentación del caso. ¿Y quién puede tener interés en quitar de la circulación esos datos? Sin duda, habrá más de un sospechoso. Pero esos días la jueza que investiga el caso estaba siendo seguida por agentes de inteligencia. Sin duda, otra casualidad.


La culpabilidad o inocencia de Blanco es algo que deberán dilucidar los jueces, siempre que el Gobierno se lo permita. Pero que un ministro al frente de una cartera con el presupuesto de Fomento esté bajo algo más que la sombra de una sospecha es inadmisible. Acierta el PP al exigir que Blanco se aparte de todo proceso de privatización que esté planeando el Gobierno. No porque no se deba privatizar AENA, sino porque no nos podemos permitir que una operación de tal envergadura la realice alguien que se reúne con empresarios corruptos y corruptores en su coche oficial por las gasolineras de España.

La excusa de que falta muy poco para las elecciones y que de todos modos Blanco no estará mucho tiempo en su puesto no es presentable. Los políticos deben dimitir porque su presencia al frente de una administración pública la deshonra, y porque su puesto lo pagan los ciudadanos y a ellos se deben. Eso es igualmente válido el día anterior de las elecciones, y el siguiente. PP y BNG han dado ya un paso adelante, y sus cargos implicados en el caso –que pueden muy bien resultar inocentes– ya no cobran del erario ni representan a los gallegos en ninguna institución. Blanco debería dar el mismo paso, aunque sólo fuera para intentar resucitar la cada vez más moribunda campaña de Rubalcaba.


Libertad Digital – Editorial

jueves, 6 de octubre de 2011

Tarde y muy mal. Por Iñaki Ezkerra

Es la expresión que resume la política de Zapatero, que ha acabado haciendo tarde y mal, muy mal, muchas de las cosas que Rajoy le propuso y que él rechazó por ser supuestamente reaccionarias. Una política de viraje y de aterrizaje forzoso en la realidad que tuvo una escenificación gloriosa en tres actos durante mayo de 2010. Tres actos correspondientes a tres fechas.

El 5 de mayo representa la descalificación ideológica. Rajoy se reúne con Zapatero y le propone un paquete de medidas entre las que hay serios recortes del gasto público, que el presidente rechaza soberanamente en nombre del socialismo y con una inolvidable sonrisa.

El siguiente acto llega el 8 de mayo y es la bronca entre bastidores, el teatral «aparte» de las llamadas que recibe de la UE, del BCE, del FMI, de Obama y hasta de los chinos.

El tercer acto se escenifica el 12 de mayo en el Congreso y es el de la rectificación más espectacular que han conocido los tiempos. En dos minutos contados, Zapatero anunció un reajuste en la economía española que les metió un viaje sin precedentes a los funcionarios y a los pensionistas.

Un reajuste de nueve medidas que llegaba eso, tarde y mal. Marcado por la improvisación y la falta de convicción. Como han seguido llegando las medidas posteriores, la reforma laboral que no es tal o la del cálculo de las pensiones. En realidad, esa tragicomedia de la descalificación-rectificación que vivió Zapatero entre el 5 y el 12 de mayo de 2010 se ha venido repitiendo una y otra vez desde entonces. Es la que le lleva a dar bandazos a la derecha y a la izquierda en su campaña al propio Rubalcaba.


La Razón – Opinión

La tragedia continúa. Por Carmen Tomás

El paro junto con la situación económica presente y futura siguen siendo las principales preocupaciones para la mayoría de los españoles. Y no es de extrañar. Las cifras de paro registrado en septiembre conocidas el lunes lo justifican. Más de 3.100 parados cada día del mes es para estar pesimistas. Son casi 100.000 dramas más que hay que sumar a la larga lista que se viene produciendo desde hace ya más de tres años bajo la inoperancia, la irresponsabilidad, la insensibilidad y hasta la mala fe de un gobierno que nos ha conducido al abismo y que además ni se arrepiente ni muestra propósito de la enmienda. Y digo esto por las declaraciones realizadas por los responsables del ministerio de Trabajo que han explicado a los ciudadanos estos datos. Tanto la secretaria de Empleo como el secretario de la Seguridad Social han tenido la caradura de presentar estos datos como el fruto de las políticas de ahorro, ellos le llaman recortes, llevadas a cabo por los nuevos gobiernos del PP en las Comunidades Autónomas. Unas políticas a las que todo el mundo sabe que se han visto abocadas por la situación en que han encontrado las cuentas públicas. Ni una mención, por supuesto, a la nefasta política de casi ocho años de gobierno socialista. A la inacción, primero, y a la equivocación después.

España tiene la tasa más alto de paro de los países serios, el doble de la media de la eurozona y lo es así desde ya varios años. Encontrar ahora el culpable en el PP y en las políticas de ahorro emprendidas precisamente para recortar los agujeros y pagar deudas, en aras de que algunas empresas puedan salvarse o volver a nacer y así generar empleo es sencillamente un ejercicio de desvergüenza. Tampoco se ha cortado un pelo la ministra de Economía que por enésima vez se ha atrevido a asegurar que no van a hacer nada porque ya lo han hecho todo y que las cosas van a mejorar en breve. Hay que recordar las declaraciones que hace apenas unos meses, antes del verano, realizó el candidato del PSOE, Rubalcaba, en las que aseguraba que veríamos meses de crecimiento del empleo. Se crearán empleos y más empleos, decía, en un nuevo engaño a los ciudadanos. Desde luego si Rubalcaba exigió a Zapatero que retrasaran las elecciones hasta el 20-N pensando en que las cosas iban a mejorar, que se siente a esperar la derrota, pero sin paliativos. Los ciudadanos ya no toleran ni una mentira más. El empleo desgraciadamente no va a mejorar en muchos meses y aunque un cambio tras las elecciones provoque ciertas dosis de confianza, el trabajo que hay que hacer es ingente y ya veremos si un derrotado y muy tocado PSOE está a la altura de las circunstancias o agrava las cosas con su propensión a la agitación.


Periodista Digital – Opinión

Es un genio. Por José Antonio Vera

Tengo que reconocer mi admiración por la capacidad transformadora de Rodríguez Zapatero, que crece conforme pasan las semanas. Empezó su mandato deshonrando a la bandera americana y mandando a freír monas a Bush al retirar las tropas españolas de Iraq, y se va abrazando el escudo antimisiles propugnado por el anterior presidente de los Estados Unidos.

Durante la transición tuvimos ocasión de admirar evoluciones notables, entre ellas la del inolvidable Jorge Verstrynge. Sin llegar a tanto, González subió al poder con la pancarta «OTAN, de entrada no», y se jubiló entregado a la Alianza Atlántica, en donde logró colocar de secretario general a su valido Javier Solana. A Felipe se le veía venir, pero lo de Zapatero nos coge a casi todos sin preparación alguna, pues era tal su militancia antiyanqui que ni los más derechosos del partido hubieran pronosticado semejante evolución. Pero ahí tenemos a nuestro hombre, reformando la Constitución para contener el gasto público, haciendo los mayores recortes sociales de la democracia y entrando de lleno en la «guerra de las galaxias».

Eso sin olvidar que nos metió hasta las cejas en la contienda de Afganistán, envió tropas al Líbano, participó en el conflicto de Libia y hemos contribuido a recolocar a los presos de Guantánamo y a ocultar los vuelos secretos de la CIA. O sea, un genio. Para que luego digan que el poder no cambia.


La Razón – Opinión

José Blanco. Cita en la gasolinera. Por Cristina Losada

Fue látigo de corruptos y de amigos de corruptos y, así, la oposición sólo ha tenido que recordarle sus palabras heavymetal: lo que le exigió al PP, que se lo aplique.

Un ministro que se detiene en una gasolinera a fin de recoger a un empresario y hablar con él a solas en el coche oficial, es un ministro que, como poco, suspende en elemental prudencia. De lo que hablaron sólo hay, que se sepa, dos testigos, de manera que el thriller resultante más que un whodunit, un "quién lo hizo", es un "qué se dijo" en un automóvil que llevaba a sus ocupantes hacia una buena comilona, como es costumbre en la tierra, y que en el caso aquel era un cocido. El empresario resultó un estafador y uno que, como viene a ser condición sine qua non, sabía tocar las teclas políticas. Paso a paso, se hizo un nombre en la sociedad lucense y se ganó el favor de los políticos, trayectoria que culminaría con su entrada en el vehículo del titular de Fomento, para el que había organizado un homenaje con entrega de medalla de oro incluida. Hay que ver cuántos sucumben al halago. Y a la recomendación de un primo.

Procesado el otrora ejemplar emprendedor por urdir una trama de subvenciones ilegales, asegura que pagó ciertas cantidades en concepto de pago de servicios a José Blanco, a un concejal del PP y a un exconsejero del Bloque Nacionalista. Los tres partidos han resultado pringados, pero su reacción ha sido diferente. De modo que ya hay, sobre la mesa, dos dimisiones y esas rápidas renuncias, en un país donde dimitir es una rareza, ponen el foco sobre el tercer hombre, que es el ministro. Como Blanco no se ha distinguido por su mesura, las declaraciones que hizo a cuenta del caso Gürtel se vuelven en su contra. Fue látigo de corruptos y de amigos de corruptos y, así, la oposición sólo ha tenido que recordarle sus palabras heavymetal: lo que le exigió al PP, que se lo aplique.

A José Blanco le había rozado el escándalo en otros tramos de su carrera. Tras su paso por la presidencia de uno de tantos organismos perfectamente prescindibles, el Consejo de la Juventud de Galicia, quedó un runrún de facturas que nunca se aclararía. Mucho más tarde, tuvo bronca y hasta rifirrafe por su ático en una urbanización que fue denunciada por ilegal y bautizada como Villa PSOE. Peccata minuta en comparación. Si el empresario que le acusa miente o dice la verdad, tendrán que dilucidarlo los jueces. Pero en política debe de regir aquello de la mujer del César. Y es que una cita en la gasolinera puede acabar en citación.


Libertad Digital – Opinión