viernes, 23 de mayo de 2008

Herman Tertsch tenía razón.

Plan B para el visitante.
Por Hermann Tertsch

ABC - Opinión
20-5-2008 08:40:29

HOY llega a La Moncloa el lendakari vasco, es de suponer que en su pretenciosa limusina de jefe de Estado, ikurriña ondeante. Llega, advierte, «sin plan B». «Aquí traigo el plan Ibarretxe, el plan de la convivencia y armonía entre vascos y vascas», dirá, acostumbrado a referirse a sí mismo en tercera persona. Según su autor, traerá la paz a Euskadi y dejará en paz a los españoles siempre que vivan fuera del País Vasco y Navarra. El amo de la casa, el otro gran pacificador, lo recibirá en las escaleras. Quizá baje a su encuentro, quizá no. Da un poco igual. En realidad todo en esta reunión da igual, por solemnes que se pongan sus protagonistas.

Dialogarán hasta la extenuación, ávidos como están ambos de armonía, infinitamente ansiosos por la paz como son. Después nos contarán, exangües tras tanto diálogo franco y profundo, que no están de acuerdo. El anfitrión comunicará a los periodistas que ha estado muy, muy duro y severo con el huésped y que le ha dicho que el plan no vale, que es mal plan, en fin, un mal plantxi. Ibarretxe, el visitante, lamentará que su interlocutor siga tan ciego ante las bondades de su plan. Lastimero, se quejará de que el hombre bueno de La Moncloa le niegue a él, el lendakari electo, lo que hace un año les ofrecía directamente a otros vascos menos educados. Si está muy defraudado, probablemente nos advertirá de que, sin la aprobación de su plan, esos otros, menos sensibles que él, pero igual de defraudados por Zapatero y agobiados por el «conflicto», matarán más. Se supone que con más razón de la que tendrían de aprobarse su plantxi. Hasta aquí el relato de la escenificación intuida.

En realidad, y dicho con crudeza, la pantomima de encuentro institucional de hoy, esta visita de Ibarretxe a La Moncloa, se parece muy mucho a las citas que organizaba con los buenos pagadores del impuesto revolucionario el señor Gorka Aguirre, ahora juzgado por la Audiencia Nacional por colaboración con ETA. Ayer Arzalluz, Urkullu y otros dirigentes del PNV, defendían ante Garzón la benéfica labor del señor Aguirre. Aguirre tenía tan buen trato con los etarras que la policía concluyó que era uno de ellos. Suele pasar. Cuando las afinidades son tantas, las diferencias son irrelevantes. A Ibarretxe le pasa como a Aguirre. Empujado al radicalismo por los pactos del PSE con Batasuna, lo único que le distingue ya del batasunismo etarra son sus modales y la corbata. Pero más grave resulta la certeza de que Zapatero es el empresario dispuesto a pagar. Con propiedad y soberanía que no son suyas. Habrá «Plan B». Se disfrazará de reforma del Estatuto. El Constitucional ya no es obstáculo. «Más autogobierno», prometía Zapatero en Baracaldo hace días. Se pondrán de acuerdo. El espectáculo de hoy es sólo una burla más. Como la burla que se antoja ya casi todo el titulo preliminar de la Constitución Española.

Libertad Digital: López apuesta por "un referéndum con todas las consecuencias" previo acuerdo entre partidos

El Mundo: Patxi López defiende el referéndum legal fruto del acuerdo entre los vascos

El País: López: "Convocaré a todos a un pacto cuando sea 'lehendakari"

La Razón: Patxi López apuesta por un «referéndum legal» tras el «no» de Zapatero a Ibarretxe

ABC: Patxi López propone reformar el Estatuto y validarlo en un referéndum legal y «con todas las consecuencias»

ZP no se queja de Rajoy; San Gil, sí

Lo que nos resulta descarado es la maniobra de Génova, con Rajoy a la cabeza, por aparentar que está haciendo todo lo posible para que San Gil se quede, pero que es la dirigente vasca la que, sin razón ni motivo alguno, tiene voluntad de marcharse.

Parece que la campaña de luz de gas orquestada contra María San Gil adquiere ahora la forma de falsa filtración a los medios, tal y como la que ayer aseguraba, sin citar fuente alguna, que la dirigente vasca habría transmitido a Rajoy su decisión de abandonar tanto la presidencia como el grupo parlamentario del PP vasco en la breve reunión que ambos han mantenido este miércoles.

Vista la deriva ideológica que conlleva la oportunista y suicida estrategia de acercamiento a los nacionalistas, y dadas las arteras maniobras que está llevando a cabo la actual dirección del PP para ocultarla, es probable que la dirigente vasca termine, ciertamente, por marcharse. Sin embargo, según ha podido saber este diario, esa filtración ni procede ni ha sido confirmada por San Gil ni por nadie de su entorno.

Lo que nos resulta descarado, en cualquier caso, es la maniobra de Génova, con Rajoy a la cabeza y Alonso y Martínez Castro a su vera, de aparentar que está haciendo todo lo posible para que San Gil se quede, pero que es la dirigente vasca la que, sin razón ni motivo alguno, tiene voluntad de marcharse.

Por mucho que la dirección del PP diera el cambiazo a la ponencia política para hacer pasar como delirantes las "profundas discrepancias de criterio" manifestadas por San Gil, tanto la actuación de Rajoy antes y después de ese capítulo como la elección y el perfil de sus colaboradores dejan en evidencia la determinación de convertir "la oposición más fuerte que haya existido en las Cortes españolas desde 1977" en la más numerosa y suicida comparsa que haya tenido desde entonces un Gobierno.

Por si fuera poco elocuente el respaldo de los medios de Prisa a la nueva estrategia del PP, ahí están las declaraciones de este miércoles del propio Zapatero, en las que afirmaba que, "desde que se ha iniciado la legislatura", no tiene "quejas" que hacer a Rajoy respecto a la lucha contra el terrorismo.

Por mucho que todos nos felicitemos de las detenciones de etarras, ninguna "fase de confrontación" del Gobierno de Zapatero con la banda terrorista debería servir para ocultar o pasar pagina a la bochornosa fase de cesión ante los terroristas, con capítulos tan inolvidables como el chivatazo policial al aparato de extorsión de ETA que, por lo visto, Rajoy parecería querer olvidar tanto como la pertenencia del PNV al Pacto de Estella. Eso, por no hablar del silencio de Rajoy ante la persistente negativa del Gobierno de Zapatero a derogar la resolución a favor del diálogo con la banda o ante la persistente negativa a desalojar a ANV con mociones de censura. Eso, por no recordar la satisfecha postura del presidente del PP de este martes por la simple y ya conocida negativa de Zapatero ante el plan Ibarretxe, como si esta no requiriera también un reproche al presidente del Gobierno por su persistente disposición a pactar con el PNV una "reforma" estatutaria.

En cualquier caso, allá Rajoy y su vana, oportunista y confesa estrategia de tratar de "impedir que el PP cause recelo" entre los nacionalistas. Lo que es seguro es que esa deriva ya está causando recelos, no sólo en María San Gil, sino en cientos de miles de votantes del PP. Y eso ninguna luz de gas lo va a poder disimular.

Libertad Digital - Editorial

"Avalancha de bajas" por la crisis del PP y la "falta de liderazgo de Rajoy"

Diferentes agrupaciones del PP de Madrid avisaron este jueves de que se está produciendo una "avalancha" de bajas provocadas por la crisis en el partido y por la "falta de liderazgo" de Mariano Rajoy. "Mucha gente está acercándose a la sede y llamando por teléfono para pedir información de lo que está pasando y para pedir la baja en el partido", según declararon a Europa Press fuentes de los distritos de Salamanca y Chamberí.

"Lo que es más indignante es que muchos de ellos ni siquiera están afiliados a este distrito, pero es que dicen que llaman a Génova y ni siquiera les cogen el teléfono", según denunciaron desde el distrito de Salamanca.

Por su parte, el presidente del PP en Chamberí, Ismael Bardisa, explicó que "desde las elecciones generales se han dado de baja diez personas, pero a la sede han acudido más de un centenar con esa intención". "Ahora mismo estoy en la Agrupación parando las bajas que se solicitan todas las tardes por culpa de la situación que está creando Rajoy. A todos les digo que estoy de acuerdo con ellos, y les pido que esperen hasta el final del congreso, a ver qué pasa", añadió el ex diputado, opinando que "los únicos que tienen que irse son Rajoy y José María Lasalle; de los demás no sobra nadie".

En dos cartas de afiliados solicitando la baja remitidas a la Agrupación de Chamberí y a las que tuvo acceso Europa Press, ambas personas culpan a Rajoy de su decisión. Entre otros motivos, alegan que "debería haber dimitido tras la derrota electoral", que su nuevo equipo es "flojo", que "ningunea" a personas como Manuel Pizarro, "desprecia" a Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, "menosprecia" a Esperanza Aguirre e intenta "desprestigiar" a María San Gil; y que está "dando la vuelta como a un calcetín al programa electoral del PP".

"No estoy en absoluto de acuerdo con lo que está haciendo el señor Rajoy. Todos los puntales del PP han desaparecido y los que hay ahora no me gustan. Están denigrando a las personas que apoyo y, aunque ahora me doy de baja como afiliado, no me gustaría tener que dejar de votarles", reza la otra misiva.

Libertad Digital

jueves, 22 de mayo de 2008

Vuelven a levantar el toro de Osborne de El Bruc

Dos vecinos de Masquefa (Barcelona) liderados por el propietario de una cerrajería del municipio, Guillermo Acosta, han vuelto a levantar el toro de Osborne de la localidad barcelonesa de El Bruc, el único en Cataluña, que en agosto del año pasado fue derribado por un grupo independentista llamado Germandat Catalana La Bandera Negra.


Según informa ACN, Acosta ha explicado que no le mueve ningún motivo político sino un “acto festivo” aunque prevé que no se mantenga en pie “más de un mes”. Aún así, afirma que le gustaría que respetasen el toro “tal como está ahora”. El propietario de la cerrajería Acosta realizó gestiones con la empresa Osborne, que se comprometió a facilitarle una grúa para poder levantar la figura, que pesa alrededor de 4.000 kilos.

El toro de Osborne de El Bruc, ya ha sido derribado en otras ocasiones

lavozdebarcelona.com

Educación para la Ciudadanía

"Pinchar" en la imagen para verla mejor.

¡Como se enteren los de la SGAE!

Melodía Nokia, o el Gran Vals

La “Melodía Nokia” (Nokia Tune) es el tono de llamada predeterminado de los teléfonos móviles de la marca Nokia. Está sacada de una pieza llamada “Gran Vals” (compases 14 al 16) del compositor e intérprete español Francisco Tárrega.

Esta melodía se ha convertido en una de las más escuchadas en todo el mundo ya que millones de teléfonos Nokia la reproducen a diario.




Según Robles: Ciutadans està "diezmado" per les baixes

Noticia aparecida en «e-notícies»

El diputat de Ciutadans, en el seu informe intern, admet "la situación interna del partido, diezmado en militantes de calle, y escándalos adversos en la prensa a causa de las filtraciones, deserciones, bajas y contrapropagandas de otras fuerzas políticas". El dirigent antinacionalista considera que el congrés de la formació va suposar una derrota per Ciutadans. "Fue como matar moscas a cañonazos -admet- Nadie quiso reparar que no se trataba de expulsar a los liberales, ni a 'los malos' (no hay malos, sólo hay personas que no están de acuerdo con nosotros), sólo de acabar con un caos provocado por una docena de impresentables. Pero para deslegitimar a esa docena, se acabó por empujar a la salida a un tercio del partido e instalar la sensación de que el proyecto había quedado herido".

Robles lamenta que "liberales sensatos, personas válidas que nunca entendieron el escaso margen de entendimiento entre las diferentes sensibilidades, se fueron en la refriega. Graso error. Ahí empezaron nuestros males actuales. Todo ese grupo de descontentos cayeron como una plaga sobre lo que iba a ser UPyD y la predispusieron contra C's. Sobre todo en Barcelona, donde hoy es un quebradero de cabeza para su propia dirección nacional. Antes, mucho antes se debía de haber actuado contra ellos desde los órganos del partido, pero se prefirió dejar crecer el monstruo. Vete tú a saber por qué. Aparentemente, el partido podría ahora emprender el viaje sin palos en las ruedas. Pero no fue así. Día tras día se atacaba sin escrúpulo alguno a algunos de nosotros, arrastrando por los suelos su buen nombre y su honradez, como si fueran unos vulgares enemigos del partido".

e-notícies

miércoles, 21 de mayo de 2008

Aplausos y... aplausos

Aunque me despista un poco el programa "La noria" porque haciendo honor a su nombre sube de los intestinos al corazón y del corazón al cerebro, he seguido con atención dos de sus últimas ediciones a las que acudieron como entrevistados "serios" Julio Anguita, hace unas semanas, y Rosa Diez, muy recientemente. Jordi hizo su trabajo bien y le acompañaban en las bandas buenos profesiones (creo que la de Rosa la hizo él solo). Pero no se trata de hablar de televisión, ni tan siquiera de lo que dijeron o dejaron de decir Anguita o Rosa, tan lejos, tan cerca.

Si el programa con esos invitados me lleva hoy a escribir esta columna, es porque en los dos casos ocurrió algo no demasiado habitual cuando se entrevista a un "político": el público no se cortaba un pelo aplaudiendo una respuesta y la siguiente y la otra. Admitiendo que los regidores saben cumplir con su trabajo indicando al personal cuando debe aplaudir, a esta alturas uno se cree capaz de distinguir entre el aplauso impuesto y el que brota al margen de de instrucciones previas. Y Julio Anguita y Rosa Díaz se ganaron los aplausos por directo, sin intermediarios y, lo que es aun más importante, diciendo cosas políticamente incorrectas, llamando al pan, pan y al vino, vino, sin promesas y sin rencores.

Anguita dijo lo de siempre con una claridad meridiana y no se casó con nadie, ni con la derecha, claro, pero mucho menos con la izquierda o lo que sea ahora el PSOE. Y la gente aplaudía esa cordura de un profesor que en su momento no tuvo ningún miedo en coincidir con el PP en cosas puntuales porque se trataba de ser fiel a su propia honradez y su propia coherencia, lo cual le preocupaba bastante mas (en realidad era lo único que le preocupaba) que luego la pandilla de inmorales manipuladores que hay en todos los partidos pusieran en pie la teoría "de la pinza" según la cual IU -la IU de Anguila- poco menos que había pactado con el PP. La diferencia con Llamazares es que don Gaspar es capaz de tragar sapos y culebras con tal de no coincidir con el PP ni en los pasillos y así, claro, terminará engullido por quien todos sabemos mientras contempla la vida desde el grupo mixto.

Sobra Rosa Diez, era curioso la cantidad de mensajes que aparecían en pantalla y que sólo eran o muy buenos o muy malos: o Rosa era genial o Rosa era una traidora. Los aplausos de la grada le llovían una y otra vez y culminaron cuando se preguntó si era de izquierdas o de derechas solucionar, y fue enumerando una serie de problemas a los que nos enfrentamos todos. Rosa defiende el sentido común que no es, como tantas veces se ha dicho, el menos común de los sentidos; al contrario: la gente está llena de sentido común que luego tratan de envilecer por la vía de la contaminación algunos líderes políticos y algunos medios. De cualquier forma un recado a Rosa: ¿Qué pasa con Gorriarán y la democracia interna de su nueva formación? Demasiados mensajes insistían en eso y tal vez fuera bueno que investigar por qué.

Andrés Aberasturi
Diario Siglo XXI

martes, 20 de mayo de 2008

Si el Polo Norte se derritiera completamente, el nivel del mar no subiría ni un milímetro




Y no subiría por las razones descubiertas por el filósofo y matemático griego Arquímedes de Siracusa; quien vivió en el siglo tercero antes de Cristo (del año 287 al año 212 antes de Cristo), y quien redactó el Principio de Arquímedes que aprendemos durante nuestra educación secundaria, y que puede parafrasearse de la siguiente forma:

El peso de un objeto que flota en el agua es igual al peso de la masa de agua que desplaza

Debido a que el hielo existente en el Polo Norte no está sobre una masa de tierra continental, sino que es un océano congelado, ya el peso de todo el hielo del Polo Norte desplazó una masa oceánica igual a su peso; por lo que si se derritiera completamente, simplemente dejaría un vacío que sería ocupado por el agua líquida que lo rodea, no afectando en lo absoluto al nivel del mar.

Adicionalmente, la gruesa capa de hielo que cubre a Groenlandia—una gigantesca isla ubicada en el círculo polar ártico, ha estado creciendo, en vez de derretirse, como lo comprueba la siguiente información que usted puede leer en la página web oficial de la NASA (National Aeronautics and Space Administration = Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio—de los Estados Unidos de América; nasa.gov:

Comparison with precise ice-surface elevations obtained using a geoceiver in 1980 at stake arrays in southern Greenland indicates a thickening of as much as a meter between 1980 and 1993.

[Comparaciones con precisas elevaciones superficiales de hielo obtenidas usando un geoceiver en 1980 de estacas colocadas al sur de Groenlandia, indican un engrosamiento de tanto como un metro entre 1980 y 1993—(geoceiver es la abreviatura en inglés de receptor geodésico: receptor de formas de la superficie terrestre).

Otra cosa muy distinta ocurriría si se derritiese el Polo Sur, ya que el hielo que lo cubre está sobre una masa de tierra continental llamada la Antártica—vea la fotografía satelital inserta arriba; a la derecha, al comienzo de este escrito, donde se observa el Polo Sur o Continente Antártico.

Esa fotografía del año 2006—que usted puede hallar en numerosas páginas web, usando el buscador de imágenes de Google google.com, muestra en colores fucsia, rojo, anaranjado y amarillo, el crecimiento de la masa de hielo de la Antártica—así que; el Polo Sur, en vez de estarse derritiendo a causa del “Calentamiento Global”, más bien ha estado atrapando más hielo sobre su superficie continental—y congelando adicionalmente al océano que lo circunda.

Y por esa razón, el tan cacareado “Calentamiento Global” con el que cineastas y productores de televisión; así como algunas organizaciones políticas e individuos “verdes” (ambientalistas), han estado aterrorizando a los cinéfilos, televidentes, lectores de periódicos y radioescuchas, diciéndoles que las actividades contaminantes de los seres humanos—particularmente el “exagerado consumo” de combustibles fósiles (carbón, gas natural y petróleo), están provocando la desaparición de los glaciares y el derretimiento de las capas de hielo polar—y en consecuencia, las islas del mundo y las ciudades ubicadas en las costas de los mares, serán sumergidas por un incremento del nivel del mar, no tienen fundamentos científicos—como lo demuestra la información que usted acaba de leer en este escrito y que puede comprobar personalmente, surfeando las páginas web de la internet, verdaderamente científicas.

Reducir la contaminación ambiental—de cualquier tipo—es un objetivo moral y ético que debemos compartir todos los seres humanos; sin embargo, las leyes que gobiernan a nuestro universo, a nuestro planeta y a la Naturaleza de la Tierra, producen interacciones intrincadas y altamente complejas—que no pueden ser explicadas con argumentos simples como los usados por no pocos irresponsables, que usan fenómenos ambientales locales y muy particulares, para intentar convencer a los gobiernos, de que “lo mismo está ocurriendo en todo el planeta a causa de la indebida intervención humana”—y que de ser escuchados, podrían conducir a esos gobiernos a reducir la tasa de desarrollo económico que es vital para la supervivencia de la especie humana, y sobre todo para sacar de la pobreza y la miseria a los centenares de millones de personas que todavía habitan en el llamado Tercer Mundo (conjunto de países subdesarrollados o en vías de desarrollo), ubicados principalmente en África, Asia y América Central y del Sur.

Por esa razón, es fundamentalmente vital, que los sistemas educativos de Venezuela—y de todo otro país subdesarrollado del mundo—enfaticen la enseñanza de los conocimientos científicos, para que sus habitantes no caigan presa de este nuevo “terrorismo ambientalista”, utilizado como lenguaje político—nada científico—por algunos políticos irresponsables.

Un ejemplo de la falsa alharaca sobre un masivo y mortal “Calentamiento Global”, es el hecho de que todavía ningún experto del mundo en climatología o meteorología, ha sido capaz de demostrar científicamente una relación directa entre los huracanes y ciclones y el “Calentamiento Global” que supuestamente los convertiría en “cada vez más fuertes y peligrosos”.

Y muchísimo menos se debería prestar atención a las falsas creencias que heredamos de nuestros antepasados remotos, entre las que destacan las “Profecías de Nostradamus”—quien ya fue demostrado como falso—porque su “predicción” de que “el mundo se acabaría en el año 2000” no se cumplió—y tampoco se va a cumplir ninguna otra, porque ningún ser humano pasado o presente, es capaz de “ver el futuro”.



El mismo tratamiento debe recibir el último libro del Nuevo Testamento de la Biblia, llamado por algunos “Apocalipsis” y por otros “Revelaciones”—aquellos que estén realmente interesados en saber la verdad sobre el tiempo (pasado presente o futuro), lo que deberían hacer es comprar el libro del sabio británico; Stephen Hawking, titulado: “A Brief History of Time” (“Una Breve Historia del Tiempo”), escrito por él en un lenguaje sencillo; para que pueda ser entendido por cualquier persona, y en el cual detalla los postulados y las leyes de la Física que explican y gobiernan al continuum llamado espacio-tiempo que tuvo su origen hace aproximadamente unos 13 mil 700 millones de años durante el evento cósmico llamado el Big Bang (La Gran Explosión), que dio origen al Universo, y posteriormente a nuestro planeta Tierra.

Analitica.com

lunes, 19 de mayo de 2008

Tribunal Politizado. Por Luis María Anson.

Es lamentable para la independencia judicial que la muerte de un magistrado del Tribunal Constitucional altere las decisiones sobre una cuestión trascendente como es el Estatuto de Cataluña. La opinión pública asiste estupefacta a la politización de una parte de la Justicia. La venda ha caído de los ojos y las altas decisiones de la Justicia dependen del juego de los partidos políticos. Tenía razón Alfonso Guerra y hemos enterrado a Montesquieu.

El Tribunal Constitucional nació politizado y el caso Rumasa lo demuestra de forma espectacular. Después, no pocos de los magistrados elegidos a dedo se han dedicado a aceptar recursos que no correspondían al Constitucional, pero que permitían enmendar la plana al Supremo. Al menos en dos ocasiones una Sala del Supremo ha estado al borde de querellarse contra el Constitucional. Los buenos oficios del Rey que, por mandato de la Constitución, debe ejercer el arbitraje y la moderación entre instituciones, evitaron el deprimente espectáculo de un enfrentamiento público entre los dos tribunales mayores.

La politización del Constitucional es un hecho incontrovertible. El alto tribunal da la sensación desde hace muchos años de que no sentencia, conforme a la Justicia, sino que sigue los dictados del partido que lo controla. La súbita muerte de García-Calvo balancea el Tribunal en favor de las tesis del Gobierno. Pero eso es lo de menos. Lo de más es que habrá que meter el bisturí y ordenar de otra forma la Justicia porque no es de recibo en una democracia plena que padezcamos, y de forma tan notoria, la politización del Tribunal Constitucional.

El Imparcial

Posición abanderada por Patxi López.


«San Gil abandera una posición radical que no es conveniente para este país»

El secretario general del PSE, Patxi López, cree que María San Gil encabeza una posición "radical y extrema" que rechaza la participación del nacionalismo en la gobernabilidad del Estado, algo que, dice, "no es conveniente para este país". Además, ha acusado al PP de "buscar la exclusión del diálogo" en el País Vasco, al no participar de la pantomima del socialista con el PNV.

Libertad Digital

Según Gallardón, Ibarretxe ya no es nacionalista.

Discurso íntegro de Alberto Ruiz-Gallardón en el Foro ABC-Deloitte

El ensayista Karl Schlögel piensa que la ciudad es una especie de “banco coralino o arrecife que crece o mengua, que obedece a leyes y periodos de crecimiento distintos de los que se negocian y establecen en luchas de partidos”. Por eso, porque comparto esa idea de un tiempo largo en el que fructifican los proyectos humanos, creo que merece la pena elevar la mirada hasta adquirir esa perspectiva temporal amplia, y considerar, en la conferencia que el Foro ABC me brinda la oportunidad de pronunciar, no la inmediata situación política que Madrid acoge, en tanto que capital de España donde confluyen tantas expectativas, sino la trayectoria prolongada de una de las sociedades urbanas más interesantes e innovadoras que existen hoy en Europa, y, sobre todo, su condición de precursora de las políticas que pueden proyectar igualmente a nuestro país a la primera línea de las potencias mundiales.

De acuerdo con el sentido de las palabras de Schlögel, el largo recorrido de una nación y los retos que ésta debe afrontar no obedecen, en efecto, a la situación interna de un partido político en un momento dado, sino a sus compromisos de fondo, por lo que creo no estar evadiendo el debate político al adoptar este enfoque. Lo que hago, precisamente, es entrar de lleno en él. Y lo hago desde la convicción de que un partido político no es, no debe ser nunca, un fin en sí mismo ni para sí mismo. Antes al contrario, tiene que constituirse en un instrumento al servicio de la sociedad, de sus necesidades y anhelos, de su reflexión ante los cambios, de sus esperanzas para superarlos. Por eso, hoy hablaré de transformación de la Administración, de metas económicas, de competitividad y bienestar social. Creo que estos son los asuntos que interesan a los ciudadanos, los que marcarán el futuro de España, y los que en consecuencia urge tratar.

Al hablar de nuestro país, se observa, quizá, una falta de ambición un tanto anómala, no ya en la política española, sino en el conjunto del discurso público. Este fenómeno tiene raíces históricas muy profundas, por lo que no resulta razonable buscar culpables inmediatos. Desde el Siglo de Oro a la generación del 98, e incluso más acá, el lamento recurrente por la suerte de una España en declive ha sido una constante y un tópico de nuestras letras y nuestro pensamiento. Si dejamos de lado las brillantes excepciones del siglo XVIII y sus ilustrados, de los regeneracionistas de finales del XIX antes de su caída en la melancolía, y de las generaciones del 14 y el 27, repletas de ímpetu y fuerza creadora, ha habido, en lo demás, una especie de sordo ruido de fondo que ha teñido de pesimismo nuestras mejores intenciones. No es, pues, un problema de la derecha ni de la izquierda, porque ambas han caído en él, sino, llamémoslo así, un vicio nacional que, para no incurrir en contradicción, tampoco debe abrumarnos más allá de lo debido. Creo, aún así, que este pesimismo ha sido determinante en algunos momentos de nuestra Historia, en los que nos ha inhibido de iniciativas que quedaban dentro de nuestro alcance.

La peligrosa tesis historiográfica que sostiene la excepcionalidad de España como una especie de isla oriental de exotismo no ha ayudado a cambiar este estado de cosas. Y, aunque bien es cierto que los últimos treinta años han sido los de mayor bienestar y progreso de toda nuestra existencia como Estado nacional, hasta homologarnos con aquello de lo que sólo nos habíamos separado por propia responsabilidad histórica, y no por una incapacidad congénita, ese éxito fulgurante quizá no haya sido suficiente, en una perspectiva temporal amplia, para resolver ese reto pendiente que como nación tenemos y que ya queda apuntado: zafarnos, de una vez por todas, de este pesimismo improductivo, injusto y paralizante.

Sé bien de lo que hablo porque lo he conocido, lo he padecido, y, por mérito de los ciudadanos de Madrid, puedo decir que lo he superado.

Y es que pocas veces habrá sufrido una sociedad dotada de capacidad para acometer las empresas más ambiciosas la desconfianza que ha pesado sobre Madrid. El discurso que en virtud de ese inveterado pesimismo nacional se hacía de esta ciudad era el de una población poco menos que parasitaria que sólo podía medrar a la sombra de una Administración central todopoderosa con la que por otra parte se la confundía. El exabrupto atribuido a Cela del “poblachón manchego habitado por subsecretarios” no es quizá de los más graves vertidos sobre Madrid. Hay que leer con calma, por ejemplo, a Josep Pla, a Azaña, o al mismo Ortega, que tantas veces pasa por paradigma del madrileñismo intelectual. De un modo u otro, todos dijeron que Madrid no podía, que era una vana pretensión aspirar a tener vida propia, que no pasaba de ser apéndice de otra cosa, de una España que, paradójicamente, se quejaba del control de Madrid.

Ese estado de cosas se prolongó hasta bien entrados los primeros años de convivencia democrática y desarrollo autonómico. Durante las primeras legislaturas, los responsables de la Comunidad de Madrid, que tantos méritos reúnen por haber puesto sus cimientos institucionales, no terminaban de creer que Madrid tuviera a su alcance un destino más brillante. El hecho de que Madrid hubiera accedido al autogobierno parecía suficiente, casi excesivo, especialmente si se considera que durante el debate autonomista previo hubo quien no quiso formar parte de nuestra región pensando que la descentralización nos restaría recursos y potencia.

En 1995 ese discurso cambió radicalmente. No fue un giro parcial o progresivo, sino de 180 grados. La Comunidad de Madrid dejó de verse a sí misma como agente pasivo de lo que le ocurría a la región y la capital, y tomó la iniciativa de considerarse promotor del cambio, a partir de la idea de que la sociedad madrileña estaba capacitada para alcanzar el liderazgo en España. La transformación subsiguiente es ya Historia. Parte de junio de ese año y llega hasta el presente, pasando por 2003, cuando se produjo un relevo que ha servido para prorrogar, con algún matiz distinto, esa visión del lugar de Madrid en España, y momento en que ese impulso renovador se trasladó al Ayuntamiento de la capital, que se convirtió así en un auténtico Gobierno de la Ciudad, después de la etapa de Álvarez de Manzano, que había sido un gran Alcalde que supo gestionar nuestra ciudad día a día.

No voy a fatigarles ahora con la prolija enumeración de iniciativas y reformas que en este tiempo han propiciado la transformación de Madrid. Ustedes ya las conocen: apuesta por unos servicios públicos de calidad, colaboración con el sector privado, impulso a la innovación en todos los terrenos, fuerte inversión en infraestructuras y diálogo social. Y, sobre todo, un discurso abierto y moderado que ha escuchado las razones de todos, y a todos ha convocado para trabajar al servicio de Madrid. Pero, como digo, no voy a detenerme aquí. Lo más significativo son los resultados de esa ambición de progreso compartida con toda la sociedad.

Y esos resultados indican que, desde 1995, el PIB de la región, que entonces era de cerca de 75.000 millones de euros, se ha multiplicado casi dos veces y media, hasta los más de 183.000 millones del año pasado. La población, en este periodo, ha crecido más de un 17%, al tiempo que la tasa de actividad aumentaba más de 11 puntos, hasta el 64% de hoy. Así ha sido posible reducir una tasa de desempleo intolerable, del 21,1%, al 6,6% de 2007. En cuanto a la capital, el gran motor que impulsa este crecimiento, pues representa el 67% de la economía regional, ha pasado de ser una ciudad periférica y no muy relevante de la Europa mediterránea a un nodo central en las redes de intercambio de la globalización, mediando entre ámbitos como el europeo, el americano, el norteafricano y, cada vez más, el asiático. En virtud de estas circunstancias, Madrid es actualmente miembro del trío de ciudades europeas con esta característica, junto a Londres y París, y por tanto miembro también del que, en una dimensión mundial, incluye asimismo a Tokio y Nueva York. A partir de ese hecho, se entiende que seamos no sólo la tercera ciudad más influyente de Europa, sino también la cuarta plaza financiera del Continente, o uno de los diez primeros centros de negocios del planeta. Que la OCDE se interese por nuestra evolución desde una posición más bien discreta hace pocos años, no es, pues, sorprendente. Ejercemos un liderazgo global.

¿Cuál ha sido la clave para este gigantesco salto que nos ha sacado de la segunda o tercera línea de las ciudades europeas para situarnos en la primera de las del planeta? Son dos. La primera, una sana ambición y una percepción de las posibilidades de la sociedad muy alejada del pesimismo anterior. La segunda: sabíamos, en virtud de esto último, que había margen para crecer, que estábamos muy lejos de lo que nuestro potencial permitía. Aprovechamos la descentralización, en la que tantos habían previsto nuestra ruina, para desarrollar una política pragmática y centrada en la realidad de los hechos antes que en la retórica y la angustia de los símbolos. Cohesionamos así Madrid, y lo convertimos en motor de España.

Hoy, yo reclamo esa misma ambición, ese mismo pragmatismo, esa misma capacidad para superar los debates dialécticos y pasar a la acción, para el país repleto de posibilidades del que somos capital, y al que veo alejado del lugar que legítimamente puede ocupar en el mundo. Creo que hay también mucho margen, y que lo estamos desaprovechando. De ahí mi convicción de que en un periodo de tiempo similar al que ha bastado para Madrid –doce o trece años– podemos situar a España en el mismo nivel de las grandes potencias europeas. Si Madrid es tercera capital de la Unión, junto a Londres y París, España debe conseguir estar al mismo nivel que Alemania, Francia y Reino Unido. Y si en los próximos doce años España se incorporase a la misma revolución socioeconómica de Madrid, experimentando un crecimiento similar, el PIB español se situaría en los 35 billones de euros, y esto nos permitiría, aún sin ejercer el liderazgo en términos de PIB, alcanzarlo en términos de renta por habitante. Sé que en una economía madura eso no ocurre al 100%. Pero, de ahí hacia abajo, apliquen el porcentaje que prudentemente consideren, y entonces España empezará a avanzar puestos en el ranking europeo y del mundo, donde aún somos los octavos. Estamos sólo a un 8% en renta per cápita de Francia y a un 12% de Alemania, y esta distancia es perfectamente superable en un horizonte de tres legislaturas.
Para alcanzar estos objetivos que a alguien pueden parecer inabordables pero que, insisto, en Madrid hemos demostrado posibles, tenemos que marcarnos como objetivo básico de nuestra sociedad el pleno empleo.

Para conseguir este pleno empleo debemos analizar nuestras fortalezas y debilidades para reforzar aquéllas y combatir éstas. Nuestras fortalezas son muchas. Somos el referente histórico y cultural, y en los últimos años también económico, de más de 400 millones de habitantes. Y si hiciéramos una política más coordinada con Portugal, juntos elevaríamos en otros 200 millones de habitantes esta cifra. En los últimos años hemos pasado de ser un país receptor de capitales a ser un exportador neto de capitales y todo ello en un país con menos ahorro que capacidad de inversión.

Fruto de esto último, cuando después de Iberoamérica nuestras empresas comenzaron a comprar empresas europeas con el ahorro europeo la reacción de nuestros competidores no se hizo esperar. Campañas mediáticas contra nuestra economía, sobre todo contra los sectores más pujantes, es decir, financiero, servicios, inmobiliario y turismo, requieren una reacción no solo por parte del sector empresarial sino también del Gobierno, que debe salir a vender la imagen de España al exterior. Cuando se pasa de ser receptor de capitales a exportador de capitales, es decir, a comprar parte de la economía de otros países, uno se convierte en competidor, y hay que estar preparados con equipos en el Gobierno y en las embajadas españolas. Una buena política del Gobierno en este sentido podría suponer traer más de 150.000 millones de ahorro europeo para inversiones rentables pero para esto necesitamos un equipo de inteligencia comercial e industrial del Gobierno de España.

Entre nuestras fortalezas, está, además de nuestra posición geoestratégica envidiable, pertenecer a una unión de países con bienestar social y moneda única. Esto, unido a nuestra red de infraestructuras, entre las cuales además de aeropuertos, puertos, autopistas y ferrocarriles, se incluyen nuestros hospitales, nos permitiría abordar con inteligencia y visión de futuro la solución a una de nuestras carencias, la dimensión de nuestro país.

Somos aún un país pequeño. Nuestros 45 millones de habitantes están lejos de los 82 de Alemania, los 63 de Francia, los 61 del Reino Unido o los 59 de Italia. Y lo mismo ocurre con nuestra densidad de población, de 90 habitantes por km cuadrado, inferior a la de la mayoría de los países de Europa Occidental: 254 en Reino Unido, 229 en Alemania, 202 en Italia, 100 en Francia... Hay, pues, margen para un incremento poblacional, que en buena parte debe proceder de la propia Europa. Tenemos las condiciones para atraer a ciudadanos que en España pueden desarrollar, igual que ocurre en Madrid, sus proyectos profesionales, empresariales y vitales. Eso tendría un doble efecto estimulante que impulsaría la progresión de España, primero sobre los servicios, y después sobre la industria más avanzada.

Existen muchos millones de “jóvenes” jubilados europeos dispuestos a venir a vivir a España. Un jubilado que pase 11 meses en nuestro país equivale a 50 turistas. Es decir, que si los datos demoscópicos indican que durante los próximos 15 años 5 millones de jubilados europeos estarían dispuestos a venir a España, esto equivaldría, a efectos de producto interior bruto, a 250 millones de turistas equivalentes. Con el resultado positivo de una mejora sustancial en los efectos del medio ambiente puesto que las 3.000 horas de sol al año que ofrece España no se limitan al inmediato litoral.

Tenemos que empezar a pensar acerca de la posición de nuestro país en Europa al modo en que lo han hecho Florida y California en Estados Unidos. La primera, como puerta de entrada hacia otros Continentes
–Iberoamérica, y, a través de Madrid, Europa– y como plataforma natural de intercambio con su propio ámbito cultural. La segunda, como territorio de acogida para la innovación empresarial basada en el talento y la transferencia de conocimiento a la producción. Y en ambas, como polo de atracción para las inversiones y la población.

Siendo consecuentes con esto, habría que adoptar dos prioridades. Una, apostar por Iberoamérica sin reticencias. No sirve el pretexto de que los populismos hacen estragos hoy en aquellas democracias, intentando sacarlas del circuito de la globalización. Los populismos cunden cuando el desarrollo fracasa. Con compromiso e inversión, con esfuerzo y generosidad, no hay populismo, sino clases medias, políticas centristas y generación de empleo. España tiene que ser el motor de ese proceso, y apenas ver cómo hoy no pasa de ser agente pasivo y a la defensiva ante la extensión de políticas regresivas, que, por motivos ideológicos asombrosamente obsoletos, nuestro actual Gobierno no termina de ver con malos ojos.

La segunda prioridad es la transición hacia un modelo económico diferente. Pero para alcanzar este liderazgo español global es necesario un cambio. Ese cambio es posible, y hay precedentes. Nuevamente me refiero a Madrid, que permanece atenta a las oportunidades que la mundialización ofrece, de manera que, lejos de considerar este fenómeno una amenaza, encontramos en él una vía de penetración en otros mercados y sectores. De ahí que respaldemos las actividades relacionadas con la moda, el diseño y las nuevas tecnologías, por referirnos a lo micro, y la logística, la actividad ferial, el turismo de calidad y la industria de alto valor añadido, por citar lo macro. Como muestra, digamos que las actividades informáticas, en este 2008 de desaceleración, están creando empleo a unas tasas superiores al 8% interanual, mientras las telecomunicaciones lo hacen un punto por encima del conjunto de la economía y las específicamente vinculadas a la I+D crecen también en términos de nuevos puestos de trabajo un 3%. Lo mismo cabe decir de la fabricación de equipos de precisión, que generan empleo a tasas superiores al 6% anual, o de la industria aeronáutica de nuestro entorno, con tasas superiores al 9%. Pues bien: no hay, para España, otro camino, porque las potencias emergentes ya no son una promesa o una amenaza, según las miremos, sino una rotunda realidad ante la cual sólo podemos competir con innovación.

Paralelamente a este objetivo es necesario el acercamiento a Portugal como socio clave en este gran salto hacia adelante. Así lo aconsejan la inteligencia estratégica y un instinto de solidaridad natural entre vecinos. Vivir de espaldas es un sinsentido histórico en el que ambos países hemos incurrido y que debemos corregir cuanto antes. Sobre todo, ante el reto de Iberoamérica, y como gran plataforma continental llamada a mediar entre aquélla y Europa. Estoy convencido del efecto multiplicador de nuestros esfuerzos si los acometemos conjuntamente. Desde el diálogo y sin imposiciones, atendiendo a las causas de los recelos históricos para así poder superarlos. Pero con decisión. He defendido siempre un eje Madrid-Barcelona para articular España, y creo que hay que dar un paso hacia un eje Madrid-Lisboa que complete el anterior y sea precursor de una dinamo conjunta España-Portugal. Del mismo modo que ha habido una integración europea, debe haber otra peninsular, no política ni institucional, por supuesto, pero sí económica y social. Éste es un debate recurrente en Portugal, donde se aborda con mucha más valentía. España y Portugal trabajando juntos serán la referencia económica y cultural de 600 Millones de habitantes. Y eso nos daría el liderazgo buscado.

Pero para alcanzar este liderazgo español global es necesario un cambio en los planteamientos económicos. No basta con debatir si dedicamos el superávit a malversarlo en una política asistencialista, que no social, o si lo empleamos sensatamente en inversiones que produzcan un cambio estructural que de verdad mejoren las condiciones de vida de los ciudadanos. Hace falta, además, saber hacia dónde vamos, qué clase de especialización buscamos, qué metas y qué plazos nos damos para asumir nuestro papel como motor de Europa. Y se requiere para ello un discurso político integrador y de acuerdo con los partidos políticos y los territorios. Hay que invitar a los partidos nacionalistas a participar de él. Pero si no quieren participar, mantener la determinación y la claridad de miras suficientes para no retrasarnos ni desviarnos de ese proyecto modernizador. Esos partidos se preguntan todavía hoy, y singularmente en Cataluña, cómo Madrid ha pasado a desempeñar el actual protagonismo económico en el país partiendo de una situación muy inferior y habiendo perdido la supuesta hegemonía política que la descentralización, también pretendidamente, le prestaba. Creo que han empezado a entender, y quizá no equivoquen las prioridades una segunda vez. Esos partidos hablan ya menos de la lengua y la bandera y más de los ferrocarriles, el metro y el PIB. Es un buen síntoma, aunque aún les falta.

Esa política de planteamiento abierto, pero paso decidido, debería afrontar varios asuntos clave. Por citar sólo los más importantes, digamos que es preciso resolver la situación de dependencia energética que lastra la economía productiva y lacera la de las familias, y que como consecuencia más reciente plantea una subida de la electricidad inasumible. No podemos perder el uso de la energía primaria, eólica e hidráulica pero tenemos que reflexionar en la nuclear y en el petróleo. Recientemente Felipe González afirmó acerca de la energía nuclear, que es “mucho mejor conducir el proceso con gobernanza razonable que ir a rastras” de lo que ya es un “hecho imparable”. Y no sólo porque España no podrá despegar mientras dependa en un 85% de la energía exterior, sino también porque me cuesta concebir un discurso coherente sobre el cambio climático que no se base en una energía limpia como la nuclear, máxime cuando hacemos absurdamente compatible nuestra moratoria nuclear con la importación de energía eléctrica de origen nuclear de nuestros vecinos franceses.
El respeto al medio ambiente ha de ser prioritario en las políticas del Gobierno y ello no es incompatible, como han demostrado socios nuestros de la Unión Europea, con la explotación del petróleo existente en los fondos marinos. Digo esto porque somos muchos los que nos preguntamos si acabarán siendo franceses o americanos quienes exploten las reservas de gas y petróleo que fueron localizadas en la zona comprendida entre Marruecos y las Islas Canarias. Un acuerdo de explotación conjunta con nuestros vecinos del Sur, además de reducir considerablemente nuestra dependencia energética, traería como consecuencia el establecimiento durante muchos años de una relación sólida y duradera con el Reino Alauita lo cual debe ser siempre objetivo estratégico de España.

Otro elemento que exige una reforma urgente es el de la eliminación de trabas burocráticas en infinidad de actividades en las que la sociedad civil no puede hacer efectivo todo su empuje. España se encuentra al nivel de Armenia, es decir, en el puesto número 38 del mundo, en cuanto a facilidades para crear una empresa. Por eso se tarda 47 días como media en constituir una empresa, mientras que en los países de la OCDE son 19. Es preciso remover los obstáculos que están frenando el impulso de una sociedad vivaz y con pulso. Porque yo no creo que los españoles carezcan de iniciativa más que cualquier otro pueblo. Falta, más bien, comprensión en la Administración hacia el valor de lo que esa actitud representa.

Tampoco existen hoy los medios que la conciliación familiar requiere para que la vida profesional de cualquier trabajador sea un proyecto estimulante más que una dificultad personal. Mientras no lo resolvamos, será difícil dar ese salto demográfico que puede dotarnos de la potencia necesaria. Igualmente grave me parece la situación de la educación que refleja el informe Pisa. Sólo diré que uno de los secretos de Madrid para ejercer su liderazgo global estriba en la preparación de su capital humano. Somos la segunda ciudad de la Unión Europea y la tercera del mundo en población con estudios superiores. Veo igualmente la necesidad clamorosa de emprender un macroproyecto de inversión pública que conjure la crisis. No se trata sólo de generar empleo durante la desaceleración, sino de transformar la economía creando condiciones de competitividad global.

Si en Madrid hubiésemos renunciado a una política audaz de obra pública, por poner un ejemplo reciente, hubiéramos dicho no a una generación inducida a largo plazo de 83.000 empleos y un aumento del Valor Añadido Bruto de 6.739 millones de euros, pero sobre todo a una red de comunicaciones más eficaz, a facilidades logísticas y de distribución que son claves para ser competitivos, y a una transformación urbana que va acompañada de los consiguientes beneficios en términos de atracción de inversión y turismo. No basta con decir como ha hecho el ministro Solbes que tenemos que ir disminuyendo el peso de la construcción. Hay que proponer alternativas como un plan extraordinario de infraestructuras y poner el acento en la rehabilitación para evitar el despoblamiento de los cascos históricos y la formación de guetos. Eso racionalizaría también el crecimiento urbano y el respeto a nuestro paisaje. No puedo dejar de citar, finalmente, la conveniencia de una política hidrológica coherente, un país moderno y competitivo debe, mediante un plan hidrológico, tener conectadas sus cuencas igual que tiene conectadas las redes de electricidad y gas. Y poder decidir en cada situación, de acuerdo con las partes afectadas y compensaciones procedentes, la distribución de los recursos. La reforma a fondo de una Justicia que hoy tiene en trámites de ejecución 270.000 sentencias, o la necesidad de disipar la confusión producida por la ausencia de una financiación local y autonómica de validez general, que la crisis puede hacer más complicada durante un tiempo, y que tendría que estar ya resuelta. También sería positivo que el mismo diálogo social emprendido en la ciudad de Madrid, donde agentes sociales y Administración ya han alcanzado un Acuerdo para el Empleo en respuesta a la situación actual, se empezara a perfilar a nivel nacional. No podemos ni debemos olvidar que el mérito de lo ocurrido en Madrid durante los últimos años no se debe tanto a la acción de la administraciones públicas como a la formidable actuación empresarial que desde el diálogo y consenso con las centrales sindicales han conseguido la sustitución de la perezosa burocracia por el riesgo emprendedor.

Esta agenda política de asuntos urgentes nos llevaría de un discurso económico y de objetivos a otro necesariamente político, es decir, acerca del marco institucional que precisamos, si no fuera porque éste ya está definido y bien dotado para afrontar estos retos. El constituyente de 1978 supo concebir un modelo de Estado que, gracias precisamente a su audaz descentralización, ha demostrado estar más capacitado que otros para aprovechar las oportunidades de la globalización, donde el protagonismo corresponde a agentes de tamaño intermedio, como regiones y metrópolis de gran impulso, por más que los Gobiernos nacionales tengan mucho que decir. Por eso, y sobre todo porque ese texto de 1978, que sintetiza lo mejor de varias tradiciones constitucionales, es el resultado de la voluntad de todos los españoles, y se ha demostrado eficaz no ya en conjunto, sino en todos y cada uno de los territorios que conforman el país. Creo, pues, que la lealtad constitucional, y el carácter consensuado de cualquier reforma, son determinantes para el progreso de España. Por eso, me consta que mi partido se encuentra hoy en su sitio natural: la lealtad a las instituciones del Estado constitucional del que los españoles se han dotado, empezando por una defensa cerrada de la Corona, cuya erosión sólo interesa a aquellos que anhelan el menoscabo de un poder moderador, y no pueden pasar, al margen de su signo ideológico, por compañeros de viaje del PP. El rechazo a cualquier intento de rediseñar el Estado por procedimientos subrepticios forma parte también de nuestra posición, lo cual no excluye un respaldo sincero al Gobierno en el objetivo común de derrotar a los terroristas.

El necesario discurso de la unidad de España es no sólo un asunto propio del ensayismo, la teoría política o la Historia. Es un discurso que nace igualmente de una realidad económica y social común, y que por tanto se fortalece mediante esta ambición de medio y largo plazo como potencia llamada a desempeñar un liderazgo mucho mayor que el actual. La unidad de España surge en buena parte de la convivencia y los proyectos de una comunidad humana con vínculos de solidaridad y visión de la vida muy estrechos, muy antiguos y particularmente eficaces para afrontar los retos de un mundo en cambio. Tracemos estos objetivos de gran alcance para nuestro país, que simbólicamente se resumen en su posición en el ranking europeo, pero que significan mucho más, y estaremos contribuyendo poderosamente a cohesionar la Nación española y el Estado descentralizado que la vertebra. Estaremos, en fin, diseñando ese proyecto sugestivo de vida en común que Ortega reclamaba, y liberándonos al tiempo de la trampa del esencialismo que nos tienden los nacionalistas.

Para alcanzar estas metas es preciso que el PP vuelva a gobernar España. Y hay dos caminos. El primero consiste en aguardar paciente o impacientemente –que es lo que desearían nuestros adversarios– a que la hegemonía que el PSOE ha fraguado en el ámbito de la izquierda se cuartee y pierda apoyos en la próxima convocatoria. Para lograrlo quizá baste con hacer un esfuerzo por mejorar nuestra imagen, que los socialistas presentan como autoritaria y antigua. Pero si somos consecuentes con ese camino, pronto desembocaremos en el segundo: el que nos sitúa en el centro del espectro ideológico, que Aznar supo ocupar en las dos únicas elecciones generales que hasta hoy ha ganado el PP, y donde por tanto se encuentra la única solución probada para romper esa limitación que algunos refieren cuando dicen que frente a nuestros 8 años de gobierno otros llevan 22. El centro no puede ser un paréntesis en la historia del PP, porque si eso ocurre será muy difícil regresar al gobierno.

Para el PP, el centro es un ámbito familiar, toda vez que nació por la formidable acción fundadora de Manuel Fraga en la Transición mientras dialogaba con las otras opciones políticas –y sobre todo con la complejidad de la sociedad española–, y porque se refundó, después, en el mundo postideológico que sucedió al muro de Berlín. El centro es también nuestro espacio característico por cuanto constituye la expresión más espontánea del liberalismo, que, como actitud y escuela de pensamiento, se distingue por ser una pragmática celebración de la pluralidad, a la que ofrece un cauce lo más dilatado posible para conciliar puntos de vista diversos aunque convergentes, conforme a una vocación reformista distante de todo conservadurismo, y más aún de cualquier actitud doctrinaria. Por eso resulta vital mantenerse dentro de ese ámbito de encuentro con la sociedad española, favoreciendo el potencial que puede despertar en ella el diálogo con un centro político emprendedor, optimista, tolerante, independiente y aconfesional –que no laicista ni anticlerical–, en sintonía con las expectativas de un país ávido de progreso y confianza.
La sociedad española es a veces más optimista y ambiciosa de lo que resulta de su clase política. Los españoles estudian, viajan, trabajan, brillan profesionalmente en cualquier parte del mundo, y no cesan de emprender proyectos nuevos. Somos una sociedad dinámica como pocas. Construir un discurso a la altura de ese ímpetu es el reto. Y yo soy optimista. Tengo el optimismo de saber que lo que hemos conseguido en Madrid es aplicable a España. El optimismo de percibir que es más lo que une a los españoles que lo que eventualmente les distancia. Tengo el optimismo y la confianza que me inspira creer en mi nación. Tengo confianza en ella, porque, pese a las tensiones propias de todo cambio social, los españoles conviven con un espíritu de razonable colaboración y armonía. Tengo confianza porque, si estamos al lado de esa sociedad, en lugar de perdidos en polémicas internas, seremos capaces de avanzar con ellos por un camino de prosperidad y progreso.

Lo que acabo de esbozar es sin duda una tarea ambiciosa y colectiva. Y toda obra colectiva necesita una articulación y una dirección.

Parto del convencimiento que la articulación de este proyecto la debe realizar el Partido Popular desde el Gobierno de España. Solo un partido que confíe en la capacidad de la sociedad civil para protagonizar ese progreso y se ocupe de facilitarle los medios sin caer en dirigismos que la desplacen, es capaz de abordar esta ingente tarea. Sólo un partido que esté dispuesto a diluir las tensiones y convocar a toda la sociedad a trabajar desde un ambiente de respeto mutuo, de diálogo y de concertación tendrá éxito en la misma.

Y estoy convencido que el mejor director, quien dará fuerza y coherencia a este proyecto y el hombre que reúne las cualidades para acometer hoy esa tarea es el Presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy. Y es una convicción que expreso desde la experiencia que me da haber dedicado más de la mitad de mi vida a mi Partido desde el mismo día de su fundación y de haber vivido su historia en todos sus momentos. Y la expreso también desde la objetividad que me da apoyar a una persona cuyas decisiones no siempre han sido favorables para mí. Y no haberle solicitado en este momento político ninguna responsabilidad y ningún protagonismo que no sea servir a los madrileños como Alcalde de nuestra Ciudad.

ABC _ Política

La física de la “elevación del nivel del mar por licuación de los hielos polares”


La traducción es innecesaria

Desde el Exilio

sábado, 17 de mayo de 2008

viernes, 16 de mayo de 2008

Manifiesto por una Alternativa real a Zapatero


Los abajo firmantes, desvinculados por completo de cualquier formación política y conscientes de que la titularidad de la soberanía nacional reside en el pueblo español, que ha hablado con total claridad en la última convocatoria electoral, creemos necesario manifestar ante la opinión pública y las diversas instituciones de nuestro Estado de Derecho las siguientes consideraciones:

Sostenemos que el pueblo español ha manifestado de un modo nunca visto antes su deseo de dar paso a grandes políticas de estado, su deseo de grandes acuerdos institucionales y su deseo de ver reforzado el papel del Gobierno de España y sus Cámaras de Representantes como garantía de la imprescindible solidaridad interterritorial y sobre todo, de la igualdad real y efectiva de derechos de todos los ciudadanos españoles, con independencia de su lugar de residencia.

Sostenemos que el desarrollo del Estado de la Autonomías recogido en nuestra Constitución ha sido ya rebasado en sus límites naturales, jurídicos y racionales, y este desborde de nuestro marco constitucional se ha convertido en fuente inagotable de enfrentamientos interterritoriales, de una profunda desigualdad de derechos entre los ciudadanos españoles y en una fuerza con un potencial desintegrador de nuestro sistema de libertades fundamentales que no puede tolerarse por más tiempo. De hecho, se ha articulado un nuevo régimen distinto del establecido en la Carta Magna.

Sostenemos que ante esta situación, España necesita como contrapeso una fuerza política mayoritaria que se defina y articule en torno a unos principios muy claros, como son la apuesta clara y decidida por la igualdad de derechos de todos los españoles y la defensa a ultranza de su dignidad y sus libertades fundamentales, la apuesta clara por la defensa de España como nación y su unidad indisoluble así como del marco institucional que le da forma como Estado de Derecho, con el consiguiente refuerzo del Gobierno central en sus competencias exclusivas como única garantía posible de esa defensa.

Sostenemos que un partido que pretenda entrar en el discurso del pluralismo, de la diversidad y del ya agotado modelo de Estado de las Autonomías no será de ningún modo una alternativa real al modelo que representa el actual Gobierno de España, sino un simple comparsa del mismo en un proceso de liquidación del orden constitucional español. Será un partido más integrado en el nuevo régimen establecido, y no un partido que se oponga a él.

Sostenemos igualmente que eso es contrario a lo que han votado más de diez millones de españoles y supone ni más ni menos que un engaño y estafa a esa gran cantidad de ciudadanos que pueden encontrarse en los próximos cuatro años sin representación real en el Congreso de los Diputados. Diez millones de ciudadanos que pueden verse en la situación de quedar representados por una única diputada.

Por todas estas razones, los abajo firmantes consideramos que el próximo Congreso del Partido Popular no va a decidir únicamente sobre cuestiones internas de esa formación, sino que tendrá repercusiones sobre la totalidad de la ciudadanía española, y muy en especial sobre los más de diez millones de votantes que le han otorgado su confianza. Esta constatación nos lleva a declarar, en nombre de la sociedad civil, las siguientes exigencias:

Primera: la pasada legislatura ha asistido a un despertar sin precedentes de la sociedad civil, que se ha movilizado masivamente contra unas políticas de desvertebración del Estado, de creación y consolidación de desigualdades inadmisibles entre ciudadanos y territorios de España, y de procesos de negociación que han atacado la esencia misma de la dignidad de las personas recogida en nuestra Constitución.

Segunda: que ha sido esta movilización masiva de la sociedad civil la que ha arrastrado tras de sí al Partido Popular, a veces contra la voluntad de sus dirigentes, más preocupados en apariencia en mantener sus intereses particulares y sus correspondientes parcelas de poder.

Tercera: que el Partido Popular no puede dar la espalda de ninguna forma a la sociedad civil movilizada en los últimos cuatro años, que ha manifestado con una claridad meridiana lo que espera de ese partido político.

Cuarta: que en consecuencia con lo anterior, el Partido Popular tiene la obligación moral inexcusable ante sus votantes y ante toda España de realizar un proceso de regeneración y renovación interna en el que se defina claramente como el gran partido que España necesita como alternativa real al zapaterismo y en el que se defina con la misma claridad un proyecto global para España.

Quinta: que dicho proceso no puede realizarse desde una imposición dictatorial desde arriba, que no puede realizarse desde los intereses particularistas y cortos de miras de las respectivas baronías territoriales, que no puede realizarse de espaldas a la militancia, y sobre todo y por encima de todo, que no puede realizarse de espaldas a los más de diez millones de votantes que han dado su confianza al Partido Popular.

Finalmente, los abajo firmantes dan a la opinión pública este manifiesto en la convicción de que todo lo antedicho no es una cuestión que afecte en exclusiva al Partido Popular, sino que tiene consecuencias para el conjunto de los españoles, que es el único y verdadero motivo de esta iniciativa.

Alternativa real a Zapatero

Soraya y Mariano

El último ha sido el abril más frío en 16 años y el descenso de temperaturas frente al mismo mes de 2007 ha sido el mayor en más de un siglo

Las ventas de H&M caen por primera vez en su historia
La cadena sueca de moda atribuye al mal tiempo el pinchazo de abril

El grupo sueco de moda H&M ha vivido una historia de crecimiento constante. Hasta abril pasado. Por primera vez desde que hay datos históricos (1998), las ventas de la segunda empresa europea de moda (tras Inditex) retrocedieron. La compañía culpa al mal tiempo.

El último ha sido el abril más frío en 16 años y el descenso de temperaturas frente al mismo mes de 2007 ha sido el mayor en más de un siglo, según datos de Weather Trends International recogidos por Bloomberg. El frío pilló a la cadena con los primeros biquinis y vestidos ligeros de la temporada en sus escaparates. A ese fallo de la colección se ha unido el frenazo del consumo en algunos países.

La caída de ventas fue de sólo el 1%, pero si se toman en cuenta los datos comparables (es decir, en las tiendas que ya estaban abiertas en abril de 2007) la caída es del 10%, también la mayor de su historia. H&M asegura en una nota que la tendencia negativa se cortó cuando el tiempo empezó a mejorar: "Las ventas en las dos primeras semanas de mayo han sido muy satisfactorias".

El País

El Constitucional sigue el derecho penal de autor usado por los nazis para dar por buena la Ley de Violencia de Género

El Tribunal Constitucional (TC) ha avalado por siete votos a favor y cinco en contra la constitucionalidad del artículo 153.1 del Código Penal modificado por la ley de violencia de género y que permite elevar las penas en los casos en los que el varón sea el agresor y la mujer la víctima. El mismo acto merece mayor reproche penal cuando es cometido por el hombre contra la mujer, según el fallo del alto Tribunal. La resolución del Pleno del TC obedece a una cuestión de inconstitucionalidad planteada por la titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Murcia respecto al mencionado artículo. La duda de la juez se sustentaba en la posible violación del principio de igualdad ante la ley recogido en el artículo 14 de la Constitución.

Según el TC, socialmente es más reprobable que un hombre pegue a una mujer que viceversa y, por tanto, defienden que el varón sufra mayor pena que si es la mujer la que ataca al varón. Para los jueces, las conductas de los hombres que son sancionadas por la ley de violencia sexista responden a una cultura dominante y machista. A su juicio, este tipo de hombres, en sus relaciones de pareja, actúan desde una posición de superioridad.

El alto tribunal hará público en los próximos días el texto de la sentencia

Tal tesis viene a romper con el tradicional principio de nuestro sistema jurídico que adopta un derecho penal de acto y no de autor, resultando prohibido punir o usar como agravantes personalidades, formas de ser o estados peligrosos. No se puede castigar a una persona por lo que es, sino por lo que hace. De tal manera el TC viene a resucitar las doctrinas de la Escuela de Kiel, en las que se basó el sistema penal del régimen nacional socialista de Hitler. Esta teoría del derecho penal de autor criminalizaba a las personas por la pertenencia a un colectivo o por sus cualidades y características personales, con independencia del acto criminal concreto que hubieran cometido. Así, análogamente, la bofetada del hombre contra su pareja femenina se castiga más severamente, como delito, mientras que la misma bofetada propinada por la mujer a su pareja masculina, se castiga más levemente, como falta. La razón de la punición pues no esta en el acto, sino en al autor y su pertenencia a un colectivo, el sexo masculino, que se presume obra siempre por móviles machistas.

La sentencia, cuyo ponente es el magistrado Pascual Sala, justifica el distinto trato que recibe el hombre porque la norma se limita a regular las relaciones de pareja. En este marco concreto, los jueces apoyan que una ley proteja a las mujeres frente a las agresiones de los hombres castigándoles más severamente que a ellas por la comisión de los mismos actos, porque en el 99% de los casos, ellas son las víctimas de los delitos que recoge la ley de violencia sexista.

Así a la pertenencia a un colectivo añadimos la frecuencia estadística de los actos para agravar la pena a la persona concreta. Un peligroso y aberrante criterio que podría abrir la agravación de las penas para colectivos según cometan más frecuentemente determinados tipos de delitos.

Minuto Digital

Todo depende del color del cristal con que se mira.

El empresario polígamo, horrorizado.

Según publica el diario nigeriano “The Niamey Times”, el empresario nigeriano que se hizo una foto con Maria Teresa Fernández de la Vega se encuentra “sorprendido y horrorizado”.

“Pensé que las tres mujeres eran las esposas de un señor muy sonriente que las acompañaba, y por deferencia hacia mis visitantes les pedí la foto con mis mujeres y mis hijas.”, declaró el empresario Yogurtu Nge. “Creí que solo la vieja se hacía la foto porque era la primera esposa, y las esposas jóvenes le cedían el honor. Si hubiera sabido que se trataba de una mujer soltera, no se me habría ocurrido invitarle a fotografiarse con mis mujeres, que están casadas como Alá manda.”

“La mujer es fea y flaca y entiendo que su familia no encontrara marido para ella ni pagando doce docenas de vacas. Pero no debería pasearse por ahí sin su hermano o su padre. Que en Europa haya tantas mujeres solteras me parece un drama que hay que erradicar.”

Nge se niega a creer los comentarios sobre la homosexualidad de la Vicepresidenta. “Me horroriza pensar que estuvo acariciando a mis hijas. Como buenos musulmanes, tenemos que erradicar y combatir la homosexualidad.”

El empresario espera que al menos la foto sirva para llamar la atención sobre un problema muy extendido, y que contribuya a que las mujeres occidentales mejoren sus condiciones de vida, se libren de la soltería y el vicio y puedan disfrutar de matrimonios honestos con hombres como él, capaces de atender a tres y cuatro esposas.

Diarios de las Estrellas